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La producción como tema económico o como tema político.

El paradigma empresarial y la perspectiva del trabajo en la enseñanza de la


economía.

Ramon Rodrigues Ramalho (*)1

Resumen

En el presente texto tratamos de evidenciar la epistemología de la


enseñanza de la economía, por un lado, desde el dominante paradigma
empresarial a ser criticado, y por otro desde la perspectiva del trabajo como
propuesta. A partir de un abordaje cualitativo sobre la epistemología de
textos y manuales usados en la enseñanza básica de economía, criticamos al
paradigma empresarial siempre implícito. Por otro lado apuntamos a la
perspectiva del trabajo rumbo a un paradigma de economía-política
multidisciplinario, desde el abordaje de la antropología etnográfica
participativa/colaborativa realizado en conjunto con la Universidad de los
Trabajadores IMPA con motivo del Seminario de Economía Humana. En
este ensayo presentamos las primeras conclusiones sobre el tema propuesto,
en el marco de la investigación doctoral del autor en ciencias sociales
(FSOC/UBA).
Palabras clave: enseñanza, economía, metalenguaje, capital financiero.

Introducción

La economía es naturalmente presentada como el conjunto de actividades para


satisfacer las necesidades humanas, mediante la transformación realizada por el
trabajo de los elementos que “brinda” la naturaleza: bienes y servicios primarios,
secundarios, culturales y de recreación. Y la producción, a su vez, como la
transformación de los elementos por la aplicación del trabajo sobre los recursos de la
naturaleza; la división del trabajo meramente como elemento para aumentar la
productividad del “conjunto”; los instrumentos de trabajo como elementos evidentes por
sí mismos; la distribución como mera etapa intermedia entre producción y consumo; el
“mercado” como “espacio” de las transacciones de bienes y valores; el excedente
económico como fruto del aumento de productividad y la inversión como fuente del
crecimiento económico deseado2. Pero, generalizar la economía como “conjunto de
actividades para satisfacer las necesidades humanas”, o como “…la producción y
distribución de bienes y servicios para la satisfacción de necesidades humanas…” (Coll,

1
(*) Universidad de los Trabajadores IMPA; Doctorando y Magister en Ciencias Sociales (FOSC/UBA); Programa Facultad Abierta
(FyL/UBA); Grupo de Estudios sobre la Clase Obrera del Instituto de Investigación Gino Germani (Argentina); Núcleo de Estudos
sobre o Trabalho Humano (NESTH/UFMG, Brasil); alumno de la Maestría en Economía Solidaria (IDAES/UNSAM).
2
Explicacion tomada de los apuntes para el CBC de economía de la UBA (Marchini, 2009).
1
2001,p.3) es sostener un lenguaje difuso que oculta presupuestos antes de evidenciarlos.
Estas explicaciones generalizadas más bien ocultan los matices que ellas presuponen
implícitamente.

…nueve entre diez textos de Introducción a la Economía empiezan por la presentación del
objeto y del método de esta Ciencia. Y ocho entre diez los presentan como si no hubiera
cualquier polémica respecto a la caracterización de estos temas.
Corrientemente, el objeto de la economía es presentado de la siguiente forma: La
economía estudia el comportamiento de agentes racionales en la aplicación de
recursos escasos entre fines alternativos. […] El término clave de esta definición del
objeto de la Economía es agente racional. […] es racional el agente que busca obtener el
máximo beneficio por unidad de dispendio de sus recursos escasos. (Paiva y Cunha,
2008, p.15).

Al presentar a la unidad productiva, la empresa, como un elemento económico


autoevidente (selbsvertaendlich), que no necesita mayores explicaciones, lo que se está
inculcando implícitamente es la naturalización del capitalismo como única forma de
producción viable o existente de la economía, de ahorro de trabajo y bienes. El dinero
inicial con el que cuenta el capitalista surge como algo autoevidente. Posee de este
modo un origen “místico”. Las otras formas de producción son desconsideradas como
ingenuas etapas predecesoras.

Pero si miramos la producción capitalista desde la perspectiva del trabajador, la


producción capitalista se caracteriza por tener como única finalidad la valorización del
valor inicial, a través de la explotación privada del trabajo ajeno. Sus principales leyes
internas son la ley del valor para el intercambio, la competencia para la regulación
social y el crecimiento poblacional. El “mercado” es el resultando del choque entre
unidades productivas en la competencia.

