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Estudiante: Jeannette Benítez

Carnet: 00412517 Sección: 01


Asignatura: Hacer Teología desde América Latina
Maestro: Padre Hugo Gudiel, sj

INTRODUCCIÓN

El objetivo que pretende el autor en su obra Laudato Si es la de reflexionar de forma


teológica, siguiendo el método latinoamericano ver-juzgar-actuar, acerca del futuro de
nuestra casa común, de conformidad con un verdadero sentido de ecología integral y de
conversión ecológica, que tanto cristianos como otras personas de buena voluntad,
hermanadas en una misión compartida y por medio de un diálogo sincero, colaboren entre sí,
para salir de la ruta que actualmente parece llevar a la humanidad hacia un abismo. Los
problemas fundamentales que se formula los organiza en forma de pregunta: “¿Qué tipo de
mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? ¿Para qué
pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos?
¿para qué nos necesita esta tierra?” (LS 160).

La tesis del autor va orientada a la crisis ecológica que actualmente padecemos no es


solamente medio ambiental, económica o social, sino la suma de todas ellas, y tomando en
cuenta que en este mundo todo está íntimamente relacionado, la Encíclica propone una
ecología integral que incorpore claramente las dimensiones sociales y humanas para
coadyuvar a la solución de los problemas que actualmente la humanidad enfrenta.
Este trabajo se realiza bajo el siguiente itinerario

La Encíclica Laudato Si, hace un recorrido por los diferentes aspectos de la crisis
ecológica, a partir de los mejores conocimientos científicos disponibles, según el siguiente
detalle:
 Lo que está pasando en nuestra casa: la Encíclica parte de una aguda observación de la
realidad; por consiguiente, nos invita a partir de los conocimientos científicos disponibles
hoy, para de esa forma considerar lo que está aconteciendo; pues si coincidimos en que el
cambio es algo deseable, también es preocupante cuando dicho cambio se convierte en un
deterioro del mundo y de la calidad de vida de gran parte de la humanidad.
 El evangelio de la creación: aquí la Encíclica recurre a la luz de Biblia y de la tradición
judío-Cristiana; es decir, que Laudato Si, trata de iluminar la realidad teológicamente.
 Raíz humana de la crisis ecológica: Laudato Si detecta las raíces del problema en la
tecnocracia y en el excesivo repliegue autorreferencial del ser humano; por lo tanto, vuelve
al análisis de la realidad, para de esa forma hurgar en las causas más profundas de las
crisis.
 Una ecología integral: en este capítulo del recorrido, Laudato Si propone el camino hacia
una ecología integral, que tienda a incorporar claramente las dimensiones humanas y
sociales inseparablemente vinculadas con la situación ambiental y las relaciones con la
realidad que circunda al ser humano en este mundo.
 Algunas líneas de orientación y acción: estas líneas de acción y orientación son ofrecidas
por Laudato Si, tanto a nivel internacional como local y personal; para ello sugiere un
diálogo honesto a todos los niveles de la vida social que faciliten procesos de decisiones
transparentes.
 Educación y espiritualidad ecológica: Laudato Si concluye el itinerario con propuestas
que nos conducen al estilo de vida, de educación y al cultivo de una espiritualidad
auténticamente ecológica; esto es vital porque ningún proyecto puede ser eficaz sino está
animado por una conciencia formada y responsable; de ahí que, nos sugiera para crecer,
los siguientes niveles: educativo, espiritual, eclesial, político y teológico.
1. Contenido y Síntesis

la encíclica Laudato Si presentada el 18 de junio del 2015, por el Papa Francisco en


Solemnidad de Pentecostés es un documento que su espíritu es el de enseñarnos acerca del
cuidado de la casa común. Entre sus líneas vemos una escatología clara ante un planeta
degradado salvajemente por la explotación. Indiscutiblemente este planeta espera su
salvación, una salvación primeramente que surja como iniciativa tanto de los poderes
políticos y económicos globales y en segundo lugar una salvación que proceda directamente
de Dios hacia la creación, y cuando decimos creación nos referimos también a sus criaturas
eso incluye al ser humano.

Nos parecen muy apropiadas las palabras de Pepe Mojica en relación a esta misma
temática de la degradación del medio ambiente, y el menciona que “lo que vivimos no es una
crisis ecológica es una crisis política” una crisis creada por unos pocos, pero con una
ambición infinita. Una ambición sin control, desmedida, voraz que ve todo desde la
perspectiva económica y de mercado. La creación se ve solo como materia prima, toda la
riqueza natural es concebida como un recurso a explotar con fines económicos, la
rentabilidad como fin último. La problemática no es la bolsa o el papel que un individuo
arroja desde la ventana de un autobús, o de un automóvil, y con esto no estamos justificando
la irresponsabilidad de la acción, pero deseamos enfocarnos sobre todo es la desmedida
actividad a escala macro que las empresas e industrias realizan día con día, produciendo en
masa sin estrategias adecuadas para eliminar las sustancias químicas abrasivas o toxicas y
desechos sólidos restantes.

