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¿Qué es la Somática?

Por Thomas Hanna, Ph. D.

1. La Distinción entre Soma y Cuerpo


La somática es un campo que estudia el soma, a saber, el cuerpo percibido desde adentro
por la percepción de primera persona. Cuando se observa a un ser humano desde afuera—
desde una perspectiva de tercera persona—se percibe el fenómeno del cuerpo humano.
Pero, cuando esta misma persona se observa desde el punto de vista de primera persona de
sus propios sentidos propioceptivos, se percibe un fenómeno que es categóricamente
distinto: el Soma Humano.

Las dos perspectivas distintas de observación del ser humano forman parte de la misma
naturaleza de la observación humana, la cual es igualmente capaz de ser internamente auto-
consciente y externamente consciente. El soma, siendo percibido internamente, es
categóricamente diferente del cuerpo, no por la diferencia del sujeto sino de la perspectiva:
es la propiocepción inmediata—un modo sensorial que provee datos únicos.

La observación de primera persona del soma es inmediatamente verdadera.

Es fundamental reconocer que el mismo individuo es categóricamente diferente cuando se


percibe desde una percepción de primera persona que cuando se ve desde una perspectiva
de tercera persona. El acceso sensorial es categóricamente diferente, así como las
observaciones resultantes.

La medicina toma una vista de tercera persona del ser humano y ve a un paciente.

La distinción categórica entre estas dos perspectivas establece las reglas de juego para
todos los estudios de la especie humana. El hecho de no reconocer la diferencia categórica
entre la observación de primera y tercera persona conduce a malentendidos fundamentales
en la fisiología, la psicología y la medicina.

Por ejemplo, la fisiología opera desde una vista de tercera persona del ser humano y
observa un cuerpo. Este cuerpo es una entidad objetiva, observable, analizable y
mensurable, igual que cualquier otro objeto. Las leyes universales de la física y la química
se estudian en este cuerpo, porque como un cuerpo observado, muestra riquezas de los
principios universales físicos y químicos.

Sin embargo, desde una perspectiva de primera persona, se observan datos bastante
diferentes. Los centros propioceptivos comunican y continuamente retroalimentan una
muestra rica de información somática que se auto-observa inmediatamente como un
proceso que es tanto unificado como continuo. Los datos somáticos no necesitan la
intervención y la interpretación de unas leyes universales para que sean factuales, pues la
observación de primera persona del soma es inmediatamente factual. En contraste, la
observación desde la tercera persona puede ser factual únicamente por la mediación de un

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juego de principios. Hay que entender que esta diferencia de datos no representa ni una
veraz exactitud ni un valor intrínseco. Ningún modo es menos factual o inferior al otro: son
co-iguales.

Cuando un sujeto te devuelve la mirada, no es fácil fingir que el sujeto es solamente una
roca compleja.

Como otro ejemplo, la psicología toma una perspectiva de tercera persona del ser humano y
ve un cuerpo de comportamiento. Este comportamiento corporal es un dato objetivo que se
puede observar, analizar y medir como cualquier otro dato de comportamiento. Las leyes
universales de causa/efecto, estímulo/respuesta y adaptación se aplican al comportamiento
corporal porque, como cuerpo observado, demuestra perfectamente estos principios de
comportamiento.

Pero, desde una perspectiva de primera persona, se observan datos bastante diferentes. Los
centros propioceptivos comunican y retroalimentan la información factual inmediata sobre
el proceso del soma actual y unificado, con el impulso de su pasado, junto con las
intenciones y expectaciones de su futuro. Estos datos ya son unificados; no necesitan ser
analizados, interpretados y luego formulados en una declaración factual y unificada.

La medicina toma una perspectiva de tercera persona del ser humano y ve a un paciente (un
cuerpo clínico) que presenta varios síntomas que, cuando son observados, analizados e
interpretados según los principios clínicos universalmente conocidos, se puede diagnosticar,
tratar y pronosticar.

El ser humano no es simplemente un soma autoconsciente; también está actuando sobre sí


mismo.

Pero, desde una visión de primera persona, se observan datos bastante diferentes. Los
centros propioceptivos comunican y retroalimentan la información factual inmediata sobre
el proceso del soma actual y unificado, con el impulso de su pasado, junto con las
intenciones y expectaciones de su futuro. La apreciación somática de cómo este pasado
condujo a la mala salud y cómo el futuro puede restaurar—o no restaurar—la salud, es
esencial para el cuadro clínico completo. Ignorar la perspectiva de primera persona es igual
a ignorar el factor somático que permea la medicina: el efecto placebo y el efecto nocebo.

