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UNA

CAMINATA
POR EL
PARQUE
Recorre la grandeza del parque Balboa,
el corazón cultural de San Diego.

POR ROBERT REID


FOTOGRAFÍAS DE MICHAEL GEORGE
La Plaza de Panamá, en
el parque Balboa, es
un núcleo de actividad.
Ahí, la torre y el domo
adornan el museo del
Hombre, dedicado a la
arqueología.
485 hectáreas repartidas en tres mesetas paralelas. Ci-
clistas, corredores y yoguis atiborran el paisaje. Busca la
centenaria higuera Moreton Bay Fig (con un tronco de
más de 150 metros de diámetro); después visita el zoo-
lógico de San Diego, hogar de la pantera nebulosa y otras
especies vulnerables. Recorre los senderos del parque y
encontrarás la estatua de bronce del noble castellano El
Cid, al sur del museo de Arte. Este recinto es una de las
17 instituciones culturales que se alojan en palacios es-
pañoles construidos entre 1915 y 1916, cuando el parque
Balboa fue sede de la exposición “Panamá-California”
que atrajo a más de dos millones de visitantes a la pre-
sentación en una época en la que la ciudad tenía 50 000
habitantes. Museos más recientes incluyen el Automo-
tor de San Diego y el próximo museo Comic-Con (¡Hola,
Hombre Araña, Leia y Mr. Spock!).

la Mujer Maravilla al Cen-


VINE A INVESTIGAR CÓMO SE ADAPTARÁ
tral Park de la Costa Oeste. Entrar a las instalaciones por
el puente Cabrillo es como viajar en el tiempo a Sevilla,
España. Torres decoradas, domos de mosaico bajo el sol
y pasajes coronados con arcos conducen a jardines mo-
No sé cuántas ciudades emplean a su propio organista, riscos ocultos. Relieves en estuco de españoles célebres
pero sé que el nuevo músico de San Diego tiene estilo. cubren los muros de El Prado, un paseo de más de una
Raúl Prieto Ramírez viste pantalones de un rojo brillante, docena de edificios erigidos para la exposición de 1915,
camisa magenta y zapatos blancos con plataformas. En algunos de los cuales no eran permanentes. Sin embar-
otras palabras, no pasa desapercibido. go, los residentes cabildearon para que la ciudad invir-
De 40 años, toca el órgano al aire libre más grande tiera millones para conservarlos.
del mundo (sus zapatos responden a sus pedales), ins- El Prado es uno de los mayores atractivos junto con
talado en el pabellón Órgano Spreckels, con un siglo de el zoológico de San Diego, aclamado por sus programas
antigüedad y una de las maravillas arquitectónicas del pioneros en conservación. Pero a medida que exploro
parque Balboa. Piensa qué efectos especiales empleará los tramos más recónditos de senderos, jardines y par-
en sus próximos conciertos. “Cubriré todo en una nube ques para perros, descubro naturaleza –orquídeas, cac-
de humo”, dice. tus, bonsáis– de todos los continentes, remanentes de
Ramírez es de Barcelona y le inyecta una nueva diná- un siglo de fanfarronería que demuestra que práctica-
mica al panorama artístico de San Diego. Los domingos, mente cualquier cosa se da en San Diego. Adolescentes

PRODUCCIÓN EN ASOCIACIÓN CON LA AUTORIDAD DE TURISMO DE SAN DIEGO


a las dos de la tarde, interpreta de memoria una hora de sobre scooters pasan veloces por fuentes mientras píc-
éxitos. Termina con una composición del siglo XVII o “Bo- nics familiares se extienden en céspedes bien cuidados
hemian Rhapsody” de Queen, se pone de pie y hace una que bordean espejos de agua.
reverencia a un público de 800 personas. Me cuenta que La fachada del museo de Arte me llama; se fundó en
su objetivo es sacar a la audiencia “de la realidad”, para 1925 y se inspira en la arquitectura española plateresca.
conectarse con ellos mismos. “Para eso es la música”. A veces, en sus salas se celebran fiestas con DJ, pero la
tarde de este miércoles la acción se desarrollará en el
un sitio más oportuno. Este
RAMÍREZ NO PUDO HABER ELEGIDO
año, el parque Balboa –nombrado en honor al explora-
dor y conquistador español Vasco Núñez de Balboa– ce- En sentido de las manecillas del reloj: en el Centro Cultural
lebra su aniversario 150 saliendo del anonimato en el WorldBeat, el arte de inspiración africana enmarca a la
fundadora del centro, Makeda Cheatom. Dude, un Boston
que ha estado frente a parques más célebres, como Pre- terrier, posa cerca de las rosas del parque. Una participante
sidio, en San Francisco, y el Boston Common. Sube las con vestimenta de época participa en el torneo de arquería
Rey Arturo, celebrado cada año. Un visitante descansa en
siete plantas de la Torre de California en el museo del la sección de vida silestre del museo de Historia Natural
Hombre –Xanadu en El ciudadano Kane (1941)– y verás de San Diego.

