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Nombre: Sandra Del Pilar Guerrero Morales

Grado: 2do. Básico Sección: “E”

Equidad en el mundo laboral guatemalteco

El trabajo es uno de los derechos humanos fundamentales que permite que la


persona cuente con un medio para su subsistencia. La realidad del país, marcada
por la pobreza extrema, la baja escolaridad, la violencia y la poca oferta laboral,
hace que este derecho se convierta en una meta lejana que obliga a muchas
personas a dedicarse a actividades en la economía informal, señala Flor Tohom,
en el estudio Desafíos para la inclusión y la equidad laboral en Guatemala.

Tohom llama la atención sobre los principales temas de exclusión laboral: sexo,
edad, religión, filiación política, origen étnico y personas con capacidades
diferentes, que es una discriminación que el Estado se ha comprometido a
erradicar y que aparece en el artículo 53 de la Constitución Política de la
República de Guatemala.

En el ámbito laboral y profesional se valora la eficiencia, la eficacia, un concepto


determinado de éxito, el aprovechamiento del tiempo, las habilidades específicas,
el seguir instrucciones, la competencia y la juventud, entre otros. Por lo que, todas
aquellas personas que no entran en ese imaginario quedan relegadas y les es
más difícil acceder a una plaza de trabajo.

Para la coach Luisa Fernanda Zamora, lo deseable es que el criterio de


contratación sea la capacidad de la persona para cumplir con el perfil y no
necesariamente contar con una política al respecto, aunque reconoce que no
todas las empresas miden capacidades y cuentan con apertura para contratar
diversidad de personas. Asimismo, comenta que hay empresas que están
valorando aspectos como el récord crediticio, la imagen y la inteligencia
emocional.

La activista Rosidalia Aldana, al hablar sobre la accesibilidad universal, llama a los


países a realizar ajustes razonables y legislar en favor de la plena participación de
las personas con discapacidad para garantizar el principio de igualdad de
oportunidades.

Con los ajustes razonables se pretende que, a ninguna persona se le nieguen


oportunidades de empleo por otras razones que no sean su capacidad. Esto
supone que el Estado y las empresas deben realizar un esfuerzo por adaptar las
condiciones del entorno social y laboral a sus capacidades, necesidades y
expectativas. Esto es posible. La coach advierte que, hay empresas que contratan
a personas con discapacidad de movilidad y auditiva para que realicen trabajos de
oficina, y eso ha implicado un aprendizaje del lenguaje de señas.

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