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NOMBRE: ANA NIEVES CRIOLLO

CIUDAD: CUENCA

I CONGRESO INTERNACIONAL DE ENFERMERIA.

TIPOS DE INSULINA Y MANEJO DE ENFERMERIA.

El tratamiento con insulina constituye actualmente un pilar básico en los pacientes con
diabetes mellitus tipo 1 y en los pacientes con diabetes tipo 2 con mal control metabólico.
Los objetivos de la insulinoterapia irán encaminados. Establecer un adecuado control de
la diabetes mellitus y evitar complicaciones microvasculares a largo plazo. Lograr una
máxima independencia de las personas instruyéndolas en sus cuidados relacionados con
la insulinoterapia (autocontrol de la dosis de insulina y su relación con los niveles de
autoanálisis de glucemia).

Transmitir a la persona diabética la información necesaria para la correcta administración


y conservación de la medicación prescrita. Para lograr estos objetivos se deberá diseñar
una educación diabetológica que tenga en cuenta las características de cada individuo
(edad, ocupación, nivel cultural, circunstancias familiares, etc.) informando al paciente y la
familia de los autocuidados. El inicio de tratamiento con insulina es un momento crítico y
la mayoría de las personas con diabetes la rechazan inicialmente, por lo que se creará un
ambiente adecuado entre profesional y paciente que permita a éste manifestar sus
miedos sobre su nueva situación, expresando su opinión, resolviendo sus dudas,
intentando explicar de forma sencilla la conveniencia para su salud del tratamiento con
insulina, dando apoyo emocional y enseñándole las habilidades necesarias, como la
técnica de inyección, las precauciones con la hipoglucemia, los autocontroles de glucemia
en el ajuste inicial entre otros.

Indicaciones del tratamiento con insulina

 Contraindicaciones de los antidiabéticos orales.


 Cetoacidosis o síndrome hiperglucémico hiperosmolar.
 Diabetes gestacional no controlada con dieta.
 Diabetes mellitus tipo 1 en todos los pacientes, ya que no hay otro tratamiento
posible.
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 Diabetes mellitus tipo 2 En el inicio del diagnóstico: marcada hiperglucemia, mayor


de 280-300 mg/dl, y muy sintomática (pérdida de peso), cetonuria intensa y
hemoglobina glucosilada mayor del 8,5-10%.

Durante el tratamiento:

 Fracaso del tratamiento con antidiabéticos orales (hemoglobina glucosilada por


encima del 7%) a pesar de tratamiento a dosis plena.
 Descompensaciones hiperglucémicas agudas: cetoacidosis, complicaciones
hiperosmolares.
 Enfermedades intercurrentes: infarto, cirugía mayor, traumatismo grave,
intolerancia oral, insuficiencia cardiaca, hepática o renal.
 Pérdida de peso no justificada por una dieta hipocalórica o cetonuria intensa.
 Exceso de peso con glucemias basales superiores a 140 mg/dl (hasta 180 en
ancianos) y hemoglobina glucosilada mayor del 8%, sin que la dieta, el ejercicio y
los antidiabéticos orales (a dosis máximas) logren una adecuada compensación.
 En descompensaciones metabólicas por procesos intercurrentes: cirugía, estrés,
infección y traumatismos.

Características de las insulinas

La insulina se mide por unidades y la concentración de insulina expresa la cantidad de


unidades internacionales por mililitro (UI/ml). En España la insulina tiene una
concentración de 100 UI/ml. En la actualidad, por seguridad en la administración de esta
sustancia, casi se han dejado de utilizar las jeringas y se ha pasado a las plumas o
bolígrafos de inyección precargadas
Hay que tener en cuenta en el momento de la insulinización algunos factores que
modifican la absorción y la acción de la insulina:
 Zonas de lipodistrofias: la absorción está disminuida en esas partes del cuerpo.
 Áreas anatómicas: máxima velocidad de absorción en el abdomen y mínima en el
muslo o los glúteos.
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 Zona del lugar de inyección implicada en ejercicio físico: aumenta la velocidad de


absorción.
 Flujo sanguíneo subcutáneo: la absorción es más rápida con el masaje o el calor
húmedo.
 Dosis: absorción más lenta cuanto mayor sea el volumen.
 Profundidad de la inyección: mayor velocidad cuando es más profunda.
 Tipo de insulina: variaciones individuales de hasta un 20% con la insulina de
acción intermedia o NPH (protamina
 neutra de Hagedorn o isófana) y algo menor con insulina rápida y los análogos.
 Precisión en la dosis por el paciente (cantidad, agitación, técnica): varía
dependiendo de los dispositivos

