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Celebración del Matrimonio

Eva & Pepe

Iglesia Nuestra Señora de la Asunción


14 de febrero de 2019
Navalcarnero
1. SALUDO INICIAL
V/. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.
V/. La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la
comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

2. MONICIÓN DE ENTRADA
V/. Queridos hermanos:
Llenos de alegría, hemos venido a la casa del Señor para esta
celebración, acompañando a Eva y Pepe en el día en que se
disponen a celebrar su unión matrimonial. Para ellos este momento
es de singular importancia. Por ello, acompañémoslos con nuestro
cariño, amistad y oración fraterna.
Escuchemos atentamente con ellos la Palabra que Dios nos va a
dirigir hoy. Después, con la santa Iglesia, invocaremos a Dios Padre,
por Jesucristo, nuestro Señor, para que acoja complacido a estos
hijos suyos que van a contraer Matrimonio, los bendiga y les
conceda vivir en unidad permanente.

3. GLORIA
Todos: Gloria a Dios en cielo, y en la tierra paz a los hombres que
ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te
adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey
celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo
tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria
de Dios Padre. Amén

4. ORACIÓN COLECTA
V/. Oremos.
Escucha nuestras súplicas, Señor, derrama tu gracia sobre estos
hijos tuyos, que se unen junto a tu altar, y hazlos fuertes en la mutua
caridad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén
5. LITURGIA DE LA PALABRA
Primera lectura:
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 13, 46-49)
En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos:
«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios;
pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna,
sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el
Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la
salvación hasta el confín de la tierra”». Cuando los gentiles oyeron
esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los
que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.
Palabra de Dios. R/. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial (Sal 117)
R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Alabad al Señor todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos.
R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Aleluya
V/. Aleluya, aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres,
a proclamar a los cautivos la libertad.
Aleluya, aleluya, aleluya.
Evangelio
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas (Lc 10, 1-9)
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó
delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde
pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño
de la mies que envíe obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio
de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a
nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa».
Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no,
volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que
tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando
de casa en casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan,
curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios
ha llegado a vosotros”».
Palabra del Señor . R/ Gloria a ti, Señor Jesús.

6. HOMILÍA
7. CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO
MONICIÓN
Queridos hermanos: Estamos aquí, junto al altar, para que Dios
garantice con su gracia vuestra voluntad de contraer Matrimonio
ante el ministro de la Iglesia y la comunidad cristiana ahora reunida.
Cristo bendice copiosamente vuestro amor conyugal, y Él, que os
consagró un día con el santo Bautismo, os enriquece hoy y os da
fuerza con un Sacramento peculiar para que os guardéis mutua y
perpetua fidelidad y podáis cumplir las demás obligaciones del
Matrimonio. Por tanto, ante esta asamblea, os pregunto sobre
vuestra intención.

ESCRUTINIO
Sacd - EVA y PEPE, ¿venís a contraer Matrimonio sin ser
coaccionados, libre y voluntariamente?
Eva y Pepe - Sí, venimos libremente.
Sacd - ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente,
siguiendo el modo de vida propio del Matrimonio,
durante toda la vida?
Eva y Pepe - Sí, estamos decididos.

CONSENTIMIENTO
Sacd - Así, pues, ya que queréis contraer santo Matrimonio,
unid vuestras manos, y manifestad vuestro consentimiento
ante Dios y su Iglesia.
Se dan la mano derecha
Pepe - Yo, PEPE, te recibo a ti, EVA, como esposa
y me entrego a ti
y prometo serte fiel
en las alegrías y en las penas,
en la prosperidad y en la adversidad,
en la salud y en la enfermedad,
todos los días de mi vida.
Eva - Yo, EVA, te recibo a ti, PEPE, como esposo
y me entrego a ti
y prometo serte fiel
en las alegrías y en las penas,
en la prosperidad y en la adversidad,
en la salud y en la enfermedad,
todos los días de mi vida.

CONFIRMACIÓN DEL CONSENTIMIENTO


El sacerdote que recibe el consentimiento dice a los esposos:
El Dios de Abrahán,
el Dios de Isaac,
el Dios de Jacob,
el Dios que unió a nuestros primeros padres en el paraíso
confirme este consentimiento mutuo
que os habéis manifestado ante la Iglesia
y, en Cristo, os dé su bendición,
de forma que lo que Dios ha unido,
no lo separe el hombre.
Bendigamos al Señor. R/. Demos gracias a Dios.

