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FUNDAMENTOS

PARA UNA
TEORÍA DE
CAMPO
PSICOFÍSICO O
SENSORIAL
ÍNDICE

I
Introducción.
Nociones
psicofísicas básicas

II

Conceptos de
Potencial y
Gradiente
Psicofísico o
Sensorial. Caudal
Energético
Sensorial. Esfuerzo
o “Fuerza Psicofísica
Estimulante o
Aplicada”

III

Ecuación “Báthory-
Schreiber” para el
Campo Psicofísico o
Sensorial

IV
Ejemplos Gráficos.
Su interpretación
psicofísica

Conclusiones y
Reflexiones

VI

Dedicatoria y
Agradecimiento
VII

Bibliografía y
Referencias

I
Introducción.
Nociones
psicofísicas básicas

En 1860, el ilustre amén de


genial psicólogo y fisiólogo
alemán Gustav Theodor
Fechner desarrolló un modelo
teórico acerca de la
psicofisiología general de la
Percepción, la “conexión
entre mente y organismo, de
lo sensorial con lo psíquico”,
según sus propias palabras o
textos (consulten o revisen
[1]).
El eminente científico
sintetizó y formalizó su por
entonces altamente precoz e
innovador planteamiento en
una famosa fórmula
matemática, a saber:

S = k LnP
(Ec. 1)

Donde:

•P = Potencia o
intensidad de estímulo
físico o sensorial
relativo al umbral
sensorial del mismo
característico de la
especie y/o individuo
expuesto a él (tomando
este igual a la unidad en
unidades arbitrarias por
comodidad).
•S = Magnitud de
Sensación Perceptiva
experimentada por el
sujeto receptor. (En
unidades arbitrarias
correspondientes de
potencia).
•k = Constante
Específica de
Sensibilidad (unidades
arbitrarias
correspondientes de
potencia).

En rigor, el sabio utilizó en su


publicación original la escala
logarítmica decimal. Pero,
desde entonces, se ha optado
por emplear en su lugar la
natural o logarítmica, por
simple comodidad. Esto
carece de importancia,
equivale a un sencillo cambio
de base y por tanto de valor
numérico de la constante, y
no altera nada esencial.
Posteriormente, su
colaborador Weber demostró
empíricamente en el
laboratorio que – en efecto –
la mayor parte de los
procesos perceptivos en
diversos animales equipados
con sistema nervioso central
y periférico, incluido el ser
humano, obedecen realmente
a esta desde entonces bien
conocida “Ley de Fechner-
Weber”, o “Ley Fundamental
(y fundacional) de la
Psicofísica”.
El significado de esta es el
siguiente, expresado en
“lenguaje no-matemático”:
“La cantidad de respuesta
sensorial o perceptiva resulta
directamente proporcional a
la de estímulo excitante a
escala logarítmica: Es decir,
para que tales respuestas o
reacciones psicofísicas
sensoriales aumenten en
proporción aritmética, los
estímulos han de hacerlo en
progresión geométrica. O
viceversa si ambos
disminuyen, por supuesto”.
Por ejemplo: Para sentir el
doble de “peso” en nuestros
receptores táctiles de presión,
la masa real del objeto
sostenido debe crecer 100
veces; Si el triple de
percepción de “peso”, mil
veces..., y así sucesivamente.
Al igual ocurre con las
percepciones oculares,
auditivas, olfativas,
gustativas...

Hoy sabemos que tan solo se


cumple de forma estricta
cuando el rango de
intensidades de estímulos se
mantiene en un intervalo
“mediano estándar”, ni
demasiado potentes o
saturantes de los centros
neuro-sensoriales receptivos
ni en exceso débiles o
cercanas al umbral o mínimo
preciso para excitarlos. En
estas dos regiones opuestas
extremas, la relación
cuantitativa varía o se
complica.
Pero el rango “mediano” es
con mucho el más frecuente y
relevante para nuestra vida
cotidiana y supervivencia, por
lo cual podemos ignorar la
citada limitación.
Esta expresión psicofísico-
matemática puede
modificarse a conveniencia
recurriendo a definiciones
físicas elementales si nos
interesa, como acontece en
nuestro caso para con el
presente ensayo.
Y ahora, veamos lo que
“pergeñamos” esta Primera
Musa y autor a partir de tan
poderosa y venerable “piedra
angular”...

