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El siguiente artículo es un artículo inédito de Amanda Russo y John

Forsyth, adaptado y traducido al español por Fabián Maero

Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, pronunciado como una


sola palabra) es una de las terapias que integran el grupo cada vez
mayor de las nuevas terapias de conducta de tercera generación
(Hayes, Strosahl, y Wilson, 1999). ACT busca el equilibrio entre (a)
la atención y los procesos de aceptación con (b) el compromiso y los
procesos de cambio de comportamiento al servicio de una mayor
flexibilidad psicológica y la participación en las actividades que
importan (es decir, valores). Nuestra intención es ofrecer una
introducción muy breve de ACT.

ACT y la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)


Como enfoque, ACT es parte del abordaje TCC, y comparte con ese
abordaje un énfasis en el pragmatismo, la práctica basada en la
evidencia, los principios del aprendizaje y tecnologías de cambio de
comportamiento (Hayes, 2004, 2008). ACT también difiere de la
TCC en un gran número de características.

ACT surgió de un abordaje post-Skinneriano del lenguaje y la


cognición denominado Teoría de Marco Relacional (RFT por sus
siglas en inglés, véase Hayes, Barnes-Holmes, y Roche, 2001). Esta
teoría sugiere que la cognición está fundamentalmente construida
sobre un proceso básico de relacionar eventos relacionalmente. Este
proceso de relaciones es lo que genera los productos que
normalmente consideramos como la cognición y el lenguaje. Y es
enormemente útil en muchos sentidos. Sin una infinita capacidad de
relacionar eventos, los seres humanos capaces de lenguaje no serían
capaces de hacer nada de lo siguiente: pensar en el futuro,
reflexionar sobre el pasado, hablar con sentido y escuchar con
comprensión, crear, resolver problemas, conocernos a nosotros
mismos, nuestra propia finitud y la eventual muerte.

ACT SURGIÓ DE UN ABORDAJE POST-


SKINNERIANO DEL LENGUAJE Y LA
COGNICIÓN DENOMINADO TEORÍA DE
MARCO RELACIONAL
Pero el proceso mismo de relacionar eventos también acentúa el
sufrimiento humano. Así, del mismo modo que podríamos utilizar
resolución de problemas de muchas maneras útiles (es decir, “Si
puedo reemplazar la bombilla quemada con una nueva, la luz va a
funcionar, lo cual será bueno”), también se puede aplicar esta misma
estrategia cuando es inútil e incluso irrevocablemente perjudicial (es
decir, “me puedo suicidar, entonces no tendré que sufrir ya más de
depresión, lo cual será bueno”). RFT ha ayudado a explicar cómo y
por qué los procesos normales del lenguaje pueden ser a la vez útiles
y al mismo tiempo contraproducentes. Como los procesos
relacionales se expanden para incluir eventos privados dolorosos, los
seres humanos tienden a actuar para evitar, minimizar o alejarse de
ellos, aun cuando hacer tal cosa no es útil o no funciona.

ACT también difiere de la TCC convencional en cuanto a sus metas


de tratamiento. La mayoría de las TCC hace hincapié en cambiar la
forma, la frecuencia o intensidad de los eventos privados
problemáticos o difíciles (es decir, los pensamientos y sentimientos).
ACT, por el contrario, se centra en cambiar la relación de un paciente
con sus experiencias privadas, y no necesariamente la presencia o la
forma de estas experiencias. Usando metáforas, ejercicios
experienciales y estrategias de atención plena y aceptación, ACT
enseña habilidades que permiten a los pacientes pensar lo que
piensan, sentir lo que sienten, reconocer su historia y lo que la
situación permite, y persistir en acciones que estén al servicio de sus
valores.

