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FÚTBOL

LA CONSTRUCCIÓN
DE UN MODELO DE JUEGO

MARCO MONTELEONE
MIGUEL ÁNGEL ORTEGA JIMÉNEZ
Diseño de cubierta: David Carretero

© 2015, Marco Monteleone


Miguel Ángel Ortega Jiménez

Editorial Paidotribo
Les Guixeres
c/ de la Energia, 19-21
08915 Badalona (Barcelona)
Tel.: 93 323 33 11 - Fax: 93 453 50 33
http://www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com

Primera edición:
ISBN: 978-84-9910-511-6
ISBN EPUB: 978-84-9910-677-9
BIC: WSJA

Edición y corrección: ebc, serveis editorials (Eva Bargalló)


Fotocomposición: Montserrat Gómez Lao
Ho visto l’angelo
nel marmo e l’ho scolpito
fino a liberarlo.

MICHELANGELO BUONARROTI
AGRADECIMIENTOS

Para todos aquellos que han hecho posible que esta obra vea la luz. A Marco
Monteleone: el destino cruzó nuestros caminos para que pudiéramos aprender
el uno del otro. A José Alfonso Morcillo, gran profesional y mejor persona;
gracias amigo por haber creído siempre en nosotros. A un auténtico genio,
Pedro Gómez, y a mi hermano José Manuel, nunca olvidaré el pequeño gran
empujón que nos disteis en aquel bendito momento. A mi querida Belén, sin
tu aliento y templanza nada de esto sería posible. A toda mi familia y en
especial a mi madre, porque siempre será la estrella que me ilumina.

MIGUEL ÁNGEL ORTEGA JIMÉNEZ

A Miguel Ángel Ortega, que me ha animado a empezar esta aventura juntos.


A mis padres, a mi hermana Alessia y a mi novia Virginia por creer siempre
en mí, también en los momentos difíciles. A mis amigos, siempre disponibles
para escuchar y dar consejos útiles. Una referencia para mí: José Alfonso
Morcillo, mi maestro y, sobre todo, amigo.

MARCO MONTELEONE
ÍNDICE

Prólogo
Introducción

Capítulo 1. El fútbol
El ciclo del juego
Los principios del juego colectivo
Conceptos tácticos ofensivos y defensivos

Capítulo 2. Los medios técnico-tácticos grupales y colectivos


Rol del jugador
Los medios técnico-tácticos grupales y colectivos de ataque
El poseedor del balón
Los compañeros del poseedor del balón
Los medios técnico-tácticos grupales y colectivos de defensa
Situaciones de inferioridad numérica defensiva
El 1 × 1 defensivo en fase de no posesión
Los diferentes tipos de marcas (compañero del oponente directo)

Capítulo 3. Los jugadores


Estructuras según Seirul∙lo
Relación estructuras/principios
La comunicación

Capítulo 4. El modelo de juego


Un teórico modelo de juego
Los comportamientos del juego colectivo según las diferentes subfases y
sectores
Funciones de los jugadores en cada subfase
Situaciones a balón parado
La estrategia operativa
Posibilidades evolutivas del modelo de juego
Variables que influyen en el modelo
Capítulo 5. La organización de la temporada
Microciclo semanal o morfociclo, desde el punto de vista fisiológico
Clasificación del nivel de complejidad de las tareas
Las formas didácticas en las tareas para conseguir los objetivos
establecidos
Desarrollo metodológico en la enseñanza del modelo
La pretemporada
La necesidad de un programa complementario
Entrenamiento específico del portero como trabajo complementario
El trabajo compensatorio

Bibliografía
Prólogo

a maravillosa frase de Michelangelocon que los autores presentan su obra

L me parece un oportuno eslogan de la misma. En mi opinión,


metafóricamente, el juego del fútbol y, sobre todo, su entrenamiento
manifiestan y permiten ser, más aun en el día a día, tallados a criterio
de los entrenadores. Históricamente, hemos vivido la evolución de nuestro
deporte mediante su expresión en numerosas formas y estilos de juego que se
han ido modelando y contagiando como una plaga en función,
fundamentalmente, de la fama y los éxitos con ellos alcanzados. A diferencia
de otros deportes de equipo, los modelos de juego y entrenamiento sufren la
influencia de las modas, en lugar de construirse principalmente en base a las
características de la materia prima, es decir, de la naturaleza del jugador.
«De la existencia de procesos inconscientes que no podemos controlar,
hemos deducido erróneamente que todos son incontrolables» (Lionel
Naccache). El fútbol está repleto de manías, supersticiones y vicios que,
además de dificultar su avance, reparten razones, mejor dicho, excusas,
dependiendo del resultado. Paradójicamente, el resultado en el fútbol depende
de mil y una variables, pero tenemos la mala costumbre de relacionar la
victoria y, sobre todo, la derrota con aquello que concreta y
circunstancialmente nos interesa y nos inculpa o disculpa según el caso.
Mientras que cada vez es más obvio que tener razón en el fútbol es casi una
entelequia, «nuestra mente continúa queriendo dominar y evitar el control y
ése es el motivo de que se dedique a invalidar a los demás y a justificarse a sí
misma» (Zelinski, 2002).
En la construcción del juego de un equipo influyen numerosos factores que
van a afectar el resultado final, pero sin ningún género de dudas la calidad de
los jugadores es el ingrediente exclusivo con verdadero carácter influyente.
En comparación, lo demás, particularmente la programación y la metodología
de entrenamiento abordadas en esta obra, son nimiedades, pues lejos de
disponer de una varita mágica que dote de talento1 a los jugadores, el buen
hacer de los entrenadores a lo más que llegará es a conferir sentido a lo que
acontece en el proceso de entrenamiento, y esto, aunque no es poco, sin duda
no es garantía de éxito. No disponer de estas garantías suele ser aprovechado
en algunos casos para no dar rigor al proceso de entrenamiento; en otros
momentos suele resultarnos útil para alabar las bondades de nuestro método,
cuando con él hemos alcanzado el éxito. Entre entrenar bien2 (con sentido; el
que cada uno le quiera dar a su talla, pero con él) o hacerlo mal (sin
programación sistemática o sentido de construcción ni de idea de juego ni de
jugador), la diferencia en el resultado es tan pequeña que no sólo es casi
indiferente cómo se haga sino que, además, algunos (confundidos ventajistas)
sienten que metodológicamente hacen lo correcto porque con su forma de
entrenar puntualmente ganan. Mientras tanto, esta realidad a otros les resulta
útil para restar toda la importancia al proceso de entrenamiento con la
disculpa de que lo hagan como lo hagan el resultado final no depende de ello.
Es por esto que hoy seguimos, por ejemplo, sin disponer de una
estructuración de contenidos técnico-tácticos común y lógica en el fútbol, y
sobre todo es por ello que debemos agradecer a los autores su propuesta en
este sentido. Podemos estar de acuerdo o no con ellos, en todo o
parcialmente, pero lo que no es discutible es que antes de ponerse a entrenar
el técnico debe comprender perfectamente el juego y al jugador, y a ello han
dirigido los autores su trabajo. Como indica Linaza en Ruiz Pérez y Sánchez
Bañuelos (1997), «entender cómo se aprende constituye sin duda la mejor
forma para comprender cómo se puede enseñar».
«Suele decirse que la inteligencia es la capacidad para resolver problemas
aprovechando la información y aprendiendo de la experiencia. Los problemas
con que nos encontramos pueden ser de dos clases: teóricos y prácticos. Los
teóricos se resuelven cuando conozco la solución, como los matemáticos o
científicos; los prácticos no se resuelven cuando conozco la solución, sino
cuando la pongo en práctica» (Marina, 2012). Los autores nos presentan un
libro que aborda de forma parcelada pero con carácter global los distintos
elementos que configuran la estructura del deporte y su entrenamiento: el
juego y su estructuración, el jugador, el modelo de juego y la programación
del entrenamiento. Teoría y práctica, siempre de la mano, se apoyan y
sustentan mutuamente, pues un buen entrenamiento (propuesta práctica) sin
una buena comprensión, selección y secuenciación de contenidos (teorización
previa) sería como cocinar un plato (idea de juego) improvisando los
ingredientes y, en consecuencia, con escasa probabilidad de prever su textura
y sabor final. A pesar de ello, y esto es lo maravilloso de nuestro deporte,
puede que aun así el guiso sea exquisito.
El fútbol es ejemplo de complejidad. La interdisciplinariedad forma parte
de su esencia, y así lo manifiestan los autores en cada línea. Como indica
William Lawrence Bragg, «lo importante en ciencia no es obtener nuevos
resultados, sino descubrir nuevas formas de pensar sobre ellos». Ésta es la
razón por la que agradezco a los autores el contenido de este libro, ya que
lejos de asentarse en manidas y perezosas frases del estilo, «en el fútbol está
todo inventado», o «el fútbol son tres cosas», con su propuesta nos obligan a
comprender que, al menos en su inacabable proceso de formación, el
entrenador, para ser tal, además de saber de personas, debe dominar la
organización del juego y sus conceptos. Entrenar bien es un compuesto
multidisciplinar que, aparte de conocimiento práctico y procedimental, y de
habilidades sociales y directivas, exige una base de conocimiento teórico, sin
el cual el resto pierde sentido y valor. Como indicó Albert Einstein, «las
cosas deben ser tan sencillas como sea posible, pero no más».
Centrados en la evolución y situación actual del fútbol y en su
entrenamiento, entendemos que éste debiera sustentarse en la idea de que «la
única constante en la naturaleza es el cambio» (Heráclito), y en este sentido,
como señalan Mateo y Valle (2007), «la rutina sólo es mala cuando acumula
más rutina en el horizonte. Según los citados autores, rutina y monotonía
parecen términos sinónimos, pero no lo son. La rutina es un hábito adquirido
para realizar tareas que evapora el esfuerzo. La monotonía es el tedio que
hace que realizar una tarea nos cueste un enorme esfuerzo».
«El ser humano, el entrenador en nuestro caso, es muy mimético. Le
encanta copiar patrones de comportamiento que han obtenido éxito» (Mateo
y Valle, 2007). En «la batalla permanente de la vida contra la podredumbre»
(fundamento del film Epic. El mundo secreto, 2013), «el hecho de que una
opinión la comparta mucha gente no es prueba concluyente de que no sea
completamente absurda» (Bertrand Russell), y de que, consecuentemente, sea
saludable que busquemos formas de abordaje que mejoren, aunque sea al
detalle, aquello que nos ocupa. Porque «desvelar los absurdos que
condicionan nuestro pensamiento y nos acompañan disfrazados de tópicos,
prejuicios, clichés, falsos paradigmas, lugares comunes y demás formas de
pensamiento contaminado no es tarea fácil. Esto nos exige, o cuanto menos
nos invita a, una contemplación crítica de todas aquellas afirmaciones que
asumimos como lógicas, cuando ocultan vicios que al ser aceptados como
ciertos nos cierran puertas positivas de acceso a la realidad» (Rovira, 2007).
El carácter multidisciplinar del proceso de entrenamiento del fútbol y, en
consecuencia, de la formación del entrenador, provocan que también la tarea
de entrenar sea multifacética y por ello compleja. Visto así, los técnicos
deben seleccionar adecuadamente la prioridad que conceden a cada una de
ellas y en este punto es donde quiero volver a agradecer a Marco y Miguel
Ángel que se hayan esforzado en estructurar el juego y hayan dedicado este
texto a lo realmente relevante: el juego y el jugador, la construcción y la
formación. En el día a día los cuerpos técnicos se afanan en numerosas
ocupaciones complementarias que, por el tiempo y energía consumidos,
adquieren carácter de trascendentales, cuando o no lo son o sin duda lo son
mucho menos que el propio juego y su entrenamiento, en muchas ocasiones
relegados a un lugar secundario o intrascendente. Como afirma el economista
Peter Drucker: «No hay nada tan inútil como hacer de un modo eficiente
aquello que no es necesario hacer».
«En la vida no hay soluciones. Sólo hay fuerzas en marcha: es preciso
crearlas, y entonces vendrán las soluciones» (Antoine de Saint-Exupéry).
Gracias, Marco y Miguel Ángel, por ocuparos en la creación de nuevas
fuerzas; gracias por demandar mi aliento en vuestro trayecto.

JOSÉ ALFONSO MORCILLO LOSA,


doctor en Educación Física y
preparador físico del Granada C.F.

1. El talento es la inteligencia que elige bien sus metas, y moviliza sus conocimientos, sus emociones
y su energía para intentar alcanzarlas (Marina, 2012).
2. Entrenar bien es una tarea pluridisciplinar que abarca el análisis situacional, la programación del
entrenamiento, la dirección del mismo y su evaluación continua y formativa.
Introducción

a utilización de las nuevas tecnologías (pulsómetro, GPS.) permite

L conocer el esfuerzo físico de cada jugador de fútbol. En los partidos y


en los entrenamientos, se pueden obtener datos estadísticos del juego
individual y colectivo en cada momento; de forma general, se tiene la
posibilidad de controlar y evaluar una serie de datos que nos sirven como
referencias para interpretar el rendimiento del equipo y, sobre todo, para
mejorarlo.
Si partimos del supuesto de que a cada acción se corresponde un efecto,
estos datos pueden resultar de gran utilidad para que cada equipo mejore las
propias calidades y corrija sus defectos con tan sólo un simple análisis y una
posterior adaptación de la manera de entrenar y/o jugar; aquí es donde nace el
problema. Estamos acostumbrados, por ejemplo, a atribuir la culpa de una
derrota a una mala preparación física del equipo, cuando seguramente la
semana anterior éste había brillado por su frescura, o a reconocer que se ha
logrado una determinada victoria como consecuencia de un reciente cambio
de entrenador, cuando, en realidad, éste no ha tenido apenas tiempo de sumar
tres o cuatro sesiones de entrenamiento para poder trabajar sobre un modelo
de juego determinado.
Sin embargo, esto son sólo ejemplos de lo que escuchamos cada semana
cuando, de una manera simplista, se intentan encontrar algunas explicaciones
a hechos que por su naturaleza no son nada simples.
Nosotros creemos que un equipo y su «funcionamiento no se basan en un
algoritmo o patrón por encima de la conducta de sus elementos, sino en sus
relaciones» (Sánchez Ballesteros, véase Seminario-Debate 2000),
entendiendo en este caso como elementos a los jugadores.
Desde esta perspectiva, podemos afirmar que el fútbol no es más complejo
que antes, sino que por fin empezamos a comprender lo complicado que es.

El cerebro y su estructura biocognoscitiva está preparado para


interpretar no dualmente (causa-efecto) la realidad, aunque los
prejuicios humanos y la educación para la parcialidad no ayudan. Si
esto no se pretende desde una educación para la complejidad, la
enseñanza no estará a la altura de la potencialidad mental del ser
humano. Estaremos, en sentido estricto, desperdiciándonos.

ROMO SANTOS, en Seminario-Debate 2000

El fin de este trabajo es mostrar cómo puede nacer un modelo de juego de un


equipo, teniendo en cuenta algunas variables específicas del fútbol. Antes de
seguir, queremos aclarar que sin considerar las características, las
experiencias futbolísticas y de vida de los jugadores que componen un equipo
no se puede ni imaginar ni planificar una temporada real; por eso, advertimos
que el trabajo que se desarrolla a continuación no es más que una visión con
carácter teórico basada en nuestras experiencias reales y que en su puesta en
práctica puede ser desplegado de diversas formas, ya que cada realidad
depende de los elementos esenciales, que son los jugadores. A pesar de todo,
nos arriesgamos en la pretensión de describir y argumentar un modelo de
juego, así como nuestra metodología de entrenamiento, partiendo de un
examen detallado de lo que concebimos cuando hablamos de fútbol.

