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Ignacio Arellano

Historia del teatro español


del siglo XVII

CRlllC.A Y F.STllDIOS l.ITERARIO~


veintJcuarro pasos, o intermedios cómicos, base principal de su fama r LA PROPUESTA DE CERV ANTHS
relevancia posterior; otras piezas de dudosa atribución son e;:J auw e~
prosa de Nal'aly Abi¡,ail, o los autos en verso Los desposorios de Moisé11, Cervantes se esforzó roda su vida en algunos territorios cuyo
El hijo pródigp, ere. Las comedias responden a los modelos italianos, triunfo le estuvo vedado, como Ja lírica y el reatro. /\punta acertada-
c¡ue imita y a veces casi traduce. mente Zimic21 que, sin menospreciar el radical efecto que tuvo la apa-
Los tll/l,añados, Medora, Ar111eli11ri, E11je111in tÍt!nen argumentos amoro- rición de Lope de Vega, es «oportuno recordar c1ue el éxiro teatral de
sos, de enredo, tomados de rextos de Giancarli, Raineri, Boccaccio, etc.19. las comedias cervantinas no fue nunca t:xcraordinario, ni antes ni dt:s-
. En el desarrollo de estas acciones, poco elaboradas generalmente, pués del triunfo de la comedia nueva». Fracasadas como fórmulas tea-
se tnserran los pasos cómicos: pasos de Polo y Vallejo y Cri!J1nldo, y trales en la repre5enración, se vienen ofreciendo a la critica posterior
Polo.J Oledla, .7egra en E11/en!Ía; paso de G11adal11pey Menciefll en Arlfleli- como piezas de valor principalmente literano, apreciables debida-
11a; y otros cuantos más en las restante~ comedias y en coloquios como mente por la lectura:
el.de Ct1111ilaj Timbria. Rn el compendio de El deleitoso, publicad() por
T1monccla en Valencia en 1567, hay otros siete pasos de Rueda: Ln Por la lecrura se revelan las obras dramáticas cervantinas,
carót11/t1, Conmlo y co11tento, Lt1s aceit1111as, La tierra de )m!fa... conjuntamente, c<>m() una atrevida, revolucionaria experi-
~stos textos. en prosa. protagonizados por tipos cómicos de negra, mentación teatral, que t...J constituye un capitulo fascinante,
rufian, bobo, criados lisros )' t<>ntos, rústicos y otros personajes popu- de imprescindible esrudio para el conocimiento cabal no sólo
lares, muestran una elaboración popular del lenguaje y gestuaJidad ex- de Cervante:., sino de la cultura española del Siglo de Oro
presiva, e~ un marco de «realismo costumbrista», que no hay que ro- (Zimic, op. cit., 403).
mar al pte de la letra, pues las piezas de Rueda son artefactos
radicalmente literarios, con hábil explotación de la caricatura, la de- No sería ocioso, de todos modos, recordar también la obsesión
formación cómica, o una C()mplejidad lingüística notable, a partir de cervantina por las dimensiones visuales de su teatro, la minuciosidad
la «naturalidad» decorosa (en el propio sentido cearral del término) con que redacta las acotaciones, el detallismo con que precisa vestua-
que caracteri~a d habla de cada personaje. Con muy buen sentido rios y acciones22.
Gonzálcz OlléW escribe: La preocupación de Cervanres por el teatro y su afición dramática
se demucstrn eo las abundantes reAexioncs sobre precepriva teatral,
La lengua de Rueda no puede calificarse de espléndida. diseminadas en varios Jugares de sus obras. de las <¡lle se puede extraer
bnllame, correcta, ni constituye un modelo del buen decir un notable ,·orp1u de ce.xtos, si no sistemático, sí al menos prueba de su
clásico, como se lec en no pocas monograflas. Su mérito resi- constante afición, desde algunas páginas del Q11ijote, al prólogo de las
~e en la adaptación a las necesidades comunicativas y expre- Ocho co111ediasy ocho mtrevmu, o al diálogo de Ja Curiosidad y la Come-
sivas de Jos pcrsona¡cs, en su mayoría, como se sabe, de baja dia en El rufián dichoso.