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Hacia Museo y jardines
Con su vida, actividad y flora, este parque cultural es el corazón de Marston House

CA
San Diego. Planea un día maravilloso recorriendo sus senderos, jardines, 1 km

RR
FRE

ILLO
círculos de percusión, exposiciones de dinosaurios, vistas, comida y

EW
AY
todas las sorpresas que puedas imaginar.

La música anima el parque Balboa: disfruta Gracias a su arquitectura y jardines clásicos,


de guitarristas, saxofonistas, cuartetos de Balboa es el escenario ideal para
cuerdas y otros sonidos placenteros. graduaciones, bodas y quince años.

Un desfile colorido (y aromático) de food trucks ofrece una probada de las cocinas
del mundo —coreana, jamaiquina, carne asada sureña— en las banquetas del parque.

Las hectáreas La bugambilia de


verdes de pétalos brillantes
Balboa invitan a atrae muchas
un pícnic. ¡Lleva especies de
16
tu almuerzo! mariposas.
CABRILLO
FREEWAY

Iridiscencia en movimiento: los colibríes Scooters rentables ayudan a los visitantes a


se pasean entre las flores del jardín Zoro, recorrer y aprovechar las 485 hectáreas
19
repleto de mariposas. verdes de Balboa. ¡Súbete!

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CA L I F O R N I A
5
15
1 8

ZONA AMPLIADA

ZOO
San Diego

DR
Chula Vista

IVE
OC É ANO
3 PACÍFIC O 5
EUA
MÉXICO
4

MESA CENTRAL
5
PARQUE BALBOA

1. Zoológico de San Diego


2. Museo y jardines
Marston House
8 3. The Old Globe
7
4. Museo del Hombre
de San Diego
9
5. Museo de Arte
EL PRADO de San Diego

6. Puente Cabrillo
10 13
7. Museo de Arte Timken
12
8. Edificio botánico
y estanque de lirios

9. Museo de Historia
11 Natural de San Diego
SP
AC
E 10. Plaza de Panamá
TH
14 EA
TER
WA 11. Museo Internacional
ULEVARD

Y Mingei
15
Instituto de las
K BO

Artes de San Diego


PAR
.

