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IES Blas Cabrera Historia de Canarias Prof: David Ruiz

Tema 2: La Conquista de las Islas Canarias


Índice

1. Causas del redescubrimiento de las Islas Canarias


2. Expedicionarios particulares (S.XIV)
3. Conquista señorial (1402-1470)
3.1. La conquista betancuriana (1402-1418)
3.2. La conquista señorial castellana (1418-1477)
4. Conquista realenga (1478-1496)
5. La colonización.

Introducción.

El conocimiento del archipiélago canario durante la Antigüedad quedó interrumpido con el inicio de la Edad
Media en Europa. Los pueblos bárbaros del norte invaden el Imperio Romano y se inicia una larga época de
miedo, inseguridad y muerte. Los contactos marítimos que muy posiblemente existieron entre el mundo
mediterráneo y Canarias quedaron interrumpidos. Los pueblos guanches quedaran aislados durante mil años
desarrollándose de forma autónoma e independiente.

1. Causas del redescubrimiento de las Islas Canarias

 El renacer urbano de Europa: El S.XIII en Europa supondrá un renacer urbano, económico y comercial. La
población aumenta, crecen las ciudades y se necesitan abrir nuevas rutas comerciales.
 Fase expansiva de los países del sur de Europa: Castilla y Portugal terminan la reconquista de la península
frente a los musulmanes. La dinámica de conquista les lleva a dar el salto al norte de África y más adelante
al control del Océano Atlántico. La Corona de Aragón salta al dominio del Mediterráneo.
 Monarquía us nobleza: Los reyes están imponiendo su dominio sobre la vieja nobleza medieval. La
expansión territorial suponía el reforzamiento del poder real frente al poder nobiliario.
 Nuevas técnicas de navegación: la brújula, el astrolabio, un timón mejorado, mejores barcos (carabela) y
los avances en cartografía (mapas).
 Ruta hacia Oriente: Europa necesita los productos de las Indias (China). Tradicionalmente venían a través
de la Ruta de la Seda que comunicaba por tierra Oriente y Occidente. El viaje era largo, peligroso y muy
costo. Aun así merecía la pena. Pero desde el S.XIII los musulmanes ocupan la zona de Turquía e
interrumpen el paso a la Ruta de la Seda. Occidente busca una nueva ruta hacia Oriente intentando
bordear África mientras continúan las expediciones al interior del continente en busca de oro y esclavos.
 Espíritu de cruzada: Conquistar territorios desconocidos abría la posibilidad de expandir el cristianismo y
llevar la palabra de Dios a los infieles. El afán evangelizador será uno de los motores principales que
muevan a la expansión atlántica.

2. Expedicionarios particulares (S.XIV)

El redescubrimiento de las Islas Canarias supuso la llegada al archipiélago de numerosos marineros,


expedicionarios, aventureros y buscadores de fortuna. Todos ellos vinieron por su cuenta, de forma particular,
solo con sus propios medios y sin ninguna organización o gobierno detrás que los apoyase o financiase. No
venían con la intención de conquistar las islas ni de establecerse de forma duradera. Su motivación la mayoría

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de las veces fue económica, capturar esclavos para venderlos en Europa. Tal vez la excepción fue la comunidad
franciscana que sabemos que se estableció en Telde sobre el año 1350.

En el año 1291 la primera expedición que pudo llegar a las islas la realizaron los hermanos genoveses Vivaldi
para intentar rodear el continente africano. Dicha expedición nunca regresó pero el misterio en el que se vio
envuelta alentó a otros aventureros a seguir sus pasos.

Lanceloto Malocello fue un navegante genovés que llegó a Lanzarote en 1312. Su nombre en latín dará
nombre a la primera isla redescubierta: Lanzarote. Permanece en la isla 20 años hasta que es expulsado por
una revuelta de los guanches. Las noticias de su viaje llegan pronto a la península ibérica.

Después de esta visita, el conocimiento y el interés que se tiene en Europa sobre el las islas aumenta.

