Está en la página 1de 13

EL CONTRATO DE EDICIÓN

ANTECEDENTES

En relación con otros contratos de este género, el contrato de edición es


de reciente aparecimiento, incorporándose al derecho positivo a raíz de la
invención de la imprenta en el siglo XV, ya que en la antigüedad las obras
literarias se encontraban solo en manuscritos originales y en unas pocas
copias que con lentitud confeccionaban los copistas, siendo innecesaria
una regulación legal para esos efectos. lo que conlleva a que los
antecedentes que existen al respecto, se refieran a los derechos de autor,
en primer término, dejando al contrato en mención en un segundo plano,
en virtud de ser este último, consecuencia del reconocimiento de los
derechos patrimoniales que el autor tiene sobre su obra.

Bien sabemos que todos estos problemas bibliográficos se han suscitado a


partir del siglo XV en que se inventó la imprenta. Antes de ese magno
acontecimiento, las dificultades –que las había pocas- se presentaban con
los famosos copistas amanuenses, en su mayoría monjes, que se
dedicaban –por disponer de suficiente tiempo- a ese laborioso y paciente
oficio. Sin embargo, había entonces menos embarazos o inconvenientes,
en razón de que solía haber personas ricas o de la nobleza que servían de
mecenas, con tal de que le dedicasen las obras o producciones.

Con el advenimiento de la imprenta empezaron los cuestionamientos


jurídicos. Claro está que no en los casos de las llamadas ediciones
personales, en que el autor paga la impresión de su obra y el editor o
impresor se limita a reproducirla y entregar los ejemplares convenidos. Si no
cuando el autor, creador de la obra intelectual o artística, con base en su
derecho moral y en su derecho pecuniario o de explotación, se presenta
con sus originales ante el editor, en demanda, solicitud o ruego, de
publicación de la obra y de todo lo que le lleva consigo esa relación
contractual, si llegare a cristalizarse.

CONCEPTO

Al hablar de un contrato de edición, como su mismo nombre lo establece,


se hace referencia a la edición, la cual se conforma según Sánchez Andrés
citado por el catedrático de derecho Carlos Rogel Vide como: “…nombre
del verbo latino edere, cuya significación de “hacer público” o “sacar a la
luz” viene asociada, desde la antigüedad misma, a la idea de publicación
de las denominada obras del espíritu. La expresión
edere librum designaba, así, la difusión de ejemplares de esos libro entre el
público”

La importancia del origen de la palabra edición como concepto que


sustenta el objeto del contrato, es de suma importancia para la
construcción de la definición del contrato, ya que como lo establecen
algunos autores el dar a conocer estas “obras de espíritu” es vital ya que
no son solo propiedad de los mismos sino que en si pertenecen también al
pueblo es decir a toda la sociedad.

Para arribar a una definición más clara acerca del contrato de edición es
necesario estudiar lo que legal y doctrinariamente se ha establecido
acerca de este. En el aspecto legal, la LDAYDC, en su título VI, contratos
sobre el derecho de autor y derechos conexos, capítulo I, en su art.84
establece la siguiente definición: “Por el contrato de edición, el titular del
derecho de autor de una obra literaria, científica o artística, o sus
derechohabientes, concede, en condiciones determinadas, a una
persona llamada editor, el derecho de reproducir su obra y vender los
ejemplares, a cambio de una retribución…”

La figura del editor y sus funciones primordiales dentro del contrato quedan
establecidas dentro del art. 85 en donde se establece que “… El editor no
tendrá más derechos que los de reproducir y vender los ejemplares de la
obra en las condiciones convenidas en el contrato, el que deberá
formalizarse por escrito…” estas funciones forman una parte importante en
la concepción de la definición del contrato de edición ya que de igual
forma que con otros contratos es necesario establecer la función que
desempeñará al momento de la contratación.