II

Conceptos de
Potencial y
Gradiente
Psicofísico o
Sensorial. Caudal
Energético
Sensorial. Esfuerzo
o “Fuerza Psicofísica
Estimulante o
Aplicada”

Nuestra idea principal es


que la “Psicofísica de Fechner-
Weber” puede describirse a
modo de un Campo de
“Fuerzas” Sensorial generado
por el sistema
nervioso/endocrino del
organismo perceptor, y cuyas
“partículas sensibles”
interactivas serían los
estímulos primarios o
paquetes de corpúsculos-
ondas afines para con los
respectivos órganos celulares
receptores especializados:
fotones, ondas sonoras,
moléculas específicas...
Nos inspiramos para ello en el
fascinante y audaz concepto
de “Campo Morfogenético” de
Energía-Información del
bioquímico británico Rupert
Sheldrake ([3-4]),
combinándolo con la más que
comprobada Teoría Psicofísica
de Fechner-Weber ([1]).
Desde esta punto de vista,
cada “punto x” de cualquier
órgano componente del
Sistema Neuro-Endocrino o
de Relación Adaptativa con el
Medio tanto interno como
externo del organismo o ente
psicobiológico se asociará a
un valor del “Campo
Psicofísico/Sensorial” dado,
variable en cada interacción
con un estímulo o excitante.
Puesto que todas esas
interacciones perceptivas
implican un intercambio o
“traducción” de partículas-
ondas estimulantes y sus
“señales codificadas” de
“salida” de índole
electroquímica, podemos
afirmar que la variación de
energía por unidad de
partícula-onda ligada a dicho
“comercio” ha de ser análoga
a un “Potencial Psicofísico o
Sensorial”, igual (excepto
leves pérdidas) a la “energía
o trabajo neto” puesto en
juego en el proceso.
Simbolizamos a este
potencial por “Vs”.
Por ende, ya que toda energía
o trabajo es igual a la
potencia o intensidad
multiplicada escalarmente
por el tiempo de acción
mutua “t”, basta aplicar tan
elemental concepto sobre (1)
para “reformular” esta en
magnitudes energéticas:

s = S t = k lnVs
(Ec. 2)

Definiendo entonces:

s = Trabajo o Caudal
Energético Perceptivo
Por otro lado, todo campo
escalar como el esbozado o
propuesto posee en cada
punto bajo su influjo una
intensidad o magnitud
relacionada con su potencial
sobre el mismo, determinada
de manera absolutamente
general por:

Vs = – d/dx = grad ;
(“grad” = “gradiente”)
(Ec. 3)

Siendo:
• Vs = Potencial del
campo en dicho punto
“x”, definido frente a su
“centro de fuerzas” (por
ejemplo, alrededor de los
conos y bastones de la
retina al interactuar con
fotones de variantes
longitudes de onda, o lo
mismo a nivel de los
centros receptores
neuronales de la visión en
referencia a las señales
electroquímicas enviadas
hacia ellas en respuesta
secundaria al impacto de
tales fotones).
•  = Intensidad del
Campo Psicofísico o
Sensorial.

Sin más que llevar (3) a (2):

s = k ln(– d/dx)

Y, definiendo
convenientemente:

r = Constante Específica
de “Insensibilidad” o
“Resistencia Sensorial
Específica” = 1/k
Es palmario que:

ln(– d/dx) = (1/k) s = r s

d/dx = e(– r s)

 (x) = ∫ e(– r s) dx


(Ec. 4)

Nuestra fórmula o función


genérica para la Intensidad
de Campo Psicofísico o
Sensorial.

Según el modo en que para


cada caso varíe el “Caudal
Sensorial” de energía en cada
punto del órgano o sistema
neurofisiológico receptor-
procesador de estímulos
primarios o secundarios, la
integral se resolverá de
manera concreta, cambiando
las funciones o ecuaciones
particulares de “Campo
Psicofísico”.

En términos globales, este


tipo de integrales se calculan
mediante el método conocido
por “doble cambio de
variable”.
Esto es, llamando:
w(x) = e(– r s) ; dw = – r
(ds/dx) e(– r s) dx

dx = dz ; x = z

Lo cual conduce a:

∫ e(– r s) dx = x e(– r s) + r


∫x (ds/dx) e(– r s) dx

 (x) = x e(– r s) + r ∫x


(ds/dx) e(– r s) dx
(Ec. 5)
En realidad, la misma
ecuación general de campo
(4), si bien desarrollada.
La función elemental o
diferencial de “trabajo
sensorial” o “caudal
energético psicofísico” vendrá
definida – como en cualquier
campo físico – por el producto
escalar de la “fuerza motriz”
del proceso de interacción y
la extensión o ”recorrido”del
mismo: De hecho, en todo
proceso perceptivo, las
señales electroquímicas
secundarias han de ser
transmitidas desde las células
sensoriales o neuro-
receptoras primarias hasta
los centros específicos de las
redes neuronales encargados
de procesar estos impulsos. Y
– al igual que los procesos
dinámicos puramente
mecánicos más “groseros” y
simples – suponen una
conversión de energía
potencial en cinética
(despolarizaciones sucesivas
saltatorias de membranas
celulares que impulsan la
transferencia de energía-
información electroquímica
hasta las sinapsis de los
centros receptores del
encéfalo).
Por consiguiente, es
adecuado escribir:

ds (x) = fs dx
(Ec. 6)

Simbolizando:

fs = Fuerza Sensorio-
Motriz Instantánea
aplicada a lo largo del
proceso perceptivo en
cada punto del Sistema

Para el importante y práctico


caso particular en que
podamos considerar los
incrementos o decrementos
de energía potencial relativa
o comparativamente
“modestos” o “moderados” –
precisamente el “marco” de
aplicación de la Ley de
Fechner-Weber – es lícito
aproximar que la citada
fuerza – como promedio –
podrá estimarse uniforme o
constante.
Luego:
ds = dWs = fs dx; fs =
s/x
fs = Cte
(Ecs. 7)
III

Ecuación “Báthory-
Schreiber” para el
Campo Psicofísico o
Sensorial

Sustituyendo (6-7) en (5):

 (x) = x e(– r s) + r fs ∫x


e(– r fs x) dx
Volviendo a emplear el “doble
cambio de variante”:

u(x) = x; du = dx

dv(x) = e(– r fs x) dx; v(x) = –


r fs e(– r fs x)

∫x e(– r fs x) dx = – x r fs e(– r
fs x) – ∫– r fs e(– r fs x) dx

∫x e(– r fs x) dx = – x r fs e(– r
fs x) – (e(– r fs x) – 1)

(x) = – x r fs e(– r fs x) – e(– r


fs x) + 1
Solución de la integral que
deduce la:

Ecuación o Función
“Báthory-Schriber” de
Campo Psicofísico o
Sensorial

(x) = 1 – e(– r fs x) (r x
+1)
(Ec. 8)

El perfil genérico de esta


función de campo es
sigmoideo, o “forma de S”.
Ello supone justamente lo
esperado desde una óptica
experimental para la
ecuación de un campo
psicofísico o sensorial.: Su
intensidad aumenta
rápidamente desde los
centros receptores
secundarios nerviosos o
neuro-perceptores internos
hasta la periferia, donde se
localizan los órganos o
receptores sensitivos
especializados para recibir
los estímulos (fotones, ondas
sonoras, ondas de presión,
moléculas químicas
determinadas...); Pero
cuando alcanzamos dicha
región de procesado primario
lo hace con mayor suavidad,
pues su “huella” deja de ser
amplificada por el cerebro
con objeto de ser captadas o
“traducidas/representadas”
con superior potencia y
resolución, lo que podemos
llamar el “photoshop” de la
mente. Luego, se saturan tras
alcanzar el máximo para tal
intensidad o magnitud de
respuesta del campo
sensorial o perceptivo,
permaneciendo invariante
por más que teóricamente
nos “alejemos” hacia el borde
exterior del citado sistema
periférico. Obviamente, en
realidad, al “salir” del mismo
decaerá velozmente a cero a
corta distancia. Pero – de
hecho – no de inmediato,
dado que el límite en
cuestión no se reduce a la
piel, otros tejidos modificados
como los labios o la superficie
retinal: Recordemos la
existencia del campo
biofotónico de emisión visible
débil humano, el “aura” de
los sabios “iniciados
herméticos”, y los actuales
parapsicólogos, cuya realidad
ha sido hace pocos años
probada sin duda alguna por
la brillante investigación
pionera de un equipo
japonés, a la que nos hemos
referido y usado como guía o
base de previos trabajos (ver
[2]).
Esto concuerda con todos los
datos psicofísicos o
sensoriales empíricos
cuantitativos o estimativos
de laboratorio, o bien
asimismo cualitativos
introspectivos conocidos,
entre ellos uno muy
interesante y singular, amén
de llamativo: Al igual que por
debajo de los umbrales de
sensibilidad no hay
respuesta, una vez que las
potencias o “fuerzas” de
estímulo rebasan cierto
“techo” específico en cada
proceso, esta deja de subir
en proporción a las mismas.
Por ejemplo, más allá del
placer de un orgasmo o del
dolor de la peor tortura deja
de sentirse o percibirse
mayor reacción perceptible
de gozo o de tormento,
aunque las excitaciones
persistan con mayor
intensidad, la
sobreabundancia de brillo
luminoso ciega, un sonido de
volumen extremo
ensordece... Y, de hecho, si
se sobrecarga más todavía el
Sistema, la percepción tiende
a cero, se insensibiliza por
completo.
Lógicamente, a mayores
intensidades de estímulos o
“fuerzas o esfuerzos”
sensoriales aplicados, la
“altura” o “envergadura” de
estas curvas crece – y con
ellas, es patente, sus
máximos de saturación – ,
pero continúan saturándose
(factor “fs” de la
exponencial); Por otra parte,
a mayores sensibilidades
específicas (r más pequeña),
la “cima máxima sostenida” y
“talla” de la curva de
respuesta o función de
campo mengua, y viceversa.
Todo esto avala la corrección
de nuestro modelo.
Pero este nos “reserva” una
sorpresa muy reveladora que
lo reafirma más, si cabe.
Para ponerla de manifiesto –
además de con el fin de
ilustrar lo anterior –
realizaremos algunas
“simulaciones” numérico-
gráficas, en el siguiente
“capítulo” de este “paper”.
IV

