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Examen de Mundial III:

Tema: “La segunda revolución industrial y sus consecuencias a partir la segunda


mitad del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial”

Problema:

¿Cuáles fueron los factores decisivos de la segunda revolución industrial y su


contribución con la consolidación del capitalismo?

INDICE:
o Los procesos históricos de industrialización
o La industrialización en la segunda mitad del siglo XIX
o Gran Bretaña y la inserción de nuevos países a la industrialización: Modelos.
-La consolidación del capitalismo
o Las consecuencias de la segunda fase de la revolución industrial.

-Los ejes son muy generales, entiendo que señalarás varios aspectos en cada uno de
ellos. Hubiese estado bueno que los puedas incorporar dentro del índice como
subtítulos. En fin…echando una mirada al texto general, el tratamiento de la Gran
depresión es bastante escasa, y es un aspecto fundamental para la segunda
industrialización (revisá el cap. 6 de Industria e Imperio de Hobsbawm).
-Recordá que va a haber preguntas puntuales sobre las temáticas que vos vas a ir
desarrollando, es decir, van a haber preguntas sobre los análisis de los textos que vos
trabajaste (por ejemplo, el de Cameron, que está citado en la bibliografía, pero poco
analizado) y preguntas que puedan desprenderse de tu tema.
LOS PROCESOS HISTORICOS DE INDUSTRIALIZACIÓN:

En los textos de María Inés Barbero, se define a la Revolución Industrial como las
fases iniciales del proceso de industrialización en el largo plazo y señala que los dos
criterios centrales para definirla son:
- La aceleración del crecimiento de la economía en su conjunto
- La verificación de cambios estructurales dentro de ella.
Además, consiste en un proceso de cambio estructural en el que se combinan:
a) El crecimiento económico
b) La innovación tecnológica y organizativa.
c) Profundas transformaciones culturales y en la sociedad.

Desde el punto de vista cronológico, la Revolución Industrial se inició en Gran Bretaña


en la segunda mitad del siglo XVIII, y de allí se fue difundiendo, con ritmos y
características diversas, primero hacia el continente europeo y luego hacia otras
naciones como Estados Unidos y Japón.

Según Franklin Mendels elaboró el concepto de protoindustrialización o


industrialización preindustrial, para referirse a la primera fase de la revolución industrial
de Europa, caracterizada por la expansión del sistema de trabajo a domicilio, sistema
de fábricas o mecanización de la producción, el uso de energía del vapor y la
presencia de obreros asalariados sometidos a un régimen de estricta disciplina.

Según Hobsbawm, en la segunda parte del siglo, tanto en el proceso como los
resultados de la difusión internacional de la tecnología fueron muy diferentes que llevó
a Gran Bretaña a perder su supremacía industrial. “Establecer una economía
industrial, no es lo mismo que manejar la existente”. Siguiendo a Hobsbawm
considera que la revolución industrial británica no fue de ningún modo solo algodón.
Este fue el iniciador del cambio industrial y la base de las primeras regiones que no
hubieran existido a no ser por la industrialización, y que determinaron una nueva forma
de sociedad. Sin embargo, dos sectores experimentaron los primeros cambios
revolucionarios en la tecnología y la organización económica: la industria del algodón y
la del hierro. La primera pasó, de tener un papel insignificante a ser la principal
actividad manufacturera, y fue el primer sector que utilizó máquinas en gran escala.
El sistema de fábrica no suplantó rápidamente a la industria doméstica. El aumento de
la producción provenía sobre todo del trabajo a domicilio: los trabajadores preferían
este sistema a la fábrica, y los empresarios eran reacios a incrementar su inversión en
capital fijo.
La mecanización de la industria algodonera concluyó recién hacia 1850. En el sector
metalúrgico tuvo un crecimiento mucho menor que el del algodón, pero su peso fue
decisivo porque la creciente oferta de metal barato facilitó la mecanización de las otras
industrias, la difusión de la máquina a vapor y la transformación de los medios de
transporte.
La revolución industrial no hubiera sido posible sin una precedente “revolución
agrícola”, “nueva agricultura”. Esta consistió en la combinación de tres elementos:
- La introducción de nuevos cultivos
- La alimentación de la ganadería en establos
- La supresión del barbecho
El desarrollo de este proceso fue lento e irregular, afectando más a unas regiones que
otras, pero la difusión de las innovaciones se veía trabada por la falta de capitales, la
dispersión de las parcelas y la resistencia de los campesinos a las nuevas prácticas.
Gran parte del avance industrial comenzó con la expansión de las industrias
artesanales a través del sistema de industria a domicilio. Desde mediados del siglo
XVII se habían destinado fuertes inversiones públicas y privadas a la extensión del
sistema fluvial y a la construcción de nuevos puentes y carreteras; esté proceso se
aceleró en el siglo siguiente. Desde principios del siglo XVIII fueron introduciéndose
importantes innovaciones tecnológicas en la metalurgia del hierro, que permitieron
obtener un producto más resistente y más barato. La producción de hierro se
multiplico por cien entre 1760 y 1850. Gracias al abaratamiento del precio, su consumo
se incrementó, destinándose en parte a la fabricación de maquinaria agrícola e
industrial.
Las primeras fábricas que nacieron a fines del siglo XVIII para la producción de hilado
de algodón utilizaron la energía hidráulica, y ésta siguió teniendo por mucho tiempo un
rol primordial en la producción manufacturera, no solo en Inglaterra sino en todos los
países industrializados.
Otra fuente de energía, fue el vapor como para impulsar los nuevos medios de
transporte: los ferrocarriles y los barcos. Las primeras máquinas a vapor comenzaron
a emplearse desde principios del siglo XVIII en la minería. El carbón tuvo una
importancia decisiva, se utilizó como combustible en las máquinas de vapor, como
fuente de calor y de transformaciones químicas en la industria del hierro. El carbón
cumplió un papel decisivo en el desarrollo de nuevos medios de transporte, los
primeros ferrocarriles fueron construidos para acarrear el carbón; a partir de 1830 se
inauguran las primeras líneas ferroviarias para transporte de cargas y de pasajeros.

