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En primer lugar podemos poner la corriente del subjetivismo y del relativismo en las cuales la

búsqueda del sentido está basada en lo que hace felices a unos no hace felices a otros, por lo
tanto, proponer un concepto universal de felicidad sería un grave error, poniendo un ejemplo si
a mí me gusta drogarme y me hace feliz hacerlo sería muy diferente al pensamiento que tiene
la mayoría de personas, dado este ejemplo estas dos corrientes llegan al punto ya antes
mencionado en el cual la felicidad dependerá de cada uno; pero esto llega a un error por
naturaleza del hombre es un ser social por ende siempre estará llamado a estar en contacto
con otras personas y formar lazos con ellas, por ende no se podría decir que la felicidad es
subjetiva de forma ilimitada porque ese sujeto o persona vive en relación con otras personas y
parte de su plenitud es que su entorno alcance también la mayor plenitud posible. El
encuentro con los demás, la amistad, la compañía, la solidaridad son aspectos fundamentales
para la plenitud de la persona, abandonarlos para buscar una satisfacción egoísta,
individualista y cerrada que dañaría al resto de personas de tu entorno no parece ser un
camino a esta plenitud llamada felicidad.

Otra corriente que podemos poner en juego es el pragmatismo en el cual su concepto de


felicidad cae en un gravísimo error como el hombre no es en primer término un ser teórico o
pensante, sino un ser práctico, un ser de voluntad y acción abandona el concepto de la verdad
en el sentido de la concordancia entre el pensamiento y el ser. Entonces verdadero significa
útil, valioso, fomentador de la vida. Lo que nos quiere decir en otras palabras es que la felicidad
solo se conseguiría en acciones útiles para uno, ya que el pensar y reflexionar no sirven de
nada, analizando esta idea el hombre se aleja cada vez más de su plenitud como persona de
tratar de descifrar quien es en realidad porque para eso no solo vasta con actuar sino también
cabe en un gran ámbito la reflexión, y por ende nunca llegaría a conocer la felicidad si el mismo
no se conoce.

El materialismo es otra corriente en la cual pone por objeto primero las cosas materiales, su
pensamiento es mientras mas dinero, cosas valiosas, objetos raros tengas, etc; más cerca te
encontraras ante la felicidad porque según su forma de pensar estar en la pobreza (de vienes
materiales) es significado de sufrimiento porque no vives dignamente ante la sociedad. Esta
corriente cae en un gran equivoco porque hay personas que no tendrán dinero pero viven
mejor que millonarios en el sentido de plenitud de la persona, en otras palabras se conocen
mejor, tienen mejores relaciones interpersonales y extrapersonales y pueden tener un
significado mas amplio de la vida, no estoy diciendo que las personas millonarias no puedan
llegar a lo antes mencionado pero si solo centran su felicidad en lo material es como ponerla
en un vaivén de las cosas; lo cual significaría que la verdad es algo pasajero y se estaría
confundiendo con el placer.

Otra corriente es el Escepticismo en la cual el sujeto no puede aprehender al objeto, el


escéptico niega la capacidad de conocimiento; viéndolo desde este punto de vista como el
conocimiento y la felicidad están ligados es imposible llegar a ser felices, bueno hago esta
conclusión por el motivo que para llegar a la felicidad es necesario llegar a un estado de
plenitud que es el máximo desarrollo de las potencias humanas, es decir, de llevar a cabo lo
mejor de uno o ser lo mejor que uno pueda ser; pero para llegar a este punto es necesario
obligatoriamente conocerse a uno mismo; y bueno como el Escepticismo niega la posibilidad
del conocimiento entonces sería imposible conocer quién eres realmente por ende no llegarías
jamás a la felicidad.
Por último, analizaremos al Nihilismo que es una corriente filosófica que toma como base a la
negación de uno o más de los supuestos sentidos de la vida; en el conceptualiza al hombre
como una persona segura, individualista, que es diseñador de su propia escala de valores
identificado como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder; afirma que la
vida carece de sentido, por lo que implica el sinsentido de los valores, como la justicia y la
felicidad. Para los nihilistas, es inútil la búsqueda de la felicidad ya que es directamente
imposible de hallarla, porque no existe. Esta se considera una forma de vivencia de la nada, al
carecer de sentido la propia vida, felicidad, valores supremos. La persona está totalmente
aislada de la realidad, sin trato con el otro y hundida en la propia soledad. Sin alguien a quien
dirigirnos y la pérdida de los deseos, amores, pretensiones el hombre puede caer en diversas
situaciones de desánimo