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Nº 33

AÑO XI
ABRIL
2019
BAHIA BLANCA
$40
10 AÑOS
Por Sergio

uando un emprendimiento, como el que nos pañeres hacen a su persona, su obra y su vida ple-
toca analizar, modesto, impreciso, sin mayo- na de compromiso no puede ser disimulada por
res pretensiones y que nació sin saber dónde ir y nadie, su muerte, comprensible por su avanzada
cuánto durar, a quién dirigirse, quién sería su in- edad, ha dejado sin dudas un vacío enorme.
terlocutor y dónde hallarlo. Bueno, cuando eso En el caso de Santiago Maldonado es muy distinta
ocurre y finalmente, se llega a cumplir 10 años, es la historia, era un compañero joven y con enorme
como una formalidad ineludible detenerse un po- futuro, un joven pleno de compromiso social que
co a mirar hacia atrás, hacia adelante, hacia les puso el cuerpo en favor de la lucha donde sea ne-
compañeres y hacia les otres, en fin, reflexionar cesario, estando en el lugar donde se debería es-
un poco sobre el solemne aniversario. tar, como todo revolucionario debe actuar, su
Las intenciones de nuestros comienzos fueron, si muerte fue un crimen cometido por el estado que
bien un poco dubitativas, crear un medio dentro aún no se ha esclarecido del todo y es probable
del ámbito anarquista que no fuese dogmático, que nunca se esclarezca ya que es evidente el in-
que no replicara la voz de alguna de las tantas ca- terés en ocultar la verdad de los hechos en este
pillas en las que suele dividirse nuestro movi- caso. A todes nos ha causado un gran impacto la
miento, creo que en cierto modo lo logramos y pérdida de un joven compañero como Santiago
continuamos manteniéndolo. Al ser este medio que ya está entre nuestros mártires y será recor-
originario y producido en una ciudad de no mu- dado por siempre.
cha importancia y con poca presencia de compa- En cuanto a esta humilde publicación, pretenderá
ñeros, la idea fue de publicar a quien lo deseara, seguir acompañando la lucha por la libertad, en la
darle espacio a quien quisiera escribir y no tuvie- forma y de las maneras que sean posibles, sin os-
se dónde publicar, sin conocer previamente a los curantismos y dogmas que son, precisamente, ne-
autores, la idea fue muy buena y los resultados gadores de la libertad.
también, tuvimos el apoyo de compañeros, anóni- Esperamos que las nuevas generaciones que segu-
mos y conocidos, de Argentina y de otras regiones ramente se irán incorporando a la lucha, nos su-
de habla hispana. peren y sepan hacerlo mejor.
A lo largo de todos estos años seguramente algo
habremos aportado y dejado a les compañeres de
habla hispana, se abordaron temáticas que poco
se trataban en el anarquismo, hoy vemos con ale-
gría que temas como el feminismo, el ecologismo,
las distintas variantes y las diferentes identidades
sexuales, etc., son temas de debate ineludible en
nuestro movimiento, y tenemos que reconocer
también, con amargura, pero con una voluntad de
cambio sostenida, que muchos de los vicios y de-
fectos como el machismo y la misoginia, y hasta
la violencia, tan presentes en otros movimientos,
también nos afectan a los libertarios en algunas
actitudes, lamentablemente no nos diferenciamos
mucho del resto de la sociedad y caemos en las
mismas trampas que el patriarcado y el capital
han incorporado a nuestras subjetividades a lo
largo de muchos siglos.
Estos últimos tiempos nos han afectado a todes la
partida de este mundo de compañeros entraña-
bles y que han dejado un profundo vacío, que se-
guramente vamos a convertir en lucha y compro-
miso con los más débiles y desposeídos del siste-
ma, tal como fue la enseñanza que nos dejaron
con su compromiso inalterable y permanente
nuestros compañeros Osvaldo y Santiago.
Gracias a Osvaldo Bayer conocemos la enorme his-
toria del anarquismo en Argentina, teníamos un
conocimiento previo que Bayer se encargó de es-
tructurar y detallar, dotándolo de un nuevo senti-
do que nos da una perspectiva muy detallada de
lo que fue y puede ser el anarquismo en Argenti-
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na, más allá de algunas críticas que algunes com-

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LAS CALLES Y EL PELIGRO
Por Christian Ferrer

El arrancado de escarapelas De la Plaza e Yrigoyen –todos ellos calles o avenidas en


la actualidad–. Y no cabe considerar el abalanzo de una
A mitad de noviembre, en apenas un par de horas, un bomba o el gatillado de armas de fuego como pertene-
grupo notorio por su inexistencia política –los ácratas– dio cientes al mismo tipo de actitudes que plantarse frente a
la nota del día, e incluso de la entera semana, a pesar de un comercio de venta de cadáveres de animales o reivin-
que su vida útil se consideraba extinta desde la década dicar la autonomía de una región del país que en su mo-
de 1930, lo que significa que nadie esperaba mucho de mento fuera arrebatada a los así llamados “pueblos origi-
ellos últimamente. Ante incidentes tan asombrosos, sino narios”. Sin embargo, en la historia de los libertarios ar-
insólitos, llegados a primera plana, surgió por un rato en gentinos no fructificaron las cornucopias de granadas o
ámbitos políticos y periodísticos la pregunta por el grado de trabucos naranjeros –a eso hay que buscarlo, más
actual y real de peligrosidad de los anarquistas locales. bien, en épocas de golpes de Estado y de combates con-
Bien, ¿cuáles fueron los hechos informados? Se reducen tra la guerrilla, o bien en las actuales disputas territoriales
a unos pocos daños efectivos y a otro poco de alteración entre bandas de narcotraficantes–. Mucho más abunda-
del sueño eterno de los ya idos y de perturbación de la ron las acciones constructivas, hayan sido escuelas, bi-
siesta de un vecindario porteño. Fueron los siguientes: un bliotecas, ateneos, periódicos o sindicatos, instituciones
petardo “fatto in casa” cuyo objetivo era despertar a un que no le hacen mal a nadie. No obstante, es tiempo per-
muerto del que pocos se acordaban y que estalló en las dido señalar los senderos que se bifurcaron o deslindar
manos de quien lo manipulaba, y un morterete de los de responsabilidades, pues lo cierto es que basta el resonar
reventón manufacturado según las instrucciones de algún de un chasquido estridente en un cementerio para que
tutorial, lanzado al jardín de la casa de un juez a quien sea resucitado el identi-kit del espantapájaros prêt-à-
difícilmente amedrenten este tipo de triquitraques de fies- porter o el de la marabunta que un siglo atrás asolaba el
tas de Navidad y Año Nuevo. Los “atentadores”, según lo panal burgués.
que pudo saberse, daban el porte del novato, sino del Algunas cabezas coronadas perdieron la vida por obra y
improvisado. No tenían en claro un plan de fuga ni tan mano de anarquistas, tal como lo recuerda, en el barrio
siquiera una estrategia previa de borrado de huellas. No de San Telmo, la calle Humberto I, y como también lo
es exagerado decir que cualquier aprendiz urbano de hacía, en el Abasto, la calle Sadi Carnot –hoy, Mario Bra-
sustracción de teléfonos celulares tiene más calle y ma- vo–, bautizada así cuatro días después de que el presi-
yor promedio de efectividad en sus propósitos, para no dente francés fuera acuchillado en 1894, en tanto la anti-
mencionar la conmoción pública que suscitaría el ape- gua calle del Comercio fue rebautizada con el nombre del
dreo, por parte de ciudadanos entusiastas de un club de Rey de Italia al día siguiente de su asesinato en 1900.
fútbol, de un micro que transportara jugadores del equipo Pero fueron –esos actos– excepciones a la regla, y por el
contrario. contrario, sirvieron mayormente para apretarle las clavijas
¿Son peligrosas, entonces, las ideas anarquistas? ¿Sólo al resto de los anarquistas, y también a otros, por si aca-
lo son las personas involucradas en estos hechos, ahora so. En el caso argentino, la Ley de Defensa Social, que
presas y arriesgando una temporada quizás larga a la concedió poderes al Ejecutivo para expulsar ipso facto a
sombra? ¿Cómo ponderar todo esto? Ponderemos –a extranjeros “indeseables”, fue aprobada en junio de 1910
buscapiés tanto como a cohetes tronadores–. En mayo y tan sólo en la primera semana de su puesta en vigencia
de 1910, una semana antes de los festejos del Centena- 50 anarquistas fueron desarraigados del país. Un año
rio que congregó en Buenos Aires a una manada de dig- antes, el 1º de mayo de 1909, el coronel Ramón Lorenzo
natarios extranjeros, y al momento de debatirse en el Falcón había ordenado a 100 policías descerrajar una
Congreso Nacional la Ley de Defensa Social, el senador cerrada descarga de fusilería sobre miles de manifestan-
por la provincia de Entre Ríos Salvador Maciá Carbó ex- tes congregados en Plaza Congreso, y dado que las ba-
presó lo siguiente: “A mí me impresionan los documentos las suelen atravesar carne y huesos, una decena de caí-
de los anarquistas, como aquel en que llaman al gobierno dos jamás volvieron a levantarse. Siete meses después –
argentino ‘gobierno provisorio de la Nación’, así como el noviembre, 1909– llegaría el momento del resarcimiento.
hecho, sucedido en las calles, de las escarapelas arran- Quien se decidió a vengar a los muertos tenía 18 años y
cadas a viva fuerza de las solapas del saco de los niños se llamaba Simón Radowitzky.
inermes e indefensos de las escuelas primarias”. No se
diría que el arrancado de escarapelas, en caso de haber La vía de acceso
sucedido, pueda ser etiquetado como llamativa perturba-
ción del orden público, como tampoco lo habrían sido los Las aves pesadas, “presidenciales”, según se les llama,
piquetes a la entrada de las carnicerías que los anarquis- que descendieron sobre Buenos Aires a fines de noviem-
tas organizaban de vez en cuando –los más eran vegeta- bre transportaban las delegaciones concurrentes al G- 20,
rianos–, o, ya más cercanamente en el tiempo, el pedido una reunión de 20 caras no tan bonitas 20 y más teatral
de independizar la Patagonia entera de la tutela del Esta- que efectiva, y tocaron tierra en el Aeropuerto Internacio-
do argentino realizado por el libertario Osvaldo Bayer en nal Ministro Pistarini, el más importante del país. El objeti-
1995 y que le valiera una sesión parlamentaria donde se vo de esa “cumbre” no era tan importante. Al fin y al cabo
lo declaró “persona non grata”. las actas que debían firmarse ya estaban más o menos
No todo fue, en aquel tiempo, falta de respeto y proclama resueltas o bien sus temas eran irresolubles. Pero dado
–claro está–. Hubo lucha social intensa, y también, de que iban a amucharse tantos mandamases, más de un
parte de los anarquistas, atentados estériles y fallidos ministro del gabinete argentino debía estar nervioso. El
contra los presidentes Roca, Quintana, Figueroa Alcorta, pasaje arribó al centro de la ciudad – momentáneamente

