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La etnozootecnia en Chiapas

Visión retrospectiva y estado actual


Mtro. Jaime Valls Esponda
RECTOR

Mtro. Hugo Armando Aguilar Aguilar


SECRETARIO GENERAL

Mtro. Luis Iván Camacho Morales


SECRETARIO ACADÉMICO

Mtro. Miguel Ángel Cigarroa Torres


SECRETARIO ADMINISTRATIVO

Dr. Roberto Villers Aispuro


SECRETARIO AUXILIAR DE RELACIONES INTERINSTITUCIONALES

Mtro. Juan Carlos Rodríguez Guillén


DIRECTOR GENERAL DE PLANEACIÓN

Dr. Lorenzo Franco Escamirosa Montalvo


DIRECTOR GENERAL DE INVESTIGACIÓN Y POSGRADO

Lic. Víctor Fabián Rumaya Farrera


DIRECTOR GENERAL DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA

Dr. Fernando Álvarez Simán


COORDINADOR GENERAL DE INNOVACIÓN

C.P. Sergio Ramírez Ruiz


ENCARGADO DE LA COORDINACIÓN GENERAL DE FINANZAS

Mtra. Fanny Araceli Jiménez Náñez


COORDINADORA GENERAL DE UNIVERSIDAD VIRTUAL

Dra. Sonia Toledo Tello


DIRECTORA DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS INDÍGENAS

Dirección General de Investigación y Posgrado

Unidad de Divulgación Científica


La etnozootecnia en Chiapas

Visión retrospectiva y estado actual

Raúl Perezgrovas Garza

Instituto de Estudios Indígenas


Universidad Autónoma de Chiapas
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual

D.R.© Instituto de Estudios Indígenas, Universidad Autónoma de


Chiapas.

Edición: Raúl Andrés Perezgrovas Garza

Cuidado de la Edición: Unidad de Divulgación Científica, Dirección Ge-


neral de Investigación y Posgrado, Universidad Autónoma de Chiapas

Diseño de Portada: Bernardo O. Reyes de León

Fotografías de Portada: Raúl Perezgrovas Garza

Formación editorial: María Beatriz Arévalo Dorry

ISBN: 978-607-8363-12-4

Primera edición
2014

© Universidad Autónoma de Chiapas


Instituto de Estudios Indígenas. Universidad Autónoma de Chiapas.
Centro Universitario Campus III. Blvd. Javier López Moreno s/n. Ba-
rrio de Fátima. CP 29264. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

El contenido de los artículos es responsabilidad exclusiva de los au-


tores y las autoras.

La presente publicación, editada por la Dirección General de Inves-


tigación y Posgrado de la UNACH, ha sido evaluada y aprobada por
pares académicos externos a la institución.

Impresión financiada con recursos del proyecto editorial Colección


de Textos Universitarios a 40 años de la UNACH

Impreso y hecho en México / Made and printed in Mexico


Contenido

Preámbulo...............................................................................9

Ovinocultura indígena. I.
Desarrollo corporal del borrego Chiapas.................................26

La cría de ovejas entre los tzotziles de Los Altos de


Chiapas: una aportación indígena a las costumbres
pastoriles traídas de España..................................................39

Producción ovina en comunidades


indígenas de Los Altos de Chiapas..........................................54

Enfoque y criterios metodológicos del programa


de investigación sobre ovinocultura indígena en Chiapas.........63

Alimentación de los borregos...................................................79

Aspectos de reproducción......................................................96

Indigenous knowledge as the basis for sheep


management programmes in Southern México....................107

La investigación participativa como base para el


establecimiento de criterios de selección
y desecho del Borrego Chiapas.............................................111

Investigación interactiva para mejorar la


producción de lana en el borrego Chiapas.............................118

Producción de lana en el borrego Chiapas..............................122

Más y mejor lana en el borrego Chiapas. Un proceso


de investigación interactiva con pastoras indígenas.............129
Mejoramiento genético del borrego Chiapas
por selección en núcleo abierto............................................147

Estudios etnoveterinarios entre pastoras tzotziles


como base del programa de mejoramiento genético
del borrego Chiapas.............................................................159

Ethnoveterinary studies among Tzotzil shepherdesses


as the basis of a genetic improvement programme
for Chiapas sheep...............................................................173

Colaborando para el cambio. Pastoras tzotziles


de Chiapas participan en el diseño de estrategias
de desarrollo........................................................................181

Sustainable options for sheep extension and


development derived from ethnoveterinary
research in highland Chiapas, Mexico.................................207

The real sheep of the Tzotzil shepherdesses..........................215

Del estudio del borrego criollo a la investigación


inter-étnica para el desarrollo sostenible..............................225

Analysis of indigenous technical knowledge and


inclusion of local peoples’ expertise into a working
selection index for Chiapas wool sheep................................234

Collaborative application of empirical criteria for


selecting high-quality fleeces: Tzotzil shepherdesses
and sheep scientists work together to develop tools
for genetic improvement......................................................243

The native sheep of Chiapas. A story of fleeces,


global markets and women in woollen skirts........................252

Conocimiento tradicional y cría de animales


domésticos — El caso de las pastoras tzotziles
de Chiapas..........................................................................259
Tzotzil shepherdesses and Chiapas wool sheep......................276

La investigación social en los sistemas


tradicionales de cría animal.................................................287

Del borrego criollo a la raza local Chiapas.


Una historia de mujeres indígenas de México
y sus verdaderas ovejas........................................................299

From Criollo sheep to the local Chiapas breed.


A story of indigenous women from México
and their true sheep............................................................299

Las razas autóctonas de animales domésticos:


patrimonio genético y cultural de Chiapas............................315

Conservación de recursos zoogenéticos en


comunidades indígenas de Chiapas, México.........................339

Las mujeres tzeltales de Aguacatenango


y el cuidado de sus cerdos autóctonos..................................351

Aproximación fenotípica a la diversidad de los


bovinos criollos en la región central montañosa
de Chiapas, México ............................................................381

El futuro de la etnozootecnia................................................389
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Preámbulo

Antecedentes de la etnozootecnia

En la década de 1980, la investigadora social americana Cons-


tance McCorkle analizó una infinidad de materiales académicos
de investigación y extensión dispersos en todo el mundo, sobre
aquellos aspectos dentro de la antropología que se relacionaban
con la medicina veterinaria y la producción agropecuaria; ese
material había sido publicado bajo diversas denominaciones en
diferentes países a lo largo de varios años. Tras un exhaustivo
análisis de los reportes a los que tuvo acceso, y luego de su
sistematización y síntesis, en el verano de 1986, la antropóloga
publicó el trabajo inaugural de una nueva disciplina científica
a la que denominó etnoveterinaria, que fue definida en los si-
guientes términos:
…constituye la investigación sistemática y la aplicación
del conocimiento popular veterinario, en teoría y prác-
tica. Los tópicos comunes en este campo incluyen: et-
nosemántica y etnotaxonomía veterinaria, farmacología
etnoveterinaria, técnicas de manipulación y operacio-
nes mágico-religiosas; métodos apropiados de extensión
veterinaria; y el manejo popular de la salud animal en
el contexto del sistema de producción animal como un
todo, y su relación a mayores estructuras ecológicas,
socio-organizacionales, económicas, ideológicas y políti-
cas. (McCorkle, 1986)

En apego a esta primera definición sobre etnoveterinaria,


esta disciplina científica debía dedicarse a estudiar “todos los
aspectos de los sistemas de producción animal que pueden im-
pactar —directa o indirectamente— la condición física de los ani-
males”. Para terminar de aclarar los términos semánticos, la
autora especificó con lujo de detalle lo que para ella significaba
el concepto de “todos los aspectos”, mencionando que deberían

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Raúl Perezgrovas Garza

incluirse en su nivel más amplio todas las técnicas de cría ani-


mal como la alimentación, el manejo de las pasturas, el manejo
reproductivo y la composición y dinámica del hato, el alojamien-
to y vigilancia de los animales y, por supuesto, la manera en
que se previenen, controlan y se curan las enfermedades ―in-
cluyendo los rituales y las técnicas sobrenaturales y mágicas―,
así como la higiene en las operaciones de manejo, sin olvidar la
obtención de productos y subproductos pecuarios.
De acuerdo a la exposición de motivos enunciada en esa pri-
mera publicación integradora de la etnoveterinaria, al tomar en
cuenta los contextos ecológicos, socioeconómicos y políticos, la
disciplina debía convertirse en realidad en “antropología veteri-
naria”, aunque, según la propia Dra. McCorkle, el término sesga
el foco de atención hacia el bienestar humano y le resta mucho
a su naturaleza holística. Del mismo modo, a ella le parecía que
la denominación de “etnozootecnia” para la nueva disciplina era
muy estrecha precisamente porque parece desestimar los as-
pectos ideológicos, sociales y económicos de la salud animal, y
es por todas esas consideraciones que propuso que la disciplina
utilizara el término incluyente y holístico de “etnoveterinaria”.
Sin embargo, el trayecto que ha seguido la investigación y el
desarrollo etnoveterinario a lo largo de los últimos 25 años se-
ñala una marcada especialización hacia los temas relacionados
con la salud animal. Únicamente se necesita revisar los conte-
nidos de los eventos académicos y de las publicaciones sobre
etnoveterinaria a nivel mundial para darse cuenta que, en su
gran mayoría, los trabajos se refieren a la medicina herbolaria y
al conocimiento popular en materia de la salud y manipulacio-
nes quirúrgicas de los animales, así como sobre farmacología y
resultados de estudios clínicos utilizando en algunos casos la
medicina alternativa como acupuntura y homeopatía. De he-
cho, muy poca de la información que se encuentra en estos ma-
teriales publicados está relacionada con los sistemas de manejo
animal en su conjunto y con los diversos métodos empleados en
campo para estudiarlos (Mathias y Perezgrovas, 1999).
En el ámbito local, a lo largo de la investigación realizada en
Chiapas dentro del programa sobre ‘ovinocultura indígena’, en
un periodo que inició con las más sencillas descripciones sobre
el ovino criollo (Perezgrovas, 1982) y culminó con propuestas

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

concretas de aplicación del conocimiento tradicional de las pas-


toras tzotziles para fundamentar un programa de mejoramien-
to genético de ganado lanar (Perezgrovas, 2007a), en repetidas
ocasiones se ha puesto en la mesa de debate la necesidad de
cambiar de manera definitiva el enfoque de investigación y la
terminología hacia la etnozootecnia cuando lo que se estudia
son precisamente las prácticas de manejo relacionadas con la
producción animal.
A diferencia de lo que se encuentra en los eventos acadé-
micos y en las publicaciones sobre etnoveterinaria, se ha re-
conocido que el gran acervo de conocimiento tradicional sobre
cría de animales domésticos está asociado a otros aspectos que
no son la salud animal, sino la alimentación, la reproducción,
el manejo, los alojamientos, la comercialización de animales y
productos, la selección y la genética empírica, todos ellos rela-
cionados con la producción animal, es decir, con la zootecnia.
Es por ello que ―discrepando con la fundadora de la discipli-
na etnoveterinaria― he propuesto que sea la etnozootecnia el
concepto holístico e incluyente que estudie el saber ancestral
sobre cría pecuaria, incluyendo la salud de los animales como
uno de los elementos de los sistemas de manejo (Perezgrovas,
2005). Esto significa que, aunque la etnozootecnia ya había sido
definida e incluso se había analizado su alcance dentro de la et-
noveterinaria, nunca se le había considerado como el concepto
integrador, el que tenía a la etnoveterinaria como uno de sus
diversos componentes.
Es cierto, en teoría existen temáticas que van más allá de la
zootecnia como pueden ser la cosmovisión, la cultura y la or-
ganización social para el trabajo ganadero, y que podrían muy
bien caer dentro de la ‘antropología veterinaria’, pero considero
más apropiado incluirlas dentro de los estudios etnozootécnicos
debido a que ―al menos proporcionalmente― constituyen una
menor parte del conjunto total de prácticas y saberes de que
están compuestos los sistemas de producción animal.

Trascendencia de la obra

Una vez planteados los antecedentes conceptuales ya mencio-


nados, es necesario establecer los alcances y la importancia del

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Raúl Perezgrovas Garza

presente volumen. “La etnozootecnia en Chiapas. Visión retros-


pectiva y estado actual” es una antología comentada, y reúne la
mayor parte de los trabajos de investigación y extensionismo que
con esta perspectiva teórica y metodológica se han llevado a cabo
durante los últimos 30 años en el sureño estado de Chiapas.
El contenido mayoritario de los artículos aquí incluídos lo
constituyen las publicaciones derivadas del programa sobre
‘Ovinocultura Indígena’, llevado a la práctica por académicos
del Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad Autónoma
de Chiapas. Una segunda parte de los artículos está represen-
tada por resultados de investigación y por disertaciones teóri-
cas derivadas de proyectos llevados a cabo con otras especies
de animales domésticos, como los que tienen que ver con la
cría de porcinos autóctonos en comunidades indígenas, y con
la caracterización de los bovinos criollos en varias regiones del
estado de Chiapas, éste último siendo todavía un programa de
investigación vigente.
La mayor parte de las publicaciones son de mi autoría, como
se puede apreciar en los encabezados de cada artículo o capítu-
lo de libro; algunas de las investigaciones fueron realizadas en
colaboración con otras personas que en algún momento forma-
ron parte del grupo de trabajo, y se ha respetado su co-autoría
tal como apareció en las versiones originales. Se ha tratado de
conservar de manera íntegra el texto de las publicaciones origi-
nales, sin más modificaciones que aquellas relacionadas con la
corrección de estilo, de tal forma que se podrá apreciar el sentir
y las consideraciones del momento en que se escribieron. Cada
uno de los artículos incluidos en el presente volumen inicia con
la ficha bibliográfica completa, que permitirá ubicar la fuente
original, y continúa con una serie de comentarios que permiti-
rán identificar los hechos relevantes de la investigación que dio
origen al texto, de modo que esta sea una antología comentada.
Las fuentes originales de algunos de los artículos incluidos
en este libro son de difícil acceso, ya sea porque aparecieron
en publicaciones de circulación limitada ―como pueden ser
las memorias de congresos internacionales― o de alcance ape-
nas regional, como los publicados a mediadios de la década de
1980 en una revista universitaria ya extinguida (Cuadernos de
Investigación); algunas, incluso, pueden provenir de reportes

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

académicos que nunca pudieron ver la luz. Por ello, uno de los
objetivos que se tenían al conjuntar esta antología comentada
era poner en un solo volumen todo el acervo de publicaciones,
y hacerlas disponibles para su consulta por los especialistas o
por los estudiosos de las temáticas relacionadas con la etnozoo-
tecnia chiapaneca.
Debe tenerse en mente que ―al igual que con la etnoveteri-
naria― el trabajo de investigación etnozootécnica realizado en
Chiapas con mujeres indígenas ha sido pionero en México y de
gran relevancia a nivel internacional, y que fue evolucionando
de manera paulatina en la medida en que los resultados de
un proyecto, por sencillos que estos fueran, servían de funda-
mento para diseñar el siguiente. De este modo, muchos de los
artículos contienen información que puede parecer repetitiva,
por lo que hay que verlos en la perspectiva de un desarrollo me-
todológico gradual pero constante. Del mismo modo, hay que
tener presente que en varios de esos trabajos se hace referencia
a la “metodología etnoveterinaria” empleada durante la investi-
gación, cuando en realidad se trataba de un enfoque netamente
etnozootécnico el cual no estaba aún definido a cabalidad.
En ese sentido, un buen número de los artículos incluidos en
este volumen hace una descripción detallada de la metodología
utilizada en las diferentes investigaciones, la cual también se
fue desarrollando y perfeccionando al paso del tiempo. Por ello,
otro de los objetivos considerados para conjuntar los diferentes
artículos era mostrar un proceso metodológico ya probado en
campo y que fue evolucionando para adecuarse a las condicio-
nes particulares de cada proyecto, hasta conjuntar un proce-
so holístico y multidisciplinario de investigación. Es así que el
enfoque metodológico en su conjunto puede servir ahora para
diseñar programas de investigación etnozootécnica en otras re-
giones, con diferentes poblaciones humanas y para diversas es-
pecies de animales domésticos, toda vez que se hagan las ade-
cuaciones que cada caso requiera.

Sobre el contenido de los artículos

Gran parte de las contribuciones que se encuentran en este libro


están relacionadas con el programa de mejoramiento genético

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Raúl Perezgrovas Garza

del ganado lanar de Chiapas, iniciando desde las etapas de ca-


racterización de la mecha y la fibra de lana en las ovejas locales
hasta llegar a la implementación de estrategias de desarrollo en-
dógeno ganadero como lo es el programa de mejoramiento ani-
mal.
Como se podrá apreciar a lo largo del texto, uno de los aspec-
tos fundamentales que este libro pretende valorar es la partici-
pación de las propias pastoras tzotziles tanto en las actividades
de investigación como en las que tienen que ver con el exten-
sionismo y, a fin de cuentas, con el incremento del bienestar
familiar en las comunidades a través de estrategias de desarro-
llo sustentable basadas en la producción animal. Esa fue en su
momento una de las características más notables de las inves-
tigaciones, y que alcanzara gran reconocimiento internacional,
pues la incorporación de las propias beneficiarias ―las pastoras
tzotziles― como integrantes del grupo de investigación en su ca-
lidad de expertas en calidad de la lana, le dio al programa en su
conjunto una factibilidad técnica y una pertinencia social pocas
veces vistas.
Y eso fue un logro que no vino de manera automática sino
―como se podrá apreciar a lo largo del documento― que fue el
producto de pequeñas mejoras y ajustes en el proceso meto-
dológico; este progreso académico estuvo basado en continuos
avances teóricos y conceptuales, los que a su vez derivaron de
un planteamiento horizontal y participativo de la investigación.
La innovación y cierto grado de atrevimiento fueron parte del
proceso de investigación, y del mismo modo en que se llegó
a plantear que fueran las propias pastoras tzotziles quienes
bosquejaran los criterios de selección para mejorar la lana de
los animales ―el primer parteaguas del programa de investi-
gación―, también fue que se propuso ‘traducir’ su experiencia
empírica hacia una serie de variables cuantitativas que dieran
solvencia estadística a los ejercicios de evaluación de la calidad
de los vellones en el borrego Chiapas ―el segundo parteaguas―.
La secuencia de los trabajos aquí presentados sigue un or-
den preferentemente cronológico, de manera que se pueda
apreciar ese avance gradual en el desarrollo de los conceptos
teóricos y metodológicos. Igualmente, varios de esos trabajos
fueron escritos y/o presentados originalmente en inglés, y se

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

ha respetado el idioma original; hay que valorar que si el pro-


grama de investigación para el mejoramiento genético del ga-
nado lanar de Chiapas logró tanto reconocimiento en el mundo
es gracias a esa labor de difusión que se llevó a cabo en África,
Asia, Oceanía y Europa. Así, la presentación de una ponencia
en un evento internacional daba pie a nuevas colaboraciones y
a un intercambio académico que a la larga sirvieron para con-
solidar el programa de investigación en su conjunto. Por ejem-
plo, a partir de una ponencia oral presentada en un congreso
sobre antropología en Chicago, surgió una invitación para im-
partir un taller sobre metodologías etnozootécnicas en Kenia,
y de eso derivó la oprtunidad para presentar resultados de in-
vestigación participativa en Indonesia. En su momento parecía
extraño, como sigue siendo contradictorio en la actualidad, que
en el extranjero se valorara de tal manera el trabajo realizado
en Chiapas con ovejas locales y con pastoras indígenas, cuan-
do en México no se encontraba una respuesta similar

Aplicación de la etnozootecnia

Una de las facetas más interesantes de la etnozootecnia chia-


paneca ha sido la aplicación de los resultados obtenidos al ca-
racterizar la fibra de lana y el sistema tradicional de manejo
de ovinos que hacen las pastoras tzotziles, y aterrizar todo ese
acervo de conocimientos técnicos y empíricos en un programa
de mejoramiento genético del ganado lanar autóctono de Chia-
pas. Y esa es precisamente una de las propuestas que se trazan
en el proceso metodológico, el alejarse de la investigación como
ejercicio meramente académico cuyo objetivo es la generación
de conocimientos, para culminar en el diseño de estrategias de
desarrollo que deberán ser igualmente participativas.
Esta situación deberá quedar muy clara al analizar los traba-
jos incluidos en la presente antología, pues el resultado último
de la investigación fue plasmado en un programa interétnico
participativo para el mejoramiento de la calidad y la cantidad de
lana que producen los borregos Chiapas sometidos a un mane-
jo tradicional. Sin embargo, la selección empírica traducida en
criterios técnicos de calidad de lana susceptibles de heredarse a
la siguiente generación de corderos es apenas un ejemplo, dado

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Raúl Perezgrovas Garza

que la investigación etnozootécnica igualmente puede aplicarse


en programas de recuperación de la fertilidad del suelo utili-
zando algunas técnicas de manejo animal, o en proyectos de
eficiencia productiva basados en el rediseño de corrales, en me-
jores prácticas alimenticias, en un mejor manejo reproductivo,
o en la búsqueda de agregación de valor para los productos y los
subproductos de la actividad pecuaria.La lista puede llegar a ser
muy larga, como vasto es el conocimiento tradicional de los cria-
dores de animales domésticos, y lo interesante aquí es valorar y
promover la participación de estos criadores tanto en el proceso
mismo de la investigación como en el diseño de las estrategias de
extensionismo que en su momento se puedan generar.

Formación de recursos humanos

Como se mencionó en párrafos anteriores, el desarrollo de la


investigación etnozootécnica ha sido un proceso paulatino de
evolución metodológica y conceptual; en este sentido, es nece-
sario considerar que ese proceso corre paralelo a la formación
de recursos humanos dentro de esta filosofía, lo que igualmente
se hace de manera gradual. Para evidenciar este hecho, a conti-
nuación se hace un listado de las tesis dirigidas dentro del Ins-
tituto de Estudios Indígenas de la UNACH, tanto de grado como
de posgrado, que han estado relacionadas con la etnozootecnia
en las últimas tres décadas.

LEY CHAN, GLORIA. "Determinación de las etapas reproducti-


vas de la borrega criolla-Chiapas durante un año, a tra-
vés del análisis de los perfiles séricos de progesterona
y estradiol, del peso corporal y de las condiciones am-
bientales". Licenciatura. Escuela de Medicina Veterinaria
y Zootecnia. Universidad Autónoma de Chiapas. Tuxtla
Gutiérrez, Chis. 1986.
VILLALOBOS ENCISO, ALFONSO. "Estimación de la producción
de leche en la borrega criolla de Los Altos de Chiapas y
en su cruza con ovinos Romney Marsh". Licenciatura. Es-
cuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad
Autónoma de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chis. 1988.

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

RAZGADO VENTURA, FELIPE. "Características de la producción


lanar y de la fibra de lana en el borrego Chiapas y en su
cruza con ovejas Romney Marsh". Licenciatura. Escuela
de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Autóno-
ma de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chis. 1989.
SARMIENTO TOVILLA, JORGE FRANCISCO. "Estudio zoomé-
trico de los diferentes fenotipos de la oveja criolla de Los
Altos de Chiapas". Licenciatura. Escuela de Medicina Ve-
terinaria y Zootecnia. Universidad Autónoma de Chiapas.
Tuxtla Gutiérrez, Chis. 1989.
PEREZ LUNA, ESAÚ DE JESÚS. "Utilización del fruto del gua-
nacaste (Entrolobium cyclocarpum) en la alimentación de
borregos criollos de Los Altos de Chiapas". Licenciatura.
Escuela de Ciencias Agronómicas. Universidad Autóno-
ma de Chiapas. Villaflores, Chiapas. 1991.
NAZAR BALBOA, JESÚS ANTONIO. "Estimación retrospectiva
de la producción anual de lana en el borrego criollo de
Chiapas, el Romney Marsh y sus cruzas recíprocas du-
rante el periodo 1984-1990". Licenciatura. Escuela de
Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Autónoma
de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 1991.
ZARAGOZA MARTÍNEZ, MARÍA DE LOURDES. "Efecto de la or-
deña sobre el crecimiento de corderos desde el nacimien-
to hasta el destete". Licenciatura. Escuela de Medicina
Veterinaria y Zootecnia. Universidad Autónoma de Chia-
pas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 1993.
FARRERA CAMAS, NORMA ISELA y BERMUDEZ ORTEGA,
HUMBERTO DE JESÚS. "Aspectos socioeconómicos de la
comercialización de lana en los municipios de San Cris-
tóbal de Las Casas y San Juan Chamula, en Los Altos
de Chiapas". Licenciatura. Escuela de Ciencias Sociales,
Academia de Economía. Universidad Autónoma de Chia-
pas. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. 1994.
BALLINAS AQUINO, MARÍA LUISA. "Microfabricaciones que-
seras con leche de oveja Chiapas y su caracterización
físico-química". Licenciatura. Facultad de Química Far-
macéutica Biológica. Universidad Veracruzana. Xalapa,
Veracruz. 1995.

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Raúl Perezgrovas Garza

CHAMÉ OCAÑA, LUIS OCTAVIO. "Criterios de selección y dese-


cho entre ovinocultores de la Sierra Madre de Chiapas".
Licenciatura. Escuela de Medicina Veterinaria y Zootec-
nia. Universidad Autónoma de Chiapas. Tuxtla Gutié-
rrez, Chiapas. 1996.
GUARÍN AGUILAR, EUSEBIO. "Producción y crecimiento de
lana en las tres variedades fenotípicas del borrego Chia-
pas durante el ciclo productivo anual". Licenciatura. Es-
cuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad
Autónoma de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 1997.
CORZO HERNÁNDEZ, JANETTE. "Crecimiento de lana e infes-
tación parasitaria en borregos Chiapas mejorados in-
troducidos a rebaños de comunidades indígenas de Los
Altos de Chiapas". Licenciatura. Escuela de Medicina Ve-
terinaria y Zootecnia. Universidad Autónoma de Chiapas.
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 1998.
PÉREZ JONAPÁ, CAROLINA. “Evaluación de las características
macroscópicas de la lana que influyen sobre la calidad
del vellón en el borrego Chiapas”. Licenciatura. Instituto
de Estudios Superiores de Chiapas. Carrera de Ingenie-
ro Zootecnista Administrador. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
1998.
GUTIÉRREZ PÉREZ, GABRIEL. “Análisis microscópico para
determinar las variaciones estacionales en la calidad de
lana en los tres fenotipos del borrego Chiapas”. Licen-
ciatura. Instituto de Estudios Superiores de Chiapas.
Carrera de Ingeniero Zootecnista Administrador. Tuxtla
Gutiérrez, Chiapas. 1998.
CRUZ BOLOM, CUAUHTEMOC NICOLÁS. “Correlación entre los
principales criterios de selección por cantidad y calidad de
lana en el borrego Chiapas”. Licenciatura. Escuela de Me-
dicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Autónoma de
Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Noviembre de 2000.
ROJAS CRUZ, ANA LUISA. “Análisis comparativo de la mecha y
las fibras de lana en ovinos del Tronco Ibérico: el borrego
Chiapas blanco y café y las razas portuguesas Churra da
Terra Quente y Mondegueira”. Licenciatura en Medicina
Veterinaria y Zootecnia. Universidad Autónoma de Chia-
pas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Abril de 2003.

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PIMENTEL GÓMEZ JADIHEL. “Examan andrológico integral en


el borrego Chiapas durante el ciclo productivo anual, y
efecto de la edad, fenotipo, época y sobrealimentación
proteínica sobre las variables reproductivas”. Maestría
en Ciencias en Ganadería Tropical, Facultad de Ciencias
Agrícolas, Universidad Autónoma de Chiapas. Huehue-
tán, Chiapas. Junio de 2003
OSEGUERA MONTIEL, DAVID. “The role of working animals in
agricultural systems: a case study in Chiapas, México”.
Master of Science Thesis. Animal Production Systems
Group. Wageningen University.The Netherlands. Agosto
de 2005.
GÓMEZ RODRÍGUEZ, ENOC. “Diseño y validación de índices
específicos de selección para el mejoramiento genético
del ganado lanar de Chiapas”. Tesis de Licenciatura. Fa-
cultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad
Autónoma de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Febre-
ro de 2007.
DE JESÚS CHAVARRÍA, KOKÓB. “Indicadores de ganancia de
peso, producción y calidad de lana en corderos Chiapas
suplementados con vainas de Cassia grandis”. Maestría
en Ciencias en Agroforestería para el Desarrollo Soste-
nible. Universidad Autónoma Chapingo. Mayo de 2009.
LÓPEZ VELASCO, LEANDRO. “Caracterización macro y mi-
croscópica de lanas de ovinos locales de una comunidad
indígena Mixteca”. Tesis de Licenciatura. Escuela de Me-
dicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Autónoma
Benito Juárez de Oaxaca. Oaxaca, Oax. Agosto de 2010.
SÁNTIZ RUIZ, GUADALUPE. ‘Diagnóstico de la avicultura fa-
miliar en la comunidad tsotsil de Tajlevilhó, Larráinzar,
Chiapas’. Tesis de Licenciatura en Gestión y Autodesa-
rrollo Indígena. Universidad Autónoma de Chiapas. San
Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Junio de 2011.
RAMÍREZ DÍAZ, CECILIA ALEJANDRA. ‘Análisis de la cadena
de valor en la producción de gallinas de rancho en el mu-
nicipio de Villaflores, Chiapas’. Tesis de licenciatura. Fa-
cultad de Ciencias Agronómicas. Universidad Autónoma
de Chiapas. Villaflores, Chiapas. Febrero de 2012.

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Raúl Perezgrovas Garza

VÁZQUEZ MONTEJO, DARÍA. ‘Evaluación fenotípica y del sis-


tema de manejo en bovinos criollos de dos regiones eco-
nómicas de Chiapas’. Tesis de Maestría en Ciencias en
Producción Agropecuaria Tropical. Instituto de Estudios
Indígenas. Universidad Autónoma de Chiapas. San Cris-
tóbal de Las Casas, Chiapas.Febrero de 2014.

Como se podrá apreciar por las fechas en que se concluye-


ron los trabajos, casi se culminó una investigación de corte et-
nozootécnico por año, lo cual significa una gran persistencia.
Considerados de manera aislada, estos trabajos fueron apenas
una parte de los requisitos académicos para la titulación de los
estudiantes, y constituyen el resultado de sencillos protocolos
de investigación que, en términos prácticos, son raramente con-
sultados y referidos. Sin embargo, con una óptica panorámica
lo que se puede apreciar es el proceso evolutivo de la disciplina
etnozootécnica y su culminación en un programa interétnico
de colaboración para logar el mejoramiento genético del ganado
lanar de Chiapas, y todo ello a partir de la colocación de esas
pequeñas piezas del rompecabezas en el tiempo preciso y en el
lugar apropiado.
Otro aspecto que puede resultar interesante a partir del lista-
do anterior es hacer el seguimiento de esos estudiantes y ana-
lizar su desempeño profesional; de aquellos que se pudieron
localizar, la mayoría se dedica a la práctica privada (40 %) y
no siempre dentro de su perfil profesional, mientras que otros
son en la actualidad profesores universitarios (20 %), funcio-
narios en distintos niveles de gobierno (20 %) o bien trabajan
en diversas agencias de desarrollo rural, tanto nacionales como
foráneas (20 %). A partir de estas cifras se puede pensar que los
profesionistas que se dedican a la docencia y a la investigación
o bien que laboran en agencias de desarrollo bien podrían es-
tar aplicando lo que aprendieron durante su desempeño como
tesistas, lo que potencialmente tendría un efecto multiplicador.
También hay que mencionar que la etnozootecnia y la etno-
veterinaria forman parte de una asignatura optativa dentro del
plan de estudios de la Maestría en Ciencias en Producción Agro-
pecuaria Tropical que ofrece la Universidad Autónoma de Chia-
pas. Parecería que el impacto de estas temáticas es reducido,

20
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

pero es un avance significativo cuando se considera que no


existen estas asignatiras en las currícula de las carreras de
Ingeniero Agrónomo en Producción Animal o Médico Veteri-
nario Zootecnista, dentro de la misma universidad. Esto re-
presenta el reto a vencer, el continuar difundiendo en México
las bondades de un enfoque metodológico flexible que puede
adecuarse a multitud de escenarios productivos, cuando a ni-
vel internacional es una disciplina sólida que sigue generando
foros de discusión, redes académicas y formación de recursos
humanos especializados.

Literatura citada

Mathias, E. & R. Perezgrovas. 1999. “Application of ethnove-


terinary medicine: Where do we stand In: Mathias, E.,
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21
Raúl Perezgrovas Garza

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tuto de Estudios Indígenas, Universidad Autónoma de
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22
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, Raúl y Pastor PEDRAZA. 1984. "Ovinocul-


tura Indígena. I. Desarrollo corporal del borrego Chiapas".
Cuadernos de Investigación No. 1. Universidad Autónoma de
Chiapas. 14 pp.

Esta fue la primera publicación en la que aparece el nombre del


‘Borrego Chiapas’, la raza que más tarde fuera reconocida por
las Naciones Unidas dentro del Sistema de Información de la
Diversidad de Animales Domésticos, el DAD-IS de la FAO. Fue
también el primero de una serie de artículos que presentaban los
resultados de las investigaciones que se empezaban a realizar
dentro de la Universidad Autónoma de Chiapas con la temática
de la cría de ganado lanar dentro de las comunidades indígenas
de las montañas de Chiapas.
Difícil sería imaginar que en ese momento, apenas en 1984,
esta raza de ganado ovino llegaría a ser la mejor caracterizada
de México y que tendría tanto impacto y difusión a nivel interna-
cional, como punta de lanza del movimiento mexicano por el res-
cate y el estudio de las razas locales de animales domésticos.
Las metodologías empleadas y la misma filosofía de la investi-
gación serían tomadas como modelo a seguir en varias regiones
de México, principalmente en las sierras de Chihuahua, Puebla,
Veracruz y Oaxaca. Un poco más tarde, los preceptos metodo-
lógicos y filosóficos desarrollados en Chiapas para el estudio
del ganado lanar por las pastoras tzotziles, serían aplicados en
otros países sudamericanos como Perú y Argentina, con las mo-
dificaciones apropiadas para su entorno cultural y productivo,
para el estudio de sus propios recursos zoogenéticos locales.
En todos estos lugares, sin embargo, había varias coinciden-
cias notables: las ovejas eran criadas por grupos indígenas,
principalmente por mujeres que empleaban la fibra como mate-
ria prima textil, y casi siempre en lugares de montaña en donde
el frío inducía a elaborar pesadas prendas de vestir y de cama
hechas con lana de color. Igualmente había coincidencia en las
técnicas artesanales de hilado y tejido, en distintas modalida-
des del telar de cintura ―en México― y en telares verticales con
marcos de madera ―en Sudamérica―.

23
Raúl Perezgrovas Garza

De la caracterización de las razas locales de ganado lanar y


de los sistemas tradicionales de manejo, pronto se dio paso al
estudio de las razas autóctonas de otras especies de animales
domésticos, como los porcinos, el ganado bovino, y los caprinos,
en distintas partes de México. Es así que este trabajo ―en cierto
modo ‘inaugural’― de la caracterización de ganado autóctono y
de los sistemas tradicionales de cría, tuvo un impacto notable
en el desarrollo de nuevas aproximaciones teóricas, y de dis-
tintos enfoques metodológicos, tanto a nivel nacional como en
el internacional. Aquí se reproduce el prólogo que apareciera en
ese primer artículo sobre ovinocultura indígena, con la visión de
esa época y con la perspectiva que entonces se dejaba sentir,
cuando aún no se tenía la conciencia de estar sembrando una
semilla académica que llegaría a fructificar muchos años des-
pués.

24
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Prólogo en la Publicación Original

Con la publicación de este trabajo se cumplen varios objetivos im-


portantes: desde el punto de vista técnico se logra dar a conocer
algunas de las características productivas del borrego “Chiapas”,
lo que permitirá continuar el estudio de estos animales sobre una
base más sólida.
Desde el punto de vista social, se dan los primeros pasos
hacia el mejoramiento productivo del ovino criollo del Estado,
que sigue siendo una de las más importantes fuentes de ingreso
para la familia indígena de Los Altos de Chiapas.
Y también, en forma significativa se logra un objetivo aca-
démico, pues los estudiantes que en forma directa o indirecta
participaron en este proyecto tendrán una idea más clara de lo
que realmente es la investigación aplicada.
Por decirlo de alguna manera, estos alumnos le “pierden el
miedo” a la investigación, al darse cuenta de que no es necesa-
riamente un proceso complejo que requiera de costosos materia-
les e infraestructura muy sofisticada. Para ellos, la investigación
es simplemente el desarrollo metódico, constante y entusiasta
de un trabajo planeado y realizado conforme a los lineamientos
del diseño experimental incluidos dentro del método científico.

Raúl Perezgrovas Garza


Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia
UNACH

25
Raúl Perezgrovas Garza

Ovinocultura indígena. I.
Desarrollo corporal del borrego Chiapas
Raúl Perezgrovas Garza1
Pastor Pedraza Villagómez2

Con frecuencia se lee en las revistas de agricultura y ganade-


ría sobre las características del borrego “Tabasco” o “Pelibuey”,
animal que ofrece muchas ventajas para su explotación en las
regiones tropicales del país. Sin embargo, ¿quién ha oído hablar
sobre el borrego “Chiapas”? Casi nadie, por ello, en este artícu-
lo se pretende tratar de reivindicar a tan noble ejemplar de la
especie ovina, que representa el sustento de muchas familias
indígenas del Estado de Chiapas.
La región de Los Altos de Chiapas se caracteriza en lo orográ-
fico por sus montañas de 1,800 a 2,300 msnm (algunos picos
alcanzan hasta los 2,876 metros), y en lo climático por ser una
zona de elevada precipitación pluvial (1,600 mm) con tempera-
tura media anual de 18ºC.
En lo agrícola es notable el monocultivo minifundista de maíz
y la hortaliza de autoconsumo. En lo pecuario destaca la cría
familiar de un pequeño rebaño de ovinos chiapanecos, además
de algunas aves de corral. En lo social, esta región es especial
por estar habitada por grupos indígenas de origen maya, princi-
palmente en sus ramas tzotzil y tzeltal, llegando a alcanzar una
población de más de 350,000 habitantes.
Es importante destacar que en esta región de Los Altos de
Chiapas se localiza el municipio de San Juan Chamula, de po-
blación netamente indígena, el cual posee el mayor número de
ovinos por unidad de superficie en toda la república mexicana
(Pérez, 1981).
El número tan elevado de ovinos en esta región, y el hecho de
que esta actividad pecuaria representa hasta el 40 % del ingreso

* Este trabajo fue realizado gracias al apoyo brindado por la Subsecretaría


de Asuntos Indígenas del Estado de Chiapas.
1 Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Universidad Autónoma de
Chiapas.
2 Centro Nacional de Fomento Ovino de Teopisca, Chiapas (SARH).

26
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

anual en la familia indígena, han, propiciado el interés por es-


tudiar y conocer mejor a esta variedad chiapaneca de borregos.
El borrego “Chiapas” es descendiente de las razas ovinas
“Churra”, “Manchega” y “Lacha”, pertenecientes al grupo de
ovejas de la región de los Pirineos, y que fueron traídas por los
conquistadores españoles aproximadamente en el año de 1540,
a lo que anteriormente fue la Capitanía General de Guatemala.
Los indígenas, al ser desplazados hacia tierras más altas y frías,
cambiaron su tradicional vestimenta de algodón por la de lana,
más caliente, confeccionada en su telar de cintura y que conser-
va aún su diseño prehispánico (Foto N° 1).
El hecho de haber sobrevivido a condiciones climáticas poco
favorables durante casi 450 años, da una idea de la rusticidad
y de la adaptabilidad del borrego “Chiapas”, las que posiblemen-
te sean algunas de sus características más apreciables, pues
si bien su productividad es baja (0.8 a 1.6 kg de lana anual),
cualquier otra raza de mayor producción no puede sobrevivir en
condiciones tan adversas de alimentación, clima y manejo.
Podría pensarse que el borrego “Chiapas” no llega a consti-
tuir una raza definida, en virtud de que progenitores de un color

Vestimenta tradicional de las mujeres indígenas del municipio de


San Juan Chamula, confeccionada con lana en el telar de cintura
prehispánica (Foto N° 1).

27
Raúl Perezgrovas Garza

producen corderos de color diferente. Sin embargo, en apego a


la definición clásica de que raza es un conjunto de individuos
de la misma especie, que se diferencia de las demás por algún
carácter morfológico o funcional que se perpetúa por herencia,
vale mencionar que aunque el color de la capa no es estricta-
mente hereditario (debido posiblemente a la diversidad fenotí-
pica de sus antecesores españoles), sí lo son otros caracteres
relativamente constantes como algunas manchas en la capa, el
biotipo constitucional, la producción de lana, la rusticidad y la
resistencia a enfermedades parasitarias (Foto N° 2).

Borrego Chiapas utilizado como semental en las comunidades


indígenas. Nótese el tipo de lana que produce y la semejanza
fenotípica con el ovino español de raza “Churra” (Foto N° 2).

Han existido en los últimos años algunos esfuerzos guberna-


mentales por mejorar el borrego “Chiapas”, sin embargo ha sido
notoria la falta de información real sobre las características pro-
pias de este ovino. No será posible mejorarlo si no se le conoce,
si no existe un “registro basal” con el cual comparar cualquier
intento de mejoramiento productivo, ya sea por selección, por
introducción de sementales mejoradores o por modificaciones al
esquema tradicional de manejo.
Considerando estos antecedentes, el objeto del presente es-
tudio fue determinar las características de desarrollo físico del
borrego “Chiapas” durante su vida productiva, específicamente
para obtener algunos indicadores como el peso al nacimiento,

28
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

peso de los corderos, peso de los primales y peso adulto. Asimis-


mo se evaluaron algunas características fenotípicas como pre-
dominio de colores y biotipo constitucional, con lo cual se puede
tener una base para investigaciones posteriores sobre selección,
mejoramiento genético e influencia medioambiental.

Diseño del experimento

Para determinar la curva de desarrollo corporal del borrego


“Chiapas” en función de la edad, se pesaron corderos nacidos
entre septiembre de 1982 y mayo de 1983, período que corres-
ponde en la zona al final de la época de lluvias (junio-octubre) y
a la mayor parte de la época de sequía (diciembre-mayo). Se es-
cogió esta temporada en virtud de que: a) Las pariciones en las
borregas se presentan de noviembre a marzo, y b) Los caminos
de acceso a algunas de las comunidades de estudio sólo pueden
ser transitados en la época de sequía.
Todos los animales incluídos en el estudio son representati-
vos del ovino criollo de Los Altos de Chiapas, nacidos dentro de
rebaños mantenidos en comunidades indígenas y sometidos al
manejo tradicional anteriormente descrito (Perezgrovas, 1982).
Para obtener una muestra representativa, se abrieron hojas
de registro individual a un total de 30 corderos, pertenecientes
a 12 familias de 6 diferentes comunidades indígenas en 3 mu-
nicipios de la zona de Los Altos (Teopisca, San Cristóbal de Las
Casas y San Juan Chamula).
Estos animales fueron identificados con un medallón de plás-
tico sujeto al cuello o con arete de ancla antes de cumplir una
semana de edad y se pesaron semanalmente con una báscula
romana (0 a 50 kg) durante los 8 meses que duró el estudio.
Cabe mencionar que los medallones y aretes sirvieron única-
mente para efectos de registro, pues cada familia indígena iden-
tifica a sus animales por el nombre que les haya puesto, aún en
rebaños grandes.
Para determinar el peso del borrego “Chiapas” adulto, en
cada comunidad se realizó un inventario ovino, obteniendo para
cada animal sus características fenotípicas (color, manchas,
presencia de cuernos, biotipo, etc.), el peso, y la edad dentaria
de acuerdo a la clasificación de Ensminger (1970).

29
Raúl Perezgrovas Garza

Para no modificar el manejo indígena tradicional, por ningún


motivo se establecieron medidas sanitarias de desparasitación
o vacunación, ni de asistencia técnica en lo referente a alimen-
tación y alojamiento.

Discusion de resultados

En la Gráfica N° 1 se puede observar la curva de crecimiento de


los corderos desde el nacimiento hasta las 30 semanas de edad.
En esta gráficas se agruparon los datos tanto de corderos hem-
bras como de machos en virtud de que no existieron diferencias
estadísticas entre ellos, a pesar de que a partir de la semana
24 el peso de los corderos machos fue notablemente superior
(P>0.05) (Gráfica N° 1).
En un estudio preliminar realizado en otras comunidades in-
dígenas de la zona (Perezgrovas, 1982), se reportaron pesos al
nacimiento (2.3 kg), al destete (7.4 kg) y al año de edad (18.2
kg) que son similares a los encontrados en este trabajo (2.5, 8.1
y 18.0 kg respectivamente), aunque en aquella ocasión no se
determinó el sexo de los animales. Esto parece confirmar la uni-
formidad y la repetibilidad de esta característica en los rebaños
ovinos de la región de Los Altos de Chiapas.
Al analizar en la Grafica N° 1, los promedios de peso corpo-
ral, se pueden apreciar 3 períodos definidos de crecimiento:

I. Período de crecimiento acelerado. Se inicia desde


el nacimiento del cordero y termina hasta la semana 10.
Al realizar una prueba de correlación entre el peso cor-
poral y la edad se determinó una ganancia semanal de
540 gramos durante este período. Este desarrollo puede
deberse a que los corderos se alimentan básicamente
con leche materna, con la cual llenan todos sus reque-
rimientos nutricionales. De acuerdo con Bagur (1983),
la producción de leche en la oveja criolla de Guatemala
alcanza un promedio diario de 0.39 L hasta la décima
semana de lactación, con un máximo de 0.65 L durante
la segunda semana.

30
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

La alta correlación encontrada (r=0.98) permitirá determinar


la edad de corderos pequeños conociendo su peso (hasta de 8
kg), lo que es importante para calcular la fecha de nacimiento
de algunos animales. Asimismo se podrá calcular, en ausencia
de básculas, el peso de corderos de edad conocida.

II. Período de crecimiento moderado. Comprende de


la semana 10 a la 20, y se caracteriza porque la ganancia
de peso se reduce a 300 gramos por semana. Se puede
apreciar la variación en el peso de los animales se hace
mayor, es decir, algunos animales continúan desarro-
llándose rápidamente mientras que otros se retrasan en
su crecimiento o incluso pierden peso. Esta situación es
debida posiblemente a la aparición de las primeras para-
sitosis gastrointestinales (Pedraza y Perezgrovas, 1984),
al destete natural de los corderos, o a la disminución
de los recursos alimenticios naturales por la época de
sequía. Seguramente se debe a una combinación de es-
tos 3 factores. De cualquier manera, por tener una alta
correlación (r=0.99), al igual que en período I, se podrá
calcular la edad aproximada del cordero conociendo su
peso y viceversa. Coincidiendo con esta repetibilidad
productiva, Bagur y Hillerman (1983) encontraron en el
ovino criollo guatemalteco, una alta correlación entre el
peso corporal y la medida del tórax, pudiendo calcularse
el peso de los borregos con una cinta métrica.
III. Período de crecimiento irregular. Este período in-
cluye de la semana 20 en adelante, y se caracteriza por
tener una ganancia de peso corporal promedio de apenas
150 gramos por semana, con una gran variación en el
peso de los animales. En este período se inicia la sepa-
ración del peso entre machos y hembras, que aunque no
alcanza significancia estadística es ya claramente noto-
ria. Debido a estas diferencias entre el peso de corderos
hembras y machos la correlación peso/edad es modera-
da (r=0.63). Las elevadas cargas de parásitos gastroen-
téricos y la presencia de ectoparásitos como Melophagus
ovinus (falsa garrapata) y Damalinia ovis (piojo) pueden
explicar la disminución en la ganancia de peso. Hay que

31
Raúl Perezgrovas Garza

considerar además que en esta zona los corderos nacen


entre noviembre y enero, por lo que al llegar a este perío-
do de crecimiento, la sequía es muy pronunciada (marzo
a mayo) y la disponibilidad de alimentos es baja.

Es interesante mencionar que parece contradictorio que la


estacionalidad reproductiva del borrego “Chiapas” conduzca al
nacimiento de corderos al finalizar la época de lluvias y el inicio
de la sequía, cuando la supervivencia podría representar serios
problemas. Sin embargo, parece ser que el flushing natural que
ocurre al incrementarse la disponibilidad de forraje verde al
inicio de la época de lluvias (Nahed y Parra, 1984), tiene una
influencia más importante sobre la reproducción que la que
ejerce el fotoperíodo, factor que determina la estacionalidad en
las ovejas de razas especializadas (Legan y Karsch, 1980).
En la Gráfica N° 2 se observa la curva de crecimiento del bo-
rrego Chiapas adulto. Puede apreciarse que la divergencia en el
peso de machos y hembras, que se empezó a evidenciar desde
las 24 semanas de edad (Gráfica N° 1), se hace manifiesta du-
rante la vida adulta. En la etapa de primales, definidos éstos
como los animales que sin ser corderos aún no cambian el pri-
mer par de incisivos permanentes, los machos alcanzaron un
peso significativamente mayor al de las hembras (17.3 vs. 14.9
kg; P<0.01). Esta diferencia estadística se mantiene en anima-
les de 1 ½ años (24.1 vs. 19.1 kg; P<0.01) y de 2 ½ años (27.7
vs. 24.6 kg; P<0.01) (Gráfica N° 2).
A los 3 ½ años de edad los machos siguen teniendo mayor
peso (29.4 vs. 27.1 kg), pero esta diferencia no se hace signi-
ficativa sino hasta los 4 ½ años (30.1 vs. 25.9 kg; P<0.05). Se
observa que durante estos últimos dos años el peso de los se-
mentales es mucho más variable que el de las hembras, lo que
en parte se debe a que el número de borregos machos adultos
en el rebaño es significativamente menor que el de las hembras,
posiblemente debido a que en caso de necesidad, la familia in-
dígena prefiere vender algún macho que a sus ovejas.
Debido a la carencia de registros y a la dificultad para deter-
minar la edad dentaria de los borregos después de los 4 ½ años,
no se puede establecer el peso exacto durante toda la vida pro-
ductiva o biológica del borrego “Chiapas”. Sin embargo, la Gráfi-

32
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

ca N° 2 sugiere que el peso de estos animales se estabiliza a los


4 años de edad, y se mantiene dentro del rango de 25 a 31 kg.
En este trabajo, el promedio de borregos por familia fue de
14, número que es muy aproximado al reportado por Nahed y
Parra (1984) de 11 ovinos. El Cuadro N° 1 muestra la estruc-
tura del rebaño en función del sexo y del color de la capa. En
esta pequeña muestra se observa una gran cantidad de ma-
chos (30.8 %) en relación al número de hembras (69.2 %), si se
considera que para fines reproductivos se recomienda apenas
un semental por cada 20 ó 25 hembras (Ensminger, 1970).
Esta estructura del rebaño concuerda con la reportada por Na-
hed y Cols. en un estudio piloto (1983). Hay que considerar,
sin embargo, que la función zootécnica del borrego “Chiapas”
es la producción de lana, y que la familia indígena no desecha
ningún animal mientras éste produzca algo de lana.
Otro dato interesante es el predominio de los colores blanco
(43.5 %) y negro (36.8 %) sobre el café (10.3 %) y el gris (9.4 %), lo
que se debe a que los ancestros españoles fueron probablemen-
te de las razas “Manchega” (variedades negra y blanca), “Chu-
rra” (blanca con pigmentación centrifugada en negro) y “Lacha”
(blanca). El fenotipo de las razas españolas (Esteban y Tejón,
1980) es muy similar al de sus descendientes chiapanecos. Se
encontró asimismo, que la proporción de machos con cuernos
fue de 30.6 %.
En relación a la producción de lana del borrego Chiapas, se
encontró como promedio anual la cantidad de 1.28 kg, en dos
trasquilas de aproximadamente 0.64 kg. Esta producción es
mayor que la reportada por Nahed y Parra (1984) de 0.85 kg
de lana anual. Sin embargo, debido al reducido tamaño de la
muestra (N=18) y por no poder establecer el sexo del borrego
del que provienen algunos de los vellones pesados, estos datos
deben considerarse únicamente como preliminares.

Conclusiones

En este trabajo se determinaron las curvas de desarrollo cor-


poral del borrego Chiapas, desde su etapa de cordero (0 a 30
semanas) hasta la edad de 4 ½ años, de acuerdo a su edad
dentaria.

33
Raúl Perezgrovas Garza

Se encontraron diferencias significativas al comparar el peso


de borregos machos con el de las hembras, a partir de la etapa
de primales.
Se determinó que el rebaño promedio consta de 14 animales,
y que está compuesto por un 69.2 % de hembras y un 30.8 % de
machos (una tercera parte de ellos con cuernos), con un predo-
minio de ovinos de color blanco y negro sobre los de color café y
gris.
En forma preliminar se encontró una producción anual de
lana de 1.28 kg por borrego.
Existe actualmente un grupo de personas e instituciones de-
dicadas al estudio del borrego “Chiapas”, tanto en sus aspectos

34
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

zootécnicos como en los relacionados con la influencia socioe-


conómica que este animal representa para la familia y la comu-
nidad indígena de Los Altos de Chiapas. El borrego “Tabasco” y
algunas razas criollas de otras especies han justificado plena-
mente el esfuerzo de varios años de estudio para el estableci-
miento de sus características productivas. El borrego “Chiapas”
merece una oportunidad igual.

35
Raúl Perezgrovas Garza

Bibliografía

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nales de producción, rituales y manejo de recursos. Comisión
Nacional de los Estados Unidos Mexicanos para la UNESCO.
Gobierno del Estado de Tabasco. Villahermosa, Tabasco. p.
140-151.

Resulta muy interesante revisar el siguiente texto, pues denota


ese sabor especial que significó en su momento adentrarse al es-
tudio de las prácticas zootécnicas de manejo ovino pero con una
nueva perspectiva de orden social.
Se puede percibir en el documento lo que con el tiempo sería una
metodología novedosa ampliamente utilizada, el análisis históri-
co de los diversos elementos del saber tradicional sobre cría de
animales domésticos, en este caso el ganado lanar. Esta metodo-
logía permitiría realizar en estudios postriores una más profunda
observación de los antecedentes históricos que dieron forma a
los sistemas tradicionales de manejo animal en el Nuevo Mundo,
y que en la actualidad ya incluye trabajos publicados sobre las
aves y los cerdos.
Destaca en este artículo, que también fuera presentado en
un importante foro académico correspondiente a las ciencias
sociales ―el Coloquio Internacional de Mayistas―, el desglose
histórico de diversos elementos de los que se habla comúnmente
pero sin profundizar en ellos, como la introducción de animales
domésticos europeos en la Nueva España, o la apropiación de
las prácticas de cría animal por parte de la población origina-
ria. En esta ocasión se hizo un acercamiento minucioso a esos
momentos cruciales de las actividades agropecuarias, cuando
los conquistadores y colonos españoles subieron dentro de las
pequeñas naves las especies que eran comunes para ellos, las
trajeron al Nuevo Mundo, y fueron vistas al principio con extra-
ñeza por los indígenas, para luego llegar a ser adoptadas en su
vida cotidiana y en su cosmovisión.

37
Raúl Perezgrovas Garza

Resalta en este artículo el contraste que se hace de los apor-


tes españoles a la ganadería novohispana, con el aporte de su
contraparte indígena; qué de lo que se hace hoy día en materia
de ganadería se debe a sus antecedentes ibéricos, y cuáles son
los ingredientes locales incorporados en el devenir del tiempo,
junto con aquellos elementos que son en definitiva una amal-
gama de ambos componentes, como puede ser el rezo de una
pastora tzotzil para pedirle a los santos católicos la protección y
cuidado de sus ovejas.
El análisis que aquí se hace de todos esos componentes es
una muestra de lo que significa la etnozootecnia, el desglose
de cada una de las prácticas locales de cría animal, el estudio
de sus referencias históricas y su interpretación a la luz de las
técnicas contemporáneas de producción animal. En este texto
no puede hacerse a un lado el aspecto de la salud animal que,
si bien es el ámbito de la etnoveterinaria, está incluido como
parte de los sistemas tradicionales de manejo por parte de las
poblaciones locales.

38
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

La cría de ovejas entre los tzotziles de Los


Altos de Chiapas: una aportación indígena
a las costumbres pastoriles traídas de España

Introducción

Es común en las reseñas históricas encontrar listados de las


contribuciones europeas a la población americana, tanto en
animales y vegetales como en las técnicas y los patrones cul-
turales. Poco se menciona, en cambio sobre la aportación que,
asimilada o no, llegó a Europa desde el Nuevo Mundo.
Hablando de la fauna, Benavides1 nos presenta una reseña
sacada del códice Dresden y de la obra de Landa, que incluye
los animales domesticados en el área maya, entre ellos la co-
chinilla, el guajolote, el quetzal y el nutritivo perro, haciendo
mención a su utilidad tanto en el plano económico como en
el religioso. En el caso de las técnicas, fueron los modelos es-
pañoles los que prevalecieron cuando los indígenas se dieron
cuenta de su utilidad, cuando no tenían otros modelos propios
correspondientes, o cuando las contrapartes autóctonas eran
rudimentarias.2
En el caso de la cría de ovejas en Los Altos de Chiapas se
presenta una amalgama interesante pues, aunque se basa en
un patrón español, existen elementos indígenas que le confieren
un carácter particular.

Antecedentes prehispánicos

Aunque no existió una contraparte indígena de la cría de gana-


do menor (o mayor), otros elementos prehispánicos facilitaron

1 Benavides, Antonio, 1975. “Los animales domésticos en el Norte del Área


Maya. Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad
de Yucatán. Año 2, núm. 12. Mérida p. 3.
2 Foster, George. 1960. Culturas y Conquista: la herencia española de Amé-
rica. Universidad Veracruzana, Xalapa. p. 391..

39
Raúl Perezgrovas Garza

su rápida aceptación posterior. Entre estos cabe destacar la ela-


borada técnica textil de los grupos americanos, que tradicional-
mente producían sus ropas de vestir y de cama, ya fuera con
algodón, henequén, fibra de maguey e incluso pelo de conejo,
utilizando el hilado manual con huso o malacate, el despepitado
del algodón con cardos, el tejido en telar de cintura y la tinción
de la materia prima con diversos colorantes naturales. Debe
mencionarse también que una parte importante de los tributos
prehispánicos que recibían los señores universales y los caci-
ques, los nobles, los templos y la milicia, era precisamente la
numerosísima clase de ropa elaborada por las mujeres de los
macehuales, entre la que mencionaremos las mantas, paños,
colchas, manteles, enaguas, maxtlatl y huipiles.
Un elemento más que facilitó a los indígenas la adopción de
la cría de ganado menor fue el que el tributo prehispánico se pa-
gara, además de en especie, en prestaciones personales. De esta
forma, el “tequio” o servicio en las sementeras y en las casas de
los señores universales bien pudo conducir a la aceptación del
cuidado de los ganados del encomendero, así como contribuyó
al desarrollo de otras especies introducidas por los españoles
como el trigo y el gusano de seda.4

Antecedentes españoles

El más importante es, desde luego, la organización de los due-


ños de los ganados del reino, bajo el amparo del monarca Alfon-
so el Sabio en el Honrado Concejo de La Mesta, el cual tiene su
origen oficial en Gualda en el año de 1273 con la fundación de
la Cabaña Real.5 Este organismo surgió de la costumbre de los
pastores de reunirse dos o tres veces por año, debido a los ma-
yores cuidados que necesitaba el ganado Merino (introducido de
África), en comparación con el ganado churro indígena español
que no precisaba de trashumancia. Las reuniones eran en sus

3 Miranda, José. 1952. El tributo indígena en la Nueva España durante el


siglo XVI. Centro de Estudios Históricos, Nueva Serie No. 32. El Colegio
de México. p. 9,260
4 Miranda, op.cit: 197.
5 García Martín, Pedro. 1984. “Los hermanos de la Mesta”. Historia 16, año
X. No. 109. Temi, S. A. Madrid. p. 33.

40
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

inicios para revisar las marcas del ganado y devolver las ovejas
extraviadas, pero al ir ganando fuerza corporativa se gestionó
también en ellas sobre precios de pastos, animales y sus pro-
ductos,6 razón que pudo dar cabida al interés del Rey en regla-
mentar la asociación y que culminó en el privilegio fundacional
de Gualda, el cual estableció las rutas especiales de tránsito de
rebaños (cañadas) y las tres modalidades de la actividad pasto-
ril: el pastoreo estante, el trashumante y el travesío que es una
combinación de los dos primeros.7

Introducción de ovejas a la Nueva España

Desde un punto de vista un tanto romántico puede decirse que


el desarrollo de la ganadería en el Nuevo Continente se debió
a las iniciativas del conquistador Hernán Cortés, quien en sus
Cartas de Relación pedía al emperador mujeres y toda clase de
ganados y de semillas, con el afán de que los españoles se arrai-
garan en la tierra,8 de tal suerte que para 1526, a escasos años
de la conquista de México-Tenochtitlán, las ovejas ya pastaban
en el valle de México.
Sin embargo, la situación real fue diferente, pues los prime-
ros ejemplares vinieron a partir del segundo viaje de Cristóbal
Colón en 1493, y no precisamente como pie de cría selecto, sino
como bastimento de la tripulación que acaso, con mucha suer-
te, vivió para conocer el Nuevo Mundo.
Recordemos que, a falta de refrigeración, las naves que ve-
nían a las Indias se proveían en Sevilla o en Sanlúcar de vacas,
corderos, cerdos y gallinas, los que eran repuestos al llegar a
las Canarias; lo mismo se hacía en los primeros puertos ameri-
canos en las Antillas. En palabras de Martínez,9 “…Los corrales
marinos no pudieron ser abundantes, en vista de la corta dimen-
sión de los naos…” “Entre cordajes, velas, fogón, aparejos, cofres

6 Manrique, Gervasio. 1968. “Tradiciones pastoriles”. En: El Folklore Espa-


ñol. José Manuel Gómez Tabernera (Editor). Instituto Español de Antropo-
logía Aplicada. Madrid, España, p. 369-371.
7 García, Martín, op.cit.: pp. 33-34
8 Toscano, Salvador, op cit.: 145,152
9 Martínez, José Luis. 1983. Pasajeros de Indias. Primera Edición. Alianza
Editorial, S. A. Madrid, España, p. 60

41
Raúl Perezgrovas Garza

y anclas, en la cubierta principal se acomodaban los jergones y


esteras de la tripulación y pasajeros, … ajuares de dormir que
durante el día se arrollaban y estiraban…”, ¿en dónde, pues,
se acomodaban durante el día y para dormir por las noches no
sólo los 20 ó 30 pasajeros y tripulantes, sino los ganados mayo-
res y menores que solían llevarse? Aquellas cubiertas debieron
haber sido “… una barahúnda de baúles, para lo más importan-
te, y toda suerte de cajas, jarras, botas de vino, cestos, sacos,
atados diversos, cosas y cacharros sueltos, y aún, los más pre-
visores, algunas gallinas”, además de los animales vivos que
se llevaran para alimento, como pie de cría, o bien caballos que
querían llevar consigo los señores.10 La suciedad resultante y el
sobrepoblamiento debieron dar la nota rústica en esos viajes del
siglo XVI; lástima que en promedio, duraran tan sólo 124 días
entre Sanlúcar y Veracruz.11
Las ovejas que lograron resistir semejantes travesías tuvie-
ron algunos años para descansar y reproducirse en las islas de
Cuba, Santo Domingo, San Juan de Borinquen y Jamaica, de
donde Cortés ―él mismo ya habituado a la vida en las islas cari-
beñas― las mandó traer para ayudar a los hombres a enraizarse
en la tierra conquistada.
A pesar de que los grandes rebaños del México colonial se ini-
ciaron del pie de cría que desde Veracruz se extendió por el al-
tiplano y el norte del país, en el caso particular de las ovejas de
Los Altos de Chiapas el acceso a estas tierras parece haber sido
distinto. Las características raciales de esos animales difieren
del tipo merino traído por Cortés; por ello, se han sugerido otras
vías de introducción a la región maya de Guatemala y Chiapas,
específicamente a partir del desplazamiento, hacia el Norte, de
rebaños que desde Panamá y el Golfo de Honduras comenzó
antes del año 1530.12
De aquí en adelante los frailes jugaron un importante pa-
pel en el desarrollo de la ganadería ovina. Si las huertas de

10 Martínez, op. cit.: 94-95.


11 Martínez, op.cit.:150
12 MacLeod, Murdo. 1973. Spanish Central America. A socioeconomic his-
tory, 1520-1720. University of California Press. Berkeley, Los Angeles,
U.S.A. p. 127.

42
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

los conventos fueron los primeros campos de introducción y


experimentación de plantas exóticas al suelo y clima mexica-
nos,13 no es extraño pensar que haya sido allí mismo donde se
criaran las primeras ovejas, y que fueran los propios religiosos
quienes entregaran algunos vellones a las indígenas para que
les tejieran los paños con que se confeccionaban sus pesadas
túnicas. Cabe también pensar que algunos encomenderos en-
tregaron borregos a los indígenas como “repartimiento” a fin de
que en pago les devolvieran, hiladas y tejidas, las mantas que
tanto necesitaban. La utilización de los tradicionales telares de
cintura de esta nueva fibra, más gruesa y caliente, combinada
con el desplazamiento de los grupos indígenas a lugares más
inaccesibles y fríos por la exigencias de los encomenderos por
las mejores tierras pudo dar pie a que se adoptara la lana como
materia prima textil.14

Cría de ovejas en Los Altos de Chiapas

En este momento cuando las indígenas tuvieron acceso a las


ovejas, comenzó el verdadero desarrollo de lo que podríamos
llamar ovinocultura autóctona; en un principio, seguramente
aceptaron los modelos españoles para tal actividad pero con el
paso del tiempo, los elementos indígenas fueron agregándose y
mezclándose con los de la Península, dando por resultado una
combinación de prácticas de cría de borregos que en la actuali-
dad se conoce como sistema “tradicional” de manejo.
Cabe recordar que aunque existe una tendencia a pensar
únicamente en la aculturación de los indígenas conforme a los
patrones hispánicos, de hecho el proceso se sucedió en ambas
direcciones. Tal fue el caso de la organización de La Mesta en
Nueva España, pues a pesar de haberse regulado la cría de ga-
nado lanar desde 1529 en una rudimentaria Mesta local15 y a
través de las Ordenanzas de La Mesta expedidas en México en

13 Rodríguez Vallejo, José. 1975. Ixcatl, el algodón mexicano. 1ª. Edición,


E.C.E. México, p. 68.
14 Perezgrovas, Raúl. 1987 “La oveja Chiapas, caracterización y perspecti-
vas”, Perfil del Sureste, vol. 1. No. 4: 25-27.
15 Lira, Andrés y Luis Muro. 1976 “El Siglo de la Integración”. En: Historia
general de México. Tomo II. El Colegio de México, p. 125.

43
Raúl Perezgrovas Garza

1539, 1574 y en 1580,16 en realidad las condiciones sociales,


climáticas y orográficas del territorio conquistado no permitie-
ron la total aplicación de las disposiciones de La Mesta espa-
ñola, lo que originó continuas modificaciones a las ordenanzas
hispánicas que produjeron una copiosa legislación a lo largo
del siglo XVI.17 La institución de La Mesta en la Nueva España
se distinguió además por ser un gremio formado no sólo por
dueños de ganado, sino también por propietarios de estancias,
algo nunca visto por los hermanos de la Mesta Española.
Volviendo a la cría de ovejas en las comunidades tzotziles de
Chiapas, a continuación se presentan las prácticas de que ac-
tualmente consiste, explicando las particularidades que ya his-
pánicas18,19 o indígenas, las componen, empezando por aquellas
en las que el modelo español ha prevalecido.

1. Pastoreo estante

Los animales no salen de los pastos comunales en todo el año.


Esta práctica demuestra el origen de los actuales borregos de
Chiapas, pues en España las razas merinas requieren de tras-
humancia de verano y de invierno en busca de pastos y clima
adecuado, mientras que el ganado churro indígena español,
que produce lana burda pero está mejor aclimatado al ambien-
te geográfico de la península no precisa de trashumancia. Una
buena parte del actual ganado lanar de Chiapas conserva aún
las características fenotípicas o externas de la raza Churra.

2. Áreas comunales de pastoreo

En España también hubo, y hay, tierras comunales para el apa-


centamiento denominadas dehesas, pagando cada jefe de fami-
lia una pequeña cantidad por el derecho de uso; existe también
un “monte comunal” que se destina al mismo fin durante la

16 Solano, Francisco de. 1977 Tierra y sociedad en el reino de Guatemala.


Editorial universitaria. Guatemala C.A. p. 255.
17 Lira y Muro, op. cit.; 126
18 Manrique, op. cit.:369ss.
19 Foster, op.cit.: 130ss

44
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

época de sequía. Tanto los pastores españoles de ganado es-


tante como los indígenas chiapanecos aprovechan los rastrojos
para la alimentación de sus rebaños.

3. Uso de corrales móviles

Tanto en España como en Chiapas se acostumbra desplazar los


corrales regularmente para abonar el terreno, sólo que allá se
hacía cada noche, siendo a veces contratados por los labriegos,
mientras aquí los cambian cada 2 ó 3 semanas y únicamente
del propio terreno de cultivo.

4. Cuidados al abrevar los animales

Mientras que en España los pastores eran instruidos para que


el ganado no bebiera agua en los ‘charcos corrompidos’ ni co-
miera ahí ‘hierbas caracolas’ que le producen estragos, las in-
dígenas chiapanecas procuran llevar un recipiente en el que los
animales tomen el agua. De esta manera empírica, a base de
observación, se ha podido romper el ciclo biológico de una grave
parasitosis en los ovinos: la fasciolasis.
A continuación se presentan algunas de las prácticas en el
manejo de ovejas que, aun teniendo un origen común, han sido
modificadas por las indígenas tzotziles.

5. Cuidado del rebaño como actividad familiar

El pequeño hato de ganado churro indígena español era cuida-


do por los hijos varones de 14 a 17 años, a veces uniéndose va-
rios propietarios con un pastor a cargo del rebaño colectivo. En
Chiapas, la atención de los borregos ha sido en cambio una ac-
tividad femenina e individual, siendo también las niñas quienes
se encargan del pastoreo; aunque existe, el pastoreo de rebaños
colectivos no es muy común en Los Altos.

6. Descole de corderos

De tradición entrañable entre pastores y ganaderos españoles,


el primer viernes de marzo, día de descolar los corderos, era

45
Raúl Perezgrovas Garza

festejado con danzas pastoriles, recitaciones y la acostumbrada


“tortilla marinera”, hecha con rabos tiernos y huevo. La tra-
dición tzotzil no incluye un día fijo ni celebración, además de
que sólo se corta la punta de la cola y no el rabo completo. Las
mujeres de Los Altos aseguran que sus animales “se ven más
bonitos” una vez que se han descolado, resultando curioso el
que esta práctica haya persistido durante siglos a pesar de ha-
berse perdido el motivo original, es decir, facilitar el trabajo de
los sementales. Cabe decir que no es una práctica generalizada.

7. Contexto religioso

Tanto en España como en Chiapas giran ciertas creencias y


supersticiones religiosas alrededor de los borregos. Aunque en
ambos lugares se acostumbra prevenir el “mal de ojo”, allá se
hace colgando al cuello del animal un trozo de cuerno, o bien es-
cupiendo a la persona potencialmente ofensora; aquí se prefiere
atar un listón rojo en el cuello de los corderos tiernos, lo que es
especialmente efectivo si es listón ha sido llevado al templo para
que el santo patrono, San Juan Bautista, le confiera más poder.
Una fecha relevante es el 24 de junio, día de San Juan Bau-
tista, pues es cuando en España comenzaba a correr el contrato
anual de los pastores, quienes recibían pago en especie y en
efectivo. Entre los indígenas de Los Altos se también un día re-
lacionado a los carneros, debido a que el santo patrono del pue-
blo tzotzil más importante (Chamula) es precisamente San Juan
Bautista, cuya imagen, sosteniendo en su mano un cordero, es
siempre reverenciada por las mujeres tzotziles para solicitarle
que interceda por sus animales.
Como segunda instancia se presentan las actividades desa-
rrolladas con los ovinos que son una contribución de los tzotzi-
les de Los Altos al modelo traído por los españoles desde el siglo
XVI. Es posible que algunas de ellas tengan una influencia his-
pánica que las haya originado, aunque su conformación actual
no permite establecería.

46
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

1) Relación hombre-animal

Si bien en la tradición ibérica existía la costumbre de asignar


un nombre a las vacas, no existe ningún antecedente de esta
situación en ovejas. En Los altos de Chiapas las mujeres indí-
genas acostumbran poner nombre a sus ovejas, ya sea evocan-
do una característica física, como por ejemplo “Paloma”, a una
cordera muy blanca, o sacjol (cabeza blanca en tzotzil), o más
comúnmente, recordando el día de la semana en que nacieron
o el santo en cuyo día haya venido al mundo el pequeño borre-
go. Es evidente que no hacen este “bautizo” por una cuestión
práctica, puesto que los borregos no llegan a responder por su
apelativo, sino más bien por un afecto especial que no es cono-
cido en la cultura occidental para otros animales que no sean
una mascota.
Tal vez sea por esta razón el que los indígenas tzotziles no
consuman la carne de las ovejas, aunque existen al respecto
otras teorías relacionadas con el “alma animal” que tienen las
personas20 o con algún temor infundido por algunos religiosos
que, al poco tiempo de la conquista, tratando de evitar que los
indígenas terminaran comiéndose los escasos rebaños. Baste
recordar que hasta 1551 existían prohibiciones oficiales de que
los indios tuvieran ciertas cantidades de ganado o ingresaran a
la organización de La Mesta.21

2) Actividad femenina

Una de las principales características de la ovinocultura en Los


Altos es que constituye una actividad únicamente de la mujer,
a tal grado que el esposo no puede vender un borrego si no es
con el consentimiento de ella. Esta situación puede deberse a
que las ovejas son animales domésticos pequeños que, como las
aves, se ubican el “sitio”, tradicionalmente considerado como
una extensión del hogar y, por ende, bajo el dominio de la mu-
jer. Las mujeres de los pastores españoles sólo eran convidadas

20 Pozas, Ricardo. 1977. Chamula, un pueblo indio de Los Altos de Chiapas.


INI. México.
21 Lira y Muro. op. cit.: 127.

47
Raúl Perezgrovas Garza

a las festividades pastoriles pero en ningún modo participaban


en la atención de los animales.
Además del cuidado del rebaño, la mujer tzotzil es la encar-
gada de las actividades relacionadas con el uso del producto
más importante que se obtiene de él: la lana, que ella misma
trasquila y procesa manualmente para elaborar la ropa que
usa su familia. Es también la encargada de enseñar a sus hijas
cómo elaborar cada una de las prendas de vestir, perpetuando
de esta manera su arte.

3) Rezos para ovejas

Derivado de la relación afectiva hacia el borrego, y tal vez con


cierta influencia hispánica, un elemento importante en la cría
de estos animales entre los tzotziles es la invocación divina para
que tengan protección, salud y abundancia.
En seguida se presenta un resumen de un rezo recopilado
en casa de Pascuala Gómez Panela, tejedora chamula, que en
estilo tzotzil, es decir, como una oración-cantada-llorando, hizo
frente al altar de su vivienda para pedir por sus carneros a San
Juan Bautista.
En la primera parte del rezo Pascuala le dice a San Juan que
así como él sostiene en la mano su carnero que es su simiente
y su siembra, su algodón [lana] y su seda, a ella le gustaría mi-
rarlo [cuidarlo], abrazarlo, cuidarlo y arriarlo [pastorearlo], para
que esté con sus hijos pequeños y grandes que también con
gusto lo quieren cuidar y pastorear.
En una segunda parte solicita a San Juan y a los santos que
lo acompañan, le concedan el favor de cuidar y pastorear su
simiente y su siembra, hasta que ella tenga un corderito negro,
blanco o gris a quien mirar y vigilar.
En la tercera parte de la oración-canto-llanto de la que se
anexa un pequeño fragmento en tzotzil y en versión castellana
semi-litera,22 Pascuala dice a San Juan y a los santos que ya
que es simiente y siembra que ellos han otorgado, que la cuiden
por donde ande así como a sus hijos pequeños y grandes:

22 La transcripción del rezo fue realizada por Salvador Gómez, quien participó
también en la traducción junto con Juana María Ruíz y Juan Méndez.

48
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Kuchavokol un sanvan aguanta un favor San Juan


tz’ikavokol un sanjvan resiste un favor San Juan
kuchavol un santavasian vinik aguanta un favor San Sebastián hombre
kuchavol un santavasian jkaxlan aguanta un favor San Sebastián ladino
ja’ti vo’ot a tz’unube pues es tuya tu simiente
ja’ti vo’ot avovole pues es tuya tu siembra
ja’ti vo’ot atuxnuk’e pues es tuyo tu algodón
ja’uk june kajval que así sea, Patrón
k’elbunxame ti buchve’e míralos-cuídalos ya donde comen
k’elbunxame ti bu chuch’vo’e míralos-cuídalos ya donde toman agua
chi’inbunxame ta yalel acompáñalos ya al subir
chi’inbunxame ta muyel acompáñalos ya al bajar
vo’otxame xava’anaba sólo tu vas a ampararles
vo’otxame xatek’anaba sólo tu vas a protegerles
vo’otxame xatixanaba sólo tu das ya la cara
xchi’ukxame kalab con todas mis crías
xchi’ukxame jnich’nab con todos mis hijos
xchi’ukxame jbik’it con todos mis pequeños
xchi’ukxame jmuk’ con todos mis grandes
ta tz’unube con tu simiente
ta vovole con tu siembra
ta tuxnuk’e con tu algodón
kucho tavokol une kajval aguanta un favor, Patrón
tz’iko tavokol une kajval . resiste un favor, Patrón.

Como puede apreciarse, el rezo está cargado de simbolismos


y desgraciadamente se encuentra aún en su fase de análisis.
Destacan ya, sin embargo algunas dualidades interesantes en-
tre plantas y animales, entre santos-hombre y santos-ladino y
entre hijos-borregos.

49
Raúl Perezgrovas Garza

4) Herbolaria para ovejas

Aunque con seguridad los pastores españoles conocían las plan-


tas peligrosas para los animales, no se tiene registro de algunas
otras usadas como tratamiento de enfermedades.
En el caso de Los Altos de Chiapas si existe una “medicina
tradicional” y herbolaria utilizada con sus borregos por las mu-
jeres indígenas, lo que demuestra no sólo la gran capacidad de
observación que tienen ellas, sino la relación afectiva a la que
antes hicimos referencia.
Dentro de la herbolaria rescatada, aún en fase de clasifica-
ción botánica, mencionaremos aquí las siguientes categorías:

a) Plantas medicinales

Se han detectado las plantas y su modo de uso para el tra-


tamiento de las siguientes enfermedades: diarrea (Eupatorium
lingustrinum, Baccharis vaccinioides), timpanismo (Adiantum
andicola, Sambucus mexicana), sarna y comezón (Thalictrum
guatemalense), constipación (Myrica cerífera) y “aire” (Adiantum
andicola, Nicotiana tabacum, Allium sativum). Con éste último
término se reconoce a un cuadro clínico muy común en ovejas,
cuyos signos son pérdida de apetito, enflaquecimiento progre-
sivo y tristeza. De acuerdo al concepto indígena, esta afección
puede ser provocada por personas que tienen el “ojo caliente”,
por lo que correspondería al llamado “mal de ojo”, desde el pun-
to de vista médico el cuadro clínico podría ajustarse a una de-
bilidad generalizada debida a la combinación de altas cargas
parasitarias, escasez de forrajes y disminución de las defensas
naturales.

b) Plantas que provocan enfermedad

Aunque las mujeres indígenas desconocen los ciclos bioló-


gicos de la Fasciola hepatica, parásito muy común en la zona
y que causa muchas pérdidas, han identificado varias plantas
que, por servir de asiento a las fases infectivas del parásito son,
desde su punto de vista, los agentes causales de la enfermedad

50
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

(Trifolium amabile, Polygonum punctatum, Berula erecta, Aster


exilis, yamachauk).
Del mismo modo, las mujeres conocen plantas (Trifolium re-
pens, Cardamine flaccida) que por su rápida fermentación in-
tra-ruminal provocan timpanismo y alguna otra con la que los
borregos “lloran mucho” y “se ponen locos” (Prunus capuli y P.
persicus) o bien les produce diarrea (Casimiroa edulis).
Ya para finalizar y retomando las prácticas de manejo de los
rebaños, quisiera mencionar que algunas de ellas, tradicionales
hasta hoy día en España, no se realizan en Los Altos de Chiapas
entre ellas están la castración de los machos que no servirán
como sementales (en España se tenía una proporción de un
borrego por cada 25 hembras, mientras aquí es todavía de uno
por cada tres); la celebración de la Navidad, con su simbolismo
especial para los pastores; la ceremonia y fiesta del esquileo; y
la bendición de las ovejas el 17 de enero día de San Antón Abad,
protector de los animales.
Como ha podido apreciarse a lo largo de la lectura la cría de
ovejas en las comunidades indígenas de Los Altos de Chiapas,
aún recibiendo el nombre de “sistema tradicional” de manejo, es
también el resultado de la fusión de dos culturas, la hispánica
y la maya.
El sincretismo del modelo pastoril hispánico original con el
conocimiento autóctono, que fue evolucionando y conformán-
dose en el transcurso de varios siglos desde la introducción de
ovejas a Chiapas, ha dado por resultado una ovinocultura indí-
gena que, si bien no puede competir en la productividad con la
ganadería lanar comercial, definitivamente representa una ma-
nifestación cultural cuyo valor demanda en el futuro un análisis
más profundo.

51
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, RAUL y PASTOR PEDRAZA. 1990. "Pro-


ducción ovina en comunidades indígenas de Los Altos de
Chiapas". Memorias. III Congreso Nacional de Producción
Ovina. AMTEO-Universidad Autónoma de Tlaxcala-SARH.
p. 277-281.

