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CURSO DE SAN JUAN

Seminario Mayor de Concepción

+ Felipe Bacarreza Rodríguez


Obispo de Santa María de Los Ángeles

Finalidad y destinatarios del IV Evangelio

Finalidad:

- En la conclusión del IV Evangelio el autor indica claramente la finali-


dad que lo ha movido a escribir esta obra

Jn 20,30-31: «Jesús realizó en presencia de los discípulos otras mu-


chas señales que no están escritas en este libro. Éstas han sido escri-
tas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y
para que creyendo tengan vida en su nombre».

- Hay que tener en cuenta que la pregunta acerca de la finalidad de


este Evangelio es muy vasta y compleja. En efecto, un Evangelio no
es una obra que alguien se siente a escribir de una vez, sino una
obra que transmite material tradicional, un material histórico y
doctrinal preexistente y dispone los hechos y las enseñanzas de Je-
sús según ciertas orientaciones y prospectivas. Por tanto, cuando
hablamos de finalidad, de lo que se trata es de descubrir los moti-
vos que indujeron al autor a elegir el material evangélico que usa
y a organizarlo según determinado plan. Hay una finalidad ya es-
tablecida en el material tradicional: conservar el recuerdo de los
hechos y enseñanzas de Jesús y mostrar el sentido que tienen para
la fe y para la vida de la comunidad creyente.

- Para escribir los Evangelios, los autores pudieron ser inducidos por
pedido de las mismas comunidades en que eran ministros de la pa-
labra (cf. cuando uno hace una charla, todos piden después el escri-
to, cf. Lc 1,2; Hech 6,4); o también del deseo de fijar por escrito lo
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que habían anunciado en la predicación o en la enseñanza (cateque-


sis).

- La fórmula conclusiva del IV Evangelio. (Jn 20,30-31) está caracteri-


zada por expresiones sobrias y esenciales; manifiesta una reflexión
del autor y un esfuerzo literario: antes de despedirse de los lectores
quiere recordar los temas fundamentales de su escrito (señales,
creer, Cristo, Hijo de Dios, tener la vida) y precisar con claridad el
objetivo de su trabajo.

- ¿Cuál es el sentido de "creer" en este texto? ¿Se trata de inducir a


lectores no creyentes a que acojan el primer anuncio de la fe, o se
dirige a lectores ya creyentes para que sean confirmados en la fe?
(Considerar la variante de crítica textual:

- i[na pisteu,hte (hina pistéuete): para que sigan creyendo


- i[na pisteu,shte (hina pistéusete): para que comiencen a creer

- Pero esta diferencia filológica no es suficiente para decidir el pro-


blema de la finalidad, pues en el griego de la "koiné" la diferencia
entre el tipo de acción expresado por el presente y por el aoristo es
menos clara.

- Hay que decidir por un estudio de toda la obra. Por ejemplo, el Pró-
logo del IV Evangelio tiene un alto contenido teológico. En él se afir-
ma la preexistencia de Jesús-Logos, lo cual no es fácil explicar a per-
sonas que estén recién recibiendo la fe (cf. finalidad por la cual Lucas
escribe a Teófilo). Se destina a personas que ya tienen fe y quieren
profundizar.

- Considerando que la lectura más atestiguada es la que conserva el


tiempo presente i[na pisteu,hte ("para que sigan creyendo”) y la
insistencia con que destaca el sentido cristológico de las señales
obrados por Jesús, debemos concluir que él se propone iluminar el
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conocimiento de la fe y consolidarla en los lectores a quienes se di-


rige. Esta finalidad la conserva hasta hoy. Por eso, nosotros que
creemos en Cristo, lo leemos con fruto.

- Esta conclusión está confirmada por las exhortaciones de Jesús que


el evangelista recuerda repetidas veces:
- "permanecer en su palabra" (8,31; 15,7).
- "guardar su palabra" (8,51.52).
- "amar y guardar sus mandamientos" (14,15.23.24).

Destinatarios

- ¿Quiénes son los lectores que Juan quiere confirmar en la fe? A


esta pregunta se han dado diferentes respuestas según que se prefe-
rencie unos u otros textos.

a) Juan se dirige a lectores no creyentes y escribe, por tanto, un es-


crito misionero. Consideradas las encendidas discusiones contra los
judíos, identifican a los destinatarios con hebreos incrédulos de la
diáspora; o, como han dicho otros, con comunidades de discípulos
de Juan Bautista, que aceptan a éste como su Maestro y no a Jesús
(Dodd, Moule, Robinson).

Pero lo dicho antes acerca de la finalidad es contrario a esta opi-


nión. Además, las polémicas de Jesús contra los judíos no tienen la
finalidad misionera de convertir a los judíos, sino de confirmar en la
fe a lectores creyentes que viven entre hebreos que se mantienen
apegados al judaísmo ortodoxo, y que son hostilizados por éstos.

b) Para otros Juan no se dirige a judíos por convertir, sino a judíos


que han acogido la fe (judeo-cristianos), que permanecen aún muy
vinculados al judaísmo del cual provienen. El escrito no sería misio-
nero sino apologético y polémico. Trata de confirmar en la fe a ju-
díos convertidos contra los ataques de sus ex-correligionarios ju-
díos que rehúsan aceptar a Jesús.
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Esta conclusión está más de acuerdo con el modo cómo el evangelis-


ta habla de Jesús y de los judíos que han rehusado creer en él. El
evangelista presenta a Jesús como el Mesías, como aquel que reem-
plaza las fiestas e instituciones judías. Muestra cómo los judíos que
no han creído en Jesús adoptan una actitud hostil hacia los que han
creído y los expulsan de sus sinagogas: Jn 7,47-49; 9,22
(avposuna,gwgoj aposynágogos: hapax legomenon); 12,42; 16,2.
Juan hace ver la atmósfera de hostilidad e intimidación que crean los
judíos contra los que han creído en Jesús.