condición social y cultural. En la A1J11nla al Parnaso (apéndice de E/ 1·ia;e del Parnaso, de 1614),
Cervantes se encuentra con Pancracio Roncesvalles y enrabian una
Es, pues, un instrumento teatral, q ue responde a la construcción conversación sobre la comedia:
del personaje y de la escena: algunos de sus recursos son la deixis ad
oc1ilos, elipsis, imperativos, interjecciones, comparaciones basadas en - Y vuestra merced, señor Cervanre~ - dijo él- , ¿ha siclo
~calidad~~ coodianas, confusiones en el habla del simple, lenguas y aficionado a la carátula? ¿Ha compuesto alguna comedia'
1ergas d1terenc1ales, uso de frases hechas y proverbios, ere.

l 1 C1 tt,11ro dt (111wuu. 401


I? Véanse l:t.s pigin:as de Arrónrz en La i11/lucnda, ~obre los mo<lcln~ h:dianos de Rueda: 2.2 Par.a Francisco Nic\•a (''éMc injl'o d~) tearro de Ccr\'antc~, 199), Ccr\'antc'i cuJci\'a un
PP· 73 y SS. «teatro mL1l, ~uc exige wdas laoi; -ayudas de In ntú-tlca. el canto, la danza v la ima~cn» (se:
"' F.d1c1ón de los Pasp¡, con V. 1"usón. 1\ladrid, C:íccdra, 1981, .'14-35. ttficrr: conc-rctamcntc a Los b11iio1 dt /.1.f¡vtl).

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-:-Sí dije 10 , muchas; y a no ser más me parecie- teatro que queda al margen de la gr.in exp;tnsión dramática cid XVII,
ran dignas de alabanza, como lo fueron Los tratos de Argel, c:n un experimento l¡ue otro dramaturgo moderno, Francisco 1eva,
La.Nu111a11cia, L11 gran 1'J1rq11esca, La hola/111 11a110/, Lo Jeru- IM calificado de «frustración gema1,,21.
sulm (... f ) otras muchas de que no me acuerdo. Mas la Se desconoce el número exacto lk las piezas dramáucas que pudo
t]Ul yo más estimo )' de la que más me precio fue y es componer Cervantes. Qued.in las ocho comedias ) ocho entremeses
de .ina llamada La Co11jJ1sa, la cual, con pn sea dicho, de tiue publicó en 1615, y otra~ dos ohras: Los tratos de Argel y Lo N11-
cuantas comedias de capa }' espada hasta hov se han rcprc 1111111cio.
sentado, bien puede tener lugar señalado por buena entre Suclc:n 5cñalnrsc dos etapas en ~u teatro: un;1, in1c1ada con el regre-
las mejores. ~o de su cautiverio de Argel, respetuosa con las normas clasicistas, y a
Lt que pcrtenccenan las dos citadas en último lugar. Las restantes 16
f-.n ese diálogo se que¡a Cervantes de que los aurores rechazan las se colocan en la etnpa dominada por el triunfo de Lope.
nuevas pi~zas que tiene escritas, las cuales piensa dar a la unprcnta, No parece fáci l dcltmitar esms periodos, ni aseAurar que las pr1
como hara en el volumen cuado de las Ocho rohJtdiur... meras no hayan sido retocadas; y por otra parte la influencia de los
En el Prólogo de esas Och() c()1ntdJ111 traza la hisrorm de la comedia modos lopescos es muy compleja en las comedias cervantinas de la
en España, evocando sobre indo a Lope de Rueda, y se lamenta de llamada segunda época, puesto que, como advierten Schevill y Boni-
nue,·o de sus ~tficuhadcs para estrenar («me dijo un librero que él me lla, las fórmulas estéticas de la dramaturgia de Cervantes son variadas.
