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Maximiliano José Vidal Valdebenito.

, Los Gobiernos Radicales En Chile (1938- 1952)

NOMBRE: Maximiliano José Vidal Valdebenito.

CURSO: Tercero Medio A.

FECHA: 09/07/18.

ASIGNATURA: Historia y Ciencias Sociales.

NOMBRE DE LA ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE: Trabajo De Investigación-Informe.

COLEGIO: Antupirén.

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Maximiliano José Vidal Valdebenito., Los Gobiernos Radicales En Chile (1938- 1952)

Tabla de contenido
INTRODUCCION....................................................................................................................................................................... 3
“LOS GOBIERNOS RADICALES 1938-1952”.............................................................................................................................. 4
DATOS PENDIENTES O ANTECEDENTES CON REPECTO AL TEMA ....................................................................................... 8
LA REFORMA ECONÓMICA, EL INICIO DE LA INDUSTRIALIZACION....................................................................................... 10
DATOS PENDIENTES O ANTENCEDENTES CON REPECTO AL TEMA: INDUSTRIALIZACION ............................................... 13
RELACIONES INTERNACIONALES ........................................................................................................................................... 14
CONCLUSION ......................................................................................................................................................................... 15
BIBLIOGRAFIA ........................................................................................................................................................................ 17

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Maximiliano José Vidal Valdebenito., Los Gobiernos Radicales En Chile (1938- 1952)

INTRODUCCION

Para comenzar, dentro de este trabajo de investigación, el Partido Radical corresponde al segundo
partido más antiguo de la historia, de lo que conocemos hasta ahora, a nivel de mundo, su respectiva
fundación se sitúa en 1863; seguido de la realización de su primera convención nacional, se define
como un partido Laico, Democrático y Liberal. Dentro de los siglos XIX y XX, específicamente entre
los años 1891 y 1925, formó parte de la llamada Alianza Liberal, que entra respectivamente en una
existente discrepancia con el Partido Conservador. Junto con el crecimiento de la cuestión social, dicho
Partido Radical conmuta su tendencia liberal, originada principalmente por Enrique Mac-Iver, por una
distinta, que sería de Socialismo de Estado, propuesta inicialmente por Valentín Letelier. Como
consecuencia de las constantes convulsiones de la década de 1920 y su apoyo incondicional a la
Constitución de 1925, consigue durante la década del 30, abismarse de los liberales, y, por medio de
un aglutinado formado por comunistas y socialistas, genera el denominado Frente Popular, creando
una serie de gobiernos radicales hasta el año 1952. En nuestra actualidad, su votación dentro de la
última elección municipal, es del 3,83% de la concerniente votación general a nivel nacional de
candidatos. La votación nacional de los principales candidatos a Alcaldes, fue de un 3,04% y dentro
de los concejales se sitúa un 4,62%, esto es completamente opuesto a su composición en la década
del 30 y del 40, donde el Partido Radical, motivo principal de esta investigación, tenía una votación
promedio del 20%, en sus correspondientes elecciones de Diputados, Senadores y Regidores,
modificándose en esa época como el mayor partido político a nivel de nuestro país, Chile. Por eso,
fuera de todo lo demás, nace la idea de analizar los gobiernos radicales, junto con una serie de crisis,
que poseen, ante todo, un sentimiento tenaz, y así sucesivamente pueden ser las causales de su
depresión electoral en la actualidad.

PARTIDO POLITICO CANTIDAD DE AFILIADOS

Democracia Cristiana. 117.208

Partido Socialista. 109.261

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“LOS GOBIERNOS RADICALES 1938-1952”

