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Relaciones entre la semántica y la lexicología

Tanto la lexicología como la semántica tienen diversas cantidades de enfoques dependiendo


a la corriente que se les dio a las mismas. Esto es entendible comprendiendo el aún más largo
trayecto que ha recorrido la lingüística, desde plantarse como ciencia hasta las múltiples
ramas de estudio que se desprenden de ella en la actualidad. En su pasado histórico (y todavía
contemporáneamente) la lexicología y la semántica se han confundido entre ellas, puesto que
ambas abordan el significado léxico. De hecho, la autora María Tadea Díaz Hormigo,
entiende a la lexicología, o semántica léxica, como una subdivisión de la semántica; ella
observa que “la semántica, en cuanto ciencia que se ocupa del estudio del significado de las
unidades lingüísticas de todos los niveles de análisis, puede ser subdividida, entre otras, en
las subdisciplinas de semántica morfológica y semántica léxica, lexicología” (Díaz Hormigo,
2010, 177). El objetivo del presente escrito es proponer una delimitación entre ambas ramas
de la lingüística que nos permita repasar sus relaciones y sus diferencias.

Antes de entrar en materia y dedicarme a proponer las relaciones entre la semántica y la


lexicología, es menester comenzar definiendo ambos términos. Empecemos con lexicología.

La lexicología atiende a las palabras que representan la realidad extralingüística, o palabras


lexemáticas. Tiene como objetivos básicos “describir el significado de las palabras y elaborar
propuestas sobre cómo se codifica; explicar los casos en que una misma secuencia de sonidos
(y grafías) tiene más de un significado; establecer y analizar las relaciones de significado que
mantienen las palabras y las clases léxicas que conforman; dar cuenta de los procesos que
desencadenan cambios en el significado de las palabras” (Miguel, 2016, 173). En resumen,
la lexicología estudia los significados de las palabras, pues se consideran elementos
interdependientes de una determinada cultura. La lexicología se interesa por estas palabras
por ser portadoras de un significado léxico, en cuanto que son lexemas o una parte del léxico.
Cabe mencionar que esta esta rama se interesa por las palabras en un sentido más amplio que
solo su significado.

El léxico, por su parte, se define como el conjunto de palabras existentes en una lengua. Se
manifiesta primeramente en un nivel individual; es decir, en la cantidad de palabras que una
persona conoce sobre su idioma y, en última instancia, con las que percibe el mundo. Estas
memorias individuales del léxico se superan y alcanzan un grado colectivo, que es lo que
fomenta el nacimiento de diferentes dialectos de una misma lengua.

A propósito de la semántica, ella era entendida, tradicionalmente, como el estudio del


significado de las palabras. Hoy en día la mira de la semántica se ha ampliado y ella también
abarca todas las unidades significativas de la lengua (textos, oraciones, sintagmas, palabras
y morfemas).

La semántica en cuanto que disciplina que estudia exclusivamente el significado de las


palabras, o sea su perspectiva arcaica, es identificada con la semántica léxica y, en ocasiones,
no diferenciada de la lexicología. Esta concepción ignora el contenido lingüístico presente
en el morfema, la oración, el texto, etc. Es por ello que el entendimiento de la semántica
evolucionó.

No hay que olvidar lo que menciona Blecua al respecto de las diferentes ramas que se
desprenden de la lingüística: “El establecimiento de niveles no es más que una ficción
metodológica a la que recurre el lingüista para realizar científicamente la descripción de la
lengua” (Bleacua, 1982, 14). Por lo que dichas disciplinas tienen límites bien establecidos
teóricamente empero bastante difusos en un nivel práctico. Un ejemplo de esto es lo
mencionado sobre la semántica léxica. Esto nos es relevante en el momento de delimitar y
distanciar la lexicología de la semántica, pues ya vimos que una parte de la lexicología
atiende al significado del léxico de la misma manera que lo hace una parte de la semántica.

