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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE ARQUITECTURA Y URBANISMO

TALLER ROCA – SARDIN

EL HABITAR COLECTIVO
ARQUITECTURA 2
CURSO 2019

MIGUEL ANGEL ROCA ARQ. – HORACIO SARDIN ARQ.


PROFESORES TITULARES

ARQUITECTOS: ALEJANDRO LEDESMA – ADHEMAR ORELLANA RIOJA


JEFES DE TRABAJOS PRACTICOS ARQUITECTURA 2

ARQUITECTOS: MARCELA ROITMAN, RAMIRO IRISO, SEBASTIAN AREITIO,


AGUSTINA FERNANDEZ URQUIZU, IVAN DRIANO.
DOCENTES CON GRUPO A CARGO

ARQUITECTOS: FEDERICO SEGRETIN, NATALIA CAVALIERI, MELISA SALINI,


NICOLAS BOZZANO
AYUDANTES
Programa de Trabajos Prácticos 2019
SAN ISIDRO
Primer cuatrimestre (17 semanas)
Habitar colectivo

Ejercicio 1. Relevamiento y lectura urbana.


Construcción histórica de la ciudad: estudio de textos. Presentación de Estrategia de Intervención
urbana del Taller.
Análisis del área de intervención urbana: relevamiento de acuerdo con matriz de estudio. Trabajo en
grupo.
Escala 1:5000/ 1:2500/ 1:1000
Duración 4 CLASES

Ejercicio 2. Intervención urbana. (Arquitectura y ciudad)


Desarrollo de una intervención urbana utilizando un enclave asignado por la cátedra: desarrollo de
un espacio público, reestructuración y re equipamiento del Casco Histórico de SAN ISIDRO.
El trabajo práctico unirá la instancia de reflexión urbana con el desarrollo del proyecto arquitectónico
de la institución y las viviendas (relación de su implantación con el espacio público).
Ciudad y arquitectura se integran en un mismo ejercicio y ponen a la vista sus mutuas relaciones.
Escala 1:500
Duración 5 CLASES

Habitar privado

Ejercicio 3. Viviendas agrupadas.


Viviendas.
Análisis de ejemplos.
Escala 1:100
Duración 10 semanas

Segundo cuatrimestre (16 semanas)


Habitar público

Ejercicio 1 Institución: Biblioteca


Definir y materializar un partido arquitectónico: como concreción de una idea y como estructura
funcional y conceptual de un edificio.
Definir criterios de proposición. Viaje a Córdoba.
Definir criterios de resolución: funcional, morfológica, tecnológica.
Escala 1:200/ 1:100 /1:50.
Duración 14 semanas

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LA CIUDAD - EL HABITAR COLECTIVO

1 LEER (Relevamiento, Lectura Urbana, Diagnóstico)

El objetivo de este ejercicio es comprender la estructura urbana de un fragmento de la ciudad.

A través de la comprensión del contexto urbano, la valorización de su estructura y la interpretación


de su configuración espacial, se detectarán problemas a escala del habitar colectivo - público –
privado y se conceptualizarán los temas elaborando un diagnóstico intencionado del área.

El área comprendida es el Barrio de SAN ISIDRO:


Al Norte por la calle Presidente Uriburu (Boating San Isidro)
Al Oeste por la Av. Centenario.
Al Sur por la calle Roque Sáenz Peña
Al Este por el Río de la Plata.

Este ejercicio plantea los siguientes momentos operativos:

A- El ejercicio se desarrollará siguiendo una Guía de Análisis.


Mediante dibujos y fotos se registrarán los 7 puntos de la guía, que surjan de la observación y
relevamiento del lugar.
Dibujos: Planimetrías, croquis, cortes, etc.
Fotos: Collage, montajes, secuencias, etc.

B- Se elaborará un Diagnóstico.
La discusión de los temas de observación y diagnóstico surgidos en la lectura urbana se constituirá
con material gráfico compuesto de:
Esquemas.
Planimetrías.
Cortes.
Perspectivas Aéreas y de recorrido.
Maqueta.
Técnicas libres.

