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Fernando Alba Andrade El primer físico de la UNAM

Book · January 2002

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Esbaide Adem Javier Miranda


Universidad Nacional Autónoma de México Universidad Nacional Autónoma de México
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Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Esbaide Adem
Javier Miranda
Jorge Rickards
Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Coordinadores
Esbaide Adem
Javier Miranda
Jorge Rickards

Instituto de Física unam

México, 2010
Edición y tipografía: Marcelo Lugo Licona
Revisión de la edición digital: Dulce M. Aguilar T.

Fernando Alba Andrade


el primer físico de la unam

D.R. © Edición Digital, 2010.


Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad Universitaria, 04510 México, D. F.

Coordinación de la Investigación Científica

ISBN: 968-36-9768-2

Impreso y hecho en México/ Printed and made in Mexico


Índice general

Prólogo a la segunda edición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7


Guillermo Monsivais Galindo

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Matías Moreno Yntriago

Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Esbaide Adem

Semblanza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Javier Miranda

Reconocimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21

Mi vida y mi obra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Fernando Alba Andrade

Vivencias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
Marcos Moshinsky . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35
Alonso Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39
Marcos Mazari . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
Luis de la Peña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
Gilberto López . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Jorge Rickards . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
María Esther Ortiz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
Isabel Casar y Pedro Morales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Héctor del Castillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
Leticia Alba . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
José Manuel Saniger . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91

Su obra en imágenes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95

5
Presentación

Guillermo Monsivais Galindo

E
Estamos iniciando la segunda década del siglo XXI y ya
desde hace muchos años la profesión de físico tiene un
lugar muy respetable en la sociedad mexicana. En ese
sentido pareciera que esta profesión, que infunde respeto y
admiración, tiene una vieja tradición en nuestro país. Sin
embargo, actualmente podemos encontrar en su oficina o en su
laboratorio, trabajando como cualquiera de nosotros, al primer
alumno que se inscribió en la carrera de Física en la UNAM (y
no es difícil imaginar que en todo México). Y lo mismo pode-
mos decir del primer alumno que obtuvo el título de físico en
la UNAM, del primer Maestro en Ciencias Físicas y del primer
Doctor en Física graduado en nuestro país, así como de uno de
los cinco fundadores del Instituto de Física. En todos estos
casos se trata del Dr. Fernando Alba Andrade. Nos damos cuen-
ta entonces que en realidad esta carrera es relativamente nueva
y se despierta en nosotros una profunda admiración hacia los
primeros físicos del país y muy particularmente hacia el Dr.
Fernando Alba por haber creado la infraestructura nada despre-
ciable, tanto humana como material, con la que contamos ahora
en el ámbito de la física.

No deja de sorprendernos y fascinarnos como han cambia-


do las cosas desde el instante en que aquél primer alumno se
inscribió en la carrera de física hasta el estado actual del desa-
rrollo de la física nacional. Ha sido verdaderamente una gran

7
Fernando Alba Andrade proeza. Sin duda nada de esto se hubiera logrado sin la fuerza
el primer físico de la unam
de carácter, talento, trabajo y valentía de todos aquéllos pione-
ros, y en particular del Dr. Alba, que empeñaron su vida para
lograr el estado actual de la física.

Gracias Dr. Alba, por haber dejado este estado de cosas en


el ámbito de la Física a pesar de todos los obstáculos que segu-
ramente tuvo que superar y que nosotros apenas tenemos una
idea aproximada. Todo su trabajo constituye un ejemplo que las
generaciones más recientes deben recoger.

Dentro de los múltiples homenajes que muy merecidamen-


te se han hecho al Dr. Fernando Alba, el Instituto de Física
publicó en el año 2002, durante la dirección del Dr. Matías
Moreno Yntriago y con la coordinación de la M. en C. Esbaide
Adem, Dr. Javier Miranda y Dr. Jorge Rickards, el libro titulado
“Fernando Alba Andrade el primer físico de la UNAM”, en
donde participaron varios de sus alumnos, colaboradores y ami-
gos. En esa ocasión el libro se publicó con el objeto de celebrar
su aniversario número 63 como miembro del Instituto de Física.
Ahora, en el año 2010, el Dr. Alba está cumpliendo 70 años de
pertenecer a este instituto y como parte de los festejos que esta-
mos realizando en su honor se tomó la decisión de hacer una
versión electrónica del libro. La obra contiene material de gran
valía y fue realizado con una componente afectiva muy impor-
tante. Sirva entonces esta versión del 2010 como un nuevo
homenaje al Dr. Alba y como un reconocimiento a todos los que
participaron en la realización del libro para homenajear al Dr.
Alba en el 2002.

8
Presentación

Matías Moreno Yntriago

L
a distinguida trayectoria académica de Fernando Alba está
indisolublemente unida al Instituto de Física de la unam.
La física en el país es en buena medida resultado de la
acción y el trabajo tesonero del maestro Alba. La clara vi­sión con
que orientó la física ha sido uno de los pilares del des­a­rrollo cien-
tífico. En este libro la profunda huella que él ha de­ja­do en la
estructura de nuestro instituto está definida con gran pre­ci­sión.

Reconocernos en los valores que el maestro Alba ha im­pul­


sa­do y en los que nos ha educado, es a la vez un honor y un com­
­promiso. En efecto, haber sido distinguidos por la presencia y
dedicación de nuestro maestro nos obliga a consolidar el ni­­vel al
que él llevó a nuestra disciplina y nos reta a mejorarlo.

El Instituto de Física de la UNAM agradece profundamente


a los promotores de este libro: Esbaide Adem, Javier Mi­ran­da y
Jorge Rickards, el esfuerzo y la iniciativa para culminarlo. Ten­­­go
la certeza de que estas memorias servirán para que los cien­­­tíficos
del país apreciemos en todo su valor la magnitud de los proble-
mas que tuvieron que enfrentar los fundadores de la cien­­cia en
nuestro país. A la vez la lectura de estas memorias nos da la espe-
ranza de que podremos remontar las dificultades que hoy enfren-
ta el desarrollo científico y tecnológico nacional; pues al compa-
rarlos con los que se tuvieron en la generación del maestro Alba,
dan la impresión de pequeños escollos.

9
Prólogo

Esbaide Adem

E
scribir sobre Fernando Alba Andrade, es descubrir la
vida de un hombre sencillo, con un gran amor por
México, que logró triunfar en base a una excelente for-
mación y, sobre todo, por su gran esfuerzo y tenacidad. Fue el
primer físico titulado de la Facultad de Ciencias de la unam.
Continuó sus estudios en la misma Facultad de Ciencias, y
logró convertirse en el primer estudiante en alcanzar el grado
de doctor en ciencias, con especialidad en física, de la Facultad
de Ciencias de la unam . Esto no fue fácil, ya que esta etapa del
camino la recorrió casi solo. Su primer trabajo, fue de ayudan-
te del Maestro Manuel Perrusquía y juntos construyeron un
contador direccional de rayos cósmicos, bajo la dirección del
Dr. Alfredo Baños, entonces Director del Instituto de Física. A

11
Fernando Alba Andrade Fernando Alba se le agradece su colaboración en la publicación
el primer físico de la unam
que resultó de ese trabajo. La historia de la ciencia en México
reconoce que este fue el primer trabajo publicado en física
experimental en México.

Escribir sobre la obra de Fernando Alba, es describir la


historia de la física experimental y de la Instrumentación en el
Instituto de Física, y la trascendencia de su obra en la física
experimental en México.

Fernando Alba escribe sobre su vida y su obra, y nos con-


fiesa su gran orgullo de haber formado, junto con su esposa la
Sra. Leticia Aldave de Alba, una gran familia formada por sus
hijos, sus nietos y su primer bisnieto. Nos describe detallada-
mente su obra científica, haciendo mención especial de la for-
mación de personal, tanto a nivel de licenciatura, como maes-
tría y doctorado. Más de sesenta años impartiendo clases día a
día, dirigiendo tesis, formando futuros físicos que posterior-
mente irían a formar otros centros de investigación, tanto en la
ciudad de México como en el resto del país.

El Doctor Fernando Alba ocupó importantes puestos aca-


démico-administrativos, nacionales e internacionales y desde
esas tribunas apoyó el desarrollo de la ciencia en el país.

Cuando solicité a sus amigos y a sus colaboradores más


cercanos que escribieran sobre sus experiencias al lado de él,
inmediatamente hubo una respuesta positiva. Así, en este libro
se presentan las participaciones de: Marcos Moshinsky, Alonso
Fernández, Marcos Mazari, Luis de la Peña, Gilberto López,
Jorge Rickards, María Esther Ortiz, Isabel Casar, Pedro
Morales, Héctor del Castillo, Leticia Alba y José Saniger.
Todos ellos convivieron muy cerca de Fernando Alba. El
resultado de esas contribuciones es la historia del Instituto de
Física durante más de seis décadas. En este libro se presenta la
historia mexicana de la física experimental, su relación con la
física teórica, la historia del desarrollo de la instrumentación y
su influencia e impacto en las instituciones del país. Fernando
Alba ha trascendido enormemente en todos nosotros y deja un
gran legado a las futuras generaciones de físicos experimenta-

12
les. En la obra realizada por Fernando Alba, se encuentran los Prólogo
Esbaide Adem
sólidos cimientos de una gran infraestructura que ha impactado
de manera decisiva al desarrollo de la física experimental, tam-
bién es notable destacar su gran visión y compromiso con el
desarrollo de la física en general.

En casi todas las narraciones de las experiencias de los


diferentes autores, se hace alusión a la llegada del primer ace-
lerador Van de Graaff de 2 MV, con el que se inicia una época
de auge, de grandes proyectos y grandes resultados. Se genera-
ron prolíficas líneas de investigación que aún hoy siguen sien-
do productivas. Actualmente son cuatro los aceleradores de
partículas operando en el Instituto de Física y un importante
grupo de investigadores, técnicos y estudiantes en torno de
ellos, incluyendo a jóvenes doctores pertenecientes todos al
Departamento de Física Experimental. Este es el departamento
del doctor Fernando Alba, en donde sus integrantes lo vemos
con profundo respeto y admiración, y nos sentimos muy orgu-
llosos de tenerlo activo entre nosotros.

Quede aquí este libro como un homenaje a un gran hom-


bre, a un gran profesor y a un gran científico.

13
Semblanza

Javier Miranda

E
l Doctor Fernando Alba Andrade nació en México, D.F.,
el 24 de enero de 1919. Sus padres fueron Don Manuel
Alba Fer­nández (de nacionalidad española) y Doña Eva
An­dra­de. Su lugar de nacimiento fue la casa ubicada en la calle
de Aztecas, número 49, en el Centro Histórico. Siguió sus estu-
dios de primaria en la escuela “Centenario” y posteriormente
estudió en la Secundaria Número 1; cursó la preparatoria en el
Plantel número 1 de la Escuela Nacional Preparatoria. Fue
acep­­tado para ingresar a la escuela Nacional de Ingeniería y a
la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma
de México (unam), con el fin de cursar simultáneamente las
carreras de Ingeniero y Físico (1937-1941). Alcanzó el primer
título de Físico que otorgó la Universidad, el 19 de noviembre
de 1943. Más tarde, continuó con sus estudios de doctorado en
la misma Facultad de Ciencias, recibiendo el grado de doctor
en Ciencias el 26 de julio de 1956, por lo que también fue el
pri­mer doctor en Física por parte de la unam.

De entre todos sus profesores universitarios sobresalen el


doctor Carlos Graef Fernández, de quien recibió los cursos de
Geometría, Mecánica clásica y Relatividad; el doctor Alfonso
Nápoles Gándara, para Geometría analítica, Cálculo y Análisis
matemático; el doctor Nabor Carrillo Flores en Álgebra y teoría
de la elasticidad; el doctor Alfredo Baños, con quien siguió
cursos de Física teórica y Física atómica y el doctor Manuel

15
Fernando Alba Andrade Sandoval Vallarta, participando en seminarios de rayos cósmi-
el primer físico de la unam
cos y teoría electromagnética.

Sus primeras labores docentes las desarrolló cuando era


todavía alumno de la Facultad de Ciencias, impartiendo clases
de Física dentro del Programa de Extensión Universitaria, en
1940. Hacia el año de 1943, en la escuela de Ingeniería y en la
Escuela Superior de Ingeniería Mecánica, del Instituto Po­li­téc­
ni­co Nacional, dió cursos de Mecánica y Electricidad. En ade-
lante, continuó con sus cursos en la Facultad de Ciencias,
te­nien­do principalmente como materias Electromagnetismo,
Fí­si­ca atómica y óptica de iones.

Al fundarse el Instituto de Física de la unam, era estudian-


te de segundo año en la Facultad de Ciencias, y se incorporó al
primero como ayudante de investigador. Colaboró con el pro-
fesor Manuel Perrusquía, construyendo equipo para de­tec­ción
de rayos cósmicos. En el año de 1940 obtuvo la plaza de inves-
tigador en el grupo del doctor Carlos Graef Fernández, traba-
jando en problemas relacionados con la teoría de Birkhoff y
haciendo observaciones astronómicas en el Observatorio de
Tonantzintla y el de nuestra Universidad (1942-1943). Con
es­tos trabajos pudo concluir sus primeras publicaciones inter-
nacionales, aplicando el método de Sears de exposiciones pro-
porcionales para la determinación de colores de estrellas de
mag­nitudes débiles y tiempo de relajamiento en sistemas este-
lares, entre otros. Los discípulos más sobresalientes que tuvo
fue­ron Alonso Fernández González, Héctor del Castillo Gon­zá­
lez y Pedro Morales Puente.

En la primera parte de los años cincuenta, la unam lo envió


al Instituto Tecnológico de Massachusetts (mit), en los Estados
Unidos, para que pudiera iniciar estudios de reacciones nuclea-
res y supervisara la construcción del primer acelerador de par-
tículas que hubo en el país, el Van de Graaff de 2 MV, instalado
en la Ciudad Universitaria en el año de 1952. Los primeros
experimentos con este equipo se relacionaron con núcleos ató-
micos, señalando el origen formal de la investigación en física
experimental. Su operación obligó al grupo a diseñar y cons-
truir equipo de vacío, electrónico y detectores de radiación, con

16
los cuales fue posible llevar a cabo los experimentos de física Semblanza
Javier Miranda
nuclear. El doctor Fernando Alba enfocó sus esfuerzos para
tener diseños originales y proponer soluciones, de manera que
la mayor parte de dicho equipo se construyese en los talleres
del Instituto de Física. Así se convirtió en una de las piedras
an­gu­lares para el desarrollo de la física experimental en México.
En el mismo año de 1952 tomó parte, como miembro de la
de­le­gación mexicana, en el Simposio sobre Nuevas Téc­ni­cas en
Física, que tuvo lugar en Brasil, siguiendo después es­tu­dios de
especialización en física nuclear en el Laboratorio Na­cional de
Oak Ridge, Tennessee, Estados Unidos.

El doctor Fernando Alba fue nombrado director del Ins­ti­tu­


to de Física en 1957, ocupando el cargo, también, de jefe del
De­partamento de Física de la Facultad de Ciencias. Fue direc-
tor del Instituto de Física hasta el año de 1970, lapso de tiempo
marcado por un fuerte apoyo a la formación de grupos de
investigación teóricos y experimentales. No sólo se adiestró
personal de alto nivel, sino que se adquirieron equipos con el
fin de ampliar las líneas de investigación. A pesar de la carga
administrativa, continuó con sus labores docentes y de investi-
gación. Creó grupos de investigación en Espectrometría de
masas e Instrumentación. Este último dio origen al hoy Centro
de Instrumentos de la unam.

En 1958 asistió al Primer Simposio sobre las Aplicaciones


Pacíficas de la Física Nuclear, en Brookhaven, Estados Unidos;
se le nombró delegado por México ante la Comisión
Interamericana de Energía Nuclear, en reuniones efectuadas en
Washington (1959), Brasil (1960) y México (1961); participó
como delegado y representante de México a diecinueve asam-
bleas del Comité Científico de la Organización de las Naciones
Unidas, en el estudio de las Radiaciones Atómicas, celebradas
en Nueva York y Ginebra (de 1956 a 1969). En el año de 1970
fue designado Coordinador de la Investigación Científica de
nuestra Universidad.

Entre los temas más importantes que el doctor Alba An­dra­


de atacó están las reacciones nucleares de isótopos ligeros, con
el acelerador Van de Graaff de 2 MV, diseñando y construyen-

17
Fernando Alba Andrade do el equipo necesario. Siguió investigaciones acerca de la
el primer físico de la unam
dispersión de neutrones por elementos pesados, incluyendo una
extensa serie de mediciones de secciones eficaces de neutrones,
publicadas en la prestigiosa Physical Review. Su experiencia en
torno a la instrumentación le facilitó la construcción de otros
equipos útiles para otros campos de investigación. Además, dio
origen a un laboratorio para la detección de partículas cargadas,
participando en un programa internacional acerca de la “lluvia
radiactiva,” causada por las pruebas nucleares. Guió el diseño
y construcción de varios espectrógrafos magnéticos de alta
re­so­lución, para registrar los productos de reacciones nuclea-
res, mejorando la precisión de las mediciones de energías.
También colaboró con el grupo de física nuclear para medir
valores Q de las reacciones nucleares, incluyendo el diseño del
estereoespectrógrafo, con el cual fue posible medir simultánea-
mente la distribución angular de los productos de las reacciones
junto con los valores Q. Por otro lado, junto con Marcos Mazari
y Luis Velázquez publicó un artículo en la Revista Mexicana de
Física acerca de la técnica de análisis conocida como Re­tro­dis­
per­sión de Rutherford (RBS), la cual ha tenido un enorme
im­pac­to en el desarrollo y estudio de materiales, como por
ejemplo para electrónica. Por dicho trabajo, se les considera
como pioneros a escala mundial en el análisis de materiales
usando técnicas con haces iónicos. Posteriormente, el doctor
Alba to­mó parte en la conversión del Van de Graaff de 2 MV a
acelerador de electrones. Su apoyo al taller mecánico del
Instituto de Física permitió sustituir importaciones de equipos
de vacío, electroimanes y espectrómetros de masas, entre otros
dispositivos.

Recibió el cargo de presidente de la Comisión Nacional de


Energía Nuclear (cnen) en 1971, hasta 1972, cuando se trans-
formó en Instituto Nacional de Energía Nuclear (inen), convir-
tiéndose así en su primer director, terminando en 1976. Entre
1973 y 1975 fungió como gobernador por México ante el
Organismo Internacional de Energía Atómica (oiea). De 1972
a 1982 fue integrante de la Junta de Gobierno de la Universidad
Nacional Autónoma de México, además de serlo en la Junta de
Gobierno del Instituto Nacional de Astrofísica, óptica y Elec­
tró­nica de 1984 al presente.

18
Una vez finalizado su período en el inen, volvió a sus labo- Semblanza
Javier Miranda
res de investigación en el Instituto de Física, ocupándose espe-
cialmente de los desarrollos tecnológicos y su incidencia en el
país. Como resultado de estas tareas, se tienen el sistema para
manejo del haz de electrones en el acelerador Van de Graaff de
2 MV, correcciones cromáticas a los sistemas de óptica de par-
tículas cargadas, espectrómetros de masas, bombas de ultra-
alto vacío, sistemas de medición de vacío, al igual que ultracen-
trífugas para separación isotópica de elementos y purificación
de gases y líquidos. En años recientes, en colaboración cercana
con Héctor Cruz Manjarrez, el doctor Alba Andrade ha trabaja-
do en el desarrollo de celdas fotovoltaicas de gran área y bajo
costo, proyecto que está dando resultados importantes.

