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Psicoanálisis freudiano y Raúl ruiz: Articulando un diálogo

Eduardo Guajardo Pizarro

Tres tristes tigres es una película del cineasta chileno Raúl Ruiz, cuya trama se articula
en torno a la relación entre Tito, su hermana Amanda y un profesor de provincia llamado Luis;
a través de sus desventuras por los bares y hoteles de Santiago. Esta película presenta ciertos
elementos que parecen estar constantemente refiriendo a una alteridad que excede la trama, lo
cual es experimentado por el espectador por medio de una vivencia de ‘sospecha’. Para
comprender este evento nos valdremos de una analogía con el psicoanálisis freudiano, el cual
se vale de una premisa consistente en una superación de lo que la modernidad hasta su momento
había comprendido como sujeto: el individuo, o incluso la colectividad, agotada en su instancia
volitiva y racional; para ello el psicoanálisis muestra la existencia de un lugar psíquico que
subordina desde una otredad la experiencia de lo consciente, lo racional, lo volitivo, en síntesis,
lo yoico; esta instancia psíquica es lo inconsciente (en lo que se ha denominado la primera
tópica freudiana) o el ello (en la segunda tópica); ambos conceptos para efectos de este ensayo
pueden ser comprendidos como similares; puesto que su diferenciación remite a una cuestión
de desarrollo técnico y teórico, que en términos de fundamentos no afecta la tesis de este
ensayo.

Hemos enunciado aquello que es el objeto de nuestro interés, vale decir, la


determinación de la imagen -y su contenido- por medio de lo que no está explicitado en la
misma; y el efecto experiencial de esto en el espectador; ergo, uno de los referentes sobre el
cual constituir nuestro acervo de argumentos es la experiencia. La película en un inicio destaca
por presentarnos una serie de eventos que no parecen ser problemáticos per se; sino que resultan
banales. Los personajes no parecen particularmente padecedores de algún sufrimiento, sino
que, por el contrario, están dados al disfrute de los placeres de santiago: Tito, Amanda y Luis
se deslizan por la ciudad, articulando su quehacer solo desde preguntas que remiten a
cuestiones tales como qué comer. No obstante, esta ausencia de trabas en su disfrute va
perfilando algunos elementos que son problemáticos en la trama: Tito debe presentar unos
papeles a Rudy, necesarios para su trabajo, sin embargo, la película no parece atormentar al
espectador con esta problemática, sino que concede al protagonista la posibilidad de vivir este
acontecimiento de manera despreocupada. Otro desarrollo de este elemento lo constituyen los
momentos de extrañeza en el desarrollo de la trama, por ejemplo, el momento posterior a un
chiste sobre el clima chileno y la salud uno de los personajes le muestra un cuchillo a otra, en
una actitud no amenazante, sino que meramente desconcertante, al estar esta fuera de lo que se
esperaría del desarrollo ‘normal’ de ese momento de la trama.

Desde otro eje se encuentran los medios técnicos que sirven para incidir sobre la
experiencia del espectador, y cumplen un rol similar a los anterior, vale decir, en transmitir al
espectador la experiencia de que existe una configuración de la trama determinada desde otra
instancia; prueba de este es el uso inusual de la cámara y la posición de esta en relación a los
personajes.

Estos ejemplos articulan una lógica que nos permite plantear el argumento de este
ensayo. La trama esta acompañada de una subtrama, que solo puede ser conocida a través de
ciertos gestos y detalles de la primera; subtrama en tanto eventos que se infieren a partir de la
trama, o como mera sugerencia de que existe un “más allá”. Esta misma experiencia se
evidencia con los usos técnicos del cine; lo inusual del uso de la cámara pareciera querer
transmitir un mensaje velado al espectador. El argumento de este ensayo es, en consecuencia
la existencia de una similitud entre esta ‘lógica’ que se manifiesta en la película de Ruiz con
ciertos elementos del psicoanálisis; entre ellos la conflictividad propia de las instancias
psíquicas que constituyen al sujeto; el yo y el ello.

Para finalizar comprenderemos que el cine de Ruiz permite experimentar la existencia


de una otredad de la cual el espectador participa a través de ser él mismo quien descifra el
mensaje que la película busca enviar a través de formas que exceden la forma común de
presentar una obra artística. Esto nos sirve para articular la argumentación de este ensayo, vale
decir, la analogía entre psicoanálisis freudiano y la película Tres tristes tigres. No obstante,
para desarrollar más ampliamente esta tesis; así como para poder vincularla al cine de Raúl
Ruiz en su globalidad; se requiere de un mayor conocimiento por parte del autor de este ensayo.