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DERECHO PENAL II

Unidad Nª1: “Introducción a la parte especial del Derecho Penal”


Desde un punto de vista objetivo, el Derecho Penal es un sector del orden
jurídico (sistema normativo) que define ciertas conductas como delito,
asociándoles una determinada consecuencia jurídica, como la pena o la
medida de seguridad, o ambas.
En tanto el Derecho Penal conforma un cuerpo sistemático y armónico de
reglas normativas dirigidas a lograr o mantener una pacífica convivencia
social, sólo puede ser enteramente comprendido a partir de un real
conocimiento de las dos partes que, tradicionalmente, han conformado su
estructura legislativa: la parte general, Art.1 a 78, que se ocupa del estudio
del delito y de la pena en abstracto (teoría del delito, de la pena y del
sujeto responsable), y la parte especial, Art.79 a 317, que abarca el estudio
del delito y de la pena en concreto (aplicados al caso particular).
La delimitación más importante entre la parte general y la parte especial
radica en que la primera no contempla bienes jurídicos concretos ni indica
injustos específicos. Esto no implica que sean dos partes completamente
diferentes y disyuntivas si no que, por el contrario, son complementarias una
y otra. Las normas de la parte general no son aplicables sin las de la parte
especial: pero ello no significa que éstas sean su concreción, sino que más
bien constituyen su materia y, por consiguiente, su imprescindible
complemento.
LA PARTE ESPECIAL DEL C.P
La parte especial, como dijimos, es aquella que se ocupa de los delitos y de
las penas en particular. En esta parte se describen los hechos que el
legislador considera merecedores de pena; su estructura se presenta como
un escenario homogéneo y fragmentario de tipos que contienen diferentes
ofensas a determinados bienes jurídicos. Es decir, establece cuáles son los
actos prohibidos por la ley bajo amenaza de pena y qué relaciones existen
entre ellos.
El objeto o misión de la parte especial del C.P consiste en la descripción de
las conductas socialmente dañosas a bienes merecedores de protección
legal, que en el léxico penal se denominan “bienes jurídicos”.
En esta parte se establecen los tipos penales (entendido el término como
hecho susceptible de pena o castigo). Cabe mencionar que los tipos penales
pueden ser simples, agravados o atenuados.

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SISTEMATIZACIÓN Y CLASIFICACIÓN DE LOS DELITOS


La sistematización de la parte especial consiste primordialmente en
clasificar y ordenar las tipologías que encierra. Se trata de una técnica
legislativa o de política criminal que sirve para facilitar al que lee el
Código, sea funcionario o simple ciudadano, la identificación del carácter
criminoso de un hecho y a encontrar la norma a él referente y la
determinación, en cada caso, de su tratamiento penal.
La clasificación de los delitos tiene la importancia de constituir un soporte
garantista para la libertad de los ciudadanos, permitiéndoles conocer de
antemano qué conductas están prohibidas y castigadas con pena y cuáles
están permitidas por el Estado. De esta manera, la clasificación delictiva se
convierte en un real y efectivo complemento del principio constitucional de
legalidad.
La tradicional clasificación de los delitos responde a si se trata de bienes
jurídicos individuales (delitos contra las personas) o si se trata de bienes
jurídicos supraindividuales o colectivos (delitos contra la colectividad). Entre
los primeros también se pueden distinguir otros grupos de delitos, ya sea
referidos a la tutela de valores materiales de los particulares -propiedad,
patrimonio- o bien de valores personales -vida, honor, libertad-, sin dejar
de considerar que existen delitos en los que se combinan ataques a
diversos bienes jurídicos -robo con violencia, secuestro extorsivo, etc.- Entre
los segundos también se suele distinguir los delitos contra el Estado de los
delitos contra especiales intereses e instituciones públicas.

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a) Los bienes jurídicos que están referidos a las bases y condiciones de


subsistencia del sistema son aquellos que están constituidos por la
persona y su dignidad, tradicionalmente denominados “bienes
jurídicos individuales”. Como se relacionan directamente con el
individuo tienen un carácter microsocial y sin ellos no sería posible la
existencia de ningún sistema social. En este grupo están incluidos los
delitos contra la vida, la salud individual, la libertad, el honor, etc.
b) Los bienes jurídicos que están referidos al funcionamiento del sistema
son aquellos que se encuentran referidos con los procesos o funciones
que el sistema debe cumplir para asegurar, precisamente, sus bases
y condiciones. Constituyen relaciones de tipo macrosocial, esto es,
entre una persona y los demás. Sin ellos el sistema puede existir,
pero no funciona o lo hace defectuosamente.
Dentro de este grupo se distinguen, a su vez, variadas categorías o
niveles de funcionamiento del bien jurídico, que son:
 Los bienes jurídicos institucionales: aquellos referidos a
determinadas instituciones básicas para el funcionamiento del
sistema, por medio de los cuales se establecen vías o
procedimientos para obtener el aseguramiento de los bienes
jurídicos personales. Por ej., los delitos contra la Administración
pública o de justicia, contra la fé pública, contra las garantías
constitucionales.
 Los bienes jurídicos colectivos: son aquellos que están presentes
en forma constante en el quehacer cotidiano de los individuos
y sus grupos; estos bienes refieren a la satisfacción de las
necesidades de carácter social y económicas. Por ej., los
delitos contra la libre competencia, contra el medio ambiente.
 Los bienes jurídicos de control: son aquellos referidos a la
organización del aparato estatal, para que éste pueda
cumplir sus funciones propias. Por ej., los delitos contra la
seguridad interior y exterior del Estado (traición a la Nación,
conspiración para la traición, actos hostiles contra el gobierno).

(Agregar diferencia con el derecho penal procesal)

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DELITOS CONTRA LAS PERSONAS


Dentro del Título I del Libro Segundo del C.P (Parte Especial), se encuentran
establecidos los “Delitos contra las Personas”. Se puede percibir que la
protección penal ha sido dispensada a 2 aspectos de la persona humana: a
su vida y a su integridad corporal, entendida ésta en su más amplio
alcance de salud física y mental.
El concepto de persona empleado por la ley debe ser entendido como
persona de existencia visible, esto es, como todo ente que presente signos
característicos de humanidad, sin distinción de cualidades o accidentes.
Delitos contra la vida
Son el modelo dogmático por excelencia, y a partir de ellos se construyen
los demás tipos penales, es decir que son de primer rango.
El Código Penal estructura los delitos contra la vida humana a partir de su
protección como vida humana dependiente (vida en formación: aborto) e
independiente (vida de la persona ya nacida: homicidio). Desde esta
perspectiva, se puede diagramar el siguiente esquema de clasificación:

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HOMICIDIO SIMPLE.-
Art.79 C.P: “Se aplicará reclusión o prisión de 8 a 25 años, al que matare a
otro, siempre que en este Código no se estableciere otra pena”.
En todas las formas de homicidio el bien jurídico protegido es la vida
humana, el ser humano, la persona física viva.
Ahora bien, ¿cuándo hay vida? El debate jurisprudencial y doctrinal nos
formula que el bien jurídico aquí protegido tiene inicio al comienzo de la
vida humana independiente y la importancia de su delimitación juega un
papel fundamental a la hora de pensar en un homicidio o un aborto. Por
otro lado es importante, también, delimitar cuando finaliza la vida humana,
cuando hay muerte, lo cual nos limitará entre el homicidio y el delito
imposible por falta del objeto material de protección (si no hay vida, no
hay qué proteger).
INICIO DE LA VIDA HUMANA: para poder considerar el momento en que la
vida humana comienza a existir el Derecho Civil considera que hay vida
humana desde el momento de la concepción; no obstante, para el Derecho
Penal existen 3 teorías, cada una de las cuales postula un momento distinto
de tal comienzo (y por ende, un momento diferente a partir del cual
comienza la protección penal):
a) Teoría de la fecundación: para la cual el comienzo de la vida humana
se produce con la fecundación del óvulo con el gameto masculino, es
decir, cuando de dos realidades distintas -ovulo y espermatozoide-
surge una nueva y distinta -cigoto-.
b) Teoría de la anidación o implantación: entiende que la vida humana
comienza cuando el óvulo fecundado anida en el útero materno, algo
que sucede aproximadamente a los 14 días de producida la
fecundación. Esto indica que el proceso fisiológico de la gestación no
comienza sino a partir del preciso momento en que el óvulo
fecundado anida en la matriz de la mujer.
c) Teoría de la formación de los rudimentos del sistema nervioso: Buscar

NACIMIENTO: con el nacimiento de la persona comienza la vida humana


independiente. Es decir, el feto adquiere el carácter de persona. Al
respecto, dentro del Derecho Penal existen 3 teorías para determinar
cuándo hay nacimiento :

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a) Un sector de la doctrina (Soler) hacía coincidir el nacimiento con el


momento que la mujer comienza a sentir dolores del parto, ya que es
este el momento en el que el feto exterioriza su voluntad de ser
individual e independiente al cuerpo de la madre. Para quienes
sostienen esta postura, el nacimiento comienza con los trabajos de
parto (contracciones o dolores) y culmina con la separación de la
criatura del vientre de la madre (extracción, sea naturalmente o por
medio de una extracción quirúrgica).
b) Otra parte de la doctrina sostiene que el nacimiento comienza
cuando el feto ha empezado a recorrer el trayecto útero vaginal,
culminando con la expulsión.
c) Otra parte, sostiene que el nacimiento comienza con el proceso de
expulsión del feto y culmina con el corte del cordón umbilical.
Consultar las otras

FIN DE LA VIDA HUMANA: no cabe duda de que la vida se acaba con la


muerte, y que la muerte es un proceso biológico irreversible y determinable
por criterios médicos.
La ley 23.194, en su Artículo 23, nos establece cuándo hay muerte.
ARTICULO 23. — “El fallecimiento de una persona se considerará tal cuando
se verifiquen de modo acumulativo los siguientes signos, que deberán persistir
ininterrumpidamente seis (6) horas después de su constatación conjunta:
a) Ausencia irreversible de respuesta cerebral, con pérdida absoluta de
conciencia;
b) Ausencia de respiración espontánea;
c) Ausencia de reflejos cefálicos y constatación de pupilas fijas no reactivas;
d) Inactividad encefálica corroborada por medios técnicos y/o instrumentales
adecuados a las diversas situaciones clínicas, cuya nómina será periódicamente
actualizada por el Ministerio de Salud y Acción Social con el asesoramiento
del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante
(INCUCAI).
La verificación de los signos referidos en el inciso d) no será necesaria en caso
de paro cardiorrespiratorio total e irreversible.”

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Estructura del delito de homicidio


Es un delito de acción, que puede cometerse por omisión; de medios
indeterminados; instantáneo y de resultado material. La perfección típica
requiere la existencia de una relación de causalidad, entre la acción del
agente y el resultado muerte.