LA INDUSTRIALIZACIÓN EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX:


La Revolución Industrial británica no fue un proceso unitario e ininterrumpido y afecto
en forma desigual a las diversas ramas de la industria y a las distintas regiones.
Según Luis Martín la industria europea y otros países continentales transitaron el
camino de la industrialización fueron Bélgica, Francia, Suiza y Alemania. Después fue
extendiéndose hacia los países escandinavos y los países de Europa del sur y del
este, incluyendo Rusia. Fuera de Europa, Estados Unidos y Japón.
Esta segunda fase de industrialización se ubica en el período entre 1850, 1870-1873-
hasta 1914, con la Primera Guerra Mundial.

Esta segunda etapa de la revolución industrial se utiliza para hacer referencia al


conjunto de innovaciones técnico-industriales fundadas en la revolución de los
transportes, de las comunicaciones, del acero barato, la química, la electricidad, el
petróleo, el motor de combustión interna, la nueva empresa moderna y nuevos tipos
de gestión del trabajo y organización industrial. Se trata de una “revolución
tecnológica”. En realidad, estas innovaciones tecnológicas fueron las mismas que la
primera, solo fueron actualizadas y perfeccionadas, como las siguientes
características:

1- El siderúrgico: implicaba fábricas con nuevas dimensiones, exigía el ciclo


productivo completo, desde el mineral hasta el laminado, los lingotes, los
cables, etc.; requería grandes inversiones de capital, imponía la concentración
y obligaba a una nueva organización del trabajo que fue característica principal
de este periodo. La hegemonía británica en este sector termino hacia 1890,
siendo sustituida por Estados Unidos y Alemania, que aumentaron el número
de sus fundiciones y altos hornos, la producción de hierro y de acero.
2- La industria química: es la transformación de la materia para usos
productivos. La metalurgia, es una rama de la química aplicada, y entre los
nuevos materiales que llegaron con el principio del siglo aparecieron aceros y
metales no ferrosos, como el aluminio. Las fabricaciones de vidrio y de papel
son ramas de la industria química, así como las del cemento, el caucho y la
cerámica.
3- La “revolución de los transportes” se utiliza para hacer referencia al
conjunto de innovaciones que tuvieron lugar a partir de 1830. A partir de 1840
hubo una serie de innovaciones técnicas en la navegación a vapor, a esto se
sumó una reducción en los costos de la producción del carbón y del acero (con
lo cual se abarató la construcción de navíos) y un abastecimiento eficiente de
combustible con barcos carboneros que aprovisionaban a los puertos de
escala. El carbón se mantuvo en el siglo XIX la supremacía absoluta como
fuente de energía. Su privilegiada posición como recurso energético perduro
incluso hasta la Primera Guerra Mundial, ya que fue desplazado por el uso del
petróleo. Paralelamente, crecieron los costos de construcción de los barcos. La
industria del hierro se convirtió hacia mediados del siglo XIX en el sector que
experimentó una de las más profundas transformaciones del aparato
productivo. Los raíles de acero para el ferrocarril duraban más y eran más
seguros que los de hierro. El uso de laminado de acero para la construcción
naviera permitió construir barcos más grandes, más ligeros, más rápidos y
acorazados de guerra. El acero no tardó en reemplazar al hierro en
herramientas, máquinas y en otros productos. El incremento fue de tal
magnitud que no pudo ser afrontado por los tradicionales armadores. Los
capitales fueron ahora provistos por grupos bancarios que sostenían a grandes
empresas. El transporte marítimo debió ser acompañado por el desarrollo de
una infraestructura portuaria, que llevó a que las actividades se concentraran
en unos pocos puertos de grandes magnitudes y con los requerimientos
técnicos para atender las necesidades de las grandes embarcaciones. El
proceso de innovación en el terreno de los transportes fue continuo, desde
finales del siglo XIX comenzaron a construirse los primeros automóviles y los
medios de transportes accionados por la electricidad (tranvías, subterráneos,
ferrocarriles) y ya en el siglo XX se desarrolló el transporte aéreo. Con el
ferrocarril se logró abaratar el precio de la circulación por tierra, además de su
rapidez, que redujo los tiempos para el transporte de bienes y personas.
4- La electricidad: En el siglo XIX, como resultado, de la gran extensión de las
investigaciones y de los experimentos, se convirtió en una forma
comercialmente rentable de energía, dando paso a sectores e inventos
