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ANEXO DE LECTURAS

CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”


CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD I: DEL JUZGAMIENTO EN EL NUEVO


SISTEMA PROCESAL PENAL Y SUS PRINCIPIOS

1) Calder ón Sumarr iva, Ana C. El nuevo sistema procesal


penal: análisis crít ico. Capítulo II Pr incipios y
Garantías Fundamentales del Proceso Penal. Pags. 38
a 71.
Colección Temas Procesales Conflictivos
Directores: Ana Calderón Sumarriva •Guido Aguila Grados

EL NUEVO SISTEMA
PROCESAL PENAL:
Análisis crítico

Ana C. Calderón Sumarriva

Más que enseñar Derecho, garantizamos su aprendizaje


Colección Temas Procesales Conflictivos
II – El Nuevo Sistema Procesal Penal: Análisis crítico

Directores: Ana Calderón Sumarriva • Guido Aguila Grados

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin


previa autorización de
EGACAL

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EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

PRESENTACIÓN

Cuando ya han transcurrido algo más de seis años


desde que comenzó la implementación del nuevo
sistema procesal en el Perú, el balance no es el me-
jor. Las dificultades generadas por los cambios en el
cronograma inicial. Los recursos limitados para me-
jorar la gestión y la confusión que generan las di-
versas interpretaciones que se dan a la novedosa
norma procesal constituyen problemas aun por re-
solver.
Con el convencimiento de que este cambio era nece-
sario, a través de EGACAL desarrollamos la tarea de
capacitar en el nuevo Código Procesal Penal a abo-
gados, fiscales y jueces de diversos distritos judicia-
les de nuestro país. En este esfuerzo fuimos testigos
de la alta expectativa de la población, que veía ope-
rar transformaciones en la infraestructura, pero aún
continuaba siendo espectador de viejas prácticas
judiciales. Al parecer, el proceso dirigido por el Es-
tado no hizo el énfasis necesario en la concientiza-
ción a los diversos operadores del cambio de siste-
ma que supone, principalmente, un cambio de pa-
radigmas.
Comenzamos esta obra con los fundamentos y prin-
cipios del sistema, los que permiten afirmar que en
el Perú se ha “constitucionalizado el proceso penal”,
razón por la cual encontrarán jurisprudencia des-
arrollada por nuestro Tribunal Constitucional, los
nuevos roles de viejos protagonistas y la definición
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ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

de nuevos personajes que en el escenario de este


proceso penal ven reivindicadas sus posiciones.
Justamente la mayor resistencia al cambio se pre-
senta con la redefinición de roles (Policía Nacional
vs. Ministerio Público o Jueces vs. Administración).
En los capítulos siguientes desarrollamos cómo el
nuevo sistema presenta un proceso modelo que re-
corre una investigación preparatoria para luego, con
una imputación debidamente sustentada, abrir paso
al juzgamiento. También presenta otras alternativas
que permiten descongestionar el sistema con salidas
alternativas (principio de oportunidad y acuerdos
reparatorios) o mecanismos de abreviación (proceso
inmediato, acusación directa y terminación antici-
pada del proceso). Asimismo, describimos la mejora
en el tratamiento que la nueva norma otorga a las
medidas de coerción, protección y de búsqueda de
material probatorio con restricción de derechos,
todos ellos con presupuestos legales y con un con-
trol judicial previo o posterior.
En los capítulos finales se analiza el juzgamiento, la
sentencia y el nuevo sistema de recursos, además de
presentarse una introducción al recurso de casación
que otorga a la Corte Suprema un papel preponde-
rante en la generación de doctrina legal. Esta última
es necesaria para la orientarse en la interpretación
del derecho sustantivo y para la unificación de la
jurisprudencia.
Por último, resaltamos puntualmente la existencia
de rezagos del modelo inquisitivo, por lo que esta-
mos convencidos que continuamos en un modelo
mixto, pero predominantemente acusatorio.
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EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

A poco más de un lustro de su progresiva imple-


mentación en nuestro país, injustamente se ha atri-
buido a esta norma la calidad de “código de impu-
nidad” y se ha sesgado a los Jueces de Investigación
Preparatoria la mayor responsabilidad en los resul-
tados. Incluso, se ha sostenido que el sistema fun-
ciona como una “puerta giratoria para los delin-
cuentes”, sin observar que en este modelo el mayor
protagonismo y, por lo tanto, mayor responsabili-
dad, recae en las partes, estando el juez imposibili-
tado de suplir deficiencias. Conforme observarán en
el desarrollo del texto, advertimos la existencia de
diversas medidas de eficacia punitiva que no permi-
ten calificar al Código de “garantista”, dándose en
el ámbito procesal la ponderación de derechos vs.
seguridad.
Esperamos en el futuro profundizar esta publica-
ción y hacemos votos para que esa labor se desarro-
lle de manera paralela al logro de un proceso penal
propio de un Estado Constitucional de Derecho.

Lince, 29 de abril de 2011.

ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

7
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

CAPÍTULO II
PRINCIPIOS Y GARANTÍAS
FUNDAMENTALES DEL PROCESO PENAL

Los principios procesales son conceptos jurídico –


procesales fundamentales, ideas rectoras y básicas
que orientan la actividad procesal. DE LA OLIVA
SANTOS señala: «Los principios no obedecen a con-
sideraciones de conveniencia, sino a exigencias ele-
mentales de justicia, perceptibles como tales por
cualquier persona no deshumanizada».
Las garantías son esos mismos principios que, de-
bidamente recordados y conscientemente aplica-
dos a un caso concreto, constituyen una seguridad
y protección contra la arbitrariedad estatal en la
aplicación de la Ley Penal. Las Garantías Procesa-
les constituyen una forma de protección o seguri-
dad del individuo frente al poder estatal.
El legislador peruano ha incorporado determinados
derechos en la Constitución (artículo 139°) y les ha
dado la categoría de fundamentales, es decir, de
protección especial, a pesar de que la mayoría de
ellos es procesal. Se ha producido el llamado fenó-
meno de la «constitucionalización del proceso».
Con estos derechos de carácter procesal penal se
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ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

busca, en definitiva, una sentencia justa, y establecer


en el Proceso Penal una relación simétrica, esto es,
que el inculpado cuente con una serie de instrumen-
tos para enfrentar la pretensión punitiva del Estado.

1. PRINCIPIO DE EXCLUSIVIDAD Y UNIDAD EN


LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL
Frente al impedimento de hacer justicia por propia
mano, salvo en los casos de legítima defensa, la fun-
ción jurisdiccional debe entenderse como aquella
función del Estado que consiste en dirimir conflic-
tos intersubjetivos.
Se encarga al Poder Judicial la tutela de los derechos
fundamentales, los derechos ordinarios e intereses
legítimos, la sanción de los actos delictivos, el con-
trol difuso de la constitucionalidad y el control de la
legalidad de los actos administrativos. El artículo
139° inciso 1) de la Constitución consagra la exclu-
sividad en el cumplimiento de esta función.
El Poder Judicial tiene el monopolio del proceso,
porque se requiere un conocimiento único y singu-
lar para declarar el derecho. No se permite la frag-
mentación: la función jurisdiccional es ejercida por
una entidad «unitaria». El Poder Judicial es una
unidad orgánica, debido a que todos sus niveles o
grados responden a una naturaleza monolítica.
Sobre el principio de unidad de la función jurisdic-
cional, el Tribunal Constitucional sostuvo lo si-
guiente: «(…) se sustenta en la naturaleza indivisi-
ble de la jurisdicción, como expresión de soberanía.
Según ésta, la plena justiciabilidad de todas las si-
tuaciones jurídicamente relevantes ha de estar con-
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EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

fiada a un único cuerpo de jueces y magistrados,


organizados por instancias, e independientes entre
sí, denominado Poder Judicial (…)». (Sentencia re-
caída en el Exp. Nº 017-2003-AI/TC).
La organización no gubernamental JUSTICIA VIVA
expresa: «(…) el principio de unidad jurisdiccional
conlleva que todos los jueces han de sujetarse a un
estatuto orgánico único, el que será de naturaleza y
características que garanticen la independencia. En
última instancia, entonces, el principio de unidad
jurisdiccional ha de entenderse como una garantía
de independencia judicial, lo que acarrea los si-
guientes rasgos comunes a toda judicatura ordina-
ria:
I. Estatuto personal único.
II. Jueces técnicos (letrados) y de carrera.
III. Formación de un cuerpo único (el Poder Judi-
cial).
IV. Sujeción a los órganos de gobierno del Poder
Judicial.
La exclusividad en la función jurisdiccional tiene
sus excepciones:

o JURISDICCIÓN ARBITRAL
El arbitraje, regulado por el Decreto Legislativo
1071, es uno de los medios alternativos de
resolución de conflictos – como la negociación,
mediación y conciliación –, mediante el que las
partes someten su controversia a un tercero que
decide mediante un laudo que tiene carácter
vinculante. El árbitro carece de algunos de los
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ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

atributos de la jurisdicción (coercio y executio), y,


por ello, no existe esta jurisdicción en puridad.
Nuestro Tribunal Constitucional, refiriéndose a
este fuero, ha señalado que: “el arbitraje no puede
entenderse como un mecanismo que desplaza al Poder
Judicial, ni tampoco como su sustitutorio, sino como
una alternativa que complementa el sistema judicial
puesta a disposición de la sociedad para la solución
pacífica de las controversias. Y que constituye una ne-
cesidad, básicamente para la solución de conflictos pa-
trimoniales de libre disposición y, sobre todo, para la
resolución de las controversias que se generen en la
contratación internacional.” (STC. Nº 7641-2005-
PA/TC)

o JURISDICCIÓN MILITAR
El artículo 173° de la Constitución vigente esta-
blece que este fuero limita su poder de declarar
el derecho al ámbito castrense, es decir, a las in-
fracciones cometidas por los miembros de las
Fuerzas Armadas y Policía Nacional en ejercicio
de sus funciones, previstas en el Código de Justi-
cia Militar.
La jurisdicción militar, en tanto órgano jurisdic-
cional, no se encuentra exceptuada de observar
todas aquellas garantías que componen el dere-
cho al debido proceso. Al respecto, la Corte In-
teramericana de Derechos Humanos sostiene:
«(…) cualquier órgano del Estado que ejerza fun-
ciones de carácter materialmente jurisdiccional
tiene la obligación de adoptar resoluciones ape-
gadas a las garantías del debido proceso legal
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EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

(…)». (Caso del Tribunal Constitucional, senten-


cia del 24 de septiembre de 1999, parágrafo 71).
Cabe comentar en este punto que la política que
se implementó para luchar contra la subversión
permitió que el fuero militar se hiciera cargo del
juzgamiento de civiles a los que se imputaba el
delito de terrorismo en su modalidad de traición
a la patria, siendo responsable el Estado peruano
por este hecho ante la comunidad internacional
debido a la vulneración de la garantía del Juez
Natural que finalmente llegaron hasta la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (Casos
Castillo Petruzzi, Loayza Tamayo, Cantoral
Benavides, Lori Berenson, etc). A raíz de este
grave cuestionamiento, el Tribunal
Constitucional peruano realizó una
interpretación literal del artículo 173º de la
Constitución, en virtud del cual no se autorizaba,
en realidad, que civiles sean juzgados por
tribunales militares, sino que los casos de
terrorismo debían juzgarse según el
procedimiento previsto en el Código de Justicia
Militar (STC. Nº 010-2002-PI/TC).
Se ha establecido en nuestro país que la existen-
cia del fuero militar no es materia debatible, al
encontrarse prevista en la Constitución, sino una
excepción a la función jurisdiccional ejercida por
el Poder Judicial (STC. Nº 0001-2009-PI/TC), que
se encarga de conocer los denominados delitos
de función. Se consideran los siguientes criterios
para la determinación de la competencia del Po-
der Judicial:
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ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

a) Que, se trate de conductas que afectan bienes


jurídicos de las Fuerzas Armadas o de la Po-
licía Nacional, es decir, institucionales.
b) Que, el sujeto activo sea un militar que realice
la conducta cuando se encontraba en situa-
ción de actividad; formándose un círculo de
autores.
c) Que, la acción típica se perpetre en acto de
servicio, es decir, con ocasión de él. (Compe-
tencia Nº 18-2004).

o JURISDICCIÓN COMUNAL Y NATIVA


El artículo 149° de la Constitución permite a las
autoridades de las Comunidades Campesinas y
Nativas administrar justicia dentro de su ámbito
territorial y de conformidad al derecho consue-
tudinario, siempre que no vulneren los derechos
fundamentales de la persona. Esta jurisdicción se
debía ejercer en coordinación con los juzgados de
paz y demás instancias del Poder Judicial.
Este tema dquiere mayor trascendencia, en vir-
tud al reconocimiento de los derechos de los
pueblos indígenas y nativos, siendo posible afir-
mar que el Perú es un Estado pluricultural, don-
de además, en un mismo territorio, subsisten sis-
temas jurídicos diferentes (pluralismo jurídico).
A raíz de lo indicado, se han establecido algunos
lineamientos para el desarrollo del fuero comu-
nal (que puede ser ejercido por las rondas cam-
pesinas) sobre determinadas conductas conside-
radas delictivas. Para ello será necesario conside-
rar:
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EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

a) La existencia de una norma tradicional que


incluya la conducta juzgada por la ronda
campesina.
b) Esta norma tradicional sólo podrá compren-
der la defensa y protección de intereses co-
munales o de un miembro de la comunidad.
c) Se deben tratar de problemas internos de la
Comunidad.
d) La intervención de la justicia comunal no sólo
está condicionada a la localización geográfica
de la conducta, sino también al ámbito cultu-
ral (afectar a un poblador, a alguna institución
comunal o valores o bienes jurídicos tradicio-
nales).
El límite que se establece a este poder está dado
por el denominado factor de congruencia, que no
es otro que el respecto al núcleo duro de los de-
rechos fundamentales (A.P. Nº 1-2009).

2. PRINCIPIO DE INDEPENDENCIA E IMPARCIA-


LIDAD EN LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL
La independencia jurisdiccional se encuentra
prevista en el inciso 2) del artículo 139° de la
Constitución vigente.
La independencia jurisdiccional significa que
ninguna autoridad – ni siquiera los magistrados
de instancias superiores – pueden interferir en la
actuación de los jueces.
La independencia es distinta de la autonomía. La
autonomía corresponde al ámbito administrati-
vo. El Poder Judicial es independiente en lo ju-
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ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

risdiccional y autónomo en lo administrativo (de-


termina su propia organización y presupuesto).
Sobre la independencia jurisdiccional, el Tribunal
Constitucional estableció lo siguiente: «La inde-
pendencia judicial debe, pues, percibirse como la
ausencia de vínculos de sujeción política (impo-
sición de directivas por parte de los órganos polí-
ticos) o de procedencia jerárquica al interior de la
organización judicial, en lo concerniente a la ac-
tuación judicial per se, salvo el caso de los recur-
sos, aunque sujetos a las reglas de competencia».
El principio de independencia judicial debe en-
tenderse desde tres perspectivas:
a) Como garantía del órgano que administra
justicia (independencia orgánica), por sujeción
al respeto al principio de separación de pode-
res.
b) Como garantía operativa para la actuación del
juez (independencia funcional), por conexión
con los principios de reserva y exclusividad
de la jurisdicción.
c) Como capacidad subjetiva, con sujeción a la
propia voluntad de ejercer y defender dicha
independencia. Cabe precisar que en este
ámbito radica uno de los mayores males de la
justicia ordinaria nacional, en gran medida
por la falta de convicción y energía para hacer
cumplir la garantía de independencia que
desde la primera Constitución republicana se
consagra y reconoce». (STC. Nº 0023-2003-
AI/TC-Lima).

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EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

Puede confundirse la independencia con la im-


parcialidad. Sin embargo, la primera se refiere al
Juez frente a influencias externas (se denomina
imparcialidad objetiva o estructural)3; la segun-
da, en cambio, al Juez respecto a las partes y el
objeto mismo del proceso (imparcialidad subjeti-
va o funcional). La imparcialidad judicial se re-
coge en el artículo I.1 del Título Preliminar del
nuevo Código Procesal Penal, puesto que se bus-
ca un Juez dirimente que únicamente se dedique
a resolver.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos
en el caso Castillo Petruzzi sostuvo lo siguiente:
«El juez encargado del conocimiento de una cau-
sa debe ser competente, independiente e impar-
cial de acuerdo con el artículo 8.1 de la Conven-
ción Americana. En el caso en estudio, las pro-
pias fuerzas armadas inmersas en el combate

3 “Un Tribunal no podría, sin embargo, contentarse con las conclusiones

obtenidas desde una óptica puramente subjetiva; hay que tener igual-
mente en cuenta consideraciones de carácter funcional y orgánico
(perspectiva objetiva). En esta materia, incluso las apariencias pueden
revestir importancia (...) debe recusarse todo juicio del que se pueda
legítimamente temer una falta de imparcialidad. Esto se deriva de la
confianza que los tribunales de una sociedad democrática deben inspi-
rar a los justiciables (...)” (Caso De Cubber contra Bélgica, del 26 de
octubre de 1984)”.
Esta teoría, llamada de la apariencia y formulada por el Tribunal Euro-
peo de Derechos Humanos con el brocardo “justice must not only be
done; it must also be seen to be done” [no sólo debe hacerse justicia,
sino también parecerlo que se hace], no consiente que, en abstracto, este
Tribunal pueda establecer cuáles son esas condiciones o características
de orden orgánico o funcional que impiden que un juzgador pueda ser
considerado como un ente que no ofrece una razonable imparcialidad.
Su evaluación, por el contrario, debe realizarse en cada caso concreto
(Caso Delcourt vs. Bélgica, de 17 de enero de 1970, párrafo 31).
45
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

contra los grupos insurgentes, son las encargadas


del juzgamiento de las personas vinculadas a di-
chos grupos. Este extremo mina considerable-
mente la imparcialidad que debe tener el juzga-
dor».
ALVARADO VELLOSO afirma que las garantías
se pierden en el mismo momento en que el Tri-
bunal deja de ser tercero imparcial e impartial,
porque sin ello no hay debido proceso, no hay
defensa, no hay igualdad.
Este mismo autor agrega: «…el tercero que actúa
en calidad de autoridad para procesar y senten-
ciar el litigio debe ostentar claramente ese carác-
ter, para ello, no ha de estar colocado en la posi-
ción de parte (impartialidad) ya que nadie puede
ser actor o acusador y juez al mismo tiempo; de-
be carecer de todo interés subjetivo en la solución
del litigio (imparcialidad) y debe poder actuar
sin subordinación jerárquica respecto de las par-
tes (independencia)».

3. TUTELA JURISDICCIONAL Y OBSERVANCIA


DEL DEBIDO PROCESO
Estos principios se encuentran consagrados en el
inciso 3) del artículo 139° de la Constitución vigente.
El derecho a la tutela jurisdiccional comprende:
a) El derecho que tiene todo ciudadano para acce-
der a la justicia y ser oído por el órgano jurisdic-
cional.
b) El derecho a obtener una resolución de fondo
fundada en derecho.
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EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

c) El derecho a la ejecución de esa resolución.


Respecto a la observancia del Debido Proceso,
MIXÁN MASS señala: «(…) el principio del Debido
Proceso implica correlativamente:
a) Deber jurídico-político que el Estado asume en el
sentido de que garantiza que su función juris-
diccional se adecuará siempre a las exigencias
de la legitimidad, de acuerdo con las particula-
ridades de cada área y las exigencias de la efi-
ciencia y eficacia procesales. Los responsables di-
rectos de cumplir con ese deber son los funciona-
rios de los órganos que asumen todo lo inherente
a la función jurisdiccional del Estado.
b) Es, a la vez, un derecho para quienes se encuen-
tren inmersos en una relación jurídico-procesal.
Es un derecho a exigir que se cumpla con la
aplicación de dicho principio desde el inicio
hasta la finalización del procedimiento».
Nuestro Tribunal Constitucional al referirse a la
relación entre ambos principios ha señalado que
la tutela judicial efectiva es el marco y el debido
proceso una expresión específica, por lo que:
“Mientras que la tutela judicial efectiva supone tanto el
derecho de acceso a los órganos de justicia como la eficacia
de lo decidido en la sentencia, es decir, una concepción
genérica que encierra todo lo concerniente al derecho de
acción frente al poder-deber de la jurisdicción, el derecho al
debido proceso, en cambio, significa la observancia de los
principios y reglas esenciales exigibles dentro del proceso
como instrumento del derecho dentro del que se produjo la
crisis de cooperación que da nacimiento al conflicto que el
órgano jurisdiccional asume para su solución a quienes in-
tervienen en él.” (STC. N° 3282-2004-HC/TC)

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ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

4. PRINCIPIO DE JUEZ NATURAL, LEGAL O PRE-


DETERMINADO
Este principio está consagrado en el segundo párra-
fo del inciso 3) del artículo 139° de la Constitución.
Se refiere a la existencia de un instructor o juzga-
dor antes de la comisión del delito. La razón de
este principio es la eliminación de toda sospecha de
imparcialidad y falta de ecuanimidad del juzgador.
El derecho a la jurisdicción predeterminada por la
ley está expresado en términos dirigidos a evitar
que un individuo sea juzgado por «órganos juris-
diccionales de excepción» o por «comisiones espe-
ciales» creadas al efecto, cualquiera sea su denomi-
nación.4

4 Sobre la creación de los juzgados y salas anticorrupción, el Tribunal

Constitucional se pronunció de la siguiente manera: «…aun cuando de


la lectura del artículo 1° de la mencionada resolución se pudiera tener la
sensación de que dichos Juzgados y Sala Penal Especial se crearon con
el objeto de «atender adecuadamente los procesos ya instaurados y los
que se instauren como consecuencia de las investigaciones que se están
realizando en diversos niveles en torno al ciudadano Vladimiro Monte-
sinos Torres, esto es, como si fueran jueces nombrados para resolver la
situación jurídica de una persona y, por tanto vulnerando el principio
de igualdad; sin embargo, de la lectura integral de los demás artículos
de la misma resolución y, en particular, del último de ellos, se colige
que se trata de órgano propios de la jurisdicción ordinaria, cuya desig-
nación no se sustenta en el criterio de la persona que se va a juzgar, sino
en el de la sub-especialización en el seno de la justicia penal, derivado
de las particularidades exigencias que se desprenden de un conjunto de
ilícitos penales practicados desde las más altas instancias gubernamen-
tales. De ahí que se haya dispuesto la autorización para contratar per-
sonal auxiliar, la prestación de apoyo técnico y financiero, la adopción
de medidas de protección de los jueces competentes así como de medi-
das especiales para la custodia de los medios probatorios.
En ese sentido, el Tribunal Constitucional considera legítimo que se
puede disponer una sub-especialización en el ámbito de la justicia
penal, si es que los motivos que la justifican persiguen garantizar la
protección de otros bienes constitucionalmente relevantes. Por lo de-
48
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

La Ley determina qué órganos se harán cargo de la


instrucción y juzgamiento del delito, para evitar que
se cometan arbitrariedades por parte de personas
interesadas o funcionarios que actúen según las
circunstancias.
Sobre este tema, el Tribunal Constitucional ha seña-
lado: «Constituye, a la vez, de un derecho subjetivo,
parte de «modelo constitucional del proceso» reco-
gido en Carta Fundamental, cuyas garantías míni-
mas siempre deben ser respetadas para que el pro-
ceso pueda tener la calidad de debido».
No basta que el derecho al Juez Natural sea recogi-
do por los textos constitucionales, sino es necesario
instaurar aquellos institutos que doten a los justi-
ciables de los medios para llevar el uso del derecho
al terreno práctico. V.gr.: el reconocimiento del de-
recho a recusar a los magistrados.

5. DERECHO A SER JUZGADO EN UN PLAZO RA-


ZONABLE
Este derecho implícito en la norma constitucional,
pero expresamente reconocido en el artículo I.1 del
Título Preliminar del nuevo Código Procesal Penal,
ha generado importantes cuestionamientos al siste-
ma procesal anterior, que fue considerado excesi-
vamente moroso. Este tema alcanzó mayor trascen-

más, su objetividad está fundamentada en consideraciones tales como


la naturaleza del delito, la complejidad del asunto, la carga procesal y
las «particulares exigencias del servicio» (Corte Constituzionale, Sen-
tenza N.° 174/1975)».
(Caso: Habeas Corpus interpuesto por Eduardo Martín Calmell del
Solar Díaz - Expediente 0290-2002-HC/TC).
49
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

dencia cuando el Tribunal Constitucional dispuso


el sobreseimiento de una causa penal debido a la
pérdida de la legitimidad punitiva. El proceso debe
tener un límite temporal, y la inobservancia de esta
garantía tiene como consecuencia la prohibición de
continuar con la persecución (STC N° 03509-2009-
PHC/TC).
Se considera este derecho como una garantía míni-
ma del Debido Proceso legal, que de acuerdo a lo
establecido por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, siguiendo al Tribunal Europeo, debe
evaluarse en forma global tomando en considera-
ción jurisprudencia supranacional. Se considera que
debe computarse el plazo razonable desde el mo-
mento de la aprehensión de la persona (Caso ante la
CIDH Rosero vs. Ecuador) o, si no tiene esta medi-
da, desde que la autoridad judicial tiene conoci-
miento del caso (Caso de CIDH Tibi vs. Ecuador); y
finaliza cuando se expide sentencia definitiva o fir-
me o cuando se agota la jurisdicción (Caso ante la
CIDH Rosero vs. Ecuador).
El derecho a ser juzgado en un “plazo razonable”
tiene como finalidad impedir que los acusados
permanezcan durante largo tiempo bajo acusación y
asegurar que su tramitación se realice de manera
inmediata.
Para determinar la razonabilidad del plazo de
acuerdo a la CIDH, se deben considerar cuatro crite-
rios (STC. N° 05350-2009-PHC/TC):

50
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

Se tiene que evaluar aspectos de


facto y derecho del caso concreto,
LA COMPLEJI- tales como los referentes al esclare-
DAD DEL cimiento de los hechos, el análisis
ASUNTO jurídico de los mismos, las dificulta-
des en la obtención de la prueba, la
pluralidad de inculpados o agravia-
dos, entre otros.

Puede ser determinante para la


LA ACTIVIDAD pronta resolución del caso o para su
O CONDUCTA demora el que el imputado realice
PROCESAL DEL una conducta obstruccionista, que
IMPUTADO advierte por el uso abusivo e inne-
cesario de los instrumentos que le
otorga la ley procesal.

Para evaluar el comportamiento de


las autoridades judiciales es necesa-
LA CONDUCTA
rio tener presente: la insuficiencia o
DE LAS
AUTORIDADES escasez de los tribunales, la comple-
JUDICIALES jidad del régimen procesal; y si los
actos procesales realizados han con-
tribuido, o no, a la pronta resolución
del proceso penal.

LA AFECTA-
CIÓN GENERA- Determinar si el paso del tiempo del
DA EN LA SI- proceso penal incide o influye de
TUACIÓN
manera relevante e intensa en la
JURÍDICA DE LA
PERSONA IN- situación jurídica (derechos y debe-
VOLUCRADA res) del demandante.
EN EL PROCESO

51
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

6. PRINCIPIO DE PUBLICIDAD
Una de las garantías de la correcta administración
de justicia es la publicidad que se establece en el
inciso 4) del artículo 139° de la Constitución y en el
artículo I.2 del Título Preliminar del nuevo Código
Procesal Penal.
Por este principio, la opinión pública tiene la opor-
tunidad de vigilar el comportamiento de los jue-
ces, sea a través de los particulares que asisten a las
audiencias o por intermedio de los periodistas que
cubren la información.
Se considera como un elemento positivo del proceso
penal que permite promover la confianza en los
órganos judiciales y tiene un carácter negativo, por-
que evita el secretismo en el servicio de justicia, que
no debe escapar del control público.
En la doctrina moderna se tiene en cuenta dos tipos
de publicidad:
o La publicidad interna, que se refiere al derecho
que les asiste a los protagonistas, desde el inicio
del proceso, a tener acceso a todos los documen-
tos e información, incluida la consignada en el in-
forme policial. Los sujetos procesales están facul-
tados para solicitar copias de las actuaciones in-
sertas en el expediente fiscal o judicial, así como
de las primeras diligencias (artículo 138°). De
manera excepcional, el Fiscal puede disponer el
secreto de alguna diligencia o documento cuando
se pueda dificultar la investigación (artículo
324°.2).
o La publicidad externa, que corresponde al dere-
cho de la ciudadanía de asistir a las etapas fun-
52
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

damentales del proceso, como el juzgamiento y


la expedición de la sentencia.
SUPERTI afirma que los procesos ocultos, secretos,
cuya reserva se justifica invocando una pretendida
asepsia de los que juzgan, genera dos consecuencias
peligrosas: 1° Alta vulnerabilidad del órgano juris-
diccional frente a presiones o influencia, y 2° Un
Poder Judicial enigmático, casi sobrehumano, ajeno
al sentir de la comunidad, la que por desconoci-
miento le tiene desconfianza y temor.
El Tribunal Europeo (caso Weber, mayo de 1990)
señaló que el derecho a que los debates sean públi-
cos constituye una premisa básica para que pueda
hablarse de un juicio equitativo. Es una forma eficaz
de evitar la arbitrariedad o al menos controlarla.
Sin embargo, la publicidad en los juicios penales no
es absoluta ya que se puede limitar. Los Tribunales
pueden disponer el ingreso de determinado número
de personas o realizar la audiencia en forma priva-
da. Esta limitación puede fundarse en razones de
moralidad, orden público, seguridad nacional, por
la intimidad de las personas involucradas en el pro-
ceso y por la posibilidad de menoscabo de la recta
administración de justicia.
El Pacto de Derechos Civiles y Políticos, en su artí-
culo 14° señala: «La prensa y el público podrán ser
excluidos de la totalidad o parte de los juicios por
consideraciones de orden público o seguridad na-
cional, o cuando lo exija el interés de la vida privada
de las partes o en la medida estrictamente necesaria
en opinión del tribunal, cuando por circunstancias

53
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

especiales del asunto la publicidad pudiera perjudi-


car el interés de justicia».
El nuevo Código Procesal Penal (artículo 357°.1)
prevé la posibilidad de que el juicio oral se realice
total o parcialmente en privado, dependiendo de la
relevancia de los intereses jurídicos que puedan ser
afectados (pudor, orden público, seguridad nacio-
nal, orden del juicio, facultad disciplinaria, entre
otros).
Será obligatoria la publicidad de aquellos procesos
sobre responsabilidad de funcionarios públicos,
delitos cometidos por medio de prensa y los que se
refieren a derechos fundamentales.
Un problema que plantea la publicidad es la in-
fluencia de la opinión pública generada a partir de
ella. ZAFFARONI considera que la solución está
dada por la correcta selección y en una adecuada
formación profesional. Por su parte, SUPERTI afir-
ma que «en lugar de callar la voz del pueblo debe
mejorarse el oído de los Jueces».

7. PRINCIPIO DE MOTIVACIÓN DE LAS RESO-


LUCIONES
La motivación escrita de las resoluciones constituye
un deber jurídico de los órganos jurisdiccionales.
Así lo establece el inciso 5) del artículo 139° de la
Constitución, garantía que también está expresa-
mente prevista en el artículo II.1 del Título Prelimi-
nar del nuevo ordenamiento procesal penal. Por
este principio, la autoridad judicial explica los mo-
tivos que ha tenido para fallar de una manera de-
terminada, así como los ciudadanos pueden saber
54
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

si están adecuadamente juzgados o si se ha come-


tido alguna arbitrariedad.
MARINA GASCÓN ABELLÁN sostiene que el sen-
tido de la motivación es evitar el ejercicio arbitrario
de un poder. Son dos las funciones que cumple: una
extra-procesal o político-jurídica o democrática,
vinculada al control democrático o externo de la
decisión, y otra endo-procesal o técnico-jurídica o
burocrática, vinculada al control procesal o interno
de la decisión.
Esta misma autora agrega: «La función extra-
procesal que cumple la motivación consiste en mos-
trar el esfuerzo realizado por el juez en el juicio de
hecho, posibilitando de este modo un control exter-
no o público, y también una función endo-procesal,
que puede considerarse como el complemento, faci-
lita el control interno de las decisiones judiciales,
garantizando así que la exigencia de actuación ra-
cional del poder pueda hacerse efectiva y no quede
en una mera proclamación de buenas intenciones».
La motivación debe comprender la ley aplicable y
los fundamentos de hecho en que se sustenta. Las
resoluciones, especialmente las sentencias, no sólo
tienen importancia para los sujetos procesales, sino
adicionalmente ofrecen soluciones que imponen
avances en el campo jurídico.5

5 «Uno de los contenidos del derecho al debido proceso es el derecho de obtener


de los órganos judiciales una respuesta razonada, motivada y congruente con
las pretensiones oportunamente deducidas por las partes en cualquier clase de
procesos. La exigencia de que las decisiones judiciales sean motivadas en pro-
porción a los términos del inciso 5) del artículo 139° de la Norma Fundamen-
tal, garantiza que los jueces, cualquiera sea la instancia a la que pertenezcan,
expresen el proceso mental que los ha llevado a decidir una controversia, asegu-
55
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

8. PRINCIPIO DE LA INSTANCIA PLURAL


Se encuentra establecido en el inciso 6) del artículo
139° de la Constitución. El procesalista CLARIÁ
OLMEDO señala sobre este principio lo siguiente:
«(...) la doble instancia es garantía de mayor certe-
za, de control en la apreciación de los hechos e
impone una valoración más cuidadosa y meditada
por el Tribunal de alzada».
MIXÁN MASS considera que es una posibilidad
que permite que las resoluciones judiciales puedan
merecer revisión y modificación si fuera el caso, por
la autoridad superior. No admitir este principio
podría significar caer en una forma de absolutismo
en materia de decisiones judiciales.
MONTERO AROCA sostiene que en sentido jurídi-
co estricto, cuando se habla de doble grado o doble
instancia, se hace referencia a un sistema de organi-
zar el proceso en virtud del cual se establecen dos

rando que el ejercicio de la potestad de administrar justicia se haga con sujeción


a la Constitución y a la ley; pero también con la finalidad de facilitar un ade-
cuado ejercicio del derecho de defensa de los justiciables.
La Constitución no garantiza una determinada extensión de la motivación, por
lo que su contenido esencial se respeta siempre que exista fundamentación
jurídica, congruencia entre lo pedido y lo resuelto y, por sí misma, exprese una
suficiente justificación de la decisión adoptada, aun si ésta es breve o concisa, o
se presenta el supuesto de motivación por remisión.
Tampoco garantiza que, de manera pormenorizada, todas las alegaciones que
las partes puedan formular dentro del proceso sean objeto de un pronuncia-
miento expreso y detallado. En materia penal, el derecho en referencia garanti-
za que la decisión expresada en el fallo sea consecuencia de una deducción
razonable de los hechos del caso, las pruebas aportadas y la valoración jurídica
de ellas en la resolución de la controversia. En suma, garantiza que el razona-
miento empleado guarde relación y sea proporcionado y congruente con el
problema que al juez penal corresponde resolver».
(Caso: Habeas Corpus interpuesto por César Humberto Tineo Cabrera - STC.
Nº 1230-2000-HC-TC).
56
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

sucesivos exámenes y decisiones sobre el tema de


fondo planteado, por obra de dos órganos jurisdic-
cionales distintos, de modo que el segundo debe
prevalecer sobre el primero.
En el proceso penal ordinario existen dos instancias:
las Salas Penales de la Corte Superior y la Sala Penal
de la Corte Suprema. En el proceso penal sumario:
el Juez Penal, quien tiene la facultad de fallo, y las
Salas Penales de la Corte Superior.
DE LA OLIVA SANTOS deja claro qué debe enten-
derse por segunda instancia y afirma: «no es todo el
conjunto de actos procesales por los que el tribunal
revisa, en virtud de apelación, cualquier resolución
de otro órgano jurisdiccional, sino el conjunto de
actos procesales originados por la apelación contra
la sentencia definitiva, mediante los cuales se pue-
de conocer –con más o menos amplitud- el caso que
originó la primera instancia, finalizada por aquella
sentencia. Toda segunda instancia se abre mediante
la apelación, pero no todo recurso de apelación abre
una segunda instancia, no la abre la apelación con-
tra las resoluciones que han dado en denominarse
interlocutorias».
El nuevo Código Procesal Penal consagra en su
Título Preliminar una de sus manifestaciones, el
denominado principio de recurribilidad (artículo
I.4), en virtud del cual las decisiones adoptadas en
un proceso son susceptibles de cuestionarse o ata-
carse, salvo disposición contraria establecida en la
Ley.
DE LA OLIVA SANTOS afirma que la previsión
legal de la posibilidad de recurrir debe entenderse
57
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

como la atribución a la parte de un derecho subjeti-


vo procesal, por lo cual queda en su arbitrio el ejer-
cer o no dicha atribución.
Sobre el derecho a recurrir, la Corte Interamericana
de Derechos Humanos señaló lo siguiente: “El dere-
cho de recurrir del fallo es una garantía primordial que se
debe respetar en el marco del debido proceso legal, en aras
de permitir que una sentencia adversa pueda ser revisada
por un juez o tribunal distinto y de superior jerarquía
orgánica. El derecho de interponer un recurso contra el fa-
llo debe ser garantizado antes de que la sentencia adquiera
calidad de cosa juzgada. Se busca proteger el derecho de
defensa otorgando durante el proceso la posibilidad de in-
terponer un recurso para evitar que quede firme una deci-
sión que fue adoptada con vicios y que contiene errores que
ocasionarán un perjuicio indebido a los intereses de una
persona. (...) Para que haya una verdadera revisión de la
sentencia, en el sentido requerido por la Convención, es
preciso que el Tribunal superior reúna las características
jurisdiccionales que lo legitiman para conocer el caso con-
creto (...)” (Caso Ulloa Herrera vs. Costa Rica).

9. PRINCIPIO DE LEGALIDAD O INDISCRECIO-


NALIDAD
En el proceso penal el Poder Judicial, el Ministerio
Público y la Policía Nacional deben actuar con suje-
ción a las normas constitucionales y demás leyes.
No se puede procesar ni condenar por una acción u
omisión que al tiempo de cometerse no esté pre-
viamente calificada en la ley, de manera expresa e
inequívoca, como delito o falta; de igual manera
no se puede aplicar una pena que no esté prevista
en la ley (parágrafo d) del inciso 24) del artículo 2°
de la Constitución).

58
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

MUÑOZ CONDE señala: «Este principio es el lla-


mado a controlar el poder punitivo del Estado y a
confinar su aplicación dentro de los límites que ex-
cluyan toda arbitrariedad y exceso por parte de
quienes lo detentan».
La ley penal sólo puede ser aplicada por los órga-
nos instituidos por ley para esa función y nadie
puede ser castigado sino en virtud de un juicio
legal (nullum crimen nulla poena sine iudicio).
El Juez debe actuar sólo en el ámbito de los hechos
establecidos legalmente y sus decisiones han de
estar fundadas con relación a los elementos que
surgen de los tipos penales y no en juicios valorati-
vos propios.
En virtud de este principio, se establece la inapli-
cabilidad de la analogía en materia penal; así lo
prevé el inciso 9) del artículo 139° de la Constitu-
ción. La analogía se utiliza ante lagunas de la Ley y
consiste en aplicar una norma jurídica que regula
determinado hecho a otro semejante no previsto. La
analogía, que se aplica de manera cotidiana en el
ámbito civil, atenta contra el principio de legalidad
en lo penal y origina inseguridad jurídica.
En el artículo VII del Título Preliminar del nuevo
Código Procesal Penal se establecen las reglas para
la interpretación de la ley procesal y, se determina
la prohibición de la analogía como consecuencia de
la vigencia del principio de legalidad, salvo que
favorezca al imputado o el ejercicio de sus dere-
chos.

59
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

10. PRINCIPIO DE INEVITABILIDAD DEL PROCE-


SO PENAL O GARANTÍA DEL JUICIO PREVIO
Este principio se manifiesta en la siguiente frase:
«No hay pena sin previo juicio» (nulla poena sine
iuditio) y está enunciado en el inciso 10) del artículo
139° de la Constitución.
Un ciudadano sólo puede ser pasible de pena si
previamente se ha realizado un proceso penal con-
forme a los derechos y garantías procesales.
La pena sólo puede ser impuesta en virtud de una
declaración jurisdiccional inequívoca (sentencia
condenatoria) y expedida por el Juez Penal o la Sala
Penal competente.
BIDART CAMPOS señala: «(...) el juicio previo, que
no es otra cosa que la aplicación de la garantía del
debido proceso ante los jueces naturales, implica
que no se puede eliminar la intervención del órgano
judicial. De manera que nadie puede ser penado o
condenado sin la tramitación de un juicio previo
durante el cual se cumplan las etapas fundamenta-
les del debido proceso».
Esta garantía está consagrada en el artículo I del
Título Preliminar del nuevo Código Procesal Penal,
que en su parágrafo 2° establece: «Toda persona
tiene derecho a un juicio previo (…)».

11. LA PRESUNCIÓN O EL ESTADO DE INOCEN-


CIA
Se considera como un logro del derecho moderno y
está consagrado en la Constitución vigente en el
parágrafo e) inciso 24 del artículo 2°.

60
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

Es una presunción relativa o iuris tantum. Todo in-


culpado durante el proceso penal es en principio
inocente, si no media sentencia condenatoria. De
lo señalado se derivan dos consecuencias:
• Una actividad probatoria de cargo suficiente
para quebrar la presunción
En un proceso, los hechos no se presumen, sino
que deben ser probados (facta non praesumuntur,
sed porbantur). La carga de la prueba corresponde
-según este principio- a los autores de la imputa-
ción, pues el procesado es inocente mientras no
se demuestre lo contrario. En nuestro país la car-
ga de la prueba descansa en el Ministerio Público
(incisos 1) y 4) del artículo 159° de la Constitu-
ción y artículo IV.1 del nuevo Código Procesal
Penal) y, excepcionalmente, en el ofendido cuan-
do el ejercicio de la acción es privado (artículo
108°.2.d del nuevo Código Procesal Penal).
La presunción de inocencia no sólo rige cuando
se sentencia al individuo, sino también al mo-
mento de dictar las medidas precautorias o pre-
ventivas contra el mismo durante el proceso, por
ello el que se exijan suficientes elementos proba-
torios sobre la existencia del delito y la vincula-
ción del sujeto con aquél.
• El que el procesado sea tratado como inocente
En este punto la garantía de presunción de ino-
cencia establece límites al accionar del Estado y
del sistema de administración de justicia, bási-
camente con el fin de evitar una estigmatización
de la persona ante la opinión pública. Cabe citar
a la Corte Interamericana de Derechos Humanos:
61
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

“En este caso, los recurrentes habían sido mostrados


ante los medios de comunicación con uniformes de
presidiario y enjaulados, como traidores a la patria y
terroristas. Todo esto se dio a pesar de que no se había
iniciado el proceso penal ni las personas habían sido
condenadas por un tribunal competente.” (Caso de
Cantoral Benavides y Lory Berenson vs. Perú)
MANZINI tiene una posición contraria a la pre-
sunción de inocencia. Al respecto sostiene: «Es
de sentido común que mientras no quede defini-
tivamente declarada la certeza de las condiciones
que hacen realizable la pretensión punitiva del
Estado, no se puede considerar al imputado co-
mo penalmente responsable y, por tanto, se le
debe tratar como juzgable, o sea, como una per-
sona indiciada sin duda, pero cuya responsabili-
dad no ha sido aún declarada cierta. Y esto no
equivale precisamente a decir que, antes de la
condena, se ha de presumir su inocencia hasta
prueba en contrario. El no estar ciertos de la cul-
pabilidad de una persona indiciada significa ne-
cesariamente dudar de su inocencia, y por lo tan-
to, no puede nunca ser equivalente a presumir en
él la inocencia. Lo que hemos dicho está consa-
grado en el artículo 27° de nuestra Constitución,
el cual no establece presunción alguna de inocen-
cia, sino que se limita a declarar, como es natural,
que «el imputado no es considerado culpable
hasta la condena definitiva».
En nuestra realidad resulta muy frecuente, hasta
se puede decir generalizando, que el inculpado
deba ofrecer pruebas de descargo para demostrar

62
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

su inocencia, y es que las autoridades parten de


una presunción de culpabilidad.
En el nuevo Código Procesal Penal se busca dar
mayor eficacia a este derecho. En el artículo II del
Título Preliminar se establece que antes de la
sentencia condenatoria, ningún funcionario o
autoridad pública podrá presentar a una perso-
na como culpable o brindar información en ese
sentido. Por otro lado, en el artículo 89° del
mismo texto legal se establece que el imputado
declarará sin el uso de esposas u otros medios
de seguridad.
También es relevante el que el nuevo Código
Procesal Penal eliminará la exhortación para la
decir la verdad en la declaración del imputado
(sólo se realiza una exhortación de ese tipo cuan-
do se parte de la idea que el sujeto va mentir o
tiene cierta responsabilidad), y que se considere
ahora sólo la exhortación para responder con
claridad y precisión las preguntas que se le
formulen (artículo 87°.4).

12. PRINCIPIO DE IN DUBIO PRO REO


Este principio se recoge en el inciso 11) del artículo
139° de la Constitución. Se aplica para los siguientes
supuestos:
• La absolución del procesado en caso de duda
sobre su responsabilidad.
Este primer supuesto guarda íntima relación con
la presunción de inocencia. Exige que para con-

63
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

denar al acusado se debe tener certeza de su cul-


pabilidad; en caso de duda, debe ser absuelto.
El efecto jurídico de la duda en el proceso penal
es la absolución del acusado. La duda resulta del
hecho de que el juzgador sólo ha logrado un
grado relativo de conocimiento respecto de la
culpabilidad del imputado.
En este punto se encuentra este principio con la
presunción de inocencia, estableciéndose una re-
lación de género-especie o continente – conteni-
do, según ha sido considerado en el nuevo Códi-
go Procesal Penal (artículo II. 1 del Titulo Preli-
minar) y por nuestro Tribunal Constitucional:
“(…) ha precisado que tanto la presunción de inocen-
cia como el in dubio pro reo inciden sobre la valora-
ción probatoria del juez ordinario. En el primer caso,
que es algo objetivo, supone que a falta de pruebas
aquella no ha quedado desvirtuada, manteniéndose
incólume, y en el segundo caso, que es algo subjetivo,
supone que ha habido prueba, pero esta no ha sido su-
ficiente para despejar la duda. En ese sentido, el prin-
cipio in dubio pro reo, en tanto que forma parte del
convencimiento del órgano judicial, pues incide en la
valoración subjetiva que el juez hace de los medios de
prueba, (…)” (STC. Nº 0728-2008-PHC/TC).
• La aplicación de la ley más favorable al procesa-
do en el caso de conflicto de leyes penales en el
tiempo.
Cuando se presenta una sucesión de leyes desde
la época de comisión del delito hasta la instruc-
ción o el juzgamiento, el Juez debe inclinarse por
aplicar la ley más favorable.
64
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

La Constitución vigente asume el criterio de irre-


troactividad de la norma, su aplicación es inme-
diata a hechos, relaciones y situaciones que se
presenten durante su vigencia; no obstante, se
permite de manera excepcional la retroactividad
benigna sólo en materia penal.
CUELLO CALÓN señala: «La ley más benigna
debe tener siempre un efecto retroactivo, aun
cuando sobre el hecho hubiese recaído sentencia
firme, pues cuando el poder social estima que de-
terminado hecho no debe ser penado o debe ser
castigado con una pena menor, seguir penándolo
o castigándolo con pena más grave constituye un
acto de indudable injusticia». Se entiende por le-
yes benignas las que desaparecen la criminalidad
del hecho, las que imponen una pena menos se-
vera y aquéllas que mejoran la situación de los
condenados.
Como no se admite, la aplicación retroactiva de
la ley procesal, rige el principio de tempus regit
actum. Sin embargo, se contempla una excepción
cuando se trata de leyes procesales que tienen un
contenido material, es decir, cuando estén referi-
das a derechos fundamentales. Esta última mani-
festación ha sido asumida por el nuevo Código
Procesal Penal en el artículo VII.2 de su Título
Preliminar.
• Optar por la interpretación más favorable cuan-
do la norma tiene varios sentidos interpretativos
Esta novedad se encuentra prevista en el artículo
VII.4 del Título Preliminar del nuevo Código
Procesal Penal. Permite optar por la aplicación de
65
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

la interpretación más beneficiosa al reo cuando


luego de agotarse todos los métodos que ofrece
la hermenéutica, existe una duda insalvable.

13. PRINCIPIO DE GRATUIDAD DE LA JUSTICIA


PENAL
Se encuentra previsto en el inciso 16) del artículo
139° de la Constitución de 1993.
CHIRINOS SOTO sostiene: «La gratuidad en la
administración de justicia debe entenderse en el
sentido de que los órganos jurisdiccionales no
pueden cobrar a los interesados por la actividad
que desarrollan. Empero, ese precepto no evita que
en la administración de justicia civil las partes de-
ban efectuar determinados desembolsos, tales como
las tasas judiciales, los honorarios de los auxiliares
de justicia y otros gastos, conforme a lo dispuesto
por el artículo 410° del Código Procesal Civil. En la
justicia penal la gratuidad es o, por lo menos, debe
ser absoluta».
En el nuevo Código Procesal Penal se establece el
principio de gratuidad relativa, puesto que se
prevé el pago de costas procesales que comprende:
tasas judiciales, gastos judiciales realizados durante
la tramitación, honorarios de los abogados, peritos
oficiales, traductores e intérpretes (artículos 497° y
498°).
Los Representantes del Ministerio Público, los
miembros de las Procuradurías del Estado, los Po-
deres del Estado y órganos constitucionales autó-
nomos serán exonerados del pago de costas. Es pa-
sible de recibir la condena el imputado que es decla-
66
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

rado culpable o se le imponga una medida de segu-


ridad. En caso contrario, deberá asumirlas la parte
civil, cuando de sus actuaciones se concluya que ha
obrado con temeridad o mala fe. También será pasi-
ble de asumir la condena de costas el imputado en
un supuesto de absolución, cuando se demuestre
que éste provocó su propia persecución.

14. PRINCIPIO DE IGUALDAD DE LAS PARTES O


IGUALDAD PROCESAL
La Constitución y las leyes protegen y obligan
igualmente a todos los habitantes de la República.
Pueden dictarse leyes especiales cuando así lo exija
la naturaleza de las cosas, pero no por la diferencia
de las personas. Así lo declara el artículo 103° de la
Constitución, y también está reconocido en el artícu-
lo I.3 del Título Preliminar del nuevo Código Proce-
sal Penal.
La igualdad ante la ley es la base sobre la cual se
construye el principio de igualdad en el proceso
pues, las partes cuentan con los medios parejos a
fin de evitar desequilibrios en el proceso (dispo-
nen de las mismas posibilidades y cargas de alega-
ción, de impugnación y de prueba).
La igualdad en el proceso implica que durante el
procedimiento las partes deben ser tratadas res-
petándose sus derechos y deberes, y prescindiendo
de toda consideración de nacionalidad, raza, reli-
gión, filiación política, etc.
DE LA OLIVA SANTOS señala: «La igualdad de las
partes formales del proceso resulta especialmente
importante y, a la vez, singularmente difícil. En el
67
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

proceso civil, por ejemplo, la igualdad viene con


frecuencia a resolverse y manifestarse en una serie
de sucesivas posibilidades paralelas o simétricas de
actuación: frente a la demanda la contestación de la
demanda; frente a la posible réplica la duplica, etc.
En el proceso penal, ese paralelismo de actos de la
parte activa y de la parte pasiva es fácil de estable-
cer en la fase del juicio oral o del plenario, pero no
en la fase de instrucción sumarial o de preparación
del juicio».
Uno de los pilares del sistema reside en proporcio-
nar a los contendientes los mecanismos necesarios
para enfrentarse en el proceso, sin que se pueda
quebrar el equilibrio generado en la Ley, en aras de
suplir deficiencias. El rol del juez es fundamental en
este punto, dado que la mayor garantía de igualdad
es mantener la imparcialidad.
Nuestro Tribunal Constitucional considera que la
igualdad procesal es un componente del Debido
Proceso, a través del cual se pretende garantizar que
las partes detenten las mismas oportunidades de
alegar, defenderse o probar, de modo que no se oca-
sione una desventaja en ninguna de ellas respecto a
la otra. Es en este punto en el que hallamos las ma-
yores dificultades para la implementación del nue-
vo sistema, puesto que siguiendo la tradición pater-
nalista, ante la falta de preparación o diligencia de
los actores, el Juez interviene de manera oficiosa, en
pro de los intereses punitivos o los de la víctima y,
rara vez, pro imputado.
ALVARADO VELLOSO define la igualdad en el
proceso como igualdad de armas: «Igualdad signifi-
68
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

ca paridad de oportunidades y de audiencia; de tal


modo, las normas que regulan la actividad de una
de las partes antagónicas no pueden constituir, res-
pecto de la otra, una situación de ventaja o de privi-
legio, ni el juez puede dejar de dar un tratamiento
absolutamente similar a ambos contendientes».

15. PRINCIPIO DE NE BIS IN IDEM


Este principio tiene una doble configuración:
sustantiva y procesal.
Ne bis in idem sustantivo
Tiene reconocimiento específico en el artículo 139°
inciso 13) de la Ley Fundamental. Consiste en que
nadie puede ser castigado dos veces por un mismo
hecho. También está previsto en el artículo III del
Título Preliminar del nuevo Código Procesal, que
incluye a la sanción administrativa. La posibilidad
que recaigan dos sanciones sobre el mismo sujeto
por una misma infracción constituiría un exceso del
poder sancionador.
Para que se pueda aplicar el principio Ne bis in idem
debe existir una triple identidad: de sujeto, de
hecho y de fundamento. Este último presupuesto se
refiere a que se trate del mismo contenido injusto,
de la lesión a un mismo bien jurídico o a un mismo
interés protegid. A nuestro parecer, el principio de
Ne bis in idem, el elemento que determina la compa-
tibilidad o incompatibilidad de la sanción adminis-
trativa y penal.
En el artículo citado se reconoce la preeminencia de
lo penal sobre lo administrativo, reconociendo de
69
ANA C. CALDERÓN SUMARRIVA

esta manera el principio de accesoridad adminis-


trativa. Ante la existencia de una pluralidad de pro-
cedimientos, el órgano administrativo queda in-
exorablemente vinculado a lo que en el proceso
penal se ha declarado como probado o improbado.
Sobre esta manifestación del ne bis in idem, el Tribu-
nal Español señaló lo siguiente: « (…) determina
una interdicción de la duplicidad de sanciones
administrativas y penales respecto de unos mismos
hechos, pero conduce a la imposibilidad de que,
cuando el ordenamiento permite una dualidad de
procedimientos, y en cada uno de ellos ha de pro-
ducirse un enjuiciamiento y una calificación de unos
mismos hechos, el enjuiciamiento y la calificación
que en el plano jurídico pueda producirse se hagan
con independencia, si resultan de la aplicación de
una normatividad diferente, pues es claro que unos
mismos hechos no pueden existir y dejar de existir
para los órganos del Estado.»