Las más notables distinciones que merecidamente se le han


otorgado son: Investigador Visitante del mit (1963); presidente
de la Sociedad Mexicana de Física (1964-19567); presidente de
la Academia de la Investigación científica (1967-1968);
Investigador Honorario del mit (1968); Premio de Ciencia y
Tecnología del Banco Nacional de México (Campo Industrial)
(1968); Premio Nacional de Ciencias (1969); miembro del
Sistema Nacional de Investigadores (1984); investigador emé-
rito del Sistema Nacional de Investigadores (1984); investiga-
dor emérito por nuestra Casa de Estudios (1985), y Premio
Universidad Nacional 1989 en el área de Innovación
Tecnológica.

Es miembro de numerosas asociaciones científicas, tanto


de México como extranjeras. Sus publicaciones son igualmente
abundantes, incluyendo cuatro libros, entre ellos: Ace­le­ra­do­res
de partículas (editado por la Organización de los Estados
Americanos, 1971 y 1982) y El desarrollo de la tecnología. La
aportación de la física (del Fondo de Cultura Económica, en
1987).

El doctor Alba tiene, sin menoscabo de su interés por la


física y la tecnología, gran inquietud por el arte y la cultura;
visita con frecuencia museos y exposiciones, siendo al mismo
tiempo propietario de una amplia biblioteca acerca de pintura.
No sólo diseña y construye equipo, sino que también fabrica

19
Fernando Alba Andrade joyería, teniendo un pequeño taller casero. Es un gran conoce-
el primer físico de la unam
dor de historia de México, historia universal e historia de la
tecnología. Es reconocido, igualmente, por su entusiasmo en el
uso de las computadoras como instrumentos de control y apoyo
a la investigación.

La semilla que el doctor Fernando Alba Andrade sembró


hace más de 60 años sigue germinando. Los grupos de investi-
gación en Física Experimental que tuvieron su origen en su
labor permanecen activos en muchos casos y se siguen multi-
plicando. La infraestructura es ahora mayor y muy productiva.
Sin la presencia y el trabajo del doctor Alba, sería muy difícil
imaginar siquiera la existencia de algunos laboratorios y grupos
que hoy están entre los más reconocidos, no sólo a escala
nacional, sino también internacional.

20
Reconocimientos

Reconocemos el apoyo brindado para la conclusión de esta


obra por parte de la Dra. Alicia Oliver, quien realizó la revisión
del manuscrito. De igual manera,la va­liosa ayuda de Margarito
Vázquez, Alfredo Sánchez, Antonio Ra­mí­rez y José Ignacio
Golzarri quienes hicieron múltiples labores asociados a la edi-
ción. También deseamos expresar nuestro agradecimiento a la
Lic. Rosanela Álvarez por sus valiosas sugerencias y al Dr.
Raúl Herrera por su apoyo. Las fotografías de la portada y de
la página 22 fueron realizadas por la Sra. María Elena G. de
Rickards.

21
Mi vida y mi obra

Fernando Alba Andrade

A
l momento de escribir esta semblanza de mi vida puedo
decir que he sido un hombre muy afortunado ya que
pude realizar mis expectativas profesionales, y tener
una familia amorosa.

El comienzo
Nací en la Ciudad de México, en el barrio de Tepito, el 24 de
enero de 1919, en el seno de una
familia humilde.
Mi madre, Eva Andrade Cór­
doba, nació en León Gua­na­jua­­to,
siendo la más pequeña de cin­co
hermanos. Su madre, viu­da, vino
a radicarse a la ciudad de
México.
Mi padre, Manuel Alba Fer­
nán­dez, nació en Jerez, España y
vino pe­queño con sus padres y
un hermano. Al poco tiempo sus
padres murieron. Tuve 5 herma-
nos, Beatriz, Su­sa­na, Ma­nuel,
Raúl y Luis.
Realicé todos mis estudios
en es­cue­las públicas. Los dos pri­
meros años de primaria los cursé Fernando (Nando) a la edad de dos años.

23
Fernando Alba Andrade en una es­cue­la oficial en el barrio del Carmen y los cuatro años
el primer físico de la unam
restantes en una es­cue­la situada en la Villa de Gua­da­lu­pe, ya
que en ese tiempo, mis padres construyeron una modesta y
pequeña casa en la Colonia Industrial.
De mis estudios de primaria, recuerdo gratamente a mi
profesor Ortega de quinto y sexto año, quien hizo que me inte-
resara por las matemáticas.
Luego estudié en la Secundaria 1, donde tuve brillantes
maestros: Enrique Schultz en Matemáticas, Efrén Fierro en
Física, Carlos González Peña en Español y muchos más.
En ese tiempo, mi padre perdió su empleo y pasamos tiem-
pos difíciles. Mi madre diseñaba y fabricaba vestidos de niñas
que vendíamos en un puesto que teníamos en el mercado de la
Lagunilla. Yo iba a vender los vestidos los sábados, en merca-
dos de Toluca y Pachuca.
Para ir diariamente de mi casa a la Secundaria 1, en la calle
de Regina, tenía que tomar un tranvía, y me hice amigo de un
motorista y un cobrador, que a cambio de plática, me permitían
viajar sin pagar. Yo conocía perfectamente las horas a las que
estos buenos amigos pasaban por la escuela y por mi casa.

Trabajo y carrera
Aún estudiaba el tercer año de secun-
daria cuando tuve mi primer trabajo
como cuidador nocturno de una pelu-
quería, propiedad de un hermano de
mi madre, Luis Andrade, y consistía
en atrancar las puertas por dentro y
dormirme en una semi-cama formada
al colocar un sillón frente a otro. De
paso, aprendí a cortar el pelo. Aún
conservo mis instrumentos, y a veces
los em-pleo con alguno de mis nie-
tos.
Otro de mis tíos, Ángel Alfonso
Andrade era un brillante maestro de
Inglés y fue profesor en la Secundaria
1; él quería que todos estudiáramos
para maestros. Yo me inscribí en la
Fernando a la edad de cinco años, portando, con mucha gallardía, Normal de Maestros por la ma-ñana,
un traje de charro. pero continué mi carrera universitaria

24
en la Preparatoria 3, nocturna, en el mismo edificio de la Mi vida y mi obra
Fernando Alba Andrade
Preparatoria 1, en la calle de San Ildefonso.
Cuando estudiaba el segundo año de preparatoria, mi tío
Al­fonso y otros maestros de la Secundaria, formaron la Se­cun­
da­ria Cooperativa 1, que operaba por las tardes en el mismo
edi­ficio de la Secundaria y en la que se podían inscribir alum-
nos que reprobaban alguna materia, o los que no eran aceptados
en el curso matutino. La Escuela era de paga, con cuotas
mo­deradas y ahí fui maestro de física y matemáticas. Entre mis
alum­nos, uno brillante fue Jacobo Zabludovsky.
Ahí también sucedió algo que no puedo olvidar: cuando fui
a dictar mi primera clase en la Secundaria, al llegar, le pedí al
encargado de los salones que me abriera mi salón y él me con-
testó: “no se lo puedo abrir hasta que llegue el maestro”; me
costó trabajo convencerlo de que el maestro era yo.
Como ya era Profesor de Secundaria, decidí no continuar
con mi carrera de Maestro de Primaria.
Al año siguiente (1937), ingresé como alumno de la carre-
ra de Ingeniero Civil de la unam, en el Palacio de Minería. Ese
año se creó en el mismo lugar, a iniciativa del Ing. Ricardo
Monges López, la Escuela de Física y Matemáticas, con mu­chas
materias en común. Yo fui el primer alumno que se inscri­bió en
la carrera de Física y llevé las dos carreras simultáneamente.
Tuve grandes maestros: Nabor Carrillo en Álgebra y
Elasticidad, Carlos Graef en Geometría y Relatividad, Alfonso
Nápoles Gándara en Analítica, Cálculo y Cálculo vectorial,
Mariano Hernández en Mecánica, Alfredo Baños en Física
Teórica y Física Atómica.

Investigación
La Escuela de Física y Matemáticas, cuyo primer Director fue
el Ing. Monges, posteriormente se transformó en la Facultad de
Ciencias. El Ing. Monges también propuso y logró la creación
de un Instituto de Física y Matemáticas en 1938.
Los fundadores del Instituto fuimos: el Dr. Alfredo Baños
como Director, Héctor Uribe y Manuel Perrusquía como inves-
tigadores y como ayudantes Jaime Lifchitz y Fernando Alba,
una secretaria y un traductor.

25
Fernando Alba Andrade Por otra parte, debido a que había un importante número de
el primer físico de la unam
buenos matemáticos y ninguno de ellos formó parte del Instituto
de Física y Matemáticas, al año siguiente el Instituto cambió su
nombre por Instituto de Física y se formó aparte un Instituto de
Matemáticas.
El Instituto de Física se ocupaba únicamente del estudio de
los rayos cósmicos, tema en el que trabajaba el Dr. Manuel
Sandoval Vallarta en Estados Unidos. Uribe y Lifchitz calcula-
ban, con simples calculadoras eléctricas, las trayectorias de las
partículas cargadas que nos llegan del Cosmos (rayos cósmi-
cos) al moverse en el campo magnético de la Tierra.
Perrusquía y yo, construimos y montamos en una torre
meteorológica que existía en el Palacio de Minería, un sistema
rotativo de trenes de contadores Geiger, para medir la intensi-
dad de la radiación cósmica en función del tiempo, de su ángu-
lo cenital y su acimut.
De los datos obtenidos con el sistema de contadores Geiger
que montamos y operamos se produjo el primer artículo de
investigación en Física, realizado en México, publicado en la
Revista Mexicana de Ingeniería y Arquitectura en 1941, titula-
do “Análisis Estadístico de Coincidencias de Rayos Cósmicos”
por el Dr. Alfredo Baños. En él da las gracias a Manuel
Perrusquía y a mí, por nuestra valiosa colaboración.
En 1941 regresó Carlos Graef con Doctorado del mit
(Instituto Tecnológico de Massachussets), quien nos impartió la
clase de Relatividad.
En 1942, el doctor Graef
fue nombrado Sub­di­rec­tor
del Observatorio As­tro­físico
de Tonantzintla en Pue­bla,
cons­truido a iniciativa de
Luis Enrique Erro (Di­rec­tor
del Observatorio), por el
Pre­sidente Manuel Ávila
Ca­­macho. Yo, como su alum­
­no preferido, lo seguí en esa
aventura, ingresando co­­mo
astrónomo en el Ob­ser­
Contador direccional de rayos cósmicos. Primer trabajo de física experimental dirigido
por el Dr. Alfredo Baños, director del Instituto de Física. Construido por Manuel
vatorio. Durante el año y
Perrusquía y su ayudante fue, en aquel entonces, Fernando Alba. me­dio que trabajé en el

26
Observatorio, también fui profesor en la Escuela de Ingeniería Mi vida y mi obra
Fernando Alba Andrade
de la Universidad de Puebla.

Matrimonio y familia
A los pocos meses de vivir en Puebla, me casé con Leticia
Aldave Lima, que nació en la población de Libres, Puebla y
vivía en México, donde yo la conocí. Ella estudió una carrera
comercial en el Colegio de las Vizcaínas con las más altas cali-
ficaciones de su generación. Con
ella he vivido felizmente 60 años,
tenemos un hijo, tres hijas, 12 nie-
tos y un bisnieto.
Aquí es mi orgullo comentar
que aunque entre mis antepasados,
y los de mi esposa no encontramos
quién haya realizado estudios pro-
fesionales, todos mis hijos y mis
nietos que tienen la edad apropia-
da, han estudiado o están estudian-
do carreras profesionales en la
unam u otras universidades de pres-
tigio.
De mis hijas, María Cristina es
Doc­to­ra en Estudios La­ti­noa­­me­
ricanos, Le­ti­cia prepara su Doc­to­
rado en Geología, Mar­tha Lilia es
Di­se­ñadora Industrial y mi hijo
Fernando es Arquitecto y pronto
obtendrá el título de Maestría.
Además, de mis nietos: Clau­
dia es Li­­­cenciada en Nu­tri­ción,
Ana Cristina es Li­c­enciada en
Ar­qui­tectura, Fer­nan­do Ga­­briel es
Ing. Industrial, Carla es Li­cen­cia­da Fotografía familiar, donde podemos ver al Dr. Fernando Alba y a la Sra. Leticia Aldave Lima
de Alba rodeados de sus hijos y sus nietos. Esta fotogrrafía fue tomada durante la boda de
en Psicología, Ale­jandro es Pa­sante su nieta Carla. En las siluetas podemos identificar los siguientes nombres: 1. Eric Mader
de Ingeniería Civil, Christopher y Alba (nieto), 2. María Cristina Alba Aldave (hija), 3. Alejandro Saniger Alba (nieto), 4. Carla
Zendejas Alba (nieta), 5. José Luis Mora Alba (nieto), 6. Ana Cristina Zendejas Alba (nieta),
María del Mar estudian Medicina, 7. María del Mar Saniger Alba (nieta), 8. Leticia Alba Aldave (hija), 9. Martha Lilia Alba
Jo­sé Luis De­re­cho, Eric Pre­pa­ra­to­ Aldave (hija), 10. Fernando Alba Aldave (hijo), 11. Paloma Alba Heller (nieta), 12.
ria en Co­lonia, Ale­ma­nia, y Lara, Christopher Mader Alba (nieto), 13. Fernando Gabriel Alba del Olmo (nieto), 14. Claudia
Zendejas Alba (nieta), 15. Maya Alba Heller (nieta), 16. Lara Carina Schrey Alba (nieta), 17.
Dr. Fernando Alba Andrade, 18. Sra. Leticia Aldave Lima de Alba.

27
Fernando Alba Andrade Maya y Pa­lo­ma, las tres pe­­que­ñas, están en primaria y jardín de
el primer físico de la unam
ni­ños.

Mi regreso de Tonantzintla
Parte de mi trabajo en el Ob­ser­va­torio, consistía en dar clases
de Física y As­tro­fí­sica a los nuevos empleados y futuros
as­trónomos, entre los que se encon­tra­ba Car­los Haro, hermano
de mi buen ami­go Guillermo Haro, que en ese tiempo se encon-
traba formándose en Estados Uni­dos y posteriormente fue
Di­rec­tor del Observatorio. Carlos Haro era un bri­llante estu-
diante y sin motivo válido, fue despedido por el Director del
Ob­ser­va­torio.
Eso produjo que Carlos Graef renunciara a su puesto y
regresara a la unam. Ante esta situación decidí renunciar. A mi
regreso al D.F. en 1944, el Instituto de Física de la unam, se
encontraba en una situación difícil. No había Director y estaba
encargado del Instituto el Dr. Manuel Sandoval Vallarta, que
tenía otras importantes ocupaciones. Con la ayuda de Marcos
Moshinsky logré que se me diera un puesto de Ayudante de
Investigador. Para poder sostener a mi familia, tuve que trans-
formarme en profesor en diversas instituciones. Fui profesor de
1944 a 1945, en Ingeniería de la unam , en la esime del ipn, en
el Colegio Militar, en Extensión Universitaria y en la Facultad
de Ciencias.
La primera generación de físicos en México inició sus
estudios en la unam en 1937. En 1943 fui el primer Maestro en
Ciencias Físicas graduado en nuestro país. También soy el pri-
mer Doctor en Física graduado en México, en 1956.
La situación cambió radicalmente en 1945, cuando Nabor
Ca­rrillo fue nombrado Coordinador de la Investigación Cien­tí­
fi­ca, Carlos Graef Director del Instituto de Física y yo In­ves­ti­
ga­dor Titular. Alberto Barajas fue nombrado Director de la
Fa­cul­tad de Ciencias en 1947. Ellos prepararon el traslado a la
Ciudad Universitaria.
En el Instituto de Física, localizado en el Palacio de Mi­ne­
ría participé en el desarrollo de la Teoría de Relatividad de Bir­
khoff y publiqué un artículo en el Volumen 1. No,1 de la Re­vis­
ta Mexicana de Física
A iniciativa del Dr. Graef se compró en 1951, en Estados
Unidos, un acelerador Van de Graaff de dos millones de voltios

28
para ser instalado en la Ciudad Universitaria. Yo fui enviado en Mi vida y mi obra
Fernando Alba Andrade
1952 al mit (Instituto Tecnológico de Massachussets), a recibir
entrenamiento sobre las investigaciones que se realizan con
estos aceleradores. En ese lugar entré en contacto con el Di­rec­
tor del Laboratorio William Buechner y con el inventor del
acelerador Roberto Van de Graaff.
A mi regreso, fui nombrado Jefe del Laboratorio Nuclear y
fuimos los primeros en trabajar en la Ciudad Universitaria, casi
un año antes de que la C.U. fuera inaugurada. En este La­bo­ra­
to­rio se formaron grandes investigadores: el Dr. Marcos Ma­za­
ri, el Dr. Jorge Rickards, el Dr. Alonso Fernández , la Dra.
Ma­ría Es­ther Ortiz, el Dr. Angel Dacal, el Dr. Ariel Tejera, el
Dr. Eduardo Andrade, el Ing. Héctor del Castillo , la M. en C.
Es­bai­de Adem, la M. en C. Isabel Casar, el M. en C. Pedro
Mo­ra­les, el Físico Gilberto López y muchos más.
El equipo adicional que se requiere para realizar investiga-
ciones en el campo nuclear es más costoso que el acelerador de
partículas, por lo que nosotros montamos un valioso taller
me­cá­nico y un taller electrónico para construir los equipos e
instrumentos necesarios.
Al terminar el segundo periodo del Dr. Carlos Graef, como
Director del Instituto de Física, la Junta de Gobierno de la
unam, lo nombró Director de la Facultad de Ciencias y a mí me
designó Director del Instituto de Física (1958-1970).
En 1970 el Rector Pablo González Casanova me nombró
Coor­dinador de la Investigación Científica, donde actué por
unos meses, ya que el Sr. Presidente de la República, Luis
Eche­verría, me designó Presidente de la Comisión Nacional de
Ener­gía Nuclear en 1970. En 1972, la transformamos en
Instituto Nacional de Energía Nuclear, inen.
Las actividades del inen consistían fundamentalmente, en
las investigaciones que se realizaban en el Centro Nuclear,
localizado en Salazar (Estado de México) y en la localización,
extracción y tratamiento del uranio.
En ese sexenio se localizaron importantes yacimientos de
uranio y se inició la operación de los dos reactores nucleares de
Laguna Verde, que han trabajado en forma satisfactoria.
De 1972 a 1982 tuve el honor de ser miembro de la Junta
de Gobierno de la unam. En ese tiempo, nombramos Rector por
dos períodos consecutivos al Dr. Guillermo Soberón Acevedo.

29
Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Fotografía que nos muestra al Dr. Fernando Alba rodeado de su grupo de estudiantes de la materia de Física Atómica,
en diciembre de 1964. En el primer plano y de izquierda a derecha, Maurilio Ramírez, Pilar Ruiz, Esbaide Adem, Aurorra
Gallardo, Fernando Alba, Francisca Martínez, Rosa María Méndez y Efrén Pérez. En un segundo plano y en el mismo
sentido, podemos ver a: Martín Kusner, Marco Fernández, Juan Quintanilla, Enrique Daltabuit, Jesús Zamora†, Eduardo
Andrade, Jorge Gómez y Marco Antonio Martínez.