Actualmente la solución es arrojar inconscientemente todo el sobrante a las fuentes de


agua o terrenos adyacentes. Ellos se aprovechan de la naturaleza, se enriquecen, pero son
otros, los más vulnerables los que sufren las consecuencias de su mal proceder. Nos parece
incomprensible que se dañe la naturaleza que nos alimenta y nos da vida, ella con su nobleza
nos da día a día diferentes factores que nos ayudan a subsistir. Sin embargo, las consecuencias
de la destrucción acelerada de la misma ya se sienten, y es que el ser humano ha olvidado
que somos parte de la tierra, parte de este mundo que perjudicamos. ¿El ego de ser superior
en inteligencia a los animales acaso nos da el derecho para obrar de manera injusta ante
aquello que se nos puso ante nosotros y que Dios considero que era bueno? ¿O es talvez que
nos sentimos con la capacidad de vivir sin aire, sin agua, sin luna?

En la encíclica dice que la tierra y los bienes que hay en ella son para el bien común,
y que esto es así, porque es la voluntad de Dios; por eso está todo estrechamente vinculado”.
“Olvidamos –dice el Papa- que nosotros somos tierra (cf. Gn 2,7). agrega el Papa que nuestro
propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, el aire que nos da el aliento y el
agua que nos vivifica y restaura. Estamos ya cauterizados, nuestro interior es un desierto
como dice el Papa Francisco en su encíclica el punto 217 “Los desiertos exteriores se
multiplican en el mundo porque se han extendidos los desiertos interiores” (LS 217) el
postmodernismo cauterizo la conciencia y la volvió individualista, ya nada de lo que pase
fuera del propio entorno de la persona afecta, ven con indiferencia la pobreza, la migración,
las guerras, el hambre etc.

Nos importa en lo mínimo que el 97% de la población mundial este sumida en la


pobreza extrema, para nada afecta que el hielo de la antártica poco a poco se descongele
afectando a miles de especies animales, les da lo mismo si algunos animales estén en peligro
de extinción y otros ya se hayan extinguido, no hay conciencia, muchos menos incidencia o
transformación. Lo importante ahora es el último Iphone. No habrá soluciones positivas si
antes no se busca una conversión de los líderes políticos, líderes económicamente poderosos
y de la población mundial. Cabe mencionar que dentro de la población mundial un 97% de
personas está ubicadas dentro de los países tercermundistas, estas personas en su interior
albergan la esperanza de cosas buenas, su infierno no es trascendente o luego de su muerte,
su infierno es aquí y ahora.

Por lo tanto, debemos buscar una conversión no solo ante el fenómeno de la crisis
ambiental, sino también buscar una genuina conversión de aquellos que con sus políticas
neoliberales antiéticas están siendo cómplices de los empresarios que se apoyan en ideologías
capitalistas y de mercado para enriquecerse, destruyendo todo lo que encuentran su paso.
Estos empresarios van dejando miseria, enfermedad y luto por donde sus máquinas y obreros
pasan. La conversión entonces deberá ser, una conversión como el modelo de San Francisco
de Asís que implique el “reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y
arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro”. y obviamente al efectuar ese cambio interno
transformar hacia afuera.

En el numeral 220 nos invita a la gratitud y gratuidad, que por medio de este valor
reconozcamos que el mundo y la creación fueron dados por Dios con el fin de que el ser
humano señoreara la creación, pero señoreando de una manera responsable, velando por la
dignidad humana y el bien común: “la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos
frutos deben beneficiar a todos” (LS 93). Es necesario insistir que no se puede dejar de lado
la creación y sus criaturas las cuales forman parte de este mundo, así como nosotros. Es
absurdo pensar que el daño a la creación y a las criaturas no afectara a la humanidad en
general, no somos seres extraterrestres exentos de las consecuencias presentes y futuras de
nuestras propias decisiones.

Sumado a la destrucción agresiva que se realiza en la naturaleza con el afán de extraer