LEYENDAS
Atacante
Atacante con brazos
Atacante con brazos y pies
Atacante con demarcación específica
Comodín
Defensor
Defensor con brazos
Defensor co brazos y pies
Movimiento del jugador sin balón
Movimiento del jugador con balón
Pase o lanzamiento
Zona de máxima importancia
Portero
Lateral derecho
Lateral izquierdo
Central derecho
Central izquierdo
Pivote defensivo
Extremo/interior derecho
Extremo/interior izquierdo
Mediocentro derecho
Mediocentro izquierdo
Delantero centro
1

El fútbol

a visión de la realidad bajo el punto de vista del paradigma de la

L complejidad nos lleva a considerar el fútbol como un fenómeno


complejo que responde a características peculiares.
Un fenómeno complejo es impredecible y su explicación no se
puede deducir a partir de sus componentes individuales sin considerar las
interrelaciones que existen entre ellas, del mismo modo que en el fútbol
tampoco podemos conjeturar sobre el rendimiento de un jugador sin
considerar la relación con los compañeros y la interacción con todos los
elementos que influyen en un partido: el Messi del Barcelona es diferente del
Messi de la selección argentina.
Todos intuimos que dos partidos con condiciones iniciales iguales (campo,
jugadores, entrenadores, árbitro, condiciones ambientales) evolucionarán de
una manera totalmente diferente (efecto mariposa).1 De igual manera, si
proponemos el mismo modelo de juego con jugadores diferentes o con los
mismos jugadores en temporadas diferentes, éstos evolucionarán de una
forma distinta, de modo que sus cualidades se separan exponencialmente
unas de otras. Visto esto, fácilmente podemos reconocer que en un régimen o
sistema caótico (no lineal) «es prácticamente imposible realizar predicciones
a largo plazo, ya que nunca se van a conocer las condiciones finales del
sistema con infinita precisión» (Marco Cuéllar, véase Seminario-Debate
2000).
¿Por qué en el fútbol nos obstinamos entonces en tener una visión
mecanicista de la realidad (causa/efecto) si nosotros mismos en nuestro
inconsciente la negamos a favor de un mundo complejo?
«La complejidad se ubica en sistemas, entendiendo como sistema la
interacción de un grupo de elementos que hacen emerger una conducta
global; ejemplos de estos sistemas los encontramos en fenómenos tales como
la conciencia humana, las fluctuaciones económicas, el lenguaje, el
conocimiento, la conducta del hombre, la evolución de las especies, la
geometría fractal o la autopoyesis celular» (artículo en Ciencia y el Hombre,
Enrique Sánchez Ballesteros, véase Seminario-Debate 2000), o también en un
equipo y su modelo de juego.
A continuación, queremos puntualizar algunos comportamientos de los
sistemas complejos para tenerlos como referencias en el dibujo de un modelo.

• El sistema complejo es abierto o, lo que es lo mismo, está en continuo


proceso de cambio, interaccionando con el entorno, como un modelo de
juego que está condicionado por varios elementos que interactúan entre
sí (compañeros, contrarios…).
• Un sistema complejo es fractal, esto quiere decir que «muestra
similitudes formales en diferentes niveles de análisis; la realidad es
reproducible de manera más simplificada donde la red de relaciones sea
menos extensa» (Romo Santos, 2000); por eso, en la comprensión de un
modelo se puede simplificar la realidad proponiendo tareas reducidas
pero que mantengan, para acercarse lo más posible a la realidad misma,
todos los elementos que se encuentran en el juego real, cuando las
circunstancias lo permitan.
• El sistema complejo es dinámico, ya que está afectado por el tiempo, de
modo que el modelo de juego de un equipo puede verse afectado en el
curso de la temporada.

En definitiva, cualquier modelo de juego presenta las características que


aparecen en el gráfico de la página siguiente.
Recordemos que no podemos pasar por alto a los protagonistas del modelo
de juego, los jugadores, que son los que interactúan entre ellos y que
permiten una continua reorganización del modelo y que el entrenador tiene
que saber identificar y valorar, para la mejora del juego del equipo. En un
entorno en el que las situaciones están en continuo cambio y reorganización
es imprescindible acostumbrar a los jugadores a reaccionar ante situaciones y
momentos imprevisibles, identificándose así en la propia naturaleza del
fútbol, desarrollando, respetando en cada uno su potencial y su propia
creatividad entendida como «una maravillosa capacidad de encontrar orden
donde en ningún modo aparece» (Paul Vernon, citado por Romo Santos,
véase Seminario-Debate 2000).

Gráfico 1. Características del modelo de juego

El ciclo del juego

El fútbol, visto desde el punto de vista del paradigma complejo, representa


una totalidad dinámica en la que cada momento está relacionado con el
anterior y el posterior, sin solución de continuidad; la incesante transición de
ataque a defensa o de defensa a ataque es denominada ciclo de juego (Antón,
1998).
Si queremos construir un modelo de juego o estudiar el juego de un equipo
de fútbol, es necesario extraer algunos elementos de la realidad para
identificar, en estas dos fases del juego, cuatro subfases que son:

• En fase de posesión
— Ataque organizado (AO)
— Contraataque (CO)
• En fase de no posesión
— Defensa organizada (DO)
— Organización defensiva (OD)

Gráfico 2. Ciclo del juego

Cada una de estas dos fases del juego están gobernadas respectivamente por
tres principios (Bayer, C. 1986):

• En fase de posesión
→ Principio 1: mantener la posesión del balón
→ Principio 2: progresar hacia la portería contraria
→ Principio 3: finalizar la jugada
• En fase de no posesión
→ Principio 1: recuperar la posesión del balón
→ Principio 2: evitar la progresión del contrario
→ Principio 3: proteger la portería

Estos tres principios de cada una de las fases tendrán prioridades diferentes
en función de la subfase y las situaciones en las que se encuentra cada
momento del juego; por ejemplo, en la fase de ataque organizado donde el
balón lo tiene uno de los centrales lejanos a la portería contraria, la prioridad
no será finalizar sino mantener la posesión del balón o progresar, para
después poder llegar a una situación de finalización. Es por ello por lo que los
principios están ordenados y también encadenados.
Para explicar el ciclo de juego, hemos incurrido en la tradicional forma de
ver la realidad: dividiéndola. Somos conscientes de que estamos hablando de
algo indivisible, pero para interpretar la realidad a veces es necesario
fragmentarla para posteriormente volver a unirla.
Nuestra idea es que los jugadores tengan claras las peculiaridades de cada
subfase de juego para tener una representación mental de cada una, pero sin
separarlas para identificarlas durante el desarrollo del juego.
Ya sabemos que todos los elementos que componen un sistema complejo,
como son las subfases del juego, están interrelacionados; por ello, uno de los
objetivos que nos proponemos es que cada jugador sea capaz de observar lo
mismo que su compañero, respetando en cada uno su función y su diversidad,
pero dando la misma interpretación de la realidad y, sobre todo, que cada
jugador pueda estar preparado para los cambios que la realidad misma va a
imponer.
Creemos que las subfases de juego no son siempre claramente objetivas,
sino que son fruto de la interpretación de los jugadores; por ejemplo, hay
equipos que en inferioridad numérica nunca contraatacan, mientras que para
otros es un arma letal, les basta con tener un solo jugador que sepa
aprovechar las situaciones de desequilibrio de la defensa adversaria. Lo más
importante entonces es que todos reconozcan las peculiaridades de cada
situación de la misma manera, y no sólo eso, sino que también sepan enlazar
estas situaciones con una realidad que tenga posibilidad de verificarse; por
ejemplo, en un contraataque el movimiento de apoyo de una segunda o
tercera oleada para pasar a una subfase de ataque organizado o, en caso de
pérdida del balón, a una subfase de organización defensiva.

Ataque organizado (AO)

Es la subfase del juego en posesión de balón en la que se busca la finalización


en la portería contraria, ante un equipo en fase de defensa organizada, o sea,
con todos o casi todos los contrarios en situación de espera. En función de las
características del equipo que ataca y también del equipo que defiende, se
pueden desarrollar dos tipos de ataque organizado (Castelo, 1999):
• Ataque directo: basado en buscar la finalización en tiempo y número de
pases reducido.
• Ataque posicional: basado en la construcción de jugadas elaboradas con
un alto número de pases, prioritariamente en corto, para llegar con el
balón controlado a zona de finalización.

Defensa organizada (DO)

Subfase en el momento de no posesión de balón donde el equipo intenta


organizarse para recuperar el dominio del balón o evitar finalizaciones
cerrando los espacios más peligrosos, no permitiendo la progresión en ellos y
orientando el juego a los espacios donde sea más fácil la recuperación por
motivos espaciales (por ejemplo, las bandas) y estratégicos (por ejemplo,
orientando la presión hacia los contrarios con menos recursos en posesión de
balón). Esta presión puede ser llevada en cuatro alturas diferentes del campo
(Bragagnolo, Gaburro, Romagnoli, 2004):

Contraataque (CO)

Subfase en posesión de balón donde el equipo intenta progresar para llegar a


la finalización lo más rápido posible, aprovechando la falta de organización
en fase defensiva de los contrarios. Según el tiempo de llegada hacia las
zonas más próximas de la portería rival, los grupos de jugadores del equipo
que contraataca se pueden clasificar en (Antón, 2000):

• Primera oleada
• Segunda oleada
• Tercera oleada
Organización defensiva (OD)

Subfase en la que no hay posesión de balón, en la que el equipo que defiende


se encuentra en una situación de desequilibrio defensivo como consecuencia
de una jugada anterior de ataque que termina. En este momento del juego,
normalmente se pueden distinguir dos bloques en el equipo que defiende, uno
adelantado y otro atrasado. En función de la zona de pérdida del balón, de la
manera de atacar del equipo (ataque directo, ataque posicional) y, en
consecuencia, del número de jugadores del bloque adelantado, se priorizarán
los diferentes objetivos. En general, si suponemos que nuestro equipo pierde
el balón en zona de finalización se pueden generar cuatro formas de
reorganizarse defensivamente:

• Repliegue ultraofensivo: consiste en agrupar a los jugadores en una zona


muy cercana al balón. La prioridad es la recuperación del balón
(principio 1 de defensa).
• Repliegue ofensivo: en este caso se intenta recuperar el balón sobre la
zona de medio campo. La prioridad es evitar la progresión del equipo
contrario y recuperar el balón (principios 1 y 2 de defensa).
• Repliegue defensivo: con este tipo de repliegue se intenta reorganizar la
fase defensiva en la propia mitad de campo. La prioridad es evitar la
progresión y defender la portería según la situación (principios 2 y 3 de
defensa).
• Repliegue ultradefensivo: consiste en reunir a los componentes del
equipo lo más rápidamente posible en zonas muy próximas al área
propia. La prioridad es defender la portería (principio 3 de defensa).

Cada equipo puede tener como elección preferente un tipo de repliegue más
que otro, no obstante éste también puede estar condicionado por las
contingencias del juego.

Los principios del juego colectivo


Estudiando la evolución del juego del fútbol desde la segunda mitad del siglo
xix hasta la actualidad y teniendo en cuenta los importantes cambios de
algunas reglas del juego (por ejemplo, la regla del «fuera de juego» de 1925),
se observa una continua reorganización del fútbol, pasando de un estilo de
ataque muy marcado y basado sobre capacidades individuales llamado «Kick
And Run»,2 hasta llegar a estilos de juego extremamente elaborados en los
que las relaciones entre los jugadores han sido más importantes que los
propios jugadores.
Desde el punto de vista defensivo se ha pasado de la defensa al hombre
hasta la defensa zonal; de forma general se ha favorecido la colaboración más
que la individualización. Si estudiamos este proceso histórico desde el
paradigma de la complejidad, se puede llegar a afirmar que con el paso del
tiempo se ha intentado reducir más el caos a favor del orden.
La presencia del «desorden» es lo que nos lleva a la búsqueda continua de
principios de organización colectiva que intenten reducir la imprevisibilidad,
aunque nunca se podrán eliminar definitivamente los factores que la
provocan; esto es lo que hace tan atractivo un deporte como el fútbol.
Según el biólogo Roberto Marco Cuéllar (2000):

La vida nace y se organiza en las cercanías de regiones caóticas,


precisamente en zonas donde la transición entre distintos atractores
sea siempre suave y gradual, evitando la posibilidad de transiciones
bruscas que puedan desestabilizar o incluso aniquilar al sistema.

Si identificamos la «vida» con el fútbol, para estar preparados para enfrentar


factores desestabilizadores hay que mantener niveles altos de organización
(modelo de juego); cuanto más altos están, menos bruscos serán los factores
desestabilizadores y mayores serán las posibilidades de adaptación.
Los altos niveles de organización de un equipo dependerán de la mayor o
menor asimilación de los principios colectivos del juego para llegar a la
formación de los conceptos tácticos, progresando hacia el desarrollo de los
medios tácticos grupales, y todo ello relacionado con las intenciones tácticas
de cada jugador.
La conducta de un jugador en un partido tiene que estar motivada y
condicionada por niveles superiores de la realidad, es por eso que el primer
nivel de organización está representado por los propios principios del juego
colectivo (Antón, 2002).

Principios específicos del juego colectivo

Cada jugador, independientemente de su función específica y del modelo de


juego, según la fase del juego en la que se encuentra (posesión o no
posesión), tiene que respetar determinados principios que favorezcan el juego
colectivo y de colaboración.

Los principios representan la base en que se sustentan cualquiera de


esas intervenciones, el camino o disposición mental que nos
permite llegar a cumplir los objetivos y que, por consiguiente, todo
jugador debe comprender desde el primer instante y en ningún
momento debe olvidar.

CANO, 2008

Los principios son reglas o leyes principales que rigen los comportamientos y
las relaciones (Jiménez, 2004, citado en Cano, 2008). Para ser comprendidos
y asimilados tienen que estar siempre presentes en cada tarea de
entrenamiento y, sobre todo, no ser contradictorios, puesto que se consideran
la principal guía para todos los jugadores del equipo.
Antón (1998) clasifica los principios del juego colectivo a partir de una
serie de variables que vamos a describir a continuación, incluyendo algunos
más de Lillo y Caneda3 que también nos parecen importantes.

Principios específicos comunes del juego colectivo (posesión y


no posesión) (Antón, 1998)

• Reducción del número de errores (valoración del riesgo): el jugador


debe tener presente que su actuación o no actuación influye sobre todo
en el funcionamiento del equipo; en consecuencia, tiene que valorar el
riesgo de cada decisión.
• Ayuda mutua (ser siempre útil): el juego del fútbol ha evolucionado
aumentando la colaboración entre compañeros: «En cada subfase del
juego siempre hay que pensar cómo, cuándo y dónde puedo ser útil para
el resto de compañeros de mi equipo».
• El mantenimiento de los puestos (equilibrio de las situaciones
espaciales): cada jugador tiene que ser consciente de su función y de su
ubicación en el campo para conseguir un funcionamiento óptimo del
equipo.
• Distribución equilibradora de los espacios de juego (asegurar los apoyos
en amplitud y profundidad en el juego en todo instante): esto significa
que hay que asegurar un equilibrio espacial en el sentido vertical
(profundidad) y horizontal (amplitud) para un correcto desarrollo de una
determinada subfase del juego y, sobre todo, para estar preparados para
afrontar un cambio de subfase.
• Variación y alternancia de los medios técnicos individuales y colectivos
en situaciones similares (respuestas variadas evitando exceso de
previsibilidad): respetando la naturaleza del fútbol, los jugadores tienen
que estar acostumbrados a variar sus respuestas motrices en situaciones
similares (fomentando la creatividad en los entrenamientos) para poder
provocar una conducta errónea del contrario o, por lo menos, tiempos de
reacción más largos.
• Sincronización espacial y temporal de las acciones (ajustar cada
intervención de cada jugador a las acciones de los compañeros, evitando
acciones simultáneas sobre el mismo espacio o muchos jugadores al
mismo tiempo sobre distintos espacios): esto significa que los jugadores
deben conocer no sólo los distintos medios técnico-tácticos útiles en
cada situación, sino que también deben saber coordinarse entre ellos
respetando una correcta secuenciación espacio/temporal (timing).
• La adaptación del juego a las posibilidades potenciales propias y a las
características del adversario (el sistema debe adaptarse a la fuerza
potencial de cada equipo): a la hora de dibujar un modelo de juego no
hay que olvidar que los jugadores son los protagonistas, y los contarios,
sus antagonistas; esto que parece obvio tiene que ser el punto de salida
para no descontextualizar el modelo de juego de la realidad teniendo
siempre en mente a quién se entrena y en qué nivel competitivo (calidad
de la liga).
• Jugar con la intención del contrario (Lillo, Caneda): es importante que
en ambas fases los jugadores sepan reconocer algunas señales de los
contrarios que indican un determinado comportamiento para adaptar sus
respuestas motrices.

