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Lifebook

2018
ISBN 978-9929-610-21-7

© 2018 Cash y Sonia Luna

© 2018 Casa de Dios


Para la presente edición
Km. 22 carretera a El Salvador
Guatemala, C.A.
PBX: (502) 6679-1919
info@casadedios.org
www.casadedios.org

Citas bíblicas conforme a Reina Valera 1960.

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio digital o


impreso sin previa autorización por escrito de Casa de Dios.
Visión
Id y haced discípulos a todos los guatemaltecos,
enseñándoles a guardar lo que Jesús nos mandó
por medio de grupos de amistad, en donde se
nos enseña a dar la vida por los amigos.

Mateo 28:19, Juan 15:13


Jesús, quiero ser tu reflejo, quiero que seas mi
modelo de vida.

No hay mayor ejemplo, ni mayores enseñanzas que las


de Jesús, nuestro amigo, hermano, intercesor, maestro y
salvador.

Él es nuestro modelo de vida, siempre cercano al Padre,


obediente a Sus instrucciones, claro en Su visión de ser-
vicio, enfocado en bendecir. Nuestro desafío es que, al
vernos, todos vean a Jesús. Pongamos nuestra mirada en
Él, pidámosle que nos guíe, nos instruya y muestre cómo
podemos reflejar Su amor y gracia al mundo.
Índice

Cómo usar el Lifebook ............................................................09

Marzo - Su sacrificio ...............................................15


Prédica - El límite del amor .................................................... 17
Semana 1 - Tarde de amor ...................................................26
Semana 2 - Dios ocupó nuestro lugar ................................30
Semana 3 - Un plan perfecto ...............................................34
Semana 4 - ¡Padre, perdónalos! ..........................................38
Semana 5 - ¿Por qué me has abandonado?....................42

Abril - Su venida .................................................... 47


Prédica - Una cena preparada con amor .........................49
Semana 1 - Él regresará ........................................................54
Semana 2 - ¡Vida, no muerte! ...............................................58
Semana 3 - Galardones ........................................................62
Semana 4 - La promesa de un gran reinado ....................66

Mayo - Su vida ...................................................... 71


Prédica - Tres llaves que puedes usar .................................73
Semana 1 - Que se haga Tu voluntad................................80
Semana 2 - Enfrentar la injusticia .........................................84
Semana 3 - Un llamado a servir ..........................................88
Semana 4 - Un hombre realmente ejemplar .....................92
Junio - Sus consejos ............................................... 97
Prédica - El fruto y sus oportunidades .................................99
Semana 1 - Sembrar para dar fruto ................................ 108
Semana 2 - Recuperar lo valioso ....................................... 112
Semana 3 - Que no se pierda ninguno............................ 116
Semana 4 - Lo mío es tuyo ..................................................120
Semana 5 - Ni Yo te condeno ...........................................124

Julio - Su legado .................................................. 129


Prédica - Amo a mis amigos y a mis enemigos ...............131
Semana 1 - Podemos pedir.................................................136
Semana 2 - Tenemos un Padre .......................................... 140
Semana 3 - El poder del equipo ...................................... 144
Semana 4 - Somos parte del cuerpo de Cristo............. 148

Agosto - Su resurrección ..................................... 153


Prédica - Resurrección: nuestra victoria .............................155
Semana 1 - La tumba vacía ............................................... 160
Semana 2 - ¡El vive! ............................................................. 164
Semana 3 - Siempre junto a ti............................................ 168
Semana 4 - ¿Me amas? ......................................................172

Septiembre - Sus milagros .................................. 177


Prédica - El día que Jesús no estuvo ..................................179
Semana 1 - Que no decaiga tu fe ................................... 186
Semana 2 - Un toque significativo.................................... 190
Semana 3 - No aceptes un “no“ por respuesta .............194
Semana 4 - Tú milagro es también el mío ....................... 198
Semana 5 - Una lección sobre gratitud .......................... 202

Octubre - Sus parábolas ..................................... 207


Prédica - Todo será perdonado ........................................209
Semana 1 - De lo pequeño a lo grande .........................216
Semana 2 - Aprovecho mis talentos y oportunidades . 220
Semana 3 - Ser prudentes .................................................. 224
Semana 4 - No merezco llamarme Tu hijo ..................... 228

Noviembre - Su exaltación ................................. 233


Prédica - Trato con la iglesia .............................................. 235
Semana 1 - La gran comisión ............................................ 244
Semana 2 - La promesa del Espíritu Santo ..................... 248
Semana 3 - A la diestra del Padre.................................... 252
Semana 4 - Nombre sobre todo nombre ....................... 256

Diciembre - Su nacimiento .................................. 261


Prédica - Acercarnos a Jesús .............................................. 263
Semana 1 - Él cumple Su Palabra .................................... 268
Semana 2 - Te mostraré quién soy.................................... 272
Semana 3 - Una misión como ninguna............................ 276
Semana 4 - Tu inicio no determina tu final ...................... 280
Semana 5 - Un ejemplo de honra .................................... 284

Enero 2019 - Sus enseñanzas ............................. 289


Prédica - El poder de lo invisible ........................................291
Semana 1 - Enséñanos a orar ........................................... 298
Semana 2 - Doblemente bendecido ............................... 302
Semana 3 - Te presentaré a nuestro Padre .....................306
Semana 4 - Te enseñaré sobre el Espíritu Santo ............310

Febrero 2019 - Sus obras .....................................315


Prédica - Llaves y puertas.....................................................317
Semana 1 - Que tu fe no se debilite ................................ 324
Semana 2 - Eres excelente ................................................. 328
Semana 3 - Provisión de lo alto......................................... 332
Semana 4 - Vencer la tentación ........................................ 336
Cómo usar
el Lifebook

Tienes en tus manos el libro de prédicas para grupos


de amistad con enseñanzas para un año. Este es un vínculo
que nos unirá como una sola mente y un solo corazón que
busca y comparte el amor de Dios.

2018 es el año de poner en práctica el modelo de Jesús.


Sabemos que el propósito del Hijo de Dios en Su paso
por esta tierra fue dar la salvación y la vida eterna a quie-
nes creyeran en Él, pero también nos dejó las más grandes
lecciones de amor que el mundo haya visto jamás. Él nos
amó y nos motiva a compartir ese amor con nuestros se-
mejantes. Cuando lo hacemos, las promesas de nuestro
Padre se cumplen en nosotros y en la vida de nuestras ge-
neraciones.

Este Lifebook nos conduce a través de un recorrido por


la vida y experiencias de Jesús en esta tierra. Además re-
presenta una guía que nos ayudará a poner en práctica

9
Su extraordinario modelo de vida y permanecer firmes en
nuestra fe.

Lo que debes hacer

1. Recibe provisión
Asiste a los retiros de provisión, reuniones de líderes
y discipulados donde daremos seguimiento a cada
tema, recibirás ministración como líder y resolveremos
tus dudas, además de proveerte otros recursos que po-
drás utilizar en tu grupo. Asistir a estas actividades es
vital para que mantengas el espíritu vivo y veas el fruto
de la Palabra.

2. Lee la prédica de los pastores


Al inicio de cada mes encontrarás una prédica que
comparte enseñanza apostólica sobre el tema del
mes. Ora sobre la enseñanza y busca a Dios en intimi-
dad para que selle el mensaje de esa Palabra en ti.

Planificación de las reuniones

Importante

• Planifica anticipadamente con tus pilares o estacas


cada reunión.
• Asigna quién será la persona responsable de compar-
tir la visión de Casa de Dios, quién guiará la interce-
sión y quién se encargará de las ofrendas. Recuerda
que todos deben prepararse, leyendo anticipadamen-
te la cita bíblica y el texto relacionado para compartir-
lo con soltura y espontaneidad.

10
Cada reunión de amistad deberá transcurrir por las si-
guientes etapas:

1. Bienvenida: Designa a una persona del grupo para


que se encargue del saludo y de una actividad de
bienvenida. El objetivo es tener una presentación di-
vertida y amena que rompa el hielo y haga sentir có-
modos a los invitados.

2. La visión: En cada reunión debes compartir la visión de


tu iglesia. Explícala y compártela por escrito en una
pequeña tarjeta. Menciona claramente que forman
parte de un grupo bajo la cobertura de Casa de Dios.
Debemos identificarnos como miembros de una sóli-
da iglesia y proyectar la confianza y seguridad que
el grupo necesita para su trabajo de evangelización.
Asigna dicha responsabilidad y anota el nombre de la
persona que lo hará.

3. Retroalimentación: Cada enseñanza debe traducirse


en acciones concretas, por lo que antes de iniciar con
el tema de la semana es importante tomar un tiempo
para que tú y otro asistente, voluntariamente, compar-
tan de qué forma procuraron aplicar los principios que
se compartieron la semana anterior. Recordemos que
la Palabra debe hacerse vida.

4. Prepara el desarrollo del tema: Lee con anterioridad el


contenido que corresponde y prepara tu bosquejo con
base en el sugerido, sin omitir la idea central, introduc-
ción, presentación o los tres puntos a estudiar. Tu prédi-
ca debe durar un máximo de treinta minutos. Utiliza el
libro como referencia para leer las introducciones o las
citas bíblicas, pero no dejes de prepararte. Recuerda

11
que el éxito de tu grupo se sustenta en transmitir efecti-
vamente la Palabra de Dios.

5. Conclusión: Concluye brindándoles las sugerencias


para aplicar este principio en cada área de su vida.

6. Ministración: Termina tu mensaje con un llamado a re-


cibir a Jesús o a reconciliarse con Él, bajo el poder del
Espíritu Santo. El llamado debe hacerse siempre, aun-
que no lleguen nuevos invitados, ya que es necesario
formar una cultura de evangelismo en tu grupo. Para
hacer el llamado pide a los asistentes que cierren sus
ojos e inclinen su cabeza. Motívalos para que repitan
la oración de entrega. Luego, solicita que con valentía
levanten la mano y se pongan de pie quienes acepta-
ron a Jesús por primera vez o desean reconciliarse con
Él.

Acércate a los invitados nuevos que no levantaron su


mano y, en privado, pregúntales si quieren recibir a Je-
sús. No permitas que la vergüenza o timidez les robe
la oportunidad de abrirse a creer en Cristo. Ora espe-
cíficamente por cada uno de ellos para que sean lle-
nos del Espíritu. Termina ministrando la unción a todos
los asistentes.

Este es un ejemplo de oración para recibir a Jesús:


“Señor Jesús, te necesito. Hoy te abro mi corazón y te
invito a que entres en él, que seas el Señor y Salvador
de mi vida. Confieso que creo en ti, te doy gracias por
dar Tu vida por mí en la cruz y por perdonar mis peca-
dos. Agradezco Tu amor y hoy recibo el regalo de la
vida eterna. Lléname del Espíritu Santo”.

12
7. Intercesión: Después de escuchar la Palabra y minis-
trar al Espíritu Santo, tomen un tiempo para interceder
por sus necesidades y por aquellos que no llegaron
al grupo: familiares, amigos, compañeros o conocidos
de las ovejas que están pasando por alguna dificultad.
Apóyense en el texto sugerido para pedir por algo es-
pecífico.

8. Las ofrendas: Como líder eres un sacerdote de Dios


puesto por Él para ministrar las ofrendas del grupo.
Este es un honor que debes realizar con entereza. Pide
las ofrendas sin temor o vergüenza. Recuerda que es-
tás brindándoles la oportunidad de sembrar en el reino
de Dios y tendrán cosecha por ello. Sobre todo, les
ofreces la oportunidad de honrar al Señor. Las ofren-
das deben ser ministradas por un líder, preferiblemente
quien no predicó en esa oportunidad.

9. Refrigerio: Cada semana, el grupo debe preparar un


refrigerio. La responsabilidad de hacerlo podrá rotar-
se entre sus miembros. Aprovecha este momento para
conocerlos más y acercarte a los nuevos invitados.

10. Despedida: El cariño e interés por las personas debe


reflejarse en todo momento. Al despedirte de tus invita-
dos recuérdales que estás disponible para ellos y que
siempre son bienvenidos.

Ahora tienes todas las herramientas para ejercer con


seguridad y valentía tu liderazgo y llamado a evange-
lizar. ¡Dios guiará tus pasos y bendecirá tu vida!

13
Mis anotaciones
El límite del amor

Jesús te ha liberado para que puedas amar


como Él nos ama.

Anita Luna

¿Te ha pasado que Dios te pide que hables sobre algo


por lo que estás pasando? A mí me ha sucedido. Enton-
ces le pregunté al Señor por qué me pedía hablar sobre
un tema delicado que justo estaba intentando superar y
Él me respondió: “Yo me hago fuerte en tu debilidad”. Si
glorificas el nombre del Señor en cada una de esas áreas
débiles y permites que Él se haga fuerte, te aseguro que te
usará en esa misma área para bendecir a otras personas.
Si fuiste adicto a las drogas o a la pornografía, Dios te
usará para ayudar a otros en esos temas. Si superaste la
dificultad financiera, podrás enseñar a las personas a lo-
grarlo. Estoy convencida de que podemos predicar sobre
aquello que hemos superado ya que la experiencia le da
peso a la Palabra. Podemos decir: “Tranquilos, yo lo viví y
Dios se hace fuerte en nuestra debilidad”.

marzo 17
Hace unos años yo estaba peleada con el amor, me sen-
tía lastimada y no me quería casar. Entonces se casó mi
hermano Juan Diego y todos me preguntaban: “Tú, ¿para
cuándo? ¿Y el novio?” Llegué al punto de decirle a mi
mamá: “Creo que yo te voy a cuidar toda la vida porque
no me voy a casar”. Me desesperé mucho, me caía mal
que la gente me comentara cosas porque estaba dolida.
Pensaba: “¿Quién me va a querer? ¿Quién me aguanta-
rá?”, y le dije al Señor “Estoy desesperada, no entiendo,
¿quieres que te sirva soltera o casada? Honestamente,
quiero servirte casada, tener mi familia, amar a mi esposo,
crear una nueva generación que se levante fundamentada
en Tu Palabra”, le confesé. Y me respondió: “Te has escu-
chado”. En ese momento me di cuenta de mi error y le dije:
“Perdóname porque con mis palabras he limitado Tus pla-
nes en mi vida, lo que has querido hacer conmigo”. A partir
de ese momento, cuando me preguntaban algo sobre mi
futuro matrimonial, antes de responder recordaba que no
debía condenarme con mis palabras y decía con buena
actitud: “Sí, ya aparecerá el novio”. Cuando Dios quiere
cambiar nuestros pensamientos, duele porque está rom-
piendo con algo que creímos y acostumbramos por mucho
tiempo. Él nos reta a rebasar nuestros límites.

En el amor, especialmente, nosotros ponemos los límites.


El amor que recibes y das encuentra los límites en ti por
una sencilla razón: por tu conciencia, tu percepción de ti
mismo. Algunos son libres para entregar todo a Dios y a
los demás, pero hay algunos a quienes nos cuesta pasar
el límite de ser amados y amar. Sin embargo, debemos
recordar que la Palabra es clara al decirnos: “El que no
ama, no ha conocido a Dios”,1 no se refiere a “El que no

1
1 Juan 4:7-9: Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de
Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no

18 El límite del amor


es amado”, por tanto, lo importante es amar, no buscar ser
amado. Hay muchas personas que ya recibieron a Jesús,
pero en el proceso de ser amados y amar, algo ha estor-
bado y solo amando realmente conocemos el carácter y
el corazón de Dios. Cuando comenzamos a vivir el amor
por los demás, aunque cuesta, realmente comprendemos
a nuestro Señor.

Dios nos enseña a amar dando todo. Sabemos que Jesús


se despojó de Su naturaleza divina por nosotros,2 pasó
por las tentaciones y las superó para darnos ejemplo.
¿Imaginas qué hubiera pasado si Él se aferra a Su posi-
ción como Dios y Señor?,3 si hubiera dicho: “Que ellos se
las arreglen”. Muchas veces actuamos así. Para algunos
es más fácil preocuparse por los demás y ayudar mientras
que para otros es un poco más difícil. Sin embargo, tene-
mos el mandato de amarnos los unos a los otros.4

Recordemos cuando Jesús estaba en casa de un fariseo y


llegó una mujer a lavarle los pies con perfume. El fariseo
juzgó en su pensamiento, pero ¿quién le dijo a él que no

ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el


amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al
mundo, para que vivamos por él.
2
1 Juan 4:10-11: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así,
debemos también nosotros amarnos unos a otros.
3
Filipenses 2:5-8: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también
en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual
a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, to-
mando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en
la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz.
4
Juan 13:34-35: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a
otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En
esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos
con los otros.

marzo 19
era pecador? Algunos se vuelven arrogantes por sus habi-
lidades y talentos. Entonces, al ver esa actitud de condena,
Jesús compartió la parábola de los dos deudores. La con-
clusión es que ama más la persona a quien se le ha perdo-
nado más.5 Esta enseñanza es poderosa ya que realmente
todos teníamos una deuda que no podíamos pagar.

Determinar quién debe más es relativo. A los dos deudores


se les perdonó; claro que quinientos denarios es mucho
más que cincuenta, aunque para ambos era una deuda
imposible de pagar así que los dos agradecieron infinita-
mente. No sabemos cuántos eran los pecados del fariseo
comparados con los de la mujer, pero ambos podían re-
cibir perdón. Entonces, no debemos caer en el error de
compararnos y pensar que amamos menos porque se nos
ha perdonado menos que a otros, ya que lo importante
5
Lucas 7:36-50: Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y
habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una
mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la
mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y
estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas
sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía
con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo
para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es
la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo:
Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acree-
dor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro
cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di,
pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso
que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y
vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no
me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas,
y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde
que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con
aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que
sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel
a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son
perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comen-
zaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?
Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

20 El límite del amor


es descubrir que se nos ha perdonado todo, por lo que
debemos amar sin medida. Debemos ser quienes más
amemos ya que desde nuestra perspectiva hemos sido a
quienes más se nos ha perdonado. ¡Si ya no debes nada,
ama con todo!

La vida de cada uno de nosotros es diferente, por eso, Dios


nos ama y perdona sin importar si hemos cometido más o
menos errores que otras personas, así que debemos ser
quienes más amamos y para lograrlo debemos liberarnos
del pasado y soltar nuestras cargas. Si continuamos enca-
denados a lo que ha sucedido en nuestra vida y nos lamen-
tamos: “Ay, pobrecito yo, me abandonaron, abusaron de mí,
me lastimaron, no tengo nada, no tengo perdón”, no podre-
mos amar a nuestra familia, hijos, cónyuge, padres y amigos.
Tu mente, tu conciencia y tu corazón deben liberarse, soltar
las cargas que te impiden amar y dar el buen ejemplo que
deseas compartir. Es como ese fariseo que estaba atado a
una forma de ver la vida, a su religiosidad, y cargaba con la
arrogancia que le impedía ver con gracia y misericordia a
la mujer que lavaba los pies de Jesús. El fariseo tenía a Jesús
sentado a su mesa, pero su orgullo le impedía verlo como
el único que podía perdonar sus pecados y liberarlo de la
culpa. Las circunstancias de tu vida pueden estar limitando
tu potencial para amar, esos dones y talentos que Dios ha
puesto en ti para que los compartas. No sigas cargando
aquello por lo que Jesús ya pagó. Él ya cargó la cruz, ya
dio el pago por tu rescate. Recuerda que cuando no ma-
nejamos bien nuestras emociones incluso nos enfermamos.
Libérate para sanar física y espiritualmente.

En la Palabra leemos que cada año los judíos hacían sa-


crificios en búsqueda de congraciarse y encontrar perdón,
pero eso no limpiaba su conciencia. Año tras año traían

marzo 21
a memoria sus pecados, por lo que seguramente era difí-
cil amar con toda esa carga encima.6 Sin embargo, vino
Jesús, hermoso, preciosísimo, el único capaz de limpiar
nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos
a Dios;7 si Él ya no recuerda nuestras faltas, ¿por qué lo
haríamos nosotros?

Y ¿cómo podemos mantener nuestro corazón sano des-


pués de recibir el perdón y la salvación? Si observamos
a Jesús nos daremos cuenta de que oraba todos los días
porque enfrentaba las tentaciones de la carne como no-
sotros, así que se dejaba guiar por el Espíritu Santo. De
esa forma pudo caminar correctamente como humano y
darnos ejemplo de vida.

¿Qué te ha limitado a amar como Dios te amó? ¿A qué


estás aferrado, a qué ofensa, algún recurso material del
cual depende tu alegría, tus emociones? ¿Estás atado a
una persona que te abandonó hace mucho tiempo? Si esa
persona ya no está, libérate. Hay gente que ha caminado
mucho tiempo aferrada a su pasado, a tal punto, incluso,
que ha deseado quitarse la vida; pero debemos recordar
que Jesús murió y resucitó para que tengamos vida y lo
único que necesitamos es encontrar nuestro propósito, des-
cubrir qué hay que soltar y hacerlo. Hay mucha gente que

6
Hebreos 10:1-4: Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes veni-
deros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos
sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a
los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que
tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de
pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pe-
cados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede
quitar los pecados.
7
Hebreos 9:14: ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Es-
píritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

22 El límite del amor


está esperando que te levantes para compartir tu testimo-
nio, para dar aliento y consejo a través de lo que Dios ha
hecho en tu vida, lo que perdonó, lo que restauró y validó.

El amor de Jesús vino a liberarte y a provocar que lleves Su


amor a otros, donde quiera que estés. Talvez alguien en
la universidad o en la oficina necesita ayuda y eres tú el
designado para brindarle apoyo. Rompe con ese límite de
buscar ser amado y ama sin límites. Suelta tus cargas para
darle la mano a otros, derriba tus muros.

¿Quieres amar como Dios te ha amado? Piensa en tus lí-


mites, en lo que necesitas cambiar. Renueva tu vida para
llevar el amor de Dios. ¿Qué carga debes entregarle? Dá-
sela y toma la de Él, que es más ligera. Es tiempo de vivir
bajo Su gracia. Olvida el pecado que cometiste, supéralo;
Jesús te dice: “¿De qué error me estás hablando? ¡Ya no lo
recuerdo!” Reconcíliate con tu Señor y supera ese límite que
te impones por tu pasado. El amor de Dios es tan grande
que hace posible lo imposible. Sabemos que la salvación
era imposible, pero nos la ha dado por amor. ¿Qué harás
hoy que parece imposible? ¿A quién le llevarás ese amor,
quién lo necesita? ¿Qué harás por tu familia y tus amigos?
¿Quién necesita de tu amor? Recibe a Jesús, reconcíliate
con Él y dile: “Te doy gracias, te abro mi corazón, perdo-
na mis pecados, quiero ser libre para amar, borra todo lo
malo en mi conciencia. Rompe las barreras, renueva mis
pensamientos y mis fuerzas. ¡Úsame como quieras!”

marzo 23
Mis anotaciones
reunión 1
Tarde de amor
El sacrificio de Jesús en la cruz fue un acto de fe
y la más grande expresión de amor por la huma-
nidad.

Introducción
Mucho se habla sobre el amor. Escuchamos canciones,
leemos poesía y vemos películas que nos muestran diferen-
tes perspectivas sobre los sentimientos y las emociones. Si
tienes pareja, seguramente le habrás escrito más de algu-
na carta expresándole tu amor o le has demostrado afecto
con atenciones, regalos y detalles; pero ahora aprendere-
mos acerca del amor verdadero, el que no tiene compa-
ración.

En una ocasión, un conocido juez que tenía fama de ser


justo tuvo que juzgar a su mejor amigo, quien había co-
metido un crimen. La misericordia lo llamaba a perdonar-
lo, pero la ley lo consideraba culpable, por lo que debía
purgar una pena. Finalmente dictó su sentencia diciendo lo
siguiente: “El aprecio que tengo por este hombre, mi gran
amigo de la infancia, me mueve a absolverlo. No obs-
tante, él ha cometido un crimen, por lo que debo decla-
rarlo culpable”. Todos estaban atónitos frente al veredicto
del juez, quien continuó: “Sin embargo, debido al cariño
que le tengo, he decidido ponerme en su lugar y pagar
la pena. Vete, amigo, eres libre”. ¿Qué hubieras hecho en
su lugar? ¿Hubieras entregado la vida de tu hijo por la de

26 Su sacrificio
este amigo? Dios es justo y te ama tanto que entregó a Su
Hijo para salvarte. Esa es la muestra de amor más grande
que ha existido.

Cuatro letras, un gran significado • 1 Corintios 13:2


Podemos descubrir el amor al casarnos y también al con-
vertirnos en padres; sin embargo, Dios es quien realmente
puede revelarnos el significado del amor que va más allá
de todo lo que podamos dar o esperar de una perso-
na. Este amor puro, dispuesto a darlo todo, únicamente
podemos esperarlo de Él, quien dio lo más valioso para
darnos vida en abundancia. Más que un sentimiento, el
amor es una decisión. Nuestro Señor decidió amarnos y
te ha dado la capacidad de imitarlo, pues nada somos si
no tenemos amor.

La prueba de amor… ¡ejem! • Romanos 5:7-8


El amor se demuestra por medio de lo que puedes dar,
no recibir. Algunos equivocadamente piden a su pareja la
famosa “prueba de amor”. “Si me amas, ¡me lo demostra-
rás!”, dicen, pero el amor verdadero se demuestra más en
lo que das que en lo que demandas recibir. Así como Je-
sús, que desinteresadamente nos dio la salvación sin pedir
nada a cambio. Ese es el ejemplo que nuestro Señor nos
comparte y la forma como debemos amar.

El verdadero amor • Juan 3:16


Dios nos mostró su incomparable amor al entregar a Su Hijo.
¡Qué amor tan grande! Ese es el verdadero amor ya que, a
pesar de nuestras imperfecciones y pecados, e incluso a pe-
sar de haber vivido alejados de Él, decidió amarnos incon-
dicionalmente. El amor que da la vida es el mayor de todos.
Cuando ofreces tiempo, atención y recursos, das parte de tu
vida y amas de verdad, tal como Jesús lo hizo.

marzo 27
Conclusión y aplicación
Nadie puede dar algo que no ha recibido. Seremos ca-
paces de amar verdaderamente hasta que hayamos reci-
bido el amor real, el de nuestro Señor. Dios te trajo aquí
para que puedas experimentar Su amor. Como dice Su
Palabra: “Nosotros lo amamos a Él, porque Él nos amó pri-
mero”. Medita acerca de las diferentes formas de expresar
el amor de Dios a los demás.

Llamado y ministración
Esta es una ocasión perfecta para que puedas recibir no
solo el amor de Dios, sino Su perdón. Abre hoy tu corazón
y recibe Su amor.

Intercesión • 1 Juan 4:8


Oren por las personas que viven en amargura y soledad,
para que puedan abrir sus ojos y su corazón al amor que
Dios les ofrece, y asimismo, lo compartan con los demás.

Ofrendas • Cantares 7:13


La primera acción que Dios hizo para mostrar Su amor fue
dar. Demuéstrale al Señor cuánto lo amas; ofrenda con un
corazón enamorado que desea agradarlo con el mejor
fruto de tu cosecha.

Más citas: 1 Juan 4:19, Efesios 3:17-19, Efesios 2:4-5.

28 Su sacrificio
Mis anotaciones
reunión 2
Dios ocupó nuestro lugar
Confía en Jesús y valora su sacrificio. Él cargó con
nuestros pecados, enfermedades y pobreza para
darnos salvación, salud y riqueza.

Introducción
Esta es una historia escrita por el filósofo y teólogo de ori-
gen danés Søren Kierkegaard. Un príncipe buscaba una
doncella para casarse. Un día, mientras su carroza atrave-
saba una región muy pobre, asomó la cabeza por la ven-
tana y vio a una hermosa doncella de la cual se enamoró.
En los días siguientes pasó por el mismo lugar para verla
de nuevo. Quería pedirle que se casara con él pero tam-
bién quería que ella lo aceptara por amor, no por interés
u obligación. Entonces decidió vivir cerca de ella, así que
dejó su vestimenta real, compartió sus intereses y sus preo-
cupaciones. Con el tiempo, la doncella se enamoró de él.
Esto sucedió porque él la amó primero.

Dios hizo lo mismo por nosotros, ya que se nos reveló de


forma que pudiéramos entenderlo. Jesús se hizo carne
como tú y como yo, y dio todo por nosotros.

Libres de pecado • 1 Corintios 15:3


Jesús, al venir al mundo y morir, tomó nuestro lugar. Según
la Biblia, nosotros éramos culpables por el pecado, sin
embargo, Cristo llevó el castigo de esa culpa y nos dio

30 Su sacrificio
una nueva oportunidad de recibir el perdón. Gracias a
Él, nosotros hoy podemos vivir libres de culpa.

Sanos y prósperos • 2 Corintios 8:9, Mateo 8:17


El amor se demuestra por medio de lo que puedes dar,
no recibir. Algunos equivocadamente piden a su pareja la
famosa “prueba de amor”. “Si me amas, ¡me lo demostra-
rás!”, dicen, pero el amor verdadero se demuestra más en
lo que das que en lo que demandas recibir. Así como Je-
sús, que desinteresadamente nos dio la salvación sin pedir
nada a cambio. Ese es el ejemplo que nuestro Señor nos
comparte y la forma como debemos amar.

Equipados para alcanzarlo • Marcos 16:18, Deute-


ronomio 8:18
Quizá te preguntes: “Entonces, ¿por qué estoy enfermo?”
o “¿Por qué no tengo dinero?” A estas interrogantes pode-
mos encontrarles muchas respuestas o quizá ninguna, pero
lo importante es saber que Dios ha preparado una vida
para que tengas salud y prosperidad, Él te da el poder
para hacer riquezas y reclamar tu sanidad. Todo depen-
de de que tú alinees tus pensamientos y voluntad a la del
Señor, para alcanzar lo que Él desea darte y por lo que
Jesús ya pagó.

Conclusión y aplicación: Has recibido una gran heren-


cia de nuestro Señor Jesucristo, no la desperdicies. Apro-
vecha que Él entregó Su vida para darnos vida, salud y
riqueza en abundancia. ¡Disfruta tu herencia! Jesús pagó el
precio para que fueras salvo, sano y próspero.

Llamado y ministración: Ahora, con fe en tu corazón,


declararás salud, prosperidad y salvación para ti y los tu-
yos. El primer paso es abrir tu corazón a Jesús, recibirlo

marzo 31
como Señor y Salvador de tu vida. A partir de entonces
podrás experimentar cómo tu vida empieza a ser transfor-
mada.

Intercesión • 3 Juan 1:2


Oren por aquellos que aún no conocen la herencia que en
Dios tenemos: ser salvos, sanos y prósperos. Pidan al Señor
que los use para llevar esta Palabra a quien no la conoce.

Ofrenda • Lucas 16:10


Jesús ya tomó nuestra pobreza para que podamos ser fie-
les y prosperar. Demuéstrale, con tu ofrenda, que agrade-
ces Su sacrificio y eres fiel dando para recibir.

Más citas: Jeremías 29:11, Isaías 45:1-4, Hechos 5:16.

32 Su sacrificio
Mis anotaciones
reunión 3
Un plan perfecto
Confía en el plan de Dios para tu salvación. Él tie-
ne un plan para darnos la vida eterna.

Introducción
Imagina que tu corazón es un rompecabezas al que le fal-
ta una pieza central que no venía en la caja o se perdió. Te
darás cuenta de que ninguna otra pieza le quedará bien,
aunque intentes reemplazarla. Talvez se ajuste la forma,
pero los colores serán diferentes y su contenido se distor-
sionará. Justo así es nuestro corazón sin Dios y nada llena-
rá ese espacio reservado para Él: ni el trabajo, ni la familia,
ni las obras de caridad y mucho menos las drogas, el al-
cohol o cualquier otro vicio. Hoy tienes la oportunidad de
ser renovado y, finalmente, poseer un corazón completo.

Al inicio de los tiempos, Dios tenía un plan perfecto para


la vida de Adán y Eva; sin embargo, ellos desobedecie-
ron Sus instrucciones y hubo una separación porque Dios
y el pecado no pueden habitar juntos. Es como tratar de
mezclar el agua y el aceite: definitivamente es imposible.
Acaso pienses: “Y eso ¿qué tiene que ver conmigo?”, y
tiene mucho que ver porque sin Dios nunca logramos estar
completos y ser realmente felices, por lo tanto, es impor-
tante alejarnos del pecado. Talvez dirás: “Bueno, de vez
en cuando una mentirita blanca no le hace mal a nadie; es
más: podría evitar el sufrimiento de alguien”, pero lo cierto
es que las mentiras no tienen colores ni están clasificadas

34 Su sacrificio
por tamaño. Mentir es pecado y punto, así que ninguno de
nosotros podrá decir que está libre de pecado. La buena
noticia es que Dios nos ama y tiene un plan para salvarnos.

¿Pecar, yo? Pero si no mato ni a una mosca • Ro-


manos 3:23
Quizá sufrimos de “buenitis aguda” al pensar que no ha-
cemos mal a nadie. La verdad es que la Biblia nos mues-
tra que todos hemos pecado y esta afirmación te incluye
y me incluye, ya que pecar no solo es hacer mal sino tam-
bién dejar de hacer el bien. Y al pecar nos desviamos del
plan perfecto que Dios había preparado para nosotros.
¿Qué podremos hacer ahora?

La paga del pecado es la muerte • Romanos 6:23


Legalmente, cuando cometemos una falta, afrontamos una
consecuencia; por ejemplo, si te pasas un semáforo en rojo
o hablas por celular al conducir, te pondrán una multa.
Todos sabemos que al cometer una falta tendremos que
pagar por ello, lo mismo sucede con el pecado: es una
infracción, una falta cuyas consecuencias pueden llegar a
ser desastrosas ya que nuestro espíritu muere cuando se
aleja del Señor. Ahora, sin embargo, tenemos esperanza
porque en Su gran misericordia, el Señor nos ofrece salva-
ción por medio de Su Hijo Jesucristo.

Dios quiere salvarte • Isaías 1:18


Jesús vivió y murió para reconstruir el puente entre Dios y
los hombres y hacer realidad Su plan de salvación cuando
te acercas a Su lado y lo recibes. Ahora podemos llegar
libremente a Él para que nos limpie y recibir Su perdón. Al
recibirlo, el cambio es tan grande que, si nuestros pecados
fueran rojos como la grana, Él nos dejaría totalmente blan-
cos como la nieve.

marzo 35
Conclusión y aplicación
Dios diseñó un plan para salvarte. Al recibir a Jesús como
Señor y Salvador y pedirle perdón, estás recibiendo una
nueva oportunidad para alcanzar la vida eterna. Así que,
si hoy fuera tu último día sobre la tierra, llegarías directo al
cielo. Además, comienza a ejecutarse un nuevo plan de
Dios con tu familia y en tu trabajo. Piensa en dos aspectos
clave en los que tu vida puede cambiar con la ayuda de
Dios a partir de hoy.

Llamado y ministración
Existe un cuadro famoso de Jesús llamando a una puerta.
Hay muchas versiones de esa imagen, pero en todas, el
común denominador es que la puerta no puede abrirse
desde afuera, solo desde dentro. Esta puerta es la figura
de tu corazón, que solamente tú puedes abrir para que Él
entre. Jesús llama a tu puerta. ¡Permítele entrar!

Intercesión • Hechos 13:38-39


Oren por quienes aún no han recibido a Cristo como su
Señor y Salvador, para que Dios los ponga en Su camino
y sus pecados sean perdonados.

Ofrenda • Éxodo 25:2


Dios nos insta a entregarle ofrenda conforme con lo que
nazca de nuestra voluntad, lo importante es hacerlo de
corazón.

Más citas: 1 Juan 5:11-12, Romanos 5:8, Romanos 1:16.

36 Su sacrificio
Mis anotaciones
reunión 4
¡Padre, perdónalos!
Jesús nos enseña a perdonar y siempre será más
fácil hacerlo si confías en Su Palabra y ejemplo.

Introducción
En una de sus acepciones, el diccionario de la Real Aca-
demia Española define perdonar como “renunciar a un de-
recho, goce o disfrute”. Para comprender mejor este signifi-
cado, veamos el ejemplo de Nelson Mandela, abogado
y político, quien fuera el primer presidente de Sudáfrica
elegido democráticamente y quien, antes de ser electo, es-
tuvo 27 años en la cárcel. Cuando le preguntaron por qué
no guardaba rencor por el tiempo que estuvo en prisión
injustamente, Mandela respondió: “La falta de perdón es
como un vaso de veneno que un hombre toma esperando
que su enemigo muera”. Lewis B. Smedes, un teólogo es-
tadounidense, también dijo sobre el perdón: “Perdonar es
como liberar a un prisionero y descubrir que ese prisionero
eras tú”.

Perdonar siempre ha sido importante, tanto así que el doc-


tor Robert Enright, catedrático de Desarrollo Humano de
la Universidad de Wisconsin-Madison, fundó el Instituto
Internacional del Perdón y es considerado el pionero de
los estudios científicos sobre el tema. Algunas de sus in-
vestigaciones demuestran que las personas perdonadoras
son más felices y más saludables que quienes guardan
resentimiento; sus funciones cardiovasculares y su sistema

38 Su sacrificio
nervioso funcionan mejor. Las personas que guardan re-
sentimiento revelaron más problemas de salud que quienes
perdonaban. La Biblia lo muestra de la siguiente forma:
“Mientras callé, se envejecieron mis huesos, en mi gemir
todo el día” (Salmo 32:3); es decir, que reservarse y callar
lo que nos molesta es causa de tristeza y dolor. Perdonar
es tan importante que, incluso Jesús antes de morir por no-
sotros, le pidió al Padre que perdonara a quienes lo ha-
bían crucificado porque no estaban conscientes de lo que
hacían.

¿De qué estás hecho? • Lucas 23:34


En los momentos difíciles es cuando realmente podemos
descubrir nuestro carácter. En el caso de Jesús, vemos que
incluso al borde de la muerte, luego de ser avergonzado,
ridiculizado y humillado, decidió expresar una poderosa
oración de liberación y perdón. En los momentos difíciles
que la vida te presente, siempre tendrás dos opciones:
hacer el bien o hacer el mal. El Señor siempre nos llama
a hacer el bien, tal como Jesús lo hizo.

Imposible de comprar • Lucas 1:77-79


El perdón era algo tan costoso y difícil, que la única forma
de obtenerlo era por medio de una dádiva directa y gratuita
de Dios. Nunca hubiéramos podido comprar o alcanzar el
perdón gracias a nuestras obras. Cuando entregas tu vida a
Dios y recibes a Jesús como Señor y Salvador, no solamente
obtienes salvación, sino que también recibes perdón por tus
pecados. Dios nos libera de las ofensas, no guarda rencor y
te prepara para un nuevo inicio porque eres importante para
Él. Hoy puedes ser libre al recibir Su perdón.

Dando es como recibimos • Mateo 6:12


El perdón es una calle de doble vía. Al igual que Dios nos

marzo 39
perdona, nosotros también debemos perdonar a quienes
nos han ofendido. Perdonar es una decisión y un acto de
voluntad, así que no esperes a que “te nazca del corazón”.
Toma hoy la iniciativa de imitar al Señor y perdonar a quie-
nes te hayan ofendido; perdona para recibir perdón.

Conclusión y aplicación
Recibe el perdón que Dios te da y prepara tu corazón para
liberarlo de las cadenas del rencor que te hacen daño,
incluso más que a quienes no logras perdonar. Perdonar
debe ser una práctica esencial en tu vida y en la de tu
familia. Hacerlo te permitirá ver lo bueno que Dios ha sido
contigo. Ahora puedes pedir y dar perdón.

Llamado y ministración
Recibe el perdón de Dios y piensa en esas personas que
te han ofendido. Ahora declara con tu boca: “¡Te perdo-
no!”. En otras palabras, estás diciendo: “Yo te saco de la
cárcel de mi corazón, te libero y me libero”. Dale gracias a
Jesús por enseñarte a perdonar y por acercarte a la infinita
misericordia del Padre, quien te ama y olvida tus ofensas.

Intercesión • Mateo 6:14-15


Oren por aquellos que necesitan perdonar y recibir el per-
dón de Dios, para que comprendan que olvidar las ofen-
sas y recibir a Jesús es la única forma de llegar al Padre.

Ofrenda • Levítico 4:35


Ninguna ofrenda puede comprar el perdón de los peca-
dos, sin embargo, toda ofrenda entregada con buena vo-
luntad al altar de Jehová es vista por Él con mucho agrado.

Más citas: Salmos 86:4-5, Isaías 1:18, Lucas 7:47-48.

40 Su sacrificio
Mis anotaciones
reunión 5
¿Por qué me has
abandonado?
Mientras te acompañe la fe en Jesús, nunca te sen-
tirás solo. Para salvarnos, Él padeció el dolor más
grande a tal punto de sentirse abandonado.

Introducción
La muerte es uno de los mayores misterios de la vida. Na-
die puede decir a ciencia cierta qué sucede al morir, pero
los momentos finales de una persona usualmente están lle-
nos de honestidad. Algunos tienen la oportunidad de pre-
pararse para la muerte mientras que otros no. Las palabras
finales de una persona son extremadamente reveladoras
y nos ofrecen un vistazo de sus sentimientos y experien-
cias. Si alguien muere repentinamente, sus palabras finales
muestran con exactitud lo que estaba pensando y sintien-
do al fallecer.

“¡Estoy listo!”, fueron las últimas palabras de Woodrow Wi-


lson, presidente de Estados Unidos elegido en 1913. Tho-
mas Alva Edison, el más genial inventor de la era moderna,
dijo antes de morir: “Es muy hermoso ese lugar”; mientras
que Steve Jobs, en su lecho mortal, exclamó: “¡Oh, wow!”

La Biblia nos relata los últimos momentos y las últimas pala-


bras de Jesús, con las cuales nos dio un increíble ejemplo.
Este hecho, provocado por el amor más puro, ha marcado
nuestra historia y debe cambiar nuestra vida.

42 Su sacrificio
Sentencia dictada • Marcos 15:34, Isaías 53:5
Nuestra separación de Dios era un hecho que nadie po-
día solventar. Estábamos condenados a vivir separados de
Él a menos que se presentara el sacrificio de alguien ino-
cente y libre de pecado para cumplir la sentencia que ya
existía sobre nosotros. Esa era la única forma de ser libres
de nuevo. Así, cuando Jesús iba a morir, Dios se separó de
Él, tanto en forma espiritual como física, para que sobre Él
cayera el castigo de nuestra paz; sin embargo, ese no era
Su destino final, así como la separación de Dios tampoco
es el final de tu historia.

Entrada libre • Hebreos 4:15-16, Santiago 4:8


Al ocupar Jesús nuestro lugar, tenemos la oportunidad de
acercarnos con confianza a Dios. Ahora podemos hablar
con Él y llegar a Su presencia sin ningún temor, y más bien,
con la certeza de que nos escucha y responde nuestra ora-
ción. En situaciones difíciles podemos pensar que Dios nos ha
abandonado, pero no es así. Acércate a Él ya que el vacío
que sientes se debe a que tú te alejaste de Él, no al revés.

No era el final • Juan 19:30, Romanos 6:8-11


Jesús sabía que Su historia no terminaba allí y que la pro-
mesa más grande estaba aún por cumplirse. Por eso, con
fe se encomendó al Padre y le entregó Su espíritu. Las cir-
cunstancias difíciles de la vida no deben derribarte porque
no son tu destino, son solo parte del camino que debes re-
correr. Incluso ante la muerte, Jesús sabía que estaba ante
un nuevo comienzo. Cada dificultad puede convertirse en
una oportunidad para que veas la manifestación gloriosa
de Dios en tu vida.

Conclusión y aplicación
Para Jesús no fue fácil pagar el precio para que tú y yo pu-

marzo 43
diéramos llegar de nuevo al Padre. Padeció física, emocio-
nal y espiritualmente para darnos una nueva oportunidad.
Al Jesús proferir una de sus últimas frases: “Padre, perdó-
nalos porque no saben lo que hacen”, Él estaba enviando
el mensaje de redención y perdón más grande a pesar de
encontrarse en medio de una de una situación sumamente
difícil. Hagamos que Su sacrificio valga la pena. Renueva
tu vida, tu conducta y esfuérzate por demostrarle al Señor
que valoras Su amor y Su entrega.

