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MASCULINIDAD,

1
FEMINIDAD Y AMS
DOSSIER PARA LOS
OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA

ELABORADO POR EL GRUPO JUAN PABLO II

RESPONSABLE DEL

ITINERARIO EPEC
DE MADURACIÓN INTEGRAL

Itinerario para madurar de forma integral


la masculinidad y la feminidad

Itinerario para salir de la AMS

para adultos: EPE (www.esposiblelaesperanza.com )


y para menores: EPC (www.esposibleelcambio.com )

Iberoamérica, 8 Septiembre 2015

1
AMS: Atracción hacia personas del Mismo Sexo

1
ÍNDICE GENERAL DEL DOSSIER

1. Marco en el que EPEC contempla y afronta la AMS:


“La esperanza no defrauda” (Rom 5, 5). La atracción hacia personas
del mismo sexo (AMS): De puerta de la “trágica reducción
antropológica” a matriz de vida nueva. Grupo Juan Pablo II
2. Vocación sacerdotal, sacerdocio y AMS. Grupo Juan Pablo II
3. Carta de los sacerdotes de EPEC a los obispos de la Iglesia Católica.
4. Aportación de EPEC al cuestionario del Sínodo sobre la familia.
Enero 2014.
5. Taller de Formación: Hacia la maduración integral de la persona:
Madurar la Masculinidad y la Feminidad.
6. Dossier entregado al Papa Francisco
1. Carta del P. Antonio, coordinador de EPEC.
2. Carta del Grupo Juan Pablo II, responsable de EPEC.
3. Carta de las Religiosas Carmelitas
4. Carta de miembros de EPEC España
5. Cartas de Miembros adultos de EPEC (93 cartas)
5.1. Varones con AMS (64 cartas)
5.2. Novios con AMS (1 carta)
5.3. Personas casadas con AMS (11 cartas)
5.4. Sacerdotes con AMS (13 cartas)
5.5. Seminaristas con AMS (4 cartas)
6. Cartas de miembros menores de EPEC (16 cartas)
7. Cartas de padres con hijos que sufren AMS (10 cartas)

2
“La esperanza no defrauda” (Rom 5, 5)

La atracción hacia personas del mismo sexo (AMS):


De puerta de la “trágica reducción antropológica”
a matriz de vida nueva

Grupo Juan Pablo II 2

Índice

1. La nueva y trágica reducción antropológica promueve la de-construcción


de la persona y la asunción sociocultural de la AMS.

2. “Remar mar adentro”: la urgencia de una mirada integral sobre el ser


humano.

3. Desenmascarar la mentira: la AMS no es una identidad sexual.

4. El verdadero reto y tarea es el descubrimiento y vivencia del don de la


sexualidad y la maduración integral de la masculinidad y feminidad.

5. Es posible la Esperanza: la herida manifestada en la AMS puede ser


manantial de nueva vida.

6. La misión urgente e insustituible de las familias en la tarea de vivir y


mostrar la verdad del amor humano

2
El Grupo Juan Pablo II es el responsable del Itinerario de Maduración Integral ofrecido en: EPE
(www.esposiblelaesperanza.com ) y EPC (www.esposibleelcambio.com )

3
En este trabajo interdisciplinar, que pretende ser una ayuda complementaria a las
aportaciones anteriores, queremos ofrecer una reflexión razonada y renovada en torno a la
AMS (Atracción hacia Personas del Mismo Sexo). Para ello, es necesario tener en cuenta seis
perspectivas inseparables:

1. La nueva y trágica reducción antropológica promueve la de-construcción de la


persona y la asunción sociocultural de la AMS.

En primer lugar, queremos mirar la realidad del mundo y del corazón humano con los
ojos y el corazón de nuestra Madre la Iglesia. Realidad que nuestro querido Papa Beato Juan
Pablo II nos ha descrito como una auténtica cultura de la muerte constituida en un nuevo
imperialismo3 y totalitarismo4 que hace de la sociedad una dramática “guerra de los
poderosos contra los débiles”5 en la que cada día se vive en mayor profundidad una verdadera
“conjura contra la vida”6. Esta agresión hacia el ser humano es, por lo tanto, integral,
universal, sistemática, permanente y planificada7.
Nuestro entrañable Papa Benedicto XVI, ahora emérito, ha profundizado en el análisis
anterior, haciéndonos ver cómo a través de la Ideología de Género8, entre otros instrumentos
de la “cultura de la muerte”9”, se está imponiendo una nueva “revolución antropológica”10.

3
“Por tanto, hay que destacar que un mundo dividido en bloques, presididos a su vez por ideologías
rígidas, donde en lugar de la interdependencia y la solidaridad, dominan diferentes formas de
imperialismo, no es más que un mundo sometido a estructuras de pecado”: BEATO JUAN PABLO II,
Carta Encíclica Solicitudo rei sociales, 36.
4
“El totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad
trascendente, con cuya obediencia el hombre conquista su plena identidad, tampoco existe ningún
principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de clase, grupo o
nación, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente,
triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone
para imponer su propio interés o la propia opinión, sin respetar los derechos de los demás. Entonces
el hombre es respetado solamente en la medida en que es posible instrumentalizarlo para que se
afirme en su egoísmo. La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la
dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por
esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la
nación o el Estado. No puede hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social, poniéndose en contra
de la minoría, marginándola, oprimiéndola, explotándola o incluso intentando destruirla”: BEATO
JUAN PABLO II, Carta Encíclica Centesimus annus, 44.
5
BEATO JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium vitae, nº 12.
6
Ibidem.
7
Cf. BEATO JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium vitae, nº 17.
8
Es a través de la Ideología de Género como se está aceptando, difundiendo e imponiendo la cultura
gay y la AMS. La nueva antropología materialista, hedonista, individualista e insolidaria que se impone
de forma universal, entre otros instrumentos, a través de la Ideología de Género, entra por la puerta de
este reduccionismo antropológico y rompe la visión y vivencia de la persona como “imagen, semejanza
y presencia” del Dios Trinidad, que es Amor de Comunión, Gratuidad y Solidaridad.
9
“Este horizonte de luces y sombras debe hacernos a todos plenamente conscientes de que estamos
ante un enorme y dramático choque entre el bien y el mal, la muerte y la vida, la «cultura de la
muerte» y la «cultura de la vida»”: BEATO JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium vitae, nº 28.

4
Revolución que está forjando una “nueva antropología”11 desde la que se está realizando una
radical “colonización de la naturaleza humana”12. En el fondo, y esto es dramático, vivimos
una gran “batalla por la persona humana”13 a través de “corrientes culturales y políticas que

10
"Si hasta ahora habíamos visto como causa de la crisis de la familia un malentendido de la esencia
de la libertad humana, ahora se ve claro que aquí está en juego la visión del ser mismo, de lo que
significa realmente ser hombres. Cita una afirmación que se ha hecho famosa de Simone de Beauvoir:
«Mujer no se nace, se hace» (“On ne naît pas femme, on le devient”). En estas palabras se expresa la
base de lo que hoy se presenta bajo el lema «gender» como una nueva filosofía de la sexualidad.

Según esta filosofía, el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar
y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras
que hasta ahora era la sociedad la que decidía. La falacia profunda de esta teoría y de la revolución
antropológica que subyace en ella es evidente. El hombre niega tener una naturaleza preconstituida
por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia naturaleza y decide que ésta no
se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear. Según el
relato bíblico de la creación, el haber sido creada por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia
de la criatura humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado.
Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna.

Ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: «Hombre y mujer los creó» (Gn 1,27). No, lo
que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino que hasta ahora ha sido la
sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre
esto. Hombre y mujer como realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no
existen. El hombre niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad. La manipulación
de la naturaleza, que hoy deploramos por lo que se refiere al medio ambiente, se convierte aquí en la
opción de fondo del hombre respecto a sí mismo.

En la actualidad, existe sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí mismo, autónomamente,
una u otra cosa como naturaleza suya. Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser
formas de la persona humana que se integran mutuamente. Ahora bien, si no existe la dualidad de
hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad
preestablecida por la creación. Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta
ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia. Bernheim muestra cómo ésta, de
sujeto jurídico de por sí, se convierte ahora necesariamente en objeto, al cual se tiene derecho y que,
como objeto de un derecho, se puede adquirir.

Allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega
necesariamente a negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como criatura de Dios,
como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser. En la lucha por la
familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve
también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende al hombre.", BENEDICTO XVI,
Discurso a los miembros de la curia romana. Balance del 2012 (21-12-2012).
11
“Según esta perspectiva antropológica, la naturaleza humana no lleva en sí misma características
que se impondrían de manera absoluta: toda persona podría o debería configurarse según sus propios
deseos, ya que sería libre de toda predeterminación vinculada a su constitución esencial”:
CONGREGACIÓN PARA DOCTRINA DE LA FE, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la
colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo (31-5-2004).
12
ARZOBISPO CREPALDI, PRESIDENTE DEL OBSERVATORIO CARDENAL VAN THUAN, Entrevista en la
presentación del IV Informe sobre la Doctrina Social de la Iglesia en el Mundo (2012).
13
“Hoy está en marcha una gran batalla por la persona humana, por su dignidad y su vocación
trascendental…”: CARDENAL RYLKO, PRESIDENTE DEL PONTIFICIO CONSEJO DE LAICOS, Apertura del
Congreso Internacional del dicasterio para los laicos (7-2-2008).

5
buscan eliminar, ofuscar y confundir”14. Esta “trágica reducción antropológica” niega a
Dios15.
En este programado proceso de transformación cultural se está produciendo un cambio
en los paradigmas antropológicos (no existen diferencias entre el varón y la mujer), y bio-
morales (no existe diferencia entre lo que es bueno y lo que es perverso para la naturaleza
humana). Se está introyectando a escala universal, y con todos los medios posibles, una
totalitaria cultura del relativismo. Hablamos de un relativismo en todos los órdenes, disfrazado
de una gran mentira: la nueva “tolerancia” en la que todo vale si “tú mismo” desde tu propia
“libertad” “decides” que “valga”. El criterio de “verdad” lo decide mi propia libertad, por lo
que toda “verdad” es relativa.
En el fondo, es una clara “dictadura del relativismo”16 que va “de-construyendo” el ser
profundo de la persona (especialmente en su masculinidad y feminidad) desde las primeras
edades, y, al mismo tiempo, se va “construyendo” (“neo-constructivismo”) un nuevo sujeto, a
“imagen y semejanza” de la cultura de muerte.
Como consecuencia de esta revolución se está impidiendo que las personas,
especialmente los adolescentes y los jóvenes, puedan descubrir y vivir su verdadero ser, su
verdadera vocación, su verdadera identidad. Masculinidad y feminidad, como manifestación
del ser varón o del ser mujer quedan oscurecidos, relativizados, cuestionados y degradados. Y
una de las manifestaciones, que no la única, de este oscurecimiento y no maduración de la
verdadera masculinidad y la feminidad es la AMS (atracción emocional y erótica hacia las
personas del mismo sexo).
Esta “revolución antropológica” está imponiendo una radical desorientación
ontológica, y una carencia del sentido de la filiación que se manifiesta de forma integral y
sistémica, en todas las dimensiones, no sólo de la persona, sino también de la sociedad
(cultural, política, jurídica, económica y religiosa).

14
BENEDICTO XVI, Congreso Internacional “Mujer y varón, el humanum en su integridad”, (9-2-
2008).
15
“ …sombras que oscurecen el proyecto de Dios. Me refiero sobre todo a una trágica reducción
antropológica que vuelve a proponer el antiguo materialismo hedonista, al cual se añade un
«prometeísmo tecnológico». De la unión entre una visión materialista del hombre y el gran desarrollo
de la tecnología emerge una antropología en su fondo atea. Presupone que el hombre se reduce a
funciones autónomas, la mente al cerebro, la historia humana a un destino de autorrealización. Todo
esto prescindiendo de Dios, de la dimensión propiamente espiritual y del horizonte ultraterreno”:
BENEDICTO XVI, Mensaje al Consejo Pontificio Cor Unum, (21-1-2013).
16
“Mientras que el relativismo, es decir, dejarse «llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina»,
parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del
relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y
sus antojos.”: CARDENAL JOSEPH RATZINGER, DECANO DEL COLEGIO CARDENALICIO, Homilía de la
Misa “Pro eligendo Pontifice”, 18-4-2005.

“Pero hay otra pobreza. Es la pobreza espiritual de nuestros días, que afecta gravemente también a
los Países considerados más ricos. Es lo que mi Predecesor, el querido y venerado Papa Benedicto
XVI, llama la «dictadura del relativismo», que deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en
peligro la convivencia entre los hombres. Llego así a una segunda razón de mi nombre. Francisco de
Asís nos dice: Esforzaos en construir la paz. Pero no hay verdadera paz sin verdad. No puede haber
verdadera paz si cada uno es la medida de sí mismo, si cada uno puede reclamar siempre y sólo su
propio derecho, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás, de todos, a partir ya de la
naturaleza, que acomuna a todo ser humano en esta tierra.”: PAPA FRANCISCO, Discurso al Cuerpo
Diplomático acreditado ante la Santa Sede (22-3-2013).

6
El dolor y las heridas profundas de las personas con AMS son instrumentalizados por
la cultura de muerte para sus fines, procurando la construcción de un nuevo sujeto a su
“imagen y semejanza”.

2. “Remar mar adentro”: la urgencia de una mirada integral sobre el ser humano.

Entendemos que, en fidelidad a la llamada a la nueva evangelización, es urgente asumir


la respuesta a esta situación de forma integral y esperanzadora: es posible sanar las heridas
manifestadas en la AMS, pero siendo conscientes de que si queremos ofrecer una verdadera
respuesta no podemos separarla de la acogida entrañable y misericordiosa, del
acompañamiento en el descubrimiento del “sentido de la vida” (vocación-misión).
El documento de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española que
ahora comentamos ‒ “La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la
ideología de género y la legislación familiar”‒ es novedoso y providencial. Novedoso porque
aporta una visión integral, no reduccionista, sobre la persona humana y la comprensión de su
ser como varón y mujer. Providencial porque está enmarcado en una visión integral de la
realidad desde la que podemos entender la agresión global que está sufriendo el ser humano en
estos momentos históricos, en los que la AMS está siendo puerta privilegiada para dicha
agresión.
Fieles a la llamada de nuestra Madre la Iglesia a “remar mar adentro” 17, en esta
invitación que hoy nos hace a la Nueva Evangelización18, creemos fundamental para poder dar
una verdadera respuesta integral tener en cuenta tres pilares inseparables:
Conocer y comprender, desde la antropología adecuada, la belleza del ser humano,
explicada en las Catequesis sobre el amor humano del Papa Beato Juan Pablo II19; vivir la
vocación más profunda del ser humano: la llamada a la santidad y a la unión mística (íntima)
con Cristo20; desarrollar la acción humana en el mundo abordada en el Compendio de
Doctrina Social de la Iglesia21, en la Carta Encíclica Evangelium vitae del Beato Juan Pablo II
y en la Carta Encíclica Caritas in veritate, del Papa Benedicto XVI.
El Papa Francisco ha sintetizado estos tres pilares de forma hermosa en su primera
homilía, llamándonos a “caminar”, “edificar” y “confesar” desde el seguimiento de Cristo
Crucificado22 y desde una Iglesia “pobre y para los pobres”23. Sólo si logramos unir estos tres
pilares en el pensamiento, en la mirada y en la acción, podremos dar una respuesta integral a lo
que está siendo una “dramática” agresión hacia el ser humano.

17
BEATO JUAN PABLO II, Novo Millenio Ineunte, 1.
18
Cf. XIII ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS, Conf. Mensaje al Pueblo
de Dios, (1-28 Octubre 2012).
19
BEATO JUAN PABLO II, Hombre y mujer los creó (Ediciones Cristiandad, Madrid 2000).
20
Cf. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, 2012-2015.
21
PONTIFICIO CONSEJO “JUSTICIA Y PAZ”, Compendio de Doctrina Social de la Iglesia (BAC, Madrid
2005).
22
Cf. PAPA FRANCISCO, Homilía en la Santa Misa con los Cardenales, Capilla Sixtina, (14-3-2013).
23
“¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!”: PAPA FRANCISCO, Encuentro con los
representantes de los medios de comunicación, (16-3-2013).

7
3. Desenmascarar la mentira: la AMS no es una identidad sexual.

La persona humana, varón y mujer, reclama con fuerza la verdad sobre sí misma, sobre
el origen, sobre el sentido y la meta de su vida ¡Cuánto sufrimiento hay en el hombre por no
poder dar respuesta a tales cuestiones! Uno de los mayores conflictos para cualquier persona
es no saber “quién es” como varón o mujer. La disociación entre la sexualidad biológica y la
conciencia de la propia identidad sexual sumerge al ser humano en una profunda soledad. Este
sufrimiento acumula un dolor en el alma que aflora con múltiples síntomas y que si no se sana
adecuadamente acaba siendo acompañado por desórdenes de diversa índole, y por una
desesperación existencial que puede terminar en procesos depresivos y autodestructivos.
“La Iglesia ha insistido en que, como no es adecuado reducir todo el ser de la
persona a su atracción sexual, no es correcto hablar del homosexual como si fuera una
categoría de persona PER SE, por lo que es preferible hablar de persona con
tendencia homosexual”24, o persona con atracción hacia el mismo sexo (AMS).
Compartimos la afirmación central del Magisterio en torno a la AMS: No existe la
identidad sexual homosexual.
“Las evidencias científicas (genoma XY o XX) y antropológicas demuestran
que, respecto al sexo, solo podemos objetivar como existentes dos identidades:
persona-varón y persona-mujer. No existe la identidad homosexual, tampoco existe
cualquiera otra identidad de las llamadas LGBTIQA (lesbianas, gays, bisexuales,
transexuales, transgénero; intersexuales; queer; asexuales, etc.) u otras. En todo caso,
y siempre respetando a las personas, podrán darse una amplia gama de experiencias y
nada más. Estamos ante una trampa del lenguaje que debemos desenmascarar”.25
Lo que en muchas ocasiones se da, con gran complejidad de formas26, es una persona
emocionalmente inmadura que busca ser acogida y amada sanamente por las personas de su
mismo sexo pero que no sabe realmente cómo hacerlo.
La dificultad de comprender por parte de la persona con AMS por qué motivos se
desarrollan en su interior unos sentimientos que no ha elegido produce un grave sufrimiento
emocional y ontológico, y un agotamiento psíquico y existencial definido por algunos
testimonios personales como un vacío interior similar a una “caverna llena de llagas”27.
La AMS surge no sólo como fruto de una desorientación ontológica y sensoperceptiva
de la identidad sexual, sino también como fruto de un desorden de vínculo y sentido de
pertenencia que afecta a todos los niveles relacionales del ser humano: con nosotros mismos,
con los demás y con Dios.

24
MONSEÑOR FERNANDO CHOMALI, La Homosexualidad, “Algunas consideraciones para el debate
actual acerca de la homosexualidad”, pág. 11. (Centro de Bioética. Facultad de Medicina. Pontificia
Universidad Católica de Chile. 2008)
25
JUAN ANTONIO REIG PLA, OBISPO DE ALCALÁ DE HENARES, Presentación a la Edición Española, en
Melina, L. y col, Amar en la Diferencia. Las formas de la sexualidad y el pensamiento católico
(Estudios y Ensayos. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Madrid, 2013).
26
Cf. T. ANATRELLA, Las diversas formas del fenómeno de la homosexualidad, en Melina, L. y col.,
Amar en la Diferencia. Las formas de la sexualidad y el pensamiento católico (Estudios y Ensayos.
Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Madrid, 2013).
27
Ver testimonios de sufrimiento, esperanza y solidaridad en: Foros Es Posible la Esperanza (EPE):
http://esposiblelaesperanza.com/foros/forumdisplay.php?f=785

8
¿Qué ha sucedido para que tengamos un desconocimiento tan grande – en los ámbitos
terapéutico y social – sobre las causas que generan esta experiencia vital tan dolorosa como es
la AMS, y sobre cuáles son los itinerarios de actuación más apropiados para sanarla?
La persona con AMS vive esta experiencia vital pero con una particularidad que la
hace especialmente dolorosa: se le ha negado por los grupos de poder – ideológica y
terapéuticamente – desde hace muchos años, una propuesta de esperanza y sanación de sus
heridas que le permita alcanzar las respuestas a las preguntas que todo ser humano se formula.
Según el doctor y terapeuta holandés Gerad van den Aardweg:
“El tema de la AMS ha sido abandonado o ignorado en las universidades, y si
se llega a mencionar, se pone el énfasis en la ideología de la “normalidad”: la AMS es
simplemente una alternativa sexual natural. Así pues, hay demasiadas pocas personas
en el campo de la medicina que tengan aunque solo sea un conocimiento rudimentario
del tema”28.
Dentro de la evolución de la percepción sobre la AMS se han vivido, tanto en el ámbito
terapéutico como en el ámbito pastoral, diferentes situaciones que es conveniente conocer.
En el ámbito terapéutico se percibió la AMS durante décadas como un trastorno de la
conducta afectivo-sexual que, por desconocerse su origen, se estuvo considerando durante
muchos años erróneamente como innato, pero necesariamente tratable por los psiquiatras y
terapeutas al considerarlo un desorden de la sexualidad.
En términos muy generales, podríamos decir que tanto las escuelas psicoanalíticas
como las conductistas elaboraron una visión terapéutica epidérmica y disociante, incapaz de
integrar las respuestas a las necesidades del corazón humano como consecuencia de una
incompleta y reduccionista comprensión de la antropología humana. El tratamiento de los
problemas de orientación sexual, estuvo caracterizado durante muchos años por un
acercamiento terapéutico unidimensional, centrado en la eliminación de las conductas
problemáticas conceptualizadas y hábitos desadaptativos29.
Esta acción terapéutica parcial, y no muy alentadora, ha influido negativamente en la
evolución del tratamiento de las personas con atracción hacia el mismo sexo. Sabemos que
muchas personas intentaron cambiar su AMS sin conseguirlo a través de terapias
desalentadoras, generando en su interior un profundo resentimiento.
A partir de la presión ejercida en el año 1973 por el lobby gay a los profesionales de la
psicología y psiquiatría en EE.UU., y después de que la Asociación Americana de Psiquiatría
(APA) sacara en 197330 la AMS como categoría diagnóstica de su manual médico, se ha
pasado a considerar la AMS como una tendencia sexual normal y la conducta homosexual
como una opción legítima y legitimada por las leyes, persiguiendo, criminalizando y aislando
28
GERARD J.M. VAN DEN AARDWEG, La batalla por la normalidad, en:
www.pfox.org/ebook_Batalla_normalidad_Aardweg.pdf
29
Cf. S. A. BATALLER, Análisis y Modificación de la Conducta de la Homosexualidad (Serie
Psicología Aplicada. Ed. Promolibro, 1991).
30
JEFFREY B. SATINOVER. “The Trojan Couch”. A partir 1971, la presión del lobby gay se hace mayor.
En 1971 Frank Kameny, del frente de Liberación Gay enciende el debate. Se cuela con una
acreditación falsa en el congreso anual de la APA de 1971, toma el micrófono y declara públicamente:

“La psiquiatría es el enemigo encarnado. La psiquiatría ha movido una guerra despiadada de


exterminación contra nosotros… Nosotros os rechazamos a todos vosotros como nuestros dueños.
Tomad esto como una declaración de guerra”, en:
http://narth.com/docs/TheTrojanCouchSatinover.pdf.

9
a los pocos terapeutas que han mantenido el deseo de investigar sobre las causas de la AMS.
Lo más curioso es que no se dieron argumentos científicos para dejar de tratar la tendencia
sexual hacia las personas del mismo sexo, sino que sólo se dieron demagógicos argumentos
políticos e ideológicos31.
Cuatro años después de la desclasificación de la AMS como enfermedad mental, una
encuesta en la revista “Aspectos Médicos de la Sexualidad Humana” (Medical Aspects of
Human Sexuality) mostró que el 69% de los psiquiatras estaban en desacuerdo con su
eliminación y que seguían considerando la AMS como un desorden. El Dr. Ronald Bayer,
autor del libro “Homosexualidad y Psiquiatría”, apunta:
“El proceso completo, desde la primera confrontación organizada por los activistas
gays al referéndum demandado por los psiquiatras más ortodoxos, violó las más
básicas expectativas sobre cómo una cuestión científica debe resolverse. El resultado
no fue una conclusión basada en una aproximación a la verdad científica dictada por
la razón, sino que en su lugar, fue una acción demandada por el temperamento
ideológico de los tiempos”32.
Desde entonces, a la vez que ha habido un silencio académico, se ha impuesto un
silenciamiento de la búsqueda de la verdad. En medio de este silencio científico,
ideológicamente instrumentalizado, unos pocos especialistas se han mantenido en la batalla de
dar respuesta a los sufrimientos de las personas que desarrollan una atracción hacia las
personas de su mismo sexo.
Estos terapeutas, arriesgando su prestigio personal, ante el sufrimiento de aquellos que
buscan respuesta a su desorientación sexual, han mantenido abierta una línea de investigación
y proceso de ayuda para aquellas personas que lo solicitan voluntariamente. Este proceso
terapéutico ha sido rebautizado en EE.UU. como Terapia Reparativa. Estos terapeutas han
mantenido su cercanía profesional y humana a las personas con AMS a pesar de la persecución
de la que han sido y son objeto33.
Así pues, a pesar de las dificultades, poco a poco, se han comenzado a comprender las
causas, el origen y el desarrollo de la AMS. Hoy en día, a pesar de los muchos estudios
realizados, no hay ninguna evidencia empírica de un origen genético34 ni de una
predisposición epigenética35 y sí motivos suficientes para avalar una suma de factores o causas
que aparecen detallados en numerosa bibliografía36.

31
Cf. EPE: www.esposiblelaesperanza.com, sección Cultura Pro Gay.
32
R. BAYER, Homosexuality And American Psychiatry: The Politics Of Diagnosis, Princeton
(Princeton University Press, 1987).
33
Entre estos especialistas, hemos de destacar a J. Nicolosi, fundador de www.narth.com, asociación
que reúne a los grandes especialistas del mundo de Terapia Reparativa. En la página web de la
Universidad de Navarra (España):
www.unav.es/departamento/preventiva/homosexualidad
34
Cf. NICOLÁS GUILLERMO JOUVE DE LA BARREDA, La homosexualidad a la luz de la Genética, en:
www.investigadoresyprofesionales.org/drupal/content/la-homosexualidad-la-luz-de-la-
gen%C3%A9tica
35
RAÚL EGUÍA RECUERO, “Del Génesis a la epigenética: Varón y mujer los creó”, en:
www.esposiblelaesperanza.com/images/stories/Autoayuda/Articulos/Epigenetica_Raul.pdf
36
Cf. AQUILINO POLAINO, “El proceso de autoidentificación homosexual”, en:
www.bioeticaweb.com/content/view/176/935/

10
Lo cierto es que el aumento de confusión sobre el ser, el sentido y la misión de la
sexualidad humana ha dado lugar a una proliferación de adolescentes que han pasado de tener
dudas incipientes sobre su masculinidad o feminidad, propias de periodos de crecimiento y
maduración sexual, a una confirmación o etiquetado social de su AMS sumergiéndose en el
llamado “mundo gay”. Está en marcha a escala universal, orquestada por la ONU, toda una
campaña de manipulación y degradación, especialmente de los niños, adolescentes y jóvenes,
en relación a la comprensión y vivencia de su sexualidad. Esta gran mentira está siendo
sembrada en sus corazones, condenándoles a una vida de sufrimiento, de soledad, de
degradación y de mentira37: “Si sientes AMS, eres gay y por lo tanto, has de aceptarte”.
Es urgente desenmascarar esta mentira y esta manipulación y anunciar a los
adolescentes y jóvenes la verdad de su sexualidad y de su AMS: es posible vivir una verdadera
masculinidad y feminidad. Es posible salir de la AMS38.
En cuanto a la evolución de la percepción de la AMS en el ámbito pastoral creemos
conveniente aclarar que es necesario distinguir entre la persona con AMS, que merece todo
nuestro amor y respeto, su AMS propiamente dicha, y la práctica de actos “sexuales” entre
personas del mismo sexo39. Las personas con atracción sexual hacia el mismo sexo “deben ser
acogidas en la acción pastoral con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de
superar sus dificultades personales”40.

Por distintas razones (ignorancia, miedo, complicidad, etc.,) al abordar, desde el punto
de vista pastoral, la problemática de las personas con AMS, muchas veces no se ha transmitido
una propuesta realista y esperanzadora del proceso o itinerario de sanación de las heridas, sino
que por el contrario, se ha promovido la aceptación de la atracción hacia el mismo sexo por
entenderla como una cualidad constitutiva de la persona humana41.
Las consecuencias de este modo confuso de comprender la AMS se han manifestado, a
lo largo de varias generaciones, en innumerables situaciones verdaderamente dramáticas. Los
consejos pastorales y espirituales que se han ofrecido durante muchos años, seguramente con
la mejor voluntad, han propiciado la aceptación de dicha AMS como inmodificable; sólo se
invitaba a que no se practicaran “actos homosexuales”; sin un acompañamiento adecuado, esto
ha sido prácticamente imposible en la mayor parte de las personas.

Cf. MARCELA FERRER. Abordaje psicológico de la homosexualidad. Págs 37-41, en Orientaciones


Pastorales para personas con tendencias homosexuales (Colección Documentos CELAM. Nº 175.
Bogotá 2013).
37
Cf. Vídeo “Historia de un adolescente”, en: YouTube -eperedsocial:
www.youtube.com/watch?v=S5dMNyhu64I&feature=share&list=PLB26447E6DC00C9A6
38
“Hay directores espirituales que animan correctamente a las personas con AMS a vivir la castidad y
el dominio de sí mismos, pero de hecho consideran que es imposible desarraigarla. Es muy equivocada
la actitud de quien, de buena fe, pero víctimas probablemente de la escasa difusión de las experiencias
terapéuticas, consideran que el mejor modo de ayudar las personas con AMS es sólo enseñarles la
resignación y la aceptación del sacrificio que supone su situación, renunciando a animarles y
ayudarles a salir de ella, con paciencia y perseverancia. El camino de la curación de la AMS no pasa
por una mala entendida compasión y mucho menos por la aceptación de su situación como «normal».
Es impresionante y doloroso constatar cuántos médicos, terapeutas, sacerdotes, psicólogos ignoran el
deseo de cambiar que tienen muchas personas con AMS”: GERARD J.M. VAN DEN AARDWEG, ¿Se
puede curar la homosexualidad?, en www.ivaf.org/hs/curar.htm
39
Cf. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, nn. 2357-2359.
40
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Declaración Persona humana (29. XII. 1975), n. 8.
41
Cf. ASOCIACIÓN MÉDICA CATÓLICA DE EEUU, Homosexualidad y esperanza. Declaración sobre la
homosexualidad, en la página web de la Universidad de Navarra: www.unav.es/cdb/usothomos.html

11
El verdadero significado de la castidad ha sido malinterpretado, ya que si no se pueden
gobernar los instintos y deseos de la persona ¿cómo se va a poder gobernar la conducta? “La
castidad, entendida como capacidad y virtud de autodominio para aprender a amar, atraviesa
todas las dimensiones de la persona (lo que incluye la inclinación erótica, la imaginación,
etc.) ya que la sexualidad es constitutiva de la persona”42. Sólo afrontando la AMS en un
proceso de maduración integral es posible superarla y madurar una sexualidad con capacidad
de amor.
El promover la aceptación de la AMS como única salida43 ha favorecido que las
personas con AMS, tanto casados como célibes, hayan terminado, en ocasiones, llevando una
“doble vida”, con el consiguiente sufrimiento personal, escándalo y daño familiar y social.

4. El verdadero reto y tarea es el descubrimiento y vivencia del don de la sexualidad


y la maduración integral de la masculinidad y feminidad.

La afirmación antropológica fundamental del documento de los obispos españoles que


estamos comentando es que somos varones o mujeres, creados a imagen y semejanza del Dios
Trinidad, capacitados y vocacionados para vivir el amor de reciprocidad44, que es amor de
comunión-solidaridad. La masculinidad y la feminidad son la expresión y la forma de
comunicación y donación del ser varón o mujer45. Cuando esta masculinidad o feminidad no
maduran de forma adecuada, surgen diversas manifestaciones que nos indican que “algo” está
fallando en la maduración de la persona: es el “gemido” del ser que reclama atención y ayuda.
Una de estas manifestaciones ‒ no la única46 ‒ de la inmadurez de la masculinidad o
feminidad es la AMS. Por lo tanto, si logramos conocer la historia y las causas por las que la
masculinidad o feminidad no han madurado de forma correcta e integral en el marco de una
comprensión y vivencia gozosa y adecuada de la sexualidad, podremos ofrecer y realizar un
Itinerario de Maduración Integral en el que masculinidad y feminidad vayan creciendo y
capacitando, de este modo, para vivir un amor verdadero. Poco a poco, irán desapareciendo las
distintas manifestaciones fruto de una masculinidad o feminidad inmaduras y, por lo tanto, no
sólo irá desapareciendo la AMS sino que, ‒ y esto es lo más importante ‒ irá surgiendo una
personalidad madura, una verdadera vivencia de la masculinidad o feminidad47, con capacidad
de vivir un amor verdadero, un amor de comunión y solidaridad, un amor de santidad, que es
la auténtica y más alta vocación y tarea del ser humano, el objetivo último de todo Itinerario
de Maduración.
42
JUAN ANTONIO REIG PLA, OBISPO DE ALCALÁ DE HENARES, Presentación a la Edición Española, en
Melina, L. y col. Amar en la Diferencia. Las formas de la sexualidad y el pensamiento católico
(Estudios y Ensayos. BAC. Madrid 2013)
43
Cf. GERARD J.M. VAN DEN AARDWEG, ¿Se puede curar la homosexualidad?, en la página web del
Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares: www.ivaf.org/hs/curar.htm.
También ver su libro “Homosexualidad y esperanza”. Terapia y curación en la experiencia de un
psicólogo” (Pamplona 2004).
44
Cf. LIVIO MELINA, Gramática de la diferencia. La sexualidad en el horizonte del amor en LIVIO
MELINA Y COL., Amar en la Diferencia. Las formas de la sexualidad y el pensamiento católico
(Estudios y Ensayos. BAC. Madrid 2013)
45
CF. C. A. ANDERSON Y J. GRANADOS, Llamados al amor. Teología del cuerpo en Juan Pablo II
(Monte Carmelo-Didaskalos, Burgos 2011).
46
Cf. Itinerario de Maduración Integral EPC, Ficha 6. Rostros de la Masculinidad dormida, en:
www.esposibleelcambio.com
47
Cf. Fichas Parte II. Despertar y cultivar la verdadera masculinidad, en:
Quiero cambiar, www.esposibleelcambio.com

12
Por lo tanto, uno de los grandes retos que hoy tenemos todos es ayudar a descubrir a
los niños, adolescentes, jóvenes y adultos el don de su sexualidad como don para el amor, y
ayudarles a madurar una masculinidad o feminidad en orden a que les capacite a vivir una vida
con sentido, con belleza, con verdad, con libertad: una vida de santidad. En esta tarea, los
padres son los primeros educadores y responsables y su tarea es absolutamente insustituible.
Es urgente una capacitación específica en torno a este tema48.

5. Es posible la Esperanza: la herida manifestada en la AMS puede ser manantial de


nueva vida.

El Espíritu Santo, fuente de todo amor, consuelo y sabiduría, promueve en cada


generación las ayudas adecuadas para dar respuesta a los sufrimientos y necesidades humanas
(Cf. Rom 5,5). Él ilumina, alienta y capacita a la Iglesia y a los fieles para que podamos
comprender y vivir adecuadamente el verdadero sentido y significado de la sexualidad humana
y, por lo tanto, las causas y modo de abordar las heridas que subyacen en el corazón de las
personas que presentan atracción emocional y/o erótica hacia las personas del mismo sexo.
Conocer el misterio de la sexualidad humana es conocer el lenguaje del amor humano. Los
estudios sobre la persona humana, a la luz de la razón iluminada por la fe, que han sido
desarrollados principalmente durante el pontificado del Beato Juan Pablo II a través de sus
Catequesis sobre el amor humano, y apoyados por el trabajo interdisciplinar de filósofos,
teólogos, científicos y terapeutas están siendo una luz para esta generación ‒ que camina en la
indiferencia sobre la verdad ‒, al revelar un corpus antropológico adecuado que expresa con
certeza lo que es esencialmente humano: la sexualidad humana es constitutiva de la persona
humana, es su modo de existir como varón (masculinidad) o mujer (feminidad), y atraviesa y
abarca todos sus dinamismos (físico, psicológico y espiritual). Cualquier terapia49 o propuesta
que sea reduccionista en su comprensión y actuación y que no se adecue a la realidad de la
persona, será insuficiente y tratará injustamente el corazón humano. Es necesaria y urgente
una respuesta integral.
La persona humana manifiesta, pues, unas necesidades en sus tres dinamismos que
debemos aprender a integrar a través de los tres pilares básicos que contemplábamos al
principio:
 La comprensión de la persona humana como “imagen, semejanza y presencia”,
desde la antropología adecuada: Teología del cuerpo.
 La acogida y el abrazo misericordioso desde la vivencia y certeza de que todo ser
humano está llamado a la comunión con Dios en la unión mística con Cristo, y por
lo tanto, esta acogida y abrazo ha de buscar y posibilitar este encuentro.
 El acompañamiento en la sanación de las heridas personales en el marco de la
sociedad en la que vivimos, y por lo tanto, en compromiso de comunión y
solidaridad con las heridas de los hermanos y las heridas del mundo.

Éstos deben de ser, a nuestro entender, los cimientos de toda respuesta apropiada para
afrontar toda herida del corazón humano. De este modo son inseparables entre sí la verdad del
amor humano y el Amor de Misericordia que ha tenido Dios con nosotros al revelarnos que
sólo se entiende el misterio humano a la luz del Verbo Encarnado.

48
Cf. J. NICOLOSI, Cómo prevenir la homosexualidad. Los hijos y la confusión de género (Palabra,
Madrid 2009).
49
Cf. PONTIFICIO CONSEJO PARA LA FAMILIA Sexualidad Humana: Verdad y Significado, n. 104.

13
Es preciso aclarar que la aportación terapéutica de la llamada Terapia Reparativa, cuya
finalidad primordial es reparar el déficit de identidad masculina o femenina para dejar de
erotizar a su mismo sexo, es una fuente de esperanza para las personas con AMS50, pero no es
suficiente, por no ser una respuesta integral.
A partir del descubrimiento de que la AMS, no es, sino una de las manifestaciones de
una masculinidad o feminidad que no han madurado correcta o íntegramente, y más allá, por
tanto, de la Terapia Reparativa (que pone el eje de su trabajo exclusivamente en salir de la
AMS), están surgiendo distintas respuestas que buscan ofrecer un Itinerario de Maduración
Integral que dé una respuesta adecuada a las necesidades y heridas del ser humano.
Como fruto de una justa comprensión de la sexualidad humana este Itinerario busca
integrar un camino donde se acoja con misericordia y gratuidad a la persona en su dolor, y se
conmueva su corazón, se ilumine su entendimiento y se fortalezca su voluntad hacia el
verdadero significado del amor humano como varón o como mujer. Un itinerario de esperanza
donde se favorezca la sanación del sentimiento de pertenencia a su familia, y la generación de
vínculos saludables con las personas del mismo sexo y de sexo contrario. Un amor que salga al
encuentro del otro y que viva el don de la comunión y la solidaridad en el camino hacia la
santidad.
Es hermoso contemplar cómo este Itinerario de sanación y maduración integral,
ofrecido a creyentes y no creyentes, en la medida en que se va viviendo en profundidad,
sinceridad e integridad, se va convirtiendo en muchos casos en un Itinerario de conversión,
descubriendo el Amor de Dios como lo que verdaderamente sana, ilumina, purifica, libera,
redime, reconcilia,… ¡Salva! en el corazón de la Iglesia, Madre y Maestra. La fe y la razón se
van encontrando de forma armónica51 en lo profundo del corazón y así se va descubriendo la
importancia y necesidad de una vida cristiana adulta a través de una buena iniciación cristiana
según el modelo del catecumenado bautismal con todas sus implicaciones (oración,
sacramentos, comunidad, etc.).
Dando un paso más, nos preguntamos: ¿Tiene la Iglesia a través de su acción pastoral
la obligación de formar personas que puedan ayudar a sanar las heridas de los varones y
mujeres con atracción hacia el mismo sexo (AMS)52?
Nos atrevemos a afirmar rotundamente que sí. La respuesta nos la da la propia Iglesia
de manos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que en el nº 17 del Documento Carta
sobre la atención pastoral a las personas homosexuales dice:

“Los Obispos deben procurar sostener con los medios a su disposición el


desarrollo de formas especializadas de atención pastoral para las personas
homosexuales. Esto podría incluir la colaboración de las ciencias sicológicas,
sociológicas y médicas, manteniéndose siempre en plena fidelidad con la doctrina de
la Iglesia”53. “El cuidado pastoral de las personas homosexuales constituye una tarea

50
Ver testimonios en: J. NICOLOSI, Quiero dejar de ser homosexual. Casos reales de Terapia
Reparativa (Ediciones Encuentro, Madrid 2009).
51
“La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva
hacia la contemplación de la verdad”: BEATO JUAN PABLO II, Carta Encíclica Fides et Ratio (14-9-
1998).
52
Cf. B. VENDRELL. La atención en los Centros de Orientación Familiar de las personas con AMS.
www.esposiblelaesperanza.com/images/stories/Autoayuda/Articulos/COF_AMS_B_Vendrell.pdf
53
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta sobre la atención pastoral a las personas
homosexuales, n. 17 (1-10-1986).

14
ineludible en la acción de la Iglesia. Cada vez es mayor el número de personas que
manifiestan de forma pública su orientación homosexual. Por esto, acoger con respeto,
compasión y delicadeza a las personas homosexuales constituye una forma de caridad
pastoral que inspira el quehacer de la Iglesia”54.

La Iglesia es una Madre que abre sus brazos, acoge y abraza todas las soledades y
sufrimientos del mundo, dirigiéndose con amor y misericordia hacia las “periferias
existenciales”55. El sufrimiento, la pobreza y la esclavitud del hombre actual se ahondan aún
más en vivencia de la soledad de un yo que no sabe reconocer el significado y sentido de su
propia esencia como varón y mujer.
Por ello, es imposible desligar el problema de las personas con AMS de su atención
pastoral desde la Iglesia56, no sólo porque la Iglesia tiene la misión de velar por todos sus
hijos, sino porque cada vez más, y desde hace ya varios años, comprobamos cómo aumentan
las dudas sobre su propia sexualidad en adolescentes, y cómo grupos de personas que se
declaran abiertamente “gays”, están creando una confusión moral defendiendo públicamente
que la AMS es un don de Dios, a través de la llamada teología gay. Estaríamos hablando de
una anti-teología del cuerpo, donde la llamada a la comunión interpersonal conyugal se
transforma en búsqueda de una idílica unión que finalmente devora al otro desde un
egocentrismo nacido de la herida.
La Iglesia, a través su Magisterio, enseñanza, y la acción pastoral está animando, a
llevar adelante Itinerarios de Maduración Integral – Itinerarios de Esperanza para la
prevención y atención de la AMS, desde las primeras edades.
Para llevar esta tarea a cabo y dar una verdadera respuesta a la necesidad actual, es
necesario y urgente la formación y capacitación integral de sacerdotes, catequistas,
educadores, psicólogos, padres, etc., para que puedan acompañar a los niños, adolescentes,
jóvenes y adultos en su proceso de maduración. Como Iglesia, tenemos una gran
responsabilidad y oportunidad57 en este punto. Desgraciadamente estamos muy lejos de
ofrecer todavía una auténtica respuesta integral a lo que es una agresión y problemática global,
aunque es esperanzador ver hermosas y decididas germinaciones58.

6. La misión urgente e insustituible de las familias en la tarea de vivir y mostrar la


verdad del amor humano

Como nos recuerda el Magisterio de la Iglesia, la familia cristiana es la matriz en la que


aprender a experimentar y madurar la verdad del amor humano. La tarea de educar a los hijos
desde una antropología adecuada corresponde fundamentalmente a los padres; la familia, es la
fundamental e insustituible escuela para realizar esta misión.
54
Prólogo a la edición española de Carta sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales.
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE (Ed. Palabra 1997).
55
PAPA FRANCISCO, Discurso en el Encuentro con el Comité de coordinación del CELAM en el
Centro de Estudios de Sumaré (Río de Janeiro, 28-7-2013).
56
Cf. JUAN JOSÉ PÉREZ-SOBA, La pastoral de las personas homosexuales, en LIVIO MELINA Y COL.,
Amar en la Diferencia. Las formas de la sexualidad y el pensamiento católico (Estudios y Ensayos.
BAC. Madrid 2013).
57
Cf. PAPA FRANCISCO, Homilía en la Santa Misa de la Cena del Señor, Centro Penitenciario para
menores “Casal del Marmo”, (Roma 28-03-2013).
58
HOMOSEXUALIDAD Y ESPERANZA, Página web del Obispado de Alcalá de Henares:
www.obispadoalcala.org/homosexualidad.html

15
Para poder realizar esta tarea, la familia cristiana ha de ser hogar de acogida,
acompañamiento y compromiso con el dolor del mundo, en especial de los más necesitados y
sufrientes, cercanos y lejanos; escuela de comunión, justicia y solidaridad hacia los que son
rostros vivos de Cristo Crucificado entre nosotros: “en cada hermano y hermana en dificultad
abrazamos la carne de Cristo que sufre”59.

Es por ello, por lo que la familia cristiana, mostrando desde el propio testimonio la
belleza de la acogida y de la gratuidad en el amor, tiene mucho que aportar a tantas personas
que viven una masculinidad o feminidad inmadura, o un amor falso y cerrado sobre sí mismo,
o que están sufriendo AMS60. Las familias cristianas están llamadas a asociarse, colaborar y
apoyarse unas a otras en este tiempo de nuevos retos y posibilidades, de sufrimiento y
adversidad, de forma especial en la educación de los hijos:

“Las familias cristianas, que en la fe reconocen a todos los hombres como hijos
del Padre común de los cielos, irán generosamente al encuentro de los hijos de otras
familias, sosteniéndoles y amándoles, no como extraños, sino como miembros de la
única familia de los hijos de Dios. Los padres cristianos podrán así ensanchar su amor
más allá de los vínculos de la carne y de la sangre, estrechando esos lazos que se
basan en el espíritu y que se desarrollan en el servicio concreto a los hijos de otras
familias, a menudo necesitadas de lo más necesario” 61.

De este modo, alentar al surgimiento y formación de familias cristianas que vivan un


amor verdadero, entusiasmadas en la entrega de la vida en la construcción de la “nueva
civilización del amor” 62 será una de las tareas más importantes de la Iglesia en nuestro
tiempo, ya que, como nos decía nuestro entrañable Beato Papa Juan Pablo II, “el futuro de la
humanidad se fragua en la familia”63.
Grupo Juan Pablo II. EPE – EPC
es_posible_la_esperanza@hotmail.com

59
PAPA FRANCISCO, Discurso en la Visita al Hospital de San Francisco de Asís de la Providencia -
V.O.T. (Río de Janeiro, 24-7-2013).
60
Cf. COMITÉ DE OBISPOS EEUU PARA EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA, Siempre Serán Nuestros
Hijos: Un mensaje pastoral a los padres con hijos homosexuales y sugerencias para agentes
pastorales.
61
BEATO JUAN PABLO II, Exhortación Apostólica “Familiaris consortio”, n. 41 (Roma 1981).
62
“Es urgente una movilización general de las conciencias y un común esfuerzo ético, para poner en
práctica una gran estrategia en favor de la vida. Todos juntos debemos construir una nueva cultura de
la vida: nueva, para que sea capaz de afrontar y resolver los problemas propios de hoy sobre la vida
del hombre; nueva, para que sea asumida con una convicción más firme y activa por todos los
cristianos; nueva, para que pueda suscitar un encuentro cultural serio y valiente con todos”: BEATO
JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium vitae, 95.
63
Ibid, n.69.

16
Vocación sacerdotal, sacerdocio y AMS 64
Grupo Juan Pablo II. EPEC

En el deseo de ofrecer un poco de luz y aliento, desde nuestra experiencia, en este tema
tan complejo e importante, vamos a abordar sucintamente dos temas importantes dentro de la
Iglesia:
1. La pastoral familiar y la AMS
2. La pastoral sacerdotal y la AMS

“Dichosos los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios”
(Mt 5,9)

1. LA PASTORAL FAMILIAR Y LA AMS

En primer lugar queremos constatar la ignorancia y falta de criterio en el tema


de la AMS en las personas que se dedican a la pastoral (familiar, sanitaria, educativa, juvenil,
universitaria, catequética, etc.)
Aunque la Iglesia, Madre y Maestra, ha afirmado en su Magisterio que las
personas con atracción sexual hacia el mismo sexo “deben ser acogidas en la acción pastoral
con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades
personales”65, se han dado diversas circunstancias que han dificultado el significado pleno de
esta propuesta en sus diferentes realidades pastorales.
La caridad y la verdad están unidas inseparablemente, y caminan juntas hacia el
encuentro del ser humano. La persona con AMS necesita certezas ontológicas, psicológicas y
biológicas que le ayuden a comprender y sanar sus heridas. Es preciso preguntarnos, qué ha
sucedido para que tengamos un desconocimiento tan grande sobre las causas que generan esta
experiencia vital tan dolorosa que es la AMS, en el ámbito pastoral.
Queremos exponer 3 motivos básicos que se relacionan entre sí:
a. Un motivo principal es que no se ha comprendido bien que la sexualidad
atraviesa y constituye la identidad de la persona humana en sus tres dimensiones (física,
psicológica y espiritual) como varón o mujer.
Conocer el misterio de la sexualidad humana es conocer el lenguaje del amor
humano. El desconocimiento del verdadero significado de la sexualidad humana, ha
promovido una visión reduccionista de la misma, donde se han disociado durante muchos años
el bien intrínseco de la persona, sus sentimientos y afectos, su fisiología y su voluntad.

64
AMS: Atracción hacia personas del mismo sexo.
65
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Declaración Persona humana (29. XII. 1975), n. 8.

17
b. El segundo motivo de la mala comprensión de la AMS es la pérdida de
sentido de la virtud de la castidad66 que nos ilumina a quién pertenecemos, de quien
somos67 y nos confiere una actitud de respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás,
sanando el deseo de posesión y codicia hacia el hermano.
El padre Molinié, en el libro “Mi vocación es el amor” le dice a Sta. Teresita de
Lisieux que la castidad es la alegría de ser un bien de Dios. Dice, “Toda revelación inútil de
nosotros mismos es ya algo impuro” Castidad, pues, como sentido de pertenencia a Dios y
medida de nuestra intimidad con él. La castidad es una virtud social. El don de la castidad nos
da la capacidad de poseernos a nosotros mismos y de no desear poseer a los demás. Cuando
perdemos el sentido de que pertenecemos a Dios perdemos el gobierno de nuestra persona y
nos volvemos exigentes y posesivos con los demás. La caridad, la castidad y la justicia se
reclaman mutuamente
La castidad se ha vivido desde una visión muy alejada de la visión integral de la
persona humana La castidad, entendida como virtud de autodominio y autodonación para
aprender a amar, atraviesa todas las dimensiones de la persona (la inteligencia, la voluntad, los
afectos, la libertad y la dimensión fisiológica). Sin embargo, el significado de la castidad ha
sido reducido prácticamente al gobierno de la continencia en la conducta sexual (si no
practicas no pasa nada), ¿y qué hacemos con los sentimientos, con los deseos, con la mirada
impura?
La castidad es una virtud que nos confiere una actitud reverencial sobre nuestro cuerpo,
afectos y sentimientos y El Señor se la quiere dar a los jóvenes porque es la única manera de
que integren y maduren todas sus dimensiones.
Los padres modelo para los propios hijos 59. El buen ejemplo y el liderazgo de
los padres es esencial para reforzar la formación de los jóvenes a la castidad. La
madre que estima la vocación materna y su puesto en la casa, ayuda enormemente a
desarrollar, en sus propias hijas, las cualidades de la feminidad y de la maternidad y
pone ante los hijos varones un claro ejemplo, de mujer recia y noble.60 El padre que
inspira su conducta en un estilo de dignidad varonil, sin machismos, será un modelo
atrayente para sus hijos e inspirará respeto, admiración y seguridad en las hijas"68

c. En tercer lugar existe otro motivo importante para la mala comprensión de la


AMS: el desconocimiento científico de las causas de las heridas que promueven la
aparición de la AMS en la persona, ya que los mismos investigadores han abandonado su
estudio desde hace décadas, fundamentalmente por presiones políticas.
Uno de los problemas principales que hemos descubierto al tratar este tema con el clero
y los laicos es la enorme cantidad de desinformación sobre la naturaleza, los orígenes y el
tratamiento de la homosexualidad/AMS. Esto no es casual. Durante más de veinte años, los
activistas interesados en cambiar las leyes de la orientación sexual, han presentado una masiva
campaña de relaciones pública diseñada específicamente para difundir la desinformación que a
la larga cambiará la aceptación social de la homosexualidad.69

66
Jean Lafrance. Mi vocación es el amor. Ed. Logos.
67
Dime Niño, de quién eres todo vestidito de blanco, soy de la Virgen María y del Espíritu Santo….
68
Pontificio Consejo para la Familia, Sexualidad Humana: Verdad y Significado, 8-12-1995.
69
Richard Fitzgibbons

18
La Asociación Médica Católica de Estados Unidos, en su Informe sobre la
Homosexualidad70, ya había resaltado la necesidad de proponer modelos de terapia para
aquellos que dentro de la Iglesia sufrían de AMS.
En términos muy generales, podríamos decir que la mayoría de las escuelas
psicológicas elaboraron una visión terapéutica epidérmica, incapaz de integrar las respuestas a
las necesidades del corazón humano donde la persona sería pura biología y determinismo
conductual. Esta acción terapéutica parcial, y no muy alentadora, ha influido negativamente en
la evolución del tratamiento de las personas con atracción por el mismo sexo. Sabemos que
muchas personas intentaron cambiar su AMS sin conseguirlo a través de terapias únicamente
conductistas y reduccionistas generando en su interior un profundo resentimiento.
Por otra parte, en otros ámbitos eclesiales se ha intentado solventar el problema de la
AMS únicamente abordándolo desde el punto de vista espiritual, olvidando la necesidad de
tratar la psique herida y los neurotransmisores agotados. La persona merece ser ayudada en sus
tres dimensiones (física, psíquica y espiritual).
Las consecuencias de todo ello han hecho considerar la AMS como un misterio sin
respuesta, y en el mejor de los casos, como un conflicto innato que no tenía más solución que
adaptar o no la conducta a los sentimientos de AMS, o finalmente negar o ignorar estos
sentimientos fingiendo que no existían.
De este modo, ante la ignorancia, el miedo o, en algunos casos, la complicidad, al
abordar francamente la problemática de las personas con AMS, muchas veces no se ha
transmitido una propuesta realista y esperanzadora del proceso o itinerario de sanación de las
heridas de la persona con AMS, sino que por el contrario, se ha promovido la aceptación de la
atracción hacia el mismo sexo por entenderla como una cualidad constitutiva se la persona
humana71.
Las consecuencias de este modo confuso de comprender y asumir la AMS a la hora de
abordar la ayuda pastoral de las personas con AMS se han manifestado de modo palpable en
muchos casos dramáticos, a lo largo de varias generaciones, considerando este tema como
intocable. Los consejos pastorales y espirituales que se han ofrecido, con la mejor voluntad del
mundo, han apoyado muchas veces la aceptación como inmodificable de dicha “condición
homosexual” e incluso se ha llegado a proponer a la persona con AMS la aceptación de dicha
“condición”, siempre y cuando no se practicaran actos homosexuales, lo cual, sin un
acompañamiento adecuado, ha sido prácticamente imposible en la mayor parte de las
personas. El promover la aceptación de la AMS como única salida ha favorecido, por lo tanto,
que las personas con AMS, tanto casados como célibes, hayan terminado llevando, en
ocasiones, una “doble vida”, con el consiguiente sufrimiento personal y escándalo y daño
familiar y social.
Por lo tanto estamos convencidos de la necesidad de la formación a profesionales
(orientadores, médicos, psicólogos), sacerdotes y familias sobre el tema de la AMS y el
magisterio de la Iglesia está apoyando totalmente esta cuestión.
La buena noticia es constatar que está ocurriendo una evolución de la
percepción de la AMS en el ámbito pastoral, tanto en la adecuación del lenguaje, como en
la comprensión de la realidad de la AMS y de sus causas, y por ende de las propuestas de
itinerarios de libertad y esperanza para sanar las heridas.

70
Ver Informe en EPE
71
Cf. ASOCIACIÓN MÉDICA CATÓLICA DE EEUU, Carta a los obispos de EEUU:
“Homosexualidad y esperanza”, en: http://www.narth.com/docs/eeuu.html

19
El Espíritu Santo nos está iluminando a través de la Teología del Cuerpo
desarrollada en el pontificado de Juan Pablo II para comprender adecuadamente el verdadero
sentido y significado de la sexualidad humana, y por lo tanto, las causas y modo de abordar las
heridas que subyacen en el corazón de las personas que presentan atracción emocional y/o
erótica hacia las personas del mismo sexo. La sexualidad humana es constitutiva de la persona
humana, es su modo de existir como varón (masculinidad) o mujer (femineidad), y atraviesa y
abarca todos sus dinamismos: físico, psicológico y espiritual. Cualquier terapia o propuesta
que sea reduccionista en su comprensión y actuación y no se adecúe verdaderamente a la
realidad de la persona, será insuficiente y tratará injustamente el corazón humano. Es necesaria
y urgente una respuesta integral.
Por otra parte, diversos terapeutas, arriesgando su prestigio personal ante el
sufrimiento de aquellos que buscan respuesta a su desorientación sexual, han mantenido
abierta una línea de investigación y proceso de ayuda para aquellas personas que lo solicitan
voluntariamente.
Por lo tanto, ¿Tiene la Iglesia a través de su acción pastoral la obligación de
formar personas que puedan ayudar y sanar las heridas de las personas con atracción
hacia el mismo sexo (AMS)?
Nos atrevemos a afirmar rotundamente que sí. La respuesta nos la da la propia
Iglesia de manos de la Congregación para la Doctrina de la fe, que en el nº 17 del
Documento Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales dice:
“Los Obispos deben procurar sostener con los medios a su disposición el
desarrollo de formas especializadas de atención pastoral para las personas homosexuales.
Esto podría incluir la colaboración de las ciencias sicológicas, sociológicas y médicas,
manteniéndose siempre en plena fidelidad con la doctrina de la Iglesia”72.
Es imposible desligar el problema de las personas con AMS de su atención
pastoral desde la Iglesia, no sólo porque la Iglesia tiene la obligación de velar por todos sus
hijos, sino porque cada vez más, y desde hace ya varios años, comprobamos cómo aumentan
las dudas sobre su propia sexualidad en adolescentes, y cómo grupos de personas que se
declaran abiertamente “homosexuales”, están creando una confusión moral defendiendo
públicamente que la homosexualidad es un don de Dios, a través de la llamada teología gay.
Estaríamos hablando de una anti-teología del cuerpo, donde la llamada a la comunión
interpersonal conyugal se transforma en búsqueda de una idílica unión que finalmente devora
al otro.
“El cuidado pastoral de las personas homosexuales constituye una tarea
ineludible en la acción de la Iglesia. Cada vez es mayor el número de personas que
manifiestan de forma pública su orientación homosexual. Por esto, acoger con respeto,
compasión y delicadeza a las personas homosexuales constituye una forma de caridad
pastoral que inspira el quehacer de la Iglesia”73.

72
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta sobre la atención pastoral a las personas
homosexuales (1. X. 1986), n. 17.
73
Prólogo a la edición española de Carta sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales.
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Ed. Palabra 1997.

20
La Iglesia, a través su Magisterio y enseñanza pastoral está animando a llevar
adelante Itinerarios de Maduración Integral – Itinerarios de Esperanza para la prevención de la
AMS, desde las primeras edades, y para el acompañamiento en una maduración integral.
Por lo tanto, uno de los grandes retos que hoy tenemos todos es ayudar a descubrir a
los niños, adolescentes y jóvenes el don de su sexualidad como don para el amor, y ayudarles a
madurar una masculinidad o femineidad que les capacite a vivir una vida con sentido, con
belleza, con verdad, con libertad: Una vida de santidad. En esta tarea, los padres son los
primeros educadores y responsables y su tarea es absolutamente insustituible. Es urgente una
capacitación específica en torno a este tema.74
Para llevar esta tarea a cabo y dar una verdadera respuesta a la necesidad actual, es
necesario y urgente la formación y capacitación integral de seminaristas, sacerdotes,
educadores, psicólogos, padres75,… para que puedan acompañar a los niños, adolescentes y
jóvenes en su proceso de maduración, ofreciendo respuesta a sus reales necesidades y
problemas.

Criterios básicos que debería tener la pastoral de las personas con AMS:
¿Qué hace especial este momento cultural y social para que tantas personas estén
desorientadas en su vida respecto a su identidad sexual y su vocación?
Constatamos, de la mano del Magisterio de la Iglesia, cómo en esta sociedad
postmoderna hay una creciente debilidad ontológica en las personas, fruto de un relativismo
ideológico y social y de una cultura de la muerte que abarca todos los frentes y que ha
desvinculado a la persona de su origen, de su identidad y de su misión. Es necesario:
Favorecer la Comprensión de la antropología adecuada. Benedicto XVI había
percibido y señalado que “la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión
antropológica”76. Sin el conocimiento de una antropología adecuada que haga justicia a lo que
es verdaderamente humano, donde la medida es Jesucristo, el hombre (varón y mujer) se ve
incapacitado de salir al encuentro del otro para ponerse a su servicio, para besarle las llagas,
cargarlo sobre sus hombros y llevarlo en camilla a la posada que es la Iglesia, desde la que
llevar la Buena Noticia del Amor de Dios al mundo entero.
Por ejemplo respecto a la terminología hay una confusión muy grande, y es uno de los
temas que hay que aclarar en primer lugar:

1. No existe la mujer y el varón heterosexual porque es una redundancia. Existe la


persona humana como varón y mujer, pero todos somos heterosexuales con un
cuerpo con significado nupcial abierto que habla de la unión con la persona del otro
sexo. El añadido heterosexual tiene un matiz ideológico que induce a pesar que hay
diferentes tipos de identidades sexuales. Solo existe la identidad heterosexual.

74
Cf. J. NICOLOSI, “Cómo prevenir la homosexualidad. Los hijos y la confusión de género”, Palabra,
Madrid 2009.
75
“En lo referido a los menores de edad conviene recordar que “los padres, por su parte, cuando
advierten en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna manifestación de dicha tendencia
o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda de personas expertas y calificadas para
proporcionarle todo el apoyo posible.”
76
BENEDICTO XVI, Caritas in veritate, 75

21
2. Por otra parte, como tenéis en la bibliografía que os han repartido, la sola palabra
homosexualidad ya es de sí contradictoria en su etimología. Ya que el prefijo homo
procede del griego antiguo y significa igual, mientras que la palabra sexualidad
procede del latín sexus-secare (separación). Unir las dos palabras sería un
oxímoron, como altobajo o jovenviejo.
Respecto a los nuevos métodos que requiere la Nueva Evangelización para llegar al
corazón desorientado de las personas, entra sin lugar a dudas el darnos a nosotros mismos,
como hostia viva, en esta tarea de sanación de heridas. No se trata de dar nuestro tiempo, sino
de darnos a nosotros mismos, con el consuelo que recibimos de Dios, dando gratis lo que
gratis hemos recibido, con paciencia, simpatía y tiempo.
Como fruto de una justa comprensión de la sexualidad humana este Itinerario
busca integrar un camino donde se acoja con misericordia y gratuidad a la persona en su dolor,
y se conmueva su corazón, se ilumine su entendimiento y se fortalezca su voluntad hacia el
verdadero significado del amor humano como varón o como mujer. Un itinerario de esperanza
donde se favorezca la sanación del sentimiento de pertenencia con la familia, y la generación
de vínculos saludables con las personas del mismo sexo y de sexo contrario. Un amor que
salga al encuentro del otro y que viva el don de la comunión y la solidaridad en el camino
hacia la santidad.

Por lo tanto claves a proponer:


Formación, gratuidad, tiempo, escucha, acogida, encuentro, maduración
de la identidad sexual, sanación de heridas, misión.

Cualidades básicas para los colaboradores en la pastoral de la AMS.


Es preciso que las personas dedicadas a la pastoral de las personas de la AMS
estén formadas desde una antropología adecuada y que tener una vocación y celo misionero
de acoger el sufrimiento del otro para acompañarlo hasta encontrar el abrazo Misericordioso
de Dios Padre.
La atención pastoral de las personas con AMS en los Centros de Orientación
Familiar: su relación con otras propuestas de acción pastoral como EPE.
¿Qué son los Centros de Orientación Familiar? ¿Todos los Centros de Orientación
siguen la misma dinámica?
La Iglesia que camina en el siglo XXI, a través de la creación de Centros de
Orientación Familiar católicos ha desarrollado, con amor materno, un carisma especial por las
familias que viven situaciones difíciles y necesitan ser consoladas “con el ánimo que
recibimos de Dios” (2Cor 1, 2-4).

Esta forma de caridad a las familias repartiendo entre ellas el Amor Misericordioso de
Dios está revelado en diversos documentos del Magisterio, incluyendo la Familiaris Consortio
nº 75 y el Directorio de Pastoral Familiar, entre muchos otros.
Para poder llegar a modo de red formativa a todas las diócesis de España hemos
pensado formar desde EPEC a los colaboradores de los Centros de Orientación Familiar que
atienden a las familiar y colaborar con ellos desde EPEC.

22
En plena fidelidad al Magisterio de la Iglesia, en los Centros de Orientación Familiar
(COF) erigidos canónicamente y con reconocimiento civil por el que ha sido presidente de la
Subcomisión de Familia y Vida de la CEE, D. Juan Antonio Reig, Obispo de Alcalá de
Henares (Madrid), durante 15 años, se está promoviendo y apoyando “itinerarios de libertad y
esperanza para ayudar a sanar las heridas de la feminidad y masculinidad”. La colaboración
de EPE con estos COF es cada día más necesaria y fecunda.
Estos itinerarios tienen la misión de acoger, acompañar y ayudar a todas aquellas
personas que sienten atracción sexual hacia el mismo sexo y lo solicitan libremente. Estos
Centros de Orientación Familiar están dedicados a la devoción de la Divina
Misericordia.
Por otra parte se están realizando cursos de formación a diferentes profesionales
y colaboradores de otros COF de distintas Diócesis de España que se están incorporado a esta
tarea pastoral. Son muchas personas las que se están beneficiando con un incremento
abrumador en los últimos años de estos “itinerarios”: varones y mujeres; seglares (niños,
adolescentes, jóvenes y adultos, solteros y casados), religiosos y sacerdotes.

2. SACERDOCIO Y AMS

"Al ángel de la Iglesia de Éfeso escribe: …conozco tu conducta, tus fatigas y


tu paciencia, y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se
llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño. Tienes paciencia y has sufrido por mi
nombre sin desfallecer. Pero tengo contra ti que has abandonado el amor primero" (Ap 2,
1-4).

1. La dignidad del Ministerio Sacerdotal.


Ante las dolorosas situaciones que se están dando en el seno de la Iglesia Católica en
muchas diócesis del mundo en relación a los sacerdotes y seminaristas con inmadurez afectiva
y particularmente con AMS vamos a intentar hacer una reflexión serena que aporte luz a esta
grave cuestión. Desafortunadamente son múltiples, y muy tristes y devastadoras, las historias
de sacerdotes –a nivel mundial- que en los últimos años han abusado de niños y
adolescentes77.
Comenzamos preguntándonos ¿Comprendemos bien cuál debe ser la identidad y
misión del futura vocación sacerdotal? ¿El mero hecho de desear ser sacerdote es
suficiente para entrar en el seminario?
El Catecismo de la Iglesia Católica estipula que la Orden sagrada del Sacerdocio,
únicamente puede ser recibida por aquel varón que es llamado por Dios,
1578 Nadie tiene derecho a recibir el sacramento del Orden. En efecto, nadie
se arroga para sí mismo este oficio. Al sacramento se es llamado por Dios (cf Hb 5,4).
Quien cree reconocer las señales de la llamada de Dios al ministerio ordenado, debe
someter humildemente su deseo a la autoridad de la Iglesia a la que corresponde la
responsabilidad y el derecho de llamar a recibir este sacramento. Como toda gracia,
el sacramento sólo puede ser recibido como un don inmerecido.

77
Ver : http://www.zenit.org/es/keywords/abusos-sexuales

23
Y la Congregación para la Educación Católica expresa que:
“El solo deseo de llegar a ser sacerdote no es suficiente y no existe un derecho
a recibir la Sagrada Ordenación. Compete a la Iglesia, responsable de establecer los
requisitos necesarios para la recepción de los Sacramentos instituidos por Cristo,
discernir la idoneidad de quien desea entrar en el Seminario, acompañarlo durante los
años de la formación y llamarlo a las Órdenes Sagradas, si lo juzga dotado de las
cualidades requeridas78.

Dicho esto vamos a ver qué cualidades debería poseer el futuro sacerdote:
La formación del futuro sacerdote debe integrar, en una complementariedad
esencial, las cuatro dimensiones de la formación: humana, espiritual, intelectual y
pastoral. En ese contexto, se debe anotar la particular importancia de la formación
humana, base necesaria de toda la formación. Para admitir a un candidato a la
Ordenación diaconal, la Iglesia debe verificar, entre otras cosas, que haya sido
alcanzada la madurez afectiva del candidato al sacerdocio79.
"Algunas de estas cualidades merecen una particular atención: el sentido
positivo y estable de la propia identidad viril y la capacidad de relacionarse de forma
madura con otras personas o grupos de personas" 80
Dado que en el ministerio sacerdotal el candidato ejercerá de un modo especial la
paternidad espiritual es necesario valorar dentro de su personalidad y de su madurez afectiva
el modo de percibirse como varón, el modo de comprender su masculinidad y el modo de
ejercerla en relación a su persona, en relación a sus compañeros, y en relación con Dios y
con la comunidad eclesial.
Hemos visto como en la sociedad en que nos encontramos se hace cada vez más difícil
que la persona madure de forma integral. Los conflictos y sufrimientos familiares, las
carencias afectivas y los erróneos modelos antropológicos e ideológicos generan un
neuroticismo e infantilismo en la personalidad de nuestros jóvenes. De este modo los jóvenes
candidatos al seminario adolecen en muchos casos de una maduración suficiente para
corresponder a la llamada de la vocación al sacerdocio.

Madurez afectiva y paternidad espiritual 81


"Os encomiendo a todos vosotros de manera especial a la intercesión de san
José, custodio de la Sagrada Familia de Nazaret, que es un admirable modelo de las
virtudes viriles de discreta fortaleza, integridad y fidelidad" 82

78
Congregación para la Educación Católica. Instrucción sobre los criterios del discernimiento
vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al
seminario y a las órdenes sagradas. 2005.
79
Ibidem.
80
Congregación para la Educación Católica, Orientaciones para la utilización de las competencias de
la psicología en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio, n. 2 y nota al pie 12,
28 de junio de 200.
81
Ibidem
82
Papa Francisco, Discurso a una delegación de los Caballeros de Colon, 10 de octubre de 2013.

24
La transparencia del viril (que viene de vidrio) de la custodia que permite ver
a Cristo me evoca que la virilidad del padre permite ver la paternidad de Dios. La sana
virilidad permite ver la virilidad del Hijo de Dios. (Jose María Gea).
Según la constante Tradición de la Iglesia recibe va válidamente la Sagrada
Ordenación exclusivamente el bautizado de sexo masculino. A través del sacramento del
Orden el Espíritu Santo configura al candidato, por un título nuevo y específico, con
Jesucristo: el sacerdote, en efecto, representa sacramentalmente a Cristo Cabeza, Pastor y
Esposo de la Iglesia. Por razón de esta configuración con Cristo, la vida toda del ministro
sagrado debe estar animada por la entrega de su persona a la Iglesia y por una auténtica
caridad pastoral.
El candidato al ministerio ordenado debe, por tanto, alcanzar la madurez
afectiva. Tal madurez lo capacitará para situarse en una relación correcta con hombres y
mujeres, desarrollando en él un verdadero sentido de la paternidad espiritual en relación con
la comunidad eclesial que le será confiada.

Un sacerdote está llamado a ser un padre espiritual.


Dentro de los perfiles de inmadurez afectiva nos encontramos con los jóvenes que han
desarrollado AMS (atracción erótica/y o emocional hacia las personas del mismo sexo).
Los seminaristas que desarrollan AMS y entran en el seminario son generalmente
especialmente sensibles y piadosos. Comparten con el mundo femenino la ternura y la
intuición por lo bello. Es por ello, por lo que se suelen identificar mucho mejor con este modo
de ser femenino.
La paradoja que nos encontramos es que, aunque los muchachos buscan integrarse en
el mundo masculino, no lo hacen a través de un modo sano de amistad sino que en conjunto
viven la relación con el seminario como un hijo con su madre. Buscan refugiarse en la piedad,
en el estudio, en embellecer su entorno con flores y ornamentos recargados para contentar al
responsable tal como ellos contentarían a su madre. Por su mayor sensibilidad hacia la belleza
suelen ejercer a la perfección las tareas litúrgicas y musicales con lo cual son muy apreciados
y requeridos.
La máxima extrapolación de esta percepción es la sublimación de la figura femenina de
la Virgen María como algo excelso e inalcanzable. Por otra parte, al carecer de referencias
masculinas encuentran grandes dificultades en comprender el modo masculino de Dios como
Padre, el modo masculino de Dios como Hijo y la esponsalidad y paternidad humana de S.
José.
Esta percepción de la antropología humana tiene unas graves consecuencias en el nivel
teológico y espiritual. El sacerdote, como, otro Cristo, es decir al modo masculino, está
llamado a vincularse de un modo paternal con sus fieles, no maternal, y por otro lado, la
relación esponsal con su comunidad eclesial debería tener una vocación de donación, de salida
de sí mismo para encontrarse con el don de acogida de la amada. Si su identidad espiritual se
configura con el mundo femenino se provoca el encuentro de dos realidades místicas
maternales por lo que no se puede ejercer en plenitud el ministerio sacerdotal “como Cristo
ama a su Iglesia”, es decir del modo masculino al modo femenino.
A esto se une que, desgraciadamente, en algunos seminarios no se potencia el
verdadero sentido de la masculinidad y también la diferencia y complementariedad entre el
varón y la mujer. El “genio” femenino que decía Juan Pablo II queda reducido a la idolatría

25
asexuada y sublimada de la figura de la Virgen, separándolo de su verdadero sentido femenino
-normalmente no se suelen dar ejercicios espirituales en los seminarios por mujeres o por
matrimonios, donde aparezca la figura de la mujer de modo real y no una idealización del
mundo femenino-. En este ámbito de relaciones personales la posibilidad de que la persona
termine disociada es mucho mayor de lo normal.
¿Es conveniente que un aspirante al seminario, que afirme haber recibido la
llamada de Dios pero tiene atracción hacia personas de su mismo sexo (AMS), ingrese
en el seminario?

VEAMOS LA RESPUESTA DE LA IGLESIA


La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos contestó en
el año 2002 si es lícito que un Obispo diocesano ordene al sagrado presbiterado a un varón que
manifieste propensiones llamadas homosexuales. La Congregación contestó del tal modo:
Esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos,
teniendo presente la experiencia que proviene de no pocas causas instruidas con la finalidad
de obtener la dispensa de las obligaciones que derivan de la sagrada Ordenación, y después
de la debida consulta con la Congregación para la Doctrina de la Fe, expresa su juicio del
modo siguiente:
La ordenación al diaconado o al presbiterado de hombres homosexuales es
absolutamente desaconsejable e imprudente y, desde el punto de vista pastoral, muy
arriesgada. Una persona homosexual o con tendencia homosexual no es, por lo tanto, idónea
para recibir el sacramento del Orden.
Por otra parte, la Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en
relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a
las órdenes sagradas deja unas pautas muy claras al respecto como iremos desglosando en todo
el texto. (04-11-2005. Congregación para la Educación Católica).
Además, una carta emitida en 2008 por la Congregación para la Educación Católica
Orientaciones para el Uso de las competencias de la psicología en la admisión y en la
formación de los candidatos al sacerdocio:
No se puede olvidar la tendencia de algunos candidatos a minimizar o negra las
propias debilidades…
El camino formativo deberá de ser interrumpido en el caso de que el candidato,
no obstante su esfuerzo, el apoyo psicológico o de la psicoterapia, continuase a manifestar
incapacidad de afrontar de manera realista, aun teniendo en cuenta la gradualidad del
crecimiento humano, sus graves problemas de inmadurez (fuertes dependencias afectivas,
notable carencia de libertad en las relaciones, excesiva rigidez de carácter, falta de lealtad,
identidad sexual incierta, tendencias homosexuales fuertemente radicadas, etc… 83.
Estos principios fueron confirmados en 2010 por Nota desde el Vicariato de Roma por
el Sucesor de San Pedro -una declaración de pautas para la toda la Iglesia84.

83
El documento referido aquí es: Guidelines for the Use of Psychology in the Admission and
Formation of Candidates for the Priesthood, Roma 2008.
84
Cf. Nota del Vicariato in merito all'articolo di Panorama, pubblicato il 23 luglio 2010; publ. Roma
2010. La Nota es una respuesta a un artículo en la revista italiana Panorama, la cual, junto con filmes
publicados en el internet, muestran la lascivia y el cinismo de los homosacerdotes que trabajan en el

26
En la obra de Benedicto XVI Luz del Mundo publicada en 2010, encontramos un
pasaje muy importante sobre la homosexualidad y el sacerdocio. Estas palabras del Santo
Padre son, en cierta forma, un comentario sobre los documentos anteriores de la Santa Sede.
"La homosexualidad es incompatible con la vocación sacerdotal. De lo
contrario, el celibato en sí perdería su significado como renuncia. Sería muy peligroso
si el celibato se convirtiera en una especie de pretexto para reunir en el sacerdocio a
aquellos que no quieren casarse de todos modos. Porque, en definitiva, su actitud
hacia el hombre y la mujer está de alguna manera distorsionada, fuera del centro, y en
todo caso, no está dentro de la dirección de la creación de la que hemos hablado.
La Congregación para la Educación tomó la decisión hace unos años, en el
sentido de que los candidatos homosexuales no pueden ser sacerdotes porque su
orientación sexual les aleja del sentido correcto de la paternidad, de la naturaleza
intrínseca del ser sacerdotal. La selección de los candidatos al sacerdocio por lo tanto,
debe ser muy cuidadosa. Se necesita prestar la mayor atención aquí con el fin de evitar
la intrusión de este tipo de ambigüedad y para evitar una situación en la que el
celibato de los sacerdotes prácticamente terminaría siendo identificado con la
tendencia a la homo-sexualidad"85.
¿Qué ha vislumbrado la Iglesia para reforzar con varios documentos la no
admisión al seminario de varones con AMS?: Las consecuencias morales y afectivas en
sus sacerdotes ordenados con AMS.
Carta de un sacerdote con AMS enviada a EPE

Soy un sacerdote de 30 años y siempre he tenido inclinaciones homosexuales.


Desde muy pequeño, desde que tengo conciencia, creo que desde los 6 años o
así, he sentido estas atracciones y he aprendido también a encontrar placer en la
masturbación.
Según fui creciendo y entrando en la pubertad fui cayendo también en el hábito
masturbatorio y en la pornografía.
Todo esto compaginado con un fuerte sentimiento religioso y la posibilidad de
ser sacerdote, que cada vez tomaba más cuerpo en mi vida.
En esta situación entré en el Seminario creyendo que podría gestionar
perfectamente mi vida y que este problema desaparecería. Pero se ha ido agravando con el
tiempo.
A los 20 años tuve mi primera experiencia homosexual pues descubrí los chats
de contactos gay, aunque nunca he entrando en el ambiente porque no soporto la pluma ni el
afeminamiento (quizás es que no aguanto en los demás lo que no acepto en mí, la
homosexualidad).
Desde entonces la cosa ha ido en aumento.
Lo he mantenido en secreto, pero ante la ordenación diaconal y sacerdotal
pude confesarlo sacramentalmente. Precisamente a raíz de la ordenación diaconal se disparó

Vaticano. Cf. http://blog.panorama.it/italia/2010/07/22/le-notti-brave-dei-preti-gay-una-grande-


inchiesta-in-edicola-venerdi-con-panorama/
85
Benedicto XVI, Light of the World, op. cit., pp. 152f.

27
la frecuencia de contactos, viniendo a ser aproximadamente una vez a la semana, a veces
más.
He caído en todo tipo de prácticas, menos en las drogas y en la pedofilia.
Incluso he caído en aquello que me parecía imposible o en los mismos límites que yo me
imponía.
Mi director espiritual me confesó que él era homosexual y había tenido
relaciones de este tipo con compañeros y superiores y eso hizo que yo pudiera abrir las
heridas de mi alma y buscar ayuda en él. Lejos de solucionar las cosas, las empeoró porque él
me acabó proponiendo una relación de pareja que yo no podía aguantar.
Los cinco años que llevo ordenado han sido una doble vida, una infelicidad. He
sido denunciado al obispo por dos veces, gente con la que he quedado y que se ha chivado, y
en el fondo se lo agradezco porque me ha permitido crecer en mi compromiso de no volver a
caer.
Estas denuncias han implicado el ultimátum de mi obispo para apartarme del
sacerdocio si volvía a tener información en ese sentido.
Justo antes un mes de la segunda denuncia sufrí una especie de conversión a
raíz del texto de Abraham e Isaac, me di cuenta de que yo tenía que sacrificar mi sexualidad
para recibir la bendición de Dios, pero no me daba gana hacerlo. Y a partir de ahí ha
cambiado mi vida.
Llevo cinco meses sin quedar con nadie, he estado a punto de hacerlo muchas
veces pero he resistido con la ayuda de Dios. El caso es que ahora mismo tendría que estar
alegre y contento por esta victoria y no lo estoy.
Estoy triste, temo meterme en una depresión. Estoy sin horarios, me levanto
tarde, incapaz de hacer las tareas de casa, no encuentro gusto en el estudio (estoy preparando
el doctorado en Teología), me invade la pereza y la melancolía, la oración se me hace costosa
y la celebración rutinaria. No sé qué hacer.
He pasado por diferentes estadios en mi vida. Creo que anhelo encontrar
alguien que se preocupe por mí, una especie de relación de pareja consentida, quisiera vivir
del amor de Jesucristo pero no lo siento ni me experimento.
Me he hecho las pruebas del SIDA por dos veces y gracias a Dios el resultado
ha sido negativo. El Señor me ha cuidado absolutamente a pesar de mi pecado pero no me veo
con fuerzas para seguir adelante.
No tengo ilusión por nada. Me pesan las más de 200 relaciones que he podido
mantener, normalmente contactos esporádicos pero a veces más de una vez con la misma
persona.
No sé si su terapia me puede ayudar u otras terapias como la reparativa de la
homosexualidad. No me quiero ni me acepto. No puedo vivir con mi pasado. Creo que en
España tampoco hay mucha gente que sepa de estos temas.
¿Qué puedo hacer? ¿A quién acudir? ¿Me pueden ayudar? No soy nada
constante, me costaría empezar la terapia que propone ustedes pero necesito una luz en mi
vida. ¿Qué puedo hacer? Veo que mi terapeuta no acaba de ayudarme, que me gustaría
contarle estas luchas a algún amigo heterosexual pero no me atrevo. Es como si me deslizara
en una pendiente cuesta abajo. ¿Qué puedo hacer? ¿Alguien en España podría ayudarme?
¿Podría tener mi propia red de apoyo? Unidos en la oración.

28
Si el sufrimiento de la AMS es grande, en los sacerdotes es un verdadero
tormento. Tal como lo hemos visto en éste y muchísimos otros testimonios, la AMS reviste
muchas complejidades en la psique del ser humano, (falta de identificación masculina, vacíos
interiores muy profundos, sentimientos de inadecuación, tendencia a resolver vanamente
deseos insatisfechos de cercanía con la masculinidad en forma erótica y sexual y una
propensión a la disociación como un mecanismo de defensa que le lleva a separarse de la
realidad).
Esta necesidad de ocultar su sufrimiento le hace adoptar un falso yo, una máscara
donde detrás se intentan ocultar las heridas emocionales. Y es aquí justamente donde puede
surgir la AMS en un seminarista o en un sacerdote que no han resuelto las heridas que viene
arrastrando desde que eran niños.
Si a esto añadimos que la AMS, especialmente en el varón, usualmente conlleva a
prácticas sexuales extremadamente desordenadas tales como relaciones sexuales con
múltiples parejas, adicción a la pornografía con material AMS y masturbación obsesiva-
compulsiva comprobamos que la decisión de admitir muchachos al seminario con conflictos
de identidad sexual es algo muy grave.
Las graves consecuencias producidas por las conductas desordenadas de sacerdotes
con AMS son prueba de que cómo estas inclinaciones han afectado el ministerio sacerdotal.

¿Qué suele suceder cuando los muchachos con AMS ya han ingresado en el
seminario?
Los muchachos que han desarrollado AMS no han superado la etapa de socialización
masculina y ven en el grupo masculino de compañeros y en los maestros espirituales del
seminario un mundo misterioso que les atrae. Esto es concordante con la necesidad de
compensar su déficit de autoestima masculina.
Esta realidad suele generar entre los muchachos relaciones de dependencia emocional
desigual donde el más seguro de sí mismo domine al otro física y psicológicamente. Nos
encontramos con aquellos seminaristas que destacan por su inteligencia dominadora que se
hacen idolatrar por aquellos que les adoran profundamente y son más sumisos.

Las personas responsables de admitir jóvenes al seminario, deben considerar si la


presencia de un seminarista con AMS puede promover conductas sexuales y poner en riesgo
a otros seminaristas, que por su inmadurez emocional, sean vulnerables a esta situación. La
Santa Iglesia Católica no debe dejar de preocuparse por la presencia de seminaristas y/o
sacerdotes con AMS. Tiene que ser consciente que cualquier tipo de sentimiento, deseo y/o
actividad sexual de parte de éstos representa una grave amenaza para su bienestar y el de
muchas personas.
El seminarista y el sacerdote con AMS que no recibe una ayuda adecuada sufren un
verdadero tormento interior que le lleva a cuestionarse incluso su fe.
Por la tanto, es de índole moral indagar cuidadosamente sobre la vida del aspirante al
sacerdocio y sobre la vida de un sacerdote que no ha mostrado una conducta impecable con
respecto a su relación con niños y/o jóvenes. No hay que incurrir en el error de que la
presunta vocación al llamado de Dios es suficiente para ser aceptado como aspirante al
seminario o para vivir fielmente “el llamado de Dios”.

29
La Asociación Médica de EEUU, en su carta a los obispos de EEUU toman una
postura muy clara en relación a este tema. Si los obispos de EEUU hubieran escuchado este
aviso, hubieran evitado muchos problemas posteriores y podrían evitar muchos dramas
futuros:
Investigación de los seminaristas
Deben desarrollarse protocolos que permitan a aquellos profesionales que
investigan a los candidatos para el sacerdocio identificar a aquellos individuos con
problemas graves, a fin de recomendar terapia para aquellos con problemas corregibles, y
para aceptar a aquellos que pueden vivir un casto celibato y no signifiquen una amenaza para
los demás. Sólo preguntar a un candidato si es heterosexual u homosexual, o si está
sexualmente interesado en adolescentes o niños no es suficiente.
Un adecuado registro de la historia, una entrevista clínica, y las pruebas
psicológicas correctamente interpretadas descubrirán los problemas más actuales y los
potenciales. Dos estudios distintos han hallado que las respuestas a un pequeño número de
preguntas sobre experiencias de la niñez y la adolescencia incluidas en un cuestionario mayor
permitía al entrevistador clínico concluir, con un 90% de precisión, si el sujeto era
heterosexual u homosexual.
Cuando la investigación revela probable AMS, no se excluye automáticamente
al candidato de ser considerado. Si está dispuesto a realizar el duro trabajo que requiere
liberarse de este dolor emocional, sus atracciones hacia el mismo sexo se resolverán y
entonces podrá volver a presentar su solicitud más adelante. La Iglesia no debe asumir el
riesgo moral de permitir que alguien con AMS ingrese al seminario. Además se debería
requerir un período de abstinencia sexual de cinco años para quienes haya tenido AMS
antes de ingresar al seminario.
Debe advertirse que muchos hombres con AMS tendrán problemas aparte de
su AMS que podrían hacer desaconsejable su admisión al seminario. Por ejemplo, es más
probable que los hombres con AMS tengan problemas de masturbación compulsiva, otras
adicciones sexuales, problemas de abuso de drogas, historia de abuso sexual durante la
infancia, y enfermedad depresiva.
Es esencial que los profesionales de la salud mental involucrados de cualquier
forma en la investigación de los candidatos para el seminario o con el tratamiento de
seminaristas o sacerdotes, así como el cuerpo docente en los seminarios, apoyen la enseñanza
de la Iglesia sobre la sexualidad -en particular sobre la homosexualidad-. En nuestra
experiencia, algunas diócesis y comunidades religiosas confían en el trabajo de profesionales
de la salud mental que están en franca disidencia con la moralidad sexual de la Iglesia.86

¿Cómo acceder a los seminaristas para informarles de que se puede madurar la


masculinidad y sanar la AMS, aun a costa de suspender temporalmente la decisión de ser
sacerdote?
Podemos acceder a los seminaristas que han desarrollado AMS a través de
conferencias y charlas en pequeños grupos en los seminarios, en los colegios y en las

86
Asociación de Médicos Católicos de EEUU, Carta a los obispos de EEUU, 29 Mayo 2002, en:
http://www.esposiblelaesperanza.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2060:carta-a-
los-obispos-de-eeuu-asociacion-de-medicos-catolicos-de-eeuu&catid=462:itinerario-de-la-esperanza-
comunidades-apoyo-obispos&Itemid=485

30
parroquias, ayudando a comprender que la primera vocación a la que estamos todos llamados
es la de vivir con plenitud el ser varón o el ser mujer.
Recomendaciones:
Es de vital importancia desmontar varios argumentos falaces:
a. Que su problema de identidad será resuelto por el sacerdocio.
b. Que va a vivir mejor la castidad si está entre hombres aunque no practique
conductas sexuales
c. Que como no tiene solución “fuera estará peor”.
d. Que si se junta con otros muchachos con AMS se protegerán entre ellos y se
ayudarán en todo.
e. Que es imposible madurar su masculinidad y salir de la AMS
Es urgente poder ofrecerles un Itinerario de Maduración Integral desde el que
madurar su masculinidad y salir de la AMS. Ejemplo de carta de acogida para sacerdotes en
EPE.
“Querido hermano: Acojo y hago mío el dolor y desgarro que seguramente hay
en lo más profundo de tu ser al vivir tu AMS. Es muy posible que lo estés viviendo en soledad
oculta, silenciosa, sufriente, desgarrada. Y es muy probable que estés viviendo tu AMS desde
una "doble y dramática vida" que rompe cada día más tu corazón de persona y de pastor y
que impide entregar lo mejor de tu ser en verdad y amor auténtico a las personas a las que
sirves como sacerdote.
En esta página sabemos bien la profundidad de tu dolor, de tu mentira, de tu
desgarro y también de tu profundo y ardiente deseo de cambio y esperanza. Y queremos
ayudarte y acompañarte en este camino de maduración, liberación, sanación y comunión.
Queremos ofrecerte una verdadera terapia del corazón que restaure las heridas
que llevas en el alma. Queremos que el acompañamiento desde esta página sea para tí como
la posada dónde el buen samaritano guió al maltrecho y herido para su sanación, empapando
con el aceite de la gracia sus heridas, y devolviéndole el deseo de seguir adelante en su
camino con el vino nuevo de la sabiduría y del amor.
Queremos ayudarte a unificar tu ser para que puedas llegar a amar de verdad
con toda tu vida, sin división ni ruptura, sin mentira ni degradación, un amor de donación y
entrega vivido en la hermosura de un entusiasmante y puro celibato. Y queremos ayudarte
para que, desde esta unificación y capacidad de amor verdadero, puedas llegar a vivir con
paz y gozo la maravillosa vocación a la que has sido llamado: un sacerdocio santo en proceso
permanente de conversión.
Y todo ello, en el corazón de la Madre Iglesia, Santa y Maestra, que nos acoge,
nos acompaña, nos alienta y nos llama a la Santidad, ofreciéndonos cada día como puro don
el Espíritu Santificador. En el corazón de esta Madre Iglesia queremos ofrecerte este camino,
esta Autoayuda.
En relación a la AMS que vives, te diré algo importante que has de tener muy
presente:
Tú no "eres" homosexual, ya que la AMS no es una "identidad sexual más"
(como nos quiere hacer creer la manipulación del lobby gay), sino la manifestación de

31
heridas, vacíos, traumas, procesos de deficiente o problemática maduración,... en tu
desarrollo psico-afectivo-sexual.
Propiamente hablando no podemos decir que la AMS sea una enfermedad
como tal, pero sí la manifestación, el síntoma, la exteriorización de estas heridas, vacíos,
traumas,...
Tú "eres" una persona heterosexual con heridas, vacíos, y quizá incluso
traumas fuertes en tu corazón. Estas heridas-vacíos-traumas se han manifestado en tu AMS.
Pero, al igual que apareció, puede disminuir, llegar a ser controlada o incluso desaparecer si
haces un proceso de sanación y maduración desde la Autoayuda reparativa.
Te lo explicaré un poco más detalladamente: a lo largo de nuestro proceso de
crecimiento y maduración física, psicológica, afectiva, sexual,..., es frecuente que se den
situaciones, especialmente en la infancia, que afectan e influyen negativamente en este
proceso: problemas, traumas, vacíos afectivos, ausencia de modelos, relaciones conflictivas,...
esto repercute en la maduración y en el crecimiento y se manifiesta de distintas formas en
función de cada persona y situación. Una de estas manifestaciones es la AMS: es el "aviso", el
"grito" que tiene nuestro ser más profundo para decirnos que "algo no está bien" en este
proceso de maduración.
Por lo tanto, es posible madurar y sanar. Es posible sanar las heridas
profundas, cubrir los vacíos y las necesidades, madurar todos los aspectos inmaduros de tu
personalidad y cultivar lo que hay en lo profundo de tu corazón. Y cuando esto se realiza, la
personalidad se unifica, y la AMS disminuye, es posible controlarla e incluso puede llegar a
desaparecer, caminando progresivamente hacia un gozoso proceso de maduración de todas
las dimensiones y facultades del ser. NO ESTÁS SOLO. JUNTOS PODEMOS”87

Urgencia de formación específica a rectores, formadores y directores espirituales.