Ne bis in idem procesal


Esta dimensión del ne bis in idem tiene dos aspectos
a considerar:
a) Cuando existe una decisión con calidad de cosa
juzgada (sentencia o auto de sobreseimiento) la
persona no puede ser juzgada nuevamente por
los mismos hechos, aún cuando la calificación o
tipificación sea distinta (Caso CIDH Loyza Ta-
mayo vs. Perú).
b) No pueden haber investigaciones o procesos
pendientes contra una misma persona por los

70
EL NUEVO SISTEMA PROCESAL PENAL: ANÁLISIS CRÍTICO

mismos hechos, que equivaldría a una litispen-


dencia, de allí que se establezca que está proscri-
ta la persecución penal múltiple.

16. EXCLUSIÓN DE LA PRUEBA PROHIBIDA O


ILÍCITA O ILEGÍTIMA
Se encuentra expresamente prevista en el artículo
VIII del Titulo Preliminar del nuevo Código Proce-
sal Penal. Sin embargo, este principio ya estaba pre-
visto en el artículo 2°, incisos 10) y 24), literal h, de
la Constitución.
Se discute sobre si tiene se trata de un contenido
más del Debido Proceso o de un derecho funda-
mental autónomo. Sobre lo que no existe discusión
es que no se puede alcanzar el fin (sancionar una
conducta) de cualquier manera pues, debe conside-
rarse el derecho a tener un proceso rodeado de ga-
rantías en el que siempre esté en un lugar relevante
el respeto a la dignidad humana y los derechos fun-
damentales. En consecuencia, se trata de un limite
del derecho a probar, tan es así que se examina la
admisibilidad del material probatorio considerando
no sólo su pertinencia y utilidad, sino también su
ilicitud.
Tiene relación con la denominada constitucionali-
zación de la actividad probatoria, que implica
proscribir los actos que violen el contenido esencial
de los derechos fundamentales o transgresiones al
orden jurídico en la obtención, recepción y valora-
ción de la prueba.
La ilegitimidad o ilicitud de la prueba se sustenta en
la violación del contenido esencial de derechos fun-

71
CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD I: DEL JUZGAMIENTO EN EL NUEVO


SISTEMA PROCESAL PENAL Y SUS PRINCIPIOS

2) Salas Beteta, Chr ist ian. La eficacia del sistema penal


acusatorio en el Perú.
Prolegómenos. Derechos y Valores
ISSN: 0121-182X
derechos.valores@umng.edu.co
Universidad Militar Nueva Granada
Colombia

Salas Beteta, Christian


LA EFICACIA DEL PROCESO PENAL ACUSATORIO EN EL PERÚ
Prolegómenos. Derechos y Valores, vol. XIV, núm. 28, julio-diciembre, 2011, pp. 263-275
Universidad Militar Nueva Granada
Bogotá, Colombia

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=87622536017

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Revista Prolegómenos - Derechos y Valores - pp. 263 - 275, 2011 - II

LA EFICACIA DEL PROCESO PENAL ACUSATORIO EN EL PERÚ

Christian Salas Beteta*

“La adopción del sistema acusatorio implica una reforma procesal que va más allá
de nuevos plazos y trámites, significa un cambio de concepciones y de instituciones del sistema
de administración de justicia y exige de mayores esfuerzos por parte de sus operadores.”
El autor

Fecha de recibido: 3 de octubre de 2011


Fecha de Aprobación: 7 de diciembre de 2011
Artículo de Reflexión

Resumen

En este artículo se exponen los aciertos y los vacíos que ha traído la implementación de la
modalidad de justicia en el Perú, bajo la técnica de la Oralidad; Normatividad que inicia su
vigencia a partir del año 2006 y que, en la actualidad, apenas comienza a reflejar resultados
prácticos y debates en los escenarios académicos. Si bien el nuevo esquema ha contribuido
a la descongestión de los despachos judiciales y a la debida protección de las víctimas,
no obstante el asunto presupuestal ha obstaculizado la toma de decisiones y el oportuno
proferimiento de sentencias; al igual que se identifican contradicciones de interpretación y
dificultades prácticas en su aplicación, que serán materia de la presente disertación.

Palabras clave
Administración de justicia, Proceso penal, oralidad, garantismo, sujetos procesales.

THE EFFECTIVENESS OF ADVERSARIAL CRIMINAL PROCESS IN PERU

Abstract

In this article the successes and the defects are exposed such as has brought the implementa-
tion of the modality of justice in the Peru, under the technique of the Orality; legacy that
begins their validity since the year 2006 and that, at the present time, it hardly begins to
reflect practical results and debates in the academic scenarios. Although, the new scheme
of composition has contributed to the decongest the judicial offices and the due protection
of the victims, nevertheless the matter budget has blocked the taking of decisions and

* Presidente de la Escuela de Litigación Oral y Técnicas de Negociación de Perú. Conferencista internacional sobre la reforma
procesal penal en Latinoamérica. Profesor de Derecho Procesal Penal en la Facultad de Derecho de la Universidad Privada
San Juan Bautista. Miembro de la Comisión Consultiva de Derecho Procesal Penal y Cortes Internacionales del Colegio de
Abogados de Lima. Maestría en Derecho Procesal por la Universidad San Martín de Porres. Especializado en destrezas de
litigación oral por USAID-OEA y ONUDC. Autor de los libros: «Curso de lógica jurídica: razonamiento y argumentación
jurídica» (2008), «Trascendencia de las técnicas de litigación oral en el proceso penal» (2010) y «El proceso penal común»
(2011). Actualmente es consultor de la Procuraduría Pública Especializada en Delitos de Corrupción. www.salasbeteta.com

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LA EFICACIA DEL PROCESO PENAL ACUSATORIO EN EL PERÚ Prolegómenos - Derechos y Valores

the opportune judgments; the same time as interpretation contradictions and practical
difficulties are identified in their application that will be matter of the present dissertation.

Keywords
Administration of justice, penal Process, orality, guarantee, procedural fellows.

A EFICÁCIA DA CONTRADITÓRIOCRIMINAL NO PERU

Resumo

Neste artigo os sucessos e os defeitos estão expostos como trouxe a implementação da


modalidade de justiça no Peru, debaixo da técnica da Oralidade; legado que começa
a validez deles/delas desde o ano 2006 e que, na atualidade, apenas começa a refletir
resultados práticos e debates nos enredos acadêmicos. Embora, o esquema novo de
composição contribuiu o descongestione os escritórios judiciais e a proteção devida
das vítimas, não obstante o orçamento de assunto bloqueou a tomada de decisões e os
julgamentos oportunos; o mesmo tempo como contradições de interpretação e dificuldades
práticas é identificado na aplicação deles/delas que será questão da dissertação presente.

Palavras chave
Administração de justiça, Processo penal, oralidade, garantia, companheiros processuais.

1. Introducción sistema acusatorio y corregir los defectos que sólo


la experiencia puede demostrar. Sin duda, toda
El Perú ha sido uno de los últimos países de reforma procesal tiene implicaciones jurídicas,
Latinoamérica en sumarse a la ola reformista pero también sociales, políticas, culturales y
de los sistemas de justicia penal, rumbo a un económicas; tanto así, que la mayoría de
sistema acusatorio. La reforma procesal penal expertos coinciden en afirmar que no basta con
peruana puesta en marcha en el año 2006, la modificación o dación de leyes sustantivas o
con la implementación progresiva del Código adjetivas, para lograr una real reforma del sistema
Procesal Penal del 2004 (en adelante CPP-2004), de administración de justicia penal, sino de un
ha alcanzado, de un lado, niveles de eficacia alto grado de inversión por parte del Estado,
procesal relacionados con la descarga de los estabilidad económica, mayor compromiso de
despachos judiciales, la celeridad en la tramita- la sociedad civil y un cambio de mentalidad.
ción del procedimiento y la pronta reparación
integral para las víctimas de los delitos y de otro La tan esperada y urgente reforma procesal penal
lado, ha evidenciado vacíos y deficiencias de en el Perú, ha tenido también gran repercusión en
algunas de sus disposiciones, contradicciones el mundo académico, donde –positivamente– se
de interpretación, así como dificultades prácticas ha intensificado el debate y los estudios al respecto
en su aplicación, que serán materia del presente en todos los niveles. Este comentario es muestra
comentario. de ello y esperamos que sirva para ilustrar al
lector acerca del estado actual de la reforma en
Como es obvio, resulta de utilidad puntualizar el Perú y para esclarecer algunas dudas o, mejor
aquellos aspectos que dificultan los objetivos aún, para avivar el debate, finalidad inherente a
de la reforma, a fin de asentar los cimientos del todo trabajo académico.

264 Bogotá, D.C. Colombia - Volúmen XIV - No. 28 - Julio - Diciembre 2011 - ISSN 0121-182X
Christian Salas Beteta Prolegómenos - Derechos y Valores

2. La reforma procesal penal Dominada 12, Colombia 13, Perú 14, México 15,
en Latinoamérica Panamá16 y Uruguay17 se sumaron a la ola
reformista e iniciaron el proceso de reforma
El proceso de reforma de la justicia criminal en procesal penal, implementando –en algunos casos
Latinoamérica data de hace aproximadamente dos de manera total y en otros de forma gradual o
décadas. Conforme señalan los tratadistas DUCE, progresiva– códigos adjetivos basados en los
FUENTES y RIEGO, «[l]as razones que motivaron principios del sistema acusatorio, evidenciando
este proceso de reforma son de distinta índole, a la fecha diversos resultados.
encontrándose dentro de ellas, y de manera muy
general, los abusos a los derechos fundamentales
en el contexto del proceso penal inquisitivo y la 3. Evolución legislativa del
poca eficiencia de este en la persecución penal. proceso penal peruano
Este proceso de reforma alcanzó a la mayoría
de los países del continente y se ha orientado En el año 1940 entró en vigencia la Ley N°
en general en la misma dirección: reemplazar los 9024, Código de Procedimientos Penales18, que
diversos tipos de sistemas inquisitivos vigentes estableció el llamado «proceso ordinario». Este
por modelos procesales de carácter acusatorio.» proceso consistía en dos etapas: la instrucción,
(Duce, Fuentes y Riego, 2009, p. 20). fase de investigación realizada por el juez, y el
juzgamiento, fase en la cual, el órgano jurisdic-
En la década de los noventa, países como cional superior realiza el juicio oral y emitía
Guatemala1, Argentina2, Costa Rica3, El Salvador4 sentencia. Como podemos apreciar, el proceso
y Venezuela5, iniciaron los procesos de reforma
ordinario tenía una mixtura de dos sistemas
procesal penal hacia al sistema acusatorio. A (inquisitivo y acusatorio), pero la conformación
partir del año 2000, Bolivia6, Paraguay7, Chile8,
de este proceso, aunado a la insuficiencia e
Ecuador9, Honduras10, Nicaragua11, República
incapacidad de los operadores de justicia, el
incremento de la población y demás factores19

1
Guatemala: Decreto N° 51-92, Código Procesal Penal
propiciaron una sobrecarga de los despachos
vigente desde 1994. judiciales, que tornó en inmanejable el aparato
2
Argentina: Ley N° 11922, Código Procesal Penal de la
judicial.
Provincia de Buenos Aires vigente desde 1998.
3
Costa Rica: Ley N° 7594, Código Procesal Penal 12
República Dominicana: Ley N° 76-02, Código Procesal
vigente desde 1998. Penal vigente desde 2004.
4
El Salvador: Decreto Legislativo N° 904, Código 13
Colombia: Ley N° 906, Código de Procedimiento
Procesal Penal vigente desde 1998. Penal vigente desde 2005.
5
Venezuela: Gaceta Oficial Nº 5.558 (Extraordinaria), 14
Perú: Decreto Legislativo N° 957, Código Procesal
Código Orgánico Procesal Penal vigente desde 1999. Penal vigente desde 2006.

6
Bolivia: Ley N° 1970, Código de Procedimiento Penal 15
México: Decreto DOF 18/06/2008, reforma consti-
vigente desde 2000. tucional vigente a partir de 2008.
7
Paraguay: Ley N° 1286/98, Código Procesal Penal 16
Panamá: Ley N° 63, Código Procesal Penal vigente
vigente desde 2000. desde 2009.
8
Chile: Ley N° 19.696, Código Procesal Penal vigente 17
Uruguay: Ley 9.754, Código Procesal Penal vigente
desde 2000. desde 2009.
9
Ecuador: Ley N° 000. RO/ Sup 360, Código de Ley N° 9024 - Código de Procedimientos Penales,
18
Procedimiento Penal vigente desde el 2001. promulgado el 23 de noviembre de 1939.
10
Honduras: Decreto N° 9-99-E, Código Procesal Penal 19
Entre otros factores destacan la lentitud de la
vigente desde 2002. tramitación del proceso ordinario, las maniobras
11
Nicaragua: Ley N° 406, Código Procesal Penal vigente dilatorias empleadas por los litigantes y los índices de
desde 2002. corrupción a nivel judicial.

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LA EFICACIA DEL PROCESO PENAL ACUSATORIO EN EL PERÚ Prolegómenos - Derechos y Valores

En 1968, se modificó el Código de Procedimientos completamente en vigencia, debido a la ruptura


Penales20, a través del Decreto Ley N° 17110, del régimen democrático en 1992 y a la falta
estableciéndose normas procesales tendientes a de decisión política por parte de los sucesivos
conseguir «una pronta y oportuna administración gobiernos, constituyendo uno de los grandes
de la justicia penal», mediante la implantación de fracasos de la reforma procesal penal en el Perú24.
un «proceso sumario», otorgándose la facultad
de fallo a los jueces instructores en determinados De ese modo, a inicios del Siglo XXI, la justicia
delitos. Este proceso consistía en una sola fase, penal en el Perú se volvió insostenible. La ma-
la instrucción, en la que un juez investigaba y yoría de delitos del Código Penal se tramitaban
dictaba la sentencia al culminar. No existía fase judicialmente bajo el inefable proceso sumario.
de juzgamiento, lo que a todas luces atentaba Sobrecarga procesal, carencia de infraestructura
contra derechos fundamentales de los ciudadanos, y recursos humanos, deficiencias en capacitación
siendo por ende inconstitucional. y calidad de los operadores de justicia, altos
índices de corrupción, reclamos sociales, entre
Conforme señala NEYRA FLORES, (2007) «con la otros hechos hicieron necesario un cambio.
dación de este decreto ley, se abre paso a un régimen
de excepción, que iría restringiendo progresivamente
la realización del juicio oral en determinados delitos 4. El Código Procesal Penal de
hasta llegar a una sumarización de los procedimientos 2004 y su implementación
en la totalidad de delitos, lo que inicialmente se
constituyó como una excepción, posteriormente lo En el año 2004 se promulgó el Decreto
encontraríamos como una regla» (p. 20). Legislativo N° 957, Código Procesal Penal25
por el cual el Perú adecuó el proceso penal al
En 1981, a través del Decreto Legislativo sistema acusatorio. Este cuerpo legal empezó a
N° 124, Ley del proceso penal sumario21, se aplicarse dos años después de su promulgación, de
amplió el número de figuras susceptibles de manera gradual26, es decir, que el código adjetivo
juzgamiento en la vía sumaria y se adecuó el
procedimiento a las atribuciones de los fiscales 23
Decreto Legislativo N° 638 - Código Procesal Penal,
señalas en la Ley Orgánica del Ministerio Público22 promulgado el 25 de abril de 1991 y publicado el 27 de
(la facultad de intervenir en la investigación abril de 1991. Sólo entraron en vigencia los artículos
policial, de ofrecer pruebas de cargo y de vigilar 2, 135, 136, 137, 138, 143, 144, 145, 182, 183, 184,
185, 186, 187, 188, 239, 240, 241, 142, 143, 144 y
el proceso penal). 145. Derogado por el Decreto Legislativo N° 957.
24
«El siguiente paso para la sumarización del proceso penal
Un primer intento de reforma procesal penal se se da en 1996, fecha en que se publica la Ley N° 26689,
dio en 1991, con la promulgación del Código que enumera de manera taxativa los procesos sujetos
Procesal Penal23, basado en el sistema acusato- a la tramitación ordinaria, convirtiendo la excepción
rio garantista, pero que nunca llegó a entrar (procedimiento sumario) en regla. En el año 2001, esta
lista se precisa aún más y lo que finalmente queda del
panorama del proceso es una estructura en la cual el
Mediante Decreto Ley N° 17110, de fecha 3 de Octubre de
20 90% de delitos se tramitan mediante el procedimiento
1968, se modificó el Código de Procedimientos Penales. sumario, quedando sólo el 10% de los delitos sujetos al
trámite ordinario». NEYRA FLORES, José. op. cit. P. 20.
21
Decreto Legislativo N° 124 - Ley del proceso penal
sumario, de fecha 12 de junio de 1981.
25
Decreto Legislativo N° 957 - Código Procesal Penal,
promulgado el 22 de julio de 2004 y publicado el 29
22
Decreto Legislativo N° 052, Ley Orgánica del Ministerio de julio de 2004.
Público, de fecha 18 de marzo de 1981.
Decreto Legislativo N° 638 - Código Procesal Penal, 26
Cronograma de implementación del Código Procesal
promulgado el 25 de abril de 1991 y publicado el 27 de Penal de 2004. Véase: Decreto Supremo 013-2005-
abril de 1991. Sólo entraron en vigencia los artículos JUS, Decreto Supremo 007-2006-JUS, Decreto
2, 135, 136, 137, 138, 143, 144, 145, 182, 183, 184, Supremo 005-2007-JUS, Decreto Supremo 016-2009-
185, 186, 187, 188, 239, 240, 241, 142, 143, 144 y JUS, Decreto Supremo 016-2010-JUS, Ley N° 29574,
145. Derogado por el Decreto Legislativo N° 957. Ley N° 29648 y Decreto Supremo 004-2011-JUS.

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se viene implementando por fechas determinadas contenidos en instrumentos internacionales y en


en diversos distritos judiciales del país. la Constitución Política.

Actualmente, el Perú cuenta con 30 distritos judiciales,


que son los ámbitos de competencia que delimitan 5. Principales características
la jurisdicción. El CPP-2004 se puso en vigencia en del nuevo proceso penal
el 2006, a modo de plan piloto en el distrito judicial peruano
de Huaura27; en el 2007, en La Libertad; en el 2008,
en Tacna, Moquegua y Arequipa; en el 2009, en 5.1 La visión constitucional del proceso
Tumbes, Piura, Lambayeque, Puno, Cusco, Madre penal
de Dios, Ica y Cañete; y en el 2010, en Cajamarca,
Amazonas, San Martín, Ancash y Santa. Durante El proceso penal importa un conjunto de prin-
el año 2011 se suspendió la implementación por cipios y garantías constitucionales que guían y
razones presupuestales, disponiéndose que en el gobiernan su desenvolvimiento, así como el rol
año 2012 se aplique en Ancash, Santa, Pasco, de los sujetos procesales. En un proceso basado
Huánuco, Ucayali y Loreto; culminándose en en el sistema acusatorio, la dignidad humana
el 2013 con los distritos judiciales de Apurímac, como pilar del Estado democrático de Derecho,
Huancavelica, Ayacucho, Junín, Callao, Lima es un derecho fundamental cuyo respeto se exige
Norte, Lima Sur y lima. al máximo durante el desarrollo del proceso
penal. La libertad es otro derecho fundamental,
Una de las decisiones políticas más cuestionadas que constituye una regla general en el nuevo
fue la aplicación del CPP-2004 sólo para casos proceso y que puede ser restringida sólo bajo los
referidos a los delitos contra la administración supuestos legalmente establecidos, de modo que,
pública (corrupción de funcionarios, peculado, la detención pasa a ser la medida excepcional en
etc.) a partir de enero de 2011 en Lima y demás el proceso. El derecho de defensa, como derecho
distritos judiciales que aún no contaban con el irrestricto, no se activa a partir de la acusación
nuevo código, sin que previamente se hubiera fiscal, sino desde el mismo momento en que la
capacitado a los operadores jurídicos, ni se persona tiene conocimiento que se ha iniciado
adecuaran los ambientes institucionales. El caso una indagación o investigación preliminar en su
es que a la fecha, el CPP-2004 se aplica a nivel contra. La presunción de inocencia, la igualdad
nacional para dicho tipo de delitos. procesal, la tutela jurisdiccional efectiva, la cosa
juzgada, entre otros, son los principios y garantías
En suma, en el Perú se viene realizando una reforma que gobiernan al debido proceso penal.
procesal –sea porque las tendencias doctrinarias y
legislativas de la región la impulsaron, sea porque El fin del proceso penal no sólo consiste en la
el caótico sistema de administración de justicia imposición de la pena al autor o partícipe de
lo hicieron urgentemente necesario– implicando un hecho punible, sino también en la búsqueda
un cambio del sistema mixto a uno acusatorio, de la mejor manera de solucionar el conflicto
caracterizado por diseñar un proceso penal derivado del delito. De modo que, la legalidad
basado en el respeto de los derechos humanos, y la racionalidad, dan origen a la oportunidad
como posibilidad de orientar todo comporta-
miento humano, especialmente de las personas
El distrito judicial de Huaura se encuentra ubicado al
27 que ejercen autoridad, aplicando medidas
norte de la región Lima, tiene una extensión territorial alternativas al procedimiento y a la pena. Así,
de 13,305 km2 y comprende las provincias de Huaura, los mecanismos de simplificación procesal –tales
Barranca, Huaral, Oyón y Cajatambo. Información
disponible en línea al mes de octubre de 2011 en:
como el principio de oportunidad, los acuerdos
www.mpfn.gob.pe/distrito_judicial/informacion. reparatorios, la terminación anticipada, la
php?dj=huaura colaboración eficaz, la conclusión anticipada

Bogotá, D.C. Colombia - Volúmen XIV - No. 28 - Julio - Diciembre 2011 - ISSN 0121-182X 267
LA EFICACIA DEL PROCESO PENAL ACUSATORIO EN EL PERÚ Prolegómenos - Derechos y Valores

del juicio– constituyen otra característica del Asimismo, debe tenerse en cuenta que las víctimas
nuevo proceso penal. del hecho punible, no sólo tienen derecho a una
reparación económica, sino a una reparación
5.2 El garantismo y la eficacia integral. Ello implica que no pueden desconocerse
sus derechos en el proceso penal. La víctima
El CPP-2004 se inspira en el mandato constitucional tiene derecho a la verdad, a la justicia y a la
de respeto y garantía de los derechos fundamentales reparación, para ello la ley le debe garantizar –y
de la persona, en aras de evitar que el ius puniendi las autoridades materializar– los derechos a la
que ejerce el Estado, afecte ilegal e injustificadamente información, protección física y jurídica, petición,
derechos fundamentales de la persona sometida a intervención y reparación integral.
una investigación o proceso penal. No obstante,
debemos entender la aspiración real de establecer 5.3 El nuevo procedimiento penal: el
un balance razonable entre el garantismo y las denominado «proceso común»
atribuciones de persecución, coerción y sanción
penal del Estado, a través de sus órganos com- El CPP-2004 establece un trámite común29
petentes. Hemos de buscar ese equilibro eficaz para todos los delitos contenidos en el Código
para la administración de justicia penal, en tanto Penal, dejando atrás el procedimiento ordinario
el garantismo radical e irracional abre las puertas (mixto) y el inconstitucional procedimiento suma-
a la impunidad y a la peligrosa desacreditación del rio (inquisitivo), caracterizado por ser eminente-
sistema de justicia ante la sociedad. mente escrito, reservado y sin juicio oral. Dicho
«proceso común» cuenta con tres etapas30: 1) la
La visión garantista del proceso se fundamenta en
investigación preparatoria, 2) la etapa intermedia
el principio de limitación del poder, que informa y 3) la etapa de juzgamiento o juicio oral.
a todo Estado democrático de derecho, donde
el poder de sus autoridades está limitado, entre
otros factores, por los derechos fundamentales
de la persona, reconocidos en la Constitución y
en los instrumentos internacionales de derechos
humanos, que se incorporan al derecho interno.
Por ello, el Título Preliminar del CPP-2004 recoge
los principios de gratuidad de la administración
de justicia penal, garantía del juicio previo, la
doble instancia, igualdad procesal, presunción de
inocencia, interdicción de la persecución penal
múltiple, inviolabilidad de la defensa, legitimidad
de la prueba, legalidad de las medidas limitativas de
derechos, entre otros. Y en el artículo X del Título Cuadro elaborado por el autor.
Preliminar28, los considera prevalentes en relación al
resto de disposiciones de dicho código, constituyendo
El CPP-2004 regula los siguientes procesos especiales:
29
una fuente y fundamento para su interpretación. el proceso inmediato, el proceso por delitos de función,
Ello quiere decir que los contenidos interpretativos el proceso de seguridad, el proceso por delito de
que desarrollen los operadores judiciales, tendrán ejercicio privado de la acción penal, el proceso de
que ser compatibles con el conjunto de valores, terminación anticipada, el proceso por colaboración
eficaz y el proceso por faltas.
principios y normas de rango constitucional.
Según SÁNCHEZ VELARDE, el proceso común
30

cuenta con cinco etapas: 1) investigación preliminar;


Artículo X.- Prevalencia de las normas de este Título:
28
2) investigación preparatoria; 3) Etapa intermedia;
“Las normas que integran el presente Título prevalecen 4) Etapa de Juzgamiento y 5) Etapa de ejecución.
sobre cualquier otra disposición de este Código. Serán SÁNCHEZ VELARDE, Pablo. Introducción al Nuevo
utilizadas como fundamento de interpretación”. Proceso Penal. Editorial Moreno SA, Lima, 2005.

268 Bogotá, D.C. Colombia - Volúmen XIV - No. 28 - Julio - Diciembre 2011 - ISSN 0121-182X
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La investigación preparatoria, es la primera técnicos planteados, admitir o rechazar los medios


etapa del proceso común y tiene dos sub-fases: probatorios ofrecidos por las partes, entre otros.
las diligencias preliminares y la investigación Si se acepta el requerimiento de sobreseimiento
preparatoria formalizada. Las primeras tienen un del fiscal, el procedimiento concluye, una vez que
plazo de 20 días u otro que fije el fiscal, ateniendo el auto de sobreseimiento quede firme. Si el juez
a las características, complejidad y circunstancias de la investigación preparatoria considera que
de los hechos objeto de investigación y tienen hay mérito para juicio oral, emite un auto de
por finalidad, determinar el carácter delictuoso enjuiciamiento y remite los actuados al juez penal.
del hecho investigado e individualizar a los
presuntos autores y a los agraviados. Por su El juzgamiento, se desarrolla bajo el debate
parte, la investigación preparatoria formalizada, entre el acusador y el defensor. En esta etapa se
tiene un plazo de 120 días prorrogables a 60 días actúan las pruebas y el órgano jurisdiccional las
y en los casos complejos, puede durar hasta 8 valora, a efectos de emitir su decisión. Existen
meses prorrogables por igual plazo y su finalidad reglas para la admisión y valoración de la prue-
es reunir los elementos de convicción, a fin de ba, de modo que, aquélla que fuere obtenida
sustentar la decisión fiscal. En el antiguo proceso con vulneración del contenido esencial de los
penal peruano la investigación no tenía plazos. derechos fundamentales, resulta inadmisible y el
juzgador sólo valorará las pruebas incorporadas
La investigación preparatoria es dirigida por el legítimamente en el juicio oral. Como hemos
fiscal y consiste en la recolección de informaciones, explicado, la investigación preparatoria tiene por
datos, evidencias, indicios y demás elementos finalidad recabar los elementos de convicción
(tanto de cargo como de descargo) que le sirvan suficientes, para sustentar la acusación fiscal en
para sustentar su decisión (sea acusación o la etapa intermedia; en tanto que, el juzgamiento
sobreseimiento). Dicha labor la realiza con el es la fase del proceso en la que el juzgador se
apoyo de la policía, la cual está obligada a ello pronunciará sobre el fondo, decidiendo sobre la
por mandato constitucional. La Policía Nacional responsabilidad penal del procesado y para ello
como órgano técnico auxiliar, debe realizar –bajo se requiere de una debida actividad probatoria.
la dirección del fiscal– una investigación objetiva, Por tanto, la prueba se producirá en el juicio
es decir, destinada a la ubicación, identificación, oral bajo los principios de oralidad, publicidad,
fijación, análisis y procesamiento de las evidencias inmediación y contradicción, correspondiendo a
y testimonios, a través de métodos objetivos, sean las partes, a través de sus argumentos, exponer
técnicos o científicos, aplicando los procedimien- sus resultados y hacerlas ingresar al ámbito
tos que aseguren la autenticidad del objeto y la psicológico del juzgador, dirigiendo su actividad
veracidad de los hechos, dejando de lado todo a generarle convicción.
elemento subjetivo o prejuicioso. En el antiguo
proceso penal la investigación había caído –de La decisión judicial que se pronuncia acerca de
facto– en manos de la policía, presentándose la responsabilidad o inocencia del acusado puede
serias irregularidades. ser impugnada y será resuelta por la Sala de
Apelaciones, atendiendo al debate que efectúen
La etapa intermedia, comienza con la disposición las partes en la audiencia respectiva. A diferencia
de conclusión de la investigación preparatoria. En del antiguo Código de Procedimientos Penales31,
esta etapa el juez de la investigación preparatoria el CPP-2004 regula ordenadamente los recursos
(que debiera denominarse juez de garantías) impugnatorios.
interviene para controlar el pedido (acusación
o sobreseimiento) del fiscal. Esta etapa sirve de
filtro para sanear los cuestionamientos u obser-
vaciones a aspectos formales de la acusación, Ley N° 9024 - Código de Procedimientos Penales,
31

así como para resolver los medios de defensa publicada el 23 de noviembre de 1939.

Bogotá, D.C. Colombia - Volúmen XIV - No. 28 - Julio - Diciembre 2011 - ISSN 0121-182X 269
LA EFICACIA DEL PROCESO PENAL ACUSATORIO EN EL PERÚ Prolegómenos - Derechos y Valores

5.4 Roles de los sujetos procesales de desarrollar el juicio y emitir sentencia– no


se vea afectado por el prejuicio que genera la
El sistema acusatorio se caracteriza esencialmente labor de investigación. Todo investigador busca
por la clara división de funciones, que los sujetos hallar elementos de convicción, que acrediten la
procesales deben cumplir en el proceso penal. La responsabilidad del investigado en la comisión
separación de funciones implica que las dos fases de los hechos. En cambio, un decidor –como lo
fundamentales de la persecución penal que tiene es el juez– debe ser imparcial.
a cargo el Estado, sean desarrolladas por órganos
diferentes. Así, el nuevo marco procesal encarga la Los roles de los sujetos procesales dependen de
imputación penal al Ministerio Público32, órgano la fase o etapa procesal en la que se encuentran.
constitucional autónomo, y el juzgamiento, al En el siguiente cuadro podemos apreciar los
Poder Judicial33, órgano jurisdiccional. Esta roles del fiscal, defensor y juez en las etapas del
división garantiza que el juzgador –al momento proceso común.

Sujeto procesal Investigación preparatoria Etapa Intermedia Etapa de juzgamiento


• Titular del ejercicio de la
FISCAL acción penal pública. Culminada la investigación • Es parte acusadora.
• Tiene el deber de la carga de preparatoria tiene dos opciones: • Interviene exponiendo sus
la prueba. argumentos de acusación
• Director jurídico de la inves- a) Solicita el sobreseimiento (teoría del caso) y actúa
tigación. La conduce desde sus medios probatorios
el inicio. b) Formula acusación. admitidos.
• Obligado a actuar con
objetividad, indagando los Sustentará su pedido ante el juez
hechos constitutivos de delito, de investigación preparatoria.
los que determinen y acrediten
la responsabilidad o inocencia
del imputado.
• Conduce y controla jurídica-
mente los actos de investiga-
ción que realiza la policía.34


32
Artículo IV del Título Preliminar del CPP-2004: Titular decisión de esta naturaleza la requerirá del órgano
de la acción penal.- jurisdiccional, motivando debidamente su petición.
1. El Ministerio Público es titular del ejercicio público 33
Artículo V del Título Preliminar del CPP-2004:
de la acción penal en los delitos y tiene el deber de Competencia judicial.-
la carga de la prueba. Asume la conducción de la 1. Corresponde al órgano jurisdiccional la dirección
investigación desde su inicio. de la etapa intermedia y, especialmente, del
2. El Ministerio Público está obligado a actuar con juzgamiento, así como expedir las sentencias y
objetividad, indagando los hechos constitutivos demás resoluciones previstas en la Ley.
de delito, los que determinen y acrediten la 2. Nadie puede ser sometido a pena o medida
responsabilidad o inocencia del imputado. Con de seguridad sino por resolución del órgano
esta finalidad conduce y controla jurídicamente jurisdiccional determinado por la Ley.
los actos de investigación que realiza la Policía 34
Véase: ESCUELA DEL MINISTERIO PÚBLICO y
Nacional. OFICINA DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA LA
3. Los actos de investigación que practica el Ministerio DROGA Y EL DELITO. Talleres de Capacitación: Nuevo
Público o la Policía Nacional no tienen carácter Proceso Penal Acusatorio. Módulo 1: Teoría del delito y
jurisdiccional. Cuando fuera indispensable una mecanismos de investigación criminal. Perú, 2008. P. 5.

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Christian Salas Beteta Prolegómenos - Derechos y Valores

• Tiene derecho de participa- • Facultado para contradecir • Es parte procesal.


DEFENSOR ción y controversia. la acusación, ofrecer medios • Ejerce una defensa
• Su intervención es para probatorios, interponer cues- estratégica a través de la
ejercer derecho a la contro- tiones previas, prejudiciales, refutación o de la demos-
versia de las actuaciones de excepciones, impugnar los tración de debilidades en
la fiscalía en la preparación medios de prueba ofrecidos la teoría del caso de la
de la prueba, velar por los por la fiscalía. fiscalía.
derechos fundamentales de
su patrocinado y buscar la
mejor opción o estrategia
de defensa.

JUEZ Juez de la investigación Juez de la investigación Juez penal (unipersonal


preparatoria: preparatoria: o colegiado):

• Verifica y controla el respeto • En la audiencia preliminar de- • Dirige la audiencia de


de las garantías del imputado. cide sobre la procedibilidad de juicio oral.
• Decide sobre las medidas la solicitud de sobreseimiento • Garante del debido
limitativas o restrictivas, o de o de acusación del fiscal. proceso.
coerción procesal solicitadas • Resuelve las cuestiones e • Escucha los argumentos
por el fiscal. impugnaciones planteadas de las partes, presencia la
• Controla el plazo y las por la defensa contra la actuación de las pruebas
prórrogas de la investigación. acusación fiscal. y las valora.
• Decide sobre la actuación • Decide sobre la respon-
de la prueba anticipada e sabilidad o inocencia del
interviene en su actuación. acusado y, de ser el caso,
impone la pena.
• La sentencia puede ser
impugnada y su revocato-
ria o confirmación estará
a cargo de la Sala Penal
de Apelaciones.
Esquema elaborado por el autor.

5.5 La oralidad instrucción, la fase intermedia, la prueba


documental –que en juicio habrá de ser
Desde una visión estricta, como la sustentada leída–, la sentencia y el procedimiento
por ROXIN (2000, p. 115) recursal».

«[u]n proceso es oral si la fundamentación Entonces, en un proceso regido por el principio


de la sentencia se realiza exclusivamente de oralidad, no todos los actos procesales nece-
mediante el material de hecho, introducido sariamente se realizan de forma verbal. Por tanto,
verbalmente en el juicio. Lo rigurosamente lo decisivo para la calificación de un proceso
oral es la ejecución de la prueba, los como oral es su fase probatoria, en tanto que,
informes de las partes y la “última palabra” el proceso es escrito, si la sentencia se elabora
del imputado (la oralidad, si bien tiene conforme al resultado de las actas que integran
la ventaja de la expresividad, frescura el expediente.
y rapidez, tiene como consecuencia los
peligros de la falta de atención y del No obstante, consideramos que el principio de
olvido) mientras que puede ser escrita la oralidad se manifiesta en diversos momentos del

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LA EFICACIA DEL PROCESO PENAL ACUSATORIO EN EL PERÚ Prolegómenos - Derechos y Valores

procedimiento, como por ejemplo, cuando el fiscal busca generar convicción en el juez, respecto a
oraliza su requerimiento de prisión preventiva, la certeza de sus argumentaciones.
cuando el defensor alega el control del plazo,
cuando las partes ofrecen sus medios probatorios El adecuado manejo de las técnicas de litigación
en la audiencia de control de acusación, cuando oral, determinan el desempeño exitoso de las
las partes exponen sus alegatos de apertura en partes en el proceso penal y la única forma de
el juicio oral, cuando las partes actúan la prueba dominar dichas técnicas y destrezas es a través
en juicio e, incluso, cuando el apelante sustenta de la experiencia. Poner en práctica las pautas
su impugnación ante la Sala Superior. En ese proporcionadas, nos permitirá apreciar los errores
sentido, en un contexto acusatorio, la oralidad y falencias relacionadas al conocimiento del caso,
es un principio que rige no sólo la audiencia al empleo del lenguaje, a la forma en que se
de juicio oral, sino todo el procedimiento. Este transmite el mensaje, a las preguntas y objeciones
principio permite que el juzgador tenga una que formulamos, etc.
mejor apreciación del debate y de la información
que se desprenda de la audiencia, todo lo cual
le permitirá llegar a un convencimiento mucho 6. Conclusiones y
más vinculado a la realidad, a la «verdad» y recomendaciones
consecuentemente, emitir un fallo adecuado,
fundamentado y justo; por lo que hoy, en referencia • Rasgos esenciales del proceso penal
al principio de oralidad, el juzgador decide con acusatorio. Queda claro que el sistema
base a lo debatido y demostrado en la audiencia acusatorio se caracteriza por establecer una
respectiva. (Salas, 2010). separación y delimitación de funciones de los
sujetos procesales, en las diversas etapas del
El sistema acusatorio impone un régimen de proceso penal. Es decir, que la funciones de
audiencias, con lo cual se busca dejar atrás el persecución y las de decisión, se encuentran
ritualismo escrito, a efectos de hacer más dinámico separadas y a cargo de dos órganos distintos:
su desarrollo. Las argumentaciones de las partes Ministerio Público y Poder Judicial, respectiva-
serán orales ante el juez competente y han de ser mente. Asimismo, el nuevo proceso penal se
convincentes, por lo que dicha labor no puede destaca por ser esencialmente oral, adversarial
ser dejada al azar o a la improvisación. El nuevo y garantista. El principio de oralidad determina
modelo procesal acarrea la necesidad que los la existencia de un régimen de audiencias, es
operadores jurídicos adquieran conocimientos decir, que las decisiones del juzgador se basarán
y destrezas en técnicas de litigación oral, a fin en lo debatido y demostrado en la audiencia
de desenvolverse adecuadamente en audiencia respectiva. Lo adversarial deriva del principio
y sustenten sus respectivas posiciones. Cuando de contradicción y radica en la posibilidad
hablamos de técnicas de litigación oral, nos que tienen las partes, para poder ejercer sus
referimos al conjunto de habilidades y métodos a refutaciones contra el argumento adverso. El
emplearse por las partes para la elaboración del garantismo implica el reconocimiento expreso
planteamiento de su posición (de acusación o de de derechos y garantías a favor del imputado,
defensa) en el proceso penal, para su sustentación mientras se encuentre sometido al proceso,
en el debate contradictorio y para su demostración pero también se consagran derechos a favor
a través de la actuación estratégica de los medios de la víctima del delito. En suma, el sistema
probatorios, todo lo cual importa la proyección de administración de justicia, exige que el
y justificación de la teoría del caso, la exposición garantismo vaya acompañado de eficiencia
impactante de los alegatos, la eficaz formulación en la aplicación del Derecho Penal.
de preguntas y objeciones en el interrogatorio y
contrainterrogatorio y la adecuada oralización • La reforma procesal penal en el Perú. A
de los medios probatorios. Lo que en conjunto través del CPP-2004, el Perú adoptó el sistema

272 Bogotá, D.C. Colombia - Volúmen XIV - No. 28 - Julio - Diciembre 2011 - ISSN 0121-182X
Christian Salas Beteta Prolegómenos - Derechos y Valores

acusatorio en atención a presiones internas barreras que impiden un ejercicio abusivo,


y externas. A nivel nacional era evidente la arbitrario o ilegal del poder en relación a la
alarmante situación en la que se encontraba persona sometida a la jurisdicción. A cinco
la administración de justicia penal: sobrecarga años de la puesta en vigencia del CPP-2004,
procesal, lentitud de los procesos, trámites apreciamos sus primeros resultados, tanto
atentatorios de los derechos fundamentales positivos como negativos. Sin duda que los
de los procesados, olvido e indefensión de primeros superan a los segundos. Entre las
las víctimas, altos índices de corrupción, ventajas que trae consigo este nuevo código
impunidad, desconfianza de la sociedad en adjetivo, tenemos el rasgo garantista del
el sistema de justicia, etc., en tanto que a proceso penal, el cual obliga al juzgador (y a
nivel internacional, la mayoría de países de los demás sujetos procesales), a respetar los
la región han adoptado un sistema procesal derechos fundamentales del investigado o
acusatorio, para enfrentar los conflictos procesado, durante la tramitación del proceso,
derivados del delito y buscar un mecanismo dotando a la defensa del imputado de las
más civilizado para aplicar el Derecho Penal. garantías eficaces, que le permitan reclamar
En el Perú el proceso de implementación cualquier afectación injustificada y/o despro-
gradual del CPP-2004 comenzó en el año porcionada; pero también, se prevé protección
2006 y se tiene programado que se culmine a la víctima del delito y a los testigos, a través
en el año 2013, si se logra superar el escoyo de un cúmulo de medidas de protección, que
del presupuesto público y se cuenta con una garantizan su seguridad, de igual modo, se
seria decisión política. busca reparar el daño causado a la víctima
de manera integral; de otro lado, la estructura
• El nuevo proceso penal peruano. Se ha del nuevo procedimiento y los mecanismos
incorporado un nuevo trámite, denominado de simplificación procesal, permiten que los
«proceso común», porque se aplica a todos casos sean resueltos de manera anticipada,
los delitos prescritos en el Código Penal. Este es decir sin necesidad de llegar a juicio oral
proceso común cuenta con tres etapas: la e inclusive, puede solucionarse el conflicto
investigación preparatoria, la etapa intermedia a nivel fiscal, a consecuencia de ello, los
y el juzgamiento. Pero, el CPP-2004 también justiciables obtienen justicia oportuna, se
establece procesos especiales, como son: el descongestionan los despachos judiciales y
proceso inmediato, el proceso por delitos de el Estado ahorra los costos que devienen de
función, el proceso de seguridad, el proceso latos procesos; entre otras.
por delito de ejercicio privado de la acción
penal, el proceso de terminación anticipada, Entre los aspectos más problemáticos resaltan
el proceso por colaboración eficaz y el proceso el escaso presupuesto con el que cuentan las
por faltas. instituciones involucradas con el sistema de
administración de justicia penal, como son
• Implicaciones del sistema acusatorio en la Policía Nacional, el Ministerio Público, el
el Perú. El proceso de reforma que afronta Poder Judicial y el Ministerio de Justicia; la
el Perú implica un cambio del sistema mixto falta de difusión de las bondades de la nueva
a uno acusatorio, caracterizado por diseñar legislación procesal a la colectividad, lo que
un proceso penal basado en el respeto de los se evidencia con la aún imperante cultura
derechos humanos contenidos en instrumentos inquisitiva y de litigio, que pone trabas a la
internacionales y en la Constitución Política. cultura del acuerdo y de la paz social; entre
Quizás lo más importante para un ciudadano otros. A nivel jurídico y académico, también
que se ve involucrado en un proceso penal, sea hemos apreciado ciertos vacíos y deficiencias,
saber que bajo un sistema acusatorio el poder básicamente, referidos a la interpretación
sancionador del Estado encuentra límites o de algunas disposiciones del CPP-2004, las

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LA EFICACIA DEL PROCESO PENAL ACUSATORIO EN EL PERÚ Prolegómenos - Derechos y Valores

que han tenido que ser resueltas a través de COMISIÓN DE SEGUIMIENTO DE


casaciones penales emitidas por la Corte IMPLEMENTACIÓN DEL NUEVO CÓDIGO
Suprema de la República; y referidos al PROCESAL PENAL DE LA CORTE SUPERIOR
desenvolvimiento de los operadores de justicia, DE JUSTICIA DE LA LIBERTAD. (2010). Informe
durante este nuevo proceso penal en el que estadístico La reforma Procesal Penal en Cifras.
impera el régimen de audiencia. Una nueva visión de justicia. Año I – N° 01.
Trujillo. Corte Superior de Justicia de La Libertad.
• Recomendaciones. La adopción y la puesta
en vigencia de toda norma jurídica nueva, COMISIÓN INTERINSTITUCIONAL PARA EL
que implica una reforma sustancial –como IMPULSO DE LA ORALIDAD EN EL PROCESO
lo es el CPP-2004–, acarrea naturalmente la PENAL, AGENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS
aparición de apreciaciones distintas, discusio- PARA EL DESARROLLO INTERNACIONAL
nes y errores en su aplicación. Revisada la y PROGRAMA DE FORTALECIMIENTO Y
evolución legislativa y analizado el contexto, ACCESO A LA JUSTICIA. (2003). Técnicas
aparecen pautas destinadas a encaminar la del Juicio Oral en el Sistema Penal Acusatorio
reforma, entre las cuales destacan, la seria Colombiano. Lecturas Complementarias. Bogotá.
decisión política del gobierno, por mejorar el USAID.
sistema de administración de justicia penal, la
COMISIÓN INTERINSTITUCIONAL PARA EL
habilitación de un presupuesto adecuado para
IMPULSO DE LA ORALIDAD EN EL PROCESO
la dimensión de las mejoras que se pretenden,
PENAL, AGENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS
la atención y el trato digno a los operadores
PARA EL DESARROLLO INTERNACIONAL
involucrados con el sistema (policías, fiscales,
y PROGRAMA DE FORTALECIMIENTO Y
jueces, auxiliares jurisdiccionales, etc.), la
ACCESO A LA JUSTICIA. (2003). Técnicas
capacitación académica de nivel, la elaboración
del Juicio Oral en el Sistema Penal Acusatorio
de políticas de coordinación interinstitucional,
Colombiano. Libro del Discente. Bogotá. USAID.
difusión de la reforma hacia la sociedad, entre
otras. No obstante, debemos de precisar que DUCE J., Mauricio, FUENTES M., Claudio y
este código no es la solución a la criminalidad, RIEGO R., Cristián. (2009). La reforma procesal
ni el remedio para el deficiente sistema de penal en América Latina y su impacto en el uso
administración de justicia, estos aspectos de la prisión preventiva. Santiago de Chile.
requieren de atención a factores estructurales de Centro de Estudios de Justicia de las Américas
índole social, político, económico, cultural, etc. – CEJAMERICAS.
Par concluir se expresan las felicitaciones para ESCUELA DEL MINISTERIO PÚBLICO y
quienes viven este momento histórico y tienen OFICINA DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA
en sus manos la alta y noble labor de lograr el LA DROGA Y EL DELITO. (2008). Talleres de
cambio –para mejor– del sistema de justicia Capacitación “Nuevo Proceso Penal Acusatorio.
penal: ustedes. Módulo 1: Teoría del delito y mecanismos de in-
vestigación criminal”. Lima. Escuela del Ministerio
Público y Oficina de las Naciones Unidas contra
BIBLIOGRAFÍA la Droga y el Delito.

BLANCO SUÁREZ, Rafael, Mauricio DECAP ESCUELA DEL MINISTERIO PÚBLICO y


FERNÁNDEZ, Leonardo MORENO HOLMAN OFICINA DE LAS NACIONES UNIDAS CONTRA
y Hugo ROJAS CORRAL. (2005). Litigación LA DROGA Y EL DELITO. (2008). Talleres de
Estratégica en el Nuevo Proceso Penal. 1° edición. Capacitación “Nuevo Proceso Penal Acusatorio.
Santiago de Chile. C y C impresores. Módulo 2: Técnicas de Sustentación y Litigación

274 Bogotá, D.C. Colombia - Volúmen XIV - No. 28 - Julio - Diciembre 2011 - ISSN 0121-182X
Christian Salas Beteta Prolegómenos - Derechos y Valores

Oral”. Lima. Escuela del Ministerio Público y SAN MARTIN CASTRO, César. (2003). Derecho
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga Procesal Penal. Tomo I y II. 2° edición. Lima.
y el Delito. Editorial Grijley.

LORCA NAVARRETE, Antonio María. SAN MARTIN CASTRO, César. (2005). Derecho
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1° Edición. País Vasco. Instituto Vasco de
Derecho Procesal. SÁNCHEZ VELARDE, Pablo. (2004). Manual de
Derecho Procesal Penal. Lima. Editorial Idemsa.
MIXÁN MÁSS, Florencio. (1990). Derecho
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ROXIN, Claus. (2000). Derecho Procesal Penal. proceso penal sumario. 12 junio.
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Bogotá, D.C. Colombia - Volúmen XIV - No. 28 - Julio - Diciembre 2011 - ISSN 0121-182X 275
CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD II: ACTOS PREVIOS A LA AUDIENCIA

1) Rodríguez Hurtado, Mario Pablo. Los sujetos procesales


en el Código procesal Peruano de 2004. Pags. 135 a
156.
Los sujetos procesales en el Código Procesal
Peruano de 2004 (acusatorio, garantizador, de
tendencia adversativa, eficiente y eficaz)
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o *

SUMARIO: INTRODUCCIÓN.– I. JURISDICCIÓN, ATRIBUTO DE LOS JUECES.–


II. LA DIVISIÓN DE FUNCIONES PROCESALES COMO CARACTERÍSTICA
RESALTANTE DEL CPP.– III. EL MINISTERIO PÚBLICO.– IV. EL IMPUTADO Y
SU ABOGADO DEFENSOR.– V. VÍCTIMA Y ACTOR CIVIL.– VI. CONCLUSIÓN.–
VII. INTERROGANTES Y CASOS PRÁCTICOS.

Introducción
Una característica central del modelo acusatorio es la rigurosa determi-
nación que efectúa de las funciones procesales básicas y la asignación de
ellas al correspondiente sujeto procesal. Siguiendo las pautas contenidas
en sus artículos 159, 139.14 y 138, la Ley Suprema identifica las tareas
centrales sin la cuales no podría siquiera hablarse de proceso penal. Estas
son la de persecución del delito, que importa, a su vez, investigar, acusar
(cuando corresponda) y probar la acusación para alcanzar un veredicto
de culpabilidad y una condena; la de defensa o resistencia a la persecu-
ción, dirigida a desvirtuar las imputaciones que soporta el procesado,
entendida tanto en sentido material, o derecho a ser escuchado, como
técnica, o a ser patrocinado por un profesional del Derecho, de elección
o de oficio; y la de enjuiciamiento o fallo para resolver el conflicto impar-
tiendo justicia imparcial, sobre la base de la valoración de la actuación
probatoria practicada en juicio por las partes en contienda. Este círculo
de funciones se cierra con la atribución que se hace de ellas al sujeto pro-
cesal respectivo: la de persecución al Ministerio Público, la de defensa
al propio imputado y su abogado patrocinador, y la de administración de
justicia al órgano jurisdiccional.
El nuevo Código Procesal Penal de 2004 (en adelante CPP), al desarro-
llar las pautas constitucionales en este campo, hace igual reconocimien-
to de las funciones procesales básicas y la asignación específica de ellas.
Por eso, su título preliminar distingue los alcances de la titularidad de la
acción penal (II)1, el derecho de defensa (IX) y la competencia judicial
(V), a lo que debe agregarse el tratamiento que luego da al Ministerio
Público (60), a su brazo operativo, la policía (67), al imputado (71), al
abogado defensor (80) y al órgano jurisdiccional (16).

* Es abogado y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú, de la Universidad Nacional


Mayor de San Marcos y de la Academia de la Magistratura del Perú. Sus correos electrónicos son
mprodrig@pucp.edu.pe y maparo@amauta.rcp.net.pe.
1 La numeración, salvo otra indicación, está referida a los artículos del CPP. ISSN: 0251-3420
136 He aquí los actores principales, no los únicos, del drama procesal penal,
ya que no hay que olvidar que el nuevo modelo también rescata y revita-
liza a la víctima (94) y al actor civil (98), así como reconoce los derechos
de las personas jurídicas, sujetos pasivos de la relación procesal, en la
medida en que se les atribuya haber sido organizadas para delinquir, o
empleadas con ese fin (90), del tercero civil (111), del querellante parti-
cular (107) y de aquellos que celebraron actos jurídicos con el imputado,
luego de la comisión del delito, sobre su patrimonio y arguyen buena fe
(15).