Llamado y ministración
Toma un tiempo para agradecerle a Jesús Su inmenso sa-
crificio en la cruz y por haber padecido todo ese sufrimien-
to. También clama a Dios, a quien puedes acercarte con
confianza, que te ayude a suplir cualquier necesidad.

Intercesión • Juan 15:16-17


Oren para que más personas puedan entender y apreciar
que Jesús se sacrificó por todos, para que ahora podamos
acercarnos a Dios y amarnos los unos a los otros. Que
cada persona pueda encontrar en Dios a su Padre, quien
también es refugio y salvación.

Ofrenda • Amós 4:5


Toda ofrenda es voluntaria y mejor si es acompañada de
alabanza. Tanto ofrenda como alabanza deben llevarse a
cabo con el mismo espíritu de gozo.

Más citas: Juan 11:25-26; Isaías 55:6, Salmos 34:18.

44 Su sacrificio
Mis anotaciones
Mis anotaciones
Una cena
preparada con amor
Llevemos el cuidado del Señor
a todos los rincones del mundo.

Cash Luna

La comida es una expresión típica del amor, celebra-


mos comiendo. Cuando mi esposa desea agradarme, me
pregunta: “¿Quieres que te prepare algún platillo espe-
cial?” Cuando queremos quedar bien, invitamos: “Ven a
comer a mi casa”, aunque sea una cena de “traje”, es decir,
que todos llevan algo para completar el menú. Prepara-
mos comida porque amamos a las personas a quienes les
convidamos.

En la Biblia leemos sobre una reunión en la que partici-


paba Jesús. A propósito de esto, personalmente creo que
Jesús era una persona muy sociable a quien muchos ya co-
nocían incluso antes de iniciar Su ministerio. Cuando llamó
a los doce y les decía: “Sígueme”, considero que no era un
llamado hipnótico o algo parecido, sino que fue el llama-
do de un amigo, alguien que ya tenía cierta presencia en
la sociedad. A veces estamos más concentrados en el día

abril 49
de la manifestación trascendental que en la preparación
para que ese día llegue, pero también debemos enfocar-
nos en los procesos que implican lograr el llamado que
Dios nos ha hecho.

Entonces, regresando a la historia, vemos que Jesús com-


partió la parábola de una cena: un hombre organizó un
banquete y a la hora de comer mandó llamar a los invita-
dos, uno de ellos se excusó diciendo que había comprado
una hacienda y tenía que ir a verla. ¿Quién compra una
hacienda sin verla y la va a chequear de noche? Cuan-
do uno no quiere recibir el amor de Dios, ¡inventa cada
excusa!

Otro dijo que no iba porque había comprado una yunta


de bueyes que también debía inspeccionar. Parece que
estos son dos de los tres chiflados y poco tardó en apa-
recer el tercero que dio la excusa de estar recién casado.
¿Qué cosa? Si los que acaban de casarse solo andan
viendo dónde comen y se exhiben como tórtolos. Como
los invitados se negaron, el dueño de casa pidió a sus
sirvientes que fueran pronto a invitar a otros1 que sí de-

1
Lucas 14:15-24: Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a
la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. En-
tonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.
Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid,
que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El
primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego
que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy
a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y
por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor.
Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las
plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los
cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y
aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los valla-
dos, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que
ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

50 Una cena preparada con amor


searan aprovechar la oportunidad. Nuestro Señor nos
invita, pero nosotros debemos aceptar o rechazar dicha
invitación. Él siempre sirve comida recién preparada y
deliciosa, no ofrece recalentado, por eso invita sin de-
mora. Ten cuidado de que otro no se coma lo que estaba
servido para ti.

El Señor habla de vallados, de ir a buscar a quienes llenen


Su casa. Un vallado es algo que separa, limita y establece
fronteras. En la sociedad hay muchos vallados que dividen,
las personas suelen segmentarse: “Yo soy rico, tú eres po-
bre; yo soy cristiano, tú eres mundano; yo soy hombre, tú
eres gay”; sin embargo, Dios nos dice que incluso debemos
ir a los vallados a traer a las personas, a los convidados a
Su cena. En el mundo no necesitamos vallas sino puentes,
puertas, escaleras; hay que construir para conectar, para
unir, no para dividir y alejar. El Señor le dijo al siervo que
fuera a los vallados, es decir, que rompiera las barreras. Si
ya fuiste a las plazas y a las calles, adonde los amigos y
familiares, ahora corresponde ir a los vallados, alcanzar a
quienes será difícil. Ahora toca pararse frente a las mura-
llas para derribarlas y llevar amor a quienes lo necesitan.
Toca enfrentar retos para llevar a las personas a los pies
de Cristo tal como Sandra, una de nuestras líderes, lo hizo
para alcanzar y amar a Kimberly, una hermosa joven que
fue abusada durante mucho tiempo, por lo que cayó en la
tragedia de las drogas, la prostitución, el rechazo e inclu-
so el contagio de VIH; pero Sandra la recibió en su casa
como parte de su familia. Fue como otra hija y ese amor
ha dado impresionantes frutos. Kimberly ha superado su
dolor, se graduó de bachiller, sueña con la universidad,
es parte una familia que la acepta y, por si fuera poco,
¡recibió el milagro de su sanidad! Ella dice: “Nadie daba
nada por mí, era un caso perdido, intenté suicidarme varias

abril 51
veces, pero Sandra me dio esperanza, me decía que no
iba a morir, que el Señor me levantaría”.

¡No hay cosa que el amor de Dios, a través de nuestro


cuidado, no sane! Él nos prepara la cena con mucho amor,
así que comamos y compartámosla con el mismo amor. Es
tiempo de derribar vallados y construir puentes para com-
partir el amor del Señor. Hemos sido llamados a la cena
del Señor, no te niegues a Su invitación. Ve a los vallados,
a donde es más difícil, para llevar más personas a Su cena.
Dios está preparando milagros de amor en tu vida para
que los compartas con quienes lo necesitan. Fluye en el
amor de Dios para compartirlo, sé tú el milagro de alguien
que necesita ser amado. Protege, ama y provee a alguien
más. ¡Dios te usará! Atamos esos conceptos de división en
la sociedad. ¡Nuestro Señor quiere usarnos para amar y
bendecir a otros! Provoquemos un milagro de amor en al-
guien más.

52 Una cena preparada con amor


Mis anotaciones
reunión 1
Él regresará
Confía en que Jesús regresará para abrirnos las
puertas del cielo y darnos justa retribución por
nuestras obras.

Introducción
Cuando Anna Kozlov vio a ese hombre anciano salir de
un automóvil, pensó que sus ojos la engañaban y casi
pierde la respiración: allí, justo frente a ella, estaba Bo-
ris, el hombre de quien se había enamorado y con quien
se había casado 60 años atrás. La última vez que lo vio
fue tres días después de su boda, en 1946, cuando se
despidieron con un beso porque él debía unirse al ejército
soviético. Al volver a casa en Borodyanka ―al norte de lo
que ahora es Ucrania―, Anna ya no estaba. Ella y su fami-
lia habían sido exiliados en Siberia por órdenes de Stalin.
Casi volviéndose loco, Boris hizo todo lo que pudo para
encontrar a su joven esposa, pero sin tener éxito. Ella no
había dejado ninguna dirección postal y mucho menos un
número telefónico. Ahora, más de medio siglo después, se
encontraban por una extraordinaria coincidencia al haber
decidido regresar a su pueblo natal el mismo día. “Pensé
que mis ojos me engañaban”, exclamó Anna. Ella cuenta
que su corazón saltó al ver a ese hombre que le parecía
tan familiar. A los 80 años de edad, Boris había regresado
a visitar la tumba de sus padres y luego de estacionar su
automóvil vio a Anna parada al lado de su antigua casa,
donde vivieron pocos días después de la boda. Él cuenta

54 Su venida
que le dijo: “Mi amor, te he estado esperando por tanto
tiempo. Eres mi esposa, eres mi vida”.

Muchas veces hemos escuchado emotivas historias de re-


encuentros como este, pero ninguna se parece a la que
viviremos cuando Jesús venga, tal como sabemos que su-
cederá porque la Palabra lo afirma. Llegará el día en que
finalmente podremos verlo; ¡imagina cuán emocionante
será ese momento!

Listo y dispuesto • Mateo 25:13


Una de las grandes preguntas que siempre nos hacemos
es si podremos saber cuándo regresará el Señor, porque
deseamos prepararnos para el último momento. La Pala-
bra dice que nadie sabe el día ni la hora de Su regreso,
pero sí nos llama a una actitud de alerta; es decir, estar
preparados y vivir cada día como si fuera el último porque
Él desea que Su venida sea un acontecimiento de alegría,
no de tribulación. Cuando amamos a alguien que se ha
ido, siempre estamos dispuestos a recibirle con los brazos
abiertos, más aún si sabemos que nos trae bendición. Jesús
regresará y debemos estar listos para recibirlo.

Vive en integridad • Santiago 5:8


La Palabra de Dios nos exhorta a vivir con paciencia, es-
perando Su venida y haciéndolo todo como para el Señor,
quien siempre nos acompaña. Actúa, vive y relaciónate con
los demás teniendo esto en mente, con integridad y sin cuen-
tas pendientes que puedan limitar tu futuro de tranquilidad.
¡Prepárate para Su venida como si ese día fuera hoy!

Que nadie tome tu corona • Timoteo 4:8, Apocalipsis


3:11
Dios ha preparado bendiciones que son igual para to-
dos, pero también otras que debemos conquistar, o sea,

abril 55
bendiciones especiales que son reservadas para quienes
perseveran haciendo el bien. Sé fiel y persiste en actuar
correctamente, y no permitas que el esfuerzo que has he-
cho hasta ahora se pierda por un momento de debilidad o
insensatez. Lucha por lo que has logrado y cuida tus coro-
nas de bendición.

Conclusión y aplicación
Llegará el día cuando podamos ver a Jesús cara a cara, ya
sea que resucitemos en ese momento o que estemos vivos
al final de los tiempos. En cualquiera de los dos casos, es
importante que sepamos que cada día cuenta. Diariamen-
te enfrentamos desafíos y situaciones difíciles, pero Dios
nos ha equipado para poder enfrentarlos y salir victorio-
sos. Esfuérzate para que cuando finalmente Jesús y tú se
vean, Él pueda decirte: “¡Pasa adelante, toma los galardo-
nes que mereces porque perseveraste hasta el fin!”

Llamado y ministración
Medita sobre tu vida y los asuntos pendientes que tienes.
Talvez no has dicho los suficientes “te amo” a tu familia o
tienes ese proyecto pendiente de realizar, acaso escribir un
libro, aprender un idioma nuevo, comprar un automóvil o
fundar tu propio negocio. Posiblemente desearías ser más
agradecido o más constante en tu servicio a Dios. Hoy es
un buen día para empezar a vivir pensando en que Cris-
to viene pronto y tenemos un tiempo limitado para poder
aprovechar cada oportunidad. Entrégale a Dios todos tus
planes y ponlos en marcha.

Intercesión • 1 Corintios 1:8


Oren por aquellos que ya conocen al Señor, para que
puedan perseverar hasta el fin y no desfallezcan ante las
pruebas.

56 Su venida
Ofrenda • Salmos 20:3
Al final, cuando lleguemos a la presencia del Señor, tus
ofrendas también darán testimonio de tu vida y la fidelidad
que le hayas demostrado. Recuerda siempre honrar a Dios
con tus bienes y con tu conducta.

Más citas: Marcos 13:32, Hebreos 6:11, Hebreos 3:14.

abril 57
reunión 2
¡Vida, no muerte!
El día del rapto seremos arrebatados de la tierra
por nuestro Señor. ¡Que nos encuentre con nuestra
convicción a tope!

Introducción
En 1916, mientras se encontraba en una expedición al
Polo Sur, el explorador irlandés Sir Ernest Shackleton dejó
a unos pocos hombres en la Isla Elefante (Antártida), pro-
metiéndoles que volvería. Posteriormente, cuando intentó
regresar, enormes icebergs bloqueaban el camino. Sin em-
bargo, de repente, como un milagro, se abrió un corredor
en el hielo y Shackleton pudo atravesarlo. Sus hombres,
que estaban listos y esperándolo, rápidamente subieron a
bordo. Justo después de que el barco zarpó de la isla, el
hielo empezó a romperse detrás de ellos. Al contemplar
cuán cerca habían estado del peligro, el explorador dijo a
sus hombres: “¡Qué suerte que ustedes ya habían empaca-
do y estaban listos para irse!”, a lo que ellos respondieron:
“Nunca perdimos la esperanza. Siempre que el mar esta-
ba calmado y libre de hielo, empacábamos nuestro saco
de dormir y nos decíamos el uno al otro que usted podría
aparecer ese mismo día”.

Un turista en Suiza visitó una hermosa mansión rodea-


da de magníficos jardines. “¿Desde cuándo es usted el
jardinero de aquí?”, le preguntó a un hombre que se es-
meraba en podar un rosal. “Desde hace veinte años”, res-
pondió. “¿Y con cuánta frecuencia viene el dueño de esta

58 Su venida
propiedad?”, preguntó después el turista, y la respuesta
del jardinero fue “Solo cuatro veces en los últimos veinte
años”, a lo que el visitante exclamó: “Y pensar que us-
ted mantiene esta propiedad en condiciones excelentes,
como si el dueño fuera a venir mañana”, y el cuidador
respondió: “No, cuido estos jardines como si el jefe fuera
a venir hoy mismo”.

Estas dos historias nos muestran a personas que siempre


estuvieron listas. La Palabra de Dios indica que Jesús ven-
drá una segunda vez a la tierra por Su pueblo. ¿Estás pre-
parado para recibirlo?

Jesús es la resurrección y la vida • Juan 11:25-26


Jesús representa la vida y no la muerte. La muerte es ene-
miga de Dios y Él no la envía. Dios otorga vida abundante
en esta tierra, y en el cielo, la vida eterna a su lado. Esa
es Su promesa y la cumplirá; créele y se manifestará en ti
y en los tuyos.

No te entristezcas como los demás • 1 Tesalonicen-


ses 4:13-18
Nuestra esperanza consiste en que Jesús vendrá una vez
más, que lo hará desde las nubes del cielo y todos lo
veremos descender. Cuando esto suceda, resucitarán
primero quienes hayan muerto creyendo en Él. De igual
modo, cualquier ser amado que haya muerto con la es-
peranza en el Señor resucitará sin enfermedades ni cica-
trices porque tendrá un cuerpo glorioso. Luego, el Señor
llamará a todos los vivos que le creyeron para reunirse
con Él en el cielo. Serán tomados o arrebatados de la
tierra y llevados para siempre a Su lado. Tienes la es-
peranza de ver nuevamente con vida a tus familiares y
amigos que hayan muerto.

abril 59
Seremos como Él • 1 Juan 3:2-3
Cuando Jesús vuelva y nos lleve a estar con Él, nuestro
cuerpo actual será transformado. Este cuerpo corrupto que
envejece, se arruga, se enferma, se hiere y muere, cam-
biará y será como el cuerpo de Jesús resucitado. Nuestro
cuerpo será glorioso, nunca más se enfermará, no conoce-
rá la muerte ni los límites humanos. Seremos como Él por-
que le veremos; por lo tanto, debes aprender a vivir de una
manera santa y agradable a Dios, tal como lo ha pedido.

Conclusión y aplicación
Llegará el día cuando sonará la trompeta final y Jesús re-
gresará por los Suyos. La Biblia dice que debemos anhelar
Su venida y esperar con todo corazón ese día glorioso. Sin
embargo, cada día de nuestra vida es una oportunidad
única e irrepetible. Cada día debe ser fruto de tu esfuerzo
para que al final puedas estar satisfecho y feliz de haber
vivido al máximo, agradando a Dios en todo.

Llamado y ministración
Medita y habla con Dios. Dale gracias porque te ofrece la
oportunidad de esperar el regreso de Jesús y pídele que
te ayude a vivir correctamente para que seas de aquellos
que se irán con Él al cielo. Tu vida debe ser agradable al
Señor y también a tu familia y amigos.

Intercesión • Hechos 1:9-11: Oren para que todos pue-


dan entender que Jesús viene, por lo que debemos vivir
correctamente delante de Él. Pidan para que esperemos
ese día con ilusión y paz, no con temor.

Ofrenda • Malaquías 3:10


Parte de vivir correctamente delante de Dios es mostrarle fi-
delidad con nuestros diezmos y ofrendas. No desperdicies

60 Su venida
la valiosa oportunidad de honrarlo como Él se merece y te
lo compensará con creces.

Más citas: 1 Corintios 15:51-52, Juan 14:6, Mateo


24:40-41.

abril 61
reunión 3
Galardones
Sé constante en tu fe y en hacer el bien porque al
final de los tiempos serás premiado por tus obras.

Introducción
En 1972 la NASA lanzó la sonda espacial exploradora
Pioneer 10. Según Leon Jaroff, de la revista Time, la misión
principal del satélite era llegar a Júpiter, fotografiar el pla-
neta y sus lunas, y enviar información a la tierra. Los cien-
tíficos pensaban que este era un plan bastante ambicioso
ya que ningún satélite había llegado más allá de Marte
y su temor era que una franja de asteroides lo destruyera
antes de llegar a su destino final. Sin embargo, Pioneer 10
alcanzó su objetivo y aun mucho, mucho más, ya que la
inmensa gravedad de Júpiter lo lanzó a una mayor velo-
cidad hasta los bordes del Sistema Solar, a una distancia
de mil millones de millas del Sol. Esa fuerza hizo que el
Pioneer 10 pasara Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Para
el año 1997 (veinticinco años después de su lanzamiento),
la sonda Pioneer 10 se encontraba a más de seis mil millo-
nes de millas del Sol, y a pesar de esa inmensa distancia,
continuaba enviando señales de radio a los científicos en
la tierra. “Talvez lo más sorprendente es que dichas se-
ñales emanaban de un transmisor de 8 watts, que emiten
la energía que equivale a una bombilla de lámpara de
mesa”, escribió Jaroff. La última señal que la NASA recibió
del Pioneer 10 antes de perder su rastro por completo fue
en enero de 2003, cuando se encontraba a doce mil mi-
llones de kilómetros de la tierra.

62 Su venida
Este pequeño satélite no estaba calificado para hacer lo
que hizo. Los ingenieros lo diseñaron con una vida útil de
apenas tres años, pero siguió y siguió. Por simple longevi-
dad, este pequeño transmisor de 8 watts logró más de lo
que cualquiera hubiera pensado. Lo mismo sucede cuan-
do ofrecemos nuestra vida al Señor, quien puede hacer
mucho incluso con alguien que piensa que tiene poca ca-
pacidad, como las de un transmisor de 8 watts. Al contra-
rio, Dios no puede hacer nada por alguien que abandona
el camino y no se esfuerza por superar sus expectativas.

Él premia las buenas obras • 2 Corintios 5:10, Apo-


calipsis 22:12
Cuando Jesús regrese por nosotros seremos salvos por Su
gracia, pero aun teniendo la entrada al cielo nos juzgará
por las obras que hayamos hecho para darnos un premio
o galardón. Las buenas obras no te abren las puertas del
cielo pero serán premiadas por Él cuando regrese. Se-
remos juzgados por lo que hayamos hecho para recibir
la recompensa que nos corresponde a cada uno, según
nuestras obras.

Debemos edificar • 1 Corintios 3:11-15


El fundamento de nuestra vida es Jesús y lo sabemos por-
que alguien más lo ha edificado en nosotros, o sea, aque-
llas personas que nos han compartido Palabra, consejo o
dirección; por tanto, nosotros también debemos edificar
y servir al prójimo. Ese servicio que hacemos a Dios y a
los demás se convierte en oro, plata o piedras preciosas.
Nuestras buenas obras permanecerán el día que Jesús
venga, las vea y las juzgue. En cambio, hay otras personas
cuyas obras serán como la madera, el heno o la hojaras-
ca, que se consumirán con el fuego. El Señor quiere que
hagas obras valiosas y que edifiques a otros para que re-
cibas tu galardón, además de ser salvo.

abril 63
Firme hasta el fin • Hebreos 6:9-12
Dios nunca olvidará nada de lo que hayas hecho. Quizá
podrás olvidarlo tú o talvez otros no lo noten, pero Él siem-
pre lo tomará en cuenta ya que está pendiente de cada
una de tus obras. Su deseo es premiarte y darte un galar-
dón, además de que te mantengas firme en medio de las
adversidades para que puedas recibir tu premio. Es como
una carrera: tienes que llegar a la meta para recibir la me-
dalla. Mantente firme que el galardón está esperándote.

Aplicación y conclusión
Dios nos ofrece bendiciones, pero hay un galardón espe-
cial que obtendrás el día que llegues al final de tu carre-
ra en la fe y, adicionalmente, otro que recibirás según tus
obras. Piensa en tu caminar en Dios como una maratón y
no como una carrera de velocidad.

Llamado y ministración
Mientras oramos, pídele al Señor que te ayude a ser de
los que perseveran hasta el fin. Ora para que te dé las
fuerzas y la entereza de permanecer en la fe y hacer bue-
nas obras que merezcan Su recompensa.

Intercesión • 2 Samuel 22:3


Pide al Señor que sea alto refugio para todos aquellos
que con fe se emprenden por caminos insospechados en
la búsqueda de proezas que dignifiquen Su nombre.

Ofrenda • Romanos 2:7


Ofrendar al Señor es obrar bien y buscar lo correcto. Per-
severa en hacerlo ya que la honra y la gloria que le des
serán devueltas al ciento por uno.

Más citas: Filipenses 3:12-14, Hebreos 12:1, Marcos


10:45.

64 Su venida
Mis anotaciones
reunión 4
La promesa de un gran
reinado
Eres hijo del Rey de reyes y Señor de señores, pero
debes tener fe, ganar tu herencia y aprovecharla.

Introducción
John G. Wendel y sus hermanas fueron de las personas
más avaras y miserables que han existido. Aunque recibie-
ron una enorme herencia, gastaron muy poco e hicieron
todo lo posible por guardarla para sí mismos. John logró
convencer a cinco de sus seis hermanas para que nunca
se casaran y vivieron en la misma casa en la ciudad de
Nueva York durante 50 años. Cuando la última de las her-
manas murió en 1931, su fortuna se estimaba en más de
US$100 millones. El único vestido que había usado duran-
te 25 años era uno que ella misma confeccionó. La familia
Wendel tuvo una gran compulsión de guardar sus posesio-
nes, de tal forma que vivieron como mendigos. Ellos fueron
del tipo de personas a quien Jesús se refería como: “Así es
el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lu-
cas 12:21). ¿Te imaginas vivir en la miseria desperdiciando
una gran fortuna? Dios nos ha prometido una enorme he-
rencia celestial que debemos aprovechar.

El reinado de Jesús • Juan 18:36


Jesús pasó todo Su ministerio diciendo a los discípulos que
Él estaba preparando un reino completamente diferente a
los reinos de este mundo. Ellos lo rebatían porque todo

66 Su venida
judío que vivía en la Palestina del Silgo I esperaba que el
Mesías restableciera el reino de David ya que deseaban
terminar con la ocupación romana; pero Jesús hablaba del
reino celestial al cual se entra al nacer del Espíritu y trans-
formar el corazón. Su reino no fue político, sino espiritual.

Un nuevo reino • Apocalipsis 19:11-16


Cuando Jesús vuelva a la tierra, establecerá un reinado de
paz y prosperidad durante el cual no habrá guerras, sufri-
miento, dolor o enfermedad. Habrá tanta paz que todos
vivirán en armonía y veremos físicamente al Señor gober-
nando como rey de todos.

Ciudadano VIP • Filipenses 3:20


La Biblia nos muestra que Jesús, al ascender al cielo, fue a
preparar un lugar exclusivo para ti y para mí; una morada
eterna en la casa del Padre. Desde que crees en Jesús, tu
ciudadanía cambia; ya no eres de este mundo sino parte
de una ciudadanía celestial. No habitarás en una nación
terrenal ya que ¡tú no eres ciudadano del mundo! Y cuan-
do Él vuelva, nos tomará con Él para que vivamos eterna-
mente a Su lado.

Conclusión y aplicación
Jesús, el rey, reinará nuevamente junto con todos aquellos
que han creído en Su nombre y viven entregados a Su
obra. Él está ahora preparando el lugar a donde llegarás.
Piensa en el efecto que tendrán tus acciones del presente
sobre la vida eterna que alcanzarás en el futuro.

Llamado y ministración
Pídele a Dios que te fortalezca y te ayude para ser fiel a
Su Palabra y seas constante en esforzarte por alcanzar la
meta de una vida presente y futura de bendición; que tu

abril 67
existencia terrenal le hable a Dios sobre lo que anhelas
vivir en la eternidad.

Intercesión • Juan 11:25-26


Oren hoy por todos los que aún no creen en la vida eterna
y en la salvación, para que sus ojos sean abiertos y deseen
vivir una vida entregada a Dios.

Ofrenda • Juan 10:16-18


Jesús puso voluntariamente Su vida como ofrenda por no-
sotros, para que tuviéramos acceso a una vida eterna de
pleno gozo y felicidad a Su lado. Que tu existencia sea
también como una ofrenda en agradecimiento a Su sacri-
ficio. Sé fiel en dedicarle tu tiempo, tu vida, tu corazón y
tus recursos, pues de lo que siembres también cosecharás.

Más citas: Salmos 139:16, Juan 14:2, Apocalipsis 3:21.

68 Su venida
Mis anotaciones
Mis anotaciones
Tres llaves que
puedes usar
El trabajo solícito, el respeto y la actitud de dar
nos abren puertas de bendición.

Cash Luna

Cuando Jesús preguntó a Sus discípulos quién decían


las personas que Él era, obtuvo varias respuestas, pero
cuando preguntó quién decían ellos que Él era, Pedro le
demostró que ya estaba en sintonía con el Padre porque
tenía la revelación de la identidad de Jesús: el Hijo del Dios
viviente.1 Muchos piensan que la clave para compartir la
Palabra es saber hablar, pero realmente es saber escuchar
ya que las prédicas surgen de lo que Dios desea comu-

1
Mateo 16:13-18: Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, pre-
guntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo
del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros,
Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís
que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo
del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Si-
món, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre
que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre
esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán
contra ella.

mayo 73
nicar. La comunicación con Dios es determinante para la
vida, especialmente cuando buscamos dirección en lo que
hacemos. En mi caso, la empatía y la intercesión me ayu-
dan porque me presento delante del Señor con las inquie-
tudes que veo y pido revelación, entonces Él me muestra
qué compartir. Si le digo: “Padre, Tu pueblo tiene miedo,
te pido que me des Palabra para que se sientan seguros”,
Él me da revelación y consejo que comparto. Así fue con
Jesús y Pedro. Cuando Pedro le reveló que sabía quién era
Él, Jesús le reveló la nueva identidad que le daba: “Eres co-
nocido como Simón, un hombre débil llevado por el viento,
eres hijo de Jonás pero ahora te digo que eres Pedro, un
hombre fuerte, una roca sobre la que edificaré”. Mientras
mayor revelación tengamos sobre Jesús, más revelación
podríamos tener sobre nosotros porque mientras más lo
conocemos, más oportunidad tenemos de que Él te diga
quién eres. Creer esa identidad es básico para avanzar
en la vida.

De lo que tú creas sobre ti dependerá el uso que le des a


las llaves que Dios te dio. Si dices: “No puedo, esa pro-
mesa no es para mí”, aunque tengas la llave no podrás
abrir la puerta. Dios nos da llaves, no puertas; pero mu-
chas veces tratamos de encontrar la llave para abrir la
puerta que en nuestra santa necedad queremos cruzar en
vez de averiguar qué llave nos ha dado Dios y encontrar
la puerta que abre. Este es un tiempo de aceleración, un
año de sorpresas agradables para tu vida porque abrirás
las puertas correctas con las llaves que Dios te ha dado.
Nota que son muchas, así que hay más de una puerta: tu
hogar, tu trabajo, tu economía y tu ministerio. Descubre tus
llaves. ¿Qué gracia tienes? En Casa de Dios tenemos la
gracia de hacer que todo crezca y se multiplique porque
somos generosos, y esa llave nos ha abierto muchas puer-

74 Tres llaves que puedes usar


tas. Aprovecha esa gracia, tómala para tu vida. Al abrir tu
negocio asegura: “Crecerá como crece mi iglesia”. Cuan-
do decidas construir tus oficinas, di: “Las haré tan bonitas
como las que hicieron en mi iglesia”. Ahora que lo sabes,
usa esa llave y declárala, cree que tus clientes también
serán generosos porque tienes dicha llave. Usa tus llaves
correctamente para bendecir a todos. Especialmente hay
tres llaves que son muy poderosas.

Una es la del trabajo eficiente.2 Es una llave fácil porque


todos podemos ser diligentes en nuestras asignaciones.
Cuando te pregunten: “¿Por qué te quedas más tiempo
en la oficina?”, responde: “Porque soy hijo de Dios y me
enseñaron a ser eficiente, a dar la milla extra, a trabajar
de acuerdo con el código bíblico para que mi país salga
adelante”. Te deben reconocer como cristiano por tu es-
fuerzo y buena actitud, no porque eres quien escucha los
coritos evangélicos en la oficina.

Si eres diligente, tu tendencia será a la abundancia3 por-


que la atraes, así que no deberás buscarla. En el original,
la palabra abundancia significa preeminencia, utilidad,
superioridad, y no se refiere solo a bienes materiales. Al-
guien diligente es alguien estricto, decidido, visionario, listo
y preparado; por tanto, una persona diligente es a quien
se tiene en mente para confiarle proyectos importantes. Las
oportunidades sorprenden a las personas en el lugar y en
el momento correctos que otros menospreciaron. Cuando
me invitan a un congreso y no logro regresar el fin de se-
mana, soy el que se queda hasta el lunes en la iglesia anfi-
2
Proverbios 22:29: ¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de
los reyes estará; no estará delante de los de baja condición.
3
Proverbios 21:5: Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a
la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va
a la pobreza.

mayo 75
triona para ver en qué puedo servir al pastor que me invitó.
De esa forma han salido muchas buenas oportunidades.
Esos son pequeños detalles que debemos aplicar.

La segunda llave es el respeto. Ana, la madre del profe-


ta Samuel, es un excelente ejemplo de respeto que abre
puertas porque en medio de su frustración y tristeza por ser
estéril, nunca perdió la compostura, siempre fue prudente
en no perder los estribos; primero, frente a la otra esposa
de su marido que la irritaba con sus palabras ofensivas;
segundo, con el propio Elcana, su esposo que la amaba
pero quien se puso en primer lugar sin comprender el do-
lor de ella, cuando sabemos que para una mujer no es lo
mismo un esposo que un hijo; y tercero, fue respetuosa con
el sacerdote que la confundió con una mujer borracha en
el templo.4 Por más presiones que tengas, por más que te
irriten, Dios está por hacer algo maravilloso en tu vida si
eres respetuoso. Claro que entristece que algo no se dé
como esperamos, que no se logre lo que buscamos y por
4
1 Samuel 1:5-15: Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a
Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y su rival la irrita-
ba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido
tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la
irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le
dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligi-
do tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Y se levantó Ana
después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí
estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella
con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo
voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción
de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que
dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días
de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. Mientras ella oraba
largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella.
Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su
voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo
estarás ebria? Digiere tu vino. Y Ana le respondió diciendo: No, señor
mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra,
sino que he derramado mi alma delante de Jehová.

76 Tres llaves que puedes usar


lo que hemos trabajado. Cuando estás empecinado, en-
focado, con esa santa terquedad, a veces no ves el amor
que otros te dan y las bendiciones que sí tienes. Ana era
sabia, astuta, no respondía con ira ni siquiera al sacerdote
que la reprendió. Ella solo le aclaró que estaba atribulada.
¡Imagina cuál sería su semblante! Sin embargo, gracias a
su buena actitud, ella se fue con la promesa y ya no estuvo
triste. ¿Qué le hubieras respondido al sacerdote? Talvez le
dirías: “¿Dónde dejó el discernimiento? Si fuera buen sa-
cerdote habría sabido que estoy sufriendo”. Ana fue respe-
tuosa con el esposo y con el sacerdote, quienes tenían la
llave para la puerta que ella deseaba abrir: la maternidad.
Si ella hubiese fallado en el respeto, jamás hubiera nacido
Samuel, el profeta que ungió a David. La falta de respeto
le hubiera cerrado la puerta a la bendición que esperaba.

Nunca te pelees ni faltes el respeto a tus autoridades. Res-


peta a tus padres, aunque no compartas sus ideas y pen-
samientos. El respeto no es cuestión de un título profesional
sino de la consideración que merece una persona.

El apóstol Pablo aconseja que respetemos a las autorida-


des como respetamos a Cristo, que seamos serviciales y
hagamos todo como para Dios.5 Además le habla a es-
clavos y amos, les pide que se respeten mutuamente por-
que son iguales a los ojos de Dios. No podemos decir
que respetamos al Señor que no vemos si no respetamos
5
Efesios 6:5-9: Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor
y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo
al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos
de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena
voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que
cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. Y voso-
tros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo
que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay
acepción de personas.

mayo 77
a quienes sí vemos. Con ese espíritu de Ana, paciente y
sabio, cosas estériles cobrarán vida si regresamos al valor
básico del respeto a los demás. Nadie quiere trabajar o
vivir con un irrespetuoso.

La tercera llave poderosa es la dádiva,6 ser ofertantes, no


demandantes. Tener algo que ofrecer nos lleva delante de
los grandes, así como el trabajo eficiente nos lleva delante
de los reyes. Mejoremos nuestro nivel de respeto, nues-
tra actitud de trabajo y de ofrecer bendición a los demás.
Cierta vez que llegué a una iglesia donde impartían una
conferencia me ofrecí a servir y lo hice acomodando sillas.
Me preguntaron si podía predicar el domingo y lo hice.
Entonces reunieron una ofrenda para mí, pero se la di al
pastor general de la iglesia. Fui respetuoso, diligente y so-
lícito. Esa actitud positiva abrió maravillosas puertas para
Casa de Dios. Es necesario que expulsemos ese espíritu
de Hulk que hasta rompe la camiseta porque se siente el
“tata” de todos. La arrogancia no sirve para nada. ¡Hay
que servir con un corazón humilde y agradecido! El traba-
jo esforzado, el respeto y las dádivas nos llevan delante de
los grandes y nos promueven. Consagra tus planes y metas
al Señor, pídele que te muestre las puertas de bendición
que puedes abrir con las llaves que te ha dado. ¡Úsalas
con Su favor y gracia!

6
Proverbios 18:15-16: El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el
oído de los sabios busca la ciencia. La dádiva del hombre le ensancha el
camino y le lleva delante de los grandes.

78 Tres llaves que puedes usar


Mis anotaciones
reunión 1
Que se haga Tu voluntad
Confía en que la voluntad de Dios es perfecta. Él
hará que se cumpla en nuestra vida.

Introducción
¿Por qué deseamos conocer la voluntad de Dios si muchas
veces nos resistimos a obedecerla? El doctor William L. Pe-
ttingill, conocido maestro de la Biblia y autor de muchos
libros, dijo: “La mayoría de las personas no quieren saber
la voluntad de Dios para seguirla, sino para considerarla”.
Con frecuencia nos toma algún tiempo descubrir lo que
Dios desea que hagamos en una circunstancia particular,
pero una vez sabemos Su propósito, deberíamos llevarlo
a cabo sin dudar.

Ante Su inminente pasión y muerte, Jesús nos demostró


que, a pesar del temor natural y la angustia que podía
sentir como humano, nada era más fuerte que Su deseo de
cumplir la voluntad del Padre. Este momento en el huerto
de Getsemaní es quizá uno de los más reveladores de la
humanidad de nuestro Señor, quien se hizo hombre para
sufrir por nosotros y darnos el regalo más grande: el per-
dón de nuestros pecados y la posibilidad de vivir eterna-
mente junto a Él.

Sentimientos a flor de piel • Mateo 26:31


Jesús, siendo humano, expresó sentimientos tal como lo ha-
cemos nosotros. En esta ocasión sufría terriblemente, por

80 Su vida
eso dijo que Su alma estaba muy triste hasta la muerte.
Los sentimientos no son malos pero debemos cuidar lo que
provocan en nosotros. A pesar de la tristeza, la incertidum-
bre o la duda, decide creer que Dios tiene un plan y afé-
rrate a Él.

Apóyate en mí • Marcos 14:32-33


En este momento de agonía y tribulación, lo primero que
Jesús hizo, además de orar al Padre, fue buscar apoyo
en Sus más cercanos amigos. Es importante tener cerca
a personas que pueden brindar apoyo honesto, sensato
y ―sobre todo― conforme a la voluntad de Dios. Además,
puedes ser esa persona que apoye a su familia y amigos
en los momentos difíciles. Tu nombre debe ser el primero
que venga a la mente de aquellos que se encuentran en
dificultades.

Siempre Su voluntad • Lucas 22:41-44


Aunque Jesús estaba sometido a un tremendo estrés que
incluso lo hizo sudar sangre debido a un fenómeno físi-
co llamado “hematidrosis”, tuvo el valor de decirle a Dios:
“Que se haga Tu voluntad, Padre, antes que la mía”. No
decaigas ni te desanimes; la voluntad de Dios siempre será
mejor que la tuya. Ríndete en Sus manos, deja que se cum-
pla Su plan perfecto y verás que te dará la victoria.

Conclusión y aplicación
A pesar de lo difícil de la situación o lo complicado de tus
sentimientos, siempre será mejor entregarlo todo y pedirle
a Dios que Su voluntad se cumpla porque Él tiene el control
de todo y sabe cuál es el camino que debes seguir. Piensa
en las situaciones difíciles que debes afrontar y entrégase-
las al Señor para que te guíe.

mayo 81
Llamado y ministración
Este es el momento perfecto para dejar a Dios que obre
según Su voluntad. Sé valiente y piensa que Su perspectiva
es la mejor aunque no la comprendamos. Confía y declara
como Jesús lo hizo: “Padre, que siempre se haga Tu volun-
tad y no la mía”.

Intercesión • Mateo 7:21


Oren por aquellos a quienes les cuesta hacer la voluntad
de Dios. Pidan para que no les falte la fe y la confianza
de saber que Dios es un Padre amoroso que tiene un buen
propósito para cada uno.

Ofrenda • Deuteronomio 16:10


Siempre ha sido voluntad del Señor que lo honremos con
nuestras ofrendas, por lo que es importante que lo hagas
según lo que Él mismo te haya prosperado. Prepara tu co-
razón y tu ánimo para presentarle una ofrenda agradable
y también para recibir de Él una mayor prosperidad.

Más citas: Hebreos 13:20-21, Filipenses 2:12-13, Salmos


40:8; Romanos 12:2.

82 Su vida
Mis anotaciones
reunión 2
Enfrentar la injusticia
Nuestro Señor, siendo justo, sufrió la injusticia y nos
enseña a enfrentarla con humildad y convencidos
de que Él hará justicia.

Introducción
Elijah Lovejoy fue un clérigo presbiteriano, editor y maestro
estadounidense de principios del siglo XIX. En una época
de su vida decidió incursionar en el negocio de la imprenta
para asegurarse de que sus palabras alcanzaran a más
personas. Con más hombres como él se podría haber evi-
tado la Guerra Civil de Estados Unidos y la emancipación
de esclavos hubiese sido pacífica. Luego de observar el
linchamiento de un hombre negro, Lovejoy decidió luchar
implacablemente en contra de la esclavitud. Su vida fue
amenazada en repetidas ocasiones, pero nada impidió
que continuara en su lucha. Ante las presiones, incluso ante
la destrucción de su imprenta, dijo: “Si ceder significa que
debo dejar mi trabajo, no lo haré. Temo más a Dios que
lo que temo al hombre. Mátenme si quieren, pero moriré
haciendo esta labor”. Y así sucedió: cuatro días más tar-
de murió en manos de una turba enfurecida. Ninguno de
los criminales fue juzgado, condenado o castigado por el
asesinato; de hecho, algunos de sus defensores fueron in-
justamente juzgados, e irónicamente, uno de los asesinos
de la turba fue electo alcalde de Alton (Illinois) tiempo des-
pués. Sin embargo, un joven abogado fue profundamente
impactado y movido por el martirio de Lovejoy. Este joven,

84 Su vida
llamado Abraham Lincoln, llegaría a ser el presidente de
Estados Unidos que abolió la esclavitud.

El sacrificio siempre tendrá sus frutos, aunque no los vea-


mos en el instante. Esto nos enseña nuestro Señor Jesucristo,
quien tuvo que padecer sin tener culpa porque era parte
del plan para salvarnos. Nuestro Señor es justo y eso es lo
que debe importarnos.

Me lavo las manos • Mateo 27:22-25


La condena a muerte de Jesús fue una injusticia porque Él
no había cometido ningún crimen, pero todo era parte del
plan de salvación. En esa situación vemos dos actitudes: la
primera es la del gobernador romano Poncio Pilato, quien
decidió lavarse las manos; es decir, que se excusó y no
hizo nada al respecto. La segunda actitud es la de humil-
dad de Jesús, quien se sometió a la voluntad del Padre. En
la vida podemos ser víctimas o testigos de injusticias, pero
nuestra actuación debe ser correcta conforme a la volun-
tad de Dios. Ten fe y actúa con humildad incluso cuando
apoyas a alguna víctima de injusticia porque esa actitud
agrada al Señor, quien no te desampara.

Cuando los amigos te abandonan • Mateo 26:69-


75, Marcos 14:50
Jesús vivió en carne propia la dura e injusta experiencia de
ser abandonado por Sus amigos cuando más los necesita-
ba. Este tipo de vivencia puede crear marcas de amargura
y resentimiento en el corazón. Sin embargo, la Biblia dice
que, tiempo después, Jesús provocó un encuentro con to-
dos Sus discípulos para restablecer Su relación con ellos.
En ocasiones, Dios permite que estemos solos ―aunque
sintamos que es injusto― para ser Él nuestro único refugio,
apoyo y sostén. Apoya a tus amigos aun cuando sientas

mayo 85
que te abandonan injustamente porque el Señor siempre
estará a tu lado.

No nos cansemos de hacer el bien • Gálatas 6:8-10


Ante las injusticias de la vida, el Señor nos llama a hacer
el bien y lo correcto siempre, porque lo más importante es
luchar por nuestro espíritu, no por nuestra carne. Nunca
te canses de hacer lo correcto y agradable ante los ojos
de Dios; siembra pensando en la justicia divina, no en la
terrenal. Él te promete una cosecha hermosa y valiosa si
así lo haces.

Conclusión y aplicación
La injusticia sucede a diario y puede afectar a cualquie-
ra. Aunque no podemos evitarla, sí podemos decidir en-
frentarla con humildad y paciencia, tal como Jesús lo hizo.
Nunca busques hacer justicia con tus propias manos cuan-
do alguien te ofende, te obliga a hacer lo que no quieres o
te quita lo que te pertenece. Siempre actúa con humildad
y devuelve con bien todo lo que recibas, aunque sea malo.
Esto es lo que la Palabra nos enseña en Mateo 6:1 y He-
chos 17:31.

Llamado y ministración
Si estás cansado, decepcionado y triste, pide hoy a Dios
que te dé nuevas fuerzas y gozo para seguir adelante y no
desmayar hasta ver Su obra en tu vida. Solo Dios puede
cambiar tu tristeza en alegría, ser tu fortaleza en tiempos
de debilidad y llenarte de un gozo y paz indescriptibles a
pesar de las circunstancias injustas.

Intercesión • Isaías 1:16-17


Oren hoy por aquellos que están sufriendo injusticia, para
que las fuerzas y la fe no les falten y para que tengan el

86 Su vida
ánimo y la voluntad de hacer lo correcto hasta el fin. Pro-
pongan en su corazón ser apoyo para estas personas,
motívenlas a seguir adelante y a creer en tiempos mejores.