Por otra parte, la figura del autor, la cual se estudiará más adelante, es
también un factor importante en la construcción del concepto de
contrato de edición, la función del autor queda establecida de la siguiente
manera en el art.88 “el autor debe entregar al editor, en el plazo
establecido en el contrato, la obra que se va a editar, en forma que
permita su reproducción normal…” la función u obligación por parte del
autor es la de entregarle la obra al editor, mediante los plazos y formas
establecidas en el contrato para que este exista como tal. Por todo esto el
legislador arribó a la definición que quedó establecida en el art. 84 del
cuerpo legal referido.

Por lo que se puede concluir definiendo al contrato de edición como:


Aquel contrato en virtud del cual una persona llamada Autor o el titular de
los derechos o sus derechohabientes, entrega a otra persona llamada
editor a cambio de una retribución, una obra de carácter cultural, artística,
científica o literaria para su reproducción, publicación o divulgación y
venta, en las modalidades y condiciones que ambos establezcan dentro
del contrato, obteniendo una de las partes (autor) o ambas una ventaja
económica como resultado de la publicación y reproducción de la obra.

CARACTERÍSTICAS

La naturaleza Sui Generis del contrato de edición, describe al contrato


como un contrato de carácter único, autónomo, nominado ya que este se
encuentra regulado en la legislación guatemalteca y en distintas
legislaciones, y además como un contrato típico mercantil. Estas
características que describen al contrato son señalados de igual forma por
la doctrina, estableciendo al contrato de edición con características
similares a otros contratos y otras que lo hacen distinto y único.

Para el Dr. Villegas Lara, las características principales del contrato son:
“a)
Consensual; b) Bilateral; c) Oneroso; d) Principal; e) de tracto sucesivo; f)
Típico mercantil y nominado”

Por su parte, Ricardo Sandoval y José Antonio Gracias haciendo referencia


a la legislación guatemalteca, establecen para el efecto como
características del contrato de edición como un contrato:

TÍPICO: porque sus requisitos de otorgamiento están regulados en la


legislación nacional.

NOMINADO: Debido a que recibe un nombre especifico de acuerdo con


la ley vigente.

PRINCIPAL: Ya que tiene fines y vida propios, existe y tiene validez


independientemente de cualquier otro tipo de contrato.

BILATERAL: Existen derechos y obligaciones para ambas partes.

ONEROSO: Implica que cada parte proporciona algo como


contraprestación, es decir, hay obligaciones para ambas.

DE TRACTO SUCESIVO: Debido a que el cumplimiento de las obligaciones se


realizará en un determinado lapso y no de manera instantánea.
FORMAL: La ley establece que debe otorgarse por escrito (art. 85 del Dto.
33-98, Ley de Derecho de Autor y Derechos Conexos).”

Por otro lado, en la LDAYDC no se describen ni enumeran cada una de


estas características, sin embargo dentro de su articulado pueden
establecerte algunas de ellas, las cuales se describen a continuación:

a) Nominado:
En primer lugar, el contrato de edición es un contrato nominado en virtud
de que este se encuentra regulado por la LDAYDC. Es decir, que adquiere
el carácter de nominado debido a que recibe un nombre específico de
conformidad con esta ley. Para Guillermo Cabanellas un contrato
nominado es aquel: “…que en la legislación posee un nombre
especifico…todo contrato, y más aun el nominado, es siempre una
institución, pues el legislador establece sin falta normas supletorias del
consentimiento de las partes, y en ocasiones otras imperativas, que no
pueden desconocerse, salvo no pactar; y siempre por las acciones
judiciales para el cumplimiento forzoso o el resarcimiento pertinente…”

b) Consensual:
Un contrato consensual como tal se entiende como aquel contrato que
“se perfecciona por el mero acuerdo entre voluntades de las partes y
desde el instante en que se presta…”