Cuento con 65 artículos publicados en revistas, 4 libros y


he dirigido unas 70 tesis de licenciatura, maestría y doctorado.
Actualmente soy Investigador Emérito del Instituto de
Física de la unam y también del Sistema Nacional de
Investigadores y profesor de Electromagnetismo en la Facultad
de Ciencias.
En el Instituto de Física, trabajo con un pequeño pero
valioso grupo de personas, entre los que se encuentran el M. en
C. Héctor Cruz y Luis Flores. Estamos trabajando en el desa-
rrollo de celdas fotovoltaicas de bajo costo y en grandes áreas,
para transformar la energía solar en energía eléctrica. En el
futuro próximo, cuando las reservas de petróleo disminuyan
notablemente, la energía solar, tan abundante en nuestro país,
será muy importante. En ese tiempo el coche eléctrico usará
como combustible hidrógeno o material hidrogenado y usarán
celdas de combustible. Las celdas de combustible son disposi-
tivos en los que se introduce hidrógeno y oxígeno o aire y pro-

30
ducen energía eléctrica y agua, o sea que no producen contami- Mi vida y mi obra
Fernando Alba Andrade
nación.
Mi labor más importante ha sido la de ayudar en la forma-
ción de buenos investigadores. Por ejemplo, como profesor de
la esime tuve dos brillantes alumnos: Alonso Fernández y Luis
de la Peña, a quienes invité a colaborar con nosotros en la
Ciudad Universitaria y ahí se transformaron en grandes inves-
tigadores.
El Dr. Alonso Fernández se inició como investigador en el
grupo del Acelerador Van de Graaff, obtuvo su doctorado en
Inglaterra y a su regreso formó en el Instituto de Física de la
unam un valioso grupo de investigación en el campo del Estado
Sólido.
El Dr. Luis de la Peña, de físico experimental, se transfor-
mó en uno de los más brillantes investigadores en el campo de
la Física Teórica.
Mis alumnos, los M. en C. Isabel Casar, Pedro Morales y
Leticia Alba, investigan las edades geológicas de yacimientos
minerales, empleando espectrómetros de masas.

Reconocimientos
Vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Física de 1959 a
1963. Presidente de la Sociedad Mexicana de Física de 1964 a
1967; Vicepresidente de la Academia de la Investigación
Científica de 1966 a 1967; Presidente de la Academia de la
Investigación Científica de 1967 a 1968; Premio de Tecnología
del Banco Nacional de México 1968; Premio Nacional de
Ciencias 1969; Delegado y Representante de México a las 19
reuniones del Comité Científico de la ONU, para el estudio de
las Radiaciones Atómicas en Ginebra y Nueva York de 1956 a
1972; Presidente de la delegación de México en la XIV y XV
reunión de la Conferencia General de Energía Atómica de 1973
a 1974; Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Nivel 3 1984; Investigador Emérito de la unam 1985; Premio
unam de innovación tecnológica 1989; Reconocimiento de la
unam por 50 años de labor 1990; Investigador Emérito del
Sistema Nacional de Investigadores 1993; Presidente de la
Academia Mexicana de Tecnología 2000 a 2001.

31
Para finalizar
Puedo decir que siempre me he sentido y me siento realizado a
través de mi trabajo, el cual disfruto día a día, y me satisface
participar en la formación de nuevos investigadores que segui-
rán dando vida a la labor de investigación en México.

33
Vivencias
Vivencias de

Marcos Moshinsky

F
ernando y yo nos conocimos hace 61 años cuando yo
en­tré al primer año de la carrera de físico en 1940.
Fernando ya estaba entonces en el tercer año de Ingeniería
pero a la vez llevaba el tercer año de la Facultad de Ciencias, la
cual sólo en 1940 inauguró el primero y segundo año. Anterior­
men­te sólo tenía el tercero y cuarto y, los dos anteriores se con­
ta­ban como los tres primeros años de las carreras de
Ingeniería.
Mi contacto con Fernando no fue muy extenso en los pri­
me­ros tiempos. Además de ir más adelante que yo en sus estu-
dios, en 1942 se fue con Carlos Graef a Tonanzintla después de
la inauguración del observatorio en ese lugar.
El entonces Director del Instituto de Física, Dr. Alfredo
Baños, me ofreció el puesto que Fernando dejaba vacante y es
así como entré al Instituto de Física como ayudante de investi-
gador el 1º de enero de 1942, a los veinte años de edad.
Mi contacto estrecho con Fernando se inició cuando regre-
só de Tonanzintla y en 1943 se incorporó de nuevo al Instituto
de Física.
Desde entonces he podido seguir de cerca la carrera acadé-
mica de Fernando. En un principio, cuando todavía estábamos
alojados en un cuarto del Palacio de Minería, Fernando colabo-
ró con Graef en algunos trabajos sobre la teoría de la gravita-
ción de George Birkhoff, pero Fernando tenía interés más bien
en el aspecto experimental de la física. De allí que fue una suer-
te para él que al construirse la Ciudad Universitaria, se planeó
35
Fernando Alba Andrade adquirir un acelerador Van de Graff de dos millones de voltios.
el primer físico de la unam
En forma natural Fernando fue nombrado director de ese labo-
ratorio. Allí pudo desplegar toda su capacidad en relación con
las investigaciones experimentales relacionadas al núcleo ató-
mico. Supo rodearse de un grupo selecto de investigadores,
entre los cuales destacan Marcos Mazari y Alonso Fernández.
Yo colaboré ocasionalmente con ese grupo cuando surgía algún
problema teórico del que necesitaban información para prose-
guir sus investigaciones.
Fue pues alrededor de 1953, cuando el Instituto de Física
pasó a la Ciudad Universitaria, cuando Fernando ya pudo rea-
lizar en forma sistemática su trabajo en el Laboratorio Van de
Graaff en un edificio ad hoc. Durante cerca de 20 años esa fue
la principal actividad de Fernando, aunque en los años de 1958-
1965, sin dejar de continuar trabajando en física nuclear expe-
rimental en el Van de Graff, desempeñó el puesto de Director
del Instituto de Física.
La generosidad de Fernando se hizo notar en muchos
aspectos de su labor pero, en particular, quisiera relatar el
siguiente hecho: en alguna época de 1962, Fernando pasó a
verme a mi oficina y me indicó que había dado becas para tra-
bajar en el Van de Graaff a dos jóvenes estudiantes del último
año de la carrera de físico, Jorge Flores y Pier Mello. Su labor
en el laboratorio había sido satisfactoria, pero Fernando sentía
que lo que realmente deseaban era trabajar en Física Teórica y
me preguntó si podía encargarme de ellos. Después de entrevis-
tar a Jorge y a Pier, acepté gustoso el encargo. Muy pocos pro-
fesores se preocupan por lo que los estudiantes realmente quie-
ren hacer y Fernando es uno de ellos.
Como Director del Instituto de Física logró que aumentara
considerablemente el nivel académico, in­cor­po­ran­do a brillan-
tes investigadores jóvenes que, en el cam­po de la física teórica,
incluyeron a Jorge Flores y Pier Mello.
En los años 1972 a 1976 Fernando fue Director del Ins­
tituto Nacional de Energía Nuclear (inen). Su prin­ci­pal objeti-
vo durante ese período fue el de implementar con éxito la bús-
queda de uranio en el territorio mexicano, logrando encontrar
reservas del elemento de varios miles de toneladas, las que
hubieran bastado para el combustible de los 15 ó 20 reactores
nucleares que se contemplaban para México en los años seten-

36
tas. De hecho sólo tenemos hoy dos reactores nucleares y por Vivencias de:
Marcos Moshinsky
ello no se han aprovechado las reservas encontradas en la época
que Fernando fue Director del inen. También le tocó a Fernando
enfrentar el sindicalismo dogmático que entorpeció su labor.
De allí que al dejar el inen en 1976 éste se partió en tres y sólo
se continuaron los proyectos nucleares en el Instituto Nacional
de Investigaciones Nucleares, el inin.
De regreso al ifunam en 1976, Fernando se dedicó a la
investigación, primero de ultracentrífugas para la separación de
isótopos de uranio y más adelante a celdas fotovoltaicas, ya que
un recurso que México posee es el de la abundante luz solar.
Transformarla en electricidad es pues un objetivo vital para el
país y de allí el interés actual de Fernando.
También Fernando ha sido un profesor incansable que ha
formado varias generaciones de físicos experimentales.
Es pues Fernando Alba un hombre ejemplar que ha abierto
caminos para mejorar el desarrollo de México y para mí ha sido
un amigo entrañable.

37
Vivencias de

Alonso Fernández

C
on varios títulos, innumerables méritos y merecidos
reconocimientos, pero sólo quienes tuvimos la fortuna
de convivir con él, sabemos que además de sus conoci-
mientos y dedicación, no aparecen en su curriculum su gran
calidad humana, sencillez y generosidad. Para conocer estas
características y beneficiarse de ellas, hay que compartir expe-
riencias. Yo tuve la fortuna de ser su alumno en la Escuela de
Ingeniería del Politécnico y empezar a conocer su enorme valor
académico y humano desde mi juventud. El también era joven
y un excelente profesor. Generosamente me ha honrado con su
amistad desde hace más de 50 años.
Terminando la carrera de ingeniería, me fui a trabajar a una
estación de televisión en la frontera norte, y una mañana muy
temprano, me llamó por teléfono para invitarme a colaborar en
la instalación del primer acelerador nuclear que hubo en el país,
en el Instituto de Física, cuando apenas se estaba construyendo
Ciudad Universitaria. De inmediato y sin pensarlo, le agradecí
su invitación y le dije que regresaba a la capital tan pronto me
liberara del compromiso laboral. No recuerdo en cuantos días,
pero ciertamente mi retorno fue rápido y, lleno de entusiasmo,
me presenté a su oficina en el hermoso Palacio de Minería,
donde el Instituto de Física y parte de la Facultad de Ciencias
ocupábamos unos cuantos salones que le “sobraban” a los inge-
nieros, numerosos y dueños del espléndido Palacio. A uno de
estos salones se le llamaba “El Palomar”, pues obviamente se

39
Fernando Alba Andrade construyó tarde y quien sabe por qué razones en la azotea del
el primer físico de la unam
edificio, al que había que llegar por una escalera de caracol de
fierro, que daba la impresión de no ser muy segura. Recibíamos
valiosas clases, tanto del propio Maestro Alba como del Dr.
Graef y de Juan de Oyarzábal. ¡Afortunado privilegio para unos
cuantos alumnos que empezábamos a aprender física con maes-
tros de enorme valía!
También, iniciamos el cambio a Ciudad Universitaria. La
Avenida Insurgentes terminaba en el Monumento a Obregón y
de ahí en adelante había que caminar hasta C.U. si no se tenía
la suerte de pescar un aventón, frecuentemente de uno de los
camiones materialistas, pues había una fiebre de construcción.
El laboratorio del acelerador nuclear era pequeño y se le dio
prioridad, ya que los dirigentes convencieron al Presidente que
autorizara la compra de este instrumento. Estaba allí, en miste-
riosas cajas que, para los jóvenes, inspiraban respeto, pues
como yo, nunca habíamos visto un acelerador y sólo conocía-
mos algo de él a través de manuales, que leíamos con avidez y
mucho trabajo, dado que nuestro inglés era bastante pobre.
El Maestro Alba fue el Director del laboratorio desde el
principio. El Dr. Manuel Sandoval Vallarta era el Director del
Instituto de Física, y después el Dr. Graef ocupó este puesto y,
aunque era un físico teórico, se interesó en el trabajo experi-
mental y sus visitas al laboratorio eran frecuentes. Por su amis-
tad personal con el Dr. Nabor Carrillo, entonces Rector de la
unam, él también nos visitaba ocasionalmente. Llegó el día en
que terminamos las instalaciones básicas con la colaboración
del Ing. Díaz Lozada y de dos técnicos excepcionales, los her-
manos Velázquez, ambos inteligentes, uno de ellos maduro y
serio y el otro joven y juguetón, pero los dos trabajaban con
entusiasmo. Formábamos un grupito armonioso y amigable
que, bajo la dirección del Maestro Alba, colaborábamos con
gusto. Por supuesto, no había donde comer, y cada quien lleva-
ba sus tortas que, algunas veces para variar, nos intercambiába-
mos. Un día apareció un militar, amigable y buena gente, pero
tampoco sabía nada y nunca entendí qué fue a hacer a un grupo
de investigación, porque, aunque no molestaba, tampoco mos-
tró el menor interés ni en estudiar ni en aprender.
Abrimos las cajas y con la breve participación de un envia-
do de la fábrica, sacamos las piezas y empezamos a ensamblar-

40
las y alambrarlas, estudiando cuidadosamente los instructivos. Vivencias de
Alonso Fernández
Algunos de los miembros del grupo fueron a Boston y recibie-
ron instrucciones, pero yo era solamente uno de los chícharos
y mi inglés era menos que primitivo.
En fin, llegó el gran día en que el instrumento estaba listo,
las vacas sagradas le dieron la bendición para conectarlo e ini-
ciar las pruebas de alineamiento del haz, después de haber tra-
bajado por meses para lograr el vacío necesario. El famoso Van
de Graaff probó ser un instrumento noble, diseñado y construi-
do a prueba de ignorantes, ni nosotros lo echamos a perder y
después de un tiempo, se estaban haciendo los primeros expe-
rimentos originales que se publicaron en algunas de las mejores
revistas de circulación internacional. El Maestro Alba era el
cerebro, estableció una excelente relación con distinguidos
investigadores de la Universidad de Rice y algunos de ellos
hicieron valiosas visitas de trabajo. Además, el Maestro Alba
no solamente pensaba y tomaba las decisiones básicas, sino que
era el jefe formal y moral incuestionable, todos le reconocía-
mos su autoridad que nunca tuvo necesidad de imponer, pues lo
merecía de manera natural.
Algunos años después, me enteré de unas becas para estu-
diar posgrado en Texas, ya para entonces tenía varios años de
estar estudiando inglés. Le comenté esta posibilidad al

En esta fotografía podemos ver al Ing. Alonso Fernández, al Capitán Manuel Vázquez Barete, al Ing. Eduardo Díaz
Lozada y al Dr. Fernando Alba, poniendo a punto un equipo experimental.

41
Fernando Alba Andrade Maestro, quien bondadosamente me dijo que podría ir a un
el primer físico de la unam
lugar mejor si pasaba la selección para obtener una Beca
Fullbright del Congreso de Estados Unidos, lo cual me pareció
un sueño imposible, pero si mi Maestro pensaba que tendría
posibilidades, valía la pena hacer el esfuerzo. Obtuve la beca y
me fui a Caltech con bastante miedo, pero la confianza del
Maestro Alba Andrade era un baluarte de inspiración. A veces
pensaba, “Yo estoy muy verde, pero el Maestro sabe y cree que
puedo hacerlo”. Obviamente no fui el único. El Maestro no
solamente dirigió, sino que formó a muchos jóvenes que, como
yo, al paso de los años hemos contribuido a la investigación en
México, gracias a que tuvimos un poderoso impulso inicial.

42
Vivencias de

Marcos Mazari

E
l enorme avance científico durante las primeras décadas
del siglo XX fue calificada por K. Darrow como el
“renacimiento de la física”. Sólo algunos científicos
mexicanos tuvieron la inquietud, el interés y la oportunidad de
asomarse a este nuevo panorama: Sotero Prieto (profesor de
matemáticas de la Escuela de Ingenieros), Manuel Sandoval
Vallarta (física), Arturo Rosenblueth, Ignacio Chávez (cardio-
logía), y Salvador Zubirán.
Sandoval Vallarta, después de aprender de connotados
científicos europeos, pasa a ser profesor en Massachussets
Institute of Technology (mit) en Estados Unidos. Ahí fue pro-
fesor de física de una generación de jóvenes como Richard
Feynman, William Buechner (que colaboraría con R.J. Van de
Graaff en el desarrollo de aceleradores de partículas), y Carlos
Graef Fernández (interesado ya en teoría de relatividad).
Paralelamente otros alumnos en ingeniería como Nabor
Carrillo, Leopoldo Nieto, Felipe Pescador, Raúl Marsal,
Leonardo Zeevaert, alumnos de K. Tersaghi y A. Casagrande
en la Universidad de Harvard, se preparaban en materias en ese
tiempo novedosas, como la mecánica de suelos. Guillermo
Haro se asomaba al cosmos con H. Shappley. Muy poco des-
pués, en la década de los cuarenta, en la ya famosa Universidad
de Princeton estudiaban Marcos Moshinsky (física matemática
con E. Wigner, Premio Nobel 1963), Roberto Vázquez García
y Félix Recillas (topología matemática con Salomón Lefshetz).

43
Fernando Alba Andrade A su regreso al país, fueron los pioneros de la física teórica y
el primer físico de la unam
las matemáticas, todavía en la Escuela Nacional de Ingenieros
(Tacuba 5).
En ciencias experimentales se desarrollaban en México
sólo la astronomía observacional, las ingenierías (geología,
estructuras, mecánica aplicada, electricidad, y los inicios de
mecánica de suelos), y la medicina (cardiología, nutrición). Al
inicio de los años cincuenta, México da un salto importante,
con la creación y construcción de la Ciudad Universitaria.
Además de reunir gran parte de las escuelas dispersas en la
ciudad, se crea la figura del profesor y el investigador de tiem-
po completo. Se desarrolla la Facultad de Ciencias con las
carreras de Física, Matemáticas y Biología.
Con la intención de que México se contara como país
actualizado en la ciencia universal del siglo XX, y que pudiera
participar en nuevas disciplinas, los profesores Carlos Graef,
Alberto Barajas y Nabor Carrillo adquieren apoyo del Gobierno
para la unam, consistente de un acelerador de partículas positi-
vas del tipo Van de Graaff. Con este equipo se complementa-
rían experimentalmente los estudios de estructura nuclear ya
iniciados por el grupo teórico en el Instituto de Física.
La relación que se mantuvo entre Nabor Carrillo, respon-
sable del traslado de escuelas e institutos al campus de Ciudad
Universitaria, con su profesor Arturo Casagrande, cuñado del
Presidente de High Voltage Engineering Corporation, Denis
Robinson, fue factor decisivo en el contacto e información
sobre aceleradores de partículas, que entonces se construían en
un pequeño local en las inmediaciones de la Universidad de
Harvard. La amistad entre las señoras de Sandoval Vallarta,
Rosenblueth y Buechner también fue afortunada. Por su cola-
boración en varios aspectos del desarrollo universitario, reciben
tanto Buechner como Casagrande el Doctorado Honoris Causa
de la unam. A Buechner se le reconoce además como Profesor
Extraordinario.
Llega en 1952 el Acelerador Van de Graaff de 2 MV a
Ciudad Universitaria. Es aquí cuando Carlos Graef Fernández,
Director del Instituto de Física, invita a su colaborador del
Observatorio de Tonantzintla, Fernando Alba, formalmente a
encargarse del desarrollo de la física nuclear experimental en

44
México. Colaboran inicialmente con él Alonso Fernández y Vivencias de
Marcos Mazari
Enrique Díaz Lozada, y se distinguen como técnicos en el mon-
taje del equipo Luis Velásquez y su hermano Juan.
El Dr. Nabor Carrillo consiguió en 1953 que Marcos
Mazari asistiera temporalmente al laboratorio de Alto Voltaje
de mit, a través de una beca cultural de la Embajada Americana.
Se tuvo en suerte que en ese momento la espectroscopia nuclear
magnética precisa, de gran resolución y amplio espectro, se
encontraba en pleno desarrollo por W.W. Buechner, H. Enge y
A. Sperduto. Tres universidades se distinguían entonces por la
espectroscopia de alta precisión: el mit, el California Institute
of Technology, con T. Lauritsen, y la Universidad de Rice, con
T.W. Bonner. El registro de partículas positivas (protones, deu-
terones, alfas, etc.) se hacía en pla-
cas fotográficas, donde los trazos se
observaban y contaban con micros-
copio óptico. También podían obser-
varse neutrones y rayos cósmicos
por las partículas secundarias gene-
radas. En cambio los fotones se
registraban en grandes cristales de
yoduro de sodio y fotomultiplicado-
res, todavía con electrónica de bul-
bos. Los primeros resultados de esta
espectroscopia fueron presentados
por Buechner en la Universidad de
Manchester, en donde la tecnología
despertó gran interés. En una sola
exposición se verificaron una cente-
na de niveles del 28Al a través de la
reacción (d,p) en 27Al, cuando ante-
riormente, en pequeños intervalos,
sólo se habían identificado 70.
Dado el alto potencial de este
mé­todo, se decidió emplearlo en
Mé­xico, con el Espectrógrafo I,
cons­truido en el país, en donde
du­ran­te ocho años se estudiaron Fernando Alba y Marcos Mazari,posando para esta foto al término de una reunión
siste­má­ticamente niveles de energía académica.