Ofrenda • Proverbios 21:26


Ser generoso en cuanto a tus ofrendas delante de Dios
también es cuestión de justicia. Si eres justo con lo que de-
bes darle al Señor, Él te dará abundancia y prosperidad.

Más citas: Isaías 56:1, Jeremías 22:3, Salmos 34:14.

mayo 87
reunión 3
Un llamado a servir
Entregarnos sin medida al prójimo es una forma
de demostrar que somos cristianos y servimos al
Señor.

Introducción
En su libro 70 x 7, La libertad del perdón, David Augsbur-
ger cuenta la historia del general William Booth, fundador
del Ejército de Salvación, y de cómo perdió la vista. Bra-
mwell, su hijo, tuvo la tarea de informarle que no había
recuperación posible para sus ojos. “¿Quieres decir que
estoy ciego?”, preguntó el general; y Bramwell contestó:
“Nos han informado que esa es una alta probabilidad”.
El padre continuó: “¿Nunca más veré tu rostro?”. “No, pa-
dre, probablemente no en este mundo”, contestó el hijo.
Entonces, el general Booth exclamó: “He hecho lo que he
podido para Dios y para Su pueblo con mis ojos. Ahora
haré lo que pueda hacer para Dios sin ellos”.

Por mucho tiempo hemos pensado que no podemos servir


a Dios por una u otra razón, pero Él no solo nos llamó a
servirlo, sino que nos dejó un gran ejemplo: Jesús, quien
siendo uno mismo con el Padre, obedeció y se hizo hom-
bre para servir como instrumento de salvación. San Fran-
cisco de Asís dijo una frase que se ha vuelto muy famosa y
que hoy podemos aplicar: “Predica todo el tiempo; predi-
ca día tras día; de tarde y de noche; ¡predica! Y si se hace
necesario, utiliza palabras”. Talvez has tenido la intención

88 Su vida
de realizar algún tipo de servicio a Dios, pero por muchas
razones lo has pospuesto sin pensar que servir a Dios po-
dría ser más fácil de lo que imaginas. Con Su ejemplo,
Jesús nos enseñó a servir en los asuntos de nuestro Padre
celestial.

Predica con tu ejemplo • Juan 13:1-5


Durante la Última Cena, Jesús nos dio una lección de servi-
cio con Su ejemplo al lavarles los pies a Sus discípulos. No
solo se los mostró por medio de enseñanzas y parábolas,
sino que les dejó una vivencia que impactó su corazón.
De esa forma hizo evidente que la expresión de amor más
grande es dar a los demás. Sirve a tu prójimo para demos-
trar que amas a Dios y que tu vida ha cambiado a partir
del momento en que le entregaste tu corazón.

Gran lección de humildad • Juan 13:12-14


La lección que Jesús quiso enseñarnos al lavarles los pies
a Sus discípulos no fue de higiene sino de humildad y ser-
vicio. Nadie que desea ser atendido tiene la disposición
para ofrecerse a los demás, así que lo primero que debe-
mos aprender para entregarnos sin medida es tener un co-
razón humilde y obediente que sea capaz de ayudar sin
esperar nada a cambio. Piensa en diferentes formas en las
que puedes servir a Jesús al servir a tus semejantes. Ese es
el único medio para demostrar que aprendiste la lección
que nos dio.

Tus dones para bendecir a otros • 1 Pedro 4:10-11


Dios nos ha dado habilidades especiales a todos y Su Pa-
labra nos dice que debemos ponerlas al servicio de los
demás para Su gloria. Agradece al Padre los dones que te
ha regalado y entrégaselos para engrandecer Su reino y
bendecir a muchos.

mayo 89
Conclusión y aplicación
Servir a los demás es uno de los llamados y ejemplos más
importantes que Jesús nos dejó. Él vino a servir y lo hizo
con excelencia, dando hasta la última gota de Su sangre
para beneficio de todos. No es necesario que tengas un
título o uniforme que te identifique como “servidor” de la
iglesia, puedes servir a tu prójimo cada día con acciones
que lo motiven a acercarse a Dios. Usa tus talentos para
bendecir a muchos.

Llamado y ministración
Entrega todo tu ser a Dios y pídele que te use para servir
al prójimo. Medita sobre cómo puedes servir a tu familia,
a tus padres, hermanos o hijos. Sé un instrumento de ben-
dición para la vida de tus amigos, compañeros de trabajo
y otras personas que viven en pobreza o en soledad. ¡Hay
mucho por hacer!

Intercesión • Marcos 10:45


Oren para que muchas personas puedan conocer a Dios
por medio del servicio que podamos prestarles. Jesús vino
a rescatarlos y te usará para ser un testimonio vivo de Su
amor.

Ofrenda • Hechos 20:35


Una parte importante de tu servicio a Dios es honrarlo con
tus diezmos y ofrendas; esto demuestra que no solo estás
dispuesto a invertir tiempo en Él, sino también tus recursos.
No temas, porque al ofrendar serás bienaventurado y co-
secharás más de lo que imaginas.

Más citas: Gálatas 5:13-14, 1 Samuel 12:24; Mateo


20:28.

90 Su vida
Mis anotaciones
reunión 4
Un hombre realmente
ejemplar
Jesús se hizo hombre para comprendernos y ayu-
darnos. Ten la certeza de que Su amor es inigua-
lable.

Introducción
¿Qué tan humano era Jesús? Antes de hablar de la huma-
nidad de nuestro Señor es importante enfatizar que Él es
Dios y quiso convertirse en hombre por amor y obediencia
al Padre. Ese es el fundamento de nuestra fe. A diferencia
de algunas religiones, el cristianismo no se sustenta en un
lugar, una nación, un templo, un idioma, una cultura o un
período histórico, sino en Jesucristo y Su relación con Dios
Padre y Dios Espíritu Santo.

Jesús nació de una mujer; pasó por el proceso de crecer y


depender físicamente del cuidado de Sus padres terrena-
les. Tuvo que aprender a caminar, leer y escribir. Luego, al
crecer, Su voz cambió durante la pubertad y seguramente
su barba creció. Se convirtió en un hombre saludable y lle-
no de energía, pero también fue un ser humano que sintió
hambre y sed. Incluso, enfrentó y venció tentaciones.

La Palabra cuenta que Jesús hacía muchas preguntas y en-


señaba. Sufría de estrés, estuvo atribulado e incluso eno-
jado. También se menciona que se quedaba sorprendido
ante hechos como la fe de una persona y la falta de fe en

92 Su vida
otros. Sentía compasión, era misericordioso y, aunque no
tuvo hijos, le encantaban los niños. Todo indica que Jesús
era una persona alegre porque la gente lo buscaba para
compartir con Él, quien, aun siendo Dios, vino al mundo a
darnos ejemplo de humanidad.

Hombre de familia • Lucas 1:80


La Biblia dice que, durante Su niñez y juventud, Jesús crecía
en gracia y se fortalecía en espíritu. Tuvo padres a quienes
debía sujetarse y formó parte de una familia al igual que
nosotros; amaba a Su madre y se preocupaba por ella.
Aprovecha los momentos en familia con tus hijos, padres o
hermanos para mostrar el carácter que Jesús ha formado
en ti.

Lo más importante • Lucas 10:38-42


La Biblia relata que Jesús, cuando era un joven adulto, tuvo
diferentes experiencias. Disfrutaba de la amistad de Láza-
ro y sus hermanas. Además, supo integrar Su llamado y
Su misión con la vida diaria ya que en todo momento les
dio prioridad a los asuntos de Su Padre. Si hubiera vivido
en nuestro tiempo, seguramente habría tenido un trabajo y
practicaría algún deporte, sin descuidar lo más importante:
vivir dedicado a servir a Dios. Justamente eso es ser cris-
tiano, tener una vida normal además de dar testimonio de
nuestra fe en todo lugar: en la oficina, en la universidad y
en la casa.

¿Cómo se guarda el corazón? • Proverbios 4:23


Jesús conoció la tristeza de perder a Su mejor amigo y
sufrió terribles decepciones. Sin embargo, en ningún mo-
mento dejó que Su corazón se llenara de amargura. Por el
contrario, siempre fue proactivo y motivó el cambio. Como
cristianos debemos aprender de Él y guardar nuestro co-

mayo 93
razón de los sentimientos destructivos. Lograrlo no significa
que te aísles, sino que busques siempre actuar con rectitud
y verdad. Sé instrumento de perdón y reconciliación, como
Jesús.

Conclusión y aplicación
Aun cuando Jesús se hizo hombre, no se dejó dominar por
Su humanidad y buscó siempre actuar conforme a la vo-
luntad de Dios. Todos tenemos sentimientos y pensamien-
tos, pero no debemos dejarnos dominar por estos. Nuestra
conducta siempre debe guiarse por lo que el Señor nos
muestra a través de Su Palabra.

Llamado y ministración
Permite que el Espíritu Santo renueve tu entendimiento para
que te mueva a imitar a Jesús, quien fue verdadero hom-
bre y es verdadero Dios. Entrégale tu corazón para que
te comparta Su voluntad y te permita vivir como Él lo hizo:
con virtud y amor al prójimo.

Intercesión • Salmos 9:12


Ora por el clamor de las personas afligidas, especialmen-
te por aquellas que son propensas a guardar resentimien-
tos y amargura en su corazón.

Ofrenda • Filipenses 4:18


Pablo también era un hombre entregado al Señor y nos
habla de personas que fielmente ofrendaban para el sos-
tenimiento de Su obra. Sé fiel en presentar tus ofrendas
a Dios para que aquellos a cargo de la Palabra puedan
trabajar en Su obra con libertad.

Más citas: Efesios 4:22-23, Colosenses 3:1-3, Filipenses


4:8.

94 Su vida
Mis anotaciones
Mis anotaciones
El fruto y sus
oportunidades
Aprovechemos cada momento
para recoger la cosecha
que Dios nos da y compartirla.

Cash Luna

Como hijos y discípulos de Dios, debemos dar fruto.


En la parábola de la higuera leemos que el dueño bus-
có fruto durante tres años y al no encontrarlo pidió que la
cortaran para no desperdiciar los nutrientes que ofrece la
tierra.1 De hecho, esos tres años coinciden con el tiempo
que los expertos recomiendan para realizar reingenierías
personales y empresariales. Cada tres años deberíamos
hacer una revisión de nuestro rumbo y enfoque para re-
plantear lo que sea necesario con el objetivo de dar frutos
en la vida. Como pastor de la iglesia, he recibido la ins-
trucción del Señor de trabajar en ciclos de tres años y me

1
Lucas 13:6-8: Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera
plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo
al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta
higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él
entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta
que yo cave alrededor de ella, y la abone.

junio 99
dio el ejemplo de Jesús, quien tuvo un ministerio de tres
años, murió y resucitó. Así que luego de un periodo de tres
años toca chequear qué necesita ser podado o abonado
en nuestra vida. A veces nos dan ganas de cortar a ciertas
personas, ¿verdad? Pero especialmente en las relaciones
vale la pena seguir el consejo del experto viñador y dar un
año más. Todos merecemos oportunidades e intercesión
para dar fruto. Ponte en la brecha por tus hijos, padres,
colaboradores, ovejas y jefes. Esa es una excelente forma
de abonar esa tierra que puede estar seca, sedienta. Es
como cavar alrededor para que la raíz reviva, encuentre
espacio y se afiance. El ambiente y las personas que nos
rodean determinan en gran manera nuestros frutos, por eso
es importante ser de edificación y buscar personas que
nos edifiquen. Si las personas alrededor no nos nutren y
nosotros tampoco los nutrimos, ¿qué estamos haciendo?
Debemos buscar los nutrientes correctos. La adulación, por
ejemplo, no es buen nutriente. Cuando te acostumbras a
que la gente te dé “casaca”, pronto te la inventas tú mis-
mo porque te hace falta. Te das cuento, te acomodas. El
viñador dijo que cavaría alrededor de la higuera. Es como
si pretendiera encontrar el problema, arrancarlo de raíz y
abonar con los nutrientes correctos.

Yo era súper parrandero antes de conocer al Señor. Me


colaba en las fiestas y una vez bailé con la quinceañera
¡sin saberlo!, pero cuando recibí a Jesús en mi corazón, lla-
mé a mi mejor amigo y le dije: “Si eres mi amigo, por favor,
no pases por mí para ir a parrandear. He recibido a Jesús y
mi vida debe cambiar”. Debes tomar las decisiones correc-
tas para que Dios haga Su obra y Su Palabra abone tu tie-
rra porque el cambio no es instantáneo. Él puede sacarte
del alcoholismo, pero tú debes tomar la decisión de tirar el
licor que tengas en casa y no aceptar invitaciones. Nada

100 El fruto y sus oportunidades


de guardar las botellitas por si llega un cuate al grupo en
casa. Debes ayudarte y el Espíritu Santo te dará la forta-
leza para salir adelante. Ese amigo al que le hablé claro
ahora también es cristiano, así que el fruto fue del ciento
por uno. ¡Qué importante es que te rodees de personas y
situaciones que te nutran! Al final seremos cortados si no
damos fruto. Todos necesitamos una oportunidad para dar
el fruto correcto.

Michael Jordan, acaso el mejor basquetbolista de la his-


toria, no fue aceptado como tal en el colegio y a causa
de eso lloraba de frustración; entonces su madre lo acon-
sejó: “Usa tu enojo para algo positivo, entrena para que,
en la próxima temporada, te acepten”. El resto es historia.
La frustración por no haber dado el fruto que esperaba, es
decir, por no ser aceptado en el equipo, pudo derivar en
dos situaciones. La primera sería quedarse en la depresión
y enojo; la segunda, aprovechar esa energía y el consejo
de su mamá, que lo nutrió correctamente. Su decisión le
cambió la vida. Si sabes que no has dado suficiente fruto,
ahora tienes la oportunidad de comenzar de nuevo. Este
momento es un fruto en sí mismo que debes aprovechar
para cambiar tu enfoque y dar todo de ti.

La Palabra incluso dice que demos frutos de arrepentimien-


to.2 Yo tuve un trabajador que me robó. Era cristiano, buen
cristiano, pero cometió el error. Cuando lo confronté, ob-
viamente se mostraba muy arrepentido y me dijo que pre-
sentaría su renuncia, pero yo le dije que no: “Si ya sufrí las

2
Mateo 3:8-10: Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no pen-
séis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre;
porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de es-
tas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles;
por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el
fuego.

junio 101
consecuencias de tu error y te he dado una nueva oportu-
nidad, ahora quiero disfrutar de los frutos de tu arrepenti-
miento. No puede ser que hagas un daño y al mejorar te
vayas a beneficiar a otra empresa. Demuéstrame que has
cambiado”. Tus frutos deben ser de bendición para quie-
nes te han dado las oportunidades de crecer y mejorar.
Nuestro Padre es Dios de nuevas oportunidades. Si se la
dio a la higuera que no le había costado la sangre de Su
Hijo, ¿cómo nos la negará a nosotros? ¡Tenemos todo dis-
puesto para dar abundante fruto!

Muchos decimos que hemos aprendido lecciones, pero


al final solo sabemos las consecuencias y realmente nos
cuesta interiorizar el aprendizaje. Yo me había acostum-
brado a comer chocolate antes de dormir, pero me levan-
taba al baño a orinar a las tres de la mañana. Me preocu-
pé porque pensé que era la próstata hasta que un amigo
me explicó que le sucedía lo mismo y realmente se desper-
taba porque el azúcar le provocaba un pico de insulina,
y al hacerlo, iba al baño. ¡Misterio resuelto! Sin embargo,
no dejé el mal hábito. Obtuve el conocimiento, aunque
me tomó tiempo realmente aprender la lección y dejar de
comer chocolates por la noche para resolver la situación.
Si ya sabemos que algo tiene malos resultados, debemos
aprender y corregir para dar frutos de arrepentimiento.

Aprovechemos cada oportunidad para dar frutos y des-


cubramos que cada uno de ellos brinda una oportunidad
más para continuar fructificando. En la Palabra vemos que
la higuera, la vid y el olivo eran candidatos a gobernar
porque daban fruto y los tres se negaron a tomar el cargo
ya que implicaba dejar de dar ese fruto que era deleite
y tenía un objetivo.3 Nuestros frutos tienen un objetivo de
3
Jueces 9:8-14: Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron

102 El fruto y sus oportunidades


bendición para otros. Mi llamado es predicar, pastorear y
darle a la congregación lo que Dios me ha dado. Com-
prendamos que si somos árboles que dan fruto, tenemos
que prepararnos para que nos los arranquen y aprove-
chen. Es un honor que nos expriman. Si fueras una naranja,
¿cómo preferirías terminar, seca, podrida o exprimida? Yo
preferiría que me saquen el jugo y que alguien disfrute de
lo que Dios me dio para ofrecer. Si eres un árbol de man-
zanas, seguro que dolerá cuando te las arranquen, pero
de nada serviría que se queden allí despreciadas porque
no son buenas. Hay personas que se quejan y dicen: “Se
aprovechan de mí”, pero bendito Dios que así sea. Si no
tuvieras nada bueno que ofrecer, nadie se aprovecharía
de ti. Cuando me invitan a iglesias de otros países me gus-
ta que la agenda esté llena. “Queremos que en la mañana
hables a empresarios, en la tarde a líderes y por la noche,
las cruzadas de milagros”. ¡Que me saquen el jugo!

Además, para dar fruto, debemos sacarnos el jugo, esfor-


zarnos. Durante los once años que me congregué antes de
ser pastor me dediqué a servir sin descanso y no faltaba
para escuchar toda la Palabra que fuera posible. Incluso
me decían: “Si ya te sabes el mensaje, ¿para qué vienes?”
Pero, aunque fuera el mismo tema, siempre se descubre un
enfoque nuevo. Algunos dicen: “Quisiera predicar como el
pastor Cash”, pues mi consejo es ser persistentes y discipli-
nados. En mi caso, cuando era corredor de seguros, traba-

al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi


aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser
grande sobre los árboles? Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú,
reina sobre nosotros. Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y
mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron luego los
árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros. Y la vid les respondió:
¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser
grande sobre los árboles? Dijeron entonces todos los árboles a la zarza:
Anda tú, reina sobre nosotros.

junio 103
jaba todo el día, llegaba temprano a las capacitaciones y
luego iba a la universidad. Necesitaba refuerzo en finan-
zas, así que un amigo me ofreció darme clases particulares
de 11:00 a 12:30 de la noche. Antes, pasaba por mi casa
a ver a mi familia. El sábado mi agenda estaba completa
en la iglesia. A las 7:00 a.m. sesión de consejo de jóvenes;
de 3:00 a 5:00 p.m. servicio de jóvenes; a las 6:00 p.m.
sesión de liderazgo. Y a las 7:00 a.m. del domingo, a ser-
vir en el parqueo. El día que presenté mi examen privado
salí corriendo a predicar. ¡Cuánta suerte trae el esfuerzo!
¿No te parece? Me casé a los 23 años y desde joven sé
lo que significa servir y trabajar con sacrificio. No seas
tan cómodo para vivir, tendrás una eternidad para acomo-
darte y descansar. Que tu lápida no diga: “Aquí continúa
descansando quien en vida no se agotó ni dio fruto”. Las
quejas de cansancio desaparecen con buenas actitudes.
Deja que otros le saquen el jugo de tus frutos.

No hemos acabado nuestra obra y ni hemos terminado de


dar fruto hasta que toda nación sea de Cristo. La cosecha
está lista, solo hace falta que la recojamos. Hagámoslo
porque, además, recibimos pago por ello.4 Como líder de
4
Juan 4:34-36: Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que
me envió, y que acabe su obra. ¿No decís vosotros: ¿Aún faltan cuatro
meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y
mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega
recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra
goce juntamente con el que siega.

Juan 15:1-8: Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo


pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva
fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios
por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece
en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid,
vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lle-
va mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en
mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los

104 Sus consejos


grupo que se ha esforzado, tienes pago, te lo aseguro. Si
realmente sirves al Señor, si no eres de los que se aprove-
chan sino de los que recoges el fruto, si compartes sobre
Jesús, tu recompensa es pedir lo que quieras y será hecho.
Si la paga es tan grande, seguro que dar fruto es muy, muy
importante.

No evadas tu responsabilidad de compartir del Señor por-


que tenemos que recoger el fruto de Su cosecha. Pídele a
Dios lo que Él es capaz de hacer, no conforme al salario
que ganas sino conforme a la recompensa que te ha pro-
metido porque das mucho fruto y también trabajas reco-
giendo el fruto que ya está listo. Dile: “Señor, necesito Tus
nutrientes. Declaro que el fruto que dé traerá oportunidad
que aprovecharé para dar aún más fruto para tu gloria”.
¡Los mejores frutos están por venir!

recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis


palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será
hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y
seáis así mis discípulos.

junio 105
Mis anotaciones
reunión 1
Sembrar para dar fruto
Nuestro Padre desea sembrar Su Palabra y amor
en nosotros. Demuestra tu fe y que eres buena tie-
rra donde la semilla fructifica.

Introducción
Tatiana Goritchéva, una influyente mujer soviética, escribió
acerca de cómo conoció a Jesús. Su formación marxista y
atea ―normal en la Unión Soviética―, además de sus lec-
turas de los filósofos occidentales, habían desarrollado una
creciente insatisfacción en su vida y eso la motivó a buscar
diferentes alternativas de crecimiento espiritual. Un día en-
contró que uno de los manuales de yoga que acostumbraba
a poner en práctica proponía hacer un ejercicio con el Pa-
dre Nuestro. Leyó esta oración de forma automática, como
lo exigían los ejercicios de yoga, pero después de leerla
varias veces, de repente, se sintió transformada: “Todo mi ser
―escribe― comprendió que Él existía; Él, el Ser vivo y perso-
nal que me ama y que ama a toda la creación, el único que
ha creado este mundo y que se ha hecho hombre por amor,
el Dios crucificado y resucitado”. En ese instante creyó, vio
claro y su vida cambió. Ella fue tierra fértil en la cual encontró
raíz la Palabra de salvación del Señor.

El sembrador esparce la semilla • Mateo 13:1-3


Jesús comparó el reino con un sembrador que esparce la
semilla que puede caer en diferentes tipos de suelo. Dios
ha sembrado en nosotros Su Palabra, Su amor y Su per-

108 Sus consejos


dón, Él es buen sembrador porque no espera cosechar
aquello que no ha sembrado; por eso sembró la vida de
Su Hijo y cosechó nuestra salvación. Él ya ha hecho Su
parte, pero te corresponde tomar la semilla y convertirla en
abundante bendición.

La semilla debe producir fruto • Mateo 13:4-7


El propósito de la semilla es producir fruto, pero eso no
sucederá si cae junto al camino y se convierte en alimento
para las aves o si cae en pedregales donde brota pero
muere porque no puede echar raíces; o peor aún, si cae
entre espinos que la ahogan. La Palabra del Señor no
debe morir en boca de quienes te la comparten porque
no la escuchas; tampoco debe quedar solo en tu mente sin
provocar un cambio de vida. Mucho menos debe ahogar-
se en medio de las dificultades del mundo que roban tu fe.
Cuida tu semilla para que produzca fruto.

Ser buena tierra • Mateo 13:8


Debes ser buena tierra donde la semilla ―es decir, la Pa-
labra de Dios― eche raíz y produzca frutos de paz, benig-
nidad y bendición para tu casa y quienes te rodean. Eres
terreno fértil si escuchas Sus enseñanzas, las guardas en
tu corazón y las pones en práctica en todo momento. Tus
oídos estarán atentos a Su voz, tu boca proclamará Sus
deseos de bien y tu vida cambiará si recibes Su semilla y te
esfuerzas para que crezca y fructifique.

Conclusión y aplicación
Nuestro Padre ha sembrado en nosotros y se ha esforza-
do por cuidarnos para que produzcamos buenos frutos;
Él nos ha enseñado a sembrar y también a ser tierra fértil.
Demuestra en tu casa, en tu oficina y en todo lugar que Su
Palabra produce mucho fruto en tu vida.

junio 109
Llamado y ministración: Jesús nos ha revelado un poderoso
principio del reino de Dios: el de la siembra y la cosecha.
Él mismo ha sido semilla que el Padre sembró para cose-
char nuestra salvación. Entrégale tu vida para que de hoy
en adelante seas tierra fértil para toda la semilla que desea
sembrar en ti.

Intercesión • Mateo 13:9


Oren por las personas que necesitan abrir sus oídos y es-
cuchar al Señor, para que se conviertan en tierra fértil que
abunde en frutos de bendición.

Ofrenda • Gálatas 6:7


Nuestra ofrenda también es una semilla que produce
abundante fruto. El Señor nos ha enseñado que hay que
sembrar para cosechar, especialmente en el reino. Dios no
puede ser burlado. Siembra con tu ofrenda y cosecharás
en abundancia.

Más citas: Gálatas 6:6-10, Marcos 4:14-20, 2 Corintios


9:6.

110 Sus consejos


Mis anotaciones
reunión 2
Recuperar lo valioso
Llénate de confianza para buscar las bendiciones
del Señor hasta encontrarlas.

Introducción
La antigua leyenda de una tribu cuenta que un jefe inten-
taba hablar con sus valientes guerreros de la lucha interna
entre el bien y el mal. “Es como dos perros que están pe-
leando dentro de nosotros”, les decía. “Uno de los perros
es bueno y desea hacer lo que es correcto y el otro es
malo y siempre desea hacer lo indebido. En ocasiones, el
perro bueno pareciera más fuerte y gana la batalla, pero
hay momentos cuando el perro malo es más fuerte y gana
la batalla”.

Un joven guerrero le preguntó: “Entonces, ¿cómo sabremos


cuál de los dos perros ganará la batalla final?” A lo cual
el gran jefe respondió: “El que alimentes más, ese será el
vencedor”. Probablemente hemos sido educados para ser
buenas personas, y con toda certeza, Dios ha cautivado
nuestro corazón para hacer el bien a nuestros semejantes.
Sin embargo, a veces, por el ritmo de vida que llevamos,
podemos llegar a descuidar detalles o actitudes importan-
tes que marcan la diferencia en nuestra relación con Dios y
con el prójimo. Debemos aprender a cultivar esas actitudes
y valores con la práctica. Reconoce qué aspectos de tu
vida te gustaría cambiar o retomar y cuáles debes dejar de
alimentar. Dios te dará las fuerzas y las oportunidades que

112 Sus consejos


necesitas para recuperar lo valioso que has perdido, así
como Él te ha buscado y recuperado porque eres valioso.

Algo valioso se ha perdido • Lucas 15:8


En esta enseñanza, Jesús nos muestra a una mujer que ha-
bía perdido una valiosa moneda y la busca con empeño,
iluminando todos los rincones y limpiando su casa. Solo
en el caos se pierden las cosas, porque si mantienes orde-
nado y limpio, todo estará en su lugar y, aunque algo se
pierda de vista, será más fácil de localizar. Dios nos motiva
a ser ordenados en todo sentido: con nuestras posesiones,
actividades y conducta. Si has perdido algo valioso como
la disciplina de organizar tu tiempo y el compromiso de
buscar al Señor, lo primero que debes hacer es ordenar
y limpiar tu vida, además de pedirle Su luz, es decir, sa-
biduría para encontrar lo valioso que tenías y ahora no
encuentras. Empieza buscando en tu casa y en tu interior
antes de buscar en otros lugares.

Comparte el tesoro que has recuperado • Lucas 15:


9-10
Y cuando recuperes lo que has perdido, gózate en com-
partir la noticia y los beneficios a otros. Dios siempre nos
llama a compartir porque siendo Él generoso no puede
aconsejarte lo contrario; así como no puede esperar me-
diocridad porque todo lo hace con excelencia. Cuando
Jesús te encontró y te restauró, te encomendó darte a los
demás. Recupera lo valioso que has perdido: tu entusias-
mo, tus proyectos, tu relación con el Señor y, cuando lo
encuentres, compártelo para que beneficie a muchos.

Él vino a buscar lo perdido • Lucas 19:10


La Palabra nos dice que Jesús vino a salvarnos, pero en este
pasaje dice que vino a buscar y recuperar lo perdido, no a

junio 113
los perdidos. En este caso se refiere a ciertos aspectos que
probablemente hemos perdido y Él desea que retomemos,
como la honra al Padre, la fidelidad hacia nuestro cónyu-
ge, el respeto a tus padres, el amor a tus hijos, la lealtad
a los amigos, etcétera. ¿Qué piensas que has perdido?
Planea la recuperación de estos valores, limpia e ilumina tu
vida para que puedas encontrarlos y compartirlos.

Conclusión y aplicación
Cuando pierdes algo de valor ―como un buen hábito o un
comportamiento positivo― es importante reconocer que ya no
está y decidirte a encontrarlo. Pide luz de sabiduría al Señor,
Él te ayudará porque es especialista en rescatar lo perdido.

Llamado y ministración
La Biblia nos muestra que es contado por pecado aquello
que sabemos hacer bien y no lo hacemos, por lo que el primer
paso para retomar el rumbo es arrepentirte ante Dios y pedirle
perdón por lo que has hecho mal. Usa este tiempo para abrir
tu corazón y pedirle al Señor por lo que has perdido.

Intercesión • Isaías 40:29


Oren para que Dios les dé fuerzas a quienes se han pro-
puesto retomar y recuperar los valores que han perdido,
para que su entusiasmo no decaiga hasta que logren su
objetivo y lo compartan con otros.

Ofrenda • 2 Crónicas 7:14


Busca al Señor en oración, preséntale tu ofrenda con hu-
mildad y recupera tu deseo por honrarle como se merece
para que Él perdone tus pecados y sane tu tierra.

Más citas: 2 Tesalonicenses 3:13, Santiago 4:17, Gálatas


6:9.

114 Sus consejos


Mis anotaciones
reunión 3
Que no se pierda ninguno
El Señor busca y encuentra a Sus hijos para que
vuelvan junto a Él. Acércatele con confianza.

Introducción
Islandia es un país nórdico de apenas 300,000 habitan-
tes (14 veces menos que la ciudad de Guatemala). En la
actualidad no tiene más de cien futbolistas profesionales y
la mayoría de ellos alterna esta actividad con otras profe-
siones y oficios.

Su selección nacional de fútbol, fundada en 1912, nun-


ca se había clasificado a un campeonato mundial de este
deporte. Lo intentó durante casi 70 años sin éxito: siempre
quedaba eliminada en las primeras fases y relegada a los
últimos lugares de la tabla; sin embargo, en 2017 por fin
lograron la hazaña al clasificar al Mundial de Rusia 2018.
En el último partido eliminatorio, Islandia necesitaba de
una victoria contra Kosovo para clasificarse o de lo con-
trario podría quedar fuera del Mundial, pero no solo ganó
2-0, sino que clasificó como primer lugar de su grupo por
encima de Croacia y dejando fuera a Turquía, Ucrania,
Finlandia y a la ya mencionada Kosovo.

Fue así como Islandia se convirtió en la gran sorpresa de


las eliminatorias mundialistas, reiterando además una serie
de buenas actuaciones durante los últimos años, como en
la Eurocopa de Francia en 2016, donde quedaron entre

116 Sus consejos


los mejores ocho, empatando con Portugal en la fase de
grupos y eliminando a Inglaterra en octavos de final. El
futbolista portugués Cristiano Ronaldo, fastidiado, hizo es-
tas declaraciones después del partido en que los enfrentó:
“Apenas nos empataron, pero lo celebraron como si hubie-
ran ganado la Eurocopa. Tienen una mentalidad pequeña
y por eso no lograrán nada”, pero el tiempo le demostraría
que estaba equivocado ya que en 2017 Islandia se man-
tuvo entre las mejores 20 selecciones del mundo según el
Ranking de la FIFA.

Todo este ascenso futbolístico ha sido motivo de gran cele-


bración para sus habitantes. Las calles y plazas de Reikia-
vik, capital islandesa, reventaron tras la clasificación de su
selección al Mundial de Rusia y recibieron como héroes a
sus futbolistas tras el partido decisivo.

Esperanza para todos • Mateo 18:10-11


No nos cansemos de agradecer a Jesús por regalarnos la
vida eterna y la salvación. Él nos ha traído la esperanza de
que nuestro Padre nos encontrará para traernos de vuelta
a Su lado porque nos ha buscado y se regocija cuando
decidimos reencontrarnos con Él. Todos somos Sus hijos
amados, para Él no hay grandes ni pequeños, solo perso-
nas por las que ha dado todo.

Vale la pena rescatar a uno • Mateo 18:12


Dios es pastor amoroso que no permite que se pierda
ninguna de Sus ovejas porque todas son valiosas para
Él. Quizá alguien diría: “Qué importa que se pierda uno
si tiene muchos más”, pero Jesús valora a cada persona
individualmente, no por cuanto se note dentro del grupo.
Talvez pienses que Él no te ve porque está pendiente de
millones de seres humanos, pero no es así. Tienes un lugar

junio 117
privilegiado en Su corazón y está dispuesto a rescatarte en
cualquier momento, no solo de la tentación sino de cual-
quier situación adversa.

Fiesta en los cielos • Mateo 18:13


Precisamente porque te valora, Él se alegra muchísimo al
recuperarte porque nadie puede ocupar tu lugar ni susti-
tuirte. Eres único y valioso. Tu Padre te ama y si te pierdes Él
irá en tu búsqueda y se regocijará al encontrarte y restau-
rarte en el lugar privilegiado que tienes a Su lado.

Conclusión y aplicación
Nuestro Señor nos anhela celosamente y nos busca sin
descanso. Desea que estemos junto a Él, trabajando en Su
obra, prosperando y recibiendo bendición. Ese es nuestro
lugar, pero si en algún momento nos alejamos, caemos en
tentación y pecamos, Él nos buscará hasta encontrarnos y
se alegrará al tenernos de vuelta.

Llamado y ministración
Entrégale tu vida al Señor, deja que te encuentre para dar-
te tu lugar en Su reino y sé parte de Su regocijo al saber
que estás en el lugar que te corresponde. No eres una
oveja más de Su rebaño, sino Su hijo y Su tesoro, y no
dejará de buscarte hasta que vuelvas a donde perteneces.

Intercesión • Mateo 9:36


Pidan por las personas que no conocen a Jesús y que es-
tán dispersas como ovejas sin pastor, para que, por medio
del testimonio de ustedes, puedan encontrar al Señor, el
buen pastor que da la vida por rescatar a sus ovejas.

Ofrenda • Génesis 4:4


Ofrenda al Señor lo mejor que tengas, el fruto de tu traba-

118 Sus consejos


jo y de tu esfuerzo, para que sea agradable a Sus ojos. Él
bendice con creces a quienes le agradan.

Más citas: Juan 10:7, Juan 10:11.

junio 119
reunión 4
Lo mío es tuyo
Ama a tu prójimo y demuéstralo con fe y obras, tal
como Jesús nos enseñó.

Introducción
Una señora de edad avanzada enviudó; su esposo era un
conocido y acaudalado hombre de negocios en Cana-
dá. Sus hijos, herederos de toda la fortuna, no la dejarían
desamparada pero ya no podía disponer de lo que antes
tenía para compartir con los más necesitados, así que de-
cidió hacer un cambio radical en su vida. Abandonó la
enorme mansión donde vivía, hizo a un lado sus comodi-
dades y se dedicó a atender a los niños con retraso mental
que vivían en instituciones benéficas. ¿Qué hacía? Funda-
mentalmente, aportaba su presencia, cordialidad, cariño y
ánimo. Ella decía riendo: “Ya estoy vieja, no tengo dinero,
ni cabeza para pensar bien, ni manos fuertes para trabajar
duro, pero tengo corazón y eso es lo que comparto”.

Su actitud generosa y dedicada es ejemplo de que siem-


pre podemos ayudar al prójimo, tal como nuestro Señor
nos enseña. Jesús compartió la parábola del buen samari-
tano cuando alguien decidió probarlo al preguntarle quién
es nuestro prójimo, esa persona a quien debemos hacerle
bien. Con esta parábola, Él deja muy claro que el próji-
mo es toda persona a quien podamos tenderle la mano:
conocido, desconocido, amigo, familiar o compañero de
trabajo; incluso quienes no piensan como nosotros y po-

120 Sus consejos


dríamos catalogar como “enemigos”, como sucedió con el
samaritano y el judío a quien ayudó. Estamos llamados a
servir y amar a quienes nos rodean.

Lo tuyo es mío • Lucas 10:25-30


En esta parábola descubrimos tres actitudes. La primera es
la actitud ambiciosa y violenta de los ladrones que des-
pojaron al hombre y lo dejaron mal herido, casi muerto.
Quizá no robemos o matemos a alguien por quitarle lo
que le pertenece, pero debemos cuidarnos de asumir una
actitud codiciosa y malintencionada con la que decimos
“quiero lo que tú tienes, aunque no haya trabajado por
ello”. Amar al prójimo también es bendecirlo y desearle lo
mejor, e incluso, podríamos tomarlo de modelo e imitarlo si
tiene aquello que nosotros quisiéramos tener.

Lo mío es mío • Lucas 10:31-32


Un sacerdote y un levita pasan de largo frente al hombre
mal herido. Normalmente pensamos que ese tipo de acti-
tud demuestra indiferencia, pero va más allá. Es muy pro-
bable que ambos fueran rumbo a Jerusalén a oficiar en el
templo y no quisieran contaminarse porque la ley estable-
cía que quien tocara un cadáver ensangrentado quedaría
impuro hasta la noche. Así que el sacerdote y el levita no
fueron indiferentes sino egoístas, guardando lo suyo sin
ayudar; además, crueles porque antepusieron los rituales
religiosos a la misericordia y el perdón. Jesús nos manda
amar y ayudar a nuestros hermanos sin importar raza, cul-
tura o religión.

Lo mío es tuyo • Lucas 10:33-35


Entonces vemos al samaritano, quien es movido a miseri-
cordia y ayuda al judío más de lo que podría esperarse
ya que incluso lo lleva a un mesón y paga para que lo

junio 121
atiendan. Esto es un acto revolucionario en el concepto
de prójimo porque los samaritanos y los judíos eran rivales
por cuestiones religiosas, así que Jesús enseña que debe-
mos ayudar y amar incluso a quienes nos han hecho daño
porque nuestra actitud de servicio debe superar cualquier
barrera.

Conclusión y aplicación
Jesús no hace distinciones entre los hombres; todos somos
hermanos sin importar la nacionalidad, la religión o el co-
lor de la piel. Prójimo es sinónimo de próximo, cercano.
Esta parábola es una de las más famosas del Nuevo Tes-
tamento y su influencia es tal que el significado actual de
samaritano en la cultura occidental es el de una persona
generosa y dispuesta a ofrecer ayuda a quien lo requiera.
Tú debes ser un buen samaritano donde quiera que vayas.

Llamado y ministración
Nuestro Señor nos ama y ayuda siempre. Somos Su próji-
mo, Sus cercanos, Sus hijos y con Su ejemplo nos ha ense-
ñado a entregarnos sin reservas. Dale gracias y ábrele tu
corazón para que pueda ayudarte a decir a tus hermanos:
“Lo mío es tuyo”.

Intercesión • Lucas 10:27


Oren por los familiares y amigos que no piensan en su pró-
jimo, para que descubran el amor del Señor y lo compar-
tan con sus semejantes.

Ofrenda • Lucas 10:35


Imita al buen samaritano; comparte tus bienes para ben-
decir a tu prójimo y especialmente para honrar a tu Dios,
quien merece gratitud por cuanto te ha dado.

122 Sus consejos


Más citas: Hechos 20:35, Mateo 25:35-40, Deuterono-
mio 15:11.

junio 123
reunión 5
Ni Yo te condeno
Nuestro credo nos enseña a ver primero nuestras
debilidades y faltas antes de condenar al alguien
por los errores que cometa.

Introducción
Cuenta una leyenda árabe que dos amigos viajaban por
el desierto y, en cierto momento, ambos discutieron. Uno
acabó dando una fuerte bofetada al otro. El ofendido,
sin decir nada, se agachó y escribió con sus dedos en la
arena: “Hoy mi mejor amigo me ha dado una bofetada”.
Continuaron el trayecto y llegaron a un oasis donde deci-
dieron bañarse. El que había sido abofeteado empezó a
ahogarse, así que el otro se lanzó a salvarlo. Al recuperar-
se, el hombre tomó su cuchillo y empezó a grabar sobre
una enorme piedra: “Hoy mi mejor amigo me ha salvado
la vida”. Intrigado, su amigo le preguntó: “¿Por qué cuan-
do te hice daño escribiste en la arena y ahora escribes
en una roca?” Sonriente, el otro respondió: “Cuando un
gran amigo nos ofende, no debemos condenarlo sino es-
cribir la ofensa en la arena, donde el viento del olvido y el
perdón se encargarán de borrarla. En cambio, cuando un
gran amigo nos ayuda, es preciso grabarlo en la piedra
de la memoria, donde ningún viento podrá borrarlo”. De
la misma forma, Jesús nos ha enseñado que el perdón es
importante porque todos lo necesitaremos y otorgaremos
alguna vez ya que no somos perfectos.

124 Sus consejos


¿Qué haremos con quien comete una falta? •
Juan 8:1-6
Cuando los hombres iban a apedrear a la mujer adúltera,
le preguntaron a Jesús qué hacer, para obligarlo a contra-
decir la ley; pero el Señor no nos pide que vayamos contra
la ley, sino que actuemos con misericordia ante una falta
ya que no somos perfectos y todos nos equivocamos.

El que esté libre que tire la primera piedra • Juan 8:7-9


La Palabra también nos dice que antes de ver las faltas
de otros veamos las nuestras. Nos manda a no juzgar a
nadie ya que todos hemos pecado y merecíamos morir,
pero hemos encontrado perdón y una nueva oportunidad
junto a Él. Evalúa tu conciencia y no critiques o condenes
a tu prójimo.

No peques más • Juan 8:10-11


Nuestro Señor murió y resucitó para salvarnos de la con-
denación del pecado y nos perdona cada vez que nos
arrepentimos, pero es necesario que valoremos Su mise-
ricordia y que aprendamos de nuestros errores para no
volver a pecar. Dios no te condenará, pero si continúas
cometiendo las mismas faltas, no serás capaz de alcanzar
toda Su bendición.

Conclusión y aplicación
Todos hemos pecado contra Dios y ofendido a nuestro
prójimo, así que no debemos juzgar ni condenar a nadie.
Otorga el mismo perdón que has recibido de Jesús. En Él
no encontrarás acusación porque es Dios de oportunida-
des y te pide que lo imites con quienes te rodean.

Llamado y ministración
Jesús está esperándote con los brazos abiertos para libe-

junio 125
rarte de la culpa y la condenación. Él te dará la nueva
oportunidad que necesitas para iniciar una vida de perdón
y prosperidad.

Intercesión • 1 Samuel 24:15


Oren porque las personas dejen de juzgar y condenar a
sus semejantes y hagan lo que el Señor, nuestro único juez,
nos manda. De esa forma recibirán el perdón que Él nos
ofrece.

Ofrenda • Mateo 5:23-24


A Dios le importa mucho guardarte de enemistades y de la
falta de perdón. Él nos llama a estar a cuentas con las per-
sonas antes de presentarle cualquier acto de honra como
una ofrenda, así que perdona primero y sana tu corazón
antes de acercarte a ofrendar.

Más citas: 1 Samuel 3:13, 2 Crónicas 20:12, Salmos 7:8.

126 Sus consejos


Mis anotaciones
Mis anotaciones
Amo a mis amigos
y a mis enemigos
El amor debe ser nuestra razón para vivir
y bendecir a todos.

Cash Luna

Amar es un mandamiento, no un sentimiento. Claro que


es más fácil amar a los amigos que a los enemigos, pero
es nuestra obligación hacerlo con todos porque el Señor
lo requiere.1 De esta forma reflejaremos que somos hijos de
Dios y buscamos la perfección que Él demuestra al hacer
llover sobre justos e injustos por igual.

Es fácil ser cariñoso con quienes nos quieren, sin embargo,


¿estaríamos dispuestos a dar la vida por ellos? Jesús nos amó

1
Mateo 5:44-48: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid
a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los
que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que
está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace
llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué
recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y
si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No
hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como
vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

julio 131
a ese extremo. En la Biblia leemos sobre amigos buenos y
otros no tanto, como aquellos que condenaban a Job y lo
hundían en su desgracia cuando necesitaba más apoyo.

