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CUANDO HAY QUE CORTAR RELACIONES

19. ¿Qué situaciones exigen que cortemos relaciones con alguien?

19
A veces se espera que cortemos relaciones con personas que han pertenecido a la
congregación. Esta situación se presenta cuando un cristiano viola la ley de Dios, se
niega a arrepentirse y tiene que ser expulsado. Y lo mismo ocurre si alguien reniega de
la fe enseñando doctrinas falsas o desasociándose, es decir, renunciando a su condición
de miembro de la congregación. La Palabra de Dios dice con toda claridad: “Cesen de
mezclarse [con ellos]” (1 Corintios 5:11-13; 2 Juan 9-11).* Puede ser muy duro evitar su
compañía, sobre todo si el implicado es un familiar nuestro o si hemos tenido amistad
con él. Ahora bien, ¿qué haremos? ¿Adoptaremos una postura firme, dando prueba así
de que anteponemos, por encima de todo, la lealtad a Jehová y sus justas leyes?
Recordemos que Jehová valora grandemente la lealtad y la obediencia.

20, 21. a) ¿Por qué es una expresión de amor el mandato divino de expulsar a los pecadores? b) ¿Por qué

es tan importante elegir bien nuestras amistades?

20
En realidad, la medida disciplinaria de expulsar de la congregación a los pecadores
que no quieren arrepentirse es una expresión de amor. ¿Por qué? En primer lugar,
porque demuestra amor por el santo nombre de Dios y por todo lo que este representa
(1 Pedro 1:15, 16). En segundo lugar, porque mantiene segura la congregación. Los
hermanos fieles quedan protegidos de la mala influencia de quien se niega a
corregirse. Así, pueden seguir sirviendo a Dios con la tranquilidad de que la
congregación es un refugio en medio de este mundo malo (1 Corintios 5:7; Hebreos
12:15, 16). En tercer lugar, porque demuestra amor a los propios pecadores.
La intención es que les sirva de sacudida, los haga recapacitar y acaben dando los
pasos necesarios para regresar a Jehová (Hebreos 12:11).
21
Sin duda alguna, nuestras amistades ejercen una gran influencia en nosotros. Por eso,
es muy importante que las seleccionemos con sumo cuidado. Si hacemos amistad con
los amigos de Jehová, amando a quienes él ama, nos rodearemos de los mejores
compañeros que existen. Y así absorberemos de ellos muchas cosas buenas que nos
ayudarán a cumplir con nuestra resolución de vivir como Jehová quiere.
El verbo hebreo que se traduce “tener tratos” también se vierte “asociarse” y “tener
compañerismo” (Jueces 14:20; Proverbios 22:24).
Esta prueba fue un modelo de lo que Jehová mismo haría en el futuro: sacrificar a su
Hijo unigénito (Juan 3:16). Ahora bien, Abrahán no llegó a sacrificar a Isaac, pues
Jehová intervino y le dio un carnero para sustituirlo (Génesis 22:1, 2, 9-13).
Cuando David derribó a Goliat, era muy joven —“solo [...] un muchacho”—, y a la
muerte de Jonatán tenía unos 30 años (1 Samuel 17:33; 31:2; 2 Samuel 5:4). Como
Jonatán tenía unos 60 cuando falleció, es evidente que era unos treinta años mayor que
David.
En 1 Samuel 23:17 vemos que Jonatán dijo cinco cosas para animar a David: 1) que
no debía tener miedo; 2) que los intentos de Saúl fracasarían; 3) que se cumpliría la
promesa divina de que David sería rey; 4) que podía contar con toda su lealtad, y
5) que hasta Saúl sabía que él nunca iba a traicionar a su amigo.
En el apéndice “Cómo tratar a un expulsado” hallará más información sobre el trato a
los expulsados y los desasociados.

CÓMO TRATAR A LOS EXPULSADOS


7, 8. ¿Cómo podemos determinar cómo comportarnos para con una persona expulsada?

7
Sin embargo, pueden surgir preguntas acerca de cómo tratar a alguien que antes era
miembro de la congregación, pero que ha sido expulsado. Agradecemos el que Dios
nos haya suministrado en su Palabra respuestas e instrucciones de las cuales podemos
estar seguros de que son perfectas, rectas y justas.—Jer. 17:10; Deu. 32:4.
8
En una ocasión un hombre de la congregación corintia estuvo practicando
inmoralidad, y evidentemente no mostraba arrepentimiento. Pablo escribió que a este
hombre ‘se le debía quitar de en medio de ellos,’ porque era como un poco de
levadura que podía hacer fermentar, o corromper, toda la masa. (1 Cor. 5:1, 2, 6) Pero,
una vez que se le expulsara, ¿habría de tratársele como si simplemente fuera una
persona común del mundo, con quien los cristianos pudieran encontrarse en la
vecindad o en su vida diaria? Note lo que Pablo dijo.

9. ¿Qué consejo dio Pablo acerca de cómo tratar con las personas injustas en general?

9
“Les escribí que cesaran de mezclarse en la compañía de fornicadores, no queriendo
decir enteramente con los fornicadores de este mundo o los avarientos y personas que
practican extorsión o idólatras. De otro modo ustedes realmente tendrían que salirse
del mundo.” (1 Cor. 5:9, 10) Estas palabras de Pablo revelan que él reconoció como
realidad el hecho de que la mayoría de las personas con quienes tenemos trato en
nuestros asuntos diarios son personas que nunca han conocido a Dios ni seguido Su
camino. Puede que sean fornicadores, personas que practican extorsión o idólatras, de
modo que no son personas con quienes los cristianos escogerían entrar en asociación
estrecha y constante. No obstante, vivimos en este planeta en medio de la humanidad
y quizás tengamos que estar cerca de estas personas y hablar con ellas en el trabajo, en
la escuela y en la vecindad.

10, 11. ¿Por qué han de portarse de modo diferente los cristianos para con un pecador que ha sido
expulsado?
10
En el siguiente versículo Pablo contrasta esta situación con la forma en que deberían
portarse los cristianos para con alguien que hubiera sido “hermano” cristiano, pero que
hubiera sido expulsado de la congregación por haber cometido algún mal: “Mas ahora
les estoy escribiendo que cesen de mezclarse en la compañía de [“que no os asociéis
con,” Latinoamericana] cualquiera que llamándose hermano sea fornicador, o avariento,
o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión, ni siquiera comiendo con
tal hombre.”—1 Cor. 5:11.
11
La persona expulsada no es simplemente un hombre del mundo que no haya
conocido a Dios ni seguido un modo de vivir piadoso. Más bien, ha conocido el camino
de la verdad y la justicia, pero ha abandonado ese camino y ha persistido a tal grado en
el pecado sin arrepentirse que se le ha tenido que expulsar. De modo que se le ha de
tratar de modo diferente.* Pedro comentó sobre cómo difieren del hombre común, “el
hombre de la calle,” estos que antes eran cristianos. El apóstol dijo: “Si, después de
haberse escapado de las contaminaciones del mundo por un conocimiento exacto del
Señor y Salvador Jesucristo, se dejan envolver de nuevo en estas mismas cosas y son
sojuzgados, las condiciones finales han venido a ser peores para ellos que las primeras.
. . . Les ha sucedido el dicho del proverbio verdadero: ‘El perro ha vuelto a su propio
vómito, y la cerda bañada a revolcarse en el fango.’”—2 Ped. 2:20-22; 1 Cor. 6:11.