En 1375 se publica el Atlas catalán, el primer mapa cartográfico en el que se representan las Islas Canarias.
Este Atlas facilitó la sucesiva llegada a las islas de expedicionarios particulares durante el S. XIV, principalmente
italianos, franceses, castellanos y portugueses.

3. Conquista señorial (1402-1470)

La conquista señorial fue la fase de la conquista que realizaron los nobles a título personal, en beneficio propio,
con el objetivo de incorporar nuevos territorios a su patrimonio personal.

El primer noble interesado en las islas fue el normando Jean de Bethencourt por motivos puramente
económicos: quería la orchilla que crecía en canarias. La orchilla es una planta que servía como colorante
natural para teñir la ropa y Bethencourt tenía en Francia negocios textiles.

En esta época, solo los reyes poseen el derecho a conquistar nuevos territorios. Para que un noble pueda
conquistar nuevas tierras debía hacerse vasallo de un rey y así conquistarlo en su nombre, aunque la tierra
conquistada sea para él. El rey ganaba un nuevo vasallo y el noble nuevas tierras.

Por mediación de un pariente suyo, Bethencourt obtuvo del rey Enrique III de Castilla el derecho de conquista
de las islas Canarias a cambio del vasallaje hacia la Corona castellana.

 La conquista betancuriana (1402-1418):

Se inicia así la llamada conquista Betancuriana, recogida en la crónica Le Canarien gracias al trabajo de dos
clérigos que acompañaron a la expedición:

Lanzarote: 1402. Los guanches no ofrecieron mucha resistencia y en pocos días la isla estuvo bajo el control
de los europeos. Bethencourt mando construir el fuerte de Rubicón y se fundó el primer obispado de canarias.
La facilidad de la conquista le animó a dar el salto a Fuerteventura.

Fuerteventura: 1402-1405. Costó más, no tanto por la resistencia de los majos, sino por la dificultad del
paisaje. El hambre y la falta de recursos obligaron a la expedición a replegarse hacia Lanzarote. Jean de
Bethencourt viajó a Castilla en busca de socorros. Allí obtuvo del rey Enrique III los medios necesarios. En 1405
culminó la conquista con la sumisión de los reyes de la isla.

El Hierro: 1405. Los pocos aborígenes se rindieron sin luchar, fueron esclavizados y vendidos en Europa.

En 1412 Bethencourt regresa a Europa. Deja al frente de las islas a su pariente Maciot. Cuando se da cuenta
que Bethencourt no regresa, Maciot vende sus dominios y los derechos de conquista sobre el resto de las islas
a un noble castellano. Es el final de la conquista Betancuriana (1418)

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 La conquista señorial castellana (1418-1477):


La marcha de Bethencourt y Maciot y la venta de sus conquistas y derechos abren una nueva etapa en la
conquista de canarias. Entre 1418 y 1445, los derechos de conquista pasan de mano en mano sin que ninguno
de los nobles castellanos se decida en serio a hacer efectivo su dominio. Al final fue Hernán Peraza “el Viejo”
quien se quedó con las islas conquistadas y con los derechos de conquista de las que faltaban.

La Gomera: Hernán Peraza llegó a un acuerdo con los aborígenes que aceptaron la autoridad del señor
castellano. Sin usar las armas, la Gomera se incorporaba al señorío de los Peraza.
Cuando muere Hernán Peraza, el dominio de las islas recae en Diego de Herrera, el marido de su hija Inés.
Durante este periodo, Diego de Herrera intentará sin éxito conquistar las islas que faltaban: la Palma, Tenerife
y Gran Canaria. Mientras, los portugueses aparecen por el archipiélago, atacan Lanzarote y Fuerteventura y
reclaman la posesión de la islas. Los reyes de Castilla intervienen para frenar las pretensiones portuguesas y
la paz vuelve a las islas.

En 1477 muerto Diego de Herrera, Inés cede La Gomera a su hijo Hernán Peraza “el Joven” y el resto de
dominios y los derechos de conquista de La Palma, Gran Canaria y Tenerife a la Corona de Castilla.

4. Conquista realenga (1478-1496)

Ante la imposibilidad de los distintos nobles, señores de las islas, de conquistar el resto de las islas los Reyes
Católicos deciden intervenir directamente y hacer suyos los derechos de conquista de Gran Canaria, Tenerife
y La Palma.