45
Fernando Alba Andrade nu­clea­res que permitieron relacionar elementos desde el hidró-
el primer físico de la unam
geno hasta el calcio. Fue entonces que con Fernando Alba se
vio la importancia de crear en el Instituto los talleres mecánico,
electrónico, y de algunos servicios como microscopía óptica,
revelado fotográfico, y dibujo. Se procuró que los mismos estu-
diantes diseñaran y vigilaran la construcción de los equipos,
que aún no se encontraban en el mercado. Esta práctica sigue
siendo de gran utilidad en la formación integral de los físicos y
otros profesionales. En el taller mecánico se distinguieron
Teodoro Trejo, Luis Soto, José Guerrero, Hiram Galván, e
Indalecio Gómez, cuyo nombre se dio posteriormente al edifi-
cio del taller.
No era difícil anticipar que, con esta poderosa tecnología,
se produjeran resultados originales, incluso de tesis de licencia-
tura. La gran cantidad de información recopilada en mit era a
90o respecto de la dirección del proyectil, pero al estudiar otros
ángulos, Jorge Rickards encontró, en su tesis de licenciatura, un
par de nuevos niveles del 20F a través de reacciones (d,p), infor-
mación que se incluyó en la recopilación que hizo Fay Ajzenberg
y que se dio en llamar la “biblia de Fay”.
En el estudio sistemático del grupo se verificaron o descu-
brieron unos 500 niveles nucleares. Tenía gran aceptación el
modelo de capas de
Maria Goep­pert-
Ma­­yer (Pre­m io
No­bel 1963), en
don­de eran a­pli­­
cables los pa­­rént­
esis de trans­for­
mación de
Mo­shinsky y Brody.
Se re­quería enton-
ces de más infor­
ma­c ión so­b re
mo­men­tos an­­gulares
de cap­­tu­ra de neu-
trón en reacciones
(d,p). Jorge Ri­c­k­
ards participa en el
diseño y construc-
Vista panorámica del taller del Instituto de Física, en las antiguas instalaciones, en donde se construyó la mayor parte del
equipo que se presenta en este libro. Aquí podemos apreciar a Luis Soto, Teodoro Trejo y Lucio Santillán, entre otros mecá- ción del Es­pec­tró­
nicos del taller. grafo II, con el cual

46
María Esther Ortiz exploró propiedades de niveles de energía Vivencias de
Marcos Mazari
del 20F, haciendo correcciones a los datos para compensar el
deterioro del blanco durante el bombardeo.
Referente a los valores Q de los estados base, medidos
como subproducto de los espectros explorados, México partici-
pó en un esfuerzo internacional para establecer con precisión
las masas atómicas de núcleos ligeros e intermedios. Esto com-
plementaba la información de cuatro grandes espectrógrafos de
masas dedicados específicamente a estas medidas: el de
Bainbridge en Harvard, el de Duckworth en Canadá y el de
Mattauch en Heidelberg, Alemania. Mariano Bauer también
participó en la teoría relacionada con fórmulas de masas
nucleares. A raíz de la visita de Fernando a estos laboratorios,
se percató que las medidas de relaciones isotópicas de 1H y 2H
en agua y de K y Ar en rocas podían proporcionar información
sobre edades geológicas. No tardó en introducir estas técnicas
al Instituto, con la participación de Pedro Morales e Isabel
Casar, actividad que finalmente fue trasladada al Instituto de
Geología.
Aprovechando un ofrecimiento de equipo científico a la
unam, Fernando consiguió el donativo de un Acelerador
Dinamitrón de 3 MV y alta corriente. Se diseñó y construyó
todo el equipo magnético para el manejo del haz de proyectiles
para el nuevo acelerador, con miras a continuar explorando las
estructuras nucleares con proyectiles de mayor energía. Además,
para contar con una espectroscopía más eficiente, Gilberto
López procedió a diseñar y construir el Espectrógrafo III
(Espectrógrafo Toroidal), manteniendo la gran amplitud de
espectro y alta resolución simultáneamente en 21 canales. Este
instrumento fue ideado por Enge, Buechner, Mazari y Sperduto
en mit; el primero en operar fue el de Aldermaston, en Inglaterra;
el tercero fue el de México.
La influencia personal de Fernando se dejó sentir en otros
grupos (Centro de Instrumentos y Centro de Investigación de
Materiales, unam). Convenció a la Comisión Nacional de Ener­
gía Nuclear de adquirir un Acelerador Van de Graaff Tandem
de 6 MV para el Centro Nuclear. La experiencia del Instituto de
Física fue aprovechada en la construcción de toda la línea de
transporte del haz y adquisición de datos por procedimientos
magnéticos de ese nuevo grupo de investigación.

47
Fernando Alba Andrade En otros proyectos paralelos, el primer acelerador de 2 MV
el primer físico de la unam
fue modificado para acelerar electrones para dedicarlo a física
aplicada, especialmente en procesos de transformación química
de hidrocarburos por el bombardeo con electrones, y preserva-
ción de alimentos. Participó en el registro de precipitación
radiactiva con Tomás Brody, y en la construcción de acelerado-
res de 0.5 MV no presurizados, uno con Armando López en la
Universidad de Guanajuato para irradiar hidrocarburos, y otro
para generar neutrones para un reactor subcrítico. Cuando fue
Director del inin participó en la exploración de uranio, princi-
palmente en Chihuahua, e inició métodos de enriquecimiento
de combustibles nucleares.
Cuando el especialista en masas atómicas, A.H. Wapstra,
anunció que las discrepancias en la medida de valores Q de
reacciones nucleares podrían eliminarse si se hiciera una buena
calibración de las partículas alfa del 210Po, Fernando Alba se
propuso verificar el valor de este patrón internacional, constru-
yendo un Espectrógrafo Q-absoluto, con el cual se midieron las
energías de emisión de 210Po, 214Po y 241Am.
Cuando se creó el Centro Nuclear, parte del grupo de física
nuclear experimental se trasladó a ese Centro, y otra parte per-
maneció en el Instituto de Física bajo la dirección de J. Rickards,
cuyos alumnos brillantes se fueron desarrollando para formar
otros grupos, como el de física atómica de Cuer­na­va­ca. Jorge
Gómez del Campo se inició con Jorge Rickards estudiando dis-
tribuciones angulares con el Espectrógrafo Toroidal, calibrado
por Ángel Dacal, y luego emigró a Oak Ridge. Los investiga-
dores que se trasladaron a la cnen (Gilberto López, José
Calvillo, Rafael Almanza, Giraldo Murillo y Marcos Mazari)
mantuvieron el contacto con el Instituto de Física y con el
grupo teórico del propio Instituto, atendiendo al seminario de
altura (3500 m.s.n.m.) de Marcos Moshinsky y llevando soste-
nidamente cursos de física y matemáticas con Alfonso
Mondragón, con crédito para maestrías y doctorados de la
Facultad de Ciencias. Se adquirió el Espectrógrafo Q-absoluto,
desarrollado por Fernando Alba, Ángel Dacal y Roeland Roos,
para el Centro Nuclear, y se obtuvo en préstamo el Espectrógrafo
Toroidal, para ser empleado tanto por la unam como para el
grupo del Centro Nuclear.

48
Vivencias de

Luis de la Peña

E
n Fernando Alba Andrade tenemos a todo un pionero de
la física en México. Su temprano entusiasmo por la físi-
ca experimental, nacido cuando de ella no había nada en
nuestro país, lo llevó, más que a recorrer, a trazar un camino
que para aquel entonces significaba un cotidiano abrir brecha
avanzando en primera fila. Mucho le tocó construir, mucho
tuvo que imaginar, y muchos obstáculos le fue necesario sor-
tear para hacer lo mucho que ha hecho y obtenido en su fructí-
fera carrera de adelantado de la física mexicana. No es por ello
sino natural que, habiendo sido uno de los primeros estudiantes
de esta especialidad en nuestro país, con el tiempo se convirtie-
ra en el primer físico egresado de la unam, y algunos años
después, en la primera persona que obtuviera su doctorado en
física en México. Y dicho esto bien podríamos agregar aquí una
larga lista de otros asuntos en que le volvió a tocar, y no por
accidente, ser el primero, si no acaso el originador. Pero como
seguramente de mucho de ello tratarán otros colegas mejor
enterados, me parece oportuno utilizar el espacio que me ha
sido concedido para recordar y agradecer de manera patente los
beneficios que en lo personal obtuve de mi trato con el doctor
Alba Andrade.
Mi primer contacto con el doctor Fernando Alba Andrade
se dio hace tanto tiempo que para muchos de mis posibles lec-
tores es asunto de prehistoria. Me iniciaba como estudiante de
la carrera de Ingeniería en Comunicaciones Eléctricas y

49
Fernando Alba Andrade Electrónica en la esime (la vieja Escuela Superior de Ingeniería
el primer físico de la unam
Mecánica, Eléctrica y Electrónica del ipn) y corría el año de
1950; el profesor asignado para impartir la materia Física
Atómica era Fernando Alba Andrade, un joven investigador
universitario interesado en contribuir a la formación de inge-
nieros electrónicos, allá en el Poli. No se valía, como hoy se da,
escoger grupo, ni profesor ni materia; era la época de los planes
de estudio en bloque: todo o nada. Lo cual fue afortu­nado, al
menos en esta ocasión.
Va ya, pues, medio siglo que tengo la oportunidad de tratar
a Fernando Alba. Y este trato cambió mi vida, o, al menos, me
dio la oportunidad de cambiar mi vida en la forma y a la mane-
ra que yo buscaba, sin encontrar el cómo.
Yo estudiaba la carrera de Ingeniería Electrónica por dos
razones. La primera era que me atraía y realmente me interesa-
ba. Para aquel entonces había ya abandonado definitivamente
la pretensión de convertirme en pintor, para ganarme el susten-
to, y de paso el de mi numerosa familia, como radiotécnico y,
poco después, diseñando y constru­yendo equipos finos de alta
fidelidad. Había leído bastante de la electrónica moderna de
aquella época (naturalmente, al nivel técnico que me era acce-
sible) y la idea de profesiona­lizarme en sus temas y dedicarme
a alguna de sus ramas de mayor interés me atraía fuerte­mente.
Quizá lo que más me motivaba, al menos en principio y visto
desde lejos, era la electrónica médica o el cómputo digital, en
ese momento aún en pañales, e incluso exploré algunas posibi-
lidades en esas direcciones. La segunda razón era mucho más
prosaica y va ya apuntada en lo dicho: me veía obligado a rea-
lizar estudios que me garantizaran ingresos suficientes para
atender las necesidades económicas familiares, que no eran
pocas.
Sin embargo, estos estudios representaban sólo mi segunda
alternativa, adoptada en esos tiempos como la única posible y
realista. La primera alternativa, la que realmente me entusias-
maba, era la física. Aún recuerdo con qué envidia pasaba yo por
aquellas fechas frente al Palacio de Minería, donde sabía que se
impartía la carrera de física de la unam. Peor aún resultaba ver
salir o entrar a jóvenes estudiantes, pues veía yo en cada uno a
un estudiante de física, y no me veía entre ellos.

50
Tan pronto terminé mis estudios profesionales y la situa- Vivencias de
Luis de la Peña
ción familiar cambió, me retiré de la práctica profesional para
iniciar una carrera académica; en la esime, naturalmente. Fue
entonces cuando el Dr. Alba, quien en aquel enton­ces era ya
director del Instituto de Física, puesto que ejerció durante un
largo período, me abrió nuevas y más amplias puertas. Pero la
verdad es que a la larga le fallé, pues él veía en mí a un electró-
nico que podía llegar a ser útil al Instituto directamente como
tal, o acaso con el tiempo como físico experimental, cuando yo
me veía más como futuro físico teórico. Ahora mis ojos de
envidia se dirigían del Pabellón Van de Graaff , donde se
encontraba nuestro laboratorio, hacia la Torre de Ciencias (la
actual Torre II de Humanida­des), en cuyos pisos 8 a 10 labora-
ba la mayoría de los físicos, entre ellos (en el décimo piso), los
teóricos.
Pero mis conocimientos de física no iban mucho más allá
de los que podrían esperarse de un ingeniero en electrónica con
gusto por la física, de tal manera que mi lugar era, en el mejor
de los casos, allá abajo donde me encontraba. Fue el Dr. Alba
quien me dió la oportu­ni­dad de dar el siguiente paso, el que a
la larga me condujera al décimo piso y a fallarle. Durante los
varios años que duró mi formación, Alba Andrade encontró la
manera de permitirme realizar mis estudios doctorales en física
en el extranjero, manteniendo en todo momento mi posición
como investigador adjunto de tiempo parcial en el Instituto de
Física. Esto me era indispen­sable, pues mi familia cercana per-
manecía en México y requería de mi (ciertamente no muy
abundante) salario para evitar la asfixia.
A mi regreso al país y reincorporación al Instituto, el Dr.
Alba aceptó mi “ascenso” a la Torre, lo que claramente repre-
sentaba el fin definitivo del electrónico. Y ahí me fui transfor-
mando en físico teórico, al lado de aquellos jóvenes que creía
yo ver que entraban y salían cuando pasaba frente al Palacio de
Minería.
Dicho esto y puesta en evidencia mi deserción de la elec-
trónica y de la actividad experimental pese a los discretos
esfuerzos del Dr. Alba, creo conveniente resaltar el contraste
con la constancia que Alba Andrade ha mantenido a lo largo de
toda su actividad científica para desarrollar la física experimen-
tal y la tecnología avanzada. En estos temas el Dr. Alba ha sido

51
Fernando Alba Andrade un empedernido innovador y creador, al que mucho le debemos
el primer físico de la unam
en varios campos, como la tecnología de detectores, de celdas
solares, de vacío, de campos magnéticos, etc. Es en mucho gra-
cias a él, a su trabajo y a su sostenido entusiasmo, que han
cristalizado las actividades del Instituto de Física hacia la tec-
nología avanzada. Incan­sable a sus más de 80 años, el doctor
Alba Andrade continúa haciendo lo que otros no hicimos.

52
Vivencias de

Gilberto López

C
onocí al Dr. Fernando Alba Andrade en la puerta de
entrada del edificio que albergaba en ese entonces al
acelerador de partículas nucleares Van de Graaff de 2
MV de potencial. Corrían los años cincuenta del pasado siglo.
Llegué en ese momento, siendo un adolescente, alrededor de
las 9 a.m.. Me acompañaba el Ing. Marcos Mazari Menzer,
recién regresado de un entrenamiento en mit, quien me había
propuesto como ayudante de investigador en el Instituto de
Física, después de que estuve un tiempo trabajando en el diseño
del espectrógrafo de masas en el Laboratorio de Mecánica de
Suelos en la compañía Ingenieros Civiles Asociados (ica), pro-
yecto que era de interés para la unam.
Jamás pude imaginar en ese entonces, lo que el Dr. Alba
representaría en mi vida como hombre y como profesional. El
es mi maestro, fue muchos años mi jefe, y sigue siendo mi con-
sejero y mi amigo.
De alguna manera, nuestras vidas profesionales y de amis-
tad, se entrelazaron y seguirían así por muchos años. En ese
entonces el Dr. Alba fungía como investigador del Instituto de
Física. Aunque todavía no había tenido oportunidad de demos-
trar su gran creatividad, ya contaba con un buen prestigio como
estudiante destacado y como investigador. Tiene el honor de ser
el primer Físico egresado de instituciones mexicanas, habiendo
realizado todos sus estudios en la unam.

53
Fernando Alba Andrade Una vez que fui aceptado en el Instituto de Física, yo tra-
el primer físico de la unam
bajaba en el área de física nuclear experimental adscrito al
acelerador de partículas, bajo la tutela del Ing. Mazari, quien
estaba construyendo un espectrógrafo para analizar reacciones
nucleares. El Dr. Alba se fue interesando más y más en ese pro-
yecto y se constituyó en un excelente crítico del mismo, apor-
tando importantes contribuciones al diseño. Creo personalmen-
te que ahí fue donde se despertó en el Dr. Alba su gran capaci-
dad como constructor de equipo científico. Se manifestó como
un gran pensador y realizador de ideas novedosas, que le dieron
al Instituto de Física un rumbo como diseñador de equipo cien-
tífico de gran calidad y novedad, que fue reconocido por la
comunidad científica internacional, logrando que muchos
investigadores extranjeros manifestaran su interés por venir a
estancias en México.
Cuando el Dr. Alba fue nombrado Director del Instituto de
Física, sus ideas y su gran capacidad de líder, impulsaron al
Instituto a lograr avances impresionantes en muchas áreas rela-
cionadas con la física nuclear experimental, en campos como
reacciones nucleares, crecimiento de cristales, rayos X, cons-
trucción de espectrógrafos de masas, construcción de bombas
para altos vacíos, entre otros proyectos. Esta actividad llevó al
Instituto a la necesidad imperiosa de contar con un taller mecá-
nico para construcción de equipo científico con una gran capa-
cidad, lo cual sirvió de ejemplo a otras instituciones nacionales
a seguir el mismo camino, despertando un interés nacional por
el diseño y construcción de aparatos de investigación original.
Uno de los grandes méritos del Dr. Alba ha sido siempre su
in­terés por la formación de científicos. Como maestro de la
Fa­cul­tad de Ciencias de la unam, se encargó de enseñar a
mu­chas ge­neraciones pero su interés por la docencia rebasaba
a las aulas universitarias. Contrataba a jóvenes estudiosos para
guiar­los en proyectos de investigación que él mismo dirigía,
teniendo una atención personalizada para cada uno de ellos,
logrando que muchos de nosotros, sus alumnos, nos formára-
mos bajo su atenta mirada, compartiendo sus experiencias,
platicando sus ideas y tolerando nuestras equivocaciones.
Yo no puedo imaginar el auge de la física nuclear experi-
mental que tuvo México sin la presencia de Fernando Alba
Andrade. México, llegó a ocupar una posición de privilegio y