Ahora bien, ya repasamos brevemente la evolución de la semántica, por lo que conviene


enfocarnos en la propia de la lexicología. Antaño, cuando la lingüística aún no se erguía como
ciencia independiente, el estudio del léxico se limitaba a investigar el origen de las palabras,
cómo surgen y decaen términos y el florecimiento de nuevos significados. En contraste con
esta temprana lexicología teórica, en las últimas décadas esta rama ha trabajado los cambios
y variaciones tanto léxicos como semánticos. Aquel consiste en los cambios en el léxico de
una lengua: así, cuando un vocablo cae en desuso se considera pérdida léxica (exir, ahora
“salir”); mientras que, si se integra un nuevo término, por ejemplo mediante un préstamo
lingüístico de algún otra lengua (spaghetti), se considera una neología.
En cuanto al cambio semántico, tema más afín a nuestro trabajo, se presenta cuando una
palabra cambia de significado (gobernar con significado de “alimentar” cambió al de “dirigir
o controlar determinado objeto, persona o colectivo”). También existen otros cambios por
los que se interesa la lexicología, a saber: cambios dialectales, aquellos cambios marcados
en un nivel sincrónico (coger no refiere lo mismo en España que en México); variación
diastrática, es la que manifiesta el léxico en los diferentes niveles socioculturales o en jergas
especializadas (Canis lupus familiaris es el término científico para perro en el habla
cotidiana); etc… (Miguel, 2016, 174. Los ejemplos son míos)

Antiguas discrepancias entre ambas disciplinas

La lexicología, tras haber superado su enfoque hacia el origen de las palabras, tuvo una
corriente estructural durante la primera mitad del siglo XX, donde se buscaba agrupar todas
las palabras en delimitados campos léxicos mediante un proceso de contraste de los rasgos
de todo término, así, el campo léxico de objetos para sentarse distinguía silla (asiento +,
respaldo +, con brazos -) de sillón (asiento +, respaldo +, Con brazos +). Esta corriente no
empleaba rasgos propiamente del mundo, antes lo hacía de características lingüísticas; quería
centrarse en las palabras y no en los objetos o eventos del mundo a los que ellas referían.
Posteriormente esta corriente decayó al carecer de rasgos suficientes para categorizar todas
las palabras.

Lo anterior nos interesa por la incógnita que se heredó de la lexicología estructural: ¿Qué
distingue a un objeto propio de la “realidad” a otro de la lengua? Elena de Miguel asevera
que hay dos postulas respecto a cómo se organiza el léxico de una lengua: la primera es el
producto de la perspectiva estructuralista, del cual ya hablamos; la otra es “la de la semántica
cognitiva, que considera que el significado es el resultado de un proceso mental complejo de
categorización en términos de prototipos, cuyos atributos son tangibles y extralingüísticos, y
organizan el léxico en categorías borrosas” (Miguel, 2016, 177). Para la semántica cognitiva
la lengua “como una manifestación más de la cognición, incorpora el mundo en sus
conceptualizaciones” (Miguel. 2016, 178).

Nociones sobre lexicología


En la primera mitad del siglo XX, los lingüistas estadounidenses descartaron el estudio del
significado léxico por considerarlo inabarcable. No fue hasta los años sesenta que la
semántica generativa cuestionó tal método. Hoy en día cualquier estudio tiene presente la
relevancia del significado en el análisis de la palabra.

Ahora, en el siglo XXI, el investigador del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios del
Colegio de México, Luis Fernando Lara, advierte que todo análisis semántico de un
vocabulario debe atender al significado del término mismo y no del objeto al que designa,
pues el mexicano entiende la designación como una manera de significar. Además, señala
que cuando el análisis semántico de un vocablo se orienta hacia la lengua, es un análisis
social (Lara, 2006, 191). Este autor le da un enfoque totalmente social al léxico,
considerándolo como reflejo de la cultura donde se gestó.

Algunos puntos de coincidencia

Un ejemplo de un problema que concierne a ambas áreas es la función o significado léxico


que distingue y opone una palabra de otra, lo que permite entenderla; ejemplo: caminar de
dormir, comer, olvidar, etc. Elena de Miguel advierte, en una visión extrema, sobre los
peligros de discernir el significado léxico a partir de oposiciones contra otras unidades, pues
esto da hincapié a la negación de las definiciones de las palabras (Miguel, 2016, 184).