12. (a) ¿Por qué es apropiado el vocablo inglés “disfellowshiping”? (b) ¿Qué muestra la historia en
cuanto a cómo trataban con pecadores los que profesaban el cristianismo en tiempos primitivos?

12
Sí, la Biblia manda a los cristianos que no mantengan asociación o compañerismo con
alguien que haya sido expulsado de la congregación. Por eso, los testigos de Jehová de
habla inglesa apropiadamente aplican a la expulsión y el subsiguientemente evitar a tal
malhechor impenitente el término “disfellowshiping,” que literalmente significa
“privación o negación del compañerismo.” El hecho de que rehúsan tener
compañerismo con la persona expulsada en todo nivel espiritual o social refleja lealtad
a las normas de Dios y obediencia a su mandato dado en 1 Corintios 5:11, 13. Esto está
de acuerdo con el consejo de Jesús en el sentido de que se debería considerar a tal
persona de la misma manera como los judíos de aquel tiempo consideraban a un
“hombre de las naciones.” Parece que por algún tiempo después de la muerte de los
apóstoles los que profesaban el cristianismo siguieron el procedimiento bíblico.* Pero,
¿cuántas iglesias hoy día cumplen con las instrucciones claras de Dios al respecto?

LOS QUE SE DESASOCIAN


13. ¿Qué debe hacerse en el caso de una persona que se debilita espiritualmente y se hace inactiva?

13
Un cristiano pudiera debilitarse espiritualmente, tal vez por no estudiar la Palabra de
Dios con regularidad, o porque tiene problemas personales o experimenta persecución.
(1 Cor. 11:30; Rom. 14:1) Puede que tal persona deje de asistir a las reuniones cristianas.
¿Qué ha de hacerse? Recuerde que los apóstoles abandonaron a Jesús la noche en que
él fue arrestado. No obstante, Cristo había instado a Pedro: “Una vez que hayas vuelto,
fortalece a tus hermanos [quienes también abandonaron a Jesús].” (Luc. 22:32) Por eso,
impulsados por amor, los ancianos cristianos y otros pudieran visitar y ayudar a este
que se ha debilitado y ha caído en inactividad. (1 Tes. 5:14; Rom. 15:1; Heb. 12:12, 13)
Pero es asunto diferente cuando una persona reniega de ser cristiano y se desasocia.

14. ¿Cómo pudiera desasociarse alguien?

14
Alguien que haya sido verdadero cristiano pudiera renunciar al camino de la verdad y
declarar que ya no se considera testigo de Jehová ni quiere que se le conozca como tal.
Al ocurrir esta situación poco común, la persona está renunciando a su condición de
cristiano, y está desasociándose deliberadamente de la congregación. El apóstol Juan
escribió: “Ellos salieron de entre nosotros, pero no eran de nuestra clase; porque si
hubieran sido de nuestra clase, habrían permanecido con nosotros.”—1 Juan 2:19.

15, 16. (a) ¿De qué otra manera pudiera una persona desasociarse? (b) ¿Cómo deberían los cristianos
considerar a las personas desasociadas y tratar con ellas?

15
O alguien pudiera renunciar a su lugar en la congregación cristiana mediante sus
acciones, como, por ejemplo, si se hiciera parte de una organización cuyo objetivo
fuera contrario a la Biblia, y que, por lo tanto, estuviera bajo el juicio de Jehová Dios.
(Compare con Revelación 19:17-21; Isaías 2:4.) Por eso, si alguien que fuera cristiano
optara por unirse a los que están bajo la desaprobación de Dios, sería apropiado el que
mediante un anuncio breve la congregación reconociera que esa persona se ha
desasociado y ya no es testigo de Jehová.
16
A las personas que deliberadamente rechazan la fe y las creencias de los testigos de
Jehová y así se ponen entre los que ‘no . . . son de nuestra clase’ se les debe considerar
y tratar, correctamente, como se considera y trata a los que han sido expulsados por
cometer un mal.

COOPERANDO CON LA CONGREGACIÓN


17, 18. ¿Qué está envuelto en cooperar con la congregación respecto a una expulsión?

17
Aunque los cristianos disfrutan de compañerismo espiritual cuando consideran o
estudian la Biblia con sus hermanos o con personas interesadas en la verdad, no
querrán tener compañerismo de esa clase con un pecador expulsado (ni con uno que
ha renunciado a la fe y a las creencias de los testigos de Jehová, y que así se ha
desasociado). Se ha ‘rechazado’ al individuo expulsado, pues está “condenado por sí
mismo” por estar “pecando,” y los de la congregación aceptan el juicio de Dios y
también lo apoyan. Pero el expulsar da a entender más que el sólo dejar de tener
compañerismo espiritual.—Tito 3:10, 11.
18
Pablo escribió: “Cesen de mezclarse en la compañía. . ., ni siquiera comiendo con tal
hombre.” (1 Cor. 5:11) Una comida es un tiempo de reposo y de mantener relaciones
personales con otros. Así, al decir eso la Biblia también excluye el tener compañerismo
de esa índole, como el participar con una persona expulsada en un día de campo o
fiesta, un juego de pelota, algún viaje a la playa o teatro, o el sentarse a una comida
con ella.*(En el artículo siguiente se consideran los problemas especiales relacionados
con un pariente que ha sido expulsado.)

19. ¿Por qué puede parecer difícil a veces apoyar una expulsión, pero por qué es importante que lo
hagamos?

19
A veces el cristiano pudiera sentirse impulsado por considerable presión a pasar por
alto este consejo bíblico. Sus propias emociones pudieran crear la presión, o quizás la
ejercieran sobre él sus conocidos. Por ejemplo, en cierto hermano se ejerció presión
para que efectuara la ceremonia de bodas de dos personas expulsadas. ¿Pudiera
explicarse racionalmente tal servicio como simplemente una acción bondadosa?
Alguien pudiera pensar así. Pero, ¿por qué se deseaban los servicios de él más bien que
los del alcalde o los de cualquier otro agente del estado que estuviera autorizado para
efectuar casamientos? ¿No se debía a la posición de él como ministro de Dios y al
hecho de que podía ofrecer consejo basado en la Palabra de Dios sobre el matrimonio?
De ceder a tal presión, él se envolvería en compañerismo con la pareja, personas que
habían sido expulsadas de la congregación debido a su proceder impío.—1 Cor. 5:13.

20. ¿Cómo debemos responder si se expulsa a un socio de negocios nuestro?

20
Surgen otros problemas en relación con asuntos de negocio o empleo. ¿Qué hay si la
congregación expulsara al hombre para quien uno trabajara, o si uno tuviera en su
empleo a una persona a quien se expulsara? ¿Qué debería hacerse entonces? Si por
razón de contrato o dinero uno se ve obligado a continuar por el momento la relación
comercial, uno ciertamente tendría ahora una actitud diferente para con la persona
expulsada. Posiblemente tuviera que hablar con ella acerca de asuntos de negocio o
tener trato con ella en el lugar de trabajo, pero las conversaciones espirituales y el
compañerismo de relación personal serían cosas del pasado. De ese modo uno podría
demostrar su obediencia a Dios y tendría una barrera que le serviría de protección.
Además, pudiera ser que esto convenciera al expulsado de lo mucho que le ha costado
su pecado en varios sentidos.—2 Cor. 6:14, 17.

¿HABLAR CON UN EXPULSADO O DESASOCIADO?