Pedro Aguirre Cerda, Portada Revista Topaze 1938

La caricatura que se mostró anteriormente permite evaluar la creciente importancia del estado de
condiciones a nivel político, en las que se realizaron las denominadas elecciones presidenciales de
1938, donde el preponderante candidato Pedro Aguirre Cerda (Radical), logró obtener un 50,17%, en
debate con un 49,24% condigno al Candidato Oficialista Gustavo Ross Santa María (existiendo una
insignificante diferencia de 4.111 votos, un 0,93%). Lo disparatado de esta elección, corresponde al
apoyo cedido por los nacistas (El Movimiento Nacional-Socialista de Chile), y especialmente por Carlos
Ibáñez del Campo, que mediante su aglutinado político, la Alianza Popular Libertadora, luego de los
concernientes eventos ocurridos el 5 de septiembre de 1938 (famosa matanza del Seguro Obrero). La
sombra de Carlos Ibáñez del Campo, escolta al gobierno de Aguirre Cerda, Ríos Morales y González
Videla; y la prensa o redacción escrita, como el diario “Así es” o la revista “Topaze” (correspondiente
a la imagen anteriormente expuesta), recordaban perpetuamente a la ciudadanía, el apoyo transferido
por Ibáñez al candidato del Frente Popular, junto con las debilidades del gobierno de Aguirre Cerda.

Las respectivas elecciones de 1938, corresponden al resultado de firmes variaciones políticas vividas
desde 1925. La constitución comprendida en ese entonces cambia el antiguo régimen Parlamentarista,
por uno específicamente presidencialista o presidencial reforzado (el Presidencialismo es donde el

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presidente ejerce su papel como jefe de Estado y a él es asignado el papel de escoger y nombrar a
sus jefes de gobierno en los ramos ejecutivo, legislativo y judicial; En cuanto al Parlamentarismo,
corresponde a un sistema en donde el jefe de gobierno no es escogido directamente por el pueblo ,
ciudad o país, además no puede ejercer libremente los poderes que le son atribuidos –solamente los
ejerce a pedido del gobierno- por falta de legitimidad democrática, cabe destacar que dentro de este
sistema, el jefe de gobierno responde directamente al parlamento por sus actos). Dicho cambio
anteriormente descrito y explicado por medio de las diferencias pertinentes en cada uno de los
sistemas, permitió generar o crear, una organización por parte de un estado mayoritariamente más
centralizado y a su vez, generar las políticas necesarias en lo que respecta al país en sus agentes
políticos, económicos y sociales. Esta nueva forma auténtica de organizar al estado, estuvo sujeta a
las fuerzas políticas. En el año 1938, el sistema político estaba conformado por tres grandes y
considerables colectividades: Radical, Conservador y Liberal; los dos primeros (Radical y
Conservador), eran las fuerzas fundamentales dentro del mismo. La separación de la Iglesia y el
Estado, en la escritura de la constitución de 1925, es uno de los pilares o pies esenciales del
radicalismo (Ideología que defiende la eficacia de los cambios drásticos en la estructura política y
económica de la sociedad para mejorar las condiciones sociales) desde su fundación en 1863. En lo
que respecta al Partido Liberal, por otro lado, ya había sufrido una segmentación durante la década
del 20 siendo reunificado alrededor de la segunda administración de Alessandri en 1933. Los tres
partidos fueron adversarios, y, en algunas oportunidades, llegaron a formar alianzas electorales o
hasta llegaron predominar dentro de lo que puede llegar a abarcar en una gobernación, en cuanto al
poder que se posee, siendo uno de los casos más tangibles, la llamada Concentración Nacional, que
dio sustento o soporte al gobierno de González Videla entre los años 1951 y 1952. El partido Radical
se incorpora al llamado de los partidos Socialista y Comunista, para dar origen al frente Popular (1938),
que emerge en forma de respuesta para paralizar el Fascismo (Movimiento político y social de carácter
totalitario y nacionalista fundado en Italia por Benito Mussolini después de la primera guerra mundial)
a escala mundial. Esta unión o alianza política contaba con una frágil mayoría parlamentaria, que
evidenciaba, de alguna manera, los elementos adversos que influyeron negativamente en el relativo
gobierno de Aguirre Cerda (1938-1941):

• El político, enfocado en la minoridad parlamentaria con que llegó al gobierno.

• La oposición existente y por tanto permanente de la derecha política y parlamentaria (la primera
negándose a colaborar con el gobierno, creando toda clase de incógnitas o en este caso de
problemas; la segunda, atorando sus iniciativas legítimas o en otras palabras legales, el caso
más patente, es la negativa a la creación de la CORFO).

• La composición o compostura heterogénea de los determinados partidos de gobierno, y aún del


propio e inherente Partido Radical.