El evangelista crea algunos tipos característicos de judíos que han


acogido la fe en Jesús:

- Los que creen pero no tienen el valor de profesar esta fe: Jn 9,22;
12,42.

- Otros son discípulos de Jesús en secreto por temor a los judíos: Jn


19,38.

- El ciego de nacimiento, no obstante haber sido excluido de la


sinagoga, profesa su fe en Jesús, es presentado como un tipo de cre-
yente que se debe imitar.

Estos datos sobre el ambiente que trasparenta el IV Evangelio


servirán también para datar la obra. Después de la destrucción de
Jerusalén y del templo (70 d.C.), el judaísmo, para sobrevivir, debió
concentrar todas sus fuerzas en sus valores religiosos tradicionales,
eliminando en su interior los disensos y las rupturas. En el esfuerzo
por mantener la ortodoxia, se mostró intransigente con los judíos
que se pasaban al cristianismo, excluyendolos de sus sinagogas.
Considerar la oración judía llamada "Shemoneh Esreh" (Las 18 ben-
diciones, aprox. 85 d.C.), que contiene una petición de maldecir a los
herejes (minim), entre los cuales los primeros son los cristianos.
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c) El autor tiene en vista como destinatarios también a lectores


paganos mejor dispuestos religiosamente a acoger el mensaje cris-
tiano (cf. Jn 12,20: «Había algunos griegos de los que subían a adorar
en la fiesta»). Esto explica que el evangelista use una terminología
corriente en el mundo helenístico (F.M. Braun y R.E. Brown). El IV
Evangelio tiene una idea universal (cf. Jn 1,9; 1,29; 3,17; 12,32; 10,16;
12,20-21).

Podemos concluir que el IV Evangelio, aun teniendo presente a los


cristianos provenientes del judaísmo y a aquellos provenientes del
paganismo, se muestra menos preocupado de su proveniencia que
de su fe, que él se propone iluminar y fortalecer.

El autor se dirige a los creyentes y a ellos reserva las múltiples


enseñanzas reunidas en los discursos de adiós (Jn 13--17). A éstos
que han acogido la fe en época más o menos reciente, Juan explica la
verdad cristiana fundamental de haber estado generados por Dios
(Jn 1,13) y de haber sido hechos sus hijos (Jn 1,12). Por este interés
se explica su acentuación de los aspectos sacramentales (Bautismo y
Eucaristía) de los hechos y palabras de Jesús.

Intenciones polémicas del IV Evangelio

- Estas serían finalidades secundarias que están presentes en la obra.

- Juan Bautista: Por el modo cómo habla del Precursor y de su misión


parece querer redimensionar su persona y su obra, subordinandola
a la obra de Jesús-Mesías. El autor del Evangelio toma posición fren-
te a los discípulos del Bautista que tenían una valoración excesiva de
su maestro. (cf. Hech 19,1-8 demuestra que había grupos de discípu-
los del Bautista) (cf. Jn 1,6-7.15; 1,30; 3,28.30).

Otros niegan esta nota polémica contra el Bautista. Dicen que, en


todo caso, se encuentra sólo al comienzo del Evangelio y que además
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hay expresiones muy elogiativas sobre él: Jn 1,6; 1,31; 3,29; 5,35. Es-
tas expresiones no concuerdan con el supuesto intento polémico del
IV Evangelio.

Gnosticismo y docetismo: Según Ireneo el IV Evangelio fue com-


puesto para oponerse a las doctrinas de Cerinto. No tenemos un do-
cumento directo sobre Cerinto, pero sabemos lo que dice Ireneo (Ce-
rinto declaraba que Jesús era hijo de José y que Cristo era un eón ce-
leste bajado sobre Jesús en el momento de su bautismo; este eon ha
estado sólo un breve tiempo con Jesús porque lo abandonó antes
que padeciera la pasión y la muerte en cruz). Es excesivo decir que el
IV Evangelio polemiza contra Cerinto. Pero es cierto que el Evangelio
toma posiciones que combaten las tendencias doctrinales que luego
serían acogidas por la gnosis. Afirmaciones anti-gnósticas serían: Jn
1,14 (también Jn 1,3 que afirma que toda la creación es obra del Lo-
gos y no de un Demiurgo) (Ver tb. 1Jn 4,2-3).

Contra el docetismo que niega la realidad de la carne de Cristo y la


considera sólo una apariencia, el Evangelio tiene claras afirmaciones:
Jn 1,14; también aquellas que afirman la realidad Eucarística ("comer
la carne y beber la sangre" Jn 6,53-56); la escena de la lanzada al cos-
tado y del gesto de Tomás de tocar las heridas de la cruz en el Resu-
citado.

- Teniendo presente los datos del IV Evangelio es preferible hablar de


elementos y expresiones polémicas contra errores de tendencia
gnóstica y docetista, pero no de una toma de posición sistemática
contra herejías del cristianismo de los origenes. La obra de Juan no
es esencialmente una obra polémica sino un Evangelio.