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Aves sin nido

Aves sin nido (1889) fue la primera de tres novelas de la peruana Clorinda Matto
de Turner (1852-1909). Es su obra máxima, reconocida como la novela precursora de
l Indigenismo, movimiento literario básicamente peruano, en el que brillaron las f
iguras de Ciro Alegría ("El Mundo es Ancho y Ajeno") y sobre todo su compatriota J
osé María Arguedas, con novelas cumbres como "Los Ríos Profundos".
Contenido [ocultar]
1 Características
2 Personajes
2.1 Personajes principales
2.2 Personajes secundarios
3 Resumen
3.1 Primera parte
3.2 Segunda parte

[editar] Características
Con 26 capítulos la primera parte y 32 la segunda, que fue traducida inmediatament
e al inglés. La trama de novela consiste en un matrimonio criollo que va a la sier
ra peruana, a un pueblo ficticio Kíllac para invertir en una mina. Mientras se rad
ican allí descubren las formas de control contra la gente quechua como la mita y l
a institución de los pongos. La novela es una denuncia de la subordinación de los na
turales peruanos por parte de la vieja aristocracia. Hay numerosas ediciones en
el Perú (Peisa), en México y en Estados Unidos (Stockcero). Recientemente la novela
fue publicada otra vez en inglés en dos versiones, una de Naomi Lindstrom (The Uni
versity of Texas) y la otra de Antonio Cornejo Polar (Oxford University).
[editar] Personajes
[editar] Personajes principales
Margarita: Muchacha sumisa, discreta, poseía una belleza incomparable, producto de
una mezcla entre la raza española e indigena, y estaba perdidamente enamorada de
Manuel.
Manuel: Muchacho de alta clase social, simpático, de actitudes bastante maduras, c
aballero, decidido, estudioso y fue quien desde un principio de fijó en la belleza
de margarita
Sebastián Pancorbo: Corrupto gobernador (en un principio) del pueblo, tan astuto c
omo hipócrita, estafador. Sin embargo era bastante fácil de influenciar, era como un
títere para todo aquel quien se mostrase de su lado, ya que al parecer, esa era c
onsiderada una necesidad para él.
Lucía Marín: Mujer joven, ejemplar por su infinita solidaridad para con su prójimo, a
quien le gustaba inmiscuirse en los asuntos de su marido, siempre para algo de b
uena intención. Jamás se dejaba llevar por actitudes machistas por parte de otras pe
rsonajes de la nobleza del pueblo, tenía una constante conducta lo suficientemente
digna, femenina y madura.
Fernando Marín: Honorable hombre de bien y de la alta clase social del pueblo de Kíl
lac, esposo de Lucía, quien defendía y velaba hasta donde podía, las condiciones en qu
e vivían los indios en esa época.
Pascual Vargas: Inmoral, atrevido y lujurioso, cura de la provincia, quien se ap
rovechaba de su autoridad para llevar a cabo los más denigrantes y provechosos (ec
onómicamente) objetivos.
[editar] Personajes secundarios
Don Gaspar Sierra, Estéfano Benites,
Petronila Hinojosa, Pedro Escobedo, Coronel don Bruno de Paredes, Obispo Don Ped
ro de Miranda, Marcela Yupanqui, Hilarión Verdejo, Juan Yupanqui, Doña Melitona, Isi
dro Champí, Claudio Paz, Teodora martina.
[editar] Resumen
La obra se inicia describiendo Killac, pueblito de indios. En Killac sólo el paisa
je físico es bello, pero no el social que es aberrante. En la novela aparece Manue
l. joven apuesto y caballeroso, quien se enamora de una joven muy bella, Margari
ta medio española e India; él desea casarse con ella, pero pronto descubren que son
hermanos, pues ambos son hijos del antiguo cura de killac, Don Pedro de Miranda
y Claro. Al final no se casan y solo lloran por la desgracia de sus destinos. Mu
estra al indio en su verdadera condición. Muestra la vida cotidiana y pretende den
unciar los vicios.