• El estado de la situación económica según el contexto social del país, interna y externa.

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Estas fluctuaciones políticas eran la reverberación en la incapacidad del cumplimiento del programa
ofrecido a los electores, mientras se realizaban las elecciones presidenciales. Esta incapacidad no se
presentó en el gobierno anterior (correspondiente a Alessandri), debido a que contaba con una
mayoría o mayoridad parlamentaria, la cual lo abasteció de plenas atribuciones políticas y económicas.
Fue completamente diferente el nacimiento de gobierno de Aguirre Cerda, quién debe gobernar con
un congreso seleccionado un año antes, el cual no se rectificaba en el contexto de refutar o modificar
hasta 1941.

Otro agente con un rol insigne, adverso al Gobierno, se sitúa en la disposición resentida y temerosa,
que exhibió la derecha en debate o en contra del programa y la acción gubernativa del gobierno del
Frente Popular.

Las desemejantes disputas no lograron detenerse, en el ámbito social, el ascenso de la clase media.
Según Petras 1 (1969), la incorporación de la sociedad chilena ocurrió en tres fases determinadas: el
período ascendiente que canalizó a la elección de Aguirre Cerda en 1938; el tráfago hasta más o
menos 1946, y el período de consolidación o estabilización desde 1945 a 1959. En cada período, el
énfasis político se conmutó o varió de alguna forma.

Durante la época saliente, se acoplaron ideologías políticas con un razonamiento reformista, que, a su
vez, poseían un objetivo en común, en dirección al pueblo (creación del Frente Popular en 1938);
durante el segundo ciclo de movilidad social, el doctrinarismo fue dejado de lado, con una intención
negligente, pasándose al desarrollo y el derrotero social como prioridad. La clase media utiliza el
correspondiente papel de mediador, entre las fuerzas o potencias modernizadoras y tradicionales,
precisamente, entre el pueblo y la elite. En el último ciclo o fase, el pragmatismo (teoría filosófica y
social que defendía en único criterio válido para juzgar la verdad de una doctrina, oral, social, religiosa
o científica, consiste en considerar sus efectos prácticos) autointeresado suplió a las doctrinas
políticas; las consideraciones tecnocráticas y de estatus, ganaron primacía, y la aproximación con las
elites tradicionales rehabilitó el papel moderador.

Las transformaciones acontecidas en la sociedad, por parte de la clase media como distinguido agente
de cambio social, no sólo perjudicaron a su conformación y sus estereotipos, sino que, por lo mismo,
diagnosticaron, de modo característico, la estructura y el propio comportamiento del principal o insigne
partido de los estratos medios. Así, a partir de entonces, entre 1938-1952, es contingente reconocer
dos hechos trascendentes:

• La militancia radical constituida originalmente por intelectuales e independientes (económicamente


considerados), pasó a hallarse compuesta por estratos de clase media altos y medios
(profesionales y empleados).

• El incremento de la clase media, a nivel de desarrollo, dentro del radicalismo, fue equidistante o
paralelo al aumento de la burocracia y sus maridajes o vínculos cada vez más fuertes con las
instituciones gubernativas.

1 Petras James, “Política y fuerzas sociales en el desarrollo chileno”.


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Esta configuración de la clase media según Petras (1969), unida a los individuos estatales,
responsabiliza una masa importante de “disponibles”, que las arcaicas estructuras en cuanto a su
sistema estructural a altura social, no pueden emplear en plenitud, lo cual es determinante en la
estrategia de los propios partidos revolucionarios, dado que, su inestabilidad social y sus valores no
debidamente ponderados, “
el acrecentamiento continuo de este terciario, mientras la economía no se desarrolla en las mismas
proporciones y no puede, por consiguiente, absorberlos, lleva a los partidos y al estado a una práctica
de clientelas, a la creación constante de empleos y de funciones parasitarios, que limita, sin impedirla
empero, la acumulación de rencores y de sentimientos de frustración que estallan entre las
generaciones más recientes. Al mismo tiempo, el elevado costo que representa este mantenimiento
pesa abrumadoramente en las finanzas públicas y de modo paradójico, torna difícil toda reforma
fundamental” 2. Esta estimación nos sitúa frente a un dilema que gravitó poderosa y negativamente
sobre la actuación misma de los gobiernos radicales y que intervino en el desmejoramiento de la
situación o estado social, del país e impidió la tonificación del mezquino poder político que alcanzó la
izquierda en 1938.