Lo que se trata de estudiar en economía no es la economía en general (lo común a


todos los tiempos históricos), sino las formas específicas que adoptan los hombres al
organizarse para producir su vida: tratándose de saber el qué y el cómo produce. Y este
“qué y cómo” en el capitalismo demuestran posiciones desiguales entre los “agentes”,
que así no pueden ser igualmente considerados. La distribución no es la distribución
inmediata del producto del trabajo, sino primeramente, la distribución de los medios
para trabajar entre los brazos disponibles, lo que determina a su vez la distribución del
producto final. El consumo es ante todo consumo de estos medios de trabajo y de
energía vital humana, consumo este que determinará a su vez el consumo del producto
de este trabajo y la relación del hombre con los recursos naturales. La perspectiva del
2
trabajo denuncia a la competencia en tanto choque entre los productores privados como
forma patológica y desastrosa de regulación social, tal como denuncia al “mercado”
como su ficción. Denuncia también la inexistencia de un intercambio entre equivalentes,
una vez que la posibilidad de la plusvalía está en la venta de trabajo por su valor de
cambio pero la utilización de su valor de uso por el capitalista (superior a su valor de
cambio).

Es desde esta problemática sobre la enseñanza de economía que se ha organizado


un Seminario de Economía Humana (SEH) en una institución educativa organizada
dentro de la planta fabril de una Empresa Recuperada por sus Trabajadores (ERT). El
presente texto es la conclusión inicial de las prácticas impulsadas en este Seminario de
Economía Humana (SEH). La metodología para la producción del texto se basó en la
antropología. El autor es uno de los miembros de la institución de enseñanza en cuestión
y realizó así un proceso de etnografía participativa y colaborativa (Lassiter, 2005;
Rappaport, 2008; Hale, 2006) aplicado sobre la organización y realización del seminario
en conjunto con el expositor a cargo, Daniel Baigorria. El objeto específico del texto es
evidenciar las epistemes que componen el pensamiento cotidiano y académico sobre
economía, así como proponer una forma de abordaje de estos. Desde los movimientos
sociales y de la educación popular en ellos inserta, se vienen desarrollando nuevas
prácticas, métodos y contenidos que se expresan por ejemplo en la crítica y propuesta
sobre la enseñanza corriente, en este caso de economía. Por tanto, nuestro abordaje
epistemológico sobre los temas económicos pone en cuestión los matices de los
razonamientos, sus epistemes fundantes, que guardan dentro de sí una batalla de ideas
para la construcción de las “verdades” hegemónicas, presupuestos entendidos como
“obvios” para la gente y los economistas.

1) Puntos de la Epistemología General de la UT y del SEH

El poeta Vicente Zito Lema abrió la primera clase. Presentamos en seguida una
síntesis de su exposición. Sobre lo público y lo estatal. La esencia de lo público es hacer
paso del conocimiento a la sabiduría, actuando así para el “bien público”, tal como lo
entendía Aristóteles. Así, se puede distinguir el concepto del público “del concepto de
lo estatal”, visto que el sistema “va licuando”, menguando, lo público de la universidad
estatal, que así pasa a operar como una “universidad gubernamental”, de acuerdo con
las necesidades del gobierno de turno. Lo público no tiene que estar identificado con lo

3
estatal. Del mismo modo diferenciamos el concepto de Justica del concepto de lo justo
pues lo justo es algo diferente del “poder judiciario”. El segundo sospechamos que está
en contra del trabajador, si observamos el conflicto político-jurídico que atraviesa
IMPA3. La Cámara de Justicia de la Ciudad no reconoció el pedido de los
cooperativistas para considerar la fábrica de utilidad pública, afirmando que mentían los
trabajadores sobre las actividades en los espacios sociales de la planta. Las
organizaciones dentro de IMPA contestamos a esto haciendo aún más actividades, no
por nosotros sino porque el sueño de las ERT no se puede perder. Y después, “no
lloremos por las cosas que no supimos pelear”. Sobre el Trabajo y la perspectiva del
trabajo. El eje de la vida es la dignidad en el trabajo, del trabajador. Por supuesto se
entiende que esta no es la única medida sobre el mundo. Pero se entiende también que
desde donde se mira el mundo se define el paradigma cultural, definiéndose a su vez la
producción de saberes y conocimiento. Por esto nos definimos explícitamente en contra
de la propiedad privada, de la explotación del trabajo bajo su forma asalariada. En
IMPA el ingreso de los trabajadores es definido en conjunto, desde una forma de
gestión asamblearia4. En la UT-IMPA “construimos todo desde nosotros”, pues todo se
hizo con recursos propios, desde las sillas, el baño, siendo lo que vendemos en los
intervalos de donde proviene la renta de la UT-IMPA. Por esto “nadie es dueño de nadie
aquí” y nadie puede sentirse “dueño” de la universidad. Todo lo que se enseña en la
universidad debe estar “abierto” y porque es “abierta” están todos invitados a participar
y a proponer actividades, siendo esta concepción de “apertura”, en los contenidos y en
la pedagogía, otro componente de la caracterización “popular” de la universidad.