las co~prara s1 un autor de título no le hubiera dicho que de mi prosa Resulta 1mpos1blc examinar ac.¡ui serne¡ames propuestas del teatro
se podia cspcrar mucho, pero que del verso nada»), cxplicando por ccrvantino - marginal, por otro lado, al objc!O de e~te libro exami-
qué ha decidido publicar su teatro, no un malo que no mereciese «sa nado con gran pericia por Jean C.anavaggio y Zimic (véase biblio-
lir de las ttmeblas del mgento de aquel autor a la lu? de otros autores wafia). Me limicaré a dar algunas informaciones elementales.
me~os escrupulosos )' más encendidos». Autores que acogían con en- De las dos comedias de la pnmcra época la mh antigua debe de
tusiasmo las comedias al uso, duramente ¡uzgadas en el capirulo ser Los /mios de 4r:e,tl, compuesta hacia 1580. Es pieza de cautiverio,
XL V~IJ de h Primera Parte del QJ1!;olt: «t<>da~ o las miis son conoci- de \'alor documental, inspirada en la estancia de Cervantes en \rgel,
dos d isparares y cosas que no llevan ni pies ni cabeza, y con todo eso como prisionero de los moros, y con elementos aucobiogriificos, des-
el vulgo las oye con gusw v las tiene v aprueba por buenas, estando de el mismo nombre de uno de los caulivos, Saavedra. Los protago-
tan le¡os de serlo». nistas de esta comedia de amb1enrc son el cauuvo t\urelio y en menor
. En E:J r11fiá11 dich()so parece aceptar la rendición de los antiguos medida Silvia y Zahara. En realidad se mu;1 de retle¡ar la s1tuac1ón de
tra¡cs, del coturno y el zueco de la dramaturgia clásica, con sus nor- los cautivos en t\rgel, y• el pequeño componcme de los amores de Sil-
m~s ya pasadas, para aceptar el uso moderno, bien que éste no se via y ,\ureho, con la ane¡a complicación de los enamoramientos de los
su ¡ere al a ne: amos, sirve pam anudar con cierra conr111u1da<l la acción. Persona¡cs
reales se mezclan con los ficticios, y el tema de la fe y el valor de los
Los uempos mudan las cosas crisuanos son el centro del asumo, lo mismo que el ansia de libertad,
y perfeccionan las artes t•m cm<>tivamentc camada por Cen·antes:
[... f
porque lo quiere así el uso No sé c1ué raza es éHa de los perros
c1ue no sesujeta al arte. cautivos españoles. ¿Quién se huye?
Español. ¿Quién no cura de los hierros?
Cervancc;, poco amigo de los torbcllmos enredosos de las nuc\'aS r..spañol. ¿Quién hurtando nos dcstruye?
fé!~mulas, °7ás inclinado~ un arte verosímil de scnsate;r y mayor refle-
x1on, }' hacia una comedia «espejo de la \•ida humana, ejemplo de las i~ ... 1-.1 H:atro de Ct·n·1mtcs. una lrus1r;1ci1·m ~cni2I ... en l(o tro 1/11.t1tu upoitol, 11 Jornada'
costumbres e imagen de la 1•erdad» (Quijote, I, XLVIII ), compone un J< , \lnu~m. ~ladnd. \llno<teno d« C:Jlmr.1, ¡9-<1. 191 202.

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Español. ¿Quién comete otros mil yerros? OCHO
~~spañol: que en su pecho el ciclo influye
un ánimo indomable. e o M E D 1A s. y o e H o
l..tm1c ha defendido la estructura de la pieza, cnucada ncgaciva- 'ENTREMESES NVE VOS,
mcntc por otro' estudiosos, apuntando su inspiración en la del /t¡• Nunca reprc(cntados.
.f1tr110 de 1-A d11·111c1 <0111rd1c1, pero a mi 1u1c1<>, esta densidad 1dcolúg1ca
y culcur:il (de ha heria) no añade cosa c~cnc1al a la condición dramáti
ca de Lor /ralos.
COM P'U ES'T .AS P07\ MJCV EL
,\ la tragedia de L/ cnro dt '\11111<1náa la considera Ruiz Ramón áe Ceru1.nte1 Saaued111.