Entonces, el ser humano es bien diferente a un mineral o una solución química porque
suministra no una, sino dos perspectivas irreducibles para su observación. Una perspectiva
de tercera persona solamente puede observar el cuerpo humano. Una perspectiva de la
primera persona solamente puede observar el soma humano— el propio. Cuerpo y soma
son co-iguales en realidad y valor, pero son categóricamente distintos como fenómenos
observados.

La somática es el campo de estudio que trata los fenómenos somáticos—el ser humano
como experimentado por sí mismo desde adentro.

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Interludio: Cómo esta Distinción Afecta las Ciencias
Aparte del requisito de que tenga una disciplina metódica, la ciencia tiene validez tanto en
su investigación como en la teorización exactamente hasta el grado en que se consideran
todos los datos. Ignorar datos esenciales, o adrede o sin intención, automáticamente pone en
cuestión lo que uno declara como factual, así como lo que se especula serlo.

Que dos modos de conocimiento sobre el mismo sujeto genérico conduzcan a dos conjuntos
de datos distintos, no afecta la validez de las ciencias físicas, cuyos sujetos son inánimes y
carecen de la conciencia propioceptiva que posee el científico mismo. Pero, este hecho
afecta directamente a las ciencias que tratan de sujetos que son tan observadores
conscientes como los científicos involucrados en la observación.

Las ciencias de la vida en general y las de la fisiología, la psicología y la medicina en


particular, carecen de las bases válidas para lo que aseguran ser hechos establecidos y
teorías legítimas, justo al grado en el cual ignoran, adrede o sin intención, los datos de
primera persona. Evitar la evidencia “fenomenológica” o “subjetiva” no es científico.
Ignorar tales datos como irrelevantes y/o sin importancia es irresponsable.

2. El Soma es Autorregulado, así como Auto-percibido


Cuando usted, como científico, observa un sujeto quien, a diferencia de una roca, le
devuelve la mirada, no es fácil fingir que el sujeto es simplemente una roca compleja. Si
uno insiste en mirarlo así, es cierto que no se alcanzarán conclusiones científicas válidas, ni
tampoco tendrán aplicabilidad a ninguna otra cosa—con la excepción, tal vez, de una roca
compleja.

La reciprocidad entre percibir y mover es el meollo del proceso somático.

Por ende, el primer paso en comprender la somática es reconocer, y nunca dejar de


recordarse, que somas no son cuerpos y que las verdades científicas y objetivas que
describan este último no son, de hecho, aplicables al primero; hacerlo sería caer en lo que
los lógicos denominan un “error categórico”.

El segundo paso hacia el mundo somático es igual de significativo: es el reconocimiento de


que el factor de la auto-conciencia es solamente la primera de varias distinciones del soma
humano. El ser humano no es simplemente un soma auto-consciente, observándose
pasivamente (así como observa a su observador científico), sino que está haciendo algo más
simultáneamente: Está actuando sobre sí mismo, esto es, siempre está comprometido con el
proceso de auto-regulación.

Cuando hacemos el papel del científico y observamos a una roca, nada cambia para la roca
(excepto, como Heisenberg nos ha mostrado, hay cambios diminutos causados por nuestro
calor corporal, sombra, etc.). Pero el soma que se observa no solamente está consciente de

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sí mismo a través de la auto-observación, sino que simultáneamente está en el proceso de
modificarse ante los ojos del observador.

Un hallazgo fundamental en la psicología fisiológica es que los seres humanos perciben una
impresión sensorial solamente de aquella por la cual ya han establecido una respuesta
motora. Si no podemos reaccionar frente a ella, la impresión sensorial no se registra
claramente; está desviada de la percepción. Esto sucede porque en el proceso perceptivo el
sensorium nunca opera solo, sino siempre en asociación con el motorium.

La unidad indisoluble funcional y somática del sistema sensomotor se consta por la obvia e
innata unidad estructural y corporal en la columna espinal humana. La columna se compone
de nervios motores descendientes y nervios sensores ascendientes que salen,
respectivamente, de frente y atrás de las vértebras. Este esquema delantero y trasero,
continúa por toda la columna a la parte superior del cerebro donde, justo delante del surco
central de la corteza cerebral, se encuentran las áreas motoras y justo detrás se alinean las
áreas sensores. Es un esquema que yace en el núcleo de nuestro ser.