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prohibida– a bordo de limusinas blindadas, que se corres- avenida–, acto que Riccheri acometió durante la exhuma-
ponden con los carruajes de otrora que trasladaban a ción de los restos del prócer y que diera ocasión a un es-
reyes, mariscales o monseñores, y para hacerlo recorrie- cándalo público. Y en cuanto a Juan Pistarini, en cuyo
ron las avenidas Teniente General Pablo Riccheri y Te- honor está bautizado el aeropuerto “de Ezeiza”, ¿no fue
niente General Luis Dellepiane, la una continuación de la en su momento un general golpista y hasta vicepresiden-
otra. La gente las conoce bajo el nombre englobante y te de un gobierno militar de facto? Como todavía bien se
habitual de “Autopista a Ezeiza”. Por cierto, el ministro lo recuerda, Ezeiza no es un nombre cancelado de la me-
Juan Pistarini, que da nombre al aeropuerto, también por- moria dramática de este país. Fue allí que aconteció, el
taba rango de Teniente General. En verdad, basta echar 20 de junio de 1973, la Batalla del Puente 12 entre las
una ojeada al mapa de la ciudad y la historia sepultada sempiternas facciones encontradas del peronismo en
salta a la vista de quien quiera verla. Es cierto que el ocasión del arribo frustrado del General Juan Domingo
monstruo del olvido devora progresivamente a los hechos Perón –calle céntrica hoy– al cercano aeropuerto. No se
y hombres de la Historia, lo que no significa que bajo las sabe a ciencia cierta cuántos murieron aquel día (¿15
baldosas no esté pegada la sangre seca de otros tiem- muertos, 100 heridos?), pero sí se sabe que una de las
pos, incluso alguna que otra cicatriz no cauterizada del personas allí presentes era Patricia Bullrich, la actual mi-
todo. nistra de Seguridad Nacional, sólo que por entonces ella
Considérense los nombres de calles mencionados. El revistaba en un grupo guerrillero. Todavía en aquel año el
general Luis Dellepiane era el Jefe de la Policía de la ciu- aeropuerto y el Puente 12 estaban integrados al Partido
dad de Buenos Aires al momento de ocurrir los sucesos de Esteban Echeverría, nombre que algunos reconocen
de la “Semana Trágica” de enero de 1919 (se cumplirán por ser calle en el barrio de Belgrano y otros por haber
cien años dentro de un mes), y en su calidad de tal se escrito El Matadero, reputadamente la primera obra im-
ocupó de reprimir el alzamiento obrero de aquellos días, portante en la historia de las letras nacionales y de argu-
culminado con 1356 muertos (según datos enviados por mento tremebundo y sangriento. No, ningún nombre es
el embajador norteamericano a Washington). El nombre inocente, aunque tenga calle, autopista o avenida.
de la avenida –Luis Dellepiane, simpatizante de la Unión
Cívica Radical– fue decidido en 1965 durante el gobierno Legajo
de Arturo Illia, siendo conocida antes bajo el nombre de
“Camino de la Matanza”, no quedando en claro si el apo-
Si bien es cierto que el Coronel Ramón Falcón es recor-
do respondía a sendas masacres de indígenas llevadas a
dado en los libros de historia por sus embates contra la
cabo por Pedro de Mendoza y Juan de Garay, que ade-
clase trabajadora –como se le decía–, en especial los
más de calles porteñas resultan ser los fundadores de
inmisericordes desalojos durante la huelga de inquilinos
esta ciudad, o bien a posteriores exterminios de ganado
del año 1907 y la represión sangrienta en la Plaza del
salvaje o de perros cimarrones. En todo caso, tales heca-
Congreso de mayo de 1909, y que además tenía a los
tombes no pasaron desapercibidas: quedaron impresas
anarquistas entre ceja y ceja, esas no fueron sus únicas
en el habla de los lugareños hasta devenir en toponimia y
arremetidas bélicas y también se había ganado otros
más luego en rutina lingüística una vez extraviado el ori-
enemigos, comenzando por la Unión Cívica Radical.
gen del nombre.
¿Acaso Falcón no tomó parte activa en la victoria de las
A su vez, el General Riccheri, en tanto Ministro de Gue-
fuerzas gubernamentales contra la Revolución de 1893
rra, fue el organizador de la guardia presidencial –el
comandada por Hipólito Yrigoyen y Leandro N. Alem –
Cuerpo de Granaderos–, así como el introductor del ser-
calle y avenida actualmente–, quienes terminaron en pre-
vicio militar obligatorio en el país, de infausta memoria, y
sidio? ¿No fue Falcón el ayudante de campo del presi-
también el fundador de la Asociación Argentina de Boys-
dente Domingo F. Sarmiento –una larga calle– durante la
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Scouts, una iniciativa simpática, aunque no tanto como
robar la dentadura del General Manuel Belgrano –una
campaña militar de 1873 que destrozó a las tropas del

