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Tema 1: Conocimiento científico y humanista

Hablar de conocimiento científico y conocimiento humanista por separado conceptualmente es un error. Hay que creer
en la transversalidad del conocimiento (aunar para entender un problema). No debemos confundir transversal
(comprender el fenómeno aunando el conocimiento) con interdisciplinar (cada rama aporta algo).

Hay 2 tipos de conocimiento (en realidad 3, aunque el revelado lo olvidaremos, ya que se refiere a que un ser
omnipotente revela conocimiento absoluto a determinadas personas): el conocimiento científico y el conocimiento
artístico. Cualquier problema del mundo físico se soluciona por transversalidad de estos dos:

El conocimiento científico se basa en dos premisas: [1] el mundo (entorno) es inteligible, el mundo que nos rodea se
puede llegar a entender, y [2] no hay ninguna verdad completamente establecida, todo está sometido a recambio. Estas
dos premisas son las bases del método científico.

El conocimiento artístico se basa en que hay ciertas complejidades (enigmas, conceptos) no necesariamente
inteligibles (como la sensación del miedo, dolor psicológico, amor, misterio…), y que se pueden transmitir a través de
una representación finita (pintura, poemas, arquitectura, etc.).

Ambos tipos de conocimiento nacen de la actividad creativa, cuyas 3 etapas son:

• Imaginar: producción de objetos mentales, como una ruta


de síntesis que genere un fármaco.
• Representar: transformación de objetos mentales en
reales, como realizar la vía de síntesis en el laboratorio.
• Interpretar: inserción del objeto real en la realidad
comprobar si el fármaco sirve.

En ciencia, los 3 estadios están conectados entre sí, ninguno tiene un lugar privilegiado. En el conocimiento artístico,
por otra parte, el desarrollo de estos 3 estadios es lineal, solo imaginar y representar se conectan. Imaginar ↔
Representar  Interpretar.

Métodos para la obtención del conocimiento científico

• Método deductivo: usado en la antigua Grecia. La conclusión está implícita en las premisas. Si las premisas
son verdaderas, la conclusión también lo es. Es decir, se infiere algo que se deduce de unas premisas (o leyes)
previamente aceptadas como ciertas (silogismo).
• Método inductivo: defendido por Francis Bacon. De la observación se infiere una nueva conclusión (o ley),
es decir, el conocimiento es fruto de la experiencia. De lo particular a lo general. Supo ver que el conocimiento
científico-técnico es poder.
• Método hipotético-deductivo: defendido por el filósofo contemporáneo Karl Popper (1902-1994). Recoge lo
mejor de los dos métodos anteriores. El científico comienza considerando un problema al que intenta dar
respuesta formulando una hipótesis. De esta hipótesis y, mediante razonamientos deductivos, se programan
una serie de experimentos, cuyos resultados se contrastan con la hipótesis para falsarla o confirmarla.
Idealmente, hay que procurar falsarla, con el fin de encontrar los fallos e incoherencias en la hipótesis.

Suposiciones sobre la ciencia ideal

• Los hechos son captados directamente por observadores cuidadosos, honestos y libres de prejuicios.
• Se pueden hacer observaciones sobre hechos sin tener ideas previas de lo que andamos buscando, es decir,
los hechos son anteriores a la teoría.
• Los hechos son un fundamento firme y fiable para el conocimiento científico.
• Todo experimento debe tener un control positivo y negativo.

Problemas de la ciencia real

• La percepción de los observadores puede no ser la correcta o no coincidir entre observadores.


• La propia expresión de los hechos está “contaminada” de la intención del observador y de las teorías conocidas
por él”. Relación con el principio de incertidumbre de Heisenberg.
• Las observaciones pueden no ser directas y por tanto los hechos pueden variar dependiendo de la tecnología
utilizada para revelar los hechos.
• Los experimentos nos obligan a alterar el sistema, y generalmente nos permiten alterar una sola variable con
respecto a un control. Esto supone una distorsión de la realidad.
• A veces no se cuenta con controles apropiados.

El lenguaje científico

El lenguaje científico debe tener:

• Simplicidad: capacidad sintética que puedan dar lugar a explicaciones sencillas y leyes universales.
• Rigor conceptual: definiciones que eviten las ambigüedades.
• Poder explicativo de fenómenos conocidos y poder predictivo de nuevos fenómenos.
• Intersubjetividad: reproducibilidad de resultados, que no haya nadie que interprete algo distinto a lo que tú
querías decir.
• Capacidad de revisión y sustitución: rectificar y cambiar cosas cuando sea necesario.
• Consistencia lógica y coherencia: con otras disciplinas o áreas científicas (por ejemplo, la mecánica cuántica
ayuda a conocer las reacciones enzimáticas in silico). Si el tema en cuestión toca otra disciplina, debe tener
cuidado con el uso de los conceptos.