Pero Jonatán, hijo de Saúl y amigo de David, fue distinto.


Este joven era a quien por derecho le correspondía la su-
cesión al trono, pero la Palabra del Señor es verdadera
y supera cualquier circunstancia, así que incluso el mismo
heredero legal se hizo a un lado para que David fuera
rey. Esto no resultó fácil y nos muestra el corazón limpio y
fiel de Jonatán, quien, siendo amigo íntimo de David, no
buscó protagonismo sino que menguó para que se cum-
pliera la voluntad de Dios y su amigo alcanzara la posición
que tenía destinada. Así que debemos recordar que los
buenos amigos tienen una actitud similar a la de Jonatán:
se alegran por el éxito de sus amados y, de ser necesa-
rio, se sacrifican por ellos. De hecho, es una actitud muy
parecida a la de nuestro Señor Jesucristo, ¿no te parece?
Necesitamos esa actitud en la vida porque Dios tiene un
lugar privilegiado para cada uno, más aún si demostramos
que no pretendemos usurpar el lugar de alguien y somos
capaces de luchar por el nuestro aunque las circunstancias
sean difíciles.

Ahora bien, al hablar de nuestros enemigos todo cambia.


Cuando alguien nos hace daño, lo último que le deseamos
es una bendición, pero el Señor nos pide que lo imitemos
porque debemos tratar bien a todos, buenos o malos. Pí-
dele bendición para tus amigos y también para tus enemi-
gos. Ese primer paso ablandará tu corazón y te preparará
para tener una actitud correcta el día que debas enfrentar
a la persona que te hizo un mal. Bendice a todo el mundo
y busca ser perfecto como Dios, que hace salir el sol sobre
buenos y malos.

132 Su legado
A veces algunos cristianos se consideran con derecho para
juzgar y condenar a sus semejantes, cuando nuestra misión
es ofrecer la misericordia que Dios nos regaló. Yo me en-
cuentro con personas que se la pasan criticando a otros
que van a la iglesia, entonces les respondo que con esa
actitud demuestran que no practican el Evangelio. Las per-
sonas se acercan al Señor porque desean ser restauradas,
así como los automóviles van al taller porque necesitan re-
paración. Jesús vino al mundo por los pobres, enfermos y
pecadores, no por los sanos y santos. ¡Deja de criticar y
dedícate a bendecir! En muchas ocasiones, los defectos
que criticamos en los demás son los nuestros reflejados en
ellos, no aguantamos a quien es igual a nosotros. Sácate
esa basurita que tienes en el ojo y verás que la basura que
ves en el ojo del otro era reflejo de la tuya.2

Para amar a tu prójimo, amigo o enemigo, primero ama a


Dios y luego debes amarte ti mismo.3 La gente más aprecia-
da es la que se aprecia a sí misma y lo refleja. Yo me siento
cómodo conmigo, con mi rostro, mi pelo y el 1.69 metros de
estatura que tengo, aunque a veces diga que es 1.70 ¡para
no sentir que estoy en oferta! Tú también debes sentirte có-
modo con quien eres porque no puedes vivir sin ti.

2
Mateo 7:1-6: No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el jui-
cio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os
será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y
no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu her-
mano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien
para sacar la paja del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros,
ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen,
y se vuelvan y os despedacen.
3
Mateo 22:36-40: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Je-
sús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu
alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De
estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

julio 133
Acéptate como eres. Demuestra tu confianza y seguridad
para que otros te acepten y tú puedas aceptarlos, ámate
para que te amen. El nuevo mandamiento dice que debe-
mos amar a otros como nos amamos, por lo que debes
apreciarte para poder apreciar a los demás. Cuando mi
esposa Sonia me dice: “Mi amor, te amo”, le respondo en
broma: “Sí, yo también me amo, tanto como tú” y nos reí-
mos, pero luego le digo que yo la amo muchísimo.

El Señor nos dejó otra opción. Es como si dijera “Lo mejor


es amar como cada uno se ama a sí mismo, pero si no es
posible, tomen Mi ejemplo y amen como Yo los amé”.4 El
amor no es negociable porque es el principal mandamien-
to y el mejor ejemplo es Jesús, quien perdona, tiene pa-
ciencia para cubrir cualquier falta y se sacrificó por nuestra
salvación. Si Él lo hace, nosotros debemos imitarlo.

Aprende a vivir, ama a tu familia y a tus hermanos. No


desperdicies la oportunidad de ser feliz, resuelve tus pro-
blemas y dedícate a prodigar el amor que Dios nos ha
regalado. Si quieres disfrutar de tu vida, otorga y pide per-
dón ahora que puedes. No esperes y desperdicies tu vida
con problemas y rencores.

Cristo nos dio la vida para disfrutarla, no la eches a perder


porque el precio que Él pagó fue muy alto. Perdona, estre-
cha la mano de quienes te aman y de quienes te critican.
Deja que el amor sea el motor de tu existencia así como
lo es para el Señor y Su perfecta voluntad hacia nosotros,
Sus queridos hijos. Sacrifícate por tus amigos y bendice a
tus enemigos porque podrías ser la puerta de salvación
para ellos. Ama al Señor a través del cuidado que prodi-
gas a quienes te rodean.
4
Juan 13:34: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros;
como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

134 Su legado
Mis anotaciones
reunión 1
Podemos pedir
Jesús nos enseñó a pedirle al Padre con fe y en Su
nombre.

Introducción
En cierta ocasión, la Universidad de Chicago recibió un
millón de dólares por parte de la heredera de un impe-
rio de tiendas por departamentos. Ella había asistido a la
Universidad de Northwest y los administradores de esta
universidad la visitaron y le preguntaran por qué no había
realizado dicha donación a su alma máter. Su respuesta
fue muy sencilla: “Las personas de la Universidad de Chi-
cago me lo pidieron. Ustedes no”. Esta es una simple pero
poderosa enseñanza de la que aprendemos mucho. Jesús
nos lo presenta de esta forma: “Hasta ahora nada habéis
pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vues-
tro gozo sea cumplido”. (Juan 16:24). Uno de los mayores
legados de Jesús es la capacidad de orar a Dios en Su
nombre.

¿Cuántos sueños, deseos y anhelos has engavetado e in-


cluso olvidado? En ocasiones ni siquiera nos atrevemos a
presentarlos delante de Dios en oración por temor a no
obtener respuesta; sin embargo, ¿qué tal si Dios ya te hu-
biera respondido y no lo has notado? Cuando Jesús dice
que pidamos en Su nombre, significa que Él personalmen-
te presenta nuestras peticiones ante el Padre. Imagina que
dice: “Padre, hoy quiero hablarte de este hijo Tuyo. El otro

136 Su legado
día me comentó sobre una situación que lo ha tenido in-
quieto y desea pedirte que obres a su favor. ¿Crees que
hay algo que podamos hacer al respecto?”. Con fe en tu
corazón, presenta tus peticiones ante el Padre en el nom-
bre de Jesús. Es importante que recuerdes que con fe y
paciencia se alcanzan las promesas (Hebreos 6:12). Em-
bárcate en esta aventura de creer y orar porque Jesús in-
tercede por nosotros y parte de Su legado es el poder de
pedir y obtener favor de Dios.

Sencillo, básico y lógico • Mateo 7:7-11


La Palabra es muy clara y lógica: para encontrar hay que
buscar y para que nos abran, debemos tocar. Jesús nos
dice que si queremos algo lo pidamos. Piensa cuál es esa
oración que no has presentado delante de Dios porque
hoy es un buen día para hacerlo.

Persona influyente • Juan 16:23-24


Cuando oramos al Padre en el nombre de Jesús tenemos a
nuestro favor a la persona de mayor influencia. Dios sabe
que en ocasiones no nos atrevemos a presentarle algunas
oraciones, acaso por pena. Examina el motivo de tu ora-
ción: ¿es egoísta o es para bendición? ¿Es de acuerdo
con Su voluntad? Dios es el más interesado en contestar y
obrar ante las peticiones de Sus hijos porque desea vernos
felices y gozosos.

¡Hereda la promesa! • Hebreos 6:11-15


Un factor importante para alcanzar las promesas de Dios
es tener fe y paciencia. En nuestros tiempos todo es rápido
e inmediato, estamos acostumbrados a lo instantáneo: co-
mida, bancos, computadoras, etcétera; pero con Dios es
diferente, pues, aunque Él es poderoso para contestarnos
inmediatamente, en ocasiones debemos tener paciencia

julio 137
para ver cumplida la esperada promesa. No desmayes
hasta ver el cumplimiento de tu oración.

Conclusión y aplicación
Ya sea que recibas una pronta respuesta o debas reforzar
tu fe, presenta tu oración ante Dios. Nadie como Él para
saber lo que anhelas, lo que es más importante y lo que
necesitas. Acércate al Señor con confianza como Jesús
nos ha enseñado, sabiendo que Él escucha tu oración y
que obrará milagrosamente.

Llamado y ministración
Medita acerca de las peticiones que no has traído ante
el Padre por temor a ser defraudado o no recibir contes-
tación. Dios no miente, y si Él prometió responderte, cier-
tamente lo hará. Dispón tu corazón a ser fiel en tu fe y a
esperar lo que sea necesario para ver el cumplimento de
Su plan en tu vida.

Intercesión • Juan 15:7


Oren por aquellos que aún no creen que Dios es un Padre
bueno que desea ver felices y realizados a Sus hijos; para
que su fe sea ensanchada, puedan presentar sus peticio-
nes y esperar hasta ver Su respuesta.

Ofrenda • Lucas 6:38


Así como Dios nos invita a tocar para que la puerta sea
abierta, también nos llama a dar para que recibamos. Ten
un corazón generoso para con Dios y, de igual forma, ge-
nerosamente cosecharás.

Más citas: 1 Juan 3:22, 1 Juan 5:14, Marcos 11:24.

138 Su legado
Mis anotaciones
reunión 2
Tenemos un Padre
Jesús nos mostró a Dios como nuestro Padre amo-
roso, cercano y al que podemos acercarnos con
toda confianza.

Introducción
Jesús siempre se refirió a Dios como “Padre”, fue el primero
en hacerlo. En todo el Antiguo Testamento no encontra-
mos a nadie diciéndole “Padre” al Señor, solamente Eliseo
llamó así a Elías, pero nunca a Dios. Jesús no lo llamaba
“Jehová” sino “Padre”, porque deseaba traer la esencia de
Dios sobre nosotros. Él abrió nuevas ventanas y nuevos ho-
rizontes para descubrir la presencia de Dios.

Jesús no anuncia al Dios oficial de los fariseos ni al Dios de


los sacerdotes del templo, sino a un Padre cercano a quien
puedes acudir con la confianza de un niño. Además susti-
tuye la fidelidad al Dios de la ley por la fidelidad al Padre
que sale a nuestro encuentro y nos ama sin importar nuestra
condición particular, ese Padre que sabe amar y perdonar,
que corre detrás de la oveja descarriada, que espera ansio-
so la venida de un hijo y lo acoge en el calor del hogar; el
Padre que se alegra más con la conversión de un pecador
que con 99 justos que no necesitan convertirse. Toda la vida
de Jesús se apoya en esta nueva experiencia de Dios como
Padre; Él se siente tan amado de Dios, que como Dios ama
también a todos, incluso a los enemigos. Se siente de tal
manera aceptado por Dios que acepta y perdona a todos.

140 Su legado
Somos Sus criaturas • Santiago 1:27
Ciertamente Dios es nuestro creador. Con Su fina y deta-
llista mano diseñó cada una de tus características y cuali-
dades, conoce todo sobre ti y sabe hasta cuántos cabellos
tienes. Te conoce tan bien que incluso sabe lo que vas a
decir antes de que lo hagas. ¿Cómo deseas conocerlo?
¿Tan solo como el creador o como el Padre amoroso que
desea tenerte cerca?

Permite que sea tu Padre • Juan 1:12


Existe una diferencia entre ser “criatura” y ser “hijo” de Dios.
Ser hijo implica una cercanía, calidez y relación diferente.
Para poder conocer a Dios como Padre todo lo que debes
hacer es recibirlo en tu corazón; al hacerlo te conviertes en
Su hijo. Entrégale tu vida y recíbelo como Padre, no solo
como Creador.

¡Papito! • Romanos 8:15


Dios no solo anhela que lo veas como Creador, sino tam-
bién que tengas una relación en la que puedas acercarte
con toda confianza como un niño lo hace con su padre.
Eso es exactamente lo que quiere decir la expresión ¡Abba,
Padre!: “Papi” o “Papito”.

Conclusión y aplicación
Tu relación con Dios depende de ti. Jesús te ha abierto la
puerta pero tú debes aprovechar la oportunidad. Puedes
tener una cordial pero lejana relación con Él, hablándole
solo cuando más lo necesitas; o bien, puedes elegir acer-
carte a Él como tu papá. Elige hoy conocer a Dios de una
manera más cercana y personal, permite que entre en tu
corazón y te haga descubrir el verdadero amor de un Pa-
dre.

julio 141
Llamado y ministración
Medita lo importante que es contar con el apoyo, el amor,
la seguridad y la confianza que solo un padre puede brin-
dar. Todos necesitamos sentir ese refugio y experimentar
que alguien cuida de nosotros. Al recibir al Señor en tu
corazón y convertirte en Su hijo, Él velará por ti.

Intercesión • 2 Corintios 6:18


Oren por las personas que no han tenido un padre terre-
nal y tampoco han llegado a conocer a su Padre celestial.
Pidan la guía del Espíritu Santo para que ellos puedan co-
nocer al mejor Padre de todos.

Ofrenda • 2 Corintios 9:10


Dios, como el buen padre, provee recursos a Sus hijos, es-
pecialmente a quienes son generosos. Ocúpate de ser un
sembrador constante, pues de esa forma verás la prosperi-
dad que Él desea darte.

Más citas: 1 Juan 3:1, Salmos 103:13.

142 Su legado
Mis anotaciones
reunión 3
El poder del equipo
Dios nos ha llamado a trabajar con fe y en equipo,
y Jesús nos enseña cómo hacerlo.

Introducción
En el otoño, cuando los gansos migran al sur para pasar el
invierno, se los puede observar volando en formación en
V. Se ha descubierto que esta estratégica posición es be-
neficiosa porque cada vez que las aves agitan sus alas se
aliviana el vuelo para el ave que las sigue. De esta forma,
toda la bandada experimenta un esfuerzo 71% menor que
si volaran independientemente. Las personas que forman
parte de un equipo y comparten una dirección común lle-
gan a su destino con mayor rapidez y facilidad porque
confían unos en otros y se motivan.

Cuando un ganso se sale de la formación siente la resisten-


cia del viento e intenta regresar para aprovechar el poder
de la bandada. Si imitamos el sentido común de los gan-
sos permaneceremos con nuestro grupo y compartiremos
información con quienes van hacia nuestro mismo destino.
Cuando el ganso líder se cansa, toma el lugar al final para
que otro ganso lidere. Es importante compartir el lideraz-
go y tomar turnos para hacer las tareas difíciles. Además,
los gansos de atrás graznan para motivar la velocidad de
los que van al frente. Las palabras de apoyo e inspiración
ayudan, a quienes se encuentran al frente, a seguir el paso
a pesar de sus preocupaciones o del cansancio.

144 Su legado
Finalmente, si un ganso se enferma o es herido y cae, dos
gansos salen de la formación y lo siguen para ayudarlo
y protegerlo. Si trabajamos en equipo y alguien cae, ha-
brá otros que podrán apoyarnos. Recuerda que es una
recompensa, un desafío y un privilegio formar parte de un
equipo. Este fue uno de los grandes legados que Jesús nos
dejó: un equipo que pudiera hacer trascender la obra de
Dios en la tierra.

Muchas mentes, pero un solo corazón • 1 Corintios


1:10
Jesús nos enseñó una gran lección al seleccionar a Su
equipo. Todos eran diferentes en profesión, historia y edu-
cación, pero tenían una meta en común. Seguramente en
tu trabajo, el colegio, la universidad o tu familia tendrás la
experiencia de formar parte de un equipo y debes ser al-
guien que agrega valor aportando ideas, asistiendo pun-
tual a las reuniones y compartiendo sin egoísmo tu cono-
cimiento. Esa es la actitud de un discípulo de Jesús que ha
aprendido a Su lado.

Enseñar y ser enseñado • 2 Timoteo 2:2


Jesús se dedicó tres años a enseñar y formar a los discípu-
los que llamó. Luego permitió que ellos continuaran con el
llamado, formando a otros discípulos. Al ser parte de un
equipo es importante que sepas ser oidor y que muestres
un corazón que se deja enseñar y formar. Igual de impor-
tante es que en algún momento seas de bendición para
otros enseñándoles lo que has aprendido. Todos necesita-
mos ser formados y formar a alguien más.

Un equipo enfocado • Marcos 16:15-19


Es importante que cada miembro tenga clara la visión
y el propósito del equipo. En el caso de los discípulos,

julio 145
cuando Jesús ascendió a los cielos, ellos estaban segu-
ros de la obra que se les había encomendado y, a pe-
sar de ser perseguidos, lograron cumplir el propósito de
llevar las buenas nuevas al mundo. Al identificarte con
la misión/visión de tu equipo podrás enfrentar desafíos
y dificultades, convencido de avanzar para alcanzar el
propósito.

Conclusión y aplicación
Una meta común, cuidar y ser cuidado, un mismo sentir
y un enfoque definido: todos estos son ingredientes para
un equipo vencedor. Independientemente del gran talento
que aportes a tu equipo, sin estas actitudes será difícil al-
canzar la victoria. Para cumplir metas en equipo son impor-
tantes las capacidades individuales y también las buenas
actitudes de cada uno. Busca ser una persona sencilla, dis-
puesta a aprender y a enseñar; esto hará de ti un miembro
valioso de tu equipo.

Llamado y ministración
Piensa diferentes formas en las que tu actitud puede cam-
biar para ser parte de un equipo y pídele a Jesús, maestro
por excelencia, que te ayude. Él te dará gracia y favor
para formar parte de Su equipo y llevar adelante tu misión
de compartir la Palabra a más personas.

Intercesión • Deuteronomio 32:30-31


Oren para que Dios les permita, como un equipo, vencer
adversidades. Nuestro Padre no ha llamado “llaneros soli-
tarios” sino “equipos soñados”.

Ofrenda • 1 Crónicas 29:8-9


En las Escrituras vemos cómo todo el pueblo, como uno
solo, presentó a Dios una ofrenda agradable. Es importan-

146 Su legado
te que todos, con buena actitud y como equipo, honremos
a Dios con nuestras ofrendas.

Más citas: Eclesiastés 4:9, Hebreos 13:16.

julio 147
reunión 4
Somos parte
del cuerpo de Cristo
Congregarnos, asistir a la iglesia y trabajar para
la obra del Señor es importante en nuestra vida de
fe en Cristo.

Introducción
Seguramente has escuchado decir: “No necesito ir a la
iglesia para ser cristiano, yo tengo mi relación con Dios”.
¿Cómo responderías a esa declaración? ¿Realmente ne-
cesitamos asistir a la iglesia para ser verdaderos creyen-
tes? De hecho, la respuesta es no. Ir a la iglesia no te hace
cristiano, al igual que entrar en un garaje no te convierte
en un automóvil. Lo único que puede salvarte es la fe ver-
dadera en Cristo. Si realmente eres creyente, no perderás
tu salvación al no asistir a la iglesia; sin embargo, es difícil
pensar que un creyente verdadero no se congregue por-
que el motivo para hacerlo es darle lugar a Dios en un
sitio importante de nuestra vida. La Palabra claramente nos
llama a “no dejar de congregarnos, como algunos tienen
por costumbre” (Hebreos 10:25).

Jesús no instituyó una religión: las diferentes religiones sur-


gieron después. La palabra “religión” proviene del latín re-
ligare, que significa “volver a unir“; así que la religión es
el intento del hombre de volver a atarse o ceñirse estre-
chamente a Dios. Existen estudios científicos que correla-
cionan la salud con asistir a la iglesia, lo que confirma la

148 Su legado
verdad que se enseña en Proverbios 4:22 en cuanto a que
las palabras de sabiduría son “vida a los que las hallan, y
medicina a todo su cuerpo”.

Investigadores de la Universidad de Berkeley en Califor-


nia, Estados Unidos, y oficiales de salud del mismo Estado,
realizaron un estudio científico durante 31 años. Descu-
brieron que las personas que no asisten a la iglesia tienen
21% más probabilidades de que su vida sea más corta en
comparación con quienes asisten a la iglesia por lo menos
una vez a la semana. Las personas que no asisten a la
iglesia regularmente tienen un riesgo 66% mayor de morir
de enfermedades respiratorias; otro estudio realizado por
el Duke University Medical Center en Carolina del Norte,
con adultos de 65 años de edad y más, determinó que
los asistentes regulares a la iglesia que oran y estudian la
Biblia tienen un 40% menos riesgo de padecer alta presión
sanguínea.

Hoy por ti, mañana por mí • Romanos 12:4-5


La Biblia nos muestra que somos un solo cuerpo con nues-
tros hermanos en Cristo, por lo que es importante perma-
necer unidos. Tu mano no puede decir al resto del cuerpo:
“Desde ahora, ¡me independizo!”; esto suena irracional
y hasta cómico. De igual forma, es importante que cami-
nemos juntos porque nos complementamos y hacemos la
obra del Señor en cooperación. Incluso Jesús buscó for-
mar un equipo y estableció un grupo de personas porque
sabía que en unidad con nuestros semejantes es más fácil
permanecer. Tu fe se fortalece gracias a la Palabra que
recibes al compartir con personas que piensan y actúan
igual que tú; y en caso de debilidad, alguien te tenderá
una mano para levantarte y apoyarte. Congrégate y bus-
ca a tus hermanos para avanzar en el camino del Señor.

julio 149
Bendiciones especiales • Salmos 133:1-3
Cuando te congregas, la enseñanza, la fe y el ánimo se
incrementan y se contagian. Asimismo, la Biblia nos mues-
tra que cuando nos reunimos el Señor envía bendición y
vida eterna. Haz de esta una práctica regular, tanto para ti
como para tu familia. No solo será un momento que com-
partirás con tus seres más queridos, sino que verás la mano
de Dios obrar a tu favor.

Una buena costumbre • Hebreos 10:25


Se ha demostrado que las sociedades donde las personas
asisten a la iglesia con regularidad tienen más conciencia
cívica y moral porque son más respetuosas de las normas,
además de los efectos positivos sobre la salud. En térmi-
nos generales, al congregarte no pierdes nada y ganas
mucho. Propón en tu corazón asistir fielmente a la iglesia y
podrás ver resultados tangibles en tu vida.

Conclusión y aplicación
Se requiere disciplina para congregarte y ser fiel en la igle-
sia, pero los beneficios son abundantes. Tu vida espiritual,
emocional, mental y física será mejor porque aprenderás
a buscar al Señor y compartirás con muchas personas que
tienen tu misma forma de sentir y pensar. Olvida los anti-
guos paradigmas de una iglesia aburrida y obsoleta, toma
la decisión de congregarte con constancia y sin duda verás
la bendición sobre tu vida y tu familia. El próximo domingo
no faltes a la iglesia, adora a Dios e involúcrate activamen-
te donde decidas congregarte. Comparte con tu familia y
tus amigos para avanzar juntos en el camino que Jesús nos
ha mostrado. Prepárate con anticipación para encontrarte
con Dios y saldrás edificado, bendecido y motivado para
los retos que te presenta cada nueva semana.

150 Su legado
Llamado y ministración
Jesús nos ha dejado una herencia de amor y hermandad;
nos dio el regalo de acercarnos al Padre en unión con
nuestros hermanos en la fe. Acepta el regalo: entrégale tu
corazón y comienza a disfrutar de las bendiciones que Él
tiene para quienes se congregan y trabajan en equipo en
Su obra.

Intercesión • Salmos 92:13-14


Oren por los familiares y amigos que aún no han aceptado
la invitación para asistir a la iglesia. Pidan al Señor que
abra una ventana de oportunidad para que se acerquen
a Él y puedan darse cuenta de lo importante que es nutrir
el espíritu tal como nutrimos el cuerpo. Tendrán una larga
y buena vida.

Ofrenda • 1 Corintios 16:2


Parte de tu preparación para asistir a la iglesia es disponer
de la ofrenda que llevarás delante de Dios. Hazlo como
cuando preparas un regalo para alguien especial: con es-
mero y dedicación.

Más citas: Proverbios 4:22, Eclesiastés 4:9-10, Mateo


18:20.

julio 151
Mis anotaciones
Resurrección:
nuestra victoria
Nuestro Senor quiere vestirnos
de inmortalidad.

Pastor José Putzu

En nosotros opera un poder especial que tiene que ver


con una palabra: resurrección. Claro que antes de la resu-
rrección debe haber muerte, lo que realmente nos desa-
grada. Hablar del fin de la vida nos desagrada y asusta; la
mencionamos con temor pero realmente la muerte es de lo
poco que sin duda enfrentaremos. Dice la Palabra que al-
gunos resucitarán para gloria y otros para vergüenza, pero
así será. ¿Por qué nos da miedo la muerte? Por la separa-
ción, por lo que implica la pérdida. Sufrimos cuando una
persona amada muere porque dejamos de disfrutar de su
compañía. La ausencia de familiares y amigos nos causa
inseguridad, tristeza y dolor. La proximidad de la muerte es
tan aterradora que incluso cuando nos hacemos algunos
exámenes médicos y nos dicen que le enviaron los resulta-
dos al doctor, nos asustamos al pensar que las noticias son
malas y que vamos a morir.

agosto 155
Recuerdo que cierta vez estábamos varios pastores en una
reunión y uno de ellos dijo: “Ya estoy mayor, he trabajado
por el reino, pero seguro no me falta mucho para morir”.
Entonces otro le respondió: “Amigo, es cierto, puede ser
que se muera en siete años o en siete días”. ¡No era lo que
esperábamos que le dijera! Porque pensamos que lo iba
a reprender por hablar muerte, pero su mensaje fue que
realmente para nosotros, los cristianos, la muerte no debe
ser traumática ya que sabemos que no es sinónimo de final
sino de principio. Los humanos estamos obsesionados por
vivir más, por encontrar la fórmula de la inmortalidad, pero
cuando vemos todo el panorama, cuando comprendemos
que hubo alguien que murió y resucitó por cada uno de
nosotros, aprendemos a confiar en nuestra esencia como
seres que aprecian su vida más allá de la muerte.

Hablar de muerte es pensar en materia corruptible, así que


hablar de inmortalidad es pensar en trascender, en vencer
a la naturaleza para ser incorruptibles. Jesús lo logró y por
eso nosotros ya tenemos esa victoria.1 El mundo sueña con
evitar morir, sueña con lo que nosotros tenemos: la prome-
sa de inmortalidad. Los hijos de Dios no tenemos miedo
a morir. Estamos de paso en la tierra, somos peregrinos y
extranjeros, no nos aferramos a este mundo, por eso com-
prendemos la muerte de otra forma, la aceptamos aunque
no nos rendimos ante ella porque el Espíritu de Jesús mora
en nosotros y llegará el día cuando Él nos resucitará. Es
más, sabemos que nuestros días serán eternos en un lugar
sin peligro, sin temor, en el cielo, donde ya no habrá más
aflicción.

1
1 Corintios 15:54: Y cuando esto corruptible se haya vestido de inco-
rrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se
cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

156 Resurrección: nuestra victoria


Jesús no solo resucitó, Él es la resurrección y la vida,2 así
que, al recibirlo, recibiste una poderosa semilla que em-
pezará a echar raíces y germinará. Dios nos mandó a
sanar, liberar, restaurar y proclamar las buenas nuevas en
la tierra, y una de esas buenas noticias es la vida eterna.
¡Proclamemos que Jesús fue el primero en resucitar! Claro
que muchos resucitaron antes, pero todos ellos volvieron a
morir. Jesucristo resucitó para nunca volver a morir. Levan-
ta tu dedo índice y repite que Jesús fue la primicia de la
vida eterna. Sabemos que cosechamos lo que sembramos,
Dios quería hijos, por eso “sembró” a Su único Hijo. Esa
semilla fue regada con sudor, lágrimas y sangre, pero ger-
minó. Dios nos quería, así que ofrendó a Su Primogénito y
de esa forma nos dio ejemplo de dar para recibir.

Jesús es vida y nos regaló vida.3 Dios buscaba la forma


de recuperar a Sus hijos, por eso envió jueces y profetas
pero finalmente envió a Su Hijo. Claro que hay poder en
la cruz, pero no nos podemos quedar a la mitad de la
película porque el gran acontecimiento es la resurrección,
no la crucifixión. Nuestra historia no termina en muerte sino
en vida. Incluso quienes no creen resucitarán, pero lo ha-
rán para condenación, por eso es importante compartir el
Evangelio, porque nosotros tenemos la clave de la inmor-
talidad y debemos compartirla. Tenemos un hogar eterno,
preparado para adorar a nuestro Padre. Es el lugar más
hermoso donde hay un mar de cristal y calles de oro, un
paraíso donde viviremos para Jesús.
2
Juan 11:25: Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en
mí, aunque esté muerto, vivirá.
3
1 Corintios 15:20-23: Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos;
primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muer-
te entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los
muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo
todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las
primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

agosto 157
Cuando Jesús resucitó, dice la Biblia que a los jefes de
entonces les urgía hacer creer que no había sucedido tal
acontecimiento, por eso incluso hasta sobornaron a los
soldados que cuidaban el sepulcro.4 Pero Jesús dejó evi-
dencia al presentarse delante de testigos. Por eso, se apa-
reció a Magdalena y a los discípulos en varias ocasiones,
incluso se apareció a quienes no lo conocían como Pablo.
Ahora, nosotros somos Sus testigos, Él está en nuestro co-
razón y a la diestra del Padre; y si quieres, aparecerá en
tu casa porque vive para siempre, es la vid y nosotros los
pámpanos unidos a Él y al Padre.

No sabemos cuánto viviremos en este mundo, pero sa-


bemos que este es solo un capítulo en nuestra existencia,
aún no es el final de la película. Tu historia no termina con
la muerte porque tenemos alguien que vino a rescatarnos
y salvarnos de esa derrota. Somos parte de una historia
épica donde el héroe muere pero también resucita y ven-
ce. Estamos rodeados de personas que desean vivir eter-
namente y tenemos una buena noticia que compartirles:
¡todos resucitaremos para adorar al Señor! Cierra tus ojos
y abre tu corazón a Jesús como tu héroe, vencedor de la
muerte y dador de vida, porque solo Él puede resucitar tus
sueños, tu ánimo y tu fe en la eternidad.

4
Mateo 28:12-13: Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron
mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos
vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.

158 Resurrección: nuestra victoria


Mis anotaciones
reunión 1
La tumba vacía
Jesús no se quedó en la tumba, resucitó y nos dio
nueva vida. ¡Cree en Su resurrección!

Introducción
El retraso mental de Stephen, de ocho años de edad, era
cada vez más severo. En abril, su maestra les entregó a
los ocho niños un huevo plástico vacío y les pidió que co-
locaran dentro un objeto que representara la nueva vida
que surge en la primavera. Luego pidió que colocaran sus
huevos sobre el escritorio para que ella pudiera abrirlos.
En el primero encontró una florecita. “¡Qué hermosa señal
de una nueva vida!”, dijo la maestra. Uno de los alumnos
no pudo contenerse y dijo: “¡Ese es el mío!” Seguidamente,
encontró una roca. La maestra asumió que debía ser el de
Stephen, ya que las rocas no simbolizan una nueva vida.
Sin embargo, Billy gritó que su roca tenía musgo y que el
musgo representaba la nueva vida. “Muy bien, Billy”, ex-
clamó la maestra. Del tercer huevo voló una mariposa y el
cuarto huevo estaba vacío. “Maestra, ese es el mío”, inte-
rrumpió Stephen, “la tumba estaba vacía y eso representa
nueva vida para todos”, agregó. En el verano, la condición
de Stephen se agravó y murió. En su funeral, los asistentes
encontraron ocho huevos de plástico, todos vacíos. Esta
conmovedora historia nos recuerda que la tumba de Jesús
está vacía y que gracias a Él tenemos la esperanza de
vida eterna.

160 Su resurrección
¡Está vivo! • 1 Corintios 15:14
¡Jesús resucitó, la tumba está vacía! Su historia no solo es
sobre milagros y enseñanzas, sino también sobre vida eter-
na. Nuestra fe no tendría sentido si Él se hubiera quedado
en la tumba porque entonces sería solo el testimonio de
un hombre ejemplar de quien podemos aprender, pero Él
es Dios y vive. Te conoce, te escucha, te ha dado la vida
eterna y anhela que estés a Su lado.

Creer sin ver es doble bendición • Hechos 1:3


La Biblia relata que, después de resucitar, Jesús se presen-
tó ante Sus discípulos y compartió con ellos durante 40
días. A algunos discípulos les costó creer en esto más que
a otros. Por ejemplo, Tomás creyó hasta que lo vio y tocó
los orificios que habían causado los clavos en sus manos,
así como la herida en el costado de Jesús. La Biblia llama
bienaventurados (o doblemente bendecidos) a las perso-
nas que creen sin haber visto. Tú también puedes ser bien-
aventurado al creer en Jesús sin haberlo visto, entrégale tu
corazón y no serás defraudado.

El único camino • Hechos 7:55


Muchas religiones muestran a líderes que han padecido e
incluso muerto por sus ideales, por sus fieles y por su fe. Sin
embargo, Jesús es el único que murió y resucitó. Su tumba
es la única que está vacía. Nosotros creemos que Jesús
está vivo y sentado a la derecha del Padre; sabemos que
intercede por nosotros y es el único camino para llegar a
Dios.

Conclusión y aplicación
Jesús vino al mundo como hombre y murió para salvarnos,
pero resucitó porque es Dios; quería darnos vida eterna y
Su destino era sentarse a la diestra del Padre. Demuéstrale

agosto 161
al mundo cuál es tu fe; ofrece con tu vida un testimonio de
la resurrección del Señor. Tú también estás llamado a ser
un hombre nuevo.

Llamado y ministración
Entrégale tu vida a Jesús, quien venció a la muerte. Su
dulce voz te habla y consuela tu corazón cuando más lo
necesitas. Tu vida puede ser transformada si hoy decides
acercarte a Él. Te ama, desea compartir contigo y bende-
cir tu vida.

Intercesión • Hebreos 11:6


Oren para que crezca la fe en el corazón de las personas
que aún no creen en Jesús y en Su resurrección, para que
pronto puedan reconocerlo como Señor y Salvador de sus
vidas, el que ofrece galardones a quienes lo buscan.

Ofrenda • 2 Corintios 8:3-4


Dar es un privilegio y dar a Dios lo es aún más. Recuerda
siempre presentarle con agrado tus diezmos y tus ofrendas
en gratitud al privilegio que tenemos de poder llamarle Pa-
dre y estar cerca de Él, quien siempre nos multiplica lo que
le entregamos.

Más citas: Juan 20:29, Juan 14:6, Romanos 8:34.

162 Su resurrección
Mis anotaciones
reunión 2
¡Él vive!
Jesús murió por nuestra salvación, pero Su destino
era resucitar para sentarse a la diestra del Padre.
Confía en que también llegarás a estar a su lado.

Introducción
En 1815, al final de la Batalla de Waterloo ―de la cual
dependía el destino de Europa―, los ingleses esperaban
ansiosamente las noticias del resultado, pero su único me-
dio de comunicación era un sistema de señales de luces
que se emitían a lo largo del Canal de la Mancha. La
neblina era tan densa que solo se logró transmitir parte
del mensaje, el cual decía “Derrota Wellington”. La pena
inundó a los ingleses, sin embargo, imaginen su gozo al
aclararse la neblina y lograron recibir el mensaje comple-
to: “Derrota Wellington al enemigo”.

Cuando Jesús fue crucificado, Sus discípulos estaban tan


abrumados por la neblina de la duda que solo podían ver
un significado sobre el acontecimiento: “Derrota Cristo”.
Toda esperanza se había esfumado: Cristo estaba muerto;
pero esa mañana del tercer día trajo la gloriosa noticia de
la resurrección del Señor y el mensaje entonces se conver-
tiría en: “Derrota Cristo al diablo”. Al morir, Jesús conquistó
nuestra salvación y al resucitar hizo que nuestra ascensión
al cielo fuera posible.

164 Su resurrección
¿Quién removerá la piedra? • Marcos 16:1-3
Después del día de reposo, unas mujeres se dirigían a la
tumba de Jesús a ungir Su cuerpo, como era costumbre en
esa época, pero les preocupaba cómo moverían la enor-
me piedra en la entrada del sepulcro, sin embargo, ellas
iban determinadas a cumplir con su misión aun cuando en-
frentaban un gran obstáculo. Al llegar descubrieron que
no era necesario preocuparse porque la piedra ya estaba
a un lado. No desmayes cuando veas obstáculos que te
impidan lograr lo que anhelas porque seguramente estás
ante la oportunidad de presenciar un milagro de Dios.

Buenas noticias • Mateo 28:8


Las mujeres que buscaban el cuerpo de Jesús en la tum-
ba vacía se llenaron de alegría y de susto a la vez. ¡No
podían creer lo que estaba pasando! Al llegar al lugar
encontraron a un ángel que les anunció que Jesús había
resucitado. La Biblia relata que, llenas de temor pero tam-
bién de gozo, regresaron a contar todo a los discípulos.
Vive con optimismo, confiado en las buenas noticias que
vendrán. Ángeles te anunciarán que vive aquello que pen-
sabas muerto en tu existencia. ¡Cobra ánimo y ten fe!

No llores más • Juan 20:18


María Magdalena lloraba desconsolada porque creía
que se habían robado el cuerpo del Maestro. En ese mo-
mento apareció un hombre que le preguntó por qué llo-
raba. ¡Era Jesús! Hoy Cristo te dice lo mismo: ¡No llores
más! ¡Cobra ánimo! Ve y cuenta las buenas noticias a tus
cercanos porque llegó tu momento. Jesús está vivo y te da
nuevas oportunidades para alcanzar tus promesas.

Conclusión y aplicación
La resurrección es el evento más importante para los cris-
tianos, así que debemos entenderlo y asimilarlo en toda

agosto 165
su dimensión. Jesús no ha muerto, Él vive y desea cambiar
tu vida. Constantemente te llama a tener fe, creer en algo
mejor, dejar de lamentarte por tu situación y empezar a ver
hacia el futuro prometedor que tiene para ti. Piensa en las
situaciones que creías muertas y ¡haz que cobren vida de
nuevo!

Llamado y ministración
Ábrele las puertas de tu corazón a Jesús. Entrégale al Se-
ñor los sueños y proyectos que habías engavetado en al-
gún rincón de tu mente o tu corazón. Él es especialista en
revivir aquello que habíamos dado por muerto, no te de-
tengas ante los obstáculos y pide la dirección divina para
llegar a un buen fin.

Intercesión • Jeremías 29:11


Oren para que todas las personas comprendan que la re-
surrección de Cristo es parte de un plan maestro de Dios
para hacernos bien, prosperarnos y bendecirnos.

Ofrenda • Proverbios 3:9-10


Con Su resurrección, nuestro Señor nos ha abierto nuevas
puertas. Hónralo con tus ofrendas y con las primicias de tu
trabajo para que te prospere y abunden tus cosechas.

Más citas: Juan 11:25, Romanos 1:4-5, 1 Pedro 1:3.

166 Su resurrección
Mis anotaciones
reunión 3
Siempre junto a ti
El Señor está a tu lado. Llénate de fe para recono-
cerlo y escucharlo.

Introducción
Durante la Segunda Guerra Mundial, un soldado de Es-
tados Unidos fue separado de su unidad en una isla del
Pacífico. En la intensa batalla y el fuego cruzado perdió
contacto con sus camaradas. Solo, en la jungla, escucha-
ba al enemigo avanzando hacia él. Arrastrándose, buscó
refugio entre unas formaciones rocosas y mientras espe-
raba oró: “Señor, si es Tu voluntad, por favor, protégeme.
Pero lo que sea Tu voluntad aceptaré. Te amo y confío en
ti. Amén”.

Después esperó calladamente mientras escuchaba al ene-


migo acercarse y pensó: “Bueno, creo que el Señor no me
librará de esta”, entonces vio una araña que empezaba
a tejer su red frente a la entrada de la cueva donde se
escondía. “¡Qué ironía! ―pensó― Necesito una pared de
ladrillos y lo que el Señor me envía es una tela de araña.
¡Dios sí que tiene sentido del humor!” Conforme se acer-
caba el enemigo veía desde la oscuridad de su escondi-
te cómo buscaban en las cuevas, una por una. Cuando
llegaron donde él estaba, para su asombro, pasaron de
largo.

Entonces se dio cuenta de que la tela de araña que cubría


la entrada hacía parecer la cueva como abandonada,

168 Su resurrección
así que el joven dijo: “¡Señor, perdóname por dudar de Tu
deseo de salvarme!”. Después de resucitar, Jesús prometió
quedarse con nosotros y lo ha cumplido. Debemos apren-
der a identificar Sus estrategias para ayudarnos. Él puede
estar junto a nosotros sin que lo veamos porque le presta-
mos más atención a las tribulaciones que a Su presencia.
Búscalo y agradece Su compañía.

Cuéntame qué te pasa • Lucas 24:17


La Biblia relata que después de la muerte de Jesús los dis-
cípulos estaban asustados y tristes. En ocasiones, la vida
nos presenta situaciones tan difíciles que los sentimientos
de abandono, derrota y miedo pueden ser demasiado
fuertes; sin embargo, recuerda que Él siempre estará a tu
lado esperando el momento justo para escucharte.

¡Hay esperanza! • Lucas 24:24-27


Los discípulos que iban camino a Emaús no reconocie-
ron que Jesús caminaba a su lado. Sin que ellos se dieran
cuenta, Él empezó a darles palabras de ánimo y a recor-
darles lo que estaba escrito. Si al encontrarnos en medio
de situaciones difíciles nos tomáramos un momento para
escuchar a Dios, seguramente descubriríamos que siempre
ha estado allí y que ha resucitado para bendecirnos. Jesús
levanta nuestro ánimo para que continuemos hasta llegar
a la meta.

¡Ahora entiendo! • Lucas 24:32


Por último, al llegar a Emaús y después de conversar du-
rante la caminata de 11 kilómetros, los seguidores de Jesús
comprendieron que Él los había acompañado ya que su
corazón ardía cuando les hablaba. No lo dudes: Jesús ha
estado y estará a tu lado aunque a veces pienses que no
es así. Aprendamos a ver a Dios durante las pruebas y no
solo cuando las hayamos superado.

agosto 169
Conclusión y aplicación
No importa lo complicado de la situación: Dios está con-
tigo. Resucitó para quedarse con nosotros en Espíritu y
verdad, Él no te deja y siempre tiene el control. Escúchalo
cuando te habla a través de la voz de tu familia, de tus
pastores, de tus líderes; escúchalo en el susurro apacible y
en ese momento de paz que tienes en el día. Afina tu co-
razón y tus oídos espirituales para que puedas verlo junto
a ti en medio de las pruebas.

Llamado y ministración
La Palabra de Dios nos dice que Él cambiará tu tristeza en
alegría y que te llenará de una paz que va más allá de
todo entendimiento; también nos dice que el gozo que te
da será tu fuerza. ¡Recibe paz, alegría y gozo! Al recibirlo,
tu mente será capaz de meditar y encontrar mejores solu-
ciones.

Intercesión • Job 42:5


Oren para que todos puedan ver a Dios a través de las tri-
bulaciones que pueden convertirlos en mejores personas.
Pidan para que sean fortalecidos en la fe por medio de las
pruebas.

Ofrenda • Filipenses 4:15-17


Dios debe reconocer en ti a un dador a quien pueda hacer
abundar. De hecho, la ofrenda en medio de las dificul-
tades es una oportunidad para mostrarle a Dios que aun
cuando estás en medio de la prueba, Él continúa siendo el
Señor de tu vida y de tus finanzas.