54
liderazgo en el mundo en el área de la espectroscopía nuclear, Vivencias de
Gilberto López
hecho que permitió al Instituto de Física el recibir a distingui-
das personalidades de la física nuclear a nivel mundial, como
William Buechner, Harald Enge, Anthony Sperduto entre otros,
con quienes se tuvieron intercambios valiosísimos para el pro-
greso de la Ciencia.
La época en la que tuve mayor conocimiento del Dr. Alba
y su personalidad no sólo como científico sino como ser huma-
no, fue cuando ocupó el cargo de Presidente de la Comisión
Nacional de Energía Nuclear. El pidió desde tiempo atrás que
se me asignara al acelerador de partículas Van de Graaff
Tandem de 6 MV en el Centro Nuclear de Salazar, de modo que
cuando él dirigió la Comisión Nacional de Energía Nuclear yo
me convertí en uno de sus más cercanos colaboradores, cono-
ciéndolo aún más como dirigente, como maestro, como persona
y como amigo, notando siempre sus grandes cualidades en cada
uno de los aspectos mencionados.
Mi convivencia científica y administrativa con él, me per-
mitió ver muchas de sus virtudes como ser humano con gran
vocación de servicio, su acendrado patriotismo y una entrega al
cien por ciento para lograr hacer de México, un país con fuerte
investigación científica. Tuvo un enorme respeto y gran reco-
nocimiento de todas las personalidades científicas y políticas
del mundo del liderazgo en México, incluyendo el enorme res-
peto que siempre le profesó el Lic. Luis Echeverría Alvarez,
entonces Presidente de México.
Me tocó acompañarlo en alguna ocasión a negociar el pre-
supuesto anual de la Comisión y me percaté del enorme reco-
nocimiento que le tenía Don Carlos Isoard, entonces
Subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda. El Dr.
Alba salió de esa oficina habiendo conseguido todo lo que
pidió y sin necesidad de grandes justificaciones por escrito;
sólo bastaba su palabra y su gran prestigio como hombre ínte-
gro, honesto y patriota para que se le creyera, y con el deseo
que brotaba de su ser de hacer de la energía nuclear un bastión
de progreso para el país, en nadie quedaba duda de la sinceri-
dad de sus intenciones en bien de todos.
Siendo yo aún un joven inexperto, me sorprendió escuchar
al Dr. Alba opinar sobre la situación social y política del país
con maestría y conocimiento profundo, producto de una lectu-

55
Fernando Alba Andrade ra copiosa . Mucho tiempo antes de que el partido político en
el primer físico de la unam
el poder lanzara a su candidato a Presidente de la República, el
Dr. Alba mencionó el nombre del candidato. Casi nadie en ese
momento estuvo de acuerdo en su predicción, pero el tiempo le
dio la razón. Cuando el movimiento estudiantil de 1968, escu-
ché decir al Dr. Alba, “esto ya se acabó”, y efectivamente unos
días después a pesar de la efervescencia, el movimiento termi-
nó, al menos en su etapa de manifestaciones públicas.
Conocí la parte negociadora de Dr. Alba de una manera
muy directa, me percaté de su manera de defender el presu-
puesto de la Institución que dirigía, todo con la intención de
lograr los mejores resultados para la investigación científica.
Sobra decir que durante sus períodos directivos México estuvo
en la frontera del conocimiento mundial en lo que respecta a
espectroscopía nuclear, hizo del Centro Nuclear de Salazar uno
de los centros de investigación mejor equipados del mundo
para el estudio de reacciones nucleares.
Durante su período como Presidente de la Comisión
Nacional de Energía Nuclear se logró el traslado al Centro
Nuclear de casi todos los laboratorios y centros de investiga-
ción que estaban dispersos en la ciudad de México y otras ciu-
dades del país, logrando la difícil tarea de homologar salarios.
Esta labor le dio una gran fuerza a la cnen, y de ahí se logró el
impulso necesario para reformar la Ley y lograr la creación del
Instituto Nacional de Energía Nuclear, hecho que impulsó la
investigación científica del país. El gusto que dio al Dr. Alba
este hecho provocó que por única ocasión le diera un pequeño
sorbo a una bebida alcohólica para brindar por el éxito del
nuevo Instituto.
Siendo un convencido de la prospección de uranio para
fa­bricar combustibles nucleares, le dio un impulso sin prece-
dente a esta actividad en todo el país. Para ello, conformó un
equipo de primera clase tanto en el aspecto humano como en el
tecnológico, contrató a los mejores geólogos de México y los
dotó de equipo de vanguardia, cristales para prospección, avio-
nes, helicópteros, y se logró lo que antes nunca se había logra-
do.
En el aspecto de agricultura nuclear, el Dr. Alba mostró
interés en el desarrollo de semillas mejoradas por radiación
nuclear, programa que se había iniciado en la ciudad de Irapuato
y campos de cultivo aledaños. Gracias al impulso dado esos

56
años, el programa fue muy exitoso, logrando dar a la Productora Vivencias de
Gilberto López
Nacional de Semillas variedades mejoradas de maíz, sorgo,
papa, trigo y ajo, variedades probadas en el Centro de
Investigación Agrícola del Bajío en donde se reprodujeron e
ingresaron al mercado nacional de semillas. Cabe destacar en
este aspecto la gran labor desarrollada por el Dr. Leopoldo
López Martínez de Alva como responsable del proyecto.
Su naturaleza de investigador impulsó a Don Fernando de
manera decidida al proyecto de construcción de una “ultracen-
trífuga” con miras a tener un método de separación de uranio
para enriquecimiento y uso en reactores nucleares como com-
bustible, proyecto a cargo del Dr. James Clark Keith. Por estos
trabajos se obtuvo el premio de investigación de la Academia
de la Investigación Científica, hoy Academia Mexicana de
Ciencias.
En el aspecto de la electrónica, se desarrolló en el Centro
Nuclear de México la construcción de circuitos integrados,
entonces técnica de vanguardia en el mundo. Dicho laboratorio
despertó el interés de Ing. Eugenio Méndez Docurro, entonces
Secretario de Comunicaciones, con quien el Dr. Alba tuvo gran
acercamiento y amistad.
Sería demasiado largo narrar en detalle los logros científi-
cos de Fernando Alba Andrade; me gustaría ahora hablar un
poco de su trayectoria como ser humano. Tuve la oportunidad
de conocer muy de cerca al hombre, me percaté de su gran cali-
dad como amigo y como profesor, mostrando siempre una
enorme capacidad para entender las inquietudes, los problemas,
las carencias y virtudes de todos sus colaboradores, siempre
atento a escuchar con interés a todos quienes trabajamos con él.
Nunca nos negó un consejo, nos instruyó con su amplia expe-
riencia de la vida, nos dejó fracasar cuando fuimos demasiado
obstinados, nos enseñó con su ejemplo y siempre nos alentó,
aún en nuestros fracasos.
Para mí fue una gran experiencia escuchar su discurso de
despedida como Director General de inen; me percaté del enor-
me respeto del Gobierno de la República a su persona y recuer-
do bien cómo se le quebró la voz cuando se despedía de una de
sus actividades más importantes. No tuvo el menor impedi-
mento en dejar ver su gran sensibilidad como ser humano y

57
Fernando Alba Andrade descubrir sus emociones. Sólo los grandes son capaces de darse
el primer físico de la unam
ese lujo, y Fernando Alba lo hizo.
Su relación con el Sindicato fue de tolerancia, dispuesto a
escuchar diferentes puntos de vista, pero defendiendo los suyos
propios con la mente fija en lo mejor para la Institución. Logró
siempre el bien de México a pesar de que algunas veces sufrió
fuerte oposición, que muchas veces le preocupó y le quitó el
sueño.
Finalmente, ante presiones ajenas, tuvo que abandonar su
tarea en el Centro Nuclear por las grandes amenazas que se
cernían en el país ante una posible huelga eléctrica provocada
por grupos ajenos al desarrollo científico, pero que se apodera-
ron del sindicato.
Su regreso a la unam representa otra de sus etapas igual-
mente productiva y creativa de su incansable vida como inves-
tigador científico y maestro de muchos.

58
Vivencias de

Jorge Rickards

A
l Dr. Fernando Alba le tocó ser uno de los pioneros de
la ciencia mexicana y de la vida universitaria en
México. Su interés en la ciencia experimental quedó
plasmada desde muy joven, cuando decidió cursar simultánea-
mente las carreras de Ingeniería y de Física. Fue el primer
Físico en recibir el grado en la Facultad de Ciencias de la unam,
de hecho el primero en recibirlo en el país. Luego fue el prime-
ro, en la Facultad de Ciencias y en México, en obtener el grado
de Doctor en Física.
Sus primeros años de vida profesional, bajo la tutela de
personajes como Carlos Graef, Alfonso Nápoles Gándara,
Al­fre­do Baños, Manuel Sandoval Vallarta y Nabor Carrillo, los
dedicó a diversas áreas como astronomía, estudios de radiación
cósmica, y gravitación. Sin embargo, sería a través de la física
nuclear que encontraría la gran pasión de su vida como inves-
tigador: la instrumentación científica. En ocasión de la adquisi-
ción por parte de la unam, al principio de la década de los
cincuenta, de un acelerador de partículas con el cual era posible
llevar a cabo reacciones nucleares, fue comisionado para estu-
diar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (mit) el
manejo de estos aparatos, y paralelamente, el uso de espectró-
grafos magnéticos de alta precisión y otros instrumentos
nucleares. El acelerador Van de Graaff del Instituto de Física
fue instalado en el primer edificio operacional de la moderna
Ciudad Universitaria.

59
Fernando Alba Andrade Vale la pena ponderar sobre el ambiente que privaba en ese
el primer físico de la unam
tiempo alrededor de la física nuclear. Hacía pocos años que la
sociedad había sido tomada por sorpresa con las primeras
explosiones nucleares. Al mismo tiempo se desarrollaron una
serie de aplicaciones pacíficas de las técnicas nucleares, como
el fechado con carbono-14, la preservación de alimentos con
radiaciones, las aplicaciones de los radioisótopos como traza-
dores, el radiodiagnóstico y la radioterapia, y la generación de
energía a partir de la fisión del uranio. Se preveía un enorme
auge de las ciencias nucleares con beneficios para todos los que
manejaran la tecnología. No se podía concebir un país que pre-
tendiese desarrollarse separado de la tecnología nuclear. México
adquirió el Acelerador Van de Graaff de 2 millones de voltios,
y con esto se inició una parte importante de nuestra física expe-
rimental.
De regreso a México, con colegas como Marcos Mazari,
Alonso Fernández, y Eduardo Díaz Lozada, se puso a funcionar
el acelerador y se publicaron los primeros trabajos. La colabo-
ración exterior era principalmente con el Dr. William Buechner,
de mit, y con el Dr. Tom Bonner de la Universidad de Rice en
Texas. Se hicieron medidas de secciones transversales de dis-
persión de neutrones, que fueron de las primeras aportaciones
de México al acervo mundial de datos de reacciones nuclea-
res.
Había un puñado de compañías, desde luego no en México,
que vendían equipo científico sencillo, como detectores Geiger
y de centelleo, amplificadores de un canal, escaladores, y fuen-
tes de alimentación. Cualquier otro aparato debía construirse.
Por lo tanto, se inició lo que sería el soporte de la ciencia expe-
rimental en el Instituto por décadas: los talleres mecánico (con
Indalecio Gómez, Hiram Galván, Luis Soto y Teodoro Trejo) y
de electrónica (Ignacio Castro y Jorge Dorantes), y luego de
alto vacío. Además se comenzó a generar una cultura científica
del experimento en que, a diferencia de otras disciplinas, el
experimentador participa en todas las etapas desde el diseño del
aparato hasta su empleo final. Hoy en día, en el Instituto persis-
te esta cultura, a pesar de que ahora es relativamente fácil com-
prar equipo especializado para cualquier aplicación.
Yo conocí al Dr. Alba cuando me inscribí en su curso de
Laboratorio de Electrónica en 1957. La electrónica era de bul-

60
bos, y cada alumno construyó un radio receptor super-hetero- Vivencias de
Jorge Rickards
dino (por cierto, mi radio no funcionó hasta que el electrónico
Dorantes me indicó que había colocado un condensador inver-
tido). Además de ser Director del Instituto, el Dr Alba era Jefe
del Departamento de Física de la
Facultad de Ciencias, en donde también
promovió la creación del taller mecáni-
co. En ese mismo año me invitó a for-
mar parte del equipo, con Tomás Brody,
Augusto Moreno, Ariel Tejera, Ricardo
Cameras y otros, que estudiaba la pre-
cipitación radiactiva en la República.
Se había conseguido un contrato con la
Comisión de Energía Nuclear para estos
estudios, pues las explosiones nuclea-
res todavía se llevaban a cabo en la
superficie, por lo que se diseminaban
substancias radiactivas a todo el hemis- Elparticipación
Dr. Fernando Alba Andrade entregándole al Dr. Jorge Rickards un reconocimiento por su
durante el Congreso de Instrumentación realizado en el año de 1995, en
ferio. Este proyecto terminó cuando se Jalapa, Veracruz.
decidió llevar a cabo las pruebas de
explosiones nucleares subterráneas.
Hacia finales de esa década, se inició una etapa importante
del Dr. Alba en cuanto a construcción de equipo científico. El
común denominador fue los campos magnéticos. Ya se había
construido en el propio Instituto, por Marcos Mazari, con
Fernando Alba y el equipo mecánico y electrónico, el espectró-
grafo magnético de amplio espectro, que fue la tesis de Físico
de Mazari. Este equipo era semejante al que usaron Alba y
Mazari en mit, pero adaptado a las energías de nuestro acele-
rador, y a las técnicas de construcción disponibles. Era en ese
momento la manera más precisa de medir energías de niveles
nucleares y masas nucleares. Los resultados de las medidas se
presentaron en tres Congresos Internacionales de Masas
Nucleares, lo cual contribuyó al mejor conocimiento de estas
cantidades, pero también motivó a Alba a buscar cada vez más
precisión el sus medidas. El esmero, el cuidado y la paciencia
con que atacó este problema lo llevaron a una comprensión
profunda de los campos magnéticos y cómo se producen y se
miden. Puede decirse que en muy pocos lugares del mundo se
iguala esto. También en esta época aparecieron en escena

61
Fernando Alba Andrade varios de los estudiantes de Alba y Mazari que habrían de ser
el primer físico de la unam
los primeros herederos de sus ideas, y la segunda generación
de físicos nucleares experimentales del Instituto: Alejandra
Jaidar, María Esther Ortiz, Gilberto López, Jorge Rickards, y
más adelante Angel Dacal y Héctor del Castillo.
Para poder seguir en la vanguardia de la espectroscopía
nuclear, consiguió para el Instituto el donativo de un nuevo
acelerador tipo Dinamitrón de 3 millones de voltios. Instalar
este acelerador y ponerlo a punto para hacer experimentos
implicó el diseño y la construcción de dos grandes imanes, uno
para controlar la energía del haz de partículas, y otro para selec-
cionar entre cinco posibilidades de desviar al haz hacia el lugar
donde se efectúan los experimentos. Asociado a este proyecto
se construyó un espectrógrafo magnético toroidal para registrar
simultáneamente espectros a 22 ángulos diferentes; de éstos
sólo se construyeron tres en el mundo. Para todos los imanes,
se construyeron las fuentes de alimentación de corriente regu-
lada. También se construyó la línea de alto vacío, incluyendo
bombas difusoras, válvulas, y medidores de dos tipos distin-
tos.
Cabe mencionar que para efectuar medidas de alta preci-
sión con los imanes, se debe medir el campo magnético con la
misma alta precisión. El método más preciso para esto eran las
sondas de resonancia magnética nuclear. Era un método muy
preciso, pero sumamente engorroso, pues había que aplicar una
señal de radiofrecuencia a la sonda, y luego encontrar a qué
frecuencia absorbía energía. Se construyeron las sondas, los
generadores de radiofrecuencia, y los circuitos detectores, com-
prándose sólo los frecuencímetros y los osciloscopios. En la
actualidad se usan medidores de campo magnético de efecto
Hall, mucho más sencillos, baratos, y manejables, con salida
digital. Por otro lado, ahora se usa la resonancia magnética
nuclear, asociada a sistemas de cómputo, con fines médicos.
Poco después se inició el Centro Nuclear de Salazar. En
buena parte por los oficios de Alba y Mazari, se decidió que los
grandes aparatos de este Centro fueran un reactor nuclear y un
acelerador de partículas. El acelerador sería uno de tipo Van de
Graaff Tandem de 6 millones de voltios. Para disminuir el
costo, la Comisión de Energía Nuclear encargó al Instituto de
Física la construcción de la línea completa de alto vacío y los
imanes deflector y selector, incluyendo las fuentes de alimenta-

62
ción. Los ingresos al Instituto por este concepto sirvieron en Vivencias de
Jorge Rickards
buena parte para equipar el taller mecánico, cuyo equipo aún
está en uso, y ha servido a muchos grupos experimentales del
Instituto.
El segundo común denominador de la producción del Dr.
Alba es el alto vacío. Una condición indispensable para que los
proyectiles de los aceleradores lleguen a incidir sobre el blanco
es que en su camino no se encuentre nada con qué desviarse.
Esto significó en un principio la producción de alto vacío del
orden de 10-5 mm de Hg, lo cual se logra extrayendo el aire del
sistema hasta dejar sólo una parte en 108 (actualmente, para una
mejor limpieza del sistema, se usan presiones de 10-8 mm de
Hg).
La tecnología de alto vacío, junto con la electrónica, ha
sido decisiva en el desarrollo de la ciencia. Aunque poco men-
cionada y apreciada fuera del ámbito de la física experimental,
en realidad ningún acelerador, ningún aparato de rayos X, nin-
guna televisión, ningún microscopio electrónico, podría fun-
cionar sin ella. A la par con la electrónica, su desarrollo en las
últimas décadas ha sido espectacular. El Dr. Alba ha sido el
máximo seguidor de este desarrollo en México, tanto en la
utilización de nuevos productos de las múltiples compañías,
como en desarrollos propios. Los equipos que ha construido
podrían tomarse como representativos de cada una de las eta-
pas de desarrollo de la tecnología del alto vacío en los últimos
cincuenta años. Ha generado un sinfín de aparatos, desde com-
ponentes individuales hasta equipos integrados. En una época
partes como válvulas, bridas, trampas de vapores, medidores
de tipo termopar, medidores de cátodo frío, y bombas de difu-
sión, se construían en serie, pues había demanda de ellos den-
tro y fuera del laboratorio. De otras partes, como bombas de
sublimación de titanio, bombas tipo “orbitron”, bombas turbo-
moleculares se hicieron prototipos. Muchos han sido los equi-
pos integrados construidos por él, pues aparte de los sistemas
de vacío de los aceleradores ya mencionados, ha generado eva-
poradoras de alto vacío para producir capas delgadas, detecto-
res de fuga con espectrómetro de masas, un sistema para recu-
brir grandes lentes de telescopios, sistema de depósito de capas
delgadas por descarga gaseosa, sistema de depósito por espu-
rreo (sputtering) con magnetrones, sistema de depósito de

63
Fernando Alba Andrade capas delgadas en grandes áreas, espectrómetros de masas
el primer físico de la unam
completos, etc. Como estos desarrollos han sido a lo largo de
varias décadas, muchos han sido sus estudiantes y colaborado-
res, como Héctor Cruz y Miguel Apátiga.
Otro gran proyecto que se inició en la década de los sesen-
tas fue la construcción de espectrómetros de masas, en los que
en lugar de medir la masa con precisión, se concentra la aten-
ción en una sola masa y se mide la intensidad del haz, que está
relacionada con la cantidad del isótopo en cuestión que hay en
la muestra a estudiar. En la actualidad es una técnica muy pode-
rosa que se emplea en estudios geológicos e hidrológicos, entre
otros. Pedro Morales, Isabel Casar y Leticia Alba fueron sus
principales colaboradores en este proyecto. Se construyeron
varios espectrómetros, y luego se adquirieron otros. El proyec-
to se encuentra ahora ubicado en el Instituto de Geología.
Desde luego, la experiencia de Alba en la construcción de ima-
nes fue determinante para este proyecto, y surgió un nuevo
desarrollo, el de fuentes generadoras de iones para ser analiza-
dos en los espectrómetros.
Es interesante mencionar que una visión importante del Dr.
Fernando Alba fue la de utilizar al máximo todos los equipos
comprados, y cuando
en algún proyecto
éstos ya fueran obso-
letos se les buscaba
un uso alternativo.
Así sucedió en el ca­so
del Acelerador Van
de Graaff. Cuan­do
los estudios como
acelerador de iones
habían concluido, el
Dr. Alba y su grupo
de colaboradores
de­ci­dieron cambiar
su po­laridad a negati-
va pa­ra utilizarlo en
Fernando Alba con el grupo de espectrometría de masas, en la foto podemos ver de pie y de izquierda a derecha
a Pedro Morales, Dr. Fernando Alba Andrade, José Saniger, Leticia Alba, Dr. Larry Moore, Sonia Ángeles, Leoncio in­ves­tigación aplica-
Cuervo. En primer plano Alejandra Cortes, Isabel Casar y Arturo Nogueira. da. Desde principio