Se procurará procesar la información de modo de incorporarla como material para el proyecto.


El ejercicio de representar la forma de la información consiste en la confección de dibujos que
sinteticen los datos tomados en el sitio; que concentren información (contenido) bajo un grado de
articulación gráfica (forma).

Modalidad de trabajo
Se trabajará en grupos de 4/5 personas.
Se presentará en hojas de 100 X 70 apaisadas.

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GUIA DE ANALISIS
ENTORNO SOCIOCULTURAL

1 HISTORIA MEMORIA - IDENTIDAD


Origen Antecedentes, Tradiciones, Memoria. Evolución del rol Histórico.
Tipos arquitectónicos característicos. Parcelamiento.

2 USUARIOS Y ACTIVIDADES - COEXISTENCIA


Estabilidad y movilidad del empleo. Modos de trabajo (familiar, local, urbano). Listado de
actividades. Viviendas (residencial), Comercial, Industrial, Recreación (plazas, parques aéreas
verdes), Industria comercial, servicios. Actividades principales. Organización espacialización:
ubicación (puntual, lineal, difusa), Localización (nodos, corredores, áreas homogéneas).
Infraestructura.

ELEMENTOS

3 ELEMENTOS CONFIGURANTES - FIGURA


Características figurativas y rasgos configurantes de las calles y los nodos (espacios envolventes).
Materiales.
Técnicas. Antigüedad. Estado de conservación. Morfología. Lenguajes. Densidad. Espesor y
programa de la envolvente.
Escalas. Proporciones. Dimensiones. Semejanzas y diferencias.

4 ELEMENTOS ESTRUCTURANTES - ESTRUCTURA


Funciones referenciales de Identidad, Orientación y Apropiación.
Nodos: Centros, plazas, monumentos
Trayectos: Ejes, recorridos significativos, avenidas, bulevares, paseos
Dominios: Áreas, barrios, distritos, enclaves. Límites. Redes.
Equipamientos generales (administración, gestión) y de sector (salud, educación, cultura, deporte).
Elementos significativos. Organización del espacio público.
NOCION DE ESTRUCTURA.
Leer “La imagen de la ciudad” Autor Kevin Lynch. Capitulo 3. La imagen de la ciudad y sus
elementos.

ENTORNO FISICO

5 RELACIONES INMEDIATAS - ARTICULACIÓN


Barrios vecinos. Semejanzas y oposiciones. Puertas locales. Carácter de los bordes. Nexos
(intercambio).
Articulaciones. Quiebres y cesuras. Espacialización.

6 RELACIONES MEDIATAS
Ciudad y región. Centro y periferia. Puertas urbanas. Límites físicos y virtuales. Vías de penetración.
Avenidas y autopistas. Medios de transporte: ferrocarril, subterráneos, microómnibus, taxis,
particulares. Magnitud.
Tendencias (saturación, congestión, estabilidad, despeje). Estacionamientos. Espacialización de los
desplazamientos. ORIENTACIÓN

7 EL TEJIDO URBANO
La manzana y su Parcelamiento. Formas de ocupación del suelo. Fondo y Figura.
Espacios configurados. La Trama. Tipologías arquitectónicas características. Forma de apropiación
de la manzana.
Características físicas: Altura, Continuidad y Densidad. FOS y FOT.

El Habitar Colectivo: El Barrio. Elementos estructurantes y con figurantes de la ciudad.


El Habitar Público: Las Instituciones. Carácter y vocación del Barrio para el desarrollo de las
instituciones.
El Habitar Privado: Las Viviendas.