Más citas: Job 8:20-21, Nehemías 8:10, Filipenses 4:7.

170 Su resurrección
Mis anotaciones
reunión 4
¿Me amas?
Jesús vivo te pregunta si estás dispuesto a procla-
mar con convicción las buenas noticias al mundo.

Introducción
El columnista de opinión y ministro George Crane cuenta la
historia de una esposa que, llena de odio hacia su marido, le
dijo: “No solo quiero deshacerme de él, ¡quiero venganza!
Antes del divorcio, quiero herirlo tanto como él me ha herido
a mí”. Entonces Crane le sugirió un ingenioso plan: “Vuelva a
casa y actúe como si de verdad amara a su esposo. Dígale
cuánto significa para usted. Alábelo por todo lo que haga
y complázcalo. Hágale creer que verdaderamente lo ama.
Después, suelte la bomba y pídale el divorcio. Eso realmente
lo lastimará”. Con la venganza reflejada en sus ojos, ella
sonrió y dijo: “¡Qué sorpresa se llevará!”.

Durante dos meses se mostró cariñosa y amable; escuchaba


al esposo con atención y le daba todo el tiempo posible, lo
alababa y compartía todo con él. El doctor Crane, al notar
que no había vuelto, la llamó: “¿Está lista para proceder con
el divorcio?”, pero ella le respondió: “¿Divorcio? ¡Nunca!
He descubierto que realmente lo amo”. Esta esposa apren-
dió que sus acciones cambiaron sus sentimientos porque la
capacidad de amar se determina por lo que estamos dis-
puestos a hacer por las personas. Esta es una lección que
también aprendemos con la resurrección de nuestro Señor,
quien nos demostró Su amor incondicional con acciones, no

172 Su resurrección
con simples palabras. Antes de tomar Su lugar junto al Padre
se aseguró de que ese amor estuviera bien fundamentado
en Sus discípulos, quienes tendrían la responsabilidad de
comunicar las buenas nuevas al mundo.

Sin Él no pescarás • Juan 21:1-6


La tercera vez que Jesús se presentó ante Sus discípulos
luego de resucitar lo hizo luego de que ellos pasaron toda
una noche intentando pescar sin lograrlo. Él sería la so-
lución milagrosa ante los esfuerzos sin resultados. Sería
el amanecer luego de una noche decepcionante porque
deseaba mostrarles el camino que deberían seguir luego
de Su partida. Debemos convencernos de que sin Jesús a
nuestro lado las redes siempre saldrán vacías; sin Su amor
y entrega, nunca lograremos amar a nuestro prójimo y en-
tregarnos tal como Él desea. Para continuar Su obra, de-
bemos dejarnos acompañar por Su presencia.

Lánzate al mar • Juan 21:7


La Biblia describe a Pedro como uno de los discípulos más
aguerridos, con un fuerte temperamento pero débil de ca-
rácter. Cuando Jesús se encontró con ellos junto al mar y
llenó sus redes de pesca, Juan lo reconoció y Pedro saltó
de la barca para nadar y encontrarse con Él. Todos tene-
mos algo de Pedro en nuestro temperamento cuando somos
impulsivos y apasionados. Jesús desea que aproveches esa
energía para extender el reino y darle la oportunidad de
salvación a muchos. Te ha escogido, como escogió a Pe-
dro, para que te lances al mar y seas pescador de hombres.

Apacienta mis ovejas • Juan 21:15-17


Luego de comer algo de lo que habían pescado, Jesús
habló con Pedro y varias veces le preguntó si lo ama; es
decir, si estaría dispuesto a asumir el reto que tiene delan-

agosto 173
te y proclamar las buenas noticias al mundo. A pesar de
haberlo negado tres veces antes de morir, Jesús reivindicó
a Pedro y le dio la oportunidad de recuperar su valía. Lo
mismo desea hacer contigo porque tienes el privilegio y
la responsabilidad de continuar con Su obra. Él te ama y
confía en ti, y a veces, incluso más de lo que tú confías en
Él. Sé libre de tu pasado y empieza a caminar en tu nueva
vida apacentando a Sus ovejas.

Conclusión y aplicación
El Señor resucitó y viene a ti con una nueva oportunidad.
Al igual que a Pedro, te prepara porque desea otorgar-
te poder para proclamarlo al mundo. Habla con tus seres
amados, con tu cónyuge, con tus hijos y con tus compañe-
ros de trabajo acerca de esta nueva experiencia que estás
viviendo en Dios.

Llamado y ministración
Dios es fiel aun a pesar de nuestra infidelidad. En Él no
hay cambios y te sigue amando igual que el día en que
decidió crearte. Acércate a Jesús, en quien encontrarás el
perdón y la salvación para convertirte en Su discípulo.

Intercesión • 1 Juan 4:18


Oren por las personas que por temor no se atreven a acer-
carse a Dios y decirle que lo aman, porque solo en Él pue-
den encontrar el perdón y una nueva oportunidad. Que el
amor por Dios sea más grande y eche fuera todo el temor.

Ofrenda • Lucas 7:41-43


Dios merece nuestro amor incondicional porque nos ha
perdonado infinidad de veces. Demuéstrale tu amor con
tus ofrendas y con el servicio a las personas que te rodean.

Más citas: 2 Corintios 3:4-6, Salmos 18:2, Nahúm 1:7.

174 Su resurrección
Mis anotaciones
Mis anotaciones
El día que Jesús
no estuvo
Nuestro Señor nos ama y anhela bendecirnos.
Él siempre está con nosotros.

Cash Luna

Dios nos ama, de eso no tenemos ninguna duda. Es


más: por eso, Jesús se entregó al sacrificio de la muerte.
Pero sabemos que el enemigo quiere dañarnos con re-
sentimiento hacia el Señor.1 De ahí que veamos a Marta,
hermana de Lázaro, diciéndole a Jesús que “el que ama
está enfermo”. Esa es como una indirecta para llamar la
atención de quien podía hacer el milagro de sanarlo, sin
embargo, Jesús no llegó inmediatamente a su encuentro.
A veces pensamos que Dios no nos ama porque enfrenta-
mos dificultades, pero no podemos sacar esa conclusión
porque no hay asociación entre lo malo que nos puede
suceder y el amor de Dios. Por experiencia puedo de-
cirte que es posible enfrentar terribles dificultades pero
1
Juan 11:3-4: Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he
aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad
no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios
sea glorificado por ella.

septiembre 179
continuar gozando de los mejores momentos del amor
de Dios.

Cuando Jesús finalmente llegó a casa de sus amigos, Lá-


zaro ya había muerto y Marta le dijo que si Él hubiese
estado allí su hermano no habría fallecido. Claro que ella
se lamentaba, pero si tenía fe, debía saber que lo mejor
estaba por llegar porque Jesús era capaz de hacer el mila-
gro más grande. Nada de pensar en “si hubiese”. No nos
estanquemos en el pasado, ¡superémoslo! Deja de culpar
a tus padres o a las circunstancias por lo que has vivido.
Que nada te impida ver las maravillas que Dios tiene para
tu futuro. Siempre tenemos dos tipos de información: la que
nos ofrece el mundo sobre la realidad y la que nos habla
del amor de Dios. Marta sabía mucho, tenía la evidente in-
formación de su hermano muerto y de que Jesús no estuvo
allí para sanarlo, pero también tenía la información sobre
lo que Él podía hacer. Ella escogió decidir con base en la
información positiva, sacó la conclusión correcta, por eso,
Lázaro resucitó.2 En tu situación sabes que estás enfermo,
pero también que por la herida de Jesús has sido curado;
sabes que tu empresa no va muy bien, pero también sa-
bes que Dios proveerá conforme a Sus riquezas en gloria;
sabes que tu familia tiene dificultades, pero también sabes
que en Cristo Jesús son benditas todas las familias de la
tierra. ¿Qué parte del conocimiento usarás para tu vida?
Cuando usas solo la información negativa puedes concluir
mal, así que debemos guiarnos por la información positiva,
la que nos trae bendición.

2
Juan 11:20-22: Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a en-
contrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si
hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé
ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

180 Sus milagros


En el caso de la mujer con flujo de sangre, sabemos que
ella había padecido durante doce años. Todo ese tiempo
se había dejado llevar por la información negativa, incluso
había agotado todos sus recursos, sin embargo, cuando
escuchó sobre Jesús su percepción cambió, tuvo nueva in-
formación que le dio esperanza, creyó por su milagro y lo
obtuvo.3 Tenía tanta fe que le bastaba con tocarlo para
sanar. Ahora algunos la llamarían ridícula o ingenua, como
llaman a quienes se acercan a pedir su milagro al Señor,
pero ella no se desanimó. Sabemos que muchos no com-
prenden nuestra fe en Jesús. Recuerdo que una persona
me dijo que los convertidos se habían acercado a Dios
porque estaban en la miseria y vivían como animales, pero
alguien preparado y con entendimiento no lo haría. Claro
que no es así. ¿Cuál es la diferencia entre el borracho que
se queda tirado en la calle y los bebedores que se em-
borrachan con el mejor licor en lugares de lujo? No hay
diferencia porque ambos destruyen su vida y sus relacio-
nes. Algunos creen que porque son más finos son menos
pecadores, pero no es así. Yo me iba a ir al infierno con
todo y mi buena educación. Cuando le entregué mi vida
al Señor no estaba pasando por una crisis económica o
enfrentando algún vicio, simplemente abrí los ojos ante Su
amor y gracia y mi vida cambió. Todos somos pecadores,
lavados con la misma sangre de nuestro Señor, así que
seamos firmes y confiemos en Su amor. Seamos como esta
mujer que hizo de la información sobre Jesús el detonan-
te para su milagro y también seamos ese detonante para

3
Marcos 5:25-29: Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de
flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado
todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando
oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en segui-
da la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana
de aquel azote.

septiembre 181
otros porque para eso fuimos creados, para bendecir. Es-
cuchemos y compartamos palabras de bendición, de áni-
mo. Di a quienes necesitan esperanza: “Dios te guardará,
guardará a tu familia y tu economía”. Cuando escuchamos
buenas palabras, las actitudes cambian. Llevemos espe-
ranza y fe a los demás.

Otro ejemplo de escoger entre la información positiva y


negativa radica en la parábola del hijo pródigo, quien
malgastó su bendición.4 Dios quiere bendecirte y prospe-
rarte, pero no para que lo gastes en pecado sino en cosas
edificantes que beneficien a tu familia. Malgastar siempre
trae terribles consecuencias sin importar cuánto te bendiga
el Señor, así que ten cuidado. Este joven llegó al extremo
de desear la comida de los animales que para su cultura
eran inmundos, pero se acordó de su padre, volvió en sí,
reflexionó y tomó acción. El joven tenía información sobre
lo malo que había hecho. Si hubiera actuado con base en
esa información, hubiera muerto, pero tomó la otra infor-
mación, la de la bondad de su padre, y eso fue lo que lo
salvó. Usó ese conocimiento sobre el amor para levantarse
y pedir perdón.

Mientras el hijo malgastaba todo, estoy seguro de que el


padre preparaba su regreso. Seguro fue donde un sastre,
4
Lucas 15:11-18: También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de
ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corres-
ponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo
todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdi-
ció sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgasta-
do, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y
fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió
a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre
de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo
en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia
de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le
diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

182 Sus milagros


un zapatero y un joyero para que le confeccionaran lo me-
jor. Sé que esa fuerza espiritual del amor del padre sostuvo
al hijo que estaba lejos. Seguro que esas acciones por
fe provocaron que el hijo pensara en él y reflexionara. Lo
bueno que haces genera algo en otros aunque no lo veas.
Mientras bendices, algo cambia para bien, así que conti-
núa haciéndolo. Si has pecado, te aseguro que te esperan
con una fiesta porque Dios, tu Padre, te ama y te perdona.
Actúa siempre fundamentado en esa maravillosa verdad
que cambia tu circunstancia. Aunque pienses que Jesús no
está en el momento correcto para evitar la catástrofe, no
dudes porque Él llega justo a tiempo para que veas mara-
villas, soluciones milagrosas, resurrecciones. Dios te ama,
te conoce, te espera, te quiere sanar, sacar adelante y
bendecir. A todo lo malo ponle un “pero”, porque hay una
promesa de Dios que contrarresta esa situación negativa:
“Sí, estoy enfermo, pero Jesús ya pagó por mi sanidad”.

Demos gracias al Señor, entreguémosle nuestro corazón y


nuestra circunstancia con la seguridad de que Él realmente
está presente y cuida de nosotros, por tanto, todo saldrá
bien.

septiembre 183
Mis anotaciones
reunión 1
Que no decaiga tu fe
Para recibir un milagro, debes guardar tu fe de las
influencias negativas.

Introducción
Una niña de más o menos seis años había ido de compras
con su madre al supermercado y al salir las sorprendió
una lluvia torrencial. Todas las personas esperaban dentro
del almacén, algunos pacientemente, otros empezaban a
irritarse. De repente, se escuchó que la niña le dijo a su
madre: “Mami, ¡corramos bajo la lluvia!”, pero la señora le
respondió que era mejor esperar un poco. La pequeña es-
peró un minuto y le insistió a su madre, quien le repitió que
era mejor esperar para no empaparse. Entonces la niña le
dijo: “No nos mojaremos. ¿Recuerdas que esta mañana le
dijiste a papá que, si Dios permite que pasemos por esto,
Él podrá hacernos pasar por cualquier cosa?”

En ese instante la madre recordó sus palabras al hablar


con su esposo sobre el cáncer con el que batallaba. Con-
vencida de que en ese momento debía nutrir la fe de su
hija, le respondió: “Amorcito, tienes toda la razón: corra-
mos bajo la lluvia. Si Dios permite que nos mojemos es que
talvez necesitábamos una pequeña limpieza”. Y salieron
a correr bajo la lluvia. Las circunstancias o las personas
podrán quitarnos posesiones materiales e incluso la salud,
pero nadie puede quitarnos los preciosos momentos en
que hemos decidido creerle a Dios. No olvides tomar un

186 Sus milagros


tiempo y aprovechar las oportunidades para compartir tus
propias experiencias de fe con quienes amas.

Contra el reloj • Lucas 8:40-42


Sin importar nuestra situación económica, edad y grado de
compromiso en la iglesia, ¡todos necesitamos un milagro!
La hija de Jairo estaba a punto de morir y él, angustiado,
necesitaba un milagro urgente. Talvez estás en ese punto
de la vida en el que te urge un milagro porque el tiempo se
acaba. ¡Acércate a Jesús! Él es especialista en milagros y
sabe exactamente por lo que estás pasando.

A pesar de los obstáculos • Lucas 8:43-49


Al encontrar a Jesús, Jairo lo llevó a su casa con rapidez,
pero hubo varias situaciones que los retrasaron, al punto
de que la hija de Jairo murió. Cuando Dios está avanzan-
do hacia el milagro que necesitas, puede que encuentres
obstáculos y distractores que aparentemente alejan el mi-
lagro, pero es importante que guardes tu fe de estas dis-
tracciones y que no dejes de creer.

Fe a pesar de todo y de todos • Lucas 8:50-55


La hija de Jairo había muerto. Muchos lloraban descon-
soladamente y Jesús los hizo salir del lugar. Cuando estás
esperando un milagro es importante rodearte de personas
que incrementen tu fe y no de aquellos que te desanimen
y te hagan desistir. Al salirse la familia apesadumbrada,
Jesús hizo el milagro y la niña resucitó.

Conclusión y aplicación
Creer a pesar de todo y rodearte de personas que te inspi-
ren a perseverar son factores importantes si estás esperan-
do un milagro. Sé sabio y no solamente pidas a Dios que
obre; haz tu parte acompañándote de quienes puedan

septiembre 187
apoyarte en oración y crean contigo. No dejes que tu fe
se apague aun a pesar de las circunstancias y los vientos
contrarios. Recuerda que creer es “ver lo que no es como
que si fuera”. Abre tus ojos espirituales para poder ver y
cree en tu corazón que la mano de Dios obrará a tu favor.

Llamado y ministración
Estás llamado a creer a pesar de las circunstancias. Todos
queremos ver un milagro y para que esto suceda debemos
ser testigos de algo imposible. Esta es una situación en la
que única y exclusivamente Dios puede obrar. Preséntate
hoy ante el Señor dispuesto a creer en Él.

Intercesión • Romanos 3:3-4


Oren por quienes aún no han creído, pues a pesar de su
incredulidad, Dios sigue siendo fiel. Pidan porque sus ojos
sean abiertos y puedan ver a Dios en su vida.

Ofrenda • Mateo 10:8


Lo que hemos recibido de parte de Dios, también debe-
mos darlo a los demás. Y en cuanto a Dios, seamos fieles
con Él en presentarle nuestros diezmos y ofrendas.

Más citas: Marcos 11:24, Juan 6:29, Juan 7:38.

188 Sus milagros


Mis anotaciones
reunión 2
Un toque significativo
Permite que Dios te toque para sanar tu cuerpo
y restaurar tu corazón. Creerle es el milagro más
grande de todos.

Introducción
En 2012 el mundo fue testigo de un evento impresionante
protagonizado por Kate Ogg y su pequeño bebé prema-
turo que nació luego de un embarazo de tan solo 27 se-
manas. Ella dio a luz a sus gemelos Emily y Jamie, pero el
pequeño de menos de un kilo de peso no sobrevivió. La
madre no se resignó y pidió que le dieran a su bebé falle-
cido, lo acurrucó contra su pecho desnudo y lo tuvo cerca
de su corazón durante dos horas. Ella cuenta que lo llamó
por su nombre, le contó que tenía una hermana y todas las
cosas que deseaba hacer con él, e incluso, hizo esfuerzos
por alimentarlo con su pecho. Entonces, milagrosamente, y
ante la sorpresa de los médicos, ¡el bebé suspiró! Ahora es
un niño sano y feliz.

Los milagros son actos de fe y amor que muchas ve-


ces implican el contacto físico como el que esta madre
amorosa brindó a su pequeño hijo y el que Jesús buscó
cuando obró algunos de Sus milagros demostrando que
la unción del Espíritu Santo estaba en Él y que Su amor
era capaz de todo. Todo empieza con una sencilla de-
cisión: ¡creer!

190 Sus milagros


Desesperado por un milagro • Lucas 5:12
Jesús sanó a muchos y la Biblia nos habla de varios ca-
sos de personas con lepra, una enfermedad incurable de
la piel, además de contagiosa y muy desagradable. En
aquel tiempo, por ley, los leprosos debían vivir fuera de la
ciudad y anunciar su paso para que la gente se apartara,
pero a este leproso no le importó nada y, desesperado
por lograr su sanidad, se postró ante Jesús y le rogó lleno
de fe. Hay momentos en que sentimos esa misma desespe-
ración por un milagro y lo primero que debemos hacer es
acudir a Dios, reconocer nuestra incapacidad y presentar
nuestra petición con un corazón humilde y lleno de fe.

Sanidad de cuerpo y alma • Lucas 5:13


Al ver al leproso, Jesús no solo lo sanó físicamente, sino
que también sanó su corazón al tocarlo ya que lo hizo sen-
tir aceptado y amado. Imagina cuánto tiempo habría pa-
sado este hombre aislado y rechazado. Jesús pudo haber
dicho la Palabra para sanarlo, pero decidió tocarlo para
restaurarlo como ser humano digno del contacto físico. Él
sabe con exactitud lo que necesitamos, pídele que obre en
tu vida y seguramente lo hará de forma integral.

La clave es creer • Juan 14:11-12


¡Qué tremendo milagro el que Jesús obró en el leproso! Él
aún tiene el poder de hacer milagros y obrará en tu vida si
se lo pides con fe. Prometió que veríamos cosas mayores
que las que nos cuenta la Biblia. ¡Decídete a creerle!

Conclusión y aplicación
Muchas veces no pedimos por obras sobrenaturales al
Señor porque pensamos que el tiempo de los milagros ya
pasó; sin embargo, en Su Palabra, Jesús nos reta a creer
que veremos cosas aún mayores. El primer milagro es creer

septiembre 191
que Dios existe y que desea nuestro bien. En nuestro tiem-
po, todo nos invita a pensar que debemos salir adelante
por nuestras propias fuerzas, pero ante cualquier situación,
incluso en las que ya no hay nada que se pueda hacer, no
tienes nada que perder. Decide creerle a Dios y Él obrará.

Llamado y ministración
Preséntale esa situación difícil al Señor y confía que en Sus
manos todo está mejor que en las tuyas. Humilla tu cora-
zón y pídele que obre en tu vida.

Intercesión • Romanos 10:11


Oren hoy por todas las personas que no han querido creer
en Dios, para que la incredulidad se aparate de ellos.

Ofrenda • Mateo 8:4


Incluso ante un milagro, Jesús enseña la importancia de
presentar nuestras ofrendas a Dios, pues dan testimonio de
Aquel en quien hemos creído y muestran nuestro agradeci-
miento por lo recibido.

Más citas: Lucas 22:32, Hechos 3:16, Hechos 14:27.

192 Sus milagros


Mis anotaciones
reunión 3
No aceptes un “no”
por respuesta
Los milagros suceden cuando tu fe e insistencia los
provoca.

Introducción
Originaria de Misisipi, esta mujer es hija de una madre sol-
tera adolescente, la cual trabajaba como empleada do-
méstica. Vivió sus primeros seis años en un área rural con
su abuela, quien la golpeaba cuando no cumplía con sus
tareas en la casa. Eran tan pobres que con frecuencia le
hacían vestidos con tela de sacos de papas. Luego vivió un
tiempo con su madre para, finalmente, trasladarse con su
padre. Más o menos a los nueve años de edad recuerda
haber sufrido abuso sexual por parte de un primo, un tío y
un amigo de la familia. A los 13 años escapó de la casa,
se embarazó y dio a luz un hijo que murió después del
parto. Empezó a asistir a la secundaria Lincoln, donde tuvo
excelentes resultados, por lo que fue transferida a la famo-
sa secundaria Nicolet. Allí estudió con jóvenes adinerados
que se burlaban de ella.

Esta es la historia de Oprah Winfrey, la mujer que años


después sería famosa por su programa de televisión y se
caracterizaría como la más generosa filántropa afroame-
ricana en la historia de Estados Unidos. Además, durante
un tiempo, fue la única multimillonaria de raza negra en el
mundo. Ella es un claro ejemplo de alguien que, a pesar

194 Sus milagros


de sus difíciles circunstancias, decidió creer que su futuro
podía ser milagrosamente diferente. En su último show,
después de casi 30 años de programas ininterrumpidos,
sus palabras finales fueron: “¡A Dios sea la gloria!”. Los mi-
lagros suceden cuando tenemos claro nuestro propósito y
luchamos sin descanso hasta lograrlo. Mantente de pie y
cree hasta que recibas tu respuesta del Señor.

Te responde y te transforma • Mateo 15:21-22


La mujer cananea sabía que Jesús era la respuesta a su
enorme necesidad; sin embargo, al salirle al encuentro
y clamar por ayuda, Jesús no le respondió. En muchas
ocasiones, cuando estamos desconsolados, clamamos a
Jesús y aparentemente no recibimos respuesta. A veces
todo pareciera indicar que Él guarda silencio, pero no
debemos desfallecer ya que se está preparando el esce-
nario para ver tu fe en acción y al Señor trabajando en
tu corazón.

La bendición es para quien la pide • Mateo


15:23-26
Al insistir y no decaer ante la falta de respuesta, la mujer
enfrenta una situación aún peor: el rechazo. Ella insiste en
obtener un milagro de parte de Jesús mientras los discípu-
los insistían en echarla. El Señor, mientras tanto, prepara-
ba la fe de la mujer para creer intensamente en el milagro
que necesitaba. Insiste con santa terquedad por tu milagro;
Dios anhela ver el deseo de tu corazón y tu convicción.

Hágase contigo como quieres • Mateo 15:27-28


¡Qué gran frase! Esta fue la respuesta de Jesús al ver la
persistencia y la fe de la mujer cananea. Que tu fe llegue
a ser tan preciosa y tenaz para recibir esa respuesta de
nuestro Padre Celestial y sea hecho conforme tu petición.

septiembre 195
Conclusión y aplicación
Que ni el rechazo, la demora o la falta de respuesta hagan
decaer tu fe. Cree sin cesar porque Dios quiere bendecirte.
Él es fiel en cumplir Sus promesas y las cumplirá. Adóralo
con todo tu corazón y deja que recargue tus baterías espi-
rituales para poner en práctica tu fe.

Llamado y ministración
No desmayes, cualquiera que sea la circunstancia que
estés enfrentando. Entrégale tu corazón al Señor, el único
capaz de obrar milagros en tu vida. Si Dios está contigo,
¿quién contra ti? Levántate y cree. Confiesa que verás Su
mano poderosa sosteniéndote en medio de cualquier cir-
cunstancia.

Intercesión • 1 Corintios 2:5


Oren para que todos puedan creer en el poder de Dios
más que en la sabiduría de los hombres, porque para Él
no hay nada imposible y es el único que permanece hoy,
mañana y siempre.

Ofrenda • Filipenses 4:19


Dios se encargará de suplir todas tus necesidades porque
las conoce mejor que nadie y tiene la capacidad de ha-
cerlo. Si estás pasando por escasez, muéstrale insistente-
mente tu fidelidad con tus diezmos y ofrendas para que Él,
con toda confianza, pueda ponerte sobre mucho.

Más citas: Juan 10:38, 2 Corintios 4:13, 2 Corintios 5:7.

196 Sus milagros


Mis anotaciones
reunión 4
Tu milagro
es también el mío
Busca la bendición de quienes te rodean porque
la fe y la unidad de esfuerzos hace que lo imposi-
ble suceda.

Introducción
Cierta vez, en un hospital, había una pequeña niña llama-
da Elizabeth, quien sufría de una extraña enfermedad. Su
única opción de recuperación era recibir una transfusión
de sangre de su hermano de cinco años de edad. El niño
había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad
y había desarrollado los anticuerpos necesarios para com-
batirla. El doctor explicó la situación al pequeño hermano
y le preguntó si deseaba donarle su sangre a su herma-
na. El niño dudó por un momento, respiró profundamente y
contestó: “Sí, lo haré si esto salva a mi hermana”. Conforme
progresaba la transfusión, ambos niños sonreían, al igual
que todos los presentes que veían cómo regresaba el color
a las mejillas de la niña. De pronto, la cara del pequeño
palideció y su sonrisa desapareció. Le preguntó al doctor
con voz temblorosa: “¿Voy a empezar a morir ahora mis-
mo? ¿Cuánto tiempo me queda?”. El pequeño pensaba
que daría toda su sangre para salvar a su hermana y, aun
así, aceptó darla.

Es importante creer por alguien más, justo como nuestro


Señor Jesucristo lo hizo por nosotros y como este pequeño

198 Sus milagros


lo hizo por su hermana. Si conoces a Dios se debe a que
te lo presentó otra persona, un familiar o un amigo. Hacer
el bien a otros y apoyarlos para que alcancen sus proezas
es parte de lo que Jesús nos enseña por medio de los mi-
lagros con los que bendijo a muchos.

Creyendo por alguien más • Marcos 2:1-12


Un hombre paralítico deseaba ser sano, pero nunca hu-
biera tenido la oportunidad de llegar a Jesús de no ser por
unos buenos amigos dispuestos a creer y a actuar con él.
Hay personas a tu alrededor que probablemente nunca
llegarán a creer que Dios tiene la solución para ellos a
menos que un amigo como tú pueda decírselos. Proponte
compartir tu fe en Dios con alguien que aún no lo conozca
y junto con él cree por su milagro.

Tu fe se nota • Marcos 2:5


Es impresionante notar que, al ver la fe de los amigos, Jesús
le concede al enfermo la primera y más difícil petición sin
que él haya hablado: ¡perdona sus pecados! ¿Te imaginas
impactando el corazón de Jesús de tal forma que, al ver
tu fe, dedicación y ahínco por tus amigos, Él conceda la
petición de ellos? Empieza a interceder ante el Padre por
la causa de tu amigo o hermano.

Ponte de acuerdo con alguien • Mateo 18:19-20


La Biblia nos muestra el poder de la unidad. Los cuatro
amigos estaban de acuerdo en una misma cosa y creyeron
por un milagro para su amigo; de esta forma experimen-
taron el poder de Dios. Trabajaron juntos para beneficiar
a quien necesitaba recibir bendición. ¿Crees que el Señor
los dejó sin recompensa? Claro que no. Seguramente ellos
también recibieron el poder de Su unción y su fe fue in-
crementada. ¿Qué milagros necesitan tus amigos? ¿Qué
estás dispuesto a hacer para que lo reciban?

septiembre 199
Conclusión y aplicación
Es importante que tengamos fe no solo para las cosas per-
sonales, sino para creer por un milagro en la vida de al-
guien más. En ocasiones, Dios usará tu fe y tu disposición
para hacer un milagro en otra persona. Dispón tu corazón
porque alguien que amas recibirá su milagro. Tú también
recibirás la recompensa de ver el poder de Dios manifes-
tarse, y con ello, tu fe aumentará.

Llamado y ministración
Medita en tu corazón a quién de las personas que amas
puedes bendecir por medio de tu fe. Haz el propósito de
bendecir a estas personas con la oportunidad de recibir un
milagro y, lo más importante, de conocer a Dios, nuestro
Padre. Pídele que te ayude a ser sensible ante la necesi-
dad de tu prójimo para que Él pueda obrar milagros a tu
alrededor.

Intercesión • Hechos 16:31


Oren para que la promesa de salvación se cumpla en las
familias de cada uno y que sean un instrumento de Dios
para que el mayor milagro de todos, el de conocer a Je-
sús, suceda en sus vidas.

Ofrenda • Mateo 6:31-33


Busca sembrar con fe en el reino de Dios y Él te proveerá
de todo lo que necesites.

Más citas: Gálatas 3:6-9, 1 Pedro 4:11, Juan 3:18.

200 Sus milagros


Mis anotaciones
reunión 5
Una lección sobre gratitud
Creer y ser agradecido es necesario toda la vida,
más aún si recibes un milagro.

Introducción
Imagina por un momento una de esas noches en las que
no puedes conciliar el sueño y debes levantarte tempra-
no al día siguiente para una reunión importante en la que
serás el presentador principal. Tu reloj suena temprano y
te despiertas del poco sueño que lograste. Saltas fuera
de la cama, te duchas rápidamente, tomas media taza
de café y sales a pelear con el tráfico hacia la oficina.
¿Te suena como el inicio de un día terrible? Quizá lo sea,
pero en medio de cualquier circunstancia siempre hay
más de una razón para agradecer, empezando por la
oportunidad de abrir los ojos y respirar sin mencionar la
bendición del trabajo, e incluso, del estrés que significa
tener un auto que manejar en medio del tráfico. La grati-
tud debe ser una forma de vida más que un acto aislado
al recibir algo.

¿Le has agradecido al Señor la fe que te ha dado para


creer y luchar por recibir un milagro? William Booth, fun-
dador del Ejército de Salvación, dijo: “La fe y las obras
deben caminar lado a lado, paso a paso, como las pier-
nas de un hombre. Primero la fe, luego las obras, luego
nuevamente la fe, y después las obras otra vez, hasta que
ya no se pueda diferenciar una de la otra”. Tener fe y de-

202 Sus milagros


mostrarlo con obras es necesario para recibir la bendición
que pedimos al Señor. De hecho, la fe debería provocar
que le digamos: “Gracias, Padre, por ese milagro que te
he pedido y que ya me has concedido aunque todavía no
pueda verlo”.

Obediencia para recibir un milagro •


Lucas 17:11-14
Jesús no es convencional. No existe una fórmula mediante
la cual realice Sus milagros, pero sí existen principios que
te pueden ayudar a alcanzarlos. En este caso, antes de
sanar a los diez leprosos, probó su obediencia. Si puedes
obedecer a la autoridad que ves, seguramente podrás es-
cuchar a Dios, a quien no ves, para alcanzar el tan anhe-
lado milagro.

Sé diferente • Lucas 17:15-19


Aun cuando fueron diez personas las que sanaron, solo
una regresó a darle las gracias a Jesús. En muchas oca-
siones vemos personas que atraviesan situaciones muy
complejas y difíciles, sin embargo, dicen: “¡Señor, si me sa-
cas de esta, te prometo que te serviré todos los días de mi
vida!” Luego, el Señor resuelve su situación y ellos olvidan
la promesa hecha. Tú debes ser de aquellos que por agra-
decimiento regresa a Dios a servirle.

El propósito detrás del milagro • Hebreos 12:28


El servicio a Dios es el resultado de la gratitud que le de-
mostramos por todo lo que ha hecho con nosotros y con
aquellos a quienes amamos. No retardes más la oportu-
nidad de servirlo y de bendecir a más personas. El único
leproso que regresó a Jesús no solamente fue sano, sino
salvo. Cuando mostramos gratitud, Él nos lleva al verdade-
ro propósito del milagro, que es la salvación.

septiembre 203
Conclusión y aplicación
Cuando pidas algo a Dios, no olvides mostrarle tu grati-
tud y servicio. Esto demuestra la nobleza de tu corazón
y también la integridad de tu vida. Al mismo tiempo, Dios
hará que alcances el propósito para el cual obró milagro-
samente en ti.

Llamado y ministración
Si en el pasado recibiste algo de Dios y nunca te tomas-
te un tiempo para agradecerle, ahora es cuando puedes
hacerlo. Expresa lo profundamente agradecido que estás
por todo lo que te ha dado, y si aún no ha llegado el mila-
gro a tu vida, empieza por mostrarle un corazón agrade-
cido que le honra independientemente de lo que puedas
recibir de Sus manos.

Intercesión • Colosenses 3:15-17


Oren para que entre ustedes abunde la gratitud hacia Dios
y para que esta se refleje en todo lo que hagan. También
pidan por las personas que han recibido bendición y no se
han acercado al Señor para darle las gracias.

Ofrenda • Éxodo 30:15


La Palabra del Señor asegura que nadie quien diere su
ofrenda para expiación de otras personas padecerá más
de lo que padece. Confía en Su Palabra y ofrece tu ofren-
da con buena voluntad.

Más citas: 1 Tesalonicenses 5:18, Romanos 8:28, Efesios


5:20.

204 Sus milagros


Mis anotaciones
Mis anotaciones
Todo será
perdonado
Tus palabras te levantan, justifican,
definen y bendicen.

Cash Luna

La vida y la muerte están en poder de las palabras,1


así que todo lo demás, lo que está entre la vida y la muer-
te, también. El logro de nuestros planes, la plenitud en las
relaciones y el éxito profesional dependen de lo que de-
claremos. Si no hacemos uso correcto de las palabras,
nuestros frutos no serán buenos. Más aún: si conocemos la
Palabra de Dios, Su ley, pero no la guardamos y la decla-
ramos, desperdiciamos el verdadero tesoro que provoca
que todo vaya bien.2 A mayor Palabra en mi boca, mayor
éxito. Cuidemos el uso de las palabras.

1
Proverbios 18:20-21: Del fruto de la boca del hombre se llenará su vien-
tre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en
poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.
2
Josué 1:8: Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de
día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a
todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu cami-
no, y todo te saldrá bien.

octubre 209
Dios nos enseña mucho sobre el uso de las palabras. De
hecho, asegura que toda blasfemia será perdonada me-
nos una contra el Espíritu Santo. ¿Qué es una blasfemia?
Es hablar mal, atribuir un mal a alguien que no lo merece.
Cuando decimos, incluso sin pensar: “Esta enfermedad
me la mandó Dios”, estamos blasfemando porque de Dios
solo podemos esperar lo bueno. Si Él nos enviara la enfer-
medad, deberíamos cuidarla y estar felices al enfermarnos
porque sería buena dádiva, pero no lo es. Si un padre
terrenal no castiga a sus hijos quitándoles el pan o enfer-
mándolos, menos lo hará Dios. He escuchado que dicen:
“Diosito lindo me mandó esta pena económica porque me
he portado mal”. Debemos dejar de pensar y hablar así
porque estamos blasfemando. Dios es quien te levanta, no
quien te hunde. Él no quería que Su pueblo pasara cua-
renta años en el desierto, fueron ellos lo que dudaron y
provocaron esa situación. Sin embargo, nuestro Padre es
bueno y siempre nos perdona. La parábola del hijo pródi-
go lo ilustra a la perfección. El hijo malgastó todo y cuan-
do ya no tenía nada, cuando estaba a punto de comer
el desperdicio de la comida de los cerdos, reaccionó y
pensó en las palabras de arrepentimiento que le diría a
su padre al volver a casa. Y hubo fiesta cuando regresó.
Lo interesante es ver que el hijo arrepentido no blasfemó
porque reconoció que su padre era bueno y él era quien
había actuado mal. Al contrario, el hijo que se había que-
dado con su padre blasfemó porque habló mal de él y se
consideró bueno. Las palabras mezquinas que habló reve-
laron la envidia y resentimiento que había en su corazón,
por eso es poderoso reflexionar sobre la importancia de
las palabras, porque todo pecado es perdonado excepto
uno que tiene que ver con palabras de mentira y calumnia,
las que podríamos decir en contra de quien solo merece

210 Todo será perdonado


palabras de adoración: el Espíritu Santo.3 Lo más podero-
so que Dios te dejó fue el uso de tus palabras, tanto que
por ellas serás justificado o condenado. Jesús murió para
darnos vida eterna y es la confesión de esa verdad lo que
nos salva. Sabemos que por el fruto se conoce el árbol, es
decir, que un naranjal produce naranjas, no sandías, y la
analogía es válida para nosotros porque seremos cono-
cidos por el fruto de nuestra boca; somos lo que habla-
mos y hacemos. El hombre bueno habla y da lo bueno, el
hombre malo habla y da lo malo. Debemos mantenernos
alejados de las blasfemias, si todo el tiempo hablas mal,
seguro que estás cerca de la blasfemia y la manera más
saludable de alejarnos de ese pecado es alejarnos de la
costumbre de hablar mal. Si estás acostumbrado a hablar
mal de alguien, estás cerca de hablar mal del Espíritu San-
to y no queremos cometer ese pecado.

Generalmente decimos que lo que comemos puede con-


taminar nuestro cuerpo y así es, pero lo que realmente con-
tamina son las palabras que salen de nuestra boca porque
alimentan el corazón y el espíritu. Si hablamos de homici-
dios, adulterio, robo y mentira, nos llenaremos de esos virus
que nos debilitan. Debemos depurar nuestro sistema con la

3
Mateo 12:31-37: Por tanto, os digo: Todo pecado y blasfemia será per-
donado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será
perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del
Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo,
no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. O haced el árbol
bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque
por el fruto se conoce el árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis
hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón
habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca bue-
nas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo
os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella da-
rán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado,
y por tus palabras serás condenado.

octubre 211
manera de hablar.4 ¡Es tiempo de que renovemos nuestro
vocabulario!

La fe también actúa a través de las palabras. Sabemos


que para que algo sea hecho debemos declararlo, no
solo pensarlo. Tal como Jesús explicó con el ejemplo del
monte que se movería al ordenárselo con fe. Él aseguró
que obtendríamos todo lo que pidiéramos con fe. ¡Siem-
pre se refiere a las palabras!5 ¿Por qué no se cumplen mis
palabras? ¡Porque no hemos llegado a creer y declarar
de verdad! Cuando te convenzas de que tus palabras tie-
nen poder no habrá algo que te detenga. Además, muy
importante es declarar perdón para que el rencor no nos
contamine y podamos mantener la actitud correcta al orar,
al hablar con Dios y con las personas. El ejemplo que Je-
sús puso para hablar del poder de las palabras fue una
maldición, la de la higuera, así que asegurémonos de que
solo bendición salga de nuestra boca para que se haga
realidad. Declara que te irá bien porque lo que digas se
cumplirá. Puede ser que te digan que las cosas van mal, la

4
Mateo 15:15-20: Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábo-
la. Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? ¿No en-
tendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la
letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina
al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homi-
cidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimo-
nios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre;
pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
5
Marcos 11:20-25: Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se
había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo:
Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo
Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera
que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en
su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será
hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo
recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo
contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os
perdone a vosotros vuestras ofensas.

212 Todo será perdonado


salud, la economía, pero lo que realmente está mal es que
lo declares. La información es una cosa, las declaraciones
son otra cosa. Dios dijo: “Te bendeciré con abundancia”.
Esa es la palabra que debes declarar y confesar. Habla,
piensa, actúa, reacciona como bendecido. Si te piden la
capa, da la túnica, porque Dios te enviará enorme com-
pensación.

Renueva tu vocabulario para ver cosas más grandes y


gloriosas, porque en la lengua está la bendición. ¡Declá-
ralo con fe a través de tus palabras! Yo era un tipo mal
hablado, se me salían las malas palabras, pero al saber
que de la abundancia del corazón habla la boca, lloré
al descubrir que era cierto porque se estaba cumpliendo
en mí. Al entregar mi vida al Señor mis palabras fueron
cambiando para bien y sé que hablar con Su verdad hace
la diferencia. Es posible dirigir el barco de tu vida con ese
pequeño timón que es la lengua. Declara con fe: “Señor,
creo en Tu Palabra, declaro que mis labios hablarán mejor,
que testificarán lo bueno para Tu honra y gloria. Mi voca-
bulario será renovado, ahora es correcto y de acuerdo a
Tus promesas”.

octubre 213
Mis anotaciones
reunión 1
De lo pequeño a lo grande
Tu fe y esfuerzo deben ser la semilla de mostaza
que crece y da fruto.

Introducción
Melanie Amaro es una mujer a los 19 años ganó el con-
curso The X Factor, un popular reality show que busca des-
cubrir a los nuevos cantantes contemporáneos. Su madre
nunca olvidaría cuando vio a su hija de tan solo seis meses
ponerse de pie en su cuna para tararear una canción. In-
dudablemente, la música corría por las venas de Melanie
desde que nació y también era un don que utilizaba para
superar del dolor de haber sido separada de su familia a
temprana edad. Sus padres, de origen caribeño, la en-
viaron a casa de sus abuelos en Tórtola, Islas Vírgenes,
porque no podían darle un buen futuro. Melanie los veía
únicamente durante las vacaciones de verano y en Navi-
dad. Ella cuenta: “Estar lejos de mis padres durante tan-
to tiempo hizo que me apoyara en Dios y en mi música.
Cuando cantaba, mi mente volaba a otros lugares en vez
de pensar constantemente en mis padres”. Posteriormen-
te dejó de cantar para sí misma y empezó a cantar en
eventos de su iglesia. Todo lo que quería hacer era cantar.
“Mi madre siempre me motivaba diciéndome que Dios me
había dado un don y que Él deseaba que el mundo lo
escuchara”. Fue así como se inscribió en The X Factor, pero
no todo fue fácil. Luego de semanas de competencia y
quedar entre las finalistas, Simon Cowell, el responsable

216 Sus parábolas


de su categoría, decidió eliminarla aunque luego se arre-
pintió y viajó miles de kilómetros hasta la casa de Melanie
para reingresarla en el show.

Durante muchas de las transmisiones, Melanie dio la gloria


a Dios por su voz y la posibilidad de estar allí. El día que
ganó el concurso, en un arrebato de emoción y devoción
se hincó ante los ojos de millones de espectadores para
darle las gracias a su Señor. El premio que recibió fue ha-
cer un comercial con Pepsi, además de US$5 millones en
apoyo a su carrera artística.

Jesús habló acerca del reino y de perseguir nuestros sue-


ños de diferentes formas; una fue mediante la parábola de
la semilla de mostaza, que es la más pequeña pero crece
hasta llegar a convertirse en un árbol grande. De igual for-
ma sucede cuando ponemos en las manos de Dios lo que
tenemos sin importar lo pequeño que parezca.

No desprecies tu semilla • Mateo 13:31


Probablemente la mayoría de personas que tienen fe y le
creen a Dios por algo pueden atestiguar un inicio peque-
ño. Gózate por la semilla que tienes y no te quejes. Es una
señal de que cosas mayores sucederán. Él da semilla al
que siembra, por lo que deberías decir: “Dios, esta semilla
es pequeñita, pero te agradezco por darme esperanza a
través de ella. Muchas gracias por este comienzo”.