[editar] Primera parte
Aves sin nido empieza con una descripción del pueblo situado en la sierra del Perú q
ue se llama Kíllac un lugar en que la naturaleza inspira a la gente a sentir mucho a
mor para su país. La autora usa los colores y los olores para describir la natural
eza y la belleza de la tierra peruana. El narrador continúa por describir a la gen
te del pueblo. Primero, se presenta a Marcela, una mujer india que lleva la ropa
peruana tradicional. En contraste, hay otra mujer, se llama Lucía, que pertenece
a la clase élite del Perú y acaba de mudarse a Kíllac con su esposo, don Fernando. Con
su tiempo libre, empieza a hablar con Marcela y aprende de su situación devastado
ra: Marcela tiene que pagar sus deudas al cura y al gobernador del pueblo pero n
o tiene bastante dinero. Por eso, Lucía decidió hablar con el cura Pascual y con el
gobernador, don Sebastián. Cuando los dos oficiales del pueblo van a visitar a Lucía
y se enteran de sus opiniones, se burlan de ella. Ellos piensan que Lucía tiene l
a intención de cambiar el ritmo y estilo de vida en el pueblo. Además, el cura dice
que tiene que coleccionar las deudas para que él pueda continuar con sus servicios
al pueblo. En este momento Lucía empieza a darse cuente a la corrupción en Kíllac en
vez de estar de acuerdo con ellos. Marcela, después de conocer a Lucía, comienza a t
ener la esperanza de que alguien pueda tenerles compasión y tal vez cambiar el sis
tema corrupto de su pueblo.
En la próxima parte, se descubre que el cura tomó a la hija de Marcela, que se llama
Rosalía,que es la hija menor, con la intención de amenazar a Marcela. Entonces, Lucía
decide que va a dar dinero a Marcela para que pueda recoger a su hija. Mientras
tanto, el esposo de Lucía da un documento al gobernador en que se dice que pagarán
las deudas de Marcela si ella puede recuperar a su hija.
Este es el comienzo de situaciones conflictivas. Cuando el cura se da cuenta que
fue Lucía que le dio el dinero a Marcela, se reúne con el gobernador, y juntos habl
an a su vez con la gente del pueblo. Todos deciden matar a esta nueva pareja (Lu
cía y Fernando) por sus intenciones de arruinar la felicidad del pueblo.
Al mismo tiempo que esto ocurre, se presenta a Dona Petronila (la esposa del gob
ernador) y su hijo (cuyo verdadero padre no es el gobernador) que se llama Manue
l. Manuel es muy bien educado y tiene una mente clara y digna. También él tiene much
o respecto para Lucía y don Fernando y quiere ayudarlos en cualquier manera que se
a posible. Cuando Lucía y don Fernando vuelven a su casa, tienen que escapar la br
utalidad de la gente del pueblo cuando tratan de allanar su casa y matarlos. En
medio del ataque, la gente del pueblo mata al esposo de Marcela y ella muere poc
o después por dificultades y el desconsuelo ante la muerte de su esposo. Las hijas
de Marcela quedan sin hogar, son las aves sin nido , carentes de padres, casa y so
stén. Lucía, por su empatía, decide ser la nueva madre de las huérfanas (Margarita y Ros
ario).
Este parte termina con el retiro del cura del pueblo de Kíllac, debido a padecer l
a fiebre tifus, de la cual se recupera, quedando sin embargo con perturbaciones
psicológicas. Se resalta también la persistencia y afán de Lucía, su esposo Fernando y M
anuel por proveer justicia y borrar la corrupción al interior del pueblo.
[editar] Segunda parte
Al principio de la segunda parte de la novela, el narrador cuenta que pasan meses
y meses sin que haya progreso en la investigación del crimen de la noche del 5 de
agosto. Ésta continúa con la lentitud alentadora del reo, lentitud con que en el Perú s
e procede dejando impune el crimen y tal vez amenazada la inocencia (79).
A pesar de haber tomado las declaraciones de muchos testigos, el juez de paz, do
n Hilarión Verdejo, no ha hecho un juicio y cita a don Fernando Marín para que éste dé s
u testimonio. Marín no ha querido empeñarse en aquel juicio (79), pero cumple con la c
itación y llega a la oficina de Verdejo para hacer su declaración. Después de que lleg
a el plumario Estéfano Benites, el juez de paz comienza la entrevista con Marín. Cua
ndo Marín declara que sí sabe quiénes atacó la casa o conoce los autores del atentado , Ve
dejo concluye la entrevista diciendo que está suficiente para hoy y que anda muy o
cupado con otras cosas. Al salir Marín, Benites y Verdejo planean el embargo para
poder quitarle al campanero Isidro Champí de sus vacas, ovejas y alpacas y deciden
que su amigo Escobedo será el que exige la orden para la entrega del ganado de Ch
ampí.
Encerrado en su cuarto por largas horas (82), Manuel sufre por la contradicción entr
e la implicación de don Sebastián en el crimen y su deseo de ayudar a Lucía con los pl
anes para el futuro de su nueva ahijada, Margarita. Después de largas vacilaciones
, Manuel decide volver a la casa de don Fernando Marín y de su esposa la señora Lucía.