los recursos naturales, se observa una dominación hipnótica en masas, los medios de
comunicación aliados y cómplices juegan aquí su rol antiético, un rol muy importante sin
duda, alienar a las masas y llenarlas de ideas de felicidad que no son las correctas,
introduciendo en la conciencia del receptor variables de felicidad que distan mucho de la
realidad. La felicidad no es tener salud, la felicidad es tener una casa frente al mar, la
felicidad ya no es ver la puesta del sol en un atardecer, para ellos es tener el mejor Mercedes
Benz, ya no te hace feliz compartir, sino deslizar una MasterCard en el pos. El consumismo
recorre las venas de sus seguidores dándoles vida, pero también están a su merced porque les
roba el sentido social, el sentido fraternal, el sentido de ayudar.
Esta problemática nos atañe a todos por lo tanto se debe de proceder a crear grupos
comunitarios que den respuestas y soluciones encaminadas a buscar el bien de la creación lo
cual indudablemente repercutirá en el bien común de los habitantes. La misma encíclica en
el numeral 244 hace un llamamiento a la unión “Mientras tanto, nos unimos para hacernos
cargo de esta casa que se nos confió, sabiendo que todo lo bueno que hay en ella será asumido
en la fiesta celestial. Junto con todas las criaturas, caminamos por esta tierra buscando a Dios,
porque, «si el mundo tiene un principio y ha sido creado, busca al que lo ha creado, busca al
que le ha dado inicio, al que es su Creador” (LS 244)

La encíclica es sin duda una denuncia profética ante la las prácticas y estilo de vida
que están dañando el medio ambiente y como mencionamos antes las acciones llevadas a
cabo por sectores industrializados y económicos mundiales generan consecuencias a corto,
mediano y largo plazo para el ser humano. Obviamente esta denuncia también trae
consecuencias para su autor porque pone el dedo en la llaga, enfrentando directamente las
causas de tan deplorable condición medio ambiental. Leonardo Boof dirá en el artículo
publicado por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas que: “Un analista de la
cadena norteamericana Fox News, Greg Gutfeld, llamó a Francisco “la persona más peligrosa
del mundo” por sugerir que el cambio climático es un problema real… Estas personas tienen
miedo de la verdad. ¿Por qué? Porque quieren mantener sus privilegios.

Ponen por delante sus intereses egoístas -mayormente económicos- al cuidado y


preservación de la Madre Tierra. Su lema es “greed is good”: es decir, la codicia es buena.
Es un ideal mezquino, sin grandeza, y en el fondo inhumano hacia los demás, que viven en
la misma Casa Común. No les importa que estemos avanzando hacia un abismo, con tal de
que ellos mantengan su nivel de consumo, que es escandaloso si lo comparamos con la
mayoría de los países del mundo”. Esta condición ambiental no solo ejerce su daño en los
animales y plantas, sino en el mismo ser humano, quien es visto también con fines de
rentabilidad a partir de una explotación injusta. En este sentido podemos ver que si no respeta
a su prójimo mucho menos a los animales, vegetación o recursos minerales.
El capitalismo ve todo lo que está dentro de este planeta en símbolos monetarios y de
enriquecimiento y no piensa en sí, en estrategias de protección del medio ambiente. El Papa
Francisco con palabras fuertes dirá que la tierra parece convertirse en un depósito de
porquería, esta afirmación va en el sentido de expresar que las empresas, sobre todo
industriales no cuentan con un programa de reciclaje de los residuos y desechos sólidos que
salen a partir del proceso de producción. Por otro lado, vemos como en la actualidad barcos
han derramado petróleo y otros líquidos que contaminan también los mares, matando
especies marinas y seguidamente afectando la salud del ser humano. Otra situación
insostenible que convierte nuestra casa en porquería como dirá el Papa Francisco es la gran
irresponsabilidad también de la población que ve con indiferencia la situación de la basura
que es dejada y arrojada en la naturaleza que al final va a parar a los mares.

A manera de ejemplo hace unos días se realizó el hallazgo por parte de la


Organización Algalita Marine Researche Foundation de una isla micro plástico mayor a los
2 millones de kilómetros cuadrados, casi como el tamaño de México, las consecuencias de
este descubrimiento sobre todo es que las micropartículas de plástico entren en la cadena
alimenticia de las aves y esto las mate o provoque mutaciones. Esta crisis dirá el Papa
Francisco provoca “La pérdida de la biodiversidad también hace ostensible la crisis
ecológica: “Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no
podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, pérdidas para siempre. La inmensa
mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acción humana… No
tenemos derecho”.

No podemos dejar de lado que el Papa también hace referencia a que “El desafío
urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia
humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas
pueden cambiar.” (LS 13) En este sentido podemos decir que la Iglesia Católica siempre ha
buscado unir individuos, grupos, entidades con el fin de contribuir en la búsqueda de la
justicia social, desde el 15 de mayo de 1891 que fue promulgada por el Papa León XIII la
encíclica Rerum Novarum, se han redactado muchas otras encíclicas, documentos y mensajes
radiales con este fin. Sin embargo, la encíclica Laudato Si se caracteriza por buscar justicia
para la creación quien se encuentra afectada severamente por el ser humano.