- Tipo objetivo: presenta las siguientes características.


Sujetos activo y pasivo: El homicidio es un delito común, de titularidad
indiferenciada, que puede ser cometido por cualquier persona, sea varón o
mujer. Asimismo, es susceptible de ser sujeto pasivo cualquier persona.
Acción típica: el homicidio consiste en matar a otro y ese otro debe ser una
persona viva. Al tratarse de una acción u omisión causal, se debe dar un
resultado material (muerte de la persona) y un elemento subjetivo que
supone la voluntad de suprimir un ser humano (dolo).
Tratándose de un delito de resultado, cobra especial relieve la relación de
causalidad entre la acción y el resultado típico. En este aspecto, una
persona causa la muerte de otra cuando su conducta ha sido físicamente
eficiente para quitarle la vida.
El delito puede cometerse por cualquier medio, con excepción de aquellos
que lo califican. Resulta indiferente la clase, naturaleza o poder letal del
medio empleado.
Los medios pueden ser directos (cuando actúan hacia o contra la victima de
modo inmediato, sin la interferencia de ningún factor extraño. Ej.: golpes,
disparo de arma, puñalada), indirectos (cuando actúan hacia o contra la
víctima, pero de modo mediato, esto es, por incidencia de un factor extraño
que expone a la muerte al individuo. Ej.: abandonar un bebé para que
muera de frío) o materiales (cuando actúan físicamente sobre el cuerpo o la
salud de la víctima). Dentro de estos últimos se encuentran los llamados
medios mecánicos, que son todos aquellos instrumentos o aparatos
predispuestos para funcionar automáticamente y producir un daño en el
cuerpo o en la salud de la víctima o su muerte.
No obstante, se discute la comisión del homicidio por un medio moral o
psíquico. Es decir, aquellos que actúan sobre la psiquis del individuo. Esta
clase de medios para perpetuar el homicidio deben ser admitidos, pues no
puede negarse, aunque fuera excepcionalmente, que ciertas impresiones
psíquicas pueden causar la muerte. Ej.: las sorpresas, dar malas noticias a

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una persona cardíaca, el gran susto de un anciano, etc. Juega fundamental


papel la intención del sujeto activo, ha de observarse dolo.

- Tipo subjetivo:
El homicidio simple es un delito doloso, y se admiten los tres tipos de dolo
(directo, indirecto y eventual).
El error de tipo (sobre alguno de los elementos del tipo objetivo) excluye el
dolo y, por ende, la responsabilidad penal, si el error es invencible; de lo
contrario, si el error es vencible, el autor deberá responder por el homicidio
a título de culpa. En los casos de error in persona, el autor deberá
responder por homicidio doloso, por cuanto el derecho no hace distinción de
personas y todas son protegidas por igual. En los supuestos de error en el
golpe o aberratio ictus la doctrina no se ha mostrado uniforme y se ha
postulado que, según la doctrina tradicional, se comete un delito único de
homicidio y la subjetividad típica sigue siendo la misma (sigue existiendo
dolo).
Tratándose de un delito de resultado material, el homicidio se consuma con
la producción de la muerte de otra persona distinta del autor. La tentativa
resulta admisible, así como todas las formas de participación criminal.

HOMICIDIOS AGRAVADOS. -
Art. 80 C.P: “Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, pudiendo
aplicarse lo dispuesto en el artículo 52, al que matare:
1)A su ascendiente, descendiente, cónyuge, excónyuge, o a la persona
con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o
no convivencia.
2) Con ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso.
3) Por precio o promesa remuneratoria.
4) Por placer, codicia, odio racial, religioso, de género o a la
orientación sexual, identidad de género o su expresión.
5) Por un medio idóneo para crear un peligro común.

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6) Con el concurso premeditado de dos o más personas.


7)Para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para
asegurar sus resultados o procurar la impunidad para sí o para otro o
por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito.
8)A un miembro de las fuerzas de seguridad pública, policiales o
penitenciarias, por su función, cargo o condición.
9)Abusando de su función o cargo, cuando fuere miembro integrante
de las fuerzas de seguridad, policiales o del servicio penitenciario.
10)A su superior militar frente a enemigo o tropa formada con armas.
11)A una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y
mediare violencia de género.
12) Con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que se
mantiene o ha mantenido una relación en los términos del inciso 1).
Cuando en el caso del inciso 1) de este artículo, mediaren circunstancias
extraordinarias de atenuación, el juez podrá aplicar prisión o reclusión
de ocho a veinticinco años. Esto no será aplicable a quien anteriormente
hay realizado actos de violencia contra la mujer víctima.

Homicidio agravado por el vínculo (Art.80 inc 1°)


El homicidio de los ascendientes o descendientes no solo viola la ley escrita
que establece el vínculo jurídico del parentesco, sino también una realidad
biológica proveniente de la ley de la naturaleza y que da origen al vínculo
de sangre entre los individuos.
En cuanto al cónyuge, el homicidio se califica porque implica el
quebrantamiento de un vínculo jurídico entre los esposos.

- Tipo objetivo: tiene la siguiente construcción.


Sujeto activo y pasivo: Los sujetos de esta clase de homicidio solo pueden
ser aquellos que están expresamente mencionados en la ley: ascendiente,
descendiente, cónyuge ó pareja.
Los ascendientes son los antecesores consanguíneos del autor, es decir,
padre, madre, abuelos, bisabuelos, etc. Se trata de un parentesco en el que

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los sujetos se encuentran ligados por un vínculo de sangre en línea recta, sin
límite de grados.
Los descendientes son los sucesores consanguíneos del autor, o sea, hijo,
nieto, bisnieto, etc. Están comprendidos tanto el parentesco matrimonial
como el extramatrimonial. Se discute el vínculo de parentesco por adopción,
por lo cual se configuran dos posturas al respecto: a) una sostiene que no
entran en el agravante los hijos adoptados y padres adoptivos, dado que
el vínculo que adquieren los hijos adoptivos no es de sangre sino jurídico; b)
otro sector de la doctrina sostiene que no importa el vínculo consanguíneo y
que, por el vínculo jurídico, entran en el agravante.
Quedan al margen de la agravante los hermanos y el parentesco por
afinidad.
La calidad de cónyuge se adquiere con el matrimonio legítimo y válido,
celebrado conforme a las leyes del país (ver CCyC). No están
comprendidas en la agravante las uniones extramatrimoniales
(concubinato), las relaciones que impliquen amancebamiento, por más
estables que éstas sean, los casos de matrimonios simulados o aparentes,
que son aquellos celebrados sin la presencia del oficial público autorizado,
ni los matrimonios inexistentes, es decir, aquellos que se celebran sin la
concurrencia de los requisitos enunciados por el CCyC.
En el caso de los matrimonios celebrados con impedimento que cause su
nulidad absoluta no un matrimonio válido, pues no ha sido celebrado de
acuerdo con las leyes del país y por lo tanto los contrayentes no son
cónyuges para el Código Penal. En los matrimonios de nulidad relativa,
hasta la declaración de nulidad por sentencia pasada en autoridad de
cosa juzgada, la unión es válida y los contrayentes tienen la calidad
jurídica de cónyuges.
Respecto de las parejas, deben existir cuando menos dos elementos para
establecer tal vínculo: primero la perdurabilidad en el tiempo, es decir que
el vínculo no resulte circunstancial o cuasi circunstancial y, en segundo
término, la detentación social del vínculo. Aun cuando los integrantes de la
pareja no convivan bajo el mismo techo. (Rómbola-Reboiras)

- La acción típica consiste en matar a otro, y ese otro debe ser uno de
los sujetos expresamente señalados en la ley: ascendiente,
descendiente, cónyuge, o excónyuge, pareja. Por consiguiente,

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estamos frente a un delito especial impropio, limitado solo a un


determinado círculo de autores.
- Tipo subjetivo: el parricidio exige la concurrencia de dolo directo. En
los casos de error in persona o aberratio ictus, la cuestión se resuelve
por aplicación de los principios generales en materia de error y
culpabilidad.
- El parricidio se consuma con la muerte de la otra persona
(determinadas en el inc.). La tentativa es admisible, como así también
las formas de participación criminal.
No obstante, en el último párrafo del Art.80 se establecen circunstancias
extraordinarias de atenuación del parricidio. Se trata de circunstancias
injustas, dolorosas, reprochables, sufridas por el autor del homicidio, en
forma directa o indirecta, pero que han obrado como desencadenante o
agente provocador del delito y que frente a cada uso concreto ameritan la
atenuación de la pena. Son extraordinarias porque, por su carácter y la
incidencia que han tenido en la subjetividad del autor, han impulsado su
acción con una pujanza tal, que le han dificultado la adopción de una
conducta distinta de la que asumió.
La pena prevista en estos supuestos deja de ser la prisión o la reclusión
perpetua y el jue tiene la facultad de aplicar la pena prevista para el
homicidio simple (8-25años). No es obligatoria y la multiplicidad de
agravantes excluye la aplicación de la atenuante.

Homicidio agravado por el modo (Art.80 inc. 2°)


La particular traición o crueldad en el modo de matar constituyen una
agravante del homicidio. Así, el atentado cometido con alevosía, en
circunstancias en que la víctima carece de posibilidad de defenderse y en
las cuales el autor se resguarda para llevar a cabo el delito sin peligro
para su persona, resultan agravantes. También la intención de matar
provocando en la víctima gran sufrimiento constituye el ensañamiento
tipificado. Atento al grande de indefensión de la víctima, el homicidio
cometido mediante envenenamiento es también agravado.
Ensañamiento es el aumento deliberado e inhumano del dolor del ofendido,
es un modo cruel de matar, innecesario para la consumación del delito. Al
ánimo de dar muerte se une un elemento subjetivo independiente que es el

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propósito de hacerlo en forma perversa y cruel, causando el mayor daño


posible y generando el mayor dolor posible a su víctima.
Alevosía se caracteriza por el ocultamiento de la intención o de la agresión,
la actuación sobre seguro (falta de riesgo o peligro para la persona del
autor). Entonces podemos definir la alevosía como la muerte dada
ocultamente a otro, asegurando su ejecución por evitación de todo riesgo o
peligro e imposibilitando intencionalmente la defensa de la víctima.
Veneno es toda sustancia animal, vegetal o mineral, sólida, líquida o
gaseosa, que introducida en el cuerpo humano mata cambiando su
naturaleza por una acción química o bioquímica. No basta solo el veneno,
sino la debe existir insidia; esto es, el veneno ha de ser empleado
insidiosamente, en forma oculta o subrepticiante.
Otro procedimiento insidioso consultar

Homicidio agravado por la causa (Art.80 inc. 3° Y 7°)