64
de los sesentas, se habían percatado de la importancia que Vivencias de
Jorge Rickards
podía tener la irradiación de materiales, en particular alimentos,
para desinfectar y preservarlos, sin modificar sus propiedades
físicas y químicas. En 1964 Román Alvarez Béjar, realizó el
acondicionamiento del acelerador, con el apoyo de Petróleos
Mexicanos y la Comisión Nacional de Energía Nuclear. Su
tesis fue bajo la dirección de Marcos Mazari, y realizó algunos
estudios sobre irradiación de hidrocarburos. El siguiente año
Javier Reyes Luján estudió irradiación de polímeros y llevó a
cabo la dosimetría de la radiación producida. En 1966 Esbaide
Adem inició el proyecto de irradiación de alimentos, y en 1968
publicó su tesis de licenciatura sobre aspectos físicos de la irra-
diación de jugo de naranja. Posteriormente se trabajó en un
proyecto a nivel piloto apoyado por conacyt en la desinfesta-
ción de maíz. Actualmente se trabaja en efectos de la radiación
en polímeros, en superconductores, y otros materiales. Si­mul­
tá­neamente el Ing. Armando López llevó a cabo la construcción
de otro acelerador tipo Van de Graaff con los mismos fines en
la Universidad de Guanajuato.
Otro tema que le ha interesado es el desarrollo de fuentes
de energía. Cuando fue Presidente de la Comisión Nacional de
Energía Nuclear, luego Director General del Instituto Nacional
de Energía Nuclear, promovió el programa más importante que
ha tenido el país de exploración de yacimientos de uranio, con
posibles fines de generación de energía nuclear. Posteriormente
desarrolló ultracentrífugas para separar los isótopos de uranio,
con el mismo fin. Actualmente dirige un ambicioso programa
para desarrollar celdas solares de capa delgada y gran superfi-
cie, para generar energía eléctrica, con posibles aplicaciones a
una economía basada en el hidrógeno.
En numerosas instancias ha tenido ocasión de promover y
apoyar diversos proyectos, no sólo por los puestos académico-
administrativos que ha ocupado (Presidente de la Academia de
la Investigación Científica, ahora Academia Mexicana de
Ciencias, Coordinador de la Investigación Científica de la
unam, Miembro de la Junta de Gobierno de la unam, Pre­si­den­
te de la Academia Mexicana de Tecnología), sino por el interés
propio que siempre han despertado en él las innovaciones cien-
tíficas y tecnológicas. Una acción de gran trascendencia en la
unam fue la creación del Centro de Instrumentos.

65
Fernando Alba Andrade Como Director del Instituto de Física, tuvo la visión de
el primer físico de la unam
abrir la puertas del Instituto a proyectos variados, y contratar
nuevos científicos, a pesar de las dificultades que siempre ha
significado el contar con nuevas plazas en la unam. Cuando en
otras dependencias de la misma Universidad la política era
cerrar las puertas, él, todo lo contrario, se encargó de desarro-
llar un Instituto fuerte, de alta calidad, e innovador, que ha
servido de modelo en muchos aspectos de la vida universitaria,
y en el desarrollo de la investigación en el país. . Un resultado
patente de su entusiasmo y apoyo en esta etapa es el uso de
aceleradores de partículas, que hoy en día constituyen una de
las principales áreas de investigación del Instituto. Aquel pro-
yecto inicial de física nuclear de los años 50 ha evolucionado
en un Departamento de Física Experimental, uno de los más
grandes del Instituto, en donde, además de la física nuclear y la
instrumentación, se desarrolla la física de radiaciones, la física
de superficies y capas delgadas, las aplicaciones de los acelera-
dores a la ciencia de materiales, la dosimetría de la radiación,
las ciencias ambientales, la geología, las aplicaciones médicas
y odontológicas, la arqueometría, la metalurgia y a muchas
otras áreas. A los aceleradores Van de Graaff y Dinamitrón
siguieron el Van de Graaff de 700 kV, adquirido en 1972, el Van
de Graaff de 5.5 MV, donado por la Universidad de Rice, y más
recientemente el Pelletron de 3 MV, de dos etapas y con la posi-
bilidad de acelerar casi cualquier tipo de ion (proyecto cona-
cyt).
Hay personas que les ha tocado vivir cambios históricos.
Hay personalidades que han fabricado los cambios históricos.
El Dr. Fernando Alba Andrade pertenece a este último grupo,
pues tanto en el ámbito universitario como en el nacional ha
sido pieza clave de la edificación de la ciencia en México.
Todos sus colegas, colaboradores y alumnos, directos y de pos-
teriores generaciones, reconocemos y apreciamos esta labor, y
sabemos que le debemos mucho a su gran visión, su espíritu
innovador, su gran habilidad como científico y como persona,
y a su perseverancia.

66
Vivencias de

María Esther Ortiz

E
l Dr. Fernando Alba fue mi maestro en la licenciatura,
con él cursé Física Atómica, así que ya ni se diga cuán-
tos años, ni siquiera cuá ntas décadas, hace que lo
conozco, pero además me precio de haber contado con su amis-
tad prácticamente desde aquel entonces, en que también conocí
a su esposa e hijos, a los que tengo en gran estima.
Gracias al maestro Alba, como siempre le llamo, ingresé al
Instituto de Física. Cursaba el tercer año de la carrera, mi hora-
rio de clases comenzaba temprano y terminaba a las 2 p.m., y
como vivía en Texcoco, tenía que esperar a mi hermano menor
que estaba en la prepa y que salía a las 6 de la tarde, con objeto
de que nos regresáramos juntos a casa, pues en aquella época
era cuestión de salir a carretera. Esta situación hizo que me
diera por acercarme al Van de Graaff donde gastaba esas horas
de espera. Comencé a ayudar en algunos cálculos y a familiari-
zarme con el laboratorio al que le he dedicado toda mi vida. Me
sentía cerca de la profesión y agradecía a los investigadores del
laboratorio que me permitieran estar allí y aprender a su lado
(¡así de románticos éramos en esos tiempos! porque he oído
historias similares de mis compañeros). Al término de ese año
escolar, en las vacaciones de diciembre, el Ing. Mazari me invi-
tó a firmar junto con el grupo lo que fue mi primer artículo de
investigación, en consideración a que yo había contribuido a su
realización. De lo que yo no me daba cuenta en aquel entonces,
es que el Dr. Alba, Director del Instituto y por supuesto coautor

67
Fernando Alba Andrade del ar­tí­culo, ob­ser­vaba el com­por­ta­miento y desem­peño de los
el primer físico de la unam
es­tu­dian­­tes que deam­­bu­lá­bamos por allí. Es­­tan­do en cuar­to año
me ca­sé; nuestras condiciones económicas eran precarias, pues
ambos éramos estudiantes de licenciatura, pero afortunadamen-
te estaba cer­ca Don Fernando quien nos dio la gran ayuda al
otorgarme una plaza de medio tiempo en el Instituto. Desde
aquellos tiempos y hasta la fecha se ha preocupado de una
manera muy especial por la docencia y los estudiantes, pues
además de haber dado clase ininterrumpidamente desde los
años 50 ha dirigido un sinnúmero de tesis, pero creo que su
mayor mérito consiste en la parte humana de observar cómo
puede ayudar a sus estudiantes para que fructifiquen.
Otro recuerdo que tengo tiene que ver con su preocupación
por el quehacer experimental. Fue visionario, como ningún otro
lo ha sido, de lo que haría falta para poder desarrollar los labo-
ratorios. Gracias a él tenemos en el Instituto un taller de prime-
ra línea pues fue su creador y promotor. Pero no sólo eso sino
su enorme visión para formar un almacén verdaderamente útil,
tanto que a la fecha todavía se encuentran materiales, herra-
mientas, accesorios de taller y otros insumos comprados en esa
época, que todavía sacan de apuros a los experimentales. Si
consideramos cómo ha cambiado la tecnología, su visión de lo
que sería indispensable tantos años después es casi increíble.
Naturalmente estas cualidades lo convirtieron en un pione-
ro en cuanto al desarrollo de la instrumentación científica, no
sólo en la unam sino en el país. Que yo me acuerde, él promo-
vió la creación del Centro de Instrumentos de la unam y des-
pués, su paso por el Instituto
Nacional de Investigaciones
Nucleares es evidente, por la
cantidad de equipo que esta ins-
titución obtuvo durante el lapso
en él que la dirigió. Entiendo y
comparto su filosofía sobre que
la única posibilidad de compe-
tir internacionalmente en física
experimental estriba en el desa-
rrollo de la instrumentación,
una instrumentación que pro-
María Esther Ortiz y Marcos Mazari en una conversación amistosa.

68
vea de cambios ingeniosos a lo ya existente. Comprar lo comer- Vivencias de
María Esther Ortiz
cial cualquiera con dinero puede hacerlo y como nuestro país
no puede competir económicamente, tendremos que competir
con talento e ingenio. Es por esta razón su preocupación de
promover y apoyar la innovación tecnológica y formar al mismo
tiempo al personal capaz de llevar a cabo esta tarea.
Durante el tiempo que fue Director del ifunam estábamos
todavía en las antiguas instalaciones. La dirección se encontraba
en el octavo piso de la entonces Torre de Ciencias (hoy Torre II
de Humanidades) y nuestros laboratorios en lo que se denomi-
naba el Pabellón Van de Graaff. No recuerdo un solo día en el
que no hubiera pasado por el laboratorio, los talleres (mecánico
y de electrónica), las salas de dibujo y microscopía, supervisan-
do y asesorando a todo el personal académico, técnico y admi-
nistrativo, sin descuidar en absoluto su labor como director.
Desde luego el Instituto no tenía el tamaño actual, pero mencio-
no este hecho para hacer notar su enorme interés por la investi-
gación y su compromiso con el funcionamiento óptimo del pri-
mer acelerador que adquirió México, un Van de Graaff de 2 MV
(en ese momento una máquina de frontera) y donde se iniciaron
las contribuciones más relevantes del país en investigación
experimental básica en física nuclear y sus aplicaciones.
Recuerdo también con admiración los puestos de dirección
que ha ocupado donde su presencia ha sido notable y donde uno
puede estar cierto de su entrega absoluta, responsabilidad y
buen juicio, como la Delegación Mexicana de la oiea, La
Sociedad Mexicana de Física, la entonces Academia de la
Investigación Científica entre otros. He disfrutado con sus
merecidos premios como el de Ciencia y Tecnología del Banco
Nacional de México y el premio Nacional de Ciencias.
Su disciplina, espíritu emprendedor y férrea voluntad han
sido ejemplo para quienes hemos trabajado cerca de él y lo
hemos podido observar durante largo tiempo.
Uno no se da cuenta cuánto quiere a alguien hasta que pasa
algo drástico; yo no me percataba qué tan cercano sentía al Dr.
Alba hasta un día que estando en mis labores normales en el
Instituto, alguien llegó con la noticia de que éste había sufrido
un accidente de automóvil grave y que lo habían transportado a
un hospital porque estaba delicado. Mi susto y mi angustia fue-
ron tan fuertes como si se hubiera tratado de un familiar muy

69
Fernando Alba Andrade cercano, y es que en realidad eso es lo que terminamos siendo
el primer físico de la unam
a través de los años de trabajo compartido, como una gran
familia y a veces nos tratamos, vemos y conocemos más que a
nuestros propios parientes.
Así pues van estas líneas con mi más profundo respeto para
el maestro Alba, agradeciendo en nombre de los físicos experi-
mentales sus invaluables aportaciones y enseñanzas.

70
Vivencias de

Isabel Casar y Pedro Morales

E
l Dr. Alba fue nuestro maestro en muchos aspectos; ini-
cialmente fue nuestro profesor de asignatura en la
Facultad de Ciencias, nuestro director de tesis de licen-
ciatura y maestría y el iniciador de la línea de investigación en
la que aún trabajamos. Sin embargo, podemos decir que la
mejor enseñanza que nos dio fue su visión del papel que debe
representar la física en una sociedad como la nuestra.
La Física Experimental, para él se debe de entender como
lo menciona la Ley Orgánica de nuestra Universidad en su artí-
culo 1°, y tener un papel fundamental en el desarrollo científico
y tecnológico e incidir directamente en la problemática del
país. Esta visión fue su directriz al impulsar múltiples líneas de
investigación aplicada, y su éxito fue su gran versatilidad.
Para poder entender y valorar la labor del Dr. Alba y su
contribución al desarrollo de la ciencia mexicana es importante
enmarcar en el contexto mundial el inicio del desarrollo de la
Física Experimental en México, así como entender las caracte-
rísticas y la trascendencia de los descubrimientos científicos en
la primera mitad del siglo veinte.
Uno de esos notables descubrimientos científicos fue reali-
zado por Rutherford cuya visión de ciencia universal le permi-
tió, entre otras cosas, en 1906 proponer que la proporción de
los átomos que se desintegran en un intervalo de tiempo es una
constante y por lo tanto se podía utilizar potencialmente como
reloj geológico. Se creó así el interés de la comunidad geológi-

71
Fernando Alba Andrade ca de aquel tiempo por el uso de métodos físicos en la investi-
el primer físico de la unam
gación sobre el cálculo del tiempo de la formación de la Tierra.
Sus experimentos de retro-dispersión de partículas alfa por
núcleos de oro en una laminilla llevaron a descifrar la estructu-
ra del átomo y así motivar las investigaciones de Bohr para
desarrollar la teoría atómica.
Sin embargo la teoría atómica desarrollada por Bohr no
podía explicar los valores de las masas atómicas que se obte-
nían mediante procedimientos químicos. Y fue necesario el
descubrimiento de los isótopos y con ello la medición de sus
abundancias isotópicas, en un espectrómetro de masas, inven-
tado por Aston en 1919, para entender de qué depende la masa
atómica de un elemento. Actualmente, ésta se define como el
valor promedio ponderado de las masas de todos los isótopos
de un elemento, de acuerdo a la abundancia relativa de cada
isótopo. Una vez descubiertos los isótopos y su manera de
cuantificarlos, una gran cantidad de investigación se dedicó a
la tarea de determinar las abundancias isotópicas de todos los
elementos, así como las masas atómicas de cada uno de los
isótopos.
Entre los científicos que destacaron realizando este trabajo
estaba Alfred Nier quien, en 1936 mejoró notablemente el dise-
ño y la precisión del espectrómetro de Aston, y además desa-
rrolló los métodos químicos para la separación y purificación
del uranio y del plomo. Estos trabajos le permitieron determi-
nar con precisión, cuánto de cada isótopo de uranio y de plomo
había en una muestra, y usando el método del residuo le fue
posible calcular dos edades geológicas, una para la relación
radiactiva entre el uranio 238 con el plomo 206 y la otra para
el uranio 235 con el plomo 207. Con esto demostró que sólo
determinando las relaciones de plomo 206 y plomo 207 era
suficiente para conocer con precisión la edad de la muestra. Al
conocer Fermi las experiencias de Nier derivadas de la cuanti-
ficación de los isótopos de uranio, éste solicitó que le preparara
cantidades suficientes de isótopos separados de uranio, para
determinar cuál de los dos isótopos del uranio era el fisionable.
Pocos días después de la solicitud, Nier pudo tener suficiente
material separado para contribuir a identificar al U-235 como
el isótopo fisionable. A partir de ese momento todo lo referente
a la espectrometría de masas, así como lo relativo a la teoría,
métodos e instrumentación que se emplean en la separación

72
isotópica, fueron considerados como secretos militares y así Vivencias de
Isabel Casar y Pedro Morales
permanecieron por más de diez años.
Después de la segunda guerra mundial, ya en la década de
los 50, la información relacionada sobre los temas isotópicos se
desclasificó, y lentamente se empezaron a publicar nuevamente
trabajos que utilizaban las relaciones isotópicas de los elemen-
tos tanto estables como radiactivos, así como los diseños mecá-
nicos y electrónicos de los espectrómetros de masas.
En México, y en especial en la unam en esa época había
gran interés y apoyo oficial para impulsar el desarrollo de la
física nuclear y fue el Dr. Alba quien, como pionero y visiona-
rio de la física experimental inicia junto con otros investigado-
res el grupo de física nuclear experimental en el Instituto de
Física con la instalación en Ciudad Universitaria del acelerador
Van de Graaff.
El trabajo en esta área generó, además de la instrumenta-
ción especializada que se requería para las reacciones nucleares
y la publicación de los resultados, nuevas líneas de investiga-
ción. Así, de la búsqueda de nuevas oportunidades de estudio
para las reacciones nucleares, surgió la necesidad de obtener
isótopos enriquecidos para la preparación de los blancos, lo que
motivó que en 1964, S. García Durán desarrollara un separador
isotópico. Poco después nació la idea de crear una nueva línea
de investigación, la espectrometría de masas, con el objeto de
realizar la determinación de las diferentes masas y relaciones
isotópicas. El primer prototipo de este tipo de instrumento fue
desarrollado por Jorge Dorantes, basándose en diseños tomados
de los equipos ya probados en Física Nuclear.
Los resultados prometedores de este último instrumento,
motivaron al Dr. Alba a establecer convenios de colaboración
con el Instituto de Geología y el Instituto de Química, para ini-
ciar en el Instituto de Física el diseño y la construcción de tres
espectrómetros de masas con el fin de servir como herramien-
tas de investigación en cada una de esas áreas. Fue algo natural
en el Dr. Alba pues gracias a su formación multidisciplinaria y
a su amplia cultura, tenía una visión universal de la ciencia.
Esta cualidad, y una gran curiosidad en otros campos, era típica
de los científicos destacados de principios del siglo xx. Él com-
prendió que los espectrómetros de masas podían utilizarse en