( lfuloria, 116) «la mejor tragedia española del siglo XVI}' una de las
mas 1mportanrcs del ccat ro español», cu va ,;calidad se debe «a la emo-
DIRIGIDAS A DON PEDRO FER·
ción humana que la Uena», a la que no fueron 1nsens1blcs lectores co- nandezdt: Callro.Condede Lemos,de Andradc,
mo Gocrhe, Schopenhaucr, Shclle\ o \zorin2~. Dramauza el cerco de yde Vilblua,Marquesde Sarria, Gentilhombre
'\.umancia por los romanos, y la resistencia hemica de los numanu-
nos, que prefieren morir a rendirse. La construcción de la obni es
de la Camarade Cu Mageílad, Comendador de
comple¡a, CO'l participación de figuras alegóricas corno España o el la Encomienda de Peñafiel,y la Zar~a,de la Oc·
rio Duero, la Guerra, la hnfermcdad o el Hambre (cm1cadas por :il den de Alean cara, Virrey, Gouemador, y Capi·
~unos estudiosos), numerosos cp1sod1os, y varios niveles dramáticos.
Concebida cerno amplm retablo de «la guerra, la muerrc v e~ hambre, tan general del Reyno de Napoles. y Preú-
válido para todos los tiempos» ( Ru1z Ramón, 118) la acumu\ac1ón de dente del fupremo Coníejo
escenas persigue la multíplicacibn de pcrspcctkas y moti,·os trágicos de Italia.
que conforman el hero1smo colectivo de un protagonista colccuvo.
Las «ti guras morales» (que en el Prólogo de las Ocbo r11111ed1as afirma Z.OS TJTVLOS DEST.AS OCHO COMEDl.AS
Cervantes haber lntrodue1do en el teatro) ciem:n una función semejante
a la de lo~ coros de la t raged1a griega, subrayando los momentos más
r ¡,,s tntrtmefcs °)dlt tll '" '1"'"'" "-i"·
patéticos o comentand<) el sentidl> de la acción. U D uero profetiza la
gloria futura de ~umancia. mom·o que enlaza con otro de los aspcccos ~~
centrales de la tragedia, el de la exaltación nacional, ya que el \'alor de
los numannnos adelanta la ven idera grandeza de España. Año ~:00:~ J 6 1 5.
Distribuida en cuatro acros, con alternancia de escenario (campo ~~
numantino-campo romano), está escrita en un registro noble, cuajado
de epítetos épicos, y trimembraciones adjetiva les («pecho valeroso, CON PRIVILEGIO.
honrado l fuerte11, «aho, sereno ,. espacioso ciclo», «el fatal, miserable
1· mstc día» ... ) t¡uc aportan un mmo elevado propio del género.
EN M A. D R l D, PoY l.c . ., ¡,,¿" át .A lonf11 M.crtirJ.
\ la ~egundn época pcrrenecen las restantes comedias. El J1,t1llardo
upañol es una nuná incursión en la comedia de caurÍ\•os en Argel, con A,oni de liuo de Vill.mocl,mcrc2dcrdclibros, vcodcofc en Cu of:1
mi1s elaborada intriga amorosa l' ribetes de enredo (don Fernando usa Q la ¡ibsuda del Aogcl,
nombre falso que pro\'oca dificultades de 1den11ficaciún, Margarita se

~· VC:t~ Zmu<. L:l tra1r4 dr (.r11·1111lt'I, ~8.