Gran Canaria: 1478-83 Con la finalidad de conquistar Gran Canaria los Reyes envían una expedición
fuertemente armada al mando de Juan Rejón que desembarca en La Isleta y funda el Real de Las Palmas donde
manda construir un fuerte. Los guanches liderados por el mítico guerrero Doramas atacan el asentamiento
castellano pero son derrotados.

La resistencia aborigen en el interior montañoso de la isla, la falta de hombres y medios materiales hacen
imposible seguir avanzando en la conquista de la isla. Los castellanos intentan entrar por el sur, por la zona
conocida por Tirajana. Sin embargo esta vez salen derrotados por los isleños.

La conquista llega a un punto muerto durante cuatro años, ni los españoles podían conquistar el interior de la
isla ni los canarios podían expulsar a los españoles de la costa.

El punto muerto se rompe en 1481 cuando el nuevo comandante castellano Pedro de Vera, reanudó la
conquista del interior de la isla. La Batalla de Arucas y la muerte del líder aborigen Doramas suponen un punto
de inflexión en la contienda.

Pedro de Vera prosigue la conquista y captura al guanarteme de Gáldar Tenesor Semidan y a sus guaires.
Tenesor es conducido a la corte española y bautizado con el nombre de Fernando Guanarteme siendo
apadrinado por Fernando el Católico. Fernando el Católico y Fernando Guanarteme hicieron un pacto que
permitiría crear un reino en Canarias, vasallo del reino de Castilla, a cambio de la conversión al cristianismo y
ayudar a pacificar la isla de Gran Canaria y a conquistar las de La Palma y Tenerife. A cambio los canarios
conservarían su libertad y algunos privilegios. Este acuerdo recibió el nombre de Pacto de Calatayud.

Fernando Guanarteme y sus guaires vuelven a Canarias para convencer a sus antiguos súbditos que todavía
se resistían a ser conquistados. Los canarios están cercados por los castellanos en la Fortaleza de Ansite.
Fernando Guanarteme acude al lugar y pide a sus compatriotas que se entreguen. La mayoría lo hace

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pacíficamente, pero el líder de los rebeldes canarios, Bentejuí, junto con el Faycán de Telde se lanzan al abismo
al grito de “Atis Tirma” (por mi tierra). En 1483 la isla de Gran Canaria quedó sometida a Castilla.

La Palma 1492-1493. Uno de los líderes castellanos más destacados en la conquista de Gran Canaria,
Fernández de Lugo, obtuvo de los Reyes Católicos los derechos de conquista sobre las islas de La Palma y
Tenerife.

Fernández de Lugo supo aprovecharse de las luchas internas de los aborígenes, divididos en doce tribus
distintas a la llegada castellana. La conquista fue relativamente fácil, llegándose a pactos con las diferentes
tribus. Solo el jefe Tanausú se resistió a la conquista. Desde la Caldera de Taburiente, aprovechando la
orografía de la zona, se hizo fuerte y no cedió ante el empuje de los conquistadores.

Ante la imposibilidad de terminar la conquista de la isla por las armas, Lugo envió a un pariente de Tanausú ya
bautizado y cristianizado para que le convenciera de pactar con él. Fuera de la Caldera, los castellanos
tendieron una emboscada a Tanausú, que derrotado y capturado, fue enviado a Castilla. En el camino Tanausú
se suicidó por inanición.

Tenerife 1494-1496. En Tenerife existían nueve menceyatos a llegada de Fernández de Lugo. Los menceyatos
del sur de la isla prefirieron pactar la rendición. Los menceyatos del norte se unieron para hacer un frente
común frente a los conquistadores e iniciar la resistencia. Se crean así, dos bandos conocidos como bando de
paz y bando de guerra.

Fernández de Lugo desembarca en la actual Santa Cruz de Tenerife y al no encontrar apenas resistencia y se
adentra al interior de la isla. En el barranco de Acentejo son sorprendidos por los guanches de Bencomo que
matan a más de 1000 españoles en la conocida como Matanza de Acentejo.