El sistema sensomotor funciona como un “sistema de retroalimentación de bucle cerrado”


dentro del soma. No podemos percibir sin actuar y no podemos actuar sin percibir. Esta
unidad indisoluble es esencial al proceso somático de auto-regulación; nos permite saber
qué estamos haciendo todo el tiempo. También, como se discutirá a continuación, yace en
el núcleo de nuestra forma única de aprender y olvidar.

No es posible tener una percepción sensorial clara de cualquier situación objetiva externa
sin haber primero establecido una respuesta motora específica. Sucede lo mismo con la
sensación interna de la percepción somática: percibir lo que sucede dentro del soma es
igual a actuar sobre él, esto es, regularlo.

Por ejemplo, cuando enfocamos nuestra consciencia internamente sobre alguna área de
nuestro cuerpo—la rodilla derecha, digamos—la percepción sensorial de la rodilla es, de
hecho, más clara. Pero este proceso de resaltar distintivamente una parte del cuerpo sucede
a través del relajamiento selectivo de las neuronas motrices corticales de todos los
músculos conectados con la rodilla mientras inhibe contractivamente todas las demás partes
del cuerpo. Esto significa que la consciencia sensorial enfocada ocurre a través de la
inhibición motriz como un “fondo” negativo frente al cual se destaca una “figura”. Así que
el sentir no es pasivamente receptivo sino activamente productivo, involucrando el proceso
somático entero.

El dictum que es universalmente válido en la somática: la función mantiene la estructura.

Esta reciprocidad entrelazada entre percibir y mover yace en el corazón del proceso
somático—un proceso que constituye su propia unidad y continuidad a través de la auto-
regulación constante. El “cuerpo” exterior visto por el observador desde la tercera persona
es el producto vivo de este proceso somático continuo. Cuando se cesa ese proceso, el
cuerpo humano –a diferencia de la roca—deja de ser. Muere y se desintegra.

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Es el proceso interno de la auto-regulación del soma lo que garantiza la existencia de la
estructura corporal externa. Por eso, el dictum que es válido universalmente en la somática:
la función mantiene la estructura.

El segundo paso para entender la peculiaridad del soma humano es, entonces, que es a la
vez auto-percibido y auto-móvil, que se percibe y se mueve a sí mismo y que estas
funciones entrelazadas se encuentran al núcleo de la auto-organización y la adaptación
somática.

El soma tiene un talento dual: puede percibir sus propias funciones individuales desde la
percepción de primera persona, y puede sentir estructuras externas y situaciones objetivas
vía la percepción de tercera persona. Tiene el talento distintivo de poseer dos modos de
percepción.

Cuando un soma humano se observa en un espejo, ve a un cuerpo—una estructura objetiva


de tercera persona. Pero ¿qué es este mismo cuerpo cuando se observa internamente desde
una perspectiva somática? Es la experiencia unificada de la auto-sensación y el auto-
movimiento. Desde el modo de la percepción de primera persona, el “cuerpo” del soma es
un cuerpo de funciones.

Descartes no fue lo suficientemente riguroso. “Pensar” no es meramente “ser” pasivamente,


sino “mover”. “Soy autoconsciente, luego actúo”, es una mejor descripción de la
percepción de primera persona. Cogito, ergo moveo es una declaración que representa
correctamente los datos de la experiencia de primera persona, que siempre percibe “la
mente” y “el cuerpo” en una unidad funcional indisoluble.

En fin, se debe notar que, cuando concluye con su frase famosa “…. luego existo”,
Descartes estaba representándose incorrectamente como un observador pasivo, aunque era
—como todo humano—un observador activo: un ser sintiente y moviente. Es insuficiente
decir pasivamente “Soy mí mismo.” En tanto “ser” es una actividad auto-organizadora y
auto-reguladora para todos los seres vivos, es mejor decirlo activamente “Estoy siendo mí
mismo.”

Interludio: Somas Humanos y otras Somas


La frase, todos los seres vivos, usada en el párrafo anterior, implica que se está refiriendo a
algo más que los seres humanos. Esto merece un comentario.