“La llamada a las Órdenes es responsabilidad personal del Obispo o del Superior
Mayor. Teniendo presente el parecer de aquellos a los que se ha confiado la responsabilidad
de la formación, el Obispo o el Superior Mayor, antes de admitir al candidato a la
Ordenación, debe llegar a formarse un juicio moralmente cierto sobre sus aptitudes. En caso
de seria duda a este respecto, no debe admitirlo a la Ordenación.
Es también un grave deber del rector y de los demás formadores del Seminario el
discernimiento de la vocación y de la madurez del candidato. Antes de cada Ordenación, el
rector debe expresar su juicio sobre las cualidades requeridas por la Iglesia”88.

Función del director espiritual en el Seminario en relación a la AMS


Se crece en la madurez afectiva cuando el corazón se adhiere a Dios. Cristo
necesita sacerdotes maduros, viriles, capaces de cultivar una auténtica paternidad espiritual.

87
Carta a los sacerdotes que están haciendo el proceso de sanar las heridas de la AMS,
88
Congregación para la Educación Católica. Instrucción sobre los criterios del discernimiento
vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al
seminario y a las órdenes sagradas. 2005.

32
Para que esto suceda, se requiere honradez consigo mismos, apertura al director espiritual y
confianza en la misericordia divina89
Corresponde al director espiritual una tarea importante en el discernimiento de la
idoneidad para la Ordenación. Aunque vinculado por el secreto, representa a la Iglesia en el
fuero interno. En los coloquios con el candidato debe recordarle de modo muy particular las
exigencias de la Iglesia sobre la castidad sacerdotal y sobre la madurez afectiva específica
del sacerdote, así como ayudarlo a discernir si posee las cualidades necesarias. Tiene la
obligación de evaluar todas las cualidades de la personalidad y cerciorarse de que el
candidato no presenta desajustes sexuales incompatibles con el sacerdocio. Si un candidato
practica la homosexualidad o presenta tendencias homosexuales profundamente arraigadas,
su director espiritual, así como su confesor, tienen el deber de disuadirlo en conciencia de
seguir adelante hacia la Ordenación90
Hay directores espirituales que animan correctamente a las personas con AMS a vivir
la castidad y el dominio de sí mismos, pero de hecho consideran que es imposible
desarraigarla. Es muy equivocada la actitud de quien, de buena fe, pero víctimas
probablemente de la escasa difusión de las experiencias terapéuticas, consideran que el mejor
modo de ayudar las personas con AMS es sólo enseñarles la resignación y la aceptación del
sacrificio que supone su situación, renunciando a animarles y ayudarles a salir de ella, con
paciencia y perseverancia. El camino de la curación de la AMS no pasa por una mala
entendida compasión y mucho menos por la aceptación de su situación como «normal. Es
impresionante y doloroso constatar cuántos médicos, terapeutas, sacerdotes, psicólogos
ignoran el deseo de cambiar que tienen muchas personas con AMS”.91
El modo de acceder a los sacerdotes puede ser a través de los obispos, en
conferencias formativas o en Talleres de Masculinidad y AMS92. Existe una gran
urgencia de acogerles, acompañarles y ofrecerles un Itinerario de Maduración Integral
desde el que madurar su masculinidad y salir de la AMS.
Testimonio de un sacerdote con AMS que realiza el Itinerario de
Maduración:
Amigos de EPE, bueno, todo esto para mí es como una revelación. Algo que no
sabía, un Evangelio. Y le tengo que agradecer tanto a EPE.... ya, en este corto tiempo y tanta
luz.
Hay una cosa que le quiero compartir y que me ha puesto mucho a pensar. Se
trata de la Iglesia y todo este tema de la homosexualidad. Hay cosas que me han puesto a
pensar en estos días, le digo algunas. Escuchaba a un joven religioso que está dejando el
ministerio y decía que un buen porcentaje de sus hermanos tienen AMS.
El fin de semana leía un libro, y el autor un sacerdote que ama la Iglesia y que
trabaja estas cosas desde la ciencia, daba cifras preocupantes de la homosexualidad en el
clero. En mi diócesis de origen, aunque nunca me pasó nada, sé que hay un porcentaje muy

89
Benedicto XVI, Discurso en el Encuentro con el clero en la Catedral de San Juan de Varsovia, 25 de
mayo de 2006.
90
Ibidem
91
G. VAN DEN AARDWEG, ¿Se puede curar la homosexualidad?, en:
http://www.esposiblelaesperanza.com/index.php?option=com_content&view=article&id=677:ise-
puede-curar-la-homosexualidad-gerard-van-den-aardweg-&catid=126:21-autores-gerard-van-den-
aardweg&Itemid=63
92
Taller de Formación para sacerdotes y seminaristas: Masculinidad y AMS, en:

33
alto de homosexualidad entre los sacerdotes. Mi seminario menor y mayor fue una
experiencia muy linda para mí y la agradezco, pero ahora, después de los años, voy
descubriendo que varios de los formadores tenían está tendencia.... no eran gays pero tenían
AMS.... y si miro a mis compañeros de seminario sé que muchos tienen la misma dificultad....
Me he dado cuenta que en mi círculo más estrecho casi todos mis amigos tienen que vérselas
con su AMS.... de eso ni hablábamos, éramos demasiado piadosos y demasiado deseosos de
ser santos y como que todos ignorábamos y disimulábamos el problema, en mi caso sólo mi
director espiritual y algunos formadores, incluido el último rector lo supo.... NOS
FORMAMOS PONIENDO A UN LADO LA AMS...y nuestros formadores ignoraban también
el tema....
Y después había que ignorar también todo el tema de la sexualidad, de las
chicas, de todo... Creo que en la Iglesia, al menos lo que yo conozco de ella, no haya cultura
gay, pero si hay AMS muy arraigada, disimulada y causante de mucho dolor.... Sé que muchos
hermanos sacerdotes, jóvenes y ancianos, están sufriendo en silencio y están tratando de ser
sacerdotes buenos.... así estaba yo hasta EPE y eso de ser bueno no se puede, o al menos yo
no puedo, con todas estas cosas por dentro.
Y entonces todo esto me produce dudas. Yo creo en la Iglesia y sé que es
experta en humanidad, basta ver la valentía con que enseña el Papa y la claridad que
encontramos en todos estos temas.... pero algo nos está fallando en la formación.... Y esto se
nos está volviendo un caldo de cultivo de AMS, y la Iglesia no tiene los instrumentos para
ayudarnos e insiste todavía en seguir formando.... en hacer sacerdotes y religiosos con déficit
de humanidad.
En cierta forma yo me siento engañado, porque desde los 11 años me le
entregué a la Iglesia, entré al seminario, y sin nunca dudar, como todos mis compañeros. Fui
tratado con mucho respeto, nunca hubo un abuso para mí ni para nadie que yo sepa, pero
nunca me dieron la formación de hombre que pedía.... porque manifesté muchas veces lo que
sentía.... y hasta le manifesté al rector, poco antes de mi diaconado, que tal vez no podría ser
ordenado. Me formaron sacerdote pero no me pudieron ayudar a ser hombre.... no era ni
siquiera mala voluntad, era pura ignorancia.... y esta ignorancia no sé hasta qué punto sea
culpable...
Hay un cosa referente a mi terapia que quiero entender bien: ahora quiero
tomar las riendas de mi vida y siento que tengo que asumir la responsabilidad de lo que siento
y hacerme consciente de que al final yo elegí la AMS.... no puedo culpar a nadie y no puedo
culpar a la Iglesia... pero, cómo llegar a esta convicción de modo racional sabiendo que la
Iglesia que yo amo ha sido también "caldo de cultivo" de este trastorno psicológico mío y de
muchos.... y es más, creo que sigue siendo....?
Pensar estas cosas me producía dolor y se las quiero comunicar. Si me da
algunas pistas para "situar" este tema en mi corazón de hombre y sacerdote, se lo voy a
agradecer. Esta es la Iglesia que yo amo y que sé que tiene toda la gracia.
No tengo que hacer esfuerzos para acordarme de orar por EPE, esto es lo que
tengo en la mente y de esto es que hablo con el Señor. Le pido también, si puede, que de mi
nombre a las hermanas carmelitas, para que recen por mí....Estoy rezando también por usted.

34
NECESIDAD DE UNA NUEVA PASTORAL VOCACIONAL DONDE SE
TRABAJE LA TERAPIA DEL CORAZÓN
"Superiores y maestros.
50. El seminario, por lo tanto, es y debe ser como la pupila de vuestros ojos,
venerables hermanos, que compartís con Nos el formidable peso del gobierno de la Iglesia; es
y debe ser el objeto principal de vuestros cuidados.
Ante todo, se debe hacer con mucho miramiento la elección de superiores y
maestros, y particularmente de director y padre espiritual, a quien corresponde una parte tan
delicada e importante de la formación del alma sacerdotal.
Dad a vuestros seminarios los mejores sacerdotes, sin reparar en quitarlos de
cargos aparentemente más importantes, pero que, en realidad, no pueden ponerse en
parangón con esa obra capital e insustituible; buscadlos en otra parte, si fuere necesario,
dondequiera que podáis hallarlos verdaderamente aptos para tan noble fin; sean tales que
enseñen con el ejemplo, mucho más que con la palabra, las virtudes sacerdotales; y que
juntamente con la doctrina sepan infundir un espíritu sólido, varonil, apostólico; que hagan
florecer en el seminario la piedad, la pureza, la disciplina y el estudio, armando a tiempo y
con prudencia los ánimos juveniles no sólo contra las tentaciones presentes, sino también
contra los peligros mucho más graves a que se verán expuestos más tarde en el mundo, en
medio del cual tendrán que vivir para salvar a todos(123)" (...)
"Familia y vocaciones
64 (...) La mayor parte de los obispos y sacerdotes santos, cuyas alabanzas
pregona la Iglesia(149), han debido el principio de su vocación y santidad a los
ejemplos y lecciones de un padre lleno de fe y virtud varonil, de una madre casta y
piadosa, de una familia en la que reinaba soberano, junto con la pureza de
costumbres, el amor de Dios y del prójimo. Las excepciones a esta regla de la
providencia ordinaria son raras y no hacen sino confirmarla" 93
Las consecuencias de este modo confuso a la hora de abordar la ayuda pastoral a las
personas con AMS se han visto de modo palpable a lo largo de varias generaciones
considerando este tema como intocable. Los consejos pastorales y espirituales que se han
ofrecido durante muchos años, con la mejor voluntad del mundo, han apoyado la línea de
aceptar como inmodificable dicha condición homosexual e incluso que fuera aceptable para la
persona, siempre y cuando no se practicaran actos homosexuales.
Reconocemos que la Iglesia no ha sido indiferente a los problemas ocasionados por
sacerdotes y seminaristas afectados por la AMS. Sin embargo, habría que destacar el
creciente y preocupante mal ambiente que se respira en algunos seminarios, diócesis o
parroquias en los que no existe -por parte de algunos directores, sacerdotes y/o aspirantes al
seminario- coherencia con la verdad moral con respecto a la AMS y la posible ordenación
sacerdotal.
En algunos ambientes dentro de la Iglesia estos actos sexuales, intrínsecamente
desordenados, se consideran como si fuesen fruto de la naturaleza misma del ser humano. Y
en otros, aunque se predique la enseñanza moral de la Iglesia, existe una gran ignorancia con
respecto al tema de la AMS.

93
Pío XI, Encíclica Ad Catholici Sacerdotii, 20-12-1935.

35
Es necesario tomar en cuenta que en numerosos ambientes se cree que no existe dentro
de la Iglesia Católica un cuidado especial para ponderar con sumo celo, ante estos
acontecimientos bochornosos, la elección de sus futuros sacerdotes, los cuales deberían ser
más conscientes de la dignidad del ministerio que asumen.
La carta del Dr. Richard Fitzgibbons a los Obispos Católicos Americanos ya había
señalado la obligación moral de reforzar la indagación de la AMS en los seminarios a través
de medios adecuados y así evitar eventos que desvirtuasen la confianza en la Iglesia por
parte de víctimas del abuso y fieles laicos.
Los obispos, individual y colectivamente, deberían desarrollar
protocolos de investigación que identifiquen a los hombres que pueden representar un
riesgo a los otros y que no pueden vivir el casto celibato requerido de un sacerdote.
Esto es esencial para proteger a la Iglesia y a sus hijos de más dolor, tristeza y
escándalos futuros. A pesar de que ningún sistema de investigación está libre de
errores, se dispone de suficiente investigación como para desarrollar herramientas
eficaces para esta tarea. 94
Por lo tanto, a la luz de la experiencia acumulada del sufrimiento de los
sacerdotes y seminaristas con AMS se debería tener en cuenta:
a. Revisión, valoración y consecuencias personales, eclesiales y sociales de los
criterios actuales de la pastoral vocacional.
b. Propuesta de nuevos criterios de pastoral vocacional a la luz de la antropología
adecuada o teología del cuerpo. Requisitos para poder entrar en el seminario.
c. Ofrecer procesos de sanación de la masculinidad.

El último documento del 2008 de la Congregación para la Educación Católica da


muchas pistas para ello.

Los sacerdotes que llevan una doble vida y promueven la ordenación de


sacerdotes con conducta homosexual: La herida lacerante en el Cuerpo de Cristo

En la actualidad un número cada vez más grande de personas, aun


dentro de la Iglesia, ejercen una fortísima presión para llevarla a aceptar la condición
homosexual, como si no fuera desordenada, y a legitimar los actos homosexuales.
Quienes dentro de la comunidad de fe incitan en esta dirección tienen a menudo
estrechos vínculos con los que obran fuera de ella. Ahora bien, estos grupos externos
se mueven por una visión opuesta a la verdad sobre la persona humana, que nos ha
sido plenamente revelada en el misterio de Cristo
Los ministros de la Iglesia deben procurar que las personas
homosexuales confiadas a su cuidado no se desvíen por estas opiniones, tan
profundamente opuestas a la enseñanza de la Iglesia. Sin embargo el riesgo es grande
y hay muchos que tratan de crear confusión en relación con la posición de la Iglesia y
de aprovechar esta confusión para sus propios fines.

94
Richard Fitzgibbons,

36
Una de las tácticas utilizadas es la de afirmar, en tono de protesta, que
cualquier crítica, o reserva en relación con las personas homosexuales, con su
actividad y con su estilo de vida, constituye simplemente una forma de injusta
discriminación.
"La Iglesia no genera la homosexualidad pero es víctima de hombres
deshonestos con tendencias homosexuales que sacan ventaja de sus estructuras para
complacer sus más bajos instintos. Los sacerdotes que son homosexuales activos son
maestros del disfraz. Frecuentemente son expuestos por accidente. La verdadera
amenaza a la Iglesia son los sacerdotes homosexuales cínicos que sacan ventaja de sus
funciones para provecho propio, a veces en forma extraordinaria y malvada. Tales
situaciones causan gran sufrimiento a la Iglesia, a la comunidad sacerdotal y a los
superiores. El problema es verdaderamente difícil"95.

Nota del Vicariato de Roma

FORMACIÓN URGENTE DE LOS OBISPOS


En resumen, el amor de Cristo nos apremia. Estamos ante una pandemia de
AMS que está afectando a los seminarios. Es urgente una Formación específica a Obispos,
sacerdotes y agentes de pastoral.
A través de las Conferencias Episcopales de los países es necesario convocar a
los Obispos para ofrecerles información sobre las heridas de la AMS y la consecuencia de
ordenar sacerdotes con inmadurez afectiva y proponerles programas de formación para sus
formadores, directores espirituales y rectores.
"Santa Catalina nos recuerda hoy a nosotros, los obispos, en las dificultades
del ministerio actual, que, si queremos que nuestros esfuerzos sean fecundos en Cristo,
debemos partir de la misma raíz de la que ella vivió y por la que se entregó: el amor a
Cristo. Cuánta actualidad conservan las palabras que escribió al cardenal de Ostia,
Pietro d'Estaing: "Vos, pues, como verdadero hijo y siervo comprado con la sangre de
Cristo crucificado, quiero que sigáis sus huellas, con un corazón viril y con solicitud
resuelta; no cansándoos jamás ni por pena ni por deleite: sino perseverad hasta el fin
en esta y en toda obra que emprendáis por Cristo crucificado. Ocupaos en extirpar las
iniquidades y las miserias del mundo, las muchas faltas que se cometen; las cuales
redundan en vituperio del nombre de Dios" (Carta 7)" 96

"Séanos permitido animaros a vosotros, que os disponéis a reanudar vuestras


respectivas actividades eclesiales, a confiar, con firmeza viril, incluso en esta hora tan
difícil, en la ayuda de Cristo que nunca falta; Él nos repite también a nosotros, hoy,
las palabras pronunciadas cuando las tinieblas de la pasión se cernían ya densamente
sobre Él y sobre el primer núcleo de los creyentes: «Confiad, yo he vencido al mundo»
(Jn 16, 33)" 97

95
Cf. J. Augustyn, Bez oskarzen i uogólnien [Sin cargos ni generalizaciones], entrevista por T. Królak
sobre la homosexualidad entre los sacerdotes por la Agencia de Noticias Católicas el 23 de marzo de
2012, en: http://ekai.pl/wydarzenia/temat_dnia/x52614/bez-oskarzen-i-uogolnien/?print=1
96
San Juan Pablo II, Discurso a los obispos de Toscana, 14 de septiembre de 1980.
97
Juan Pablo I, Alocución al Colegio Cardenalicio, 30 de agosto de 1978.

37
El amor de Cristo nos apremia a la misión
¡CARITAS CHRISTI URGET NOS! 2 Cor 5,
Encomendemos esta misión a S. José

" Del ejemplo fuerte y paterno de san José, Jesús aprendió las virtudes de la
piedad varonil, la fidelidad a la palabra dada, la integridad y el trabajo duro. En el
carpintero de Nazaret vio cómo la autoridad puesta al servicio del amor es infinitamente
más fecunda que el poder que busca dominar. ¡Cuánta necesidad tiene nuestro mundo del
ejemplo, de la guía y de la fuerza serena de hombres como san José!" 98
Para profundizar: Bibliografía selecta:
 Artículos EPE, en:
http://www.esposiblelaesperanza.com/index.php?option=com_content&view=
category&id=462&Itemid=485
 Homosexualidad y Esperanza, Obispado de Alcalá de Henares, en:
http://www.obispadoalcala.org/homosexualidad.html

CARTA DE LOS SACERDOTES DE EPEC


A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA

¿Quiénes somos?

Queridos padres y pastores de la Iglesia;

Ante todo quisiéramos presentarnos, todos los que elaboramos esta carta (lo hacemos
en plena comunión) somos sacerdotes, jóvenes la mayoría, que provenimos de distintas
diócesis de la geografía española. Lo que nos une, además del sacramento del Orden, es la
herida que llevamos en lo más profundo de nuestro ser y que en nuestro caso se ha
manifestado en atracciones hacia varones del mismo sexo (AMS). Comprendemos y somos
conscientes que desde esta realidad no podemos ejercer nuestro ministerio con la libertad de
los hijos de Dios, ya que son muchas las cadenas que impiden que nuestra masculinidad
madure y, por tanto, también nuestra llamada a la paternidad espiritual.

Debido a varias heridas emocionales y afectivas vividas a lo largo de nuestra vida,


especialmente en la infancia, no hemos madurado adecuadamente nuestra masculinidad.
Dichas heridas homo-emocionales (con historias muy parecidas) han dado lugar a la mal

98
Benedicto XVI, Homilía en la Santa Misa en el Monte del Precipicio, Nazaret, 14-5-2009.

38
llamada “homosexualidad”. Nosotros, haciendo justicia a la realidad, la llamamos Atracción
hacia el mismo Sexo (AMS), porque sabemos que la homosexualidad, como tal no existe, sino
que es una heterosexualidad dormida, no madura.

Somos conscientes y sabedores que Dios crea al hombre como varón o mujer, que no
cabe otra forma de ser persona y que los problemas que hemos tenido o podamos tener a nivel
afectivo-sexual, tienen sus causas bien definidas y también sus consecuencias (insidiosas y
muy perturbadoras para nuestra vida y el Pueblo Santo de Dios). Es por ello, por lo que,
sabiendo las consecuencias que tiene el vivir el ministerio con AMS y sus gravísimas
consecuencias, nos ponemos en contacto con ustedes, sucesores de los Apóstoles, para que
escuchando / viendo / contemplando lo que Dios ha hecho y está haciendo en nuestras vidas,
puedan comprender mejor esta dramática y creciente realidad en la Iglesia y puedan así
discernir la Voluntad de Dios y su plan de salvación para el momento presente.

Ayudados por el Magisterio (especialmente desde las catequesis del amor humano de
San Juan Pablo II) no queremos ni aceptamos la “cultura gay” en medio de la “dictadura
relativista” en la que vivimos, luchamos en contra de toda ideología que oculte la verdad del
ser humano o que la ofusque (ideología de género, teoría queer, cyborg, etc.), queremos, con
humildad y ayudados de nuestros pastores, escuchar la voz que resuena en nuestro corazón,
donde descubrimos nuestra plena masculinidad, desde la “integridad de la persona humana”,
ayudados de la “experiencia esencialmente humana”, junto a los “significados perennes” que
todo hombre puede y está llamado a descubrir. Deseando ser y vivir de acuerdo a lo que
somos, plenamente hombres que ejercen su paternidad espiritual, fecunda y gozosa en medio
de la Iglesia, sin dobleces y viviendo la “ley de la gradualidad” y no la “gradualidad de la ley”
(como tan bien nos explicó S. Juan Pablo II en FC. 34)

Queremos comunicaros, que todos nosotros llevamos ya un tiempo en este Itinerario de


Maduración Integral de la persona humana, cuya meta es la santidad, la unión íntima y mística
con Cristo. No sólo es una “terapia reparativa” (cognitiva y que se queda en el plano
psicológico) lo que estamos viviendo, es mucho más. Desde el trabajo que llevamos haciendo
(en algunos casos ya más de seis años) nos hemos dado cuenta de cómo nuestras heridas que
en otro tiempo fueron causa de sufrimiento, dolor, soledad y pecado, ahora, en las manos de
Dios, por medio de su Gracia, se transforman en canal de gracia, de vida nueva, de esperanza y
de amor. Éste es el milagro que hemos y seguimos experimentando en este Itinerario de la
Esperanza que el Espíritu Santo ha hecho germinar en su Iglesia.

Desde esta experiencia, en un apostolado de la esperanza y queriendo dar gratis todo lo


que gratis hemos recibido, nos ponemos en contacto con ustedes conscientes de la gravedad y
confusión acerca del problema de la AMS que existe en nuestra sociedad y en el seno mismo
de nuestra Madre la Iglesia.

Somos conscientes de la “trágica reducción antropológica” en la que vivimos, como


nos alertó Benedicto XVI, de lo que supone la ideología de género como “colonización de la
naturaleza humana”99 o como recientemente ha dicho el papa Francisco “de esta ideología que
envenena muchas almas” y de cómo desde la antropología adecuada que propone S. Juan

99
Osservatorio Internazionale Cardinale Van Thuân sulla Dottrina sociale della Chiesa. Informe acerca
de la Doctrina social de la Iglesia en el Mundo 2012

39
Pablo II, la teología del cuerpo, la Doctrina Social de la Iglesia y ayudados de la
interdisciplinariedad de las ciencias humanas (psicología y psiquiatría) se puede dar combate a
tanta mentira y confusión, permitiendo así, que el “esplendor de la verdad” siga iluminando en
medio de la oscura noche en la que vivimos. Somos conscientes que hoy más que nunca, en
medio de una sociedad profundamente emotivista, necesitamos tener la valentía, audacia y
coraje de vivir la Caritas in veritate. Que en este año de la Misericordia que vamos a
inaugurar es más necesario que nunca un amor fundamentado en la Verdad, ya que sin verdad
no hay libertad:

“Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente.


La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. Esta luz es simultáneamente la de
la razón y la de la fe, por medio de la cual la inteligencia llega a la verdad natural y
sobrenatural de la caridad, percibiendo su significado de entrega, acogida y
comunión. Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte
en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor
en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes
de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por
significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad
que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila
su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensión
personal y al mismo tiempo pública de la fe en el Dios bíblico, que es a la vez «Agapé»
y «Lógos»: Caridad y Verdad, Amor y Palabra” (n. 3).

Asimismo, queremos ofrecer humildemente nuestro testimonio y colaboración a cada


uno de ustedes en esta violenta “batalla contra la persona” que usa la ideología de género y la
agenda gay como punta de lanza para condenar al ser humano, especialmente a los más
jóvenes y a los más débiles (ver leyes sobre trans-fobia en Andalucía, y educación sexual
dirigida por LGTB).

Marco de análisis: “trágica reducción antropológica”100, ideología de género101, lobby


gay y AMS.

En primer lugar, queremos mirar la realidad en la que vivimos con los ojos y el corazón
de nuestra Madre y Maestra la Iglesia. Esta realidad que San Juan Pablo II ha descrito como
una auténtica “cultura de muerte” constituida en un nuevo imperialismo y totalitarismo que
hace de la sociedad una dramática “guerra de los poderosos contra los débiles” en la que cada
día se vive en mayor profundidad una verdadera “conjura contra la vida”. Esta agresión hacia
el ser humano es integral, universal, sistemática, permanente y planificada (EV. n. 12).

Benedicto XVI ha profundizado en el análisis anterior haciéndonos ver cómo a través


de la llamada “ideología de género” -entre otros instrumentos de la “cultura de la muerte”- se

100
Ciudad del Vaticano, Benedicto XVI a los participantes en la asamblea plenaria del Pontificio
Consejo “Cor Unum”. 19 enero 2013
101
Cfr., Conferencia Episcopal Española, La verdad del amor humano (orientaciones sobre el amor
conyugal, la ideología de género y la legislación familiar), Madrid (26-IV-2012).

40
está imponiendo una nueva “revolución antropológica”102. Revolución que está forjando una
“nueva antropología” desde la que se está realizando una radical “colonización de la
naturaleza humana”103. Vivimos una gran “batalla por la persona humana” a través de
“corrientes culturales y políticas que buscan eliminar, ofuscar y confundir”. En último
término, esta “trágica reducción antropológica” busca la negación de Dios.

En este programado proceso de transformación cultural se está produciendo un cambio


en los paradigmas antropológicos (no existen diferencias entre el varón y la mujer), y bio-
morales (no existe diferencia entre lo que es bueno y lo que es perverso para la naturaleza
humana). Para ello se está utilizando la llamada “ideología de género” que defiende que las
diferencias entre el varón y la mujer, a pesar de las obvias diferencias anatómicas, no
corresponden a una naturaleza fija, sino que son unas construcciones meramente culturales y
convencionales, hechas según los roles y estereotipos que cada sociedad asigna a los sexos. A
su vez, esta ideología, que busca destruir a la persona para que pueda ser manipulable, usa,
como arma más poderosa, al lobby gay, grupo de poder que intenta imponer la agenda de
género en todos los niveles de la sociedad, inyectando así a escala universal, y con todos los
medios posibles, una totalitaria cultura del relativismo.

Esta clara “dictadura del relativismo” va “de-construyendo” el ser profundo de la


persona (especialmente en su masculinidad y femineidad) desde las primeras edades, y, al
mismo tiempo, se va “construyendo” un nuevo sujeto, a imagen y semejanza de la cultura de
muerte. Una de las manifestaciones, que no la única, de este oscurecimiento y no maduración
de la verdadera masculinidad y femineidad es la AMS. La AMS no es innata, sino adquirida,
es el grito profundo del corazón humano herido en lo más hondo de su ser, en su identidad
masculina o femenina. El dolor y las heridas profundas de las personas con AMS son
instrumentalizados por la cultura de muerte para sus fines, procurando la construcción de un
nuevo sujeto a su imagen y semejanza. Como vemos en el siguiente testimonio, esto sólo
genera confusión, sufrimiento y sinsentido.

Hola amigos, me llamo X, tengo 17 años y soy de Colombia.

Hace mucho que vengo sufriendo con la homosexualidad, si bien he pedido


ayuda me ignoran porque lo hago a personas de internet que no conozco que creo que
podrían ayudarme pero no es así. Pero nunca he dicho esto a nadie a parte de esas
personas que no pudieron ayudarme, esto me está quitando las fuerzas, la
concentración, la tranquilidad y me tiene lleno de temor, ya no sé que hacer, quiero
decirles que no quiero ser así, nunca he tenido una relación con otro hombre, y menos
con una mujer por lo que hoy soy, les pido su ayuda, por favor respondan este correo
lo más rápido posible, hace poco vi esta página y tuve mucha esperanza y alegría
cuando la vi, por favor ya no aguanto quien soy, estoy lleno de miedos, no puedo
integrarme en los grupos sociales por miedo a que descubran quien soy más que por el
hecho de que no me acepten, no tengo amigos, yo mismo lo he ido alejando por lo

102
Benedicto XVI: discurso del santo padre a la curia romana con motivo de las felicitaciones de
navidad. Viernes 21 de diciembre de 2012.
103
Osservatorio Internazionale Cardinale Van Thuân sulla Dottrina sociale della Chiesa. Informe
acerca de la Doctrina social de la Iglesia en el Mundo 2012

41
anterior dicho, no me va muy bien en la U, porque siempre estoy preocupado
pensando en esto.
Yo confío en Dios y sé que él me va a ayudar a salir de esto, pero tengo miedo
de que no sea pronto.
TENGO MIEDO DE SER QUIEN SOY, O MÁS BIEN, DE SER QUIEN NO
SOY.

Marco de análisis eclesial: lobby gay y AMS en la Iglesia104.

La presencia y presión del lobby gay en la Iglesia

No tenemos datos concretos ni estudios sobre la presencia y presión del lobby gay en la
Iglesia. Pero sí, en base a nuestra experiencia en el seno de la misma, podemos afirmar que,
directa o indirectamente, la penetración del lobby gay está muy arraigada en el seno de la
Iglesia. El mismo papa Francisco ha reconocido la presencia de este lobby en el Vaticano. El
lobby gay tiene un gran interés por dominar la Iglesia porque sabe que hoy es la única
institución a nivel mundial que defiende la verdad sobre el ser humano, su origen, su destino y
su vocación al amor esponsal.

Esta presencia del lobby gay en la Iglesia la podemos advertir en los siguientes
ámbitos:

 Presióndirecta por parte de algunos miembros de la jerarquía eclesiástica.


 Influencia en la deformación de la enseñanza de la Iglesia: algunos obispos,
sacerdotes, psicólogos, maestros, catequistas, universidades y colegios
católicos, asociaciones eclesiales, que aceptan y promueven la agenda gay.105
¡Cuánto daño se está haciendo entre los más jóvenes al decirles que la AMS, que les
está torturando y metiéndoles en un profundo dolor no sólo emocional sino también
ontológico, ya que afecta a todo el ser, es buena, que se la ha dado Dios, que tienen que
aceptarla y vivir de acuerdo a ello! De esta forma se está condenando al sufrimiento a miles de
inocentes.

“Lo que más me dolió antes de entrar en el mundo gay y tener pareja, es que
varios sacerdotes me decían que eso no era malo, que también tenía derecho a ejercer
mi sexualidad. Eran palabras que me llenaron de una gran tristeza y amargura,
porque aunque aquellos sacerdotes querían quitarme un peso de encima lo que
estaban haciendo en verdad era echarme una losa que me condenaba a muerte.
Suponía que no había esperanza y que todo el horror que estaba viviendo era lo que
Dios quería” (A,. España 23)

104

http://www.esposiblelaesperanza.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1755:carta-a-
los-obispos-de-eeuu-asociacion-de-medicos-catolicos-de-eeuu&catid=433:18-pedofilia-y-
efebofilia&Itemid=63
105
Ver, por ejemplo, www.cristianosgays.com

42
Desinformación/deformación del clero:

Muchos otros sacerdotes que no han acogido la agenda gay, sin embargo, no saben qué
respuesta dar a la AMS. Están convencidos que el comportamiento homosexual es
profundamente desordenado (basándose en el Catecismo de la Iglesia), pero no saben que
existe una salida a ese sufrimiento. Así, en los confesionarios o en la dirección espiritual, se
limitan a invitar a la oración, a abrazar esa cruz… cerrando también, de este modo, las puertas
de la esperanza a muchos fieles. La intención es muy buena, pero en el caso de una persona
con AMS, la continencia no es tan fácil que en quien no la padece, ya que más que atracción
hacia la complementariedad, hay un deseo irrefrenable e irreprimible de poseer en “el otro” lo
que se cree no poseer. Es una carencia afectiva que busca a toda costa ser saciada. No es el
amor que busca darse en la diferencia.

“Cuando me confesaba en el seminario o siendo ya sacerdote, siempre era más


o menos lo mismo, «tienes que agarrar tu cruz y ofrecer tu sufrimiento», era algo que
al principio me neurotizaba mucho, porque por más que lo intentaba cada vez iba a
peor. Sabía que la castidad en mi caso no era como en un hombre sin AMS, porque no
era tanto atracción lo que sentía a otros hombres sino mucha dependencia, deseos de
ser como ellos, de meterme en su piel… y eso nunca pude dominarlo con la piedad ni
con la mucha oración, a la cual no le quito ninguna fuerza, estoy convencido que Dios
me ha traído hasta aquí gracias a la oración y a las lágrimas de tantos años. Ahora
comprendo, que la AMS no es el problema, sino que es la punta del iceberg, que el
problema estaba en el fondo, en los complejos, en los malos tratos que recibí durante
la infancia, en la mala relación con mi padre, en la mala iniciación en la sexualidad,
en la mala relación que tuve con dos novias, etc…

Curiosamente, en la medida en que he ido trabajando todo esto, la AMS ha ido


evaporándose. Ahora, desde mi experiencia, veo más claro que cuando uno, por
ejemplo, se rompe una pierna, la solución no está sólo en rezar, sino en ir al
traumatólogo y tener la pierna levantada tantos días como haga falta. Si uno tiene un
trastorno bipolar o esquizoide de la personalidad, la solución tampoco está en rezar
solamente sino en tomar la medicación que el cerebro necesita y que gracias a Dios
está a nuestro alcance. Con mi AMS he comprendido mejor lo que es la gracia, que
jamás anula la naturaleza, nunca, siempre la presupone y la perfecciona. Doy gracias
a Dios por haber estado tan grande conmigo, y haber puesto en mi camino este
Itinerario que se ha convertido en un verdadero camino de santidad. Ahora puedo
amar cada vez más a Dios Padre y a los hermano”. (P. T., 32 España).

La AMS en el clero:

Partiendo de nuestra propia experiencia como sacerdotes, de nuestra historia personal y


la lucha que ha supuesto en nuestra vida la AMS e incluso partiendo de nuestro pecado,
podemos afirmar que en el seno de la Iglesia, son muchos (algunos estudiosos llegan a hablar
del 30%) los sacerdotes, seminaristas y religiosos que, no habiendo madurado debidamente su
identidad masculina, manifiestan sentimiento de atracción hacia otros varones (AMS):

 La mayoría de estas personas lo sufren en silencio, sin sentido ni esperanza.

43
 Otros lo viven con una doble vida, la mayoría de las veces encubierta y otras
abierta y pública.
 Nosotros hemos encontrado un camino distinto, un camino de esperanza, un
camino de conversión. Gracias al encuentro con EPEC, hemos podido
experimentar en nuestra vida las palabras del papa Francisco: “el lugar
privilegiado del encuentro con Jesucristo es mi pecado, mi herida”106

Son muchos los testimonios recogidos de sacerdotes con AMS. Uno de estos
sacerdotes nos dice:

Soy un sacerdote español de cuarenta años con manifestaciones de AMS desde


los trece años. Llevo trabajando en EPE desde hace más de dos años para sanar mis
heridas afectivas y hacer un itinerario de maduración integral. Ya en anteriores
ocasiones estuve realizando otras terapias, hablando con diferentes sacerdotes y
psiquiatras. Algunos me ayudaron más que otros, pero ninguno me ayudó a ir a las
causas de la AMS ni me había dado esperanza de sanación de estas heridas que tan
profundamente me hacen sufrir desde la infancia. Todas esas personas me pedían que
aceptara la AMS y que intentara vivir la castidad cargando con esa Cruz. Gracias a
Dios, nunca me he resignado a que tuviera que ser esclavo de la AMS de por vida. Por
ello me decidí a dar el paso a EPE, aunque he puesto muchas resistencias durante
mucho tiempo. Todavía me falta mucho de entrega, trabajo, sacrificio, constancia para
realizar bien este itinerario. Pero sólo en él y en el Señor, que me lo ha dado a
conocer, he encontrado esperanza de cambio.

Hoy puedo decir que es el único camino de esperanza que he


encontrado dentro de la Iglesia para afrontar y sanar mi AMS. ¡Es tan necesario dar a
conocer esto a toda la Iglesia! Como sacerdote, y seminarista que estuve durante once
años en el Seminario, soy conocedor, lamentablemente, de muchísimos casos de AMS
entre sacerdotes, religiosos y laicos vividos con un terrible sufrimiento, con
resignación, sin esperanza. En la mayoría de los casos llevando una doble vida,
intentando dar una imagen exterior de buen sacerdote y en la vida privada
traicionando gravemente el celibato sacerdotal.
Aunque mis "experimentos" sexuales con otros chicos comenzaron a los
trece años, desde mi más tierna infancia yo ya era consciente de mi AMS: me gustaba
jugar con muñecas, me disfrazaba con ropa de mi madre, me maquillaba con su
maquillaje, pasaba mucho tiempo en casa con ella sin tener casi amigos, me sentía
incapaz de jugar a los juegos que compartían otros chicos de mi edad o de hacer
deporte como ellos, era excesivamente sensible etc. Todo esto hizo que me fuera
aislando y refugiando en mi madre. Mi padre estaba totalmente ausente de la familia y
de nuestra educación, dedicando la mayor parte del tiempo al trabajo fuera de casa.
Como tantos padres él estaba convencido que ese sacrificio era la mejor forma de
demostrarnos su amor, para que en la familia no faltara lo necesario para vivir…

… A los trece años comenzaron los juegos sexuales con un amigo. Al


principio no pasaron de juegos ni de descubrir juntos la sexualidad. A los catorce años
ingresé en el Seminario Menor. Casi todo mi mundo era de hombres, sin casi

106
Homilía del papa Francisco, en santa Marta, 4 de septiembre de 2014.

44
referencias femeninas. Eso, unido a una discapacidad progresiva que cada vez me
aislaba más de los demás, hizo que mi AMS se fuera desarrollando con más fuerza. A
los dieciséis años ya tuve mi primera experiencia sexual con un hombre adulto. En
esos encuentros buscaba el cariño, la seguridad, el abrazo de un padre que nunca
había tenido. Pero cada experiencia me llevaba a una soledad más profunda, a un
aislamiento mayor, a vivir en la tristeza y a sentirme un bicho raro, diferente a los
demás. Me costaba mucho hablar de ese tema con otras personas. En la confesión lo
solía decir de manera muy genérica porque me daba mucha vergüenza aterrizar en los
hechos concretos. Cuando alguna vez fui capaz de hablarlo con algún director
espiritual en el seminario no veían la AMS como un problema y todo el empeño iba a
evitar las caídas desde la espiritualidad y la fuerza de voluntad, sin ir a las raíces del
problema. Esto me llevaba a un sentimiento de fracaso permanente.

Nunca me he sentido identificado con la cultura ni la ideología gay. En


mi vida sacerdotal nunca he puesto en cuestión el celibato, ni la castidad. Al contrario,
siempre lo he valorado como condición para una entrega total a la Iglesia y a la
construcción del Reino de Dios. Sin embargo, dentro de mí experimento esa lucha
permanente entre mi formación y convicciones morales y mi atracción hacia personas
del mismo sexo que me provoca gran sufrimiento.

Esa lucha está alimentada por la virtud de la esperanza. Una esperanza


de que algún día me tenía que "curar", que no me resignaba a vivir con esa carga de
por vida. Ello me llevaba a una búsqueda constante de respuesta en la dirección
espiritual, en psiquiatras. En este camino de búsqueda llegué a EPE. Aquí he
encontrado un camino de sanación interior, de maduración integral, de crecimiento en
la vida de comunión y solidaridad.

En estos dos años caminando en EPE he descubierto que no he nacido


así, ni Dios me ha hecho así, como muchos querían hacerme creer. Voy descubriendo
poco a poco mis heridas afectivas y emocionales desde la infancia y adolescencia, mi
falta de madurez integral, mi incapacidad para una entrega total a la vocación y
misión que el Señor me ha confiado en el sacerdocio, mis complejos de inferioridad.
Pero miro al futuro con esperanza. Ahora sé que es posible el cambio. Que es posible
madurar la masculinidad.

A pesar de mi pequeñez, debilidad y traición quiero ser un sacerdote


santo. Quiero realizar este camino junto a otros hombres heridos en su masculinidad,
junto a los sacerdotes, orientadores y profesionales que están entregando su vida en
esta misión…

Algunas propuestas desde nuestra experiencia y sufrimiento, que creemos pueden ser
útiles.

Creemos y nos sentimos en el deber moral de manifestarlo, que dado todo lo que
hemos recibido, estamos llamados a ponernos en las manos de la Iglesia para que nuestro
testimonio y apoyo sirva de ayuda y luz para la realidad eclesial y social que nos ha tocado
vivir. Nos ponemos a su servicio, no por nuestros méritos, sino como “trofeos de la Gracia y

45
Misericordia de Dios” para que a pesar de las contrariedades que pueda suponer y dificultades
por las que tengamos que pasar, sean muchos los que puedan vivir con esperanza y salir del
infierno en el que viven y puedan beber del torrente de agua viva que mana del costado
abierto de Cristo.

La realidad que estamos viviendo está reclamando una respuesta urgente por parte de la
Iglesia. Respuesta que de momento no se está dando y ello nos empuja a nosotros a poner en
las Mesa de la Iglesia, nuestras vidas para que Ella discierna lo que debe hacer. Quizá sólo
podamos poner unos panecillos y unos peces, pero así es como Dios obra el milagro, nosotros
como “siervos inútiles” nos limitamos a hacer lo que el Espíritu nos inspira.

Propuestas concretas:

1) Seminarios y pastoral vocacional

- Pensamos firmemente, desde nuestra mala experiencia, que los formadores y


rectores de los seminarios han de ser personas idóneas según el derecho canónico. Además
sería bueno y necesario un test de personalidad como el MMPI 2. Datos objetivos
ayudarán a que luego no haya formadores que creen lazos de co-dependencia o cosas
peores... Formadores plenamente formados y con experiencia (no a los más jóvenes y
"guays" –entre nosotros hay formadores que fueron elegidos bajo estos criterios-) sino
hombres curtidos, maduros afectivamente, que al margen de su edad, estén atentos a los
signos de los tiempos y lleven dentro de sí la pasión por llevar el Evangelio de la Verdad y
la Libertad a los esclavos de todo tipo de ideología.

- En cuanto a los profesores, especialmente los de moral, deben estar bien


preparados y enseñar no sus ideas sino el Magisterio vivo de la Iglesia. Especialmente todo
el Magisterio reciente de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y el papa Francisco. Con
especial incidencia en la teología del cuerpo y la antropología adecuada de Juan Pablo II
ya que son las bases desde donde comprender y dialogar con el hombre moderno. No nos
ha hecho bien, el recibir una doctrina enseñada por hombres y al margen del Magisterio de
la Iglesia.
- Siguiendo con el seminario, pensamos que hay que evitar a toda costa la
mentalidad utilitarista de "llenar el seminario” dejando que el fin justifique los medios. La
mentalidad utilitarista sobre las vocaciones es totalmente contraproducente y hace mal a la
Iglesia y a quien es “utilizado”. Por ello, proponemos que los tests que se hacen a los
seminaristas al principio de entrar al seminario se tengan en cuenta, que si algún
seminarista tiene algún problema serio de entrada (por ejemplo AMS) o que se manifieste
posteriormente, que no se piense jamás que el tiempo lo curará sin más. La experiencia es
que el tiempo lo empeora todo, hasta destruir en muchos casos... El sacramento del Orden
no anula la naturaleza y si no hay "subjectum" poco puede hacer la Gracia. A veces perder
(en número y apariencia) puede ser ganar el ciento por uno: un clero sano, ilusionado,
entusiasmado y lleno de la verdad y viveza del Evangelio. Dispuesto a dar la vida. "Más
vale que se pierda una vocación a tener un mal cura" "hay muchas formas de servir en la
Iglesia no sólo como sacerdote, "el seminario no puede ser un refugio":

“En ese sentido, recordó que San Agustín advirtió que el seminario “no es un

46
refugio para tantas limitaciones que podamos tener, un refugio de limitaciones
psicológicas o un refugio porque no tengo el coraje de ir adelante en la vida y
busco allí un lugar que me defienda”. “Si su seminario fuese eso, ¡se convertiría
en una hipoteca para la Iglesia! No, el seminario es precisamente para ir
adelante, adelante en este camino y cuando escuchamos a los profetas decir ‘¡ay!’
que este ‘¡ay!’ nos haga reflexionar seriamente sobre su futuro. Una vez Pío XI
dijo que era mejor perder una vocación que arriesgar con un candidato inseguro.
Era un alpinista, conocía esas cosas”107.

- Asimismo, en los seminarios, para evitar todo clericalismo alejado de la


realidad y afrontar de verdad estos temas, hay que hablarlos con claridad, naturalidad y
sin tapujos. Decir las cosas claras e invitar y apelar a la continua transparencia de los
candidatos al Orden en esta materia. Creemos que no se trata de detectar la AMS para
“echar” del proceso vocacional al candidato al Orden, sino de ayudarle a madurar para que
pueda discernir adecuadamente su vocación. Se puede ofrecer el Itinerario y
acompañamiento que ofrece EPEC a los seminaristas y tras un tiempo y avance en el
proceso ver lo que Dios pide a cada uno. En este sentido es muy alentador apoyarse en la
Instrucción del 2005 de la Congregación para la Educación Católica: “Sobre los
criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias
homosexual antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas”108.

- Los seminarios deben ser el espacio donde se viva la verdadera comunión


eclesial, donde los seminaristas sin miedo ni reparos, sino desde una verdadera madurez
(evitando toda superficialidad y frivolidad) compartan las heridas que cada uno lleva en su
corazón y en el otro se vea al Dios pobre humilde que sale al encuentro. Una Comunión
desde aquí, donde también el Obispo como Padre estuviera presente y enseñara a hacer
estos procesos, es lo que uniría al clero con lazos muy fuertes de cara a un
acompañamiento mutuo en el futuro y de cara una preparación más en la dirección
espiritual y la fraternidad sacerdotal.

2) Formación sacerdotes con o sin AMS

- Hay algunos obispos que cuando los sacerdotes terminan de hacer los estudios
teológicos como complemento les mandan a hacer el Máster o Licenciatura en el Instituto
Juan Pablo II. Animamos vivamente a que se continúe con este tipo de actitudes y
procesos ya que ayuda sobremanera en la pastoral y en la formación continua del clero,
especialmente en los primeros años.

- Hacer un acompañamiento a los sacerdotes jóvenes de un modo especial, por su


vulnerabilidad e inexperiencia. Acompañamiento que a nivel eclesial, por el sentido
teológico que supone, debe hacerlo el Obispo o alguien de su absoluta confianza. No es
bueno ordenar a un cura y olvidarse de él hasta que haya que trasladarlo o haya que
llamarle la atención porque ha “montado” un escándalo. ¿Dónde ha estado el Obispo, los

107
Papa Francisco a seminaristas: Seminario no es un refugio y no hay lugar para sacerdotes
mediocres. Vaticano, 14 Abr. 14 / 10:27 am.
108
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_200
51104_istruzione_sp.html

47
superiores, los que dijeron « sí, es digno"? ¿Por qué se le deja sólo ante la gran batalla sin
la preparación adecuada? ¿Por qué el obispo no reúne a sus hijos en torno a él con
periodicidad no con mentalidad de "jefe" sino de "padre", "pastor"... y ESCUHA a sus
ovejas?

- Son muchos los que habiéndose confesado con varios sacerdotes han llegado a
la conclusión (alguna vez nos ha pasado a alguno de nosotros) que los actos homosexuales
no son "intrínsecamente malos" y que son otra forma de “amor”. Incluso citando y
descontextualizando las palabras del papa Francisco se evita la cuestión diciendo: "quién
soy yo para juzgar”. Si aplicamos este criterio a toda la moral ¿qué sentido tiene entonces
la Verdad revelada? Esta confusión aniquila a la oveja herida y es echada directamente a la
boca del lobo. El contar los testimonios de EPEC al respecto y el cómo sí hay salida
debería ser algo que todos los sacerdotes conocieran. Las personas necesitan respuestas
concretas y adecuadas. No se debe generalizar sobre este tema tan candente y polémico,
sino que exige más formación y preparación, por eso desde EPEC proponemos
gratuitamente, cursos de formación para el clero, laicos y todos los que estén interesados.
Lo hacemos como una llamada recibida del costado abierto de Cristo que quiere llegar a
los heridos de la sociedad y ofrecer el bálsamo y el aceite que cura y transfigura las heridas
en fuente amor y vida nueva.

Conclusión.

Queridos y estimados pastores de la Iglesia Católica, con mansedumbre y humildad, nos


ponemos a vuestro servicio, ofreciendo nuestras heridas, para que, completando en nuestras
carnes lo que falta a la pasión de Cristo, sabiendo que la batalla es muy dura, muchos puedan
encontrarse con la Verdad crucificada que salva y redime. Humanamente, nos gustaría hablar
sólo de teorías, pero para que se manifieste que algo tan grande no proviene de nosotros,
hablamos desde nuestra debilidad y nuestro barro. Desde la pobreza de saber que no somos
nada y que Dios ha sido y es todo en nosotros.

Unidos en oración y Eucaristía quedamos a vuestra disposición.

48
APORTACIÓN DE EPEC
AL CUESTIONARIO DEL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA

Enero 2014

9 - Otros desafíos y propuestas

¿Existen otros desafíos y propuestas en relación a los temas tratados en este cuestionario
que merezcan ser considerados como urgentes o útiles?

Dentro de las nuevas iniciativas en la pastoral familiar en la Diócesis de Alcalá de


Henares pasamos a informar de un conjunto de experiencias referidas a la atención
pastoral a las personas con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS).
El Magisterio de la Iglesia, apoyándose en la Sagrada Escritura y en la Tradición, se ha
pronunciado, en muchas ocasiones, sobre el tema de la AMS109 con importantes y ricos
documentos: Magisterio de los Papas, Catecismo de la Iglesia Católica, Congregación para la
Doctrina de la Fe, Pontificio Consejo para la Familia, Compendio de la Doctrina Social de la
Iglesia, etc.
En concreto la Congregación para la Doctrina de la Fe110 afirma que
“los Obispos deben procurar sostener con los medios a su disposición el
desarrollo de formas especializadas de atención pastoral para las personas
homosexuales111. Esto podría incluir la colaboración de las ciencias sicológicas,
sociológicas y médicas, manteniéndose siempre en plena fidelidad con la doctrina de
la Iglesia”i.
Dentro del campo pastoral de atención a las personas con AMS hemos observado que
existe una gran confusión e ignorancia sobre las causas y los motivos del desarrollo en la
persona de la AMS, tanto en profesionales (médicos, terapeutas, psicólogos, orientadores),
como sacerdotes, padres de familia y personas que la padecen. La persona con AMS es ante
todo una persona que sufre, que no se comprende a sí misma y que necesita misericordia y
certezas para sanar sus heridas.
En esta búsqueda de certezas los medios de comunicación son vehículo de mensajes
que pueden ser beneficiosos o muy dañinos para la persona. Pero, sobre todo, se convierten en
una necesidad para crear vínculos y generar sentido de pertenencia.
A través de la utilización de las nuevas tecnologías como el internet (chats, skype, etc.)
se fomenta la conexión epidérmica y no veraz entre las personas, especialmente entre los

109
Atracción hacia las personas del mismo sexo.
110
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta sobre la atención pastoral a las personas
homosexuales (1. X. 1986), n. 17.
111
En estos momentos esta terminología ha quedado obsoleta por considerar desde el punto de vista
antropológico y biológico que la atracción hacia el mismo sexo no es una cualidad constitutiva de la
persona, sino que es el síntoma de la inmadurez sexual de la persona, por lo que no cabe hablar de
personas homosexuales, sino de personas con atracción al mismo sexo, es decir con AMS.

49
jóvenes, donde pasar un rato de “contacto” que anestesie temporalmente su soledad
existencial.
Sin embargo, este modo de relacionarse no da una respuesta verdadera a la necesidad
de encuentro y comunión del ser humano. En la mayoría de los casos la conexión por internet
termina en citas devastadoras donde el sufrimiento de cada uno devora al del otro. No hay
escucha, ni acogida gratuita, solo hay un mal uso de la libertad y una manipulación de los
afectos y emociones que deja a la persona más vacía que antes.
En el mundo de la AMS, una de las características principales que acompañan a la
persona es la soledad. La puerta de la soledad es la que lleva a muchos chicos y chicas a caer
en chats y webs dedicadas a la pornografía y a las relaciones sociales efímeras en búsqueda del
amor que no han encontrado en sus vidas.
Para poder dar una respuesta apropiada al reto del sufrimiento de las personas
que padecen AMS hemos complementado la atención pastoral en 2 áreas:
1) Itinerarios de Libertad y Esperanza a través de la ayuda on-line112 con la
colaboración presencial en los Centros de Orientación Familiar.

2) Jornadas Formativas sobre AMS

1) Itinerarios de Libertad y Esperanza a través de la ayuda on-line113 con la


colaboración presencial en los Centros de Orientación Familiar.

Así pues, en plena fidelidad al Magisterio de la Iglesia, desde hace unos años se está
promoviendo y apoyando en esta diócesis de Alcalá de Henares, “itinerarios de libertad y
esperanza” para acoger, acompañar y ayudar a todas aquellas personas que sienten atracción
sexual hacia el mismo sexo y lo solicitan libremente. Itinerarios de libertad y esperanza para
personas con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS) y sus familias.

Son muchas personas las que se están beneficiando de estos “itinerarios”: varones y
mujeres; laicos, religiosos y sacerdotes.

112
Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales. Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro. 1 de Junio de 2014.

Entre estas calles también se encuentran las digitales, pobladas de humanidad, a menudo
herida: hombres y mujeres que buscan una salvación o una esperanza. Gracias también a las redes, el
mensaje cristiano puede viajar «hasta los confines de la tierra» (Hch. 1,8). Abrir las puertas de las
iglesias significa abrirlas asimismo en el mundo digital, tanto para que la gente entre, en cualquier
condición de vida en la que se encuentre, como para que el Evangelio pueda cruzar el umbral del
templo y salir al encuentro de todos.
113
Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales. Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro. 1 de Junio de 2014.

Entre estas calles también se encuentran las digitales, pobladas de humanidad, a menudo
herida: hombres y mujeres que buscan una salvación o una esperanza. Gracias también a las redes, el
mensaje cristiano puede viajar «hasta los confines de la tierra» (Hch. 1,8). Abrir las puertas de las
iglesias significa abrirlas asimismo en el mundo digital, tanto para que la gente entre, en cualquier
condición de vida en la que se encuentre, como para que el Evangelio pueda cruzar el umbral del
templo y salir al encuentro de todos.

50
Es preciso detallar que desde 1998, apoyada por un grupo internacional de laicos
(orientadores, psicólogos, médicos) y sacerdotes que ofrecen su dedicación en esta tarea
pastoral de modo gratuito, existe una web católica y misionera sostenida por el Espíritu Santo
que se llama ES POSIBLE LA ESPERANZA (EPE): www.esposiblelaesperanza.com.
En su tarea pastoral este grupo de colaboradores114, que se denomina Grupo Juan Pablo
II, y que ha unido los carismas y aptitudes de sus componentes para la evangelización y
servicio a los pequeños y necesitados, intenta salir al encuentro de las heridas de las personas
con AMS.
A través de la acción de esta web se une la ternura y la misericordia ante el hombre
sufriente como en la parábola del Buen Samaritano115; se dialoga con los muchachos
ofreciendo certezas, como Jesús con los discípulos de Emaús, y se acoge y se cuida por un
tiempo al que lo solicita teniendo como referencia la casa116, de Betania, donde Marta y María
servían a Jesús y a sus discípulos. Encuentro, Ternura y Misericordia con el que sufre; Diálogo
desde la Verdad para iluminar la conciencia117, y Acogida y Presencia, son los pilares sobre

114
Oficio de Lectura del 24 de Enero. De la Introducción a la vida Devota de S. Francisco de Sales.
Festividad de S. Francisco de Sales.

La devoción se ha de ejercitar de distintas maneras: En la misma creación, Dios creador mandó a las
plantas que diera cada una fruto según su propia especie; así también mandó a los cristianos, que son
como las plantas de su Iglesia viva, que cada uno diera un fruto de devoción conforme a su estado y
vocación.
115
Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales. Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro. 1 de Junio de 2014.
¿Cómo se puede poner la comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro?
Para nosotros, discípulos del Señor, ¿qué significa encontrar una persona según el Evangelio? ¿Es
posible, aun a pesar de nuestros límites y pecados, estar verdaderamente cerca los unos de los otros?
Estas preguntas se resumen en la que un escriba, es decir un comunicador, le dirigió un día a Jesús:
«¿Quién es mi prójimo?» (Lc 10,29). La pregunta nos ayuda a entender la comunicación en términos
de proximidad. Podríamos traducirla así: ¿cómo se manifiesta la «proximidad» en el uso de los
medios de comunicación y en el nuevo ambiente creado por la tecnología digital? Descubro una
respuesta en la parábola del buen samaritano, que es también una parábola del comunicador.
En efecto, quien comunica se hace prójimo, cercano. El buen samaritano no sólo se acerca,
sino que se hace cargo del hombre medio muerto que encuentra al borde del camino. Jesús invierte la
perspectiva: no se trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme
semejante al otro. Comunicar significa, por tanto, tomar conciencia de que somos humanos, hijos de
Dios. Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad».
116
Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales. Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro. 1 de Junio de 2014.

Estamos llamados a dar testimonio de una Iglesia que sea la casa de todos. ¿Somos capaces
de comunicar este rostro de la Iglesia? La comunicación contribuye a dar forma a la vocación
misionera de toda la Iglesia; y las redes sociales son hoy uno de los lugares donde vivir esta vocación
redescubriendo la belleza de la fe, la belleza del encuentro con Cristo. También en el contexto de la
comunicación sirve una Iglesia que logre llevar calor y encender los corazones.
117
Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales. Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro. 1 de Junio de 2014.

No se ofrece un testimonio cristiano bombardeando mensajes religiosos, sino con la voluntad


de donarse a los demás «a través de la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a
sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia

51
los que se levanta esta tarea pastoral que pretende llegar a todas las periferias existenciales La
solidaridad, la comunión y la esperanza, se hacen carne en el que sufre. En este itinerario de
esperanza, el corazón de Cristo en la Cruz derrama una fuente de Vida salvado a las personas
de la desesperanza y de las tinieblas, de la soledad y de la esclavitud.
Estos itinerarios tienen una peculiaridad especial: ante la necesidad de llegar a toda
persona que quiera madurar su masculinidad y feminidad aportamos la alegría del encuentro
personal y gratuito a través de reuniones por internet118 periódicas
Su radio de acción está distribuido por países en especial los de habla hispana, y cada
orientador de la página tiene distribuido un número de chicos y chicas con los que tiene
encuentros periódicos, a través de skype y si es posible de modo presencial ejerciendo la
paternidad y la maternidad espiritual que les enseña a recuperar el sentido de su identidad.
Nuestra experiencia está siendo muy esperanzadora119. Estos “itinerarios” restauran
las heridas en el “corazón” humano integrando en su actuación todas las dimensiones de la
persona (somática, psíquica y espiritual), ya que la sexualidad humana atraviesa todas estas
dimensiones; así, sanadas las heridas con todos los medios que nos ofrece la fe y la razón, y
creciendo en las inseparables virtudes de la caridad y la castidad, se madura la masculinidad y
la feminidad recuperando la identidad y la vocación como varones y mujeres.

humana» (Benedicto XVI, Mensaje para la XLVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales,
2013).
118
Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales. Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro. 1 de Junio de 2014:

”En este mundo, los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más cercanos
los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos
impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida más digna para todos. Comunicar bien
nos ayuda a conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos. Los muros que nos dividen
solamente se pueden superar si estamos dispuestos a escuchar y a aprender los unos de los otros.
Necesitamos resolver las diferencias mediante formas de diálogo que nos permitan crecer en la
comprensión y el respeto. La cultura del encuentro requiere que estemos dispuestos no sólo a dar, sino
también a recibir de los otros. Los medios de comunicación pueden ayudarnos en esta tarea,
especialmente hoy, cuando las redes de la comunicación humana han alcanzado niveles de desarrollo
inauditos. En particular, Internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad
entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios.
www.vatican.va/holy_father/francesco/messages/.../index_sp.htm

119
Mensaje del Santo Padre Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales. Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro. 1 de Junio de 2014.
No basta pasar por las «calles» digitales, es decir simplemente estar conectados: es necesario
que la conexión vaya acompañada de un verdadero encuentro. No podemos vivir solos, encerrados en
nosotros mismos. Necesitamos amar y ser amados. Necesitamos ternura. Las estrategias
comunicativas no garantizan la belleza, la bondad y la verdad de la comunicación. El mundo de los
medios de comunicación no puede ser ajeno de la preocupación por la humanidad, sino que está
llamado a expresar también ternura. La red digital puede ser un lugar rico en humanidad: no una red
de cables, sino de personas humanas. La neutralidad de los medios de comunicación es aparente: sólo
quien comunica poniéndose en juego a sí mismo puede representar un punto de referencia. El
compromiso personal es la raíz misma de la fiabilidad de un comunicador. Precisamente por eso el
testimonio cristiano, gracias a la red, puede alcanzar las periferias existenciales.

52
De hecho, en los últimos meses se han recibido más de 160 testimonios de personas
que narran los sufrimientos que han vivido y todo el bien que les ha hecho iniciar y perseverar
en estos “itinerarios”120.
En los últimos cinco años este grupo de colaboradores del Grupo Juan Pablo II de ES
POSIBLE LA ESPERANZA se ha vinculado de modo especial al Centro de Orientación
Familiar Diocesano Regina Familiae de Alcalá de Henares, y a través de este Centro de
Orientación Familiar se ha dado a conocer a otros Centros de Orientación Familiar de España.
Esta vinculación con el Centro de Orientación Regina Familiae, donde también se
experimenta la parábola del buen Samaritano en todas las personas que acuden a ser ayudadas
ha permitido formar a un nutrido número de profesionales y orientadores que están atendiendo
a muchas más personas en otras partes de España.
2) Jornadas Formativas sobre AMS

Ante las dimensiones que está tomando esta iniciativa de atención pastoral integral a las
personas con AMS, y con la intención de formar a más sacerdotes y laicos especializados que
puedan colaborar, se decidió organizar desde el Centro de Orientación Familiar Regina
Familiae en colaboración con EPE unas Jornadas bajo el título: «Acciones Terapéuticas
en los Centros de Orientación Familiar (COF). Abordaje de la AMS».
Estas Jornadas tuvieron un carácter estrictamente reservado, y acudieron a ellas, bajo
invitación personal y confidencial, unas 90 personas de 19 diócesis de España. Las Jornadas se
celebraron en territorio de la diócesis de Alcalá de Henares los días 27, 28 y 29 del pasado mes
de abril. En la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española se informó a
los obispos sobre dichas Jornadas.
Entre los asistentes a las indicadas Jornadas se encontraban sacerdotes (capellanes de COF,
delegados diocesanos de familia y vida, superiores de seminarios diocesanos, etc.),
colaboradores de Centros de Orientación Familiar (médicos psiquiatras, psicólogos,
orientadores familiares) y padres de familia que sienten interés por colaborar en este tema.
Después de este primer curso se realizaron del mismo modo 3 jornadas más, de 30
personas cada una en las zonas norte, sur y este de España.
Además, durante todo el año se han estado realizando de modo gratuito con una
periodicidad mensual 5 cursos formativos de 10 personas cada uno vía on-line.
En lo que se refiere a los aspectos jurídicos – en el ámbito civil – de esta iniciativa, la
asistencia espiritual de los sacerdotes a las personas con AMS y el acompañamiento de los
orientadores creemos que no genera problema alguno. Respecto a los médicos psiquiatras,
psicólogos, etc. que atienden a las personas con AMS, la cobertura científica y legal la ofrece
la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de
Enfermedades CIE-10 F66.1121

120
Estos testimonios pueden leerse en:
www.obispadoalcala.org/noticiasDEF.php?subaction=showfull&id=1334723485&archive=
y en www.esposiblelaesperanza.com/foros/forumdisplay.php?f=784
121
ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Clasificación Internacional de Enfermedades:
«CIE-10 F66.1 Orientación sexual egodistónica
No existen dudas sobre la identidad de género o la preferencia sexual (heterosexual, homosexual,
bisexual, prepuberal o indefinida), pero el paciente desea que esto sea diferente por los trastornos
psicológicos y del comportamiento asociados, y puede solicitar tratamiento para cambiarlas.»

53
Taller de Formación y Diálogo

HACIA LA MADURACIÓN INTEGRAL


DE LA PERSONA

"Dios creó el hombre a imagen suya...


varón y mujer los creó" (Gn 1,27).

El reto de la maduración
de la Masculinidad y la Feminidad

“La verdad os hará libres”

Para sacerdotes y seminaristas, para padres, orientadores, profesionales, educadores

Duración del Taller:


18 horas divididas en 6 sesiones.

www.esposiblelaesperanza.com
www.esposibleelcambio.com

(En inglés: http://apps.who.int/classifications/icd10/browse/2010/en#/F66.1 )

54
ESQUEMA DEL TALLER

CONTEMPLAR LA VERDAD y GRANDEZA DEL SER-AMOR HUMANO.


Parte 1 ( 1 hora) .
 Introducción: La verdad del ser humano: El don y la tarea de la
“antropología adecuada”.

Parte 2 (3 horas)
 Proceso de maduración de la Identidad Personal: El desarrollo de la
masculinidad y la feminidad como el rostro, eje y fundamento de la
identidad.

 Etapas de Maduración Personal.

 Niveles de Apertura y Encuentro: Autotrascendencia:


 Acogida: Comunión: Lo que recibimos.
 Donación: Solidaridad: Lo que estamos llamados
a dar.
 Proceso de Maduración de la Masculinidad y la
Feminidad.
 Heridas.
 Rostros del corazón herido.

 Maduración de las relaciones fundamentales y fundantes del ser


humano: paternidad, maternidad, esponsalidad, filiación,
fraternidad, amistad, solidaridad.
 Conclusión:
Del “nosotros” al “Nosotros”: La vida como la llamada
(vocación) al “Encuentro”.

“CONJURA” CONTRA EL SER ÍNTIMO DE LA PERSONA HUMANA

Parte 3 ( 2 horas)
 Cultura de Muerte, Ideología de Género y Cultura Gay: Búsqueda de la
“deconstrucción” (aniquilación) de lo más profundo de la identidad,
vocación y misión (ser) de la persona.

 Conclusión: El drama y las consecuencias de la disolución de la


masculinidad y la degradación de la feminidad.

Parte 4 (2 horas)
 Ejercicio práctico: Desenmascarar la mentira y la manipulación.

55
MASCULINIDAD / FEMINIDAD, AMS e ITINERARIO DE MADURACIÓN
INTEGRAL.

Parte 5 ( 3 horas)
 Rostros de una masculinidad / feminidad inmadura.
 Anunciar la verdad de la AMS122: Manifestación de una masculinidad /
feminidad que no ha despertado ni madurado. Testimonios de
Sufrimiento y Esperanza.
Parte 6 ( 2 horas)
 Búsqueda de una mirada y una respuesta integral: Itinerario de
Maduración Integral de la persona en su eje de Masculinidad y
Feminidad: Itinerario de la Esperanza.

OFRECIDA A SACERDOTES Y SEMINARISTAS

Parte 7 (2 horas)
 Amor humano, Ideología de Género, AMS y Magisterio de la Iglesia.

Parte 8 (2 horas)
 Vocación sacerdotal, masculinidad-paternidad y AMS.
 Pastoral vocacional y Maduración Integral.

OFRECIDA A PADRES, ORIENTADORES, PROFESIONALES, EDUCADORES

Parte 9 (2 horas)
 Diálogo:
 Educación, Ideología de Género y Cultura Gay: Alarma - Alerta
educativa.
 El don de la esponsalidad, la paternidad y la maternidad.
 Hacia una educación integral en apoyo a la familia como núcleo
fundamental de maduración.
 La urgencia de la formación – asociación - movilización de los
padres: nuestros hijos en el punto de mira.

122
AMS: Atracción hacia Personas del Mismo Sexo. Utilizamos estas siglas porque la palabra “homo-
sexual” es una palabra ideológica, ya que no existe una sexualidad “homo”.

56
PARTE 1
INTRODUCCIÓN:
LA VERDAD DEL SER HUMANO: EL DON y la TAREA DE LA “ANTROPOLOGÍA
ADECUADA”.

1. Buena Noticia: Varón y Mujer. Imagen, Semejanza y Presencia del Dios Trinidad:
Comunión y Solidaridad.
2. Hermosa vocación: Llamados a la santidad y a la unión mística (íntima) con Cristo.
3. Apasionante Tarea: Hacia un “Humanismo Integral y Solidario”.
4. En el corazón de la Iglesia Madre y Maestra, Presencia y Abrazo Entrañable del
Amor Misericordioso.
5. “Remar mar adentro”123: La Nueva Evangelización 124 nos exige integrar en el
pensamiento, en el anuncio y en la vida tres pilares fundamentales 125:

a. Contemplación del hombre: La “antropología adecuada” de Juan Pablo II,


plasmada en las Catequesis del Amor Humano;

b. Contemplación y acción en el mundo: La Doctrina Social de la Iglesia,


sintetizada: Compendio de Doctrina Social de la Iglesia; Carta Encíclica
Evangelium Vitae; Exhortación Apostólica Cristifideles laici, de Juan Pablo II;
Carta Encíclica Caritas in veritate, de Benedicto XVI.

c. Contemplación de la vocación más profunda del hombre: Todos los


bautizados llamados a la santidad y a la unión mística (íntima) con Cristo,
plasmado en el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2012-2016)126.

6. Afirmar a Dios es afirmar al hombre 127: Urgencia antropológica y social:

a. Al encuentro del Dios amor en fe, esperanza y caridad.


b. En la vivencia de la “caritas in veritate 128”

123
Juan Pablo II, Novo Millenio Ineunte, 1.
124
Ver: Mensaje al Pueblo de Dios, XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (1-28
Octubre 2012)
125
Estos son los tres pilares y ejes fundamentales de EPE y EPC, y por lo tanto de este Taller, grandes
aportaciones del Espíritu Santo a través del Beato Juan Pablo II a la Iglesia y al mundo.
126
Catecismo de la Iglesia Católica, nº.2012-2015
127
“Cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios,
defiende al hombre”. Benedicto XVI, Discurso a los miembros de la curia romana. Balance del 2012.
21 Diciembre 2012,
128
Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que
da sentido y valor a la caridad. ... Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se
convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una
cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una
palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad
libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y
sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la
caridad refleja la dimensión personal y al mismo tiempo pública de la fe en el Dios bíblico, que es a
la vez «Agapé» y «Lógos»: Caridad y Verdad, Amor y Palabra. Benedicto XVI, Carta Encíclica
Caritas in veritate, 3.

57
PARTE 2
PROCESO DE MADURACIÓN DE LA IDENTIDAD PERSONAL: EL DESARROLLO
DE LA MASCULINIDAD Y LA FEMINIDAD COMO EL EJE Y FUNDAMENTO DE LA
IDENTIDAD.

1. Etapas de Maduración Personal.

a. Niveles de Apertura y Encuentro: Autotrascendencia:


 Acogida: Comunión: Lo que recibimos.
 Donación: Solidaridad: Lo que estamos llamados a dar.
b. Proceso de Maduración de la Masculinidad y la Feminidad.
c. Heridas.
d. Rostros del corazón herido.

2. Conclusión:
Del “nosotros” al “Nosotros”: La vida como la llamada (vocación) al “Encuentro”.

PARTE 3
CULTURA DE MUERTE, IDEOLOGÍA DE GÉNERO Y CULTURA GAY:
BÚSQUEDA DE LA “DECONSTRUCCIÓN” (ANIQUILACIÓN) DE LO MÁS
PROFUNDO DE LA IDENTIDAD, VOCACIÓN Y MISIÓN (SER) DE LA PERSONA
HUMANA.

1. Vivimos (Sufrimos) en una “Cultura de la Muerte” que se ha constituido como Nuevo


“Imperialismo” 129 / Totalitarismo130”:

a. Visión Global de la “Cultura de Muerte”: Evangelium vitae (J.P.II)

129
“Por tanto, hay que destacar que un mundo dividido en bloques, presididos a su vez por ideologías
rígidas, donde en lugar de la interdependencia y la solidaridad, dominan diferentes formas de
imperialismo, no es más que un mundo sometido a estructuras de pecado”, Juan Pablo II, Solicitudo
rei sociales, 36.
130
“El totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad
trascendente, con cuya obediencia el hombre conquista su plena identidad, tampoco existe ningún
principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de clase, grupo o
nación, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente,
triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone
para imponer su propio interés o la propia opinión, sin respetar los derechos de los demás. Entonces
el hombre es respetado solamente en la medida en que es posible instrumentalizarlo para que se
afirme en su egoísmo.

La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad trascendente
de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de
derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la nación o el Estado. No
puede hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social, poniéndose en contra de la minoría,
marginándola, oprimiéndola, explotándola o incluso intentando destruirla”, Juan Pablo II, Carta
Encíclica Centesimus annus, 44.

58
b. Objetivo:
a. General: Sufrimiento, Opresión, Esclavitud y Destrucción del ser humano,
en especial de los “débiles”: “Guerra de los poderosos contra los débiles”
(Ev 12)

b. Específico: Aniquilación del “ser” como núcleo de la identidad radical del


ser h.: “Conjura contra la vida” (Ev 12); “enorme y dramático choque entre
el bien y el mal, la muerte y la vida, la “cultura de la muerte” y la “cultura
de la vida”” (Ev 28)

c. Agresión: Integral, Universal, Sistemática, Permanente y Planificada: “amenazas


programadas de manera científica y sistemática” (Ev17):“Conjura contra la
vida”(Ev17)

2. Nueva Etapa: Novedad: Objetivo: “Deconstruir”/“Construir” un “nuevo” sujeto sobre


el que asentar la “Cultura de Muerte”: Creación “en laboratorio” de un Nuevo hombre
(Nueva Antropología), una Nueva Cultura y una Nueva Sociedad.

a. “Deconstrucción” (Aniquilación) de la conciencia/capacidad/vivencia del “ser”


humano:

a. Identidad (ser) de “hijo de Dios”, “Imagen, semejanza y presencia” de Dios;


b. Identidad (ser) de “hermano”, llamado a la Fraternidad en la vivencia del
Amor de Comunión y Solidaridad.

b. “Construcción” de un nuevo ser humano sin Dios y sin hermanos, “a imagen y


semejanza” de la Cultura de Muerte y del Nuevo Imperialismo (Totalitarismo)131.
a. Núcleo: Sujeto esclavo, sumiso, enfermo, adicto, insolidario, vacío: “In-
capax”.
b. Conexión (“vínculo”) e identificación del corazón humano con el corazón
de la Cultura de Muerte: 1/ Individualista; 2/ Insolidaria; 3/ Subjetivista; 4/
Relativista; 5/ Hedonista; 6/ Utilitarista; 7/ Materialista 132; 8/ Totalitaria.

3. “Revolución antropológica” 133

a. Nueva antropología: Busca liberarse de los condicionamientos biológicos. 134


b. Batalla por la persona humana.135
c. Colonización de la naturaleza humana 136
d. Antropología en su fondo negadora de Dios 137

131
Ver: Discurso al Pontificio Consejo de la Cultura, Benedicto XVI, 10 Marzo 2008; Ev 21.
132
Ver: Mensaje al Consejo Pontificio Cor Unum, Benedicto XVI, el 21 de Enero del 2013.
133
Benedicto XVI, Discurso a los miembros de la curia romana. Balance del 2012. 21 Diciembre
2012,
134
“Según esta perspectiva antropológica, la naturaleza humana no lleva en sí misma
características que se impondrían de manera absoluta: toda persona podría o debería configurarse
según sus propios deseos, ya que sería libre de toda predeterminación vinculada a su constitución
esencial”. Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en
la Iglesia y el mundo. Congregación para Doctrina de la Fe, 31 Mayo 2004
135
“Hoy está en marcha una gran batalla por la persona humana, por su dignidad y su vocación
trascendental…”, Apertura del Congreso Internacional del dicasterio para los laicos, Cardenal Rylko,
Presidente del Pontificio Consejo de Laicos, 7 Febrero 2008.
136
Entrevista al Arzobispo Crepaldi, Presidente del Observatorio Cardenal van Thuan, en la
presentación del IV Informe sobre la Doctrina Social de la Iglesia en el Mundo – 2012

59
e. Corrientes culturales y políticas que buscan eliminar, ofuscar y confundir 138.
f. Imponiendo una cultura relativista: “Dictadura del relativismo” 139
g. Pasos en la Estrategia de degradación de la sexualidad: Aniquilación de la
persona, la familia y la sociedad 140

4. La Ideología de Género es uno de los principales instrumentos de esta Nueva


Antropología 141.

Busca oscurecer y aniquilar la autocomprensión y vivencia (“ser”):

a. Del varón y de la mujer como “creación de Dios”.


b. De la familia como realidad prestablecida por el Creador.
c. De la dignidad de los hijos, con sujeto jurídico de por sí.
d. De la “libertad de hacer” por la “libertad de hacerse por uno mismo”

Todo ello lleva a negar:

a. Al Creador mismo.
b. Al hombre como criatura de Dios, como imagen de Dios.

Resultado: “El hombre queda degradado en la esencia de su ser” 142

137
“…sombras que oscurecen el proyecto de Dios. Me refiero sobre todo a una trágica reducción
antropológica que vuelve a proponer el antiguo materialismo hedonista, al cual se añade un
«prometeísmo tecnológico». De la unión entre una visión materialista del hombre y el gran desarrollo
de la tecnología emerge una antropología en su fondo atea. Presupone que el hombre se reduce a
funciones autónomas, la mente al cerebro, la historia humana a un destino de autorrealización. Todo
esto prescindiendo de Dios, de la dimensión propiamente espiritual y del horizonte ultraterreno”, en:
Mensaje al Consejo Pontificio Cor Unum, Benedicto XVI, el 21 de Enero del 2013.
138
Benedicto XVI, Congreso Internacional “Mujer y varón, el humanum en su integridad”, 9 Febrero
2008.
139
“No debe infravalorarse la influencia de una difundida cultura relativista, las más de las veces
carente de valores, que entra en el santuario de la familia, se infiltra en el ámbito de la educación y en
otros ámbitos de la sociedad y los contamina, manipulando las conciencias, especialmente las
juveniles”, Benedicto XVI, Evangelizar los nuevos areópagos. Mensaje del Papa al Prefecto de la
Congregación para la Evangelización del los Pueblos, 16 Noviembre 2009.;
“Mientras que el relativismo, es decir, dejarse «llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina»,
parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del
relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y
sus antojos.”, Cardenal Joseph Ratzinger, Decano del Colegio Cardenalicio, Homilía de la Misa “Pro
eligendo Pontifice”, 18 Abril 2005.
“Pero hay otra pobreza. Es la pobreza espiritual de nuestros días, que afecta gravemente también a
los Países considerados más ricos. Es lo que mi Predecesor, el querido y venerado Papa Benedicto
XVI, llama la «dictadura del relativismo», que deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en
peligro la convivencia entre los hombres. Llego así a una segunda razón de mi nombre. Francisco de
Asís nos dice: Esforzaos en construir la paz. Pero no hay verdadera paz sin verdad. No puede haber
verdadera paz si cada uno es la medida de sí mismo, si cada uno puede reclamar siempre y sólo su
propio derecho, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás, de todos, a partir ya de la
naturaleza, que acomuna a todo ser humano en esta tierra.”, Papa Francisco, Discurso al Cuerpo
Diplomático acreditado ante la Santa Sede, 22 Marzo 2013.
140
Ver Esquema.
141
Ver: Benedicto XVI, Discurso a los miembros de la curia romana. Balance del 2012, 21 Diciembre
2012
142
Ibid.

60
Conclusión:

“En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que,
cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende
a Dios, defiende al hombre”.143

5. La “Cultura Pro Gay” es la “punta de lanza”, la “puerta grande” de la Ideología de


Género.

a. La “Cultura Pro Gay” es el instrumento más logrado para la aniquilación del


“ser” del hombre.
b. Introduce la Idolatría (Centro: Mi Libertad/Voluntad) y la Insolidaridad (Centro:
Mi Necesidad/Satisfacción) en lo más profundo del corazón humano.
c. Rompe y degrada el núcleo y vínculo fundamental del ser humano: la Familia.
d. Va más allá (novedad): Anula y rompe el SER de la persona: Masculinidad –
Feminidad; Paternidad - Maternidad.

6. La “construcción” de un ambiente social de exaltación y aceptación de la AMS lleva a


los adolescentes (12-16 años) a un terrible, “infernal”, degradante y doloroso proceso
de:

a. Manipulación: La Gran Mentira: “Tú eres lo que sientes”:

1. → Confusión, Soledad y Sufrimiento “ontológico/existencial”.


2. Motor del Proceso:
a. El Sufrimiento: “No quiero sufrir”, “No soporto ¡tanto! Sufrimiento”.
b. La Mentira: “Quiero ser libre y buscar/vivir mi verdadera identidad”.

b. Auto-Destrucción (“Deconstrucción”) personal de los pilares fundamentales-


relacionales del ser personal: Proceso de “re-conversión” a una nueva existencia:

1. Naturaleza: “Lo que “siento” (AMS) no se corresponde con lo que “soy”


(naturaleza). Si “soy” lo que “siento”, mi naturaleza está “equivocada” ”
2. Libertad: “Yo (nadie más) “decido” (Mi voluntad) ser quien siento/quiero
ser”
3. Conciencia: “No tengo a nadie más que escuchar que a mi propia voz”.
4. Religión/Iglesia: “Si no me acepta, no me quiere. Es un engaño. Me voy”
5. Dios: “El Dios verdadero no puede haberme creado “así” para después no
aceptarme y rechazarme. Ese Dios es un falso dios. “Creación” de un dios
“a mi imagen y semejanza” ”: “Muerte de Dios”.
6. Matrimonio/Familia: “Mi nueva familia será quien me “acepte=quiera”.
7. Sociedad: “Mis nuevos amigos serán quienes me “acepten=quieran”.

c. “Construcción” (Constructivismo) de una nueva Antropología: Nuevo hombre:

1. Individualista: “Sólo yo decido”: “Yo decido, luego existo” 144

143
Ibid.
144
“Así hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las
«periferias» donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos

61
2. Insolidario: “Sólo para mi”: “No necesito a los otros para “ser””: Auto-
subsistencia
3. Subjetivista: “Sólo desde mí, sólo por mí, desde mi “sentir”/”necesidad”
4. Relativista: “Todo es posible y todo vale. No hay Verdad. Hay “mi”
verdad” 145
5. Hedonista: “Lo único importante es mi satisfacción/”felicidad”(placer:
calmante)
6. Utilitarista: “Todo está permitido para conseguirlo. No hay límites.”
7. Materialista: “Dios, mi conciencia, no tienen nada que decir. Yo soy Dios y
me auto-construyo a “imagen y semejanza” de mi propia voluntad”
8. Totalitario: “Quien no piensa como yo no me acepta/quiere: Es mi
enemigo”

d. “Construcción” (Constructivismo) de una nueva Cultura: Del “Falso yo” a la


nueva “Pandora”: Nueva Cultura: 1/ Individualista; 2/ Insolidaria; 3/
Subjetivista; 4/ Relativista; 5/ Hedonista; 6/ Utilitarista;
7/ Materialista; 8/ Totalitaria.

e. Tormento convertido en Combate: “Por qué, después de “aceptarme” sigo


sufriendo?”
Nueva “militancia” en pro de la Cultura de Muerte como “analgésico” del
profundo dolor existencial-antropológico: La gran mentira del vacío/sufrimiento
del corazón.

f. “Descendió a los Infiernos”: El drama de una vida sin Esperanza: La vida “gay”.

7. Objetivo de esta “Ingeniería Psico-Onto-Social” a través de la imposición de la “Cultura


Pro Gay”: Introyectar en la población mundial la “nueva antropología” llevando al 20
% de la población mundial de adolescentes y jóvenes a la asunción de la “Identidad
Gay”.

a. “Ingeniería Psico-Onto-Social”: Proceso de “Deconstrucción” (Aniquilación) del


ser humano desde el “siento” al “soy” en la edad crucial de los 12 a los 18 años.

de tantos malos patrones. No es precisamente en autoexperiencias ni en introspecciones reiteradas que


vamos a encontrar al Señor: los cursos de autoayuda en la vida pueden ser útiles, pero vivir nuestra
vida sacerdotal pasando de un curso a otro, de método en método, lleva a hacernos pelagianos, a
minimizar el poder de la gracia que se activa y crece en la medida en que salimos con fe a darnos y a
dar el Evangelio a los demás; a dar la poca unción que tengamos a los que no tienen nada de nada”,
Papa Francisco, Homilía Misa Crismal, Jueves Santo, 28 Marzo 2013.
145
“«El relativismo se ha convertido en el problema central de la fe en la hora actual. Sin duda, ya no
se presenta tan sólo con su vestido de resignación ante la inmensidad de la verdad, sino también como
una posición definida positivamente por los conceptos de tolerancia, conocimiento dialógico y
libertad, conceptos que quedarían limitados si se afirmara la existencia de una verdad válida para
todos

A su vez, el relativismo aparece como fundamentación filosófica de la democracia. Ésta, en efecto, se


edificaría sobre la base de que nadie puede tener la pretensión de conocer la vía verdadera, y se
nutriría del hecho de que todos los caminos se reconocen mutuamente como fragmentos del esfuerzo
hacia lo mejor; por eso, buscan en diálogo algo común y compiten también sobre conocimientos que
no pueden hacerse compatibles en una forma común. ».
Benedicto XVI, Conferencia en el encuentro de presidentes de comisiones episcopales de América
Latina para la doctrina de la fe, celebrado en Guadalajara (México). Noviembre 1996.

62
b. Eficaces “Caballos de Troya” en el seno de la familia, la escuela, las iglesias, los
amigos, la sociedad: “Si me quieres, has de aceptarme. Si no me aceptas, no me
quieres”.

8. Medios para este Objetivo:

1/ Económicos: Multinacionales,…; 2/ Políticos: Organismos Internacionales (ONU,


UE, OEA,…); 3/ Culturales: Música, TV, Series para adolescentes y jóvenes; 4/
Jurídicos: Leyes; 5/ Sociales: Medios de Comunicación Social; 6/ Educativos:
Escuela, Universidad; 7/ Tecnológicos: Internet; 8/ Religiosos: Nueva Era 146,
Sectas,…
9. “Entremos más adentro en la espesura…”: Conclusión-Contemplación (para
creyentes):

a. ¿Por qué ¡¡tanto!! Mal, especialmente para los más pequeños, los más pobres,
los más inocentes, los más débiles? El poder y la rabia desesperada de la Bestia.
147

b. ¿Dónde está Dios ante el sufrimiento/aniquilación de los más débiles e


inocentes?
c. ¿Dónde estamos cada uno de nosotros?

PARTE 4
EJERCICIO PRÁCTICO: DESENMASCARAR LA MENTIRA Y LA MANIPULACIÓN

1. Videos: Imposición de la Ideología de Género.


2. Videos: Imposición de la Cultura Gay:
 Video: Historia de un adolescente y comentarios al video por Jóvenes de EPC.
 Videos: Al asalto de las escuelas e institutos: Manipulación y degradación de
los jóvenes por parte del lobby gay en España.

146
La Nueva Era no es un movimiento… Es mucho más difuso e informal, ya que atraviesa las
diversas culturas, en fenómenos tan variados como la música, el cine, seminarios, talleres, retiros,
terapias, y en otros muchos acontecimientos y actividades”, Jesucristo, portador del agua de la Vida.
Una reflexión cristiana sobre la “Nueva Era”, Consejo Pontificio de la Cultura. Consejo Pontificio para
el diálogo interreligioso, Ciudad del Vaticano, Febrero 2003.
147
“Vemos cómo el mal quiere dominar en el mundo y es necesario entrar en lucha contra el mal.
Vemos cómo lo hace de tantos modos, cruentos, con las distintas formas de violencia, pero también
disfrazado de bien y precisamente así destruyendo los fundamentos morales de la sociedad”,
Benedicto XVI, Palabras al final del almuerzo con el Colegio Cardenalicio, 21 Mayo 2012; Cf.
Compendio de Doctrina Social de la Iglesia; Carta Encíclica Evangelium Vitae; Exhortación
Apostólica Cristifideles laici, de Juan Pablo II; Carta Encíclica Caritas in veritate, de Benedicto XVI.

“No tengamos miedo, por lo tanto, de afrontar también nosotros el combate contra el espíritu del
mal: lo importante es que lo hagamos con Él, con Cristo, el Vencedor.” Benedicto XVI, "El espíritu
del mal se opone a nuestra santificación". Reflexión del papa en el Ángelus, Ciudad del Vaticano, 17
de febrero de 2013.

63
PARTE 5
ROSTROS DE UNA MASCULINIDAD / FEMINIDAD INMADURA.
ANUNCIAR LA VERDAD DE LA AMS: MANIFESTACIÓN DE UNA MASCULINIDAD
/ FEMINIDAD QUE NO HA DESPERTADO NI MADURADO.
TESTIMONIOS DE SUFRIMIENTO Y ESPERANZA

1. Rostros de una masculinidad / feminidad inmadura


2. Anunciar la verdad de la AMS148: Manifestación de una masculinidad / feminidad
que no ha despertado ni madurado. Testimonios de Sufrimiento y Esperanza.

1. Montaje de Power Point realizado desde su propia experiencia y sufrimiento


por Jóvenes de EPE y EPC que realizan el Itinerario de Maduración Integral –
Itinerario de la Esperanza y comentarios al Montaje por parte de Jóvenes de
EPC.

2. Lectura y Audición de Testimonios de Sufrimiento y Esperanza de miembros de


EPE y EPC

PARTE 6
BÚSQUEDA DE UNA MIRADA Y UNA RESPUESTA INTEGRAL: ITINERARIO DE
MADURACIÓN INTEGRAL DE LA PERSONA EN SU EJE DE MASCULINIDAD Y
FEMINIDAD:
ITINERARIO DE LA ESPERANZA 149

1. INTEGRAL EN LA COMPRENSIÓN DEL SER HUMANO

1. Somos creados por Dios Padre con Amor, por Amor, en el Amor como “imagen”,
“semejanza” suya, vocacionados (llamados) a ser su “presencia”.

2. Creados como varones (masculinidad) o mujeres (feminidad) vocacionados


(llamados) y capacitados (misión) a vivir un amor de complementariedad, en la
comunión y la solidaridad.

3. Herido nuestro ser por el pecado de la soberbia convertida en desconfianza y


desobediencia, y rota la comunión con Dios, nuestro ser y nuestro mundo ha quedado
esclavizado, oscurecido, debilitado, dividido, incapacitado a vivir un amor verdadero

148
AMS: Atracción hacia Personas del Mismo Sexo. Utilizamos estas siglas porque la palabra “homo-
sexual” es una palabra ideológica, ya que no existe una sexualidad “homo”.
149
Itinerario de Maduración Integral trabajado en www.esposiblelaesperanza.com (EPE) para
Varones y Mujeres con AMS mayores de 18 años e Itinerario de Maduración Integral en
www.esposibleelcambio.com (EPC) para Jóvenes Varones de 14 a 18 años con AMS o Jóvenes
Varones y Mujeres sin AMS que quieren madurar su Masculinidad/Feminidad.

64
y “tocado” de una permanente tendencia al Mal. La herida se ha convertido en la
puerta del pecado (mal) y por lo tanto, del sufrimiento y de la desesperanza. Mal,
División y Mentira habitarán a partir de este momento en nuestro corazón y en
nuestro mundo, sin que estos puedan salir de este Mal por sí mismos-desde sí mismos.
No es posible la auto-redención.

4. Del corazón misericordioso de Dios Trinidad nace nuestra Esperanza: Dios viene a
nuestro encuentro: Abrazados (Encarnación: Pesebre); rescatados, liberados y
redimidos (Redención: Cruz); alentados, capacitados y enviados (Pentecostés),
estamos invitados (libertad, confianza, obediencia) a salir (“éxodo”) del YO cerrado
en-sobre sí mismo al encuentro del Amor de Dios y acoger el don que nos capacita
para vivir la nueva vida de los hijos de Dios.

5. Llamados a Vivir en la Verdad, integrando en la Unidad del Amor todo nuestro ser:

a. Imagen, Semejanza y Presencia: a/ Filiación (hijos), b/ Fraternidad


(hermanos), c/ Esponsalidad (esposos), d/ Paternidad (padres) y
e/ Solidaridad (crucificados de la tierra);

b. Dimensiones: a/ Corporal; b/ Psicológica; c/ Espiritual;

c. Facultades: a/ Inteligencia; b/ Voluntad; c/ Afectividad;

d. Relaciones: a/ Consigo mismo: Interioridad; b/ Con la Creación:


Responsabilidad; c/ Con los demás: Comunión – Solidaridad; d/ Con la
Iglesia y los Pobres: Fraternidad-Sacramentalidad; d/ Con Dios:
Espiritualidad;

e. Deseos y búsquedas: a/ la Bondad; b/ la Verdad; c/ la Belleza;

f. Actuar-Compromisos: a/ Personal; b/ Familiar; c/ Social; d/ Institucional;

g. Vocación: a/ Matrimonio-Familia; b/ Vida Consagrada; c/ Orden Sacerdotal.

2. INTEGRAL EN LA COMPRENSIÓN DE LA MADURACIÓN DEL SER


HUMANO.

1. Comunión - Solidaridad: Acogida y vivencia del “Juntos”:

Lo primero (desde un punto de vista pedagógico) en este Itinerario es la


vivencia de que “no estoy solo”, “no soy un “bicho raro”, “puedo salir adelante
junto a otros”, “no estoy condenado a una vida de soledad y sufrimiento”. “Dios
no me ha hecho así”. Esta vivencia genera alegría, esperanza y aliento para el
camino.

65
 Frente a la Soledad-Desarraigo-Aislamiento: Proceso de Acogida: Morada-
Hogar-Amistad.
 Frente a la Tristeza, Desaliento y Desesperanza: El compartir junto a los otros
es fuente de Alegría, de Aliento y Esperanza. La Comunión y la Solidaridad
como eje, pilar y camino del Itinerario.