La creatividad en el proyecto científico y artístico

Nos basaremos en 3 puntos para hablar de la creatividad (conocimiento) en los proyectos científicos y artísticos:
estético, desarrollo (modo de trabajar) y el tempo (duración).

En primer lugar, nos centraremos en la estética. Estética procede de la aisthesis (palabra griega) y es una disciplina
de la filosofía clásica que estudia la belleza. La traducción de aisthesis es “sensación”, los psiquiatras modernos dirían
que las sensaciones se manifiestan en nuestro organismo.

Esta estética se aprecia tanto en los proyectos artísticos como científicos, ya que ambos transmiten sensaciones al
ser observadas, escuchadas, etc.

Si hablamos de este sentido de belleza, es porque existen distintos grados de sensibilidad. Hay dos citas de dos
personas muy diferentes que corroboran esto: “Hay que buscar lo invariante que se oculta detrás de los datos” - Max
Plank, “busquemos la esencia que hay detrás de lo azaroso” – Paul Klee.

El filósofo Wittgenstein (s. XX) dijo un aforismo (frases pequeñas con intención directa) “hay que erradicar la creencia
de que los artistas, poetas y músicos están en este mundo solo para hacernos más feliz la vida, sino que están también
para enseñarnos”. Si usamos este aforismo en el sentido científico, ¿los científicos están solo para regalarnos
conocimiento?, ¿o también pueden regalarnos belleza? Comprender una hipótesis científica llega a perturbar nuestro
sentido de la vida, por lo tanto, aunque no sea la finalidad, la ciencia también puede regalarnos belleza.

Este concepto de belleza no es un concepto copiado al que se da en las artes en el ámbito científico, tiene que tener
una particularidad: “la verdad es belleza, la belleza es verdad”. Esta belleza de la que hablamos en la obra científica,
equivale rigurosamente a verdad.

En el sentido científico, belleza implica encadenamiento de ideas, formular hipótesis elegantes, transparencia en las
demostraciones experimentales y posibilidades de posteriores o futuras ramificaciones. En ciencia, al contrario que en
la rama humanística, la belleza sí es traducible: “solo sabemos que, si el experimento es correcto, el modelo es
hermoso, y es bello porque es verdadero”. De esta forma, conectamos en ciencia el concepto de la belleza con la
verdad. Francis Crick, refiriéndose al modelo del ADN, dijo a un periodista: “una estructura tan bella tenía que existir”.

En segundo lugar, nos centraremos en el desarrollo del proyecto creativo. Todos sabemos que el trabajo científico,
hoy día, es un proyecto de colaboraciones. De hecho, los grandes proyectos de la época, como el descubrimiento del
genoma humano, son varios equipos que colaboran estrechamente. A nivel más modesto también podemos verlo
dentro de la misma universidad, en la colaboración entre departamentos o con otras universidades extranjeras. Los
grandes congresos hoy día aúnan algunos nuevos descubrimientos.

En el pasado, también había comunicación entre los científicos. Aun así, el desarrollo de la ciencia se ha podido llevar
a cabo por una mejora en la comunicación. Actualmente, lo que da rendimiento es un trabajo interdisciplinar.

Pero, ¿qué pasa con el arte? En este ámbito, por el contrario, nos basamos más en la soledad que en la compañía
(salvo excepciones). Por lo tanto, la labor es intrínsecamente personal. Esto no quiere decir que el artista esté aislado:
tiene relación con su entorno, las personas con las que se rodea. Pero a la hora de la creación artística, el artista
trabaja en solitario.

“El creador está en soledad, pero es una soledad confusa, es a la vez vacío, desierto y plenitud, potencia de creatividad”
– Góngora.

En el caso de la ciencia, han existido claros ejemplos que se acercan muchísimo a la labor propia de un artista en
soledad:

 Darwin estuvo casi 40 años en su casa meditando y tomando notas, casi sin correspondencia con otros
científicos, hasta publicar su famoso libro
 Newton, cuándo alguien le preguntó cómo desarrollaba sus principios y teoría, él respondió “pensando en
soledad continuamente”
 Ramón y Cajal tuvo una vida parecida a una acética, su labor de investigación la realizaba en la cocina de su
casa
 James Clare Maxwell, que resumió en 4 ecuaciones todas las leyes del electromagnetismo en soledad
 Evariste Galois, un matemático que desarrolló la teoría de conjuntos moderna, y murió con 22 años tras un
duelo, la noche de antes (en soledad) resumió toda su teoría de conjuntos
 Berne Heissenberg, padre de la mecánica cuántica, cuentan que se encerró durante un mes y algo en una
cabaña, donde consiguió aspirarse en las ecuaciones matriciales, claves para la mecánica cuántica
 Si volvemos al plano artístico, Picasso dice “yo no busco, encuentro”