Incurre en el homicidio agravado aquel que comete este delito en virtud de
un encargo de un tercero, a cambio de una suma de dinero o remuneración
de cualquier tipo. Asimismo, incurre en el delito el terceo que encarga el
homicidio; la ley pone en pie de igualdad al autor material como al autor
intelectual del hecho. (Inc.3)
Conocido históricamente como el crimen “crimen inter-sicarios” u homicidio
por mandato. Se trata de un homicidio agravado por el móvil que guía al
autor, esta motivación en la conducta del autor es lo que impulsa a ejecutar
la muerte.
El delito requiere la concurrencia de los siguientes elementos:
a) Pluralidad de agentes: como mínimo deben intervenir dos personas:
el mandante y el mandatario. El primero, conocido también como
autor moral (o inductor), es el que encomienda o contrata a un sujeto
para que mate a otra persona y ofrece el precio o la promesa, y el
segundo, conocido también como autor material, es el que ejecuta el
homicidio.
b) Existencia de un pacto: Debe existir un pacto homicida entre el
mandante y mandatario, pero no solo basta que se acuerden las

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voluntades, sino que haya comenzado a ejecutarse para generar


responsabilidad al menos por tentativa.
c) El precio y la promesa: el delito requiere la existencia de un precio o
de una promesa que sea determinante de la acción homicida. Por
precio debe entenderse tanto el precio en dinero como cualquier otra
ventaja que sea apreciable económicamente.
Cuando el pacto consista en el pago de un precio, éste debe hacerse
efectivo antes de la ejecución del hecho. Cuando se trata de una
promesa remuneratoria debe entenderse que el pago se realizará
con posterioridad al homicidio (futura, esperada por el sicario). El
homicidio se consuma con la muerte de la otra persona en virtud del
pacto. La tentativa es posible, pero no cuando se pacta, sino cuando
se comienza la ejecución de la acción típica.
Resulta igualmente agravado aquel homicidio que se comete con la
intención de facilitar, consumar u ocultar otro delito; para asegurar sus
resultados o procurar la impunidad para sí o para otro; o por no haber
logrado el fin propuesto en otro hecho punible. Este es el homicidio
conocido como criminis causa, en el cual la motivación de cometer el
homicidio representa el medio para lograr o consumar el otro delito.
El dolo de matar “para” o “por” es un dolo directo, que puede aparecer
antes o durante la ejecución del homicidio. Los dos hechos (el homicidio y el
otro delito) están conectados psicológicamente entre sí. De la conexidad
nace el homicidio agravado; de la falta de conexidad, el concurso de
delitos.
Es admisible la tentativa de homicidio agravado y la participación se rige
por las normas comunes.

Homicidio agravado por el fin (Art.80 inc.4°)


Resulta agravado el homicidio cometido por el mero placer de matar,
propio del sádico o perverso. Mata por placer el que, al hacerlo,
experimenta una sensación agradable; quien encuentra en ello satisfacción;
quien se regocija perversamente al destruir una vida.
Por lo general, la sensación de placer que experimenta el autor de este
tipo de homicidio está referida a lo sexual, pero no excluye otros placeres.
La agravante comprende, en suma, el placer de la sangre y el propósito de

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satisfacer impulsos sexuales. En todo caso, el placer debe ser la causa


motivadora del homicidio, independientemente que se logre el fin buscado.
Se agrava también el homicidio cometido por codicia. Sin embargo, no
basta un simple ánimo de lucro para configurar el tipo legal, sino que se
exige, además, un estado espiritual en el agente quien, determinado por su
afán desmedido de riquezas o beneficios, utiliza el homicidio como medio
para obtenerlas. Lo que determina a cometer el homicidio debe ser el móvil
económico.
El agravante en cuanto al odio racial o religioso exige la muerte de una o
más personas, y un móvil determinante en el autor, es decir, el odio racial o
religiosa hacia la víctima. Referimos a una profunda aversión hacia
determinada persona o grupo de personas, por pertenecer o no a una
determinada raza, o por profesar o no un determinado credo. No es
suficiente que se mate sólo por odio o porque el individuo pertenece o no a
un tipo de raza o religión, sino que ese odio deber estar estrechamente
vinculado a la pertenencia o no del individuo a una raza o religión
determinada.
La ley 26.791 agrava el homicidio cometido por odio de género, odio a la
orientación sexual de la víctima, a su identidad o expresión de género. El
homicidio cometido por odio de género es aquel en el cual resulta dirimente
el sexo de la víctima, hombre o mujer. Entendemos que la orientación sexual
refiere a un patrón de atracción sexual, es decir, hacia qué género se
siente atraído el sujeto, con independencia de su condición sexual biológica.
En tanto, la identidad de género se refiere a la sexualidad psicológica del
sujeto, independiente de sus caracteres fenotípicos o biológicos. Es decir
que la orientación sexual se determina por el género sexual o sexo por el
que el sujeto se siente atraído, en tanto que la identidad de género tiene
que ver con el sexo con el cual el sujeto siente identificado. Finalmente, la
expresión se refiere a la manifestación exterior de la identidad de género,
determinado por conductas, vestimenta, peinados, etc. (Código comentado
de Reboiras y Rombolá).
Homicidio agravado por el medio (Art.80 inc. 5°)
Para que se dé esta agravante se requiere, además de la muerte de una
persona, la puesta en peligro de bienes o personas que caracteriza y
constituye la figura de los delitos contra la seguridad pública.
La agravante exige tres elementos:

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a) una acción, de la cual resulte la muerte de una persona;


b) el empleo de un medio idóneo capaz de crear un peligro común:
poner en peligro de daño a bienes o personas de forma
indeterminada.
c) una relación causal que vincule ese medio con el resultado producido.
Se trata de una figura caracterizada subjetivamente, pues el autor debe
haber seleccionado el medio para matar, se debe haber querido matar con
ese medio.
La agravante se consuma con la muerte de la persona y admite la tentativa
y todas las formas de participación criminal.
Homicidio agravado por pluralidad de agentes (Art.80 inc.6°)
Se agrava de esta forma cuando el homicidio se produjere con el concurso
de dos o más personas, realizado en forma premeditada. La agravante se
justifica por la menor posibilidad de defensa de la víctima frente a un
hecho en el que intervienen varios sujetos.
No obstante, se han generado controversias respecto de esta forma de
agravamiento. Una parte de la minoritaria de la doctrina defiende que
para que se configure esta agravante basta con la intervención de dos
personas (autor y cómplice), pero la inmensa mayoría sostiene que la
agravante se presenta cuando concurren un mínimo de tres personas que no
solo deben participar de la formulación del acuerdo sino de la ejecución
del homicidio (pudiendo actuar como autores, coautores y cómplices).
Con arreglo al texto legal, entonces, la agravante exige los siguientes
elementos:
a) la muerte de una persona;
b) que esa muerte haya sido ejecutada por tres, como mínimo, o más
personas; la ley es clara al respecto pues dice que el autor debe
actuar “con” el concurso de dos o más personas. Las tres personas
deben participar del acuerdo como de la ejecución del homicidio. Los
que participantes del acuerdo deben ser penalmente capaces,
imputables, por cuanto la premeditación indica que cada
interviniente debe reunir un mínimo de conciencia y voluntad en la
formalización del convenio, dando lugar a un acuerdo para matar en
concurso, es decir, juntos o entre todos.
c) la existencia de un acuerdo premeditado, previo al delito.

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Homicidio agravado por la función, cargo o condición de la víctima


(Art.80 inc.8°)
Esta agravante se configura cuando el sujeto pasivo fuere miembro de
las fuerzas de seguridad pública, policiales o penitenciarias. Pero no
solo basta con que sean parte de ellas, sino que dicha función, cargo o
condición, debe haber sido el motivo por el cual el sujeto activo (agente)
comete el homicidio. -“lo mató porque era policía”-
El fundamento de la agravante reside en el mayor peligro de
afectación a la vida humana de individuos que, por su condición
funcional, se encuentran al frente de la lucha contra el delito.
El autor debe matar a una persona que, al momento del hecho, reúne la
condición de miembro de una fuerza de seguridad pública, policial o
penitenciaria; a ello debemos sumar una especial motivación subjetiva:
se debe matar porque la víctima pertenece a alguna de estas
instituciones del Estado.
Homicidio agravado por la condición del autor del delito (Art.80
inc.9°)
El delito (conocido a través de los medios periodísticos como de “gatillo
fácil”) requiere, contrariamente a la figura descripta en el inciso
anterior, la muerte de cualquier persona ocasionada por el abuso de la
función o el cargo de un miembro de las fuerzas de seguridad, policiales
o penitenciarias.
Entonces el sujeto pasivo puede ser cualquier persona, incluso un mismo
miembro de la seguridad pública. El sujeto activo debe ser un integrante
de las fuerzas de seguridad, policiales o del servicio penitenciario.
(Delito especial impropio)
El autor, al momento del hecho, deber estar ocupando el cargo o
desempeñando la función propia de la fuerza a la que pertenece, pues
solo quien ocupa un cargo público o desempeña una función pública
puede abusar de ella. Y es necesario que mate abusando de su cargo o
función que desempeña.

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Homicidio agravado por la condición militar del autor (Art.80 inc.


10°)
Resulta agravado el homicidio cometido por un militar cuando su víctima
es otro militar de rango superior al del sujeto activo, y el hecho se lleva
a cabo frente a enemigo o ante tropa formada con armas.
Con arreglo a la redacción legal, el delito consiste en dar muerte a un
militar superior frente a enemigo o tropa formada con armas. Al no
hacer ninguna distinción, la acción puede ser cometida dentro del propio
ámbito de una unidad militar o fuera de ella, lo determinante es que
sea frente a enemigo o tropa formada con armas.
En cuanto a la víctima, ésta deber tener estado militar y en ella debe
ser superior al autor del hecho. Para determinar la superioridad de
rango militar, debemos recurrir al artículo 12 de la ley 19.101:
ARTICULO 12.- Superioridad militar es la que tiene un militar con respecto a
otro por razones de cargo, de jerarquía o antigüedad. Por ello en la
superioridad militar se distingue:
1°) La superioridad por cargo es la que resulta de la dependencia orgánica y
en virtud de la cual un militar tiene superioridad sobre todo por la función que
desempeña dentro de un mismo organismo o unidad militar.
2°) La superioridad jerárquica es la que tiene un militar con respecto a otro
por el hecho de poseer un grado más elevado. A tales fines, la sucesión de los
grados es la que establecen los Anexos I y II de esta ley y cuyas
denominaciones son privativas de las fuerzas armadas.
3°) La superioridad por antigüedad es la que tiene un militar con respecto a
otro del mismo grado según el orden que establecen los apartados del
presente inciso.
El tiempo pasado por el personal en situación de disponibilidad o pasiva,
cuando sólo sea computado a los fines del retiro, no se considerará para
establecer la superioridad por antigüedad.
a) Personal en actividad egresado de escuelas o institutos de reclutamiento:
1. Por la fecha de ascenso al grado.