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FILOSOFIA, CIUDAD Y ARQUITECTURA.
Miguel Angel Roca
La ciudad es el lugar de coexistencia. De ahí que haya que reconstruir las intervenciones urbanas zonificatorias,
funcionales porque ellas han destruido la matriz de la coexistencia que es la urbanización

La coexistencia reconocida es fundamento de dos valores consustanciales a la ciudad: la libertad y la cultura,


porque estos se refuerzan en la confrontación de las diferencias.
La ciudad es una agente esencial para el pleno desarrollo de los valores democráticos como la igualdad, la
fraternidad y la libertad, que permiten justamente a la inteligencia superar las restricciones de origen, cultura y
riqueza. Decimos que el hombre es libre con capacidad potencial de iniciativa, pero ésta no sería sino virtual si
no existiera la ciudad. Esta le proporciona el anonimato, la desinhibición de su pasado, siempre presente en los
pequeños grupos, y la posibilidad de cambio de grupo de pertenencia en un contexto que ofrece una gran
diversidad y heterogeneidad.
Esta libertad del entorno social se complementa con el ejercicio pleno de una libertad de los medios masivos de
comunicación, que la sociedad industrial usa como «medios de manipulación», para servir a sus fines en
coincidencia con el deseo de destruir la ciudad. Así vemos a Estados Unidos reducido a poquísimas ciudades:
Boston, San Francisco, Chicago, New York. En ellas se ponen en marcha redes de resistencia contra la
desigualdad. y la inequidad, permitiendo construir redes de emergencia ante los sistemas esclerosados de
estructuras sociales.

La ciudad viva es marginada del pensamiento. La sociología la reduce a estadísticas, la economía la ignora
despreciando un rico campo de estudios; la arquitectura y el urbanismo se dispersan en argumentos, que en
general son justificativos de las acciones de urbanistas y arquitectos, cuando no de planes orientados al lucro
antes que a la cultura. La ecología odia y condena la ciudad por la súper consumición energética; porque la
ecología es una ideología, vale decir una manera de concebir el mundo v un plan de acción para la vida en la que
no tiene cabida lo urbano ni la urbanidad, como se desprende de la consigna «small is beautiful» que sintetiza el
odio a la ciudad.
Parece entonces que sólo la filosofía, una filosofía aún no construida, se ha de erigir para dar una visión
globalizante de la ciudad, por entender que puede constituirse en herramienta adecuada de los valores de la
libertad y la cultura.
En el plano político se hace imperativo reconstruir la urbanidad en decadencia, tanto en el mundo europeo como
en el americano. Ante este momento de explosión urbana es preciso generar una red de poder que sea capaz de
gerenciar, con la mayor autonomía, las funciones económicas, sociales y culturales y se recupere así la libertad
propia de la ciudad.
La filosofía, no ha tenido a la ciudad como tema central de sus grandes sistemas de pensamiento; hay que hacer
una selección de fragmentos para tener una visión de los aportes significativos, aunque parciales, que se han
hecho. La explicación de esta situación la hallamos en la propia disciplina y sus objetivos.
En el Renacimiento el mundo aparece como objeto de observación y el rol asignado al pensar y al hombre es
interpretarlo. El saber comienza a constituirse por medio de una critica racional que desacraliza y desmitifica la
realidad. De este modo la filosofía se hace cada vez más científica, en tanto que, especialmente en los siglos XVI
y XVII, se registra una cierta decadencia en el rol político de la ciudad en favor del Estado central (la monarquía)
como aliado para instituir y difundir la lógica. También el poder de las iglesias favorece esta tendencia.
A esto se une la sensación en la disciplina de que la ciudad es un anacronismo medieval.

En los siglos XVIII y XIX, la aparición de las ciencias particulares, por ejemplo, la sociología, la economía, cada
una reclamando su propio objeto y método, hacen que desaparezca la filosofía en tanto que saber supremo,
totalizador y comprehensivo.
Cada uno de estos saberes pretenden erigir sus conclusiones como las más generales, objetivas y válidas, y esto
también en lo que respecta a la ciudad.

En un momento de máximo crecimiento urbano, con la revolución industrial que genera un nuevo tipo de ciudad
industrial, la filosofía tendrá sentimientos ambiguos pero en general rechazará la ciudad porque la aleja del ser.
Es sólo en el siglo XX, después de la primera guerra mundial, que la ciudad tiene posibilidades de ser tematizada
y así la filosofía de la postmodernidad (Heidegger, Foucault) y los continuadores de la modernidad (Habermas)
aportarán una reflexión nueva sobre la ciudad transformada en mercadería.