I . J u r i s d i c c i ó n , at r i b u t o d e l o s j u e c e s
Como la Constitución lo indica, la potestad de impartir justicia emana
del pueblo y se ejerce mediante el Poder Judicial. La resolución de los
conflictos generados por los delitos no puede efectuarse de cualquier
manera: requiere que, en la cúspide de la estructura procesal, actúe un
órgano investido de plenas prerrogativas que le permitan que todos, per-
sonas e instituciones, le deban obediencia y colaboración; que sus dispo-
siciones tengan efectividad al estar respaldadas por el poder coercitivo;
y que sus decisiones sean efectivamente ejecutadas. Así lo entiende el
CPP cuando indica que la justicia penal se imparte con imparcialidad
por los órganos jurisdiccionales competentes (I.1). La jurisdicción pe-
nal común es, entonces, la llamada a zanjar la pugna establecida entre
las pretensiones procesales (punitiva del fiscal y libertaria del acusado)
dentro del marco de un juicio previo, oral, público y contradictorio (I.2).
Ambos asuntos van de la mano porque están relacionados tanto con
el órgano que decide como con el escenario y actuaciones, las del juz-
gamiento, sobre cuya base se emite la sentencia (3931). La idea que
descansa en todo esto es que el órgano jurisdiccional cumpla eficiente-
mente su trabajo al hacerse cargo de un juicio en el cual se aseguren sus
principios capitales (356)
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

I.1. Potestad jurisdiccional


El colectivo de órganos que ejercen la potestad jurisdiccional del Estado
en materia penal está compuesto por la Sala Penal de la Corte Suprema,
por las Salas Penales de las Cortes Superiores, por los Juzgados Penales,
colegiados o unipersonales, por los Juzgados de la Investigación Prepara-
toria y por los Juzgados de Paz Letrados (16). Detenerse a considerar por
qué se ha hecho esta distribución es instructivo, pues permite descubrir
que el CPP, inteligentemente, ha querido preservar al máximo la impar-
cialidad judicial: de ahí que esencialmente diferencie entre los Juzga-
dos de la Investigación Preparatoria, órganos de tutela y de garantías
en esta fase, y de control y saneamiento en la etapa intermedia (29,
345 y 351), de los Juzgados Penales, dedicados, más bien, a dirigir el
juicio público y a emitir sentencia. Así se evita, pues, que los órganos
de juzgamiento se contaminen innecesariamente con intervenciones en
65

actuaciones precedentes al juzgamiento. Con respecto a las Salas Pena-


les Superiores, interesa saber que entre sus funciones más señaladas está
la de conocer las apelaciones de autos y sentencias que emitan los Juzga-
dos de la Investigación Preparatoria y los Juzgados Penales (271), y que
137
para resolver impugnaciones de sentencias es admisible el ofrecimiento Los sujetos
de pruebas en segunda instancia (422) y la necesaria realización de au- procesales
diencias de apelación (424). En relación con la potestad de la Sala Penal en el Código
de Corte Suprema, destaca el conocimiento del recurso de casación in- Procesal
Peruano de
terpuesto contra las sentencias y autos expedidos en segunda instancia
2004
por las Salas Penales de las Cortes Superiores, en los casos previstos por
la ley (26). Tratándose de un recurso extraordinario, las causas de pro-
cedencia son muy estrictas, esto es, tasadas, aunque discrecionalmente
la Sala Penal Suprema puede concederlo cuando lo considere necesario
para el desarrollo de la doctrina jurisprudencial (427).
Es correcto decir que la jurisdicción penal se extiende a los delitos y a
las faltas, y que invoca como criterios de aplicación los establecidos en
el Código Penal (CP) y en los tratados internacionales, aprobados y rati-
ficados por el Perú, conforme con la Constitución (17, 482); de ahí que
el CPP destine, por ejemplo, todo su Libro Séptimo (508-566), vigente a
plenitud conforme con la ley 286712, publicada el 31 de enero de 2006, a
la Cooperación Judicial Internacional, incluida la sección referente a la
Cooperación con la Corte Penal Internacional (554). La jurisdicción pe-
nal ordinaria encuentra su límite (18), en cambio, frente a los delitos de
función militar o policial (173 de la Constitución), cuya esencia reside
en la afectación de bienes jurídicos no comunes sino estrictamente cas-
trenses; a las infracciones de la ley penal que cometen los adolescentes
(183 del Código de los Niños y Adolescentes); y, he aquí algo muy inte-
resante, aunque poco referido y menos estudiado, a los casos privativos
de la función jurisdiccional por las comunidades y las rondas campesinas
y nativas (149 de la Constitución)3.
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

I.2. Competencia
Entendida como la distribución de la jurisdicción entre los diferentes
órganos que la detentan, presenta en el CPP criterios territoriales (21),
en determinada medida afectados por la ocurrencia de delitos graves y
de trascendencia nacional (24, modificado por decreto legislativo 983)
que permiten su conocimiento por los jueces de la capital de la Re-
pública, con prescindencia del lugar de perpetración; y razones ob-
jetivas y funcionales relacionadas con determinado tipo de personas
(aforados), división de los hechos punibles en delitos y faltas, mayor o

2 La ley 29305 del 22 de diciembre de 2008 ha modificado los artículos 542 y 544, sobre las condiciones
para el traslado y el cumplimiento de condenas de extranjeros.
3 Véase el acuerdo plenario 1-2009/CJ-116, fundamento artículo 116 TUO LOPJ, asunto Rondas
Campesinas y Derecho Penal. En V Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales Permanente y
Transitorias. Separata «Jurisprudencia». El Peruano [Lima], año XIX, N° 898, pp. 6551-6554.
138 menor gravedad de los primeros y rol cumplido por los órganos judiciales
durante las diversas etapas del proceso (26-30).
En esta área, importa anotar que el CPP ha efectuado una terminante
diferenciación entre los órganos jurisdiccionales para asignarles a unos
la condición de Juzgados de la Investigación Preparatoria y a otros la de
Juzgados Penales, de enjuiciamiento y fallo.

I.3. El juez de la investigación preparatoria o juez de garantías


Se trata de una figura novísima (29) que rompe el viejo esquema de la
instrucción con dos órganos persecutores: por un lado, el fiscal, desple-
gando indagaciones preliminares hasta formalizar su denuncia; y, por el
otro, el juez instructor o pesquisa a cargo de la llamada «investigación
formal» una vez emitido el auto de apertura de instrucción. Esta rémora,
propia de los procedimientos sumarios (decreto legislativo 124) y ordina-
rios (Código de Procedimientos Penales [C de PP] y ley 26689), ha sido
cortada de raíz por el CPP, porque para él solo existe un órgano investi-
gador, desde el inicio o noticia criminal, el Ministerio Público (IV.1). En
tanto, el juez que participa en esta etapa de pesquisa no se inmiscuye en
ella ni cumple la menor tarea de inquirir o indagar, sino que efectiviza su
presencia para asegurar garantías y tutelar al justiciable (714), despachar
medidas coercitivas o restrictivas de derechos fundamentales y efectuar
el control y el saneamiento durante la etapa intermedia del proceso co-
mún (29), ello sin perjuicio de practicar, en casos extremos y a solicitud
de las partes, prueba anticipada (242).
Claros ejemplos de estas importantes tareas del juez de la investigación
preparatoria se encuentran en lo siguiente:
– audiencia de tutela, para subsanar omisiones o dictar medidas de
corrección o protección, a solicitud del imputado cuando este
considere que sus derechos no son respetados, que es objeto de
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

medidas limitativas de derechos indebidas o requerimientos ile-


gales (714);
– expedición de medidas restrictivas de un derecho fundamental
en razón de búsqueda de pruebas (2031), como lo son, entre
otros, el allanamiento (214) y la intervención de comunicaciones
telefónicas o análogas (230);
– emisión de medidas de coerción procesal o su cesación (254): por
ejemplo, la prisión preventiva (268);
– audiencia de control del plazo de las diligencias preliminares de
investigación (3342);
– procedencia de actos de investigación solicitados por los sujetos
procesales interesados y rechazadas por el fiscal;
– audiencia de control del plazo de conclusión de la investigación
preparatoria, luego de su formalización (343);
65

– control en audiencia del requerimiento fiscal de sobreseimiento


(346); y
– control en audiencia preliminar de la acusación fiscal (352).
139
Además del resguardo de garantías, a este juez le toca jugar un papel Los sujetos
procesales
muy activo en el campo de la simplificación procesal o de la descarga
en el Código
de despachos, que haga manejable el número de causas que se ventilan
Procesal
cotidianamente. Por ello, luego de emitida la disposición fiscal de for-
Peruano de
malización de la investigación preparatoria (336), queda facultado para
2004
aplicar el principio de oportunidad y los acuerdos reparatorios (2), para
acoger el requerimiento fiscal de un procedimiento abreviado o inme-
diato (446), que hace innecesaria gran parte de la investigación formal y
la fase intermedia, y para aprobar el acuerdo de terminación anticipada
al que arriban el fiscal y el imputado, y finalmente para emitir la senten-
cia condenatoria que recoja el consenso (468).
Aunque la regla del CPP es que la verdadera prueba se actúa durante
juicio y no durante las etapas precedentes, como se ha dejado ver más
arriba, existen circunstancias, por lo general sustentadas en razones de
urgencia, para anticiparla, actuación que ha de llevarse adelante me-
diante audiencia conducida por el juez de la investigación preparatoria
durante esta fase o en el curso de la intermedia.

I.4. El juzgado penal y el juzgamiento


La estructura o vía procesal emblemática del CPP es el proceso común
(Libro Tercero), compuesto por tres etapas: la investigación preparato-
ria, la etapa intermedia y el juzgamiento. Si bien entre estas tres fases
existe perfecta sincronía, no todas cuentan con igual peso o significado.
Por esto, el canon ritual establece que «El juicio es la etapa principal del
proceso» (356); es decir, las otras se encuentran claramente a su ser-
vicio. No podría ser otro modo. Mientras la investigación preparatoria
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

busca que el fiscal reúna los elementos de convicción que le permitan


decidir si formula o no acusación y a la defensa prepararse (321), y la
etapa intermedia persigue confirmar o no la procedencia del sobresei-
miento (344) o, en su caso, que la acusación tenga base suficiente para
ser ventilada y discutida en la siguiente etapa, el juzgamiento ofrece el
escenario donde la oralidad y la publicidad plenas harán posible que las
pretensiones procesales adversas compitan, litiguen y que, sobre la base
de la actuación de los medios de prueba (375-385), el tercero impar-
cial, es decir, el órgano jurisdiccional, valorando el resultado probatorio
alcanzado, pronuncie sentencia absolutoria o condenatoria (398-399).
El CPP le confiere la conducción de tan trascendente etapa al Juzgado
Penal, organismo que no ha intervenido en las fases anteriores para, de
esta manera, acendrar su imparcialidad y dejar que sean los adversarios
quienes, mediante la prueba, le lleven información de calidad y busquen
alcanzar su convicción en un legítimo juego dialéctico, contradictorio,
140 abonado por la igualdad de armas entre acusación y defensa (I.3). Este
Juzgado Penal puede ser unipersonal o colegiado, lo cual depende de la
entidad de la causa que les competa. Así, los Juzgados Penales Colegia-
dos (28) conocerán materialmente solo de los delitos que tengan seña-
lados en la ley, en su extremo mínimo, una pena privativa de libertad
mayor de seis años, y se reservarán los demás asuntos para los órganos
unipersonales.
Por lo dicho, no cabe duda de que el éxito del juzgamiento dependerá
de la acertada conducción que de esta fase haga el Juzgado Penal, pues
habrá de tomar todos los cuidados para que, durante el período inicial,
se produzcan los alegatos preliminares o de apertura de la acusación y
la defensa; informará sobre sus derechos al acusado, entre ellos el de la
libertad de manifestarse sobre la imputación o de no declarar (371); le
preguntará si admite ser responsable del delito y la reparación civil; y
dará pie, en caso de admisión, a la conclusión anticipada del juicio por
conformidad (372). De lo contrario, se abrirá, para las partes o adversa-
rios, la posibilidad de ofrecer nueva prueba y discutir sobre su admisión.
Cumplido esto, se iniciará la actuación probatoria con el examen del
acusado, si acepta deponer. Luego seguirán los testimonios y el examen
de peritos, la introducción de la prueba material, la oralización de do-
cumentos y, cuando resulte indispensable, la inspección judicial y la re-
construcción de los hechos (375-385).
Durante la declaración del acusado (si ocurre) y los exámenes de testi-
gos y peritos, el juez moderará el interrogatorio y decidirá, paso a paso,
las objeciones que se formulen a preguntas capciosas, sugestivas o imper-
tinentes (3784), que siempre desnaturalizan la limpieza de los interro-
gatorios y de los contra interrogatorios, y que demuestran una indebida
técnica de litigación oral. Terminada la actuación de pruebas, el juez es-
cuchará atentamente los alegatos finales, de cierre o clausura de las par-
tes (386), así como la autodefensa del acusado (391), y procederá luego
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

a deliberar según las reglas de la sana crítica, conforme a los principios de


la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicos
(393, 158), y cuidará de excluir del acervo probatorio la prueba ilícita
obtenida con violación de los derechos fundamentales (VIII, 159).
El producto de la deliberación judicial ha de ser la sentencia que impar-
tirá justicia en el caso concreto. Esta destacará entre sus componentes
la motivación clara, lógica y completa de cada uno de los hechos y de
las circunstancias que se toman por probados o no, así como la valo-
ración de la prueba que la sostiene, e indicará el razonamiento que la
justifique (394).
Sobre la lectura de la sentencia el CPP trae una novedad que segura-
mente servirá para reconciliar al pueblo con sus magistrados: se trata
de aquellos casos en los cuales, por la complejidad del asunto o lo
avanzado de la hora, convenga diferir la redacción de la sentencia.
65

Se leerá entonces solo la parte dispositiva, mientras que el juez o


uno de los miembros del colegiado relatará sintéticamente al público
los fundamentos que motivaron la decisión. Aquí, con este contacto
oral del juez con el pueblo, surge la figura del magistrado docente o
141
maestro, interesado en mejor las costumbres cívicas de sus conciu- Los sujetos
dadanos (3962). procesales
en el Código
Procesal
I.5. La imparcialidad judicial: inhibición y recusación Peruano de
Porque las partes son parciales, el juez debe ser imparcial (I). Este axio- 2004
ma procesal rige el nuevo modelo que, como ya se tiene dicho, intenta
no contaminar al Juzgado Penal con actividades precedentes al juicio.
Ocurre, sin embargo, que la imparcialidad judicial no es necesaria solo
en la oportunidad del juzgamiento, sino desde mucho antes, desde los
primeros momentos de la investigación preparatoria y también en la eta-
pa intermedia, porque en esas fases el juez de garantías interviene para
tutelar al justiciable o restringir sus derechos fundamentales ante los re-
querimientos, por ejemplo, del Ministerio Público, y para ejercer control
sobre el pedido de sobreseimiento o la acusación.
Desde esta óptica, cuando existan razones objetivas que pongan en en-
tredicho su imparcialidad, es deber del juez inhibirse de seguir conocien-
do el caso (53). La gran mayoría de esas causales son explícitas, como
el interés del juez en el proceso, su condición de acreedor o deudor del
imputado, la víctima o el tercero civil, etcétera, y una de ellas es abierta:
«cualquier otra causa, fundada en motivos graves […]. Si pese a la con-
currencia de alguno de los supuestos de inhibición previstos por la Ley,
el Juez no se inhibe, las partes podrán recusarlo, dentro de los tres días
de conocida la causal que invoquen (54), mientras la incidencia no esté
resuelta el Juez cuestionado podrá resolver sobre la libertad o privación
de ésta del imputado, así como practicar diligencias urgentes e irrealiza-
bles ulteriormente o improrrogables» (56, 52).
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

Entre persecución penal y defensa siempre habrá un conflicto. La re-


gla estipula que el Ministerio Público tiene, entre sus obligaciones, que
agrupar objetivamente elementos de convicción que le permitan acu-
sar y probar luego lo acusado, en tanto que establece, a su vez, que la
defensa tiene derecho a resistirse y desvirtuar la imputación. He aquí,
desnuda, la esencia del litigio que sostienen estos actores del proceso, el
que resultaría interminable e injusto si un tercero neutral no se ocupa
del respeto al debido proceso y de todas sus garantías, como del pronun-
ciamiento de una sentencia que con justicia y razón condene o absuelva.
A nadie debe extrañar, en consecuencia, que cuando se inicia el juzga-
miento el juez deba carecer de perjuicios o de ideas preconcebidas, tenga
bien abiertos los oídos y los ojos para ser espectador de la actuación
probatoria de las partes y recoger su resultado al valorarla.
142 II . L a d i v i s i ó n d e f u n c i o n e s p r o c e s a l e s
c o m o c a r a c t e r í s t i c a r e s a lt a n t e d e l CPP
El programa procesal penal de la Constitución desde 1979 estableció las
vigas maestras sobre las cuales debía edificarse el nuevo proceso penal o
el mecanismo de resolución de conflictos generados por el delito. Trans-
curridas muchas décadas y varios intentos de reforma, recién con el de-
creto legislativo 957 (CPP) de 29 de julio de 2004 se han desarrollado
estas grandes pautas. Conforme con ellas, no existe proceso penal posible
sin la concurrencia de sujetos procesales esenciales como el Ministerio
Público, el imputado y su defensa, y el órgano jurisdiccional, encargados
de específicas tareas: perseguir el delito, resistirse a la incriminación y
fallar, respectivamente, sin admitir interferencias o postergaciones como
las que caracterizan al modelo mixto de tendencia inquisitiva, donde
el juez toma todas las riendas del caso y devalúa la intervención de los
otros actores del proceso. Esta situación es la que finalmente nos ha
conducido al estado de crisis e ineficacia crónica del servicio de justicia
penal, generador permanente de descontento en la colectividad que se
siente cada vez más insegura e intranquila, en los agraviados que no son
resarcidos, menos indemnizados, y en los imputados que ven la escan-
dalosa violación del plazo razonable4, circunstancia tanto más dramática
cuando se trata de presos preventivos sin condena.
Ante semejante debacle, el CPP ha lanzado el reto, en el campo nor-
mativo, de una nueva estructura denominada proceso común (Libro
Tercero), al que deben sujetarse las causas para alcanzar justicia pronta
y cumplida. En el proceso común se ensamblan armoniosamente finali-
dades y tareas de diversa índole, bajo comando de su respectivo respon-
sable. Así, la investigación preparatoria es entregada al Ministerio Pú-
blico para que con toda amplitud decida el ejercicio de la acción penal
y cumpla con la carga de la prueba, sin perder de vista que, durante esta
fase, el juez ejerce tarea de tutela y al imputado se le reconocen derechos
esenciales emanados de la presunción de inocencia (II, IX). En la etapa
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

intermedia, gracias a las audiencias de control, se asegura la regularidad


del sobreseimiento de lo actuado o el pase de la acusación a la etapa
de juzgamiento, mediante la emisión del respectivo auto, cuando no la
emisión de sobreseimiento por petición de parte o de oficio al carecer el
dictamen fiscal acusatorio de suficiente peso para ingresar al juicio pú-
blico y oral. En el juzgamiento, lo medular es la actuación probatoria que
sostienen las partes ante el tercero imparcial para alcanzar su convicción
y lograr que confirme su teoría sobre el caso mediante una condena o
absolución.
Según se ve, en cada etapa del proceso común los actores cumplen la
tarea asignada sin interferencias o invasiones funcionales, porque cada

4 Véanse las sentencias del TC sobre plazo razonable del proceso judicial y de la investigación fiscal:
expedientes 3509-2009-PHC/TC. Lima, 19 de octubre de 2009 (Chacón), y 06079-2008-PHC/TC.
Lima, 06 de octubre de 2009 (Abanto).
65

uno de ellos tiene su respectiva misión. Normativamente, no hay forma,


por ejemplo, de que el juez sustituya al fiscal en la tarea de pesquisa, o
que en el juicio la actuación probatoria de las partes sea totalmente re-
emplazada por la prueba judicial de oficio (385.2). En suma, sin división
143
de funciones procesales, no tendría el menor sentido asignarle al CPP Los sujetos
la característica de acusatorio, garantizador y de tendencia adversativa: procesales
no pasaría de ser un cuerpo normativo más enfrascado en revitalizar en el Código
el añoso y fracasado modelo mixto de tendencia inquisitiva, cuya peor Procesal
Peruano de
expresión es el procedimiento sumario, enemigo jurado de la publicidad
2004
y de la transparencia.

III . E l M i n i s t e r i o P ú b l i c o
Condenado al papel de simple opinante por el C. de PP., la Constitución
de 1979 y el decreto legislativo 052, trazando un cambio radical lo con-
virtieron en el órgano civil autónomo encargado de la persecución del
delito, de la indagación de los hechos criminales desde su inicio, de la
conducción de la policía en este terreno, de la representación de la so-
ciedad durante juicio y de la titularidad del ejercicio de la acción penal.
A partir de esta transformación, los fiscales se pusieron en contacto di-
recto con las noticias criminales y las denuncias de parte, y dispusieron,
por lo general, la actuación de diligencias urgentes, a cargo de su propio
despacho o derivadas a la policía, en lo que se conoce como «fase de
investigación preliminar», orientada a recoger los elementos de con-
vicción que les permita ejercitar la acción y formalizar denuncias ante
el órgano judicial competente. Es precisamente en este aspecto que la
actividad pesquisidora del Ministerio Público se ve afectada porque, no
obstante tener vínculo estrecho con la indagación del acontecimiento
delictuoso, debe, luego, derivar sus actuaciones al juez para que este las
califique y decida si abre o no instrucción y proceda con una investi-
gación formal que, en la mayoría de casos, no hace más que repetir lo
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

realizado preliminarmente.
El CPP rompe este esquema y entrega la dirección de toda la etapa de
investigación al fiscal, sin admitir interferencias judiciales en la indaga-
ción del delito; de ahí que considere al Ministerio Público como titular
del ejercicio público de la acción penal, responsable de la carga de prue-
ba y de la investigación criminal desde su inicio (IV).

III.1. La importancia del «fiscal instructor»


Entre las razones más importantes para que el CPP asigne la dirección
de la investigación preparatoria al fiscal, contamos con aquella que in-
dica que, en el marco de la distribución de funciones procesales del sis-
tema acusatorio, está proscrito que quien investiga sea a la vez quien
decida la causa, como ocurre en el procedimiento sumario. Desde nin-
gún punto de vista es admisible que el persecutor, el actor enfrascado en
144 indagar la existencia del delito y la responsabilidad, luego asuma la tarea
de proceder imparcialmente, juzgar su propio trabajo y pronunciar sen-
tencia. Hace bien el nuevo modelo, entonces, cuando desde el primer
momento pone enfrente de la indagación al fiscal, aun cuando se trate
de la práctica de diligencias preliminares o actuaciones de investigación
urgentes e inaplazables (330.2). De este modo asegura la unidad de la
pesquisa, que en ningún momento debe perderse, más aún si luego se
emite la disposición fiscal de formalización y continuación de la inves-
tigación preparatoria (336), cuyo tránsito ulterior es lo que permite al
fiscal decidir si con los elementos acopiados está o no en condiciones
de formular acusación y pasar a la siguiente etapa del proceso común:
la intermedia.
La clave se encuentra, entonces, en la unidad de la investigación bajo
un solo mando, el del fiscal, razón más que suficiente para admitir que
las diligencias preliminares son parte de la investigación y que, cuando
esta se formaliza, ellas no pueden repetirse, salvo excepciones muy exi-
gentes (337.2), entiéndase rehacimiento por grave defecto o ineludible
complementación.
Razones de eficacia respaldan también la existencia de un fiscal estric-
tamente abocado a la investigación, pues es en estas circunstancias que
puede poner en juego todos los mecanismos simplificadores que el CPP
prevé para superar la sobre carga procesal. Es el caso de la facultad que
se le reconoce para abstenerse de ejercitar la acción penal cuando se
presentan criterios de oportunidad (2.1), el deber de promover la conci-
liación entre ofensor y ofendido al proponer acuerdos reparatorios (2.6),
el planteamiento de una acusación directa (336.4), el requerimiento de
incoación de un proceso inmediato (446) o la petición de una audiencia
de terminación anticipada (468).
Ahora que se ha instituido plenamente la figura del «fiscal instructor»,
que se le ha conferido un escenario propio para sus actividades (la inves-
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

tigación preparatoria) y que se le ha liberado de cualquier interferencia


en la pesquisa, no existe razón alguna para que la instrucción incumpla
el plazo razonable o se adocene en el trabajo rutinario, carente de plan
o de estrategia.

III.2. Ocaso del juez instructor: razones para asignar al


fiscal la dirección de la investigación
Con el CPP desaparecen varios institutos procesales que no han ahon-
dado la crisis del servicio. Se suprime la figura del juez instructor, quien,
completamente alejado de la noticia criminal y de los actos de investi-
gación preliminar, decide abrir o no instrucción y resuelve la situación
procesal del imputado sobre la base de papeles o actas, sin escuchar al
interesado y tampoco a su patrocinador; desaparece el secretismo in-
formal que obstruye a la defensa bajo la consigna que «solo después de
65

rendir instructiva podrá accederse a los actuados o al expediente» e


igualmente se liquida la cultura de innecesaria repetición de las actua-
ciones efectuadas en sede fiscal o policial. Por esto, no perdemos nada
diciéndole adiós al juez instructor, a quien el procedimiento sumario le
145
ha adicionado la tarea incomprensible de sentenciar. En cambio, avan- Los sujetos
zamos mucho confiriendo la dirección de la indagación al fiscal: así ase- procesales
guramos su cercanía a las noticias criminales y denuncias de parte, y, en en el Código
su caso, su presencia en la escena del crimen, esto es, a las fuentes de Procesal
Peruano de
prueba, evidencias, vestigios, instrumentos, objetos y efectos del delito
2004
(326, 329, 330).
Toda esta información no puede quedar dispersa si no concentrarse en
manos de un sujeto procesal como el fiscal para que elabore la estrategia
de investigación adecuada al caso. La época del trabajo sin norte, rutina-
rio y burocrático ha pasado. Hoy el CPP reclama un fiscal estratega que,
desde el primer instante, programe y coordine con quienes corresponda
el empleo de pautas, técnicas y medios indispensables para la eficacia
de la investigación (65.4) y la progresiva construcción de su pretensión
punitiva o teoría del caso.
Desde el ángulo garantizador es conveniente que el fiscal dirija la in-
vestigación porque, al no ser el abogado defensor de la víctima, sino
de la sociedad, sus actuaciones se rigen por el principio de objetividad,
lo que significa que durante la pesquisa ha de indagar tanto los hechos
que acreditan la responsabilidad como los que abonan a la inocencia del
imputado (IV.2) y ha de inquirir no solo las circunstancias que permi-
tan comprobar la imputación, sino también las que sirvan para eximir
o atenuar la responsabilidad del procesado (61.2). En suma, reunirá los
elementos de convicción de cargo y de descargo (321).
Luego de mucho tiempo, finalmente, se deja el camino libre para que
el fiscal cumpla con su trabajo a cabalidad y realice actos de pesquisa,
carentes de carácter jurisdiccional (IV.3), que le sirvan a sus exclusivos
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

propósitos de imputación, afirmación esta que nos permite, a su vez, di-


ferenciar los actos de investigación enfilados únicamente a edificar una
pretensión punitiva de los actos de prueba, capaces de soportar y fundar
una sentencia, los primeros actuados durante la investigación prepara-
toria y los otros en el curso del juzgamiento.

III.3. Relaciones entre el Ministerio Público y el juez de


garantías
El hecho de que la etapa de investigación preparatoria haya sido entre-
gada, en su dirección y organización, al Ministerio Público no significa
que se omitan contrapesos y balances dirigidos a asegurar su regula-
ridad y su conformidad con el debido proceso. Por esta razón el CPP
atribuye al juez que interviene en esta etapa funciones de tutela, garan-
tía y control, de manera que cuando el fiscal necesita de una decisión
146 jurisdiccional la requerirá del órgano judicial y motivará debidamente
su petición (IV.3). Esta relación fiscal-juez se aprecia claramente en el
área de las medidas de coerción, especialmente las personales, como la
detención preliminar en casos graves, no flagrantes (261) y la prisión
preventiva (268), ninguna de las cuales será concedida al Ministerio
Público sin expreso mandato judicial.
Otro terreno en el que el órgano jurisdiccional puede ejercer sus potes-
tades de tutela y garantías es el referido a asuntos en que los derechos
fundamentales del imputado son desconocidos por el Ministerio Públi-
co, o la policía, mediante una audiencia judicial de tutela de la que pue-
den derivar medidas de corrección o de protección (71.4).
Ahora que el nuevo modelo ya no admite la concurrencia de dos órganos
investigadores (el fiscal por un lado y el juez instructor por el otro), en-
vueltos ambos en demoras rutinarias y burocráticas, se libera de ataduras
al juez para que, de manera eficaz, controle el estricto cumplimiento
del plazo razonable, como se aprecia cuando, concluida la investigación,
esta situación se posterga por inacción fiscal y se da pie a una audiencia
de control de plazo para que el Ministerio Público se pronuncie requi-
riendo el sobreseimiento o acusando (343).
Durante la etapa intermedia, el fiscal pierde la dirección del proceso y la
asume a plenitud el juez de la investigación preparatoria con dos propó-
sitos, según sea el caso:
– controlar la regularidad del pedido de sobreseimiento fiscal, lo
que importa que en audiencia se establezca que efectivamente se
han configurado las causales del mismo, fácticas o técnico jurídi-
cas (344); y
– controlar la acusación para determinar si tiene base suficiente y
pasa a la etapa del juzgamiento (352), mediante la emisión del
auto de enjuiciamiento (353).
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

El CPP ha redefinido, entonces, las relaciones entre el fiscal y el juez.


Ya no se trata de socios comprometidos en la misma tarea de pesquisa,
aquejados por idénticas deficiencias (rutina, burocracia, secretismo),
sino de sujetos procesales con roles muy bien diferenciados: uno de ac-
tuación y operatividad indagatorias, el otro de garantías y control.

III.4. El ejercicio de la acción penal y la titularidad de la


carga de la prueba
En el modelo acusatorio, el Ministerio Público reserva para sí, o mono-
poliza, el ejercicio de la acción penal para con los delitos de persecu-
ción oficial (IV.1, 11). Resulta lógico, entonces, que conduzca la inves-
tigación desde su inicio para obtener los elementos de convicción que
acrediten los hechos punibles y las responsabilidades de sus autores o
partícipes (65.1).
65

Una vez que el fiscal recibe la noticia criminal o la denuncia de un acto


ilícito, si el hecho reviste carácter delictuoso, tendrá que decidir el inicio
de la investigación y dispondrá, por lo general, la realización de diligen-
cias preliminares o pesquisas urgentes e inaplazables, e incluso podrá
147
constituirse en el escenario del crimen para efectuar las comprobaciones Los sujetos
ineludibles (329, 330). procesales
en el Código
Tratándose del ejercicio de la acción penal, el fiscal cuenta con varias Procesal
alternativas: Peruano de
2004
– declarar que no procede formalizar ni continuar la investigación
porque el hecho no constituye delito, no es justiciable penalmen-
te o concurre una causa de extinción de la acción;
– ordenar la intervención policial para identificar al autor o partíci-
pe del hecho delictuoso;
– reservar provisionalmente lo actuado por omisión de una condi-
ción de procedibilidad (334); y
– siempre que existan indicios reveladores de la existencia de un
delito, emitir la disposición de formalización y continuación de
la investigación preparatoria, lo cual afirma que la acción no ha
prescrito, que se ha individualizado al imputado y que, en su caso,
se han satisfecho los requisitos de procedibilidad (336).
Esto último importa el ejercicio público de la acción penal y acarrea dos
importantes consecuencias: suspende la prescripción de aquella y eli-
mina la facultad del fiscal de archivar la causa sin intervención judicial
(339), lo que no ocurre si antes de emitir esta disposición de formaliza-
ción se abstiene de ejercitar la acción en razón del principio de oportu-
nidad o de un acuerdo reparatorio (2).
Otra manifestación del tema que nos ocupa está representada por el
pronunciamiento acusatorio del fiscal durante la etapa intermedia
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

(349): al emitir acusación no solo configura su pretensión procesal puni-


tiva (pedido específico de imposición de pena para el acusado), sino que
además ofrece los medios de prueba que actuará en juicio para probar
su imputación.
Si el fiscal es el órgano de persecución, si dirige sin interferencias la pes-
quisa, si planifica el acopio de elementos de convicción sobre el hecho
punible y sus responsables, resulta obvio que es a él a quien le corres-
ponde probar, asumir la carga de la prueba (IV.1, 155.2) y desvirtuar
la presunción de inocencia que favorece a todo imputado (II). Nadie
que soporte una incriminación está obligado a declarar sobre los cargos
(71), menos a confesar o admitir responsabilidad (160). Para el Estado
constitucional, cuando de encontrar culpable a alguien y de condenarlo
se trata, es indispensable que la presunción de inocencia del encausado
sea desvirtuada a plenitud, más allá de cualquier duda razonable. Con
tal objetivo se ha edificado un órgano civil autónomo de investigación,
148 el Ministerio Público, quien para efectuar su trabajo además cuenta con
la invalorable contribución de la policía (IV.2, 60.2, 67.2, 331) y con la
colaboración de toda autoridad y funcionario público (322.2).
Conviene tener en cuenta que la carga de la prueba no puede ser atendi-
da a cualquier costo por el fiscal, pues encuentra su límite o valladar in-
franqueable en el respeto de los derechos fundamentales de la persona.
Cuando esto es infringido, surge la prueba ilícita o prohibida y se impone
la regla de exclusión probatoria que invalida todo medio de prueba ile-
galmente obtenido (VIII, 155.1).

III.5. La dirección jurídico-funcional-fiscal de la labor


policial
El Ministerio Público es el único organismo que puede ocurrir ante el
Poder Judicial para reclamar que se declare culpable y se sancione a un
procesado. Cuando se trata de delitos de persecución oficial o pública,
ninguna otra entidad, por más encumbrada que sea, puede desconocer
esta vía, ello por la sencilla razón de que todo proceso penal, para ser de-
bido, necesita recorrer una etapa inicial o preparatoria (la investigación)
de cuyo resultado dependerá el planteamiento o no de una acusación.
La Constitución de 1979, felizmente repetida en este punto por la vigen-
te de 1993 (159.4), al diseñar el proceso penal democrático dispuso que
el Ministerio Público se encargue de conducir desde su inicio la inves-
tigación del delito, a la vez que determinó un cierto tipo de relaciones
entre las fiscalías y la policía, e indicó que con este propósito esta última
está obligada a cumplir los mandatos del Ministerio Público en el ámbito
de su función.
Desde la perspectiva constitucional no existe base alguna, entonces,
para equiparar los roles de un organismo con el del otro. Es cierto que
la pesquisa del delito requiere, casi siempre, la actuación del binomio
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

fiscal-policía, pero de ahí no se puede concluir que la estrategia y el pla-


neamiento de la investigación le competan tanto a la policía como al fis-
cal, o que existen dos conductores o direcciones. El CPP es terminante.
La estrategia es prerrogativa fiscal y de nadie más. El Ministerio Público
ordena, cuando corresponde, la intervención policial (65). La policía
da cuenta inmediata a la fiscalía de las noticias criminales (60, 331.1),
adelanta ciertos actos de investigación urgentes e imprescindibles (67)
y formula un informe objetivo que recoja, ante todo, las intervenciones
practicadas, y se abstiene de calificar jurídicamente los hechos y de im-
putar responsabilidades (332).
Nada de lo dicho se contradice con la previsión del Código en el sentido
de que el Ministerio Público conduce y controla jurídicamente los actos
de investigación que realiza la policía (IV2) porque con ello se cubre la
misión fiscal dirigente de las actuaciones operativas de la fuerza pública,
así como la legalidad o la regularidad jurídica de ellas, con el interés de
65

que toda intervención policial esté rodeada de legitimidad y escrupuloso


respeto de la ley. Tal el caso de los cuidados que deben tomarse cuando
se procede a detener a una persona (259, 263), cuando se registra la
escena del crimen o cuando se elabora la cadena de custodia de la evi-
149
dencia (220.5, 318.1). Los sujetos
procesales
en el Código
III.6. El rol del fiscal en el juzgamiento Procesal
Al ser el juicio público y oral la etapa principal del proceso común (356), Peruano de
habrá que reconocerlo también como el escenario natural de la contra- 2004
posición de las teorías del caso o pretensiones procesales que traen las
partes ante el tercero imparcial u órgano jurisdiccional. Nos referimos a
las afirmaciones o a los relatos que ofrecen probar el Ministerio Público
y la defensa del acusado, las primeras como expresión de lo punitivo y
los segundos de lo libertario. En este terreno, la actividad probatoria
descansa esencialmente sobre los hombros de los adversarios en litigio,
quienes deberán esforzarse por llevarle al juez información de calidad y
por convencerlo para que, valorando la prueba actuada, recaben de él
una sentencia de condena o de absolución.
Bien apreciadas las cosas y vigente la presunción de inocencia, no resulta
equivocado indicar que la tarea más esforzada en el juzgamiento le com-
pete al fiscal. Es quien trae una teoría del caso completa, integral, o una
pretensión que debe intentar demostrar fehacientemente, ya que, por el
lado del imputado y de su defensor, la actitud puede ser simplemente pa-
siva o reactiva. Mientras la insuficiencia de pruebas o la duda acarrean
absolución, solo la suficiente actividad probatoria de cargo obtenida y
actuada con las debidas garantías procesales es idónea para sostener una
condena (II.1). Y es a esta tarea tan compleja y exigente a la que debe
abocarse, con denuedo, el fiscal, con cuidado de llevar eficazmente a la
práctica su plan de formulación de alegatos de apertura, interrogatorio
de acusado, testigos y peritos, de empleo de la prueba material, de orali-
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

zación de instrumentos y de alegación de clausura o de cierre.

III.7. El principio acusatorio y la separación de las


funciones judicial y fiscal (jurisdicción y acusación)
Según este principio, que a la vez constituye uno de los pilares de la
reforma, las funciones de la persecución han de estar claramente separa-
das de la tarea de impartir o administrar justicia. En el litigio penal no es
admisible que la parte que investiga y, en su caso, solicita la declaración
de culpabilidad e imposición de pena sea la misma que luego decida el
conflicto. El proceso está estructurado de tal manera que el acusador ac-
túa toda la prueba de cargo que respalda su imputación para que, gracias
a la inmediación o al contacto del juez imparcial con la prueba, así como
al contradictorio, o contraposición o rechazo de la defensa de los cargos,
el órgano jurisdiccional valore su resultado y emita sentencia. El juez,
en consecuencia, no puede ingresar al juzgamiento prejuiciado o con
150 ideas preconcebidas sobre el asunto: tiene que hacerlo completamente
libre de cualquier influencia interna o externa que le impida escuchar
debidamente a la acusación y a la defensa. Desde este punto de vista, el
CPP atribuye la actuación probatoria a las partes (155.2) y muy excep-
cionalmente permite la prueba de oficio (155.3 y 385), con cuidado de
no reemplazar por este medio la actuación de los adversarios en la litis.
Gracias a que el juez dirige el juicio sin compromisos antelados con el
Ministerio Público o la defensa, y a que su tarea es muy diferente de la
de estos otros sujetos procesales, puede asegurar con firmeza la vigencia
de los principios que rigen esta fase: oralidad, publicidad, inmediación,
contradicción en la actuación probatoria, continuidad, concentración,
identidad física del juzgador y presencia obligatoria del imputado y de su
patrocinador (356).

III.8. Postulación de parte y pretensión punitiva


Durante la etapa intermedia, el Ministerio Público configura su preten-
sión punitiva y la explicita en su acusación escrita (349), sujeta a los
controles de la audiencia preliminar (351), de cuyo resultado dependerá
si pasa o no a la etapa de juzgamiento. A partir de este momento la
fiscalía adquiere la condición de parte, en igualdad de condiciones o
armas que la defensa, puesto que ambos sectores postularán en el juicio
los relatos que pretenden acreditar ante el juez imparcial. Por esto se
les reclama, al iniciarse el juicio, que efectúen sus alegatos de entrada,
preliminares o de apertura (371.2), para que quede establecido cuál es el
caso y los puntos que se van a debatir y los medios de pruebas admitidos
que se van a practicar. Como se ve, la igualdad de armas es una exigen-
cia derivada de la postulación de parte que evita privilegiar la acción
institucional del Ministerio Público y menoscabar o dificultar la labor
privada de la defensa. El juicio es dirigido por el Juzgado Penal sin haber-
se contaminado o prevenido por las actuaciones realizadas en las etapas
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

anteriores del proceso, lo que le permite dirigir eficazmente el debate


de las partes y dedicarse a valorar la actuación probatoria para luego de
deliberar expedir sentencia.

III.9. El principio de objetividad y la labor del Ministerio


Público
Se ha dicho que el fiscal no es el abogado de la víctima o del agraviado,
sino de la sociedad. Ello quiere decir que al Ministerio Público le inte-
resa sobre manera el esclarecimiento material y la reconstrucción de los
hechos, y no siempre una persecución a cualquier costo. La sociedad no
solo se intranquiliza cuando el delito queda impune o no es elucidado,
sino también cuando las incriminaciones son equívocas o abusivas. So-
bre esta base descansa el principio de objetividad de la labor fiscal y así
lo entiende el CPP, que tempranamente la hace responsable de indagar
los hechos que determinen o acrediten tanto la responsabilidad como la
65

inocencia del imputado (IV.2) o le exige que pesquise las circunstancias


que permitan comprobar la imputación y también las que sirvan para
eximir o atenuar la responsabilidad del imputado (61.2).
151
Lo mismo puede decirse de la alternativa que el fiscal posee para, una Los sujetos
vez concluida la investigación preparatoria, requerir el sobreseimiento procesales
del caso (344.2) o acusar (349), dependiendo de la mayor o de la menor en el Código
envergadura de los elementos de convicción que haya reunido durante Procesal
la investigación. Peruano de
2004
Hallamos manifestaciones del principio de objetividad que rige la ac-
tuación fiscal en su prerrogativa de retirar la acusación en juicio cuan-
do considera que los cargos formulados han sido enervados (387.4), así
como en la facultad de impugnar o de recurrir en favor del imputado
(405.1.a).

IV . E l i m p u t a d o y s u a b o g a d o d e f e n s o r
Sin defensa no hay proceso. Este axioma jamás debe ser olvidado, pues
engarza perfectamente con el principio de presunción de inocencia (II) y
el derecho de resistencia ante la persecución penal (IX). A la Constitu-
ción y al CPP les importa que al imputado o a la persona que soporta una
incriminación, desde que se adelanta contra él siquiera una sospecha de
intervención en un evento criminal, se lo reconozca como sujeto pro-
cesal rodeado de garantías y escudos protectores, y no como un simple
objeto de indagación, infeliz papel al que lo ha reducido, hasta hoy, el
procedimiento mixto de tendencia inquisitorial.

IV.1. El derecho de defensa: derechos del imputado


Uno de los aspectos más útiles del derecho de defensa que asiste al im-
putado es el de la información. Para el CPP han pasado al desván de la
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

historia los estilos de trabajo y las técnicas sustentados en el secretismo o


en la reserva a ultranza de la investigación. Hoy el modelo garantizador
exige que el incriminado sea informado sobre sus derechos y comunica-
dos de inmediato y detalladamente los cargos que se le hace (IX.1). Pero
la información no es el único derecho inviolable del citado o detenido
por la autoridad, sino que este va aparejado por la obligación de ella de
hacerle comprender los siguientes derechos:
– a conocer los cargos en su contra o los motivos de su detención,
incluida la orden que la contiene;
– a designar persona o institución que deba ser avisada inmediata-
mente de su detención;
– a ser asistido en todo momento por un abogado defensor;
– a guardar silencio o no declarar;
– a no autoinculparse o responsabilizar a sus familiares;
152 – a que no se empleen en su contra coacción, intimidación, tratos
humillantes ni técnicas que induzcan o alteren su libre voluntad;
– a no sufrir restricciones ilegales; y
– a ser examinado por un médico cuando su estado de salud lo
requiera (71).
Cuando estas exigencias no son cumplidas, el CPP ha previsto un meca-
nismo de solución constituido por la audiencia de tutela (71.4) de la que
pueden derivarse medidas judiciales de corrección o de protección que
atajen los abusos cometidos contra el imputado.
Considerando que su declaración es un derecho y no una obligación,
esta se rodea del cumplimiento de instrucciones previas (como la comu-
nicación detallada del hecho atribuido, los elementos de convicción y
pruebas existentes), de la advertencia de que está facultado a no decla-
rar, de que dicha decisión no se empleará en su perjuicio y de que tiene
derecho a la presencia de un defensor de elección o de oficio (87).
Otras muestras de respeto por el derecho de defensa que encontramos
en el CPP tienen que ver con la oportunidad que se brinda al procesado
para que en las audiencias intervenga en último término (8) o efectúe en
juicio su autodefensa material (391). En la oportunidad de su apertura,
esta etapa presenta al juez informando al acusado de sus derechos e indi-
cándole que es libre de manifestarse sobre la acusación o de no declarar
sobre los hechos (3713).
Solo cuando se hayan respetado pulcramente la totalidad de los dere-
chos del imputado y su dicho haya sido recibido libremente y en estado
normal de sus facultades psíquicas, ante el juez o el fiscal y en presencia
de su abogado, además de la respectiva corroboración de lo declarado, lo
que manifieste tendrá calidad de confesión válida (160).
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

IV.2. Defensa técnica obligatoria e irrenunciable


Ser informado y oído no es suficiente para que el buen servicio de la
defensa del imputado opere a plenitud. Dado que el proceso penal es
un mecanismo técnico, edificado y regido por normas jurídicas, sujetas
a interpretación, el incriminado requiere tener junto a sí un profesional
del derecho que, conjuntamente con él, enfrente la delicada tarea de
oponerse a la persecución fiscal.
La defensa técnica, es decir la del patrocinador, es obligatoria e irrenun-
ciable porque es la única capaz de elaborar una teoría del caso desde la
perspectiva libertaria, de intervenir en las actuaciones de investigación,
de proponer las de descargo, de generar o participar en los incidentes, de
ofrecer y conseguir la admisión de medios de prueba, de alegar y debatir
en las audiencias, de formular alegatos y de incursionar en la actuación
y en el debate probatorio, premunido de las técnicas de litigación más
65

convenientes. Sin el concurso de un abogado defensor, el imputado no


tendría cómo canalizar su protesta de inocencia o de irresponsabilidad,
o cómo aprovechar las salidas alternativas y simplificadoras que ofrece
el código: quedaría, pues, atrapado en los engranajes de un sistema para
153
él incomprensible. Los sujetos
procesales
en el Código
IV.3. Derechos del abogado defensor Procesal
Entre los más significativos tenemos los siguientes: Peruano de
2004
– intervenir tempranamente en el patrocinio, desde que el imputa-
do es citado o detenido;
– interrogar a su defendido y a coprocesados, testigos y peritos;
– asistirse por expertos durante el desarrollo de una diligencia
técnica;
– participar en todas las diligencias del proceso;
– allegar medios de investigación y de prueba de descargo;
– presentar peticiones para asuntos de simple trámite;
– acceder al expediente fiscal y judicial;
– obtener copia simple de las actuaciones en cualquier estado del
procedimiento;
– ingresar a los penales y locales policiales para entrevistarse con su
patrocinado; expresar sus propuestas con amplia libertad;
– interponer medios de defensa e impugnar (80).
Mientras el C. de PP y el procedimiento sumario no han hecho más que
entorpecer la actividad del abogado defensor, al ponerle toda clase de
cortapisas y al considerarlo un sujeto procesal molesto o incómodo, el
CPP, aplicando una política de transparencia y efectivizando del princi-
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

pio de igualdad, le confiere amplias atribuciones para que planifique su


defensa. Le concede así un tiempo razonable con tal fin y, sobre todo,
para que intervenga en la actividad probatoria y utilice los medios de
prueba pertinentes (IX). Debidamente informado, gracias a la concesión
de copias simples de lo actuado, dependerá del abogado defensor, de su
arte para manejar las herramientas de la litigación oral, que la preten-
sión libertaria del imputado prospere y sea confirmada con una senten-
cia absolutoria. Pasado el momento de la ineficaz rutina, de la escritura,
del culto al expediente y del secretismo, el defensor en el nuevo modelo
tendrá que consolidar su trabajo sustentado en la oralidad, la publicidad
y el régimen de audiencias. Este es el reto para cuyo afrontamiento el
CPP concede facultades al abogado defensor, mediante lo cual privilegia
su talento y su preparación, y desecha las distorsiones profesionales tan
nocivas, como nexos o compadrazgos con magistrados, y las vertientes
ilícitas del asunto: el cohecho.
154 IV.4. El defensor de oficio o público
Fuera de los casos de criminalidad organizada y funcionarial, el perfil de
nuestra realidad delictuosa está regido por la comisión de delitos de po-
bres contra pobres. Esta situación ofrece terreno fértil a la operatividad
de la defensa de oficio para servir a los imputados que carecen de recur-
sos para designar un abogado de elección, o cuando se presentan cir-
cunstancias que reclaman el concurso de un defensor de este tipo para
garantizar la legalidad de una diligencia y el debido proceso (IX.1, 80).
Para el CPP, el defensor de oficio no es un sujeto procesal desdeñado o
sometido a los designios de fiscales o jueces, un personaje al que se atesta
con expedientes a último momento para salvar las formalidades del anti-
guo juzgamiento. Por el contrario, el nuevo modelo reclama una defensa
de oficio o pública institucional, bien capacitada e implementada, cuya
labor satisfaga idénticos o mejores estándares de eficacia que la defensa
paga. Lo central del asunto reside en buscar que, ante un poderoso Mi-
nisterio Público apoyado por la policía, se erija, con equivalente perfil,
un auténtico servicio de defensa pública o de oficio.

V. V í c t i m a y a c t o r c i v i l
El CPP ha rescatado a la víctima del olvido en que la tuvo el viejo siste-
ma, la ha vigorizado al afirmar su derecho a la información y participa-
ción procesal (IX.3), se ha preocupado porque alcance efectivo resarci-
miento e indemnización por los daños que el delito le ha infligido (11),
la ha comprendido en el conjunto de sujetos procesales (94) y le ha
extendido protección a través de medidas eficaces que fiscales o jueces
adoptarán, como el cambio de residencia, la ocultación de su paradero o
el uso de procedimientos tecnológicos (por ejemplo, las video conferen-
cias) que conjuren el peligro para su seguridad (247, 248).
El agraviado, por el solo hecho de serlo, sin que para ello sea requisito
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

previo constituirse en actor civil, tiene derecho a ser informado del re-
sultado del proceso, a ser oído antes de que se adopten decisiones que
importen la extinción o la suspensión de la acción penal, cuando lo soli-
cite, y a impugnar el sobreseimiento y el fallo absolutorio (95). Entre las
innovaciones que en este campo trae el nuevo modelo, tenemos:
– aun cuando se absuelva o sobresea, el órgano jurisdiccional se
pronunciará sobre la acción civil derivada del hecho punible,
siempre que ello resulte procedente;
– el perjudicado podrá ejercitar dicha acción en sede penal o en
sede civil, pero una vez que haya optado por una de ellas no po-
drá deducirla en la otra vía;
– es procedente la nulidad de transferencias cuando el infractor,
luego de la comisión del delito, se despatrimonializa o desposee
de sus bienes (15, 11.2); y
65

– las asociaciones u organizaciones sociales que, en delitos que


afectan intereses colectivos, lesionen un indeterminado número
de personas o constituyan crímenes internacionales, tendrán la
posibilidad de ejercer los derechos y facultades asignadas a las
155
personas directamente ofendidas (944), lo que en los delitos con- Los sujetos
tra la humanidad implica reconocer a la víctima el derecho a la procesales
verdad5, como ocurre en los trágicos casos de desapariciones for- en el Código
zadas que asolaron el país en el pasado conflicto armado interno. Procesal
Peruano de
Para alcanzar plena participación procesal en el ámbito incidental, de la 2004
actividad de investigación y de prueba e impugnar (104), el perjudicado
deberá solicitar constituirse en actor civil y ser constituido como tal por
el juez de la investigación preparatoria, hasta antes de la culminación de
esta etapa (100, 101, 29.1); así podrá colaborar con la elucidación de los
hechos y de la intervención del imputado en estos, y probar la repara-
ción civil que pretende (105). En esta última materia, el CPP ha tomado
un nuevo camino al estipular que la legitimación del Ministerio Público
para intervenir en el objeto civil del proceso cesa cuando el perjudicado
se constituye en actor civil. No escapará al más simple razonamiento
que con esto las fuerzas del órgano de persecución serán liberadas para
enfocarse en lo que puntualmente les corresponde: investigar el delito,
acusar cuando sea el caso y probar lo acusado en juicio, además de reca-
bar del juez imparcial una sentencia condenatoria.

VI . C o n c l u s i ó n
En suma, para el nuevo ordenamiento procesal penal, edificado según
el modelo acusatorio, garantizador y de tendencia adversativa, que hoy
rige integralmente en varios distritos judiciales del país6, resulta nítido
que sin persecución, defensa y fallo, entendidas como funciones dife-
renciadas y a cargo de su correspondiente sujeto procesal, no es posible
predicar la existencia de un proceso justo, debido y legal, propio de un
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

régimen democrático y republicano al servicio de los ciudadanos.

VII . I n t e r r o g a n t e s y c a s o s p r á c t i c o s

VII.1. Sujetos procesales: juez y partes procesales


(16-59, 60-113)
A. Raimundo Sujetil Partenón afronta una investigación que, luego de
las diligencias preliminares, se ha formalizado por el delito de tráfico ilí-
cito de drogas, en modalidad agravada (297 CP).