17
DERECHO PENAL II

2. A igualdad de fecha de ascenso al grado, por la que reglamentariamente


establezca el Poder Ejecutivo, en forma jurisdiccional para cada una de las
fuerzas armadas.
b) Personal en actividad reclutado en otras fuentes:
1. Por la fecha de ascenso al grado.
2. A igualdad de fecha de ascenso al grado, por la que reglamentariamente
establezca el Poder Ejecutivo, en forma jurisdiccional para cada una de las
fuerzas armadas.
c) Personal de retiro:
1. Será más antiguo el que hubiere permanecido más tiempo simple de
servicios en actividad en el grado, la antigüedad se establecerá por la que se
tenía en tal situación.
d) Personal de la reserva incorporada, no comprendido en el apartado
anterior:
1. Será más antiguo aquel cuyo tiempo de incorporación en el grado sea
mayor.
2. A igualdad de tiempo de incorporación en el grado, se determinará por la
fecha de ascenso al mismo.
3. A igualdad de fecha de ascenso al grado se determinará en la forma que
reglamentariamente establezca el Poder Ejecutivo, en forma jurisdiccional,
para cada una de las fuerzas armadas.
e) Personal de las tres fuerzas armadas: para determinar la antigüedad entre
el personal de las tres fuerzas armadas, de un mismo grado, ésta se fijará:
1. Por la fecha de ascenso al grado.
2. A igualdad de fecha de ascenso al grado, por la antigüedad en el grado
anterior.
3. A igualdad de antigüedad en el grado anterior, por la mayor edad.
Los sujetos, activo y pasivo, deben ser militares en actividad. Quedan
excluidos aquel personal que han perdido el estado militar (dados de baja
o personal de reserva que ha pasado a situación fuera de servicio. No
obstante, aquellos en situación de retiro pueden ser sujeto activo o pasivo,
dado que dicha situación no implica la pérdida del grado ni del estado
18
DERECHO PENAL II

militar, sino que sólo cesa en las obligaciones propias de la situación de


actividad.
Es un delito doloso, por ende, solo compatible con el dolo directo.
La consumación coincide con la muerte de la víctima; se admite la tentativa
y todas las formas de participación criminal.

Homicidio agravado por el sexo de la víctima, mujer - Femicidio (Art.80


inc. 11°)
Este tipo de homicidio se agrava cuando la víctima (sujeto pasivo) fuere una
mujer y el sujeto activo un hombre. Para que se configure la agravante, el
homicidio debe ocurrir en circunstancias de “violencia de género”, de modo
tal que no todo homicidio cometido por un hombre contra una mujer
configurará este tipo penal.
Violencia de género: Según el Art.1 de la Declaración Sobre la Eliminación
de la Violencia contra la Mujer (Naciones Unidas, 1994), por "violencia
contra la mujer" se entiende todo acto de violencia basado en la
pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado
un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como
las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la
libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida
privada.”
También encontramos referencia a la violencia de género en la Convención
de Belém Do Para, la cual en su Art.1 declara “por "violencia contra la
mujer" se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al
sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o
sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las
amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la
libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida
privada.”
Es una figura dolosa, que admite solo dolo directo. Y por tratarse de un
delito de resultado material, admite tentativa y todas las formas de
participación criminal.
Fuente: Código Penal Comentado, Néstor Darío Rombolá y Lucio Martín
Reboiras.

19
DERECHO PENAL II

Homicidio agravado por el fin… (Art.80 inc. 12°)


Esta agravante se configura cuando el homicidio se comete con el fin (para)
de causar sufrimiento a una persona con la que se mantiene o se ha
mantenido una relación establecida en el inciso 1°. La norma establece que
la víctima tiene que ser distinta de aquella a la que se quiere provoca el
sufrimiento, de modo que el delito se consumará cuando el destinatario del
sufrimiento fuera cualquiera de las personas ligadas a la víctima por los
vínculos parentales o sentimentales enumerados en el inc.1 del art.80.
(padres, hijos, nietos, abuelos, cónyuges, concubinos, novios, parejas, etc.)
Esta figura admite la tentativa y las formas de participación criminal
generales. Se trata de una figura dolosa.

20
DERECHO PENAL II

Unidad Nª2: “Delitos contra las personas, homicidios atenuados”.


Art.81 C.P: “Se impondrá reclusión de tres a seis años, o prisión de uno a tres
años:
a) Al que matare a otro, encontrándose en un estado de emoción violenta
y que las circunstancias hicieren excusable.
b) Al que, con el propósito de causar un daño en el cuerpo a en la salud,
produjere la muerte de alguna persona, cuando el medio empleado
debía razonablemente ocasionar la muerte.”
Homicidio en estado de emoción violenta (inc.A)
Este es el único homicidio atenuado y su fundamento es la situación subjetiva
por la que atraviesa el autor, que lo determina a actuar como actuó y no
de una forma distinta. Si bien esta fuerza impulsora radica en su ánimo,
encuentra su motivación en la conducta de la víctima, aunque puede que
ésta sea extraña.
Los sujetos, tanto activo como pasivo, puede ser cualquier hombre (varón o
mujer).
La acción típica consiste en matar a otro, encontrándose en un estado de
emoción violenta y que las circunstancias hicieran excusable. Como se ve, el
delito se estructura sobre la base de ciertos requisitos determinados:
a) El autor debe encontrarse, al momento de realizar la acción, en un
estado emocional de tal intensidad que su lado afectivo se encuentra
perturbado, al extremo que lo determina a producir la muerte de
otra persona. Es de suma importancia que el autor, al momento de
matar, se encuentre en este estado de emoción, es decir, que mate
emocionado. Se requiere una coincidencia causal entre el estado
emocional y el resultado muerte.
La ley no hace distinción entre emoción y pasión, concluyendo que
ambas se encuentran comprendidas. Se entiende por emoción a la
turbación del ánimo de breve duración, mientras que pasión es
aquella turbación del ánimo duradera en el tiempo. Quedan
excluidas de la atenuante las situaciones conductuales premeditadas,
temperamentales o provenientes de un obrar irascible.
b) Ese estado emocional, sin embargo, debe ser violento para poder
encuadrar en este tipo legal. Una emoción es violenta cuando escapa
al control del agente; tal situación, por su intensidad o fuerza, torna
difícil el control de los frenos inhibitorios (aquellos que nos frenan de
21
DERECHO PENAL II

hacer conductas que sabemos que están mal). Cabe distinguir que, si
la alteración del ánimo anula o bloquea la conciencia, entonces,
estamos frente a un cuadro de inimputabilidad.
c) El tipo penal requiere que la emoción violenta haya sido excusada
por las circunstancias. Esto quiere decir que el agente debe haberse
emocionado por circunstancias provenientes del exterior, ajenas a su
propio comportamiento. Pero no solo se requiere que provenga del
exterior, sino que, además, debe haber sido eficiente en el sentido
de poseer la suficiente intensidad o gravedad como para justificar el
estado de perturbación del ánimo.
Ha sido objeto de discusión doctrinal la naturaleza de la circunstancia
exterior. Algunos sostenían que ésta debía ser ética, otros lo contrario.
Pero concluían que lo que importa es que el individuo haya obrado bajo
los efectos de la emoción (“por”).
El delito, por ser de resultado material, exige para su consumación la
muerte del sujeto pasivo. La tentativa, por ende, resulta admisible.

Homicidio preterintencional (inc.B)


Se trata de un tipo autónomo que se caracteriza por dos circunstancias, que
deben encontrarse vinculadas causalmente: una finalidad propia
perseguida por el autor y un resultado que se produce al margen de la
intención del sujeto.
La estructura típica de esta figura requiere de 3 elementos:
a) La finalidad perseguida por el autor debe orientarse hacia la
causación de una lesión (daño en el cuerpo o en la salud), nunca la
muerte de la víctima. El autor debe haber querido directamente -
dolo directo- o afrontado el riesgo -dolo eventual- de lesionar a la
víctima. Por el contrario, si la conducta no fue realizada con el dolo
de dañar, pero el resultado típico (muerte) se ha producido por obra
de acción imprudente, estaremos en la figura del homicidio culposo.
b) Es de la esencia del homicidio preterintencional que la acción típica
haya causado la muerte de la víctima. Se trata de un resultado que
se produce fuera del alcance subjetivo originalmente perseguido,
pero conectado causalmente con la acción.
c) Es de menester que se haya obrado utilizando un medio que
razonablemente no debía causar la muerte. La razonabilidad del
22
DERECHO PENAL II

medio atiende a su capacidad o idoneidad para causar la muerte en


el caso concreto.
La ley dice que se debe haber empleado un medio que
razonablemente no debía causar la muerte y no un medio apto para
producirla. La aplicabilidad, o no, de dicha figura dependerá del
análisis de las circunstancias particulares de cada caso, sin dejar de
ponderarse, con arreglo a estas circunstancias, el poder letal del
medio, el modo o la manera que fue empleado por el autor, las
características de los sujetos, etc.
El homicidio preterintencional es un delito doloso, ya que requiere
que el autor obre con dolo de lesionar (directo o eventual). El
resultado debe ser la consecuencia culposa de un obrar doloso.
El delito se consuma con la muerte de la víctima. No admite tentativa.
Parricidio cometido en estado de emoción violenta
Art.82 C.P: “Cuando en el caso del inciso 1) del artículo 80 concurriese
alguna de las circunstancias del inciso anterior, la pena será de reclusión o
prisión de diez a 25 años”.
Se trata de una concurrencia, en un mismo hecho, de agravante y atenuante
de dos figuras delictivas: el homicidio agravado por el vinculo parental
(parricidio) y el homicidio en estado de emoción violenta.
Nuestra legislación establece pena menor que la prevista para el
parricidio, atento a la atenuante de la emoción violenta. Sin embargo, la
pena resulta mayor a la del homicidio simple y al homicidio en estado de
emoción violenta, por lo cual, el legislador ha hecho prevalecer el vínculo
por sobre la fuerza emocional.
Los sujetos, activo y pasivo, solo pueden ser los establecidos por el inc.1 del
artículo 80 (ascendientes, descendientes, cónyuges, excónyuges, etc.).
El delito se consuma con la muerte de la víctima, y admite la tentativa.

Instigación o ayuda al suicidio


Art.83 C.P: “Será reprimido con prisión de uno a cuatro años el que instigare
a otro al suicidio o le ayude a cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o
consumado.”