2. Fraternidad y Filiación: Somos hermanos porque somos hijos.

La acogida y vivencia del “Juntos” en comunión y solidaridad, en la


gratuidad del amor, me hace descubrir el rostro amable de la Fraternidad de
hermanos dispuestos a dar la vida por mí. Este testimonio de entrega es muy
importante e imprescindible para hacer este Itinerario. Ese es el reto de nuestros
Foros, en los que compartimos todo nuestro trabajo, y de nuestros Encuentros,
pues sólo el Amor de entrega oblativa y sacrificada es digno de confianza.
En esa vivencia, voy descubriendo que podemos llamarnos y vivir como
hermanos porque somos/soy hijo amado de un mismo Dios Padre. La vivencia de
este Amor de Dios Padre que en su Hijo entregado en Pesebre y Cruz me ha hecho
hijo amado es el fundamento de mi dignidad y puede sanar todos los desamores
(“segundos”) de mi vida.
 Frente al dolor de la ausencia de un “amor segundo”: el Descubrimiento y
vivencia, junto a otros, del Amor Primero que me hace hijo amado y me regala
la fraternidad de hermanos.

3. Humildad: “Andar en la Verdad”:

Búsqueda de la verdad de mí mismo: Conocimiento y contemplación de mi


historia, de mis heridas, de mis vacíos, mis sufrimientos,… y su influencia en mí.
Descubrimiento y contemplación de mi verdadero ser, de mi verdadera identidad,
de mi verdadero “yo”, de mi verdadera dignidad y “vocación”.
 Frente a la Mentira y Manipulación: Proceso de Amor-Descubrimiento-
Acogida de la Verdad: Memoria-Conciencia-Inteligencia.

4. Sanación:

Terapia: Sanación de las heridas y sus consecuencias, de los vacíos, de los


traumas, relaciones, modelos, neurosis,…
 Frente a la Herida: Proceso de Sanación: Afectividad.

5. Liberación:

Libertad liberada frente a esclavitudes, adicciones, mentiras, falso yo,


degradación,…
 Frente a la Esclavitud (Adición): Proceso de Libertad: Voluntad-
Fortaleza-Sacrificio

66
6. Reconciliación:

1/ Conmigo mismo:
 De todas las Dimensiones de mi ser (corporal, psicológica,
espiritual),
 De todas las Facultades de mi ser (inteligencia, voluntad y
afectividad);
2/ Con los demás;
 Con mis padres: Soy hijo.
 Con mis hermanos: Soy hermano.
 Con mi esposa: Soy esposo.
 Con mis hijos: Soy padre.
 Con los crucificados y sufrientes de nuestro mundo: Soy comunión y
solidaridad.
3/ Con la Creación;
4/ Con Dios (para creyentes).
 Frente al Dolor-Rencor-Odio-Desconfianza: Proceso de Amor-
Reconciliación: Corazón.

7. Unificación:

1/ De todo mi ser:
 De todas las Dimensiones (corporal, psicológica, espiritual);
 de todas las Facultades (inteligencia, voluntad y afectividad);
2/ De todas las relaciones;
3/ De todos los deseos profundos del corazón: Bondad, Verdad, Belleza.
4/ De todo mi actuar-compromiso.
 Frente a la Ruptura, División, Disociación: Búsqueda de la Unidad:
Armonía: Paz.

8. Maduración:

Descubrir y despertar, cultivar, potenciar, madurar… todos los tesoros


escondidos (dones) que hay en nuestro corazón.
 Frente al “no valgo para nada”, “soy un error, una equivocación de Dios
o de la Naturaleza”: Entusiasmo y Alegría al descubrir y cultivar lo mejor
de mí mismo: Seguridad y confianza en mí mismo.

9. Recreación:

No buscamos que surja una persona “mejor”, sino “NUEVA”, cuyo “ser” sea
la vida nueva de Comunión y Solidaridad, a “imagen y semejanza” (para
creyentes) del Dios Comunión-Solidaridad (Trinidad).

67
 Frente a la “Deconstrucción”: “Nueva Creación”: Descubrir y convertir
la herida en “puerta grande” de la nueva vida del Amor y de la Gracia.

 Frente al YO cerrado sobre sí mismo, individualista e Insolidario:


Vivencia gozosa de la nueva vida de la comunión y la solidaridad en la
construcción de un mundo nuevo, donde habite la paz, el amor, la
solidaridad y la justicia.

En el plano de la Fe:

1. Motivación:

Descubrir gozosamente que nuestra más hermosa y alta vocación es la


Comunión: Unión mística (íntima) con Cristo 150 .
 Frente a la soledad radical y ontológica a la que nos condena y esclaviza
el pecado, este Itinerario nos ayuda a descubrir que el Hijo de Dios viene
enviado por Dios Padre a ofrecernos su Amor y su Amistad para caminar
junto a nosotros en unidad íntima de amor, en la unidad del Espíritu Santo.
Estamos creados y redimidos por y para la Comunión.

2. Conversión:

El sentirnos amados en Cristo (en Pesebre y Cruz) nos lleva al deseo profundo
de entregar todo nuestro ser para Dios en Cristo en el aliento del Espíritu Santo y
poner toda nuestra vida en sus manos.
 Frente a la cerrazón sobre nosotros mismos, en egoísmo e individualismo
a la que nos esclaviza el pecado, el Amor dinamiza todas las dimensiones,
facultades, relaciones, deseos, compromisos y orienta, convierte, proyecta
todo nuestro ser en el Amado. Eso es la conversión. Todo el proceso de
Maduración converge, si lo acogemos, en un hermoso proceso de
conversión a Cristo, el Amado que nos ha amado “hasta el extremo”.

3. Santificación:

Todo el proceso anterior vivido bajo la acción del Espíritu Santo será una de
las experiencias más hermosas y entusiasmantes que podamos vivir. Descubrir que
el protagonista de este Itinerario es el Espíritu Santo, que es el que nos ilumina,
nos alienta, nos fortalece, nos reconcilia, nos acompaña, nos sana, nos libera,… si
verdaderamente le dejamos.
 Frente al “constructivismo” del “yo me hago a mí mismo”, y frente a la
mentira de la “autorrealización” vivida desde el “yo no necesito a nadie”,
“yo puedo vivir por mí mismo y desde mí mismo”,… descubrir la vida como
un don que se acoge y una tarea a la que se es fiel es uno de los
descubrimientos más hermosos de este Itinerario, que nos libera del
“infierno del yo cerrado sobre sí mismo”.

150
Catecismo de la Iglesia Católica, nº.2012-2015.

68
4. Redención:

El Amor de Dios entregado en el Hijo redime todos los pecados nacidos de la


libertad/herida y sus consecuencias.
 Frente al dolor profundo del pecado y frente a la tentación de la búsqueda
de la “autoayuda” - “autoredención” a través de este Itinerario vamos
cultivando la humildad (“andar en la verdad”) de vivir cómo sólo el Dios
Amor nos redime, perdona nuestro pecado y nos libera de todas las
consecuencias de éste.

5. Esperanza - Resurrección:

Dios convierte la Cruz en Fuente de Vida Nueva en el Espíritu: La herida, el


sufrimiento, el pecado,… puestos en las manos de Dios, se convierten en manantial
de vida nueva, de vida de Comunión y Solidaridad, por lo tanto, en esperanza,
aliento, verdad, alegría,… para los que sufren el dolor y soledad de su herida.
 Frente a la desesperanza profunda del corazón del pensar que “¡no es
posible!” en este Itinerario contemplamos día a día cómo el Señor realiza
el milagro de su Amor. Si la herida había sido la “puerta grande” del
pecado, puesta en manos de Dios, la convierte en la “puerta grande” de la
gracia. Al final, juntos, cantaremos el Pregón Pascual con el Cirio
encendido en lo profundo del corazón iluminado por el Amor de Dios.

6. Envío: Apostolado:

“Id al mundo entero”… “Dad gratis lo que gratis habéis recibido”: El


Espíritu nos envía al corazón herido, desgarrado, esclavizado y oprimido del
hombre y del mundo y nos hace gozosos y entusiasmados APÓSTOLES DE LA
ESPERANZA.
 Frente al pesimismo del “no se puede hacer nada”, y al individualismo
materialista del “sálvese quien pueda”, en este Itinerario queremos
cultivar la escucha y la obediencia del envío: Es Dios mismo quien nos
envía a entregar la vida “con Cristo, como Cristo, por Cristo, en Cristo”
para llevar lo que hemos recibido al corazón del hombre y del mundo,
construyendo la “nueva Civilización del Amor” 151. Este envío nos llenará
el corazón de paz, alegría y fortaleza.
Todo ello vivido en el corazón de la Iglesia, nuestra Madre y Maestra, Pueblo
de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo y en comunión-solidaridad
con los pobres y sufrientes de nuestro mundo, presencia viva y sacramental de Cristo
Crucificado y Juez entre nosotros.

151
“Es urgente una movilización general de las conciencias y un común esfuerzo ético, para poner
en práctica una gran estrategia en favor de la vida. Todos juntos debemos construir una nueva
cultura de la vida: nueva, para que sea capaz de afrontar y resolver los problemas propios de hoy
sobre la vida del hombre; nueva, para que sea asumida con una convicción más firme y activa por
todos los cristianos; nueva, para que pueda suscitar un encuentro cultural serio y valiente con todos”,
Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitae, 95.

69
3. INTEGRAL EN EL ACTUAR ( MISIÓN-TAREA-ACCIÓN ):

1. Integral en la Unidad del actuar sobre la herida:

a. La herida de nuestro mundo152.


b. La herida de nuestro corazón153.
c. La herida del corazón humano.

2. Integral en la Unidad de los Medios y el Fin:

a. Fin último: Maduración Integral de la Persona:


1. Comunión: Llamados a la Santidad y a la “Unión íntima/mística con Cristo”
(CIC 2013-2014)
2. Solidaridad: “Construir una nueva cultura de la vida” (Ev 95)

b. Medios: Descubrir y acoger en los medios la “manifestación y germinación del


Fin”:

1. Comunión: Acogida - Amistad – Fraternidad: “Minorías creativas” (B. XVI).


2. Solidaridad 154: Los “débiles”-“sufrientes” de nuestro mundo, en el centro.
3. Gratuidad 155: Camino de Donación-Libertad-Misericordia.
4. Pobreza: Rostro hermoso de la Humildad: “Andar en la Verdad”: Hijos-
Hermanos156
5. Alegría: Canto del camino: ¡¡ Es posible la Esperanza porque el Amor ha
vencido ¡!
6. Universalidad: ¡Hay que llevar la Buena Noticia “al mundo entero”!
7. Fidelidad, Fortaleza, Martirio: “¡No tengáis miedo” 157

152
Ver: Juan Pablo II, Evangelium vitae (“El evangelio de la vida”), y Compendio de Doctrina Social
de la Iglesia:
153
Ver: Juan Pablo II, Catequesis del amor humano

“La solidaridad, entendida como “determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien
154

común”, Juan Pablo II, SRS 38.


155
“ En la Centesimus annus, Juan Pablo II… consideró que la sociedad civil era el ámbito más
apropiado para una economía de la gratuidad y de la fraternidad, … En la época de la globalización,
la actividad económica no puede prescindir de la gratuidad, que fomenta y extiende la solidaridad y
la responsabilidad por la justicia y el bien común en sus diversas instancias y agentes”, Benedicto
XVI, Caritas in veritate, 38.
156
“¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!”, Papa Francisco, Encuentro con los
representantes de los medios de comunicación, 16 Marzo 2013.
157
Ver video: Juan Pablo II

70
3. Integral en la Unidad de los niveles de acción:

a. Acogida-Misericordia 158: Creación de espacios solidarios y fraternos de acogida


y escucha donde reposar la herida y renacer a una nueva existencia.
b. Itinerario de Maduración Integral: Partimos de la herida para ofrecer Itinerarios
de Reconciliación – Liberación – Sanación – Maduración - Santificación Integral:
Itinerario de la Esperanza.
c. Prevención: Especialmente Familias y Adolescentes y Jóvenes.
d. Formación: Planificada, Permanente, Sistemática: Presencial y on line.
e. Desenmascarar-Denuncia: En Fidelidad al Magisterio (DSI) de la Iglesia 159.
f. Anuncio: “Antropología Adecuada”: “Id al mundo entero”: Medios nuevos para
la difusión de una cultura nueva: Red Universal de Medios Gratuitos.

4. Integral en la relación particularidad – universalidad:

a. Respuesta particular, concreta y universal


b. Respuesta Sistemática, Permanente y Planificada: Urgencia y necesidad de un
laicado adulto en la fe, asociado y militante160.

PARTE 7. PARA SACERDOTES Y SEMINARISTAS


AMOR HUMANO, IDEOLOGÍA DE GÉNERO, AMS Y MAGISTERIO DE LA IGLESIA

1. Textos del Magisterio de la Iglesia Universal.


2. Textos del Magisterio de la Conferencia Episcopal Española.
3. Textos de Obispos.
4. Puntos Fundamentales del Magisterio: Síntesis.
5. Iniciativas Diocesanas en España.
6. Hacia una Pastoral Integral e Integradora
7. Urgencia y necesidad de un laicado adulto en la fe, asociado y militante161.

158
Cf. Papa Francisco, Homilía en la Santa Misa de la Cena del Señor, Centro Penitenciario para
menores “Casal del Marmo”, Roma 28 Marzo 2003.
159
“No tengamos miedo, por lo tanto, de afrontar también nosotros el combate contra el espíritu del
mal: lo importante es que lo hagamos con Él, con Cristo, el Vencedor.” Benedicto XVI, "El espíritu
del mal se opone a nuestra santificación". Reflexión del papa en el Ángelus, Ciudad del Vaticano, 17
de febrero de 2013.
160
Ver: Benedicto XVI. Ver: Compendio de Doctrina Social de la Iglesia; Carta Encíclica Evangelium
Vitae; Exhortación Apostólica Cristifideles laici, de Juan Pablo II; Carta Encíclica Caritas in veritate,
de Benedicto XVI.
161
Ver: Benedicto XVI, en:
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2012/may/documents/hf_ben-
xvi_spe_20120521_pranzo-cardinali_sp.html

71
PARTE 8. PARA SACERDOTES Y SEMINARISTAS
VOCACIÓN SACERDOTAL, MASCULINIDAD Y AMS

1. El engaño/trampa del “sentir”.

a. Del “tú eres lo que sientes” al “siento que Dios me llama al sacerdocio”.
b. La dramática trampa del “buenismo” y el error del “espiritualismo dualista” en
los sacerdotes, formadores/rectores/obispos y acompañantes espirituales.

2. El engaño/mentira de la Pastoral Vocacional: “si sientes, estás llamado”.

a. Análisis del proceso del surgimiento del “sentir” la “vocación sacerdotal” (¿?) en
un adolescente con AMS.
b. Análisis de la adaptación del “falso yo” a la estructura del Seminario: De la
confusión a la búsqueda de seguridad.

3. El peligro/seducción materialista de la Pastoral Vocacional.

a. Consecuencias de la ausencia de un verdadero conocimiento de la realidad


personal del adolescente / joven.
b. Sin conocimiento no hay auténtico conocimiento: Consecuencias.
c. Sin conocimiento ni discernimiento no puede ofrecerse verdadero acompañamiento
integral (dimensión corporal, psicológica y espiritual): Consecuencias.

4. Cómo ayudar a un Seminarista con AMS.

a. ¿Es posible realizar el Itinerario de la Esperanza dentro del Seminario?


b. Pasos a dar para poder ofrecer un acompañamiento verdadero.

5. El reto de una verdadera Formación Integral-Vocacional de Adolescentes y Jóvenes:

a. Necesitamos personas y espacios con capacidad de ayudar a los adolescentes y


jóvenes a MADURAR en las tres dimensiones de su ser para poder escuchar la
voluntad de Dios y entregar la vida en fidelidad y obediencia.
b. Necesitamos sacerdotes bien formados en la AMS con capacidad de acompañar a
adolescentes y jóvenes con AMS en el descubrimiento de su vocación.

6. Noche oscura en los hijos de la luz.

a. La Verdad nos hace libres: ¿Pederastia o Efebofilia162?

7. AMS, Vocación Sacerdotal y Magisterio de la Iglesia.

162
Atracción hacia púberes-adolescentes.

72
PARTE 9. DIÁLOGO EN TORNO A LA MADURACIÓN DE LOS HIJOS.
PARA PADRES, ORIENTADORES, PROFESIONALES Y EDUCADORES

 Diálogo:
 Educación, Ideología de Género y Cultura Gay: Alarma - Alerta
educativa.
 El don de la esponsalidad, la paternidad y la maternidad.
 Hacia una educación integral en apoyo a la familia como núcleo
fundamental de maduración.
 La urgencia de la formación – asociación - movilización de los
padres: nuestros hijos en el punto de mira.

Recursos para preparar el Taller y profundizar:

1. Libros y Artículos fundamentales:

 Joseph Nicolosi, “Terapia reparativa de la homosexualidad masculina”.


 Gerard J. M. van den Aardweg, Homosexualidad y esperanza.
 Richard Cohen, “Comprender y sanar la homosexualidad”.
 Aquilino Polaino, “El proceso de auto-identificación homosexual”.
 Otros libros y otros artículos.

2. Texto Síntesis del Magisterio fundamental:

 Conferencia Episcopal Española, “La verdad del amor humano. Orientaciones sobre
el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar”. Madrid 2012.

 “La verdad del amor humano” – 10 claves de comprensión.

3. Páginas web:

 Itinerario de la Esperanza para personas mayores de 19 años con AMS:


“Es posible la Esperanza” (EPE): http://www.esposiblelaesperanza.com
 Itinerario de la Esperanza para jóvenes de 14 a 18 años con AMS:
“Es posible el cambio”(EPC): www.esposibleelcambio.com
 Itinerario de la Esperanza para jóvenes de 14 a 18 años sin AMS que quieren madurar
su masculinidad o feminidad:
“Es posible el cambio”(EPC): www.esposibleelcambio.com – Sección: Madurar el
Amor.
 Página web que reúne a los grandes especialistas del mundo en AMS:
www.narth.com
4. Testimonios de personas con AMS que realizan el Itinerario de la Esperanza:

 Testimonios escritos, video y audio de miembros de EPE y EPC:

5. Canal youtube EPE-EPC

73
DOCUMENTACIÓN:

1. Textos del Magisterio de la Iglesia Universal.

» Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357-2359.

» Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 492.

» Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 228. Pontificio Consejo "Justicia y Paz".

» Notificación acerca del libro Just love. A Framework for Christian Sexual Ethics de Sor
Margaret A. Farley, R.S.M. 30-03-2012. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» En busca de una ética universal: nueva mirada sobre la ley natural, n. 80.
2009. Comisión Teológica Internacional.

» Notificación sobre algunos escritos del Rvdo. P. Marciano Vidal, C.Ss.R., n. 2


22-02-2001. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» Notificación sobre los escritos y las actividades de la Hermana Jeannine Gramick, S.N.D. y
del Padre Robert Nugent, S.D.S. 31-05-1999. Congregación para la Doctrina de la Fe.
» Sexualidad Humana: Verdad y Significado, n. 104. 08-12-1995. Pontificio Consejo para la
Familia
» Encíclica Veritatis splendor, n. 49 06-08-1993. Beato Juan Pablo II.
» Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales.
01-10-1986. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educación sexual, nn. 101-102.
01-11-1983. Congregación para la Educación Católica.

» Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual – Persona humana.


29-12-1975. Congregación para la Doctrina de la Fe.
Carta a los obispos de la iglesia católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la
iglesia y el mundo. Congregación para la Doctrina de la Fe, 31 Mayo 2004.
» Ideología de género (“gender”), perspectiva de género o teoría de género.

Sobre el discernimiento vocacional en relación con las personas con AMS:


» Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de
tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas.
04-11-2005. Congregación para la Educación Católica.

» Respuesta a la pregunta sobre si es lícito que un Obispo diocesano ordene al sagrado


presbiterado a un varón que manifieste propensiones llamadas homosexuales
16-05-2002. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
(publicado en italiano en Notitiae 436, diciembre de 2002, Ciudad del Vaticano, pág. 586).

Sobre el reconocimiento legal de las uniones entre personas del mismo sexo y la posibilidad
de adopción de niños en el contexto de las relaciones homosexuales:
» Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede con motivo
de las felicitaciones de Año Nuevo (párrafo décimo). 11-01-2010. Benedicto XVI.

» Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre


personas homosexuales. 31 de julio de 2003. Congregación para la Doctrina de la Fe.

» Familia, matrimonio y “uniones de hecho”, n. 23. 21-11-2000. Pontificio Consejo para la


Familia.

74
» Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no
discriminación de las personas homosexuales 23 de julio de 1992. Congregación para la
Doctrina de la Fe.

2. Textos del Magisterio de la Conferencia Episcopal Española.

» Nota sobre la legislación familiar y la crisis económica.


22-11-2012. C Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española.

» Nota sobre el matrimonio y el fallo del Tribunal Constitucional.


08-11-2012. Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española.

» La verdad del amor humano.


Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar.
Documento aprobado el 26 de abril de 2012 por la XCIX Asamblea Plenaria de la Conferencia
Episcopal Española.

» Hombre y mujer los creó.


26-12-2004. Nota de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de
la Vida.

» En favor del verdadero matrimonio.


15-07-2004. Nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española.

» Matrimonio, familia y uniones homosexuales.


24-06-1994. Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española

3. Textos de Obispos:

» Entrevista a Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares


“La esperanza no defrauda” 15-11-2012.
» Entrevista a Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares
“Itinerarios de libertad y esperanza” 16-04-2012.
» Situación de la familia en Latinoamérica y el Caribe, desafíos y oportunidades, prioridades
pastorales, estrategias de colaboración.
29-03-2011. Cardenal Ennio Antonelli, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia.
» Homilía de Mons. Demetrio Fernández González, Obispo de Córdoba. 26-12-2010.

» Sobre la “doble vida” de algunos sacerdotes. 23-07-2010. Comunicado del Vicariato de


Roma (en italiano).

» Formar el corazón: la educación afectiva y de la sexualidad (apartado V-3).


La Formación Sacerdotal en los Seminarios de América Latina: actas de la reunión plenaria de
la Pontificia Comisión para América Latina (17-20 de febrero de 2009).
Intervención de Card. Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara (México).

» Hombre o mujer: ¿realidad o elección? 21-06-2008. Cardenal Carlo Caffarra, Arzobispo de


Bolonia.
» Entrevista a Mons. Juan Antonio Reig Pla, entonces Obispo de Segorbe-Castellón, ahora
Obispo de Alcalá de Henares Febrero de 2005.
Esta entrevista fue publicada en la revista “Familia et Vita” del Pontificio Consejo para la
Familia (Año X 2/2005).
» Identidad y diferencia sexual 2004. Cardenal Angelo Scola
» Homosexualidad y esperanza.
19-02-2002. Mons. José Ignacio Munilla Aguirre, entonces presbítero y actualmente Obispo de
San Sebastián.

75
4. Puntos Fundamentales del Magisterio: Síntesis.

Diez elementos fundamentales del Magisterio de la Iglesia Católica que han sido recordados
por los Obispos españoles en el citado documento [apartado «4.e» «La esperanza no defrauda» (Rom
5, 5), números 77-81 y notas 66-72], a saber:

1. Los hombres y mujeres con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS)

Los hombres y mujeres con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidos con
respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación
injusta»
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358.

2. La particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo

La particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo, «aunque en
sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un
comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la
inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada»
Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas
homosexuales (1.X.1986), n. 3.

3. Los actos sexuales entre personas del mismo sexo

“Apoyándose en la sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la


Tradición ha declarado siempre que «los actos homosexuales son intrínsecamente
desordenados». Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No
proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir
aprobación en ningún caso”
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2357.

4. El significado moral del cuerpo y de sus comportamientos

«Una doctrina que separe el acto moral de las dimensiones corpóreas de su ejercicio es
contraria a las enseñanzas de la sagrada Escritura y de la Tradición. Tal doctrina hace
revivir, bajo nuevas formas, algunos viejos errores combatidos siempre por la Iglesia, porque
reducen la persona humana a una libertad espiritual, puramente formal. Esta reducción
ignora el significado moral del cuerpo y de sus comportamientos (cf. 1 Co 6, 19). El apóstol
Pablo declara excluidos del reino de los cielos a los «impuros, idólatras, adúlteros,
afeminados, homosexuales, ladrones, avaros, borrachos, ultrajadores y rapaces» (cf. 1 Co 6,
9-10). Esta condena —citada por el concilio de Trento 88— enumera como pecados mortales,

76
o prácticas infames, algunos comportamientos específicos cuya voluntaria aceptación impide a
los creyentes tener parte en la herencia prometida. En efecto, cuerpo y alma son inseparables:
en la persona, en el agente voluntario y en el acto deliberado, están o se pierden juntos»
Beato Juan Pablo, Encíclica Veritatis Splendor, 49.

5. Sobre la imputabilidad

“La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta
grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la
conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente
reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los
trastornos patológicos. El pecado más grave es el que se comete por malicia, por elección
deliberada del mal”
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1860.

6. Hay esperanza, es posible superar las dificultades personales

Las personas con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidas en la acción
pastoral con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades
personales»
Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana (29. XII. 1975), n. 8.

7. Los Obispos y las formas especializadas de atención pastoral con la colaboración de las
ciencias psicológicas, sociológicas y médicas

«Los obispos deben procurar sostener con los medios a su disposición el desarrollo de formas
especializadas de atención pastoral para las personas homosexuales. Esto podría incluir la
colaboración de las ciencias psicológicas, sociológicas y médicas, manteniéndose siempre en
plena fidelidad con la doctrina de la Iglesia»
Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas
homosexuales (1. X. 1986), n. 17.

8. Importancia de la detección precoz

«Los padres, por su parte, cuando advierten en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia,
alguna manifestación de dicha tendencia o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda
de personas expertas y cualificadas para proporcionarles todo el apoyo posible»
Pontificio Consejo para la Familia. Sexualidad humana: verdad y significado, n. 104.

9. Terapia apropiada

«Muchos casos, especialmente si la práctica de actos homosexuales no se ha enraizado,


pueden ser resueltos positivamente con una terapia apropiada»

77
Pontificio Consejo para la Familia. Sexualidad humana: verdad y significado, n. 104.

10. Sobre la no discriminación

«La “tendencia sexual” no constituye una cualidad comparable con la raza, el origen étnico,
etc., respecto a la no discriminación. A diferencia de esas cualidades, la tendencia homosexual
es un desorden objetivo (cf. Carta, n. 3) y conlleva una cuestión moral»
Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunas consideraciones concernientes a la
Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales
(23.VII. 1992), n. 10.

5. Iniciativas Diocesanas en España.

 Sección en la página web del Obispado de Alcalá de Henares: Homosexualidad y


Esperanza .

"La verdad del amor humano.


Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación
familiar"
(nn. 77-81 y notas)

Jueves, 26 de Abril de 2012

Conferencia Episcopal Española. XCIX Asamblea Plenaria

e) «La esperanza no defrauda» (Rom 5, 5)

77. Detrás de la pretendida “neutralidad” de estas teorías se esconden dramas personales que la
Iglesia conoce bien. Pero hemos de tener siempre viva la esperanza. El bien y la verdad, la belleza del
amor, son capaces de superar todas las dificultades, por muchas y graves que sean.
78. La Iglesia, continuadora de la misión de Cristo, abre siempre su corazón y ayuda de madre y
maestra a todos y cada uno de los hombres. Nadie puede sentirse excluido, tampoco quienes sienten
atracción sexual hacia el mismo sexo.
79. Ciertamente el Magisterio de la Iglesia católica [66] enseña que es necesario distinguir entre las
personas que sienten atracción sexual hacia el mismo sexo, la inclinación homosexual propiamente
dicha («objetivamente desordenada») [67] y los actos homosexuales («intrínsecamente
desordenados») [68]; además, en la valoración de las conductas hay que diferenciar los niveles
objetivo y subjetivo[69]. Por eso, una vez más no podemos dejar de anunciar que los hombres y

78
mujeres con atracción sexual hacia el mismo sexo «deben ser acogidos con respeto, compasión y
delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta» [70].
80. No termina ahí la expresión del respeto y estima que se debe a las personas como tales. Nadie debe
quedar excluido de la comprensión y ayuda que pueda necesitar. Las personas con atracción sexual
hacia el mismo sexo «deben ser acogidas en la acción pastoral con comprensión y deben ser
sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales» [71]. Con esa intención hacemos
nuestras las palabras de la Congregación para la Doctrina de la Fe: «Los obispos deben procurar
sostener con los medios a su disposición el desarrollo de formas especializadas de atención pastoral
para las personas homosexuales. Esto podría incluir la colaboración de las ciencias psicológicas,
sociológicas y médicas, manteniéndose siempre en plena fidelidad con la doctrina de la Iglesia» [72].
81. Más allá de los medios humanos actúa siempre la gracia del Espíritu Santo, cualquiera que sea la
naturaleza del comportamiento que haya tenido lugar, con tal de que uno se arrepienta. Con esa
decisión de fondo, si es sincera, se estará en disposición de renovar los esfuerzos por seguir adelante,
a pesar de que la lucha resulte difícil e incluso no falten las recaídas: Como enseña el Apóstol, «la
esperanza no defrauda» (Rom 5, 5).

NOTAS

[66] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357-2359.


[67] La particular inclinación de la persona con atracción sexual hacia el mismo sexo, «aunque en sí no
sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento
intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser
considerada como objetivamente desordenada»: Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la
atención pastoral a las personas homosexuales (1.X.1986), n. 3.
[68] Los actos sexuales entre personas del mismo sexo «“son intrínsecamente desordenados”. Son
contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera
complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso»: Catecismo de la
Iglesia Católica, n. 2357; Cf. Juan Pablo II, Veritatis splendor, n. 49.
[69] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1735, 1749-1756, 1860.
[70] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2358; «La “tendencia sexual” no constituye una cualidad
comparable con la raza, el origen étnico, etc., respecto a la no discriminación. A diferencia de esas
cualidades, la tendencia homosexual es un desorden objetivo (cf. Carta, n. 3) y conlleva una cuestión
moral»: Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta
a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales (23.VII. 1992), n. 10; cf.
ibíd., nn. 11-16.
[71] Congregación para la Doctrina de la Fe, Declaración Persona humana (29.XII.1975), n. 8.
[72] Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta sobre la atención pastoral a las personas
homosexuales, n. 17. – «Muchos casos, especialmente si la práctica de actos homosexuales no se ha
enraizado, pueden ser resueltos positivamente con una terapia apropiada»: Pontificio Consejo para la
Familia. Sexualidad humana: verdad y significado, n. 104; «Los padres, por su parte, cuando
advierten en sus hijos, en edad infantil o en la adolescencia, alguna manifestación de dicha tendencia
o de tales comportamientos, deben buscar la ayuda de personas expertas y cualificadas para
proporcionarles todo el apoyo posible»: ibíd.

79
121 Cartas
escritas al Papa Francisco y
a los Obispos de la Iglesia Católica

de personas con AMS


(Atracción hacia personas del mismo sexo)

y de padres y amigos
de
www.esposiblelaesperanza.com (EPE)
www.esposibleelcambio.com (EPC)

EPEC

Iberoamérica,
30 de Diciembre de 2014
I Domingo de Adviento

80
Ponemos el Dossier de Cartas que
hemos entregado a nuestro querido el
Papa Francisco a los pies de nuestro
querido y entrañable Beato Juan Pablo
II.

En este Dossier ofrecemos al Señor


a través de su Iglesia, nuestra Madre,
toda la vida, todo el sufrimiento, toda la
lucha y toda la esperanza de las personas
que realizan el Itinerario de Maduración
Integral en EPEC.

Pedimos al Señor que convierta este


sufrimiento, lucha y esperanza en luz,
aliento y fortaleza para poder ser testigos
vivos del Amor Misericordioso de Dios.

Que la Santísima Virgen nos acompañe y


proteja y de su mano amorosa nos lleve al
encuentro de su Hijo, presente en su Iglesia y en sus pobres.

Entregamos el Dossier a nuestro querido Mons. D. Juan Antonio Reig Plá,


Obispo de Alcalá de Henares (Madrid-España) quien lo pondrá en manos de S.S.
el Papa Francisco en la visita ad límina que se desarrollará del 24 al 28 de Febrero
de 2014.
Damos gracias a Dios por el testimonio sincero, valiente, amoroso, solidario
y profundamente eclesial de todas aquellas personas que han querido poner su
vida en las manos del Señor a través de su Iglesia.

Ahora nos toca seguir trabajando duro el Itinerario para hacer POSIBLE
LA ESPERANZA.

Entrega del Dossier de cartas de EPE-EPC a S.S. Papa Francisco.


Viernes 28 de Febrero 2014

81
ÍNDICE GENERAL DE CARTAS
ENTREGADAS AL PAPA FRANCISCO

1. Carta del P. Antonio, coordinador de EPEC.

2. Carta del Grupo Juan Pablo II, responsable de EPEC.

3. Carta de las Religiosas Carmelitas

4. Carta de miembros de EPEC España

5. Cartas de Miembros adultos de EPEC (93 cartas)

5.1. Varones con AMS (64 cartas)

5.2. Novios con AMS (1 carta)

5.3. Personas casadas con AMS (11 cartas)

5.4. Sacerdotes con AMS (13 cartas)

5.5. Seminaristas con AMS (4 cartas)

6. Cartas de miembros menores de EPEC (16 cartas)

7. Cartas de padres con hijos que sufren AMS (10 cartas)

82
CARTA DEL P. ANTONIO, COORDINADOR DE EPEC,
A SS. EL PAPA FRANCISCO

Iberoamérica, 22 de febrero de 2014


Festividad de la Cátedra de San Pedro

ASUNTOS:

1) Presentar al Santo Padre Francisco la carta adjunta, escrita por los orientadores y colaboradores de
EPE y EPC, poniendo en sus manos el sufrimiento, lucha y esperanza de los varones y de las
mujeres con atracción sexual hacia personas de su mismo sexo (AMS) que realizan el Itinerario de
Maduración Integral de EPE-EPC.
2) Hacerle entrega de 121 cartas/testimonios personales escritos por estas mismas personas.
3) Solicitud de audiencia.

“Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza,


y al instante salió sangre y agua” (Jn 19,34)

A Su Santidad el Papa Francisco


Ciudad del Vaticano

Querido Santo Padre Francisco:


Reciba un abrazo en el Amor Misericordioso de Dios nuestro Padre que brota del
Costado abierto de Cristo a través del Santo Espíritu.

Para empezar quiero agradecer a Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de
Henares y Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de
la Conferencia Episcopal Española, su apoyo, orientación y estrecha colaboración en todo lo
que se refiere a nuestro servicio a la Iglesia y, con ella, a los hermanos con AMS, de cualquier
condición, que solicitan nuestra ayuda; también a él quiero agradecerle que, por su solícita
mediación, esas cartas y testimonios lleguen a las manos de Vuestra Santidad.

Como coordinador del Grupo Juan Pablo II, grupo responsable de “Es posible la
esperanza” (EPE) y “Es posible el cambio” (EPC), quisiera poner en sus manos la carta que
adjunto a la presente (Anexo 1), y que profesionales y orientadores hemos escrito desde lo más
profundo de nuestra herida de amor y de sufrimiento. Como hijos de la Iglesia, permítanos
poner en sus manos nuestra herida, sufrimiento, alegría y esperanza fruto de nuestro
acompañamiento y ayuda a varones y mujeres con atracción sexual hacia personas de su
mismo sexo (AMS), de España e Hispanoamérica.

83
Sufrimiento y herida:

 Sufrimiento y herida al acoger cada día multitud de cartas de adolescentes, jóvenes y


adultos que viven su AMS con profundo sufrimiento y que nos piden, a veces de forma
desesperada, ayuda para poder madurar y cambiar.

 Sufrimiento y herida al constatar cómo la “trágica reducción antropológica” está entrando


cada día con más fuerza en el corazón de los adolescentes y jóvenes por la herida de la
AMS, buscando manipularlos, degradarlos y esclavizarlos.

 Sufrimiento, herida y desgarro al acoger y escuchar cada día a seminaristas, sacerdotes y


religiosos que quieren salir de la AMS y han padecido dolorosamente las consecuencias de
unos seminarios o unas diócesis en las que se desconocía, en unos casos, todo lo referente
a la AMS y la posibilidad de maduración, o se consentía, en otros casos, la práctica de la
vida gay.

 Sufrimiento, herida y desgarro al escuchar y acompañar a adolescentes y jóvenes, muchos


de ellos seminaristas, que han sido abusados, iniciados en la vida gay o manipulados por
seminaristas, sacerdotes o religiosos con problema de efebofilia, muchas veces con la
complicidad de sus compañeros o superiores.

 Sufrimiento y herida al verificar cómo en la pastoral vocacional de muchas de nuestras


diócesis están acogiendo, cada vez más, a gran cantidad de muchachos con AMS, muchas
veces sin saberlo y, por lo tanto, sin poder ayudarles.

 Sufrimiento y herida al contemplar cómo familias, escuelas y universidades católicas


están, en el mejor de los casos, desinformadas y, por lo tanto, incapacitadas para
acompañar a muchachos con AMS.

 Sufrimiento y honda preocupación al constatar la creciente presencia de un lobby gay


dentro de la Iglesia con poder e influencia, con capacidad de control, de chantaje o
incluso de amenaza.

 Sufrimiento y herida al acoger a los padres o familiares de niños, adolescentes o jóvenes


con AMS que ponen a sus hijos en nuestras manos suplicando que les ayudemos a salir del
sufrimiento de una atracción no querida, en unos casos, o asumida en otros.

Alegría y esperanza:

 Alegría y esperanza al constatar que es posible hacer un Itinerario de maduración integral


desde el que madurar la masculinidad/feminidad y salir de la AMS.

 Alegría y esperanza al ver cómo el Itinerario de sanación y maduración se convierte en


un proceso de conversión desde el que descubrir la herida como lugar de encuentro con
Dios y manantial de Amor Misericordioso donde se forja el apostolado de la esperanza,
base y aliento de la Nueva Evangelización.

 Alegría y esperanza de contemplar cada día el milagro del amor de Dios en el corazón
de adolescentes, jóvenes, adultos, seminaristas, sacerdotes… que, realizando el
Itinerario de EPE-EPC, van saliendo de la mentira, de la degradación y del pecado de la
vida gay y van naciendo a una nueva vida, comprometiéndose, por la gracia de Dios, cada
día más para dar gratis lo que gratis han recibido.

84
 Alegría y esperanza al evidenciar día a día que el Señor sigue haciendo milagros en el
corazón humilde de los más pequeños, los más pobres, los más humillados y heridos, los
más maltratados y excluidos de este mundo.

 Alegría y esperanza al saber que todo este dolor y esperanza podemos ponerlo en manos de
nuestra Madre la Iglesia a través de nuestro querido Papa Francisco y podemos
sentirnos acogidos y alentados.

Santo Padre, aun imaginando la inmensa cantidad de asuntos importantes que tendrá
encima de su mesa y, sobre todo, en su corazón, y rezando por Vuestra Santidad cada día para
que el Señor le dé fortaleza y alegría, me atrevo a pedirle, en nombre de tantas vidas
desgarradas por el dolor de la AMS:

1) Que lea la carta que a continuación le escribimos profesionales y orientadores (Anexo


1) y en la que ponemos nuestra vida en sus manos para responder a lo que nuestra Madre
la Iglesia nos pida en relación a los puntos anteriormente expuestos.

2) Si es posible, le ruego también que vaya leyendo algunas de las cartas/testimonios


(Anexo 2) que le adjuntamos.

3) Le suplicamos una audiencia privada.

Gracias Santo Padre por su paciencia, y que Dios le bendiga y le proteja. Estamos a su
total disposición. Le suplico su Bendición Apostólica.

Hasta mañana en el Altar,

P. Antonio
Coordinador de EPE y EPC

85
CARTA DEL GRUPO JUAN PABLO II
A S.S. EL PAPA FRANCISCO

22 de febrero de 2014
Festividad de la Cátedra de San Pedro

ASUNTO:

1) Poner en sus manos el sufrimiento, lucha y esperanza de los varones y las mujeres con atracción
sexual hacia personas de su mismo sexo (AMS) que realizan el Itinerario de Maduración Integral
de EPE-EPC.

2) Solicitud de audiencia.

Querido Santo Padre Francisco:


Nos dirigimos a Vuestra Santidad, con amor filial y deseo de humildad y fidelidad,
desde el corazón de los pobres, abatidos y sufrientes de nuestro mundo, rostros vivos de Cristo
Crucificado.

Permítanos presentarnos: somos el Grupo Juan Pablo II, grupo internacional de


laicos (orientadores, educadores, psicólogos, médicos, psiquiatras), sacerdotes y religiosas
contemplativas. Animados por el celo de la llamada a la Nueva Evangelización, estamos
buscando dar una respuesta integral a la sanación y maduración de la masculinidad y la
feminidad heridas, desde la cual poder salir de la Atracción sexual hacia personas del
Mismo Sexo (AMS). Y ello, como católicos, en el marco de la antropología adecuada del
beato Juan Pablo II y la Doctrina Social de la Iglesia, siempre en plena comunión con el
Magisterio de la Iglesia.
El motivo de esta carta es compartir una honda preocupación y sufrimiento: la
importancia y urgencia de ofrecer desde el seno de nuestra Madre la Iglesia una propuesta
integral al conflicto y sufrimiento desgarrador que padecen tantas personas con AMS. Una
propuesta que afronte con claridad y valor todos los ámbitos: familiar, pastoral, educativo y
profesional. Evidenciamos una preocupante desorientación en el tema de la ayuda a las
personas con AMS y humildemente creemos, desde nuestra experiencia, que urge que la
Iglesia se ponga al frente de esta propuesta.
Como rostro visible de este sufrimiento, de esta urgencia y de esta esperanza, queremos
presentarle 121 cartas/testimonios personales que le han escrito personas con AMS. Todas
estas personas están realizando el Itinerario de Maduración Integral, a través del cual buscan
madurar su masculinidad/feminidad y salir de la AMS. En estas cartas han puesto su vida, su
sufrimiento y su esperanza en las manos de Vuestra Santidad. Personas de España e
Hispanoamérica: varones y mujeres, adolescentes, jóvenes y adultos, de todas los estados y
vocaciones: solteros, casados, seminaristas, religiosos, sacerdotes,…
Presupuestos
Santo Padre, todo nuestro trabajo asume íntegramente el Magisterio de la Iglesia sobre
la AMS en sus diferentes documentos: Catecismo de la Iglesia Católica, Congregación para la
Doctrina de la Fe, Pontificio Consejo para la Familia, etc.

86
Explicamos desde el principio a las personas que atendemos y a las que formamos que
hay que distinguir muy bien entre: 1) las personas que sienten AMS (que deben ser acogidas
con respeto, compasión, delicadeza y mucho amor, con la misma mirada de Jesucristo); 2) la
inclinación sexual hacia el mismo sexo propiamente dicha (objetivamente desordenada); y 3)
los actos sexuales entre personas del mismo sexo (intrínsecamente desordenados)163. Además,
en la valoración de las conductas explicamos que hay que diferenciar los niveles objetivo y
subjetivo, es decir que «la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar
disminuidas e incluso suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el
temor, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales»164.
Otros esenciales presupuestos que guían todo nuestro trabajo son: la primacía de la
gracia; la ley de la gradualidad; el anuncio del Kerigma, es decir el anuncio del amor infinito e
incondicional de Dios Padre por todos los hombres, manifestado en su Hijo Jesucristo por la
acción del Espíritu Santo; mostrar a la Iglesia como posada para los heridos, como Madre de
misericordia y Maestra; la vocación universal a la santidad; la caridad en la verdad; la íntima
relación entre las virtudes de la castidad y la caridad en toda su extensión, tal y como se
explica en el Compendio de la Doctrina de la Iglesia; la fe y la razón como las dos alas con las
cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad; etc.

Terminología
Por su claridad, reproducimos aquí un texto del Obispo Mons. Juan Antonio Reig Pla
que clarifica la cuestión terminológica165 referida a la palabra homosexualidad y sus derivados:
«La sola palabra «homosexualidad» ya es de sí contradictoria en su etimología. El
prefijo «homo» procede del griego antiguo «ὁμός» (igual), y «sexualidad”» del latín «sexus -
secare» (separación). Dicho de otra manera, el concepto sexualidad habla de separación, de
diferencia, es irreconciliable con lo que se quiere expresar con el vocablo «homosexualidad».
No hay duda de que los términos homosexual, heterosexual, bisexual, transexual, etc.,
constituyen un artificio del lenguaje, una construcción política, ideológica, que tiene dos
objetivos, que ciertamente han sido alcanzados: a) hacer creer a la población y a la comunidad
científica que ser varón no implica, intrínsecamente a tal condición, estar llamado a la
«complementariedad afectiva y sexual» con la mujer, y viceversa. La idea que transmiten estos
términos es que la atracción sexual hacia el otro sexo es un “accidente” afectivo-sexual que
puede darse o no, según los casos; y por supuesto, tan “natural” como cualquiera otra opción;
y b) el otro objetivo es intentar otorgar identidad ontológica (con todas las implicaciones
antropológicas, filosóficas, sociales, jurídicas, medicas e incluso teológico-espirituales que de
ello se derivarían) a las diversas experiencias personales (sentimientos, atracciones sexuales de
distinta índole, etc.).
Las evidencias científicas (genoma XY ó XX) y antropológicas demuestran que,
respecto al sexo, sólo podemos objetivar como existentes dos identidades: persona-varón y
persona-mujer. No existe la identidad homosexual, tampoco existe cualquier otra identidad de
las llamadas LGBTIQA166 u otras. En todo caso, y siempre respetando a las personas, podrán
darse una amplia gama de experiencias personales, pero nada más. Estamos ante una trampa
del lenguaje que debemos desenmascarar, pues desde la ingeniería semántica se está
produciendo la deconstrucción de la persona y de la civilización. Por desgracia, la mayor parte

163
Cf. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, nn. 2357-2359; Cf. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA
DE LA FE, Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1. X. 1986, n. 3.
164
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, n. 1735.
165
También el Pontificio Consejo para los Laicos ha publicado una interesante reflexión sobre la
cuestión terminológica; ver en: www.laici.va/content/laici/es/sezioni/donna/recensioni/amare-nella-
differenza.html
166
Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales/Transgénero, Intersexuales, Queer, Asexuales, etc.

87
de las estructuras de poder del mundo se han puesto al servicio de este proceso de demolición
que, en el fondo, no es nuevo (Cf. Rom 1, 20-32).
La primera decisión, ante estas evidencias, debe ser dejar de utilizar estos términos por
difícil que nos resulte; existen múltiples opciones según los casos, naturalmente todas ellas
deben ser escrupulosamente respetuosas con las personas, por ejemplo: frente al concepto
“homosexual” podemos utilizar la expresión “persona (varón o mujer) con atracción sexual
hacia el mismo sexo (AMS)” que no califica a nadie sino que describe una experiencia
personal; frente al término “transexual” podemos utilizar la expresión “persona (varón o
mujer) con reasignación legal de sexo”; frente a “actos homosexuales” la expresión clásica de
“actos contra-natura”, etc. Desde luego también hay que evitar añadir al concepto varón o al
concepto mujer el calificativo de “heterosexual”, resulta redundante y engañoso, como hemos
explicado. Las batallas del lenguaje se libran en todos los frentes decisivos para la continuidad
de nuestra civilización: la persona, el inicio y el final de la vida, el matrimonio, la familia, y la
enseñanza. Hay que estar alerta en todos estos campos a la masiva manipulación a la que nos
someten los lobbys y la mayoría de las estructuras de poder».167
Respecto a la palabra “gay”, hay que decir que añade un plus de carga política a la
palabra “homosexual”. Según la cultura LGBTIQA, “gay” es el “homosexual activista” que
participa en las estructuras del “lobby gay”; este lobby es una auténtica «estructura de
pecado» que se configura como verdadera «cultura de muerte» en orden a corromper a las
personas a gran escala. Tanto es así que, incluso, han desarrollado todo un cuerpo doctrinal en
el ámbito de la teología llamada “teología gay”, con evoluciones posteriores como la llamada
“teología de género” o la “teología queer”. En conclusión, tampoco deberíamos caer en la
trampa de utilizar la palabra “gay” para describir a un varón o una mujer que siente atracción
sexual hacia su mismo sexo (AMS).

La trágica revolución antropológica y su relación con la AMS


A lo largo de estos años, en la acogida y acompañamiento de estos hermanos con
AMS, en su soledad y sufrimiento, constatamos de forma creciente una “gran batalla por la
persona humana” que se está realizando a través de una nueva y trágica revolución
antropológica . La creciente aceptación de la AMS, que da paso a la vivencia de la cultura
gay, está siendo una de las puertas más importantes de este cambio antropológico en el
corazón de la persona, especialmente de los adolescentes y los jóvenes. Como decimos en
nuestro Documento de Identidad de EPE-EPC:

“El Magisterio de la Iglesia Católica ha profundizado en el corazón del ser


humano, haciéndonos ver cómo a través de la ideología de género, entre otros
instrumentos de la «cultura de la muerte»”168, se está imponiendo una nueva
“revolución antropológica”169, revolución que está forjando una “nueva
antropología”170 desde la que se está realizando una radical “colonización de la
naturaleza humana”171.

167
MONS. JUAN ANTONIO REIG PLA, Presentación a la edición española de “Amar en la diferencia.
Las formas de la sexualidad y el pensamiento católico”, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC),
Madrid, 2013.
168
BEATO JUAN PABLO II, Carta Encíclica Evangelium vitae, nº 28.
169
BENEDICTO XVI, Discurso a los miembros de la curia romana. Balance del 2012. 21-12-2012.
170
CONGREGACIÓN PARA DOCTRINA DE LA FE, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la
colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo, 31-5-2004.
171
ARZOBISPO CREPALDI, PRESIDENTE DEL OBSERVATORIO CARDENAL VAN THUAN, Entrevista en la
presentación del IV Informe sobre la Doctrina Social de la Iglesia en el Mundo (2012).

88
En el fondo, es una clara “dictadura del relativismo”172 que va “de-
construyendo” el ser profundo de la persona (especialmente en su masculinidad y
feminidad) desde las primeras edades, y, al mismo tiempo, se va construyendo (neo-
constructivismo) un nuevo sujeto, a imagen y semejanza de la cultura de la muerte. Se
va pasando de la “dictadura del relativismo” a la “dictadura de la economía sin un
rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”173. Se va imponiendo lenta y
progresivamente la nueva antropología negadora del hermano: el individualismo
insolidario174 y desde ahí la “globalización de la indiferencia”175
En el fondo, y esto es dramático, vivimos una gran “batalla por la persona
humana”176 a través de “corrientes culturales y políticas que buscan eliminar, ofuscar y
confundir”177. Esta “trágica revolución antropológica” niega a Dios178 y por lo tanto,
niega la primacía del ser humano179”
Esta trágica revolución antropológica que niega a Dios y por lo tanto oscurece la
conciencia del ser, está transmitiendo a nuestros jóvenes que el mejor modo de vivir es en la
soledad180 del narcisismo, y que la libertad verdadera se alcanza desvinculándose de todo lo
que te impida ser arbitrariamente libre, incluso de tu propio cuerpo y de tu propia identidad. Se
busca así una “libertad absoluta”, sin ningún condicionamiento, en la que Dios “estorba”. Esto
lleva a no poder experimentar el verdadero sentido de la filiación y de la fraternidad y al
oscurecimiento de las certezas más esenciales de la persona. Esto está provocando en los
adolescentes y jóvenes una grave inmadurez, que les condena en un infantilismo hedonista,
materialista y consumista, que les aleja cada día más de la verdadera felicidad, que es la
consecuencia del amor incondicional de donación al que toda persona está llamada.
Por otra parte, en la vivencia de la AMS, una de las características principales que
acompañan a la persona es el dolor emocional acompañado del sentimiento de soledad. Una
soledad destructiva y patológica que hace que la persona se sienta vacía, aislada y deprimida.
Este tipo de soledad lleva cada vez a más adolescentes y jóvenes a desear conectarse de
cualquier forma con otras personas ya que tienen hambre de ser aceptados y reconocidos.
Creyendo equivocadamente que pueden ser acogidos en sus vidas, terminan refugiándose en
chats y webs dedicadas a la pornografía hasta quedar secuestrados en una adicción que no
tiene límites y les destruye física, emocional y espiritualmente. Cada día son más los
adolescentes que nos piden ayuda para salir de esta terrible adicción que les destroza la vida.
Itinerario de Maduración Integral de la Masculinidad y la Feminidad
Empujados por la conciencia de la necesidad de descender, conocer, acoger y misionar
(“primerear”) en el corazón de las redes sociales, en la que una inmensa y creciente cantidad
de adolescentes y jóvenes con AMS están siendo manipulados, esclavizados y degradados181,
iniciamos en España en el año 2005 la experiencia de poner en marcha un Itinerario de
Maduración Integral de la Masculinidad y la Feminidad ofrecido a España e Hispanoamérica,
172
CARDENAL JOSEPH RATZINGER, DECANO DEL COLEGIO CARDENALICIO, Homilía de la Misa “Pro
eligendo Pontifice”, 18-4-2005; PAPA FRANCISCO, Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la
Santa Sede (22-3-2013).
173
PAPA FRANCISCO, Evangelii Gaudium, 55.
174
Cf. Ibid. 67.
175
Ibíd. 54.
176
CARDENAL RYLKO, PRESIDENTE DEL PONTIFICIO CONSEJO DE LAICOS, Apertura del Congreso
Internacional del dicasterio para los laicos, 7-2-2008.
177
BENEDICTO XVI, Congreso Internacional “Mujer y varón, el humanum en su integridad”, 9-2-
2008.
178
BENEDICTO XVI, Mensaje al Consejo Pontificio Cor Unum, 21-1-2013.
179
PAPA FRANCISCO, Evangelii Gaudium, 55.
180
BENEDICTO XVI, Caritas in Veritate, cap. V. nº 53
181
PAPA FRANCISCO, Mensaje para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
“Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”, 1-6-2014.

89
fundamentalmente de forma on-line, a través de dos páginas web; la primera para jóvenes de
14 a 18 años: www.esposibleelcambio.com (EPC); y la segunda para personas a partir de 19
años: www.esposiblelaesperanza.com (EPE)182. Todo el trabajo que se realiza en el Itinerario
se comparte en los foros de las webs EPE-EPC183.
Desde el comienzo, todos los días recibimos de distintas partes de España e
Hispanoamérica decenas de cartas de jóvenes y adultos de ambos sexos, de toda condición
social y civil (sacerdotes, religiosos, casados, solteros, jóvenes de todas las edades, padres,
familiares y amigos) solicitando ayuda para salir del infierno184 de la AMS y recobrar la
alegría y la esperanza en sus vidas. La última antes de escribir esta carta, la hemos recibido el
lunes 10 de febrero de Jorge, un muchacho de 14 años de México. La transcribimos tal y como
la hemos recibido:
«Buenas, vivo en monterrey mexico tengo 14 años de edad, vivo con mis padres
y me dedico a estudiar la secundaria.
Ahora que vi el montaje de power point que ofrece EPC, me di cuenta que
tengo muchas de la posibles causas:
- La falta de padre: mi papa se fue a trabajar a la cd de mexico y no estuvo con
migo, ademas le tengo un coraje que no lo puedo quitar.
- La sobreproteccion de mi mama: ya que mi papa se fue a cd de mexico mi
mama se encargo totalmente de mi y la quiero mas de lo que debería.
- En la escuela cuando tenia 8 o 9 me decían gay y cosas así por que me
gustaban artistas mujeres mientras que ha ellos no.
- También nunca me junte con ellos por miedo ya que no juego mucho fútbol y
no se mucho.
- Otra que pienso que puede ser es que ellos cuando yo nisiquiera sabia lo que
era ya se masturbaban y hablaban de pornografía por lo tanto yo era excluido por no
hablar de eso.

Yo he sufrido demasiado yo empece a sentir que era homosexual cuando tenia


11 años y me empece a masturbar. A los 12 en Internet conocí a un chavo llamado
eduardo tenia 23 años me invito a un campamento fui y pues nos besamos y me hacia
cosas. Mis papas se dieron cuenta . me dolió mucho ver a mi mama llorando por mi
culpa , les mentí para que no dijeran que soy gay.

Pero ahora me di cuenta (también por Internet) que un amigo mio era gay , nos
empezamos ha hablar nunca paso nada solo fotos etc. Y mis papas se dieron cuenta y
no puedo usar nada estoy castigado, quieren hablar con migo pero tengo pena , me
llevaron con una psicologa pero también me da pena y ademas ella va a querer que me
acepte como soy y yo no quiero eso yo quiero cambiar ser normal.
Yo quiero madurar y salir de la AMS porque no me siento comodo y feliz a
como soy, quiero tener amigos de mi mismo sexo sin pensar en sexo con ellos o cosas
por el estilo, Estoy harto de esto ya no se que hacer siento que cada vez estoy mas
cerca de internet, el suicidio no lo hago porque es pecado. Ojala me puedan ayudar a
salir de este problema.

182
Además, disponemos en el canal YouTube una sección de Materiales de Formación:
http://www.youtube.com/channel/UCILe0So2fAT-aLfr1q-Umrg
183
Véase: http://esposiblelaesperanza.com/foros/index.php
184
Así es como ellos mismos califican la vivencia de su AMS: infierno de soledad, de sufrimiento, de
degradación, de pecado,…

90
Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa, lo necesario, para salir de esto. Cuento
con su respuesta gracias!!!»[sic]185
Cartas de auxilio como la de Jorge nos llegan todos los días a través de Internet de
adolescentes, jóvenes y adultos que buscan desesperadamente salir de su AMS. En las cartas
que le adjuntamos podrá escuchar y acoger el dolor profundo de este grito de auxilio.
Son muchas personas las que se están beneficiando de este Itinerario de maduración
integral de la masculinidad/feminidad: varones y mujeres; adolescentes, jóvenes y adultos;
laicos, religiosos y sacerdotes. En estos momentos, estamos acompañando a través de EPE a
210 varones y mujeres adultos y a través de EPC a 55 adolescentes y jóvenes de 14 a 18 años,
todos ellos de España y de Hispanoamérica. En el grupo de orientadores de EPE-EPC estamos
colaborando 18 personas.
En EPE y EPC la acogida amorosa y misericordiosa de estas personas heridas y
doloridas es fundamental. Cuando las acogemos, les hacemos ver que ya no es su problema,
sino que ya es nuestro problema, que pueden contar con nosotros de forma incondicional,
solidaria y gratuita. Y la mayor alegría de nuestra parte es ver a estos hermanos renacer
progresivamente a la vida y a la esperanza186. A continuación, les ofrecemos encuentros
semanales o quincenales por videoconferencia187 o, en la medida de nuestras posibilidades,
encuentros presenciales (los orientadores estamos repartidos por España e Hispanoamérica).
La antropología adecuada como corazón de estos itinerarios
La acogida y el acompañamiento amoroso y misericordioso, de la mano del Itinerario
de maduración integral y la escucha profunda del alma de estos hermanos, nos está llevando a
plantearnos cada día con mayor hondura y urgencia la siguiente pregunta:
¿Qué hace particularmente grave este momento cultural y social para que tantas
personas estén desorientadas en su vida respecto a su identidad sexual y a su vocación?
“Pablo VI había percibido y señalado el alcance de la cuestión social. Siguiendo esta
línea, hoy es preciso afirmar que la cuestión social se ha convertido en una cuestión
antropológica.”188. Somos conscientes de que la virtud de la castidad, virtud que integra las tres
dimensiones de la persona (física, psicológica y espiritual) y que permite poseerse para poder
donarse a los demás, junto con la caridad, están unidas inseparablemente en el desarrollo de la
justicia social y de la solidaridad. La castidad es una virtud social. Sin embargo, al concebirse
la castidad erróneamente de modo reduccionista como una imposición moral arbitraria, la
persona humana ha quedado a merced de sus impulsos. El hombre si no se posee enteramente,
no se puede donar. Así pues, sin el conocimiento de una antropología adecuada que haga
justicia a lo que es verdaderamente humano, donde la medida es Jesucristo, el hombre (varón y
mujer) se ve incapacitado para salir al encuentro del otro para ponerse a su servicio, para
besarle las llagas, cargarlo sobre sus hombros y llevarlo en camilla al hogar que es la Iglesia,
desde la que llevar la Buena Noticia del Amor de Dios al mundo entero.
Y esto es lo que pretende ser el Grupo Juan Pablo II en su tarea de ayudar y acompañar
al varón y a la mujer a sanar las heridas y a madurar su masculinidad y feminidad: una camilla
que lleve a las personas heridas a la posada de la Iglesia. Y en esta posada sanar las heridas,

185
En este momento, gracias a Dios este joven ha iniciado el Itinerario de Maduración Integral de EPE
y se lo ha comunicado a sus padres, a quienes estamos apoyando a través de un encuentro quincenal
por videoconferencia para que, como padres, apoyen a su hijo en el desarrollo de su masculinidad y así
apoyen el Itinerario que está realizando.
186
Actualmente, la imagen más común desde la que expresan su vivencia es la vuelta a la vida de
Lázaro y la salida del sepulcro.
187
PAPA FRANCISCO, Mensaje para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
“Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”, 1-6-2014.
188
BENEDICTO XVI, Caritas in veritate, 75.

91
liberar las cadenas más profundas, descubrir su verdadero ser de hijo y hermano, saliendo a
todas las “periferias existenciales”, físicas, sociales y antropológicas, al encuentro de los
hermanos más pobres y necesitados entregando la vida por ellos, dando gratis lo que gratis se
ha recibido. Esto es lo que buscamos que sea EPE-EPC.
De la herida del corazón humano a la herida de amor de Cristo
Es hermoso constatar cómo las personas que realizan el Itinerario van comprendiendo
que lo verdaderamente importante no es ya tan sólo salir de la AMS y madurar su
masculinidad o feminidad, sino el poner su propia herida en la herida de amor de Cristo, en el
Costado abierto, acoger ahí el Santo Espíritu que sana, libera, redime, reconcilia,… y salir
como testigo del amor y de la esperanza al encuentro de los hermanos heridos para llevarles la
buena noticia del Amor de Dios. Le ofrecemos este hermoso testimonio de Esclavo del Señor,
joven de 19 años de México:
Desde mi experiencia puedo decir lo profunda que fue la herida generada por
mi AMS. Una vida llena de vacío, inseguridad, vergüenza, aislamiento, soledad,
tristeza. Yo descubro y reconozco mi AMS alrededor de los 14 años, pero siempre tuve
la esperanza de que fuera algo pasajero, algo que formaba parte de la adolescencia o
algo por el estilo. Siempre fui un chavo muy tranquilo, inhibido, vergonzoso, solitario
y profundamente inseguro. Mi época en la secundaria fue terrible, pues prácticamente
no tenía ningún amigo varón y sufrí bullying. Fueron épocas terribles y confusas para
mí.
Como un milagro, llega a mi vida un retiro de Pascua juvenil que me permitió
encontrarme con Cristo y salir del abismo en el que estaba. Más o menos al mismo
tiempo descubro EPE, otro gran parteaguas en mi vida. Lo que aprendí en EPE, a la
par de mi experiencia en el grupo juvenil al que me uní después de la Pascua, me
permitió ser consciente de la herida de Cristo al entregarse por nosotros en la cruz
para el perdón de nuestros pecados y de cómo había sido posible que eso se
convirtiera en manantial de vida para nosotros; así, de la misma manera, pude hacer
frente a la herida de mi AMS y decidí cargar con la cruz que ello implicaba.
Así, poco a poco esa cruz se ha ido aligerando conforme voy madurando mi
personalidad gracias a EPE. Y sobre todo, sanando esa herida que, al igual que
Cristo, he intentado convertir en manantial de vida para otros jóvenes que han sido
víctimas de la desfragmentación de nuestra sociedad. Junto con mis compañeros del
grupo juvenil y los de la página EPE, trabajamos para que más personas se den
cuenta poco a poco y también les nazca salir al encuentro de otros para así ir
generando todo un movimiento de esperanza.
Santo Padre, la gran alegría y esperanza es verificar cada día cómo el proceso de
sanación de la AMS y de maduración de la masculinidad y feminidad se van convirtiendo, en
cada uno de estos muchachos, en un hermoso proceso de conversión, incluso para las personas
que entran en EPE-EPC alejadas de la fe y de la Iglesia. La herida abrazada y acompañada se
va convirtiendo en lugar de encuentro con lo más hermoso y real de uno mismo, con lo más
entrañable y tierno del amor de Dios y con la necesidad más profunda del corazón del
hermano, que nos llama a abrazarla y acogerla. En el fondo, la herida y la cruz se van
descubriendo como el hermoso hogar del desposorio.
Estamos convencidos de que este hermoso don que cada día contemplamos y
acogemos no sería posible sin la acogida, la oración, el cariño y la maternidad espiritual de
distintas comunidades de vida contemplativas, en especial la comunidad de Monjas Carmelitas
de Ruiloba (Cantabria, España)189 que han hecho de su corazón y de su hospedería (Betania)

189
En el dossier, adjuntamos la carta dirigida por las Monjas Carmelitas al Santo Padre.

92
un hogar de acogida para muchas de estas personas heridas. Desde su oración y entrañable
acompañamiento, la herida se va convirtiendo en un verdadero Cántico Espiritual.
Colaboración con los Centros de Orientación Familiar
En esta búsqueda de abrazar desde Cristo las heridas de todos nuestros hermanos con
AMS, estamos tratando de realizar una red de información, formación y acompañamiento en
todas las diócesis. Para ello en España hemos entrado en contacto con los Centros de
Orientación Familiar (COF) diocesanos que acogen y orientan a las familias.
En los últimos cinco años, los orientadores del Grupo Juan Pablo II estamos
trabajando de modo especial con el Centro de Orientación Familiar Diocesano “Regina
Familiae” de Alcalá de Henares190, impulsado por el presidente de la Subcomisión Episcopal
para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Juan
Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares (Madrid, España), el cual nos está apoyando y
alentando mucho en nuestro trabajo. Su compromiso claro y decidido por las víctimas de la
mentira gay le está suponiendo, junto a otras personas, una verdadera persecución en
España191, donde el lobby gay tiene cada día más poder en todos los ámbitos de nuestra
sociedad y está llevando a los adolescentes y jóvenes a un verdadero y dramático callejón sin
salida.
Mostrar la «verdad del amor humano» al mundo de la ciencia y la cultura
Queremos afrontar también un gran desafío: mostrar la verdad del amor humano al
mundo de la ciencia y la cultura192 (profesionales, científicos, académicos). Comprobamos
desde hace décadas cómo la ciencia manipulada por la ideología de género y su fruto más
directo, el silenciamiento académico ante estos temas, provoca la paralización de los
profesionales, muchos de ellos cristianos, ante el grito de auxilio de una persona herida en su
masculinidad o feminidad.
En el mejor de los casos, no se sabe qué hacer con una persona con AMS que pide
ayuda y por ello no se hace nada. En el peor – no infrecuente – se le anima a “aceptarse” (en
el sentido de abandonarse al estilo de vida gay), haciéndole ver que su AMS es su verdadera
identidad. A esta herida se le suma una nueva herida: llamé a la puerta de la Iglesia y nadie
contestó193. Entonces comienza el proceso de deconstrucción y la aceptación definitiva para la
persona que sufre AMS: “he nacido así”, “no hay solución”, “tengo que aceptarme” (en el
sentido ya indicado) y, en la mayoría de los casos, abandona o se aleja de la Iglesia, herido de
muerte, sin esperanza.
Desde EPE-EPC queremos asumir este reto, evangelizar el mundo académico, el
anuncio en los ámbitos profesionales, científicos y académicos,194 dando la vida desde la
ciencia iluminada por la fe, desde una integración de saberes, mostrando con rigor académico
la verdad del amor humano para abrir caminos a un diálogo auténtico, pacífico y fructífero,195
caminos que han sido prohibidos, silenciados y clausurados por la ideología de género.
Queremos aportar una pequeña semilla para que el silencio académico que condena se
transforme en cultura que sea instrumento de evangelización; en agua convertida en vino.196

190
Véase: www.cofalcala.com
191
Véanse las cartas de solidaridad de miembros de EPE-EPC:
http://esposiblelaesperanza.com/foros/forumdisplay.php?f=784
192
PAPA FRANCISCO, Evangelii Gaudium, n. 132.
193
Expresión de un joven que pidió ayuda a EPE.
194
PAPA FRANCISCO, Evangelii Gaudium, n. 132.
195
Ibíd.., n. 243
196
Ibíd.., n. 132

93
Lobby gay e Iglesia
De forma especial, Santo Padre, nos preocupa la presencia de la AMS y de la cultura
gay en el ámbito eclesial. Es terriblemente doloroso confesarle que somos testigos de la
presencia de un fuerte y organizado lobby gay en el corazón de nuestra Iglesia, desde lo que
vamos conociendo, cada día con más dolor.
Desde el corazón sufriente y desgarrado de muchos hermanos sacerdotes, seminaristas,
religiosos, que nos piden ayuda y realizan el Itinerario (y cuyas cartas podrá leer en el dossier
que le adjuntamos), queremos compartir con Vuestra Santidad uno de los retos más
importantes y urgentes que vemos en estos momentos: la información y formación a fondo y
de forma integral de obispos, sacerdotes, directores espirituales, rectores, formadores de los
seminarios…lugares éstos donde la AMS está anidando, por muchos motivos, de modo
especialmente dramático. Podemos afirmar que vivimos en una verdadera pandemia de AMS
tanto fuera como dentro de la Iglesia.
Los 118 testimonios que le adjuntamos
Con estas cartas de adolescentes, jóvenes y adultos que están haciendo este camino de
maduración integral ponemos en sus manos sus vidas, sus sufrimientos y esperanzas, sus
alegrías y tristezas, su esfuerzo y sacrificio. Ponemos sus heridas y también las heridas
profundas y sangrantes de nuestra Madre Iglesia en relación a la AMS y a la cultura gay.
Cuánto nos gustaría que pudiera leerlas e hiciera suyo el sufrimiento de estos hermanos,
poniendo sus intenciones a los pies del altar en la Eucaristía. Con ellas y en ellas le ofrecemos
lo más valioso de EPE-EPC pues este dolor y esta esperanza pertenecen sólo a Dios, que en
Cristo lo ha hecho suyo, y queremos abrazarlo en comunión total con nuestra Madre la Iglesia,
como hijos fieles y agradecidos.
Solicitud de audiencia y bendición
Para terminar, y agradecidos por su entrañable atención, nos gustaría decirle que sería
maravilloso y alentador poder compartir personalmente con usted esta experiencia del amor
que nace del Costado abierto de Cristo para dar vida a sus pobres y pequeños. Con una
profunda humildad nos gustaría preguntarle: ¿Sería posible que nos concediera una
audiencia en algún momento para poder hablar de esta experiencia con más detalle?
Quisiéramos presentarle, por fidelidad a lo que el Espíritu nos está regalando, el Documento
de Identidad de EPE-EPC en el que desarrollamos todo lo que de forma muy resumida hemos
expuesto en esta carta.
Estimado y entrañable Papa Francisco, que la Santísima Trinidad le conforte, le llene
de sabiduría, aliento y fortaleza, y que la Madre del Niño Dios y su esposo san José le abracen
todos los días y custodien su carisma de Pastor de la Iglesia Universal.
Rogamos su bendición y nos ponemos a su disposición. Unidos en Cristo,
Grupo Juan Pablo II

Sus heridas nos han curado

94
“Mi herida hizo una profunda conexión con Dios y comprendí que toda mi AMS,
origen del pecado en mi vida (pornografía, masturbación, sexo, lascivia, etc.…), no era más
que una de dos cosas: la puerta al victimismo y al egoísmo insolidario, o el inicio de una vida
con apertura a los demás, de comunión y solidaridad (herida como fuente de gracia).
A partir de ese maravilloso descubrimiento, que colmó mi vida de profundos deseos de
vivir, puse todo mi sufrimiento en manos de mi Señor, para que a través del Espíritu Santo, se
transforme todo en gracia que pueda derramar a borbotones adonde quiera que vaya.
Mi vida ya no es la misma; amo a mi familia con toda su disfuncionalidad, porque me
amaron cuanto pudieron y supieron, abrazo las heridas de mis amigos como si fueran las
mías y en las diferencias no diferimos sino que nos complementamos el uno al otro, amo a
Dios porque hizo milagros en mi vida y me mostró las maravillas de vivir el amor de
comunión y solidaridad.
Doy gracias por la AMS, porque tanta gracia que recibo a diario proviene de tan
grande herida puesta en manos del Señor. No se acabaron los obstáculos, no vivo un cuento
de hadas, sino que tengo a mano las más poderosas armas para vivir: la FE, la ESPERANZA
y el AMOR”
César, 19 años, Paraguay

95
Carta
al Papa Francisco

de las Religiosas
Contemplativas Carmelitas

www.esposiblelaesperanza.com

96
Monasterio de San José
Monjas Carmelitas
Ruiloba (Cantabria) España

+
J.M.J.T
Querido Santo Padre, Papa Francisco:
Somos una pequeña comunidad de vida contemplativa, Carmelitas Descalzas. Nuestro
Monasterio fue fundado en 1877.
Queremos unirnos a esta iniciativa de hacer llegar a vuestra santidad, los testimonios
de estos queridos hermanos nuestros que buscan, en el Señor, su sanación integral mediante
este itinerario, que quiere ser un camino para alcanzar la Santidad, a la que todos, desde
nuestro Bautismo hemos sido llamados
Hasta hace unos años, 8 aproximadamente, ignorábamos totalmente lo referente a este
tema de las personas que sufren por su AMS (atracción al mismo sexo)
En Su Providencia Amorosa, Dios ha querido poner cerca de nosotras, personas que
nos hablaron de este itinerario que, poco a poco, y con dedicación y esfuerzo —y con total
gratuidad— estaban elaborando: Sacerdotes, Psiquiatras, Psicólogos y Pedagogos,
sensibilizados por esta experiencia de dolor —herida emocional— que sufrían tantos
hermanos, especialmente adolescentes y jóvenes; queriendo poner verdad y claridad donde
otros querían poner manipulación y mentira; ofreciendo, en plena comunión con la Iglesia y su
doctrina, un camino de sanación-liberación.
Lo más impactante para nosotras, querido Papa Francisco, ha sido conocer y escuchar
a personas, con voz, rostro, y nombre concreto, que nos han abierto su corazón y trasmitido su
experiencia de dolor e infierno cuando han sido arrastrados por el mal, y seducidos por él, han
entrado en una vida de pecado y autodestrucción.
Al narrarnos su historia, hemos visto su llanto, a veces su desesperación, y hemos
escuchado su grito: «¡¡necesito ayuda!!». Pero, gracias a Dios, también los hemos visto
sonreír y hemos visto como volvía a sus vidas la Esperanza, cuando se han encontrado con
otros hermanos que, como Iglesia, les han ofrecido cariño, atención, escucha, y lo mejor de sus
propias vidas: la Fe en Jesucristo, la Buena Noticia del Evangelio, y les han hablado de la
riqueza y verdad Antropología cristiana.
Gracias a Dios, ya tenemos a hermanos con el itinerario avanzado, que pueden
testimoniar que ES POSIBLE la Esperanza, la curación, porque nuestro Dios perdona nuestros
pecados y sana todas nuestras heridas: «Nuestro castigo saludable cayó sobre Él. Sus
cicatrices, nos han curado» (Isaías 53, 5)
También ha sido doloroso encontrar otros casos —muchos menos, gracias a Dios— en
los que hemos tenido la sensación de haberles ofrecido la ayuda ‘demasiado tarde’, porque ya
no se han sentido con fuerzas para hacer este camino. Dios tiene sus caminos, y seguimos
orando por ellos. Para Dios nunca es tarde, confiamos en Su Providencia infinita.
¿Y cuál ha sido nuestra especifica colaboración en todo esto? Ante todo la oración,
como monjas contemplativas; orando por estos hermanos desde el más profundo cariño y la
comunión con sus sufrimientos. Les hemos asignado una hermana que ofrece su vida y reza
especialmente por cada uno de ellos. Esto les vincula de una manera especial a nosotras, en
algunas ocasiones nos escriben, nos cuentan como les va y rezan por nosotras, ¡¡qué valiosa
debe de ser esta oración ante nuestro Dios, y cuánto se lo agradecemos!!

97
También, en la medida de nuestras posibilidades, tratamos de colaborar con la acogida,
ofreciendo un lugar de oración, descanso, fraternidad, trabajo personal y comunitario.
Especial alegría nos produce poder acoger a sacerdotes, mayormente jóvenes, con
AMS que buscan un espacio comunitario de oración donde poder acompañarles y ayudarles.
Es mucha la labor que hay que hacer con nuestros sacerdotes en este campo y mucha su
necesidad.
Nos alegra que estos testimonios puedan llegar a vuestra Santidad, para sentirnos, cada
vez más, unidos a nuestra Madre la Iglesia, y de este modo pueda conocer mejor, con
testimonios personales y actuales, lo referente a este tema.
También, nos parece, que los Obispos tienen que conocer esta ayuda que desde la
Iglesia y en plena comunión con ella, se ofrece para seminaristas, o sacerdotes con esta
problemática. Es muy importante que, desde los años de formación, se hable con claridad de
este tema, para ofrecer ayuda a quien lo necesite y, al mismo tiempo, evitar los peligros que
conlleva el no afrontarlo a tiempo y de la mejor manera.
Querido Papa Francisco, nos despedimos ya, reiterando nuestro amor incondicional a la
Iglesia, y ofreciéndole nuestra oración ante el Señor, para que pueda cumplir la Misión de
cabeza de la Iglesia universal, que le ha sido encomendada.
Solicitamos su bendición, para que seamos lo que Dios quiere y la Iglesia y el mundo
necesita.
Con todo nuestro cariño, Hnas. Carmelitas Descalzas. España

Sólo Dios basta

98
Carta
al Papa Francisco

de EPE España

www.esposiblelaesperanza.com

99
Querido Papa Francisco:

Somos un grupo de varones y mujeres de


España de edades variadas y diferentes
procedencias. Cada uno de nosotros tiene una
historia distinta, y, sin embargo, todos tenemos
algo en común: nuestra Atracción hacia el Mismo
Sexo (AMS)197 y nuestro deseo de vivir conforme a
la Verdad inscrita en lo más profundo de nuestros
corazones.

En un momento determinado de cada una de nuestras historias personales descubrimos,


gracias a Dios, la página web www.esposiblelaesperanza.com (EPE), o su versión para
menores de 18 años www.esposibleelcambio.com (EPC), páginas que ofrecen un Itinerario de
maduración de la masculinidad/feminidad para personas con AMS198 que quieren madurar su
identidad real: ser varones o mujeres llamados al amor de complementariedad con el otro sexo.
Sabemos que vivimos tiempos difíciles, de “trágica revolución antropológica” y de
“dictadura del relativismo”, por citar las expresiones acuñadas por sus dos inmediatos
predecesores. Nos llena de alegría y esperanza ve cómo desde el inicio de su pontificado, usted
está insistiendo mucho en la necesidad de que los cristianos salgamos de nosotros mismos y de
nuestra comodidad al encuentro de los pobres y sufrientes del mundo desde la ternura y la
misericordia.
Nuestra experiencia personal, nuestra AMS, hace que le sintamos cercano a la herida
con que vivimos y muy en sintonía con nuestro dolor más íntimo. Nos sentimos, a nuestro
modo, entre esos pobres sufrientes. Y sentimos y vivimos el cariño, la acogida y la ayuda
caritativa, adecuada y exigente de nuestra Madre la Iglesia.
Hemos sido sin duda bendecidos con el hallazgo de EPE-EPC, instrumento mediante el
cual las heridas van sanando paulatinamente y vamos madurando la masculinidad/feminidad.
El Señor está haciendo milagros preciosos en nuestras vidas. Deseamos que todos los que
comparten nuestra herida tengan la oportunidad que hemos tenido nosotros. Pero la realidad es
distinta, y, bien por confusión, bien por ignorancia o desconocimiento, no se ha logrado dar
todavía respuesta a los interrogantes y conflictos relacionados con la AMS, que aquejan a cada
vez más personas, especialmente adolescentes y jóvenes.
En las páginas que siguen, hemos intentado plasmar con la mayor precisión posible
nuestra experiencia vital en relación a: a) la realidad de nuestra herida, que es manifestación
de una masculinidad o feminidad inmadura y no se reduce a la simple atracción hacia
personas de nuestro mismo sexo (AMS); b) las causas de la AMS, que distan mucho de la

197
Hablamos de AMS y no de homosexualidad porque entendemos que la palabra homosexualidad es
una palabra ideológica, política y mentirosa, pues no existe ninguna identidad sexual “homo”, es
decir, dirigida hacia el mismo sexo: somos varones o mujeres, con masculinidad o feminidad, llamados
a complementarnos y vivir una comunión de amor.
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Distinguimos entre persona con AMS y persona gay. La persona con AMS es consciente de que su
AMS es fruto de heridas psico-afectivas y emocionales, sufre su atracción porque no se identifica con
ella y busca hacer un proceso de maduración y sanación desde el que salir de la AMS; la persona gay
es la que acepta su AMS como algo normal y natural y, de forma militante, hace de ella un instrumento
ideológico socio-político de reivindicación de la homosexualidad como una identidad más a acoger,
respetar y difundir, en el marco de la ideología de género.

100
falsa idea, tan extendida, del determinismo genético o de cualquier otra clase; y c) las
consecuencias de la aceptación de la llamada “vida gay”, conducente a la deconstrucción de la
dignidad humana y al oscurecimiento de nuestro yo auténtico, imagen y semejanza del Dios
trinitario.
Desde nuestra pobreza y debilidad, escribimos esta carta con la ilusión de poner sobre
el altar de nuestra Madre la Iglesia lo poco que tenemos, nuestros cinco panes y dos peces,
para que sea así el propio Dios quien obre el milagro y lleve nuestro mensaje de esperanza a
todo el mundo.

1. Surgimiento y desarrollo de la AMS: Historia de sufrimiento, confusión, mentira, soledad


y degradación
Después de exponer el motivo por el que nos dirigimos a usted a través de este trabajo
que es fruto de un caminar, sustentado en la obra de la Santísima Trinidad en nuestras vidas y
en un espíritu de comunión y solidaridad, nos gustaría transmitirle todo lo que hemos vivido
antes de descubrir y asumir que la Cruz es, definitivamente, manantial de Gracia y fuente de
vida nueva, que hace posible nuestro desempeño en el mundo como hijos de Dios. Dicho
proceso, que es apoyado por el testimonio de tantos hermanos, es además parte importante de
nuestra historia de salvación, y queremos compartirla en el seno de nuestra Madre la Iglesia.

Cuando vimos que surgió y se desarrolló la AMS comenzamos una historia de


sufrimiento porque no nos identificábamos con aquello que sentíamos. Con el paso de los años
empezamos a ver que había algo en nosotros que no terminaba de encajar.

Muchos de nosotros llegamos a desesperarnos al experimentar atracción por personas


del mismo sexo. Y esto no se debía a una supuesta homofobia, sino más bien al simple hecho
de no haber podido desarrollar nuestra masculinidad o feminidad, algo que buscábamos en esa
persona del mismo sexo por la que nos sentíamos atraídos. Esta atracción no era un verdadero
amor de donación y complementariedad, sino un ansia desesperada que nos llevó a buscar en
los chicos o chicas que nos rodeaban, compañeros de clase o amigos, lo que sentíamos que nos
faltaba.

En ocasiones nos era, y a muchos nos sigue siendo, difícil establecer una relación sana
con una persona del mismo sexo sin sentirnos inferiores. A lo que nos preguntamos: ¿esto
puede ser bueno? Algo nos decía que no. Dios no quiere que nos sintamos despreciables. Jesús
dijo: “Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” (Mt. 22, 37-39).

El descubrimiento de la AMS en nuestras vidas estuvo marcado por una época de


profunda confusión. ¿Qué me pasa? ¿Qué es lo que realmente soy? ¿Nací así? ¿Fue
adquirido? ¿Por qué no soy como los demás hombres? ¿Se ha equivocado Dios conmigo?
Creemos que estas dudas existen siempre en cualquier persona con AMS, con independencia
de que luego haya decidido luchar contra ello o n Ante estas dudas se tiende a buscar
respuestas. La cuestión aquí es dónde encontrarlas. En el contexto de nuestra actual cultura,
esta respuesta llega por los medios de comunicación y a través de las consignas sociales por
todos conocidas. La respuesta ofrecida es bien clara: “Acéptate, naciste así. No hay nada de
malo en vivir según tu «naturaleza». Esa es la forma en la que encontrarás la felicidad”.

Esta solución no suele convencer en primera instancia. Pero ante la falta de respuestas
de mayor peso y con el paso del tiempo lo más probable es que uno termine cediendo a esa
supuesta aceptación.

En otros casos, si la persona con AMS es católica, puede tratar de buscar respuestas en
el seno de la Iglesia Madre. En muchas de nuestras experiencias nos hemos encontrado con un

101
“abraza tu cruz y trata de vivir una castidad de la mejor forma posible”, sin más herramientas
que las propias fuerzas individuales. En otros casos, la respuesta ha sido un “acéptalo, Dios te
quiere igualmente. Vívelo de la forma más sana posible, procurando mantenerte alejado de la
promiscuidad”.

Aunque muchos de los consejos anteriores pueden tener parte de verdad, en muy pocos
casos se recibe una orientación completa, como es la que —por pura gracia de Dios— hemos
tenido la suerte de recibir nosotros en EPE. En definitiva, creemos urgente el contar con la
información adecuada para todo aquel que viva en esa etapa de confusión.

Una de las cosas que tanto nos perturba después de entrar en ese mundo de confusión, a
la vez alimentada por la escucha de tantas personas, es la idea de creer que nacimos así, que la
AMS viene inscrita en nuestros genes y por ende no podemos librarnos de ella. Es cuando la
mayoría de las veces nos rendimos ante esta lucha y aceptamos el ser así por naturaleza:
homosexuales (palabra errónea y mentirosa). En este instante no nos damos cuenta de que
hemos dado un paso destructivo para nuestra verdadera identidad de varones o mujeres.

Nuestra soledad proviene fundamentalmente de la sensación de inadecuación al estar


entre otros varones. En realidad, gran parte de las veces, nadie nos excluye, somos nosotros
quienes nos auto-excluimos al mirar a nuestro alrededor y sentirnos incomprendidos. A veces
nos parece agresivo el ambiente masculino, o requiere de nosotros unas aptitudes que creemos
no poseer. En definitiva, se trata de una masculinidad dormida, inmadura, que no se ha
desarrollado, y nos encontramos como niños en una reunión de mayores que tratan de cosas
importantes. Esa soledad viene propiciada por sentir que no merece ni siquiera la pena
desarrollar el potencial masculino que poseemos desde el día de nuestra concepción.
Frecuentemente preferimos mantenernos al margen y autocompadecernos antes que afrontar
nuestros problemas y actuar con resolución.

Si la caridad, el desprendimiento y la generosidad llevan a abrirse a los demás, a


compartir la vida y preocuparse por el prójimo, la AMS conduce a estar recluido en los
propios límites de los gustos, las apetencias y las propias necesidades; a los demás sólo se les
ve como una fuente donde poder saciarlas.

Esto es lo que las personas con AMS arrastramos: un sentimiento de soledad por huida
del ambiente masculino que nos es propio, pero que percibimos como hostil y una falta de
voluntad de ir hacia el otro, lo cual nos encierra en nosotros mismos.

Además de esto, muchos de nosotros hemos sufrido la degradación de nuestro ser, a


través en la humillación de nuestra persona y de nuestra dignidad. Buscando el amor humano,
lo hemos hecho por camino equivocado. Hemos sentido una herida de desamor, y eso nos ha
hecho pensar y sentir que no valemos nada, que no somos dignos de amor. Esto nos ha
llevado, sin saberlo muchas veces, como protesta, a hacernos daño a nosotros mismos. La
masturbación, la pornografía y las relaciones con personas del mismo sexo (AMS) son, en
definitiva, formas de huida y de autolesión.

En este contexto, sufrimos también la pérdida del respeto a nosotros mismos, llegando
al punto de rebajarnos para conseguir un poco de atención y cariño. Descuidamos el orden, la
higiene o nuestro físico. Abusamos del alcohol, de las drogas, del sexo, de la comida.
Asimismo, algunos de nosotros, sobre todo entre los más pequeños, también nos hemos
causado lesiones físicas e incluso hemos llegado a plantearnos el suicidio.

Desaparece igualmente la referencia a nuestra vocación natural: ser varones o mujeres,


según nos ha creado Dios. Negamos la masculinidad y la feminidad a la que estamos llamados,
y tratamos de comportarnos como si no fuéramos auténticamente varones o mujeres.

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2. La realidad de la AMS: Manifestación de una Masculinidad/Feminidad inmadura
Desde nuestra experiencia, la AMS es sólo una de las posibles manifestaciones de una
masculinidad/feminidad inmadura, como consecuencia de una no identificación con el propio
sexo. En la actual sociedad se malinterpreta qué es ser varón o mujer y se cae en los meros
estereotipos, desarrollando falsas actitudes en un intento de “sentirse” como se supone que se
debe ser.
Lo que hoy en día se asocia muchas veces con el varón es una personalidad dura, fría,
insensible, agresiva, carente de cercanía, afectividad y cariño, descomprometido con la vida
familiar y con la maduración de los hijos. En el fondo, es una masculinidad inmadura la que se
nos propone, la cual es muy común en nuestra sociedad. La influencia social y cultural, unida
a las heridas de la infancia, especialmente con la figura del padre, no permiten muchas veces
descubrir y conquistar una verdadera masculinidad, con las consecuencias negativas que ello
implica.
Entre las distintas formas en las que puede manifestarse una masculinidad inmadura,
podríamos citar la promiscuidad sexual, la dependencia afectiva, las adicciones, las
personalidades dominantes, la tendencia al maltrato físico o psíquico, el narcisismo, la
inseguridad, la inmadurez afectiva y, por último, la AMS.
En el fondo, estas manifestaciones no son más que síntomas de una falta de madurez
personal. En nuestro caso, la AMS fue el detonante gracias al cual nos dimos cuenta de que
una parte muy importante de nuestro ser no se había terminado de desarrollar. Sin embargo,
muchas personas que no padecen AMS pero en las que sí se da alguna de las manifestaciones
de la masculinidad falsa o inmadura, no tienen tanta suerte ni son conscientes de sus propias
carencias. Viven conforme al modelo de hombría que culturalmente impera, pero sufren, como
nosotros, las consecuencias de su inmadurez. El creciente número de fracasos matrimoniales
es prueba palpable de todo ello.
Veamos cómo hemos vivido algunos de estas manifestaciones de una masculinidad
falsa o inmadura:
Promiscuidad sexual:
Sin duda la promiscuidad sexual es un comportamiento muy atribuido a las personas
con AMS. Ciertamente se puede dar en cualquier varón (con AMS o sin ella), pero en nuestro
caso ha sido una salida en la búsqueda de placer ante la soledad en la que nos hemos sentido.
Del mismo modo casi siempre hemos vivido el rechazo por parte de nuestros compañeros y
otras personas del mismo sexo, por lo que buscamos en el acto sexual calmar nuestro dolor
emocional que nace de la herida de desamor, buscando ser acogidos, amados y aceptados por
otro varón. Digamos que intentamos establecer una relación de igualdad con el mismo sexo, y
lo hacemos como únicamente podemos, es decir, a través de la erotización y la genitalidad.
Pero ante la imposibilidad de saciar nuestro deseo, buscamos más y más sexo cayendo en una
espiral que nos destruye como personas. No debemos olvidar que en esta degeneración sexual,
nos pervertimos con diferentes prácticas sexuales a cada cual más horrible.
Dependencia afectiva:
Debido a nuestro aislamiento social en relación al mundo masculino, buscamos
varones masculinos en los que proyectar nuestras necesidades afectivas. Si se da el caso de
que un varón nos presta atención, se convierte en el centro de nuestro mundo, puesto que esta
situación nunca ha ocurrido. El sentimiento de dependencia nos perturba amargamente pues no
nos deja ser libres. Nos convertimos en marionetas pensando y buscando siempre agradar a la
otra persona; perdemos nuestra naturalidad y nos cuesta ser asertivos con él. Nuestro deseo
más profundo es una verdadera amistad, y ante la imposibilidad de la misma debido al pánico
que tenemos a los varones, idolatramos a esa persona, convirtiéndonos en meros fans.

103
Personalidad adictiva:
Somos personas que nos hemos sentido aisladas, y en un mecanismo de huida y como
compensación ante el sentimiento de frustración nos refugiamos sobre todo en la pornografía y
la masturbación. En nuestro cerebro tiene un efecto calmante que nos ayuda a seguir adelante.
El problema es que cada vez necesitamos más dosis de pornografía y masturbación, llegando a
ser un grave problema que controla nuestras vidas, pues podemos llegar a dejar nuestras
responsabilidades sólo con el fin de saciar nuestros deseos. Buscamos el placer como evasión
de la realidad porque somos como niños -afectivamente hablando- que no han aprendido a
soportar, afrontar y gestionar el sufrimiento y los problemas cotidianos.
Personalidad dominante:
En nuestro caso las personas con una actitud dominante nos han maltratado física o
psicológicamente a causa de nuestra mayor sensibilidad que nos diferenciaba del resto. Con el
paso de los años este maltrato infantil nos ha dejado una herida que nos ha hecho sentirnos
inferiores. De algún modo para sobrevivir en esta jungla, hemos aprendido a ser dominantes
como lo fueron con nosotros. Rechazando la violencia del mundo masculino con el que no nos
identificamos, utilizamos una actitud dominante en el plano psicológico, siendo muchas veces
manipuladores y persuasivos.
Personalidad narcisista:
De forma muy habitual, estamos demasiado pendientes de nosotros mismos, de querer
ser el centro de atención, de querer ser los mejores (a nivel físico, académico, deportivo,
profesional...), de destacar y ser los protagonistas, lo que muchas veces nos da problemas para
poder escuchar, enfatizar o preocuparnos por los demás. Es decir, nos cuesta pensar y hablar
de cosas que no seamos nosotros mismos. Si no obtenemos esa atención entramos en crisis
porque pensamos que no valemos para que nos quieran. Debido a nuestras carencias de
autoestima llamamos la atención en un sentido reparativo, intentando cubrir todos los
complejos que tenemos a base de arrogancia y de amor propio egoísta.
Personalidad insegura:
Somos personas inseguras porque nunca un varón nos ha afirmado como tal,
produciéndose en nosotros una no identificación con el propio sexo fuente de todas las
inseguridades. Sumado a todos nuestros complejos, sentimientos de inferioridad, temor en las
relaciones con los hombres, se une la inseguridad, característica de personas no autoafirmadas.
En este sentido nosotros nos sentimos carentes de fortaleza interior. Otros también hemos
descubierto en este sentido cómo esta seguridad ha sido destruida por los compañeros,
hermanos o familiares. Ante esta realidad tenemos una dificultad tremenda para abordar
muchas situaciones de la vida que para otras personas no dejan de ser normales. A menudo no
estamos satisfechos con nosotros mismos: ni con nuestro físico ni con nuestra forma de ser.
Por lo que mostramos victimismo en forma de quejas, dando pena, lamentándonos... Y
buscamos personas que alimenten esta actitud como búsqueda de afecto.
Personalidad inmadura afectivamente:
Solemos ser personas que aparentamos cierta madurez, pero a la hora de la verdad nos
hemos descubierto a nosotros mismos involucrados sentimentalmente en relaciones
inmaduras, dañinas, quizás no de índole sexual, pero sí relaciones que nos han hecho daño por
no dejarnos la autonomía que necesitamos para desarrollarnos como varones. En este aspecto
descubrimos cómo todo nuestro entorno está configurado en base a relaciones de “ositos de
peluche”, es decir, de afectividades narcisistas. Tanto nuestros noviazgos con otros varones
como nuestras amistades han sido un vano intento de encontrar fuera la seguridad y el cariño
que no sentíamos dentro. Y esto nos ha incapacitado para amar de verdad al otro y salir a su
encuentro.

