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Lucrecio

De rerum natura
Libro primero
[…]
Pues como seas tú la soberana
De la naturaleza, y por ti sola
Todos los seres ven la luz del día,
Y no hay sin ti contento ni belleza,
Vivamente deseo me acompañes
En el poema que escribir intento
De la naturaleza de las cosas,
Y dedicarle a mi querido Memmio,
A quien tú, diosa, engalanar quisiste
En todo tiempo con sublimes prendas:
Da gracia eterna, diosa, a mis acentos.

Salustio
VI- La ciudad de Roma, según he oído, la fundaron y tuvieron al comienzo los troyanos,
que prófugos con su jefe Eneas andaban errantes por lugares poco seguros. Así, en
breve, una multitud dispersa y errante se había hecho ciudad por la concordia. Pero
después de que la cosa (pública) de estos, aumentada en ciudadanos, en costumbres, en
tierras, parecía bastante próspera y bastante poderosa, como muchas cosas de los
mortales suceden, la envidia nació de esta opulencia