ACT se basa en supuestos radicalmente diferentes sobre la salud


psicológica y lo que se necesita para aliviar el sufrimiento humano.
En su centro, ACT surge de una idea muy simple, a saber, que el
dolor psicológico y el malestar son facetas ubicuas e inevitables de la
vida, y por lo tanto no pueden ser totalmente evitadas o eliminadas.
Sin embargo, la gente lucha activamente por cambiar, controlar,
minimizar o evitar los eventos privados dolorosos (por ejemplo, los
pensamientos, sentimientos y recuerdos), y esta lucha está apoyada
por la cultura y la comunidad psicológica. El mensaje es el siguiente:
cuando pienses y te sientas mejor o de otra manera, entonces vas va
a vivir mejor. Por lo tanto, los eventos privados, sobre todo cuando
son dolorosos, son vistos como barreras para una vida bien vivida. Y
esta perspectiva apoya los esfuerzos directos hacia el cambio y
modificación de las barreras dolorosas, o realmente los
pensamientos, emociones, recuerdos y sensaciones físicas.
ACT SE BASA EN SUPUESTOS
RADICALMENTE DIFERENTES SOBRE
LA SALUD PSICOLÓGICA Y LO QUE SE
NECESITA PARA ALIVIAR EL
SUFRIMIENTO HUMANO
ACT pone este punto de vista de cabeza. Existe una literatura
considerable que muestra que los seres humanos tienen un control
muy limitado sobre los pensamientos, emociones y sensaciones
físicas. Incluso ahora, supongamos que se te dijo que la palabra
“palo” representa algo doloroso, incluso vergonzoso, de su pasado.
Intenta no pensar ni sentir el peso de las emociones que están
vinculadas con ella, mientras usted lee esto: En casa de herrero,
cuchillo de … Tene en cuenta que no mencionamos la palabra “palo”,
pero se hizo presente de todos modos. Y tenías muy poco control
sobre ese evento. Y nota que lo que está en juego es muy bajo aquí.
Hay pocos costos, en términos de su vida, en pensar “palo”. Lleva
esta historia al mundo real donde el control parece realmente
importar, tal vez volviendo las relaciones más complejas y
elaboradas, y podrás ver lo difícil que puede ser controlar lo que
pensamos o sentimos.

Por lo tanto, ACT intenta socavar esta lucha y esta agenda de control
en sí, enseñando a la gente cómo vivir con los aspectos dolorosos de
su historia, con el parloteo mental, con las experiencias emocionales
displacenteras y hacer lo que funciona, lo que es importante. Y dado
que ACT está más interesado en la aceptación y el compromiso con
los valores, en lugar del alivio de los síntomas, ha llevado a una
visión más amplia de los objetivos de tratamiento y los resultados
aceptables en terapia.

El modelo ACT
ACT también se basa en un modelo, que une seis procesos que
contribuyen a la inflexibilidad psicológica y muchas formas de
sufrimiento humano con seis procesos de intervención diseñados
para aumentar la flexibilidad psicológica. La primera figura ilustra
cada uno de los seis procesos de ACT que se cree que contribuyen a
la patología, y en la figura siguiente se encuentran cada uno de los
seis objetivos correspondientes a los blancos de intervención. A
continuación se describen cada uno de estos enlaces.
Fusión cognitiva versus defusión
El término fusión cognitiva se refiere a la incapacidad para detectar
el actual proceso de pensamiento como diferente de los productos
del pensar. Por ejemplo: “Estoy deprimido” o “no valgo nada” son
pensamientos, pero aquí se fusionan con un sentido del yo, y pueden
llegar a regular el comportamiento de una manera dañina (por
ejemplo, “no voy a tomar riesgos “,” No puedo hacer cosas divertidas
“,” Me quedaré en casa “). La fusión no es mala ni buena,
simplemente es. Se manifiesta en la lectura de un buen libro, estar
absorto en una película, en el amor, en la alegría y en el dolor. Puede
llegar a ser problemática cuando se extiende demasiado, lo que
significa que las personas creen en la literalidad de sus
pensamientos y se pierden en el contenido de su pensamiento hasta
tal punto que domina sobre otras fuentes de regulación del
comportamiento más útiles (Luoma, Hayes, y Walser , 2007).

LA EVITACIÓN ESTÁ RELACIONADA


CON COSTOS ENORMES EN CUANTO A
VIVIR UNA VIDA VALIOSA
ACT aborda la fusión cognitiva con defusión cognitiva, enseñando a
los pacientes a observar los productos y procesos de pensamiento (es
decir, “estoy teniendo el pensamiento …”, “estoy notando tal o cual
pensamiento”, “Estoy haciendo algo con mis pensamientos” ) y
notando una distinción entre esa actividad y el observador de esa
actividad. En resumen, la defusión ayuda a crear espacio entre la
persona y el parloteo mental, y los pacientes aprenden por
experiencia que no son sus pensamientos y que la mente siempre
está pensando, relación, de trabajo, y no siempre es necesario confiar
o creer en ella.