Las posibilidades de la filosofía emergen como las de un saber privilegiado que puede reconstruir una «unidad
de sentido para el pensamiento» en una ciudad como lugar de la historia donde el mundo se revoluciona, y donde
el cambio prefigura nuestro futuro. En los escritos filosóficos aparece también una confrontación. Por una parte
el filósofo se confunde casi con el poeta, y por otra surgen autores que privilegian la racionalidad objetiva y el
análisis del objeto ciudad con independencia al sujeto de observación.

Algunos, desde la lingüística, quieren ver a la ciudad como sistema de múltiples significaciones; otros la ven como
sistema de signos auto significativos, y los de más allá hacen la critica de una ideología (por ejemplo del
urbanismo que lejos de ser objetivo es una pseudo ciencia y una praxis ideológica) de acuerdo con el reclamo
Marx (Gramsci definió la ideología como la herramienta para la constitución de una hegemonía), en busca de
nuevas posibilidades de sentido.
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Un cuestionamiento a esta objetividad surgirá, entre otros, de un filósofo, como Popper, quien al definir la ciudad
nos dice que ella es el lugar donde halla expresión tanto la voluntad humana de dominar la naturaleza, como la
relación de uno mismo en comunicación con múltiples interlocutores, lo que nos Ileva a la autorreflexión liberadora
y nos da la libertad de integrar grupos diversos.
Desafío y riesgo, encuentro y confrontación es lo que permite que en cada ciudad rica coincidan en un momento
dado figuras relevantes en diversos campos de la cultura. Pensemos en la pintura, la literatura y la ciencia de Paris
o de New York en los años 20-30.
Pero la línea más orientada a la construcción de un discurso y un cuadro operativo será la de aquellos que
tomando el titulo de Henri Lefevbre, reclaman El derecho a la ciudad.

La libertad de la condición de siervo en el medioevo quedaba físicamente materializada cuando se trasponía los
muros del recinto urbano. La ciudad aparecía con una autonomía que Max Weber califica de autocefalía, por sus
derechos administrativos y jurídicos. Marx no vio las luchas históricas de las comunas italianas, alemanas y
flamencas en procura de su autonomía y lo que ella comportaba como reivindicación de las libertades políticas y
los derechos humanos, y por eso, limitándose a las luchas del siglo XIX confundió las revueltas por las libertades
políticas con cortinas de humo que ocultaban el liberalismo.

Los derechos del hombre están en el origen del hecho urbano, de su estructura espacial tanto como social.
El muro, La plaza cívica y la municipalidad (Siena, por ejemplo), son realidades físicas de la ciudad con un
profundo valor simbólico.
La ciudad es la estructura espacial de la acumulación de riqueza y de La democracia y la providencia social, ya
que su densidad genera un mercado para economías tanto de producción como de distribución.
La ciudad, a través de sus escuelas, bibliotecas, prensa, monumentos, plazas, edificios y museos inscribe, en la
memoria y en la historia, los hechos más destacados de las generaciones pasadas.