Redactado en un momento en el que aún no se diferenciaban


cabalmente la etnoveterinaria de la etnozootecnia, este trabajo
representa un avance significativo en el estudio de las prácticas
tradicionales de manejo animal en comunidades indígenas. Tiene
además el valor de haber sido presentado en un foro académico
disciplinario ―el Congreso Nacional de Producción Ovina― en un
momento histórico en el que los estudios de corte social no eran
bien vistos por los técnicos agropecuarios.
La descripción técnica que aquí se hace del sistema tradi-
cional de cría de ganado lanar diseñado y puesto en práctica
por las pastoras tzoztiles, constituye en sí un análisis de tipo
etnozootécnico, que se dio a la luz cuando esta nueva discipli-
na científica aún no había sido definida. Sin embargo, dentro
del contexto de la ovinocultura indígena de Chiapas, el reco-
nocimiento y análisis de ese sistema tradicional de manejo del
ganado lanar era un peldaño importante para intentar el mejo-
ramiento de la producción ovina como base del mejormiento de
la calidad de vida de la familia indígena.
El trabajo que a continuación se presenta se preparó como
ponencia, y de ahí el que la descripción sea apenas una sinop-
sis de lo que más tarde constituiría un volumen completo sobre
la cría de ganado lanar por las mujeres tzotziles ―Los Carneros
de San Juan. Ovinocultura Indígena en Los Altos de Chiapas―.
Por su parte, la aproximación metodológica sería también exten-
dida al estudio de las prácticas de manejo de otras especies de
animales domésticos.

53
Raúl Perezgrovas Garza

Producción ovina en comunidades indígenas


de Los Altos de Chiapas

Raúl Perezgrovas Garza y Pastor Pedraza Villagómez


Universidad Autónoma de Chiapas

Introducción y objetivos

En los foros sobre producción ovina se ha hablado de la necesi-


dad de considerar a esta actividad dentro del marco social, eco-
nómico y ambiental propio de cada región borreguera. Esto se
debe a que, aunque la ovinocultura se desarrolla, por lo general,
como ayuda para la subsistencia de la población campesina,
sus características de producción no pueden uniformizarse a
nivel nacional por la gran diversidad de los factores que la de-
terminan a nivel local. En el caso particular de la cría de ovejas
en las comunidades indígenas de Los Altos de Chiapas, existen
condiciones que la hacen única y especial. El propósito de este
trabajo es presentar algunos resultados sobre la caracterización
del sistema indígena de manejo de ovinos en la región montaño-
sa de Chiapas, algunas consideraciones sobre los factores que lo
hacen especial, así como las alternativas de mejoramiento ani-
mal y por ende socioeconómico que pueden plantearse una vez
que se han comprendido el desarrollo sui generis de la actividad.

Material y métodos

Para establecer las características del sistema de manejo de


ovinos en las comunidades indígenas de Los Altos de Chiapas,
se realizaron entrevistas con pastoras tzotziles de 30 diferentes
comunidades del municipio con mayor número de ovejas en la
República Mexicana: San Juan Chamula. Las entrevistas se
llevaron a cabo en lengua tzotzil con ayuda de una interprete y
abarcaron diversos aspectos de la vida familiar y del cuidado de
los borregos (alojamiento, identificación, atención física, cuida-
do diario, alimentación, aspectos reproductivos, enfermedades,

54
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

herbolaria medicinal y prácticas rituales, comercio de lana y


proceso textil), así como también observación participante de
las diversas prácticas de manejo del rebaño, inspección de ani-
males, corrales y zonas de pastoreo, y recolección de plantas.
Se pretendió que las entrevistas fueran más bien pláticas infor-
males entre la intérprete y la pastora, a quien se dejó explayar-
se cuando así lo deseaba. La información de las 30 localidades
visitadas se concentró en hojas tabulares a fin de establecer los
patrones generales a través de proporciones y medias.

Resultados y discusión

A partir de la información proporcionada por las mujeres in-


dígenas se pudo establecer la estructura de la unidad familiar
básica y del sistema de manejo del rebaño en Los Altos de Chia-
pas. La unidad familiar típica está compuesta por la encargada
de la vivienda, de las labores del hogar y del cuidado de las
ovejas; ella es analfabeta, tiene 38 años de edad, tres hijos y un
esposo que se dedica a la agricultura en su propia parcela (0.2
a 0.4 ha) y en tierras rentadas. La vivienda, de un solo cuarto,
está construida de adobe, tiene techo de teja de barro y piso de
tierra; el patio de la casa es el lugar donde se desarrolla gran
parte de la interacción familiar y consta, además, de un espacio
donde se siembran hortalizas y plantas curativas, un pequeño
huerto y un corral de techo de tablas.
En lo que se refiere a los borregos, la unidad familiar típica
en San Juan Chamula tiene 10 ovejas: tres machos y siete hem-
bras, descendientes de un par original recibido al tiempo del
matrimonio de los esposos. El corral tiene una superficie apro-
ximada de 7 metros cuadrados, y puede ser fijo o bien ser des-
plazado cada 6 semanas dentro del área destinada a la hortaliza.
El cuidado diario de los animales comprende el pastoreo de
las 9:00 a las 17:00 horas; por lo general los borregos se aper-
sogan cerca de la vivienda durante la temporada de lluvias y son
pastoreados en los montes comunales cercanos mientras dura
la época de sequía. El agua es proporcionada a los animales en
cubetas dos veces al día.
Algunas otras prácticas de manejo incluyen el descole de los
corderos y ocasionalmente la castración de un macho. Cada

55
Raúl Perezgrovas Garza

semana se proporciona al rebaño un puñado de sal, la que ge-


neralmente proviene de salinas de alta montaña. La parición
de las borregas ocurre por lo común entre octubre y marzo; a
la oveja recién parida se le aparta junto con su cría por unos
días, dándole más de maíz molido con agua para estimular la
lactación.
En las comunidades indígenas de San Juan Chamula no se
consume la carne de los borregos debido a particulares creen-
cias religiosas (Pozas, 1977). Por ello, el principal producto de la
cría de ovejas es la lana; la trasquila se efectúa cada seis meses
utilizando unas tijeras. Los vellones de las ovejas de la unidad
familiar se destinan a la confección de la vestimenta tradicional
que distingue al grupo étnico, empleando para ello el hilado con
uso o malacate y el tejido en telar de cintura.
De acuerdo con las observaciones de las mujeres, los borre-
gos viven cerca de siete años, y las enfermedades más comunes
son la diarrea, la tos, el gusano de la nariz, la bolsa de agua
(edema submandibular) la calentura, el “aire” y el “mal de ojo”.
La curación de estas enfermedades se hace con plantas y a tra-
vés de ceremonias rituales (Perezgrovas, 1990).
Desde el punto de vista mágico-religioso, San Juan Bautista,
cuya imagen sosteniendo en la mano un cordero es ampliamen-
te venerada en el centro ceremonial de Chamula, es el Pastor de
los carneros, a quien se le presentan ofrendas de velas y sal el
día de su fiesta patronal.
La anterior descripción del sistema tradicional de mane-
jo de ovinos en las comunidades tzotziles del altiplano chia-
paneco, ha sido ya analizada con una visión histórica para
establecer el aporte indígena a una actividad de origen ne-
tamente español (Perezgrovas, 1989.). De gran importancia
ha resultado, además del análisis de este sistema desde el
punto de vista de la etnoveterinaria, entendiendo ésta como
la “comprensión holística del sistema indígena de manejo […]
animal dentro de su contexto ecológico, biotécnico, socioeconó-
mico, cultural y hasta político” (McCorkle y Bazalar, 1989). El
desglose de las prácticas tzotziles de manejo de borregos a la
luz de una perspectiva histórica y cultural ha permitido des-
cribir el profundo conocimiento que tiene la pastora indígena
acerca de sus animales, y ha dado origen a una completa

56
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

revalorización de la ovinocultura que se practica en Los Altos


de Chiapas.
Entre las características sobresalientes de la ovinocultura in-
dígena destacan: 1) el ser una actividad exclusivamente feme-
nina aún dentro de una sociedad patriarcal, 2) la existencia de
un estrecho vínculo afectivo entre la pastora y sus animales, a
quienes incluso pone un nombre propio y considera como parte
de la unidad familiar, 3) la presencia únicamente de pequeños
rebaños familiares con promedio de 10 animales en el munici-
pio con mayor densidad ovina en todo el país, lo que permite
el cuidado diario, directo y personal de la pastora hacia cada
una de sus ovejas, 4) el desplazamiento continuo de los corrales
dentro del área de siembra y el proporcionar agua a los anima-
les en cubeta, que constituyen un efectivo control empírico de
las parasitosis, 5) el uso de la herbolaria y de las ceremonias
rituales para el tratamiento de las enfermedades los borregos,
6) la falta de consumo de la carne de las ovejas y el uso de la
lana en la ropa que distingue al grupo étnico, que dan lugar a
un importante beneficio económico derivado de la confección
de la ropa familiar y de la venta de artesanías, y 7) el marcado
concepto mágico religioso que existe en torno a la ovinocultura,
propio del grupo Tzotzil y que ha conducido al desarrollo eficien-
te de esta actividad, cuya repercusión económica forma parte
importante del ingreso real de la familia indígena.
El desconocimiento de estos factores ha ocasionado el fraca-
so de los programas oficiales de desarrollo ovino en el altiplano
chiapaneco, pues se ha pretendido que la ovinocultura en esta
región sea igual a la de otras partes del país. Así, los programas
se diseñan para un criador del sexo masculino, que habla cas-
tellano, que posee rebaños medianos o grandes manejados en
forma impersonal a quien se propone el uso de medidas zootéc-
nicas “modernas”, generalmente desarrolladas en otros países
como el uso indiscriminado de medicina veterinaria de patente,
el sacrifico o consumo de animales poco productivos y la intro-
ducción de razas ovinas cuya lana no puede trabajarse en forma
manual.
El estudio de la ovinocultura indígena de Chiapas con un
enfoque etnoveterinario ha permitido, por el contrario, estable-
cer las cualidades de un sistema de manejo de borregos que, si

57
Raúl Perezgrovas Garza

bien perfectible, ha sido capaz de mantener y de hacer producir


a las razas autóctonas hispánicas introducidas desde el siglo
XVI, empresa en la que fracasaron los propios conquistadores y
colonizadores españoles.
De igual forma, el conocimiento del valor cultural y mági-
co-religioso con que las indígenas de Los Altos perciben la cría
de ovejas, ha permitido plantear alternativas de mejoramiento
que, sin ser extrañas a la concepción nativa ni a los sistemas
tradicionales de manejo, pueden incidir en forma positiva en la
productividad de los animales. Baste mencionar, como ejemplo,
el rescate y la promoción del propio borrego Chiapas como el
mejor dentro de su medio; la difusión de las prácticas indígenas
de manejo arriba mencionadas, que le hacen mantenerse y aun
producir bajo condiciones adversas de sobrepastoreo y subali-
mentación; el rescate y la promoción de la herbolaria medicinal
para ovejas y, sobre todo, el respeto irrestricto al valor afectivo
de la mujer Tzotzil por sus ovinos y el arraigado concepto cultu-
ral que rodea a la ovinocultura en el altiplano chiapaneco.
El diseño de un sistema de manejo que toma en cuenta tales
premisas, podrá ser poco adecuado desde el punto de vista zoo-
técnico, pero tendrá la ventaja de ser culturalmente aceptado
por la gente de la cual se generó y para los animales de esta
particular región borreguera.

Bibliografía

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narios del SR-CRSP en el Perú.” En: Estudios Etnovete-
rinarios en Comunidades Altoandinas del Perú. Bazalar,
H. y C. McCorkle (Editores). Instituto Nacional de Inves-
tigación y Promoción Agropecuaria SR-CRSP. Huancayo,
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Chiapas. Aportación Tzotzil a las costumbres pastoriles
españolas”. En: Uribe, R. (Editor) Medio ambiente y comu-
nidades indígenas del Sureste. Comisión Nacional de los
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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, R., P. PEDRAZA, M. PERALTA y L. ZARAGO-


ZA. 1993. "Enfoque y criterios metodológicos del programa de
investigación sobre ovinocultura indígena en Chiapas" Memo-
rias. Congreso Nacional de Investigación en Sistemas de Pro-
ducción Agropecuarios. RESPA. UAEM. p. 34-44.

Aunque pareciera por su título que este trabajo tiene un contexto


meramente metodológico, en realidad tiene más que ver con la
filosofía de investigación con que se trabajaba en ese periodo
del programa sobre Ovinocultura Indígena en Chiapas. Debe te-
nerse en cuenta que el grupo de académicos encargados de este
programa formaba parte de una red nacional sobre sistemas de
producción agropecuarios ―la RESPA―, recordando que la inves-
tigación con enfoque de sistemas estaba en ese entonces en su
momento de auge.
Lo anterior no debe tomarse a la ligera, considerando que los
aspectos sociales y económicos de la cría de animales domés-
ticos no encajaban todavía en los foros académicos disciplina-
rios, pero sí lo hacían en aquellos de los sistemas de producción
agropecuarios, en los que se valoraba la interacción de las per-
sonas con los elementos de su entorno económico, entre ellos
los animales. Así, las propuestas metodológicas derivadas del
programa sobre Ovinocultura Indígena en Chiapas eran ana-
lizadas y discutidas con pares académicos perceptivos de los
aportes que se presentaban, lo cual permitió la consolidación
del propio programa.
Es conveniente advertir que en esos momentos, se seguía ha-
blando de la ‘perspectiva etnoveterinaria’, aun cuando los estu-
dios eran definitivamente de índole etnozootécnico al analizar los
diversos elementos del sistema tradicional de cría, como lo son
el alojamiento de los animales, su alimentación, el manejo repro-
ductivo y el uso de la fibra de lana como materia prima textil para
confeccionar la vestimenta tradicional de los grupos indígenas.
Igualmente, se discutían con detalle los aspectos sociales y eco-
nómicos de la cría de ganado lanar por las mujeres tzotziles, los
cuales eran estudiados empleando técnicas y herramientas de la

61
Raúl Perezgrovas Garza

investigación social. La etnozootecnia, como disciplina científica,


se estaba conformando de manera definitiva.
También se advierte en este trabajo una clara valoración del
recurso zoogenético local, el borrego Chiapas, cuyos estudios de
caracterización estaban en su apogeo y que más tarde darían
lugar a la inclusión de esta raza local mexicana ―chiapaneca―
dentro del catálogo de animales domésticos de la Organización
de las Naciones Unidas. Destacan dentro de dichos estudios
de caracterización aquellos asociados a la producción de leche
en la borrega Chiapas, que fueron pioneros en Chiapas y en
México, y que no únicamente sirvieron para conocer este rasgo
distintivo de esta raza ovina local, sino que permitieron contras-
tarla con sus antecesoras españolas y valorarla por su sobre-
saliente capacidad lechera aun en condiciones alimenticias y
ambientales que podrían parecer poco favorables.

62
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Enfoque y criterios metodológicos


del programa de investigación sobre
ovinocultura indígena en Chiapas
Raúl Perezgrovas Garza, Pastor Pedraza, Marisela Peralta
y Lourdes Zaragoza

Una parte importante de la ovinocultura que se desarrolla en


el mundo se concentra hoy día en manos de pequeños propie-
tarios. De hecho, se calcula que más de 66% de la población
mundial de pequeños rumiantes integra el patrimonio de cam-
pesinos de países en vías de desarrollo, en su mayoría de muy
escasos recursos (Bazalar y McCorkle, 1989).
México, y en particular el estado de Chiapas, no son la excep-
ción; una parte considerable de la producción ovina pertenece
a grupos campesinos cuyo nivel de vida se encuentra alrededor
de la marginalidad. Para ellos, la cría de ovejas no tiene una fi-
nalidad exclusivamente económica, sino que además su impor-
tancia radica en proporcionar al campesino elementos diversos
dentro del complejo mecanismo de subsistencia.
Aunque la producción de “subsistencia” agrupa a un número
considerable de ovinocultores en todo el país, las características
bajo las que se desarrolla esta actividad no pueden uniformarse
a nivel nacional por la gran diversidad de factores socioeconó-
micos, ambientales y culturales que componen cada región.
En el caso específico de la cría de ganado lanar en las comu-
nidades indígenas de Los Altos de Chiapas, los programas de
desarrollo pecuario que se establecieron con el fin de mejorar el
sistema tuvieron un fracaso rotundo, debido, entre otras cosas,
a que se consideró a la ovinocultura de esta región igual a la
que se desarrolla en otras partes del país, sin tomar en cuenta
el marcado y profundo contexto cultural y religioso que la rodea.
A partir de esas experiencias iniciales, analizadas y difun-
didas ya a otros niveles (Perezgrovas, 1988), se ha llegado a la
conclusión de que, en Chiapas, el diseño de estrategias para el

63
Raúl Perezgrovas Garza

mejoramiento del sistema de producción ovina tiene que fun-


damentarse no sólo en el conocimiento de los factores técnicos
y productivos, sino también en los culturales, sociales y religio-
sos. Ante esta perspectiva, se ha hecho necesario buscar nue-
vas herramientas de estudio que permitieran la adecuada com-
prensión de la cría de ovejas dentro de su dimensión holística.
La definición e implementación de una nueva disciplina cien-
tífica, la etnoveterinaria, dio sustento teórico para diseñar y lle-
var a cabo estudios más adecuados sobre la ovinocultura indí-
gena que se desarrolla en las regiones montañosas de Chiapas.
La etnoveterinaria es una disciplina de reciente creación, en-
cargada de investigar en forma sistemática la conceptualización
y la aplicación práctica de los conocimientos tradicionales y las
tecnologías empíricas que tienen los productores acerca del ma-
nejo de los animales domésticos. En otras palabras, se encarga
del estudio, reforzamiento científico y desarrollo de la medicina
veterinaria indígena (McCorkle, 1989). Para ello la etnoveteri-
naria se apoya con los puntos de vista de antropólogos (espe-
cialmente aquellos que se encargan del estudio de las áreas so-
ciales, ecológicas y económicas), lingüistas y veterinarios, así
como de especialistas de otras áreas del conocimiento (médicos,
psicólogos, etc.) (Mathias, 1989).
La disciplina etnoveterinaria tiene como objetivos el lograr,
primero, una comprensión holística de los sistemas autóctonos
de manejo agropecuario dentro de su contexto ecológico, bio-
técnico, socioeconómico, cultural y hasta político. El segundo
objetivo es interpretar e integrar estos datos a la luz del cono-
cimiento científico de occidente, para así poder desarrollar una
tecnología más efectiva pero a la vez verdaderamente apropiada
al contexto dado (Bazalar y McCorkle, 1989).
La meta de la etnoveterinaria es la de incrementar la pro-
ducción a través del mejoramiento animal, entendiendo este
como el desarrollo óptimo del manejo, la nutrición y la salud
animal dentro del contexto social, económico y cultural de los
pueblos; sin embargo, su repercusión directa será una mejora
considerable en las condiciones de vida de los productores
(McCorkle, 1989).
Los fundamentos claves de esta nueva disciplina científica
son:

64
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

1. Un perfecto reconocimiento de la complejidad de las dife-


rentes variables que actúan dentro del sistema
2. La combinación de metodologías tanto antropológica
como veterinaria
3. La atención de los problemas del sistema, tratando de re-
lacionar las cuestiones de carácter científico con aquellas
de índole étnico, ético y económico
4. Finalmente, dentro de los elementos fundamentales y dis-
tintivos de la etnoveterinaria se requiere que los resulta-
dos obtenidos sean útiles para el desarrollo del hato y,
por añadidura, que exista un incremento del bienestar
humano más que del animal.

Con este enfoque, la Universidad Autónoma de Chiapas viene


llevando a cabo, desde 1983, diversos estudios sobre los dos
componentes principales del complejo socioeconómico denomi-
nado Ovinocultura Indígena: 1) el conjunto de prácticas em-
píricas que constituyen el manejo tradicional de ovejas en las
comunidades indígenas; y 2) el ovino propio de estas regiones
montañosas, el llamado borrego Chiapas. Estos dos elementos
conforman el sistema de producción ovina en Chiapas, y su es-
tudio constituyó un primer objetivo de trabajo.
En el mediano y largo plazo el programa de investigación
sobre Ovinocultura Indígena en Chiapas pretende generar es-
trategias realmente factibles para que la población indígena y
campesina de Chiapas pueda mejorar sus condiciones de vida
a partir de los beneficios socioeconómicos derivados del gana-
do lanar. En este trabajo se presentan algunos delos criterios
metodológicos empleados y los resultados obtenidos sobre la
caracterización del sistema de producción ovina y del propio
borrego Chiapas.

Criterios metodológicos

Sistema tradicional de manejo

Para establecer en forma cabal las características del sistema de


manejo de los ovinos que se lleva a cabo en Los Altos de Chia-
pas, se utilizaron diversas técnicas antropológicas en el trabajo

65
Raúl Perezgrovas Garza

de campo y se realizó el análisis de la información generada


desde la óptica de la medicina veterinaria y la zootecnia. Al efec-
to, se realizaron entrevistas abiertas con pastoras tzotziles de
diferentes comunidades del municipio indígena de San Juan
Chamula, en el estado de Chiapas, el cual se caracteriza por ser
el que tiene mayor densidad ovina en la República Mexicana.
Las entrevistas se llevaron a cabo en lengua Tzotzil, con ayu-
da de una intérprete, abarcando diversos aspectos de la vida
familiar y del cuidado de las ovejas (alojamiento, identificación,
atención física, cuidado diario, alimentación, aspectos repro-
ductivos, enfermedades, atención sanitaria y vías de comerciali-
zación de los productos). Así mismo, mediante observación par-
ticipante se determinaron las diversas prácticas de manejo del
rebaño, como la inspección de animales y corrales, se colectó
material biológico, se evaluaron las zonas de pastoreo según la
época del año y, de manera especial, se constató la directa y es-
trecha relación existente entre la pastora indígena y sus ovejas,
así como también el vínculo que existe entre la religión y la cría
de borregos.
Se pretendió que las entrevistas fueran más bien pláticas in-
formales entre la intérprete y la pastora, con el fin de que esta
pudiera explayarse cuando así lo deseaba. Un factor importante
fue la participación de una niña indígena como intérprete, con lo
cual se cumplió una decisiva labor de enlace con la comunidad
y se facilitó el acceso de los investigadores.
La participación de los investigadores fue hasta cierto punto
pasiva, pero totalmente respetuosa de las costumbres propias
del grupo étnico con el cual se trabajó, teniendo en mente que
la cría de ovejas es una actividad exclusiva de la mujer y que a
ellas no se les permite interactuar en forma abierta con perso-
nas “ladinas” o extrañas a la comunidad, especialmente si son
del género masculino.
Esta situación indujo a que se adoptara la técnica de entre-
vistas abiertas e informales, procurando que los tiempos y los
lugares fueran marcados por las propias pastoras.
Cabe recalcar que se instruyó a la intérprete a no forzar a las
pastoras a llevar a cabo las entrevistas. Muchas de las mujeres
con quienes la niña-intérprete estableció un contacto inicial,
manifestaban curiosidad y desconfianza por la presencia de un

66
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

“ladino” en su casa o en los sitios a donde conducía su rebaño,


y se mostraron renuentes a participar. El rechazo a la primera
solicitud fue casi siempre una constante, pero la labor de la
intérprete consistió en tratar de convencer a las mujeres para
“platicar sobre sus borregos”. Un segundo rechazo, sin embar-
go, fue siempre respetado.
La elección de las pastoras entrevistadas se hizo al azar, reco-
rriendo los principales accesos de terracería que conducen a las
comunidades indígenas de Los Altos. El tamaño de la muestra
no fue determinado previamente, sino que se pretendió abarcar
comunidades indígenas localizadas en los diferentes nichos eco-
lógicos que existen dentro de la región estudiada.
La información de las 30 localidades visitadas se recabó en
libretas de campo, y se concentró en hojas tabulares a fin de
establecer los patrones generales a través de proporciones y me-
didas de tendencia central. El análisis veterinario de los datos se
realizó en gabinete, y pretendió establecer y evaluar las bases
científicas del conocimiento empírico de las pastoras.

Caracterización productiva del Borrego Chiapas

Una vez establecidas las principales características del sistema


de producción que desarrolla el grupo indígena Tzotzil en Los
Altos de Chiapas, se diseñaron diversos protocolos tendientes a
describir los principales aspectos productivos del otro compo-
nente del mismo: el borrego Chiapas.
Para ello, en la Unidad de Germoplasma Ovino de la Univer-
sidad Autónoma de Chiapas, se mantuvo a un grupo de borre-
gos Chiapas bajo un sistema de manejo similar al que se lleva a
cabo en las comunidades indígenas, esto es: pastoreo durante
8 horas diarias sobre gramas nativas; suplementación durante
la temporada de sequía con rastrojo de maíz; desparasitaciones
regulares; agua y sal común a libre acceso.
Producción de lana. Por un periodo de 2 años, se evaluó la
cantidad y calidad de la lana producida por la borrega Chiapas
(n=90). Se establecieron diferentes intervalos para realizar la
trasquila mecánica (3, 6, 9 y 12 meses). Con los datos recaba-
dos se estableció la producción de lana para cada intervalo y por
proyección aritmética simple se calculó la producción anual.

67
Raúl Perezgrovas Garza

Utilización del estiércol. A través de entrevistas informales


con pastoras indígenas y por observación participante, se ana-
lizaron los mecanismos por medio de los cuales ellas hacen uso
del estiércol de sus ovinos.
Producción de leche. Un grupo de borregas Chiapas (n=22)
fue sometido a un programa de ordeña diaria por 90 días, para
evaluar su producción lechera asociada a su habilidad mater-
na. Se determinaron los siguientes parámetros: producción to-
tal por lactancia, producción media diaria, pico lactacional y
persistencia; la determinación del desarrollo corporal se realizó
mediante pesaje semanal de los corderos, cuando estos tenían
doce horas de ayuno, en un periodo que fue desde el nacimiento
hasta el destete.
El manejo de los animales incluyó la separación de los cor-
deros durante las noches (de las 19:00 a las 7:00 h) y la ordeña
manual de las ovejas por las mañanas; posteriormente las crías
y las hembras permanecieron juntas durante todo el periodo de
pastoreo.
El registro de producción de leche ser realizó en forma diaria,
determinando el volumen producido por medio de recipientes
graduados con una división mínima de 5 mL. De igual forma se
tomaron al azar muestras seriadas de leche (n=164), para llevar
a cabo estudios bacteriológicos y cualitativos (determinación de
contenido de proteínas y de grasa).
Los datos obtenidos fueron analizados mediante pruebas es-
tadísticas de Análisis de Varianza.

Resultados encontrados

El sistema tradicional de manejo

A partir de la información obtenida utilizando las herramientas


de estudio de la etnoveterinaria, se pudieron establecer las ca-
racterísticas más importantes del sistema de producción ovina
que se lleva a cabo en Los Altos de Chiapas.
Se puede considerar que la unidad familiar es la base del sis-
tema productivo y está compuesta por la mujer, encargada de
la vivienda, de las labores del hogar y del cuidado de las ovejas;
en términos generales es analfabeta, tiene 38 años de edad, tres

68
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

hijos y un esposo que se dedica a el trabajo en la parcela fami-


liar (0.2 a 0.4 ha).
La casa habitación, consta de un solo cuarto, está construida
de adobe, y tiene techo de teja de barro y piso de tierra; el patio
de la casa es el lugar donde se desarrolla gran parte de la vida
familiar y se divide en un espacio donde se siembran hortalizas
y plantas curativas, un pequeño huerto y un corral hecho de ta-
blas. En este corral se alojan en promedio 10 ovejas (3 machos
y 7 hembras), y tiene una superficie aproximada de 7 metros
cuadrados. El alojamiento de los animales puede ser de tipo
fijo cuando no cambia de lugar y se extrae el estiércol cada 2 ó
3 semanas, o bien móvil, cuando se desplaza dentro de la zona
destinada a la hortaliza, también cada 2 ó 3 semanas.
Las ovejas tienen una gran importancia para la familia in-
dígena; de hecho, el rebaño familiar se origina de una pareja
de borregos que reciben los esposos como regalo al tiempo del
matrimonio. A partir de ese momento la mujer se encargará del
cuidado diario de los animales.
Este cuidado comprende pastoreo de los borregos de las 9:00
a las 17:00 h, que en la época de lluvias se realiza en zonas cer-
canas a la vivienda, y durante la época “de secas” son llevados a
pastorear en las montañas. Sólo durante esta época de sequía se
les proporciona a los animales un suplemento a base de rastrojo
de maíz, el cual consume el animal directamente en el área don-
de se había sembrado la milpa o bien puede ser proporcionado
en el corral; el agua es llevada a los animales dos veces al día y
se les da directamente en una cubeta. Cada semana se propor-
ciona al rebaño un puñado de sal, la que generalmente proviene
de salinas de alta montaña y a la que se le atribuyen propieda-
des curativas y tiene entre los indígenas un alto valor ritual.
Otras prácticas de manejo incluyen el uso de bozales, el des-
cole de los corderos y ocasionalmente la castración de un ma-
cho. La parición de las borregas ocurre por lo común entre oc-
tubre y marzo; a la oveja recién parida se le aparta junto con su
cría por unos días, dándole masa de maíz molido con agua para
estimular la lactación (Perezgrovas y Pedraza, 1990).
En las regiones montañosas de Chiapas, el principal produc-
to de la cría de ovejas es la lana; por ello, las pastoras trasqui-
lan a sus animales cada seis meses utilizando unas tijeras. La

69
Raúl Perezgrovas Garza

producción es utilizada fundamentalmente para la confección


de la vestimenta familiar, aunque cuando se requiere de algún
dinero, parte de esta lana puede ser utilizada para elaborar ar-
tesanía o para venderla de manera directa en el mercado de San
Juan Chamula o de San Cristóbal de Las Casas.
De acuerdo con las observaciones de la pastora, los animales
pueden llegar a vivir hasta siete años y los padecimientos que
más los afectan son las diarreas, la tos, el gusano de la nariz, “la
bolsa de agua” (edema submandibular), la calentura, “el aire” y
“el mal de ojo”, éstas últimas de origen sobrenatural. Para la cu-
ración de estas y otras enfermedades la pastora proporciona a
sus ovejas remedios con plantas medicinales, y cuando la enfer-
medad no puede ser atendida por la propia pastora, se recurre a
curanderos que pueden atacar la enfermedad con plantas medi-
cinales y por medio de ceremonias rituales (Perezgrovas 1990).
Desde el punto de vista mágico-religioso, la imagen de San
Juan Bautista es ampliamente venerada en el centro ceremo-
nial que se encuentra en la cabecera del municipio de Chamula,
siendo este el santo patrono y el pastor ritual de los carneros, a
quien se le presentan ofrendas de velas, listones de colores y sal
el día de su fiesta patronal. Por tener las imágenes de San Juan
Bautista un carnero en sus manos, los borregos son considera-
dos benditos y por tanto dentro de las comunidades indígenas de
San Juan Chamula no se consume la carne de estos animales.
A la luz de los estudios etnoveterinarios sobre el sistema de
producción que se lleva a cabo en la región de Los Altos de
Chiapas, se pudo establecer la importancia que tiene la cría de
ovejas y los distintos elementos que la componen, entre ellos
el ovino. Por esta razón, los estudios siguientes estuvieron en-
caminados a la caracterización del borrego que habita en estas
montañas y que es cuidado y atendido con efecto poco común
por las pastoras indígenas.

Caracterización productiva del Borrego Chiapas

Haciendo una reconstrucción histórica de la introducción del


ganado lanar en el Nuevo Mundo (Perezgrovas y Sarmiento,
1990), se pudo establecer que el borrego Chiapas es descendien-

70
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

te directo de razas autóctonas españolas, las cuales llegaron al


inicio del periodo colonial y se mantuvieron en esta región casi
sin ningún tipo de cruzamiento con otras razas, hasta nuestros
días. Los tres principales fenotipos que en la actualidad existen
en la región, guardan las mismas características externas de las
ovejas Churra, Manchega, Castellana y Lacha (Esteban y Tejón,
1985), que con toda seguridad les dieron origen.
La importancia económica de estas ovejas, como se comentó
anteriormente, está estrechamente asociada con la producción
de lana, siendo esta el principal recurso obtenido de las ovejas y
que participa en forma directa en el ingreso familiar.
Como resultado de la caracterización productiva del borrego
Chiapas, se pudo establecer que el crecimiento de la lana se
incrementa linealmente desde un primer corte trimestral (0.34
± 0.12 kg) hasta una trasquila a los doce meses (1.02 ± 0.25kg),
sugiriendo que un intervalo anual de esquileo podría ser el más
apropiado.
Sin embargo, analizando el crecimiento de la fibra de lana
a través de proyecciones aritméticas, sin tomar en cuenta las
posibles variaciones estacionales, se observó que la producción
acumulada de lana es mayor cuando los animales son trasqui-
lados en dos periodos con intervalos de seis meses (1.47 kg), y
que aun acortando estos intervalos a cada tres meses, la pro-
ducción acumulada es mayor (1.36 kg) que cuando sólo se efec-
túa una trasquila por año.
En las encuestas realizadas con pastoras tzotziles, se encon-
tró que 87 % de ellas realiza dos trasquilas por año, mientras
que el 13 % restante efectúa cuatro trasquilas al año (Gómez y
Perezgrovas, 1990). La razón que ellas expresaban para llevar
a cabo dos o más trasquilas, es que con este manejo obtenían
mayor cantidad de lana por año, lo cual concuerda con los datos
encontrados al evaluar este sistema en condiciones experimen-
tales.
Por otro lado, las entrevistas informales con las pastoras in-
dígenas evidenciaron que cuando el corral es fijo, el manejo in-
cluye una limpieza regular del mismo a fin de que los animales
estén cómodos y limpios. El estiércol recolectado del corral es
llevado regularmente a la milpa, donde se le incorpora al suelo
agrícola.

71
Raúl Perezgrovas Garza

Cuando el corral es móvil, se lleva a cabo un uso más inten-


so del estiércol de ovino. La rotación constante de los corrales
dentro del área de hortaliza permite que tanto heces como orina
sean inmediatamente incorporadas al suelo. De esta manera
se contribuye a conservar cierto equilibrio ecológico, ya que la
degradación de los suelos que se produce con el sobrepastoreo
de las ovejas es en parte subsanada porque el borrego regresa,
en forma de estiércol, una cantidad importante de materia or-
gánica y de minerales.
En lo que respecta a la producción láctea de la oveja Chiapas,
se observa que las curvas de producción muestran un pico pro-
ductivo hacia la tercera semana de lactancia, cuando se alcanza
una producción de 345 mL, para posteriormente presentar un
decremento gradual hasta los 110 días, siendo la producción
media diaria de 130 mL. El análisis bacteriológico demostró que
bajo las condiciones rústicas en que se llevaba a cabo la orde-
ña, el número de unidades formadoras de colonias en la leche
se encuentra dentro de los rangos permitidos, siendo adecua-
da tanto para el consumo directo como para un procesamiento
subsecuente.
En lo que respecta a la calidad de la leche, se pudo estable-
cer que la de estas ovejas tiene un contenido graso de 5.94%,
mientras que el contenido proteínico es de 5.62%, existiendo
diferencias significativas (P<0.05) en cuanto a la composición
fisicoquímica entre las tres variedades fenotípicas del borrego
Chiapas (Peralta et al., 1993). Estas cifras se encuentran dentro
del rango normal para leche de oveja, y por lo mismo alcanza un
contenido de sólidos totales muy superior al de la leche de vaca.
Cabe aclarar que la producción aquí establecida, está cal-
culada para borregas que se someten a un proceso de ordeña
diaria y que además tienen que mantener a un cordero por 90
días; por ello, no es posible comparar estos datos con los que
usualmente se presentan en la literatura, donde se establecen
producciones por día basadas en ovejas ordeñadas dos veces
diarias y que no están amamantando a un cordero.
En lo que respecta al crecimiento de los corderos, este fue
similar entre aquellos cuyas madres se sometieron a ordeña
como en los que permanecieron lactando junto a su madre las
24 horas del día, lo que podría deberse a que los corderos de

72
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

madres ordeñadas ejercen una mayor estimulación de la glán-


dula mamaria, con lo cual la cantidad de leche se ajusta a las
necesidades de la cría y a las exigencias de la ordeña.

Consideraciones finales

Los resultados aquí expuestos sobre el sistema de manejo de


borregos en las comunidades indígenas y sobre las caracterís-
ticas productivas del borrego Chiapas, han sido obtenidos por
medio de una aproximación metodológica etnoveterinaria.
El fracaso que han tenido diversos proyectos de desarrollo
ovino en la región montañosa de Chiapas, fue hace años el fac-
tor desencadenante del programa de investigación sobre Ovino-
cultura Indígena. Los resultados arriba presentados son pro-
ducto de un nuevo enfoque y de un acercamiento distinto a la
problemática del ganado lanar y de la actividad textil entre las
poblaciones de origen maya que habitan esta región.
La premisa filosófica que alienta el programa sobre Ovino-
cultura Indígena reza: que quienes más saben sobre las cría de
ovejas son las propias mujeres indígenas, pues llevan consigo
una multi-centenaria tradición pastoril y un arraigado senti-
miento hacia sus sagrados animales; además, el ovino que me-
jor está adaptado al sistema local de manejo y que más produce
dentro de las condiciones ambientales de la región es el borrego
Chiapas.
El estudio global del sistema tradicional de manejo y del pro-
pio borrego Chiapas ha permitido identificar el origen del prime-
ro dentro de las prácticas pastoriles españolas, y la genealogía
del segundo a partir de los rebaños autóctonos de la Península
Ibérica en los siglos previos a la conquista y a la colonización
del Nuevo Mundo. Del mismo modo, la aproximación etnovete-
rinaria ha permitido explicar el fenómeno de la apropiación de
las ovejas por las pastoras indígenas, y ha dejado muy en claro
cuáles fueron los elementos aportados por la cultura europea,
cuáles fueron extraídos de la cultura indígena, y cuáles son un
claro resultado de la amalgama de ambas.
Por encima de todo, la recopilación, análisis y validación de
los sistemas tradicionales de manejo y del borrego Chiapas, han
permitido revalorar en su correcta dimensión a la ovinocultura

73
Raúl Perezgrovas Garza

indígena. En el futuro, las acciones tendientes al mejoramiento


del nivel de vida de las poblaciones indígenas de Chiapas a tra-
vés de sus actividades con ganado lanar, deberán considerar en
forma prioritaria los elementos culturales y las condicionantes
socioeconómicas y ambientales propias de esta región.
Dentro de este marco conceptual, en la actualidad se están
diseñando diversas alternativas concretas para lograr el mejo-
ramiento del nivel de vida en las familias indígenas, entre ellas
un “nuevo” sistema tradicional de manejo de ovejas, el cual está
basado en el que realizan habitualmente las propias pastoras,
pero que ha sido “mejorado” por medio de elementos zootécni-
cos apropiados al contexto cultural del grupo Tzotzil. También
se está implementando el uso de calendarios de desparasitación
a base de plantas, en dosis y frecuencias debidamente valida-
das, sin descuidar la futura incorporación de borregos Chiapas
mejorados al interior de los rebaños indígenas; estos animales
mejorados están siendo seleccionados y evaluados en la Unidad
de Germoplasma Ovino de la UNACH.

Referencias

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en comunidades Alto-Andinas del Perú. Lluvia Editores.
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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

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75
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS Garza, Raúl. 2004. Los Carneros de San Juan.


Ovinocultura Indígena en Los Altos de Chiapas. 3ª Edición. Se-
rie Monografías N° 5. Instituto de Estudios Indígenas. Uni-
versidad Autónoma de Chiapas. San Cristóbal de Las Casas,
Chiapas y Fundación Produce Chiapas, A. C. ISBN 968-7495-
31-6. 307 pp.

El volumen que condensa las prácticas sobre Ovinocultura Indí-


gena en Chiapas con sus enfoques etnoveterinario y etnozootéc-
nico alcanzaba ya su tercera edición, y de ahí se extrae el pre-
sente apartado sobre la alimentación y la reproducción de los
animales dentro del sistema tradicional de manejo diseñado por
las pastoras tzotziles.
Estos temas están en definitiva relacionados con la zootec-
nia, con la producción animal, y con dificultad podrían incluirse
dentro de un tratado de etnoveterinaria. La alimentación del
ganado lanar entre las pastoras indígenas de las montañas
chiapanecas es una práctica compleja y llena de conocimientos
tradicionales, pues ellas saben de épocas de crecimiento de las
plantas forrajeras, de suplementación con esquilmos agrícolas,
de cuidados para mantener bien alimentadas a sus ovejas; la
lista de nombres comunes de las plantas que los animales con-
sumen durante el pastoreo cotidiano es un claro ejemplo de lo
anterior, denotando una gran capacidad de observación y una
pervivencia del saber a través del tiempo.
El uso de sal de montaña para suplementar a los animales
resulta por demás interesante, como también lo es la aproxima-
ción que se utilizó para estudiarlo y analizarlo a través de su
comparación con las prácticas pastoriles de la España del siglo
XV, en el más puro estilo etnozootécnico; el conocimiento tra-
dicional de las mujeres tzotziles sobre este tema en particular
fue abundante y complejo, enriquecido con referencias a padeci-
mientos carenciales ―este sí un tema de la etnoveterinaria― y a
diferentes formas de poner la sal a disposición de los animales.
El contraste de la sal de montaña con la sal de mar le da un
excelente condimento a este apartado.

77
Raúl Perezgrovas Garza

Igualmente hay que destacar la sección correspondiente a las


prácticas reproductivas dentro del rebaño promedio entre pas-
toras tzotziles; su análisis etnozootécnico permitió contrastarlas
con aquellas costumbres que eran comunes en los grandes ha-
tos trashumantes en la España antigua, encontrando algunos
destellos de manejo reproductivo que han perdurado en los pe-
queños rebaños indígenas a pesar de las marcadas diferencias
que existen entre ambos sistemas de manejo.
Cabe destacar la sección que habla sobre los criterios empíri-
cos de selección de sementales que aplican las pastoras tzotzi-
les, que aquí se comienzan a analizar, y que con el tiempo serían
el objetivo específico de gran cantidad de proyectos de investi-
gación etnozootécnica, y también la base del programa de me-
joramiento genético del ganado lanar de Los Altos de Chiapas.

78
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Alimentación de los borregos

Con anterioridad analizamos las prácticas de cuidado diario


del rebaño en Los Altos de Chiapas, las que están relacionadas
principalmente con el pastoreo de los animales y la disponibili-
dad de agua; esto significa que la alimentación de los borregos
constituye la actividad fundamental del sistema tradicional de
manejo, por lo menos en lo que respecta al tiempo que en ella
se invierte, pues desde el punto de vista del contenido simbólico
pueden existir otras más importantes, como la confección de la
vestimenta que identifica a los tzotziles.
El régimen de pastoreo de los rebaños en Los Altos de Chia-
pas no podría incluirse dentro del sistema de trashumancia que
siguen las ovejas españolas desde hace varios siglos, y que se
caracteriza por el desplazamiento del ganado a grandes distan-
cias buscando mejores pastos y climas más benignos. Podría
incluso pensarse que está relacionado con el sistema ibérico de
trasterminancia, más propio del ganado “estante” y que consiste
en el movimiento de los animales a un diferente término juris-
diccional pero no muy alejado de su lugar de origen (equivaldría
en Chiapas, aproximadamente, al pastoreo fuera de los límites
municipales).
Varios factores determinan, de hecho, las características del
régimen de pastoreo en Los Altos, entre los que se pueden men-
cionar el agotamiento del recurso forrajero motivado por el ex-
ceso de animales por unidad de superficie, y el marcado cambio
en las condiciones alimenticias que provoca la división climáti-
ca en una temporada de lluvias y otra de sequía.
Entre los grupos indígenas que habitan el macizo montañoso
chiapaneco las zonas de pastoreo son comunales y no están
dotadas de cercas divisorias; además de ello, la densidad de
borregos es muy alta, e incluso el municipio de San Juan Cha-
mula ha llegado a tener el mayor número de ovinos por kilóme-
tro cuadrado no sólo en Chiapas sino a nivel nacional (Pérez,

79
Raúl Perezgrovas Garza

1981:5).A lo anterior debe añadirse la inexistencia de prácti-


cas de conservación de los recursos forrajeros, y un inevitable
sobrepastoreo. A esta situación ha contribuido grandemente el
hecho de que los borregos no sean consumidos por la población
indígena, de tal manera que en el estado se observan tasas de
crecimiento positivas cuando, en términos generales, la ovino-
cultura nacional se encuentra disminuyendo a un ritmo negati-
vo de 0.5% anual a partir del año de 1970 (Pérez, 1981:4).
El sobrepastoreo de las áreas comunales en el municipio de
Chamula contribuye a la erosión de los suelos, en virtud de que
la topografía es muy accidentada y de que durante la época de
lluvias se produce un deslave considerable de las zonas de agos-
tadero. Dado que los suelos son pobres y sufren de carencias
minerales, el abono que proporciona el estiércol de los borregos
no es suficiente para compensar las pérdidas ocasionadas por
el deslave y el sobrepastoreo constantes. De esta manera se ha
establecido un círculo vicioso que atenta ya sobre la estabilidad
del sistema ecológico, y que es responsable de la baja produc-
tividad de las ovejas, las que han logrado sobrevivir ante las
adversas condiciones que se han descrito, gracias a la capaci-
dad de adaptación y a la rusticidad que heredaron de las razas
ovinas que son sus antecesoras hispánicas directas.
El hecho de que por sus características climáticas se con-
sidere que existe una España “húmeda” y otra “seca” (Foster,
1960:54), pudo dar origen a que sus razas ovinas autóctonas
desarrollaran la capacidad de adaptarse a dicha ambivalencia;
es posible que sus descendientes directos en Los Altos de Chia-
pas conserven hasta ahora dicha capacidad genética de adap-
tación para resistir las condiciones ambientales de la región y
gracias a la cual puede decirse que subsisten.
Considerando que el sobrepastoreo característico del muni-
cipio más densamente poblado de ovejas es constante a lo largo
del año, puesto que no existen fluctuaciones estacionales en el
censo ovino de Chiapas, resulta que el factor más importante
que determina el régimen de pastoreo es entonces el clima. A
continuación presentamos las diferencias en el sistema alimen-
ticio de los borregos durante las temporadas de lluvias y de
sequía, contrapartes locales de las Españas “húmeda” y “seca”,
respectivamente.

80
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

1. Época de lluvias

Los Altos de Chiapas es una región montañosa, de accidentada


orografía, clima frío y alto índice pluviométrico. Específicamen-
te, el municipio de Chamula se localiza entre los 92o 30' y los
92o 50' de longitud Oeste y entre los 16o 40' y los 16o 50' de lati-
tud Norte (Nigh, 1977:mapa municipal); presenta una tempera-
tura media anual de 18oC y una precipitación pluvial de hasta
1,600 mm al año. Por sus características ambientales se clasi-
fica como C(w"2)(w)bi, según los criterios climáticos de Köppen
modificados por García (1970), que corresponden a un clima
templado subhúmedo con sequía invernal y veranos largos.
Durante la temporada de lluvias, que en la región se extiende
entre los meses de mayo y noviembre, el régimen de alimenta-
ción de las ovejas se basa en el pastoreo extensivo. Diariamente
los animales se trasladan de los corrales a las zonas comunales
de pastoreo, donde se les deja amarrados a una estaca clavada
en el suelo durante periodos de varias horas, cambiando de lu-
gar la estaca conforme se agota el forraje.
En esta época de elevada precipitación pluvial, la alimenta-
ción consiste básicamente de la materia vegetal nativa de los
agostaderos, la que es clasificada por las mujeres indígenas,
en su forma más simple, con las denominaciones genéricas de
zacates y forrajes:

JOVEL [pasto] = zacates


SAJÚ; YAXAL [verde] = yerbas, "monte", forraje de hoja
ancha

Zacates

Es el grupo más numeroso, que incluye una amplia gama de


plantas del grupo de las gramíneas; estas plantas se definen
como monocotiledóneas, en su mayoría hierbas de caña nu-
dosa, hojas alternas envainadoras y flores pequeñas en espi-
ga. Dentro de este grupo genérico las mujeres reconocen a nu-
merosas plantas que tienen su desarrollo biológico durante la
temporada de lluvias, cuando crecen para formar un manto
herbáceo que culmina con el desprendimiento de las semillas

81
Raúl Perezgrovas Garza

que generarán nuevas plantas al siguiente año; algunas de es-


tas plantas tienen raíces que resisten las heladas invernales y
producen nuevos brotes cuando las condiciones ambientales
son nuevamente propicias.
Las plantas colectadas en el municipio de Chamula durante
la temporada de lluvias y que constituyen la base de la alimen-
tación de los borregos, se presentan en el Cuadro 6. En la lite-
ratura se han citado algunas otras gramíneas que pertenecen a
este grupo de la época de lluvias, entre las que se encuentran
las siguientes (Laughlin, 1975):

YISIM BE JOVEL (Setaria geniculata)
MUKTA YISIM BE (Cyperius virens)
JOVEL (Muhlenbergia spp.)
AKAN JOVEL (Polypogon elongatus; Andropogon glo-
merulatus)

Forrajes

Dentro de este grupo las mujeres incluyen varias plantas de hoja


ancha que crecen silvestres en las áreas comunales de pastoreo
y en las orillas de los sembradíos. Siendo un nombre genérico,
comprende una gran cantidad de plantas, entre las que se pu-
dieron colectar y clasificar las que se presentan en el Cuadro 7.
Existen además, reportadas en la literatura, otras plantas
forrajeras que se consumen durante la temporada lluviosa, pu-
diéndose mencionar las siguientes (Laughlin, 1975):

SAJÚ (Simsia foetida; Bidens aura)


MATÁS (Bidens pilosa; B. ferulifolia; B. ostruthioides; B.
aura; B. triplinervia; B. chrisanthemifolia)
TS'EMENÍ (Tripogandra disgrega; Commelina spp.;
Cymbyspatha commelinoides)

82
Cuadro 6. Gramíneas que consumen los borregos durante la temporada de lluvias.

Nombre común Traducción literal Nombre científico Observaciones

YISIM BE Barbas del camino Sphorobolus poiretti (R y Zacate de 22 cm de alto con espigas de 8 cm y
S) Hitch. hojas de 10 cm x 4 mm

JOVEL Zacate Stipa ichu Zacatón alto también usado para elaborar bozales
y construir techos de casas y corrales
Zacate de hojas delgadas, casi puro tallo y espiga
LOBEN T’UL Fruta de conejo ¿Avena fatua?
como de avena; conocido como “avena
cimarrona”
AKAN JOVEL Pierna de zacate Cynodon dactylon (L) Pers. Gramínea de hojas y espigas delgadas, semejante
Pennisetum clandestinum al pasto “estrella”
KIKIL JOVEL Zacate recargado Polypogon semiverticillata Zacate que resiste las heladas; su distribución no
¿Pennisetum? es generalizada

VE’EL T’UL Comida de conejo ¿? Zacate de la época de lluvias

YIJIL JOVEL Zacate viejo ¿? Zacate de la época de lluvias


La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

83
Cuadro 7. Forrajes que consumen los borregos durante la época de lluvias.

84
Nombre común Traducción literal Nombre científico Observaciones
TSE’EMENÍ Flor de día con hoyos Tripogandra spp. Crece silvestre a orillas de las milpas entre octubre y
VOMOL noviembre
PITSAK ¿? Trifolium amabile H.B.K. Trébol silvestre, de raíz profunda; resiste las heladas
VE’EL T’UL Comida de conejo Melilotus alba Trébol dulce
Raúl Perezgrovas Garza

MATÁS ¿? Bidens bicolor Crece silvestre a orillas de las milpas y ojos de agua;
tiene flor amarilla con pintas rojas
SAJÚ Yerba, monte Zexmenia guatemalensis Arbusto silvestre; crece también entre las milpas;
Donn. Sm. tiene flor amarilla
Cuadro 8. Vegetación consumida por los borregos durante la época de sequía.

Nombre común Traducción literal Nombre científico Observaciones


BIKIT CH’ATE’ Pequeño árbol amargo Eupatorium mairetianum Arbusto de 2 a 3 m de alto; también citado dentro
del proceso textil
POM CH’ATE’ Incienso de árbol amargo Compositae spp.; De sabor amargo; también citado como
Eupatorium ligustrinum tratamiento para diarrea y edema submandibular
POM TS’UNUN Miel de colibrí Salvia spp. Arbusto de 1 m de alto; hojas de aserrado fino con
flor guinda larga
NUK CHIJ Cuello de borrego Phytolaccaceau spp.; Rulus Arbusto pequeño; produce una frutilla morada que
trilobus pinta mucho la boca
CHIJILTE’ Arbol deshojado Sambucus mexicana Presl. Forraje de monte; también sirve como cerca viva
y es usada como planta medicinal y ceremonial
TSELOPAT Corteza arrugada Buddleia spp. Arbol pequeño; la hoja tiene el haz verde y el
envés blanco; también usado como medicina
K’OXOX TE’ Árbol tostada Ternstroemia tepezapote Forraje de monte
MUKTA K’OXOX TE’ Gran árbol tostada Clethra lanata Forraje de monte
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

85
Raúl Perezgrovas Garza

2. Época de sequía

En la región montañosa de Chiapas, la temporada de sequía co-


rre entre los meses de diciembre y abril, y está determinada no
únicamente por la ausencia de precipitación pluvial, sino tam-
bién en forma muy importante por las heladas. Este fenómeno,
que consiste en la disminución de la temperatura por debajo
de los cero grados y el congelamiento consiguiente del agua del
rocío, ocasiona que los zacates y los forrajes se “quemen” por el
frío y mueran. Las heladas caen en la región tan temprano como
desde principios de diciembre y en ocasiones se presentan aun
hasta entrado el mes de marzo, pero es común que ya desde el
mes de enero no exista grama nativa para la alimentación de los
borregos.
La carencia de forrajes entre diciembre y abril ha provocado
interesantes fenómenos de adaptación por parte de las ovejas,
cuya estacionalidad reproductiva en gran parte está determina-
da, como se detalla más adelante, por los ciclos vegetativos de
los agostaderos naturales.
Durante la época de sequía no existe grama nativa, por lo que
los rebaños son conducidos hacia los montes cercanos, donde
las ovejas encuentran algún forraje verde con el cual se alimen-
tan. De estos montes comunales, las mujeres obtienen regular-
mente la leña para el fogón de la vivienda, las plantas medici-
nales y las que son utilizadas en el proceso textil, así como el
material vegetativo con el cual producen carbón. La distancia
que existe entre los montes comunales y las viviendas es varia-
ble, pero podría hablarse de uno a dos kilómetros en promedio.
Las mujeres sacan a los animales del corral a media maña-
na y se dirigen hacia los montes comunales acompañadas de
alguna niña de corta edad y llevando casi siempre sus imple-
mentos para el trabajo textil y su inseparable cubeta para dar
agua a las ovejas. Al llegar a las laderas de los montes, las mu-
jeres acompañan a sus borregos, dejándolos pastar durante al-
gún tiempo mientras ellas procesan la lana, y después condu-
ciéndolos a otro sitio. Cuando se pastorea en los montes no se
acostumbra amarrar a los animales, los que deambulan aquí
y allá buscando las plantas que más les gustan; los borregos
son mucho más selectivos durante el pastoreo de montaña que

86
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

cuando son llevados al agostadero, tal vez porque la variedad


de especies que allí se encuentra es mucho mayor.
Uno de los métodos que siguen las pastoras para regular de
alguna manera el desplazamiento de sus animales, consiste en
amarrar las dos extremidades de un mismo lado del borrego,
dejando unos 40 centímetros libres en el lazo o mecate entre la
mano y la pata. De este modo el borrego puede deambular libre-
mente pero no correr ni alejarse demasiado.
Las especies vegetales que consumen los borregos durante
la época de sequía y que fueron colectadas y clasificadas, per-
tenecen en su mayoría al grupo genérico de “forrajes” o “mon-
te”, palabra ésta muy utilizada en la región para designar a las
plantas de crecimiento espontáneo; sus características se pue-
den observar en el Cuadro 8.
Con la información que se presenta en los cuadros anteriores
se puede tener una idea global sobre los recursos forrajeros exis-
tentes en el municipio de San Juan Chamula, tanto en la época
de lluvias como durante la temporada de sequía. Cabe hacer la
aclaración que los listados son únicamente preliminares, dado
que no se había contemplado en la metodología original el hacer
colectas de plantas y clasificarlas; sin embargo, las mujeres que
pastorean las ovejas observan con cuidado lo que comen sus
animales y conocen por lo menos los nombres genéricos de las
plantas. Estudios específicos sobre la alimentación de los borre-
gos podrían dar como resultado, catálogos completos sobre el
recurso forrajero en Los Altos. En su trabajo sobre etnobotánica
y religión entre los chamulas, Soto et al. (1988:114) reportan
más de 60 plantas utilizadas como forraje para animales, y que
podrían considerarse como una muestra de la diversidad exis-
tente en la vegetación nativa de los agostaderos; sobre esta base
botánica podrán iniciarse estudios particulares sobre mejora-
miento alimenticio, propagación de material vegetativo, propie-
dades bromatológicas de los forrajes nativos, etc.

3. Suplementación alimenticia

Las entrevistas con las indígenas de San Juan Chamula reve-


laron, además de las prácticas pastoriles, una serie de activi-
dades de manejo tendientes a complementar la alimentación

87
Raúl Perezgrovas Garza

del rebaño; entre estas actividades destacan la suplementación


regular con sal y el uso de esquilmos agrícolas y complementos
nutricionales.

Suplementación con sal

Es una práctica muy generalizada, pues se reportó en todas las


entrevistas. En lo que existe un poco de variedad es en el tipo de
sal utilizada y en los motivos por los que se emplea. Por lo gene-
ral, la sal se proporciona cada semana, aunque las respuestas
indican que la frecuencia de administración tiene un rango de
2 a 30 días. El consenso general es que “con sal están mejor los
carneros”.
Sal de Ixtapa. Proviene del pueblo de Ixtapa, ubicado en los
valles bajos de la región y cuyos habitantes se especializan en
producir unas piedras, atados o panes cilíndricos de este recur-
so natural. La sal de Ixtapa recibe su nombre por el poblado, en
la actualidad ladino pero de origen zinacanteco (grupo Tzotzil),
que está en la entrada Oeste de la región de Los Altos, donde se
producen y venden los panes cilíndricos que son después lleva-
dos a los principales centros de comercio: San Cristóbal de Las
Casas, San Juan Chamula y San Lorenzo Zinacantan.
La sal de Ixtapa es muy conocida por sus propiedades medi-
cinales y se utiliza, más que por su importancia fisiológica, con
un significado ritual en muchas ceremonias de curación entre
los grupos indígenas de Los Altos, en ocasiones frotada en la ca-
beza del enfermo y a veces mantenida en la boca del curandero
como agua de sal, al diagnosticar la condición de los pacientes
(Vogt, 1968:117).
El uso ritual de la sal de Ixtapa dentro de las ceremonias del
ciclo de vida, está muy difundido por toda el área maya: debe
estar presente tanto al principio como en el ocaso de la vida.
Entre los zinacantecos se acostumbra rociar agua de sal dentro
de la vivienda donde recién haya ocurrido un nacimiento o una
defunción así como también puede usarse en rituales de he-
chicería (Andrews, 1983:12), o en prescripciones para bajar la
fiebre por ser una medicina “fría” (Wasserstrom, 1970:89).
Tal como para los pacientes humanos, los borregos de Los
Altos reciben también cierta cantidad de sal. De acuerdo con

88
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

los resultados de las entrevistas, 76 % de las mujeres pastoras


utiliza la sal de Ixtapa para sus carneros. La piedra de sal es
golpeada directamente sobre una tabla, en la que va quedando
el polvo que los animales lamerán con singular tesón y alegría;
se acostumbra hacer coincidir la administración de sal con la
de agua en una cubeta, e incluso se registró un caso en que las
indígenas disuelven el polvo directamente en el agua que van a
tomar los animales.
Según las propias mujeres, la sal de Ixtapa “es la mejor” por-
que es “más fría que la sal de mar”; a decir de ellas, ésta última
“no sirve porque se enferman los carneros”; la sal de Ixtapa “es
más LEK (buena) aunque sea más cara” que la sal fina o de bol-
sa. Y de hecho así es, pues se consigue al doble de precio que la
sal refinada y yodatada.
Sal fina o de bolsa. La “sal de mar”, fina o gruesa, es em-
pleada sólo en 24 % de los rebaños. La principal razón para
utilizarla es su menor precio al compararla con la sal de Ixtapa,
puesto que algunas familias reconocen que ésta es mejor, pero
el dinero sólo les alcanza para adquirir la de bolsa.
Casi la mitad de las mujeres entrevistadas expresaron una o
varias razones por las cuales no se debe proporcionar sal fina a
las ovejas, aunque el consenso fue que “les hace daño”. Según
el conocimiento de las indígenas, la sal fina provoca diversos
estados de enfermedad en sus animales, desde la “calentura”
hasta la muerte, pasando por el “enflaquecimiento” y la caída de
la lana; estos padecimientos se deben, de acuerdo a la concep-
ción indígena de las enfermedades, a que la sal fina es “calien-
te”. La dicotomía frío-caliente entre los grupos indígenas de Los
Altos está relacionada no únicamente con los agentes causales
de enfermedad, sino con una amplia gama de alimentos. En el
apartado correspondiente a las enfermedades de las ovejas se
revisó con más detalle dicho concepto.
En relación con la sal que se proporciona a los borregos, al-
gunas mujeres manifestaron utilizar la sal fina sin ningún efec-
to adverso, aunque no debería descartarse el que pueda ser
responsable de algunos problemas en los animales dado que
su experiencia, producto de observar a los animales durante
muchas generaciones, les hace pensar que sí los afecta. La caí-
da de la lana, tal como la mencionan las indígenas, puede ser

89
Raúl Perezgrovas Garza

producto de estados febriles, los que se sabe pueden ocasionar


la pérdida del vellón, pero no existen reportes técnicos de que la
sal refinada provoque un incremento de la temperatura corpo-
ral; de hecho, se sabe que la sal común es uno de los minerales
más baratos y fáciles de administrar a los animales que consu-
men forrajes.
Desde el punto de vista fisiológico, el consumo de sal por
los animales es indispensable para mantenerlos en condiciones
saludables. El cloruro de sodio participa en la regulación del
equilibrio osmótico en todo el organismo, es decir, en el mante-
nimiento de la concentración de las sustancias disueltas dentro
y fuera de las células, lo cual hace posible el intercambio de
nutrientes, la supervivencia de órganos y tejidos y el desarrollo
de las funciones de los aparatos y sistemas (Runnells et al.,
1970:52).
Se conocen los efectos patológicos de un exceso en la inges-
tión de sal, el que ocasiona una degeneración de los riñones y
una gastroenteritis. Sin embargo, existen más reportes en lo
que se refiere a la deficiencia de cloruro de sodio en los rumian-
tes, debido a las bajas concentraciones en que ocurren estos
minerales en las plantas (Runnells, op. cit.:53). Están bien do-
cumentados en los ovinos los casos de falta de apetito, consti-
pación, pérdida de peso y disminución en la cantidad de leche
producida, como consecuencia de una deficiencia de sal, signos
que se acompañan con retraso en el crecimiento, lana áspera y
apetito desmedido por sal (Ensminger, 1970:318-319). Curio-
samente, este cuadro clínico, que se presenta a consecuencia
de una deficiencia de cloruro de sodio, concuerda bastante bien
con el que las mujeres indígenas refieren cuando proporcionan
sal fina a sus ovejas.
Pareciera como si la administración de sal de bolsa no fuera
suficiente para cubrir las necesidades mínimas de los anima-
les, a pesar de que se proporciona en cantidades “equivalentes”
por las mujeres pastoras. Esta situación podría ser debida a
que mientras más fino es el molido de la sal, su requerimiento
disminuye (Ensminger, 1970:254), y sin lugar a dudas la sal de
Ixtapa es un polvo mucho más fino que la sal de bolsa, de grá-
nulos más grandes.

90
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

El consumo inadecuado de sal, que ocasiona en las ovejas


una disminución del apetito y una deficiente utilización de los
nutrientes, se acompaña con un comportamiento anormal de
los animales que se conoce como “apetito pervertido”, debido
a que los borregos mastican madera, lamen la tierra e ingieren
grandes cantidades de plantas venenosas (NRC, 1975:7).
De acuerdo con las tablas de requerimientos nutricionales de
las ovejas (Ensminger, 1970:211), se puede establecer que estos
rumiantes necesitan consumir unos ocho gramos diarios de clo-
ruro de sodio para mantener su equilibrio funcional.
Analizando la composición aproximada de las fuentes alimen-
tarias de las ovejas en Los Altos, resulta que durante la tempo-
rada de lluvias, los animales consumen grama nativa y tréboles
cuyo contenido de sal en base húmeda es, a grosso modo, de
0.001 y 0.013 %, respectivamente (NRC, 1975:54-59). Así, con
un consumo calculado de 2.41 kilogramos de forrajes en verde,
que contienen 26.5 % de materia seca, la ingestión promedio de
cloruro de sodio es de 2.64 gramos, es decir, menos de la mitad
de su requerimiento diario.
La situación se complica mucho más en la época de sequía,
puesto que los rastrojos y los forrajes de monte proporcionan
únicamente una fracción de la sal que requieren los animales
para mantener sus funciones vitales.
Ante este panorama, la suplementación con sal que reali-
zan las mujeres de San Juan Chamula con sus ovejas revis-
te una importancia capital. En relación con el origen de esta
práctica, lo más seguro es que debió haber venido del Viejo
Continente junto con las ovejas, pues se sabe que el ganado
trashumante español recibía sal durante su recorrido, a razón
de un quintal por cada rebaño de mil ovejas, es decir, unos 46
kilogramos o 100 libras de Castilla. Esta sal era transportada
por las acémilas de carga y se repartía a prorrateo entre los
encargados de los rebaños; de hecho, uno de los privilegios
más estimados de la Mesta española era estar exenta del pe-
sado tributo de la sal (Klein, 1981:41).
Como antecedentes históricos regionales, puede decirse que
desde el año de 1627, Tomás Gage observó en su viaje por Chia-
pas y Guatemala, que los arrieros llevaban sus pataches al Lago
Amatitlán donde, por una cuota, se permitía que los animales

91
Raúl Perezgrovas Garza

lamieran la sal incrustada por toda la orilla (Andrews, 1983:15).


De acuerdo con las crónicas históricas citadas por Mendizábal
en 1928 (McVicker, 1978:182), la sal de Ixtapa

...se fabrica en ollas de barro, haciendo evaporar el agua


saturada de sal que extraen los indios de unos pozos
próximos al arroyo. El trabajo es laborioso y costoso por
falta de combustible, pues sólo usan leña y la vegeta-
ción es pobre en ese lugar.

Entre los grupos indígenas de la región montañosa de Chia-


pas, la sal más valiosa para el uso ritual y curativo es la que
se obtiene de fuentes en Los Altos. El análisis de sal de varias
de estas fuentes reveló que, además de cloruro de sodio, la sal
de montaña incluía otros minerales tales como hierro, calcio,
magnesio y varios sulfatos y nitratos. Es posible que sean és-
tos minerales los responsables de las propiedades curativas que
se le atribuyen a la sal de Ixtapa (Andrews, 1983:13). Aunque
las concentraciones son variables, la mayor parte de las aguas
marinas contienen en promedio 3.5 % de sales disueltas, del
cual 2.5 % es cloruro de sodio; este porcentaje es bajo si se le
compara con el agua de los estuarios costeros (hasta 8 %) o las
fuentes salinas de tierra adentro (a menudo por arriba del 20 %)
(Andrews, 1983:18).
El uso de la sal de Ixtapa para los carneros puede tener un
alto significado ritual entre los indígenas de la región, puesto
que desde tiempos prehispánicos los pozos de agua salada están
asociados a las costumbres religiosas. Así, además de su uso en
las ceremonias de curación, en el pueblo Tzotzil de Ats’am (Sa-
linas), el agua salada que es extraída del pozo sagrado y puesta
a ebullición en un horno abierto en la casa del mayordomo,
es entregada regularmente a las personas que detentan algún
cargo civil o religioso de importancia (Vogt, 1968:169-171), tal
vez con el objeto de que la Virgen del Rosario, quien cuida su
antiguo pozo sagrado, les dé su protección y guía. A cambio, los
zinacantecos muestran su aprecio a la Virgen ofrendándole in-
cienso, velas y rezos cada seis meses, en una alegre ceremonia
que tiene lugar alrededor del pozo (Vogt, 1968:563-567).

92
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

De esta manera, no es de extrañarse que un producto de tan


alto contenido simbólico como es la sal de Ixtapa, haya sido in-
corporado a las costumbres pastoriles en Los Altos de Chiapas.

Suplementación con esquilmos agrícolas

Los resultados de las entrevistas muestran que la mayoría de


las mujeres (73 %) acostumbra proporcionar algún subproduc-
to agrícola para alimentar a sus ovejas, especialmente durante
la temporada de sequía. El esquilmo utilizado con mayor fre-
cuencia es el rastrojo de maíz, para lo cual los rebaños son con-
ducidos a las parcelas una vez que ha concluido la tapisca del
maíz, usualmente entre los meses de enero y febrero.
Sin embargo, desde el punto de vista nutricional, el rastrojo
de maíz sólo sirve para cubrir las necesidades de fibra cruda
que tienen los borregos, más no para llenar los requerimientos
para hacerlos producir.
Revisando con detenimiento las necesidades alimenticias
para mantener ovejas de 27.2 kilogramos, que es el peso prome-
dio de los borregos criollos de Los Altos de Chiapas, encontra-
mos las siguientes, calculadas a partir de las tablas de requeri-
mientos diarios para ovinos (NRC, 1975:42-43) y adaptadas al
peso de estos animales por regresión lineal:

Materia seca 0.614 kg


Energía digestible 1.858 Mcal/kg
Proteína digestible 40.680 g

Dado que el consumo de materia seca por el borrego Chiapas,


calculado a partir de las tablas de requerimientos nutricionales
(NRC, ibíd.), alcanza el 2 % de su peso vivo, resulta que, por la
composición bromatológica del rastrojo de maíz secado al sol,
el cual contiene un 17.5 % de humedad (Ensminger, 1970:854-
855), las ovejas estarán consumiendo alrededor de 544 gramos
de materia seca, es decir, alrededor de 660 gramos de ese sub-
producto agrícola. Dicha cantidad de rastrojo proporciona 1.534
Mcal de energía digestible y 27.8 gramos de proteína digestible,
cifras que representan el 82 % y el 68 % de los requerimientos
diarios de energía y proteína, respectivamente.

93
Raúl Perezgrovas Garza

De este modo puede notarse que durante la temporada de


sequía, los borregos de Los Altos no completan sus requeri-
mientos nutricionales mínimos a partir del rastrojo de maíz.
Debe considerarse, empero, que los ovinos son conducidos a los
montes comunales donde, a través de ramoneo, es posible que
completen las cantidades de energía y proteína necesarias para
su mantenimiento. Dado que no existen aún estudios broma-
tológicos sobre las plantas que los borregos consumen durante
sus recorridos intermontanos, es imposible calcular los datos
exactos sobre su ingestión energética y proteínica.
Para complementar el panorama nutricional del borrego de
Los Altos, cabe mencionar que durante la época de lluvias los
animales tampoco cubren en su totalidad sus necesidades ali-
mentarias, según se desprende del siguiente análisis.
Vamos a considerar que las ovejas consumen grama nativa
y tréboles, y que de estas fuentes deben cubrir el mínimo de
544 gramos de materia seca (2 % de su peso vivo) para llenar
sus necesidades de mantenimiento. Suponiendo que la materia
seca requerida es cubierta a partes iguales (33.3 %) con tré-
boles, grama nativa inmadura y grama nativa madura, cuya
composición aproximada puede obtenerse de fuentes bibliográ-
ficas no regionales (Ensminger, 1970:852,871), resulta que los
animales consumen 2.41 kilogramos de forraje en verde, con el
cual llenan sus requisitos de materia seca (100 %) y de proteína
digestible (117 %), pero que no cubre las necesidades energéti-
cas, quedando un déficit calórico del 19 %.
La información que aquí se presenta es suficiente para re-
conocer que el borrego de Los Altos de Chiapas sobrevive bajo
condiciones alimentarias muy adversas. La subalimentación
crónica podría ser la responsable de que estos ovinos hayan
reducido su peso original hasta casi la mitad, o bien de que no
se haya registrado, durante su evolución regional, un incremen-
to significativo en el tamaño de su cuerpo. Recuérdese que las
razas españolas actuales, de las cuales se piensa que derivó el
borrego Chiapas, tienen en promedio 52 kilogramos, es decir,
casi el doble de este, aunque el peso que hoy registran las ovejas
de la Península puede ser mayor que el que presentaban hace
450 años, cuando fueron introducidas al Nuevo Mundo.

94
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Por lo que se vio anteriormente, los meses de marzo y abril


son los más difíciles para los borregos, pues no existe ya grama
nativa, el rastrojo se acaba, la temperatura es la más alta del
año y las lluvias aún no llegan. Durante esta temporada, cono-
cida regionalmente como “cuaresma”, “los carneros se quedan
flaquitos”. Es la época de preparar las tierras; las quemas y los
barbechos son las actividades de los hombres, y las mujeres
procuran la alimentación de todos los miembros de la unidad
familiar, incluidos los borregos.
En este tiempo, las ovejas son llevadas a los montes cerca-
nos a ramonear, y las mujeres las suplementan con productos
diversos. Entre los más socorridos se tienen al chilacayote (Cu-
curbita ficifolia), el cual se proporciona picado, y al rastrojo de
frijol. Algunas mujeres les dan maíz a los borregos en esta épo-
ca, pero “sólo un poco porque se pueden morir”, recordando tal
vez a la impactación digestiva tan común en los rumiantes que
usualmente no comen granos, y que provoca el cese de los movi-
mientos ruminales, proliferación de las bacterias que se alojan
en el tracto alimentario y la muerte del animal a causa de las to-
xinas que produce el Clostridium perfringens tipo D (Ensminger,
1970:446). Algunas indígenas prefieren no darle maíz a sus
borregos porque “se malacostumbran y luego sólo eso quieren”.
Otra forma de suplementar la alimentación de las ovejas du-
rante la temporada de sequía es proporcionándoles ramas de
algún arbusto forrajero. De las entrevistas se desprende el uso
del TSELO PAT (Buddleia spp.) y del CH’IX o manzanilla (Cra-
taegus pubescens), de los cuales se cortan unas cuatro ramas
para cada borrego. En el caso de la manzanilla, que es un ár-
bol espinoso, los animales comen las hojas y el fruto aromático
globoso con forma de pequeñas manzanas, dejando “las ramas
pelonas con las puras espinas”.
Otra forma en que las ovejas reciben un suplemento alimen-
ticio es el “posol”, masa de maíz batida con agua, pero su uso
es casi exclusivo de las hembras recién paridas, a las cuales se
les proporciona después del parto durante varios días para es-
timular la lactación.

95
Raúl Perezgrovas Garza

Aspectos de reproducción

Esta parte de la cédula de entrevista estuvo destinada a conocer


la proporción de hembras y machos dentro del rebaño, las épo-
cas de actividad gonadal, la existencia de prácticas orientadas
a la reproducción dentro del manejo tradicional, y los cuidados
que se dan a los animales durante la temporada de partos.
Los resultados de las encuestas son indicativos de que el ma-
nejo empírico de los aspectos reproductivos del rebaño entre
las pastoras chamulas tiene importantes repercusiones en la
productividad global de los animales, a través de selección in-
ducida y de cuidados especiales a borregos y corderos durante
la temporada de nacencias. Del mismo modo, se pudo observar
que las distintas variedades del borrego Chiapas tienen ciclos
reproductivos adaptados a las condiciones ambientales de la
región de Los Altos.

Manejo reproductivo del rebaño

Como se había mencionado con anterioridad, el rebaño prome-


dio está constituido por 10 animales, de los cuales 3 son se-
mentales y 7 son hembras. Esta situación es indicativa de que
algunos machos están siendo vendidos, muy probablemente los
que ya habían sido castrados, y de esta manera las pastoras
están realizando una selección empírica del hato.
Al analizar los datos resultó interesante el observar que una
tercera parte de los rebaños está formada exclusivamente por
hembras, y que no existe un semental; la mayoría de estos re-
baños fueron pequeños, no mayores de 6 animales. Lo que a
primera vista sugería que dicha composición correspondería a
familias jóvenes iniciando apenas a multiplicar sus borregos,
resultó lo contrario: fueron mujeres adultas cercanas a los 40
años, las dueñas de esos animales.
Al respecto habría que hacer algunas consideraciones. La au-
sencia de un semental en el rebaño no representa un problema
desde el punto de vista reproductivo, pues las pastoras acos-
tumbran pedir uno prestado a sus vecinas durante la temporada
en que las borregas se encuentran en calor, o en su defecto, en
esa época se juntan varios rebaños a pastorear, compartiendo

96
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

así los sementales. Por el contrario, este manejo indica que las
mujeres conocen bien las épocas reproductivas de sus ovejas, y
que al pactar con sus vecinas el pastoreo conjunto de los hatos
están haciendo una selección del semental con el que quieren
que se cubran sus hembras. Confirmando esta idea, las entre-
vistas demostraron que 60 % de las pastoras reconoce una épo-
ca precisa en que “las borregas buscan su marido”, entre junio
y octubre, mientras 10 % de aquellas manifestó que lo hacen en
cualquier mes del año; el resto no lo sabe con certeza.
Volviendo a la composición del rebaño, el hecho de que sean
mujeres maduras (38 años en promedio) quienes por lo gene-
ral poseen grupos pequeños de hembras sin semental, podría
atribuirse a lo siguiente. Por un lado, que por su experiencia
no tienen dificultad para conseguir con sus vecinas un macho
prestado o para arreglar el pastoreo conjunto, quedándoles la
alternativa de vender el suyo y obtener algunos ingresos adi-
cionales; por el otro, es a esa edad cuando las mujeres están
repartiendo sus ovejas entre sus hijos e hijas conforme éstos
van formando nuevas familias, por lo que sus propios rebaños
se reducen. En alguna de las unidades familiares visitadas, la
mujer tenía en el corral 4 borregas suyas, junto con otras 4 que
pertenecían a sus hijos solteros, y que les daría en el momento
en que escogieran pareja; debido a que cada animal tenía su
nombre propio no había problema para determinar quién era el
dueño. Mientras el hijo o la hija solteros no se casen y constru-
yan un corral, las ovejas “heredadas” siguen estando en casa de
la mamá, quien conserva, como usufructo, todos los corderos.
El estudio de las costumbres pastoriles españolas de la época
de oro de la Mesta, no reveló un manejo reproductivo complejo.
Se acostumbraba en los rebaños trashumantes tener una pro-
porción de un semental por cada 40 hembras, pero no existían
periodos de empadre definidos sino que los machos se mante-
nían permanentemente con las ovejas. Este sencillo manejo pa-
rece haber prevalecido en los rebaños de Los Altos de Chiapas,
con algunas modificaciones.
Destaca en primer lugar la composición del rebaño indígena,
donde existe un semental por cada tres vientres. Cabe señalar,
sin embargo, que esa proporción no es extraña debido a que
el tamaño del hato (10 animales) es muy pequeño como para

97
Raúl Perezgrovas Garza

esperar una estructura de un macho por cada 25 hembras. Si


bien hay algunos machos no necesarios para la reproducción,
por lo general están castrados para evitar peleas dentro del
rebaño, y tienen una importante utilidad como recursos aho-
rrados, pues son éstos los animales que se venden a los pro-
ductores de barbacoa de San Cristóbal de Las Casas en caso de
una necesidad económica.
Cabe también señalar que, a diferencia de lo que ocurre en
muchas otras razas ovinas modernas y en algunas de las an-
tecesoras del borrego criollo de Los Altos de Chiapas, en los
rebaños locales es sumamente excepcional encontrar una ges-
tación múltiple. Durante las entrevistas realizadas con pastoras
chamulas, sólo en una ocasión se hizo una referencia indirecta
de haberse observado un parto gemelar.
Por lo común, la sola mención de tal posibilidad causaba
gran hilaridad en algunas de las mujeres entrevistadas. Incluso
en borregos Chiapas mantenidos en condiciones más adecua-
das de manejo y alimentación, en el Centro de Fomento Ovino
que tiene el gobierno federal en Teopisca, la incidencia de gesta-
ciones y partos gemelares ha sido prácticamente imperceptible.
Debemos tener en cuenta, sin embargo, que el proceso evolutivo
del borrego Chiapas ha estado enfocado más a sobrevivir en un
medio poco favorable que a obtener altas producciones de cor-
deros, lana o leche.
Un tema digno de analizar, es el relacionado a los criterios
de selección de los animales que las pastoras tzotziles piensan
dejar como sementales dentro de su rebaño. Debido a que las
hembras casi no se venden ni se desechan en tanto sigan vi-
viendo, y a que ningún borrego de cualquier sexo es sacrificado
para el consumo, la elección de cuál macho se conservará como
reproductor y cuáles otros serán castrados y/o vendidos, cons-
tituye el elemento determinante del mejoramiento productivo de
los rebaños indígenas, la base sobre la que descansa la selec-
ción inducida.
El criterio de mayor peso específico en la elección del se-
mental es el tamaño del animal. Entre todos los parámetros
que se registraron como criterios de selección, fue éste el más
mencionado (43 %), indicando las pastoras que mientras más
grande sea el semental mejores serán las crías. Una segunda

98
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

característica de importancia (21 %) fue el temperamento del


macho, pues se prefiere a los tranquilos, a los que “no se es-
tén corneando”, y no a los que tienen un temple agresivo. Esta
condición pudiera incluso parecer contraria al “ideal” dentro
de los sistemas modernos de zootecnia, pero es de gran interés
para las mujeres tzotziles, quienes conviven estrechamente con
sus ovejas y las prefieren apacibles y dóciles. Relacionado con
lo anterior, algunas de las pastoras mencionaron que seleccio-
nan como sementales a los borregos sin cuernos “para que no
se estén empujando como [lo hacen los] toros”, en referencia al
constante topeteo entre los machos.
Otro de los criterios de selección que fue considerado como
determinante (21 %) se relaciona con las características de la
lana. La calidad y el color de la fibra son muy tomados en cuen-
ta para elegir el semental, sin olvidar que entre las mujeres del
municipio de San Juan Chamula los vellones de lana larga y
negra son los que reciben un mejor precio en los mercados lo-
cales. Hay que recordar que este grupo étnico se identifica por
su vestimenta tradicional: los hombres por su cotón o abrigo
negro de lana (CHUJ) y las mujeres por su blusa de lana café
(CHILIL) y su falda negra de lana (TSEQUIL). El uso de ropa de
colores oscuros y el alto precio de los vellones negros son res-
ponsables de una preferencia por los borregos de lana oscura,
que incluso se hace manifiesta en la proporción de variedades
fenotípicas dentro de los rebaños de la familia chamula. En su
estudio de caracterización de la zoometría y los fenotipos del
borrego Chiapas, Sarmiento (1989:49) encontró que la mayoría
de los sementales que se utilizan en las comunidades de San
Juan Chamula (61 %) son de color oscuro, cifra que es indica-
tiva de la selección dirigida que se hace dentro del rebaño típico
de este municipio.
Como nota complementaria al manejo reproductivo del reba-
ño podemos mencionar que, aun cuando la incidencia de ges-
taciones múltiples en el borrego Chiapas es muy baja, como
contraparte, en ninguna de las entrevistas se mencionó la pre-
sentación de abortos en las borregas. Esta circunstancia podría
deberse a que no existen en la región plantas con efectos oxitó-
cicos, o bien a la baja incidencia de infecciones que cursen con
este signo. Al respecto vale la pena mencionar que en un estudio

99
Raúl Perezgrovas Garza

preliminar se estuvieron obteniendo al azar muestras de sangre


de borregas en diferentes comunidades indígenas de Los Altos
de Chiapas (Perezgrovas y Pedraza, 1985:26), y en ningún caso
se detectaron animales que dieran una reacción positiva a la
prueba de brucelosis en tarjeta que se practicó con los sueros.