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Atracción hacia el mismo sexo (AMS):
En base a nuestra experiencia sabemos que el otro nos atrae porque ansiamos las
cualidades que consideramos masculinas; nos atrae lo que creemos que nos falta y vemos en el
otro: habilidades sociales, físico, éxito con las mujeres, popularidad, belleza, autoestima,
seguridad, valía, fortaleza, autonomía, decisión,... Esto es consecuencia de una falta de
identificación y conexión con el propio sexo, cuyas causas son explicadas en otra sección.
Frente a estas manifestaciones de masculinidad falsa o inmadura, lo que pretendemos
en este Itinerario de maduración integral es desarrollar una serie de aspectos (corporales,
psicológicos y espirituales) en nuestra persona que nos lleven a una masculinidad-feminidad
madura: sinceridad con los demás y con nosotros mismos; aprovechamiento del tiempo;
fidelidad a las propias convicciones; proyecto de vida; superación del miedo al sufrimiento;
confrontación de la soledad; fortaleza; renuncia a la queja; valentía y honestidad frente a los
conflictos; protección del más débil; rebeldía y compromiso ante la injusticia; humildad;
fortaleza con los fuertes y debilidad con los débiles; evitación de la autocompasión;
aprendizaje de los fracasos; renuncia a los caprichos y a la impulsividad; coherencia entre lo
que pensamos, decimos y hacemos; asertividad; sensibilidad; y sobre todo, alegría de ser la
persona que se es.
No podemos olvidar, en definitiva, que el mejor referente de masculinidad es
Jesucristo, que dio su vida por nosotros en la Cruz, en comunión y solidaridad.

3. Las causas de la AMS: No hemos nacido así


En este punto de la carta, Santo Padre, queremos describir los sentimientos que
tuvimos antes de conocer EPE-EPC. Desde el principio, desde que nos empezamos a percatar
de nuestra AMS e incluso antes, nos sentimos asustados y solos, desconectados de nuestra
familia y del resto de los varones, en el infierno del yo aislado. Parecía haber siempre algo en
los demás varones que no estaba a nuestro alcance. Lo que veíamos en otros varones nunca
igualaba a lo que veíamos en nosotros mismos. Con el tiempo, aturdidos por el miedo y la
vergüenza, fuimos desapegándonos de todo lo que tuviera que ver con nuestro propio sexo, y
con ello alejándonos de nosotros mismos y de nuestra naturaleza creada a imagen de Dios,
pues “hombre y mujer los creó, imagen de Dios los creó” (Gn 1, 26). No nos sentíamos dignos
de Él, pensábamos que Dios se había equivocado con nosotros, y nos había abandonado.

Algunos respondíamos al estereotipo de persona homosexual, otros no. Pero todos


teníamos algo en común: un profundo complejo de inferioridad relacionado con nuestro sexo.
Sencillamente nos sentíamos inferiores al resto de los varones, y así, poco valiosos en general.

¿Pero cuál era la razón de este complejo? ¿Era, como diría el lobby gay, la homofobia
y la no aceptación de nuestra condición, natural y normal como cualquier otra? ¿O se trataba
más bien de algo más profundo que tenía que ver con heridas vividas en la infancia y que
continuaron intensificándose en la adolescencia, alejándonos así del proyecto amoroso de Dios
sobre el varón y la mujer? Efectivamente, desde nuestra propia experiencia, podemos decir
que esta segunda pregunta es la respuesta.

Un repaso a nuestras vidas habla de patrones comunes en nuestra niñez. Los caminos
para desarrollar ese complejo pueden ser muy variados pero la mayoría compartimos heridas
muy parecidas.

Relación con el padre

Muchos de nosotros tuvimos relaciones defectuosas con la figura del padre en la


primera infancia. En nuestra historia de AMS es habitual encontrar a padres que por cualquier

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razón no supieron o no pudieron desempeñar bien su papel: padres ausentes, distantes,
irrelevantes y pasivos, agresivos, violentos, hipercríticos, demasiado exigentes... Como todo
niño, anhelábamos un padre, teníamos hambre de él, para así identificarnos con él y encontrar
nuestra propia identidad masculina, sentirnos reforzados por nuestro igual, desarrollar una
sana autoestima... Pero debido a su actitud nos alejamos de ellos, los rechazamos, nos
desapegamos de la masculinidad para protegernos del dolor causado, y así, dañamos lo más
profundo de nuestro ser.

Al no ser reafirmados por nuestro padre en nuestra masculinidad, y por tanto en nuestra
identidad, pensamos que éramos inferiores, que no valíamos, que éramos menos que los otros
varones, que no merecíamos la identidad masculina. Este complejo de inferioridad, si no se
sana, continúa como crónico en la edad adulta.

Relación con la madre

Otra causa de nuestra AMS ha sido en muchos casos la relación con nuestra madre.
Con frecuencia hemos tenido una madre sobreprotectora, demasiado dominante o en conflicto
directo con nuestro padre, lo cual ha hecho que no nos acerquemos a él, o que en algunos
casos entremos en conflicto con nuestro principal modelo de identidad. Así, muchos de
nosotros hemos quedado para siempre enclaustrados en el refugio de la madre, como en un
útero materno constante, con miedo a todo, siendo unos niños permanentes.

Lo que queremos expresar, Santo Padre, es que en lo profundo de nuestra AMS hay
una herida por no habernos sentido amados por la figura más importante de un niño: su padre.
Todavía este hambre de padre se expresa en la erotización y necesidad de contacto sexual con
otros varones.

Relación con los compañeros

En lo social, el colegio era nuestro drama cotidiano, una pesadilla con la que habíamos
de vivir diariamente: a muchos de nosotros, nuestros compañeros nos ridiculizaron, nos
maltrataron... Llegamos a él acomplejados, debido a nuestras heridas familiares.
Despreciábamos nuestro cuerpo y todo nuestro ser. No teníamos la suficiente confianza para
integrarnos. Muchos acabamos excluidos, marginados, en la soledad más absoluta.
Interiorizamos una idea tóxica: no éramos valiosos, no éramos como ellos, éramos inferiores,
no éramos verdaderos varones. El complejo se fue consolidando, haciéndose algo enfermizo,
hasta la adultez.

Para algunos su época de colegio fue crucial para desarrollar el complejo de


inferioridad hacia lo masculino: algún defecto físico, incapacidad a la hora de practicar
deporte, sensibilidad no acogida y maltratada... Pero podemos decir que lo más importante fue
la desconfianza, la falta de seguridad e infravaloración hacia nosotros mismos que traíamos de
casa.

La distancia que había entre nuestros compañeros varones y nosotros nos llevó a
idealizarlos. Los idealizamos como si fueran algo inalcanzable, como si fueran superiores. Y
finalmente, erotizamos a los demás varones, como modo de acercarnos a ellos, de sentirnos
valiosos y de conectar con nuestra propia masculinidad.

El erotismo con otros hombres (masturbación compulsiva pensando en ellos, primeros


contactos con personas de nuestro mismo sexo...) no hizo más que alejarnos aún más de los
demás y de nosotros mismos, de nuestra propia y real identidad, enclaustrándonos cada vez
más en el infierno de un yo aislado, narcisista y fragmentado. Era sólo una manera falsa de

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acercarnos a nuestros iguales, de encontrar el abrazo paterno, de sentir nuestra propia
identidad.

Abuso sexual

Entre nosotros hay algunos que, bajo diversas circunstancias, sufrieron abusos sexuales
cuando eran niños, o tuvieron relaciones con otros niños que les dejó marcados. Esto crea una
gran confusión porque el contacto erótico con otro varón provoca que se asocie el placer de
ese contacto con la propia condición sexual y, así, que se asuma que la AMS es la verdadera
identidad, sin permitir que se dé la oportunidad de poder desarrollar la sexualidad de manera
natural.

Además el miedo a revelar a nuestra familia esos abusos nos hizo ahondar en el
distanciamiento hacia ésta, lo que agravó las heridas que estaban en el origen de nuestra AMS.
A día de hoy, las heridas que los abusos causaron en nosotros siguen a menudo vivas y
suponen una fuente de gran sufrimiento, dolor y lucha.

Al final de este punto, querido Santo Padre, queremos aclarar que no buscamos
culpables: en la mayoría de los casos nuestros padres hicieron lo que pudieron, lo mejor que
supieron, y también tenían sus propias heridas. Muchas veces nos transmitieron lo que ellos
mismos habían vivido. Ahora, como adultos, elegimos amarlos y perdonarlos. También a
nuestros compañeros, hermanos, profesores...

4. Las consecuencias de la aceptación de la AMS como forma de vida:


“Deconstrucción” de la dignidad humana
Algunas personas nos instalamos en la autocompasión sin aceptar en absoluto el estilo
de vida gay, lo que nos llevó a una profunda desesperación y, en no pocos casos, depresión.
Otros decidimos vivir de acuerdo a nuestros deseos y optamos por una vida abiertamente gay.
Hayamos llevado ese estilo de vida o no, nos creímos la mentira. Lo que empezó
siendo un sentimiento de inferioridad arraigó en nosotros haciéndonos creer que nuestros
deseos eran nuestra propia identidad: pensábamos ser homosexuales.
Al final, nuestra experiencia nos llevó siempre a lo mismo: o bien al desarrollo de una
sexualidad progresivamente compulsiva, narcisista y adictiva, o bien a la concatenación de
sucesivas relaciones supuestamente “estables”, o bien a dependencias afectivas en las que se
consumían nuestras expectativas, y de esa forma, nunca conseguíamos experimentar el amor
auténtico y pleno.
Masturbación compulsiva, adicción a la pornografía, sexo anónimo... ¡Esto es lo
común en el mundo gay! Comprobamos que nuestros deseos eróticos se sustentan sobre la
idea de ser inferiores al resto de los varones. Nuestra lujuria se alimenta de nuestras propias
carencias, en un delirio sin fin que no sacia ni se sacia nunca. El pecado entraba, sin parar, por
la herida abierta que reclamaba un poco de amor verdadero.

Buscamos varones más masculinos que nosotros que nos traten desde una posición de
superioridad, o nos colocamos en lo alto del pedestal relacionándonos con varones a los que
consideramos menos que nosotros: todo es narcisismo y búsqueda del yo.

La búsqueda de la masculinidad es central en la AMS. Idolatramos lo masculino, nos


hacemos esclavos del pensamiento o de la actividad sexual, pero nunca encontramos lo que
buscamos. Siempre necesitamos más. Nos degradamos progresivamente. A medida que
profundizamos en la vivencia del sexo con otros hombres, reforzamos la idea de ser menos
que ellos y de esta manera nos alejamos de la luz sobre nosotros mismos, de la verdadera
identidad a la que somos llamados. Y, así, vamos desperdiciando nuestras vidas en ruta hacia

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nuestra ruina moral. El sexo gay acaba convirtiéndose en un monstruo que va devorando, lenta
y dramáticamente, a toda la persona.

De todas las mentiras asociadas a la AMS, la que más tiempo y energía nos hace perder
es la búsqueda de una pareja o novio, de un príncipe azul. Buscamos, de forma ilusoria,
alguien que cubra todas nuestras necesidades y con el que vivir un amor verdadero. Al fin y al
cabo ¿quién no desea ser amado? Ansiamos encontrar alguien que nos valore, que nos haga
sentir bien, lo buscamos, lo perseguimos, lo soñamos. Pero cuando lo tenemos, o bien nos
consumimos en una dependencia afectiva enfermiza, o el deseo se desvanece tan rápido como
llegó.
La pareja refuerza el conflicto. El amor homosexual no es más que una búsqueda
inagotable de nosotros mismos, una vía falsa de buscar la propia masculinidad perdida y el
amor y la aceptación de nuestros iguales. La paradoja es que cuando un varón nos corresponde
dejamos de verle como un varón completo, pues lo que nos alimentaba era la idealización y
erotización de un ente diferente y superior. Y el castillo de naipes, la mentira, se viene abajo.
Es por ello por lo que los índices de infidelidad en las relaciones entre personas del
mismo sexo son enormes, al igual que la dependencia hacia la masturbación compulsiva y la
pornografía gay, entre otras conductas similares.
El amor entre dos personas del mismo sexo no es amor porque no es un verdadero
encuentro con el otro, una donación y entrega consciente, libre y sincera del propio yo. Es
puro egoísmo, puro narcisismo neurótico, una búsqueda desesperada del yo perdido, de la
identidad perdida, del abrazo del padre y de los iguales. Es la intención de satisfacer una
insatisfacción continua, que no se alivia nunca sino que persiste y se intensifica. Un infierno
difícil de discernir si no es con ayuda. ¡Y existen todavía tantos varones y mujeres, pobres de
Dios, que viven ese infierno, que nuestras entrañas se inflaman de amor dolorido! ¡Tenemos
que ir en busca de esos pobres para sacarlos de ese infierno, con la fuerza y el amor
misericordioso del Señor!
Sabemos que en lo más profundo de nuestro ser late la imagen de Dios, que es
comunión desde una entrega auténtica, desde la entrega del amor de Dios. La AMS es el
infierno de un yo enclaustrado incapaz de amar.
Esta carta, no obstante, tiene una limitación: está escrita por varones que realizamos el
Itinerario de maduración de la masculinidad. Pero igualmente existe la AMS femenina con
sus propias causas. Nosotros como varones hemos hablado desde nuestra experiencia, y
esperamos que EPE-EPC algún día acoja a más mujeres, para poder enriquecernos con su
testimonio. En ello estamos.

5. La urgente tarea: Es posible la Esperanza: Madurar la verdadera Identidad: Itinerario de


Maduración Integral
Pese a todo lo anterior, nosotros somos testigos de que es posible la esperanza. A
través del Itinerario propuesto en EPE-EPC para la maduración integral hemos descubierto en
nuestras propias vidas que se puede madurar nuestra verdadera identidad, masculina o
femenina, tal y como Dios nos pensó, varones o mujeres.
La base del Itinerario es un plan de maduración compuesto por 110 fichas que
realizamos quincenalmente, a través de las cuales vamos entrando en una dinámica de trabajo,
disciplina y orden que nos permite ir profundizando en nuestras heridas, nuestros miedos y en
las causas de nuestra AMS. Estas fichas nos ayudan a establecer pequeñas metas de
crecimiento y maduración personal en todo nuestro ser de forma integral:
a) en todas nuestras dimensiones (corporal, psicológico y espiritual);

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b) en todas nuestras facultades (intelectual, afectiva y volitiva);
c) en todos los niveles de relación (con nosotros mismos, con los demás, con la
creación, con Dios) de forma que vamos experimentando una verdadera sanación
de nuestras heridas. El Itinerario está pensado para realizarlo en 3-4 años.

Todo este trabajo es acompañado por los orientadores, a través de video llamada o en
encuentro presencial, y compartido en un espacio común on-line, donde los compañeros que
estamos haciendo el itinerario podemos leer, apoyar, comentar el trabajo y los avances del
resto. Así, vemos en nuestras propias vidas que la única manera que tenemos de avanzar es
ayudándonos los unos a los otros, teniendo así una verdadera vivencia de Iglesia, en la cual
todos formamos parte de un mismo cuerpo. La vida de comunión y solidaridad se convierte en
la matriz en la que vivir el proceso de sanación y maduración.
Este itinerario que experimentamos que nos libera y nos sana, no está exento, sin
embargo, de malos momentos, dudas y “noches oscuras” en las que no se ve la posibilidad de
seguir adelante. Es en estos momentos en los que se hace patente que es la familia de EPE-
EPC la que te sostiene a través de la solidaridad entre los compañeros. Llamadas de apoyo,
comentarios de aliento en los cuadernos de trabajo, oración fraterna de unos por los otros son
ejemplos de actos que brotan de la amistad basada en la comunión fraterna que en EPE-EPC
se cultiva.
Este proceso comunitario lo vivimos de forma especial en tres encuentros al año de
varios días, en los que el compartir es el eje fundamental. De esta forma somos capaces de
poner rostro a nuestros hermanos que soportan la misma herida por lo que el sentimiento de
soledad y aislamiento disminuye. De igual manera experimentamos que nuestra herida puede
ser, y de hecho está siendo, fuente de sanación para otros compañeros y compartimos la
alegría que suponen los avances propios en comunión con los de los demás. En definitiva,
estos encuentros con los compañeros nos contagian esperanza y son una gran escuela de vida
que nos anima a seguir adelante, pese a las dificultades.
Todo nuestro proceso es supervisado en todo momento por orientadores y
profesionales especialistas en AMS que ofrecen su trabajo solidaria y gratuitamente. Es todo
un regalo de Dios para nosotros tener el apoyo de personas formadas y preparadas que nos
acompañan en nuestro camino, dando respuesta a nuestra lucha y sosteniéndonos en ella. En
ellos descubrimos a la Iglesia Madre, que da la vida por sus hijos. Algunos de ellos son
miembros de EPE que han recorrido el itinerario o se encuentran más avanzados, y que
ofrecen generosa y gratuitamente su tiempo y su amor por los hermanos más necesitados.
Vivimos así aquellas palabras preciosas de Jesucristo: “Dad gratis lo que habéis recibido
gratis” (Mt 18, 8).
Estamos acompañados también en nuestro camino por la oración contemplativa de
comunidades que rezan continuamente por nosotros De forma especial destacamos a la
Comunidad de monjas contemplativas carmelitas, que nos acogen en su hospedería (Casa
Betania) y nos acompañan y alientan desde su oración y cariño. También nos acompañan
algunos obispos que nos asisten directamente y de forma paternal; por sacerdotes y religiosos
que están siendo presencia sacramental entre nosotros de Cristo “bálsamo de nuestras
heridas”; matrimonios y cristianos comprometidos que nos acogen en sus propios hogares
como a sus propios hijos y aportan todas las cualidades y dones que el Señor ha puesto en sus
manos.
De forma especial queremos agradecer a Mons. D. J. Antonio Reig Plá, Obispo de
Alcalá de Henares (Madrid), el apoyo, aliento, amistad cercana y entrañable y orientaciones
desde la que desde hace tiempo nos acompaña. La colaboración con el COF de Alcalá de
Henares es un aspecto fundamental en nuestro proceso.

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Santo Padre, llenos de esperanza le hemos tratado de exponer este valiosísimo
instrumento de maduración integral: el Itinerario de EPE-EPC. A lo largo de él descubrimos
que no somos llamados únicamente a salir de la AMS, sino a sanar nuestras heridas, a madurar
nuestra personalidad y a ponernos al servicio de los demás para ser testigos de esperanza y de
que es posible vivir la nueva vida de comunión y solidaridad.
Sabemos que la Iglesia tiene una postura clara sobre la AMS, pero en el ámbito
pastoral se descubren carencias importantes. Muchos obispos, sacerdotes y agentes de pastoral
son desconocedores de que existe una esperanza más allá de la resignación. Esto provoca que
la persona con AMS no obtenga siempre la respuesta adecuada cuando recurre a su Madre la
Iglesia para que lo acompañe y asista en su dolor.
Consideramos urgente y de vital importancia que en la Iglesia se dé a conocer la verdad
sobre la AMS: a saber, que es síntoma de heridas psico-afectivas que se pueden sanar, y que
por lo tanto existe una esperanza de vivir en libertad y no esclavo de este yugo. Es neC.io
afirmar con claridad y sin miedo que ES POSIBLE MADURAR LA MASCULINIDAD Y
SALIR DE LA AMS.
Esta libertad, como hemos dicho ya, no es sólo una liberación a nivel psicológico y
afectivo, sino también espiritual. Es todo un proceso de conversión del corazón y que por
tanto ayuda al fin último de nuestra existencia como hijos de Dios: la santidad. Es importante
destacar cómo el desarrollo del Itinerario es en muchos casos el medio que Dios pone en
nuestra vida para conocerle, amarle y seguirle en el corazón de su Iglesia.
Por nuestra parte nos consideramos testigos de esta buena noticia ofreciendo nuestra
vida, la historia y el testimonio de lo que Dios ha hecho en nosotros, para que otros puedan
vivir una “vida en abundancia”. A partir de nuestra herida brota un manantial de sanación,
maduración, y salvación para muchos. Nuestro dolor nos une íntimamente a Cristo herido por
amor en la cruz y fuente de salvación.

6. A modo de conclusión
No sabemos si podemos hacernos cargo de la gran presión a la que quizá debe de estar
sometido. Usted mismo nos ha exhortado a no formar lobbies, e incluso mencionó
expresamente el lobby gay. Sepa, Santo Padre, que aquí hay un grupo de personas que
pensamos como usted, que no queremos presionar y que sólo buscamos, con humildad, cómo
apoyarle y ayudarle mejor, desde nuestra oración y el testimonio de nuestras vidas. Creemos
que es urgente dar a conocer que es posible la esperanza y que siempre estamos a tiempo de
cambiar.
Además, antes de terminar, quisiéramos comunicarle algo que ya se desprende de todo
lo que se ha dicho: EPE-EPC ha sido para muchos de nosotros el instrumento del que se ha
servido Dios Padre para acercarnos, incluso a algunos muy alejados, a Cristo, a su Iglesia y a
los pobres y sufrientes de nuestro mundo. Hay historias preciosas de conversión y de vuelta a
la casa del Padre.
Nos ponemos a su disposición desde nuestra pequeñez y confiamos en poder servir a
nuestra Madre la Iglesia. Puede contar con nosotros para lo que desee. Ojalá algún día
podamos tratar personalmente con usted todas estas cuestiones o cualquier otra que pudiera
surgir o que quisiera proponernos.
Muchas gracias por su tiempo. Le encomendamos a María Virgen, Madre de todos, de
forma especial de los pequeños, los que sufren, los heridos, los pobres. Que Dios le bendiga y
le guarde muchos años. Le queremos y pedimos cada día por usted y la tarea que Dios le ha
encomendado.

110
Afectuosamente,
Miembros de EPE España199
www.esposiblelaesperanza.com
www.esposibleelcambio.com
esposiblelaesperanza@gmail.com

Sus heridas nos han curado

199
En estos momentos, en EPE-EPC España están realizando el Itinerario de Maduración Integral 70
personas, acompañados por 10 orientadores.

111
93 cartas
al Papa Francisco

de Personas adultas con AMS


que realizan el
Itinerario de Maduración Integral
- Itinerario de la Esperanza-

www.esposiblelaesperanza.com

112
ÍNDICE DE CARTAS DE VARONES CON AMS

1. A., 19 años, México. 33. S., 29 años, Caribe.


2. C., 19 años, México. 34. E., 30 años, España.
3. C., 19 años, Paraguay. 35. G., 30 años, Chile.
4. J., 19 años, España. 36. V., 30 años, Costa Rica.
5. J., 19 años, España. 37. C., 31 años, España.
6. J., 19 años, Argentina. 38. C., 31 años, Chile.
7. L., 19 años, Ecuador. 39. A., 33 años, España.
8. L., 19 años, Argentina. 40. P., 34 años, Ecuador.
9. U., 19 años, México. 41. B., 35 años, España
10. A., 20 años, España. 42. C., 35 años, España.
11. M., 20 años, España. 43. E., 35 años, Venezuela.
12. P., 20 años, España. 44. G., 35, Colombia.
13. A., 21 años, España. 45. A., 36 años, España.
14. Á., 21 años, Colombia. 46. F., 36 años, Perú.
15. D., 21 años, Argentina. 47. J., 36 años, España.
16. F., 21 años, Chile. 48. T., 36 años, España.
17. M., 21 años, España. 49. Y., 37 años, España.
18. O., 21 años, España. 50. R., 38 años, España.
19. P., 21 años, España. 51. U., 39 años, España.
20. V., 21 años, México. 52. C., 40 años, España.
21. J., 22 años, Colombia. 53. A., 41 años, Miami.
22. A., 24 años, Colombia. 54. R., 43 años, México.
23. A., 25 años, Venezuela. 55. J., 44 años, Colombia.
24. E., 25 años, España. 56. F., 45 años, España.
25. A., 27 años, España. 57. M., 45 años, España.
26. E., 27 años, Argentina. 58. C., 46 años, España.
27. E. Orientador, 27 años, Colombia. 59. F., 47 años, Argentina.
28. F., 27 años, España. 60. J., 47 años, España.
29. I., 28 años, España. 61. I., 48 años, España.
30. I., 28 años, México. 62. T., 48 años, España.
31. B., 29 años, España. 63. T., 51 años, Ecuador.
32. D., 29 años, Colombia. 64. F., 58 años, Argentina.

ÍNDICE DE CARTAS DE PERSONAS QUE REALIZAN EL


ITINERARIO Y ESTÁN EN PROCESO DE NOVIAZGO

1. G. y E., 31 años, España

ÍNDICE DE CARTAS DE PERSONAS QUE REALIZAN EL ITINERIO Y


ESTÁN CASADAS

1. S., 36 años, Ecuador. 7. A., 45 años, Venezuela.


2. T., 40 años, Argentina. 8. M., 50 años, Venezuela.
3. A., 43 años, España. 9. A., 55 años, El Salvador.
4. L., 43, España. 10. M., 56 años, España.
5. Á., 44 años, México. 11. A., 60 años, España.
6. J., 44 años, Costa Rica.

113
ÍNDICE DE CARTAS DE SACERDOTES

1. L., 28 años, España. 8. T., 37 años, España.


2. J., 29, España. 9. J., 40 años, España.
3. J., 30 años, España. 10. R., 40 años, España.
4. A., 31 años, España 11. Á., 46 años, Argentina.
5. I., 31 años, España. 12. C., 53 años, España.
6. G., 34 años, España. 13. J., 57 años, España.
7. T., 35 años, España.

ÍNDICE DE CARTAS DE SEMINARISTAS

1. C., 22 años, España.


2. G., 32 años, México.
3. R., 36 años, España.
4. J., 38 años, España.

114
CARTAS DE VARONES
CON AMS

115
1. Carta de A., 19 años, México.
Querido Papa Francisco:

¡Hola! ¡Muy buen día tenga usted! Soy A. y tengo 19 años. Vivo en una ciudad de
tamaño mediano en el centro de México que ojalá algún día tuviera el gusto de contar con su
presencia.

Doy gracias a Dios que me haya permitido enviarle esta carta y que me permita ayudar
un poco al descubrimiento de la Verdad. Hay mucho ruido en los medios, a veces no sé si
taparme los oídos ante lo que grita el lobby gay. Le escribo esta carta para contarle desde mi
vida lo que significa “Es posible la esperanza” y hacerle saber que siempre puede contar con
mis oraciones.

¿Por dónde puedo empezar Su Santidad? Si la historia de mi vida ha sido confusión y


soledad tantos días y actualmente no me encuentro en mi mejor etapa; he vivido un
“cortocircuito” con mi familia, he crecido con ellos pero solo, completamente solo en el
corazón y en mi soledad ha surgido la AMS.

Tanto que dicen sobre lo que es la Atracción hacia el Mismo Sexo, bueno, en mí la
AMS es: no haber tenido un verdadero amigo con quien platicar, haber pasado las noches
llorando deseando que todo fuera diferente; sentir que mi cuerpo no me perteneciera y
mirarme y preguntarme ¿Por qué no seré como los demás? ¿Habrá algo diferente en mí? ¿Se
habrá equivocado Dios conmigo? y en el peor momento, cuando más necesitaba abrir mi ser a
los demás, surge la AMS y me dice: no tienes esperanza, no tienes derecho a una familia: ni
ahora ni nunca.

Yo nunca pensé en aceptarme como homosexual, yo simplemente creía que era algo
que no me podía pasar a mí. Cuando llegué a EPE algo me dijo que tenía que tomar las
riendas, que algo estaba mal y que era posible cambiarlo. Pronto me di cuenta de que la
atracción era el menor de mis problemas.

Y lo mismo que me pasa a mí le pasa a la mayoría de los jóvenes: viven una falsa
masculinidad, una falsa búsqueda de la felicidad por la inmadurez de su propia persona. El
mensaje de Amor que Usted nos hace llegar a diario no encuentra una tierra fértil en la que dar
frutos, las diversas caras de la falsa masculinidad ciegan a todos los chicos a mí alrededor y a
todo aquellos que están al frente. Aborto, prostitución, drogas, egoísmos, homosexualidad,
todos son un grito de auxilio, de dolor de ¡Ya basta! ¡Ya no quiero sufrir tanta soledad! ¡Nací
para la Comunión con los demás! ¡Ya basta!

Y el mensaje cristiano, el Amor de Jesús se pierde. Yo me sentí confundido, no supe


cómo cumplir lo que Dios quería de mí pues su Palabra me pedía algo pero mi cuerpo
demandaba otra cosa. Eso es lo que siento yo que hace huir a tantos del compromiso de la
sexualidad vivida desde la Fe. Uno puede desear ser bueno, pero por dentro el corazón grita de
desesperación pues no le ha sido dado eso que le fue prometido: el amor.

Se supone que mis padres me debieron de haber dado el amor que yo necesitaba: mi
papá trabajaba y trabaja aún hasta 10 horas y pasa la mayor parte del tiempo fuera de la casa
esforzándose en darnos que comer; mi mamá se preocupa cada día por darnos un platillo
diferente que comer y de que no nos falte cuidado, pero mi ser, mi herida no fue capaz de ver
todo eso y mejor me ponía a llorar por la “mala suerte” que tenía.

Mis papás si me han amado y estoy seguro que también han amado a todos aquellos
que quieren destruir a la familia, ellos que en sus casas han sido maltratados, que no han

116
tenido padres, que fueron abusados o que desde pequeños fueron incitados a la mentira: ellos
luchan por demostrar que la familia feliz, la familia cristiana no existe. Sé que ahora mi deber
es demostrarles lo contrario y madurar mi personalidad para llegar a ser pleno, llegar hasta
Cristo Jesús.

Me gustaría hacer llegar un poco de esperanza a todos los que sufren la AMS, pero
cada vez que uno abre la boca lo tachan de conservador, fundamentalista y homofóbico y
cierran sus oídos, cierran sus mentes y finalmente su corazón. Pero después de todo,
comprendo su dolor Padre, se en mi propia carne lo que sienten y la desesperación que
atraviesan. En EPE intentamos hacer de este dolor Fuente de Sanación, y ser agradecidos con
Dios por habernos dado esta prueba con la que podemos llegar a mejorar el mundo: ese es
nuestro mensaje querido papa, que es posible tener esperanza aún en las peores circunstancias
y en aquellas mucho mayores a la AMS.

Yo quiero pedirle que le diga al mundo que sea alegre de todo aquél dolor que le acerca
a Dios. Francisco estamos con usted: estoy con usted en la oración y sé que Cristo Jesús le
ayudará en su labor diario para llevar la palabra al mundo entero. Pida a Dios por nosotros,
para que aprendamos a amar, y para que el mundo también reconozca al Amor Verdadero.

Un abrazo papa Francisco, un abrazo desde México, rezo por usted y leo sus palabras
¡Gracias!

Atentamente A., desde México.

¡Dios lo bendiga mucho!

Que nuestra Madre María le cubra con su manto siempre.

¡Otra vez Gracias!

2. Carta de C., 19 años, México.

Hola, mi nombre es C., soy de México, tengo 19 años, vivo con mis padres y soy
estudiante de Psicología.

A finales de mi primaria e inicios de mis estudios en la secundaria, me gustaba mucho


una película que era considerada para un público femenino y por ello fui un niño tachado bajo
el adjetivo de "gay", "homosexual" y sus "sinónimos", palabras completamente hirientes, que
generaron en mi vida una de las peores etapas. A los 12 años aproximadamente, parece que es
el recuerdo más antiguo que tengo, fue cuando por primera vez consideré que dos hombres,
dos estrellas de televisión, eran guapos, es decir, la primera vez que vi atractivo a un hombre
fue en esa edad. Luego hasta los 16 años, tuve diálogos con un homosexual que en ese
momento tenía 28 y de alguna manera "me enamoré de él" a pesar de que jamás lo vi en
persona ni nada, fue solo una relación a distancia que duro muy poco porque era muy extraña
una “relación” con esa diferencia de edad.

Aproximadamente a los 17 años, tuve mi primer “enamoramiento” por alguien del


mismo sexo que yo, no me gustaba, pero su personalidad me gustaba y me sentía seguro
cuando estaba con él, con el tiempo él se fue dando cuenta de eso y un día yo mismo se lo di a
entender, en ese momento el me hizo sentir una basura por tener ese tipo de afecto hacia él y

117
me arrepentí muchísimo por habérselo confesado, creo que no fue lo mejor y termine muy
lastimado, después de lo que hice me dejo de hablar y dos meses más tarde tuve una AMS con
otro amigo y con el sí llegué a un contacto más físico y tuve mi primer beso con un hombre,
que sin negarlo, en su momento me gustó mucho, y con ese beso las cosas se fueron poniendo
más intensas y yo llegué a tocar los genitales de la otra persona.

Todo esto ocurrió cuando yo estaba en una casa de formación para una vida religiosa,
por lo cual era muy difícil para mí distanciarme de estas personas pues literalmente vivía con
ellas. Luego de algún tiempo, salí de esa casa por diferentes causas, pero creo que era lo mejor
para mí en varios aspectos, pero en cuanto a los dos chicos con los que tuve AMS, ellos
siguieron en contacto conmigo por las redes sociales.

Cuando yo regresé a mi casa, seguía sintiendo ese primer “enamoramiento” y tanto era
mi afán por tener conversaciones con él, que cree un perfil de Facebook falso con fotografías
de una mujer y poco a poco lo fui seduciendo tras ese perfil, y yo me sentía bien saber que lo
podía enamorar de cualquier manera; de manera paralela yo hablaba con el mismo chico desde
mi perfil de Facebook real y poco a poco fuimos platicando y llegamos a un punto en el que
todo el tiempo nos decíamos “te amo, pero como amigos” o simplemente “te amo”,
supuestamente nos teníamos una gran amistad, pero este era el título que encubría un gran
sentimiento más allá de la amistad. Pasado un tiempo, él se dio cuenta que yo era el que estaba
detrás del perfil falso y en ese momento decidió eliminarme de todas las redes sociales en las
que tuviéramos contacto para no volver a contactarme de ninguna manera, eso fue bastante
doloroso para mí, no sabía qué hacer o cómo reaccionar y viví varias semanas de tristeza por
lo mismo.

Por último a los 18 años, luego de que ya me había sentido muy lastimado por los
daños de los demás y ante la gran mentira del mundo de que “No hay cambio”, yo comencé a
sentirme muy dañado, y creo que ese fue el peor ataque que recibí, el dañarme mentalmente a
mí mismo, es por ello que un día entre lágrimas decidí buscar información al respecto, manera
de cambiar, de dejar de sufrir esta mentira y es cuando encontré este sitio (EPE).

Las causas que yo considero que desencadenaron en que yo tuviera atracción por
personas del mismo sexo (AMS), pueden ser que tuve heridas muy grandes con mi padre,
siempre fue un hombre muy ausente, y en sus momentos de presencia siempre estuvo con una
personalidad bastante rígida en la que le costaba mucho la expresión de cariño hacia mi
persona; también creo que otra causa fue que ante esta frialdad de mi padre, busque refugio en
el calor materno y femenino, es por ello que pienso que aprendí ciertas conductas que
influyeron bastante en mi AMS.

De lo que puedo estar seguro es que yo no he nacido así, no hay varga genética que me
aseguré que desde el momento de mi concepción yo iba a estar destinado a tener atracción por
personas del mismo sexo, eso es completamente falso, después de analizar mi vida, y como
estudiante de psicología con un punto de vista analítico, estoy seguro que las causas no
provienen de mi genética, sino de diferentes factores que tuvieron un alto impacto en mi
infancia y desembocaron en la alteración de mi atracción.

En mi entorno, he conocido a personas que aceptan su AMS como una forma de vida
autonombrándose “gay”, en lo particular hay un vecino con el que me llevé bien cuando
erróneamente había decidido “aceptarme gay”, con el tiempo me fui alejando de él, sin saber
nada de su vida; no hace mucho tiempo, en que yo estoy luchando por una formación y
maduración integral, topé con él por la calle, lo saludé y charlamos un poco, le pregunté por su
vida a lo que me respondió que había tenido algunas relaciones duraderas, pero que en todas
habían fracasado porque había mucha promiscuidad en ese “Mundo gay” en el que no les
importaba tener sexo con el hombre que fuera, con tal de satisfacer sus impulsos y deseos

118
sexuales, a lo que yo le dije que yo ya me había percatado que el “Mundo gay” está lleno de
mentiras, a lo que él solo se limitó a decirme que lamentablemente ya lo sabía, pero que esa
era la realidad que le tocó vivir y que no había nada por hacer. Cuando me enteré de cómo era
su vida en la actualidad es cuando más me he convencido y motivado de continuar con el
itinerario de esperanza en el que me encuentro.

En cuanto a mi proceso en el itinerario de esperanza he visto cambios enormes a pensar


de que llevo tan solo 7 meses en él, mi AMS se ha disminuido bastante, he tenido una
maduración integral bastante buena en la que he mejorado la relación con mi padre que estaba
muy dañada, he fomentado amistades más valiosas y duraderas, he aumentado mi autoestima,
he conocido mucho más en cuanto a mi mismo en la expresión de las emociones y parece que
por toda esta maduración ya no tengo la necesidad de “buscar un príncipe azul” que me salve,
porque he aprendido que masculinidad madura es sinónimo de enfrentar y afrontar las heridas
que vienes arrastrando desde tu infancia, y que sin buscar culpables, sabes que hay
responsables para sanar las heridas.

Agradezco que se haya tomado el tiempo de leer mi escrito, es un parte de mi historia,


misma que yo he decidido cambiar, ruego a Dios porque este texto llegué a más personas y por
fin crean que el cambió SI ES POSIBLE.

Saludos.

3. Carta de C., 19 años, Paraguay.

Paraguay, 28 de enero de 2014


A Su Santidad Francisco

Apreciado Papa:

Me encuentro aquí, en el silencio de mi habitación redactando esta carta, que para mí


es un milagro. Se trata de la historia de mi vida, una mezcla de melancolía y alegría que llenan
mi corazón de gratitud, cuando recuerdo mi pasado y me sitúo en el presente. Tanta gracia, sin
duda, tuvo que haber sido manifestación del mismísimo Dios. Me gustaría compartir esa
gracia y anhelo con todo mi ser algún día lleguen a conocer tantos jóvenes perdidos en la
oscuridad del mal y el pecado como existen en el mundo y como estuve yo en aquel tiempo.
Soy un joven de Paraguay, tengo diecinueve años y ésta es mi historia:

Desde pequeño fui creciendo y sintiéndome diferente ante los demás chicos, no me
gustaba compartir con ellos, e incluso me apartaba porque de alguna manera no encajaba en el
grupo de los varones. Andaba solo la mayor parte del tiempo, era motivo de burlas,
humillaciones, me llamaban “marica”, “nena”, y otros insultos que ignoraba, pero sin duda
esas burlas me hacían mucho daño. Recuerdo mi infancia vagamente, como episodios
desagradables que preferiría no recordar. Entre esos recuerdos, la pornografía, que descubrí
cuando ni siquiera entendía de qué se trataba. Y con todo esto llegué a la adolescencia, época
en la que desembocaron mis problemas del pasado para hacerme vivir la soledad, depresión y
sobre todo ganas de morir. Me sentía alienado de mi cuerpo, me avergonzaba todo, tenía
complejos, miedos, dudas, muchísimas dudas, y no había nadie para responderme, ni siquiera
para escucharme. Me daba miedo enfrentar la atracción que comenzaba a sentir hacia los
demás chicos.

119
Al principio pensé que se me pasaría pronto, pero el tiempo avanzaba y la atracción
sólo iba en aumento. Mientras, yo me refugiaba en la pornografía y masturbación, era como un
alivio, un consuelo que funcionaba por un segundo y luego se transformaba en terrible culpa
que no me dejaba dormir del llanto y la desesperación al tratar de entender ¡¿por qué me
sucedía todo eso a mí?! ¿¡Por qué no podía ser un muchacho normal como esos de la
secundaria que tenía como compañeros!? ¿¡Por qué era yo tan diferente!?

Un día conocí a un muchacho que se convirtió en un amigo para mí. Era la primera vez
en la vida, que un varón me prestaba atención, fuimos amigos hasta que las cosas se volvieron
un poco extrañas, sus intenciones no eran las de ser sólo amigos, él tenía quince años más que
yo. Caí al vacío, confundiendo la adicción a él con un amor verdadero. Él era para mí un vicio,
un instrumento a través del cual yo obtenía afecto, atención, afirmación, placer, pero que me
hacía tanto daño. Era una proyección, yo veía en él lo que quería para mí y esa admiración
desataba en mí una atracción, que al principio era natural, yo buscaba un amigo, un confidente,
un semejante con quien pasar el tiempo, que me aceptara y me tuviera en cuenta, pero la
neurosis que llevaba dentro sumada a toda mi inmadurez, me impedía entablar una amistad
sana, sin erotismos, con otro varón. No reconocía mi dependencia hacia él hasta que nuestra
relación terminó en una ruptura que me desequilibró hasta el punto de desear dejar de existir.
Fue como un duelo para mí y resolví no volver a hablarle.

Buscando alivio hablé con un sacerdote amigo, él me miró y me dijo con una sonrisa:
¡No sos homosexual! Lo único que te sucede es que tenés AMS. Y yo ¡¿QUÉ?! Porque eran
palabras que no había oído en mi vida. Y él insistía: ¡Es AMS, nada más! Atracción por el
Mismo Sexo. Me acercó un papel con una dirección que decía
www.esposiblelaesperanza.com. Ese día me di cuenta de que no había nacido así, que mi
atracción tiene unas causas, es sólo una manifestación de inmadurez que se hacía presente ante
cualquier posibilidad fracasada de contacto sano con algún muchacho. En el fondo lo que yo
anhelaba era entablar una amistad profunda, ser aceptado y querido, por más de que me
apartaba porque pensaba no ser suficiente para los demás, sólo quería formar parte de un
grupo, compartir y disfrutar. Pero en vez de eso idealizaba a los demás varones, como si
fueran objetos que nunca podría alcanzar, pensando que yo estaba destinado a tener AMS,
¡MENTIRA! La AMS es nada, es una manifestación muy superficial de algo mucho más
profundo. Así como existen hombres promiscuos, narcisistas, infieles, aparentemente recios y
duros de carácter, existimos los que tenemos AMS, porque el problema real es la maduración.

En mi caso, tuve una relación deficiente con papá, él no me tenía en cuenta y es el


primer varón con el que me relaciono en la vida, él me inicia en el mundo masculino, cosa que
no sucedió conmigo. Me refugiaba en mamá y mis hermanas, que a la vez me sobre protegían.
Me etiquetaron en la escuela. Mi primer contacto sexual fue con un hombre, los vídeos
pornográficos que había visto eran del tipo “gay”, tuve vivencias relacionadas con los varones,
marcadas de dolor emocional. Y lo que a mí se me hace más importante, no tuve ni UN SOLO
amigo varón con el qué estrechar un vínculo sano, profundo y afectuoso, que saciara mi sed de
aceptación. Todo esto formó en mí la AMS, que fue creciendo y desarrollándose, como parte
de mi comportamiento, se fue moldeando.

Después de esa conversación con el sacerdote, tardé muy poco en llegar a casa y
empezar mi nueva vida. Fue un renacer y cada día es un nuevo descubrimiento. Entré con
absurdos miedos y dudas a la página que los hermanos mayores se encargaron de aclarar.
Empecé a cultivar el carácter, la voluntad y personalidad. Ya no me escondo detrás de esa
máscara de niño bueno para ocultar mi AMS y sufrir solo, refugiado en pornografía y
masturbación. Los vicios quedaron atrás, también los miedos e inseguridades. Voy
descubriendo mis heridas que, en paralelo, van sanando.

120
Hoy, esos varones con los que no podía entablar una simple conversación, son mis
semejantes y mis amigos, disfruto del afecto sano masculino y vivo en plenitud mi condición
de varón. Nací varón, eso es lo que debo ser, y aunque alguna vez dije: ¡Dios! ¿Por qué me
hiciste varón? Hoy lo único que puedo decir es que lo mejor que me pudo suceder en la vida es
ser quien soy y vivir mi verdadera y única identidad. Siendo testigo viviente del cambio,
recuerdo mis dolores y me sitúo en el presente diciendo ¿¡Pero cómo!? Porque ni yo mismo
alcanzo a comprender los milagros que me sucedieron. EPE es una escuela de comunión y
solidaridad, aquí aprendí a ser para los demás un amigo, hermano, hijo, compañero y quién
sabe si alguna vez esposo, padre, abuelo… Dejé de esperar como antes a que llegue ese amigo
ideal, en vez de eso soy uno para los demás. Dejé de pensar en mí y en mis problemas para
empezar a escuchar, acoger y abrazar a los demás.

Mejoraron las relaciones con los que me rodean, mis padres, mis hermanas, mis
amigos. Cultivo todos los días la voluntad, el carácter y una profunda relación con el creador.
Los obstáculos son mis desafíos, las penas son mi cruz. En mi vida ya no existe la tristeza,
porque se vive con alegría que viene del corazón. Disfruto del presente y pongo el incierto
futuro en manos de mi Padre del cielo. Mi vida no es la misma, vivo con responsabilidad y con
libertad al mismo tiempo. Me porto mal, pero hago las cosas bien, soy un rebelde que busca lo
mejor en su vida y en la de los demás. No me interesa lo que digan de mí, porque mientras
viva plenamente derrochando amor alrededor de los que me rodean y alabando a Dios con mi
vida, no importa nada más.

Yo, que me revolqué en el fango de la AMS, la desesperanza y las ganas de morir, tuve
una oportunidad de hacer las cosas bien. Jamás es tarde para borrar todo, empezar de cero y
hacer las cosas mejor. Y todos los jóvenes desesperados del mundo, que malgastan sus vidas
en la cultura de muerte, deberían recibir la misma oportunidad que yo en aquel trágico
momento de mi vida. Jóvenes que puedan descubrir las maravillas dormidas en sus corazones.
Yo un día fui un muchacho sin esperanzas, cansado, roto, dolido, sin carácter y sin fe… Pero
siempre podemos deshacer un camino gastado y oscuro para transitar por uno que esté lleno de
luz. Y mi vida es testimonio de cambio, de una nueva vida, libre de esclavitudes y llena de
maduración, en compañía de otros para ser un joven como Dios manda.

Cuando uno nace en el seno de una familia disfuncional, termina acomodándose


a dicho ambiente, a veces creando un escudo, otras huyendo, pero en cualquier situación
termina sufriendo las consecuencias. En mi caso, un padre emocionalmente ausente, una
madre sobreprotectora y dos hermanas mayores: una cerca de estar tan perdida como yo, en
algún tiempo atrás, y otra esquizofrénica haciendo el coro a mi madre, fueron las causas de las
heridas que me acompañan hasta hoy.

Crecí trasladando esas heridas a todos mis entornos, por lo que en vez de ir sanando fui
empeorando, quedándome sin amigos, sin padre (emocionalmente), con exceso de madre, sin
un modelo masculino y maduro, con dudas, complejos, temores y sobre todo resignación. La
AMS que iba desarrollando como producto del “abandono emocional” que sufrí en mis etapas
anteriores a los dieciocho años, se hizo presente en mí bajo el rostro de soledad neurótica,
victimismo, egoísmo insolidario, narcisismo, vanidad, hedonismo y un montón de otros rostros
de los que no estoy orgulloso. AMS que, en mi ignorancia, iba apoderándose de mí y
haciéndome creer que ese era mi “yo” real y no quedaba algo más que “aceptarse”.

Realmente había tocado fondo, había perdido la vergüenza y la dignidad, había


probado de los cazos más venenosos y perversos de este mundo. Las ganas de vivir eran
ridículas, yo no servía a nadie y sólo sentía en mi corazón un profundo vacío que no lograba
llenar ni con todo el poder, que el hedonismo me otorgaba, de hacer lo que yo quisiera. Todo
fue así hasta que vi pasar mi desperdiciada vida frente a mis ojos y en un acto cuasi místico
logré dar con el itinerario de maduración. Mi herida hizo una profunda conexión con el

121
creador y comprendí que toda mi AMS, origen del pecado en mi vida (pornografía,
masturbación, sexo, lascivia, etc.…), no era más que una de dos cosas: la puerta al victimismo
y al egoísmo insolidario, o el inicio de una vida con apertura a los demás, de comunión y
solidaridad (herida como fuente de gracia).

A partir de ese maravilloso descubrimiento, que colmó mi vida de profundos deseos de


vivir, puse todo mi sufrimiento en manos de mi Señor, para que a través del Espíritu Santo, se
transforme todo en gracia que pueda derramar a borbotones adonde quiera que vaya. Mi vida
ya no es la misma; amo a mi familia con toda su disfuncionalidad, porque me amaron cuanto
pudieron y supieron, abrazo las heridas de mis amigos como si fueran las mías y en las
diferencias no diferimos sino nos complementamos el uno al otro, amo a Dios porque hizo
milagros en mi vida y me mostró las maravillas de vivir el amor de comunión y solidaridad.
Doy gracias por la AMS, porque tanta gracia que recibo a diario provino de tan grande herida
puesta en manos del creador. No se acabaron los obstáculos, no vivo un cuento de hadas, sino
que tengo a mano las más poderosas armas para vivir: FE, ESPERANZA y AMOR.

Con mucho afecto y sinceridad, me despido mandándole un cálido abrazo de


fraternidad.

4. Carta de J., 19 años, España.

Buenos días, padre. Mi nombre en la página (EPE) es J., tengo 19 años, soy de España
y he decidido escribir esta carta para dar testimonio de mi historia, y lo importante que es para
mí la defensa del derecho a una vida feliz, sin cargas ni miedos debido a la AMS.

Como toda buena historia, debe comenzar desde el principio. Durante mi infancia
temprana era un niño feliz, sin complejos. No me gustaba el fútbol, pero no tenía problemas en
clase con nadie. Podía jugar con un montón de amigos y era verdaderamente feliz. Era un
chico muy inteligente, y como en clase me aburría, pues entendía todo muy rápido, mis
profesores y mis padres decidieron intentar adelantarme un curso. Desde que supe esta noticia,
me opuse radicalmente. Era feliz con mi vida, no quería que nada cambiase, y tenía miedo. A
pesar de todos, mis padres, con su mejor intención, siguieron adelante, y así es como comenzó
todo.

Mi vida cambió bruscamente. No tenía amigos en clase, y empecé a quedarme un poco


más solo, al no pasar tanto tiempo con mis amigos de la clase anterior. Con los años, me
llevaron a un instituto muy bueno en otra ciudad, en el que no conocía a nadie, y me quedé
totalmente solo. Desde que amanecía hasta que se hacía de noche estaba en ese instituto, y no
podía ver más a mis amigos de antes, por lo que perdí toda su amistad. No pude hacer amigos
nuevos, sentía que no encajaba allí. Me pasaba los recreos solo, deseando poder volver a clase
y que se acabase ese día. Tenía algún amigo, pero no podía dejar de sentirme solo. Fueron los
cuatro peores años de mi vida. Entonces, me encerré en mí mismo, no hablaba casi con nadie,
ni siquiera con mis padres.

Fue también en estos años en los que empecé a sentir curiosidad por los hombres. Me
atraían, no podía dejar de pensar en ellos, en cómo eran maravillosos y yo no pertenecía a ese
grupo. Yo no me sentía una mujer, ni un hombre. Me sentía otra cosa que no estaba definida.
Y esto, me hacía pensar en qué sentido tiene vivir. Nunca he pensado seriamente en el
suicidio, pero tampoco veía ninguna luz en el camino, me sentía totalmente perdido, y empecé
a dudar incluso de Dios.

122
Descubrí también la masturbación y la pornografía, y más adelante la pornografía
homosexual, que me atrapó, y me enseñó el horrible mundo del que ahora intento escapar. Se
convirtió en una adicción: Bastaba un momento a solas para buscar pornografía. Ansiaba
poder tener sexo con algún amigo, deseaba verdaderamente degradar mi cuerpo hasta ese
punto. Tras esos años, me di cuenta de lo solo que estaba, y decidí intentar cambiar. Me
cambié nuevamente de instituto, y mi vida empezó a mejorar. Tenía algunos amigos en clase,
pero aun así me veía distinto a ellos. No terminaba de encajar, y aunque había cariño, siempre
creí que podría prescindir de ellos, porque no los quería de verdad.

Seguía sacando buenas notas, lo que me permitió llegar a la universidad, y estudiar lo


que más ilusión me hacía. Fue entonces cuando llegué a donde vivo ahora, sin conocer a nadie,
pero algo distinto en mi interior: Estaba dispuesto a abrirme y conocer a gente nueva. Nada
más llegar, me enamoré de un chico, el cual me hizo más daño que todas las personas que he
conocido. Cada vez que estaba con él, sufría. Cada noche durante un año y medio deseaba
llorar, pensando en que no me había hablado o que no estábamos juntos. Gracias a Dios, nunca
llegó a pasar nada entre nosotros, lo que me permitió no seguir cayendo más bajo.

Conocí también a unas chicas que se convirtieron en mis mejores amigas. Pero echaba
en falta la compañía de un hombre, no como pareja, sino como amigo. No lo encontré ese
primer año de carrera.

Pero esta liberación, esta apertura, tuvo otro inconveniente, y es que estaba perdido
todavía, y seguí permitiendo que mi AMS gobernase mi vida. Seguía creciendo, hasta que casi
acepté que había nacido así, y que así sería siempre. Fue un momento de crisis, en el que
abandoné a Dios totalmente, culpándolo de mi situación.

Pero no estaba todo perdido. En el nuevo año que comenzó, ocurrieron dos hechos muy
dolorosos en mi vida: Primero, cuando intenté conocer a una chica para que fuera mi novia, y
ver si realmente era gay o no, me llevé una desilusión muy grande al no sentir nada por ella. A
la vez, el chico del que me había enamorado el año pasado, declaró que estaba saliendo con
otro chico desde hace dos años, y que me había estado engañando y riéndose de mí durante
todo ese tiempo.

Fue cuando toqué fondo, cuando encontré Es posible la esperanza. Y desde entonces,
mi vida ha cambiado radicalmente. He comprendido que tengo muchas heridas, y muchos
daños que nunca solucioné, y que me han hecho ser como soy. Esos cuatro años de soledad,
fueron cuatro años en los que se paralizó mi maduración. Seguía siendo un niño, no un
hombre, y por eso quería encontrar a otro hombre. Buscaba en los demás llenar el vacío que
tenía en mi interior, y eso no es amor, sino dependencia.

Ahora sé que no he nacido gay, sino que siento atracción por otros hombres, porque me
siento inferior a ellos, pero no lo soy. Cuando mis padres, en su infinito amor por buscar lo
mejor para mí, tomaron la decisión de adelantarme un curso, me pusieron una pequeña valla
en el camino, pero yo no quise saltarla, y la culpa fue mía, porque yo no hice nada por
enfrentarme a los problemas de la vida.

Llevo un año en esta página, investigando sobre los problemas de mi interior, sobre
mis dudas, mis miedos, mis complejos, y he aprendido mucho. No puedo decir que sea capaz
de amar a una mujer, pero ahora tengo esperanzas de que algún día lo conseguiré, porque
ahora, por primera vez en mi vida, comprendo que soy un hombre, y que debo comportarme
como tal. Y desde que he sido capaz de comprenderlo, he crecido como persona, y como
amigo. Ahora puedo afirmar que estoy rodeado de amigos que son indispensables en mi vida,
y que su pérdida me causaría un dolor tan profundo, que me partirían el alma. Por fin, puedo
decir que comprendo lo que es la amistad, y es una sensación maravillosa.

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Estoy profundamente agradecido de que Dios pusiera en mi vida esta página, a todos
sus miembros, y especialmente al padre Antonio, quien me ha sabido guiar y aconsejar, y no
dudo que seguirá haciéndolo hasta que no le queden fuerzas. Y también, de que no me dejara
rendirme, que me ayudase a resistir las tentaciones, para encontrar el camino de verdad. Ya
veo la luz, aun está lejos, pero ahora por fin la veo.

Para terminar esta carta, me gustaría agradecer el tiempo que ha dedicado en leer estas
palabras, que sufren de lo más profundo de mi corazón, como una mano que necesita ayuda,
que necesita que la agarren fuertemente, para poder salir del agujero en el que me he metido.
Le pido por favor, que ayude a esta página, que la proteja de aquellos que quieren evitar que
otras personas que se encuentran en mi misma situación vean claro su futuro, y puedan
respirar con la paz de saber que hacen lo correcto.

También, le pido que rece por nosotros, los miembros que estamos luchando con todas
nuestras fuerzas contra nuestros propios demonios. Conozco algunas historias personales de
personas que sufren en silencio, sin saber cómo continuar. Yo mismo, ahora estoy metido en
una nueva dependencia afectiva hacia otro chico, pero he visto que lo que busco de él no es
mantener relaciones sexuales, sino ser como él, y el camino para conseguirlo es superar mis
complejos y hacerme su amigo. Por ello, también me gustaría que rezase por él, para que tenga
paciencia y amor suficiente para ayudarme, aun sin poder saber todo lo que me pasa, y que le
he contado, y que no me abandone, pues a veces no soy tan fuerte como me gustaría serlo, y
verdaderamente quiero ser su amigo.

Confío en que, siguiendo adelante, con la ayuda de mis amigos, del padre Antonio, y
tantas personas anónimas que rezan por mi sufrimiento, seré capaz de salir de esta trampa, y
maduraré finalmente mi masculinidad, para así no tener que buscarla en los demás hombres. Y
algún día, seré capaz de encontrar el amor auténtico que Dios nos ofrece, y podré encontrar a
una mujer con la que contraer matrimonio y formar una familia cristiana, tal y como añoraba
en lo profundo de mi ser desde que era pequeño.

Muchas gracias por su tiempo, y por escuchar a los que más sufren.

Reciba un abrazo, J.

5. Carta de J., 19 años, España.

Querido Santo Padre:

Soy J. y le escribo para contarle mi historia sobre mi atracción hacia el mismo sexo. En
primer lugar contarle que tengo 19 años y soy español, pertenezco a una familia donde somos
cinco hermanos y convivo con mis padres y estudio en la universidad.

Bueno pues mi historia sobre mi AMS comienza sobre los once o doce años, cuando
siento que hay algo en mi interior que está incapacitado para sentir un amor profundo hacia el
sexo opuesto. Lo confirme totalmente a los catorce años cuando un amigo me adentró en el
mundo de la pornografía y en ese momento sentí que lo deseaba a él como hombre.

Durante años he vivido esta confusión en secreto, con un gran dolor, porque sabía que
lo que me ocurría no era lo normal en un hombre, pues Dios me había llamado a vivir un amor
de donación con una mujer, no con un hombre. He caído en la masturbación con pornografía
homosexual, hecho que me ha dañado en mi masculinidad y en el despertar de ésta. También

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he deseado a otros hombres, y aún vivo con temor por esta envidia que siento que se
transforma en atracción.

Desde mi infancia experimenté un fuerte odio hacia los hombres, primero con mis
hermanos, pues mi hermano mayor era muy hostil y solía pegarme con frecuencia, sin caer él
en la cuenta que eso podría dañar mi ser, por lo que he podido perdonarme con él sobre este
tema. Más tarde en la secundaria me etiquetaron fuertemente insultándome y riéndose de mí,
los chicos de mi clase, esto unido a que no me integraba totalmente en los deportes con ellos, y
que no tenía una muy buena relación con mi padre porque era muy controlador provocó que
rompiera mi identificación con el mundo masculino.

Nunca he llegado a pensar en hacerme homosexual, ni tener una relación con un


hombre, pero sí que se metió en mi cabeza que bueno no sería tan malo darme un poco de
placer entremezclado con mis sentimientos si nadie se enteraba, por lo que caí en ese pecado
que he nombrado antes, y contra el cual estoy luchando todo lo fuerte que puedo y contra las
tentaciones de mirar a otros hombres con deseo.

Durante este itinerario he podido comprender que aún soy un joven inmaduro con una
carencia de amor hacia mí mismo muy grande, pero se me da la oportunidad de poder
desarrollarme como persona y por lo tanto crecer en mi masculinidad, superar ese complejo de
inferioridad que me hace tener esta profunda herida, y sobre todo saber que soy un joven
normal y corriente, que como el resto de hombres de mi entorno al no madurar ha desarrollado
un comportamiento que me impedía hacerme un hombre, igual que muchos otros, en mi caso
es la AMS, pero en otros casos puede ser una dependencia afectiva hacia otra persona, o la
necesidad de alienarse con otros vicios.

También me han confirmado que Dios me ha creado varón y mi ser y mi manera de


actuar han de confirmar esa actitud, por lo tanto se me brinda ayuda y métodos para cambiar
mi vida. Mi cuerpo me llama a ser hombre, pues mi corporalidad se corresponde con la de
varón, y a través de comprender la importancia de una unión de hombre y mujer, de la
necesidad de ese amor verdadero, poder sentirme identificado y llevarme a buscar la verdad,
que no es otra que el matrimonio. No con esto rechazando nunca la llamada del Señor, en el
caso de que esta se diese en mí.

Las consecuencias que ha tenido en mí esta manifestación de la masculinidad dormida


han sido un complejo de inferioridad que me ha llevado a ser muy autocompasivo conmigo
mismo, creerme que soy bueno y el resto de las personas me han tratado mal, y también que
Dios me había castigado con este problema, que yo no me merecía.

Por esto he caído en muchos pecados, como la murmuración contra mi padre o contra
mis hermanos, también con el resto de hombres que he conocido, aprovecharme de su
confianza e intentar ir más allá de lo natural, que ellos como hombres me mostrasen sus
atributos, de lo cual me arrepiento absolutamente, también la envidia hacia muchas personas, y
sobre todo en pornografía y masturbación, que creo que son los pecados que más me han
hecho daño.

El itinerario de la esperanza me ha aportado mucha estabilidad y creo que algo muy


importante para poder vivir, felicidad. Pude hablar con mis padres y contarles mi situación,
ellos me aceptan, me quieren y rezan por mí, también pedirme perdón con mi padre y reforzar
la relación, de tal manera que es la persona que mejor me conoce en estos momentos junto con
mi orientador. Esto me hace vivir en la tranquilidad y esperar a que Dios y mi trabajo lleguen a
cerrar mi herida, que se sane y poder vivir una vida plena.

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Pero no solo eso, también me ayuda el que lo sepan mis hermanos, que aunque no me
lo demuestran como mis padres se que en el fondo de su corazón se preocupan por mí. El
apoyo que recibo de la Iglesia me hace vivir con fuerza y firmeza en la fe, rezar y poder estar
de cara al Señor, poder hacer su voluntad.

Tener unos compañeros de itinerario que se preocupan por mí, y que interceden en mi
vida, además de que me hago consciente de que he de cambiar mi relación con muchos de los
hombres que conozco, cambiar ese deseo por amistad.

No tengo mucho más que contar, espero que le guste y agradezco que pueda leer esta
carta, con todo mi cariño le pediría que rezase por nosotros. Gracias

6. Carta de J., 19 años, Argentina.

Santo Padre Francisco:

Estoy realmente feliz de tener la oportunidad de escribirle. Yo soy un argentino, tengo


diecinueve años y participo activamente en varios grupos apostólicos como misionero dentro y
fuera del país y en distintas actividades parroquiales.

El motivo de mi carta es informarle, junto con mis muchos compañeros y hermanos en


esta lucha, de que la A.M.S. (atracción al mismo sexo) es tratable, como pienso testimoniar en
esta breve carta.

Mi problema con la homosexualidad se hizo evidente durante la pubertad. Era un niño


solitario, muy melancólico, discriminado por compañeros de clase, familiares (excepto mi
madre y hermana) y algunos profesores. Me sentía triste, pero también superior a todos los
demás, es como si creyera que tenía algo por lo que nadie me quería pero que eso mismo me
hacía mejor que el resto.

Los sentimientos homosexuales me acompañaron durante todo ese tiempo oscuro junto
a conductas impuras y refugiándome en el ocultismo. Me declaraba siempre que podía en
contra de la Iglesia Católica y sus ministros. Convencí a las pocas personas que tenía cerca de
alejarse aún más de la Verdadera Fe, aconsejándoles no confesarse o difamando al clero. Yo
en mi interior sufría mucho, pero no me daba cuenta de este sufrimiento, aunque vivía
continuamente frustrado y angustiado por todo.

La conversión me llegó un día, de improviso, mirando una imagen de María con el


Niño en brazos, en un breve momento de lucidez me pregunté a mí mismo por qué pensaba
que no podía ser cierto todo lo que la Iglesia enseñaba, inmediatamente me di cuenta que no
tenía fundamento y en cosa de diez segundos pasé de anti-clerical a católico, recuerdo que me
cayeron dos lágrimas.

Desde ese momento mi vida se fue iluminando progresivamente, hasta que llegó un
punto en el que la fe ocupó el lugar más importante en mi vida (o eso pensaba), yo era feliz,
sonreía casi a cada momento, me llevaba mejor con mis compañeros y mi familia, tenía
amigos, todo me iba bien (o eso creía). Me hice misionero y además me involucré
activamente en mi parroquia. Podé el árbol de mi vida hasta quedar libre (a conciencia) de
cualquier pecado mortal (luchando especialmente contra la lujuria).

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Me sentía tan agradecido con Dios que quise consagrarle absolutamente toda mi vida,
pero mi tendencia homosexual seguía allí, tenía ya 17 años y no pensé que fuera a irse sola.
Una nueva crisis en mi vida se desató cuando leí el documento que expresa que la
ordenación de personas con importantes tendencias homosexuales era “totalmente no
recomendable”.

No abandoné ninguna de mis prácticas piadosas, más bien me esforcé por hacer más y
de mejor forma. Pero en lo emocional me sentía mucho peor que al principio. Verdad que Dios
me consolaba más ahora que cuando era ocultista, pero me sentía rechazado profundamente
por Él, como si me hubiera creado como un monstruo horroroso con la idea de rechazarme.
Me sentía un perro sarnoso que ni Dios quería.

Era para ese entonces una persona sumamente escrupulosa y se me ocurrió que si no
era bueno para ser ordenado, quizás no sería bueno que realizara ningún apostolado. Busqué
ayuda en una religiosa que dirigía- y aún dirige- mi grupo de misioneros. Le conté de mi
problema entre muchas lágrimas y ella lejos de rechazarme me hizo acordar de una forma muy
tierna que Dios me amaba, en el futuro recurrí a ella muchas veces cuando tenía crisis
neuróticas de depresión. Esta hermana me mantuvo en su grupo y me alentó a continuar en mi
labor parroquial. Hoy en día ella es mi directora espiritual y estoy muy conforme con su
dirección.

Pero ningún apoyo maternal me pudo convencer del todo de que yo no era una
abominación contra-natura. Llegué a atentar contra mi integridad física, nunca me lastimé
demasiado, pero estuve cerca. Contenido y todo como estaba en mi espiritualidad se me cruzó
por la cabeza el suicidio aunque nunca lo tomé como una opción seria. Me auto-compadecía.

En momentos de desesperación encontré la página. La idea de vivir la homosexualidad


en castidad me gustaba, pero no solucionaba mis ataques de depresión, no era suficiente,
necesitaba más. La página me ofreció ayuda para resolver mis problemas, con un método
serio, gratuito y de la mano de la espiritualidad, diciéndome lo que nadie antes me había dicho
antes, que era posible cambiar mi vida en este sentido.

Por miedo a comprometerme con el trabajo que representa este itinerario de sanación
que presenta EPE-EPC (que es solamente de cuarenta minutos al día en promedio), tardé casi
dos años en decidirme y unirme al proceso. Ahora llevo casi seis meses dentro y me ha
ayudado en todas las dimensiones de mi vida como voy a explicarle ahora:

Me di cuenta, con el Itinerario, de que mi verdadero problema no era la A.M.S. sino


una masculinidad inmadura, la tendencia homosexual es solamente el “síntoma” la punta del
iceberg.

Para resumir, durante mi proceso de maduración he descubierto que en el fondo mis


problemas se deben a un padre asombrosamente lejano en lo emocional y una madre
sobreprotectora. Me apegué enfermizamente a mi madre en ausencia de mi padre y por eso
reprimí mis impulsos por desarrollar la masculinidad, pero ninguna madre puede ser madre y
padre al mismo tiempo, aunque fuera la mejor. Por esta razón continué buscando
inconscientemente a mi padre llamando la atención y al llegar la pubertad, mi deseo de padre,
se erotizó y comencé a buscar un “abrazo de mi padre” en los brazos de otros muchachos, de
allí proviene la A.M.S.

Es una cadena de acontecimientos y traumas que derivan en no reconocerse a uno


mismo como un hombre, sino como algo a la mitad entre ambos sexos, pero con la necesidad
imperiosa de sentirse verdaderamente varón.

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Los otros hombres atraen al homosexual porque este ve en ellos la masculinidad de la
que él CREE que carece, pero que está efectivamente dentro de él y sólo espera germinar.

Ahora, gracias a la ayuda de los dirigentes de EPE-EPC, estoy desarrollando mi


masculinidad y viéndome como una maravillosa creación de Dios, digna de respeto y amor,
como todos los demás hombres bajo el sol.

Al reconocer que la masculinidad que busqué en relaciones enfermizas en realidad ya


la tengo, la atracción desaparece o queda casi totalmente reducida y controlable. Otros efectos
de la masculinidad inmadura (violencia, autocompasión, soberbia, fatalismo, promiscuidad,
entre muchos otros), desaparecen junto con la A.M.S.

Me enseñaron que no nací así, me hicieron/hice así y ahora es mi trabajo reparar mi


naturaleza con la ayuda de Dios, el que más me ama y más quiere mi felicidad y la de otros.

Hoy en día vivo aún más feliz que en aquella época antes de sentirme rechazado por
Dios, porque el tratamiento de EPE me ha hecho muchísimo mejor persona de lo que era antes
y los frutos que anteriormente cosechaba, hoy los veo multiplicados por diez. Sólo llevo
menos de seis meses en este maravilloso camino de Luz y Esperanza, sin reprimir nada,
enfrentando, luchando y sanando todas mis dificultades estoy viendo resultados y me
emociona el futuro. ¡¡¡Amo a estas personas!!!

Amado Santo Padre, le agradezco por recibir nuestras cartas. Rezo mucho por usted y
si puede rece alguna jaculatoria por los que realizamos este camino de sanación. Muchas
gracias

Me despido con palabras de la Venerable Madre Clelia Merloni:

“Yo te abrazo, te bendigo y te encierro con doble llave en el Sagrado Corazón de


Jesús”

7. Carta de L., 19 años, Ecuador.

Querido Papa Francisco:

Hola ¿Qué tal? Mi nombre es L., soy de Ecuador, tengo 19 años, actualmente vivo con
mis padres, y soy un estudiante universitario. Con respecto a EPE llevo ya 1 año y ha sido la
mejor experiencia de toda mi vida. He conocido a excelentes personas. Somos una familia
apoyándonos, dándonos ánimos, para no rendirnos en esta lucha de la AMS. Al saber que esta
carta va dirigida a Su Santidad, me emocione mucho, porque al fin va a saber que existimos,
y que estamos en una lucha día a día para poder sanar la AMS.

Antes de empezar mi historia, Déjenme decirles que soy tan bendecido porque Dios me
puso a unos padres que han estado siempre conmigo, apoyándome en todo. Me quieren como
no tiene idea, han tenido sus defectos, pero ningún padre tiene un manual para ser el mejor,
además yo tampoco he sido una joya… En algunas ocasiones me he comportado mal. ¡Pero
siempre pido perdón! Una vez dicho lo que sentía por mis padres, le contare toda mi vida,
esperando que la pueda leer.

Desde pequeño siempre mis padres me criaron con lujos, no me faltaba nada en la casa,
siempre era el consentido de ellos, la mejor ropa, los mejores zapatos, los mejores juguetes,
me consentían en todo.

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Mi vida en relación con la AMS empezó en la etapa de la pubertad, a los 12 o 13,
Estando en 2 año de colegio, yo invite a un compañero de colegio a mi casa a hacer deberes.
Él era mayor a mí por un año, me hizo una propuesta indecente y como yo no sabía lo que
hacía, pasó lo que tenía que pasar, y tuve una experimentación sexual a temprana edad por
curiosidad.

En las etapas más importantes, la pubertad y la adolescencia mi padre estuvo ausente,


nunca estuvo para aconsejarme. Tampoco teníamos conversaciones de padre e hijo, el solo se
preocupaba que no me faltara nada.

Por lo general mi papa llegaba a la casa como al mes, solo dejaba la plata y se iba, mi
mama le reclamaba siempre porque nunca pasaba en la casa. Eran discusiones seguras, pero
llego un momento en que mi mamá lo descubrió con otra mujer, con la que había estado
alrededor de 8 o 9 años. Él nos engañó diciendo que estaba siempre trabajando y que no podía
dejar el empleo, pero lo que en realidad era que estaba con esa mujer. Más le importo estar con
ella y no con la familia. Desde ese momento cambio la imagen que tenía hacia mi padre, le
comencé a tener rencor. En la actualidad ha cambiado mucho, pero esa herida queda dentro.
Aún así trato con ayuda de EPE que todo pueda sanar.

En las etapas de la primera y secundaria tuve “Etiquetación Escolar”. Fue muy difícil.
Mi autoestima siempre estaba en el piso, recibía burlas por mi apariencia, apodos, me sentía
muy mal, además era muy tímido. Recuerdo que yo tartamudeaba, y me molestaban, desde
niño empecé a tener inseguridad.

Debido a estas causas me refugie en la pornografía (gay, y heterosexual), en la


masturbación, y en lo peor la promiscuidad, con mujeres y hombres.

Cuando tuve esa experimentación sexual a temprana edad, al pasar de los años tenía
dudas y quería encontrar respuestas, pero siempre daba un paso atrás.

A los 18 años, me creé un Facebook falso, sin foto, en donde agregaba a chicos gays
de la ciudad en la que estoy, también me metía a páginas de encuentros sexuales, fue en esas
páginas que encontré un anuncio de un chico que puso que buscaba a alguien para tener sexo ,
de 18 a 21 años, puso su correo , yo le escribí y le puse mis datos , al día siguiente me escribió
me dijo que si tenía lugar para hacerlo, le respondí que sí, caí tan bajo que le di la dirección de
mi casa , al final tuve relaciones sexuales con él, también me contactaba con los del
Facebook, y también lo hacía con algunos de ahí.

Al crearme el Facebook falso, empecé a chatear con chicos que tenían fotos falsas,
datos falsos (nombres, edad, a que se dedican, etc.), pero esos eran los discretos. Chateé con
algunos. Al principio esas personas te enredan, primero son amistosos, te preguntan cómo
estás, luego de dónde eres, qué edad tienes… Cuando ya están en confianza, te preguntan qué
rol, y por ultimo si tienes lugar… Yo caía en esa trampa, sin pensar en las consecuencias que
me podían estar causando.

Me acostaba con ellos. No supe valorarme, me sentía tan poca cosa… Yo era
consciente de lo que hacía, pero no entiendo porque lo seguía haciendo una y otra vez. Quizás
por que huía de los problemas. Siempre fui muy precavido en cada acto y me he cuidado…
Me exponía a que me ocurriesen tantas cosas (enfermedades, chantajes, maltratos o a que se
enteren mis padres o amistades).

En todos estos años he sufrido porque no sabía lo que me estaba pasando, porque
miraba a otros hombres en forma de deseo, siempre me pasaba eso, yo sabía que estaba mal,
así que decidí acercarme a Dios, para que me ayude a encontrar respuestas de lo que me estaba

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pasando. Pertenecí a un grupo de la iglesia, fue ahí donde se calmó mi yo interior, en donde
mi vida tomo equilibrio.

Las causas de mi AMS son 3:

1. ETIQUETACION ESCOLAR:

Fueron momentos muy duros que yo pase, nunca pude ser ese niño normal que juega
con su pelota, que le gusta el futbol, siempre he sido diferente, con gustos diferentes, por eso
me molestaban.

En los deportes nunca fui bueno, y los otros niños lo que más jugaban era el futbol, me
acuerdo que siempre el profesor de educación física nos hacía jugar futbol, y yo jugaba mal y
se me reían, una vez el profesor me reto de frente de todos por no hacer las cosas bien, y un
tipo después que me reto el maestro, me dijo, tu no sirves para esto, mejor ándate a otro lado, y
yo no le dije nada, era súper callado.

Cuando se me burlaban me sentía como un bicho raro, no podía hablar eran tan tímido,
que no hablaba mucho, y si hablaba tartamudeaba, y aún más se me burlaban, me acuerdo que
yo de pequeño tenía mis dientes separados me decían (DIENTES DE DOS METROS, CON
ESA CARA NADIE TE VA A PARAR BOLA, Y GOLPES) nunca pude tener esa seguridad
cuando era pequeño, yo solo me sentía inferior hacia los demás.

2. AUSENCIA DEL PADRE:

Nunca tuve una buena comunicación con mi papa. Somos muy distantes y eso que
vivimos en la misma casa… Sólo hablo con él cuándo necesito dinero, o cuando le quiero
pedir permiso para salir a algún lado. Él siempre ha sido así… Incluso con el papá es distante;
no lo va a visitar, es demasiado separado de su familia...

3. EXPERIMENTACION SEXUAL:

El momento que hice tremenda barbaridad mi vida cambio, ya no volví a ser el


mismo. A esa edad no sabía lo que me estaba pasando, no veía mucha gravedad en el asunto,
ahora en la actualidad ese feo episodio me trajo problemas.

En todos estos años he vivido con dudas en mi cabeza, si ¿Soy gay o no? Para
encontrar esas respuestas hice muchas boberías, una de esas locuras, es que yo tenía sexo con
varias mujeres, pensaba que siendo promiscuo, iba a pensar solo en mujeres, pero no fue así,
mientras más me acostaba con mujeres más vacíos por dentro tenia, yo lo hacía por placer y no
por amor, utilizaba a una mujer como un objeto sexual.

Además a veces no tengo esa seguridad que otros tienen, soy muy inseguro por
ejemplo. En la universidad casi siempre ahí trabajos de exposición, y al exponer mi tema me
siento tan inseguro, pienso que me va a pasar de todo (Tartamudear, confundirme). Cuando
encontré esta grandiosa página, en mi renació la esperanza, algo que yo no tenía, ya que me
había resignado, e iba aceptarme tal como soy, como el lobby gay lo manifiesta

Cuando entre a EPE, todos me recibieron con los brazos abiertos, expuse mi historia en
mi cuaderno de trabajo y pues inmediatamente todos me entendieron, nadie me juzgo por lo
que hice, más bien sentí el apoyo de todos, saber que no estoy solo, y que cuento con cada
uno de ellos.

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En todo este tiempo que he estado en EPE, me ha servido mucho, en cada ficha que yo
he hecho he aprendido cosas nuevas, he reflexionado, y aun me falta más cosas por aprender.
He tenido caídas, pero así como caigo se me levantar, tener AMS, es una batalla que cada día
tenemos que salir victorioso.

Esta grandiosa carta la hice con todo mi corazón, para alguien que respeto mucho, y que
admiro por su grandiosa labor con la humanidad. Espero que siempre nos ponga en sus
oraciones a la familia de EPE. Además queremos contar con su apoyo incondicional, y que le
diga al mundo, que existimos, que queremos cambiar y poder ser hombres de bien.

MUCHAS GRACIAS, L., ECUADOR

8. Carta de L., 19 años, Argentina.

Hola Papa Francisco, soy L. de Argentina; tengo 19 años. Empecé a escribir esta carta
apenas me dijeron que tenía la oportunidad de hacerlo. Anteriormente, en la JMJ, al haber
tenido la posibilidad de ir, hice que mis compañeros de EPE escribieran cartas para que mi
sacerdote te las entregara en el encuentro con los obispos pero con la cantidad de gente que
quiso hablarte no lo debes haber podido leer. Quiero agradecerte por estar leyendo lo que
estamos haciendo desde EPE y EPC, no dudo que tomarás medidas y harás público este
itinerario que nos ayuda a ver la vida desde un camino recto, libre y sobretodo FELIZ. Para
que esta cultura de la muerte no siga engañando a más gente inocente.

Voy a compartirte un poco de mi historia, soy el tercer hijo de una familia Católica, mi
primer hermano falleció a los 3 meses de edad, mis papás frente a esto desarrollaron una
actitud muy sobre protectora (sobre todo mi madre), no tuve una total cercanía con mi padre o
no llegué a percibirla en mi niñez, mi hermano hiperactivo (todas las miradas sobre él) por este
problema suyo desarrolló una actitud agresiva conmigo y al ser el menor corría siempre con
desventaja.

En mi pre-adolescencia sufrí un gran maltrato por parte de mis compañeros de


secundaria (1ero y 2do año) que hizo que mi autoestima fuera cada vez más baja. Luego viví
toda mi adolescencia confundido por mis sentimientos; sentía Atracción por el Mismo Sexo
(AMS) y estaba en medio de un conflicto, mi familia que decía que eso estaba mal, que no era
de Dios, en mi casa no se aceptaba la homosexualidad y mi sentimiento permanecía y no podía
cambiarlo de ninguna manera.

Lo hablaba con extraños, que obviamente estaban en mi misma situación y ya al haber


sido engañados por esta mentira de la homosexualidad me guiaban por el mismo camino...

Al entrar en la universidad, fui a vivir a la ciudad de Esperanza, Santa Fe donde


aproveché para hacer "lo que quisiera" "ser libre" "feliz" lejos de lo que mi familia pudiera
decirme (este engaño me alejó de mi familia, de mi origen, de los que me quieren) y después
de un año de mentira, de regalarme, de mendigar "felicidad" mi madre descubre esto... leyó un
mensaje de un muchacho con el que yo estaba saliendo, y ahí es cuando me manda a dos
psicólogos trata de cambiarme como puede y con los medios que tenia al alcance.. Hasta que
mi padre encuentra EPE.

Yo en ese momento no quería cambiar, pero justo se dan esas "casualidades", Dios me
pone en mi camino el eslabón (retiro del movimiento circulo de Juventud) y ahí nace
realmente mi enamoramiento hacia Dios, y decido ya no apartarme de Él, así que vuelvo, trato

131
de cambiar por mis propios medios y no lo consigo, por lo que recuerdo EPE y escribo mi mail
al Padre Antonio con un poco de vergüenza, miedo y desconfianza.

Este camino comienza en octubre de 2012 y poco más de un año después, me encontré
en un vaivén de idas y venidas todavía engañado por mis sentimientos, "luchando contra mí
mismo" o por lo menos eso era lo que yo creía, hasta que hace poco más de un mes atrás al
haber querido dejar EPE por última vez, comprendí realmente lo que este itinerario tiene para
mí y para todos los jóvenes que me acompañan.

Aprendí que la AMS no es más que un simple granito en un reloj de arena... y por lo
que si me tengo que preocupar es por mi falta de maduración, por mi afectividad, por mi
espiritualidad, por cada una de mis dimensiones que forman un todo en mi persona.

Hoy estoy decidido a fortalecer mi vida, para que desde ella pueda ayudar a los demás,
para que lo que empezó como mi herida, mi cruz, mi debilidad, se convierta en fuente de vida,
de amor, de entrega y solidaridad. Este último tiempo hablé más con mis compañeros en EPE,
estoy decidido a hacer lo que haga falta para que en este mundo reine Dios y no la mentira que
nos presentan los medios, la vida fácil, los hombres engañados por el pecado. Quiero ser
testigo de la verdad, del amor y solidarizarme con los pobres de espíritu.

Hoy en día a esta mentira la están infiltrando en más medios, y lo hacen parecer
totalmente normal, es más, si opinas diferente quienes crees que son tus amigos pueden dejar
de serlo. Es por esto que no podemos perder más tiempo, este es un trabajo que se que
podremos llevar a cabo, si nos unimos entre todos somos solidarios los unos con los otros y
nos comprometemos. Desde EPE tenemos una ayuda muy grande para crecer y madurar, es
por eso que este es un gran medio para ayudar a aquellos que lo necesitan (tengan AMS o no)
para poder formar personas de bien que sean solidarios con los demás.

Quiero agradecerte muy enormemente Santo Padre por leer estos testimonios de vida,
donde muchos muestran sus heridas y errores pero también demuestran el amor que Dios nos
tuvo al darnos una salida, más bien una solución. También quiero que sepa, que hay mucha
gente trabajando detrás de EPE, tenemos orientadores que nos acompañan semanalmente, en
mi caso es el Padre Antonio; y así como hay bastantes orientadores necesitamos más gente que
quiera comprometerse a acompañar a jóvenes y adultos de todo el mundo en este camino de
maduración, ya que nuestros orientadores no dan abasto y muchos jóvenes quieren entrar en
EPE y EPC pero no hay más lugar porque no hay quien lo acompañe.

Un abrazo muy grande, Dios te bendiga mucho.

P.D.: Mi papá también escribió una carta creo que podrá ver en ambas cartas los dos
lados de la historia.

9. Carta de U., 19 años, México


Querido Papa Francisco:

Le escribo la presente carta esperando que se encuentre en excelentes condiciones. Así


mismo, le escribo para darle a conocer mi testimonio acerca de un acontecimiento muy
importante que muchos jóvenes como yo estamos viviendo, jóvenes valientes que hemos
decidido no dejarnos guiar por el mundo ni tomar el camino fácil y convencional.

132
Yo soy un joven mexicano de 19 años que como sabrá, por cartas anteriores, está
realizando un itinerario de maduración integral de la masculinidad que es ofrecido por las
páginas esposiblelaesperanza.com y esposibleelcambio.com.

La razón por la que muchos jóvenes que por gracia de Dios llegamos a estas páginas,
fue la de dejar de sentir algo que conocemos como AMS (atracción por el mismo sexo). Poco
a poco hemos comprendido que el objetivo del itinerario no solo es superar esta AMS, sino
que es un camino de maduración de toda nuestra personalidad, de toda nuestra vida y que con
ello, la AMS se diluirá por sí sola; por ello el nombre de Itinerario de Maduración Integral.

Yo por mi parte, llevo casi dos años en este caminar, y mi maduración ha sido
verdaderamente impresionante. Me veo a mi mismo antes de haber comenzado el itinerario, y
me doy cuenta lo mucho que he cambiado, aunque siga siendo el mismo, pero ahora soy mi
verdadero yo. No niego que ha habido momentos difíciles, de desesperanza y falta de
entusiasmo, pero Dios siempre está ahí de una u otra manera marcándome de nuevo el camino.

Todo lo que he aprendido ahí me ha permitido sacar lo mejor de mí mismo, y


comprender tantas cosas que si todos los jóvenes del mundo las supieran, el mundo sería
mucho mejor. Estamos aprendiendo a ser verdaderos hombres y verdaderas mujeres con una
formación integral de nuestra persona. Gente que no acepto el camino fácil de aceptar sus
sentimientos de atracción por el mismo sexo, porque al final de cuentas no somos lo que
sentimos, somos lo que Dios ha querido de nosotros: ser personas con una vocación al amor, a
la comunión y la solidaridad manifestados en este mundo solo, o como varón o como mujer.

La persona coordinadora de esta página es el Padre Antonio, un sacerdote


verdaderamente admirable, que cada día lucha y se sacrifica por los chavos que estamos en
esta página. Es un gran ejemplo de una fortaleza de piedra y de una voluntad férrea, el hombre
que nos dio una esperanza nueva en la cual creer y al que todos los chavos de la página le
estamos y estaremos eternamente agradecidos.

Somos conscientes de los retos y dificultades que ha implicado este proceso, pero
también de lo apasionante que ha sido y de los aspectos que aún hemos de trabajar. Pero
nuestra fe y nuestra esperanza son el motor que nos mueve a cada día luchar por nuestros
ideales y darlos a conocer a más jóvenes que sufren cada día las falsas imposiciones de la
sociedad.

Desde mi experiencia puedo decir lo profunda que fue la herida generada por mi AMS.
Una vida llena de vacío, inseguridad, vergüenza, aislamiento, soledad, tristeza. Yo descubro y
reconozco mi AMS alrededor de los 14 años, pero siempre tuve la esperanza de que fuera algo
pasajero, algo que formaba parte de la adolescencia o algo por el estilo. Siempre fui un chavo
muy tranquilo, inhibido, vergonzoso, solitario y profundamente inseguro. Mi época en la
secundaria fue terrible, pues prácticamente no tenía ningún amigo varón y sufrí bulling.
Fueron épocas terribles y confusas para mí.

Como un milagro, llega a mi vida un retiro de Pascua Juvenil que me permitió


encontrarme con Cristo y salir del abismo en el que estaba. Más o menos al mismo tiempo
descubro EPE, otro gran parteaguas en mí vida. Lo que aprendí en EPE, a la par de mi
experiencia en el grupo juvenil al que me uní después de la Pascua, me permitió ser consciente
de la herida de Cristo al entregarse por nosotros en la cruz para el perdón de nuestros pecados
y de cómo había sido posible que eso se convirtiera en manantial de vida para nosotros; así, de
la misma manera, pude hacer frente a la herida de mi AMS y decidí cargar con la cruz que ello
implicaba.

133
Así, poco a poco esa cruz se ha ido aligerando conforme voy madurando mi
personalidad gracias a EPE. Y sobre todo, sanando esa herida que, al igual que Cristo, he
intentado convertir en manantial de vida para otros jóvenes que han sido víctimas de la
desfragmentación de nuestra sociedad. Junto con mis compañeros del grupo juvenil y los de la
página, trabajamos para que más personas se den cuenta poco a poco y también les nazca salir
al encuentro de otros para así generando toda un movimiento.

Lo invito, Santo Padre, a que conozca este itinerario en las páginas que le mencione y a
que ore por y con nosotros por esta hermosa causa. Me despido de usted con un cordial saludo,
y con la emoción y los nervios de saber que usted, Su Santidad, leerá mi testimonio. U.

10. Carta de A., 20 años, España.

Estimado Santo Padre, mi nombre es A., tengo 20 años y soy de España. El motivo de
la presente carta es compartir la esperanza que ha supuesto en mi vida haber vuelto a la Iglesia
después de un tiempo alejada de ella y poder estar viviendo el Itinerario de Maduración
Integral.

Nací en el seno de una familia cristiana que en aquel momento atravesaba por una
difícil situación. Un mes antes de mi nacimiento mi padre fallecía. Mi madre se encontraba
sola en una ciudad nueva. Su familia apenas se preocupó de ayudarla y fueron los vecinos y
amigos quienes le proporcionaban comida o ropa. Me fui criando en ese ambiente, sin tener
una figura paterna referente en la cual sentirme identificado, amado y protegido. Según iba
siendo mayor yo le preguntaba a mi madre por qué los demás niños tenían un papá y yo no.
Ella, con más o menos acierto, trataba de explicármelo de la mejor manera posible tratando de
no hacerme daño.

Conforme iba creciendo me volvía más introvertido, apenas hablaba con mi madre,
solía encerrarme en mi habitación, prefería la soledad, que nadie me molestara. A los 11 años
de edad ya había pasado por varios psicólogos y especialistas para superar el recuerdo de la
muerte de mi padre, pero yo seguía encerrado en mí mismo, alimentando la desconfianza hacia
los demás y creando una coraza en la que nadie más que yo tuviese cabida. En torno a esta
edad comencé a tener atracción hacia chicos del mismo sexo (AMS). Poco a poco me fui
dejando llevar por aquello, y lo que en un principio eran miradas y deseos, se convirtió en
caricias y tocamientos.

En el momento disfrutaba dejándome llevar, pero después sentía un gran vacío y


sentimiento de culpa. Pasaron los años y la relación que tenía con estos compañeros de clase y
amigos se fue enfriando, nos distanciamos y apenas nos veíamos. Yo sentía que á mí todo
aquello me había marcado de alguna manera, y sin embargo, no veía que ellos se hubiesen
estancado como yo, sino que parecían haberlo superado, como si se hubiese tratado de un
juego tonto de niños en el que experimentan con su sexualidad. A partir de ese momento caí
en las garras de la masturbación y de la pornografía. Sin saber bien por qué me atraía ver
pornografía homosexual. Pensaba en mi interior “a ver, Alejandro, no te preocupes, que veas
esto no significa que seas homosexual, de hecho también te atraen las chicas, ¿no?”. Cada vez
aumentaban más en mí los sentimientos de confusión y de desesperanza.

Todo esto que me estaba ocurriendo tenía una razón: mi MASCULINIDAD no había
despertado o no se había cultivado lo suficiente. Lo que yo había hecho era buscar esa
Masculinidad fuera de mí, en este caso en mis amigos y compañeros por los que me sentía
atraído. Yo proyectaba mi necesidad en los otros, y es en este contexto donde surge mi AMS.

134
La atracción hacia otras personas de mi mismo sexo fue la alarma para darme cuenta de
que algo no iba bien, que debía madurar. Mi masculinidad no cultivada se manifestó en la
AMS, pero podría haberlo hecho en una personalidad violenta, dominante, adictiva,
insegura… La causa de mi AMS fue crecer sin una figura masculina cercana con la poder
identificarme y sentirme protegido. Mi madre fue la que tuvo que asumir ese papel, pero no
pudo llenar las necesidades afectivas que mi ser demandaba (…).

Desgraciadamente, el mundo de hoy en día está contagiado de la “Mentira Gay”, que


nos hace creer que “eres lo que sientes”. Por eso veo que no debo guardarme todo esto para
mí, sino que es necio anunciarles a los jóvenes de este mundo que sentir atracción por otros
chicos NO significa que seas homosexual. Muchos corazones jóvenes viven esclavos de la
manipulación gay, la cual les hace llevar una vida de mentira, de degradación y de
sufrimiento. Por este motivo doy gracias a Dios al haberme permitido conocer el Itinerario de
Maduración Integral y así poder ayudar a la gente el día de mañana a darse cuenta de que
puede y debe descubrir y madurar su verdadera masculinidad.

En los 10 meses que llevo dentro este Itinerario he podido ir observando cambios en mi
vida. A veces no todo lo rápido que yo deseo, pero eso me hace darme cuenta de que mi
historia la lleva el Señor y que sus tiempos no son los míos. Este es un camino en el que uno
se ejercita en la paciencia. Poco a poco he ido madurando la relación con mi madre, que tan
deteriorada estaba hace meses. Conocer su historia de sufrimiento me ha hecho replantearme
mi posición de odio hacia ella y ahora intento que mi egoísmo esté a un lado y que entre
nosotros se pueda dar el perdón. Es posible la esperanza, claro que es posible. Y ojalá todos
los jóvenes pudiesen ver esto, que todos estamos llamados a madurar nuestra verdadera
identidad y en definitiva a ser felices reconociéndonos como hijos de Dios.