Ejemplos Gráficos.
Su interpretación
psicofísica

En primer lugar,
plasmaremos la “forma”
general de una curva de
Campo Psicofísico, adoptando
por comodidad los siguientes
valores en unidades
arbitrarias para la
interacción:
k = r = 1; fs = 1

Con lo cual, nuestra función


de campo queda
particularizada así:

(x) = 1 – e(– x) (x +1)

(Ec. 9)
Cuya gráfica resultante es:
(Fig. 1)

Presentando todas las


características descriptivas
antes explicadas.
Ahora, mantengamos el
parámetro de sensibilidad
constante (un mismo sujeto
perceptor bajo similares
condiciones), y dupliquemos
o dividamos por dos la
potencia o “fuerza”
estimulante:

r = 1 = Cte; fs = 2 (curva
azul); fs = 1 (curva roja);
fs = 0.5 (curva verde)
(Fig. 2)

¡He aquí la magnífica y


estimulante (nunca mejor
dicho) “sorpresita” que
acabamos de anunciar!: El
modelo “predice” un
fenómeno detectado y
verificado hasta la saciedad
en las experiencias y/o
experimentos psicofísicos
perceptivos: Para una
sensibilidad dada, si la
intensidad o “fuerza” de los
estímulos es demasiado baja,
el subsistema procesador
“central” la “ignora”, no la
percibe, excepto de modo
subliminal o inconsciente,
aunque supere el umbral
sensorial, porque es “filtrada”
al ser “catalogada” por el
Sistema como “irrelevante”
en términos de interés y/o
supervivencia
adaptativa/reactiva. En
verdad, captamos miles de
señales “débiles” de esta
clase al cabo del día, y, si
tuviésemos que procesarlas
todas, nuestro Sistema
Neuro-Endocrino se
sobrecargaría y bloquearía...
En rigor, ciertos crueles pero
necesarios experimentos
llevados a cabo en dicho
terreno certifican que nos
volveríamos locos,
literalmente. Sobre todo,
cuando afectasen a sentidos
altamente “finos” – de bajo
umbral y amplio espectro
receptivo – o desarrollados en
cada especie y/o linaje y/o
individuo: Por ejemplo, el
olfato de un perro, la vista de
un águila o – en menor aun
cuando estimable medida
comparativa – la de un ser
humano.
Observen al respecto que la
“curva verde” tan solo
“arranca” desde el “interior
“de la “región periférica o
intermedia transmisora-
procesadora” hacia el
exterior del “aparato
sensorio”, más o menos la
“región “ que marca su
“frontera” o inflexión del
campo de respuesta para con
el “área central” en una
respuesta “estándar” de
“nivel promedio” (curva roja).
Esto se conoce en Psicofísica
como “Ley del Todo o Nada”.
Lo que refrenda aún más la
solidez de nuestro modelo.

Acto seguido, cambiemos las


sensibilidades específicas del
sujeto, conservando una
misma “fuerza estimulante
media” uniforme:

fs = 1 =Cte; r = 2
(azul); r = 1 (roja); r =
0.5 (verde)
(Fig. 3)

Ocurre algo muy semejante,


pero aquí sin el “efecto Ley
Todo o Nada”.
Ha llegado el momento de
recapitular.