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caudillo litoraleño Ricardo López Jordán en la Batalla de
Don Gonzalo –100 muertos, precio de 100.000 pesos por
la cabeza de López Jordán, a quien homenajean actual-
mente varias calles en distintos pueblos de Entre Ríos–?
Al año siguiente, ¿no ofició él de teniente ayudante del
General Julio Argentino Roca –una avenida– durante las
operaciones militares gubernamentales que aniquilaron a
las fuerzas rebeldes de los generales Bartolomé Mitre –
nombre de calle y de plaza– y José Miguel Arredondo –
calle en el Gran Buenos Aires– en la Batalla de Santa
Rosa, con saldo de 500 muertos entre unos y otros? De
ninguna manera puede considerarse que el Coronel Ra-
món Lorenzo Falcón haya sido exclusivamente un militar.
También fue un hombre de la política –diputado y sena-
dor provincial incluso– que se entreveró en las trifulcas y
desaguisados de las elites gobernantes de la Argentina
de fines del siglo XIX y comienzos del XX, y como tal,
ascendió y cayó según las vicisitudes de aquellas luchas.
Además, y por añadidura, tomó a los anarquistas como
enemigos de la autoridad, la suya y la de aquellos a quie-
nes sirvió. Bien lo supieron los diputados y senadores
nacionales cuando en enero de 1908 el presidente José
Figueroa Alcorta –que tiene avenida– ordenó clausurar el
Parlamento, orden cumplida por el jefe de la policía Ra-
món Falcón. Ningún legislador pudo ingresar, a pesar de
gozar de fueros. Al jefe de la policía le bastó con antepo-
nerles –humillantemente– una fuerza de 100 hombres del
cuerpo de bomberos vestidos con uniforme reglamenta-
rio.

Los contraindicados
pasado motivaron no solamente lecturas antagónicas de
Las noticias que van dando cuenta de la emergencia y parte del periodismo especializado en política, sino tam-
progresivos despliegues de movimientos sociales o de bién una confusa ensalada de datos históricos no-ciertos
gremios y partidos políticos “resistentes” se deslizan des- (llamémosles así). Los diarios Clarín y La Na-
de la letra chica de las páginas interiores hasta recalar, ción enfatizaron el rasgo aberrante de las dos intentonas
eventualmente, en el tamaño mayúsculo del gran titular. fallidas, sobre todo su potencial amenaza al orden social,
La gradación del proceso no cambia en el caso de los dicho esto en un país cuyos habitantes no parecen disfru-
formatos audiovisuales o informáticos. Una protesta pri- tar del estado de cosas a menos que estén a punto de la
mero, una huelga después, más luego el porcentaje de ebullición o ya disparada por el aire la tapa de la cacerola.
votos suficiente como para insertar un legislador nacional Por su parte, la prensa progresista o de izquierda trató los
o dos provinciales en algún parlamento, y al fin una con- “atentados” como casos peculiares y aislados de “delirium
tundente manifestación en pleno centro de la ciudad. Son tremens”, algo así como anécdotas borrosas de un tras-
escasos los acontecimientos políticos de fuste que pare- nochar bizarro.
cen surgir de la nada, aunque posteriormente puedan Por ejemplo, Horacio Verbitsky, director de la consultada
rastrearse las limaduras sueltas que confluyeron en el publicación El Cohete a la Luna, y acerca del Coronel
sólido imán o bien el clima de creciente y sordo malestar Falcón, escribió lo siguiente: “El 1º de mayo de 1909 or-
social que repentinamente se expresó en cacerolazos, denó abrir fuego sobre anarquistas, sindicalistas y socia-
múltiples cortes de calles o formidables actos plebiscita- listas que manifestaban cerca del Congreso en forma pa-
rios, como lo fueron la marcha del 17 de Octubre de 1945 cífica y se estima que hubo un centenar de muertos y otro
–ya mítica– o la más cercana del 3 de junio de 2015 –Ni de heridos”. El supuesto “pacifismo” de los manifestantes
Una Menos–. O bien oleaje que va encrespándose en un es discutible –aquellos anarquistas estaban furiosos–,
río destinado a fluir en el mar, o urgentes círculos asocia- pero el número de caídos resulta ser fantástico: los muer-
tivos que van desprendiéndose de una onda de choque tos fueron quince. Más fantasiosa es la cifra deslizada en
original. No es el caso de los anarquistas, cuyas inespe- esos días por Jorge Fontevecchia, el director del dia-
radas entradas en escena siempre se asemejaron al re- rio Perfil: “Sólo en el año 1892 se produjeron 1000 atenta-
pentino eclosionar de un géiser. Así como comparecen, dos anarquistas en Europa y 500 en Estados Unidos”. De
de inmediato desaparecen –como los fantasmas–. En un paso, Fontevecchia les endosó a los anarquistas las
santiamén van directo a primera plana, si bien la primicia muertes del Rey de Portugal y del Zar de Todas las Ru-
resulta ser casi siempre perecedera. sias, que en verdad fueron responsabilidad de republica-
Quizás por ello, o porque su cuarto de hora había queda- nos, en un caso, y de populistas en el otro. La cantidad es
do muy atrás, o porque sus historias y leyendas no fueron inverosímil a menos que se computen también el prendi-
transmitidas por la historiografía revisionista o marxista ni do de estrellitas de fin de año más algunos disparos he-
tan siquiera por los episodios “concientizadores” del canal chos al aire con pistola de plástico y munición de cebita.
televisivo paka-paka, o bien porque los periodistas suelen ¿Aún está activa, en el imaginario periodístico, la figura
trabajar contra reloj y el tiempo es tirano, la cuestión es del “espectro” acuñada por Marx & Engels en la primera
que los sucesos “anarquistas” del día 14 de noviembre frase del Manifiesto Comunista ahora reencarnada en el
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espejo deformante del “niño anarquista” –indisciplinado y les que sean. Pero si la respuesta de las fuerzas guber-
sin peinar–? Mucho más sugestiva –a la postre, policía- namentales a una provocación o un desatino se vuelve
camente sugestiva– había sido la opinión publicada dos desproporcionada, demasiadas veces se consigue el
años antes en La Nación por uno de sus columnistas per- efecto contrario. Fue el caso de la decisión tomada en su
manentes, Joaquín Morales Solá: “Los grupos anarquis- momento por el Coronel Falcón: creer que se podía salir
tas aparecen sólo de vez en cuando pero disponen de de safari sin tener en cuenta que un animal herido pero
poder para desordenar el espacio público y para atemori- no sucumbido multiplica su peligrosidad. Decía Maquia-
zar a la mayoría pacífica”. Y agregaba: “Tienen dos casas velo que si la policía no consigue mantener una distancia
en la Capital, una en la calle Brasil”. conveniente –un control de “frontera”–, puede aventar
“Sugestiva” –la opinión de Morales Solá–, y asimismo malestares que terminan transformados en tempestad.
direccionada, puesto que inmediatamente después de Una cosa es sembrar el temor y otra muy distinta incitar
haberse producido el estallido del explosivo en el Cemen- al odio. Por eso mismo un servicio de inteligencia eficaz
terio de la Recoleta y de no haber explotado el petardo ha de ser frío y calculador. Aquí la ideología está fuera de
lanzado a la casa del juez Bonadio, el antiguo local anar- cuestión, como también lo está entre políticos –salvo pa-
quista de la Federación Libertaria Argentina localizado ra uso retórico–.
desde hace 70 años en la calle Brasil fue visitado por la La alusión hecha por Joaquín Morales Solá a la “mayoría
policía con orden de allanamiento. Y también se allanó pacífica” que los anarquistas serían capaces de
una casa “ocupada” sita en la calle Pavón, en ese mismo “atemorizar” es un tanto fabulosa, no ya porque actual-
barrio de Constitución, lugar donde fueron detenidas al mente dicha minoría demográfica carezca de poder al-
menos diez personas. “Direccionado” –el señalamiento guno, sino porque las clases medias suelen sobresaltarse
urbano de Morales Solá– porque es poco probable que mucho más cuando ven las caripelas de la “famiglia” sin-
un hombre que vive en el lujosísimo edificio Kavanagh dical y un tanto menos con las de la “familia judicial”. En
frente a la plaza José de San Martín (a una cuadra de la cuanto a los vaivenes poliamorosos entre siglas políticas
calle ídem) acostumbre darse paseítos por el rasposo que se divorcian malamente para tener a bien rejuntarse
barrio de Constitución: correría el riesgo de serle sustraí- en matrimonios de conveniencia, eso no parece incomo-
do el teléfono celular, amén de la billetera. Quizás tenga dar a nadie. Tampoco les cambian la vida las cíclicas re-
informantes –periodismo de investigación– entre las cla- yertas campales frente al Congreso que miran por TV.
ses bajas, o bien entre quienes tratan con ellas. En todo Piedra más, piedra menos, todos están habituados al mi-
caso, su columna de opinión pretendía colaborar en la nuet repetido desde hace años, así como a las barraba-
forja de una “estrategia de tensión” entre el gobierno y los sadas de las barras bravas que a su vez reciben concha-
opositores acérrimos, mediada por los servicios de segu- bo de parte de algunas de las facciones con representa-
ridad, que por su parte sobreviven a todas las administra- ción parlamentaria. Ante tales espectáculos, y por cotejo,
ciones presidenciales y tanto sirven filet del bueno a los las hazañas de página policial de los anarquistas
periodistas como también pescado podrido. Olvidaba Mo- “históricos” son cosa del pasado, y sus manotazos actua-
rales Solá que en la batalla de Pavón (la calle de la casa les, poca cosa. Cierto es que en su tiempo los anarquis-
okupa que fue allanada), el fundador del diario en que tas eran el “elemento demoníaco” que asustaba a la
trabaja, Bartolomé Mitre, siempre presente en las luchas prensa burguesa cuando se alzaban barricadas en los
fratricidas de antaño, fue el comandante de las fuerzas barrios “bajos”, pero de eso siempre se ocupó el monopo-
porteñas lanzadas en contra de las provinciales manda- lio legítimo de la violencia una vez que un gobierno recu-
das por el general Justo José de Urquiza, siendo ambos peraba sus fueros o bien era sustituido por otro. El Esta-
calles hoy, y hasta barrio en uno de los casos. Pero 1300 do, ante todo, garantiza el orden, no importa si liberal,
combatientes quedaron enterrados a la vera del arroyo socialdemócrata o populista. Faltaba más. Incluso aun-
Pavón. Y olvidados –para siempre–. Y no es lo mismo que el gobernante de turno haga alardes de enfant terri-
una sucesión de guerras civiles –con su correspondiente ble. ¿No le respondió Néstor Kirchner eso mismo a Joa-
carne de cañón amortizada por adelantado– que un par quín Morales Sola, en una entrevista que le realizó en el
de cucuruchos de pólvora con deficiente repulgue, por 2007?: “Allá en el sur somos todos anarquistas, y yo tam-
más intención desacertada que hayan tenido quienes bién”.
pretendieron hacerlos detonar. Dado que en quince días más sucedería la reunión del G-
20 en Buenos Aires, la reacción inmediata de la prensa, y
Maquiavelo la del gobierno, fue vincular las dos acciones
“anarquistas” de mitad de noviembre con el subsiguiente
Cuando opositores a un gobierno –a cualquier gobierno– evento, a pesar de que pronto quedó en claro que los
protagonizan una escaramuza callejera o ejecutan una objetivos de los perpetradores eran muy otros. La preven-
acción aparatosa, la sapiencia de toda policía o servicio ción sonaba desencaminada y el supuesto desafío al or-
de inteligencia se juzga por su capacidad de hacer des- den social, más bien ínfimo. Quienes sí disponían de tro-
viar el golpe a favor. Esto siempre fue así, también en pa y medios para armar barullo en la zona del Microcen-
Argentina, como ocurrió en 1956 durante la fallida insu- tro o de Recoleta siempre fueron otras agrupaciones ya
rrección comandada por el general peronista Juan José duchas en el oficio de copar calles, pero con ellos –
Valle –nombre de calle en nuestros días–, deficientemen- movimientos sociales y partidos de izquierda– el gobierno
te preparada e infiltrada por todos los costados. En oca- negoció implícitamente –bajo cuerda– horarios, recorri-
siones, los servicios de inteligencia estimulan el golpe de dos y hasta las modulaciones de los altavoces de la mar-
mano, en caso de haber podido intercalar a uno de los cha de protesta “anticumbre”: resultó ser una manifesta-
suyos previamente. Eso permite no solamente minimizar ción “autorizada”. Y por cierto, “nada que lamentar” suce-
el estropicio, también potenciar en la opinión pública dió en ella. Aun comprendiendo que las fuerzas de segu-
ridad argentinas debían auxiliar a los miles de guardaes-
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una sensación de latente amenaza atribuible a
ciertos grupos, por más gulliverianos o inverosími-
paldas extranjeros que escudaban a tanto mascarón de
proa –los dueños del mundo–, tampoco es que sean