eléctricos en el campo de las comunicaciones como el telégrafo, el cable, el
teléfono que se utilizó por primera vez en 1839 y se difundió masivamente a
partir de mediados de la década de 1840. Su uso fue importante en el campo
militar y político, pero también en la coordinación de los mercados financieros y
comerciales; luego en química ligera y en procesos metalúrgicos. Finalmente,
la iluminación. La invención de la lámpara fue crucial, porque por primera vez la
electricidad no sólo se mostraba útil para la industria y el comercio, sino para
los hogares. Los logros más importantes se dieron en Alemania, donde el
progreso de la industria de fabricaciones eléctricas fue espectacular. Las
empresas eran grandes, bien financiadas y recibían una fuerte ayuda del
mercado de capital y de los grandes bancos de inversión. Sus productos eran
ingeniosos, de solida factura y de precios competitivos. Como resultado, en
vísperas de la Primera Guerra Mundial, las exportaciones alemanas eran las
mayores del mundo.
5- La industrialización trajo junto con ella un cambio en las formas del trabajo, ya
que no se utilizaba la agricultura como base de la economía en los hogares,
sino la concentración de empleados en las industrias con un bajo salario. La
industrialización fue introduciendo profundas modificaciones en las condiciones
de trabajo como:
o El sistema de fábrica, conllevó un nuevo tipo de disciplina y largas
jornadas de labor con bajos salarios y gran inestabilidad.
o Implicó cambios muy grandes en el trabajo femenino e infantil, con
altísimos costos sociales.
o Redundó en un empobrecimiento de las condiciones de vida de los
sectores más vulnerables.
6- Afectó también en la demografía y en el desarrollo de las ciudades.
Generalmente las industrias se instalaban cerca de grandes fuentes de energía
y todo lo demás se desarrollaba alrededor de ello. Aquí ya no era el empleado
tradicional, sino el llamado “obrero industrial”, significa que no era dueño de los
productos ni de la materia prima que manejaba, lo hacía a cambio de un
salario.
7- Esta fase también posibilitará el despegue y consolidación de otros sectores
como: la construcción y la alimentación. Con respecto al primero, el logro
principal durante el periodo 1880-1900 fue el desarrollo del esqueleto o
armazón interior, hasta el punto que el edificio de enorme altura, el rascacielos,
se convirtió en una posibilidad práctica. En Europa, el primer edificio
construido, en hormigón armado y los primeros puentes en hormigón armado.
Por otra parte, la dieta alimenticia estuvo condicionada por las insuficiencias
técnicas que impedían un mejor aprovechamiento de los recursos. Sin
refrigeración en el hogar, las familias no podían depender de carne fresca o de
productos lácteos. Para conservar la mantequilla durante los largos meses
invernales, era preciso tratarla con salmuera o sal. No se conocía la conserva
en lata y muy pocos granjeros utilizaban hielo para la conserva de alimentos.
Estas y otras circunstancias irían cambiando al compás de los nuevos avances
en la conservación y distribución de los géneros alimenticios: uno fue la
refrigeración. La pasteurización, la aplicación de este proceso a la
conservación de la leche mejoro las propiedades de esta e inmortalizo el
nombre de Pasteur. El mismo método elimino varias enfermedades
transmitidas al hombre por la leche de vaca. Se convirtió en un proceso
esencial para la venta de leche en el siglo XX. Las prácticas tradicionales de la
industria láctea experimento profundos cambios. Se multiplicaron las fábricas
de queso y se construyeron plantas para la elaboración de leche concentrada y
condensada. (Villacorta Baños, F. y Raccolin).
8- Aparecerá una nueva concepción del ocio y del tiempo libre, un mayor grado
de socialización y nuevas formas de diversión que están relacionadas con los
cambios tecnológicos y el desarrollo económico-social (como la creación de la
bicicleta, la fotografía).
9- En el campo del periodismo y las artes gráficas empezó a trabajarse en
producir diferente tipos como: La aparición o consolidación del periódico
popular. Periódicos muy baratos que se mantenían gracias a un aumento
notable de las tiradas y a la introducción de una idea revolución y la publicidad
comercial. Se extendió el periódico ilustrado, se asiste a un desarrollo de la
historieta como genero expresivo. Todo ello hizo posible que la imagen
abandonara su habitual sumisión del texto, convirtiéndose en protagonista. La
tarjeta postal se difunde, facilitando la ampliación de la red de correspondencia
y el estrechamiento de los lazos que unen a la parentela o al grupo de amigos,