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disfraza de hombre ...). La gallardía y valor de don Fernando, el prota- prtmer acto y santo fraile en Méjico en el r~sto de la comedia. Las
gonista, es el hilo conductor de Jos diversos episodios. La carga cómi- escenas del hampa con que se abre la comedia son excelentes,.} for-
ca de la pieza descansa en Buitrago, especie de fanfarrón entremesi( man una especie: de comedia rufianesca con aspecto cmremcs1l, con
(pero valiente en el fondo) y algCl pícaro. La ncción es rclarivamcntc romances 1acarescos y lengua de germanía. La ambición de Lugo en
rápida, con epi\odio~ de luchas, ataques, sahdas y encradas de perso- estos momentos es la de hacerse famoso por su valent ia y 1actanc1osa
na1es, etc. t\l 1nsmo cerreno debemos asignar Lo.r bt11ios dt ¿frgel, que bravura; ~e subraya no obstante su condición esencialmente buena r
puede considcr:irse una fase más avanzada de la evolución del tema generosa. que te permitirá la conversión a la santidad, cerna de los dos
desde El trato ift Ar.J?.el. Parte de la rrnma coincide con la novela del ~eros restantes, que culminan en la apoteosis hagiográfica, cu~ndo el
cauuvo que introduce en el Q11i¡olt. mismo \•irrey lle''ª el acaúd de Lugo, muerto en olor de santidad, Y
Este mundo musulmán es evocado desde ocra pcrspecuva en La coda la ciudad lo aclama reconociendo su bondad y sus milagros.
¡pm JJ1l/011a, d01)11 Catalina tlt Ovitdo, centrada en los amores del Gran La ruptura de las unidades de 11empo y l~gar (pasan ue~e años y
Turco •\murare; por la dama doña (.aralina de Oviedo, cuya hermo de Sevilla se sah:i a Méjico) y otras innovaciones en el scnudo de la
~ura provoca las hipérboles del sulrán que está dispuesto a casarse con libertad moderna se jusiifican en el diálogo ya comentado de la Come-
ella, de1ándola •egu1r en su fe. Pud1etl verse en esta curiosa comedia dia v la Curiosidad.
una reflexión mis abierta sobre el problema religioso de los moriscos. Más cerca de la comedia de capa y espada se halla La mlrtltnida,
'\l mundo de las fantasías caballerescas pertenece la trama de La cuya acción se sitúa en Madrid, y desenreda casos de celos y amor
caso de los et/os y selvas dt Ardmio, protagonizada por los pal:ldines Rei - encre los protagonistas: don Antonio, hermano de Marcela y enamo-
naldos ,. RolcÍán, la bella \ngéhca y el mago Merlín, sm que falte el rado de otra dama que se Llama también Marcela; Cardemo, que pre-
español. Bernardo del Carpio o la bella Marfisa, todos metidos en una tende a la Marcela hermana; don Ambrosio, pretendiente de la Marce-
serie de peripecias novelescas en los bosques de t\ rdenia, donde copan la amada, etc. De enredos y disfrace.~ se llegará a un de~enlace sin
con pam11cs alc~óricos y famásucos, como la cueva de los celos, enor boda, originalidad que.: pondera el lacayo Ocaña en ~u despedida:
me boca de sierpe que vomua fuego, por donde merodean Ottls figu-
ra~ alegóricas: Desesperación, Sospecha, Temor... Lo m:ís destacado Esto en este cuento pasa:
de esta obra, a mi juicio, es la riqueza de elementos fantásticos mani- los unos por no querer,
festados a menudo en efcccos e•pccialcs de la escenografía, a los que los otros por no poder,
Cervantes se muestra muy sensible: ap:iriciones y desapariciones por al fin ninguno se casa.
el escotillón y bofetones, juegos de tramoya en el padrón de \lcrHn, De esta verdad conocida
encancamiencoL. pido me den testimonio:
Por lo dem:ís es obra muy poco organi7ada, con me7cla de otros que acaba sin matrimonio
elementos pasmriles, y una acusada pcrspecm•a irémica o parúdi~a, la comedia t11tretmida.