21, 22. ¿Qué consejo suministran las Escrituras acerca de hablar con una persona expulsada?
21
¿Querría decir acaso el sostener la justicia de Dios y apoyar su arreglo de expulsar a
los malhechores que el cristiano no debería hablar en absoluto con algún expulsado, ni
siquiera decirle “¡Hola!”? Algunos, teniendo presente el consejo de Jesús de amar a
nuestros enemigos y de no ‘saludar a nuestros hermanos solamente’ se han
preguntado acerca de esto.—Mat. 5:43-47.
22
En realidad, en su sabiduría Dios no trató de considerar toda situación posible. Lo que
precisamos es captar el sentido de lo que Jehová dice acerca de cómo tratar a una
persona expulsada, porque entonces podemos esforzarnos por sostener Su punto de
vista. Mediante el apóstol Juan, Dios explica lo siguiente:
“Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. . . .
Si alguno viene a ustedes y no trae esta enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan
un saludo. Porque el que le dice un saludo es partícipe en sus obras inicuas.”—2 Juan
9-11.

23, 24. ¿Por qué es prudente el que uno evite hablar con personas expulsadas?

23
El apóstol que dio esa advertencia sabia había estado en íntima asociación con Jesús y
sabía bien lo que Cristo había dicho acerca de saludar a otros. También sabía que el
saludo común de aquel tiempo era “Paz.” A diferencia de algún “enemigo” personal u
hombre mundano en autoridad que se opusiera a los cristianos, la persona expulsada o
desasociada que estuviera tratando de promover o justificar su modo de pensar
apóstata o estuviera continuando en su conducta impía ciertamente no sería nadie a
quien desear “Paz.” (1 Tim. 2:1, 2) Y todos sabemos por nuestra experiencia de años
que el decir un sencillo “¡Hola!” a alguien puede ser el primer paso que lleve a una
conversación y tal vez hasta a una amistad. ¿Quisiéramos dar ese primer paso respecto
a una persona expulsada?
24
‘Pero, ¿qué hay si el expulsado parece estar arrepentido y necesita estímulo?,’ pudiera
preguntar alguien. Hay un arreglo por el cual se atiende a situaciones de esa clase. Los
superintendentes de la congregación sirven de pastores y protectores espirituales del
rebaño. (Heb. 13:17; 1 Ped. 5:2) Si algún expulsado o desasociado pregunta acerca de
ello, o da señales de que quiere regresar al favor de Dios, los ancianos pueden hablar
con él. Ellos bondadosamente le explicarán lo que tiene que hacer, y pudieran darle
alguna amonestación apropiada. Pueden tratar con el expulsado sobre la base de los
hechos relacionados con su pecado pasado y su actitud. Otros miembros de la
congregación no tienen esa información. Por eso, si a alguien le pareciera que una
persona expulsada o desasociada ‘está arrepentida,’ ¿pudiera estar basada esta opinión
en la impresión que él tiene del pecador, y no en información exacta? Si los
superintendentes estuvieran convencidos de que la persona estuviera arrepentida y
estuviera produciendo los frutos del arrepentimiento,* se le restablecería en la
congregación. Después que eso suceda, el resto de la congregación puede recibirlo
amablemente en las reuniones, demostrar que lo perdonan, consolarlo y confirmar su
amor para con él, tal como Pablo instó a los corintios a hacer para con el hombre de
Corinto que fue restablecido.—2 Cor. 2:5-8.

NO PARTICIPANDO EN OBRAS INICUAS


25, 26. ¿Qué consejo da Dios acerca de hacerse “partícipe” con una persona expulsada?

25
Todos los cristianos fieles tienen que tomar a pecho la verdad seria que, por
inspiración de Dios, Juan escribió: “El que le dice un saludo [a un pecador expulsado
que está promoviendo una enseñanza errónea o portándose de modo impío] es
partícipe en sus obras inicuas.”—2 Juan 11.
26
Muchos comentaristas de la cristiandad se oponen a lo que se dice en 2 Juan 11.
Afirman que es ‘consejo poco cristiano, contrario al espíritu de nuestro Señor,’ o que
fomenta la intolerancia. Pero esos sentimientos provienen de organizaciones religiosas
que no aplican el mandato de Dios de ‘remover al hombre inicuo de entre ustedes
mismos,’ que rara vez expulsan de sus iglesias aun a los malhechores notorios, si acaso
lo hacen. (1 Cor. 5:13) La “tolerancia” de ellos no es bíblica ni cristiana.—Mat. 7:21-
23;25:24-30; Juan 8:44.

27. ¿Cómo pudiera un cristiano hacerse “partícipe” en el sentido indicado, y con qué resultado?

27
Pero no es incorrecto el que uno sea leal al Dios recto y justo de la Biblia. Él nos dice
que solamente acepta ‘en su santa montaña’ a los que andan sin tacha, practican la
justicia y hablan la verdad. (Sal. 15:1-5) Pero si un cristiano optara por compartir la
suerte de un malhechor que hubiese sido rechazado por Dios y expulsado, o que se
hubiese desasociado, eso sería lo mismo que decir: ‘Yo tampoco quiero un lugar en la
santa montaña de Dios.’ Si los ancianos vieran que está encaminándose en esa
dirección por estarse asociando regularmente con una persona expulsada, con amor y
paciencia tratarían de ayudarle a recobrar el punto de vista de Dios. (Mat. 18:18; Gál.
6:1) Le darían amonestación y, si fuera necesario, ‘lo censurarían con severidad.’
Quieren ayudarle a permanecer ‘en la santa montaña de Dios.’ Pero si él rehúsa dejar
de tener compañerismo con la persona expulsada, se ha hecho así ‘partícipe (por su
apoyo o participación) en las obras inicuas’ y hay que removerlo de la congregación,
expulsarlo.—Tito 1:13; Jud. 22, 23; compare con Números 16:26.

LEALES AL PUNTO DE VISTA DE DIOS


28. ¿Cómo podemos manifestar nuestra lealtad al punto de vista de Jehová?

28
La lealtad a Jehová Dios y a los arreglos que él ha provisto proporciona felicidad,
porque todos Sus caminos son rectos, justos y buenos. Esto es cierto, también, respecto
a su arreglo de expulsar a los malhechores impenitentes. A medida que cooperamos
con ese arreglo, podemos confiar en estas palabras de David: “Sepan que Jehová
ciertamente distinguirá al leal suyo.” (Sal. 4:3) Sí, Dios pone aparte, honra y guía a los
que son leales a él y sus caminos. El gozo de estar entre aquellos a quienes Dios
aprueba y acepta ‘en su santa montaña’ es una de las muchas bendiciones que
recibimos por manifestar tal lealtad.—Sal. 84:10, 11.

o Cortados del trato totalmente?


7. ¿Cómo diferiría nuestra conducta para con dos clases de pecadores?

7
Los cristianos no se mantienen alejados de la gente. Tenemos comunicación normal
con vecinos, compañeros de trabajo, condiscípulos y otras personas, y les testificamos,
aunque algunos sean ‘fornicadores, personas dominadas por la avidez, extorsionistas o
idólatras’. Pablo escribió que no podemos evitarlos completamente, ‘de otro modo
tendríamos que salirnos del mundo’. Sin embargo, dio instrucciones de que se habría
de tratar de manera diferente a un “hermano” que viviera de ese modo: “Cesen de
mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, [haya vuelto a
aquellas costumbres], y ni siquiera coman con tal hombre”. (1 Corintios 5:9-11; Marcos
2:13-17.)

8. ¿Qué consejo dio el apóstol Juan sobre evitar a algunos?

