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Cuando están sometidos por algún tiempo a las temperaturas entre 500 y 900 ºC, los

aceros inoxidables austeníticos están sujetos a la precipitación de carburos de cromo


en sus contornos de granos, lo que los torna sensibilizados. Esta precipitación
abundante de carburos, la sensibilización, resulta en la disminución del tenor de cromo
en las regiones vecinas a los bordes, regiones que tienen así su resistencia a la
corrosión drásticamente comprometida, tornando el material susceptible a la corrosión
intergranular en ciertos medios. Las zonas térmicamente afectadas por operaciones de
soldado son particularmente sensibles a esta forma de corrosión, ya que durante el
ciclo térmico de soldado parte del material es mantenido en la faja crítica de
temperaturas

El fenómeno de la sensibilización

La sensibilización es un tratamiento térmico que no reporta ningún beneficio al acero


inoxidable, utilizándose únicamente para ensayar la posible susceptibilidad del material
a la corrosión intergranular.

Consiste en mantener el acero en el margen de temperaturas de 500ºC a 900ºC, el


tiempo suficiente para que se produzca la precipitación de los carburos de cromo.

Cada acero inoxidable tiene su propia gráfica de sensibilización. Se trata de


representaciones temperatura-tiempo-corrosión.
El tiempo de permanencia necesario para evidenciar la sensibilización depende de la
temperatura, del contenido en carbono y de la presencia o no de elementos
estabilizantes en la composición del acero.
Así pues, después de este tratamiento, llamado de sensibilización, el acero estará
formado por granos de austenita, que tienen prácticamente la composición del acero,
cada uno de los cuales está envuelto por una capa fina cuyo contenido en cromo se ha
reducido a un valor muy bajo. Esta capa, a su vez, está envuelta por una película de
carburo de cromo.

Detección de la sensibilización

Se dispone de varias pruebas para evaluar el grado de sensibilización, algunas de ellas


estandarizadas por la norma ASTM A-262. Cuatro de esas prácticas (B-E) corresponden
a una exposición prolongada del acero a una solución acida en ebullición,
determinando el grado de sensibilización por pérdida de peso, siendo tediosas y
destructivas.
La prueba ASTM A'262A, consistente en un ataque con ácido oxálico seguido por una
evaluación metalográfica de la estructura atacada, es fácil de realizar pero tiene la
desventaja de dar resultados cualitativos (prueba no destructiva).

Además del ataque con ácido oxálico podemos citar otros ensayos como el del ácido
nítrico en ebullición (48 horas), el ensayo con sulfato de cobre / ácido sulfúrico (72
horas), el de sulfato férrico / ácido sulfúrico (120 horas).

Usaremos el ensayo del ataque con ácido oxálico por la mayor rapidez de realización.
Este ensayo ha sido desarrollado como complemento al ensayo con ácido nítrico en
ebullición. En caso de que el material supere esta prueba se considera que su
susceptibilidad es baja. Si no superara la prueba debe someterse al ensayo con ácido
nítrico.
El ensayo con ácido oxálico presenta ciertas limitaciones, pues mientras que se puede
emplear con éxito en aceros 18 / 8 normales y de bajo contenido en carbono, e
5/10 incluso para los 18 / 8 Mo, no es aplicable a ninguno de los aceros estabilizados
con titanio o niobio, ni tampoco al acero 18 / 8 Mo con bajo contenido en carbono.

Procedimientos para evitar la corrosión intergranular

La corrosión intergranular del acero inoxidable austenítico puede ser controlada con
los métodos siguientes:

 Utilizando un tratamiento de calentamiento a alta temperatura, 500 a 800ºC,


seguido de un enfriamiento con agua, los carburos de cromo pueden ser
redisueltos y volver a la solución sólida.

 Bajando el contenido en carbono alrededor del 0,03% en peso o menos para


que no puedan precipitar cantidades significativas de carburo de cromo. El
acero inoxidable tipo 304L, por ejemplo, tiene su carbono a ese nivel tan bajo.
 En el caso de soldadura, para evitar este fenómeno corrosivo se debe soldar
partes delgadas para que así al terminar la soldadura la pieza libere el calor tan
rápidamente que no de tiempo a la formación de los carburos.

 La utilización de estabilizadores tiene también la finalidad de evitar el problema


de la sensibilización. El titanio, adicionado como elemento de aleación, inhibe la
formación de carburo de cromo debido al hecho de tener una afinidad mayor
por el carbono que aquella que tiene el cromo. Así, se precipita carburo de
titanio y el cromo permanece en solución sólida. Con la misma finalidad puede
ser utilizado el niobio.