Gran sueño, inicio pequeño • Mateo 13:32


Toma tu semilla y plántala. Con ello estás dando un men-
saje de fe. No la desperdicies si quieres ver la cosecha.
La Palabra, en Hebreos 13:5, nos invita a estar contentos
con lo que tenemos. La Escritura también nos asegura que
Dios nunca nos desamparará, por lo que debemos vivir

octubre 217
confiados y trabajar demostrando nuestra fe a través de
los inicios pequeños que pueden convertirse en grandes
realidades.

Incluye a los demás • Mateo 13:32b


Al caminar y luchar por realizar tus sueños, indudablemen-
te Dios usará tu experiencia para bendecir a otros. Quién
pensaría que una pequeña semilla de mostaza, la más pe-
queña entre todas, podría dar resguardo a las aves del
cielo. Así de maravillosa es la promesa de nuestro Señor,
quien prospera los sueños de quienes anhelan alcanzar a
muchos con la bendición que se esfuerzan por recibir.

Conclusión y aplicación
Si en tu corazón tienes un sueño, un plan o un proyecto
de vida, no desmayes al pensar que es muy difícil o muy
pequeño. En las manos de Dios puede llegar a ser algo
grande y de bendición para muchos. Nunca menosprecies
las pequeñas oportunidades de dar o de recibir. Aprove-
cha tu semilla que crecerá si la siembras con fe.

Llamado y ministración
Pide al Señor que bendiga tu semilla, pues es Él quien los
confirma. Nunca desprecies una semilla ni subestimes su
gran potencial.

Intercesión • Salmos 23:1


Ora por quienes ven a Jehová como su pastor y su Señor,
para que Sus promesas se cumplan en su vida y nada les
falte.

Ofrenda • 2 Corintios 9:11


Dios es quien nos provee la semilla que produce fruto y es
justo que le demos de lo que nos ha multiplicado. Ofrenda

218 Sus parábolas


con la fe de quien desea honrar y sabe que recibirá con
justicia.

Más citas: 1 Reyes 18:44, Hebreos 13:5, Filipenses 1:6.

octubre 219
reunión 2
Aprovecho mis talentos y
oportunidades
Confía en que nuestro Padre nos ha dotado con
habilidades y dones, pero debemos aprovechar-
los para ser productivos.

Introducción
En cierta ocasión, un discípulo se quejaba con su maestro
diciendo: “Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos
revelas sus significados”. El maestro respondió: “¿Te gusta-
ría que alguien te ofreciera una fruta y la masticara antes
de dártela?”. Jesús utilizó parábolas para enseñar porque
era una forma sencilla de explicar verdades profundas. Él
siempre buscó el medio para hacer comprensible Su men-
saje, demostrando que no venía a hablarle a los doctores
o estudiosos sino a la gente sencilla, al pueblo al cual de-
seaba llevar a los brazos del Padre. Su mensaje fue de
amor, de motivación y de búsqueda por una vida produc-
tiva y entregada a Dios y al prójimo.

John Davison Rockefeller (1839-1937), fundador de la cé-


lebre dinastía petrolera, comenzó a estudiar a los catorce
años y se ayudaba económicamente con un trabajo con el
cual ganaba $6.00 al mes. Ya era un millonario petrolero
cuando nació su único hijo, John Davison Rockefeller Jr.,
pero quiso que pasara por toda clase de trabajos antes
de asociarlo a la dirección de sus empresas. Así fue que su
hijo empezó limpiando sus oficinas, porque era la forma de

220 Sus parábolas


enseñarle a valorar el trabajo. Rockefeller le brindó las he-
rramientas y oportunidades para que llegara a ser alguien
por sí mismo. No se sintió decepcionado ni desconfió de
él cuando perdió en Wall Street un millón de dólares. Para
formarlo en la responsabilidad, no le daba muchos conse-
jos ni lo censuraba, sino que prefería que aprendiera a lle-
var los negocios con independencia, asumiendo riesgos; y
su hijo no lo decepcionó. Por eso, con el paso del tiempo,
pudo exclamar con satisfacción: “Mi mayor fortuna es mi
hijo”. Lo mismo hace nuestro Señor, quien nos brinda todo
para triunfar.

El amo repartió generosamente • Mateo 25:14-23


En la parábola de los talentos, Jesús compara el reino con
un amo generoso que reparte sus bienes antes de salir de
viaje. En ese tiempo, un talento era equivalente al salario
que ganaba un obrero ¡durante 15 años! Así que todos
recibieron en abundancia, aunque cada uno conforme a
su capacidad. Dios es generoso con lo que nos ha dado:
la vida, nuestro cuerpo y nuestra inteligencia. Quizá sientas
que has recibido menos que otros, pero también es posible
que ellos hayan sabido multiplicar lo que recibieron, así
que no te quejes y para prosperar aprovecha para agra-
decer cuando has recibido.

Tuve miedo y lo enterré • Mateo 25:24-27


El siervo que recibió cinco talentos los duplicó y lo mismo
sucedió con el que recibió dos; pero el que recibió solo
uno lo enterró porque tuvo miedo. ¡Solo un necio hace
semejante cosa! Y este siervo demuestra dos veces ser
necio porque además culpa al amo diciendo que tuvo
miedo, ya que lo conoce como un hombre prepotente e
injusto. ¡No hay justificación válida para poner bajo tierra
tus talentos! Debes sacarlos y ponerte a trabajar para

octubre 221
demostrar que eres fiel y aprovechas lo que has recibido.
Dios es justo, nos ha dado todo y también pedirá cuentas
por ello.

El que más produce es recompensado • Mateo


25:28-30
Producir con lo que se ha recibido y sembrar para cose-
char son leyes del reino que debemos aprender y aprove-
char. Dios es justo y recompensa a quien demuestra que
es capaz de dar fruto en abundancia, pero reprende al
necio que busca excusas para no salir adelante. Él desea
que seamos creativos y tengamos iniciativa. Demanda fe y
esfuerzo para recibir recompensa.

Conclusión y aplicación
Tienes todo lo que necesitas para producir y recibir bendi-
ción. Demuéstrale al Señor que agradeces tu vida, tu tra-
bajo, tu familia y las oportunidades para avanzar. Promé-
tele que día a día te esforzarás por superarte, devolviendo
al ciento por uno los talentos que tienes.

Llamado y ministración
Jesús nos enseñó a dar gracias por nuestros talentos y a
ser productivos. Su vida fue ejemplo de esfuerzo y de dis-
posición para aprovechar las oportunidades. Entrégale tu
corazón para que te ayude a descubrir tus capacidades y
te apoye en el proceso de alcanzar el éxito.

Intercesión • Mateo 25:30


Oren por las personas que necesitan descubrir sus talentos
y al Señor, quien se los ha dado, para que sean produc-
tivos.

222 Sus parábolas


Ofrenda • Mateo 25:21
El Señor nos pondrá sobre mucho si demostramos ser sier-
vos fieles y parte de esa fidelidad es ofrendarle de lo que
nos ha dado. No dudes que Él desea bendecirte y lo hará,
más aún si lo honras con tus bienes.

Más citas: Colosenses 1:9-10, Lucas 12:16-21, Lucas


16:1-2.

octubre 223
reunión 3
Ser prudentes
Demuestra tu sensatez, tu prudencia y tu fe prepa-
rándote en todo momento para recibir al Señor.

Introducción
Esopo, un reconocido fabulista griego, contaba esta pe-
queña historia para enseñar acerca de la prudencia: Ha-
biéndose dormido un muchacho junto a un pozo, se acer-
có a él la fortuna y le dijo: “Despierta y levántate de ahí,
pues si te caes en el pozo todos me echarán a mí la culpa
en vez de culparte a ti por ser tan imprudente y necio”.
Jesús ha utilizado todos los recursos a Su alcance para
enseñarnos la forma de alcanzar la vida eterna y dijo de
muchas formas que estuviéramos listos y nos preparáramos
para recibir Su bendición. El que tenga oídos que oiga
porque la promesa, la instrucción y la forma de lograrlo
están al alcance de la mano, todo depende de tu fe, buen
juicio y obediencia.

Escogidos y privilegiados • Mateo 25:1


Jesús compara el reino de los cielos con un grupo de vírge-
nes privilegiadas que tienen un encargo especial. En ese
tiempo, el matrimonio según la ley judía implicaba ciertos
ritos, entre ellos, la venida del futuro esposo al lugar de
la boda. Dios nos ha escogido y formamos parte de ese
grupo con una asignación especial, estamos al servicio del
esposo que en este caso simboliza a Jesucristo, a quien
estamos esperando. Dale gracias al Señor por escogerte
y por confiar en ti. No lo defraudes.

224 Sus parábolas


Prudentes, no insensatos • Mateo 25:2-9
Al ser escogidos para formar parte del pueblo de Dios,
podrías asumir una actitud insensata y relajada que no se
esfuerza por vivir según Sus mandatos y se duerme con-
fiado en que Él es misericordioso y nos perdona, o bien,
podrías asumir una actitud prudente y proactiva que se es-
fuerza por agradarlo y producir fruto abundante, tomando
la unción del Espíritu Santo para mantener encendido tu
ánimo y pasión por Él. Renueva tu compromiso con el Se-
ñor para mantenerte alerta, obediente y hacerte merece-
dor no solo de la vida eterna, sino de las bendiciones que
desea darnos en la tierra.

La puerta se cerró • Mateo 25:10-13


Nuestro Señor vendrá en cualquier momento y debe-
mos estar preparados para recibirlo; pero no solamente
pensando en el día del rapto sino todos los días, minuto
a minuto. Espéralo como se espera recibir al amado, con
ansiedad, pasión y deseo de estar en Su presencia. Si Él
te busca y no estás porque te encuentras ocupado en las
cosas del mundo, cerrará la puerta como sucedió con las
cinco vírgenes insensatas que se quedaron fuera, entonces
ya no recibirías Su Palabra, Su unción y Su bendición. Bus-
ca a Jesús, mantén encendida tu lámpara para que siem-
pre te encuentre listo para honrarlo y recibir Sus dones.

Conclusión y aplicación
Nuestro Señor nos ha escogido, somos parte de Su familia
y desea que estemos cerca. Aprende a identificarlo en tu
vida, no bajes la guardia, levanta el ánimo y prepárate
constantemente para recibirlo como se merece. Demués-
trale con tus acciones, buenas y santas, que estás despier-
to esperándolo y que no te tomará por sorpresa porque lo
amas y es lo más importante en tu vida.

octubre 225
Llamado y ministración
Entrégale tu corazón y voluntad al Señor para que te ayu-
de a ser prudente siempre, para que la unción de Su Es-
píritu te llene de ánimo y te mantenga alerta, anhelando
Su presencia cada día de tu vida y al final de los tiempos.

Intercesión • Mateo 25:8


Pidan porque las personas busquen la prudencia del Se-
ñor y se acerquen a Él, quien es el único que puede darles
al Espíritu Santo para que la luz de su fe no se apague.

Ofrenda • 1 Reyes 3:3-12


Ofrenda al Señor como lo hizo Salomón, quien recibió de
Él la sabiduría, la prudencia y la anchura de un corazón
generoso. Dios sabe recompensar a quienes lo honran.

Más citas: Proverbios 2:2, Proverbios 24:3, Lucas 1:17.

226 Sus parábolas


Mis anotaciones
reunión 4
No merezco
llamarme Tu hijo
Nuestro Padre nos ama y restaura cuando confia-
mos en él y nos acercamos arrepentidos.

Introducción
Un padre observaba a su hijo pequeño, quien intentaba
mover una pesada maceta. El pequeño se esforzaba, su-
daba, empujaba, pero no conseguía desplazar la maceta
ni un milímetro.

―¿Has usado todas tus fuerzas? ―le preguntó el padre.


―Sí ―respondió el niño, agotado.
―No ―replicó el padre―. Aún no me has pedido que te
ayude.
―Tienes razón papi. Ayúdame ―dijo el niño.

Dios es el Padre generoso que nos ha dado todo, incluso


libertad para decidir qué hacer con aquello que nos dio.
De nosotros depende cómo lo aprovecharemos. Si nos
equivocamos y le pedimos perdón y ayuda, Él estará allí
para darnos una nueva oportunidad.

¡Dame mi herencia! • Lucas 15:11-14


En la parábola del hijo pródigo, el hijo menor del padre
acaudalado no solo deseó que este le entregara los bie-
nes que le correspondían; su intención era ser indepen-
diente y hacer con esos bienes como le viniera en gana.

228 Sus parábolas


Su comportamiento fue arrogante y egoísta ya que ofen-
dió a su padre y demostró que no estaba preparado para
asumir la responsabilidad de su vida.

Comer con los cerdos • Lucas 15:15-19


Pasado el tiempo y malgastada la herencia “viviendo
perdidamente” lejos de su padre, el hijo se encontró fren-
te a la escasez. Su miseria era tanta que incluso deseaba
comer las sobras de los cerdos que cuidaba. ¡Imagina
en qué consistiría el desperdicio del desperdicio! Enton-
ces reaccionó, recordando la abundancia en la que vivía
junto a su padre y decidió volver a pedirle perdón. Debe-
mos aprovechar cada momento para tomar conciencia
de nuestra necesidad de regresar al Padre y alejarnos de
los cerdos.

Padre, perdóname • Lucas 15:20-24


Cuando el hijo vuelve, su primera palabra es de recono-
cimiento ante el ser que le había dado la vida. Le dice:
“Padre” y le pide perdón; además le confiesa que no es
merecedor de nada pero que necesita de su ayuda por-
que había caído muy bajo, perdiéndolo todo. Lo único que
le queda es la convicción de que su padre nunca lo aban-
donará. Y así es: Dios es nuestro Padre amoroso, quien
siempre nos recibirá con los brazos abiertos cuando nos
ve arrepentidos de corazón.

Conclusión y aplicación
Alejados de Dios, nuestro Padre, perdemos todo lo que
somos y tenemos. Sin Él, simplemente no somos nada y nos
arriesgamos a caer en la peor situación. Pero sin importar
los errores que hayamos cometido, Él se alegra cuando
nos acercamos y le pedimos perdón.

octubre 229
Llamado y ministración
Acércate a los brazos del Señor para sentir Su amor y Su
perdón incondicional. Él hará fiesta para recibirte ya que
no hay nada que se compare a la alegría de verte volver
a Su lado.

Intercesión • Lucas 15:32


Oren por las personas que necesitan pedirle perdón a
Dios y acercarse a Él porque están muertas y necesitan re-
vivir, están perdidas y necesitan encontrarse con su Padre.

Ofrenda • Lucas 15:31


El padre le aseguró al hijo mayor que todo le pertenecía
porque siempre había estado a su lado, y aunque este es-
taba celoso de su hermano, había servido a su padre toda
la vida. Sirve al Señor con tu ofrenda y con tu vida para
que todo lo Suyo te pertenezca.

Más citas: Hechos 3:19, Hechos 26:20, 2 Corintios


7:9-11.

230 Sus parábolas


Mis anotaciones
Mis anotaciones
Trato con
la iglesia
Creamos por una congregación perfecta en amor.

Juan Diego Luna

La primera vez que Jesús habla de la iglesia es cuando


le dice a Pedro que él será la roca sobre la cual edificará
Su iglesia. En ese momento le da el propósito de avanzar,
marcar el territorio, llegar al punto donde ni las puertas del
infierno podrán en contra de quienes seremos parte de esa
iglesia.1 Cada uno de nosotros somos la iglesia diseñada
por Dios y redimida por Cristo, y que, en muchas ocasio-
nes en la Biblia, se presenta como la esposa, la novia.

¿Recuerdas tu tiempo de noviazgo? Yo casi cumplo tres


años de casado y cuando comencé a salir con Melissa
fue bienvenida desde el principio. En casa nos gusta mu-
cho ver deporte juntos; vemos los partidos de fútbol, tenis y
básquetbol, por ejemplo. Mi papá se organiza y nos dice:

1
Mateo 16:18: Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca
edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

noviembre 235
“Ya tengo listos los chicharrones, las tortillas, vénganse”. En
una ocasión le pregunté si podía llevar a Melissa y su res-
puesta fue: “Qué bueno saberlo, así también invito a mis
amigos”. Lo mismo sucede con los amigos. De pronto algu-
no, el más animado y el alma de la fiesta, resulta con novia
y las cosas cambian. Si llega con ella a las reuniones, por
supuesto que su conducta será diferente, se comportaría
de forma más apropiada, como que ya no fuera el mismo.
Suele suceder.

Cuando leo las Escrituras me doy cuenta de que, desde


que Jesús redimió a la iglesia, no se presenta sin Su novia.
El problema es que algunos de nosotros no tenemos con-
flicto con la figura de Jesús, nos cae bien, Él es la onda,
pero muchas veces sí tenemos problemas con Su iglesia.
Por eso hay personas que dicen: “Estoy bien con la idea
de congregarme los domingos, pero no me digan nada de
involucrarme con el voluntariado, no me hablen sobre or-
ganizar encuentros o hacer grupo de amistad en casa”. Sin
querer o queriendo demostramos que no tenemos proble-
ma con Jesús, pero sí con Su novia, la iglesia. Sin embargo,
así como el primer Adán reposó y de su costado salió Eva,
el segundo Adán, Jesús, reposó sobre esa cruz y de su cos-
tado, con Su sangre y agua, dio a luz a Su novia, la iglesia.
Nosotros somos la novia, somos parte de Su cuerpo; Él es
nuestra cabeza. Él, 100% divino y humano, crea y redime
a la iglesia 100% divina y 100% humana.

Y muchos se enamoran de la divinidad de la iglesia de


la misma forma que un joven se enamora de la belleza
de su novia porque ella siempre está bien arreglada, re-
cién peinada y bien maquillada, pero el primer día que la
ve acostada a su lado, ya casados, con la apariencia de
recién levantada, puede ser que se pregunte ¡quién se la

236 Trato con la iglesia


cambió! Lo mismo sucede con la iglesia: a veces no vemos
la divinidad sino solo la parte humana. ¿Qué harás cuan-
do te des cuenta de que la iglesia es humana e imperfec-
ta? Porque comete errores… y graves. Somos y seguimos
siendo humanos. Recordemos que Dios no tuvo problema
con la humanidad, Él la creó, talvez en algún momento
tuvo problema con la maldad del corazón del hombre,
pero a la humanidad la ha amado; de hecho, envió a Su
Hijo para que se hiciera humano y la rescatara. Además
le pidió a la humanidad que fuera la esposa de Su Hijo.
Si Dios no tiene problemas con la humanidad, ¿por qué
nosotros sí? Es bello saber que Él nos acepta con nues-
tras imperfecciones, nos ama y se entregó sabiendo que
le fallaríamos muchas veces. ¡Jesús, gracias por amarnos
a pesar de nuestra imperfección! La primera vez que salí
de viaje con Melissa y mis suegros, un amigo me dijo: “Ya
sé que Melissa de verdad te ama porque cuando saliste
de la piscina ella se dio cuenta que tienes escaso el pelo”.
Nos damos cuenta de las imperfecciones. ¿Qué hacemos
frente al descubrimiento de una iglesia humana?

Lo primero es que debemos considerarnos una iglesia que


se esfuerza en busca de una vida ejemplar,2 y para ello se-
guro necesitaremos corrección, como la de nuestros padres,
que nos enseñan siempre. Recuerdo que un día mi mamá,
muy estresada porque en la mesa hablábamos con la boca
llena, nos dijo: “¡Ya les dije que no hablen con la boca abier-
ta!”, fue gracioso, aunque claro, no siempre la corrección
causa risa. Especialmente como cristianos debemos tener
una conducta ejemplar que motive a otros a creer en Jesús.
Los milagros son poderosas estrategias evangelizadoras,
2
1 Pedro 2:12 (NTV): Procuren llevar una vida ejemplar entre sus vecinos
no creyentes. Así, por más que ellos los acusen de actuar mal, verán que
ustedes tienen una conducta honorable y le darán honra a Dios cuando
él juzgue al mundo.

noviembre 237
creemos en un Dios de milagros pero también una de las
mejores herramientas para evangelizar es nuestra vida ejem-
plar. Talvez por eso tu jefe no ha venido a la iglesia, porque
ve tu conducta y dice: “Mmm, no, yo no quiero eso”. En casa
tengo un pleito porque soy sumamente desordenado, siem-
pre lo he sido y cuando mi esposa me pide que sea un poco
más ordenado siento la tentación de decirle: “Así me cono-
ciste”, pero no lo hago porque sé que debo mejorar. Creo
que a veces también sentimos el impulso de decirle a Dios:
“Así me conociste, es más, Tú me hiciste así, con estas debili-
dades, con esta mente oscura, ¿por qué tengo que cambiar
si así me amaste?”, pero se nos olvida que Él quiere perfec-
cionar Su obra en nosotros, hacer de ti una obra perfecta,
por lo tanto, no se vale decirle eso. Si estamos convencidos
de que nuestro ejemplo servirá para que muchos crean en
Él y que tiene una obra perfecta para nosotros, tenemos la
responsabilidad de cambiar y de mejorar para llevar una
vida ejemplar.

El segundo punto es que somos humanos y vamos a fallar.


¿Te ha sucedido que deseas impresionar a alguien? Yo
pasé algunas vergüenzas cuando buscaba quedar bien
con mis futuros suegros: botaba las cosas, cometía errores,
derramaba el café y cosas por estilo. ¿No te sucede que
quieres llevar esa vida perfecta y honorable pero fallas,
la riegas? Queremos ofrecer un liderazgo ejemplar pero
cometemos errores y tus ovejas dan cuenta. Si en la igle-
sia alguien de la alabanza falla, ¿qué hacemos? Podemos
sentir el impulso de decepcionarnos. Sucedió en la iglesia
primitiva y ahora, así que debemos aprender a relacionar-
nos a pesar de nuestras fallas sin pretender perfección.

En la Biblia leemos que es necesario aprender a ser pa-


cientes con el trato injusto. Si sufrimos por hacer el bien y

238 Trato con la iglesia


soportamos con paciencia, Dios se agrada de nosotros.3
Asegurémosle a Jesús: “Tú eres mi ejemplo, mi maestro, y
seguiré Tus pasos”. Él trataba bien a quienes lo trataron
bien y también a quienes fueron injustos. Por eso, Pedro
motivaba a la iglesia a respetar a las figuras de autoridad
aunque no compartamos su pensamiento y estilo de vida.
Si queremos recibir respeto y consideración, debemos dar-
lo. ¿Te han fallado dentro de la iglesia, te han hecho algo
con lo que no estás de acuerdo? Puede suceder porque
somos imperfectos, pero si no es la iglesia donde debemos
estar los imperfectos, ¿dónde? Muchas veces condena-
mos a alguien por sus errores y determinamos que debería
salir del ministerio: “Ese líder o predicador no puede estar
ahí porque ha cometido errores y fallas”. Claro que cree-
mos en una vida ejemplar que produzca frutos de arrepen-
timiento, pero si necesitáramos ser perfectos para servir a
Dios, ninguno de nosotros podría hacerlo.

El tercer punto es que somos iglesia y necesitamos amor


mutuo. Dios nos llama a ser humildes, a tener compasión,
amar al prójimo y responder siempre con bien. Esta actitud
promete bendición para nuestra vida.4 Debemos ser mo-
delo de amor, no de condenación al exponer los errores
de otros. Somos una iglesia llamada a amarnos unos a
otros, a cubrir multitud de faltas. La Biblia dice que somos

3
1 Pedro 2:18-19: Ustedes, los que son esclavos, deben someterse a sus
amos con todo respeto. Hagan lo que ellos les ordenan, no solo si son
bondadosos y razonables, sino también si son crueles. Pues Dios se
complace cuando ustedes, siendo conscientes de su voluntad, sufren
con paciencia cuando reciben un trato injusto.
4
1 Pedro 3:8-9: Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Tengan
compasión unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas. Sean
de buen corazón y mantengan una actitud humilde. No paguen mal por
mal. No respondan con insultos cuando la gente los insulte. Por el con-
trario, contesten con una bendición. A esto los ha llamado Dios, y él les
concederá su bendición.

noviembre 239
como esas coyunturas en el cuerpo y a veces no podemos
avanzar porque sentimos dolor, así como la primera vez
que Jesús mencionó a la iglesia y la destina a avanzar,
arrebatarle al infierno lo que nos pertenece; la segunda
vez que menciona la iglesia es cuando nos enseña a per-
donarnos.

Cuando leemos sobre el proceso de perdonar a alguien,


la Biblia dice que hay que hablar con la persona en pri-
vado; si no escucha, se buscan testigos, y si aun así no
lo hiciere, hay que ir delante de la iglesia.5 Frente a ese
panorama pienso que qué mala onda exponer así a las
personas. Imagina que en el servicio dominical hubiera
un tiempo para exponer a quienes han cometido errores
así como hay alabanza y mensaje. Pero Dios me explicó:
“Juan Diego, la iglesia no está para exponer las debilida-
des de otros sino para apoyarse mutuamente y cubrirlas al
buscar restauración”. Así tiene sentido presentarnos imper-
fectos y con errores delante de la iglesia porque esta sal-
drá corriendo para ayudar y perdonar, no para condenar.
Yo sí creo que la iglesia, la novia de Cristo, va a llegar a
ser abundante en amor. Entonces, se cumple la palabra
profética de Jesús de presentarse a sí mismo una iglesia
pura y sin mancha, perfecta y sin arruga. Esa perfección
no la dará nuestra humanidad sino nuestro amor cuando
seamos capaces de amar como Jesús. ¡Solo nuestro amor
cubrirá multitud de faltas!

Tu amor puede cubrir las faltas de ese hermano, herma-


na, líder, oveja o cualquier persona que viene a la iglesia.
5
Mateo 18:15-17: Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele
estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no
te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres
testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si
no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

240 Trato con la iglesia


Creamos por una iglesia perfecta en amor. Si nos dejamos
construir por Jesús, por Su amor, demos de gracia lo que
hemos recibido de gracia y lograremos muchas cosas. No
sé de dónde vienes, pero si saliste peleado de alguna con-
gregación te motivo a que regreses y abundes en amor
allí, donde conociste a Jesús. Él puede despojarte de eso
que te limita para abundar en amor. Si alguien te falló y
necesita perdonar, dile al Señor: “Padre, gracias porque
hoy estamos firmes en lo que Jesús nos enseña, Su amor
cubre mis imperfecciones para que Tú me veas perfecto.
De la misma forma, decido cubrir las imperfecciones de la
iglesia; perdono a quien me falló, me despojo del rencor.
Jesús, me comprometo a abundar en amor con mi iglesia,
Tu iglesia, y así presentártela perfecta, pura y sin mancha”.

noviembre 241
Mis anotaciones
reunión 1
La gran comisión
Ir con fe y hacer discípulos a las naciones es nues-
tra responsabilidad más grande.

Introducción
Un hombre que se perdió en el desierto y moría de sed vio
a lo lejos una pequeña choza. Cuando llegó hasta ella en-
contró una bomba de agua con un pequeño contenedor
lleno del valioso líquido y una nota que decía: “Derrame
toda el agua sobre la bomba para prepararla. Al hacer-
lo, podrá obtener toda el agua que necesite”. El hombre
debía tomar una decisión: si confiaba en la nota y derra-
maba el agua sobre la bomba, obtendría todo el líquido
necesario. Si no funcionaba, moriría. O bien, podría to-
marse el agua del contenedor y obtener satisfacción inme-
diata, pero talvez no sería suficiente y moriría. Después de
pensarlo, decidió arriesgarse. Derramó el agua sobre la
bomba y empezó a bombear el pozo a mano. Al principio
nada pasó y se asustó, pero al insistir, el agua empezó
a fluir en abundancia. Bebió todo lo que pudo, se bañó
e incluso llenó los contenedores que encontró. Debido a
que estuvo dispuesto a sacrificar su satisfacción momen-
tánea obtuvo toda el agua que necesitaba y más. La nota
terminaba diciendo: “Después de beber, por favor vuelva
a llenar el contenedor para el siguiente viajero”. El hombre
siguió la instrucción y agregó a la nota: “Por favor, derrame
el agua sobre la bomba, créame, ¡funcionará!”

244 Su exaltación
De la misma forma, antes de ascender a los cielos, Jesús
nos dejó instrucciones concretas y claras. Te invito a que
las pongas en práctica, ¡cree que funcionarán!

Aprendo y enseño • Mateo 28:19


Jesús instruye a Sus seguidores a formar discípulos, justo
como Él los había formado a ellos. Este es el llamado más
importante que Él nos hizo en la tierra porque implica la
continuidad de la bendición por generaciones. Dios quiere
que todos Sus hijos lo conozcan, lo busquen y sean salvos,
por eso es imprescindible que aprendamos y enseñemos a
ser discípulos de Jesús.

No estás solo • Mateo 28:20b


Jesús prometió estar con nosotros siempre. Él nos ayudará
a formar discípulos que lo amen, lo sigan y lo sirvan de
corazón. No temas y no te desesperes. Él te enseñará pa-
cientemente para que tú hagas lo mismo con los demás.
¡No esperes más!

¡Me apunto! • Lucas 10:2


Seguramente alguien ya ha orado por ti para que seas uno
de los que acepte el reto de servir a Dios y ser enviado a
su mies. Responde al llamado del Señor y anímate a com-
partir lo que Él ha hecho en tu vida. Verás a muchos creer
en Dios por medio de tus palabras y tu testimonio.

Conclusión y aplicación
Este mensaje era tan importante que Jesús lo dio justo antes
de irse para que nunca se nos olvidara. Recuerda siempre
que Dios desea usar tu vida, tu historia y lo que ha hecho
en ti para que otros crean en Él. Confía que Dios te usará
para ser de bendición y llevar a miles a Sus pies.

noviembre 245
Llamado y ministración
Decide disponer tu vida para que sea usada por Dios.
No veas lo que falta, sino lo que Dios ya ha hecho en ti.
Fuiste creado a Su imagen y semejanza, ese hecho ya es
un milagro. Él prometió estar contigo, ayudarte, inspirarte
y levantarte.

Intercesión • 2 Corintios 4:4


Oren por sus familiares, amigos y compañeros que nece-
sitan urgentemente que sus ojos sean abiertos para ver a
Dios y convertirse en discípulos Suyos. También oren para
que Dios los use para llevar la bendición de la salvación
en Cristo.

Ofrenda • Mateo 9:37


Tus ofrendas hacen posible que la Palabra de Dios llegue
a muchas más personas; lo que nos permite ser más efi-
cientes en alcanzar la cosecha que Dios nos ha prometido.

Más citas: 2 Crónicas 6:33b, Salmos 2:8, Isaías 12:4.

246 Su exaltación
Mis anotaciones
reunión 2
La promesa
del Espíritu Santo
Jesús cumplió Su promesa sobre la venida del Es-
píritu Santo, quien nos fortalece y llena de gozo.
¡Confía en Su Palabra!

Introducción
En el año 2000, una empresa estadounidense empezó a
vender en el Reino Unido una figura de acción llamada
”Invisible Jim” (Jim el Invisible) por un precio de $2.80
cada uno. ¿Por qué se llamaba Jim el Invisible? Porque
todo lo que se vendía era el empaque. ¡No había figura
de acción alguna! La publicidad anunciaba que Jim te-
nía “unos ojos imperceptibles, manos que no se podían
agarrar” y “una cabellera ficticia que parecía casi real”.
Algunos de los mensajes que incluía la caja eran “como
usted no lo vio en la TV” y “traje de camuflaje se vende
por separado”. Hurst Marler, la empresa que distribuía la
figura inexistente, comentaba que no recibieron quejas
sobre las cajas vacías. Jim el Invisible se publicitó también
en forma de tarjetas. El empaque era cartón impreso en-
vuelto en plástico transparente y su fabricación costaba
alrededor de 10 centavos. Cuando se introdujo al mer-
cado, la empresa esperaba llamadas de clientes que se
quejaran por la ausencia de la figura, pero una vez se
entendió el chiste, el interés incrementó enormemente y
los medios empezaron a seguir la broma, lo cual mejoró
el mercadeo de Jim.

248 Su exaltación
Por lo contrario, en Dios no existen promesas vacías. Él
cumple Su Palabra. Aun cuando te encuentres en la más
difícil de las situaciones, aférrate a la promesa del Señor
porque Él ciertamente la cumplirá, tal como hizo enviando
a Su Hijo y luego al Espíritu Santo.

Todos unánimes • Hechos 2:1-3; Salmos 133


El día de Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre
los discípulos de Jesús tal como Él les había prometido.
La Palabra explica que estaban todos unánimes, es de-
cir, en un solo ánimo, de acuerdo y a la espera de lo
que vendría. Estar juntos en un mismo lugar no significa
necesariamente estar en armonía; podemos estar en des-
acuerdo, peleando, molestos o simplemente sin unidad.
Jesús enfatizó la importancia de estar unánimes como
requisito para poder recibir Su más importante prome-
sa. Si decidimos crear un ambiente de armonía, Dios nos
enviará lo que ha prometido. Haz de tu oficina, tu centro
de estudios o tu hogar un lugar donde se pueda respirar
el amor y la bendición de Dios. Los discípulos, a pesar de
la tristeza que sentían por no contar más con la presen-
cia física de Su maestro, se reunieron en un lugar al que
llamaban “aposento alto” y decidieron estar de un solo
ánimo y crear la armonía.

El idioma universal • Hechos 2:4-8


El primer don que recibieron los discípulos fue la posibili-
dad de comunicarse con quienes se habían congregado
sin importar cuál fuera su idioma natal, ya que venían de
diferentes naciones y culturas. No tengas miedo y anímate
a compartir las buenas nuevas de salvación con quienes
te rodean porque el Espíritu Santo te dará ánimo y las ha-
bilidades necesarias para lograrlo. Recuerda que el amor
es el idioma universal y tu testimonio de vida, entregado

noviembre 249
al amor y al servicio, es el mejor mensaje que puedes dar.
¡No desperdicies la oportunidad!

Embriagados del Espíritu • Hechos 2:12-15


Muchas personas que rodeaban el lugar estaban sorpren-
didas por lo que estaba sucediendo, incluso algunos de-
cían que el gozo y entusiasmo de los discípulos de Jesús
solo podía ser producto del licor. Entonces Pedro, bajo la
unción del Espíritu Santo, se dirigió a la multitud. La pre-
sencia del Espíritu puede generar diversas reacciones: al-
gunos se maravillan y otros se confunden, pero nosotros,
hijos de Dios, nos gozamos porque lo anhelamos en nues-
tra vida, convencidos de que Él viene para confortarnos
y darnos regalos que podemos compartir con los demás.
Embriágate del Espíritu, busca Su unción y verás que mu-
chos reconocerán su necesidad del Señor.

Conclusión y aplicación
Jesús cumplió Su promesa de enviarnos al Espíritu Santo.
Disfruta Su presencia y compártela con los demás siendo
la persona que hace la diferencia; busca la armonía y la
paz donde quiera que vayas. Eres un ungido del Señor,
eres Su hijo amado en quien ha depositado Su amor y Su
confianza. Aprecia y comparte lo que de gracia has reci-
bido de Sus manos.

Llamado y ministración
Pídele al Señor el temple y la paz necesarios para vivir
continuamente bajo Su bendición. Que tu ánimo no de-
penda de las circunstancias sino de Aquel que es mayor
que toda circunstancia o problema. El Espíritu Santo te lle-
nará de gozo y paz. Busca que Su presencia llene tu vida
y Él obrará.

250 Su exaltación
Intercesión • Isaías 35:3-4
Oren para que Dios los use para llevar gozo a quienes es-
tén afligidos y tristes. El Señor desea que lleves esperanza
a quienes no la tienen. Intercede porque Su paz alcance a
quienes te rodean.

Ofrenda • 2 Corintios 9:7


Al estar lleno del gozo y alegría que nos regala el Espíritu
de Dios, tendrás también un profundo deseo de honrarlo
con tus ofrendas. Presenta tu ofrenda con un corazón agra-
decido y lleno de gozo.

Más citas: Filipenses 4:7, Romanos 14:17, Nehemías


8:10b.

noviembre 251
reunión 3
A la diestra del Padre
Nuestro Señor Jesús se encuentra sentado junto al
Padre. Ten la convicción que desde allí está velan-
do por nosotros.

Introducción
La llamada “Prueba del marshmallow” que los investi-
gadores de la Universidad de Stanford realizaron en la
década de 1960 evaluó la inteligencia emocional de
los niños de cuatro años, específicamente su capacidad
de retardar una gratificación con el objetivo de recibir
otra aún mejor. Para la prueba, el investigador le decía
al niño: “Voy a irme por un par de minutos a hacer una
diligencia. Puedes comerte este marshmallow mientras
no estoy. Pero si esperas hasta que regrese, podrás co-
merte dos”. Doce años después volvieron a evaluar a
los mismos niños y descubrieron que quienes decidieron
comerse el marshmallow sin esperar a que regresara el
investigador demostraron tener más problemas durante su
adolescencia, además de puntear más bajo en las prue-
bas de inteligencia.

El escritor Daniel Goleman cuenta esta historia en su libro


Inteligencia emocional para ilustrar la importancia de ser
entrenados en nuestro carácter desde temprana edad.
Esto también muestra los beneficios de la paciencia y la
espera para obtener el cumplimiento de una promesa.
Durante Su ministerio, Jesús sabía que le esperaba una

252 Su exaltación
prueba muy difícil; sin embargo, no puso Su mirada en
las dificultades sino en el futuro glorioso que Dios le tenía
preparado y del que goza eternamente. Nosotros debe-
mos imitar Su conducta y no enfocarnos en las pruebas
que cada día enfrentamos, sino en el premio ofrecido por
Dios para todos aquellos que las superen con carácter y
dominio propio.

¡Vale la pena! • Hebreos 12:2


Si Cristo subió al cielo para que pudiéramos recibir al Espí-
ritu Santo, ¿dónde se encuentra ahora? La Biblia nos mues-
tra que está sentado a la derecha del trono de Dios Padre.
A Jesús no le importaron las graves dificultades que tuvo
que pasar, pues tenía gozo al saber lo que le esperaba.
De igual forma, Dios tiene planes de bien para ti, por lo
que debes poner tu vista en ellos y no en las pruebas del
presente, que son temporales y momentáneas.

Tu representante en el cielo • Romanos 8:34, He-


breos 4:15-16
Jesús nos comprende cuando somos tentados, pues Él fue
tentado en todo. Desde Su lugar a la diestra del Padre
nos motiva para que nos acerquemos con confianza a
pedir misericordia y gracia. Aprovecha la oportunidad
que Él te ofrece de conocer a Dios y recibir Sus bendi-
ciones.

Sumo sacerdote • Hebreos 7:26-27


Nuestro Señor es Sumo sacerdote, santo, inocente y subli-
me, quien se entregó como ofrenda por nuestros pecados.
Él es el mejor sacerdote que podemos tener intercediendo
por nosotros, conduciéndonos al Padre y facilitándonos el
acceso al trono de la gracia. Solo el Hijo de Dios puede
acercarse libremente y llevarnos consigo.

noviembre 253
Conclusión y aplicación
En esta vida tendremos pruebas y aflicciones, pero son
temporales. Para poder pasar estos momentos difíciles en
victoria, acércate a Jesús, en quien encontrarás consuelo y
apoyo. Él, como nadie, entiende por lo que estás pasando
y puede ayudarte también como ninguno. Acércate hoy a
Dios a través de Jesús.

Llamado y ministración
Jesús nos llama a tener confianza, pues, aunque nuestros
problemas en este mundo sean muchos, Él ha derrotado
al diablo para hacernos vencedores. Deposita hoy tu con-
fianza en Jesús, esfuérzate, sé valiente y verás a Dios obrar
a tu favor.

Intercesión • Hebreos 7:28


Oren por las personas que han puesto su confianza en
sacerdotes terrenales para que descubran que Jesús es el
único intercesor que necesitan, el Hijo de Dios, el perfecto
sacerdote que nunca falla en medio de las pruebas más
difíciles.

Ofrenda • Hebreos 5:1


Jesús es Sumo sacerdote también para presentar nuestras
ofrendas ante el Padre. Entrégale con amor algo que sea
agradable ante Sus ojos.

Más citas: Jeremías 29:11, 2 Corintios 4:16-18, Juan 14:16.

254 Su exaltación
Mis anotaciones
reunión 4
Nombre sobre todo nombre
En nombre de Jesús podemos obrar milagros y
bendecir a muchos gracias al poder de nuestra fe.

Introducción
Un nombre es poderoso. Cada nombre se relaciona con
sentimientos, recuerdos e ideas que representan algo. El
cerebro se llena de miles de pensamientos cuando se men-
ciona un nombre. ¿Qué viene a tu mente cuando escu-
chas o lees el nombre “Vladimir Putin” o “Donald Trump”?
¿Qué piensas al escuchar el nombre de “Elvis Presley” o
de “Adolf Hitler”?

Consideremos el nombre “Moisés”. Seguro te imaginas


a un hombre con barba y con unas tablas en las manos.
Ahora, piensa en “Jesús”. Expertos en ética organizacional
resaltan que es importante establecer una buena reputa-
ción, especialmente si eres un profesional que recién se ha
unido a la fuerza laboral. Es necesario contar con este tipo
de reputación en el lugar de trabajo para ser considerado
en las promociones a mejores puestos. Tu reputación con-
siste en lo que dices, cómo lo dices y cómo te relacionas
con otros. Las personas que tienen un buen nombre con
frecuencia son descritas como amables, con quienes da
gusto trabajar, confiables, honorables, honestos, optimis-
tas, conscientes y serviciales. Esto incluye un comporta-
miento respetuoso hacia los demás. Por lo contrario, las
personas con una mala reputación con frecuencia son

256 Su exaltación
descritas como abrasivas, pesimistas, negativas, difíciles,
no confiables y egoístas, lo cual resulta nada agradable.

Jesús no solo llegó a tener una buena fama durante su vida,


tanto con quienes lo seguían como con sus detractores. Su
nombre trascendió el tiempo y espacio. La Biblia nos men-
ciona que no hay otro nombre dado a los hombres en que
podamos ser salvos.

El nombre más influyente • Filipenses 2:9-11


El nombre de Jesús es el más importante y poderoso en
toda la historia de la humanidad. En Él pueden suceder
cosas sobrenaturales. ¿Qué piensan las personas al escu-
char tu nombre? Es importante que guardes tu testimonio.
Ciertamente nada se puede hacer por cambiar el pasado
pero hoy puede ser el día que marque tu futuro. Trabaja
día a día para ser una persona de bendición e influencia
positiva, para que al mencionar tu nombre la gente pueda
pensar en la bondad de Dios reflejada en tus actos.

El poder de un nombre • Marcos 16:17-18


El nombre de Jesús es poderoso para protegernos, sanar-
nos y echar fuera demonios. Todos deseamos tener ami-
gos poderosos para que el simple hecho de mencionar su
nombre sea suficiente para obtener privilegios y un trato
especial. Lo mismo sucede cuando oras en el nombre de
Jesús, ya que estás en la capacidad de hacer maravillas.
Su nombre es poderoso cuando lo usas con fe por el bien
de otros.

Obrar en Su nombre • Colosenses 3:17


La Palabra nos exhorta a hacerlo todo en el nombre de Je-
sús porque somos Sus representantes y embajadores. Lo que
hacemos habla de Él y de Su amor por nosotros. ¿Cómo

noviembre 257
representarás el nombre de Jesús esta semana? Cuando tus
amigos piensan en ti, ¿reconocen a alguien en quien pueden
confiar? Cada cosa que hacemos, por muy pequeña que
parezca, es un ladrillo que agregamos a nuestro testimonio.
Aunque creas que tu actividad es irrelevante, debes hacerla
con excelencia porque la haces en nombre de Jesús.

Conclusión y aplicación
Jesús es el nombre sobre todo nombre y llegará el día en
que toda rodilla se doblará ante Él. En Su nombre pue-
des sanar enfermos, echar fuera demonios y aliviar a quien
está abatido. Úsalo para hacer el bien, aprende a repre-
sentarlo dignamente y verás milagros a tu alrededor.

