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En cierta ocasión dos hermanas van a un centro comercial, de repente una de ellas ve una

chaqueta y le pregunta a su amiga, ¿Te gusta? ¿Me queda bien? ¿Me la compro? Su amiga
responde y le dice: “A mí me gusta y si te queda bien, cómpratela” la hermana replica y le dice:
¿Segura?, si te cae muy bien ¿De verdad? Que si pero al final elige tú, la hermana se queda 15
minutos viéndose en el espejo imaginándose entrar al salón pasan los 15min la hermana se saca
la chaqueta la deja en el colgador y se sale del centro comercial, llega a casa y no pasan ni 5min
y dice: “debí haberme comprado aquella chaqueta”

Le resulta familiar y no nos referimos solo a las hermanas y es que hombre y mujeres, grandes y
chicos, todos nos enfrentamos a diferentes situaciones que exigen que tomemos decisiones.
Cuando usted se ve en la obligación de tomar una decisión personal, ¿le cuesta un terrible
esfuerzo, da largas al asunto y finalmente le pide a alguien que decida por usted? Y, una vez
tomada la decisión, ¿sigue preguntándose si hubiese sido mejor decidir otra cosa? En tal caso,
quizás se identifique con la experiencia de un principio.

Ahora bien, ¿dónde encontramos ayuda para tomar decisiones, incluso las que parecen de poca
importancia? ¿No sería estupendo tener a alguien confiable que nos asesorara en los casos
difíciles? Pues bien, tal consejero puede hallarse. Mire lo q dice (Isaías 30:21). Dado que Jehová
conoce nuestra composición, él es quien mejor puede guiarnos. Un salmista expresó así su
confianza en la Palabra de Jehová: “Tu palabra es una lámpara para mi pie, y una luz para mi
vereda” ¿De qué manera nos ayuda Jehová a tomar buenas decisiones?

Jehová Dios ha dado a los cristianos principios muy útiles para la toma de decisiones. Aprender
y aplicar los principios bíblicos se asemeja al aprendizaje de una lengua. Una vez que la
dominamos, normalmente nos damos cuenta de que si alguien comete un error gramatical, pues
lo que dice no nos suena del todo bien. Aunque no seamos capaces de explicarlo con palabras
técnicas, sabemos que algo está mal. Del mismo modo, una vez que asimilamos los principios
divinos, es más fácil reconocer una mala decisión, pues percibimos que no se ajusta a las normas
bíblicas.

Tomemos, por ejemplo, el caso de un joven que debe elegir qué peinado llevar. La verdad es
que no hay un mandamiento bíblico que condene un estilo en particular. Aun así, examinemos
un principio bíblico. El apóstol Pablo escribió (1 Timoteo 2:9, 10). Aunque estas palabras van
dirigidas a las mujeres, el principio es igual de aplicable a los hombres. ¿Y cuál es el principio?
Que nuestra apariencia debe reflejar modestia y buen juicio. Así que el joven puede preguntarse:
“¿Refleja mi peinado la modestia propia del cristiano?

Claro, es posible que en ocasiones veamos que no todos eligen o toma una decisión de la misma
manera, así que leer relatos de personas que hicieron caso de los consejos divinos y de otras
que los desatendieron.

Ilustrémoslo con una breve conversación que tuvo lugar entre Jesucristo y el apóstol Pedro.
Leamos (Mateo 17:24-27) ¿Qué principios divinos contiene este relato? Jesús utilizó preguntas
para llevar a Pedro a la conclusión correcta: el Hijo de Dios estaba exento de impuestos. Aunque
Pedro no había captado esta verdad, Jesús lo ayudó bondadosamente a hacerlo. De igual modo,
cuando alguien comete un error, podemos imitar a Jesús tratando a esa persona con compasión
en vez de señalarle bruscamente su falta o condenarla.

Pedro también comprendió la razón por la que Jesús pagaba el tributo: para no hacer tropezar
a nadie. Este es otro principio que se deriva del pasaje anterior. Tomar en consideración la
conciencia ajena es más importante que insistir en nuestros propios derechos.
¿Qué nos impulsa a respetar la conciencia de los demás cuando tomamos decisiones? El amor
al prójimo. Jesucristo enseñó que amar al prójimo como a uno mismo es el segundo
mandamiento en importancia, después de amar a Dios con toda el alma. No obstante, el mundo
en que vivimos y nuestras inclinaciones pecaminosas nos incitan al egoísmo; por eso, para amar
al prójimo como a nosotros mismos tenemos que cambiar nuestra forma de pensar.

¿Qué otros factores, aparte de los principios bíblicos y la conciencia ajena, debemos tener
presentes al tomar decisiones? Porque no vemos lo q dice (Proverbios 14:15)

Es imprescindible ser sagaces en cuanto a ver el efecto que, a la larga, tendrán nuestras
decisiones en nuestro bienestar espiritual, mental, emocional y físico.

Pongamos dos ejemplos,

Caín: Caín debía tomar una decisión: controlar las emociones propias de la imperfección o dejar
que estas lo controlen a él. Sabemos que tomo una mala decisión que le costó la vida a su
hermano Abel, además esa decisión perjudico su relación con Jehová.

Adán: Adán tuvo q escoger entre escuchar a su creador o a Eva. Es cierto q tomo una decisión
pero fue buena su esposa que había sido engañada influyo en el para que hiciera una elección
pésima que resulto que dejara de vivir en el paraíso y acabara muriendo.

Ahora la pregunta es, será que Caín y Adán fueron sagaces al ver el efecto que tendrían sus
decisiones, y bien que hay de usted, deja q el trabajo le robe el tiempo q debería dedicarle a
asuntos espirituales? Si está pensando entrar a la universidad pensó en el efecto q esta tendrá
en usted más adelante. Q hay de sus amistades, q hay de entretenimiento, q hay del trato que
le da a los hermanos, diría que sus decisiones tendrán éxito en el futuro o será un fracaso.

No obstante hay una decisión más impórtate aun leamos por último el texto de (Santiago 4:8)

Piensa dedicar su vida a Dios? Es una decisión importante? Y si ya lo hizo, Diría que su manera
de vivir está en consonancia con la decisión q tomo?

(Romanos 8:38, 39)

Si usted toma en cuenta los principios bíblicos, la conciencia de los demás y el efecto q tendrá,
este completamente seguro q tendrá éxito, disfrutara la paz y la felicidad que solo se siente
sirviendo a Jehová, viva en conformidad con su dedicación pues solo de esa manera sabremos
que tomamos las mejor decisiones en nuestra vida.

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