El pensamiento y organización que nortean el Seminario de Economía Humana


(SEH)5 subraya que la economía es una ciencia social, por lo tanto no es una ciencia
exacta. Además, los problemas económicos aparecen hoy de modo multidisciplinario:
es un problema económico y político. Por tanto, en la ciencia económica no es una
ciencia matemática que es apenas una parte de ella, sin embargo sometida por los
matices elegidos. Estos fundamentos son los que hay que traer al análisis económico: su
formación histórica y su permanencia actual. La definición de estos matices define a su
vez el análisis posterior. Como la economía no puede separarse de la política, se de la
economía política.

3
La Cámara Nacional de Apelaciones declaró inconstitucional la ley de expropiación aprobada por unanimidad en 2009 por la
Ciudad de Buenos Aires, abriendo la posibilidad de un desalojo violento de IMPA (Ramalho, 2011b).
4
Sobre la gestión asamblearia ver Ramalho, 2011d.
5
Todas las clases están disponibles On Line (Baigorria, 2012).
4
Pero lo que constatamos en la realidad es una economía “despolitizada” que se
cree tecnocrática. Para tratar los temas económicos ella utiliza un “metalenguaje” que
en general sirve para ocultar lo que no se quiere decir, dificultando el control público
sobre los asuntos sociales-económicos. En la academia se utiliza un lenguaje difícil para
ocultar la naturaleza de los conceptos, es decir, se arma un concepto difuso que no
evidencia su contenido, su correspondencia práctica en toda su dimensión6. Este
lenguaje se convierte en algo delirante frente al hambre estructural y a la destrucción
ecológica. Tomándose al crecimiento como algo positivo en sí mismo, sin analizarlo, él
se convierte en un concepto metafísico, casi teológico.

2) El abordaje de los temas económicos

2.1) los clásicos.

Consideramos que las escuelas del pensamiento están siempre ubicadas en su


momento histórico pero que algunos de sus aspectos siguen persistiendo en nuestra
realidad

El Mercantilismo se basa en el movimiento comercial para la acumulación de


metales. La simple concepción en la cual “ser rico es tener plata”, que el objetivo es
exportar más que importar, son reminiscencias de este estilo de pensamiento. Pero, para
una economía capitalista dependiente resulta ser una forma de reactualización del pacto
colonial: exportar materias-prima para importar productos terminados que poseen
mayor cantidad de trabajo agregado.

Quesnay encarna a los fisiócratas. Alude a la Circulación económica como similar


a la de la sangre. Pero afirma que la Riqueza está en la producción agraria, y no en la
circulación como predicaban los mercantilistas. Actualmente persiste la concepción de
la riqueza derivaba del agronegocio, en las elites agrarias argentinas, vinculada a su vez
con la exportación. El agro también es la fuente de la riqueza para los criadores de
ganado.

Para Smith la riqueza no está en el agro sino en el trabajo. El trabajo es lo que


produce valor, luego es la fuente de la riqueza. Este pensamiento era novedoso para la
época, hasta subversivo, visto que los terratenientes poseían amplia hegemonía en
Inglaterra. Él establece un concepto de mercado que antagoniza con los latifundistas,

6
El PBI basado en el “valor agregado” es un ej. Como también en la gestión fabril toyotista su concepto de flexibilización,
competencia, autonomía, etc. (Ramalho, 2011e).
5
apuntando la primacía de la inversión en el mercado y en el comercio. Es menester
entonces reinvertir las ganancias en la empresa, en la fábrica, para prosperar una nación.
Él presenta también la teoría propiedad/renta. Es decir, a un tipo de propiedad
corresponde un tipo de renta. Así, el capital, el trabajo y la tierra son recompensados
con la ganancia, el salario y la renta de la tierra. Esta es la base del equilibrio del
sistema productivo, hoy cuestionada por la realidad, visto el desastre ambiental y el
desempleo estructural. Pero quizás el gran logro histórico de su teoría sea la evidencia
de la lucha de clases. Smith descubrió la lucha de clases en el papel, que los beneficios
son opuestos a los salarios, que uno aumenta en detrimento del otro. Resuelve el dilema
afirmando que los obreros trabajan para comer y los beneficios están para reinvertirse y
aumentar la producción. El problema desembocará en el terrateniente, como estorbo del
esquema productivo. Otra solución para que el obrero pueda comer más barato, será
importar más barato materias-primas para beneficiar estos sectores y así seguir
creciendo. Vemos que este pensamiento va en contra del estricto mercantilismo.

Malthus se evidenciará tratando del crecimiento poblacional. Afirma que mientras


la producción de alimentos crece en progresión aritmética, la población crece en
progresión geométrica. El crecimiento económico con la cuestión poblacional es un
tema central hoy, respecto al medio ambiente y la producción de alimentos. Ricardo a su
vez aportará una teoría del Comercio Exterior que servirá de base para el imperialismo
inglés. Su teoría se basa en la importación de insumos y la exportación de productos
terminados, buscando ventajas comparativas en el mundo a través de la imposición del
libre mercado. Ricardo se enfrenta en el parlamento contra los proteccionistas. Elabora
una teoría de la Renta Diferencial de la tierra del terrateniente: la saturación del uso de
las mejores tierras hace viable la explotación de las peores, generando ahí una diferencia
entre la renta de la mejor y de la peor tierra. Este razonamiento nos sirve para entender
la renta petrolera, pues su renta diferencial posibilita la explotación de los pozos más
remotos.

