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Derecho Mercantil 1

Concepto de fideicomiso
ETIMOLOGICAMENTE

La palabra fideicomiso proviene en su etimología del latín “fides”, que significa


buena fe, y “comissus”: comisión. En todo fideicomiso interviene un fiduciante que
encarga un negocio a otro, llamado fiduciario, y un tercero beneficiario del negocio.
En la antigua Roma el fideicomiso era un modo de transmisión de los bienes
hereditarios, por el cual el fiduciante nombraba como heredero al fiduciario, pero
con el encargo de buena fe que le entregara los bienes al beneficiario, que se
llamaba fideicomisario, quien tenía contra el fiduciario un derecho crediticio. Podía
abarcar la totalidad de los bienes o bienes específicos a la manera de un legado, y
su fin era poder beneficiar con la herencia a alguna persona que legalmente estaba
imposibilitada de adquirirla, por ejemplo, por ser extranjero.

JURIDICAMENTE

Un fideicomiso o fidecomiso (del latín fideicommissum, a su vez de fides, "fe",


y commissus, "comisión") es un contrato en virtud del cual una o más personas
(fideicomitente/s o fiduciante/s) transmiten bienes, cantidades de dinero o derechos,
presentes o futuros, de su propiedad a otra persona (fiduciaria, que puede ser
una persona física o jurídica) para que esta administre o invierta los bienes en
beneficio propio o en beneficio de un tercero, llamado beneficiario, y se transmita
su propiedad, al cumplimiento de un plazo o condición, al fideicomisario, que puede
ser el fiduciante, el beneficiario u otra persona.

Al momento de la creación del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del


bien objeto del fideicomiso. El fideicomiso es, por tanto, un contrato por el cual una
persona destina ciertos bienes a un fin lícito determinado, encomendando la
realización de ese fin a una institución fiduciaria en todas las empresas.
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Los bienes afectados al fideicomiso no corren el riesgo comercial del fiduciante (el
que transmite la propiedad de los bienes) ni del fiduciario (el propietario de los
bienes fideicomitidos luego del vencimiento del plazo del contrato), puesto que
el patrimonio que es objeto del fideicomiso no puede ser perseguido por
los acreedores de ninguno de ellos, ni afectado por la quiebra de ambos o de alguno
de ellos.

PARTES DEL FIDEICOMISO

Técnicamente, el contrato de fideicomiso se da entre dos partes


(llamadas partes stricto sensu): 'fideicomitente/fiduciante' - 'fideicomitido/fiduciario';
aunque la relación fiduciaria se da entre cuatro sujetos: los antes mencionados más
el beneficiario (que puede o no existir) y el fideicomisario. El fiduciante decide
disponer de ellos a favor de un fiduciario, para cumplir un fin determinado, el primer
paso generalmente es dado por el fiduciante, quien busca o elige un fiduciario en
vista a pactar con él las condiciones de un acuerdo que puede tener extensas
proyecciones en el tiempo. El rol del fiduciante, como impulsor de los actos que han
de llevar a la constitución del fideicomiso, consiste en:

 La designación del fiduciario, en virtud de la confianza que se deposita en él


 La decisión de desposeerse de ciertos bienes de su propiedad y transferirlos al
fiduciario
 La especificación de los fines para los cuales es instituido el fideicomiso y, en
particular, el nombramiento de los beneficiarios en interés de quienes habrá de
actuar el fiduciario.

El fiduciante o fideicomitente es la parte que transfiere a otra bienes determinados,


es el promotor e impulsor del fideicomiso y aporta la dotación de bienes que le
confieren sustancia. Tiene que poseer el dominio pleno de los bienes dados en
fideicomiso.

El fiduciario es la parte a quien se transfieren los bienes, y que está obligada a


administrarlos con la prudencia y diligencia propias del buen hombre de negocios
(administrar lo ajeno como propio), que actúa sobre la base de la confianza
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depositada en él. Puede ser cualquier persona física o jurídica. En México el


Fiduciario debe ser una persona moral autorizada para ser Fiduciaria en los
términos de la Ley de Instituciones de Crédito dictada en 1932. Es importante
destacar la presencia de entes de existencia ideal, generalmente organizados como
sociedades anónimas, que se dedican a la tarea de fiduciarios con carácter
profesional, cuentan con personal capacitado, sistemas administrativos, resguardos
de confidencialidad y mecanismos de control interno que les permiten asumir la
tarea del fiduciario en múltiples casos simultáneamente y por periodos de extensa
duración.

El beneficiario es la persona en cuyo beneficio se ha instituido el fideicomiso (puede


o no existir), sin ser el destinatario final de los bienes. Pueden ser una o varias
personas físicas o jurídicas. El concepto de "determinabilidad" de los beneficiarios
es suficientemente elástico como para servir los propósitos del fiduciante, aun si los
objetivos del contrato abarcan un grupo o una clase de personas. La aceptación del
beneficiario se explica porque nadie está obligado a conformar una situación jurídica
contra su voluntad; la aceptación del beneficiario es el elemento que cierra el circuito
del fideicomiso entre aquel y el fiduciario, a tenor de las disposiciones del fiduciante.

El fideicomisario es el destinatario final o natural de los bienes fideicomitidos.


Normalmente, el beneficiario y el fideicomisario son una misma persona. Pero
puede ocurrir que no sea la misma persona, puede ser un tercero o el propio
fiduciante.

Ejemplo de fideicomiso mercantil

El abuelo Francisco (constituyente) pondrá en acción un fideicomiso en el cual


transmitirá 5 propiedades a su nieto Jesús (Beneficiario) cuando este cumpla la
mayoría de edad, mientras la hermana de Don Francisco, llamada Gabriela
(fiduciaria) para mientras este lapso pasa ella se encargue de la administración de
las propiedades a beneficio de Jesús.
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Ejemplo de fideicomiso administrativo

Un ejemplo práctico de un fideicomiso de administración es el siguiente: Si tienes un


departamento y quieres que las rentas sean usadas para pagar la universidad de tu
hijo, tienes que acudir a una institución financiera que se le conoce como fiduciario; en
este caso tú eres el fideicomitente (o fiduciante), pues tú aportas el bien, en este caso
el inmueble. El fiduciario, que es la institución financiera, se encargará de administrar
el bien y garantizar, con las rentas generadas, el pago de los estudios de tu hijo. Tu hijo
será el fideicomisario y las rentas serán las que den sustento económico a sus estudios;
es decir, con las rentas se pagará su educación. El fiduciario designa a las personas
responsables de la administración. Esta persona tiene la obligación de garantizar que
se cumpla en todo momento el fin para el que se creó el fideicomiso; en este caso, que
las rentas sean destinadas a la educación de tu hijo.