El espacio público despliega su contenido significativo para nuestra interpretación y para nuestro registro.
En ella hacemos la historia.
La plaza de la Bastilla testimonia la voluntad de libertad en el vacío dejado por el fuerte-prisión destruido.
Nada -a pesar del teléfono, fax, etc.- puede afectar la necesidad comunicativa que en los grandes eventos
sociales sólo se expresa en la plaza o el trayecto memorable. Las manifestaciones por el derecho a la
educación pública y gratuita en 1992 en Argentina tuvieron por escenario las calles de Córdoba y de Buenos
Aires, y en esta ciudad Ilegaron hasta la plaza del Congreso. Las ciudades universitarias de Córdoba y de
Nuñez pudieron aparecer como simulacros, pero las calles y la plaza fueron lugares de expresión.
El espacio urbano ha resistido, cada vez peor, a la acción conjunta del mercado y la técnica, los que pueden
afectar definitivamente la dimensión pública del espacio.
Parece sorprendente que Habermas que habla de la razón comunicacional y de la comunicación ínter subjetiva
no perciba y rescate este soporte irreductible de la ciudad y sus elementos estructurantes de la imagen
existencial, tales como barrios, trayectos, monumentos y plazas.
No hay vida posible, futuro para la ciudad sin la programación de sus formas, de sus confines y de sus espacios
lugares. La falta de filosofía y de reflexión intelectual precisa, conlleva una indiferencia intelectual que puede
terminar en la pérdida del artefacto urbano.
Por suerte una serie de pensadores, activistas y organismos no gubernamentales están cobrando consciencia
del problema.
Desarrollos recientes como el de Marc Auger sobre los «no lugares» marcan tal vez un punto de inflexión
teórica.
La historia de las ciudades va generando sus lugares casi sagrados, referenciales donde el acontecimiento
colectivo o individual es pasado o promesa.
Tener derecho a la ciudad es el derecho de los ciudadanos de participar en los valores simbólicos y de uso de
la
ciudad, valores que la inequidad social del mercado no distribuye apropiadamente.

La ciudad es el lugar de despliegue del politeísmo de razones donde el hombre puede elegir sus metas, evaluar
costos beneficios, seleccionar técnicas y procedimientos en medio de una gran concentración de bienes e
informaciones.

Exigimos una ética común en el ejercicio de la Libertad, porque dado el contexto de crisis, nuestros actos
pueden producir efectos negativos o positivos. La urbanidad es precisamente el ejercicio de una postura ética
en la existencia cotidiana, respetuosa de las diferencias en los ingresos y procedencia de los habitantes, en la
dimensión de los comercios, actividades y equipamientos, en la densidad y conformación de cada barrio,
auténtica miniatura o herencia de la ciudad, así como ésta está compuesta por la sociedad de barrios.

La acción sobre la ciudad en la fijación de patrones de desarrollo produce al igual que la falencia o mala
distribución de equipamiento, condicionamientos específicos y ciertos sobre la calidad de vida, por ejemplo: La
radicación externa de las fabricas produce grandes desplazamientos humanos al igual que la falta de espacios
verdes y lugares de recreo en la proximidad de la residencia.

La buena organización del desarrollo sobre la base de planes que Ilevan infraestructura y equipamiento a la
periferia, equipamiento a las zonas intermedias y dotan a estos y a aquella de cualificados espacios urbanos e

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instituciones de fuerte valor simbólico, se corresponde con la voluntad de trascender la pura conciencia de un
derecho, para ejercerlo como deber de materializar el escenario de la vida libre en una ciudad.

Todo habitante tiene el derecho de ámbitos cualificados y cualificantes hacedores de la identidad y equilibrio.

LA CIUDAD COMO PRODUCTO CULTURAL Y PRODUCTORA DE LA FILOSOFIA

Para los griegos todos nacemos desiguales, sólo la ciudad podía por medio de sus leyes, generar la igualdad y
hay una correspondencia entre estas leyes y el trazado urbano: el ágora es el espacio geométrico
homogeneizante que corporiza la igualdad de libertades y en el centro del ágora reside el logos, la razón, que
renuncia al mito y a la magia entronizando la inteligencia.
La ciudad griega, cuna de la filosofía occidental, desarrolla en su espacialidad esta nueva manera de entender y
descifrar el mundo y también una manera diferente de realización del poder político.
Platón en la construcción de su utopía imagina una ciudad altamente segregada dividida en castas de
artesanos, obreros, guerreros.
Su discurso es tan elitista, totalitario y antiurbano que se completa con decretar el exilio de los poetas, que
subvierten la razón al confundir copia y modelo, y entronizar al filósofo como rey, ya que sólo el filósofo puede
reconocer el bien en si, la idea del bien y a partir de ahí legislar y gobernar. Esta postura, tan criticada a lo largo
de los tiempos y más recientemente por Popper nos habla de la realidad urbana griega de la que Aristóteles va
a reconocer los elementos sustanciales positivos.
Para Aristóteles la ciudad responde a la necesidad de satisfacer requerimientos básicos que sólo en grupo
pueden resolverse. La ciudad nace de la suma de pequeños poblados. El hombre poseedor del habla, de la
palabra (último decir del hombre, según Heidegger) al ser hablando genera la ciudad, la civilidad, «la ciudad por
naturaleza es pluralidad... y de ciudad se transformará en familia y de familia en individuos».