El art. 84 de esta ley establece “ Por el contrato de edición, el titular del


derecho de autor de una obra literaria, científica o artística, o sus
derechohabientes, concede, en condiciones determinadas, a una
persona llamada editor, el derecho de reproducir su obra y vender los
ejemplares, a cambio de una retribución…” El consentimiento de ambas
partes queda establecido en virtud de que, en primer lugar el autor o el
titular del derecho concede, es decir, consiente que el editor tenga el
derecho de reproducir y vender los ejemplares de su obra, el editor,
aunque no aparece dando un consentimiento expreso, se sobreentiende
que al momento de aceptar la realización del trabajo de de reproducción
y venta está consintiendo la celebración de dicho contrato. A pesar de
que este contrato es de carácter consensual y que por ende basta el
acuerdo de voluntad de las partes para perfeccionarse, es necesario
realizarse este por escrito, lo cual da paso a la siguiente característica.

c) Formal
El art. 85 del citado cuerpo legal establece: “…El editor no tendrá más
derechos que los de reproducir y vender los ejemplares de la obra en las
condiciones convenidas en el contrato, el que deberá formalizarse por
escrito…” Dicha característica establece que debe hacerse constar por
escrito dicho acuerdo de voluntades para su validez, dándole el carácter
formal al contrato.

ELEMENTOS

Dentro del contrato de edición existen dos elementos principales, el autor o


el titular del derecho (o sus derechohabientes) y el editor, sin embargo es
necesario establecer los demás elementos que conforman este contrato
para su comprensión, dentro del cual se encuentran:

ELEMENTOS PERSONALES
Los elementos personales del contrato de edición recaen sobre la figura
del autor o titular del derecho (o sus derechohabientes) y el Editor.
Ricardo Alvarado Sandoval y José Antonio Gracias Gonzales establece
que los elementos personales de este contrato son: “El (la) autor (a) o el
derechohabiente, quien posee el derecho de autor y autoriza reproducir la
obra y también venderla. El (la) editor (a) quien reproduce y promueve la
venta de la obra. Su fin es el lucro y, por definición, es comerciante.”
Para Villegas Lara, las partes contratantes de este contrato, es decir los
sujetos que lo conforman quedan establecidos de la siguiente manera:
“…en el contrato de edición encontramos como sujetos: El titular del
derecho de autor o su derecho habiente, quien concede el derecho de
reproducir la obra y venderla; y el editor que lleva a cabo la reproducción
y venta de la obra, con fin de lucro.” Villegas Lara señala como primer
elemento personal al titular del derecho de autor no menciona
únicamente al autor, se hace una referencia inmediata a esto ya que este
titular del derecho puede ser una persona totalmente ajena a la persona
del autor, sin embargo se presume que el autor es quien de principio posee
la titularidad de los derechos.

En segundo lugar aparece el elemento personal del editor quien es aquella


persona, natural o jurídica, encargada de realizar el trabajo de
reproducción y venta de la obra puesta a su disposición por el titular del
derecho.

ELEMENTOS REALES

Al hablar de los elementos reales del contrato de edición se encuentra


principalmente a la obra literaria, científica o artística y en segundo plano
la retribución económica que recibirá cada una de las partes por la
edición de esta.
Dicha obra de carácter literario, científico o artístico, será el objeto del
contrato, y puede variar dependiendo del tipo de contrato edición del
cual se trate. Si se trata de un contrato de edición de obra literaria, el cual
comprende las obras científicas también, el trabajo del editor sería distinto
al que realizaría con un contrato de edición musical ya que el soporte y
contenido serán diferentes pero el fin será siempre el reproducir, divulgar y
vender los ejemplares. Por otro lado, la retribución económica para el
autor es sabida desde el principio ya que al momento de contratar este la
recibe de parte del editor por el derecho de reproducir y vender la obra.
Contrario a esto, para el editor la remuneración económica depende de
lo que genere la explotación de la obra de la cual participara junto con el
autor proporcionalmente, es decir que para ambos existe una retribución.
Villegas Lara lo establece de igual forma “…entendiendo como tal las
respectivas prestaciones de las partes o sujetos contractuales, es objeto del
contrato de edición la obra que se va a reproducir y vender y la retribución
que se recibirá por autorizar tal reproducción.”

