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La casa de los sueños

Miguel Huezo Mixco

Por favor vayan a ver la exposición "Arquitectura de remesas. Sueños de retorno, signos
de éxito", en el Museo de Arte de El Salvador (MARTE). Fotógrafos, arquitectos,
antropólogos y artistas comparten sus particulares enfoques sobre las migraciones
internacionales.

Lo que a mediados de los años 70 comenzó como una huida desesperada, ahora
constituye una de las mutaciones culturales más importantes del último siglo en
Centroamérica. Los migrantes han cambiado nuestros países no solo por el dinero que
envían a sus parientes, sino porque transformaron el metabolismo de la sociedad entera.
Su efecto más profundo y duradero es cultural. La exposición "Arquitectura de
remesas", que ocupará hasta mediados de octubre una de las salas del máximo centro
artístico del país, es una prueba de esto.

Durante los años 2009 y 2010 un equipo multidisciplinario documentó y examinó la


influencia de las remesas económicas y sociales en seis comunidades de Guatemala,
Honduras y El Salvador, para dar cuenta del surgimiento de una arquitectura híbrida que
comenzó a extenderse a partir de los años 90 del siglo pasado.

La arquitectura de remesas es una arquitectura sin arquitectos. Popular. Hecha por


albañiles. Trazada al pulso. Arquitectura de mano de obra. Está constituida por casas, o
casotas, que se yerguen como ídolos del éxito en las tramas urbanas de los pequeños
poblados del interior: sobresalen entre los pinares de Chalatenango o enjoyan las laderas
de San Mateo Ixtatán. Son palacios que, a la vez, hacen más crudas las desigualdades.
Como los pobres, los migrantes construyen donde pueden y como quieren.

La exposición interpela no solo el gusto imperante; también a unos de los principales


personajes del mercado inmobiliario de nuestros países: Los arquitectos, cuyos "ojos
ven a los de arriba y a los de en medio", pero no a los de abajo, dicen los autores. En el
caótico mundo urbano de nuestros día la arquitectura de las remesas también ha venido
a dar una contribución al crecimiento desordenado.

Con todo, esos caserones que reproducen en sus paredes íconos del consumo (como el
emblema de Nike) y subrayan hasta el cansancio su lealtad a la nueva madre patria (la
bandera de Estados Unidos), son la cara amable de las migraciones. Son la
materialización de un sueño y el grito de su triunfo.

En la exposición también participan el Colectivo La Torana (Guatemala), los artistas


visuales Simón Vega (El Salvador) y Léster Rodríguez (Honduras), y el documentalista
Ian Ingelmo (España). Las fotografías están a cargo de detacados artistas como Walterio
Iraheta, Andrés Asturias, Andrea Aragón y Daniel Chauche. La museografía es de muy
buena calidad.

La muestra es solo una pequeña parte de un trabajo mayor que está contenido en un
hermoso libro del mismo nombre. Esta publicación informa sobre los hallazgos de la
investigación en la que participaron profesionales de la antropología, la historia y la
arquitectura. En tanto las migraciones constituyen un fenómeno que "integra lo humano,
lo demográfico, lo histórico, lo económico, lo geográfico, lo estético, lo técnico
constructivo", las tradiciones y hasta lo no vivido, para abordarlas se requería un
enfoque multidisciplinario, sostienen los autores.

Las áreas culturales y geográficas delimitadas para la investigación fueron la maya, la


garífuna y la mestiza. Este trabajo, patrocinado por la Red de Centros Culturales de
España en Centroamérica, incluyó una aproximación a los entornos domésticos de las
familias de migrantes en los tres países seleccionados, lo que les permitió registrar
visualmente las innovaciones y rasgos de esta nueva arquitectura.

(Publicado en La Prensa Gráfica, 16 septiembre de 2010)

Blog de la muestra: http://arquitecturadelasremesas.blogspot.com/

Fotografía: Magdalena muestra un regalo de su esposo en San Mateo de Ixtatán, por


Andrea Aragón