23
DERECHO PENAL II

El bien jurídicamente protegido es la vida humana. Se trata de un delito


autónomo de carácter instantáneo y de resultado material, cuya
consumación exige la realización del suicidio ajeno o la concresión por
parte de un tercero de actos de ejecución dirigidos a tal fin.
Los sujetos, activo y pasivo, puede ser cualquier persona. La ley no castiga
el suicidio ni su tentativa, es decir, el acto de quitarse voluntariamente la
vida o los actos de ejecución tendientes a provocarse la muerte (Art.19 CN).
El delito exige la concurrencia de una conducta dirigida a que un tercero se
cause la muerte. Sin embargo, el sujeto pasivo debe ser una persona
imputable, entendida esta expresión en el sentido de “persona
voluntariamente libre”, capaz para decidir llevar a cabo el acto del
suicidio. En caso de ser una persona incapaz para decidir, se cae en la
figura del homicidio.
El delito consiste en instigar a que un tercero se quite la vida o en ayudarlo
a que lo haga, siempre que el suicidio se hubiese tentado o consumado.
El fundamento de la pena de este delito es el menosprecio, por parte del
instigador, de la vida del sujeto pasivo.
Instigación: conducta activa dirigida a determinar en otro la decisión de
quitarse la vida. La acción puede ponerse en marcha mediante el empleo
de cualquier medio o forma, lo que importa es que la forma empleada sea
eficaz de determinar en el tercero la decisión de quitarse la vida.
Ayuda: acto de cooperación material de un sujeto en la muerte de otro. La
ayuda se manifiesta, en la mayoría de los casos, como la realización
material en el suicidio ajeno, aunque también ayuda quien interviene de
otro modo en el hecho, pero nunca será aplicable el art.83 frente a una
intervención directa o indirecta sobre el cuerpo de la víctima. La ayuda
puede realizarse tanto por acción como por omisión.
Se trata de un delito doloso, compatible solo con el dolo directo por parte
del instigador.
Tratándose de un delito de resultado materia, se consuma con la muerte del
suicida o con el comienzo de los actos de ejecución del suicidio. La tentativa,
por ende, no parece posible. La participación, en cambio, se rige por las
reglas generales de los art.45-46 del C.P.

24
DERECHO PENAL II

Homicidio culposo
Art.84 C.P: “Será reprimido con prisión de uno a cinco años e inhabilitación
especial, en su caso, por cinco a diez años el que por imprudencia,
negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los
reglamentos o de los deberes a su cargo causare la muerte a otro.
El mínimo de la pena se elevará a dos años si fueren más de una las víctimas
fatales.”

El sistema vigente estructura el homicidio culposo sobre la base de cuatro


formas específicas de culpa: imprudencia, negligencia, impericia e
inobservancia de los reglamentos o deberes del cargo.
El bien jurídico protegido es la vida de humana independiente. Lo sujetos,
activo y pasivo, del delito de homicidio culposo pueden ser cualquier
persona; la ley no requiere de condiciones especiales, salvo en la figura
agravada (Art.84 bis).

- Tipo objetivo:
La acción típica consiste en matar a otro, por imprudencia, negligencia,
impericia e inobservancia de los reglamentos o deberes de cargo. Para
nuestra ley, la culpa aparece como una violación del deber de cuidado
(riesgo permitido). El tipo objetivo está dado por el verbo de causar (la
muerte de otro), que representa la acción material punible. La estructura de
la acción en este delito admite tanto la comisión como la omisión impropia
(comisión por omisión), no así la simple omisión, que se caracteriza por la
irrelevancia del resultado.
Hay que reconocer un fundamento subjetivo para que se pueda dar como
presupuesto de la pena, la voluntariedad en la asunción de la acción
violadora del deber de cuidado y el conocimiento (o probabilidad de
conocimiento) del carácter peligroso de la conducta para el bien jurídico
protegido.
Entre la acción y el resultado debe mediar un nexo de causalidad, una
relación entre la conducta realizada y el resultado producido, sin
interferencia de factores extraños, como es propio de todo delito cuya
acción provoca una modificación en el mundo exterior.

25
DERECHO PENAL II

- Tipo subjetivo:
El tipo subjetivo de este delito se estructura sobre la base de dos
elementos; uno positivo, consistente en haber querido realizar la conducta
imprudente y en la infracción del deber de cuidado, y otro negativo,
consistente en no haber querido el resultado producido.
Los cuatro tipos de culpa que admite la ley son:
a) Impudencia: obrar ligero, precipitado o peligroso. Obra
imprudentemente quien realiza un acto del cual se debería abstener,
según aconsejan las reglas de prudencia;
b) Negligencia: es sinónimo de descuido, desatención, falta de
precaución en el obrar;
c) Impericia: también conocida como “culpa profesional”, configura un
obrar deficiente de una profesión, arte u oficio. Implica una conducta
gruesa, de proporciones considerables, inexperta o inhábil para el
ejercicio de la actividad;
d) Inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo:
configura un supuesto de culpa punible que puede derivar de
cualquier normativa de orden general emanada de autoridad
competente. Se trata de inobservancia de disposiciones expresas que
prescriben determinadas precauciones que deben observarse en
actividades de las cuales pueden derivar hechos dañosos.
Como en todo tipo de homicidio, el delito se consuma con la muerte de la
víctima. No se admite tentativa.

Homicidio y lesiones en riña


Art.95 C.P: “Cuando en riña o agresión en que tomaren parte más de dos
personas, resultare muerte o lesiones de las determinadas en los artículos 90 y
91, sin que constare quiénes las causaron, se tendrá por autores a todos los
que ejercieron violencia sobre la persona del ofendido y se aplicará reclusión
o prisión de dos a seis años en caso de muerte y de uno a cuatro en caso de
lesión.”
Art.96 C.P: “Si las lesiones fueran las previstas en el artículo 89, la pena
aplicable será de cuatro a ciento veinte días de prisión.”

26
DERECHO PENAL II

El concepto de riña y los delitos que se cometen en ocasión de ella tienen su


origen en el derecho italiano. Esta legislación contempló, por un lado, la
llamada complicidad correspectiva (correlativa), según la cual, cuando
varias personas han tomado parte en una riña o agresión de la cual resulta
muerte o lesiones, y no se conoce al autor de estos resultados, todos son
punibles con una pena especial equivalente a la de los cómplices; y, por
otro lado, la complicidad por participación, consistente en reprimir el simple
hecho de participar en un a riña poniendo manos sobre el ofendido, cuando
de ellos resulte muerte o lesiones.
Riña: Según la RAE, puede ser definida como pendencia, disputa, cuestión o
quimera, y la riña tumultuaria como aquella en que varias personas se
acometen mutuamente y en forma confusa, de manera que no se puede
distinguir los actos de cada una de ellas.
La riña es el súbito acontecimiento recíproco y tumultuario, de más de dos
personas (tres como mínimo). En la riña, la lucha se caracteriza por la
reciprocidad de las acciones de violencia, por la mutua agresión, sin que
cada protagonista sepa cuál es el papel que lleva en la pelea. La agresión
es el acontecimiento tumultuario de tres o más personas contra una u otras
que no resisten activamente.
Entonces, si hay ataque de unos y resistencia activa (contraataque) de otros
estamos en riña. De lo contrario, si hay ataque de un bando de personas
contra una persona u otro bando que se defiende sin oponer resistencia,
estamos en presencia de agresión.
El bien jurídicamente protegido son la vida y la integridad física de las
personas.
Los sujetos, en principio, tanto activo como pasivo, pueden ser cualquier
persona. Se trata de un delito común. Con arreglo al texto legal, sólo será
sujeto activo quien haya ejercido violencia sobre la persona del ofendido.
En cuanto al sujeto pasivo, puede ser cualquier persona, pero atendiendo al
resultado será aquella sobre la cual recae la muerte o las lesiones.
Un importante dato que destacar, atendiendo a la autoría del hecho, es
que siempre se aplica la misma pena a todos los que hayan participado en
la riña de forma activa o pasiva, siempre que no se haya identificado a
quien ejerció la violencia. En tal supuesto, si se identifica al autor, se nos
cambia la figura típica y nos desplazaremos al homicidio o a las lesiones
dolosas en cuanto la persona identificada.

27
DERECHO PENAL II

La acción típica material consiste en ejercer violencia sobre otra persona (el
ofendido), quien es la víctima de los resultados acaecidos (lesiones o
muerte). Se deben tener en cuenta ciertos requisitos:
a) Riña de tres (como mínimo) o más personas: el homicidio en riña es
delito colectivo con pluralidad de individuos, al menos tres. Este
número puede estar conformado por sujetos inimputables y de
cualquier sexo o condición.
b) Resultado mortal o lesivo: La riña, en si misma, no es punible como
delito, sino como simple contravención de tipo policial. Solo es
punible en la medida que de ella resulte una muerte o una lesión. La
muerte o lesión debe resultar de la riña, esto es, ser una consecuencia
del tumulto y de las hostilidades mutuas; No necesariamente el
resultado debe producirse en la riña y en las personas de sus
participantes, sino que pueden ser una consecuencia de ella o
cometerse con motivo u ocasión de ella. (Debe haber un nexo causal
riña-resultado)
c) No constancia de la autoría: la individualización del autor de los
resultados previstos en la ley implica desplazamiento de la figura
hacia el homicidio o las lesiones.
d) Ejercicio de violencia: entendida como violencia física y debe ser
empleada sobre la persona que resulta víctima del delito, o sea, que
puede recaer sobre el cuerpo de ella o estar dirigida directamente
hacia ella. Queda excluida la violencia moral o intimidación.
En cuanto a la subjetividad del tipo, el delito requiere una conducta dolosa
dirigida necesariamente a la participación en una riña. El dolo no abarca
los resultados producidos, pero sí las violencias ejercidas sobre la otra
persona. En suma, el dolo es de riña, nunca de lesiones o muerte. Las formas
culposas no están previstas.
Tratándose de un tipo de resultado material, se consuma cuando se produce
el resultado típico, es decir, la muerte o lesiones de la persona ofendida.
Este resultado debe ser la consecuencia de las violencias ejercidas durante
la riña o agresión, no de otras circunstancias extrañas a ella.
Por las características del tipo, quedan excluidas la participación y la
tentativa.
El artículo 96 del C.P establece un atenuante por lesiones leves. Se trata de
una figura atenuada del tipo previsto en el art.95, que presupone como
resultado una lesión de carácter leve en la persona del ofendido. Y en
28
DERECHO PENAL II

virtud de esto tiene fundamento la pena prevista, atendiendo a la


proporcionalidad del injusto.