La imagen física que prescribe Aristóteles es la de un trazado, similar al desarrollado por Hipodamos en el puerto
ateniense del Pireo: un damero con antiguas modificaciones. El lugar de lo sagrado, con el punto más alto
(Acrópolis) reservado a los dioses, separado de lo profano, y luego dos ágoras, una para la libertad, la otra para
la necesidad.

Aristóteles fue, ciertamente, muy imitado. Sus seguidores fueron múltiples y en el medioevo Tomas de Aquino
escribió una pequeña obra, que parece reafirmar las líneas aristotélicas.
Uno de los fundadores de ciudades latinoamericanas escribe a Carlos V describiendo los méritos de la fundación
urbana inspirada en Santo Tomás.
Luego en el Código de Indias de Felipe II estos principios quedarían reglados marcando las pautas sobre las que
se fundarían centenares de ciudades. Ryckwert explica este trazado y su perpetuación a través de los siglos en
los ritos fundacionales de los dameros romanos (a su vez inspirados en el modelo griego) que reapareciera en la
cultura del Renacimiento para proponer un espacio controlable, de orden y equilibrio entre La utopía, y el
despliegue planimétrico y tridimensional.
También el damero pareciera reflejar una punta de arribo en el desarrollo de variadas culturas (China, India,
México). Cualquiera fuera la verdad, lo importante es que tanto Aristóteles como Tomás de Aquino apuestan a la
ciudad concreta por sobre la ideal.

En la condición del hombre moderno Hanna Arendt nos define tres actos básicos: el trabajo, la obra, la acción.
Trabajamos para mantenernos biológicamente. Producimos objetos con valor de uso y de sentido, que son
nuestras obras en tanto que hombres, y comunicamos por la palabra, que es un signo de la libertad. Esta
comunicación permite la relación interpersonal y donde ella acontece como interacción de manera perpetua, es
en la ciudad.
La palabra precede a la acción o es parte de ella, pero tanto una como otra tienden a la extinción temporal.
El hombre necesita la seguridad de la durabilidad, de la memoria y de la permanencia histórica de los actos que
se concretizan, haciendo que la ciudad sea una suerte de «memoria organizada», según Arendt.
La ciudad es el lugar de acumulación, de inversión, de obras y de representación del poder económico y político.
Así en el capitalismo expansivo e imperial de Napoleón III la ciudad es organizada espacialmente por Haussmann
para tornar industriosa a la gran ciudad industrial.
A través de las plazas lineales de los bulevares que introducen la «promenade» campestre en la ciudad con la
eficiencia técnica del movimiento y la política de la represión, lo simbólico va generando el escenario para la clase
victoriosa: la burguesía.

La ciudad postmoderna está desterritorializada, deshistorizada, desfuncionalizada.

El centro transformado en museo, la periferia satelital homogénea, un sistema de autorutas que fracturan y unen
estas áreas; supermercados y shoppings como monumentos al consumo; hipertecnicismo neutro y renuncia a
densidades, estructuras y valores simbólicos, en fin la anticiudad, que aparece como desafío intelectual.
Porque la ciudad, nacida del hombre y para el hombre, aparece por imperio de la técnica, como el lugar del que
está excluido el hombre.