Cuidados post-parto

Los resultados de las entrevistas demostraron que entre las


prácticas de manejo reproductivo, las relacionadas con la aten-
ción de la borrega y la cría alrededor del parto tienen una gran
importancia, y las realizan 83 % de las mujeres.
Aunque las pastoras ubican muy bien la temporada de pa-
rición de las borregas, no se detectaron prácticas de manejo
reproductivo previas al parto, como podrían ser la preparación
de un corral especial para las ovejas a término de su preñez o
la suplementación de dichas hembras con anterioridad al alum-
bramiento.
De hecho, no se registraron cuidados específicos durante el
momento del parto, tal vez porque dentro del concepto biológico
indígena, la parición es un fenómeno natural para las hembras,
el cual se desarrolla normalmente sin necesidad de atenderlas
en forma especial. Ni siquiera desde el punto de vista ritual se
encontraron rezos o ceremonias propias del momento en que
las ovejas empiezan a parir, tal vez porque entre las mujeres se
sabe que “...las borregas cuidan solitas su cordero, lo lamen, se
comen las telitas [placenta] y hasta le cortan el ombligo...”. Al
respecto cabe mencionar que la tradición maya no incluía acti-
vidades especiales a realizar por la mujer parturienta

... Cuando nacía un niño la madre no interrumpía sus


actividades diarias. Consumaba el alumbramiento,
abandonaba el lecho y se dirigía al lugar más próximo
con agua limpia donde se higienizaba y proseguía su la-
bor ordinaria. El cordón umbilical del niño era cortado
por un cuchillo de jade... (Fernández, 1977:196).

Una vez que ha nacido el cordero, empero, las mujeres cha-


mulas sí realizan una serie de prácticas tendientes al bienestar

100
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de la borrega y de su cría, lo más común consiste en apartar del


rebaño a la oveja recién parida, con objeto de que el cordero no
sea pisado o golpeado y de que pueda empezar a alimentarse.
De este modo el resto de los animales puede seguir pastoreando
normalmente, sin los retrasos que ocasiona el que la borrega
espere a su cría, la cual todavía no puede llevar el paso del reba-
ño. Algunas veces la hembra recién parida se queda encerrada
dentro del corral durante unos días mientras el cordero se for-
talece, pero la práctica más socorrida es dejar a la pareja en un
lugar aparte, amarrada cerca de la casa donde se encuentre el
mejor pasto, por espacio de varios días, casi siempre 4 ó 5, para
que la borrega también se reponga de la parición y se identifique
plenamente con su cordero.
Es una costumbre entre la mayoría de las pastoras el dar
un suplemento alimenticio a la borrega que acaba de parir, con
objeto de que se repongan más rápido y de que se estimule la
producción de leche para beneficio del cordero. El suplemento
de elección es el “posol”, como se le llama en esta zona a la masa
de maíz batida en agua. El posol es, además de una bebida re-
frescante, el alimento que los campesinos llevan diariamente a
su sitio de trabajo y que ellos mismos preparan en una jícara
para tomarse con sal y chile o en su defecto endulzado con azú-
car o piloncillo.
Las borregas recién paridas reciben diariamente su porción
de posol durante dos o tres semanas, “... hasta que las crías co-
man solitas su pasto...”, tras lo cual se reintegran a la actividad
normal del rebaño, pues el cordero está ya en condiciones de
marchar al paso del grupo. Algunas de las mujeres entrevista-
das mencionaron que suelen dar a las borregas recién paridas
un poco de maíz entero cada tercer día o un poco de calabaza
picada para que se repongan pronto. Las más consentidas re-
ciben además su porción de atole, una taza al mediodía, mien-
tras permanecen encerradas.
En el transcurso del trabajo de campo no fue extraño obser-
var los pródigos cuidados de las pastoras hacia las hembras con
cría. Darles su posol o su calabaza picada, amarrarlas por unos
días cerca de la casa donde hay buen pasto o llevar abrazado al
corderito que se retrasa durante el pastoreo, fueron observacio-
nes cotidianas. Como la parición ocurre en el invierno, tampoco

101
Raúl Perezgrovas Garza

fue raro ver a las recién paridas en el pórtico de la casa, res-


guardándose de la lluvia, o incluso dormir dentro de la vivienda
en noches muy frías.
La actitud maternal que tienen las pastoras se manifiesta
también en la práctica, bastante difundida en Los Altos, de cas-
tigar a las borregas que no se portan bien. Cuando una oveja
recién parida no reconoce a su cordero y no le quiere dar de
mamar, la pastora la regaña y le pega con unas varas chicas de
MESTE’ “...para que no se corra, para que cuide bien su borre-
guito, para que agarre juicio...”.
Así, con sus cuidados, la abuela-pastora ayuda a las hi-
jas-borregas a que sobrevivan los nietos-corderos. Este cuidado
casi personal que hacen las mujeres chamulas con sus ovinos,
debió haber sido la clave para la supervivencia de la especie
bajo las condiciones ambientales de Los Altos de Chiapas, como
se propuso con anterioridad hablar de la apropiación de la ovi-
nocultura por los indígenas.
En las crónicas pastoriles del siglo XV pudieron encontrarse
algunos ejemplos del manejo reproductivo que se daba a los
rebaños, si bien dichas prácticas no perduraron en la ovinocul-
tura indígena de Chiapas. Se conoce que la estructura de los re-
baños trashumantes era de 40 moruecos por cada 1000 ovejas,
lo que nos da una proporción de un semental por 25 hembras.
En cuanto a las épocas de parición se tienen que considerar
dos situaciones: la del ganado Merino trashumante y la del ga-
nado Churro indígena español criado en la modalidad de estan-
te. El borrego Merino fue introducido a España por los Beni-me-
rines del norte de África, junto con los usos, las costumbres y
el estilo de vida pastoril de esa tribu. Los animales de la raza
Merino se consideran de temporada reproductiva larga, con una
estación de ciclos estrales en el otoño y época de partos en la
primavera; sin embargo, este tipo de ovino requiere de pastos
tiernos y clima adecuado durante todo el año, por lo que precisa
de trashumancia.
Dentro de la tradición pastoril española, el ganado trashu-
mante esperaba su época de partos en las montañas, en el mes
de abril, y en mayo regresaban al campo llano; aquí se separa-
ban los corderos y comenzaba el periodo de quesería, pues se
ordeñaban las borregas y se fabricaba el queso manchego.

102
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Por su parte, el ganado Churro indígena español que ya exis-


tía en la Península Ibérica es de talla pequeña y lana burda, pero
a diferencia del Merino está perfectamente adaptado al ambien-
te geográfico de España. Además, está acostumbrado a aprove-
char el pasto de las rastrojeras, de los montes comunales, de
los baldíos y de los barbechos (Manrique, 1968:368-370). Se le
cría como ganado estante en pequeños rebaños, y su tempora-
da reproductiva es más corta y diferente a la del Merino. Con
anterioridad vimos que los periodos de actividad gonadal en las
razas autóctonas españolas eran limitados, con una concentra-
ción de partos entre noviembre y marzo para las razas Churra,
Manchega, Lacha y Castellana (Esteban y Tejón, 1985:29-75).
La presentación de actividad ovárica en el verano de estas ra-
zas hispánicas parece haber prevalecido en sus descendientes
chiapanecas, las cuales tienen su temporada de partos concen-
trada igualmente entre noviembre y marzo. Esta es otra indica-
ción de la escasa influencia del Merino dentro de los patrones
raciales que conformaron al borrego Chiapas actual.
Una nota curiosa dentro del trabajo rutinario y tumultuo-
so de la trashumancia española es el momento de la partida
de los grandes rebaños, cuando el mayoral reúne a todos los
ayudantes, se cuentan todas las ovejas, se separan las ende-
bles y cojas y les dan las instrucciones de marcha.

... les advierte de los trucos de los caminos, de que el


ganado no beba en charcos corrompidos... Han de cui-
dar de no hacer amistad con los vecinos de los pueblos
de paso, defenderse de las alimañas, tratar a los perros
con cariño, que han de ser sus mejores guardianes...
(Manrique, 1968:374),

Estos cuidados y recomendaciones recuerdan la actitud ma-


ternal que tienen las pastoras tzotziles con sus pequeñísimos
rebaños.

103
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, R., P. PEDRAZA and M. PERALTA. 1992.


"Indigenous knowledge as the basis for sheep management
programmes in Southern México". Proceedings. International
Seminar on Livestock Services for Smallholders. Yogyakarta,
Indonesia.INI-ANSREDEF, ODA, CIDA. p. 133-134.

El proyecto de mejoramiento genético del ganado lanar de Chia-


pas, que después, por su alcance productivo y social, se convir-
tiera en programa institucional de investigación, comenzó oficial-
mente en el año de 1991. En ese año fue que se redactó el primer
borrador que contenía las justificaciones socioeconómicas y los
enfoques metodológicos de un proyecto que la UNACH presentó al
gobierno federal de México para concursar por el otorgamiento en
comodato de una instalación ganadera ubicada en el municipio
de Teopisca, en Los Altos de Chiapas.
Se tenían ya todos los antecedentes de la caracterización del
ganado lanar de las montañas de Chiapas, y con la realización
del Congreso Nacional de Producción Ovina en San Cristóbal de
Las Casas, organizado por el grupo de trabajo sobre Ovinocul-
tura Indígena de la UNACH, se pudo concretar una visita de las
instancias federales para manifestar la intención de ganar el
comodato.
Mientras eso sucedía en México, se aprovechaban todas las
oportunidades a nivel internacional para dar a conocer las ideas
que surgían para aprovechar el conocimiento tradicional de las
mujeres indígenas de Chiapas en materia de manejo de ganado
lanar, y con esa base intentar nuevas aproximaciones al desa-
rrollo de la ganadería indígena y campesina.
El trabajo que se muestra a continuación forma parte de esos
esfuerzos por hacer notar la ovinocultura indígena de Chiapas,
y fue presentado en forma oral en un evento académico inter-
nacional sobre ganadería a pequeña escala, apenas en el año
1992, cuando el programa de mejoramiento genético del ganado
lanar de Chiapas por selección en nucleo abierto se encontraba
en sus inicios, en un momento en que se batallaba por confor-
mar un rebaño que funcionara como núcleo de selección y por

105
Raúl Perezgrovas Garza

convencer a las autoridades de todos los niveles que el progra-


ma tenía factibilidad técnica y pertinencia social.
A pesar de su corta extensión, esta ponencia significó un
avance importante en el devenir del programa de mejoramiento
genético, y fue a partir de estos esfuerzos de divulgación cientí-
fica que se empezó a reconocer al grupo de trabajo sobre ovino-
cultura indígena a nivel internacional.

106
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Indigenous knowledge as the basis


for sheep management programmes in
Southern México1
Raúl Perezgrovas Garza, Pastor Pedraza y Marisela Peralta

Sheep raising represents a major source of income for Indian


families in the Highlands of Chiapas, in Southern México. Wo-
men from the Tzotzil ethnic group are responsible for a small
herd of about 10-head of the local sheep breed, managed under
a traditional system. Chiapas sheep evolved from Spanish herds
brought by priests and landlords during the early settlement
period, around 1540 a. D.
Indian women adopted these animals and utilized the new
fiber —wool— instead of cotton for weaving the garments that
identify each individual as part of a given ethnic group. For over
400 years, Tzotzil shepherdesses improved their particular ma-
nagement system, surrounding sheep with magic and giving
them a special place within the cosmogony of the group.
Sheep are sacred animals, and they are never killed nor ea-
ten. Mexican development agencies have tried to help Indian
women with ‘better’ wool-producing breeds and foreign techni-
ques of animal husbandry; both approaches have failed.
The programmes of these agencies have been based on new
breeds and management periods, modern weaving instruments,
vaccines, veterinary medicine, synthetic fibers, artificial dyes-
tuffs, etc. The list can be long, and yet, the Indian shepher-
dess still weaves with a back-strap loom, dyes with plants and
mud, cures animals with herbs and prayers, and only utilizes
the coarse wool from her small, thin and commonly despised
Chiapas sheep.

1 Trabajo presentado por Raúl Perezgrovas en el marco del International Se-


minar on Livestock Services for Smallholders, celebrado en noviembre de
1992 en Yogyakarta, Indonesia.

107
Raúl Perezgrovas Garza

Understanding that sheep husbandry among Indians in


Chiapas is different, should be the first step in any development
programme. With this in mind, the purposes of our research
was to establish the characteristics of the traditional system for
management of the herd, the relationship between the animals
and the religion of the Tzotzil group, and the concept that the
Indian shepherdess has regarding her sheep, including aspects
such as history, selection and culling, treatment of disease, use
of fleeces, as well as feeding and reproductive practices.
Data were collected using an ethnoveterinary approach, with
long and informal interviews with a representative number of
Tzotzil women, in their own language. The information was later
analysed from a veterinary point of view. From the interviews we
found that wool from those new breeds could not be processed
by the traditional weaving technique, that 93 % of women utilize
ritual ceremonies or herbal treatments when curing sheep, and
that a very strong cultural link exists between sheep and the
local religion.
As an alternative to the unsuccessful official programmes,
we are presenting an ‘improved traditional management sys-
tem and healthcare programme’, based on the expertise of the
Tzotzil shepherdess and validated through veterinary analyses,
and always considering the local breed of sheep to be the most
appropriate for the culture, the management, the environment
and the forage availability in the Highlands of Chiapas. This
approach is considered to be potentially sustainable because it
takes into consideration the cultural context of the Tzotzil wo-
men, it puts into practice their empirical knowledge, it is very
inexpensive and can be easily applicable within traditionally
managed herds.

108
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PERALTA, M., R. PEREZGROVAS, L. ZARAGOZA, H. CASTRO


y S. ANDERSON. 1994. "La investigación participativa como
base para el establecimiento de criterios de selección y dese-
cho del borrego Chiapas". Memorias. 7º Congreso Nacional de
Producción Ovina. UAEM-AMTEO-AMCO. p. 113-116.

Este es uno de los primeros trabajos derivados del programa de


mejoramiento genético del ganado lanar de Chiapas que se pre-
sentaron en un evento científico disciplinario, el Congreso Nacio-
nal de Producción Ovina, que agrupaba a los técnicos especialis-
tas en el ganado ovino en México.
A unos pocos años de haber iniciado el programa, en esta
ponencia se describen los principales criterios de selección y
desecho que empezaban a estudiarse y a definirse de mane-
ra participativa con las pastoras tzotziles. No se tenían en ese
momento indicadores precisos de calidad de lana, sino que se
iniciaba con la investigación que permitiera a los técnicos reco-
nocer el saber ancestral de las mujeres indígenas en materia de
calidad del vellón.
El valor académico de este artículo se encuentra en el de-
sarrollo de metodologías participativas para rescatar y valorar
el conocimiento tradicional. Es innegable la influencia de los
expertos internacionales en la temática del ‘diagnóstico rural’
como lo eran el Dr. Robert Chambers y el Dr. Simon Anderson;
el primero había visto con buenos ojos el trabajo horizontal e in-
teractivo realizado con las pastoras tzotziles, y así lo manifestó
en sus clásicos libros sobre el tema, mientras que el segundo
colaboraba de manera directa con los académicos chiapanecos
para establecer los criterios de selección y desecho de animales
en la granja experimental ovina de la UNACH.
Este artículo forma parte de una serie de pequeños proyectos
específicos que se llevaron a cabo al interior del programa de
mejoramiento genético del ganado lanar de Chiapas, que sir-
vieron para establecer enfoques metodológicos congruentes y
herramientas de trabajo de campo apropiadas para los fines
del programa.

109
Raúl Perezgrovas Garza

Como se verá en el artículo, los criterios empíricos que se


empezaban a definir en el programa de mejoramiento genéti-
co no se correspondían con aquellos parámetros de calidad de
lana recomendados por la industria textil, y ese fue apenas el
inicio de una serie de innovaciones metodológicas que dieron al
programa su carácter de pionero y de punta de lanza, no úni-
camente por los aspectos técnicos de la selección genética, sino
por la participación y colaboración directa de las propias benefi-
ciarias: las pastoras y las artesanas indígenas de las montañas
de Chiapas.

110
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

La investigación participativa como base para


el establecimiento de criterios de selección
y desecho del Borrego Chiapas
Peralta Lailson Marisela,
Perezgrovas Garza Raúl, Zaragoza Martínez Lourdes,
Castro Gámez Hilda¹ y Anderson Simon²

Grupo Batsi Chij,Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH).


¹Depto. De Genética y Estadística.
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNAM.
²Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.
Universidad Autónoma de Yucatán.

Resumen

A través de un proceso de investigación participativa, en el que


intervinieron pastoras y/o artesanas de la región montañosa del
Estado de Chiapas, se establecieron los criterios de selección
que deben ser incluidos dentro del programa de mejoramiento
genético del borrego Chiapas. Los factores que las mujeres in-
dígenas consideran para calificar la producción de lana de sus
animales son variados, destacando: a) tamaño y cantidad de
las fibras largas y gruesas; b) tamaño y cantidad de fibras cor-
tas y finas; c) proporción que existe entre las largas-gruesas y
las cortas-finas; d) presencia de fibras kemp. De igual forma se
pudieron establecer los criterios de desecho animal, donde las
mujeres indígenas consideran: a) sexo y edad b) mala calidad
de lana, y c) agresividad o mal comportamiento de los animales.
Así, la investigación participativa permitió no sólo establecer los
criterios sobre los que se debe fundamentar la selección del bo-
rrego Chiapas, sino también involucrar a las pastoras y a las
artesanas dentro del proceso mismo de investigación, lo que
debe significar un desarrollo congruente del programa y, en su
momento, una apropiación de los resultados obtenidos.

111
Raúl Perezgrovas Garza

Introducción

En el Estado de Chiapas, por tener gran importancia económica


la producción de lana, se estuvieron desarrollando programas
oficiales con el fin de incrementar la productividad del borrego
criollo a través de cruzamientos con razas especializadas para
la producción de lana como la Rambouillet y la Romney Marsh,
que en teoría tenían una “mejor calidad de lana”. Sin embargo,
la aceptación de estos programas en las comunidades indíge-
nas fue nula, debido a que se pretendía el “mejoramiento” de
la calidad de lana de acuerdo a los estándares mundiales, sin
considerar el tipo de lana que requieren las pastoras indígenas
para la elaboración de prendas en forma tradicional.
Así, el desarrollo de un programa de mejoramiento genético
del borrego local, forzosamente se debe establecer con base en
las características de una fibra que pueda ser trabajada por las
mujeres indígenas en telar de cintura. El objetivo del presente
trabajo fue determinar cuáles son los criterios que las mujeres
indígenas consideran importantes durante la evaluación de la
calidad de la lana en el borrego Chiapas y cuáles son los facto-
res que ellas consideran para el desecho de un animal.

Material y métodos

El presente trabajo se llevó a cabo en las instalaciones de la


Unidad de Germoplasma Ovino que manejan conjuntamente la
Secretaría Agricultura y Recursos Hidráulicos y la Universidad
Autónoma de Chiapas, infraestructura que cuenta con un reba-
ño que funciona como núcleo abierto de selección para produc-
ción de lana. En esta Unidad y tomando como apoyo las expe-
riencias recopiladas por Chambers (1992), sobre el “diagnóstico
rápido rural”, se buscó que la pastoras indígenas de la región
de Los Altos se convirtieran en parte integrante del proceso de
búsqueda de nuevas alternativas para el mejoramiento de la
producción ovina que ellas realizan.
Para lograr lo anterior, se llevó a cabo un ejercicio durante
ocho días con 90 pastoras o artesanas indígenas provenientes
de 14 comunidades distintas de los municipios de San Juan

112
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Chamula, San Cristóbal de Las Casas y Teopisca, quienes par-


ticiparon en dos actividades:

1) En un primer momento las mujeres tuvieron la opor-


tunidad de revisar cuidadosamente a cada uno de los
animales incluidos en el rebaño y calificarlos como
“buenos”, “regulares” y “malos”, dependiendo de la cali-
dad del vellón; para facilitar la revisión los animales se
dividieron completamente al azar en varios lotes de 30
ovejas, donde cada una de las pastoras iba revisando y
calificando cada borrego.
2) Posterior a esta evaluación las mujeres intervinieron
en un “ordenamiento de preferencias”, técnica grupal de
apreciación rural participativa que sirvió para estable-
cer cuáles eran y qué importancia tenían cada uno de
los criterios con que habían calificado a los animales.

Para llevar a cabo el “ordenamiento de preferencias” se les
pidió a las pastoras que mencionaran todas las características
que buscan en la lana que trabajan y qué tipo de animales ellas
no conservarían dentro del rebaño; estos criterios se fueron es-
cribiendo en lengua Tzotzil en el piso. Una vez que todas las mu-
jeres participantes estuvieron de acuerdo con el significado de
cada concepto, se pidió a cada una de ellas que fuera colocando
un grano de maíz al lado del concepto que consideraran más
importante, dos granos en el que le siguiera y así sucesivamente.
Después de dar tiempo a que cada mujer revisara y confir-
mara su ordenamiento, fueron pasando una a una las demás,
hasta terminar con un cuadro en el cual se pudo cuantificar las
preferencias.

Resultados y discusión

Criterios de selección. El trabajo directo con las pastoras y/o


artesanas, conocedoras de las condiciones de la lana, permitió
observar la complejidad de características con que las mujeres
escogen y califican a las ovejas; se encontró que la revisión que
hacen de cada animal es meticulosa y que toman en cuenta

113
Raúl Perezgrovas Garza

diversas particularidades, las cuales citadas por orden de im-


portancia son:

• Tamaño y cantidad de fibras largas y gruesas


• Tamaño y cantidad de fibras cortas y finas
• Proporción de fibras largas-gruesas y cortas-finas
• Presencia o cantidad de fibras cortas y gruesas, tam-
bién conocidas como espinas o fibras kemp
• Lana que ya se pasó el tiempo de corte
• Lana que le falta crecimiento
• Color y limpieza de la lana.

El predominio de las fibras largas y gruesas en la mecha se


considera importante, sobre todo si estas alcanzan una longitud
de 20 cm, ya que sirven para preparar el hilo grueso de trama
que da a la prendas de vestir una apariencia afelpada o peluda,
condición que es muy estimada entre los tzotziles (Perezgrovas,
1986). Las fibras cortas y finas deben tener la mitad del tamaño
de las fibras largas-gruesas y si predominan en la mecha, éstas
se utilizan para la elaboración de hilo delgado que constituye la
urdimbre del telar de cintura, y que da resistencia y durabilidad
a las prendas.
La fibra que las mujeres indígenas reconocen como “espinas”
es conocida en la industria textil como fibra kemp, y se carac-
teriza por ser recta, opaca, gruesa, inelástica, medulada y no
afelpante; su presencia demerita la calidad y precio de la lana.
Para las pastoras indígenas, un animal con una excelente ca-
lidad de vellón debe presentar en forma proporcionada tanto las
fibras de vellón debe presentar en forma proporcionada tanto
las fibras largas-gruesas como las cortas-finas, y debe presen-
tar pocas fibras kemp, ya que su presencia provoca un tejido
más áspero y que tiene apariencia gastada. El conocimiento que
tienen las mujeres indígenas sobre el manejo de las ovejas y de
la lana resulta ser muy interesante, ya que durante el ejercicio
se pudo observar cómo ellas logran identificar cuando a un ani-
mal ya se le pasó la trasquila o aún le falta tiempo para alcanzar
el mayor crecimiento de la fibra; de hecho, es a través de este
conocimiento que ellas estiman cuándo sus ovejas requieren ser
trasquiladas, cálculo que coincide con el óptimo desarrollo de la

114
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

fibra en cuanto a producción de lana sucia por trasquila (Pedra-


za y Cols., 1993). De conformidad con lo reportado por Farrera
y Cols. (1993), el color de la lana es otro criterio de importancia,
ya que la lana negra es más apreciada puesto que se tiñe más
rápido que la blanca y esto significa un ahorro considerable de
leña, agua y tiempo de elaboración de la prenda.
Criterios de desecho. En lo que se refiere al tipo de animales
que deben ser desechados, se encontró que para las mujeres in-
dígenas tienen una concepción no estrictamente zootécnica, ya
que existe un estrecho vínculo afectivo entre las pastoras y sus
animales. Para las mujeres indígenas no existen animales “ma-
los” y dentro de sus rebaños no se hace un desecho continuo
de las hembras, sino que estas permanecen hasta su muerte;
los animales que son excluidos del rebaño son generalmente
machos, los cuales se venden considerando los siguientes crite-
rios: a) edad avanzada del semental, b) mala calidad de lana y d)
agresividad o mal temperamento de los animales.
La venta se realiza en la comunidad, a donde periódicamente
llegan compradores de animales para la barbacoa que se con-
sume en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas; a estas per-
sonas no se les permite tocar a los animales. Otro criterio im-
portante de venta es que los animales sean agresivos o que “no
obedezcan” a la pastora.
La única posibilidad de venta de una hembra es cuando no
tiene crías o cuando es una mala madre; esta es una situación
especial, ya que las ovejas normalmente permanecen en el re-
baño aun cuando no tengan una buena producción de lana,
forma en que las mujeres le “agradecen” las crías que ha pro-
porcionado.
Así, a través de la investigación participativa se logró conocer
los criterios que las pastoras y/o artesanas utilizan para evaluar
la calidad de la lana, así como también establecer los factores
asociados al desecho animal. Estos parámetros serán utilizados
como base del programa de mejoramiento genético del borrego
Chiapas. A través de esta aproximación metodológica, ha sido
posible incorporar a las mujeres indígenas en forma directa a la
investigación que por sus alcances y objetivos, requiere de toda
su experiencia centenaria en las labores del pastoreo y el cuida-

115
Raúl Perezgrovas Garza

do de ovejas, en las artes del trabajo textil en telar de cintura, y


en el uso de la lana del borrego Chiapas.

Literatura citada

CHAMBERS, ROBERT. 1992. Rural Appraisal: Rapid, Relaxed


and Participatory. Discussion Paper No. 331. Institute of
Development Studies. IDS Publications. Sussex, England.
pp. 90.
FARRERA, C. NORMA Y COLS. 1993. “Observaciones sobre la
comercialización de lana en el mercado de San Cristóbal
de Las Casas”. Gaceta Universitaria UNACH. N°. 22, ju-
nio-sept. de 1993. Pp. 28-29
PEDRAZA, V. PASTOR Y COLS. 1993. “Integral productivity of
Chiapas sheep under simple management”. Proceedings.
World Conference on Animal Production. Edmonton, Ca-
nada. Abstract 320.Pp. 187-188.
PEREZGROVAS, G. RAUL. 1986. “De la fibra de lana a las pren-
das de vestir. El proceso textil Chamula”. Anuario CEI-
UNACH, Vol. 1:171-206.

116
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, R., M. PERALTA, A. PARRY, L. ZARAGOZA,


P. PEDRAZA y G. RODRIGUEZ. 1995. "Investigación interacti-
va para mejorar la producción de lana en el borrego Chiapas".
Memorias (Resúmenes). II Congreso Internacional de Investi-
gación en Sistemas de Producción Agropecuaria. UAM-UAEM.
p. 7.

Si bien este trabajo es un mero resumen de unas cuantas líneas,


en necesario mencionar que la idea en esa época era tratar de
hacer presencia en la mayor cantidad de eventos académicos,
tanto disciplinarios como multidisciplinarios, promoviendo la in-
vestigación participativa interétnica en la cual se basaba el pro-
grama técnico de mejoramiento genético.
El grupo de trabajo fue fundador y formó parte durante mu-
cho tiempo de la Red sobre Sistemas de Producción Agropecua-
ria ―RESPA―, y en el seno de esta asociación académica se
presentaron y se discutieron de manera regular los avances de
los proyectos de investigación sobre ovinocultura indígena. Del
mismo modo se pudo hacer este análisis a nivel internacional,
gracias a la colaboración de la RESPA con otras instituciones
académicas del Reino Unido, particularmente la Universidad de
Reading y el Wye College de la Universidad de Londres.
El presente resumen hace referencia al enfoque metodológico
que el programa de mejoramiento genético del ganado lanar de
Chiapas iba desarrollando en forma gradual, conforme sus ne-
cesidades de investigación lo fueron requiriendo. Como puede
apreciarse en la lista de co-autores, el grupo de trabajo mul-
tidisciplinario había crecido, lo cual sirvió par aenriquecer las
discusiones.

117
Raúl Perezgrovas Garza

Investigación interactiva para mejorar la


producción de lana en el borrego Chiapas
R. Perezgrovas, M. Peralta, A. Parry, L. Zaragoza,
P. Pedraza y G. Rodríguez

Como parte de un programa de mejoramiento de producción


de lana en el borrego Chiapas, y bajo el concepto de investiga-
ción interactiva, se presentan las técnicas y métodos utilizados
en nuestro grupo de investigación para definir los criterios de
selección y desecho de animales, para lo cual se cuenta con la
participación de pastoras y artesanas indígenas tzotziles de dos
regiones montañosas de Chiapas (Altos y Sierra).
Las indígenas establecieron la calidad de los animales con
base en siete características del vellón y de la fibra de lana. Los
criterios establecidos sirvieron para identificar los mejores ani-
males y para hacer una primera selección de animales dentro
de un rebaño núcleo conformado previamente para el programa
de mejoramiento genético.
Una vez concluida esta parte de la investigación, y de ma-
nera similar a la etapa anterior, se establecieron criterios de
desecho; las mujeres establecieron nueve criterios de desecho
de animales (Peralta et al., 1994). Se muestran en este trabajo
los progresos del programa de mejoramiento genético, en donde
se reconocen avances tanto en los aspectos técnicos de la pro-
ducción de lana como en los conceptos teóricos y esquemas de
la investigación, los cuales han cambiado, y se han superado
los problemas gracias al enfoque metodológico de la investiga-
ción participativa. Se reconoce la participación de las pastoras
y artesanas indígenas, como investigación interactiva, en el de-
sarrollo y la ejecución del programa de mejoramiento genético
que las beneficiará en el mediano plazo.
Se busca asimismo, establecer conjuntamente criterios de
selección y desecho basados en parámetros objetivos, cuanti-
ficables y susceptibles de monitoreo. También se presentan los

118
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

beneficios en la calidad del vellón y la producción semestral de


lana sucia de borregos de comunidades indígenas y animales
mejorados nacidos en las instalaciones del grupo de investiga-
ción.

Referencias

Peralta, M., R. Perezgrovas, L. Zaragoza, H. Castro y S. Ander-


son. 1994. "La investigación participativa como base para
el establecimiento de criterios de selección y desecho del
borrego Chiapas". Memorias. 7º Congreso Nacional de
Producción Ovina. UAEM-AMTEO-AMCO. p. 113-116.

119
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

CASTRO, H., M. PERALTA, P. PEDRAZA, R. PEREZGROVAS,


G. RODRIGUEZ y L. ZARAGOZA. 1995. "Producción de lana
en el borrego Chiapas". Memoria. II Congreso Nacional Ovino.
Universidad de San Carlos de Guatemala. p. 10-13.

La relevancia del presente artículo se encuentra en dos aspectos


principales: es el primero que muestra los resultados cuantitati-
vos del programa de selección en el núcleo abierto de la granja
experimental ovina de la UNACH; y además sirvió para establecer
contactos académicos en el vecino país de Guatemala, en donde
existían poblaciones de ovinos de las mismas características fe-
notípicas, así como poblaciones indígenas que empleaban la lana
como materia prima textil. Estas semejanzas culminaron con un
interesante proyecto de intercambio con académicos de ese país,
el cual sigue estando vigente en el campo de la etnoveterinaria.
Hay que destacar los resultados cuantitativos que se mues-
tran en el artículo, pues eran la primera demostración fehacien-
te de que los planteamientos del programa de mejoramiento ge-
nético por selección habían sido correctos. Mucho camino había
todavía por recorrer en el campo de la metodología participati-
va, pero el avance en términos de la caracterización productiva
era alentador. Se puede destacar, en ese momento histórico del
programa, que la evidencia estadística sugería la existencia de
más de una raza de ganado lanar criada por mujeres indígenas
en las montañas de Chiapas, tema en el que se seguiría traba-
jando en los años subsecuentes.

121
Raúl Perezgrovas Garza

Producción de lana en el borrego Chiapas

Castro Gámez Hilda1, Peralta Lailson Marisela,


PedrazaVillagomez Pastor, Perezgrovas Garza Raúl,
Rodríguez Galván Guadalupe y Zaragoza Martínez Lourdes

Resumen

En el presente estudio se llevó a cabo la revisión de los principa-


les factores que intervienen sobre la cantidad de lana producida
en el borrego Chiapas, así como las características de calidad
que debe poseer el vellón. Se analizaron la variedad fenotípica
(1=blanco, 2=negro y 3=café), el sexo (1=macho y 2=hembra), la
edad (1, 1.5… 7 años), el peso (8 a 30 kg) y la época de trasqui-
la (1=marzo y 2=octubre), así como la calidad y la repetibilidad
de estas características. Los factores que presentaron un efecto
significativo (P<0.01) sobre el peso del vellón fueron: variedad fe-
notípica y peso del animal. Los animales de color blanco (638.9
± 258.2) tuvieron una mayor producción al compararla con la
encontrada para los de color negro (538.3 ± 222.4) y los de color
café (527.5 ± 205.3) En lo que respecta al peso, los animales de
30 kg tienen mayor producción (602.7 ± 255.6) que aquellos que
tienen un menor peso. En cuanto a las características del vellón
que son deseables, el color y la presencia de fibras kemp son las
más importantes. Tanto la cantidad como la calidad del vellón
deberán ser consideradas dentro del programa de mejoramiento
genético por su alta repetibilidad (0.388 ± 0.007).

Introducción

Por muchos años los textiles de lana elaborados en el estado


de Chiapas han constituido un patrimonio altamente apreciado

1 Depto de Genética y Bioestadística. Facultad de Medicina Veterinaria y


Zootecnia. UNAM. México, D.F.
*Grupo Batsi Chij. Universidad Autónoma de Chiapas. UNACH.

122
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

tanto a nivel nacional como internacional. A través de los texti-


les, las mujeres indígenas han preservado y transmitido de ge-
neración en generación la experiencia cultural propia y la iden-
tidad misma.
Por medio de su cotidiano trabajo textil, las pastoras-artesa-
nas se han especializado en el conocimiento de la fibra de lana
que requieren para llevar a cabo el proceso de elaboración de la
vestimenta tradicional. Así, la materia prima debe poseer carac-
terísticas tanto de cantidad como de calidad que le permitan ser
trabajada con instrumentos prehispánicos tales como el “petet
o huso” y el telar de cintura, siendo precisamente la lana del
borrego Chiapas la que mejor se adapta a este tipo de trabajo.
Por ser la lana del borrego Chiapas al principal objetivo de
producción en los rebaños de Los Altos de Chiapas, la Univer-
sidad Autónoma de Chiapas inició desde 1992 un programa de
mejoramiento genético del borrego local utilizando un esque-
ma de núcleo abierto de progenitores. Sin embargo, para poder
llevar a cabo este programa de mejoramiento genético, era ne-
cesario establecer algunos estudios tendientes a establecer los
parámetros a ser seleccionados.
Por tales motivos, el objetivo de este trabajo fue establecer
tanto las características de la fibra de lana que deben seleccio-
narse, los factores que de una u otra forma afectan esta pro-
ducción, así como la estimación de la repetibilidad para peso
del vellón sucio.

Material y métodos

Localización y Manejo del Rebaño. La Unidad de Germoplasma


Ovino se sitúa en la ciudad de Teopisca, Chiapas, entre los 16°
02’ 24” de Latitud Norte y los 92° 28’19” de Longitud Oeste, a
una altitud de 1780 msnm, con una temperatura media anual
de 16.6 °C y con un clima Cb (W2) (w) iw”.
El núcleo de selección está formado por animales de los tres
fenotipos principales del borrego Chiapas (blanco, negro y café)
fluctuando su edad entre 1 y 7 años. La alimentación de los ani-
males está basada en pastoreo extensivo en grama nativa, con
acceso restringido al agua y recibiendo sal una vez por semana:

123
Raúl Perezgrovas Garza

la trasquila de todo el rebaño tiene una frecuencia semestral en


los meses de abril y octubre.
Cantidad de Lana Sucia. Para el estudio de la producción
de lana sucia por trasquila se utilizaron los registros de pro-
ducción de lana correspondientes al periodo 1992-1994, prove-
nientes de 171 ovinos Chiapas; los factores estudiados fueron
el efecto de la variedad fenotípica (1=blanco, 2=negro y 3=café),
el sexo (1=macho y 2=hembra), la edad (1, 1.5…7 años), el peso
(8 a 30 kg), la época de trasquila (1=marzo y 2=octubre) y el año
(1992-1994) sobre la producción de lana en base sucia.
Calidad de lana. Cada animal del rebaño recibió en promedio
la evaluación de 7 pastoras y de 3 técnicos, quienes revisaron
minuciosamente el vellón, calificando la calidad en 3 catego-
rías: 1 = Mala, 2 = Regular, y 3 = Buena; al dar la calificación
cada pastora explicaba las características que había considera-
do para dar la calificación a cada animal.
Análisis Estadístico. La información fue analizada mediante
el cálculo de medias y se realizaron pruebas de Tukey para di-
ferenciar entre fenotipos: el análisis de varianza se realizó utili-
zando el procedimiento GLM del paquete estadístico SAS (SAS,
1992), corriéndose interacciones de primer orden.
Para la determinación de la repetibilidad, los componentes
de varianza se estimaron mediante el método de estimación MI-
VQUE instrumentado, de igual forma, en el paquete estadístico
SAS.

Resultados y Discusión

Como se puede observar en el Cuadro 1, los animales de color


blanco mostraron una mayor producción de lana (638.9 ±258.2
g), seguidos por los de color negro (538.3 ± 222.4 g) y por últi-
mo los de color café (527.5 ± 205.3 g). Estos datos de produc-
ción concuerdan con los reportados por Sarmiento y Peralta en
1991, quienes encontraron que la variedad fenotípica de color
blanco, manejada bajo un programa de alimentación controla-
da, produce una mayor cantidad de lana.
En lo que respecta a calidad de vellón, la variedad fenotípica
que mostró una menor calidad fueron los animales de la varie-
dad café; esto es debido a que por existir menos disponibilidad

124
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de animales de este color en las comunidades (Sarmiento y Pe-


rezgrovas, 1990) se ha tenido una menor selección por calidad
en ellos.

Cuadro 1. Producción de lana sucia (q/trasquila semestral) y


calidad de lana en el borrego Chiapas.
Fenotipo Producción lana sucia Calidad vellón
Blanco 638.95 ± 258.33a 2.90 ± 0.2a
Negro 538.28 ± 222.37b 2.82 ± 0.3b
Café 527.46 ± 205.34c 2.34 ± 0.6c
Media General del Rebaño 569.30 ± 235.73 2.76 ± 0.4
Literales diferentes entre renglones, indican diferencias estadísticamente
significativas (P<0.01)

Al llevar a cabo junto con las mujeres indígenas el trabajo


de la evaluación de la calidad del vellón, se pudo apreciar que
la revisión que realizan de la fibra de lana es minuciosa y que
toman en cuenta diversas características, las cuales citadas en
orden de importancia son: a) tamaño y cantidad de fibras lar-
gas y gruesas; b) tamaño y cantidad de fibras cortas y finas; c)
proporción de fibras largas-gruesas, cortas y finas; d) presencia
o cantidad de fibras cortas y gruesas, también conocidas como
fibras kemp: e) lana que se le pasó el tiempo de corte; d) lana
que le falta crecimiento; y g) color y limpieza de la lana.
En lo que respecta a los factores que pudieran estar afectan-
do la producción de lana sucia, se encontró que tanto la edad
como el sexo (726.9 ± 234.7 g y 592.93 ± 267.5 g para machos y
hembras, respectivamente) no presentan ningún efecto (P>0.05)
sobre la producción de la fibra; sin embargo, se observa un in-
cremento en la lana producida a los 2 años (602.7 ± 255.6 g),
que puede estar asociado con el momento en que los animales
alcanzan su peso adulto (30 kg) y con ello la madurez sexual.
El efecto de peso por sí solo tiene una influencia importante
sobre el peso del vellón sucio (PVS), por lo que sería un factor a
considerar dentro del programa de selección de estos animales.
A pesar de que en el caso de animales rústicos de alta mon-
taña se ha reportado que existe un efecto estacional sobre la

125
Raúl Perezgrovas Garza

producción de lana, en donde las mayores producciones se su-


ceden en la época de invierno (Rodríguez, 1985), en este estudio
se encontró la misma producción (P>0.05) tanto en la época de
trasquila de marzo (481.7 ± 219.1 g) como en la de septiembre
(662.5 ± 194.3 g).
El rango de estimados de repetibilidad ‘t’ obtenidos en ese es-
tudio para el peso del vellón por trasquila fue de 0.388 ± 0.007,
encontrándose este dentro de los valores informados por varios
autores en diferentes razas ovinas, los cuales van de 0.30 a 0.45
(Rae, 1982).
A partir de los resultados obtenidos en este estudio se puede
concluir que tanto el peso del vellón sucio como la calidad del
mismo pueden ser utilizados dentro de los índices de selección
por su alta repetibilidad.

Bibliografía

Rae, A. L. 1982. Breeding. In: Coop, I.E. (ed.) Sheep and goat
production. Elsevier Scientific Publishing Company. Am-
sterdam. The Netherlands. p. 15-55.
Rodríguez Palma, R. 1985. Ovinos y lanas. Secretariado Uru-
guayo de la Lana. Montevideo, Uruguay.
SAS. 1992. Statistical analysis system. SAS Institute. Cary. N.C.
SarmientoT., J. y R. Perezgrovas. 1990. Caracterización fenotí-
pica de la oveja criolla de Los Altos de Chiapas. Memo-
rias III Congreso Nacional de Producción Ovina. AMTEO.
Tlaxcala

126
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, R., MARISELA PERALTA y ALTHEA PARRY.


1996. "Más y mejor lana en el borrego Chiapas. Un proceso
de investigación interactiva con pastoras indígenas". Anuario
1995. Págs.190-204. Centro de Estudios Superiores de México
y Centroamérica. Universidad de Ciencias y Artes del Estado
de Chiapas.

Los criterios de selección y desecho animal que se emplearían en


el programa de mejoramiento genético del borrego Chiapas esta-
ban siendo estructurados de manera gradual, utilizando una me-
todología participativa para aprovechar la experiencia de las mu-
jeres indígenas de Chiapas. Este es el primer artículo que hace
una descripción detallada de la forma en que dichos criterios
fueron determinados, dejando en segundo término los aspectos
técnicos de la investigación para enfatizar el trabajo interétnico
con las pastoras tzotziles.
El artículo elabora con amplitud sobre el marco teórico en que
se basaba el programa de investigación, en donde se puede
apreciar que no se había definido la disciplina de etnozootecnia
y se mantenía en uso el término relacionado con la etnoveteri-
naria. Una segunda temática que se analiza está relacionada
con las metodologías participativas del diagnóstico rural, y se
discute sobre las diferencias de los actores de un diagnóstico y
el papel que aquí asumen las mujeres indígenas en calidad de
investigadoras.
Un tercer elemento del marco teórico se asocia a los aspec-
tos técnicos del mejoramiento genético por selección en núcleo
abierto, estableciendo las características que tienen que cum-
plirse, así como también se refieren aquellas modificaciones que
tuvieron que hacerse de acuerdo a las necesidades propias de
un programa de mejoramiento realizado con animales de las
comunidades indígenas, y que tenían que ser adquiridos de una
manera especial debido a las creencias de las mujeres en rela-
ción a sus ovejas.

127
Raúl Perezgrovas Garza

A pesar de la importancia de los temás mencionados, el as-


pecto de mayor relevancia en este artículo es, sin embargo, el
que relata los pormenores del establecimiento de los criterios
de selección y desecho de los animales que formaban parte
del programa de mejoramiento genético. Dichos criterios fueron
establecidos en colaboración con las pastoras y las artesanas
tzotziles, en un ejercicio metodológico que en su momento fue
novedoso e imaginativo, y que al paso del tiempo se convirtió en
el sello distintivo del programa.
La parte final del artículo se dedica a hacer una interesante
comparación de las características de producción de lana entre
animales del rebaño núcleo y las ovejas de las comunidades
indígenas, las que, incluso en aquellos momentos iniciales del
programa, ya denotaban el progreso que podía lograrse a través
de selección, y que al paso del tiempo permitieron generar ani-
males que producían más lana y de mejor calidad.

128
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Más y mejor lana en el borrego Chiapas.


Un proceso de investigación interactiva
con pastoras indígenas1
Raúl Perezgrovas, Marisela Peralta y Althea Parry*
Grupo Batsi Chij, Universidad Autónoma de Chiapas

Introducción

Los estudios realizados sobre la cría de ovinos en las regiones


montañosas de Chiapas han girado sobre dos ejes fundamenta-
les: 1) el conocimiento empírico, es decir, los sistemas tradicio-
nales de manejo diseñados por mujeres indígenas, las pastoras
tzotziles, y 2) el recurso genético: el borrego local que ahí se
encuentra.
El primer eje ha conjuntado algunas técnicas antropológicas
en el trabajo de campo con la óptica de la medicina veterinaria
y la producción animal; ello representa el caminar desde la vi-
sión un tanto reducida de la zootecnia hasta la unión de dos
ciencias (veterinaria y antropología) en una sola disciplina: la
etnoveterinaria. Esta combinación de enfoques se ha visto muy
favorecida por el uso de las técnicas y los métodos del diagnós-
tico participativo rural.
Del segundo eje se desprenden numerosos trabajos relacio-
nados con la caracterización del ovino que ahora se denomina
“borrego Chiapas”. Este ovino puede ser considerado como un
“landrace” según los términos de formación racial expuestos
por Sponenberg (1994), porque constituye una población ani-
mal que tiende a ser única debido al efecto de los individuos
fundadores, el medio ambiente y el aislamiento geográfico en
que ha evolucionado. Las descripciones del borrego Chiapas
han culminado en el diseño y la implementación inicial de un

1 Resultados parciales del proyecto A92201/1128, apoyado por el CONACyT.


*Cátedra Patrimonial de Excelencia, nivel II, CONACyT.

129
Raúl Perezgrovas Garza

programa de mejoramiento genético por selección utilizando un


esquema de núcleo abierto.
En nuestro caso de estudio, que se relaciona con la cría de
ovejas que llevan a cabo grupos marginados que habitan en
las regiones montañosas de Chiapas, el enfoque etnoveterina-
rio y las metodologías participativas han derivado en un nuevo
modo de colaboración académica (Peralta y Cols., 1994), aquí
denominado “Investigación interactiva”, en que las pastoras y
las artesanas indígenas realizan un trabajo directo como inves-
tigadoras en el programa de mejoramiento genético del borrego
Chiapas.
Este concepto de investigación interactiva surgió como re-
sultado de la natural evolución del programa a partir del uso
de técnicas participativas. Sin embargo, las mujeres indígenas
no acuden regularmente a nuestra granja experimental para
colaborar en el diagnóstico de su realidad en cuanto a cría de
ovejas, sino para desarrollar en forma conjunta con los técni-
cos algunos aspectos específicos del programa de mejoramiento
genético. Al ser co-responsables de los ejercicios de calificación
de animales, ellas están aportando no sólo su centenaria expe-
riencia en ovinocultura transmitida en forma oral de generación
en generación, sino también están incorporando en el proyecto
su propia visión, sus expectativas como beneficiarias finales del
mismo, en fin, sus heredadas percepciones como pastoras y ar-
tesanas.
Al amparo de esta nueva forma de colaboración académica,
mujeres indígenas y técnicos en ovinocultura hemos estableci-
do en forma conjunta los criterios de selección y de desecho que
se están utilizando como base del programa de mejoramiento
genético, y que se aplican en forma rutinaria dentro del rebaño
núcleo.
En la actualidad se trabaja para establecer la corresponden-
cia que existe entre los criterios subjetivos propuestos por las
mujeres indígenas con los parámetros cuantificables de pro-
ducción de lana que permitan identificar de manera objetiva
a los animales superiores dentro del rebaño núcleo. Una vez
que se identifiquen los progenitores de calidad superior, serán
incorporados a un programa de multiplicación para aumentar
la frecuencia de estos genes dentro del hato.

130
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Este artículo es una síntesis de las técnicas y los métodos a


los que se ha recurrido a lo largo de esta singular colaboración
académica, en este proceso de investigación interactiva que se
desarrolla para la búsqueda de criterios de selección y desecho
de ovinos, para obtener, al paso del tiempo, más lana y vellones
de mejor calidad. De igual manera se hace una relatoría de los
avances a los que el programa ha llegado en el mejoramiento
de la producción de lana en el borrego Chiapas, con miras al
establecimiento de la correlación que existe entre los criterios
subjetivos que evalúan la calidad del vellón y los parámetros
objetivos que permitirían cuantificarla.

Marco teórico

Para comprender cabalmente el ámbito en que se desarrolla


este trabajo, se presenta aquí una definición somera de tres
conceptos teóricos que le dan fundamento: la etnoveterinaria, la
investigación participativa y la selección por medio de núcleos
abiertos.
De muy reciente cuño (McCorkle, 1986), el término “etnove-
terinaria” define a una nueva disciplina científica que consiste
en la investigación sistemática y la aplicación práctica del cono-
cimiento popular en materia de producción animal. Si bien por
haberse originado en la etnomedicina veterinaria esta disciplina
científica estuvo más enfocada a los aspectos de salud del gana-
do, existe una tendencia moderna a abarcar otros componentes
de la actividad pecuaria, incluyendo el manejo, la reproducción,
la alimentación, la genética. El enfoque de la etnoveterinaria
es sin duda multidisciplinario, requiriendo el aporte de los di-
ferentes especialistas tanto de las ciencias sociales (antropólo-
gos, etnólogos, economistas, lingüistas) como de la medicina
veterinaria (zootecnistas, parasitólogos, nutriólogos) (McCorkle,
1989). Ello implica que la etnoveterinaria se desenvuelve en la
estructura holística y comparativa de los sistemas de produc-
ción animal.
Por otro lado, en términos formales la investigación partici-
pativa describe una creciente familia de enfoques y métodos que
permiten a la gente de una comunidad compartir, engrandecer
y analizar los conocimientos que posee acerca de su vida y su

131
Raúl Perezgrovas Garza

condición, así como planear y actuar en consecuencia (Cham-


berts, 1992). Con un devenir histórico también reciente, las di-
ferentes herramientas metodológicas de la investigación parti-
cipativa detentan un fundamento filosófico característico: hay
que propiciar y estimular la concientización comunitaria, con el
papel del investigador como catalizador, de manera que la gente
del campo “tome la batuta” y realice la investigación, el análisis
y el aprendizaje.
En cuanto al concepto del mejoramiento genético por se-
lección en núcleos abiertos, el fundamento teórico implica la
posibilidad de que en la población élite (rebaño núcleo) exista
un influjo de genes provenientes de la población base (reba-
ños de comunidades). La base para constituir un núcleo es la
existencia de variación dentro de las poblaciones animales; de
este modo, los animales seleccionados a partir de cualquier po-
blación constituyen un núcleo élite pues se supone que son
los mejores dentro de los criterios previamente especificados.
El análisis del rendimiento productivo de este núcleo permite
evaluar los posibles resultados y consecuencias del programa
de mejoramiento antes de dispersar tales genes en la población
base (López, 1984). Una de las ventajas del núcleo abierto es
que se reduce la tasa de consanguinidad y se puede aumentar
la presión de selección.

I. Criterios de selección

Metodología

Para formar un grupo de ovinos que funcione como núcleo éli-


te se estableció un proyecto de adquisición de borregos dentro
de rebaños en las 2 regiones montañosas de Chiapas (Altos y
Sierra), las cuales se caracterizan por tener la mayor densidad
ovina en el estado. A diferencia de la región campesina de la Sie-
rra, la de Los Altos está habitada por grupos indígenas de origen
Maya, con una cultura, lengua y vestimenta propias.
En los tzotziles de Los Altos de Chiapas la ovinocultura es
una actividad exclusivamente femenina y que manifiesta aspec-
tos muy singulares. Debido a que entre las pastoras existe un
arraigado sentimiento de respeto casi religioso hacia sus ovejas

132
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

con alma, la compra de estos animales debe hacerse siguiendo


un ritual que impide tocar o acercarse a los animales (por el
peligro del “mal de ojo”) o hacer el trato en voz tan alta que los
animales puedan oirla (podrán enfermar de “tristeza”). Además,
siempre se da una especie de “regateo” entre un comprador in-
teresado en la hembra más bonita o el mejor semental (muchas
veces el único) y una vendedora que ofrece un animal viejo o
enfermo.
Habiendo detectado que la urgencia económica es de hecho
el principal factor que induce a una pastora indígena a vender
alguna de las almas de su rebaño, la única forma de conseguir
borregos de características superiores ha sido el ofrecer sumas
considerables, hasta 3 y 4 veces su valor monetario. Esto oca-
sionó que la formación del núcleo élite haya tomado más tiempo
del estimado.
Hechas las consideraciones anteriores, los criterios básicos
de adquisición de animales en las comunidades debieron ser
prácticos, sencillos y objetivos (Perezgrovas y Cols., 1992):

1. Aspecto físico definido dentro de los tres fenotipos princi-


pales: blanco, negro y café, cuyas características se han
descrito con anterioridad (Sarmiento y Perezgrovas, 1990).
2. Edad estimada entre 2 y 4 años.
3. Antecedentes reproductivos confirmados.
4. Buen estado de salud.

Después de trasladar a los animales a nuestra granja expe-


rimental en Teopisca, al interior del programa de mejoramiento
se pusieron en práctica un conjunto de criterios de selección
más objetivos:

• Peso corporal dentro de los estándares especificados para


el borrego Chiapas (Perezgrovas y Pedraza, 1984).
• Producción de lana por arriba de la media del rebaño,
considerando el peso del vellón sucio en trasquilas se-
mestrales y la longitud de la mecha.
• Producción de leche en lactancias de 90 días (Perezgrovas
y Cols. 1992).

133
Raúl Perezgrovas Garza

Más adelante se incorporaron criterios cualitativos fijados


por quienes en esta región montañosa son las personas más
expertas en la cría de rebaños: las pastoras y las artesanas in-
dígenas, las mujeres tzotziles de Los Altos.
Por medio de algunas técnicas del diagnóstico participativo2
se realizaron en nuestra granja experimental varios ejercicios
con pastoras indígenas, para aprender de ellas sus propios cri-
terios de selección. Además de calificar por su calidad de ve-
llón a todos los animales que formaban el rebaño núcleo, las
mujeres participaron en diversas sesiones de ordenamiento de
preferencias, y a través de matrices establecieron cuáles eran y
qué importancia relativa tenían los criterios con que habían cla-
sificado previamente a los borregos (Perezgrovas y Cols., 1994).

Resultados

Los criterios establecidos por las mujeres indígenas tienen un


carácter subjetivo y, sin embargo, deben ser el fundamento téc-
nico de nuestro intento conjunto por obtener más y mejor lana,
debido a que son el producto de años de experiencia en el ma-
nejo de sus animales y el conocimiento empírico que ha tras-
cendido innumerables generaciones. Como expertas pastoras y
tejedoras, las mujeres tzotziles manifestaron una marcada incli-
nación para establecer la calidad de los animales dependiendo
de diversas características del vellón y de la fibra de lana, según
se enlistan enseguida:

• Tamaño y cantidad de las fibras largas-gruesas3


• Tamaño y cantidad de fibras cortas-finas

2 Para efectos de este trabajo entendemos la investigación participativa como


el proceso mediante el cual son los propios campesinos e indígenas quienes
definen su problemática agropecuaria y se convierten en diseñadores y ac-
tores de sus estrategias de desarrollo.
3 El vellón del borrego Chiapas presenta una doble capa característica de
las razas ovinas primitivas; la capa externa está constituida por fibras
largas-gruesas y la interna por fibras cortas-finas; tiene además otro tipo
de fibras corta-gruesas (“espinas”) que corresponden al kemp y que son
indeseables (Peralta y Cols., 1994). Dicha combinación de fibras confiere
a este vellón su facilidad para ser transformado manualmente en hilo y en
preñadas tejidas.

134
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

• Proporción de los dos tipos anteriores


• Presencia o cantidad de fibras corta-gruesas (espinas)
• Lana que ya se le pasó el tiempo de corte
• Lana que le falta crecimiento
• Color y limpieza de la lana.

De acuerdo con estos criterios, las mujeres indígenas consi-


deran que un borrego tiene buena calidad de vellón cuando, a
los 6 meses de la última trasquila, éste presenta una capa ex-
terna de más de 12 cm, igual proporción de fibras de las capas
externa e interna, y ausencia o poca cantidad de “espinas”.
En su momento, estos criterios subjetivos de clasificación
sirvieron para identificar a los mejores animales dentro del re-
baño núcleo y para realizar una primera selección, encontrán-
dose un 53 % de hembras con buena producción de lana y que
podían ser consideradas como progenitoras con potencial para
heredar dicha característica a su descendencia; en el caso de
los sementales, un 45 % se ubicó en dicha categoría (Perezgro-
vas y Cols., 1994).

II. Criterios de desecho

Metodología

Una vez concluida esta fase de la investigación, se pensó ne-


cesario completar el panorama de los criterios subjetivos que
emplean las pastoras y las artesanas indígenas para clasificar
a sus ovejas. En este contexto se requería conocer cuáles eran
y qué importancia relativa tenían los criterios de desecho al in-
terior de los rebaños mantenidos bajo condiciones tradicionales
de manejo en comunidades indígenas.
Utilizando una metodología similar al caso de los criterios
selectivos, con base en ejercicios de calificación de todos los
animales del rebaño núcleo se identificaron aquellos de más
mala calidad del vellón y se hizo un registro de los parámetros
subjetivos que utilizaron las pastoras y las artesanas; con ma-
trices de ordenamiento de preferencias, las mujeres indicaron la
importancia relativa de los mismos.

135
Raúl Perezgrovas Garza

El programa de adquisición de animales en las comunidades


ya había dejado claro que existían algunos criterios que eran
considerados por las pastoras al momento de estar vendiendo
un animal del rebaño; entre estos destacaron los siguientes:

o Sexo del animal


o Edad del borrego
o Temperamento
o Calidad de la lana.

Pudimos observar que estos criterios están asociados a


la venta de los machos del rebaño, enteros o castrados, lo que
se explica fácilmente por la marcada tendencia que existe entre
las pastoras para conservar a todas las hembras y mantener
un reducido número de sementales (Peralta y Cols., 1994). El
análisis etnoveterinario de este conocimiento empírico de las
mujeres demuestra que ellas realizan continuamente las prácti-
cas de manejo que en zootecnia se conocen como “mejoramiento
genético por selección”.

Resultados

Dado que los ejercicios de investigación participativa se llevaron


a cabo en el lugar donde se encuentra el rebaño núcleo, se pre-
senta una situación interesante, pues las mujeres no estaban
ahí para “vender” alguno de sus propios animales, sino para
identificar a los peores de entre los nuestros y a compartir su
experiencia en aspectos del desecho de borregos. De este modo
se pudo establecer un listado de sus criterios de desecho sin
que estuvieran asociados algunos factores emocionales deriva-
dos de la estrecha relación de las mujeres con sus ovejas, y que
se hacen evidentes cuando ellas tienen que vender alguna de las
almas de sus propio rebaño.
Los criterios subjetivos establecidos por las mujeres son los
siguientes, en orden de importancia:

a. Animales viejos
b. Temperamento agresivo
c. Hembras que no amamantan al cordero

136
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

d. Mala calidad de la lana


e. Hembras que no dan crías
f. Presencia de “espina” en el vellón
g. Animales castrados
h. Animales que dan lana corta
i. Por una necesidad económica.

Resulta interesante observar cómo en este caso en que las


mujeres no estaban “haciendo trato” sobre uno de sus borre-
gos, la necesidad económica ―el primer factor a considerar en
tal caso― aparece en último lugar de la lista. En cuanto a los
criterios asociados a la calidad de la lana, aparecen en un lugar
intermedio en la relación, sólo mencionándose en forma espe-
cífica la presencia de “espinas” y la lana corta, criterios que
tienen que ver directamente con el proceso textil manual que
transforma los vellones de doble capa del borrego Chiapas en
las tradicionales prendas de vestir de los tzotziles.
La diversidad de los criterios de desecho manifestados por las
mujeres indígenas indica la riqueza de su conocimiento empí-
rico, pues pueden apreciarse factores que con facilidad pueden
traspolarse a la zootecnia como son la edad avanzada o la inha-
bilidad reproductiva de los animales, pero también se recono-
cen aspectos más subjetivos como el temperamento agresivo en
los machos, que no es muy apreciado por las pastoras tzotziles,
acostumbradas a tratar a su ovejas en forma individual y afec-
tuosa.

Avances en el programa de mejoramiento

El programa de mejoramiento del borrego Chiapas por selección


en núcleo abierto tiene en desarrollo apenas un corto periodo
de tiempo (1992-1995), y tuvo un inicio lento debido a la difi-
cultad ya expuesta para adquirir borregos escogidos dentro de
los rebaños de las comunidades indígenas. De hecho, todavía
no puede hablarse de haber completado el ciclo de los núcleos
abiertos, pues aunque se siguen incorporando al rebaño núcleo
animales escogidos en las comunidades, aún no se han rein-
troducido en ellas a progenitores seleccionados, lo cual deberá
suceder en el corto plazo.

137
Raúl Perezgrovas Garza

Sin embargo, durante este tiempo se ha logrado un avance


importante no sólo en las cuestiones técnicas de la producción
de lana, sino en el propio concepto de la investigación, pues se
han ido cambiando los esquemas académicos occidentales, de
arriba hacia abajo e impositivos, por otros más abiertos, hori-
zontales e interactivos. Ello constituye desde hace algún tiempo
nuestra filosofía de trabajo.
No puede decirse que el programa de mejoramiento que se
está llevando a cabo se ajuste ahora a los lineamientos de la
investigación participativa, puesto que se ha superado etapa
de “diagnóstico” o “apreciación” tan propia de dicha metodo-
logía. Del mismo modo hay que entender que la fase en que se
encuentra dicho programa no necesita ya del enfoque etnove-
terinario, el cual fue más bien el que le dio origen, analizando
desde el punto de vista zootécnico el conocimiento empírico en
materia de selección y desecho de animales dentro de los reaños
de las comunidades.
En la actualidad, las pastoras y las artesanas indígenas par-
ticipan directamente y en forma programada como colaborado-
ras académicas, como investigadoras, realizando en forma con-
junta con los técnicos una evaluación semestral de la calidad
del vellón en los animales que forman el rebaño núcleo. Debido
a que el trabajo no se hace en las comunidades ni se califican
animales de las mujeres, sino que se hace en nuestra granja
experimental y con los borregos del rebaño núcleo, no puede
hablarse meramente de investigación participativa. Las mujeres
indígenas ya no están generando una apreciación de su reali-
dad agropecuaria para actuar en consecuencia, ni los técnicos
asumimos el papel de “catalizadores” del proceso.
En este momento las pastoras y las artesanas indígenas cola-
boran directamente en el desarrollo y la ejecución de un progra-
ma técnico de mejoramiento genético que, en el mediano plazo,
les proveerá a ellas mismas de progenitores seleccionados. Ellas
están incorporando durante el trabajo su propia visión de lo que
significa la cría de ovejas, no sólo en términos económicos o de
estrategias de sobrevivencia, no únicamente sus expectativas
como beneficiarias finales del programa, sino también en térmi-
nos culturales y religiosos, respetando y haciendo respetar los
sentimientos de las almas ovinas. De este modo, las pastoras y

138
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

las artesanas tzotziles se convierten en investigadoras interacti-


vas, al tiempo que nosotros vamos reforzando una nueva forma
de hacer investigación, una nueva filosofía.
Como producto de esta colaboración se está procurando es-
tablecer criterios de mejoramiento animal basados en paráme-
tros objetivos, cuantificables y susceptibles de monitoreo. Al
efecto, ya se ha establecido una escala para evaluar la calidad
del vellón en forma numérica y para realizar su procesamiento
estadístico. La producción de lana sucia por trasquila semestral
y las características de la fibra (longitud, finura, medulación)
son algunos de los parámetros que determinan la cantidad.
El avance logrado en el programa de mejoramiento orientado
a obtener más y mejor lana a partir de esta singular colabora-
ción académica, puede observarse al comparar el desempeño
de los animales que fueron adquiridos en comunidad para for-
mar el rebaño núcleo contra aquellos que ya son producto de
los cruzamientos controlados en nuestra granja experimental
(Parry y Cols., 1995).
En el Cuadro 1 se presentan los datos sobre la calidad del ve-
llón4 y la producción semestral de lana sucia en borregos Chia-
pas y de los tres fenotipos, adquiridos en comunidad y nacidos
en la granja experimental.
En el periodo estudiado, todos los animales que conforman
el rebaño núcleo de la granja experimental han mejorado en un
25 % la calidad de su vellón, como producto del proceso conti-
nuo de selección y desecho realizado entre mujeres indígenas y
técnicos; de igual manera se puede apreciar un incremento de
14 % en la cantidad de lana producida por el rebaño. Estos in-
crementos pueden considerarse como una respuesta esperada,
debido a la alta repetibilidad y heredabilidad de las caracterís-
ticas asociadas a lo largo de la fibra (Lasley, 1978) y al peso del
vellón sucio (Castro y Cols., 1995).

4 La calidad se estimó utilizando una escala subjetiva de 1 (mala) al 3 (buena),


y cada animal recibió por lo menos 10 evaluaciones de pastoras, artesanas
y técnicos (Cfr. Parry y cols., 1995).

139
Raúl Perezgrovas Garza

Cuadro 1. Avances en la calidad del vellón y en la producción (g/


trasquila semestral) de lana en el borrego Chiapas (1992-1994).

Fenotipo Comunidad Granja


Blanco Calidad 2.5 ± 0.5 2.9 ± 0.2**
Producción 605 621

Negro Calidad 2.3 ± 0.5 2.8 ± 0.3**


Producción 460 580*

Café Calidad 1.6 ± 0.7 2.3 ± 0.6**


Producción 486 564
Todo el rebaño Calidad 2.2 ± 0.6 2.7 ± 0.4**
Producción 511 581*
*P<0.02 **P<0.01

En uno de nuestros estudios previos, Parry y Cols. (1994)


reportaron que la longitud de la fibra y la proporción de fibras
gruesas y finas, así como las características histológicas del fo-
lículo lanar varían significativamente entre calidades de vellón y
entre grupos fenotípicos. En este sentido, por ahora nos encon-
tramos en el proceso de establecer cuáles parámetros objetivos
de la producción de lana pueden correlacionarse con los crite-
rios subjetivos que utilizan las mujeres indígenas:
Entre los criterios objetivos que se están evaluando se en-
cuentran los siguientes:

• Crecimiento de la fibra de lana (g/cm²/día)


• Longitud (mm/trasquila)
• Diámetro o finura (micrómetros)
• Porcentajes de medulación
• Porcentaje de “espinas” o fibras kemp
• Proporción de fibras gruesas y finas.

Todos estos factores están siendo estudiados en el marco de


un amplio proyecto sobre los efectos de la estacionalidad sobre
la producción de lana y las características de la fibra en el bo-
rrego Chiapas.

140
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Conclusiones

A lo largo de los últimos años, el programa de mejoramiento


del borrego Chiapas ha estado evolucionando en sus marcos
teóricos y metodológicos. En sus inicios tenía una estructura
unidisciplinaria a partir de la zootecnia, y fue complementándo-
se con los aportes de las ciencias sociales y agronómicas, hasta
llegar a concebir la cría de ovinos en las comunidades indígenas
como un complejo sistema de producción del que dependen las
familias para su subsistencia.
Al incorporar el conocimiento empírico de las mujeres indí-
genas se abrió para nosotros el nuevo campo de la etnoveteri-
naria, lo que dio como resultado la comprensión holística de la
ovinocultura indígena; este es un concepto mucho más amplio
que incluye además la reconstrucción histórica de esta activi-
dad, así como las condicionantes religiosas, socioeconómicas y
culturales.
Hay que recordar que ente los indígenas de Los Altos no se
consume la carne de borrego, pues su religión lo prohíbe, mien-
tras que la vestimenta tradicional se elabora manualmente con
la lana de estas ovejas. Por ello, las alternativas planteadas
para incrementar el nivel de vida de las poblaciones margi-
nadas de las montañas de Chiapas, cuya economía recibe un
aporte muy importante de la cría de borregos, se diseñaron en
torno al mejoramiento del borrego local en sus aspectos de pro-
ducción de lana.
Para incidir en los estándares productivos de este particular
borrego, se consideró conveniente adoptar y adaptar el esquema
de mejoramiento genético por selección en núcleos abiertos, por
lo que se continúa formando y depurando un rebaño núcleo en
nuestra granja experimental. Los criterios puramente zootécni-
cos con que inició el programa de mejoramiento se vieron enri-
quecidos con la experiencia de las propias pastoras y artesanas
indígenas; por medio de diferentes técnicas de la investigación
participativa, fueron ellas quienes establecieron los criterios
bajo los cuales debería conducirse la selección y el desecho del
rebaño núcleo.
Terminada esa fase de diagnóstico, las mujeres indígenas con-
tinúan participando regularmente en el proceso de calificación

141
Raúl Perezgrovas Garza

de los animales del rebaño núcleo, aportando los elementos de la


conceptualización histórica, cultural y socioeconómica de la pro-
ducción ovina, convirtiéndose así en investigadoras interactivas,
en colaboradoras académicas de este programa de mejoramiento
genético, del cual son ellas, como pastoras y artesanas, las be-
neficiarias finales.
Se tiene en mente iniciar la siguiente fase de esta colabora-
ción académica pues, cumpliendo con los postulados de la in-
vestigación participativa, son las propias mujeres quienes van
a diseñar las estrategias de desarrollo y de extensionismo del
que puede ser un importante programa de fomento ovino en las
regiones montañosas de Chiapas.
Cumpliendo con el ciclo de los núcleos abiertos de selección,
en el futuro próximo habrá animales que hayan probado ser su-
periores en sus características de producción de lana (calidad y
cantidad) y con potencial para transmitirlas a su descendencia.
Los ejercicios con las pastoras y las artesanas indígenas debe-
rán resultar en estrategias de venta, préstamo, trueque, etc.,
de borregos Chiapas del núcleo élite que vayan de regreso a la
población base, es decir, a los rebaños de las comunidades.
La participación de las mujeres en esta fase de diseño resulta
vital, debido a que su propuesta de lo que deberán ser las es-
trategias, métodos y tácticas para reintroducir animales en sus
rebaños, estará basada en su propia visión, en su cultura y len-
guaje, en sus expectativas como beneficiarias potenciales, y en
su concepto de lo que debe ser el extensionismo y el desarrollo.

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

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Raúl Perezgrovas Garza

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144
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Programa de investigación sobre mejoramiento genético del ga-


nado lanar de las montañas de Chiapas. Grupo Batsi Chij. Do-
cumento interno. Instituto de Estudios Indígenas, Universidad
Autónoma de Chiapas. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Este es un resumen de avances del proyecto que diera lugar a


uno de los programas de investigación más duraderos y mejor
consolidados dentro de la Universidad Autónoma de Chiapas,
el mejoramiento genético de la raza local de ganado lanar a tra-
vés de selección. Su importancia deriva de una amplia gama de
factores: fue el primero en considerar el conocimiento tradicio-
nal de las pastoras tzotziles como fundamento técnico de mejora
animal, fue también el primero en dar a una raza local ―en ese
momento aún no reconocida como tal― el valor genético que tradi-
cionalmente se negaba a los animales ‘criollos’.
Adicionalmente, a lo largo de su historia, este programa logró
integrar a varias instancias académicas y de servicio que per-
mitieron sumar esfuerzos y recursos, entre ellas la Universidad
Autónoma de Chiapas, que dio las facilidades para realizar una
investigación pionera, no convencional, y cuya naturaleza re-
sultaba extraña para los científicos de la zootecnia; la entonces
Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos del gobierno
federal, que otorgó en comodato algunas instalaciones y áreas
de pastoreo que eran indispensables para el desarrollo de las
actividades de investigación; el Departamento de Genética de
la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universi-
dad Nacional Autónoma de México, que diseñó y dio seguimien-
to por varios años al esquema de selección en núcleo abierto;
el Departamento de Fibras Animales de AgResearch, instancia
del gobierno neozelandés que ayudó a adecuar las técnicas de
laboratorio con las cuales se evaluaba sistemáticamente a los
animales del rebaño núcleo.
Igualmente importantes fueron las contribuciones del Go-
bierno del Estado de Chiapas, a través de sus instancias de
desarrollo rural y de economía, que aportaron algunos de los

145
Raúl Perezgrovas Garza

primeros animales dentro del núcleo de selección, y más tarde,


al empezarse a obtener los resultados esperados, para adquirir
el pie de cría que se producía dentro del programa para realizar
proyectos de extensionismo pecuario en comunidades indígenas.
Finalmente, este programa de investigación no hubiera sido
posible sin la participación de una cantidad considerable de pas-
toras y artesanas tzotziles, que compartieron su saber ancestral
sobre la calidad de la lana en sus apreciadas ovejas y que en
distintos momentos se encargaron de evaluar directamente la
calidad del vellón de los animales del rebaño núcleo; su colabo-
ración fue decisiva para lograr los objetivos del programa, pues
se convirtieron en investigadoras empíricas, en una modalidad
metodológica que en un principio fuera menospreciada en Méxi-
co por su carácter inter-étnico y que en cambio recibió el recono-
cimiento de las instancias de investigación internacionales, que
valoraban la utilización del conocimiento tradicional como base
de las estrategias de desarrollo en el medio rural e indígena.
El presente apartado hace una síntesis de dicho programa de
investigación; el documento original fue utilizado para mostrar
de manera resumida los antecedentes y la metodología emplea-
da, así como algunos de los avances en materia de mejoramien-
to genético del ganado lanar de Chiapas, y permite tener una
visión panorámica y retrospectiva de ese esfuerzo académico de
largo aliento.
A pesar de su brevedad, este artículo permite apreciar la
gran cantidad de bibliografía que se estaba generando a partir
del programa de investigación; este fue uno de los factores que
sirvieron para que eventualmente se lograra la inclusión del bo-
rrego Chiapas dentro del catálogo de razas locales que maneja
la Organización de las Naciones Unidas, el DAD-IS de la FAO.

146
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Mejoramiento genético del borrego Chiapas


por selección en núcleo abierto

Antecedentes

Ante la falta de objetividad y carencia de impacto de las alter-


nativas oficiales para mejorar la producción ovina en la región
central montañosa de Chiapas por medio de la introducción de
razas especializadas en la producción de lana corta y fina, el
entonces Centro de Estudios Indígenas de la UNACH planteó en
1991 una aproximación distinta basada en el mejoramiento del
ganado lanar que se cría desde hace varios siglos en las comu-
nidades indígenas de Los Altos.
Este enfoque tuvo sustento en una serie de estudios del ovino
local, que ahora se reconoce como “borrego Chiapas”, los cuales
establecieron las características zootécnicas de esta raza, tanto
en sus aspectos productivos como sanitarios y reproductivos.
Por su parte, la caracterización zootécnica sirvió de conducto
para documentar la estrecha relación que existe entre el ganado
lanar y la cultura, la economía, y las relaciones sociales de los
grupos indígenas tzotziles, para quienes las ovejas forman parte
de la cosmovisión y las tradiciones.
La alternativa propuesta por el ahora Instituto de Estudios
Indígenas de la UNACH para incidir en la problemática de la
ovinocultura en las montañas de Chiapas, fue la de lograr el
mejoramiento genético del ovino local por medio de selección,
para generar animales de mejor producción de lana y mayor
calidad del vellón. El programa tuvo una primera fase de 1991
a 1995, cuando se formó el rebaño núcleo a partir de animales
adquiridos directamente en comunidades indígenas de Los Al-
tos y se fijaron los primeros indicadores de producción de lana
(Parry et al., 1995; Perezgrovas et al., 1995).
Entre 1996 y 1999 (fase II) se realizó una modificación
sustancial en la metodología del programa para incluir la
evaluación de la calidad del vellón dentro de los parámetros

147
Raúl Perezgrovas Garza

de selección, y se estandarizaron diferentes técnicas para


dar precisión y especificidad a la selección de animales den-
tro del rebaño núcleo. Como una innovación metodológica,
la evaluación de la calidad del vellón quedó a cargo de las
expertas locales, las pastoras y las artesanas tzotziles (Pe-
rezgrovas et al., 1996), y en forma paralela se desarrollaron
proyectos de investigación para correlacionar la evaluación
subjetiva que hacen las mujeres con una serie de variables
objetivas de producción y calidad de lana (Perezgrovas, 1998;
Perezgrovas, 1999).
En la actualidad se lleva a cabo la fase III del programa de
mejoramiento genético del borrego Chiapas, del que ya se co-
noce su composición genética a mayor detalle (Perezgrovas et
al., 1998; Parry et al., 2000), y se están probando herramientas
experimentales para acelerarlo y darle precisión, en la forma de
índices de selección que integran el conocimiento empírico de
las mujeres tzotziles con parámetros objetivos (Perezgrovas y
Castro, 2000).
El programa de mejoramiento genético del borrego Chiapas
es inter-institucional dada la participación directa de la Secre-
taría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGARPA)
del gobierno federal y de la Universidad Nacional Autónoma de
México, a través del Departamento de Genética de la Facultad
de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Desde su inicio, ha tenido
su sede en el Centro Ovino Teopisca de la UNACH-SAGARPA, en
el municipio del mismo nombre.
El programa de mejoramiento genético se diseñó en 1991
para llevarse a cabo en el largo plazo, y en la actualidad se en-
cuentra en las fases finales de la investigación, lo que significa
que ya se están produciendo sementales mejorados y probados
que se pueden usar como progenitores en los rebaños de las
comunidades indígenas.

Objetivos

El programa de mejoramiento genético del borrego Chiapas es


el marco global de distintos proyectos de investigación y proto-
colos experimentales que tienen como objetivo general el incidir
de manera positiva en los niveles de bienestar de las familias

148
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

tzotziles, las que han establecido importantes estrategias de


subsistencia derivadas de la cría de ganado lanar y del uso y la
transformación de subproductos de esa actividad pecuaria.
El objetivo específico del programa es generar animales que
produzcan más lana y de mejor calidad, dentro del contexto
cultural de los tzotziles y con base en los estándares locales de
calidad del vellón. Estos animales servirán como pie de cría en
las comunidades indígenas de Los Altos.
En la actualidad se están produciendo sementales con la
capacidad para transmitir a su descendencia el material gené-
tico responsable de producir una mayor cantidad de lana y una
mayor calidad del vellón. Una vez que el rebaño núcleo tenga
suficientes animales se procederá a desechar aquellas hembras
que estén por debajo de los estándares productivos estableci-
dos al interior del programa, al tiempo que se podrá poner gru-
pos de hembras a disposición de las pastoras indígenas.

Metodología

El esquema de selección en núcleo abierto que utiliza el progra-


ma de mejoramiento genético garantiza un adecuado flujo de
genes desde y hacia los rebaños de las comunidades indígenas,
lo que redunda en bajos índices de consanguinidad. Dicho es-
quema genético implica, en términos prácticos, la adquisición
regular de animales criados bajo sistemas tradicionales de ma-
nejo en las comunidades indígenas y su introducción al rebaño
núcleo.
El rebaño núcleo se ubica en el Centro Ovino Teopisca, donde
los animales son evaluados por la cantidad de lana que produ-
cen y por la calidad de su vellón. Una vez seleccionados los re-
productores que utiliza el programa, el resto de los sementales
se destina a programas de asistencia técnica y fomento ovino
con el objeto de introducir sus genes superiores en los rebaños
de las comunidades beneficiadas.
Para cumplir con los requerimientos del esquema de se-
lección, los animales que no reúnen las características pre-es-
tablecidas de producción y calidad de lana son retirados del
rebaño núcleo y se comercializan directamente para el abasto
en los centros urbanos.

149
Raúl Perezgrovas Garza

Manejo del rebaño núcleo

El rebaño se mantiene en las instalaciones del Centro Ovino


Teopisca, que constan de un aprisco rústico con áreas techadas
para que los animales pernocten, así como con patios de asolea-
dero con comederos y bebederos.
El régimen alimenticio tiene un carácter netamente estacio-
nal. Durante la época de sequía (Diciembre-Mayo), todos los
animales del programa están sometidos a pastoreo extensivo
en potreros cercados cubiertos con 21 especies de gramas y
leguminosas nativas. A lo largo de la época de lluvias (Junio-No-
viembre) los animales reciben un suplemento de rastrojo de
maíz molido. A los borregos se les proporciona sal mineralizada
cada semana.
El manejo reproductivo está diseñado para mantener un bajo
nivel de consanguinidad, para lo cual se cambian los sementa-
les después de dos temporadas consecutivas de empadre. A par-
tir del 15 de Abril se realiza una vigorización previa al empadre
(flushing) para incrementar la fertilidad del rebaño; la estrategia
incluye el acceso a praderas nativas sometidas a irrigación arti-
ficial, y a un suplemento de concentrado comercial con 15 % de
proteína. El empadre es controlado para tener una duración de
8 a 10 semanas (15 de Mayo a 30 de Julio). Se establecen tres
lotes de empadre por cada uno de los tres fenotipos del borre-
go Chiapas incluidos en el programa de mejoramiento genético:
blanco, café y negro.
La parición está programada entre mediados de Octubre y
fines de Diciembre. Al nacimiento del cordero se registra su
peso, fenotipo y sexo, y se le identifica con un medallón atado
al cuello. Dentro de las primeras dos semanas de vida, los cor-
deros son identificados en forma permanente con un sistema de
muescas en las orejas, y también son descolados.
El manejo sanitario del rebaño incluye un programa men-
sual de desparasitación rotando productos comerciales de am-
plio espectro. Se realiza un baño antiparasitario externo una vez
concluida la trasquila de los animales. Dentro de las prácticas
de manejo rutinarias se incluye el pesaje mensual de todos los
animales.