En último lugar me gustaría darle las gracias todo lo que está haciendo dentro de la
Iglesia, por toda esa energía que nos contagia a los jóvenes, yendo más allá de sus gestos, es
decir, tratando de ser ejemplo con nuestra propia vida. Agradecerle también las palabras que el
Espíritu Santo le inspira, las cuales sirven de aliento para muchas personas. A mí
personalmente me denunciaba el llamado que hizo a los laicos el pasado año en la Vigilia de
Pentecostés cuando decía que prefería una Iglesia accidentada por salir que enferma por
encerrarse. En mi propia situación, en el ambiente universitario en el que me muevo, siento
que mi testimonio puede ser luz y servir para que otras personas vean cómo realmente Dios
actúa en la vida de las personas, sin embargo, me cuesta salir de mi comodidad para compartir
la fe con los demás por miedo al rechazo o a la persecución. Me gustaría pedirle que tenga
presente en sus oraciones todos los jóvenes que estamos viviendo este Itinerario de
Maduración, por todos aquellos que no lo conocen y también por los que han perdido la
esperanza. Rezamos por usted.

La paz.

“Lo que gratis habéis recibido, dad gratis”. (Mt 10, 8)

11. Carta de M., 20 años, España.

Querido Papa Francisco:

Mi nombre es M., tengo 20 años y soy de España. Le escribo esta carta para compartir
con usted mi experiencia, mi vida, mi sufrimiento, esperanza, alegría... Y mostrarle con ello la

135
cruda realidad: la Atracción hacia el Mismo Sexo (AMS) es consecuencia de una serie de
traumas y heridas que empezaron a gestarse hace tiempo, en la infancia y en la adolescencia, y
que no han sido solucionados. Como problemas que son, con el debido tratamiento se les
puede poner fin, y es eso lo que queremos darle a conocer con nuestras cartas: ¡es posible el
cambio! Seguro que usted conoce muchas historias personales de gente con AMS y, como ya
se habrá dado cuenta, no han tenido una vida nada fácil. Ya verá como cada uno de los hechos
que le voy a describir en mi historia van encajando perfectamente entre sí hasta desarrollar el
problema en cuestión.

Todo comenzó a raíz de problemas alimenticios en la infancia: con 3 años no quería


comer otra cosa que no fuesen patatas fritas (siempre he sido un caprichoso y duro de
mollera), con lo que tuve anemia, estuve yendo a psicólogos y mis padres pidieron ayuda a los
profesores del colegio. Mi profesora, en el primer curso en que todos pisábamos el colegio con
tan solo 3 años, tuvo la iniciativa de ponernos a todos nosotros en círculo, sentados en cojines,
y hacernos decir uno por uno lo que habíamos comido todas las tardes antes de empezar las
clases. Obviamente yo siempre decía ''patatas fritas'', a lo que mi profesora acabó diciendo
''Solo comes patatas, eres un patatero'', seguido de la palabra ''Patatero'' acompañada por
palmas. Esta actitud fue seguida por toda la clase, y así, con 3 años, sufrí mi primera
humillación en público. Desde entonces, se me quedó ese mote, que mis compañeros de clase
no dudaban en repetirme para hacer que me enfadara, para meterse conmigo, ¡podía ser centro
de burlas en cualquier momento! Ese fue el inicio de una larga serie de sucesos que fueron
dando paso progresivamente a mi AMS.

Otro hecho relevante fue que con 4 años encontré una imagen pornográfica masculina
en el baño de mis padres, imagen con la que me quedé y con la que me obsesioné. En la foto
aparecía un hombre desnudo de espaldas y me impactó el ver la imagen de un trasero, tanto,
que no podía sacármela de la cabeza: la dibujaba, la veía en anuncios, en revistas, en
películas... Y luego empecé a experimentar con compañeros del colegio, me reunía con ellos
en intimidad y les tocaba. Aún así, lo que captaba mi atención no era el trasero del hombre,
sino el trasero en general, así que podía fijarme tanto en mujeres como en hombres. La balanza
se fue decantando poco a poco hacia los hombres conforme fueron teniendo lugar los hechos y
conforme fue surgiendo en mí el despertar sexual en la adolescencia.

Además, se me daban mal los deportes, no eran de mi interés, así que, mientras mis
compañeros de clase jugaban al fútbol, yo me divertía de otras formas, juntándome con las
chicas y otros chicos no deportistas o quedándome solo, dando vueltas por el patio y sumido
en mi mundo.

Al constante acoso por parte de mis compañeros de clase hay que sumar que yo fui
víctima de bullying desde los 3 años hasta los 16, en el mismo colegio, por parte de una misma
persona de clase. Era un chico deportista, fuerte, extrovertido, violento, dominante... Él me
insultaba, me pegaba, me amenazaba... Y yo no sabía defenderme de otra forma que no fuese
chivarme a los profesores (quienes, por cierto, no me ayudaron nada con este tema). A esto
hay que sumarle que personas de otros cursos también se metían conmigo por dos motivos:
sacaba buenas notas y mi padre era policía.

El ser aplicado en los estudios surgió como resultado de una búsqueda de aceptación y
reconocimiento, una forma de sentirme querido y valorado aunque solo fuera por mis
profesores y por mis padres (no es que no me quisieran, pero quería que se enorgullecieran de
mí), ya que no sentía que pudiese ser querido por mí mismo, debido al constante rechazo que
sentía por parte del entorno escolar. Esto dio lugar al surgimiento de una careta en mí: el niño
bueno. O don perfecto, don sabelotodo, don correcto, el ojito derecho de la profe, empollón...
Llamémoslo como sea. Era una careta que me ponía al salir de casa, y que utilizaba no solo
para obtener valoración y reconocimiento, sino también para sentirme superior al resto de

136
gente. ¿Por qué? Porque me sentía inferior a ellos, me sentía distinto, y aquella actitud de
''niño bueno'' era una manera de decirme a mí mismo ''mira, te ves diferente pero porque tú
eres mejor que ellos, por eso no te relacionas bien, porque no están a tu altura''. Pero por otro
lado, les envidiaba, había un deseo en mi interior de ser también como ellos. Este asunto solo
contribuyó a aislarme, a encerrarme en mí mismo.

En cuanto al tema de amistades, a lo largo de mi infancia he tenido amigos, no he


estado solo, pero todos esos amigos los iba perdiendo antes de encontrar al siguiente. Me
encerraba demasiado en uno de ellos, saturaba la amistad, la hartaba, y poco a poco me alejaba
para quedarme solo o para salir en busca de otra amistad. Así ha sido durante toda mi vida,
con lo cual, empecé a desarrollar un hambre de amistad íntima enorme, el cual iba
acompañado de la experiencia de la pérdida. Empecé a pensar que no estaba hecho para tener
amigos, que siempre iba a estropear la amistad y que me iba a quedar solo. A esto hay que
sumar que descubrí los videojuegos, en los que me encerré, y por un tiempo se convirtieron en
mis únicos amigos.

Cogí miedo a salir a la calle por varios motivos: me encontraba con gente del colegio
que se burlaba de mí, no tenía muchos amigos y con 10 años un chico me dio una paliza en la
calle. Si a ello sumamos que no me llevaba bien con la gente de clase (vivía en un universo
diferente al suyo, en mi propio universo, no me interesaba nada de lo que ellos hicieran), el
resultado es que me pasaba todo el día encerrado en casa, aislado del mundo exterior, ''seguro''
en mi burbuja. Era un marginado, un anti-social, un inseguro, un triste, un ''raro''.

Con 14 años me apunté a música, y un acto por mi parte de soberbia me llevó a estar
peleado con mucha gente de mi edad en la academia, gente que me irritaba, que se burlaba de
mí, que minaba mi autoestima. En alguna ocasión salí con ellos para tener contentos a mis
padres, que me animaban a salir con gente, y lo único que recibí fueron burlas, desprecio y
maltrato psicológico, sobre todo por parte de las chicas (lo cual me hizo cogerles algo de
miedo); e indiferencia y distanciamiento por parte de los chicos. Es decir, estaba con gente
pero me sentía solo.

La relación con mis padres ha sido algo difícil. Mi madre siempre ha sido
impredecible, explosiva, autoritaria, dura, lo que pudo contribuir a tenerle un poco más de
miedo a las mujeres. Con ella he tenido muchísimas discusiones, en ocasiones fuertes. Mi
padre siempre fue muy cercano durante la infancia, pero conforme me fui acercando a la
adolescencia y fui empezando a tener problemas, este se fue distanciando, probablemente
porque no sabía cómo reaccionar ante aquella situación (su padre tampoco supo conectar muy
bien con él). Notaba a mi padre emocionalmente distante. No culpo a mis padres, ellos
hicieron todo lo que estaba en su mano por hacerme feliz y cubrieron hasta la saciedad todas
mis necesidades y caprichos materiales, pero no supieron cubrir del todo bien mis necesidades
emocionales.

Como es de esperar, con todo esto ya había comenzado a experimentar mis primeras
atracciones hacia el mismo sexo, concentradas sobretodo en la fijación por el trasero
(consecuencia de la imagen que vi de pequeño) y en la necesidad de cariño por parte de otros
chicos. A esto tenemos que sumar el descubrimiento de la masturbación y la pornografía, que
me permitieron recrearme en fantasías sexuales e introducir en mi mente impactantes escenas
de sexo que actualmente me está costando mucho borrar. Me volví un adicto, caía todos los
días varias veces, y el momento de la masturbación se convirtió en una de las cosas que más
esperaba del día, el momento de huir del mundo. Ni que decir que me hacía sentirme sucio, me
aislaba, hacía que mirase a otros chicos como pedazos de carne y me dejaba psíquica y
físicamente cansado.

137
Toqué fondo a los 16 años, cuando cambié de instituto. Desarrollé una fuerte
dependencia afectiva hacia un chico con el que previamente había desarrollado una amistad;
no hacía más que buscar sus abrazos, sus palabras de ánimo, su constante compañía, su
atención... A la vez que vivía un constante miedo al abandono, a que esta amistad se acabase,
como había ocurrido con todas las anteriores. Durante este tiempo también me peleé con mi
familia, rechazaba a mi madre, solo me lamentaba con mi padre y con mis hermanas el trato
era a veces inexistente. Mi autoestima estaba por los suelos, solo tenía ganas de encerrarme en
mi cuarto, ver pornografía y llorar. Vivía yo solo, aislado de todo y de todos, hasta de mi
propia familia, sintiendo pena de mí mismo y deseando morirme en cualquier momento
(incluso se me llegó a pasar por la cabeza la idea del suicidio). Y, aunque nunca había querido
aceptar la AMS, llegué incluso a plantearme cómo sería mi vida si saliese del armario, y pensé
que sería el siguiente paso a dar.

En definitiva, estaba solo, aislado del mundo, era un narcisista, un inconformista, un


caprichoso, un infeliz, un antipático, un adicto, un perezoso, un infantil, un inseguro, tímido y
anti-social... Solo podía sentir rechazo e incluso odio hacia mí mismo.

Es decir, una serie de traumas a lo largo de mi vida han hecho que desarrollara una
masculinidad inmadura, que me hacía vivir con actitudes infantiles y me hacía envidiar y
desear para mí las cualidades que otros hombres tenían (sobre todo si, como tenía por
costumbre, me comparaba constantemente con el resto de hombres), deseo que se trasformaba
en idealización y atracción. Eso es la AMS. Muchas de las cualidades no-masculinas han sido
enumeradas en el párrafo anterior, algunas de las cuales todavía conservo y trato de combatir,
y me separan de ser un hombre hecho y derecho.

Por tanto, la AMS no es más que un rostro de falsa masculinidad igual que pueden ser
una personalidad dominante y maltratadora o la promiscuidad sexual, y como tales, no son
sino la manifestación de que algo va mal en nuestro interior. El problema no es la AMS, no es
lo principal a solucionar, el problema son esa serie de heridas que nos han hecho ser hombres
y mujeres inmaduros. De nada nos serviría hacer que desapareciera la AMS cuando seguimos
comportándonos como niños, seguimos siendo adictos a la masturbación, seguimos siendo
unos inconformistas y caprichosos, seguimos sin reconciliarnos con nuestra familia o
seguimos siendo incapaces de pensar en nada que no seamos nosotros mismos.

Por eso, cuando en la sociedad actual se dice que la AMS es genética y se nace con
ella, usted mismo sabe que no es cierto, y lo puede comprobar leyendo en nuestros testimonios
cómo esa AMS tiene su origen en diversas heridas del pasado. En mi caso, coincidieron varios
factores: fui rechazado por mis compañeros, no se me daban bien los deportes, no tenía amigos
y los pocos que tenía los perdía (ansiaba intimidad con el mundo masculino), mi padre se
distanció de mí en la adolescencia, cogí cierto miedo a las chicas, con 4 años se me quedó
incrustada en la mente una imagen pornográfica masculina... Tiene sentido que haya
desarrollado AMS, ¡necesito acercarme a los hombres! ¡Necesito sentirme amado! ¡Necesito
sentirme valioso! ¡Necesito dejar de ser un niño! Hasta que no se solucione eso, entre otras
cosas, mi AMS no desaparecerá. Que por cierto, si la AMS fuese realmente de nacimiento, no
se habría visto reducida en mí ni en muchos de mis compañeros de EPE al trabajar el Itinerario
de la Esperanza.

Afortunadamente yo nunca he aceptado públicamente mi AMS ni he adoptado un estilo


de vida gay, pero sí que conozco personas que lo han hecho, y puedo asegurar que acaban en
la más profunda miseria, soledad y degradación, porque es lo que ese estilo de vida conlleva.
Para empezar es un estilo de vida promiscuo, en el que las relaciones sexuales son frecuentes,
muchas veces incluso con gente anónima. Luego, se cambia mucho de pareja, porque se busca
llenar un vacío que nunca se satisface, ¿por qué? Porque un hombre busca en otro lo que cree
que no tiene, las cualidades que le faltan, y trata de tomarlas para sí. Y no solo eso, sino que

138
además busca sentirse amado profundamente, lo cual es un poco difícil cuando hay heridas de
tipo narcisista que no hacen más que buscar al otro para cubrir las propias necesidades. En
definitiva, no se encuentra amor ni se obtienen las cualidades del otro, así que se rompe la
relación y se sale a buscar a otra pareja.

Conozco el caso de personas que se han acostado con cientos de hombres, y aún así no
han encontrado lo que buscaban, personas que han vivido durante años con un hombre y lo
han dejado porque no les llenaba, personas que se han sentido utilizadas como un objeto de
usar y tirar durante toda su vida... Por no hablar de aquellas personas que han desarrollado
SIDA o que han llegado al suicidio. La conclusión de todas las personas que han llevado un
estilo de vida gay que están en EPE es que no lo quieren para ellos, pues ya tienen
comprobado que lo único que van a encontrar es soledad y sufrimiento. Y por supuesto, seguro
que hay muchísimas más personas en insatisfechas con su AMS.

Continuando con mi historia, justo cuando toqué fondo decidí buscar ayuda en una
psicóloga que sabía tratar este tema. Ya la conocía de antes, y de hecho intercambié correos
electrónicos con ella unos meses previos, pero no fue hasta que me planteé el suicidio que
decidiera visitarla. Con ella empecé a enfrentar situaciones de mi vida diaria que me daban
miedo, superé la dependencia afectiva antes mencionada y empecé a acercarme a los hombres.

Comencé a practicar deporte, a quedar con un grupo de amigos, incluso traté de


sumergirme en el mundo del fútbol (sin mucho éxito, por cierto), mejoré la relación con mi
familia y empecé a mostrar mi amor hacia mis padres, sobre todo hacia mi madre, que era a
quien más daño había estado haciendo con mi comportamiento. Mi autoestima subió, superaba
los problemas del día a día y empezaba a hacer las cosas que haría un chico normal de mi
edad. Incluso puse a raya la masturbación y la pornografía (que más tarde volvería, pero en la
actualidad está bastante controlada). Al verme tan motivado en la terapia, mi psicóloga
empezó a recomendarme libros, y más tarde, me puso en contacto con la página de EPE.

EPE es una comunidad que ayuda a personas con AMS a superar sus problemas, que
curiosamente y en contra de lo que pueda parecer desde fuera, no se aborda la AMS
directamente, sino que se tratan una serie de asuntos diversos como la familia, los amigos, la
adicción, los modales, la fuerza de voluntad... Que hacen del Itinerario una herramienta no
solo útil para personas con AMS, sino también para cualquier persona que quiera madurar.
Como antes he dicho, la AMS solo es la fiebre de una enfermedad que puede manifestarse de
muchas formas, como un resfriado, tos, fiebre, dolores... Enfermedad que padece la mayoría
de la población mundial, y que se llama ''Enfermedad del Corazón''.

En EPE, cada uno de nosotros tiene un cuaderno en el que vamos compartiendo nuestro
progreso, avances y dificultades en el Itinerario, que trabajamos mediante una serie de Fichas
que nos ofrecen herramientas para tratar diversos aspectos de nuestra vida. Podemos leer los
cuadernos de nuestros compañeros y dejarles comentarios de ánimo o consejos, incluso
llegado el momento podemos conocernos. Es decir, lo que EPE me ha aportado es un apoyo
increíble que me hace sentirme acompañado y comprendido en mis heridas, que me da
energías para seguir luchando hasta cuando las cosas no van del todo bien. Y esto es
maravilloso, porque crecemos todos juntos, no son caminos individuales, procesos separados,
no, todos crecemos juntos y nos ayudamos unos a otros, y es que SOLOS NO PODEMOS.

Gracias a EPE he aprendido a acoger las heridas de mis padres, a no juzgarles, a


mirarles con misericordia, a perdonar los errores que pudieran cometer conmigo, y por tanto a
quererles como son. Puedo decir con seguridad que hoy quiero a mis padres y a mis hermanas
más que nunca, no los cambiaría por nada del mundo, aunque haya cosas que no me gusten de
ellos, aunque no sean los mejores del mundo, pero son mi familia, y los quiero.

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Puedo decir, además, y con alegría, que mi AMS ya no es tan fuerte como hace unos
años, y todo gracias a que estoy empezando a acercarme al mundo masculino, haciendo
amistades y aprendiendo a relacionarme con otros hombres desde como lo que somos: iguales.
Si a esto añadimos el hecho de que no veo pornografía y que ya casi no me masturbo ni
permito fantasías eróticas, el resultado es que empiezo a ver personas en vez de pedazos de
carne. Cada vez soy más auténtico, más ''yo'', cada vez dejo de lado la imagen del niño bueno
y empiezo a restar importancia a lo que puedan pensar de mí, es decir, voy ganando
naturalidad y autenticidad. Y por si fuera poco, he descubierto a Dios, me estoy acercando a
él, estoy recuperando la fe y le tengo muy presente en mi vida.

También es cierto que madurar en sí es un proceso difícil, costoso y con muchos


altibajos, y ahora en concreto estoy pasando una época dura, con grandes cambios y fuertes
obstáculos que me están ayudando a madurar y a dejar de ser un niño para pasar a ser un
hombre. Es maravilloso, pero duele. Por eso le pido que rece por mí, al igual que yo rezaré por
usted. Y lo haré, porque en sus manos está arrojar luz sobre la verdad de este asunto, sobre la
realidad de la AMS. Sé que debe ser difícil, que está sometido a muchas presiones y que hay
que ser extremadamente cauteloso con lo que se dice, especialmente en los tiempos que
corren. Pero le necesitamos, usted puede hacer una gran labor en este tema y puede salvar a
muchos jóvenes y no tan jóvenes de condenarse a llevar un estilo de vida que solo les puede
traer sufrimiento, dolor y soledad.

Y aquí concluye mi carta. Si tal vez fuese más devoto le escribiría alguna cosa más,
pero como recién incorporado a la fe tampoco se me ocurre mucho más que decirle a un Papa.
Solamente decir que es un honor poder dirigirme directamente a usted, que puede que ni yo
mismo sea consciente de lo increíblemente afortunado que soy de poder escribirle y que
espero que pronto podamos tenerle cerca para dialogar sobre estos temas.

Rezo por usted. Un fuerte abrazo, Papa Francisco, M.

12. Carta de P., 20 años, España.

1. Saludo y Presentación. Motivo de la carta.

25 de Enero de 2014

Su Santidad:

Le escribo con el deseo de que llegue a comprender tanto mi herida como el camino
que estoy recorriendo para sanar.

2. Surgimiento y desarrollo de mi AMS: Historia de mi sufrimiento, confusión, mentira,


soledad y degradación.

Soy un varón de 20 años y soy el primero de cuatro hermanos.

Mi herida principal es la Atracción al Mismo Sexo (AMS). Desde antes incluso de


empezar a sentir esa atracción mi vida ha sido un sufrimiento continuo. Aclaro que iba a un
Colegio donde solo había chicos. Durante mi etapa escolar, desde los 8 años hasta los 16, mis
compañeros de clase me insultaron, llamándome “maricón, marica”. Todo porque no jugaba
al fútbol, porque era sensible. Viví una etapa escolar de degradación, de maltrato psicológico

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y algo físico. En mi clase había compañeros que no participaban en los insultos, pero si los
consentían.

Me sentía solo. No tenía amigos. Mis padres no me apoyaron como a mi hubiese


gustado y dejaron que el tiempo pasara, pero el sufrimiento venía con él. Mis padres se
separaron cuando yo tenía 12 años. Eso me causó más dolor, pues ya no importábamos ni yo
ni ninguno de mis hermanos. Los protagonistas del problema eran ellos. Unos años después se
divorciaron y mi madre se emparejó con otro señor.

Vivía en una profunda mentira, en sentido de que yo tenía que aparentar normalidad,
pero, por dentro sufría muchísimo viendo como me atraían otros muchachos de mi edad y no
podía evitarlo.

Llegué a estar un poco confundido. Sin embargo, Dios siempre me amparó. No dejó
que cayera en relaciones sexuales ni con hombres ni con mujeres. Me ha mantenido
preservado de ese abismo.

3. La realidad de mi AMS: Manifestación de una Masculinidad/Femineidad inmadura.

Sin embargo, no todo es sufrimiento. Gracias a Dios Amor encontré al Grupo Juan
Pablo II, que me ayuda desde entonces a comprender que mi herida no es más que una
manifestación de una Masculinidad Inmadura.

Y es que la Masculinidad hay que trabajarla. Hay que emprender caminos de


conversión en todos los frentes de nuestra vida. Trabajo, Oración, Convivencia (Familiar y
Social), etc. Y a mí ni se me enseño a madurar mi Masculinidad ni yo aprendí por mi cuenta.
Por ejemplo, mi abuelo si aprendió a madurar ciertos aspectos de su Masculinidad por su
cuenta, porque la vida le trato mal, pero eso le hizo convertirse en un hombre poco social.

El camino de conversión del que yo le hablo es un camino de Comunión y Solidaridad.


Un sendero bendecido por Dios Padre, por el que caminar en compañía de Dios Hijo y en el
que el guía es Dios Espíritu Santo.

4. Las causas de mi AMS: No he nacido así.

Yo no he nacido así, ni decidí ser así. Dios me creó varón, masculino. Y ese es mi
objetivo, mi vocación. Alcanzar la Masculinidad que Dios me ha entregado.

Soy muy sensible. Me han gustado poco los deportes, y más leer, trabajar con el
ordenador y jugar con las consolas. Me sentía diferente a los demás en ese aspecto, ellos solo
parecían interesados en jugar al fútbol y durante los recreos yo los miraba, aumentando ese
sentirme distinto.

Desde un principio tuve una baja autoestima, una pobre concepción de lo que yo valía
y de las posibilidades que tenía, y por tanto de las metas que podía alcanzar.

Asimismo, se fue creando en mí un complejo de inferioridad, muy ligado con la baja


autoestima, que me hacía verme inferior ante mis compañeros, y ante cualquiera que superara
mis expectativas.

La auto-compasión fue siempre una mala compañera. Era una manera de auto-
justificarme. Merezco un capricho porque he sufrido mucho. En la adolescencia comencé a
caer en malos hábitos, como la pornografía y la masturbación. Desde los 13 años a los 19 he
estado inmerso en toda la basura de la porno-masturbación.

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Pasé por varias etapas. Primero pensé que no era un problema, que no era un hábito,
que controlaba. Después, cuando me di cuenta del problema, no quise hacer nada relevante
para corregir mi camino. Pensaba que podía salir sin ayuda. Rechacé los mejores consejos, los
ofrecimientos de la gente que me quiere. Por último, y hace poco, me di cuenta de que solo no
podía. O pedía ayuda a un centro terapéutico o no saldría nunca. Busqué ayuda en distintos
sitios y el Grupo J. P. II se ofreció a ayudarme en este tema. Ya me estaban ayudando con el
Itinerario de Maduración Integral y me ofrecieron ayuda para salir de la porno-
masturbación.El auto-aislamiento, social y emocional, me hizo distanciarme de las personas
que me rodeaban y encerrarme en mi mismo, aumentando la lógica de autocompasión,
complejo de inferioridad y herida.

5. Las consecuencias que ha tenido en mí o en personas conocidas la aceptación de la


AMS como forma de vida: “Deconstrucción” de la dignidad humana.

Yo nunca me acepté, porque Dios no quiso. Gracias a Dios, tuve una gran formación
espiritual que me impedía dar ese paso. Yo sabía que era varón y que mi camino no era la
AMS. Y no acepté la AMS como algo de mí, sino como algo añadido, que se podía quitar,
pero que yo, en ese momento, no sabía cómo gestionar.

Sin embargo, he conocido a otras personas que si se han aceptado. Conozco tanto
casos en los que el dolor emocional era tan fuerte que inevitablemente dieron el paso a la
aceptación, como casos en los que la persona quiso probar las relaciones y asumió la vida gay.
La forma de vida gay es una vida de deconstrucción. Se asume una identidad falsa y se
sepulta la verdadera identidad. Se vive en un auténtico dolor emocional que se trata de evitar
mediante adiciones a alcohol, sexo y drogas.

6. Es posible la Esperanza: Madurar la verdadera Identidad: El descubrimiento y


vivencia del Itinerario de Maduración Integral.

Aunque existe la deconstrucción, también existe la solución. La construcción de la


verdadera Identidad. Más bien hablaríamos de una maduración de la verdadera identidad.

Y esta maduración, la he encontrado en la vivencia del Itinerario de Maduración


Integral que el Grupo J. P. II nos ha ofrecido a mí y otros muchos. Madurar la verdadera
identidad de forma integral es atender el problema, la herida desde todos los campos: el físico,
el mental y el espiritual, el social, el académico, el familiar, etc. Desde la perspectiva integral,
la maduración es, en mi caso y en otros casos de compañeros que conozco, muy efectiva, muy
sanadora, muy liberadora.

7. Conclusión: Palabras finales al Papa en forma de agradecimiento y petición.

Para finalizar, me gustaría pedirle que me tenga en sus intenciones, al igual que yo le
tengo en las mías.

Espero que sepa comprender nuestra herida y proponga soluciones desde la Iglesia
Católica para poder ayudar a miles de personas que lo necesitamos.

Sin más me despido. Gracias por dedicarme su tiempo.

Que Dios Le Bendiga, P.

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13. Carta de A., 21 años, España.

Querido Santo Padre, soy un joven español de 21 años que se dirige a usted para
pedirle ayuda. Pero antes le pongo en situación.

Soy un hombre católico y practicante que ha sentido y siente todavía atracción hacía
personas de mi mismo sexo. Ciertamente estos sentimientos homosexuales surgieron como
mis primeros deseos sexuales durante la adolescencia y pre-adolescencia, pero esto no quiere
decir que estos sentimientos estuviesen dentro de mí, de un modo innato al estilo platónico.
Esta afirmación sería falsa.

Le voy contar algo objetivo y cierto. Soy el tercero y menor de tres hermanos (Primero
mi hermano mayor, luego mi hermana y después yo). La diferencia de edad entre ellos y yo es
grande, por lo que pronto me convertí en el bebe de la casa.

En mi casa sólo hay amor. Es una bendición y siempre he visto muestras de afecto
entre mis padres, de ellos a nosotros, de nosotros a ellos, y entre nosotros. Mi hogar es una
bendición y soy consciente de lo afortunado que soy y doy gracias por ello.

Mi padre siempre ha sido cercano y cariñoso conmigo, pero a la vez distante.


Trabajaba todo el día y no tengo nada que reprocharle. Puedo decir que tengo un padrazo.
Supongo que a mi padre nadie le hablo de la importancia de reafirmar a tu hijo en su identidad
como varón, y mi padre era más de la idea de que los niños se crían solos.

Como en muchos hogares, mi madre es la que tenía el peso de la casa y yo pasaba


mucho tiempo con ella. Teníamos un vínculo de apego que se resume en "mamitis" e "hijitis".
Mi madre siempre ha sido un poco sobreprotectora porque todo le daba miedo. En su afán por
hacerme consciente de los peligros de la vida, se le olvidaba decirme: "pásatelo bien, disfruta"
y solo decía: "por favor ten mucho cuidado. Que no te pase nada". Siempre tenía que tener
cuidado (y por lo tanto lo afrontaba sin seguridad) con todo lo que otros niños disfrutaban: la
bici, los patines, el futbol, etc. Si por mi madre hubiese sido me habría metido en una burbuja
para que no me pasará nada, porque seguramente nadie la había explicado la importancia de
que un niño aprenda a aceptar el sufrimiento.

La sobreprotección de mi madre y la atención y estupenda atención de mi hermana, me


fue introduciendo en su mundo, en el cual me sentía seguro y protegido: Nada ni nadie podría
hacerme daño con su defensa.

A este hecho de sentirme no amenazado por las mujeres y en cambio si por los
hombres, hay que sumarle mi mayor sensibilidad y que no practicaba ningún deporte. Cuando
ahora pregunto porque no me apuntaron a alguno, la respuesta que me dan es ¡¡que no me
gustaban!! ¡Jaja normal! ¡Si no sabía!! ¿Cómo disfrutar de conducir un coche si no sabes??
¡Pues esto es lo mismo! Si no practicaba, no aprendía, con lo que era malo y terminaba por no
gustarme...en fin, si hubiese metido un gol el primer día que jugase al futbol otro gallo
cantaría.

En el fondo me habría encantado relacionarme con los otros chicos jugando al futbol y
sentirme uno más.

Recuerdo que otra cosa que me distancio de los niños fue su brutalidad. Entre ellos
eran habituales los piques o peleas, a las que se enfrentaban sin problemas. Y no defiendo la
violencia, pero si la defensa.

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Yo evitaba esas situaciones porque ¡no sabía defenderme! me sentía ya menos niño por
estar tanto con las niñas. En casa siempre, repito SIEMPRE, me decían que si me pegaban o
me insultaban tenía que defenderme, ¡pero nadie me había mostrado como!

Tenía pánico a la lucha y la sobreprotección de mi madre me había producido pavor al


dolor, pues estaba acostumbrado a "tener el parche antes de la herida". Con el paso de los años
aprendí que es fundamental saber defenderse física y verbalmente. Aún hoy lo estoy
interiorizando, pues en mi fe radical que yo tenía, me aferraba a eso de poner la otra mejilla.
Pensaba en como a Cristo le escupieron, e insultaron y como él sufría en silencio, ofreciendo
su sufrimiento por sus verdugos...esto está muy bien, pero hay que entender el contexto de la
Pasión, y sobre todo hay que entender que el señor no siempre caya. Dios no permanece
impasible, y también ante el asesinato de su hijo, rasga el templo de Jerusalén en dos, a pesar
de que Cristo le dijo que no sabíamos lo que hacíamos.

Digo esto porque conviene reivindicar esa faceta de: "el celo de tu templo me devora",
y entendiendo nuestro ser y nuestro cuerpo como templos creados por Dios para amar y
guardar al espíritu santo, no podemos permanecer impasibles ante la amenaza de un agravio o
mal que una persona quiera hacernos, sino que es natural sentir rechazo y odio hacia ese mal
que se nos presenta. Tenemos que luchar por cuidar nuestro cuerpo y nuestra integridad, en
vez de soportar una paliza "como oveja llevada al matadero". Tenemos que defender lo que es
nuestro y lo que somos con justicia. No estamos hechos para ser pisoteados por nadie, ni para
pisotear a nadie, por eso los salmistas no dicen: "pisotearas hombres", sino: "pisotearas leones
y dragones. (...) diez mil caerán a tu derecha, mil a tu izquierda"

Si te pegan o insultan esta fenomenal rezar y pedir bendiciones por tu agresor en vez de
maldecirlo, pero no podemos olvidar que este modo de ser mártir y de santificarse poniendo la
otra mejilla, es una forma de no afrontar el problema, un modo de no valorar tu persona, y
sobre todo de no amar en la verdad, pues no basta con victimizar y darle la vuelta a la tortilla
pensando: "pobre de la otra persona que me quiere hacer daño, yo no la voy a hacer daño
porque es hijo de Dios". Hay que amar en la verdad, y saber corregir a quien lo hace mal
¡Tenemos que defendernos!

Así del modo arriba explicado, es decir, a través de ser un niño bueno que no se metía
en problemas por no saber defenderse, aguantando insultos y burlas para evitar "armar lio" y
pensando que además así me configuraba con Cristo, fui desarrollando una falsa masculinidad
débil, porque me habían explicado mal la cosas.

De este modo con mi nula implicación en los deportes y mi no contestación a los


insultos, no tardó en llegar el etiquetado por parte de los compañeros. Lo curioso es que
triunfaba entre las niñas y pensaba que sus insultos eran por envidia.

Según vas creciendo y te ves distinto a los demás, te auto-distancias del resto,
complicando las relaciones con tus iguales y sintiéndote solo. Al final ves que tienes más
complicidad con las niñas y terminas creciendo a su lado. Cuando llega la adolescencia y
surge el deseo sexual se dirige hacia lo desconocido, hacia ese chico que tiene lo que tú no has
desarrollado y te atrae como un imán: su masculinidad y seguridad en sí mismo. Para aceptar
esto hay que ser honesto, porque no hablo de ser masculino solo en plan físico (barba,
musculatura, pues estas cosas son clichés, y todos somos distintos), sino en la actitud. Aunque
hoy en día encontrar a alguien con una masculinidad madura que no caiga en estereotipos es
difícil, porque para empezar, hay que aceptar que la sensibilidad también es propia del varón,
y que los hombres también lloran.

Así comenzó el proceso de erotización con un primer anhelo o deseo envidioso.


Proceso que conforme se fue nutriendo de pornografía se fue degenerando. Además la

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masturbación parecía ser el único vínculo de unión con el mundo masculino, pues todos los
chavales lo hacían. De hecho te vendían que cuanto más veces te masturbases, más aguante
tenías y más hombre eras. De esta manera es fácil caer en la frecuencia de los actos, engañado
por una sociedad que lo vende como natural y propio del sexo masculino, que tiene la
necesidad de "descargar", porque somos: "animales racionales", pero bien que recalcaban lo de
animales para justificar un "instinto", y poco lo de racionales, para explicarnos que si somos
racionales, podemos dominar los instintos con la voluntad.

Recuerdo que en el instituto se daban charlas sobre sexualidad normalizando la


masturbación masculina y femenina como parte del proceso de descubrir tu propio cuerpo. Se
decían barbaridades como: "mejor masturbarse que violar a una mujer", e incluso tuve un
profesor de filosofía que decía: "semen retentum venenum est"

Así pues si vemos como la masturbación esta aceptada y le añadimos que masturbarse
provoca placer a nuestro cerebro, lo tenemos todo para crear una droga adictiva al alcance de
todos. En mi caso la adicción fue cambiando mi forma de ser. Deje de ser igual de constante y
aplicado en los estudios (cuando todo en mi entorno familiar seguía de maravilla) y me agarré
a eso de que: "los estudios no son lo más importante", que es verdad, pero con matices. Lo
más importante tiene que ser Dios y vivir una vida ordenada en el señor, pero en mi caso eso
no pasaba. Por encima de los estudios estaba yo y mi placer. El dolor estaba desterrado de mi
vida. Me volví egocéntrico y narcisista y aunque de cara a la galería era un chico ejemplar, yo
me sentía fatal, pues bien sabía que Dios no era mi centro. Acudía a Dios para lavar mis
pecados, como una lavadora, y la fe no es eso. La fe es don y exigencia por nuestra parte.
Obviamente el señor cuenta con nuestra debilidad y nos regala su perdón pero en mi vida
siempre he entendido un poco mal eso de la "radicalidad de la fe". Pero poco a poco el señor
hace su milagro conmigo.

Ante la postura del mundo, conocía a la iglesia que decía lo contrario, es decir, que la
masturbación estaba mal y sobre todo que la homosexualidad no se puede consentir. Ahí fue
cuando llegó mi confusión. Yo creía en Dios y ¿Ahora qué?

Mi conciencia me decía que no estaba bien, pero sobre todo sentía el dedo acusador
sobre mi doble vida, pues aún con sentimientos homosexuales, he tenido novia. De hecho una
larga relación en la que me he enamorado. Una relación de Dios que ha cambiado nuestras
vidas. Una relación en la que yo me alejaba del mundo guarro de la homosexualidad y me
adentraba en la aventura de la pureza y la castidad. Siempre estaré eternamente agradecido a la
persona que fue mi novia, la cual hoy día no lo es. Pues por ella decidí entrar en EPE y
terminar con estos sentimientos homosexuales. Decidí cambiar para amarla mejor. Decidí
entrar en EPE porque apostaba por nuestra relación (la cual yo deje más tarde), y haber leído
la Teología del cuerpo de J. P. II le daba a todo sentido.

Además siempre me he sentido atraído hacía los deseos de tener una mujer, que sea la
madre de mis niños, vivir el embarazo junto a ella, ver su tripa crecer, compartir juntos la fe, la
familia, los años, la vida. Esto me haría inmensamente feliz, lo intuyo. No puedo olvidar decir
que también me atrae la castidad, la pureza, el sentido de la virginidad y el esperar hasta el
matrimonio, y si llevo estos conceptos a una relación entre hombres...lo veo imposible. No me
imagino dos hombres diciendo: vamos a esperar al matrimonio. NO. Todos sabemos que
predominan los sentimientos de contacto físico, porque al final lo que se tiene es una
necesidad de amor de hombre.

Esta es mi vida, estos son mis deseos, y este es mi camino de felicidad: sentirme cada
día más hombre. Para ello EPE está siendo un regalo. Ciertamente cuesta desprenderse de
malos hábitos adquiridos como la pornografía y la masturbación. Pero es posible. Yo cada vez

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tengo más control sobre la situación. Cada vez me siento mejor, y no soy esclavo de mis
pasiones.

Me queda mucho por andar, y ha habido momentos muy, muy dolorosos, tanto que no
me lo imaginaba por nada del mundo así, pero el señor sabe lo que tiene que hacer con cada
uno de nosotros.

Muchas veces aparece la duda en nuestro camino ¡! y yo he de confesar que he andado


por ambientes gays, chats, etc. Por suerte el señor me cuida mucho y nunca ha pasado nada, es
más me ha servido para ver qué es lo que realmente quiero en mi vida. Para tomar fuerzas y no
cansarme nunca.

Gracias al itinerario de EPE he crecido mucho como persona, sobre todo aprendiendo a
salir de mi mismo.

He de confesar que al principio me costaba confiar, pues no sabía de dónde había


salido esto, de donde venían las fichas, etc. Pero hablando con el Padre Antonio pude
entenderlo todo. Vi la mano de Dios detrás de esto. Vi como las fichas no caían del cielo, sino
todo el trabajo que llevaban detrás y sobre todo su siempre apertura a ser revisadas y
mejoradas.

EPE es más que una escuela con un planteamiento filosófico con el que ser mejor
persona. Tampoco es un movimiento. EPE no inventa nada. Bebe de la iglesia y de sus pilares:
comunión y solidaridad para con todos y espiritualidad e interioridad con uno mismo. EPE es
como una gran familia, y como tal las cosas no son siempre fáciles, pero siempre salimos
adelante.

He de decir que es genial llegar aquí y ver a mucha más gente con tu misma lucha,
porque antes de descubrir EPE me veía como un bicho raro, como el único del mundo que
lleva una doble vida porque siente una cosa y la quiere cambiar. Es más, en el fondo de mi
corazón sabía que ¡se puede cambiar! pero ese atisbo de verdad se elimina de raíz cuando el
Lobby te mete en la cabeza que intentar cambiar es de retrogrado y de homófobo.

Yo en mi caso le digo, Santo Padre, que si hubiese dicho en casa lo de mi AMS se


habría aceptado. De hecho no he tenido miedo en contárselo a mis mejores amigos y a mi
hermana, y por suerte están ahí y cuento con su apoyo. También se lo conté en su día a mi
exnovia y aunque al principio quedo aturdida y casi me animó a aceptarme, termino por
entender la situación y vio en mis palabras verdad, sabiendo estar ahí al pie del cañón.

También le digo que conozco a hombres que viven una vida gay, es más aquí en EPE
muchos han vivido la vida gay, y para nada hay sentimientos de odio hacia ellos, sino que se
nos acoge a todos por igual.

¡EPE es una gran camilla! una camilla en la que sanar nuestras heridas del pasado, pero
para eso hay que abrirse a los demás, y no es tan fácil como decirlo. ¡En EPE he visto y estoy
comprobando en carne propia como el cambio es posible! Esta verdad ha de decirse Santo
Padre.

Por eso necesito/necesitamos su ayuda, porque las presiones de la comunidad gay serán
muchas, pero la iglesia tiene otros intereses que defender: los intereses de la humanidad
redimida por Cristo. Los intereses de su pueblo.

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Obviamente no busco convencer a nadie, pues sería arrogante por mi parte. Comprendo
que es imposible que todos pensemos igual, y habrá gente a la que estas cartas les parezcan
una atrocidad.

Sencillamente le he puesto sobre la mesa un pedacito de mi vida y de mi ser,


brevemente resumido. Confió en la misericordia de Dios.

Solos no podemos. Necesitamos que defienda la verdad del ser hombre o mujer,
diferentes y complementarios. Hechos así no por casualidad.

Rezo por usted haga lo que haga. Muchas gracias por su tiempo. De verdad gracias. Le
mando un abrazo de despedida :), A.

14. Carta de Á., 21 años, Colombia.

Saludo y Presentación. Motivo de la carta.

Hola Papa Francisco; me hubiese gustado iniciar este escrito con todas las
formalidades con las que regularmente son dirigidas ante usted las cartas y que poseen un
contenido de suma importancia. En ésta, con un asunto no menos importante, me tomo el
atrevimiento de hablarle como un amigo, al que le cuento mis secretos y con el cual soy
totalmente transparente.

Soy un joven colombiano de 21 años, actualmente adelanto estudios superiores, vivo


distante de mi familia y adelanto el itinerario “Es posible la Esperanza” ofrecido en la web
para cultivar y madurar la masculinidad y salir de la AMS (Atracción hacia personas del
mismo sexo).

El motivo de esta carta es dar testimonio con mi vida de que es posible salir de la
AMS.

Surgimiento y desarrollo de mi AMS: Historia de mi sufrimiento, confusión,


mentira, soledad y degradación.

Soy el menor de 4 hijos, la mayor una mujer que parte hacia el cielo a tan solo dos días
de nacida y en adelante todos varones, hijo de una educadora y un negociante campesino que
muere a mis 5 años de edad. Viví mi infancia en el área rural junto con mi abuela y asistía a la
escuela en la cual era maestra solo mi madre. En mucho tiempo no tuve un modelo de
masculinidad para seguir, entonces crecí bajo la sobreprotección de estas dos grandiosas
mujeres.

Mi madre decide rehacer su vida y nos lleva a vivir con ella para formar una familia,
pero esta expectativa se ve afectada negativamente porque nuestro padrastro era muy joven,
inmaduro afectivamente, había sido educado de una forma muy distinta a la de mi madre, en
donde no existía las palabra de amor, las caricias y sí los gritos o el maltrato físico. Esto hizo
que mi hogar se convirtiera en el lugar del que quería ausentarme y nunca volver. Soportaba
esto ayudado de mi madre, quien me entendía y me mimaba en demasía, pero nunca pudo
cambiar la situación por razones que hace poco descubrí.

Junto a esto mi abuela nos amaba mucho y sufría al ver que no estábamos bien en casa,
por ello en mucha ocasiones le reclamaba a mi madre y ésta se negaba rotundamente a

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cambiar la situación familiar. Las confrontaciones violentas que presenciábamos entre mi
abuela y mi padrastro eran desgraciadamente muy comunes.

Yo no sabía qué hacer, en aquel momento como era un niño creativo y con alta
sensibilidad me escapaba de mi realidad, imaginaba ser una mujer. Creía que así sería más
querido y me parecería más a mi madre y a mi abuela, porque eran un modelo a seguir. A la
par odiaba a mi padre biológico por abandonarme (así sentía la muerte de mi padre del cual no
me hablaron nada bien) y por ello lo borré de mi mente y consideré nunca volver a necesitarlo.
Por otra parte, quería que desapareciera mi padrastro porque hacía de mi casa el lugar en
donde menos quería estar. Por todo ello desconecté del desarrollo normal de mi masculinidad,
porque no quería ser como ellos.

Cuando pase a la secundaria debí cambiarme de colegio, esto implicaba dejar a mi


abuela, a mi madre y romper la burbuja en la cual estaba. Era un chico muy aplicado en mi
estudio pero en el compartir con mis nuevos compañeros, me di cuenta en mi forma de ser,
pensar y actuar que había algo diferente, cada vez se fue haciendo más notorio porque me lo
hacían saber por medio de sus burlas y señalamientos, etiquetándome de “niña”, “poco
hombre”, “gay”,…

Entonces decidí aislarme, ocultarme bajo el rostro de la timidez y centrarme sólo en mi


estudio. Al hacer esto fui perdiendo mi autoestima, autoconocimiento y autenticidad. Nunca
hablaba, ni jugaba en los recreos con los hombres, porque yo era diferente; no era bueno en los
deportes y no me interesaban los temas a tratar, en nada me identificaba con ellos lo cual no
sucedía con las mujeres.

Entre mis 10 y 11 años empezaron mis cambios físicos por mi desarrollo y a la par
estaba descubriendo y tomando conciencia de mi sexualidad, periodo que se vio alterado por
un suceso desagradable: cuando le había brindado mi confianza a un familiar hombre, cosa
que no hacía con nadie, éste abusó sexualmente de mí. Esto me traumatizó e hizo que
definitivamente no volviera a confiar en ninguna persona y que prefiriera la amistad de las
mujeres con las que permanecía mayor tiempo. Así pasó mi adolescencia.

A mis 13 años surge en mí un sentimiento de atracción hacia personas de mi mismo


sexo. En el medio en que vivía no era muy común el tema y si existía no era visible, pues
existía una cultura muy conservadora que me evitó desarrollar en mayor medida la AMS, dar
pasos a mis sentimientos inmaduros. Sin embargo más tarde sí tuve acceso a adicciones de
autosatisfacción (pornografía y masturbación) para cubrir momentáneamente el desespero y
dolor que sentía.

Terminé el bachillerato con ansias de ingresar a la universidad para ver si mi situación


cambiaba. Pensaba que iba a ser diferente porque habría nuevos amigos y nuevos contextos
para desarrollarme, pero por el contrario la situación empeoró, porque fueron más visibles mis
problemas: era asocial, neurótico, y mi autoestima decayó en gran medida. Esto me hizo caer
aún más en las adicciones y por ello cada vez que caía había un sentimiento de culpa que me
hacía sentir muy mal. Luego prometía a Dios no volver a hacerlo pero mi voluntad estaba
débil y entendí que solo no podría salir de este “problema”.

La realidad de mi AMS: Manifestación de una Masculinidad inmadura.

Desafortunadamente en mi medio y en muchos otros según veo, la solución que se


propone a las personas que sentimos AMS es la aceptación, se sugiere dar libertad a los
sentimientos y ser “feliz”. Pero mi caso era diferente. Yo no podía sentir alegría de entregarme
a las adicciones, desvirtuar mi cuerpo siendo dependiente de su apariencia, para tener una

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estabilidad afectiva que al final solo depende de lo físico, donde si esto se acaba o no existe,
no hay posibilidad de agradar.

Mi vida a pesar de mi corta edad iba encaminada hacia el vacío, me preocupaba mucho
mi aspecto físico al punto de modificar sus cualidades, quería ser como los estereotipos
propuestos, quería tener todo lo que creía no tener; deseaba la seguridad con una bonita cara,
quería la fuerza con los músculos de mi cuerpo, quería la valentía con una considerable
estatura, necesitaba ser todo, menos lo que era y con ello ofendía a Dios pues esto en el fondo
significaba (así lo sentía yo) que se había equivocado conmigo, que era un error de su
maravillosa y perfecta creación.

Mientras tanto debía aparentar, mi forma de vestir debía llamar la atención y expresar
todo lo que no poseía en mi interior. Caía en la extravagancia, en la indecencia y falta de
pudor, para hacerme notar; debía sobresalir ante los demás para alimentar mi soberbia y no
dejar que mi ausencia acabara con la poca autoestima que tenía.
Cada vez se hacía más difícil caminar, debía aceptarme, escapar o morir, y mi decisión
fue escapar, me refugié en mi estudio, por esto realizo dos carreras universitarias paralelas
dedicando todo mi tiempo y esfuerzo, esperando así recompensa por mi esfuerzo y lograr la
felicidad o al menos sentir que algo en mi vida tiene sentido. Pero cada vez que ya no estaba
ocupado en mi estudio, caía en fuertes depresiones porque no había nada más, me era
imposible compartir con mi familia, no tenía amigos y no podía acudir a actividades grupales
porque sentía miedo, estaba condenado a la soledad por pensar y sentir que era diferente.

Pero, ¿por qué debía estar solo?, si en muchos lugares y por muchos medios se afirma
que viviendo la homosexualidad se alcanzarían las expectativas de vida y se lograría la
felicidad tan deseada. A pesar de esto hay algo en mi corazón que me detiene y evita
aceptarme y arrojarme al mundo con mis heridas, vacíos y necesidades. No quería actuar de
forma inadecuada, haciendo daño a los demás y a mí mismo.

Al cumplir mis 19 años se hacía más fuerte la AMS, era un hombre inseguro, con
máscaras, insensible, asocial, con muchos miedos, egocéntrico, narcisista, neurótico y con
deseos de buscar la perfección en la soberbia. Mi familia, amigos y compañeros de estudios ya
notaban que había algo diferente en mí, algo que estaba mal, y estos últimos como suele
suceder ya tenían su versión de mi diagnóstico: yo era “homosexual”, como lo dijo mi
hermano muchas veces cuando crecíamos juntos; todo esto hizo que poco a poco esta
aseveración fuera mi triste realidad y me lo fuera creyendo.

Las consecuencias que ha tenido en mí la aceptación de la AMS como forma de


vida: “Deconstrucción” de la dignidad humana.

Quería luchar en contra de ello, todo apuntaba a que no había cura, decidí luchar
primero solo y luego débilmente compartí mis deseos con Dios, que en aquel momento sólo
pudo no dejarme caer más, porque mi voluntad estaba en el suelo.

Decidí probarme con lo último que me faltaba; inicié una relación de noviazgo con una
joven porque quería probarme y demostrarme a mí mismo que no era “homosexual”, y salté al
vacío, haciendo demasiado daño a causa de mi inmadurez afectiva. Por ello me enfrenté a la
decisión que siempre había querido evitar: vivir una vida sólo en castidad siguiendo el llamado
que hacía mi razón o por el contrario entregarme a mis sentimientos incongruentes y
aceptarme para quizás tener algo de felicidad.

Cuán difíciles eran las dos opciones; la primera estaba llena de sentido pero no tenía
fuerzas para lograr mantenerla y en mi ignorancia esto significaba vivir en la amargura y
renunciar a mi proyecto de vida. La segunda opción, la de aceptarme y vivir subordinado a mis

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sentimientos, esclavo de los peores actos, pasiones desenfrenadas y pérdida total del dominio e
integralidad de nuestro cuerpo, parecía la mejor salida.

Afirmo esto desde mi experiencia: es verdaderamente degradante llegar a vivir


situaciones que siendo consciente nunca harías, pero que llevado por impulsos desordenados
hacen que toques fondo y sin darte cuenta ni querer te encuentres en la pornografía,
masturbación o relaciones sexuales con personas del mismo sexo mendigando amor.

Y aunque en el mundo se está diciendo que no está mal, que es algo normal y que si te
aceptas serás feliz, yo lucho por sanar todas mis heridas, madurar mi masculinidad y sanar mi
AMS y cuando lo haga por completo quiero dar testimonio de que sí es posible el cambio,
porque no podemos dejar que nuestros proyectos de vida sean desdibujados por un mal
comienzo o porque nos entregamos a lo que dicen las masas. Llegamos al mundo siendo
santos y como tales debemos seguirlo siendo; nuestra alma debe ser pureza y nuestro cuerpo
un templo que albergue los dones y tesoros cosechados en el transcurso de nuestra existencia,
que al final demostrarán que todo tuvo sentido.

Las causas de mi AMS: No he nacido así.

Tengo AMS porque he crecido con el vacío que ha dejado mi padre al morir, el cual
nunca fue llenado, tengo necesidad de afecto, de comprensión, necesito sanar las heridas y
traumas que me dejó la mala relación familiar, la etiquetación escolar y el abuso sexual. Lo
anterior como ves, aunque son problemas afectivos serios tienen solución, pueden curarse si
son entendidos y posteriormente se adoptan medidas para recuperarse de las diferente
limitaciones. Si es falta de amor se construirán o potencializaran los medios neC.ios; que en el
infinito amor de Dios se verán expresados en nuestras familias y amigos, donde el primer paso
lo daremos nosotros; eliminando las barreras puestas y los miedos creados para que puedan ser
recíprocos los sentimientos.

Es posible la Esperanza: Madurar la verdadera Identidad: El descubrimiento y


vivencia del Itinerario de Maduración Integral.

Estando a punto de contrariar la verdad que latía en mi corazón y aceptarme porque ya


no tenía fuerza para luchar más, en aquel momento no sabía que estos sentimientos tuvieran
solución y la presión cada vez era mayor, los medios de comunicación me imponían una
decisión que parecía aliviaría mis dolores, pero estaba claro que me enfrentaría a más.

Caído en lo más bajo de mi dignidad y dudando de Dios, decido utilizar el elemento


con que minutos antes había degradado mi vida y que ahora me hacía sentir la peor basura y
escribo con escepticismo “cómo dejar de ser homosexual” y como comprenderás al inicio todo
parecería indicar que no había salida.

No entiendo hoy por qué la verdad está escrita en letras pequeñas y en los lugares
menos accesibles, fue así que encontré un correo de una persona, al cual podía dirigirme y
pedir su ayuda. Afortunadamente tuve respuesta inmediata y en ella un contenido que avivó el
fuego de mi corazón para no desfallecer. A partir de esta respuesta me incorporo al Itinerario
de Maduración Integral que propone la página www.esposiblelaesperanza.com . En este
Itinerario he encontrado respuestas a todas mis dudas y tienen toda lógica, han hecho de mí
una persona nueva y con esperanza.

Actualmente llevo una año de hacer el itinerario para madurar mi masculinidad y ha


sido lo mejor, me ha permitido entender que las heridas, vacíos y necesidades pueden ser
fuente de vida y sanación.

150
Conclusión: Palabras finales al Papa en forma de agradecimiento y petición.

Papa Francisco agradezco haberme escuchado a través de estas líneas, pues en ellas
deposité toda mi confianza y una vez más proyecté mis sentimientos; lo que hace que tenga un
gran avance en mi proceso porque la mejor forma de entender y dominar los sentimientos es
hablar de ellos. Hoy más que nunca me entrego a la voluntad de Dios, porque en mi fragilidad
está la fuerza y con ella pretendo ser instrumento de paz, pero como es bien sabido una
golondrina no hace primavera; hoy quiero invitarte, si compartes esta realidad con nosotros a
que forjemos un ejército de hombres que a través de sus vidas, oraciones y luchas constantes
viven en Jesús y saben que “LA VERDAD LOS HARA LIBRES”.

A., 21 años, Colombia.

15. Carta de D., 21 años, Argentina.

A Su Santidad el Papa Francisco:

Mi nombre es D., tengo 21 años y soy de Argentina. Le escribo esta carta para contarle
mi historia de esperanza y sanación. Ni mis propios padres la conocen, así que siéntase un
privilegiado. Sé que su misión es confirmarme a mí en la fe, pero le escribo esto para
“confirmarle” a usted que se puede salir de la atracción por el mismo sexo (AMS) y vivir la
vida que Dios quiere.

En principio dejo bien en clara las cosas: la homosexualidad no existe. Dios no nos
crea homosexuales, sino que nos crea varones y mujeres. Al crearnos a cada uno varones y
mujeres, nos da todos los medios para poder desarrollarnos bien como varones y mujeres. A
ningún chico o chica le falta NADA para poder ser un hombre o una mujer hecho y derecho.
Yo voy a hablar especialmente de la AMS masculina.

¿Qué es, entonces la AMS? La AMS es la expresión de una masculinidad inmadura y


que inconscientemente uno ha “ocultado” en sí mismo. El niño aprende a ser hombre de tres
maneras: de su padre aprende el ideal de varón. De su madre aprende cómo él es distinto a la
mujer. Y de sus amigos aprende a relacionarse con otros varones.

Soy yo el mayor de cuatro hermanos, 3 varones y una mujer. Cuando nací yo, podrá
imaginarse Santidad, fue una gran alegría para toda la familia, ya que se trataba del primer hijo
de mi papá y mi mamá. En los seis años subsiguientes nacieron el resto de mis hermanos y mi
hermana.

Recuerdo que de pequeño siempre fui muy mimado. Tengo buenos recuerdos acerca de
la relación con mi papá y mi mamá. Mi AMS creo que se debe principalmente a una dificultad
en mi relación con mis pares. Cuando tenía 5 años empecé a ir al jardín a un importante
colegio estatal de mi ciudad. ¿Puede creer que apenas tengo recuerdos de ese tiempo? Lo poco
que recuerdo es que me juntaba con muchas mujeres (¡hasta me acuerdo los nombres!) y que
cuando volvía a casa mi mamá me miraba la espalda y encontraba siempre muchos golpes. Yo
no me defendía de los golpes.

Al año siguiente mis padres me cambiaron de colegio por este tema, a un colegio
parroquial de varones. Le doy muchísimas gracias a Dios por haber ido a ese colegio, ya que la
formación cristiana básica que me dio fue el “cimiento” para luego seguir viviendo y

151
profundizando en mi fe. Lamentablemente casi ningún compañero mío aprovechó ese don de
Dios, y al día de hoy ninguno vive su fe. Pero ya la Virgen hará el milagro como lo hizo
conmigo.

En ese colegio tuve también problemas con mis compañeros. Yo no me defendía nunca
ni de las burlas ni de los golpes. Tampoco me sentía cómodo practicando deportes (porque
aprovechaban a golpearme). Le quiero decir algo, amado Santo Padre, con toda confianza: la
educación cristiana en mi colegio no fue perfecta. Y uno de los errores (y que discerní de
adulto) que me dieron es creer que si yo era un buen cristiano entonces no tenía que
defenderme de los golpes y las burlas. Y yo cuando me golpeaban recordaba que Jesús había
sido golpeado. Cuando volvía a casa mi papá siempre me hablaba “¡vos tenés que defenderte!
¡No podés dejar que te traten así!” y esto me causaba un grandísimo dolor en el alma. Era la
palabra de mi padre contra la que yo creía la palabra de Dios.

Crecí yo entonces como un niño solitario, sin amigos. Los pocos chicos con los que me
juntaba a hablar o jugar iban y venían, porque no tenían este problema. Gracias a Dios en mi
colegio no había mujeres, porque sino yo me hubiera juntado con ellas y hubiera profundizado
más mi desidentificación con “el mundo de los varones”.

Pero yo no me consideraba un varón como los demás. Mis padres me volvieron a


cambiar, esta vez de turno. Cuando pasé al otro turno ya tuve menos dificultades para
relacionarme con otros chicos, aun así siempre me costó.

Cuando descubrí lo que era el sexo, ¡Dios mío! qué horror. Un compañero de mi
colegio me explicó, y yo quedé espantadísimo. Me explicó también que había varones que
hacían “eso” con otros varones, y yo me quedé todavía más espantado. Tanto que durante
varios días no dormí, yo no quería pertenecer a una sociedad donde se hicieran esas cosas.

Luego descubrí la masturbación. Y empecé el vicio. Yo creo que tantas heridas en mi


corazón por algún lado tenían que “desbordar”, y mi consuelo era el placer solitario que
obtenía masturbándome. Sentía yo muchísima culpa al hacerlo, pero no podía dejar de hacerlo.
A la masturbación le siguió la pornografía, primero con mujeres pero pronto pornografía
homosexual. Acá ya estaba en la peor situación, ya que uno va configurándose mentalmente y
acostumbrando su cerebro a reaccionar sexualmente a determinados estímulos.

Gracias a Dios la semilla sembrada por mi colegio empezó sola a crecer. Yo sentía
mucha culpa por todos los pecados que cometía, y sabía que debía confesarme. Me costaba
horrores confesarme, y me daba mucha vergüenza. Un día voy al confesionario (¡aterrado!) y
cuando me arrodillo delante del sacerdote él me dice “sabés que Jesús instituyó la confesión
por amor, para perdonarnos. No tengas miedo del amor de Jesús.” Era lo que faltaba. Me
confesé y salí radiante de la confesión (yo tenía a esto quince años de edad).

Por supuesto yo seguía cayendo en pecado, pero los confesaba siempre. Empecé
además a ir a Misa los domingos, y en la semana cuando podía. Yo todavía no me había dado
cuenta de que tenía AMS, y creía que lo que me pasaba (pornografía homosexual y eso) era
dentro de todo normal.

La AMS es la manifestación de un grave complejo de inferioridad con respecto a otros


varones, que hace que uno busque en los demás lo que uno cree no tener (masculinidad). Es
por ello que también se expresa buscando el amor, cariño y protección de un varón, en mi caso
de un chico que conocí por internet. Cabe aclarar que él no tenía AMS, y yo me acerqué a él
buscando un amigo, algo que me faltaba en mi vida “real”. Y sí, uno entra en una espiral de
obsesión, intrigas y líos que en realidad uno mismo se arma en su cabeza. Una vez un
sacerdote me dijo que el demonio suele tentar por la imaginación, alejándonos de la realidad, y

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yo creo que eso es lo que me pasó. Sufrí muchísimo por este chico, yo solo buscaba una
amistad sincera y sentía que él no me la daba. Yo nunca tuve interés sexual en él, este ejemplo
que le cuento, Santidad, es para mostrar cómo la AMS se expresa de distintos aspectos.

Con mi papá nunca tuve una relación. Ahora tengo 21 años, y le digo que recién ahora
lo estoy conociendo. ¡Es tan importante la familia! ¡Es tan importante que los papás aprendan
a expresar cariño y cercanía a sus hijos! Muchos padres de familia creen que su función se
limita a ser el sostén de la familia y eso no es verdad. Son terribles las consecuencias
emocionales cuando a un papá se le hace creer que solamente el sostén de la familia y que no
debe darle cariño a sus hijos.

Mi AMS la descubrí así. Cuando empecé la universidad, asistía a la iglesia que está en
pleno barrio universitario, y suele haber muchos jóvenes. Por ende, siempre hay sacerdotes
disponibles para atender confesiones, consejos, etc.

Tomé yo como confesor a un sacerdote que habían ordenado hacía poco y que me caía
bien. Y un día él me hizo caer en la cuenta de que cuando yo caía en pecados contra la pureza
siempre tenían que ver con cuestiones homosexuales. Yo quedé espantado. El Padre me lo dijo
bien, que eso era algo que había que enfrentar y trabajar, pero yo quedé tan espantado que
nunca más me volví a confesar con él. Luego ese sacerdote dejó la parroquia y ahora está
estudiando allá en Roma.

Pero me quedé pensando: ¿y si el Padre tenía razón? ¿Y si yo soy homosexual? ¿Qué


iba a hacer? ¡Jamás podría casarme! ¡Tampoco podría jamás hacer vida religiosa! ¿Acaso
quería decir que Dios no me había dado vocación? ¿Dios me condenó a una vida sin vocación?
No se imagina Santo Padre el gran sufrimiento que esto me provocó. No dormía en las
noches pensando que Dios me había castigado de esta manera. La sociedad te dice actualmente
que si sos homosexual no vale la pena luchar contra esas inclinaciones. Que para ser feliz
tenés que salir del armario y llevar una vida gay abierta. Pero para mí, católica, aquella no era
una opción. Yo sabía que el único modo de ser feliz era cumpliendo la voluntad de Dios en mi
vida, y Su Voluntad no podía ser esa vida.

Me puse a googlear y buscar en internet, y encuentro esta maravillosa página Es


Posible La Esperanza. Con un poco de desconfianza mando un mail y al día me contesta el P.
Antonio. Él me propone iniciar el Itinerario de maduración integral y comienzo a tener
encuentros semanales con él. El Padre me ayuda a madurar entonces mi identidad como varón,
no evadiendo el sufrimiento y las cosas malas de mi vida, sino enfrentándolas y sanándolas
con la gracia de Dios. Le debo muchísimo al Padre Antonio y pensar que no lo conozco en
persona. Desearía poder algún día conocerlo. Santo Padre, le pido que le mande a él una muy
especial bendición. Es un hombre de mucho valor y se la merece.

El Padre Antonio me hizo ver varias cosas importantes que tenía que trabajar para salir
de la AMS. Primero, que Dios me hizo varón, y por lo tanto me dio todo lo necesario para ser
un BUEN varón. Segundo, que si no mejoraba mi relación con mi papá (que es quien tiene que
despertar mi masculinidad) no iba a avanzar demasiado. Tercero, que era importante (y más en
mi caso) desarrollar un grupo de amigos varones con los que aprendiera a relacionarme con
otros varones de igual a igual.

Estoy muy feliz con la nueva relación que estoy haciendo con mi papá. Mi papá es un
hombre que le cuesta muchísimo transmitir sentimientos. Ni un “te quiero” sale de sus labios,
y yo me había alejado de él desde pequeño. Ahora estoy acercándome más y lo estoy
conociendo y comprendiendo. Es un muy buen hombre al que no le enseñaron a transmitir
cariño (¡que no quiere decir que no lo tenga!).

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Asisto a Misa hace un tiempo a una parroquia donde providencialmente nos juntamos
varios jóvenes. No es el primer lugar a donde fui, estuve antes en algunos grupos de jóvenes
parroquiales, pero siempre me iba porque “no me cerraban”. Y bueno, Dios providencialmente
me llevó a una parroquia donde empezamos a vernos y conocernos, y pronto creamos junto
con los sacerdotes un grupo de jóvenes. Son mis grandes amigos, que tanto me han ayudado.
Nunca les conté de mi problema con la AMS, sino que mi propósito cada vez que nos
juntábamos era “soy un varón como todos. No sos menos ni más que los otros” y enfrentar y
relacionarme con ellos con una sonrisa y optimismo. De ellos estuve aprendiendo muchísimo
cómo es un verdadero varón cristiano (¡que se defiende si hay que hacerlo! ¡Y más, defiende a
Dios y a los demás si hay que hacerlo, con valentía, seriedad y decisión!)

Actualmente, amadísimo Santo Padre Francisco (¡encima compatriota argentino!),


puedo decir que estoy irreconocible. Ya casi no siento inclinaciones sexuales hacia varones, y
siento fuerte atracción para con las mujeres. Estoy descubriendo realmente qué es ser varón,
qué quiere Dios de los varones. No sé cuál es mi vocación, si matrimonial o religiosa, pero
estoy muy feliz de poder mirar al futuro como hombre, apoyado en Dios que es un Padre que
me ama muchísimo.

Santísimo Padre mío, que tanto quiero: le doy gracias a Dios porque usted sea nuestro
Papa. ¡Y encima tener el regalo de que sea argentino! Usted me entenderá, pero todos los
argentinos sabemos (o intuimos) que Argentina es un país “especial”. No sé qué le pide Dios a
nuestra Patria, pero usted es una muestra de que Dios no se olvida de nuestro país, tan herido.
Lamentablemente, usted sabe, la gran mayoría de los argentinos (incluidos los que gobiernan)
han echado a Jesús de sus vidas y de ahí todos los males que sufrimos. Quiera Dios que algún
día los argentinos y todas las personas del mundo nos demos cuenta de que la verdadera paz y
felicidad solo se encuentra en Dios, y que es neC.io que nos convirtamos y le pidamos a Dios
la paz.

Yendo a otro tema, quiero agradecerle su gran ayuda por la inundación que sufrió mi
ciudad el 2 de abril de 2013. En mi casa hubo metro ochenta de agua adentro. Gracias a Dios
toda mi familia está bien, pero hubo muchísimos muertos (muchísimos más que los que se
dicen oficialmente) y muchísimas familias que perdieron todo. Estuve yo mismo ayudando a
mi párroco a llevar la ayuda y el consuelo de la Iglesia a todos. Sé que usted mandó mucho
dinero para colaborar con la reconstrucción, y le digo que me consta que llegó a quienes más
lo necesitaban. Pero le agradezco todavía más la bendición apostólica que nos mandó. Para mí,
en medio de las tareas de reconstrucción de mi hogar y ayuda a los demás afectados, fue un
gran consuelo de Dios saber que el Papa rezaba por nosotros y nos mandaba su bendición. De
corazón, gracias.

¡Te quiero mucho Papa Francisco! ¡Rezo todos los días por vos!

Te pido humildemente tu bendición apostólica, y te ruego te acuerdes de mí en tus


oraciones. Yo te recordaré a vos en las mías hasta el último día que Dios me dé de vida.

Con muchísimo afecto, te mando un grandísimo abrazo en Cristo Jesús y en Su Madre


buena, la Virgen de Luján.

D.

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16. Carta de F., 21 años, Chile.

Su Santidad Francisco,

Me llamo F. de Chile, tengo 21 años y estoy estudiando en la universidad. Me dirijo


hoy a Usted con el ánimo de dirigirme a la Iglesia. Espero poder compartir algo de mi vida y
que este pequeño vistazo que le presento sea una muestra de gratitud y fraternidad de mi parte
al resto de mis hermanos en la Fe. Desde EPE-EPC con un profundo espíritu de Iglesia
queremos entregarle lo que hemos vivido en este camino porque queremos ser un testimonio
de que el cambio en nuestras vidas es posible.

A continuación le haré un pequeño resumen de mi vida. De mi infancia tengo buenos


recuerdos, veo las fotografías y veo a un niño siempre alegre, sonriendo y con la cara bien
redonda. Entre al colegio y como cualquier niño me gustaba jugar (aunque nunca fútbol) y
tenía muchos amigos. Sin embargo la oscuridad empezó a entrar en mi vida. Deje de a poco de
tener amigos y a los 10 años puedo ver fotografías en las que muy bien reconozco una sonrisa
forzada y falsa, y ojos con profundas ojeras.

Esa foto en específico era el día de mi primera Comunión. Durante esos años, de los 10
a los 15, seguí sin amigos y me aleje profundamente de la vida de mis compañeros. Me aislaba
en mi casa viendo libros de caballos, de Inglaterra o de Harry Potter. Y luego a estas fantasías
añadiría fantasías eróticas homosexuales. Entonces también caería bajo la sombra de la
masturbación compulsiva. Así pasaba absorto en las más ridículas fantasías que traía a la vida
real en la forma de dramas inexistentes. Cuando cumplí los 16 fui por primera vez a misionar
en el verano. Sin conocer a nadie llegue a sentirme muy acogido.

Desde entonces fui cada invierno y verano a las misiones de mi colegio. Supongo que
entre los 16y 17 años comencé a averiguar que era esto que sentía. Doy gracias a Dios por
haber llegado a páginas católicas como Aciprensa, desde donde reconocí tantas situaciones que
coincidían con mi vida. Sin buscar ayuda y escondiendo este terrible secreto que tenía bajo mil
candados paso el tiempo. No ya estaba tan solo como hacía dos años porque ahora tenía un
grupo de oración y nuevos amigos de misiones. Sin embargo supongo que ya a los 16 años
había accedido a pornografía homosexual. Y luego a comienzos del 2010, cuando había ya
cumplido 17 años, empecé a ingresar a un chat gay.

Cada vez que me metía empezaba a temblar como si tuviera hipotermia. Ese maldito
chat...todo era una máscara, tanta era la necesidad de sus usuarios de ser amados de verdad
que pronto sin ver una cara o escuchar una nota de voz considerarían las oraciones que
aparecían en la pantalla del computador como un amigo, alguien "íntimo". Esto siempre iba
acompañado de erotismo, siempre terminaba en eso. Con dolor recuerdo como volviendo de
las misiones de invierno, me metí al chat. Era mi oportunidad pues el grupo de misioneros iría
a ver una película y antes de eso podía desaparecer de mi casa sin que nadie lo notara. Fui a la
casa de un tipo mayor que yo y luego de conversar brevemente terminamos teniendo
relaciones.

Fue todo muy rápido, igual que esta oración. Salí de esa casa con tanto asco. Iba
caminando completamente disociado. Mi Yo estaba completamente desarraigado de mi
Cuerpo. Pero tenía que esconderlo, entonces camine al centro comercial y fui a comprar un
polerón para luego juntarme con los de mi grupo como si nada. Nadie podía sospechar nada y
así fui a ver la película. Desde ese momento cada cierto tiempo me volvía a meter al chat y
volvería a buscar a un desconocido con el que tener relaciones. Una vez que todo terminaba
nunca más les volvía a ver. Y cada vez salía igualmente asqueado, sintiéndome como un
maniquí al que habían utilizado. Cada vez que buscaba tener relaciones sexuales estaba

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buscando otra cosa, buscaba tener una relación de intimidad con un hombre, buscaba un
amigo. Cuando iba a juntarme con algún tipo solo deseaba que me abrazaran. Yo quería y
ansiaba que me dieran cariño.

Así se armaba la obra y yo notaba cuan miserable era esta. Los actores se juntaban sin
nunca haberse visto y pretendían tener gran intimidad, se pretendía que había mucho cariño, se
pretendía que había "amor". Pronto los actores tendrían relaciones y finalmente luego de estas
se cerraba el telón. Y cada actor iba por su lado. Se había acabado la intimidad. Se había
acabado el cariño.

Mientras tanto en mi casa yo no soportaba a mi padre. Llegaba cada noche a comer y


cada comida era una tortura. Nadie hablaba excepto mi papá que comentaba sus problemas en
el trabajo. Y de vez en cuando la situación se ponía tensa y mi hermana mayor o la que le
seguía terminaban llorando y levantándose de la mesa. A final de año disidieron separarse.
Pasó el verano y cada día creció la angustia. Y a comienzo de año era insoportable. Nunca me
había sentido tan triste, tan absolutamente desesperado. La espontaneidad había muerto en mí
y esa característica presión en el pecho no descansaba nunca. Ya no podía actuar. Y tampoco
podía llorar aunque tenía dentro una represa que desbordaba. Mi mamá lo noto y aunque
trataba de sacarme que me pasaba yo no le decía nada. Finalmente un día nos sentamos y me
dijo que había algo que no soportaría que no supiese en caso de que ella muriera. Así me contó
cómo antes de haberse separado de mi papá le fue infiel. Entonces yo llorando le conté algo
que no soportaría que no supiera en caso de morir: Era homosexual. Mi mamá no estaba tan
sorprendida y tampoco me criticaba. Luego de ese momento de sinceridad fui al psiquiatra que
me diagnostico depresión y me médico. Comencé a ir al psicólogo, al que por primera vez fui
con el explicito propósito de curar mi homosexualidad.

Así partió ese año 2011. El último del colegio. Seguí metiéndome al chat y una de estas
termine yendo a una casa a una pequeña fiesta. Partí saliendo a bailar de noche a discos gay y
ME hice algo así como un grupo de amigos. Como ya no estaba desesperado por hacer
amigos, o de tener amigos a los que ocultarles esto, el sexo promiscuo y anónimo paro.
Recuerdo esos tiempos como felices. Yo nunca había disfrutado bailando y por eso nunca salía
de noche con mis amigos del colegio, porque siempre lo pasaba mal. Sin embargo todo ese
tiempo yo sabía que estaba haciendo oídos sordos a lo que sucedía en el fondo. Había puesto
pausa a lo que esto significaba y solo lo pasaba bien. No había mayores compromisos, pero
pronto tendría que decidir. No podía seguir así por siempre. Ese momento llego a fin de año.
Creí enamorarme de un tipo. Sin embargo el no quería avanzar hasta que yo me decidiera.
Llego el 2012 y como todos los años fui a misiones. Y al llegar de vuelta a casa me pregunte
que debía hacer, pero no tenía idea. Fui a la piscina, me tire un piquero y cuando salí a la
superficie creo que el Señor me ilumino. De un minuto a otro tome la firme determinación de
que no iba a seguir una vida así.

A continuación ese año entre a la universidad y yo seguía viendo a esta psicología, pero
me daba cuenta de que su enfoque no era el que yo quería para mí. Me dijo una vez: "Yo
quiero que tu descubras que significa para ti." Pero yo ya sabía lo que esto significaba para mi,
dolor, y quería superarlo. Yo quería a alguien que me dijera: "Vas a salir de esto." Había
entrado a la mejor universidad del país y estaba muy contento de haber salido del colegio.
Gracias a Dios tuve la suerte de tener profesores y conocer personas que me enseñaron bien.
Pues lo que suele pasar es que entran alumnos virtuosos pero como la universidad no les da el
sustento intelectual adecuado, esos hábitos terminan por morir. Puedo decir que eso fue
exactamente lo que no me sucedió a mí, y me ayudo a tomar mi determinación más
firmemente. Yo pensaba entonces en buscar a un terapeuta que realmente fuera adecuado para
mí. Alguien que realmente estuviera comprometido en ayudarme a salir de esta Atracción al
Mismo Sexo (AMS).

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Comencé a ir a misa regularmente durante la semana en la capilla de la universidad y
también me confesaba. Me gustaba confesarme con un sacerdote y resulto ser que ese
sacerdote llego a hacer misa a la parroquia a la que íbamos con mi familia. Entonces partí
confesándome habitualmente con él. Ya me había confesado antes por los terribles actos que
cada cierto tiempo perpetraba, sin embargo nunca me había confesado más de una vez con un
mismo sacerdote, sobre todo porque antes me confesaba muy poco. De a poco me fue
preguntando acerca de como llevaba esto en mi vida y me recomendó conversar con una
psicóloga de EPE. Me encantó la idea porque ya no quería seguir viendo a la terapeuta con la
que estaba.

Entonces llego el 2013 y en el verano me leí los libros con lo que tenía que partir el
Itinerario de maduración. Estuve todo el año pasado trabajando con mi terapeuta y haciendo
las fichas, y conversando con este Sacerdote que se volvió mi director espiritual.

Verá Santo Padre, si hoy está leyendo esta carta es porque quiero enmendar mi vida.
Porque intento hacer el esfuerzo de cambiar mi mente y mi corazón para hacerlo más pleno,
más auténtico, más santo. Una de las cosas que noto en mi es cuanto me cuesta a veces amar.
No dude que no amo a nadie, porque amo a ciertas personas, como mi abuelita, pero al resto es
muy difícil. Porque lo que esta condición implica es una absoluta inmadurez. Esto sucede así
cuando todo es drama, cuando todo se toma como una ofensa personal, cuando la voluntad se
arrastra por el suelo (eso a su vez sucede cuando el desafío más simple como levantarse de la
cama a la hora no se puede cumplir). Otra implicación de esta condición es la soledad. Soy
muy solo. No es que nadie quiera ser mi amigo, es que dejo siempre tirados a quienes
considero como tal.

El gran drama que esconde el sentimiento homosexual no es ser menos hombres, sino
no sentirse como tal. En mi propio caso yo nunca me aleje de mi mamá que me ofrecía todo,
cariño y atención constante. Y nunca la deje para entrar al mundo de los hombres forjando una
relación con mi papá. Porque el ser hombre se gana. Pero mi papá no quería siquiera jugar.
Estaba siempre trabajando, era impredecible con su ira y nada de lo que hiciera me ganaba su
aprobación. Por esto el itinerario de maduración apunta mucho más alto que solo superar la
atracción homoerótica, ya que esta es solo el síntoma clave del trastorno. Lo bueno de este
problema psiquiátrico es que a diferencia de otros este es tan profundo que hay solo dos
opciones diametralmente opuestas: o nos quedamos en el lodo o nos levantamos y
transformamos toda nuestra vida. Todo lo resquebrajado volverá a unirse. Y aun si el cambio
es pequeño este se deberá a los mayores esfuerzos.

La evidencia científica que avala el trastorno psíquico y que el cambio es posible es


abundante. Sin embargo le ideología gay busca por todos los medios acallar la verdad acerca
del hombre. Cuantas veces afrontar la verdad es doloroso, sobre todo cuando afrontar la
verdad significa admitir que uno está completamente herido. Pero con su mensaje penetrante y
perverso han estimulado a miles que sufren de estas inclinaciones a creer que esta condición es
natural y que solo cuando lleguen a aceptarlas podrán ser felices.¡¡Mentira!! Solo la Iglesia
proclama la verdad acerca del hombre, acerca del plan de Dios que es el único camino seguro
de felicidad y plenitud.

Todo hombre con tendencias homosexuales solo podrá ser feliz y libre cuando le haga
frente a la autodestrucción moral que conlleva el régimen de vida homosexual. Y cada vez que
la sociedad intente más y más proclamar este estado de desequilibrio como una norma, más y
más daño se hace a sí misma. Hoy en EPE-EPC es un testimonio vivo de la misericordia que
opera a través de la Iglesia. Ellos me han dado muchas herramientas y espero seguir
trabajando las fichas y revisándolas con mi terapeuta. Me dan la posibilidad de comunicarme
con otros compañeros de lucha con lo que compartir el camino. He descubierto tanto acerca de
mis heridas y herramientas para sanarlas y tomar el control de mi vida. Y me queda aún mucho

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camino que recorrer.

Para terminar esta carta, que le pido disculpas con el alma por no haberla escrito mejor,
pues de seguro menciono cosas superfluas y dejo otras importantes fuera, le quiero dar
profundas gracias. Y se las dirijo a Dios, pues con ternura ha dirigido mis pasos por el buen
sendero, aún si continuo cayendo cada cierto tramo. Le doy tantas gracias por las maravillosas
personas que me ha puesto en el camino. Le doy gracias por darme la determinación de salir
de este estado caótico de vida. Le doy gracias por EPE-EPC, por este gran apostolado de
verdad y misericordia.

Como última anécdota, y como últimos agradecimientos, le cuento porque la


superación de mi AMS es de gran influencia en mi vida cristiana y porque es una cruzada de
todo o nada. Hace dos meses, durante misiones, hablaba con un seminarista de Schoenstatt. Le
preguntaba porque habían exiliado al Padre Kentenich. Me contesto algo así como que cuando
los obispos de Alemania revisaron su obra lo único que le comentaron era que consideraban
algo inapropiada la forma en que las Mujeres se dirigían a él. El Padre les respondió que esta
forma en que ellas se acercaban a él era el centro de la espiritualidad de Schoenstatt, a saber
que veían en él a Dios Padre, el cariño y amor con que él trataba a las hermanas era la forma
en que ellas llegaban a atisbar el amor que Dios Padre les tenía. Por eso le agradezco tan
profundamente a este sacerdote que de alguna forma ha hecho lo mismo conmigo. Me ha
tratado como un padre. Cada vez que me saluda me frota la cabeza o me pega un buen golpe
en el pecho, tal como lo haría un padre. Estoy ahora leyendo su encíclica "Lumen Fidei" y me
tocó mucho el pasaje en el que habla de cómo la mirada de fe es una mirada que va más allá de
la razón porque esta ve la realidad a través del amor de Dios. Eso es lo que me falta, me falta
mucha fe y me falta mucho amor, porque me falta ver a Dios Padre.

Querido Papa Francisco no sabe con qué cariño le escribo. No deje de proclamar la
misericordia que se haya en el seno de la Iglesia y que yo he tenido la gracia de conocer.
Quiero crecer en amor a la Iglesia para dirigirme con certeza a los brazos de su sostenedor, el
Dios Trino de comunión: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. No deje de orar por esta obra, por
nuestra conversión y nosotros oraremos por usted y la Iglesia. Porque queremos estar con la
Iglesia y sabemos que la Iglesia está con nosotros.

Se despide con cariños y esperando ir a verlo a Cracovia 2016, F.

17. Carta de M., 21 años, España.

1 de Marzo 2011

Me desperté cómo cualquier otro día, de una forma normal y a gusto porque había
dormido bien. Pero de repente tras ya incorporarme para levantarme, recordé, me acordé de lo
que había pasado, de dónde había estado el día anterior, de a qué hora había llegado a casa y
de lo que había hecho. Ese recuerdo me dio un golpe profundo a todo mi corazón, a todo mi
ser y a toda mi alma.

Llevaba más de 6 meses sin tener relaciones con hombres, creía haber vencido
definitivamente, pero esa noche me emborraché, me sentí débil y acudí a un bar gay y tuve
relaciones con un hombre. Sabía que no estaba bien, sabía que me iba a doler, pero la adicción
era máxima y el deseo también.

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Llegué a casa muy tarde, a las 7 de la mañana, mis padres estaban dormidos, pero por
la mañana supieron que había llegado tarde.

Mientras yo me estaba levantando, al recordar eso me quedé sentado en mi cama,


pensando, recordando, sintiendo. En ese momento vino mi madre enfadada, casi gritándome
me dijo que a qué hora había llegado y casi llorando estaba, porque se sentía decepcionada y
sabía que nada bueno había podido hacer.

Yo seguí sentado en la cama con las manos sobre la cabeza, recordando, atormentado
totalmente por lo qué había pasado, toda mi lucha se había ido al traste, todo por lo que estaba
luchando se había ido a la mierda, no me sentía persona directamente, sentía que mi vida no
valía, y que no merecía vivir, sentía un vacío tan profundo en mi corazón que no quería hacer
nada, me sentía incapaz de todo, incapaz de ser alguien, sentía que había hecho algo tan grave
que nadie me lo perdonaría jamás.

Apareció en esos momentos mi padre, conocedor de mi AMS y conocedor de mi


llegada a altas horas de la madrugada, se olió lo que había pasado, yo empecé a llorar ya
definitivamente. Me cogió un poco del hombre, y he de decir que estuvo ahí, en el peor
momento de mi vida, mi padre estuvo con migo apoyándome, diciéndome que llorara que
todos necesitábamos un desahogo, consolándome.

Seguí llorando, recordando la noche anterior, y atormentado por todo ello, todo mi
proceso de sanación se iba a la mierda, todo lo que había hecho ya no valía. La frustración que
sentía era tan grande, que no tenía ganas de vivir, tenía ganas de que acabara todo, todo mi
sufrimiento, era un sufrimiento de corazón, de lo más profundo de mí ser.

Enero 2014

Querido Papa Francisco. Le quiero decir que ésta página de esperanza ha cambiado
mi vida, he sufrido lo que no está escrito, he tenido dolor de alma, pero EPE me ha dado ese
perdón de Jesucristo, y me ha dado patas para continuar viviendo. EPE me ha salvado la vida.
Cada palabra leída en las fichas y trabajada, me daba aliento y esperanza. Todo lo que he
leído, EPE me ha proporcionado las herramientas para superar mis inseguridades, superar mi
soledad con la ayuda de mis compañeros, así como lo más importante: acercarme a mi padre,
al que sin EPE no me hubiera acercado nunca.

Me he acercado a mi padre, me he reconciliado y a día de hoy mantengo una muy


buena relación. Todo ello ha conllevado a desmitificar a los hombres de mi alrededor. Me ha
ayudado a no buscar en los demás, lo que ya tengo en mí, a no erotizar a los demás. También
la página ha contribuido a hacer varios amigos muy fuertes, de esos a los que recurro en mis
situaciones de soledad. Esta comunidad me ha ayudado a salir de mi mismo para encontrarme
a mí mismo. Me he encontrado, como un hombre seguro, asertivo y decidido. Tengo cosas que
mejorar por supuesto, pero he construido unos buenos cimientos para un gran futuro. Doy
gracias a Dios y a EPE por ello.

M., 21 Años España.

159
18. Carta de O., 21 años, España.

Hola Francisco:

Lo primero agradecerle que lea todo esto, porque debe de tener mil cosas que hacer, y
leer todo esto requiere tiempo. Mi nombre es O. 21 Años de España. Le escribo esta carta por
tres razones; Obediencia, Compromiso, y Testimonio.

 Obediencia: Porque me lo han pedido.


 Compromiso: Porque sé que es necio comprometerse con la verdad y lo que esta
implica.
 Testimonio: Hacen falta razones para creer. Creer en una vida nueva, que yo
como otros tantos, hemos descubierto en este itinerario. Descubrir que la Iglesia
te acoge en tu pobreza, y no te juzga si no que te ayuda y orienta, hasta
convertirte en el hombre que Dios pensó originariamente.

Mi historia comienza cuando nací. Somos siete hermanos. Y yo soy el tercero. Y en


cierto modo el más querido, porque les costó mucho a mis padres “conseguirme”. Sé que
pusieron mucho amor, y que para ellos fue una prueba de purificación en su matrimonio.
Siempre fui un niño religioso, de esos que todo el mundo piensa que llegarán a Santos, o a
curas, y serán muy buenas personas. Y andaba muy bien acompañado, siempre por mujeres.
Mi madre, mi hermana, las amigas de mi hermana, mis profesoras, mis compañeras de
colegio…

Mi padre, aunque me quería mucho, por motivos obvios no andaba mucho en casa, y
no hacíamos muchas cosas juntos, aunque de vez en cuando buscó esos ratos, esa entrega que
debe hacer un padre. Pero no fue suficiente. Sobreabundando en mujeres a mi alrededor,
despreciado por mis compañeros varones, y maltratado por mi hermano el mayor, mi modelo
de hombre, se fue debilitando, de tal modo que comencé a distanciarme emocional y
físicamente de los hombres, porque son peligrosos y dañinos. Así comenzó mi refugio en el
mundo femenino y mi identificación con este, ya que si no encajas en un sitio, debes encajar
en el otro. A los siete años andaba buscando a escondidas el maquillaje de mi madre, o de mi
hermana, me quería probar su ropa, todo tenía que ser femenino en mí. Y esto quedó en mi
inconsciente.

A los 12 años comencé a sentirme atraído por uno de mis profesores, y soñaba con que
me tocase, y me diese cariño, que me quisiese. Que fuese el niño de sus ojos, y que no le
importase nadie más en la clase. Pero eso no fue así, y poco a poco fui ansiando ese amor que
no había recibido. Tanto que fue obsesivo. Y comencé a fijarme en mi único modelo, las
mujeres. ¿Cómo conseguían que otros chicos las hiciesen caso? Pues cada una a su manera,
pero todas vendiéndose, no como prostitutas, pero si con sonrisas, o risitas, permitiendo
bromas… Y plagié eso. Yo sólo podía conseguir así ese amor. Vendiéndome. Así que ya no
era un hombre, era un objeto que tenía que venderse a los demás para poder ser querido,
admirado y cuidado. Poco a poco me convertí en un chico presumido, incapaz de no ir a la
moda, con un aspecto elaborado… Tenía que venderme.

En este momento (con 15 años) mis padres, con mi permiso, me enviaron al Seminario
Menor, pensando todos en la posible vocación de este niño, que roza la santidad,
aparentemente, pero que por dentro es todo un caos, donde la santidad se esfuma. Mis
relaciones de amistad con mis compañeros fueron muy superficiales, yo estaba muy cerrado al
trato con hombres, y los deseaba, pero era incapaz de acercarme a ellos. Andaba siempre sólo
o en la capilla. Hablé con mi director espiritual sobre mi AMS, y me dijo que debía salir de

160
allí. Y obedecí. Me fui muy a mi pesar, porque parecía que por fin iba a tener amigos, pero no
fue así. Esto ocurrió teniendo yo 17 años.

Salí del Seminario con un gran dolor, porque yo no quería abandonar aquella vida,
fuera del seminario no tenía apenas amigos, y encima tenía que involucrarme en un instituto
para acabar el año que me quedaba. Todo fue dolor aquel año. Excepto que me relacioné con
la gente, pero eran relaciones superficiales, de banalidad, y apariencia, en el que ganaba quién
más aparentaba en seguridad, confianza, y absurdez. Y ese año gané yo. Careta de por medio,
claro. Y comencé a llevar una doble vida, una mezcla de niño religioso, y de chico
homosexual cantoso, de estos que rozan el parecer una mujer y el androginismo.

Y comencé el primer año de universidad teniendo relaciones, como cualquier


homosexual que se precie… Había que vivir la vida. Primero uno, luego otro y así hasta 6. Y
era doloroso aquello, porque las lágrimas de Dios caían en mi corazón. Y las notaba, pero
tenía que probar que había de verdad en aquel mundo. O Dios tenía razón, o la tenía el mundo,
pero yo debía descubrirlo. Siempre acababa con las relaciones por mi conciencia, no podía
jugar a dos bandos. Estas relaciones fueron muy seguidas en el tiempo. Primero 5 muy
seguidas, y la última tras dos años de castidad.

Estas 5 primeras relaciones no me entretendré en ellas particularmente, amor de


mentira, celos, desamor, sexo, drogas y demás. Pero si me detendré en la última. Fue en el
2012. En el mes de Octubre. Y la cuento no porque fuese especial, o porque crea en el amor
entre dos hombres, sino porque fue con un sacerdote. No le quiero escandalizar Santo Padre,
pero a mí esto me volvió loco. Después de dos años en castidad… Este hombre tumbó todos
mis esquemas sobre todo. Vivía la homosexualidad oculta (de cara a sus superiores y a todo el
mundo) mientras que a la vez llevaba una doble vida. Y yo le ayude a seguir en ese juego. Él
me dejó en Enero de 2013, no por gusto, sino porque marchaba a un cursillo de Renovación
Sacerdotal en Italia. Su historia es más dura que la mía, se lo aseguro. Y me haría mucha
ilusión que alguien pudiese ayudarle, pero no puedo ser yo, porque por el momento no estoy
preparado, y porque no sé nada de Él.

Este fue mi momento más negro. De tal vacío existencial que después de que me dejase
barajé muy momentáneamente hasta el suicidio. A Dios gracias por rescatarme de ahí. Esa fue
mi gran herida, y mi puerta de salvación, porque esto fue lo que me animó a iniciar el
Itinerario. Tras unos meses muy malos (desde Enero hasta Abril), mi director espiritual, me
trajo al P. Antonio hasta la puerta de mi casa, y me “invitó” a hablar con él. Accedí no muy
convencido, con mucho dolor y rencor en el corazón, y mucho miedo de saber cuál sería la
doble vida de este sacerdote… A ver con que cuentos me venía. Y al principio empecé el
itinerario por pura obediencia, y aunque en el fondo sabía que lo necesitaba como el respirar,
me resistía. Poco a poco me fui abriendo, y fui haciendo el camino, entendiendo que Dios se
había empeñado en mí, y que a pesar de todo mi pecado, su amor, era mil millones de veces
mayor.

A día de hoy mi AMS… ha reducido mucho. Ya de hecho no me interesan las


relaciones sexuales con los hombres, ni los hombres, pero todavía queda algún punto que
desanclar en mi mente, ya que las experiencias sexuales dejan su huella. Ahora, ya puedo ver
a las mujeres con una perspectiva que poco a poco se va acercando a una mujer como algo
más que una simple amiga.

Mi relación con los hombres ha mejorado muchísimo, y aunque me descubro cada vez
más pobre y pecador, es gracias a EPE que esto ha sido posible, porque como les contaba a
algunos de mis compañeros de Itinerario recientemente, mi ambiente era del 99% mujeres, y
ahora, se abre una puerta de Esperanza en mi vida, al saber que no estoy condenado a vivir en
esa Jaula, si no que soy más libre entre hombres. Por esto la relación con las mujeres se ha

161
enfriado, y poco a poco voy descubriendo de mis dependencias afectivas, de lo perjudiciales
que pueden ser estas amistades para mí, sobre todo si no son bien llevadas.