ELEMENTO FORMALES
El art. 85 de la LDAYDC establece que el contrato de edición “…deberá
formalizarse por escrito.” Por ello el contrato de edición adquiere un
carácter formal. Este carácter formal puede darse mediante dos
situaciones, la primera por medio de la facción de un documento privado
que puede ser con legalización de firmas y la segunda mediante una
escritura pública. Al estar frente a un documento privado con legalización
de firmas dentro de este no existe una asesoría por parte del Notario para
ninguna de las partes quienes disponen las estipulaciones y las medidas en
que desean contratar. Aunque por definición el Notario está dando fe de
que las firmas fueron puestas o reconocidas ante su presencia y por lo
tanto son verdaderas, este desconoce totalmente el contenido del acto o
contrato, no está dando fe de ello. Esta legalización de firmas se realiza
mediante un acta de legalización que debe llenar los requisitos que el
Código de Notariado establece. En esta escritura pública el Notario da fe
totalmente del acto o contrato celebrado por las partes, sujetándose a las
disposiciones establecidas por la ley para su validez y atendiendo a las
obligaciones y derechos que conllevan el tipo de contrato en este caso el
contrato de edición.

DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS SUJETOS

Cabe resaltar que las partes contratantes pueden pactar en los términos y
condiciones que éstas consideren necesarias para la satisfacción de sus
intereses, para ello pueden establecer ciertas obligaciones o derechos que
posiblemente no se encuentren expresamente dentro de la ley. Sin
embargo la mayoría de derechos y obligaciones para ambas partes se
encuentran establecidas dentro del articulado de la LDAYD.

Arturo Villegas Lara establece los siguientes derechos para el autor o titular:

a) Derecho a la retribución o remuneración


b) Derecho a solicitar la rescisión del contrato cuando, vendida una
edición, no se reedita la otra dentro del plazo de dieciocho meses;
c) Derecho a corregir, enmendar o mejorar la obra, antes que entre en
prensa;
d) Derecho a comprar al costo, más un diez por ciento, las obras sobrantes
de una edición cuando, vencido el plazo, no han sido vendidas;
e) Derecho a que figure su nombre o su seudónimo en cada uno de los
ejemplares reproducidos.”

Así mismo establece algunas obligaciones tales como: “

a) Entregar la obra al editor en el plazo que se haya pactado;


b) Pagar al editor el costo de las correcciones, enmiendas o mejoras
hechas a la obra, si ello hace más onerosa la impresión;
c) Devolver al editor la suma que se le haya anticipado y los gastos en que
se haya incurrido, cuando la obra se hubiere perdido o destruido en su
poder, si es inédita.”

Para el caso del editor establece los siguientes derechos: “

a) Derecho a reproducir y vender la obra


b) Derecho a que se le pague el costo de correcciones, enmiendas o
mejoras que aumenten el costo de la reproducción, con relación a lo
pactado originalmente;
c) Derecho a vender sobrantes de ediciones cuando la otra parte no las
adquiere como lo prevé el artículo 92 del Decreto 33-98;
d) Derecho a que se le entregue la obra que va a editar dentro del plazo
pactado.”

Así mismo establece las siguientes obligaciones: “


a) Pagar la retribución o remuneración al titular o derechohabientes del
autor;
b) No hacer modificaciones, adiciones o abreviaturas a la obra, sin
autorización escrita del autor;
c) Pagar honorarios y perjuicios causados al autor, tanto de índole
patrimonial como moral, cuando la obra se pierda o destruya estando en
su poder;
d) Incluir el nombre o seudónimo del autor en cada ejemplar de la obra
reproducida.”