5 Sentencia del Tribunal Constitucional del 18 de marzo de 2004, expediente 2488-2002-HC/TC (Caso
Villegas). En <http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2004/02488-2002-HC.html>.
6 Huaura, La Libertad, Arequipa, Tacna, Moquegua, Lambayeque, Piura, Tumbes, Cusco, Puno,
Madre de Dios, Cañete, Ica, Cajamarca, San Martín y Amazonas.
156 1. ¿Qué juez tendría que haber intervenido si el fiscal, antes de la
formalización, hubiese requerido la detención preliminar judicial
de Raimundo?
2. ¿Por qué en el proceso contra Raimundo, hasta antes del juzga-
miento, no interviene el Juzgado Penal Colegiado?
3. ¿Qué competencias ejercitaría la Sala Penal Superior en la causa
contra Raimundo?
4. ¿En qué supuestos intervendría la Sala Penal Suprema en el asun-
to de Raimundo?
B. La ciudadanía de Trujillo vive mortificada, intranquila e insegura por
la proliferación de las extorsiones cometidas por bandas cuyos jefes resi-
den en los penales de la ciudad.
1. ¿Qué actitud debe tomar el Ministerio Público ante este proble-
ma?
2. ¿Cómo ha de entenderse el proceder estratégico del Ministerio
Público ante el delito?
3. Luego de formalizada y concluida la investigación contra los ex-
torsionadores, ¿qué tareas asumirá el Ministerio Público?
4. ¿Cuál será la labor central del Ministerio Público en el juzgamien-
to que se realice contra los acusados por extorsión?
C. Eduardo Inculpo Encarton ha sido intervenido por la policía inme-
diatamente después de asaltar (189 CP) el banco de un poblado muy
lejano. Quedó gravemente herido como consecuencia de la detención
policial, pues disparó contra sus captores y motivó que estos respondie-
ran. El comisario informa sobre todo lo sucedido al fiscal competente,
quien no puede constituirse de inmediato al lugar de los hechos por lo
intransitable de la carretera debido a las fuertes lluvias, propias de la
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

estación.
1. ¿Podrá la policía adelantar diligencias de investigación sin orden
fiscal?
2. ¿Será válida la declaración que la policía tome a Eduardo sin la
presencia del fiscal?
3. ¿Cómo se concretará la dirección fiscal de la labor policial en este
caso?
D. Manuel Indagón Miradas es investigado por violación sexual de me-
nor de edad, en agravio de su nieto Luis, de 4 años (173 CP).
1. ¿Qué derechos, garantías y escudos protectores asisten a Manuel
para afrontar esta grave incriminación?
2. ¿Basta la sospecha contra Manuel para habilitar su derecho a la
defensa?
65

3. ¿Cómo compatibiliza la presunción de inocencia, que beneficia


a Manuel, con la investigación de los cargos que pesan en su
contra?
157
E. Ximena Riqueña Solventa es la agraviada o víctima en un proceso Los sujetos
seguido a Luis Uñasqui Larguín por hurto agravado por nocturnidad procesales
(189 CP). Tras el juicio, Luis es absuelto. en el Código
Procesal
1. ¿Podrá Ximena apelar la sentencia absolutoria sin previamente Peruano de
haberse constituido en actora civil? 2004
2. ¿Cómo el actor civil es constituido sujeto procesal y quiénes pue-
den ser considerados como tales?
3. ¿Tendría Ximena la posibilidad de impugnar, si a Luis se le hubie-
se sobreseído la causa, antes del juicio, al declararse fundada una
excepción de improcedencia de acción?
F. Juan Aspiración Narigel y José Trafison Extranjes constituyen una
persona jurídica (Buen Vuelo SAC) dedicada a la exportación de ali-
mentos, cuya representación ejerce Nemesio Representato Asumil.
Aprovechando la organización de esta empresa, Juan y José exportan
cocaína a Italia, camuflada en barriles de cocona.
1. ¿Será comprendida en el proceso la empresa de Juan y José?
2. ¿Quién será citado a proceso para representar a la persona jurídi-
ca involucrada?
3. ¿Las decisiones judiciales que se adoptasen contra esta SAC re-
vestirán naturaleza punitiva?
G. Pedro Sucial Contamin, aprovechando que trabaja en la tienda de
Serapio Comercin Gananciol, vende productos corrompidos, que trae
de su casa y mezcla con las mercancías de la tienda. Estos productos son
potencialmente nocivos para la salud de las personas (288 CP).
M a r i o Pa b l o R o d r í g u e z H u r ta d o

1. ¿Serapio será comprendido en el proceso penal seguido a Pedro?


2. ¿El hecho que se incluya en la causa a Serapio importa la posibi-
lidad de punirlo?
H. Matías Amical Suficien sabe que Ricardo Uñasqui Malin enfrenta
un proceso penal. Sin embargo, acepta comprarle el inmueble que este
construyó varias décadas atrás por un precio algo mayor que el promedio
del mercado.
1. ¿Debe comprenderse a Matías en el proceso de Ricardo?
2. ¿Qué determinaciones tomará el juez de la causa a propósito del
negocio celebrado por Matías?
CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD II: ACTOS PREVIOS A LA AUDIENCIA

2) Blanco Escandón, Celia. Los sujetos procesales en el


nuevo proceso penal. Pags. 123 a 152.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO
PROCESO PENAL*

Celia BLANCO ESCANDÓN**

SUMARIO: I. Presentación. II. Introducción. III. Estructura básica del


nuevo proceso penal. IV. Principales actores dentro del nuevo proce-
so penal. V. El nuevo rol del Ministerio Público (Fiscal). VI. La cali-
dad del imputado y sus derechos en el nuevo proceso penal. VII. Ca-
racterísticas de la defensa en el nuevo proceso penal. VIII. La víctima
y su rol en el nuevo proceso penal. IX. El querellante en el nuevo pro-
cedimiento. X. Los tribunales: el rol del nuevo juez penal. XI. Juez de
garantía: rol y justificación. XII. Juez de conocimiento o tribunales
de juicio oral en lo penal. XIII. Conclusiones. XIV. Bibliografía.

I. PRESENTACIÓN

La invitación que me ha extendido la Universidad Nacional Autónoma


de México, a través del Instituto de Investigaciones Jurídicas, para ser
parte de las Sextas Jornadas sobre Justicia Penal, resulta una incomparable
instancia para compartir con la comunidad jurídica uno de los más impor-
tantes desafíos que en materia de justicia penal ha enfrentado nuestro país
en los últimos tiempos, y por ello agradezco de antemano la oportunidad
de participar en tan significativo evento.

II. INTRODUCCIÓN

El presente trabajo tiene por objeto presentar una explicación general de


algunos de los nuevos roles e instituciones que existen en el nuevo proceso
* El presente documento fue realizado dentro de las actividades de trabajo del docto-
rado en derecho por investigación en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
** Universidad Iberoamericana.

123
124 CELIA BLANCO ESCANDÓN

penal. Así, el presente documento, unido a una participación activa de la


autora en diversas actividades relativas al tema que nos convoca, pretende
convertirse en un aporte adicional a la discusión global que en el foro ha
generado la propuesta de una nueva estructura procesal penal más acorde a
los tiempos actuales; un sistema en donde debiera existir un equilibrio real
y efectivo entre los sujetos procesales: funciones claras y distintas en un
ámbito de paridad, particularmente entre Fiscalía y defensa, aunado a una
eficiente e imparcial labor jurisdiccional.
Actualmente se viene desarrollando en la mayoría de países de la región
una reforma profunda de la justicia penal. México actualmente se encuen-
tra en este proceso de cambio, por lo que en este espacio queremos señalar
algunos temas que —en nuestra opinión— no deben ser descuidados.
Con independencia de que la Iniciativa de Reforma al Sistema de Admi-
nistración de Justicia Penal, que presentara el presidente Vicente Fox en
marzo de 2004,1 se haya quedado por el momento estancada, la propuesta
de modificar nuestro sistema procesal penal de fuertes rasgos inquisitivos
y con un modelo predominantemente escrito, por un sistema más de tipo
acusatorio que incluya al juicio oral, sigue siendo considerado por muchos
como una alternativa válida para mejorar nuestro sistema procesal penal
vigente, sistema que, como todos sabemos, adolece de muchas carencias.
Diversos organismos, en su mayoría internacionales, se encuentran reali-
zando, hoy por hoy, importantes campañas de promoción, difusión y capa-
citación sobre el modelo acusatorio en nuestro país. Podemos citar a
USAID, al grupo Chemonics con su proyecto Mexico’s Rule of Law, al
British Council y su trabajo de capacitación en técnicas y destrezas del liti-
gio oral, a la organización Open Society for Justice Initiative con sus pro-
puestas para implementar el nuevo proceso y limitar el uso de la prisión pre-
ventiva (pre trial detention), a las oficinas de ProDerecho, por mencionar
sólo algunos. De igual forma, resulta imprescindible resaltar el esfuerzo de
instancias académicas de primer orden, como el propio Instituto de Investi-
gaciones Jurídicas, la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Au-
tónoma de México, el Instituto Autónomo de México (ITAM), el Instituto
Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), el Centro de
Investigaciones y Docencias Económicas (CIDE), la Universidad Anáhuac
y la Universidad Iberoamericana, entre otras, que han revisado y actualiza-

1 La iniciativa completa se encuentra publicada en la siguiente dirección de Inter-


net: www.seguridadyjusticia.presidencia.gob.mx.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 125

do sus planes y programas de estudios, diseñando e implementado cursos,


diplomados y seminarios en la materia, y han publicado valiosos textos es-
pecializados.
El proceso de reforma procesal penal en la región en un inicio fue pro-
movido por la cooperación internacional y por sectores académicos que
coincidían en señalar al sistema inquisitivo imperante como la causa prin-
cipal de la mala situación del proceso penal. Este modelo se asocia con la
figura del juez como el gran conductor del proceso, en ocasiones, acusador
y juzgador al mismo tiempo. Es claro que un ordenamiento que coloca al
juzgador como juez y parte pone al acusado en una evidente situación de
desigualdad y otorga mayores espacios para posibles abusos. Para modifi-
car esta situación se plantea la necesidad de adoptar un sistema acusatorio,
como los que existen en la mayoría de países europeos, en Estados Unidos
y Canadá, y en numerosos países latinoamericanos. Este sistema está
orientado, entre otros, por los principios de legalidad, oralidad, publicidad,
inmediación, concentración, libre apreciación de pruebas, contradicción y
una mayor participación ciudadana.
El proceso penal en el sistema acusatorio se configura como una con-
tienda entre partes iguales frente a un juez imparcial y se pone en marcha
cuando un particular formula la acusación. El juez dista mucho de ser un
acusador; en el nuevo esquema no investiga los hechos ni practica las prue-
bas que no han sido ofrecidas por las partes. Asimismo, no puede condenar
a persona distinta a la acusada, ni por hechos distintos de los imputados. El
proceso debe desarrollarse conforme a los principios de contradicción e
igualdad, permaneciendo el acusado en libertad, salvo excepciones objeti-
vamente argumentadas.
Obviamente, en el nuevo esquema se hacen relevantes algunas institu-
ciones que no existían o que eran dejadas de lado en el sistema anterior. En
primer lugar, a fin de hacer efectiva la persecución del delito, se perfeccio-
na y modifica la figura del Ministerio Público (Fiscalía), convirtiéndose en
parte acusadora. Ahora bien, para el adecuado desarrollo de su función de-
be existir un contrapeso al poder del Ministerio Público, por lo que resulta
esencial que se establezca un adecuado sistema de defensa, más aún, de
una defensa penal pública gratuita, organismo indispensable en países co-
mo el nuestro, en los que existen amplios sectores empobrecidos que no
pueden costear una defensa privada. Urge además, estructurar mecanismos
que hagan posible una relación fluida y fácil entre el Ministerio Público y
126 CELIA BLANCO ESCANDÓN

la policía para permitir que la investigación de conductas delictivas se


lleve a cabo de forma eficiente.
La reforma busca además corregir el excesivo poder de los fiscales y la
falta de publicidad de los procesos.
Hoy, los fiscales tienen facultades propias de los jueces. Este esquema
institucional es desafortunado, porque la función investigativa supone ela-
borar hipótesis de culpabilidad sobre los sospechosos, para poder orientar
la acusación, lo cual es incompatible con la función jurisdiccional, que por
su naturaleza requiere lo contrario: tener imparcialidad y abstenerse de
prejuzgar.
La concentración de funciones investigativas y judiciales en la Fiscalía
la han convertido, también, en juez y parte, afectando el desarrollo de las
investigaciones y poniendo en riesgo la eficacia de las garantías procesales
y los derechos de los ciudadanos.
Las reformas procesales en la materia aspiran a mejorar el sistema limi-
tando las funciones jurisdiccionales de los fiscales y mediante la incorpo-
ración de la figura del juez de garantías, juzgador cuya función principal
estriba en controlar las decisiones de los fiscales que puedan llegar a
afectar derechos fundamentales de los procesados o de las víctimas.

III. ESTRUCTURA BÁSICA DEL NUEVO PROCESO PENAL2

La reforma procesal penal busca modificar el actual sistema de justicia


criminal, con objeto de garantizar un juicio justo a todos los ciudadanos.
Entrega las responsabilidades de investigar y juzgar a órganos distintos.
La etapa de investigación corre a cargo del Ministerio Público, y la función
de juzgar recae en el Poder Judicial.
El Ministerio Público aparece como una entidad compuesta por fiscales,
quienes para estos efectos dirigen la investigación y la acción de la policía,
y protegen a víctimas y testigos.
Surge también, bajo este nuevo concepto, la Defensoría Penal Pública,
que defiende a los imputados cuando éstos no cuentan con un abogado par-
ticular.

2 Este esquema puede variar de país a país y se presenta únicamente a manera de


guía para facilitar la comprensión del nuevo sistema acusatorio al que se alude constante-
mente a lo largo de este escrito.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 127

En numerosos países, la reforma crea además dos nuevos tribunales: el


juez de garantía, donde un juez especializado vela por el correcto desarro-
llo del proceso investigativo, y el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal, don-
de uno o varios jueces conocen las pruebas y dictan sentencia en un juicio
oral y público.

1. Fases del nuevo proceso penal

A. Notitia criminis

La presunta realización de una conducta de apariencia punible, la deno-


minada notitia criminis, puede ser suministrada por cualquiera de los me-
dios tradicionalmente adecuados para ello, a saber: la denuncia, la quere-
lla, la petición especial, el informe de un servidor público no competente
para iniciar él mismo la investigación, el informe de la policía, etcétera.

B. Etapa de investigación e indagación

Se trata de una etapa preprocesal, cuya puesta en marcha sólo puede de-
cretarse en caso de duda sobre la procedencia de la apertura de la instruc-
ción. Tendrá como finalidad determinar si ha ocurrido la conducta punible,
si cumple el requisito de procedibilidad para iniciar la acción penal y para
recaudar las pruebas indispensables para lograr la individualización de los
probables autores de la conducta punible.
Durante este periodo se pueden ordenar y practicar pruebas o allegar do-
cumentación, realizar análisis de información, escuchar en exposición o
entrevista a quienes se considere que pueden tener conocimiento de la po-
sible comisión de una conducta punible, todo lo cual será considerado úni-
camente como elementos que conforman criterios orientadores de la inves-
tigación.
Esta fase del proceso incluye importantes cambios y novedades: el Mi-
nisterio Público o fiscal ya no realiza —per se— funciones de investiga-
ción. Las labores investigativas quedan en manos de la policía, que gene-
ralmente será una policía fortalecida y unificada. La Fiscalía podrá dirigir
la función de investigación sólo para obtener elementos materiales que le
permitan fundamentar su acusación, y aun en estos casos, la policía funcio-
nará con autonomía.
128 CELIA BLANCO ESCANDÓN

C. Vinculación del imputado al proceso

La vinculación legal del imputado a la actuación se realiza mediante la au-


diencia de imputación. En este momento procesal pueden suceder tres cosas:

a) El fiscal decide acusar e ir a juicio.


b) El Ministerio Público opta por la preclusión del caso.
c) La Fiscalía frente a una aceptación de cargos realiza una negocia-
ción para definir la condena sin necesidad de juicio.

Durante esta etapa también se realizan medidas cautelares o de asegura-


miento. Recordemos que se combate el pre trial detention, equivalente a la
prisión preventiva.

D. Definición de la situación jurídica del procesado

Al igual que en el Código vigente, después de su vinculación legal al


proceso, el imputado adquiere formalmente la calidad de procesado3 pero,
a diferencia de lo que hoy ocurre, la detención preventiva será excepcional.

E. Acusación

Se formaliza la acusación ante el juez de conocimiento.4 Con la resolu-


ción de acusación se inicia —tal como en el sistema actual— la segunda fase
del proceso, comúnmente denominada etapa de juzgamiento, dentro de la
cual la dirección de la actuación pasa a manos del juez, al tiempo que el fis-
cal asume la calidad de parte pública encargada de sustentar la acusación.

F. Audiencia preparatoria

Dentro del nuevo régimen, esta diligencia está llamada a cumplir los si-
guientes cometidos:

3 En diversos países de América Latina al imputado que ha sido vinculado legal-


mente al proceso se le denomina “sindicado”.
4 En las etapas procesales previas cabe la posibilidad de intervención jurisdiccional
mediante la figura del juez de garantía. Este juez de control interviene a petición de parte
de la Fiscalía o la defensa en casos en que deban resguardarse derechos fundamentales y
garantías procesales.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 129

a) Resolver sobre las nulidades cuya declaratoria se haya solicitado


durante el antedicho traslado.
b) Decretar las pruebas que —a petición de las partes o de oficio—
sea del caso practicar.
c) Finalmente, señalar fecha y hora para la diligencia de audiencia
pública del juicio oral.

En la audiencia preparatoria de juicio oral interviene también el juez de


garantías.

G. Juicio oral

Llegados el día y la hora previamente señalados, debe procederse a rea-


lizar esta diligencia, tradicionalmente constitutiva del acto central de la
etapa de juzgamiento.
La audiencia pública de juicio oral se compone, a su vez, por los si-
guientes elementos:

a) Alegatos iniciales: procede primero la alegación inicial del fiscal y


acto seguido la de la defensa.
b) Presentación del caso: la Fiscalía y la defensa exponen cada uno
su teoría del caso.
c) Presentación y desahogo de pruebas: la práctica de pruebas se re-
girá siempre por el principio de inmediación. Una parte esencial
de la probanza la constituyen los interrogatorios y contrainterroga-
torios, en donde el papel del juez de conocimiento resulta funda-
mental para evitar abusos.
d) Alegatos finales: con los discursos de cierre del Ministerio Público
y del defensor se dan por terminadas las actuaciones y diligencias
de la audiencia de juicio oral.

H. Anuncio inmediato del fallo

El juicio oral debe culminar con la resolución inmediata del juzgador


(absolución o condena).
Para el caso de juicio oral con jurado popular operan algunas diferen-
cias:
130 CELIA BLANCO ESCANDÓN

— El jurado resuelve sobre los hechos, y el juez sobre el derecho.


— El jurado sólo debe condenar cuando no exista duda razonable
sobre su culpabilidad guilty beyond reasonable doubt, es decir,
cuando exista certeza sobre su responsabilidad.
— Se prefiere la resolución unánime para sentencias condenatorias
así por ejemplo, en Inglaterra la resolución del jurado popular
para condenar debe ser unánime para ser válida.

I. Individualización de pena

Se cita a la audiencia de individualización de la pena y al desahogo de


los incidentes de reparación integral del daño.

2. Principios del nuevo proceso penal

— El proceso funciona bajo los principios de:


— Concentración. El juicio oral se desarrolla en una sola audiencia.
— Publicidad y transparencia. Las sesiones son abiertas al público.
— Inmediación. Todo se realiza en presencia del juez. Se eliminan
intermediarios.
— Oralidad. La oralidad facilita el desarrollo ágil y lleva a evitar
dilaciones innecesarias.
— Contradicción. Fiscalía y defensa son partes contrarias que se
presentarán ante un juez en igualdad de circunstancias.

El proceso requiere precisar y delimitar las funciones de cada uno de los


actores.

3. Ventajas de la reforma procesal penal

— Las víctimas tienen derecho a ser protegidas por las policías, in-
formadas por los fiscales y escuchadas personalmente por los
jueces.
— Asegura la igualdad de condiciones de las partes frente al juez.
— Asegura condiciones objetivas de imparcialidad del tribunal.
— La oralidad facilita la transparencia de las actuaciones judiciales.
— Todas las audiencias judiciales se desarrollan en presencia per-
sonal del juez, sin intermediario entre ellos y las partes.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 131

— El juez deberá conocer personalmente la prueba y no podrá de-


legar estas funciones a otra autoridad.
— Queda inoperante el principio de la oficiosidad. Será un proceso
en el que las partes tendrán que persuadir al juez a través de ar-
gumentos apoyados en elementos probatorios o evidencia física.
— Recupera el principio de la presunción de inocencia: toda persona
se presume inocente mientras un tribunal no determine lo contrario.
— Salvo casos excepcionales, los investigados serán detenidos cuan-
do sean condenados.
— Propicia mayor celeridad en el desarrollo de los procesos penales.
— El nuevo sistema acoge los medios alternos de resolución de
controversias y la negociación con el fin de llevar a juicio fun-
damentalmente casos por delitos graves.5
— Las decisio nes son rápidas. Terminada la audiencia de juicio
oral, el veredicto se conoce de forma inmediata.

IV. PRINCIPALES ACTORES DENTRO DEL NUEVO PROCESO PENAL

Listado de los principales sujetos procesales, partes y sujeto


intervinientes en el nuevo proceso penal

1. Los juzgadores:
a) Juez de garantías o juez de control
b) Juez de conocimiento
c) Juez de vigilancia o juez de ejecución de sentencias
2. La Fiscalía o Ministerio Público (parte procesal).
3. La defensa (parte procesal).
4. Asistente legal del ofendido.
5. La víctima (sujeto procesal).
6. La víctima como querellante.
7. El imputado.
8. El jurado popular.

Nota: El jurado popular no goza de aceptación generalizada en América Latina.

5 La utilización de los medios alternos para la resolución de conflictos se ha consti-


tuido poco a poco en una medida destinada a evitar la sobrecarga de trabajo de los tribu-
nales buscando mejorar el acceso a la justicia. Los métodos alternativos de resolución de
controversias o procedimientos de terciación más reconocidos son la mediación, la con-
ciliación y el arbitraje.
132 CELIA BLANCO ESCANDÓN

En un juicio serán partes procesales el fiscal y la defensa, los cuales se


presentarán ante un juez en situación de paridad y contradicción para la re-
solución de la litis.

1. Los jueces

El juez es la máxima autoridad, y asume un papel activo desde el inicio


del proceso. A él tendrán que recurrir el fiscal y el defensor. Los jueces
asumirán el papel de jueces de control de garantías, jueces de conocimien-
to o jueces de vigilancia.
Se fortalece la figura del juez a través de su desempeño en audiencias
públicas y se limita el ejercicio de sus funciones para evitar que funja como
juez y parte.

A. Juez de garantías

El juez de control interviene en la etapa previa al juicio oral para res-


guardar derechos fundamentales de los imputados y de las víctimas. Inter-
viene a petición de parte.
El fiscal puede solicitar al juez de garantías autorización para realizar
acciones que mermen derechos del imputado: detener o aprehender, alla-
nar, intervenir comunicaciones, etcétera.
La defensa puede solicitar al juez de garantías que intervenga cuando se
presenten acciones que limiten el derecho de su defendido a una adecuada
defensa o cuando se desconozcan sus derechos fundamentales.
El juez de garantías también desempeña labores de preparación del jui-
cio oral.
Realiza su labor en audiencias públicas con los intervinientes presentes.

B. Juez de conocimiento o juez del juicio oral

El juez de conocimiento inicia su labor en la audiencia de acusación y


dirige el juicio oral. El juez de causa o de conocimiento es quien debe re-
solver sobre la culpabilidad del imputado. En algunos casos funciona co-
mo tribunal colegiado que se integra por tres jueces, uno de los cuales
funciona como presidente.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 133

C. Juez de vigilancia o juez de ejecución de sentencias

Este juzgador resuelve problemas relativos a la ejecución de las penas


impuestas mediante sentencia condenatoria. Limita y controla abusos, ga-
rantiza la protección de los derechos de reos y otros condenados, revisa la
reducción de sentencias y vigila la correcta aplicación de las medidas im-
puestas.

2. La Fiscalía

El fiscal se encargará sólo de la acusación. Para esto se apoyará en la


policía, que de preferencia será una policía unificada. El ente acusador
tendrá que establecer si existe delito o no y tratará de identificar a los res-
ponsables. Tiene la obligación de presentar al juez de garantías los resul-
tados de aquellas diligencias que afectan derechos fundamentales para
que el juez determine su legalidad. Frente al juez de conocimeinto, el fis-
cal le dirá al procesado los hechos por los cuales lo investiga, formulando
la imputación.
Concluida la investigación, el fiscal podrá tomar una de tres decisiones:

a) Acusar para llevar a juicio al imputado.


b) Llegar a un acuerdo con el imputado para que el juez imponga la
condena (negociación), sin necesidad de juicio;6 o bien,
c) Precluir la investigación.

Si el fiscal acusa, debe entregarle al abogado defensor lo que encontró


durante su investigación (both parties discovery o principio de igualdad de
armas procesales), incluso lo que sea favorable al acusado, para que conoz-
ca todas las pruebas y prepare su defensa.
Se amplían las facultades discrecionales del Ministerio Público para el
ejercicio de la acción penal y aparece el principio de oportunidad procesal,
que permite al fiscal ejercer o no la acción penal sin estar obligado a acusar
cuando tiene elementos suficientes para acreditar el cuerpo del delito y la
probable responsabilidad del sujeto investigado.

6 Véase López, Julián, “Formas alternativas de solución del conflicto en materia pe-
nal”, Las reformas del proceso penal, Santiago de Chile, Colegio de Abogados de Chile,
2000, pp. 43-69.
134 CELIA BLANCO ESCANDÓN

El fiscal ya no tiene el monopolio de la acción penal, ya que la víctima


puede constituirse en querellante y, en su caso, solicitar al juez de garantías
autorización para acusar cuando el Ministerio Público no lo hace. La vícti-
ma puede tener su propio abogado.
La Fiscalía tiene también nuevas obligaciones con la víctima, como lo
son el solicitar su protección y el atenderla personalmente.

3. La defensa

La defensa tendrá un papel más activo, ya que con el nuevo sistema puede
buscar sus medios probatorios para demostrar la inocencia de su defendido.
La defensa será ejercida por un abogado privado que contrate el proce-
sado o por un abogado que nombre la defensoría pública penal, cuando el
indiciado no tiene recursos para pagar uno. Aparecen nuevos mecanismos
en la forma de concursos y licitaciones para permitir al imputado de esca-
sos recursos económicos, pagar una parte del costo de la defensa privada,
en tanto que la suma restante sería subsidiada por el Estado.
El defensor debe tratar de demostrar que la persona que está siendo pro-
cesada no cometió el delito. Es su obligación, también, hacer valer las ex-
cluyentes de responsabilidad y/o las causas de justificación legal. Se insis-
te en la profesionalización de la defensa.
La defensa representa al imputado, quien tiene derecho a ella desde la
primera actuación dentro del proceso que se realice en su contra.

4. Asistente legal del ofendido7

El nuevo proceso plantea el derecho del ofendido de recibir asistencia


jurídica gratuita a cargo del Estado, superando el concepto vigente que le
atribuye únicamente el derecho de recibir asesoría jurídica. La diferencia
radica en que la asesoría tiene un alcance muy limitado, que se restringe a
la orientación legal y excluye cualquier acción dentro del procedimiento.
El concepto de asistencia, en cambio, pretende ser equivalente a la defensa
pública y gratuita del inculpado, abarcando acciones dirigidas a proveer,
asistir, auxiliar y acompañar al ofendido a lo largo del proceso.

7 Véase Blanco Escandón, Celia, “Perspectiva de los derechos de las víctimas den-
tro de la nueva propuesta procesal penal en México”, Revista Jurídica, Anuario del De-
partamento de Derecho, México, núm. 34, 2004, pp. 347-362.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 135

Falta por crear la figura de un nuevo participante procesal que pudiera


denominarse “asistente legal del ofendido”, cuya función sería proporcio-
nar el auxilio jurídico oportuno, adecuado, suficiente y profesional para la
protección de los intereses y de los derechos de las víctimas y ofendidos.
No está por demás sugerir que se evite encomendar la asistencia jurídica
del ofendido al Ministerio Público, cuya labor deberá centrarse fundamen-
talmente en la acusación.

5. La víctima

Lo más novedoso con relación a la víctima es el reconocimiento de su


carácter como sujeto procesal, esto con independencia de que presente o no
querella.
Se reconoce su derecho a ser protegido, a recibir un trato acorde a su ca-
lidad de víctima, a participar directamente en el proceso, a contar con un
abogado que lo represente.
La víctima puede:

— Solicitar la realización de diligencias.


— Presentar querella.
— Impugnar resoluciones absolutorias.
— Solicitar al juez de garantías que le permita acusar si la Fiscalía
opta por no hacerlo.

Protección a víctimas: se contemplan programas especiales de protec-


ción a víctimas y testigos, que pueden incluir cambio de nombre, de domi-
cilio y de trabajo, con apoyo económico del Estado.
Se considera víctima al ofendido por el delito. En los delitos cuya conse-
cuencia fuera la muerte del ofendido y en los casos en que éste no pudiere
ejercer los derechos que la ley le concede, se considerará víctima para los
efectos de su intervención en el procedimiento a:8

— Cónyuge e hijos.
— Ascendientes.

8 El siguiente orden de prelación para los efectos de su intervención en el proceso


penal fue tomado del Código Procesal Penal vigente en Colombia.
136 CELIA BLANCO ESCANDÓN

— Convivientes o concubinos.
— Hermanos.
— Adoptados o adoptantes.

El Ministerio Público estará obligado a velar por la protección de la vícti-


ma del delito en todas las etapas del procedimiento penal. Por su parte, el
juez o el tribunal garantizarán conforme a la ley la vigencia de sus derechos
durante el procedimiento. Asimismo, la policía y los demás organismos au-
xiliares deberán otorgarle un trato acorde con su condición de víctima, pro-
curando facilitar su participación en el proceso.
El Estado, a través de sus instituciones, debe brindar atención jurídica,
social y psicológica gratuita para las personas de escasos recursos. Es en
este ámbito donde por mucho tiempo ha existido un gran vacío, ya que no
ha habido una política clara de protección a las víctimas. En el actual pro-
cedimiento penal hay que destacar que la situación de la víctima es absolu-
tamente precaria, especialmente en los sectores de menos ingresos, ya que
además del daño causado a la víctima a consecuencia del hecho delictivo
(victimización primaria) su situación se agrava al exponerse a intimidacio-
nes, amenazas o atentados, incluso a veces durante las largas esperas en los
tribunales donde deben soportar la presencia de su agresor o los familiares
de éste, además de la falta de información, orientación y de un trato digno
(victimización secundaria).9

Derechos de la víctima:
— Toda persona víctima de un delito tiene el derecho de denun-
ciarlo con el fin de que se ejerza la acción penal.
— La víctima (al igual que el imputado) adquiere carácter de sujeto
procesal.
— Tiene derecho de ser informada de las actuaciones y del resulta-
do del procedimiento, sobre sus derechos y qué debe hacer para
ejercerlos.
— Tiene derecho a ejercer contra el imputado, acciones tendientes
a perseguir las responsabilidades civiles provenientes del hecho
punible; esto es de carácter pecuniario para indemnizar o reparar
el daño causado.
9 Véase Cuesta Aguado, Paz M. de la (coord.), Victimología femenina: asignaturas
pendientes para una nueva ciencia, España, Universidad de Cádiz, 1994.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 137

— Debe ser recibida y atendida debidamente por los fiscales del Mi-
nisterio Público y los jueces que estén sustanciando su causa.
— Tiene derecho a presentar querella; pudiendo defenderse por si
mismo, con abogado particular o con defensor penal público.
— Puede impugnar el sobreseimiento temporal o definitivo o la sen-
tencia absolutoria, aun cuando no hubiere intervenido en el pro-
cedimiento.
— Puede solicitar ante el Ministerio Público medidas de protección
frente a probables hostigamientos, amenazas o atentados en su
contra o de su familia.
— No se prestará auxilio ni protección en contra de la voluntad de
la víctima o de su familia, dejando constancia escrita de dicha
disposición. Pero cuando esta negativa se deba a amenazas, hos-
tigamientos u otra causa, la policía igual adoptará las medidas
de protección necesarias.
— La víctima podrá intervenir durante el procedimiento y podrá
solicitar las diligencias que estime convenientes para el esclare-
cimiento de los hechos.

6. El imputado

Es aquel en contra de quien existen sospechas de participación en un he-


cho que reviste caracteres de delito, teniendo dicha calidad desde el primer
momento de la primera actuación del procedimiento dirigido en su contra y
hasta la completa ejecución de la sentencia.
Todos los derechos del imputado son tendientes a resguardar su persona
y su dignidad, asegurándole su calidad de sujeto de la investigación. Es im-
portante señalar que se protege la calidad jurídica del imputado respetando
su derecho de “ presunción de inocencia”, en tanto no se pruebe su culpabi-
lidad, abarcando todas las etapas del procedimiento.
Otra garantía a favor del imputado es su derecho de ser defendido por
defensor penal público cuando carece de medios económicos para contra-
tar un abogado particular. Aparece en algunos países un mecanismo semi-
gratuito y de licitación en el que, según la situación socioeconómica del
procesado, éste podrá pagar una parte proporcional de su defensa a un abo-
gado privado y el Estado cubrirá el resto.
El imputado debe ser juzgado sin dilaciones indebidas, teniendo presen-
te que el nuevo sistema se caracteriza por su rapidez y celeridad. En el caso
138 CELIA BLANCO ESCANDÓN

de que el imputado no hablara el mismo idioma del funcionario del tribu-


nal, aquel tiene derecho a ser asistido gratuitamente por un intérprete y de-
recho de ser oído con las mínimas garantías y dentro de un plazo razonable,
por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con an-
terioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal for-
mulada en su contra.
Derechos y garantías del imputado o sindicado:

— Que se le informe de manera específica y clara acerca de los he-


chos que se le imputaren y de los derechos que le otorgan la
Constitución y las leyes.
— Ser asistido por un abogado desde los actos iniciales de la inves-
tigación.
— Solicitar la práctica de las diligencias de investigación destinadas
a desvirtuar las imputaciones que se formularon en su contra.
— Prestar declaración sobre los hechos materia de la investigación.
— Solicitar que se active la investigación y conocer su contenido.
— Solicitar el sobreseimiento definitivo de la causa y recurrir con-
tra la resolución que lo rechazare.
— Guardar silencio, o en caso de consentir hablar, tiene derecho a
no hacerlo bajo juramento.
— No ser sometido a tortura o tratos crueles, inhumanos o degra-
dantes.
— No ser juzgado en ausencia.

7. Imputado privado de libertad

Quienes se ven más afectados en el actual sistema inquisitivo son los


imputados privados de libertad de escasos recursos, ya que carecen de
efectiva asistencia de un abogado y tienen escasa comunicación con su de-
fensa. Esta situación cambia radicalmente en el nuevo proceso, ya que des-
de la primera actuación del procedimiento contarán con la asistencia de un
abogado designado por la Fiscalía Penal Pública.
Sus derechos y garantías son:

— Conocer el motivo de su detención y ver la orden de detención,


salvo que sea sorprendido in fraganti.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 139

— Ser informado acerca de los hechos que se le imputaren y de los


derechos que le otorgan la Constitución y las leyes.
— A que no lo obliguen a hablar ni a firmar sin su consentimiento.
— A no ser tratado como culpable mientras no sea condenado por
una sentencia firme.
— A no ser sometido a torturas, tratos inhumanos o degradantes, ni
ser obligado a someterse a exámenes corporales, a menos que lo
ordene el juez.
— A que se le informe a su familia o a alguien que indique, acerca
de su detención.
— A comunicarse y ser visitado.
— A ser asistido por un abogado y a entrevistarse privadamente con él.

De lo anterior podemos desprender que con el nuevo sistema se cumpli-


rá a cabalidad con los tratados internacionales y con el debido proceso, ya
que en definitiva se respetarán los siguientes principios procesales:

1) Un juicio bajo el principio del contradictorio, esto es, igualdad de


armas entre la acusación y el acusado, en que el imputado y la víc-
tima podrán interrogar a los testigos, existiendo de esta manera
confrontación de opiniones.
2) Tribunal independiente e imparcial, ya no será el juez quien instru-
ya el proceso, acuse al inculpado y dicte sentencia, afectando de
esta manera la imparcialidad.
3) Publicidad del procedimiento, dejando atrás el secreto de sumario,
aunque se aceptan ciertas medidas cautelares; por ejemplo, la que
prohíbe dar a conocer la identidad de la víctima.
4) Inmediación y oralidad, lo que permite que sea más rápido el pro-
cedimiento, y
5) Concentración, esto es, la solución del proceso en un plazo razonable.

8. El jurado popular

El jurado popular se encuentra normalmente conformado por doce indi-


viduos que deben resolver —de preferencia en forma unánime—10 sobre la

10 En la Gran Bretaña la sentencia condenatoria derivada de jurado popular tiene que


ser con carácter de unánime o será declarada nula y se deberá recurrir a un nuevo juicio.
140 CELIA BLANCO ESCANDÓN

responsabilidad penal del sindicado en los hechos delictivos que se le


imputan.
Impera el principio de no condenar, salvo que no exista duda alguna so-
bre su participación guilty beyond reasonable doubt.
Cuando opera el jurado popular, al jurado le corresponderá resolver so-
bre los hechos, en tanto que al juez le corresponderá resolver sobre el dere-
cho. Será el juzgador quien decida lo relativo a la individualización de la
pena.
La mayoría de los países latinoamericanos que han reformado sus siste-
mas procesales adoptando el modelo acusatorio se han mantenido alejados
de la figura del jurado popular por la dificultad de garantizar la imparciali-
dad de sus miembros. Además, debido a la falta de cultura cívica, resultaría
difícil conseguir personas que estuvieran dispuestas a servir como jurados.

V. EL NUEVO ROL DEL MINISTERIO PÚBLICO (FISCAL)

Estructurar el proceso sobre la idea del conflicto impone realizar un de-


bate entre partes en igualdad de condiciones, frente a un tercero imparcial
(juez).
Estructurándose el proceso como una contradicción entre las partes acu-
sadora (que será ahora el fiscal) y acusada, todas las investigaciones y activi-
dades del Ministerio Público que sean realizadas durante la investigación
tienen por finalidad preparar la acusación, pero no constituyen pruebas. En
principio, sólo son pruebas válidas las producidas y rendidas ante el tribu-
nal de juicio oral.
Los fiscales estarán obligados a realizar, entre otras, las siguientes acti-
vidades a favor de la víctima:

a) Entregarle información acerca del curso y resultado del procedi-


miento, de sus derechos y de las actividades que debiere realizar
para ejercerlos.
b) Ordenar por sí mismos o solicitar al tribunal, en su caso, las medi-
das destinadas a la protección de la víctima y su familia frente a
probables hostigamientos, amenazas o atentados.

Si se diera el caso de que se repitiera la situación en tres juicios sin poder emitir una sen-
tencia condenatoria unánime, se tendrá que absolver.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 141

c) Informarle sobre su eventual derecho a indemnización y la forma


de solicitarlo.
d) Escuchar a la víctima antes de solicitar o resolver la suspensión
del procedimiento o su terminación por cualquier causa.

Si la víctima hubiere designado abogado, el Ministerio Público estará


obligado a realizar también a su respecto las actividades arriba señaladas
que resultaran conducentes.
Las funciones principales del Ministerio Público son:

1) Dirigir la investigación en materia penal (investigación que funda-


menta a la acusación).
2) Ejercer, en su caso, la acción penal, y
3) Adoptar medidas para proteger a las víctimas y los testigos.

Los fiscales no serán los que directamente realicen la labor técnica de


investigación; para ello existe la policía. Recae, sin embargo, sobre el Mi-
nisterio Público la responsabilidad del diseño de una forma de abordar la
etapa de investigación.
La segunda función del Ministerio Público es ejercer la acción penal. En
principio podríamos aludir a un “monopolio” de tal acción penal por parte
del organismo; sin embargo, no podemos olvidar que dentro del nuevo
procedimiento penal se ha mantenido la figura del querellante, que puede
adherirse a la acusación del fiscal o presentar acusación particular. Incluso,
en el evento que al fiscal respectivo no desee acusar, puede obtener del juez
de garantía autorización para que se acuse.
La tercera función es la de adoptar medidas para proteger a las víctimas
y a los testigos. Esta función refleja la tendencia de poner a la víctima y sus
intereses como elemento fundamental del procedimiento penal, otorgán-
dole el carácter de sujeto procesal por el solo hecho de ser directamente
afectada por el delito. Por otro lado, busca asegurar que la víctima colabore
con el procedimiento y comparezca al mismo.
En lo referido a los testigos, se señala que el organismo referido adopta-
rá las medidas que fueren procedentes para conferir al testigo, antes o des-
pués de prestadas sus declaraciones, la debida protección.
142 CELIA BLANCO ESCANDÓN

VI. LA CALIDAD DEL IMPUTADO Y SUS DERECHOS


EN EL NUEVO PROCESO PENAL

El nuevo procedimiento penal establece una serie de derechos para el


imputado.
Todo imputado puede hacer valer, hasta la terminación del proceso, los
derechos y garantías que le corresponden. Reconoce, entre otros, los si-
guientes derechos:

a) Que se le informe de los hechos que se le imputaren y de los dere-


chos que le corresponden.
b) Ser asistido por un abogado desde el inicio de la investigación.
c) Solicitar la práctica de diligencias de investigación destinadas a
desvirtuar las imputaciones que se le formulan.
d) Prestar declaración sobre los hechos materia de la investigación.
e) Solicitar que se active la investigación y conocer su contenido.
f) Solicitar al sobreseimiento definitivo de la causa y recurrir contra
la resolución que lo rechaze.
g) Guardar silencio o, en caso de consentir en prestar declaración, a
no hacerlo bajo juramento.
h) No ser sometido a tortura ni a otros tratos crueles, inhumanos o
degradantes, y
i) No ser juzgado en ausencia.
j) El imputado y los demás intervinientes en el procedimiento podrán
examinar los registros y los documentos de la investigación fiscal
y policial.

El nuevo proceso penal contempla que la declaración del imputado no


podrá recibirse bajo juramento y que es un derecho del imputado y un me-
dio para su defensa.11

1. Imputado privado de la libertad

Sin detrimento de los derechos y garantías de todo imputado, en el nue-


vo proceso se agregan derechos para el caso de que el imputado estuviere
11 Esta declaración puede prestarse frente a la policía, al fiscal, al juez de garantías o,
finalmente, ante el tribunal de juicio oral en lo penal, según el estado del procedimiento.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 143

privado de libertad. Así, el imputado privado de libertad tendrá, además,


las siguientes garantías y derechos:

a) A que se le exprese específica y claramente el motivo de su priva-


ción de libertad y, salvo el caso de delito flagrante, a que se le ex-
hiba la orden que la dispusiere.
b) A que el funcionario a cargo del procedimiento de aprehensión le
informe de sus derechos.
c) A ser conducido sin demora ante el tribunal que hubiere ordenado
su detención.
d) A solicitar del tribunal que le conceda la libertad (se combate la
prisión preventiva).
e) A que se le informe, en su presencia, al familiar o a la persona que
le indicare, que ha sido detenido o preso, el motivo de la detención
o prisión y el lugar donde se encontrare.
f) A entrevistarse privadamente con su abogado, y
g) A recibir visitas y comunicarse por escrito o por cualquier otro
medio, salvo los casos de restricción específicamente señalados.

2. Derechos del abogado

Otra garantía indirecta para el imputado privado de libertad la constitu-


ye el hecho de que todo abogado tiene derecho a requerir información acer-
ca de si una persona está privada de libertad en un establecimiento de
detención o prisión.

VII. CARACTERÍSTICAS DE LA DEFENSA


EN EL NUEVO PROCESO PENAL

El contenido del derecho de defensa en el nuevo proceso penal puede,


muy esquemáticamente, resumirse en los siguientes rubros:

a) El imputado tiene derecho a intervenir en el procedimiento desde


que se inicia la investigación y la persecución penal.
b) El imputado tiene derecho a conocer el contenido de la imputa-
ción.
144 CELIA BLANCO ESCANDÓN

c) El imputado tiene derecho a contradecir las alegaciones de la acu-


sación.
d) El imputado tiene derecho a formular sus alegatos.
e) El imputado tiene derecho a presentar sus pruebas.
f) El imputado tiene derecho a una defensa adecuada. Este derecho
tiene cuatro manifestaciones en el nuevo proceso, a saber:

— Derecho a la autodefensa.
— Derecho a defensor de confianza.
— Derecho al defensor penal público.
— Derecho al defensor penal gratuito.

La intervención del defensor del imputado es requisito sine qua non,


dentro del nuevo procedimiento. En primer lugar, el imputado tiene dere-
cho de designar libremente uno o más defensores, licenciados en derecho,
de su confianza, desde la primera actuación del procedimiento hasta el tér-
mino de la ejecución de la sentencia. Si no hace uso de dicha facultad, el
Ministerio Público solicitará que se le nombre un defensor penal público, o
bien el juez procederá a hacerlo. En todo caso, la designación del defensor
debe tener lugar antes de la realización de la primera audiencia a que fuere
citado el imputado.

1. Autodefensa

En la mayoría de los casos se permite la autodefensa, pero el tribunal lo


puede autorizar sólo cuando ello no perjudique la eficacia de la defensa; si
éste es el caso, le designará de oficio un defensor abogado. No obstante es-
ta designación, el imputado conserva su derecho a hacer planteamientos y
alegaciones por sí mismo.

2. Ausencia del defensor

La ausencia del defensor, en cualquier actuación en que la ley exigiere


expresamente su participación, acarrea la nulidad de dicha actuación. La
defensa es necesaria e imprescindible.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 145

3. Derechos y facultades del defensor

Como ya se dijo en su oportunidad, el defensor puede ejercer todos los


derechos y facultades que la ley le reconoce al imputado, salvo que su ejer-
cicio se reserve a éste en forma personal (por ejemplo: la declaración).

4. Renuncia o abandono de la defensa

Si el defensor renunciare formalmente, no queda liberado del deber de


realizar los actos inmediatos y urgentes que fueren necesarios para impedir
la indefensión del imputado.
En el caso de renuncia o abandono de hecho de la defensa, el tribunal de-
berá de oficio designar un defensor penal público, a menos que el imputa-
do se procure antes un defensor de su confianza. Tan pronto este defensor
acepte el cargo, cesa en sus funciones el designado por el tribunal. La de-
signación de un defensor penal público no afecta el derecho del imputado a
elegir posteriormente un defensor de su confianza, pero esta situación no
produce efectos hasta que el nuevo defensor acepte el encargo.

5. Defensa de varios imputados en un mismo proceso

En principio se permite la defensa de varias personas “coimputadas” en


el mismo procedimiento, salvo que haya incompatibilidad. La defensa de
varios imputados podrá ser asumida por un defensor común, a condición
de que las diversas posiciones que cada uno de ellos sustentare no fueren
incompatibles entre sí.

VIII. LA VÍCTIMA Y SU ROL EN EL NUEVO PROCESO PENAL

Se reconoce a las víctimas de los delitos una serie de derechos. Reitera-


mos que una de las novedades más relevantes en esta materia es que se con-
fiere a la víctima el carácter de sujeto procesal, aun cuando no intervenga
como querellante en el proceso, por el solo hecho de serlo, como sucede
con el imputado. No obstante, se mantiene la figura del querellante particu-
lar, pudiendo intervenir formalmente en el proceso, mediante la respectiva
querella criminal.
146 CELIA BLANCO ESCANDÓN

Además, la víctima tiene derecho a ser informada de los resultados del


procedimiento y de las principales actividades desarrolladas en su trans-
curso, y puede solicitar medidas de protección para prevenir hostigamien-
tos, amenazas o atentados en su contra o de su familia. Tiene la posibilidad
de recurrir contra resoluciones del procedimientos que la perjudiquen y
obtener reparación de los perjuicios causados por el delito y ser oída por el
fiscal antes de que éste solicite o resuelva la suspensión del procedimiento
o su terminación anticipada. Asimismo, los jueces, la policía y los demás
organismos auxiliares de la administración de justicia deben otorgarle un
trato acorde a su condición de víctima en todas la etapas del proceso,
facilitando al máximo su intervención en los trámites en que corresponda
su intervención.
La víctima podrá intervenir en el procedimiento penal, y tendrá, entre
otros, los siguientes derechos:

a) Solicitar medidas de protección frente a probables hostigamientos,


amenazas o atentados en contra suya o de su familia.
b) Presentar querella.
c) Ejercer contra el imputado acciones tendientes a perseguir las res-
ponsabilidades civiles provenientes del hecho punible.
d) Ser oída, si se resolviera la suspensión del procedimiento o su ter-
minación anticipada.
e) Ser oída por el tribunal antes de pronunciarse acerca del sobresei-
miento temporal o definitivo u otra resolución que pusiera término
a la causa, e
f) Impugnar el sobreseimiento temporal o definitivo o la sentencia
absolutoria, aun cuando la víctima no hubiera intervenido en el
procedimiento.

Como ya se dijo, el nuevo proceso penal pretende fortalecer la posición


de la víctima. Para tal efecto, le otorga la categoría de sujeto procesal, posi-
ción que comparte con el juzgador, la policía, el imputado y el querellante.
La Fiscalía y la defensa son partes en el proceso.
Resumiendo, podemos señalar como derechos de la víctima en el nuevo
proceso penal, los siguientes:

— A intervenir en el proceso: otorga a la víctima, en su carácter de


sujeto procesal, un rol principal dentro del nuevo sistema, confi-
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 147

riéndole una activa participación en materias tales como plazos,


formas de notificación, actuaciones de la investigación y el siste-
ma de recursos en el nuevo proceso penal.
— A ser debidamente protegida.12 Esto parece lógico dentro de un
sistema moderno, que debe otorgar importancia a la protección
del ofendido, que es el que ha sufrido en su persona o en su pa-
trimonio el menoscabo o daño producto del delito.
— A presentar querella. La víctima, su representante legal o here-
dero testamentario puede interponer querella ante el juez de ga-
rantía, en cualquier momento del proceso, mientras el fiscal no
hubiere declarado cerrada la investigación.
— A obtener reparación. Con relación a este derecho, debemos ex-
presar que el nuevo proceso penal introduce los denominados
“acuerdos reparatorios”, que son aquellas convenciones que se
dan entre la víctima y el imputado de los hechos materia de una
investigación, para poner término al procedimiento, en aquellos
delitos respecto de los que la ley lo permita, previa aprobación
del juez de garantía. Dichos acuerdos constituyen una inno-
vación introducida por el nuevo sistema, y en cierta medida se
acercan al modelo de justicia restaurativa, en que se busca encon-
trar una instancia de negociación entre víctima y victimario. Se
puede afirmar que los acuerdos reparatorios constituyen un reco-
nocimiento al nuevo rol de la víctima en el proceso, toda vez que
reconoce su derecho a obtener una reparación de los daños causa-
dos por el ilícito.

Otros derechos coneferidos a la víctima en el nuevo sistema:

1. Derecho a audiencia.
2. Derecho a la información.
3. Derecho a ejercer acciones civiles.
4. Derecho a un trato acorde con su condición de víctima.
5. Derecho a impugnar las resoluciones judiciales que le causen agravio.
12 Hermosilla Arriagada, Germán, “Nuevo procedimiento penal, críticas al sistema
de enjuciamiento criminal vigente, orígenes del Código Procesal Penal, mensaje del pro-
yecto, organización y función de los Tribunales, Ministerio Público y Defensoría Penal
Pública”, Colección Guías de Clases, Santiago, Facultad de Ciencias Jurídicas y Socia-
les, Universidad Central de Chile, 2001, t. I, p. 63.
148 CELIA BLANCO ESCANDÓN

El nuevo proceso penal mejora notablemente la posición de la víctima


dentro del proceso. Busca privilegiar los intereses concretos de la víctima al
introducir los acuerdos reparatorios como una forma de obtener una repara-
ción del daño que se le ha causado como consecuencia del ilícito, convirtién-
dola, además, en un actor principal en la resolución del conflicto penal. De
igual modo, se considera a la víctima como sujeto procesal, reconociéndole
variados derechos, como: a) ser oída; b) a la información; c) a deducir quere-
lla; d) a ejercer acciones civiles; e) a ser tratada de un modo acorde con su
condición de víctima; f) a impugnar las resoluciones que le causen agravio.
Por otra parte, también se establecen medidas para proteger a la víctima.

IX. EL QUERELLANTE EN EL NUEVO PROCEDIMIENTO

El hecho de interponer querella confiere importantes facultades al quere-


llante en el procedimiento. Entre ellas, podemos mencionar las siguientes:

a) Adherirse a la acusación de la Fiscalía o acusar particularmente.


b) Oponerse al procedimiento abreviado, y
c) Ser oído antes de decretar la suspensión condicional del procedi-
miento, y apelar de la resolución que la establece.

Por supuesto, la querella puede ser interpuesta por la víctima (incluye,


por supuesto, a las personas que, cuando falte la víctima, puedan ser consi-
deradas como tal) y por su representante legal.

X. LOS TRIBUNALES: EL ROL DEL NUEVO JUEZ PENAL

Dentro del nuevo sistema penal acusatorio, los jueces son los garantes y
responsables de inspeccionar que las actuaciones que se realicen dentro del
proceso de investigación por parte de la policía y la Fiscalía, las cuales
afecten los derechos de las personas investigadas, se lleven a cabo dentro
del marco de legalidad. Esta función se denomina “control de garantías”.
Por otra parte, los jueces llamados “de conocimiento” son los responsables
de determinar en un fallo, la culpabilidad o inocencia del indiciado, tenien-
do en cuenta exclusivamente las pruebas presentadas o practicadas en el
mismo juicio por la defensa y la Fiscalía.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 149

Aparece en un momento posterior la figura del juez de vigilancia, cuya


misión es la de resguardar y velar por la adecuada ejecución de sanciones.
Asimismo, las audiencias realizadas dentro del proceso penal son de ca-
rácter público y pueden ser observadas, en principio, por cualquier perso-
na. Esto ayuda a legitimar el sistema de administración de justicia en mate-
ria penal y recupera la credibilidad en el sistema judicial.

XI. JUEZ DE GARANTÍA: ROL Y JUSTIFICACIÓN

Se entrega a un tribunal unipersonal —denominado juez de control de la


instrucción o juez de garantía— la labor de decidir sobre la procedencia de
todas aquellas intervenciones del sistema de enjuiciamiento penal en los de-
rechos básicos de todo ciudadano, tanto respecto de aquellas derivadas de la
investigación como de aquellas medidas cautelares que se recaben respecto
del imputado. En definitiva, el juez de garantía es un tercero que no investiga
y, por ende, está en una posición que le permite evaluar en forma imparcial
la labor del Ministerio Público y la de los funcionarios policiales. Así la fase
de investigación se “judicializa” en cuanto a su control, se evitan abusos y se
presta pronto auxilio a los imputados ante los eventuales excesos o desequi-
librios que se pudieren producir.
Además, este tribunal tiene otras competencias, tales como dictar sen-
tencia en el llamado “procedimiento abreviado” y preparar el juicio oral.
Las funciones básicas del juez de garantía son:

a) Asegurar los derechos del imputado y demás intervinientes en el


proceso penal.
b) Dirigir personalmente las audiencias que procedan.
c) Dictar sentencia —cuando corresponda— en el procedimiento
abreviado.
d) Conocer y fallar las faltas penales de conformidad con el procedi-
miento contenido en la ley procesal penal.