Así como podemos observar objetos y aspectos de nuestro mundo


exterior, la defusión crea el espacio para hacer lo mismo con nuestro
mundo privado. Ese espacio, a su vez, permite elegir. Hay un número
de estrategias de defusión dentro de ACT para generar espacio
psicológico. Por ejemplo, mientras los pacientes a aprenden a notar
sus pensamientos conscientemente, pueden participar en técnicas
como agradecerá a la mente por un pensamiento, o repetir palabras
en voz alta hasta que el significado de la palabra se haya perdido y
sólo quede el sonido. Cuando los pacientes empiezan a etiquetar sus
pensamientos simplemente como pensamientos, pueden realizar en
conductas, incluso con la presencia del parloteo mental. Así, un
paciente deprimido puede tener el pensamiento “me siento vacío” y
participar en interacciones sociales con amigos, incluso con ese
pensamiento. Note que el pensamiento no necesita ser cambiado ni
objetado, sólo se tiene que notar por lo que es – un pensamiento
(Eifert y Forsyth, 2005; Harris, 2009).

Evitación Experiencial versus Aceptación


Cuando los seres humanos se fusionan con los eventos privados
dolorosos, actúan para evitarlos en la misma forma en que lo harían
con las fuentes externas de amenaza o peligro. Evitación
experiencial describe esta tendencia, y se refiere a los esfuerzos
rígidos e inflexibles para escapar de o evitar eventos privados
desagradables ( los pensamientos, sentimientos, eventos fisiológicos
y recuerdos) y las situaciones que pudieran ocasionarlos (Hayes et al,
1999;. Hayes, Wilson, Gifford, Follette, y Strosahl, 1996). La
evidencia sugiere que estos intentos evitativos requieren un esfuerzo
considerable, y contribuyen poco para cambiar la calidad o la forma
de la experiencia psicológica y emocional (Forsyth, Eifert, y Barrios,
2006). Además, la investigación demuestra que los intentos de
suprimir y controlar los pensamientos y sentimientos no deseados y
provocan más (y no menos) pensamientos y sentimientos no
deseados (véase Purdon, 1999, para una revisión).
LA ACEPTACIÓN EXPERIENCIAL ES UN
PODEROSO ANTÍDOTO CONTRA LA
EVITACIÓN
Más directamente, la evitación está relacionada con costos enormes
en cuanto a vivir una vida valiosa. Si esto fuera tan simple como
quitar la mano de una estufa caliente, diríamos “por supuesto, hazlo,
y hazlo rápido!” Pero esto no es así. Cuando las personas se alejan de
los aspectos dolorosos de su historia que se aparecen psicológica,
emocional, y físicamente, también tienden a alejarse de las cosas que
les importan. Y se quedan con su dolor cada vez más grande al cual
se suma el dolor de sus vidas que no funcionan.

La aceptación experiencial es un poderoso antídoto contra la


evitación. Aceptación significa literalmente “tomar lo que se ofrece”,
e implica aceptar plenamente la experiencia propia en este momento
tal como es. Y es una habilidad de permanecer en contacto con
experiencias privadas dolorosas sin tratar de alterar su forma o
frecuencia, y continuar actuando de acuerdo con los valores
personales de cada uno. En cierto modo, es dejar ir la lucha y abrirse
a lo que nuestra historia proporciona, sin quedar atrapados en
juzgarlo o estar a la defensiva. Este punto de vista de la aceptación es
activo y valiente, y no debe ser confundido con la resignación pasiva
o el darse por vencido (Forsyth & Eifert, 2008).

Desconexión versus Contacto con el momento


presente
Cuando las personas se fusionan con sus pensamientos y
sentimientos, se están perdiendo de vivir sus vidas en el momento
presente. El foco en estar en el pasado o en un futuro imaginado
prevalece sobre la situación actual, y esto puede dar lugar a un
estrechamiento de las opciones de conducta. Una falta de contacto
con el presente también hace que sea más probable que
comportamientos pasados, habituales e ineficaces dominen en la
regulación de la conducta (Luoma et al., 2007), a la vez que se
disminuye el contacto con las circunstancias actuales que pueden ser
más eficaces en la formación y la orientación del comportamiento.
Debido a que el momento presente es el único lugar en donde la
gente puede actuar para hacer una diferencia en sus vidas, ACT
enseña a los pacientes a acercarse al momento presente,
aprendiendo a prestar atención, intencionalmente , justo donde
están, y sin necesidad de juicio. En otras palabras, aprender a estar
presente contrarresta la tendencia a evitar o retirarse, tanto de los
pensamientos y sentimientos dolorosos como de las circunstancias
vitales y contextos, algunos de los cuales pueden ser parte de las
actividades que importan. La respiración consciente es un ejemplo
de varios ejercicios comúnmente utilizados para fomentar el
contacto con el momento presente.