73
Fernando Alba Andrade muchas áreas y por lo tanto permitían las aplicaciones de la
el primer físico de la unam
física fundamental.
El Doctor, como siempre nos referimos a él, impulsó esta
nueva línea de investigación diseñando y construyendo la ins-
trumentación sofisticada y enviando a Pedro Morales a trabajar
directamente con el Dr. A. Nier para adquirir los conocimientos
del campo. Por otro lado fortaleció los servicios de apoyo que
estas labores requerían (taller mecánico, diseño, laboratorio de
electrónica, laboratorio de vacío.)
Mucho del equipo sofisticado que requerían los espectró-
metros de masas no se vendía comercialmente, y los equipos
que existían en el Instituto de Física de la unam fueron desarro-
llados con la idea de ser empleados en física nuclear experi-
mental. Fue necesario desarrollar y construir varios equipos
ad-hoc como bombas iónicas, medidores de vacío, válvulas
metálicas, uniones vidrio-metal y equipo electrónico como
fuentes de alto voltaje (10 kV), y fuentes de poder para electro-
imanes a pequeña escala. También se optimizaron los métodos
de construcción y maquinado de las piezas para alcanzar de
manera rutinaria precisiones de 0.01 mm y se desarrollaron las
soldaduras heli-arc para soldar el acero inoxidable del equipo y
obtener la hermeticidad y limpieza que se requería para obtener
vacíos del orden de 10-8 mbar. Largas horas compartimos con
el Dr. Alba diseñando y construyendo nuestras propias válvu-
las, líneas de vacío y detectando fugas para evitar contamina-
ción con gases atmosféricos. Como para muchos de nuestros
colegas de la física, nuestro primer trabajo dentro del Instituto
de Física consistió en adquirir las habilidades necesarias para
desarrollar lo anterior. Hasta la fecha estas habilidades nos han
sido de gran utilidad.
La instalación de los espectrómetros desarrollados en el
ifunam tanto para el Instituto de Química como el Instituto de
Geología fueron la semilla de los primeros grupos de investiga-
ción dedicados a utilizar la espectrometría de masas de manera
sistemática como herramienta de investigación. En el Instituto
de Química el Dr. Eduardo Cortés inició el análisis de estructu-
ra y peso molecular de compuestos orgánicos complejos, y en
el Instituto de Geología el Dr. Liberto de Pablo empezó a tra-
bajar en los métodos isotópicos para el fechamiento de rocas
mediante el decaimiento radiactivo de Rb-Sr. Mientras tanto,

74
en el Instituto de Física la instrumentación construida se enfo- Vivencias de
Isabel Casar y Pedro Morales
caba al análisis de composición isotópica de oxígeno y carbo-
no.
Un poco antes de la construcción de los espectrómetros
antes mencionados, se trabajó arduamente en el estudio de ópti-
ca de iones para mejorar el desempeño de los espectrómetros
optimizando la sensibilidad y resolución que cada uno de los
equipos requería. En especial con el diseño del espectrómetro
de masas de triple colector para análisis isotópico de carbono y
oxígeno a partir de CO2 del ifunam se logró una mejora tecno-
lógica y de desempeño con respecto al espectrómetro clásico de
Nier desarrollado para el mismo efecto. Esta mejora consistió
en adicionar un colector más al sistema de detección (original-
mente dos), para lograr una configuración de tres colectores
independientes y así poder medir simultáneamente las relacio-
nes de oxígeno y carbono reduciendo el tiempo de análisis a la
mitad y mejorando la precisión de la medición.
Aún recordamos la emoción que compartimos con el
Doctor al validar el funcionamiento de nuestra instrumentación
con los patrones internacionales y obtener así la confianza para
iniciar el uso de esta instrumentación en proyectos de investi-
gación.
Poco después, descubrimos con el Dr. Alba la versatilidad
en la aplicación de las relaciones isotópicas de los elementos
estables ligeros (h, c, o, n, s), lo cual se debe a que aunque la
diferencia de masas entre algunos isótopos es pequeña, ésta
genera diferencias en el amarre de los enlaces químicos, que se
manifiestan en multitud de procesos físicos, químicos y bioló-
gicos, lo que provoca fraccionamiento o cambio de las propor-
ciones relativas en la que los isótopos se encuentran en los
diferentes compuestos o diferentes fases. Como resultado prác-
tico de estos procesos de fraccionamiento es posible seguir los
ciclos naturales de estos elementos en las aguas, los suelos, la
atmósfera y los organismos. Por ejemplo, si hablamos del ciclo
hidrológico, mediante el análisis isotópico del hidrógeno y del
oxígeno de una gota de agua podemos seguirla a través del
ciclo del agua en la naturaleza, es decir, a partir del mar, en su
paso por la atmósfera e identificarla en su contribución a los
ríos, lagos, o al agua subterránea de algún lugar en especial. La
composición isotópica de ambos elementos es característica e

75
Fernando Alba Andrade indicativa de los procesos físicos que ha pasado, lo que nos
el primer físico de la unam
ayuda a cuantificar las diferentes contribuciones en cada parte
del ciclo hidrológico.
Poco después se inició la construcción de otro espectróme-
tro, esta vez que fuese capaz de realizar la determinación de
relaciones isotópicas de hidrógeno, el cual fue encomendado a
Salvador Gaona. Con este espectrómetro y el de CO2 de triple
colector, y siguiendo nuevamente la visión del Dr. Alba, se
desarrollaron proyectos de investigación para dependencias
gubernamentales, a fin de resolver proyectos de interés nacio-
nal, especialmente los relacionados a problemas de aguas sub-
terráneas.
Con este par de espectrómetros, el Dr. Alba promovió que
se realizaran varios estudios de hidrología subterránea para la
Comisión Federal de Electricidad que tenían como objetivo
común el de cuantificar los recursos acuíferos en las regiones
geotérmicas como los Azufres en Michoacán, y los Húmeros,
Puebla. Más tarde, y también para la cfe se realizaron otros
estudios con el objeto de garantizar la instalación de varias
plantas termoeléctricas en las ciudades de San Luis Potosí,
Salamanca, Ciudad Juárez, y Chihuahua. Por otro lado hay que
destacar el estudio realizado para la Secretaria de Recursos
Hidráulicos que tenía por objeto encontrar las “Causas del
Incremento de la Salinidad en el Valle de Mexicali”. Ac­tual­
mente parte del grupo que participó en estos estudios (A. Cortés
y J. Durazo) trabajan en el Instituto de Geofísica de la unam y
continúan realizando investigación hidrológica con isótopos
estables en varias áreas del país.
El éxito de las mediciones de composición isotópica de
oxígeno y carbono con el CO2 en el espectrómetro de triple
colector permitió que se realizaran de manera inmediata otro
tipo de estudios isotópicos, esta vez en carbonatos. Estos estu-
dios se realizaron en colaboración con investigadores del
Instituto Mexicano del Petróleo en rocas carbonatadas de sedi-
mentos marinos provenientes de las zonas de yacimientos
petroleros del Golfo de México.
La aceptación de las investigaciones realizadas para el imp
motivaron la construcción de un nuevo espectrómetro de masas
que sería dedicado a la determinación de la composición isotó-
pica del argón. Se utilizaría el método del decaimiento radiac-

76
tivo de potasio en argón para determinaciones geocronológicas Vivencias de
Isabel Casar y Pedro Morales
en áreas donde se efectuaba la exploración petrolera.
Un poco más tarde, nuevamente a iniciativa del Dr. Alba, en
la década de los años setenta se inició la construcción de otro
espectrómetro de masas; esta vez se dedicaría a la determina-
ción isotópica de elementos pesados como el uranio. En el desa-
rrollo de ese instrumento participó Isabel Casar. El Dr. Alba era
entonces director del Instituto Nacional de Energía Nuclear, e
incluyó a la espectrometría de masas de uranio como parte fun-
damental del proyecto nuclear en México. Esto fue porque se
requería de un espectrómetro de masas para medir con precisión
la ley de los minerales de uranio extraídos de las minas, y pos-
teriormente se requeriría de las determinaciones del grado de
enriquecimiento del combustible nuclear una vez procesado.
Con este instrumento se realizaron los estudios de factibilidad
técnica para mostrar el enriquecimiento isotópico de uranio en
prototipos de ultracentrífugas de rotor sólido construidas por el
Dr. Jimmy Keith y en ultracentrífugas gaseosas para hexafloruro
de uranio. Aún siendo Director del inin, el doctor trabajaba
intensamente diseñando y desarrollando suspensiones magnéti-
cas y sistemas electrónicos para manejar motores multipolos
capaces de alcanzar revoluciones del orden de 20 000 rpm.
Posteriormente, al cancelarse el proyecto nuclear de México,
este espectrómetro se utilizó para estudio de tectónica de placas
y de contaminación de corteza continental en el área alrededor
de las presas del Río Balsas en el estado de Jalisco. Este estudio
se realizó a solicitud de la cfe. Para ello se utilizó la composi-
ción isotópica del estroncio como trazador de actividad tectóni-
ca. Actualmente este tipo de investigaciones se si­gue realizando
en el Laboratorio Universitario de Geo­quí­mi­ca Isotópica de la
unam, utilizando además del estroncio a otros elementos como
el samario y el neodimio.
Hoy, treinta y cinco años después de las primeras heroicas
incursiones que realizamos en unión del Dr. Alba en el área de
la Espectrometría de Masas en México, vemos cómo las inves-
tigaciones empleando a las relaciones isotópicas de los elemen-
tos han adquirido una gran importancia en el mundo. Actualmente
las técnicas isotópicas multielementales se emplean en la llama-
da Bio-Hidro-Geo-Química Isotópica. Esta nueva disciplina
utiliza las variaciones de los isótopos de los elementos mayori-

77
Fernando Alba Andrade tarios (O, H, C, N, S, Sr, Pb) como trazadores de los múltiples y
el primer físico de la unam
complejos procesos (biológicos, hidrológicos, geológicos y
químicos) de la naturaleza con el objeto de identificarlos, cuan-
tificarlos y con ello poderlos diferenciar del impacto que la
actividad humana está causando sobre ellos.
Vale también la pena mencionar que en la actualidad cerca
del 30% de los artículos publicados en las áreas de Ecología,
Geología, Geohidrología y afines, utilizan las relaciones isotó-
picas como herramienta principal para modelar o explicar los
fenómenos o procesos que reportan.
En la actualidad en el Instituto de Geología seguimos tra-
bajando con la gran ayuda y colaboración de E. Cienfuegos en
fomentar la inquietud de otros investigadores que tengan el
interés de describir otros procesos de la naturaleza y de esta
manera favorecer la formación de grupos interdisciplinarios de
investigación.
Nos sentimos muy orgullosos de haber coincidido en el
camino del Dr. Alba, de pertenecer a un grupo formado por él
y haber contado con su apoyo y su amistad. Su calidad humana,
su don de gentes y su trato amable y sencillo hicieron que el
trabajo fuese siempre fácil y entretenido. Y después de trabajar
muchos años en esta área hemos comprendido su gran visión,
su poder ver hacia delante y reconocer la clase de actividades
científicas que podían ser productivas y de utilidad en el futuro
de la investigación en México.

78
Vivencias de

Héctor del Castillo

El Dr. Fernando Alba Andrade y el desarrollo tecnológico


en el Instituto de Física

C
onsidero que hay que comenzar por decir que el primer
proyecto de física nuclear experimental en México se
planeó, se desarrolló y se concretó con la puesta en ope-
ración del acelerador Van de Graaff de 2 MV del Instituto de
Física en los años de 1950. El grupo académico y técnico que
hizo posible esto, fue encabezado y coordinado por el Dr.
Fernando Alba Andrade. Como los recursos económicos eran
limitados para este proyecto, se decidió comprar en el extranje-
ro el acelerador Van de Graaff. En aquel momento era un equi-
po que por su tecnología sofisticada convenía adquirir con el
respaldo de la garantía de fábrica. Lo importante es que el resto
de los equipos (imanes, líneas de vacío y cámara del experi-
mento) fueron diseñados y construidos en el Instituto, con lo
que se lograron los ahorros suficientes para que se tuviera todo
el equipo completo para hacer investigación y además se for-
mara un equipo de trabajo con la competencia necesaria para
hacer la instrumentación científica correspondiente.
Este tipo de decisiones fueron tomadas por el Dr. Alba con
frecuencia y esto se basa en una forma de conducir el Instituto,
con una concepción nacionalista de ver el desarrollo de la
Física en México, involucrando para ello la capacidad de los

79
Fernando Alba Andrade científicos y técnicos mexicanos para hacer ciencia y desarrollo
el primer físico de la unam
tecnológico sin depender de otros países.
Es importante hacer notar que en la década de los años
cincuenta y la de los años sesenta, existía una inquietud más o
menos generalizada en la comunidad científica mexicana de
hacer ciencia experimental, así como desarrollo tecnológico
con fuertes raíces nacionales, tendiendo así a darle presencia y
fortaleza a México y hacer menos dependiente a la nación de la
influencia extranjera. Es por ello que hay que apreciar lo mucho
que valen todas las acciones que llevó a cabo el Dr. Alba en este
sentido.
De hecho, durante toda su vida ha mantenido una política
de hacer desarrollo tecnológico con carácter nacional y por lo
tanto siempre que se requiere un equipo para hacer experimen-
tos en física, opta por diseñarlo y construirlo, con lo cual los
recursos económicos no salen del país, no se aumenta la depen-
dencia del extranjero y simultáneamente se hace una escuela de
instrumentistas de alto nivel. Como resultado de estas estrate-
gias, hacia los años sesenta el Instituto ya contaba con unos
talleres y laboratorios de pruebas de gran capacidad en los cam-
pos de la mecánica, la electrónica, la electricidad, el alto vacío
y la carpintería que le permitieron desarrollar y construir equi-
pos y componentes tales como: espectrógrafos de masas,
espectrógrafo toroidal, espectrógrafo magnético absoluto para
medidas de valores Q de reacciones nucleares, deflectores y
selectores magnéticos para conducción del haz de los acelera-
dores, líneas de vacío y sus sistemas de bombeo de alto vacío.
La lista completa de todos los equipos y componentes es tan
grande que no se pueden escribir aquí todos. Bajo la conduc-
ción del Dr. Alba, se desarrollaron diversos modelos de válvu-
las para alto y ultra alto vacío, trampas de vapores y otros
componentes de los sistemas de vacío que incluso fueron ven-
didos a institutos y centros de investigación, a un precio mucho
más bajo que los equivalentes extranjeros.
Son muchas las personas que trabajaron en el equipo crea-
do por Don Fernando (como solía decírsele); sólo se citan algu-
nas de ellas: Marcos Mazari, Gilberto López, Pedro Morales,
Héc­­tor Del Castillo, José Manuel Ramos, Jorge Dorantes, Ig­na­
cio Castro, Roeland Roos, Indalecio Gómez, Hiram Galván,
Luis Soto, Teodoro Trejo, José Guerrero, Margarito Díaz. Al­gu­

80
n­ as de ellas fueron formadas profesionalmente por el Dr. Vivencias de
Héctor del Castillo
Alba.
Su participación diaria en el trabajo era la de aportar ideas,
discutirlas con el grupo, establecer programas y rutas de traba-
jo con sus plazos bien definidos, y distribuir el trabajo a todos
los físicos, ingenieros, técnicos y estudiantes que conformaban
el equipo. A partir de aquí iniciaba un proceso ininterrumpido
de revisión de los avances en las tareas encomendadas; para
esto visitaba a todos en sus lugares de trabajo, todos los días
(incluyendo los sábados) y lo hacía al menos dos veces diarias.
Durante estas reuniones se analizaba y discutía el diseño, se
aportaban nuevas ideas que venían a su mente en ese momento
o que las había desarrollado antes y venían apuntadas en una
hoja de papel con el detalle suficiente para ser desarrolladas. La
famosa frase de “¿cómo va eso?” era el inicio más frecuente del
diálogo de trabajo, y si la persona estaba realizando una activi-
dad o asunto diferente del que el Dr. Alba esperaba, entonces
venía la pregunta obligada de “¿a qué le está usted dando?”, y
en ese momento más valía que la persona diera una explicación
lógica y que mostrara un avance o aportación en la solución de
los problemas, so pena de llevarse un buen regaño.
Para las personas que tuvimos la fortuna y el honor de tra-
bajar con él a tiempo completo y vimos los resultados de estos
tra­bajos; que observamos cómo se construyeron los laborato-
rios de investigación y como progresivamente se fueron
ocupan­do los espacios con el equipo científico, nos deja com­
ple­tamente convencidos que la labor del Dr. Fernando Alba
An­drade es gigantesca y excepcional sobre todo en el terreno
del de­sa­rrollo tecnológico con un sello totalmente nacional, ya
que todo el proceso, desde la concepción de la idea, el desarro-
llo, la construcción, las pruebas y la puesta en operación defini­
tiva, fueron realizadas en México por científicos y técnicos
mexicanos.
La lista de los diseños, las mejoras a equipos y sistemas,
las ideas y las aportaciones a la solución de problemas en la
física experimental y en el desarrollo tecnológico es de cente-
nas. Todas son ideas que se concretaron y dieron solución a
problemas de diseño y construcción de equipo científico para la
realización de experimentos. Es notable que el entusiasmo del
Dr. Alba en estos campos se ha mantenido vigente a lo largo de

81
Fernando Alba Andrade toda su vida, de tal forma que su permanente inquietud por
el primer físico de la unam
descubrir y avanzar en el campo del conocimiento lleva a reco-
nocer en él, a una persona de excepcional capacidad para traba-
jar.
En esta época de los años sesentas, el Dr. Alba coordinaba
también las actividades del taller de electrónica y electricidad
del Instituto, en donde se diseñaron y construyeron fuentes de
poder especiales de gran capacidad y de alta regulación para la
alimentación de los electroimanes de espectrógrafos, dipolos y
cuadrupolos magnéticos. Todos estos equipos electrónicos son
tan especiales que no existen comercialmente en el mercado y
por lo tanto se tienen que mandar a hacer. Si se quiere adquirir-
los en el extranjero será con el consiguiente costo elevado. Esto
nos dice nuevamente que para el Dr. Alba no existen obstáculos
que no se puedan salvar en el campo del desarrollo tecnológi-
co.
En el trabajo diario, sus colaboradores nos dábamos cuenta
que Don Fernando es un científico con un alto nivel profesio-
nal, que posee conocimientos amplios y profundos, dotado de
una gran energía. Acostumbra siempre generar una amplia dis-
cusión de trabajo entre los colaboradores, él personalmente se
encarga de conducirla con orden y a la vez va incorporando al
análisis sus propias ideas. Acostumbra pasar y repasar el pro-
blema y su solución varias veces hasta convencerse plenamen-
te de la solución correcta.
Con el objeto de incrementar aún más la capacidad de pro-
ducción de equipo científico, el Dr. Alba obtuvo el apoyo de la
mitad de los técnicos del taller mecánico de la Facultad de
Ciencias. Esta importante ayuda permitió disminuir los plazos
programados para terminar y poner en operación varios de los
proyectos de física nuclear. Por cierto, para llevar un control
eficaz del avance del trabajo de los aproximadamente veinte
técnicos de las dos entidades, el Dr. Alba implantó el sistema
de control por escrito en cuadernos, del avance de los trabajos.
Como puede verse, esta forma de trabajo establecida durante
varias décadas generó por sus cualidades una escuela por la
cual muchas personas nos hemos formado.
Hacia el año de 1969 o 1970 el Dr. Alba inició el desarrollo
del proyecto de creación en la unam, de un Centro cuyas prin-
cipales tareas fueran:

82
—el diseño y desarrollo de equipo científico y para la Vivencias de
Héctor del Castillo
docencia para ayudar a facultades, escuelas, institutos y centros
universitarios.
—dar mantenimiento preventivo y correctivo a los equipos
de la institución y finalmente, dar asesoría a la comunidad uni-
versitaria en aspectos relativos a la instrumentación en gene-
ral.
Este proyecto fue presentado al Dr. Pablo González
Casanova entonces Rector de la unam, y gracias a las gestiones
del Dr. Alba, el 15 de Diciembre de 1971 se creó el Centro de
Instrumentos de la unam. De esta forma el Dr. Alba Andrade
dio un impulso muy importante a la instrumentación en la
unam, pues desde entonces la unam ha contado con un grupo
de profesionales de la instrumentación en general.
Durante los 10 años que tuve la oportunidad de trabajar
con el Dr. Alba, me di cuenta de que como Director del Instituto
de Física debía atender todos los aspectos administrativos tales
como: la contratación de los investigadores y técnicos académi-
cos, la de personal administrativo, de técnicos especializados.
También el ejercer correctamente el presupuesto del Instituto
de Física atendiendo a las necesidades de los departamentos
tales como: la compra de equipo, herramientas, materiales, sus-
tancias, acondicionamiento de instalaciones y además asistir a
las reuniones del Consejo Universitario y del Consejo Técnico
de la Investigación Científica. Así mismo, en varias ocasiones
estar atento al avance de las tesis de algunos de los estudiantes
del Instituto, a fin de estar seguro de que el estudiante realizara
su trabajo de investigación alcanzando su objetivo y al recibir-
se o graduarse, diera cumplidamente el apoyo a los investiga-
dores del Instituto de Física Así mismo el Dr. Alba se daba su
tiempo para visitar todas las instalaciones del Instituto de
Física. y platicar con todo el personal; de esta manera conoció
de todas las actividades del personal del Instituto de Física de
primera mano y así establecer su propio criterio para la toma de
decisiones.
Con tanto trabajo, es notable que nunca escuché del Dr.
Alba que algún asunto se dejaba para después, porque él estu-
viera cansado. Por lo que tiene que ver con la instrumentación
y los nuevos desarrollos, siempre está al día y recuerdo que
hacia 1967 el Dr. Ariel Tejera y yo pusimos en operación un
prototipo de prueba del mecanismo básico de un acelerador

83
Fernando Alba Andrade pelletrón, lográndose acarrear las cargas a la terminal de alto
el primer físico de la unam
voltaje en vacío.
Por lo que toca a la atención a los estudiantes, el Dr. Alba
se daba tiempo para dar clases en la Facultad de Ciencias a las
siete de la mañana, de tal manera que a las 8:45 o 9:00 de la
mañana ya estaba atendiendo los asuntos en el Instituto.
Dos de sus hijos, Leticia y Fernando, estudiantes de la
licenciatura en física y arquitectura respectivamente, eran apo-
yados también en sus estudios por el Dr. Alba.