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comparables los mutuos records criminales: una cosa es taro Félix Dzerzhinski, que hasta 1917 padeció cárcel a lo
un par de anarquistas obsesionados con el nombre y la largo de once años, mayormente con grilletes en los pies
tumba de un muerto, y otra cosa los crímenes encarga- y en condición de aislamiento, pero que en 1918 ya era
dos por jefaturas de Estado. jefe de la policía política rusa y uno más bien impiadoso,
Entre los retratados en la foto conjunta de asistentes al G y en tanto tal pudo decir: “Se ha de inculcar en todos los
-20 sobresalían los rostros del árabe saudita, el ruso de ciudadanos la sensación de que pueden ser detenidos y
pura cepa, el chino han y el turco de Turquía, a los que fusilados en cualquier momento y por cualquier motivo”.
se sumó el histriónico yanqui nacido y criado en Queens. Al morir, se le erigió una estatua de 11 toneladas de bron-
En los últimos tiempos, cada uno de ellos fue noticia por ce frente a la sede de la policía secreta, que en 1991 fue
motivos “escabrosos”. Uno mandó estrangular y disolver derribada por la multitud a la caída de la Unión Soviética
en ácido a un periodista exiliado, amén de permitir en su pero vuelta a instalar en el 2009 por orden de Vladimir
reino la decapitación de mujeres “adúlteras”; el otro orde- Putin. Todo depende de los cambios de fortuna en el te-
nó hacer implosionar ex agentes de inteligencia suyos rreno de la política. También en Argentina: militares que
pasados a Occidente mediante inoculaciones de plutonio; participaron de golpes de estado entre gobiernos demo-
el tercero hace abducir disidentes y los aloja en cárceles cráticos volvieron a las andadas apenas se les presentó
secretas o bien manda desplazar millones de habitantes la oportunidad, y durante los gobiernos encabezados por
de una región a otra con sólo chasquear los dedos; el Ricardo Alfonsín, Carlos Menem y Néstor Kirchner anti-
cuarto encarceló a 50000 personas en el año 2016 y re- guos miembros de la guerrilla pudieron asumir puestos
gularmente cañonea a kurdos y otros aunque estén ubi- significativos, entre ellos Patricia Bullrich, la actual Minis-
cados allende las fronteras de su país; y el más notorio tra de Seguridad Nacional. Es la llegada al poder, enton-
todavía tiene unos cien prisioneros estacionados en Cuba ces, lo que borra o reescribe el pasado imperfecto de las
bajo duradero estado de excepción –sin juzgarlos– más personas –quedan justificadas–. Pero ha sido más bien
flotillas de drones en busca de objetivos humanos escon- raro encontrar anarquistas en tales posiciones. Suelen
didos en cuevas recónditas. Otros se dedican a mirar ser gente dura de cabeza. Para bien o para mal suyos, no
desde la costa de sus países cómo naufragan las balsas cambian de ideas.
atiborradas de inmigrantes. Se trata de crueldades y sevi- No pocos pistoleros y ponebombas, amparados en idea-
cias que desde antiguo habilita la acumulación de poder y les de todos los colores, lograron alcanzar jerarquía de
la ausencia de contrapesos internos o externos. A su la- ministros, primeros ministros y hasta presidentes de sus
do, tres anarquistas argentinos no pasan de ser nenes de países. En África son una plaga. En verdad, el listado es
pecho a quienes se les secuestró, en los allanamientos, interminable. Hashim Thaçi, alias “Serpiente”, actual pre-
poco más que clavos miguelitos. No pretendo minimizar sidente de Kosovo, hace veinte años era el jefe del grupo
las intentonas sucedidas en el cementerio y en casa del guerrillero UCK (¿acaso no mandó asesinar a 5000 ser-
juez, puesto que las contingencias de una explosión, por bios?). Martin MacGuinness, hasta hace dos años vicepri-
exiguas que sean, son impredecibles, pero es innegable mer ministro de Irlanda del Norte fue antes el jefe militar
que cualquier banda rosarina de narcomenudeo posee un del Ejército Republicano Irlandés –IRA– (¿no dio la orden
arsenal bastante más nocivo, apto incluso para salir a de hacer volar por los aires a Lord Mountbatten, primo de
conquistar tres planetas del sistema solar y algún que la Reina de Inglaterra?). Menájem Beguín, que fuera pri-
otro asteroide más. mer ministro de Israel en la década de 1970 y hasta Pre-
Claro que no todos los asistentes a la cumbre porteña del mio Nobel de la Paz, ¿no era el jefe del IRGUN, respon-
G-20 eran demonios de la política mundial o bien inflexi- sable de la explosión que demolió un hotel en Jerusalén
bles jefazos. Los más son demócratas de toda la vida y con 91 británicos adentro? Y así sucesivamente. En fin,
hasta hubo uno que se declaró feminista y otro que se dio ¿no fueron legión los caudillos alzados en armas durante
un paseíto por librerías porteñas y hasta departió con las guerras civiles argentinas del siglo XIX que llegaron a
escritores selectos a pesar de que su país se estaba in- ser gobernadores de sus provincias, una vez pasados a
cendiando, pero lo cierto es que sus presencias necesa- degüello sus rivales? Otros huyeron del campo de batalla
riamente prestaban cobertura a los crímenes de opreso- como mejor pudieron. Prueba de ello es el propio Coronel
res y autócratas, del mismo modo que, en el ámbito de la Ramón L. Falcón, quien durante el alzamiento del gober-
representación de fuerzas electorales, las mayorías siem- nador bonaerense Carlos Tejedor –calle porteña hoy–
pre legitiman a las minorías, y viceversa, pues no existen contra el gobierno nacional, se sumó a los sublevados,
unas sin las otras. Y si bien en política internacional rigen siendo derrotado por las fuerzas del General Julio Argen-
el protocolo del cinismo y la cara de póker –la educada tino Roca y justamente por eso fue dado de baja del ejér-
diplomacia–, justamente por eso nadie podrá alegar su- cito. Pero como en política la rueda de la fortuna siempre
perioridad moral cuando los matones pulsen el botón del está girando, tres años después el coronel retirado Falcón
propio domicilio en el portero del edificio. Así como fue fue amnistiado, volviendo a la actividad para terminar su
existente el año 1938, también lo fue 1939: “Paz en nues- carrera y su vida como jefe de la policía de la Capital Fe-
tros tiempos” siempre significó “Mañana habrá guerra”. deral.
La cuestión, en el juego del poder, consiste en tenerlo o
no tenerlo, y en ese juego algunos ganan y otros pierden, Los inadaptados
turnándose a veces, según la suerte, y sin que importe
del todo el pasado de cada cual, aún si hubiese transcu- La prensa de izquierda tendió a restar importancia al epi-
rrido a los tiros. Quien alguna vez fue “subversivo” y bus- sodio de los estallidos, a pesar de que por un par de días
cado vivo o muerto puede devenir eventualmente en jefe los muros de las redes sociales se atiborraron de opinio-
de policía, pues los tiempos “cambian” y las personas nes entre pasmadas y defensivas, emitidas por adheren-
también, en general a conveniencia y otras veces por tes a la causa del populismo o a la de la “contestación”.
haber apostado “a ganador” –como se estila decir en el Luego, sobrevino un silencio, como si el tema resultara
lenguaje de los burreros–. Piénsese en el comunista tár- irrelevante o bien inconveniente. Cuando los hechos en sí