150
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

El corte del vellón se realiza cada 6 meses, en Abril y Octu-


bre, utilizando trasquiladoras mecánicas a cargo de personal
especializado. El peso del vellón sucio se registra in situ.

Variables de producción y calidad de lana evaluadas

Al inicio del programa de mejoramiento genético se conside-


raba el peso del vellón sucio como el principal indicador para
realizar selección de los animales. Esto implica que se estarían
produciendo animales cada vez más pesados y de mayores re-
querimientos nutricionales, por lo que gradualmente se fueron
incluyendo variables más precisas de producción y calidad de
lana, independientes del peso corporal (Perezgrovas et al., 1997;
Castro et al., 1997).
Una característica del programa ha sido la participación di-
recta de las mujeres indígenas como colaboradoras académicas,
al ser ellas las encargadas de establecer los criterios de selec-
ción por calidad de lana y por tener a su cargo la evaluación
semestral de los animales.
El monitoreo del programa de mejoramiento genético se reali-
za con la asesoría de la Mtra. Hilda Castro Gámez, del Departa-
mento de Genética y Bioestadística de la Facultad de Medicina
Veterinaria y Zootecnia (UNAM), quien igualmente hace el moni-
toreo de la consanguinidad, del peso de los corderos ajustado al
destete, de la repetibilidad (Castro et al., 1995) y heredabilidad
(Castro et al., 2000; Castro et al., 2001) de las variables estu-
diadas, y del progreso global de la cantidad de lana y la calidad
del vellón (Perezgrovas y Castro, 2001).
Para el seguimiento y control del programa se han estable-
cido bases de datos ad hoc (Castro y Perezgrovas, 2001) que
incluyen los siguientes variables.

1) Peso Corporal. Se registra el peso de los animales al


momento de la trasquila.
2) Longitud de la mecha. Se hace el muestreo de una
mecha de lana en la parte media lateral del lado izquier-
do, y en el laboratorio se determina su longitud.
3) Calidad del vellón. Grupos de mujeres indígenas rea-
lizan la evaluación de la calidad de la lana un par de

151
Raúl Perezgrovas Garza

días antes de cada trasquila. Los criterios empíricos de


las mujeres se traducen in situ a una escala numérica
que va de 1 (pobre) a 4 (excelente), para efectos estadís-
ticos. Esta metodología ha sido validada científicamente
(Perezgrovas, 2001).
4) Peso del vellón sucio. Se registra el peso del vellón al
momento de la trasquila.
5) Crecimiento de lana por unidad de superficie. Cuatro
semanas después de la trasquila de toma una muestra
de lana recortando un área de 100 cm² en la parte me-
dia lateral del lado derecho. Las muestras se procesan
en el laboratorio hasta obtener lana limpia, seca y acon-
dicionada por 48 h a 22°C y 64 % de humedad relativa.
6) Rendimiento al desengrasado alcohólico. Las mues-
tras de lana se procesan en el laboratorio para estable-
cer la merma tras el remojo, enjuague y doble lavado
con alcohol isopropílico.
7) Proporción de fibras largas. Por conteo manual se de-
termina la composición de la mecha y las longitudes de
los diferentes tipos de fibras (Pérez et al., 1999).
8) Proporción de fibras cortas. También determinada
por conteo manual bajo lámpara de aumento.
9) Proporción de fibras kemp. Es un indicador de la as-
pereza que tendrán las prendas tejidas.
10) Histograma de distribución de frecuencia del diáme-
tro de las fibras. Es un indicador que sirve para compa-
rar poblaciones animales con base en la forma como se
agrupan las fibras por su grosor (Gutiérrez et al., 1999).

Las variables mencionadas se determinan en el Centro Ovino


Teopisca y en el Laboratorio de Calidad de Lana del Instituto de
Estudios Indígenas de la UNACH, donde se han estandarizado
las técnicas específicas a partir de los estudios de producción de
lana realizados en Nueva Zelandia y Australia.
Los protocolos experimentales se encaminan ahora hacia
el diseño y la validación de un índice de selección que permi-
ta hacer más preciso y eficiente el proceso de selección por
cantidad y calidad de lana dentro de las tres variedades feno-
típicas del borrego Chiapas.

152
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Actualmente se determinan las variables objetivas que es-


tén correlacionadas estadísticamente con los criterios empíricos
que utilizan las mujeres indígenas, a fin de que estos últimos
queden debidamente representados en los índices de selección.

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programa de mejoramiento genético del borrego Chiapas”.
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Autónoma de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Aunque este trabajo hace referencia a las metodologías etnove-


terinarias con que fue planeado el diseño experimental, en reali-
dad se trata de una investigación netamente etnozootécnica, en
la que se toma en cuenta el saber ancestral de las pastoras tzot-
ziles sobre calidad de lana y se emplea para realizar una vali-
dación técnica. En la época en que se realizó el estudio, el diseño
de metodologías inter-étnicas y participativas estaba en boga, y
existía al interior del grupo académico una preocupación cotidia-
na por evidenciar el valor intrínseco del conocimiento tradicional
de las mujeres indígenas en materia de selección y genética de
ganado lanar.
El resultado específico de esta investigación fue el aplicar
algunas técnicas entonces llamadas ‘de punta’, es decir, lo más
avanzado, para determinar la calidad de la fibra de lana, y lue-
go asociarlas con el capital humano de las pastoras de las mon-
tañas de Chiapas. En sí, se trataba de establecer los medios
científicos para validar lo que las pastoras tzotziles hacían des-
de tiempos inmemoriales, con el objetivo final de reconocer la
eficiencia de los métodos empíricos y darlo a conocer al mundo
académico, siempre tan escéptico para darle al saber popular el
valor que le corresponde como herramienta de trabajo para me-
jorar la calidad de los vellones. Este trabajo fue uno de los pri-
meros en mostrar evidencias cuantitativas sobre la ‘traducción’
del conocimiento empírico de las mujeres para su procesamiento
estadístico, lo que en su momento fue un acercamiento nove-
doso a la producción animal. Se notará que en el texto se hace
referencia a la investigación etnoveterinaria, cuando el enfoque
empleado era claramente etnozootécnico, lo que deja ver que la
definición de esta disciplina no se conocía a cabalidad.

157
Raúl Perezgrovas Garza

Destaca en este trabajo su carácter inter-institucional, al com-


binar las diferentes experiencias académicas de dos universida-
des mexicanas, una encargada del mejoramiento genético de la
calidad del vellón en el ganado lanar de Chiapas ―la UNACH―,
otra estableciendo los criterios de selección genética que mejor
se pueden aplicar para lograr esa meta ―la UNAM― y, finalmen-
te,la institución de investigación agropecuaria del gobierno de
Nueva Zelandia, para que entre los académicos de todas ellas
se lograra una importante empatía que sirviera para impulsar
las ideas novedosas que emanaban de la investigación que se
realizaba de manera horizontal con mujeres indígenas.
Los resultados de la interacción académica fueron muy impor-
tantes, pues por vez primera se pudo desglosar el conocimiento
empírico de las pastoras tzotziles para acomodarlo dentro de
las nociones científicas de la calidad de la fibra de lana basa-
das en técnicas de laboratorio muy precisas. Los avances que
significaron los resultados de esta investigación continuaron en
uso durante al menos quince años, aplicándolos en el progra-
ma de mejoramiento genético del ganado lanar de Chiapas que
empleaba un esquema de selección en núcleo abierto. Gracias
a estos esfuerzos, muchos sementales del borrego Chiapas fue-
ron reintroducidos a los rebaños de las comunidades indígenas
para mejorar la calidad de la fibra textil.

158
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Estudios etnoveterinarios entre pastoras


tzotziles como base del programa de
mejoramiento genético del borrego Chiapas
Raúl Perezgrovas Garza,* Hilda Castro Gámez,**
y Althea L. Lambert***

Abstract

Ethnoveterinary medicine has been prolific in studies about


animal health even though they imply a holistic analysis of tra-
ditional knowledge about animal production. In this work, the
case of Chiapanecan Tzotzil shepherdesses is presented. These
women, besides using ritual medicine based on herbs to cure
their animals, possess wide empirical knowledge which is use-
ful in other aspects of sheep rearing. This centenary experience
of the indigenous shepherdesses is being used to guide the stu-
dies on genetic improvement by selection of the Chiapas sheep:
the empirical parameters by which these Tzotzil women choose
their best animals are being used to establish objective criteria
for selection within the nucleus herd at the Autonomous Uni-
versity of Chiapas. In this way, the subjective evaluation carried
out by the Tzotzil shepherdesses as far as the length, usefulness
and softness of the fleece for the purposes of weaving, has been
used to establish in a quantitative way that the best-quality raw
material is the one which comes from fleece in conical staples
reaching 18 cm in 6 months, and which are made up of long,
thick fibers with a diameter range between 33 and 55 microns;
and short, thin fibers between 18 to 25 microns. The long fi-
ber:short fiber ratio should be 1:2. It has also been found that
the season and the phenotypic variety have a significant effect

* Instituto de Estudios Indígenas. Universidad Autónoma de Chiapas.


José Felipe Flores No. 14, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. México.
** Depto. de Genética. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNAM
*** New Zealand Pastoral Agriculture Research Institute, en Chiapas con
una Cátedra Patrimonial de Excelencia de CONACyT
E-mail: rgrovas@montebello.unach.mx

159
Raúl Perezgrovas Garza

on the parameters of wool production and growth in the Chia-


pas sheep; these show higher figures during the rainy season
(june-november), and the white variety shows higher productive
indexes.

Resumen

La disciplina etnoveterinaria ha sido prolífica en cuanto a estu-


dios dedicados a la salud animal, aun cuando en su concepción
implica el análisis holístico del conocimiento tradicional en ma-
teria de producción animal. En este trabajo se presenta el caso
de las pastoras tzotziles de Chiapas, quienes además de utilizar
medicina herbolaria y ritual para curar a sus ovejas, son posee-
doras de un amplio conocimiento empírico útil en otros aspec-
tos de la cría de ganado lanar. La experiencia centenaria de las
pastoras indígenas está sirviendo para orientar los estudios de
mejoramiento genético por selección del borrego Chiapas; los
parámetros empíricos por medio de los cuales las mujeres tzot-
ziles escogen a sus mejores animales, están siendo utilizados
para establecer criterios objetivos de selección al interior del
rebaño núcleo de la UNACH. Así, la evaluación subjetiva que
hacen las pastoras sobre la calidad de vellón en términos de
longitud de las mechas, utilidad para elaborar hilo de urdimbre
o de trama para el telar de cintura y suavidad del vellón, ha
servido para establecer en forma cuantitativa que la materia
prima de mejor calidad es aquella que proviene de los vellones
formados por mechones cónicos que alcanzan 18 cm en 6 me-
ses, con fibras largas-gruesas con un rango de diámetro de 33
a 55 micras y fibras cortas-delgadas de 18 a 25 micras, y con
una proporción de 1:2 entre las fibras largas: cortas. Se ha en-
contrado un efecto significativo de la estación y de la variedad
fenotípica sobre los parámetros de producción y crecimiento de
lana en el borrego Chiapas, con cifras superiores durante la
época de lluvias (junio-noviembre), y con mayores indicadores
productivos en la variedad blanca.

160
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Introducción

En la región de Los Altos de Chiapas, indígenas tzotziles de ori-


gen Maya han estado criando ovejas por más de cuatro siglos
como una de sus más importantes estrategias de subsistencia.
Hoy día, a través de la cría de ganado ovino y de la transforma-
ción de la lana en artesanías y prendas de vestir, las mujeres
tzotziles generan hasta el 36 % de su limitado ingreso anual.
Las ovejas son sagradas en esta región montañosa de Chia-
pas; son protegidas y respetadas por la religión de los tzotziles
debido a que pueden compartir el alma con las personas, por lo
que estas almas ovinas nunca son sacrificadas o consumidas;
de este modo, la lana se convierte en el aspecto productivo más
importante.
Únicamente las mujeres son las responsables del rebaño
familiar, y ellas han diseñado y perfeccionado a través de los
años un sistema de manejo que parece simple, pero que es muy
eficiente para mantener saludables y productivas a las ovejas.
Las pastoras indígenas de esta región usan hierbas y plantas
para curar algunas de las enfermedades de los borregos, mien-
tras que otros padecimientos se previenen por medio de manejo
apropiado y atención personal a los animales¹, en tanto que
algunas afecciones de tipo sobrenatural son desterradas con
rezos devotos y rituales específicos.
A nivel mundial, una gran cantidad de estudios etnoveteri-
narios se ha diseñado para entender y analizar el conocimiento
tradicional que las sociedades han desarrollado para mantener
y mejorar el estado de salud de los animales; sin embargo, una
parte importante de ese conocimiento empírico tiene que ver
con otros aspectos de la cría animal y la producción pecuaria, y
se necesita dedicar tiempo y esfuerzo para rescatar, analizar y
validar esta valiosa información.
En este contexto, el trabajo de campo realizado recientemente
por la UNACH ha estudiado la producción de lana en el borrego
Chiapas y el conocimiento tradicional que las pastoras tzotziles
han desarrollado respecto a la selección de los animales de su
rebaño por la calidad de su vellón, en un intento por amalgamar
el conocimiento empírico dentro de programas adecuados de
mejoramiento genético.

161
Raúl Perezgrovas Garza

La presente investigación etnoveterinaria se diseñó para de-


mostrar que el conocimiento empírico de las mujeres tzotziles
sobre la cría de ovejas incluye muchos aspectos que no están
relacionados a la conservación de la salud de los animales, y
que pueden ser muy valiosos en el diseño de estrategias para
mejorar la producción del ganado lanar y, por ende, el bienestar
y el ingreso económico de la familia indígena.

Antecedentes

Por medio de diversas técnicas de investigación participativa


con pastoras indígenas fue posible reconocer, enlistar y orde-
nar los criterios de selección que ellas utilizan para escoger a
los animales que se van a mantener dentro del rebaño y a los
que se pueden destinar a la venta en caso de necesidad². Estos
parámetros de selección estuvieron asociados primariamente a
una serie de características de la lana como son la combinación
de fibras cortas y largas, la forma y la longitud de los mechones
y la presencia o ausencia de fibras duras tipo espina (kemp); en
segundo término, las mujeres consideraron la calidad del vellón
asociada a parámetros como la suavidad, el crecimiento apro-
piado para el corte, el color y el lustre.
Las pastoras y las artesanas indígenas son las expertas a
quienes se debe consultar para establecer los criterios de selec-
ción y desecho del borrego Chiapas, debido a que sus paráme-
tros empíricos son el resultado del uso intensivo y cotidiano de
la lana y de la observación cuidadosa de los rebaños durante
varios siglos, conocimiento que ha pasado en forma oral de una
generación a la siguiente. No existe tal experiencia en algún
técnico, veterinario o extensionista que trabaje en esta región.
Asistiendo regularmente a la granja experimental ovina de
la UNACH, ubicada en Teopisca, Chiapas, las pastoras tzot-
ziles han compartido su centenaria experiencia en materia de
selección ovina, y de esta manera se han convertido en parte
interactiva del programa de mejoramiento genético del borrego
Chiapas. En sus visitas a la granja, que ocurren semestral-
mente justo antes de la trasquila de las ovejas, varias mujeres
indígenas de distintas comunidades de Los Altos evalúan la ca-
lidad de los vellones en los animales que conforman el rebaño

162
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de la granja experimental, y sientan las bases del programa de


mejoramiento.

Material y métodos

Localización

El trabajo se realizó en la granja experimenta ovina de la


UNACH, ubicada en el municipio de Teopisca, en la región de
Los Altos de Chiapas, a 16º 32’ de latitud norte y a 92º 28’ de
longitud oeste. La granja está situada a 1780 msnm y tiene una
temperatura media anual de 16ºC; el clima predominante es el
templado sub-húmedo Cb(w2)(w)iw", es decir, con el período de
lluvias de mayo a septiembre y con una marcada época de se-
quía en invierno y primavera³.

Manejo de los animales

Los borregos utilizados en este trabajo forman parte del rebaño


núcleo de la granja experimental de la UNACH, y están someti-
dos al manejo general que consiste en pastoreo diurno extensivo
sobre gramas nativas en potreros cercados y encierro nocturno
en corrales techados con agua a libre acceso. Durante la época
de sequía y en el período de empadre se les proporciona a los
animales rastrojo de maíz molido como suplemento alimenticio.
El hato recibe sal mineral cada dos semanas y está sujeto a un
calendario cerrado de desparasitación a base de productos co-
merciales usados en forma rotativa. La trasquila se realiza en
forma mecánica en los meses de abril y octubre.
Todos los animales están identificados con medallones me-
tálicos atados al cuello, y se hace un registro mensual del peso
corporal. El empadre es controlado y se programa en los meses
de junio y julio, para tener la parición en noviembre y diciembre.

163
Raúl Perezgrovas Garza

Diseño de la prueba

Se utilizaron 167 animales del rebaño experimental, divididos


por grupos fenotípico: blanco, negro y café, con los cuales se
realizaron las siguientes actividades.
a) Evaluación de la calidad del vellón. El vellón de estos
borregos fue evaluado por grupos de pastoras y artesa-
nas tzotziles una semana antes de cada trasquila semes-
tral durante un ciclo productivo de 12 meses; las mujeres
utilizaron para ello los criterios empíricos ya descritos.4
Paralelamente se llevó un registro detallado de las ca-
racterísticas del vellón en su conjunto y de las fibras de
lana en particular, que las mujeres tomaron en cuenta
para calificar a los animales y se asignó un equivalen-
te numérico a dicha evaluación subjetiva, para efectos
estadísticos. Este trabajo se realizó con la asistencia de
mujeres intérpretes.
b) Trasquila. Se registró el peso del vellón sucio en cada
trasquila.
c) Crecimiento de lana. Se calcularon las curvas anuales
de crecimiento de la fibra de lana por unidad de superfi-
cie y tiempo (mg/cm²/día), mediante el corte mensual de
la lana en la parte media lateral del lado derecho, que es
la que representa el promedio de todo el animal, en una
superficie de 10cm², mediante la técnica descrita con an-
terioridad,5 y que implica el registro del peso de las mues-
tras en sucio, su desengrasado alcohólico por inmersión
durante 24h, su acondicionamiento a temperatura (22ºC)
y humedad (55 %) constantes por 48h y el registro del
peso limpio con una balanza digital de precisión.
d) Diámetro de las fibras. Las muestras ya procesadas
como se describió arriba fueron cortadas en secciones de
1 mm y fijadas en laminillas en forma permanente con
resina de Xyleno (Entellan, Merck). Con apoyo de un mi-
croscopio y de un videomicrómetro se midió el diámetro de
los diferentes tipos de fibras en cada una de la muestras.
e) Proporción de fibras largas:cortas. En todos los anima-
les experimentales se tomaron mechones de lana desde
su raíz, en la parte media lateral del lado izquierdo, con

164
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

una periodicidad mensual durante el ciclo productivo de


un año, para después proceder a la medición y al conteo
manual de los diferentes tipos de fibras de lana.

Resultados y discusión

Como resultado de los estudios anteriores se encontró en el bo-


rrego Chiapas que la producción de vellón sucio y el crecimiento
de lana por unidad de superficie se ven afectados significativa-
mente por la época del año y por la variedad fenotípica, según
se aprecia en el Cuadro 1.

Cuadro 1. Producción y crecimiento de la lana


en el borrego Chiapas.

Producción de vellón Crecimiento de lana


Sucio (g) mg/cm²/día)
Época de sequía 400 ± 42 a 0.308 ± 0.04 a
Época de lluvias 596 ± 84 a 0.529 ± 0.08 a
Blanco 511 ± 33 b,c 0.458 ± 0.06 b,c
Negro 429 ± 31 b 0.371 ± 0.05 b,d
Café 436 ± 29 c 0.411 ± 0.05 c,d
Literales iguales en columna diferente significativamente: a,b,c,= P<0.01 d= P<0.05

Los estudios preliminares de caracterización de la lana del


borrego Chiapas6 había demostrado que su vellón presenta una
doble capa de fibras: una externa de fibras largas y gruesas que
cubre a una capa interna formada por fibras cortas y delgadas.
Esta combinación de fibras da al vellón del borrego Chiapas su
extraordinaria facilidad para ser hilado y tejido en forma ma-
nual con la técnica del telar de cintura y explica porqué las
mujeres de esta región no pueden procesar de este modo la lana
de otras razas ovinas de alta productividad, sin importar la “alta
calidad” y la “finura” de sus vellones. El hecho concreto es que
los criterios de calidad de lana no son universales, y el vellón del
borrego Chiapas, aun cuando a la luz de la industria textil de
cualquier parte del mundo podría considerarse que es áspero,

165
Raúl Perezgrovas Garza

de tipo tapete y formado por lana de calidad extremadamente


baja, es, sin embargo, calificado como de la más alta calidad por
las artesanas y las tejedoras indígenas de Los Altos de Chiapas.
Las mujeres indígenas hacen un uso excelente de las diferen-
tes proporciones de fibras largas-gruesas y cortas-delgadas en
los vellones de sus borregos para preparar los dos tipos de hilo
que requiere el telar de cintura: el de trama y el de urdimbre; la
investigación se encuentra ahora tratando de correlacionar las
características encontradas en los vellones seleccionados como
“muy buenos” por las pastoras tzotziles, con una proporción
cuantitativa de fibras largas y cortas.
Los resultados preliminares demuestran que los vellones que
tienen una proporción de fibras largas: cortas de1:2 sirve me-
jor para preparar el hilo de trama que corre horizontalmente
en el telar, que es grueso y que tiene un torcido moderado; en
contraste, una lana que tiene una proporción de 1:5 es más
adecuado para el hilo de urdimbre, que corre verticalmente en
el telar y que es muy delgado, torcido y resistente a la tensión.
El uso combinado de los dos tipos de hilo en todos el trabajo
textil de las tejedoras tzotziles, resulta en prendas de vestir que
encogen de manera calculada por las artesanas indígenas, que
cierran su tejido al ser abatanadas y lavadas, que resultan im-
permeables, que se tiñen adecuadamente con las técnicas orgá-
nicas locales, y que tienen un acabado peludo que es muy del
agrado de las personas que las usan en esta región.
Las pastoras indígenas que apoyan al programa de mejora-
miento genético del borrego Chiapas reconocen que es más di-
fícil encontrar animales con vellones cuya proporción de fibras
largas: cortas es de 1:2, por lo que son muy apreciados en los
rebaños de las comunidades, como también saben que la lana
de los corderos es más suave en su primera trasquila a los 6-8
meses de edad. Este conocimiento empírico está siendo incor-
porado dentro de los lineamientos del programa de selección en
núcleo abierto de la granja experimental ovina de la UNACH.
De igual manera, la estimación empírica de la longitud de las
fibras que realizan las mujeres utilizando una serie de medidas
de los dedos y los nudillos de la mano, está siendo correlacio-
nada con valores numéricos, para establecer criterios objetivos
de selección, en virtud de que la longitud de los mechones sigue

166
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

siendo uno de los parámetros más importantes para las artesa-


nas tzotziles.7 Por su parte, el criterio empírico de suavidad en el
vellón, que es estimado al tacto por las mujeres indígenas, está
siendo correlacionado con el diámetro de las diferentes fibras
que componen el vellón y también con la cantidad de fibras du-
ras tipo espina o kemp.
En términos generales, lo que las tejedoras tzotziles de Los
Altos estiman de manera empírica o subjetiva como una mate-
ria prima de alta calidad, en este momento puede traducirse en
términos objetivos como proveniente de los vellones que están
formados por mechones cónicos que alcanzan unos 18 cm des-
pués de 6 meses de crecimiento (las trasquilas son semestrales),
con fibras largas-gruesas con un rango de diámetro de 33 a 55
micras y fibras cortas-delgadas de 18 a 25 micras, y con una
proporción de 1:2 entre fibras largas:cortas.
Con esta información, que es simplemente el análisis cuan-
titativo del conocimiento empírico de las pastoras y las artesa-
nas indígenas, en la granja experimental ovina de la UNACH se
están desarrollando curvas estandarizadas de producción, cre-
cimiento y características de la lana para cada una de las tres
variedades de color del borrego Chiapas durante su vida pro-
ductiva (6 años), las cuales serán utilizadas como herramientas
de selección dentro del programa de mejoramiento genético.
En este momento, a la evaluación empírica que hacen las
pastoras indígenas de la calidad de los vellones de los animales
que conforman el rebaño núcleo de la UNACH se le asigna un
equivalente numérico que va de 1 (chopol: mala, pobre) hasta
el 4 (tojlek; la mejor, muy buena) como parte del programa
de mejoramiento. En el futuro inmediato, el análisis estadísti-
co establecerá cuáles parámetros objetivos derivados de la ex-
periencia de las mujeres tzotziles pueden ser utilizados para
desarrollar índices de selección adecuados para identificar en
forma práctica a los animales que produzcan más lana y de
mejor calidad.
Como se demuestra en este estudio, las pastoras indígenas
conocen muchísimo más que simples remedios herbolarios y ri-
tuales devotos para mantener saludables a sus borregos; ellas
han desarrollado un sistema de manejo completo que mantiene
a sus animales vivos y los hace productivos bajo condiciones

167
Raúl Perezgrovas Garza

ambientales y nutricionales que ninguna otra raza ovina ha


sido capaz de sobrellevar. Su experiencia en la cría del borrego
Chiapas y en el uso y transformación de la lana tiene que ser
considerada como un constituyente indispensable dentro del
programa de mejoramiento genético de este ovino.
Este esfuerzo participativo, esta estrecha interacción de los
técnicos con las expertas tzotziles en producción ovina y proce-
samiento de la lana, debe ser la clave de un programa exitoso
encaminado a mejorar las condiciones económicas en las comu-
nidades indígenas de Los Altos. En el largo plazo, vellones más
pesados de lana de mejor calidad, provenientes de sus sagradas
ovejas, pueden ser una de las más importantes contribuciones
que las mujeres tzotziles están haciendo a sus propias estra-
tegias de sobrevivencia, mientras que por otro lado, los vete-
rinarios y los técnicos deberán aceptar su papel como simples
aprendices de estas humildes, analfabetas, pero sabias maes-
tras de la ganadería lanar en las montañas de Chiapas.

Agradecimientos

Proyecto apoyado por CONACyT con expediente No. 0628P-B96.

Notas y referencias

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2 Perezgrovas y Cols., 1995.
3 García, 1970.
4 Perezgrovas y Cols., 1995.
5 Guarín, 1997.
6 Parry y Cols., 1994; Parry y Cols., 1995.
7 Perezgrovas y Cols., 1995.

168
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

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velopment.I. T. Publications. London, U. K. p. 167-178.

169
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, Raúl. 1999. “Ethnoveterinary studies among


Tzotzil shepherdesses as the basis of a genetic improvement
programme for Chiapas sheep”. In: Mathias, E., D. Rangnekar
& C. McCorkle (editors). Ethnoveterinary Medicine. Alternati-
ves for livestock development. Vol. 1:32-35. BAIF Development
Research Foundation. Pune, India.

El primer congreso internacional sobre etnoveterinaria, celebrado


en la India en 1997, fue el evento en el que se presentó este tra-
bajo en forma oral, el cual vio la luz un par de años más tarde,
con la lentitud que parecía caracterizar a la disciplina. No existía
aún el pleno conocimiento de las diferencias entre esa disciplina
científica y la etnozootecnia, al menos en México, en donde la
carrera de Médico Veterinario está asociada a la de Zootecnia,
cuando en otros países se reconocen como currículas indepen-
dientes.
Cabe recordar que en la primera definición de la disciplina et-
noveterinaria no se excluye a la etnozootecnia, aunque a lo largo
de este volumen se demostrará que el peso específico que se da
al saber ancestral sobre los demás aspectos de la producción
de animales domésticos ―la zootecnia― es por demás reducido,
cuando no es simplemente ignorado. Es por esta razón que no
podía existir un evento académico propio de la etnozootecnia, ni
se habían elaborado libros y capítulos en relación a esta temá-
tica, lo que comenzó a suceder poco más adelante en el devenir
histórico de la disciplina.
En sí, la ponencia presentada en el foro internacional sobre
etnoveterinaria hace un recuento de los aspectos metodológicos
de la investigación con pastoras tzotziles de Chiapas, los cuales
se estaban desarrollando en el día a día del programa inter-ét-
nico y participativo. Y ese es precisamente el valor de las pro-
puestas académicas a las que se hace referencia en el texto: su
frescura, incluso su atrevimiento, al estar innovando para resol-
ver problemas prácticos del mejoramiento genético animal con
base en el conocimiento tradicional de las pastoras tzotziles.

171
Raúl Perezgrovas Garza

En la ponencia se hace el recuento de una serie de soluciones


cuantitativas para tratar de interpretar el saber empírico de las
mujeres indígenas en materia de calidad de la lana.
Al interior del programa de mejoramiento de la calidad y la
cantidad de fibra textil que se realizaba con el ganado lanar
de Chiapas, se sentía esa adrenalina que se generaba al estar
buscando y al estar encontrando soluciones prácticas para en-
frentar los retos académicos que significaban la interfase entre
lo empírico y lo científico. Los avances podían parecer lentos,
pero eran constantes, y eran producto del análisis multidisci-
plinario y de la rica discusión que existía al interior del grupo
de investigación. En esta ponencia se detallan los aspectos de
la longitud de las mechas y sobre la proporción y el diámetro
de los diferentes tipos de fibra de lana, como los primeros indi-
cadores para adentrarse al mejoramiento genético del borrego
Chiapas utilizando criterios empíricos.

172
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Ethnoveterinary studies among Tzotzil


shepherdesses as the basis of a genetic
improvement programme for Chiapas sheep1

Introduction

The mountain region of Chiapas highlands, in southern Mexico,


is inhabited by different Indian groups of Mayan origin; maize
and sheep are the basis for their scarce subsistence. One of
these Indian groups, the Tzotzils, has developed unique survi-
val strategies, one of which is caring for sheep. This activity has
become an integral part of Tzotzil culture along with the use
of sheep’s wool and the ancient weaving process. Nowadays,
through sheep husbandry and wool processing, women are able
to generate up to 36 % of the very limited annual income of the
average Tzotzil family (Farrera and Perezgrovas, 1997).
Sheep are sacred animals in the Highlands, protected and
respected by Tzotzil religion because they share souls with the
people; these woollen souls are never killed or eaten, and thus
wool becomes the most important productive aspect. Only wo-
men are responsible for the family flock and they have develo-
ped a simple but quite efficient management system designed
to maintain sheep healthy and productive (Perezgrovas et al.,
1994). The shepherdesses in this region use herbs and plants to
treat some diseases of sheep, while some illnesses are prevented
by means of animal caring and flock management (Perezgrovas,
1996). Some other maladies of supernatural origin are cast out
with devoted prayers and rituals.

1 Trabajo presentado en la mesa de ‘Estudios aplicados de sistemas etno-


veterinarios’, durante la Conferencia Internacional ‘Ethnoveterinary medi-
cine: Alternatives for livestock development’, celebrada en Pune, India, en
noviembre de 1997.

173
Raúl Perezgrovas Garza

Around the world, a large amount of ethnoveterinary work has


been in the past and is now related to the indigenous knowledge
developed to maintain or improve animal health; a great deal of
traditional knowledge, however, has to do with other aspects of
animal husbandry and production. This information would be
very valuable in the design of strategies to improve animal pro-
duction and thus the family welfare and income and we need
to dedicate time and effort to gather, register and validate such
important information.
Field research undertaken in the 90’s at the Sheep Experi-
mental Farm of the University of Chiapas, focused on wool pro-
duction and the traditional knowledge that the Tzotzil shepher-
desses have developed regarding the selection of animals for the
quality of their fleeces, in an attempt to blend the indigenous
knowledge into adequate genetic improvement programmes.

Field work with Tzotzil women

Tzotzil women are the experts to be consulted in order to es-


tablish selection and culling criteria for Chiapas sheep, since
these parameters are the result of women’s intense everyday
use of wool, and centuries-long careful observation of flocks (Pe-
rezgrovas et al., 1995). There are no technicians, veterinarians
or extension workers with such expertise.
Through diverse participatory research techniques it was
possible to acknowledge, list, and rank the selection criteria
that Tzotzil shepherdesses utilize to maintain sheep within
their flocks. Twice a year prior to the shearing of sheep, Tzotzil
shepherdesses and weavers from different Indian villages visit
the University of Chiapas’ experimental farm. There they share
their experience and grade the quality of the fleece of each ani-
mal within the flock. Thus the shepherdesses have become an
interactive part of the programme for the genetic improvement
of Chiapas sheep.

Science meets tradition

Our field research has shown that Tzotzil shepherdesses se-


lect their sheep primarily for a number of wool characteristics

174
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

(combination of short and long fibres, shape and length of wool


staples, absence of kemp), and secondly for the quality of the
fleece (softness, appropriate growth for shearing, colour, and
lustre).
As some detailed characterisation studies revealed (Parry et
al., 1994, 1995), the fleece of Chiapas sheep has a primary coat
of long coarse fibres and an undercoat of short finer fibres. This
combination of fibres gives the fleece of Chiapas sheep its ex-
traordinary appropriateness for manual spinning and weaving,
and explains why women in this region cannot process the wool
from other very productive sheep breeds, no matter the "high
quality" and the "fineness" of their fleeces. The fact is that wool
quality criteria are not universal, and the fleece from Chiapas
sheep, while considered harsh carpet-type wool of extremely low
quality for the textile industry anywhere in the world, is never-
theless graded "top quality" by Tzotzil weavers and artisans.
Tzotzil women make excellent use of the different proportions
of long/coarse and short/fine fibres in the fleeces of their sheep,
in order to prepare the two kinds of threads required for back-
strap loom weaving. Research is now under way to correlate the
characteristics found in the "good" fleeces selected by Indian
women, with a quantitative proportion of long:short fibres.
Preliminary results show that fleeces with a proportion of
long:short fibres of 1:2 serve best to spin the thicker, barely
spun weft for the loom, while a wool with a 1:5 proportion is
more adequate for spinning the highly twisted, thin and ten-
sion-resistant warp for the loom. Tzotzil shepherdesses know
and have taught us that it is more difficult to find animals with
a 1:2 proportion of fibres, and they are highly appreciated in the
village flocks; women also told us that Chiapas sheep produce
soft fleeces at the first shearing (6 to 8 months-old lambs) and
harsher fleeces thereafter. This empirical knowledge is being
considered as a guideline in our selection programme.
Likewise, shepherdesses use a series of hand and finger me-
asurements to estimate the fibre length. This empirical esti-
mation is being correlated with numerical values, to establish
objective selection criteria, while softness of the fleece can be
correlated to the diameter of the different fibres and the amount
of kemp. For the Tzotzil women, "good quality" wool comes from

175
Raúl Perezgrovas Garza

fleeces with conical-shapedstaples that reach a length of about


18 cm after 6 months (shearing is twice a year), with short/fine
fibres having a diameter of 18-25 µm and long/coarse fibres of
33-55 µm. With this information, which is just the quantitative
analysis of the shepherdesses’ traditional knowledge, a series of
standard curves are being developed for each of the three colour
varieties of Chiapas sheep, which will be used as selection tools
within the genetic improvement programme.
At this time, grading of fleece quality by shepherdesses is
assigned gross numerical equivalents ranging from 1 (poor) to
4 (excellent), as part of the genetic improvement programme. In
the near future, statistical analysis will establish which objec-
tive parameters derived from the shepherdesses expertise can
be best used to develop appropriate selection indexes for better
quality of wool and fleece in Chiapas sheep.

Conclusions

As it is shown, Tzotzil shepherdesses know a whole lot more


than just herbal remedies and rituals to maintain their animals
healthy; they have developed a complete management system
that keeps animals alive and makes them productive under en-
vironmental and nutritional conditions that any other sheep
breed has been able to overcome. Their expertise in the hus-
bandry of Chiapas sheep and in the use and processing of wool
has to be considered as an important constituent of the genetic
improvement programme.
This collaborative effort, this close interaction of Tzotzil wool
experts with technicians, geneticists, and veterinarians can
be the key for a successful programme aimed to improve the
difficult economic conditions of the Tzotzils. In the long term,
heavier fleeces of higher quality wool coming from their sacred
sheep can be one of the best contributions that Tzotzil women
are making to their own survival strategies. On the other hand,
we veterinarians and technicians are accepting our role as sim-
ple students learning from humble, illiterate, yet knowledgeable
masters.

176
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

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Pastoras tzotziles de Chiapas participan en el diseño de estra-
tegias de desarrollo”. Anuario de Estudios Indígenas, vol. VII:
347-369. Instituto de Estudios Indígenas. Universidad Autó-
noma de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Debe resultar agradable y tal vez sorprendente leer el siguiente


artículo, escrito sin intenciones de divulgación técnica en un len-
guaje ameno y hasta divertido. Pero esa fue la intención original,
redactar una pieza que sirviera a los investigadores sociales y a
los estudiantes de esas disciplinas para comprender el alcance
de un programa de mejoramiento genético animal realizado en
forma conjunta con sus beneficiarias, las pastoras tzotziles de
Chiapas.
El artículo permite tener una visión global del programa in-
terétnico de investigación, pues se incluyen los aspectos meto-
dológicos de la selección de los mejores animales con base en
los criterios locales de calidad del vellón, y la forma como esos
criterios empíricos estaban siendo aplicados en el laboratorio
para traducirlos al lenguaje científico del análisis estadístico y
las pruebas de significancia. Igualmente se presenta una sem-
blanza de las herramientas metodológicas participativas que se
estaban empleando en este programa de investigación, y que no
únicamente eran desconocidas hasta ese momento en proyectos
técnicos, sino que resultaban muy ingeniosas y eficientes para
cumplir los objetivos académicos planteados.
Tras presentar unos antecedentes de índole histórica y con-
ceptual, muy al estilo de la parte social del programa de inves-
tigación, este artículo hace énfasis en la participación de las
mujeres tzotziles, las pastoras y las artesanas indígenas de
Chiapas, tanto en las fases de evaluación de las características
de calidad de la lana en los animales que formaban parte del
núcleo de selección, como en la fase de diseño de nuevas estra-
tegias de fomento ovino. Ese aspecto se relata aquí con suficien-
te detalle, aunque es necesario ubicar dicho trabajo interétnico

179
Raúl Perezgrovas Garza

en el tiempo, cuando aún no se pensaba, al menos en México,


que el éxito de un programa técnico de fomento animal estaba
precisamente en su fundamentación dentro del contexto social y
productivo de las poblaciones locales.
En el presente artículo se describen a profundidad los obje-
tivos y la metodología para lograr la participación de las muje-
res indígenas en el diseño de alternativas de desarrollo local,
que se convierten entonces en elementos de desarrollo endó-
geno ganadero, una temática que empezaría a extenderse con
éxito a nivel internacional, y que incluso dio lugar a la forma-
ción de una red mundial vigente en la actualidad y de la cual
se ha generado gran cantidad de información. La Red ELD-EV
(Endogenous Livestock Development-Ethnoveterinary Medicine)
trabaja en forma conjunta en Asia, Europa, América y África,
con particular interés en la defensa de la propiedad intelectual
de los conocimientos tradicionales agropecuarios y de las razas
ganaderas locales.

180
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Colaborando para el cambio. Pastoras tzotziles


de Chiapas participan en el diseño de
estrategias de desarrollo

Contexto

La cría de ovejas en la región de Los Altos de Chiapas está in-


mersa dentro de un contexto cultural de variados matices e in-
trincados espacios; las pastoras tzotziles atienden a sus borre-
gos con un celo maternal que refleja el cuidado que los santos
patronos San Juan Bautista y San Sebastián tienen con sus
propios carneros. Como herencia del periodo colonial, las imá-
genes de estos santos en el centro ceremonial del municipio de
Chamula sostienen en su mano al cordero de Dios, a los hijos
de Dios en el contexto católico, y velan por él como las pasto-
ras saben que deben cuidar a sus propios carneros según las
costumbres ancestrales. Por ello, apenas nacen las niñas, los
instrumentos del tejido son colocados simbólicamente en sus
diminutas manos por su madre, para que se conviertan en hi-
ladoras expertas, para que no dejen de transformar el hijo en
tela y ésta en la ropa que identifica a los miembros de su grupo;
ellas habrán de tejer la ropa para toda su familia, ancestral le-
gado de Ixchel, la diosa maya del tejido. Así lo hicieron antes sus
abuelas, así lo harán ellas con sus propias hijas, así se mantie-
ne viva la costumbre y se continúa la tradición; así se conforma
una parte de la cultura de los tzotziles.
Además de estas consideraciones de orden cultural, no hay
que olvidar que desde el punto de vista económico, la cría de
ganado lanar ha sido en el pasado y sigue siendo ahora una de
las actividades que alcanzan mayor impacto en la generación
de ingresos al interior del núcleo familiar. La ropa que tejen las
mujeres significa un importante ahorro, pues así no tendrán que
comprar otras prendas en el mercado que ni son como las de su
grupo étnico, ni protegen del frío como las suyas, ni duran tanto
como las que ellas hacen con lana, con la lana de sus carneros

181
Raúl Perezgrovas Garza

que viene a ser el regalo que les hacen los santos patronos por
cuidar amorosamente a los corderos, a los hijos de Dios.
Los borregos también representan para los tzotziles una con-
siderable reserva de efectivo, una alcancía; a ellos su religión
les impide sacrificarlos o comerlos, pero a los ladinos les gusta
la barbacoa, y así se ha establecido entre ambos una relación
comercial importante. Ante una urgencia económica para sufra-
gar los gastos de un bautizo, boda o funeral, las pastoras tienen
la opción de vender a uno de los integrantes del rebaño; ellas
prefieren desechar a un animal enfermo o viejo, a un macho
castrado o a una hembra que no tiene buen instinto maternal,
pero los compradores, por lo general intermediarios de algún
comerciante ladino, se interesan en los animales más gordos
y grandes. El antagonismo de intereses resulta en un intenso
regateo que concluye en un acuerdo final sobre cuál borrego se
vende y a qué precio se compra, transacción que depende en
gran medida de la urgencia de la pastora y de la habilidad del
“coyote”. De todas formas, la compraventa de ovejas es una ac-
tividad económica de fuerte impacto en el ingreso de las familias
indígenas de la región, a la que se suman los ingresos directos
derivados de la venta de lana,1 ya sea en sus modalidades de
vellón sucio, vellón limpio, lana hilada o prenda artesanal tejida.
De acuerdo con los resultados de estudios recientes (Farrera
y Perezgrovas, 1997), el dinero que se deriva de las actividades
económicas arriba mencionadas (ropa de uso, venta de anima-
les, venta de lana, venta de artesanías) llega a representar hasta
el 36 % de los ingresos de la unidad doméstica, y se convierte
en la segunda fuente de recursos para la familia indígena de
la región, que sigue teniendo a la agricultura como base de su
economía.
Además de las implicaciones culturales y económicas que
tiene la cría de ganado lanar dentro de las comunidades tzotzi-
les, debemos tener presentes también las de orden social. Las
niñas, ya sensibilizadas desde su nacimiento para perpetuar
las tradiciones del tejido, deben procurar que se mantenga la

1 La lana del borrego Chiapas alcanza en los mercados locales de San Cristó-
bal y Chamula precio hasta 10 veces mayor que la de borregos criollos de
México, y su combinación de fibras largas-gruesas y cortas-delgadas dentro
de un mismo vellón la hacen ser diferente a esas otras lanas.

182
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

fuente de la materia prima: las ovejas. Desde muy pequeñas, las


niñas van aprendiendo el arte de la cría de borregos; una de sus
primeras responsabilidades será la de pastorear el rebaño, de
cuidar que todos los animales tengan su bozal antes de sacarlos
del corral, que consigan su alimento en valles y montañas, que
reciban su agua y su sal. Un poco mayores, pero sin abandonar
su trabajo en el pastoreo y en el hogar, las muchachitas irán
aprendiendo a trabajar la lana en sus muchas y variadas fases:
a cortar el vellón, lavarlo, carmenarlo e hilarlo; después de do-
minar el tejido de lienzos simples necesitarán aprender a tejer y
a teñir lienzos compuestos, los de tres lizaderas, después de lo
cual, a una edad de 14 ó 15 años, ya están listas para casarse y
hacerse cargo de todas las obligaciones de la unidad doméstica.
Para que la recién desposada pueda iniciar con buenos au-
gurios su vida en pareja, es costumbre que reciba un par de
borregos que serán la semilla del nuevo rebaño. A partir de ese
momento, familia y rebaño correrán suertes paralelas: recibirán
nuevos miembros, a quienes habrá que dar un nombre, prote-
ger de las enfermedades (naturales y sobrenaturales) y cuidar
con amor, a quienes habrá de enseñar las costumbres y a per-
petuar las tradiciones. Los niños varones ayudaran en la casa
y aprenderán las labores agrícolas, las niñas se encargarán del
pastoreo y de aprender el tejido, los corderos identificarán su
corral y los caminos seguros, y reconocerán la voz y la presencia
de su pastora.
Por las consideraciones anteriores, es evidente que los ovi-
nos tienen una gran importancia para la familia indígena de Los
Altos de Chiapas. Lo mismo debieron pensar en su momento
quienes tenían el poder de decidir el destino de las acciones de
desarrollo agropecuario del estado, y que optaron por emprender
programas de mejoramiento de la producción de lana a través de
la introducción de razas ovinas especializadas al interior de los
rebaños de las comunidades. Las intenciones eran buenas, pero
las estrategias no lo fueron tanto; las ovejas de alta producción
no se adaptaron al manejo, al difícil medio ambiente y a lo esca-
so o pobre del recurso alimenticio, y terminaron sucumbiendo
por la desnutrición o por las elevadas cargas parasitarias.
Años más tarde, un nuevo esquema que provino de los
mismos niveles de autoridad decidió aprovechar la rusticidad

183
Raúl Perezgrovas Garza

y la resistencia de los borregos criollos de Chiapas dentro


de un programa de cruzamientos controlados con borregos
de otras razas especializadas. De nuevo hay que reconocer
las buenas intenciones, pero la lana de esas ovejas de alta
productividad nunca fue del agrado de las tejedoras y las
artesanas indígenas, quienes se quejaban del enorme esfuer-
zo extra que requería el hilado y el tejido con esa materia
prima que se rompía fácilmente y del elevado desperdicio de
lana que resultaba en todas las fases del proceso, en especial
durante el hilado, además de que las prendas tejidas no se
teñían con rapidez ni tenían la apariencia peluda tan agrada-
ble a los tzotziles, Además, incluso mantenidas en centros de
recría, aquellas ovejas especializadas sufrieron también para
adaptarse, lo que se tradujo en una pérdida gradual de peso
y de productividad que provocó que en apenas unos años
dejaran de ser tan “especializadas”.
Esta pequeña evocación histórica representa un lapso de
alrededor de 20 años, durante el cual se mantuvo invariable,
como a lo largo de los últimos cuatro siglos, la importancia
de la cría de ovinos para las familias tzotziles de Los Altos de
Chiapas. Los diversos intentos, todos fallidos, por mejorar
la producción de lana en esta región montañosa no tuvieron
un impacto real sobre el borrego criollo ni sobre la economía
doméstica.
Otros enfoques debieron venir e implantarse, con otra ma-
nera de hacer investigación, con una distinta forma de ver a
los actores y a los recursos genéticos; todo ello fue haciendo
huella en el estudio de la cría de ovinos en las comunidades
indígenas; fue el nacimiento del borrego Chiapas2 y del con-
cepto académico de la ovinocultura indígena.

2 El ovino criollo de las regiones montañosas de Los Altos y de la Sierra Madre


de Chiapas se empezó a llamar simplemente “borrego Chiapas” desde 1984,
con motivo del primer estudio de caracterización productiva (Cfr. R. Perez-
grovas y P. Pedraza, 1984; “Ovinocultura indígena. I. Desarrollo corporal
del borrego Chiapas”, Cuadernos de Investigación, vol., 1, pp. 1-13 UNACH.
Tuxtla Gutiérrez). Si bien no se constituye oficialmente como una raza ovina,
el borrego Chiapas ha sido uno de los ovinos criollos mejor caracterizados
en México.

184
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Ovinocultura indígena

El concepto nació un poco como juego de palabras: la cría de


ganado ovino con fines productivos es la rama de la zootecnia
que se conoce en el ámbito de la producción animal como ovino
cultura, término que ahora se amalgama con la cría de ovinos
entre pastoras tzotziles como parte de la cultura indígena; de
este modo, la ovinocultura indígena viene a ser una actividad
ganadera realizada dentro de un marcado contexto cultural y
socioeconómico, y para efectos de estudio se limita a las comu-
nidades indígenas de Los Altos de Chiapas.
El concepto de ovinocultura indígena es, sin embargo, mu-
cho más que un simple ejercicio semántico, pues tiene impor-
tantes implicaciones de orden filosófico, como pueden ser las
siguientes:

• Reconoce el valor que tienen las costumbres de las pas-


toras tzotziles como producto de cuidadosa observación e
investigación empírica realizada a lo largo de varios siglos.
• Valora la experiencia cotidiana e ininterrumpida de las mu-
jeres indígenas al frente de sus rebaños y su capacidad
como maestras al enseñar a sus hijas los secretos de dicho
arte.
• Incorpora elementos culturales como la historia, la religión,
el idioma y las tradiciones dentro del estudio de la produc-
ción animal.
• Respeta las creencias que tienen las pastoras indígenas y
las prácticas de manejo que realizan con sus borregos.
• Considera los sistemas tradicionales de manejo diseñados
por las pastoras tzotziles como su propiedad intelectual y
patrimonio cultural recibido de sus antepasados como he-
rencia para las siguientes generaciones.

Todas estas implicaciones diferencian a la cría de ovinos que


se lleva a cabo en Los Altos de Chiapas de la de otras regiones
borregueras en México, como también permite dar su propia
identidad al proceso de investigación que originalmente la re-
conoció. El contexto social y cultural que identifica a esta ovi-
nocultura, empero, sólo se empezó a hacer evidente después de

185
Raúl Perezgrovas Garza

avanzar en el objetivo técnico de caracterizar al borrego de la


región; así, la base de partida del concepto de ovinocultura indí-
gena fue el estudio sistemático de una oveja con características
distintas a los mal llamados borregos criollos, tan difundidos a
lo largo y ancho del país y de los cuales no se ha rastreado su
genealogía.
El ovino criollo de las regiones montañosas de Chiapas ya
era conocido hace 20 años, pero en aquella época, los técni-
cos con poder de decisión únicamente vieron a unos borregos
pequeños, de colores variados, que producían poca lana y ‘de
mala calidad’; sólo vieron a unos borregos tan corrientes que no
merecían más que ser cambiados en forma paulatina por otros
cuya raza sí producía lana de excelente calidad.
Sin embargo, los estudios de caracterización de aquel ovino
criollo de Chiapas fueron revelando, poco a poco, la verdadera
historia. El borrego Chiapas, como entonces se le empezó a lla-
mar, demostró tener muchas aptitudes zootécnicas como son la
rusticidad, la capacidad de adaptarse a un medio poco favora-
ble, la resistencia a algunas enfermedades y la habilidad para
sobrevivir bajo condiciones difíciles de manejo y alimentación.
Ninguna de las razas especializadas que fueron introducidas a
las regiones montañosas del estado contaba con tales herra-
mientas genéticas, por lo que sucumbieron ante las leyes de la
naturaleza que indican que sólo sobreviven los individuos mejor
adaptados a su entorno.
De este modo, aquel ovino corriente y feo resultó ser mucho
más que el tuerto en tierra de ciegos, y sus diversas cualida-
des empezaron a destacar y a valorarse. Además de sobrevivir a
las precarias condiciones alimenticias de la región, lo que ya lo
pone por delante de las razas ovinas especializadas, el borrego
Chiapas produce sin necesidad de insumos externos alrededor
de un kilogramo de lana, una cantidad nada despreciable de
abono orgánico y un cordero vivo cada año, lo que irremediable-
mente le da una ventaja enorme respecto a los ovinos “puros”
que dedican toda su energía a tratar de no morir.
Por si eso no fuera suficiente, las pastoras indígenas de la
región consideran que la lana del borrego Chiapas es la que
tiene la más alta calidad, pues es la que mejor puede trabajarse
con el proceso manual de hilado con malacate y tejido en telar

186
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de cintura, actividades que ellas recibieron como herencia de


sus antepasados y que en forma simbólica adquirieron cuando
el malacate y el machete del telar les fueron puestos en sus
diminutas manos de recién nacidas. Así, las pastoras y las ar-
tesanas tzotziles podrán cumplir con las enseñanzas de la diosa
Ixchel y elaborarán la vestimenta de todos los integrantes de su
familia, y llegarán a realizarse como mujeres dentro del contexto
cultural en el que fueron criadas.

Calidad de lana según las pastoras indígenas

En un intento por establecer alternativas viables para mejorar


las condiciones de vida en las comunidades indígenas a tra-
vés de la cría de ovinos, la Universidad Autónoma de Chiapas
conjuntó los diversos estudios de caracterización del borrego
local y del sistema tradicional de manejo de rebaños en las
comunidades de Los Altos, para proponer un programa de me-
joramiento genético del borrego Chiapas. Si por primera vez
se daba la oportunidad a una oveja corriente para ser la actriz
principal de un programa oficial para mejorar la calidad de
vida de las poblaciones indígenas, en un acto sin precedente
en la región montañosa de Los Altos, en esta ocasión se olvi-
daron las razas especializadas, ésas de alcurnia, y los anima-
les de “alta productividad”, y se reconoció la jerarquía de un
animal humilde pero perfectamente integrado a su medio y a
la condición social de sus dueñas.
Con la asesoría directa de especialistas en genética de ovinos,
se planteó un esquema de mejoramiento por selección en núcleo
abierto, herramienta técnica que en términos sencillos implica
que los mejores animales de los rebaños de las comunidades se
integran a un rebaño núcleo donde, bajo un monitoreo cuidado-
so, se multiplica la frecuencia de aparición de sus genes a tra-
vés de cruzamientos controlados. Los corderos que resultan de
este esquema tendrán entonces mejores características produc-
tivas que sus padres, y además, debido a las particulares leyes
de la herencia en ganado lanar, en su momento serán capaces
de transmitir fácilmente esa superioridad a sus propios hijos.
Así, se va generando un flujo de animales de las comunidades
indígenas hacia el rebaño núcleo y de éste a los rebaños de las

187
Raúl Perezgrovas Garza

pastoras, y de este modo, paso a paso, los borregos de la región


irán mejorando la cantidad y la calidad de la lana que producen.
Dentro de la granja experimental,3 los animales que llegan
de las comunidades y los que ahí van naciendo son evaluados
de manera continua, utilizando como criterios de selección
aquellos que se relacionan con la producción de vellones más
grandes y con una mejor calidad de la fibra. Sin embargo, no
se están aplicando los criterios convencionales de selección de
ganado lanar, puesto que éste no es un programa de mejora-
miento genético convencional, ni se trata de borregos conven-
cionales, ni de sistemas de cría comunes y corrientes, ni mucho
menos de ovinocultores como los que hay en otras regiones bo-
rregueras de México.
La experiencia ha demostrado que los criterios convenciona-
les bajo los cuales se establecen los programas de selección la-
nar buscan lanas muy finas, muy cortas y muy blancas, con las
cuales se satisfacen plenamente los requerimientos de la indus-
tria textil. Esto significa que en las granjas ovinas los animales
se escogen para que las máquinas puedan trabajar en forma
adecuada, pues están diseñadas para funcionar únicamente
con una materia prima de ese tipo. De tal manera, a partir de
la revolución industrial del siglo pasado se empezaron a usar
y a difundir en forma masiva criterios de selección para lanas
cortas, finas y blancas, por lo que desde entonces empezaron a
proliferar las razas ovinas que las producían, dando como re-
sultado una especie de globalización inicial de la ovinocultura.
En poco más de un siglo, la selección intensa resultó en la
“especialización” de algunas razas de ovinos en varios países del
mundo, lo que trajo como consecuencia la pérdida de muchas
de las poblaciones borregueras locales, de aquellas ovejas cuyas
lanas largas, gruesas y oscuras no cubrían los requisitos que
marcaban la industria y que por lo mismo no tenían demanda.

3 Esta infraestructura, anteriormente un Centro de Fomento Ovino del gobier-


no federal (SAGARPA), se encuentra ubicada en Teopisca, Chiapas, bajo la
administración técnica de la UNACH para desarrollar entre otras activida-
des académicas el programa de mejoramiento genético del borrego Chiapas.
En la actualidad, el rebaño núcleo es de 300 animales.

188
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

La modernidad y la tecnología fueron responsables de la crea-


ción de muchas industrias, de fuentes de empleo asalariado,
de concentraciones urbanas, y en fin, de capital y de nuevas
estructuras sociales.
En la región de Los Altos de Chiapas, sin embargo, durante
todo ese tiempo no se crearon industrias ni se cambiaron las re-
laciones sociales, y las mujeres indígenas siguieron criando sus
ovejas de lanas largas y gruesas, y continuaron transforman-
do esa fibra con sus propias manos y con la ayuda de simples
instrumentos de madera, como lo venían haciendo desde hacía
siglos conforme a sus costumbres y tradiciones. Tal vez por la
lejanía de estas montañas respecto de los centros comerciales y
políticos del país, tal vez por lo accidentado del paisaje que im-
pidió la construcción de carreteras y vías férreas, o tal vez por
la pobreza del lugar que ni a los colonos españoles había podido
retener, el caso es que la región se mantuvo aislada de México
y del mundo sin verse afectada por los cambios que cada nueva
oleada de “modernidad” iba imponiendo en todos los niveles.
Sin adentrarnos en las repercusiones sociales y culturales
de ese aislamiento, lo cual requeriría de un análisis bajo otras
perspectivas teóricas y contextuales, en el simple caso de la
cría de ganado lanar se pueden hacer algunas consideraciones.
Las mujeres indígenas siguen vistiendo y elaborando la ropa
de lana tradicional, y todavía utilizan los vellones que produce
la oveja local porque reúne todos los requisitos para ser pro-
cesada en forma manual. En su calidad de pastoras, ellas han
dirigido su propia selección de ganado y han ido conservando
aquellos borregos cuya lana se acerca más al ideal que marca
su trabajo textil.
El borrego Chiapas es el resultado de esa selección inducida
por las mujeres tzotziles, por lo que desde una óptica regional
debe ser considerada como una raza “especializada”; además,
si se pregunta a cualquiera de las artesanas y tejedoras indí-
genas de la región (o sea, casi a cualquier mujer tzotzil) cómo
deben ser los vellones de sus ovinos, todas ellas responderán en
términos de lanas oscuras, largas y gruesas. Desde este punto
de vista, el borrego Chiapas sí es una raza especializada y sí
produce lana de muy alta calidad; todo es cuestión del color del
cristal con que se mira.

189
Raúl Perezgrovas Garza

Bajo esta óptica, el programa de mejoramiento genético del


borrego Chiapas decidió no sólo consultar a las mujeres tzotzi-
les, sino apoyarse en su experiencia para establecer los criterios
de selección que se iban a utilizar en el rebaño núcleo que se
estaba conformando en la granja experimental. Utilizando una
serie de técnicas del diagnóstico participativo, las mujeres in-
dígenas fueron compartiendo con los técnicos de la UNACH su
saber como pastoras y su arte como tejedoras, y en forma des-
interesada pusieron sobre la mesa las bases empíricas de los
criterios de selección del borrego Chiapas.
De acuerdo con ese diagnóstico, las bases subjetivas que
durante varios siglos han servido a las mujeres indígenas
para escoger a los mejores borregos dentro de sus rebaños,
toman en cuenta factores como la longitud de las mechas
(calculada con un sistema de medida que utiliza las diferen-
tes distancias que hay entre los dedos y los nudillos de la
mano), la proporción de fibras largas-gruesas y cortas-delga-
das dentro del vellón, la ausencia de fibras duras conocidas
como “espinas”, el color de la lana, la suavidad y la limpieza
del vellón.
Al interior del programa de mejoramiento genético, esas ba-
ses subjetivas están siendo traducidas en parámetros objetivos
de selección, con la ayuda de técnicas para evaluar en forma
cuantitativa las diferentes características del vellón, el mechón
y la fibra de lana. En la actualidad ya se han estandarizado
varias de esas técnicas, para lo cual se pesan los vellones des-
pués de cada trasquila semestral, se determina la velocidad de
crecimiento de la lana por unidad de superficie (mg/cm²), se
miden los mechones desde su yema germinal (tanto las fibras
largas-gruesas como las cortas-delgadas), se calcula por conteo
manual la proporción de fibras largas y fibras cortas, así como
el número de fibras duras dentro del mechón, se mide el diáme-
tro y se determina el porcentaje de medulación de los diferentes
tipos de fibras de lana, y se hacen estudios histológicos sobre
la proporción de folículos primarios y secundarios en la piel del
borrego Chiapas.
La información anterior no representa más que la cuanti-
ficación técnica de los criterios empíricos desarrollados por
las propias mujeres tzotziles para seleccionar a sus ovejas;

190
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

los estudios actuales están orientados a identificar la corre-


lación estadística que pueda existir entre los criterios em-
píricos y los parámetros técnicos, con el fin de aumentar la
precisión y facilitar el avance del programa de mejoramiento
genético. La combinación de varios de los parámetros téc-
nicos dentro de fórmulas o índices de selección ayudará a
evitar los sesgos en el programa como el que se da al utilizar
únicamente el peso del vellón sucio a la trasquila, que resul-
ta en la generación de animales cada vez más grandes y que
es más difícil alimentarlos.
A pesar de un inicio lento debido a la dificultad que existe
para que las pastoras indígenas vendan algunas de las ovejas
jóvenes y productivas de sus rebaños, a unos años de iniciado
el programa de mejoramiento genético del borrego Chiapas se
puede hablar de avances sustanciales a varios niveles. Primero,
desde un punto de vista meramente técnico, se ha logrado esta-
blecer un rebaño núcleo de animales que reúnen los requisitos
fenotípicos básicos y los de producción de lana; como resultado
del programa, se ha logrado un incremento significativo en la
cantidad y la calidad de la lana que producen estos borregos.4
En forma paralela, se han ido estandarizando las diferentes téc-
nicas de evaluación de la calidad de lana y se ha equipado un
laboratorio de control.
Desde el punto de vista metodológico, el programa de mejo-
ramiento genético del borrego Chiapas se ha caracterizado por
desarrollar diversas instancias académicas que han permitido a
las pastoras y las artesanas indígenas convertirse en colabora-
doras académicas y en investigadoras interactivas, al ser ellas
mismas quienes determinan los criterios de selección, quienes
evalúan la calidad de los animales del rebaño núcleo y quie-
nes, como beneficiarias ulteriores del programa, establecen los
distintos mecanismos por los cuales, en su momento y como
veremos más adelante, los animales mejorados podrán llegar de
regreso a los rebaños de las comunidades.

4 La evaluación de los primeros cuatro años del programa indicó un incre-


mento significativo (24%) en la cantidad de lana producida en trasquilas
semestrales y en la calidad del vellón (16 %) en los animales que conforman
el rebaño núcleo. El estudio completo aparece en Parry et al.(1995).

191
Raúl Perezgrovas Garza

Por último, desde un punto de vista socioeconómico, el pro-


grama de mejoramiento genético del borrego Chiapas se cons-
tituye en una alternativa viable para mejorar el nivel de vida en
las comunidades indígenas, debido a las siguientes considera-
ciones:
• Se realiza con las ovejas que las pastoras indígenas reco-
nocen como parte desu cultura y de su realidad cotidiana.5
• Se enfoca a la fibra de la lana que las artesanas tzotziles
procesan para vestirse a ellas mismas y a su familia, y que
representa un considerable aporte a la economía domésti-
ca.
• Se basa en el conocimiento empírico de las mujeres indíge-
nas, que es producto del devenir histórico de la etnia y la
herencia cultural de las generaciones por venir.
• Son las propias pastoras y artesanas tzotziles quienes co-
laboran en la planeación, el desarrollo y la evolución de
los esquemas de selección, por lo que hay una congruencia
social y cultural que facilitará su apropiación durante las
fases de fomento.

Hacia un nuevo extensionismo

El programa de mejoramiento genético del borrego Chiapas se


encuentra ya en sus fases avanzadas de evaluación del creci-
miento de lana por unidad de superficie y de correlación estadís-
tica de las bases empíricas de la calidad de lana con parámetros
objetivos. En este momento ya se están produciendo algunos
animales cuya cantidad y calidad de lana resultan superiores
al promedio de los borregos que se encuentran en las comuni-
dades y que, bajo el plan de trabajo original, tienen el potencial
genético para transmitir esas características a su descendencia
si se utilizan como reproductores en el marco de programas de
extensionismo ovino.

5 El ovino Chiapas es conocido por las mujeres indígenas como batsi chij,
que en idioma tzotzil significa “borrego verdadero”, para diferenciarlo de
los ineficientes “borregos mexicanos”, los de razas especializadas que
algunas de ellas recuerdan de los programas de fomento ovino de hace
unas décadas.

192
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Tales programas de extensionismo estarán a cargo de las de-


pendencias universitarias, estatales y federales, que se encargan
de esas actividades agropecuarias y que deben tener una serie
de esquemas ad hoc para llevarlas a cabo. Sin embargo, como
parte de las investigaciones asociadas al programa de mejora-
miento genético del borrego Chiapas, se diseñó un proyecto par-
ticipativo para que, siguiendo nuestra filosofía de trabajo, fueran
las propias pastoras tzotziles quienes establecieran los mecanis-
mos de operación de un futuro programa de extensionismo ovi-
no con animales de la granja experimental ovina de la UNACH
introducidos en rebaños de las comunidades indígenas.
La justificación de realizar un proyecto participativo como
ese deriva de los resultados que tuvieron los anteriores progra-
mas de fomento ovino en la región de Los Altos de Chiapas, ba-
sados en animales mejorados. Como sucedió con aquellas razas
especializadas, los esquemas de extensionismo eran diseñados
en el centro del país y se difundían de manera indiscrimina-
da en todas las regiones borregueras de México como si todas
ellas fueran iguales, como si todas tuvieran los mismos meca-
nismos, objetivos, dinámicas, contextos, etc. De este modo, los
socorridos programas oficiales de aparcería no llegaron a tener
en su momento un impacto real en la ovinocultura indígena de
Chiapas, probablemente porque no toman en consideración el
contexto cultural ni la estructura social de los beneficiados, en
este caso las pastoras tzotziles.
De manera específica, el proyecto participativo arriba men-
cionado tenía como objetivos: establecer el conocimiento empí-
rico y los esquemas tradicionales que tienen las mujeres indí-
genas de esta región sobre intercambio de animales, y diseñar
en forma conjunta con ellas las estrategias con las que podría
operar un programa de fomento ovino en Los Altos de Chiapas.
Para lograr lo anterior se realizaron 60 entrevistas semi-es-
tructuradas y dos reuniones colectivas con pastoras indígenas
pertenecientes a 20 comunidades diferentes en cuatro muni-
cipios de la región en los cuales la cría de ovinos tiene gran
importancia, por lo menos al nivel censal: San Juan Chamula,
San Lorenzo Zinacantán, San Pedro Chenalhó y San Agustín
Teopisca. De entre las 60 pastoras entrevistadas se seleccio-
naron a seis mujeres, quienes por su desenvolvimiento abierto

193
Raúl Perezgrovas Garza

y su dominio del español se convirtieron en informantes clave;


con ellas se discutieron los resultados en las entrevistas indivi-
duales y colectivas, con miras al diseño conjunto de estrategias
adecuadas de extensionismo ovino.
De acuerdo con las palabras de las mujeres entrevistadas, el
conocimiento tradicional sobre intercambio de animales inclu-
ye varios mecanismos empíricos cuyas características generales
aparecen resumidas en el Cuadro 1. Si bien existieron algunas
diferencias en las respuestas de las mujeres de acuerdo con el
municipio en cuestión, fue posible hacer un agrupamiento glo-
bal de los mecanismos tradicionales en los siguientes rubros:
préstamo, compra, trueque y animales “al partir”.
Se encontraron preferencias definidas en los mecanismos
empíricos que utilizan las pastoras para intercambiar anima-
les, siendo el préstamo el más común al interior de los rebaños
en las comunidades (41 %); la compraventa de borregos ocurre
también con frecuencia entre las mismas mujeres (31 %), y en
mucha menor proporción el cambio o trueque de animales (16
%). El mecanismo de animales “al partir”, que es una variante
de la aparcería, fue el menos empleado por las pastoras tzotziles
(12 %).

Cuadro 1. Características del intercambio de animales entre


pastoras tzotziles.
Mecanismo Características
Préstamo Por periodos cortos (de 1 a 15 días)
Se pide prestado por lo general un macho
Se prefieren las épocas de empadre (mayo y junio)
Se “agradece” con un poco de sal ritual
Compra El precio se fija según sexo y tamaño
Existen preferencias por color
Trueque Se solicitan animales jóvenes (de preferencia hembras)
Se entregan otros animales (aves) o ropa típica
Al partir Se solicita siempre un semental
Se entrega la mitad de las crías producidas en un año

194
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

En específico, algunas de las características mencionadas


por las mujeres entrevistadas para cada uno de los mecanismos
se describen a continuación.
Préstamo. Este mecanismo fue el más mencionado por las
mujeres entrevistadas, y según sus propios comentarios tiene
la gran ventaja de no requerir dinero en efectivo como en el caso
de que se quiera comprar un borrego, ni de perder un animal
del propio rebaño como en el caso del trueque. Por lo general se
pide prestado un semental, y el compromiso que se hace es de
cuidarlo como si fuera propio durante el período del préstamo,
el cual es casi siempre muy corto, pues varía entre uno y 15
días; este intercambio sucede de preferencia durante la estación
reproductiva de las hembras, que en la región y para la oveja
Chiapas es entre mayo y agosto.
Las mujeres también mencionaron que se acostumbra entre-
gar un poco de sal (medio pan de sal de las montañas de Ixtapa,
en Zinacantán) o una pequeña cantidad de dinero en efectivo
que va de 10 a 15 pesos, cuando se comprueba que el semental
ha engendrado algunos corderos, lo que no representa proble-
ma alguno ante su experto ojo cínico.
La mujer que necesita un semental tiene que buscar uno que
sea de su gusto y hacer el trato directamente con la otra pasto-
ra, quien por lo general es de un paraje cercano o del propio. La
existencia de rebaños sin semental no es extraña en esta región
de Los Altos, pues cuando hay una necesidad económica, las
mujeres prefieren vender uno de sus borregos machos (muchas
veces el único) antes que a alguna de sus hembras. De hecho,
no se registraron evidencias de que entre pastoras tzotziles se
pidan prestadas o se presten las borregas.
La manera en que las mujeres indígenas realizan el préstamo
de un semental es indicativo de que conocen la estacionalidad
reproductiva que se presta tanto en los machos como en las
hembras del borrego Chiapas, y que ya ha sido documentada
dentro de los estudios de caracterización técnica; lo corto del
periodo de préstamo comprueba la estrecha observación del re-
baño por la pastora, quien así podrá saber si sus hembras ya
“jugaron” con el macho, como para no requerir de los servicios
del semental durante más tiempo.

195
Raúl Perezgrovas Garza

Compra. El mecanismo empírico de compra ocurre común-


mente entre las pastoras tzotziles, quienes buscan un semen-
tal o una hembra entre las ovejas de sus vecinas o amigas y
regatean con ellas hasta acordar un precio justo para ambas.
Los sementales son más caros que las hembras, y los animales
negros son más apreciados y llegan a costar más. Los precios
son variables dependiendo del sexo, la edad y el color del ani-
mal, pero entre pastoras son siempre menores que los que se
convienen con los compradores ladinos, como es el caso de los
introductores de borregos para barbacoa de San Cristóbal de
Las Casas. Por lo general, los corderos no entran en tratos de
compra-venta, excepto cuando se adquiere una hembra recién
parida, pues las mujeres saben que un cordero que se aparta
de su madre morirá en pocos días; en este caso, el sobreprecio
equivale al 15 ó 20 %.
Trueque. Es un mecanismo menos frecuente (16 %), y gene-
ralmente involucra la solicitud de borregos jóvenes, en especial
hembras, por las que se ofrecen a cambio algunas aves de corral
o prendas de ropa típica, cuya cantidad dependerá de la edad, el
sexo y el color del ovino que se solicita en cambio. La ropa tejida
en telar de cintura representa una unidad de cambio de fácil
acceso para las pastoras, pues todas ellas son tejedoras y saben
el tiempo y el esfuerzo que se necesitan para confeccionarla y
el precio que alcanza en los mercados locales. Es probable que
exista una relación negativa entre el trueque y la asistencia de
las mujeres al mercado, pues las que acuden ahí para vender
algún otro producto entonces tendrán dinero en efectivo que
podrán usar para comprar un borrego directamente, sin necesi-
dad de recurrir al cambio para conseguirlo.
Animales “al parir”. Entre las mujeres tzotziles, este último
mecanismo empírico significa entregar un semental en depósito
a una pastora vecina y recuperar la mitad de las crías que haya
producido en el término de un año. La baja frecuencia en que

6 La estacionalidad reproductiva del borrego Chiapas se presenta tanto en


machos como en hembras, con sus correspondientes indicadores hormo-
nales y morfológicos. El inicio de la época de reproducción está sincroni-
zado con el inicio de la temporada de lluvias (mayo-junio), y el anestro se
presenta en los meses de frío y sequía (diciembre-abril). El estudio com-
pleto se encuentra en Ley et al.(1986).

196
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

este mecanismo fue mencionado por las mujeres (12 %) parece


asociarse al largo tiempo que ellas deben esperar para verlo fi-
niquitado.
Los mecanismos empíricos mencionados por las pastoras
tzotziles pueden traducirse con facilidad en esquemas técnicos,
los cuales deberían utilizarse como base para el diseño de es-
trategias adecuadas de extensionismo ovino en la región de Los
Altos. De esta manera
Se puede evitar la imposición de esquemas que carecen del
contexto social y cultural propios de las beneficiarias finales de
un programa de extensionismo ovino basado en la introducción
de animales mejorados.
Ante los resultados de las entrevistas sostenidas con las
mujeres tzotziles es fácil imaginarse las causas del fracaso de
algunos intentos previos para mejorar el nivel de vida de las
comunidades a través del fomento de la ovinocultura; cuando
únicamente 12 % de las personas reconoce los esquemas de
aparcería con “paquetes familiares”, que son tan socorridos por
los técnicos de las dependencias oficiales, no puede esperarse
que el programa de extensionismo tenga un impacto real. Y eso
en el caso de que dichos esquemas fueran dirigidos a las pas-
toras, pues por desgracia los tratos de aparcería se promovían
entre los jefes de familia a través de los líderes de la comuni-
dad, reproduciendo vicios y estructuras jerárquicas propios de
otros momentos históricos. En lo personal, me queda la duda
de ese 12 % que se registró en las entrevistas sea únicamente el
recuerdo vago que guardan las mujeres tzotziles sobre aquellos
programas unilaterales de fomento agropecuario de las décadas
anteriores.
Es por estas consideraciones que el programa de mejora-
miento genético del borrego Chiapas se sale de los esquemas
convencionales de investigación (objetivos y metodología) y de
extensionismo (metas y aplicación), es por ello que se conside-
ra a las pastoras indígenas como colaboradoras académicas en
la evaluación de la calidad de los vellones de los animales en
la granja experimental, y es por ello que las mujeres participan
de manera interactiva en el diseño de esquemas adecuados de
extensionismo ovino. El programa podrá carecer de apoyos o
de infraestructura, pero no de sensibilidad de género o de en-

197
Raúl Perezgrovas Garza

tendimiento del contexto cultural dentro del cual se desarrolla


la cría de ovinos en las comunidades tzotziles.

Las propuestas conjuntas

La opinión de las propias mujeres indígenas al presentarles de


una manera gráfica y sencilla los resultados del trabajo de cam-
po, dio lugar a una interesante discusión al interior del grupo
interétnico e interdisciplinario, con la cual se establecieron de
manera preliminar los puntos que deberían considerarse en el
diseño de un futuro programa de extensionismo ovino basado
en la introducción de borregos mejorados provenientes de la
granja experimental ovina de la UNACH; las características ge-
nerales de esa propuesta pueden observar en el Cuadro 2.

CUADRO 2. Características del intercambio de animales sugeridas


por el programa.
Estrategia Características Operativas
Préstamo Se entrega un semental durante una parte de la estación reproductiva de las
hembras (meses de mayo a julio), con opción de compra por parte de las
pastoras.
En el caso de hembras se entregan durante dos años, con opción de compra
por parte de las pastoras.
Venta Se venden hembras y/o machos, del color y la edad que prefieran las pastoras.
El precio se fija de acuerdo con un tabulador predeterminado en la granja
experimental de la UNACH.
Habrá opción para escoger los animales en la granja o de entre pequeños lotes
llevados a las comunidades.
Cambio Se entregan animales jóvenes.
Se reciben borregos viejos, o ropa típica según un cuadro ad hoc de
equivalencias.
Aparcería Se entrega un semental y una o varias hembras, por periodos de dos a tres
años.
Se recoge la mitad de las crías.

Las estrategias específicas que se incluyan en un programa


de extensionismo basado en la introducción de animales me-
jorados en la región indígena de Los Altos, deberán apegarse a
las preferencias detectadas en el estudio sobre los mecanismos
empíricos que utilizan las mujeres tzotziles para intercambiar
animales entre ellas mismas; dichas propuestas también de-
berán ser analizadas desde el punto de vista de su factibilidad

198
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

zootécnica, para posteriormente ser modificadas hasta conver-


tirlas en un programa de fomento ovino susceptible de tener un
impacto productivo, económico y social en esta región.
Por el momento, como resultado de la presente investigación
interétnica e interdisciplinaria, se tiene un esquema básico que
deriva del conocimiento empírico de las pastoras tzotziles. Esta
serie de propuestas constituye una alternativa de extensionis-
mo pecuario basada en la experiencia, la visión, la idiosincra-
sia y las expectativas de las propias mujeres indígenas, a la
que se añade una contraparte técnica. A pesar de que arriba se
presentan las cuatro opciones primarias de dicho esquema, a
continuación se describen con mayor detalle algunas de las va-
riantes que corresponden a las estrategias de préstamo, compra
y cambio de animales, por ser las que fueron más ampliamente
conocidas por las mujeres entrevistadas.
Préstamo. Se recomienda desde el punto de vista técnico que
cuando se presten sementales se haga por periodos de al me-
nos ocho semanas durante el momento óptimo de la estación
reproductiva de las hembras (en los meses de junio y julio). De
este modo se da a cada hembra la oportunidad de tener por lo
menos tres ciclos estrales en presencia del semental mejorado,
y se aprovecha el “efecto macho” por el cual las borregas em-
piezan a producir óvulos inducidas por el contacto visual y las
feromonas del borrego. Además este mismo semental podría ser
prestado a otra pastora vecina por las siguientes ocho semanas
y todavía estaría dentro de la estación reproductiva de las hem-
bras. Para los efectos administrativos, la pastora tendría que
firmar un convenio con la UNACH, en el cual se establezcan las
condiciones del préstamo (p. ej., la fecha de entrega, las fechas
de visita del personal técnico, la fecha en que se recoge el ani-
mal y el compromiso de cuidarlo de manera adecuada, etc.).
Una alternativa interesante es que la pastora que recibe un
semental en calidad de préstamo tendría la opción de adquirirlo
en forma definitiva a través de compra, si su desempeño y tem-
peramento resultaran de su agrado.
Aunque sólo se mencionó en algunas de las entrevistas, en
caso de que las mujeres indígenas prefieran pedir prestada una
o más hembras, se podría establecer un convenio para dejarlas

199
Raúl Perezgrovas Garza

en el rebaño por un periodo más largo (dos años), también con


opción de compra.
Ante la preocupación expresada por las mujeres indígenas
respecto de la posible enfermedad o muerte del borrego que se
deposita en préstamo, sería conveniente establecer un calen-
dario de visitas de inspección. Las visitas técnicas podrían ser
parte de un esquema de vinculación que se implante con apoyo
de la Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNACH,
con lo cual se cumplirían otros objetivos de tipo académico y se
podría estrechar el contacto entre los estudiantes y esta otra
realidad agropecuaria, que en ocasiones recibe poca atención
en el currículo de dicha carrera. En cuanto a la muerte del se-
mental, podría contratarse un seguro temporal con la banca
oficial agropecuaria, cuyo monto no debería ser muy alto debido
al corto tiempo del préstamo. El hecho de que las mujeres “agra-
dezcan” con sal de Ixtapa o con dinero en efectivo cuando piden
prestado un semental, es parte de un mecanismo empírico que
hace congruente el cobro de una pequeña cantidad en efectivo
que podría utilizarse para cubrir el seguro de vida.
Compra. Bajo este esquema, las mujeres indígenas tendrían
la oportunidad de escoger el sexo, la edad y el fenotipo del ani-
mal que quisieran comprar. El precio tendría que establecerse
de acuerdo con un tabulador específico, el cual se estructuraría
según los costos de producción y los intereses oficiales que exis-
tieran para subsidiar este programa de fomento; también sería
conveniente que las dependencias involucradas (universitarias,
estatales, federales) realizaran un trabajo paralelo de organiza-
ción de productores con miras a la obtención de asesoría técni-
ca y apoyos económicos externos.
A las mujeres indígenas se les daría la opción de acudir per-
sonalmente a la granja experimental de la UNACH para escoger
el animal de su preferencia, o bien de escoger alguno de entre
los que se llevaran a las comunidades en un transporte adecua-
do. Otra posibilidad sería instituir, en conjunto con las autori-
dades correspondientes, exposiciones de borregos mejorados en
las cabeceras municipales, en fechas apropiadas, como podrían
ser las diversas fiestas patronales.
Cambio. Al igual que en el caso anterior, la pastora indígena
tendría oportunidad de escoger el sexo, la edad y el color del

200
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

borrego que quisiera adquirir, y daría en cambio algún otro bo-


rrego de su rebaño, o bien aves de corral o ropa típica, para lo
cual habría que estructurar un cuadro de equivalencias ad hoc.
La gran ventaja de un mecanismo como éste es la posibilidad
de que la pastora escoja uno de sus borregos para entregarlo a
cambio de uno de los animales mejorados; esto implica que las
mujeres desecharán de sus rebaños animales viejos, enfermos,
de mala calidad de lana o con problemas reproductivos, y se
estará haciendo así una selección doblemente efectiva al intro-
ducir un semental de mayor calidad genética y al eliminar a un
animal de poca productividad.
Estos animales que se reciben en calidad de desecho podrían
ser incluidos en un esquema de engorda intensiva en la granja
experimental, recibiendo un desparasitante de amplio espectro
y suplementos alimenticios que le permitan ganar peso rápida-
mente. La introducción de estos animales al mercado ladino de
carne de oveja permitiría generar recursos para hacer el sistema
autosuficiente.