Marx determinará que el único elemento en la producción que genera valor es el


trabajo. Los beneficios y la renta de la tierra son producidos por el trabajo. Si el
capitalista tiene dinero inicial para comprar las mercancías que necesita para producir,
el trabajador necesita dinero para comer, estableciéndose una relación contractual
desigual. Históricamente hay un movimiento de “expropiación originaria”, que justifica
el origen del “capital inicial” del capitalista. Existe una mercancía especial: el trabajo.
El capitalista tiene dinero para poner junto los elementos de la producción y su finalidad
6
es la ganancia. La Plusvalía es la parte no paga de la jornada de trabajo, de donde
proviene la ganancia. La renta de la tierra es una merma de la ganancia del capitalista.
La competencia y libre mercado significan que uno tiene que crecer constantemente
para sobrevivir en el mercado. Esto se consigue incrementado al capital constante y al
capital variable, dos elementos a considerarse en Marx. Crecer siempre reinvirtiendo es
la forma de mantener la plusvalía. El capital variable es lo único que puede generar
nuevo valor, luego es lo “variable” en la suma de valores de la producción. El capitalista
puede aumentar sus ganancias intensificando el trabajo o aumentando la jornada de
trabajo, lo que puede conseguir aumentando las fuerzas productivas o bajando el sueldo
directa o relativamente. Las empresas menores son absorbidas por las más grandes
permanentemente. Exportar capitales es una manera de aumentar las ganancias, al bajar
los costos de producción. Este es un medio de contrarrestar la tendencia a la caída de la
tasa de ganancia y es la base del imperialismo. Pero Marx y no tuvo tiempo para
abordar al capital financiero.

Los neoclásicos, contraponiéndose a Marx, igualan precio y valor, “verdad” que


trasladada a las relaciones cotidianas mide el valor de las personas por la cantidad de
dinero que poseen. Esta es la escuela económica que sosteniente la mayoría de los
conceptos predominantes que manejamos hoy día, apareciendo incluso en el
pensamiento neoliberal. Abandona el análisis macrosocial del capitalismo para centrarse
en la unidad productiva. Asienta implícitamente con esto que existe el equilibrio general
del sistema.

Keynes se enfrentó a los neoclásicos. Plantea la intervención del Estado, para


mejorar la demanda del mercado. Hoy está reivindicado como alternativa de solución
para estos problemas, que sin embargo ahora son fundamentalmente financieros,
haciendo con que el incentivo a incrementar la demanda desde el Estado termine
sirviendo apenas para sostener el poder de endeudamiento y el pago de intereses, o sea,
queda enredado en el rollo financiero.

Por tanto, la lectura de los clásicos nos remite a los problemas actuales, sobretodo
en la cuestión especulativa. Esto apuntó Keynes: la especulación financiera puede
convertirse en un grave problema. Él estableció la inexistencia de un equilibrio de por sí
entre producción y consumo, alegando que la propensión al consumo no acompaña el
incremento productivo necesariamente. Si es necesario invertir para impulsar el
consumo, la relación entre el volumen de la producción y el consumo debe imperar
sobre las finanzas. El ingreso general, el volumen de la producción y la especulación
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financiera son tres elementos a llevarse en cuenta, pero apenas el último progresa
geométricamente, debiendo ser fuertemente regulado para mantenerse el flujo de la
inversión en el sistema productivo, pues la especulación puede aparecer como más
tentadora para la inversión.

2.2) El dinero.

Nacemos con el concepto de dinero conformado, como una existencia en sí


misma. En su libro sobre el origen del dinero, Galbrait (1983, p.18) ubica la acuñación
de la moneda en la Libia del año 800a.c., vinculando además el origen de la prostitución
y del dinero. Los orfebres, al guardar los dineros de los comerciantes, cambian
cualitativamente la historia del dinero. Ellos daban recibos para representar el dinero
guardado. Como estos papeles servían igualmente para efectuar pagos, se había creado
el dinero fiduciario. Luego aparecerá el interés. Aquel que tiene capacidad de prestar
cobra intereses del que tiene capacidad de endeudarse. Él que acopia dinero a su vez
puede prestar a varios simultáneamente, generando dinero a través del interés rendido.
Se emitirá más papel como representante del nuevo dinero creado, iniciándose así un
circuito hasta el punto que circule no más que papeles. Aquí, entramos en la historia de
la banca.

Los bancos nacieron para intermediar entre unos y otros agentes,


canalizando el ahorro hacia aquellos que necesitan dinero para invertir, las
empresas y el sector público fundamentalmente, o para consumir. La
función de la banca por tanto es intermediar en el mercado del dinero a
cambio de un precio que es el interés (Carmona, s/f).