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siquiera del intento.
“Chambones” y “lúmpenes”: otras de las caracterizacio-
nes escuchadas a mitad de noviembre. “Ridículos” –
también–, como esos veganos que por las mismas fechas
hicieron su numerito frente a la pizzería Guerrín y la parri-
lla La Churrasquita. Risibles, entonces. O, para decirlo en
términos clásicos, enfermos de infancia. Era eso lo que
Vladimir Lenin dijo al inicio de la Revolución Rusa acerca
de los apresurados (“El izquierdismo, enfermedad infantil
del comunismo”): gente que no acepta transitar las etapas
imprescindibles en el proceso de transición del capitalis-
mo al capitalismo (de Lenin a Putin). Lo “serio”, en política
mismos, y dado que no pasaron “a mayores”, no fueron local, es pujar por obtener bancas parlamentarias para la
tomados como motivo de humor, se los centrifugó como izquierda, pactar con eclesiásticos algún movimiento de
actos propios de la “antipolítica” –la descalificación de pinzas envolvente, rejuntar a todos y todas en un frente
bolsillo favorita de quienes están metidos “en política”–. de enfrentados a fin de reconquistar el poder perdido. En
Es algo entendible: ¿qué otra cosa puede hacer la gente un contexto así, los anarquistas son poco menos que le-
que puja hacia un “adentro centrípeto”, sean oficialistas u prosos: no se los reconoce como miembros de la familia
opositores, cada cual con su discurso altisonante especi- “política”.
fico, más que diferenciarse de los “afueras exógenos” Para el gobierno, las cosas son más sencillas. Un golpe
donde pululan personajes “incontrolables”? De modo que así –detenciones, allanamientos, imputaciones, muy pro-
los anarquistas que se pasaron “de la raya” fueron catalo- bables condenas–, dado a contrincantes inexistentes –
gados, por unos y otros, en el rubro de los “inadaptados”. unos pocos moscardones– tiene como función no tanto
¿Pero inadaptados a qué? tranquilizar a los pasajeros miembros de G-20 sino enviar
¿No eran justamente esos rasgos diferenciales los que un mensaje a los “grupos de la calle”, sobre todo concitar
signaron los caminos vitales de Santiago Maldonado y adhesiones e inmovilizar momentáneamente las tenden-
Soledad Rosas, objeto de sendas películas, una con cias centrífugas del electorado, ya un poco molesto por
guión de Florencia Kirchner y la otra dirigida por Agustina demás con los aumentos de tarifas y la falta de resulta-
Macri, y estrenadas pocos meses atrás? Santiago Maldo- dos, en momentos además en que se están abriendo las
nado era mochilero, era vegetariano, era hacedor de ta- gateras de la carrera electoral. El costo es mínimo para
tuajes, hacia pinturas en murales de la calle, era auxilia- los gobernantes y además nadie quiere ser confundido
dor de la causa de unos indígenas patagónicos que po- con un anarquista. Más aún, señalar el delirio incondu-
cos tenían en cuenta. Está muerto. Soledad Rosas era cente de los actos ácratas significa combatir lo que es
desafiante, era ecologista, era vegetariana, vivía en una propio de las masas argentinas: su tradicional e incorregi-
casa okupada, le sacaba el dedo a toda autoridad. Está ble tendencia al desorden cuando se pierde el respeto por
muerta. En su momento, el caso de Soledad Rosas le la autoridad presidencial. No, entonces, el anarquismo de
pasó desapercibido a la cultura de izquierda local, no así la multitud, sino su carácter “anárquico”. Alguna vez el ex
el de Santiago Maldonado, si bien por razones que no presidente De la Rúa tuvo que anoticiarse de esto.
concernían primordialmente a sus ideas libertarias. En Lo cierto es que los movimientos políticos pagan caro sus
vida, los hubieran considerado, en el mejor de los casos, errores como también lo hacen los gobiernos cuando re-
personas políticamente inofensivas, casi simpáticas, o curren a fórceps para imponer políticas públicas. Justa-
bien “equivocados”, como a veces se dice de la genera- mente en aquel fatídico día 1º de mayo de 1909 que ter-
ción del ʻ70: gente bienintencionada que siguió métodos minó con 15 muertos, 100 heridos y 800 detenidos iba a
erróneos. entrar en vigencia un nuevo Código de Penalidades Muni-
La bifurcación de caminos entre los libertarios y el resto cipales sancionado por el Concejo Deliberante de Buenos
del abanico jacobino responde a motivaciones históricas, Aires, que establecía la obligatoriedad para todos los
programáticas y estratégicas. Históricas, porque el mar- obreros que tuvieran un oficio “móvil” de portar consigo
xismo y sus laterales barrieron las ideas libertarias bajo la una cédula de identidad “dactiloscópica”, incluyendo ca-
alfombra, hasta que fueron barridos ellos también. Los rreros, mozos de cordel y prostitutas. También entraba en
peronistas solían rescatar la tradición de lucha de los sin- vigor la pena de dos días de arresto para quienes pren-
dicatos anarquistas, pero lo hacían cuando no estaban en dieran la mecha de cohetes explosivos o bombas de es-
el poder, cuando no tenían ni una intendencia –por pros- truendo en sitios públicos. Los cementerios estaban in-
cripción–. Para los historiadores el pasado libertario es cluidos en el decreto. Habría sido sensato que la pareja
tema muy específico. Los radicales ya ni se acuerdan que que pretendió dañar o deteriorar la tumba del coronel Fal-
alguna vez acostumbraron alzarse contra “el orden esta- cón, antes de proceder, hubiera observado atentamente
blecido” –el de los otros–. Proyectualmente, anarquistas y el conjunto escultórico en lo alto de ese sepulcro, corona-
oposición de izquierda no aspiran a lo mismo. Unos quie- do por una enigmática esfinge, que al lanzar sus inquisi-
ren forzar –en comicios– la puerta de entrada a la pirámi- ciones oraculares no hace diferencias entre audiencias de
de; los otros, dejar un hueco donde está emplazada des- policías o de anarquistas.
de siempre. En otras palabras, de la lógica y la logística
“de la política” los anarquistas están del lado de afuera. Y
en cuanto a los manuales de estrategias y tácticas, el
componente libertario en las luchas sociales opera como
Ramón Falcón