Del papel a la práctica

Para realizar una evaluación de la factibilidad de estas propues-


tas, en forma experimental se introdujeron sementales mejora-
dos en nueve rebaños de distintas comunidades indígenas de
Los Altos de Chiapas; se escogió para ello la opción de préstamo
temporal, en virtud de haber sido la más comentada por las mu-
jeres que se entrevistaron durante la fase de trabajo de campo.
Se dio a las pastoras tzotziles la oportunidad de escoger a
una semental de entre un pequeño grupo que fue llevado a su
comunidad, y se firmó con ellas un sencillo convenio que esta-
blecía las fechas de entrega y finalización del préstamo, las fe-
chas de las visitas de los técnicos (cada 15 días) y el compromi-
so de la pastora de cuidar del animal como si fuera otro más de
los integrantes de su rebaño. Durante las visitas quincenales,
los técnicos evaluaron la adaptación del animal, su estado físico
y de salud, su crecimiento de lana y la respuesta de la pastora
beneficiada a lo largo de los tres meses que duró el ensayo.
De acuerdo con los comentarios de las mujeres, quienes eva-
luaron con sus propios criterios empíricos, la adaptación del

201
Raúl Perezgrovas Garza

semental al manejo y a las condiciones de su nuevo rebaño re-


quirió apenas de un par de días, y nunca más de tres, tiempo
en que los animales introducidos se integraron totalmente pues
dejaron de balar por las noches, reconocieron su corral, seguían
a su pastora y se acostumbraron a usar bozal y a permanecer
con los otros miembros del rebaño.
El monitoreo del crecimiento de lana en los sementales mejo-
rados demostró que fue siempre mejor que el de los borregos de
la comunidad, como corresponde a un animal que es producto
de un programa de mejoramiento genético, lo cual significaría
un avance potencial en la producción y la calidad de lana de sus
futuras crías. Por su parte, la respuesta social de las pastoras
que recibieron un semental de la granja fue siempre positiva,
expresando gusto, emoción, interés, estimación y alegría, aun-
que al final del préstamo se detectó un sentimiento de tristeza y
resignación ante la inminente salida del borrego mejorado.
En cuanto a la salud del semental, el monitoreo clínico detec-
tó un incremento en la cantidad de parásitos gastrointestinales
a partir del segundo mes de su estancia en la comunidad. Esto
puede verse desde dos ópticas: establecer dentro del convenio
de préstamo que la pastora proporcione al animal introducido
uno de los tratamientos herbolarios tradicionales,7 o bien es-
perar al término del periodo del préstamo y darle una dosis de
desparasitantes comerciales.
En conclusión, el conocimiento tradicional de las pastoras
tzotziles incluye diversos mecanismos empíricos sobre inter-
cambio de animales, entre los cuales destaca el préstamo tem-
poral de ovinos por periodos cortos. Dichos mecanismos pueden
con facilidad ser traducidos en esquemas técnicos de uso po-
tencial en programas de extensionismo y fomento pecuario. La
participación de las propias pastoras indígenas de Los Altos en
el diseño de un programa “ideal” de extensionismo ovino basado
en la introducción de borregos Chiapas mejorados al interior de
los rebaños de comunidad, confiere pertinencia a las variantes

7 Algunos de estos tratamientos tradicionales han sido ya validados en prue-


bas de campo. Una infusión de 10g de epazote (Chenopodium ambrosioi-
des) y 5 g de ajo (Allium sativum).

202
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

operativas de dicho programa y evita la imposición de esquemas


técnicos que estén fuera del contexto social y cultural de las
beneficiarias potenciales.
Las propuestas operativas que arriba se describen no contie-
nen elementos extraños, pues no se habla de ovinos de alcurnia
ni de esquemas importados. A fin de cuentas son sus verdade-
ros borregos, el batsi chij que conocen de toda la vida, pero que
producen más lana y de mejor calidad; después de todo son sus
propias costumbres y pensamientos, únicamente enfocados de
alguna manera distinta.

Referencias bibliográficas

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sobre el impacto de la ovinocultura en la economía do-
méstica en Los Altos de Chiapas”. Memorias. IX Congreso
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tónoma de Querétaro, pp. 180-183.
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y condiciones ambientales de Los Altos". Cuadernos de
Investigación, vol. 3, Universidad Autónoma de Chiapas.
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ducción de lana en el borrego Chiapas". Memorias. VIII
Congreso Nacional de Producción Ovina. AMTEO-Univer-
sidad Autónoma Chapingo. p. 12-15.

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, Raúl.1999. “Sustainable options for sheep


extension and development derived from ethnoveterinary re-
search in Highland Chiapas”. In: Mathias, E., D. Rangnekar
& C. McCorkle (editors) Ethnoveterinary Medicine. Alternatives
for livestock development. Vol. 1: 202-205. BAIF Development
Research Foundation. Pune, India.

El artículo precedente sirvió como base para estructurar el que


aquí se presenta; la información que contiene se pensó para ex-
ponerla de manera oral ante una comunidad académica y de
extensión que era sensible a los lineamientos de la herbolaria
medicinal para animales y para el análisis etnoveterinario de las
prácticas de salud animal. Y ese era precisamente el objetivo de
este artículo, el hacer notar a la comunidad de estudiosos de la
disciplina etnoveterinaria que el saber ancestral de las pastoras
tzotziles de Chiapas se relaciona con muchos otros aspectos de
la producción animal, los cuales deberían ser analizados desde
una perspectiva más amplia, como la que ofrece en definitiva la
etnozootecnia.
Así, el conocimiento tradicional sobre intercambio de anima-
les fue analizado y discutivo con un grupo de informantes clave
de diferentes comunidades indígenas de las montañas de Chia-
pas, con el fin de diseñar de manera conjunta las bases de un
futuro programa de extensionismo rural basado en la introduc-
ción de animales mejorados para producir más lana y vellones
de calidad superior. De este modo, la investigación participativa
cerraba el círculo para ir de la producción de animales supe-
riores a su introducción como reproductores al interior de los
rebaños comunitarios.
Hay que recordar que el evento académico en el cual se pre-
sentaron estos resultados de una investigación interétnica y
participativa, era un simposio sobre los avances de la etnove-
terinaria a nivel mundial, y que por el hecho de celebrarse en
la India, donde el conocimiento y la aplicación de la herbolaria
medicinal son muy significativos dentro de la cultura local. Por
eso mismo era importante empezar a sensibilizar a la academia

205
Raúl Perezgrovas Garza

sobre esos otros ámbitos de la producción pecuaria que van más


allá de la salud animal.
La información que se había generado al interior del progra-
ma de mejoramiento genético del ganado lanar de Chiapas era
ya considerable, y por eso mismo había que promover el análisis
etnozootécnico como una herramienta valiosa de investigación y
de extensionismo. En poco tiempo, esta iniciativa empezaría a
propagarse desde Chiapas para el resto del mundo.

206
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Sustainable options for sheep extension and


development derived from ethnoveterinary
research in highland Chiapas, Mexico

Tzotzil women and Chiapas sheep

In the highlands of Chiapas (Mexico), Tzotzil Indians of Mayan


origin have been raising sheep for over four centuries as one of
their most important subsistence strategies. Initial characteri-
sation of the local breed has led to the recognition of Chiapas
sheep as a sturdy, disease-resistant animal which endures har-
sh environmental conditions, while still being capable to pro-
duce one lamb per year, about a kilogram of highly appreciated
wool, and large amounts of very valuable manure for the agri-
culture-based domestic economy.
Pioneer ethnoveterinary work amongst the Tzotzil shepher-
desses recorded, analysed, and validated the sheep management
system designed by them during centuries of careful observa-
tion of flocks (Perezgrovas, 1990). This served as the foundation
for new development strategies based on the combination of two
important elements: the local sheep and the traditional knowle-
dge of Indian women regarding their much appreciated sacred
sheep.
Eventually, this line of thought helped to launch a research
programme aimed at the genetic improvement of Chiapas sheep:
what women know about their woollen souls is now the fra-
mework of a sustainable academic effort designed to obtain ani-
mals that produce heavier fleeces of higher quality wool. Using
an open nucleus breeding scheme, animals meeting some ba-
sic phenotypic and reproductive criteria are purchased directly
from the Indian shepherdesses and taken into the University of
Chiapas’ experimental farm, where they are evaluated for the
quantity of wool and the quality of the fleeces they produce, un-
der close monitoring by Indian women, who helped to establish
both the selection and the culling criteria.

207
Raúl Perezgrovas Garza

In the short term, an important part of this academic effort


will be the introduction of superior sheep from the university
farm directly into the village flocks, using different extension
strategies. The purpose of this study was to generate schemes
and approaches from traditional knowledge with the Tzotzil
shepherdesses themselves.

New ways into ancient problems

Following our ethnoveterinary approach, we conducted partici-


patory research among Tzotzil shepherdesses to gather, regis-
ter, and validate their traditional knowledge on sheep exchan-
ge, trade, and mobilisation. The outputs of this research served
as the framework in the design of a sustainable extension pro-
gramme based on the introduction of superior animals from the
University of Chiapas’ experimental farm.
Individual and group interviews with Tzotzil women from 29
different villages and hamlets in the Highlands region, resulted
in the comprehensive description of a series of traditional me-
chanisms utilized by Indian shepherdesses to obtain, exchange,
and trade animals amongst themselves.
With small differences among the four Indian municipalities
included in this study, some general patterns were easily esta-
blished. A large number of women (41%) prefer the lending of
rams for short periods of time ranging from two to 45 days. A
second most common mechanism (31%) is the direct purchase
of animals, mainly young ewes to be used as replacements.Two
other minor strategies were detected: one is the trading of sheep
(16 %) for traditional clothes or agricultural products like maize
and beans. Finally, only 12 % of women were prone to use the
government-recommended system of receiving animals in long-
term deposit with splitting of lambs.
In a later stage of the investigation, with the assistance of wo-
men interpreters, these results were presented to and discus-
sed with a small group of respected Tzotzil shepherdesses from
three municipalities in the area, to design with them the basis
and the logistics of an "ideal" extension programme.
This inter-ethnic and inter-disciplinary meeting included six
Tzotzil women, two Indian interpreters, a veterinarian and two

208
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

social scientists. Its outcome was a simple but nevertheless lo-


gical and flexible scheme that could give any shepherdess in
the region several options to choose from if she wished to get an
animal from the university experimental farm.
In the first of such options, superior rams were chosen per-
sonally by the shepherdesses either at the farm or from a group
of animals taken into the villages. These rams would be lent
during the summer, preferably in the months of June, July,
and August when most ewes are showing oestrous activity; at
the same time, the local ram would be temporarily separated
from the flock. As suggested by some women, there would be an
option for the shepherdess to buy the chosen ram at any time
during the arranged period.The flock at the experimental farm
would need to have an array of rams of different characteristics
regarding phenotype (white, black, and brown), age, horned or
polled, but all of them must have proved to be superior in wool
production and fleece quality.
Because many of the interviewed women showed doubts and
were worried about the possibility of some of the borrowed ani-
mals getting sick or dying during the lending period, animals
will have to get insured, probably under some special arrange-
ment with the government extension offices.
According to a second mechanism discussed within the in-
ter-ethnic interdisciplinary group, superior animals from the
experimental farm would be put up for sale, with options for
monthly payments. As in the previous case, women would choo-
se sex, age, phenotype, and other characteristics of the desired
sheep. Price of the animals would be set considering their pro-
duction cost and the local market prices for sheep; it will have
to be adjusted regularly.
Another option for the shepherdess would be the trading of
animals in her flock for a superior sheep from the University
experimental farm. She would decide which of her animals to
trade in and there would be an option for her to give other ani-
mals (poultry, pigs) or clothes or agricultural products, using an
equivalencies table. Previous studies with Tzotzil women (Peral-
ta et al., 1994) found that their culling criteria considered old or
sick animals, aggressive rams, barren ewes, and sheep with low
quality wool; removal of these animals from the village flocks

209
Raúl Perezgrovas Garza

will represent a bottom-up selection process. All sheep accepted


by the university farm would be treated for internal and external
parasites, put into intensive feeding regime and sold in the local
meat market.
Finally, for those women interested in the long-term deposit
of animals the option would be to receive a ram and a group of
three to five ewes during a period of three years, with splitting of
lambs, meaning that half the lambs will stay in the village flock
while the other half goes back to the research station.
These are just general guidelines of an "ideal" extension pro-
gramme based on superior Chiapas sheep introduced into Tzot-
zil village flocks. The experimental introduction of superior ani-
mals into 10 different village flocks by lending rams during a
three-month period, showed an excellent adaptation of sheep,
which were totally integrated into the new flocks in no more than
three days, and promising social responses from the shepher-
desses and their neighbours.

Traditional knowledge in action

Experiences from previous government extension programmes


in the last two decades have shown an absolute lack of unders-
tanding of the Tzotzil culture and sheep husbandry systems,
using male-oriented Western extension schemes and promoting
foreign sheep breeds. These have proved to be useless in the
Tzotzil villages, where sheep are sacred animals cared for ex-
clusively by women, and surrounded by a strong cultural back-
ground.
Indian women in the Highlands of Chiapas have always rejec-
ted exotic sheep breeds because, lacking adaptation and hardi-
ness, they die very soon. More importantly, their wool cannot be
processed by hand and transformed into threads and garments
using the spindles and the ancient back-strap loom given to
them by Ixchel, the Mayan goddess of weaving.
The traditional knowledge of Tzotzil women has proved its va-
lue in the general caring of sheep, in the adequate treatment of
sick animals with plants and rituals, and in the design of an effi-
cient management system capable of keeping their animals not
just alive but also productive. We now show that the traditional

210
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

knowledge of Indian women can and should also be utilized in


extension and development efforts.
Under the light of our recent ethnoveterinary studies, an ex-
tension programme based on the much appreciated Chiapas
sheep, derived from indigenous knowledge in the first place and
designed with the Tzotzil shepherdesses themselves, promises
to be socially accepted, culturally adequate, and productively
successful.

References

Peralta, M., R. Perezgrovas, P. Pedraza y L. Zaragoza. 1994.


Investigación participativa con mujeres indígenas de
Chiapas: Un nuevo concepto de colaboración académi-
ca. Memorias. I Congreso Internacional de Investigación
en Sistemas de Producción Agropecuarios. Universidad
Autónoma del Estado de México-Universidad Autónoma
Metropolitana (UAEM-UAM), México. Pp. 171-181.
Perezgrovas, Raúl (ed.). 1990. Los Carneros de San Juan. Ovi-
nocultura Indígena en Los Altos de Chiapas. Centro de
Estudios Indígenas, Universidad Autónoma de Chiapas,
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

GÓMEZ, T., H. CASTRO & R. PEREZGROVAS. 2001. “The real


sheep of the Tzotzil shepherdesses”. COMPAS Magazine for
Endogenous Development, vol. 5: 29-31. ETC, Leusden, The
Netherlands.

Una vez que se empezaron a conocer los avances del programa


de mejoramiento genético del ganado lanar de Chiapas por me-
dio de una metodología interétnica y participativa, surgieron en-
tidades que se interesaron por la forma en que ese programa se
había diseñado y se desarrollaba en la práctica.
Es entonces que la gente que trabajaba en la naciente Red de
Desarrollo Ganadero Ondógeno y Etnoveterinaria ―ELD-EV― en-
cargó el presente artículo para que se considerara su inclusión
en la revista holandesa COMPAS. En virtud de que el número en
que apareció el artículo estaba dedicado a las actividades ga-
naderas de las mujeres, se consideró prudente que aparecieran
como autoras principales la intérprete que era parte fundamen-
tal del programa ―Antonia [Tona] Gómez― y la genetista de la
UNAM ―Hilda Castro― que monitoreaba el progreso genético de
los animales de la granja experimental de la UNACH.
Este fue un pequeño pero significativo homenaje al trabajo de
Tona no únicamente como traductora, sino a su eficiente labor
como enlace con las mujeres tzotziles al interior de las comuni-
dades indígenas. Su propia experiencia como pastora y tejedora
tzotzil, y luego como traductora en varios proyectos de investi-
gación, garantizaron un correcto acercamiento al gran número
de pastoras indígenas que participaron en el programa a lo lar-
go de quince años.
El artículo en sí representa una excelente compilación del
trabajo realizado al interior del programa durante varios años,
desde la formación del hato que funcionaba como núcleo de se-
lección, hasta la introducción de animales mejorados en reba-
ños comunitarios en calidad de reproductores. De este modo,
se puede encontrar información de relevancia sobre las bases
filosóficas del programa, los enfoques metodológicos participa-
tivos, los resultados técnicos del mejoramiento genético, y los

213
Raúl Perezgrovas Garza

avances sociales de la introducción de sementales en rebaños


de las comunidades indígenas.
Como ya se mencionó en artículos anteriores, aunque en este
otro se hace referencia a la metodología etnoveterinaria utiliza-
da en el programa de investigación, debe tenerse en cuenta que
el trabajo académico para el mejoramiento genético animal era
de corte netamente etnozootécnico, al analizar en forma multi-
disciplinaia el conocimiento tradicional de las pastoras tzotziles
sobre la calidad textil de la lana en sus sagradas ovejas.

214
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

The real sheep of the Tzotzil shepherdesses


Tona Gomez López, Hilda Castro Gámez
and Raul Perezgrovas Garza

The Tzotzil ethnic groups of Mayan origin live in the central hi-
ghland region of Chiapas, in southern Mexico. Over the cen-
turies Tzotzil shepherdesses have gathered a rich empirical
knowledge about their sheep. This knowledge has formed the
basis of a combined effort between Tzotzil women and the Insti-
tute of Indigenous Studies of the University of Chiapas to bring
about genetic improvement of the local breed of sheep, the ‘real
sheep’, on the shepherdesses’ own criteria and needs.
More than 200,000 Tzotzil Indians live in scattered commu-
nities all over the Chiapas highlands, an isolated mountainous
area approximately 2,200 m above sea level. The Tzotzils are very
different from the rest of the Mexicans: they speak their own lan-
guage, live in isolated pockets and dress in traditional garments
made from sheep’s wool. Small-scale agriculture plays a central
role in the Tzotzil society. The women are responsible for the
family for a large part of the year, when male members of the fa-
mily travel to the temperate areas to grow maize on rented land.
Tzotzil tradition has established that the women take care of
domesticanimals. The Tzotzil women don’t keep goats or cattle
but most have sheep and fowl. The flocks are small, scarcely 10
sheep, but this is sufficient to make up almost 36% of the family
income, which is earned by selling the animals themselves, the
wool, woollen garments and handicrafts, and manure for fer-
tiliser. Exclusively women do shepherding and they develop a
special relationship with every single one of their sheep.

When the underworld wins

The Tzotzil religion is a mixture of Catholicism and indigenous


Mayan beliefs. There are several Mayan gods that are linked
to natural phenomena, and Mother Earth is respected becau-
se she allows human beings to exist. Though Catholicism was

215
Raúl Perezgrovas Garza

introduced with the arrival of the Europeans in the 16th cen-


tury, many Mayan traditions still remain vibrant amongst the
Tzotzils. Their cosmovision includes the concept that all things
and living beings have a soul.
In this cosmovision, health and disease are considered the
outcome of the constant battle of the forces of the underworld
that never cease their attempts to grasp the souls of the people,
animals, plants and objects. Disease and eventual death occur
when the underworld wins. Some people have the gift to diag-
nose and heal these illnesses. The healing ceremonies they per-
form are ritual treatments, which incite the bad spirits to leave
the body of the diseased.
For the most common illnesses of the sheep, like diarrhoea
and coughing, the shepherdesses use a series of herbs to treat
them. Often a series of prayers and rituals are included in the
healing, especially if supernatural causes are suspected, like for
example ‘evil eye’ or ‘bad air’. The Tzotzil system of healing also
includes the concept of fighting diseases that are considered
‘warm’ with remedies that they believe are ‘cold’. Commercial ve-
terinary medicines are hardly used because of the costs involved
and not knowing whether these remedies are ‘warm’ or ‘cold’.

Sacred sheep

Another characteristic of the Tzotzil cosmovision is the prohibi-


tion to kill sheep, because they are considered the sacred ani-
mals that accompany the Patron of the people, Saint John the
Baptist. Inside the local church, there is a statue of John hol-
ding a lamb in his arms. Women visit the shrine regularly with
requests to the Saint related to their sheep. An example is this
request expressed by Paxcu Lopez-Panela, an old weaver:

“Please, Saint John, Patron, grant me this wish, let my


sheep be healthy, because I want to take care of your chil-
dren, with the ones that I already have, which are also
your children. I am going to make a SHELTER for them,
and I’m going to take good care of them, like the one you
have in your hand, because I also love my BROWN lamb,
my dappled lamb, grant me this wish …”

216
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

The Saint complies, the lambs obey and breed and produce
wool.

In their homes, the women spend a lot of time washing, com-


bing, spinning and weaving the wool on the back-strap looms,
to make the garments that protect their families from the cold
mountain air, and that distinguish the Tzotzil from the other
indigenous groups of the region. When a baby girl is born, an
old woman puts a little weaving instrument into her tiny hands.
The young girls help their mothers tend the sheep and learn the
art of transforming the long and coarse tufts of wool into tradi-
tional garments.

Mexican sheep

In the highlands of Chiapas there are many sheep, and of cour-


se there came extension workers who thought that it would be
easy to increase the production of wool in this area. The only
thing to be done was to introduce animals of an exotic breed
that produce several kilos of fine wool every year, and slowly
substitute the native sheep that scarcely produce one kilo in the
same time span. But, of course, the exotic sheep of the Ram-
bouillet breed that were introduced, did not adapt to the moun-
tainous climate, couldn’t thrive on the poor forage and fight off
parasitic illnesses without a supplement of commercial foods.
Even worse was that the women couldn’t process the ‘bad
quality’ wool of these animals, because it was too short, too thin
and broke easily during the hand weaving processes. Who could
have guessed that the short, thin, white wool, which is consi-
dered good quality wool by industrial standards, is exactly the
opposite of what the Tzotzil women require? Coarse, long locks
of wool of different colours make the best material you can have
when it is processed by hand instead of by machines.
The animals were also very different from the indigenous
breed, physically and in their character traits: they were bigger
and they didn’t know how to obey. These were named ‘Mexican
sheep’ as they were considered foreign, unlike their own breed,
the ‘real sheep’. The Tzotzil shepherdesses soon forgot about the-
se Mexican sheep, but the technicians insisted and attempted

217
Raúl Perezgrovas Garza

again and again with different exotic breeds, but always ended
up with the same result.

Working with men

In these attempts to bring in foreign breeds of sheep, the field


workers communicated mainly with the men in the Tzotzilvilla-
ges. Although the men spoke Spanish and worked collectively,
they were not responsible for animal husbandry in the families.
What the outsiders did not take into account was that, among
the Tzotzil people, only the women are responsible for the sheep
and that taking care of them is not done collectively. An added
difficulty was that the women spoke only Tzotzil, their native
language.
Moreover, the technicians had very little interest in the local
traditions and in the characteristics of the local breed of sheep,
the ones that the Tzotzil women call ‘real sheep’. And they we-
ren’t aware that these sheep are part of the family, like ‘ritual
children’, each with their own name. Neither did they unders-
tand why the sheep were reprimanded if they didn’t take good
care of their offspring, nor why the rams for breeding were se-
lected not only on their wool quality, but also on their character,
especially in being obedient to the shepherdess and gentle with
the lambs.

Institute of Indigenous Studies

The Institute of Indigenous Studies is a department of the Uni-


versity of Chiapas (UNACH), which was founded in 1985 to ca-
rry out holistic and multidisciplinary research in the indige-
nous regions of Chiapas. Today six anthropologists and three
veterinarians work in the Institute as a team of researchers. At
any given time, several students work on their graduate and
post-graduate degrees. Sometimes external researchers join the
team for extended periods of time.
The Institute follows three broad lines of academic investiga-
tion: history and ethnohistory; contemporary social phenomena
(migrations, religions, indigenous woman, traditional medici-
ne and cosmovision); and indigenous production systems and

218
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

survival strategies (ethnoveterinary medicine and ethnozoote-


chnics, genetic improvement of the Chiapas sheep and the so-
cio-economy of the family unit).
Nearly 10 years ago the Institute for Indigenous Studies star-
ted an investigation into the traditional sheep keeping strategies
of the Tzotzil communities. The first studies confirmed that tra-
ditional animal husbandry was based on very useful empirical
knowledge. The shepherdesses were not only able to keep the
animals alive in the adverse environment, but could also make
them breed and produce reasonable quantities of wool. Later,
the discipline of ethnoveterinary medicine was used to study
the traditional sheep breeding systems in more detail. The me-
thodology of this study was radically new: it took the knowledge
of the Tzotzil women as the point of departure, thus accepting
their expertise in the husbandry of sheep.
Another programme taken up was the genetic improvement
of the Chiapas sheep, in which the selection of the sheep was
based upon the criteria of the women. The sheep selected by the
women in the communities were taken to the experimental farm
of the University of Chiapas to be evaluated for their characte-
ristics related to wool production. Through the selection and
breeding of these animals, it was possible to return rams of the
‘improved Chiapas sheep’, to indigenous communities.

Wool and character

For the last 10 years, Tzotzil women have collaborated in seve-


ral stages of this Chiapas sheep breed improvement program.
Based on their knowledge and experience as shepherdesses and
weavers, they have indicated criteria for good wool-producing
animals. Not only the colour and the cleanliness of the fleece,
but also the size of the animal, the length of the locks, the volu-
me of the clipped wool and its suitability for textile processing is
taken into account. The women also brought in the importance
of respecting the feelings and soul of the sheep, which they con-
sider crucial for conserving health and production. This proved
to be the key to the programme of genetic improvement: unders-
tanding that elements related to traditions and culture are as
important as aspects related to the animals and their wool.

219
Raúl Perezgrovas Garza

Respecting feelings to prevent disease

At the university farm, the women were in charge of selecting


the best animals in terms of wool and character. In an attempt
to speed up the selection of the animals, several groups of wo-
men were asked to help identify the sheep that produced bad
quality wool, so as to eliminate them from the flock. The women
entered the yards, checked the animals and said: “the sheep are
all fine, they all produce goodwool.” This was very confusing,
because there were sheep in the yards that were clearly below
the standards of quality that the women themselves had esta-
blished.
During the break, the University staff asked the Tzotzil inter-
preter what was going on and she finally explained:

“The women cannot do what you ask because if they did


the animals would become ill. Animals have a soul and
feelings, and if they were to hear that the shepherdes-
ses are criticising them or the wool they produce, or the
young that they give birth to, their hearts would fill with
sadness and they would fall ill and die.”

After some deliberation, the following solution was found: the


women were asked to choose the best three animals in the yard,
their registration numbers were taken down and the animals
were moved off to a different yard. Then the next best three were
chosen and so on until all the sheep had been evaluated. In this
way the quality of the sheep was evaluated without hurting the
feelings of the animals.

Different project phases

Almost since the beginning of the genetic improvement pro-


gramme, the Tzotzil women have returned to the University farm
every six months, usually the week before shearingthe sheep.
The participatory work with the Tzotzil women in the context
of a University facility has resulted in a process of mutual lear-
ning. The researchershave looked for more specific details rela-
ted to wool quality. The women, on the other hand have come

220
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

to realise that even though the people in charge of the improve-


ment programme speak Spanish, are men (some of them) and
are not shepherds, they still feel affection for the animals. They
write the names of the sheep, in numbered form and hang it as
at a pendant around the necks of the animals, treat the animals
with respect and care, even if there are many in the flock.
A part of the combined efforts concentrates on ‘translating’
the empirical system of classifying wool quality into a more
quantitative system, which has resulted in a more precise se-
lection process of the Chiapas sheep. The quality of the wool is
measured by: the length in centimetres, the ‘volume’ of the wool
in kilograms and the ‘textile aptitude’ as the relation between
coarse fibres and fine fibres on locks from different parts of the
body.
The genetic improvement programme still produces an in-
creasing quantity of improved animals. The rams for breeding
are taken to the indigenous communities through strategies
planned with the Tzotzil women. The animals that leave the Uni-
versity farm have adapted fast to the life of the family flocks,
learning just as fast to recognise and obey their shepherdesses.
The women are happy in their hearts, because they consider
these animals to be ‘real sheep’ that produce long and thick
good quality wool, and have lambs that are just as lovely.
The work of the Institute for Indigenous Studies hasn’t been
easy, especially in the first years, because the social scientists
considered animals of little importance for the culture and live-
lihoods of the families. In the years that followed, however, they
became convinced that traditional sheep husbandry is an im-
portant part of the culture of the ethnic groups of Chiapas. For
the veterinarians the discussions with the anthropologists have
been very useful as they have consequently been able to incor-
porate a historical and ethnographical framework into the work,
and to place the indigenous woman in the centre of the family
and agricultural production unit. Hence, in short, the contact
between vets and anthropologists has been mutually beneficial.
Over the years, the national government and other univer-
sities have also been involved in this programme of genetic im-
provement of the Chiapas sheep. Yet, this genetic improvement
programme of Chiapas sheep remains an ‘exception’. In most

221
Raúl Perezgrovas Garza

agricultural and veterinary colleges the students are only taught


the conventional ways of genetic improvement, by introducing
exotic breeds and other elements of modern animal husban-
dry science. The experience with the ‘real sheep’ of the Tzotzil
shepherdesses teaches us that reality is far more complex. We
can no longer ignore the experiences and the cosmovision of the
people who live in the communities and it is time to adapt what
is being taught at all institutes of higher education.

222
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS GARZA, RAÚL, GUADALUPE RODRÍGUEZ


GALVÁN y LOURDES ZARAGOZA MARTÍNEZ. 2000. Del es-
tudio del borrego Criollo a la investigación inter-étnica para el
desarrollo sostenible. Memorias del Foro: “La investigación en
Chiapas y sus perspectivas”. IEI-UNACH, San Cristóbal de Las
Casas, Chiapas.

Esta ponencia representa una muy interesante pieza que rela-


ta de forma por demás amena la historia del programa sobre
ovinocultura indígena del Instituto de Estudios Indígenas de la
UNACH, que desembocó posteriormente en el programa de mejo-
ramiento genético del ganado lanar de las montañas de Chiapas,
del que ya se han presentado sus antecedentes y los avances
logrados hasta este momento.
Y se habla en este artículo de la ‘raza panacea’, esa ove-
ja mítica y misteriosa que debía producir mucho donde no hay
suficiente comida, y de los intentos tenaces, quizá necios, de
los funcionarios agropecuarios por encontrar esa raza de ga-
nado lanar que pudiera desplazar a la oveja local, el borrego
Chiapas, del lugar al que había llegado gracias a sus propias
características de rusticidad y gracias también a los cuidados
casi maternales que recibiera de parte de las pastoras tzotziles.
Aunque el trabajo fuera luego publicado en alguno de los ór-
ganos de divulgación de la UNACH, en realidad lo que se pre-
senta aquí es la transcripción fiel de la ponencia oral que se
expusiera en un foro académico en el que se reunieron, tal vez
por primera vez, los representantes de todos los centros de in-
vestigación social localizados en San Cristóbal de Las Casas,
en un valioso intento de coordinación académica.
Así, platicando, se dieron a conocer los antecedentes de esos
programas de investigación que resultaron pioneros en muchos
sentidos, de ese desarrollo metodológico innovador que ya se
comentaba en México y en otros países por su carácter partici-
pativo e incluyente.
Sería interesante recordar las impresiones de las personas
que asistieron a ese Foro académico, la mayoría de ellas en su

223
Raúl Perezgrovas Garza

carácter de investigadores de los fenómenos sociales de la loca-


lidad, de la región, y del estado de Chiapas; tal vez se sorpren-
dieron al escuchar a un veterinario hacer una relatoría cargada
de destellos propios de un investigador social, tal vez no dimen-
sionaban que las ovejas de Chiapas podían tener una historia
digna de contarse y que representaban tantas cosas materia-
les e inmateriales para una humilde pastora indígena, o tal vez
fue para ellos una simple curiosidad académica. Eso no era lo
importante, pues los programas sobre ovinocultura indígena y
sobre mejoramiento genético del ganado lanar de Chiapas a tra-
vés de colaboración participativa con las mujeres tzotziles, ya
habían estado, y seguían estando, sometidos a la crítica cons-
tante de los investigadores agropecuarios.

224
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Del estudio del borrego criollo a la


investigación inter-étnica para el desarrollo
sostenible1
Raúl Perezgrovas Garza, Guadalupe Rodríguez Galván
y Lourdes Zaragoza Martínez2

En la actualidad, el Instituto de Estudios Indígenas de la Uni-


versidad Autónoma de Chiapas tiene el área de investigación
sobre sistemas de vida y estrategias de desarrollo. Esta área
consta de varios programas y diferentes líneas de investigación
que se llevan a cabo en comunidades indígenas y campesinas
de las regiones montañosas de Los Altos y de la Sierra Madre
de Chiapas. Los ejes temáticos de investigación son diversos y
cubren aspectos de historia oral, conocimiento tradicional, de-
sarrollo comunitario, sistemas de manejo animal e interacción
entre la cría de animales domésticos y las estrategias agrícolas
de subsistencia.
Al interior de los programas se considera de manera priori-
taria las herramientas de investigación participativa y la meto-
dología etnoveterinaria. Esta última fue desarrollada de manera
pionera en México por nuestro grupo de trabajo, al integrar las
técnicas antropológicas con el análisis veterinario y zootécnico
de las prácticas de cría animal que forman parte de la cultura
de un pueblo.
Sin embargo, los trabajos de investigación no han quedado
en la gaveta académica. Han aterrizado en estrategias concretas
de desarrollo sostenible, como es el “Programa de mejoramiento
genético del borrego Chiapas”. Este programa representa un es-
fuerzo académico poco común, con participación directa de las
beneficiarias, las propias mujeres indígenas de distintas comu-
nidades tzotziles de Los Altos.

1 Trabajo presentado en el foro: “La investigación en Chiapas y sus perspec-


tivas”. IEI-UNACH, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
2 Investigadores del Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad Autó-
noma de Chiapas.

225
Raúl Perezgrovas Garza

El programa tiene como objetivo la generación de animales


adaptados al medio y a los sistemas productivos locales, pero
que tienen la capacidad genética para producir más lana y de
mejor calidad.
El esquema de selección se ha estructurado a partir de la
experiencia de las mujeres indígenas, ya que los animales son
seleccionados por las propias pastoras con criterios empíricos
ya validados experimentalmente, lo que da una pertinencia téc-
nica y una congruencia cultural pocas veces vista en programas
de fomento agropecuario en nuestro país.
El trabajo realizado con las mujeres tzotziles y sus sagradas
ovejas ha despertado gran interés en el ámbito internacional,
por lo que nuestro grupo de investigación coordina en América
Latina el Foro de Discusión sobre Temas Etnoveterinarios. Por
su parte, el borrego Chiapas es la oveja criolla mejor caracte-
rizada de México, y es ampliamente reconocida en el círculo
iberoamericano de conservación de recursos genéticos anima-
les, con varios proyectos conjuntos en proceso y varios más en
etapa de diseño.
En aspectos más mundanos pero no menos importantes, los
proyectos que en su momento consolidaron al “Programa de me-
joramiento genético del borrego Chiapas” han conseguido finan-
ciamientos externos de manera ininterrumpida prácticamente
desde su inicio hace 15 años. Baste decir que el programa de
intercambio académico más antiguo en la historia de la UNAM
es precisamente el que existe entre su Facultad de Medicina Ve-
terinaria y Zootecnia y el IEI-UNACH, vigente desde 1991.
En fin, estamos hablando de un programa de investigación
consolidado, maduro, diversificado y con amplias perspectivas
en el futuro próximo y en el mediato. Pero no siempre fue así.
Ojalá. Empezó pequeño y ninguneado, de lo cual quisiéramos
hacer una muy breve relatoría.
Desde que tenemos memoria, y todavía en la actualidad, ha
existido una tendencia oficial de mejorar las condiciones de vida
de los campesinos mexicanos a través de la imposición de es-
quemas técnicos importados. En el contexto agropecuario ofi-
cial, los animales criollos no tienen valor, no son de sangre azul,
producen muy poco; por ello deben ser cambiados por razas
extranjeras de alta productividad.

226
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

En Chiapas se intentó desaparecer el borrego criollo de sus


montañas, tan pequeño y tan feo, por animales de alto rendi-
miento. Varias de estas razas exóticas fallecieron en el intento,
y las autoridades seguían buscando la raza “panacea”, la que
comiendo casi nada produjera tres veces más que el borrego
local, la que resistiera el clima y la orografía accidentada de Los
Altos y la Sierra Madre y aun así produjera grandes cantidades
de lana y corderos.

El borrego Chiapas es la oveja criolla mejor caracterizada de México,


y es ampliamente reconocida en el círculo iberoamericano de conservación
de recursos genéticos animales.

Los esfuerzos fueron vanos, y todavía no han acabado. Los


programas oficiales mantienen su búsqueda incansable por la
raza “panacea”, probando todo lo que nos mandan de afuera.
Sin embargo existen otras opciones técnicas. Si por cruzamien-
to no se puede, la otra alternativa es el mejoramiento del ganado
propio de la región.
Pero no se le puede mejorar si no se le conoce. Y así nació
el primer proyecto sobre ovinocultura indígena. En 1983, en el
seno de la Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la
UNACH se concibió y desarrolló la caracterización inicial del

227
Raúl Perezgrovas Garza

que desde entonces se conoce como borrego Chiapas. Apenas


un modesto protocolo destinado a medir y pesar a los integran-
tes de los rebaños de las comunidades tzotziles, a registrar sus
colores y sus patrones de crecimiento.
Se despejaron algunas incógnitas, y surgieron muchas nue-
vas preguntas: ¿Cómo son sus condiciones de salud, cuáles sus
características reproductivas, cuánta lana y leche producen?
Y llegó el momento en que los veterinarios se enfrentaron a la
dimensión desconocida. Estos animales no se crían solos. Hay
personas que los cuidan, los procuran, los atienden. Ya dentro
del otrora Centro de Estudios Indígenas de la UNACH, se facili-
ta este paso del estudio disciplinario de un animal único en su
tipo, a una investigación con otros alcances.
El intercambio con los científicos sociales enriqueció y dio
una nueva perspectiva al ganado lanar. Y las ovejas dejan de
estar en el centro del mundo, y toman el lugar que les corres-
ponde dentro de una unidad doméstica en la que existen fuer-
zas económicas vitales, donde hay un contexto cultural que da
tintes dramáticos a la cría de ovinos, donde se producen impor-
tantes repercusiones sociales con motivo de los animales, de la
lana que de ellos se obtiene, y de la ropa que con ella se teje.
Y las ovejas tienen una historia, con su origen español pero,
distintivamente, nunca mestizo. Y las pastoras indígenas repro-
ducen de manera oral y conductual muchas prácticas pastori-
les que encuentran su genealogía en la época de las estancias
de ganado menor, tanto en España como en la Nueva España de
hace muchos siglos. Y la historia se vive en la cotidianeidad del
pastoreo, mas no en libros.
Y los borregos demuestran ser especiales, por la lana que
producen, y las pastoras demuestran ser especiales, por el afec-
to con que cuidan a los más indefensos de sus hijos, los borre-
gos por quienes rezan a San Juan. Aquéllos no hubieran sobre-
vivido sin ellas, y ellas cumplen una responsabilidad cultural al
cuidarlos, al transformar su lana en la ropa para toda la familia.
Pero el estudio del animal tiene que servir a las personas. Y
se plantean novedades metodológicas. Se propone generar ani-
males que produzcan vellones más pesados y cuya lana sea de
mejor calidad. Y da inicio un programa de selección con ovejas
que son adquiridas en las comunidades indígenas. Pero además

228
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

se propone que las pastoras participen de manera directa en los


programas de selección, que ellas establezcan el tipo de animal
y las características de la lana que éstos deben producir. Así
empieza la investigación inter-étnica.
Y no sólo eso, ¿quién mejor que las propias mujeres para el
diseño de las estrategias de desarrollo basadas en estos anima-
les mejorados? Y la investigación participativa encuentra su ni-
cho. ¿Cuál es el caso, pues, de imponer esquemas de desarrollo
ajenos al contexto de las beneficiarias?
Volviendo al día de hoy, borregos Chiapas mejorados están
siendo utilizados en programas de fomento ovino en comuni-
dades indígenas. Se combinan los criterios empíricos que nos
enseñan las pastoras y las artesanas indígenas con más de seis
parámetros objetivos de selección. Se cuenta con el equipo y las
técnicas para establecer la calidad de la lana de los animales.
En un mundo globalizado, donde la fibra de la lana ha dejado
de tener valor comercial porque nos llegan de otros continen-
tes, destaca el alto precio que alcanzan los vellones del borrego
Chiapas en los mercados locales. Y seguimos viendo chujes, na-
guas y chililes.
En un mundo globalizado, donde los sistemas de producción
animal son automatizados y en serie, porque así nos los venden
los países primermundistas, destaca el espíritu que humildes
pastoras indígenas ponen en el cuidado personal para cada una
de las ovejas. Y seguimos viendo niñas tzotziles que aprenden a
cuidar amorosamente a sus ovejas.

229
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, R., H. CASTRO, L. ZARAGOZA & G. RODRÍ-


GUEZ. 2002. “Analysis of indigenous technical knowledge and
inclusion of local peoples’ expertise into a working selection
index for Chiapas wool sheep”. Proceedings of an International
Conference. The British Society of Animal Science. Mérida, Yu-
catán. p. 108-109.

A principios del nuevo milenio, los proyectos específicos de inves-


tigación tendientes al mejoramiento genético del borrego Chiapas
estaban llegando a su conclusión, pues con paso lento pero segu-
ro se había diseñado una metodología novedosa pero apropiada
para los fines del programa en su conjunto y con esa información
valiosa se llevaba a cabo el monitoreo de los animales experimen-
tales. En ese periodo, se contaba ya con suficiente información
proveniente de ejercicios participativos sobre los criterios de selec-
ción y desecho de animales, y se habían planteado las técnicas
de laboratorio que permitían validar el conocimiento tradicional de

231
Raúl Perezgrovas Garza

las pastoras indígenas. Con 10 años de experiencia en el mejora-


miento animal con base en criterios empíricos, era el momento de
mirar las cosas desde una óptica más amplia.
Con todo ese caudal de resultados cuantitativos se pensó con-
veniente utilizar los datos para estructurar índices de selección,
que había sido uno de los objetivos más ambiciosos del programa
de mejoramiento genético, y que le permitirían alcanzar sus me-
tas de manera expedita. Esos proyectos específicos culminaron
al paso del tiempo en un programa integrador basado en el saber
ancestral de las pastoras tzotziles, y al final del día resultaron en
herramientas técnicas que podían acelerar los procesos de iden-
tificación de los mejores animales dentro del rebaño núcleo en la
granja experimental de la UNACH, en un ejercicio interétnico y
participativo.
Las herramientas estadísticas estaban a la mano, y los resul-
tados cuantitativos también, y en consecuencia, el diseño de los
índices de selección era el paso automático en el itinerario del
programa de mejoramiento genético. Considerando las priorida-
des de calidad de lana descritas por las mujeres indígenas, esos
índices de selección dieron mayor peso específico a la longitud de
la mecha, que es el primer criterio de calidad para ellas, dejando
el peso corporal como parámetro de control para evitar la selección
de animales únicamente por su tamaño, del mismo modo que el
crecimiento de la fibra por unidad de superficie en la unidad de
tiempo quedó integrado dentro de los índices por su baja corre-
lación con otras características y por detectar la eficiencia para
producir lana que tiene cada individuo.
La segunda serie de variables de selección con peso específico
considerable incluyó la proporción de las fibras largas-gruesas ―
el criterio de mayor valor económico y cultural para las tejedoras
tzotziles― y el peso del vellón sucio como indicador del potencial
productivo de cada animal. Como se podrá apreciar en el artículo
que se presenta a continuación, este índice de selección permite
identificar a los animales por la calidad de sus vellones, y agru-
parlos dentro de uno de los cuatro conjuntos de evaluación que
van del más pobre al de mayor excelencia.
El trabajo de gabinete que generó la información para este
artículo fue realizado en Inglaterra, y los resultados posterior-
mente fueron presentados en forma oral dentro de un evento

232
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

internacional organizado por la Sociedad Británica de Ciencia


Animal. En una forma muy amplia, la manera en que se dio la
colaboración interétnica y la participación de las mujeres tzotzi-
les para lograr consolidar el programa de mejoramiento genético
del ganado lanar de Chiapas se plasmó en un libro titulado “La
lana del Tunim Chij, el Venado de Algodón”. Ese volumen está
dedicado a validar el conocimiento tradicional y a fundamentar-
se en él para alcanzar objetivos de desarrollo comunitario basa-
dos en la cría de animales domésticos.

233
Raúl Perezgrovas Garza

Analysis of indigenous technical knowledge


and inclusion of local peoples’ expertise
into a working selection index for Chiapas
wool sheep
R. Perezgrovas1, H. Castro2, L. Zaragoza1 and G. Rodríguez1

1
Instituto de Estudios Indígenas-UNACH, Centro Universitario
Campus III, San Cristóbal de Las Casas, 29200 Chiapas, México.
2
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia-UNAM,
Ciudad Universitaria, 04510 México D.F.

Introduction

Genetic improvement programmes for domestic animals are


usually designed according to general guidelines found in text-
books. This can result in inadequate selection parameters that
do not relate properly to the characteristics of the local breeds
or the traditional husbandry systems. In the mountains of Chia-
pas State, in Southern México, the local wool sheep constitute
an important source of income for thousands of Tzotzil Indian
families, and the government officials and technicians recom-
mended the introduction of high-producing exotic sheep breeds
to replace the small and apparently low-yielding local sheep.
This approach proved to be unsuccessful as the short and fine
wool of the newly introduced sheep could not be processed by
local weavers.
Analysis of the failure of that project was used as a lesson in
the planning of more realistic approaches. A critical insight into
the Tzotzil sheep husbandry system has been the basis of new
methodologies. The role of women and the local culture in the
husbandry of Chiapas wool sheep was understood and incor-
porated within the technical aspects of a unique improvement
programme where Tzotzil women are part of the research team.
In this paper, the empirical criteria that Tzotzil shepherdesses
and weavers have regarding high quality fleeces were analysed

234
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

and contrasted with objective wool production parameters, ai-


ming to design a selection index for fleece quality that incorpora-
tes the expertise of the Tzotzil women and gives specific weight to
the traits that have economic and cultural importance.

Materials and methods

The project was carried out at the University of Chiapas' Sheep


Research Centre, located in the mountain region of highland
Chiapas. The Sheep Research Centre undertakes a genetic im-
provement programme for Chiapas sheep aiming to obtain ani-
mals that produce fleeces that meet the local standards of high
quality wool. An open nucleus approach has been implemented
for the last 10 years, and 450 sheep of the local breed constitu-
te the nucleus flock. Management of animals include extensive
grazing on fenced paddocks covered with 21 species of native
grasses and legumes during the rainy season (June-November);
a supplement of milled corn fodder is the main feed source du-
ring the dry season (December-May). Mineral salt is provided
weekly, and commercial anti-parasite products are given on a
monthly basis.
A controlled breeding season is carried out from June to July,
and lambing occurs in November and December. Rams are used
only on two consecutive breeding seasons, and inbreeding va-
lues are nil. Lambs are weaned on a fixed date (February 15th).
Monthly records of body weight are kept, and shearing of all
animals is scheduled every 6 months (April and October). Just
before the animals are shorn, wool staples are plucked out at
the left mid-lateral part to measure staple length and for the
manual counting of the different fibres under a magnifier glass.
Five weeks after shearing, a sample of wool is taken from a 100-
cm2 area at the right mid-lateral part for wool growth determi-
nation using a standardised technique based on a double rin-
sing of greasy samples with isopropanol, and weighing of clean,
dry and conditioned samples (Perezgrovas et al., 1997).
A participatory study was conducted to establish the indige-
nous knowledge that Tzotzil women utilise in the assessment
of fleece quality, and simple scientific methods were used to
validate it. A direct assessment of fleece quality in all animals

235
Raúl Perezgrovas Garza

under 2 years of age was performed by groups of Tzotzil women


one week before the shearing of the flock, and sheep scientists
examined the scoring exercise, translating the women's empiri-
cal criteria into a quantitative fleece grade going from 1 (poor)
to 4 (excellent).
Databases were separated by sheep's age at shearing (6, 12,
18, and 24 months), and included the following production pa-
rameters: body weight (kg), fleece quality grade (mean and mode
of 5 observations), staple length (cm), greasy fleece weight (g),
yield after alcohol scouring (%), wool growth (mg/cm2 day-1),
proportion of long-coarse fibres (%), proportion of short-fine fi-
bres (%), and proportion of kemp (%).
Pearson's correlation tests were run on 8 databases contai-
ning data of fleece quality grade and the rest of the wool pro-
duction objective parameters. A series of analyses of variance
were conducted to test the significance of the differences in the
variable means according to fleece quality grade. Regression
analyses established the coefficients of determination (R2) and
significance in the prediction of greasy fleece weight. A series of
best sub-sets regression analyses were carried out to explain
the variability of greasy fleece weight. A working selection index
for wool production and fleece quality was designed.

Results

Practical assessment of fleece quality by Tzotzil women included


an initial appraisal of groups of sheep by inspection, followed by
closer inspection and handling of the fleece and wool staples.
Analysis of the grading exercises revealed that staple length was
the most important criterion, and the shepherdesses, most of
them illiterate, have developed a complex measuring system ba-
sed on the distances that can be estimated with the fingers of
their hands. The second criterion was defined as textile apti-
tude of the fleece, according to the final use of the fleece either
for spinning the weft or the warp in the traditional back-strap
loom. The textile aptitude of the fleece was based on the propor-
tion of long-coarse and short-fine fibres in the conical staples of
the characteristic double-coated fleece of Chiapas sheep. When
coarse fibres are abundant, wool can be used to spin the weft

236
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

of the loom and the fleece is graded "good". When there is a low
proportion of coarse fibres the wool can be used to spin the
warp of the loom and it is graded "poor".
Coloured fleeces were highly regarded by the Tzotzil weavers.
Direct measurements of the different widths/lengths that Tzot-
zil women can make with their hands were used to establish the
metric equivalents of the traditional hand-measuring system.
Table 1 shows these metric equivalents, along with additional
statistics.

Table 1.Descriptive statistics of metric equivalents (cm) of measurements


that Tzotzil women make with their hands.

Measurement Mean Std. Median Mode SEM Mini Maxi


Dev. mum mum
Chin kom (2 stacked fingers) 3.48 0.25 3.5 3.4 0.04 3.0 4.0
Ox kom (3 stacked fingers) 5.13 0.34 5.1 5.1 0.06 4.2 5.9
Chan kom (4 stacked fingers) 6.84 0.43 6.9 7.0 0.07 5.6 7.7
Kej lej (thumb to mid-index) 11.34 0.83 11.4 12.0 0.14 9.8 13.3
Chutum (thumb to tip of index) 14.91 0.86 15.0 14.4 0.14 13.0 16.7
Ch’ix (thumb to tip of middle 17.71 0.87 17.9 18.2 0.15 15.8 19.2
finger)

Correlation coefficients were calculated with a pooled data-


base of 723 sets of variables coming from 236 sheep varying
from 6 to 24 months of age. Coefficients showed that the avera-
ge and the mode of 5 fleece-quality grades were highly correla-
ted (r=0.94; p<0.001), suggesting that only one should be used
in subsequent analyses. The mode of fleece-quality showed the
highest correlation with staple length (r=0.70; p<0.001) and
greasy fleece weight (r=0.55; p<0.001), which justified the em-
phasis that Tzotzil women put on these parameters. Wool grow-
th showed moderate (r=0.23 to 0.48) but significant correlation
coefficients (p<0.001) with most variables.
Analyses of variance of all variables demonstrated that they
differed significantly according to fleece-quality grade (Table 2),
most of them increasing as grade passed from "poor" to "exce-
llent" in the subjective assessment. The exception was a decrea-
sing proportion of short-fine fibres, which may be the clue to the

237
Raúl Perezgrovas Garza

objective interpretation of what Tzotzil women acknowledge as


the "textile aptitude" of the fleece. The local preference for the
"coarser" fleeces was contrary to the conventional definition of
high quality fleeces as those made up of fine, short and white fi-
bres, and reinforces the need to develop improvement program-
mes based on local standards and requirements.

Table 2. Mean ± standard error of wool production variables according to


fleece quality grade in Chiapas sheepunder 2 years of age (n = 723).

Variable Grade 1 Grade 2 Grade 3 Grade 4


Staple length, cm 5.5±2.3a 7.6±1.7b 9.6±1.8c 12.2±2.0d
Body weight, kg 14.6±4.3ab 13.6±4.2a 15.7±4.8b 17.4±4.8c
Grease fleece wt., g 201±128a 292±103b 398±130c 507±149d
Scouring yield, % 80.6±8.9 82.3±7.1 82.7±6.2 83.2±5.6
Wool growth, mg/cm² 0.36±0.18a 0.45±0.18b 0.50±0.17c 0.56±0.18d
Short fibres, % 80.3±8.6a 77.3±10.3ab 75.3±8.7cd 74.1±8.0d
Long fibres, % 17.5±7.6a 20.5±8.1ab 22.9±8.3cd 23.3±7.4d
Kemp fibres, % 2.1±2.4ac 1.76±2.2a 1.9±2.2a 2.8±2.7c

Different letters on the same row vary significantly (p<0.01)

Best sub-set regression analyses showed that 5 parameters


consistently explained the variability in greasy fleece weight, sti-
ll the most important criterion in the production of wool as a
textile fibre. These variables were included in a working selec-
tion index, with specific weight on traits of economic (staple len-
gth, fleece weight) and cultural (proportion of long-coarse fibres)
importance. Application of the working index using the mean
values of wool production parameters from databases arran-
ged by fleece-quality grade (Table 2), clearly served to separate
animals of different fleece quality, and suggested its potential
use in identifying superior animals according to local wool stan-
dards (Table 3).

238
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Table 3. Application of a working index with weight on wool traits of economic


and cultural value, to a databasedivided by fleece quality grades.

Fleece 100 + (1.54 x Staple Length) + (1.25 x Greasy Fleece Weight) ÷ Index
Grade (Body Weight) x (Wool Growth) + (1.25 x Long Fibre %)
1 100 + (1.54 x 5.49) + (1.25 x 201) ÷ 14.6 x 0.36 + (1.25 x 17.5) 30.744
2 100 + (1.54 x 7.58) + (1.25 x 292) ÷ 13.6 x 0.45 + (1.25 x 20.5) 41.397
3 100 + (1.54 x 9.64) + (1.25 x 397) ÷ 15.6 x 0.50 + (1.25 x 22.9) 48.211
4 100 + (1.54 x 12.2) + (1.25 x 507) ÷ 17.4 x 0.56 + (1.25 x 23.3) 53.344

Conclusions

This project served to characterise the empirical knowledge of


Tzotzil shepherdesses and weavers regarding fleece quality stan-
dards in Chiapas sheep. Analysis and interpretation of these
parameters allowed its translation into objective variables and
its inclusion into an experimental selection index integrating
the women's expertise into appropriate tools for genetic impro-
vement.
This methodological approach states that the analysis of lo-
cal technologies, its scientific validation, and the inclusion of
local peoples' expertise, should result in agricultural interven-
tions that are culturally adequate and technically appropriate,
avoiding the waste of valuable resources.

References

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Perezgrovas Garza, Raúl. 2002. “Collaborative application


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tools for genetic improvement”. Best Practices Using Indige-
nous Knowledge. Nuffic-UNESCO/MOST. The Netherlands,
Paris. p. 170-178.

El trabajo que se muestra a continuación fue encargado por la or-


ganización de las Naciones Unidas sobre la educación, la UNES-
CO, lo que fue el resultado de la continua presentación de avan-
ces del programa de mejoramiento genético del ganado lanar de
Chiapas en la mayor cantidad posible de foros académicos.
El artículo está incluido dentro de una publicación interna-
cional que describe una serie de ‘mejores prácticas’ relaciona-
das con el uso y la aplicación del conocimiento tradicional, y en
ella se pueden encontrar ejemplos concretos correspondientes a
América, Asia, África y Europa. Por ser una serie de contribu-
ciones de diferentes países, los editores del volumen solicitaron
que la descripción de las ‘mejores prácticas’ se ajustara a un

241
Raúl Perezgrovas Garza

formato pre-establecido, con la intención de que fueran más fá-


ciles de comprender y comparar.
El hecho de que se solicitara esta contribución chiapaneca
para incluirla en una publicación internacional es en sí un logro
del programa de mejoramiento genético, pues se une a un gru-
poselecto de prácticas que demuestran el valor del saber ances-
tral de los pueblos originarios en todo el mundo. Es un honor el
que se haya considerado al programa de mejoramiento genético
del ganado lanar de Chiapas para ser parte de este catálogo,
y demuestra no sólo el valor de las metodologías desarrolladas
sino, en especial, el reconocimiento a la incorporación de las
mujeres indígenas como investigadoras y expertas, trabajando
en conjunto con los técnicos agropecuarios constituidos como
sus aprendices.

242
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Collaborative application of empirical


criteria for selecting high-quality fleeces:
Tzotzil shepherdesses and sheep scientists
work together to develop tools for genetic
improvement
Themes: Animal genetics, clothing, domestic animals, income
generation, quality standards, rural women, sheep, team work,
weaving, wool

Introducing the practice

This practice was developed in the mountains of Chiapas, in


Southern Mexico. A number of different ethnic groups live in
this region, each one with its own culture, language, and tradi-
tions. The Tzotzils are one of these. Their livelihood strategies
depend largely on agriculture: maize and beans are the main
crops, and sheep production provides wool for weaving and ma-
nure to fertilize the cropland.
Sheep husbandry among the Tzotzils is the exclusive respon-
sibility of women, and it accounts for up to 36% of family inco-
me. Most traditional clothing is made out of wool and produced
within the household, which means little expenditure on clo-
thes. Fleeces, garments and woollen crafts are regularly taken
into the local markets. Besides, sheep can be sold when cash is
needed urgently.
The small family flocks (ten sheep) are very important for the
Tzotzils, and many conventional interventions have tried to im-
prove living standards through sheep production strategies. In
the last 25 years, various exotic sheep breeds producing ‘hi-
gh-quality’ wool have been introduced in the area, along with
‘modern’ husbandry techniques. They were not successful. Go-
vernment authorities failed to acknowledge the strong link be-
tween the Tzotzil culture and the husbandry of their ‘sacred’
sheep, and also the differences in wool quality standards. Li-
kewise, extension workers have not appreciated either the lo-
cal sheep or the traditional management practices developed by
endless generations of illiterate yet expert shepherdesses.

243
Raúl Perezgrovas Garza

The best practice described here involves the collaborative


application of criteria for judging the quality of fleece. This takes
place every six months at the University of Chiapas’s sheep farm.
The practice began in 1995 as a wool-grading exercise with lo-
cal shepherdesses and weavers; its aim was to help the sheep
scientists to identify the local criteria for ‘high-quality’ fleeces.
It has evolved into an interactive and participatory methodology
that is now integrated into the programme to genetically impro-
ve local Chiapas sheep through selection.
Prior to the semi-annual shearing of the flock, groups of Tzot-
zil women apply their own local criteria and empirical methods
to assess fleece quality. Their tacto-visual approach subjectively
assesses fleece in terms of its volume, staple length, looseness of
staples, textile aptitude, softness, colour and cleanness. Sheep
scientists translate the women’s key words and the results of
their tacto-visual appraisals into a fleece quality grade from 1
(poor) to 4 (excellent). The women have established ‘staple leng-
th’ as the most important factor, and have developed a complex
measuring system that defines eight different sizes on the basis
of finger lengths and widths. The ‘textile aptitude’ of the fleece
determines whether, when spun into yarn for the traditional
weaving process, a fleece is best suited for the weft or the warp.
The various elements of the tacto-visual appraisal are closely
related to objective parameters of fleece production. The sub-
jective assessment of staple length correlates significantly with
its metric-system equivalent, and textile aptitude indicates the
proportion of fleece fibres that are long and coarse. The com-
pounded grade given for fleece quality correlates significantly
with staple length, greasy fleece weight, body weight and wool
growth. An index for high quality fleeces as judged by local stan-
dards is now used as a selection tool.
This collaborative fleece-grading system has been standardi-
zed over time. It has been in use since 1995 and has evolved into
an efficient and reliable method of improving local sheep throu-
gh selection. Women’s participation has ensured the establish-
ment of culturally appropriate fleece-quality standards. It has
also directed efforts to produce high-yielding, environmentally
adapted sheep that Tzotzil women identify as members of the
respected local breed which they call ‘batsichij’ (‘the true sheep’).

244
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

The collaborative system has also served to identify and dis-


card certain objective parameters of wool production and fleece
quality that were redundant. This has made the selection pro-
gramme more efficient.

Content and approach

The methodology for assessing and grading fleece quality repre-


sents a blend of the traditional knowledge possessed by illitera-
te Tzotzil shepherdesses and weavers with the tools for genetic
improvement used by sheep scientists. Countless generations
of Tzotzil women developed empirical fleece-quality criteria to
meet their textile needs, as well as adequate assessment me-
thods. Sheep scientists have adopted these elements and trans-
lated them into genetic selection tools to produce animals with
fleeces that are of high quality by local standards.
The purpose of the practice is to:
• Ensure technical success by using local animals and tra-
ditional husbandry systems
• Incorporate the expertise and traditional knowledge of lo-
cal peoples (fleece-quality standards) into tangible assets
(culturally acceptable selection methods)
• Learn from the experts
• Promote bottom-up approaches
• Preserve and improve the local species of wool-producing
sheep
• Re-value empirical technologies.

Persons involved

Groups of Tzotzil women from different villages are collabora-


ting in the fleece-grading exercises with sheep scientists from
the University of Chiapas. As the programme progresses, more
and more Tzotzil shepherdesses will be able to obtain a supe-
rior animal of the local breed which not only produces the type
of wool required for the local textile process, but also passes
its genes on to following generations. Tzotzil interpreters and
facilitators also participated in the project. In the near future,
extension workers will have to be involved as well.

245
Raúl Perezgrovas Garza

Method

Groups of Tzotzil women are invited to the fleece-grading exer-


cises. They come from different villages. Animals in the univer-
sity’s flock are allocated to different sheds, in groups of about
25 sheep. The best sheep in each group is selected visually as
the animals move around (based on an estimate of its fleece
volume). The animal is removed from the group and tacto-vi-
sual appraisal begins. By gently handling the fleece, the Tzotzil
women estimate staple looseness, a desired trait. Staple length
is determined using the empirical system of finger lengths and
widths. Textile aptitude of the fleece is assessed according to
the relative amount of long/coarse fibres and short/fine fibres.
Secondary parameters are also considered, such as a relative
lack of kemp fibres, the colour of the wool, and the cleanness of
the fleece. The scientists then translate all these elements into
a compounded fleece-quality grade.
At the farm, additional technical information is obtained:
greasy fleece weight, body weight, wool growth, and propor-
tion of fibres. A selection index based on the Tzotzil criteria for
high-quality fleeces is used to identify the best animals at the
University farm. The top 15 % of rams are left on the farm as
replacements, and the rest of the rams with scores of ‘good’ and
‘excellent’ are identified as superior rams suitable for introduc-
tion into village flocks.

The role of indigenous knowledge

The collaborative effort guarantees that the improvement pro-


gramme is producing exactly what the Tzotzil shepherdesses
and weavers need. Animals will have fleeces of the highest local
standards. If top-down approaches were used, industrial stan-
dards of short, white and fine wool would be applied, exactly the
opposite to the Tzotzil standards for high quality fleeces, which
call for long staples of coarse, black fibres.
Chiapas sheep, the local breed, is a highly respected animal.
In the Tzotzil culture sheep are sacred; they are never killed or
eaten, and they are given names and considered to be the ritual

246
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

children of women. No other animal occupies the place in Tzotzil


culture and society that the sheep does.
Sheep are the exclusive responsibility of Tzotzil women. Wool
is processed using ancient techniques and then woven and sewn
into traditional clothing for the whole family. Black skirts, sha-
wls and coats predominate among the Tzotzils, and black sheep
are highly regarded, although wool requirements for the tradi-
tional white jackets and brown ceremonial blouses give animals
of these colours an important place too. Empirical selection of
animals over the last 500 years has resulted in an adapted ani-
mal producing the type of raw material that can be processed
using the traditional weaving technologies of spinning with a
wooden spindle and weaving in a back-strap loom. Using the
highly appreciated local breed and the locally developed flee-
ce-quality criteria gives the collaborative grading exercises the
cultural value they deserve.

The transfer of knowledge

Most Tzotzil women (70 % of more than 15,000 households)


have their own small flock of Chiapas sheep. They all know a lot
about sheep husbandry and weaving. But what is being develo-
ped jointly with the sheep scientists is a blended product that
puts together the best of traditional and scientific knowledge in
the area of fleece improvement.
In the Tzotzil villages, most women are illiterate and do not
speak the official language (Spanish). What they do as shepher-
desses and weavers is something they have learned orally from
their mothers and grandmothers and through the everyday con-
tacts associated with their domestic responsibilities. Knowled-
ge and practices are shared outside the household through so-
cial networks and informal communication within and between
Tzotzil villages.
Written materials about sheep husbandry are generally rare.
In the Tzotzil language they are non-existent. Various ethnogra-
phic studies do, however, describe the Tzotzil livelihoods. The
traditional sheep husbandry system has been studied using an
ethnoveterinary approach.

247
Raúl Perezgrovas Garza

Achievements and results

Collaboration to achieve a selection index for a genetic program-


me designed to produce sheep that meet local standards is a
best practice because it recognizes and values the traditional
knowledge of Tzotzil women. Local standards for fleece quality
are given top priority. The practice validates indigenous techni-
cal knowledge and gives it the same weight as scientific techni-
cal knowledge. It is incorporated into a development effort as an
essential element.
The interaction between Tzotzil women and sheep scientists
has resulted in convenient methods for genetic improvement.
At least 36 women from 10 different Tzotzil villages have colla-
borated regularly in the application of fleece-quality criteria. In
the last two years, no fewer than 130 superior rams have been
introduced into village flocks. Many Tzotzil women from the vi-
llages are requesting information about how to buy or borrow
one of these animals. A nucleus flock of 400 sheep is currently
being monitored using this inter-ethnic approach.
The practice is sustainable, cost-effective and locally mana-
geable.

• It is sustainable because the superior rams are more pro-


ductive as a result of their superior genes, and not because
they are heavier or larger, thus requiring proportionately lar-
ger amounts of food.
• It is cost-effective because no additional inputs are necessary
and the traditional management system does not need to be
modified in any way for these animals to perform as superior
breeders. More wool and fleeces of higher quality mean that
better clothing can be woven, and that better handicrafts
can be sold. This has a direct impact on livelihoods.
• It is locally manageable because Tzotzil shepherdesses re-
cognize these superior animals as members of the respec-
ted and appreciated local breed of ‘true sheep’. The animals
are perfectly adapted to the environment and maintain their
hardiness.

248
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Strengths, weaknesses and requirements for the future

The practice has a number of strong points. It ensures that im-


provement of the local breed through selection results in an end
product (high-quality fleeces) that meets all the demands of the
shepherdesses and weavers who are supposed to benefit from
any intervention involving sheep-production strategies. The
interaction between experienced women and new shepherdes-
ses that takes place during the grading exercises facilitates the
transfer of indigenous knowledge. The grading exercises are a
dynamic and interactive process through which quality criteria
are established and modified according to the local requirements
for raw material for weaving. The Tzotzil women are the experts,
and the sheep scientists are the apprentices. Together they act
in synergy to design and develop genetic selection methods.
One problem has been that fleece graders who take part for
the first time find it difficult in the beginning to assume their
role as experts, and to interact openly and on the same level
with sheep scientists. Another problem is that sheep numbers
at the university farm are still low.
The practice will have accomplished a social objective when
the ‘blended’ outcomes in the form of selection indexes and ge-
netic methods can be taken back to the villages and applied by
the Tzotzil women to their own flocks. Extension strategies will
have to be developed to make this blended knowledge available to
all Tzotzil shepherdesses. These strategies will have to take into
account the facts that very few of them can read and they have
been accustomed to the more common ‘top-down’ approaches.

Potential for replication

It would be fairly easy to transfer the methodology of the practice


to other marginal, indigenous, sheep-related economies located
in high mountains and associated with hand-processed fleeces.
However, more important than the practice itself is the overa-
ll concept that traditional knowledge which has been developed
locally to solve specific problems has to be analysed, valida-
ted and applied, after being blended with scientific knowledge
if necessary. The holistic analysis and enrichment of traditional

249
Raúl Perezgrovas Garza

knowledge is not just possible, but should be a pre-requisite


when development interventions are being considered.
Adaptations should derive from the particular needs, practi-
ces, beliefs and culture of the people whose traditional knowled-
ge is being used as the basis for development. There is of course
no universal recipe for successful interventions, but before any
interventions are designed and applied, there should be a com-
mitment to understanding the cultural and socio-economic con-
text of the area, the people, and their livelihoods and traditions.

Additional remarks and information

The programme for the genetic improvement of Chiapas sheep


has been evolving for the last ten years. It began with an analy-
sis of the characteristics of Chiapas sheep, the native breed. An
open-nucleus breeding scheme has been used to improve wool
production and fleece quality. The University of Chiapas’s sheep
farm maintains the nucleus flock under traditional manage-
ment, with wooden shelters and extensive grazing on native pas-
tures. Use of feeding concentrates is restricted, and maize stover
supplements constitute the main feed during the dry season.
Several articles published in social-science and technical
journals describe the approach and implications of the genetic
improvement programme based on collaboration with local ex-
perts. Articles in English include the following.

Perezgrovas, R., A. Parry, M. Peralta, P. Pedraza & H. Castro.


1995. “Wool production in Chiapas sheep: Indigenous
knowledge provides the basis for selection”. In: R. Craw-
ford, E. Lister & J. Buckley (eds.) Conservation of Domes-
tic Animal Genetic Resources. Rare Breeds International
& AgriFood Canada. Ottawa, Canada. pp. 240-244.
Perezgrovas, R. 1998. “Ethnoveterinary studies among Tzotzil
shepherdesses as the basis of a genetic improvement
programme for Chiapas sheep. In: E. Mathias, D. Rang-
nekar & C. McCorkle (eds.) Ethnoveterinary Medicine:
Alternatives for livestock development. Proceedings from
an international conference. BAIF Development Research
Foundation. Pune, India. pp. 47-48.

250
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

RAUL PEREZGROVAS. 2003. “The native sheep of Chiapas. A


story of fleeces, global markets and women in woolen skirts”.
Seedling (Genetic Resources Action International), January
2003, pp. 13-16.

Resulta muy interesante leer este artículo, precisamente por tra-


tar una temática que ya era actual en el momento en que se escri-
bió, y que es incluso más relevante hoy día por las implicaciones
que ha alcanzado la globalización en todos los ámbitos de la vida
humana, incluyendo la producción animal.
El trabajo hace una detallada crónica del efecto que ha tenido la
globalización de la cría de ganado lanar sobre la vida de los cam-
pesinos mexicanos; mientras los ganaderos del centro y norte de
México perdieron sus ovejas y tuvieron que olvidar sus modos de
vida alrededor de los animales, las pastoras tzotziles de Chiapas
conservaron su raza local de ganado lanar y mantuvieron altos
los precios de los productos y subproductos que de ella derivan.
Con el título de ‘Las ovejas nativas de Chiapas. Una historia
de vellones, mercados globales y mujeres en faldas de lana’,
este trabajo nos invita a refleccionar sobre los verdaderos valo-
res de la producción agropecuaria y sobre el papel que pueden
llegar a tener las tradiciones y la cultura sobre la preservación
de las razas locales de animales domésticos. El trabajo se es-
cribió específicamente para una publicación que se dedica a la
conservación y a la valoración de los recursos zoogenéticos lo-
cales ―la revista Seedling de la organización no gubernamental
GRAIN, que es una asociación internacional que trabaja en pro
de los recursos genéticos―.
Por lo original de sus conceptos, este artículo fue publicado
ese mismo año en español, en la revista Biodiversidad editada
en Sudamérica, con el título: “El borrego Chiapas criollo. Una
historia de vellones, mercados mundiales y mujeres en polleras
de lana” (Biodiversidad, vol. 37: 19-21).

251
Raúl Perezgrovas Garza

The native sheep of Chiapas. A story of


fleeces, global markets and women in woollen
skirts
Dramatic changes have been observed during the last 30 years
in the countryside of Mexico. What we used to see as the ro-
mantic view of a smallholder farmer caring for a bunch of cattle,
sheep and goats is no longer a part of the landscape. The ori-
ginal multipurpose and diversified farm has given way to spe-
cialised livestock operations that use high technology and large
amounts of external inputs.
This seems to be the only way to survive facing the challenges
of the new globalised millennium. While all this is happening,
a different concept of animal husbandry undertaken by Tzotzil
shepherdesses shows that the old romantic ways can also be
very efficient and productive. This article presents a brief out-
line of how the local breeds of wool sheep were preserved by
Tzotzil women, at a time when global markets are shifting pro-
duction goals into uniform, standardised outputs.

Background

Chiapas, in the south of Mexico is by far the poorest state. The


largest ethnic group in Chiapas is the Tzotzil, who number
about 200,000 people, living in scattered hamlets around the
mountains. Though the Tzotzils are financially poor, many as-
pects of their society and culture are worthy of our attention.
One of these aspects is the unique way in which the women in
the villages care for their sheep, and their philosophy about the-
se animals and their woollen souls.In the early 1970’s, the great
number of coloured sheep in the mountains of Chiapas caught
the attention of government officials. At the time, this highland
region had the highest density of sheep in the whole country.
With good intentions, they decided to ‘improve’ what they saw
as a small and unproductive local sheep by means of crossbre-
eding with high-yielding exotic sheep breeds.
This technical approach had been used in many other parts
of central and northern Mexico, with verygood results, and most

252
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

sheep farmers in those areas were able to “upgrade” their local


sheep. By the mid 1990’s, the local breeds of sheep in these
areas had vanished, and thousands of black-faced crossbred
sheep were producing good amounts of white and fine wool,
with an important impact on the domestic economy.
In Chiapas, however, the crossbreeding programs were un-
successful. Several of those foreign breeds were introduced and
the outcome of such efforts was always the same: the exotic
breeds failed to adapt to the local environment and the availabi-
lity of native forages, and the animals died in a matter of weeks.
More importantly, the Tzotzil women did not like the fleeces of
these exotic animals because they could not be processed into
woollen garments using their traditional spinning and weaving
techniques. The wool of what the women called “Mexican sheep”
was too short, too fine, and too white, as compared with the
fleeces of their batsi chij, their ‘true sheep’. Government offi-
cials always blamed the Tzotzil sheep farmers for the failures,
and thought that they were doomed for keeping their small and
unproductive sheep.

The impact of globalisation

In 1995, the waves of globalisation struck sheep farming in


Mexico, and soon the first changes wereobserved. A free trade
agreement with New Zealand and Australia allowed countless
containers of live animals, frozen mutton, and greasy fleeces to
be distributed all over Mexico. This caused the price of mutton
and greasy wool to plummet, and most sheep farmers were not
able to compete. It was more expensive to shear the animals
than to buy imported wool, and the farmers were forced to sell
all their animals, to use their savings for subsistence, and to
look for alternative sources of income. The number of people
migrating to the United Stated increased drastically in a matter
of months.
In the mountains of Chiapas, however, globalisation had a di-
fferent impact. The local breeds of sheep maintained their num-
bers, the cost of animals and fleeces remained very high, as it
did the contribution of sheep to the domestic economy, with an
average 36 % of the annual income. The reasons to explain why

253
Raúl Perezgrovas Garza

the Tzotzils were able to side-step globalisation are complex,


and it is necessary to take a closer look at the Tzotzil traditions,
particularly the sheep husbandry system.

Sacred sheep and woollen clothes

First of all, sheep are part of the culture of the Tzotzils; since
they are sacred animals protected by the local religion, it is for-
bidden to hurt, to kill or to eat them. Secondly, they are also
the exclusive responsibility of women, who make every decision
over any issue related to these animals and also keep and ma-
nage any money derived from their sheep.
It is believed by the Tzotzils that every person has an ‘animal
companion’ who suffers the same fate as his or her soul mate.
When a person is ill or dies so does his or her animal compa-
nion. Even when most animal companions are wild animals,
it is recognised that sheep can be the secondary soul mates of
shamans and healers, and this is the reason for not hurting
or killing them. However, it is only sheep that are sacred, and
cows, horses or pigs are just domestic animals for the Tzotzils,
who raise them, kill them, eat them, or sell them as needed.
The importance of sheep is related to the traditional clothing
of the Tzotzils. Clothes for ceremonial or daily use are made out
of wool and any visitor to the villages or to the local markets
will find men in their heavy black coats or their sleeveless white
jackets. Women wear their black woollen skirts and their richly
embroidered brown blouses, and they cover themselves with
black shawls. Children'sclothes, blankets and bedspreads are
woven to blend fleeces of different colours, to create an infini-
tenumber of grey and brown shades. These woollen clothes are
quite heavy and a hairy finish is highly regarded; they are also
waterproof and last a very long time: 2 or 3 years of daily use.
The traditional textile process is quite complex, and includes
spinning the wool with a wooden spindle into threads of specific
characteristics of tension and thickness to form both the weft
and the warp for the loom. Also, the time-consuming process of
weaving the threads with a back-strap loom is accompanied by
a series of additional steps for washing, carding, felting, dyeing
and embroidering.

254
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Sheep husbandry among the Tzotzils also has an important


economic role. Adequate amounts of high quality fleeces repre-
sent the possibility to weave clothes for every member of the
family. Fleeces of such quality have a high value at the local
markets, which makes them a valuable asset in case of urgent
cash needs. Additional income is generated through the sales
of surplus rams, old sheep, woollen garments and handicrafts,
and surplus manure not used on the family land for crops.

Local diversity vs. global standards

The last few paragraphs give us an insight into the Tzotzil liveli-
hoods and how they are related to the husbandry of wool sheep.
It can also help us to understand why the original crossbreeding
programs designed by the government officials did not succeed.
These top-down interventions did not consider the objectives,
rationale, logistics, and social implications of sheep within the
Tzotzil culture. The government officials thought that sheep
production was the same all over Mexico, and they did not take
the time or the interest to get to know the culture and the tra-
dition of the local people, or the local husbandry systems and
sheep breeds.
How could these officials know that in the mountains of Chia-
pas there are no shepherds, but only women shepherdesses?
How could they imagine that the exotic sheep breeds that they
were imposing did not have a double-coated fleece like the local
‘true sheep’? The fleece of those high-yielding exotic sheep only
had short, fine and white wool fibres, very good for the mechani-
sed textile industry, but totally inadequate for hand-processing.
It took time and a new approach to understand the role of
sheep for the Tzotzil livelihoods. It was not until 1982 that the
characterisation of the local sheep and the traditional husban-
dry system got started, and only in 1992 a programme was pro-
posed to improve the local sheep by selection. This time women
from the villages set the parameters for the quality of the fleece.
This highlighted the differences between the shepherdesses and
government officials on what was meant by ‘high-quality fleeces’.
For the women in the mountains of Chiapas, the best fleeces
have long and loose staples formed by a considerable amount

255
Raúl Perezgrovas Garza

of long-coarse fibres with little or no kemp. Fleece colour is also


very important, in order for the weavers to make all the variety
of garments required by their families. All black, all white, or
cinnamon brown fleeces reach the highest prices, because they
are woven directly into clothes without requiring a time-consu-
ming and complex dyeing process. Work continues in the study
and understanding of the role of sheep in Tzotzil society.

Credit to the shepherdess

The effects of globalisation for sheep farmers in Central and


Northern Mexico resulted not only in the loss of several of the
local sheep breeds, but also in the end of many livelihoods. The-
re are no local sheep left in central and northern Mexico, and
sheep farmers are an endangered species themselves. It would
be almost impossible to recover those sturdy heterogeneous
sheep breeds that had significant hardiness and capacity to en-
dure adverse environmental conditions. The original genes were
diluted through cross breeding with a number of different exotic
breeds. In desperation, farmers eventually sold their remaining
animals.
By contrast, those humble shepherdesses that were conside-
red 'backward' for opposing progress and technology have not
only been able to preserve their local sheep breeds but also to
improve their productive traits. Today, at least 150,000 wool
sheep are kept in small flocks (of about 10 sheep) all over the
mountains of Chiapas. The traditional sheep management sys-
tem designed by the Tzotzil shepherdesses is efficient in terms
of lamb and fleece production, it requires very little or no exter-
nal inputs, and it keeps inbreeding at negligible levels.
Tzotzil shepherdesses must be credited for maintaining the
local sheep breeds, which would be extinct by now if they had
not systematically opposed official interventions aimed to dilute
the genes of their 'true sheep'. The local wool sheep of Chiapas
should not only be seen as a pool of valuable genes, nor just the
subject of genetic improvement research. On a wider perspec-
tive, Chiapas sheep represent the ability of human groups to
design their own survival strategies

256
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS GARZA, RAÚL. 2005. “Conocimiento tradicio-


nal y cría de animales domésticos. El caso de las pastoras
tzotziles de Chiapas”. Memoria Final. Diálogo sobre recursos
genéticos animales en la agricultura. INWENT-GTZ-ILRI-FAO.
Montelimar, Nicaragua. Diciembre de 2005. p. 22-32.