BENDICIÓN Y ENTREGA DE LOS ANILLOS


El sacerdote dice:
Bendice † y santifica, Señor, el amor de EVA y PEPE,
y que estos anillos, signo de fidelidad,
Les recuerden su promesa de amor mutuo.
R/ Amén.
El esposo pone el anillo a la esposa diciendo:
EVA, recibe esta alianza,
en señal de mi amor y fidelidad a ti.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
La esposa pone el anillo al esposo diciendo:
PEPE, recibe esta alianza,
en señal de mi amor y fidelidad a ti.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
BENDICIÓN Y ENTREGA DE LAS ARRAS
El sacerdote dice:
Bendice † y santifica, Señor, estas arras,
que EVA y PEPE se entregan,
y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.
El esposo toma las arras y las entrega a la esposa diciendo:
EVA, recibe estas arras,
como prenda de la bendición de Dios
y signo de los bienes que vamos a compartir.
La esposa igualmente las entrega al esposo diciendo:
PEPE, recibe estas arras,
como prenda de la bendición de Dios
y signo de los bienes que vamos a compartir.

8. ORACIÓN DE LOS FIELES


El celebrante dice:
Oremos, hermanos, por las necesidades de la santa Iglesia y de
todo el mundo, y encomendemos especialmente a nuestros
hermanos María y Chema, que acaban de celebrar con gozo su
Matrimonio:
1. Por la santa Iglesia, para que Dios le conceda ser siempre la
esposa fiel de Jesucristo. Roguemos al Señor. R/. Te rogamos,
óyenos.
2. Por los nuevos esposos Eva y Pepe, para que el Espíritu Santo los
llene con su gracia y haga de su unión un signo vivo del amor de
Jesucristo a su Iglesia. Roguemos al Señor. R/. Te rogamos, óyenos.
3. Por nuestro hermano Pepe, para que sea siempre fiel al Señor
como Abrahán y admirable por su piedad y honradez como Tobías.
Roguemos al Señor. R/. Te rogamos, óyenos.
4. Por nuestra hermana Eva, para que brille por su dulzura y pureza,
por su humildad y prudencia. Roguemos al Señor. R/. Te rogamos,
óyenos.
5. Por todos los matrimonios, para que, en el amor mutuo y en la
fidelidad constante, sean en nuestra sociedad fermento de paz y
unidad. Roguemos al Señor. R/. Te rogamos, óyenos.
6. Por los miembros de nuestras familias que han muerto en la
esperanza de la resurrección, para que Cristo los acoja en su reino
y los revista de gloria y de inmortalidad. Roguemos al Señor. R/. Te
rogamos, óyenos.
El celebrante dice:
Escucha, Padre de bondad, nuestra oración y concede a tus
siervos, que confían en ti, conseguir los dones de tu gracia,
conservar el amor en la unidad y llegar con su descendencia,
después de esta vida, al reino eterno. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

9. LITURGIA EUCARÍSTICA
Presentación de las ofrendas
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la
tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.
R/. Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid
y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora
te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.
R/. Bendito seas por siempre, Señor.
Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea
agradable a Dios, Padre todopoderoso.
R/. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y
gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor, el sacrificio que te ofrecemos por estos que hoy se
unen en santo Matrimonio, y ya que los has bendecido, guárdalos
en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. R/. Amén.
Plegaria Eucarística III
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque al hombre, creado por tu bondad, lo dignificaste tanto,
que has dejado la imagen de tu propio amor en la unión del varón
y de la mujer.
Y al que creaste por amor y al amor llamas, le concedes participar
en tu amor eterno.
Y así, el sacramento de estos desposorios, signo de tu caridad,
consagra el amor humano, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, con los ángeles y los santos cantamos sin cesar el himno
de tu gloria:
R/. Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
El celebrante, con las manos extendidas, dice:
Santo eres, en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus
criaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza
del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu
pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin
mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas,
dice:
Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu
estos dones que hemos separado para ti, de manera que se
conviertan en el Cuerpo y † la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor
nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.
Porque Él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan,
y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos,
diciendo:

"TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL,


PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS".
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias
te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

"TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,


PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR VOSOTROS Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA".
V/. Este es el misterio de la fe.
R/. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
Después el celebrante, con las manos extendidas, dice:
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión
salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al
cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta
acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella
la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad,
para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, y llenos
de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo
espíritu.
Que Él nos transforme en ofrenda permanente, para que
gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen
Madre de Dios, San José, su esposo, los Apóstoles y los mártires, y
todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu
ayuda.
Te pedimos, Padre, que esta víctima de reconciliación traiga la
paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la
caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra; a tu servidor, el Papa
Francisco, a nuestro obispo Ginés y a su obispo auxiliar José, al
orden episcopal, a los presbíteros y diáconos y a todo el pueblo
redimido por Ti.
Ayuda a tus hijos, Eva y Pepe, que en Cristo hoy han fundado una
nueva familia, iglesia doméstica y sacramento de tu Amor, y
concédeles que la gracia de este día se prolongue a lo largo de
toda su vida.
Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado
en tu presencia. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos
tus hijos dispersos por el mundo.
A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad
recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la
plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien
concedes al mundo todos los bienes.
Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad
del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