al tiempo que estimula el coleccionismo y la formación del álbum de recuerdos.
Además, tiene lugar lo que podríamos llamar democratización del retrato a
través de la fotografía. La fijación, la posesión y la comunicación en serie de la
propia imagen se vuelven posibles para el hombre del pueblo.
10- Otras innovaciones como la metalurgia, el cemento, la maquina agrícola, los
armamentos, las máquinas de coser, las máquinas de escribir, la fotografía, el
franqueo de la correspondencia, la maquinaria para fabricar papel, la prensa
cilíndrica. (Villacorta Baños, F. y Raccolin).
Gran Bretaña y la inserción de nuevos países en la industrialización: Modelos.
La consolidación del gran capitalismo:
Una de las claves más importantes de este periodo fue:
o La internacionalización de la economía
o La libertad de los intercambios y de los movimientos de capitales
o el desarrollo del patrón oro internacional (es un sistema monetario que fija el
valor de la unidad monetaria en términos de una determinada cantidad de oro)
o El crecimiento del volumen de los intercambios
Fueron factores de integración de la economía mundial. Hubo una integración relativa
y asimétrica con los países productores de materias primas y de productos primarios;
sin embargo siguieron siendo dependientes de los países ricos o industrializados. A
fines del siglo XIX, Estados Unidos había alcanzado y superado a Gran Bretaña en el
campo de la producción de bienes manufacturados. Con la inserción y luego,
participación de Alemania y Japón se modificará de manera profunda la estructura del
mercado mundial y las corrientes de intercambios internacionales.
Por otro lado, la aparición de nuevos productos y su creciente expansión, entre las que
cabe destacar:
o La emergencia de las grandes empresas multinacionales, fueron factores que
determinaron las relaciones económicas internacionales y colocaron en mejor o
peor situación a unos países y a otros.
o A esta etapa del desarrollo económico, corresponde a una profunda conversión
y reestructuración de las empresas, que buscaban mayores dimensiones y
capacidad de producción.
o Todo ello implicaba crecientes inversiones de capital y una organización del
trabajo más rigurosa. Seria Alemania la nación que, tras Estados Unidos,
dominaría en el campo de la producción industrial en los sectores más
modernos y competitivos, en el comercio exterior y en la implantación de
grandes empresas internacionales.
La mundialización de la economía, las nuevas estructuras productivas y los cambios
tecnológicos, precisaron y propiciaron lo que podíamos llamar “homologación de los
trabajos y bienes productivos”, si bien este proceso solo se generalizaría después
de la Primera Guerra Mundial, eran necesarios equipos y aparatos que permitieran
trabajos de precisión y lograran la estandarización necesaria para que las piezas
fueran intercambiables. La enorme producción condujo a una mayor especialización y
a la búsqueda de mercados de ámbito mundial. Se redujeron muchos monopolios,
pero se crearon otros. Y los métodos de producción existentes cambiaron,
estableciéndose la necesidad de una inspección de las piezas de acuerdo con una
escala organizada, es decir, el control de calidad.
En resumen, la introducción, difusión y especialización de las máquinas y
herramientas hicieron posible el desarrollo de todo el complejo e intrincado sistema de
la producción en serie y el modelo de partes intercambiables al que hoy asociamos
con la Era Moderna.
Modelo Francés: En el caso de Francia, fue una industrialización sin revolución, o al
menos no tuvo un despegue identificado. Constituyó un modelo gradual y sin ritmo
uniforme, que se inició a fine del siglo XVIII. Tuvo dos grandes oleadas de
industrialización: la primera de 11815 a 1860, con una aceleración de 1840 a 1860, se
desarrolló una mecanización reducida y un alto empleo de la mano de obra. La
segunda, entre 1860 a 1885, este crecimiento fue más lento por el agotamiento de los
recursos. Una nueva etapa de expansión tuvo lugar a partir de 1885 hasta la Primera
Guerra Mundial. La expresión “dualismo industrial” es utilizada para caracterizar el
desarrollo industrial en Francia a partir del siglo XIX y refleja la evolución de la
industria que no fue ni unilineal ni unívoca. El término hace referencia a la coexistencia
de formas tradicionales y formas innovadoras de producción industrial, de la industria
manual y la industria mecanizada. Diversos historiadores han atribuido la lenta difusión
de la industria moderna en Francia tanto a las características de la sociedad francesa
como a una presunta falta de espíritu innovador por parte de los empresarios.

