Está en la página 1de 5

El texto hace una reflexión sobre la pérdida del ‘aura’ de las cosas, ya

que con la aparición de la cultura de masas se pierde el valor por lo individual


y aumenta la colectividad. El autor explica como la esencia de la obra de arte
tradicional, es remplazado por la reproducción técnica. La reproducción
técnica acerca la obra al espectador. Con las ‘técnicas de reproducción’ la
obra de arte es manipulable con lo cual el espectador tiene mayor capacidad
de accede a ella, en el sentido de que ya la experiencia no queda limitada a la
pura contemplación. Pero al igual que con la modernidad se pierde el aura del
arte a medida que pasa el tiempo se pierde también el aura de la
personalidad de cada individuo ya que como decía Le Bon, las personas
pierden su individualidad en la masa, porque en ésta se desarrolla una
especie de “alma colectiva”, una conciencia o espíritu de carácter supra
individual que funde sus mentes en una unidad mental.

A mediados del siglo XIX se produjo la expansión del mercado cultural


que, progresivamente, fue dando lugar a una forma cultura, la llamada cultura
de masas. La cultura de masas se caracteriza por un exceso de consumo,
propio de una sociedad capitalista. Los pesimistas como Jorgehamer
denominan a este proceso “Industria Cultural”.
Con la Industrialización, se producen cambios de tipo económico,
político, social y tecnológico. Todas las relaciones que tenemos hoy, como
actuamos como disidimos, son fruto de la industrialización. No es casualidad
que cuando sale la nueva película de “Crepúsculo” vayamos rápidamente al
cine, tampoco es casualidad que salgas a comprar en ZARA la última
tendencia de abrigos de pelo, o te compres el ultimo modelo de teléfono que
sale en la tele, con últimas tecnologías como es el caso de la blackberry. Ya
que las nuevas tecnologías producen bienes cada vez más baratos y en
mayor cantidad y para que sea rentable es necesario vender todo lo que se
produce, pero el uso masivo de la tecnología, el confort y la información nos
impida ver cómo es nuestra sociedad en sus relaciones cotidianas,
económicas y sociales.

Todo es creado para algo y el consumo es estimulado por los principales


medios de comunicación. Todo esto es posible debido a una fuerte
agresión publicitaria, un elemento de propaganda del capitalismo que
tiene como objetivo que la población se gaste la renta en consumir,
logrando así producir consumidores. La publicidad ha generado el mito
de utilitarismo, del usar y tirar. Manteniendo así, activo un mercado que
se mueve continuamente, produciendo artículos nuevos. La gran
cantidad de basuras y el desperdicio de energía está provocando
problemas incluso ecológicos. Los canales por los que se difunde la
publicidad son los medios de comunicación de masas.
Teóricamente, los medios de difusión son instituciones que se mantiene
al margen de toda influencia ideológica, y que tan solo se dedican a informar
al espectador, pero cada vez más los medios de comunicación tiene gran
repercusión social ya que a través de ellos logran persuadir a casi toda la
sociedad, ya que tendemos a creer lo que vemos, y a naturalizar los que los
medios nos transmiten diariamente. El exceso de información impide la
reflexión y el análisis, y la falta de formación ideológica De ahí ese fuerte
idealización personajes como Belén esteban u otros iconos representativos
actuales, que se convierten en iconos para la sociedad de masas. Ya que las
influencias en el poder y en las instituciones dependen del número de
personas que apoyen una determinada opción.

Tanto para los defensores de la cultura de masas como para los que se
opone, la sociedad está sometida en una actitud de obediencia y conformidad
aceptando el régimen social como un orden natural establecido y permanente.
Es decir, como decía Hobbes en el contrato social, la sociedad se somete al
control del estado, entregando una parte de su libertad a cambio de unos
bienes para así poder alcanzar un estado del bienestar.

La clase media, ha sido el sector de población que más ha influido en la


creación de la sociedad del consumo de masas actual. En esta sociedad se
vincula la libertad, con la posibilidad de consumir. Libertad de comprar lo que
se quiera y cuando
se quiera. Cuantas más posibilidades haya de consumo más libre se es, o
uno se cree que es. Cada vez más ha habido un aumento de las necesidades
básicas de cada individuo, con coches privados, los viajes vacacionales y las
casas secundarias, son los objetos de consumo más demandados. Por l que
se comienza a relacionar la libertad de poder consumir con la igualdad, es
decir, igualdad de oportunidades, por el simple hecho de poder accede a
comprarte lo que quieras con un coche.
El ocio también es otra de las características de la sociedad de
consumo de masas, ya que se ha convertido en el tiempo dedicado para el
gasto, ya que se necesita tiempo libre para comprar, invirtiendo el dinero
obtenido trabajando. Aumentando así, el nivel de vida.

Ortega y Gasset escribió en 1929 La rebelión de las masas. En esta


obra sostiene que para mantener el nivel de producción es
imprescindible la existencia de una gran masa de consumidores. La
creciente población consumidora cada vez más accede, a todos los
espacios que antes estaban reservados a las élites. Ya que con el
tiempo, la masa va reclamando unos derechos debido a su nueva
capacidad de consumo.

La sociedad de consumo de masas, los medios de comunicación y


las relaciones en esta sociedad, son las señas de identidad capitalista
en la que vivimos como dijo Baudelaire, si tuviera que elegir en que parte
del mundo debía vivir: ¡¡en cualquier parte, con tal de que sea fuera del
mundo!!
“El error en la vida no es ambiciona un mundo mejor, sino la
utopía de creer en un mundo perfecto”.