elemento fértil de improvisación y desorden y no se lleva


bien con la disciplina, las reconversiones partidarias o
con alguna forma de capitalismo “en serio”. Una posible
compatibilidad de troqueles –conjetural–, chirriaría antes

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LAS NOTICIAS
Por Florencia

¿A dónde va la mente
mientras el de adelante elige
tomates peras manzanas?
Que si el brócoli se puso amarillo por el calor,
que si lo lleva o no.
Busco en los estantes una etiqueta
un frasco,
algo en que poner mi atención.

En el televisor
un hombre de unos 50 y bigote
da las noticias:
un cuerpo fue encontrado,
decenas de cámaras rodean el Río Chubut.

No hay otra denuncia


no se busca a otra persona,
aun en el agua
se pueden reconocer sus tatuajes.

Quise irme o llorar ahí mismo.


El señor de la verdulería lo percibió,
me vendió sin problemas
un kilo de cebollas con un billete de cien.

¿Por qué soy anarquista?


Por Fedro

P orque el anarquismo no es solo una corriente


política, social y cultural más. El anarquismo
es el único movimiento que tiene la capacidad de
las instituciones que haciendo uso de la coerción
pretenden ordenar, es también la institución ban-
caria, la institución policial, la institución religio-
adaptarse al ritmo de la Naturaleza. Es fluido, di- sa, incluso las instituciones educativas que bajan
námico, armónico, y no presenta resistencia al línea a los más chicos de cuál es el orden a seguir.
cambio incesante, al movimiento, a la transforma- También las reglas que de ellos se derivan; las
ción. El ser humano tiende a encasillarlo todo para normas, las reglas, las leyes, los mandamientos,
su mejor comprensión, pero la Naturaleza no pue- que pretenden resistir el paso del tiempo y con-
de encasillarse, el anarquismo tampoco. Paradóji- servar su vigencia para así mantener la paz que
camente se suele acusar a este ideario de incenti- predican. Y buscan decirnos cuál es el orden sin
var el caos, el desorden, pero quienes pronuncian aclararnos que dicho orden siempre beneficia al
esas acusaciones son mentalidades rígidas, inflexi- poder. Solo lo estático, insisto, puede desear un
bles, estáticas, que zozobran si algo se sale de sus orden para evitar el caos, para no desmoronarse.
márgenes o resulta incasillable, temen, se tornan La Naturaleza no tiene orden ni desorden, es un
inseguros. Son estáticos, si, y defienden al Estado. continuo fluir, caótico porque no se deja atrapar,
No es casualidad que ambas palabras, Estado y es- es la armonía que subyace, que se oculta, y que el
tático, provengan de la misma raíz, que designa anarquismo pretende emanar.
justamente eso, lo rígido, lo que se opone a la di- Y cuando hablo de Naturaleza no me refiero a lo
námica natural. Y al manifestarse unos ideales que que vulgarmente se entiende por naturaleza
buscan romper ese estatismo (en ambos sentidos), (plantas, animales, ambiente natural, etc.). Cuando
cuyo movimiento es tan continuo que no permite hablo de Naturaleza me refiero a la realidad sin
límites, casillas, que promueve, en definitiva, la interferencia de lo humano. Me refiero a la armo-
libertad, las mentes rígidas y estrechas señalan, nía del Todo, o como lo definiría uno de los pa-
acusan, vilipendian. Dicen que somos el caos, dres del anarquismo, Mijaíl Bakunin, en sus
cuando el caos es lo inaprehensible. Dicen que “Consideraciones filosóficas”:
buscamos desestabilizar, cuando solo lo rígido Todo lo que es, los seres que constituyen el con-
puede pretender estabilidad. Dicen, implícitamen- junto indefinido del universo, todas las cosas
te, que la libertad a la que aspiramos les da miedo. existentes en el mundo, cualesquiera que sea por
Pero no solo el Estado representa ese afán del ser otra parte su naturaleza particular, tanto desde el
humano por someterlo todo a límites, son también punto de vista de la calidad como de la cantidad,

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las más diferentes y las más semejantes, grandes podemos sustraernos pero si podemos decons-
o pequeñas, cercanas o inmensamente alejadas, truirlo. No podemos, como digo, renunciar al len-
ejercen necesaria e inconscientemente, sea por vía guaje, pero si podemos jugar con él, borrarle sus
inmediata y directa, sea por transmisión indirecta, límites, usarlo en la medida que lo necesitemos y
una acción y una reacción perpetuas; y toda esa prescindir de él en otros momentos. El hecho es
cantidad infinita de acciones y de reacciones par- que cuando por fin vemos que el orden no es na-
ticulares, al combinarse en un movimiento general tural sino que es normal en tanto que fue normali-
y único, produce y constituye lo que llamamos zado por el poder para provecho propio, nos da-
vida, solidaridad y causalidad universal, la natu- mos cuenta en ese instante todo lo que tiene el
raleza. anarquismo para enseñarnos.
Es por ello que no debe leerse el concepto de Na- No es caprichoso buscar abolir el Estado, buscar
turaleza (así tampoco ningún término aquí em- abolir la institución religiosa, las leyes tal como
pleado) con una carga profundamente metafísica las conocemos, la institución educativa (que no es
o, si se quiere, espiritual. Todo lo referido se sinónimo de educación), la institución policial.
muestra en el plano material. Responde más bien a la búsqueda de esa armonía
En resumen, ¿qué busca un anarquista ¿Renunciar que subyace en la libertad del ser humano de po-
a toda pretensión de orden? No, por el contrario, der ser uno con el Todo. Responde asimismo a la
lo que se busca es deconstruir la idea de orden, necesidad de encontrar un punto en que podamos
resquebrajarla, debilitarla, para poder luego com- convivir pacíficamente con la Naturaleza y entre
prender el sentido del Todo, de la realidad. Hay nosotros mismos. Porque el anarquismo, en defi-
instituciones ordenadoras como es el caso del len- nitiva, no es caos y destrucción, ni es el orden
guaje, cuyo propósito no es más que recortar los que beneficia al poder. El anarquismo es lo
fenómenos que se nos presentan para poder inaprehensible del caos y lo armónico del orden.
aprehenderlos y hacerlos tangibles, de las que no Es el movimiento de los sujetos libres, y allí todos
son bienvenidos.