Louis Pasteur, químico, por otro lado, dijo “el azar, la suerte, solo favorece al espíritu preparado”

Hay 5 puntos que realmente van inscritos a un buen trabajo:

1. Disciplina.
2. Una buena estrategia académica y experimental.
3. Ascesis, en determinados momentos, estar un poco retirado, por encima, del mundo mundano.
4. Capacidad de lucha, no dejarse abatir. Hay que ser un buen luchador.
5. Tener coraje vital: querer la vida por encima de todo.

Para ser un buen científico, hace falta tener también unas buenas convicciones filosóficas. Se trata de saber la historia
del pensamiento humano y, de alguna forma, aproximarse a algunas convicciones a lo largo de nuestra carrera.

Hay estudios psicológicos y psiquiatras que han tratado de resumir qué puntos realmente son comunes y necesarios
en una personalidad creativa, independientemente de que sea científica o artística. Estamos hablando de aspectos de
personalidad propio, no de que sea disciplinado, ascético, etcétera.

Si Copérnico, Galileo, no hubiesen existido, o Watson y Crick, ¿creemos que los que ellos formularon sería conocido
o no? La respuesta es que sí, puede variar el tiempo que se tardó en ello, pero se conocería. La ciencia parece que
se descubriese a sí misma por su camino lineal, ya que no hay retroceso, sino que cada vez hay más conocimiento.

Sin embargo, en el arte ocurre lo contrario: un poema, una sinfonía, una estatua, etcétera, pueden ser callados
definitivamente. Si la persona hubiese fallecido, no existirían tales obras. Esto se debe a la singularidad del artista, la
cual es frágil: si la singularidad se pierde, muere el artista. Ejemplo: La sagrada familia de Gaudí, la cual no está
acabada (a día de hoy algunos arquitectos la están acabando, pero sigue siendo la obra de Gaudí).

En tercer lugar, nos centraremos en el tempo de la creación artística. Hablaremos de tiempos frente a duraciones:
los tiempos vamos a tomarlos como códigos de medidas normalizados de periodos concretos (segundos,
minutos, años, etcétera), mientras que las duraciones son el transcurrir de la experiencia individual, ese tiempo
individualizado en cada uno de nosotros (lo que nos dura a nosotros un año, un mes, un trimestre, etc.).

Todos tenemos una concepción del tiempo, pero hay semanas, veranos, épocas, que parecen que transcurren muy
rápidos y otros muy lentos.

Cada obra artística, engendra su propio espacio personal. Hay pinturas, melodías, que nos dan la sensación de que
el tiempo que refleja, nos ofrecen una imagen temporal (espacio personal) muy personal, diferente a las que ofrecen
a otra persona. Hay motivos artísticos que sugieren la eternidad y otros, lo diminuto.
Por lo tanto, si hablamos de tiempo y duración puede haber sincronía entre ambos o una discordancia muy grande. En
ello interviene el “yo personal”: cada uno tiene una psicología, unas vivencias especiales que juegan un papel muy
especial en todas estas diferencias.

A lo mejor, esta discrepancia entre tiempos y duraciones, es lo que da la magia a ese arte.

Hay un poema, de Vicente Gallego, que dice: “para temblar así con esta música, ha sido necesario ir llenándola poco
a poco de belleza y de daño, ir llenándola con nuestra propia vida, para que se parezca a nuestra propia vida, y suene
así tan insignificante y tan grande, tan triste y tan hermosa.”

La diferencia en la ciencia es drástica, los tiempos de la ciencia son platónicos, idealizados, universales. Un segundo
es un segundo, un minuto es un minuto. Cuando decimos que el tiempo de vida media de un fluoróforo es x, es x. La
carrera de la ciencia es una carrera contrarreloj para hacer las medidas cada vez más perfectas.

- ¿Hay progreso en la ciencia? Sí. Lo que se estudia ahora no se estudiaba hace años.
- ¿Hay progreso en el arte, en el conocimiento artístico, de manera intrínseca, esencialmente? Es cuestionable
o, mejor dicho, una pregunta mal hecha. La respuesta puede ser no, pero no una negación taxativa. “Las obras
mayores no son nunca ni suplantadas, ni eclipsadas”, “solo la certeza, la puñetera certeza, envejece”.