Principios específicos del juego colectivo en ataque (Antón,


1998)

• Cambio rápido y decidido a situación de ataque: un cambio rápido de rol


de defensa a ataque permite reducir los tiempos de reacción para
aprovechar los momentáneos desequilibrios propios de un cambio de
fase de ataque a defensa de los contrarios. El cambio de rol representa la
unión entre las fases del juego; por lo tanto, cuanto más se desarrolle
este aspecto mental, más fuertes serán las relaciones entre fases.
• Movilización de la defensa atacando permanentemente en amplitud y
profundidad: para los defensores es más fácil defender a un equipo
estático que no ocupa todos los espacios del juego, por eso quien ataca
no tiene que dar muchas referencias al equipo rival (aunque respetando
las características de los jugadores, los hay más eficaces para mover el
balón, desplazándose continuamente, y otros más estáticos). En
definitiva, hay que mover a los defensores para sacarlos de las zonas
para ellos más cómodas y poder así aprovecharse de los espacios que se
van a generar.
• Observación de espacios libres y de las posibilidades de progresión y
penetración: como consecuencia del principio anterior, si se realiza una
correcta ocupación de los espacios en profundidad y en amplitud
movilizando la defensa, se van a generar espacios libres para progresar.
Los jugadores tienen que saber reconocerlos y aprovecharse de ellos
para llegar, en última instancia, a una situación de finalización:
«mantengo la posesión para movilizar la defensa, movilizo la defensa
para progresar, progreso para finalizar».
• Estructuración, creación y explotación de situación de superioridad
numérica: sin considerar situaciones puntuales (como una expulsión), el
fútbol se juega 11 contra 11, pero esto no significa que con los
movimientos oportunos, aprovechando los eventuales desequilibrios
defensivos o por la disposición espacial de los dos equipos, no se
generen situaciones ofensivas de superioridad numérica en determinadas
zonas del campo. Los jugadores tienen que saber individualizar estas
situaciones teniendo en cuenta dónde y cuándo se producen y, así, saber
aprovecharse de las momentáneas ventajas.
• El cambio de juego de un extremo a otro (búsqueda de zonas menos
densificadas): entendemos como extremos los hombres que en
situaciones ofensivas ocupan los espacios cercanos a las líneas de banda;
estos jugadores tienen que ser posibles receptores en los cambios de
juego directos e indirectos (en largo o en corto) para asegurar la
posesión, dado que muy probablemente ocuparán zonas con menos
densidad defensiva.
• Variación del ritmo de las acciones (evitar ritmo uniforme): según la
RAE se entiende como ritmo el «orden acompasado en la sucesión o
acaecimiento de las cosas». El ritmo constante en las jugadas de ataque
representado por la velocidad de circulación del balón y la velocidad de
la carrera de los jugadores provoca una rápida adaptación de los
defensores; por ello, hay que variar el ritmo con los dos parámetros para
que el equipo defensor se reorganice, provocando continuamente su
desgaste físico y, al mismo tiempo, incertidumbre.

Principios específicos del juego colectivo de defensa (Antón,


1998)

• Cambio rápido y decidido a situación defensiva: un cambio rápido de


atacante a defensor reduce el tiempo de juego al nuevo poseedor y a los
posibles receptores del balón para organizarse en la fase de ataque, y
además aumenta las posibilidades de volver a recuperar rápidamente la
posesión del balón. El cambio de rol representa la unión entre las fases.
Cuanto más se desarrolle este aspecto mental, más fuertes serán las
relaciones entre fases.
• Lucha permanente por el balón: la fase de no posesión no tiene que ser
considerada una fase pasiva; también cuando se defiende se puede tener
una actitud positiva y mantener la voluntad de recuperar la posesión del
balón.
• Mantenimiento del equilibrio defensivo (nunca podemos ser inferiores
numéricamente en la zona del balón): mediante movimientos colectivos
hay que evitar que el contrario se encuentre en igualdad o superioridad
numérica. Si así fuera, se debe tomar tiempo para volver a reequilibrar la
situación, favoreciendo el repliegue de los compañeros, abandonando
los espacios inútiles.
• Ataque permanente al jugador con balón: para reducir el espacio y el
tiempo de decisión y ejecución al poseedor del balón es oportuno
acosarlo, eso sí, con más o menos intensidad según la estrategia
defensiva y, en consecuencia, según la zona del campo donde se
encuentra el balón.
• Concentración defensiva en las zonas más peligrosas de actuación del
adversario: normalmente, la zona frontal en la cercanía del área es
considerada la zona más peligrosa. Los defensores, con la intención de
proteger la portería, tienen que concentrarse en esta área, reduciendo las
distancias entre ellos con un movimiento colectivo que recuerda la
forma de un embudo (cuanto más atrás, más me acerco al eje
longitudinal del campo, abandonando los espacios inútiles).
• Rechazo del adversario (orientar los recorridos de los atacantes a zonas
de poca eficacia): el movimiento en embudo disuade a los contrarios a
jugar por el carril central y los orienta hacia zonas más alejadas de la
portería (en algunas ocasiones se favorece el juego hacia el carril central
para evitar el juego de banda si se considera que los puntos fuertes del
rival son ésos).
• Vigilancia especial del jugador en circulación aunque no sea el poseedor
del balón: alternar la atención sobre el poseedor del balón y sobre otro
posible receptor. Es necesario el dominio del propio cuerpo en el
espacio respecto al entorno para favorecer la intervención y tener una
buena capacidad de análisis y anticipación de la situación. Saber
orientarse a partir de la distancia entre el contrario y el compañero,
respecto al balón y también de acuerdo con sus características.
• Ocupar posiciones intermedias (Caneda, Lillo): los jugadores tienen que
mantenerse escalonados para cubrir los espacios en las zonas peligrosas,
teniendo una doble función de cobertura y marcaje.
• Esfuerzo útil (evitar desplazamientos innecesarios cuando el adversario
se encuentra fuera de distancia peligrosa): los jugadores han de saber
reconocer cuándo y dónde las situaciones del juego permiten recuperarse
físicamente.
• Corresponder a los tiempos de traslación (Caneda, Lillo): muchas veces
los jugadores se dejan «hipnotizar» por la pelota, quedándose parados y
mirándola cuando ésta se encuentra trasladándose de un carril a otro.
Este error hay que corregirlo; los jugadores deben aprovechar el
momento en que la pelota se traslada para cerrar los espacios.

Conceptos tácticos ofensivos y defensivos4


Las interacciones entre el conocimiento de los principios específicos del
juego colectivo, el contexto cultural, las ideas y las experiencias vividas (en
partidos y entrenamientos) conllevan a la formación en cada jugador de los
conceptos tácticos básicos del juego de ataque y defensa.

• En posesión del balón (Ferrari, 2001):


— Escalonamiento
— Penetración
— Amplitud
— Movilidad
— Imprevisibilidad

• En fase de no posesión del balón (Ferrari, 2001):


— Escalonamiento
— Acción retardadora
— Concentración
— Equilibrio
— Control y limitación

Escalonamiento versus escalonamiento

En la fase de posesión del balón, los jugadores se disponen de manera


escalonada. Para fomentar la colaboración hay que evitar estar en la misma
línea, procurando formar una serie de triángulos con la presencia constante de
un vértice bajo, por detrás de la altura del balón, para favorecer el
mantenimiento de la posesión, ofreciendo la posibilidad de más líneas de
pase, y al mismo tiempo para evitar los pases horizontales (paralelos a la
línea de fondo).
Del mismo modo, en la fase defensiva el equipo tiene que mantenerse
escalonado para favorecer la cobertura mutua, lo que da opción a vigilar al
contrario más próximo y también a ofrecer ayuda al compañero en caso de
que éste sea desbordado; por eso es importante ocupar los espacios de manera
que los contrarios no se muevan y no se relacionen con facilidad.

Penetración versus acción retardadora

Para conseguir uno de los objetivos primarios de ataque, o sea, la finalización


con éxito, es importante que los jugadores tengan bien claro que la prioridad
es que el balón progrese con precisión y rapidez (esto no significa quitarse el
balón de encima) para superar al contrario o a una línea entera. Los jugadores
tienen que saber asumir la responsabilidad de hacer pases para conquistar el
espacio hacia delante según sus posibilidades y, sólo como segunda opción,
realizar pases a jugadores libres a su lado o por detrás. En muchas ocasiones
suele pasar que para realizar un pase en profundidad es necesario hacer
previamente un pase de cara a un compañero que se encuentra en una
posición más retrasada, con el objetivo de dificultar la presión del equipo
contrario; además, el juego vertical no sólo depende del poseedor, es muy
importante que quien reciba sepa ocupar el espacio adelantado en el tiempo
justo para que se dé un juego rápido y eficaz.
Para contrarrestar el juego en profundidad se utiliza el pressing y el fuera
de juego, no dando la posibilidad de pensar al contrario, con movimientos
hacia delante. Otra opción es realizar un repliegue aumentando la densidad
hacia la propia portería, priorizando en el principio de protección de ésta. En
los tres casos se alteran los tiempos de la jugada de ataque contrario, los dos
primeros la presionan y el tercero la retrasa favoreciendo el repliegue de los
compañeros más adelantados.

Amplitud versus concentración

El equipo que tiene la posesión del balón debe saber aprovecharse de todas
las zonas del campo, ocupando también la zona contraria donde está el balón,
con el objetivo de abrir la defensa contraria y tener más opciones de ataque
cuando no es posible la verticalidad.
Por el contrario, los jugadores del equipo que defiende tienen que reducir
la distancia entre ellos para garantizar la superioridad numérica en la zona del
balón (lado fuerte), dejando más o menos libre (según las características de
los contrarios) la zona opuesta (lado débil). Cuanto más se acerca el balón a
la propia portería, más se reduce la distancia en sentido vertical y horizontal,
sin llegar a superponerse las líneas, respetando el concepto de
escalonamiento.

Movilidad versus equilibrio

Sin movilidad es muy difícil, por no decir imposible, que se generen jugadas
de peligro en ataque, por eso, los jugadores tienen que saber cómo y cuándo
moverse para crear espacios si éstos no se manifiestan. A veces, el
movimiento de un jugador es una señal (praxema, véase p. 90) para que otros
jugadores se beneficien del movimiento con el objetivo de ocupar nuevos
espacios y evitar que dos o más compañeros de equipo ocupen la misma
zona.
Para defender un equipo muy móvil, es importante que los jugadores no se
pongan a perseguir a los contrarios en cada zona del campo, priorizando la
cobertura mutua (equilibrio) más que la marca individual, dependiendo
también de si hay superioridad numérica en defensa o no, y tomando como
referencia no sólo al oponente directo sino también el balón, la portería, los
compañeros y los adversarios.

Imprevisibilidad versus control y limitación

Es conveniente que el equipo que ataca provoque incertidumbre a los


contrarios para aumentar sus tiempos de reacción y provocar que se hagan
más eficaces las jugadas de ataque. Para que esto suceda, los atacantes no
tienen que repetir siempre la misma jugada (hay que desarrollar variedad
táctica y motriz); los jugadores, según su potencialidad, deben ser tan
creativos como para resultar lo bastante imprevisibles o, por lo menos, si
repiten las mismas soluciones tácticas sería importante variar el ritmo de
ejecución de éstas y hacer movimientos de engaño para aumentar, como
anteriormente se ha dicho, las variables de incertidumbre de los defensores.
Por delante de la creatividad y la imprevisibilidad, el arma más eficaz para
un defensa es la racionalidad. Siempre se considera que un buen defensor es
aquel que no asume ningún riesgo inútil, que sabe valorar si entrar o
acompañar al oponente poseedor del balón, que sabe leer las situaciones y
que sabe preverlas; en resumen, que sabe limitar y controlar al atacante
calculando las posibles consecuencias de cada elección.
En definitiva, vamos a esquematizar los conceptos tácticos del juego de la
siguiente forma, tomando como referencia el gráfico de los principios de
juego de Ferrari (2001), modificado:
Gráfico 3. Conceptos tácticos del juego

1. El «efecto mariposa» es un concepto que hace referencia a la noción del tiempo, a las condiciones
iniciales dentro del marco de la teoría del caos. La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un
determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema
evolucione en ciertas formas completamente diferentes. Sucediendo así que una pequeña perturbación
inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a
medio o corto plazo de tiempo. Su nombre proviene de las frases: «el aleteo de las alas de una mariposa
se puede sentir al otro lado del mundo» (proverbio chino) o «el aleteo de las alas de una mariposa
pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo» así como también «el simple aleteo de una
mariposa puede cambiar el mundo» (Wikipedia).
2. «Golpea y corre».
3. Las aportaciones de Lillo y Caneda han sido extraídas de la experiencia profesional de los propios
autores junto a éstos, por lo que no existe ninguna bibliografía al respecto.
4. Estos conceptos han sido tomados de la escuela italiana (Ferrari, 2001), por lo que en algunos
casos se puede encontrar cierta similitud con otros citados por Antón (1998).
2

Los medios técnico-tácticos


grupales y colectivos

La táctica es el conjunto de comportamientos, acciones y


operaciones individuales y colectivas de competición con las
cuales, teniendo en cuenta las reglas de juego, el comportamiento
de los compañeros y de los adversarios, como posibles factores de
incidencia externos, influyen en las condiciones que pueden ser
utilizadas para la propia ventaja.
B. BERNDT, citado por F. MARZIALI y V. MORA, 1995

Los medios tácticos grupales «surgen de la interacción entre intenciones


tácticas en un adecuado ajuste espacio-temporal» (Cano, 2008). Se utilizan
para conseguir un determinado objetivo, dependiendo de la fase en que se
encuentre el equipo, si se tiene la posesión del balón (construcción de
acciones ofensivas, crear situaciones de finalización o finalizar) o si no se
tiene (impedir la construcción de acciones ofensivas, evitar situaciones de
finalización o impedir finalización).
Según el número de participantes, los medios técnico-tácticos se pueden
dividir en grupales (mínimo dos jugadores), si participan cadenas (en sentido
vertical, por ejemplo, lateral derecho, mediocentro derecho, extremo derecho)
o líneas (en sentido horizontal, por ejemplo, la línea defensiva compuesta por
el lateral derecho, los dos centrales y el lateral izquierdo); o en colectivos, si
participan todos o casi todos los jugadores, por ejemplo, en el caso del
pressing.
Así, analizaremos los medios técnico-tácticos de defensa y de ataque según
los objetivos, principios, conceptos tácticos e intenciones tácticas.
La asimilación de los principios del juego y consecuente conceptualización
es clave para la progresión del aprendizaje de los medios. Los principios
fomentan la colaboración y ésta permite la efectividad de los medios tácticos
grupales y colectivos. En la tabla 1 (Cano, citando a Antón, Apuntes de
«táctica y sistemas de juego» del curso entrenador CEDIFA) se pueden
apreciar los medios técnicotácticos al servicio de los jugadores y del equipo y
su relación con los principios del juego.

Tabla 1. Lógica interna del juego (Modificado del modelo de


Morcillo y Lago, basado en Antón, 1998)

Rol del jugador


El rol de cada jugador dependerá de la fase del juego en la que se encuentre
en cada momento, por tanto, en ataque, puede desempeñar el papel de
poseedor del balón o de compañero del poseedor; en fase defensiva, podrá
hacer de oponente directo u oponente no directo.
Cada rol tendrá unas intenciones tácticas específicas, entendidas éstas
como alternativas de intervención que se manifiestan a través de los medios
técnicos (bagaje personal de cada jugador).
A continuación, presentamos algunas tablas que muestran cada una de las
intenciones tácticas de cada rol específico y los medios técnicos derivados de
ellas (Antón, 2002), sin llegar a explicar de forma detallada cada intención
táctica y medios técnicos (individuales), ya que este trabajo se haría
demasiado extenso y se escaparía de nuestras pretensiones, que no son otras
que plasmar una posibilidad de desarrollo colectivo de un modelo de juego.

Gráfico 4. Intenciones tácticas del poseedor del balón


Gráfico 5. Intenciones tácticas del compañero del poseedor
Gráfico 6. Intenciones tácticas del oponente no directo del poseedor
Gráfico 7. Intenciones tácticas del oponente directo del poseedor

Los medios técnico-tácticos grupales y colectivos de


ataque

Medio técnico-
CIRCULACIÓN DE BALÓN (colectivo)
táctico

Medio favorable en la construcción de acciones ofensivas


circulando el balón de una banda a otra con pases cortos, largos
Descripción y
o combinados para intentar aumentar la distancia entre los
objetivos
adversarios o para construir jugadas en zonas con menor
densidad.