Clasificación de las insulinas

La insulina es una hormona secretada por las células beta de los islotes de Langerhans
de la parte endocrina del páncreas. Su función es disminuir la glucosa sanguínea
después de consumir alimentos para facilitar su captación y utilización en las células
musculares, el tejido adiposo y el hígado para obtener energía, mejorar la utilización de
los aminoácidos y posibilitar el almacenamiento de los ácidos grasos en forma de
triglicéridos en el tejido adiposo.
En la actualidad se dispone de múltiples preparados comerciales de insulina que se
pueden clasificar según algunas características, como el tiempo de duración de la acción,
el origen y el fabricante.
Tiempo de duración de la acción: se agrupan según el tiempo de inicio de la acción, su
pico máximo y la duración de la misma. Las insulinas humanas tienen una duración de
acción más breve que la insulina de origen animal.
Las insulinas de acción rápida (por ejemplo, Humalog® –insulina análogo lispro–),
reducen la glucemia de forma rápida y tienen una duración breve. Humalog® tiene un
inicio de 10-15 minutos, una acción máxima de 1-2 horas después de la inyección y una
duración corta de 3-6 horas. Por su rapidez de acción, es necesario indicar al paciente la
ingesta de alimentos después de la inyección.

Se debe iniciar su administración cuando el tratamiento combinado con hipoglucemiantes


orales no es suficiente para alcanzar o mantener los objetivos de control glucémico
(hemoglobina glucosilada por debajo del 7%) ni para controlar las complicaciones
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microvasculares. Es imprescindible una educación diabetológica y una monitorización de
la glucemia con autoanálisis para el ajuste de la dosis inicial. El tratamiento con insulina
puede variar de unas personas a otras, el número de dosis diarias dependerá del control
metabólico (glucemias pre y posprandiales), del tipo de diabetes y de la evolución de la
enfermedad. Normalmente se utilizan en combinación insulinas de acción prolongada
junto con insulinas de acción rápida con el fin de simular la secreción pancreática de
insulina en relación con la ingesta de nutrientes y la realización de ejercicio físico.

Se deberán valorar las habilidades cognitivas y manuales, la motivación, la disposición


para el aprendizaje no solo de la técnica de inyección, sino del autocontrol y ajuste de las
dosis dependiendo del perfil glucémico. Será conveniente, además, tener en cuenta los
objetivos terapéuticos y el estado de salud de las personas diabéticas, la implicación de la
familia en los cuidados, el grado de autonomía o dependencia para los autocuidados, etc.

Estrategias posibles de insulinización


Insulina basal en combinación con hipoglucemiantes orales: Insulina NPH o NPL:
nocturna (antes de la cena o al acostarse) o dos veces al día.
Análogo basal: glargina (una vez al día) o detemir (dos veces al día).
La dosis inicial recomendada es de 10 UI o 0,2 UI/kg. El parámetro que se utilizará para ir
ajustando la dosis es la glucemia en ayunas y el objetivo será reducirla por debajo de 130
mg/dl. Una vez que se consiga, se medirá la hemoglobina: si es menor del 7%, no se
harán más modificaciones; si es mayor del 7%, se realizará un perfil glucémico de seis
puntos (antes y dos horas después de las principales comidas) con el fin de encontrar
desajustes en otros momentos del día. Generalmente suelen ser las glucemias
posprandiales, por lo que será preciso incluir insulina rápida o utilizar mezclas hasta
reducir la glucemia posprandial por debajo de 180mg/dl.

Insulina basal en combinación con insulina prandial (regular o análogos de acción rápida):
Basal-plus: añadir una dosis de insulina prandial, de forma progresiva, antes de las
comidas principales (0,10-0,15 UI/kg en cada ingesta), comenzando por la ingesta de
mayor contenido de carbohidratos. Basal-bolus: dosis múltiples de insulina.
Insulinas premezcladas: recomendables en pacientes con más de una dosis de insulina,
para reducir el número de inyecciones y errores en la administración. Es una terapia poco
flexible y se asocia con mayor frecuencia de hipoglucemias y aumento de peso. Las
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mezclas con análogos rápidos han demostrado un mejor control en la glucemia
posprandial frente a la regular.
La elección de un análogo de insulina de acción prolongada frente a la insulina NPH se
fundamenta en un perfil de acción más predecible y un menor riesgo de hipoglucemias.
Las insulinas glargina y detemir parecen tener una eficacia similar, si bien la glargina
parece precisar menos dosis y frecuencias (una vez al día).
Las necesidades habituales de insulina son de 0,3-1,5 UI/kg/día, en función del peso y de
la actividad física.
Se recomienda una dosis inicial de 0,2 si es nocturna, en ancianos o si están tratados
previamente con dosis elevadas de sulfonilureas. Aumentar 2 UI cada tres días hasta
obtener una glucosa basal en rango objetivo (70-130 mg/dl), aumentar 4 UI cada tres días
si la glucosa basal es mayor de 180 mg/dl.
Ajuste del tratamiento
Si hay hipoglucemia o una glucosa basal inferior a 70, reducir la dosis nocturna 4 UI o el
10% si la dosis es mayor de 60 UI.
Hemoglobina glucosilada mayor o igual al 7% en 2-3 meses: Si no es así, continuar con la
pauta y determinar la hemoglobina glucosilada cada tres meses. Si la glucemia basal está
en el rango objetivo, determinar la glucemia capilar antes de la comida, de la cena y de
acostarse, añadir a la segunda inyección 4 UI y ajustar 2 UI cada tres días:
– Si la glucemia capilar está elevada antes de la comida, añadir insulina rápida en el
desayuno.
– Si la glucemia capilar está elevada antes de cenar, añadir insulina NPH en el desayuno
o insulina rápida
en la comida.
– Si la glucosa está elevada antes de acostarse, añadir insulina rápida en la cena. Si las
determinaciones de glucosa preprandiales están elevadas, añadir otra inyección. Si la
hemoglobina glucosilada sigue elevada, hacer una glucemia posprandial y ajustar la
insulina regular hasta el objetivo.

