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¿Dónde está la franja amarilla?

Corporación Universitaria Adventista

Facultad de Ciencias Administrativas y Contables

Contaduría

Karen Alvarado Garrido

Medellín, Colombia

2019
William Ospina, traductor y novelista colombiano, oriundo

de Padua, Tolima, está considerado como uno de los poetas y ensayistas críticos

más destacados de las últimas generaciones cuyos escritos muestran un gran

compromiso social, acompañados de declaraciones ideológicas sobre la historia

y el mundo moderno, es el autor de ¿Dónde está la franja amarilla? cuya

primera edición fue en abril de 1997.

A lo largo de cuatro capítulos, el autor muestra la

problemática de un país privilegiado con dos océanos, riquezas naturales sin

fin, pero que ha perdido la noción de sentido de pertenencia y ha cedido sus

privilegios a unos pocos, que en lugar de velar por el bienestar de la comunidad

en general, se ha preocupado única y exclusivamente por el lucro de ellos, los

bien llamados politiqueros, que han dejado a su paso, violencia, desigualdad,

injusticias y pobreza.

Por una parte, las condiciones generadas por parte del

gobierno y por otro, la violencia como respuesta a todo el inconformismo que

se vive ante tales situaciones, es lo que ha conllevado a vivir la crisis

económica, social, política y moral que se atraviesa actualmente, y que ha sido

incentivada por los partidos políticos y lo informes que le permiten dar a la

prensa.

La falta de visión y la mala orientación u “opacar la

sabiduría de los que saben” es lo que mantiene a nuestro país en la ignorancia

deliberada, pues cuando el 21 de julio de 1994 se reunieron diez de las mentes

más brillantes del país con el objetivo de elaborar una propuesta para
revolucionar la educación en Colombia no se le dio aceptación y fue relegada

por ese pequeño grupo que no le conviene que el país salga del lugar donde se

encuentra, sino que se sigan vulnerando sus derechos. (Palacios, 1994).

Personalmente pienso que nos hace falta el amor por lo

nuestro, por nuestra gente, nuestra tierra, identificarnos con lo que somos, lo

que creemos, pero sobre todo lo que queremos para nuestro país, esto es lo que

va a crear o fortalecer nuestra identidad, conocer nuestros orígenes, promover

todo lo nuestro; nos ayudará a querer ser, querer hacer y querer tener que son a

fin de cuentas los tres pilares sobre los cuales se fundamenta el verdadero

cambio, ya que como se menciona al principio del libro, Colombia se inspiró en

la Revolución Francesa y la Declaración de los Derechos Humanos, pero tal

como en el Informe citado anteriormente solo quedó en el papel, ya que no ha

pasado a ser más que meros deseos . (Ospina, 2012)

Desde el principio hemos cedido nuestros derechos al

permitir que externos, tomen el control de nuestras riquezas y luego como

alquilados venimos a desear lo que por ley nos corresponde, lo peor es que

donde han llegado las grandes empresas han dejado compensaciones monetarias

en cada jurisdicción, constituyéndose así en una de las fuentes de financiación

fiscal para el desarrollo territorial, en teoría, pero contaminación y pobreza en

la realidad, para los que viven en ese entorno.

Concluyendo, Colombia a pesar de ser un país hermoso,

posee una realidad muy triste y bastante compleja debido a seres individualistas

y poco comprometidos que han llenado de odio los corazones de la multitud


que anhela fervientemente el bienestar de la patria, que sueñan con que un día

sea reconocida a nivel internacional no por cosas tan terribles como el

narcotráfico o la prostitución sino por las cosas valiosas que tenemos y sabemos

hacer.

Bibliografía
Ospina, W. (2012). ¿Dònde està la franja amarilla? Bogotà: Mondadori.

Palacios, M. C. (1994). Informe de la Misiòn de Sabios. Santa Fe de Bogotà.

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