típicamente cervantina, en la presentación de los paladines o del mis-
mo dios Cupido («N1ña7,0 le llamo yo, / pue., ''ª le apunta el bigote», C..crvanúscas como Canavaggio o Zimic han subrayado los aspectos
dice Rústtco). Del mismo ámbito caballeresco carolingio es El laberin- paródicos e irónicos de La tnlrtltnida, ttue es, para este último, una
to de Amor, que Schevill v Bonilla creyeron refumltción de La <..011/11111 «sostenida y coherente parodia de todas las características fundamenta-
que con tamo aprecio menciona Cervantes. Sea como fuere ésta de E/ les de la Comedia nueva» (Ji/ teatro de Cervantu, 222), en una confronta-
laberi11/o no es de las mejores cosas que hizo su aumr: sin que su argu ción polemizadora con el mundo del teatro lopcsco, visión que han
meneo sea tan «laberíntico» como ponderan Schevill y Bonilla (com- apuntado igualmente Avalle Arce o Rey 1lazas y Sevilla Arroyo25• l lay,
párese con otras comedias de enredo como el Don Cil tirsiano, pongo
por caso), es c1ercamence deshilvanada ~ confusa. .
El r11fid11 dicloso es una peculiar comedia de sancos, que escenifica " J. B \valle \rcc. •On 1~,./rt1tni,J,, u((:C,rnnte<•, .\lll<Úrn l.11~(""gt '\'ous. 74, 1959,
419. Re\ l lllaS , l>c\·olla 1\irovo, 1n1roducciim a l• cd1Cli>n J., Ttntro de Cc:rvan1c• Cll. en
el proceso de conversión ele Cristóbal de Lugo, rufián sevillano en el ll1hloog1"111i:o.

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sin embargo, i1uc señalar c¡uc muchas dimensiones irónicas están ya en visión del amor, de los celos, del honor, de la religión, de la
la Comedia nueva: considerar que en la comedia de enredo lopiana los fortuna, ¡de la vida!, que promovían las comedias al uso¡ .... ¡
padres son siempre honorables garantes del honor, rígidamente manee P;1ra él el arte y la ,·ida deben mantener una relación tic mu-
mdo, etc., e~ acoptar una \·1s1ón mu} reducida, y ciertamente errónea, tua dependencia, de recíprocos estímulo' vi\'ificame~.
que conduce a nuevos dcsvios. Cervamcs ofrece, sin duda, un juego
complejo, con notas de burla, ironía y parodia, pero en ese sentido no En cuan ro a los entremeses de Cervantes, los traro eo el capítulo
habría una radien] innovación ni un enfrentamiento «programático» con del entrcmé~, al que n.:m1to.
la Comedia nue·:a, que explota no menos esos elementos. Para defender
al teatro de Cervantes no es preciso ignorar la propia flexibilidad y
apertura de los modelos dramáticos que al final predominarán en cl Si-
(,mera/. Or~~fllfl y ca111i1101 1i11 duarrollo. 1.1 lm.~tdia.
glo de Oro.
Una de las más famosas } :ipreciadas es la comedia de Pedro dt Ur \RRÓNll, O., La inf/J1t11(1a 1/alio110 tn 1/ n11timit1110 dt la cnmtdia upaño/11, Ma-
dtma/aJ, que presenta, más que una acción organizada, una sene de dnd, (,recios, 1969.
episodios en los que se muesrra el ingenm \ la habilidad del protago CA'-:A\ ·\(;(,JO, j.. «La tmgcdt:t renaccntlsta española: formación y supcmcion de
nista, el proLe1co Pedro de Lirdemalas, nombre y personaje de inspira- un género fnlSlrado», Cll r.11erol11ra ti/ la fpora MI E.mptmdor, cd. v. García de
la Cc>ncha, Salamanc:t, Universidad, 19811. 181-95.
c ión folklódca. El primer acco consisce en realidad en una serie de
consu ltas a Pedro de varios personajes, a los que él ayuda con solucio-
e \Nl,T, J. l.., Dt la romtdia hun11JJ1ÍJ//(f1 al ltatro rtpruf/llablt, V:tlcncia,
l 1N FD Uní\'er1idad de Se\'ílla-Un1\'crstdad de Valencia, 1993.
nes ingeniosas: es el mouvo tradicional del juicio, maj(istralmeme re- CR.\\\HlRO, J P., «'.'-.otc' on thc TraJ:cd1es of Lupcrc1u L. de Ar!(cnsola•,
flejado también en el gobierno de Sancho Panza en la lnsula Baracana. Ron1a11ir R1vi11i, 5, 1914, 31-44.