8
En los escritos del apóstol Juan hallamos consejo similar que recalca hasta qué grado
hemos de evitar a tales personas: “Todo el que se adelanta y no permanece en la
enseñanza del Cristo no tiene a Dios [...] Si alguno viene a ustedes y no trae esta
enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo. Porque el que le dice un
saludo [griego: kjái·ro] es partícipe en sus obras inicuas”*. (2 Juan 9-11.)
9, 10. a) En Israel, ¿qué les pasaba a los que violaban la Ley y no se arrepentían, y por qué? b) ¿Qué

debemos pensar del arreglo moderno respecto a los que son expulsados por no arrepentirse de su

pecado? (2 Pedro 2:20-22.)


9
¿Por qué es apropiado adoptar una postura tan firme aun hoy? Pues bien, reflexione
sobre el severo cortamiento del trato que se mandaba en la Ley de Dios a Israel. Con
relación a varios asuntos serios, los violadores voluntariosos eran ejecutados. (Levítico
20:10; Números 15:30, 31.) Cuando eso sucedía, otras personas, aunque fueran
parientes, ya no podían hablar con el violador de la ley, que estaría muerto. (Levítico
19:1-4; Deuteronomio 13:1-5; 17:1-7.) Aunque los israelitas leales de aquel tiempo eran
humanos normales con emociones como las nuestras, sabían que Dios es justo y
amoroso y que su Ley protegía la limpieza moral y espiritual de ellos. Por eso, podían
concordar en que Su arreglo para cortar de la congregación a los malhechores era
fundamentalmente bueno y apropiado. (Job 34:10-12.)
10
Podemos tener la misma seguridad de que el arreglo de Dios de que los cristianos
rehúsen tener compañerismo con alguien que haya sido expulsado por un pecado del
cual no se arrepiente es un paso sabio que nos protege. “Quiten la levadura vieja, para
que sean una masa nueva, según estén libres de fermento”. (1 Corintios 5:7.) Al evitar,
también, a las personas que deliberadamente se han desasociado, los cristianos se
protegen de puntos de vista que posiblemente son de crítica, o faltos de aprecio o
hasta apóstatas. (Hebreos 12:15, 16.)
¿Qué hay de parientes?
11, 12. a) ¿Qué efecto tenía en los parientes israelitas el que un malhechor fuera cortado de Israel?

b) Ilustre los beneficios de la obediencia.

11
Dios ciertamente está al tanto de que el cumplir con sus justas leyes sobre cortar el
trato con los malhechores frecuentemente envuelve y afecta a parientes. Como ya se ha
mencionado, cuando se ejecutaba a un malhechor israelita no era posible continuar la
asociación familiar. De hecho, si un hijo era borrachón y glotón, sus padres tenían la
obligación de llevarlo ante los jueces; y si no se arrepentía, los padres habían de
participar en ejecutarlo, ‘para eliminar lo que era malo de en medio de Israel’.
(Deuteronomio 21:18-21.) Como usted puede comprender, esto no habría sido fácil
para ellos. Además, piense en lo que sentirían los hermanos y hermanas, o hasta los
abuelos, del malhechor. Sin embargo, el que pusieran la lealtad a su Dios de justicia por
encima del afecto familiar podía salvarles la vida.
12
Recuerde el caso de Coré, caudillo de una rebelión contra la guía de Dios mediante
Moisés. Por Su justicia perfecta, Jehová vio que Coré tenía que morir. Pero dio este
aviso a todos los leales: “Apártense, por favor, de delante de las tiendas de estos
hombres inicuos, y no toquen cosa alguna que pertenezca a ellos para que no sean
barridos en todo el pecado de ellos”. Los parientes que no quisieron aceptar la
advertencia de Dios murieron con los rebeldes. Pero algunos parientes de Coré
desplegaron sabiduría y optaron por ser leales a Jehová, lo que les salvó la vida y los
encaminó a bendiciones futuras. (Números 16:16-33; 26:9-11; 2 Crónicas 20:19.)

13. ¿Cómo responderán los cristianos leales si un miembro de su familia inmediata es expulsado o se

desasocia?

13
Cortar o separar a alguien de la congregación cristiana no envuelve muerte inmediata,
y por eso los vínculos familiares continúan. Así, si se expulsa de la congregación a cierto
hombre, o si este se ha desasociado de la congregación, todavía pudiera ser que viviera
en su hogar con su esposa cristiana y sus hijos fieles. El respeto a los juicios de Dios y al
proceder que ha tomado la congregación hará que la esposa y los hijos reconozcan
que ese hombre, por su proceder, ha alterado el vínculo espiritual que existía entre
ellos. Sin embargo, puesto que el que él haya sido expulsado no pone fin a sus vínculos
consanguíneos ni a su relación matrimonial, los afectos y tratos familiares que son cosa
normal pueden continuar.

14. ¿Qué consejo divino debería influir en el trato que demos a un pariente expulsado o desasociado que

no sea de nuestro círculo familiar inmediato?

14
La situación es diferente si el expulsado o desasociado es un pariente que vive fuera
del círculo familiar y el hogar inmediatos. Pudiera ser posible eliminar casi todo
contacto con tal pariente. Aun cuando hubiera ciertos asuntos de familia que exigieran
comunicación, ciertamente esto se mantendría al mínimo, en armonía con el principio
divino: “Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano,
sea fornicador, o persona dominada por la avidez [o culpable de otro pecado craso], [...]
ni siquiera coman con tal hombre”. (1 Corintios 5:11.)
15. En tales casos, ¿cómo pueden los parientes dominar la influencia de las emociones? (Salmo 15:1-

5;Marcos 10:29, 30.)


15
Se comprende que esto quizás sea difícil debido a las emociones y los vínculos del
parentesco, tales como el amor de los abuelos a sus nietos. Sin embargo, esta es una
prueba de lealtad a Dios, como lo declara la hermana cuyas palabras se citan en la
página 26. Cualquiera que siente la tristeza y el dolor que ha causado así el pariente
expulsado puede recibir consuelo y estímulo del ejemplo que dieron algunos parientes
de Coré*. (Salmo 84:10-12.)

Disciplina que puede dar fruto pacífico
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 1988


o Cuando un hombre de Corinto cometió inmoralidad y no mostró arrepentimiento,
Pablo dijo a la congregación: “Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que,
llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o
injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal hombre”.
(1 Corintios 5:11-13.)