Todos los miembros del reino animal son somas, porque todos los animales son seres auto-
organizadores con funciones de motricidad sensorial. Muchas de los temas presentados en
este ensayo sobre los somas humanos se aplican igualmente a todos los seres vivos—con
calificaciones cada vez mayores a medida que se desciende en la escala evolutiva.

No debemos ignorar que las plantas son somas. No es sino observar el diario abrir y cerrar
de los pétalos o la lucha determinada de una mata enclaustrada hacia el sol, para reconocer
las funciones de motricidad sensorial en operación constante.

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La habilidad para enfocar la consciencia voluntariamente es la base de las extraordinarias
capacidades de motricidad sensorial de la especie humana.

Lo que no sucede —hasta donde sabemos— en criaturas vivas diferentes del hombre, es la
capacidad de enfocar la consciencia voluntariamente, es decir, sin la necesidad de un
estímulo externo para causar ese enfoque. Esta habilidad, agregada a la inmensa capacidad
de aprendizaje de la corteza del ser humano, es la base para las capacidades extraordinarias
de motricidad sensorial de la especie humana — entre las más importantes se encuentra la
habilidad para reconocer y replicar activamente los símbolos a través del habla vocal y la
escritura manual.

3. Conciencia y Awareness
Lo que ya se ha dicho sobre la “conciencia” y el enfoque de “awareness” indica que son
funciones somáticas primarias. La conciencia es básica al soma humano: designa el rango
de funciones voluntarias de motricidad sensorial adquiridas a través del aprendizaje. Los
humanos aprenden estas funciones desde el nacimiento en adelante; las destrezas motrices
expanden el reconocimiento sensorial y la mayor riqueza sensorial potencia nuevas
destrezas motrices.

La conciencia es “voluntaria” porque el rango de sus habilidades es aprendido y, por ende,


disponible para usar como patrones familiares. Aprender una habilidad es aprender a
emplearla voluntariamente. La conciencia no debe ser malentendida: No es una “facultad
estática de la mente”, ni un patrón de motricidad sensorial “fijo”; al contrario, es una
función de motricidad sensorial aprendida. Y el rango de este aprendizaje determina 1) de
cuánto podemos ser conscientes, y 2) cuántas cosas podemos hacer voluntariamente.

La conciencia designa el rango de las funciones voluntarias de motricidad sensorial


adquiridas a través del aprendizaje.

Eventos somáticos involuntarios—como los reflejos autonómicos—no están


necesariamente sujetos ni al reconocimiento sensorial consciente ni al control consciente.
Pero, estas funciones involuntarias se pueden volver parte del repertorio de la conciencia
por el aprendizaje humano de reconocer y controlarlas. Esto, por ejemplo, es el
procedimiento establecido del entrenamiento en biofeedback (bioretroalimentación) así
como la práctica de aquellos que enseñan técnicas de conciencia sensorial.

La conciencia humana es, por ende, una función relativa. Puede ser extremadamente grande
o pequeña. Como el estado adquirido del aprendizaje de motricidad sensorial del soma, la
conciencia no puede funcionar más allá de sus límites auto-impuestos. El estado de
conciencia que yace dentro de los somas individuales es variable e impredecible. Puede
variar desde un nivel animal hasta un nivel divino, y en cualquier de estos casos, no puede
percibir o responder más allá del nivel adquirido.

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Porque involucra una acumulación de destrezas de motricidad sensorial voluntarias, entre
más amplio sea el rango de la conciencia, más grande será el rango de autonomía y auto-
regulación. Esencialmente, la conciencia humana es el instrumento de la libertad humana.
Por esta razón es importante recordar que es una función aprendida, que siempre se puede
expandir con más aprendizaje.

Al insistir que la conciencia no es una facultad mental fija, estamos aclarando que no se
trata de una “lente” vacía que se enfoca en objetos externos—esto es obviamente una
concepción de tercera-persona. Más bien, la conciencia es el repertorio de aprendizajes de
motricidad sensorial disponible al soma que se activa por estímulos externos o por
necesidades internos para actuar.

Por otra parte, “awareness” sí funciona más o menos como una lente que se puede dirigir y
enfocar. Awareness es una actividad somática que es excluyente: utiliza la inhibición
motora para excluir cualquier reconocimiento sensorial distinto a aquel en el cual se está
enfocando—que podría ser algo externo en el entorno (tercera persona) o interno en el
soma (primera persona).