Apego versus desapego con el yo


conceptualizado
El apego al yo conceptualizado es una forma extrema de la fusión
cognitiva, ya que implica la fusión con el propio concepto de sí
mismo. Involucra las historias que las personas cuentan sobre sí
mismas, que a su vez, ayudan a definir quiénes son como personas
(por ejemplo, “yo estoy deprimido”, o “Yo soy muy inteligente”, o “Yo
no soy digno de ser amado”). El riesgo que implica apegarse a
nuestras narrativas personales es el estrechamiento de las opciones
conductuales, en donde las acciones se dirigen a defender la
narrativa o buscar formas de sostenerla (por ejemplo, ser la víctima,
o estar roto, ser incapaz o inteligente). Aprender a desprenderse del
yo conceptualizado consiste fundamentalmente en fomentar una
perspectiva del yo como observador. Al igual que en mindfulness, se
aprende a notar que las historias y narrativas son sólo eso – es decir,
que no tienen por qué ser de confianza o creídas. Esta perspectiva
del observador se desarrolla en ACT mediante el uso de ejercicios de
atención consciente, metáforas y procesos experienciales (Eifert y
Forsyth, 2005; Harris, 2009).

Confusión versus claridad en los valores


En ACT, los valores se definen como direcciones para la acción
intencional, y pueden dar un nuevo significado, propósito y vitalidad
a una serie de comportamientos (Forsyth & Eifert, 2008; Hayes,
2004). No son acerca de creencias o moralidad, sino más bien que
dominios que abarcan acciones típicamente vinculadas con una
buena calidad de vida (por ejemplo, la familia, las relaciones, la
salud, el trabajo, la recreación, la espiritualidad, el medio ambiente /
naturaleza, etc.) Actuar al servicio de los valores subyace todos los
procesos de ACT (por ejemplo, la atención plena no es un fin en sí
mismo, sino un medio para fomentar la acción guiada por valores).
En cuanto a los objetivos pragmáticos, la acción guiada por
valores es lo que los pacientes y los terapeutas trabajan para lograr,
y todos los seres humanos son distintos en términos de los valores
fundamentales que son importantes para ellos.

LOS VALORES SON MÁS PARECIDOS A


UNA DIRECCIÓN QUE A UN DESTINO DE
LLEGADA
Dado que los valores proveen dirección a nuestras acciones, la falta
de claridad en los valores hace que sea difícil para los
pacientes actuar. Se sienten “estancados”, y su comportamiento se
vuelve habitual y automático y a menudo al servicio de sentirse
mejor, y no de vivir mejor. A medida que los pacientes aprenden a
dejar ir la lucha interna, se genera espacio para considerar sobre qué
quieren que sean sus vidas, con los valores como una guía útil.

Como los valores son más parecidos a una dirección que a un destino
de llegada, nunca se acaban, y en cambio, se trata de un proceso
permanente y continuo (tal como “ir hacia el oeste”, se puede seguir
y seguir y nunca llegar allí). Los problemas con valores incluyen la
falta de claridad en los valores y el énfasis en las reglas, ya sea para
evitar eventos privados desagradables y las situaciones que pueden
ocasión ellos (Eifert y Forsyth, 2005; Hayes, 2004). Los valores son
importantes también ya que a menudo ocasionan dolor. De hecho,
dentro de ACT hay un dicho acerca de esto: en su dolor encontrarás
tus valores y en tus valores encontrarás tu dolor. Por lo tanto,
encontrar formas de moverse con el dolor inevitable de la vida para
hacer lo que importa es fundamental para este trabajo y para la vida
en general.

La inacción y la persistencia evitativa


versus acción guiada por valores
La inacción con respecto a los valores se refiere a la tendencia de los
individuos a estar tan centrados en evitar emociones dolorosas y
fusionarse con el contenido doloroso que pierden el contacto con sus
valores, con la acción eficaz, y el momento presente (Hayes, Luoma,
Bond, Masuda, y Lillis, 2006; Luoma et al, 2007).. En cierto modo,
este dominio se refiere a avanzar con renuencia, apretando los
nudillos , o a no avanzar en absoluto. ACT enseña a los pacientes a
actuar guiados por sus valores, así como el compromiso a actuar, lo
cual que es diferente de la intención a actuar. Como no hay una
términos medios en ACT en este respecto, los pacientes pueden
elegir hacer algo o no hacerlo en absoluto(Forsyth & Eifert, 2008;
Harris, 2009). Por lo tanto, ACT promueve el uso de objetivos
concretos, que, a diferencia de los valores, se pueden lograr y
completar. Los pacientes típicamente tienen metas a corto y largo
plazo con el fin de medir su cambio de comportamiento. Técnicas de
cambio de comportamiento comúnmente usadas en ACT son la
exposición, la adquisición de habilidades, manejo de contingencias, y
la activación conductual.