29
DERECHO PENAL II

Unidad Nª3: “Delitos contra las personas; Delitos contra las personas por
Nacer”.
Denominado aborto socialmente, se lo puede definir como la interrupción
del proceso fisiológico de la gravidez, con la consecuente muerte del feto,
ocurrida con posterioridad a la anidación del óvulo.
El Código Penal prevé distinto tipos de aborto doloso; El art.85 inc.1 se
ocupa del aborto sin consentimiento de la mujer (forma más grave),
mientras que en el inc.2 se castiga con menos penalidad el aborto
realizado con el consentimiento de la mujer. EN ambos supuestos y con
distinta penalidad, el hecho se agrava se si produce la muerte de la mujer.
En el art.86, párrafo 1°, se castiga el aborto profesional, mientras que en
el párrafo 2° se encuentran previstos los abortos impunes: el llamado
aborto terapéutico y el aborto eugenésico. El art.87 contempla el
denominado aborto preterintencional y el art.88, finalmente, prevé pena
de prisión para el autoaborto o la prestación del consentimiento para que
otro se lo causare. El último párrafo del mismo precepto declara la
impunidad de la tentativa de aborto de la propia mujer.
El bien jurídico protegido por las distintas figuras de aborto es la vida del
feto. (ver unidad 1, las mismas teorías de la concepción).
El objeto de protección del delito de aborto debe quedar delimitado a
partir del momento en que se produce la anidación del óvulo fecundado en
el útero de la madre, lo cual implica que la protección penal sólo abarca al
embrión y al feto, no así al preembrión o embrión preimplantatorio.
El aborto es un delito de lesión, instantáneo y de resultado material, cuya
estructura exige la concurrencia de tres elementos comunes a todas las
figuras de aborto previstas en el Código Penal:
a) Una mujer embarazada (Estado de embarazo o preñez): exige como
presupuesto la existencia de una mujer embarazada, por vía natural
o artificial, indiferentemente. Constituye un elemento del tipo objetivo
que debe ser comprobado a través de la prueba pericial médica.
b) Existencia de un feto (vida del feto): El delito presupone la existencia
de un feto vivo. -Si el feto está muerto al momento de realizar la
acción, el hecho es atípico; las maniobras realizadas sobre una mujer
que no está embarazada (inexistencia del feto) son atípica, por
ejemplo-.

30
DERECHO PENAL II

c) Muerte del feto: El delito se perfecciona con la destrucción del


producto de la concepción, con o sin expulsión del seno materno. La
muerte del feto es el resultado exigido por el tipo penal. Respecto
de los medios, al no poner el texto legal delimitación alguna, se
puede utilizar cualquiera, sin que importe su forma o su naturaleza.
Lo que importa es que tales medios al ser empleados provoquen la
muerte del feto.
El aborto puede cometerse por acción o por omisión (impropia). Y es un
delito doloso, compatible solo con dolo directo. Quedan excluidos del tipo
subjetivo el dolo eventual (salvo, como veremos, en la hipótesis prevista en
el art.87) y cualquier forma de culpa.
El delito se consuma con la muerte del feto y se admite la tentativa como
todas las formas de participación.

-------------------------------------------------------------------
Art.85 C.P: “El que causare un aborto será reprimido:
1. Con reclusión o prisión de tres a diez años, si obrare sin el
consentimiento de la mujer. Esta pena podrá elevarse hasta quince años,
si el hecho fuere seguido de la muerte de la mujer.
2. Con reclusión o prisión de uno a cuatro años, si obrare con el
consentimiento de la mujer. El máximum de la pena se elevará a seis
años, si el hecho fuere seguido de la muerte de la mujer.”
Establecido la figura básica, o tipo básico del aborto, debemos mencionar
el fundamento por el cual deriva la distinta punición del hecho: el
consentimiento de la mujer.
El consentimiento es el acuerdo, permiso o autorización que la mujer
embarazada da a otra persona para que ésta practique sobre su cuerpo
un aborto. En estos casos, el tercero es el autor del delito, mientras que la
mujer en penada autónomamente por el art.88.
El consentimiento puede ser expreso (directo, explícito o inequívoco), tácito
(cuando está constituido por actos que permiten deducir claramente la
voluntad de abortar) o presunto (meramente conjetural, existente solo en la
mente del autor), pero en todo caso, sólo tienen eficacia a los fines de la

31
DERECHO PENAL II

delimitación típica los dos primeros. El consentimiento debe ser válido y


libremente prestado por una mujer que tenga capacidad para prestarlo.
Esta capacidad es la capacidad penal (16 años), no la civil. Los medios
violentos, coactivos y defraudatorios, excluyen el consentimiento.
Agravantes
Con arreglo al texto legal, el aborto se agrava “si el hecho fuere seguido
de la muerte de la mujer”. Vale decir que, medio o no la prestación del
consentimiento, cuando la mujer que ha sido sometida a maniobras
abortivas muere, la figura aplicable es la agravada. La palabra “hecho” a
la que refiere el texto legal, comprende tanto el aborto consumado como
su tentativa, ya que ésta no deja de ser un hecho de aborto.
Aborto profesional
Art. 86 C.P: “Incurrirán en las penas establecidas en el artículo anterior y
sufrirán, además, inhabilitación especial por el doble tiempo que el de la
condena, los médicos, cirujanos, parteras o farmacéuticos que abusaren de su
ciencia o arte para causar el aborto o cooperaren a causarlo.
El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la
mujer encinta, no es punible:
1. Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de
la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios.
2. Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado contra el
pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el
consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el
aborto.”
Se trata de un aborto realizado por autor especial, denominado por la
doctrina, aborto profesional. Se trata de un delito que exige una
cualificación en el sujeto activo; solo puede ser cometido por las personas
mencionadas expresamente en el precepto legal: médicos, cirujanos,
parteras o farmacéuticos, la enumeración es taxativa. Se trata de un delito
especial propio por cuanto exige, para su realización, una cualidad
específica en el autor del hecho.
Con arreglo al texto legal, el autor debe causar el aborto o cooperar en su
realización, abusando de su ciencia o arte. Existe abuso en el arte o ciencia
cuando los conocimientos técnicos del facultativo se ponen a disposición de
la finalidad delictiva. La cooperación puede ser física o psíquica.

32
DERECHO PENAL II

Ésta es la única diferencia con el Art.85: la cualificación del agente.


Aborto profesional impune
El segundo párrafo del art.86 establece los abortos impunes. Se trata de
ocasiones en las que concurren ciertas y determinadas excepciones, causas
de justificación, que transforma un hecho típico en uno que no es antijurídico.
El ordenamiento jurídico argentino reconoce dos tipos de abortos impunes:
el aborto terapéutico y el aborto eugenésico. En ambos supuestos, el aborto
debe ser practicado por un médico diplomado (esto es, quien ha obtenido
título universitario respectivo y se encuentra en condiciones de ejercer la
profesión, según los requerimientos administrativos que son de obligatorio
cumplimiento -matriculación-. Están excluidos otros profesionales del arte de
curar o aquellos que están vinculados a la medicina, pero no son médicos).
Además de esta cualificación en el sujeto activo, el precepto legal exige
que se trate de una mujer embarazada que haya prestado su
consentimiento para el aborto.
Aborto terapéutico: en el inc.1 del art.86 se establece un estado de
necesidad de practicar el aborto para evitar un riesgo o peligro de muerte
de la mujer o un daño en su salud. El peligro para la vida o la salud de la
madre debe ser grave, pero, como se trata de una cuestión valorativa y
aun cuando la ley no lo requiere en forma expresa, la gravedad del daño
debe estimarse en virtud de un pronóstico médico, el cual será, en
definitiva, el que decida la pertinencia del aborto terapéutico. La hipótesis
plantea un caso en que el aborto es la única alternativa posible.
Aborto eugenésico: en el inc.2 del art.86 se establece este tipo de aborto.
Se postula que es impune el aborto realizado en una mujer idiota o
demente que haya sufrido una violación o un atentado a su pudor. En tal
caso, se requiere consentimiento de su representante legal para poder
practicárselo.
No obstante, se encuentra un antecedente que establece que la norma
consagra dos supuestos: cuando el embarazo sea producto de una violación
ó de un atentado al pudor de una mujer idiota o demente. (CSJN,
13/3712, “F., A. L s/medida autosatisfactiva”, F259, XVVI). Según la cual
el precepto penal prevé dos supuestos diferentes de embarazo que tienen
un elemento en común: la violación de una mujer. Y presume “el aborto es
impune respecto de todo embarazo que sea consecuencia de un acceso
carnal violento, con independencia de la capacidad mental de la víctima”.
33
DERECHO PENAL II

Con otros términos, según esta interpretación del máximo tribunal, el inc.2°
del art.86 contempla tanto el aborto eugenésico (embarazo proveniente de
la violación de una mujer idiota o demente) como el aborto sentimental
(embarazo proveniente de la violación de una mujer sana).

Aborto preterintencional
Art.87 C.P: “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que con
violencia causare un aborto sin haber tenido el propósito de causarlo, si el
estado de embarazo de la paciente fuere notorio o lo constare.”
Para la configuración de esta figura se precisa la concurrencia de una serie
de requisitos o elementos:
a) Ejercicio de violencia -física o psíquica- sobre el cuerpo de la mujer.
Entendido el término violencia como el despliegue de energía física
sobre la mujer.
b) Una mujer en estado de embarazo.
c) Que el estado de embarazo le conste al autor o sea notorio: sea de
modo subjetivo o de modo objetivo. Es decir, ver que esté
embarazada o saber que está embarazada.
d) Muerte del feto, como consecuencia del empleo de violencia.
e) Inexistencia de dolo de aborto por parte del autor: el dolo debe ser
de ejercer violencia sobre la mujer, no del resultado.

Autoaborto
Art.88 C.P: “Será reprimida con prisión de uno a cuatro años, la mujer que
causare su propio aborto o consintiere en que otro se lo causare. La tentativa
de la mujer no es punible.”
La disposición contempla dos figuras: el aborto causado por la propia
mujer y la prestación del consentimiento para que un tercero se lo causare.
En el primer supuesto, el autor es la propia mujer, que es quien ejecuta el
aborto. La ejecución del aborto por la propia mujer no descarta la
posibilidad de actos de cooperación o ayuda por parte de terceros,
participación que se resuelve mediante la aplicación de las reglas comunes
de los arts.45-46 C.P. En el segundo supuesto, el artículo solo declara la

34
DERECHO PENAL II

pena que debe aplicarse a la mujer que consiente que se practiquen sobre
ellas maniobras abortivas que darán lugar al aborto.
Esta última figura debe hacerse jugar armónicamente con la del art.85,
inc.2 del C.P. El arti.88 abarca un caso de delito de acción bilateral, pues
requiere la acción conjunta del tercero que practica el aborto y de la mujer
que presta el consentimiento. La retracción o revocación del consentimiento
realizado antes de la provocación del aborto, tiene eficacia
desincriminante para la mujer (tentativa no punible), no así para el tercero
que incurrirá en el tipo previsto en el art.85, inc., del Código Penal.
La tentativa de aborto de la propia mujer no es punible. Se trata de una
excusa absolutoria establecida a favor, aunque también se extiende a los
terceros que han participado con actos de complicidad secundaria en el
aborto tentado. La excusa tiene una razón político criminal que la
fundamentan: evitar el escándalo que significaría un proceso judicial frente
a un hecho que sólo queda en la intimidad de la mujer y que no tiene
ninguna repercusión social relevante (Principio de reserva); para evitar que
tal fundamento quede totalmente desvirtuado, es que también la excusa
beneficia al cómplice.