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La técnica se constituye como un mundo separado, ateórico y anti-ético, donde sólo cuentan los valores
operacionales de hacer todo lo que se puede hacer.
La ciudad aparece como lugar de acumulación y manipulación donde la historia perturba.
Las operaciones trabajan sobre la ley del máximo beneficio excluyendo toda dimensión cultural.
Ciudad-máquina, ciudad-universo (todo es ciudad) cuyo drama radica al menos en parte, en la relativa cultura del
hombre frente a la cultura desmedida del objeto.
Toda cultura se manifiesta con símbolos espaciales.
La catedral gótica, donde la estructura vertical ascensional es la hacedora del espacio y de la luz, es símbolo del
medioevo tardío. La perspectiva, símbolo del Renacimiento tiene en Paolo Ucello, su primer ejecutor a nivel
pictórico y en Bruneleschi, su primer ejecutor arquitectónico, con las cúpulas de sus iglesias mensurables y
ordenadas conforme a un punto de vista central perspectico.
Versalles aparece como símbolo paradigmático del Barroco, con el palacio de Luis XIV como mediación entre
cultura y naturaleza, como punto de irradiación y control territorial y como remate e iniciador de todos los trayectos
lanzados al infinito desde el centro del mundo que es el palacio.
Hegel señala a la ciudad como el producto cultural por excelencia.
Splenger ve en ella la expresión de cada cultura y marca como indicador de apogeo cultural a la ciudad producto
de la razón, el dinero y el cálculo; el momento cultural intermedio corresponde a la ciudad, reglada por el
urbanismo, y el momento de la declinación cultural se señala con el arribo de la ciudad mundial.
Weber ve en la ciudad moderna el encuentro de la cultura y la técnica, en su libro La Ciudad, escrito antes de la
segunda guerra mundial.

Simmel tiene una actitud dual, por un lado reconoce lo decisivo que es la ciudad en la construcción de la libertad,
para luego lamentar que ocasiona el distanciamiento y la falta de calor entre las personas.
Cree ver en la ciudad la pérdida de valor de las instituciones, como la escuela, la familia, etc. que ve transferidas
al barrio como lugar de creciente valorización.

Para Wittgenstein la ciudad nace como nudo laberíntico de calles quebradas a partir del cual se desarrollan los
suburbios; desde el Renacimiento estos adquieren una manera proyectada y racional, pero quedan como lugares
de vidas diversas.
Wittgenstein piensa con particular énfasis en el paralelo entre la ciudad y los juegos de lenguaje que la ciudad
cobija. Compara diversos discursos, el del poeta, el del filósofo, el del técnico, de los cuales no privilegia ninguno
sino que los trata por igual en tanto se usan en contextos operativos diferentes. Su fundamento para esta lectura
radica en la multiplicidad, legitimada por la ciudad, que se manifiesta en estructuras espaciales y sociales diversas,
y en la coexistencia de lo diverso y de sus diferentes juegos de lenguaje.
Los sistemas totalitarios en tanto homogeneizantes son contrarios a esta diversidad.

Entre la postura extrema de Platón, que reserva a la filosofía a unos pocos, y la de Gramsci, que ve en cada
hombre un potencial filósofo en tanto a todos les es dado arribar a una concepción del mundo, ha de haber una
postura que otorgue un sentido mediador al pensar filosófico.

Dice Heidegger que pensar es fundamentalmente pensar en lo importante, en lo esencial. Llevado al plano de la
ciudad este se podría traducir como pensar en lo que nos devela ante una creciente pérdida de urbanidad, ya sea
por el avance tecnológico en el Norte como por el crecimiento suburbano de un Tercer Mundo sin recursos
económicos ni técnicos.

Esta definición de un rol para la filosofía, a la que Lefevbre definirá como una paradoja y que «con la filosofía
parece que no hacemos nada y si la filosofía no podemos hacer nada”, conviene situarla en una postura
superadora y no negativa frente a la producción de las ciencias humanas, como la historia, la sociología y en
general, las teorías urbanas que han hecho aportes significativos.
Lo que si puede y debe hacer la filosofía es elaborar una teoría superadora, totalizadora, globalizante, donde las
otras reflexiones no se ofrezcan como conclusiones, sino como elementos a elaborar.