10. RITO DE LA COMUNIÓN


El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el
Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:
Todos dicen:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en
el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras
ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

BENDICIÓN NUPCIAL
Los esposos se arrodillan y el celebrante invoca sobre ellos la
bendición de Dios:
Queridos hermanos, roguemos humildemente al Señor que
derrame la gracia de su bendición sobre estos hijos suyos, que
acaban de contraer Matrimonio en Cristo, y a los que unió en
santa alianza, por el Sacramento del Cuerpo y de la Sangre de
Cristo que van a recibir los haga perseverar en un mismo amor.
Todos, durante unos momentos, oran en silencio. Luego el
sacerdote, con las manos extendidas, continúa:
Oh Dios, que con tu poder creaste de la nada, y, desde el
comienzo de la creación, hiciste al hombre a tu imagen y le diste
la ayuda inseparable de la mujer, de modo que ya no fuesen dos,
sino una sola carne, enseñándonos que nunca será lícito separar
lo que quisiste fuera una sola cosa.
Oh Dios, que consagraste la alianza matrimonial con un gran
Misterio y has querido prefigurar en el Matrimonio la unión de
Cristo con la Iglesia.
Oh Dios, que unes la mujer al varón y otorgas a esta unión,
establecida desde el principio, la única bendición que no fue
abolida ni por la pena del pecado original, ni por el castigo del
diluvio.
Mira con bondad a estos hijos tuyos, que, unidos en Matrimonio,
piden ser fortalecidos con tu bendición: Envía sobre ellos la gracia
del Espíritu Santo, para que tu amor, derramado en sus corazones,
los haga permanecer fieles en la alianza conyugal.
Abunde en tu hija Eva el don del amor y de la paz, e imite los
ejemplos de las santas mujeres, cuyas alabanzas proclaman la
Escritura.
Confíe en ella el corazón de su esposo, Pepe, teniéndola por
partícipe y coheredera de una misma gracia y una misma vida, la
respete y ame siempre como Cristo ama a su Iglesia.
Y ahora, Señor, te pedimos también que estos hijos tuyos:
permanezcan en la fe y amen tus preceptos; que, unidos en
Matrimonio, sean ejemplo por la integridad de sus costumbres; y,
fortalecidos con el poder del Evangelio, manifiesten a todos el
testimonio de Cristo; que su unión sea fecunda, sean padres de
probada virtud, vean ambos los hijos de sus hijos y, después de
una feliz ancianidad, lleguen a la vida de los bienaventurados en
el reino celestial.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén
El celebrante dice:
La paz del Señor esté siempre con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
Daos fraternalmente la paz.
Todos se dan la paz. Después, el celebrante y los fieles invocan
juntos a Cristo:
Cordero de Dios, que quitas el pecado el mundo, ten piedad de
nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado el mundo, ten piedad de
nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado el mundo, danos la paz.
El celebrante toma la Santa Hostia, la muestra al pueblo y dice:
Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la Cena el Señor.
R/. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una
palabra tuya bastará para sanarme.
Antífona de comunión
Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella, porque quiso para sí
una esposa santa e inmaculada. (cfr. Ef. 5,25.27)

11. RITO DE CONCLUSIÓN


El celebrante recita en voz alta la oración final de la Misa:
Por medio de este sacrificio, Señor, guarda con tu providencia y
haz vivir en un mismo amor a quienes has unido en santo Matrimonio
y alimentado con un mismo pan y un mismo caliz.
Por Jesucristo nuestro Señor. R/ Amén.
El celebrante bendice a los esposos y al pueblo diciendo:
El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
Nuestro Señor Jesucristo, que santificó con su presencia las bodas
de Caná, os conceda a vosotros, y a vuestros familiares y amigos,
su bendición. R/. Amén.
Nuestro Señor Jesucristo, que amó a su Iglesia hasta el extremo, os
conceda amaros el uno al otro de la misma manera. R/. Amén.
Nuestro Señor Jesucristo os conceda ser testigos fieles de su
resurrección en el mundo y esperar con alegría su venida gloriosa.
R/. Amén.
Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios
todopoderoso, Padre, Hijo † y Espíritu Santo. R/ Amén.
Podéis ir en paz.
R/ Demos gracias a Dios.