Enlazados los sJccsos por la persona de Llrdemala~, pasamos después SpattiJh /)ra11111 Bifort 1.npt dt 1't,(n, hbclelfia, 1967.
al mundo de Jos gitanos. La evocación de su vida, y las fiestas de San DIEZ BORQl 1. J. M., «Liturgia-fiesta 1ca1ro· órbitas concén1r1cas de tcatrali·
Juan, con motivos musicales v del folklore fcsrivo primavc.:ral prcdo dad en el &i!(IO X\I». en l\rradia. l.1111dio1 _y ltx/01 iltditador a F. l..optz. fü.
minan en el 'egundo acto. Por fin Urdc.:malas, de gitano se hace come· lradtJ, f)irrnda, 6. 1987, 485-99.
d1antc, profesión que permite cumplir los pronósucos que le halnan LAr )1.(n1ro1 dramátiror tn d IiJ!/O XI ·1: ti Ira/ro has/a 1..opt M 1'tgtJ, \1adrid,
hecho de que ~crfa rey, fraile, ere., porque en la comedia podr:í rcprc Tauru,, 1987.
Pt·RRbR, T., La prár11ra urbtic" corlu"Aa, Londres, TamcMs, 1991.
senrar todos los papeles.
GREEN. O. 11., Vid" .Y o/mu dr Lupemo L. dt -'lrgfllsola, í'.aragon, 1945.
Ésta es la ccmdición esencial de Pedro de Urdemalas: la del come·
Hl·R\11 !'>H.IU)O, ;\., L1 lrn(tdia m ti Rt1111t1mit11/o ttf>"itol. Barcelona, Planeta.
<liante nato, m:í~cara de ingenio y habilidad múltiple: ((SU mundo es el 1973.
mundo de la ilusión, abierto a todas las posibilidades» (Ruiz Ramón, «Teatro y consoli<lac1611 de cstruauras pnlític<.H<Kialcs: d caso de Ga-
/ listoria, 123). briel Lasso de la Vega», Se¡,i1m1111dc, 33 'H. 1981, 51 93.
Mundo de ilusión abieno a rodas las posibi lidades: con las sa lve- «Hacia una descripción del modelo tdg1co vigente en la práctica drnmátí·
dades que puedan hacerse (porque ciertamente, a mi juicio, el teatro ca del siglo X\ 1 csp•1ñol•, Crílita hispanica, 7, 1985, 43-45.
de Ccrvanres conuene más ausbos interesantes que realizaciones pcr- Ttalro t1pañol dtl r((lo XI 1, Madrid SGPL, 1982
fcccas) esto podría predicarse de su obra dramática: las palabras de Ed., 1t11fro renatr11/11ta, \ladrid, Austral, 1990.
uno de sus m:ís recientes cs1udiosos2<> pueden sugerir la riqueza de e le- 1h •ERTI\ CAi vo, .J., El ltt1lro nuditl'al J r111t1m1/Ílla, Madrid, Playor, 1984.
mentos y las dimensiones de su tratamienco dramatúrgico: l.,\sso D I 1..\ VH•A, G .. Tr"gedi" dt la dutmtfión dt C011Sli111li11opl", ed. A. l lcr
mene¡(ildo, Kassel, Rc1chcnbcrgcr, 1983.
Tra.,~1dia dt la lxmra dt l)tdo rt!laura1a, kasscl, Rc1chcnbcrger, 1986.
En sus comedias publicadas en 1615, consideradas con \l.\RRA~T. R.. y C\N \\\(,(;Jo, J. (eds.), lhltitrt tl/J".(llol d11xit1iid1, Tours,
juntamente, C..cr"anres expone a un penetrante escrutinio la Galhmard, 1983.
l\t cKENDRlt.., M., El /entro m l::.spoiia ( 1490 1700) . Pa lm:1 de Mallorca, Olañc-
~ Zim1c, L:.l ttalro 1/t Ctn'ª"'"· 21. ca, 1994.

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