Llamado y ministración
Tu nombre también es importante, pues habla de quién
eres y en quién crees. Acércate al Señor para que te dé
el temple, la sabiduría y el carácter para forjar un buen
nombre que puedas heredar a tus futuras generaciones.

Intercesión • Hechos 4:12


Oren para que en el nombre de Jesús puedan traer al Pa-
dre personas necesitadas de recibir la salvación que sola-
mente Él puede brindar.

Ofrenda • Proverbios 22:1


La Biblia nos muestra que la importancia de tener un buen
nombre es incluso mayor que tener muchas riquezas. Sin
embargo, también es importante que con nuestros bienes
honremos a Aquel en quien hemos creído y cuyo nombre
es poderoso.

Más citas: Tesalonicenses 5:9, Isaías 45:21-23.

258 Su exaltación
Mis anotaciones
Mis anotaciones
Acercarnos a Jesús
No importan los motivos:
Él nos acepta a todos por igual.

Cash Luna

Suele suceder que cuando estoy en la calle o en algún


lugar público la gente se me acerca por uno u otro motivo:
desde tomarse una foto conmigo hasta pedir oración de
intercesión. Lo cierto es que si la gente se acerca a ti no lo
hace por incomodarte, sino porque seguramente siempre
tienes algo bueno que dar. Lo mismo sucede cuando nos
aceramos a Jesús, a quien también acudimos por muchos
motivos, pero ninguno de ellos será malo. No podemos
decirle a alguien “No te acerques a Jesús ahora que tu
familia está destruida, lo hubieras hecho antes” o “¿Por qué
ahora que estás derrotado te acercas a Jesús y no cuando
estabas bien económicamente?”, pues siempre será mejor
que se acerquen a Él motivados por un interés personal a
que no se acerquen nunca. Todos tuvimos alguna necesi-
dad cuando decidimos acercamos a Él.

diciembre 263
Algunos tendrán interés en que el Señor perdone sus pe-
cados y ser salvos, otros de recibir sanación física, otros
de impulsar su economía familiar, etcétera. ¿Acaso alguno
de ellos es peor o mejor que los demás? El hijo pródigo se
acercó a la casa de su padre porque no tenía para comer
y padecía una situación económica seria; no hay ningún
problema en que alguien se acerque a Jesús buscando
aliviar su mala situación económica a causa de las malas
decisiones tomadas.

He aprendido a saludar a todo el mundo con una son-


risa porque sé que todos cargan con penas, aunque las
ignoremos. La mujer en el Nuevo Testamento que pasó
con flujo de sangre durante doce años sabía que con
solo tocar el manto de Jesús sanaría,1 esa era su pena
inconfesable, pero tomó la decisión de acercársele. Ni-
codemo, por su parte, se le acercó de noche pidiendo
instrucción y Él le dijo que tenía que nacer de nuevo.2
Todos podemos tener motivos diferentes para acercarnos
al Señor, Él tiene la mejor solución para todos los motivos
que tengamos.

1
Mateo 9:20-22: Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde
hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;
porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.
Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha
salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.
2
Juan 3:1-5: Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,
un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí,
sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede
hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús
y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no
puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre
nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre
de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que
el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de
Dios.

264 Acercarnos a Jesús


Muchas veces cargamos en la conciencia con cosas que,
aunque no son pecado, nos impiden salir adelante. Hay
gente que piensa cosas como “Es que mi familia así es,
todos han quebrado, nadie ha terminado la universidad,
nadie sale adelante, entonces nosotros seremos lo mismo,
y nuestros hijos serán lo mismo y también nuestros nietos”,
pero la sangre de Jesús rompe con toda maldición, y si
decides acercártele y permanecer a su lado, a partir de
ti serán benditos tus hijos, nietos, bisnietos y cuantos naz-
can de ti. Cristo no solo vino a consolarte, sino a romper
las maldiciones para siempre. Él tan solo te pide que te le
acerques y le creas.

En el capítulo 2 de Mateo leemos que Herodes recibió


la visita de los reyes que buscaban a Jesús para adorarlo,
aunque la Escritura nunca dice que fueran sido tres y más
bien da indicios, a partir de la turbación de Herodes y de
toda la ciudad, de que pudieron ser muchos, pues para
haber hecho temblar al rey y a toda la ciudad, resulta ex-
traño que hayan sido solo tres individuos. Desde Su naci-
miento ya había reyes que querían acercarse a Jesús para
adorarle.

La Palabra dice que somos un pueblo de reyes y sacer-


dotes. Eso es algo que me ha costado entender porque
nunca he visto a un rey, nunca he entrado a un palacio
y tampoco entiendo de protocolos de la realeza. Los re-
yes magos buscaron al rey de los judíos que acababa de
nacer y que se tratara de un bebé no impidió que pudie-
ran adorarlo. La ética de los magos fue distinta a la que
conocemos, pues a pesar de ser reyes, se postraron ante
un recién nacido cuando nadie les ordenó hacerlo. El se-
ñorío de Cristo recién nacido los motivó a postrarse ante
Él sin avergonzarse y le entregaron oro, incienso y mirra.

diciembre 265
Cuando diezmemos y ofrendemos no nos avergoncemos
de hacerlo porque de esa forma es como honramos y ben-
decimos el nombre del Señor que nos salvó en la cruz del
calvario. No podemos entender de diezmos y ofrendas si
no entendemos de reinados y de reyes: primero tenemos
que entender quién es Él para entender qué y por qué de-
bemos ofrecerle.

Cuando te nazca levantar las manos al cielo para adorar


a Jesús, ¡hazlo! No importa la situación o el lugar. Cuando
quieras acercarte a Él, no lo dudes. Hazlo y declárale que
Él es tu rey.

266 Acercarnos a Jesús


Mis anotaciones
reunión 1
Él cumple Su Palabra
Confía en Jesús. Sus promesas son ciertas y se
cumplen.

Introducción
Un reconocido evangelista europeo cuenta: “Durante un
viaje a Estados Unidos leí un libro escrito en inglés sobre el
matrimonio y desde el inicio encontré varias veces la pala-
bra vow. Cuando salí del hotel donde me hospedaba, en-
tablé conversación con el taxista, un cubano bilingüe quien
me explicó sobre esta palabra con una sabiduría increíble.
Este hombre me aclaró que la palabra “vow” es muy pare-
cida a “promise”, aunque su significado va más allá. Según
me decía, “vow” es una promesa profunda y espiritual. Por
ejemplo, si yo prometo algo a mi padre moribundo, eso
es “vow”. “Promise” es una promesa más superficial, que
compromete poco. Por ejemplo: “Te prometo que estaré a
las ocho” y no pasa nada grave si llego tarde o no cum-
plo. La idea me quedó muy clara, pero el rostro del taxista
cambió, se tornó más grave y continuó diciendo: “Vow es
la promesa que Dios hizo a Abraham y a Moisés, una pro-
mesa que nunca se rompe y que siempre se mantiene pase
lo que pase, algo de lo que podemos estar seguros”. Así
que “vow” es la palabra que utiliza el autor del libro para
describir el fundamento del matrimonio, un pacto grande,
profundo y espiritual que se materializa en la fidelidad al
compromiso y en la lucha diaria por cumplir lo prometido”.
Ese mismo compromiso indisoluble es el que recibimos con

268 Su nacimiento
la Palabra y las promesas del Señor, el mismo que debe
implicar nuestra palabra dada a cualquiera.

Un nacimiento anunciado • Isaías 9:6-7, Lucas 4:17-21


Cientos de años antes de que Jesús naciera, hubo profe-
cías muy exactas de lo que Dios anunciaba acerca de Él y
cada una se cumplió a cabalidad: desde las condiciones
de Su nacimiento hasta el proceso de Su ministerio, la for-
ma como habría de morir y Su resurrección. Su plan per-
fecto siempre nos depara bendición, libertad y salvación.
No lo dudes: Jesús, Su Hijo, es la prueba de ello.

Dios tiene planes para ti • Jeremías 29:11-12


Dios habla en la actualidad. Sus Promesas no acaban con
el nacimiento de Jesús, al contrario: con Su venida inicia
una nueva época de promesas porque a partir del naci-
miento y ministerio de Cristo se establece la comunicación
directa entre Dios y tú.

Puedes leer algunas de Sus promesas en Jeremías 29:5-7,


donde te habla acerca de construir y habitar casas, enfo-
carte en tu trabajo o empresa, cuidar de tu familia y orar y
bendecir la ciudad donde habitas ya que Él la prosperará
por tu causa.

Promesas que requieren esfuerzo y paciencia •


Hebreos 10:36, Timoteo 2:1
Nuestro Señor desea bendecirnos. Su Palabra es cierta y
se cumple, pero es necesario que tengamos paciencia para
ver cumplida Su voluntad en nuestra vida ya que todo llega-
rá a su tiempo y no ganamos nada con desesperarnos. Re-
cuerda que toda prueba te hace más fuerte y mejor persona
si te esfuerzas en salir aprobado delante de Dios. El esfuerzo
y la paciencia tienen recompensa delante del Señor.

diciembre 269
Conclusión y aplicación
Por medio de Su palabra en boca de varios profetas, Dios
mostró que Jesús vendría. Cada una de estas palabras se
cumplió a cabalidad. De igual forma, Él tiene un plan inme-
jorable para tu vida pero es necesario que lo conozcas, lo
escuches, le creas y lo vivas.

Llamado y ministración
Busca a Dios y escucha Su voz. Encuéntralo en Su Pala-
bra, la Biblia. Dios desea hablarle a tu corazón, ministrar tu
alma y llevarte al futuro glorioso que ha preparado para ti.
Entrégale todos tus planes y Él los afirmará.

Intercesión • 2 Pedro 1:4


Oren por las personas que aún no conocen al Señor y Sus
promesas, para que lo descubran y sean salvos; además
de esforzarse por lograr el cumplimiento de las bendicio-
nes que tiene preparadas para ellos.

Ofrenda • Hebreos 7:6


Nuestro Señor cumple Sus promesas y una de ellas es ben-
decirnos si le honramos con nuestros diezmos y ofrendas.
Demuéstrale que estás convencido de que Su Palabra se
cumple y deseas recibir el fruto de serle fiel con las primi-
cias de lo que has cosechado.

Más citas: Juan 12:46, Salmos 46:1, Isaías 43:1.

270 Su nacimiento
Mis anotaciones
reunión 2
Te mostraré quién soy
Jesús es el camino, la verdad y la vida. Ten la con-
vicción de que solo a través de Él se llega al Padre.

Introducción
A continuación, leerás extractos de una carta escrita por
Poncio Pilato y dirigida a Tiberio César, en la que describe
la apariencia física de Jesús. Las copias de esta misiva se
encuentran en la Biblioteca del Congreso, en Washington,
D.C.

“Un joven apareció en Galilea, predicando con una hu-


milde unción sobre una nueva ley en el Nombre de Dios,
quien lo había enviado. Primero, fui aprensivo en cuanto a
pensar que su intención era crear revueltas en el pueblo
en contra de los romanos, pero mis temores de disiparon
prontamente. Jesús de Nazaret hablaba más como amigo
de los romanos que de los judíos. Un día, observé en me-
dio de un grupo de personas a un joven hombre recostado
en un árbol, dirigiéndose calmadamente a la multitud. Me
informaron que se trataba de Jesús. Esto lo hubiera podido
sospechar fácilmente debido a la gran diferencia entre Él
y todos los que lo escuchaban. Su pelo y su barba daban
a su apariencia un aspecto celestial. Aparentaba tener 30
años de edad. Nunca he visto a alguien tan sereno. Qué
contraste entre Él y sus seguidores, con sus barbas negras
y pequeña complexión. Sin el deseo de interrumpirlo con
mi presencia, continué mi caminata pero pedí a mi secre-

272 Su nacimiento
tario que se uniera al grupo y escuchara atentamente su
mensaje. Mi secretario reportó que nunca había visto en
la obra de todos los filósofos algo que se comparara a las
enseñanzas de Jesús. Él me dijo que no era sedicioso o re-
belde, por lo que le extendimos nuestra protección. Él esta-
ba en la libertad de actuar, hablar, congregarse y dirigirse
al pueblo. Esta libertad ilimitada provocó a los judíos (no
a los pobres, sino a los ricos y poderosos). Posteriormen-
te, escribí a Jesús solicitándole una entrevista en el Pretorio
y Él atendió mi llamado. Cuando arribó, me encontraba
realizando mi caminata matutina, pero al verlo, mis pies
parecían haberse pegado como hierro al pavimento de
mármol y mis brazos y piernas temblaban sin cesar como
los de un culpable, aunque él estaba calmado. Por unos
instantes permanecí admirando a este hombre extraordina-
rio. No había nada en él que fuera de rechazar, tampoco
en su carácter, sin embargo, me sentí sobrecogido en Su
presencia. Le dije que había una simpleza magnética en Él
y en su personalidad que lo elevaba más que los filósofos
y maestros de su tiempo. Estos, Noble Soberano, son los
hechos con relación a Jesús de Nazaret, para lo cual he
tomado el tiempo de escribirle a detalle. Este hombre, que
puede convertir el agua en vino, cambiar la muerte a vida,
la enfermedad en salud, calmar los mares, no es culpable
de ofensa criminal alguna y según otros dicen, con lo cual
estamos de acuerdo, verdaderamente este es el Hijo de
Dios.

”Su más obediente servidor, Poncio Pilato”.

Esta era la opinión de una de las máximas autoridades del


momento con relación a Jesús. ¿No te hace imaginarlo?
Jesús también habló de Sí mismo. Se describió por medio
de analogías y a continuación encontrarás tres de ellas.

diciembre 273
Entrada libre • Juan 10:9
Jesús es la puerta a través de la cual llegamos a Dios. Él
es quien nos abre la entrada para restablecer nuestra re-
lación con el Padre. El hecho de entrar y salir hace alusión
a la libertad que tenemos en Cristo, tal como lo refiere la
Biblia: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.
Adicionalmente menciona los pastos, que son figura de ali-
mento pero también de reposo, tal como se menciona en
el Salmo 23:2: “En lugares de delicados pastos me hará
descansar”. Jesús es nuestro alimento y descanso, es todo
lo que necesitamos.

Conozco su voz • Juan 10:14-15


La palabra “conocer” aquí se utiliza en el sentido de afecto
y amor. Implica saber los deseos, peligros, carácter y el
corazón de su gente como resultado de un interés profun-
do en su bienestar. Su amor como pastor lo hace defender
a las ovejas y auxiliarlas. Las ovejas, por su parte, recono-
cen a su protector y Salvador. Por último, este pasaje nos
muestra que Jesús no puso Su vida por Su doctrina sino
por Sus ovejas. Él te conoce como ninguno, sabe lo que
piensas, lo que sientes y por lo que estás pasando. ¿Lo
conoces? ¿Reconoces Su voz? Dedica tiempo para cono-
cerlo y compartir tu vida con Él.

Camino seguro • Juan 14:6


Jesús utilizó tres palabras para describirse: camino, ver-
dad y vida. Esta es una de las más impactantes afirma-
ciones sobre sí mismo. Si has estado preguntándote cómo
poder acercarte a Dios, esta es la respuesta. Para poder
llegar al Padre no necesitamos a nadie más que a Cristo,
quien te te llevará por el camino correcto hacia la vida
eterna.

274 Su nacimiento
Conclusión y aplicación
Todas estas analogías presentan el mensaje de que Jesús
desea acercarnos a Dios, ya sea a través de una puerta
que trae libertad, conociendo al dulce y buen pastor, o
bien, escogiendo el mejor y único camino. Medita ahora
en qué formas prácticas puedes acercarte a Dios a través
de algunas acciones o actitudes, o bien, renunciando a
otras.

Llamado y ministración
Cuando te acercas a Él, tu vida es transformada. Toma la
decisión de entregarle tu vida a Jesús, quien te llevará al
Padre si le buscas de corazón. Al hacerlo, descubrirás que
nunca serás el mismo ya que habrás escogido el mejor ca-
mino.

Intercesión • Salmos 73:28


Oren hoy por aquellos que aún no conocen el camino a
Dios, que el Señor los use para darse a conocer y que
sean Su extensión en la tierra: Sus ojos, Sus brazos, Sus
oídos.

Ofrenda • Juan 1:29


Juan el Bautista describió a Jesús como el Cordero de Dios,
es decir, la ofrenda para el sacrificio por nuestros pecados.
La ofrenda es tan importante en el reino, que Jesús mismo
fue una. Acércate a Dios con tu ofrenda y demuéstrale que
valoras la ofrenda que Él dio por tu salvación.

Más citas: Juan 8:32, Salmos 23:2, Santiago 4:8; Mateo


5:17.

diciembre 275
reunión 3
Una misión como ninguna
Para ver cumplidos Sus planes, debemos ser obe-
dientes y entregarnos con fe a Su voluntad.

Introducción
Tony Evans, un predicador afroamericano de Texas, ha-
blaba de lo incómodo que lo hacía sentir estar en el ele-
vador de un edificio de muchos pisos. Algo había en el he-
cho de transportarse en esa pequeña caja, a esas alturas,
que nunca le había gustado, y utilizarlo era siempre una
decisión incómoda ya que le preocupaba que algo salie-
ra mal. Efectivamente, así sucedió en una ocasión cuando
el elevador se quedó atascado mientras subía a los nive-
les más altos. Algunas personas se angustiaron y gritaron,
pero nadie los escuchó. Evans, callado y sin aspavientos,
se abrió paso hasta el frente del elevador, abrió una ta-
padera que se encontraba en la pared, sacó un auricu-
lar y de inmediato se conectó con alguien en el exterior.
No era necesario somatar las paredes para obtener una
respuesta. No tenía que gritar en el teléfono para recibir
ayuda. Podría haber susurrado e incluso así lo hubieran
escuchado.

En ocasiones nos sentiremos “atrapados” por situaciones


difíciles que implican salir de nuestra zona de confort y
arriesgarnos a tomar una decisión delicada, pero lo mejor
es mantener la serenidad y ponernos en las manos del Se-
ñor, quien nos responderá sin necesidad de que gritemos.

276 Su nacimiento
Cuando Dios mandó a Su ángel a informar a María sobre
los planes que tenía, ella pudo escandalizarse, ofenderse
o simplemente pudo decir: “Lo siento mucho, Señor, pero
no me apunto”. Ese era un llamado que pondría en duda
su reputación e incluso podría destruir su sueño de casarse
con el hombre que amaba. Fue una decisión difícil que
pudo haberla hecho sentir atrapada, sin embargo, la res-
puesta de María sencillamente fue: “He aquí la sierva del
Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra”.

Muy favorecida • Lucas 1:28


María, la madre de Jesús, fue descrita por Dios como “muy
favorecida”, frase que proviene de una única palabra en
griego que significa “mucha gracia”. Ella había recibido la
gracia de Dios, es decir, un favor inmerecido. Necesitaba
de la gracia del Señor para cumplir la tarea que Él le es-
taba encomendando, justo como nos sucede a nosotros.
Pídele Su gracia y Su favor para cumplir los planes que
tiene para ti.

Confía • Lucas 1:38


María estaba impactada con la presencia de este ángel.
¡Nunca hubiera esperado escuchar que ella tendría un hijo
y que sería el Mesías! Aunque no podía comprender cómo
concebiría al Salvador, respondió a Dios con fe y obe-
diencia. En ocasiones no comprendemos ciertas circuns-
tancias que nos toca vivir dado que no son consecuencia
de nuestros actos, sin embargo, debemos enfrentarlas con
confianza porque todo obra para bien a quienes aman y
confían en Dios.

Los desafíos de Dios • Eclesiastés 9:10a


Cuando Dios demanda algo de ti, de tu vida, de tu tiem-
po o de tus recursos, debes responderle con fe y obe-

diciembre 277
diencia. Aprovecha Su llamado y las oportunidades que
se te presentan para trabajar en Su obra porque muchas
de ellas no se repetirán. Cuando Dios te invite a partici-
par con Él, hazlo de corazón y con excelencia. Recuerda
que el Señor toma en cuenta a la gente que le obedece
y confía en Su amor.

Conclusión y aplicación
Existen momentos en la vida que pueden provocar gran-
des cambios, como el que vivió María al enterarse de
que sería la madre de Jesús. Usualmente, esos momentos
van precedidos de una etapa de incertidumbre y prueba.
Ora y pide consejo a personas entregadas a Dios que te
puedan guiar. Posiblemente será una oportunidad que no
volverá, pero con la dirección oportuna, seguramente ob-
tendrás la victoria.

Llamado y ministración
Si te encuentras en medio de circunstancias difíciles y no
entiendes por qué, entrégale esta etapa de tu vida a Dios
y dile tal como lo hizo María: “Haz conmigo conforme
tu voluntad”. Esfuérzate, sé valiente y continúa haciendo
las cosas correctamente. Dios sigue en el trono y Él tiene
el control. Cree en tu corazón, que pronto vendrán cosas
buenas para ti.

Intercesión • Romanos 6:16


Oren por ustedes, por sus familias y sus amigos, para que
abandonen la esclavitud de obediencia al pecado que es
muerte, y como María, madre de Jesús, y muchos hombres
y mujeres de Dios, se entreguen a la obediencia y a los
planes de salvación de Dios.

278 Su nacimiento
Ofrenda • 2 Corintios 9:12-13
Contribuir con Su obra y honrarlo con tus bienes es un acto
de obediencia a Su Palabra y Su voluntad. Demuéstrale
que lo glorificas y que anhelas seguir al pie de la letra lo
que te ha encomendado hacer. Demos con alegría ya que
de esa forma le agradecemos lo que nos ha dado.

Más citas: Lucas 1:47, Eclesiastés 7:20, 1 Juan 1:8.

diciembre 279
reunión 4
Tu inicio
no determina tu final
No importan las circunstancias de tu nacimiento,
lo importante es la meta que alcanzarás siempre y
cuando la busques con fe.

Introducción
Danny Cahill era una persona que fumaba dos paque-
tes de cigarrillos al día, habitualmente apostaba, debía
mucho dinero y pesaba 460 libras. Obviamente, en esa
situación, él y su familia no eran felices. Conforme empe-
zó a darse cuenta de las consecuencias de sus decisio-
nes, Danny se volvió a Dios y pidió ayuda. Esa noche, la
famosa predicadora Joyce Meyer habló en la iglesia a
la que Danny asistía y predicó sobre la importancia de
enfrentar los temores ya que todo aquello que no enfren-
tamos se convierte en algo que nos domina. Danny supo
que este era un mensaje de Dios para que él empeza-
ra a corregir sus errores. Ahora confiesa que no sabía
cómo iniciar, ¡eran tantas cosas a la vez! Decidió tomar
un segundo trabajo para pagar la enorme deuda de
$45,000 dólares que había adquirido a lo largo de los
años. Con fe, y también por medio de acciones concre-
tas, logró cancelar la deuda. Al entregarle su vida y sus
problemas a Dios, Él tomó el control ya que una semana
después de realizar el último pago de la deuda recibió
una llamada para participar en el programa “The Biggest
Loser”, que se enfoca en entrenar a personas con sobre-

280 Su nacimiento
peso y les enseña a alimentarse y ejercitarse. De nuevo,
mediante pequeños pero seguros pasos hacia adelante,
logró ser la persona que más peso perdió en el show de
esa temporada.

Esto nos muestra cómo un hombre pudo llegar a la meta


con esfuerzo y decisión, ya que no se concentró en sus
inicios sino en su destino, tal como hizo Jesús. Talvez tu vida
no se encuentre ahora en el mejor momento, pero no des-
precies tus inicios ya que te servirán para recordar cómo
Dios estuvo contigo desde el principio y cómo Su mano te
ayudó a llegar hasta el final.

Y dio a luz a su hijo primogénito • Lucas 2:4-7


La Navidad es uno de los acontecimientos más celebrados
alrededor del mundo. Según el registro bíblico es poco
probable que haya sido en diciembre, pero lo importante
es que tomemos un tiempo para reconocer que Jesús vino
a la tierra para acercarse a nosotros. Aprovecha esta épo-
ca para entregarte a Él y tener una relación más estrecha
con Dios. Recuerda que la Navidad es un tiempo para
compartir con tus seres queridos, para compartir sobre Él y
darle en tu corazón el lugar que le corresponde.

Inicios modestos • Lucas 2:12


Jesús, siendo Rey, nació en un sencillo pesebre, rodea-
do de circunstancias que no tenían ninguna relación con
el nacimiento de un gran monarca. Sin embargo, este
inicio no definió ni alteró el cumplimiento del plan de
Dios en Su vida. Talvez tus inicios no han sido exacta-
mente lo que esperabas, pero el pasado queda atrás y
solo te queda el presente y para cambiar el futuro. Le-
vántate y camina valientemente, forjando un futuro lleno
de victorias y frutos para Dios.

diciembre 281
No había lugar en el mesón • Lucas 2:6-7
Si en tu vida hay circunstancias contrarias al plan de Dios,
no pierdas la fe ni el ánimo, pues estos eventos no son los
que definen quién eres. Son solo parte del camino, mas
no son tu destino. María y José, sabiendo que darían a
luz al Hijo de Dios, seguramente se esmeraron en buscar
el mejor lugar para traerlo al mundo, sin embargo, las cir-
cunstancias no estaban a su favor. Ellos no se amargaron ni
renegaron, se adaptaron a lo que debían enfrentar y conti-
nuaron con el cumplimiento del plan de Dios. No te entris-
tezcas ni te desanimes cuando las cosas no salen como las
planeas, mejor haz un plan secundario, adáptate y sigue
adelante. Dios no dejará de glorificarse en tu vida y en las
proezas que lograrás.

Conclusión y aplicación
Existen temporadas cuando, a pesar de saber que Dios
tiene un plan perfecto, las cosas no salen como pensamos
o deseamos. Así sucedió con el nacimiento de Jesús. Sé
una persona que se adapta fácilmente sin dejar de lado
el plan de Dios para tu vida. Ten confianza en el Señor.
Debes saber que, aunque no todo salga como esperabas,
Él cumplirá Su promesa.

Llamado y ministración
Ponte hoy a cuentas con Dios y pídele perdón por desani-
marte o abandonar tu esfuerzo cuando las cosas no han
salido como querías. Él, en Su infinita bondad, permitió que
Su único Hijo naciera en un humilde pesebre y en medio
de circunstancias adversas, pero no por eso abandonó Su
plan de levantarlo en poder y gloria. Retoma el camino y
avanza porque Dios estará contigo.

282 Su nacimiento
Intercesión • Salmos 37:37
Oren por sus familias y sus amigos que hayan abandona-
do su vida con Dios por algo que les desagradó. Interce-
dan para que su corazón sea cautivado nuevamente por
Él y cumplan el plan que el Señor tiene para ellos, porque
hay un final dichoso para el justo e íntegro.

Ofrenda • Proverbios 20:21


Cada vez que honras a Dios con tus diezmos y ofrendas
estás formando el carácter de alguien que tiene paciencia
para ser bendecido, contrario a quienes desean adquirir
bienes apresuradamente. Provoca el corazón de Dios para
que te bendiga.

Más citas: Hebreos 4:16, Filipenses 4:11-13, Filipenses


1:6.

diciembre 283
reunión 5
Un ejemplo de honra
Nuestro Señor es digno de toda honra y gloria
como Rey de reyes. Él merece tu fe y adoración.

Introducción
El protocolo dicta que si te encuentras cerca de un rey o
de algún miembro de la nobleza debes seguir ciertas nor-
mas que muestran respeto. Por ejemplo, el área de 20 pies
alrededor de Su Majestad es considerada “en su presen-
cia”, así que nadie puede acercarse a menos de esa dis-
tancia sin inclinarse o hacer una reverencia que lo honre.
Si deseas hablar con el rey y él no está ocupado, debes
esperar fuera de su presencia hasta que seas invitado a
acercarte. Verle directamente a los ojos no es correcto. Si
deseas obtener la atención del rey, puedes intentar decir
algo como “Perdóneme, Su Majestad, pero…”, o bien, “Su
Majestad, ¿puedo acercarme?”

¿Te imaginas todo eso? Debe ser intimidante. Sin embar-


go, Dios, a pesar de ser nuestro Rey, nos da entrada libre a
Su presencia. De hecho, la Biblia incluso nos invita a disfru-
tarla. Así que no te limites y acércate a tu Señor y Salvador,
quien se hizo hombre para acercarte a ti.

Tómate un tiempo • Mateo 2:1-2


Los sabios de Oriente venían de lejos a buscar a Jesús, el
niño que había nacido. Estos personajes de aquel entonces
eran sabios y astrónomos de gran conocimiento; la realeza

284 Su nacimiento
de esos países. Se esforzaron y tomaron el tiempo para ir a
buscar a Jesús y adorarlo. De igual forma, es importante que
tomes tiempo de tu horario para buscar a Dios, lo cual en
ocasiones implica esfuerzo. Agenda un momento en el día
que dedicarás exclusivamente a buscar a Dios por medio
de Su Palabra, adóralo y escúchalo con atención. Esto te
llevará a tener una relación estrecha con Él.

No vengas con las manos vacías • Mateo 2:11


Los reyes magos no venían con las manos vacías a adorar a
Jesús. Habían preparado lo mejor de sus tesoros para pre-
sentárselos: oro, incienso y mirra. Estos tres elementos eran
regalos muy finos. También es una analogía de las tres fun-
ciones que Jesús realizaría en la tierra: oro porque Él es rey;
incienso porque es sacerdote y mirra porque es el Salvador
que moriría para darnos vida eterna. Cuando te presentes
delante del Señor para adorarlo, no traigas únicamente tus
problemas, tus preocupaciones y tus peticiones. Preséntate
ante Él con lo mejor que tengas: tu mejor adoración, tu me-
jor tiempo, tu mejor atención. Recuerda que pasarás tiempo
con el Rey de reyes y Señor de señores.

Seguir una estrella • Mateo 2:9-10


Los sabios sabían que la estrella los guiaría a Jesús y al
llegar a su destino un gran gozo los llenó porque habían
concluido un viaje largo y extenuante. De igual forma, hay
situaciones, personas o momentos que pueden llevar tu
vida a un encuentro con Él. Provoca esos momentos en tu
vida para que seas lleno de gran alegría y gozo disfrutan-
do de Su presencia.

Conclusión y aplicación
La historia de los tres sabios que visitaron al niño Jesús nos
inspira a ser personas que con esfuerzo dedican tiempo

diciembre 285
a buscar al Señor. Su mensaje de honra al presentarle los
más finos regalos nos enseña a ser personas que honre-
mos como se debe a nuestro rey y Señor. Que tu vida ha-
ble sobre lo importante que es Dios para ti.

Llamado y ministración
Dedica unos minutos a estar en la presencia del Señor y
adorarle con todo tu corazón. Entrégale lo mejor de ti. Rin-
de tu vida a Sus pies y deja que Su presencia te inunde.
No llegues en esta ocasión con peticiones, sino con la in-
tención de exaltarlo y adorarlo.

Intercesión • Salmos 8:1


Oren para que todos en sus familias y su círculo de amigos
puedan comprender la importancia de tomar un tiempo
para adorar a Dios y contemplar Su belleza y majestad.
Son esos momentos los que transforman el corazón y cam-
bian la vida para siempre.

Ofrenda • 1 Crónicas 16:29


La Palabra es clara al solicitar que se honre a Dios con
ofrendas y reverencia porque Él es santo y Su nombre me-
rece toda la gloria. Adora a tu Rey con todo tu ser y con
parte de lo que te ha proveído.

Más citas: Salmos 99:5, Apocalipsis 4:11, Salmos 59:16.

286 Su nacimiento
Mis anotaciones
Mis anotaciones
El poder
de lo invisible
Hablemos palabras de vida,
de edificación y bendición.

Cash Luna

El uso de las palabras es de las cosas más relevantes


en la vida. Cómo, con quién y cuándo las usamos es de-
terminante. Son tan importantes que nos justifican o con-
denan. Entonces, si podemos pasar de la condenación a
la salvación a través de la confesión de lo que creemos,
todo lo que esté en medio de esos dos extremos también
se verá afectado por las palabras. Lo que decimos está
íntimamente conectado con lo que pensamos y creemos.
Podríamos decir que son parte de realidades que no se
ven pero están allí. De hecho, el universo, el sol, la luna, los
planetas y los seres, todo fue constituido por la Palabra de
Dios que es intangible.1 Si Él utilizó las palabras para crear,

1
Hebreos 11:1-3: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convic-
ción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los
antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por
la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se
veía.

enero 291
nosotros también debemos hacerlo porque al declarar, las
cosas suceden. Todo lo que se ve fue hecho a partir de lo
que no se veía. La palabra es intangible y produce cosas
tangibles. Si aprendiéramos a hablar, llevaríamos ganado
muchísimo terreno en la vida espiritual.

¡A cada momento descubro más y más la importancia de


las palabras que pueden bendecir o maldecir! Por ejem-
plo, vemos que una higuera se secó porque Jesús declaró
una palabra negativa sobre ella,2 así que debemos tener
mucho cuidado con lo que hablamos. Creer y decir son
dos acciones que se integran. Algunos se pierden en qué
va primero, si creer o declarar, pero no te compliques: cree
y declara, declara y cree. Lo que declares será hecho por-
que al decir, crees, y si crees, puedes declarar. Suena a
trabalenguas, pero la idea es tener fe y utilizar tus palabras
conforme a esa fe. Un atleta, incluso en medio de su entre-
namiento, declara y cree que será campeón. Lo repite, lo
piensa, se ve como tal. Las palabras no se ven, pero lo que
decimos se verá.

No digo que hagamos confesiones locas. Quienes tienen


un tumor no pueden negarlo o ignorarlo, pero sí pueden
asegurar que su sanidad será hecha. No estoy pidiendo
que no expreses la realidad, sino que tu expresión se com-
plemente con la fe. Si tu negocio no va bien, si solo sacas
para pagar la planilla, no podrás negarlo, pero acom-
paña esa realidad con la certeza de que todo mejorará:

2
Marcos 11:20-23: Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se
había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo:
Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo
Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera
que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su
corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será he-
cho.

292 El poder de lo invisible


“Mi negocio va lento, pero sé que saldré adelante porque
Jesús se hizo pobre para que yo alcanzara riqueza. Dios
proveerá, Él abrirá puertas”. No se trata de negar que el
gigante es grande sino de que, frente al ataque, asegures
que en el nombre del Señor ganarás la batalla. Ese gigan-
te es tan grande que no puede fallar.

¿Cuántas veces hay que declarar lo que esperas? ¡Siem-


pre! No te detengas y hazlo de día y de noche. Puedes
estar triste por lo que sucede pero esa emoción no debe
conducir tus palabras. Por ejemplo, si estás en una fiesta
y tu mejor amigo se puso una gran borrachera, ni loco le
darías tu carro para que lo maneje. De la misma forma, no
permitas que la emoción conduzca tus palabras. Si estás
afligido, primero desahógate y luego declara que saldrás
adelante. Cuando mi esposa y yo recibimos una noticia
muy mala, ella me preguntó qué íbamos a hacer y le dije:
“Déjame que llore y luego hablo con Dios, porque Él solo
entiende un lenguaje, el de la fe, no entiende de quejas”.
Lo que digas creyendo será hecho, así que lo mejor es que
aprendas a hablar correctamente.

Al hablar sobre las palabras es inevitable abordar el tema


de la oración porque orar es hablar y declarar. Jesús nos
dice que al orar pidamos y será hecho. Es escritural, no
lo digo yo sino Él, así que hagámoslo, de lo contrario, le
estaremos dejando todo el trabajo a Él a ver si dispone
hacer algo cuando nosotros tenemos la responsabilidad
de pedir. Hay quienes sienten ser espirituales al no pedir,
pero es al revés: ¡Dios quiere que pidamos al orar!

Atrevámonos a orar pidiendo misericordia para salir de un


problema y también pidiendo gracia para alcanzar nues-
tros sueños. Imagina que uno de tus hijos se te acerca para

enero 293
pedirte Q30 mil para salir de una deuda, seguro que verás
de qué forma lo ayudas, así como ayudarías a otro hijo
que no tiene deudas pero que podría pedirte los mismos
Q30 mil para comprar su carro o iniciar un negocio. Si se
los diste a quien estaba en urgente necesidad, hasta mal
te sentirías al no darle al otro, ¿no? No acudamos a Dios
solo para resolver problemas sino para alcanzar sueños.
Ora por ellos y pídele a tu Padre. ¿Qué problema resolvió
al crear el universo? Ninguno, lo hizo porque Él es creador.

Respecto a las palabras también hay una revelación muy


poderosa que debemos tomar en cuenta. En la Escritura
leemos que todo pecado será perdonado menos la blas-
femia en contra del Espíritu Santo.3 ¡Imagina cuán impor-
tantes son las palabras como para que un pecado que
involucra el habla sea el único que no se perdone! No
podemos negarlo, nuestro vocabulario debe ser renovado
y transformado.

Busquemos ser mesurados para hablar porque el habla-


dor es más propenso a cometer pecado. Frenemos nuestra
boca y seamos prudentes.4 Además, no podemos ser de
doble ánimo, no se vale hablar mal durante el día, andar
criticando y maldiciendo para bendecir al Señor durante
la noche antes de acostarnos. Debemos alinearnos, somos
árboles que producen buenos o malos frutos; no hay un
árbol que produzca las dos cosas. Recordemos que de la
abundancia del corazón habla la boca, el fruto son nues-
tras palabras y nuestro corazón es el árbol. De lo que llevo
en el corazón termino hablando, por eso debemos tener
3
Mateo 12:31: Por tanto, os digo: Todo pecado y blasfemia será perdona-
do a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdo-
nada.
4
Proverbios 10:19-21: En las muchas palabras no falta pecado; mas el
que refrena sus labios es prudente.

294 El poder de lo invisible


un corazón sano y sin rencores, porque de nuestra boca
sale lo que tenemos en el interior y eso es lo que se cum-
plirá.

La Palabra dice que los labios del justo apacientan, así que
las palabras deben dar paz. En medio de los ataques no
hay que “alborotar” sino buscar la paz, así que limita tus
palabras, sé discreto y procura la paz. Compartamos pa-
labras de vida eterna como Jesús lo hizo.5 Debemos pen-
sar antes de hablar; hay que ser lentos, precavidos para
decir y rápidos para escuchar. Piensa mucho lo que vas
decir.6 Además, presta tu elocuencia para expresarte por
quienes no tienen oportunidad de hacerlo.7 Usa tu voz en
nombre de quienes necesitan ser escuchados.

Cuando hables con alguien enojado no permitas que se


te contagie el enojo sino al contrario: ablanda su ira con
palabras suaves de reconciliación.8 Siempre ganará un
debate quien ha aprendido a hablar y quien no se deja
corromper por malas conversaciones.9 Nuestras palabras
deben producir vida, edificación, no quebrantamiento10 o
ser duras como golpes de espada.11 Las palabras pueden
5
Juan 6:66-68: Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron
atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Que-
réis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a
quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
6
Proverbios 15:28: El corazón del justo piensa para responder; más la
boca de los impíos derrama malas cosas.
7
Proverbios 31:8: Abre tu boca por el mudo. En el juicio de todos los des-
validos.
8
Proverbios 15:1: La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspe-
ra hace subir el furor.
9
1 Corintios 15:33: No erréis; las malas conversaciones corrompen las
buenas costumbres.
10
Proverbios 15:4: La lengua apacible es árbol de vida; más la perversi-
dad de ella es quebrantamiento de espíritu.
11
Proverbios 12:18: Hay hombres cuyas palabras son como golpes de es-
pada; más la lengua de los sabios es medicina.

enero 295
aliviar, sanar o corromper.12 A veces enfermamos cuando
hablamos, sin embargo, nuestra palabra debe servir para
producir vida. Antes de la boda de mi hija tuvimos un en-
sayo. Ella estaba estresada y ese cúmulo de emociones
se desbordó por algo que parecía sencillo. La abracé y le
dije: “Qué bueno que pasó esto ahora, así te liberas del
estrés. Demos gracias a Dios por tu boda, por tu familia,
por tu esposo y que todo lo demás te venga sobrando.”
Con esas palabras le di alivio y sonrió. Haz tú lo mismo en
toda situación. Que tus palabras produzcan vida, alivio,
salvación y bienestar en el nombre de Jesús.

12
Efesios 4:29: Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino
la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los
oyentes.

296 El poder de lo invisible


Mis anotaciones
reunión 1
Enséñanos a orar
Jesús nos guio hacia un diálogo abierto y sincero
con nuestro Padre y a nosotros nos corresponde
confiar.

Introducción
En el siglo XIX, caminando por las calles de Bristol, Ingla-
terra, un hombre llamado George Müller vio a cientos de
niños sin hogar. Esto lo conmovió tanto que decidió hacer
algo al respecto, aunque solo tenía dos centavos en su
bolsillo. Müller decidió abrir un orfanato y durante 60 años
proveyó para 10,000 huérfanos a pesar de haber iniciado
con dos centavos. Al ver a los niños desamparados pudo
haber dicho: “Quisiera ayudarlos, pero no tengo dinero.
No hay forma alguna en que pueda cuidarlos”, pero su
pensamiento simplemente fue: “Porque ellos lo necesitan,
los ayudaré”. Dios bendijo su esfuerzo de forma poderosa.
Müller contaba historias asombrosas acerca de cómo sus
oraciones eran contestadas. Tenía un registro de 30,000
oraciones que Dios respondió. En una ocasión ya no había
comida para el desayuno de los niños, pero a las 3:00
de la madrugada un panadero lo llamó para decirle: “No
puedo dormir. Voy a hornear pan. ¿Estaría bien que le lleve
algo para esta mañana?”. En otra ocasión, un camión de
leche se descompuso frente el orfanato, justo cuando la le-
che se había acabado. El piloto entró y le dijo: “Esta leche
se va a arruinar pronto si no se la bebe nadie. ¿Le gustaría
tenerla?”. Fue así como sus necesidades fueron suplidas.

298 Sus enseñanzas


Una y otra vez, 30,000 veces a lo largo de 60 años, Dios
respondía a las oraciones de este hombre, así como ―no
lo dudes― responderá las tuyas.

Pero… ¿cómo hacerlo? • Lucas 11:1


Además de los milagros, Jesús era un maestro por exce-
lencia; Sus discípulos, al observar la estrecha comunica-
ción que tenía con Dios, le pidieron que les enseñara a
orar. Nos han enseñado que orar es hablar con Dios, pero
¿qué decirle?, ¿cómo hacerlo? No te preocupes, no eres
el primero que tuvo esa inquietud. Lo primero y más impor-
tante es asegurarte de que tienes comunicación con Dios
acercándote a Él, buscándolo en todo momento, dándole
un tiempo especial para que te hable.

Con confianza y fe • Mateo 6:9-15


Lo primero que Jesús aconsejó fue llamar “Padre” a Dios,
porque debemos acercarnos con confianza. También de-
bemos darle la honra que merece, santificando Su nom-
bre y asegurándole que Su voluntad es más importante
que cualquier otra cosa. Entonces podemos compartirle
nuestras inquietudes y pedirle cuanto necesitemos porque
Él desea proveernos. Además, pedirle que nos perdone
como nosotros lo haremos ya que no podemos pedir sin
antes ofrecer. Acércate a Dios con un corazón sincero y
dispuesto a escucharlo porque Él te atenderá y te dará Pa-
labra acertada.

Orar en todo momento para ser transformado •


Efesios 6:18
Nuestras oraciones no son palabras mágicas para que
las cosas sucedan, sino momentos de diálogo entre Dios
y nosotros. Así como le expresas tus puntos, Él también te
responde. La Biblia nos invita a orar en todo tiempo. San

enero 299
Agustín, un antiguo teólogo cristiano, escribió que “debe-
mos orar como que todo dependiera de Dios y trabajar
como si todo dependiera de nosotros”. La oración te acer-
ca más a Dios y te transforma de adentro hacia afuera.