Conservación de la posesión.
Distribución de equilibrio de los espacios.
Principios Ayudas mutuas.
predominantes Movilización de la defensa.
Cambio de juego de un extremo a otro.
Variación del ritmo de las acciones.
Amplitud.
Conceptos tácticos
Escalonamiento.
predominantes
Movilidad.

Intención táctica del


Relacionarse.
poseedor

Intención táctica del Desmarcarse.


compañero Movilizar al adversario.

Representación gráfica

Medio técnico-
CIRCULACIÓN DE EQUILIBRIO (grupal)
táctico

Medio útil para mantener el equilibrio del equipo en la creación de


situaciones de finalización, reduciendo la distancia con los
Descripción y
jugadores más adelantados en sentido horizontal y vertical para
objetivos
mantener la posesión y para vigilar a los contrarios más
adelantados.
Conservar la posesión.
Mantenimiento de los puestos.
Principios Distribución de equilibrio de los espacios.
predominantes Adaptación del juego a las posibilidades potenciales propias y a las
características de los adversarios.
Predisposición a un eventual cambio de rol (ataque-defensa).

Conceptos tácticos Escalonamiento.


predominantes Movilidad.

Desmarque (de posesión).


Intención táctica del
Control de oponente.
compañero
Movilización del adversario.

Representación gráfica

Medio técnico-
CIRCULACIÓN DE JUGADORES (colectivo)
táctico
Medio apropiado para el mantenimiento de la posesión del balón y
la construcción de situaciones de finalización superando la
Descripción y disposición ofensiva del contrario de manera colectiva.
objetivos Mantener las distancias adecuadas, ocupando en sentido vertical y
horizontal las zonas dejadas libres por los compañeros del
bloque adelantado en la dirección del balón, respetando el
concepto de amplitud.

Progresar hacia la portería contraria y mantener la posesión del


balón.
Sincronización espacial y temporal de las acciones.
Principios Distribución de equilibrio de los espacios.
predominantes Ayuda mutua.
Observación de los espacios libres y posibilidad de progresión y
penetración.
Movilización de la defensa.

Movilidad.
Conceptos tácticos
Escalonamiento.
predominantes
Amplitud.

Desmarque.
Intención táctica del
Movilización.
compañero
Control de oponente.

Representación gráfica
Medio técnico-
JUEGO EN ZONA CIEGA (grupal)
táctico

Medio beneficioso para la creación de situaciones de finalización,


Descripción y atacando el espacio a la espalda o al lado de la última línea de
objetivos defensa (respetando la regla del fuera de juego), donde resulta
difícil la intervención defensiva (zona ciega).

Progresar hasta zonas cercanas al área contraria.


Observar el espacio libre a la espalda de la defensa.
Principios
Cambio de juego hacia un extremo o delantero que ataquen el
predominantes
espacio libre.
Variar el ritmo de las jugadas.

Movilidad.
Conceptos tácticos Penetración.
predominantes Imprevisibilidad.
Amplitud.

Intención táctica del


poseedor Relacionarse.

Intención táctica del


Desmarque de ruptura o progresión.
compañero

Representación gráfica

Medio técnico-
PERMUTA DEL PUESTO (grupal)
táctico

Medio útil para mantener la posesión del balón y crear situaciones


de finalización con intercambios de puestos para movilizar la
defensa y crear espacios libres.
Descripción y Comunicación eficaz entre el poseedor y los jugadores que hacen
objetivos la permuta, que puede ser verbal, gestual o praxémica, que
tenga como regla general que el compañero poseedor más
cercano a él sea el primero en moverse para buscar nuevas
líneas de pase. El juego puede desarrollarse en corto o en largo.
Sincronización temporal y espacial de las acciones.
Principios Movilización de la defensa atacando permanentemente en amplitud
predominantes y profundidad.
Creación de situaciones de superioridad numérica.

Movilidad.
Conceptos tácticos
Amplitud.
predominantes
Penetración.

Intención táctica del Desmarque.


compañero Movilización del adversario.

Representación gráfica

Medio técnico-
PERMUTA DEL PUESTO (grupal)
táctico

En base a la posición del balón, se pueden tener objetivos


diferentes, buscando la construcción o la finalización. Si, de forma
específica, consideramos este medio en la situación de
superación de la última línea como en una contra, el objetivo será
el de construir situaciones de finalización y terminar con éxito,
respetando dos reglas básicas (Ferrari, 2009):

1. El poseedor del balón preferiblemente tiene que fijar al oponente


directo.
2. Los compañeros sin balón tienen que quedarse detrás de la línea
del balón y ejecutar los desmarques en el momento adecuado.
Si consideramos la situación de asimetría en zonas más cercanas a
la propia portería, el objetivo será construir nuevas acciones
ofensivas respetando dos reglas básicas (Ferrari, 2009):

1. Realización del pase en la misma dirección del propio cuerpo


Descripción y («paso donde veo»).
objetivos 2. Para los compañeros del poseedor del balón, hacer los
desmarques apropiados según el puesto específico y situación
de juego.

En general, en situación de superioridad numérica hay que intentar


provocar el 1 x 0 del compañero del poseedor para poder
aprovecharlo de manera óptima.

Estructurar, crear y explotar situaciones de superioridad numérica.


Movilizar la defensa atacando en amplitud y profundidad.
Principios
Sincronización espacial y temporal de las acciones.
predominantes
Variación del ritmo de las acciones.
Cambio rápido de rol.

En un contraataque:
• Imprevisibilidad.
• Movilidad.
• Penetración.
Conceptos tácticos • Amplitud.
predominantes En zona cercana a la portería:
• Escalonamiento.
• Amplitud.
• Penetración.
• Movilidad.
Fijar.
Intención táctica del Relacionarse.
poseedor Desbordar.
Lanzar.

Intención táctica del Movilizar.


compañero Desmarcarse.

Representación gráfica

En un contraataque 3 x 2

En construcción de acción de ataque: 5 x 3

Medio técnico-
PARED (grupal)
táctico

En función de la posición del balón y de los contrarios, este medio


tiene el objetivo de superar al oponente directo o una línea entera
para crear situaciones de finalización o construir acciones
ofensivas progresando hacia la portería contraria, o para
mantener la posesión, según la carrera de desmarque de quien
resta el pase de vuelta.
La regla fundamental del poseedor del balón es fijar al contrario
para poder sobrepasarlo en velocidad después del pase y no
permitirle la intervención hacia el nuevo poseedor del balón. Es
conveniente que el pase sea dirigido hacia la pierna del
compañero que corresponde a la dirección de carrera del
Descripción y desmarque (Ferrari, 2009), fundamentalmente por dos motivos:
objetivos
1. Interpretable como comunicación directa entre los dos
protagonistas de la jugada «si te la paso al pie derecho a la
derecha, me desmarco a mi derecha». Esto no significa que el
compañero no pueda devolver el balón con el exterior de la
pierna izquierda.
2. Este tipo de relación permite a quien recibe interponer su cuerpo
entre el contrario y el balón.

El que recibe debe devolver el balón al primer toque a la carrera del


compañero directo; si no es posible la devolución buscará
nuevas soluciones.

Ayuda mutua.
Principios Sincronización espacial y temporal de las acciones.
predominantes Variación del ritmo de las acciones.
Explotación de situaciones de superioridad numérica.

Fijar.
Primer poseedor
Conceptos tácticos Relacionarse.
predominantes Relacionarse.
Segundo poseedor
Proteger el balón.

Primer poseedor Desmarque.


Intención táctica del
compañero Desmarque.
Segundo poseedor
Movilización.

Representación gráfica
Medio técnico- DESDOBLAMIENTO (grupal)
táctico

En jugadas de ataque en proximidad de la línea lateral es posible


crear momentáneamente superioridad numérica desmarcándose
en progresión a la espalda del poseedor del balón; se desarrolla
normalmente con la colaboración de 1 o 2 jugadores.
Para efectuar correctamente el desdoblamiento, el jugador que
Descripción y desdobla tiene que empezar el desmarque sólo cuando el
objetivos poseedor, que recibe en amplitud, comienza el movimiento de
conducción hacia el interior, para después, en función de la
situación del juego, elegir si desbordar o pasar. La misma
situación puede ofrecer más variantes, si existe un tercer jugador
que se desmarca detrás del poseedor del balón para poder recibir
un pase de cara.

Sincronización espacial y temporal de las acciones.


Principios Observación de los espacios libres y la posibilidad de progresión
predominantes y penetración.
Estructuración y creación de situaciones de superioridad numérica.

Amplitud.
Conceptos tácticos
Movilidad.
predominantes
Imprevisibilidad.

Fijar.
Intención táctica del Relacionarse.
poseedor Desbordar.
Lanzar.

Intención táctica del Desmarcarse.


compañero Movilizar.

Representación gráfica
Medio técnico- PASE DE CARA (grupal)
táctico

El pase de cara sirve para mantener la posesión del balón con pase
orientado hacia atrás respecto a la dirección de ataque. El pase
de cara tiene que ser considerado como una señal que provoca
movimientos oportunos y encadenados. En la zona de
construcción de la acción en proximidad de la portería propia, los
movimientos son los de circulación del balón y de los jugadores.
En zonas más cercanas a la portería contraria, en mitad de
campo o en las proximidades del área, el pase de cara provoca
desmarques que en la mayoría de los casos pueden ser fijos y
reconocibles. Es oportuno que quien haga el pase de cara
oriente su carrera hacia el segundo palo (si está en una mitad de
campo en sentido vertical se dirigirá hacia el palo de la otra
Descripción y mitad) por dos motivos (Ferrari, 2009):
objetivos
1. Amplía la visión del juego del nuevo poseedor (amplitud).
2. Moviéndose hacia el segundo palo pone en dificultad al
oponente directo, que no puede ver al mismo tiempo al jugador
y el balón.

El pase de cara tiene que alertar a los jugadores que se encuentran


en la banda contraria del poseedor por la facilidad que éste
puede tener para orientar el juego hacia esta zona.
Si el pase de cara se hace en la cercanía del la línea de fondo, el
nuevo poseedor, en la mayoría de los casos, tiene que centrar el
balón de primera intención para los desmarques de finalización
en el área de penalti.

Ayuda mutua.
Adaptación del juego según las posibilidades potenciales propias y
de las características de los contrarios.
Principios
Sincronización espacial y temporal de las acciones.
predominantes
Movilización de la defensa atacando permanentemente en amplitud
y profundidad.
Cambio de juego de un extremo a otro.

Escalonamiento.
Conceptos tácticos Imprevisibilidad.
predominantes Penetración.
Amplitud.

Relacionarse.
Primer poseedor
Proteger el balón.
Intención táctica del
poseedor Relacionarse.
Segundo poseedor Desbordar.
Proteger el balón.
Primer compañero del poseedor Desmarcarse (detrás de la
línea del balón).
Intención táctica del
compañero
Desmarcarse en amplitud y
Segundo compañero del profundidad (segundo palo).
poseedor Movilizar.

Representación gráfica
Medio técnico-
táctico BLOQUEO (grupal)

Medio útil para ganar tiempo y espacio para finalizar o construir una
situación de estrategia, utilizando la posición y el cuerpo del
compañero. Se utiliza en situaciones de balón parado, cuando es
más fácil interpretar señales y movimientos previamente
ordenados.
El bloqueo se puede usar contra la marca al hombre y contra
adversarios que defienden en zona.
El jugador marcado tiene que pasar muy cerca del compañero que
realiza el bloqueo; éste tiene que estar entre la portería y su
compañero para poder frenar la carrera del marcador. Para no
incurrir en falta (obstrucciones) es mejor que se bloquee de
espaldas al contrario.
Según el tipo de jugada, el bloqueo puede ser por delante o por
detrás. Si los contrarios marcan en zona, el bloqueador tiene que
posicionarse por delante del contrario que defiende la zona de
caída del balón para facilitar el remate del compañero.
Descripción y
objetivos

Respeto a la disciplina táctica y ayuda mutua.


Principios Sincronización espacial y temporal de las acciones.
predominantes Estructuración, creación y explotación de situaciones de
superioridad numérica.

Conceptos tácticos Movilización.


predominantes Penetración.

Intención táctica del Desmarcarse para alterar según reglamento el espacio y el tiempo
poseedor de intervención del oponente directo del compañero.

Intención táctica del Desmarque de finalización aprovechando la momentánea ventaja


compañero generada por el bloqueo del compañero.

Representación gráfica
Medio técnico-
ENGAÑO (grupal)
táctico

Medio grupal (que asegura la posesión) utilizado en zona de alta


densidad de jugadores, donde el que recibe un pase esconde
hasta el último momento, fingiendo la intervención, la intención
de dejar pasar el balón a favor de un tercer compañero que está
en la misma línea de pase, para engañar al oponente directo
propio y del compañero.
El engaño se puede efectuar en el interior del área después de un
Descripción y pase o en el centro, cuando el falso receptor se da cuenta de
objetivos que, por circunstancias, recibe el balón fuera de la zona de
remate a favor de un compañero mejor posicionado.
En proximidad del área, el engaño se utiliza cuando hay marcas
estrechas en la frontal; el jugador más lejano, después de falsos
desmarques y cuando se acerca el balón al compañero que
podría efectuar el engaño, tiene que atacar la zona a su espalda
para poder recibir el balón. El jugador que realiza el engaño tiene
que efectuar un nuevo desmarque para finalizar la jugada si su
compañero le devuelve el balón.

Sincronización espacial y temporal de las acciones.


Principios
Creación de situaciones de superioridad numérica.
predominantes
Variación del ritmo del juego.

Imprevisibilidad.
Conceptos tácticos
Penetración.
predominantes
Movilidad.

Relacionarse con el jugador


Primer poseedor
más cercano.
Intención táctica del
poseedor Relacionarse.
Segundo poseedor Finalizar.
Proteger el balón.

Movilizar.
Quien efectúa el engaño
Desmarque.
Intención táctica del
compañero Desmarque de posesión o de
Quien recibe el pase finalización a la espalda del
compañero.

Representación gráfica
Engaño en el área de penalti.

Engaño fuera del área de penalti con delanteros escalonados respecto a la línea de
fondo.
Engaño fuera del área de penalti con delanteros paralelos respecto a la línea de
fondo.

Medio técnico-
CRUCE (grupal)
táctico

El cruce es utilizado para mantener la posesión del balón en


conducción horizontal y bajo presión de un contrario, entregando
el balón a un compañero que se aproxima y se cruza con el
Descripción y
poseedor del balón, interponiendo el propio cuerpo para proteger
objetivos
al nuevo poseedor del respectivo marcador (como en un bloqueo).
El cruce es más frecuente en la frontal del área o a mitad de
campo.

Principios
Ayuda mutua.
predominantes

Conceptos tácticos Movilidad.


predominantes Imprevisibilidad.

Movilizar.
Intención táctica del
Relacionarse.
poseedor
Proteger el balón.

Intención táctica del Desmarque.


compañero Movilizar.