Complicaciones de la insulinoterapia
Reacciones alérgicas locales: reacción alérgica local con dolor, eritema, inflamación,
sensibilidad e induración en 2-4 cm alrededor del lugar de inyección. Aparece una o dos
horas después de la administración. Suele ocurrir en la etapa inicial del tratamiento y
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desaparecen con el uso continuo de insulina. Es poco frecuente debido a la mayor pureza
de las insulinas. Se tratan con un antihistamínico una hora antes de la inyección.
Muchos pacientes lo utilizan para limpiar la piel alcohol; en tal caso, es preciso dejar secar
la piel antes de la inyección para que el alcohol no se introduzca en los tejidos y no
produzca así eritema localizado.
Reacciones alérgicas sistémicas: poco frecuentes desde el uso de las insulinas humanas
y análogos de la insulina. Primero aparece una reacción local en la piel que se disemina
gradualmente como urticaria generalizada, en ocasiones se acompañan de edema
generalizado o anafilaxia. El tratamiento consiste en la desensibilización con dosis
mínimas de insulina e ir aumentándolas de forma gradual.
Lipodistrofia por insulina: reacción localizada en forma de lipoatrofia en el lugar de
inyección de la insulina.
Se produce una pérdida de grasa subcutánea. El uso de la insulina humana ha disminuido
notablemente la incidencia de esta complicación. También puede aparecer una
lipohipertrofia, con masas fibroadiposas en el lugar de la inyección por uso continuo del
mismo lugar para la administración. Si se utilizan zonas con cicatrices, la absorción se
retrasa. Hay que evitar la inyección en estas zonas hasta que desaparezca la hipertrofia.
Resistencia a la insulina: se define como la necesidad de 200 UI o más de insulina. Se
produce por diferentes causas; la más común es la obesidad, que puede superarse
mediante la reducción de peso. En la mayoría de los pacientes diabéticos en tratamiento
con insulina se desarrollan anticuerpos que se fijan a la insulina, lo que reduce su
disponibilidad. El tratamiento consiste en administrar una preparación de insulina más
pura; en ocasiones, prednisona para bloquear la producción de anticuerpos.

Hiperglucemia matutina: puede ser causada por una insuficiencia de insulina debida a
varios factores:
Insulina insuficiente: debido a una concentración insuficiente de insulina circulante. Puede
necesitar una dosis más alta, una combinación de insulinas o una insulina de acción más
prolongada.
Efecto amanecer o efecto del alba: nivel de glucemia más o menos normal hasta
aproximadamente las tres de la mañana, momento en que empieza a elevarse por efecto
del aumento de la producción de hormona de crecimiento, lo que crea mayor necesidad
de insulina en las primeras horas del día. Puede corregirse administrando la dosis
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nocturna de insulina de acción intermedia al acostarse en lugar de hacerlo a la hora de la
cena.
Efecto Somogyi: hipoglucemia nocturna seguida de hiperglucemia de rebote. Se puede
corregir disminuyendo la dosis nocturna de insulina de acción intermedia o con la ingesta
de un tentempié al acostarse.
Para determinar la hiperglucemia nocturna el paciente debe realizarse una determinación
de glucemia una o dos veces durante la noche: a la hora de acostarse, a las tres de la
mañana y al despertar, con lo que se obtiene una información que ayuda a ajustar la dosis
de insulina y evitar la hiperglucemia matutina.
NOMBRE: ANA NIEVES CRIOLLO
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