 CÓMO HAY RESISTENCIA AL CONSEJO DE


JEHOVÁ
 14, 15. (a) ¿Cómo son algunas personas hoy en día como Coré, Datán y Abiram a resistir al
consejo de Jehová? (b) ¿Cuál es la cosa verdaderamente importante?
 14
Cuando Coré, Datán y Abiram hablaron contra Moisés, resistieron al arreglo de
cosas de Jehová. Lo mismo puede decirse de personas hoy en día que han
llegado a ser parte de la organización terrestre de Jehová, pero que después de
un tiempo comienzan a hablar contra ella. Algunos se disgustan porque la
organización no adopta sus ideas o la manera en que ellos creen que debería
funcionar. Otros se molestan debido a los cambios de punto de vista, de
terminología y de la manera en que se lleva a cabo el ministerio por la
organización de Jehová. En vez de progresar con la organización aceptando
cambios, cavilan a causa de ellos. En algunos casos permiten que esta
resistencia llegue a ser una prueba demasiado grande para ellos, y apostatan,
regresando al mundo que está alejado de Dios.
 15
Algunas personas quieren disputar en cuanto a cosas insignificantes como los
privilegios que Dios pudiera dar o no pudiera dar a los muertos resucitados en
su nuevo orden o en qué condición está Satanás mientras está en el abismo,
etc. Tales cosas no son importantes para nosotros en este tiempo. Lo que es
importante es que consigamos la aprobación de Jehová y estemos entre los que
verán la vida en su nuevo orden. Cuando llegue ese tiempo podremos ver lo
que Jehová hará acerca de cosas en cuanto a las cuales ahora no entendemos
claramente. Es mejor esperar para ver lo que suceda entonces en vez de
disputar en cuanto a conjeturas.
 16. ¿Por qué no debería sorprender el que algunas personas hoy en día se aparten de la
organización de Jehová?
 16
Que hoy en día hay personas que se apartan de la organización de Jehová y,
en algunos casos, pelean contra ella no debe sorprender. Esto también sucedió
en el primer siglo mientras todavía vivían algunos de los apóstoles. En cuanto a
personas de esa clase que resistieron al consejo y espíritu de Jehová entonces,
dijo el apóstol Pablo: “Si cualquier hombre enseña otra doctrina y no se aviene a
palabras sanas, las de nuestro Señor Jesucristo, ni a la enseñanza que va de
acuerdo con la devoción piadosa, está hinchado de orgullo, no entiende nada,
sino que está mentalmente enfermo sobre cuestiones y debates acerca de
palabras. De estas cosas provienen envidia, contienda, discursos injuriosos,
sospechas inicuas, disputas violentas acerca de insignificancias por parte de
hombres corrompidos de mente y despojados de la verdad.”—1 Tim. 6:3-5.
 17. (a) ¿Qué clase de personas quiere Jehová en su nueva era, y qué no harán? (b) ¿Qué
punto recalca Juan en cuanto a los que salen de entre nosotros?
 17
La suerte de personas que Jehová quiere en su nuevo orden son las que lo
aman y que se esfuerzan por obedecerlo. Estas no resistirán al consejo que él da
por medio de su Palabra y organización. No pondrán en peligro su
espiritualidad tratando de retardar el progreso de su organización. Hablando
acerca de los que se disgustan por el consejo que reciben y que se apartan de la
organización o que se apartan de ella debido a los cambios progresivos que
hace, el apóstol Juan dice: “Ellos salieron de entre nosotros, pero no eran de
nuestra clase; porque si hubieran sido de nuestra clase, habrían permanecido
con nosotros. Pero salieron para que se mostrase a las claras que no todos son
de nuestra clase.” (1 Juan 2:19) Si hubiesen sido amadores verdaderos de
Jehová, hubieran permanecido junto a su organización, no permitiendo que
nada los separara de ella.
 18. (a) ¿Por qué es incorrecto argüir contra el consejo de Jehová? (b) ¿Qué, en cambio,
debería hacer una persona?
 18
Otra manera en que se puede resistir a Jehová es arguyendo contra su
consejo. Una persona quizás cometa un error o haga algo que no esté en
armonía con la Palabra de Jehová. Cuando esto se le presenta a su atención y se
esfuerza por justificarse en vez de admitir el mal obvio, está resistiendo al
consejo de Jehová. No se está humillando y reconociendo que ha pecado.
Debería confesar su maldad, especialmente cuando le hace el cargo de ello un
comité judicial de la congregación que está investigando su conducta. Se nos
dice en Santiago 5:16: “Confiesen abiertamente sus pecados los unos a los
otros.” Cuando los pecados se confiesan, una persona no está justificando lo
que hizo. El hacerlo sería resistir a lo que Jehová ha dicho que es correcto e
incorrecto.
 19, 20. ¿Cómo puede resistir una persona al consejo de Jehová sin oponerse abiertamente a
él? Dé ejemplos de cómo se puede hacer esto.
 19
Pudiera ser que una persona no arguyera abiertamente contra el consejo de
Jehová, pero pudiera resistirlo de otra manera, y ésa es rehusando obrar en
armonía con él. Dios nos aconseja sobre nuestro modo de vivir diario, por
ejemplo, diciéndonos que mostremos amor usando de gran paciencia, no
portándonos indecentemente, no buscando nuestros propios intereses, no
llevando cuenta del daño. ¿Prestamos atención a ese consejo? ¿O lo pasamos
por alto y así lo resistimos? Su organización nos aconseja sobre el disciplinar a
nuestros hijos, sobre nuestro estudio bíblico personal y sobre el hacer nosotros
trabajo seglar que sea compatible con el ser un seguidor de la paz. ¿Prestamos
atención a este consejo aplicándolo en nuestro modo de vivir diario? Esa fue la
razón por la cual se dio. No nos beneficia si lo pasamos por alto.
 20
A veces la organización da consejo sobre evitar asociaciones incorrectas, sobre
el no casarse con personas que no están dedicadas a Dios, sobre el
repetidamente llegar tarde a las reuniones de congregación, sobre la
regularidad en el ministerio cristiano, etc. El pasar por alto tal consejo al no
obrar en armonía con él equivale a resistir al consejo de Jehová como lo es el
argüir contra él. Eso es lo que hizo el rey Jeroboam.
 21, 22. (a) Explique cómo Jeroboam resistió al consejo de Jehová. (b) ¿Cuál fue la actitud de
los reinos de Israel y de Judá para con el consejo de Jehová, y cómo reaccionó Jehová a ello?
 21
Se le dio consejo a Jeroboam antes de que la nación de Israel fuera dividida en
el reino septentrional y el reino meridional. Debido a que resistió a ese consejo
al no obrar en armonía con él, perdió la bendición de Jehová. Jehová le dijo:
“Tiene que suceder que, si obedeces todo lo que te mande, y ciertamente andas
en mis caminos y realmente haces lo que es correcto a mis ojos por medio de
guardar mis estatutos y mis mandamientos, exactamente como lo hizo mi siervo
David, también resultaré estar contigo, y te edificaré una casa duradera.” (1 Rey.
11:38) En vez de ser bendecido, fue rechazado por Dios porque hizo lo contrario
de lo que Dios le dijo. La mayor parte de la gente en aquellos dos reinos
israelitas resultó ser como el rey Jeroboam. Rehusó obrar en armonía con el
consejo de Jehová. “Porque se habían portado de manera rebelde contra los
dichos de Dios; y habían mostrado falta de respeto al consejo del Altísimo.”—
Sal. 107:11.
 22
¿Cómo puede amar Jehová a las personas que resisten a su consejo
arguyendo contra él o rehusando obrar en armonía con él? Él se deleita en los
que se esfuerzan por hacer lo que él les manda. Es a éstos a quienes bendice,
pero las personas obstinadas como los israelitas que cerraron los oídos a su
consejo se cortan ellas mismas de Su ayuda cuando la necesitan. “Siguen
desatendiendo todo mi consejo, y mi censura no la han aceptado, yo también,
por mi parte, me reiré del desastre de ustedes, me mofaré cuando venga lo que
ustedes temen. En aquel tiempo ellos seguirán llamándome, pero yo no
responderé; seguirán buscándome, pero no me hallarán, por motivo de que
odiaron el conocimiento, y no escogieron el temor de Jehová. No consintieron a
mi consejo; le faltaron al respeto a toda mi censura.”—Pro. 1:25, 26, 28-30.