Se puede decir que la actividad de awareness es noventa y nueve por ciento negativo y un
por ciento positivo—una función de “nada sino esto” que es la única forma que tiene el
soma para aislar eventos perceptivos. Es una forma muy útil de ejercer un control
voluntario sobre el repertorio personal de habilidades de motricidad sensorial.

Awareness es la función de aislar “nuevos” fenómenos de motricidad sensorial con el fin de


aprender a reconocer y controlarlos. Es solamente a través de la función excluyente de
awareness que lo involuntario se hace voluntario, lo desconocido se hace conocido, y lo
jamás hecho se convierte en factible. Awareness sirve como una sonda, reclutando
material nuevo para el repertorio de la conciencia voluntaria.

El resultado de esto es que el aprendizaje somático empieza enfocando el awareness en


lo desconocido. Esta práctica de enfocar activamente identifica características de lo
desconocido que se pueden asociar con aquellas ya conocidas dentro del repertorio
consciente personal. A través de este proceso lo desconocido se vuelve conocido por la
conciencia voluntaria. En una palabra, lo no aprendido se convierte en aprendido.

4. El Aprendizaje Somático y la Amnesia Sensomotriz


El aprendizaje somático es una actividad que expande el rango de la conciencia voluntaria.
No se debe confundir con el condicionamiento, que es un procedimiento corporal impuesto
al sujeto por manipulaciones externas. El condicionamiento trata el ser humano como un
objeto en un campo de fuerzas objetivas, y por ende es una forma de aprendizaje que refleja
el punto de vista de tercera persona típica de las ciencias, notoriamente la psicología.

Los modelos de aprendizaje de Pavlov y Skinner son técnicas manipulativas para forzar una
respuesta adaptiva en los mecanismos de reflejos involuntarios del cuerpo. El

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condicionamiento es un procedimiento de ingeniería que se opone a la función del
aprendizaje somático al intentar reducir el repertorio de la conciencia voluntaria; no
requiere una focalización de awareness, ni resulta en el aprendizaje de acciones somáticas
conscientes. Más bien, su propósito es crear una respuesta automática que sucede por fuera
del contexto de la volición y la conciencia.

Pero, tenemos que recordar que esta misma forma de condicionamiento puede suceder en
formas azarosas por la influencia de fuerzas ambientales que se imponen en nuestras vidas.
Las situaciones del entorno que imponen un estímulo constante sobre los reflejos profundos
de supervivencia con suficientes repeticiones, las convertirán en hábitos—el reflejo se
vuelve aprendido y ‘potenciado’.

Awareness es una actividad somática que es excluyente.

Los reflejos, como todos los eventos orgánicos, son sensoriales y motores; así que cuando
se vuelven habituales e involuntarios, hay una pérdida dual tanto del control consciente
como de la percepción consciente de esa área de acción motora.

A este estado lo debemos llamar la amnesia sensomotriz. Es un estado que ocurre


universalmente en la especie humana como resultado condicionado predecible de
condiciones estresantes de largo plazo. La repetición constante de estímulos estresantes
causará una pérdida del control voluntario consciente de áreas significativas de la
musculatura corporal, predominando usualmente en el centro de la gravedad, es decir, la
musculatura en la coyuntura de la pelvis y la caja torácica.

Cuando sucede la amnesia sensomotriz, estas áreas de la musculatura no pueden ser ni


percibidas ni controladas voluntariamente. Bien puede ser que la víctima intenta relajar
voluntariamente los músculos lumbares amnésicos, por ejemplo, pero ya no tendrá la
capacidad de hacerlo; tanto la sensación como el movimiento de estos músculos están más
allá del alcance de su control consciente voluntario. Los músculos seguirán rígidos e
inmóviles, como si se pertenecieran a otra persona.

Debido a que semejantes reacciones al estrés constante se pueden acumular a través de


periodos largos de tiempo, las contracciones musculares crónicas resultantes se asocian con
el proceso de envejecimiento. Pero envejecer no es un factor causante. El tiempo en sí es
neutral. Lo que causa los reflejos musculares a habituarse es lo ocurrido a lo largo de
nuestras vidas. El estrés y el trauma acumulados son las causas de la amnesia sensomotriz,
y lo que erróneamente llamamos los efectos de la ‘vejez’ son efectos directos de la amnesia
sensomotriz.

No existe una ‘cura’ corporal para la amnesia sensomotriz. Las rigideces musculares
crónicas habituadas durante el envejecimiento son inmunes a los remedios médicos.
Tampoco funcionan las manipulaciones de tercera persona.