Antes de llegar él coge una ramita de violetas del jardín de su mamá para dársela a Mar
garita, haciendo una comparación entre ellas y la modestia de la chica. Una vez en
la casa de Marín, observa a Margarita estudiando una fichas grabadas con las letr
as del alfabeto. Lucía le pregunta a Manuel porque ha estado ausente por tanto tie
mpo, y él explica mencionando a sus preocupaciones recientes. Mientras estudia Mar
garita, Manuel expresa de manera disimulada su interés en la chica y Lucía se da cue
nta de los sentimientos de Manuel.
Gracias a la asistencia caritativa (85), el cura Pascual no muere del ataque de ti
foidea y se va para la ciudad de Lima para pasar el período de su convalecencia al
lí. Mientras tanto, llega a Kíllac el hombre que ha sido designado por el Supremo Go
bierno como la nueva autoridad de la provincia serrana. El coronel Bruno de Pare
des es conocido en el Perú por gozar de influjos conquistados en torneos del estómago
, o banquetes, como por sacar con frecuencia las manos del plato de Justicia (85)
, y además es amigo antiguo de don Sebastián.
Don Sebastián y el coronel se reúnen en la casa de don Sebastián para hablar de los su
cesos de los últimos meses. Paredes critica a don Sebastián por haber tomado en cuen
ta las sugerencias de Manuel, y le dice que a pesar de su resignación, nuevamente
le va a nombrar gobernador a don Sebastián. Paredes declara su intención de aprovech
ar de su nueva posición para sacar beneficias, y dice que quiere incluir a don Seb
astián en sus planes.
Nuevamente en la casa de don Fernando Marín, Manuel y Marín lamentan el estado de la
s autoridades en el pueblo. Marín revela sus planes para mandarlas a las chicas a
educar en Lima. Manuel le da a Margarita el ramillete de violetas y ella lo acep
ta. Los hombres continúan hablando de la nueva autoridad, quien parece no querer l
a amistad de Manuel. Éste se va de la casa y se pierde en sus pensamientos de Marg
arita. Piensa que si puede revelar la verdad se su verdadero padre a don Fernand
o, podrá estar con Margarita. Se resuelva además a seguirla a Margarita cuando se va
ya a Lima y estudiar para hacerse abogado.
Mientras Manuel está en la casa de Marín, los vecinos notables de Kíllac se reúnen en la
casa de don Sebastián para conocer al nuevo subprefecto, coronel Paredes. Paredes
declara su esperanza de poder apoyar a los vecinos y de recibir su apoyo también.
Avisa que debemos aprovechar de la estación para hacer nuestro reparto moderado , pu
es dice que no le gustan los abusos (91). También Paredes les hace una recomendación
en cuanto al juicio todavía irresuelto. Les dice que tengan prudencia con don Marín y
que capturen y encarcelen a Isidro Champí. Entonces Paredes parte de la casa entr
e la multitud voces gritando ¡viva el subprefecto, coronel Paredes! (93) y poco desp
ués se va Benites a ejecutar la orden para la captura de Champí. Don Sebastián queda sól
o en su casa y comienza a tomar caña de azúcar, pues teme que su esposa y Manuel arr
uinarán su ambición de llegar a un puesto más alto por medio de conspirar con Paredes.
Doña Petronila oye los gritos locos de su esposo borracho y luego de vacilar entr
e esperar a que llegue Manuel e intervenir por su propia cuenta, entra en el cua
rto donde don Sebastián está tomando. Éste sigue gritando y se pone violento con su mu
jer. Mientras tanto, Manuel llega a la casa y encuentra el conflicto entre su pa
drastro borracho y su madre. Manuel termina la escena por tomar a su padrastro p
or la cintura y llevarlo a su dormitorio.
Benites rápidamente cumple la tarea de llevarlo preso a Champí. El campanero se está a
listando para ir a la iglesia cuando llega Benites. Delante de la esposa y los s
iete hijos de Champí, Benites sale para la cárcel con su prisionero. Antes de irse d
ice que no tengan miedo, que les va a ayudar a resolver el asunto. La esposa Mar
tina está muy preocupada y decide acudir a su amigo Escobedo, pues cree que él puede
hablar por nosotros (97).
Don Fernando se preocupa cada día más por el estado de las cosas en Kíllac y toma la d
ecisión de que partir del pueblo. Le revela su decisión de volver a Lima a Lucía, quie
n está embarazada. Rosalía y Margarita acompañarán a la pareja en el viaje para entonces
estudiar en la capital.