 ACEPTE EL CONSEJO DE JEHOVÁ


 23. ¿Por qué nos dan Jehová y su organización consejo?
 23
Sea que el consejo de Jehová venga por medio de su Palabra escrita o por
medio de su organización, es para el propio bien de usted. Él está interesado en
el bienestar de usted y en el futuro eterno de usted. Su justo nuevo orden es
para usted, y su consejo se da para ayudarle a usted a permanecer en la senda
que lleva a él. Su organización terrestre está igualmente interesada en el
bienestar de usted. Quiere que usted retenga la integridad a Jehová Dios y
consiga su aprobación. Quiere que usted lleve una vida feliz, pacífica y
productiva ahora así como después de la guerra de Dios del Armagedón. Quiere
que usted reciba el don de la vida eterna. De modo que todo el consejo que le
da a usted es con ese fin en mira.
 24, 25. ¿Qué actitud debemos adoptar para con el consejo de Jehová, y qué posición
debemos adoptar para con la acción de congregación que se emprenda contra un amigo?
 24
Sea receptivo al consejo de Jehová y apóyelo lealmente. Cuando éste lo insta a
usted a buscar asociaciones correctas, sea diligente en obrar como indica.
Estimule a sus hermanos y hermanas espirituales a prestar atención a ese
consejo. Si las asociaciones correctas eran vitales para la salud espiritual de los
israelitas, ¿no lo son para usted? Cuando usted pasa por alto este consejo usted
mismo se está causando daño.
 25
A veces un comité judicial de una congregación tiene que obrar contra alguna
persona de la congregación. Aunque esa persona quizás sea su amigo o un
pariente allegado, no resista al arreglo de Jehová poniéndose de parte de esa
persona y contra la organización. Se necesita la acción, y se emprende para el
bien de toda la congregación. Tales sucesos desagradables prueban su amor a
Jehová y a su organización. Usted no muestra amor y lealtad a la organización
de Jehová cuando usted se pone de parte de personas en contra de las cuales la
congregación está obligada a obrar.—1 Cor. 5:9-13.
 26. ¿Por qué es mejor el siempre obedecer las instrucciones de Jehová?
 26
Lo que puede parecer sabio a sus propios ojos no es mejor que lo que Jehová
dice: “No te hagas sabio a tu propia vista. Teme a Jehová y apártate del mal.”
(Pro. 3:7) Comprenda que los intereses y amistades egoístas pueden cegarlo a
lo que es correcto a los ojos de Jehová. Sin importar lo que usted concluya por
su propio raciocinio, obedezca las instrucciones de Jehová.
 27. ¿Qué actitud para con el consejo de Jehová debe cultivarse?
 27
No busque escapatorias en su consejo y sus leyes. Cuando usted hace eso,
está manifestando la actitud de personas mundanas que no quieren obedecer
las leyes sino que quieren evadirlas por razones egoístas. Esta no es la actitud
que ha de tenerse hacia el consejo sabio y las leyes justas de Dios. Si usted es
una persona que se ha dedicado a Dios, usted se esforzará por obedecerle y no
buscará maneras de evitar su consejo y sus leyes. Usted no buscará escapatorias
por medio de las cuales pueda salirse para evitar algunos castigos de parte de
Su organización. Si usted quiere la bendición de Jehová y sus dones
prometidos, debe tener un deseo vehemente de hacer lo que es correcto a sus
ojos.
 28. Explique cuáles son algunas de las ventajas de prestar atención al consejo de Jehová.
 28
Por medio de prestar atención al consejo de Jehová en todo lo que usted haga
cada día, puede evitar dificultades que arruinan la vida. No será atormentado
por una conciencia culpable, sino que tendrá tranquilidad de ánimo. No sufrirá
de relaciones rotas con Jehová y su organización, sino que sabrá que su relación
con Dios y su organización es buena. Usted podrá esperar confiadamente la
preservación a través de la venidera batalla del Armagedón cuando Dios
ejecutará su juicio adverso sobre los inicuos. Si usted se enfrentara a la muerte,
tendrá la esperanza segura de una resurrección debido a haber obedecido las
instrucciones de Jehová.
 29. ¿Qué se nos insta a hacer?
 29
Reconozca el consejo de Jehová como el más excelente que hay. Acéptelo
aplicándolo a su modo de vivir diario. No lo resista arguyendo contra él,
rehusando prestar atención a él y hablando contra la organización de Dios. No
siga los pasos de los israelitas que sufrieron desastre nacional por no escuchar
al consejo de Jehová. Más bien, siga los pasos de Jesucristo, que se deleitó en
hacer la voluntad de Jehová. Como hijos y nietos sabios del Padre celestial,
escuchen a su voz y presten atención a su buen consejo cada día de su vida:
“Hijo mío, no olvides mi ley, y mis mandamientos observe tu corazón, porque
largura de días y años de vida y paz te serán añadidos.”—Pro. 3:1, 2.

 Conducta piadosa para con otros


 “Estoy escribiéndote . . . para que sepas cómo debes
comportarte en la casa de Dios, que es la congregación.”—1
Tim. 3:14, 15.
 1, 2. ¿Cómo puede ayudarnos la Biblia en nuestros tratos con otros?
 UNO de los beneficios que los cristianos derivan de estudiar la Biblia es el de
aprender el modo piadoso de tratar con otros seres humanos. Hasta personas
que no conocen el cristianismo ni la Biblia admiten lo sabio y práctico que es un
consejo como éste: “Así como quieren que los hombres les hagan a ustedes,
hagan de igual manera a ellos.”—Luc. 6:31.
 2
La Biblia provee mucho más que simplemente generalidades amplias respecto
a nuestra conducta para con otros. Nos aconseja sobre cómo debemos
comportarnos para con personas que están relacionadas con nosotros de modo
específico o con quienes nos hallamos en ciertas situaciones. Por ejemplo, da
consejo respecto a la conducta de la esposa cristiana para con su esposo no
creyente, y consejo respecto a cómo comportarnos para con los de condición
humilde, los impedidos y las personas del sexo opuesto. (1 Ped. 3:1-6; Sal.
41:1; Lev. 19:14; 1 Tim. 5:1, 2) Las Escrituras también ofrecen mucho buen
consejo en cuanto a cómo debemos ‘comportarnos en la casa de Dios, que es la
congregación.’—1 Tim. 3:15.
 3. ¿Por qué necesitamos el consejo de Dios en lo que tiene que ver con nuestra conducta?
 3
Es vital que apliquemos este consejo divino, porque la Palabra de Dios indica
que, en parte, él nos juzgará sobre la base de cómo nos comportamos para con
otros. (Mat. 18:35; 25:40, 45; Rev. 2:23) Por eso, en vez de dejarnos guiar ya sea
por lo que alguna criatura humana diga que debemos hacer o por nuestras
emociones y lo que a nosotros nos “parezca” correcto, debemos tener la actitud
de David: “Hazme conocer tus propios caminos, oh Jehová;
enséñame tus propias sendas. Hazme andar en tu verdad y enséñame, porque
tú eres mi Dios de salvación.”—Sal. 25:4, 5; 139:17, 21.