Es innegable que esta degradación que sufre el medio ambiente afecte también a la
población más vulnerable, el papa Francisco invita a escuchar el clamor de los pobres de la
tierra, sería ilógico tomar acciones solamente para salvaguardar la naturaleza y seguir
violentando los derechos de la gente pobre, esa acción iría también en contra de la voluntad
de Dios, porque todos somos creación. No somos creadores que podemos hacer y deshacer a
nuestro antojo, no podemos tomar el rol de dioses y decidir sobre lo que a todos nos
pertenece. La tierra fue destinada para que la humanidad entera la disfrutara, no para que
unos pocos la explotasen y sacasen sus riquezas de ella, y generalmente de formas posesiva,
agresiva y bélica; las consecuencias obviamente las sufren los más vulnerables del planeta.

En su encíclica Laudato Si el Papa Francisco quiere concientizar sobre la gravedad


de la crisis del medio ambiente hoy por hoy y como esta crisis desembocara en una
destrucción salvaje y como siempre los más afectados serán los que se encuentran en un
grado de pobreza extrema. Así mismo el Papa explica que esta situación afecta
indudablemente a las personas pobres porque no existe igualdad, los derechos humanos no
son ejecutados a todos por igual, porque la clase dominante se siente ciertamente superior a
todos y a todo. Pero esperamos que Dios actué en la historia y que el enjugue toda lagrima
tanto de la creación que gime con gritos desconsolados como de las criaturas que claman por
salvación y por un retorno al paraíso donde aún todas las cosas eran buenas y donde la justicia
estaba en manos de Dios.

1.1.Balance valorativo
El mérito principal de la Encíclica Laudato Si’, acerca de los problemas ecológicos y del
medio ambiente, consiste en que va mucho más allá de otras Encíclicas que brevemente han
mencionado el tema; en mi opinión cabe destacar también que no se trata solamente de una
carta dirigida a los católicos, ni a los cristianos o a las personas religiosas; es una carta
dirigida a todo el mundo, o sea, a todos lo que quieren escuchar su mensaje, es una Encíclica
ecuménica e interreligiosa que busca el diálogo para en conjunto proponer alternativas que
permitan salvaguardad la creación. Otro de los méritos que logro percibir es el de invitar a
todos no solo a una concientización sino también a una conversión que permita resarcir el
daño provocado en el ecosistema, de esta manera, proteger lo que les dejaremos a las futuras
generaciones.

Las limitaciones que veo en la obra es la dificultad de llegar hasta el corazón de esos
que se consideran individuos superiores que ostentan la totalidad de la riqueza mundial. La
encíclica definitivamente es vista como una amenaza por estos grupos de poder ya que socaba
su accionar económico y político global. Hubiera sido interesante que el autor tratara el tema
de como el ser humano está empeñado en investigar otros planetas, e incluso habitar en ellos,
cuando ni siquiera pueden proteger bien el que tenemos hoy por hoy, que se gastan cantidades
multimillonarias en este tipo de proyectos en lugar de invertir en la tierra para su
sostenimiento y cuidado.

1.1.4. Perspectivas

Desde el momento que me acerque por primera vez a la Encíclica Laudato Si, mi
perspectiva en relación a ella fue de total aceptación y satisfacción en vista de que las
encíclicas anteriores tocaban poco o nada sobre el tema en sus escritos, considerando que es
un tema demandante por la tierra que clama por protección y justicia. Nuestra responsabilidad
como seres humanos y cristianos debe partir de un compromiso de compartir con otros sobre
este tema tan apremiante para nuestra época, porque de eso depende que las alternativas de
protección se vuelvan acciones concretas encaminadas a cuidar la casa común.

1.2 Conclusiones

Laudato Si nos permite abordar temas que son comunes para todos los seres que
habitamos el planeta (hombres, mujeres, animales, plantas, microorganismos, nos ayuda a
reflexionar sobre la ruptura del hombre con la naturaleza, para efectos de buscar puntos que
converjan a la solución de los problemas ambientales generados por dicho rompimiento. Nos
propone además una ecología integral que incorpore las dimensiones sociales y humanas. El
punto de encuentro primordial de la encíclica es el encuentro ecuménico y la relación
interreligiosa entre todos los individuos que conforman la aldea global con la finalidad de
contribuir juntamente a la solución de la crisis ecológica que actualmente abate a la
humanidad, debido al deterioro ambiental causado a nuestra casa común.

Laudato Si’ además nos habla de un sistema ecológico y no de un sistema capitalista,


porque su autor lo entiende como un sistema de relaciones, es decir, como un eco-sistema-
social-político-económico, donde las relaciones se han vuelto perversas. La encíclica es sin
duda una denuncia profética ante la las prácticas y estilo de vida que están dañando el medio
ambiente y como mencionamos antes las acciones llevadas a cabo por sectores
industrializados y económicos mundiales generan consecuencias a corto, mediano y largo
plazo para el ser humano. Obviamente esta denuncia también trae consecuencias para su
autor porque pone el dedo en la llaga, enfrentando directamente las causas de tan deplorable
condición medio ambiental.