Según Luís Martín los principales países en insertarse en este proceso fueron:
Alemania, Estados Unidos y Japón; luego, Rusia y España:
Modelo alemán:
- Se reforzó la cohesión económica.
- Hubo una unificación de la moneda
- Extensión de la red ferroviaria
La economía experimentó una expansión muy rápida como: la fundación de
numerosos bancos, de sociedades accionistas y grandes consorcios industriales. Tras
estallar la crisis bursátil de 1873 (La Gran Depresión de 1873 fue una crisis económica
de alcance mundial, que se hizo sentir con mayor intensidad en Europa y Estados
Unidos, que habían estado bajo un fuerte ciclo de crecimiento económico alimentado
por la Segunda revolución industrial y la terminación de la Guerra civil de Estados
Unidos.) siguió un largo periodo de depresión, que se caracterizó por la caída de los
precios, numerosas quiebras, una disminución de la actividad industrial y graves
dificultades en el sector agrícola. La desaparición de numerosas empresas llevó a una
mayor concentración industrial y bancaria, y el abandono del librecambismo, tras la
adopción del proteccionismo en 1879 que convirtió a Alemania en un bloque
económico. A partir de 1880, Alemania volvió a experimentar una fuerte expansión
industrial y empezó a dirigir su atención hacia los países de ultramar: China, Turquía y
África. Esta reactivación se consolido en los años noventa y desde entonces el
crecimiento no cesó hasta 1914. La concentración del mercado financiero en manos
de un reducido número de grandes bancos de negocios permitió la financiación de
empresas. Sin sacrificar su agricultura (con la ayuda del Estado y agrupados en
poderosas asociaciones, los agricultores extendieron las superficies cultivadas y
mejoraron la productividad), Alemania se convirtió a partir de 1900 en la segunda
potencia industrial del mundo. La industria representaba más de la mitad en la renta
nacional. Los sectores más dinámicos eran el minero, el siderúrgico, las industrias
mecánicas, químicas y eléctricas.
Modelo de Estados Unidos: Desde 1870 hasta la Primera Guerra Mundial, tuvo un
desarrollo económico espectacular que precipitó la expansión agrícola hacia las
regiones deshabitadas o en manos de los indios. Estados Unidos se convirtió en la
primera potencia industrial del mundo y en el país de las ciudades gigantes. Esta
rápida industrialización iba a dar al país una fisonomía nueva: el artesano
desaparecerá, se creaban sociedades gigantes que pronto adquirieron la forma de
trusts (varias empresas que producen los mismos productos se unen formando una
sola empresa. Esta tiende a controlar un sector económico y ejercer en lo posible el
poder del monopolio) y alcanzaron un poder considerable, se impuso la división del
trabajo y el especialista, la inmigración creció de manera arrolladora y apareció una
nueva clase social: las masas de obreros. Frente a este peligro, se votaron diversas
leyes destinadas a proteger la libre competencia contra las actividades monopolísticas
y controlar la actuación de los grandes trusts, se creó un banco central que limitaba la
influencia de los poderosos sectores financieros y se fortaleció la independencia y
competencia del aparato administrativo público.
El Modelo Japonés: Japón abierto a las relaciones con el exterior a partir de 1853.
Las transformaciones fueron rápidas: la apertura del acceso a los distintos oficios,
adquisidor de técnicas modernas, declaración de obligatoriedad en la enseñanza
primaria, multiplicación de la prensa periódica, elaboración de una Nueva Constitución,
emergencia de empresas industriales, construcción de ferrocarriles y de industrias
metalúrgicas por el Estado, radical aumento del comercio, elevación generalizada del
nivel de vida, explosión demográfica, formación del imperialismo japonés, ferrocarriles,
rutas terrestres, compañías de navegación, desarrollo de las extracciones mineras y
grandes empresas, formación de la mano de obra y de trabajadores cualificados,
instalación de talleres estatales, fueron algunas de las tareas promovidas por las
nuevas autoridades y financieras en gran parte por el tesoro Público. Se extendió y
mejoro la red financiera, tanto nacional como privada. En 1882 se creaba el Banco de
Japón y en 1900 nacía el Banco Industrial de Japón para atender los asuntos
industriales. Tras la victoria en la guerra de 1905 contra Rusia y los tratados firmados
con los principales países occidentales entre 1911-1912, Japón aumenta su
industrialización y sus intercambios comerciales, refuerza su liderazgo en el Pacifico y
se convierte en una verdadera potencia mundial.
El Modelo Ruso: En Rusia, tanto la situación económica como la social atribuyen, un
atraso bastante pronunciado. Su limitado desarrollo económico se había basado en las
exportaciones de trigo y de cereales en general. La exportación de cereales no dejaría
de crecer, dando el enorme potencial económico de Rusia. El proceso de
industrialización fue más rápido y disperso a partir de la década de 1890. Tendido
ferroviario, industria textil e industria de construcciones mecánicas, fueron los sectores
más dinámicos, con destino casi exclusivo al consumo interior. Como consecuencia
del enorme incremento demográfico y la conversión del sector agrario, en un
importante mercado para los productos industriales. Pero a pesar de su rápida
industrialización, como potencia industrial no cambio mucho, los resultados derivados
de la industrialización de ninguna manera podían compensar su atraso.
Las consecuencias de la industrialización.
Según Montero Díaz el marco cultural de Occidente durante el 1800 lo encuadra en
cuatro líneas:
1. la primera, es la herramienta ilustrada
2. la segunda, la nueva sensibilidad romántica,
3. la tercera establecerá una relación cada vez más estrecha con la
industrialización y mejora de las condiciones de vida.
4. La cuarta son las ideologías socialistas de carácter revolucionario y
materialista, que actuaran a modo de nueva religión intramundana, que aspira a
convertir a los hombres perfectos benefactores, liberándoles de las influencias del
estado y del sistema económico capitalista.
Consecuencias políticas-sociales: Europa como centro del mundo, teje una red de
