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Desintegración familiar:

La desintegración familiar es uno de los mayores problemas que existen en


la actualidad en muchos países, especialmente en los latinoamericanos.
Es un problema social que desencadena la aparición de otros problemas
que afectan el desarrollo normal de la familia y de la sociedad. Los
reencuentros entre familiares y víctimas que fueron desplazados durante el
Conflicto Armado Interno, ha posibilitado la recuperación de la memoria
histórica en nuestro país. Una de las herramientas que ha posibilitado estos
encuentros, son los testimonios vertidos en algunos informes de la verdad. Los reencuentros han
sido considerados como elementos fundamentales para la reconciliación. Las familias afectadas
por la desintegración familiar, debido al desplazamiento forzado, han tenido que restablecer las
relaciones bloqueadas por la distancia y el tiempo. Cuando se han posibilitado las condiciones de
seguridad, las personas han ido reconstruyendo los lazos familiares. En muchas ocasiones, la
reconstrucción de esos lazos ha supuesto no sólo el reencuentro familiar sino también una forma
de enfrentar juntos la pobreza y las dificultades económicas producidas por la violencia.
Perdida de personas por el conflicto:
Se considera Desaparición Forzada la privación de la libertad a
una o mas personas, cualquiera que fuere su forma, cometida
por agentes del Estado o por personas o grupos de personas
que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del
Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a
reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el
paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los
recursos legales y de las garantías procesales pertinentes. La
anterior definición la provee la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de
Personas y es de las definiciones más completas pues no solamente agentes del Estado son
responsables de cometer desaparición forzada, sino que también las personas particulares. El
conflicto Armado Interno en Guatemala, la desaparición forzada fue ejecutada con firmes
políticos para desaparecer a las personas que se opusieran al gobierno de turno. De esa forma
miles de estudiantes, universitarios y líderes campesinos se convirtieron en objeto en objetivo
primordial de la represión estatal. También sindicados cuya dirigencia fue afectada se sumaban
a las víctimas diarias de desaparición forzada. Catedráticos universitarios, escritores, periodistas
y líderes políticos desaparecían día a día en la ciudad capital, sin que hasta el día de hoy, sus
familias tengan una respuesta del estado sobre el paradero de sus familiares. La comisión de
Esclarecimiento histórico (CEGH) dio a conocer que en total las víctimas del conflicto sumaban
unas 200,000 personas, incluyendo 45,000 desaparecidos. A pesar que la desaparición forzada
fue una constante del Conflicto Armado Interno, la década de los 80. E la que marca la irrupción
de este fenómeno en Guatemala. Para finales de los años 70 e inicios de los 80 la represión se
agudiza en el país y los gobiernos militares de turno implementan la desaparición forzada como
método disuasivo a quienes se oponían al régimen militar y a quienes participaban en las
organizaciones subversivas de la época.