El cura Pascual, que está en el camino para Lima, pasa unos días sin tomar alcohol n
i estar con mujeres. Su intención de llevar una vida más sana fracasa cuando llega a
un posado y ve a la bella posadera. Se emborracha en el posado y la posadera y
su esposo lo ponen nuevamente en su caballo fino para que termine el viaje a Lim
a. Cuando llega a Lima se cae de su caballo y está salvado por los frailes de un c
onvento. Le dan un cuartito en que descansar, y una vez allí el cura piensa en la
contradicción entre el deseo natural del hombre y la vida que tiene que llevar en
el servicio de Dios y la Iglesia. De repente cae muerto el cura, y lo encuentran
unos frailes que después hablan de su temor a la muerte repentina, pues una muert
e repentina no les daría la oportunidad de prepararse para el más allá.
Manuel, que ha sufrido internamente por el tumulto de los sucesos domésticos, habl
a con su mamá sobre su deseo de estudiar para hacerse abogado. Doña Petronila le ase
gura que ha ahorrado dinero para estos fines. También le acuerda de que es su debe
r respetar a Don Sebastián y de tratarlo como si fuera su padre verdadero.
En la casa de Escobedo, Martina aplica al vecino para que la ayude a liberar a s
u esposo. Escobedo le avisa que le entrega cuatro de sus vacas, pues así podrá liber
ar a Champí mañana, pasado, dentro de tres días (110). Ella sale de la casa rumbo a la cá
cel y Escobedo se dice riendo, Ratón, caíste en la ratonera (110).
El subprefecto coronel Paredes visita a los pueblos vecindarios de Kíllac y en uno
de ellos escoge a una joven muy linda para ser su próxima conquista. Teodora está p
rometido a otro, y sabe que las intenciones del subprefecto son malas. Mientras
Paredes pasa cinco días en la casa de Teodora bebiendo y festejando con sus amigos
, ella se preocupa por su reputación y por su novio. Su papá le aconseja que sea ama
ble con el subprefecto en la noche de la última cena, y que luego buscará una salida
para su hija.
Manuel va a la casa de don Marín y la halla sola a Margarita. Aprovecha de la circ
unstancia para declararle su amor y su deseo de casarse con ella. Margarita, que
todavía está muy joven, sin embargo sabía desde este momento que era mujer. Sabía que am
aba (115).
Después Lucía le informa a Margarita que toda la familia se irá para Lima. Cuando Marg
arita le cuenta de lo ocurrido con Manuel, Lucía le aconseja que no se enamore de
Manuel, pues él es el hijo del sacrificador de tus padres (116). Margarita se siente
muy triste por el conflicto. Lucía decide que va a hablar con su esposo acerca de
la situación de Manuel y Margarita.
Mientras tanto, Teodora y su padre don Gaspar huyen de su casa y del coronel Par
edes. Teodora continúa en el camino para la casa de doña Petronila, quien la esconde
rá del subprefecto. Su padre regresa a la casa para encontrarse en el camino con l
os amigos de Paredes que han salido en busca de Teodora. Mientras tanto, Paredes
recibe una carta avisándole de una tempestad política (123) que le obliga a salir rápid
amente de la casa de don Gaspar para esconderse en la ciudad.
Después de la declaración de amor de Manuel, éste se reúne con don Fernando y los hombre
s hablan de sus planes para ir a Lima. También Manuel insinúe que don Sebastián no es
su padre verdadero. Don Fernando dice que le va a ayudar a Manuel con el arreglo
de sus financias para el viaje a Lima, y luego los hombres cierran su conversac
ión lamentando nuevamente la situación de la política y de las indígenas en los pueblos
del Perú, pues la huida de Teodora a la casa de Manuel ha destapado otra prueba de
la corrupción de las autoridades regionales.
Martina lo visita a su esposo en la cárcel y le cuenta de la entrega de las cuatro
vacas a Escobedo. Mientras toma lugar la triste reunión de la pareja, Escobedo y
Benites planean dar una vaca al subprefecto y quedar con las otras tres, y también
arreglan cómo proceder con el embargo. Champí permanecerá en la cárcel, pues Ahora no co
nviene que salga; lo embromaremos unos dos meses, y después la sentencia hablará (132
).
La familia de doña Petronila llega a la casa de don Fernando para presentar a Teod
ora. El grupo está platicando amablemente cuando aparece Martina. Ella está desesper
ada porque las justicias han llevado sus vacas y porque teme que don Fernando lo
s esté persiguiendo a ella y su esposo. Don Fernando dice que los protegerá y salvará
de las autoridades corruptas y Martina sale llena de esperanzas (137) para comunic
arle la noticia a su esposo encarcelado.
Gracias a la situación inestable de las políticas nacionales, también cambia el autori
dad local en Kíllac. Nadie sabe dónde se ha escondido Paredes.
