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SIGLO XVIII

1. Contexto sociopolítico: el despotismo ilustrado...................................1


1.1. Contexto Social..................................................................................................1

1.2. El despotismo ilustrado.....................................................................................1

1.3. La Revolución francesa.....................................................................................1

2. Contexto ideológico: la Ilustración...........................................................2


2.1. Definición..........................................................................................................2

2.2 Características....................................................................................................2
2.2.1. Racionalismo, criticismo y empirismo..........................................................2
2.2.2. Utilitarismo.....................................................................................................2
2.2.3. Optimismo utópico.........................................................................................3

2.3. Difusión...............................................................................................................3

3. Contexto literario............................................................................................3
3.1 Corrientes poéticas.............................................................................................3
3.1.1. Posbarroco.......................................................................................................3
3.1.2. Rococó..............................................................................................................3
3.1.3. Poesía neoclásica: poesía clasicista e ilustrada............................................4
3.1.4. Poesía prerromántica.....................................................................................4

3.2. La prosa..............................................................................................................4
3.2.1. La prosa de ficción: la novela........................................................................4
3.2.2. La prosa ilustrada: el ensayo.........................................................................5

3.3. El Teatro.............................................................................................................6

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1. Contexto sociopolítico: el despotismo ilustrado

1.1. Contexto Social

La sociedad sigue siendo estamental, pero cobra importancia la burguesía


con el desarrollo de las actividades comerciales e industriales y se reduce la
importancia del clero. Aún así, la economía en España es agraria.

1.2. El despotismo ilustrado

En España, como en otros países europeos, se implanta una forma de


gobierno que busca el bien común: mejora del nivel cultural, desarrollo de la vida
económica, mejora de los servicios públicos en las ciudades. El poder reside en el
rey, pero se asesora de ministros reformistas. Esta forma de gobierno se conoce
como despotismo ilustrado. Los monarcas que representan esta forma de gobierno
en España son Felipe V, Carlos III y Carlos IV.

1.3. La Revolución francesa

Tradicionalmente, la Revolución francesa ha sido considerada como el hito


que da comienzo a la Edad Contemporánea. Difundió por el mundo los principios
de soberanía popular y separación de poderes, así como los ideales de igualdad,
libertad y fraternidad. Supuso el fin del Antiguo Régimen. En España provocó un
retraimiento en las reformas y durante el reinado de Carlos IV se cerraron las
fronteras al influjo de las nuevas ideas, con la Inquisición y la censura civil.

2. Contexto ideológico: la Ilustración

2.1. Definición.
La ilustración es un movimiento ideológico y cultural que se desarrolló
durante el siglo XVIII en Europa, con Francia como principal foco de irradiación.

2.2 Características.

2.2.1. Racionalismo, criticismo y empirismo

Para los ilustrados, la razón es la única base del saber. Rechazan todo
aquello que se opone al entendimiento. Esta postura favoreció el desarrollo
científico y tecnológico. Por otra parte, la filosofía adquiere una gran relevancia
como disciplina que busca una explicación a las aspiraciones culturales, sociales,
morales y políticas del siglo.

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Como consecuencia, se critican la superstición, la intolerancia religiosa, la
tradición, la autoridad de los antiguos y la revelación divina y, por el contrario, se
propone la secularización de la sociedad, la experimentación y la observación
directa de la naturaleza, cuya consecuencia es el gran desarrollo de las ciencias
experimentales.

2.2.2. Utilitarismo.

A los ilustrados los mueve el objetivo del bien común y la utilidad, que
favorezcan el bienestar de la sociedad. De ahí la importancia dada a la educación y
la creación de instituciones para fomentar el saber, como museos, jardines
botánicos (Real Jardín botánico de Madrid –1755), reales academias (de la Lengua
–1713–, de la Historia –1738–, de Bellas Artes de San Fernando – 1752–).

Además, surgen instituciones de iniciativa privada, que posteriormente


fueron protegidas por los monarcas: las Reales Sociedades Económicas de
Amigos del País. Los conocimientos que allí se divulgaban tenían la finalidad
práctica de desarrollar la agricultura, la industria y el comercio. La primera se creó
en Guipúzcoa a iniciativa de nobles ilustrados, aunque posteriormente se
admitieron socios de la burguesía adinerada.

2.2.3. Optimismo utópico

A diferencia de los románticos (siglo XIX), los ilustrados confían sin dudar
en el progreso moral y material del ser humano. Poseen una fe sin fisuras en los
ideales de progreso, tolerancia y felicidad humana alcanzables mediante la
educación.

2.3. Difusión.

Las ideas reformistas ilustradas se difundieron en España por medio de


instituciones tanto públicas como privadas, como las reales academias y las
sociedades económicas de amigos del país. Pero uno de los instrumentos más
importantes desde el que irradió el pensamiento ilustrado fue La Enciclopedia
francesa, con un total de 35 tomos, escritos desde 1751 hasta 1780. Esta obra fue
dirigida por Diderot y d’Alambert con el propósito de difundir las ideas de la
Ilustración francesa y aplicar la “luz” de la razón a todos los campos del saber.
Aunque fue prohibida en España, algunas sociedades de amigos del País tenían
licencian para consultarla en sus bibliotecas.

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3. Contexto literario

3.1 Corrientes poéticas

En la literatura española del siglo XVIII coexistan, incluso en la obra de un


mismo autor, diversas estéticas: posbarroquismo, rococó, neoclasicismo y
sentimentalismo.

3.1.1. Posbarroco

En el siglo XVIII continúa escribiéndose una poesía que imita en los temas y
en la forma la de Góngora y Quevedo, aunque con menos recursos literarios.