Debemos recordar, además, la labor fundamental que se le encomienda


en el nuevo proceso, al señalar que toda actuación del procedimiento que
privare al imputado o a un tercero del ejercicio de derechos fundamentales,
o lo restringiere o perturbare, requerirá de autorización judicial previa. En
consecuencia, cuando una diligencia de investigación pudiere producir al-
150 CELIA BLANCO ESCANDÓN

guno de tales efectos, el fiscal deberá solicitar previamente autorización al


juez de garantía.
Otra función muy importante del juez de garantía es que en cualquier
etapa del procedimiento en que éste estimare que el imputado no está en
condiciones de ejercer los derechos que le otorgan las garantías judiciales
consagradas en la Constitución Política, en las leyes o en los tratados inter-
nacionales ratificados por el país correspondiente, y que se encuentren vi-
gentes, adoptará las medidas necesarias para permitir dicho ejercicio.
En cuanto a la forma como cumple sus funciones, es decir, como adopta
su resoluciones, la regla general es que el juez de garantía resuelva en au-
diencias en las que se debaten las cuestiones pertinentes, con participación
de todos los intervinientes.
Las principales audiencias en las que debe intervenir un juez de garan-
tía son:

a) Para declaración judicial del imputado.


b) Para examinar la legalidad de la privación de libertad de una per-
sona.
c) De formalización de la investigación.
d) Para decidir sobre medidas cautelares personales.
e) Para disponer medidas de protección a los testigos.
f) Para resolver sobre límites al secreto de piezas o diligencias de la
investigación.
g) Para resolver la suspensión condicional del procedimiento.
h) Para aprobación de acuerdos reparatorios.
i) Para resolver sobre el sobreseimiento.
j) De preparación del juicio oral.

No obstante la regla general antes expuesta, en ciertos casos excepcio-


nales el juez de garantía cumplirá su función sin la realización de una au-
diencia o en una audiencia sin presencia de todos los intervinientes.

XII. JUEZ DE CONOCIMIENTO O TRIBUNALES DE JUICIO


ORAL EN LO PENAL

El juez unipersonal, o bien, el tribunal colegiado del juicio oral —que se


compone generalmente por tres jueces— sus principales funciones son:
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 151

a) Conocer y juzgar las causas por crimen o simple delito, salvo


aquellas relativas a simples delitos, cuyo conocimiento y fallo co-
rresponda a un juez de garantía.
b) Resolver, en su caso, sobre la libertad o prisión preventiva de los
acusados puestos a su disposición.
c) Resolver todos los incidentes que se promuevan durante el juicio
oral (por ejemplo: sobre prueba no solicitada oportunamente), y
d) Conocer y resolver los demás asuntos que la ley procesal penal les
encomiende.

XIII. CONCLUSIONES

La implementación de una reforma que establezca el juicio oral de corte


acusatorio implica un gran esfuerzo previo, que no siempre ha sido asumi-
do con la debida anticipación y eficiencia. Obviamente, no debe limitarse a
la obtención de recursos para llevar adelante el cambio. Debe diseñarse y
desarrollarse un plan que ataque los puntos centrales en los que descansa el
cambio, siendo la capacitación de los magistrados y funcionarios judicia-
les uno de los aspectos más importantes. Ésta es vital, tanto para que el
nuevo sistema sea aplicado correctamente por los diversos actores como
para que éstos lo conozcan y se adhieran a él.
Como se ha señalado, los códigos procesales en materia penal introdu-
cen reformas estructurales del sistema procesal penal, dentro de las cuales
los operadores de justicia no podrán desenvolverse solventemente sin una
preparación adecuada. Sin esta capacitación, los programas de reforma di-
fícilmente podrán tener éxito, y la pretendida oralidad podría terminar
siendo una lectura en voz alta de las actas del proceso.
La reforma es, finalmente, difícil de poner en marcha, porque enfrenta
obstáculos de diversa índole, debido a que implica un cambio profundo de
las dinámicas judiciales.
Existen dificultades logísticas obvias, pues es necesario adaptar salas
adecuadas para realizar las audiencias. También es asegurar que a las au-
diencias asistan todos los partícipes: los peritos, los testigos, los fiscales y
los abogados. Si no se hace, los procesos se dilatarían indefinidamente.
Pero tal vez la mayor dificultad reside en el cambio cultural que supone
e implica una reforma de esta naturaleza, porque transforma los roles de los
jueces, los fiscales y los abogados. No es lo mismo que un juez deba deci-
152 CELIA BLANCO ESCANDÓN

dir sobre una medida de aseguramiento, como la detención preventiva, con


base en el examen de un expediente que examina, con toda calma y en pri-
vado, a que deba aprobarla o negarla, en forma oral, en una audiencia pú-
blica y de manera inmediata.
Estos problemas de implementación no son menores. Allí se juega mu-
cho del futuro de la reforma. Por ejemplo, en otros países de América Lati-
na, como Argentina, Chile o Paraguay, se han intentado reformas semejan-
tes, pero los resultados son muy disímiles, como lo han mostrado diversas
investigaciones del CEJA (Centro de Estudios Judiciales para las Améri-
cas).13 Ciertos casos, como Chile, parecen exitosos, mientras que en otros
países los resultados son hasta ahora desalentadores. Según esos estudios,
estas diferencias de resultados se explican en gran medida por una diversa
calidad de las estrategias de puesta en obra de la reforma.
En Colombia, en respuesta a las dificultades iniciales, se optó por una
implementación gradual de la reforma. Esta gradualidad no deja de susci-
tar interrogantes en términos de igualdad, pues coexistirán dos procesos
penales en un mismo país. Pero parece razonable, con el fin de permitir una
corrección oportuna de los errores y defectos detectados.
El análisis y la evaluación de resultados en los países en proceso de refor-
ma es imprescindible para México, ya que nos permitirá ver si los promoto-
res de la reforma o sus críticos tienen la razón. Sabremos si esta propuesta de
reforma permite avanzar hacia un proceso penal eficaz y garantista, o si por
el contrario, representa un parche más en nuestro ya de por sí ineficaz siste-
ma de administración de justicia penal.

XIV. BIBLIOGRAFÍA

ARZOLA, Alejandro, Cátedra de derecho penal con mención al Código


de Procedimientos Penales y Garantías de las nuevas Normas Cons-
titucionales sobre el Poder Judicial y el sistema de justicia venezola-
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editorial Cono Sur, 2000.
——— y DUCE, Mauricio, Litigación penal en juicios orales, Santiago,
Ediciones Universidad Diego Portales, 2001.

13 www.cejamericas.org.
LOS SUJETOS PROCESALES EN EL NUEVO PROCESO PENAL 153

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TREJO, Miguel A. et al., En defensa del nuevo proceso penal salvadore-
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reforma Judicial, 1994.
CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD III: DE LAS AUDIENCIAS A CARGO DEL


JUEZ DE INVESTIGACIÓN PREPARATORIA Y
AUDIENCIAS A CARGO DEL JUEZ UNIPERSONAL

1) Principe Trujillo, Hugo. La etapa intermedia en el


proceso penal peruano de 2004 y su novedosa
incidencia en el Código de Procedimientos
Penales. Pgs. 235 a 254.
La reforma del derecho penal y del derecho procesal en el Perú
Anuario de Derecho Penal 2009

La etapa intermedia en el proceso penal peruano:


su importancia en el Código Procesal Penal de 2004
y su novedosa incidencia en el Código de
Procedimientos Penales (CdePP)

Hugo Príncipe Trujillo

Sumario: I. Introducción II. Antecedentes III. Naturale-


za jurídica IV. La acusación fiscal V. La acusación directa.
VI. La audiencia preliminar o de control de la acusación.
VII. El auto de enjuiciamiento VIII. El sobreseimien-
to IX. La audiencia de control de sobreseimiento X. El
pronunciamiento del juez de la investigación prepara-
toria XI. El Acuerdo Plenario N. 6-2006/CJ-116, refe-
rido al control de la acusación en el CdePP y el NCPP
XII. Conclusiones

I. Introducción

El presente artículo pretende resaltar la trascendencia de la etapa intermedia, te-


niendo en cuenta que el éxito de los juicios orales —etapa principal del proceso
penal— se funda en una preparación conveniente del objeto de debate fáctico y
probatorio; por tanto, es imprescindible que el órgano jurisdiccional y fiscal guar-
den el celo correspondiente a sus funciones durante la investigación preliminar y
la investigación preparatoria. El juez —como tercero imparcial— será el director
de la etapa intermedia.
Hugo Príncipe Trujillo

De este modo, es el juez quien dirige el «filtro» entre la etapa de la inves-


tigación preparatoria —caracterizada por la recopilación de fuentes de prueba
e indicios que permitan develar la existencia o no de un ilícito y, de darse lo
primero, identificar a los perpetradores del mismo— y el juzgamiento —donde
precisamente dichas pruebas e indicios serán actuados y contrastados con los ar-
gumentos del procesado—.
El inicio del juicio oral depende, precisamente, de un debido «saneamiento
procesal». Mediante este se busca evitar que sean llevados a juzgamiento casos
bagatela o insignificantes, y todos aquellos que no han cumplido debidamente
con los presupuestos materiales y procesales que la norma exige o, en el peor de
los casos, que han sido imputados con inconsistencia o que no han sido suficien-
temente aparejados de elementos de convicción por parte del Ministerio Público.
Es por ello nuestro interés en redactar las siguientes líneas respecto a esta eta-
pa «novedosa» —veremos que no lo es tanto— en el proceso penal peruano, su
actual inclusión en el procedimiento penal vigente en aquellos distritos judiciales
donde aún no se implementa el NCPP, así como su importancia en el manteni-
miento de la constitucionalidad dentro del mismo.

II. Antecedentes

Es posible encontrar antecedentes históricos acerca de la etapa intermedia o de


preparación de juicio, en la cual se ejercía el control sobre la acusación, en diversos
sistemas de enjuiciamiento de la antigüedad. Así, en el procedimiento griego1
ante los heliastas, la acusación se presentaba ante el arconte, quien examinaba la
acusación desde un punto de vista formal. En Roma, la accusatio estaba sujeta a
control para luego elegirse un acusador para la formulación de la nominis delatio,
en la cual se designaba al acusado y el hecho atribuido2.
En Perú, desde el anteproyecto del CdePP de 1940 se planteaba la posibilidad
de incluir una etapa intermedia en el proceso penal ordinario, en tanto se advertía
la necesidad de una «cámara de acusación», cuerpo judicial intermedio entre la
instrucción y el juez de fallo, que tenía como función especial fijar la procedencia
o apertura de juicio oral, lo que haría un alto en el proceso, dando por concluida
la instrucción y remitiéndola después de una breve apreciación a la jurisdicción
que se estimara conveniente3. Dicha pretensión no se logró materializar por los
distintos problemas que generaba buscar un personal especializado para el control

1 Petrie 1988: 93.


2 Mommsen 1991: 229.
3 Guzmán Ferrer 1942: 14.

236
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

de la acusación, así como el establecimiento de procesos sumarios en los cuales ni


siquiera existía etapa oral.
Con el CdePP (Ley 9024, del 16 de enero de 1940) pese a que dicho cuerpo
normativo señala en su artículo 1 que el proceso penal ordinario se desarrolla en
dos etapas —instrucción y juicio— nosotros consideramos, en el sentido que
refiere San Martín Castro, que la etapa intermedia comienza con la emisión del
auto judicial de elevación de la instrucción (artículo 203 del CdePP). Esta reso-
lución, que se dicta cuando concluye el plazo de la investigación o cuando se han
acumulado todas las actuaciones y diligencias en orden a la comprobación del
delito y averiguación del presunto responsable, ocasiona la pérdida de compe-
tencia del juez penal y se la transfiere, para el desarrollo de diferentes actividades
jurisdiccionales, a la Sala Penal Superior. Esta etapa culmina con la emisión del
auto superior de enjuiciamiento4.
En el caso del proceso sumario (Decreto Legislativo 124, publicado el 15 de
junio de 1981), no existiendo siquiera una etapa de juicio oral, mucho menos
podemos exigir una de saneamiento procesal que controle de manera correcta o
debida la acusación. Por su parte, en el Código Procesal Penal de 1991 (Decreto
Legislativo 638, del 27 de marzo de 1991), tampoco se previó una etapa interme-
dia, por lo que su virtual ubicación tiene los mismos parámetros mencionamos
respecto al procedimiento sumario del CdePP.
Finalmente, con el NCPP (Decreto Legislativo 957, del 29 de junio de 2004)
se ha previsto una etapa en la cual se controla la emisión de la acusación o, en
su caso, del correspondiente auto de sobreseimiento; ello en cumplimiento de la
garantía de igualdad de armas y consagración del principio acusatorio.
Nos centraremos precisamente en las previsiones de la etapa intermedia según
lo establecido en el NCPP, cuya aplicación lenta pero firme en nuestro país, con
sus yerros y aciertos, con sus problemas propios de todo proceso de reforma, ha
generado una verdadera revolución no solo por la depurada técnica con la que ha
sido redactada, sino también con el cambio de mentalidad que ha originado entre
los distintos intervinientes de los casos penales.

III. Naturaleza jurídica

El estadio procesal en el que se ubica dicha etapa comprende desde la conclusión


de la investigación preparatoria (artículo 343) hasta la resolución que la concluya.
Pudiendo ser dictado un auto de enjuiciamiento (artículo 353) o, en su caso, un
auto de sobreseimiento (artículos 344 a 348). Quien toma dicha decisión es el

4 San Martín Castro 2003: 608.

237
Hugo Príncipe Trujillo

propio juez de la investigación preparatoria; concluyendo, en dicho estadio, su


función dentro del proceso.
A diferencia de lo que acontece dentro de la instrucción formal, la etapa
intermedia cobra una especial importancia, revistiendo plenamente su sentido
de etapa crítica en torno a las conclusiones de la investigación preparatoria5. La
función primordial de esta etapa ha sido y continúa siendo la de controlar el
requerimiento acusatorio del fiscal y, más precisamente, evitar que se formule
acusación contra un procesado sin fundamento material o probatorio suficiente6.
Al respecto, Rodríguez Hurtado ha señalado que la finalidad de la etapa in-
termedia en el NCPP es controlar el requerimiento fiscal de sobreseimiento, en su
caso, la acusación, atendiendo o rechazando las observaciones que hagan contra
ella los otros sujetos procesales, los medios de defensa técnica que planteen, la
aplicación de algún criterio de oportunidad que soliciten, el pedido de sobresei-
miento que introduzcan, la imposición de revocatoria de medidas de coerción
que propongan, la actuación de prueba anticipada que requieran y la admisión de
medios de prueba ofrecidos, incluidas las convenciones probatorias7.
En resumen, la etapa intermedia es una fase de «apreciación y análisis»8 para
decidir cuál será el devenir de la causa en juzgamiento, sometiéndose toda acti-
vidad que haya sido realizada durante la investigación preparatoria a «controles
necesarios de legalidad y pertinencia»9. Sin dicha función de control, o la viola-
ción de esta por diversos motivos, desaparecerían los estándares garantistas de un
modelo procesal ajustado a la Constitución, teniendo como consecuencia que los
demás procesos de trabajo se relajen y la reforma procesal sencillamente colapse.
Al ser la oralidad una característica del nuevo sistema procesal, el juez de la
investigación preparatoria debe realizar un riguroso control de los escenarios de
las audiencias y de la actuación del fiscal desde el inicio de su actividad procesal.
Por lo que, una vez llegada la etapa intermedia, las actuaciones del fiscal habrán
pasado por tamices previos que garanticen que el representante del Ministerio
Público, al momento de pronunciarse, dicte requerimientos que estén acordes
con lo que vio y actuó a lo largo de su investigación.
Es importante señalar que durante dicha etapa únicamente se actúan las prue-
bas llegadas hasta dicho punto, es decir, no puede realizarse durante la investi-
gación preparatoria ningún acto ni de investigación ni de prueba (artículo 351)

5 Vásquez Rossi 1997: 363.


6 Citando a Varela Castro, Vid. Horvitz Lennon 2004: 10.
7 Rodríguez Hurtado 2007: 05.
8 Sánchez Velarde 2009: 111.
9 Sánchez Velarde 2009: 111.

238
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

«salvo el trámite de prueba anticipada y la presentación de prueba documental»


para decidir cualquiera de las solicitudes señaladas en el artículo 350. Lo cual
no significa que se traslade el debate principal a dicho estadio, en tanto se debe
mantener la independencia y la firmeza de los roles procesales para no caer en
los defectos existentes en el aún vigente modelo inquisitivo (el citado Decreto
Legislativo 124, que regula el proceso penal de trámite sumario) o mixto (CdPP).

IV. Acusación fiscal

Debemos entender que el fiscal se decanta por una acusación cuando, a conse-
cuencia de las diligencias realizadas durante la etapa de investigación preparatoria
(preliminar y formal), y habiéndose recopilado los elementos probatorios perti-
nentes, aquel llega a un nivel de certidumbre de que el hecho imputado ha sido
aparejado de elementos suficientes de convicción y que se encuentra corroborada
la participación del imputado en el mismo, por lo que al solicitar la apertura del
juicio oral aquel va a pretender demostrar las aseveraciones de la responsabilidad
del imputado, buscando la emisión de una sentencia condenatoria.
Roxin10 señala que la acusación es el requerimiento al tribunal decisor de
que se debe realizar un juicio oral. Agrega que la fiscalía, en virtud del principio
de legalidad, está obligada a acusar cuando las investigaciones ofrecen «motivos
suficientes para la promoción de la acción pública», esto es, cuando existe una
sospecha suficiente sobre la comisión del hecho punible, en el sentido del § 203
de la Ordenanza Procesal Penal Alemana11.
Peña Cabrera Freyre considera que la acusación constituye el núcleo funda-
mental de todo el proceso penal, en tanto su efectiva concreción condiciona la
realización de la justicia penal. Si no hay acusación de por medio no hay derecho
para pasar la causa a juzgamiento, por consiguiente, siendo imposible considerar
al imputado como autor del hecho delictivo o calificando el hecho imputado,
sencillamente, como un hecho falto de relevancia penal12.
Ahora bien, dependerá del operador jurisdiccional el acoger o no el requeri-
miento de pena por parte del fiscal, en tanto desde el momento mismo que llega
la acusación, el juez toma conocimiento de la opinión del fiscal sobre los hechos

10 Roxin 2000: 338.


11 En la doctrina alemana, para que el Fiscal inicie la investigación de un delito se requiere que exis-
tan «suficientes puntos de apoyo de carácter fáctico», esto es, la denominada sospecha inicial sim-
ple, mientras que para la apertura del juicio oral, el estándar es bastante más exigente. Se requiere
que el inculpado, a la vista de las actuaciones de la instrucción, resulte suficientemente sospechoso
de la comisión de un delito.
12 Peña Cabrera Freyre 2007: 89.

239
Hugo Príncipe Trujillo

punibles que se han cometido, en qué extensión, cuáles consecuencias jurídico


penales y jurídico civiles aplicables al caso. Y, así también, se le permite al acusa-
do el conocimiento de la extensión de los cargos formulados contra sí, sobre los
cuáles podrá elaborar y asegurar una eficaz defensa13.
En consecuencia, respecto a la acusación fiscal, el NCPP exige al Ministerio
Público la formulación de una relación clara y precisa del hecho que se atribuye
al imputado y, en todo caso, de contener varios hechos independientes, la separa-
ción y el detalle de cada uno de ellos, así como los elementos de convicción —de
hecho y de derecho— que sustenten el requerimiento, la participación que se
atribuya al imputado y los medios de prueba que ofrezca para su actuación en la
audiencia14.
En definitiva, la acusación fiscal no debe faltar jamás a la debida motivación
que exige el NCPP en su art, 349, inciso 1. Curiosamente, nuestra Constitución
prevé la garantía de la debida motivación como un principio procesal de exigencia
obligatoria a los miembros del Poder Judicial, en su artículo 139, inciso5; sin em-
bargo, no indica si esta es aplicable también a las actuaciones y pronunciamien-
tos del Ministerio Público. Más aun, ni siquiera la Ley Orgánica del Ministerio
Público (Decreto Legislativo N. 052, del 10 de marzo de 1981) tiene entre sus
artículos una previsión legislativa en tal sentido. Porque el NCPP refleja, en el
citado artículo 349, inciso 1, que la actuación de los titulares de la acción penal,
al momento de dirigir la investigación desde su inicio, así como de su papel pri-
mordial en la reforma y en la protección de la legalidad, debe ser ejercida dentro
del principio de motivación de las actuaciones fiscales y la interdicción de la ar-
bitrariedad.
En dicho artículo, el NCPP exige que la acusación deba contener:
Los datos que sirvan para identificar al imputado. La exigencia obvia de la
identificación de aquellos datos que el Fiscal entiende que guardan relación con
la perpetración del ilícito es básica para comenzar con la acusación. Es imposible
que pueda continuar un proceso si no se tienen aquellos datos básicos de los acu-
sados: edad, estado civil, nivel de instrucción, lugar de nacimiento, etc.
La relación clara y precisa del hecho que se atribuye al imputado, con sus cir-
cunstancias precedentes, concomitantes y posteriores. En caso de contener varios
hechos independientes, la separación y el detalle de cada uno de ellos. La correcta
descripción de los hechos, antes, durante y después de la presunta comisión del
ilícito. La «separación y detalle» si bien implica que deban poder diferenciarse
unos de otros, estos tienen que guardar la correlación.

13 Citando a Juan Luis Gómez Colomer, Vid. Sánchez Velarde 2009: 158.
14 Talavera Elguera 2004: 64.

240
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

Los elementos de convicción que fundamenten el requerimiento acusatorio. El in-


ventario y la respectiva explicación de los actuados (testimoniales, pericias, careos,
reconstrucciones, etc.) durante la investigación preparatoria que, a consideración
del Fiscal, conlleven a considerar al acusado como implicado en la comisión del
delito.
La participación que se atribuya al imputado. La clasificación del acusado den-
tro de alguna de las categorías de la autoría y la participación del delito (artículo
23 y ss. del Código Penal) implica que el Fiscal tenga claro cuál ha sido el verda-
dero grado de implicancia por parte del agente o agentes en el ilícito.
La relación de las circunstancias modificatorias de la responsabilidad penal que
concurran. El Fiscal, como protector de la legalidad, no únicamente velará por
una pretensión carcelaria, sino que, de darse el caso, considerará y expondrá las
causas que eximan o atenúen la responsabilidad penal del agente infractor (artí-
culos 20, 21 y 22 del Código Penal).
El artículo de la Ley penal que tipifique el hecho, así como la cuantía de la pena
que se solicite. La acusación deberá contener una correcta tipificación del hecho,
en tanto la subsunción en el tipo penal correspondiente, evitando incurrir en un
concurso aparente. De acuerdo a ello, tomará en consideración las previsiones
de los artículos 45 ss. del Código Penal para la exigencia de pena, en tanto el
representante del Ministerio Público es conocedor que el agente infractor puede
ser pasible de carencias a nivel socio-económico; tomará a consideración el cómo,
cuándo y por qué de las condiciones en las que se perpetró, y las agravantes que
nazcan a partir de su condición de sujeto activo o la constante dañosidad de su
conducta a la sociedad.
El monto de la reparación civil, los bienes embargados o incautados al acu-
sado, o tercero civil, que garantizan su pago y la persona a quien corresponda
percibirlo. Habiendo considerado su pedido de pena, el Fiscal también habrá
de solicitar el monto que considere conveniente para reparar el daño perpetrado
por el agente; pudiendo recurrir a las distintas medidas de coerción real (artí-
culos 302 ss.) que plantea el NCPP, ya sea imponiéndoselas al sujeto activo o
al tercero civil.
Los medios de prueba que ofrezca para su actuación en la audiencia. En este
caso presentará la lista de testigos y peritos, con indicación del nombre y domici-
lio, y de los puntos sobre los que habrán de recaer sus declaraciones o exposicio-
nes. Asimismo, hará una reseña de los demás medios de prueba que ofrezca. En
un juicio pueden plantearse, como se ha visto en más de un caso, una cantidad
interminable de pruebas a actuarse. Ello nos parece un error en tanto únicamente
deberían ser expuestas aquellas que conduzcan a sostener la pretensión de manera
indubitable, y no proponer sin orden ni coherencia alguna las mismas. De ello

241
Hugo Príncipe Trujillo

dependerá el desarrollo de un juicio exitoso en el cual el Juez pueda escuchar las


peticiones (en este caso del Fiscal).
En la acusación deberán figurar la situación jurídica del imputado, así como
las medidas de coerción impuestas durante la investigación, teniendo el Fiscal la
facultad de pedir su variación o que se impongan unas nuevas, siempre que su
pedido se encuentre debidamente motivado.
Dentro de los diez días de notificada la acusación a los demás sujetos proce-
sales (procesado y su defensa y parte civil), conforme prevé el artículo 350, estos
podrán:
a) Observar la acusación y pedir su corrección.
b) Deducir medios técnicos de defensa.
c) Solicitar la imposición o revocación de una medida cautelar o la práctica
de prueba anticipada.
d) Solicitar el sobreseimiento.
e) Instar la aplicación de un criterio de oportunidad.
f ) Ofrecer prueba para el juicio.
g) Presentar documentos no incorporados o indicación del lugar en donde se
encuentren.
h) Objetar o pedir un incremento de la reparación civil, ofreciendo medios de
prueba.
i) Proponer los hechos que aceptan y otros acuerdos sobre los medios de
prueba para que determinados hechos se estimen probados (convenciones
probatorias).

Realizada la acusación, se ha establecido el parámetro infranqueable para los jueces,


en tanto no podrá imponerse una pena mayor a la exigida por el fiscal. Sin embargo,
ello no evita que existan distintas opciones durante el juzgamiento oral, tales como
la recalificación de la conducta por parte del operador jurisdiccional (artículo 374,
inciso 1) en cumplimiento de una correcta tipificación, siempre y cuando conserve
la identidad del bien jurídico15. Para ello, respetado el debido proceso, pero sobre
todo, el derecho de defensa, se dará aviso a las partes para que se pronuncien e in-
cluso presenten prueba al momento de fundamentar su posición.
Asimismo, ya a nivel del desarrollo del juzgamiento, el fiscal podrá realizar
una acusación complementaria (artículo 374, inciso 2) en la que amplía aquella
que viene de la etapa intermedia (acusación principal), en caso aparezca un nuevo

15 Gálvez Villegas 2008: 696.

242
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

hecho o una nueva prueba que lo conlleve a considerar la posibilidad de modificar


la calificación jurídica.
Es más, el propio NCPP le da la facultad al fiscal de realizar una «acusación
alternativa», es decir, en caso no se haya llegado a determinar con toda claridad la
entidad o los verdaderos elementos que configuran el tipo penal materia de acusa-
ción, pudiéndose formular hipótesis acusatorias por más de un delito, esperando
al debate oral en el que cobrará verosimilitud la correcta (siempre será solo una de
ellas), descartándose la otra.
Todo ello conlleva a resaltar la importancia de la etapa intermedia, en tanto
que —como se ha podido notar— jueces como fiscales tienen diversas alternati-
vas mediante las que pueden ejercer de distinta manera la acción penal y subsanar
dudas y fallos. Ello, sin duda, es una ventaja que se tiene ante el justiciable, sin
embargo, una correcta revisión y calificación de la acusación es necesaria. En ra-
zón de ello se ha dispuesto la audiencia de control de acusación.

V. Acusación directa

El NCPP crea posibilidades para que, de darse las condiciones, se simplifique


la actividad procesal, omitiendo formalismos o diligencias innecesarias; ese es el
caso de la acusación directa (artículo 336, inciso 4) que procede cuando el fiscal
considera que las diligencias actuadas preliminarmente establecen suficientemen-
te la realidad del delito y la intervención del imputado en su comisión16, omi-
tiéndose la investigación formalizada, evitando redundar y de ese modo atentar
contra la celeridad procesal.
Burgos Alfaro refiere que esta institución ha tenido algunas dificultades al
momento de su aplicación, en tanto considera que se restringe el tiempo para que
el procesado —y su defensa— presenten material probatorio que estimen perti-
nente para su pretensión libertaria; así también genera las mismas dificultades al
agraviado, incluso además al momento de constituirse en actor civil. En el caso
de este último es más preocupante aún, en tanto no habiendo período en el cual
pueda solicitar constitución como parte del proceso, estaría en potestad del juez
el admitir su posterior pedido; sin embargo, también estaría bajo la decisión del
operador jurisdiccional si, recién en la audiencia preliminar, se le permite el ofre-
cimiento de medios de prueba u objetar la reparación civil, teniéndose en cuenta
que para ese momento el fiscal ya lo habría hecho previamente17. La propuesta
de solución está en que, en virtud de no perjudicar la facultad del agraviado de

16 Burgos Alfaro 2009: 202.


17 Burgos Alfaro 2009: 204.

243
Hugo Príncipe Trujillo

constituirse en actor civil, se emita una resolución comunicando que se ha recibi-


do requerimiento fiscal de acusación directa a todos los sujetos procesales para su
pronunciamiento, permitiendo un plazo de tres días antes de admitirse el requeri-
miento y correr traslado de los diez días a las partes, conforme lo indica el NCPP,
lo que le permitiría incluso al justiciable presentar una solicitud de terminación
anticipada antes de quedar imposibilitado de ello, tal y como lo ha dispuesto el
Acuerdo Plenario N. 5-2009/CJ-116, cuando señala que: «La audiencia prelimi-
nar de control de acusación no está diseñada para concretar la terminación anti-
cipada del proceso […], su aceptación obligaría a fijar otra audiencia, con serio
desmedro del principio de aceleramiento procesal».

VI. Audiencia preliminar de control de acusación

En los ordenamientos jurídicos europeos, la fase intermedia se configura como un


control negativo sobre la acusación, especialmente en aquellos países en donde el
Ministerio Público tiene a su cargo la dirección de la investigación de los delitos,
como es el caso de Alemania, Italia o Portugal. Incluso en Francia, en que la in-
vestigación preparatoria se encuentra entregada al juez de instrucción, existe un
periodo intermedio cuyo objeto es revisar y valorar los resultados de la instruc-
ción examinando la fundamentación de la acusación formulada para resolver si
procede o no abrir juicio. Este control negativo se asienta en la idea que el Estado
de Derecho no puede permitir la realización de un juicio público sin comprobar,
preliminarmente, si la imputación está provista de un fundamento serio como
para, eventualmente, provocar una condena18.
En Alemania, la Ordenanza Procesal Penal regula el «procedimiento interme-
dio» o «decisión acerca de la apertura del procedimiento principal». Esta fase tiene
lugar una vez cerrada la etapa de investigación preparatoria y siempre que no se
haya decretado el sobreseimiento del caso. En ella se examina la fundamentación
fáctica y jurídica de la acusación y de los presupuestos de admisibilidad del juicio.
Además, esta fase cumple la función de garantizar al acusado el derecho a ser oído
respecto de la acusación deducida en su contra.
El modelo italiano es semejante al de la regulación alemana de la etapa interme-
dia. El Codice di Procedura Penale italiano establece que concluida la fase de inves-
tigación preparatoria sin que el Fiscal proceda al archivo de las actuaciones, se abre
una etapa contradictoria denominada audiencia preliminar ante un órgano judicial
unipersonal, durante la cual se debate sobre los resultados de la investigación19.

18 Horvitz Lennon 2004: 11.


19 Delmas-Marty 2000: 362.

244
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

En Perú, conforme a lo sostenido por Roberto Cáceres y Ronald Iparraguirre,


el NCPP establece un sistema de audiencias optativas y necesarias; mediante las
primeras se van dando solución a los pedidos y diferencias iniciales existentes
entre las partes, y las segundas sirven para establecer el saneamiento del proceso y
la culpabilidad o inocencia del imputado20.
Mediante esta audiencia preliminar se observará y debatirá la procedencia o
no de la acusación, realizándose un saneamiento procesal o una preparación para
iniciar el juicio oral. La convocatoria se lleva a cabo no antes de cinco ni luego de
veinte días del plazo concedido a las partes con la notificación de la acusación. En
este acto se discute si existe legitimidad de las pretensiones punitivas (la existencia
del delito y la individualización de autores y/o cómplices), las pretensiones resar-
citorias (si el actor civil está legitimado o no de reclamar la reparación) y las vin-
culadas con las consecuencias accesorias (decomiso o sobre personas jurídicas)21.
De este modo se autoriza al juez de la investigación preparatoria controlar la acu-
sación y, en el caso de la defensa, cuestionar el fondo de la misma. Cada una de las
partes tendrá la oportunidad de pronunciarse oralmente durante dicha audiencia;
y, posteriormente, el juez correrá traslado a las demás partes para la absolución de
lo antedicho (artículo 351, inciso 3).
Luego que concluye la audiencia de control de la acusación y una vez ya plan-
teados los requerimientos por los demás sujetos procesales, el juez responsable de
la etapa intermedia, siempre dependiendo del supuesto concreto, deberá cumplir
el procedimiento establecido en el artículo 352:

a) El pronunciamiento inmediato o diferido hasta por 48 horas.


b) La devolución de la acusación por las diversas omisiones o defectos en los
que pueda incurrir.
c) El pronunciamiento inapelable respecto de la oposición de las partes a las
modificaciones, aclaraciones o subsanaciones hechas a la acusación.
d) Emitir, de darse el caso, el auto sobre los medios técnicos de defensa el
mismo que puede ser apelado por cualquiera de las partes.
e) Emitir, de verse conveniente, el auto de sobreseimiento de oficio o a pedido
del acusado o de su defensor.
f ) Ver la procedencia de la admisión de los medios de prueba que especifiquen
el aporte a obtener con su actuación, pertinentes, conducentes y útiles.
g) Estudiar las especificaciones en el caso de testimoniales y peritajes.

20 Cáceres Julca/Iparraguirre 2007: 400.


21 Gálvez Villegas 2008: 703.

245
Hugo Príncipe Trujillo

h) Pronunciarse respecto a un posible acuerdo de convenciones probatorias,


el mismo que no es recurrible.
i) Emitir, de darse el caso, una resolución respecto de una posible presentación
de prueba anticipada, siendo irrecurrible por las partes.

VII. Auto de enjuiciamiento

Luego de la discusión preliminar, y resueltos los requerimientos conclusivos de la


investigación, el juez tomará una decisión. Si admite la acusación, entonces dic-
tará el auto de enjuiciamiento, mediante el cual se acepta el pedido del fiscal de
que el imputado sea sometido a juicio oral. El auto de enjuiciamiento es dictado
por el juez de la investigación preparatoria ­­­y, con su emisión, concluye la etapa
intermedia, debiendo remitir los actuados al juez que realizará el juicio oral, el
mismo que dictará el auto de citación a juicio22.
El auto de enjuiciamiento, refiere Cubas Villanueva, cumple con una función
limitadora de los debates del juicio oral y de la sentencia, al permitir el paso a la
etapa del juzgamiento dentro de los límites de la acusación, bajo sanción de nuli-
dad23. Dicha resolución no es recurrible.
En dicho auto se debe determinar el contenido preciso del juicio; es decir, se
debe describir con precisión cuál será el hecho justiciable, así como también la
identificación del imputado o imputados y de los agraviados siempre que en este
último caso hayan podido ser identificados; la calificación jurídica del hecho; los
medios de prueba admitidos y, de ser el caso, de las convenciones probatorias; la
determinación de las partes que intervendrán en el debate; y la determinación del
juez competente que se hará cargo del juicio oral (unipersonal o colegiado).
El auto de enjuiciamiento al constituir una decisión judicial por la cual se
admite el pedido del fiscal que el acusado sea sometido a juicio oral, público y
contradictorio, cumple función trascendente en el proceso penal. Aquí se deter-
mina el contenido preciso del juicio, delimitando su objeto y por ello se precisa
que se describa en forma clara el hecho justiciable.
Esta determinación tiene su leif motiven en el principio procesal de congruen-
cia entre acusación y sentencia, según el cual la sentencia que se dicte al final del
proceso solo podrá versar sobre los hechos que originaron el inicio del juzga-
miento. Ello tiene por finalidad evitar acusaciones sorpresivas y, por otro lado,
garantizar una adecuada defensa del imputado.

22 Gálvez Villegas 2008: 705.


23 Cubas Villanueva 2009: 485.

246
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

Desde el inicio de la investigación preparatoria hasta su finalización, inclu-


yendo el auto de enjuiciamiento, solo intervienen magistrados de primera ins-
tancia24, solo luego de cumplir con el acto procesal precitado, el caso pasará al
juez de juzgamiento (unipersonal o colegiado). La realización de la audiencia de
juzgamiento será la más próxima posible con un intervalo no menor de diez días
(artículo 355, inciso 1).

VIII. Sobreseimiento

El proceso penal también puede finalizar con sus actuaciones judiciales sin nece-
sidad de una resolución que tenga la forma de sentencia, es decir, en la que no se
condena o absuelve a un procesado o procesados25.
En caso el fiscal no reúna los elementos necesarios para dar paso al juicio oral
decretará el sobreseimiento. A decir de Gimeno Sendra, el sobreseimiento, como
su nombre lo indica, es una resolución jurisdiccional por la que se suspende el
proceso penal, bien de una manera provisional o definitiva. Agrega que se en-
tiende por sobreseimiento la resolución firme emanada del órgano jurisdiccional
competente en la fase intermedia, mediante la cual se pone fin a un procedi-
miento penal incoado con una decisión que, sin actuar el ius puniendi, goza de la
totalidad o de la mayoría de los efectos de la cosa juzgada26.
En suma, el sobreseimiento no es otra cosa que el pronunciamiento por la
cual se acepta el requerimiento o solicitud de archivamiento del caso. El sobresei-
miento es una resolución judicial que adopta la forma de auto en el proceso co-
mún. Solo puede ser emitido por el juez de la investigación preparatoria (artículo
346, inciso 1). El efecto fundamental del sobreseimiento es el archivo de las ac-
tuaciones lo que supone la terminación anticipada lo que da por concluida la cau-
sa en trámite. Este archivo puede ser total o parcial, de acuerdo a la modalidad de
sobreseimiento invocado. El sobreseimiento será total cuando comprende todos
los delitos y a todos los imputados; en cambio será únicamente parcial cuando
solo comprenda a un delito o a alguno o algunos de los imputados, continuando
el proceso. El juez, en caso le sea derivado un requerimiento fiscal mixto, acusato-
rio y no acusatorio, tendrá que pronunciarse primero respecto de la solicitud de
sobreseimiento (artículo 348, inciso 3).
Si el fiscal entiende que de las diligencias realizadas durante la investigación
preliminar no existe ni prueba ni indicio que le dicte la existencia de mérito

24 Cubas Villanueva 2009: 486.


25 Rosas Yataco 2009: 573.
26 Gimeno Sendra 2007: 601.

247
Hugo Príncipe Trujillo

alguno para formular acusación y solicitar el paso a juicio oral, requerirá entonces
el sobreseimiento de la causa, procediendo dicho pedido. Lo señalado podría hacer
pensar que la solicitud de sobreseimiento es una facultad de los representantes
del Ministerio Público. No obstante, por la misma naturaleza de los supuestos
previstos, y tomando como base el principio de objetividad que debe guiar el
actuar de los fiscales, consideramos que no es una potestad sino un deber, una
obligación ineludible del fiscal solicitar el sobreseimiento cuando en la práctica se
verifiquen los siguientes supuestos:

1. El hecho materia de la investigación no se realizó. Por ejemplo, se viene


investigando el secuestro de la acaudalada Juanita Mucha Suerte, sin
embargo, a los quince días de iniciada la investigación, la supuesta víctima
aparece alegando que había viajado a Cancún, hecho que por problemas
familiares no lo había comunicado.
2. Es imposible que le sea atribuido dicho hecho al imputado. Una manera
gráfica de trasladarlo a la realidad podría ser un caso en el que se le imputa
al investigado ser el autor directo de un homicidio, sin embargo del análisis
de los resultados de la investigación se determina en forma fehaciente que
en momentos que ocurrió el homicidio, el investigado estaba en lugar
diferente y que las huellas dactilares encontradas en el arma homicida no
le corresponden.
3. No es típico, concurre alguna causa de justificación, de inculpabilidad o
de no punibilidad. Esto es, el hecho investigado no reúne los elementos
objetivos como subjetivos de un hecho punible tipificado en la ley penal.
Por ejemplo, se investiga un hecho con apariencia del delito de estafa, no
obstante, concluida la investigación preparatoria se evidencia que el hecho
denunciado no es más que un simple incumplimiento de contrato.
4. La acción penal se ha extinguido. Por ejemplo se atribuye al imputado un
homicidio, sin embargo del análisis de los actos de investigación efectuados,
se concluye de modo claro que el imputado habría actuado en legítima
defensa, pues el día de los hechos, la presunta víctima, premunida de un arma
de fuego, había entrado al domicilio del investigado con intención de robar.
5. No existe razonable posibilidad de incorporar nuevos datos a la
investigación.
6. No existen suficientes elementos de convicción para solicitar el
enjuiciamiento.

248
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

En caso de ser aprobada la solicitud de sobreseimiento, se emite la resolución de


terminación y archivo definitivo del proceso penal. Lo cual, conforme enumera
Frisancho Aparicio (citando a Horvitz Lennon y a López Masle27), conlleva a:

1. La puesta en libertad inmediata de cualquier persona que estuviera detenida


o presa por razón del proceso penal terminado.
2. La cancelación de la fianza o la caución que el procesado en libertad hubiere
constituido para el aseguramiento de su presencia en el proceso.
3. El levantamiento de las fianzas y embargos decretados o ejecutados contra
el procesado o cualquier tercero responsable civil.
4. El Juez Penal puede mandar proceder de oficio contra el denunciante,
por el delito de denuncia calumniosa, bastando con que el auto de
sobreseimiento sea firme.
5. Los efectos del delito depositados con carácter provisional en poder de los
propietarios, el sobreseimiento exige la entrega definitiva.

El auto de sobreseimiento, emitido por el juez de la investigación preparato-


ria, menciona Cubas Villanueva28, puede ser impugnado a través del recurso de
apelación, sin embargo, ello no impide el trámite de la inmediata libertad del en-
causado, favorecido por el dictado de la resolución de sobreseimiento, conforme
prevé el artículo 347, inciso 3.

IX. Audiencia de control de sobreseimiento

Un vez que el juez de la investigación preparatoria recibe el requerimiento fiscal


de sobreseimiento, correrá traslado de dicha solicitud a los demás sujetos proce-
sales por el plazo de diez días (artículo 345, inciso 1). Durante dicho periodo,
las partes podrán formular oposición a la solicitud de archivo dentro del plazo
establecido. La oposición bajo sanción de inadmisibilidad, será fundamentada y
podrá solicitar la realización de actos de investigación adicionales, indicando su
objeto y los medios de investigación que considere procedentes.
Culminado dicho plazo, el Juez citará a las partes a fin que sea llevado a cabo
la audiencia preliminar, donde se debatirán los fundamentos del requerimiento
de sobreseimiento. La audiencia se instalará con los asistentes, a quienes escu-
chará por su orden para debatir los fundamentos de la solicitud fiscal. Se emitirá
la correspondiente resolución en el plazo de tres días (artículo 345, inciso 3).

27 Frisancho Aparicio 2009: 238 ss.


28 Cubas Villanueva 2009: 481.

249
Hugo Príncipe Trujillo

La asistencia del fiscal es de carácter obligatorio, pues es él quien ha requerido el


sobreseimiento y, por tanto, es la oportunidad para que sustente su pedido, no
interesa si el procesado o el agraviado no asistieron, basta con que esté el abogado
del imputado.

X. Pronunciamiento del juez de la investigación preparatoria

El Juez cuenta con un plazo de quince días para pronunciarse respecto del pedi-
do de sobreseimiento del fiscal. De considerar fundada la solicitud, el juez de la
investigación preparatoria dictará correspondiente auto de sobreseimiento, caso
contrario, elevará los actuados mediante la expedición de un auto, al fiscal supe-
rior para que se pronuncie —ya sea ratificando o rectificando— la solicitud de
sobreseimiento del fiscal provincial. El mencionado auto deberá estar debidamen-
te motivado.
Ya en manos del fiscal superior, este cuenta con un plazo de diez días para
pronunciarse: si el fiscal superior confirma la solicitud de sobreseimiento pro-
puesta por el provincial, el juez de la investigación preparatoria se verá en la obli-
gación, sin mediar trámite alguno, de dictar el auto de sobreseimiento; en caso
rectifique dicho pronunciamiento, es decir, que esté en desacuerdo, ordenará a
otro fiscal que formule acusación.
Si las demás partes han interpuesto oposición a la solicitud de archivo, el juez
de la investigación preparatoria dispondrá la realización de una «investigación su-
plementaria» (artículo 346, inciso 5), para la cual indicará el plazo y las diligencias
a realizarse; cumplido dicho trámite, no procederá oposición como tampoco se
concederá nuevo plazo de investigación.

XI. Acuerdo Plenario N. 6-2009/ CJ-116, referido al control


de la acusación en el CdePP y en el NCPP

El 8 de enero de 2010 fue publicado en el Diario Oficial el Peruano el V Pleno


Jurisdiccional de las Salas Penales Permanente y Transitorias, aprobado por Reso-
lución Administrativa N. 286-2009-P-PJ, del 12 de octubre de 2009, el cual, en
cumplimiento a lo dispuesto por el artículo 116 de la LOPJ, tienen la potestad de
dictar acuerdos plenarios para concordar la jurisprudencia penal.
Este acuerdo plenario precisa ciertos conceptos y líneas a seguir respecto a
la comentada «etapa intermedia» del proceso penal, refiriendo que «la acusación
fiscal es un acto de postulación del Ministerio Público que promueve en régimen
de monopolio en los delitos sujetos a persecución pública (artículo 159, inciso 5
de la Constitución y artículos 1 y 92 de la Ley Orgánica del Ministerio Público,

250
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

artículo 219 CdePP y artículos 1, 60 y 344, inciso 1 NCPP). Mediante la acu-


sación la fiscalía fundamenta y deduce la pretensión penal; esto es, la petición
fundamentada dirigida al órgano jurisdiccional para que imponga una sanción
penal a una persona por la comisión de un hecho punible que se afirma que ha
cometido. La fiscalía, como se sabe, en virtud del principio de legalidad u obliga-
toriedad, está obligada a acusar cuando las investigaciones ofrecen base suficiente
sobre la comisión del hecho punible atribuido al imputado (expresamente, ar-
tículo 344, inciso 1 NCPP) […], la acusación debe describir de modo preciso,
concreto y claro los hechos atribuidos al imputado o a la persona a la que se la
atribuye responsabilidad civil, con mención fundamentada del resultado de las
investigaciones. Desde el derecho penal, los hechos que la fundamentan deben
ser los que fluyen de la etapa de investigación preparatoria o instrucción. Se exige
una relación circunstanciada, temporal y espacial, de las acciones u omisiones
dolosas o culposas penadas por la ley, que han de constituir el objeto del juicio
oral. Esta descripción ha de incluir, por su necesaria relevancia jurídico-penal, las
circunstancias modificativas de la responsabilidad penal».
El acuerdo plenario pondera la importancia de tal institución procesal, razón
por la que exige un debido control de la misma, no solo a nivel del NCPP, sino
también del aún vigente CdePP, pese a que, como refiere el mismo acuerdo ple-
nario la acusación «está sujeta al control jurisdiccional, incluso de oficio, impres-
cindible para evitar nulidad de actuaciones. El marco del control, sin embargo,
solo debe incidir en aquellos aspectos circunscriptos a los juicios de admisibilidad
y procedencia, sin que sea dable realizar análisis probatorio alguno ni emitir pro-
nunciamientos sobre el fondo, salvo expresa autorización legal y en la medida de
que no genere indefensión material en perjuicio del acusador».
Ello nos lleva a establecer la primera gran diferencia con el control de la
acusación regulada en el NCPP respecto del previsto en el CdePP: mientras en el
nuevo sistema de 2004 el control de dicho pronunciamiento fiscal incide sobre
el fondo y la forma, en tanto el juez puede acceder mandar a corregirla o incluso
declarar el sobreseimiento (de oficio o a solicitud de parte) al ver las inconsisten-
cias del caso, la pertinencia de determinadas pruebas, los conciertos a los que se
puede llegar a través de los «acuerdos probatorios», etc.; en el antiguo sistema el
control de la acusación estará más restringido, pudiendo únicamente versar sobre
precisiones respecto a la acusación. Siendo el trámite el siguiente:
1. Recibida la Acusación Fiscal escrita, el Juez correrá traslado a las partes
de la misma, estableciendo un plazo, el mismo que queda a criterio del
Juez dependiendo de la complejidad de la causa, para que las partes se
manifiesten sobre la misma.

251
Hugo Príncipe Trujillo

2. El Juez Superior, una vez vencido dicho plazo, verificará el cumplimiento


de los requisitos legales de la acusación (dispuesto en el artículo 225 del
CdePP), pronunciándose cuando:

i) El petitorio o petitum sea incompleto o impreciso;

ii) El fundamento de hecho o relato de los hechos fuere insuficiente —no


circunstanciado—, vago, oscuro o desordenado; o

iii) La tipificación no se defina en debida forma, ni mencione el conjunto


de circunstancias de la responsabilidad penal necesarias para la debida
individualización, fáctica y jurídica del hecho acusado.

De ser ese el caso, el tribunal deberá devolver mediante resolución motivada


(sin lugar a apelación contra la misma) las actuaciones al fiscal superior acusador
para que se pronuncie sobre el particular y, en su mérito, proceda a subsanar —si
correspondiere— las observaciones resaltadas por el operador jurisdiccional.
El principal problema para el control de la acusación en el proceso penal or-
dinario del viejo código, es sobre quiénes recae la dirección del mismo: mientras
en el NCPP dicho control es de competencia del juez de la investigación prepa-
ratoria, en el CdePP estará a cargo de los jueces de las salas superiores, por lo que
podría entenderse que un pronunciamiento suyo sobre el fondo sería un adelanto
de opinión, lo cual generaría nulidades en la Corte Suprema, evitando ello es que
únicamente se ha circunscrito a asuntos de forma antes que de fondo.
El alcance del control de la acusación también puede comprender aquellos
ámbitos o instituciones procesales que el CdePP autoriza al Juez Superior su con-
trol o ejercicio de oficio, como pueden ser problemas referidos a la jurisdicción, a
la competencia o la resolución de las excepciones interpuestas. El órgano jurisdic-
cional puede instar de oficio el trámite para su decisión, pero antes debe conceder
a las partes la oportunidad para que se pronuncien al respecto, es por ello que re-
sultaría pertinente que las partes fundamenten los argumentos que puedan tener
y así expresar mejor sus correspondientes pretensiones.
El acuerdo plenario realiza también algunas precisiones respecto de la insti-
tución denominada como control de la acusación, prevista en los artículos 350
a 352 del NCPP, señalando que: «el procedimiento de la etapa intermedia cons-
ta de dos fases: oral y escrita. Las distintas posibilidades que tiene el juez de la
investigación preparatoria frente a la acusación fiscal, según los artículos 350 a
352, pueden concretarse luego del trámite de traslado a las demás partes —nunca
antes— (fase escrita) y de la realización de la audiencia preliminar (fase oral, que
plasma la vigencia calificada de los principios de oralidad y concentración). El

252
La etapa intermedia en el proceso penal peruano: su importancia en el Código Procesal Penal de 2004

juez decide luego de escuchar a todas las partes procesales, nunca antes […]».
Posteriormente, hace referencia a las dos clases de control que pueden ejercerse
de la acusación fiscal —sustancial y formal—, señalando: «el control sustancial de
la acusación está en función al mérito mismo del acto postulatorio del fiscal. Ne-
gar la validez de la acusación y la consecuente procedencia del juicio oral —con
independencia de la aplicación de un criterio de oportunidad, circunscrito a los
supuestos del artículo 2, y de la deducción de excepciones— solo es posible si se
presentan los requisitos que permiten el sobreseimiento de la causa, los que están
taxativamente contemplados en el artículo 344, inciso 2».
Aquí se hace referencia a la oportunidad en la que el juez de la investiga-
ción preparatoria pueda instar por un sobreseimiento de oficio o por pedido de
alguna de las partes. Sin embargo, dicha decisión no podrá ser tomada sin que
previamente se escuche a las partes rendir su respectivo informe oral, en tanto es
imprescindible, teniendo en cuenta la naturaleza predominantemente oral de este
proceso. Menciona además la única posibilidad para optar por sobreseer la causa
directamente, la que se da cuando se configuran los presupuestos descritos en el
artículo 344, inciso 2.
Respecto al control formal, el acuerdo plenario estipula que este «es previo a
toda posibilidad de análisis de mérito de la acusación. Es así que el artículo 352,
inciso 2 precisa que si se advierten defectos que importan el incumplimiento de
los requisitos establecidos en el artículo 349, inciso 1 —en una discusión que
debe preceder al análisis de los demás aspectos que deben tratarse en la audiencia
preliminar— lo pertinente es suspender la audiencia para su debida subsanación,
luego de lo cual debe reanudarse. La decisión de formular observaciones a la acu-
sación es una causal de suspensión de la audiencia, que será del caso instar solo
cuando el defecto detectado requiera de un nuevo análisis del Ministerio Público.
De no corresponder la suspensión, siempre será del caso decidirla y proseguir con
la audiencia para dar paso a la discusión de las demás observaciones». En este
caso, el juez de la investigación preparatoria optará por devolver los actuados al
fiscal para las subsanaciones correspondientes, pudiendo suspender la audiencia
hasta por cinco días, siempre que concurran los supuestos mencionados en el
artículo 349, inciso 1.

XII. Conclusiones

1. La etapa intermedia, como institución instalada formalmente con el NCPP,


basa su importancia en el saneamiento de la causa después de la investigación
preparatoria, a fin de corroborar si la misma fue realizada de forma correcta y

253
Hugo Príncipe Trujillo

acorde al sistema acusatorio, con el objetivo de que se dicte un pronunciamiento


sobre si la causa corresponde o no ser conducida a juzgamiento oral.
2. La etapa intermedia garantiza el beneficio del principio de presunción de
inocencia, en tanto permite que la decisión de someter a juicio oral al acusado
no sea apresurada, superflua ni arbitraria, por tanto constituye un filtro entre
las otras dos etapas (investigación preparatoria y juicio oral), que muchos
autores denominan «saneamiento procesal».
3. La acusación se emitirá únicamente cuando el fiscal, después de haber analizado
los actos de investigación practicados durante las diligencias preliminares y
la investigación preparatoria, estas le conduzcan a la determinación de que
se ha cometido un ilícito y se han identificado correctamente a los autores y
partícipes del mismo, y se ha formado certidumbre de que los elementos de
convicción —que fundamenten el requerimiento acusatorio— son suficientes.
4. El sobreseimiento, es decir, la resolución judicial que acepta la solicitud de
archivamiento de la causa, puede ser instada por cualquiera de las partes
procesales: juez de la investigación preparatoria, el fiscal y procesado o su
defensa. En el caso del representante del Ministerio Público, el solicitarlo
no será una facultad, sino un deber siempre que, de los hechos investigados,
resulte que no corresponde formular acusación, solicitar pena, reparación civil.
5. El régimen de audiencias y la oralidad imperantes en el NCPP se manifiesta
en la audiencia preliminar (o de control de la acusación) y en la audiencia de
control de sobreseimiento, en las cuales los argumentos sostenidos durante dichas
actuaciones procesales pesa mucho más que la presentación de recursos y el culto a
la escrituralidad, que imperaron en el sistema de etapa intermedia del CdePP.
6. Ha sido mediante el Acuerdo Plenario N. 6-2009/CJ-116 que se ha considerado
«formalmente» la existencia de una etapa intermedia dentro del proceso
ordinario del CdePP, en la cual también se podrá cuestionar la acusación, pero
únicamente por cuestiones de forma, no de fondo, en tanto no se implemente
el NCPP.
7. La importancia superlativa de este estadio procesal, en tanto una correcta
exigencia de las actuaciones de todas las partes procesales, es necesaria para una
mejor administración de justicia en nuestro país, cumpliéndose así los fines del
proceso: tomar una decisión correcta sobre la responsabilidad del imputado, la
misma que debe ser acorde al ordenamiento jurídico, reestableciéndose la paz
social29.