Representación gráfica
El poseedor del balón
El rol de poseedor del balón es el más decisivo en el éxito y en el fracaso de
cada jugada de ataque. Las innumerables soluciones que puede tener el
poseedor del balón dependen de variables que enseguida vamos a analizar
con el objetivo de priorizar unas determinadas soluciones más que otras en
situaciones cambiantes.
En primer lugar, las calidades y los límites técnicos, tácticos y físicos que
contribuyen a formar el abanico de recursos de cada jugador son los que
permiten adaptarse o no a un entorno inestable como el del fútbol o tener
respuestas motrices diferentes en situaciones parecidas; normalmente, las
asignaciones de los puestos específicos dependen mucho de las calidades del
jugador.
Los puestos específicos, a su vez, condicionan las soluciones del poseedor,
que están influidas por las zonas del campo que más tiempo cubren en fase de
posesión: un central defensivo que sistemáticamente intenta el regate sobre su
oponente directo en la propia mitad de campo no responde a las exigencias de
su papel en el equipo, igual que un delantero que no toma decisiones
arriesgadas en las proximidades del área rival. Por eso es más adecuado un
central con buena visión de juego y un delantero con cualidades para dominar
el uno contra uno.
Las características técnicas, tácticas y físicas, el puesto específico y las
zonas del campo son variables que influyen sobre las decisiones del poseedor
del balón, pero también hay que considerar los comportamientos (intenciones
tácticas) de los compañeros que tienen que ofrecer el mayor número de
opciones posibles al poseedor del balón y la mayor incertidumbre a los
contrarios.
Antes de analizar detalladamente las variables de intervención del uno
contra uno, debemos recordar que lo que afecta también de manera decisiva
en las acciones motrices de quien tiene el balón es el propio estado de ánimo,
o sea su estado de activación influido por causas interiores y/o exteriores, que
puede variar según los partidos y en el mismo partido, y que repercute en
cada decisión.
El modelo de juego, la estrategia operativa, el resultado y el tiempo de
juego son otras variables que influyen en los comportamientos del poseedor
del balón.
El conocimiento del modelo de juego permite al poseedor reducir las
opciones de juego, porque la experiencia previa vivida en el entrenamiento y
en los partidos anteriores le faculta para reconocer una situación específica y
responder de una o más formas determinadas gracias a la coordinación y
comunicación con los compañeros. La estrategia operativa (véase página 147)
es útil para una ulterior reducción de opciones de cara a las regularidades en
la fase defensiva de los contrarios. El resultado y el minuto de juego también
son unos parámetros importantes; puede pasar, por ejemplo, que quien tiene
el balón priorice el mantenimiento de la posesión más que en una progresión,
por un resultado a favor en los últimos minutos o debido a su estado de
cansancio.
Gráfico 8. Variables de la intervención del poseedor del balón

El 1 x 1 en fase de posesión

En la interacción poseedor del balón-oponente directo es importante tener en


cuenta la posición del último (frontal, lateral o desde atrás) para preparar una
respuesta óptima. A continuación, vamos a describir estas situaciones
reducidas sin considerar otras variantes como los propios compañeros y los
del rival.
En el uno contra uno frontal, la solución que se adopte dependerá de la
distancia en que se encuentre el contrario:
A larga distancia es posible jugar balones altos y largos o finalizar; el
contrario está bastante lejos para evitar su intervención (balón descubierto).

Distancia amplia para pase largo.

Si el poseedor quiere relacionarse con un compañero en corto con balón raso


hay que reducir la distancia al máximo (intención táctica, fijar) para evitar la
interceptación.

Distancia media para pase medio.

Si se quiere desbordar, hay que fijar prontamente para evitar que el defensor
pueda orientar la carrera del poseedor hacia donde él quiera. El poseedor, una
vez reducida la distancia, tiene que fijar la atención sobre la postura del
defensor. Por ejemplo, si tiene los pies paralelos, es fácil poder echarse el
balón en profundidad y superarlo en velocidad; si tiene las piernas en
posición sagital (una más adelantada que la otra), es ventajoso fijar el pie
adelantado con pasos reducidos, pequeños toques y fintas para poder salir
sobre su lado débil, que corresponde al lado de la pierna adelantada.

Desborde contra defensor con piernas paralelas.

Desborde contra defensor con piernas sagitales.

En el uno contra uno lateral, o sea, si el defensor interviene lateralmente en


relación con el poseedor, hay que interponer la pierna homóloga en el lado de
intervención, entre el contrario y el balón, como protección, y conducir con la
pierna contraria o con el interior del pie que protege (la intención táctica de
conducir o proteger la pelota influye sobre esta jugada).
En el uno contra uno con llegada del defensor desde atrás distinguimos dos
situaciones diferentes: si el poseedor está orientado hacia la propia portería, la
intención será proteger la pelota controlando el balón con la pierna más
alejada y utilizando los brazos según reglamento para mantener distante al
rival; si el poseedor está orientado hacia la portería contraria, tiene que seguir
conduciendo, pero en la misma dirección del defensor para interponerse en su
camino, dándole como única opción de intervención la de cometer una falta.
Los compañeros del poseedor del balón

Este apartado busca analizar de manera más detallada el concepto de


desmarque (intención táctica), entendido como movimiento de los
compañeros para dar la opción de pase al poseedor del balón. En el juego en
corto, sin considerar la opción de pase largo, el poseedor del balón tiene a su
disposición para pasar un campo de juego más o menos reducido que
representa su zona de luz.

En el cono de luz del poseedor puede encontrarse un contrario que, en base a


su distancia con él, provoque un cono de sombra que reduzca sus opciones de
pase; los compañeros, cuando quieren recibir en corto, tienen que evitar
entrar en el cono de sombra y procurar ocupar siempre la zona de luz. No hay
que olvidar que hablamos de situaciones dinámicas donde siempre cambian
las variables de tiempo y espacio, como también el mismo cono de luz, según
la orientación del poseedor.
Para que los desmarques sean eficaces, según Bragagnolo, Gaburro y
Romagnoli (2004), se deben dar siete condiciones necesarias:

1. Movimiento.
2. Evitar espacios ya ocupados.
3. Respeto del reglamento (perímetro, fuera de juego).
4. Comunicación (verbal, praxemas, gestemas).
5. Evitar la interceptación.
6. Respeto, cuando es posible, del principio general de progresar hacia la
portería contraria.
7. Movimientos de desmarque coordinados entre ellos.

Según la posición del jugador que efectúa el desmarque respecto a la portería


contraria, nos referimos a desmarque detrás de la línea del balón o desmarque
delante de la línea del balón. A los jugadores que se encuentran de lado los
consideramos adelantados o atrasados, según la situación del juego, excepto
en los casos de asimetría en las contras (véase página 78).

Desmarque desde detrás de la línea del balón

El jugador que se encuentra por detrás del balón, según su intención, puede
desmarcarse para progresar o finalizar superando desde detrás la línea del
balón con carrera vertical (penetración) o en diagonal hacia fuera (en
amplitud), o mantenerse detrás para conservar la posesión alejándose y
abriendo el campo para ofrecer amplitud al compañero poseedor del balón,
pero siempre con el propósito de quedarse en su zona de luz.

Desmarque de progresión.
Desmarque de posesión por detrás de la línea del balón.

Desmarque desde delante de la línea del balón

También los desmarques delante de la línea del balón varían según la


intención, también condicionada claramente por la posición de los contrarios.
Si se quiere finalizar o progresar, son oportunos los desmarques verticales o
diagonales hacia fuera o hacia dentro. Según los movimientos de la última
línea de defensa, hay que tener cuidado para no caer en fuera de juego, por
eso son aconsejables los desmarques con trayectorias curvas para seguir
observando el balón y adaptar la carrera a los propósitos de los defensas.
Para mantener la posesión, los movimientos de desmarque tienen que ser
de aproximación (para dar superioridad numérica en el centro del juego, o sea
en la zona del balón) y hacia fuera, para dar amplitud al juego.

El ángulo de pase

El ángulo de pase está relacionado con la intención de progresar atacando el


espacio (para el compañero del poseedor) y dando el pase al espacio (para el
poseedor).
La comunicación es prioritaria para que el pase sea coordinado con la
carrera, pero también es importante que la línea de pase (línea P) y la línea
que une al pasador y al receptor (línea PR) ofrezcan el mayor ángulo (α)
posible. Como ejemplo tomemos cuatro situaciones diferentes, y veamos
cómo varía la eficacia del pase (De Paoli, 2007).

Situación 1

El poseedor y el receptor se desmarcan paralelamente a la línea de pase; es


decir, las líneas P y PR son paralelas y el ángulo es igual a cero.
El receptor tiene una carrera paralela al pase que hace difícil la visión y la
recepción del balón.

Situación 2

El receptor efectúa un movimiento lateral para dar amplitud antes de


desmarcarse y recibir en profundidad. En el momento del pase, el ángulo (α)
es bastante amplio para permitir la visión del balón en la carrera y una
recepción más fácil.

Situación 3

En este caso el que da el ángulo de pase es el poseedor del balón con un


movimiento lateral, mientras que el receptor hace un desmarque más o menos
recto.
Situación 4

Esta última sería la situación óptima para recibir un pase en el espacio, puesto
que ambos jugadores se mueven hacia direcciones contrarias para ampliar el
ángulo, haciendo más fácil aun la visión y la recepción del balón.

El futuro receptor antes del pase tiene que hacer movimientos de engaño para
ganar tiempo y espacio a su oponente directo y también para incrementar el
ángulo (α) de pase entre él y el poseedor del balón. Por tanto, todos los
movimientos de fintas tienen que acabar justo antes del golpeo para que haya
comunicación directa entre poseedor y compañero del poseedor.

Los medios técnico-tácticos grupales y colectivos de


defensa

Medio técnico-
REPLIEGUE (colectivo)
táctico
Medio útil para evitar que los contrarios, cuando recuperan el balón,
puedan progresar y llegar en superioridad numérica a zona de
finalización.
Descripción y El repliegue es un movimiento de retroceso colectivo para acumular
objetivos jugadores en el carril central y en la zona del balón y orientar el
juego hacia zonas menos peligrosas o proteger la portería.
La modalidad del repliegue está condicionada por el modelo de
juego que se adopta.

Cambio rápido de rol a situación defensiva.


Ayuda mutua.
Principios Concentración defensiva en las zonas más peligrosas de actuación.
predominantes Rechazo de los atacantes.
Ocupación de posiciones intermedias.
Creación de superioridad numérica defensiva en zona del balón.

Conceptos tácticos Acción retardadora. Concentración.


predominantes Control y limitación. Escalonamiento.

Controlar a poseedor y no poseedor.


Intención táctica del Acosar. Disuadir. Interceptar.
poseedor Detener el juego (como última opción).

Intención táctica del Controlar a no poseedor y poseedor.


compañero Disuadir. Interceptar.

Representación gráfica
Medio técnico-
BASCULACIÓN (colectivo/grupal)
táctico

Creación de situaciones de superioridad numérica gracias a


movimientos colectivos en sentidos horizontal y vertical hacia la
zona del balón: «A cada desplazamiento en campo de cualquier
jugador tiene que corresponder un movimiento colectivo y
viceversa, las elecciones situacionales del colectivo tienen que
estimular la adecuación del individuo» (Mazzali, 1995).
Con el balón en banda, se van a formar dos hipotéticas zonas del
campo (lado fuerte, lado débil) que tendrán reglas de actuación
diferentes para los defensores. El lado fuerte es la zona del
campo donde se encuentra el balón, la otra zona se llamará lado
débil. Esto vale también cuando el balón se encuentra en el carril
central del campo, en este caso el campo estaría dividido
idealmente en tres carriles: el del centro representa el lado fuerte,
y los dos laterales, los lados débiles.
Descripción y Esta subdivisión no real del campo resulta muy útil para la
objetivos comprensión de los movimientos de basculación porque, en
general, se puede afirmar que «los jugadores que actúan sobre el
lado fuerte tendrán que efectuar un marcaje tanto más estrecho
cuanto menor es la distancia entre el propio oponente directo y el
poseedor del balón, mientras que los jugadores que se
encuentran en el lado débil (o en su proximidad) tendrán que
pensar en cubrir los espacios» (Marziali y Mora). La idea es
acumular más gente en proximidad del poseedor, dejando libres
pero vigilados los espacios más alejados.
Se formarán líneas de jugadores que modificarán sus formas en
base al carril que tienen que proteger. Si el balón es lateral, se
formará una diagonal más o menos profunda; si el balón es
central, un triángulo con vértice alto formado por quien va en
presión al poseedor del balón, mientras que los dos vértices bajos
serán los compañeros de cobertura.

Ayuda mutua.
Mantenimiento de los puestos específicos.
Distribución equilibradora de los espacios de juego.
Mantenimiento del equilibrio defensivo.
Principios Ataque permanente al jugador con balón.
predominantes Vigilancia especial al jugador en circulación, aunque no sea el
poseedor del balón.
Corresponder a los tiempos de traslación.
Esfuerzo útil (evitar desplazamientos innecesarios cuando el
adversario se encuentra fuera de distancias peligrosas).

Concentración.
Conceptos tácticos
Equilibrio.
predominantes
Escalonamiento.

Intención táctica del Acosar.


oponente directo Disuadir.
poseedor Interceptar.

Intención táctica del Controlar al poseedor y no poseedor.


oponente del no Interceptar.
poseedor en lado Disuadir.
fuerte Despejar.

Intención táctica del Controlar al no poseedor.


oponente del no Inhabilitar.
poseedor en lado Interceptar.
débil Despejar.

Representación gráfica
Medio técnico-
PRESSING (colectivo)
táctico

Medio útil para la recuperación de la posesión de forma directa, por


contraste o interceptación gracias a un pase arriesgado, algún
regate forzado o ante un juego caótico que produce la pérdida
del balón; o de forma indirecta, como un saque de banda.
El pressing es oportuno realizarlo en fase de parcial superioridad
numérica para evitar riesgos. Puede ser definido como
«movimiento colectivo que achica los espacios al poseedor del
balón y que le reduce los tiempos útiles en jugada» (Marziali y
Mora, 1995). Tal agresividad nos lleva al concepto de defensa
activa entendida como actitud mental del defensor que puede
condicionar las intenciones del equipo poseedor del balón con su
«agresividad» alterando el ritmo de juego.
El pressing no se puede realizar si anteriormente no hay una
presión individual hacia el poseedor del balón. Es importante
diferenciar entre presión (individual) y pressing (colectivo). La
presión es la acción previa al pressing, el oponente directo del
poseedor del balón acosándolo intenta forzar sus jugadas para
orientarlo hacia zonas donde sea más fácil la intervención de los
compañeros (balón cubierto), que, si interpretan que hay el
tiempo justo, dejan las zonas más alejadas del balón para
acercarse a las ayudas que están en proximidad del poseedor e
intentar recuperar el balón.
Algunas situaciones en particular son muy favorables para que la
presión sea eficaz (Ferrari, 2001):

1. El adversario recibe de espaldas a nuestra portería.


2. El adversario efectúa un mal control perdiendo tiempo.
3. El adversario recibe un pase equivocado.
Descripción y 4. El balón está en el aire.
objetivos 5. Saque de banda (sobre todo en la cercanía del área contraria).
6. Pase lento y largo.

Es importante precisar que la presión es condición necesaria pero


no suficiente para que se utilice el pressing de manera eficaz.
Para hacer el pressing en defensa organizada hay que establecer
la zona donde comenzarlo (ultradefensiva, defensiva...) y el carril
donde orientarlo (lateral, central).
Según las características del propio equipo (del modelo de juego) y
de los contrarios (estrategia operativa), tendremos entonces dos
fases:

1. La fase de espera, en la que los defensores intentan orientar el


juego de los contrarios donde más les interesa (concepto de
defensa activa).
2. La fase agresiva de todo el equipo defensor, en la que, de
manera organizada, se intenta recuperar la posesión con gran
atención en cerrar los pases profundos y en evitar la circulación
del balón, que puede resultar muy peligrosa en esta
circunstancia.

El pressing también puede ser utilizado en la subfase de


organización defensiva inmediatamente después de la pérdida
del balón; en este caso no existirá la fase de espera como en
defensa organizada, además de no saber dónde se va a perder
la pelota, por eso es importante que el equipo esté siempre
predispuesto a un eventual cambio de rol, agresividad en
cualquier zona del campo (según el modelo de juego), para
volver a tener la posesión.
Reducción del número de errores (valoración del riesgo).
Ayuda mutua.
Principios Sincronización espacial y temporal de las acciones.
predominantes Lucha permanente por el balón.
Ataque permanente al jugador con balón.
Cambio rápido de rol.

Concentración.
Conceptos tácticos Escalonamiento.
predominantes Acción retardadora (entendida como alteración de los tiempos de
juego).

Acosar.
Intención táctica del Disuadir.
poseedor Desposeer.
Interceptar.

Interceptar.
Intención táctica del
Despejar.
compañero
Controlar a poseedor no poseedor.

