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Trabajo práctico nro.

Formato de la presentación

Portada (no cuenta en el total del cuerpo para la presentación del análisis), con datos
personales y título para el trabajo pensado por los alumnos.

Extensión: no más de tres carillas A4 de análisis, Fuente: Times new roman, Tamaño: 11,
Alineación: Justificado, Interlineado: 1,5, Sangría: 1,25, Márgenes: 3 por lado

A modo de ejemplo, esta página posee todas las características formales solicitadas. Les
dejamos además el texto “El acordeón” de G. García Márquez para comenzar a analizar los aspectos
por ahora trabajados (OJO: el texto que sigue posee otro formato para facilitar el análisis).

EL ACORDEON

No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el

sentimiento. Yo, personalmente, le haría levantar una estatua a ese fuelle nostálgico, amargamente

humano, que tiene tanto de animal triste. Nada sé, en concreto, acerca de su origen, de su larga

trayectoria bohemia, de su irrevocable vocación de vagabundo. Probablemente haya quien intente

remontarse por el árbol inútil de una complicada genealogía musical hasta encontrar en un no sé

qué ignorado sitio de la historia al primer hombre que se despertó una mañana con la necesidad

inminente de inventar el acordeón. Hoy a nosotros, señor lector, nada de eso nos interesa. Este

instrumento fue presentado ante nuestros ojos sorprendidos por unos vagabundos decentes. Tuvo,

eso sí es indudable, una adolescencia disipada, oscura, con amaneceres turbulentos. Años
discurridos en el rincón anónimo de una taberna alemana. Allí, mientras la cerveza se trepaba por la

sangre de los hombres, buscando la cima de la reyerta, él aprendió a decir su musiquita nostálgica,

intrascendente, al oído de las mujeres derrumbadas.

Así, con la implacable lección de humanidad, siguió meciendo la fiebre de los suburbios,

desdoblando su vientre en todos los puertos como cualquier marinero irremediable.

En efecto, el acordeón ha sido siempre, como la gaita, un instrumento proletario. Y es así, el

acordeón legítimo, verdadero, es éste que ha tomado carta de nacionalidad entre nosotros. Aquí, el

acordeón es visto en manos de los juglares que van de ribera en ribera llevando su caliente mensaje

de poesía. Aquí está con su vieja vestimenta de marinero sin norte. Como sé‚ que no le faltan

enemigos, he querido escribir esta nota que tiene principio y tendrá final de greguería1.

Oiga usted el acordeón, lector amigo, y verá con qué dolorida nostalgia se le arruga el sen-

timiento.

(Gabriel García Márquez, Cartagena, Diario "El Universal", mayo 1948)

1
DRAE: Agudeza, imagen en prosa que presenta una visión personal, sorprendente y a veces
humorística, de algún aspecto de la realidad, y que fue lanzada y así denominada por el escritor Ramón
Gómez de la Serna.