29 San Martín 2003: 15.

254
CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD III: DE LAS AUDIENCIAS A CARGO DEL


JUEZ DE INVESTIGACIÓN PREPARATORIA Y
AUDIENCIAS A CARGO DEL JUEZ UNIPERSONAL

2) Burgos Mariños, Víctor. Las nuevas y buenas


prácticas en el proceso de implementación del
NCPP y la contrareforma. Pags. 1 a 19.
Instituto de Ciencia Procesal Penal

LAS NUEVAS Y BUENAS PRÁCTICAS EN EL PROCESO


DE IMPLEMENTACION DEL NCPP Y LA
CONTRAREFORMA

Víctor Burgos Mariños1

I. EL PROCESO PENAL Y SU DISEÑO CONSTITUCIONAL

Como es de todos conocidos, el proceso penal recrea el conflicto histórico


entre el poder estatal y la libertad de las personas (conflicto secundario), y,
también el interés de la víctima versus el interés del imputado (conflicto
primario). Y por consiguiente, los intereses que se contraponen en un proceso
penal, son intereses constitucionales.

Por ello es que el proceso penal debe ser respetuoso de los principios
constitucionales, y por ello la doctrina de forma unánime al igual que la
jurisprudencia ha señalado de forma reiterada que el proceso penal obedece a
un diseño constitucional.

Para mayor ilustración se cita: Klaus Tiedemann ha señalado la “dependencia


del Derecho Procesal Penal respecto del Derecho Constitucional”. Alberto
Binder se ha referido a la existencia de un “diseño constitucional del proceso
penal”. Juan - Luis Gómez Colomer ha manifestado la necesidad de un
“proceso constitucionalmente debido”. Eberhard Schmidt ha afirmado que el
proceso penal tiene “fundamentos constitucionales”

1 Ex presidente de la Comisión de implementación del NCPP La Libertad 2007 – 2008. Actual

miembro del equipo técnico de implementación del NCPP del Poder Judicial. Presidente de la Sala de
Apelaciones del NCPP La Libertad. Profesor de Derecho Procesal Penal de la Universidad de Trujillo
en Pre y Post Grado.
Instituto de Ciencia Procesal Penal

Para resolver los casos, los jueces tenemos que realizar juicios de ponderación
de intereses constitucionales y no únicamente subsunción.

Algún sector contrareformista ha señalado que el proceso penal obedece


únicamente a la ley ordinaria, y no a la constitución, y, que para aplicar la
norma constitucional de forma directa, el código procesal tiene que autorizarlo
expresamente. Ello no es cierto, pues las normas constitucionales que regulan
derechos constitucionales tienen valor directo y no son normas que requieran
para su valor, de una norma programática o de desarrollo.

También se ha señalado que los jueces están sometidos al principio de


legalidad, pero se sugiere que deberían estar vinculados de acuerdo a la
“garantía de taxatividad o lex certa”. Aquí existe un error grave, pues se
pretende transpolar mecánicamente la legalidad del tipo penal a la aplicación de
la norma procesal. No es lo mismo interpretación del tipo penal (análisis
dogmático) que interpretación de la norma procesal desde una perspectiva
constitucional, pues Las decisiones del legislador siguen vinculando al juez, pero sólo a
través de una INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL que efectúa este último.

El artículo 138 de la Constitución, en su segundo párrafo establece “En todo


proceso, de existir incompatibilidad entre una norma constitucional y una
norma legal, los jueces prefieren la primera…”. Lo que es concordante con el
artículo 51 de la Constitución sobre primacía de la norma constitucional.

Con el artículo X del Título Preliminar del NCPP se incorpora una nueva
forma de interpretación de las normas que integran el Código: Los principios
rectores recogidos en el Título Preliminar –que son también principios recogidos en la
Instituto de Ciencia Procesal Penal

Constitución- “Las normas que integran el presente Título prevalecen sobre cualquier otra
disposición de este Código. Serán utilizadas como fundamento de interpretación”.

Los jueces del Perú, en especial los que venimos aplicando el NCPP, podemos
realizar interpretación constitucional. SI PODEMOS

Las formas de interpretación constitucional, la realiza el Juez a través de una


interpretación conforme la constitución y a través de una aplicación directa de
la constitución. SI, ASI DEBE SER.

Se necesita de una ley procesal expresa que autorice a los jueces poder realizar
una interpretación constitucional. NO, BASTA LA CONSTITUCION.

Es lo mismo interpretación legal, que interpretación constitucional? NO, NO


LO ES

La interpretación constitucional solo es posible a través de la institución del


control difuso contenido en el artículo 14 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial. NO, NO LO ES.

La interpretación constitucional requiere más de ponderación intereses


constitucionales, que de subsunción de normas. SI ES CIERTO.

La Interpretación constitucional es lo mismo que legislar. NO, NO LO ES.

La interpretación constitucional fortalece la independencia de los jueces. SI ES


CIERTO.

La interpretación constitucional garantiza mejor los derechos fundamentales de


todas las personas. SI ES CIERTO.
Instituto de Ciencia Procesal Penal

CONSTITUCIONALISMO

Mejor forma de gobierno

PROBLEMA
Esto a algunos no
les gusta

A más Constitución y a mayores garantías judiciales, se reducen las esferas


de decisión de las mayorías parlamentarias.
Quien tutela mejor los derechos fundamentales?:

EL JUEZ EL LEGISLADOR
VS

En la historia del Estado de Derecho, derivado del Constitucionalismo


Americano o del Constitucionalismo Francés (Neoconstitucionalismo
Europeo), ha quedado establecida como garantía básica de los derechos
fundamentales y del Estado Constitucional de Derecho, la garantía
jurisdiccional. Esta garantía jurisdiccional es la que permite a los jueces aplicar
las leyes, siempre que ellas sean Constitucionales (compatibles con los derechos
fundamentales). Esto es así, ya que en la historia de las repúblicas, las mayorías
políticas ocasionalmente sancionaban leyes que respondían más a intereses
políticos (de sectores sociales a veces mayoritarios), en desmedro de los
derechos fundamentales. Y, allí surge la garantía jurisdiccional, para hacer
prevalecer los derechos fundamentales, la Constitución, a las Leyes. Por ello,
los jueces son los que mejor tutelan los derechos fundamentales de todas las
Instituto de Ciencia Procesal Penal

personas.

“Una Constitución no sirve para representar la voluntad común de un pueblo, sino para
garantizar los derechos de todos, incluso frente a la voluntad popular (…) El fundamento de
su legitimidad (…) no reside en el consenso de la mayoría, sino en un valor mucho más
importante y previo: la igualdad de todos en las libertades fundamentales y en los derechos
sociales”
LUIGI FERRAJOLI

Para Linares Quintana “el principio de supremacía de la Constitución


constituye el más eficiente instrumento técnico hasta hoy conocido para la
garantía de la libertad, al imponer a los poderes constituidos la obligación de
encuadrar sus actos en las reglas que prescribe la Ley Fundamental”.

Luigi Ferrajoli, en su trabajo “Pasado y futuro del Estado de Derecho”,


sostiene que está vigente ya un constitucionalismo internacional. Existe ya un
orden constitucional de Derecho ampliado al plano supranacional.

Los derechos fundamentales no solo se tutelan por las constituciones nacionales, sino ahora, en
definitiva, por tratados y en cortes internacionales de derechos humanos.

En fin, esto ya es conocido, pero lo sustancial, es que los jueces estamos


llamados a brindar tutela jurisdiccional efectiva a las personas, de la forma más
inmediata posible, y para ello, el mejor instrumento técnico de aplicación de las
leyes en un Estado Constitucional de Derecho lo constituye, la interpretación
constitucional.

Con la interpretación constitucional, los jueces brindan mayores garantías


judiciales, y ello no es “decisionismo judicial”. La interpretación constitucional
por los jueces, busca fortalecer el Estado Constitucional y los derechos
Instituto de Ciencia Procesal Penal

fundamentales. Y, en particular, busca garantizar el respeto al diseño


constitucional del modelo acusatorio peruano.

La aplicación del principio de supremacía constitucional, nos permite aplicar la


Ley, de acuerdo al artículo 138 de la Constitución “deber de preferir la norma
constitucional sobre la ley” dos formas:

A) Interpretación conforme a la Constitución: Ley parcialmente


inconstitucional
B) Aplicación directa de la norma Constitucional: Ley completamente
inconstitucional (Gráfico siguiente)

LA CONSTITUCIÓN Y EL DISEÑO CONSTITUCIONAL DEL


PROCESO PENAL

INAPLICACIÓN
APLICACIÓN
DE LA NORMA
DIRECTA DE LA
PROCESAL
CONSTITUCION

NORMA PROCESAL
INCOMPATIBLE CON
LA CONSTITUCION
PROCESO PENAL

Finalmente, el control constitucional difuso contenido en el artículo 14 de la


LOPJ, ha sido sustancialmente modificado por el artículo 138 la Constitución
de 1993 y el artículo X del Título Preliminar del Código Procesal Penal de
2004.
Instituto de Ciencia Procesal Penal

II. EL MODELO QUE MEJOR RESPONDE A UN DISEÑO


CONSTITUCIONAL DE PROCESO PENAL ES EL
MODELO ACUSATORIO

El modelo acusatorio, recogido en el NCPP 2004, propone una forma


nueva, mejor y más constitucional de proceso penal, basado en el sistema de
audiencias, con oralidad, contradicción, inmediación y publicidad.
Instituto de Ciencia Procesal Penal

El modelo acusatorio, al ser un modelo más compatible con la constitución,


convierte al Modelo y a la audiencia en un valor de jerarquía constitucional,
pues refleja el diseño constitucional de proceso penal. Por ello, cuando se
afecta la oralidad de las audiencias, la contradicción, la inmediación o la
publicidad, en el nuevo proceso penal, se afecta a la Constitución.
Consiguientemente, es deber de los jueces garantizar la real y plena vigencia del
modelo acusatorio y su sistema de audiencias.

En la reciente historia de la reforma procesal penal latinoamericana, muchos


han sido los cuestionamientos sobre la constitucionalidad del modelo
acusatorio, pero que en realidad encubrían a los defensores del viejo modelo
mixto inquisitivo. Por ejemplo en Colombia, se interpuso una acción de
inconstitucionalidad contra el NCPP, bajo el argumento, entre otros, de
afectación al principio de igualdad (liquidación y ncpp) y legalidad (colisión con
otras leyes). Por suerte para Colombia y para la reforma procesal
Latinoamericana, por un voto se salvó el nuevo modelo. Otros países tienen
más problemas, pues a una inadecuada metodología de implementación, se
sumó la falta de adecuación normativa, como es el caso del Ecuador (salvo
Cuenca) y Bolivia, por citar solo algunos casos cercanos al Perú. En estos dos
países la reforma procesal viene sufriendo un grave retroceso. Y, es que el
sistema acusatorio ha cedido en oralidad, y existe más escrituralidad, más
dependencia del expediente y menos valor a la audiencia.

En el Perú, tenemos que admitir que nuestro NCPP no es perfecto, tiene


muchos problemas de técnica legislativa, normas contradictorias, omisiones,
inconsistencias, vacíos, entre otros problemas usuales de nuestro legislador.
Además, debe tenerse en cuenta, que la reforma procesal penal en el Perú, no
ha sido acompañada de otras reformas legales, como el caso de las Leyes
Orgánicas de la PNP, MP y del PJ, e, incluso también de una reforma
constitucional, por lo que tiene que hacerse uso de la interpretación
Instituto de Ciencia Procesal Penal

constitucional, a fin de garantizar coherencia en la aplicación del nuevo


modelo.

El NCPP ha incorporado una nueva concepción del despacho judicial, que


modifica sustancialmente el concebido en la LOPJ. El NCPP ha incorporado
una nueva concepción del despacho fiscal, que no está prevista en la LOMP.
Generando en ambos casos, nuevas prácticas administrativas. Y, entonces, por
qué sólo se repara en las prácticas procesales.

Cierto que se hace necesaria una reforma legal y constitucional, pero y hasta
entonces?. ¿Cómo queremos implementar nuestro Modelo Acusatorio? Como
Bolivia, Ecuador (salvo Cuenca), o como Colombia o Chile?.

Queremos tener un sistema procesal donde los jueces resuelvan previa


audiencia? O, queremos mantener un sistema inquisitivo mixto, donde los
jueces resuelven en privado, sin audiencia, por escrito y con el expediente a la
mano.

Me parece que la opción es la primera; así lo han decidido mayoritariamente los


jueces del NCPP en reciente Taller Nacional realizado en Lima. Y es lo más
saludable para el bien de la justicia en el Perú.

Las nuevas y buenas prácticas procesales se asientan en una interpretación


constitucional del NCPP, no están en el limbo ni responden a un errado
concepto de juez- legislador, pues como ha quedado señalado líneas arriba, la
labor del Juez se limita a aplicar la norma conforme a la constitución y a aplicar
directamente la constitución, según sea el caso, por consiguiente, las Nuevas y
buenas prácticas, al llenar los vacíos, inconsistencias u omisiones del texto legal, siguen el
diseño constitucional del proceso penal, y por tanto, dichas nuevas y buenas prácticas, poseen
fundamento constitucional.
Instituto de Ciencia Procesal Penal

Hay que impulsar la reforma legal y constitucional que necesita nuestro Modelo Acusatorio, y
que sean las nuevas y buenas prácticas, nacidas de juicios de ponderación e interpretación
constitucional, las que sirvan de base para la tarea reformista, para el bien del proceso de
implementación.

III. DEL EXPEDIENTE A LA AUDIENCIA: CAMBIO NECESARIO


DE CULTURA Y PRÁCTICAS PROCESALES

Uno de los valores fundamentales del Modelo Acusatorio Peruano es la


audiencia, y al ser el modelo el más compatible con la Constitución, la
Audiencia se convierte en un valor con jerarquía constitucional.

La audiencia es el mejor escenario donde el derecho a la presunción de


inocencia del imputado y sus demás derechos, se garantizan mejor. La
audiencia, es el mejor escenario donde las víctimas pueden encontrar tutela. La
audiencia es el mejor escenario donde se garantiza un mejor trabajo profesional
de jueces, abogados y fiscales. La audiencia es el mejor escenario donde se
garantiza la transparencia de la justicia. La audiencia es el escenario que
garantiza una mejor decisión judicial, más imparcial.

En otras palabras, en una interpretación constitucional, sin audiencia, los


derechos de defensa, de contradicción, de presunción de inocencia, de
imparcialidad, etc., se restringen. Y, en un contexto de modelo procesal, no es
posible que el Juez resuelva sin audiencia.

Veamos, ¿Es posible que los jueces, de acuerdo al NCPP, puedan resolver sin
audiencia, cuando el Código señala que debe resolverse con previa audiencia?
Instituto de Ciencia Procesal Penal

NO ES POSIBLE

¿Es posible que se realice una audiencia, sin la concurrencia de la parte que
solicitó la audiencia? NO ES POSIBLE.

¿Es posible que el Juez en estos casos, proceda a resolver por escrito y sin
audiencia? NO ES POSIBLE.

¿La prisión preventiva solicitada por el Fiscal puede ser resuelta sin audiencia
pública? NO PUEDE

¿La audiencia de prisión preventiva puede realizarse sin la concurrencia no


justificada del Fiscal? NO PUEDE

¿La audiencia de cesación de prisión preventiva puede realizarse a pesar de la


inconcurrencia no justificada del abogado defensor que lo ha solicitado? NO
PUEDE

CONCLUSIONES:

1) El modelo acusatorio exige a la parte que pidió una audiencia, estar


presente en ella, caso contrario, el Juez no podrá pronunciarse.
2) No es admisible, en caso no concurra dicha parte, que el Juez resuelva el
caso solo con el expediente. Esto es contrareforma.
Instituto de Ciencia Procesal Penal

La audiencia es un valor constitucional

IV. PRESUNTA VIOLACIÓN AL DERECHO A LA DOBLE


INSTANCIA

Supuesto: El NCPP no prevé expresamente para el caso de autos


judiciales, la sanción de inadmisibilidad del recurso de
apelación, en caso de inconcurrencia a la audiencia de la
parte apelante.

Cuestiones: 1) Se afecta el principio de legalidad (lex certa)

2) Se afecta el principio a la doble instancia

3) Es aplicación analógica y extensiva in malam parte


Instituto de Ciencia Procesal Penal

El NCPP ha introducido importantes cambios en el sistema de recursos, los


mismos que resultan importantes ser citados a fin de poder comprender su
alcance y su relación con el presente tema.

- Existe un sistema impugnatorio restringido, es decir, ahora con el


NCPP no toda resolución puede ser impugnada, sino solo aquellas
resoluciones que ponen fin al proceso (con las excepciones previstas en
la ley). El Título Preliminar NCPP “ARTICULO I.4. Las resoluciones
son recurribles, en los casos y en el modo previsto por la Ley. Las
sentencias o autos que ponen fin a la instancia son susceptibles de recurso de
apelación”

- Los recursos impugnativos en el NCPP se resuelven previa audiencia.


En consecuencia, por regla general del modelo procesal acusatorio, y,
por sentido común, la parte apelante tiene la obligación de asistir a su
audiencia.

- En el NCPP existe un doble control de admisibilidad del recurso,


primero por el Juez cuya resolución se recurre, y, segundo, por la Sala de
Apelaciones.

- Se prevé el pago de costas procesales a la parte recurrente que pierde


la apelación.

En el NCPP con el solo escrito de apelación no es posible que se resuelva el


recurso de apelación planteado. Se hace necesario que la parte recurrente acuda
a la audiencia de apelación, a fin de que se escuchen sus argumentos y se
promueva el debate, bajo las reglas de la oralidad, inmediación y contradicción.
Y, es que con el nuevo modelo procesal, los Jueces resuelven previa y con la
audiencia, y ya no con el expediente.
Instituto de Ciencia Procesal Penal

Ahora no es posible apelar por apelar cualquier resolución (solo resoluciones


finales y con recursos debidamente fundamentados, caso contrario si es
maliciosa o injustificada puede ser sancionada con costas).

La parte tiene el deber de acudir a su audiencia, caso contrario su recurso será


rechazado. Esta es una regla procesal que nace del modelo procesal acusatorio.
Esta exigencia que se impone a la parte, de concurrir a su audiencia de
apelación, no es un obstáculo insalvable que convierta el derecho a la instancia
plural (acceso a todas las instancias), en algo inalcanzable, es una obligación
impuesta a la parte, como lo es por ejemplo, el deber de fundamentación de su
recurso. Por tanto, la parte que es negligente, y no fundamenta su recurso, será
sancionada con su inadmisibilidad. Ahora, con el NCPP, si la parte recurrente
no concurre a su audiencia de apelación, su recurso será declarado inadmisible.

El derecho a la doble instancia o doble conforme, se originó como derecho del


condenado a que su sentencia sea revisada por segunda vez por un tribunal
superior.

Ese es el sentido del Art. 14.5 del Pacto Internacional “Toda persona declarada
culpable de un delito tendrá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le haya
impuesto sean sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley”.

En el caso de apelación de sentencia condenatoria, el NCPP establece de forma


expresa que si la parte apelante no concurre a su audiencia, su apelación será
declarada inadmisible.

En el caso que se haya interpuesto el recurso de casación, el recurrente deberá


acudir a la audiencia de casación, caso contrario, su recurso será declarado
inadmisible (sea que se recurra de auto o sentencia).
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LA APELACIÓN DE AUTOS:

En el caso de apelación de autos, se señala que el legislador no ha previsto de


forma expresa la sanción de inadmisibilidad cuando la parte recurrente no
acude a su audiencia. Si bien ello es cierto, ¿cuál es la razón de ello?. O, ¿es un
error u omisión?. O, ¿es que el legislador ha querido que las apelaciones de
autos se resuelvan sin audiencia y en la forma antigua inquisitiva-mixta,
contrariamente al modelo y a la impugnación de sentencias?

Las apelaciones de autos o sentencias se resuelven previa audiencia. Para que se


lleve a cabo la audiencia, tiene que acudir la parte que solicitó la audiencia (en
este caso la parte apelante). Esta es la regla del nuevo modelo procesal: la parte
que no asiste a la audiencia, su pedido es declarado inadmisible y la audiencia se
frustra. Por tanto no existe afectación al principio de legalidad procesal
(proceso predeterminado). Por lo mismo, tampoco existe aplicación analógica
o extensiva.

De igual forma, no existe afectación al derecho a la doble instancia, por exigirse


a la parte apelante, la obligación de concurrir a la audiencia. Ya se ha dicho, que
esta carga impuesta por el modelo acusatorio, no afecta el derecho de todo
justiciable al acceso a la justicia en todas sus instancias.

Además de las razones de principio señaladas, debe de precisarse, que si se


admitiera que el recurso de apelación de auto debe ser resuelto por la Sala, aun
a pesar de que la parte apelante no haya concurrido a la audiencia, significaría,
sacrificar la oralidad del Nuevo Modelo Acusatorio, por el de la escrituralidad
del Modelo Inquisitivo. Sería un gran retroceso, ello no se debe permitir. Pero
también puede significar, que se estaría consintiendo y fomentando apelaciones
maliciosas e inoficiosas, así como conductas negligentes de abogados y fiscales
que no asisten a sus audiencias a tiempo. Esto tampoco es lo que quiere el
Instituto de Ciencia Procesal Penal

NCPP.

La declaratoria de inadmisibilidad del recurso de apelación de auto, cuando la


parte apelante no concurre, se encuentra ajustado a la regla rectora del Modelo
Acusatorio basado en el sistema de audiencias, modelo que responde mejor al
diseño constitucional del proceso penal, y que se ajusta a un principio de
legalidad constitucional, pues la garantía del proceso predeterminado por ley en
el modelo acusatorio, establece que “la parte debe acudir a la audiencia
requerida por ella” “que es deber de las partes probar su pretensión en
audiencia” “que los jueces en el NCPP no resuelven una apelación sin
audiencia”.

Los efectos gravosos de la prisión preventiva no pueden ser usados como


pretexto para generalizar un retroceso en las prácticas de la oralidad. No, si se
tiene en cuenta que todas las decisiones judiciales sobre prisión preventiva,
prolongación o cesación, deben de ser resueltas previa audiencia pública, así
como la apelación y eventual casación. Y, esto se ha hecho con la finalidad de
dotar al imputado de las mayores garantías para la defensa de su libertad
personal, pero para ello se requiere de abogados diligentes que armen una
buena estrategia de defensa, lleven nuevos argumentos y nueva evidencia al
debate de la audiencia de apelación de la prisión preventiva y en general de los
otros autos. Por ello, la parte recurrente tiene la obligación de concurrir a la
audiencia. Sólo así se consolidará a la audiencia, como la mejor garantía de los
derechos fundamentales de los imputados y víctimas. Así se garantizarán mejor
los derechos del imputado.

Por último, la facultad de declarar inadmisible el recurso de apelación de auto,


por inconcurrencia de la parte apelante, si se encuentra expresamente recogido
en el artículo 420 inciso 4, sobre trámite de la apelación de autos se precisa que
“ El auto en el que la Sala declara inadmisible el recurso podrá ser objeto de recurso de
Instituto de Ciencia Procesal Penal

reposición, que se tramitará conforme al artículo 415”, concordado con el inciso


5 “…se oirá al abogado del recurrente…”. Efectivamente, la parte que tenga un
motivo justificado de su inconcurrencia a la audiencia, puede vía reposición,
solicitar nueva audiencia, pero de ninguna manera, puede admitirse el retorno
de prácticas inquisitivas ni mucho menos incentivarse las practicas negligentes y
descuidadas de las partes, pues son esos los factores que realmente afectan los
derechos de los justiciables, y, también, a la buena marcha del proceso de
implementación del modelo acusatorio.

V. EL SISTEMA DE AUDIENCIAS Y EL NUEVO DESPACHO


JUDICIAL

Finalmente, otro aspecto clave en la buena marcha de la implementación es lo


referente a la concepción del Nuevo Despacho Judicial, el mismo que integra a
su nueva concepción a la audiencia y a la división de trabajo entre lo
administrativo y lo jurisdiccional. Efectivamente, en el NCPP existe una
Organización Administrativa cuya función es la de preparar las audiencias, y
una Organización Jurisdiccional que tendrá como función, el de realizar las
audiencias.

SEPARACION DE FUNCIONES

SISTEMA
ORGANIZACIÓN ORGANIZACIÓN
ADMINISTRATIVA
DE JURISDICCIONAL
AUDIENCIA
S

PRODUCE REALIZA
AUDIENCIAS AUDIENCIAS
Instituto de Ciencia Procesal Penal

Esta organización es la forma más eficiente que permite una rápida


consolidación de las buenas prácticas administrativas y también
jurisdiccionales. La separación de funciones es clave para fortalecer el sistema
del NCPP, y tiene su fundamento en la propia Constitución como ya se ha
sostenido en líneas anteriores. Por ello debemos advertir, que los procesos de
implementación en nuestro país deben de esforzarse en consolidar y respetar la
separación de funciones, caso contrario, no se consolidará el sistema de
audiencias, el despacho del viejo modelo inquisitivo permanecerá, manteniendo
el trámite de papeles y del expediente, afectando con ello el diseño
constitucional del proceso penal acusatorio.

Un ejemplo de buena práctica administrativa y jurisdiccional, en bien de la


oralidad y del valor de la audiencia es el siguiente:

Artículo 9° inc. 2 “…Concedido el recurso de apelación…se agreguen a los actuados


formados en sede judicial las copias certificadas pertinentes del expediente fiscal…”
BUENA PRACTICA

- Se garantiza
Imparcialidad.
-Centralidad de
Audiencia.
Recurso: Sólo - No se genera
con actuados Papel en sistema
judiciales Audiencia judicial

MP: lleva

Carpeta Fiscal
Instituto de Ciencia Procesal Penal

De haberse seguido de forma literal la norma citada, se hubiese


generado una práctica procesal jurisdiccional y administrativa, en el que
se hubiese incentivado Carpeta elfiscaluso del expediente, y no el de la
audiencia. Y, por ser la audiencia un valor de jerarquía constitucional, se
ha logrado que el MP no saque copias y lo adjunte a su apelación, sino
que lleve su carpeta a la audiencia para exhibir sus pruebas a la
contraparte y al Juez, y una vez concluida la audiencia, la Fiscalía se lleve su
carpeta, sin que se genere papel.

Otro ejemplo
Artículo 135 Inc. 1 “Los requerimientos que el Fiscal formula al Juez de la
Investigación Preparatoria deben acompañarse con el expediente original o
con las copias certificadas correspondientes…”

BUENA PRACTICA

Solo - Se garantiza
Requerimiento Imparcialidad.
fiscal Audiencia -Centralidad de
Audiencia.
MP: lleva - No se genera
Carpeta fiscal Papel.

Carpeta
fiscal

Esta buena práctica procesal –originada en la interpretación constitucional-, también


incide en las buenas prácticas administrativas, pues permite que la organización
del despacho judicial erradique de forma más rápida, el viejo concepto de
“trámite de expedientes y papeles” e instale uno nuevo, basado en la “gestión
de audiencias” y en la “división de funciones: la administración prepara las
audiencias y los jueces hacen las audiencias”.
CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD IV DE LAS AUDIENCIAS ESPECIALES;


AUDIENCIA DE TERMINACIÓN ANTICIPADA Y DEL
PROCESO DE FALTAS.

1) Talavera Elguera, Pablo. Breves apuntes sobre


los procesos especiales en el nuevo Código
Procesal Penal. En revista Institucional de la
Academia de la Magistratura N° 9. Pags. 97 a
106.
REVISTA INSTITUCIONAL Nº 9 AMAG PERú

BREVES APUNTES SOBRE LOS


PROCESOS ESPECIALES EN EL NUEVO
CÓDIGO PROCESAL PENAL (NCPP)

Dr. Pablo Talavera Elguera


Ex Juez Superior Titular de la Sala Penal Nacional.
Catedrático de Maestría en Derecho Penal de la
Universidad de San Martín de Porres. Docente en la
Academia de la Magistratura.

Sumario:
I. Nociones generales. II. Clasiicación de los procesos en el NCPP. III. Los procesos especiales.

I. NOCIONES GENERALES

Los procesos especiales no pueden ser reducidos a de aplicación analógica con respecto a la disciplina
un esquema único234. En otras palabras, el concepto del procedimiento ordinario; mientras que es obvio
de proceso especial es solamente negativo, esto es, que las normas concernientes al proceso ordinario se
caracterizado por la derogación del proceso ordinario; aplican al proceso especial, a menos que resulte una
pero no puede asumir un contenido positivo, ya que derogación expresa o proveniente de la estructura
existen tantos procesos especiales, conigurando cada misma del procedimiento especial.
uno de ellos de acuerdo a un esquema propio, cuantas
son las situaciones particulares que aconsejan derogar En cambio, contempladas en su conjunto, forman,
al esquema del proceso ordinario. Cada proceso para cada procedimiento especial, un cuerpo orgánico
especial tiene una coniguración propia. de normas. Dentro de este cuadro, a las disposiciones
que disciplinan cada uno de los procedimientos
Las disposiciones que disciplinan cada especiales no puede negárseles la posibilidad de
procedimiento especial, por el hecho de presentarse aplicación analógica en orden a la resolución de
en derogación a las disposiciones concernientes al problemas atinentes al procedimiento especial a que
procedimiento ordinario, asumen, en relación a éste, dichas normas se reieren235.
carácter excepcional y, por tanto, no pueden ser objeto

234
LEONE, Giovanni. Tratado de Derecho procesal penal Tomo II. Editorial EJEA, Buenos Aires, 1963, página 435.
235
LEONE, Giovanni. Tratado de Derecho procesal penal, Tomo II, página 436.

97
BREVES APUNTES SOBRE LOS PROCESOS ESPECIALES EN EL NUEVO
CÓDIGO PROCESAL PENAL (NCPP)

La especialidad, tratándose de materia procesal, en algunos aspectos del procedimiento, vinculadas


sólo puede inferirse de la disciplina del procedimiento: esencialmente a la competencia del órgano
cuando un procedimiento se regula de manera diferente jurisdiccional, a la promoción de la acción penal, a la
que el proceso ordinario, nos hallamos en presencia de intensidad de las medidas limitativas de derechos, al
un procedimiento especial236. derecho probatorio y a la incorporación de determinadas
instituciones procesales, considerándose como factores
Por consiguiente, proceso especial es cualquier principales que justiican su incorporación: la condición
proceso cuya disciplina presente, en todo o en parte, de la persona a enjuiciar y el tipo de delito240.
una derogación al esquema del proceso ordinario.
No se trata de procedimientos distintos a los
ordinarios, sino con un conjunto de particularidades
II. CLASIFICACIÓN DE LOS PROCESOS EN EL en la forma de iniciarse la actividad procesal; el
NCPP procedimiento preliminar o las medidas cautelares,
pero no al procedimiento en sí, que se desarrollará
II.1 Los procesos ordinarios conforme a las reglas generales vistas en su momento241.

Los procesos ordinarios están previstos, en principio, El nuevo Código Procesal Penal contempla las
para todo tipo de hechos punibles y se determinan especialidades procedimentales siguientes:
atendiendo a su naturaleza –faltas o delitos- o la pena
solicitada237. • Proceso por razón de la función pública:

Para Sánchez el procedimiento ordinario constituye a) Proceso por delitos de función atribuidos a altos
la normatividad base238 para cualquier forma de funcionarios públicos (art. 449° y ss.)
especialidad procedimental e incluso de los procesos
especiales. b) Proceso por delitos comunes atribuidos a congresistas
y otros altos funcionarios (art. 452° y ss.)
A juicio de Aragoneses, son procesos ordinarios
aquellos que, pensados para hipótesis generales, c) Proceso por delitos de función atribuidos a otros
responden a un criterio cuantitativo, cual es el de la funcionarios públicos (art. 454° y ss.)
gravedad de la pena con la que el delito está castigado
en la ley sustantiva. Los procesos especiales atienden, • Proceso de seguridad (art. 456° y ss.)
en cambio, a circunstancias especíicas de distinta
índole (general y preferentemente, la persona del II.3 Los procedimientos especiales
encausado o el tipo de delito), siendo indiferente a
estos ines que la ley prevea o no alguna consideración Los procedimientos especiales, en cambio, están
relativa a la gravedad de la pena239. previstos para delitos muy concretos o circunstancias
especíicas de especial relevancia procesal,
Los procesos ordinarios que establece el nuevo conigurándose modelos de procedimiento muy
Código Procesal Penal son el proceso común y el propios, por entero alejados del modelo ordinario.
proceso por faltas (art. 482° y ss.).
Los procedimientos especiales están previstos para
II.2 Las especialidades procedimentales circunstancias o delitos especíicos, en los que se
discute una concreta pretensión punitiva.
Los procedimientos con especialidades
procedimentales están estructurados sobre la base del San Martín –siguiendo a Leone- airma que
proceso común, al que se le introducen particularidades los llamados juicios especiales son todos aquellos

236
LEONE, Giovanni. Tratado de Derecho procesal penal, Tomo II, páginas 437-438.
237
MONTÓN REDONDO, Alberto y otros. Derecho Jurisdiccional III Proceso Penal. 12ª. Edición. Editorial Tirant lo Blanch,
Valencia, 2004, página 510.
238
SÁNCHEZ VELARDE, Pablo. Manual de Derecho Procesal Penal. Editorial IDEMSA, Lima, 2004, 903.
239
ARAGONESES, Sara y otros. Derecho Procesal Penal. Sexta edición. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, S.A.,
Madrid, 2003, página 290.
240
SAN MARTÍN, César. Derecho procesal penal, volumen II. Editorial Grijley, Lima, 2003, página 1242.
241
MONTÓN REDONDO, Alberto y otros. Derecho Jurisdiccional III Proceso Penal. 12ª. Edición. Editorial Tirant lo Blanch,
Valencia, 2004, página 550.

98
REVISTA INSTITUCIONAL Nº 9 AMAG PERú

procesos cuya regulación ofrece, en todo o en parte, Los denominados procedimientos auxiliares
modiicaciones que los diferencian del proceso consisten en trámites o reglas procesales destinadas
ordinario242. a resolver o ejecutar situaciones particulares que
se presentan durante la marcha del proceso245. Son
La circunstancia más relevante que se ha tenido procedimientos menores que se vinculan directamente
en consideración para instituir un procedimiento al procedimiento principal: de él se extrae la cuestión
especial es el principio del consenso, que ha dado que les sirve de objeto. Las cuestiones que generan son
lugar al procedimiento de terminación anticipada y diversas del objeto procesal que integra la cuestión
la colaboración eicaz, que ha generado una serie de de fondo. Son instrumentales respecto del proceso
procedimientos al amparo del Derecho Penal premial. principal.

Los procedimientos penales especiales que conigura Los procedimientos complementarios o auxiliares
el nuevo Código Procesal Penal son: que contempla el nuevo Código Procesal Penal son:

a) Proceso inmediato (art. 446° y ss.) a) La extradición (art. 513° y ss.)

b) Proceso por delito de ejercicio privado de la acción b) La asistencia judicial internacional (art. 528° y ss.)
penal (art. 459° y ss.)
c) Las diligencias en el exterior (art. 538° y ss.)
c) Proceso de terminación anticipada (art. 468° y ss.)
d) El cumplimiento de condenas (art. 540° y ss.)
d) Proceso por colaboración eicaz (art. 472° y ss.)
e) La entrega vigilada (art. 550° y ss.)
II.4 Los procedimientos complementarios o
auxiliares f) La cooperación con la Corte Penal Internacional
(art. 554° y ss.)
Los procedimientos complementarios, se
caracterizan por el hecho de que, aun siendo
procedimientos autónomos, se vinculan, sin embargo, III. LOS PROCESOS ESPECIALES
a una relación procesal ya agotada o por iniciarse243.
III.1 Proceso inmediato
Los procedimientos auxiliares o complementarios
son simples procedimientos al servicio de un proceso Los conceptos celeridad y eiciencia del sistema
principal, cuya tramitación deberá seguirse cuando están presentes en las últimas reformas procesales
se den las situaciones fácticas que determinan la penales, sin embargo no deben considerarse como la
aplicación de su régimen legal. panacea de todos los males que acechan la justicia
penal. No debe creerse que la implantación sin más de
En los casos de los procedimientos complementarios un instrumento rápido vaya a resolver todos los males.
falta una pretensión punitiva encaminada a la
imposición de una pena en virtud de la comisión de un Toda reforma procesal penal debe orientarse por
hecho punible, sino de medidas, que pueden integrar la búsqueda del equilibrio entre garantías y eicacia.
un concreto procedimiento, obtener la presencia No se debe concebir un cambio legislativo pendular
del imputado, realizar un acto de investigación o de
prueba, etc244.

242
SAN MARTÍN, César. Derecho procesal penal, volumen II, página 1242.
243
LEONE, Giovanni. Tratado de Derecho procesal penal, Tomo II, páginas 525.
244
GÓMEZ ORBANEJA, Emilio y HERCE QUEMADA, Vicente. Derecho procesal penal, 10ª. Edición, Artes Gráicas y Ediciones,
Madrid, 1987, páginas 327-328.
245
CLARIÁ OLMEDO, Jorge. Tratado de Derecho Procesal Penal, Tomo VII El procedimiento penal. Rubinzal-Culzoni Editores,
Buenos Aires, 2009, página 99.

99
BREVES APUNTES SOBRE LOS PROCESOS ESPECIALES EN EL NUEVO
CÓDIGO PROCESAL PENAL (NCPP)

(garantías – eicacia), sino que garantías y eiciencia En el Perú el proceso inmediato tiene en cierto
son conceptos intrínsecamente creados para coexistir, modo su antecedente en la Ley 28122, la misma que
buscando el equilibrio perfecto entre ellos. establece la regulación sobre la conclusión anticipada
de la instrucción para determinados delitos. Dicha ley
La simpliicación del proceso es una tarea constante. establece la realización de una instrucción judicial
Existe una suerte de fuerza que atrae al sistema judicial breve, similar a la instrucción de los juicios rápidos del
hacia lo formal, lo incidental, lo rutinario, hacia lo sistema procesal español.
que vulgarmente denominamos “el trámite”. En la
experiencia cotidiana de la vida judicial, observamos Sin embargo, se diferencia en que en el proceso
cómo lentamente, los formalismos le quitan espacio inmediato del nuevo Código Procesal Penal peruano
a la solución del problema y, por lo tanto, van no hay siquiera una breve investigación formal,
“complicando” inútilmente el proceso. simplemente de lo actuado preliminarmente el
iscal formula su requerimiento para juicio. El juicio
Una de las razones más fuertes de la insatisfacción inmediato tiene como fuente a los juicios: directísimo
social respecto de la administración de justicia es la (lagrancia o confesión del art. 449° del CPP italiano)
duración del proceso. En este campo, es necesario e inmediato (por prueba evidente del art. 453° del CPP
buscar mecanismos más imaginativos, porque todos los italiano).
tradicionales métodos de control ya han sido probados
y han fracasado. 1.1. Supuestos

Las respuestas del sistema penal para acelerar los El proceso inmediato es procedente, a pedido del
procesos penales han sido: iscal, en los casos siguientes: a) el imputado ha sido
sorprendido y detenido en lagrante delito246; o, b)
1) Aumentar la capacidad del sistema, especialmente el imputado ha confesado la comisión del delito; o
incrementando el número de jueces, iscales y c) los elementos de convicción acumulados durante
policías. las diligencias preliminares, y previo interrogatorio
del imputado, sean evidentes.
2) Reducir la carga de trabajo de los tribunales, sobre
todo mediante la descriminalización de conductas. La doctrina distingue tres tipos de lagrancia: 1)
Flagrancia estricta, cuando el sujeto es sorprendido en
3) Establecer nuevas normas de procedimiento que el mismo momento de estar ejecutando el delito; 2)
permitan un enjuiciamiento más rápido de los Cuasilagrancia, cuando ya se ha ejecutado el delito,
asuntos o la desburocratización de los procesos. pero es detenido poco después, ya que no se le perdió
de vista desde entonces; y 3) Presunción de lagrancia,
Las mencionadas vías de aceleración pueden cuando sólo hay indicios razonables que permiten
utilizarse por sí solas, pero frecuentemente encontramos pensar que es el autor del delito.
supuestos en las que se combinan elementos de las tres.
2.2. Procedimiento
Examinando el derecho comparado, se pueden
establecer tres grupos de instrumentos de aceleración El iscal, sin perjuicio de solicitar las medidas de
del proceso: coerción que correspondan, se dirigirá al Juez
de la Investigación Preparatoria formulando
a) Los que implican una eliminación casi total del el requerimiento de proceso inmediato. El
proceso (oportunidad y transacción o mediación requerimiento se presentará luego de culminar
penal). las diligencias preliminares o, en su defecto, antes
de los treinta días de formalizada la investigación
b) Los que determinan un acortamiento del proceso preparatoria. Se acompañará al requerimiento el
mediante la desaparición de alguna de sus fases. expediente iscal.

c) Y los que, dejando subsistentes todas las fases


del proceso, realizan una reorganización del
procedimiento. Juicios abreviados o rápidos.

246
Art. 259.2 NCPP: Existe lagrancia cuando la realización de un hecho punible es actual y en esa circunstancia, el autor
es descubierto o cuando es perseguido y capturado inmediatamente después de haber realizado el acto punible o cuando es
sorprendido con objetos o huellas que revelan que acaba de ejecutarlo [vigente desde el 01/07/09 Ley 29372].

100
REVISTA INSTITUCIONAL Nº 9 AMAG PERú

El Juez de la Investigación Preparatoria, previo La terminación anticipada se sustenta en el


traslado al imputado y a los demás sujetos procesales llamado Derecho Procesal Penal Transaccional, que
por el plazo de tres días, decidirá directamente en igual busca evitar un procedimiento penal innecesario
plazo de tres días, si procede el proceso inmediato o si obteniendo el procesado un beneicio de reducción
se rechaza el requerimiento iscal. La resolución que se de la pena mediante una fórmula de acuerdo o de
emita es apelable con efecto devolutivo. consenso realizado entre el imputado y el Fiscal, con
la aprobación necesaria del Juez. Espinoza apunta que
Notiicado el auto que dispone la incoación del la terminación anticipada es un negocio procesal, en la
proceso inmediato, el Fiscal procederá a formular medida que constituye un acto de naturaleza bilateral
acusación, la cual será remitida por el Juez de la –una relación directa entre dos partes con intereses
Investigación Preparatoria al Juez Penal competente, contrapuestos-249.
para que dicte acumulativamente el auto de
enjuiciamiento y de citación a juicio. Es de entenderse El consenso a que pueda llegarse resulta beneicioso
que se obvia la fase intermedia y se pasa directamente no sólo para el imputado sino también para el propio
al juzgamiento. sistema de justicia penal actualmente en crisis, y
además, también favorece a la parte agraviada del
De ser pertinente, antes de la formulación de la delito. El imputado obtiene por el solo hecho de
acusación, a pedido del imputado puede instarse la someterse a este procedimiento especial, la rebaja de
iniciación del proceso de terminación anticipada. la pena en una sexta parte, a la que podría agregar
aquella que le corresponda por confesión sincera.
Notiicado el auto que rechaza la incoación del
proceso inmediato, el Fiscal dictará la Disposición Por otra parte, la persecución penal llega
que corresponda disponiendo la formalización o la anticipadamente a su término, obviándose la
continuación de la Investigación Preparatoria. realización de actos formales de la instrucción y
juzgamiento, propios de un proceso penal regular,
imponiéndose una sanción penal y reparación civil.
III.2 Proceso de terminación anticipada No sólo las autoridades tendrán un proceso menos que
conocer, sino que dispondrán de mayor tiempo para la
Para Sánchez se trata de un proceso especial que se investigación y juzgamiento de otros casos de igual o
ubica dentro de los mecanismos de simpliicación del mayor gravedad.
proceso que modernamente se introducen en los códigos
procesales247. Su inalidad: evitar la continuación de El proceso de terminación anticipada tiene su
la investigación judicial y el juzgamiento si de por fuente legal nacional en el artículo 2° de la Ley 26320
medio existe un acuerdo entre el imputado y el iscal, y el artículo 20° de la Ley 28008 (Ley de los Delitos
aceptando los cargos el primero y obteniendo por ello Aduaneros).
el beneicio de la reducción de la pena en una sexta
parte. Se trata en esencia de una transacción penal Este procedimiento especial tiene su origen en el
para evitar un proceso que resulta ya innecesario. instituto del pattegiamiento italiano, introducido por la
Ley N° 689, de 24 de noviembre de 1981. Según Barona
Según Espinoza la terminación anticipada es un Villar, la mayoría de la doctrina italiana entiende que
procedimiento especial que constituye un medio ese término es la traducción del plea bargaining del
diferente o alternativo de concluir un proceso sistema norteamericano, pero lo cierto es que diiere
convencionalmente. En estos casos nos encontramos notablemente de dicho modelo procesal. En el Perú
frente a un proceso penal que se inició conforme su incorporación ha tomado como fuente los artículos
a las reglas del proceso ordinario pero cuyo iter 444° al 448° del Código de Procedimiento Penal
procedimental se ve desviado a partir de la aplicación italiano de 1989 “applicazione Della pena su richiesta
de reglas especiales que determinan que su conclusión delle parti”250.
resulte más acelerada y evite la aplicación de las
normas ordinarias de procesamiento248.

247
SÁNCHEZ VELARDE, Pablo. Manual de Derecho procesal penal, página 922.
248
ESPINOZA GOYENA, Julio. La terminación anticipada del proceso penal. Tesis para optar el título de Abogado. UNMSM,
1998.
249
ESPINOZA GOYENA, Julio. La terminación anticipada del proceso penal. Tesis para optar el título de Abogado. UNMSM,
1998.
250
Citada por SAN MARTÍN, César. Derecho Procesal Penal, volumen II, página 1384.

101
BREVES APUNTES SOBRE LOS PROCESOS ESPECIALES EN EL NUEVO
CÓDIGO PROCESAL PENAL (NCPP)

El procedimiento de terminación anticipada se sitúa El criterio funcional que inspira este procedimiento
en la necesidad, muy sentida, de conseguir una justicia no es otro que la economía procesal, orientada a la
más rápida y eicaz, aunque respetando el principio reducción de los tiempos de la causa. Por ello, la
de legalidad procesal. La idea de simpliicación del terminación anticipada se conigura sobre el acuerdo
procedimiento parte en este modelo del principio entre el imputado y el iscal sobre el procedimiento y
del consenso. El citado procedimiento simpliicado la pena, obligando al juez a fundar su convencimiento
opera, al decir de Padovani, como un “iltro selectivo sobre la verdad de los hechos, en base a actos de
consensualmente aceptado”251, en donde la premialidad investigación; y, tiene como efecto evitar la celebración
correlativa a la solicitud o a la aceptación de tales del juicio oral y una exclusiva función premial al
iltros incentiva su funcionamiento; deja a las partes, conceder una rebaja de pena si la causa culmina por
desde una lógica propia del procedimiento acusatorio, esta vía.
un poder dispositivo para que puedan conigurar el
objeto del proceso. El consenso, según Barona Villar, La Constitución sanciona el principio de presunción
opera, de modo básico, sobre el tipo de pena y sobre de inocencia, en cuya virtud una condena es estimada
la caliicación jurídica y, como efecto relejo, sobre el legítima si existen en autos suicientes elementos
procedimiento al determinar una particular clausura probatorios, que puedan considerarse de cargo
del mismo252. y actuados a través de medios lícitos de prueba.
Congruente con tal derecho fundamental, el artículo
El objeto de negociación es, pues, la pena, aunque 468°.6 del nuevo Código Procesal Penal, el juez para
desde ya es del caso puntualizar, que ello no importa dictar sentencia anticipada, requiere veriicar que en
negociar el cargo que se imputa o una pena distinta a la la causa obran elementos de convicción suicientes.
prevista legalmente, lo que a nuestro juicio revela que Si el juez estima que no hay fundamento probatorio
este instituto respeta las fuentes mismas del principio suiciente, debe desestimar el acuerdo y ordenar
de legalidad, en todas sus dimensiones253. la continuación del procedimiento según su cauce
ordinario.
El proceso de terminación anticipada es una
expresión del denominado “derecho procesal Mediante el proceso de terminación anticipada, la
penal transaccional”. Su fuente primigenia es el causa concluye en la fase de investigación preparatoria
pattegiamento italiano y, luego, la legislación procesal cuando el imputado y el iscal llegan a un acuerdo sobre
colombiana. En este proceso el principio de legalidad la pena y la reparación civil y demás consecuencias
es visto básicamente como un límite al ius puniendo, accesorias, y éste es aprobado judicialmente mediante
a la vez que se opta por una concepción preventiva una sentencia. Lo relevante del nuevo Código Procesal
del Derecho Penal y de la función de la pena. Se trata Penal es que permite su aplicación para todos los
en buena cuenta de un negocio jurídico – procesal, delitos.
bajo el esquema de transacción penal, muy propia del
denominado “principio del consenso”. Dicho proceso deberá observar las reglas siguientes:

Razones de economía procesal justiican este a) El iscal o el imputado pueden instar a la celebración
procedimiento: obviar la realización de fases formales de una audiencia privada de terminación anticipada.
investigatorias y evitar el juicio oral. Para el imputado Ambos podrán presentar una solicitud conjunta y
signiica la obtención de primas o beneicios y la un acuerdo provisional.
posibilidad de culminar la incertidumbre de un juicio,
que puede serle más perjudicial. Para la víctima b) El requerimiento iscal o la solicitud del imputado
importa un estímulo a su pronta reparación. La debe ser puesta en conocimiento de todas las partes
represión al ultranza, explica Bernal Cuellar, ofrece por el plazo de cinco días, para que se pronuncien
pocos alicientes para la resolución de los conlictos, en sobre la procedencia de la terminación anticipada y
tanto que la concertación, el diálogo y la transacción formulen sus pretensiones.
son herramientas mucho más eicaces254.

251
Citado por SAN MARTÏN, César. Derecho procesal penal, volumen II, página 1384.
252
Citada por SAN MARTÍN, César. Derecho procesal penal, volumen II, página 1384.
253
SAN MARTÍN, César. Derecho procesal penal, volumen II, página 1384.
254
SAN MARTÍN CASTRO, CÉSAR. Los procedimientos auxiliares y juicios especiales incorporados en el Proyecto de Código
Procesal Penal. Revista Lus & Veritas N° 10, páginas 81 a 95.

102
REVISTA INSTITUCIONAL Nº 9 AMAG PERú

c) En la audiencia de terminación anticipada el iscal los cargos que se les imputa sean independientes de
presentará los cargos que como consecuencia de la los formulados a los demás coimputados, es decir, que
investigación preparatoria surjan contra el imputado estos últimos no estén involucrados en su comisión.
y éste tendrá la oportunidad de aceptarlos, en todo
o en parte, o rechazarlos. Luego de escuchar a los Los premios son fundamentales en este proceso. Se
asistentes, el juez instará a las partes a que lleguen ratiica el sexto especial de atenuación. Ello, como se
a un acuerdo. sabe, implica una redeinición procesal de la dosimetría
penal prevista en el tipo legal correspondiente. Por
d) Si el iscal y el imputado llegan a un acuerdo, ejemplo, si el delito tiene un marco de pena privativa
así lo declararán ante el Juez y deberá constar de libertad de cinco años en su extremo mínimo y
expresamente en el acta. En tal caso el juez dictará de ocho años en su extremo máximo, en este caso el
sentencia anticipada dentro de las cuarenta y ocho marco atenuado será de cuatro años dos meses en su
horas, enunciando en la parte resolutiva que ha extremo mínimo y de seis años nueve meses en su
habido acuerdo. extremo máximo.

e) Cuando hay pluralidad de hechos punibles o de A ello se le adiciona, de ser el caso, el premio por
imputados, se requerirá el acuerdo de todo y por confesión sincera. Por ejemplo, si el mínimo legal
todos los cargos. Sin embargo, es posible que el juez por un delito es de cuatro años dos meses, en caso de
apruebe acuerdos parciales. confesión sincera y espontánea ese parámetro será de
dos años ocho meses.
f) Cuando no se llegue a un acuerdo o éste no sea
aprobado, la declaración formulada por el imputado Para Carrió es posible concebir a la garantía
en este proceso se tendrá como inexistente y no que consagra que no hay pena sin juicio como algo
podrá ser utilizada en su contra. renunciable para el imputado, en la medida en que
lo haga conscientemente y con total conocimiento de
g) Al imputado que se acoja a este proceso se le sus consecuencias. La presencia del abogado defensor
reducirá la pena de una sexta parte, la misma que aconsejándolo y explicándole la magnitud del derecho
puede ser adicional a la que reciba por confesión. al que renuncia, se vuelve aquí indispensable. Tampoco
veo en el esquema sancionado una abdicación del
Si el juez estima que las pruebas de cargo no son Estado a su calidad de único órgano con facultades
suicientes para sustentar un fallo condenatorio, represivas. Ello, puesto que es el tribunal actuante
desde luego, dictará auto desaprobatorio. Igualmente, quien en deinitiva impone la sentencia condenatoria,
dictará similar resolución desaprobatoria si advierte y considero en tal sentido importante que aquél
que la pena acordada no es la prevista en el tipo legal, conserve la facultad para rechazar los “acuerdos” que
es decir, ilegal, o es groseramente desproporcionada no le satisfacen, si disiente con la caliicación indicada
en atención al contenido de injusto y de culpabilidad por el iscal o si cree necesarias mayores precisiones en
por el hecho. cuanto a los hechos255.