Ambos tipos de conocimiento, artístico y científico, son obras humanas. Tanto ciencia como arte, son solamente
representaciones de este mundo, una forma de representar y querer entender el mundo.

Si hay un punto donde el conocimiento artístico y el científico pueden converger es a la hora de hacer preguntas. El
científico moderno y el artista lúcido pertenecen a esa parte de la humanidad que sabe que se encuentran en un mundo
de respuestas y nuestro papel es descubrir de qué preguntas. “Preguntar es rebelarse frente al mundo”, sin embargo,
responder es como adaptarse al mundo.

Martin Heidegger: “la pregunta es la oración de la inteligencia”.

Una poeta polaca que recibió el Nobel en 1966, Wislaw, tuvo una cena la noche anterior a recibir el premio y donde
dan un pequeño discurso. Esta mujer, cuando le tocó el turno, se presentó, habló de su poesía y dijo para finalizar “el
poeta, si es un poeta de verdad, debe repetir sin descanso ‘no sé’”. Cuando le tocó el turno al hombre que recibió el
premio Nobel de física, dijo que se había preparado un discurso relacionado con lo sueño, pero le conmocionó el
discurso de su compañera, y solo dijo “el físico, si es físico de verdad, debe repetirse continuamente ‘no sé’”.

En el libro de Alicia en el País de las Maravilla, hay una parte en la que Alicia dice “nadie puede creer en cosas
imposibles, ni preguntar cosas imposibles”. La reina le contesta “creo que te falta práctica, cuando tenía tu edad llegué
a preguntar 6 cosas imposibles antes del desayuno”.

W. Blake fue un poeta y pintor. Representó en uno de sus cuadros a Newton (con un compás en la mano) y en un
tablado a un hombre portando “el faro de la ciencia” en su mano.

Las dos culturas: un tópico erróneo

Sir Charles Percy Snow era físico, ministro de asuntos exteriores de la reina Isabel. Ha tenido un fuerte impacto en la
historia de la cultura moderna, con la conferencia que dio en la universidad de Cambridge y cuyo título fue “las dos
culturas y la revolución científica”. Con esta conferencia quiso decir que es un error creer que existe la cultura científica
por un lado y la humanística por otro, que debe haber otra cultura que sea una suma de ambos para que la sociedad
pueda entender los fenómenos y problemas que nos abarcan.

La solución para solventar este problema está en la comunicación pública (radios, televisión, prensa, etcétera).

En España en 1999 tuvimos un congreso en Granada de “comunicación social de la ciencia”. Reunieron a periodistas
científicos. El slogan fue “la ciencia es cultura”.

La ciencia ante el público… el espacio de la comunicación pública.

Hay una necesidad de comunicación social de la ciencia:

- Razones prácticas (la gente quiere saber en qué mundo está).


- Razones democráticas (en un estado democrático el personal tiene derecho a acceder a la comunicación
social de la ciencia).
- Razones que envuelven la esencia del hombre (reúne las dos razones anteriores).
¿Por qué la comunicación de la ciencia?

 La ciencia es cultura.
Podríamos dejar el tema en eso, pero habría que añadir una demostración. El filósofo Ortega y Gasset dijo “la
cultura es el sistema vital de las ideas de cada tiempo”. También definió que “la cultura es aquello que nos
salva del naufragio vital [de estar perdidos, vitalmente], del envilecimiento y de la estupidez”. También se puede
definir que la cultura es el patrimonio intelectual de todo tipo de conocimiento.
 La ciencia es un modo de educación: los valores.
¿Qué valores confiere la ciencia? Algunos de los valores que confiere la educación científica son el
pensamiento crítico, el rigor, el valor del trabajo en equipo (especialmente en la ciencia moderna), el saber
respetar a los antecedentes, una actitud ante el mundo y un “saber, aprender” a fracasar (“si fracasamos de
nuevo, fracasamos mejor”).
“Nos hacemos mejor aprendiendo.” – Sabater. Viene a decir que cuando aprendemos cosas mejoramos.
Víctor Pérez Díaz define educación de la siguiente manera “la educación es la trasformación cognitiva, moral
y emocional de los sujetos docentes y discentes [profesores y alumnos] que se implican [colaboración,
aceptación] en la tarea de entender juntos un material de lectura o de observación.”
 La obligación y deber del científico. Comunicar la ciencia. En nuestro país, la financiación de la ciencia es
mayoritariamente pública, con fondos del Estado. Por lo tanto, es un deber del científico, devolver en forma de
comunicación directa, clara y consecuente, la información conseguida.