Fernández de Lugo regresa otra vez a Tenerife dispuesto a vengar la derrota sufrida. En la Laguna se produce
el encuentro entre las tropas insulares y los conquistadores que contaban con la ayuda de Fernando
Guanarteme y los canarios. La victoria castellana y la epidemia posterior que diezmó a los isleños, conocida
como la "gran modorra", dejo la isla en control castellano. Aún así, los guanches supervivientes presentaron
nueva batalla en la que se conoce como la Victoria de Acentejo, que supuso la derrota definitiva de la
resistencia aborigen.

Terminada la conquista, Fernández de Lugo funda la ciudad de La Laguna bajo la advocación de San Cristóbal.

Con la firma de la Paz de Los Realejos en 1496 las siete Islas Canarias quedaron bajo la soberanía española.

En los años siguientes a la conquista se mantuvieron pequeños focos de resistencia aborigen de aquellos que
se retiraron a las cumbres y pretendieron vivir como lo habían hecho sus antepasados y ellos mismos hasta
entonces, a los que se llamó “los alzados”

5. La colonización.

El impacto de la colonización.

La conquista y posterior colonización de los europeos transformó el mundo guanche en el que habían vivido
los aborígenes canarios hasta entonces:

 La organización social y cultural de los guanches quedó desarticulada.


 El universo mágico-religioso en el que creían fue suprimido por una nueva fe impuesta.
 La economía de subsistencia mantenida por guanches fue sustituida por la explotación económica de
los recursos y la propiedad de la tierra paso fundamentalmente a manos de los conquistadores.
 El difícil equilibro con el ecosistema quedó roto por la sobreexplotación del medio natural.

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 La llegada de un nuevo tipo genético trajo consigo nuevas enfermedades hasta entonces desconocidas
como el caso de la “modorra” que causó la muerte a muchos aborígenes en Gran Canaria y Tenerife.
 El tipo de hábitat también se vio alterado con la construcción de las primeras ciudades. Los aborígenes
que se incorporaron al nuevo medio urbano perdieron pronto sus señas de identidad. Sin embargo, la
mayoría prefirió seguir viviendo en sus cuevas, en el medio rural, alejados de la nueva sociedad
emergente, manteniendo sus costumbres y relaciones socioeconómicas.

Diezmados por la guerra, vendidos como esclavos o indefensos ante las nuevas enfermedades, el pueblo
guanche sufrió un descalabro demográfico severo. Los supervivientes sufrieron la aculturación y asimilación
inherente a todo proceso de colonización. Pero no faltaron grupos que mantuvieron conciencia propia de su
entidad, considerándose a ellos mismos como “isleños nativos”.

Los bandos de paz que aceptaron desde el principio la autoridad castellana no sufrieron, en general, graves
quebrantos. Además, las mujeres y niños, aun perteneciendo a los bandos de guerra, escaparon
probablemente a la matanza. Por otro lado, la política de Isabel la Católica orientada a la protección de los
indígenas favoreció la supervivencia del pueblo guanche y el mestizaje.

El obispado de Canarias da para 1504 la existencia de 1200 familias aborígenes en todo el Archipiélago, aparte
de las familias mezcladas, lo que podría suponer unos 4000 individuos.

La administración de las Islas

La organización del territorio tras la conquista siguió el modelo europeo medieval de la época, siguiendo los
valores y las bases económicas de los conquistadores.

Es importante distinguir entre las islas conquistadas directamente por la Corona, Gran Canaria, La Palma y
Tenerife que pasarán a ser dominios de realengo frente a las conquistadas a título personal por los nobles
que serán dominios de señorío. En las Islas de realengo se impondrá desde el primer momento una
administración y una justicia real, mientras las de señorío continuarán hasta el S.XIX bajo un régimen opresivo
señorial.

En las islas de realengo se estableció un gobernador (Gran Canaria y Tenerife) dependiente directamente de
la Corona, con funciones militares y administrativas. (En 1527 se establecerá la Real Audiencia con poder
jurídico). En las islas de señorío este papel lo desempeño el señor-noble.