MODALIDADES

Se llama contrato de edición entonces a aquel contrato suscrito entre el


autor o titular del derecho con el editor, la figura del titular del derecho
comúnmente recae sobre un escritor o artista que con el objetivo de dar a
conocer su trabajo encomienda esta labor a una editorial o a alguna
compañía discográfica, por ello a este tipo de contratación también se le
conoce como: Contrato Editorial, contrato de edición musical, contrato
discográfico e incluso contrato artístico, sin embargo la denominación más
adecuada para este contrato es principalmente la de contrato de edición.
Añadido a esta denominación, cabe distinguir que existen dos
clasificaciones de este contrato, en donde, sin perder su esencia se
diferencia únicamente en el tipo de obra que realizará el autor ya que el
trabajo de edición puede variar según el tipo de obra de la cual se trate.

CONTRATO DE EDICIÓN DE OBRA LITERARIA


En la LDAYDC al hablar de un contrato de edición se puede interpretar
ampliamente que su objeto puede versar sobre una obra literaria,
científica o artística, es de esta manera como lo establece el art. 84, sin
embargo en el resto del articulado del mismo capítulo es claro observar
que se hace una referencia a un tipo de obra de carácter literario, no
siendo esta la única susceptible de este tipo de contrato.

La misma legislación guatemalteca, aunque no señala expresamente la


definición de una obra literaria, la define como aquella que se producen
dentro del campo literario que puede darse en cualquier modo y forma de
expresión.

Atendiendo a esto, dentro de un contrato una obra literaria puede


englobarse la siguiente clasificación:

1. OBRA LITERARIA
Una obra de arte literaria se entiende como aquella obra artística
producto de la creatividad del autor que se hace tangible por medio de la
escritura. A través de ella se pretende hacer una narración real o ficticia
de alguna situación, hecho, sentimiento o simplemente transmitir ideas de
una manera ordenada, con sentido y además atractiva para el lector.

2. OBRA CIENTÍFICA
Dentro de las obras literarias pueden incluirse las llamadas obras científicas,
las cuales se diferencian únicamente de las obras de arte literarias en su
contenido, ya que la característica principal de ambas consiste en que
deben manifestarse de manera escrita y expresar ideas o hechos. Sin
embargo una obra científica puede definirse como aquella obra cuyo
contenido consta de una recopilación de datos científicos, investigaciones
y hechos fundamentados en resultados obtenidos de investigaciones
científicas, en cualquiera de los campos que la ciencia permite, con el fin
de transmitirlos al lector para su conservación y desarrollo.

CONTRATO DE EDICIÓN DE OBRA MÚSICA


La legislación guatemalteca establece como una definición de obra
musical en el art. 40 de la LDAYDC que: “El termino obras musicales
comprende las composiciones musicales con o sin letra y las dramático-
musicales”

Para la existencia de dicha obra musical es necesario entender lo que


establece el art. 4 de la misma ley sobre los dos conceptos fundamentales
para la existencia de una obra musical: En primer lugar se encuentra la
“Fijación: La incorporación de sonidos, imágenes o sonidos sincronizados
con imágenes, o la representación de estos, sobre una base material que
permita su percepción, reproducción o comunicación al público…”; Y en
segundo lugar el Fonograma que puede definirse como: “…Toda fijación
exclusivamente sonora de una interpretación, ejecución o de otros sonidos,
o de representaciones digitales o de cualquier forma de los mismo, sin
tener en cuente el método por el que se hizo la fijación ni el medio en que
se hizo.” Por lo tanto para que una obra musical exista deben reunirse
estos dos factores, en donde se realice una fijación de la obra mediante la
utilización de un fonograma.
CAUSAS DE TERMINACIÓN DEL CONTRATO DE EDICIÓN