Conclusiones y
Reflexiones

La “Ley
Fundamental/Fundacional” de
la Psicofísica de Fechner-
Weber y todos sus más que
confirmados refrendos
empíricos posteriores permite
formular la base para una
nueva “Teoría de Campo
Psicofísico o Sensorial”, de
manera teórica o físico-
matemáticamente elegante y
natural.
Dicho modelo justifica o
“post-predice” todos los
aspectos o “rasgos”
esenciales que la experiencia
y la experimentación
científica han desvelado
acerca de estos procesos
perceptivos del sistema
neuro-endocrino y sensorial
de los organismos superiores,
el “Homo Sapiens” entre
ellos.
Esto confirma dos
iluminadoras (de nuevo jamás
mejor expresado) verdades o
conclusiones evidentes, ya
abordadas desde otros
planteamientos:

1) Todos los organismos


provistos de un Sistema
Nervioso Central y
Periférico complejos
somos emisores de
campos variables de
energía-información
interactivos-adaptativos
para con el medio
ambiente, tanto orgánico
interno como exterior, que
nos rodea y estimula. Lo
que el genial, audaz y
“alternativo/heterodoxo”
bioquímico inglés Rupert
Sherldrake denomina
“campos morfogenéticos”.
2) El “límite/borde de
saturación periférico” de
estos Sistemas no se
encuentra estrictamente
definido en las
“coordenadas de
referencia psicofísico-
sensoriales”, desde los
centros internos
neurofisiológicos
procesadores secundarios
y la superficie más
externa de los órganos
sensoriales receptivos
específicos
correspondientes” (la
“zona espacio-temporal”
ligada al alcance máximo
de dichos campos). Ello
concuerda y hace
compatible desde la
perspectiva de este
modelo puramente
“psicofísico-mecanicista”
la existencia de una
“última frontera periférica
sutil” del Sistema: Una
frontera llamada o
conocida por “aura”
desde los más arcanos
sabios Iniciados o
“hermetistas”
primigenios, y hoy por hoy
confirmada por la Ciencia:
El campo oscilante
bioelectromagnético
circadiano de enisión
biofotónica débil y, por
ende, inapreciable por el
ojo en su banda de
frecuencias o colores
visibles.

“Ahí queda eso”.

Nada más..., pero nada


menos.
Esperando haberles
interesado, nos despedimos
hasta el próximo ensayo
científico “especial”.

Nuestra “fecundidad” cual


Primera Musa y autor en este
terreno ha descendido
acusadamente a lo largo de
los últimos meses, ya casi
más de un año...
Pues múltiples y decisivos
“asuntos ajedrecísticos”
sobre el “Tablero Patrio y
Europeo” reclaman nuestra
atención, desvelos, lealtad y
honor.

Pero tienen nuestra promesa


de que jamás los
abandonaremos.

VI

Dedicatoria y
Agradecimientos

Dedicatorias
“A los genios pioneros
Gustav Theodor Fechner y
Weber, por iniciar tan
prematura, fulgurante y
osadamente el trabajo”

“A los ilustres y eminentes


investigadores nipones
Drs. Kobayashi, Kikuchi y
Okamura, descubridores
de la Emisión Biofotónica
Humana”

Agradecimiento
“A todas la cobayas –
humanas incluidas,
pacientes o sanas,
voluntarias, involuntarias
o 'mediopensionistas' –
víctimas sacrificales del
Sagrado Progreso del
Conocimiento: Pues 'La
Luz Que Más Brilla Emerge
desde la Oscuridad'”

Fdo: Primera Musa y


autor.
VII

Bibliografía y
Referencias

• [1]: Fechner, G.T. (1860).


“Elements of
psychophysics” (Trad. H. E.
Adler). Holt, Rinehart &
Winston. New York (USA),
(1966).
• [2]: Obayashi M.,
Kikuchi D., Okamura H.
(2009) “Imaging of
Ultraweak Spontaneous
Photon Emission from
Human Body Displaying
Diurnal Rhythm”. PLoSONE
4(7): e6256.
doi:10.1371/journal.pone.000
6256. Editor: Joseph
Najbauer, City of Hope
Medical Center, United States
of America. July 16, 2009.
• [3]: Sheldrake, Rupert:
“La presencia del pasado.
Resonancia Mórfica y
hábitos de la Naturaleza”.
Editorial Kairós (1990).
• [4]: Sheldrake, Rupert:
Nueva Ciencia de la Vida,
una Hipótesis de la
Causación Formativa. “.
Editorial Kairós (2007).

Madrid, a 10/03/2019

05:20 AM

Por:

Juan Schreiber
Bioquímico y
Librepensador