Por debajo, en todas las islas se creó un cabildo o consejo para los asuntos locales. Estaba formado por el
alcalde o corregidor y los regidores. Sus miembros eran nombrados por la Corona en las islas de realengo y
por los señores en las islas de señorio. El gobernador presidia el cabildo en las islas de realengo y el señor en
las islas de señorío. Su jurisdicción abarcaba toda la isla. Actuaban por medio de Ordenanzas.

En los primeros años los cabildos no tuvieron edificio propio y generalmente las sesiones se celebraban en la
casa del gobernador o del señor. Se reunían periódicamente y los acuerdos se tomaban por mayoría.

La lejanía de la Corona daba pie a cometer abusos por las autoridades. A veces las quejas llegaban a oídos de
la Corona que enviaba un pesquisidor o un juez para investigar las conductas de gobernadores o corregidores.

En las islas señoriales la autoridad estaba en manos únicamente del Señor, que tenía potestad absoluta para
conceder tierras, cobrar impuestos, ejercer la justicia y nombrar los cargos públicos a su conveniencia. En estas
islas el cabildo era un mero instrumento ejecutor de los intereses del señor, que actuaba frecuentemente por
medio de agentes o delegados ya que éste no solía residir en las islas administradas.

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El poblamiento

El proceso de poblamiento fue lento, ya que el descubrimiento de América contrarrestó la llegada de nuevos
colonos. Los gobernadores o cabildos ofrecían incentivos a los posibles colonos, como el reparto de tierras a
los que venían acompañados de sus mujeres. Los que ya estaban asentados en las islas buscaban esposas entre
la población isleña. Los primeros pobladores fueron sobretodo castellanos, andaluces, gallegos y portugueses.

Otro grupo estaba formado por los aborígenes isleños ocupados en el pastoreo del ganado que vivían en el
monte apartados de los poblados.

Las islas de señorío no aumentaron mucho su población debido a los abusos de los señores y los continuos
ataques berberiscos que terminarían con muchos colonos esclavizados y vendidos en la costa africana. Entre
todas las islas de señorío, 200 años después de la conquista, no llegan a 7.500 habitantes.

En las islas de realengo sí se nota más la afluencia de población, animados por las ventajas que ofrecía la
Corona para asentarse y trabajar la tierra. Los repartimientos en las islas de realengo fueron mucho más
generosos que los realizados por los señores. Además la jurisdicción real y la protección de la Corona fueron
inventivos muy importantes para los nuevos colonos.

Pronto se fueron consolidando los primeros núcleos de población. El caso más notable fue el Real de Las
Palmas que ya en 1515 obtiene de la reina Juana el título de Ciudad y el dictado de Noble. En Tenerife, La
Laguna atrae al mayor número de colonos mientras en La Palma, el puerto de Santa Cruz de La Palma alcanzó
muy pronto una fuerte expansión comercial. Entre las tres islas de realengo sumaban unos 23.000 habitantes.

Los repartimientos.

Tras la conquista, se produce el reparto de tierras y agua. De nuevo cabe distinguir entre islas de realengo e
islas de señorío. El criterio seguido para estos repartimientos fue el mérito personal de cada uno. Los
aborígenes canarios que colaboraron con los conquistadores así como los guanches que permanecieron en los
bandos de paz participaron de los repartimientos.

Como era de esperar, los mejor lotes de tierra fueron repartidos entre los primeros conquistadores, los que
financiaron la conquista y la nobleza aborigen. Lotes más pequeños o de peor calidad fueron repartidos entre
el resto de los guanches y los nuevos colonos. Las tierras de baldío y montes no entran en el reparto y se
asignan como bienes del cabildo para su aprovechamiento comunal.

Estos repartimientos no estuvieron libres de corrupción, incumplimiento de las instrucciones reales y


aprovechamiento propio. Aparecerá así en las islas la figura del comisionado regio encargado de reajustar
estas arbitrariedades y confirmar los repartimientos establecidos.

