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Mikael af Malmborg and Bo Stråth: The Meaning of Europe, Oxford and New

York, Berg, 2002.

Pablo Jáuregui: “‘Europeanism’ versus ‘Africanism’: ‘Europe’ as a Symbol of


Modernity and Democratic Renewal in Spain”, pp. 77-100

[Este artículo conecta el pasado con el presente de España]

Es sintomático que Felipe González lanzara un mensaje patriótico televisado para


anunciar que España iba a entrar en la CEE  La conexión entre nacionalismo y
europeísmo seguía vigente en 1985. Como bien apunta el autor: “the idea of a
‘European Spain’ –in other words, a modern, democratic, tolerant and pluralistic Spain–
was used by leaders such as González to redefine and religitimate the project of Spain
nationhood” (78)

Como dice Pablo Jáuregui: “‘entering Europe was seen as an ideal antidote against the
so-called ‘Africanism’ of the nation’s past (in other words, its political, economic, and
cultural underdevelopment)” (79)

González volvió a unir el europeísmo español con sus lazos con el norte de África y
América [Como ya se hizo en el pasado] (79)

Después de analizar las consecuencias e interpretaciones de la entrada de España en


Europa, el autor analiza los orígenes de esta relación España/Europa en un apartado
titulado “The Conflict Between ‘European’ Modernization and ‘National-Catholic’
Traditionalism in Early Twentieth-century Spain” (82)

Algunos autores como Preston y Smyth sitúan este debate en la segunda mitad del siglo
XVIII. Por tanto, tiene un largo recorrido en la historia de España. Pero, como ya hemos
visto en otros libros del EUI, no fue hasta el Desastre de 1898 cuando adquirió una
mayor intensidad. (82) En este contexto, el Primer ministro británico Lord Salisbury se
definió a España como una “nación que se está muriendo (Dying nation) (83) El
antropólogo francés Georges Vacher de Lapourge, en un estudio sobre la supuesta
diversidad biológica de Europa, diferenció entre el Homo Europeus (1º), Homo Alpinus
(2º) y, por último, el Homo Mediterraneus (Ver C. Serrano en Más se perdió en Cuba)
Se trata de un análisis darwinista, evidentemente (83)
En este sentido, en España se enfrentaron dos concepciones: la supuesta dimensión
“africana” de España versus el proyecto de europeización de Joaquín Costa, que
pretendía cambiar esta auto-visión. La europeización se veía como el remedio para curar
la “enfermedad” nacional (83)

Hubo intelectuales que no compartían este proyecto europeísta (Ganivet y Unamuno en


su segunda parte) (84) Se trataba de un proyecto para regenerar a España, pero algunos
autores pensaban que se podía hacer desde el interior, mientras que los europeístas
creían necesaria a Europa como referente. Esto se tradujo en la oposición entre
europeización (modernización europea) vs. Casticismo (tradicionalismo hispánico) Los
segundos, en mi opinión, siempre fueron a la defensiva, mientras que los europeístas
tenían una voluntad más integradora, ya que no renunciaron en ningún caso a los
valores nacionalistas españoles (84)

(La palabra “africanización” la popularizó Unamuno)

En contraste con Unamuno, Ortega siguió la propuesta de Joaquín Costa para la


salvación nacional a través de la regeneración europea (86)  Ortega dijo lo de que
Europa era la solución en 1910 en Bilbao (87)

[Este enfrentamiento entre nacional-catolicismo y “europeizadores” fue una constante


en la historia de España desde ese momento]

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