Pero, observando la historia del orfebre vemos que este hace tal intermediación
apenas en las primeras operaciones, pues luego en seguida ya no hay intermediación
sino que creación de dinero ficticio. La esencia del banco será crear dinero, cometer este
“fraude” al “equilibrio” del sistema mercadológico. Así, si hablamos del dinero
actualmente, tenemos como primera “premisa” el hecho de que el dinero es deuda, pues
la posesión del dinero no se separa de la posesión de deudas. El imaginario popular
vislumbra un aumento de sus ingresos sin comprender que este acompaña un mayor
compromiso con deudas. Es importante retener del concepto de dinero su relación con la
velocidad de la circulación. Una misma pieza de moneda puede circular y resolver así

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varios problemas económicos. La ecuación general la vemos en la formula: Dinero x
Velocidad = Precio x Producción.

2.3) Las Cuentas Nacionales.

El Producto Bruto Interno (PBI) posee un “poder matemático” de medir lo cierto


y lo malo, la “performance” de cada gobierno y si un país reúne condiciones favorables
para los negocios. Se entiende a priori como cierto que a un mayor PBI mejor marcha la
economía, la oferta de empleo y salarios. En economías de desarrollo dependiente
incide en él fuertemente la relación importación/exportación. Con todo, lo que mide el
PBI es el crecimiento del producto de un año respecto al año pasado. Pero no debemos
confundir producto con producción. La producción es todo aparato productivo dentro de
un país o de un sistema considerado. El producto es apenas el “valor agregado” (el
precio agregado) en cierta cantidad de tiempo, un año, en comparación con el año
pasado. Consiste entonces en la sumatoria de las rentas, las ganancias y los salarios de
un año respecto a otro. La suma de la renta, ganancia y salarios es el producto, es el
valor agregado. El “valor agregado” no es nada más que la suma que se agrega, sin
embargo posee este nombre metafísico para que nadie lo entienda. Esto sumado durante
un año da el PBI de un país. Como se miden las rentas, ganancias y salarios, se entiende
que los factores de producción a ser considerados son la tierra, el capital y el trabajo.

El ingreso de un país consiste en la suma de las inversiones, del consumo y del


ahorro. Esta es otra forma de ver a las rentas, ganancias y salarios. La “demanda”, a su
vez, sería apenas la suma de las inversiones con el consumo. Se tiene como presupuesto
axiomático que el aumento del ingreso es igual a una mejor performance del país en el
mercado mundial. Pero aumentar simplemente la producción no es ninguna salida a
priori, pues se debe llevar en cuenta como se está distribuyendo este ingreso. Esta
variante es ignorada en el índice del PBI. El PBI no mide los desastres naturales futuros
originados del crecimiento económico, como la desertificación, que debería aparecer
como crecimiento negativo. Tampoco mide otros “crecimientos negativos” como los
daños referente al uso de las mercancías, como los autos que generan accidentes, lo que
apenas contará como “gasto” en salud.

Contra la presuposición en la cual el aumento del PBI es siempre positivo,


tomemos la infame época de Cavallo. En 1992 el PBI creció mucho debido a las
privatizaciones pero aumentó la desocupación. Si hubo un alto nivel de beneficios con
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las ventas de la privatización, vemos que los trabajadores no se quedaron con ese
crecimiento. El FMI ha estipulado la base de cálculo de la renta per capta: el PBI divido
por la población. Pero el PBI no nos dice nada sobre a quién va tal crecimiento.
Además, podemos ver también lo contrario: es posible que a un decrecimiento del PBI
se incremente la ocupación. Puede haber una transferencia del sector “beneficio/renta de
la tierra” al sector “salario” mismo con una caída del PBI.

El balance de pagos o comercial con el exterior está fundado en la relación


ingresos/egresos con la finalidad definida a priori de lograr un superávit, un saldo
positivo. Esta realidad determina el presupuesto nacional. De un lado se presentan los
“recursos” del otro los “gastos” para sostener al Estado nacional. El déficit o superávit
primario será el resultado del balance de pagos antes de pagarse los intereses de la
deuda. Si el Estado no alcanza el superávit primario, él debe ajustar sus “gastos”. Por
tanto, con el ajuste sobre toda la población se paga las estipulaciones de la deuda
externa. Así, se reafirma la prédica mercantilista, en la cual deben “entrar” en el país
más bienes de los que “salen”, que se debe vender más de lo que se compra, siendo
indiferente el contenido de lo que se exporta, el objetivo y a qué plan económico general
responde. La exportación de la soja presenta una baja cantidad de trabajo agregado. Con
el monocultivo gana dinero muy pocas personas y se generan pocos salarios. Perseguir
una balanza comercial favorable no nos dice nada sobre a quién sirve este balance.