12. Museo de Artes


E
AD

Fotográficas
RO
N

Museo de Modelismo
CA
I

Ferroviario de
ER
AM

18 San Diego
N
PA

Centro de Historia
17
de San Diego

13. Centro de Ciencias


Reuben H. Fleet

14. Pabellón Órgano


Spreckels
15. Jardín de la
Amistad Japonesa
PRE
SIDE

16. Museo del Automóvil


20 de San Diego
NTS WAY

17. Próximo museo


Comic-Con

21 18. Centro Cultural


de la Raza

19. Museo del Aire y el


Espacio de San Diego

20. Centro Cultural


WorldBeat

21. Museo de los Veteranos


en el Parque Balboa
restaurante de su terraza, Panama 66. Me uno a los co-
mensales con cerveza artesanal y un panino a la plancha
mientras un quinteto de adolescentes toca canciones de
Freddie Hubbard. La música es muy buena. El mejor es
John Murray, de 13 años, que viste un traje gris y tira,
sin mirar, de las cuerdas de un contrabajo más alto que
él. A los pocos minutos, un adulto con cabello negro se
les une con un estallido potente de la trompeta. Gilbert
Castellanos es un icono del jazz en San Diego: inició el
Conservatorio de Jazz Young Lions, en 2017 y organiza
noches de jazz improvisado. Cuando los adolescentes
terminan su actuación, Castellanos lleva la presentación
al auditorio James S. Copley con su cuarteto de adultos.
La sala está llena de jóvenes que disfrutan los riffs de
los años cincuenta y sesenta. Me impresiona.
Al día siguiente compro un Pase de Explorador (59 dó-
lares) para entrar a todos los museos del parque por un
día. En el museo del Automóvil veo la motocicleta que
Evel Knievel montó en la película ¡Viva Knievel!, de 1977.
Hojeo fanzines con arte poco convencional de los años
cincuenta en el Centro de Historia de San Diego. Y en el
museo del Hombre leo fichas que explican que los cestos
faltantes se regresaron a los habitantes originarios de
San Diego, los kumeyaays.
Mi favorito es el museo de Historia Natural, que en
2016 ganó el premio Oscar de los museos. En la expo-
sición “De la costa a los cactus en California del Sur”
entiendo por qué. Hago una pausa cerca de una carpa.
A los pocos minutos aparecen las siluetas de dos niños
en el lugar. A medida que se proyectan imágenes y so-
nidos de la fauna, una de ellas pregunta: “¿Qué fue eso?”.
La segunda responde en español: “¡Silencio!”. Aquí, cerca
Diseñado para inspi-
de la frontera con México, no se ofrecen ni se requieren rar la tranquilidad,
traducciones. el Jardín de la Amis-
tad Japonesa alienta
Paseando más allá de El Prado, me encuentro con una a la contemplación
antigua torre de agua. Convertida en el Centro Cultural del mundo natural.
WorldBeat en 1996, proclama su existencia con murales
pintados con figuras indígenas de todo el mundo. Vine
a almorzar y a tocar el tambor.
En el WorldBeat Café pido un curry africano vegano
y lo llevo a una exhibición dedicada al afrofuturismo, AL DÍA SIGUIENTE SUBO EL CAÑÓN FLORIDA,
entre las mesetas cen-
inspirada por la película Black Panther. Se rumora que tral y este del parque. Aunque Balboa es célebre por su
está a punto de comenzar una clase de percusión africa- vegetación profusa, aquí se ve cómo era la tierra antes:
na, una de varias que aquí se imparten. Antes de notarlo, matorrales de artemisa y chaparrales de encinillo. Ca-
el instructor Nana Yaw Asiedu, educado en Ghana, me mino kilómetro y medio, y me detengo a ver los cactus
da un yembé y me pide ladearlo para tocarlo, de manera en flor; cedo el paso a un lagarto antes de llegar al Cen-
que cada golpe resuene en el fondo abierto. El chico de tro de las Artes Spanish Village, unas cabañas de estuco
12 años a mi izquierda guía la última canción a la perfec- de los años treinta del siglo XX. Dispuestas alrededor de
ción. Después Asiedu me cuenta: “Tenemos alumnos un patio de azulejos rosa salmón y verde menta, alber-
que son empresarios. Dicen que las percusiones son gan 37 estudios y galerías. Me reúno con Michelle Gonzá-
transformadoras, como terapia”. lez, quien tiene un estudio aquí, para tomar una clase de

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acuarela. Es la primera vez que pinto y me sugiere: “Di- cuidado un plano del lugar de 1905 encuadernado en
buja siluetas, nada de líneas”. Intento copiar el entor- piel que encontró en un basurero.
no arbolado con pinceladas de amarillo, verde, naranja ¿Qué opina de que el parque adopte el museo de la
y café. “Primitivo, pero bien”, dice inexpresiva. Comic-Con? Le parece natural. “Es una ventana y un es-
Me llevo mi obra y me dirijo al restaurante The Prado pejo”, observa. El ADN del parque cambia con el tiem-
at Balboa Park, donde pido sushi de carne kobe. Me pre- po. Al contemplar el paisaje, me doy cuenta de que su
paro para ir con Kim Duclo, guardabosques y originario espíritu atrae a una nueva generación con percusiones
de San Diego, quien da recorridos los domingos. Me re- africanas, héroes y una máquina de humo.
cibe con una sonrisa y me enseña su oficina, que además
es archivo no oficial. Los fólders de colores guardan re- ROBERT REID es editor de viajes de Traveler y vive en Portland,

cortes de periódicos sobre el parque; Duclo saca con Oregón. Conoce sus otras historias en reidontravel.com.

NATURALEZA URBANA 67

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