Al celebrarse un contrato de edición las partes han convenido ciertas


obligaciones tanto para el editor como para el autor o titular del derecho,
ambas partes han decido contratar con el objetivo del cumplimiento de
estas obligaciones, es decir satisfacer la necesidad del autor de reproducir
y vender su obra, como la del editor de beneficiarse con el trabajo
realizado junto con el autor. En otras palabras, para ambas partes es
necesario el cumplimiento o extinción de las obligaciones contraídas en un
principio para que puedan verse satisfechas las necesidades que
motivaron la creación del contrato. Este cumplimiento cumplimento de las
obligaciones puede decirse que es la terminación normal del contrato de
edición, sin embargo de la ley pueden desprenderse las siguientes causas
de terminación del contrato:

VENCIMIENTO DEL PLAZO DETERMINADO


El art. 86 de la LDAYDC establece que: “El contrato de edición podrá
pactarse por un plazo determinado…” las partes contratantes poseen la
facultad de establecer el plazo en que deben cumplir sus obligaciones, es
lógico que ambas partes tengan el interés de establecer un plazo racional
ya que en el caso particular del editor la reproducción, distribución y venta
de la obra se da en un lapso determinado; en el caso particular del autor,
es de su interés debido a que al concluir este plazo establecido podrá
obtener rápidamente las ganancias proporcionales resultantes de la
reproducción y venta de su obra.

CUMPLIMIENTO DE LA CONDICIÓN RESOLUTORIA


El carácter mercantil que este contrato posee permite que implícitamente
contenga una condición resolutoria, como es sabido una condición
resolutoria es aquella condición de la cual depende la existencia del
contrato, es decir que al momento de realizarse el acontecimiento
esperado este pone fin a la existencia del contrato.
En el caso particular del contrato de edición el mismo art. 86 establece
como condición resolutoria: “El contrato de edición podrá pactarse…por
un número establecido de ediciones, especificando el número de
ejemplares que tendrá cada edición. Si el contrato no estableciere ni el
plazo ni el número de ediciones, se entenderá que cubre una sola
edición.” Al llegar al número de ejemplares por edición estipulados por las
partes en el contrato facultan al editor para dar por terminado el contrato
de edición.

LA NO REEDICIÓN DE LA OBRA POR AGOTAMIENTO DE LAS EDICIONES


La no reedición de la obra en el plazo que establece la ley le da la
facultad al autor para rescindir el contrato, el art. 86 en su segundo
párrafo establece para el efecto que:
“…Salvo acto en contrario, si agotada una edición el editor no reeditare la
obra en el plazo de dieciocho meses, el autor podrá solicitar la rescisión del
contrato…Para tal efecto, se considera que una edición está agotada
cuando el editor no puede satisfacer la demanda del público, o cuando el
número de ejemplares en su poder no excede de cien.”.

REGULACIÓN A NIVEL INTERNACIONAL

Para hablar de una regulación a nivel internacional es necesario hablar de


la OMPI (OMPI). La OMPI es un organismo especializado de las Naciones
Unidas que fue establecido para fomentar la protección de la propiedad
intelectual a nivel internacional por medio de la cooperación de los
Estados parte y con la colaboración de organizaciones internacionales,
todo ello a través de convenios y tratados.
Aunque expresamente no existe un tratado o convenio internacional que
hable específicamente sobre el contrato de edición, existen aquellos que
en materia de derechos de autor regulan ciertos aspectos de este, entre
algunos de los más importantes que pueden mencionarse se encuentran:

1. Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor

El tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor adoptado en Ginebra el 20


de diciembre de 1996 y en donde Guatemala se adhirió el 4 de febrero de
2003, respecto al contrato de edición manifiesta en su art. 6 “Derecho de
Distribución:

1.1) los autores de obras literarias y artísticas gozarán del derecho exclusivo
de autorizar la puesta a disposición del público del original y de los
ejemplares de sus obras mediante venta u otra transferencia de
propiedad.