El siguiente artículo fue parte de una mesa de discusión organi-


zada por la FAO para revisar el avance en la situación de los re-
cursos zoogenéticos a nivel latinoamericano; fue presentado en el
área temática sobre ‘Importancia de conocimientos tradicionales
e indígenas’, y relataba la experiencia de las pastoras tzotziles
de Chiapas en el diseño de prácticas en la cría de ganado lanar
que resultan eficientes a pesar de que se les tacha de manera
despectiva como simple conocimiento ‘empírico’.
La importancia de este artículo descansa en el hecho de pos-
tular por vez primera en un foro internacional, el concepto de la
etnozootecnia como la disciplina científica más apropiada para
el estudio y el análisis de las prácticas empíricas de cría ani-
mal. Hasta este momento, por lo general se seguía utilizando la
terminología ‘etnoveterinaria’ como sinónimo; este es el momen-
to en que se propone a la etnozootecnia como la disciplina cientí-
fica más apropiada para el estudio del conocimiento tradicional
relacionado con la cría de los animales domésticos.
En varias partes del texto es posible deducir hasta el mismo
contenido de las diapositivas, que se han perdido por el paso
del tiempo. Pero debe notarse el énfasis que se puso en la des-
cripción del sistema tradicional de manejo del ganado lanar que
hacen las mujeres tzotziles, que es extenso y diverso, y que úni-
camente una de sus muchas secciones está dedicada a la salud
de los borregos, evidenciando lo complejo que es el conocimiento
tradicional.
Hay que hacer mención de la manera como viene redactado
el documento. Por haberse presentado dentro de una mesa in-
teractiva, lo que aquí se puede leer es la transcripción que se

257
Raúl Perezgrovas Garza

hizo a partir de la exposición multimedia con diapositivas, ante


la presencia de representantes del sector agropecuario de diver-
sos países y con académicos que laboran en la temática de los
animales domésticos —no necesariamente autóctonos, pero sí a
cargo de las poblaciones locales—.
Como proviene de una ponencia oral dentro de un foro acadé-
mico, al final del artículo se incluyen las preguntas y respuestas
que se generaron durante la discusión, donde se pueden apre-
ciar las inquietudes manifestadas por los asistentes y la répli-
ca que se hizo a cada una de ellas. Algunas de las preguntas
fueron formuladas por el Dr. Jorge de Alba, asistente al evento,
quien manifestó su curiosidad por este tipo de sistemas tradicio-
nales de cría de ganado lanar.

258
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Conocimiento tradicional y cría de animales


domésticos — El caso de las pastoras tzotziles
de Chiapas

Cuando se propuso la disciplina etnoveterinaria, todo mundo


se fue con la finta de que etnoveterinaria quería decir ‘curar
a los animales con plantas’, a pesar de que la definición origi-
nal —presentada en 1986¬— decía: “es el estudio sistemático y
holístico de todos los aspectos relacionados con la producción
animal”.
De esta manera, el resto del saber popular, lo que no tenía
que ver con la medicina herbolaria, es decir, lo que tenía que ver
con el manejo, la alimentación, la reproducción, la selección, las
instalaciones, etc., eso había sido relegado, tanto así que en los
cuatro o cinco eventos internacionales de etnoveterinaria que
ha habido desde el año 1997 para acá, el 90% de los trabajos
habla sobre plantas para curar enfermedades de los animales,
y el resto son aspectos de metodología y algunos otros que la
gente pensaba que no eran necesarios o importantes.
Es así que el objetivo de esta pequeña charla es pasarles a
ustedes la estafeta de que la etnoveterinaria ya no justifica ser
la disciplina idónea para estudiar el saber popular de la pro-
ducción animal, sino que hay otras alternativas. Yo les voy a
proponer a la etno-zootecnia como esa disciplina, y ahorita se
los voy a demostrar.
Tienen aquí ustedes la definición de Constante McCorkle, an-
tropóloga, socióloga, veterinaria silvestre, que propone estudiar
de manera conjunta todo lo amplio, diverso, de la producción
animal, de manera holística, interdisciplinaria, es decir los zoo-
tecnistas, los antropólogos, los sociólogos, los veterinarios. Sobre
todo, el conocimiento local, prácticas, habilidades, creencias, lo
que hace la gente, lo que piensa en relación a la producción, a
la salud y a la cría de animales. Ella misma dice que no nada
más la salud, sino la cría de los animales. Y por supuesto ella
menciona que no nada más los que producen alimento; hay ani-
males de trabajo, hay animales que tienen que ver con el ingreso
secundario de las familias. Esto es un ejemplo del mapamundi,

259
Raúl Perezgrovas Garza

para comentarles que se pensaba que el conocimiento popular


únicamente existía en el tercer mundo; pero resulta que no es
así, tenemos ejemplos del caso de las vacas criollas en el primer
mundo, de unas razas que yo apenas he escuchado en algunos
congresos.
La cría de ganado lanar por mujeres indígenas, y les estoy
diciendo mujeres indígenas porque los hombres no participan
en esta actividad por cuestiones culturales. Es algo que nada
más las mujeres realizan día a día. Y voy a proponer un pro-
ceso metodológico de cuatro puntos que es muy sencillo y que
esto que hicimos nosotros en Chiapas, ustedes lo pueden hacer
con sus propios medios en las localidades donde trabajan. El
conocimiento popular sobre cría de animales no es propio de
grupos indígenas, no es propio de grupos campesinos, es propio
de todas las gentes que han pasado generación tras generación
trabajando día a día con los animales y que les enseñan a sus
hijos estas prácticas y creencias.
Cuatro puntos metodológicos: el punto número uno dice que
hay que colectar la información, hay que saber qué es lo que se
está haciendo. Y esto parece muy simple y sin embargo, pocos
lo hacemos. Recuerden lo que se ha escrito muy extensamente
de todos los técnicos que no se bajan de su camioneta, sólo se
asoman y dicen “bueno, la solución a este problema zootécnico
es ésta”. Eso definitivamente no funciona y no debería de ser
así. Entonces, hay que bajarse de la camioneta, tenemos que ir
a las comunidades, hablar con la gente, que es algo que no nos
enseñan en nuestras escuelas de veterinaria, de zootecnia, de
agronomía. Los veterinarios saben ponerle el termómetro a los
animales, el estetoscopio, saben hacer pruebas, sacar sangre,
pero no se acercan a platicar con el dueño de los animales. Y yo
les pongo un caso más difícil, estas pastoras de las que yo les
hablo, su lengua materna no es el español, como sucede en mu-
chas comunidades indígenas de México y muchas otras partes
de Iberoamérica.
Segundo punto metodológico: lo que ustedes recaban como
conocimiento popular y lo escriben así tal cual, pues no es más
que un documentito para paper, necesitan analizarlo, desglo-
sarlo y separarlo en todas sus partes. Y eso tiene que ver con
lo que dice McCorkle “el conocimiento debe analizarse desde

260
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

el punto de vista interdisciplinario”, mientras más disciplinas


mejor; a veces no se puede, y yo me pongo como ejemplo, pues
en mi grupo de trabajo somos puros veterinarios y analizamos
el conocimiento popular. Sin embargo, algunos trabajamos en
investigación participativa, hablamos con la gente; otros sabe-
mos de animales y de reproducción; otros saben de nutrición y
así, entre todos los veterinarios vamos poniendo un granito de
arena y desglosamos ese conocimiento popular.
Punto número tres; podemos rescatar el conocimiento, lo po-
demos analizar, separarlo en todos sus componentes, pero para
que le hagamos justicia a quienes diseñaron todo ese conoci-
miento, necesitamos validarlo, y les voy a decir por qué: todos
nosotros que vamos a las universidades más grandes mundo,
creemos que lo sabemos todo y pensamos que los campesinos
tienen un saber secundario, porque no van a la escuela, no ha-
blan español y no pueden saber más que yo. Pues bueno, para
darle al conocimiento popular su lugar, necesitamos aplicarle
todo el rigor científico que aplicamos en el laboratorio, en la
computadora, en el análisis estadístico, y si ese conocimien-
to demuestra hacer lo que dicen los productores que hace, lo
estamos validando, y con eso le estamos dando el valor que le
corresponde a quienes diseñan el conocimiento y a nosotros que
lo analizamos.
Y el último punto metodológico es que hay que hacer pro-
puestas, ya que de otra manera nada más nos sirve a nosotros
para publicar o sacar puntos, pero no estamos regresando nada
a la comunidad a donde fuimos en primer lugar a sacar la in-
formación. Y digo ‘sacar’ en el término más frío de la palabra,
pues muchas veces a eso nos dedicamos, a sacarle todo eso y
aprovecharnos y no regresamos nada a la comunidad, y yo aquí
les propongo que le regresamos algo dentro de nuestro ámbito
profesional, que puede ser una pequeña modificación al conoci-
miento tradicional para que funcione mejor, es decir, ya valida-
do y estudiado para que se regrese a la comunidad.
Ya ahora sí entramos en materia y aquí tienen una fotografía
clásica de mujeres indígenas de la región Tzotzil, en Chiapas,
México; su lengua indígena es el tzotzil, su cultura es tzotzil, no
hablan español y la mayoría no sabe escribir, y si ustedes ven
esto yo les puedo preguntar cuál es el sistema tradicional de

261
Raúl Perezgrovas Garza

criar ovejas por allí, y me van a decir: el pasto, que los sacan a
comer y les dan plantitas para curarles las lombrices. A lo me-
jor entre todos sacamos unas tres o cuatro prácticas empíricas
que constituyen un sistema completo y como ustedes pueden
deducir de lo que ven desde su camioneta, como dice Robert
Chambers, ‘solucionando las cosas desde arriba’.
Aquí vemos que la región es de montaña, con muchos pinos,
praderas muy erosionadas, que únicamente están verdes en la
época de lluvias, es decir seis meses y los otros seis meses del
año desaparece todo, los animales sufren y casi no hay nada
que darles de comer. Pero vamos a ver lo que dicen las señoras,
qué hacen ellas con sus animales. Como un antecedente rapi-
dísimo, las ovejas llegaron a esta región en 1531 y probable-
mente habrán pasado unos veinte años con los españoles que
fundaron la ciudad y después, hasta nuestros días, no hay un
solo mestizo como yo que tengamos ovejas, ya que todas están
en manos de las mujeres indígenas. Algo sucedió a partir más
o menos de 1550 que hizo que todos esos animales dejaran el
rebaño del encomendero español y se los dejaran a las mujeres
indígenas.
Aquí les presento a los Tzotziles, aquí tienen un par de niñas;
una de ellas es mi ahijada por cierto. Aquí tienen la razón de
muchas de las cosas que van a ver, es un santo español, San
Juan Bautista: ¿cómo lo identifican? Pues nunca van a ver a
San Juan Bautista sin un cordero y lo interesante es que está
vestido a la usanza indígena, con su cotón; esta es una de las
prendas típicas para los varones en la comunidad indígena, que
pueden ser blancas, negras y grises, pero también hay blusas
de color café y eso explica la necesidad de que haya animales de
diferentes colores, pues sino todos [los borregos] serían negros
o blancos. Todo se transmite de generación en generación, de
una mamá pastora a una hija que a esta tierna edad empieza a
jugar, a hilar, a tejer y así va apropiándose de toda esta cultura
de su pueblo. Estas son escenas diarias de la comunidad, las
mujeres siempre encargadas del pastoreo, lo que hacen por va-
rias horas al día.
En esta época del año ustedes ven el maíz que está bastante
verde pues debe ser por el mes de septiembre cuando no hay
problemas de alimentación; tres meses después se acabó todo

262
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

y los animales tienen que irse al monte. Y aquí está el principal


producto de la cría de ovejas en estas comunidades, que es la
lana, el segundo producto es el estiércol; la carne de oveja no se
consume pues está prohibido por la religión tzotzil, y por lo tan-
to no tiene ningún sentido hacer propuestas para engordarlos
o para que crezcan rápido o cosas así.
Las propuestas tienen que dirigirse a este producto final, un
montón de lana, que ayer les comenté que tiene un valor por los
50 dólares y nadie me creyó; y eso que a ese precio me lo ven-
den a mí que hablo un poco la lengua y me doy a entender, pero
si ustedes van se lo venden a 70 dólares la misma cantidad, y
entre ellas probablemente se lo vendan en 30 ó 35 dólares. Pero
35 dólares contra 50 centavos de dólar ¬¬—que es lo que vale
la lana sucia en México—, pues verán la diferencia y la impor-
tancia que puede tener a nivel económico para una familia que
tiene esta cantidad de animales en promedio.
Esto no es para que lo lean, pero debe tener un impacto vi-
sual; esta es la cantidad de información que obtenemos cuando
platicamos con las mujeres y lo único que el grupo con el que yo
trabajo hicimos es desglosarlo en los apartados que vienen en
cualquier libro de producción ovina y que ustedes se los saben:
nutrición, reproducción, etc. Y aquí tienen cosas de manejo ge-
neral, de qué es lo que hacen y dicen las mujeres que sirve para
cuidar sus animales…, es decir, que saben cómo y para qué lo
están haciendo.
Ustedes de manera general sabrán que el uso de bozales es
una práctica tradicional que no está reportada en las crónicas
españolas, sino que es algo que se hizo aquí [en Chiapas], y
que los españoles no podían hacer porque manejaban rebaños
muy grandes. Y esta práctica tan sencillita como hacer lazos de
pasto, es la clave para que las ovejas estén hoy en día en manos
de los indígenas y no de los españoles. ¿Por qué?, porque con
esta práctica rompen el ciclo biológico de la afección hepática
que terminó con los rebaños españoles en la primera mitad del
siglo XVI.
Aspectos de reproducción, no es para que los lean, son sólo
para que vean todo lo que pueden saber las mujeres: historia de
los padres, partos. Todas las cosas que hacen tienen un objetivo
para ellas, no son cosas que hacen casualmente.

263
Raúl Perezgrovas Garza

Aquí tienen enfermedades, también muchos aspectos econó-


micos, como la venta de animales, de lana, de ropa, hacen la
ropa para la familia; hay aspectos de cultura. Pero lo que aquí
me interesa es que vean esta parte sobre enfermedades que
aunque son variadas, eso es lo que estudiaba la etnoveterinaria,
sólo ese pequeño apartado. Entonces todo lo demás que hemos
visto quedaba volando, y había que someterlo a este mismo pro-
ceso de estudio y análisis.
Hablando de algunas prácticas de salud animal que uste-
des han leído, las mujeres conocen cuáles son las plantas, cuál
es el efecto que tienen, las colectan, saben en qué época, qué
cantidad, cómo se dosifican. Y esas otras prácticas que en sí
no tienen nada que ver con las plantas.Lo que ven ustedes es
una oveja con catarro, con gripa, que es protegida de la manera
tradicional, con una ‘gabardina’ de plástico, o sea que la medi-
cina, el conocimiento popular no es nada más de plantas, hay
muchas prácticas que tienen que ver con la conservación de la
salud.
Y si creen que ya habíamos acabado, aquí tienen procedi-
mientos de cirugía, parámetros de selección, de alojamiento, de
alimentación, y las señoras conocen y explican qué es lo que
hacen. Y voy a poner un simple ejemplo de lo que es el análi-
sis interdisciplinario, sobre la rotación de corrales en el área
agrícola, que es una práctica común. Lo que vamos a hacer es
validarla de la siguiente manera: aquí tienen tres sistemas tra-
dicionales, corrales que se desplazan cada quince días, corrales
de los cuales se saca el estiércol y corrales elevados donde se
junta el estiércol para después llevarlo a la milpa; tres sistemas
distintos de utilizar las instalaciones delas ovejas. Eso a lo me-
jor ustedes dirán que se lo copiaron de los españoles, pero no,
porque los españoles manejaban rebaños de 200 y 300 anima-
les. En aquellas épocas en España eran de dos mil y tres mil,
pero en esta zona montañosa no se podía con rebaños de más
de tal vez 50 ó 100.
Ahora bien, de un solo elemento que es la rotación de corra-
les en el área agrícola se desprende todo esto que contiene un
componente empírico, un razonamiento que hacen las mujeres
y lo que uno como técnico que analiza la información, puede dar
como explicación. Y vean la cantidad de datos que hay aquí, de

264
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

uno solo de los elementos que habíamos revisado, de una de las


secciones de conocimiento particular.
¿Cómo valido esta información en el campo? Se hace expe-
rimentalmente, aquí se hacen corrales, en algunos no se pone
nada, en otros se pone el estiércol de los animales, en otros se
saca el estiércol para que quede la orina y después se siembran
verduras y hortalizas, se sacan los resultados estadísticos y se
ve qué es lo que resulta mejor. Pero si ustedes no hacen esto y
no pueden asegurar que estas cosas funcionan, tienen que va-
lidarlas con todo el rigor de la ciencia. Y claro aquí en este caso
son las propias mujeres las que evalúan, ellas van y revisan sus
parcelas, ellas las atienden y dicen ‘esto es lo que funcionó me-
jor’ y uno ya le da el valor “científico” que le corresponde.
Me voy a regresar a esta lámina porque quiero hacer hincapié
en este conocimiento tradicional: el volumen, el largo de la me-
cha y la cantidad de fibras cortas y gruesas que se llama kemp.
Las mujeres dicen que se puede mejorar la calidad y la canti-
dad de la lana revisando esto, entonces vamos a hacer un análi-
sis rapidísimo. Resulta que la longitud de la mecha es el criterio
de selección número uno para las mujeres. A lo mejor para no-
sotros, sobre todo si leemos un libro de estos editados en Ar-
gentina, Nueva Zelanda e Inglaterra, diremos que no es así, que
la producción, que los kilos producidos por oveja por trasquila,
que eso es lo importante.Pero acuérdense que lo que dicen los
libros, a las mujeres no les importa, ni los han leído, ni les in-
teresa; su primer criterio es cuánto mide la mecha y tienen un
sistema que utiliza sus dedos y los nudillos de sus dedos para
medir las mechas, y todas tienen una regla en sus manos y es
una práctica que hacen cotidianamente con sus animales.
Aquí tienen en puntos rojos el sistema métrico decimal y aquí
tienen el sistema indígena y ustedes dirán que las señoras se
equivocaron en el paso numérico cuatro. Pues resulta que el
que está equivocado es el sistema métrico decimal porque esta
es una gráfica de 36 mujeres midiendo con sus dedos y resulta
que este es el patrón y no el sistema métrico decimal. Entonces
funciona, son medidas repetibles, una misma mujer midiendo y
uniendo sus dedos durante varios años tiene una gráfica total-
mente estable.

265
Raúl Perezgrovas Garza

Las alternativas de mejoramiento las tenemos que proponer


nosotros, de preferencia en colaboración con las mujeres en
este caso. Lo que nosotros propusimos fue incorporar el cono-
cimiento tradicional dentro de este programa de mejoramiento
genético por selección y recuerden que nosotros no cruzamos
las ovejas de Chiapas con nada, porque las mujeres no las cru-
zan con nada y hay antecedentes de que en programas oficiales
del Gobierno han llevado otro tipo de animales que las mujeres
no reconocen como sus propios animales y que los discriminan
porque producen mala lana, porque se mueren rapidísimo, por-
que la fibra no se puede trabajar con sus instrumentos manua-
les; esto no se procesa con máquinas.
Dentro de este programa de mejoramiento genético, son ellas
quienes escogen a los animales que producen la mejor lana.
Y esto se viene haciendo desde 1997 en el rebaño núcleo que
maneja la Universidad, que es de alrededor de 500 animales.
Nosotros como técnicos lo que hacemos es correlacionar lo que
ellas dicen que es: tanto mide la mecha y para qué sirve, es de-
cir, si sirve para hacer la trama o la urdimbre que son dos hilos
totalmente distintos y que dependen de la proporción de fibras,
y las señoras distinguen esa proporción con sus manos y las
examinan.
Nosotros correlacionamos estos criterios empíricos con crite-
rios que nosotros medimos: la producción de lana, la longitud
de la mecha con una regla, la proporción de fibras largas, cortas
y kemp, el diámetro de las fibras, el rendimiento desengrasado
y una técnica que se llama crecimiento de lana por centímetro
cuadrado. Eso lo hacemos nosotros en el laboratorio y resulta
que lo que las mujeres identifican como lana de calidad, noso-
tros podemos decir que se debe a que tienen mecha de tantos
centímetros, con tal proporción de fibras largas y cortas, con tal
diámetro y con tal rendimiento desengrasado, en animales que
crecen lana a tal o cual velocidad. Correlacionamos el conoci-
miento popular con el conocimiento científico, y funciona. Lo
que hacen las mujeres ¡realmente funciona!
Como alternativa de mejoramiento y a nivel institucional
incorporando el criterio empírico de las mujeres, nuestra pro-
puesta es producir animales, que si no conocían ya los están co-
nociendo, que son representantes clásicos del borrego Chiapas,

266
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

ahora registrado en el catálogo de la FAO recientemente. Vean


que las mechas son cónicas y sueltas, son animales de seis me-
ses de producción de lana, pues se trasquilan dos veces al año.
Aquí tenemos de la variedad blanca, negra y café; recuerden que
si la ropa es de diferentes colores, la lana tiene que ser también
de diferentes colores.
Ese es el papel de las mujeres como coadyuvantes en la con-
servación de la diversidad. Estas son las manchas típicas; por
cierto, el nombre indígena de estos animales es ‘Ojos Negros’.
Así los distinguen las mujeres: la raza ‘Ojos Negros’, la raza ‘Ca-
beza Blanca’ y la raza ‘Color Humo’ en su idioma, pero que no-
sotros las vemos cafés y ellas las ven grises. Estamos trabajan-
do en esas porque hay una gama desde el rubio hasta el negro
o café-negro muy oscuro que tiene que ver con la proporción de
fibras de color y ya estamos trabajando en eso. Estas son un par
de hembras de las que usamos en el rebaño núcleo y algunos
animales del grupo élite.
Para mí queda claro que lo que conocen las mujeres tzotziles
tiene mucho más que ver que la pura salud animal, a pesar de
que ellas conocen qué plantas tienen para curar qué enferme-
dad, cuándo hay que darle, cuántas veces, todo este tipo de
cosas es conocimiento popular. Pero aquí creo que les he puesto
enfrente una serie de elementos que rebasa con mucho a la sa-
lud animal como el tema básico de estudio.
Queda claro que la zootecnia tiene un carácter amplio y diver-
so, mucho más amplio que la veterinaria, es decir, no podemos
hablar de que estamos haciendo etno-zootecnia y este tema lo
estamos tratando de acuñar porque describe perfectamente lo
que estamos haciendo. Este término está postulado desde hace
mucho tiempo y nosotros estamos promoviendo que se utilice
ahora para explicar, conocer y estudiar el conocimiento popular
sobre producción animal y no nada más sobre salud animal.

Preguntas y respuestas:

1. Es una curiosidad nada más, ¿cómo es el tipo de telar


que usan para las piezas grandes, de cintura o de pedal?
R. Es telar de cintura, no se usa vertical como lo usan en
Guatemala [o Argentina], sino que va en diagonal. No conocen

267
Raúl Perezgrovas Garza

el telar de pedal; se ha introducido con algunos programas pero


a las señoras no les gusta, [la lana] siempre se procesa a mano.
2. ¿Cuál es la base genética de estos animales, el Merino
o el Churro?
R. Si ven las fotografías, el borrego blanco de Chiapas es idén-
tico al Churro Español, tanto que cuando yo los presenté en al-
gún lugar de España me dijeron: ‘mire ese es el Churro’, y yo les
dije no, este no es Churro, este es Chiapas blanco. El café parece
que está relacionado con la Lacha; la negra todavía no he podido
verificar, y dice la literatura que entre la Manchega y la Caste-
llana, y yo creo que va a ser la Canaria la que va a terminar más
cerca genéticamente, eso se está trabajando ahorita. En cuanto
al Merino, los estudios que se hicieron muy recientemente sobre
DNA, no ubican al Merino como contribuyente. Recordemos que
en los años 70’s se introdujeron aquí [en Chiapas] algunos ani-
males de ese tipo y yo estoy seguro que los que sobrevivieron, si
es que lo hicieron, fueron los primeros que las mujeres desecha-
ron, porque la lana no se puede trabajar a mano.
3. En cuanto a los sementales, ¿se dio algún tipo de ase-
soramiento de parte de ustedes en este sentido?
R. No que va, si nosotros aprendimos mucho más de ellas
que ellas de nosotros. Cuando hicimos el trabajo de encuesta,
de diagnóstico participativo con mujeres en el tema de repro-
ducción, tienen estrategias empíricas para controlar la consan-
guinidad.
La primera regla es que los animales tienen jerarquías para
salir para venta, y los primeros que salen son los machos cas-
trados que ellas mismas castran; lo segundo que sale son los
animales enfermos y viejos, y lo tercero que sale son las hem-
bras que no dan cría y luego salen los sementales, que lo hacen
porque tienen muy buen precio en el mercado. Recuerden que
esto se vende por necesidad económica y es muy común que
existan rebaños sin semental, puras hembras, pero es práctica
de las mujeres el llevar los animales a los abrevaderos y ahí
brincan los machos de rebaño en rebaño y satisfacen todas sus
necesidades.
El nivel de consanguinidad en esta región es bajísimo, com-
parado con otras regiones borregueras en el mismo Estado de

268
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Chiapas donde visiblemente te das cuenta que el nivel de con-


sanguinidad es alto, con orejas cortitas, con animales de mu-
chos cuernos, pero eso no sucede acá.
4. ¿Qué población en familias y animales se cuenta en
este lugar?
R. El que yo les presento es el municipio de San Juan Cha-
mula en el que habitan alrededor de 7,000 familias y la pobla-
ción animal de ovejas es de alrededor de 70,000; los rebaños
son de más o menos 8 a 10 animales, pero esos 10 animales
representan aproximadamente el 36% del ingreso de la familia
después del maíz o de la agricultura; ahora más recientemente
se ubica en segundo lugar después de las remesas que mandan
de Estados Unidos.
5. ¿Tiene nivel comercial la lana que se produce?, ¿ya
tiene una identificación comercial?, ¿tiene alguna carac-
terización que le permita comercializarse de otra manera?
R. Hasta el momento no; lo que sí conocemos es que este tipo
de lana es única, talvez hayan algunos rebañitos de las sierras
de otras partes de México, pero este tipo de lana, con esas pro-
porciones de fibra nolas tiene ningún otro animal en México y
ni siquiera de los llamados Criollos, que yo creo que este es el
rebaño más conservado de todo el país.
La mayor parte de los rebaños que dicen son Criollos están
cruzados con animales de lana corta y blanca, que es la peor
para las mujeres indígenas. Y cuando llegaesa lana al mercado
de Chamula [los comerciantes] dicen:¿cómo es eso?, si aquí la
lana vale 30 dólares y allá en el centro del País me cuesta 50
centavos de dólar, este será el negocio de mi vida. Pero llega el
camión lleno y así mismo se regresa, porque las mujeres no lle-
van esa lana ni regalada, no se la quedan porque saben que no
la pueden trabajar.
Hay un proyecto de hacer el estudio de qué tanto podríamos
avanzar si se comercializa, nola lana como tal, sino la artesanía
elaborada con la fibras de un animal que es vegetariano, orgá-
nico, manejado por mujeres indígenas, elaborada a mano; eso
hay que ubicarlo en el mercado, pero en eso las ONG’s están
trabajando y todavía no creo que tengan resultados.

269
Raúl Perezgrovas Garza

6. ¿Reconocen las mujeres el origen de la lana con el tacto?


R. Sí, definitiva y absolutamente; las mujeres son expertas y
reconocen la lana desde que está en el montón, porque la tocan,
la estiran, la retuercen, se la frotan en el cachete y saben que
no sirve, y la ropa también la reconocen. Por supuesto que las
mujeres no son tontas, que son listísimas y saben que al turista
no le importa, ni sabe y hacen prendas para ellos con materiales
sintéticos, pero ellas no se las ponen.
7. ¿Es alguna de las razas la Canaria?
R. Sí, el problema es que hay muy pocas ovejas Canarias de
lana ahora, entonces es difícil estudiarlas. Esto tiene más una
explicación histórica, pues todas las naves que salían de Cádiz y
de Sevilla, paraban en Canarias y allí cambiaban agua y subían
ovejas y otros animales.
8. En cuanto a la nutrición de esta etnia, ¿si no comen
carne de ovejas, comen carne de bovinos?
R. La realidad es que comen de todo, menos la carne de las
ovejas pues hay una connotación de que son animales sagra-
dos, y son los únicos animales de los introducidos por los es-
pañoles que están en esta categoría. Por eso, incluso cuando se
mueren de muerte natural, o por enfermedad, los animales se
quedan en el campo, no los entierran ni les hacen ritual, sino
que simplemente los dejan para los coyotes o los perros.
9. ¿Qué animales autóctonos habían allá antes de la lle-
gada de los españoles?
R. Animales domésticos, entiendo que nada más los perros y
algunas aves como guajolotes y palomas.
10. ¿Se toman las indígenas la leche que producen las
ovejas?
R. No, ni hacen quesos; porque lo más importante para las
mujeres es el cordero, entonces cualquier cosa que pueda afec-
tar la salud del cordero es imposible realizarla. Las ovejas son
lecheras y vienen de razas lecheras, producen tanta leche por
kilo de peso como las españolas, porque ya están hechos los es-
tudios. Y es leche de muy alta cantidad de sodio, de proteína y
de grasa y hacen quesos muy buenos, pero nosotros hemos en-
contrado en el laboratorio que si ordeñamos a las ovejas la lana
se demerita porque se adelgaza la fibra, se rompe más rápido y
tiene un efecto contrario en calidad de lana.

270
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Entonces, si la leche no tiene valor y la lana tiene mucho


valor, para qué estamos ordeñando. Por cierto que con la leche
se hizo un ensayo con algunas monjas de una comunidad, se
la tomaban los niños directamente o en gelatinas y flanes, y
nunca se enfermaron de nada, es decir que se la podrían tomar
si quisieran.
11. ¿Se manejan las tres líneas o variedades de este bo-
rrego [blanca, negra y café], por separado, de manera inde-
pendiente, sin apareamiento entre las líneas, mantenien-
do tres razas diferentes? ¿O sería conveniente manejarlas
como una sola raza con tres líneas diferentes?
R. Esa es la pregunta de los 64 mil colones; en las comuni-
dades indígenas no se separan los animales por color, eso lo
hacemos nosotros en el rebaño núcleo de selección de la Univer-
sidad. En las comunidades indígenas se cruzan todos contra to-
das, y digo todos porque en los rebaños sólo hay uno porque los
demás se venden o se castran, pero no hay control de color. Lo
que hacen las mujeres es que un par de años usan un semental
negro y otro par de años usan un semental blanco, y cuando
encuentran cafés pues lo usan, que son los [que se encuentran
en] menor proporción.
Nosotros dentro de la Universidad estamos tratando de ge-
nerar la raza Chiapas Blanca, como raza, y la raza Chamula
Negra, como raza; la Café no porque todavía nos falta mucho
por estudiar. Pero recuerden, nosotros las cruzamos negras con
negro y blancas con blanco, y más o menos los resultados indi-
can que se mantienen como raza. Lo que hemos observado en
las comunidades y en el rancho de la Universidad es que si un
cordero es blanco se comporta productivamente como blanco,
sin importar el color que sean sus papás, no importa y lo mismo
ocurre con los negros. Es decir que son características asocia-
das al fenotipo.
La doctora Hilda Castro, genetista que trabaja con nosotros
tiene muchas inquietudes y seguiremos trabajando en esto,
pero por lo menos a nivel interno estamos manejándolas como
dos razas puesto que los estudios de DNA así nos lo marcan: la
Chamula Negra y la Chiapas Blanca.

271
Raúl Perezgrovas Garza

12. Mientras las mujeres trabajan con las ovejas y la lana,


¿qué hacen los hombres…?
R. Están en la hamaca tomándose algunos tragos… No, origi-
nalmente trabajaban la agricultura hasta hace unos diez años;
ahora todos viven en Estados Unidos y mandan el dinero. Estas
son definitivamente comunidades de mujeres.
13. ¿Por qué es tan elevado el precio de esa lana, en una
relación de 30 veces con la otra?
R. Si, parece increíble y exagerado, y cuando hice mis úl-
timos trabajos de campo el precio era como de 40 dólares y
los muchachos que trabajaban conmigo haciendo trabajos en el
campo, dicen que hasta 70 dólares fácilmente. Claro, están ha-
blando de una prenda que es de color negro, de fibras largas, de
gran proporción de fibras gruesas, es decir, que es de la máxima
calidad. Pero las prendas de lana blanca, cortita y delgadita, o
sea, lo que ustedes pensarán que es lo mejor, es lo que vale 2
dólares o nada, comparado con el otro.
¿Por qué sucede esto? Primero por la duración del material.
Una prenda hecha con este tipo de lana, con el acabado y el
proceso textil que hacen las mujeres, tiene una duración de
varios años de uso cotidiano. Les duran mucho las prendas de
esta calidad y además es un sentimiento de identidad étnica el
usar la ropa del grupo con el acabado ese peludo que a nosotros
a lo mejor no nos gustaría, pero que entre ellos es muy gustado.
Entonces una lana de primera calidad de 60 ó 50 dólares el kilo,
sirve para hacer esas prendas especiales y por eso se paga así.
¡Ah! Pero si nosotros vamos al mercado, una prenda que vale
100 dólares, a ustedes y a mí nos la venden en 300 dólares, y
están cuidando su propio patrimonio.
14. ¿Existe mercado de animales vivos?
R. No un mercado como tal; la costumbre es que hay in-
dígenas que se dedican a acopiar a estos borregos castrados,
enfermos, viejos y llevarlos a los mercados donde nosotros nos
comemos la carne. Pero no hay un lugar donde lleguen a vender
ellos; alguien llega a sus comunidades a comprarlos. En cam-
bio, los animales domésticos como las gallinas y los cerdos, esos
sí que los sacan a los mercados a venderlos. ¡Muchas gracias!

272
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS, Raúl. 2005. ‘Case study J: Tzotzil shepher-


desses and Chiapas wool sheep, México’. En: Czech Conroy
(editor) Participatory Livestock Research. A guide. First edition.
ITDG Publishing & Natural Resources Institute, University of
Greenwich. Warwickshire, UK. p. 257-264.

El estudio de caso a que hace referencia este artículo es uno de


los diez que fueron incluidos en esta Guía para la Investigación
Participativa Ganadera escrita por el investigador británico Czech
Conroy. La Guía contiene una amplia sección sobre la manera de
analizar situaciones ganaderas desde una perspectiva participa-
tiva, seguida por una descripción detallada para diseñar y llevar
a la práctica algunos protocolos de investigación bajo el enfoque
de Desarrollo Tecnológico Participativo. La tercera sección del li-
bro está dedicada a presentar los estudios de caso que el mis-
mo Czech encargó personalmente a diversos investigadores de
la temática del desarrollo ganadero endógeno que laboraban en
África, Asia y América Latina.
Czech Conroy escribió una presentación para el estudio de
caso que relata la experiencia de trabajo conjunto entre inves-
tigadores de la Universidad Autónoma de Chiapas y las pasto-
ras tzotziles para desarrolar esquemas de selección que fueran
técnicamente útiles sin dejar de ser culturalmente apropiados;
su opinión resulta doblemente significativa, pues con su visión
panorámica y desde un punto de observación externo, logró es-
tablecer con claridad los puntos críticos de ese trabajo.
Cabe mencionar que la portada del libro muestra a un grupo
de pastoras tzotziles realizando su trabajo semestral de evalua-
ción de la calidad de lana a que hace referencia este artículo. Un
gran honor que nunca fue debidamente agradecido.

273
Raúl Perezgrovas Garza

274
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Some interesting aspects of this case study


Czech Conroy
Natural Research Institute

Participatory technology development (PTD) is usually carried


out by farmers and researchers on-farm; this is the only case
study in this book that describes PTD that has been conducted
on-station. This distinguishing feature arises from the nature of
the research — research aimed at genetic improvement would
be difficult to implement on numerous small farms.
Previous initiatives to improve the local sheep in this part of
México, which are kept for wool production, had involved the
introduction of exotic breeds for cross-breeding purposes, but
they had failed for two reasons. First, the exotic breeds were
poorly adapted to the local environment, and second, their wool
was not amenable to the traditional spinning and weaving tech-
niques of the Tzotzil women. This project was the first to seek ge-
netic improvement through selective breeding of the local sheep
themselves. Largely unsuccessful cross-breeding programmes
have been the norm in research on genetic improvement in va-
rious types of livestock, and improvement of local breeds the ex-
ception, which gives this case study a relevance beyond sheep.
A small flock of the local Chiapas sheep was built up at the
University of Chiapas’ Sheep Centre in the Highlands region.
The Tzotzil shepherdesses visited the Centre to see the sheep
that they had sold to the University, and they became partners
in the selection process. The initial emphasis was on increasing
the quantity of wool, but later improving quality became the
main focus. A fleece quality grade was designed jointly by the
women and the sheep scientists, and the assessment of flee-
ce quality was done using the women’s own measurement sys-
tem, based on finger distances. Fleece quantity in the University
flock has roughly doubled, and quality has improved by about
25 per cent, but disseminating the benefits among the villagers
is proving to be a major challenge.

275
Raúl Perezgrovas Garza

Tzotzil shepherdesses and Chiapas wool sheep

Very little is known about either of them, and yet, both have
significant roles for the livelihoods of thousands of Tzotzil fa-
milies living in the mountains of Chiapas State, in Southern
Mexico. Nine ethnic groups are settled in Chiapas, each one of
them speaking their own language, and having unique cultu-
re and traditions. The Tzotzils live under extremely marginal
conditions, and they are characterised for their typical woollen
clothes and for the special form in which they carry out the hus-
bandry of sheep.

Facts of Tzotzil life

The Tzotzils live in small hamlets spread all over the mountains,
and they live very simple lives. Men are in charge of crops, for
what they have to travel and rent land in the valleys situated in
the lower parts of the State. They stay out of the hamlets most
of the time, preparing the land for the cultivation of maize and
beans. It is very common to see them walking up and down
the paths on the mountains, wearing their heavy black coats or
their white sleeveless jackets, both of them made out of wool by
the women, who transform the fleeces of their sheep by means
of ancient textile techniques.
A quick view of the Tzotzil household shows a single-room
house, a small annex for cooking purposes, a wooden shelter
for the sheep, small patches of crops of different vegetables,
and a few fruit trees. A number of chicken are kept at free ran-
ge, and occasionally a pig is observed nearby, tied with a rope.
Women are in charge of the households while the men stay at
the lowlands, and they care for the family, the animals, and the
crops. You can see them very busy all the time, proudly wearing
their black woollen skirts and shawls, and their brown woollen
blouses richly embroidered with colourful motifs.
We all know that sheep were introduced into the New World
early in the 16th Century, but it is not so clear how these ani-
mals became such an important feature of the Tzotzil culture.
The fact is that, nowadays, all the sheep in the mountains are
in hands of Tzotzil women, and sheep husbandry accounts up

276
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

to 36 % of the family income, through home-made clothing and


the selling of fleeces, sheep, woollen handicrafts and manure.
Besides, sheep are the only domestic animals which are con-
sidered sacred, and the Tzotzil religion prohibits the killing of
these animals or the consumption of their meat. By the way,
Tzotzil men do not participate in any of the sheep-related activi-
ties or in the transformation of wool into clothes; these are the
exclusive responsibility of women.
The importance of sheep for the Tzotzil livelihood is evident,
and several government programmes were developed over the
past 30 years aiming to improve the local breed and the traditio-
nal husbandry practices. A number of exotic sheep breeds have
been introduced, such as Rambouillet, Columbia and Romney
Marsh, but they suffered the same fate: lack of adaptation, sic-
kness, and death within a few weeks. Besides the survival pro-
blems, Tzotzil women were not able to transform the fleeces of
these animals using their traditional spinning and weaving te-
chniques: the wool was too short, too fine, and too white. For
the expert Tzotzil artisans, all those exotic sheep were consi-
dered “foreign”, and could not compare with their sacred batsi
chij, their “true sheep”.

A sustainable alternative

A different approach was necessary, and the initial characte-


risation of the local wool sheep, undertaken by the University
of Chiapas, led to the comprehensive study of the traditional
sheep management system designed by endless generations of
Tzotzil shepherdesses. These two elements ―a perfectly adapted
breed of sheep, and an efficient husbandry system to keep them
alive and productive―, were considered as the basis of a new
way to improve the livelihood of the Tzotzils. For the first time,
the crossbreeding approach was avoided, and a genetic impro-
vement programme was proposed in order to have sheep of the
local breed selected to produce heavier fleeces of higher quality.
The genetic improvement programme got started in 1991,
when a dismantled federal research and extension facility in the
Highlands region —the Sheep Centre— was lent to the Universi-
ty of Chiapas, and a small flock of the local breed, now identified

277
Raúl Perezgrovas Garza

as “Chiapas sheep”, was formed. An open nucleus scheme was


chosen as the selection strategy. Tzotzil women are not used to
sell ewes, especially the lambs and the young ones, and the ini-
tial flock took some time to develop. Being used to sell the sick
and the old sheep, it was difficult to convince the shepherdesses
that the yearlings were not going to be slaughtered, but kept
only for breeding purposes. A strategy that paid dividends was
to invite those women selling sheep to come to the Sheep Centre
at will, to visit their former flock members.
At the beginning, greasy fleece weight within a given pheno-
type was used as the only selection parameter. The objectives of
the programme were easily established since meat production
has no cultural or economic significance for the Tzotzil families,
while heavier fleeces of different colours were very important
to them. The three phenotypic varieties of the local sheep were
used as reference within the selection programme. The white
Chiapas sheep has white skin and fleece, with distinctive black
markings on eyelids, lips, nostrils, and ears. The black variety
has black skin and fleece, with white markings on top of the
head and tip of the tail. The brownish-greyish variety has yellow
to brown skin and creamy white wool.
These three varieties produce fleeces of different colours, and
all of them have a place within the Tzotzil culture. Ceremonial
and daily-use clothes are made by the women using the fleeces
of their sacred Chiapas sheep, spinning fibres into thread with a
wooden spindle, and weaving thread into garments with a back-
strap loom. The textile process is very complex and time-consu-
ming, and requires great skill and physical strength. Even when
a girl can be a capable shepherdess at a very young age, she will
be a teenager by the time she masters the art of weaving. She
is then ready to inherit her initial flock of 2 or 3 sheep and get
married, starting the cycle once more.
Most ceremonial clothes are black, and there are also dai-
ly-use skirts and shawls of that colour, but white and brown
woollen garments are part of the typical clothing too. The tradi-
tional clothes were the reason for the conservation of coloured
sheep, and the requirements of the traditional textile process
have directed the empirical selection of sheep carried out by
the Tzotzil shepherdesses over a period of almost five centuries.

278
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

The contribution of these women to the preservation of genetic


biodiversity still awaits proper acknowledgement.
It took the University of Chiapas five years to form a sizable
nucleus flock. At least 20 ewes were bought directly form Tzotzil
shepherdesses each year, while visiting different hamlets, and
they were introduced into the selection nucleus. Eventually,
superior rams from the programme would be taken into villa-
ge flocks to sire superior lambs. Parameters associated to the
production of wool have high heritability and thus have a good
chance to pass to the next generation.
The colour and weight of the fleece were important parame-
ters and the basis of the selection programme during the first
five years. In 1996, however, the high correlation between body
weight and greasy fleece weight suggested the inevitable selec-
tion bias towards larger and heavier animals, which would have
a terrible time trying to meet their nutritional demands with
the scarce forage availability in the highlands of Chiapas. This
situation triggered the quest for more adequate selection varia-
bles, including qualitative parameters; these should necessa-
rily be indicated by the experts, the Tzotzil shepherdesses and
weavers. The regular presence of women from the villages at the
Sheep Centre —visiting the former members of their flocks—
was the clue, and a participatory approach was used to establi-
sh the qualitative criteria used empirically by the women for the
selection of Chiapas sheep.

Defining the local standards

A series of participatory exercises with women from different


hamlets gave valuable insight information on their empirical
basis for the selection of sheep. All Chiapas sheep have a dou-
ble-coated fleece, with loose conical staples including both the
short-fine and the long-coarse fibres. The existence of these two
types of fibres had not been acknowledged until the Tzotzil wo-
men shared their expertise with the sheep scientists, and it was
going to become one of the most important aspects of the selec-
tion programme. The importance of a third type of fibre –—the
unwanted kemp— was also recognised at the time.

279
Raúl Perezgrovas Garza

Preference ranking matrices were used to identify the con-


cepts and to establish the relative importance of the different se-
lection parameters used empirically by the Tzotzil shepherdes-
ses. Staple length was always at the top of the list, along with
a high proportion of long-coarse fibres. A low amount of kemp,
the colour of wool, and the softness and cleanliness of the fleece
were also signalled. This was the “theoretical” basis of empirical
selection, and a series of “practical” exercises followed when the
women evaluated fleece quality in sheep of the nucleus flock.
As a result of the participatory approach, a “fleece quality
grade” was designed with input from both the Tzotzil women
and the sheep scientists, and it was to be incorporated into the
databases of the nucleus flock. Since then —1996—, women
from different Tzotzil villages have been responsible of the prac-
tical assessment of fleece quality, which is now an standardi-
sed procedure within the selection programme. As a novelty in
Mexican agricultural research, Tzotzil women –mostly illitera-
te- were collaborating as research scientists in a joint academic
programme, the genetic improvement of Chiapas sheep.
Interacting with the sheep scientists, women from the villa-
ges would assess the characteristics of the fleece in all the ani-
mals less than two years of age within the nucleus flock. This
grading of the fleeces would be carried out a few days prior to
the shearing of the sheep, twice a year, in Spring and Autumn.
The combination of key words exchanged among the women
while performing the assessment of fleece quality of an animal,
allowed the sheep scientists to assign a compounded quality
grade going from 1 (poor) to 4 (excellent), integrating both staple
length and textile aptitude. Grades would be included in the
databases for statistical analyses.
At the time, the aim of the programme was no longer the
production of greasy fleece weight but the ‘efficiency’ in wool
production, this is, fleece weight divided by body weight. With
this objective in mind, a convenient technique to establish “wool
growth” (milligrams of fibre produced by squared centimetre in
the unit of time) was then included as part of the selection va-
riables.

280
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

The assessment process

The fleece grading exercises were carried out every 6 months


with Tzotzil women from different villages, so in a couple of years
it was possible to standardise and systematise them properly.
This showed that women perform an initial assessment of “flee-
ce volume” by observing the sheep as they move around in the
pen; the way in which the staples “make waves” is an indication
of their length and looseness. Once there is agreement amongst
the Tzotzil graders, usually four of them, over which is the ani-
mal with the best fleece, a closer inspection is undertaken. Wo-
men press the fleece with their hands at different places, with
firm but gently grips, to confirm their initial assessment of volu-
me. Handling of the fleece gives a preliminary appraisal over its
potential use during the textile process: the “textile aptitude”.
What follows is the assessment of the single most important
criterion: staple length. Even when most of the Tzotzil women
are illiterate, they have developed an efficient quantitative me-
thod of measuring the staples using a series of distances that
can be established with the fingers of their hands They use from
one to four horizontally-stacked fingers for the shorter distan-
ces, and they calculate the larger ones measuring from the tip of
their thumb to the tip of their index or their middle finger.
To validate the empirical method, this series of finger dis-
tances were measured with a ruler and plotted on a graph, and
they were highly correlated, which means that each woman has
an integrated ruler in her hands. This measuring system is also
used by Tzotzil women in other household and agricultural acti-
vities; it is a convenient tool for them, very useful and efficient.
Direct measuring of the different finger distances in different
women at a given time, and in one of them over a period of eight
consecutive shearing seasons (4 years), showed that they are
highly repeatable and thus a trustworthy selection tool under
village conditions.
A second qualitative criterion considered by Tzotzil women
is the “textile aptitude” of the fleece. Through inspection and
handling of the fleece and individual staples, women establish
if the wool would be appropriate for the spinning of threads
that will go either to the weft or the warp of the loom. Any wool

281
Raúl Perezgrovas Garza

can be spun into thread for the warp, but fleeces with a good
amount of long-coarse fibres to spin the weft are not so com-
mon, and thus are highly regarded and valued by the weavers.
Manual counting of individual fibres on wool staples of different
fleece quality grade showed that an excellent fleece had around
24 % of long-coarse fibres, as compared with the amount found
on poor quality fleeces (17 %).
In summary, the fleece quality grading in animals of the nu-
cleus flock is based on the translation of the subjective assess-
ment of staple length (measured “by-hand”) and textile aptitude
of the fleece. These two elements are co-dependent, and long
staples are mostly related to a good textile aptitude for spinning
the weft.

Tradition meets formal science

When these findings were presented in an academic forum, the


“subjective” nature of the fleece quality grade was pointed out,
questioning its inclusion in a formal selection index for Chiapas
sheep. However, subsequent statistical analyses showed that
fleece quality grade correlated significantly with a number of
very objective productive variables, such as staple length, greasy
fleece weight, wool growth, and the proportion of long-coarse
fibres. Analyses of variance demonstrated that these objective
parameters differ significantly across the range of fleece quality
grades, and it was concluded that a selection index including
them would in fact incorporate the empirical criteria of the Tzot-
zil women. This selection index is being tested at the present
time in animals of the nucleus flock, and it is being adjusted
for its use within given age ranges. Preliminary results showed
that this selection index can properly discriminate animals ac-
cording to the quality of their fleece. The aim of the programme
is to identify rams of superior wool characteristics at a young
age (24-month old), so they can have a long life siring equally
superior lambs within village flocks.
At this time, different extension and development agencies
are implementing programmes utilizing rams from the nucleus
flock, with promising results as judged by the amount of women
who are requesting a “true sheep” of this quality, and who are

282
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

willing to pay for it. In the near future, not only rams but also
superior ewes will be available for such development strategies.

Final reflections and thoughts

In retrospective, the use of participatory methodologies has pro-


ved to be a breakthrough in the design and application of appro-
priate selection strategies of Chiapas wool sheep. Tzotzil women
taught the sheep scientists what should be the parameters of
cultural and economic value to select for, and they have remai-
ned as active collaborators of the programme. To ensure that di-
verse opinions are always considered, “new comer” women from
different Tzotzil villages are invited every 6 months to join the
group of “regular” graders. The interaction amongst them enri-
ches the whole process.
However, it has been difficult to take the experience learned
at the Sheep Centre back to the Tzotzil villages. The ideal situa-
tion would be that every woman attending the Sheep Centre to
assess fleece quality grade would have a lesson to share with
her neighbour shepherdesses. Unfortunately, it has not wor-
ked like that. This could be explained on cultural terms, since
sheep husbandry is undertaken as a family activity and not as
a collaborative action among a group of peer shepherdesses.
Grazing areas in the Highlands of Chiapas are considered
community land, but each woman only takes care of her small
flock of about 10 sheep. Sharing responsibilities would give the
shepherdesses a good amount of free time to do different things,
to go to the markets, to work on the fields, to visit relatives, etc.
But this is not the case, and women prefer to leave the animals
within the pens when they have to go to the market instead of
requesting a neighbour to take care of the animals while they
are away.
Besides, there is still a gap between jointly developed re-
search and the appropriation of knowledge at the village level. It
seems that not only research, but the area of extension also has
to be revisited, and new alternatives have to be designed when
there are large cultural differences and considerable language
barriers. Participative methodologies can help to make this task
a more successful experience.

283
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS GARZA, RAÚL. 2005. La investigación social


en los sistemas tradicionales de cría animal. En: R. Perezgro-
vas Garza (Compilador) ‘Aspectos sociales, culturales y eco-
nómicos de la cría de animales autóctonos en Iberoamérica’.
Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Chiapas (CO-
CYTECH), CYTED, Universidad Autónoma de Chiapas. Talle-
res Gráficos del Estado. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. ISBN 970-
9825-00-3. 69 pp.

Esta contribución corresponde al estudio introductorio del libro


que se publicó como suplemento de las memorias del VI Simposio
Iberoamericano de Conservación y Utilización de Recursos Zoo-
genéticos, celebrado en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, a
finales del año 2005. Como se podrá leer en este artículo, el su-
plemento contenía varios estudios de caso en los que se preten-
día poner el énfasis de las investigaciones en los aspectos socioe-
conómicos y culturales de la cría de animales domésticos locales.
El valor subyacente era el de agrupar experiencias iberoame-
ricanas dentro de esa temática social, y presentarlas todas en
conjunto para evidenciar que la cría de animales va mucho más
allá de la mera producción pecuaria.
Debe tenerse presente que en ese momento, en el año 2005, la
Red Iberoamericana empezaba a dar la transición de la conser-
vación animal pura, incluso en términos genéticos, para tratar
de llegar a un contexto holístico en el que el centro de atención
deberían ser las familias que se dedican a cuidar y conservar
esos recursos zoogenéticos, lo que han hecho desde tiempos in-
memoriales, y que tienen dentro de su sistema de vida una serie
amplia de alternativas de desarrollo entre las cuales se pueden
mencionar los animales domésticos locales.
Desde luego, el estudio de las condiciones sociales, económi-
cas y culturales de la cría de animales domésticos es sin duda el
campo de acción de la etnozootecnia, reforzando la idea de que
esa debe ser la disciplina que se encargue de analizar el conoci-
miento tradicional sobre todas las prácticas relacionadas con la
cría de animales domésticos. Y esa consideración fue plasmada
en la publicación que aquí se incluye, en la que se especifican con

285
Raúl Perezgrovas Garza

claridad las ventajas de una disciplina científica amplia y poli-


facética para lograr el análisis de todos los aspectos del saber
tradicional asociado a la producción de animales domésticos en
cualquier parte del mundo.

286
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

La investigación social en los sistemas


tradicionales de cría animal

Antecedentes

Una de las líneas conductoras que con el tiempo se hizo recu-


rrente en los distintos trabajos y eventos de la Red XII-H del
Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el De-
sarrollo (CYTED), ha sido siempre la idea de que los animales
domésticos sirven un propósito que va más allá de la mera pro-
ducción animal. Tal vez ello está implícito en su mismo nom-
bre, que es de Red Iberoamericana sobre la Conservación de la
Biodiversidad de los Animales Domésticos Locales para el Desa-
rrollo Rural Sostenible. Este concepto de desarrollo rural soste-
nible incluye una connotación de bienestar para las poblaciones
que viven en el campo y que, en este caso, tienen en la cría de
animales domésticos locales o autóctonos una de sus estrate-
gias de subsistencia. Por esta razón, surgió la idea de plasmar
las distintas experiencias de los grupos que trabajan en la Red
XII-H en un documento que relatara precisamente esos aspec-
tos de la cría de animales domésticos locales que se relacionan
con los impactos de tipo social, económico o cultural que tienen
sobre las sociedades rurales.
Se hizo entonces una invitación expresa a todos los integran-
tes que participan en la Red XII-H para documentar y compar-
tir sus vivencias dentro de esta temática, e igualmente se hizo
extensiva la invitación a otras personas que trabajan con este
enfoque. Se solicitaron estudios de caso que hicieran referencia
a la cría de razas autóctonas o locales de animales domésticos
que se hace fuera del contexto comercial, principalmente a car-
go de poblaciones que viven en condiciones de marginalidad o
de subsistencia.
Para facilitar el análisis, se pidió que los estudios de caso se
redactaran bajo un formato sencillo que contemplara la forma en
que esta actividad pecuaria tiene un impacto sobre la economía

287
Raúl Perezgrovas Garza

de las familias o grupos humanos que la realizan, los aspectos


de cultura y tradición que son influenciados por ella, así como
las implicaciones sociales que tiene al interior de la familia, uni-
dad doméstica o comunidad que la pone en práctica.
Si bien el material comenzó a llegar con relativa rapidez, es
hasta este momento, ya más de un año después, cuando se hace
posible su presentación pública en el marco del VI Simposio
Iberoamericano sobre la Conservación y Utilización de Recursos
Zoogenéticos, momento en el que todos los grupos de trabajo de
la Red se reúnen para compartir sus avances de investigación,
sus nuevos proyectos, y sus experiencias recientes.

Análisis del material disponible

A esta convocatoria respondieron nueve de los grupos integran-


tes de la Red XII-H, que realizan su labor en ocho diferentes paí-
ses de Iberoamérica: Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Espa-
ña, México, Perú y Uruguay. Se incluyeron además los estudios
de caso de dos personas de México y Colombia quienes, sin per-
tenecer todavía a la Red, tenían experiencias de trabajo afines a
la temática por desarrollar, y también voluntad de compartirlas.
El análisis de los once estudios de caso reveló que, aun tra-
tándose de distintos países, grupos de trabajo y enfoques meto-
dológicos empleados, existieron muy interesantes coincidencias
en la mayoría de ellos, lo cual permite hacer algunas considera-
ciones sobre el papel diverso que juegan los animales domésti-
cos de las razas locales en la vida cotidiana de los pueblos que
los atienden, así como sobre la riqueza cultural que está aso-
ciada a una actividad que —sin dejar de ser productiva en tér-
minos económicos— tiene además un impacto social digno de
mención y representa una parte de la tradición de los pueblos.
Cada uno de los once estudios de caso podría extenderse
dado que son ricos en información y vivencias. Sin embargo,
se fijó de antemano un límite de espacio —tal vez demasiado
reducido— con el fin de poder incorporar la mayor parte de las
contribuciones en la edición final.

288
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Las especies animales

Se apreció una gran diversidad en las especies animales que


fueron consideradas en los distintos estudios de caso. En varios
de ellos se trató de varias especies que se manejan de manera
conjunta en rebaños llamados mixtos, si bien fueron las espe-
cies pequeñas las más citadas, entre ellas la cabras con el ma-
yor número de casos, seguidas por las ovejas y los cerdos.
Esta situación no es de extrañarse en virtud de que son las
especies pecuarias menores las que de manera común forman
parte de las estrategias de subsistencia y de mitigación de ries-
go para las familias indígenas y campesinas en todas partes del
mundo. Estas especies menores son, a decir de Bayer y Wa-
ters-Bayer (1992), “los billetes pequeños y las monedas de las
cuentas de ahorro de las familias pobres”, y que cumplen con
una importante función de disminuir el riesgo en casos de difi-
cultad económica, además de su destino directo como fuente de
materias primas (leche, carne, fibras, pieles, etc.).
De este modo, los animales domésticos se convierten en base
importante de la subsistencia, y lo hacen a través de estrate-
gias diversas como son la producción de abonos, el consumo
de desperdicios, son fuente de tracción y también actúan como
devoradores de plagas, entre otras muchas.
Se recibieron aportaciones de otras especies no tan comunes,
como los burros y los camélidos, que vienen a dar un agradable
toque de diversidad a este volumen. Sin embargo, un punto de
confluencia en todos los estudios de caso fue el encontrar dis-
tintas razas criollas o autóctonas de animales, casi siempre en
hatos o rebaños pequeños. Ello no debe ser extraño en virtud de
que los propios objetivos de la Red Iberoamericana se encami-
nan a estudiar y preservar las razas autóctonas. Si bien al inte-
rior de la Red aún no acordamos de manera generalizada el uso
correcto de los términos “criollo, local o autóctono”, prevalece la
idea de que estudiamos los animales que se han desarrollado
en una región por largo tiempo, adaptándose a las condiciones
del medio, y formando parte integral de la manera como la po-
blación consigue el sustento. En otro sentido, como Red nos
interesan aquellas razas que no han sido introducidas con fines

289
Raúl Perezgrovas Garza

comerciales y que ya se han diferenciado —con ventaja— de las


que en su momento fueron las razas “originales”
Lo demás es puramente semántica, pues las razas autócto-
nas o locales de un país latinoamericano provienen de especies
y razas autóctonas de la Península Ibérica, las que a su vez y en
su propio momento histórico fueron descendientes de especies
y razas autóctonas africanas, y éstas mismas se habían origina-
do a partir de animales que se consideraban locales en el Orien-
te Medio. Por ello, el sentido preciso del término “autóctono” es
muy relativo y se seguirá prestando a debate y controversia.

Las coincidencias

Varios aspectos fueron recurrentes en los distintos estudios de


caso, entre los cuales se puede mencionar la presentación de
antecedentes históricos incluso prehispánicos, lo que es de lla-
mar la atención dado que la mayor parte de los animales do-
mésticos fueron introducidos en tiempos de la conquista y la
colonización del Nuevo Mundo. Destaca en este sentido el estu-
dio proveniente del Perú, puesto que los camélidos americanos
ya eran parte de los sistemas de vida incluso antes de la intro-
ducción de las especies animales más conocidas por los coloni-
zadores españoles.
En forma repetida se encuentran en los estudios de caso ci-
tas a períodos históricos que marcaron la vida de las poblacio-
nes americanas, lo cual es un lugar común debido a nuestro
carácter netamente mestizo que tiende a evocar el momento en
que las dos culturas se encontraron y se fundieron en una nue-
va. Y también llama la atención el distinguir los aportes de am-
bas culturas, pues si una puso los animales y las costumbres
de cría, la otra se encargó de rediseñar las prácticas de manejo
y adecuarlas a las nuevas condiciones, casi siempre a partir de
experiencias culturales previas respecto de animales domésti-
cos americanos (perros, aves, etc.) o de procesos de trabajo,
entre los que destaca la siempre muy elaborada y rica actividad
textil entre los grupos indígenas americanos. Baste referir como
ejemplo el caso de la trashumancia que desde los tiempos pre-
hispánicos hacían los indígenas pehuenches en Argentina, o el
legado histórico que representa la cría de camélidos en el Perú,

290
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

o el marcado sincretismo que se encuentra en la cría de ganado


lanar por pastoras tzotziles de Chiapas.
Poco se ha estudiado, en cambio, del impacto de estas nue-
vas especies y procesos en el lenguaje de los grupos indígenas,
y por lo general no nos ponemos a pensar que todos esos ani-
males, vehículos de transportación marítima, instrumentos de
trabajo y de guerra, etc., no eran conocidos por las poblaciones
aborígenes, las que no tenían en sus vocabularios las palabras
para describirlos. Aquí haremos referencia al caso específico
del ganado lanar de Chiapas, que en la actualidad se reconoce
como batsi chij o “borrego verdadero” por las pastoras indíge-
nas, cuando en la etimología original del siglo XVI se asentaba
que las ovejas se denominaban por los pobladores indígenas
comotunim chij, es decir, “venados de algodón”, haciendo re-
ferencia a esas dos especies que sí eran muy conocidas en la
región mesoamericana.
Así llegamos a otra de las coincidencias recurrentes en va-
rios de los estudios de caso: la continua mención de que son
los grupos indígenas los encargados de la cría de los animales.
Y dentro de esta diversidad es gratificante leer sobre grupos
de Pehuenches y Mapuches en Argentina, Quéchuas en Boli-
via, productores indígenas Zenú y comunidades negras Coquí y
Pepé de Colombia, mujeres tzotziles de Chiapas y comunidades
indígenas Mixtecas y Zapotecas de Oaxaca, entre otros.

Aspectos económicos

Lo anterior también tiene que ver con la función económica de


esta actividad pecuaria, que en términos de producción comer-
cial pudiera estar asociada a grupos de mayor poder adquisitivo
o a colectivos campesinos y que —en cambio— es desarrolla-
da por grupos menos favorecidos en los que cumple además
una trascendental función social de mitigación del riesgo. Ello
significa que la sabiduría de los grupos indígenas les hace “no
poner todos los huevos en una canasta”, sino aprovechar las
ventajas de basar su ingreso en una serie de actividades pro-
ductivas diversas; todas ellas en su conjunto podrían ser menos
redituables que una sola realizada de manera intensiva, pero
si esta última llegara a fallar llevaría a la gente a la desolación

291
Raúl Perezgrovas Garza

irremediable. En este sentido, es notoria en todos los estudios


de caso la diversidad del aporte económico derivado de la cría
de animales autóctonos, pues no depende únicamente del auto-
consumo de las especies pecuarias, sino de la venta de animales
y subproductos, y de su contribución a las labores agrícolas a
través de abonos, en los términos ya mencionados por Bayer y
Waters-Bayer (1992).
De manera muy especial debe señalarse la obtención de in-
gresos directos de emergencia por la venta de animales y pro-
ductos, con lo cual se salvan situaciones urgentes. Esto tiene
claras implicaciones económicas debido a que se genera dinero
contante y sonante, pero cumple al mismo tiempo una muy im-
portante función social al amortiguar las situaciones difíciles
que llegan a ocurrir en el seno de las familias de bajos ingresos.
Esa es la función de “alcancía” o de ahorro que se asigna a los
animales domésticos y que tiene mucho que ver con las estrate-
gias de subsistencia de las familias pobres.

Aspectos sociales

Desde el punto de vista social, los estudios de caso revelan una


amplia gama de implicaciones derivadas de la cría de animales
autóctonos. Entre ellas debe mencionarse el gran peso espe-
cífico que tiene la división de trabajo al interior de la unidad
doméstica para cumplir con las actividades relacionas con los
animales. Las familias tienen que organizarse para abarcar las
distintas prácticas de manejo y cría, asignando tareas específi-
cas a cada uno de sus miembros.
A pesar de que exista esa división del trabajo, es evidente en
los distintos estudios de caso que una parte prioritaria de las
responsabilidades recae sobre las mujeres. Es por ello que debe
emplearse el enfoque de género cuando sea analiza la produc-
ción animal en las sociedades indígenas y campesinas, pues se
necesita delimitar los espacios y los tiempos de trabajo de los
hombres y de las mujeres, como también hay que establecer la
contribución particular de los niños y de los ancianos a la con-
tinuidad del sistema de cría. Esto es en particular importante
en los tiempos actuales, cuando la migración de los varones de
la comunidad hacia otros lugares, estados y países, significa

292
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

que las dinámicas sociales tienen que modificarse de manera


obligada.

Aspectos culturales

Un punto de interés común en los estudios de caso fue el vín-


culo con los aspectos culturales de cada sociedad involucrada
en la cría de animales autóctonos. En cada país existen fiestas
y ceremonias en las que los animales juegan un papel prota-
gonista y forman parte de la identidad cultural de los pueblos.
Así destacan los mecanismos de herencia de ovejas y de regalo
de animales a matrimonios de jóvenes en Bolivia, así como los
diversos rituales de tipo religioso que realizan las pastoras indí-
genas de Chiapas con sus ovejas a las que se prohíbe matar o
comer, o las creencias enraizadas de que el mundo se acabará
cuando muera la última alpaca en Perú.
Existe una publicación relativamente reciente que analiza a
detalle los enfoques y la metodología de la investigación par-
ticipativa en el ámbito pecuario (Conroy, 2005). En esta obra
se describe la importancia que tienen los animales domésticos
desde distintas perspectivas, y se establece que la contribución
de los animales para la gente de escasos recursos deriva del
ingreso económico por la venta directa de productos y subpro-
ductos, de la venta de animales en momentos de contingencia,
de la utilización de los abonos en la producción agrícola, del
amortiguamiento del riesgo agropecuario y, por supuesto, del
consumo directo como fuente de proteína de origen animal.
El libro de Czech Conroy podría ser de utilidad para quienes
se inician en la consideración de aspectos sociales, económicos
y culturales de la cría de animales domésticos en las zonas ru-
rales, especialmente en las más pobres. Ahí se podrán conocer
las herramientas metodológicas mínimas para acercarse a con-
ceptos como son sistemas de vida, los beneficios y limitantes
de los sistemas pecuarios, las tendencias históricas, mapeo y
estacionalidad de los recursos, estratificación de productores, y
muchas otras más.

293
Raúl Perezgrovas Garza

La crítica constructiva

Con la intención de hacer un análisis que nos permita reflexio-


nar e ir mejorando los enfoques metodológicos y conceptuales
de la cría de animales autóctonos en poblaciones rurales, es ne-
cesario mencionar que los estudios de caso que aquí se presen-
tan revelan un defecto de formación profesional. En los estudios
de caso se hace mucho énfasis en las cuestiones productivas
dejando siempre un segundo plano a las implicaciones socia-
les, culturales y económicas. Muy probablemente es una laguna
originada desde las currícula de las universidades que ofrecen
formación en el área agropecuaria: los médicos veterinarios, los
agrónomos, los zootecnistas y los especialistas en producción
animal.
Es muy poca la profundidad en el análisis socioeconómico de
los estudios de caso, lo cual denota el escaso trabajo multidis-
ciplinario que los técnicos agropecuarios hacemos, y que este
tipo de ensayos demanda. Este es un aspecto en el que se puede
trabajar a través de cursos y talleres, y que podría estar dentro
de los objetivos a corto plazo de la Red. Esperamos que la lec-
tura de esta compilación de estudios de caso cumpla la función
de hacernos más sensibles a estos aspectos no productivos de
la cría de animales, incluso partiendo de la premisa de que son
los menos cubiertos en este libro.
En contraparte, en los once estudios de caso se pone de ma-
nifiesto la importante riqueza biológica que existe en nuestros
países, así como la diversidad de las prácticas de manejo em-
píricas asociadas a la cría de animales autóctonos o criollos en
Iberoamérica, con todo su colorido y toda su complejidad. Ya es
tiempo de empezar el rescate, el estudio multidisciplinario y el
análisis de los sistemas tradicionales de cría, ya es hora de re-
conocer el valor de las prácticas de cría animal que son produc-
to de la tradición oral o escrita de innumerables generaciones
de productores rurales.
Al respecto, la disciplina científica de la etnozootecnia fue
propuesta recientemente como aquella que comprende el res-
cate, estudio, análisis y validación del conocimiento tradicional
de las comunidades y los pueblos sobre todos los aspectosde la
cría de animales domésticos, en particular aquella que se lleva

294
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

a cabo en poblaciones de arraigadas costumbres (Perezgrovas,


2004). El análisis de los sistemas tradicionales de cría de gana-
do lanar que realizan las pastoras tzotziles de Chiapas evidenció
al menos una docena de elementos del conocimiento empírico,
y sólo uno de ellos correspondió a la salud de los animales. En
términos generales, los criadores de animales tienen una sabi-
duría que va más allá de las prácticas de salud animal, tema
que la disciplina etnoveterinaria se ha encargado de promover a
nivel mundial en los ámbitos de investigación y desarrollo.
Es necesario, entonces, reconocer el marco metodológico y
conceptual que ofrece la etnozootecnia, disciplina científica que
valora el saber popular y muchas veces empírico que existe en
materia de cría animal, para aprender aquellas temáticas que
no se enseñan en las aulas de los colegios y las universidades.
Sin más, nos adentremos en la lectura de los capítulos si-
guientes, y aprendamos de la cría de cabras en la Patagonia
Argentina, de ovicaprinos y camélidos en Bolivia, de bovinos
criollos en Colombia, de cerdos y aves en comunidades negras
de Colombia, de tecnologías tradicionales porcinas en Cuba, de
razas autóctonas de cabras en el sur de España, de protección
a los burros en el centro de México, de ovejas sagradas en Chia-
pas, de cabras en comunidades de indígenas Zapotecos de Oa-
xaca, de camélidos y rebaños mixtos de ovejas y vacas en Perú,
y de producción periurbana de cerdos en Uruguay.
Esperamos que su lectura sea amena y sirva para establecer
mayores puntos de contacto entre los integrantes de la Red y
con todas las personas interesadas en el desarrollo de los cria-
dores de animales domésticos en Iberoamérica.
Además de lo anterior y en estrecha relación con los objetivos
de la Red, en el marco del VI Simposio Iberoamericano sobre
la Conservación y la Utilización de los Recursos Zoogenéticos,
celebrado en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, del 7 al 10
de noviembre de 2005, se realizó con éxito el primer concurso
y exhibición fotográfica con la temática “La gente rural y sus
animales autóctonos”.
En este libro se presenta una selección —por desgracia muy
reducida— de ese material fotográfico, como constancia de la
rica participación que hubo de parte de varios investigadores

295
Raúl Perezgrovas Garza

y grupos dentro de la Red XII-H, y como reconocimiento a su


voluntad de compartir sus experiencias.

296
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Perezgrovas Garza, Raúl. 2006. “Del borrego criollo a la raza


local Chiapas. Una historia de mujeres indígenas de México
y sus verdaderas ovejas”. Conferencia Magistral. Memorias.
VII Simposio Iberoamericano sobre Conservación y Utilización
de Recursos Zoogenéticos. Cochabamba, Bolivia. Diciembre de
2006. p. 30-37.

Resulta interesante advertir que es este el primer trabajo publi-


cado en el que explícitamente se hable de haber utilizado una
metodología etnozootécnica; se ha visto en los artículos preceden-
tes que se han descrito los enfoques metodológicos, y siempre
se mencionó a la etnoveterinaria como base de los procesos de
análisis y discusión. La temática ya se encontraba en la mesa de
debates desde tiempo atrás, y la etnozootecnia se mencionaba
con frecuencia dentro de las presentaciones orales en diversos
eventos académicos. Sin embargo, no se había hecho antes una
declaración tan abierta sobre la utilización de este término, ni
una descripción tan detallada en alguna publicación de un even-
to especializado como lo fue el Simposio Iberoamericano sobre
Conservación y Utilización de Recursos Zoogenéticos celebrado
en Bolivia.
En lo que se refiere al texto del artículo, la primera parte hace
una extensa relatoría del devenir histórico del programa de me-
joramiento genético del ganado lanar de Chiapas, y en especial
la forma en que el estudio sistemático y contínuo del ovino local,
dio paso a su reconocimiento internacional como una de las 40
razas más importantes de ganado lanar de color en el mundo,
lo que fue el paso previo para su inclusión en el catálogo oficial
de la FAO.
Un segundo elemento que se puede apreciar en el trabajo,
hace alusión a los sistemas tradicionales de manejo de las ove-
jas por parte de las pastoras tzotziles, que fuera el objetivo de
varios proyectos de investigación específica realizados en Chia-
pas durante más de una década. No menos importante es la
reiteración que se hace en el texto sobre la importancia de la

297
Raúl Perezgrovas Garza

participación de las pastoras tzotziles en el proceso de la in-


vestigación interétnica que era el sello del programa de mejora-
miento genético del borrego Chiapas por selección.
En la última sección de la ponencia que se presentó como con-
ferencia magistral en este Simposio, se lanza un interesante de-
safío para que se tome la investigación llevada a la práctica en
Chiapas con el ganado lanar local, como modelo susceptible de
adecuarse y adaptarse a las condiciones en las que son utiliza-
das otras especies de animales domésticos locales en diversas
partes de Iberoamérica, que era en ese entonces el alcance de
la Red Iberoamericana para la Conservación de la Biodiversi-
dad de Animales Domésticos para el desarrollo Rural Sostenible
(Red CONBIAND).

298
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Del borrego criollo a la raza local Chiapas. Una


historia de mujeres indígenas de México y sus
verdaderas ovejas

From Criollo sheep to the local Chiapas breed.


A story of indigenous women from México and
their true sheep

Resumen

El objetivo de este trabajo es presentar una relatoría de la evo-


lución del ganado lanar de Chiapas en su paso de simple oveja
criolla a raza local mexicana con reconocimiento internacional.
Igualmente se hace énfasis en los procesos metodológicos que
orientaron la caracterización zootécnica de la raza y el estudio
etno-zootécnico del sistema tradicional de manejo diseñado por
las pastoras Tzotziles de las montañas de Chiapas. En este ar-
tículo se pone en evidencia el papel que han jugado las mujeres
indígenas en la conservación del ganado lanar, así como su par-
ticipación directa como parte del grupo de trabajo del programa
de mejoramiento genético del borrego Chiapas, al establecer los
criterios de selección y por su trabajo como expertas en calidad
de lana. Se lanza una iniciativa para utilizar esta metodología
para comenzar el registro y caracterización de otras razas loca-
les de animales domésticos a nivel regional, nacional o conti-
nental.
Palabras clave: etno-zootecnia, caracterización racial, catá-
logos regionales

Abstract

The objective of this paper is to account for the evolution of


Chiapas wool sheep on its journey from a common Creole sheep
to a local breed with international recognition. The methodolo-
gical processes which directed the breed characterization are
emphasized, along with the ethno-animal husbandry analysis

299
Raúl Perezgrovas Garza

of the traditional husbandry system designed by the Tzotzil


shepherdesses of Chiapas’ mountains. The role of Tzotzil women
in the conservation of the local sheep breed is substantiated in
this article, and also their direct participation as team members
in the genetic improvement programme, establishing selection
criteria and for their work as fleece-quality experts. An initiati-
ve is launched to utilize this methodology in the recording and
characterization of other local breeds of domestic animals at the
regional, national and continental levels.
Key words: ethno-animal husbandry, breed characteriza-
tion, regional catalogues

Introducción

El panorama de la cría de ovinos en México ha cambiado de


manera radical en los últimos 30 años, principalmente por la
pérdida de los recursos genéticos criollos, la falta de compe-
titividad en la producción de ganado y de fibra, y el creciente
aumento en la cantidad de animales en pie, canales refrigeradas
y lana sucia que se importan desde países extranjeros que in-
cluso gozan de concesiones arancelarias para ello. En la década
de 1970, existían en México más de 6 millones de cabezas de
ganado lanar, y el 90 % de ellas correspondía al llamado ‘borre-
go Criollo’, que constituía un mosaico genético poco estudiado y
menos aún valorado de forma apropiada.
En contraste, en el año 2005 el catálogo de la Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO) incluyó 26 razas de ovinos en México, de las cuales ape-
nas 6 corresponden a grupos genéticos autóctonos de los ante-
riormente llamados criollos.1 En dicho catálogo predominan las
razas denominadas ‘transfronterizas’, es decir, aquellas que tie-
nen un carácter internacional y que se les encuentra en varios
países, si bien tienen un origen muy definido, como por ejemplo
las razas inglesas Suffolk y Hampshire que tienen amplia dis-
persión a nivel mundial. Por otro lado, la Asociación Mexicana
de Criadores de Ovinos (AMCO), organismo a nivel nacional que

1 http://dad.fao.org/es/home.htm (consultado el 14 de septiembre de


2006).

300
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

lleva el registro de las razas ovinas, reconoce 13 razas de bo-


rregos de las cuales sólo una, el ‘Pelibuey’, podría considerarse
autóctona.2
Ante este panorama globalizado, por llamarle de alguna ma-
nera, cabe resaltar la situación del borrego ‘Chiapas’, actual-
mente en el registro de la FAO de razas ovinas mexicanas, pero
que tuvo que resistir el embate de la tecnocracia. Las instan-
cias agropecuarias de los gobiernos federal y estatal trataron
durante varios años de ‘mejorar’ el ganado lanar criollo de las
montañas de Chiapas a través de cruzamientos con razas espe-
cializadas, lo que en realidad fueron intentos por desaparecer al
que consideraban un ganado ‘pequeño e improductivo’. Las ra-
zas exóticas nunca prosperaron y terminaban muriendo por la
falta de adaptación al medio y a las características del régimen
alimenticio local, el cual evidencia una marcada estacionalidad.
Ante esta situación, cabe destacar el trabajo de las pastoras
indígenas de las montañas de Chiapas, quienes históricamen-
te se encargaron de rescatar el ganado lanar que los sistemas
pastoriles españoles no pudieron mantener con vida, y al paso
de los siglos diseñaron prácticas de manejo apropiadas no sólo
para preservar esta especie, sino hacerla productiva en térmi-
nos económicos.
En este artículo se presenta una relatoría de esta historia
de ganado lanar y de mujeres pastoras, que pueda servir como
guía para que las razas locales de ovinos y de otras especies
inicien su camino hacia el reconocimiento regional, nacional e
internacional.

La oveja criolla de Chiapas

Para quien viajaba hacia las montañas del centro de Chiapas,


el paisaje de bosques de pinos y encinos siempre se completaba
con los pequeños rebaños de ovejas de distintos colores, cada
uno al cuidado de una mujer indígena vistiendo ropa de lana.
La cantidad de estas ovejas nunca ha sido el problema: el bo-
rrego Chiapas no es una raza en peligro de extinción. Las cifras

2 http://www.asmexcriadoresdeovinos.org/razas_ovinas/index.html (con-
sultado el 14 de septiembre de 2006).

301
Raúl Perezgrovas Garza

oficiales varían mucho, pero de manera conservadora se puede


hablar de unas 125,000 cabezas, en su mayoría ubicadas en
la región de Los Altos y mantenidas en rebaños de apenas 10
animales en promedio.
Los funcionarios del sector agropecuario pensaban en la dé-
cada de 1970 —y aún lo siguen haciendo— que lo más con-
veniente sería ir absorbiendo estos animales “flacos e impro-
ductivos” con una raza de gran producción de lana. Este es un
esquema técnico que había funcionado con gran éxito en otras
partes de México, y que al paso de los años había introducido
razas exóticas de alta especialización donde antes sólo existían
ovinos ‘Criollos’. Y así desfilaron en Chiapas los Rambouillet, los
Columbia, los Romney Marsh, los Suffolk, y todos tuvieron el
mismo fin: murieron antes de poder dejar descendencia.
Los funcionarios siempre echaron la culpa a los indígenas
y les tacharon de ser poco agradecidos con las bondades de
los programas oficiales de fomento ganadero; sin embargo, la
historia nos ha enseñado que fueron estos burócratas quienes
dejaron de ver la realidad: animales que no se adecuaban al
régimen forrajero local, que no podían defenderse de las infesta-
ciones parasitarias y que, aun cuando superaran lo anterior, no
producían el tipo de lana y la variedad de colores de vellón que
las tejedoras indígenas demandaban. Además, a las mujeres no
les gustaba la falta de personalidad de estos ‘borregos mexica-
nos’, los que siempre fueron diferentes a los suyos, los borregos
verdaderos, los batsi chijetik.
Por desgracia, a las instancias de gobierno no les parecía tra-
bajar con estos borregos ‘corrientes’ y siempre se opusieron a
cualquier intento por estudiarlos y promoverlos, por lo que la
opción era hacerlo desde afuera. Esto no dejaba de ser con-
tradictorio en momentos en que el inventario nacional incluía
arriba de 6 millones de ovejas, de las cuales el 90% pertenecía
a este grupo heterogéneo de los llamados ovinos ‘corrientes’ o
criollos.

Caracterización del ganado lanar de Chiapas

Aun cuando ya existían algunos esfuerzos previos, es a prin-


cipios de la década de 1980 cuando surge con claridad la idea

302
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de ya no trabajar ‘en contra’ de los borregos criollos, sino ‘con’


ellos. Así, se planteaba en 1984 que

...ha sido notoria la falta de información real sobre las


características propias de este ovino. No será posible
mejorarlo si no se le conoce, si no existe un ‘registro
basal’ con el cual comparar cualquier intento de mejo-
ramiento productivo, ya sea por selección, por introduc-
ción de sementales mejorados o por modificaciones al
esquema tradicional de manejo (Perezgrovas y Pedraza,
1984; las negritas son del original).

