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Respuesta a debate

Las potencias son debieron intervenir en la desintegración de Yugoslavia, pues el


conflicto mantenía una realidad de política doméstica por completo, que se
concentraba en conflictos impulsados por nacionalismos, por lo tanto una
intervención parece que pudo haber sido ineficaz, aparte de contraproducente
para los primero años de paz que enfrentaba el sistema internacional, pues tanto
el bloque comunista como el capitalista parecían estar encontrando vías
alternativas por las cuales llevar a cabo negociaciones de desmilitarización y
desarme nuclear en el START, que, de haber intervenido de una manera más
directa o imponente habría provocado que dichos acuerdos y camino hacia la paz
entre ambas potencias resucitaran conflictos.

Otra de las razones por las cuales se puede respaldar dicha opinión, es que la
poca intervención que hubo por parte de Organismos Internacionales,
Organizaciones No Gubernamentales y las potencias, como por parte de Alemania
y Estados Unidos, fueron dirigidas a cuestiones de conveniencia nacional, pues el
24 de marzo de 1999, las fuerzas militares de la OTAN, bajo la dirigencia de los
Estados Unidos, castigaron a Yugoslavia con un bombardeo devastador de 79
días. Con más de 15,000 ataques, OTAN bombardeó sin tregua las ciudades y
pueblos yugoslavos, dejando en ruinas la poca infraestructura que se había
logrado reestablecer después de la Segunda Guerra Mundial.

Las intervenciones realizadas sólo aumentaron el descontrol en Yugoslavia y a


demás sirvieron como excusa para que Estados Unidos lograra poner bases
militares en dicha zona, expropiándose de materias primas. Lo óptimo como bien
dicen algunos analistas, pudo haber sido ejercer presión diplomáticamente para
que se acabara con la guerra en dicho lugar, sin embargo, la directa intervención
sólo parece ser que ocasionó más desastre. Como la Cruz Roja (2000) mencionó:

“Tras un cuidadoso análisis del derecho relativo al empleo de la fuerza en las


relaciones internacionales y de la práctica de los Estados desde 1945, el autor
concluye que la Carta de las Naciones Unidas no autoriza una “intervención
humanitaria” en los asuntos internos de un Estado. Así pues, en su opinión, la
intervención armada de la OTAN en los Balcanes, en la primavera de 1999, carece
de fundamento jurídico de conformidad con la Carta de la ONU. No obstante,
agrega que la cuestión de saber si la acción de la OTAN en contra de la República
Federal de Yugoslavia puede o no estar justificada por una norma existente o
emergente de derecho consuetudinario es algo que se debe examinar. Tal debate
debe tener en cuenta, por una parte, la magnitud del desastre humanitario que
debe evitarse, y, por otra, la ausencia de objeciones por parte del Consejo de
Seguridad o (con raras excepciones) de los Estados. El autor concluye con un
llamamiento a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad a que no
utilicen su veto cuando haya que decidir sobre una acción que deba tomarse en
caso de desastres humanitarios “.

Bibliografía:

Momtaz, D.. (2000). La "intervención humanitaria de la OTAN" en Kosovo y la


prohibición de recurrir a la fuerza. noviembre 15, 2018, de Comité Internacional de
Cruz Roja Sitio web:
https://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/5tdnwn.htm

Ferrer, I., & Monteira, F. (1991). EE UU decide intervenir en el conflicto de


Yugoslavia a través de la Alianza Atlántica. El País, 10.

Mundo. (2018). El crimen de la OTAN en Yugoslavia, el inicio de un crimen


macabro. noviembre 15, 2018, de mundo sputnik Sitio web:
https://mundo.sputniknews.com/europa/201803251077321445-balcanes-
bombardeo-otan-guerra-recuerdo/