En caso de pluralidad de imputados, siempre que III.3 Proceso por colaboración eicaz
se trate de reos presentes, es de tener en cuenta que
todos ellos deben estar comprometidos con el proceso Los antecedentes o fuentes nacionales las
de terminación anticipada. La solicitud de uno de encontramos en el Decreto Ley 25499 (Ley de
ellos, en su momento, debe ser aceptada por los demás Arrepentimiento), la Ley 26220 y Ley 27378 (Ley de
coinculpados. El trámite se frustrará si se trata de colaboración eicaz).
encausados que no aceptan el proceso de terminación
anticipada y que se encuentran vinculados entre sí por III.3. 1 Principios
la imputación delictiva.
Los principios que informan este proceso
Los acuerdos parciales son posibles siempre que excepcional, según Francisco Sintura, son los siguientes:
cada procesado acepte íntegramente los hechos
punibles que se le incriminan y en la medida en que Eicacia. La colaboración que ofrece el delincuente
a la justicia debe resultar útil, esto es, que la justicia
como valor jurídico se preserve.

255
CARRIÓ, Alejandro. Garantías constitucionales en el proceso penal. Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 2002, página 97.

103
BREVES APUNTES SOBRE LOS PROCESOS ESPECIALES EN EL NUEVO
CÓDIGO PROCESAL PENAL (NCPP)

Proporcionalidad. Debe medirse con precisión el 2. Secuestro agravado, robo agravado, abigeato
grado de colaboración con la justicia, para tasar el agravado, así como delitos monetarios y tráico
beneicio penal que simétricamente corresponde ilícito de drogas, siempre que en todos estos casos
otorgar. Esto es, que se aplique el criterio de justicia el agente actúe en calidad de integrante de una
conmutativa, conforme al cual se requiere igualdad organización delictiva.
entre lo que se da y lo que se recibe, en este caso,
como premio. 3. Concusión, peculado, corrupción de funcionarios,
tributarios, aduaneros, contra la fe pública y
Condicionalidad. Los beneicios no tienen vida contra el orden migratorio, siempre que el delito
propia. Se otorgan por una sola vez y están sujetos sea cometido en concierto por una pluralidad de
al cumplimiento de condiciones especíicas, cuyo personas.
incumplimiento determina su revocación.
c) Requisitos de la información
Formalidad. La iniciación de este proceso exige una
manifestación expresa del implicado o imputado, La información que proporcione el colaborador
quien debe hacer mención que desea acogerse a debe permitir, alternativa o acumulativamente:
sus términos. Asimismo, la colaboración motivo
del acuerdo debe ser el resultado de un proceso de 1. Evitar la continuidad, permanencia o consumación
diálogo con el Ministerio Público. Los resultados del delito, o disminuir sustancialmente la magnitud
inales del acuerdo deben volcarse en un acta, o consecuencia de su ejecución. Así como impedir
donde deben consignarse los actos de colaboración, o neutralizar futuras acciones o daños que podrían
el beneicio que se acuerde y las obligaciones producirse cuando se está ante una organización
respectivas. Estas últimas, como se sabe, son una delictiva.
mera propuesta al juez, quien tiene la competencia
funcional y material para decidir sobre su legalidad. 2. Conocer las circunstancias en las que se planiicó y
ejecutó el delito, o las circunstancias en las que se
Oportunidad. El proceso de colaboración eicaz viene planiicando o ejecutando.
puede iniciarse en la medida en que el colaborador
esté procesado o condenado. También, antes, si 3. Identiicar a los autores y partícipes de un delito
está sometido a una investigación preliminar por la cometido o por cometerse o a los integrantes de
Fiscalía o la Policía, bajo la dirección de la primera. la organización delictiva y su funcionamiento, de
modo que permita desarticularla o menguarla o
a) Acuerdo de beneicios detener a uno o varios de sus miembros;

El Ministerio Público podrá celebrar un acuerdo de 4. Entregar los instrumentos, efectos, ganancias y
beneicios y colaboración con quien, se encuentre o bienes delictivos relacionados con las actividades
no sometido a un proceso penal, así como con quien de la organización delictiva, averiguar el paradero
ha sido sentenciado, en virtud de la colaboración o destino de los mismos, o indicar las fuentes
que presten a las autoridades para la eicacia de la de inanciamiento y aprovisionamiento de la
justicia penal. El acuerdo está sujeto a la aprobación organización delictiva.
judicial.
d) Beneicios premiales
Para la procedencia de tal acuerdo es
indispensable que el colaborador haya abandonado El colaborador podrá obtener como beneicio premial,
voluntariamente sus actividades delictivas, admita teniendo en cuenta el grado de responsabilidad
los hechos en los que ha intervenido o se le imputen por el hecho, los siguientes: exención de la pena,
y se presente al Fiscal mostrando su disposición de disminución de la pena hasta un medio por debajo
proporcionar información eicaz. del mínimo legal, suspensión de la ejecución de la
pena, liberación condicional, o remisión de la pena
b) Ámbito de aplicación del acuerdo para quien la está cumpliendo.

El acuerdo de beneicios y colaboración sólo es No pueden acogerse a ningún beneicio premial


aplicable a los delitos siguientes: los jefes, cabecillas o dirigentes principales de
organizaciones delictivas. El que ha intervenido
1. Asociación ilícita, terrorismo, lavado de activos, en delitos que han causado consecuencias
contra la humanidad. especialmente graves, únicamente podrán acogerse

104
REVISTA INSTITUCIONAL Nº 9 AMAG PERú

al beneicio de disminución de la pena, que en este III.4.1 La querella y su admisión


caso sólo podrá reducirse hasta un tercio por debajo
del mínimo legal, sin que corresponda suspensión La querella constituye un requisito o característica
de ejecución de la pena, salvo la liberación esencial de este proceso, es decir, es un presupuesto
condicional y siempre que haya cumplido como procesal. En estos delitos los actos de iniciación del
mínimo la mitad de la pena impuesta. proceso son requisitos para la existencia del juicio y
para la imposición de la pena.
Los beneicios podrán ser revocados cuando el
beneiciado comete nuevo delito doloso dentro de La querella por consiguiente, es un acto procesal de
los diez años de habérsele otorgado o incumple con parte y de iniciación procesal, escrito y solemne, cuya
las obligaciones que se le impusieron. inalidad es poner en marcha el proceso y que sólo puede
instarse por el ofendido o su representante. Contiene
e) Consecuencias de denegación o desaprobación del una declaración de voluntad no sólo se comunica al
acuerdo de colaboración y beneicios juez la noticia de un delito, se busca un procesamiento
y una ulterior sanción para el denunciado, por lo que
1. Las diversas declaraciones formuladas por el debe ser dirigida contra persona cierta, identiicada. La
colaborador se tendrán como inexistentes y no admisión de la querella coniere a su autor la calidad
podrán ser utilizadas en su contra. de parte acusadora, de sujeto procesal.

2. Las declaraciones prestadas por otras personas En los delitos sujetos a ejercicio privado de la acción
durante la etapa de corroboración así como la prueba penal, el directamente ofendido por el hecho punible
documental, los informes o dictámenes periciales formulará querella con los requisitos establecidos en el
y las diligencias objetivas e irreproducibles, artículo 109º del Código Procesal Penal, por sí o por su
mantendrán su validez y podrán ser valoradas en representante legal, ante el Juzgado Penal Unipersonal.
otros procesos conforme a su propio mérito. El directamente ofendido por el delito se constituirá
como querellante particular.
III.4 Proceso por delito de ejercicio privado
de la acción penal Si el juez considera que la querella no es clara o está
incompleta, dispondrá que el querellante particular,
La característica más importante de los delitos dentro de tercer día, la aclare o subsane, sino lo hace
privados es que la persecución esta reservada a la se tendrá por no presentada la querella y se ordenará
víctima. Ella es la única que tiene legitimación activa, su archivo deinitivo. Consentida o ejecutoriada esta
sólo a su instancia es posible incoar el procedimiento resolución no se puede renovar querella sobre el
penal. mismo hecho.

En los delitos privados, el Ministerio Público no El juez podrá rechazar de plano la querella cuando
interviene como parte, bajo ninguna circunstancia. sea maniiesto que el hecho no constituye delito, o la
acción esté prescrita, o verse sobre hechos punibles de
Otra característica esencial de este procedimiento acción pública.
es que el acusador privado puede desistirse o transigir,
con lo que el procedimiento terminará con un auto de III.4.2 Investigación preliminar
archivamiento deinitivo por extinción de la acción
penal con arreglo al artículo 78°.3 del Código Penal. Es factible en este tipo de proceso la realización
eventual de investigación preliminar cuando se ignore
En tanto se trata de un delito exceptuado de la el nombre o domicilio de la persona contra quien se
intervención del Ministerio Público, es inadmisible quiere dirigir la querella, o cuando fuere imprescindible
un concurso procesal de delitos que dé lugar a para describir clara, precisa y circunstanciadamente el
la acumulación con delitos públicos, “en tanto la delito.
sustanciación de unos y otros es diferente en razón a
su distinta naturaleza”. La investigación es ordenada por el juez, a pedido
del querellante particular, y se practica por la Policía
Nacional en el plazo que se ije en la resolución
judicial. Notiicado el querellante con el informe

105
BREVES APUNTES SOBRE LOS PROCESOS ESPECIALES EN EL NUEVO
CÓDIGO PROCESAL PENAL (NCPP)

policial correspondiente, está obligado a completar la


querella dentro del quinto día, sino lo hace caduca su
derecho a ejercer la acción penal.

III.4.3 Audiencia

Expedido el auto de admisión de la querella y


absuelto el trámite de contestación de la misma o
vencido el plazo para hacerla, se dictará el auto de
citación a juicio, cuya audiencia debe celebrarse en un
plazo no menor de diez días ni mayor de treinta.

La audiencia se realiza en sesión privada, en


donde se instará a las partes a que concilien y logren
un acuerdo. Si ello no es posible, se continuará la
audiencia bajo las reglas pertinentes del juicio oral.
Si el querellante no asiste a la audiencia o se ausenta
durante su desarrollo, se declarará sobreseída la causa.

III.4.4 Otros aspectos procesales

a) Sólo puede dictarse en este tipo de proceso la


medida de coerción personal de comparecencia,
simple o restrictiva.

b) La inactividad procesal durante tres meses, produce


el abandono del proceso.

c) En cualquier estado del proceso, el querellante


puede desistirse o transigir.

d) Muerto o incapacitado el querellante antes de


concluir el juicio oral, cualquiera de sus herederos
podrá asumir la condición de querellante particular.

e) En los delitos contra el honor cometidos por


cualquier medio de comunicación social, podrá
ordenarse la publicación o lectura, según el caso,
de las sentencias condenatorias irmes.

106
CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD IV DE LAS AUDIENCIAS ESPECIALES;


AUDIENCIA DE TERMINACIÓN ANTICIPADA Y DEL
PROCESO DE FALTAS.

2) Villavicencio Ríos, Fresia Sissi. Apuntes sobre la


celeridad procesal en el nuevo modelo procesal
penal peruano. Pags. 93 a 114.
Apuntes sobre la celeridad procesal en el
nuevo modelo procesal penal peruano
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s *

SUMARIO: PRESENTACIÓN.– I. LA CELERIDAD PROCESAL Y LA TUTELA DEL


DERECHO AL PLAZO RAZONABLE EN LA ETAPA DE LA INVESTIGACIÓN PRE-
PARATORIA.– II. LA CELERIDAD PROCESAL EN LAS MEDIDAS RESTRICTIVAS
DE DERECHOS.– III. LA CELERIDAD PROCESAL EN EL PROCESO INMEDIATO
CON PRESO PREVENTIVO.– IV. LA CELERIDAD PROCESAL EN EL PROCESO CO-
MÚN CON PRESO PREVENTIVO.– V. LA CELERIDAD PROCESAL EN EL PROCESO
ESPECIAL DE TERMINACIÓN ANTICIPADA.– VI. ALGUNAS CONCLUSIONES.

P r e s e n ta c i ó n
Como es sabido, uno de los principios más importantes del nuevo sis-
tema procesal penal peruano es el de celeridad procesal, el cual forma
parte del derecho a un debido proceso sin dilaciones injustificadas, que
implica un equilibrio razonable entre celeridad, rapidez, velocidad,
prontitud, del proceso y el derecho de defensa. Así, la ley debe armoni-
zar el principio de celeridad, que tiende a que el proceso se adelante en
el menor lapso posible, y el derecho de defensa, que implica que la ley
debe prever un tiempo mínimo para que el imputado pueda comparecer
al juicio y pueda preparar adecuadamente su defensa1.
La celeridad procesal se observa en el nuevo modelo procesal penal
desde la estructura del proceso común que establece plazos cortos2 e
institutos procesales, que se caracterizan por su celeridad, como la acu-
sación directa3 y los procesos especiales: el proceso inmediato4 y el de
terminación anticipada5. En el primer caso, el de la acusación directa,
se produce un salto de la subetapa de la investigación preparatoria a la

* Es jueza del Primer Juzgado de la Investigación Preparatoria de Huaura.


1 Sentencia C-699/00 de la Corte Constitucional de Colombia.
2 El NCPP establece que, en procesos simples donde no existe disposición de complejidad, la subetapa
de las diligencias preliminares, que forma parte de la etapa de la investigación preparatoria, tendrá
una duración máxima de 20 días. La duración de la etapa de la investigación preparatoria formalizada
es de 120 días prorrogables a 60 días más. El procedimiento que se sigue en la etapa intermedia, en
un proceso simple, determina una duración aproximada de un mes y medio y la etapa de juzgamiento
de un mes máximo.
3 El artículo 336°.4 establece que si, el fiscal considera que las diligencias actuadas preliminarmente
establecen suficientemente la realidad del delito y la intervención del imputado en su comisión, podrá
formular directamente acusación.
4 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 446 Supuestos del proceso
inmediato.- 1. El Fiscal podrá solicitar la vía del proceso inmediato, cuando: a) el imputado ha sido
sorprendido y detenido en flagrante delito; o, b) el imputado ha confesado la comisión del delito; o, c)
los elementos de convicción acumulados durante las diligencias preliminares, y previo interrogatorio
del imputado, sean evidentes […]».
5 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 468 Normas de aplicación.- Los
procesos podrán terminar anticipadamente, observando las siguientes reglas: 1. A iniciativa del
Fiscal o del imputado, el Juez de la Investigación Preparatoria dispondrá, una vez expedida la
Disposición Fiscal del artículo 336 y hasta antes de formularse acusación fiscal, pero por una sola ISSN: 0251-3420
94 etapa intermedia; en el segundo caso, el del proceso inmediato, de esa
subetapa se pasa directamente a la etapa de juzgamiento, salvo que se
formalice el proceso con una duración máxima de treinta días; finalmen-
te, en el caso del proceso de terminación anticipada, se obvian las etapas
intermedia y de juzgamiento. Asimismo, se establece como nueve meses el
plazo máximo de duración de un proceso simple, en el que debe concluir
el proceso con una sentencia que le ponga fin a la primera instancia6.
El motor para la celeridad procesal en el Nuevo Código Procesal Penal
(en adelante NCPP) es el Ministerio Público, porque en su sede se inicia
el proceso y es quien define la estrategia que se seguirá en cada caso,
según las alternativas que hemos reseñado en el anterior párrafo. Y esto
es indefectible, porque en el nuevo sistema procesal penal el fiscal es el
principal órgano requirente de los servicios de justicia del Poder Judicial
a través de los requerimientos que le formula solicitando la realización
de un acto procesal7. De esta forma, al Poder Judicial le queda, en tér-
minos generales, la función de dirigir el procedimiento escrito que esta-
blece la norma para que se realice el acto procesal requerido, el que por
regla general se dicta en una audiencia pública8 donde se desarrolla un
procedimiento oral que dirige el juez.
Desde esta perspectiva, hemos investigado la forma como se materializa
la celeridad procesal en el nuevo sistema procesal penal en treinta proce-
sos penales y presentamos los resultados, a modo de apuntes, en este ensa-
yo. La muestra escogida se refiere a procesos simples, con un imputado por
delitos graves, como violación sexual de menor de edad y robo agravado,
que constituyen la mayor cantidad de casos penales que se presentan en
Huaura. Estos resultados se enriquecen con el análisis que realizamos, so-
bre la base de nuestra experiencia como aplicadores de la norma, de los
distintos institutos jurídicos que establece la norma para sustentar cada
procedimiento. Finalmente, arribamos a algunas conclusiones.
Cabe resaltar que se constata con los resultados de este estudio que
el Ministerio Público no tiene una estrategia institucional que brinde
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

vez, la celebración de una audiencia de terminación anticipada, de carácter privada. Su celebración


no impide la continuación del proceso. Se formará, al respecto, cuaderno aparte […]».
6 El artículo 272 del NCPP establece en nueve meses el plazo máximo de duración de la medida
coercitiva de prisión preventiva cuando el proceso es simple. El artículo 273 señala que, si vence ese
plazo sin haberse dictado sentencia de primera instancia, el juez de oficio o a solicitud de las partes
decretará la inmediata libertad del imputado. Por ello, interpretamos que ese es el plazo razonable
máximo de duración de un proceso en primera instancia.
7 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 122 Actos del Ministerio Público.- […]
4. Los Requerimientos [sic] se formulan para dirigirse a la autoridad judicial solicitando la realización
de un acto procesal […]».
8 El NCPP establece un sistema oral de audiencias en las que el juez resuelve tras el contradictorio que
se produce entre las partes procesales. Estas se producen como consecuencia de requerimientos
fiscales o de solicitudes escritas de los demás sujetos procesales, entre las que distinguimos a la
audiencia para la convalidación del mandato de detención preliminar del imputado, las audiencias
para la confirmación y reexamen de medidas restrictivas de derechos, la audiencia de control de
plazo, la audiencia de tutela de derechos, la audiencia para determinar la procedencia del mandato
de prisión preventiva, las audiencias de prolongación y cese del mandato de prisión preventiva, la
audiencia de control de los requerimientos de acusación, de sobreseimiento y mixto, y la audiencia
para la terminación anticipada del proceso, entre otras.
65

lineamientos o directrices a los fiscales para el tratamiento uniforme de los


casos, de forma que exista una prelación en el uso de los institutos procesales
con los que cuenta el Código relacionados con la celeridad procesal. El
uso de estas alternativas queda al libre arbitrio del fiscal del caso, lo que
95
determina el tratamiento disímil en casos de similares circunstancias. Apuntes sobre
la celeridad
Por ejemplo, se constata que, ante casos similares de flagrancia delic- procesal en el
tiva, donde el 90% de actos de investigación los realiza la policía en nuevo modelo
veinte días en la subetapa de las diligencias preliminares, e inclusive en procesal penal
veinticuatro horas9, algunos fiscales siguen el procedimiento del proceso peruano
común, mientras otros acusan directamente o requieren el proceso in-
mediato o la terminación anticipada del proceso. La celeridad procesal
en cada caso es distinta porque, cuando se sigue el proceso común, exis-
te un tiempo de ocio procesal donde por largos meses no se realiza dili-
gencia alguna. Es decir, existe una pérdida de tiempo que podría haberse
evitado si el fiscal hubiese requerido cualquiera de las otras alternativas.
Esto significa que en estos procesos existe una variable común: el fiscal
formaliza la investigación preparatoria para utilizar el tiempo del plazo
ordinario e inclusive la prórroga por el plazo excepcional para realizar
diligencias simples que se pueden realizar en plazos muy breves.
En sede judicial también existen situaciones controversiales que entor-
pecen la celeridad procesal; algunas de ellas se originan por la forma en
que el fiscal dirige jurídicamente la etapa de investigación preparatoria
desde el inicio del proceso. Así, por ejemplo, cuando no logra obtener el
domicilio real del imputado, debido a que este no ha rendido su decla-
ración voluntaria, consigna como domicilio real en sus requerimientos
aquel que se desprende de la ficha de la Reniec, que puede no coincidir
con el anterior. Evidentemente, esto produce dilaciones en el procedi-
miento que inicia el juez a la recepción del requerimiento, ya que una
dirección equivocada implica la devolución de las notificaciones (se sue-
le indicar que la dirección es inexacta, que los vecinos no conocen al im-
putado, entre otras situaciones). El juez no es el encargado de subsanar
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

el error, sino el fiscal, ya que se trata de su requerimiento donde debe


consignar un domicilio correcto. La obligación que tiene el juez en la di-
rección del procedimiento es la de tutela del principio de contradicción:
corre traslado del requerimiento fiscal y cita a audiencia a las partes o
sujetos procesales, según el caso. Este último es el procedimiento escrito;
el oral consiste en resolver, durante audiencia, el requerimiento fiscal o
la solicitud de la otra parte procesal tras el debate entre los involucrados.

9 En el proceso 1159-2010-0, el fiscal dictó la disposición de Formalización y Continuación de


la Investigación Preparatoria para que se oficie a la división médico-legal para que remita los
resultados de los exámenes de dopaje etílico y toxicológico practicados al imputado, se soliciten
sus antecedentes penales y se oficie a la Sunarp con el objetivo de obtener información sobre los
muebles e inmuebles del propiedad del imputado. Estas diligencias toman más de cinco meses; el
fiscal, finalmente, requiere la terminación anticipada del proceso con pena suspendida cuando el
imputado es preso preventivo.
96 Pues bien, el desconocimiento del domicilio real del imputado trae al-
gunos problemas, dado que se inicia el procedimiento en sede judicial
otorgando plazos extraordinarios10 para que se subsane esa omisión y
generalmente el desconocimiento por el fiscal del domicilio real del im-
putado implica que no ha sido posible que se le notifique con el primer
acto procesal que dictó su despacho11.
De los resultados de la investigación también se concluye que, en casos
donde el fiscal ofrece el domicilio inexacto del imputado, tampoco exis-
te un domicilio procesal. Eso se produce normalmente cuando no existe
evidencia alguna en la carpeta fiscal de que el imputado conozca que
está siendo procesado penalmente y se desconoce su paradero, que son
los presupuestos para la declaración de ausencia12. En estas condiciones
se presentan los requerimientos para la imposición de medidas coerci-
tivas o se formula el requerimiento de acusación, entre otras medidas.
El requerimiento llega al juez con el domicilio real inexacto y sin domi-
cilio procesal; el procedimiento se inicia en la sede judicial con decre-
tos en los que el juez evidencia esas omisiones y pide las subsanaciones
correspondientes, con la consecuente suspensión de la tramitación del
requerimiento original o con la devolución, ante la falta de subsanación.
Todo esto genera mora procesal.
Y es más grave aun cuando esto se produce con el requerimiento de acu-
sación, donde el juez de la investigación preparatoria que dirige la etapa
intermedia tiene como primera obligación correr traslado del requeri-
miento de acusación a los sujetos procesales (imputado y su defensor,
tercero civil y actor civil)13, quienes pueden objetar el requerimiento de
acusación y deben contar con domicilio procesal para esos efectos. Ello
significa que no puede iniciarse la etapa intermedia en esas condiciones,
sin que se dicte una medida reparadora, porque lo que se evidencia en
este caso es que se ha producido la vulneración a la garantía de defensa
en la etapa de la investigación preparatoria. Esta situación, que se pro-
duce luego de la conclusión de la etapa de la investigación preparatoria,
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

es anómala en el procedimiento que establece el Código, ya que, en


realidad, corresponde que la declaración de ausencia del imputado se
produzca en la etapa de la investigación preparatoria, para que se tutele
el derecho de defensa del imputado en esa etapa. Todos estos problemas
generan mora procesal y obligan a recurrir a plazos extraordinarios que
perjudican la celeridad procesal.

10 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 146°.- Subsidiariedad. El fiscal o el
juez podrán fijar plazos a falta de previsión legal o por autorización de ésta».
11 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 127 Notificación.- […] 3. Salvo que el
imputado no detenido haya fijado domicilio procesal, la primera notificación se hará personalmente,
entregándole una copia, en su domicilio real o centro de trabajo. […] Ello también debe producirse
con las resoluciones judiciales, sobre todo cuando la naturaleza de la medida exige que se produzca
la notificación personal, cuando se trata por ejemplo de requerimientos para imposición de medidas
coercitivas».
12 Véase el artículo 79, inciso 2, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
13 Véase el artículo 350 del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
65

También se constata, en esta investigación, que se presentan reque-


rimientos fiscales con el domicilio real del imputado, que es correcto,
aunque sin domicilio procesal. Se trata del caso del imputado presente
en el proceso pero que no ha designado abogado defensor o domicilio
97
procesal; es decir, es el caso del imputado presente en la etapa de la Apuntes sobre
investigación preparatoria que no ha designado abogado defensor parti- la celeridad
cular y que rinde su declaración voluntaria con un defensor público que procesal en el
solamente lo asiste en esa actuación procesal sin que el fiscal lo designe nuevo modelo
procesal penal
como su abogado defensor ni le notifique con acto procesal alguno que
peruano
dicte su despacho. En estos supuestos, se evidencia que tampoco existe
un procedimiento preestablecido por el cual el Ministerio Público esta-
blezca la forma en que el fiscal debe garantizar el derecho de defensa14 y
en qué momento debe designar abogado defensor al imputado.
Lo que sí es evidente es que el decretismo y los plazos extraordinarios
que deben concederse para que el fiscal subsane la omisión de no señalar
el domicilio procesal del imputado adónde correr traslado del requeri-
miento y del auto de citación a la audiencia, significa mora procesal,
pues está claro que, cuando existe domicilio procesal, las notificaciones
serán dirigidas solamente a estos, salvo que la naturaleza del acto exija
que se notifique también al domicilio real15, por ejemplo, cuando se trata
de actos relacionados con la imposición de medidas coercitivas.
En este sentido, como decíamos, la presentación de un requerimiento
fiscal sin domicilio procesal del imputado no permite que el juez co-
mience el procedimiento con celeridad, ya que debe fijar plazos de ofi-
cio para que se subsane la omisión bajo advertencia de devolución del
requerimiento. Y, claro, se dirá que la devolución del requerimiento no
está establecida en la norma como prerrogativa del juez; sin embargo, no
puede iniciarse un procedimiento con vicios en vista de que el domicilio
procesal constituye, en realidad, un requisito para la admisibilidad del
requerimiento fiscal.
Otro tema donde se evidencia la vulneración a la celeridad procesal
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

se relaciona con la tramitación de la solicitud para la constitución en


actor civil. La norma establece que una vez que el juez ha recabado
información del fiscal acerca de los sujetos procesales apersonados en la
causa, y luego de notificarse la solicitud de constitución en actor civil,
resolverá en el tercer día. Para este tema no se ha establecido un plazo,
por lo que el juez le tiene que otorgar un «plazo de oficio»16 al fiscal
para que informe. Tomando en cuenta que la norma menciona «su-
jetos procesales apersonados», suele ocurrir que el fiscal informe que no

14 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 65 La investigación del delito.-
[…] 4. Corresponde al Fiscal decidir la estrategia de investigación adecuada al caso. Programará y
coordinará con quienes corresponda sobre el empleo de pautas, técnicas y medios indispensables
para la eficacia de la misma. Garantizará el derecho de defensa del imputado y sus demás derechos
fundamentales, así como la regularidad de las diligencias correspondientes».
15 Véase el artículo 127, inciso 4, del nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
16 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 146 Subsidiariedad.- El fiscal o el
juez podrán fijar plazos a falta de previsión legal o por autorización de ésta».
98 existen sujetos procesales apersonados en la causa y que dé solamente
los nombres de los sujetos procesales, normalmente del imputado, seña-
lando que no tiene abogado defensor ni domicilio procesal. En los pro-
cesos con pluralidad de imputados, puede informar que algunos tienen
domicilio procesal, pero otros no.
De este modo, el juez tendrá que solicitarle que, antes de resolver, cum-
pla con garantizar el derecho de defensa en esa etapa. No obstante, al no
tratarse de un requerimiento fiscal sino de una solicitud del agraviado,
no puede apercibirse con su devolución si no cumple con dicha obliga-
ción. Por ello, en algunos casos, cabe que se haga la advertencia sobre
la eventual responsabilidad penal del fiscal por retardo en la administra-
ción de justicia17.
Como vemos, todos estos temas se relacionan con el respeto a la garan-
tía de defensa en la etapa de la investigación preparatoria, por lo que
sostenemos que el juez, como garante de su respeto y responsable del
procedimiento para la tramitación de los requerimientos fiscales, debe
tutelar desde el inicio del proceso, pues, de acuerdo con lo que dice el
profesor César San Martín, «producida la sospecha de la comisión de un
delito surge el derecho de defensa». Lo contrario implicaría que el pro-
ceso se torne un caos y empiece la mora procesal con las notificaciones
de la resoluciones al domicilio real del imputado; los ruegos del juez para
que designe un abogado defensor, función en la que supliría al fiscal;
la devolución de la notificaciones porque el domicilio real que dio el
fiscal no existe o es incorrecto; las solicitudes del juez hacia el fiscal para
que indique correctamente el domicilio real del imputado… Todo esto
porque, simplemente, el imputado no cuenta con un domicilio procesal
desde que el proceso se inicia.
Como vemos, la celeridad procesal en el nuevo modelo procesal penal
también se relaciona con la función judicial de tutela del derecho de de-
fensa en la etapa de la investigación preparatoria, la que debe producirse
desde el momento que el juez toma conocimiento de la existencia de un
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

requerimiento fiscal del que debe correr traslado a los sujetos procesales.
Lo contrario puede significar que el juez se la pase de «bombero» apa-
gando «incendios» que se producen en la fiscalía, y que dicte medidas

17 En el proceso 2009-564-25, Cuaderno de Constitución en Actor Civil, en un proceso por hurto


agravado y extorsión con cuatro imputados presos preventivos, la solicitud se presentó el 3 de julio de
2010. En la primera resolución, el juez le pide la información al fiscal sobre los sujetos apersonados
en la causa y le otorga el plazo de tres días bajo responsabilidad funcional. El 2 de septiembre, dicta
el segundo decreto al advertir que el fiscal no ha cumplido con dar a conocer la información que se
solicitó, por lo que remite copias al fiscal coordinador y le otorga un plazo excepcional de 48 horas,
bajo responsabilidad funcional; el fiscal informa dando el domicilio real de uno de los imputados.
Se dicta otro decreto solicitando los domicilios reales y procesales de los otros imputados; el fiscal
subsana y brinda los domicilios reales porque no tienen domicilio procesal. El juez dicta otro decreto
con el apercibimiento de remisión de copias al órgano de control si no se indican los domicilios
procesales de los imputados, y se toma en cuenta, además, su condición de presos preventivos.
El fiscal responde y brinda dos domicilios procesales, con lo que el juez remite copias al órgano
de control interno de la fiscalía y decreta, nuevamente, que el fiscal cumpla con dar a conocer los
domicilios procesales que faltan bajo apercibimiento de ser denunciado penalmente por denegación
y retardo de justicia. La solicitud se resolvió luego de que transcurrieran nueve meses.
65

reparadoras de la vulneración al derecho de defensa o que convalide


vulneraciones a la Constitución.
Otro tema que resalta en sede judicial son las postergaciones de las au-
99
diencias por la inasistencia del abogado defensor del imputado. Sobre Apuntes sobre
ese tema hemos investigado y publicado un estudio18 donde concluimos la celeridad
que eran relevantes las inasistencias de los fiscales a las audiencias; no procesal en el
obstante, es evidente que actualmente esa situación se ha corregido y nuevo modelo
que es excepcional. Hoy en día perjudica la celeridad procesal la inasis- procesal penal
tencia a las audiencias de los abogados defensores particulares, las que peruano
se sustentan en lo que establece el artículo 85°.2: «[…] si el defensor no
asiste injustificadamente a dos diligencias, el procesado será requerido
para que en el término de veinticuatro horas designe el reemplazante.
De no hacerlo se nombrará un Abogado [sic] de oficio».
La aplicación de esta norma genera mora procesal, pues plantea que es
factible que se frustre la instalación de dos audiencias por la inasistencia
injustificada del abogado defensor del imputado, lo que perjudica los
principios de economía y celeridad procesal. En nuestra opinión, debe
establecerse como única regla lo que dicta el artículo 85°.1 al señalar que
las audiencias poseen el carácter de «inaplazables», hecho que debe ser
advertido en el auto de citación audiencia. En consecuencia, la inasis-
tencia del abogado defensor genera que sea subrogado por un defensor
público y que se lleve adelante la diligencia. La aplicación de esta última
norma genera celeridad procesal.
Respecto al sistema oral de audiencias y la celeridad procesal, se relacio-
nan en tanto que uno de los postulados del principio de oralidad es que
la memoria de la persona que ha sufrido el hecho permanezca inaltera-
da, no obstante transcurra un lapso de tiempo hasta el (debate) juicio19.
Por ello, es fundamental que se priorice en la agenda de audiencias de
los juzgados de la investigación preparatoria a las audiencias que se rea-
lizan para la resolución de las solicitudes de control de plazo, tutela de
derechos, control de la legalidad de las medidas restrictivas de derechos
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

y su reexamen, o para el dictado de medidas coercitivas, porque en estos


supuestos estamos hablando de pronunciamientos judiciales relaciona-
dos con la eventual vulneración de derechos fundamentales como la
libertad, el plazo razonable, la garantía de defensa, la inviolabilidad del
domicilio o los derechos de propiedad y posesión.
Esto lo aprendemos en la práctica, pues en el artículo 8 la norma es-
tablece un plazo general, e inclusive dicta la posibilidad de que el juez
resuelva en el plazo de 48 horas, es decir, intramuros con notificación al
domicilio procesal. Y en cuanto al procedimiento para la tramitación de
la solicitud que establece esa norma, este no se adecúa a la naturaleza

18 Villavicencio Ríos, Frezia Sissi. «La celeridad procesal y el sistema oral de audiencias». Revista
Gaceta Penal. Lima, 2010.
19 Sferlaza, Ottavio. Proceso acusatorio oral y delincuencia organizada. México: Editorial Fontanamara,
2005, pp. 76.
100 de las solicitudes descritas, en tanto son personalísimas y en ellas se sus-
tenta la eventual vulneración a un derecho fundamental de naturaleza
personal por el fiscal, por lo que no tiene por qué correrse traslado a
otros sujetos procesales que no han intervenido en el problema, tanto
más si el peticionante no lo indica.
En el caso de la audiencia para la confirmación judicial de una medida
restrictiva de derechos20, esta debe priorizarse en la agenda. Se entiende
que el traslado previo que indica la norma se produce cuando el juez
resuelve por escrito con las observaciones del trasladado. Sin embargo,
cuando opera un sistema oral de audiencias, lo más adecuado es que el
juez, a la par que corre traslado, cite a audiencia para resolver con el
contradictorio porque la naturaleza del requerimiento es para el dictado
de una resolución urgentísima por el tipo de pronunciamiento, y cada
persona tiene derecho al contradictorio oral. Por regla general, nosotros
citamos a audiencia cuando se presenta alguna observación oral21 o es-
crita por el afectado, tipo solicitud de tutela de derechos, donde se ob-
serva la legalidad de la medida restrictiva de derechos; se corre traslado
del escrito al fiscal y se lo cita a audiencia en la misma resolución. Igual
sucede para la resolución de la solicitud de reexamen de una medida
restrictiva de derechos.
No dejamos que transcurra un tiempo para fijar fecha para audiencia
después del plazo de traslado. Esto supone mayor celeridad procesal
para el dictado de las resoluciones judiciales. La urgencia para celeridad
procesal en la resolución judicial de estas solicitudes se debe producir
porque la mora procesal puede tornar irreparable la vulneración a un
derecho fundamental.
También se suele presentar mora procesal en el trámite del cuaderno de
la etapa intermedia, en el requerimiento de sobreseimiento, cuando el
juez eleva los actuados para que el fiscal superior rectifique o ratifique
el requerimiento del fiscal provincial. La norma indica que, si el fiscal
superior opina que debe haber acusación, debe ordenar a otro fiscal que
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

la formule; no obstante, en la práctica los fiscales, en lugar de realizar ese


procedimiento, le devuelven el cuaderno de la etapa intermedia al juez
para que tome conocimiento de su disposición, y es este quien remite
nuevamente el cuaderno a la fiscalía para que el fiscal coordinador de-
termine quién hará el requerimiento de acusación. Este trámite podría
obviarse si el fiscal superior directamente remitiese el proceso al fiscal
coordinador para que determine al fiscal que acusará.

20 Véase el artículo 203, inciso 3, del nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
21 Decimos «ante la solicitud oral», porque se presentan situaciones donde el afectado llama por
teléfono al celular del juez, como sucedió durante un proceso en el que el abogado del imputado
nos hizo una llamada telefónica sustentando que se estaba produciendo un allanamiento ilegal al
domicilio de su patrocinado. Así, al presentarse el requerimiento para la confirmación de la medida
restrictiva de derechos que había dispuesto el fiscal, inmediatamente se fijó fecha para audiencia
para el debate correspondiente y se confirmó la medida restrictiva de derechos.
65

Actualmente, a más de cuatro años de aplicación del Código Proce-


sal Penal en Huaura, se evidencian requerimientos de sobreseimiento
insubsistentes, razón por la cual se está realizando un control estricto
en favor de la víctima; se observa que, en la gran mayoría de casos, los
101
fiscales superiores coinciden con el juez y el trámite señalado perjudica Apuntes sobre
la celeridad procesal. la celeridad
procesal en el
nuevo modelo
I . L a c e l e r i d a d p r o c e s a l y l a t u t e l a d e l procesal penal
d e r e c h o a l p l a z o r a z o n a b l e e n l a e t a pa peruano
d e l a i n v e s t i g a c i ó n p r e pa r a t o r i a
El derecho al plazo razonable guarda estrecha relación con el derecho
de defensa y el principio de celeridad procesal. En este caso, la norma
procesal faculta a quien se considere afectado por una excesiva duración
de las diligencias preliminares a solicitarle al fiscal que le dé término y
dicte la disposición que corresponda, de archivo o de formalización, y
continuación de la investigación preparatoria22. Si el fiscal no acepta
la solicitud del afectado o fija un plazo irrazonable, el solicitante podrá
acudir al juez de la investigación preparatoria en el plazo de cinco días
instando su pronunciamiento. El juez resolverá, previa audiencia, con la
participación del fiscal y del solicitante.
El artículo 334.2 establece que el plazo máximo de duración de la sube-
tapa de las diligencias preliminares es de veinte días. En la casación
002-2008-La Libertad emitida por la Sala Penal Permanente de la Corte
Suprema se establece que el plazo máximo de duración de la subetapa de
las diligencias preliminares, si la investigación es declarada compleja, no
puede superar el plazo de duración de la etapa de la investigación prepa-
ratoria formalizada, que es de 120 días. Este plazo empieza a regir a partir
de la comunicación del fiscal al juez de la investigación preparatoria con
la disposición de formalización y continuación de la investigación prepa-
ratoria. La jurisprudencia referida no se pronuncia sobre el momento en
que empieza a regir el plazo de duración de la subetapa de las diligencias
preliminares, por lo que debemos remitirnos al artículo 143, apartado 2,
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

que establece que los plazos se computan cuando son por días a partir
del día siguiente hábil de conocido el mandato o de notificado con este.
En el caso del inicio de la subetapa de las diligencias preliminares, el
artículo 122. 1 establece que el fiscal debe dictar la disposición de inicio,
continuación y archivo de las actuaciones, por lo que se entiende que es
a partir del dictado de esa disposición y de su notificación al imputado
que corre el plazo de duración de esa subetapa. Por otro lado, la norma
es estricta cuando establece en el artículo 122.2 letra c) que el fiscal
debe dictar una disposición para decidir la intervención de la policía, a
fin de que realice actos de investigación.

22 Véanse los artículos 334, inciso 3, y 336, inciso 1, del nuevo Código Procesal Penal, decreto
legislativo 957.
102 A partir de la investigación se concluye que este procedimiento prees-
tablecido no es respetado por los fiscales. Esto se observa en el 90% de
procesos investigados, pues los fiscales siguen escribiendo en un cuaderno
que se encuentra en las comisarías, tipo acta, las diligencias que debe
realizar la policía y no dictan la disposición correspondiente; así, no se
observa la notificación de esta al imputado. Al respecto, el artículo 19
del Reglamento de Notificaciones, Citaciones y Comunicaciones del
Ministerio Público establece que se notificará de manera personal en el
domicilio real, legal, procesal o en el lugar donde se encuentra, además
de la primera notificación, las disposiciones de inicio, continuación o el
archivo de las actuaciones y la que dispone la intervención de la policía
a fin de que realice actos de investigación.
En la práctica, los abogados defensores sustentan las solicitudes de con-
trol de plazo de duración de la subetapa de las diligencias prelimina-
res desde la fecha en que el imputado rindió su declaración voluntaria,
cuando deberían hacerlo desde la fecha de la notificación del mandato
para que se presente a declarar23.
Por otro lado, los fiscales tampoco dictan acto procesal alguno al dar cuen-
ta de la solicitud de término del plazo que presenta el afectado, sin aceptar
la solicitud del afectado o al fijar un plazo irrazonable, como lo establece
el artículo 334.224. Simplemente, guardan silencio. Por ello, el afectado le
solicita al juez una audiencia para el control del plazo luego de esperar un
plazo prudencial que sobrepasa, normalmente, los cinco días.
Esta práctica impide que se compute el plazo de interposición de la so-
licitud de control de plazo, que es de cinco días, después de que el fiscal
no aceptó la solicitud o fijó un plazo irrazonable y que debe computarse
a partir del conocimiento de cualquiera de esos actos procesales por el
abogado del imputado. Por ello, el juez admite todas las solicitudes que
se presentan y no conduce ese control para la admisibilidad de la solici-
tud y cita a audiencia.
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

Pueden considerarse afectados en esta etapa del procedimiento al im-


putado y al agraviado, pues no existen actores civiles ni terceros civiles.
Ambos sujetos procesales pueden solicitarle al juez una audiencia para
que controle el plazo de duración de la subetapa de las diligencias preli-
minares. Así, se entiende que la primera disposición debe ser notificada
también al agraviado, otro afectado con el plazo irrazonable.

23 Véase el artículo 143, inciso 2, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
24 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 334 Calificación.- […] 2. El plazo
de las diligencias preliminares, conforme al artículo 3, es de veinte días, salvo que se produzca
la detención de una persona. y circunstancias de los hechos objeto de investigación. Quien se
considere afectado por una excesiva duración de las diligencias preliminares, solicitará el Fiscal de
término que dicte la Disposición que corresponda. Si el Fiscal no acepta la solicitud del afectado o
fija un plazo irrazonable, este último podrá acudir al Juez de la Investigación Preparatoria en el plazo
de cinco días instando su pronunciamiento. El Juez resolverá con la participación del Fiscal y del
solicitante […]».
65

Al mismo tiempo, se prevé la tutela del plazo razonable en la etapa de


la investigación preparatoria formalizada25, que se produce cuando el
fiscal se excede en el plazo y no dicta la disposición que corresponde.
Para este control, la norma no exige que se agote previamente la vía
103
fiscal ni solicita un pronunciamiento previo, por lo que directamente Apuntes sobre
pueden recurrir al juez de la investigación preparatoria para pedir el con- la celeridad
trol del plazo. En este caso, las partes procesales, llámense imputado y su procesal en el
defensor, el actor civil y el tercero civil, pueden solicitar su conclusión nuevo modelo
procesal penal
al juez de la investigación preparatoria, quien citará a una audiencia
peruano
donde dictará una medida correctiva, si es que corresponde. La norma
establece que el juez, antes de resolver, «revisará las actuaciones». Sin
embargo, ello no es indispensable, ya que puede preguntarle al respecto
al fiscal, quien conoce su caso. Esta oralidad permite que se registre el
contradictorio como corresponde.
En los dos supuestos, la norma prevé que el juez cite a audiencia, pero no
establece el plazo o la inmediatez para su realización; sin embargo, por la
naturaleza del petitorio, la audiencia debe programarse en corto plazo.
De cualquier modo, conforme con el artículo 8, que otorga tres días de
plazo de recibida la solicitud, debe citarse audiencia inmediatamente y
cuidar la debida notificación a los sujetos procesales.
También es importante citar un ejemplo con casos en los que se vulnera
el derecho al plazo razonable para el imputado y la víctima en los pro-
cesos en los que ambos no cuentan con abogado defensor para la etapa
de la investigación preparatoria. Ello ha sucedido en el proceso 2006-
00946-8726, en el que la subetapa de las diligencias preliminares duró
ocho meses, mientras los principales actos de investigación los realizó
la policía en veintitrés días contados a partir de la fecha de la denuncia
verbal del 31 de julio de 2006. La etapa de la investigación preparato-
ria duró cinco meses y veintisiete días, y el único acto de investigación
consistió en una prueba de ADN practicada a la agraviada y a su hijo.
Asimismo, se produjo la vulneración al procedimiento preestablecido, es
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

decir al principio de legalidad, porque el fiscal, durante la subetapa de las


diligencias preliminares, no dictó disposición alguna, como lo ordena la
norma en el artículo 122.2, inciso a), la cual establece que, para el inicio,
la continuación y el archivo de las actuaciones, el fiscal debe dictar una
disposición, así como tiene que hacerlo para ordenarle a la policía la rea-
lización de actos de investigación (inciso d). Se dictaron las disposicio-
nes de aplicación del proceso especial de terminación anticipada y la de
conclusión de la investigación preparatoria, pero no fueron notificadas
al imputado ni a la víctima.

25 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 343 Control del Plazo.- […] 2. Si
vencidos los plazos previstos en el artículo anterior el Fiscal no dé por concluida la Investigación
Preparatoria, las partes pueden solicitar su conclusión al Juez de la Investigación Preparatoria. Para
estos efectos el Juez citará al Fiscal y a las demás partes a una audiencia de control del plazo, quien
luego de revisar las actuaciones y escuchara las partes, dictará la resolución que corresponda […]».
26 Otros procesos en similares circunstancias son los 2007-00811-0, 2008-00476-87 y 398-2008-25.
104 En este caso, se vulneró el derecho al plazo razonable de la víctima y
del imputado, y no existió el ruego de parte al juez para que dicte una
medida de tutela de derechos porque tampoco existió abogado defensor
y el agraviado desconocía sus derechos, todo ello porque no existe acta
alguna que establezca que la policía o el fiscal se los dieran a conocer27.
Por ello, planteamos que en este sistema de justicia a ruego este esquema
se rompe: cuando se trata de la vulneración de un derecho fundamental,
el juez de la investigación preparatoria debe actuar de oficio y dictar la
medida reparadora o correctiva que corresponda, porque a él lo vincula
la Constitución y el respeto al debido proceso penal. En estas ocasiones,
como es evidente, cuando se vulnera el plazo razonable también se vul-
nera la celeridad procesal.

II . L a c e l e r i d a d p r o c e s a l e n l a s m e d i d a s
r e s t r i c t i va s d e d e r e c h o s
Como se trata de medidas restrictivas de derechos protegidos constitu-
cionalmente, como el derecho a la libertad, la intimidad, la propiedad,
la posesión, la integridad física, entre otros, deben ser dictadas por la
autoridad con arreglo al principio de proporcionalidad y en la medida
en que existan suficientes elementos de convicción28. En estos casos, el
juez debe resolver los requerimientos fiscales inmediatamente y sin trámite
alguno29, siempre que exista el riesgo fundado de pérdida de finalidad de
la medida, si corre traslado del requerimiento a los sujetos procesales o si
cita a audiencia. En todo caso, el juez debe valorar estas circunstancias.
Igualmente, si cita a audiencia, esta debe realizarse en breve plazo por la
naturaleza del requerimiento.
En este capítulo, la norma garantista tutela el respeto a los derechos
fundamentales de las partes procesales al determinar que, cuando la Po-
licía o el Ministerio Público, siempre que no se requiera previamente
resolución judicial, ante supuestos de urgencia o peligro por la demora y
con estrictos fines de averiguación, restrinja derechos fundamentales de
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

las personas, corresponde al fiscal solicitar inmediatamente la confirma-


ción judicial30. El juez de la Investigación Preparatoria, sin trámite alguno,
decidirá en el mismo día o a más tardar al día siguiente y confirmará o des-
aprobará la medida ejecutada.
El artículo 203.3 prevé que el juez, en esos supuestos, antes de a resolver,
corra traslado del requerimiento de confirmación de la medida a los su-
jetos procesales o cite a audiencia. Ello implica que el juez considera que
necesita escuchar la opinión de los sujetos procesales antes de resolver y,
en ese sentido, el solo traslado del requerimiento carece de sentido si no
se lo hace para pedir opinión y otorgar un plazo. Esta práctica contradice

27 Véase el artículo 95, inciso 4, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
28 Véase el artículo 203, inciso 1, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
29 Véase el artículo 203, inciso 2, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
30 Véase el artículo 203, inciso 3, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
65

la oralidad, por lo que en Huaura, en este supuesto, se corre traslado del


requerimiento y se fija fecha para audiencia donde se resuelve escuchan-
do a las partes procesales. En este caso, la citación a audiencia también
debe ser inmediata, dada la naturaleza del requerimiento en el que se
105
ven involucrados los derechos fundamentales. La norma establece que, Apuntes sobre
para los efectos, rige en lo pertinente el artículo 8; en este sentido, se la celeridad
entiende que se debe citar a audiencia dentro del tercer día de recibido procesal en el
el requerimiento y que, durante dicha audiencia, el juez debe resolver nuevo modelo
procesal penal
inmediatamente.
peruano
Además, se prevé que el afectado con la resolución judicial confirma-
toria de la medida restrictiva de derechos pida su reexamen. La norma
le autoriza al juez que resuelva discrecionalmente si adopta la decisión
previo traslado o citando a audiencia. Según demuestra la experiencia
en Huaura, es mejor que se resuelva en audiencia, con el previo traslado
de la solicitud al fiscal y a los demás sujetos procesales. Por las anterio-
res consideraciones, debe priorizarse la inmediatez en la fecha para la
audiencia.
El previo traslado se entiende para que el juez resuelva por escrito, con
el otorgamiento de un plazo para opinar y para resolver, cuando ambas
cosas pueden hacerse en una sola actuación procesal, es decir en una
audiencia, en la que se debate sobre el sustento de la resolución con-
firmatoria. Por ello, es recomendable que el juez corra traslado de la
solicitud de reexamen para el conocimiento del fiscal y que en la misma
resolución fije fecha para audiencia a la brevedad posible.
Hemos investigado sobre la celeridad procesal para resolver el requeri-
miento fiscal sobre medidas restrictivas de derechos. Los resultados son
los siguientes:
– Caso 2008-01007-42. El requerimiento fiscal para el levanta-
miento del secreto de comunicaciones ingresó a la CDG el 27
junio de 2009 y se resolvió el 30 de junio de 2009.
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

– Caso 2008-360-51. El 12 febrero de 2008 ingresó el requerimien-


to para la confirmación de una incautación y se resolvió el 15
febrero de 2008.
– Caso 2009-1054-15. El requerimiento para la confirmación de
incautación ingresó el 14 agosto de 2009 y el 17 agosto de 2009 se
resolvió confirmando la incautación. El 19 agosto 2009 se solicitó
el reexamen de la medida; el 20 agosto 2009 se citó a audiencia
para debatir la solicitud para el 27 agosto 2009, donde se repro-
gramó la audiencia a petición del solicitante; el 2 de septiembre
de 2009 se resolvió en audiencia.
– Caso 877-2009-15. Se requirió el 14 de julio 2009 la confirma-
ción de la medida de incautación y el 14 julio de 2009 se resolvió
confirmando.
106 Análisis
En la tramitación de los requerimientos fiscales de medidas restrictivas
de derechos se observa celeridad procesal, pues se ha resuelto en el pla-
zo que la norma establece (tres días). Observemos que en estos casos
el juez no citó a audiencia para resolver el requerimiento fiscal para la
confirmación de la medida. Solo en un proceso citó a audiencia para su
reexamen porque, en la práctica, se cita a audiencia cuando existe un
reclamante que sostiene que la medida le causa agravio.
En los casos en los que no se entiende el requerimiento porque la des-
cripción de los hechos es confusa o porque falta algún presupuesto o,
por ejemplo, cuando el fiscal no adjunta el acta de incautación cuya
confirmación solicita, el juez resuelve otorgando un plazo para que se
subsane la omisión. Como sabemos, quien se considere agraviado por
una medida restrictiva de derechos puede pedir que el juez la reexami-
ne, lo que debe producirse cuando toma conocimiento de la resolución
confirmatoria de la medida tras su notificación. La norma no establece
un plazo para se presente la solicitud para el reexamen de una medida
restrictiva de derechos.

III . L a c e l e r i d a d p r o c e s a l e n e l p r o c e s o
i n m e d i at o c o n p r e s o p r e v e n t i v o
En el proceso inmediato, el control de la legalidad de la etapa de la
investigación preparatoria la realiza el juez de la investigación prepara-
toria con la revisión de los actuados de la carpeta fiscal, y debe reali-
zar un exhaustivo estudio de ellos a fin de constatar que se presentan
los supuestos jurídicos que el fiscal invoca31. En este proceso especial
es de suma importancia que el fiscal presente un requerimiento muy
detallado que se baste a sí mismo32; en este debe ofrecerse toda la infor-
mación que sustente su pedido. Lamentablemente, hemos conocido de
requerimientos donde simplemente se describen los presupuestos fácti-
cos y la calificación jurídica, sin que se realice el proceso de subsunción
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

del hecho delictuoso a la conducta típica. Muchas veces solamente se


enumeran los elementos de convicción sin ofrecer el detalle, uno por
uno, de por qué el fiscal los considera «evidentes». Y este trabajo le co-
rresponde al fiscal, porque es su caso: el juez no puede subrogarlo ni
adivinar o interpretar su razonamiento sin una base.
En estos supuestos, el juez puede solicitarle al fiscal que subsane las omi-
siones al otorgarle un plazo para luego pronunciarse sobre el fondo o,
en su defecto, declarar la improcedencia por falta de motivación, que

31 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 446 Supuestos del proceso
inmediato.- 1. El Fiscal podrá solicitar la vía del proceso inmediato, cuando: a) el imputado ha sido
sorprendido y detenido en flagrante delito; o, b) el imputado ha confesado la comisión del delito; o, c)
los elementos de convicción acumulados durante las diligencias preliminares, y previo interrogatorio
del imputado, sean evidentes […]».
32 Ver artículo 64 del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
65

también permite la presentación del mismo requerimiento, aunque bien


hecho. Sostenemos que el control que realiza el juez se adecua al que
desarrolla en la audiencia de control de la acusación, pero tomando en
cuenta las observaciones que realicen los demás sujetos procesales que
107
tienen derecho a opinar sobre su procedencia o no procedencia33. Apuntes sobre
la celeridad
Se advierte que, en este proceso especial, la norma no establece que procesal en el
el juez le fije un plazo al fiscal para que formule la acusación bajo res- nuevo modelo
ponsabilidad disciplinaria34. En tutela de los principios de celeridad y procesal penal
economía procesal, para evitar dilaciones indebidas, es adecuado que peruano
este plazo se fije en el auto de incoación del proceso inmediato. Así
también, consideramos que, una vez que el juez recibe el requerimien-
to de acusación, debe ponerlo en conocimiento de los demás sujetos
procesales para evitar acusaciones sorpresivas que están proscritas. La
norma establece simplemente que la acusación será remitida por el juez
de la investigación preparatoria al juez penal competente para que dicte
acumulativamente el auto de enjuiciamiento y de citación a juicio.