Tanto el lexicólogo como el semantista tienen interés por los significados literales y
figurados:

El significado literal es el significado base de un término. En cambio, al significado figurado,


el hablante añade un significado a partir del significado literal

en los que la palabra aparentemente añade un significado a su contenido básico o literal; así se
analizan los usos metafóricos —p. ej., el verbo salir en salir de la crisis, que no denota un evento de
movimiento en el mundo físico, como en salir del ascensor—
este no constituye una creación nueva sino la especificación de una potencialidad. Por el contrario,
para los modelos en los que el significado de una unidad léxica se considera una función del contexto
en que entra, la aparición de una palabra en un contexto diferente implica necesariamente su
pertenencia a una unidad léxica distinta (aunque esté vinculada). Ese nuevo sentido, en la medida
en que se aparta del considerado canónico, se puede interpretar como figurado, metafórico o
idiomático. Para la semántica cognitiva, por su parte, no existe distinción entre significados literales
y figurados, puesto que unos y otros forman parte de un continuum, representado por miembros
más o menos alejados del prototipo que los categoriza 183.

Notas para el ensayo final

Hay un par de cuestiones que no conseguí profundizar debido a la dimensión del


trabajo y a la extensión del ensayo. Quisiera tomar en cuenta todas ellas para la
elaboración del ensayo final, también quisiera saber su opinión al respecto de las
mismas (le hablo directamente a usted, maestra, no ignoro que nadie más jamás
leerá el presente ensayo). A saber:

 Profundización en la semántica, tanto en su evolución histórica como sus


inquietudes contemporáneas. Considero que el trabajo se inclinó con mayor
peso en el lado lexicológico.
Desde la nueva perspectiva, el significado de una unidad léxica es el resultado de la combinación de
sus rasgos léxicos, pero estos son primitivos semánticos que forman parte de la competencia léxica
del hablante (esto es, de lo que el hablante de una lengua conoce cuando conoce el significado de
una palabra) y constituyen un inventario finito y universal 179.

observa que la semántica, en cuanto ciencia que se ocupa del estudio del
significado de las unidades lingüísticas de todos los niveles de análisis, puede
ser subdividida, entre otras, en las subdisciplinas de semántica morfológica y
semántica léxica, lexicología 177 Dialnet

Hoy en día cualquier modelo de estudio gramatical (formal, funcional o cognitivo) asume, en mayor
o menor medida, que sus análisis han de tomar en consideración el significado de las palabras 179

El reconocimiento de la importancia del léxico para la gramática (conocido en la bibliografía


lingüística con los nombres de revolución, “boom” o giro lexicista) ha favorecido el desarrollo de la
lexicología y ha contribuido de manera crucial a la elaboración de teorías más complejas,
especialmente a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XX y en lo que llevamos del siglo XXI
179

¿Conclusión?Los modelos de inspiración estructural (incluidos los funcionales y


generativistas) defienden un estudio del significado léxico centrado en definir las palabras
y no los objetos o eventos del mundo a los que se refieren, punto básico de discrepancia
con los semantistas cognitivos, para quienes la lengua, como una manifestación más de la
cognición, incorpora el mundo en sus conceptualizaciones. 178
En suma, existen dos posturas bien diferenciadas respecto de cómo se organiza el léxico de una
lengua: la de los análisis de tipo componencial, que postulan que el significado surge de la
combinación de componentes básicos, abstractos y de naturaleza lingüística, que estructuran el
vocabulario de una lengua en categorías discretas; y la de la semántica cognitiva, que considera que
el significado es el resultado de un proceso mental complejo de categorización en términos de
prototipos, cuyos atributos son tangibles y extralingüísticos, y organizan el léxico en categorías
borrosas 177.

Bibliografía

BLECUA, J. M. (1982). ¿Qué es hablar?, Barcelona: Salvat.

DÍAZ HORMIGO, M. T. (2010). “Puntos de Contacto Entre Morfología, Lexicología, Semántica.


Propuesta de Delimitación” Revista de Filología. 28, 165-179. Disponible en línea:
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3284435

MIGUEL, E. (2016). “Lexicología”. Enciclopedia de lingüística hispánica. Ed. y comp. Javier Gutiérrez-
Rexach. Abingdon: Routledge. P. 173-185

LARA, L. F. (2006). Curso de lexicología. Ciudad de México: Colegio de México.