PRIMERA INSURRECCIÓN OBRERA EN ARGENTINA


Por Horacio Ricardo Silva (*)

Así comenzó la Semana Trágica de 1919 vehículo. Y apenas sonó el primer tiro, se inició un ver-
dadero pandemonium: como obedeciendo a una señal
El conflicto entre los talleres Vasena y su personal, nu- bomberos, policías y esquiroles comenzaron a hacer un
cleado en la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Uni- nutrido fuego de fusil Máuser, revólver Colt y carabinas
dos (adherida a la FORA anarquista) devino en la huelga Winchester, desde el edificio de la escuela, desde los
general más prolongada y cruenta de nuestra historia, árboles que hay más allá de la misma, desde la fábrica
durante la cual la bandera negra y roja de la anarquía de Bozalla, y desde otras áreas menores de tiro, ame-
llegó a adueñarse por unos días de las calles de Buenos trallando prolija y sistemáticamente las viviendas obre-
Aires. Desbordada por el pánico, la prensa bautizó ras y los pequeños comercios que tenían frente a sí.
«Semana Trágica» al movimiento, al que consideró como El terror se apoderó del barrio. En medio de la mayor
un intento de implantar la República de los Soviets en confusión, todos –huelguistas, vecinos, mujeres, pibes–,
Argentina. Los hechos, que derivaron en una auténtica corrían hacia cualquier parte, desesperados por escapar
insurrección obrera, empezaron así: de esa gigantesca vorágine de plomo y pólvora, que se
abatía sin piedad sobre cualquiera que no atinara a bus-
El martes 7 de enero de 1919, los termómetros porteños car refugio.
indicaban una calurosa jornada estival: 34° de temperatu- Hacia las cinco y media de la tarde, cuando cesaron las
ra, que treparían a 35,5 hacia las 2 de la tarde. A pesar últimas descargas, con el humo producido por la igni-
del sofocante calor, en la barriada de Nueva Pompeya se ción de la pólvora flotando todavía en el aire, los aún
verificaba una inusual actividad: efectivos del cuerpo de aturdidos vecinos salieron a la vereda para encontrarse
Bomberos y personal de la comisaría 34ª ocupaban des- con un cuadro dantesco: toda la cuadra de Alcorta al
de temprano posiciones estratégicas en la escuela «La 3400 –donde estaba el local de la Sociedad de Resis-
Banderita» y en la fábrica textil de Alfredo Bozalla.1 tencia Metalúrgicos Unidos, cuyos referentes principales
Barricada obrera en Amancio Alcorta y Pepirí. A las tres eran los obreros Mario Boratto y Juan Zapetini– fue lite-
de la tarde, un piquete huelguista de la casa Vasena, ralmente acribillada a balazos. La densidad del fuego
ayudado por una aguerrida vecina conocida como «La fue tal, que hasta las dos únicas bombitas de luz, que
Marinera», se disponía a interceptar una vez más –como alumbraban la peluquería de don José del Cármine,
lo venía haciendo desde el 2 de diciembre, día de inicio fueron alcanzadas por los tiros.
de la huelga– a una chata conducida por crumiros Mientras las ambulancias de la Asistencia Pública tras-
(carneros) que, con custodia policial, partió desde el de- ladaban decenas de heridos de bala a los hospitales —
pósito de la firma ubicado en San Francisco y Tres Es- uno de ellos, Eduardo Basualdo, morirá a las pocas ho-
quinas,2 con destino a los talleres de Cochabamba y La ras en el Rawson— quedaban en la calle los cadáveres
Rioja. de Toribio Barrios, español, muerto de un sablazo poli-
Un insulto a los carneros, el arrogante gesto policial de cial en la cabeza mientras huía procurando explicar que
amartillar las armas, un palo blandido por una mujer del él no era huelguista; Santiago Gómez, a quien una bala
pueblo, un piedrazo que surcó la avenida Alcorta; la cha- de Máuser le impactó en el cráneo mientras intentaba
ta se detuvo y sus guardianes se cubrieron detrás del cubrirse tras una puerta cancel; y en el patio de su casa,

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el joven Juan Fiorini, a quien un proyectil le atravesó el basura, convertidos en carrozas de fuego5.
pecho mientras tomaba mate con su madre. Ocurre que En Corrientes y Angel Gallardo se cambiaron varios tiros
su vivienda, como casi todas las del barrio, era de made- entre manifestantes y bomberos, logrando poner en fuga
ra, material vulnerable a los disparos.3 a éstos últimos; a la altura de Yatay, se quemaron dos
La conmoción por este verdadero atentado terrorista se tranvías; un muchacho, creyendo que los primeros tiros
extendió velozmente a la ciudad, impulsada por los adhe- provenían desde el convento Jesús Sacramentado, co-
rentes a la Federación Obrera Regional Argentina menzó a tirarle piedras; desde el edificio religioso se abrió
(FORA) del Vº Congreso, de orientación comunista anár- fuego, y la multitud furiosa atacó la iglesia, armando una
quica, que declaró la huelga general por tiempo indeter- gran pira en la nave central, donde se quemaron imáge-
minado. nes y bancos de madera.6 Reiniciada la marcha, se pro-
Al día siguiente, la huelga se extendió a los sindicatos de dujo un nuevo tiroteo al pasar frente a la comisaría 21ª,
la otra central obrera existente por entonces, la FORA del seis cuadras más adelante.
IXº Congreso, cuyos afiliados abandonaron el trabajo sin La columna arribó finalmente a la Chacarita hacia las 7 de
esperar la orden de sus vacilantes líderes. Durante todo la tarde. Y en momentos en que hablaba el concejal so-
el día una multitud silenciosa desfiló por el local de los cialista Antonio Zaccagnini, un pelotón del Regimiento de
metalúrgicos. Es de imaginarse la honda impresión que Granaderos a Caballo –apostado en los altos murallones,
debió causar a la gran cantidad de gente que pasó por desde las cinco de la tarde– abrió fuego contra los asis-
allí, después de atravesar la puerta despedazada a tiros, tentes, quienes debieron desbandarse para salvar sus
encontrarse con una sala cuyas paredes estaban com- vidas, llegando incluso a esconderse en las fosas recién
pletamente cubiertas de agujeros de bala; y en cuyo cen- abiertas7.
tro se hallaban los cadáveres ensangrentados de Gó- De esta manera comenzaba la más importante insurrec-
mez, Barrios y Basualdo, rodeados de obreros de rostros ción obrera que haya conocido la historia argentina, por
lívidos y puños apretados, todos sumergidos en un am- su extensión y profundidad. Durante al menos dos días —
biente cargado de tensión, donde sólo el silencio podía el 8 y 9 de enero— las calles porteñas estuvieron en po-
expresar la ira contenida mejor que los gritos y las impre- der de los huelguistas: los únicos vehículos autorizados a
caciones.4 circular debían llevar una bandera roja con la inscripción
El 9 de enero, día fijado para el entierro de las víctimas, «FORA», y los únicos periódicos que se vendían eran La
Buenos Aires estaba completamente paralizada; desde Protesta y La Vanguardia.
temprano los piquetes de huelguistas recorrían las calles Presa del pánico, la policía atinó a refugiarse en las comi-
cerrando los comercios y deteniendo los tranvías que sarías, llegando al absurdo de tirotearse entre sí en un
aún no se habían plegado a la medida de fuerza. Cerca tragicómico episodio ocurrido en el interior del Departa-
de la una de la tarde, un monumental cortejo fúnebre – mento Central de esa fuerza.8 Tuvo que entrar en escena
calculado en unas 200.000 personas– partió desde Pom- «la bestia», encarnada en la figura del general Luis J. De-
peya llevando los féretros a pulso, encabezado por un llepiane, quien sacó las tropas de Campo de Mayo para la
grupo de autodefensa armado con revólveres. ocupación militar de la ciudad de Buenos Aires; entre sus
Al pasar por los talleres Vasena, ocurrió la primera agre- oficiales, se hallaba el joven teniente Juan Domingo Pe-
sión a la columna: los matones contratados por el recalci- rón.9
trante patrón hicieron fuego desde la azotea. El grueso Este enérgico movimiento represivo se combinó con la
continuó su marcha hacia la Chacarita, mientras que im- violenta irrupción de la paramilitar Liga Patriótica Argenti-
portantes grupos se desprendían e intentaban incendiar na en las calles porteñas, la cual protagonizó un auténtico
las instalaciones embistiendo los portones con carros de pogrom en los barrios donde se asentaba la colectividad