Aún así todavía me queda mucho trabajo, porque soy consciente, de que la AMS es la
punta del iceberg, y que los síntomas hablan de otra herida. La de la inmadurez. Muchas veces
lo veo en mí, y poco a poco lo voy corrigiendo. La irresponsabilidad en los quehaceres diarios,
el pasotismo, el egoísmo, son actitudes que veo en mí, y que poco a poco van saliendo a la luz,
pidiendo sanar, y mostrándome cuanto bien me está haciendo Jesucristo.

Por estas pocas palabras que le he escrito no me puedo callar, y me he vuelto un


guerrero en mi entorno. Algunas de mis amigas tienen AMS, otras no, pero cada una anda con
sus heridas. Y ahí es donde me veo útil para la Iglesia, donde nos pidió, en las periferias
existenciales. Donde no hay esperanza, ni sentido, donde la gente cree que el mundo es así y
no se le puede hacer nada, donde el dolor de vivir exige analgésicos tan potentes que tumban
al ser humano y le destruyen. Ahí me veo como una pequeña lamparita, que El Señor coloca
en el camino de los hombres para poder ir hacia Él.

Le pido que acoja a este grupo de “chiflados”, porque la Iglesia necesita respuesta, para
padres, para gente con AMS, para amigos, sacerdotes… Le digo esto porque antes de EPE
pedí ayuda muchas veces, y lo máximo que me dijeron fue: eso hay que sobrellevarlo.
También me dijeron que Dios me quería así y que podía llevar una vida homosexual plena…
Barbaridades todo. Y todo por el desconocimiento.

Aquí Santo Padre, le pido que cómo cabeza de la Iglesia ponga firmes a los sacerdotes
y obispos, porque sin quererlo, y muy comidos por el mundo, hacen un gran daño a personas
que ya han sufrido bastante por su historia.

Le agradezco profundamente que haya dedicado tiempo a leer esta carta. Y bueno, le
adjunto aprovechando la ocasión mi foto, y así tiene una imagen mía más personal. También
le dejo mi móvil, y mi mail, por si quiere contactar o saber algo más sobre mi historia.

O.

19. Carta de P., 21 años, España.

Su Santidad, Papa Francisco:

Aparentemente te podrá parecer estas letras como una carta normal y corriente como
una de las miles que debe leer por su increíble labor. Pero con estas pocas palabras quiero
explicarle desde mi humilde y corta experiencia como ha cambiado mi vida desde que conocí
EPE. No me salen las palabras para agradecerles lo que han hecho por mí, por ese cambio tan
radical que me han dado con la ayuda de Dios.

Todo empezó tarde de septiembre, donde me encerré en mi cuarto falto de aire y rompí
a llorar por todo lo que estaba viviendo. Pensaba que la vida no era justa (y lo sigo pensando),
pero Dios, en cambio, sí lo es. Qué gran oportunidad me dio…después de días, meses, incluso
años buscando una salida a mi AMS encontré en una página web, que en un principio se
parecía a muchas de las que había visitado antes, pero esta vez no fue así. Estas webs hablaban
de la aceptación de la AMS como algo natural, ¿NATURAL? Entonces…. ¿Por qué me siento
tan culpable y decepcionado conmigo mismo? ¿Por qué no podía evitar echarme a llorar cada
vez que miraba adelante y no le veía ninguna salida?

162
Yo estaba convencido de que Dios no me había hecho de esa manera, fui yo, que por
una serie de circunstancias me había confundido y lo había llevado muy dentro de mí. Sobre
todo, esa relación tan fría y distante que siempre tuve con mi padre.

Ahora, después de 7 meses que conocí a estas increíbles personas que forman EPE,
puedo respirar profundamente para mirar atrás y darme cuenta de lo que he cambiado. Mi vida
ha cambiado querido Papa, soy feliz. Todo se lo debo a Dios. Empecé a darme cuenta de mi
problema de la atracción por las personas de mi mismo sexo con apenas 12 o 13 años. Ahora
tengo 21 y puedo decir que nunca me he sentido tan auténtico como ahora.

Sin más motivo que exponer en esta hoja un pedacito de mi vida para compartirlo
contigo me despido de ti Santo Padre. No olvidaré su nombre en mis oraciones. Me encantaría
que te acordarás también de mí en las suyas, sería increíble.

P.

20. Carta de V., 21 años, México.

Estimado Santo Padre:

Mi nombre es V., soy de México, tengo 21 años y formo parte del grupo EPE-EPC
como parte del camino de sanación de la AMS. Como sabrá usted el tema es un asunto muy
debatido en la actualidad y desgraciadamente los medios de comunicación y el poder político
tienden a ver este tema como una variante más en la sexualidad del ser humano y por lo tanto
debe de aceptarse como tal. Sin embargo, hay una neurosis dentro de ella marcada por heridas
del pasado, especialmente las heridas familiares. El motivo de esta carta es comentarle a usted
desde mi testimonio, que el cambio es posible y hay esperanza para aquellas personas que
padecemos esta condición.

Para empezar, le comentaré un poco sobre mi historia respecto a la AMS. Empecé a


tener estos sentimientos y atracción hacia el mismo sexo a los 10 años. En un principio no
entendía que pasaba, pues era muy inocente en ese entonces. Más tarde a los 11 años entendí
que lo que sentía el mundo lo llamaba homosexualidad, y que existían personas así; sin
embargo, lo que más me asusto en ese momento fue el término “Homofobia” y fue ahí donde
comencé a sentir mucho pánico por mi AMS, dado que no quería que la gente me odiara por
sentir esto y ser así, especialmente por mi familia.

Recuerdo que entre los 12 y 14 años buscaba información acerca de la homosexualidad


y se era posible el cambio, pero lo único que encontraba era o la versión actual de la sociedad
de “es normal y has de aceptarte” o la versión de la Iglesia “No es normal porque Dios lo
castiga y es un pecado grave” mas no explicaban el origen de esta y por eso no confiaba
mucho en esa explicación que me daban. Llegué a fondo cuando en una plática de educación
sexual en la escuela dijeron que esto era “inmutable”” y que no podía cambiarse de ninguna
manera. Fueron días muy tristes para mí, me sentía solo en esto, no había personas con quien
pudiera hablar esto en ese entonces y la gente que sabía no le tenía la confianza para hablar de
esto.

En ese entonces a mis 15 años para aliviar el dolor que sentía por tener AMS decidí
aceptar mi condición como tal; sin embargo, con ello llegaron una serie de problemas,
comenzando con la pornografía y masturbación. Todo esto se debió a que en la misma escuela

163
me dejaron hacer una investigación sobre la homosexualidad y pues al leer sobre las prácticas
sexuales me dejé llevar por los impulsos y comenzó la adicción.

Más adelante a los 18 años, ya en la universidad, comencé a conocer gente del mundo
gay y tuve una pareja, pero después la dejé, porque me di cuenta que había algo extraño en la
relación. Simplemente quería verlo por satisfacer mi necesidad sexual y para mí eso no era un
amor que yo imaginaba o de los planteados en los medios de comunicación.

Unos meses después mis padres me descubrieron. Me uní a un grupo gay en Facebook
y mi padre lo vio y me enfrentó después. Y ahí les dije la verdad de lo que me pasaba. Fue
algo muy doloroso para toda la familia y pues no se explicaban que era lo que ocurría
conmigo.

Mi madre era la más desesperada en entender que pasaba y recuerdo que ella me dijo
que estuvo pidiéndole al Papa J. P. II y a la Virgen que le mostraran una salida y así mi madre
dio con el grupo EPE-EPC.

Al principio yo me negaba entrar, puesto que sentía que no valía la pena y además mi
madre me presionaba y me obligaba a hacerlo, yo ya había leído el material que ofrecía la
página y sí me identificaba con el más del 85% de la información pero permanecía muy
escéptico respecto al cambio.

No fue sino hasta que mi padre habló conmigo y me dejó decidir sin obligarme y pues
me dije “No tengo nada que perder” y así entré a este proceso de sanación y le soy sincero, no
me arrepiento de ello.

Aquí descubrí la realidad de mi AMS, una masculinidad inmadura expresada


principalmente en un complejo de inferioridad con respecto a ser hombre: sentirme diferente a
los demás hombres y tener un miedo hacia la parte masculina pero a la vez la deseaba. Es
buscar esa masculinidad en otros varones que siento que yo no tengo, puesto que es parte
indispensable del ser varón. Y el desarrollo de este complejo y esta inmadurez de
masculinidad se debe a ciertos factores.

El primer factor y el más relevante se debe a una relación defectuosa con el padre. En
mi caso, nunca tuve una buena comunicación con mi padre, especialmente por su carácter muy
inestable. En un extremo es un padre muy cariñoso conmigo y mis hermanos, en el otro
extremo es una persona muy explosiva y violenta, todo esto debido a su pasado como familia.

Yo soy una persona muy sensible y al ver a mi padre con comportamientos tan
contradictorios nunca me atreví a acercarme a él, puesto que me daba miedo que en una de sus
explosiones me lastimara. También, claro sin ser su intención, apreciaba más a mi hermano y
hermana que a mí y se debía a mi propia personalidad sensible y confianzuda, además de
parecerme más a la familia de mi mamá que de su familia.

Hubo una época en que como familia yo y mis hermanos vivíamos con mi mamá en
una ciudad y él otra por cuestiones de trabajo, yo recuerdo que estaba más tranquilo cuando no
estaba cerca de él, mientras mis hermanos lloraban su lejanía yo me sentía hasta aliviado a que
no estuviera.

El segundo factor, y en mi opinión es el que tiene mucho más peso inclusive más que
el padre, es una relación un poco más cercana con mi madre. Mis padres siempre han sido
sobreprotectores conmigo, pero en esa época en que mi madre se quedó sola con nosotros 3
fue una época muy difícil para ella, puesto que también trabajaba y necesitaba quedarse sola
en casa y hacía lo mejor para cuidarnos. Recuerdo que nos llamaba muy seguido a la casa

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cuando estábamos solos puesto que se preocupaba mucho y ya no podía pasar más tiempo con
nosotros. Aunque de mi madre no fue una relación apegada excesivamente, tengo que admitir
con ella que estar con mi hermano.

Otros factores incluyen una ruptura de relación mi hermano. En el tiempo en que mi


papá estuvo lejos, mi hermano quiso tomar el papel de padre conmigo y mi hermana, puesto
que era el mayor, pero creo que quiso madurar más allá de su edad y aparte las frustraciones
con compañeros de su escuela y la falta de mi padre que tuvo un sufrimiento de no poder
disfrutar su infancia y viendo que yo andaba muy despreocupado pues descargaba toda su
frustración conmigo y se fragmentó esa amistad que tenía con él. Aparte, en la misma escuela
yo me aparté de los otros niños amigos porque me sentí ofendido un día y quise seguir el
mismo patrón de mi padre, de “Si te ofenden no perdonas y no te acercas a ellos, no confíes en
nadie” Y me fui apartando poco a poco. Y con todo esto se dio la AMS justo después de que
se conjuntaran todos estos factores.

Hubo un tiempo en el que acepté la AMS como le habré dicho, puesto que no
encontraba otra salida al dolor que sentía, pero la vida gay no es algo tan maravilloso como lo
pintan. La degradación de la pornografía, la masturbación y los encuentros es algo horrible.
Nunca se está satisfecho y hasta se justifica el hecho de hacer tales prácticas sintiéndose
orgulloso de ello. Y si los demás no te aceptan ellos no valen la pena. Una gran contradicción,
puesto que la persona que se ama y se acepta no está buscando la aceptación de los demás o no
depende de ella.

Recuerdo una vez asistir a un grupo de homosexuales según para platicar del dolor y
conocer gente para compartir, pero era una trampa para meter a todos al activismo y utilizan la
homofobia para inducir miedo a la gente y así manipularlos.

Cuando mis padres se enteraron fue un shock muy fuerte para ellos y el resto de mi
familia. Recuerdo que mi hermano lloró muy amargamente y jamás lo había visto así, pero
gracias a Dios comprendieron el porqué del problema y cambiaron sus posturas respecto a mí
y con la ayuda de Dios encontré el camino hacia la sanación.

Y llego a la parte más importante y la que creo le interesará más a usted. ¿Cómo he
madurado en masculinidad? Antes que nada, este no es un camino fácil por varias razones. La
primera es enfrentar el dolor del pasado, especialmente con la familia. Yo regresé a recordad
cosas con mi padre y mi hermano, a sentir tristeza, enojo y dolor. Algo que aprendí fue a
PERDONAR todo lo hecho. Es claro que las cosas que hacen nuestros padres nos pueden
afectar en algún momento de nuestra infancia, pero cuando se es adulto uno tiene el poder de
dejar ese dolor atrás y perdonar a aquél que lo hizo y más aún, amarlo como es.

Esto pasó con mi padre. No me había dado cuenta pero yo lo odiaba por lo que me
había hecho, pero entendí que era su única manera de comunicarse con el mundo, puesto que
lo requirió para sobrevivir y salir de los barrios bajos donde creció y ahora le puedo decir que
lo amo inmensamente y le agradezco todo lo bueno que me ha podido dar y enseñar. Quizá se
siga quejando conmigo de su vida y de la gente que le ha hecho mal, pero yo no puedo hacer
nada por él más que escucharlo y darle el mejor afecto que pueda y pedir a Dios que un día el
pueda abrir su corazón para ser sanado.

Solo yo agregaría algo aquí, el hecho de que haya perdonado a mi padre, no significa
que tenga que seguir su misma ideología y estilo de vida. A pesar de lo que me decía mi padre,
me abrí a más personas, comencé a confiar de nuevo en la gente y gracias a eso he podido
hacer nuevas amistades con otros varones que me han sanado de manera impresionante y a
base de prueba y error he aprendido a hacer y a mantener amistades. Aprendí a amar a otros
varones de manera sana, a hacer amistades y a relacionarme con ellos.

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El otro factor, por el cual este proceso no es fácil, es por la responsabilidad que se
requiere en él. En un principio yo echaba muchas culpas a mi familia y quería que ellos
cambiaran, pero al final me he dado cuenta que nunca lo van a hacer hasta que ellos quieran.
Más bien aquí el único responsable de mi proceso soy yo. El primer año de mi proceso fue
muy pesado por eso, porque yo no quería hacerme responsable de mí y tuve varias recaídas
por querer huir de mi responsabilidad. Pero ahora que ya la acepto, disfruto de darme lo que
necesito y aun mejor, poder compartirlo con alguien más.

Es por esta razón que mucha gente dice que el Itinerario de Maduración hace daño,
pero no es porque sea dañino en sí, sino porque enfrenta a la gente a hacerse responsable de su
vida, a darse las cosas que necesita. Muchos por eso prefieren llevar el estilo de vida gay o no
mover nada, pues no conlleva dolor; sin embargo, es la cruz que necesitamos cargar para la
sanación y con la ayuda de la fe es posible salir de ello.

Y ahora yo veo los resultados. Mi AMS ha desaparecido y ha dado paso a la atracción


heterosexual, que es muy diferente a la forma de AMS. Las chicas me gustan cuando ya las
conozco y no necesito estar pensando sexualmente en ellas para sentirme hombre. También he
podido yo darme ese aprecio que necesitaba para valorarme (hacer ejercicio, comer bien,
trabajar en equipo con los demás) y gracias a ello puedo dar aprecio y afecto a los demás y
también poner límites sanos para proteger a mi persona del mal.

Todo esto se debió gracias a principalmente a Dios, por dejarme en el camino los
recursos que necesitaba en su momento, especialmente aquellas personas que han influido
muy positivamente en mi proceso. Mi orientador, el grupo del Itinerario, EPE-EPC y mi
familia. Sin Dios esto sería muy difícil, pero solo basta que decidamos abrirle nuestro corazón
para que él que actúe sobre nosotros.

Eso es todo lo que le escribo Santo Padre. Le agradezco mucho que se haya tomado el
tiempo para leer mi carta y mi testimonio. Quiero que esto sea un mensaje de esperanza para
aquellos que siguen en la AMS o que están atrapados en el mundo de la ideología gay. Por
favor que este mensaje pueda llegar a quienes más lo necesitan.

Un abrazo y Dios lo ilumine siempre y lo bendiga, V.

21. Carta de J., 22 años, Colombia.

Cuantas veces me pregunte ¿Por qué a mí? ¿Por qué Dios ha permitido esto en mi
vida? ¿Qué voy a hacer para cambiar? ¿Acaso no existe solución, estoy condenado a vivir de
esta manera? No podía creer que yo precisamente tuviera que atravesar por aquella terrible
situación, sentir atracción homosexual para mí significaba sin lugar a duda la muerte. Desde
que he tenido consciencia he albergado aquellos sentimientos que me hacían sentir un tanto
diferente, absurdo e incomprendido. En mi tierna infancia no me representaba mayor problema
debido a que no tenía plena consciencia de lo que significaba aquel infierno. Inocentemente
aguardaba la esperanza de que todo cambiara en cualquier instante, que todo se iría de la
forma como llego. En mis primeras oraciones aprendí junto a la plegaria del A. de la guarda
incluir un apartado donde suplicaba por aquella horrible sensación que me aquejaba sutilmente
pero que no me desvelaba en aquel momento.

Pero a medida que iba creciendo empezaba a entender que tal vez las circunstancias de
mi existencia no iban a cambiar como tiernamente esperaba en mi niñez, todo me resultaba tan
malditamente contradictorio, no podida entender las razones que dieron origen a esta

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espantosa situación, buscaba respuestas pero el mundo no parecía ofrecerlas. Empezar a cargar
con el peso de insultos y burlas de mis compañeros de colegio me mostraron cruelmente lo
que el mundo tenía para brindarme, ellos jamás supieron cuánto daño me hicieron a través de
su comportamiento, ni el trauma que en mi iban generando. Día tras día, lágrimas de inmenso
dolor recorrieron mis mejillas, llevaba dentro de mí un conflicto existencial que nadie
imaginaba; constantes depresiones me hacían no querer pararme ni siquiera de mi cama; un
miedo incontenible se apoderaba de mi cuerpo y mi alma, no había lugar para la sonrisa, la
ilusión y el mañana, no quería seguir viviendo, solo Dios fue testigo de las amargas e infinitas
noches donde llore hasta quedar dormido, quería morir en vida cuando aún no había nacido.

La peor etapa de mi historia, sin duda la adolescencia; huía tristemente de los demás
varones por discrepar en sentimientos, gustos y preferencias, lo que me hacía ser enteramente
infeliz. Nadie me aceptaba del todo, nadie quería ser amigo o compañero de una persona que
solo proyectaba homosexualidad latente. Autismo social, timidez y hasta aquejantes dolencias
físicas por la somatización de mis prolongadas depresiones destruían mi espíritu poco a poco.
La soledad era mi eterna confidente que no siempre sabia aconsejarme de la mejor manera,
pero entraba agudamente en mi cuerpo y se alojaba en lo más profundo de mi alma. Cada
atracción que sentía por otro hombre me representaba una puñalada directa al corazón.

No quería consentir dichas tentaciones pero era esclavo permanente de aquellas


pasiones, me sentía sucio, miserable y merecedora de todo karma. ¿Intentar acabar con mi
vida? el espíritu del suicidio susurraba a mi oído dulce y tentadoramente… Lo pensé miles de
veces, me resultaba la más atractiva de las posibilidades, ¿Por qué prolongar el dolor cuando
puedes acabar con él en un instante? todos estos pensamientos eran producto del sufrimiento y
el dolor que arrastraba mi alma desesperada. Todo lo vivía en absoluto silencio, no podía darle
aquel dolor a mis padres, aun no sé cómo tuve la fortaleza para manejar tanta ansiedad, dolor,
sufrimiento, inseguridad y depresión juntas. Cuanta nostalgia en aquellos días de oscura
tormenta. Sin embargo prometí jamás entregar mi cuerpo a este pecado y conservar mi virtud
lejos de aquella desgracia.

Un día en el que me encontraba en prolongada agonía existencial, me dirigí a la


eucaristía, observe con detenimiento un aviso que contenía estas palabras: “Venid a mí todos
vosotros que están cansados y agobiados, y yo os daré descanso.” (Mt 11:28). Comprendí en
aquel momento que solo Jesús podría dar paz a mi alma que tanto la necesitaba, imploré al
cielo en llanto por ayuda, algo que me permitiera respirar y desahogarme de tanto dolor que en
mi se generaba, le había mostrado fidelidad y lealtad al Señor al permanecer alejado de aquel
mundo de miseria y desdicha, tenía plena confianza en que Él tendría misericordia de mí.

Así fue como una tarde como tantas en el que me encontraba depresivo y exasperado,
mis ojos cubiertos de lágrimas vislumbraron con gozo el slogan de una página web: “Es
posible la Esperanza (EPE)” No podía creer haber encontrado por fin una solución viable a mi
problema, ¿Acaso tanta oración, ayuno, rosarios, suplicas, habían dado fruto? no tenía que
vivir mi homosexualidad como el mundo lo esperaba, no tenía que estar tristemente destinado
a aquella realidad que tanto miedo, pavor y dolor me causaban.

Sin pensarlos dos veces di inicio a mi itinerario a finales de 2010, por supuesto con
gran alegría y esperanza, aquella misma que la página por estandarte orgullosa promulgaba.
Los orígenes de mi AMS (Atracción por el Mismo Sexo), fueron una no identificación con mi
figura paterna, resultaba tan contradictorio, cómo una familia tan moral y éticamente bien
constituida podía albergar en su seno una hijo homosexual, simplemente jamás quise a mi
padre, nunca le acepte como parte de mi vida, por más que él se esforzó en mostrarme amor y
cariño, para este niño jamás fue suficiente, siempre le vi inadecuado e inapropiado para ser mi
papá, una exclusión defensiva de mi parte fue la razón de mi AMS, probablemente con un
origen en el vientre de mi madre producto de un embarazo difícil , donde existió desprecio por

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parte de él hacia mi mamá. Pero por supuesto que no debo culparlo, nadie es responsable de
esta terrible situación, tan solo existieron y se dieron los ingredientes y las circunstancias
necesarias para que ocurriera el trágico final, incluso Jesús sufre y llora conmigo el dolor de
mi condición.

Dentro de mí existe un odio infundamentado hacia mí, el rencor del que muchas veces
me sentí culpable, y es esa la razón de mi herida, la AMS es solo un síntoma que me da aviso
de las lesiones emocionales que yacen en mi interior, un hambre y un amor de padre, que pese
a que existió, nunca acepté tristemente, pero EPE me abrió los ojos, me mostro la verdad
detrás de la mentira y poco a poco me ha brindado las herramientas para luchar esta terrible
batalla.

Al Padre Antonio, como le solemos llamar a aquel hombre que está detrás de toda la
maravilla de EPE, le debo mi vida, él ha sabido encausar y apaciguar poco a poco el dolor de
nuestra realidad, sanando nuestras almas lastimadas para que paulatinamente vaya surgiendo
una masculinidad madura y segura en nuestra persona. Por supuesto a veces la vida no parece
sonreírme de la mejor manera, hay momentos de dificultad donde debo sacar lo mejor de mí
mismo para continuar, en ocasiones me resulte tan complicado proseguir este camino pero sin
duda hay algo dentro de mí que me dice que vale la pena hacerlo.

Sin embargo mi vida ha cambiado enormemente, la expresión de mi cara ya no es


testigo de los trágicos y amargos días que viví en tiempo pretérito, todo ha cobrado un nuevo
sentido que me aleja día a día de la tristeza a la que estaba predestinado, mi proceso de
maduración también ha florecido en alegría, crecimiento personal, logros y victorias
alcanzadas. ¿Aunque sabes? A mi viejito le he aprendido a querer poco a poco, al punto de que
abrazarle cálida y tiernamente ya no representa en mi un problema y eso me da fuerza de
perseverar. Espero que un día mi herida, mi cruz y mi tristeza sea fuente de salvación para
muchos. Tal vez mi sanación total solo llegue el día que Cristo me llame a su encuentro, pero
todo habrá valido la pena si he sabido ser fiel a su voluntad.

Pero aun soy rebelde y a veces me ofusco con quien no debo, aun me cuesta aceptar la
realidad de mi vida y eso me hace dudar del indiscutible amor de Dios, mi fe es débil, soy
humano y muy frágil, lo sé, pero también lo sabe Él.

En este momento querido pontífice deseo pedirle que no sea ajeno a nuestro dolor, que
así como hay muchos hombres homosexuales que decidieron vivir aquella vida de excesos y
pasiones bajo la ideología del lobby gay, también hay muchos otros hombres y mujeres que
decidimos optar por un camino de sanación, castidad y obediencia. Acompáñenos desde su
incesante oración, por favor, necesitamos su mano amiga y su bendición. Todo en la vida tiene
un propósito, no sé qué llevo a Dios a permitir esto en mí pero no importa, lo asumo con valor
y entereza, bendita AMS porque mi sufrimiento será la causa de mi salvación. Gracias por leer
esta parte de mí que muy pocos conocen.

Me siento orgulloso como cumples tu misión día tras día, sé que marcaras historia
como muchos otros siervos que han precedido tu tarea y me siento complacido que un futuro
santo católico por lacónico instante haya sabido de mi existencia, de mi vida y mi dolor. Con
cariño se despide un fiel adepto colombiano:

J., Colombia, 22 Años

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22. Carta de A., 24 años, Colombia.

Apreciado Papa Francisco,

Soy A., joven colombiano de 24 años de edad. Mi mayor motivación con esta carta es
que sea fuente de ayuda para muchos jóvenes que están confundidos acerca de su orientación
sexual.

Mi AMS surge como consecuencia de varios eventos como lo son:

 Personalidad sensible.
 Situación familiar: el menor de 4 hijos, 2 hermanas mayores y un hermano
mayor que me aleja del mundo masculino (peleamos mucho, no me acepta).
Una madre sobre-protectora, un padre alejado emocionalmente.
 Una experiencia sexual con un amigo a los 7-9 años que me genera duda
permanente en mi pre-adolescencia y adolescencia.

A la edad de 17 años abrí la puerta al mundo homosexual a través de chats gays. Una
vez adentro, salir de esto es bastante complicado, la vida gira en torno a un computador con el
fin de buscar encontrar a una persona que llene las expectativas que cada uno tiene. Al
principio, me encontraba con otros hombres, hablaba con ellos y podría acabar teniendo algún
tipo de relación sexual; buscaba un placer individual y egoísta, utilizaba a los demás para mi
propia satisfacción. Después decidí buscar pareja, y lo hice, la encontré, pero la vaina no
funcionaba muy bien; con mi última pareja duré más de 3 años, sin embargo, no me sentía
100% pleno; sentía que mi vida se estaba dirigiendo hacia caminos erróneos. Además, algo en
el fondo no me permitía sentirme completamente feliz, sentía que estaba mintiendo a los
demás, y a mí mismo, sentía que llevaba una doble vida.

Gracias a EPE he descubierto que la AMS es una falta de desarrollo de la masculinidad


causada por una o varias heridas; es por esto que el proceso de maduración integral en la
masculinidad que ofrece la página es una opción viable para quienes quieren salir de una vida
de mentira GAY. Ese ha sido mi caso; en principio no deseaba salir de la homosexualidad,
inicié el Itinerario influenciado por mi familia, sin embargo, poco a poco fui descubriendo que
me identificaba con muchas de las cosas que leía, y estaba encontrando respuestas científicas
válidas a las dudas por las que estaba pasando.

Como mencioné al principio, descubrí varios desencadenantes de mi AMS en mi


historia de vida personal y familiar. Pude entender que no había nacido gay, ni que existe tal
gen gay que muchos homosexuales buscan para responder a sus dudas, es más, yo lo hice
cuando mi familia se entero, pero quedé frustrado en la búsqueda porque no encontré
información verídica acerca de este supuesto hecho.

Sea o no algo con lo que se nace, actualmente pienso que el estilo de vida homosexual
va en contra de la naturaleza del ser humano; físicamente estamos diseñados para unirnos a
una mujer, y no a otro hombre; ese acto sexual con otros hombres no es más que un
denigramiento completo a la dignidad de la persona. El homosexual convierte su cuerpo en su
activo más importante, se le rinde tributo al cuerpo, pues todo el placer surge del mismo. Los
demás empiezan a valer por el placer que puedan traerme y no por el valor que como personas
tienen. En mi vida homosexual activa veía cómo la gente hacía cosas que realmente no quiere,
como lo es el sexo anal, por complacer a otro, sabiendo que en el fondo es un acto sucio.

Estoy realmente agradecido con el Itinerario pues ha abierto totalmente mis ojos, me ha
hecho renacer, crecer en mi masculinidad, me ha hecho salir de la mentira homosexual, una

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trampa en la cual una vez se cae es muy complicado salir. No ha sido un proceso fácil, han
sido más de tres años de lucha constante, de auto-conocimiento, de perdón, reconciliación con
mi pasado, con mi familia, han habido muchas dudas, pero me he mantenido firme pues sé que
este es el camino que ha de llevarme a la felicidad, a una felicidad duradera que resulta de
tener una vida tranquila, sin malestares internos, ni mentira, ni dudas.

Mi vida ha dado un salto gigantesco, puedo decir con certeza que ahora soy una
persona más segura de mi misma, más independiente, y de que me conozco mucho más; sé,
que en mi está madurando el hombre que verdaderamente soy, estoy dejando de vivir en la
queja, el auto-victimismo, que no son más que manifestaciones de un niño interior adolorido y
resultado de una sexualidad no desarrollada apropiadamente.

Santo Padre, agradezco la atención prestada a este testimonio y espero sea fuente de
esperanza para muchos que están confundidos en su sexualidad y llevan una vida de
sufrimiento y desesperación.

Saludos, A.

23. Carta de A., 25 años, Venezuela

Querido y apreciado Papa Francisco:

¡Reciba un fuerte y caluroso abrazo fraterno de un venezolano!

Mi alias en EPE (Es Posible la Esperanza) es A., tengo 25 años y soy de Venezuela.
Estoy muy contento el pensar que Ud. vaya a leer mi historia y testimonio de vida, la
intimidad más profunda del hombre traducida en estas líneas. El deseo que conozca mi historia
es con el objetivo de poder darle mi visión vivida hasta ahora sobre la AMS (Atracción al
Mismo Sexo).

Mi historia comenzó desde antes que fuera concebido en el vientre de mi madre,


comienzo así, porque no puedo hablar de la génesis de mi vida ignorando la historia de los
seres que me dieron la vida. Mis padres fueron frutos de unas familias muy trabajadoras del
campo, mi padre de una familia en donde la necesidad económica velaba el afecto de sus
padres (mis abuelos) hacia él, creo que aún su espíritu no ha sentido un abrazo profundo por
parte de sus padres. Mi madre en cambio su familia aunque tenía lo neC.io para darle de comer
a sus hijos, subvaloraba a la mujer en esa época, siendo víctima de maltrato desde muy niña.

Estas dos personas con sus imperfecciones y virtudes se unieron para formar una
familia, en el momento que nací, afrontaban la peor situación de su matrimonio. Mi padre
ocultando su depresión en el alcohol y mi madre durante mi gestación afrontando la situación
de un embargo económico por causa de algunas malas decisiones de mi padre, después con el
pasar de los años ella me confiesa que en esa encrucijada tan difícil de su vida pensó en el
suicidio, pero no cumplió esos pensamientos suicidas porque sentía mis movimientos en su
vientre.

Cuando nazco, en mi familia hay mucha división y resentimiento sobre todo entre mis
padres, mi padre por el infortunio económico perdió la figura de autoridad en mi familia, mi
madre toma la batuta. En la media que voy creciendo siento a mi padre distante, oculto en el
silencio, solo lo percibo alegre o eufórico cuando está bajo los efectos del alcohol, escena que
me asustaba. Mi madre hace un burbuja hermética en donde solo estábamos ella y yo, solo nos

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teníamos mutuamente porque mis hermanos se habían ido a la universidad, en esta burbuja
papá no tenía espacio. Más bien era visto desde mi percepción como ese enemigo que quería
destruirnos, así nació mi resentimiento hacia mi padre junto con ello venia los sentimientos de
vacío, inseguridad y miedo.

Mi niñez se basó en ser el niño bueno de mamá, eso se traducía en las excelentes
calificaciones en la escuela, buena conducta, el niño modelo como decía la profesora y detrás
de aquello estaba la soledad y miedo a los niños contemporáneos, arrinconado en los temores
de creer que sería dañado como le sucedió a mi madre con mi padre.

Si alguien me preguntase que es vivir la AMS sin ningún tipo de ayuda y sin
conocimiento apropiado, yo diría que es vivir un pequeño infierno, donde no sé quién soy, ni
porque siento resentimiento hacia el mundo, ni porque idolatro a otros hombres como si
valieran más que yo, es como vivir en el deseo de tener una vida o ser alguien que nunca seré,
creo que ese es la mayor enfermedad en nuestra sociedad, el no saber ni valorarse por quienes
son.

Muchos dicen es que el vacío que se siente es por ser egodistónico, por no aceptar lo
que eres. Y eso me hizo reflexionar ¿Quién soy? ¿Seré ese hombre incompleto, fracturado y
herido? Que se pasara buscando el afecto de mi padre en otros hombres, en donde mi alegría
estará en el reconocimiento y la amistad con hombres con personalidad súper seguras o muy
inteligentes.

Gracias a Dios mis vicios no fueron tan fuertes, mi descontrol de los placeres no
superaba los límites de la pornografía y masturbación, no llegue a tener encuentros con otros
hombres, creo que esa es la mayor muestra de amor que Dios tuvo con este hijo miserable
refugiado en el vacío de los placeres.

Aún recuerdo cuando vi la clase de sexualidad dada por un psiquiatría en la


universidad, en donde el profesor concluyo con esta frase: “la terapia reparativa no es muy
aceptada porque exige mucho del paciente y es muy difícil” Esa frase me hizo reflexionar que
en estos tiempo nos gusta vivir del facilismo, Dios siempre sembró en mí el deseo por la
ciencia y la verdad. El deseo por algo más sublime y profundo me llevo a investigar teorías, en
donde ninguna hablaba de una demostración genética sobre esta patología, llevándome de este
modo a EPE, que para mí se convertido en mi salvación.

Muchas caídas y tropiezos desde que inicie el proceso de maduración en EPE, pero que
niño no se tropieza cuando comienza a caminar en su inicio. Esto ha sido el mayor reto de mi
vida, creo que muchos patrones de conducta erróneos se sembraron durante mi infancia, la
visión de un mundo agresivo y mucho más valioso que yo. Es como ser un hombre sin
historia, que busca del otro su identidad perdida, resultando un hombre incompleto que había
sacado de su vida una pieza importante y clave en la de todo individuo como es su padre.

Es por eso que decidí comenzar el Itinerario de maduración integral de EPE, veía que
el aceptar mi vacío y vivirlo como mío, no sería más que un muerto andante queriendo poseer
a otro igual que yo, para sacar de él lo que me hacía falta. Por algo Dios creó la unión entre el
hombre y la mujer, cuya unión seria el complemento hecho carne, pero tampoco quería
engañarme, estando con una mujer para que me hiciera feliz o creer serlo, creo que cuando no
afrontamos nuestros miedos, nuestra vida se convierte en una sola recopilación de máscaras
para ocultar el dolor.

Es así como entre a la gran familia de EPE, cuando comencé el Itinerario con todos
esos ánimos de derribar muros de tristeza y rencor, todo comienzo es muy fácil; la energía
fluye como un vigor pero luego de un tiempo, cuando nos enfrentamos al verdadero dilema

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que poner a prueba a un hombre que es ¡el vencerse así mismo! Es cuando nos tiemblan las
piernas, cualquier situación comparada con esa acción se queda pequeñita. Veía que mi niño
herido se sentía amenazado cuando no se cumplía sus caprichos, yo lo tomaba como buena
señal, pero algo en mi me decía que resguardaba la clave maestra de todo mi proceso pero mi
subconsciente no me permitía verlo.

Cuando entro en conciencia, bueno más bien cuando me ayudan a entrar en conciencia
de mi falso perdón con mis padres, y mi actitud tan cómoda de esperar yo ser el bendecido con
el perdón. Entendí que hay mayor logro para el que siente el deseo de perdonar y doblegarse
ante quien lo ha herido, porque al fin entiende que sus padres hicieron lo mejor que pudieron,
y al entender sus historias, entiendo la mía. Después de tantos años de rencor con los seres que
me dieron la vida, entiendo que cuando dejamos de buscar culpables y abrazo la herida de
aquel que me hizo daño, se encuentra algo a que nunca estaba acostumbrado, que es la alegría
y la paz de amar.

El tomar como mi meta diaria el vencerme todos los días a los actos vacíos y sin
sentido para mi cuerpo y mi espíritu, tomo mayor responsabilidad con mi tiempo y con las
personas que me rodean. Comienzo a sentir la serenidad, tranquilidad y sobre todo a
experimentar algo nuevo en mi vida que se llama la autenticidad.

Lo que más me sorprende es como las frases que tanto escuchaba de mi orientador y
del sacerdote fundador de EPE, comienza a tomar sentido; porque en la medida que dejo de
pensar tanto en mí y pienso desinteresadamente en el otro, comienza a nacer dentro de mi
sentimientos de seguridad, fraternidad y hasta paternidad, comienzo a pensar y desear a la
mujer que Dios me tiene en algún lado y quien será mi futura esposa.

Al comenzar este proceso y el desear hacer carne el itinerario que proponen en EPE, no
solo me lleva a salir del AMS, sino a llegar un punto de transcendencia como hombre y como
cristiano; en este sentido entiendo que Dios nos da la oportunidad de experimentar o sufrir
ciertas cosas es para que crezcamos y seamos hombres felices, en donde abrazar la herida del
otro también tomo la mía.

Ahora este momento de mi vida después de 4 años en EPE, siento y creo que todo el
esfuerzo vale la pena, el sentir estos frutos a mediano plazo. El sentirme amado y aceptar el
amor me libera, sanando esas heridas de la infancia que no son más que el cuerpo del enorme
iceberg; sobre todo viendo el gran hombre que me convierte al reparar la identidad dañada,
creo que no hay mejor modo de demostrar la hombría. El camino continua y me objetivo es
crecer en la maduración y en la responsabilidad de ayudar a otras personas a saber que
nacimos para y por el AMOR, comenzando primero con mis padres y con aquellas personas
que me rodean.

El mayor regalo de sanar y crecer como hombre, es pensar y desear tener una familia,
en donde la mujer que vaya ser mi esposa no será mí mascara para ocultar heridas, será como
mi tesoro más apreciado y delicado que nunca me cansare de admirar y honrar. Mis futuros
hijos crecerán con un padre que los abrazara y les dirá cuanto los ama cada día.

Bueno amado Papa Francisco, agradezco mucho su interés por conocer la historia de
cada uno de nosotros, quienes hacemos vida en EPE y saber un poco sobre esta opción
terapéutica reprimida en el mundo actual. Rezo mucho para que Dios le dé la sabiduría de
hacer el mejor bien posible en sus decisiones, aunque no nos conozcamos en persona, lo más
bello de la iglesia es esa unión invisible por medio de Cristo y María nuestra madre.

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Mi petición para finalizar es que siga apoyando la verdad, esa verdad que nos da
libertad y si cree que nuestro proceso de sanación es bueno y autentico. Dios ya le dirá cual es
el mejor modo de apoyarnos y ayudarnos.

¡Un fuerte abrazo!

Att. A., de EPE

24. Carta de E., 25 años, España.

Querido Santo Padre:

Me llamo E., tengo 25 años y soy de España. Llevo cerca de un año y medio en EPE,
luchando para superar mi AMS (atracción al mismo sexo), la cual, lejos de lo que se nos
quiere hacer creer desde los medios de comunicación y ciertas organizaciones, no me ha
causado nada más que un gran y muy profundo sufrimiento en lo más hondo de mi persona.

Considero necio que el tema de la AMS, su verdadero significado, su origen, sea


tratado y conocido de una forma imparcial, científica, sin prejuicios y sin ideas preconcebidas,
sean del tipo que sea. Con ese motivo y esa esperanza doy mi testimonio, esperando que de
alguna forma ayude a arrojar luz sobre este tema, o por lo menos, anime a la gente a
cuestionarse las ideas preestablecidas en esta sociedad hedonista y en esta cultura del instante.

Lamento decir también que dentro de la Iglesia me he encontrado con un tremendo


desconocimiento acerca de este tema concreto: muchos sacerdotes con muy buena voluntad
sin embargo desconocen los aspectos más básicos del por qué se produce la AMS, así de cómo
ofrecer una buena ayuda y dirección a las personas que acuden a ellos confiándoles sus más
profundos dolores. Me daría realmente por satisfecho si mi carta sirviera para que estas
lagunas en la formación de los sacerdotes desaparecieran.

Los primeros años de los que comienzo a tener memoria, desde los 3 a los 6 años,
recuerdo a mi padre mucho menos que a mi madre, debido a que por motivos de trabajo, él
pasaba a menudo largas temporadas fuera de casa, por lo que yo pasaba la mayor parte del
tiempo con mi madre. Esto unido a que en los momentos en los que mi padre estaba en casa se
comportaba de una forma muy estricta y autoritaria, siendo hiper exigente conmigo a pesar de
mi corta edad, se enfadaba mucho cuando ya hacía algo que a él no le había gustado, mucho
más propenso a reconocer los errores que los éxitos, lleno de manías y obsesiones que
trasladaba a los demás. Todo esto unido a que poseía un temperamento bastante irascible me
llevo a mí desde mis primeros años a sentir un miedo muy intenso hacia mi padre. Prefería que
no estuviese en casa, ya que entonces podía vivir más relajado y tranquilo, y prefería la
compañía de mi madre, mucho más cariñosa y emocionalmente cercana que él.

A consecuencia de ese miedo desde mis primeros años, construí inconscientemente un


muro emocional que me separase de mi padre. Me desapegué afectivamente de él, de forma
inconsciente, para minimizar el dolor que me causaba mi relación con él. Yo a mi padre
siempre le sentí emocionalmente distante, incapaz de comprenderme, y con la sensación de
que a lo máximo a lo que podría aspirar era a que no se enfadase demasiado conmigo, y a no
darle motivos para que se disgustase, de forma que yo viviese tranquilo.

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Yo siempre tuve la sensación de que mi padre me veía como un debilucho, poco
masculino, poco viril, torpón y poco deportista, con poco interés en las cosas que a él le
gustaban, y que siempre me echaba en cara ese tipo de cosas. La verdad es que siempre tuve la
sensación de que no era lo suficientemente masculino, que era demasiado sensible,
blandengue, miedoso y torpe en los deportes.

Desde muy pequeño, coincidiendo con estos primeros años y estas primeras
sensaciones, yo ya desarrollé una fijación por el cuerpo masculino adulto. Ya entonces había
en mi vida señales de un anhelo, de una carencia, de algo que yo echaba en falta en mi vida,
aunque no lo entendí hasta mucho después.

Otras circunstancias en mi vida que también me causaron un gran dolor fueron


causadas por los compañeros en la etapa escolar. Yo por aquel entonces era un “niño bueno”,
buen estudiante, respetuoso con las normas y la autoridad, y bastante ingenuo y bonachón. No
sé muy bien por qué, salvo que fuese porque la gente pensaba que yo no iba a defenderme,
comencé a ser objeto de burla de parte de la mayoría de mis compañeros. Se burlaban de mí,
de mi forma de ser, de ser tan torpe en los deportes, me ponían motes que me hacían mucho
daño. Fue una etapa en la que lo pasé muy mal porque además lo hacían en bloque, yo me
sentía completamente acosado, y nunca lo dije en casa.

Es increíble lo crueles que pueden llegar a ser los chavales a ciertas edades, y como el
acoso psicológico puede llegar a hacernos tanto daño. En mi caso, se burlaban de mí por
muchas cosas, por mi forma de ser bonachona, mi absoluta torpeza y falta de coordinación en
el deporte, mis buenas notas, por ser más pobre que ellos o no tener cosas de marca… Visto
desde la óptica adulta parece una tontería, pero a aquella edad para mí era un mundo, que me
hizo alejarme de mis compañeros, salvo de honrosas excepciones.

Sin embargo creo necio señalar aquí que, a diferencia de otros casos, a mí nunca nadie
me insultó haciendo referencia a la orientación sexual. Nunca fui amanerado ni afeminado, ni
en mi aspecto externo o apariencia di motivo para que nadie sospechase la AMS que yo sentía,
por lo que nadie nunca se enteró, cosa que le agradezco mucho a Dios, ya que esas
etiquetaciones hacen mucho daño a los niños y adolescentes que puedan tener dudas sobre su
identidad. Tampoco nunca sentí AMS por ninguno de mis compañeros: en mi caso mi fijación
era siempre con varones mayores, ya maduros, como si de una sombra de imagen paterna se
tratara.

En la pubertad y adolescencia, comenzaron las atracciones eróticas por los varones, en


mi caso como digo focalizadas en varones adultos y desarrollados. Acabé cediendo a esos
impulsos mediante la masturbación y la fantasía homoerótica. Así caí en un desdoblamiento de
mi persona: por un lado era el chico bueno y ejemplar y por otro me reservaba mi parcela
privada en la que me refugiaba en mis fantasías y en la masturbación.

Esto continuó así hasta los 16 años, en los que gracias a Dios, tuve la valentía de
contarles a mis padres lo que me ocurría. A pesar de que al principio les resultó muy duro, me
apoyaron desde el principio. Decidí hacer frente a todo ello, y superarlo. Abandoné por
completo la fantasía y la masturbación, y así sigo hasta el día de hoy. Años después de
sobrellevar y luchar contra la AMS de forma aislada, conocí EPE, y pude entrar a formar
parte. Gracias a EPE comprendí el significado de mi AMS, el por qué tenía esos sentimientos
respecto de otros varones, y como las vivencias en mi infancia y mi adolescencia me habían
afectado tanto y me habían hecho desarrollar la atracción por los varones.

Ahora bien, desde mi experiencia, y con grandes esperanzas de que pueda ayudar a
otras personas que estén sufriendo a causa de encontrarse con una atracción no deseada por el

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mismo sexo, quiero resumir muy brevemente algunas razones fundamentales que pueden
hacer comprender mejor el por qué determinadas personas pueden desarrollar AMS:

La AMS debe ser interpretada como el deseo profundo y legítimo de intimidad con los
del propio sexo. Todo hombre tiene una necesidad sana de intimidad con otros hombres.
Todos los hombres sienten la necesidad de una amistad y camaradería sana con sus
semejantes. Cuando esas necesidades emocionales no son satisfechas, permanecen en forma de
carencia, de déficit, y posteriormente pueden manifestarse de múltiples formas, entre ellas,
pero no la única, la AMS.

La carencia de vínculo afectivo en la relación padre hijo hace que el hijo no se


identifique con lo masculino. De pequeño, yo desarrolle un hacia mi padre, y a consecuencia
me aislé emocionalmente de él, y consecuentemente del referente masculino que debe tener un
niño.

El desapego defensivo de lo masculino creado de esta forma produce un aislamiento


emocional de los otros varones y de su propia masculinidad. A consecuencia, no he podido
desarrollar un fuerte sentido de la masculinidad para mí mismo. Podríamos decir que yo
mismo no me veo como lo suficientemente masculino y tiendo a buscar en otros hombres esa
masculinidad que me parece que me falta.

El varón con AMS tiene una carencia en su propia identidad sexual masculina. Este
déficit de identidad sexual consiste en la sensación interna de estado incompleto o en la
masculinidad de uno. Cuando el varón con AMS se encuentra con otro hombre que representa
la imagen del hombre que a él mismo le gustaría llegar a ser, tiende a idealizarlo y a
romantizar la relación.

La sanación de las heridas emocionales que han llevado a la homosexualidad procede


del trabajo con hombres. Sólo un hombre puede estimular la manifestación de los sentimientos
conflictivos experimentados con hombres, particularmente problemas de confianza y la
necesidad de aceptación masculina. Sólo por medio de hombres se puede encontrar la
identidad masculina: es con los demás hombres con los que yo debo descubrir mi propio yo
masculino. El hombre asume su masculinidad a través de respuestas al reto de una amistad no
sexual con hombres. La resolución de los sentimientos homosexuales se asocia con el
desarrollo del poder personal.

Muchos compañeros de EPE han vivido de primera mano la vida gay. Yo no me cuento
entre ellos, desde muy joven yo supe que no era esto lo que quería para mi vida. Sin embargo
me parece muy importante señalar que todos ellos me han dicho que soy un gran afortunado
por no haber entrado en ese estilo de vida. Todos ellos han coincidido en lo mismo: es un
mundo que al contrario de lo que nos quieren hacer creer, no es nada “gay” (alegre), sino un
mundo sórdido, lleno de tristeza, relaciones sexuales anónimas que posteriormente causan un
sufrimiento aún mayor. Se intenta rellenar los vacíos emocionales con el sexo, el cual funciona
como “analgésico momentáneo”, pero a largo plazo deja un vacío y desesperación aún mayor.

Por eso considero fundamental que se ponga en conocimiento de la Iglesia y de la


sociedad esta realidad: es posible la esperanza. Las heridas que nos causaron este sufrimiento
pueden ser detectadas y sanadas, y una vez curadas, sus consecuencias desaparecen. Cuando
las carencias se sacian, desaparece la necesidad de llenarlas con métodos erróneos, y el
hombre y la mujer pueden ser ellos mismos, tal como fueron creados por Dios: portadores de
la belleza y dignidad de una masculinidad y feminidad plenas, llamadas a la entrega y al
servicio de los hermanos: la masculinidad plena encarnada en Nuestro Señor Jesucristo, y la
feminidad plena, encarnada en Nuestra Madre la Virgen.

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Santo Padre, le agradezco infinitamente su tiempo por leer estos testimonios de
hombres y mujeres que quieren dar la verdad vivida en sus vidas, para que otros que vengan
detrás puedan encontrar esperanza en medio de la desesperación y del sufrimiento.
Muchísimas gracias por toda su labor, y le pido a Dios que le proteja y asista en todo
momento.

Reciba un abrazo en Cristo de su hijo y hermano, E.

25. Carta de A., 27 años, España.

Querido Santo Padre:

Es difícil en una carta poder explicar todo lo ocurrido en una vida; sentimientos,
emociones, acontecimientos que marcan a una persona, pero aun así, intentaré plasmar a
corazón abierto lo que el Espíritu Santo piense que es más importante que le trasmita, dándole
ante todo las gracias por acogernos a la gran familia que formamos EPE-EPC.

Me llamo A. y provengo de un pequeño pueblo de España. Tengo 27 años y


actualmente estudio y trabajo. En esta carta me gustaría que su Santidad pudiese ver la
maravillosa obra que está haciendo el Señor con todos nosotros, en particular conmigo, a
través del trabajo en EPE con los demás compañeros. Doy gracias a Dios por cómo la
Providencia puso en mi camino, en un momento clave de mi vida en el que buscaba
ansiadamente respuestas a través de oración e intimidad con Él, este itinerario de maduración
integral que tanto beneficio está haciendo en mí.

A lo largo de la carta, podrá ir viendo cómo el demonio se planteó destruir mi vida,


pero cómo el plan de Dios se manifiesta poderoso. Cómo donde había muerte, desesperación,
tristeza, HERIDA, dolor, se manifiesta Dios a través de un trabajo de SANACIÓN en EPE
para que sobreabunde la GRACIA de Dios. Milagros es lo que veo a diario cuando miro en mi
corazón y veo el recorrido desde que comencé este itinerario.

Su Santidad, soy el séptimo de nueve hermanos, y esto me marcó de una manera


especial. Diferente a ellos, delgado, me costó muchas de sus burlas, motes, y con mucha
diferencia de edad, no viví nada con ellos, así que no aprendí a ser como ellos, jugando con las
muñecas y con mis hermanas pequeñas, donde encontraba refugio. Mi padre trabajaba muchas
horas fuera de casa, así que no tuve relación apenas con él, siendo bastante mayor, y mi madre
era bastante protectora.

En el colegio, desde pequeño sufrí acoso por parte de algunos compañeros por mi débil
aspecto físico; a su vez tenía ciertos amaneramientos con los que me tachaban de maricón, así
que encontraba más refugio en las chicas, aunque estas también me encontraban algo rarito,
pues en el fondo era un chico, con lo que cada vez me iba sintiendo más ese “bicho raro” que
no encajaba en ningún sitio. En el fondo no era malo del todo en los deportes, pero en el fútbol
no destacaba, así que tampoco me sirvió para integrarme.

Todo esto hizo que fuese metiéndome en una serie de dudas y temores que no hacían
más que ahondarse con el paso de los años. Sentía que no encajaba, que algo iba mal en mí,
que yo era el problema de todo, que no había nacido normal.

176
Con todo esto, desde pequeño, me gustaba jugar como a cualquier niño, pero uno de
los juegos eran exploraciones sexuales. Estaba el escondite, el pilla-pilla, o el coger el culo a
las niñas. Pero también comencé con el mirarnos el pene y tocarnos. Eso me hizo que
entablase charlas con chicos y que en ese momento me tratasen como a un igual. Así que lo
que comenzó como un juego fue para mí una herramienta de acercamiento a los chicos y de
poder sobre ellos, así estaba más junto a ellos, era uno más, era más yo (al menos ese era el
engaño). De los tocamientos infantiles llegamos a ofrecimientos de varios ancianos de la
localidad. Uno de ellos, un día me coge de la mano para ponerla sobre sus genitales, estando
yo jugando con su nieto. A partir de entonces comienza una etapa de acoso; cada vez que paso
por su lado, o entro en su casa, se toca o se insinúa para que lo toque. Más adelante, cuando
paso del miedo a la curiosidad, acabará masturbándome en varias ocasiones. El otro anciano
me hará lo mismo.

Llegamos a la adolescencia y los miedos de los insultos sobre que soy maricón se
agravan. Si todo el mundo me lo dice será por algo. Además mi madre, cuando le cuento el
problema de los ancianos, me dice que si eso solo me ha pasado a mí y no a mis hermanos
también será por algo, como insinuando que yo tengo algo. A esto hay que agregarle su
obsesión con que tengo alguna enfermedad, que me pasa algo, y por eso puedo convertirme en
gay o algo, porque cuando pequeño me confesó que me llevó a un pediatra privado a que me
mirara el pene a ver si era algo hormonal.

En el mar de dudas llegan nuevos problemas: la masturbación y la pornografía. Cuando


un chico como yo con 11 años aproximadamente, todavía está inmaduro, se le destruye la vida
con estas cosas, se le avoca a años de muerte, como yo he experimentado. Uno de mis amigos
me enseñó a masturbarme, y luego fue compañero durante muchos años de esta práctica, así
como de ver películas. Estas prácticas han continuado en mi vida casi hasta la actualidad,
dañando hasta tal punto de hacerme sentir como un animal, me han denigrado no sintiéndome
ni persona.

Hasta ese momento me encuentro con que estoy recibiendo formación adulta a una
edad casi infantil, con lo que el resultado ya se ve: destrucción de la persona. Así lo he vivido.
La cabeza siempre a mil por hora, siempre sufriendo, sin poderlo hablar con nadie, porque me
veía que nadie podía saberlo. En el fondo, todavía no sabía lo que me estaba pasando. Sin
embargo comencé a tener prácticas sexuales ya con chicos de forma muy joven, cuando
todavía estaba despertando sexualmente.

De este modo se anuló mi masculinidad, la heterosexualidad que había en mí se


bloqueó; lo que estaba y estoy llamado a ser se quedó encerrado ante una serie de heridas y
unos vicios que cada vez iban a ser más grandes: sexo y posteriormente alcohol para aguantar
la miseria de vida con doblez. Recuerdo que me gustaba hablar con chicas, y que en cierto
modo tonteaba con ellas, pero me ruborizaba, y salía con algunas. A lo largo de mi vida, me
pudo el pánico y sobre todo los engaños del demonio. El principal el de creer que no podría
satisfacer a una chica. Salí con algunas, las besaba, pero me daba miedo tener relaciones, y en
el fondo quería, aun sabiendo que no era cristiano, pero caía en la seducción del maligno. Así
que me refugiaba en el alcohol para poder satisfacerlas y poder ser más “machito”, cuando lo
que era no es más que un verdadero cobarde.

Con todo este embrollo todo lo que hice fue hacerme más daño, ahondar más en la
herida y comenzar a escuchar la ideología de género y el mundo gay: “¿Tendrán razón y habré
nacido así? ¿Tendré que aceptarme tal cual y resignarme?” Así que probé cosas nuevas, me
metí en chats donde conocí sexo a ciegas, quedaba con el simple hecho de darme placer,
despreciando a los chicos con los que quedaba, lo cual era atroz, el daño que me estaba
haciendo tan alienante y a las otras personas.

177
Como esto ya se me iba quedando pequeño y la muerte ontológica se me echaba cada
vez más encima tenía que buscar cada vez cosas nuevas, pues ni el sexo ni el porno, que ya era
puro porno gay, me daban satisfacción, así que me iba a playas nudistas o saunas gay. Lo malo
era cuando volvía, pues la tristeza en mi corazón cada vez era más y más grande. Cada vez
pensaba más en la idea del suicidio: “¿De verdad merece la pena vivir? ¿Existe Dios?”.
Después de todo estaba viviendo una vida doble, pues de cara a la galería yo era un chico
jovial, atento con todo el mundo, viajero, le gustaba lo típico, las fiestas, la música, salir, y
pertenecía a la Iglesia activamente. Pero por dentro estaba muerto. Sin embargo esto tenía que
reventar por algún sitio, y gracias a Dios cambió.

Sufrí un proceso de conversión en Tierra Santa en 2009 donde Dios me llamó al


cambio claramente. A partir de ahí comencé a salir del alcohol, dejé las prácticas sexuales por
un tiempo, etc. Sin embargo pasaba una cosa importante. Dios, que me había creado, y me
había llamado a cambiar, era el que había permitido que pasara todo esto en mi vida, así que
Dios era un monstruo para mí en aquel momento, lo cual me llevó a una nueva crisis donde
recaí en el mundo de la AMS.

Así que un día de desesperación le pedí por favor ayuda, que me tendiese una mano
misericordiosa, y encontré la web www.esposiblelaesperanza.com y me llené de alegría.
Luego escribí a mi obispado donde pedí ayuda y lo único que me dijeron fue que me metiese
en la web www.esposiblelaesperanza.com, así que dos señales seguidas fueron más que
suficiente.

Santo Padre, en lo que llevo vivido, he visto que soy una persona inmadura en muchas
facetas de la vida. Sin embargo, cuando me veía el bicho raro que no encajaba era porque
pensaba o que era inferior o superior a los demás, nunca normal, siempre ese “especialito”.
Resulta que pensaba que no había pasado por la pubertad, me reía de los brutos porque
pensaba que con mi sensibilidad había pasado a la adultez, y lo cierto es que me había
quedado en un infantilismo que se manifiesta en una dependencia afectiva importante; hasta
tal punto de vivir según lo que los demás esperaban de mí, en esa careta del niño bueno,
estudioso, aplicado, pero que se refugiaba en la AMS porque le daba poder y seguridad, le
animaba y colmaba en ratitos de placer, sucedáneo de una supuesta felicidad.

De esta manera lo que se ha configurado en mí es que no haya vivido como un


verdadero hombre y que haya vivido como un neurótico toda mi vida pensando qué era
realmente, pues mis atributos eran de hombre, y sin embargo tenía atracción hacia mí mismo
sexo, lo cual no era normal, y nunca lo he visto así.

Gracias a Dios, lo que me ha llevado a encontrar EPE ha sido mi deseo ardiente en el


corazón de saberme creado como hombre; NO HE NACIDO ASÍ. Lo mismo que la duda de
poder ser homosexual existía, también existía la posibilidad de no serlo, y ese motor me llevó
hasta donde estoy hoy. Sin embargo es cierto que por los engaños del demonio, el estilo de
vida relativista, la ideología de género, la cultura del instante y la muerte, pues te catequizan y
se profundiza en el corazón de tal forma que en mí se estaba gestando uno más para su equipo,
lo cual ha sido frenado, como digo, gracias a Dios.

Sé que he llegado a tener atracción hacia el mismo sexo por mis tempranas prácticas
con chicos, por mi curiosidad insaciable con ellos, por el abuso sexual de los ancianos, por la
distancia de mi padre, la sobreprotección de mi madre y hermanas, y el desprecio de mis
hermanos. En ningún momento estoy buscando culpables, simplemente se dio una serie de
circunstancias que llevaron a que hoy esté aquí. Mis padres intentaron darme el mayor amor
posible, y los demás también son partícipes de sus propias historias y han de hacer frente a los
ataques del demonio.

178
Hubo un momento en mi vida en el que comencé a plantearme que debería aceptar este
estilo de vida y dejarme llevar, pero el mero hecho de desearlo me provocaba un estado de
muerte del ser que me anulaba completamente porque sabía que no había nacido así.

El haber llevado una vida doble, de vida activa sexual me ha hecho perder la dignidad
totalmente. La palabra “deconstrucción” lo describe a la perfección. Fui perdiendo la dignidad
de hijo de Dios, luego la de hijo, después la de persona, hasta el punto de sentirme un animal.
Era por decirlo “un pene con patas”. No tenía sentimientos, el único era el de la amargura,
pues todo era fachada, la alegría aparente, las fiestas y todo lo demás se quedaba en pura
vanidad y se iba con el viento. En ningún momento voy a negar que el rato de placer no guste
porque mucha gente lo pregunta, y es cierto, pero ¿qué es un rato de placer al lado de la vida
plena y la verdadera felicidad de sentirse con sentido en la vida? A esto es a lo que se me está
enseñando en EPE, a vivir la vida plena y dichosa de los hijos de Dios.

Santo Padre, así como la Iglesia es Madre y Maestra, necesita de apóstoles bien
preparados y curtidos en la batalla. Creo que el Señor ha preparado y está preparando a
muchos de ellos para este tercer milenio. Un ejemplo claro es lo que a mi corto y humilde
entender es lo que ha suscitado el Espíritu Santo entre nosotros, EPE-EPC; un itinerario de
maduración integral de la persona. Lo voy a explicar desde lo que vivo.

Cuando comencé la andadura lo vi como la panacea y la respuesta a todos mis


problemas, pero pensaba que era una terapia, lo cual me hizo pensar que era para locos y yo no
lo estaba (o eso pienso), así que poco a poco fui aflojando fuerzas, cuando mi voluntarismo se
topó con la realidad de que se tienen caídas, sobre todo con la masturbación o la pornografía.

Este camino me está reconstruyendo, me está re-enseñando la dignidad de la persona.


Como dije, me veía como un animal, así vivía. Pues tras trabajo diario, ayuda de los
orientadores, camino de fe, etc. he podido ver cómo mi dignidad ha vuelto a llegar a la de hijo
de Dios, me siento cada día en gracia, y no puedo más que vivir en el día a día, sin querer más
que eso, regocijarme en lo que hago en cada momento ofreciéndoselo a Dios.

Estoy viendo que EPE-EPC para nada es una terapia para locos, no viene a curar
ningún tipo de enfermedad, pues la AMS no lo es, ni viene a “comernos el tarro”. Este
itinerario viene a abrirnos los ojos sobre la realidad de la vida, ni más ni menos, nos abre los
brazos como la Iglesia a la que pertenece, nos acoge y nos ofrece ayuda. La AMS es lo de
menos, de lo que se trata es que aprendamos a ver el por qué sufrimos, cuál es nuestra cruz de
cada día y la abracemos, nos agarremos a Dios, y aprovechemos las herramientas que nos dan
en las fichas y las orientaciones, para que fortalecidos con los sacramentos y la oración no
sucumbamos a las tentaciones.

Así es como yo vivo EPE, y así es como estoy viviendo en castidad y en una vida
totalmente nueva. Desde que mi proceso de verdadera conversión se inició, mis verdaderos
pasos, o los más certeros, se han dado desde que comencé en el itinerario, porque he visto que
no estoy pidiendo a Dios que me quite el sufrimiento, sino que con las fichas cada día entro en
él, para sanar a través del amor. Lo mejor de todo es que esta experiencia me recuerda a San
P., que él no conoció la muerte de cruz de Cristo, pero la experimentó en sus carnes y en sus
cartas se puede leer, pues es un poco lo que EPE nos enseña, a vivir la cruz, a hacerla gloriosa
y luego a compartirla con los demás, a no dejarla bajo el celemín, sino a darnos luego por
amor a los que no han conocido esta revelación y revolución.

Santo Padre, fui testigo en la JMJ de Rio de Janeiro de todos sus discursos, en especial
el que nos dio de despedida a los voluntarios para nosotros solos y su: “¡Hagan lío!” Pues este
es un itinerario en el que Dios nos está regalando el poder hacer lío, y del bueno, dado que la
persecución es mucha y peligrosa. El lobby gay lucha con uñas y dientes, y no se detendrá ante

179
nada. Nosotros en ningún momento queremos guerra con ellos, todo lo contrario, rezamos por
ellos y tenemos los brazos abiertos porque sabemos que viven en el engaño, ya que muchos
venimos de ahí.

Le agradezco de corazón que nos haya acogido a todos, que lea nuestras cartas, no sabe
el orgullo que es para mí que mi Padre el Papa Francisco sepa mi historia, porque así sabrá
porque sufro, y como dice una enseñanza hebrea, si no sabes de qué sufro ¿cómo dices que me
amas? Así Su Santidad podrá rezar concretamente por lo que sufro, por mis luchas y mis
tentaciones. Además de por mis hermanos, porque los siento como un mismo cuerpo, cada
caída, caemos todos, si alguien se va, nos arrancan un trozo del cuerpo.

Le pido que me bendiga Santo Padre, y que nos acoja con su amor, que bendiga la obra
de EPE que el Señor ha inspirado. Que la Santísima Trinidad esté con nosotros y le preceda en
todo su papado.

26. Carta de E., 27 años, Argentina.

Al sucesor de Pedro:

Soy un joven argentino de 27 años que lucha con AMS, (Atracción al mismo sexo)
actualmente participo del grupo: Es Posible la Esperanza… dirigido por el P. Antonio, el cual
nos animó a escribirle para que conozca la realidad que vivimos algunos hijos de la Iglesia.

Fui criado en una familia católica donde me inculcaron la fe y el amor a Dios. Ya de


niño tenía muy en claro que Dios existía y lo que estaba bien y lo que estaba mal a sus ojos.

Nací con un defecto físico el cual hizo que mi mama me sobreprotegiera y me “amara
demasiado”… a la vez que no lograba “conectarme” ni vincularme normalmente con mi papa.
Dicho defecto hizo difícil mi incorporación (relación vincular) al grupo de amigos en el
colegio y demás ámbitos. Este débil sentido de pertenencia con mis pares varones unidos a la
bajo autoestima y el complejo de inferioridad producidos por sentirme diferente a raíz de mi
defecto físico fueron el caldo de cultivo de mi AMS. Puesto que nadie nace con AMS… estas
son las condicionantes (no determinantes) más comunes entre las personas que sufren esta
realidad.

A pesar de haber nacido en una muy buena familia… cuando tenía 12 años salí de una
Misa y me dije: “Se que no puedo vivir sin Dios, pero también quiero disfrutar mi
adolescencia-juventud, así que voy a “hacer la mía” hasta los 35 años y después regresaré a
Él”. En mi libertad le di la espalda a Dios para “disfrutar” mi vida. Y así fue que me dediqué a
hacer: “lo que sentía” y “tenía ganas”. Como el Hijo Prodigo me aleje de “La Casa del Amor”
y me fui a malgastar mi vida…

Al poco tiempo comencé a sentir: tristeza, soledad y un vació existencial inmenso…


pero nunca lo relacioné con el estilo de vida que llevaba… A mis 15 años empezaron las ideas
de suicidio… razón por la que comencé terapia psicológica y algunas terapias alternativas para
salir de ese pozo… Pero nada parecía dar resultado y yo cada vez estaba peor.

A mis 17 años comencé un grupo juvenil parroquial con el único fin de conocer chicas
para ponerme de novio ya que, a pesar de mis confusiones, soñaba con formar una familia.

180
El grupo juvenil fue el “anzuelo divino” con el que Dios “me pescó”... ya que allí lo
conocí de verdad: experimente su amor, su perdón, su salvación y la vida nueva que el
ofrecía, aun a los pecadores mas empedernidos como yo. Y me dije: probaste tantas cosas
en la vida que no te hicieron feliz: ¿que perdés con darle una oportunidad a Dios?

Y allí comenzó una gran aventura que hizo que mi vida tome un vuelco de 180º… en
donde Jesús me regalo paz, gozo y una vida llena de sentido… Ahí fue que entendí, como
decía San A., que: “No hay santo que no tenga pasado, ni pecador que no tenga futuro”

Yo aun soñaba con una familia… pero con el correr del tiempo, la vida al lado de Jesús
era cada día más bella y llegó el punto que un día sentí en mi corazón el llamado a seguirlo sin
reservas en una vida dedicada exclusivamente a Él y al servicio de los hermanos… Así que no
dude ni por un instante en decirle que si…

Pero luego de pasar aquel momento de “euforia espiritual”, aparecieron muchísimas


dudas y cuestionamientos. Yo le decía a Jesús en el Sagrario: “elegí a otro que sea más bueno,
que no haya metido tanto la pata, que este mejor preparado, que sea más santo, etc.”. Pero
parecía que Jesús se hacia el sordo porque seguía sintiendo su invitación a seguirlo... Al
tiempo, gracias a una reflexión del Cardenal Van Thuan, comprendí que Jesús tiene algunos
defectos: “no tiene buena memoria, no sabe matemáticas, no sabe de lógica, es un
aventurero y no entiende ni de finanzas ni de economía”. Así que acepte su invitación…

Y fue así que a los 21 años entré en una Comunidad para ser Hermano Lego…
(Permanecí 2 años). Lamentablemente esta Comunidad estaba dirigida por un religioso con
muchas heridas y que no vivía acorde al Evangelio. Yo era un joven lleno de ilusiones e
ideales, los cuales no estaba dispuesto a negociar… A raíz de esta posición mía, empezaron los
roces con mi Superior… pero yo confiaba en que Dios (mi Padre) sacaría toda la verdad a la
luz y que la Iglesia (mi Madre) juzgaría correctamente la situación y me defendería. Pero la
cosa no fue así… ya que lo que terminó sucediendo fue que yo me enferme a raíz de toda esa
situación tan tensa (adelgace mucho y me salió una reacción alérgica) y me dieron el regreso
de la Comunidad alegando enfermedad. Y aquel joven lleno de sueños e ideales, sintió que
Dios lo había abandonado por completo...

Cuando regrese a mi casa me encontraba: físicamente enfermo, síquicamente destruido


y espiritualmente muerto… mi dolor y vacío eran enormes… pero ya no podía recurrir a
Dios, ni a su amor, para solucionar esto ya que precisamente estaba enojado con El. Así que
después de 6 años de haber vivido en castidad y en la verdadera libertad de los Hijos de
Dios… “sentí nostalgia por las cebollas de Egipto” y volví a la esclavitud de los deseos de la
carne con tal de aliviar un poco mi vacío y mi dolor… (Esto duró 2 años) en los cuales,
aunque suene infantil, intentaba demostrarle a Dios con mis actos que: “si El me rechaza:
había otros dispuestos a recibirme con los brazos abiertos…” Pero muy en el fondo
anhelaba ese primer amor que tan feliz me había hecho una vez…

Pasado 2 años de aquel suceso traumático, me reciben en un seminario… y sentí


resucitar mi vida espiritual. La vida de seminario es hermosa: la misa diaria, la vida
comunitaria, el apostolado, etc. Recuerdo cuando tomábamos mate con mis compañeros y nos
imaginábamos ya como sacerdotes: uno soñaba con dar retiros, otro evangelizando con la
música, otro haciendo misas de “sanación”, otro siendo formador, tampoco faltaba uno que
aspirase a Obispo… yo siempre me imaginé como “un pobre cura de pueblo” y tiempo
después le sume: “con olor a oveja”, como usted dijo una vez…

Lamentablemente, más allá de mis propósitos muy buenos… esos 2 años de rebeldía
hacia Dios y de recaídas: dejaron sus secuelas y como seminarista no logre vivir del todo la
castidad exigida (caía solo, pero caía al fin) Y esto no me “cerraba” ni me “convencía”…

181
Permanecí en el seminario 2 años pero luego tuve una charla con el superior y decidí
salir para poder madurar mi masculinidad de forma adecuada… ya que en verdad la AMS es la
manifestación exterior de una masculinidad inmadura… o por decirlo de otra manera es solo
“la punta del Iceberg” de conflictos pendientes a resolver…

Así que al salir del seminario me puse en contacto con el Padre Antonio y el equipo de
EPE ya que: mi principal objetivo es no solo recuperarme (conquistar nuevamente la castidad,
como a mis 17 años) sino también sanar y madurar integralmente toda mi persona para poder
servir a Cristo y a su Iglesia… Por eso he comenzado este Itinerario de Maduración Integral
que me llena de esperanzas...

Desconozco el resultado final que obtendré con dicho trabajo en EPE… aunque los
testimonios de los chicos que lo han hecho a conciencia son más que alentadores: su AMS ha
desaparecido, se sienten libres / plenos y ya no tienen barreras para abrazar cualquier estado de
vida…

También desconozco si la Iglesia me dará una segunda oportunidad si llegase a


recuperarme y sanarme… Pero intento hacer un acto de fe y confianza apoyándome en una
reflexión del Card. Van Thuan: “¿por qué Jesús tiene estos defectos? Porque es Amor. El
amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las
ofensas y no pone condiciones”. Y espero que “ese amor autentico” vuelva a creer en mí…
y a darme otra oportunidad…

Cuando el P. Antonio nos animo a escribirle… dudé mucho en hacerlo porque


sabiendo lo ocupado que esta no quería hacerle perder su tiempo… pero luego recordé cuando
los Hechos relatan: “sacaban los enfermos a las plazas y los colocaban en lechos y camillas,
para que, al pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos… y todos eran
curados…” y eso me impulso a escribirle… Como sucesor de Pedro le quiero pedir que nos
“cubra” con su oración, a los que estamos en este Itinerario de la Esperanza para que podamos
alcanzar la curación y madurez tan anheladas y así ser verdaderamente libres…

”Yo busqué entre ellos un hombre que levantara un cerco y se mantuviera firme sobre
la brecha delante mí, pero no lo encontré.” (Ezequiel 22, 40)

Quisiera también en este día “mantenerme sobre la brecha” e interceder a favor de


tantos jóvenes que están atravesando la misma situación que yo. La homosexualidad es una
realidad: muy dolorosa (por las heridas que la ocasionan) y bastante compleja de abordar (no
se puede caer en una mirada simplista puesto que requiere tiempo, esfuerzo y dedicación).

Lamentablemente en nuestra Iglesia existen “baches” en la atención pastoral de esta


problemática. Problemática realmente más común de lo que se piensa… Aunque pueda
parecer una exageración, creo que esta realidad puede llegar a afectar al:

 20% de los seminaristas (quizás en los últimos años de teología se reduzca al 10%)
 10% de los adolescentes que asisten a la parroquia.
 5% de los hombres que participan activamente en la parroquia y/o los
movimientos

«Simón de J., ¿me amas?» «Sí, Señor, tú sabes que te quiero» «Apacienta mis
ovejas». Al igual que Pedro yo se que usted ama a Jesús… por eso le pido que apaciente
estas ovejas que: Más allá de sus debilidades y defectos siguen a Jesús y esperan que su
Madre la Iglesia a semejanza de la Virgen María nos lleve a Jesús…

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Ojalá llegue el día en el que existan muchos grupos y comunidades, dispersados por el
mundo, capaces de contener, orientar y acompañar a muchos católicos que padecen esto y así
los mismos puedan hacer esta experiencia de pasar de la esclavitud de Egipto a la libertad de
la Tierra Prometida. Identificándose más un Cristo Vivo y Resucitado que con un Cristo
Crucificado y Abandonado.

Lo quiere y reza por usted, E.

27. Carta de E., 27 años, Colombia.

Queridísimo Papa Francisco:

Reciba un saludo entrañable desde la alegría de sentirnos amados por Dios Padre. Soy
E., colombiano residente en Alemania, tengo 27 años y soy ingeniero ambiental de profesión.
Desde el 2006 descubrí en “Es posible la Esperanza” (EPE) una respuesta a toda mi
incertidumbre y confusión acerca de la Atracción por el Mismo Sexo (AMS).

En ese año aún no contábamos con el Itinerario de Maduración Integral de la


Masculinidad, aún así si desde el principio contaba con el espíritu de acogida y hermandad de
EPE. He sido testigo de la germinación de EPE, del esfuerzo humano basado en un amor
gratuito, auténtico y solidario para todos los hermanos que llegan sedientos de verdad. En mi
caso particular EPE ha sido una familia en la que me he sentido acogido e impulsado para dar
los pasos importantes de maduración en mi vida.

Quiero en esta carta compartirle abiertamente y de corazón todo lo que he podido


crecer y madurar integralmente en EPE durante estos años trabajando y viviendo el Itinerario
de Maduración Integral de la Masculinidad.

La historia de mi AMS

A los 13 años surgió la AMS, era algo que al principio no era atracción sexual en sí,
sino un sentimiento de idealización y admiración hacia otros varones, algo así como ver en
ellos un ideal masculino inalcanzable. Luego al entrar en la adolescencia eso terminó
erotizándose, pero no era algo tan fuerte, ésta solo se hizo más fuerte cuando por curiosidad
miré pornografía homosexual a los 14 años. La pornografía me hizo mucho daño, me hizo casi
caer en una adicción. Era entendible que estando en ese estado la maduración de mi verdadera
identidad heterosexual no iba a ser posible, y que iba a dar un paso más en la mentira hacia la
que estaba conduciendo mi vida. Por eso me empecé a meter a chats y a buscar allí ya de
forma más real ese ideal masculino que no encontraba en mi vida. Fue por allí que conocí a
una persona y con la que estuve a punto de que todo llegara más lejos. Ahí ya tenía 18 años.

Fue en esos días, cuando estando muy confundido me encontraba en un estado sin
respuestas pero tampoco con muchas preguntas porque quizá ya me creía la mentira de que era
gay y que había nacido así, aunque en lo profundo de mi corazón una voz me decía: ¡Eso no
podía ser posible!, ¡Debía haber alguna esperanza!, ¡Del amor que recibí en mi hogar debía
brotar un amor verdadero y no la mentira del amor entre dos personas del mismo sexo hacia
donde me estaban conduciendo mis propios sentimientos! Fue en ese momento cuando una luz
de esperanza se apareció en mi vida, al encontrar la página de EPE. Allí me di cuenta que toda

183
la verdad sobre la AMS encajaba en mi historia y sobre todo fue muy esperanzador encontrar a
otras personas que daban su testimonios de que era ¡posible cambiar!

Por eso no lo dudé más y me volqué del todo y en ese tiempo sin todavía tener muchas
herramientas a la mano pero con la mejor voluntad de crecer y madurar fui alcanzando
importantes progresos. Pude superar los miedos y los complejos que me impedían mostrarme
tal y como soy, pude comprender y aceptar a mi papá, descubrí que a pesar del cortocircuito
que había en nuestra relación nunca dejó de transmitirme su ejemplo, su deseo de inculcarme
lo mejor y de dar la vida por mí. Eso lo logré tras varios intentos, siendo yo el de la iniciativa
de querer acercarme más a él, inmediatamente el lo percibió y se abrió más a mí. No fue de la
noche a la mañana pero si pasé por muchos momentos importantes de diálogo, de observación
detallada, de muestras de afecto, de abrazos, de perdón. Hoy al mirar atrás me doy cuenta que
no puedo culpar a mi padre porque él no sabía lo que me pasaba, además tuve situaciones
externas en la etapa escolar que me hicieron encerrar en mí mismo y por supuesto apartarme
de él también. Lo que más me costó fue dejar la pornografía por las caídas que me hacían
retroceder pero estas se hicieron menos frecuentes hasta finalmente quedar superada.

Mi verdadero Yo

He llegado a un punto en el que ya me siento bien conmigo mismo, con los demás y
con Dios. Mi día a día ya no es más la espera de un mejor mañana sino que ¡es ya una
realidad! Esto no quiere decir que el camino de maduración de mi masculinidad haya
terminado. Todavía me falta, ahora debo seguir afianzando lo aprendido y vivido. Ya me
siento más seguro para iniciar un noviazgo, no estoy presionando nada, no lo veo como un
objetivo, sino como algo que se podría dar en el momento menos pensado. Lo que si he podido
reconocer en amigas es que pueden llegar a ser muy comprensivas y receptivas, por eso creo
en la complementariedad con la mujer y lo veo como la meta final a la que si Dios quiere me
puede llevar este camino de maduración.

Podría terminar toda mi carta aquí o decirle que espere la segunda parte, pero me
estaría saltando una parte fundamental que ha venido de la mano con todo este Itinerario que
he transitado en EPE. Lo resumiré en una frase: “Me he vuelto más humano”, y al ser más
humano se me han abierto los ojos a dimensiones que muy difícilmente hubiera podido
cultivar en mi vida sin la bendita AMS. Muchas veces escuché que el ser humano es un ser
inacabado y está llamado a la trascendencia. Ahora lo estoy viviendo y descubriendo cada vez
más. Ese llamado a la trascendencia me está permitiendo dar lo mejor de mí por los demás en
mi día a día porque sé que cuando salgo de mi cerrazón es cuando más sano mi corazón. El ser
más humano me ha permitido ver a los demás como hermanos y no como simples individuos
de los cuales puedo pasar de alto. Especialmente esta apertura me ha permitido descubrir la
huella de Dios en cada persona.

Como consecuencia de este descubrimiento en mi Itinerario recibí el llamado para


incorporarme como orientador en la página de EPE para adolescentes “Es posible el Cambio”
(EPC). Inicié con el acompañamiento a adolescentes y jóvenes en su Itinerario de Maduración
Integral de la Masculinidad en noviembre de 2012. Este regalo ha significado para mí dar lo
mucho que he recibido, y darlo desde un amor auténtico y profundo hacia los hermanos que
veo indefensos y sufrientes, de la misma manera como yo me encontraba cuando descubrí a
EPE. No me es difícil ponerme en el lugar de ellos puesto que yo lo viví en carne propia y
ahora puedo poner al servicio de los demás esa sensibilidad que en el pasado era fuente de
autocompasión y que ahora se ha convertido en fuente de Gracia tanto para mí como para los
adolescentes y jóvenes que acompaño en EPC.

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La alegría de evangelizar

Quiero confiarle además que este acompañamiento como orientador en EPC lo vivo
como una alegría misionera. En este sentido me he sentido también muy orientado e
inspirado con su exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Las periferias las he encontrado
en foros de Internet donde diariamente adolescentes y jóvenes buscan respuestas a su
confusión afectivo-sexual que se manifiesta en forma de AMS. Cuanta necesidad de una
respuesta que en palabras suyas ¡Les brinde calor a su corazón y misericordia para curar las
heridas! Percibo la urgente necesidad de volcarnos a ellos y socorrerles. Desde la vivencia de
mi Itinerario en EPE me he sentido impulsado y capacitado para primerear e involucrarme
en estas periferias y una vez ahí acompañar, fructificar y por supuesto festejar. Esa
apertura del corazón es fuente de felicidad, porque «hay más alegría en dar que en recibir»
(Hch 20,35).

Lógicamente no ha sido algo unidireccional. ¡También he recibido mucho! Lo más


entusiasmante como orientador es poder ser testigo también del despertar de la verdadera
identidad en cada joven, de ver la presencia de Dios en cada uno de ellos con la vocación a la
que se les ha llamado y que he escuchado muchas veces en EPE: ¡Al amor de Comunión y
Solidaridad! Este acompañamiento lo vivo en el marco de la paternidad espiritual o
simplemente como si fuera hermano mayor de ellos. En definitiva la herida de mi AMS se ha
convertido en puerta de gracia para anunciar la resurrección salvífica de Jesucristo, para
invitar a querer curarse, a cargar la camilla y a abrazar la cruz. Me llegan profundamente al
corazón éstas palabras suyas:

“La Palabra de Dios enseña que en el hermano está la permanente prolongación de la


Encarnación para cada uno de nosotros: «Lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más
pequeños, lo hicisteis a mí» (Mt 25,40).”

Palabras finales

Santo Padre, mi vida se ha transformado en la presencia de Dios y esto no me lo puedo


callar, necesito anunciarlo alegremente a aquellos que esperan conocer la verdad. Quiero cada
vez en mayor medida encontrarme con Dios en los hermanos para ser más sensible a la acción
del Espíritu Santo. Le pido de corazón su atención y escucha a toda esta germinación en EPE y
EPC que ponemos en sus manos. Queremos llevar la verdad al mundo, no sólo sobre la AMS
sino también dar respuesta y una visión de vida a la trágica revolución antropológica de la que
tanto nos alertó nuestro Papa Emérito Benedicto XVI. Es por eso que pedimos humildemente
el liderazgo de nuestra Madre la Iglesia.

Su Santidad, me ofrezco voluntariamente para lo que necesite desde la más absoluta


prudencia y discreción. Me gustaría compartirle este testimonio personalmente cuando usted
lo considere. También le ofrezco mi colaboración desde mi profesión como ingeniero
ambiental para la encíclica sobre el medio ambiente que he escuchado está preparando.
Gracias por todas estas palabras sabias que hoy en día dirigen mi vida. Me pongo a su
disposición para lo que crea conveniente.

Reciba un fuerte abrazo, rezo por Usted

E.

185
28. Carta de F., 27 años, España.

Querido Francisco, me llamo F., soy el quinto de ocho hermanos, español y madrileño.
Tengo 27 años y vivo en casa de mis padres junto con otro de mis hermanos. Tengo cuatro
hermanos casados y dos hermanas son monjas de vida contemplativa. ¡¡¡Los sobrinos son
incontables!!! He nacido en una familia cristiana, que ha vivido su fe en el Camino
Neocatecumenal.

Antes de continuar, lo primero, me permito tutearte porque te siento como un padre y


segundo, manifestarte el agradecimiento enorme que llevo en el corazón por tu tiempo de
Pontificado, por tus palabras, tus gestos y tu entrega a la Iglesia…¡¡por reconocerte
públicamente pecador!! Rezo por ti.

El motivo de mi carta es porque a lo largo de mi vida he experimentado periodos en los


que he sentido, en mayor o menor medida, una atracción hacia personas del mismo sexo y
quiero compartir contigo que ha supuesto esta situación en mi vida y lo agradecido que estoy a
la Iglesia porque siempre me ha dicho la verdad de mi vida y es que soy HIJO DE DIOS,
HOMBRE, CREADO A IMAGEN Y SEMEJANZA SUYA.

Nací con cuatro hermanos por encima (tres chicos y una chica), justo anterior a mí va
una chica que me saca casi tres años y detrás de mí viene otra chica a la que saco año y medio.
Mi infancia tuvo de todo, momentos buenos y momentos no tan buenos. Mis primeros
recuerdos son en el colegio dominado por varias chicas que hacían de mí lo que querían,
vaya… que me tenían como su muñeco. En casa era muy ruidoso, siempre andaba
canturreando. En casa, a veces, era independiente en mis juegos y otras veces jugaba con mis
hermanos, aunque sobre todo con mis hermanas. En el colegio me costaba relacionarme con
los niños y pasaba más tiempo con las niñas aunque si se hacían juegos mixtos, como el
rescate o el escondite yo estaba encantado. En la parroquia mi entorno de amistades era mixto
pero siempre había más chicas que chicos, aunque aquí siempre tenía algún amigo más de
referencia.

Mi infancia se convirtió en algo dividido, estaba el colegio donde lo pasaba un poco


mal y por otro lado tenía la parroquia y los amigos del barrio (que eran familias numerosas del
Camino Neocatecumenal pero de otra parroquia diferente a la mía). En el colegio muchos
recreos los pasaba sólo o jugando con unos o con otros pero no con un grupo de amigos fijo.
En varias ocasiones se metieron conmigo por la forma de mis orejas. Pasaba mucho tiempo en
el parque con mis hermanos y con otras familias del Camino donde jugábamos todos juntos,
alguna que otra vez hacía algo de deporte, cosa que en el colegio no hacía ni de broma.
Jugábamos al baloncesto, al béisbol, montábamos en bici, alguna que otra gamberrada y
juegos populares…

Mi padre ha sido un hombre autoritario, en ocasiones distante y agresivo verbalmente y


algunas veces físicamente. Discutía mucho con mi madre y con mis hermanos mayores.
Cuando era pequeño llegaba tarde a casa, cuando fui creciendo empezó a pasar las tardes en
casa y cuando estaba enfadado o serio, le tenía tal respeto que era puro miedo.

Crecí con un complejo grande de inferioridad hacía el resto de chicos, les envidiaba
mucho porque yo no me veía con las mismas cualidades que la gran mayoría (en el fondo hoy
veo que mi padre no me hacía sentirme bien y seguro con mi forma de ser). Con 11 años
intenté practicar balonmano en el equipo del colegio como mis hermanos pero no soportaba la
presión del entrenador y en mi casa nadie me animaba a continuar por lo que a penas estuve un
mes. A los 13 años intenté jugar en el equipo de baloncesto (mixto) del instituto y en los
entrenamientos lo pasaba bien pero al llegar al campo de juego me bloqueaba y no podía jugar.

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A esta edad ya me había sentido atraído por chicos de mi clase. En el instituto me
llamaron por primera vez “marica”. Recuerdo perfectamente la primera vez que lo hicieron en
un pasillo, me senté en el suelo y me quedé llorando mientras se fueron al patio a jugar. En el
instituto me hice amigo de una chica a la que le gustaba el baloncesto y se nos fueron uniendo
algunos. Hoy soy consciente de que eso me ha salvado de haber estado sólo o de irme con
otras chicas y haber aprendido patrones femeninos extremos. También empecé a practicar
tenis con un amigo del instituto en el polideportivo de al lado de mi casa pero por falta de
constancia, al verme con menos habilidades, lo deje. Empecé a sentir confusión porque aunque
me gustaban algunas chicas también me atraían compañeros de clase. Empecé a masturbarme
muchísimo y con uno de mis mejores amigos de la parroquia veía pornografía que le
encontrábamos a su hermano mayor. A mí me resultaban atractivas las mujeres pero los
hombres también me atraían.

La relación con mis hermanos era buena pero recuerdo que a veces, no sé porque me
llamaban “nenaza”, aunque creo que no era al único al que se lo decían a mí me dolía que me
lo dijesen. Aunque era buena, a dos de mis hermanos les he tenido mucha envidia porque
siempre he tenido la impresión de que mi padre tenía preferencia por ellos. Pasaba mucho
tiempo con mi hermana mayor y me dominaba.

La relación con mi madre era cercana aunque siempre estaba tan liada que no tenía
tiempo. Yo era muy mimoso, hasta los 15 años que me empecé a ver ridículo y cambió
completamente nuestra relación.

Igual que he dicho lo malo de mi padre, también, tengo recuerdos muy buenos con él.
Recuerdo que jugaba con nosotros al parchís, al monopolio, a las cartas (la escoba, el
chinchón…) que nos gastaba bromas absurdas, que nos hacía cosquillas. Todos los domingos
rezábamos en familia y tengo grabada la oración que hacía mi padre: “te pido perdón Señor
por mis pecados, y te pido que lo que hago mal con mis hijos tu lo cambies por bien”. LE
DEBO LA FE A MIS PADRES. Al igual que les he visto pelearse les he visto reconciliarse,
mi padre le dice a mi madre: “mocita” y le tiende su mano con cara de arrepentimiento. Tengo
un recuerdo muy grabado de verles de la mano muchas veces después de discutir en el coche.
Durante varios años fui el recadero que acompañaba a mi padre en el coche a todas partes,
íbamos a hacer la compra, a por leña para la estufa… (Mi percepción frente al trato con mis
hermanos estaba distorsionada pero como soy hipersensible exigía más).

De los 13 a los 18 años fueron años de confusión en los que continuamente medía mi
virilidad, me preguntaba a mi mismo que es lo que me gustaba más, los hombres o las
mujeres. Tuve momentos en que la obsesión llego a ser tal que dejaron de atraerme las mujeres
y sólo me atraían los hombres. Tenía temporadas en las que me encerraba más en mí mismo y
otras en las que me relacionaba más con los jóvenes de la parroquia y disfrutaba más de la
vida. Una constante era que tenía más facilidad para relacionarme con chicas que con chicos.
Siempre mi estado de ánimo, mi nivel de complejo de inferioridad frente a los chicos y mi
indefinición de identidad ha estado relacionada. Cuando mi complejo era menor porque tenía
cerca algún amigo con el que compartía algo y mi estado de ánimo era bueno mi atracción
hacia los hombres disminuía y aumentaba mi deseo por las mujeres. Tuve un par de novias
pero no duraron mucho.

Hubo momentos en los que me sentí muy solo e incomprendido. Como a los 17 años
me sumergí en pornografía homosexual por Internet y en chat gays. Dios me ha cuidado de no
mantener ninguna relación con ningún hombre.

Con 14 años yo entré en una comunidad Neocatecumenal dejando la de mis padres y


esto me dio alas para hacer amistades nuevas que me trajeron cosas buenas y malas.

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Con 16 años una noche, llegue a casa y estando mis padres en el salón me eche a llorar,
les conté lo que me pasaba, les dije que me gustaban los hombres. Recuerdo que estaba
angustiadísimo. Para entonces, hacía unos meses me había estado gustando una chica y tenía
un grupo de chicos de la comunidad con los que salía pero yo continuaba con complejos y tan
pronto estaba relativamente tranquilo como me obsesionaba y angustiaba y no me sentía uno
entre ellos. Al contárselo a mis padres, me trasmitieron muchísima tranquilidad, me dijeron
que ahora estaba en tinieblas pero que Cristo iba hacer luz en mi vida, me hablaron de la
creación, me dieron esperanza en relación al cambio, a la posibilidad de que me dejasen de
atraer los hombres y me atrajesen las mujeres. Mi padre, recuerdo que con mucha chispa me
decía, F., inca rodillas. Me tranquilizaron mucho. A los pocos días me dio otro pequeño ataque
de angustia y estuve hablando con mi hermano mayor. Me acuerdo que me dio un abrazo
fortísimo, me dijo que no me preocupase y el “imbécil” como yo no le quería abrazar me decía
te tendrás que acostumbrar a abrazar a los hombres. Recuerdo que descansé en sus brazos
como un niño pequeño.

Con 18 años conocí a un sacerdote del Opus Dei, con el que empecé a confesarme y a
hacer dirección espiritual. Se hizo muy cercano a mi familia. Él nos ha abierto las puestas a
otras realidades de la Iglesia, a la parroquia diocesana y a otros movimientos y grupos
bellísimos. Al poco tiempo de conocerle, no recuerdo como le conté esto que lo que me
sucedía y recuerdo que no le dio importancia, que me animo mucho que me dijo que esto tenía
solución, que aumentase mi vida de oración, que frecuentase los sacramentos, que viviese el
evangelio y que no le diese importancia, que si necesitaba ayuda que él conocía especialistas
que me podían ayudar...leímos algún artículo de algún psiquiatra católico que explicaba que
uno no nace homosexual sino que la identidad se va definiendo. Uno puede no tener
dificultades para identificarse con lo que es (hombre o mujer) y otra persona por
circunstancias puede tener dificultades. Yo como más o menos me iba apañando prefería no
pedir ayuda de ningún especialista porque me imponía un poco. Gracias a este sacerdote mi
vida de fe se abrió a otras realidades de la Iglesia, a la parroquia diocesana y a otros
movimientos donde he hecho buenos amigos y he madurado mi fe complementando lo
recibido en el camino.