Medio técnico-
FUERA DE JUEGO (grupal)
táctico

Medio útil para la recuperación de la posesión de forma directa en


virtud de la consecuente aplicación del pressing o de forma
indirecta por una falta a favor.
El fuera de juego, para Ferrari (2001), es «una acción coordinada
de dos o más jugadores [como medio grupal] que quitan
profundidad y verticalidad al equipo contrario e impiden participar
del juego a los contrarios metidos en fuera de juego».
Es muy peligroso aplicar el fuera de juego si no hay pressing o
presión previa (elástico defensivo, página 67). En este medio
defensivo tiene una importancia evidente la comunicación verbal
para sincronizar la carrera hacia delante de los defensores,
porque basta una mínima incertidumbre para que el resultado
sea el no deseado y por contra se pueda propiciar una clara
ocasión de gol de los oponentes. Hay que aclarar que sin
Descripción y pressing no hay fuera de juego, pero no es válido lo contrario, a
objetivos pesar de que siempre, cuando se hace el pressing, la última línea
tendrá que reducir las distancias con los compañeros más
adelantados y que de forma indirecta puede meter en fuera de
juego a los adversarios.
El fuera de juego entendido como medio técnico-táctico defensivo
se puede realizar en algunas situaciones favorables, como
pueden ser, según Marziali y Mora (1999):

1. En igualdad o inferioridad numérica.


2. Después de un rechace en zona central de un lanzamiento o un
centro.
3. Después de un rechace en zona central en un córner.
4. Después de un pase de cara del delantero más avanzado que
se encuentra de espaldas a la portería.
5. Aplicado directamente en una falta en contra.

Reducción del número de errores (valoración del riesgo).


Principios Sincronización espacial y temporal de la acción.
predominantes Jugar con la intención del contrario.
Ataque permanente al jugador con balón.

Concentración.
Conceptos tácticos
Acción retardadora (entendida como alteración de los tiempos de
predominantes
juego).

Acosar.
Intención táctica del
Desposeer.
poseedor
Interceptar.

Intención táctica del Controlar a poseedor.


compañero Inhabilitar.

Representación gráfica

En superioridad numérica.
Después de un pase de cara.

Después de un rechace.

Medio técnico-
ELÁSTICO DEFENSIVO (grupal)
táctico
Medio útil para sorprender al rival con la táctica del fuera de juego
anteriormente descrita y para alterar los tiempos de jugada del
poseedor del balón cuando éste se encuentre en el carril central
del campo.
Antes de describir el funcionamiento del «Elástico» hay que aclarar
los conceptos de «balón cubierto» y «balón descubierto».
Hablamos de balón cubierto cuando por delante del poseedor
hay un oponente directo en presión que impide realizar jugadas
profundas, esto provoca un movimiento hacia delante de la última
línea defensiva para reducir la distancia con los compañeros más
adelantados y no ofrecer profundidad a los contrarios.
Nos referimos a balón descubierto cuando delante del poseedor del
balón no hay ninguna oposición, o por lo menos el oponente
directo se encuentra en una situación donde no pueda impedir el
juego (pase) profundo del contrario. Esto provoca un rápido
repliegue de la última línea para evitar un pase en zona ciega (a
la espalda), concediendo el juego por delante de los
componentes de la línea misma y priorizando la protección de la
portería.
En definitiva, los movimientos de la línea defensiva son un continuo
adelantarse y retroceder a partir de la lectura de la situación de
Descripción y balón «cubierto» o balón «descubierto». En este sentido el
objetivos elástico defensivo altera este continuo movimiento para coger por
sorpresa a los jugadores más adelantados.
Una condición necesaria para efectuar el elástico es que el balón
sea descubierto con posibilidad de pase profundo. Una segunda
condición es que los delanteros estén en línea con la defensa
para sugerir un pase en zona ciega. Una vez verificadas las dos
condiciones, la línea, tras un movimiento de repliegue (balón
descubierto), invierte la carrera corriendo hacia delante en el
momento en que el pie de apoyo del poseedor del balón se pone
a la altura del balón, o sea, unos momentos antes del pase
profundo, para dejar en fuera de juego a los rivales.
Si el delantero no está en línea con la defensa porque se desmarca
en corto para recibir al pie (no se verifica una de las dos
condiciones necesarias), se cambiará la estrategia y se adoptará
una situación de protección de la portería.
En el elástico, la comunicación verbal es necesaria antes del
movimiento de avance, como alarma para que la atención esté
orientada hacia el movimiento de golpeo del poseedor (pie de
apoyo a la altura del balón); por ello no se precisa una señal
verbal en el momento de inversión de carrera, ya que basta con
que todos interpreten y respondan a la señal de golpeo de la
misma forma.

Reducción del número de errores (valoración del riesgo).


Variación y alternancia de los medios técnicos individuales y
colectivos en situaciones similares.
Principios Sincronización espacial y temporal de las acciones.
predominantes Jugar con la intención del contrario.
Concentración defensiva en las zonas más peligrosas de actuación
del contrario.

Conceptos tácticos Concentración.


predominantes Acción retardadora.

Intención táctica del


oponente directo al Inhabilitar.
no poseedor

Representación gráfica

• Balón descubierto.
• Embudo defensivo.
• Repliegue línea defensiva.

• Posibilidad de avance de la línea.


• Fuera de juego.

Medio técnico-
COBERTURA (grupal)
táctico

La cobertura al oponente directo del poseedor del balón tiene el


objetivo de ayudar al compañero que se encuentra en situación de
uno contra uno para poder intervenir en caso de que éste sea
sobrepasado. La cobertura como medio defensivo es la base de la
defensa en zona que prioriza la colaboración para intentar estar
en superioridad numérica en cualquier zona donde se encuentre
el balón. La distancia entre el defensor que cubre y el oponente
del poseedor varía según la zona del campo en que se
encuentran, según las características del poseedor y el oponente
Descripción y
directo del mismo; pero, en general, la distancia tiene que ser
objetivos
óptima para poder intervenir también sobre el compañero del
poseedor más próximo (a quien vigila) e interceptar balones
interiores (quien cubre, además del balón, tiene como referencia
la propia portería para una correcta ubicación). En definitiva, tiene
que ampliar las zonas de sombra del poseedor.
No hay que olvidar que en algunos puestos específicos (pivote,
portero) los jugadores tienen la obligación de ofrecer coberturas a
la línea entera y adaptar sus movimientos a los de la línea de
delante.
Ayuda mutua.
Mantenimiento del puesto.
Principios Adaptación del juego a las posibilidades potenciales propias y del
predominantes adversario.
Jugar con la intención del contrario.
Mantenimiento del equilibrio defensivo.
Vigilancia espacial del jugador en circulación, aunque no sea el
poseedor del balón.
Ocupar posiciones intermedias.

Escalonamiento.
Conceptos tácticos
Equilibrio.
predominantes
Concentración.

Controlar poseedor y no poseedor.


Intención táctica del Interceptar.
poseedor Disuadir.
Despejar.

Representación gráfica

Medio técnico-
DEFENSA ANTE PARED (grupal)
táctico

Medio útil para anular la relación entre los adversarios que quieren
progresar con una pared. Es un medio muy específico y reactivo
pero muy efectivo contra la pared, que, en muchos casos, resulta
el arma más simple y más eficaz para progresar o finalizar. El
oponente directo de quien pasa y se desmarca tiene que ser muy
rápido en «leer» la situación para darse la vuelta y seguir el
desmarque como si fuese una marca individual e interponerse
Descripción y entre el balón y el contrario. El compañero que antes era el que
objetivos cubría se convierte en oponente directo con la función de
aproximarse lo más rápidamente posible y evitar la situación de
relación interceptando o forzando la protección del balón por parte
del nuevo poseedor, ralentizando así los tiempos de la jugada. En
estas ocasiones, a veces los defensores se quedan parados o
atraídos por la pelota, mientras que con la justa capacidad de
reacción y coordinación, interpretando la situación, es posible
anular esta jugada tan peligrosa.

Principios Ayuda mutua.


predominantes Sincronización espacial y temporal de las acciones.

Conceptos tácticos Escalonamiento.


predominantes Control y limitación.

Intención táctica del Disuadir.


poseedor Interceptar.

Acosar.
Intención táctica del
Desposeer.
oponente directo del
Interceptar.
nuevo poseedor
Disuadir.

Representación gráfica

Medio técnico-
2 × 1 DEFENSIVO (grupal)
táctico

Este medio defensivo tiene como objetivo la recuperación de la


posesión por parte de uno de los dos defensores (según
reglamento) o limitar tiempo y espacio al poseedor, orientando el
juego hacia zonas más ventajosas para el equipo que defiende
(tipo de defensa activa).

El 2 x 1 es consecuencia del pressing o, más en general, un medio


para contrastar jugadores hábiles en el 1 x 1. Es conveniente que
se ejecute en zonas de bandas, dado que el poseedor tiene
menos posibilidades de juego; en zonas centrales, es posible
Descripción y sobre todo cuando el poseedor se encuentra de espaldas a la
objetivos portería contraria (con acoso desde atrás y por delante) o frente a
la portería, para disminuir su campo de acción.

En el 2 x 1 es preciso una buena coordinación entre los defensores


porque podría ser muy peligroso si el poseedor consigue pasar a
los dos al mismo tiempo gracias a un dribling o un pase profundo.
El primer oponente directo, con una correcta orientación, tiene que
provocar, a modo de invitación, que el juego vaya hacia la
dirección del segundo oponente directo, y los compañeros
próximos deben estar preparados para interceptar pases en la
proximidad de las zonas no cubiertas por el cuerpo de los dos
oponentes.

Reducción del número de errores (valoración del riesgo).


Principios Ayuda mutua.
predominantes Lucha permanente por el balón.
Sincronización espacial y temporal de las acciones.

Concentración.
Conceptos tácticos
Control y limitación.
predominantes
Acción retardadora.

Acosar.
Intención táctica del
Desposeer.
oponente directo
Disuadir.

Representación gráfica

Medio técnico-
CAMBIO DE OPONENTE Y ATAQUE A IMPAR (grupal)
táctico
Medio útil para mantener el bloque defensivo sin ninguna variación
con la justa coordinación de dos defensores, que, con una
adecuada comunicación verbal, consiguen cambiarse de
oponente sin perder de vista el balón en ningún momento. Es un
medio de defensa reactiva cuando los defensores reaccionan a
desmarques como el cruce, el desdoblamiento o la permuta de
puestos; los defensores consiguen mantener sus posiciones
habituales, sin crear espacios peligrosos. El cambio de oponente
puede verificarse en el carril central, por ejemplo, entre los
centrales, como consecuencia de una permuta de puestos de los
dos delanteros, como en el carril lateral entre interior y lateral
Descripción y derecho como consecuencia de un desdoblamiento en banda
objetivos derecha respecto a los defensores.
Cuando el cambio de oponente se utiliza para sorprender a los
adversarios, es decir, de forma activa, hablamos de ataque a
impar. El ataque a impar se realiza cuando el poseedor no tiene
oponente directo. Lo que debe hacer el defensor es soltar
velozmente la marca para acosar al poseedor del balón; la
trayectoria de acoso tiene que disuadir el pase al contrario,
dejado momentáneamente libre de marca; los otros defensores,
además, tienen que ser rápidos en reajustarse a la nueva
situación.
Es importante que la distancia entre los dos atacantes sea reducida
para tener tiempo de cambiar de oponente.

Ayuda mutua.
Distribución equilibradora de los espacios.
Principios
Sincronización espacial temporal de las acciones.
predominantes
antenimiento del equilibrio defensivo.
Esfuerzo útil.

Acción retardadora.
Conceptos tácticos
Escalonamiento.
predominantes
Equilibrio.

Controlar a poseedor y no poseedor.


Intención táctica del
Disuadir.
poseedor
Acosar.

Controlar a poseedor y no poseedor.


Intención táctica del Disuadir.
oponente no directo Interceptar.
Despejar.

Representación gráfica
Cambio de oponentes de los centrales.

Cambio de oponente en banda.


Ataque a impar.

Medio técnico-
DOBLAJE (grupal)
táctico

Este medio permite una readaptación a una momentánea


inferioridad numérica defensiva debida al desbordamiento del
oponente directo del poseedor, que, una vez desbordado, tiene
que retroceder a la espalda del compañero, ya convertido en
oponente directo, para hacerle cobertura y controlar su nuevo
par. De forma más sencilla, quien ha sido desbordado tiene que
volver a ser útil para el equipo con un repliegue individual para
Descripción y asegurar el equilibrio defensivo.
objetivos En esta situación el nuevo oponente directo, o sea, el jugador que
dobla, tiene que ganar tiempo para permitir el repliegue del
compañero retrasando la entrada; el jugador doblado tiene que
mantener en su campo visual, en la medida de lo posible, tanto al
nuevo oponente como al poseedor del balón (apuntes de táctica
de Cano, 2008); el doblaje tiene que ser reforzado por la
comunicación verbal, de manera que se ajuste la intervención sin
provocar la precipitación.

Ayuda mutua.
Principios Sincronización espacial y temporal de las acciones.
predominantes Ataque permanente al jugador con balón.
Ocupación de posiciones intermedias.

Conceptos tácticos Control y limitación. Acción retardadora.


predominantes Escalonamiento. Equilibrio.
Intención táctica del
oponente directo Controlar a poseedor y no poseedor. Acosar. Disuadir.
del poseedor

Intención táctica del


oponente directo Controlar a poseedor y no poseedor. Interceptar. Disuadir.
del no poseedor

Representación gráfica

Medio técnico-
DESLIZAMIENTO (grupal)
táctico

Medio útil para asegurar las marcas a los propios pares sin dejar
espacio y tiempo al poseedor del balón.
En algunas situaciones no es conveniente (por habilidad del
poseedor del balón) o no es posible (por falta de tiempo) cambiar
de oponente y se prefiere realizar un deslizamiento, es decir,
mantener la situación de 1 x 1. El compañero del oponente
Descripción y directo del poseedor del balón sigue el desmarque de progresión
objetivos de su par sin olvidarse de controlar también al poseedor del
balón.
A diferencia del cambio de oponente, este tipo de defensa es
reactiva porque los movimientos se adaptan a los de los
atacantes. Esto implica una momentánea ruptura del bloque
defensivo; por eso, conviene utilizarlo en situaciones puntuales o
frente a contrarios con buenas cualidades en el 1 x 1.

Adaptación del juego a las características propias y del contrario.


Principios
Ataque permanente al jugador con balón.
predominantes
Ocupación de zonas intermedias.

Acción retardadora.
Conceptos tácticos Control y limitación.
predominantes Escalonamiento.

Acosar.
Intención táctica del
Disuadir.
oponente directo
Desposeer.
del poseedor
Interceptar.

Intención táctica del Disuadir.


oponente directo Controlar a no poseedor y poseedor.
del no poseedor Interceptar.

Representación gráfica

Situaciones de inferioridad numérica defensiva


En muchos momentos del partido se pueden generar situaciones de
inferioridad numérica defensiva (situaciones de asimetría en las contras),
sobre todo en organización defensiva.
Analizando, por ejemplo, una situación de 2 × 3, podemos comprobar
cómo ésta puede ser crítica y muy difícil de defender, pero si se actúa con
racionalidad en los tiempos adecuados se puede convertir en una situación de
mejor gestión para los defensores.
En primer lugar los defensas no tienen que permitir ser fijados por el
poseedor del balón (acción retardadora); es oportuno mantener una distancia
reducida (concentración) entre ellos. Una vez replegados correctamente,
tienen que analizar la situación para oscurecer a uno de los dos compañeros
del poseedor mediante una carrera de aproximación al balón, con trayectoria
curvilínea, para disuadir el pase (concepto del ataque a impar) y convertir una
situación de 2 × 3 en una situación de 2 × 2. Esto es sólo un ejemplo de cómo
un defensor puede condicionar las acciones de los atacantes si tiene una
mentalidad propositiva (defensa activa) para no depender completamente de
las acciones del contrario condicionando sus elecciones.

El 1 x 1 defensivo en fase de no posesión


Cuando un defensor va a presionar al poseedor del balón y se encuentra
frontalmente a él, debe tener claros los conceptos básicos del acoso. En
primer lugar, si la línea de sus apoyos (pies) coincide con la línea
perpendicular a la dirección de carrera del poseedor, le garantizarían una
buena movilidad en el plano frontal, pero no en desplazamientos sobre el
plano sagital.

Si la línea de los apoyos del defensor es paralela a la dirección de carrera del


poseedor, le garantiza una buena movilidad en el plan sagital, pero limitada
en el plano frontal.

Es preferible que el defensor mantenga los pies más o menos abiertos y más
adelantado uno que otro para tener una eficaz movilidad en todas las
direcciones. Con esta postura, se obtendrá un lado de más fácil intervención
(lado fuerte) y un lado de más difícil intervención (lado débil).

