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Excmo. Sr. D.

Daniel Kutner
Embajador de Israel en España
Embajada de Israel en España

Madrid, 2018

Excelentísimo señor:

Nos dirigimos a usted para mostrarle nuestra gran preocupación por la demolición prevista del pueblo
palestino de Khan al Ahmar que constituye un golpe cruel a la población y un crimen de guerra

La demolición de Al Khan al Ahmar y el traslado forzoso de sus residentes para dejar sitio a
asentamientos judíos ilegales es un crimen de guerra que deja al descubierto el cruel desprecio del
gobierno israelí por la población palestina.

Unas 180 personas residentes en la comunidad beduina de Khan al Ahmar, al este de Jerusalén, se
enfrentan a que el ejército israelí las desaloje a la fuerza y las traslade. Las autoridades israelíes les
han ofrecido la posibilidad de elegir entre dos posibles ubicaciones: una, cerca del antiguo vertedero
municipal de Jerusalén y del pueblo de Abu Dis, y la otra, junto a una planta de aguas residuales cerca
de la ciudad de Jericó

Consideramos que es un acto no sólo inhumano y discriminatorio, sino ilegal. El traslado forzoso de la
comunidad de Khan al Ahmar constituye un crimen de guerra. Por ello, Israel debe poner fin a su
política de destruir los hogares y las formas de vida de la población palestina para dejar sitio a
asentamientos israelíes ilegales

Khan al Ahmar, donde vive la población beduina yahalín está rodeada por varios asentamientos
ilegales israelíes. Sus miembros llevan más de 60 años luchando por conservar su forma de vida.
Expulsados de sus tierras del desierto del Neguev/Naqab en la década de 1950, siendo sometidos de
manera recurrente a hostigamiento, presión y reasentamiento por los sucesivos gobiernos israelíes

A finales de agosto de 2017, el ministro israelí de Defensa, Avigdor Lieberman, anunció que su
gobierno iba a evacuar a la comunidad entera en unos meses. El Tribunal Supremo de Israel ha fallado
dos veces a favor de la demolición de todo el pueblo de Khan al Ahmar, primero el 24 de mayo de 2018
y posteriormente, tras un recurso desesperado interpuesto por los residentes, el 5 de septiembre de
2018. La orden de demolición incluye la escuela del pueblo, construida con neumáticos, en la que
estudian unos 170 niños y niñas de cinco comunidades beduinas.

El Tribunal determinó que el pueblo se había construido sin los permisos de edificación necesarios,
algo que es imposible conseguir para la población palestina de las partes de Cisjordania controladas
por Israel, conocidas como “Zona C”.

Las políticas de Israel de establecer a civiles israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados, destruir
cruelmente sus propiedades y llevar a cabo traslados forzosos de población palestina que vive bajo
ocupación violan el cuarto Convenio de Ginebra y constituyen crímenes de guerra, tipificados en el
Estatuto de la Corte Penal Internacional.

Desde 1967, Israel ha sometido a desalojo y desplazamiento forzosos a comunidades enteras y ha


demolido más de 50.000 viviendas y estructuras palestinas.

También queremos hacerle llegar nuestra solicitud para que se ponga de inmediato fin a la
utilización de la fuerza innecesaria y de munición real indiscriminadamente; constatamos la
muerte de seis palestinos en un plazo de tan sólo 24 horas, una terrible demostración de fuerza
innecesaria y excesiva utilizada por las fuerzas israelíes contra la población civil palestina en los
Territorios Palestinos Ocupados.

Entre las diez de la noche del lunes 17 de septiembre y las ocho de la tarde del martes 18 de
septiembre, las fuerzas israelíes mataron a cuatro palestinos en la Franja de Gaza utilizando munición
real. En ese mismo periodo, otros dos palestinos murieron a causa de las acciones de las fuerzas
israelíes en Cisjordania: uno después de haber recibido una paliza durante la detención y otro al ser
alcanzado por disparos en una concurrida calle de Jerusalén Oriental.