Manuel continúa pensando en Margarita y declara que les revelará a don Fernando, Lucía
y Margarita el secreto de su nacimiento.
Doña Petronila también fue a la casa de don Fernando para pedirle cartas de recomend
ación al nuevo subprefecto para Teodora y su padre. Don Fernando dice que pedirá las
cartas a la vez que aplica a su amigo para ayuda en respeto a la situación de Cha
mpí. Después de que se van doña Petronila y Manuel, Lucía habla con su esposo acerca del
amor que ha observado entre los jóvenes. Don Fernando le asegura que el de Manuel
y Margarita sería un muy buen matrimonio, y Lucía piensa en la educación de las virtu
des domésticas de Margarita. Don Fernando prepara la carta con el doble propósito a
su amigo don Federico Guzmán.
Mientras Martina le cuenta las noticias a su esposo, Escobedo, Benites y otros a
migos hablan de la intervención de don Fernando y de Manuel. Deciden que no es una
gran amenaza a sus planes debido a la pronta partida de Marín.
Don Fernando y Lucía deciden invitar a los vecinos para un desayuno en la mañana de
su viaje para Lima. Así don Fernando podrá hablar a favor de la causa de Champí. También
se han concretizado los planes de Manuel para estudiar en la ciudad capital.
En la mañana de la partida de la familia Marín, llegan todos los vecinos, inclusive
Escobedo, cuya esposa ha dicho que está de viaje. Margarita y Rosalía van a despedir
se de la tumba de sus padres. Durante el desayuno, don Fernando habla por la cau
sa del campanero Champí. Mientras la familia se está tomando las últimas preparaciones
para salir rumbo a la estación del tren, un grupo de hombres armados llega a la c
asa con el propósito de llevarlos preso a don Sebastián, don Verdejo, Escobedo y Ben
ites. Como su padrastro ha sido encarcelado, Manuel sabe que va a tener que post
ergar sus planes. Intenta calmar a su madre y comienza a trabajar en las defensa
s de Champí y de don Sebastián.
Don Fernando y su familia viajan por caballo hasta llegar a la estación de tren. M
anuel está muy triste por la postergación de sus planes y extraña mucho a Margarita. S
u madre le anima por decirle que vaya a alcanzar a don Fernando para que declare
su intención de casarse con Margarita.
Lucía y su esposo suben al tren con las dos chicas. El tren sigue sale de la estac
ión y todo va bien hasta que el tren choca con una tropa de vacas que está en el cen
tro de un puente.
Manuel cumple su deber con respeto a su padrastro, pues don Sebastián sale de la cár
cel. Él explica a don Sebastián su deseo de salir la próxima mañana diciendo que además de
pedir la mano de Margarita hará los pasos necesarios para conseguir de don Fernan
do el recurso de transacción y desistimiento, para que este juicio quede fenecido y
no nos vuelvan a molestar (168).
Debido a los esfuerzos de Manuel, también sale de la cárcel Isidro Champí. Nuevamente
reunidos, él y su esposa lamentan su triste existencia: Nacimos indios, esclavos de
l cura, esclavos del gobernador, esclavos del cacique, esclavos de todos los que
agarran la vara del mandón (170). La pareja dice que moriría dichosa si no fuera por
sus hijos; para los indios, ¡La muerte es nuestra dulce esperanza de libertad! (170
).
Don Fernando y su familia salen del choque de tren sin mayores heridas. Por fin
el tren reanuda la marcha y llegan a una hermosa ciudad. Una tranvía tirado por ca
ballos los conduce al Gran Hotel Imperial. La familia llega al hotel lujoso mien
tras Manuel está en el camino para alcanzarla.
Cuando Manuel llega al hotel, se reúne con la familia para contarles del estado de
las cosas en Kíllac. Hablan de la salida de don Sebastián y de los pasos que debe t
omar don Fernando para asegurar la libertad de Champí y de don Sebastián. Don Fernan
do sale a arreglar el asunto y Manuel queda con la familia por la noche, cuando
espera pedir la mano de Margarita.
Esa noche, Manuel aparece en el hotel lleno de esperanzas. Otra vez declara su a
mor a Margarita, y cuando llegan don Fernando y Lucía, les pide su mano con un pla
zo de tres años. Entonces revela que su verdadero padre es el obispo Claro, y Lucía,
quien sabe la identidad del verdadero padre de Margarita, comienza a temblar y
a llorar. Por fin, se entiende que Margarita y Manuel son hermanos. Margarita ca
e en los brazos de Lucía, cuyos sollozos acompañaban el dolor de aquellas tiernas ave
s sin nido (183).