El lado fuerte corresponde al lado de la pierna atrasada y el lado débil al lado


de la pierna adelantada. En el lado fuerte las posibilidades de intervención
son mayores para un mayor rango de acción de la pierna sobre el balón
respecto al adelantado, porque ser desbordado hacia el lado débil significaría
perder de vista por algunos instantes el balón y perder tiempo para recuperar
la posición, mientras que ser superado por el lado fuerte, comportaría una
mayor predisposición al sprint sin perder de vista el balón.
Por estos motivos el defensor tiene que atraer al poseedor del balón hacia
su lado fuerte; para lograrlo debe ajustar sus movimientos respecto al balón,
alineando su pierna atrasada con el balón mismo o poniéndola más
externamente. Para ser eficaz, es oportuno que el defensor se aproxime con la
justa elección de tiempo para aumentar el cono de sombra del delantero y
ajustar los tiempos de la entrada, en el caso de que quiera robarle el balón, o
de la finta de la entrada, en el caso de que quiera aguantar. La distancia
correcta en general corresponde a la distancia del brazo del lado débil hasta el
cuerpo del poseedor.

En caso de que el defensor se encuentre lateralmente al poseedor del balón, es


conveniente intervenir con la pierna más cercana. Si se encuentra más atrás y
quiere quitarle el balón, es recomendable el tackle al suelo con la pierna más
alejada (respetando el reglamento).

Excepción: el portero contra el poseedor del balón

En esta situación hay una excepción, porque el portero debe tener una mayor
movilidad en el plano frontal, presentarse al 1 x 1 en el área con los pies
paralelos y ampliar su figura gracias a la utilización de los brazos.
Los diferentes tipos de marcas (compañero del
oponente directo)
El defensor en zona debe tener claros los diferentes tipos de marcas, o sea, las
diferentes maneras de controlar y contrastar al propio par. Si tomamos como
hecho que quien tiene el balón será marcado por su oponente directo, ¿cómo
serán controlados sus compañeros? Esto se modifica según dos variables
(Mazzali, 1995):

1. La distancia entre el poseedor del balón y el compañero.


2. La zona del campo.

Estas dos variables generarán cuatro maneras diferentes de marcar al


oponente directo compañero del poseedor:

• Anticipo largo: cuando hay mucha distancia entre los dos atacantes, el
defensor se encuentra más o menos a mitad de camino de la trayectoria
del pase.

• Anticipo corto: dada la mayor cercanía entre el poseedor y el


compañero, el defensor se pondrá justo delante de su oponente directo
para interceptar el pase.

• Orientado de anticipo: en este caso no sólo el oponente directo está


cerca del poseedor sino que también se encuentra en una zona peligrosa
(segunda variable); entonces el defensor estará «orientado de anticipo»,
es decir, el pie más alejado del poseedor del balón se pondrá entre los
dos del compañero del poseedor, y el otro (en el caso de la figura, el
derecho) en dirección del poseedor del balón.

• Marca al hombre: la última posibilidad, cuando la situación lo exige, es


decir, cuando el juego se desarrolla en zonas muy peligrosas o cuando se
quiere controlar al contrario para no dejarle tiempo ni espacio de
actuación, se utilizará la marca al hombre: el defensor se pondrá
reiteradamente entre la portería y el contrario.
Una variante de la marca al hombre es la marca contraria, que es realizable en
una situación particular (cuatro defensores contra dos delanteros) en la que la
lectura correcta del juego permitiría recuperar la posesión del balón sin
asumir muchos riesgos, a pesar de que parezca lo contrario: con balón lateral
contra una línea entera de defensa de cuatro, el poseedor viene acosado por el
lateral, que, oportunamente, orienta el juego hacia la banda, no permitiendo
jugar hacia el interior y poniéndose lo necesariamente cerca para evitar pases
aéreos (balón cubierto).

El oponente directo, «leyendo» la situación, toma la decisión de cambiar el


tipo de marcaje no interponiendo su cuerpo entre el contrario y la portería y
poniéndose delante del adversario, dejándole «libre» el camino hacia la
portería.
El posicionamiento del defensor que no respeta los parámetros típicos de la
marca al hombre (portería y contrario) lo llamamos marcaje contrario. Éste,
en un primer momento, puede parecer equivocado y arriesgado, pero el
defensa sabe que la única acción posible (gracias al correcto posicionamiento
del oponente directo del poseedor) es un pase en la banda, que, de esta
manera, sería fácilmente interceptable.
3

Los jugadores

l conocimiento adecuado de cada jugador y de sus características es clave

E para que un modelo de juego sea efectivo y que su evolución sea


controlada y no causal.
Las cualidades y los potenciales individuales son indicadores de las
funciones que cada jugador puede tener en el campo, pero éstos no son los
únicos parámetros que debe considerar el entrenador.
Un jugador que actúa de forma preferente en una determinada zona del
campo cumple una serie de acciones encadenadas, debidas a las interacciones
que se generan con los compañeros próximos. No basta con tener el mejor
lateral derecho de la categoría si no se relaciona adecuadamente con el
extremo o con el central derecho.
El descenso del rendimiento de un jugador en relación con las expectativas
que genera puede estar provocado por un conjunto de factores que no
responden a una interpretación lineal de causa-efecto.
«El jugador de fútbol es un sistema multiestructural cuyo rendimiento
depende de la adecuada, precisa e inevitable interrelación entre todas y cada
una de sus estructuras conformadoras» (Morcillo, 2006).1
Según Seirul·lo (2002), tenemos que considerar seis estructuras diferentes
interrelacionadas entre sí (cada una influye y está influida por las otras
cinco).
Estructuras según Seirul∙lo

Estructura condicional

Máximo desarrollo de las potencialidades genéticas de fuerza,


resistencia y flexibilidad, y uso de los medios de recuperación,
alimentación que ello conlleva.

A veces esta estructura es considerada la causa y la panacea de todos los


males y tradicionalmente se le ha dado una importancia, en algunas
ocasiones, excesiva, a causa de la relativa facilidad de medición que tiene en
todos sus componentes.
Desde este punto de vista el objetivo principal del proceso será lograr
desarrollar al máximo el potencial de rendimiento de los jugadores, tanto a
escala individual como colectiva, al mismo tiempo que se deberá proteger de
forma directa e indirecta la salud deportiva y general de los mismos.

Gráfico 9. Desarrollo de las cualidades físicas básicas

Fuente: P. Padral, citado por J. M. Ortega (2003).


Estructura cognitiva

Conocimiento del juego que permita elegir bien, hacer de modo


prioritario lo que potencialmente soy capaz.

Esta estructura representa la toma de decisiones adecuada (selección de


respuesta) en relación con la situación del juego (identificación de la
información), según las propias posibilidades (respuesta motriz) y valorando
el riesgo de dicha respuesta (autofeedback).

Estructura emotivo-volitiva

La voluntad como requisito para hacer, para mejorar, para


aprender, para estar atento, para tener autocontrol. Mi voluntad es
mi motor.

Sin un desarrollo óptimo de esta estructura sería prácticamente imposible


poder mejorar; para mantener un alto nivel competitivo hace falta un alto
nivel de motivación. A veces, algunas carencias en otras estructuras se
pueden «maquillar», pero en la mayoría de los casos, uno de los motivos de
abandono en el fútbol o de falta de mejora se debe a un bajo nivel de la
estructura emotivo-volitiva.

Estructura creativo-expresiva

Desarrollar y potenciar el talento tanto en ataque como en defensa,


en función de mis posibilidades reales, aunque siempre mejorables,
y con la eficacia como criterio de éxito.

La estructura creativo-expresiva es, quizá, la más atractiva cuando predomina


en el juego. En cada jugador está presente; no obstante, en pocos se encuentra
muy desarrollada, y en todos se puede mejorar. La naturaleza del fútbol
requiere una gran creatividad para encontrar nuevas soluciones a las
situaciones cambiantes. Como hemos dicho anteriormente, algunos jugadores
las encuentran de forma innata, pero en otros hay que incrementarla
proponiendo tareas de entrenamiento en las que se encuentren libres para
experimentar y equivocarse.
Estructura socio-afectiva

Abrirme, implicarme y entregarme al equipo como principio, desde


la creencia de que el éxito de equipo es mi éxito. Aceptar y aportar
críticamente, sin eludir responsabilidades.

No es fácil hacer entender al jugador que ponga en segundo lugar sus


exigencias personales en beneficio de las del grupo. Quien tiene una
conciencia social más evolucionada es quien tiene más posibilidades de
«sobrevivir» en un sistema social. El ser humano, en general, vive
cotidianamente en el conflicto individualismo/altruismo, que son las dos
caras de la misma moneda. En el fútbol, en particular, quien entrega el propio
talento al servicio del equipo consigue una participación activa en los
resultados; a su vez, los resultados positivos refuerzan la cohesión del grupo,
y la cohesión del grupo satisface las exigencias individuales.

Estructura coordinativa

Dominio del propio cuerpo como requisito para ser efectivo en la


relación con el balón. Buen equilibrio en todas las acciones con y
sin balón, percepción de trayectorias y velocidades tanto de nuestro
desplazamiento como en función del balón y del oponente.

Es quizá la estructura más vistosa y llamativa para quien asiste a un partido


de fútbol; pero, como en la estructura condicional, se ha entrenado en exceso
de manera analítica, sin tener en cuenta la totalidad multiestructural del
jugador. Sin duda la estructura coordinativa es la punta del iceberg, la parte
más visible, lo único que se puede ver. Sin el dominio de esta estructura, eso
sí, interrelacionada con las otras, no habría eficacia en la acción motriz.

Relación estructuras/principios
Los principios colectivos del juego tienen una estrecha relación con las
estructuras del jugador. Sabemos que en cada acción, en cada decisión en el
juego, intervienen simultáneamente las seis estructuras, que están influidas
por los principios específicos colectivos del juego. En función del principio,
algunas estructuras tienen un papel más importante que otras.
Ejemplos de principios específicos comunes del juego colectivo

• Reducción del número de errores (valoración del riesgo). Estructura


predominante: cognitiva.
• Ayuda mutua (ser siempre útil). Estructura predominante: socioafectiva.
• Variación y alternancia de los medios tácticos individuales y colectivos.
Estructura predominante: creativoexpresiva.
• Sincronización espacial y temporal de las acciones. Estructura
predominante: coordinativa.
• Jugar con la intención del contrario. Estructuras predominantes:
coordinativa y cognitiva.
• La adaptación del juego a las posibilidades potenciales propias y a las
características del adversario. Estructura predominante:
creativoexpresiva.
• Distribución equilibradora de los espacios del juego (asegurar los
espacios en anchura y profundidad en todo momento del juego).
Estructura predominante: condicional.

Hoja de observación2

Para un seguimiento individualizado de las carencias y las virtudes de cada


jugador, podemos utilizar una hoja de observación (Morcillo, 2006), que hay
que rellenar periódicamente. La observación será de tipo cuantitativo
(estructura condicional) y, sobre todo, cualitativo, con el fin de mejorar
algunas carencias estructurales del jugador, interviniendo de manera
complementaria.
La comunicación
El juego del fútbol está caracterizado por la interacción entre los jugadores
del mismo equipo, y la comunicación exalta esta interacción. Para Castelo
(1999) el concepto de comunicación «se encuentra en el centro del problema
humano, el dominio de los juegos colectivos no escapa a esta corriente
teórica... y que comunicar consiste en poner en común, y por eso mismo, no
es un acto individual sino una interacción» (Castelo, 1999). No hay grupo
organizado sin comunicación.
Como entrenadores tenemos que promover el aspecto comunicativo
presente en la estructura socioafectiva de cada jugador. «Los jugadores,
cuando comunican, ponen en común una interacción; sin comunicación no se
pueden realizar los medios técnico-tácticos grupales y colectivos para
conseguir un objetivo común» (Castelo, 1999). La comunicación se distingue
entre comunicación directa y comunicación indirecta (Carralero, 2005).
La comunicación directa está representada por la relación que se da por
medio del balón (intención táctica: relacionarse) con el gesto del pase y la
recepción, precedida por movimientos de apoyo; éstos son los actos que
caracterizan la comunicación directa. Si consideramos a los adversarios,
entendemos como contracomunicación todas las acciones que obstaculizan la
comunicación directa (carga, interceptaciones, marca, fuera de juego). El
objetivo del entrenamiento es reforzar la comunicación directa cuando se está
en posesión de balón y estorbarla (objetivo en la fase defensiva) entre los
contrarios.
La comunicación indirecta «prepara y favorece la anterior y, además, en
ella se dan unos indicios comportamentales de tipo informativo que se
sobreentienden y que sirven para preparar, favorecer y hacer eficaz la
ejecución de una interacción motriz directa» (Carralero, 2005).
Por tanto, la comunicación indirecta es un medio útil para reforzar la
directa. Los protagonistas, descodificando algunas señales, gracias sobre todo
a los órganos de la vista y del oído, pueden anticipar las intenciones de las
jugadas para que sean lo más eficaces posibles.
Hay tres tipos de comunicación de carácter indirecto: verbal, gestemas y
praxemas.
La comunicación verbal es muy efectiva desde el punto de vista didáctico.
Con el entrenamiento específico y con una serie de palabras clave, se puede
codificar cada intención táctica y los medios técnico-tácticos grupales y
colectivos. Por ejemplo, a cada tipo de intención táctica se puede asociar una
palabra clave (De Paoli, 2007):

• Desmarque de posesión: «corto».


• Desmarque en progresión: «largo».
• Desmarque hacia fuera (en busca del concepto táctico de amplitud):
«fuera».
• Desmarque en apoyo por detrás de la línea del balón: «vértice».
• Cuando se le quiere comunicar al poseedor del balón que no conduzca
en progresión: «cerrado».
• Cuando en el momento de la recepción hay un contrario en la espalda:
«cuidado».
• Cuando se comunica un desdoblamiento (medio técnico-táctico grupal):
«espera».

No obstante, la comunicación verbal tiene un límite, ya que cabe la


posibilidad de que el contrario la descodifique. Las palabras clave son útiles
para la compresión del modelo de juego, a pesar de que el objetivo último
tendría que ser, con el tiempo, reducir al máximo la comunicación verbal para
que la vista pueda sustituir al oído.
Los gestemas son otra forma de comunicación indirecta en la que los
gestos, desde una mirada hasta un brazo levantado, indican lo que hay que
hacer (comunicación directa) sin necesidad de ninguna palabra. Existen
gestemas particulares que corresponden a un tipo de jugada que sólo el
equipo que la conoce tiene la posibilidad de desarrollar, disminuyendo así la
probabilidad de que el equipo contrario pueda descodificarlo; por ejemplo,
levantar la mano derecha en una jugada de córner para indicar que el balón
ira al segundo palo.
Hay también gestemas universales fácilmente descodificables para todos,
como puede ser pedir un cambio con el movimiento circular de los
antebrazos.
Por último, hay los praxemas, que son la forma de comunicación más
compleja en el fútbol. Son acciones motrices que tienen que ser interpretadas
y que ayudan a prever la jugada sucesiva. Hay que educar al jugador a
interpretar los movimientos de los compañeros, sabiendo que cada acción
motriz puede ser el inicio de otras acciones. Todos los compañeros tienen que
interpretarlos de igual modo; por ejemplo, el poseedor del balón, cuando ve a
un compañero más adelantado que se acerca con un desmarque de posesión,
sabe que se puede formar una relación directa entre los dos, pero el poseedor
y un tercer compañero tienen que saber que este movimiento (praxema) es
iniciador de otra posible relación entre ellos dos si consiguen en el tiempo
justo (timing) beneficiarse del espacio que ha dejado libre su compañero
(benefactor).