En ese trabajo pionero se reportaron los primeros estudios


de caracterización del que, desde ese momento, se bautizó como
borrego ‘Chiapas’. Y así se establecieron los parámetros de de-
sarrollo corporal, la producción de lana y las características fe-
notípicas, pero también de manera significativa comenzó el aná-
lisis de “la influencia socioeconómica que este animal representa
para la familia y la comunidad indígena de Los Altos de Chia-
pas”. La combinación de los estudios puramente zootécnicos
con los socioeconómicos fue uno de los elementos distintivos del
grupo de investigación que se enfocaba en el borrego Chiapas, y
que a la postre derivó en el establecimiento de nuevas discipli-
nas científicas: la etnoveterinaria y la etnozootecnia.
A los estudios del desarrollo corporal siguieron otros sobre
aspectos de salud, de reproducción, de producción de lana y ca-
racterísticas de la fibra, de producción de leche y características
fisicoquímicas del queso, de heredabilidad de variables produc-
tivas y porcentaje de consanguinidad, hasta los más recientes
relacionados con la distancia genética entre las razas locales de
Chiapas y otras razas europeas de ganado lanar. La evolución
histórica de los estudios de caracterización del borrego Chiapas
resulta por demás interesante, porque aparte de mostrar las
etapas de un proceso sistemático para conocer a esta raza local,
revela la manera como los resultados de un proyecto de carac-
terización daban pie a uno nuevo, y este a otro más, en lo que a
la postre se convirtió en una larga aventura científica.
Sin ahondar en los números, los cuales pueden consultarse
en la abundante literatura generada sobre el borrego Chiapas,

303
Raúl Perezgrovas Garza

puede decirse ahora que esta raza autóctona es la mejor carac-


terizada de México, y de la cual se tiene la mayor cantidad de
información. Si acaso con fines didácticos, en el Cuadro 1 se
muestra un resumen de los rubros generales y específicos que
se deben considerar en un estudio sistemático emprendido para
caracterizar a cualquier raza autóctona de cualquier especie.

Cuadro 1. Elementos básicos para la caracterización de las razas


animales autóctonas.

Aspectos generales Características


Desarrollo corporal Peso al nacimiento, al destete, etapas de crecimiento
Fenotipos principales Color de piel y de capa, presencia de cuernos, patrones
Zoometría y morfometría Mediciones zoométricas y cálculo de índices
Rendimiento productivo Producción de carne, fibra, leche, huevo, etc.
Salud y enfermedad Enfermedades en condiciones tradicionales de cría
Reproducción Etapas fisiológicas, duración, tamaño de la camada, etc.
Alimentación Recursos regionales, estacionalidad, ganancia de peso
Genética Heredabilidad, microsatélites, distancias genéticas

Los sistemas tradicionales de cría

La caracterización de los animales autóctonos tiene una gran


importancia técnica para generar registros confiables de los pa-
trones fenotípicos o raciales, y es indispensable para efectuar
comparaciones con ejemplares de otras razas. Sin embargo, su
valor es meramente académico si no se complementa con la ca-
racterización de los sistemas empíricos de cría que han logrado
la subsistencia y vida productiva de todos estos animales, que
en su gran mayoría forman parte de las estrategias de subsis-
tencia de grupos menos favorecidos.
Cuando se habla del ganado lanar de Chiapas no se puede
separar el animal del entorno socioeconómico y cultural en el
cual es criado por pastoras indígenas de la etnia Tzotzil. Histó-
ricamente, en el caso particular del borrego Chiapas el partea-
guas fue la caracterización productiva dado que, al no ser ani-
males destinados al consumo porque la religión Tzotzil prohíbe
el sacrificio de las ovejas, se tenía que estudiar la producción

304
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de lana no sólo en sus aspectos zootécnicos sino en su utiliza-


ción como materia prima textil. Las entrevistas con pastoras y
artesanas Tzotziles evidenciaron la existencia de información
que representaba un mundo nuevo para el veterinario o el zoo-
tecnista.
Es muy probable que el técnico o el profesional agropecuario
tengan que realizar un entrenamiento específico en metodolo-
gías de investigación social, pues tal vez por primera ocasión
en su desempeño profesional habrán de acercarse a los dueños
de los animales e interactuar con ellos a través de herramien-
tas como la encuesta, la entrevista, el calendario estacional, las
historias de vida y la observación participante. El estudio del
sistema tradicional de cría de ganado lanar de Chiapas demos-
tró que tiene bases científicas sólidas, es decir, que puede ser
interpretado a la luz de la ciencia veterinaria y de la zootecnia,
y que es eficiente para mantener a las ovejas vivas y para que
de ellas se obtengan crías, fibra, abonos, recursos económicos
directos y, no menos importante, satisfacción de responsabili-
dades culturales.
Igualmente con valor didáctico, en el Cuadro 2 se presenta
una relación de los aspectos generales y específicos de los siste-
mas tradicionales de cría que deben ser considerados al planear
su caracterización.

Cuadro 2. Elementos básicos dentro de la caracterización de los


sistemas tradicionales de cría animal.
Elementos del sistema Características específicas
Información general de los dueños Datos de la unidad de producción
Identificación Prácticas para reconocer a los animales
Alojamiento Tipo de instalaciones, quién y con qué se hacen
Manejo cotidiano Pastoreo, agua, horarios, asignación de tareas
Manejo temporal Descole, castración, trasquila, etc.
Alimentación Áreas, horarios, suplementación, estacionalidad
Reproducción Cubrición y parto, cuidados, selección
Sanidad Prevención y tratamiento de enfermedades
Comercialización Compra y venta de animales y subproductos
Aspectos sociales y culturales Prácticas rituales, herencia, estatus, etc.

305
Raúl Perezgrovas Garza

Si bien no constituye una lista exhaustiva, la información


incluida en el cuadro anterior puede servir como base para el
diseño de cuestionarios y guiones de entrevistas para el estudio
de los sistemas tradicionales de cría de animales autóctonos.

El mejoramiento genético

Uno de los aspectos que deben considerarse con detenimiento


cuando se estudian las razas de animales autóctonos y los sis-
temas tradicionales de cría, es la conveniencia de tener como
objetivo final el planteamiento de alternativas para mejorar-
los a ambos; de otro modo la caracterización se convertiría en
un simple ejercicio académico. En el caso del ganado lanar de
Chiapas, ante los fracasos que tuvieron todos los intentos por
desaparecerlo a través de cruzamientos, se propuso realizar un
programa de mejoramiento genético por selección. De esta ma-
nera se preservaría una raza perfectamente adaptada al entorno
ambiental, se respetarían las ideologías locales sobre los ver-
daderos borregos, y se podrían generar animales con mejores
rendimientos productivos que pasaran dichas características a
su descendencia.
Se decidió utilizar un esquema de selección en núcleo abierto,
que permitiría concentrar en una sola unidad productiva a los
animales del grupo élite con las mejores características, a donde
de manera regular se estarían llevando animales de los rebaños
de las comunidades indígenas para su evaluación y cruzamien-
to, y también desde donde se estarían sacando ejemplares de
alta producción con rumbo a los rebaños de la comunidad.
Para no hacer la historia larga, el diseño del programa fue
más fácil que la implementación, dado que las pastoras Tzot-
ziles no son muy proclives a vender a sus ovejas en edad pro-
ductiva, en especial si muestran buenas características de lana;
pero a fin de cuentas se pudo reunir un grupo de más de 200
ovejas de vientre dentro del rebaño núcleo, las cuales se cruza-
ban con sementales de excelente producción y calidad de lana
dentro de cada grupo racial o fenotípico. Las evaluaciones se
realizaron cada 6 meses durante los primeros dos años de vida
de los animales, a efecto de tomar una decisión sobre el destino
el animal (animal para el grupo élite, reproductor para rebaños

306
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

en comunidad, o animal para desecho) cuando este tuviera aún


suficiente vida productiva y biológica.
Como la producción de carne no tiene importancia para las
pastoras Tzotziles, se sabía que los criterios de selección debían
centrarse en la producción de lana, por lo que en sus inicios
el programa utilizó el peso del vellón sucio obtenido cada seis
meses dentro de cada grupo fenotípico como principal criterio
de selección.

El trabajo de las pastoras Tzotziles

Los textos de producción ovina a nivel internacional señalan


que el peso del vellón sucio es el criterio de selección más im-
portante para las explotaciones comerciales. Esta variable pro-
ductiva está asociada al peso vivo del animal, es decir, que si se
selecciona a los animales por el tamaño de su vellón al mismo
tiempo se estarán generando ovinos más pesados y de mayo-
res requerimientos nutricionales. Esta situación podría parecer
apropiada en términos de ovinocultura comercial, pero es po-
tencialmente peligrosa para la cría de ovinos de subsistencia
que se hace en las montañas de Chiapas, pues por la estacio-
nalidad de los recursos forrajeros hay una época en que no hay
suficiente comida para todos los animales.
Además, se encontró en esos textos una gran discrepancia
en los criterios de selección para producir lana, pues ahí se es-
tablece que el vellón de alta calidad es aquel cuyas fibras son
cortas, delgadas y blancas, mientras que para las mujeres Tzot-
ziles la lana de mayor calidad debe ser exactamente lo contra-
rio: larga, gruesa y de color oscuro. Fue entonces que se produjo
uno de los acontecimientos más relevantes para el programa de
mejoramiento genético del ganado lanar de Chiapas, cuando se
realizaron diversos ejercicios de investigación participativa para
que las propias mujeres establecieran los criterios de selección
que se aplicarían dentro del programa.
A través de ordenamiento de preferencias y matrices, las
pastoras y las artesanas Tzotziles mostraron a los técnicos del
programa los lineamientos a seguir en materia de selección de
animales, de materia prima de alta calidad artesanal y del valor
agregado que tienen las prendas tejidas con lana de calidad.

307
Raúl Perezgrovas Garza

Fue entonces cuando surgió la idea de que fueran las propias


mujeres quienes fueran identificando a los animales del rebaño
núcleo que tuvieran las mejores características de calidad de
lana, realizando ejercicios de calificación que se repiten cada
seis meses, justo antes de la trasquila semestral, en todos los
animales menores de dos años de edad.
En resumen, las mujeres aprecian visualmente el volumen del
vellón con los animales en movimiento dentro del corral, luego
determinan el largo de la mecha en varias regiones de cada ani-
mal utilizando los dedos de sus manos, y finalmente establecen
la aptitud textil del vellón, es decir, si se puede utilizar para hilar
la trama o la urdimbre del telar de cintura. En términos técni-
cos, estos ejercicios de calificación están valorando de manera
empírica el peso del vellón, la longitud de la mecha y la propor-
ción de fibras largas-gruesas dentro del vellón de doble capa del
borrego Chiapas. Estos son precisamente los criterios de calidad
que se aplican dentro del programa de mejoramiento genético, y
en la actualidad se encuentran incluidos en índices de selección
ajustados para cada uno de los grupos raciales y para la edad
del animal. Estos índices están diseñados para mantener el peso
de los animales, de tal manera que se puedan identificar a los
que producen más lana y de mejor calidad pero sin incrementar
su tamaño corporal y por ende sus necesidades alimenticias.
Los ejercicios de calificación de la calidad del vellón se han
realizado dentro del programa de manera continua a lo largo
de diez años, en lo que se ha considerado una de las mejores
prácticas de aplicación del conocimiento tradicional (UNESCO,
2002), la cual ya se encuentra en las guías de investigación
participativa en cría animal (Conroy, 2005), como parte de las
estrategias de desarrollo ganadero endógeno, una corriente de
pensamiento que defiende los valores intrínsecos y los derechos
de propiedad intelectual de los criadores de animales autócto-
nos. La evaluación de vellones por parte de las mujeres Tzotziles
también se encuentra en el cartel oficial de la FAO sobre los
recursos genéticos animales de México.3

3 http://www.fao.org/ag/againfo/subjects/en/publications/MexicoWeb.
pdf#search=%22country%20poster%22 (consultado el 15 de septiembre
de 2006).

308
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

En términos meramente cuantitativos, los sementales pro-


ducidos dentro del programa de mejoramiento genético produ-
cen un vellón que pesa el doble (1.2 kg semestre-1) que el de
animales de comunidad, con una mecha de más de 14 cm por
semestre y compuesta por un 24% de fibras largas-gruesas.

Introducción y monitoreo de sementales

La existencia de un programa de mejoramiento genético de ga-


nado autóctono no se justifica si no tiene dentro de sus objeti-
vos el lograr un beneficio para los criadores de animales, en este
caso las pastoras Tzotziles de Chiapas. Es así que desde el año
2002 un gran número de sementales generados al interior del
programa se ha introducido a los rebaños manejados en forma
tradicional en las comunidades indígenas.
Este ha sido un esfuerzo inter-institucional entre la Universi-
dad Autónoma de Chiapas y el gobierno del estado de Chiapas,
que ha alcanzado un impacto positivo en el bienestar de las
familias indígenas. Las pastoras que han recibido uno de estos
sementales mejorados se muestran satisfechas porque se adap-
tan muy rápido a la vida dentro del rebaño, porque producen
lana de muy buena calidad, porque sus crías también dan lana
de alta calidad artesanal, y porque siguen siendo los borregos
verdaderos que forman parte de su cultura y cosmovisión.

Reconocimiento nacional e internacional

El cambio en el estatus del ganado lanar de Chiapas ha sido


notorio: hace 30 años era uno más de los borregos criollos de
México, de esos animales ‘pequeños, improductivos y corrien-
tes’ que había que ir eliminando por medio de cruzamientos. Por
desgracia la estrategia fue exitosa en otras partes del país, y así
desaparecieron multitud de razas locales de ovejas de distintos
colores, de alta rusticidad, de excelente adaptación al medio
y con muy buena resistencia a enfermedades. Lo triste de la
situación fue que tras unos pocos años de relativo auge, esos
rebaños de animales cruzados no pudieron competir con los
bajos costos de producción de países como Nueva Zelandia y
Australia y los productores se vieron en la necesidad de enviar

309
Raúl Perezgrovas Garza

todos sus animales al rastro. En las montañas de Chiapas, sin


embargo, las pastoras Tzotziles se negaron a cambiar a sus bo-
rregos verdaderos por esos otros ‘borregos mexicanos’ que pro-
ducían una lana de tan mala calidad y que no querían comer lo
que había en las áreas comunales de pastoreo.
Hoy día, tras veinte años de estudios de caracterización y con
un programa de mejoramiento genético por selección que está
orientado por las propias mujeres, el otrora borrego criollo de
las montañas de Chiapas ha ganado un lugar como raza local
mexicana. Aún queda mucho terreno que recorrer en México
para que el ganado lanar de Chiapas sea reconocido y se le in-
cluya dentro de los catálogos nacionales y en la documentación
oficial. Falta vencer esos obstáculos burocráticos y técnicos que
dan prioridad a las razas ‘transfronterizas’ y no a las locales.
Una buena noticia es la aparición del borrego Chiapas en el in-
forme sobre la situación de los recursos genéticos pecuarios que
presenta el gobierno de México ante la FAO, donde además se
hace un recuento del trabajo de caracterización y de su función
socioeconómica en las comunidades indígenas del estado.4 En
este documento, ninguna de las otras razas de ovejas es des-
crita con tanto detalle, tal vez porque aún no se ha generado
suficiente información sobre ellas.
A nivel internacional el panorama es muy alentador ante el
resurgimiento de las razas autóctonas; así, el borrego Chiapas
se ubica como una de las 40 razas que conforman el catálogo
mundial de ovinos con vellones de color, en el que igualmente
se reconoce el valor del sistema tradicional de manejo y de la
actividad textil de las mujeres Tzotziles (Lundie & Wilkinson,
2004). Finalmente, el sistema de información del registro mun-
dial de animales domésticos (FAO, 2005) incluyó recientemente
al borrego Chiapas como una de las razas mexicanas de ovinos,
haciendo énfasis en su utilización como fuente de fibra textil
con una función de ahorro/seguridad dentro de sistemas de
subsistencia. Podrían parecer muy pocos datos para una raza
mexicana, pero si se revisa el propio sistema de información de

4 http://www.sagarpa.gob.mx/Dgg/FTP/infofao.pdf (consultado el 15 de
septiembre de 2006).

310
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

la FAO, es el ‘borrego Chiapas’ el que incluye una mayor canti-


dad de descriptores.

Hacia un catálogo regional de razas autóctonas

Para finalizar este artículo se quiere presentar una iniciativa


para que los interesados en las razas autóctonas de animales
domésticos comiencen a trabajar en conjunto para el logro de
objetivos comunes. Sería conveniente empezar a documentar y
caracterizar a las diferentes razas locales, de cualquier especie,
con miras a estructurar registros o catálogos regionales, nacio-
nales o continentales.
En este trabajo se muestran algunas de las etapas metodoló-
gicas que se pueden seguir, partiendo de la documentación bi-
bliográfica, la caracterización de los grupos raciales y el estudio
etno-zootécnico de los sistemas tradicionales de cría. Partiendo
de esta base y si cada uno de nosotros se encarga de las razas
de nuestra región y se concretan los estudios mencionados, en
el mediano plazo se podría conjuntar la información en publica-
ciones que muestren y promuevan los recursos zoogenéticos de
cada región o país.

Literatura citada

Conroy, C. 2005. Participatory Livestock Research. A guide.


First edition.ITDG Publishing & Natural Resources Insti-
tute, University of Greenwich.Warwickshire, UK. ISBN 1
85339 577 3.
FAO. 2005. Domestic Animal Diversity-Information System
(DAD-IS).
Lundie, R. & E. Wilkinson, 2004. The world of coloured sheep.
Pope Print. New Zealand. ISBN 476 00928 6

311
Perezgrovas, R. y P. Pedraza. 1984. Ovinocultura Indígena I.
Desarrollo corporal del borrego Chiapas. Cuadernos de
Investigación, No. 1. Dirección de Investigación Científi-
ca. Universidad Autónoma de Chiapas. Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas. p. 3-11.
UNESCO. 2002. Best practices using indigenous knowledge. NU-
FFIC.UNESCO/MOST.The Netherlands. ISBN 90 5464
032 4
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

PEREZGROVAS GARZA, RAÚL. 2007. Las razas autóctonas


de animales domésticos: patrimonio genético y cultural de
Chiapas. Anuario del CESMECA, volumen 2006. Universidad
de Ciencias y Artes de Chiapas. San Cristóbal de Las Casas,
Chiapas. p. 107-123. ISBN 978 968 5749 662

Podría pensarse que este artículo es la continuación del prece-


dente, pues las ideas con que aquel termina son desarrolladas
con lujo de detalles en el presente. Lo primero que este artícu-
lo muestra es una descripción pormenorizada de la metodología
que se debe seguir para estudiar las razas autóctonas de ani-
males domésticos, proponiendo un proceso de cuatro pasos que
permitiría culminar con la caractericación de estas razas locales.
La secuencia metodológica está ordenada cronológicamente to-
mando como modelo los estudios de caracterización del borrego
Chiapas y de los sistemas tradicionales de manejo diseñados
por las pastoras tzotziles. Bastaría con poner en práctica estos
consejos académicos para diseñar y estructurar proyectos regio-
nales de caracterización en otras regiones del país.
Además de lo anterior, que ya podría ser suficiente, este ar-
tículo publicado en el Anuario del CESMECA (el centro de in-
vestigaciones sociales de la UNICACH en San Cristóbal de Las
Casas, Chiapas) hace una crónica de los avances logrados al
aplicar la metodología que aquí se menciona, para estudiar las
diferentes especies de animales domésticos encontradas en las
montañas de Chiapas. Y así se podrá leer sobre la diversidad
biológica de los bovinos autóctonos, de los cuales se realiza en
la actualidad un proyecto de mayor cobertura, destacando los
diferentes colores de su capa externa y la diversidad de sus ca-
racterísticas fenotípicas, y cuyas cifras censales invitan a em-
prender acciones para presevarlos.
De igual modo se presenta información sobre el ganado por-
cino de la región de Los Altos, que además de su amplia y va-
riada diversidad fenotípica, está siendo criado utilizando siste-
mas de manejo tradicionales que resultan por demás curiosos y
efectivos, como esos cerdos que viven en corrales que tienen una

313
Raúl Perezgrovas Garza

puerta permanentemente abierta hacia la calle, para que pue-


dan salir durante el día a buscar su alimento, pero que regresan
invariablemente para comer su almuerzo y para pernoctar.
Sin embargo, lo que es realmente sorprendente es encontrar
en este artículo tantas ideas que podrían generar no sólo pro-
yectos de investigación independientes sobre los diferentes re-
cursos zoogenéticos de Chiapas, sino algo todavía mucho más
ambicioso, un programa estatal de estudio, conservación y fo-
mento de las razas autóctonas chiapanecas de animales do-
mésticos, las que por fortuna se conservan en número significa-
tivo y con una diversidad digna de mejores esfuerzos científicos
y sociales.
Parece una idea demasiado descabellada, por su gran al-
cance y por requerir de una eficiente y efectiva coordinación in-
ter-institucional para llevarlo a cabo. De hecho, ya se ha inten-
tado comenzar con esta iniciativa de trascendencia regional y
estatal, pero, como lo menciona el propio artículo, ya se tienen
las herramientas metodológicas para caracterizar los animales
y los sistemas tradicionales con que se crían, e incluso se po-
drían conseguir los recursos económicos para hacerlo, por lo que
el problema es la voluntad política para llevarlo a la práctica.
Los primeros intentos por establecer un programa estatal de
estudio, conservación y fomento de las razas chiapanecas de
animales domésticos han encontrado una respuesta demasiado
limitada y, como lo anticipa el propio artículo, ojalá que cuando
esto se pueda concretar no sea demasiado tarde, considerando
que la misma FAO reconoce que cada semana se pierden varias
razas de animales domésticos autóctonos.

314
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Las razas autóctonas de animales domésticos:


patrimonio genético y cultural de Chiapas

Antecedentes

El ganado lanar de Chiapas constituye hoy día una raza local


reconocida oficialmente a nivel internacional; de hecho, es la
única raza animal chiapaneca incluida en el inventario mundial
de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
de la Organización de las Naciones Unidas, que es la instancia
encargada de registrar el acervo de recursos genéticos animales
y vegetales de toda la humanidad. Junto con los ovinos de las
montañas de Chiapas, a diferentes niveles se ha reconocido de
igual forma el importante papel que han desempeñado las mu-
jeres tzotziles, no sólo en la preservación de un valioso recurso
genético sino en la incorporación de un animal tan particular en
la vida cotidiana y la cosmovisión de esta etnia, formando parte
de su contexto socioeconómico y cultural.
A más de veinte años de haber iniciado los estudios de carac-
terización del borrego Chiapas, se ha logrado generar una meto-
dología no únicamente para llevar a cabo los estudios técnicos,
pero también para analizar los factores sociales, económicos y
culturales que se relacionan con su cría en comunidades in-
dígenas. Ahora es tiempo de utilizar todas esas herramientas
para lograr un objetivo mayor: el rescate y la conservación del
patrimonio genético y cultural que representan las diferentes
especies de animales domésticos del estado.
Y no se trata únicamente de los animales, por más que cons-
tituyan un excepcional conjunto de materiales genéticos, que
son una muestra de biodiversidad y de adaptación a los dis-
tintos ambientes de Chiapas, sino que estamos hablando de la
propia cultura de distintos grupos humanos del estado, que en
su momento rescataron a los animales, diseñaron sistemas de
manejo complejos y eficientes, y que de esta manera incorpora-
ron elementos para su propia subsistencia basados en la cría
pecuaria.

315
Raúl Perezgrovas Garza

La crianza de los animales es animales son parte de la cultu-


ra de los pueblos, y existe una amenaza latente de que se reali-
cen mezclas indiscriminadas en los conjuntos genéticos locales,
o peor aún, de que éstos desaparezcan por completo debido a
que la globalización tiende a uniformizar los sistemas de pro-
ducción pecuaria. La tendencia globalizadora atenta contra la
rica variedad de costumbres y tradiciones de cada país o región;
la realidad demuestra, en cambio, que hay graves diferencias
entre los pueblos, ya sea en el nivel económico, en los sistemas
sociales, en las prácticas culturales y hasta en el medio que los
rodea. Habría que hacer un esfuerzo al menos para documentar
esas diferencias antes de que desaparezcan irremediablemente
en aras del sueño global. Hay que tener presente que, al igual
que la lengua, el vestido y las tradiciones, las prácticas de cría
animal de cada región forman parte de la identidad étnica de los
pueblos, porque constituyen un pasaje de su historia particular
y porque son muestra del ingenio y de la imaginación que se
requieren para resolver una problemática concreta y cotidiana.
En ese artículo se hace una breve relatoría de la forma en que
el ganado lanar de Chiapas ha logrado su reconocimiento inter-
nacional, y se hace un planteamiento concreto para aplicar esa
misma metodología para el rescate, la conservación y el estudio
sistemático de un número importante de grupos genéticos ani-
males que existen en el estado, sin dejar de considerar el aporte
socioeconómico y cultural que hacen dentro de los sistemas de
vida de los grupos indígenas o campesinos que los crían desde
hace siglos.

Enfoque metodológico

Como se ha esbozado en otros artículos (Perezgrovas, 2006), el


estudio del ganado lanar de Chiapas y de los sistemas de cría
desarrollados por las pastoras tzotziles ha servido para generar
una metodología apropiada, la cual ha evolucionado de manera
gradual desde 1984, conforme se fueron cumpliendo objetivos
puntuales en las investigaciones y en la medida en que fue sien-
do claro que los animales domésticos no se cuidan solos, sino
que existe gente a su alrededor realizando tareas, ensayando

316
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

prácticas, corrigiendo errores y tomando decisiones técnicas y


sociales.
En términos generales, con base en esa experiencia se pro-
pone un plan metodológico de cuatro etapas que conllevan una
secuencia cronológica en la que las dos primeras pueden llevar-
se a cabo de manera simultánea, no así las dos últimas, que re-
quieren de la información generada en los estudios precedentes.

1) Caracterización de los conjuntos genéticos animales

Esta es una etapa de carácter necesariamente técnico que


debe generar de manera sistemática toda la información relacio-
nada con los animales. En el caso del ganado lanar de Chiapas
la caracterización dio inicio tras haber observado los pequeños
hatos atendidos por pastoras tzotziles, conformados por ovejas
de diferentes colores y edades. Se estableció la composición del
rebaño (número de machos y hembras, de adultos y corderos),
la frecuencia de los distintos fenotipos (blanco, café, negro), el
desarrollo corporal de los animales desde su nacimiento hasta
la edad adulta, todo ello bajo el manejo habitual en las comuni-
dades indígenas.1
A lo anterior siguieron los estudios sobre las condiciones sa-
nitarias del rebaño y las enfermedades comunes de las ovejas,
sobre los parámetros reproductivos a lo largo del calendario
anual, y finalmente sobre las características de la producción
de lana y de leche. En virtud de que en las comunidades tzotzi-
les no existe el consumo de carne de ovino debido a las creen-
cias religiosas —los usos y costumbres—, las investigaciones
se orientaron de manera exhaustiva sobre la lana, el elemento
de mayor importancia para el sistema de cría, y fueron desde
lo general (producción de lana en cada trasquila) hasta lo par-
ticular (proporción y diámetro de los diferentes tipos de fibras
en la mecha, rendimiento al lavado, crecimiento por unidad de
superficie). Los ejes transversales en todas las investigaciones

1 Aunque existía ya un reporte publicado comparando el crecimiento de


los corderos locales bajo dos sistemas de manejo (Perezgrovas,1982), el
primer trabajo ‘oficial’ de caracterización se realizó en un gran número de
ovinos de diferentes comunidades indígenas y dio el nombre de ‘borrego
Chiapas’ a este particular ganado lanar (Perezgrovas y Pedraza, 1984).

317
Raúl Perezgrovas Garza

zootécnicas han sido la estacionalidad climática, el sexo y los


diferentes fenotipos de los animales. En lo que se refiere a la ca-
lidad del vellón, los trabajos se hicieron de manera participativa
e interétnica, en lo que ha sido uno de los aspectos metodológi-
cos de mayor relevancia, como se comentará más adelante.
La última parte de los estudios realizados directamente con
los animales tiene que ver con la genética misma, y a través de
marcadores moleculares se han determinado las distancias ge-
néticas que existen entre las tres variedades de color del borrego
Chiapas, y las que hay entre ellas y una serie de razas ovinas
autóctonas españolas. Dichos trabajos experimentales sirvieron
para confirmar dos hipótesis que ya se vislumbraban:
1) Que la oveja de raza Merino ha tenido poca influencia so-
bre el ganado lanar de Chiapas a pesar de que históricamente
se le menciona como uno de los troncos de formación del ovino
criollo de México.
2) Que las distintas variedades de color del borrego local cons-
tituían en realidad diferentes razas locales, las que ahora se de-
nominan Chiapas Blanca, Chamula Negra y Variedad Café.2
En el caso de la caracterización de las distintas especies ani-
males, existe un listado oficial de parámetros morfológicos y
zootécnicos que deben ser evaluados, y que han sido propuestos
por la misma FAO (Scherf, 2000) para que sirvan de referencia y
permitan la comparación entre los diferentes grupos genéticos.
En resumen, para las especies de mamíferos domésticos se soli-
cita recabar información sobre los siguientes rubros: población
estimada, origen y desarrollo, usos principales, morfología, con-
diciones de manejo y patrones productivos.
En cuanto a morfología, la FAO enlista los siguientes indi-
cadores: peso y alzada en adultos, número y forma de cuer-
nos, color, características visibles específicas y tipo de fibra. Los
datos mínimos de producción serían: peso al nacer, edad a la

2 Los estudios genéticos no han concluido para esta Variedad Café, aunque
sigue cumpliendo los requisitos estipulados por la FAO para el estable-
cimiento de las razas locales: que quienes las tienen afirman criar un
animal de tipo diferente, que puedan diferenciarlos de otras razas, que los
intercambien con otros criadores de este tipo de animales, y que lo hayan
hecho durante varias generaciones (Scherf, 2000). Como menciona este
texto de la FAO, ‘raza’ es un término cultural más que técnico.

318
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

madurez sexual, duración de la vida productiva, producción de


leche y duración de la lactancia, proporción de grasa en la le-
che, ganancia diaria de peso, peso y rendimiento de la canal;
todo lo anterior debe referirse a las condiciones particulares de
manejo bajo las cuales se hicieron las determinaciones. Existe
un listado específico también para las diferentes especies de
aves (Scherf, 2000).

2) Caracterización de los sistemas tradicionales de cría

El estudio sistemático de los animales tendría poca significan-


cia si no se relaciona con las poblaciones humanas que los
atienden. La manera en que se crían las especies domésticas
depende de las necesidades y expectativas de la gente, de su
contexto socioeconómico y cultural, por lo que es indispensable
documentar estas particularidades y asociarlas a la caracteriza-
ción de los animales.
En una primera instancia, a través de simple observación
se pueden distinguir los rasgos característicos de un sistema
tradicional de cría. Para el caso específico del ganado lanar de
Chiapas, las pastoras tzotziles han diseñado un conjunto de
prácticas que históricamente permitieron su rescate y preserva-
ción, y que en la actualidad persiguen importantes fines socioe-
conómicos y culturales.
A través de encuestas, observación participante y entrevistas
semi-estructuradas, acompañadas del análisis holístico y mul-
tidisciplinario de la información generada (la etno-zootecnia), se
han podido explicar las características de las prácticas de cría
y manejo de los rebaños. En apariencia, este manejo es simple
con animales que pastan en valles y montañas y que son tras-
quilados cada seis meses para aprovechar la fibra. La mirada
cercana, sin embargo, permite ver mucho más allá y revelar los
secretos del uso de sogas y estacas para apacentar las ovejas,
de cubetas para que abreven los animales de manera indivi-
dual, de bozales hechos con cuerda de pasto que protege a las
ovejas contra enfermedades peligrosas, de sal proveniente de
salinas de la montaña que se emplea para prevenir deficiencias.
Y qué decir de las combinaciones de hierbas que se dan a los
animales para curarlos, de ‘gabardinas’ de plástico para atender

319
Raúl Perezgrovas Garza

a una oveja resfriada, de sistemas de identificación basados en


nombres propios, y de corrales móviles que aprovechan los abo-
nos naturales para la agricultura doméstica.
Tema aparte sería el de las prácticas religiosas tan comunes
entre las pastoras tzotziles, con las cuales se implora la inter-
cesión divina para una buena cosecha de corderos, se protege
a los animales con listones de colores, y se expulsan entida-
des malignas provocadas por envidias. Una visita el templo de
San Juan Bautista en el centro ceremonial de Chamula facilita
una rápida entrada a un mundo distinto de curaciones rituales,
ofrendas paganas y santos patronos que cuidan de las ovejas
y a quienes hay que ofrendar sal y candelas para mantenerlos
contentos, todo ello acompañado de rezos que son también can-
to y sollozo.
El análisis integral de estas prácticas de cría de ganado lanar
ayudó a explicar por qué los españoles del siglo XVI no pudieron
mantener vivas a las ovejas y por qué las mujeres indígenas sí
alcanzaron el éxito en esa diligencia, por qué se pueden obte-
ner vellones de alta calidad, corderos y abonos en condiciones
tan precarias de alimentación, y muchas cosas más que están
íntimamente asociadas a la magia y el color de la ovinocultura
indígena de Chiapas.
El estudio de los sistemas tradicionales de manejo animal
sirve entonces para aprender mucho sobre zootecnia, veterina-
ria y agronomía, pero al hacerlo de manera holística también
permite adentrarse en la historia, en la economía doméstica,
en las relaciones familiares y comunitarias, en la religión, es
decir, nos concede un acercamiento a la cultura de los pueblos
a través de indicadores impensados. Al perderse los animales
asumidos como propios, es como desaparecen también los sis-
temas de cría, y con ello esa importante fracción de la cultura
de los pueblos.

3) Validación de las prácticas de manejo animal

La tercera etapa en la metodología propuesta tiene que ver con


la validación del conocimiento tradicional relacionado con la
cría de animales domésticos. Esta validación ha generado cierto
grado de polémica, pues de un lado los puristas establecen que

320
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

el saber popular no requiere ser validado porque es producto de


perfeccionamiento a través de ensayo y error a lo largo de infini-
dad de generaciones: si es una práctica cotidiana es porque fun-
ciona. Por su parte, los puristas del otro lado del cristal aducen
que el conocimiento empírico no puede ser validado de manera
científica debido a su carácter eminentemente subjetivo.
Ambas posturas son radicales, y la metodología que aquí se
presenta tiene como premisa que el conocimiento tradicional
debe validarse precisamente para darle a sus creadores la con-
fianza de que han generado un saber que tiene valores científi-
cos sólidos, que puede ser replicado sometido a pruebas técni-
cas y que, por tanto, tiene el mismo peso específico que aquel
conocimiento generado por los investigadores y publicado en
revistas indexadas y con arbitraje.
Bajo esta óptica, diferentes aspectos del sistema tradicional
de cría de ganado lanar diseñado durante siglos por expertas
pastoras tzotziles se han sometido al escrutinio de la ciencia.
Así, se ha comprobado que algunos tratamientos herbolarios de
uso común por las mujeres indígenas, son altamente efectivos
para reducir el número de huevecillos de parásitos gastrointes-
tinales en las ovejas enfermas de ‘dolor de barriga’. Conocemos
el uso de epazote y ajo para expulsar lombrices, y por lo general
no dudamos de las recomendaciones de las abuelitas, pero tras
una validación técnica se demuestra que el saber tradicional
realmente funciona.
Con esta misma perspectiva filosófica y metodológica, se ha
validado la práctica tradicional de las pastoras tzotziles de rotar
los corrales de las ovejas cada tres semanas sobre los espacios
dedicados a la agricultura, lo que en términos agronómicos re-
sulta en un incremento significativo de la fertilidad del suelo al
mejorar la materia orgánica, la textura y las característica fisi-
coquímicas del estrato productivo agrícola.
Por las razones mencionadas con anterioridad sobre el uso
de la fibra para el hilado y el tejido de prendas típicas, especial
interés se ha puesto en la validación de conocimiento empírico
de las pastoras tzotziles relacionado con la calidad de los vello-
nes, que son la materia prima textil que da sustento a la cría de
ganado lanar en las montañas de Chiapas. En este sentido se
dio prioridad al establecimiento claro de cuáles eran los criterios

321
Raúl Perezgrovas Garza

de calidad de lana entre las mujeres indígenas, resultando de


ello un ordenamiento jerárquico cuya base es la longitud de las
mechas, la aptitud textil del vellón, el volumen de lana antes de
la trasquila, la soltura de las mechas cónicas, el color de la fibra
y la limpieza del vellón.
En las comunidades tzotziles de Chiapas la longitud de la
mecha es el primer criterio empírico de calidad, y determina el
valor del vellón trasquilado (el ‘montón’), el precio y la calidad
de las prendas tejidas. El ‘montón’ de lana es también la unidad
de medida utilizada por las mujeres para la comercialización del
producto y para calcular las cantidades requeridas para tejer
cada una de las diferentes prendas que componen el atuendo
típico tanto de hombres como de mujeres y niños. Se realiza-
ron pruebas de correlación y regresión estadística para validar
la importancia del criterio de longitud de la mecha como equi-
valente de ‘calidad de vellón’, e igualmente se establecieron la
repetibilidad y las equivalencias cuantitativas del sistema empí-
rico que emplean las pastoras y las artesanas tzotziles para cal-
cular el largo de la mecha por medio de los dedos de sus manos.
La validación técnica de este primer criterio de calidad resulto
por demás interesante, pues evidenció que las ‘distancias’ empí-
ricas evaluadas por las mujeres con sus dedos y nudillos tenían
una alta correlación con una equivalencia numérica dentro del
sistema métrico decimal (Cuadro 1). Del mismo modo, los en-
sayos de validación demostraron que las distancias estimadas
con los dedos y nudillos seguía un mismo patrón al graficar los
datos generados en decenas de mujeres distintas, y que una
misma pastora lograba repetir las equivalencias numéricas de
sus dedos y nudillos al evaluar las distancias durante diferentes
ejercicios de medición a lo largo de tres años.
Especial atención se puso asimismo en la validación del se-
gundo criterio de calidad de lana para las mujeres tzotziles: la
aptitud textil del vellón; este parámetro se relaciona con la pro-
porción de las diferentes fibras de lana dentro del vellón. Es
necesario aclarar que el ganado lanar de Chiapas —como suce-
de en muchas otras razas de las llamadas ‘primitivas’— se ca-
racteriza por tener un vellón de los llamados de ‘doble capa’, es
decir, con una capa interna formada por abundantes fibras cor-
tas-finas, y una externa de fibras largas-gruesas. Para validar

322
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

este criterio empírico se analizó la composición de la mecha, es


decir, la proporción de las diferentes fibras, y se pudo evidenciar
que las tejedoras tzotziles requieren de vellones con una gran
cantidad de las fibras largas-gruesas debido a que con ellos se
prepara el hilo de ‘trama’, el que va horizontal en el telar de
cintura tradicional y que les confiere resistencia y durabilidad a
las prendas tejidas, además de un acabado ‘peludo’ que es muy
apreciado en todas las prendas de ropa típica.

Cuadro 1. Sistema empírico de evaluación de longitud de la mecha


y su equivalencia cuantitativa.

Nombre Descripción Medida,


tzotzil cm
Bej com El grueso de un dedo 1.6±0.2
Chim com El grueso de dos dedos dispuestos horizontalmente 3.5±0.2
Oxim com El grueso de tres dedos dispuestos horizontalmente 5.1±0.3
Chanim com El grueso de cuatro dedos dispuestos horizontalmente 6.8±0.4
Kej lej Distancia entre la punta del pulgar y la articulación entre la 11.3±0.8
primera y la segunda falange del índice
Chutum Distancia entre el extremo del pulgar y el índice extendido 14.9±0.9
Chix Distancia entre el extremo del pulgar y el dedo medio 17.7±0.9
extendido

Los estudios de caracterización demostraron que el gana-


do lanar de Chiapas tiene una alta proporción de estas fibras
largas-gruesas (alrededor de 20 %), pero además se ha podido
comprobar que este parámetro ha sido producto de la selección
dirigida que han realizado las pastoras indígenas con su ganado
a lo largo de varios siglos. En efecto, los estudios de composi-
ción de la mecha en una serie de razas autóctonas de ovejas es-
pañolas han evidenciado que ninguna de ellas sobrepasa el 10%
de estas fibras largas-gruesas, lo que indica que al ir escogiendo
animales de reproducción con los mejores vellones, las tejedo-
ras fueron conformando el tipo de lana que necesitaban. Ello se
relaciona con el proceso textil tradicional, pues los vellones que
tienen una gran cantidad de fibras largas-gruesas se destinan
para hilar la trama (que da resistencia y durabilidad), mientras

323
Raúl Perezgrovas Garza

que los que muestran una alta proporción de fibras cortas-finas


se utilizan para hilar la urdimbre (la parte vertical del telar), que
da suavidad e impermeabilidad al tejido.
Los más recientes estudios dentro de programa de mejora-
miento del ganado lanar de Chiapas, han demostrado que estos
importantes criterios empíricos de calidad del vellón pueden ser
incorporados en índices de selección específicos, de manera que
las necesidades de las propias pastoras y tejedoras se consti-
tuyen en parte fundamental de los programas de mejoramiento
genético.3

4) Propuestas para mejorar el sistema

Esta última etapa metodológica se relaciona con el hecho de


que es necesario presentar alternativas técnicas que permitan
mejorar los sistemas de manejo estudiados. Mucho se ha deba-
tido al respecto, debido a que los puristas de un lado piensan
que los sistemas empíricos tradicionales no deben ser modifi-
cados por influencias externas que puedan alterar su evolución
natural, mientras que los puristas del otro lado del cristal adu-
cen que hay que cambiar radicalmente esos sistemas tradicio-
nales, en virtud de que carecen de bases científicas.
En este trabajo se toma como postura filosófica el que los
sistemas tradicionales son perfectibles, y que pueden ser modi-
ficados siempre y cuando las alternativas propuestas sean acor-
des con la idiosincrasia de quienes los diseñaron en su forma
original, y de preferencia que se hayan derivado del análisis
multidisciplinario e interétnico de los componentes de esos sis-
temas de cría animal.
En el caso específico del ganado lanar de Chiapas, la pro-
puesta elaborada hace tiempo fue la implementación de un pro-
grama de mejoramiento genético por selección, considerando
como base los criterios de calidad de vellón estipulados por las

3 Debe tenerse en mente que todas las características de producción y cali-


dad de lana presentan una alta heredabilidad, por arriba de 40%, lo que
facilita que pasen fácilmente a la siguiente generación de corderos. En
contraste, las características de crecimiento corporal tienen una baja he-
redabilidad (15 %) y dependen más de los factores ambientales.

324
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

propias mujeres tzotziles. A 15 años de haberse diseñado e im-


plementado, el programa de mejoramiento genético ha logrado
incrementar significativamente la longitud de la mecha y la pro-
porción de fibras largas-gruesas en los animales del rebaño nú-
cleo, ubicado en el Centro Ovino Teopisca de la UNACH, y hasta
la fecha se sigue trabajando en colaboración con las mujeres
tzotziles, quienes cada semestre realizan la evaluación subjetiva
de la calidad del vellón de todos los animales menores de dos
años de edad.
Al amparo de este programa institucional de investigación
se ha logrado desarrollar una serie de técnicas para evaluar la
calidad del vellón y la cantidad de lana producida. Así, se llevó
a cabo la estandarización de una técnica para determinar en los
animales la eficiencia en el crecimiento de lana por unidad de
superficie, que ya está incluida en los índices de selección junto
con el peso del vellón sucio y las equivalencias numéricas de los
criterios empíricos establecidos por las mujeres indígenas.
Como resultado de todo lo anterior, el programa de mejora-
miento genético del ganado lanar de Chiapas está generando
sementales de alta calidad para su incorporación dentro de los
rebaños de las comunidades indígenas. La alta heredabilidad de
las características de producción y calidad de lana han derivado
en la producción de corderos superiores dentro de los propios
rebaños comunitarios y bajo las condiciones de manejo tradi-
cional, lo que constituye un ejemplo exitoso de la implementa-
ción de una propuesta técnica elaborada de manera multidisci-
plinaria e interétnica.

Metodologías interétnicas y participativas

En el contexto de la colaboración interétnica para el mejora-


miento genético del ganado lanar de Chiapas, destaca la estan-
darización de una herramienta metodológica por medio de la
cual se han logrado traducir a una nomenclatura científica los
criterios empíricos de la calidad del vellón propuestos por las
mujeres tzotziles. La validación técnica de los ejercicios para
evaluar la calidad del vellón inició con una reflexión filosófica
al establecer al interior del programa de mejoramiento genético,
que quienes más saben del tema son precisamente las pastoras

325
Raúl Perezgrovas Garza

y las tejedoras indígenas; fue así que desde 1995 se les invitó a
colaborar directamente en el programa, y en la actualidad esta
práctica forma parte fundamental de los esquemas de selección.
Sin embargo, esta decisión técnica, que es consecuencia de
una lógica elemental, ha llamado poderosamente la atención en
los medios académicos internacionales, y ha sido señalada por
la UNESCO como uno de los mejores ejemplos de aplicación del
conocimiento tradicional (Boven & Morohashi, 2002). De igual
manera, la guía de investigación pecuaria participativa, publi-
cada recientemente en el Reino Unido (Conroy, 2005) concede
la portada de su obra y un capítulo completo a estos ejercicios
interétnicos de la evaluación de la calidad de la lana realizados
por las pastoras tzotziles y los técnicos del programa de mejora-
miento genético. Al respecto cabe mencionar que el cartel oficial
de los recursos zoogenéticos de México diseñado en la FAO tiene
únicamente dos fotografías: la del pavo, que es el único animal
domesticado en México, y la de una pastora tzotzil evaluando
lana en el programa de mejoramiento genético del ganado lanar
de Chiapas. Esto puede dar una idea de la importancia que se
da a nivel mundial a una sencilla práctica de colaboración aca-
démica.
Pero también fuera del ámbito académico se ha dado recono-
cimiento a estos ejercicios de colaboración interétnica, pues se
concedió el título del libro (The sheep with souls and other sto-
ries…) que compila una serie de crónicas veterinarias en dife-
rentes países y que fue escrita mayoritariamente para el público
infantil (Odendaal y Dipak, 2006), a raíz del capítulo que relata
la manera como los técnicos del programa fueron aprendiendo
las artes de la calidad de lana, gracias a la experiencia de sus
humildes pero expertas maestras: las pastoras tsotsiles.
Ojalá que en México se apreciara este trabajo de la misma
manera.

Primera raza chiapaneca en el inventario mundial

Los estudios de caracterización técnica del ganado lanar de


Chiapas han sido numerosos y han evolucionado de manera
gradual en las últimas dos décadas; podría incluso decirse que
gracias a ese trabajo continuo el borrego Chiapas es la raza

326
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

autóctona mejor caracterizada de México, si bien no se olvidan


aquellas épocas cuando el medio académico clasificaba dentro
del rubro de ‘misceláneos’ los trabajos científicos efectuados
con el borrego Chiapas. No cabía en esas mentes elitistas el que
‘una oveja criolla’ estuviera al mismo nivel que aquellas de san-
gre azul y procedencia extranjera que explotaban unos cuantos
productores de muchos recursos técnicos y económicos.
De nuevo, fue a nivel internacional donde se empezó a valo-
rar el trabajo llevado a cabo con este recurso genético que es
mexicano de corazón, pero chiapaneco de nacimiento. El catá-
logo de razas ovinas de color, que incluye las 40 ovejas más im-
portantes a nivel mundial (Lundie & Wilkinson, 2004), no sólo
registra las características de las tres variedades de color del
borrego Chiapas, sino que da un lugar preponderante al papel
que han tenido las mujeres tzotziles en la conservación y desa-
rrollo productivo de la raza orientándola hacia la elaboración de
ropa típica de lana.
Poco más tarde, en el año 2005, la misma FAO incluyó al
borrego Chiapas dentro de su inventario mundial de recursos
genéticos animales, señalando que es una raza mexicana des-
tinada a la producción de fibra textil y que es criada de manera
tradicional en comunidades indígenas.4 En esa compilación de
las 25 razas de ovinos localizadas en México, ya se encontraban
el Criollo, el Tabasco o Pelibuey, el Lucero y el Tarahumara, jun-
to con una veintena de ovejas extranjeras reportadas en México,
como las inglesas Polypay y Wiltshire, o las francesas Charolais
y Saint Croix, y que por su carácter internacional la FAO les
denomina razas ‘transfronterizas’.
Y es claro que, al nivel cualitativo, todas las razas transfron-
terizas de ovinos en México incluidas en el catálogo de la FAO
ocupan la misma categoría que las ovejas autóctonas, pero no
tienen comparación en el nivel cuantitativo, dado que existen
millones de ovejas criollas en manos de millones de campesinos
e indígenas mexicanos, mientras quizá habrá unos cientos de
ovejas Texel o Romanov en las granjas de un puñado de produc-
tores adinerados. Tan sólo por mencionar el dato local, entre las

4 El listado completo de las 25 razas ovinas de México, y de todas las demás


especies, puede consultarse en http://dad.fao.org/

327
Raúl Perezgrovas Garza

zonas indígenas de la montaña y las campesinas de la Sierra


Madre podría haber unas 200,000 ovejas Chiapas colaborando
en la subsistencia de al menos 10,000 familias.
Además de las ovejas autóctonas Lucero y Tarahumara (de
las que por cierto se sabe muy poco, por más que estén inclui-
das en el inventario mundial), también existen en México otras
razas locales de ganado ovino productor de lana como la de la
Sierra de Zongolica en Veracruz, o la de los Valles Centrales de
Oaxaca, cuyos estudios de caracterización ya han dado comien-
zo siguiendo la metodología planteada en las páginas anteriores.
De generarse la información suficiente, todas estas razas loca-
les mexicanas podrían contrastarse con las descripciones de las
razas autóctonas españolas, las cuales sin duda deben haber
formado parte de su origen en algún momento de la historia.
Al efecto, existen en España muy completos catálogos ilus-
trados de sus razas de ovejas autóctonas, como el de Antonio
Sánchez Belda (1986) o el de Cayo Esteban Muñoz (2003), pu-
blicados ambos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Ali-
mentación, que son obras clásicas que nos inducen a pensar
que también deberían existir en México estos libros que docu-
mentan, registran para la historia y valoran los recursos zooge-
néticos nacionales.

Las razas autóctonas de animales de Chiapas

Sin dejar de enfatizar la importancia que tendría un proyecto de


esta naturaleza a nivel nacional, el alcance de la presente inicia-
tiva es más bien local, y hará referencia a todos aquellos recur-
sos genéticos animales que son nativos de Chiapas, porque aquí
se adaptaron y aquí forman parte de las estrategias de subsis-
tencia de grupos por lo general marginados, cuando no es que
viven en extrema pobreza. Esta reflexión de rescatar, investigar
y conservar los animales domésticos considerados autóctonos
no tiene en este momento más que una justificaciónacadémica
y filosófica, y nace de la observación simple de multitud de se-
movientes de los llamados ‘criollos’ que deambulan aquí y allá
en comunidades indígenas y campesinas de Chiapas, y para los
cuales se han desarrollado interesantes sistemas de cría dignos
igualmente de estudio sistemático.

328
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

El estado de Chiapas es rico en diversidad étnica, en recur-


sos naturales, en biodiversidad de flora y fauna, en petróleo y
agua, y ya sea por su aislamiento histórico o por el actual, o
por lo accidentado de su paisaje, el hecho es que conserva una
gran pluralidad de especies y variedades de animales domésti-
cos como posiblemente no se encuentre en otras partes del país.

Bovinos de Chiapas

Tan sólo en la zona de montaña se pueden encontrar varios


biotipos de bovinos perfectamente adaptados al medio y a las
prácticas de manejo que para ellos se han generado a lo largo
de los siglos. Poco o nada se sabe de su historia, de cómo lle-
garon a Chiapas y de quién los trajo, de cuáles serían las razas
autóctonas españolas que podrían ser su ascendencia directa.
Tampoco se conoce su capacidad productiva, aun considerando
que nada más por observar estas vacas en su actual ambiente
se demuestra que tienen una rusticidad y una resistencia que
les ha permitido sobrevivir —produciendo carne, leche y crías—
hasta nuestros días. Y del mismo modo se desconocen las ca-
racterísticas de los sistemas tradicionales de cría diseñados por
los indígenas y los campesinos de Chiapas, que deben ser muy
buenos para haber logrado mantener a los animales vivos y en
estado productivo.
En apenas una pequeña área de la región de Los Altos se
pueden observar vacas y toros de color canela con tintes os-
curos definidos y con manchas blancas en el testuz, o de color
bayo sólido que recuerda al ganado denominado ‘Criollo Leche-
ro Tropical’ que se localiza en las planadas costeras del estado.
Los hay de capa negra, con o sin manchas blancas en su cuer-
po, o de capa blanca, con o sin manchas (negras o rojas), que
recuerdan cabalmente a algunas razas autóctonas españolas.
Pero también en esa zona indígena montañosa se encuentran
bovinos de capa roja, con o sin manchas de diversos tamaños y
colores, como de la misma manera se encuentran atractivas va-
cas de piel atigrada que invitan a seleccionarlas y reproducirlas
tan sólo por las interesantes características de su capa blanca o
amarilla con los típicos rasgos barcinos.

329
Raúl Perezgrovas Garza

Habría que caracterizar igualmente los detalles fenotípicos


en todas las vacas antes mencionadas, como la presencia o au-
sencia de cuernos así como su tamaño y disposición, o como los
patrones fenotípicos de las manchas sobre el cuerpo, o el perfil
de la cara. Todo lo anterior tendría que sumarse a un estudio
sistemático de las características productivas: su tamaño o peso
corporal, la producción de carne y leche, las características fí-
sico-químicas de la leche, los diversos indicadores zoométricos
(alzadas, longitudes, diámetros e índices). Y por supuesto, ha-
bría que acompañar los estudios de caracterización técnica con
los de caracterización social, es decir, los sistemas de manejo
incluyendo el uso de corrales, abrevaderos, reatas y bramade-
ros, el análisis de las enfermedades comunes y su tratamiento
(tradicional o convencional), y todo aquello relacionado con las
implicaciones socio-económicas y culturales de su cría en co-
munidades marginadas. Parece un trabajo arduo y exhaustivo,
pero si ahora no se empieza a hacerlo, muy pronto nos daremos
cuenta de que ya es demasiado tarde.

Porcinos de Chiapas

En una reducida zona de montaña se han podido encontrar


numerosos tipos de cerdos autóctonos que estimulan a realizar
estudios de caracterización cada vez más profundos. Los traba-
jos pioneros han evidenciado una gran diversidad fenotípica y
lo complejo del sistema tradicional del manejo, en particular en
lo referente a la alimentación y a los procesos de cría y repro-
ducción.
Tan sólo por mostrar un botón fenotípico, se pueden obser-
var en las comunidades indígenas cerdos pelones o peludos,
marranos chatos o trompudos, puercos cortos o largos, con o
sin mamellas colgando de su cuello. Y qué decir de la variedad
de colores: los hay negros (sólidos, con manchas o con franjas
blancas), rojos, amarillos, café, blancos, pintos y rubios; y los
hay de manchas pequeñas o de grandes manchas de color. Los
más llamativos son aquellos lechones que parece fueron ‘gra-
fiteados’ por un muchacho travieso, pues muestran líneas en
forma de rayo a lo largo de su cuerpo, característica que nos
remonta a sus antepasados silvestres.

330
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Las prácticas de manejo resultan por demás interesantes,


con animales apersogados para que pasten cerca de las casas,
o dotados de yugos para evitar su entrada por los alambrados
de las milpa, o con corrales permanentemente abiertos hacia la
calle y a los cuales los cerdos regresan puntualmente a comer o
cuando su ‘dueña’ los llama.
Y como fue en el caso de las vacas, también para el ganado
porcino se requerirá llevar a cabo estudios sistemáticos de feno-
tipo, zoometría, sanidad y producción, así como de los aspectos
sociales, económicos y culturales asociados a su cría. La tarea
empieza a volverse más compleja.

Aves domésticas de Chiapas

Si la empresa parecía ya complicada con el estudio sistemático


de las grandes especies de animales, imaginemos ahora cómo
será después de observar la gran diversidad que existe en las
aves domésticas de las comunidades indígenas y campesinas.
Aquí ya no sólo es por la existencia de distintas especies como
gallinas, patos, guajolotes y palomas, sino porque al colorido y
la diversidad fenotípica es igualmente grande.
En particular las gallinas pueden mostrar características fe-
notípicas muy diferentes: plumajes blancos, negros, amarillos
y rojos, así como todas las combinaciones posibles entre ellas.
Además existen distintos diseños del plumaje como barrado,
liso o rizado, y hay que considerar los detalles externos como el
cuello desnudo, los diferentes tipos de cresta y espolones en los
gallos, etc. De los sistemas de manejo habría igualmente una
amplia gama, como aves que duermen en árboles, en construc-
ciones rústicas o en corraletas, como nidos de postura en ca-
jones o en ollas de barro, con suplementación alimentaria, con
una larga lista de enfermedades y tratamientos tradicionales o
convencionales.
En el caso de las aves habría que estudiar en particular el
impacto económico a nivel de unidad familiar en virtud de su
uso como alimento, trueque, alcancía o fuente de recursos mo-
netarios inmediatos para solventar las emergencias domésti-
cas. Y además se tendría que documentar su uso generalizado

331
Raúl Perezgrovas Garza

en ceremonias de curación para el tratamiento ritual de enfer-


medades, y hacer comparaciones entre regiones y etnias. Inte-
resante ¿verdad?

Otras especies domésticas de Chiapas

Para no hacer cansada esta gran lista de recursos zoogenéticos


autóctonos de Chiapas, aquí se agrupa el resto de las espe-
cies domésticas que forman parte del acervo del estado, men-
cionando entre ellas a los diferentes animales de trabajo, las
llamadas ‘bestias de carga’ como lo son los caballos, mulas y
burros; dentro de este rubro entrarían también las yuntas de
bueyes utilizadas en la roturación del terreno agrícola. Muchas
regiones de Chiapas se desarrollaron históricamente gracias a
los ‘pataches’ de los arrieros, y en la actualidad casi no se habla
de estos sistemas de transportación; si no se hace algo pronto,
desaparecerán los animales como desaparecieron los sistemas.
También se tendría que considerar el ganado caprino, que es
común en algunas zonas de Chiapas, y que actualmente está
amenazado por los cruzamientos que se hacen con las razas
exóticas de moda. Del mismo modo, los perros y los gatos son
casi siempre olvidados cuando se habla de los animales do-
mésticos, pero debe tenerse en mente que enlas comunidades
indígenas y campesinas cumplen una importante función pro-
ductiva, social y económica que no ha sido considerada en los
estudios técnicos, y mucho menos en los sociales.

Epílogo

Como se vio en las páginas anteriores, se necesitaría realizar


un gran esfuerzo humano y económico para lograr aunque sea
la primera parte los estudios de caracterización: la descripción
zoométrica y productiva de las diferentes especies de anima-
les domésticos de Chiapas. Sin embargo, el problema que se
vislumbra no es técnico o económico; para lo técnico existe ya
una metodología probada que puede aplicarse y puede incluso
existir una meta que alcanzar: el registro oficial de otras razas
autóctonas de animales domésticos de Chiapas en los inventa-
rios mundiales. Para lo económico se tendrían que presentar

332
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

propuestas adecuadas a las diferentes agencias financiadoras,


tanto nacionales como estatales, sin olvidar que estas propues-
tas son mejor vistas en el extranjero y que el apoyo económico
podría venir de allá.
Desde el punto de vista estructural se podría implementar
un ambicioso programa multidisciplinario de investigación, con
zootecnistas que se encarguen de la caracterización producti-
va, con veterinarios que supervisen los estudios sanitarios, con
agrónomos que se responsabilicen de investigar la interacción
de los animales con la agricultura, con economistas que ana-
licen el impacto de la cría pecuaria en la subsistencia familiar,
con investigadores sociales que contribuyan al estudio de las
relaciones familiares y comunitarias asociadas a la cría de ani-
males domésticos y a la reconstrucción histórica de la manera
como las diferentes especies pasaron de la Vieja España a la
Nueva España.
En apoyo a esta propuesta podrían intervenir los tres nive-
les de gobierno, y aprovechar las iniciativas federales de sopor-
te económico para el primer empleo, los programas estatales
de apoyo a la producción pecuaria (la ‘vaca Criolla de oro’, por
ejemplo), y la estructura organizativa de las direcciones muni-
cipales de fomento productivo. Las instituciones de educación
superior asimismo podrían fomentar la realización de servicio
social, vinculación docente y tesis dentro de esta temática, e
incluir los contenidos apropiados dentro de sus programas de
licenciatura y posgrado. Las escuelas del ámbito agropecuario
podrían mantener algunas de las razas locales dentro de sus
instalaciones, realizando investigación y docencia, y al mismo
tiempo estarían generando recursos económicos.
Sin embargo, el principal problema que se anticipa es la
inexistencia de una voluntad académica que valore este enfoque
‘local’ en el sentido de que los animales Criollos son tan impor-
tantes para la producción pecuaria como cualquier otro tipo de
animal exótico o especializado, y que caiga en cuenta que —en
igualdad de condiciones— las razas autóctonas pueden superar
la productividad de las exóticas. Recuérdese tan solo que un
animal autóctono puede desempeñarse muy bien en condicio-
nes óptimas de alimentación y manejo, pero un animal exótico
no lo puede hacer en condiciones precarias.

333
Raúl Perezgrovas Garza

Hace falta también una voluntad política que se apropie de la


idea de que el rescate y la conservación de los animales autócto-
nos locales, sirve a un fin muy claro para justipreciar los valores
chiapanecos; con ello se podría poner el nombre de Chiapas en
los inventarios mundiales de recursos zoogenéticos. Desde otra
óptica se podrían generar empleos y se tendían valores agrega-
dos no únicamente dentro del sector ecoturístico sino del ali-
mentario derivado de productos elaborados con animales loca-
les, criados de manera orgánica con prácticas tradicionales y
por poblaciones indígenas o campesinas.
A fin de cuentas, el problema no es técnico ni económico, sino
social y político. Se cuenta con las metodologías y se pueden
generar los recursos económicos, pero hay que trabajar mucho
más para lograr un cambio en la manera de pensar de quienes
tienen la capacidad de decisión, para que se otorgue el prestigio
que merecen los valores autóctonos de Chiapas. El estado no
debería conocerse únicamente por sus sitios arqueológicos y et-
nias milenarias; Chiapas también puede llegar a ser un nombre
genérico para su amplia diversidad animal y para los sistemas
de cría que durante varios siglos han hecho sobrevivir y produ-
cir a las distintas razas locales. Las razas de animales domésti-
cos autóctonas de Chiapas tienen una historia que contar, les
demos esa oportunidad antes de que el mundo global las haga
desaparecer irremediablemente.

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Colombia y Universidad Autónoma de Chiapas. ISBN 958 660
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El objetivo de escribir este artículo fue relacionar las actividades


que realizan cotidianamente las pastoras tzotziles de Chiapas
con los lineamientos internacionales sobre desarrollo sostenible
enunciados en la Agenda 21, el documento de la ONU firmado en
1992 que intentó poner en la mesa de discusión la conservación
de los recursos naturales ante un acelerado crecimiento pobla-
cional.
En aspectos más específicos, el artículo hace un recuento de
las propuestas que aparecen en la Agenda 21 en referencia a la
conservación de recursos zoogenéticos ―las razas locales o au-
tóctonas de animales domésticos―, y enfatiza que en su mayor
parte, esos planteamientos se han convertido en letra muerta,
lo que se confirma por la evidencia que presenta la misma FAO
en el sentido de que la extinción de esas razas locales se sigue
sucediendo a un ritmo tan veloz que ya constituye una amena-
za. Y esta amenaza va más allá de los genes animales, puesto
que los sistemas tradicionales de manejo pecuario que los man-
tuvieron durante tantos siglos se están perdiendo a un ritmo
igualmente rápido, lo que significa ―en el nivel más amplio― la
pérdida de gran cantidad de elementos culturales a nivel global.
La última parte del artículo se destinó a hacer un parangón
de lo que las mujeres indígenas de las montañas de Chiapas
están haciendo con su ganado lanar, para conservarlo y para
incrementar su población, cumpliendo en sentido estricto los
planteamientos sobre conservación de las razas autóctonas de
animales domésticos que emitiera la ONU desde hace un par de
décadas, aun cuando ni siquiera están conscientes de que su
trabajo cotidiano como pastoras parace haber sido dictado para
lograr ese objetivo.

337
Raúl Perezgrovas Garza

El artículo que aquí se presenta está basado en una confe-


rencia dictada en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de
Colombia, dentro de un evento relacionado con la agricultura
orgánica y la sustentabilidad, lo que fue el motivo para corre-
lacionar la cría de ovinos ―según es concebida por las mujeres
tzotziles― con los elementos del desarrollo sostenible. La lectura
del texto va a evidenciar que la ovinocultura indígena de Chia-
pas se basa en un sistema tradicional de manejo que ―viéndolo
con una óptica adecuada― corresponde a las exigencias de la
producción agropecuaria orgánica, y, por otro lado, es gracias
a esas mujeres tzotziles que la biodiversidad ovina en Chiapas
se ha preservado aun cuando los esfuerzos gubernamentales
parecen ir en sentido contrario.

338
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Conservación de recursos zoogenéticos en


comunidades indígenas de Chiapas, México

Introducción

En las últimas dos décadas ha surgido —o más bien resurgido—


la discusión sobre el fenómeno de la conservación de los recur-
sos genéticos, tanto animales como vegetales, debido a que ha
aumentado la preocupación mundial por el cambio climático, la
creciente desertificación, y la extinción de un gran número de
especies, razas y variedades.
Dentro de este contexto, las naciones del mundo han senta-
do las bases para tratar de disminuir el impacto negativo de la
especie humana sobre los recursos naturales. Un primer inten-
to fue la ‘Cumbre de la Tierra’, convocada por la Organización
de las Naciones Unidas y celebrada en Río de Janeiro, Brasil,
en junio de 1992 con la asistencia de más de 170 países. Esta
conferencia internacional se caracterizó por el debate que ahí
se llevó a cabo sobre el deterioro del ambiente y la necesidad de
lograr una mejora en los niveles de bienestar de las poblacio-
nes humanas sin afectar el derecho de las futuras generacio-
nes a su propio desarrollo. Estas discusiones fueron el origen
del concepto de ‘desarrollo sostenible’, el cual marcó de manera
dramática el discurso y la acción de los gobiernos en los años
subsecuentes.
Como resultado de esta conferencia mundial se propuso un
plan de acción para lograr el desarrollo sostenible en el siglo
XXI, ante los retos que representan la destrucción de los re-
cursos naturales no renovables, la contaminación ambiental,
la escasez de agua dulce, y el preocupante incremento pobla-
cional. Este plan de acción se conoce genéricamente como la
‘Agenda 21’ o la ‘Declaración de Río’, un documento de más de
300 páginas organizadas en 40 capítulos, donde de manera por
demás detallada se pueden encontrar los lineamientos que se
recomiendan a las naciones en aspectos tan diversos que van
desde la dinámica demográfica hasta los mecanismos jurídicos

339
Raúl Perezgrovas Garza

internacionales (ONU, 2004). En forma clara se establecen los


mecanismos para alcanzar el desarrollo sostenible en las zonas
de montaña (Capítulo 13) y la conservación de la diversidad
biológica (Capítulo 15), que son parte de la temática de este
ensayo.
En particular, el objetivo del presente trabajo es hacer una
relatoría de los acuerdos internacionales sobre la conservación
de los recursos zoogenéticos, y de la manera como las mujeres
indígenas de la región montañosa central de Chiapas están con-
tribuyendo a lograr los objetivos de la Agenda 21, aun cuando
ellas no conocen el documento en cuestión ni se guían por los
lineamientos ahí establecidos.

Los animales domésticos en los acuerdos internacionales

Entre los 40 capítulos que componen este documento de rele-


vancia mundial, existen al menos cuatro que hablan de los re-
cursos genéticos animales y vegetales, y en general establecen
la necesidad de efectuar estudios, realizando y manteniendo
bases de datos de dichos recursos, y todo lo anterior con la par-
ticipación de las comunidades locales. Por ejemplo, el apartado
que se relaciona con el desarrollo sostenible en las zonas de
montaña estipula que los gobiernos, al nivel que corresponda,
deberían

Preparar un inventario de los diferentes tipos de suelos,


bosques y uso del agua, y de los recursos genéticos de
plantas, animales y plantas cultivables, dando priori-
dad a los que se encuentren en peligro de extinción. Los
recursos genéticos deberían protegerse in situ mediante
el establecimiento de zonas protegidas […] y la creación
de programas para la evaluación del posible valor de los
recursos. (Sección II, Capítulo 13, Programa A, Artículo
13.7, inciso b)

El texto anterior corresponde específicamente al programa


sobre generación y consolidación de conocimientos para el de-
sarrollo sostenible, pero los enunciados vuelven a señalarse en
muchos otros programas, hasta el grado de hacerse repetitivos.

340
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Como ejemplo de ello se reproduce aquí otra de las obligaciones


designadas por la Agenda 21 para los gobiernos firmantes, los
que deberían:

Generar información sobre los medios de vida y siste-


mas de producción diversificada en el plano de las co-
munidades rurales, sobre cultivos anuales y cultivos
arbóreos, ganadería, avicultura, apicultura, pesca, in-
dustrias comunitarias, mercados y transporte y sobre
oportunidades de obtener ingresos, teniendo plenamen-
te en cuenta el papel de la mujer e integrándola al pro-
ceso de planificación y de ejecución. (Sección II, Capítu-
lo 13, Programa B, Artículo 13.17, inciso b)

Leyendo este enunciado no se puede menos que admirar la


visión de la también llamada ‘Declaración de Río’ para cubrir
todos los recursos productivos y para dar a la mujer el papel
protagónico que merece. No hay que olvidar, sin embargo, que
gran parte del documento es más bien retórico, pues contiene
lineamientos que cada país debería poner en práctica y que en
la mayoría de los casos ni siquiera se atienden.
En el caso de México, y muy particularmente de Chiapas, las
comunidades no suelen ser invitadas a participar en la planea-
ción y/o la ejecución de los programas de desarrollo, y las mu-
jeres siguen siendo relegadas por programas diseñados para los
‘jefes de familia’, siendo los hombres los que toman las decisio-
nes incluso cuando las acciones planeadas involucran respon-
sabilidades que son netamente femeninas. En fecha reciente se
han diseñado herramientas oficiales de desarrollo que son diri-
gidas para las mujeres, en forma de subsidios a la educación y
la salud, pero hay que recordar que la Agenda 21 se firmó desde
el año 1992 y que muy poco se logró en los primeros 10 años.
Tanto fue así que la misma ONU tuvo que lanzar una nueva
convocatoria en 1997, a 5 años del acuerdo de Río, en un esfuer-
zo para asegurar su adecuada implementación. En esa sesión
especial de la Asamblea General de la ONU, que fue denominada
‘Cumbre de la Tierra + 5’ se generó un documento amplio co-
nocido como ‘Programa para la Posterior Implementación de la
Agenda 21’, en el que se volvió a insistir a los gobiernos sobre la

341
Raúl Perezgrovas Garza

adopción y puesta en práctica de los lineamientos de la Declara-


ción de Río de Janeiro.
Igualmente se programó realizar una nueva reunión de eva-
luación en el año de 2002, que tendría lugar en Johannesburgo,
Sudáfrica, para estimar el grado de avance en la implementa-
ción de los acuerdos originales. De ese modo, en septiembre de
2002 se congregaron en ese país más de 22,000 personas y los
representantes de 100 naciones en la denominada ‘Cumbre de
la Tierra para el Desarrollo Sostenible’, evento que tuvo una
gran cobertura por los medios de comunicación masiva.
Por desgracia, esta Cumbre no tuvo más que reiterar el man-
dato inicial y las obligaciones estipuladas desde 1992 en la
Agenda 21, las que no se veían cumplidas de manera satisfac-
toria, emitiendo una nueva declaratoria llamada ‘Plan de Im-
plementación’ que incluso imponía compromisos adicionales en
pro del desarrollo sustentable, surgidos en los últimos años y
que debían merecer la atención de los gobiernos.

Los recursos genéticos animales

Volviendo a los animales domésticos, la Agenda 21 dedica un


capítulo completo a la agricultura, la ganadería y el desarro-
llo rural sostenible en el que establece como antecedente un
dramático crecimiento de la población en los países en vías de
desarrollo, que para el año 2025 representaría el 83 % de la hu-
manidad. El documento señala cuáles deberían ser los principa-
les instrumentos de la agricultura, la ganadería y el desarrollo
rural sostenible en estos países. Dejando a un lado el estudio,
la planificación y la programación integral de la agricultura, que
por sí solo requeriría de un estudio independiente por la impor-
tancia de esta actividad en los sistemas de vida campesinos e
indígenas de México, se hará mayor énfasis en los lineamientos
destacados por la ONU en la Agenda 21 para los recursos zooge-
néticos, es decir los animales domésticos autóctonos.
En su capítulo 14 sobre la agricultura, la ganadería y el desa-
rrollo rural sostenibles, la Agenda 21 incluye un ‘plan de acción
para la conservación y utilización sostenible de los recursos zoo-
genéticos para la agricultura sostenible’ que exige la conserva-
ción de la actual diversidad de razas de animales para atender

342
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

las necesidades futuras de la humanidad. Este apartado hace


referencia a una serie de conceptos que denotan la experiencia
de la época (fines de la década de 1980) sobre la dilución de
genes nativos. Aquí un ejemplo del discurso de la Agenda 21:

Algunas variedades de animales locales, además de su


valor sociocultural poseen singulares características de
adaptación, resistencia a las enfermedades y formas de
uso concretas que debieran preservarse. Esas varieda-
des locales están hoy amenazadas de extinción como
consecuencia de la introducción de razas exóticas y de
la modificación de los sistemas de producción ganadera.
(Sección II, Capítulo 14, Programa H, Artículo 14.65)

También se estipulan los objetivos del programa, los que, a


la luz de la experiencia reciente sobre el fomento ganadero ofi-
cial, no dejan de parecer utópicos; entre ellos se mencionan los
siguientes (Programa H, Artículo 14.67):
a) Enumerar y describir todas las razas de ganado utilizadas
en la producción pecuaria en la forma más amplia posible
b) Determinar cuáles de ellas están en peligro y la naturaleza
de los peligros
c) Establecer y aplicar programas de desarrollo de razas au-
tóctonas con miras a evitar el riesgo de que sean reemplazadas
mediante programas de cruce de razas.

La Agenda 21 describe las principales actividades de gestión


y de cooperación para lograr el cumplimiento de estos objetivos,
entre las que destacan la elaboración de planes de preservación
de las razas animales en peligro, la selección de poblaciones
autóctonas sobre la base de su importancia regional y su exclu-
sividad genética, la preparación de una base de datos amplia
sobre los recursos zoogenéticos, en la que se haga una descrip-
ción de cada raza, su origen y su relación con otras razas y se
indiquen el tamaño efectivo de su población y un conjunto limi-
tado de características biológicas y de producción.
En México, en los últimos años han estado desapareciendo o
disminuyendo las poblaciones de animales domésticos autócto-
nos. Hay que tener presente que la estrategia técnica empleada

343
Raúl Perezgrovas Garza

por las instancias oficiales de fomento ganadero, históricamen-


te y por desgracia aún en la actualidad, ha sido el cruzamiento
de las variedades locales con razas exóticas de las llamadas ‘es-
pecializadas’.
El caso del ovino criollo del centro del País es representativo
de esos programas de desarrollo, y en el transcurso de un par
de décadas, las poblaciones de borregos criollos, animales pe-
queños y resistentes con gruesos vellones de diversos colores,
se fueron transformando en hatos de ovinos de lanas cortas,
pálidas y delgadas en virtud de los cruzamientos. Y así se han
deteriorado las poblaciones de caprinos criollos con capa de dis-
tintos colores y de bajos requerimientos alimenticios, de galli-
nas de buche desnudo con capacidad de encluecarse, de gua-
jolotes negros y brillantes con gran resistencia a enfermedades,
de cerdos pelones y trompudos con notable rusticidad, de vacas
pequeñas pero productivamente muy eficientes, etc.
Pudiera parecer que este cambio representó un incremento
productivo al tener ahora poblaciones uniformes de animales
de alto nivel productivo; si se analiza con detenimiento, empero,
la situación no es tan favorable. Las razas exóticas o especiali-
zadas muestran una alta demanda de nutrientes de alto costo
en forma de concentrados comerciales (a cargo de compañías
transnacionales, por supuesto), requieren de rigurosos esque-
mas de prevención de enfermedades, necesitan manejarse de
manera intensiva en costosas instalaciones, y sobre todo, han
dejado de ser estrategias de subsistencia de los grupos margi-
nados para convertirse en eslabones de una cadena productiva
de corte empresarial en la que el bajo margen de utilidades por
unidad de producción resulta en grandes poblaciones animales
manejadas bajo esquemas industriales.

Conservación de la biodiversidad

La cría de ovejas tiene un significativo impacto económico para


las familias tzotziles, y forma parte de sus estrategias de sub-
sistencia, lo cual contribuye al carácter holístico de esta activi-
dad agropecuaria. Lo más importante es la producción de lana
y su utilización como materia prima para confeccionar la ropa
típica con que se visten todos los miembros de la familia. Con

344
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

lana negra se tejen los pesados abrigos con mangas que usan
los hombres, las faldas y chales que portan las mujeres, y la
mayor parte de la ropa ceremonial para ambos. Pero también
se necesita lana blanca para los cotones sin mangas que llevan
los hombres para el trabajo cotidiano, y lana café para tejer las
blusas ceremoniales de las mujeres.
Y aquí se tiene que hacer hincapié en la labor que han hecho
las mujeres tzotziles para conservar no sólo el recurso zoogené-
tico, sino la biodiversidad en su conjunto. Ante una constante
presión de los organismos gubernamentales para ‘uniformar’ la
producción de lana hacia las fibras cortas, delgadas y blancas
que demanda la industria, han sido las pastoras y las artesa-
nas tzotziles quienes han preservado distintas razas locales de
ganado lanar precisamente porque ellas requieren de lana de
distintos colores para cubrir sus necesidades textiles.
Esto se dice pronto, pero la conservación de las razas locales
es uno de los aspectos más importantes de la cría de ganado la-
nar por mujeres tzotziles. Y esto debe verse dentro del contexto
globalizado de que los países deben producir lo que el mercado
neoliberal demande. Gracias a ello la industria de la lana cayó
precipitosamente a nivel mundial, y arrastró en su caída a la
ganadería lanar mexicana. Como es más barato comprar lana
de Nueva Zelanda y Australia, se puede decir que ya no existe
ganado lanar autóctono en México (excepto en algunas zonas
montañosas de Chiapas, Chihuahua, Puebla y Veracruz). Como
la lana ya no tiene valor económico porque es más caro trasqui-
lar a un borrego que dejar que la lana caiga a jirones en el sue-
lo, ahora hay políticas nacionales para cambiar todo el ganado
criollo por ovinos de pelo.
Sólo hay que imaginar el impacto negativo que estos progra-
mas globalizados tendrán sobre la producción de ganado lanar
en las montañas del centro de Chiapas, donde la lana tiene —
además de su importantísimo valor cultural— un valor moneta-
rio que es veinte veces mayor que cualquier lana importada de
los países de Oceanía.
Y ante un panorama nacional con una ganadería ovina muy
uniforme basada en los borregos de pelo —el Pelibuey y las ra-
zas cárnicas de moda—, existe en el estado sureño de Chiapas
un oasis de ovejas de distintos colores que sirven un conjunto

345
Raúl Perezgrovas Garza

de propósitos textiles, sociales, culturales y económicos, que


hay que atribuir a las pastoras tzotziles.
El trabajo de la UNACH ha sido en ese sentido, de apoyar a
las mujeres en su labor de conservación de la biodiversidad. Las
pastoras tzotziles reconocen tres razas locales de ganado lanar
que cumplen con todos los requisitos que fija la Organización de
la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO,
1998) sobre identificación racial:

…el mejor criterio subjetivo de identidad de raza sea


cuando grupos de productores puedan identificar a
quienes: a) afirman criar un animal de un tipo diferente,
b) puedan reconocer ese tipo de animal, c) intercambian
material genético sólo con criadores de ese tipo de ani-
mal, y que d) indiquen que lo han hecho durante varias
generaciones.

De acuerdo con estos criterios, la FAO reconoce que el tér-


mino ‘raza’ pone de manifiesto una propiedad cultural más que
una definición científica rigurosa. Y para demostrar que las
ovejas de las montañas de Chiapas son razas, se comenta lo
siguiente.
Las pastoras tzotziles afirman tener animales que son dife-
rentes, tanto así que les denominan ‘borregos verdaderos’ (batsi
chijetik, en su lengua tzotzil) y los distinguen de aquellos ovinos
traídos por el gobierno nacional y estatal en distintas épocas y
a los que llaman ‘borregos mexicanos’ en tono marcadamente
despectivo por la mala calidad de su vellón y su escasa super-
vivencia.
Las pastoras también reconocen a sus distintas razas loca-
les de ganado lanar y les han asignado un nombre: ik sat (ojos
negros) a la raza definida técnicamente como Chiapas Blanca y
que tiene como características raciales una piel y vellón de color
blanco y con la presencia de manchas negras en ojos, morro y
orejas. Por su parte, la raza local Chamula negra tiene la piel y
el vellón de ese color, pero los animales muestran una mancha
de color blanco en la parte alta de la cabeza y en la punta de la
cola, razón por la cual su nombre en lengua tzotzil es sak jol (ca-
beza blanca). Finalmente, la raza local Café se caracteriza por

346
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

tener la piel de color café y el vellón en un rango de color que va


del crema al gris oscuro, por lo que no es extraño que el nombre
en lengua indígena sea xac shic (gris).
El tercer requisito de la definición de la FAO también se cum-
ple, pues se sabe que el sistema tradicional de manejo entre las
pastoras tzotziles contempla el intercambio de sementales, ya
sea por compraventa o por simple acercamiento de rebaños en
los abrevaderos y áreas comunes de pastoreo. Por ello no debe
extrañar el encontrar algunos rebaños que carecen de un ma-
cho propio, pues el intercambio de sementales es parte de las
estrategias empíricas diseñadas por las mujeres.
Y finalmente hay que reconocer que las propias ovejas y el
sistema tradicional de manejo han estado en la práctica coti-
diana de muchas generaciones de pastoras (Perezgrovas, 2004);
el manejo se ha perfeccionado por ensayo y error desde hace
siglos, y los animales han sido seleccionados por las mujeres
aplicando sus criterios empíricos de calidad el vellón. De este
modo, las pastoras tzotziles cumplen de manera cabal con los
requisitos estipulados por la FAO, a pesar de que nunca en su
vida los han leído o los han conocido.