 TRATANDO CON PECADORES


 4. ¿Por qué es necesario que tengamos conocimiento de cómo tratar con los pecadores?
 4
Puesto que son descendientes de Adán, todos los humanos “han pecado y no
alcanzan a la gloria de Dios.” (Rom. 3:23; 5:12) Sin embargo, nuestra situación
no es desesperanzada, pues “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a
pecadores.” Todo el que reconozca eso y ejerza fe en Cristo puede conseguir
perdón aunque haya vivido pecaminosamente en el pasado.—1 Tim. 1:12-16; 1
Cor. 6:9-11; Hech. 10:43; Rom. 6:12-14.
 5. ¿Qué tiene que hacerse si un cristiano comete un pecado grave?
 5
Pero, ¿qué hay si alguien, después de haberse arrepentido y haber ejercido fe
en Cristo y llegado a ser cristiano bautizado, sucumbe a una debilidad o
tropieza y comete un pecado grave? Todavía se le pudiera perdonar, tal como
se perdonó al apóstol Pedro por negar a Jesús. Si usted se enterara de que un
compañero cristiano hubiera sucumbido a un pecado serio, ¿qué haría? Por
amor verdadero usted ciertamente querría asegurarse de que esa persona
recibiera ayuda espiritual. Frecuentemente los superintendentes o ancianos
espirituales y dedicados de la congregación son el medio por el cual se provee
esa ayuda. ¿Con qué objetivo? El de restaurar al cristiano errante a un buen
estado espiritual.—Gál. 6:1; 1 Juan 5:16; 2 Tim. 2:23-26; Jud. 23.
 6. Si un cristiano que ha cometido un pecado serio no se arrepiente, ¿qué acción tiene que
tomarse?
 6
Pero a veces sucede que una persona que ha andado por algunos años en el
camino del cristianismo verdadero se desvía de él, se entrega a conducta impía
y luego no se arrepiente a pesar de los esfuerzos sinceros que hacen los
ancianos por ayudarle. La Biblia muestra que esto sucedió en el primer siglo, y
sucede hoy día. (2 Ped. 2:10-20) En tal caso, ¿qué se tiene que hacer? En su
perfecta sabiduría y justicia, Dios manda que se dé un paso firme para proteger
la limpieza moral y espiritual de la congregación, un paso que pudiera, también,
sacudir al malhechor y llevarlo a recobrar el juicio. La Palabra de Dios manda:
“Remuevan al hombre inicuo de entre ustedes mismos.” Eso quiere decir
expulsarlo de la congregación cristiana.—1 Cor. 5:13; 1 Tim. 1:20; compare
con Deuteronomio 17:7.
 7. ¿Qué clase de preguntas surgen respecto a la persona que ha sido expulsada de la
congregación?
 7
Entristece pensar que la conducta y actitud de una persona hubieran de hacer
necesario tomar tal medida, pero, una vez que haya sido expulsada la persona,
¿cómo deben considerarla y tratarla los miembros leales de la congregación?
¿Deberían comportarse para con ella tal como lo harían para con cualquier
vecino, compañero de trabajo o persona con quien se encontraran casualmente
en la calle? ¿Deberían decirle: “¡Hola!” o hasta charlar brevemente con la
persona expulsada si se cruzan con ella? ¿Qué hay de trabajar para ella, o
emplearla? ¿Hasta qué grado deberían los padres cristianos, u otros parientes,
comunicarse con el expulsado o estar en su compañía? Surgen muchas
preguntas como éstas. ¡Cuánto debemos agradecer el hecho de que Jehová
Dios nos provea consejo en cuanto a cómo tratar con un malhechor expulsado!

 EL CONSEJO DE JESÚS ACERCA DE LOS


MALHECHORES
 8, 9. (a) ¿Qué consejo ofreció Jesús acerca de alguien que hubiera pecado? (b) ¿A qué clase
de pecado estaba refiriéndose aquí Jesús?
 8
Cuando Dios todavía estaba tratando con los judíos como pueblo Suyo, Jesús
ofreció consejo acerca de una persona que hubiera pecado. Los discípulos de
Cristo, ellos mismos judíos, entenderían este consejo a la luz de la situación que
existía en aquel entonces en la comunidad judía. Nosotros, también, podemos
beneficiarnos del consejo que dio Jesús, porque éste tendría aplicación más
tarde cuando la congregación cristiana fuera establecida por Dios. (Mat. 21:43)
Cristo empezó por decir: “Si tu hermano comete un pecado, ve y pon al
descubierto su culpa entre ti y él a solas. Si te escucha, has ganado a tu
hermano.”—Mat. 18:15.
 9
Evidentemente Jesús no estaba refiriéndose a un “pecado” en el sentido de
alguna pequeña ofensa personal como aquella de la cual leemos en Filipenses
4:2, 3. (Compare con Proverbios 12:18.) Más bien, parece que él se refería a
pecados como el fraude o la calumnia, pecados suficientemente graves como
para resultar en que la persona fuera expulsada de la congregación.* Si la
persona contra quien se hubiera cometido el pecado pudiera resolver el asunto
mediante ir privadamente al ofensor, ella habría ‘ganado a su hermano’; cuando
el pecador ha manifestado arrepentimiento sincero y ha tratado de rectificar el
daño que ha hecho, no hay por qué proseguir con el asunto.
 10, 11. Si ese primer paso fracasaba, ¿qué había de hacerse enseguida?
 10
¿Qué hay si ese paso fracasara? Jesús continuó: “Pero si [el pecador] no
escucha, toma contigo uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos se
establezca todo asunto.”—Mat. 18:16.
 11
Las personas a quienes uno tomara consigo deberían ser “testigos,” no
simplemente partes neutrales que trataran de efectuar una reconciliación.
Parece que aquí se hace referencia a personas que hubieran sido ‘testigos’ de la
mala acción, como, por ejemplo, personas que se hubieran enterado del
acuerdo financiero cuando éste se hizo y que por lo tanto pudieran testificar en
cuanto a si se había cometido o no algún fraude. O si la evidencia de la mala
acción fuera un contrato o algo parecido, entonces uno pudiera llevar consigo a
hermanos espiritualmente capacitados que tuvieran experiencia con situaciones
de esta índole. Estos pudieran llegar a ser testigos de los hechos y de lo que
dijera en esta reunión el acusado, en caso de que tuviera que darse el último
paso.
 12. Según lo explicó Jesús, ¿qué sería el último paso?
 12
Describiendo el último paso con relación al pecador, Jesús dijo: “Si no les
escucha a ellos, habla a la congregación. Si no escucha ni siquiera a la
congregación, sea para ti exactamente como hombre de las naciones y como
recaudador de impuestos.” (Mat. 18:17) Sí, al tratar de hacer que el pecador se
volviera de su camino, como último esfuerzo se llevaría el asunto a los hombres
de la congregación que, en sentido espiritual, son de mayor edad. Estos
pudieran oír los hechos y obtener el testimonio de los testigos. Y podrían
censurar al malhechor, empleando para ello la Palabra de Dios. Sin embargo, si
el malhechor rehusara arrepentirse, los ancianos obrarían por la congregación
para disciplinarlo, y protegerían a la congregación de su influencia peligrosa por
medio de expulsarlo.

 NO SER INHUMANOS PARA CON OTROS


 13, 14. ¿Por qué podemos estar seguros de que Jesús no estaba aprobando el que fuéramos
inhumanos para con otros?
 13
Nos ayudará a determinar cómo debemos portarnos con una persona en esa
situación el entender estas palabras de Jesús: “Sea para ti exactamente como
hombre de las naciones y como recaudador de impuestos.” En siglos
posteriores, algunos rabinos judíos sí expresaron puntos de vista extremos,
como el de que un judío ni siquiera debería ayudar a un gentil que estuviera en
peligro de muerte. Tal inhumanidad no se mostraba únicamente para con los
gentiles. Por ejemplo, en la parábola de Jesús acerca de ser verdadero prójimo,
tanto un levita como un sacerdote rehusaron ayudar a otro judío como ellos
que estaba lesionado, aunque posteriormente un samaritano le ayudó.—Luc.
10:29-37.
 14
Pero en Mateo 18:17 Jesús no pudo haber querido decir que sus discípulos
hubieran de negarse a ejecutar un acto de bondad humana, como en el caso de
un accidente o de una necesidad apremiante. Jesús mostró tal bondad a
algunos gentiles. Por ejemplo, lo hizo para con una sirofenicia. Aunque Jesús,
sus discípulos y la mujer reconocían que ella se hallaba en una situación poco
usual debido a que ella era gentil y Jesús había sido enviado a los judíos, Cristo
no obstante le sanó la hija. (Mat. 15:21-28; Mar. 7:24-30) Jesús mostró bondad
humana similar cuando un oficial del ejército romano le rogó que sanara a su
esclavo paralizado que estaba sufriendo. El oficial dijo claramente que no
esperaba que Jesús, un maestro judío, entrara en su hogar. No obstante,
“ancianos de los judíos” rogaron a Jesús que le mostrara misericordia a este
gentil digno, y él lo hizo. (Luc. 7:1-10; Mat. 8:5-13) Así, Jesús, por lo que dijo
acerca de que alguien fuera “como hombre de las naciones y como recaudador
de impuestos,” no prohibió expresiones de bondad misericordiosa. Entonces,
¿qué quiso decir?