El que cinco palestinos hayan muerto a manos de las autoridades israelíes y otro haya muerto bajo
custodia en un plazo de tan sólo 24 horas es una escalofriante demostración del total desprecio del
derecho a la vida. Varios de estos incidentes parecen implicar el homicidio deliberado e intencional de
civiles desarmados, y podrían constituir crímenes de guerra

Es el hecho de que esos crímenes rara vez se castiguen, permite que los homicidios ilegítimos y otras
violaciones del derecho a la vida continúen, en un descarado desprecio del derecho internacional.
Estos incidentes no son algo nuevo en los TPO, y es probable que continúen, por lo que debe de
romperse este círculo de impunidad.

El lunes 17 de septiembre, dos palestinos murieron durante un ataque aéreo israelí dirigido contra ellos
en la Franja de Gaza. El Ministerio de Salud de Gaza los identificó como Naji Jamil Abu Assi, de 18
años, y Alaa Ziyad Abu Assi, de 21. El ejército israelí ha afirmado que los hombres fueron atacados
porque se acercaron a la valla que separa Gaza de Israel y colocaron un “objeto sospechoso” en sus
cercanías.

La información recogida por nuestra organización confirma que los dos hombres iban desarmados y
que no había indicios de que constituyeran una amenaza inminente que justificara el uso de fuerza
letal contra ellos. El motivo de su presencia en ese lugar aún no está claro.

El martes 18 de septiembre, los soldados israelíes dispararon y mataron a otros dos palestinos en la
Franja de Gaza. El Ministerio de Salud de Gaza los identificó como Mohammad Ahmad Abu Naji, de 34
años, y Ahmad Mohammad Muhsin Omar, de 20. Ambos participaban en las protestas que estaban
teniendo lugar contra el bloqueo israelí de la Franja de Gaza y en apoyo al derecho de las personas
refugiadas palestinas a regresar a sus casas: las protestas conocidas como la “Gran Marcha del
Retorno”, que comenzaron en marzo de 2018. Las fuerzas israelíes dispararon a los dos hombres en el
pecho, pese a que no constituir una amenaza inminente o grave.

Desde el 30 de marzo, más de 180 palestinos y palestinas, entre ellos al menos 29 menores, han
muerto, y más de 17.000 han resultado heridos, en la respuesta militar israelí a las protestas de la
“Gran Marcha del Retorno” celebradas a lo largo de la valla que separa Israel de Gaza. Amnistía
Internacional no ha documentado ningún caso en el que los manifestantes constituyeran una amenaza
inminente para la vida de soldados y francotiradores israelíes, quienes estaban situados detrás de la
valla, protegidos por equipo militar, colinas de arena, drones y vehículos militares.

El martes 18 de septiembre, otro palestino, Mohammed al Khatib al Rimawi, de 24 años, murió tras
haber sido brutalmente golpeado por las fuerzas israelíes cuando lo detuvieron en su casa del poblado
de Beit Rima, en el distrito de Ramala, Cisjordania.

Solicitamos haga llegar nuestra preocupación y peticiones a las autoridades de su país, para que no se
sigan produciendo hechos como los descritos anteriormente y que se efectúen investigaciones por las
muertes.

Además queremos pedirle a las autoridades de su país que dejen de inmediato en libertad a Ayman
Nasser, coordinador de la unidad jurídica de la ONG palestina Addammer sobre el que pesa una
orden de detención administrativa por seis meses y a quien Israel mantiene recluido sin cargos ni
juicio desde el 9 de septiembre, y que se liberen y a todas las demás personas sometidas a detención
administrativa si no van a ser acusadas con prontitud de ningún delito reconocible internacionalmente
ni juzgadas de acuerdo con las normas internacionales sobre juicios justos; y que
proporcionen a Ayman Nasser acceso a los servicios médicos necesarios, incluido tratamiento médico
especializado;

Las autoridades israelíes deben de tomar de inmediato medidas para poner fin a la práctica de la
detención administrativa.

Sin otro particular, quedamos a su entera disposición para facilitarle toda la información adicional que
usted pudiera considerar necesaria.

Atentamente,

María del Pozo Sierra


Responsable de Relaciones Institucionales y Política Exterior