Conclusión y aplicación
Si bien es cierto que Dios nos llama a orar cuando necesita-
mos algo y nos invita a pedirle con libertad, también debe-
mos reconocer que la oración es un proceso transformador.
Es imposible acercarnos a Dios y no querer ser más como Él.
Por medio de la oración Él purifica tu alma, se conecta con
tu espíritu y sella tu corazón con Su presencia. Búscalo con
un deseo sincero de escucharlo y provocar que te escuche.

Llamado y ministración
Para tu espíritu, la oración es el equivalente a lo que res-
pirar es para tu cuerpo. Orar es oxígeno para tu alma y al
hacerlo descubrirás muchas cosas de Dios y de ti mismo.
Además, serás desafiado a cambiar, a ser mejor, a amar y
a perdonar más. Sumérgete hoy en la aventura de mante-
ner una comunicación constante con Dios; ora por tu fami-
lia, por tus amigos y por ti mismo.

Intercesión • Filipenses 1:3-4


Oren por sus familiares y amigos con gozo y gratitud en su
corazón. Pídanle al Señor que despierte en ellos el deseo
de comunicarse con Él como Padre a través de la oración.

Ofrenda • Mateo 5:45


Dios es nuestro Padre y nos bendice de muchas formas.
Hónralo con tus ofrendas como debe honrarse a un padre
amoroso que cuida de sus hijos.

Más citas: Colosenses 1:3, 1 Tesalonicenses 5:17, 1 Co-


rintios 14:15.

300 Sus enseñanzas


Mis anotaciones
reunión 2
Doblemente bendecido
Jesús nos enseña sobre el verdadero éxito y la
bendición que se alcanza por medio de la fe.

Introducción
En una encuesta realizada en internet se preguntó a 538
personas qué consideraban como éxito en la vida, con
base en varios enunciados. El 41% escogió la definición
del éxito como: “Simplemente estar feliz con todo lo que
se hace y con todo lo que sucede”. El 34% escogió el
enunciado que aseguraba: “El verdadero éxito es diferente
para cada uno y no se puede definir”. El Diccionario de
la Real Academia Española define la palabra éxito como
“Resultado feliz de un negocio”. Sin embargo, tal como se
demostró con la encuesta, el éxito se define de diferente
forma para cada uno. Para alguien puede ser una sensa-
ción general de felicidad, mientras que otros podrían pen-
sar que se basa en la generación de riqueza. Algunos más
podrían verlo como encontrar al amor de su vida. Por lo
tanto, la definición es subjetiva, aunque todos sabemos en
qué momento lo hemos alcanzado.

Jesús habló con Sus discípulos acerca de lo que implica ser


una persona exitosa. A esta enseñanza se le ha llamado el
“Sermón del Monte” y en él se mencionan nueve tipos de
personas exitosas o “bienaventuradas”, como la Biblia las
llama, lo que significa “doblemente bendecidas”. De esta
forma Jesús enumera los valores del reino de Dios, que son
radicalmente diferentes a los del mundo. Dios desea que

302 Sus enseñanzas


Sus hijos muestren humildad, compasión por el pecador,
mansedumbre, amabilidad, anhelo por la justicia, deseo
de aliviar el sufrimiento y estar dispuestos incluso a ser re-
chazados o perseguidos por hacer lo correcto. Un líder
que desee ser exitoso vivirá según estos valores.

Transparencia • Mateo 5:3


Esta es una de las pocas prédicas de Jesús que se regis-
tran en la Biblia. El primer grupo de “bienaventurados” son
“los pobres de espíritu”, aquellos que reconocen su nece-
sidad espiritual y ponen su confianza en Dios. Contrario a
lo que hoy entendemos, no significa ser un perdedor sino
ser capaces de reconocer nuestros errores, arrepentirnos y
buscar el perdón del Señor. Es el opuesto a aquella per-
sona que busca en todo tiempo justificarse a sí misma. En
un momento de honestidad con Dios, reconozcamos que
le hemos fallado, busquemos Su perdón y arrepintámonos.
Hacerlo nos librará de una gran carga y nos hará más que
bendecidos.

Consolación • Mateo 5:4


No todos los que lloran son bienaventurados. Es decir, mu-
chos lloran por haber pecado y por haber sido descubier-
tos. Esto es lo que la Biblia llama “la tristeza del mundo”,
porque produce muerte. Sin embargo, existe una tristeza
en Dios, es decir, que produce arrepentimiento para salva-
ción. Estas personas serán doblemente benditas y recibirán
consolación porque serán perdonadas. Dispón tu corazón
para alcanzar esta gran bendición que produce el arre-
pentimiento sincero.

Corazón limpio • Mateo 5:8


La palabra “corazón” abarca el intelecto, la voluntad, las
emociones y la conciencia. Es necesario que limpiemos
nuestro corazón, que es la fuente de nuestra conducta,

enero 303
nuestros hechos y nuestras palabras. Por otro lado, el cora-
zón impuro es la fuente de tentaciones. ¿Cómo se puede
purificar el corazón? Renovando nuestra forma de pensar
(Romanos 12:2). De esta forma podremos ver a Dios más
claramente, escuchar Su voz y recibir Su bendición.

Conclusión y aplicación
En Dios existen bendiciones generales que Él imparte a to-
dos por igual ya que hace salir el sol sobre todos cada
mañana. Sin embargo, hay otro tipo de bendiciones espe-
ciales que se deben conquistar y que están ahí para todos,
pero no son para cualquiera. Tú puedes ser de aquellos
que obtienen esas bendiciones especiales de Dios con
tu forma de tu actuar, pensar y proceder. Impregna estas
cualidades que la Biblia menciona en todas las áreas en
las que te desarrolles.

Llamado y ministración
Para llegar a ser “bienaventurado” es necesario que vea-
mos con sensatez nuestro corazón y decidamos cambiar.
Dios se fortalece en tu debilidad para que seas hecho una
nueva persona si le entregas tu corazón para que lo renue-
ve. Sé valiente y decide ser diferente. Sé una persona de
éxito para bendecir a tus seres amados.

Intercesión • Romanos 12:2


Oren para que haya más personas conforme al corazón
de Dios, trasformadas por la renovación del entendimiento,
y que todos podamos disfrutar de las especiales bendicio-
nes de nuestro Padre celestial.

Ofrenda • Mateo 5:7


Las personas misericordiosas ayudan a los necesitados
con generosidad, ya que la Biblia menciona que los nece-

304 Sus enseñanzas


sitados pedían misericordia. Seamos personas de corazón
generoso, no solamente al ayudar al necesitado sino sien-
do fieles al presentar nuestras ofrendas a Dios, quien nos
da Su misericordia.

Más citas: Lucas 18:13-14, 2 Corintios 7:10, 2 Crónicas


9:7.

enero 305
reunión 3
Te presentaré
a nuestro Padre
El Hijo nos da a conocer a nuestro amoroso Padre
para que confiemos en él.

Introducción
Según investigaciones, se ha demostrado que los padres,
sin importar su nivel de ingresos o trasfondo cultural, ejercen
un rol crítico en la educación de sus hijos. Cuando el padre
se involucra, los hijos aprenden más, tienen un mejor rendi-
miento en los estudios y muestran un comportamiento más
sano. Incluso cuando los padres no comparten el mismo
hogar que los hijos, su involucramiento activo puede tener
un impacto duradero y positivo. Asimismo, las investigacio-
nes afirman que los padres acumulan diversos beneficios
al estar positivamente involucrados con sus descendientes.
Esta es una calle de doble vía en cuanto a beneficios, tan-
to para el padre como para los hijos. Entre los beneficios
para los hijos se pueden mencionar: mayor empatía, más
conciencia de las necesidades y derechos de los demás,
más generosidad, autoestima más alta, mayor capacidad
de autocontrol y menos impulsividad, menor duda y temo-
res ante situaciones nuevas, mayor tolerancia ante el estrés
y la frustración.

Algunos beneficios para el padre que se involucra con sus


hijos son mejor regulación y expresión de las emociones,

306 Sus enseñanzas


nuevo entendimiento de la empatía, demora en la gratifica-
ción de las propias necesidades. El padre que se involucra
activamente con sus hijos tiende a tener menos accidentes
y muerte prematura, menos casos de abuso de sustancias
y una mayor sensación de bienestar y participación en la
comunidad y en posiciones de liderazgo. (Fuente: Minne-
sota Fathers & Families Network, www.mnfathers.org).

Jesús sabía que es de vital importancia relacionarnos con


nuestro Padre, por lo que durante Sus tres años de minis-
terio mostró a Sus discípulos cómo entablar una relación
con Él.

Cierra tu puerta • Mateo 6:6


Jesús nos enseñó que debemos buscar al Padre en privado
y dedicarle tiempo. La privacidad evita las distracciones y
nos permite enfocarnos en lo que estamos haciendo. En
otras palabras, Jesús nos está diciendo: “Dedica un tiem-
po especial para conocer al Padre. Cierra la puerta. Hay
cosas que solamente hablarán entre ustedes”. Haz en tu
agenda el espacio para estar con Dios y verás cómo este
tiempo afecta positivamente el resto de tu día.

Más que flores y pajaritos • Mateo 6:26, Mateo


6:28-29
La provisión económica es una de las mayores preocupa-
ciones de la actualidad. ¿Qué hemos de comer y de vestir?
¿Tendré trabajo a pesar de la crisis? ¿Saldrá mi empresa
adelante? Si el Padre cuida del vestido de las flores y del
alimento de las aves, ¿cómo no cuidará de ti? Dios Padre
te conoce y sabe de lo que tienes necesidad. Confía en Él
y entrégale hoy todas tus aflicciones. Él proveerá más allá
de tus expectativas.

enero 307
El Padre que siempre soñé • Mateo 11:27
Jesús y el Padre son uno. Podemos tener diferentes concep-
tos de cómo es Dios. Algunos lo imaginábamos como un
anciano de larga barba blanca, con un cetro en Su mano
y de seria mirada; sin embargo, a lo largo de la Biblia,
Jesús nos habla de Dios, Su Padre, de tal forma que quien
escuchaba anhelaba tenerlo cerca. Sumérgete hoy en la
aventura de conocer a Dios a través de Jesús.

Conclusión y aplicación
En un principio, nuestra relación con Dios Padre depende
de lo que hayamos aprendido y lo que hayamos vivido
con nuestros propios padres; sin embargo, Dios es dife-
rente a todo lo que te hayas podido imaginar. Él te ama y
desea que te acerques. Descubre a Dios Padre a través de
Jesús, deja que te transforme y bendiga hoy. Tú puedes ser
un agente de cambio para tus seres amados por medio de
lo que conozcas de Dios.

Llamado y ministración
Empieza ahora mismo, deja a un lado las preocupaciones
del día y dedica este tiempo a conocer a Dios, a estar en Su
presencia. Él desea bendecirte y mostrarte cosas que sólo Él
conoce. Pídele que llene tu corazón de paz. ¡Búscalo!

Intercesión • Juan 8:29


Oren para que todos los que se han sentido solos puedan
entender que Dios está con ellos y para que puedan llegar
a amarlo tanto que su mayor deseo sea hacer las cosas
que a Él le agradan, tal como lo hizo Jesús.

Ofrenda • Mateo 7:11


Nuestro Padre desea prosperarnos y bendecirnos en todo
sentido, más de lo que todo padre terrenal podría desear.

308 Sus enseñanzas


Pídele hoy de corazón y presenta tu ofrenda al Señor. Él te
multiplicará al ciento por uno.

Más citas: Mateo 5:45, Mateo 5:48, Mateo 6:8.

enero 309
reunión 4
Te enseñaré sobre el
Espíritu Santo
Jesús abrió el camino para que recibiéramos con
fe al Espíritu Santo, el Consolador, quien nos rega-
la dones y frutos de amor, paz y gozo.

Introducción
Al dirigirse a una gran audiencia, el famoso evangelista
D. L. Moody sostenía un vaso al tiempo que preguntaba:
“¿Cómo puedo sacar el aire de este vaso?” Un hombre gri-
tó: “¡Hay que bombearlo para sacarlo!” A lo cual Moody
respondió: “Eso crearía un vacío y el vaso se rompería”.
Después de numerosas sugerencias, Moody, sonriendo,
tomó un pichel de agua y llenó el vaso. “¡Allí está! ―excla-
mó―. Ahora ya no hay aire en el vaso”. Entonces continuó
explicando que la victoria en la vida cristiana no se logra
al “bombear” el pecado para sacarlo de la vida por aquí
y por allá, sino al ser llenos del Espíritu Santo.

En su libro Símbolos del Espíritu Santo, Gordon Brownvi-


lle cuenta la historia del gran explorador noruego Roald
Amundsen, el primero en descubrir el meridiano magnético
del Polo Norte y el primero en descubrir el Polo Sur. En uno
de sus viajes, Amundsen llevó consigo una paloma men-
sajera y al llegar a ese extremo del mundo abrió la jaula
del ave y la dejó libre. Imagina la felicidad de la esposa
de Amundsen, en Noruega, al ver la paloma revolotean-
do en el techo de su casa. Sin duda exclamó: “¡Está vivo!

310 Sus enseñanzas


¡Mi esposo está vivo!”. Algo similar sucedió cuando Jesús
ascendió al cielo. Él ya no estaba, pero Sus discípulos se
aferraron a la promesa de que enviaría al Espíritu Santo.
¡Qué gozo habrán experimentado al descender el Espíritu
Santo en Pentecostés! Los discípulos tenían con ellos un re-
cordatorio continuo de que Jesús estaba vivo y en victoria,
sentado a la derecha del Padre. En la actualidad, el Espíri-
tu Santo continúa recordándonos esa gran noticia.

Quizá alguna vez has estado en un restaurante y la mesera


te dice “Se enfrió su café, ¿le sirvo más?” La taza talvez es-
taba medio llena de un café frío, pero al llenarla con café
caliente, se calienta. Quizá te encuentres espiritualmente
frío y vacío, pero debes dejar de vivir solo con tus propias
fuerzas. Pídele a Dios que te llene del Espíritu Santo ahora
mismo.

Más poderoso • Lucas 3:16


Jesús, Dios hecho hombre, es quien poderosamente nos
bautiza en el Espíritu Santo. Nadie antes que Él lo hizo y
nadie más tiene la potestad de hacerlo porque el Hijo, el
Padre y el Espíritu son uno solo, dispuestos a bendecirte y
otorgarte la unción que te moverá a dar testimonio de Su
poder y Su gloria en tu vida.

Para dar buenas nuevas, sanar y liberar • Lucas


4:18-19; Lucas 11:13
Jesús nos enseñó que Dios Padre anhela darnos la unción
del Espíritu Santo para sanar a los enfermos, liberar a los
cautivos y predicar las buenas noticias de salvación a to-
dos. Lo único que debes hacer es pedírselo de todo cora-
zón, además de demostrarle que tienes la fe y el carácter
necesarios para recibirla y compartirla.

enero 311
Él vendrá cuando Yo me vaya • Juan 14:26; Juan
15:26; Juan 16:7
Los magníficos regalos de Jesús no terminan con Su as-
censión al lado del Padre, ya que les dijo a los discípulos
que era necesario que Él se fuera para que ellos recibie-
ran al Espíritu Santo, el Consolador, quien hasta hoy nos
acompaña. El Espíritu Santo nos recordaría cada una de
las promesas de Dios y daría testimonio de Jesús como lo
hace hasta ahora y lo hará por siempre.

Conclusión y aplicación
El Espíritu Santo constantemente nos recuerda que Jesús
vive y, entre otras cosas, trae a nuestra mente y nuestro co-
razón las promesas que Dios nos ha dado, para que no
las olvidemos y nos esforcemos por alcanzarlas. Cuando
lo recibimos, recibimos el poder de Dios con el cual pode-
mos sanar, liberar y compartir bendición a muchos.

Llamado y ministración
Pide al Señor que te llene con Su Santo Espíritu para que
te acompañe en todo momento. Él será quien te consuele
y llene de paz, y también quien te levante para continuar.
Anímate y cobra fuerzas, Dios desea que camines con Él a
través de Su Espíritu Santo.

Intercesión • Efesios 5:18


Oren para que cada vez sean más los familiares, amigos
y compañeros de trabajo y estudio que deseen tener la
llenura del Espíritu Santo en vez de llenar su vida con otras
cosas pasajeras.

Ofrenda • Romanos 15:16


El Espíritu Santo santificaba las ofrendas presentadas a
Dios que, en este caso, eran personas. Sin embargo, cada

312 Sus enseñanzas


ofrenda que tú traes ante el altar es santificada por el Espí-
ritu Santo para ser presentada a Dios. Pídele que tu ofren-
da sea agradable para el Señor.

Más citas: 1 Corintios 2:10-13, Salmos 139:7-12, Roma-


nos 15:18-19.

enero 313
Mis anotaciones
Llaves y puertas

Aprovecha la gracia y el favor que Dios te ha dado.

Cash Luna

Dios tiene maravillosas promesas para nosotros. Su


voluntad es perfecta, pero debemos aprender a descu-
brirla y alinear nuestra voluntad a eso que Él nos desea.
Esa visión de Dios requiere enfoque y compromiso porque
generalmente es un proceso que toma tiempo. Quien ver-
daderamente confía, espera; al contrario, quien desconfía,
vive desesperado. El profeta Habacuc dijo que la visión
tardaría por un tiempo pero aconsejó que la esperáramos
porque sin duda no tardaría. Suena confuso aunque al
analizarlo descubrimos que se refiere a nuestra actitud de
paciencia, porque si esperamos con buena disposición a
que la visión se cumpla, sentiremos que no ha tardado. Los
tiempos se aceleran y las puertas se abren para quienes
saben esperar.

Y cuando pensamos en esperar hablamos de tiempo. Lo


interesante es descubrir que para Dios el tiempo es relativo

febrero 317
ya que un día puede ser como mil años y mil años pueden
ser como un día.1 Debemos comprender esto para relajar-
nos y aprender a ver las situaciones desde la perspectiva
del Señor. Frente a este panorama, lo mejor es ejercitar
nuestra paciencia a la luz de las Escrituras. Leerlas, pedir
al Espíritu Santo revelación para comprenderlas, porque
la ignorancia es enemiga de la bendición. Si conocemos
cómo piensa Dios y cuáles son Sus promesas, será más
fácil ajustarnos a Su voluntad y esperar confiados. Lo que
puede tomar años, el Señor lo hace en un día, pero al des-
esperado, un día puede parecerle un año. Lo que tienes
por tardanza realmente no lo es en el tiempo de Dios. Así
que debemos dejar de ser víctimas de lo que percibimos o
sentimos. Es difícil lograrlo porque vivimos en un mundo de
percepciones, sin embargo, en nuestro ánimo debe preva-
lecer la confianza en que Él no retrasa Su promesa, sino
que somos nosotros los que comemos ansias. Si el Señor
puede venir en un abrir y cerrar de ojos, ¿qué no puede
hacer en ese lapso de tiempo?

Cierta vez que me invitaron a compartir con un grupo en


un crucero para parejas, a la persona que organizaba se
le ocurrió la brillante idea de hacer una reunión especial
al bajar en uno de los puertos. La agenda se complicó
porque muchas personas querían saludarme, por lo que
me sentí ansioso ya que deseaba un tiempo para orar y
prepararme. Entonces el Señor me dijo: “Ten paz, si mi
segunda venida puede ser en un abrir y cerrar de ojos,
también me puedo derramar en un abrir y cerrar de ojos.
Diles que cierren los ojos y al abrirlos el Espíritu Santo se
1
2 Pedro 3:8-9: Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor
un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda
su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente
para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento.

318 Llaves y puertas


derramará”. Así sucedió. ¡La reunión fue poderosísima! Te
profetizo que Dios abrirá puertas y acortará tiempos en
algo que te prometió; no te preocupes: si eres paciente,
en un abrir y cerrar de ojos ocurrirá lo que esperas. La
paciencia acorta tiempos porque la ansiedad es lo que
nos hace desesperar. Si lo puedes creer con todo tu co-
razón, este año es de favor y gracia para el pueblo del
Señor, quien abrirá una puerta grande y eficaz para ti.2
No busques que tus emociones empaten con tus oportu-
nidades sino al contrario, porque las emociones son en-
gañosas. La impaciencia trae aflicción de espíritu. Dice el
Señor que no te preocupes por las puertas que cerrará
para que te acerques a la puerta de oportunidad que Él
desea abrirte. Solo confía y persevera en la oración, con
acción de gracias.3

Las puertas se abren cuando hacemos bien las cosas.


Cuando obramos con excelencia, las oportunidades no
faltan pero es importante estar atentos para identificar cuá-
les son las puertas que Dios abre, entender para qué las
abrió y pedirle que nos muestre cómo debemos aprove-
charlas, pues a veces echamos a perder las puertas que se
abren. Por ejemplo: si Dios te abre la puerta del deporte,
comprende que lo ha hecho para que seas disciplinado y
logres destacar, no para que te luzcas y te conviertas en
una persona arrogante y mucho menos para que adquiera
vicios. Si te abrió la puerta de la universidad es para que
te prepares, estudies, adquieras herramientas de bendición

2
1 Corintios 16:9: Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y mu-
chos son los adversarios.
3
Colosenses 4:2-4: Perseverad en la oración, velando en ella con acción
de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el
Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio
de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como
debo hablar.

febrero 319
y tengas un buen futuro, no para conectar y parrandear.
Además, toma en cuenta que las puertas no siempre son
enormes ya que también hay puertas pequeñas que dan
paso a otras mayores. Todo es un proceso y los comien-
zos pueden ser discretos, sin embargo, hay que abrirlas
y aprovechar las oportunidades con la misma pasión. Yo
agradezco las invitaciones a predicar a las iglesias gran-
des y pequeñas. En todas doy mi máximo esfuerzo por
bendecir con la unción que Dios me pide que comparta.
Cuando sabemos que las puertas están abiertas porque
Dios así ha querido, las valoramos y aprovechamos.

Si Dios te abre la puerta de una empresa es para servir,


no para exigir. Dios te abrirá puertas eficaces, podero-
sas y grandes en potencial, pero debes saber para qué
y cómo pasar a través de ellas. Una persona me llamó
para pedirme consejo, ya que le ofrecían la oportunidad
de participar en política, sin embargo, le aconsejé que
no aceptara porque lo conocía y sabía que sería un área
en la que no aprovecharía sus talentos y más bien se le
complicaría la vida. Mantente enfocado en la visión que
Dios te ha dado y será más fácil determinar qué puertas
son las que Él abre para ti. Pídele que te dé revelación
que traiga transformación y bendición a tu vida, que te
abra puertas para dejar lo negativo y abrirte paso a lo
positivo. En mi caso, no ha habido puerta más grande
que la oportunidad de entregarle mi vida. Abrir esa puer-
ta marcó un antes y un después incluso en cuestiones tan
sencillas como dejar el vicio de fumar. Antes fumaba un
paquete de cigarrillos al día; hace poco hice la cuenta
y el ahorro ha sido de Q180 mil en 33 años. ¡Increíble!
Cuando Dios te abre una puerta no basta solo con dejar
las cosas malas: hay que enfocarse en hacer las buenas
y aprovechar las oportunidades.

320 Llaves y puertas


Luego de preguntar a Sus discípulos quién pensaban los
demás que era Él, Jesús les preguntó sobre lo que ellos
pensaban y Pedro respondió con gran revelación. Le dijo
que era el Hijo de Dios, lo cual le abrió la puerta para ser
nombrado como la roca sobre la cual se edificaría la igle-
sia. Además de otorgarle las llaves que abrirían el reino
de los cielos. Para llegar a ese punto, este discípulo pasó
por un proceso de transformación que no fue fácil. Hay
puertas que no se han abierto porque tu transformación no
se ha dado. La revelación vendrá cuando logremos íntima
relación con nuestro Padre, quien nos mostrará Sus planes.
La transformación fue tanta en Pedro que Jesús incluso le
cambió el nombre. Ya no se llamó Simón, que significaba
junco llevado por el viento, sino que se llamó Pedro, que
significa roca. Mientras más revelación tengas de quién es
Jesús, Él te dará más revelación sobre quién eres tú en Sus
planes. Hasta que no creas en tu identidad como un hijo
bendito de Dios, no podrás moverte con comodidad en
esa bendición que te seguirá a donde vayas. La bendición
de nuestra identidad es una llave que abre muchas puer-
tas, pero debemos descubrirla y aceptarla. Piensa, actúa
y habla como un bendito y las bendiciones te encontrarán
porque serás como un imán que las atrae. Al enfocarte en
escuchar al Padre te dispondrás para recibir las llaves co-
rrectas.

Prepárate porque Dios acelerará los tiempos y te dará las


llaves para abrir las puertas correctas. No es lo mismo bus-
car la llave para abrir una puerta que buscar las puertas
para las llaves que ya tienes. No es lo mismo estar frente
a la puerta y querer la llave que tener las llaves y buscar
las puertas. Busca las puertas correctas que se abrirán con
las llaves que Dios te ha dado, esas que se traducen en las
habilidades y gracia particular que tienes. Dios ya te ha

febrero 321
dado llaves: oportunidades y talentos. No todos tenemos
las mismas llaves porque nuestras puertas son diferentes. Si
sabes cuál es tu gracia y caminas en ella, encontrarás un
favor impresionante. Lo que hagas será relevante, las puer-
tas que abras serán las indicadas porque usarás las llaves
correctas. No hay peor cosa que pretender abrir las puer-
tas de otros con nuestras llaves porque son las incorrectas.
Si Dios te dio gracia para emprender, si te dio esa llave,
úsala y serás exitoso. Lo que hagas crecerá, dará fruto,
no lo dudes. Confía en la gracia de Dios, en Su sabiduría
al darte llaves especiales. Duerme tranquilo, pon tus pla-
nes en Sus manos y todo irá mejor. Si tienes la llave de la
medicina no te empecines en abrir un taller de mecánica.
Si eres mecánico deja de intentar administrar un hospital.
Fluye con la gracia que sí tienes y abrirás las puertas in-
dicadas. Si usas tus llaves, tu favor y gracia, te garantizo
que se acelerará el tiempo y la puerta se abrirá. Pídele
sabiduría para no intentar abrir puertas que no son las tu-
yas. Antes de construir nuestro primer templo rechacé va-
rias ofertas de personas que me ofrecían financiar iglesias,
pues sabía que no era lo que Dios quería. Me costó, pero
rechacé las ofertas seguro de que Dios me daría la llave
para abrir la puerta correcta y hacer Su voluntad. Había
puertas grandes por las que no debíamos entrar. Hoy de-
claramos puertas abiertas y que tendremos sabiduría para
reconocer las puertas que debemos abrir y humildad para
usar las llaves que Dios nos ha dado.

322 Llaves y puertas


Mis anotaciones
reunión 1
Que tu fe no se debilite
Tu fe debe mantenerte a firme aún en medio de las
peores dificultades.

Introducción
Una mujer pobremente vestida y con un rostro que refle-
jaba tristeza entró en una tienda, se acercó al dueño y
humildemente preguntó si podía llevarse algunas cosas
a crédito. Con voz suave explicó que su esposo estaba
muy enfermo y que no podía trabajar, tenían siete niños
y necesitaban comida. El dueño no aceptó y le pidió que
abandonara la tienda. Sabiendo la necesidad que estaba
pasando su familia, la mujer rogó: “Por favor señor, se lo
pagaré tan pronto como pueda“, pero el dueño se negó.
De pie, cerca del mostrador, se encontraba un cliente que
escuchaba la conversación. Se acercó y le dijo al dueño
de la tienda que se haría cargo de lo que la mujer llevara.
Entonces el dueño le dijo a la mujer: “Escriba en este papel
lo que necesita y póngalo en esta balanza. Lo que pese se
lo daré en comida“. La mujer titubeó por un momento pero
escribió sobre el papel y lo puso en uno de los platos de
la balanza. Los ojos del dueño y del cliente se llenaron de
asombro cuando el plato de la balanza donde estaba el
papel se hundió hasta el fondo y se quedó así. El cliente
sonrió y el dueño comenzó a poner comestibles en el otro
plato de la balanza que no se movió hasta que estuvo lle-
no. El dueño se quedó pasmado de asombro. Finalmente,
tomó el pedazo de papel y lo leyó. ¡No era una lista de

324 Sus obras


compras! Era una oración que decía: “Querido Señor, Tú
conoces mis necesidades y voy a dejar esto en Tus ma-
nos”. El dueño de la tienda le entregó los comestibles a la
mujer, quien se fue muy agradecida. El cliente le entregó
un billete de cincuenta dólares al dueño y le dijo: “Ahora
sabemos cuánto pesa una oración de fe”. Nuestro Señor
desea bendecirnos y provocar maravillas en nuestra vida,
pero lograrlo requiere de nuestra fe inquebrantable y firme
ante cualquier circunstancia.

Cuando los vientos son contrarios • Mateo 14:22-25


La Palabra dice que Jesús se quedó en tierra a orar y envió
a Sus discípulos a cruzar hasta la otra orilla del lago. En
medio les sorprendieron las olas y el viento contrario, por
lo que Él caminó sobre las aguas para ir a Su encuentro.
Si tu vida se dirige hacia donde el Señor te ha enviado y
encuentras dificultades, Él llegará a tu encuentro para ayu-
darte sin importar lo grave de la situación.

Calma, no tengas miedo • Mateo 14:26-27


Los discípulos tuvieron miedo al verlo porque pensaron que
era un fantasma. No dudes ni temas porque si estás con el
Señor nadie podrá vencerte. Su fortaleza y poder te sos-
tendrán y ayudarán a avanzar. Si el Señor es dueño de tu
vida y caminas junto a Él, aprenderás a identificarlo a tu
lado en medio de las dificultades.

Camina sobre las aguas • Mateo 14:28-32


Pedro, todavía dudando, le pidió que le permitiera cami-
nar sobre el agua para ir a Su encuentro, pero y al hacer-
lo, sus dudas provocaron que empezara a hundirse. ¡No
dudes! Cree y confía en el Señor; tu fe debe mantenerte a
flote en medio de cualquier tormenta. Pídele Su ayuda y Él
te extenderá Su mano.

febrero 325
Conclusión y aplicación
Nuestro Padre nos ama y nunca nos abandona ante la
tormenta y vientos contrarios. Él es fiel y Su promesa es
sostenernos aun en los tiempos más difíciles. Fortalece tu fe,
entrégale cada situación de tu familia y tu trabajo, búsca-
lo con confianza, especialmente al afrontar momentos de
dificultad, y verás Su maravilloso poder obrar en tu vida.

Llamado y ministración
Jesús nos tiende la mano para salvarnos ante cualquier
adversidad, solo debes tener fe y pedírselo. Apóyate en
Él para no hundirte en la desesperación porque Él es tu
Salvador y amigo incondicional.

Intercesión • Job 31:35


Intercedan por las personas que necesitan aprender a
confiar en Dios, quien es omnipotente y el único que los
defenderá ante cualquier enemigo o adversario.

Ofrenda • Salmos 38:9


La fe también se demuestra en lo que le damos al Señor. Él
te hará prosperar y nada te faltará si le temes y si lo honras
con tus ofrendas porque de esa forma le demuestras que
confías en Su provisión.

Más citas: Isaías 30:15, Éxodo 15:2, Salmos 22:19.

326 Sus obras


Mis anotaciones
reunión 2
Eres excelente
Jesús nos enseña a hacer todo con fe y excelencia,
especialmente cuando se trata de ayudar a nues-
tros semejantes.

Introducción
En la corte de un rey conquistador que constantemente ha-
cía planes de invasión a otros países, vivía un filósofo que
lo aconsejaba. Un día, el rey llegó donde el filósofo, que
se encontraba tumbado a la sombra de un árbol, y le dijo:
“He hecho un plan y mañana mismo salgo con mi ejército.
Vamos a cruzar el estrecho y a conquistar toda Grecia,
todo el Peloponeso”, a lo cual respondió el filósofo: “Muy
bien. ¿Y después qué harás?” El rey respondió: “Después
continuaremos adelante, hacia Italia”. “¿Y luego?”, interro-
gó nuevamente el filósofo. “Pues seguiremos y procurare-
mos llegar hasta el final del mundo”, respondió el rey. “Muy
bien. ¿Y después?”, insistió el filósofo. “Bueno, ya después
habré conquistado todo el mundo”, argumentó de nuevo
el rey, confundido. “Y entonces, ¿qué?”, volvió a preguntar
el sabio, a lo que el rey respondió: “Entonces podré des-
cansar”. Ante lo cual el filósofo concluyó: “Bueno, si de lo
que se trata es de descansar, por qué no te sientas aquí
conmigo bajo este árbol y empezamos a descansar sin
tanto trajín”. De esta forma el filósofo le enseñó al rey que
su visión de la excelencia era adquirir una gloria vana y sin
propósito real más que el de poseer y nada más. Jesús, al
contrario, nos enseña que todo lo que hagamos debe ser

328 Sus obras


excelente, pero no para enorgullecernos y satisfacer nues-
tro ego sino para bendecir a muchos.

Hagan como Él les diga • Juan 2:1-5


Al ver que faltaba el vino en la boda, María, madre de
Jesús, les dijo a los sirvientes que obedecieran las instruc-
ciones de su hijo porque estaba convencida de que Él era
capaz de hacer algo extraordinario, y así fue. A pesar de
que aún no era el tiempo, Jesús no decepcionó a Su madre
y obró el milagro. La obediencia es un elemento importan-
te para ver al Señor obrar en nuestras vidas. Debes hacer
lo que Él te mande y no te decepcionarás.

El control de calidad conduce a la excelencia •


Juan 2:6-8
Luego de dar las instrucciones a los sirvientes y convertir el
agua en vino, Jesús pidió que se lo llevaran al maestresala,
es decir, al encargado de coordinar todo. Nuestro Señor
no pasó sobre la autoridad de quien estaba a cargo sino
que mandó que lo llevaran a quien debía autorizar que se
sirviera. Cuando queremos obrar con excelencia, debe-
mos pedir asesoría y supervisión. Esta actitud humilde nos
ayuda a aprender y hacer las cosas cada ver mejor.

Lo mejor para el final • Juan 2:9-10


Al probarlo, el maestresala dijo que habían dejado el me-
jor vino para el final, contrario a lo que se acostumbraba.
La Palabra nos enseña que la gloria postrera será mayor
que la primera; es decir, que no debemos limitarnos por
nuestros inicios sino preocuparnos por nuestro final, lo que
habrá de venir y lo que logremos. Esfuérzate por terminar
con excelencia lo que hagas aun cuando no haya iniciado
de la mejor manera.

febrero 329
Conclusión y aplicación
Jesús hizo Su primer milagro en una fiesta, cuando convirtió
el agua en vino: primero, porque se lo pidió Su madre, y
segundo, porque desea que nos regocijemos en Sus ma-
nifestaciones de poder; que aprendamos que todo debe
hacerse con excelencia y que Él es nuestro proveedor, no
solo de lo necesario sino de todo, incluso de aquello que
para otros es un lujo.

Llamado y ministración
Decídete a entregarle tu corazón al Señor, quien te ayuda-
rá a mejorar cada día hasta alcanzar el éxito y hacer todo
con excelencia. No hay mejor futuro que estar a Su lado
gozando de Sus maravillas.

Intercesión • 2 Corintios 4:7


Oren por las personas que se han frustrado por no alcan-
zar la excelencia en lo que hacen. Pidan para que conoz-
can al Señor, quien es poderoso para guiarlos hacia el
mejor futuro que puedan imaginar.

Ofrenda • 1 Crónicas 22:5


Ofrenda al Señor con excelencia, tal como David lo hacía,
especialmente cuando se preparaba para la construcción
del templo. De la misma forma recibirás por parte de Dios.
Imítalo y hónralo con tus bienes como se lo merece.

Más citas: Salmos 119:1, Filipenses 3:8, 2 Pedro 1:3.

330 Sus obras


Mis anotaciones
reunión 3
Provisión de lo alto
Dios se preocupa por nuestras necesidades y nos
provee gracias a nuestra fe.

Introducción
Un joven muy enfermo ingresó al hospital y al llevarlo
a su habitación le advirtieron que su compañero era un
viejo cascarrabias que no paraba de quejarse y malde-
cir su mala fortuna por quedarse ciego. El joven intentó
inútilmente conversar con él, pero no lo logró; así que se
acercó a la ventana para recibir aire puro. En su caridad
infinita, intentó de nuevo charlar con el anciano, ahora
contándole lo que había afuera: describía a los niños que
jugaban en el parque, a los pájaros revoloteando entre
los árboles y el cielo despejado donde las nubes nave-
gaban tomando divertidas y caprichosas formas. El viejo
disfrutaba con esas ilustraciones tan detalladas y bien
descritas. Era la fórmula perfecta que calmaba su mal ge-
nio y le pedía constantemente que lo deleitara con esas
descripciones. El joven murió repentinamente y el viejo se
quedó triste, solo. Un día llegó a visitarlo su hijo, quien lo
hacía en muy raras ocasiones, y el anciano le rogó que
le describiese lo que pasaba al otro lado de la ventana
porque su compañero lo hacía y le agradaba mucho. El
hijo lo miró extrañado y le dijo: “Padre, al otro lado de la
ventana no hay más que un muro, y el joven que murió
era ciego como tú”. Este joven descubrió la necesidad
de afecto y comprensión del anciano y se la brindó con

332 Sus obras


agrado. Así es nuestro Señor, quien satisface con amor y
generosidad nuestras necesidades físicas y espirituales,
tal como lo hizo cuando multiplicó cinco panes y dos pe-
ces para alimentar a la multitud que lo seguía.

¿Cómo los alimentaremos? • Juan 6:1-6


Cuando Jesús multiplicó los panes y los peces para alimen-
tar a la multitud que lo seguía, lo primero que hizo fue pro-
bar la fe de Sus discípulos preguntándoles cómo compra-
rían pan para tantos. Él deseaba ver que su iniciativa y que
sugirieran soluciones, aunque Él ya sabía muy bien lo que
haría para obrar el milagro. Nuestro Señor nos reta para
que alcancemos el milagro de bendición que deseamos.

Alguien que lo entregue todo • Juan 6:7-11


Un niño ofreció los cinco panes y dos peces que tenía.
Eso fue suficiente para que Jesús alimentara a cinco mil
hombres, además de las mujeres y niños que los acompa-
ñaban. Para que el milagro de la multiplicación y provisión
suceda, primero debemos dar lo que tengamos, invertir
nuestros bienes, esfuerzo, fe y buena actitud. El Señor de-
sea obrar en nuestra vida y bendecirnos, pero debemos
demostrarle que merecemos esa bendición porque somos
generosos y lo que nos dará será para beneficiar a mu-
chos.

La bendición sobreabunda • Juan 6:12-14


Luego de comer hasta saciarse, ¡los discípulos recogieron
doce cestas con lo que sobró! Nuestro Señor es generoso
para saciar nuestra hambre y sed física y espiritual. Él es
alimento para nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Siempre
da más de lo que necesitamos cuando estamos junto a Él,
tenemos fe, compartimos lo que tenemos y seguimos Sus
instrucciones.

febrero 333
Conclusión y aplicación
Jesús multiplicó los panes y los peces para darle de comer
a la multitud, porque sabía que ellos necesitaban alimentar
su cuerpo así como alimentaban su espíritu aprendiendo
con Sus enseñanzas. Pero no hizo caer maná del cielo,
sino que esperó a que de Sus discípulos surgieran solucio-
nes. No te quedes esperando a que la bendición venga,
¡esfuérzate por conseguirla y sé generoso para hacer que
suceda!

Llamado y ministración
Lo primero que debes hacer para ver milagros de fe y
provisión en tu vida es reconocer a Jesús como Señor y
Salvador. Entrégale tu corazón y dile que Él será lo más
importante en tu vida de ahora en adelante.

Intercesión • Juan 6:5


Oren por las multitudes que deben venir al Señor para que
Él pueda saciar el hambre y sed de vida eterna, amor, per-
dón y provisión.

Ofrenda • Juan 6:11


Jesús, antes de repartir los panes y los peces, le dio gracias
al Padre por lo que habrían de recibir. Ofrenda con grati-
tud a tu Padre, quien siempre ha sido generoso para darte
más de lo que necesitas y pides.

Más citas: Marcos 6:30-44, Salmos 132:15, Proverbios


15:6.

334 Sus obras


Mis anotaciones
reunión 4
Vencer la tentación
Jesús nos enseña a permanecer confiados y ven-
cer las tentaciones.

Introducción
Hubo una vez un emperador que convocó a los solteros
del reino, pues era tiempo de buscar pareja para su hija.
Todos los jóvenes asistieron y el rey les dijo: “Os voy a dar
una semilla diferente a cada uno, al cabo de seis meses
deberán traerme en una maceta la planta que haya cre-
cido. La más bella ganará la mano de mi hija y el reino”.
Un joven plantó su semilla, pero no germinaba; mientras
tanto, los otros jóvenes no paraban de hablar y mostrar
las hermosas flores que habían sembrado. Pasados los seis
meses, todos desfilaban hacia el castillo con hermosísimas
y exóticas plantas. El joven que no logró que su semilla
germinara estaba triste y no quería ir al palacio, pero su
madre le insistió. El rey revisó cada una de las macetas y, fi-
nalizada la inspección, llamó al joven que llevó su maceta
vacía y dijo: “Este es el nuevo heredero del trono y quien se
casará con mi hija, pues a todos les di una semilla infértil y
todos trataron de engañarme, pero este joven, en cambio,
no cayó en la tentación de hacer trampa sembrando otra
planta y tuvo el valor de ser sincero y mostrar su maceta
vacía”. La firmeza y constancia en las enseñanzas de nues-
tro Señor nos dan la fortaleza para superar la tentación y
recibir los galardones reservados para quienes se guardan
en santidad.

336 Sus obras


Firme en tu identidad • Mateo 4:1-3
El diablo quiere hacerte dudar de quién eres, así como
hizo con Jesús, retándolo a usar Su poder de varias formas
para demostrar que era Hijo de Dios. Pero Él sabía que
no tenía por qué demostrarlo y no se dejó manipular. Lo
mismo debes hacer tú. Eres hijo del Rey de reyes y esa
convicción te hará fuerte ante la tentación.

La Palabra es nuestra mejor arma • Mateo 4:4,


Mateo 4:7
Jesús hizo de la Palabra su arma contra las tentaciones
del diablo, pues le decía: “Escrito está”. Él conocía las Es-
crituras y las utilizó para defenderse. Estudia la Palabra,
aprende y memoriza todas las promesas que el Padre te
ha dado porque son tu mejor arma contra el mundo que
desea verte derrotado por la tentación.

Solamente a tu Dios adorarás • Mateo 4:8-10


El diablo sabe que la ambición y el deseo de poder son
tentaciones muy fuertes, por eso nos hace pensar que de-
bemos esforzarnos por alcanzar fama y fortuna, pero el
Señor nos dice que solo los humildes serán enaltecidos.
Adora y sirve solo a tu Dios y Él te reconocerá.

Conclusión y aplicación
Jesús enfrentó la tentación y nos enseñó que la Palabra
es nuestra mejor arma para vencer al diablo, quien desea
debilitarnos y hacernos caer con mentiras. Cierra tus oídos
a sus argumentos y escucha al Señor, quien te fortalecerá
para vencer al mundo.

Llamado y ministración
Nuestro Señor venció al diablo y las tentaciones que satis-
facen la carne y el ego, así que también puede ayudarte

febrero 337
a vencerlas. Entrégale tu vida para que te enseñe a afirmar
tu identidad como hijo de Dios y a salir victorioso de las
tentaciones.

Intercesión • Santiago 1:12


Oren por las personas que necesitan aprender a vencer
las tentaciones del mundo para ser llamados bienaventu-
rados y puedan recibir la corona de vida que el Señor
promete a Sus hijos amados.

Ofrenda • 1 Timoteo 6:9


El mundo codicioso que busca la riqueza egoísta quiere
hacernos caer en la tentación de pensar que no debemos
honra a Dios con nuestras ofrendas. No caigas en la tram-
pa y muéstrale al Señor que estás dispuesto a pactar con
Él, porque todo el que le da recibe a manos llenas.

Más citas: 2 Pedro 2:9, Hebreos 3:8, Marcos 14:38.

338 Sus obras


Mis anotaciones
Mis anotaciones