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El Hombre y la Historia de la Ciencia 1

El Hombre y la Historia de la Ciencia

María Elena Gómez Fernández

Universidad Tecnológica de Bolívar

Nota del autor

Reseña sobre el capítulo IX “La Ciencia Se Hace Publica” del libro “Los

descubridores volumen II: la naturaleza y la sociedad” del autor DANIEL J. BOORSTIN


La ciencia se hace publica

La Ciencia Se Hace Publica

El historiador estadounidense Daniel J. Boorstin (nacido en 1914) fue un erudito con

amplios intereses, mejor conocido como defensor de una interpretación conservadora y

"consensuada" de la historia estadounidense. Se convirtió en bibliotecario del Congreso en

1975. (Datos de Daniel J. Boorstin n.d.)

Boorstin es autor del libro “Los Descubridores” (1983), un ambicioso proyecto en el

que trazó la historia de la búsqueda humana de conocimiento sobre el mundo desde la época

griega hasta el presente. La reseña presentada se basa en el capítulo XI volumen II: la

naturaleza y la sociedad del libro anterior.

Cuerpo o Desarrollo

Boorstin relata en su escrito “La Ciencia Se Hace Publica” una serie de eventos que

desencadenan cómo el hombre ha avanzado en el descubrimiento de las verdades de la

ciencia. El autor comienza mencionando a diferentes figuras representativas de la época que

influyeron en el auge de la “ciencia actual” como la llama Boorstin, tales como Galileo,

Vesalio, Harvey, y Malpighi. Se relata de cómo estos y otros grandes pensadores necesitaban

espacios en donde se les hiciera posible el intercambio de conocimientos los cuales pasaron a

ser llamados parlamentos de científicos, y gracias al apoyo de hombres como Marin

Mersenne y Henry Oldenburg se pudo crear la llamada “Royal Society”.

La Royal Society para el Avance de la Ciencia Natural es en la actualidad una de las

sociedades científicas más antiguas del mundo con más de 350 años de existencia donde su

sede principal está ubicada en el Reino Unido.

Daniel no solo nos habla de la formación de una sola academia, también menciona

cómo Henri Louis Habert de Montmor organizo la Academia de Montmor, o que gracias al

ascenso al trono de Carlos II un grupo de científicos ingleses fundaron una academia que
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fomentara el progreso de la ciencia. Ese compañerismo informal de entusiastas científicos, de

diferentes países, Boyle la define como “el colegio invisible”, afirma Boorstin.

Actualmente el nivel de progreso alcanzado por la investigación científica y las

ulteriores aplicaciones tecnológicas ha sido considerado, con mucho, superior al logrado en

todos los años anteriores, llegando a transformar los hábitos y costumbres de sociedades

enteras.

Brostin refiere que las cartas eran ya una forma usual de comunicación entre los

científicos, tenía ventajas respecto a un libro, era económica, útil y evasiva de los controles

políticos y religiosos de libros y tratados. Según el autor, la misma Royal Society se apropió

de ese medio para la comunicación científica entre Londres, la nación y el mundo

patrocinado por Oldenburg, quien mantuvo correspondencia con una treintena de científicos

extranjeros entre ellos John Beale, Nathaniel Fairfax, John Flamsteed y Martin List. El latín

fue el lenguaje universal de la ciencia europea hasta fines del s.XVI, sin embargo, el auge de

las lenguas vernáculas en las ciencias redujo el mercado de libros en latín. Oldenburg crea la

profesión de periodista científico como nuevo género literario que transmitía las novedades

más trascendentes de la época, e implementó las Phil. Trans que llegaron a ser el modelo de

las publicaciones científicas modernas, manifestó Boorstin.

Los textos científicos y los técnicos crean y recrean su propia terminología. Por esta

razón, a menudo deben explicar el significado de los términos empleados para evitar

ambigüedades o distorsiones. Algunas de las palabras de la terminología científica no tienen

significado en los diccionarios de la lengua.

Según el autor el antiguo lenguaje de la ciencia buscaba significado y certeza, el

nuevo, exactitud, por lo tanto, la sociedad exigió de todos los miembros un modo de hablar

directo, desprovisto de florituras y natural; pero, para que una experiencia pudiese ser

considerada experimento debía ser repetible por eso los miembros de la Royal Society se
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habían comprometido a reproducir todo experimento del que tuvieran noticia, no obstante,

para eso tenía que existir un lenguaje universal de cálculo y medición. Boorstin dice que esto

llevo a la creación de un sistema nacional de pesos y medidas, a través de la Asamblea

Nacional de la Revolución Francesa, junto con otros descubrimientos tales como “El décimo”

(1585) por Stevin, el punto decimal por John Napier, la forma de calcular la longitud de un

grado del meridiano terrestre por Gabriel Mouton, entre otros.

En la época actual, a diferencia de la pasada, los logros de la ciencia se introducen en

la producción con una mayor rapidez, gracias a la disminución del tiempo que transcurre

entre los descubrimientos científicos y su utilización práctica. Tal revolución abarcó

simultáneamente la esfera de la ciencia y de la técnica.

La primera persona honrada por sus logros científicos fue Isaac Newton, por

consiguiente, en él convergían las fuerzas más progresistas de la época. Boorstin narra los

diferentes descubrimientos de Newton como el teorema binomial, la formulación del cálculo,

el grado de refrangibilidad de los colores, la gravedad y las leyes de inercia y masa.

Daniel nos habla de cómo anteriormente, poseer una idea o un dato significaba

mantenerlo en secreto, pero en ese entonces, el hecho de publicar una idea nueva le ponía una

marca personal, por tanto, el progreso de la ciencia se vería perturbado por el espectro de las

prioridades. Gracias a los experimentos de Newton este llega a ser reconocido a tal punto de

convertirse en el presidente de la Royal Society. Con el tiempo se aceleró la aparición de

inventos y descubrimientos, y también aumento la competitividad y la frecuencia de las

disputas por la gloria de ser el primero, afirma Brostin.

El diálogo entre los científicos difícilmente ha sido transparente, diáfano y de buena

fe. La envidia y los celos, las terribles condiciones humanas, se han hecho presentes. Y en vez

de colaborar, se buscaba aplastar al adversario, como lo hizo Newton, quien abusó del poder

que tenía en la famosa Royal Society.


La ciencia se hace publica

El autor nos presenta un artículo de lengua formal, con terminología ampliamente

utilizada por la mayoría de sus hablantes, con narraciones y tonos que facilitan la lectura y

comprensión.

Conclusión

Es importante conocer la historia de los pioneros en la creación de comunidades

científicas para entender la visión de la ciencia moderna y la evolución del conocimiento y su

divulgación.
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Referencias

“Datos de Daniel J. Boorstin.” https://biography.yourdictionary.com/daniel-j-boorstin

(March 28, 2019).

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