2 Luis Mercier, “Una izquierda ambigua” pp. 33-36.


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DATOS PENDIENTES O ANTECEDENTES CON REPECTO AL TEMA

A fines del período radical se evidenciaban importantes signos de desgaste de la política partidista.
Una sensación de corrupción de las instituciones públicas flotaba en el ambiente. Los catorce años
de predominio de una sola coalición política fueron provocando una crisis acumulativa en las
organizaciones y partidos políticos, que afectó no solo al radicalismo, sino también a todos los
partidos transversalmente y a los movimientos sociales.

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LA REFORMA ECONÓMICA, EL INICIO DE LA INDUSTRIALIZACION

En los mandos o gobiernos radicales, estuvo presente el desarrollo económico, esto se interpretó
en un canje de la sociedad o comunidad chilena, al no admitir los horizontes de sus padres y
abuelos, dándose iniciación a la llamada “revolución de expectativas crecientes” del siglo XX.

El partido Radical anhelaba modernizar la economía con la consecutiva ascensión de los niveles o
factores de vida. Las opciones de Aguirre Cerda, en 1938, eran restringidas, así mismo para sus
sucesores. Envidar a la gran minería, sólo buscaba lograr un objetivo: ingresos; pero no accedía a
absorber la mano de obra suspendida o cesante; después de lo cual surge la importancia de la
industrialización en el país.

Entretanto se mantuviera el sistema de hacienda, no habría manera alguna de acrecentar el


empleo en zonas rurales o, en otras palabras, en el campo.

"Un país del nuevo mundo con la organización social de la vieja España, gente del siglo XX
conservando aún una sociedad feudal; una república basada en la igualdad del hombre y, aun así,
con una aristocracia de sangre azul y una clase servil tan claramente separados como en
cualquiera de las monarquías del viejo mundo. A través de toda la historia de Chile, se ha dado
esta situación. Es la herencia social que constituye el trasfondo de los problemas actuales de la
gente en Chile” 3.

Mientras en la correspondiente década del 30, únicamente el 25% de los salarios agrícolas en
Chile residían como un resultado productivo; el resto estaba designado al ganado o al barbecho.
Las circunstancias de vida eran paralelas de alguna forma en términos de afinidad o semejanza, a
las del período colonial. Para el diputado Hermes Ahumada, la crisis de la agricultura tenía una
sola justificación:

"Los dueños de la tierra no efectúan un cultivo intensivo y altamente que les permita aumentar la
producción de cereales, la que carece, además de fertilizantes. Últimamente se han desplazado las
siembras de trigo y las lecherías por otros productos, que significan mayores ganancias más pingües,
en detrimento de la alimentación básica de nuestro pueblo. Campos de las provincias centrales, que
son las más ricamente agrícolas, anteriormente dedicados al trigo, lecherías y ganados, han
transformado su explotación por cáñamo, tabaco, arrozales y oleaginosas" 4.
Dicha denuncia del Dr. Ahumada llevó a que la producción agrícola, sólo se incrementara en un 2,4%
al año, resultando más lento que el demográfico, al cual incumbía un 3% anual. En cifra per cápita o