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DERECHO PENAL II

Unidad Nª4: “Delitos contra las personas; Delitos contra la integridad


personal”.
Los delitos de lesiones se hallan ubicados en el Capítulo II, Título I (arts.89 a
94 C.P). El bien jurídico tutelado, o protegido, por estos tipos penales es la
incolumidad personal, entendida ésta como integridad física o psíquica de
la persona.
En cuanto al sistema clasificatorio de las lesiones, el C.P argentino contiene
tres: leves (atr.89), graves (art.90) y gravísimas (art.91), donde el criterio
de distinción se establece sobre la base de gravedad del resultado.
Los delitos de lesiones se estructuran sobre la base de tipos de injusto de
resultado material; pueden ser cometidos por vía de comportamientos
activos u omisivos; de medios y sujetos indeterminados y, por su peculiar
naturaleza, requieren en todos los casos un resultado que se traduce en un
menoscabo a la salud o integridad personal.
En todos los tipos de lesiones, el sujeto activo puede ser cualquier persona
sin que requiera ninguna caracterización o cualidad especial. Sujeto pasivo
puede ser, en principio, también cualquier persona distinta del autor (tiene
que ser “otro”). Cuando se alude a persona, se está haciendo referencia,
lógicamente, a una persona humana con vida independiente (ya nacida)
distinta al autor.
Las autolesiones no son punibles, y en el caso de las lesiones el feto
tampoco puede ser sujeto ni activo, por ser una vida dependiente, ni
pasivo, porque no reviste la calidad de persona según el derecho penal.
La acción típica, común a todas las figuras, consiste en causar un daño a
otro en el cuerpo o en la salud intencionalmente. La ley no ha señalado
medios específicos de comisión, cualquiera es admisible, pero siempre
deben ser tenidos en cuenta a los fines de la dosificación de la pena
(quedan abarcados los medios morales).
El tipo puede perfeccionarse mediante comportamientos que impliquen el
empleo de medios violentos o agresivos, en los que, por lo general, el autor
hace uso de la fuerza física, como por medio de aquellos que, sin traducirse
en el empleo de fuerza física, tienen incidencia directa en el cuerpo o en la
salud de la víctima.
Es una figura dolosa, compatible solo con los tres tipos de dolo. Admite
culpa en el articulo 94.

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DERECHO PENAL II

El delito puede cometerse por acción o por omisión. Esta última modalidad
solo habrá de operar únicamente para aquellas personas que se hallen en
posición de garante respecto de la evitación del resultado. La lesión es un
delito de resultado material e instantáneo, pues para su consumación se
requiere la producción de un daño efectivo en el cuerpo o en la salud de la
víctima. Por la propia naturaleza del delito, resulta admisible la tentativa.
Lo que hace a la diferenciación de las lesiones entre sí, es el tiempo de
perdurabilidad en el cuerpo o en la salud del “otro”.
Lesiones leves
Art.89 C.P: “Se impondrá prisión de un mes a un año, al que causare a otro,
en el cuerpo o en la salud, un daño que no esté previsto en otra disposición de
este Código.”
Se estipula que el tiempo de recuperación de estas lesiones es menor a 30
días, de lo contrario estaremos en presencia de las figuras de lesiones
graves o gravísimas.
Por lesión debe entenderse, entonces, todo menoscabo de la integridad
corporal o de la salud física o mental de una persona. Por consiguiente,
para su configuración no son suficientes las simples vías de hecho sin
resultado.
Daño en el cuerpo: toda alteración anormal en la estructura física o
anatómica de una persona, producida por una extirpación, destrucción o
cambio de las características propias del organismo. El daño puede ser
externo o interno y carece de importancia que exista o no un
derramamiento de sangre.
Daño en la salud: desorden de carácter fisiológico o psíquico. El daño en la
salud afecta al desarrollo funcional del organismo humano sea en su
aspecto físico o mental.

Lesiones graves
Art.90 C.P: “Se impondrá reclusión o prisión de uno a seis años, si la lesión
produjere una debilitación permanente en la salud, de un sentido, de un
órgano, de un miembro o una dificultad permanente de la palabra o si hubiere
puesto en peligro la vida del ofendido, le hubiere inutilizado para el trabajo
por más de un mes o le hubiere causado deformación permanente del rostro.”

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DERECHO PENAL II

La nota característica de esta figura es el debilitamiento permanente que el


daño causa en el organismo de la víctima.

- Debilitación permanente de la salud: es una disminución de la


capacidad funcional del sujeto por un periodo considerable de
tiempo. El término permanente no debe ser considerado como
“incurable”.
- Debilitación permanente de un sentido: el sentido es una determinada
facultad por medio de la cual recibimos los estímulos del mundo
exterior. Cuando la lesión afecta la aptitud de la función sensorial
que permite la comunicación con el mundo exterior, estamos frente a
una debilitación del sentido.
- Debilitación permanente de un órgano: ver
- Debilitación permanente de un miembro: La ley, cuando hace
referencia a miembro, lo hace refiriéndose a las cuatro extremidades
del cuerpo humano, esto es, brazos y piernas, con exclusión de la
cabeza y el miembro viril. El debilitamiento se produce cuando, con
motivo de la lesión, se pierde parcialmente la función del miembro o
su capacidad de servicio.
- Debilitación permanente de la palabra: La ley, en estos casos, hace
referencia a los inconvenientes duraderos que la lesión produce en la
aptitud de las personas para comunicarse con sus semejantes
mediante le lenguaje oral. Estos inconvenientes pueden traducirse en
afecciones al uso normal de la palabra hablada, a la construcción de
la comunicación, a la forma de expresión, a la disociación de idead,
etc. La lesión puede recaer en las piezas dentarias, labio o en
cualquier otro lugar que esté relacionado con el habla o que
produzca la consecuencia prevista por la ley.
- Peligro para la vida del ofendido: El peligro a que alude la norma es
un peligro realmente corrido por la víctima, no presunto. Debe
tratarse de un riesgo inmediato de muerte.
- Inutilidad para el trabajo: Esta hipótesis presenta un caso de afección
a la capacidad laborativa de la víctima, esto es, la imposibilidad de
desempeñar la actividad laboral “normal”.
- Deformación permanente del rostro: La agravante requiere que la
lesión provoque en la víctima una “deformación permanente ene l
rostro”. Es opinión dominante que la deformación no exige una
transformación en el rostro de manera tal que lo vuelva repugnante,

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DERECHO PENAL II

grosero o repulsivo. Es necesaria la desfiguración de la fisonomía por


alteración de la simetría del rostro o de una de sus partes.
Se entiende por rostro a la parte anterior de la cara, que va desde
la parte frontal hasta la extremidad del mentón, y de una a otra
oreja; excluyendo el cuello.
El tiempo de estas lesiones debe superar el mes en cualquier medida. (más
de 30 días por lo general).

Lesiones gravísimas
Art.91 C.P: “Se impondrá reclusión o prisión de tres a diez años, si la lesión
produjere una enfermedad mental o corporal, cierta o probablemente
incurable, la inutilidad permanente para el trabajo, la pérdida de un sentido,
de un órgano, de un miembro, del uso de un órgano o miembro, de la palabra
o de la capacidad de engendrar o concebir.”
Lo que caracteriza a esta figura es la definitividad de la lesión o del daño
en la integridad personal.

- Enfermedad cierta o probablemente incurable: la enfermedad es un


estado patológico en actividad, que anula la capacidad funcional
del individuo. La ley exige el dato empírico de que la enfermedad
sea cierta o probablemente incurable; es tal aquella que, a juicio de
ciencia, nunca puede ser sanada por completo, sea a través de un
pronóstico de certeza o de una mera probabilidad. La enfermedad
causada por lesión puede ser de cualquier naturaleza, física o
psíquica, y afectar cualquier parte del organismo, siempre que reúna
las características antes mencionadas.
- Inutilidad permanente para el trabajo: la incapacidad laborativa
debe ser permanente, esto es, de una duración persistente, por largo
tiempo o de duración firme y constante (La víctima no vuelve a su
estado de eficacia laboral anterior).
- Pérdida de un sentido, de un órgano o miembro o del uso de un órgano
o miembro: Estos supuestos se diferencian de los casos de
debilitamiento constituvos de lesiones graves, no sólo por la pérdida
del sentido, órgano o miembro, sino también por la pérdida del uso
de ellos. Lo primero indica una privación absoluta o irreparable, de
carácter anatómico-funcional; lo segundo, sólo a una privación
funcional.

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DERECHO PENAL II

- Pérdida de la palabra: Esta hipótesis se refiere a la pérdida de la


palabra como posibilidad de articulación, aunque puedan emitirse
sonidos, pues lo que verdaderamente importa es el hecho de la
comunicación mediante el lenguaje oral.
- Pérdida de la capacidad de engendrar o concebir: La fórmula hace
referencia a la eliminación o desaparición de la función
reproductora. La ley atiende a la capacidad presente o futura de
reproducción y, por lo tanto, la agravante se concreta en el sentido
de esterilidad o impotencia.
La impotencia coeundi se traduce en la incapacidad para poder
realizar el coito, mientras que la impotencia generandi es la
incapacidad para engendrar. Ambas afectan a la capacidad de
procrear del individuo.
La esterilización, por su parte, es la anulación de la capacidad
genésica.
La agravante alcanza la capacidad reproductora futura o en
formación, pero no a los ancianos o impotentes. No obstante, si la
afectación se produce por ablación de los genitales, le lesión
igualmente es gravísima porque implica la pérdida del órgano de la
reproducción.

Lesiones agravadas
Art.92 C.P: “Si concurriere las circunstancias enumeradas en el artículo 80, la
pena será: en el caso del artículo 89, de seis meses a dos años; en el caso del
artículo 90, de tres a diez años; y en el caso del artículo 91 de tres a quince
años.”
El precepto contempla circunstancias agravantes de las lesiones previstas en
los arts.89 a 91. Para la aplicación de la agravante es suficiente que
concurra una de las situaciones previstas en el art.80; si fueran varias en el
mismo hecho, la punibilidad se mantiene (la agravante no se multiplica).
La diferenciación con la tentativa de homicidio es el elemento subjetivo del
agente, ya que si no se presentó en ningún momento el dolo de homicidio se
está en lesiones, mientras que si se hiso presente la concurrencia del dolo
(aun eventual) nos desplazaremos, al menos, a la tentativa de homicidio.