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hebrea. la una más salvaje y violenta y la otra más refinada y sutil,
A pesar de ello, la huelga general no cedía. El presidente apuntan al mismo objetivo: la extinción paulatina de las
Hipólito Yrigoyen convocó entonces a «la bella», apelan- pocas leyes obreras que aún quedan, para regresar a la
do a los servicios de la FORA del IX congreso para dar época dorada del laissez faire, cuando no existía ninguna
por terminado el movimiento; sin embargo, ningún trabaja- legislación laboral para los trabajadores.
dor le hizo caso. Como puede apreciarse, esta historia no ha terminado.
Finalmente, el gobierno resolvió ceder ante los metalúrgi- Porque desde los tiempos de Espartaco hasta el presente,
cos de la Casa Vasena, y presionó al recalcitrante patrón allí donde sea ley la injusticia social, resurgirá —con otros
para que aceptara en su totalidad las demandas de sus nombres y otras formas— el verdadero protagonista de
obreros, logrando así dar fin a la huelga general, con la este relato: el anhelo de libertad, inherente a la naturaleza
victoria de los trabajadores, el 17 de enero de 1919. Este del ser humano.
triunfo, que consistía en otorgar reivindicaciones mínimas
que hoy están incluidas en la legislación laboral, tuvo un (*) Historiador, escritor y periodista. Autor de Días rojos,
costo de varios centenares de muertos y heridos, y miles verano negro: enero de 1919, la Semana Trágica de Bue-
de presos y deportados. nos Aires (Bs. As., Libros de Anarres, 2011) y coautor,
Sin embargo esta historia, que debe inscribirse en la trilo- junto a Roberto Perdía, de Trienio en rojo y negro – La
gía de un «Trienio en rojo y negro», junto con La Patago- Semana Trágica, las huelgas de la Patagonia, la lucha de
nia rebelde y La Forestal, aún no ha terminado. los trabajadores de La Forestal y los anarquistas (Bs. As.,
A un siglo de aquellas matanzas, los gobiernos que se Planeta, 2017). Ambos, con prólogo de Osvaldo Bayer.
alternan en el poder van eliminando de a tramos las po-
cas mejoras sociales que los trabajadores consiguieron ————————
en los años cuarenta, las del primer peronismo. Estos go- 1
La escuela sigue ubicada en el histórico edificio de Amancio
biernos, tanto neo conservadores como progresistas, nos Alcorta 3402. La fábrica de Bozalla es hoy la planta de Coca-
retrotraen a aquellas épocas. Hoy, las ocho horas de tra- Cola FEMSA, en el 3502 de la misma avenida.
2
bajo existen solamente en los empleos públicos; no se Las actuales Diógenes Taborda y Osvaldo Cruz. La barraca de
pagan horas extras; el trabajo «en negro», sin beneficios Vasena estaba ubicada en el actual edificio «C» de la firma
sociales de ninguna índole, conforman una porción des- BAESA (Pepsi Cola), D. Taborda 1533.
3
mesurada del mercado laboral. Una detallada investigación de los hechos, efectuada in situ por
Es curioso ver cómo hoy se repiten los apellidos de aque- el diputado socialista Mario Bravo, fue publicada en La Vanguar-
dia, edición del 8 de enero de 1919.
lla época, particularmente en lo que hace a las huelgas 4
La cuarta víctima, Fiorini, fue velada en un local del Partido
patagónicas de la trilogía. Socialista , calle Loria 1341.
La familia latifundista de los Braun Menéndez fue la que 5
La hija del obrero Mario Boratto, Clorinda —entonces de 7 años
marcó al Ejército qué obreros debían ser fusilados, y cuá- de edad— recordaba haber visto cómo los obreros «agarraban
les no. Obreros que pedían las ocho horas, mejoras sala- los carros de basurero, sacaban los caballos y los ataban en el
riales y de sus condiciones de trabajo. árbol con las correas; los traían, los encendían, y con ellos em-
Hoy, el jefe de Gabinete del presidente Macri es Marcos pujaban los portones metálicos».
6
Peña Braun, bisnieto de Braun Menéndez. Y su primo Aún hoy se encuentran vestigios de aquellos fuegos en la nave
Miguel Peña Braun es el Secretario de Comercio de su del templo, ubicado en Corrientes 4433: quemaduras en la base
del púlpito y en el piso, al pie del altar principal. Y en el centro de
gobierno. la nave, donde se armó la pira de objetos religiosos, se distingue
Por otra parte, hace un siglo, el diario británico de Punta claramente un entramado romboidal de cerámicos en cuadrillé,
Arenas The Magellan Times celebraba la masacre obrera que no responde al piso original: según testimonio de la herma-
destacando la participación de los civiles que colaboraron na Nilda, religiosa de la orden, el mismo fue mandado a colocar
con la represión, entre ellos, «el señor Raúl Kirchner, fotó- en virtud de que «no pudieron reponerse las baldosas originales
grafo de Gallegos, que dejó su aparato fotográfico por el destruidas por el fuego».
7
mauser». Testimonio original de Vicente Francomano, extraído del film
Este sujeto se llamaba en realidad Claudio, y era tío Anarquistas I, del director marplatense Leonardo Fernández.
abuelo del ex presidente Néstor Kirchner. Él tomó muchas Otra asistente al sepelio que hizo un relato similar fue Salvadora
Medina Onrubia, esposa del mítico director del diario Crítica,
de las fotografías que ilustran la obra de Osvaldo Bayer, Natalio Botana.
entre ellas la célebre imagen de Facón Grande prisionero 8
El relato completo se encuentra en el libro del comisario José
en la estación Jaramillo, pocas horas antes de ser fusila- R. Romariz, La Semana Trágica, Ed. Hemisferio, Bs. As., 1956.
do por el Ejército Argentino. Después de la huelga, pro- 9
En un discurso pronunciado el 1º de mayo de 1948, Perón afir-
mocionaba la venta del álbum de fotos en su negocio de mó haber montado guardia en la planta de Vasena de Cocha-
Río Gallegos, a un valor de cuarenta pesos. bamba 3055, «al día siguiente de los sucesos». Esto es, el 10 de
La política económica de ambas vertientes del capitalismo enero, día de la ocupación militar de Buenos Aires por las fuer-
zas represivas (El Laborista, 2/5/1948).

“Parrhesia es una actividad verbal en la cual un hablante expre-


sa su relación personal a la verdad, y corre peligro porque reco-
noce que decir la verdad es un deber para mejorar o ayudar a ARTÍCULOS, CRÍTICAS, SUGERENCIAS:
otras personas (tanto como a sí mismo). En parrhesia, el hablante
usa su libertad y elige la franqueza en vez de la persuasión, la
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verdad en vez de la falsedad o el silencio, el riesgo de muerte en INFORMATE Y BAJÁ LOS NÚMEROS ANTERIORES EN:
vez de la vida y la seguridad, la crítica en vez de la adulación y www.laletraindomita.blogspot.com
el deber moral en vez del auto-interés y la apatía moral.” M. Fou-
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Anti-Copyright. Alentada la difusión, préstamo, copia y cual- San Juan y 12 de Octubre Piso 3; Kioskos de: Brown y Fitz
quier manifestación contra la propiedad privada/ Roy; Zapiola y Salta; Aguado y Zapiola; Castelli y Patricios;
intelectual. DERECHOS LIBRES. Zelarrayan 550; Av. Alem 340; Av.Colon 187
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