relaciones que envuelven a todos los países. A partir de 1880, esta red de relaciones
se hacen evidentes por manifestaciones de esta poderosa fuerza expansiva que fue el
estallido imperialista que se distingue de la expansión colonial anterior, pero se
conecta con formas maduras de capitalismo industrial, que multiplican el poderío, la
capacidad expansiva y militar de los países europeos en primer lugar y luego en
Estados Unidos y Japón. Pero no todos asumieron una actitud de resignación o de
entusiasta adhesión a la política del imperialismo y ante la perspectiva de un conflicto
armado. El mayor número de opositores surgió de las filas del movimiento obreros,
que adquirirá una nueva dimensión y diversas tendencias o corrientes a partir de los
años sesenta.
Hasta ese momento, las organizaciones sindicales, habían canalizado las protestas y
reivindicaciones de una parte de los trabajadores, tratando de obtener el
reconocimiento legal de los sindicatos y la abolición de la desigualdad oficial entre
patronos y obreros. Los sindicalistas británicos, orientados hacia la acción política,
trataban de obtener el acceso de los obreros al electorado. El sindicalismo se fue
consolidando en los países más desarrollados, con una orientación de corte más
económica y social que política, centrándose en las reivindicaciones laborales
inmediatas. Fueron los partidos obreros los que levantarían la bandera de la lucha
política y de la revolución social. El marxismo triunfo en los partidos socialistas de
Europa continental. En los dos países occidentales, Inglaterra y Francia, en donde las
estructuras económicas y sociales eran más avanzadas y la lucha política se
desarrolla en el marco de instituciones liberales y parlamentarias más arraigadas, el
marxismo aun ejerciendo una notable influencia, no tenía una posición predominante
ni exclusiva en el campo socialista.
En Inglaterra era fuerte el movimiento de organización sindical, pero en el plano
político se expresaba apoyando las corrientes reformistas de los partidos tradicionales
(el cartismo), las tendencias radicales del partido liberal. En Francia, la situación era
compleja por la presencia de antiguas tradiciones de lucha popular, de ideales
igualitarios y socialistas, y de múltiples organizaciones. En otros países, como Italia y
España, la difusión y la hegemonía del marxismo en el movimiento popular y la débil
organización de los obreros industriales, se oponía la persistencia de tendencias
anarquistas. Fue Alemania, donde a través del prestigio y la fuerza de la social-
democracia, el marxismo triunfo más plenamente. Un problema decisivo fue el de las
relaciones de los partidos y organizaciones socialistas con las instituciones del Estado
burgués, las formas de participación política y de alianza con otras fuerzas se
convirtieron en el tema central del debate. Resultado de todo ello fue la aparición de
diversas tendencias o perspectivas, desde la más ortodoxa y que mantenía la lucha de
clases y el carácter revolucionario del partido, hasta otra de carácter revisionista, que
sostenía la necesidad de colaborar con las fuerzas progresistas de la burguesía:
renunciar a la perspectiva de la dictadura del proletariado y desarrollar las instituciones
democráticas. Un aspecto que va a adquirir una importancia creciente fue: la
intervención social de los gobiernos y el intervencionismo estatal. El Estado
desempeñara un papel cada vez más notable en la vida económica y social. Esta
intervención se produjo en gran medida bajo el imperativo de las preocupaciones
sociales. El primer ejemplo de ello lo constituye la reglamentación del trabajo y sobre
todo el de las mujeres y niños.
Consecuencias económicas: Como consecuencia de la crisis económica de 1873,
se inicia un periodo de descenso general de los precios. Este descenso de los precios
no estuvo acompañado de una reducción de la expansión de la producción y de los
intercambios. Por el contrario, en todas las ramas de actividad se asistió a la crisis
más o menos profunda de superproducción. Por otra parte, la competencia entre el
hierro y el acero provoco dobles empleos y sobre equipo hasta el triunfo del acero. El
elemento esencial fue la puesta en explotación acelerada de inmensas zonas vírgenes
producto de la expansión del imperialismo y a los progresos de los transportes, podían
inundar Europa de productos agrícolas a bajo precio. Esta fase se puede dar por
concluida en 1896. A partir de este año y hasta 1914 se inicia una nueva etapa, más
compleja. El desarrollo proseguía e incluso se aceleraba, la economía mundial se
diversificaba y se transformaba. Durante esos años se extiende un nuevo periodo de
alza de precios, alza moderada que coincidió con un aumento mucho más fuerte de la
producción de oro y con la consolidación del triunfo del oro frente a la plata. El receso
de la crisis económica dio paso a un periodo de crecimiento y fomento del comercio
como Alemania y Estados Unidos superaron en la competencia internacional a Reino
Unido. Por otro lado, los países nuevos desempeñaron un papel cada vez más
importante en el desarrollo mundial, este fue el caso de los dominios británicos o de
América Latina. Durante este periodo, hicieron su aparición una serie de fenómenos
que iban a dar a la economía del siglo XX unas características muy diferentes a las del
siglo XIX: un primer fenómeno fue el advenimiento de las grandes unidades
económicas. Esta novedad se produjo en aquellos países que alcanzaron la primera
industria, Estados Unidos y Alemania, mientras que Gran Bretaña y Francia
permanecían a la zaga en este terreno. Al hablar de concentración industrial es
preciso distinguir al menos dos tipos de organización: los trusts, que sugirieron en
Estados Unidos y los carteles, que se desarrollaron en su mayor amplitud en
Alemania. Los primeros fueron a menudo el producto de individualidades poderosas, y
los carteles tuvieron un carácter defensivo y colectivo. Hay que mencionar la
generalización del crédito y las nuevas formas que adopto. El siglo XIX, se
desarrollaron nuevas operaciones de crédito, los bancos vinculaban cada vez más su
suerte a la de las grandes empresas industriales, a las que sostenían y en cuya
gestión participaban a menudo.