Si un país experimenta una mayor salida que ingreso de divisas (dinero que
entra/sale del país), el Estado atado al esquema actual se verá obligado a endeudarse. La
corrida por “divisas” se convierte en una frenética búsqueda. Pero un movimiento puede
traer divisas de diferente calidad que otros. El turismo trae menos divisas pero no
contamina el suelo como la soja del esquema Monsanto. Pero en la cuestión de divisas
son las importaciones, y el traslado de tecnologías, el elemento preponderante. Al
importar tecnología las empresas internacionales exigen subsidios del Estado, que en su
búsqueda por divisas aceptará reducir los impuestos de estas transacciones
internacionales. Sin embargo, estas patentan tecnología usada como si fuera de punta
(Galeano, 1970). La lista de negociados perversos no tiene fin en la historia de
Latinoamérica. El esquema de las “patentes” se basa en una apropiación privada de la
acumulación cultural existente, lo que vemos bien el caso del software Windows o en
las patentes medicinales. Pero el negocio farmacéutico lucra con el mantenimiento de la
enfermedad, pues el paradigma de la ganancia impide una medicina preventiva. El
enfermo, al pagar por el remedio, paga también la patente. Hoy se patentan además los
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organismos vivos, las plantas y el gen humano. El concepto de regalías se contiene en lo
que se paga por la patente.

Lo central es considerar que en la cuenta corriente del balance de pagos el


funcionamiento interno con relación al exterior está determinado por las voluntades de
las transnacionales, el pago de la deuda externa y las tasas de interés. La deuda externa
es el gran condicionamiento nacional, una usurpación de la soberanía impuesta por las
armas para determinar un proyecto económico a escala global, siendo su clímax el
neoliberalismo. Para garantizar su pago es necesario una tasa de crecimiento económico
que acompañe el crecimiento de la tasa de interés. Así, es por definición impagable. El
esquema de creación de deuda se sostiene en la imposibilidad de pagarla. Para ver esto
no debemos considerar la cuenta corriente de cada deuda por separado, sino el flujo
general de las deudas, que inciden históricamente sobre los precios. La solicitación de
pago de la deuda es una fuerte herramienta para hacer desatar las crisis económica e
institucional en un país.

Preso a este sistema perverso, el sistema fiscal interno al funcionamiento del


Estado se medirá por los recursos y los gastos existentes. Se entiende por “recurso” al
sistema tributario para la recaudación de dinero. En estas circunstancias es previsible un
sistema tributario perverso pues regresivo. En el caso del monotributo, vemos que aquel
que menos tiene es el que más paga. Pero esto no es nada comparado con el IVA, visto
que todos pagan 20% de recargo sobre el precio de consumo, lo que es inaceptable para
la situación del pobre o del jubilado que necesita de remedios.

Una opción para el Estado es la emisión de moneda. Se entiende que esta opción
genera inflación, lo que en general es cierto. Pero la emisión puede incluso mejorar la
inflación si incide coherentemente en la relación entre masa monetaria, índice de
precios y masa de servicios. Este es el límite de la emisión como solución. Sin embargo,
los bancos emiten constantemente dinero de la nada, pues sobre cada depósito efectuado
pueden emitir nuevos dineros. Esto no aparece directamente, pero incidirá como
inflación en el índice de precios. La “inversión” aparece como la mejor salida. Eso es
cierto si la tomamos como creación de nuevas empresas o de puestos de trabajo, pero en
la Argentina se llama inversión a todo un “carnaval arancelario” (Galeano, 1970) sobre
las transacciones de las transnacionales. En Argentina se ha estatizado la deuda privada
mientras se privatizaban las empresas públicas, incrementando la deuda por un lado y
perdiendo la rentabilidad de estas empresas por el otro. Cuando estas empresas
privatizadas no son más “viables”, se las están estatizando otra vez. Los subsidios son
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una manera importante de incrementar la infraestructura, comunicaciones y transportes,
como aludía Keynes. Pero hoy se subsidian a los subtes, a los trenes, es decir, una gama
de subsidios que sirven para contener una situación límite en vez de servir para impulsar
la economía. El subsidio debería apuntar a la generación de empleos.

Pero el lenguaje perverso de este esquema infame también considera como


“gasto” del Estado a la salud, la educación y la obra social. Y como son contabilizados
como “gastos”, pueden sufrir cortes. No se discute lo que es gasto o recurso, inversión o
subsidio, pero se entiende como obvia la necesidad de ajustar para pagar la deuda,
mismo que signifique disminuir a los servicios básicos. La seguridad social es para el
mercado una perdida. La educación un elemento de la competencia, por esto se la
privatiza empezando con los postgrados. Mientras tengamos que pagar el esquema de la
deuda externa, atados al esquema de la “inversión”, estaremos enlazados a los caprichos
de las transnacionales, en detrimento de nuestra soberanía, habrá el hambre
imposibilitando a la democracia.