Sin embargo, existe una forma de soltar las restricciones involuntarias de la amnesia
sensomotriz: es el aprendizaje somático. Si uno enfoca su atención (awareness) sobre un
área inconsciente y olvidada del soma, puede empezar a percibir una sensación mínima que

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es suficiente para dirigir un movimiento mínimo, y esto da una retroalimentación sensorial
de esa área que da una nueva claridad de movimiento, etc.

El aprendizaje somático comienza cuando se enfoca el awareness en lo


desconocido.

Esta retroalimentación sensorial se asocia con las neuronas sensoriales adyacentes, dando
aún más claridad de la sinergia que es posible con las neuronas motoras asociadas. Esto
hace que el siguiente esfuerzo motor incluya un rango más amplio de neuronas voluntarias
asociadas, así expandiendo y realzando la acción motora, y así sucesivamente
enriqueciendo la retroalimentación sensorial. Este procedimiento motor de vaivén
gradualmente recupera el área amnésica a su rango de control voluntario; lo desconocido se
convierte en conocido y lo olvidado se vuelve a aprender.

En otro artículo declaré que “…todas formas de la educación somática utilizan la capacidad
humana para ampliar y mejorar el grado de la autoconsciencia somática. Como dos agujas
de tejer, los sistemas sensorial y motor fueron diseñados para entretejerse, creando un
mayor awareness sensorial de nuestras actividades internas y una actividad más amplia de
nuestro awareness sensorial interno.”(1)

El aprendizaje somático se reconoce en los métodos de enseñanza de Moshe Feldenkrais,


pero es de importancia central en el trabajo de Elsa Gindler, F. Matthias Alexander, Gerda
Alexander y muchos practicantes contemporáneos. Las técnicas de educación somática
enseñadas por estos profesores son aplicables a cualquier forma de la amnesia sensomotriz,
incluyendo la parálisis motora.

El aprendizaje somático podría ser una respuesta a la amnesia, así como una actividad que
se practica durante toda la vida para evitar los efectos habituados del estrés. En cualquier
caso, es un aprendizaje que expande el rango de la acción y la percepción del soma
humano. Como consecuencia, entre más se aprende de esta manera, más amplio será el
rango de la consciencia voluntaria para la tarea constante de adaptación con el entorno.

Un soma con un altísimo grado de libertad es aquél que ha logrado el máximo grado de
control voluntario y el mínimo de condicionamiento involuntario. Este estado de autonomía
es un estado óptimo de la individualización, esto es, tener un repertorio altamente
diferenciado de posibles respuestas a los estímulos del entorno.

El estado de la libertad somática es, en muchos sentidos, el estado humano óptimo. Visto
desde una perspectiva corporal, de tercera persona, la libertad somática es un estado de
eficiencia máxima y entropía mínima. Desde la mirada somática de primera persona, la
libertad somática es lo que yo denominaría un estado ‘justo’, significando un progreso
temporal sin tacha, distorsiones, ni vicios de la inhibición.

La amnesia sensomotriz ocurre universalmente en la especia humana como resultado de


condiciones estresantes de largo plazo.

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El Estado Justo del soma humano es uno de sinergia óptima, donde cualquier acción
intencional provoca la coordinación espontánea de todo el proceso somático, sin ninguna
inhibición inconsciente o involuntaria. Esto también se puede expresar desde la perspectiva
de tercera persona que vería el Estado Justo del soma como una condición salud mental y
física óptima.

En resumen, la somática es el estudio del soma, que no es solamente la percepción de


primera persona del cuerpo vivo sino también de su regulación desde la primera persona. El
soma es una unidad de funciones sensomotoras, algunas de las cuales son funciones
conscientes y voluntarias aprendidas y otras que son involuntarias y no aprendidas. Las
funciones involuntarias pueden ser incorporados al sistema voluntario, a través del uso
selectivo del awareness para aislar la función no aprendida y, por asociación, se la puede
aprender—esto es, hacerla parte del funcionamiento consciente del sistema sensomotor.

Referencias:

1. Hanna, Thomas. The Body of Life. New York: Alfred A. Knopf, 1979, p. 198.

This article first appeared in SOMATICS: Magazine-Journal of the Bodily Arts and
Sciences, Volume V, No. 4, Spring-Summer 1986.

 The second section of this essay appeared in the Autumn-Winter, 1986-87 issue of

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