1.2) Nada en el presente tratado afectará la facultad de las partes


contratantes de determinar las condiciones, si las hubiera, en las que se
aplicará el agotamiento del derecho del párrafo 1) después de la primera
venta u otra forma de transferencia de la propiedad original o de un
ejemplar de la obra con autorización del autor.”
2. Convenio de Berna para la protección de las Obras Literarias y
Artísticas

Dentro del convenio se establece en el art. 9 respecto a la reproducción


de la obra:”
Derecho de Reproducción: 1. En general; 2. Posibles Excepciones; 3.
Grabaciones sonoras y visuales, 1) los autores de obras literarias y artísticas
protegidas por el presente Convenio gozarán del derecho exclusivo de
autorizar la reproducción de sus obras por cualquier procedimiento y bajo
cualquier forma. 2) Se reserva a las legislaciones de los países de la Unión la
facultad de permitir la reproducción de dichas obras en determinados
casos especiales, con talque esa reproducción no atente a la explotación
normal de la obra ni cause un perjuicio injustificado a los intereses legítimos
del autor. 3) Toda grabación sonora o visual será consideradas como una
reproducción en el sentido del presente convenio.”

Respecto a los derechos que posee el autor de menciona el art. 12:


“…Adaptación, arreglo y otra transformación: Los autores de obras
literarias o artísticas gozarán del derecho exclusivo de autorizar las
adaptaciones, arreglos y otras transformaciones de sus obras.”

Y finalmente establece en el art. 14 ter respecto a las obras de arte y los


manuscritos: “

« Droit de suite » sobre las obras de arte y los manuscritos: 1. Derecho a


obtener una participación en las reventas; 2. Legislación aplicable; 3.
Procedimiento

1) En lo que concierne a las obras de arte originales y a los manuscritos


originales de escritores y compositores, el autor –o, después de su muerte,
las personas o instituciones a las que la legislación nacional confiera
derechos– gozarán del derecho inalienable a obtener una participación
en las ventas de la obra posteriores a la primera cesión operada por el
autor.

2) La protección prevista en el párrafo anterior no será exigible en los


países de la
Unión mientras la legislación nacional del autor no admita esta protección
y en la medida en que la permita la legislación del país en que esta
protección sea reclamada.

3) Las legislaciones nacionales determinarán las modalidades de la


percepción y el monto a percibir.”
3. Convención Interamericana sobre derecho de autor en obras
literarias, científicas, y artísticas Dto. No.74

El art. II establece:

“… El derecho de autor, según la presente Convención, comprende la


facultad exclusiva que tiene el autor de una obra literaria, científica y
artística de: usar autorizar el uso de ella, en todo o en parte; disponer de
ese derecho a cualquier titulo, total o parcialmente, y transmitirlo por
causa de muerte. La utilización de la obra podrá hacerse, según su
naturaleza, por cualquiera de los medios siguientes o que en lo sucesivo se
conozcan:

a) Publicarla, ya sea mediante la impresión o en cualquiera otra forma…f)


Traducirla, transportarla, arreglarla, instrumentarla…adaptarla y en general
transformarla de cualquiera otra manera…g) Reproducir en cualquier
forma, total o parcialmente.”

Al respecto el art. III menciona: “Las obras literarias, científicas y artísticas,


protegidas por la presente Convención, comprenden los libros, escritos y
folletos de todas clases, cualquiera que sea su extensión; las versiones
escritas o grabadas de las conferencias, discursos, lecciones, sermones y
otras obras de la misma naturaleza...las composiciones musicales con o sin
palabras…y, en fin, toda producción literaria científica o artística apta para
ser publicada y reproducida.”

Y finalmente el art. XIII menciona respecto a las publicaciones o


reproducciones ilícitas:
“1. Todas las publicaciones o reproducciones ilícitas serán secuestradas de
oficio o a petición del titular del derecho de la obra por la autoridad
competente del Estado
Contratante en que tenga lugar infracción o en el cual la obra ilícita haya
sido importada…”