El Dr. Fernando Alba Andrade, como persona


Lo primero que viene a mi memoria, es decir que el Doctor es
una persona que se comporta con mucha seriedad, es muy res-
petuoso de sus semejantes y hace sentir a los que le rodean que
el trato interpersonal debe ser respetuoso, guardándose una
cierta distancia. Sin embargo después de algunos meses de tra-
tarse diariamente en el trabajo, me imagino que cuando él se
cerciora de que uno no se va a extralimitar en el trato, entonces
se permitía hacer algún comentario chusco que en mucho ayu-
daba a hacer la relación humana más amable, más llevadera;
pero la broma o el comentario nada o poco tenían que ver con
los aspectos del trabajo.
Otro aspecto interesante, es que él mantenía un esquema de
jerarquías muy claro y estricto. En este caso mientras más y
mejor trabajara uno a favor de la ciencia, más alto estaba uno
ubicado en este esquema. Por otra parte tenía y creo que tiene
una gran habilidad para crear un gran espíritu o actitud de com-
petencia entre todas las personas que trabajamos con él. De esta
forma alcanzaba las metas y los resultados en el trabajo de una
manera más rápida y con mejor calidad.
Con respecto al Dr. Fernando Alba yo siempre he estado
convencido de que él ayuda y da apoyo, pero antes uno debe
dar y entregarse al trabajo claramente.
Es una persona muy, pero muy orgullosa de ser mexicano,
es un fuerte defensor de lo mexicano, en cualquier oportunidad
hacía una defensa fuerte de México y de los mexicanos. Para
ello hacía notar firmemente lo malo y los errores de lo extran-
jero. Pero todo esto sin caer en injustos excesos en la crítica.
Aunque en sentido estricto la investigación en física no tiene
nacionalidad, el Dr. Alba siempre ha procurado hacer notar

84
todos los éxitos y desarrollos positivos que en México se obtie- Vivencias de
Héctor del Castillo
nen y que están realizados por mexicanos.
En mi opinión, el respeto que varios investigadores extran-
jeros le brindaron, son una muestra clara y justa de la jerarquía
que tiene el Doctor y que él ganó legítimamente.
Tengo la impresión de que hizo un buen uso de su habili-
dad para negociar, siempre a favor del Instituto; al conseguir
proyectos, contratos y convenios en los que el Instituto obtuvie-
ra la mayor ganancia posible.
Del Dr. Alba tengo la imagen de una persona abstemia,
sana y que siempre ha cuidado su salud y es cuidadoso de llevar
una dieta apropiada.
No es una persona ostentosa en el vestir y también puede
notarse su discreción, en que no desperdicia el dinero compran-
do automóviles excesivamente lujosos. En cambio, es fanático
de la fotografía y de las buenas cámaras fotográficas.
Trae un buen reloj de pulso, pero por otra parte usa bolígra-
fos comerciales no caros (de los que proporciona la unam), ya
que por ejemplo, en aquel tiempo solía dejarlos olvidados en
alguna de las mesas de trabajo del taller o en el restirador de la
sección de dibujo del Instituto.
De carácter definido y fuerte, procuraba ser medido en los
regaños cuando algo había salido mal o estaba avanzando más
lento de lo que él esperaba, y en caso de una fuerte discusión
entonces con mucha inteligencia y energía argumentaba hasta
derrotar al interlocutor.
No depositaba de inmediato toda su confianza en todas las
personas que trabajábamos con él. Por el contrario, generaba
niveles muy claramente diferenciados respecto a la confianza
hacia la persona.

85
Vivencias de

Leticia Alba

M
i padre ha sido la mayor influencia de mi vida; crecí
muy apegada a él y su ejemplo siempre me ha guia-
do.
Nació en el barrio de Tepito, siendo el segundo hijo de una
familia de escasos recursos económicos. Desde chico tuvo que
trabajar de “chícharo” de peluquero y los domingos vendiendo
en la Lagunilla los vestidos y las muñecas de trapo que mi
abuela cosía. Mi abuelo era un maestro de primaria y su sueldo
no alcanzaba para mantener a la familia.
Según mis tías, de niño no era muy buen estudiante, pero
por lo visto después cambió. Estudió el bachillerato en la Prepa
1 y al mismo tiempo estudió magisterio en la “Normal”. Al
terminar el bachillerato ingresó a la Facultad de Ingeniería de
la unam en donde estudió Ingeniería Civil. La materia que más
le gustaba era Física y sus maestros lo animaron para que tam-
bién estudiara esa carrera que apenas se estaba creando. Él fue
el primer físico que se recibió en México.
Yo nací un día antes de que cumpliera 30 años y no sé si
eso tuvo que ver con que nos pareciéramos tanto. La Física
nunca me gustó en el bachillerato y me metí a estudiarla porque
él me lo pidió; a mí lo que me gustaba eran las matemáticas. Ya
en la facultad me di cuenta de que la física era realmente inte-
resante y estudié las dos carreras.
Cuando estudiaba la carrera me inscribí en la materia
Electromagnetismo que él impartía. No le dije nada para que no

87
Fernando Alba Andrade se pusiera nervioso de antemano y cuando me vio en su clase
el primer físico de la unam
se llevó una sorpresa. Se portaba de lo más exigente conmigo
en clase y no me dejaba salir con mis amigos antes de un exa-
men, hasta que le demostrara que me lo sabía todo. Como no
quería que pensaran que había favoritismos, los exámenes eran
orales y se sorteaba el tema a desarrollar. Mis compañeros ni
siquiera sabían que él era mi padre y les molestaba que me tra-
tara tan duramente. Uno de ellos me dijo que fuera a la direc-
ción a presentar una queja. Les tuve que decir que era mi padre
y que me trataba así para que no pensaran que me ayudaba ya
que el Director de la Facultad, el Dr. Lozano, me decía que era
trampa estar inscrita en la clase de mi papá. Ha sido uno de los
cursos que más he estudiado; pero de cualquier forma me dio
gusto estar inscrita en su clase pues ha sido uno de los mejores
maestros que he tenido. Cuando terminé la carrera, él dirigió mi
tesis de licenciatura que se tituló “Diseño de un Espectrómetro
de Masa para Análisis de Argón”. En la maestría volví a tomar
dos cursos con él, pero ya se lo tomó con más calma y yo tam-
bién; es más, ya hasta lo disfrutamos.
Lo que más admiro de él es su generosidad, su inteligencia,
su honestidad, su capacidad de aprender, sus ganas de saber
siempre más. Lo que más aprecio es el amor por su familia, su
país, su universidad. Nunca ha podido vivir fuera de México
por más de tres meses. Realizó sus estudios de doctorado en
México y fue el primer físico que se doctoró en México.
Cuando lo nombraron Gobernador de América Latina ante el
Organismo Internacional de Energía Atómica (oiea) lo normal
es que nos hubiéramos ido a vivir a Viena durante dos años,
pero eso era impensable para él, así es que prefirió viajar cada
vez que fuera necesario, pero vivir en México. Es el mexicano
más trabajador, leal y honesto que conozco. Cuando fue
Director del Instituto Nacional de Energía Nuclear, tuvo
muchos problemas con sus subalternos y con el sindicato, ya
que no permitía que nadie cometiera fraudes y eso molestaba a
algunos de los que allí trabajaban. Fueron años muy difíciles,
pues siempre le estaban preparando alguna treta, sobre todo
aprovechaban cuando se tenía que ausentar por motivos de tra-
bajo, a algún congreso o alguna reunión fuera del país. No
había vacaciones ni fin de semana que pudiera descansar, pero

88
él continuó con su trabajo con mucha entrega, pues creía en lo Vivencias de
Leticia Alba
que hacía.
A pesar de que ha sido un trabajador incansable, siempre
ha tenido tiempo para su familia y para sus pasatiempos. Su
pasatiempo favorito ha sido la fotografía. Durante algún tiempo
mi hermana trabajó como fotógrafa para la Dirección de
Difusión Cultural y mi papá la acompañaba a tomar las fotos.
Su jefe, el Dr. Molina Piñeiro, presumía que había hecho un
gran fichaje, pues tenía al Dr. Alba “trabajando” para él por un
salario muy bajo.
También una época le dio por la joyería y nos regalaba a mi
mamá y a mis hermanas pulseras y anillos que él diseñaba. El
oro lo sacaba fundiendo centenarios, ya que era la manera más
fácil de obtener el oro.

89
Vivencias de

José Manuel Saniger

C
onocí al Dr. Fernando Alba una tarde de mayo madrile-
ña a principios de los años 70. La entrevista fue inespe-
rada para mí. Yo preparaba entonces mi doctorado en la
Junta de Energía Nuclear con sede en la Ciudad Universitaria
de Madrid y recibí una llamada en la residencia de estudiantes
donde vivía, en la que el Director de la Junta (con quién nunca
había yo osado cruzar más que un “buenos días” en el mejor de
los casos) me invitaba a su casa porque el Dr. Fernando Alba,
Director del Instituto Nacional de Energía Nuclear de México,
tenía un encargo para mí. Respiré hondo y aparecí lo más rápi-
do y tranquilo que pude a la cita. Enseguida me presentaron al
Dr. Fernando Alba, quién amablemente me comunicó que
“cumplía el encargo de su hija Leti” quien le había pedido que
me entregara un paquete. Me entregó el paquete, me dedicó una
mirada seria, tal vez levemente curiosa, y se hizo un corto
silencio. “Me han dicho que usted trabaja en espectrometría de
masas”, dijo. Agradecí la puerta de escape que me ofrecía y
asentí, mencionando que hacía “análisis isotópico con un
espectrómetro ya viejo pero que todavía daba un buen servi-
cio”. La conversación a partir de ese momento fluyó natural y
el doctor Alba, por primera vez, me presumió de los talleres
mecánicos del Instituto de Física y del inen, de los espectróme-
tros que estaban construyendo junto con un grupo de colabora-
dores y de lo importante que era el asunto del desarrollo de
tecnología propia. Salí todavía de día, caminé de regreso hacia

91
Fernando Alba Andrade la Ciudad Universitaria, y mientras revisaba el paquete recibi-
el primer físico de la unam
do, pensaba que era un tanto extraño que el Director del inen
de México valorara tanto el quehacer de un taller mecánico.
Años después, ya en México, inicié mi trabajo en la unam cola-
borando con el Dr. Alba y tuve sobradas ocasiones de ser testi-
go de su gusto y habilidad por el trabajo manual. “Nadie debe-
ría considerarse un buen físico si no ha demostrado que sabe
ajustar un tornillo”.
Los polos de la actividad académica del Dr. Alba son, a mi
modo de ver, el electromagnetismo y la tecnología de vacío,
con todo lo que esta última conlleva de ingeniería mecánica.
Son temas clásicos, en la mejor acepción de la palabra, que con
él mostraron su oportunidad y eficacia a prueba de tiempo. Con
estas tres componentes, hizo un trabajo relevante en física
nuclear, cuando esta disciplina era considerada el paradigma de
la “Física”, y con los mismos tres continúa haciendo un trabajo
relevante, ahora en la producción de películas delgadas y celdas
solares a través del desarrollo de magnetrones de diseño ele-
gantemente simple y de alta eficiencia. Como hilo conductor de
gran parte de sus investigaciones y desarrollos, se encuentra su
preocupación por los energéticos como condición necesaria
para el desarrollo de cualquier comunidad. Pensar y defender
que este país debe diversificar sus recursos energéticos y tiene
que preocuparse por el desarrollo de energéticos no petroleros,
significa frecuentemente remar contra la corriente, pero la con-
tundencia del argumento y su tenacidad personal lo empujan a
defender esta idea en cualquier ocasión que se le presenta, ya
sea en foros internacionales, académicos o políticos, en el
Consejo Consultivo de Ciencias, o mediante la autoría de
libros. Su apoyo a la energía nuclear en los sesentas y setentas
y a la energía solar en las dos últimas décadas, se acompaña
siempre de esfuerzos para el desarrollo de tecnología estratégi-
ca propia en cada campo.
Mexicano por encima de cualquier otra consideración, el
Dr. Fernando Alba concibe su desarrollo profesional como una
actividad de permanente servicio a la sociedad. Su carrera pro-
fesional, transciende la meta de la legítima satisfacción perso-
nal que pueda proporcionar el trabajo realizado con seriedad y
altura académica. Por añadidura y de manera sistemática, inclu-
ye la búsqueda de su utilidad al desarrollo nacional. Es por

92
tanto natural, que no conciba ciencia y tecnología como activi- Vivencias de
José Manuel Saniger
dades separadas, ni siquiera separables. Ambas se alimentan la
una de la otra. No hay ciencia propia si no hay tecnología pro-
pia, y viceversa. La ciencia en abstracto genera conocimiento
universal, pero el aterrizaje de este conocimiento para la mejo-
ra de lo cotidiano, es una herramienta de alto poder que lleva a
los grupos sociales que la aprovechan a una posición de domi-
nio sobre aquéllos otros grupos que no lo hacen. Requerimos
de tecnología propia para manejar nuestra actividad cotidiana;
para que no nos la manejen desde el exterior. Esta, de manera
muy sucinta, es la lección que muchos de los universitarios de
hoy, desde veinteañeros a sesentones, aprendimos por tener la
suerte de estar cerca de Fernando Alba Andrade. Ojalá la sepa-
mos mantener y transmitir.

93
Su obra
en imágenes
Su obra en imágenes

Acelerador Van de Graaff de 2 MV

Primer acelerador tipo Van de Graaff de 2 MV para iones que hubo en México. El acelerador fue adquirido en Estados
Unidos, en 1951. El equipo que se encuentra en la parte inferior fue diseñado y construido por miembros del Instituto
de Física.

97
Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Generadores tipo Van de Graaff

Serie de equipos Van de Graaff, construidos en el Instituto de Física para la enseñanza de la Física y su distribución en las
Preparatorias.

98
Su obra en imágenes

Acelerador Tandem de 6 MV

Acelerador tipo Tandem de 6 MV ubicado en el Centro Nuclear de Salazar, Estado de México. En nuestros talleres del
Instituto de Física se diseñaron y construyeron las líneas de vacío, el deflector magnético de 90°, los dos cuadrupolos de
enfoque y el deflector de salida.

99
Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Espectrógrafo de 180o y de un metro de diámetro

Espectrógrafo de 180° de un metro de radio, para medidas precisas de partículas producidas en reacciones nucleares, diseñado y construido en el
Instituto de Física. Este fue el aparato más preciso construido en su tiempo.

100
Su obra en imágenes

Montaje del tanque del


estereoespectrógrafo de tres metros de diámetro

Montaje del tanque del estereoes-


pectrógrafo de tres metros de diáme-
tro y de los deflectores magnéticos.
Esto se hizo en las instalaciones del
acelerador Dinamitrón. En las imáge-
nes podemos ver diferentes aspectos
del armado del equipo.

101
Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Estereoespectrógrafo de tres metros de diámetro

Estereoespectrógrafo de tres metros de diá-


metro. Este fue el aparato más importante,
diseñado y contruido en el Instituto de Física
de la UNAM para ser utilizado en el estudio de
reacciones nucleares y en la distribución de
partículas emitidas a diferentes ángulos. En
las imágenes podemos ver diferentes aspec-
tos de su construcción.

102
Su obra en imágenes

Sistema de ultra-alto vacío

Sistema de ultra-alto vacío, diseñado y construi-


do en el ifunam. En la parte superior de la ima-
gen podemos observar en detalle de los com-
ponentes de la cámara.

103
Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Ultracentrífugas
Ultracentrífugas que se utilizaron para el enriqueci-
miento isotópico de gases. Este equipo fue cons-
truido en el Instituto de Física de la UNAM. En estas
imágenes se muestran diferentes detalles de los
componentes.

104
Su obra en imágenes

Horno de radiofrecuencia

Horno de radiofrecuencia para el depósito de materia-


les en los blancos. En las imágenes se aprecia una vista
genreal del equipo y los detalles del mismo. Diseñado y
construido en el IFUNAM.

105
Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Dispositivos de sistemas de ultra-alto vacío

En las siguientes imágenes pode-


mos ver algunos de los dispositi-
vos empleados en la producción
de altos vacíos. Este equipo fue
diseñado y construido en el
Instituto de Física de la UNAM.

106
Su obra en imágenes

Medidores de campos magnéticos

En las imágenes vemos lso medidores de campos magnéticos utilizados para realizar la planimetría y así obtener la caracterización de la unifor-
midad del campo. Este equipo fue diseñado y construido en el Instituto de Física de la UNAM.

107
Fernando Alba Andrade
el primer físico de la unam

Espectrómetro de masas

En la imagen podemos apreciar uno de los espectrómetros de masas construidos en el Instituto de Física de la UNAM.

108
Su obra en imágenes

Fernando Alba Andrade en su laboratorio

En la fotografía se aprecia al Dr. Fernando Alba con la cámara de ultra-alto vacío para el depósito de multicapas en
grandes áreas, que se utiliza en la producción de celdas fotovoltaicas y espejos.

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Este libro forma parte del homenaje que en honor del Doctor Fernando Alba Andrade
se organizó en el Instituto de Física de la unam, para celebrar su 63 aniversario como
miembro de esta institución. Se convocó a sus alumnos, a sus colaboradores,y a sus
amigos para que participaran en este proyecto, los cuales respondieron de inmediato.
Es así como tenemos la participación de: Marcos Moshinsky, Alonso Fernández,
Marcos Mazari, Luis de la Peña, Gilberto López, Jorge Rickards, María Esther Ortíz,
Isabel Casar, Pedro Morales, Héctor del Castillo, Leticia Alba y José Manuel Saniger.
La semblanza fue escrita por Javier Miranda y el prólogo por Esbaide Adem. También
se presenta la obra del Dr. Fernando Alba a través de una serie de imágenes, que
muestran los principales equipos diseñados y construidos en el taller del Instituto de
Física. Toda la obra en su conjunto forma parte de la historia de la física experimen-
tal y del desarrollo de la instrumentación en México.

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