2.4) El capital financiero.

Se estima que el volumen de operaciones financieras sea actualmente igual a 70


veces el PBI mundial (IDEAS, 2010, p.9). La acumulación de interés aparece para el
sistema capitalista como una manera de acelerar el tiempo y así las ganancias. El capital
que rinde interés se presenta como una fuente más promisora de ganancias.

Los bancos se dicen meros intermediarios, que suplen la demanda por dineros y
que por lo tanto es menester “honrar la deuda”. La tasa de interés armada sobre el
esquema de “interés compuesto” es acumulativa en progresión geométrica, mientras la
tasa de ganancia solo puede crecer en progresión aritmética. La inversión para acumular
con el interés aparece como más tentadora a los capitales sobrantes. El crecimiento
económico pasa a tener que estar a la misma escala para acompañar el pago las deudas,
lo que hace subir a su vez la inflación. La banca extranjera domina al gobierno pues la
deuda externa es manejada por el FMI y el deudor depende de las decisiones políticas
del acreedor. Son los grandes inversores los que están “nerviosos” o “calmos”, pero
ellos son representados como siendo el sinónimo del “mercado”. El Estado deberá
generar recursos de todos lados para solventar este sistema perverso. Pero el interés
compuesto circula de una forma, y los que piden préstamos están dentro de un esquema
de circulación de proporciones más tímidas. El segundo no alcanza para cubrir al
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primero. Así, toda la sociedad, toda población mundial, trabaja para pagar estos
intereses, para mantener este esquema. La acumulación de dinero genera un aumento en
los precios. Además, la tasa de interés está acumulada en los precios históricamente, es
decir, los empresarios cuentan como costo de producción sus pagos de intereses, a lo
que se suman los préstamos contraídos para saldar a los intereses de otros préstamos. Si
el crecimiento económico es mayor o igual a la inflación se puede mantener la
situación, pero esto también supone un crecimiento continuo. Se estima que el interés
histórico incluido en el precio es del 33% del precio de cada producto. Así, el sector de
la sociedad sin capacidad de ahorro, de endeudarse, paga el interés a través de su
recargo en los precios. En este caso, diferente del IVA que a su vez compone otros 20%
del precio de cada producto, vemos en los números absolutos que paga más intereses él
que tiene más dinero, pero relativamente el interés pesa más al pobre, que puede perder
la capacidad de compra de un artículo cuando le sumamos en su precio el pago de los
intereses.

La cuenta bancaria se arma desde el concepto de activo y pasivo. El activo es el


dinero depositado por el cliente y el pasivo es el dinero que se debe al banco. Esta
operación ya en sí es un invento. El banco computa un dinero en la cuenta corriente da
la persona que pasa a tener una deuda de la nada. El dinero que prestó, el banco no lo
tiene. Es una política del engaño programado y de la pobreza planificada. Sin embargo,
sirve para crear dinero de la nada, a cada nueva cuenta corriente de cada nuevo cliente,
pues permite al banco acreditar un dinero virtual en la cuenta del cliente, a ser pago con
su dinero real, sus bienes o su trabajo. Como piden una garantía real por el préstamo
imaginario – que apenas por la creencia y la imposición forzosa actúa como dinero real
– el cliente hipoteca sus bienes. Así, el banco puede falsificar dinero para absorber
bienes reales.

Veamos, entonces, como el banco crea dinero a partir de los depósitos. Una
persona, por ejemplo, deposita mil dineros en un banco o los consigue tras hipotecar sus
bienes. Existe un requisito legal impuesto por el Banco Central que impone un “encaje
mínimo”, una cantidad mínima a ser mantenida en caja. Lo demás el banco puede
prestar. En Europa el encaje es del 2%. Supongamos un encaje del 10%. El banco
mantiene en efectivo 100 como requisito legal y presta los otros 900. Se pude suponer
que este préstamo será efectivado en una compra y el comprador depositará esta venta
que realizó en el banco. El banco podrá prestar 810 de los 900 depositados y así en
adelante. Si tomamos el multiplicador monetario sobre el coeficiente, veremos que de
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los mil iníciales se llega a prestar 10 mil dineros totalmente desprovistos de base
material. Además, cada uno de los préstamos estará a su vez rindiendo intereses.

El préstamo, así, es la forma de hacer circular el dinero que se crea a través del
dinero de otro préstamo, creando una pirámide en la cual un préstamo paga el interés del
otro, terminando la familia y el Estado endeudados. El individuo tiene una tarjeta
magnética que rinde intereses, pide un préstamo normal y después otro personal. Tres
tasas rindiendo intereses simultáneamente. Esta situación incide, por ejemplo, en los
índices de violencia domestica y en diversos otros problemas “sociales”. Como si fuera
poco, el banco puede prestar dinero a sí mismo, “invirtiendo” en su propio fondo
especulativo, para de este modo generar la “rentabilidad” que necesita.