Consecuencias culturales e ideológicas: Una de las características fundamentales


de la segunda revolución industrial y consecuencia del desarrollo de nuevas técnicas
derivado de la aplicación de conocimientos científicos, más que de la experiencia
empírica, fue que la educación formal pasara a ser más importante que el aprendizaje
de taller. La educación, fue adquiriendo una importancia mayor como clave de la
ascensión profesional y social. La alfabetización se presentaba como elemento
impulsor del conocimiento. La conveniencia de adaptar la instrucción a las
necesidades de la economía, de conocer científicamente los procesos y las técnicas
de trabajo de las actividades mecánicas y manuales, impulsó como nunca un tipo de
formación técnica que en algunos países que daría lugar a una verdadera red de
instituciones educativas de formación profesional. En Francia, en 1871, se inicia un
sistema real y efectivo de educación nacional, se reconoce la obligatoriedad estatal de
asumir la enseñanza y escolaridad de todos los niños del país, en forma gratuita, laica
y obligatoria y se construirías casas de escuelas en todas las aldeas del país. Otros
países acompañaron este procedimiento, como Gran Bretaña, que no muy a favor,
mejoró a partir de los años 70 los niveles de asistencia escolar como los contenidos, al
igual que Rusia, Prusia, Sajonia y Alemania.

La nueva fase de la industrialización creó las condiciones técnicas y sociológicas que


hicieron posible el nacimiento y satisfacción de una demanda amplia de productos
científicos, artísticos y culturales, poniendo así las bases de una democratización o
socialización del arte.

Haciendo un recorrido, los primeros 50 años los ocupan los desarrollos culturales del
romanticismo en sus enfrentamientos con la primera modernidad de la Ilustración. De
manera simultánea, se producen avances continuos en todas las áreas científicas
como por ejemplo: el positivismo. A la vez se producía la reflexión filosófica sobre las
nuevas visiones que proporcionaban las ciencias como la física, la biología y las
matemáticas. Esta permeabilidad se manifestó en la aplicación de métodos y
resultados de unas áreas a otras como el darwinismo social.
En la época de la Ilustración, nació un nuevo estilo de pensamiento: el romanticismo.
La transición al siglo XIX está marcada por unos cambios radicales en el modo de
pensar, en el modo de hacer el arte, en el modo de explicar el mundo, la sociedad y el
hombre.
Según Villacorta y Racollin las actividades científicas llegaron a las postrimerías del
siglo XVIII todavía bajo el influjo del racionalismo enciclopédico y del movimiento
cientificista. La técnica siguió un camino paralelo e independiente de la ciencia. Su
contribución se dio en las estructuras productivas y del utillaje público y domestico de
la revolución industrial.
Sobre estas bases las ciencias naturales y sus métodos alcanzaron el centro de la
vida intelectual durante el siglo XIX, hasta llegar a fundamentar un nuevo tipo de
cientificismo, en el que los principios de la experimentación y del análisis matemático,
más que la razón filosófica abstracta, se convirtieron en la nueva guía de las ciencias
humanas y hasta de la creación artística. El laboratorio fue el centro de confluencia de
una red de intercambio científico y de relaciones personales e instituciones entre
grupos de trabajo, entre organismos, entre países, que sentaron las bases de una
comunidad científica de carácter internacional. Tres fueron los países líderes en esta
rama de las ciencias: Francia, aquí la enseñanza fue una organización centralizada y
burocratizada de la enseñanza, en cambio en Alemania era un régimen de regulada
libertad académica y de autogobierno universitario, por último en Estados Unidos
hacia la investigación básica y con mayor flexibilidad para responder a las
necesidades múltiples del sistema industrial.