Caso 709-2009-25
Los hechos que se refieren al delito de robo agravado con un imputado
se produjeron el 30 de mayo de 2009 y el 5 de junio se presentó el re-
querimiento de proceso inmediato. El día 6 de junio, el juez dicta el auto
de traslado del requerimiento por tres días a los sujetos procesales; estos
no observan oposiciones al proceso inmediato en ese plazo. El 19 de
junio, el juez dicta el auto de incoación al proceso inmediato y le otorga
el plazo de ocho días al fiscal para que dicte su requerimiento de acusa-
ción y le ordena la puesta en conocimiento de la acusación a las partes
procesales. El 9 de julio se presenta el requerimiento de acusación, que
es trasladado para su conocimiento a los sujetos procesales, al mismo
tiempo que se elevan los actuados al juzgado de juzgamiento. El 16 de
julio 2009 los jueces de juzgamiento dictan el auto de enjuiciamiento y
de citación a juicio para el 2 de septiembre, cuando se dicta sentencia
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

contra el acusado.

Análisis
El tiempo transcurrido desde que se produjeron los hechos hasta que se
dictó sentencia es de tres meses y dos días. La mayor parte del tiempo
transcurrió en la etapa de juzgamiento, entre la fecha del auto de cita-
ción a juicio y la fecha del juicio oral, más de un mes en total. Esto se
produjo por razones atribuibles a la agenda de audiencias del juzgado
colegiado. Se trata de un proceso simple, por un delito y un imputado

33 Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957: «Artículo 448 Resolución.- 1. El Juez de la
Investigación Preparatoria, previo traslado al imputado y a los demás sujetos procesales por el plazo
de tres días, decidirá directamente en igual plazo de tres días, si procede el proceso inmediato o si se
rechaza el requerimiento fiscal. La resolución que se emita es apelable con efecto devolutivo […]».
34 Véase el artículo 114, inciso 2, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
108 con reo en cárcel; las notificaciones se realizan en el casco urbano de la
ciudad. Se registró la celeridad procesal en forma idónea.

IV . L a c e l e r i d a d p r o c e s a l e n e l p r o c e s o
común con preso preventivo

Caso 743-2009-25 Barranca


Los hechos se produjeron el 6 de marzo de 2008. La disposición de for-
malización y continuación de la investigación preparatoria se dictó el 8
de mayo de 2008. El fiscal presenta el requerimiento de acusación el 5
de septiembre, la etapa intermedia dura tres meses por la notificación
a los sujetos procesales y el 29 de enero de 2009 se realiza la audien-
cia de control con auto de enjuiciamiento. El juez de la investigación
preparatoria comete un error al remitir el caso al juzgado unipersonal
cuando le correspondía al juzgado colegiado, por lo que el auto de
citación a juicio por este último se dictó el 9 de junio de 2009. La
audiencia de juicio oral no se instala en la primera fecha de citación
porque el imputado fue trasladado a Lurigancho. Esta se reprograma
para el 20 de julio, pero durante ella no están presentes el imputado
ni su abogado. Se reprograma para el 12 de agosto; no se presenta el
abogado defensor. Se reprograma para el 17 de agosto. El juicio dura
hasta el 19 de agosto del 2009, cuando el fiscal retira su acusación. El
proceso dura más de un año.

Análisis
Se produce una serie de hechos violatorios de la celeridad procesal: la
etapa de la investigación preparatoria dura casi seis meses; la etapa in-
termedia, tres meses. El juez de la investigación preparatoria comete un
error y remite el proceso a otro juzgado, hecho que ocasiona una mora
de más de cuatro meses. La etapa de juzgamiento dura más de tres me-
ses. En este caso, luego de transcurrido más de un año de proceso, el
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

fiscal pide su sobreseimiento.

Caso 582-2007-0
Delito de violación sexual de menor de edad. Se registra un imputado,
que es preso preventivo. Los hechos se produjeron el 30 de abril de 2007.

Subetapa de las diligencias preliminares


Carpeta fiscal
– El 16 de abril de 2007 se produce la denuncia verbal en la fiscalía
de familia, donde la madre de la agraviada (16 años de edad)
denuncia a su esposo y padre de sus diez hijos como quien ha
65


cometido el delito de violación sexual contra su menor hija de 13
años de edad.
El 16 de abril se dispone la apertura de la investigación preliminar.
109
– El 18 de abril la agraviada pasa por pericia psicológica. Apuntes sobre
la celeridad
– El 18 de abril se emite el reconocimiento médico de la agraviada.
procesal en el
– El 30 de abril la víctima es declarada. nuevo modelo
– El 30 de abril se registra la declaración voluntaria del imputado. procesal penal
peruano
– El 30 de abril se abre el acta de lectura de derechos y se verifica su
identidad.
– El 30 de abril se abre el acta de registro personal imputado y se
conduce el reconocimiento médico.
– El primero de mayo se presenta el informe policial.
– El primero de mayo se emite la declaración indagatoria del
imputado.
– La duración de la subetapa es de 15 días.

Cuaderno de detención preliminar


– 30 de abril: se presenta el requerimiento de detención preliminar
– 30 de abril: auto de detención preliminar con requisitorias
– 30 de abril: acta de verificación de identidad
– Duración: un día

Etapa de la investigación preparatoria formalizada


Cuaderno de formalización de la investigación preparatoria
– Primero de mayo de 2007: disposición de formalización de la in-
vestigación preparatoria, donde se dispone aplicación de la termi-
nación anticipada del proceso como única diligencia.
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

– 2 de mayo: comunicación al juez de la disposición de formalización.

Cuaderno de prisión preventiva


– 2 de mayo de 2007: requerimiento de prisión preventiva.
– 2 de mayo: auto de citación a audiencia.
– 2 de mayo: audiencia de prisión preventiva fundada.
– Duración: un día.

Cuaderno de terminación anticipada


– 11 de mayo de 2007: acuerdo provisional de terminación antici-
pada por catorce años de pena privativa de la libertad.
110 – 11 de mayo: citación a audiencia de terminación anticipada para
el 15 de mayo.
– 15 de mayo: desaprobación del acuerdo por quince años de pena
privativa de libertad.
– Duración: tres días.

Etapa intermedia
Cuaderno de la etapa intermedia
– 8 de junio: requerimiento de acusación.
– 11 de junio: el juez corre traslado de requerimiento y forma el
cuaderno de la etapa intermedia.
– 3 de julio: auto de citación a audiencia de control para el 23 de
julio.
– 23 de julio: no se presentan el fiscal ni el abogado al penal, por lo
que se fija como nueva fecha el 9 de agosto.
– 9 de agosto: audiencia de control con auto de enjuiciamiento.
– Duración: dos meses.

Etapa de juzgamiento
Cuaderno de debate
– 27 de agosto de 2007: auto de citación a juicio para el 11 de di-
ciembre de 2007.
– 11 de diciembre: audiencia de juicio oral con conformidad por
veintitrés años de pena privativa de libertad.
– Duración de la etapa de juzgamiento: tres meses y quince días.
– Tiempo transcurrido desde denuncia verbal hasta condena: ocho
meses.
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

Análisis
Este proceso se ha seguido sin tropiezo alguno porque se trata de un pro-
ceso con preso preventivo y con abogado defensor desde su detención.
Observemos que la duración de las etapas es casi exacta con el plazo
máximo de duración del mandato de prisión preventiva. Cabe destacar
la celeridad con la que se ha llevado a cabo la etapa de la investigación
preparatoria, durante la que el fiscal intentó la terminación anticipada
del proceso inmediatamente después de la detención. Dictó la disposi-
ción de formalización y continuación de la investigación preparatoria
para disponer la aplicación de la terminación anticipada y para requerir
el mandato de prisión preventiva porque no dispone la realización de
acto de investigación alguno. El proceso podía haber terminado en die-
ciocho días con la terminación anticipada.
65

Se evidencia la celeridad en la tramitación de proceso especial de ter-


minación anticipada por la calidad de preso preventivo del imputado,
ya que en estos supuestos se puede producir la renuncia a los plazos
favorables. Se produjo una dilación en la etapa intermedia por la ina-
111
sistencia del abogado y el fiscal a la audiencia de control y por el plazo Apuntes sobre
que transcurrió hasta la fecha de audiencia de control, que, no obstante, la celeridad
está dentro del plazo de ley. Cabe destacar que la duración de la etapa procesal en el
de juzgamiento se debe al lapso de tiempo que transcurrió para la reali- nuevo modelo
procesal penal
zación de la audiencia de juicio oral. Para el año 2007, los juzgados co-
peruano
legiados tenían una agenda recargada por los procesos adecuados. Este
es un proceso digno de destacar si tomamos en cuenta que se desarrolló
durante el año 2007, a menos de un año de la aplicación del Código
Procesal Penal.

V . L a c e l e r i d a d p r o c e s a l e n e l p r o c e s o
e s p e c i a l d e t e r m i n a c i ó n a n t i c i pa d a

Caso 2009-00025-42
El 24 de septiembre de 2008 se produjeron los hechos por el delito de
omisión a la asistencia familiar. El acuerdo provisional se firmó el 15
de enero de 2009. El 29 de enero se presentó el requerimiento; el juez
corrió traslado por cinco días. El 3 de marzo se notificó con la resolución
al imputado y al abogado defensor, así como a la agraviada. El 30 de abril
se dictó el auto de citación a audiencia para el 19 de mayo, cuando se
sentenció. La audiencia duró desde las 15:11 hasta las 15:34.

Análisis
La duración del proceso es de ocho meses, aproximadamente, desde
producidos los hechos. La etapa de la investigación preparatoria duró
cuatro meses hasta que se presentó el requerimiento. La mora en la tra-
mitación del proceso en el Poder Judicial se debe a las vacaciones de
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

febrero, por lo que la tramitación del requerimiento hasta la audiencia


toma cuatro meses. Se evidencia la celeridad procesal de la duración de
la audiencia.

Caso 2009-357-44
Los hechos se produjeron en diciembre de 2008. El acuerdo provisional
se firmó el 16 de abril 2009. El 20 de abril 2009 se presentó el requeri-
miento de audiencia al juez; el 21 de abril se corrió traslado a las partes
procesales (fiscal, defensor e imputado) por el plazo de cinco días. El 30
de abril se fijó como fecha para audiencia el 26 de mayo; esta se realizó
con el agraviado imputado, el fiscal y el defensor (desde las 12:08 hasta
las 12:41). El proceso dura dos meses; la audiencia, 33 minutos.
112 Análisis de los dos procesos de terminación anticipada
En los dos procesos descritos existen algunos detalles destacables. En
primer lugar, ambos se realizan con la presentación de un acuerdo pro-
visional entre el fiscal, el imputado y su defensor, aunque la norma no
obliga que se realice ese acuerdo para que el juez cite a audiencia, pues
basta el ruego de cualquiera de las partes35. En segundo lugar, el juez
corre traslado del requerimiento, en los dos procesos, a las mismas partes
procesales que firmaron el acuerdo; ello carece de objeto porque no pue-
de contradecirse opinando por su improcedencia o fijando pretensiones
distintas por el principio de contradicción que tutela la norma cuando
establece el traslado del requerimiento a los demás sujetos procesales.
En todo caso, este traslado procede si existe otro imputado que no forme
parte del acuerdo o si existen otros sujetos procesales como el actor civil
o el tercero civil.
El actor civil ni el tercero civil pueden opinar sobre la improcedencia
del acuerdo porque, si bien la norma no lo establece expresamente, ese
presupuesto se presentaría si se vulnera un requisito de procedencia para
realizar el acuerdo, por ejemplo, cuando se trata de un proceso con plu-
ralidad de imputados y uno de ellos se opone al sostener un agravio36.
Así, estos sujetos procesales podrían oponerse al acuerdo objetando la
reparación civil por considerarla lesiva y podrían, entonces, fijar sus pre-
tensiones.
La norma, de alguna forma, impide la celeridad en este proceso especial
al establecer que el juez dispondrá, una vez expedida la disposición de
formalización de la investigación preparatoria y hasta antes de formu-
larse acusación fiscal, pero «por una sola vez», la celebración de una
audiencia de terminación anticipada37. La interpretación que puede
hacerse —y que de hecho se ha realizado cuando empezamos a aplicar
el NCPP— es que basta que exista la disposición judicial para la reali-
zación de la audiencia, es decir, el auto de citación a audiencia, cuya
instalación se puede frustrar por razones diversas, para que se interprete
que no puede citarse a otra audiencia. El paso siguiente sería archivar el
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

requerimiento o la solicitud y ordenar que el proceso siga por la vía del


proceso común.
La no instalación de la audiencia puede deberse a la inasistencia de una
de las partes procesales de presencia obligatoria, por razones de salud del
imputado o por diversas situaciones que le imposibilitan presentarse. Los
aplazamientos de fechas para la instalación de esta audiencia no causan
agravio a nadie porque el cuaderno de terminación anticipada corre a
cuerda separada del principal38. Como es evidente, una interpretación

35 Véase el artículo 468, incisos 1 y 2, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
36 Véase el artículo 469 del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
37 Véase el artículo 468, inciso 1, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
38 Ibíd.
65

literal de la norma que importe el archivo del cuaderno lesiona la cele-


ridad procesal.
Por otro lado, consideramos que no es lesivo que el juez suspenda la au-
113
diencia al fijar nueva fecha u hora para continuarla y llegar a un acuer- Apuntes sobre
do definitivo. Ello ocurre, por ejemplo, cuando se observa la pena o la la celeridad
reparación civil; cuando el abogado que representa al actor civil debe procesal en el
consultar con su patrocinado, que no se encuentra en la audiencia, so- nuevo modelo
bre aspectos relacionados con la reparación civil el monto o la forma de procesal penal
pago; cuando el juez considera que para la aprobación del acuerdo debe peruano
adelantarse el pago de la reparación civil, lo que, al no siempre estar
previsto por las partes procesales, requiere que se recese la audiencia
durante un breve plazo.
En nuestra opinión, se lesiona el principio de celeridad procesal cuan-
do se prohíbe la terminación anticipada del proceso en la audiencia de
control de la acusación fiscal, como lo establece el Acuerdo Plenario de
las Salas Penales de la Corte Suprema de noviembre de 2009, cuando
nos encontramos en el supuesto fáctico de que en esa audiencia están
presentes todos los sujetos procesales quienes llegan a un consenso oral
para que termine la controversia penal y se obtiene la reparación del
daño en forma oportuna, tras lo cual se recobra la paz social.
El sustento jurídico de este Acuerdo Plenario es que se vulnera el prin-
cipio de contradicción ya que, para la instalación de la audiencia de
control, el procedimiento es distinto al que se sigue para la instalación
de la audiencia de terminación anticipada. En efecto, para citarse a la
audiencia de control de la acusación, se corrió traslado de ese reque-
rimiento, no del de terminación anticipada del proceso, por lo que los
sujetos procesales no han tenido la oportunidad de opinar por su proce-
dencia ni de fijar sus pretensiones por escrito en el plazo de cinco días39.
No obstante, estamos hablando de un supuesto de la vida real donde
todos los sujetos procesales están presentes en la audiencia de control de
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

la acusación, por lo que incluso renuncian expresamente a los plazos que


se establecen en su favor40. Ellos llegan a un consenso para que termine
la controversia y para que el caso no pase a juicio oral, pues existe la
aceptación de cargos por el imputado. Así, celebran un acuerdo oral-
mente, lo cual es idóneo porque existe la posibilidad de contradecirlo
a viva voz si existe alguna discrepancia que debe allanarse con la inter-
vención del juez conciliador. ¿Qué más materialización del principio de
contradicción se puede desear en una audiencia de esta naturaleza?
Por otro lado, el Acuerdo Plenario establece que se vulneran los princi-
pios de celeridad y economía procesal. Al tratarse de una audiencia de
control de la acusación, el imputado no estará presente (dado que su

39 Véase el artículo 468, inciso 3, del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
40 Véase el artículo 147 del Nuevo Código Procesal Penal, decreto legislativo 957.
114 presencia no es obligatoria para su instalación), aunque sí lo será para la
instalación de la audiencia de terminación anticipada del proceso, por
lo que, según sostiene el acuerdo, se tendrá que fijar nueva fecha y citar
al imputado a la audiencia de terminación anticipada.
Pero en este caso de la vida real todos los sujetos procesales están pre-
sentes en la audiencia que fue citada para el control del requerimien-
to de acusación, por lo que no es indispensable que se realice ninguna
postergación o aplazamiento de fecha. No se vulneran los principios de
celeridad y economía procesal.
En todo caso, se evidencia el agravio a los principios de contradicción,
celeridad y economía procesal cuando se prefiere que la controversia
de naturaleza penal continúe por un mero formalismo y que el agravio
continúe para que el caso pase a la etapa de juzgamiento. Durante esta,
las partes procesales ( fiscal, abogado e imputado) llegarán a un acuer-
do conformado sin posibilidad de contradicción por el resto de sujetos
procesales que sí tuvieron la posibilidad de hacerlo en la audiencia de
control, donde además se instala una audiencia de juicio oral con el con-
secuente uso de tiempo y de recursos materiales, la instalación de toda
una maquinaria con la presencia de testigos, peritos, jueces y fiscales,
para que se llegue a un acuerdo conformado y no se lleve a cabo el juicio.
Así, se produce un evidente perjuicio económico para todos: para el Es-
tado, que invirtió en recursos para organizar un juicio; y para los testigos
y peritos, porque gastaron dinero para transportarse e invirtieron tiempo
para acudir a las audiencias de juicio oral. En este supuesto se vulnera
claramente el principio de celeridad procesal y otros.

VI . A l g u n a s c o n c l u s i o n e s
1. En el nuevo modelo procesal penal, existe una vinculación directa
entre la tutela de los derechos fundamentales —como el derecho de
defensa y el derecho al plazo razonable— y el principio de celeridad
F r e z i a S i s s i V i l l av i c e n c i o R í o s

procesal. La responsabilidad del fiscal como garante de esos derechos


en la etapa de la investigación preparatoria es crucial para la celeridad
procesal.
2. El Ministerio Público debe establecer directrices para la prelación en
el uso de las alternativas del Código para el tratamiento de los casos.
Debería intentarse, en primer lugar, el uso de salidas alternativas o de
procesos especiales, así como de la acusación directa frente al proceso
común.
3. El Ministerio Público debe brindar directrices que establezcan la
forma en que los fiscales deben garantizar el derecho de defensa del
imputado.
CURSO “DIRECCIÓN DE AUDIENCIAS”

UNIDAD IV DE LAS AUDIENCIAS ESPECIALES;


AUDIENCIA DE TERMINACIÓN ANTICIPADA Y DEL
PROCESO DE FALTAS.

3) San Martín Castro, César. Eficacia de los


elementos de convicción en el proceso por
colaboración eficaz. Apuntes preliminares.
Ponencia presentada en el Primer Pleno
Jurisdiccional de la Sala Penal Nacional. Lima, 5
de Diciembre de 2017.
EFICACIA DE LOS ELEMENTOS DE CONVICCIÓN EN
EL
PROCESO POR COLABORACIÓN EFICAZ
(APUNTES PRELIMINARES) 1

*CÉSAR E. SAN MARTÍN CASTRO


PROFESOR PRINCIPAL PUCP
JUEZ SUPREMO TITULAR

I. INTRODUCCIÓN

§ 1. Bloque normativo. Tres son los preceptos directamente aplicables en relación


a la utilización de los medios de investigación y/o de prueba en el proceso especial
de colaboración eficaz en otros procesos penales. Se trata, específicamente, de los
artículos 476-A, 481 y 481-A del CPP. La disposición legal de referencia, empero,
aunque aplicable para el proceso con especialidades procedimentales contra el
crimen organizado, es el artículo 20 de la Ley número 30077, de 20-8-2013, que
incorporó para el nuevo proceso penal la institución de la “prueba trasladada”.
∞ El artículo 481 del CPP sufrió una modificación por el Decreto Legislativo
número 1301, de 30-12-2016, mientras el artículo 481-A del CPP fue incorporado
por el citado Decreto Legislativo, al igual que el artículo 476-A del CPP.
∞ La disposición originaria contenida en el artículo 481 del CPP tenía dos
apartados. Se refería al efecto que trae consigo las declaraciones del colaborador y
de terceros, así como otros actos de aportación de hechos ejecutados en el curso
del proceso de colaboración eficaz, cuando se desestima la solicitud del aspirante
a colaborador eficaz. Las dos modificaciones, no relevantes por cierto, que
incorporó el Decreto Legislativo 1301 fue, en el segundo apartado, (i) el vocablo
“etapa” por el de “fase”, para referirse a la verificación de la información
proporcionada por el colaborador –de escaso calado dogmático–; y (ii) la
introducción de un signo de puntuación [;] para, de un lado, hacer referencia a la
prueba documental, al informe pericial y a las diligencias objetivas e
irreproducibles (mencionadas, por lo demás, en los artículos 325 y 383,1,e del
CPP), y, de otro lado, enfatizar que mantienen su eficacia probatoria –este
agregado lo único que resalta es que estos actos de aportación de hechos son
utilizables y que su valor probatorio es el que corresponde a cualesquiera medio
de investigación o de prueba, con las limitaciones propias de las testificales, que
de ser impropias tienen un valor mínimo–.
∞ El nuevo artículo 476-A del CPP, emanado del originario artículo 476 del citado
Código, se refiere, como no puede ser de otro modo, al caso en que el proceso por
colaboración eficaz culmina con el acta de colaboración eficaz y es aprobada por
el Juez. Dos reglas rigen al respecto, primero, el aporte de los actos de
investigación y/o de prueba al proceso receptor, por decisión del Fiscal; y,
segundo, el aporte de la declaración del colaborador, más allá de preservar la
reserva de su identidad si existe riesgo para su vida.

1 Ponencia presentada en el Primer Pleno Jurisdiccional de la Sala Penal Nacional – Lima, 5 de diciembre de 2017.

1
∞ El nuevo artículo 481-A del CPP incorpora otro supuesto de utilización de los
aludidos actos de aportación de hechos. No se refiere, como presupuesto, al
resultado final del proceso por colaboración eficaz, el cual no lo condiciona. Se
circunscribe al requerimiento en el proceso receptor de dos tipos de medidas
limitativas de derechos: las instrumentales y las coercitivas, en las que se puede
utilizar, sin límites, la declaración del colaborador y los demás elementos de
convicción obtenidos y actuados en el proceso por colaboración eficaz (proceso
fuente).
∞ Es obvio afirmar, desde ya, que tal utilización probatoria, en el supuesto del
artículo 481-A del CPP, se hará cuando el proceso por colaboración eficaz está en
trámite, pues si ya culminó favorablemente su utilización es libre, conforme al
artículo 476-A. 1, 2 y 3, del CPP, y si lo hizo negativamente, por ser una norma
expresa, rige el artículo 481 del CPP, que hace imposible utilizar la declaración
del ex-colaborador.

§ 2. Prueba trasladada. Esta institución, como se sabe, existe en el proceso civil


desde el 4-3-1992 conforme al artículo 198 del CPC 2; y, se incorporó como tal en
el Código de Procedimientos Penales –artículo 261– mediante el Decreto
Legislativo número 983, de 22-7-2007 3, que fue validada constitucionalmente por
la Sentencia del Tribunal Constitucional número 12-2008-PI/TC, de 14-4-2010, FJ
29 y 30, y adecuadamente interpretada por la Sala Penal Especial de la Corte
Suprema de Justicia en la emblemática Sentencia número A.V. 19-2001, de 7-4-
2009, FJ. 71. Los términos del artículo 261 del ACPP se repitieron en el artículo
20 de la Ley 30077 en sus parágrafos 1) y 2).
∞ El fundamento de la validez de una prueba de un proceso a otro radica en la
unidad de la jurisdicción; por tanto, es plenamente posible utilizar pruebas
actuadas incluso en sede civil, laboral y contencioso–administrativo, pues la
prueba es jurídicamente igual [DEVIS]. Lo importante para su utilización –de los
medios de investigación o medios de prueba– es si han sido contradichas y
formalmente practicadas; no se requiere necesariamente identidad de partes entre
el proceso fuente y el proceso receptor, solo se necesita, sin embargo, que las
partes en el proceso receptor hayan tenido la oportunidad de ejercer su control con
las garantías del debido proceso legal en el proceso receptor [LEDEZMA]. La
utilidad de esta prueba radica en el mejor y más económico desarrollo de los
procesos.
∞ Bajo determinados presupuestos y limitaciones, los medios de investigación y/o
de pruebas practicados en otro proceso (proceso fuente) pueden utilizarse en un
proceso distinto en trámite (proceso receptor) –actuación de imposible
consecución o de difícil reproducción debido al riesgo de pérdida de la fuente de

2 Artículo 198 CPC: “Las pruebas obtenidas válidamente en un proceso tienen eficacia en otro. Para ello, deberán constar en copia
certificada por el auxiliar jurisdiccional respectivo y haber sido actuadas con conocimiento de la parte contra quien se invocan. Puede
prescindirse de este último requisito por decisión motivada del Juez”.
3 Artículo 261 ACPP: “En los delitos perpetrados por miembros de una organización criminal o asociación ilícita para delinquir la

Sala […]. Las pruebas admitidas o practicadas ante un Juez o Sala Penal podrán ser utilizadas o valoradas en otro proceso penal, siempre
que su actuación sea de imposible consecución o difícil reproducción por riesgo de pérdidas de la fuente de prueba o de amenaza para un
órgano de prueba. Sin necesidad de que concurran tales motivos, podrán utilizarse los dictámenes periciales oficiales, informes y prueba
documental admitida o incorporada en otro proceso judicial. La oposición a la prueba trasladada se resuelve en la sentencia. […]”.

2
prueba o de amenaza para un órgano de prueba (por ejemplo: testificales,
inspecciones, pesquisas, reconocimientos, careos), salvo el caso en que,
libremente, pueden incorporarse, como son: dictámenes periciales oficiales,
informes y prueba documental–. Siempre se reconoce el derecho de oposición por
la parte afectada con la prueba concernida, derecho centrado –según el CPC,
aplicable supletoriamente al procedimiento penal– en pruebas inadmisibles,
improcedentes, impertinentes, irrelevantes, ineficaces o ilícitas. Lo substancial es
que la prueba que se traslade a una causa no esté afectada de nulidad alguna para
que pueda gozar de eficacia [HINOSTROZA].
∞ Por lo demás, el apartado 4) del citado artículo 20 de la Ley número 30077
estipula tres criterios de seguridad probatoria –que por su carácter principalista
pueden asumirse para todo tipo o modalidad de prueba trasladada–:
1. Valoración conjunta entre la prueba trasladada, materia del proceso fuente, tras
su valoración individual, y las pruebas actuadas en el proceso receptor, así como
aplicación de las reglas de la sana crítica (leyes lógicas, máximas de la experiencia
y conocimientos científicos).
2. Incorporación válida de la prueba trasladada, con respeto a las garantías que
rigen el derecho probatorio (admisión, traslado, lectura en audiencia y alegación
sobre su legalidad y mérito: garantía de defensa procesal y principio de
contradicción). Por ende, prima la necesidad, de ser posible, de la ratificación de
esa prueba en el proceso receptor. En todo caso, su ofrecimiento, aceptación y –
actuación– y lectura contradictoria es imprescindible.
3. Derecho del afectado con la prueba trasladada para aportar prueba de descargo
y cuestionar las conclusiones probatorias emanadas del proceso fuente.
∞ Desde tales lineamientos, en conclusión, lo que estatuyen los artículos 476-A,
481 y 481-A del CPP pueden considerarse reglas específicas de “prueba trasladada”
en los casos en que el proceso fuente es el proceso por colaboración eficaz.

II. RECHAZO DEL ACUERDO Y PRUEBAS OBTENIDAS

§ 3. Enunciado legal. El artículo 481 del CPP prescribe lo siguiente:


“1. Si el Acuerdo de colaboración y beneficios es denegado por el Fiscal o desaprobado por el
Juez, las diversas declaraciones formuladas por el colaborador se tendrán como inexistentes y no
podrán ser utilizadas en su contra.
2. En ese mismo supuesto las declaraciones prestadas por otras personas durante la fase de
corroboración; así como la prueba documental, los informes o dictámenes periciales y las
diligencias objetivas e irreproducibles, mantendrán su validez y podrán ser valoradas en otros
procesos conforme a su propio mérito y a lo dispuesto en el artículo 158. Rige, en todo caso, lo
establecido en el artículo 159”.

§ 4. Alcances de la disposición. El artículo 481 del CPP tiene como presupuesto


material que el proceso de colaboración eficaz concluyó negativamente; es decir,
que el Acuerdo de colaboración y beneficios se denegó por el Fiscal o, en su caso,
se desaprobó por el Juez, o sea que el proceso culminó desfavorablemente para el
promotor del mismo: el ex-colaborador.

3
∞ Sobre esta base negativa, desestimatoria, el aludido precepto se pronuncia acerca
de la utilización de los actos de aportación de hechos existentes en el proceso por
colaboración (proceso fuente) en el proceso receptor. Discrimina, de un lado, las
declaraciones del ex-colaborador; y, de otro lado, los demás actos de investigación
(testificales, documentos, pericias, inspecciones y diligencias objetivas e
irreproducibles plasmadas en actas).
∞ En el primer caso (declaraciones del ex-colaborador), el efecto jurídico es radical:
inexistencia y, además, inutilización para usarse en su contra. Ahora bien, que las
declaraciones del ex-colaborador se estimen inexistentes no quiere decir que éste
no pueda declarar en el proceso contradictorio contra un tercero e implicarlo con
su testimonio. Otro punto, diferente por cierto, pero en ese mismo orden de ideas,
es el mérito incriminatorio de la referida declaración en el proceso receptor, que
para todos los efectos será la de un co-imputado, calificada siempre como una
prueba escasamente fiable.
Ahora bien, inexistencia importa que tal declaración no subsiste luego de
desestimarse la colaboración, por lo que no puede utilizarse en ningún caso –para
el propio ex-colaborador o para otra persona o imputado–, sea para favorecer o
perjudicar la situación jurídica de una persona. Igualmente, el precepto enfatiza
que la referida declaración no puede utilizarse en contra del ex-colaborador. Se
trata de una regla de inutilización legal especial, esto es, establecida expresamente
por la ley.
∞ En el segundo caso (otras declaraciones, documentos, informes periciales, inspecciones y
actas que contengan diligencias objetivas e irreproducibles), el efecto jurídico es el
contrario: plena utilización, salvo que importen prueba ilícita inconstitucional
determinante de su inutilización probatoria.
∞ Lo que el precepto consagra, a final de cuentas, es que las actuaciones del
proceso especial por colaboración eficaz, en la fase de corroboración, tienen la
posibilidad de incorporarse, como prueba trasladada, a otros procesos penales
(proceso fuente), las cuales en sí mismas no pueden ser objetadas como prueba
materia de utilización, salvo que se hubieran actuado con violación de un precepto
constitucional o se incurra en un motivo de oposición. Pero, una cosa es la
legalidad intrínseca de las pruebas actuadas en el proceso por colaboración eficaz
(juicio de valorabilidad) y otra cosa es la convicción que pueda desprenderse de
ellas (juicio de valoración). Por lo demás, la apreciación de las mismas debe
contemplar las reglas incorporadas en el artículo 20.4 de la Ley número 30077,
que son, como señaló el Tribunal Constitucional –una obviedad–, criterios
generales válidos para el manejo adecuado de la valoración de la prueba.

§ 5. Declaración del ex-colaborador. Como quedó expuesto, la disposición


comentada y las demás, diferencian entre la declaración del colaborador y los
demás actos de aportación de hechos. Ello es así porque la declaración de toda
persona, cuando tiene una atribución delictiva presente, es, como apunta PISAPIA,
un acto complejo. En ella se manifiestan no sólo perfiles defensivos –la
declaración del imputado tiene, por cierto, una prioritaria función defensiva:
garantiza el derecho de autodefensa del imputado (no hay duda que el aspirante a
colaborador es un imputado y que lo que sostiene es para obtener un beneficio
4
premial)–, sino también perfiles de investigación. De un lado, sus afirmaciones
orientan la investigación futura; y, de otro lado, permiten al juez puede obtener
elementos de convicción sobre la veracidad de los hechos objeto de proceso,
juntamente con otros elementos de investigación o de prueba [REVILLA. STCE
197/1995, de 21 de diciembre].

III. APROBACIÓN DEL ACUERDO Y PRUEBAS OBTENIDAS

§ 6. Enunciado legal. El artículo 476-A del CPP, en materia de prueba trasladada,


prescribe lo siguiente:
“1. Si la información proporcionada por el colaborador arroja indicios suficientes de
participación delictiva de las personas sindicadas por éste o de otras personas, será materia –de
ser el caso– de la correspondiente investigación y decisión por el Ministerio Público a efectos de
determinar la persecución y ulterior sanción de los responsables.
2. El Fiscal decide si lo actuado en la carpeta fiscal de colaboración eficaz será incorporado en
todo o en parte al proceso o procesos correspondientes, debiendo cautelar la identidad del
declarante.
3. Si el Fiscal de conformidad con el artículo 65 decidirá si aporta el testimonio del colaborador
a juicio. Si existiere riesgo para su vida, se reservará su identidad. El Juez valorará su declaración
de conformidad con lo previsto en el numeral 2 del artículo 158”.

§ 7. Alcances de la disposición. Uno de los fines del proceso por colaboración


eficaz es, desde la declaración del colaborador y las actuaciones de corroboración
y de averiguación pertinentes, lograr procesar y condenar a otros individuos que
han intervenido en la comisión de delitos (artículo 475.1, ‘c’, del CPP).
∞ El presupuesto material de este precepto es que el proceso por colaboración
eficaz culmine exitosamente, con la aprobación judicial del Acuerdo de Beneficios
y Colaboración –para lo contrario se tiene el artículo 481 del CPP–. Es obvio que
el colaborador introdujo información calificada que pudo ser corroborada y, por
ello, el Fiscal en su oportunidad inició averiguaciones contra las personas que
sindicó el colaborador, de las que en el proceso por colaboración eficaz constan
indicios suficientes de intervención delictiva.
∞ Corresponde al Fiscal decidir si aporta en el proceso contradictorio ulterior las
declaraciones del colaborador y los demás actos de investigación que llevó a cabo.
Todos estos actos, por consiguiente, tienen la calidad de “prueba trasladada”, por
lo que, a los efectos de su valoración, se aplican los controles o pautas jurídicas de
seguridad probatoria establecidos por el artículo 20.4 de la Ley número 30077.

IV. OTRAS UTILIZACIONES DE LOS ACTOS DE APORTACIÓN


DE HECHOS EN EL PROCESO POR COLABORACIÓN EFICAZ

§ 8. Enunciado legal. El precepto incorporado: artículo 481-A del CPP, estatuye lo


siguiente:

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“1. Los elementos de convicción recabados en las diligencias de corroboración podrán ser
empleados para requerir medidas limitativas de derechos o medidas coercitivas en los procesos
derivados o conexos al proceso especial de colaboración eficaz.
2. La declaración del colaborador también puede ser empleada para dichos efectos, en cuyo caso
se deberá cautelar su identidad, salvaguardando que la información utilizada no permita su
identificación. En estos casos, deberá acompañarse de otros elementos de convicción, rigiendo el
numeral 2 del artículo 158”.

§ 9. Alcances jurídico-procesales. Igualmente este precepto diferencia las


declaraciones del colaborador de los demás elementos de convicción (esta
expresión: ‘elementos de convicción’, puede definirse como el resultado
acreditativo de los medios de investigación –la expresión ‘elementos de prueba’,
como no puede ser de otra manera, puede explicarse como los resultados
acreditativos de los medios de prueba–). La declaración de colaborador es una
exposición que éste realiza ante el Fiscal en cuya virtud aporta determinados datos
al proceso y, por ello, está en aptitud de proporcionar hechos, pormenores o
detalles –información, en suma– de importancia para el proceso receptor.
∞ La disposición comentada no hace mención al estado en que se encuentra el
proceso por colaboración; luego, no tiene que estar concluido. Como decíamos, en
los casos de conclusión positiva para el colaborador rigen las reglas del artículo
476-A del CPP, mientras que en los casos de conclusión negativa gobiernan las
reglas del citado artículo 481 del CPP. En consecuencia, el citado artículo 481-A
del CPP solo rige cuando el proceso por colaboración eficaz está en trámite.
∞ La falta de una decisión definitiva, sin embargo, según este artículo, solo permite
una utilización circunscripta a determinados requerimientos, vinculados a las
medidas de coerción y a los actos de búsqueda de pruebas y restricción de
derechos. Las declaraciones del aspirante a colaborador y los demás medios de
investigación y/o de pruebas no se pueden utilizar para dictar sentencias u otras
resoluciones intermedias.
∞ La interpretación de este dispositivo debe realizarse en atención al conjunto de
las reglas –la general (artículo 20 de la Ley número 30077) y las específicas
(artículos 476-A, 481 y 481-A del CPP)–, en materia de prueba trasladada, del
proceso fuente al proceso receptor. En el caso, como ahora, en que el proceso
fuente es el proceso por colaboración eficaz existen reglas puntuales y distintas
cuando el referido proceso precluyó y cuando se encuentra en trámite. Luego, no
es posible sostener que siempre se requiere una causa conclusa para el traslado de
pruebas [ASENCIO], pues de ser así el artículo 481-A del CPP carecería de sentido
y aplicabilidad. La corroboración interna solo sirve a los fines de la decisión del
proceso por colaboración eficaz –la información proporcionada por el aspirante a
colaborador debe ser necesariamente confirmada–; y, la corroboración externa,
que ha de plasmarse en otro proceso, solo compete al juez de esa causa, donde lo
que se valora son los actos de aportación de hechos (medios de investigación y/o
medios de prueba) del proceso fuente, no la decisión del juez del proceso por
colaboración eficaz que estimó suficientemente corroborada, o no, la declaración
del colaborador. Los actos de aportación de hechos tienen autonomía, como actos

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procesales en sentido amplio, y se les utiliza según su régimen jurídico y conforme
a la valoración que le es propia.
∞ Con arreglo a la disposición analizada, tratándose de los medios de investigación
y/o de prueba, distintos de la declaración del colaborador, su utilización en los
incidentes aludidos es plena. Su aporte al requerimiento respectivo no adolece de
limitación intrínseca alguna.
∞ En el caso de las declaraciones del colaborador, su aporte al cuaderno incidental
tampoco presenta limitaciones. Como es obvio, se considera esa declaración como
“prueba no autónoma” –de escasa credibilidad–, luego, se necesita para ampararse
en ella de otro medio de investigación específico que corrobore la información que
introduzca. El artículo 158.2 del CPP estatuye al respecto: “En […] la declaración
de arrepentidos o colaboradores […] sólo con otras pruebas que corroboren sus testimonios se
podrá imponer al imputado una medida coercitiva […]”.
∞ Pero, ¿Por qué en un caso la declaración del colaborador es utilizable o valorable
y en otro no lo es? Ésta es utilizable, como se anotó, cuando el proceso de
colaboración culmina positivamente o cuando no habiendo concluido se le necesita
para sustentar la imposición de medidas limitativas de derechos. A los solos
efectos de dictar medidas intermedias, no para una sentencia, en que
necesariamente se tendrá en cuenta el resultado de la colaboración eficaz, se acepta
la declaración de un colaborador.
∞ El problema en este punto es que se puede proferir una medida que limita un
derecho fundamental sobre la base concurrente de una declaración que, de ser
desestimados los beneficios premiales buscados, se ha de reputar inexistente. Sin
duda, se está ante una antinomia normativa, que se revuelve en función al principio
de variabilidad de las medidas provisionales: rebus sic stantibus; es decir, si culmina
el proceso por colaboración (proceso fuente) antes que fenezca el proceso
contradictorio (proceso receptor), se deberá variar la medida dictada, siempre que
hasta esa fecha no existan elementos de convicción suficientes para justificar su
emisión o no se convocó al ex-colaborador quien reiteró los cargos. Se impone una
revisión de la medida dictada y el examen de todas las actuaciones realizadas hasta
el momento para decidir si ésta debe subsistir o no.

V. COLABORADOR Y CORROBORACIÓN

§ 10. Declaración del colaborador y corroboración. Como se ha visto, en materia


de prueba trasladada, cuando el proceso fuente es el proceso especial por
colaboración eficaz, rigen –según los casos– los artículos 476-A, 481 y 481-A del
CPP.
∞ La corroboración en el proceso por colaboración eficaz –considerada una fase
procesal propia– es fundamental para establecer si la información del colaborador
es relevante y para que el colaborador obtenga un beneficio premial, conforme a
las exigencias del artículo 475 del CPP. Con ese propósito se configura el indicado
proceso especial (en particular: artículos 472 y 473 del CPP).

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∞ Empero, una cosa es la corroboración como fase del proceso por colaboración
eficaz y otra cosa es cuando las declaraciones del ex-colaborador o, según el caso,
del aspirante a colaborador y los medios de investigación y/o de prueba actuados
en esa causa autónoma se aportan al proceso receptor. En este caso se está, como
se ha expuesto, ante la institución de la prueba trasladada. Es indiferente que en
sede de colaboración eficaz se consideró corroborada determinada información del
colaborador, pues en el proceso receptor lo que se aporta no es la decisión judicial
recaída en el proceso fuente sino el medio de investigación y/o de prueba
correspondiente, y éste, conforme a las reglas del artículo 20.4 de la Ley número
30077, debe ser valorado autónomamente en función, además, a los medios de
investigación originales de esa causa. La valoración de la prueba trasladada que
hizo el Juez del proceso del cual deriva (proceso fuente) no vincula al Juez del
proceso receptor, corresponde a éste calificarla y tiene plena autonomía para su
examen. Cabe enfatizar que lo que se traslada es el medio probatorio, de suerte que
el proceso receptor el juez de la causa deberá establecer la inferencia y el resultado
o valoración [SUMARIA].
∞ Esta última consideración permite reconocer como legítima que se puedan
utilizar las actuaciones del proceso fuente en el proceso receptor, aun cuando el
primero no estuviere concluso –en el CPC no se requiere, como presupuesto, la
conclusión del proceso fuente–. La corroboración siempre es necesaria, y
tratándose de procesos por colaboración eficaz en trámite el aporte de medios de
investigación al proceso receptor se necesita una apreciación autónoma en esta
sede, con los rigores y limitaciones generales previstas, en particular, para las
declaraciones de coimputados.
∞ Es de destacar, respecto de la declaración del ex-colaborador, en cuanto
coimputado, que se trata de un medio de investigación –y medio de prueba, en su
caso– apto para desvirtuar la presunción de inocencia de otros imputados, porque
están fundadas ordinariamente en un conocimiento extraprocesal y directo de los
hechos, y que la circunstancia de coparticipación no las invalida (STSE de 1-12-
1999). Por tanto, acudir a ella es un aspecto de mera legalidad.
∞ Empero, esta declaración está sujeta a criterios de valoración singulares, siempre
orientativos, como son: a) análisis de la personalidad del delincuente delator y
relaciones que, precedentemente, mantuviese con el designado por él como
copartícipe; b) examen riguroso acerca de la posible existencia de móviles espurios
e inconfesables (venganza, odio personal, resentimiento, soborno, mediante a
través de una sedicente promesa de trato procesal más favorable, etc.) que permitan
tildar el testimonio de falso o espurio, o, al menos, restarle fuerte dosis de
verosimilitud; y, c) necesidad que se descarte que la declaración inculpatoria se
haya prestado con ánimo de propia inculpación, en hábil y eventual coartada
(SSTSE de 24-9-1996 y de 14-9-1994).
∞ Finalmente, ante la posibilidad de que la declaración del ex-colaborador –y de
cualquier coimputado– esté filtrada por el interés en una rebaja de pena, se requiere
reforzar la suficiencia de los elementos de cargos ofrecidos por la acusación, por
lo que es imprescindible que la referida declaración esté mínimamente corroborada
por otras pruebas en contra del coimputado –se trata de otro hecho, dato o
circunstancia externa a la propia declaración susceptible de servir de soporte a

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aquellas manifestaciones– (STCE número 118/2004, de 12 de julio). La
corroboración mínima, no plena (STCE 68/2001), se vincula con la participación
del coimputado en los hechos punibles (STCE 125/2009, de 18 de mayo). Ésta es
una confirmación de otra prueba, que es la que por sí sola no podría servir para la
destrucción de la presunción de inocencia, pero que con dicha corroboración
adquiere fuerza para fundar la condena (STCE 198/2006, de 3 de julio). Por lo
demás, la declaración del coimputado no constituye corroboración mínima de la
declaración de otro coimputado, ni aunque sean dos los coimputados que
incriminen a un tercero (STCE 34/2006, de 13 de febrero).
∞ Los diferentes elementos de credibilidad objetiva de la declaración –como
pueden ser la inexistencia de animadversión, el mantenimiento o no de su
declaración o su coherencia interna– no son relevantes como factores de
corroboración. Para ello han de existir datos externos a la versión del coimputado
que la corroboren, no en cualquier punto, sino en relación participación del co-
investigado en los hechos punibles que el órgano judicial considera probados. Se
exige una prueba objetiva sobre la veracidad objetiva de la declaración del
coimputado o aspirante a colaborador respecto de la concreta participación del otro
coimputado [DE AGUILAR]. El dato aportado por el colaborador, primero, debe
estar localizado fuera de las declaraciones del coimputado y basta con que exista
algo “externo” que sirva para atribuir verosimilitud a esas declaraciones; y,
segundo, solo puede definirse analizando el caso concreto (SSTSE 812/2016, de
28 de octubre, y 930/2016, de 14 de diciembre).

§ 11. Prisión Preventiva y declaración del colaborador. El artículo 268 CPP es la


disposición rectora en materia de prisión preventiva. En pureza, esta disposición
establece, como acota ROXIN, dos presupuestos materiales: 1. Sospecha grave o
vehemente de la realidad del delito y de la vinculación del imputado como
interviniente en el mismo. 2. Motivos de Prisión: delito grave y peligrosismo
procesal (peligro de fuga o peligro de obstaculización).
∞ La sospecha grave –más intensa que la sospecha suficiente– responde al
principio de intervención indiciaria y requiere de elementos de convicción
vehementes que denoten una fuerte probabilidad de la comisión del delito y de la
intervención delictiva del imputado. Por lo general se sustenta sobre una base más
estrecha de resultados investigativos provisionales [VOLK]. Opera como una
conditio sine qua non de la adopción y del mantenimiento de la prisión preventiva
(STEDH W vs. Suiza, de 26-1-1993). Aquí se puede utilizar la declaración del
colaborador –si la ofrece el Fiscal– en los supuestos de procesos por colaboración
eficaz conclusos favorablemente al colaborador o en trámite, nunca cuando
concluyó desfavorablemente. En todo caso, en sede de casación, por ejemplo, no
corresponde la constatación y valoración de los antecedentes fácticos justificativos
de la prisión preventiva (STCE 40/1987, de 3 de abril), sino únicamente el control
externo del auto de prisión preventiva, si se acordó en forma fundada, razonada,
completa y acorde con los fines de la institución (STCE 128/1995, de 26 de julio).
Recuérdese que la “cuestión de hecho” es ajena al recurso de casación.
∞ Los riesgos a prevenir (objetivo institucional) son dos: fuga y obstaculización
(sustracción a la acción de la justicia y obstrucción de la justicia penal). El objeto

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de la prisión preventiva importa que se la conciba, tanto en su adopción como en
su mantenimiento, como una medida de aplicación excepcional, subsidiaria,
provisional y proporcionada a la consecución de los fines u objetivos ya indicados
(STCE 47/2000, de 17 de febrero).
∞ Los criterios relevantes para la suficiencia y razonabilidad de la motivación
específica del auto de prisión preventiva son, conjuntamente, en primer lugar, las
características o naturaleza del hecho y la gravedad del delito y de la pena con que
se amenaza –cuando más pena conlleve el injusto penal más fuerte es el riesgo de
fuga–; y, en segundo lugar, tanto las circunstancias concretas del hecho delictivo
perpetrado, como las circunstancias personales del imputado –se trata de dos
momentos procesales para apreciar la procedencia de la prisión preventiva–
[BARONA]. El último criterio (circunstancias personales del imputado:
personalidad, situación familiar, laboral y económica, y/o comportamiento frente
a otras causas seguidas en su contra) no puede ser exigible, porque no se disponen
de ellas, al inicio del proceso, pero sí en un momento posterior, en que
ineludiblemente deben ponderarse (STEDH Neumeister vs. Austria, de 27-6-1968,
y STCE 23/2002, de 28 de enero). En esta misma línea tiene declarado la STCE
65/2008, de 29 de mayo: “si bien en un primer momento la necesidad de preservar los fines
constitucionalmente legítimos de la prisión preventiva puede justificar que se adopte atendiendo
sólo a circunstancias objetivas como el tipo de delito y la gravedad de la pena, el transcurso del
tiempo modifica el valor de este dato y obliga a ponderar las circunstancias personales del sujeto
y los datos del caso concreto”. Por lo demás, las referidas circunstancias objetivas y
personales en función al caso concreto deben analizarse en forma aislada sino debe
hacerse en relación con los otros [LLOBET].
∞ La evaluación de la pena previsible, desde el prisma de la tentación de huida que
le es inherente –peligro de fuga–, impone individualizar la diferente participación
que inicialmente haya podido tener cada imputado en el conjunto del suceso
histórico atribuido, y la naturaleza del hecho punible, pues no es lo mismo un
crimen pasional que un delito de terrorismo o de corrupción [GIMENO]. El riesgo
concreto –no abstracto– de ocultación no resulta de una aplicación automática de
la gravedad de los hechos, sino del hecho de que el imputado pueda mostrar una
determinación suficientemente contumaz con la justicia, en función a las
“circunstancias concretas del caso”. La tentación de huida disminuye conforme se
contrae la participación que el imputado haya podido tener en los hechos
investigados, pero además se requiere analizar si tiene o no un arraigo personal,
laboral y social en la localidad –es lo que se denomina “circunstancias de arraigo”–
(AATSE de 9-11-2017 y de 4-12-2017: magistrado LLARENA CONDE).
∞ La pena amenazada sólo puede justificar la prisión preventiva si de ella –y
teniendo en cuenta el resto de factores– se deducen elementos de convicción
bastantes de que el encausado intentará huir: pero entonces será esto último, y no
una determinada pena amenazada, lo que resulta acreditado y verdaderamente
justifica la medida de coerción. Y ello, desde luego, fundado en hechos concretos,
no en abstracto [SÁNCHEZ-VERA].
∞ La necesidad de conjurar el riesgo de destrucción del patrimonio probatorio –
que es una causal de mucho menor importancia que el peligro de fuga e,
igualmente, se deduce del análisis particularizado del caso concreto y de la propia
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persona del imputado [LLOBET]– requiere que la prisión preventiva se acomode al
fin perseguido con ella, y que el auto de coerción exprese hasta qué punto la prisión
preventiva es útil a los fines perseguidos en el caso concreto. Ha de configurarse
acciones por el imputado orientadas a la hipotética destrucción de los vestigios
derivados de su intervención en el delito (AATSE de 9-11-2017 y de 4-12-2017:
magistrado LLARENA CONDE).
∞ Se necesita, primero, que las fuentes de prueba que se pretenden asegurar sean
relevantes para el enjuiciamiento; y, segundo, que el peligro de la actividad ilícita
del imputado sea concreto y fundado, para lo cual se atenderá a la capacidad del
imputado para acceder por sí o través de terceros a las fuentes de prueba o para
influir sobre otros imputados, testigos, peritos o quienes pudieran serlo [GIMENO].

VI. BIBLIOGRAFÍA

1. Roxin, Claus: Derecho Procesal Penal, Editores del Puerto, Buenos Aires,
2000.
2. Gimeno Sendra, Vicente: Derecho Procesal Penal, Editorial Civitas, 2da.
Edición, 2015.
3. Revilla González, José Alberto: El interrogatorio del imputado, Editorial
Tirant lo Blanch, Valencia, 2000.
4. Asencio Mellado, José María: Los presupuestos de la prisión provisional.
En: Colaboración Eficaz, Prisión Preventiva y Prueba, Asencio Mellado –
Castillo Alva (Directores), Editorial Ideas, Lima, 2017.
5. Ledezma Narváez, Marianella: Comentarios al Código Procesal Civil,
Tomo I, Editorial Gaceta Jurídica, Lima, 2008.
6. Hinostroza Minguez, Alberto: Comentarios al Código Procesal Civil, Tomo
I, 3ra. Edición actualizada, Editorial IDEMSA, Lima, 2010.
7. Sumaria Benavente, Omar: Comentarios al artículo 198 CPC. En: Código
Procesal Civil Comentado (Johan Camargo Acosta: Coordinador), Tomo II,
Editorial ADRUS, Lima, 2010.
8. De Aguilar Gualda, Salud: La prueba en el proceso penal, Editorial Bosch,
Barcelona, 2017,
9. Volk, Klaus: Curso Fundamental de Derecho Procesal Penal, Editorial
Hammurabi, Buenos Aires, 2016.
10. Barona Vilar, Silvia y otros: Derecho Jurisdiccional III Proceso Penal, 22
Edición, Editorial Tirant lo Blanch, Valencia, 2014.
11. Llobet Rodríguez, Javier: Proceso Penal Comentado, 6ta. Edición, Editora
Dominza – Editorial Continental, San José, 2017.
12. Sánchez-Vera Gómez-Trelles, Javier: Variaciones sobre la presunción de
inocencia, Editorial Marcial Pons, Madrid, 2012.
Lima, diciembre de 2017

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