3George Mc Bride. Chile su tierra y su gente, 1970


4Ahumada Pacheco, Hermes. Intervención Cámara de Diputados, “Sesión 18ª Ordinaria, en miércoles 27 de junio de
1945. Consideraciones sobre la realidad económica y social de Chile” p. 581
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por cada cabeza, la producción agrícola se redujo levemente entre los años 1935-1954, a su vez surgió
un aumento del déficit comercial agrícola de 6 veces durante los años 1940-1954 en Chile. Este déficit
se interpretó o se tradujo hasta en la importación del trigo. En 1952:
"Chile deberá comprar, un mínimum de 3.500.000 quintales de trigo. Al cambio de $31 el dólar, esta
importación nos costará $1.399 millones de pesos. Al cambio de $60 el dólar, esta misma importación
nos costará "DOS MIL QUINIENTOS OCHO MILLONES DE PESOS" 5.
Dicha crisis contiene una serie de factores o aspectos evidentes, como lo es la política de precios
decretados por el gobierno, la inflación y una infraestructura deficiente. Al margen del cual, la mayoría
de los economistas apelaban a la acción de culpar al tradicional sistema o práctica de tendencia de
tierras por la paralización agrícola. "Un estudio de 1939 reveló que menos del 1% de todas las
propiedades agrícolas abarcaban aproximadamente el 68% de las tierras. En el otro extremo del
espectro, el 47% de los terrenos consistían en parcelas de menos de cinco hectáreas, unidades
demasiado pequeñas para ser económicamente viables" 6. Los datos entregados se pueden sostener,
sustentar o apoyar gracias a lo planteado por el diputado Ahumada:
"Nuestro país es predominantemente agrícola. La mayoría de su población tiene estrechas relaciones
con la tierra.
En 14 provincias, preferentemente agrícolas, desde Coquimbo hasta Bio, existían más o menos 5.396
posesiones mayores de 200 hectáreas. La producción en superficie de estos 5.396 fundos
corresponde a lo siguiente:
• De 201 a 1.000 hectáreas, 3.889 propiedades con una superficie total de 6.095.561 hectáreas.
• De 1.000 a 5.000 hectáreas, 1.132 propiedades con una superficie total de 2.496.434
hectáreas.
• De más de 5.000 hectáreas, 375 propiedades con una superficie total de 6.095.561 hectáreas"
7.

Efectivamente, con estas condiciones de marasmo, los niveles de vida se hallaban en situaciones
paupérrimas, las dietas alimenticias, no cumplían con las expectativas o perspectivas, debido a que
"en 591 familias encuestadas, el 50% de ellas no alcanzaba a la ración básica, y solamente el 30%
percibía más de 3.000 calorías por unidad adulta de consumo” 8. Estos requisitos, por parte del Dr.
Ahumada, parecen mostrarse de un modo favorable para el alcoholismo debido a "que el obrero busca
en el alcohol, las calorías que le faltan en sus regímenes de alimentación" 9. El bajo salario de inquilinos
u ocupantes y temporeros, no logra satisfacer las necesidades alimenticias primordiales. En algunos
tramos o zonas del país, un campesino de cada seis, comía regularmente: Carne, Leche y Vegetales
frescos. Un estudio elaborado en 1945 determinó que "nuestro campesinado, alrededor de un millón y
medio de personas, no está en condiciones de tener una participación significativa en el proceso de
consumo de productos en nuestras fábricas" 10.

5 Diputado Stegmann. Intervención Cámara de Diputados “Sesión 55ª, en martes 11 de septiembre de 1952. Política
seguida por el gobierno frente al problema del trigo. Petición de Oficio”
6 Simon Collier, William F. Sater. “Historia de Chile 1808-1994” p. 232
7 Ahumada Pacheco, Hermes. Intervención Cámara de Diputados “Sesión 18ª Ordinaria, en miércoles 27 de junio de

1945. Consideraciones sobre la realidad económica y social de Chile. p. 582.


8 Ibíd. p. 581.
9 Ibíd. p. 581.
10 Ricardo Marín M. “Condiciones económicas del campesinado chileno”. pp. 41,128; Plan Agrario pp. 21-22.