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DERECHO PENAL II

Lesiones atenuadas
Art.93 C.P: “Si concurre alguna de las circunstancias enunciada en el inciso 1),
letra a) del artículo 81, la pena será: en el caso del artículo 89, de quince
días a seis meses; en el caso del artículo 90 de seis meses a tres años; y en el
caso del artículo 91, de uno a cuatro años.”
Se trata de lesiones cometidas en estado de emoción violenta, por lo que
resultan de aplicación las consideraciones realizadas con motivo de
analizar este delito. (ver homicidio en estado de emoción violenta, art.81
inc. A)

Lesiones culposas
Art.94 C.P:
Art.94 bis:

“Delitos contra las personas; Delitos de peligro contra la vida e integridad


personal”.
Abuso de armas
Art. 104 C.P: “Será reprimido con uno a tres años de prisión, el que dispare
un arma de fuego contra una persona sin herirla.
Esta pena se aplicará aunque se causare herida a que corresponda pena
menor, siempre que el hecho no importe un delito más grave.
Será reprimida con prisión de quince días a seis meses, la agresión con toda
arma, aunque no se causare herida.”
El bien jurídico protegido por estos delitos es la seguridad personal, cuya
integridad sufre el riesgo cierto de verse afectada por el disparo del arma
o por la agresión armada. Son delitos de peligro concreto y de pura
actividad.

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DERECHO PENAL II

Los sujetos, activo y pasivo, son indiferenciados. Esto es, puede ser
realizado por cualquier persona, sin que se requieran condiciones o
cualidades especiales.
La estructura típica del delito exige la concurrencia de los siguientes
elementos:
a) Que se dispare un arma de fuego: La acción típica consiste en
disparar un arma de fuego, y esto se da cuando se acciona un
mecanismo y sale disparado el proyectil.
Debe entenderse como arma a todo instrumento que aumenta el
poder ofensivo de la persona. El tipo legal exige que el arma sea de
fuego, esto es, que dispare proyectiles a través de un medio
mecánico basado en la ignición de sustancias que producen gases
que los impulsa.
b) Que el disparo sea contra una persona: La acción material sólo es
típica en la medida que haya sido encaminada en cierta dirección, o
sea que es necesario que hay sido dirigida “contra una persona”.
Contra la persona significa en dirección a ella de manera que
aparezca en peligro la incolumidad. Resulta irrelevante que se trate
de una o varias personas, ya que la multiplicidad de sujetos no
multiplica el delito.
c) Que no se cause herida: Esta expresión debe entenderse como no
haber causado ningún resultado, aunque se hubiera pensado en dar
en el blanco. Si se hubiera causado algún resultado, el hecho s
mantiene dentro del art.104 si no corresponde pena menor. Si la
pena fuera mayor en función del mayor daño producido, la figura se
desplaza hacia la que corresponde a tales resultados.
Subjetivamente, el disparo de arma de fuego configura un delito doloso, de
dolo directo. Se acepta como suficiente el dolo eventual.
El delito se consuma con la acción de disparar el arma de fuego, es decir,
que es necesario que el disparo se haya producido y el proyectil haya sido
disparado. La tentativa no es posible.
Agresión con arma.
La figura está prevista en el último párrafo del art.104, cuyo texto pena
con prisión de quince días a seis meses, la “agresión con toda arma, aunque
no se causare herida”. Cualquier persona puede ser sujeto activo o pasivo
de este delito.

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DERECHO PENAL II

La acción típica consiste en agredir, esto es, acometer o atacar a otra


persona empleando un arma, de manera que se coloque en peligro su
incolumidad física. Tanto se da el tipo cuando no se alcanzó el cuerpo con
el arma, como cuando se lo alcanzó sin causar daños.
La sola exhibición del arma o la amenaza con ella, no alcanzan para
concretar el delito. Es indispensable el ataque o acometimiento. El arma
puede ser cualquiera, propia o impropia, de fuego o de disparo, siempre
que las de fuego no sean empleadas como tales, sino como objetos
contundentes.
Es un delito de peligro concreto y de carácter doloso, incompatible con el
dolo eventual y la culpa. En lo que respecta a la posibilidad de causación
de algún resultado como consecuencia de la agresión, son de aplicación los
principios expuestos para el delito de disparo de arma de fuego.
El delito se consuma con la realización de la acción típica, esto es, con el
acometimiento armado. La tentativa es posible, pero muy difícil de probar.
Agravante y atenuante.
Art.105 C.P: “Si concurriera alguna de las circunstancias previstas en los
artículos 80 y 81, inciso 1, letra a), la pena se aumentará o disminuirá en un
tercio respectivamente.”
El precepto regula hipótesis de circunstancias agravantes y atenuantes
relacionadas con las figuras previstas en el art.104. Ellas se limitan a las
establecidas en el art.80 (circunstancias agravantes) y a la emoción
violenta del art.81, inciso 1°, a (circunstancias atenuantes). En ambos casos,
las penas se aumentan o disminuyen en un tercio.

Abandono de personas
El Capítulo VI del C.P contempla, bajo la denominación común de
abandono de personas, des delitos de estructura bien diferenciada: en la
exposición a peligro por desamparo (art.106), con las agravantes y
atenuantes establecidas en el art.107, y la omisión de auxilio (art.108).
El bien jurídico protegido por estos delitos es la vida o la salud de las
personas.

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DERECHO PENAL II

Exposición al peligro por desamparo


Art.106 C.P: “El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea
colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una
persona incapaz de valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el
mismo autor haya incapacitado, será reprimido con prisión de dos a seis años.
La pena será reclusión o prisión de tres a diez años, a la consecuencia del
abandono resultare grave daño en el cuerpo o en la salud de la víctima.
Si ocurriere la muerte, la pena será de cinco a quince años de reclusión o
prisión.”
El texto describe tres conductas diferentes, las que, en rigor de verdad, son
complementarias de una acción típica común a todas ellas: poner en peligro
la vida o la salud de otra persona. En otros términos, la acción típica
consiste en poner en peligro la vida o la salud de otro, mientras que las
otras conductas previstas por el precepto legal son modos de comisión del
delito.
Las tres formas o modos de poner en peligro la vida o la salud de otro son
las siguientes:

- Colocándolo en una situación de desamparo: consiste en poner a la


víctima en una situación tal, que implica su desprotección o
aislamiento, sin posibilidades de obtener auxilio o asistencia de
terceros y de la cual resulte un peligro para su vida o su salud. La
conducta del autor, que en este caso es inminentemente activa, crea
la situación de peligro por el desamparo en que queda la víctima,
esto es, sin posibilidad alguna de obtener ayuda o asistencia
necesarias para preservar su vida o su salud. Creus establece que
colocar a la víctima en situación de desamparo es rodear al sujeto
pasivo de circunstancias que le impidan o dificulten obtener dichos
auxilios.
Sujeto activo puede ser cualquier persona.
- Abandono a su suerte a una persona incapaz de valerse y a la que
el autor deba mantener o cuidar: esta figura está construida sobre la
misma idea de abandono de la conducta anterior. Se debe dar una
situación de peligro para la vida o la salud del incapaz. Este delito
puede cometerse por acción o por omisión impropia.
Solo puede ser sujeto activo quien tiene la obligación de mantener o
cuidar al incapaz de valerse (posición de garante), que puede

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DERECHO PENAL II

derivar de la ley, de un negocio jurídico o del actuar precedente del


autor. Sujeto pasivo es la persona incapaz de valerse, entendiéndose
por tal a quien carece de aptitud para proveerse a sí misma
(menores de 10 años y el incapaz por causa de enfermedad).
- Abandono a la persona a la que el propio autor ha incapacitado:
este delito es de aquellos denominados especiales propios. El sujeto
activo solo puede ser aquel quien ha incapacitado a la víctima, y
sujeto pasivo es la persona que ha quedado incapacitada por obrar
del propio autor. La incapacidad debe ser consecuencia de la
conducta anterior del autor, no del abandono.
El delito de abandono de perdonas e un tipo doloso y admite dolo directo
y eventual. Tratándose de un delito de peligro concreto, el tipo queda
perfeccionado cuando la acción material ha generado la situación de
peligro para el bien jurídico protegido. La tentativa es admisible, pero muy
difícil de probar.
Las agravantes del delito están previstas en los párrafos 2° y 3° del
art.106, cuyos distintos resultados habrán de determinar la pena aplicable.
Son resultados preterintencionales no abarcados por el dolo, directo o
eventual, del autor. El daño en el cuerpo o en la salud de la víctima o su
muerte deben ser la consecuencia directa del abandono (nexo causal).

Art.107 C.P: “El máximum y el mínimum de las penas establecidas en el


artículo precedente, serán aumentados en un tercio cuando el delito fuera
cometido por los padres contra sus hijos y por éstos contra aquellos, o por el
cónyuge.”
El artículo contempla una figura agravada por el vínculo del parentesco
entre padres e hijos y por el vínculo legal del matrimonio.

Art.108 C.P: “Será reprimido con multa de setecientos cincuenta pesos a doce
mil quinientos pesos el que encontrando perdido o desamparado a un menor
de diez años o a una persona herida o inválida o amenazada de un peligro
cualquiera, omitiere prestarle el auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin
riesgo personal o no diere aviso inmediatamente a la autoridad.”

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DERECHO PENAL II

La figura se caracteriza, particularmente por convertir un deber ético-social


(solidario) e un deber legal de cumplimiento obligatorio para los
ciudadanos.
Se trata de un delito de peligro para la vida o la salud de las personas,
pero es de pura omisión (propia), de simple actividad y se consuma con la
omisión misma, sin que importe la causación de una daño o resultado
alguno. Se castiga la simple infracción de un deber de actuar.
Sujeto activo puede ser cualquier persona. Sujeto pasivo solo quien está
expresamente mencionado en la ley: menor de diez años, una persona
herida, una persona inválida, o una persona amenazada de un peligro
cualquiera. Pero, en todas estas hipótesis, el sujeto pasivo debe encontrase
perdido o desamparado.
Una persona está perdida cuando está desorientada, fuera de su hogar o
sitio seguro, sin poder ubicar su lugar de destino; está desamparada
cuando no tiene posibilidad de lograr, por si misma o por terceros, la
asistencia y amparo necesarios.
El artículo plantea dos hipótesis diferenciadas que integran el ámbito de lo
punible y que consisten en no prestar el auxilio necesario cuando se puede
hacerlo sin riesgo personal, y no dar aviso inmediatamente a la autoridad.
En ambos supuestos, la conducta omisiva tiene relación directa con una
víctima desamparada o amenazada de un peligro cualquiera.
Se trata de un delito doloso, de dolo directo. El delito se perfecciona con la
omisión misma, independientemente de que haya ocasionado algún
resultado. No resultan admisibles la tentativa ni la participación criminal.

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DERECHO PENAL II

Unidad Nª5: “Delitos contra las personas; Delitos contra la integridad


sexual”.

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