Según George Rudé el Romanticismo sus principales características fueron más


literarias y artísticas. Comenzó como un movimiento literario en Alemania en la última
década del siglo XVIII. Tuvo cuatro fases principales:
 Unos 30 años antes que la revolución francesa; los elementos comunes eran el
sentimiento, la naturaleza, y el culto del gótico o del pasado medieval, por ejemplo los
temas religiosos de Wesley, en Inglaterra. En Francia estaba Rousseau con
Confesiones, la crítica de arte de Diderot.
 Esta fase, estuvo localizada en Alemania e Inglaterra y comenzó en otros
países alrededor de 1798.
 La tercera fase comenzó con la importación del romanticismo desde Alemania
e Inglaterra a Francia, después de la publicación de la novela Madame de Stael, de
Allemagne. Las meditations de Lamartine. Durante este periodo “La Restauración”, el
romanticismo fue políticamente conservador o lentamente liberal. En Inglaterra en
cambio, siguió siendo conservador.
 La última fase, y más productiva, en las revoluciones de 1830. Con la
ascensión al trono de Carlos X en Francia, los poetas comenzaron a moverse hacia la
izquierda. Fue el periodo más radical y futurista, muchos poetas, escritores, músicos y
pintores se aliaron los movimientos liberales revolucionarios. En Francia, Víctor Hugo,
escribió Hernani; la pintura revolucionaria de Delacroix, las historias de Francia de
Michelet; Manzoni y Mazzini en Italia, los hermanos Grinn en Alemania. Todos estos
románticos tenían un compromiso liberal o radical.
 “Cuando el romántico escribe no está posando como víctima del destino, lo
está haciendo como víctima de la sociedad”.
 Los historiadores ven el romanticismo como un fenómeno histórico dentro de
ciertos límites en el tiempo y en el espacio. Algunos lo han relacionado con algún
contexto social particular. El romanticismo fue un movimiento de rebelión.
Segun Hobsbawn niega que el romanticismo pueda ser clasificado como burgués o
como anti burgués, porque dependiendo de la época, fue las dos cosas.
El realismo:
Según Villacorta y Racollin hacia 1850, los epígonos del clasicismo estaban
aferrados a los decadentes modelos del pasado, mientras que los románticos se
extraviaban por las vías de la evasión. Los artistas que tomaron su lugar, los realistas,
se propusieron trabajar sobre el presente, sobre lo real, incluyendo en este concepto la
idea de progreso. Las revoluciones de 1848 marcaron el fin del romanticismo porque
crearon nuevos problemas y plantearon nuevos interrogantes. En 1848 termino con el
orden que Europa había instalado en 1815. Las ideas democráticas-republicanas
tomaron cuerpo y los sectores populares entraron en acción. Si bien la macana
revolucionaria fie dominada pocos meses, su influencia posterior quebró la unidad del
siglo. En resumen, ciertos movimientos artísticos reactivos contra el romanticismo en
literatura (literatura del realismo) o pintura (pintura del realismo) -ambos originados en
la Francia de mediados del siglo XIX. La pintura de género constituyo otro de los
motivos fundamentales del realismo. Escenas de la vida cotidiana y trabajadores
sorprendidos en medio de su jornada como Courbet o campesinos realizando sus
labores como los Millet fueron tratados con precisión y objetividad. La literatura siguió
un camino semejante. Desde el romanticismo de los años 30, en la siguiente década
se desembarazo del emocionalismo para abordar la realidad sin limitaciones.
Conclusión:
La decadencia de las ideologías políticas tradicionales y el desarrollo de una gran
variedad de direcciones políticas desde la extrema derecha a la extrema izquierda
demuestran que la sociedad europea se encontraba durante los últimos decenios
antes de la Primera Guerra Mundial en un periodo de transformaciones. Este cambio
acelerado de las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales planteó
nuevos problemas que encontraron sus respuestas en las diversas ideologías vigentes
que aparecieron en la sociedad industrial en expansión.
La sociedad actual, considerada como la tercera revolución industrial, está basada en
todos los cambios y transformaciones que se dieron a partir del siglo XVIII, en el que
los países peleaban por mantener su supremacía económica. Todas las innovaciones
influyeron enormemente a través del tiempo, hasta se siguen usando y se han ido
renovando. Como por ejemplo, la electricidad sigue siendo en la actualidad la principal
fuente de energía; sin embargo, se desarrolló otra fuente de energía como: la nuclear.
En cuanto a la organización del trabajo, hubo cambios en cuanto a la creación de
sindicatos y leyes laborales, pero todo este sistema fue globalizado. Todo lo que la
sociedad es ahora es una consecuencia del ayer, y de la forma en la que se utilicé lo
que ya tenemos, para realizar o crear algo mejor.
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siglo XIX”, en Aróstegui, J.; Buchrucker, C. y Saborido, J (dir), el mundo
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