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Uno de los remedios o solución para la excursión de esta paralización y crisis agrícola, la propuso el
líder socialista Marmaduke Grove, el cual consideraba que alrededor de unos 340.000 trabajadores y
emprendedores obtenían lo apto o prácticamente lo suficiente para comer y subsistir, y "vivían en
ranchos que no parecen haber sido construidos por humanos" 11, siendo imprescindible que: "la tierra
chilena" [ ...] se transformara en [ ...] "el derecho natural para todos los chilenos que quieran trabajar y
que tengan capacidad para hacerlo" 12. El gobierno tenía la obligación de expropiar o desposeer todos
los campos y haciendas que se localizaran en barbecho y el estado debía segmentarlas y redistribuir
el terreno o la tierra. La exposición que se encontraba en el Frente Popular, erigía en 1945 lo siguiente:
"Todos los sociólogos se preguntan si la reforma agraria en Chile se efectuará por medios evolutivos
o revolucionarios. Mi querido Partido, veterano de cien campañas democráticas en este país, propone
los medios evolutivos como procedimiento para obtener toda reforma social. Pero observamos que la
tolerancia de un pueblo que sufre y espera, tiene sus límites” 13 . Las expresiones o palabras
manifestadas por el diputado Ahumada, por una reforma agraria, no tuvieron la potestad de
concretarse desde los inicios de los gobiernos de los radicales, dado a que los presidentes Aguirre
Cerda, Ríos Morales y González Videla, se encontraban intimidados o dentro del contexto, un tanto
acorralados por el ala derecha del Partido Radical, principalmente por la coalición o bloque
anticomunista radical. Mientras en los gobiernos radicales (1938-1952) se aplicó constantemente el
sistema de solicitud diligente de préstamos al extranjero, debido a que los ingresos, que, con ayuda
del cobro de impuestos al cobre, no eran suficientes para financiar la industrialización del país y las
crecientes operaciones o procedimientos del Estado. Desde luego se podía haber gravado a los más
ricos, con la finalidad de financiar las labores fiscales, desamparando los ingresos del cobre para el
crecimiento de la economía. Pero esto era considerado como algo arriesgado, políticamente hablando.
Por otro lado, fuera de aumentar los impuestos o imponer programas de austeridad, los gobiernos
radicales buscaban el camino más fácil: la inflación.
El portento o fenómeno inflacionario durante los gobiernos radicales, ayudó como una forma de
inspeccionar o controlar y manipular la demanda interna de bienes y servicios; de ahí la significación
del comisariato de precios, resultando ser su función primordial el apego a los precios instaurados por
el Estado. Esta política de control de precios expresó o dentro del tema, manifestó serios problemas,
explotando con mayor fuerza durante todo el gobierno de González Videla.

11
Marmaduke Grove “Reforma agraria”. p. 58.
12
Ibíd. p. 6.
13
Ahumada Pacheco, Hermes. Intervención Cámara de Diputados “Sesión 18ª Ordinaria, en miércoles 27 de junio de
1945. Consideraciones sobre la realidad económica y social de Chile. p. 582.
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DATOS PENDIENTES O ANTENCEDENTES CON REPECTO AL TEMA: INDUSTRIALIZACION

Durante esos años, el Estado aplicó una serie de medidas proteccionistas que dieron viabilidad a la
producción local de bienes que normalmente se importaban. Así, el modelo de “desarrollo hacia
afuera”, que había operado hasta la crisis del 30, fue reemplazado por uno de “desarrollo hacia
adentro”, que fomentaba la industrialización interna del país, permitiendo sustituir algunas
importaciones de ciertos bienes y servicios. Este se denominó modelo sustitutivo de importaciones o
ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones).

Paralelamente a la inversión pública en industrias y fomento a la producción, el Estado se ocupó de


resolver los problemas que, se sabía, generaría la industrialización, y de mejorar las condiciones de
vida de la población en general, como lo expresa la tabla anterior.

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RELACIONES INTERNACIONALES
El partido Radical, mientras se llevaban a cabo sus gobiernos, basó su política internacional netamente
en el fortalecimiento de la imagen de Nación y después, en un amparo irrestricto de Nación soberana
e independiente. En referencia a la imagen de Nación, se puede determinar que los gobiernos radicales
la ejecutaron a cabalidad, específicamente en los escenarios internacionales y en la firma de la Carta
de San Francisco en 1945. Es también imprescindible, hacer la aclaración que, durante los gobiernos
radicales, se encontraron diferencias en lo que respecta a las relaciones externas. Los gobiernos
Radicales sostenían una política ondulante, en especial, en la zona post Segunda Guerra Mundial,
cuando tuvieron una aproximación a la exposición de planteamientos panamericanistas, para girar
fuertemente a un apoyo hacia los Estados Unidos, lo que se revela por la ratificación de un acuerdo o
tratado de ayuda militar de colaboración, entregado por Estados Unidos. Esta indeterminación de los
Gobiernos Radicales, en relación a la política exterior traerá como fruto, una considerable participación
de los Estados Unidos en los gobiernos subsecuentes, de tal forma que se manifestará en la década
del 70 hasta el día de hoy.