Considerando el modelo y la evidencia


Dando un paso atrás, cada uno de los seis dominios pertenecen a una
red más amplia de relaciones entrelazadas, que ayudan a mantener
la principal fuente de sufrimiento humano y de la psicopatología y
apuntar a su mitigación exitosa. Por ejemplo, mindfulness
y aceptación socavan la evitación y la fusión, al mismo tiempo que
crean un espacio para avanzar y comprometerse con acciones que
importan, incluso al enfrentarnos a los aspectos dolorosos de nuestra
historia. Del mismo modo, para actuar de acuerdo a valores requiere
ser consciente de ellos y presentes en el aquí y ahora, donde se puede
actuar sobre ellos. El objetivo general, sin embargo, sigue siendo la
flexibilidad psicológica, o ayudar a las personas dejar ir, estar en el
momento presente, y cambiar y persistir en la conducta al servicio de
los fines valiosos.

Hay un creciente cuerpo de investigación apoyando cada uno de los


seis componentes del modelo ACT de psicopatología y cambio de
comportamiento. En general, los investigadores han encontrado que
el uso de objetivos de intervención de ACT (defusión, aceptación, el
momento presente, yo como contexto, los valores y la acción
comprometida) resulta en un menor reporte de malestar, el aumento
de persistencia en las tareas y una mayor disposición a participar en
tareas difíciles. Los componentes de cambio de comportamiento han
sido examinados específicamente en estudios que han encontrado
métodos dentro de ACT para ser útil, en comparación que los
métodos de ACT son útiles(por ejemplo, la aceptación vs control).
Además, los estudios mediacionales hasta la fecha han arrojado
resultados consistentes a favor de los componentes del proceso de
ACT en una amplia gama de problemas cuando se mide antes y al
mismo tiempo con el resultado (ver Hayes et al., 2006, para un
meta-análisis).

ACT HA DADO RESULTADOS EXITOSOS


Y PROMETEDORES PARA UNA AMPLIA
GAMA DE PROBLEMAS
Además de examinar los componentes de ACT proceso en términos
de su efecto en el cambio, la investigación también ha investigado los
procesos de cambio en la ACT en varios estudios de resultados.
Tanto estudios de eficacia como de efectividad han aplicado
conceptos de ACT a muchas formas de sufrimiento humano. Este
trabajo abarca las áreas de trastorno de ansiedad generalizada,
trastorno obsesivo-compulsivo, trastornos comórbidos de ansiedad y
depresión, la depresión, los trastornos relacionados con sustancias,
el dolor crónico y la esquizofrenia. ACT también ha sido evaluado en
una variedad de formatos diferentes, incluyendo terapia individual
cara a cara, la terapia de grupo, formatos breves de taller/grupo, y
sistemas de autoayuda. Hasta la fecha, se han registrado
aproximadamente 20 + ensayos controlados aleatorios evaluando los
resultados de ACT y a pesar de que los tamaños de muestra son
relativamente pequeños, los resultados han sido en general
favorables (Hayes et al, 2006;. www.contextualpsychology.org para
actualizaciones adicionales de investigación).

Resumen
Mientras las terapias de conducta continúan cambiando cambiando,
también lo hacen las oportunidades futuras para mejorar el
tratamiento. ACT, una nueva terapia de conducta de tercera
generación, demuestra tal progresión. El objetivo principal de ACT
no es la reducción de los síntomas, sino más bien, ayudar a las
personas a encontrar una manera de moverse con lo que duele y
hacer lo que funciona, para crear y vivir una vida consecuente con lo
que realmente les importa. Los estudios de eficacia y efectividad
debe seguir evaluando las intervenciones objetivo de ACT a nivel de
proceso y de resultado, ya que los seis componentes del modelo ACT
pueden ser vistos como parte de un modelo interactivo del
sufrimiento humano y lo que se necesita para promover la salud
psicológica. La investigación sobre ACT ha dado resultados exitosos
y prometedores para una amplia gama de problemas hasta ahora,
pero todavía nos queda un largo camino por recorrer. Esperamos
que esta breve recorrida genere la curiosidad de explorar esta nueva
terapia, y tal vez incluso jugar un papel en su desarrollo en los
próximos años.

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