Estructura social

El proceso de este reparto de tierras configuró a grandes rasgos la estructura social canaria, dividida en tres
grupos sociales que con pequeñas variaciones se mantendrá en los siglos siguientes:

 La clase dominante o privilegiada: conquistadores, beneficiarios del repartimiento y la élite aborigen


asimilada. Con el tiempo dará lugar a una clase terrateniente que se autodenominará nobleza isleña.
 La clase dominada, con iguales derechos y obligaciones, pero con menor poder económico. Son los
nuevos colonos y los guanches asimilados.
 La clase marginada, con menos derechos, extranjeros, judíos y aborígenes no asimilados (los alzados)

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Explotación económica.

Agotado el negocio de esclavos en el Archipiélago, algunos conquistadores organizan expediciones de captura


en la vecina costa africana. Sin embargo, los colonos necesitan crear fuentes de riqueza propia y traen desde
Europa las primeras semillas y animales. Será el inicio del ciclo del azúcar en las islas cuando se introduzca una
nueva planta, la caña de azúcar.

La explotación de la orchilla continuó siendo otra de las fuentes de ingresos, aunque cada vez menos rentable
debido al descubrimiento del mismo tipo de liquen en el Nuevo Mundo, que además llegaba a Europa a precios
más competitivos que el tinte canario.

Sin embargo, en estos primeros momentos, la mayor importancia recayó en el cultivo de subsistencia (el
cereal) y la ganadería (cabra y oveja) como recursos alimentarios de la población. Hay que tener en cuenta
que islas como La Palma o Gran Canaria tenían que recurrir a la importación de cereal para evitar hambrunas.

De esta forma, el nuevo modelo económico de las islas buscó compaginar, algunas veces sin conseguirlo, el
autoconsumo agrícola y ganadero con el cultivo de productos destinados a la exportación.

Por otra parte, las islas gozaron de exención fiscal desde su incorporación a Castilla. El objetivo era favorecer
la colonización del territorio conquistado. Sólo se pagaba a la Corona un impuesto del 3% sobre las mercancías
que entrasen y saliesen por puerto. Las Islas estaban exentas del resto de impuestos que regían en la Península

Para favorecer el desarrollo de la economía isleña, también se decretó la libertad de comercio, aunque las
autoridades locales procuraban mantener el control de lo que entraba y salía para su propio beneficio.

El papel de la Iglesia

La evangelización las Islas corrió paralela al proceso de conquista. Frailes franciscanos y dominicos
acompañaban a los conquistadores desde el primer momento. En muchos casos los misioneros se adelantaban
a la acción militar para facilitar el sometimiento pacífico de los nativos.

Según las normas canónicas de la época, los infieles que aceptase la fe estarían a salvo de cualquier tipo de
esclavitud, mientras que los que la rechazaran podrían ser serían vendidos como esclavos. Los primeros son
incluidos en los bandos paz y a los segundos en bandos de guerra.

A veces los señores o conquistadores vendían como esclavos a aborígenes pertenecientes a los bandos de paz,
lo que hacía que misioneros y obispos elevaran sus protestas a la Corona o al Papado. En esta labor
humanitaria destaca la figura de fray Alfonso de Bolaños, que denunció incansablemente la práctica de este
negocio ilegal.

También eran las órdenes religiosas las únicas instituciones que se ocuparon de la enseñanza. Los primeros
frailes prepararon un catecismo para uso de los canarios y se esforzaron por instruir a los aborígenes.

Esta labor protectora en defensa de los indígenas canarios no habría servido de nada si al otro lado no se
hubiese contado con el respaldo de la Corona, y sobre todo de la política personal de la reina Isabel la Católica.

Isabel respaldó siempre la labor misionera, declarando la libertad de los infieles convertidos. Todas las
denuncias de ventas ilegales de esclavos guanches que llegaron a sus oídos fueron resueltas obligando a que
los isleños fuesen devueltos a su tierra natal. Al igual que en América, la política indigenista de Isabel la
Católica marcó el trato y la defensa que se dio a los aborígenes canarios.

El problema vino siempre por la distancia entre la ley y la realidad, y entre Castilla y las Islas (o América).

La sede episcopal paso del Rubicón en Lanzarote a Gran Canaria en 1485.

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