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CONCLUSION
La decadencia del Partido Radical, se debe a la inexactitud o equivocación de fijarse en objetivos,
persistentemente anticlericales, justificados al principio, pero influidos ulteriormente. Si no hubiere
atacado el centro espiritual mismo del pueblo, es posible que su público político (en su mayoría
católica) no le habría sido quitada más tarde por otro partido político, cuya primordial característica
era, ciertamente, su afinidad con los valores cristianos.
Este último acontecimiento revela, al menos en Chile y en su clase media, la controversia por
cuestiones religiosas no era un interés elemental.
Recae principalmente en los autores que han estudiado al partido Radical -Urzúa Valenzuela, Palma
Zúñiga, Bravo Lira, etc., que toda su comprensible posición laica inicial decayó en un acentuado
anticlericalismo, en una época en la que, una cosa como esa no se justificaba, y la protección de leyes
como la de divorcio (no repercute en la sociedad conservadora y tampoco constituye una aspiración
masiva de la clase media) lo hizo perder conciencia de la realidad y la comunicación con los verídicos
requerimientos de esa clase que deseaba representar. Tanto se menoscaba de esta manera el crédito
de los radicales, que se desvirtúan, por parte de la población, sus objetivos políticos, finalmente
llegando a ser de alguna forma apreciados, como un grupo político que busca crear, por medio de la
ampliación de la organización estatal, trabajo para sus correligionarios.
El Partido fue particularmente pragmático y no pretendía inculcar un criterio ideológico de altura global.
La postura firmemente laica por parte de sus dirigentes lo condujo a defender, con una indudable
obstinación, intereses a los que la clase media no optaba de forma colectiva (dentro del contexto como
masiva) y que, inicialmente lo despojaron de soporte femenino.
Otro motivo de su crisis ulterior (también iniciada en aquella época), es su incertidumbre, en relación
a como asumir rotundamente la representación de la clase media, derivando en una búsqueda de
filiación con la zona obrera (que a la sazón crecía), zona que no le pertenecía o incumbía ni formaba
parte de sus parámetros, y que finalmente le fue arrebatado por los partidos marxistas, esta clase de
indecisión seguidamente le ocasionará la pérdida en 10 años de la clase media, la misma que se había
tardado peculiarmente 80 años en construir.
Otro aspecto que se debe considerar, y a su vez examinar, es que la clase media, fundamentalmente,
es un gran sector apolítico e autosuficiente, que no se siente en consideración con respecto a una
ideología en particular, y que más bien incorpora a programas cuyo contenido o trama le favorezca, y,
por consiguiente, que le permita fomentar su posición. Esto se patentiza con las diferentes tendencias
en cuestión, que ella misma asume a partir del año veinte, defendiendo la disposición de Arturo
Alessandri, prontamente al radicalismo, después a Carlos Ibáñez, para finalmente anexar a la
Democracia Cristiana en la década de los setenta.
En lo que concierne a las políticas económicas respectivamente, el partido Radical, dentro de sus 14
años de administración o jefatura, intentó anteponer un modelo fructífero, que a los primeros 7 años
de realización y práctica (1945) se encontraba exteriorizando serias crisis constitutivas como lo son la
inflación (descrita anteriormente), déficit fiscal, etc., las cuales se reiterarán hasta 1973. La causa
primordial de esta crisis estructural o constitutiva de la economía territorial (nacional), fue la
insuficiencia de salir propiamente del estrato o manto productivo básico o de manufacturas e industrias
de primer menester, (en el ámbito de necesidad) a un estrato productivo tecnológico, que permitiera
obtener el codiciado estatus de país desarrollado y fuerte. Esta incapacidad o insuficiencia transmuta
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al Estado, por poco en una agencia de empleos, de la cual la burocracia se transformaría en un estorbo
para la sociedad chilena, junto con los gobiernos posteriores.
En lo concerniente a las políticas sociales, los gobiernos radicales no lograron consumar cabalmente
