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10 de Mayo.

Aunque la oscuridad me invada,

y el demonio tome posesión de mis afectos

hasta el punto de no sentir amor alguno,

yo de ti no me olvido...

porque ni el demonio ni la muerte pueden separar

lo que Dios unió con lazo inmortal.

Aunque Dios me alce a las alturas mas elevadas,

y me participe de su divinidad por el sacerdocio,

nunca olvidaré tu amor...

pues en mi corazón siento un impulso de mirar hacia abajo

y recordar a aquella que todo me dio.

En mi corazón siento un latido que no es el mío,

es el de mi madre que me regalo su vida dándome a luz en el mundo,

por eso cuando mi corazón en la terrible prueba se turba

solo me esfuerzo en escuchar ese dulce sonido.

Y aunque no te pueda ver envejecer

ni pueda estar ahí para ayudarte…

yo siempre estaré contigo,

pues enviaré a mis ángeles para que te asistan,

ellos te llevarán mi amor y mis caricias de hijo.

Aunque no me veas, aunque no me sientas,

yo estaré a tu lado, aquí desde mi pequeña cárcel de amor,

porque se lo he pedido a Dios y me respondió:

“La gloria que me das la quiero para ella,

y donde yo esté la quiero a mi lado”.

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