Con 18 años empecé a tener una amistad muy fuerte con un chico de la parroquia, que
también era amigo de este sacerdote del Opus con el que hacía excursiones a la montaña y a
veces, escalábamos con cuerdas, arnés, cascos y tal…en algún momento erotice la amistad
pero luché por mantener la amistad y descubrí que todo era envidia. Me sentí realmente
aceptado por él, dejé de idealizarle y nuestra amistad creció hasta el día de hoy que somos
como hermanos. Hemos compartido muchas cosas, muchos viajes, nos lo pasábamos genial en
cualquier parte hablando de cualquier cosa. Su amistad me ha ayudado muchísimo.

Estudié Magisterio y al terminar enseguida encontré trabajo que no me ha faltado.

En segundo de carrera estuve unos meses saliendo con una chica con la que estuve a
gusto pero que a la que finalmente dejé porque simplemente estaba por tener novia, de hecho
había otras amigas que me gustaban más… y continuaba con muchas dudas identidad,
sintiéndome atraído por hombres…¡ERA UN INMADURO! Después me han gustado otras
chicas pero no ha “caído” ninguna.

Querido Papa, te contaría muchas más cosas de mi vida pasada pero al final, la
conclusión a la que quiero llegar es la lucha constante que he tenido por el complejo de
inferioridad que tenía y que aún tengo en algunos aspectos.

Ahora me remonto a mayo de 2012.

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Estuve en un retiro, con sacerdote canadiense, de sanación…era un poco estilo
renovación carismática. En el retiro pasaron muchas cosas (tuve una efusión fortísima del
Espíritu Santo, con descanso en el espíritu…como dicen los de la renovación carismática) pero
lo importante fue que en la confesión me mandaron como penitencia que le pidiese a Jesús que
me introdujese en su corazón y que no permitiese que me separase nunca de Él. Y en oración
el Señor me hizo ver que en su corazón había un dolor grande por la vergüenza que yo había
estado sintiendo yo durante toda mi vida por mi padre y que seguía sintiendo muchas veces.
Empecé a llorar y a sentir el dolor de ese pecado, descubrí todo lo que había abochornado yo a
mi padre, lo injusto que era con él. El Señor me regalo perdonarle por todas las cosas de las
que le culpaba, por su carácter, su agresividad y tenía la necesidad de contarle como me había
sentido por su trato conmigo y después pedirle perdón…A las semanas pude hacerlo. Años
atrás lo había hecho porque mis catequistas me lo habían dicho pero no había sido de verdad,
fue una conversación superficial y en mi corazón había rencor y sentimiento de injusticia.
Después de aquel retiro, cuando hablé con él, le dije todo lo que me había dolido de su trato
conmigo, le di las gracias por todo lo bueno que había hecho por mí, le recordé buenos
momentos de juego juntos, le confesé que me había avergonzado de él, le explique el porqué y
le dije que le quería que no querría otro padre, que no le cambiaba, el me dijo que me quería y
por último le bese las manos, le di las gracias por tantas veces con las que me había bendecido
con esas manos…JUNTO CON MI MADRE, PRECAREAMENTE ME HA TRASMITIDO
LA FE.

Días después de este suceso, una amiga me habla de EPE (esposiblelaesperanza) y


como conoce de las luchas que he tenido respeto a mi identidad me dice que conoce a una de
las orientadoras y me pasa su teléfono. Durante unos días dudo en llamar pero el retiro me ha
preparado el corazón. Otra de las cosas que sucedió en el retiro es que el sacerdote canadiense
sin conocerme de nada me dijo: eres un chico muy sensible y te avergüenzas de ello y tratas de
ocultarlo continuamente (un año y pico después en el itinerario de maduración de EPE, he
descubierto que soy sensible pero que mi sensibilidad es masculina y que sensibilidad no es
sinónimo de ser un blando, se puede ser sensible y fuerte). Ante toda esta circunstancia vi del
Señor acercarme a ver que me encontraba.

Con 26 años, a finales del 2012 empecé el itinerario de maduración en EPE. De


primeras, tenía claro que el que vive el evangelio sana todas sus heridas y veía esto como un
atajo para vivir en plenitud el evangelio. Ahora he comprobado que todo el material y ayuda
que se nos presenta están siendo una ayuda para madurar mi masculinidad y toda mi persona
de manera integral ayudándome a vivir mejor el evangelio. En lo que llevo en EPE ha
mejorado mi relación con mi padre, ya no le exijo…aunque a veces, tengamos roces en la
convivencia y alguna vez medio explotemos pero nada que ver a lo que éramos.

He reforzado mis amistades masculinas y he descubierto que algunas de mis amistades


con algunas chicas las usaba para refugiarme, por lo que, he puesto distancia y he aprendido a
relacionarme adecuadamente. He comenzado a realizar deporte, aprendiendo poco a poco a
romper complejos, no se trata de ser bueno sino de disfrutar (y vio Dios que todo era
bueno)…cierto es, que con el tiempo se va mejorando la técnica…a jugar al fútbol, al pádel,
ciclismo (quiero hacer ciclismo en montaña). Voy entrenándome. He aprendido, y continúo
en ello, a desdramatizar para dejar de mirar mi yo infantil que me impide amar a los demás.
Estoy aprendiendo a aceptarme como soy, descubriendo mis cualidades y mis defectos (ama a
Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo). Si no me quiero a mi mismo no
puedo amar a los demás. Además voy descubriendo que en mi tarea como educador esto de
superar mis complejos me está ayudando enormemente.

Ahora me lo paso genial jugando con mis alumnos al fútbol, cosa que si no hubiese
conocido EPE, jamás hubiese podido imaginar, porque aunque he estado muy cuidado en la
Iglesia y he tenido más o menos amigos, en mí estaba enraizado un complejo de inferioridad

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que me paralizaba para hacer muchas cosas y que no me dejaba sacar mi masculinidad y no
me sentía seguro de mi masculinidad (aún hoy la estoy descubriendo y madurando), al fin, no
me sentía seguro de que Dios me hubiese creado bien, y cierto es que lo ha hecho bien.

La relación con mis hermanos ha cambiado radicalmente, aunque esta ya había


mejorado muchísimo antes de empezar en EPE, ya que cuando crecimos siempre hemos
estado unidos y nos hemos pedido perdón por las tonterías de la infancia. Pero al empezar en
EPE mis relaciones con ellos se han vuelto más autenticas y lo veo todo con más lucidez. A la
que escribo esto descubro que lo mismo me pasa con mi vida de fe en mi comunidad, la vivo
con más intensidad y más autenticidad.

Este itinerario de maduración me está ayudando a conocerme a mí mismo y descubrir


los obstáculos (pecados) que pongo para madurar y poder vivir el amor para el que Dios me ha
creado.

Estoy profundamente agradecido a EPE porque me está ayudando a madurar lo que en


otros momentos a través de sacerdotes, catequistas, familia, amigos cristianos, había intuido o
me habían dicho que debía madurar pero no me veía capaz, no tenía recursos y era como una
montaña rusa que sube y baja y estaba cargado de dudas. Cada vez disfruto más de mi familia,
de mis grupos de amigos, de mi trabajo y de los detalles del día a día.

Quiero agradecerte el tiempo dedicado a leer mi carta y todo este dossier, quiero
agradecerte la sencillez de tus palabras en tantas ocasiones. Recuerdo con que sencillez el día
de la Sagrada familia dejabas muy claro que “Jesús tuvo un padre y una madre como todos
nosotros” no sé si indirectamente querías dejar claro que solo una hombre y una mujer pueden
ser padres, pero me encanta tu sencillez con la que queriendo o no eso, que es tan polémico en
la actualidad, quedo claro. Veo como aparentemente gustas a todos y esto me lleva pensar en
Jesús, como durante años gustaba a muchos y le seguían multitudes, hasta que llego la hora de
la verdad. Rezo por ti y estoy profundamente agradecido por tu servicio a la Iglesia. Rezo para
que estas multitudes que se acercan a la Iglesia por tú figura se enamoren de Cristo, y cojo
impulso para ser apóstol de los que sudan la camiseta y me quito la cara de pepinillo en
vinagre e intento irradiar la alegría de vivir con Cristo sin machacar a la gente con moralismos
sino anunciando el evangelio de palabra y obra.

Desde pequeño en mi casa recibí estas palabras: “Ama a Dios sobre todas las cosas y al
prójimo como a ti mismo. Haz esto y vivirás y tendrás la vida eterna”. Hoy gracias a EPE
empiezo a madurar este amor, por lo que quiero pedirle que nos ayude e impulse, esta
iniciativa, este carisma, regalo…o como quieras llamarlo que el Espíritu Santo a suscitado en
España para ayudar a tantas personas que tienen problemas con AMS y que sufren mucho y
que no encuentran respuesta en la Iglesia. Yo he sido cuidado en la Iglesia pero soy consciente
de que otros muchos no se les cuida.

¡Francisco, muchas gracias! ¡Un abrazo!

Rezo por ti…reza por mí, F.

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29. Carta de I., 28 años, España.
Querido Santo Padre:

Soy I. y tengo 28 años. Le escribo para contarle mi historia y como el itinerario de la


esperanza cambió mi vida. No solo porque me haya permitido sanar la atracción por personas
de mi mismo sexo, sino porque me ha permitido madurar como persona integralmente, a nivel
social, espiritual, físico, de voluntad…

El origen de la AMS

Aunque mucho se ha hablado sobre las causas genéticas y biológicas de la AMS, yo no


nací así. Yo nací siendo hombre y así está en el ADN de todas y cada una de las células de mi
cuerpo. Fui el primer hijo de mis padres que llevaban apenas un año casados y eran muy
jóvenes. Pronto vinieron más hermanos, hasta completar los 6 que somos.

Durante mi infancia, por el trabajo de mi padre, el pasaba mucho tiempo fuera de casa
y nosotros vivíamos con nuestra madre. Para mí, mi padre era mi héroe, y su trabajo, de
militar, el mejor del mundo. Él era un superhombre y yo pensaba que nunca iba a ser tan fuerte
y tan valiente como mi padre. Mantenía estos pensamientos en secreto, pero se fue creando en
mí una conciencia de que yo no valía, de que yo era inferior y cobarde. Yo hacía todo lo que
mi padre me llevaba a hacer, ir a cazar, ir a montar en bici, ir a patinar, aunque algunas veces
me diera miedo o no lo hiciera bien, porque no quería decepcionar a mi padre. Pero yo siempre
pensaba que lo estaba haciendo mal y que nunca lo iba a hacer tan bien como mi padre.

También tuvimos que mudarnos mucho de ciudad. Esto suponía que muchos años era
“el nuevo” en clase y que tenía que hacer amigos desde cero. Conforme me fui haciendo
mayor, esto me fue haciendo muy tímido, y con muy baja autoestima. Envidiaba a otros
chicos que eran más valientes, más extrovertidos, tenían más amigos, eran más listos,… yo me
sentía que no valía nada.

La adolescencia es de por sí una etapa difícil en la vida, pero yo estaba muy, muy
acomplejado, y esos complejos, esa envidia que sentía hacía otros chicos, empezó a
convertirse en deseo sexual, como si de alguna forma retorcida pudiera obtener a través del
sexo esa masculinidad y esos rasgos que sentía que me faltaban, y me sintiera apreciado por
mis compañeros.

La ruptura con Dios y la caída en las drogas

Todos estos sentimientos los llevaba en secreto. Eran muy frustrantes. Empecé a
portarme muy mal en el instituto, a causar problemas en casa, a discutir a diario con mis
padres.

También me peleé con Dios. Le odiaba, ¿qué clase de Dios cruel me hizo así? Así que
una mañana de domingo, cuando llegó la hora de ir a misa en familia, me planté y dije que yo
no iba. Esto fue como soltar una bomba nuclear en mi familia. Mi madre se pasó una semana
sin hablarme, porque cada vez que me miraba se echaba a llorar. El cabreo de mi padre fue
monumental, quiso llevarme por la fuerza, pero me seguí negando. Poco a poco el odio se
convirtió en simple indiferencia, en pensar que Dios no existía. Mis padres me siguieron
insistiendo cada domingo en que fuera con ellos a misa, que daba muy mal ejemplo a mis
hermanos menores, pero yo no me bajé del burro.

También por aquella época, estoy hablando que tenía 14 años, empecé a fumar
marihuana, al principio poca, pero para cuando acabé el bachillerato fumaba a diario. Y como

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bien se sabe, la marihuana es la puerta a otros consumos, que, unido al alcohol todos los fines
de semana, no tardaron en llegar, aunque también poco frecuentes al principio.

La adicción a la pornografía y los primeros encuentros sexuales

Internet entró en mi casa cuando yo tenía 12 años y para mí fue un escape. Ahí podía
ver e investigar eso que me producía tanta curiosidad sobre los hombres. Sin darme cuenta, me
hice un adicto al porno homosexual online, solía verlo casi todos los días y me masturbaba a
diario. Yo no sabía el daño que esto me hacía. Un día me pilló mi padre. Fue uno de los
momentos más humillantes de mi vida. Fui incapaz de explicarle nada de lo que sentía. La
vergüenza, no solo de que me pillara mirando pornografía, sino pornografía homosexual, es
indescriptible, ¿Cómo explicarle al hombre que más quiero, a mi héroe, que soy un maricón?
Lo recuerdo con terror. Mi padre intentó hablar conmigo pero yo bajé la cabeza y escapé de la
habitación. Nunca más volvimos a hablar del tema.

A los 16 me eché novia. Lo cierto es que fuimos unos inconscientes y mantuvimos


relaciones sexuales, pensando que eso era lo normal. Cuando estaba con ella, yo me sentía
seguro y tranquilo, pero en cuanto no estaba con ella, volvía a sentir atracción por hombres.
Un par de veces estuve a punto de ponerle los cuernos con hombres, pero me daba miedo. Yo
era un chiquillo, y siempre había por internet hombres maduros, que a mí no me atraían nada,
a la caza de jovencitos inseguros como yo, con dudas sobre su sexualidad.

A los 18 nos fuimos a la universidad, cada uno en una punta de España y cortamos la
relación. Yo me sentía cada vez más solo y confundido, así que finalmente un día quedé con
otro hombre. Un hombre mayor, de 40 y pocos años, que no me gustó nada. Aún así acepté
entrar con él al cuarto de baño de un bar, necesitado como me sentía de contacto y de cariño, y
pensaba que eso era lo que iba a recibir. Aquel hombre empezó a tocarme y yo me puse muy
nervioso y salí corriendo. Pero ya estaba hecho. A partir de allí, cada 3, 4, 5 ó 6 meses, me
sentía solo y me engañaba pensando que esa vez encontraría un buen chico, alguien especial,
un amigo, que no sería solo sexo… y volvía a caer en el sexo con un desconocido.

La autodestrucción

Los años siguientes son muy oscuros. Aparentemente las cosas iban bien. Yo iba
sacando la carrera y a ojos de mis amigos era un chico heterosexual y normal. Incluso tuve
alguna otra novia, pero yo sabía que no funcionaría con ellas. Yo ya me había etiquetado como
homosexual.

Así que mi vida no tenía sentido. Era un avanzar para adelante, dejarme llevar sin saber
a dónde iba. Miraba al futuro sin ninguna esperanza ¿Qué tipo de vida me esperaba? Lo veía
todo negro. Lo único que deseaba era llevar una vida normal, un trabajo, una casa, una
familia… y sabía que esa vida… no podía ser para mí. ¿Qué otras opciones de vida existían
entonces? Y todas me parecían vacías, sinsentido, terroríficas,… yo no quería vivir ninguna de
las vidas que se me planteaban. Y mucho menos la de salir del armario ¡ESA JAMÁS! Lo
peor es que encima pensaba que era un cobarde por no aceptarme y no ser capaz de salir del
armario. Eso es al menos lo que te dice la sociedad.

Entonces me dediqué simplemente a salir de fiesta. A beber mucho alcohol, fumar


muchos porros, consumir cocaína, speed, pastillas, MDMA, y tener esporádicamente, y en
secreto sexo homosexual. Me estaba destruyendo a mi mismo poco a poco, porque era lo único
que podía hacer para salir de mí mismo. Así pasé 5 años.

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El encuentro de Es Posible la Esperanza

Pocos días antes de mi 23 cumpleaños no sé que me llevó a poner en internet: “como


curar la homosexualidad” y en el primer link que entro, me encuentro con nuestra web.
Empecé a investigar. A leer los documentos y los libros. No dudé ni un segundo de que lo que
me contaban era cierto, porque yo sabía que no estaba bien lo que me pasaba. Por fin
encontraba la respuesta que tanto había deseado oír. Por fin iba a poder ser como los demás,
iba a corregir mi problema, y darle un sentido a mi vida, dejar de sufrir, orientarlo hacia ese
futuro familiar hacia el que yo me sentía llamado Inmediatamente escribí al padre Antonio
para ponerme a trabajar en el Itinerario. No cabía en mí de alegría. Estaba absolutamente feliz
y radiante. Por supuesto, el itinerario no es nada fácil y aunque puse muchas ganas, no fue
nada rápido el trabajo de cambio.

Sanando las relaciones con otros hombres

Lo primero que descubrí fue que tenía que sanar las relaciones con otros hombres. Yo
me seguía sintiendo, sin motivo, inferior a los demás, un hombre mal hecho, un macho beta,
más débil, más cobarde, más torpe y menos simpático que los demás. Cuando estaba con otros,
me colocaba a mi mismo en una posición de inferioridad y mendigaba atención y cariño. No
tenía amigos de verdad, me di cuenta que solo tenía amigos por interés. Lo más doloroso era
que estaba enamorado de mi mejor amigo, en secreto claro, lo cual me hacía sufrir muchísimo,
ya que él no me prestaba toda la atención y el cariño que yo habría deseado de él.

Poco a poco, con el trabajo de las fichas y la guía de los orientadores, empezó a
mejorar mi autoestima y dejé de verme inferior a otros hombres. Empecé a ver que los demás
también son personas, con sus virtudes y sus defectos, y dejé de idealizarlos. Cuando empiezas
a verlos así, y cuando me di cuenta que soy valioso y que yo también aporto en una relación,
que una amistad es una relación de iguales, la cosa empezó a cambiar.

Me desenamoré de mi amigo y se convirtió en un verdadero amor de amistad sano, sin


nada sexual ni degradante de por medio. También empecé a hacer muchas otras amistades de
verdad. Lo cierto es que por fin descubrí que había otra forma de amar a las personas de mi
mismo sexo, y no era manteniendo relaciones, sino que era a través de la amistad. Y entendí
porqué se dice eso de quien tiene un amigo tiene un tesoro.

Los éxitos en el deporte

Otra parte fundamental del itinerario para trabajar la dimensión corporal es practicar
deporte. Yo practicaba desde la universidad kickboxing, y la verdad que, aunque yo no lo
sabía, ya antes de hacer el itinerario noté sus efectos beneficiosos. El deporte me ayudaba a
conocer y aceptar mi cuerpo, además el ir entrenando, consiguiendo y ponerme en forma, sin
ser pura vanidad sino con un objetivo deportivo y de salud, mejora la autoestima. No solo para
las personas con AMS, está demostrado que el deporte es muy beneficioso, y en nuestro
proceso puede ayudar mucho. Además, el practicar un deporte de contacto rudo, con otros
hombres y la competición, ayudan.

Yo descubrí que se me daba bien. Esto me ayudo mucho, me sentía masculino y fuerte,
de repente no era tan torpe, tan inferior. Empecé a tomármelo en serio y mi entrenador me
propuso competir a nivel amateur. Así que empecé un estricto planning de entrenamiento,
dieta alimenticia, entrenaba 6 días a la semana. En unos meses mi nivel había mejorado
muchísimo. Me clasifiqué en el campeonato regional y 3 meses después estaba en el
campeonato regional. Estaba muy nervioso, y a menudo me venían pensamientos: “no puedes
hacerlo” “eres inferior” “eres peor” “hasta ahora ha sido solo suerte”. Pero comenzó el
campeonato. El primer combate lo gané sin mucha dificultad, el segundo combate fue muy

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corto, en apenas 15 segundos le había hecho un corte en la mejilla al contrincante y me dieron
la victoria por K.O. técnico. Estaba en semifinales, mucho más de lo que pensaba que llegaría.
Mi contrincante de semifinales se retiró porque estaba lesionado del combate anterior y pase
automáticamente a la final. Tenía todos los músculos del cuerpo tensos. Mi entrenador y
compañeros no paraban de animarme.

El último combate no empezó nada bien. Pasé el primer croché por debajo, pero
después me vino otro con tanta fuerza que caí al suelo. Me levanté, pero es cierto que ya
estuve tocado para todo el combate. Finalmente perdí la final por la cuenta de puntos. Aún así
subir al podio de subcampeón de España fue uno de los momentos más felices y que más me
llenan de orgullo. Después vino el fútbol. Como muchos de mis compañeros también tenía un
trauma con el fútbol pero hubo un momento en que, gracias a mi mejor amigo, al que pude
decirle el gran miedo que me producía jugar al fútbol, conseguí superarlo y apuntarnos a un
equipo de fútbol 7 para jugar una liguilla. Este trabajo de sentirme uno más, integrado en un
equipo de hombres que lucha por un objetivo común es también una experiencia muy
reparadora.

Cortar con las drogas

Otro cambio importante en mi vida fue dejar las drogas. La orientadora que me
acompañaba a mí me insistía muchísimo, pero yo decía que estaba allí para sanar la AMS, y
que las drogas no tenían nada que ver. No era capaz de ver como las drogas me destruían,
degeneraban todos mis procesos de pensamiento y cognitivos y alteraban la composición de
mi cerebro. Pero sobre todo, destruían mi salud y mi dignidad, la dignidad de mi cuerpo, de un
cuerpo que yo no poseía, que había empezado a querer y apreciar gracias al deporte.

Así que empecé a darme cuenta de que quizás tuviera razón. Quizás yo no “poseía” un
cuerpo, sino que “era” un cuerpo, y todo lo que le hiciera a ese cuerpo repercutía sobre mí. Si
lo alimentaba bien, descansaba bien, hacía deporte, me encontraba bien, si lo emborrachaba,
drogaba y trasnochaba, resacones y vómitos.

No fue nada fácil. Puse una fecha, tope, después de la cual, lo dejé todo, hasta el
tabaco. De golpe y porrazo. No fue nada fácil. Tuve que dejar de ver a muchos “amigos” con
los que había sanado relaciones, pero estaba claro que estar con ellos, me empujaba a
consumir. No salía. Tuve que renunciar a mucho, muchas llamadas de “vente y vamos a…”
pero yo sabía que no me convenía. A veces me enfadaba conmigo mismo y no entendía porque
hacía eso, pero por suerte, en aquella época comenzaron a surgir amistades sanas y también
muy buenas amistades con compañeros de EPE que me ayudaron a aguantar y a ver el proceso
tan bueno que hacía dejando las drogas.

Esto tuvo también un efecto buenísimo en mi familia. De repente, dejé de ser un foco
de discusiones, dejé de cabrear a mi padre y hacer llorar a mi madre. Y sobre todo dejé de dar
mal ejemplo a mis hermanos pequeños, a los que, mis años de rebeldía, habían hecho
muchísimo daño. Pude ver como desde ese día, la influencia sobre mis hermanos es
radicalmente opuesta, y pasaron de verme como un hermano mayor borrachín, drogadicto y
problemático, a un hermano sano, deportista, de confianza,…

La conversión

Cuando yo entre en EPE llevaba más de 7 años sin pisar una iglesia. Al principio fue
por odio a Dios, pero después fue indiferencia y dejé de creer en Dios. En el itinerario se habla
mucho de Dios y del trasfondo teológico, pero se puede trabajar también ignorando la parte
religiosa y eso hacía yo. Lo único que rezaba era un padrenuestro al final de la entrevista con

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la orientadora y porque ella lo hacía, pero yo le insistía en que yo no quería rezar y que yo no
creía.

Más adelante fuimos toda la familia de viaje a Roma. Visitamos muchas iglesias y vi
mucho arte religioso, ¡Todo maravilloso! También vi al Papa emérito Benedicto XVI y estuve
en la misa que celebramos para renovar los votos de mis padres, en una catacumba de una
iglesia de Roma. Algo tiene la ciudad y todo ese arte que canta la grandeza de Dios que se
debió quedar dentro de mí.

Empecé a plantearme qué tipo de persona quería ser y empecé a ver que quería ser todo
lo mejor persona que pudiera llegar a ser, un guerrero que decía yo. Pero no sabía cómo ser
mejor persona, ya estaba mejorando en la dimensión corporal, haciendo deporte y dejando las
drogas, y mejorando en la dimensión intelectual, conociéndome a mí mismo y madurando a
través del itinerario, pero ¿Cómo mejorar la dimensión espiritual? Tenía que empezar desde
cero, ya que nunca había hecho nada en años, no creía en el alma, ni en nada espiritual, ni
conocía la religión más allá de las cuatro cosas que te enseñan de pequeño. Unos meses
después empecé a entrar en la iglesia que había junto a mi casa. A escuchar la misa, allí al
fondo sin participar. Alguien me regalo el evangelio diario y empecé a leerlo. En verano, el
mismo día que dejé las drogas, fue el primer día que recé. Recé el avemaría, porque era la
oración que recordaba.

Antes de acabar ese año, decidí confesarme. Había escrito en una libreta todos los
pecados que recordaba. Estuve como media hora contándole al sacerdote todas las burradas
que había hecho, y el daño que había hecho a tanta gente. Pero el sacerdote me escuchó y no
me juzgó en ningún momento por nada de lo que le contaba. Me habló con paciencia y
comprensión y me habló del amor de Dios. Cuando acabé, me sentía renovado, me había
quitado un gran peso de encima. Me quedé para escuchar la misa. Al llegar al evangelio,
leyeron la lectura del hijo pródigo. Yo estallé a llorar como un niño en aquella iglesia, al
entender que mi Padre del cielo me recibía con los brazos abiertos y me abrazaba y que me
quería a pesar de lo que yo hubiera hecho. Que era yo el que se había odiado a si mismo
durante todos estos años por sentir la AMS, que me había despreciado y sentido asco de mi
mismo por estos sentimientos, pero el Señor siempre me había amado, incondicionalmente,
infinitamente. Tuve una verdadera experiencia de su amor eterno que me golpeó en el corazón.

A partir de ese día comenzó mi andadura, pasito a pasito, como pecador, renovado en
la fe católica. Vinieron catequesis, hábitos de oración, la comunión y la confesión frecuentes,
peregrinaciones,…. Ahora mismo participo en una comunidad de la renovación carismática
donde me encuentro muy acogido. Y sigo trabajando para madurar y crecer en la fe.

La vocación de servir y al matrimonio.

El proceso marchaba muy bien y el cambio era palpable, la gente a mi alrededor lo


notaba, incluso me lo decían, “ahora pareces más feliz” y es que lo era. Aún así, yo empecé a
ver que necesitaba “algo más”. Que mi trabajo era frívolo y vacío, y que yo podía darme a los
demás, así que empecé a meditar la posibilidad de hacer un voluntariado o algo que me
permitiera donarme solidariamente. Pero el señor tenía otros planes.

Durante un fin de semana de oración, en un apartado convento en España, el señor tocó


mi corazón para decirme como podía poner los dones que él me había dado al servicio de los
más necesitados: quería que me hiciese policía. Era algo que siempre me había gustado, pero
siempre había pensado que “eso es para hombres de verdad” o que yo no iba a poder, no iba a
ser capaz. Pero en aquel momento lo vi claro. Así que tuve que decírselo a mi familia, que
pensaba que era una locura, porque tenía un buen trabajo, con futuro, había estudiado una
carrera y esto parecía un paso atrás en “categoría” laboral, era un trabajo con muchos riesgos y

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muy sacrificado, y encima, con la crisis económica que hay en España, es dificilísimo aprobar
la oposición porque sacan muy pocas plazas y se presentan muchísimas personas en toda
España.

Me puse a estudiar como un loco sin saber si iba a aprobar o no. La verdad es que
sucedieron muchas cosas, como que el examen se retrasara meses, que se cambiaran las
condiciones de forma que me favorecían, que se aceptaran por primera vez unos títulos de
inglés que yo tenía, que no me llevan más que a pensar que, cuando al final conseguí aprobar,
contra todo pronóstico, es porque realmente era la voluntad de Dios que yo fuera Policía.

Y sin duda no se equivocó. He descubierto como en este trabajo tengo que lidiar a
diario con toda clase de personas, extranjeros, drogadictos, prostitutas, esquizofrénicos,
borrachos,… gente en su peor momento, parejas que discuten, padres amenazados por sus
hijos, vecinos enfrentados,… veo a diario mucho dolor y sufrimiento, gritos, peleas, heridas,
discusiones. Y mi trabajo ahora es intentar poner paz, calmar el dolor de las víctimas que han
sufrido la violencia de los delitos, traer la justicia. He descubierto en el trabajo una forma de
entrega y de servicio a los demás, a la sociedad y a mi país que me completa, que me permite
amar incluso a esos delincuentes que a menudo tengo que detener.

También me siento llamado a la vocación del matrimonio. Ahora que he sanado la


atracción por los hombres, ha aparecido la atracción por las mujeres, pero además lo ha hecho
de una forma sana y ordenada, madura, no de una forma infantil y adolescente. Me enamoran
las mujeres y claro que me gusta su físico, pero también soy capaz de ver en ellas valores, de
verlas como personas integrales, de acoger sus heridas, porque espero que ella, cuando la
conozca, sea capaz de acoger la mía.

La herida como fuente de sanación y de salvación

Es cierto, la AMS, ha sido para mí la mayor fuente de sufrimiento de mi vida, de mis


actos más vergonzosos y degradantes, de las cosas que más me duelen, avergüenzan y aún hoy
me hacen llorar. Pero el señor no se equivoca. El señor no dudo de mí en ningún momento y
no me abandonó ni me dejó a mi suerte. Él en todo momento sabía que yo lo superaría. Que
yo era capaz de dejar atrás la AMS, que era una batalla para la que estaba preparado. Él me
dio las armas, los compañeros, y los capitanes que yo necesité para esta lucha. No fue fácil.
Han sido más de 5 años, y todavía hoy sigo luchando, porque la maduración es un proceso que
no acaba nunca. Sin esta lucha no sería el hombre que soy hoy. No sería un hombre maduro,
libre de verdad, creyente, sano, policía, deportista,… y muchos otros dones que el señor me ha
ido concediendo en esta lucha. No estaría preparado para dar este testimonio de vida a los
demás, ni para escribirle esta carta, ni para dar mi vida por esta causa.

Así que, aún con todo, solo puedo darle las gracias al Señor. Gracias porque nunca
puso obstáculos que Él supiera que no fuera a superar. Gracias porque con cada uno de ellos,
con cada batalla, yo me he hecho más fuerte y he crecido. Gracias por dejarme conocerle y
quererme de esa manera infinita. Gracias por salvarme.

Un fuerte abrazo, implorando su bendición. I., 28 años, España

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30. Carta de I., 28 años, México.

SR. PAPA FRANCISCO el motivo de esta carta es para darle a conocer mi testimonio
que tiene que ver con mis sentimientos de AMS y lo referente a mi vida respecto a ello.

El conflicto empezó a surgir desde la pubertad cuando comencé a sentir atracción hacia
algunos de mis amigos o conocidos de mi sexo. Era algo que yo no comprendía, lo sentía
normal, creía que solo era curiosidad o que eso pasaría pero tristemente al pasar de los años
caí en cuenta de lo que en realidad estuve afrontando.

Nunca tuve relaciones como “noviazgos” ni relaciones sexuales pero las fantasías
estaban siempre en mi mente y llevaban cause a través de la masturbación constante. Siempre
me sentí diferente respecto a mis iguales, me sentía menos hombre, menos capaz, menos hábil
en casi todo. Nunca fui bueno para los deportes y vivía expuesto a las burlas, abusos y
humillaciones desde la infancia, pubertad y adolescencia debido a todo eso y a que casi
siempre estaba acompañado por mujeres y tristemente creo que tenía un problema de
amaneramiento.

Dentro de mi deseaba ser como los demás amigos, ser uno más de sus grupos, siempre
me gustó ser hombre pero el problema era que no me sentía lo suficientemente masculino. No
me sentía querido por ellos y vivía con temor y ansiedad, por lo que en vez de tratar de
entablar una amistad con ellos me alejaba.

En mi familia nunca me dijeron nada salvo mi padre que en algunas ocasiones me


manifestó su miedo hacia mi inclinación sexual de diversas maneras mas nunca me lo dijo
directamente, por esta causa ahí surgió un sentimiento de vergüenza “por no ser lo que él
quería”. Y así pasaron los años y yo sin entender realmente el porqué de mis sentimientos y
pidiendo a Dios una respuesta.

Fue hasta que buscando en la web en la madrugada, llegué a ES POSIBLE LA


ESPERANZA y el comenzar a leer era algo increíble para mí, algo como un sueño. La chispa
de esperanza y felicidad se encendió dentro de mí por lo que de inmediato inicié a hacer los
trabajos requeridos para poder ingresar al Itinerario.

Motivado y esperanzado comencé en el programa de fichas y de introspección y algo


valiosísimo también; el hacer amigos cuyas vidas eran similares a la mía y que afrontaban los
mismos problemas y sentimientos. Esto fue algo extraordinario para mí, ya que jamás había
hablado abiertamente con alguien sobre esto y el tener amigos de apoyo fue algo muy
satisfactorio.

Durante los trabajos fui entendiendo muchas causas de mis sentimientos, como el
apego excesivo con mi madre y hermanas, el desapego con mis tíos, hermanos y sobre todo
con mi padre, la ausencia de habilidades para los deportes y las muchas burlas y agresiones en
la escuela de parte de mis compañeros hombres. Todo esto formó un complejo de inferioridad
en mí, en cuanto a mi masculinidad pero creo que esto se manifestaba en muchas otras áreas.

En la pubertad y adolescencia esto se atenuó más por malos hábitos como la


masturbación y pornografía. Lo que yo buscaba realmente era conectar con mis amigos,
sentirme como ellos y ser como ellos, sentirme querido por ellos y yo lo quería llenar de una
manera equivocada y agravando el problema. Sé que no he nacido así y entiendo cómo se
configura esta fortaleza se atracción al mismo sexo y creo que así mismo, esta puede ser
vencida madurando el verdadero propósito por lo cual fui hecho como hombre.

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En los últimos 3 años he estado con una plan de maduración integral a través de las
fichas del Itinerario de los diferentes temas, leyendo libros de varios temas, congregándome en
la iglesia, yendo a seminarios y congresos y sobre todo cortando con malos hábitos y
formando nuevos y saludables, fortaleciendo mi carácter y mi voluntad y madurando en
disciplina, por lo que me he dado cuenta de que todo esto está dando hermosos frutos a través
del esfuerzo. Los sentimientos de AMS han disminuido bastante; así como los miedos,
inseguridad y ansiedad. He hecho muchos amigos con los que me siento aceptado y querido.
Las pruebas y caídas no faltan, pero seguir caminando es la clave. He visto casos exitosos en
todo este trayecto y eso es algo que me motiva a seguir adelante con la convicción de que si se
puede y de que algo más hermoso va a ocurrir en mi vida.

Yo que he vivido en carne propia este problema de la AMS y que también estoy
viviendo un camino de restauración hacia la sanidad e integridad puedo dar testimonio de que
lo que dice el lobby gay y la cultura actual de que la homosexualidad es algo normal es una
total mentira que nos oprime en algo antinatural y que aunque digamos que estamos feliz
dentro de lo profundo de nuestro corazón está la herida dando gritos por salir a la luz y
siempre dentro de nuestra consciencia sabemos que algo no anda bien y por lo tanto la
estabilidad y la verdadera felicidad nunca se establece.

Y de la misma manera testifico que no hay nada más hermoso que ir quitando el
cochambre y la suciedad que está oculto dentro de nosotros e ir descubriendo y
desenmascarando las mentiras y así ir viendo las verdades de lo que somos, no hemos nacido
así!!!.... el verdadero gozo se vive en cada victoria, cuando se vencen los hábitos sucios y
rancios, cuando se viven lágrimas de perdón y sanación, cuando se siente uno de verdad nuevo
y liberado. El camino es largo y con tropiezos pero vale la pena y sigo adelante.

Le pido que no haga de menos nuestras cartas, que usted, que es la autoridad en la
iglesia, pueda dar un regalo del verdadero amor que Jesucristo profesó y estar en la verdad.

Le ruego que haga público todo esto, la verdad sobre la homosexualidad y la


posibilidad de cambio al mundo, pues hay muchos adolescentes y adultos que viven con ello
dentro de sí y nunca hablan con nadie, otros que viven con un estilo de vida en el cual no son
felices y mueren engañados y por todas las generaciones que están por venir, para que ellos no
sean engañados y conozcan la verdad.

Le agradezco y reciba un saludo afectuoso atte. - I.

31. Carta de B., 29, España.

Querido Santo Padre:

Soy B., español de 29 años. Cargo con la AMS (Atracción hacia el Mismo Sexo) desde
que puedo recordar. No tengo conciencia de que me hayan gustado alguna vez las mujeres,
salvando retazos de tonteo infantil en la edad más temprana.

Hace ya algún tiempo, con 19 años, entré en el seminario empujado por lo que pensé
que era la llamada de Dios. Allí estuve durante 5 años, y después decidí, tras largo tiempo de
discernimiento, salir y enfrentarme a mi vida, aquella que por miedo había dejado atrás.

El seminario fue un tiempo intenso, y puedo decir que en él se decidió mi vida. Doy
gracias a Dios por aprovechar esos años para darle la dirección actual a mi existir. En este
tiempo toqué fondo, me di cuenta de hasta dónde era capaz de llegar, hasta qué punto la AMS

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era destructiva, no sólo para mí, sino para las personas que me rodeaban. Después de una
dependencia emocional hacia otro seminarista mayor que yo, a los pocos meses de haber
entrado, empecé con él una relación sexual que duró algo más de un año. Estuve viviendo una
doble vida difícil de soportar. Ahora me doy cuenta de que nuestras heridas, las heridas de
ambos, que se hallan en lo profundo de la AMS, se encontraron, y de que a través del sexo
intentábamos paliar nuestras carencias afectivas.

Fue una relación sustancialmente destructiva. Dos egos enclaustrados en sí, que sólo
buscaban en el otro lo que a uno le faltaba. Con toda desesperación, queríamos del otro el
amor que nunca habíamos recibido, eso sí, sin encontrarlo, pues lo buscábamos por la vía
equivocada de la AMS. Así, nuestra relación fue un constante sentimiento de vacío,
frustración y necesidad acuciante e insatisfecha.

Querido Santo Padre, siéndole sincero, no sé cómo sobreviví psicológicamente a esta


vivencia: doble vida, insatisfacción continua, odio al otro, puro egoísmo, codependencia
afectiva, adicción sexual, depresión, frustración… No sabía hasta qué punto la AMS puede
llegar a esclavizarte en un infierno, en una relación dependiente, obsesiva y neurótica con otro
hombre, hasta el punto de destruirnos mutuamente. La razón de tal infierno la descubrí más
adelante: bajo mi AMS se ocultaba un corazón inmaduro que no había experimentado el amor
más básico, el afecto que toda persona ha de experimentar para mantenerse en su sano juicio a
lo largo de su vida. Era un neurótico, y la AMS, aún sin ser una enfermedad, era una de las
consecuencias de esta neurosis. Descubrí que la relación homosexual es neurótica per se.

El fondo de mi AMS lo discerní posteriormente. Mi compañero, al que nunca le habían


gustado los hombres, el típico seminarista ejemplar, se salió del seminario absolutamente
desquiciado. Yo permanecí. Y entonces la culpa me carcomía por dentro. Fue ese año, en mi
segundo de filosofía, cuando decidí contarlo todo. Estaba que explotaba. Tanto tiempo
viviendo esto en silencio, sufriendo, y ahora la experiencia sexual con mi amigo, sintiéndome
culpable de su marcha, de la marcha de un excelente candidato al sacerdocio… No podía vivir
con ello.

Dios me dio fuerzas para abrirme, contarlo, y ésta ha sido la mejor experiencia de toda
mi vida, un auténtico regalo. El psicólogo del seminario me pasó bibliografía de científicos
que habían tenido la valentía de, en medio de un mundo dominado por el lobby gay,
profundizar en la verdad de la AMS.

Recuerdo el primer libro que leí: “Homosexualidad y esperanza” de G. Van de


Aardweg. ¡Este psiquiatra contaba simplemente la historia de mi vida! Todo cuadraba. La
AMS era fruto de mis carencias afectivas, y madurando éstas, la AMS disminuiría: ¡Se acabó
la mentira!, ¡había esperanza! No se describir la alegría que me hizo sentir este
descubrimiento. Poco después descubrí EPE: mis hermanos, mi lugar en la Iglesia, donde me
encuentro con el Señor y con los demás. En EPE he terminado de descubrir mi vocación al
apostolado, sobre todo con los más heridos y sufrientes de este mundo.

Ahora me gustaría contarle mis heridas, mis carencias afectivas, las causas de mi AMS
y lo que me llevó a vivir ese infernal año en el seminario. En el fondo, mi vida, sobre todo
desde la temprana adolescencia, había sido ya un tanto difícil.

Las causas de mi AMS se remontan a cuando yo era muy pequeño: un padre demasiado
autoritario, hipercrítico conmigo y a menudo violento, con un temperamento a flor de piel que
hacía estragos en la familia. Sus palizas me hicieron recibir un mensaje: no eres valioso, no te
amo. Sé que él hacía lo que pensaba que era mejor para mí, le perdono y le quiero. Pero lo
cierto es que el hombre que había de enseñarme mi identidad, mi masculinidad, me trasmitió

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rechazo junto con un profundo dolor, por lo que me desapegué de él y de lo que él
representaba: la masculinidad, mi propia identidad, de la cual no me creía merecedor.

El matrimonio no iba bien. Mi madre fue conmigo tierna y buena. Me refugié en ella y
en el mundo femenino (tías, abuela…), no por propia elección o por una supuesta
determinación de nacimiento a tener AMS, sino porque me sentía rechazado, inferior a lo
masculino, no merecedor de pertenecer al mundo de los hombres.

Llegué al colegio con fuertes heridas familiares. En lugar de integrarme naturalmente


con los otros niños, me excluí. Me sentía diferente, inferior, defectuoso. Terminé siendo
marginado y maltratado por mis iguales, de modo que la herida crecía, el complejo de
inferioridad hacia lo masculino se consolidaba. Esto se reflejó en las calificaciones: no era
capaz de atender en clase, tenía grandes problemas de aprendizaje. Y cuando llegaba a mi
casa, más violencia, más hipercrítica, más palizas y duras riñas por parte de mi padre.
Desarrollé hacia él un miedo atroz: mi alienación de mi propia masculinidad se iba
consolidando.
No sé describirle el sentimiento de impotencia que me invadía, de no saber qué pasaba
ni poder hacer nada, de ser un pelele en el colegio, con mis compañeros y profesores, para
después pasar a las manos de mi padre, en el terror que para mí suponía el hogar. No había
tregua. Para colmo mi hermano mayor tenía más habilidades que yo en cuanto a los estudios,
las relaciones sociales, etc., por lo que mi complejo de inferioridad, concretado en la figura
masculina, crecía y crecía.

Pero usted podría preguntarse, ¿de dónde en concreto viene la atracción hacia el mismo
sexo, hacia los otros hombres?, ¿cómo surgió? Fácil. Cuando no te identificas con tu propia
masculinidad, por una herida en la relación con tu padre, te sientes inferior a tus iguales,
diferente, entonces comienzas a idealizar a los otros hombres. Es una mezcla entre
idealización y rencor (rencor hacia el agresor masculino, hacia mi padre, hacia mis
compañeros, y hacia mi propia masculinidad). Pero todos necesitamos del amor de nuestros
iguales. Cuando no lo obtenemos de manera natural, arrastramos un dolor profundo, y lo
buscamos a través de lo erótico. Así, de la idealización, pasamos a la erotización de los
hombres. Lo que tendríamos que buscar por la vía afectiva, la amistad con los iguales (una
necesidad absolutamente lícita) lo buscamos por la vía equivocada de la AMS. El sexo con
otro hombre se fomenta para liberar el dolor, como una experiencia catártica.

Así, como el dolor no se resuelve (insisto, es un problema afectivo que se intenta


resolver por la vía equivocada del erotismo), se entra en un ciclo adictivo, en mi caso de
fantasía erótica y masturbación compulsiva, que al no saciarse nunca, va inundado tu vida
cada vez más. Fantaseaba con todo varón que se me cruzara: profesores, tíos, compañeros a
los que apreciaba como superiores, incluso con mi propio padre. Era como intentar llegar a
ellos, como un intento desesperado de ser aceptado por este mundo masculino del que me
había sentido excluido. Algo obsesivo, agobiante, asfixiante. Era incapaz de salir de ahí, de
salir de mí mismo, de amar y de hacer amistad. El complejo de inferioridad me hizo quedarme
sólo, incapaz de relacionarme con nadie. Cada vez más depresión, tristeza, aislamiento,
miedo… No rendía en los estudios. No podía asumir los retos más cotidianos de la vida. Y
para colmo, no entendía el por qué. La AMS, la masturbación y la fantasía erótica eran mi
único aliado y mi refugio.

¿Pero que había en el fondo de esta degradación creciente?: mi herida, la herida inicial
de mi padre, la percepción de ser rechazado por lo masculino, de no ser merecedor de ello,
confirmado después por la relación con compañeros, profesores, por las frustraciones de la
vida… La herida original consistió en una alienación de mi propia identidad masculina, de mi
propio ser, desconexión que te hace incapaz de las relaciones que caracterizan la vida de todo
individuo: con Dios (era incapaz de percibir su amor misericordioso y le veía como versiones

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malas de esa masculinidad que me rechazaba o para la cual no valía) con los demás (me hice
incapaz de amar y de ser amado) y con el mundo (mi vida era una huída, un continuo refugio
en el miedo, una sensación de no ser capaz de nada, en una sucesión continua de
frustraciones).

Imagínese, querido Papa Francisco. Arrastrando toda esta herida entré en el seminario,
ocurriendo el suceso que ya le narré más arriba.

¿Y qué le puedo decir de EPE? Yo ya hacía tiempo que percibía la mano de Dios en mi
vida, rescatándome poco a poco del foso en el que había caído. En el seminario el Señor me
regaló el amor de mis amigos, del rector, de los formadores… Me regaló una familia en la que
sentí el amor incondicional que nunca antes había experimentado. Me hizo encontrarme de
verdad con Él y madurar muchísimo. Ser un poco más capaz de amar y de sentirme amado.
Todo era un milagro.

Pero su regalo definitivo fue EPE, mi lugar en la Iglesia, en una comunidad de


hermanos, unidos todos, herida con herida, viviendo a Cristo. Nunca más podré decir que
estoy sólo. Dios nos bendice con una fraternidad sobrenatural en la que nos sostenemos los
unos a los otros.

En EPE he aprendido algo clave: que Cristo, crucificado y amante, ha bajado a mi


herida, y que ésta, vivida con Cristo y en comunión fraternal, puede ser manantial de vida para
otros muchos, para los heridos y sufrientes de este mundo. Siento en mi corazón de manera
intensa cómo mi herida cobra sentido, pues vivida en el Señor, es una oportunidad preciosa
para el apostolado. Es algo así como bajar a tu herida, de la mano de Dios amor, para ser capaz
de ir en busca de la herida del mundo, y traspasarla con el amor de Dios. No puedo hacer más
que darle gracias al Señor por esta misión maravillosa, y por enseñarme a cambiar el rencor
hacia mi padre, mi hermano, mis compañeros, amigos, sociedad… por perdón y entrega. En
este proceso estamos.

Y conforme voy madurando, abriéndome a Dios, a los demás y al mundo, se cumple la


promesa: la AMS, fruto de una inmadurez afectivo – espiritual, se va diluyendo poco a poco.
Aún sigo luchando, pero con progresos continuos y una esperanza fundada de éxito. Y si me
quedo en medio del sendero, pues bendito sea Dios, porque desde mi herida podré seguir
yendo a las encrucijadas de los caminos, en busca de los descarriados. Mientras tanto a seguir
madurando, viendo cómo la AMS va perdiendo intensidad. Rezo a Dios porque, si es su
voluntad, como otros muchos compañeros de EPE, pueda sentirme atraído por una mujer y
quién sabe, formar una familia. Pero esto se lo dejo a Su voluntad: lo importante es la
santidad, y el cómo se lo dejo cada vez más a Dios.

Nada más, querido Santo Padre. Solo mi humilde experiencia, que espero sea una
alabanza a Dios. Gracias de corazón al Señor, y también a usted, por ser nuestro Papa: el Papa
de los pobres, heridos y sufrientes de este mundo. Es usted un consuelo constante para
nosotros.

Un fuerte abrazo en el Señor Jesús, B.

32. Carta de D., 29 años, Colombia.

Bendición santo Padre, ni nombre es D., tengo 29 años y soy colombiano. Por fortuna
nací en un hogar con fuertes raíces católicas y gracias a eso he tenido las armas suficientes

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para no naufragar en el mar de la confusión y mentira. Por cosas del destino (iniciación en
temas sexuales a temprana edad e interrupción de mi inocencia, un padre un tanto alejado y
ensimismado en su trabajo y sobre todo un gran orgullo e imaginación desviada) me llevaron a
sufrir desde muy pequeño la atracción hacia personas del mismo sexo.

En mi infancia y adolescencia me sentía extraño con mi cuerpo, no lograba integrarme


con los muchachos de mi edad y comenzó mi sufrimiento. Por muchos años creí que era
homosexual y me atormentaba esa idea y creí que mi única alternativa era “experimentar” para
así descubrir. Gracias a Dios nunca lo hice y las oraciones de mi madre siempre estuvieron
presentes así como la práctica continua de sacramentos, aunque muchas veces no lo hice muy
animado y mi madre me tuvo que llevar de las orejas para acercarme a Dios (cosa que hoy le
agradezco profundamente, el no haberme dejado alejar de Dios).

Luchaba porque no me sentía bien conmigo mismo, porque no me sentía bien sintiendo
atracción por personas de mi mismo sexo y esto me llevo a despreciarme, a considerarme poca
cosa y creer que no era digno de tener amigos ni de tener personas que me quisieran.
Afortunadamente he encontrado buenos sacerdotes en mi camino que me han sabido orientar,
comprender, apoyar, perdonar y alentar en este raro peregrinar. Mi lucha continua, hay
momentos de desesperación, tristeza, momentos en los que quisiera dejar todo atrás pero
también momentos en los que he empezado a experimentar y encontrar mi verdadero yo, un yo
libre y sin ataduras, sin miedos ni complejos.

Tuve la oportunidad de estar en la JMJ en Madrid con el papa emérito Benedicto XVI
y recuerdo la experiencia que tuvimos en la vigilia, como a pesar de ese fuerte aguacero, todos
resistimos y él nos dijo que unidos a Cristo podríamos soportar todas las cosas. Día tras día lo
busco, le suplico, muchas veces entre lágrimas, que me ayude a seguir que ayude a que ese
verdadero yo que a veces veo en mi interior, sea el que viva definitivamente y vivir
verdaderamente mi vida.

Gracias por su magisterio y ejemplos de pobreza. No tema alzar su voz cuando se trate
de defender la vida, la familia y este tema de la atracción hacia el mismo sexo. No se puede
ser feliz cuando se vive en la mentira, se lo dice quién está luchando por salir de ella.

33. Carta de S., 29 años, Caribe

Su Excelencia:

¡Gracias por dar esta oportunidad! Primero que todo, quiero decir que el cambio ¡Es
posible!

Espero que esta carta sea un testimonio para más personas que luchan contra sus
sentimientos de AMS. Porque cuando tenemos a Cristo en nuestro corazón es una lucha
interna que uno sufre en silencio.

Gracias a Dios, por estudios que se han realizado que es posible el cambio.
Que una persona que tiene AMS se puede vivir una vida feliz y sin sentirse culpable
por su sentimientos.

A los 23 años volví "enamorarme" de un muchacho en la universidad. Ahora sabemos


que este "enamoramiento" se llama psico-dependencia. Fue otro año muy, muy difícil porque

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en ese periodo ya sabía el origen de mi problema. Y no entendía como me pude de nuevo
sentir algo así de alguien de mi mismo sexo.

Cuando me dije a mí mismo "¡YA BASTA CON EL SILENCIO!" fue cuando tenía 24
años, ¿Por qué?

El Señor me ayudo mucho cuando pase por esta situación a los 17 y 23 años, El estaba
presente cuando lo invocaba... Pero a los 24 años comencé sentir algo nuevo con unos de mis
mejores amigos. Y no podía soportar otro enamoramiento en silencio es ahí donde hablé y
participé en una semana entera de oración y sanación. Fue en ese semana hable con el
sacerdote de mi problema en confesión por primera vez en mi vida. Porque ni mi familia,
amigos, y conocidos saben de este problema...

Después de ese día, pude notar que la tendencia ¡bajo drásticamente! Comencé a
retomar los libros de EPE (www.esposiblelaesperanza.com del grupo J. P. II). Que es, donde
varios personas con esta tendencia han comprendido que es lo que les pasa realmente y como
trabajar ese sentimiento y ser ¡verdaderamente feliz! Cuando retome los libros y las fichas
(aunque lo hago ahora independientemente) pude ver más claro lo que me estaba pasando. Los
sentimientos comenzaron a bajar drásticamente. ¡Estoy muy feliz por este gran cambio en mi
vida!

Mi relación con Jesús, se ha hecho más estrecha. Visito más a Jesús en el Santísimo, y
vivo mejor la Santa Eucaristía. Todo esto sucedió hace 4 años. Hasta mis sentimientos hacia la
mujer han cambiado, en una manera muy positiva y que agrada al Señor.

Termino esta carta aquí.

Gracias por leer este testimonio, S.

34. Carta de E., 30 años, España.

Muy querido Papa Francisco:

Me da mucho gusto tener esta oportunidad para saludarle. Me llamo E., tengo 30 años
y soy peruano de nacimiento, vivo hace 7 años en España, soy miembro de
esposiblelaesperanza. Seguramente pueda o no leer mi carta y lo comprendo, pues, viendo a
tantas cada día, debe ser muy difícil elegir alguna.

Primeramente, quiero darle las gracias por todo lo que va dando y seguirá dando; por
su compañía, apoyo, comprensión y presencia. Por brindar testimonio de valentía y lucha.
Todo ello me lleva a sentirme acogido por la iglesia católica, por esta iglesia Santa la cual me
ha dado mucho para poder comprender todo mi proceso, proceso en el que desarrollare más
adelante. Un poco quiero comentar mi paso por este camino de esperanza:

Estoy seguro que una futura denuncia y exhortación en este tema nos puede abrir aun
mas ese camino de esperanza para seguir haciendo camino y no me cabe duda que todo ello
será gran ayuda en nuestras vidas, ayuda para todos los niños, jóvenes, adolescentes y familias
que sufren con esta realidad llamada AMS (Atracción hacia el mismo sexo), mi experiencia
en ello se desarrolla cuando tenía 7 años viví un abuso por parte de un vecino del barrio el cual
vivía muy cerca de casa. Sufrí mucho y me culpabilice de lo sucedido, en aquel entonces todo
lo que había pasado lo viví en el más puro silencio con mucho dolor y sufrimiento. Aunque

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pasaron los años en mi natal Perú, fui creciendo y empecé a ver en mi adolescencia una
atracción de personas hacia mí mismo sexo, no sabía cómo afrontar esta situación, por el
contrario pensé que solo era meras alucinaciones propias de la edad y que ya se me iban a
pasar. Fue entonces que llego a España lleno de ilusiones y de sueños para poder trabajar
durante un tiempo y volverme a mi país de origen y poder continuar mis estudios superiores.

Este joven nació en un hogar cristiano, de la iglesia católica, educado por su familia, y
por la iglesia, e instruido en el santo camino del evangelio. Este jovencito, fue aprendiendo
durante el transcurso de su niñez, muchas cosas, pero a su vez descubriendo un poco de mis
dificultades y sufrimiento, hasta generar en mi una confusión…

Muchas cosas enseñadas, se quedaron en mi corazón hasta el día de hoy. A medida que
fue creciendo este niño, la iglesia, padres le fueron enseñando, que en el momento del peligro,
solo Dios basta…

Empiezo de repente a vivir experiencias y relaciones con personas de mi mismo sexo


que cada vez me iban volviendo más adicto. Sintiendo después de cada encuentro una gran
culpa y unas ganas de no querer vivir más, de haber fallado a Dios, a mí mismo y a los demás.
Estaba claro que por mis propias fuerzas no podía salir de esta doble vida y necesitaba de
ayuda. Fue entonces que encuentro a personas que me brindaron su ayuda incondicional aun
sabiendo lo cuan metido estaba yo en todo ello, sus oraciones, acogida, tiempo, confianza y
todo lo que pusieron en mi es hoy es impagable ante tanto estilo de vida que llevaba.

Poco a poco fui despertando y desarrollando mis habilidades de cristiano de modo que
en todo lo que hiciera comprendiera fácilmente la situación en la que estuve metido ya que no
era consciente de tamaña noche oscura. A esta noche oscura debo agregar que viví una
experiencia que me coloco al borde de la muerte, fue cuando recién comprendí y me dije: "He
hecho un montón de cosas malas y deseo perdonar y ser perdonado. Quiero cambiar de vida, y
que sea diferente a partir de ahora".

A lo largo de este tiempo he podido descubrir y trabajar este itinerario de la esperanza


que ofrece EPE y EPC, sin duda un camino largo e inagotable porqué esto supone un trabajo
arduo con muchas exigencias, esfuerzo, sacrificio y en algunas ocasiones con lagrimas de
dolor, dolor a no querer morir a ese yo antiguo que se configuro en tiempos atrás por mi paso
por el mundo gay, ante ello siempre tuve la convicción de mi verdadera naturaleza y de la que
solo el Señor me había llamado. Me queda claro que en la vida de un cristiano, la luz tiene que
estar presente y tiene que doblegarnos bajo su peso. La vida terrena es para luchar, para caer
en el polvo mil veces y levantarse otras mil veces, es una vida para ser humillados por amor a
Cristo. No soñar mi vida sin cruces. Porque la cruz es un instrumento connatural a la vida del
hombre y en especial para aquellos que, por convicción hemos aceptado seguir a Cristo aun
con nuestras heridas y con nuestros sufrimientos.

Agradezco la atención prestada a la presente, y me despido de Usted reiterándole mi


más distinguida consideración.

Que el Señor le bendiga, le guarde y derrame sobre Ud. el bálsamo de su paz. Dándole
las gracias por anticipado Papa Francisco, se despide.

Atentamente, E.

204
35. Carta de G., 30, Chile.

Su Excelencia Papa Francisco:

Escribo esta carta de modo muy especial, muy contento ante la posibilidad de que
Usted llegue a leerla, para compartir mi historia en relación a la AMS que me aqueja desde
muy temprana edad.

Mi nombre es G., tengo 30 años de edad y soy chileno. Formo parte de la gran familia
de EPE desde hace casi tres años; estoy y siempre estaré agradecido por el maravilloso regalo
que Dios me ha dado al brindarme tal privilegio. No exagero al referir que no hay día en que
no esté agradecido de Dios y de todos quienes me han ayudado a lo largo de mi camino.

La Atracción por el Mismo Sexo, o AMS, ha sido para mí una fuente de angustia,
múltiples sufrimientos que me llevaron a huir del problema en sí hasta alcanzar el extremo de
negar su existencia, con las consecuencias que eso trajo a mi vida: Marcadas inseguridades,
timidez, soledad, miedo a enfrentar la vida misma, confusión y caos interior, huir de mí mismo
en conductas autodestructivas como la masturbación y la pornografía, entre otros.

Durante años, la posibilidad de ser homosexual eclipsaba cualquier plan de vida que
mis sueños de juventud me llevasen a trazar… me aterraba y me llenaba de asco la sola idea
de ¡¡estar en una relación de pareja con otro hombre!! La sola palabra, “homosexualidad”, aun
hoy la encuentro de una connotación tremendamente negativa.

Cuántas veces sufrí en soledad a causa de esto… llegar a esbozar la sola idea de ser
“homosexual” era motivo de un insoportable sufrimiento; el lado positivo de eso es que esta
especie de “negación” favoreció el hecho de mantenerme al margen del estilo de vida Gay, y
de esta forma no empeorar aun más mi situación. Sin embargo, eso no exime mi experiencia
de vida de ser igualmente dolorosa y degradante para mi dignidad como hombre y sobretodo
como ser humano, pues la AMS va en contra de todo lo que creo y siento que forma parte de la
naturaleza humana.

La AMS me mantuvo alienado de mi verdadero YO masculino de tal modo que


siempre me vi como un “inferior” ante mis iguales, esto es, ante individuos de mi mismo sexo.
En otras palabras, se desarrolló en mí un complejo de inferioridad, manifestado en baja
autoestima y escasa identificación con mi propio sexo, lo que se tradujo en un déficit de
identidad sexual.

La AMS en mí es, entonces, una identidad sexual inmadura, que se estancó en las
primeras etapas de mi desarrollo psicosexual. Mientras no termine de madurarla por completo,
seguiré cargándola como una necesidad emocional insatisfecha, con todas las consecuencias
que ello involucra: pensamientos y conductas autodestructivas. La AMS no es una “identidad
sexual más”, sino la manifestación de heridas, vacíos, traumas, que si no supero de forma
consciente y deliberada por medio de un trabajo sistemático y comprometido, difícilmente
lograré la remisión de dichas manifestaciones disfuncionales.

Sin embargo, algo muy esperanzador para mí ha sido el reconocer de forma tajante y
definitiva que “no he nacido así” como dicen aquellos que promueven a los cuatro vientos el
movimiento Gay: “Tú has nacido Gay”.

Yo quiero ser aún más enfático: NADIE NACE GAY. Esto lo sabía aun antes de
iniciar el itinerario de maduración integral de EPE, pero hoy tengo la convicción de que es
cierto porque lo he vivido en carne propia.

205
Con mucha tristeza he visto personas, hombres y mujeres a mi alrededor, que han caído
en conductas homosexuales y/o viven el estilo de vida Gay. En apariencia dicen ser felices,
pero a todas luces se ve que no lo son. Recuerdo el caso de dos jóvenes que son pareja, que
han peleado casi a muerte un par de veces, incluso uno de ellos intentó suicidarse… también
está el caso de un conocido que aparentemente es Gay, y padece severos trastornos del estado
de ánimo que se han ido cronificando cada vez más hasta coartar su vida. Es muy triste ver
como destruyen sus vidas, y es aun más frustrante saber que nada se puede hacer para
ayudarles si no son ellos mismos quienes se animen a pedir ayuda y ACEPTARLA.

Como profesional que trabaja en Salud Mental, otra cosa que me frustra es la
ignorancia que existe entre los profesionales del área de la Salud Mental respecto a la AMS y
el Itinerario de maduración de la masculinidad y feminidad. Eso es un tema que no se discute,
solo se acepta así sin más, y se obliga a la persona a vivir con eso… si la persona posee una
mínima capacidad de introspección, y no se conforma con las respuestas de los profesionales,
entonces hay posibilidades de que salga adelante y encuentre ayuda. Sin embargo, mi pregunta
es la siguiente: ¿qué pasa con las personas que, por diversos motivos, no tienen desarrollada
esa capacidad?

Existe una diferencia entre tener o “sentir” la AMS y “consentirla”. En otras palabras,
sentir atracción por individuos del mismo sexo no justifica el dejarse llevar por las emociones
del momento y vivir un estilo de vida autodestructivo, con la excusa en que “no puedo hacer
nada para evitarlo”; en consecuencia, la AMS no exime de responsabilidad a quien la padece,
pues estoy cada vez más convencido en que ningún ser humano tiene porqué ser y creerse una
“víctima de las circunstancias”.

Lo que acabo de mencionar lo he experimentado en mi propia vida muchas veces, cada


vez que he caído en conductas indebidas, pero gracias a Dios eso ha comenzado a cambiar en
la medida en que he decidido responsabilizarme de mí mismo, tomar las riendas de mi vida y
no dejarme llevar únicamente por fugaces deseos que me lleven a cometer aparentemente
fútiles torpezas pero cuyas consecuencias pueden llegar a ser monumentales y a largo plazo.

Los Seres Humanos, hombres y mujeres, HEMOS NACIDO PARA SER LIBRES,
SER AMADOS. Dios ama a todos sus hijos sin excepción. Sin embargo, las personas hemos
olvidado esta gran verdad y hemos caído en la ignorancia, al dejarnos llevar por emociones
efímeras en vez de creer en la capacidad de enfrentar cualquier desafío con la ayuda de Dios.
La AMS pasa de ser una necesidad emocional insatisfecha en la infancia (sentirse amado y
aceptado) a “querer ser como el otro” y finalmente sexualizar al otro.

Sin embargo, es una luz de esperanza para mí el haber descubierto EPE. Sucedió hace
casi tres años, cuando tenía 27 años de edad. Hubo un día en el que había acabado de ver
imágenes XXX y tocado fondo, hasta hacerme pensar: “¿seré homosexual? ¡¡Parece que sí!!
Por lo visto, esto no va a desaparecer, a menos que haga algo al respecto… Tiene que
existir una solución, Y YO LA VOY A ENCONTRAR”. Fue así como tras un par de días
recorriendo la red, encontré el sitio de EPE, le escribí al Padre Antonio, quien me ofreció su
apoyo incondicional, además de los primeros trabajos requeridos para iniciar la terapia. ¡¡¡No
imagina cuán feliz me sentí al descubrir está página!!! Saber que no solo existía información
positiva, sino que HABIA UN ITINERARIO DE MADURACIÓN GRATUITO, y que el
único requisito para unirse era DEMOSTRAR COMPROMISO Y DESEOS DE
SUPERACION!!

Atesoro este recuerdo, este optimismo, para iluminar los días menos favorecedores que
a veces llegan a mi mente y nublan un poco mi vida… pero destaco una cosa: ES POSIBLE
LA ESPERANZA. Siempre prevalece lo bueno, lo bello, lo puro, la amistad… en EPE he

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encontrado no solo compañeros de camino sino también grandes amigos, he aprendido a
conocerme más a mí mismo, a ser más disciplinado, a quererme a mí mismo y sobretodo,
RECORDAR QUE SOY AMADO POR DIOS SIEMPRE.

Para terminar, quiero agradecer su interés en el Itinerario de Maduración de la


Masculinidad/Feminidad que EPE ofrece; su disposición a conocer los testimonios de algunos
afectados por AMS que desean superar su problema, y por sobre todas las cosas, por su
bondad.

Pienso que todos los seres humanos nacemos con una misión de amor que cumplir. En
mayor o menor medida todos poseemos una luz hermosa, única e irrepetible en nuestros
corazones que brilla iluminada por Dios Padre. Esta luz abre la oportunidad de que cada uno
de nosotros se convierta en UN FARO DE LUZ PARA GUIAR A OTROS DESDE LA
OSCURIDAD DE LA TORMENTA HASTA UNA PLAYA APACIBLE Y HERMOSA.
Usted es un faro de luz para todos los cristianos, poseedor de un liderazgo innato, capaz de
guiar a las personas hacia la Palabra del Señor. Quisiera que dentro de sus posibilidades, Usted
nos ayude a difundir esta Verdad respecto a la AMS.

36. Carta de V., 30 años, Costa Rica.

Estimado Papa Francisco:

Es un placer para mí poder dirigirme ante su persona por medio de esta carta, mi
nombre es V., de Costa Rica y tengo 30 años de edad. Actualmente soy psicólogo y por medio
de las siguientes líneas me gustaría poder compartirle parte de mi historia personal, así como
las valiosas herramientas que he podido encontrar por medio de EPE. Para iniciar, quisiera
compartir algunos de los aspectos que he logrado identificar como determinantes en el
desarrollo de mi AMS.

He de decir que crecí en una humilde zona rural de mi país, en medio de una serie de
carencias de todo tipo. Mi padre se dedicaba a la agricultura y mi madre era ama de casa, de
forma que nuestros ingresos eran realmente limitados. Durante mi infancia sufrí algunos
eventos de abuso por parte de un niño unos años mayor que yo, así como un tío que vivía muy
cerca de mi casa. La situación con este niño la recuerdo como un despertar no sano de un
deseo sexual que antes me era completamente desconocido.

Por otra parte, la relación con mi padre no era buena, siempre le tuve mucho temor, no
éramos para nada cercanos y cultivé por mucho tiempo la idea de que nunca podría estar a la
altura que él exigía, al menos esta era mi percepción, de manera que me acerqué más a mi
madre. Durante mis estudios en la escuela primaria recuerdo ser víctima de burlas de parte de
los otros chicos, así que también me alejé de ellos, más aún sabiendo que no era bueno en los
deportes, por lo que todo apuntaba a que no tenía mucho en común con ellos, de hecho yo era
más sensible, más susceptible y con una tendencia depresiva que se agravó luego de tener que
lidiar con problemas académicos en la secundaria que acabaron por destruir mi valía personal
mal enfocada.

Recordar mi pasado ahora, es como ver a una araña tejiendo su telaraña, era como una
trampa demoniaca que terminaría por hacerme creer que yo no era el hombre que en verdad
era; parecía que el placer sexual reposaba en otros hombres, parecía además que yo no era una
chico normal, no como todos, así que ¿Qué podía espera de la vida? ¿Qué vendría luego?

207
Durante la adolescencia descubrí que las chicas no me llamaban la atención, pero mi
defensa ante esta aterrante realidad fue creer que esto era natural porque de cualquier modo,
muchos chicos tan jóvenes aún no salían con chicas. Creo que Dios me guardó de muchos
males porque yo creía que el sexo debía esperar hasta el matrimonio, así que me abstuve de él,
pero mi inquietud seguía latente, la espantosa verdad que tenía que afrontar era esa, no me
atraían las chicas y no sabía qué hacer al respecto, para mí es muy claro que esto no era más
que el resultado de una serie de situaciones que se entrelazaron en mi vida como una telaraña,
como dije antes, esto no era yo, no podía ser natural.

Las cosas en mi familia mejoraron y una vez que concluí la secundaria, decidí estudiar
psicología, lo cual resultó ser muy apasionante, pero ante mi dificultad parecía ser que la
psicología actual no tenía una respuesta muy alentadora: se dice que hay que aceptar la
homosexualidad para poder ser feliz, pero a mí esto no me hacía feliz; cierta vez hasta leí un
caso en el que un terapeuta le decía a su paciente que la homosexualidad era un regalo que
Dios le hacía ¡Es impresionante la confusión que esto causa! A mí lo que me hace feliz es
Dios, mi anhelo es agradarle a él, lo que más deseo es que Su plan se cumpla en mi vida y para
que eso sea posible he de ser el hombre que Él quiso que yo fuera.

Mi felicidad no está y jamás estará en acercarme a otros hombre para buscar placer,
para enfrentar el dolor, para compensar aquello que muchas veces he visto como una carencia
en mí. Jesús dijo que él me daría vida abundante y que si me acercaba a Él, encontraría un
pozo que me saciaría en serio, y ante tales promesas yo no quiero acudir a beber siempre de un
pozo que jamás logrará saciarme, sé que una y otra vez volveré a tener sed, ya he visto a
mucha gente así, muchas personas que sufren terriblemente porque no encuentran paz ni
libertad verdadera, porque se engañaron a sí mismos creyendo que podían ser libres de toda
presión religiosa y de repente se vieron esclavizados de una forma atroz

Ante este panorama y buscando respuestas me encontré con EPE e inicié el itinerario
de maduración, descubriendo primeramente algo que era muy importante para mí debido a mi
formación en psicología: argumentos sólidos y serios para comprender la AMS y ofrecer una
respuesta asertiva. Ha sido realmente un privilegio el poder formar parte de esta comunidad de
apoyo y de entendimiento, creo que el trabajo que allí se lleva a cabo está no sólo bien
sustentado teóricamente, sino sustentado en amor y por tanto es para mí una gran bendición
encontrar tanta riqueza en un solo lugar.

El proceso que llevo, ya por cuatro meses, es algo que trato de hacer con diligencia y
que me ha llevado a reflexionar mucho sobre mi vida y a comprender la identidad que Dios me
ha asignado, la cual me dignifica y me encuentro muy a gusto siendo la persona que tengo que
ser, viviendo en fidelidad con mis principios y aunque es un camino difícil porque implica
morir a los deseos de la carne de alguna manera, también creo que es un camino de vida y de
esperanza, así que constantemente recuerdo las palabras de Jesús que quisiera parafrasear aquí:
“Muchos caminan por un camino ancho que lleva a la perdición y pocos por un camino
estrecho que lleva a la vida eterna”. Creo, sin duda, que muchas cosas en la vida exigen
esfuerzo y entrega; construir la clase de vida que uno quiere llevar requiere esa entrega y por
eso estoy aquí, porque me entiendo no como un ente pasivo que fluye según las circunstancias,
sino como alguien que puede estar en pie de lucha decidiendo cada día ser quien debe ser,
decidiendo ser mejor, decidiendo aprender y crecer, creyendo que es posible ser libre, con la
certeza de que nada es imposible para Dios, no importa lo que se diga afuera, creo firmemente
que mi alegría y mi deleite diario está en Dios y no puedo permitir que ninguna mentira nuble
esta visión en mí.

Quiero agradecerle profundamente por leer mi historia, V.

208
37. Carta de C., 31 años, España

Querido Papa Francisco,

Me llamo C., tengo 31 años y vivo en España. Si en estos momentos está leyendo estas
palabras, con toda probabilidad conocerá ya el contexto en el que llega a sus manos. Quienes
me dan la oportunidad de escribirle así se lo habrán hecho saber y, con casi toda seguridad,
muchas otras cartas como ésta habrán pasado ya por sus manos. No obstante, aunque
implícitamente esté claro el motivo de mis palabras, quisiera explicitarle lo que me mueve
personalmente a ello. Imagínese a un hijo que acude a su padre para contarle eso que le
preocupa, eso que le mantiene triste y angustiado… Imagínese a un hijo que acude a su padre
para contarle, simple y llanamente, ¡lo le pasa! Ese hijo – creo – soy yo a través de estas
palabras.

Me dirijo por tanto a usted, Santo Padre, para poner en su conocimiento mi vida, mi
interior, mis sufrimientos, mis esperanzas… Para poner mi vida en conocimiento de quien, de
forma paternal, está al frente de mi Iglesia, aquella de la que espero acogida y amor. Aunque
más tarde – perdone de antemano mi osadía – me aventure sugerir algunas cuestiones, es
simple y llanamente eso lo que me mueve: poner mi vida y mi corazón en manos de quien
considero como a un Padre y de quien espero compresión y ayuda. Me conmueve el corazón el
simple hecho de que saber que mi padre, mi Santo Padre, conozca mi herida más profunda.

Lo que a continuación le relato no es más que una síntesis de mi vida. Una cualquiera,
como la de tantos otros. Única e irrepetible, eso sí, pero marcada –como en muchos otros
casos que ya serán de su conocimiento- por el surgimiento y desarrollo de lo que llamamos
Atracción hacia personas del Mismo Sexo (AMS). Hace dos años escribí algo parecido a otro
buen padre de nuestra Iglesia que lleva dando la cara por nosotros mucho tiempo, sin
importarle nada más que sacar a la luz la verdad. Parte de lo que viene a continuación
proviene de ahí y quisiera compartirlo también con Su Santidad…

Nací en España en el año 1982, en el seno de una familia cristiana, donde nunca me
faltó de nada, al menos, en cualquier cuestión material que se pueda imaginar. A la edad
aproximada de 8 años, sin saber muy bien por qué y sin deliberado interés por mi parte, me vi
envuelto en una serie de experimentos o jugueteos sexuales que, comenzando con un familiar
de mi misma edad, se fueron extendiendo más tarde a otros chicos hasta la edad aproximada
de 13 años. Recuerdo bien que no existía en mí un interés inicial que me llevara a buscarlo.
Simplemente se dieron las circunstancias y uno accedía a ello de la misma forma en que se
accede a jugar a cualquier otro juego infantil. El caso es que aquello se mantuvo en el tiempo,
como decía, hasta la edad de 13 años.

Por aquel entonces se despertó en mis “compañeros de juegos” aquello que es natural
en cualquier chico, y todo aquello dejó de repetirse. Aquellas personas, a quienes conozco bien
a día de hoy, 18 años más tarde, abandonaron sin problemas aparentes (y sus vidas hoy en día
siguen corroborando este hecho) aquello en lo que yo me quedé encerrado. Afortunadamente,
en aquellos días poco se decía sobre la supuesta normalidad de la tendencia homosexual. Eso
hubiera sido determinante en mi caso y en el caso de aquellos “compañeros de juegos”.
Hubiera cambiado todas nuestras vidas. Afortunadamente, al menos para ellos, no fue así.

¿Entonces qué ocurrió en mi caso? ¿Por qué yo no corro igual “suerte”? Quizás en mi
caso había más factores que se sumaban a esos hechos del pasado (e incluso los explicaban).
Yo era un niño tímido, con ciertos problemas para profundizar en las relaciones de amistad. En
cierto modo, aunque mis padres siempre me han querido, también estaba falto de una cercanía
y un cariño real y físico, en especial por parte mi padre. ¡Cuántas veces habré deseado que mi

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padre fuera como tantos otros hombres que estaban en mi círculo familiar o entre los amigos
de mi padre! ¡Cuántas veces habré deseado que dejara al lado lo “importante” para dedicarme
su tiempo a mí! ¿No cree que en estas circunstancias lo más fácil para mí, para encontrar esa
intimidad y cercanía y aliviar mi necesidad, era acudir a lo aprendido desde la infancia? Es
verdad que todos esos juegos infantiles terminaron con unos 13 años, pero ¿no cree que, al
menos en mi mente y con mi propio cuerpo, trataba de seguir compensando esos déficits de la
manera en que lo había aprendido en la infancia? Simplemente se trataba de un niño herido
que había aprendido inocentemente lo que nadie tendría que aprender.

Fue a través de mi imaginación y de la masturbación frecuente, algo que se mantuvo


desde los 13 años a los 22, la forma en la que todo lo vivido en la infancia se fue arraigando en
mí. Eso me hizo verme diferente a los demás, cada vez más inseguro, inferior. Me hizo vivir
entre la autocompasión de “no ser como” y la aparente normalidad. Créame que esta especie
de tibieza hiere el corazón como no lo podría hacer ninguna herida física. ¿No es comprensible
que tratara de lamerme las heridas evadiéndome en aquello que tan bien había aprendido? La
masturbación y la imaginación hacían de analgésico momentáneo, aunque en el fondo yo
seguía hundiéndome más en lo mismo. En realidad no me hacía feliz nada de aquello. Era
simplemente pura evasión, aunque no fuera consciente de ello en aquellos días.

No obstante, hasta ese momento, la vida no me va del todo mal. Hay todavía mucho
trecho hasta el fondo y no conozco verdaderamente el sufrimiento. Todavía no sé lo que es el
infierno. Académicamente todo me va bien y tengo el reconocimiento de mucha gente. Y, en
general, no me falta de nada. Tengo bastantes amigos y, aunque existía esa visión un poco
inferior por mi parte, mi vida pudo llegar a ser, por momentos, “envidiable”. Pero las cosas
profundas del corazón, el sentimiento de pertenencia, la integración, el sentirse parte de, la
falta de cariño… no se curan con el éxito, ni con las juergas ni con las cosas materiales. Le
aseguro que estarían curadas si así fuera. En cambio, sigue habiendo una herida interior, una
herida que, por una mezcla de vergüenza, orgullo y soberbia, uno sigue enterrando cada vez
más y más profundo con la esperanza de que deje de existir. Estamos a la edad de 23 años,
año en que termino mis estudios universitarios.

Entonces todo parece que se desmorona. Uno tiene que empezar a buscarse la vida, los
amigos se separan, la gente parece que tiene su vida “solucionada”… Sin embargo, yo sigo
siendo el mismo chiquillo que busca sentirse pleno con su vida sin tener ni idea de por dónde
van los tiros.

¿Qué ocurre entonces? Es fácil intuirlo. No es más que seguir repitiendo lo que había
sido mi vida hasta entonces: evadirme para tapar el vacío. Sin embargo, ahora es peor. Entra la
pornografía en juego y, todavía más allá, el deseo de realizar de facto aquello que entraba a mi
mente por la representación irreal de aquellos videos.

Verdaderamente voy entrando en el infierno. Poco a poco uno frecuenta lugares que no
debía frecuentar y, aunque sabe que le destruye y no soluciona nada, es algo que cada vez se
hace menos controlable. Aunque generalmente todo marcha bien durante varias semanas, todo
se vuelve a repetir tras un tiempo, como si de un ciclo adictivo se tratara.

El desorden y el desquiciamiento es lo que reina allí, y nadie es dueño de sí. Aunque no


quieras, te pones en situaciones que sabes que no te harán bien. Se puede ver hasta en las caras
de aquellos que buscan lo mismo que tú. Yo las he visto y he visto mi propia cara. Les he
mirado a los ojos – las veces que me he atrevido a ello – y solo se ve eso. No sé si tengo
palabras para describirlo, pero no se lo deseo a nadie.

Gracias a Dios, no di nunca el salto hacia una vida “gay” como se entiende hoy en día.
Gracias a Dios, aunque mi comportamiento pudiera decir lo contrario, no quería para mí nada

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de eso. Nunca deseé encaminar mi vida hacia la unión con alguien de mi mismo sexo de la
misma forma que un hombre y mujer se unen. Jamás estuvo esto en mi corazón. Jamás vi en
ello mi felicidad, y no era esto una cuestión moralista procedente de mi religión. Es más, vivía
yo por aquella época de forma bastante mundana y lo que se llevaba en esos momentos no era
precisamente tener tantos reparos en aquello en lo que yo sí los tenía.

Fue en medio de esa temporada caótica y sin sentido, falta de luz y de verdad, que
duraría unos 4 años, con mis altos y mis bajos, cuando mi fe descafeinada empezó a resurgir.
Si había alguien que podía librarme de todo, ese era el Señor. No se imagina la de veces que
he ido arrepentido y hundido a la confesión (¡cuando por fin saqué valor para ello!),
habiéndome despreciado hasta el extremo. No se imagina las veces que le he pedido al Señor
que me librara de aquello. Que era consciente que le ofendía. Que no quería ser así. Que yo
solo no podía…

Fue entonces, buscando en internet, donde empecé a encontrar respuestas y ayuda.


Dios no me “regalaba” una curación milagrosa, sino algo mucho mejor (aunque de ello me iría
dando cuanta con el paso del tiempo). Descubrí la página de ES POSIBLE LA ESPERANZA
(EPE) y, tras un tiempo, entré en el programa de maduración que se proponía. Y todo empezó
a cambiar. Todo eran respuestas y explicaciones a muchas de las cosas que había vivido
inconscientemente hasta ese momento… Era noviembre de 2009…”

Estimado Santo Padre, aunque muy resumidamente, esta ha sido mi vida antes de
entrar en la gran familia de EPE. Como comentaba al final de mi relato, EPE ha puesto luz
donde antes había oscuridad. Puso razón donde antes solo había una especie de instinto
desordenado y guiado únicamente por las heridas. Explicó las causas y las consecuencias y
todo empezó a encajar. Puso, en resumen, los medios, los compañeros, las personas – ¡pues
uno solo no puede! – que me han ido guiando en el camino de maduración. Es cierto que no se
trata de un proceso generalmente rápido, pues toma más o menos tiempo en función de la
historia personal que cada uno traiga consigo. Tampoco es neciamente un proceso lineal,
pudiendo encontrar retrocesos en el camino, pues la vida misma es muchas veces de esta
forma. En cualquier caso, para mí, el poder vivir y encarar la vida conociendo la verdad, con
independencia del grado de avance – aunque siempre en la lucha – es como un día soleado
frente a la noche oscura de la ignorancia o, en muchos casos, de la mentira.

Y es que – aunque supongo que no digo nada nuevo – es todo oscuridad lo que rodea a
la vivencia de la AMS, sea como sea ésta. En mi caso, aún sin haber dado el paso de vivir una
vida “gay” abierta, creo que ha quedado claro a través de mi testimonio. Pero tampoco es
diferente cuando la vida “gay” sí que ha sido vivida: son muchos los ejemplos que me
demuestran que el resultado es el mismo.

Siempre me ha resultado muy curioso lo siguiente. El despertar sexual natural de


cualquier ser humano – basado en el desarrollo de una atracción hacia el sexo contrario –
nunca genera ningún tipo de conflicto interno. No hay nada que aceptar: el ser humano es así,
así fue creado y nada se ve como ajeno, pues todo discurre por los cauces marcados por la
naturaleza. Si se me permite una comparación, así ocurre con el vagón de tren que discurre
por una vía ferroviaria. Puede que en ocasiones las ruedas chirríen contra las vías – ¿es que la
vida no presenta siempre dificultades a todo el mundo? – pero a nadie le asaltaría la menor
duda sobre si ese es el camino por el que debe discurrir el vagón.

Sin embargo – créame, pues así lo viví, así sé que lo han vivido muchos otros y así
estoy convencido de que lo vive cualquier persona que experimente AMS – el descubrimiento
en uno mismo de la atracción hacia personas del mismo sexo es todo lo contrario: es
traumático y viene rodeado por todo un sinfín de dudas e incertidumbres. Siguiendo con el
ejemplo del vagón: es un descubrimiento tortuoso, tal y como lo experimentaría el vagón de

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tren al salirse de la vía y verse circulando fuera de ella. Creo no equivocarme en absoluto si
digo que cualquiera de nosotros hubiera pulsado al instante el botón “Volver a la Vía” si éste
hubiera existido. Y es que la AMS es, simple y llanamente, ajena al ser humano y poco o nada
tiene que ver esta visión con cualquier clase de presión social.

¿Qué ocurre entonces? Los que hemos pasado por esta situación, de una u otra forma
nos hemos enfrentado a dos cuestiones vitales. En primer lugar nos hemos preguntado sobre si
nuestra condición natural era la circular por la vía o por fuera de ella. Aunque estoy
convencido que la AMS le resulta ajena a cualquiera, uno puede llegar a pensar: ¿No será que
me estoy equivocado? ¿Nací así? En caso de intuir que nuestro lugar natural debería ser la vía,
muchos nos hemos preguntado a continuación sobre la posibilidad de volver. ¿Es posible
abandonar esta atracción que tan ajena siento? En general, como creo que es fácil adivinar, la
cantidad de respuestas obtenidas – en especial de las verdaderas – brillan por su ausencia.

En realidad, las únicas respuestas que se oyen hoy en día – a través de los medios de
comunicación, de las políticas seguidas por muchos países, de la educación dada en escuelas…
– son unánimes: “Tú naciste así. Si experimentas algún problema, éste no está en tu condición
en sí, sino en el rechazo de la sociedad, que no todavía no tiene su mente lo suficientemente
abierta. Solo serás feliz aceptándote y siendo fiel a lo que eres. Es tan buena como cualquier
otra opción y ya somos muchos los que vivimos felices aceptándola”. Para muchos, la opción
de la “vida gay” no será nunca una alternativa, y en mayor o menor grado, vivirán abocadas a
una lucha clandestina y casi sin tregua basada en las propias fuerzas y sin apenas información.
En otros casos –y en el fondo creo que es bastante entendible– uno llegará a resignarse y a
bajar los brazos en favor de la única respuesta que parece prometer algo de felicidad. El dolor
emocional que arrastramos necesita alivio y, en muchos casos, no importa el precio a pagar.
Lamentablemente, en muchos casos, el alto precio pagado impide admitir más tarde una nueva
decepción: no hay ni un atisbo de la felicidad prometida.

Para mí es desgarrador ver, desde mi experiencia, cómo esto es algo que sucede a
nuestro alrededor cada vez más. Y, sobre todo, es desgarrador ver cómo tales consignas son
inculcadas a edades cada vez más tempranas. Realmente no sé cuánto de buena o mala
voluntad hay detrás de todas ellas o si simplemente es una cuestión de ignorancia. Pero en
cualquier caso creo que algo debe hacerse para arrojar luz donde, hoy por hoy, hay mucha
oscuridad.

Papa Francisco: Hoy en día hay mucha gente que se desangra por esta causa, sin llegar
a saber nunca la verdad de su ser, de su propia identidad. Sin saber del amor de Cristo y de su
capacidad para hacer nuevas todas las cosas y para curar hasta lo más profundo de nuestro
corazón. Sin saber del plan de Cristo para cada uno de nosotros. Creo que ahí debemos estar,
como siempre, arrojando luz donde no la hay. Hoy más que nunca, usando, si me permite, sus
propias palabras, “veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla”.

Santo Padre, rezamos por usted y para que el Espíritu Santo ilumine y guíe sus pasos
en la dirección de este “Hospital de Campaña”, en esta y en otras muchas batallas que tiene
lugar en el mundo de hoy. No está solo: somos muchos los que estamos detrás de usted, a la
espera de poder servir lo mejor posible. Por la parte que me corresponde, no dude en contar
con migo para lo que estime oportuno. Muchas gracias Santo Padre, C.

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38. Carta de C., 31, Chile
Querido Papa Francisco:

Aquí le dejo mi carta, en versión audio, espero que sea un auténtico testimonio de que
es Posible la Esperanza.

Atentamente le saluda:

C. Muñoz.

39. Carta de A., 33 años, España.

Querido Santo Padre:

Mi nombre es A., español de 33 años, y escribo estas líneas para contarte mi situación,
que sé que leerás con afecto de padre. Formo parte de un grupo de personas que tenemos
atracción homosexual, y nos han pedido que escribamos una carta dirigida a ti. Me alegro de
poder hacerlo en español, porque podré expresarme perfectamente (aunque sin los acentos tan
cantarines que, ¡che!, allá tenés vos los argentinos…  )

Tengo un hermano mayor y dos hermanas.

La primera vez que recuerdo que un chico me atrajera sexualmente fue con quince
años, un compañero de clase. Pensé que era algo que se me pasaría. Ese mismo curso me
enamoré con un amor platónico de una compañera de clase.

Las cosas siguieron así, sin yo darle demasiada importancia. Pensaba que acabaría
casándome con una buena mujer, que estaríamos muy enamorados, que aprenderíamos a
amarnos, me daría hijos… ¡yo quería tener hijos para cuando cumpliera los 23!, porque con mi
fuerza de juventud podría tirar mejor para adelante con ello.

Empecé a estudiar en la universidad con 18 años. Para cuando cumplí los 21 yo ya


tenía cierta ansiedad por perder la virginidad; pensaba que “ya iba siendo hora, ¿no?”. Sin
embargo no llegaba la ocasión. Tenía fantasías con mujeres, y algunas también con varones.

Dejé de confesarme; nunca dejé de ir a misa, y comulgaba semanalmente, aunque sin


tener conciencia del pecado que cometía cuando me masturbaba. Pensaba que si el ir a misa no
me hacía ningún mal, que en el peor de los casos me dejaría como estaba, e incluso podría
hacerme bien. No sabía cómo. En esa época mi hermano ya no iba a misa, y la mayor de mis
hermanas también dejó de acudir.

Recuerdo que volvía por la noche a casa cuando salía en fin de semana y en la cama
gritaba en silencio, pues había mucho dolor interior en mí. Mi situación era de: “¿Cuándo voy
a encontrar el amor, ¡cuándo!?”

Mi planteamiento cambió entonces, y tomé la idea de que “Mientras llegue el amor de


mi vida puedo disfrutar de mi vida”, teniendo en cuenta, claro, que ese disfrutar se refería al
placer sexual. Mi planteamiento en esta búsqueda también varió, y llegué a pensar que a lo
peor me estaba cerrando al “amor de mi vida” por el mero hecho de negarme a contemplar la
posibilidad de salir con algún chico. ¡Fíjate!, mi temor era que “mi amor pasara por delante de

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mis ojos y, simplemente, no lo tomara en cuenta por el mero hecho de ser un chico y no una
chica”.

Estos planteamientos graduales son pura y llanamente perversos. Provienen del


“enemigo de todo bien” (como se refiere un sacerdote que conozco a ya sabes quién), pues son
mentiras envueltas de medias verdades. Esto me costó entenderlo.

De mis 20-21 a mis 23 años fue una época bastante dolorosa. Había embates, y a modo
de analogía hago la comparación de que un ariete golpeaba las puertas de mi ciudadela, y a
veces las derribaba y saqueaba, a veces yo mismo le abría las puertas. Por otra parte seguía
mis estudios universitarios, que terminé mucho después de lo que hubiera sido normal.

Si hubiera podido independizarme de casa de mis padres creo que mi vida hubiera
discurrido muy diferente a la actual, pues probablemente habría comenzado a vivir una “vida
gay”. No fue así, gracias a Dios.

En la universidad conocí al capellán, cinco años después de haber entrado, y ese año
2003 fui a una peregrinación. Fuimos con la pastoral universitaria. Me encantó. Le estoy muy
agradecido.

Ese mismo año asistí con ese grupo como voluntario a la última visita apostólica de J.
P. II a España. Fue una gozada. ¡Qué te puedo decir!

La Semana Santa del año siguiente, 2004, realicé mis primeros ejercicios espirituales.
Yo había sido educado en un colegio de Jesuitas, por lo que me sonaban, y de hecho pensaba
que adónde iba ya me lo conocía. En el colegio íbamos a “Encuentros con Cristo”, unas
reuniones de un viernes a un sábado donde orábamos, por grupos debatíamos cuestiones,
convivíamos, etcétera. Por supuesto hablábamos. Pero eso no eran unos ejercicios espirituales,
ni mucho menos.

Lo primero que me llamó la atención al llegar a esos días de ejercicios fue que el
director nos dijo, después de la primera cena, que estaríamos en silencio. Eso me hizo
comprender que no sería nada parecido a lo del colegio. En efecto, no lo fue, sino que fue
mucho mejor.

Lloré bastante cuando me fui a confesar tras tres años, y me alivió mucho y me ayudó
mucho. La confesión volvía a formar parte de mi vida; y la conciencia de pecado/pecador
también. Comenzaba el pulso que Dios echaba a mi desvío en la vida.

No todo es miel sobre hojuelas desde entonces, no. De hecho los mayores sufrimientos
han venido después.

Vuelvo ahora unos años atrás. Desde pequeño me han atraído las “cosas de Dios”. Por
una parte para ser “el niño bueno”, a quien su abuela quería mucho (mi abuela es muy
religiosa), etcétera. Mis padres nos han educado y querido por igual a todos los hermanos; mi
padre solía estar emocionalmente ausente en casa, por el gran tiempo que le requería su
trabajo, y por su forma de ser.

Yo era monaguillo en la parroquia. Me gustaba mucho (me gusta acolitar si me lo


piden hoy en día). Con el tiempo he descubierto que tenía mucho de “legalista” en mi vida de
fe, mucho de cumpli-miento, de estar en la ley y no ir más allá en el espíritu.