3.1.2. Rococó

También es una estética desarrollada en la poesía. Constituye una depuración


del barroco. Sus características son la sencillez expresiva, el sensualismo y el tono
festivo de sus rimas. El subgénero poético más común son las anacreónticas:
poemas en metros populares donde son frecuentes los diminutivos, los epítetos y
las exclamaciones. Se tratan los temas del amor, la danza o el vino en el escenario
de una naturaleza dulce y sensual. Fue cultivada por José Cadalso y Juan Meléndez
Valdés.

3.1.3. Poesía neoclásica: poesía clasicista e ilustrada

En esta poesía se imita a los clásicos y a los autores españoles del siglo XVI.
Los subgéneros cultivados son la égloga (poesía bucólica) y la épica. El tema
dominante es el amor, relacionado con la mitología. Un escritor representativo es
Ignacio Luzán.

Dentro de la poesía neoclásica también hay un tipo de poemas racionales, de


carácter educativo. Su estilo es claro y los temas, filosóficos, políticos y sociales.
El subgénero de la fábula constituye una importante manifestación de la poesía
ilustrada y didáctica. Autores destacados son Tomás de Iriarte (“El burro flautista”)
y Feliz María de Samaniego, quien parte de modelos como Esopo o La Fontaine
para componer fábulas morales (“La cigarra y la hormiga”).

3.1.4. Poesía prerromántica

A finales del siglo XVIII la poesía expresa las emociones íntimas en


contraposición a la razón y las reglas, en una ambientación lúgubre (la noche,
cementerios, tumbas). En esta tendencia se inscriben algunos poemas de Juan
Meléndez Valdés.

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3.2. La prosa

3.2.1. La prosa de ficción: la novela

En la primera mitad del siglo XVIII destacan, desde el punto de vista


literario, dos obras: La primera es Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y
aventuras del doctor Diego de Torres Villarroel, narración autobiográfica, influida
por la prosa satírica de Quevedo, con bastantes elementos de la novela picaresca
del siglo XVII. La segunda es Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, de José
Francisco de Isla. Esta obra es considerada una novela pedagógica donde se
satiriza un mal modelo educativo.

De la segunda mitad (1798-1790) es la novela gótica Noches Lúgubres,


escrita en forma dialogada. Relata la desesperación de Tediato, el protagonista,
ante la pérdida de su amada.

3.2.2. La prosa ilustrada: el ensayo

Se conoce con el nombre de ensayo aquellos textos en los que se expone una
idea o se argumenta acerca de temas variados. Es un género que se halla en el
límite entre literatura didáctica y filosofía.

En el siglo XVIII adopta diversas modalidades formales y expresivas: el


género epistolar, memorias e informes, sátiras y artículos periodísticos.

En la primera mitad del siglo XVIII destaca Benito Jerónimo Feijoo, con sus
Cartas eruditas y curiosas y el Teatro crítico universal. Su estilo es claro y natural
y aborda temas muy diversos. Su principal objetivo fue defender la religión frente
a las creencias populares y combatir una idea de la ciencia, la de las universidades
de la época, que daba por válidas afirmaciones que no estaban sometidas a la
crítica y la experimentación racional.

También siguen el modelo epistolar, las Cartas marruecas de José Cadalso,


un conjunto de noventa cartas, cuyo tema es la reflexión sobre la realidad de
España a través de tres corresponsales, Nuño, el marroquí Gazel y su maestro Ben-
Beley.

Autor destacado de informes y memorias es Gaspar Melchor de Jovellanos.


Desempeñó importantes cargos políticos en los reinados de Carlos III y Carlos IV
aunque también sufrió el destierro en dos ocasiones y estuvo encarcelado en el
castillo de Bellver.

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Defendió el teatro que elevara el nivel cultural de los espectadores.
Las obras de Jovellanos que mejor reflejan los temas propios de la Ilustración son:
Informe sobre la Ley Agraria y Memoria sobre espectáculos y diversiones
públicas.

En el desarrollo del ensayo tuvo una gran importancia el periodismo. En el


siglo XVIII la prensa periódica no solo informaba sobre la actualidad, sino que
también fue una vía de divulgación cultural e ideológica al difundir creaciones
científicas, filosóficas y literarias.

El Diario Noticioso fue la primera publicación de periodicidad diaria de


España, impulsada por Francisco Mariano Nipho, considerado el primer periodista
profesional de la prensa española. A partir de 1788 se llamó Diario de Madrid.
Contenía artículos de opinión, traducciones e incluso, anuncios. Otros periódicos
fueron: Cajón de sastre, de contenido literario, El censor, que incluía críticas
políticas y sociales y El pensador, con escritos sobre educación, teatro y textos
costumbristas sobre los usos sociales de la época, como las tertulias, el cortejo o
las supersticiones.

3.3. El Teatro

El espectáculo teatral deja de considerarse diversión para ser un instrumento


de transformación social. Así, aparece una nueva fórmula teatral, la comedia
neoclásica, basada en el respeto a las normas clásicas y que tiene como tema
principal la crítica de costumbres. Este subgénero convive con otros, como la
tragedia, la comedia lacrimosa o el sainete, pieza breve y jocosa que se
representaba al final de una función seria de teatro. Durante los siglos XVIII, XIX
y XX, este género teatral sustituyó al entremés. Su autor principal es Ramón de la
Cruz.

El principal dramaturgo de la época es Leandro Fernández de Moratín, quien


escribió La comedia nueva o El Café, una sátira del teatro al estilo barroco, y El sí
de las niñas, dónde critica la educación de las jóvenes basada e el disimulo y la
hipocresía, al tiempo que defiende el derecho de la mujer a elegir marido.