 “COMO RECAUDADOR DE IMPUESTOS”


 15. ¿Cómo consideraban los judíos a los recaudadores de impuestos, y cómo los trataban?
 15
En primer lugar, ¿cómo consideraban los judíos a los recaudadores de
impuestos, y cómo los trataban?
 “A los publicanos [recaudadores de impuestos] del Nuevo Test[amento] se les
consideraba traidores y apóstatas, que estaban contaminados por su contacto
frecuente con los paganos y que eran instrumentos complacientes del opresor.
Se les clasificaba con los pecadores . . . con las rameras . . . con los paganos. . . .
Abandonados por los demás, pues los hombres de vida decente se mantenían
apartados de ellos, los únicos amigos o compañeros que tenían eran personas
que, al igual que ellos, eran parias.”—“Cyclopædia” por M’Clintock y Strong,
Tomo VIII, pág. 769.
 Sí, los que estaban escuchando a Jesús sabían bien que por lo general los judíos
evitaban a los recaudadores de impuestos. Era solo de mala gana que los judíos
consentían en tener aun un mínimo de contacto comercial con ellos, para pagar
el impuesto exigido por las leyes.
 16, 17. ¿Cómo se comportó Jesús para con algunos recaudadores de impuestos?
 16
‘Pero, ¿no se asociaba Jesús con los recaudadores de impuestos?,’ quizás
pregunte alguien. Bueno, examinemos los hechos.
 17
Como “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo,” Jesús fue una luz
para toda la gente, aunque concentró su atención en los judíos durante su
ministerio terrestre. (Juan 1:29; 8:12; Isa. 42:1, 6, 7; Mat. 10:5, 6; 15:24) Fue como
un médico en cuanto a ayudar a todos los judíos que más lo necesitaban,
incluso a pecadores de la índole de las rameras, los borrachos y los
recaudadores de impuestos, que frecuentemente empleaban medios
fraudulentos. Mateo Leví, despreciado recaudador de impuestos, fue uno de los
que respondieron a nuevo mensaje de salvación que Jesús presentó. Mateo
invitó a Jesús a un banquete en su hogar, lo cual hizo posible que Mateo y otros
recaudadores de impuestos que estaban interesados en el mensaje de Jesús
oyeran más acerca de las maravillosas verdades nuevas. (Luc. 5:27-32; 19:1-10)
Estos eran hombres que habían ‘pecado en su ignorancia,’ pero que estaban
dispuestos a dar pasos para que sus pecados fueran “borrados.”—Hech.
3:19; Heb. 9:7.
 18. ¿Por qué no son el modelo para lo que Jesús dijo en Mateo 18:17 los tratos que él tuvo
con algunos recaudadores de impuestos?
 18
Pero el que Jesús se esforzara por dar el testimonio a recaudadores de
impuestos que ‘se acercaban para oírle’ y “le seguían” no establecía un modelo
de cómo se habría de tratar a pecadores impenitentes, que no se arrepienten.
(Mar. 2:15; Luc. 15:1) ¿Cómo podemos estar seguros de esto? Aunque Cristo
comió con tales recaudadores de impuestos, el apóstol Pablo ordenó a los
cristianos que ‘ni siquiera comieran con’ el pecador que fuera expulsado de la
congregación. (1 Cor. 5:11) Además, Jesús dijo a sus discípulos que trataran con
el malhechor impenitente según el concepto que, lógicamente, ellos tenían de
los recaudadores de impuestos de entonces. La traducción al inglés por R. F.
Weymouth dice: “Considéralo justamente como tú consideras a un gentil o a un
recolector de impuestos.”—Compare con New International Version; The New
English Bible.

 ¿CÓMO SE CONSIDERABA Y TRATABA A LOS


GENTILES?
 19. ¿Qué muestra la Biblia respecto a las relaciones entre los judíos y los no judíos?
 19
Los apóstoles que oyeron las palabras de Jesús registradas en Mateo
18:17 eran judíos y sabían que sus compatriotas no mantenían relaciones
personales como de amistad estrecha con los gentiles. La Ley hacía distinción
entre judíos y gentiles, y servía así para mantener a los israelitas separados de
las naciones que los rodeaban. (Deu. 7:1-4; Núm. 15:37-41; Efe. 2:11-14) En la
Pascua de 33 E.C. los judíos rehusaron entrar en el palacio del gobernador
romano “para que no se contaminasen.” (Juan 18:28) Y era tan grande la
separación entre los judíos y los samaritanos, quienes hasta aceptaban el
Pentateuco, que una mujer que estaba junto a un pozo de Samaria expresó
sorpresa de que Jesús, “a pesar de ser judío,” le pidiera agua.—Juan 4:9.
 20. Al examinar la experiencia que Pedro tuvo con Cornelio, ¿qué se puede aprender acerca
de cómo los judíos trataban a las personas de las naciones?
 20
Además, en 36 E.C., cuando Dios se propuso demostrar que ya se podía
aceptar a los gentiles incircuncisos como herederos del Reino, mandó al apóstol
Pedro al oficial del ejército romano Cornelio. Pero Pedro dijo a Cornelio: “Bien
saben ustedes cuán ilícito le es a un judío unirse o acercarse a un hombre de
otra raza.” (Hech. 10:28) Aquella declaración de Pedro demuestra cuán profundo
era el sentir de los judíos de que no debía haber ninguna fraternización de ellos
con un hombre de las naciones. Además, cuando llegó a saberse que Pedro
había ido a Cornelio, algunos cristianos judíos se opusieron firmemente a que
Pedro ‘hubiese entrado en casa de varones que no eran circuncisos y hubiese
comido con ellos.’ Sí, los judíos veían como escandaloso el que uno estuviera
con un “hombre de las naciones” y comiera con él.—Hech. 11:1-3; compare
con Gálatas 2:12.
 21. ¿Qué, pues, entiende usted por lo que Jesús dijo acerca de que un pecador impenitente
fuera “como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos”?
 21
Así, las Escrituras nos ayudan a entender el consejo de Jesús acerca de tratar
“como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos” a un
malhechor impenitente que rehusara escuchar a la congregación. El aplicar el
consejo de Cristo hoy día ciertamente no querría decir que consideraríamos al
malhechor como una persona cualquiera de la comunidad, porque no sería así
como habrían entendido los discípulos de Jesús lo que él dijo. Podremos
comprender esto mejor al examinar el consejo adicional que se da en las
Escrituras Griegas Cristianas, el cual nos ayudará a tratar con situaciones que
surgen en la vida real hoy día con relación a personas a quienes se expulsa de la
congregación cristiana.