Regreso a mis 24-26 años. Durante esa época surgieron los enfrentamientos más duros
internos con mis inclinaciones, mis miedos, mis planteamientos y voluntad…

214
Todos los años desde ese 2004 he realizado ejercicios espirituales, y siempre me he
quedado con algo de ellos, algo que puedo atribuir a Dios.

La lucha en mí la he vivido, y cómo hay un pulso enorme en cada persona que habita
este mundo es cierto. A veces no nos damos cuenta. Y mi pesar actual es que haya muchos
hermanos míos que no se den cuenta, o no les importe, o, peor, que se hayan rendido. Pero a
eso llegaremos.

No he comentado aún que mi mayor miedo en esta vida, desde mis 16 ó 17 años, es
“QUEDARME SOLO”. Pensaba muchas veces que me amaba mucha gente, mi familia, mis
amigos… pero ¿mi amor, para quién? Ansiaba un amor concreto, un “te quiero a ti”… “En mi
cama, por las noches, busqué el amor de mi vida. Lo busqué y no lo encontré. Me levanté
entonces y recorrí la ciudad buscando al amor de mi vida por las calles y las plazas. Lo busqué
y no lo encontré.” Esto, querido padre, lo comprendo muy bien.

A partir de mis 23-24 años aproximadamente comienzo a ver pornografía en Internet.


El 90% de la que he consumida en mi vida es pornografía entre varones. Me ha causado mal.
Me di cuenta claramente en un momento dado de que abusaba de mí mismo; eso es un pecado;
y también una toma de consciencia.

Desde mis 23-24 hasta mis 26 años y medio habrá habido alrededor de diez ocasiones
en que, mientras volvía a casa por la noche después de salir con los amigos, estuve dispuesto a
irme con un chico para acostarme con él. Y creo que de esas diez veces realmente me hubiera
ido tres si la ocasión se hubiera presentado. Mi buen Padre, que me cuida desde el cielo, nunca
ha permitido esto.

Mi hermano mayor se casó (por favor, reza por su matrimonio). Fue una gran alegría.
Para mí también, pero no podía ser completa en mí, porque me veía solo en el mundo, y en mi
futuro. Ese mismo año, creo recordar, la menor de mis hermanas se abría a mí y me confiaba
su atracción por personas de su mismo sexo. Sin recursos, con moral baja, yo no pude ayudarla
mucho. Por favor, reza por ella, pues ha decidido tomar ese camino en su vida. A nuestra
Madre la Iglesia no la puede ni ver, pues la ve reflejada en vosotros, los obispos.

Una de las opciones que yo había contemplado para mi vida era emanciparme de la
Iglesia. Algo así como “Vale, esto ha estado muy bien. Tú dices esto, pero ahora es mi turno
de vivir mi vida, y no estoy de acuerdo con lo que me planteas, de modo que tú por tu camino
y yo por el mío.” Algo así como una separación de común acuerdo, sin reproches. Santo
Padre, yo ya había deseado no haber conocido a la Iglesia, es decir, haber vivido en el año
1000 en América, o en el 300 a.C. en Grecia, y esas cosas. Solo luego me di cuenta de que
había renegado de ella, de mi Madre.

Decir a tu madre “Ojalá no te hubiera conocido.”… Esto, cuando me di cuenta, me


dolió profundamente. No quiero ni pensar lo que a ella, a la Virgen María, le pudo doler.
Decía que deseaba emanciparme de la Iglesia. Por aquel entonces yo había hecho
amistad con personas pertenecientes a un instituto secular, sobre todo con un joven que (¡fíjate
tú qué cosas!) había decidido dar su vida a Cristo a sus veintiún años. ¿¡Qué!? Mis “años
veinte” los quería yo entregar a mí, y este amigo mío se los daba a Jesús. El ejemplo suyo fue
un imán tremendo.

Cuando contemplé y tomé la decisión de abandonar la Iglesia… no pude. ¿Sabes cómo


es un anzuelo para pescar pulpos? Es como la unión de muchos anzuelos por su parte larga,
como una lámpara de araña cuyos brazos sean los anzuelos. La imagen que uso para explicarlo
es como si me hubieran incrustado uno de esos anzuelos en el corazón, y ti-ra-ran muy fuerte

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para sacármelo de mis entrañas, como si me quisieran arrancar mis entrañas. Ésa iba a ser mi
vida si abandonaba la Iglesia. Me di cuenta, con espanto, de que no podía dejar la Iglesia, no
por ella en sí misma, sino por la gente de Iglesia que había conocido. Yo sabía que podríamos
seguir siendo amigos; pero sabía que no podría tener esa intimidad con ellos, aun si
estuviésemos a mil kilómetros de distancia. Creí tener síndrome de Estocolmo. Hoy en día
pienso que fue la Comunión de los Santos la que no me dejó marchar. Con este amigo
comprendí lo que es la hermandad de fe. Me apena decir que a día de hoy sigo cayendo y
atentando también contra esa Comunión de los Santos, aunque de veras que sigo lo que dijo un
sacerdote: no cansarse nunca de estar empezando siempre.

Volviendo a ese lunes fatídico y bendito, me di cuenta de que no podía dejar la Iglesia.
Creía que no podía ser feliz en la Iglesia, pero me di cuenta de que no podía irme de ella. Ni
contigo, ni sin ti. De modo que concluí que jamás iba a ser feliz en esta vida. Decidí vivir en la
Iglesia, llevar una vida gris, sin felicidad; creyendo que entraría en el cielo de rebote, pero
sabiendo que aquí lo iba a pasar mal. Eso fue un lunes.

La semana pasó sin pena ni gloria, yendo a la universidad, comiendo, durmiendo… Y


ese fin de semana tocaba peregrinación. Fui porque era “lo que tocaba”.

El grupo cristiano con quien fui llevaba un sacerdote, y fue confesando a la gente por el
camino. Yo no quise. Al llegar al castillo del santo él me dijo que me confesara, pues me había
notado raro. Me confesé mientras estábamos en misa con el obispo. El sacerdote era la misma
persona, los pecados no eran diferentes, lo que me dijo no era novedoso, la penitencia no fue
algo que no conociera, el enclave me era familiar… peeeero algo nuevo hubo, porque ese día,
el primer sábado de marzo del año 2007, marca un antes y un después en mi vida. Yo iba
distinto; yo iba derrotado.

A la vuelta solíamos parar en un convento de monjas Carmelitas descalzas. Están en las


afueras de un pueblo, de modo que no hay mucha luz. Esa noche las estrellas se veían
preciosas en el cielo; creo que nunca he visto tantas estrellas.

Al llegar al convento, y a medida que transcurría la velada, yo me iba encontrando cada


vez más contento. Pero mucho, ¿eh? Mucho, mucho. Tal es así que me dije “Jo, si yo vengo
como vengo a la peregrinación, con este estado de ánimo, y la respuesta de Dios es ésta… yo
me rindo.” Y me rendí a su amor. Me descubrí que no solamente había sido el hijo mayor de la
parábola, sino también el hijo menor; ¡los dos!, con dos máscaras. No quiero máscaras, me
quiero a mí, al A. que Dios soñó. Jesús, quererte cómo quieres que te quiera, quererme cómo
quieres que me quiera.

He experimentado el amor in-con-di-cio-nal de nuestro Padre. De hecho luego


comprendí que Él me quitó la losa de la soledad, como las mujeres se preguntaban “¿Quién
nos quitará la piedra?” de camino al sepulcro. Desde ese día, Santo Padre, jamás me he sentido
solo ni un solo día. ¿Te lo puedes creer? ¡Qué dicha! Mi mayor miedo, de un plumazo, no
existe. Y me atrevo con mis otros miedos entonces. Deseo que mi familia, mis amigos… todos
se enteren de que existe, ¡sí!, ese amor incondicional, incondicional… amor infinito, amor de
misericordia…
Bendito sea Dios.

Desde entonces no he cambiado “mágicamente”. Sigo siendo el mismo A., pero veo
con ojos nuevos, tengo esperanza, e intento decírselo a los demás, que se vive mejor (y con
mayores aventuras) de la mano de Dios. Seguí pecando, viendo pornografía, deseando en
algunos momentos acostarme con algún chico… pero estoy preparado y sobre aviso. Gracias a
esa gracia, tras mi confesión, pude estar preparado cuando mi mejor amigo me confesó para
mi sorpresa su enamoramiento de mí; el enemigo de todo bien sigue dando guerra.

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Al cabo hablé con un amigo de este instituto secular que he mencionado antes,
psicólogo, y me recomendó ir donde un psiquiatra-psicólogo colega suyo. Fui donde él (sigo
yendo en la actualidad) y conocí por recomendación suya Es Posible la Esperanza. A mí me
cuesta dar pasos, pero a la postre comencé este itinerario que me está abriendo los ojos en
muchos aspectos.

Creo que tengo mucha suerte de no haber vivido la “vida gay”. No sé cuántas medallas
tendrá mi A. de la guarda al respecto; lo quiero mucho, aunque aún debo demostrárselo mejor.

Lo que me toca ahora, querido Padre, es madurar. Me solía ver yo como una persona “con una
adolescencia inconclusa”. He visto que eso no es raro precisamente en personas con AMS.
Voy descubriendo que lo que me atrae de un varón es algo que puedo desarrollar en mí, pues
no he nacido sin esa capacidad.

Yo me daba cuenta, y me sigo dando, de que no querría estar con un chico de buen ver,
sino con todos los chicos de buen ver. Y he descubierto que esa insaciabilidad me haría infeliz
(no creo que me pueda enamorar de un hombre, precisamente porque un verdadero hombre no
se enamoraría de mí, y es que veo que busco algo que me falta, y lo erotizo, y lo que puedo
hacer es buscarlo dentro de mí, no fuera). Ésa ha sido una pista grande en mí. No me imagino
de viejecito junto a un “marido” viejito a mi lado, sino eternamente joven con otro
eternamente joven, más otro, más otro… Estas pistas me ayudan a darme cuenta de qué sucede
en mí. Y en EPE estoy aprendiendo a darles respuesta, a darme respuesta a fin de cuentas.

He descubierto de varias formas que el Señor me pide que recorra este itinerario. Hablo
de ello con mi director espiritual y con mi guía espiritual. Aprendo a no cosificar a la gente
para mi propio placer. Voy a confesión y misa regularmente (de hecho ahora mismo iré) para
tener el escudo y la espada necesarias en mi batalla, y para pedir al Espíritu Santo que me dé
por favor los ojos de Jesús para ver a las personas como Él las ve, porque yo tiendo a verlas
con ojos severos.

En mi vida he conocido a tres Papas: J. P. II, Benedicto XVI y tú. Cada uno me ha
ayudado de un modo. Muchas gracias a los tres.

Me despido ya. Gracias por leer estas líneas. Gracias por rezar por mí y por las
intenciones que alberga mi corazón. Rezo por ti.

Cuando, por la infinita misericordia de Dios, nos veamos en el Cielo (tengo esa
esperanza, y tengo ese ánimo de entrar por la puerta grande, no “de rebote”), qué bien será
estar con la Virgen María; hasta entonces le pido que te guarde y te ayude, y a todos sus hijos
también.

Unidos en el Inmaculado Corazón de María.

Un abrazo, padre, A.

40. Carta de P., 34 años, Ecuador

Mi Panchito (como te llamo de cariño cuanto oro en las noches por ti).

Déjame llegar a ti antes que con un saludo, con mi arrepentimiento y necesidad de


perdón por todos mis pecados, que son muchos y que han hecho daño a mi vida a quienes me

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rodean y seguro a la paz del mundo (hoy, hay tan violentada por estos ataques del lobby gay,
leyes mundiales, manifestaciones, incluso la ONU, etc.)

Aproximadamente a los 10 años mi padre borracho y desnudo me toco


provocativamente, años después mi hermano mayor hizo lo mismo así como también un
vecino. Cuando inició con mi padre no sabía lo que pasaba, pero en las siguientes experiencias
iba ya relacionándome con ese acercamiento y tipo de caricias, por lo cual, al crecer y conocer
hombres (escuela, colegio, universidad) sentía extraño este sentimiento de atracción, pero
afectivamente necio, relajante, normal, hasta llegar a ser adictamente indispensable.

En búsqueda de llenar ese espacio del corazón (maduración afectiva y sexual) tuve
relaciones sexuales con muchos hombres, conocí discotecas gay en tres provincias de mi País
Ecuador, emocionalmente me llenaba, pero al final siempre hubo la necesidad de algo más;
hasta que me involucre en tres relaciones no solo sexuales, sino afectivas, puse mi corazón,
sueños, dinero, tiempo y trabajo en tres hombres; obviamente cada relación me dio una
felicidad (humanamente hablando) limitada, pero por problemas de promiscuidad,
enfermedades de transmisión sexual, infidelidad, etc. todo terminó.

Tiempo más tarde, afectivamente destrozado por no saber dónde mismo está la
felicidad, seguí buscando (ya con menos esperanzas de encontrar alguien, para no sufrir más),
a la par, buscaba también ayuda, información, estudios, testimonios, alguna luz que me ayude
a saber si esto de la homosexualidad es correcto, si hay leyes, si moralmente está bien, en fin,
tenía tantas dudas que el Señor me mostro un bendecido sitio web llamado Es Posible la
Esperanza (EPE), el Padre Antonio fue quien me respondió y me envió una tarea antes de
aceptarme en EPE, la hice muy interesado, y mientras la hacía mis ojos, mi corazón se iban
aclarando, otra esperanza había, UN ITINERARIO DE SANACIÓN a mis heridas, a mi
inmadurez emocional y sexual.

Tuve la valentía de confesarme, de confesar todas estas heridas, vacíos que me llevaron
a cometer tantos errores en mi vida, comprendí que ni nací gay, ni tenía la culpa de sentir esta
atracción a personas del mismo sexo (AMS), sino, todo esto eran manifestaciones de mi
profunda necesidad de afecto, maduración, de sanar las heridas del pasado, confusión sexual
que tuve y que tengo.

Son 34 años que vengo sintiendo la mano poderosa del Señor a pesar de mis múltiples
pecados querida Santidad, y aunque en algunas ocasiones (ya dentro del itinerario de sanación
EPE) me he vuelto alejar del Señor por mis adicción que creo son fuertes, una vez te escuche
decir “el nunca se cansa de perdonarnos, somos nosotros los que nos cansamos de pedir
perdón” y la verdad mi querida Santidad, no quisiera un día cansarme de acercarme al
confesionario, aunque a veces mis debilidades me hacen sentir que no podré más, para que
luchar, no soy digno, etc.

No sé cuánto más pueda caer y levantarme, no sé el límite de la misericordia de Dios


como para decir, hasta ahí ya no podré pedir más perdón, no sé lo que me depara el futuro mi
querida Santidad, pero de lo que si estoy seguro es que AQUÍ SE ESTA BIEN, ESTO ES
DIFERENTE, SEGURO ESTAR AQUÍ ES LO CORRECTO, ¡Seguro!

En la actualidad mi Panchito hay tanta confusión, violencia, leyes que apoyan y otras
en contra, he visto con mis ojos almas conformadas, amigos luchando por defender esta
ideología de género, aborto, ataques a la iglesia (Mons. F. Sebastián Aguilar, J. Antonio Reig
Plà, etc.), informe de la misma ONU defendiendo los “derechos del niño” (tolerancia), que
confunden más a las almas que al igual que yo, en su juventud buscan una respuesta que les
ayude a ser felices pero EN PLENITUD, y no una felicidad que dura minutos o máximo par de
años y se acaba y dejan secuelas muy difíciles de sanar.

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De verdad me lastima y a veces confunde, tanto dolor de mi Iglesia y de mis hermanos
con problemas de AMS, que yo en su bando también lucharía, pero no en contra de mi Madre
la Iglesia, sino a favor, para que nos ayuden más abiertamente a superar esto, para que NO
NOS JUZGUEN (como hay algunos sacerdotes / seglares que nos hacen sentir condenados, no
por malas gentes, sino por desinformación), lucharía y hasta daría mi testimonio de forma
abierta que:

“soy un pecador, que he cometido muchos errores, que he recorrido un


mundo gay lleno de egoísmo, superficialidad, libertinaje sexual, que me han
llevado a perder mis mejores años, porque no me han hecho mejor ser humano,
mejor hermano, mejor hijo, mejor ciudadano, mejor profesional, que por el
contrario, me han tenido pasivo, adormecido en el placer del momento, soñando
en una aceptación del estilo de vida gay que no es la solución.

Comprendo y oro por mis hermanos que erradamente buscan aprobación


de leyes, que ante los ojos de los hombres son aceptadas, pero ante nuestro padre
celestial son abominaciones, y que sufro por la violencia desatada en contra/favor
de gobiernos, organizaciones, iglesia, pero que debemos parar, dejar de ser
instrumentos de odio, de mentira, de ofensa, de discordia, de duda, y tal cual lo
busco san francisco, ser instrumentos de su paz, no buscando comprensión,
consolación o amor, sino dándola a ya el señor nos retribuirá el ciento por uno, en
este mundo o en su reino.”

Mi amado Francisco, Dios nos ha bendecido con tu pontificado, y al igual que en el


cielo hay violencia, yo también me quiero hacer violencia, violencia que tu haz inspirado en
todo el mundo y en mi corazón; revolución la llamaste en la JMJ-Rio 2013, pues seguro esta
juventud que te sigue lo haremos, revolución para sanar este mundo que por el AMS lo hemos
corrompido, pero que con esta violencia inspirada por ti desde lo alto, nos llevará a la santidad.

El Padre Antonio nos dice que el Señor nos escucha mucho más desde nuestras heridas
que suplican su sanación, pues desde ellas mi querido Papa Francisco elevo mis plegarias
porque ilumine tu mente, y cual rey Salomón sabio por excelencia, nos guíes, nos regales tu
bendición y nos lleves a buen puerto en este nuestra tarea de sanar el AMS.

Dios te pague Papa Francisco por tu tiempo para estas almas necesitadas, que bueno
contar con este instrumento predilecto de su paz.

Hasta siempre en el Altar mi Panchito.

41. Carta de B., 35 años, España.


Santo Padre:

Es la primera vez en mi vida que le escribo al Vicario de Cristo y realmente no sé por


dónde empezar. ¡Hay tantas cosas que quisiera decirle! Mi nombre anónimo es B. y soy de
España.

El motivo de mi carta es saludarle y hacerle partícipe del proceso vital que estoy
viviendo, del camino de esperanza que he comenzado.

Actualmente tengo 35 años y mi atracción por las personas del mismo sexo, AMS,
comienza, según puedo recordar, a los 12 o 13 años, cuando comencé a idealizar a profesores

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y compañeros. La cosa fue aumentando, mi desarrollo siempre estuvo coartado por la AMS y
provocó que siempre me mostrara tímido, encerrado en mi mismo y muy vergonzoso.
Cualquier cosa me daba vergüenza, las relaciones personales, etc.

Así crecí, adolescencia y juventud. Gracias a Dios y por pura misericordia, siempre he
vivido en ambientes parroquiales, y Jesús ha estado cerca de mi siempre, en cada momento y
así lo vivía y lo sigo viviendo.

Todo esto lo he experimentado siempre en secreto. Un gran secreto que me pesaba.


Hasta que hace unos años me decidí a confesar con un buen amigo sacerdote. Ya no podía
más. Me daba la sensación de estar mintiendo a Dios y eso no estaba bien. Este sacerdote me
tranquilizó, no se escandalizó, cosa que temía mucho, y por el contrario me sentí acogido y
abrazado en él por toda la Iglesia. Fue un alivio tremendo y pude descansar mi espíritu al fin.

Es cierto que, al menos yo, he tenido la sensación de vivir muchos momentos de


sufrimiento y soledad. Envidiar a mis amigos, que hacían su vida, se enamoraban, se casaban y
tenían hijos. Yo sigo siendo el "soltero de oro" y eso siempre me ha pesado, no por sentir
realmente la llamada al matrimonio, sino porque veo que cada cual se va colocando en la vida
y parece que yo sigo sin sitio, sin un lugar ni misión.

Esto es claramente un pensamiento negativo, porque nada más lejos de la realidad.


Pertenezco a un movimiento apostólico y tengo misión ahí. Mucho trabajo para gloria de Dios.
En esa familia me siento Iglesia y capaz de servir al Señor.

Paralelo a este proceso interior, en el que voy caminando en sanación de heridas, hace
unos años comencé a sentir la necesidad de servir al Señor de una manera más particular,
quizá vocación a la vida religiosa o consagrada. A veces es duro tener que renunciar a esta
llamada mientras estoy en este proceso de lucha contra la AMS, conozco bien la postura de la
Iglesia en este tema, y pido al Señor que me siga dando perseverancia y valor para seguir
adelante, sanando heridas y, quién sabe si en un futuro, Dios permita que me consagre a él
totalmente.

A lo largo de este camino, mirando atrás, veo cómo me ha preservado de muchos


peligros y tentaciones, conservando mi integridad siempre.

Sé que la AMS es fruto de muchos factores, pero uno muy importante es la falta de
maduración en mi masculinidad. Digamos que es como mirarse a un "espejo roto" y lo que
uno ve es su imagen pero desfigurada, en esas estamos, intentando recomponer ese espejo. He
descubierto que no he nacido así. Que mis sentimientos son frutos de muchas circunstancias
vividas, de mi entorno y mi familia.

El proceso de Maduración Integral que estoy viviendo y recorriendo está lleno de


esperanza. Sé que poco a poco iré recuperando mi identidad masculina y ya veo "destellos" de
esto. Doy gracias a Dios.

Puedo decir que desde que soy consciente de esta realidad en mi vida, soy más feliz. Sé
que el cristiano debe ser una persona alegre, y yo quiero serlo. ¡Motivos no nos faltan! Cristo
ha muerto y resucitado por mí, porque me ama. No puedo permitirme estar triste ante tan gran
misterio.

No quiero alargarme más. Es todo un privilegio que su Santidad se digne a leer esta
pequeña carta. Yo por mi parte, le tengo muy presente en mis oraciones cada día. Dios le ha
encomendado una gran misión y millones de cristianos oran por usted y sus intenciones. Me

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atrevo a pedirle igualmente, que si se acuerda de este hijo, ore por mí y me incluya en sus
intenciones en la Eucaristía, allí nos unimos en comunión espiritual.

Unidos en el corazón de Cristo, B.

42. Carta de C., 35 años, España.

Querido Papa Francisco:


Mi nombre es C., soy de España y tengo 35 años. No es, obviamente, mi verdadero
nombre, pero me gusta mucho la música y por eso lo escogí cuando decidí comenzar mi
itinerario en EPE, hace ya tres años. Desde que fue usted elegido Papa me rondaba la cabeza la
idea de escribirle, porque me parece que su conexión con la herida del mundo tiene una
proyección directa en el acercamiento de la Iglesia a las personas que padecemos Atracción
hacia el Mismo Sexo (AMS). Cuando el padre Antonio propuso esta iniciativa me dio una
alegría inmensa.
Me gustaría contarle algo de mi historia. Intentaré resumir para no alargarme en
exceso. Desde bien pequeño empecé a notar que algo no iba como tenía que ir. Me sentía
distinto. Sin duda, mi especial sensibilidad contribuía a eso. Pegarle patadas a un balón no me
atraía lo más mínimo, y sin embargo me emocionaba en el conservatorio de música al que
asistía cuando escuchaba música clásica. A los 7 años recuerdo perfectamente que un
compañero de clase comenzó a ejercer en mí una extraña fascinación. Aún estaba exenta de
connotación sexual, porque yo no era más que un niño, pero me daba cuenta. Él era alto, más
deportista, pintaba muy bien y tenía un montón de amigos. Yo me sentía muy solo, y desde la
última fila miraba a éste y a otros chicos ya con cierta admiración, que en seguida sería
envidia.
El resto de mis años en el colegio no fue nada fácil. Corrían los años 80 y principios de
los 90, y aún no estaba tan extendido eso de ser gay o de aceptarse como tal, pero yo era
plenamente consciente de que a mí me gustaban los chicos, y de que eso me hacía diferente a
los demás. La diferencia venía marcada, entre otros factores, por una enorme sensación de
superioridad. Yo me amparaba en mi inteligencia, en mi sensibilidad, para encontrarme
seguro, protegido y por encima del resto. Pero en mi atalaya sólo hallé soledad, dolor y
sufrimiento, muchísimo sufrimiento. Sí, me sentía superior a mis compañeros, todos unos
brutos, pero en el fondo había un profundo anhelo de ser como ellos, una envidia secreta, un
ansia por ser normal.
Como puede suponer, más adelante, con la adolescencia, llegaron las hormonas y con
las hormonas vinieron las primeras caídas en pecados relacionados con el sexo. En aquella
época yo seguía siendo muy inocente en muchas cosas (no supe qué era una revista
pornográfica hasta los 12 años), pero me masturbaba con frecuencia y sin más compañía que
las mil y una fantasías que me había formado con los modelos masculinos a los que idolatraba.
Todo eso, en un ambiente espiritual en el que el escrúpulo y el legalismo predominaba sobre
cualquier otra cosa, y donde no había casi cabida para la Misericordia del Señor o Su Amor
infinito. Entonces yo sólo veía en la moral de la Iglesia un gran Código Penal de conductas
que tenía que evitar si quería ser puro, y como a mí poco me quedaba en esta vida más que ser
puro —ya que por mí mismo valía muy poco— ponía todos mis esfuerzos en no pecar... con el
resultado lógico: más caídas, más ansiedad, más nervios y más sensación en lo espiritual de
estar defraudando constantemente a Dios.

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En aquella época, a mis 15 años, encontré en la religión católica un refugio que me
ponía a salvo del mundo y de mí mismo. Seguía buscando la pureza, la perfección. Lo hacía
por mí mismo, y ahora me doy cuenta de que en el fondo era mi forma de gritarle al cosmos
que, por favor, me amara. Me construí un mundo de puritanismo lleno de leyes, normas y
rigideces. En aquella época hablé por primera vez de mi AMS con un sacerdote y con algún
laico, gente de Iglesia, pero la respuesta que obtuve, si bien me relajó en un primer momento,
a la larga me di cuenta de que no solucionaba nada porque no iba a la raíz. Ellos me
aconsejaban rezar, pedirle al Señor que me librara de aquello, y a la vez me decían que esa
tendencia era normal a mi edad, que le quitase importancia. Me proporcionaron material de
lectura, donde esperé encontrar la respuesta a tantos interrogantes, pero tampoco funcionó, o al
menos no del todo.
Me sentía profundamente solo, Santo Padre. De verdad, no tenía amigos, y tampoco
amigas, pues no busqué en el mundo femenino lo que no encontraba en el masculino (salvo en
casa, donde mi educación estuvo casi siempre en manos de mujeres). Era tímido, retraído e
introspectivo. No practicaba deporte. El dolor era casi constante y le pedía ayuda a Dios, pero
no me sentía escuchado porque no había resultados. Llegué a considerar, más de una vez y
desde edades muy tempranas, la idea del suicidio. Como no me atrevía, le pedía al Señor que
me matara Él. Sabía que mis padres y familiares iban a sufrir, pero es que mi vida no tenía
sentido.
A los 20 años padecí una crisis severa de ansiedad, y conocí a un médico, muy buen
hombre. Su enfoque de la AMS era el adecuado, y a su acción se sumó la de otro amigo,
Antonio, bastante mayor que yo, que comenzó a tratarme como a un adulto, y no como a un
niñito desvalido. Así, tímidamente, di los primeros pasos en mi proceso de maduración: con
ternura y firmeza que además provenían, ambas, de dos varones.
En aquella época Internet ya empezaba a pegar fuerte, y los chats se interpusieron en
mi camino. Pasé incontables horas delante de salas de chat, gays y no gays, cosiéndome a la
cara sin darme cuenta mil y una máscaras, y disolviendo mi identidad en no sé dónde para
obtener, a cambio, contacto con el exterior. Era un exterior falso y un contacto adulterado, un
baile de disfraces, y desde la soledad de mi ordenador lanzaba mensajes al mundo donde pedía
lo que siempre había pedido: amor. En ese contexto conocí a un chico, y lo que comenzó con
un intercambio de datos y confidencias, terminó como una relación de enamoramiento y de
dependencia mutua. Cuando fui consciente de mi realidad, casi dos años después de conocerlo
y tras haber estado por primera vez a punto de tener sexo con un hombre, me desmoroné, corté
toda relación con él y quise morir.
Por suerte, el Señor puso ángeles que me custodiaron en mi camino. No sólo mi amigo
Antonio, sino mis padres. Hablé con ellos y les conté mi historia. No supieron qué hacer, pero
jamás me animaron a seguir el estilo de vida gay. Ahora, con el tiempo, miro hacia atrás e
imagino lo muchísimo que les costaría ver a su hijo llorando, depresivo, medicado, ansioso y
sufriente, pidiéndoles que por favor le toleraran algo que ni siquiera él en el fondo quería: que
se aceptara como gay, que ya haría él lo posible por no pecar demasiado y por encontrar a un
hombre bueno, cariñoso y conservador. La respuesta de mis padres, desde un dolor inmenso,
un cariño enorme y un desconocimiento total acerca de cuál podía ser la solución a mi
problema, fue siempre la que tuvo que ser: “no, hijo, ese no es el camino”. Y, mientras, me
acompañaban y rezaban por mí.
Vinieron luego años de maduración y apertura. Después de haber tocado fondo,
comencé a subir a la superficie. El Señor nunca me dejó, lo veo ahora. Me fui abriendo, muy
despacito, a los demás. Encontré por primera vez un grupo de amigos de verdad. Eso era
novedad para mí. Y hablando de novedades, a mis 25 años, por primera vez, me gustó una

222
chica. Aquello fue un shock. ¿Qué me pasaba? ¿Pero no era yo homosexual? ¿No estaría
forzando los sentimientos como otras tantas veces antes? No, aquello era distinto. Ella no me
correspondió, ¡pero yo estaba muy contento! Años después, con 28, me enamoré de otra amiga
que finalmente me dijo que sí. Estuvimos de novios más de un año y medio, y fue una
experiencia preciosa, aunque no éramos aún suficientemente maduros, y, finalmente, ante la
evidencia de que faltaba un sustrato común sobre el que cimentar un buen proyecto de vida,
decidimos que lo mejor era dejarlo.
Por aquel entonces yo era bastante feliz. Muchas ansiedades y obsesiones habían
desaparecido ya, y mi pesimismo característico se había atenuado. Seguía conservando AMS,
y, si bien las chicas me atraían, también los chicos. Un lío. Me resigné a llevar una vida
tranquila, en soltería, sin parejas femeninas ni masculinas, y no lo hice de mal grado. Comencé
a cimentar mis días y mis proyectos en una comodidad burguesa llena de seguridades. Mi vida
sexual estaba más calmada, pero continuaba consumiendo pornografía y masturbándome con
una frecuencia semanal, más o menos. Pensé que eso se podía sobrellevar, y que cuando
cayera, me confesaría y adelante. Por aquel entonces, ya en enero de 2010, hablé a un amigo
sacerdote de mi AMS, y él, que conocía EPE, me la recomendó. Yo, por supuesto, dije que ni
hablar, que mi caso no era tan grave, que eso de dar testimonio y de compartir mi vida no iba
conmigo.
En septiembre de 2010, sin esperarlo y tras más de cuatro meses de abstinencia sexual,
volví a la pornografía y a la masturbación, cada vez más frecuente, compulsiva y en contextos
de más riesgo, como salas de chat. El 3 de enero de 2011 me sorprendí delante mi webcam
dispuesto a tener una sesión de cibersexo con otro hombre. Providencialmente, mi cámara no
funcionó en ese momento, pero yo me di cuenta de adónde era capaz de llegar con sólo mis
propias fuerzas. Esa tarde me arrodillé ante un niño Jesús que tengo en casa, y llorando le pedí
que por favor me sanara, como al ciego del Evangelio. Recordé en ese instante a aquel
sacerdote que me había hablado de una página web donde ayudaban a personas con AMS, y lo
llamé para que me recordara el nombre. Y así comenzó mi historia en EPE.
Durante estos tres años de itinerario casi recién cumplidos he descubierto muchas
cosas, pero sobre todo que mi AMS no era una enfermedad, ni el gran problema, sino un
síntoma más de una falta grande de masculinidad, de madurez como hombre. A lo largo de
este tiempo el Señor ha estado grande conmigo, muy grande. Me ha hecho ver, con un cariño
infinito, mi vanidad inmensa, mi cerrazón hacia Él, y yo, que lo tenía por un Dios justiciero
que me dejaría sin nada en cuanto pudiera, me he visto humillado, pero no por enfermedades
ni acciones terroríficas, sino por un Amor que me ha desbordado. Hoy en día buceo en el
Misterio del Amor de Dios, de todo un Padre que me quiere y que no para de darme cosas.
Miro hacia atrás y veo una historia de salvación y la preparación para una misión que aún no
tengo del todo claro cuál será, pero ya no tengo pánico al Señor. Lo quiero mucho y sé que soy
su hijo querido, porque me ha tocado el corazón.
A la luz del itinerario que EPE puso ante mí, comprendí el porqué de mi AMS. Entendí
que el ambiente en el que me crié propició un cortocircuito con el mundo masculino, y me
hizo refugiarme en otras realidades que me ofrecieron sucedáneos de amor y vivir desde el
perpetuo miedo a todo (a mí, a los demás, a Dios), creando mundos de fantasía que sólo
existían en mi mente, en los que yo era el rey o la víctima, según tocara, pretendiendo
evadirme de la realidad constantemente y encontrando tristeza incluso cuando me iban bien las
cosas.
También ha sido crucial el ambiente de comunión que inspira EPE. Lo de no ir en
solitario, compartir la vida con otros hermanos y dejar que otros la compartan con uno, fue
para mí novedad radical. Me descubro en las miradas de mis compañeros, dejo que sanen mis

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heridas —aunque a veces escuece, ¡y mucho!— y procuro ayudarles en lo que pueda. Ya no
voy más solo a ningún sitio. Quiero a mis hermanos en su herida porque he aprendido a
quererme a mí en la mía, y me quiero a mí así porque así quiero a mis hermanos. El amor ha
transformado mi vida, Santo Padre.
Hoy en día, prácticamente ya no siento AMS. Las mujeres me gustan, y yo, que no
quiero precipitarme, rezo a diario por la que el Señor haya preparado para mí, aunque aún no
la conozca. Espero algún día abrazarla en sus heridas y dejarme abrazar en las mías por ella.
Además, el padre Antonio ha querido que eche una mano en EPE como orientador, y llevo
desde finales de 2013 acompañando a varios chicos de Es Posible el Cambio (EPC), el
itinerario específico para adolescentes. El Señor hace las cosas cuando tiene que hacerlas, y
una experiencia así, que me habría llenado de vanidad y del peor orgullo, la vivo ahora como
una forma de dar gratis lo que gratis he recibido.
Mis heridas aún son grandes y se me cruzan de parte a parte, hay todavía demasiado
Chopin en Chopin, pero a través de ellas y gracias a mi AMS puedo ser instrumento para que
Dios lleve la esperanza a los corazones de sus pequeños. Vivir así la paternidad espiritual,
desvelarme por chicos que están pasando por terrenos que yo pisé hace años y dejar que el
Señor los conforte es reparador y terapéutico, para mí y espero que para ellos. Tendría usted
que leer los correos de agradecimiento que escriben, debería ver los progresos que van
haciendo y cómo el Señor los va librando, como en el salmo, de todas sus ansias. Yo no doy
crédito, y me conmuevo. Dios es bueno y nos quiere.
Ya ve, tanto tiempo buscando la perfección, y ahora veo que la clave no era alcanzar la
perfección y entonces empezar a ayudar, sino sentir la llamada del Señor a entregarnos a sus
pequeños pese a nuestros numerosos defectos. Me veo indigno, pero soy feliz. ¿Cómo puede
Dios valerse de tipos como yo? Eso me preguntaba hasta hace bien poquito, pero luego
vinieron a mi cabeza mis hermanos mayores, los apóstoles, los santos, y vi que el Señor elige a
lo más bajo de este mundo para llevar a cabo su obra. Yo sólo espero no ponerle demasiadas
trabas, y le pido todos los días que aumente mi fe, mi esperanza y mi caridad.
Es también Dios el que va sanando mis heridas familiares. He podido perdonar a mis
padres, sobre todo a mi padre, con el que la relación era muy fría. Hemos hablado, ha
conocido mi historia, me ha abrazado y hemos llorado juntos. Ahora vamos poquito a poco
reconstruyendo puentes que se derribaron hace tiempo. Con mi madre igual, aunque de otro
modo. Los quiero mucho, Dios me los guarde muchos años.
Queda aún mucho trabajo por hacer. La línea de meta está lejos, lo sé, pero ya no corro
esta carrera en soledad. Antes siempre me fijaba en lo mucho que me faltaba, en la de cosas
que tenía que solucionar, en todas las sombras de mi vida; ahora miro hacia atrás y veo
también el camino recorrido y la compañía y luz del Señor. ¡Qué alegría más inmensa saber
que somos tan poca cosa y todo un Dios nos quiere tanto! Para mí EPE es eso, camino de
santidad. Voy tranquilo, sabiendo que mi Padre me educa con la pedagogía del Amor, que es
la única que vale y sana.
He de confesarle que cuando usted fue elegido Papa, yo no sabía quién era.
Generalmente no me muevo en ambientes clericales, ni estoy demasiado al día de quinielas
cardenalicias. Desde luego, su nombre no me sonó de nada, y cuando apareció en el balcón de
la plaza de San Pedro me pregunté quién sería. Pronto comencé a ver vídeos de su época de
cardenal, y me cautivó su cercanía a la herida de este mundo, a los pobres, a los enfermos, a
los débiles. Me emocionaron y me siguen emocionando sus gestos de ternura, tan genuinos y
reflejo tan certero de lo que yo creo que debió de ser la ternura de Jesús.

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Lógicamente, cada uno barre para su casa, como decimos en España, y yo pensé que
usted habría de ser el Papa que abordara el grave problema de la AMS en el mundo y en la
Iglesia. Sé que no me hago a la idea de lo difícil que será una tarea tan titánica, pero también
que Dios está presente y que, de nuevo con el salmo, nuestros Dios está en el cielo y lo que
quiere lo hace. Yo le he visto obrar milagros en mi vida. Milagros de verdad, como los que
hizo a su paso por esta tierra, que demuestran que nos ama y que con Él lo podemos todo.
No sé si lo que le voy a decir a continuación es un atrevimiento o está fuera de lugar,
pero quizá no tenga muchas más oportunidades de escribirle. Le pido que sea valiente, que
aborde este problema como aborda el de los demás pobres de este mundo. Porque aquellos que
padecemos AMS somos pobres y estamos heridos, y sufrimos un montón. No necesitamos
sólo compasión —bastante nos hemos compadecido ya de nosotros mismos durante años—,
sino también exigencia, y sobre todo que nos traten como los hombres que nunca pensamos
que fuimos. Cuenta usted con la poca ayuda que yo pueda prestarle, con este testimonio de
vida que es real y que rebate cualquier elaboración teórica en contra. Es Dios quien lo ha
hecho, ha sido un milagro patente.
Le doy las gracias, Santo Padre, gracias de todo corazón. Le siento cerquísima y doy
gracias a Dios porque tiene para su Iglesia, nuestra Madre, lo que sus hijos necesitamos en
cada momento. Usted es una bendición. Incluso permítame un atrevimiento (otro más): es que,
además de todo, me cae usted muy bien. Es igual que cuando uno empieza a conocer a alguien
e intuye que podrían ser grandes amigos y compartir una tarde de conversación, mate y risas,
charlando de aficiones e intereses comunes. No sé yo si eso llegará a pasar, pero si no, nos
conoceremos en el Cielo que el Señor nos tiene prometido si somos fieles, y allí le daré un
abrazo bien fuerte y pasaremos alguna tarde juntos. Incluso en detalles tan nimios y poco
trascendentes le siento cerca.
Le quiero muchísimo, Papa Francisco. Que el Señor le bendiga y le guarde muchos
años con nosotros. Rezo todos los días por usted, para que sea santo como nuestro Padre
celestial es santo. Le pido también que rece por mí, por mi familia y por EPE. Que sea lo que
Dios quiera.
Gracias por todo, de nuevo. Suyo siempre, Chopin.

43. Carta de E., 35 años, Venezuela.


Querido Papa Francisco:

Cuando comencé mi itinerario de maduración integral en EPE, hace dos años, jamás
imaginé que escribiría una carta al Soberano Pontífice. Ensayé varios tratamientos: Su
Santidad, Santo Padre, pero permítame el atrevimiento de dirigirme a usted como Padre, a
secas: poniendo un acento agudo a su título de Papa, es usted como mi papá espiritual.

En EPE solemos adoptar un seudónimo para firmar nuestros cuadernos de trabajo, y yo


he escogido E., un guiño a nuestro continente americano; tengo 35 años, y desde hace 7 vivo
en Europa, razón por la cual me he inscrito en EPE España. Con esta carta quisiera transmitirle
de forma clara y breve, aparte del cariño filial que le profeso, mi historia personal marcada por
la AMS y cómo he vivido en primera persona la confusión y la inquietud generada en nuestro
mundo por la gran mentira de la teoría de género.

225
Le escribo desde una periferia ignorada, en la que EPE ha abierto sus puertas para
acogernos con el amor con que sólo la Santa Madre Iglesia sabe acoger: un amor exigente, que
apela a lo mejor de cada uno de sus hijos reclamando de ellos una entrega sincera y libre. Esta
periferia es la de los hombres y mujeres con AMS que han tomado consciencia del engaño de
la teoría de género y de la vida degradante del mundo gay. Cuántos hermanos y hermanas
como yo están sumidos en esta periferia sin encontrar una salida para sus vidas, sin alguien
que le diga: “Es posible la Esperanza”, “¡se puede cambiar!”.

Siempre he soñado con ser como los demás, un varón abierto a todos los estados de
vida, que eventualmente pudiera enamorarse de una mujer y fundar una familia. Pero desde
que tengo memoria, la vivencia de mi sexualidad se ha visto perturbada por una vida de
familia algo problemática y poco satisfactoria: un padre presente pero afectivamente lejano,
una madre con tendencia a sobreproteger y muy crítica y en general una familia en la que, a
pesar de ser católicos practicantes, cuentan mucho la apariencia y los bienes materiales, pues
han calado antivalores como el consumismo, el materialismo y el pragmatismo. Al no sentirme
radicalmente entendido y querido por mi padre, se fue afianzando en mi personalidad una
tendencia hacia el aislamiento, la autocompasión, la inseguridad, el narcisismo y la autocrítica
feroz, que actualmente se manifiesta en un perfeccionismo que paraliza mi acción. Hay
mucho de soberbia y narcisismo en mi AMS.

Considero que mi AMS se fue gestando en ese clima de relaciones familiares


defectuosas haciéndome una persona cada vez más encerrada en sí misma, inmadura y
egocéntrica. Todo movimiento a salir de mí era ahogado por el sufrimiento por ser diferente a
los demás varones y a la angustia de no poder satisfacer las expectativas que sentía pesaban
sobre mí. Nuestro Señor me ha concedido una gracia especial: nunca he sido víctima del
engaño del mundo gay y nunca he tenido relaciones sexuales con nadie. Estoy convencido de
que ha sido así para impedirme caer en un camino de degradación sin retorno.

En EPE he descubierto encandilado el resplandor de la dignidad humana a través de la


enorme riqueza de la interioridad personal, que veo en los cuadernos de trabajo de mis
compañeros. Aislado y encerrado en mí mismo como estaba antes, no tenía idea de la belleza
única e irrepetible de cada persona y he comenzado a vivir la verdadera amistad, que, en mi
caso, actúa como antídoto contra la AMS.

Nuestros ejes de vida ahora son cuatro: Comunión, Solidaridad, Interioridad y


Espiritualidad. De todos ellos, Padre, fue para mí conmovedor “descubrir” lo que es la
comunión, durante el último encuentro presencial. Ahora me siento hermanado
espiritualmente a mis compañeros de EPE, y eso es algo que destruye mi soledad neurótica:
¡No estoy solo! Aquí, en mi vida cotidiana, en mi trabajo, en mi piso, me espera Cristo y me
siento unido en mis luchas con mis demás hermanos de EPE. Rezo Laudes y casi me los
imagino contestando la salmodia; antes de cada misterio del Rosario desfilan por mi cabeza
sus intenciones y las de los Orientadores y ahora me siento más unido a usted, mucho más allá
de la admiración: es cariño de hijo. La Comunión me permite entender el valor de la oración
que junto a los santos le dirigimos al mismo Salvador.

Querido Padre, soy consciente de que todo esto que le cuento no es un


“descubrimiento” sino algo que ha repetido la Iglesia desde siempre. Pero yo permanecía
impermeable a este llamado a la transcendencia, encerrado en una burbuja de vanidad,
egoísmo y soberbia y de pronto entendí lo que me venían repitiendo en mi colegio y en mi
casa desde que era pequeño. Nuestro Señor, a través de EPE me ha abierto los ojos para
entender este mensaje tantas veces ignorado. Ahora veo más claro cómo en nuestro mundo
actual se trata de atacar el núcleo mismo de la persona, la masculinidad y feminidad, con
engaños y argumentos disolventes tratan de desdibujar las diferencias claras que existen entre
hombre y mujer. Veo más claro que nuestro mundo, para avanzar por sendas de paz y

226
felicidad, necesita hombres y mujeres que vivan intensamente la masculinidad y la femineidad
y entre ellos la complementariedad.

Querido Padre, rezo a menudo por usted y todas sus intenciones, y para que nuestra
Iglesia siga defendiendo la verdad y proclamándola sin miedo, frente a ideologías y grupos de
presión que quieren despojar al hombre de su dignidad, convirtiéndolo en un engranaje de la
cultura de la muerte.

EPE está ayudándome a sanar las heridas que están en el origen de mi AMS, y
enseñándome que a través de dichas heridas puedo llegar a los sufrientes del mundo y vivir la
comunión y solidaridad. Ahora siento un alivio esperanzado justo allí donde antes sólo había
angustia y aislamiento. Siento que la luz que he recibido gratis debo darla gratis y ayudar a
tantas personas que están confundidas a encontrar el camino de la verdadera felicidad.
Cualquiera que sea el estado de mi sanación quiero permanecer vinculado a este grupo toda mi
vida. Espero de todo corazón que, en el futuro, toda persona con AMS pueda encontrar la
maravillosa ayuda que yo he encontrado.

Santo Padre, me despido haciendo votos por todas sus intenciones. Reciba un abrazo de
uno de sus hijos en Cristo, E.

44. Carta de G., 35 años, Colombia.

Colombia 26 de enero de 2014

Apreciado Papa Francisco,

No sé si llegará a leer esta carta, pero la escribo con ese propósito para que la verdad
trascienda y en sus manos produzca el eco necio que ayude a transformar vidas, a rescatarlas
del abismo en que las ha sumergido principalmente la mentira del lobby gay, donde
aprovechándose de la ignorancia y la indolencia de muchos seres humanos que se dan por
desentendidos para no complicarse la vida, ha ido incursionando y asegurando una opción más
en la sociedad con lamentables consecuencias.

Santo Padre, Dios me dotó de una sensibilidad especial para el arte, la música, la
naturaleza, etc. Situaciones que en muchos ambientes no son apreciadas si quien dispone de
ellas es un niño, más en contextos delicados por estar en mi infancia y adolescencia casi
siempre acompañado de mujeres y donde mi padre, el varón referente del hogar, se encuentra
física y sobretodo emocionalmente distante de mí, así como también mis hermanos, todos
mayores que yo, atravesaban en su mayoría la adolescencia en aquella época.

En medio de estas circunstancias se me empieza a tildar de “niña”, de “mariquita” y de


otros muchos sobrenombres o adjetivos despectivos que lograron por años herir mi corazón,
haciéndome un joven retraído, inseguro y a veces irascible, explotando con mi madre por
ejemplo cuando sentía que no podía soportar más esa presión. Me sentía tan extraño, todos
decían que yo era un “marica”, pero mi interior no lo aceptaba, sin embargo, no sabía cómo
expresarlo, no sabía cómo hacerme entender, como manifestar las necesidades de afecto que
mi forma de ser demostraba.

Cuando empiezo a hacerme mayor, siempre en medio de ese conflicto interior que yo
no entendía, comienzo a experimentar atracción al mismo sexo, todo lo que deseaba era ser
querido, tenido en cuenta, valorado y cuando traté de expresar mi afecto lo único que conseguí

227
fueron más críticas, más burlas y el rechazo manifestado en varios ámbitos de mi vida
(familia, estudio, espiritualidad, vocación), si bien mucho de esto ya lo he ido sanando, todavía
hay situaciones que detonan y que algún sentimiento doloroso de menor proporción me
generan, evidenciando que aún me hace falta continuar por el camino en el que me encuentro.

Empiezo también a sentirme incomodo con mi cuerpo, los cambios de la adolescencia


no me fueron favorables en su momento y me adelgazo mucho, comienzo a sufrir acné
quístico en cara, pecho y espalda, circunstancias que sumadas a las anteriores refuerzan la
poca valía que experimentaba y me impulsaban a que me sintiera atraído por otros hombres
que al parecer tenían todo resuelto, aquellas cualidades que yo admiraba en ellos era las que yo
no poseía o no creía poseer…, Pero su Santidad, todo esto lo he comprendido durante este
caminar y la verdad de la que deseo ser heraldo me ha ido haciendo libre y feliz.

Estar ávido de afecto masculino sano me hizo vulnerable a caer un par de veces en una
relación genital homosexual que tuvo en su inicio un apego e idealización de la persona con la
que estuve, pero que resultó ser una experiencia que profundizó aún más las heridas que tenía
y en medio de todo ese despertar la pornografía se encontraba al asecho y disponible para huir
hacia ella cuando la soledad, la tristeza y la incomodidad aparecían.

Santo Padre, Dios no crea esta condición en el ser humano, son muchos los factores
que aportan a que aparezca y la homosexualidad no es más que un síntoma de heridas
emocionales, en mi caso; como lo he mencionado, la ausencia de una figura masculina, las
desvinculación emocional con mi padre y mis hermanos, la hipersensibilidad mal encausada y
el etiquetado que la sociedad me colocó al ver comportamientos o entonaciones en cuanto a mi
voz que se salían de los patrones “habituales” en un niño, también la presencia de una madre
“administradora”, que asume ese rol porque mi padre delega o posterga las actitudes propias
del varón quien debe encausar y estar al frente de la familia brindando apoyo y seguridad en
todos los aspectos.

Hoy muchas personas piensan y creen que Dios los hizo así y con ese argumento
buscan estar tranquilos y disponibles para vivir su vida, una respuesta fácil para enfrentarse a
una vida difícil, donde el sufrimiento está presente todos los días, pues muy en el fondo,
aunque a veces no se quiera reconocer, hay una insatisfacción, un malestar al no asumir la
verdadera identidad como hombres o mujeres, todos heterosexuales. La manipulación que hay
en este aspecto es abrumadora, logrando confundir a muchas personas, especialmente a los
más jóvenes, quienes lastimosamente terminan por concluir que son homosexuales o gay
debido a que experimentan situaciones similares a las que le he manifestado cuando la realidad
es que se encuentran heridos y esos son solo los síntomas. Con esa mentira camuflada en mil
aspectos han logrado confundir a muchos seres humanos que viven una vida que no es la que
El Señor quiso para ellos y que genera destrucción y muerte cuando a lo que estamos llamados
es a la vida.

Pero es posible salir de ese estado, madurar y sanar, hay esperanza. El Itinerario de
maduración integral, que favorece al conocimiento interior, al aprendizaje, al ejercicio de lo
comprendido y siempre en comunión con Dios ha sido la herramienta que me ha permitido
entender lo que me sucedía e ir sanando paulatinamente las heridas que hicieron que surgiera
en mi la atracción al mismo sexo, hoy me siento inmerso en la verdad, en la única que existe,
la que procede del Creador, la que está siendo atacada y tergiversada y la que yo también
proclamo…, la acogida, la disponibilidad, la paciencia, la comunión y la misericordia que he
encontrado en muchas de las personas que me facilitan el proceso de maduración o que son
compañeros de la misma me han ayudado a perseverar y hoy me siento dichoso porque no soy
el mismo de algunos años atrás y esto me lleva con frecuencia en la oración a darle gracias a
Dios al contrastar mi pasado y el presente que atravieso.

228
Cuanto deseo que esto que es una realidad en mi vida también lo sea en todos los que
hoy sufren porque viven consciente o inconscientemente una mentira que les manipula y
destruye. Su Santidad, le ruego dé al mundo una esperanza, desenmascarando lo que no es
correcto y ofreciéndoles la posibilidad de sanar las heridas emocionales que les llevó a
experimentar atracción al mismo sexo para que el propósito por el cual Dios les creó sea el que
se cumpla y no otro.

Con el honor de haberle podido escribir y de aportar a la verdad.

Dios le guarde, G.

45. Carta de A., 36 años, España.

España, 8 de Febrero, 2014


Querido Santo Padre:

¿Cómo está? Como nuevo converso (apenas hace un año y 11 meses que me convertí)
ni siquiera sé cómo debo llamarle. Quizá “Querido Papa Francisco” sea más correcto. No sé si
esto llegará finalmente a sus ojos, en cualquier caso agradezco mucho la ocasión de
imaginármelo, disfruto mucho con ello.

Me llamo A., tengo 36 años y llevo a mis espaldas 18 años de mentiras, exactamente
los mismos que duró mi “alegre” vida gay.

Le escribo porque necesito ayuda. Yo y los millones de personas con atracciones


homosexuales que, por dolorosas heridas de la infancia, nos vemos abocados a la práctica de
una sexualidad que no realiza, que no satisface, y que deja el alma destrozada.

Sé lo que me digo, Padre. Yo no soy el típico católico de infancia o el joven de


parroquia. Mi juventud discurrió entre los clubs de música electrónica, las drogas de diseño y
la universidad. He vivido abiertamente y sin complejos todo lo que la vida gay me podía
ofrecer: diversión, sexo, una vida profesional acomodada, una relación larga y “estable” Y ahí
no hay nada.

A los 16 años, 1993 en España, decidí llevar una vida abiertamente homosexual. Conté
a mis amigos y a mi familia católica que gustaban los hombres. ¿Qué hay de malo en que dos
hombres se quieran?- argumentaba. Lo viví sin complejos y sin mayores problemas. Era un
chico normal querido por su familia y por sus amigos, alegre. A los 23 conocí “al hombre de
mi vida”. Y estuvimos juntos 12 años. Aparentemente tenía todo lo que buscaba, era feliz.

Pero algo fallaba. Por mucho que me empeñara algo no funcionaba en mi sexualidad.
Como los muchos otros gays, amigos y amantes que me fui encontrando en el camino, tenía
dos problemas.

1) Desde pequeño mi atracción hacia los hombres fue por naturaleza obsesiva,
compulsiva, adictiva, me atrevería a decir que era casi espiritual… una especie de
delirio del deseo que me esclavizaba, anulaba y siempre pedía más. Podría contarle

229
varias experiencias de sexo y autodestrucción, de absoluta falta de control. Las
mismas que he visto en todos los demás.

2) Era absolutamente incapaz de amar en términos sexo-afectivos. Lo intenté todo.


Quería mucho al que era mi novio pero me resultaba imposible integrar una parte
de mí, siempre estuve dividido, siempre a la búsqueda de algo que no existía. Me
resultaba imposible acoplar el “amor” al sexo. Eso se hacía mucho más evidente
durante el acto sexual, porque el sexo homosexual, no une, separa. Las relaciones
de pareja me producían una angustia existencial y un conflicto imposible de
describir. También le ocurría eso al resto de homosexuales pero a ellos parecía no
preocuparles.

Yo sufría mucho pero no entendía qué pasaba. Fueron demasiados años.

En 2011 me fui a Canadá con mi pareja. Nos íbamos a aprender inglés para dos años.
Un día de marzo, reflexionando sobre estas cuestiones mientras andaba sobre un puente de
Vancouver, me pregunté a mi mismo (o a Dios, quizá) “¿Pero es realmente posible vivir una
relación plena entre dos hombres?” Y tímidamente, casi preguntando, me respondí a mi mismo
diciendo: “No”.

En ese momento se me vinieron muchísimos recuerdos de mi infancia. Aunque eran


inconexos todos apuntaban a lo mismo. Eran muy vivos. Podía sentirlos.

Vi lo inferior que me sentía como hombre frente a mis otros compañeros. Vi lo inferior
que me sentía como hombre frente a mi padre. Recordé todas las veces que me humillaron y
que se rieron de mí. Recordé también cómo deseaba la muerte a mi padre a los seis años. Y
como a esa misma edad tuve mis primeros juegos sexuales con otra persona de mi mismo
sexo. Me sentía inferior como hombre porque no era bueno jugando al fútbol, porque no era
fuerte y violento como los otros niños. Sentí mucho dolor, jamás había querido reparar en
todo eso. En algún momento perdí la noción de estar pensando, parecía como si me estuvieran
contando desde fuera lo que de verdad pasaba y pesaba dentro de mí, estaba perplejo.

 Entendí que había crecido desde niño con una profunda herida: Nunca me había
sentido un hombre completo, un hombre tan masculino como los demás. No
encuentro palabras para transmitirle cómo y cuánto duele eso.
 Entendí que fue ese complejo de inferioridad lo que me llevo a desear a los
hombres desde bien chico: si no percibes esa masculinidad en ti, creces con un
vacío en tu identidad. La única forma de llenarlo es deseando lo que en teoría no
tienes, es decir: deseando a los hombres, deseando su masculinidad. Pero es una
mentira porque yo siempre fui un hombre.
 Comprendí que era imposible llenar ese vacío con sexo homosexual, que eso
genera un hambre artificial que no sacia. Y que en realidad era imposible vivir un
amor verdadero.

Un segundo después me desmoroné y me di cuenta de que mi vida había sido una


quimera. Lo que yo creía era mi identidad “gay” en realidad era la cara de un problema mucho
más profundo. ¿Y mi pareja, y mi sueño de morir juntos… y mi vida?

Me quedé en estado shock. En un instante revalué toda mi personalidad. Una certeza


escalofriante recorrió mi alma, aquello era un jarro de agua muy fría, pero era la VERDAD,
nunca había sentido algo como tan verdadero. Me pasé tres días sin hablar. Me daba cuenta de
que todo lo que yo había sido se venía abajo. Aunque estaba tranquilo, la crisis existencial se
fue haciendo más aguda con el transcurso de las horas… empecé a preguntarme “entonces

230
¿quién he sido yo? ¿Quién soy ahora? ¿Qué voy a hacer con mi vida sexual, cómo corto el
lazo con mi pareja?”.

Pero al cuarto día ocurrió el milagro (y se lo dice alguien bastante racional, no


encuentro otra palabra mejor). Ese día me levanté de la cama como si me hubieran lavado el
cerebro. No había hablado con nadie, ni pisado una Iglesia, ni leído nada, pero me levanté
diciendo que “no quería ni un pensamiento romántico o sexual más en mi cabeza, no quería
más mentiras”. Todavía no había pensado en Dios. Lo único que tenía claro es que no quería
más esa vida sórdida. Creía que me estaba volviendo loco, me parecía imposible querer
renunciar a mi sexualidad, era algo así como un suicidio programado, pero me sentía fuerte,
tremendamente fuerte. A lo largo de ese día se me pasaron por la cabeza más de 1.000
imágenes pornográficas y yo, con una fuerza brutal e inexplicable, gritaba y gritaba: “¡¡¡no
quiero más mentiras!!!”. Estaba muy extrañado. A mis 34 sabía reconocer qué emociones eran
genuinamente mías pero esas no lo parecían. Era como si no fuera yo. Me fui a la cama
intentando comprender qué me estaba pasando pero no era capaz.

A la mañana siguiente me levanté con los mismos pensamientos. Era como si algo
mucho más profundo que mi inclinación homosexual me dijera ¡Basta! Hacía las 4 de la tarde,
un pensamiento reflejo, rápido pero aplastante, recorrió mi cabeza. Me dije: “¿y si éste es el
Dios del que me hablaron mis padres? ¿Y si es Cristo el que me está dando esta fuerza?”. Y
empezó la magia. La intuición se hizo real.

Padre, Yo no veía a Cristo con los ojos pero estaba allí. Lo veía con mi corazón.
Empecé a llorar y dije “se acabó, todo para ti padre”. No hay palabras para describir lo que
sentí a continuación. Era como si me dieran una inyección de amor, de alegría, de dignidad.
Aunque sentí mucho arrepentimiento por el peso de mi vida, sentía un alivio increíble. Por
primera vez en mi vida me sentí digno, me sentí un hombre completo, como el hijo de Dios
que siempre fui.

Desde ese día mi vida cambió radicalmente. Lo dejé con mi pareja, puse a Dios en el
centro de mi vida, dejé las drogas, empecé a ir todos los días a misa y a rezar el rosario.
Contacté con Courage y EPE, Ministerios Católicos para las personas con AMS. Y encontré
una familia, un tesoro increíble. Hoy soy otro, tengo una vida nueva. Cuando una persona con
desviaciones sexuales, interrumpe sus conducta, algo muy grande pasa, es como si uno se
recolocara existencialmente. Padre, no tenga miedo a expresar la verdad sobre la
homosexualidad. Se nos hace un flaco favor al decirnos que está bien y que se puede ser feliz
de esta manera. La realización afectivo-sexual se convierte en un imposible a la vez que crece
y crece la ansiedad por encontrar en los hombres lo que tenemos que encontrar en nosotros
mismos.

Por favor rece por mí, Padre y por todos los que luchamos contra nuestras atracciones
al mismo sexo. Aunque este es un camino que conduce a la felicidad, es también duro, difícil y
desconcertante.

Gracias por escucharnos.


Le quiero mucho, A.

231
46. Carta de F., 36 años, Perú.

Perú, 9 de febrero de 2014


A Su Santidad Francisco

Mi nombre es F. y soy de Perú. El motivo de esta carta es hacerle llegar mi testimonio


sobre mi AMS y expresar mi agradecimiento al Grupo J. Pablo II por la ayuda que me están
brindando y por todo el bien que realizan salvando con su labor la vida de muchas personas. A
través de su página "Es posible la esperanza" he llegado a conocer la verdad sobre las causas
de mi condición. Esto ha sido decisivo en mi vida y me ha salvado de seguir viviendo en la
mentira y en el sufrimiento. A través del autoconocimiento de mi propia experiencia realizado
a través del Itinerario de Maduración he podido comprender que la causa principal de mi AMS
se debió a la separación de mis padres cuando yo tenía cinco años.

En mi primera niñez fui muy feliz, hasta los cuatro años. Uno de mis primeros
recuerdos es estar sentado en la silla de infantes comiendo mis papillas viendo a mi papá y a
mi mamá en la mesa del comedor. Mi papá es ingeniero y mi mamá, maestra de colegio. Mi
papá me llevaba a pasear en mi triciclo a un malecón cercano a la casa desde donde veíamos
pasar el tren. Mi abuela materna vivía con nosotros. La llegada de mi segundo hermano alegró
esos días.

Todo cambió en mi familia en un viaje que hicimos a un campamento minero


acompañando a mi papá. Mi papá conoció a una mujer que nos hizo un daño terrible. Al
principio mi papá dejó el trabajo en ese campamento para evitar el contacto con la recién
conocida. Pero ella lo siguió hasta la ciudad donde vivíamos. Poco tiempo después la relación
entre mi mamá y mi papá se fue terminando.

Cuando tenía cinco años fuimos a vivir con la familia de mi padre en casa de mis
abuelos. Fue la época más dolorosa que recuerdo de mi vida porque mi mamá descubrió la
infidelidad de mi padre y se separaron. Veía poco a mi papá e incluso ya no compartíamos la
misma habitación. Además varias personas de la familia de mi padre nos trataron mal a mi
mamá, a mi pequeño hermano y a mí. Había un sentimiento de hostilidad hacia nosotros,
posiblemente debido al hecho del enfrentamiento entre mi papá y mi mamá. Mi mamá discutía
con mi tía y con mi abuela. Varias veces mi mamá no se sentó en la mesa a comer y la
encontraba sola en nuestra habitación. "Mami, ¿por qué estás llorando?" Mi mamá se quedaba
en silencio.

Ella ya estaba esperando a mi hermanita. Recuerdo con pesar lo infelices que fuimos en
esa época y posiblemente eso marcó mi forma de ser en lo sucesivo. Ver a mi mamá pasar por
ese sufrimiento me impresionó. Sentía muchísima lástima hacia mi mamá. También sentía
rabia por la forma cómo nos trataban a ella y a nosotros. Eso me hizo comportarme con
rebeldía. Mi mamá había adelgazado bastante. Otros familiares le hicieron notar a ella y a la
familia de mi padre su preocupación por el deterioro de su salud. Poco después de cumplir los
seis años nos mudamos a una nueva casa que mi papá había construido. Íbamos con mi
hermanita recién nacida. Recuerdo que al dejar la casa de mis abuelos sentí paz y estábamos
contentos. En el día de la mudanza solamente mi abuela salió a despedirnos y estaba llorando.

Mi padre nos trasladó a mis hermanos, a mi madre y a mí a una nueva vivienda


después de vivir en casa de mis abuelos durante un año. Yo y mi hermano nos sentimos
contentos con nuestro papá en nuestra casa nueva. Parecía que todo iba a ser como antes. Mi
padre estuvo algunos días con nosotros y luego se fue definitivamente de la casa. Al principio
mi hermano y yo preguntamos "Mamita ¿adónde se ha ido mi papá?" Mi mamá no contestaba.

232
Inventó luego algunas respuestas. "Se ha ido de viaje" "Tiene cosas que hacer en su trabajo" El
hecho es que mi padre frecuentemente había viajado antes por trabajo así que lo creí por un
tiempo. Mi madre no sabía cómo manejar esa situación. Después de que se le acabaron las
excusas nos soltó una respuesta fulminante "¡Su padre se ha ido de la casa porque ustedes se
comportan muy mal!"

Su respuesta descabellada acabó por desmoralizarme. Pensé con tristeza "Qué clase de
niño soy que mi padre se ha ido por mi culpa". Me sentía como un monstruo. La vida se volvió
más gris cuando entendí que mi papá ya nunca viviría con nosotros de nuevo. La sensación la
tengo hasta el día de hoy: he perdido algo que quería con todo mi corazón.

En adelante lo veríamos de vez en cuando algunos fines de semana en que nos llevó a
mi hermano y a mí a conocer a su nueva pareja, una mujer quince años menor que él. ¡Cuánta
tristeza y rabia sentía en ese tiempo! ¡Cuánta pena sentía por mi mamá! Recuerdo que mi
hermano y yo nos enfermamos del estómago por medio año. Todo lo que comíamos nos
enfermaba. Estuvimos en cama por varias semanas. Después de realizar varios exámenes los
médicos concluyeron que la causa de nuestro malestar era psicológica. Entonces mi papá
habló conmigo y me explicó por qué se había marchado de la casa. Me dijo que las cosas
nunca habían funcionado entre él y mi madre. También me informó que pronto iba a tener otro
hermano de su nueva relación. "Puedes explicarlo a todas las personas que te pregunten. Esto
no tiene nada de malo."

Sin embargo en las reuniones con su familia, mi padre tomaba, se emborrachaba y se


ponía a llorar. Eso me avergonzó delante de la gente. Su conciencia le hacía sentir mal. Había
engañado a mi madre. Algunos familiares de mi padre le reclamaron "¿Cómo has hecho esto?
Piensa en tus hijos". Ver todo eso me terminó de llenar el alma de tristeza. A partir de
entonces mi padre empezó a envejecer rápidamente. Se volvió una persona amargada, muy
distinto del hombre joven y alegre que yo había conocido.

Y un día en mi casa escuché a mi abuela materna y a la empleada hablando sobre la


forma en que mi mamá descubrió la infidelidad de mi padre. Ella lo sorprendió a él y a su
amante en un parque público. Mi mamá tuvo una crisis, se quedo llorando en el suelo y nadie
le ayudó. Cuando escuché esto la imagen que tenía de mi padre se hizo pedazos. En mi interior
me dije "Nunca quiero ser como mi padre".

Es así que teniendo yo nueve años empecé a tener mis primeros impulsos
homosexuales en el colegio. Viví mi niñez desmoralizado por lo sucedido en mi familia y no
tuve fuerzas ni ánimo para enfrentar la agresividad de mis compañeros del colegio. Empezó
como una admiración hacia sus destrezas en los deportes y su físico. Con el tiempo esa
admiración se erotizó. Yo tenía sed de padre y necesitaba desesperadamente que alguna figura
masculina me diera seguridad y confianza en mí mismo. Hubo algunos buenos amigos y
profesores que llenaron algo del vacío que dejó mi papá y fueron modelos masculinos para mí
al menos en algunas ocasiones.

A lo largo de mi vida los sentimientos de inferioridad, los pensamientos sexuales


vehementes y las fantasías que llegan a mi mente me causaron sufrimiento y perturbación. No
he tenido ninguna relación con una chica ni relaciones sexuales con nadie. He vivido por
mucho tiempo como un solitario con pocos amigos. En mi caso personal siempre me gustaron
las chicas pero mi mente estaba perturbada por los pensamientos homosexuales.

Sin embargo Dios me concedió la gracia de conocer a una muchacha de la cual me


enamoré y fue durante mucho tiempo mi motivación para seguir adelante. Yo sabía dentro de
mí que el verdadero amor era algo más que los impulsos sexuales desordenados que sentía. El
recuerdo de esta amiga me salvó muchas veces de caer en la tentación.

233
Cuando estuve en la universidad el Arzobispo de Lima, Monseñor Cipriani, divulgó un
documento titulado "¿Es posible elegir?" y por primera vez leí sobre una explicación de las
causas de la homosexualidad bien documentada. Fue una primera pista sobre la posibilidad de
mi sanación y estaré eternamente agradecido por eso. A partir de entonces fui asumiendo mi
problema personal porque cuando era muy joven pensaba que eran cosas que iban a
desaparecer con el tiempo. Eso no ocurrió, en vez de eso empeoró con la llegada del estrés de
la vida laboral. Finalmente cuando llegó el servicio de internet a mi casa pude buscar
información y de esa forma encontré las organizaciones que brindan ayuda y tratamiento a las
personas homosexuales.

Ahora tengo la certeza de haber descubierto la verdad en los libros y lecturas que me
han brindado en EPE y eso me hizo volver a nacer porque llenaron mi vida de esperanza.
Gradualmente voy ganando confianza y seguridad en mí mismo, eso me está permitiendo
enfrentar los temores del pasado, los problemas del presente y madurar como persona. Una
primera consecuencia del Itinerario de maduración fue poder reconciliarme con mi padre.
Hoy siento que mi personalidad heterosexual se está afianzando a la vez que siento que los
sentimientos neuróticos y de autocompasión están retrocediendo de forma progresiva. Hay
más tranquilidad y orden en mi vida ahora. A pesar de los impulsos desordenados que aún
puedo sentir no puedo olvidar a la muchacha de la cual me enamoré y espero algún día llegar a
ser digno de ella.

Le agradezco de antemano su atención a este testimonio. Me atrevo a pedirle que rece


por mí y por todas las personas con AMS que tratan de llevar su vida por el buen camino para
que el Señor nos brinde entendimiento, consuelo, paz y sosiego que es lo que necesitamos para
no pecar más.

Atentamente: F.

47. Carta de J., 36 años, España.

Queridísimo Papa Francisco:

Antes de todo quiero decirle que le quiero mucho y que ofrezco prácticamente a diario
por usted y sus intenciones el tercer misterio del Santo Rosario.

Tengo que darle muchas gracias a Dios por haberse puesto en mi camino –me siento un
privilegiado-, y por haberme enseñado la grandeza de Su Iglesia. Yo, aunque siempre he sido
católico y he ido a Misa los domingos, hasta hace poco más de un año nunca antes me había
encontrado con Jesucristo. En realidad fue Él quien se puso frente a mí, porque era yo quien
no quería ver que Él estaba ahí, a mi lado. Antes de mi encuentro con Él le tenía rencor. Ese
enfado inmaduro era porque yo pensaba y tenía interiorizado que Dios, el día que pensó en mí
y me creó, se despistó y me hizo un ser despreciable, triste, indigno de ser amado. Todos estos
sentimientos y todo ese rencor que tenía guardado en mi corazón se debía a que desde
jovencito sentía una atracción irrefrenable por las personas de mi mismo sexo; atracción que
no podía controlar y que hacía que me sintiese un desecho, una persona rara..., y todo eso
acompañado de una profunda soledad y tristeza.

Con unos 26 ó 27 años yo intuía que esa atracción que sentía por las personas de mi
mismo sexo era algo psicológico, fruto de algún trauma en la infancia. Estaba convencido de
que la homosexualidad no era un tercer tipo de identidad sexual distinta de la masculina y la

234
femenina, ni era un tercer género, pero lo cierto es que a esa edad me cansé de esperar que la
cosa cambiara y mejorase.

Supongo que estaba influenciado por la sociedad, los medios de comunicación, los
amigos… ¡casi todo el mundo decía que la homosexualidad era algo normal y había que
aceptarla! Pero no, yo no podía aceptar algo que me generaba tanto dolor. Por eso no me
tragué entonces la mentira que contaba y cuenta el lobby gay, pero es verdad que de tanto oír
siempre lo mismo sí acabé aceptando que yo era un error de Dios, que mi problema no tenía
solución, y que iba a tener que vivir toda la vida con esa carga en soledad, pues no pensaba
aceptar la mentira gay.

Aceptar que yo era un error de Dios fue mi perdición; poco a poco fui perdiendo las
ganas de luchar por mantenerme fiel a mis principios y vivir la castidad; poco a poco era más
difícil luchar contra la tristeza, con la pena que me daba ver cómo mis amigos y primos se
casaban y formaban una familia y yo no podía hacerlo. Me sentía distinto a los demás, inferior,
que no valía para nada. Todo este caos interno, que iba retroalimentándose, desembocó en la
autolamentación y el autoconsuelo; asumí que no iba a ser feliz en mi vida, y así mi afecto
inmaduro fue buscando compensaciones de todo tipo; buscaba el afecto de amigos, un afecto
inmaduro que nunca iba a colmar mi felicidad, pues yo no buscaba querer a un amigo sino que
buscaba egoístamente que ellos me quisieran y me aceptaran a mí. Después, metido ya en una
espiral de egoísmo, acabé ofendiendo a Dios: primero fue la masturbación, y luego la
pornografía en internet. Esto, que empezó como una vía de escape ocasional, acabó
convirtiéndose en una adicción.

Así viví durante años hasta que un día recibí en mi dirección de correo electrónico un
e-mail, de alguien desconocido, en el que, entre otras cosas, mandaba un link a
www.esposiblelaesperanza.com. Esto ocurrió hace ya dos años y medio. Pinché en ese link y
entré en esa página web. Leí mucho de lo que allí se decía y enseguida se abrió ante mí un
camino, estrecho, pero un camino al fin y al cabo. Y decidí empezar on-line el itinerario de
maduración integral de la persona que allí se proponía.

Con el paso de los meses, y apoyado por los orientadores y el resto de compañeros que
también hacían el itinerario, mi vida empezó a cambiar. No voy contarle todo mi proceso,
entre otras cosas porque esto ya no sería una carta sino un libro, pero sí quiero contarle el
momento en el que me encontré de frente con Jesucristo. Ocurrió en el mes de julio del año
pasado, durante mi primer Encuentro presencial con los orientadores y el resto de compañeros
de itinerario.

Al Encuentro iba asustadillo; no conocía a nadie personalmente y no sabía lo que me


iba a encontrar allí. Sin embargo el miedo desapareció en cuanto llegué; fue bajarme del coche
y venir hacia mí un grupo de gente, joven, a presentarse y acogerme. Yo en mi interior me
preguntaba: ¿éste será orientador u orientado? Y es que según iban pasando los minutos iba
descubriendo a hombres, desde los 18 hasta los 46 años, que eran muy normales, muy buena
gente, con muchas virtudes, y también con muchas heridas. Con el paso de los días me fui
dando cuenta de que estos compañeros de itinerario no eran un error de Dios -a mí me
parecían seres excepcionales-, y empecé a reflexionar acerca de que si todos y cada uno de los
que allí estaban eran una obra maravillosa de Dios, y yo lo percibía así, igual había algo en mi
interior que no me dejaba ver que yo también era una obra maravillosa de Dios, y que así era
percibido por los demás.

Durante cinco días esta idea estuvo rondando por mi cabeza: las experiencias
personales de los compañeros de itinerario, las charlas de orientadores y especialistas en
atracción por el mismo sexo (AMS), el apoyo y el cariño recibido por compañeros,
orientadores, unas monjitas… hicieron que, durante una barbacoa, entre carne y vino,

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hablando con un orientador, viese claro que Dios no se había equivocado cuando pensó en mí,
sino más bien todo lo contrario. Me encontré con Jesucristo en el sitio más insospechado, ¡en
una barbacoa!, y lloré de dolor y alegría a la vez; dolor por haber sido tan tonto de haber
dudado de Él, alegría por haberse puesto delante mía para que Le encontrase.

Hoy me siento un privilegiado por ser hijo de Dios. Me siento privilegiado por
pertenecer a la familia de Es Posible la Esperanza (EPE). He encontrado aquí el apoyo que
necesitaba para salir de la vida de autodestrucción en la que estaba acomodado. Los
compañeros de itinerario a los que conozco personalmente, que son unos cuantos, los quiero
mucho, son mis hermanos en la fe y mis mejores amigos. Siento EPE como algo propio, y
siento que tengo que dar gratis todo lo que he recibido gratis de EPE; siento que ahora me toca
ayudar a mis amigos compañeros de itinerario; siento que tengo que ayudar a la Iglesia. Hoy
soy feliz.

El camino que emprendí hace más de dos años en EPE no es fácil: en ocasiones es
doloroso, pero con la ayuda de Dios y mi familia de EPE todo es mucho más llevadero. Ahora
veo las cosas muy claras, entiendo el origen de mi herida y estoy en el proceso de sanación.
¡Sé que todo lo que se cuenta de la vida gay es mentira! No puedo contarlo a voz en grito
ahora mismo porque estoy herido y es preciso antes curar mi herida. Pero en todo lo que
pueda, porque sé lo que se sufre, ayudaré a cualquiera que tenga AMS.

Querido Papa, creo que es necio dar un mensaje claro en este aspecto al mundo entero,
a nuestra Iglesia, porque los que padecemos AMS estamos solos, y ni siquiera podemos acudir
a nuestra Madre la Iglesia. Si el mensaje es claro, todo el que sufre sabrá que puede acudir a su
Madre la Iglesia. Ciertamente hay que formarse en este tema, pues no basta con rezar y pedirle
a Dios un milagro; no, hay que trabajar, sufrir, reconocer la herida, limpiarla a fondo y curarla.

¿Cómo es posible que una página web como www.esposiblelaesperanza.com,


desconocida, atacada, hackeada con frecuencia, reciba, ¡a diario!, varias cartas de adolescentes
pidiendo ayuda porque sienten atracción por las personas de su mismo sexo?, ¿por qué esas
cartas de auxilio muestran tanto dolor? ¡Y eso a pesar de la presión mediática y social que
hay!, ¡y eso que son jóvenes que están en pleno desarrollo de su madurez! Claramente la
respuesta es que el que no padece de AMS o no ha estudiado este tema no sabe lo doloroso
que es, y no saben el mal que hacen diciendo que no es doloroso y que lo que hay que hacer es
asumirlo. Y si esos mensajes vienen desde dentro de la Iglesia ya no le quiero ni contar el daño
y lo que se puede llegar a sufrir.

Querido Papa Francisco, cuente con mis oraciones y sufrimientos en sus intenciones, y
mi apoyo en su lucha contra la corriente laicista y anticatólica que existe en muchos países.
Yo, desde mi entorno, me uno a sus intenciones.

Muchas gracias por escucharme, y un abrazo de un Hijo de Dios que le quiere.

48. Carta de T., 36 años, España.

Mi historia comienza hace treinta y seis años. Cuando hecho la vista atrás recuerdo una
infancia feliz, desde la inocencia claro está.

Fui un niño como tantos otros, bueno, al que no hacía falta castigar, preocupado por
estudiar pero con una particularidad; era demasiado sensible. Aquello hacía que mi relación

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con las chicas fuera mucho más inmediata que con los chicos. Pero no importaba, no era un
niño solitario y no tenía problemas para jugar.

Conforme fue pasando el tiempo las diferencias con respecto a los chicos de mi mismo
sexo se fue haciendo cada vez más evidente. No me gustaba el deporte, no tenía interés en
jugar a los juegos que jugaban ellos. Realmente con quien yo me sentía bien era con las niñas.
El problema era que las personas que me rodeaban cada vez se hacían más conscientes de que
yo era distinto y empezó la clasificación como chico diferente.

El camino que yo tomaba era muy fácil; con no mirar a aquella parte de mi vida, podía
ser feliz.

Con doce años muere un familiar y la vida en mi casa da un gran cambio. Realmente
todo cambiaba, empezando por mi cuerpo. Empezaba a ser un adolescente y empezaba una
época dura. El cambio familiar empezó a hacer evidentes los problemas afectivos de mi casa.
Creo llevábamos años enmascarando la mala relación entre mis padres, de la que yo fui
siempre testigo porque mi hermano, mayor que yo, decidió desde pronto quitarse de en medio
ya que aquella guerra no era su guerra.

La relación entre mis padres se recrudece ante mis ojos. La vida se va haciendo
insoportable entre ellos y de pronto tengo que madurar para aprender a cuidar de mí mismo
puesto que mis padres no podían ejercer sus funciones de padres, estaban ocupados
reprochándose, peleándose, echándose culpas y decidiendo qué hacían con sus vidas,
decidiendo qué hacia uno con la vida del otro, sin acordarse de que tenían un adolescente en
casa mirando y autocompadeciéndose. Me inventé a mí mismo siendo el hijo bueno que no da
problemas para que no me salpicaran problemas. Me dediqué a estudiar y sacar buenas notas
y a refugiarme en el mundo femenino para sentirme querido y arropado, mientras crecía la
distancia con un padre violento que hacía lo posible por no estar en casa y una madre que
encontró en mí su paño de lágrimas y el compañero que no tenía.

Empecé la universidad, el cambio fue duro académicamente pero lo superé. Lo que me


costaba era encuadrar mi persona en el mundo que me rodeaba. ¿Por qué yo no había buscado
nunca una chica para estar con ella? ¿Por qué no sentía la atracción? Internet me dio la
respuesta. Mi camino de autoconstrucción continuó y me llevo a sentir la atracción sexual
hacia personas de mi mismo sexo. El paso fue más o menos inmediato y ahí comenzó mi
historia de primera juventud. Mientras el mundo familiar se desmoronaba, mientras mi vida
continuaba, mientras la distancia con mi hermano mayor aumentaba y mientras aprendía a ver
a mi padre como un ser extraño a la casa que solo venía al ámbito familiar a sembrar dolor, yo
me construía a mí mismo y en soledad.

Al acabar la universidad mi mayor meta era salir de mi casa y abandonar los brazos de
mi madre que me ahogaban y dejar de tener delante la figura de mi padre al que llegué a odiar.

El irme a otro lugar a trabajar no hizo más que aumentar mi autoconstrucción y mi


forma de vivir el afecto en soledad. Realmente nunca busqué un compañero, solamente busqué
callar a mi niño herido disfrazando sentimientos y ocupando el tiempo con situaciones que me
tuvieran entretenido.

Por el camino conocí un montón de vidas, muchas rotas, otras a punto de romperse,
personas a punto de irse de este mundo, mucha soledad y mucha inmadurez. Debo decir que
no fue lo único que encontré. También encontré personas con grandes valores, gente muy
inteligente y gente con muchas ganas de vivir. Una malgama de personas entre las que yo era
uno más con mis particularidades y mis ganas de ser feliz, sin embargo había algo en esa
forma de vivir que no terminaba de asociar a mi persona. Entrar en un determinado tipo de

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vida, en un determinado estereotipo... Con lo cual más soledad. Era diferente entre los
diferentes...

Con treinta años comienza mi penúltima etapa. Seis años después de salir de mi casa y
de ver en cada viaje a lo que había sido mi hogar, cómo allí reinaba cada vez más el desorden,
el odio entre mis padres, la enfermedad de sus almas... una mañana veo en el ordenador de mi
casa algo que cambia mi vida. A través de los registros, de repente, descubro una dimensión
nueva de mi padre. Mi padre tiene AMS.

Abro nueva etapa de soledad y de incomprensión. Además de no comprender qué


ocurre y cómo hemos llegado a esto, se une la incomprensión de qué es lo que debo hacer. He
de decir que estos últimos años han sido los más oscuros de mi vida. La violencia hacia mí
mismo se multiplicó por diez. Era como si ya sí que no tuviera nada que perder y me lancé en
picado a las relaciones esporádicas, a la violencia con mi padre, con mi madre y con todo lo
que había sido mi vida.

Hace ya un tiempo, un buen día no pude más y así llegué a comenzar un recorrido de
madurez de mi vida de mi persona y de lo que había sido estos últimos once años de la mano
de un grupo de personas que pertenecen a la Iglesia. Decidí que debía plantearme qué quería
ser en el futuro y qué estaba dispuesto a sacrificar.

Mi problema no es la AMS sino la forma en que he gestionado mi vida. ¿Hasta qué


punto todo lo que he vivido ha provocado la AMS y qué hubiera sido de mi vida si hubiera
tenido otra familia otro entorno? No lo sé. Nunca lo sabré y realmente me da igual. Lo que sé
es que mi vida no ha sido sana afectivamente. No tengo un sentimiento de donación a otra
persona y me he mirado a mí mismo con el mismo rencor que he mirado a mis padres durante
mucho tiempo. Y eso tengo que cambiarlo. La soberbia no me llevará a nada que valga la
pena, ¿por qué no hacerme preguntas a mí mismo? ¿Rebuscar en mi verdad y en mi vida? No
tenía nada que perder y así llegué hasta aquí.

Estos últimos meses han cambiado mi vida. Estoy esforzándome por reconducir la
historia con mis padres. Asumiendo lo que sé que no voy a poder cambiar. Intentando mirar
con perdón la historia de ellos y perdonarme a mí mismo también lo que sé que no he hecho
bien. Y está funcionando.

Ahora estoy en un momento complicado pero también bonito. Desde mis 36 años,
¿Puede una persona con AMS dejar de serlo? No tengo la respuesta. ¿Hay gente que lo ha
conseguido? Yo creo que sí. ¿Es emocionalmente sano hacer un trabajo de maduración que
conlleve el cuestionarte la AMS? ¿Por qué no? ¿Por qué la gente tiene miedo a preguntarse
cosas? Yo creo que se puede y se debe razonar toda la vida sobre uno mismo y sobre lo que
hace con su vida. Si después del proceso nada cambia ¿Dónde está el problema? Y si algo
cambia, ¿Dónde está el problema? ¿Por qué la gente tiene miedo a que algo cambie?

Tengo 36 años y es hora de madurar. Tengo mucho trabajo por delante, empezando
conmigo mismo y luego con la relación que tengo con mis padres. Mi opinión es que la
relación de mis padres ha influido mucho en mi vida. Que la ausencia de una figura paterna
sana ha influido en mi forma de presentarme como varón ante el mundo.

Creo que las heridas de los padres se transmiten a los hijos y que el mal del mundo en
el siglo XXI se esconde detrás del sexo, detrás de la televisión, está en internet, detrás de los
móviles y que está instalado en las familias.

Me gustaría que la Iglesia recogiera toda esta realidad y trabajara por dar una respuesta
clara y directa sobre lo que piensa. Me gustaría que el tema saliera a la palestra y se diera una

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versión oficial y no opiniones personales que al final acaban siendo manipuladas por la prensa.
Todo esto acaba dando una imagen errónea de lo que la Iglesia piensa en realidad.

Entiendo que es un tema espinoso y difícil de abordar pero me gustaría que se hiciera.
Hacer grupos de trabajo. Recoger ideas, opiniones y que se sepa todo esto de una forma
oficial. Dar un golpe definitivo en la mesa con respecto a esto y que se sepa que el mensaje no
es apartar de la Iglesia a las personas con AMS, al revés, que sepan que están en su casa. Que
sepan que es un sitio donde se puede cuidar de todo el mundo y también de ellos, donde
pueden hablar y ser escuchados.

El grupo de trabajo de EPE es un gran grupo de personas con mucho trabajo detrás.
Mucha verdad en todo lo que dicen. Ha sido una gran suerte encontrarlo y espero que todo lo
que a mí se me está ayudando sea algo que yo pueda dar a los demás el resto de mi vida. T.

49. Carta de Y., 37 años, España.

Querido Papa Francisco

Me llamo Y., vivo en España y tengo 37 años. Siempre, que yo recuerde, he tenido
atracción por las personas de mi mismo sexo. Podría pensar que realmente nací así, que soy
homosexual y punto, pero gracias a Dios sé que no es verdad. Hoy puedo ver algunas de las
causas que originaron mi AMS: un padre ausente con el que no puede establecer ningún
vínculo, una infancia de mucha soledad donde sufrí episodios de abuso sexual, un
temperamento más sensible, heridas sociales en la adolescencia que me humillaron mucho y
produjeron un gran aislamiento y complejo de inferioridad, y otros factores cuya combinación
y circunstancias provocaron una atracción a las personas del mismo sexo. No ha sido fácil
llegar hasta aquí, pero aunque sigo siendo un hombre herido, tengo mucha esperanza y mi vida
tiene sentido. No siempre fue así, pues he vivido un camino de confusión y sufrimiento que
quisiera compartir con usted en esta carta.

Cuando era pequeño, yo no le daba mucha importancia a estos sentimientos, aunque sí


me hacían sentir como alguien especial y diferente. Fue con la llegada de la adolescencia y el
surgir de la pubertad y los primeros impulsos sexuales, cuando empecé a ver que tenía un
problema. Gracias a Dios, por mi familia y mi entorno siempre he estado dentro de la Iglesia y
se me educó en los valores cristianos, yo tenía fe. Sabía en mi corazón que aquello no era
normal, aunque tampoco nadie me hablara de sexualidad ni encontrara respuestas o formación
adecuada.

Afortunadamente en aquel entonces tampoco me pudo influir la mentira gay. Yo


simplemente lo sufría en silencio. Inocentemente pensaba que algún día aquello desaparecería,
simplemente quería una vida normal, conocer una chica y fundar una familia, tener hijos, lo
que desearía cualquiera. Todo se solucionaría porque yo quería a Dios y Él estaba de mi parte
¿verdad?, luego todo aquello no tenía sentido, no podía ser. Pero pasaba el tiempo y el
problema no desaparecía…. Y además, nunca, nunca se me pasaba por la cabeza el
compartirlo con nadie, me daba mucho miedo y mucha vergüenza a la vez. Aquello era mi
gran secreto, algo que además me hacía sentir muy culpable. Así el tiempo fue pasando en
medio de la mayor soledad.

Cuando internet entró en nuestras vidas, me abrió la posibilidad de conocer todo lo que
era el mundo gay, la pornografía, los chats, etc., siempre desde el anonimato. Empecé a
encontrar salida a la angustia y sufrimiento que tenía desfogándome con adicciones como la

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masturbación compulsiva, pornografía, encuentros sexuales esporádicos, etc. Abría a
temporadas la puerta de un mundo que sabía que no era bueno, que no me hacía bien, pero del
cual no podía escapar, sucediéndose un terrible círculo adictivo de caída, consuelo,
arrepentimiento, etc. Sabía que aquello no era bueno, me dejaba vacío y sufrimiento, renegaba
de ello, siempre me proponía dejarlo, pero a rachas volvía una y otra vez.

Era hacer aquello que no quería, una locura. Siempre intentaba dejarlo, pero desde mi
soledad y a base de voluntarismo, sin compartir con nadie que tenía un problema. Pero
acababa volviendo. Y así se convirtió todo en una doble vida. Por fuera yo era un chico normal
y bien formado, por dentro una tormenta dentro de un submundo secreto en el que nunca me
saciaba ni encontraba paz, pero al que volvía constantemente. Yo no aceptaba mi
homosexualidad, y por eso me llegaba a odiar mucho. Si conseguía salir de ese mundo por un
tiempo, miraba hacia otra parte y volvía a ser el chico bueno y agradable, ya me apreciaba más
a mí mismo. Pero al final el círculo se repetía, no había escapatoria. Y yo por fuera seguía
disimulando…

Cuando fui más adulto, llegué a tener alguna relación que fue más allá de lo sexual, ya
no era un simple contacto esporádico. Cuando me quise dar cuenta me vi atrapado, estaba
enamorado de una persona de mi mismo sexo, era un paso más allá. Dejarme llevar por
aquello fue una nueva experiencia, pero también un consuelo aparente y momentáneo, sabía en
conciencia que no tenía sentido, que no iba a ninguna parte, que nunca podría amar a un
hombre en una entrega total como cualquiera puede hacer con una mujer. Aparte de cualquier
creencia religiosa o de valores, lo sabía por la verdad que había inscrita en mi corazón. Era un
callejón sin salida, darse de bruces contra un muro, querer y no poder. Probablemente fueron
los peores momentos de mi vida, salía dentro de mí un grito amargo de queja hacia Dios, un
llanto de querer algo y no poder. ¿Por qué me tenía que pasar esto a mí? ¿Por qué no podía
sentir lo mismo que cualquier hombre hacia una mujer, y todo solucionado? No pedía nada
extraordinario. Mi vida no tenía sentido. Tenía una carrera, un buen trabajo, dinero, amigos,
independencia… ¿y ahora qué? Me faltaba algo para realizarme, el ideal de la entrega estaba
en mi corazón, pero este problema de la AMS lo atrofiaba todo, era como una invalidez para
amar, me hacía sentir un ser trágico.

En medio de esta desesperación, reuní fuerzas para desvelar mi gran secreto, y empecé
a compartir con algunos sacerdotes todos aquellos problemas que me atormentaban. Hoy veo
esto como algo sencillo y esencial, pero no se puede imaginar lo duro que fue para mí dar
aquel paso. Y como es lógico, no pasó nada…. He de decir que no experimenté ningún
rechazo y salvo determinadas excepciones nadie me juzgó, pero tampoco encontré
comprensión, sino más bien desinformación o a veces un mirar para otro lado, aunque hubiese
buena voluntad. Lo mejor que me podían ofrecer era tener paciencia, luchar, aceptarme, o
visitar a algún psiquiatra que compartiera mis mismos valores y quizá me pudiera ayudar.

Nada de esto dio resultado, porque tenían un enfoque exclusivamente racional que no
indagaba en el pasado o en el interior de la persona para preguntarse por el origen de aquellos
sentimientos, sino que consistía en una terapia conductista y basada en la voluntad. Como no
podía ser de otra forma, aquello me llevó al fracaso, volvía a la doble vida de círculos viciosos
una y otra vez.

No obstante con el tiempo, internet, aquella herramienta que puede servir para
encontrar lo peor, también me dio la oportunidad de conocer libros y asociaciones que daban
respuestas al verdadero significado de mi AMS. Descubrí, tal y como relataban algunos
autores, que “yo no era homosexual, todo obedecía a algunas causas y heridas heredadas de
mis experiencias vitales, la homosexualidad era un síntoma de algo que no iba bien, que se
podía cambiar”. Era la primera vez que encontré un por qué, una re