Elucidemos otras formas que posee el banco para multiplicar su dinero creándolo
de la nada. Los “brokers” se especializan en captar dinero de parte de negocios
posiblemente rentables. Son profesionales en hacer explotaren posibles especulaciones.
Veamos el “seguro sobre activo financiero”. Las grandes compañías de seguro hacen
seguro de cualquier cosa existente. Venden también un seguro sobre la devaluación en
un país, de un bono o una acción. Si un país se declara en default, el seguro paga el
precio de compra. Es un invento a tras del cual no existe nada de material. El precio del
seguro aumenta con el peligro de default, lo que a su vez genera un nuevo margen para
la especulación: el “esquema de apostar a la baja”. A mayor devaluación se incrementa
este seguro. Los medios masivos de comunicación, de acuerdo a sus intereses, pasan a
informar que toda la economía se va a caer. Esto provoca un ajuste en el presupuesto del
país, reducción en salud y educción. El “mercado futuro de los contractos de
commodities” es otro esquema. Se realiza un pago para un intercambio futuro, se
compra la producción del año que viene, para lo que se pone el precio que se estima será
el del año que viene. Esta operación hecha una sola vez no presenta problemas, pues la
venta se cierra con la compra. Pero si un agente vende su venta futura para otro,
empieza una especulación sobre los mercados futuros, incrementando sin embargo los
precios de hoy, aumentando el hambre. Los supermercados son el eslabón que controla
esta cadena de alimentos. Cuando uno vende por primera vez el contrato a futuro, él ya
hace subir el precio, pues varios agentes van a empezar a buscar esta posibilidad de
negocios. El Estado norteamericano, a su vez, se enfrenta a su Reserva Federal como un
banco privado, pidiéndole dinero prestado. Para demonstrar capacidad de pago el
Estado crea los “bonos del tesoro” que pertenecen al Banco Central. Estos bonos no
poseen valor de fondo, y sirven apenas para generar seguridad en el mercado. Su única
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garantía real son las fuerza armadas del Estado. Para apenas mencionar otros casos,
citemos la “burbuja de los derivados”, los “fondos blancos” para los jubilados o otros
esquemas de “bonos”, “cupones”, etc. Pero este es el desencadenamiento final de la
especulación financiera: de la guerra comercial a la financiera, hacia la guerra armada.
Y la guerra, o la especulación sobre ella, es un negocio rentable. La banca, prestando a
todos lados del conflicto, gana siempre, desde la guerra napoleónica pasando por la 2ª
Guerra Mundial.

Con el fin de la Segunda Guerra se realiza una reforma monetaria y las tasas de
interés poseen un punto de recomienzo arrancando nuevamente del uno, su nuevo “año
cero”, factor importante para concretar aquel “milagro alemán”. Pero es con la caída de
la URSS que se globaliza la maniobra especulativa, alcanzando así una nueva potencia,
una verdadera “orgia” especulativa en la última década del siglo XX, manteniendo de
este modo la tasa media de ganancia global. Es imposible cualquier equilibrio entre
oferta y demanda bajo la existencia de estos dineros ocultos. Podemos estimar hoy que
para cada 100 euros que recibe un banco él puede generar 100 mil euros de nuevos
dineros. En los próximos veinte años la tendencia del interés preponderar sobre el precio
será “fuera de lugar”, pues en los últimos quince se generó una fuerte distorsión
económica visto que la tasa de ganancia ha disparado. Quien paga este interés son las
empresas que toman préstamos para producir, las familias para comprar bienes, y el
Estado que solicita préstamos para su funcionamiento y el pago de la deuda externa. El
banco tiene a los agentes económicos enlazados en su esfera de influencia. Pero las
empresas al final no pueden arcar con los intereses, que se vienen acumulándose a
través de los tiempos, por lo que estos aparecen como costos de producción, recargados
en los precios. Así, son también los consumidores que pagan los préstamos efectuados
en el pasado. Pagan los intereses los que menos tienen, a través de esta forma de
“transferencia” de la deuda privada. El conflicto debido al crecimiento del interés
genera a su vez conflictos en todos los sectores de la sociedad, pues la especulación
“chupa” toda la riqueza que se produce y los empresarios que pagan salarios están
también atados al esquema de los bancos. Si existe alguna “crisis”, esta es de
sobreproducción pues no faltan mercancías sino que sobran. Lo evidente que se constata
inmediatamente es la necesidad de cortar con la tasa de interés. Pues en la relación entre
crecimiento económico, consumo y progresión de intereses, el primero no puede
alcanzar la progresión de la especulación: la tasa de ganancia de la producción no puede
competir con la tasa de ganancia de los intereses. Bajan los salarios, aumenta la

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intensidad del trabajo, pero nada de esto alcanza. El capital industrial se ve impelido a
meterse en la especulación financiera, desplazando parte de su capital productivo a la
especulación.

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