Las metáforas que encontramos en varios filósofos o pensadores (Wittgenstein) son ricas y eficaces y muchas
veces aportan un sentido mas agudo o muestran una manera de pensar que puede tener éxito (Louis I. Kahn). A
la par de estos hallazgos surge la tarea de descifrar el contenido filosófico frente en obras como las de Calvino,
Rilke, o Sartre, como una manera de construir un cuerpo dador de significación a la ciudad y a la urbanidad, todos
estos caminos señalados deberían llevarnos a definir acciones tanto en el plano cultural y operativo, como en el
económico y político del desarrollo urbano.

Capitulo V de Arquitectura-Ciudad-Cultura-Sociedad de Miglel Angel Roca, Serie Ediciones Previas n°18, Secretaria de
Extencion Universitaria - Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo - Universidad de Buenos Aires 1994

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LA IMAGEN DE LA CIUDAD Y SUS ELEMENTOS
Kevin Lynch.

Resumen del Capítulo 3.

... Parece haber una imagen pública de cada ciudad, que es el resultado de la superposición de muchas
imágenes individuales.
... Los contenidos de las imágenes de la ciudad que se han estudiado hasta aquí y son referibles a las formas
físicas, pueden para mayor comodidad ser clasificadas dentro de 5 tipos de elementos, a saber:

1. SENDAS
2. BORDES
3. BARRIOS-AREAS
4. NODOS
5. MOJONES

1. SENDAS: Son los conductos que sigue el observador normalmente, ocasionalmente o potencialmente.

2. BORDES: Son los elementos lineales que el observador no usa o considera sendas. Es él limite entre dos
fases, rupturas lineales de la continuidad, como ser vías del ferrocarril, bordes de desarrollo, muros. Estos
bordes pueden ser suturas (líneas según las cuales se relacionan y unen dos regiones).

3. BARRIOS: (Áreas) El observador entra en su seno mentalmente y son reconocibles como si tuvieran un
carácter común que los identifica.

4. NODOS: Son los puntos estratégicos de una ciudad a los que puede ingresar un observador y constituyen
los focos intensivos de los que parte o a los que se encamina.
Pueden ser ante todo confluencias, sitios de una ruptura en el transporte, un cruce o convergencia de sendas,
momentos de paso de una estructura a otra. O bien los nodos pueden ser, sencillamente concentraciones cuya
importancia se debe a que son la condensación de determinado uso o carácter físico, como ser una esquina
donde se reúne la gente o una plaza cerrada. Algunos de estos nodos de concentración constituyen el foco y
epítome de un barrio, sobre el que irradian su influencia y del que se yerguen como símbolos. Se les puede dar
el nombre de NUCLEOS. Por supuesto, muchos nodos tienen rasgos de confluencias, al mismo tiempo que
rasgos de concentraciones. El concepto de nodo esta vinculado con el concepto de senda, ya que las
confluencias son típicamente la convergencia de sendas, acontecimientos en el recorrido. Del mismo modo esta
vinculado con el concepto de barrio, puesto que los núcleos son típicamente los focos intensivos del barrio, su
centro polarizador. De cualquier modo en casi toda imagen pueden hallarse algunos puntos nodales y en
ciertos casos pueden constituir la imagen dominante.

5. MOJONES: Los mojones son otro tipo de punto de referencia, pero en este caso el observador no entra en
ellos, sino que le son exteriores. Por lo común se trata de un objeto físico definido con bastante sencillez por
ejemplo un edificio. Algunos mojones están distantes y se los utiliza como referencia radiales. Otros mojones
son fundamentalmente locales.
La imagen de una realidad física determinada puede cambiar ocasionalmente de tipo si las circunstancias de su
visión son diferentes.
Ninguno de los tipos de elementos, existe en realidad en estado de aislamiento.
Los barrios están estructurados con nodos, definidos por bordes, atravesados por sendas y regados por
mojones.
Por lo general los elementos se superponen y se interceptan.