con sus delineamientos deliberantes o electorales. Esto se puede conferir a factores tanto internos
como externos: derivando los factores internos, el atraso educacional, sanitario, económico y
tecnológico del país; en lo que atañe a los factores externos, el principal o fundamental en este
argumento respectivamente, es la Segunda Guerra Mundial, que procreó una baja de las
importaciones y exportaciones, congregado al atraso tecnológico en que se sumió en país. Ello origina
una demora en los medios productivos y de la calidad y condiciones vida de los individuos (en este
caso ciudadanos), los de las clases más desposeídas propiamente tal. Pero no todo es desfavorable
en esta etapa, dado a que, con estos gobiernos o mandos, se inaugura el proceso de fortalecimiento
de la clase media, habitando esta naciente clase la función del impulsor de las trasformaciones sociales
que ulteriormente estropearían al país. Estas transformaciones o cambios se dan en un
acrecentamiento de los alumnos adscritos en las escuelas fiscales, empleados en las oficinas públicas
como privadas y un aumento en el revestimiento sanitario, estos adelantos se manifestarían con
considerable fuerza en la década del 60 y comienzos del 70.
La política exterior en estas ocasiones en los gobiernos fue ambigua, en especial mientras se llevaba
a cabo la Segunda Guerra Mundial específicamente al quebrar relaciones con los países del Eje y la
subsiguiente proclamación de guerra a estos países cerca del término de dicho enfrentamiento
armado, conmemorando el éxito de las tropas aliadas, sin remitir ningún contingente militar al campo
de batalla. Asimismo, esta ambigüedad se presenta en las relaciones con Estados Unidos, en una
primera oportunidad muy distante –peculiarmente al inicio de la guerra- para concluir como aliado
continental luego de la proclamación de la ley de defensa de la Democracia.
El rol ejercido por la Cámara de Diputados en esta etapa o período (1941-1952) corresponde al
honrado reflejo de las ideas de la época, en la cual los lineamientos doctrinarios partidistas decretan
la hechura de la agenda legislativa. La función fiscalizadora de la Cámara de Diputados existió en este
período y con mayor fuerza en las situaciones sociales y económicas.
En lo que atañe al accionar de Diputados, entre ellos, Don Hermes Ahumada, corresponde al reflejo
de dicho accionar fiscalizador en ámbitos como lo es la sanidad, las falencias económicas en Chile o
las circunstancias y condiciones físicas de las habitaciones populares.
Finalmente, en este trabajo de investigación, se puede concluir que los gobiernos radicales pretendían
y a su vez intentaron de alguna forma aplicar sus planteamientos y doctrinas ideológicas, desde sus
inicios, en 1863, pero esto no se pudo puntualizar o concretar, debido a las constates crisis con objetivo
pertinaz, y ambigüedades al interior del radicalismo, naciendo bajo el tejaroz del partido radical,
partidos como el Radical Doctrinario y Radical Democrático. No fue contingente la consolidación de su
discurso hacia la clase media, que efectúa el rol de sostén del país, en forma política por medio de sus
votos, y económico por su preponderancia o predominio tanto laboral como adquisitivo. Se manifestó
entonces la Falange Nacional, concerniente a la actual Democracia Cristiana, que actúa como caja
receptora de los requerimientos políticos y sociales de la vigorosa clase media. Así acabaron los
Gobiernos radicales, como una gustosa evocación en ciertos sectores de la ciudadanía y en especial
de sus militantes, que, en la contemporaneidad, acuñando la frase “Gobernar es educar”, deploran la
remembranza de un posible retorno a épocas gloriosas que nunca regresarán, debido a las actuales
limitaciones socio-políticas.

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Maximiliano José Vidal Valdebenito., Los Gobiernos Radicales En Chile (1938- 1952)

BIBLIOGRAFIA
Romina Patricia, C. (2011). EL DISCURSO DEL PARTIDO RADICAL, COMO EXPRESIÓN DE SU
IDENTIDAD (TESIS PARA OPTAR AL TÍTULO DE MAGISTER EN COMUNICACIÓN POLÍTICA).
Recuperado de:
http://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/135102/Tesis%2C%20Campusano%20Salas%20Ro
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