Conclusiones

El ganado lanar de Chiapas constituye un recurso zoogenético


importante no sólo por producir un vellón de doble capa de dis-
tintas tonalidades, el cual se adapta perfectamente a las técni-
cas artesanales de hilado y tejido de los tzotziles, sino por ser
un valioso conjunto de genes que además confiere resistencia
al medio, defensa contra algunas enfermedades, rusticidad y
capacidad de adaptación.
Estas características genéticas se habrían extinguido hace
siglos, cuando los sistemas de cría introducidos —junto con
los animales— por los colonos españoles, no fueron adecuados
para hacer producir a los animales o al menos para que estos
subsistieran.
En un momento preciso de la historia, las mujeres indígenas
adoptaron a los que entonces debieron ser animales desconoci-
dos y extraños, a los que en su propia lengua llamaron ‘venados
de algodón’, y al incorporarlos dentro de su cosmovisión y sus

347
Raúl Perezgrovas Garza

estrategias productivas lograron preservarlos para las futuras


generaciones. De este modo, las pastoras tzotziles de la región
montañosa central de Chiapas dieron cumplimiento a las dispo-
siciones de la Agenda 21, las que en la actualidad siguen siendo
totalmente ajenas para ellas.

Literatura citada

FAO. 1998. Líneas directrices para la elaboración de planes na-


cionales de gestión de los recursos genéticos de animales
de granja. FAO. Roma, Italia.
ONU. 2004. Agenda 21. Organización de las Naciones Unidas.
División para el Desarrollo Sostenible. Departamento de
Asuntos Económicos y Sociales. Roma, Italia. http://
www.un.org/esa/sustdev/documents/agenda21/index.
htm
Perezgrovas Garza, Raúl. 2004. Los Carneros de San Juan. Ovi-
nocultura Indígena en Los Altos de Chiapas. 3ª edición.
Instituto de Estudios Indígenas. Universidad Autónoma
de Chiapas. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

348
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

GALDÁMEZ FIGUEROA, Denise y PEREZGROVAS GARZA,


Raúl. 2007. ‘Las mujeres tzeltales de Aguacatenango y el cui-
dado de sus cerdos autóctonos’. p. 87-120. En: R. Perezgrovas
(editor), Cría de cerdos autóctonos en comunidades indígenas.
Instituto de Estudios Indígenas, Universidad Autónoma de
Chiapas. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. ISBN 978-970-
95687-7

En este capítulo del libro sobre la cría de cerdos autóctonos en


comunidades indígenas se hace un cambio radical en el sujeto
de estudio, al dejar atrás los trabajos sobre el ganado lanar de
Chiapas para pasar a la investigación, ahora sí declaradamente
etnozootécnica, del ganado porcino local criado en áreas de mon-
taña.
Se eligió para tal efecto la comunidad tzeltal de Aguacatenan-
go por varias razones: primero porque era el sitio en el cual se
estaban llevando a cabo otros proyectos de investigación sobre
alternativas sustentables de alimentación animal, lo que había
permitido no sólo el acceso al poblado sino la identificación de
informantes clave. En segundo término, porque la gran cantidad
de cerdos autóctonos que se veían cotidianamente era una invi-
tación a conocerlos y a estudiarlos, a la par que la manera en
que estos eran manejados por las mujeres. Finalmente, porque
la metodología para la caracterización de animales locales y los
sistemas tradicionales de cría ya estaba definida desde tiempo
atrás, sin dejar de considerar que la experiencia adquirida en las
investigaciones previas garantizaba la obtención de resultados.
De esta forma, la lectura de este capítulo muestra un estudio
exhaustivo de la cría del ganado porcino autóctono, que incluye
la descripción de la unidad doméstica típica y del entorno socio
económico en una comunidad indígena tzeltal en la región mon-
tañosa central de Chiapas. La caracterización de los cerdos lo-
cales va mucho más allá de las características fenotípicas, pues
se analiza también la diversidad morfológica a través de una
serie de medidas zoométricas. El estudio del color de la capa
de los animales describe los grupos fenotípicos principales, y se
presenta una original comparación con una escala cromática de

349
Raúl Perezgrovas Garza

referencia internacional. Como en todo estudio etnozootécnico,


en este capítulo se analizan igualmente los aspectos de alimen-
tación, de sanidad, de alojamiento y de reproducción, sin dejar
de revisar la comercialización y el balance económico de la ac-
tividad.
Por su parte, en el capítulo se pone especial atención al análi-
sis de los sistemas locales de cría, debido a que muestran carac-
terísticas muy particulares con la existencia de cerdos autóctonos
que se crían de manera muy diferente a los cerdos llamados ‘de
granja’, que también existen en la comunidad y que se manejan
de manera muy distinta. Este análisis comparativo de los siste-
mas de cría de los cerdos constituye el punto focal de la investi-
gación, y permite relacionar los aspectos sociales y económicos
que prevalecen en la comunidad con esta actividad pecuaria tan
particular.
Como en el caso de los estudios etnozootécnicos realizados con
el ganado lanar de Chiapas, la caracterización socioeconómica
de la cría de cerdos autóctonos debía plasmar algunas propues-
tas de mejoramiento; éstas se han hecho en términos de manejo
productivo, pero se han visto limitadas por los cambios que ha
sufrido la cría de porcinos en esta comunidad, al haberse dictado
medidas de control por parte de los representantes del sector sa-
lud. Este es uno de esos ejemplos en el que el potencial genético
de las razas locales se ve amenazado sin que se hayan tomado
las debidas precauciones de preservación. En el lapso transcurri-
do desde el desarrollo de la investigación que aquí se describe, la
cría de cerdos autóctonos ha disminuido significativamente en la
comunidad estudiada, al igual que la cantidad de ejemplares, sin
que se tenga un reservorio adecuado de esos genes que habían
estado presentes durante varios siglos.

350
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Las mujeres tzeltales de Aguacatenango y el


cuidado de sus cerdos autóctonos
Denise Galdámez Figueroa y Raúl Perezgrovas Garza

Resumen

Ante la falta de información específica, en este trabajo se realizó


una aproximación etnozootécnica del sistema tradicional em-
pleado para la cría de cerdos criollos en la comunidad tzeltal de
Aguacatenango, en el municipio de Venustiano Carranza, Chia-
pas, e igualmente se encargó de practicar la primera caracteri-
zación fenotípica de esos animales. El trabajo de campo se efec-
tuó de marzo a agosto de 2006, aplicando cédulas modificadas
de encuesta y entrevista semi-estructurada a 31 productores
de la comunidad, para conocer los patrones generales del sis-
tema tradicional de manejo del ganado porcino. Como parte de
la caracterización zootécnica se tomaron 19 muestras de excre-
mento de los animales para establecer las cargas parasitarias
bajo las condiciones habituales de manejo. Para llevar a cabo la
caracterización de la apariencia externa de los cerdos, se regis-
tró el color en 214 cerdos autóctonos con objeto de establecer
los principales grupos fenotípicos, y estos se compararon con el
estándar cromático internacional.
En términos socio-económicos, la producción porcina consti-
tuye una de las principales estrategias de subsistencia en Agua-
catenango, un poco abajo de la agricultura y del trabajo asa-
lariado, y seguida de la producción artesanal. Desde el punto
de vista zootécnico se identificaron 2 sistemas de cría, los que
están diferenciados por el grupo racial al que pertenecen los
animales: autóctonos (‘de rancho’) o exóticos (‘de granja’). El pri-
mero (61 %) maneja cerdos criollos, que son pequeños y de di-
ferentes colores, los cuales deambulan por las calles y terrenos
baldíos del poblado; los animales regresan a sus corrales a reci-
bir alimento (maíz) y a dormir. El segundo sistema (39 %) utiliza
animales blancos de la raza Yorkshire, los que permanecen en
el traspatio de la unidad doméstica, encerrados en chiqueros de

351
Raúl Perezgrovas Garza

madera, alimentados con maíz y concentrado comercial en una


proporción de 4 a 1.
En este trabajo se describen los principales aspectos del sis-
tema tradicional de manejo del ganado porcino en Aguacate-
nango, tomando en cuenta el alojamiento, la alimentación, las
prácticas cotidianas de manejo, la reproducción, la sanidad, y
la comercialización. En relación al fenotipo de los animales, se
hace referencia los 5 grupos fenotípicos más comunes: negro
(28%), rubio (26 %), rojo (14 %), pinto (14 %) y café (11 %). Los
exámenes coprológicos mostraron una mayor descarga de hue-
vecillos de nemátodos gastroentéricos (3,650 g-1) y ooquistes de
coccidias (850 g-1) en cerdos autóctonos, comparados con los de
granja (3,185 g-1 y 371 g-1, respectivamente). La cría de cerdos
autóctonos es una importante estrategia de subsistencia pero
puede ser un factor de riesgo respecto de algunas enfermedades
parasitarias transmisibles al humano. Se presenta la informa-
ción correspondiente al primer acercamiento zoométrico que se
hace sobre el cerdo autóctono de Aguacatenango, Chiapas.

Introducción

Existe en Chiapas una gran cantidad de razas de animales do-


mésticos que podrían denominarse autóctonas por haber sido
aquí donde se desarrollaron y donde evolucionaron a partir de
su introducción por los españoles durante la época colonial,
adaptándose a las condiciones del medio y mostrando, entre
otras características deseables, una gran rusticidad y resisten-
cia a enfermedades. Entre estos recursos pecuarios destacan de
sobremanera las razas locales de ganado lanar de Chiapas que,
tras 20 años de caracterización zootécnica y socio-económica,
han logrado ser incluidas en el reporte oficial sobre los recur-
sos genéticos animales que el gobierno de México (SAGARPA,
2005) remitió a la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO). Los borregos de Chiapas
aparecieron también recientemente en los catálogos internacio-
nales de las razas autóctonas de ovejas de color (Lundie & Wi-
lkinson, 2004), y en el sistema de información de la FAO sobre
la diversidad de los animales domésticos a nivel internacional

352
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

(DAD-IS, 2005), siendo la primera raza animal chiapaneca en


figurar en la escala global.
Poco se sabe, en cambio, de otras especies pecuarias y de las
diferentes razas animales que forman parte de las estrategias
de subsistencia de grupos indígenas y campesinos de Chiapas.
Estos recursos zoogenéticos representan un tópico inexplorado,
no sólo en términos de diversidad animal —lo que justificaría
por sí misma su estudio sistemático—, sino por su contribución
potencial a la reconstrucción histórica de la forma en que estos
animales que vinieron del Viejo Mundo llegaron hasta la Nueva
España y se dispersaron en México y en Chiapas. Es así como
se encuentra muy poca información técnica o socio-económica
relacionada con las aves mestizas de Chiapas, y apenas en fe-
cha reciente se han iniciado los estudios de caracterización de
las vacas criollas (Quiroz, 2006) y de los animales de trabajo en
el estado (Oseguera, 2006).
Al respecto, la Universidad Autónoma de Chiapas pretende
implementar un ambicioso programa integral de rescate, estu-
dio y conservación de los recursos genéticos animales autócto-
nos, y se encuentra tratando de generar momentum en los círcu-
los académicos para diseñar y para ejecutar algunos proyectos
específicos de investigación, tanto por regiones socio-económi-
cas como por especie animal.
Las estrategias para ejecutar en la práctica esta iniciativa,
involucran las figuras orgánicas de ‘Unidad de Vinculación Do-
cente’ y de ‘Programa Multidisciplinario de Investigación’, en un
esfuerzo que deberá integrar a las diferentes dependencias que
se desenvuelven dentro del ámbito agropecuario, tanto en las
licenciaturas de Ingeniero Agrónomo en Producción Animal, In-
geniero Agrónomo en Producción Tropical, Médico Veterinario
Zootecnista y en Gestión y Autodesarrollo Indígena, como en el
posgrado dentro de la Maestría en Ciencias en Producción Agro-
pecuaria Tropical.
En el caso particular de los porcinos autóctonos chiapanecos
no existen datos técnicos, aunque se han encontrado abundan-
tes referencias —específicamente sobre los cerdos de Aguaca-
tenango— en gran cantidad de estudios en diversas disciplinas
realizados en esta comunidad. Así por ejemplo, desde hace va-
rias décadas, Mann (1965) refiere su presencia en los solares del

353
Raúl Perezgrovas Garza

100 % de las unidades domésticas en su análisis antropológico


sobre los patrones de residencia, lo cual indica que esta activi-
dad ya era relevante aun antes de que se pusieran en práctica
los esquemas oficiales de apoyo a la producción agropecuaria;
dichos esquemas se aplicaron por los gobiernos federal y esta-
tal a partir de 1970, y en muchos casos no lograron el impacto
esperado.
Por su parte, García-Bárcena (1982) realizó un estudio de
corte netamente arqueológico sobre la cerámica antigua de
Aguacatenango, y no deja de hacer alusión a la particular ma-
nera como los porcinos se comercializan con gente que no per-
tenece al ejido. Más recientemente, Méndez (2003) estudió las
plagas de coleópteros que se asocian al cultivo del maíz, y tam-
bién describe la importancia económica que los cerdos criollos
tienen para la subsistencia de los habitantes de esta comunidad
indígena de la etnia tzeltal. El hecho de que todos los trabajos
antes mencionados se hayan hecho desde perspectivas cientí-
ficas ajenas a la producción animal, y que no obstante algunos
aspectos de la cría de cerdos autóctonos haya llamado la aten-
ción de los investigadores, es indicativo de que —incluso para el
ojo no entrenado— esta actividad forma parte importante de la
vida cotidiana de la comunidad.
En virtud de estos antecedentes, el objetivo de este trabajo
fue iniciar —ahora sí con una óptica más especializada— la ca-
racterización sistemática de los cerdos autóctonos en Aguaca-
tenango, Chiapas, identificando los distintos componentes del
sistema tradicional de cría que utilizan los productores locales;
de manera colateral se estableció el objetivo específico de rea-
lizar un primer acercamiento técnico tanto a la caracterización
sanitaria como a la racial o fenotípica de los porcinos criollos.

Aspectos metodológicos

El trabajo de campo se realizó en la comunidad tzeltal de


Aguacatenango, Chiapas, donde ya se había realizado un acer-
camiento previo con las autoridades locales que incluyó prác-
ticas de vacunación de bovinos criollos y colecta de vainas de
la leguminosa arbórea Acacia farnesiana para su evaluación
como fuente de proteína en la alimentación animal; este hecho

354
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

es relevante, pues fue un factor que generó espacios de inte-


racción con los pobladores incluso antes de que el tema de los
cerdos se hubiera considerado.
Localización. La comunidad indígena de Aguacatenango per-
tenece al municipio de Venustiano Carranza, y se localiza en el
límite orográfico entre la Depresión Central y la región de Los
Altos del estado de Chiapas; tiene una extensión territorial de
1,396 km², y se encuentra a 16° 28’ de latitud Norte y a 92° 24’
de longitud Oeste. La altitud es de 1,754 msnm, el clima es cá-
lido subhúmedo con lluvias en verano, su temperatura media
anual es de 22°C y tiene una precipitación pluvial de 1,527 mm
al año.
Trabajo de campo. En una primera instancia, se obtuvieron
los permisos correspondientes para llevar a cabo el trabajo de
campo, para lo cual se estableció comunicación directa con el
agente municipal, quien es la máxima autoridad local. Con el
mismo fin se contactó al médico y a la enfermera adscritos al
Centro de Salud de Aguacatenango (Unidad Médica Rural del
IMSS).
En un segundo momento se diseñaron, se probaron en cam-
po y se realizaron 31 entrevistas1 con personas de la comuni-
dad que se dedican a la cría de cerdos como una de sus es-
trategias de subsistencia. Los datos incluidos en la cédula se
dividieron en rubros generales con algunos reactivos cerrados
sobre la unidad familiar (vivienda, escolaridad, servicios, acti-
vidades económicas, etc.), y los animales domésticos (especies,
censo). La cédula sufrió una modificación metodológica al in-
cluir una guía para entrevista semi-estructurada para el tema
de la cría de cerdos; este guion incluyó varios aspectos técnicos
como son: raza, alojamiento, alimentación, manejo, comerciali-
zación, enfermedades, etc. La información generada en campo
se capturó en un banco general de información cuali-cuantita-
tiva, del cual se derivaron bases de datos específicas.

1 Se diseñó y utilizó una herramienta de trabajo de campo modificada que


fue una combinación de encuesta y entrevista semi-estructurada, lo que
permitió generar un banco de información muy amplio.

355
Raúl Perezgrovas Garza

Además de las encuestas y las entrevistas, se llevó a cabo un


seguimiento semanal de todas las actividades de cría porcina
desarrolladas por seis productores, quienes permitieron llevar
registros de peso y monitorear el manejo alimenticio de sus ani-
males. Esta situación hizo posible efectuar observación parti-
cipante al interior de las unidades domésticas, en relación al
manejo tradicional del ganado porcino.
Salud animal. Se tomaron muestras de excremento de 19
animales para las pruebas copro-parasitoscópicas correspon-
dientes; las muestras se conservaron en refrigeración hasta ser
procesadas en el laboratorio, durante el mismo día de su colec-
ta. Se utilizó la técnica de McMaster con solución saturada de
cloruro de sodio (Taracena y Quiroz, 1974), que permitió cuan-
tificar el número de huevecillos de nemátodos gastroentéricos
y de ooquistes de coccidia por gramo de excremento y con ello
estimar la carga parasitaria en los animales. Los estudios co-
pro-parasitoscópicos se realizaron en el laboratorio del Instituto
de Estudios Indígenas de la UNACH.
Evaluación fenotípica. A lo largo de varias semanas se tomó
registro de la apariencia externa en un total de 214 cerdos, en
su mayoría adultos y revisados durante su deambular por las
calles y predios baldíos de la comunidad; la inspección conside-
ró el color de la piel y el pelo, y la morfología general del animal,
y de acuerdo con la frecuencia de estas características los ani-
males se fueron asignando a alguno de los grupos fenotípicos
que compartían patrones comunes.
Para el análisis técnico del color en la población de cerdos
observada, se utilizó una carta cromática que sirve como patrón
internacional y que considera tres elementos: el matiz del tinte,
la pureza del brillo, y la saturación o intensidad del color (Mun-
sell Color Company, 2002). De cada grupo racial o fenotípico
fue escogido un animal con pelaje representativo del patrón, y
posteriormente se sobrepuso la carta de colores a este pelaje
y se comparó con la escala de tonos. La clave más próxima de
la carta fue considerada como el valor patrón para cada grupo
fenotípico de los cerdos de Aguacatenango.

356
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

La unidad doméstica2

De acuerdo con los datos obtenidos durante las entrevistas, la


población en Aguacatenango es de 3,444 personas, todas ellas
de la etnia tzeltal y en su mayoría monolingües, particularmen-
te en el caso de las mujeres.

Vivienda

En Aguacatenango, las unidades domésticas cuentan con espa-


cios relativamente grandes, pues los lotes tienen alrededor de
600 metros cuadrados, en donde se encuentran la casa-habita-
ción, la cocina, el patio y el sitio. Algunas viviendas cuentan con
letrina —en ningún caso en estado funcional— y con un espacio
cerrado (casi siempre con nailon) donde la gente se baña. En
su mayoría, las viviendas están hechas de adobe o de block de
cemento, el techo es por lo general de teja, y el piso es de tierra
apisonada o bien tiene firme de concreto.
El diseño tradicional de la vivienda es de forma rectangular,
con un pequeño corredor techado en uno de los lados largos, el
cual sirve también para almacenar sacos de mazorcas, grano
de maíz o fertilizantes. Ocasionalmente se ven algunas casas de
estilos totalmente foráneos, con grandes vidrieras, columnas y
muros repellados, lo que revela la influencia de lo que los hom-
bres ven y aprenden durante su estancia fuera de la comunidad
mientras trabajan como peones de construcción.
Al realizar una inspección al interior de las viviendas, se ob-
servó que estas cuentan con varios aparatos electrodomésticos;
se puede señalar que la mayoría de las unidades domésticas tie-
ne televisor, grabadora y equipo de sonido. Muy pocas de ellas,
en contraste, tienen otros equipos como reproductor de videos
(DVD), refrigerador o plancha. La ropa se cuelga sobre lazos, y el
mobiliario no va más allá de una cama de tablas de madera y al-
guna silla. En ocasiones se encuentran sacos de fertilizante o de

2 Los apartados correspondientes a la organización social se documenta-


ron además en: González Bohórquez, Y. (2007), ‘Organización social de
los tzeltales de Aguacatenango, Chiapas’, en: Perezgrovas, R. (compilador)
‘Monografía Breve de Aguacatenango’, Instituto de Estudios Indígenas,
Universidad Autónoma de Chiapas.

357
Raúl Perezgrovas Garza

maíz almacenados dentro de las viviendas. Casi todas las casas


cuentan con un altar interior, que puede ser tan sencillo como
una mesa cubierta con un mantel, sobre la cual se colocan va-
rias imágenes de santos, flores, veladoras, fruta y fotografías.
Las cocinas siempre son independientes de la vivienda; están
construidas de adobe o bajareque, tienen techo de teja, y el piso
es de tierra apisonada o cemento. Dentro de ellas se encuen-
tra siempre el fogón, que por lo general es un simple cajón de
tierra con ceniza. El mobiliario es sencillo: una mesa donde se
preparan los alimentos, unas tablas a manera de estantes para
colocar la reducida despensa, el comal para cocer las tortillas,
varios cacharros de cocina como sartenes y cazuelas, y algunas
sillas pequeñas.
Los patios de las casas se encuentran por lo general entre
la vivienda y la cocina; son de dimensiones variables y tienen
el suelo de tierra apisonada o de cemento. En estos patios se
localiza la manguera que trae el agua a la vivienda, dotada de
una llave nariz, además de encontrarse también una batea que
se utiliza para lavar ropa; es común que esta área se anegue
y exista lodo, aunque para ello se caven pequeños canales de
desagüe. En los patios se observan los ‘tercios’ de la leña que
se amontona para el uso cotidiano, e igualmente son el lugar
para dejar las bicicletas y para almacenar diversos elementos
que no caben dentro de las viviendas, como es el material y los
implementos empleados en la construcción, como las pilas de
block y las carretillas.
Las unidades domésticas cuentan casi siempre con un tras-
patio o ‘sitio’ bastante amplio, que sirve diversos propósitos,
entre los que se mencionan el cultivo agrícola (principalmente
maíz y en ocasiones hortalizas), la cría de cerdos (en libertad o
dentro de chiqueros), la obtención de flores, fruta, plantas con-
dimenticias y medicinales, y es el lugar donde se ubica la letrina
y el encierro para bañarse, si es que los hay. Un elemento recu-
rrente dentro de este espacio es la presencia de una pichancha
de barro colocada a un metro de altura en un soporte hecho
con tres palos; esta especie de olla multi-perforada se utiliza
para limpiar el maíz y dejarlo libre de hollejos después de que
ha hervido con el nixtamal. También se observó que es en estos
traspatios donde se tira la basura que se genera en la unidad

358
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

doméstica, y en ocasiones es quemada allí mismo, cuando no se


le deja a descomponerse, a que se la lleve el viento o a que se la
coman los marranos.
Las unidades familiares contiguas apenas están delimitadas
con un cerco de palos, con árboles o con alambre de púas, y
como en muchos casos pertenecen a miembros de la familia es
común encontrar pasos de comunicación abiertos ente ellas,
así como también se observa el libre paso de los animales de
traspatio.

Servicios públicos

Los servicios públicos a que tienen acceso todas las familias son
agua y energía eléctrica. El agua viene de una fuente lejana, en
el municipio vecino de Amatenango del Valle, y se paga por ella
una cuota anual de $10 pesos; cada familia debe sufragar el
costo de la instalación hidráulica domiciliaria, que por lo gene-
ral requiere de algunos metros de poliducto negro, abrazaderas
y una llave nariz.
En cuanto a la energía eléctrica, son muy pocas las fami-
lias que pagan por este servicio, a razón de $20 a $40 pesos
por bimestre; la mayoría de los habitantes de Aguacatenango
se encuentra en resistencia civil para evitar el pago de luz, y
simplemente conecta su alambre al poste por medio de los co-
nocidos ‘diablitos’. A la entrada del poblado hay un gran letrero
notificando el hecho de que el ejido se encuentra en resistencia
civil y que se prohíbe la entrada de funcionarios del gobierno y
expresamente de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
En muchas de las casas del poblado igualmente puede en-
contrarse una pancarta con esta leyenda:

Viva los acuerdos de San Andrés. Sí a la resistencia. Se


proíbe extrictamente la entrada de C.F.E y funcionarios
del Gob. Fed. a realisar cortes de lus. Atentamente. Or-
ganización de derechos a la lus Voces de los Pueblo en
Resistencia [sic].

En lo que se refiere al servicio de agua entubada, las perso-


nas encuestadas mencionaron que se les proporciona de mane-

359
Raúl Perezgrovas Garza

ra racionada, sólo durante algunas horas, y se pudo apreciar


que el problema se agrava conforme las viviendas se alejan del
centro del poblado. No es común que el agua sea almacenada,
y apenas unas pocas familias tienen en su patio o en el sitio un
depósito para agua, de los llamados ‘rotoplas’, seguramente por
el alto costo que les representa.
Se observa que en algunas calles de Aguacatenango existen
registros para drenaje; sin embargo, ninguna de las personas
encuestadas cuenta con el servicio debido a que las conexiones
significan una erogación muy elevada, pues se necesita adquirir
y transportar el tubo (de PVC o de concreto), el cemento y poner
además la mano de obra. Ya sea por el costo de los materiales,
o por los usos y costumbres de la comunidad, la gente sigue
haciendo sus necesidades al aire libre, ya sea en los sitios de
las unidades familiares o en ‘el monte’, que son terrenos baldíos
cercanos a la vivienda. Esta situación, aunada a la existencia de
cerdos que deambulan libremente por las calles y terrenos bal-
díos, representa un problema sanitario potencialmente grave.
Entre los animales domésticos abundan las aves (gallinas,
guajolotes y patos), que se observan libres en todas las unida-
des familiares y se destinan al autoconsumo o a la venta; en
menor proporción se advierten los caballos y las vacas, los unos
utilizados principalmente para transporte de carga y las otras
se les mantiene en extensivo para su eventual comercialización.
De hecho, la primera imagen que surge de Aguacatenango es
precisamente desde la carretera, donde se aprecia el espejo de
su lago rodeado de un gran número de equinos y bovinos. La
presencia de ovinos de pelo fue fugaz, y se asoció a la entrega
de esos animales que corrió a cargo del gobierno federal, pero
los pobladores no hicieron propio el cuidado de esa especie, que
terminó desapareciendo tan rápido como llegó.

Aspectos económicos

Se observa en los resultados del trabajo de campo que el miem-


bro de la unidad doméstica que sostiene económicamente a la
familia es el hombre, y que su principal actividad monetaria
se asocia con la agricultura, la cual se realiza a diario durante
alguna época del año. La situación más común es que los jefes

360
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de familia salgan a trabajar la tierra a un lugar cercano al ejido,


principalmente el que se conoce entre los pobladores como “El
Puerto”, situado a 2 horas de camino; el recorrido se hace casi
siempre caminando por veredas, aunque hay transportes que
se contratan de preferencia en la época en que se saca la cose-
cha. Es en este sitio donde los agricultores de Aguacatenango
siembran maíz y frijol; la superficie promedio alcanza las 3.5
hectáreas de cultivo.
Las familias de esta comunidad tzeltal cultivan principalmen-
te maíz y frijol, y en un porcentaje más pequeño se producen fru-
tas; el cultivo de verduras en los sitios de las unidades familiares
se realiza en muy contadas ocasiones. La producción agrícola en
su totalidad se destina al autoconsumo, si bien es frecuente que
se vendan algunas cantidades de grano de maíz para sufragar
deudas y afrontar gastos de urgencia. Sin embargo, las familias
deben abastecerse de otros productos los cuales no pueden ad-
quirir dentro de la comunidad; son muy pocas las unidades fa-
miliares que compran carne de res o pollo y lo hacen cada quince
días, lo que se debe a su mínima solvencia económica.
Las mujeres se dedican a las labores del hogar y a confeccio-
nar artesanías, que por lo general son blusas de manta bordadas
con hilaza de distintos colores. La mayoría de los niños estudia
en las diferentes escuelas primarias que hay en el poblado, y los
jóvenes asisten a la única telesecundaria que aquí existe, pero
sólo llegan hasta ese nivel debido a que no cuentan con mayor
ayuda económica para continuar con su educación. En algunos
casos aislados los muchachos salen a estudiar la preparatoria
a las cabeceras municipales de Teopisca o San Cristóbal de Las
Casas, lo cual implica un gasto sumamente difícil de afrontar
debido a que se necesita proporcionarles lo necesario para hos-
pedaje, alimentación, transporte y otros gastos.
Las familias mencionan realizar un gasto quincenal aproxi-
mado de $402 pesos, que incluye comida, materiales para el
bordado de las blusas, pago de servicios y otros artículos que
requieran, como fertilizantes químicos y alimento balanceado o
medicinas para los animales. Uno de los gastos mencionados con
mayor frecuencia durante las encuestas fue el relacionado con el
transporte, pues cada viaje a Teopisca representa una erogación
de $7 pesos por persona, además del regreso y el pago por cada

361
Raúl Perezgrovas Garza

bulto que se traiga dentro del colectivo; los niños mayores de 4


años ya tienen que pagar pasaje. Por lo general las compras se
llevan a cabo en municipios aledaños como Teopisca, Villa Las
Rosas y San Cristóbal de Las Casas.
La dieta diaria está compuesta por frijol y maíz en forma de
tortilla, tamal o tostada; muy pocas personas introducen dentro
de su régimen alimenticio las verduras y las frutas, ya sea por
hacer un ahorro económico o por no tener los recursos necesa-
rios para cubrir estos gastos. En la plaza principal del poblado
se acomoda eventualmente un comerciante que expende frutas
y verduras, aunque hay muy poca actividad de compraventa,
probablemente porque los productos no parecen demasiado
frescos, o quizá porque en realidad no hay la costumbre de con-
sumir este tipo de alimentos.
La comunidad de Aguacatenago es de alta marginación y de-
pende de estrategias diversas para lograr la subsistencia, entre
las que se pudieron identificar el trabajo agrícola en zonas dis-
tantes dentro del municipio, la migración (regional y nacional)
de los jefes de familia y los hijos mayores, la producción de cer-
dos, la producción de hortalizas y aves en el traspatio y la con-
fección de artesanías textiles (bordado de blusas). Como se ha
establecido en otros estudios realizados en comunidades de pe-
queños productores agropecuarios, la diversidad de estrategias
de subsistencia amortigua o minimiza los riesgos que podrían
derivar del fracaso de una actividad económica única, y permite
acercarse a la seguridad alimentaria y a la sostenibilidad del
sistema (Perezgrovas, 2005).

Patrones generales de la cría de cerdos autóctonos

La asistencia regular a la comunidad evidenció la existencia de


una gran cantidad de cerdos autóctonos de diversos colores, los
que se hallaban en las calles, en los terrenos baldíos, cerca de
los arroyos, y en los basureros. Los animales se encontraban
generalmente durmiendo bajo algún árbol o a un lado de las
cercas que delimitan las unidades domésticas, y las hembras
mostraban signos de estar preñadas o eran seguidas por un

362
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

pequeño grupo de lechones de colores variados. Esta situación


explica el por qué los distintos investigadores que llegan a la
comunidad reportan como un hecho notable la existencia nu-
merosa de ganado porcino.

Los sistemas de cría de cerdos

Se identificaron dos sistemas tradicionales de cría de cerdos


que se basan en la raza de los animales y que tienen prácticas
de manejo y de alimentación muy independientes. El 61 % de
las familias se dedica a la cría extensiva de cerdos autóctonos
—también llamados ‘de rancho’ o ‘chamulas’—, mientras que 39
% mantiene cerdos de granja de manera intensiva en corrales fi-
jos de madera y piso de cemento; algunas personas de la mues-
tra emplean ambos sistemas de cría. En el Cuadro 1 se presenta
un resumen de las características de la unidad doméstica y de
los dos sistemas de cría encontrados en la comunidad.

Cuadro 1. Características de la unidad doméstica y de los sistemas


tradicionales de cría de cerdos en Aguacatenango, Chiapas.

Característica/ Cerdos Cerdos de


Sistema de Cría Autóctonos Granja

Tamaño de la familia nuclear 6.5 personas 5.9 personas


Desparasitación de las personas 32 % 60 %
Existencia de letrina o fosa séptica 10 % 25 %
Número de cerdos 3 (rango 1-9) 6 (rango 1-19)
Número de gallinas 12 (rango 1-50) 8 (rango 1-23)
Periodo de engorda de los cerdos 6 a 12 meses 6 a 8 meses
Precio de venta de los cerdos $400 $1000
-1
Tipo y frecuencia de alimentación Maíz/Posol (2 día ) Maíz/Concentrado (3 día-1)
Cantidad de alimento por cerdo 1.2 kg comida-1 1.5 kg comida-1
Tipo de corral para los cerdos Palos/Piso de tierra Madera/Piso de cemento
Enfermedades de los porcinos ‘No se enferman’ Diarrea, fiebre, sarna
Desparasitación de los marranos 5% 17 %
Tratamientos conocidos Sábila, sal de uvas Hierro, tetraciclinas,
albendazole, vitaminas

363
Raúl Perezgrovas Garza

Cría de cerdos autóctonos

El marrano criollo se mantiene en corrales sencillos y de dimen-


siones reducidas hechos de palos de madera y dotados de un
techo de lámina, pero estos son simples resguardos para que los
animales pasen la noche dado que —al tener una puerta abierta
hacia la calle— durante el día se les encuentra deambulando
libremente en caminos, terrenos baldíos, arroyos y basureros.
La alimentación de los puercos autóctonos es a base de maíz,
el que se les ofrece dos veces al día, y además una porción de
‘achigual’ o desperdicio de cocina que comen al mediodía. Las
mujeres son las encargadas de atender a los cerdos, y los lla-
man de manera efusiva para que se acerquen a sus corrales a
comer: ‘¡pich, ...pich!’, o bien ¡Cuuuuuch, cuuch, cuch!
Este sistema de manejo es propio de la temporada de sequía,
y se modifica en la de lluvias, cuando los animales se mantienen
encerrados para que no ‘hagan perjuicio’ en las áreas sembra-
das. Una variante de este sistema es colocar un ‘yugo’ de ma-
dera a los animales, el cual les impide atravesar las cercas de
alambre de púas que delimitan las superficies sembradas.
Al permanecer los animales gran parte del día en la calle,
no existe un control sobre la reproducción, y las mujeres no
saben cuál verraco monta a cuál hembra. Las cerdas preñadas
se encierran en su corral apenas unos días antes del parto, y
permanecen ahí durante menos de una semana, para después
retomar su vida habitual, ahora acompañadas de un grupo de
inquietos lechones de diversos colores.
Estos lechones se crían con maíz y achigual durante varios
meses, y son comercializados en Aguacatenango, vendiéndolos
a intermediarios que llegan en sus camionetas recorriendo las
calles del poblado y gritando: ¡vende cochi…!, ¡vende cochi…! El
precio que se puede obtener por un cerdo autóctono de unos
8 ó 9 meses de edad es de $400 pesos, cuando alcanzan un
peso de más o menos 40 kilos. Esta cantidad puede bajar hasta

364
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

$200 pesos cuando los marranos tienen ‘grano’,3 para lo cual


los compradores hacen una prueba atravesando un palo en la
trompa para abrirla, palpando la lengua del animal y detectan-
do en ese músculo las protuberancias o bolitas que delatan la
enfermedad.
Alrededor de este padecimiento suceden cosas interesantes:
en caso de encontrar un cerdo infestado, los compradores sólo
pagan la mitad del valor acostumbrado, aduciendo que el ani-
mal nada más servirá para elaborar jabón de sebo y argumen-
tando a quien vende que ‘le están haciendo el favor de llevarse
el marrano’. Por su parte, los vendedores aseguran que los com-
pradores son ‘muy mañosos’, y que se colocan pequeñas porcio-
nes de grasa y sangre en los dedos desde antes de palpar al ani-
mal, y que fingen sorpresa cuando encuentran ‘la evidencia’ de
la enfermedad, forzándolos así a negociar un precio más bajo.
Resultó incluso alarmante el constatar que ninguna de las
personas entrevistadas conocía el origen de la enfermedad de
los cerdos que denominan ‘grano’, ni podían relacionar la de-
fecación al aire libre y la cría extensiva de los marranos como
parte de un mismo evento patológico.
En términos económicos, la ventaja de criar cerdos autócto-
nos es que únicamente comen maíz y achigual, los que son pro-
ducidos en la misma unidad doméstica; además, estos animales
se enferman poco, por lo que no se necesita gastar en medica-
mentos, así que el producto de la venta ‘es pura ganancia’.
Por el lado de los cerdos autóctonos, habría que pensar en las
implicaciones sanitarias de su cría ante un sistema de drenaje
que no es funcional, y por la carencia de letrinas en las unida-
des domésticas. Al parecer, este problema de salud pública se
ve disminuido en el propio Aguacatenango en virtud de que el
consumo de carne de puerco es prácticamente nulo, ya que se
da preferencia a su comercialización a través de compradores
foráneos. Esta situación sólo ubica el problema en otras comu-

3 Así se le conoce comúnmente a la presencia de cisticercos, que son la fase


larvaria ―localizada en los músculos de los cerdos― de una tenia que
parasita el intestino delgado de los humanos; los animales se infestan
al consumir excretas humanas, y los humanos se parasitan al consumir
carne de puerco mal cocinada y que contenga los cisticercos.

365
Raúl Perezgrovas Garza

nidades, pero no lo resuelve de raíz. El médico de planta en la


Unidad Médica Rural del IMSS en Aguacatenango ha iniciado
una campaña de concientización para tratar de evitar la cría ex-
tensiva de cerdos, pero nada más en el centro del poblado, y al
parecer con poco impacto real dado que las calles y los terrenos
baldíos siempre se ven llenos de cerdos de colores diversos.
Este sistema tradicional de manejo de cerdos autóctonos si-
gue un patrón que se encuentra en gran cantidad de países
latinoamericanos, en el que los animales se pasean por calles y
veredas en busca de alimento, agua y espacios para protegerse
del sol y la lluvia (Benítez, 2001). Según esta recopilación de ex-
periencias sobre cerdos criollos explotados de manera extensiva
en América Latina, los animales regresan por la tarde o noche
a dormir cerca de la casa de sus propietarios en donde les pro-
porcionan los mínimos cuidados alimentarios, donde no existen
instalaciones especiales, y los cerdos, denominados ‘vagabun-
dos’, recorren grandes distancias en búsqueda de alimento.
En México, este sistema de producción porcina rural de au-
toconsumo se denomina ‘de traspatio’ (Lemus y Alonso, 2005),
y se caracteriza por su empleo escaso de capital, con animales
que andan sueltos y se alimentan de desperdicios de cocina y
diversas especies de hierbas, escasa aplicación de medidas sa-
nitarias y carencia de selección sistemática. En este sistema de
producción los alojamientos consisten de palizadas donde los
animales se guarecen por la noche mientras que de día se en-
cuentran en libertad; todo ello constituye un problema de salud
pública cuando no existen hábitos de educación sanitaria en
la población y se utilizan los cerdos como ‘servicio de limpieza’.
La falta de drenaje o de letrinas funcionales en Aguacatenan-
go puede dar una idea del peligro potencial que el sistema de cría
de cerdos autóctonos representa para la salud de la comunidad,
por la existencia de enfermedades parasitarias como la cisticer-
cosis de los cerdos (Cysticercus cellulosae), cuya fase larvaria
pasa al hombre que come carne mal cocinada desarrollándose
en éste una tenia (Tenia solium), cuyos huevecillos ingieren los
cerdos al consumir excremento humano (Quiroz, 2002).
Cabe mencionar, sin embargo, que la finalidad de la cría de
cerdos en Aguacatenango no es el autoconsumo sino la venta de
animales en pie, lo que podría significar una menor incidencia

366
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de enfermedades en la población humana de esta comunidad,


pero no en la que será la consumidora final. Esto requerirá de
estudios epidemiológicos específicos, los que deberán involucrar
a las instancias de salud presentes en el poblado; no obstante,
el personal del Centro de Salud es escaso (un médico y una en-
fermera, ambos de tiempo parcial) y está dedicado a la atención
primaria, por lo que no hay datos de la prevalencia de estas
enfermedades, las que se sabe, están asociadas a las condicio-
nes de pobreza (Benítez y Sánchez, 2001). Entre las medidas de
control de la teniasis y la cisticercosis que sugieren los especia-
listas en salud (Sarti y Rajshekhar, 2003), se recomienda dirigir
las campañas de manera simultánea a todos los miembros de la
familia y a los cerdos, aprovechando otras campañas masivas
(p. ej. vacunación).

Producción de cerdos ‘de granja’

En contraste con la cría de cerdos autóctonos, la producción


de cerdos ‘de granja’ se hace con animales blancos de la raza
Yorkshire, y existe un mayor uso de desparasitantes y de medi-
cina veterinaria de patente; cada familia tiene un número con-
siderable de animales que se engordan por menos tiempo y se
comercializan al doble de precio que los ‘de rancho’. Una dife-
rencia importante es el régimen alimenticio, el cual se basa en
una mezcla (4:1) de maíz con alimento balanceado comercial
conteniendo 36 % de proteína, a razón de una fanega de grano
(160-180 kg) por cada bulto de concentrado de 40 kg; esta es la
composición de la dieta para marranos adultos, y en la de los le-
chones se incrementa la proporción de concentrado mezclando
un bulto con 100 kg de maíz (2.5:1). Como se pudo apreciar en
el Cuadro 1, la cantidad que recibe cada animal y la frecuencia
de alimentación varían dependiendo de la raza.
El cuidado de los cerdos de granja incluye darles agua y co-
mida a diario, bañarlos cada 3 ó 4 días, y también lavar el piso
del corral; este trabajo es una responsabilidad de las mujeres
(65 %) o de los hijos (26 %). Al alcanzar el tamaño de mercado
(o al existir una urgencia económica), los animales son vendi-
dos a los intermediarios de fuera de la comunidad que hacen
recorridos regulares en este poblado. El precio que se paga por

367
Raúl Perezgrovas Garza

los cerdos autóctonos es apenas la mitad del que alcanzan los


cerdos de granja.

Reproducción

No existe un control reproductivo de los cerdos autóctonos,


dado que por su vida libre no se sabe cuál verraco cubre a cuál
hembra; las camadas son pequeñas (4 a 6 lechones) y el destete
se produce de manera natural a los 2-3 meses de edad, momen-
to en que muchos de ellos serán vendidos a los compradores
foráneos a un precio de $150 cada uno. Es por ello que con fre-
cuencia se observa a los compradores de lechones autóctonos
quienes, después de terminar sus negocios, se retiran del po-
blado conduciendo uno o dos pares de lechoncillos con simples
lazos atados a sus patas. Se sabe que estos compradores son
únicamente intermediarios, y que luego revenden los animalitos
en Villa Las Rosas o Teopisca.
En el caso de los cerdos de granja, se acostumbra ‘rentar’ un
semental dentro de la comunidad, pagando entre $150 y $200
por el servicio, que sólo dura 2 días porque los productores sa-
ben con certeza cuando la marrana está lista para cubrirse, ya
que ‘lloran’ con frecuencia. Los lechones de granja se venden
exactamente a los 45 días de edad, a un precio de $350 cada
uno; la demanda es realmente grande, pues apenas nacen los
lechoncillos ya son ‘apartados’ para entregarse después de 45
días.
Ambos tipos de cerdos pueden castrarse, aunque es más co-
mún que esto se haga en el caso de los de granja porque así lo
exigen los compradores; la castración es realizada por personas
de la propia comunidad, quienes cobran una cantidad de $10
por cada lechón.

Caracterización fenotípica

Se identificaron 5 grupos o patrones fenotípicos principales


(Cuadro 4). El primero y más común corresponde a cerdos de
color negro (28 %), que son animales robustos; el color es uni-
forme aunque los animales pueden tener manchas blancas en
una o más patas; sus orejas son pequeñas y levantadas. Existe

368
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

dentro de este grupo un cerdo ‘tipo Hampshire’, con una franja


blanca característica que rodea el tórax, llegando a veces hasta
el abdomen; estos animales también son de gran talla.
El segundo grupo es de color rubio (26 %) con subvariedades
en tonos que varían del color claro a uno dorado intenso. El ter-
cer grupo es de animales de color rojo (14 %), y son cerdos gran-
des de color rojo ladrillo. El cuarto grupo es de cerdos pintos (14
%) que pueden ser blancos o rubios con manchas distribuidas
por todo el cuerpo, subdivididos por el número y tamaño de las
manchas en: pinto mota 1 (parches pequeños y escasos) y pinto
mota 2 (manchas grandes por todo el cuerpo).
El grupo cinco es de animales color café (11 %), los que pue-
den presentar líneas más oscuras que recorren todo su cuerpo
de manera horizontal. Existió un 7 % de animales que no se
ajustaron a alguno de los patrones fenotípicos descritos.

Cuadro 4. Clasificación fenotípica de los cerdos autóctonos de


Aguacatenango, con descripción técnica del color.*

Patrón fenotípico Color según Descripción según Munsell


Munsell
Rubio
- Claro 10 YR8/1 Blanco
- Dorado 10 YR 8/3 Marrón muy pálido
Negro
- Patas blancas 7.5 YR2/0 Negro
- Tórax blanco (tipo 7.5 YR 3/0 Gris muy oscuro
Hampshire)
Rojo 5 YR 6/4 Rojizo-Marrón encendido
Pinto 10 YR 7/2 Gris ligero
Café 5 YR 4/3 Rojizo-Marrón

* Munsell Color Charts, 2002.

Los cerdos autóctonos de Aguacatenango pertenecen a uno


de estos cinco grupos fenotípicos comunes, y se crían em-
pleando técnicas rudimentarias y con muy escasos insumos
externos, pero contribuyen de manera importante a la eco-
nomía familiar. La diversidad fenotípica de los porcinos y el
aislamiento en que vive la comunidad sugieren la existencia

369
Raúl Perezgrovas Garza

de grupos raciales antiguos, y habrá que hacer los estudios


comparativos correspondientes con las razas autóctonas espa-
ñolas y portuguesas. El trabajo de Benítez (2001) sobre cerdos
criollos en Latinoamérica ya había mencionado la gran canti-
dad de fenotipos con diversidad de colores, longitud y forma de
pelo, formato corporal y aptitud reproductiva, y un lento ritmo
de desarrollo, todo lo cual describe también la situación de los
cerdos criollos de Aguacatenango.

Caracterización zoométrica

La variedad fenotípica del ganado porcino autóctono de Agua-


catenango dio paso a la realización de un primer acercamiento
zoométrico de estos animales, debido a que, excepto el peso de
cerdos en crecimiento, nunca se habían registrado sus variables
morfológicas. Consultando la bibliografía se obtuvo una serie de
medidas zoométricas que la mayoría de los autores ha utilizado,
las cuales se adecuaron para que pudieran ser establecidas en
las condiciones de la cría de marranos autóctonos en esa comu-
nidad tzeltal.
Se construyó al efecto un bastón zoométrico que consta de un
brazo deslizable sobre una varilla graduada en centímetros y de-
címetros, al igual que se adaptó un compás de madera para pi-
zarrón a manera de compás de broca o zoométrico, para efectuar
alguna de las mediciones menores. El resto del equipo consistió
en una regla metálica de 30 cm para cuantificar las distancias
medidas con el compás de pizarrón, una cinta métrica flexible e
inextensible y en un par de básculas: una de resorte para ani-
males menores a 50 kg y una romana para los más pesados.
Ya en la comunidad de Aguacatenango, el trabajo se apoyó
en un intérprete bilingüe, quien hacía los contactos y solicitaba
los permisos correspondientes. Se eligieron para su evaluación
zoométrica aquellos animales adultos mayores de un año de
edad y que mostraran las características fenotípicas de los cer-
dos autóctonos. Las medidas corporales que se registraron para
este estudio se describen en el Cuadro 5, utilizando para ello
una hoja de registro ad hoc, en la cual se identificaba el color de
la capa y la ubicación de las manchas que algunos animales te-

370
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

nían en la piel, para efecto de complementar la caracterización


fenotípica ya descrita.

Cuadro 5. Descripción de las variables zoométricas estimadas


en cerdos autóctonos.
Medidas corporales Descripción
Alzada a la cruz (ALC) Desde el suelo hasta el punto más culminante de la
cruz, medida con bastón zoométrico (precisión ± 3
cm).
Alzada a la grupa (ALG) Desde el suelo hasta la tuberosidad ilíaca externa,
medida con bastón zoométrico (precisión ± 3 cm).
Diámetro longitudinal (DL): Desde la articulación escápulo-humeral (región del
encuentro) hasta la punta de la nalga, medida sobre
= longitud del tronco
la piel con cinta métrica.
Perímetro torácico (PTO) Desde la parte más declive de la base de la cruz,
pasando por la base ventral del esternón y volviendo
a la base de la cruz, formando un círculo recto
alrededor de los planos costales, medido con cinta
métrica inextensible (precisión ± 1 cm).
Perímetro de la caña (PCA) Rodeando el tercio medio del metacarpiano, medido
con cinta métrica inextensible.
Longitud de la grupa (LGR) Desde la tuberosidad ilíaca externa (punta de anca)
hasta la punta de la nalga, medida con compás de
broca (precisión ± 2 cm).
Ancho de la cabeza (ACZ) Entre ambas apófisis cigomáticas del temporal,
medido con compás de broca.
Longitud de la cara (LCR) Desde la sutura frontonasal hasta la punta del
hocico, medida con compás de broca.
Longitud de la cabeza (LCZ) Desde la protuberancia occipital externa hasta la
punta del hocico, medida con compás de broca
(precisión ± 1 cm).
Longitud de Cerdas (pelo) Se obtuvieron muestras de unas 10 cerdas de la
parte alta de la cruz; se midieron sobre una regla
graduada y se registró el promedio de la longitud en
centímetros.

Patrón zoométrico

En este primer acercamiento se estudiaron 25 cerdos autócto-


nos, lo cual es una muestra reducida, pero que permite al me-
nos tener una idea cuantitativa aunque preliminar del patrón

371
Raúl Perezgrovas Garza

zoométrico, el cual se presenta en el Cuadro 6 para el peso vivo


y otras 11 variables corporales en animales de 2 años de edad.

Cuadro 6.Patrón zoométrico de 25 cerdos autóctonos del Ejido


Aguacatenango.

Característica Media Desviación Estándar


Edad 2.17 años ± 0.88
Alzada a la Cruz 52.63 cm ± 4.81
Alzada a la Grupa 57.43 cm ± 5.22
Diámetro Longitudinal 68.74 cm ± 8.08
Perímetro Torácico 86.74 cm ± 10.61
Diámetro de la Caña 13.26 cm ± 1.06
Longitud de la Grupa 25.04 cm ± 2.98
Ancho de la Cara 10.52 cm ± 0.68
Longitud de la Cara 13.85 cm ± 2.29
Longitud de la Cabeza 27.04 cm ± 2.99
Peso Vivo 46.57 kg ± 13.35
Longitud de la Oreja 17.82 cm ± 2.69
Largo de la Cerda 5.69 cm ± 1.17

Este patrón indica que el cerdo autóctono de Aguacatenango


es de morfometría mediana, más alto en la grupa que en la cruz
y más largo de cuerpo que su altura media. La cabeza es delga-
da y alargada, mostrando una trompa larga con orejas extendi-
das hacia el frente y ligeramente caídas. El cuerpo está cubierto
de grandes cerdas gruesas, que son más abundantes en la parte
superior del cuello y hacia la región de la cruz.
Comparativamente, el cerdo autóctono de Aguacatenango es
semejante al Cerdo Cuino de Nayarit, el cual presenta una al-
zada anterior de 47.6 cm, una longitud del cuerpo de 65.2 cm
y un perímetro torácico de 87.3 cm; en contraste, el cuino na-
yarita tiene una trompa algo más corta de 11.9 cm de longitud
(Lemus y Alonso, 2005: 108). El peso corporal del Cerdo Cuino
de Nayarit a los 175 días de edad es de 43.8 kg, que resulta se-
mejante al peso adulto del cerdo tzeltal. Una de las diferencias
importantes entre estas dos razas de porcinos autóctonos es
la presencia de pelo o cerda en la chiapaneca, lo cual es una
adaptación lógica a las condiciones climáticas de la comunidad

372
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

de Aguacatanengo que, a sus 1,700 m sobre el nivel del mar,


presenta algunos días muy fríos durante el invierno.
Con los resultados del estudio zoométrico se realizaron algu-
nas pruebas estadísticas, con el objetivo de establecer la corre-
lación entre las distintas variables morfométricas que se eva-
luaron en el cerdo autóctono de Aguacatenango. A pesar de lo
reducido de la muestra, los coeficientes de correlación resultan
interesantes, y se pueden observar en el Cuadro 7.
El cuadro de las correlaciones fenotípicas demuestra que el
coeficiente más alto (r = 0.958) se encuentra entre el perímetro
torácico y el peso vivo. Esta cifra indica que se puede estimar el
peso corporal de un animal si se cuenta con una curva estándar
de esa variable con el perímetro del tórax; esta situación sería
de gran utilidad en condiciones de campo, dado que no siempre
es posible llevar una báscula de precisión a las comunidades
indígenas.
Igualmente, la existencia de una alta correlación entre las al-
zadas anterior y posterior sugiere que sólo será necesario medir
una de ellas; la mayoría de los textos mencionan la utilización
de la alzada a la cruz, por lo que sería conveniente proseguir
con ella los estudios subsecuentes de zoometría. Una situación
similar se da entre las variables de longitud de la cara y largo
de la cabeza, e igualmente se podría eliminar una de ellas en lo
futuro.
En el cuadro se han marcado en negritas todos aquellos coefi-
cientes de correlación que resultaron altos, por arriba de 0.700,
y que pueden tener cierta significancia para los estudios zoomé-
tricos. Resalta la situación del peso corporal, que tiene alta co-
rrelación con cinco de las variables morfométricas estudiadas.
Falta aún realizar el estudio estadístico para establecer al-
gunos índices zoométricos4 que puedan ser importantes para
el desarrollo de esta raza local de porcinos chiapanecos, si bien
se tienen ya los elementos para diseñarlos. Por ejemplo, ya se
podría estructurar el Índice Corporal, multiplicando por 100 la
longitud del cuerpo o diámetro longitudinal y dividiendo el resul-
tado entre la alzada a la cruz (Lemus y Alonso, 2005: 113). Este

4 Los índices zoométricos indican la relación existente entre dos medias


morfométricas pero expresada en porcentaje.

373
374
Cuadro 4.7 Coeficientes de correlación entre las variables zoométricas estudiadas en el cerdo
autóctono de Aguacatanango.

Característica Edad Alzada Alzada Diámetro Perímetro Diámetro Longitud Ancho Long. Longitud Peso Long.
Cruz Grupa Longitudinal Torácico Caña Grupa Cara Cara Cabeza Vivo Oreja

Alzada Cruz
Raúl Perezgrovas Garza

0.730
Alzada Grupa 0.611 0.929
D. Longitudinal 0.419 0.594 0.601
P. Torácico 0.562 0.640 0.676 0.747
Diámetro Caña 0.359 0.506 0.522 0.494 0.755
Longitud Grupa 0.727 0.668 0.583 0.586 0.655 0.347
Ancho Cara 0.407 0.560 0.562 0.789 0.586 0.477 0.552
Longitud Cara 0.706 0.768 0.640 0.618 0.539 0.217 0.584 0.576
Long. Cabeza 0.508 0.762 0.674 0.708 0.576 0.378 0.465 0.646 0.840
Peso Vivo 0.590 0.722 0.756 0.739 0.958 0.706 0.754 0.628 0.557 0.615
Longitud Oreja 0.375 0.454 0.303 0.079 0.117 0.072 0.301 -0.010 0.448 0.467 0.237
Largo Cerda 0.402 0.261 0.157 -0.095 -0.314 -0.152 0.179 -0.067 0.023 -0.105 -0.219 0.049
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

y otros índices zoométricos serán de utilidad cuando se llegue a


la fase de mejoramiento genético del cerdo autóctono de Agua-
catenango.
En síntesis, por sus características fenotípicas y morfométri-
cas, esta raza local representa un eslabón entre las razas au-
tóctonas de la Península Ibérica y el actual ganado porcino crio-
llo de México. Mayores estudios se requerirán para determinar
cuáles fueron las razas Ibéricas que le dieron origen, aunque se
puede mencionar un ancestro común, el cerdo Sus scrofa me-
diterraneum y las razas célticas e ibéricas (coloradas, rubias,
negras y manchado de Jabugo), incluyendo el chato de Murcia
y las razas gallegas.
Los fenotipos aquí descritos del cerdo autóctono de Agua-
catenango pueden asociarse a priori con los cerdos negros ex-
tremeños y con los cerdos rojos de la raza andaluza, aunque
se requerirá de estudios más detallados para adentrarse en el
desarrollo evolutivo de esta raza local. Sin embargo, se puede
desde ahora descartar al cerdo ibérico como antecesor directo,
puesto que ninguno de los animales tiene las características
fenotípicas del Cerdo Pelón Mexicano, que es negro y lampiño,
y que se le encuentra en regiones más tropicales de Chiapas
cercanas a la selva.
Los trabajos realizados en México con cerdos criollos se han
dedicado en particular a la caracterización zoométrica, tanto
del cuino de Nayarit (Lemus et al., 2005) como del cerdo pelón
de Yucatán (Pérez et al., 2005), ambos de color exclusivamente
negro, por lo que el presente trabajo es parte de un nuevo cam-
po de estudio sobre la caracterización fenotípica de un porcino
local en México que puede manifestar diversos colores de capa.
El cerdo criollo mexicano debería estudiarse exhaustivamente
antes de que los cruzamientos indiscriminados diluyan o extin-
gan su antiguo conjunto de genes. Esta situación es común en
América Latina, donde tienden a desaparecer las razas de tipo
ibérico por la agresiva introducción de razas nórdicas, con la
consecuente pérdida de resistencia a enfermedades, de rustici-
dad, y de la capacidad para transformar variados alimentos (Be-
nítez, 2001). De la misma manera habrán de estudiarse los sis-
temas tradicionales de manejo de estos animales, que son parte
de la cultura de los pueblos indígenas y campesinos de México.

375
Raúl Perezgrovas Garza

Conclusiones

Se identificaron dos sistemas distintos de cría de cerdos que


dependen del grupo racial: autóctonos (61 %) y de granja (39
%), de los cuales se estudiaron los componentes de instalacio-
nes, alimentación, reproducción, sanidad y comercialización.
Los cerdos autóctonos de Aguacatenango, Chiapas, se crían con
muy pocos insumos externos, demuestran una gran rusticidad,
resistencia y adaptabilidad a condiciones ambientales adversas,
y se convierten así en una importante estrategia de subsistencia
para los indígenas tzeltales del centro de Chiapas.
El sistema extensivo de cría de cerdos autóctonos a lo lar-
go de la época de sequía y la falta de servicios sanitarios en la
comunidad, podrían favorecer la presentación de enfermedades
parasitarias que se transmiten de los animales a la población y
viceversa (zoonosis), de lo que habrán de hacerse los estudios
epidemiológicos correspondientes.
Existe una gran diversidad de grupos fenotípicos en la po-
blación de cerdos autóctonos, y se establece una primera cla-
sificación con los cinco patrones más comunes: negro (28 %),
rubio (26 %), rojo (14 %), pinto (14 %) y café (11 %), los cuales
se describen por vez primera con base en una escala cromática
internacional. Igualmente se hace un primer acercamiento a la
caracterización morfométrica de este ganado porcino, estable-
ciéndose un patrón zoométrico preliminar.

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La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

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México’. Actas Iberoamericanas de Conservación Animal, vol.
1: 384-387.

En este artículo se presenta el primer acercamiento sistemático


de caracterización etnozootécnica referido a una especie poco es-
tudiada en Chiapas, las razas locales de ganado bovino. Ya con
los fundamentos metodológicos establecidos con las investigacio-
nes anteriores, esta era una empresa que en teoría representaba
pocas dificultades, pero que no dejó de tener sus problemas, en
particular por la desconfianza que los dueños del ganado mues-
tran cuando algunas personas preguntan con insistencia sobre
sus animales, cuando el abigeato se ha vuelto cada vez más co-
mún y más cercano.
En la práctica, la identificación de las variedades fenotípicas
resultó por demás interesante, encontrando una serie de gru-
pos de animales cuya apariencia externa permitió hacer una
primera clasificación que contempla en total a 13 conjuntos fe-
notípicos, algunos más frecuentes que otros, pero que permiten
vislumbrar el gran acervo genético que todavía existe en el es-
tado de Chiapas.
Más difícil resultó el establecer las características de los sis-
temas de cría de bovinos criollos, debido a que la constante en
esta investigación fue el encontrar a los animales sin ser atendi-
dos por sus dueños o sus encargados. Aquellos que sí lo hacían,
sin embargo, accedieron a proporcionar suficiente información
sobre las prácticas de cría, en particular las relacionadas con
la alimentación, el alojamiento, la sanidad y la comercialización
de sus animales.
En la presente investigación realizada en una zona de mon-
taña habitada por grupos tzotziles y tzeltales, la proporción de
bovinos criollos alcanzó cifras muy considerables. Los estudios
más recientes demuestran que existe una alta correlación entre

379
Raúl Perezgrovas Garza

la cantidad de bovinos de los llamados ‘criollos’ y la altitud so-


bre el nivel del mar en donde se crían, al igual que la presencia
de grupos indígenas va de la mano con una mayor proporción
de vacas autóctonas.
Sin embargo, en zonas más bajas y tropicales el ganado crio-
llo está disminuyendo rápidamente por cruzamientos con razas
exóticas, al grado que algunos productores apenas recuerdan
haberlo visto. Algunos otros ganaderos, en cambio, admiten
conservar cierto porcentaje de vacas con sangre criolla para
mantener características de rusticidad y resistencia a enferme-
dades dentro de su hato. A pesar de ello, la persistencia del
ganado local está amenazada por los aspectos de comercializa-
ción, debido a que los compradores foráneos prefieren otro tipo
de animales. Este tipo de factores constituye un reto para la
conservación del ganado criollo, y por ello ahora es el tiempo de
actuar si se quiere preservar estos conjuntos de genes valiosos
para el futuro.

380
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

Aproximación fenotípica a la diversidad


de los bovinos criollos en la región central
montañosa de Chiapas, México
Raúl Perezgrovas, Daría Vázquez,
Guadalupe Rodríguez y Denise Galdámez
Instituto de Estudios Indígenas,
Universidad Autónoma de Chiapas (México)

Resumen

De los animales domésticos autóctonos de Chiapas se han estu-


diado el ganado lanar, los cerdos y las aves locales; sin embar-
go, existe poca información sobre los bovinos criollos. Se realizó
un primer acercamiento al fenotipo de los bovinos nativos de la
región montañosa central de Chiapas, con el objeto de tener in-
formación directa sobre su diversidad. Se hicieron recorridos en
4 municipios, donde se ubicaron 27 hatos, en los que se evaluó
el fenotipo y la proporción de los bovinos criollos. Se estructu-
ró una primera clasificación fenotípica basada en descripciones
reportadas en la literatura. Se evaluaron en total 320 animales
adultos; 58 % fueron criollos que se distribuyeron en 7 grupos
fenotípicos principales asociados al color de la capa: Serrano
(15 %), Negro (14 %), Rojo (13 %), Ruano (10%), Pinto (9 %),
Criollo Lechero Tropical (CLT=7 %) y Josco (6%); el hato prome-
dio fue de 6 ejemplares. Un segundo conjunto incluyó otros 6
fenotipos: Barcino (5 %), Blanco (4 %), Berrendo (4 %), Café (4
%), Pardo (3 %) y Blanco Orejinegro (BON=2 %). Se encontró 27
% de animales de razas exóticas y 15 % de diferentes cruzas. Al
estratificar los datos por zona, se encontró mayor proporción de
bovinos criollos en el medio rural (73 %) mientras que en el pe-
ri-urbano predominaron los de razas exóticas (51 %). La mayor
parte de los animales valorados en el medio rural se crían en
comunidades indígenas tsotsiles y tzeltales, utilizando prácticas
tradicionales, y los dueños no tienen acceso a apoyos técnicos.
En el medio peri-urbano prevalecen los campesinos mestizos,
que son más abiertos a la adopción de tecnología.

381
Raúl Perezgrovas Garza

Palabras clave: Color de la capa, bovinos autóctonos, razas


exóticas, grupos fenotípicos

Abstract

Local domestic sheep, pig and poultry have been studied in


Chiapas; however, little information is available on the local catt-
le. This project aimed to undertake a preliminary approach into
the phenotypic characterization of the local cattle in the central
mountain region of Chiapas with the objective of gathering direct
information on the existing diversity. Road travelling was carried
out in 4 municipalities, and herds were observed in 27 locations,
where the phenotype of animals and the Local/Exotic proportion
within the herds was assessed. An initial phenotypic classifica-
tion was constructed from descriptions found in the literature.
A total of 320 animals were observed, and 58 % of them were
of local breeds; 7 phenotypic groups were created according to
cape colour: Serrano (15 %), Negro (14 %), Rojo (13 %), Ruano
(10%), Pinto (9 %), Criollo Lechero Tropical (CLT=7 %) and Josco
(6 %); the average herd had 6 cows. A second grouping included
6 less frequent phenotypes: Barcino (5%), Blanco (4%), Berren-
do (4 %), Café (4 %), Pardo (3 %) and Blanco Orejinegro (BON=2
%). A proportion of exotic breeds (27 %) and its F1 crosses (15
%) were found. Stratification of data by zone resulted in a larger
proportion of local cattle in the rural areas (73 %), and exotic
breeds were more common in the peri-urban ones (51 %). The
largest amount of the animals assessed in the rural areas was
raised in Tsotsil and Tseltal villages under traditional husban-
dry systems, and the owners have no access to extension servi-
ces. Non-indigenous owners are more common in the peri-urban
areas, more inclined to the adoption of technology.
Key words: Cape colour, autochthonous cattle, exotic breeds,
phenotypic grouping

Introducción

México tiene una abundante población de ganado bovino, que


alcanza en la actualidad más de 23 millones de cabezas (INEGI,

382
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

2009), y gran parte de estos animales pertenece a razas trans-


fronterizas introducidas al país en distintos momentos. Al res-
pecto, la base de datos sobre la biodiversidad de los animales
domésticos publicada por la FAO (DAD-IS, 2011) señala que en
México existen 53 razas de bovinos, entre las cuales hay ape-
nas unas cuantas que pueden considerarse como razas locales,
tales como el Chinampo de Baja California, los Criollos de la
Sierra Madre Occidental, de las Montañas del Norte, y del Golfo,
y el Criollo Lechero Tropical (CLT). En una publicación reciente,
De Alba (2011) hace un recuento de las razas de bovinos criollos
en Latinoamérica, y refiere una mayor diversidad para el caso
de México, al mencionar además al ganado Nayar cuidado por
indígenas Coras y Huicholes, al Criollo Rarámuri de Chihuahua
(atendido por indígenas Tarahumaras), y al Criollo de Nunkiní
en Campeche.
Sin embargo, en ese libro no se hace mención del estado su-
reño de Chiapas como entidad en la que existan bovinos crio-
llos, a pesar de que con 2’487 300 cabezas ocupa el tercer lugar
nacional para esta especie (FIRA, 2008). Un recorrido por las di-
ferentes regiones de Chiapas permite apreciar que todavía exis-
te una cantidad considerable de bovinos criollos, los cuales no
han sido estudiados de manera sistemática. Por ello, el objetivo
del presente estudio fue realizar un primer acercamiento a la
diversidad fenotípica del bovino criollo en la región montañosa
central de Chiapas, en la cual se encuentra la mayor densidad
de grupos étnicos originarios.

Material y Métodos

Se eligió una de las 15 regiones económicas en que se divide el


estado de Chiapas, la V Altos Tsotsil-Tseltal, en la que habitan
indígenas de esos grupos étnicos. Durante un periodo de 6 me-
ses (febrero-julio de 2011) se realizaron recorridos por diferen-
tes caminos, para lo cual se seleccionó el eje carretero que atra-
viesa la región V Altos desde San Cristóbal de Las Casas (16°
44’ Norte y 92° 39’ Oeste, a 2142 m sobre el nivel del mar) hasta
el poblado de Aguacatenango (16° 28’ Norte y 92° 39’ Oeste, a
1749 m snm), que es el límite sureste de esa región montañosa.
Al detectar la presencia de hatos de bovinos, con ayuda de unos

383
Raúl Perezgrovas Garza

catalejos se identificaron las características fenotípicas de cada


animal, principalmente el color de la capa, las marcas o man-
chas, y el sexo de cada bovino.
Se estableció una primera clasificación fenotípica basada en
descripciones reportadas en la literatura para razas autóctonas
españolas (Sánchez Belda, 1984) y para las razas criollas lati-
noamericanas (De Alba, 2011). Con esta metodología se pudo
determinar la estructura de cada hato de acuerdo a su compo-
sición racial (Criolla, Exótica, F1); además, los bovinos criollos
se clasificaron dentro de los distintos grupos fenotípicos. En
esta fase de la investigación no se pretendió establecer contacto
directo con los dueños de los animales. La información se cap-
turó en una hoja de cálculo del programa Excel para establecer
medidas de tendencia central por raza, y dentro de los criollos
también por grupo fenotípico. Se realizó además una estratifi-
cación de los datos por la zona en que se encontró el hato (rural
o peri-urbana).

Resultados y Discusión

Se realizaron recorridos en cuatro municipios de la Región V


Altos: San Cristóbal de Las Casas, Teopisca, Amatenango del
Valle y Venustiano Carranza, en los que se ubicaron un total
de 27 predios con presencia de bovinos. En muchas ocasiones
los animales se encontraban pastoreando dentro de potreros
cercados, por lo que la inspección se llevó a cabo con ayuda
de catalejos; en otras ocasiones los animales se localizaron en
áreas abiertas, pero en la mayoría de los casos no se les veía
atendidos por alguna persona. Los animales que se ubicaron
en las zonas peri-urbanas muchas veces estaban amarrados
dentro de pequeños espacios con pasto, o bien dentro de lotes
baldíos de tamaño reducido.
Se registró la información racial y fenotípica en un total de
320 bovinos adultos, de los cuales el 58.1 % fueron criollos, y
encontrando una menor proporción de animales de alguna de
las razas exóticas o que manifestaban cierto grado de cruza-
miento identificable a la inspección. Al llevar a cabo una es-
tratificación de los datos por la zona en que se encontraron
los animales (peri-urbana o rural) se pudo apreciar una mayor

384
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

frecuencia de bovinos de razas exóticas en las áreas peri-urba-


nas, mientras que la cantidad de animales criollos fue signifi-
cativamente mayor en el medio rural (73.3 %). Esta diferencia
puede asociarse con el tipo de pobladores, pues en el medio
peri-urbano se trató de propietarios mestizos acostumbrados a
utilizar medicina de patente y alguna tecnología dentro de sus
sistemas de manejo (inseminación artificial, corte y acarreo de
forraje, asistencia técnica). En contraste, en el medio rural los
propietarios fueron indígenas tsotsiles y tseltales, cuyos siste-
mas de cría de bovinos son elementales, sin infraestructura,
realizando pastoreo extensivo y sin utilizar medicina veterina-
ria o suplementos alimenticios, y careciendo de control repro-
ductivo en sus animales.
La diversidad fenotípica encontrada fue mayor a la esperada,
y se establecieron 13 grupos definidos y que se describen a con-
tinuación; los animales presentan cierta semejanza con algunas
de las razas autóctonas españolas reseñadas por Sánchez Belda
(1984).
Serrano. De color castaño oscuro y con marcas de color blan-
co alrededor del morro, el testus rojo o anaranjado, y un típico
listón amarillo o anaranjado a lo largo del raquis dorsal, con las
orejas peludas. Recuerda a la raza Pajuna o Serrana de España.
Negro. La capa es de color negro uniforme, y ocasionalmente se
observa una tonalidad blanca en el bajo vientre y parte inter-
na de las extremidades posteriores. Puede relacionarse con las
razas autóctonas españolas Avileña y Negra Andaluza. Rojo. El
color es rojizo o castaño uniforme, y algunos ejemplares pre-
sentan el pelo largo particularmente en el cuello y la cruz. Tie-
ne cierto parecido con las vacas Asturianas de los Valles. Rua-
no. Con el típico color rosillo que combina pelos negros, rojos y
blancos. Pinto. Se encontró diversidad en este grupo fenotípico,
si bien predominan los animales de capa roja o negra con gran-
des manchas blancas muy definidas en varias partes del cuer-
po. Criollo Lechero Tropical. Son animales de color castaño o
anaranjado uniforme, de pelo corto y brillante, que recuerdan a
esa raza centroamericana. Josco. El color de la capa es bayo o
castaño, y muestra un típico oscurecimiento del pelo en cabe-
za, cuello y encuentro; puede tener el testus y el morro en tono
más claro; De Alba (2011) lo describe como ganado ‘hosco’, y

385
Raúl Perezgrovas Garza

tiene parecido con vacas de la raza española Limiana descrita


por Sánchez (1984). Barcino. El color de la capa va desde el
gris claro hasta el castaño oscuro, con presencia de típicas ra-
yas verticales de color más pigmentado que le dan un aspecto
atigrado. Por el fenotipo puede asociarse a la raza Atigrada de
Salamanca, aunque Sánchez (1984) menciona que este gen se
presenta en otras razas autóctonas. Blanco, Pardo y Café. Los
animales de estos tres fenotipos se caracterizan por tener la
capa uniforme de dichos colores. Berrendo. El tono de la capa
es principalmente rojo, pero se encontraron algunos animales
con capa negra; la pigmentación presenta un degradado poste-
rior hacia el color blanco, con manchas medianas y pequeñas.
El fenotipo recuerda a la raza española Berrenda. Blanco Ore-
jinegro. Este grupo fenotípico es de capa blanca, con pequeñas
manchas negras en la cara.
Al analizar la composición de los hatos se pudo apreciar un
número importante de animales de razas exóticas, las cuales
mostraron diferencias según la zona; en las áreas peri-urbanas
predominaron las razas de orientación lechera, en su mayoría
Holstein, mientras que en las rurales fue más común el Cebú y
sus cruzas. Esto se explica porque la mayor parte de las vacas
evaluadas en las áreas peri-urbanas correspondieron al muni-
cipio de San Cristóbal de Las Casas, cuya mayor altitud (2,142
m snm) y clima templado favorecen la cría de ganado lechero
en condiciones de semi-estabulación, y los propietarios acceden
con mayor facilidad a la asistencia técnica, por lo que la insemi-
nación artificial fue una práctica común.

Conclusiones

Este primer acercamiento a la caracterización fenotípica del bo-


vino criollo de las montañas centrales de Chiapas permitió apre-
ciar una gran diversidad en tonos de la capa y en la presencia
de manchas, lo cual sirvió para conformar siete grupos fenotí-
picos principales y al menos otros seis de menor frecuencia, sin
mencionar varios animales que no se pudieron encuadrar en
ninguno de los anteriores. Se encontró una mayor proporción
de bovinos criollos en el medio rural, lo que se puede asociar a
las poblaciones indígenas que los atienden utilizando sistemas

386
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

tradicionales de cría. Fue posible hacer comparaciones muy


preliminares con algunas razas autóctonas españolas, sin pre-
tender establecer ascendencias definidas sino semejanzas que
invitan a realizar estudios más exhaustivos. Falta ahora cubrir
otras regiones de Chiapas con los mismos objetivos del presente
estudio, e ir definiendo con mayor precisión las características
de los grupos fenotípicos, así como sus variantes específicas.

Bibliografía

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les Domésticos. FAO. Roma, Italia. Consultado en línea
en agosto de 2011 [http://dad.fao.org/].
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xico. Mundi Prensa España. Impresos Vacha. México, D.
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FIRA. 2008. Financiera Rural. Bovino y sus derivados. Dirección
General Adjunta de Planeación Estratégica y Análisis
Sectorial. Consultado en línea en agosto de 2011 [http://
www.financierarural.gob.mx/informacionsectorrural/
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INEGI. 2009. Censo Agropecuario 2007. Estados Unidos Mexi-
canos. VII Censo Agrícola, Ganadero y Forestal. Aguasca-
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Sánchez Belda, A. 1984. Razas bovinas españolas. Publicacio-
nes de Extensión Agraria. Ministerio de Agricultura, Pes-
ca y Alimentación. Madrid, España. 878 pp.

387
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

El futuro de la etnozootecnia

En la práctica, el programa interétnico para el mejoramiento


genético de la calidad del vellón en el ganado lanar de Chiapas
está concluido; los objetivos se alcanzaron, pues una gran can-
tidad de sementales y hembras de cría del borrego Chiapas, ya
mejorados por la calidad y la cantidad de lana que producen,
llegaron como reproductores a los rebaños de las comunidades
indígenas, dentro de programas de extensionismo ovino auspi-
ciados por el gobierno del estado. En un giro no anticipado, las
pastoras tzotziles comenzaron ellas mismas a comercializar las
crías de esos animales que, por su alta calidad de vellón, so-
bresalían del resto de los corderos en sus hatos. De este modo,
otro éxito más del programa fue el haber favorecido el que las
mujeres se apropiaran incluso de la fase de comercialización de
las crías de los animales mejorados, y así dejaba de ser indis-
pensable la producción de sementales mejorados dentro de una
dependencia universitaria.
Sin embargo, el desarrollo metodológico está ahí para ser
utilizado y aplicado en otros ámbitos de la investigación agro-
pecuaria. Hay que tener en mente que el trabajo realizado du-
rante décadas con el ganado lanar de Chiapas es un ejemplo
de aplicación del conocimiento tradicional para incrementar el
bienestar de las familias tzotziles de una manera endógena y
participativa; esta filosofía de trabajo y esta aproximación me-
todológica pueden servir como base para el diseño de proyectos
de investigación agropecuaria y de programas de extensionismo
que sean congruentes con otras realidades que pueden encon-
trarse en el ámbito agropecuario.
Bajo estas consideraciones, en su momento se llevó a cabo
una amplia investigación etnozootécnica sobre la cría de ganado
porcino autóctono en comunidades indígenas de Los Altos de
Chiapas, y así también se propusieron algunas estrategias de
mejoramiento participativo de los sistemas locales de produc-
ción de los cerdos locales (Perezgrovas, 2007b). Otro ejemplo
ha sido la incipiente investigación etnozootécnica sobre las ca-
racterísticas fenotípicas del bovino criollo de Chiapas y de los
sistemas tradicionales de cría, que ya empieza a generar resul-

389
Raúl Perezgrovas Garza

tados (Perezgrovas et al., 2011), y que espera generar los apoyos


necesarios para emprender un ambicioso programa de rescate
y fomento a nivel estatal. La diversidad de bovinos locales de
Chiapas es significativa en las regiones montañosas habitadas
por distintos grupos indígenas, pero está gravemente amena-
zada por la introducción de razas exóticas, y sería una pena
perder toda esa gama de genes últiles por falta de conciencia
académica y de voluntad política.
También se sabe que las metodologías etnozootécnicas desa-
rrolladas en Chiapas han sido modificadas para aplicarse en la
investigación de la ganadería lanar autóctona en varias regiones
del estado de Oaxaca, y en las comunidades indígenas de las
sierras de Veracruz y Chihuahua, lo cual es aún más alentador
para el futuro desempeño de la disciplina.
Una de las fortalezas de la etnozootecnica es el estar incluida
en algunas redes internacionales. La más directa es la red Endo-
genous Livestock Development-Ethnoveterinary Medicine (ELD-
EV), que tiene sus integrantes en África, Asia, América y Europa
y que maneja un foro de discusión electrónica (ELDev@yahoo-
groups.com) para una diversidad de temáticas como la propie-
dad intelectual de los saberes ancestrales de los criadores de
animales, el estudio de las razas locales de animales domésticos
dentro de sistemas tradicionales de cría, el papel de los grupos
pastoralistas en la conservación de la biodiversidad animal, etc.
Otra organización que se ocupa de los temas relacionados con
la etnozootecnia es la Red CONBIAND internacional con sede en
España, que agrupa a académicos de más de 20 países y que
tiene interés en la caracterización y el análisis de los sistemas
tradicionales de producción de las razas autóctonas de anima-
les domésticos, con objetivo final de lograr el desarrollo rural
sostenible.
Actualmente, se cuenta ya con el grupo focal mexicano de
la Red CONBIAND, constituida como Red Mexicana sobre Con-
servación y Utilización de los Recursos Zoogenéticos, que es una
asociación civil sin fines de lucro con integrantes en diversos
estados del país, y que acaba de publicar su primer libro con-
junto sobre la caracterización y uso tradicional de las gallinas
criollas y los guajolotes nativos de México (Perezgrovas et al.,
2014). El trabajo conjunto entre redes académicas y con otras

390
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva y estado actual.

instituciones de investigación permitirá avanzar en el estudio y


la caracterización de razas locales de animales domésticos que
existen en México, así como en el análisis etnozootécnico de los
sistemas tradicionales de manejo, en todas las especies y en
todas las regiones del país.

Referencias citadas

Perezgrovas, R., P. Jerez y M. A. Camacho (editores). 2014. Galli-


nas criollas y guajolotes nativos de México. Características
y sistemas de producción. Red CONBIAND México, A. C.
Universidad Autónoma de Chiapas, Universidad del Mar,
Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca. Talleres Gráfi-
cos de la UNACH. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 365 pp.

391
La etnozootecnia en Chiapas. Visión retrospectiva
y estado actual, se terminó de imprimir
en el Taller de Publicaciones del SPAUNACH
ubicado en 16a. Pte. Sur No. 326
Col. Xamaipac, C.P. 29060,
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
El tiraje consta de 300 ejemplares.