1. Las definiciones de cada estructura son aportación de Morcillo, basadas en las de Seirul.lo (2002).
2. El modelo que se presenta es un ejemplo simplificado con la intención de enfatizar en la existencia
de instrumentos útiles para la valoración de las diferentes estructuras.
4

El modelo de juego

Todas las actividades creadoras son el despliegue de una libertad


que se somete a los deberes de su proyecto. Comprender y explicar
esta estructura de la acción, que la elección de un fin implica
inevitablemente la aceptación de los medios para llegar a este fin,
es una exigencia educativa ineludible para librarnos de la
irresponsabilidad. Si no hay una clara decisión de realizar los
medios, no hay decisión en absoluto, sino tan sólo un vago deseo,
un simulacro de propósito, un espejismo de decisión.
MARINA, 2006

Lo más importante en un equipo es tener un determinado modelo,


determinados principios, conocerlos bien, interpretarlos bien,
independientemente de que se utilice este o aquel jugador. En el
fondo es aquello que yo llamo organización del juego.
MOURINHO, entrevista para la televisión portuguesa en 2002

clara la forma de jugar de su equipo y al


ada entrenador debe tener bien

C mismo tiempo ser consciente de que la participación de uno u otro


jugador puede modificar algunas características del modelo
(contradiciendo en parte la anterior afirmación de Mourinho). Por el
contrario, es posible que un equipo desarrolle su juego de manera casual sin
que haya muchas relaciones con los contenidos de los entrenamientos.
Hay muchos equipos que entrenan de formas muy parecidas, con
contenidos y periodizaciones similares, pero acaban jugando de modo
diferente. Entonces, muchas veces la forma de jugar no corresponde con la
manera de entrenar; en ocasiones, los equipos no saben a lo que juegan.
Lo que pretendemos decir es que para poder tener una mayor transferencia
de los contenidos de los entrenamientos en la competición y que, por
consiguiente, los contenidos de entrenamiento sean lo más específicos
posible, hay que tener un modelo de juego como referencia: «Cada persona
tiene un modelo mental del mundo y, en función de ello, crea una forma de
actuar. Un modelo es siempre una aproximación o simulación de la realidad,
con grados diferentes de similitud» (Castelo, 2003). Sabemos que el fútbol es
complejo e imprevisible, pero sí que se puede pronosticar (no prever) si
tenemos más control de las variables que intervienen en él y los medios
tácticos utilizados.
El modelo de juego no debe confundirse con el sistema de juego, ya que
este último representa únicamente la disposición espacial de los jugadores
(estructura). El modelo de juego tiene otras muchas partes que lo componen y
que están relacionadas entre sí. Estos elementos que contribuyen a la
construcción del modelo son:

• Estructura espacial del sistema.


• Función, características, capacidad y potencialidad de los jugadores.
• Contexto en que se actúa.
• Objetivos, principios y medios de las subfases.
• Interacción entre las subfases.
• Estrategia operativa.
• Jugadas a balón parado (ofensivas y defensivas).
• Planificación y metodología del entrenamiento.

Un teórico modelo de juego


Teniendo en cuenta las experiencias vividas en estos últimos años, vamos a
demostrar cómo se dibuja un modelo de juego, conscientes de que la falta de
datos de los jugadores y del club implica una descontextualización de la
realidad. El entrenador es el gestor de la construcción del modelo de juego
que parte de los propios jugadores: sus ideas están subordinadas al contexto
en que se encuentra, su rol es el de observar y dirigir sin imponer, para que el
modelo sea abierto y pueda seguir evolucionando.

Estructura y distribución inicial de los jugadores

Nuestro modelo de juego prevé la distribución en el campo de:

• Un portero.
• Dos centrales.
• Dos laterales.
• Un pivote (mediocentro atrasado).
• Dos mediocentros adelantados (uno derecho y uno izquierdo) .
• Dos extremos.
• Un delantero centro.

La disposición en el campo de los jugadores dependerá de la subfase en que


se encuentran y de la dinámica del juego. No obstante, es necesario tener
como referencia una disposición inicial que sirva a los jugadores para poder
orientarse y comprender con más facilidad la función de cada uno.
Estructura básica para cada subfase

En ataque organizado: 1-3-4-3

Características y representación gráfica

El portero como poseedor del balón implica que los dos centrales se tienen que abrir, el
pivote bajar entre los centrales, los dos laterales subir a la altura de los mediocentros
adelantados y los extremos cerrar unos metros hacia el eje longitudinal del campo,
puesto que la anchura estaría ocupada por los laterales. El delantero centro sería la
referencia en el centro del ataque.
En defensa organizado: 1-4-1-4-1

Características y representación gráfica

Los dos laterales estarán en línea con los centrales, el pivote protegerá la línea defensiva y
cubrirá la línea de medios, los extremos se juntarán con los medios para formar otra
línea de 4 y el delantero centro será la primera línea de presión para disuadir el juego
por el carril central.
En organización defensiva: bloque atrasado-bloque adelantado

Características y representación gráfica

En la pérdida de balón en un ataque organizado, en la mitad de campo contrario se


formarán dos bloques. Por circunstancias del juego se creará un bloque adelantado,
compuesto por los jugadores que estaban participando con más protagonismo en la
jugada de ataque, y otro bloque atrasado, con características más fijas, ya que
normalmente estará compuesto por los dos centrales, el lateral que no se ha incorporado
al ataque y el pivote.
En contraataque: oleadas

Características y representación gráfica

Para el desarrollo de esta subfase, a nivel estructural se podrán distinguir la formación de


tres oleadas diferentes de jugadores para la llegada, según la cercanía de la portería
contraria. La primera oleada buscará rápidamente la espalda de la defensa, la segunda
oleada, el espacio entre la defensa y los mediocentros, y la tercera mantendrá el equipo
corto. La composición de estas oleadas dependerá de la posición en el campo de los
jugadores en la subfase anterior.
División del campo en sectores

Descripción y representación gráfica

Para facilitar la comprensión, hemos dividido el campo en cuatro sectores horizontales,


respectivamente, y subdivididos a la vez en otras tres partes cada uno en sentido
vertical. Los sectores, tomando como punto de partida nuestra área, se llamarán:
«Finalización» D (1, 2, 3)
«Progresión» C (1, 2, 3)
«Iniciación B» B (1, 2, 3)
«Iniciación A» A (1, 2, 3)
Los comportamientos del juego colectivo según las
diferentes subfases y sectores

Ataque organizado: AO (predominantemente ataque posicional)

Zona del campo INICIACIÓN A

Objetivo:
Conseguir llegar con el balón controlado al sector de Iniciación B,
ya sea en conducción o por medio de pases cortos.

Cuando la jugada se inicia en este sector, los jugadores (según la


estructura) normalmente van a ser el portero, con los centrales a
los dos lados, que ofrecen amplitud, y delante el pivote. Como
Descripción y alternativa en caso de pressing ultraofensivo del equipo contrario,
objetivos hay que buscar el pase directo en la zona de progresión ocupada
por el delantero centro, mediante un pase vertical en el mismo
carril de salida del balón o con un cambio de orientación con
pase directo hacia zona C3 o C1, ocupadas por los extremos. Es
importante salir rápidamente, pero sin precipitación, de esta
zona, porque perder el balón resultaría muy peligroso. Los
jugadores tienen que saber circular la pelota con la ayuda del
portero para salir de la presión con el balón controlado.

Dominio de los desmarques en posesión.


Valoración del riesgo actuando en zonas críticas.
Reducción del número de toques.
Creación de zonas de superioridad numérica.
Reconocimiento de la zona de superioridad numérica.
Principios Dominio de la orientación del cuerpo para ver al mismo tiempo las
específicos del dos porterías.
modelo Sentimiento continuo de progresión.
Selección de los objetivos preferenciales del modelo:

1. Progresar en corto en B2.


2. Progresar en corto en B3 y B1.
3. Progresar en largo en C1, C2 y C3.
4. Sentimiento de ayuda constante.

Situación de asimetría.
Medios Circulación de balón.
técnicotácticos Circulación de jugadores.
colectivos y grupales Pared.
Pase atrás.

Representación gráfica
Zona del campo INICIACIÓN B

Objetivo:
Llegar con el balón controlado a la zona de Progresión.

Cuando el balón se encuentra en la zona de Iniciación B. La


estructura básica es de una línea de cuatro con los dos laterales
abiertos para ofrecer amplitud y los dos mediocentros en la
misma línea, con el pivote que se suma por detrás de la línea. Si
por circunstancias se ha sumado un central más, es importante el
movimiento hacia atrás de uno de los laterales para reequilibrar
el equipo. A partir del tipo de defensa del equipo contrario se
priorizarán diferentes maneras de atacar:

1. Contra defensa en zona: búsqueda de superioridad numérica en


la zona del balón, con movimientos a la espalda del oponente
directo del poseedor.
2. Contra defensa al hombre: búsqueda de 1 x 1 y el movimiento
de desmarques para evitar la visión simultánea balón/contrario
Descripción y del propio marcador.
objetivos 3. Contra defensa pressing: búsqueda de cambio de orientación
directo e indirecto.

En esta zona del campo en general es importante relacionarse con


la línea más adelantada para superar la primera o segunda línea
de fuerza del equipo contrario, posible sólo si el equipo se queda
amplio para provocar la separación entre los componentes de la
línea de medios.

En el caso de que el equipo contrario esté muy atrasado será la


original línea de defensa con los dos centrales y los dos laterales
la que ocupará la zona de Iniciación B, con el consecuente
adelantamiento de la línea de medios y delanteros.

En el caso de que el equipo contrario esté muy adelantado, desde


Iniciación A es posible buscar pase en zona ciega para llegar a la
zona de Finalización.

Dominio de los desmarques de posesión y progresión.


Valoración del riesgo actuando en zona crítica.
Creación de zona de superioridad numérica según el tipo de
defensa contraria.
Reconocimiento de la zona de superioridad numérica.
Principios Sentimiento continuo de progresión.
específicos del Valoración del riesgo de hacer desplazamientos largos que rompan
modelo la estructura básica.
Selección de los objetivos preferenciales del modelo:

1. Progresar en corto en C2.


2. Progresar en corto en C3 y C1.
3. Mantener la posesión en corto en B1, B2, B3 y A1, A2, A3.
4. En caso de defensa adelantada, pase largo en D1, D2 y D3.

Medios Situación de asimetría. Circulación del balón. Circulación de


técnicotácticos jugadores. Circulación equilibradora. Pared. Permuta de puestos.
colectivos y grupales Pase atrás. Juego en la zona ciega.

Representación gráfica
Zona del campo PROGRESIÓN

Objetivo:
Asegurar la posesión sin precipitarse en efectuar el pase hacia la
zona de Finalización.

Para poder mantener la posesión, los jugadores ofrecerán siempre


amplitud, quedándose muy cerca de la línea de banda.
Normalmente, la amplitud tendría que darla el lateral hacia donde
está orientado el juego y un extremo en el lado contrario. La
incorporación del lateral en la zona del extremo de la misma
banda se obtiene gracias al movimiento de este último hacia el
carril central para crear superioridad numérica en el medio o en la
banda.

Los jugadores con balón en zona de progresión serían: en


Descripción y amplitud, un lateral, y un extremo en el lado contrario; más
objetivos centralmente, el delantero centro y un extremo a la altura de la
línea defensiva; los dos mediocentros, con doble trabajo de
apoyo y de penetración, y el pivote siempre en apoyo por detrás
de la línea de la pelota, preparado para jugadas en corto o para
cambiar de orientación. El resto del equipo, los dos centrales y
un lateral, estarán en circulación equilibradora.

Es importante, en esta zona del campo, conservar la estructura


básica sin abusar de desmarques largos y mantenerse en línea
con el balón cuando no hay posibilidad de pase inmediato, para
estar preparado ante una eventual pérdida de balón.

Si no hay una clara posibilidad de progresión, el juego volverá a


empezar en Iniciación B o Iniciación A.

Movilidad constante para buscar zona de luz o para creársela al


compañero.
Dominio de desmarque de posesión, progresión y finalización (en
D2 por parte de extremos, delantero centro y mediocentros).
Principios Determinación para ganar situaciones de 1 x 1.
específicos del Creación de zonas de superioridad numérica.
modelo Reconocimiento de las zonas de superioridad numérica.
Valoración del riesgo de hacer desplazamientos largos que rompen
la estructura básica.
Dominio del tiempo de desmarque (timing) en zona ciega a la
espalda de la línea defensiva.

Selección de los objetivos preferenciales del modelo:


Principios
específicos del 1. Progresar en corto o en largo en D2.
modelo 2. Progresar en corto o en largo en D3 y D1.
3. Mantener la posesión en Iniciación B o Iniciación A.

Situaciones de asimetría. Circulación del balón.


Medios
Circulación equilibradora. Circulación de jugadores.
técnicotácticos
Pared. Permuta del puesto.
colectivos y grupales
Pase atrás. Juego en zona ciega. Desdoblamiento.

Representación gráfica
MCD y EXD se quedan en línea y abiertos, no hay desmarque profundo hasta que
MCI no se oriente hacia su zona.

Zona del campo FINALIZACIÓN

Objetivo:
Crear una situación de finalización con un tiro directo (por ejemplo,
un buen tirador que se encuentre en zona D2) o con
concatenación de movimientos.

Es prioridad facilitar los desmarques de penetración en diagonal


(para aumentar el ángulo del pase, véase la página 60 y ss.) en
el carril central sin caer en el fuera de juego; como alternativa,
abrir el juego hacia zonas D1 y D3 de primera intención para
eventuales desmarques de finalización en el área de penalti.
Normalmente, las zonas D1, D2 y D3 tendrían que ser ocupadas
Descripción y por cinco jugadores, que corresponden al bloque adelantado,
objetivos para acumular por lo menos tres jugadores en el área de penalti
en caso de centro y de rechace del portero.

Es importante predeterminar la modalidad del centro según el lugar


desde donde se centra para reducir los tiempos de ejecución; los
espacios de finalización también serán predeterminados, pero no
quién irá a atacarlos.

El bloque atrasado, cuando el balón ya se encuentra en zona de


finalización, tendrá que ocupar la zona de progresión
modificando la circulación equilibradora (más zonal) en vigilancia
individual a los contrarios que quedan por arriba, con un jugador
libre a «cazar» el balón que cae en la zona de «nadie».

Movilidad constante para buscar zona de luz o para generarlas a


favor de otro compañero.
Determinación en la finalización cuando se tenga ventaja de tiempo
y espacio.
Dominio de desmarques de progresión y finalización.
Determinación para ganar situaciones de 1 x 1.
Creación de zonas de superioridad numérica.
Principios Reconocimiento de zonas de superioridad numérica.
específicos del Dominio del tiempo de desmarque (timing) en eventual zona ciega
modelo y en el área de penalti.
Selección de los objetivos preferenciales del modelo:

1. Finalizar.
2. Crear situaciones de finalización en D2.
3. Crear situaciones de finalización desde D1 y D3.
4. Relacionarse con el hombre libre (el cazador) del bloque
atrasado para que cambie rápidamente la orientación del juego
o para que finalice desde lejos (normalmente es el pivote).

Situaciones de asimetría. Circulación de jugadores.


Medios Circulación de balón.
técnicotácticos Circulación equilibradora (que se convierte en vigilancia individual).
colectivos y grupales Pared. Permuta del puesto. Juego en zona ciega.
«Engaño». Cruce. Desdoblamiento.

Representación gráfica
Organización defensiva: OD (predominantemente repliegue
ultraofensivo y ofensivo)

Zona del campo PÉRDIDA DE BALÓN EN INICIACIÓN A

Objetivo:
Evitar ser desbordado, orientando al poseedor hacia zonas
laterales para dar tiempo a los compañeros de replegarse y
proteger la portería.

Perder el balón en esta zona del campo resulta muy crítico por la
Descripción y cercanía del poseedor a nuestra portería.
objetivos
Los compañeros del oponente directo del poseedor no tienen que
ser superados por los delanteros, interponiéndose entre contrario
y portería (marcaje al hombre), y los laterales y los mediocentros
tienen que bajar rápidamente para ocupar zonas ventajosas para
el contrario, interviniendo hacia posibles rechaces.

Cambio rápido de rol ataque/defensa.


Priorizar la protección de la portería.
Dominio de 1 x 1 defensivo para no ser desbordado y ganar tiempo.
Dominio de las variables del marcaje.
Principios
Dominio de trayectorias del repliegue para proteger la portería.
específicos del
Dominio de trayectorias de disuasión en situaciones de inferioridad
modelo
numérica.
Capacidad de prevenir e intervenir en acciones de rechace por
parte de los jugadores más adelantados (extremos, mediocentros
y delantero).

Repliegue.
Basculación.
Medios
Cobertura.
técnicotácticos
Deslizamiento.
colectivos y grupales
Doblaje.
Defensa pared.

Representación gráfica
Zona del campo PÉRDIDA DE BALÓN EN INICIACIÓN B

Objetivo del jugador más cercano:


Evitar ser desbordado por el poseedor, orientándolo hacia zonas
menos peligrosas.

Objetivo del resto de jugadores:


Descripción y Defender la portería, evitar relaciones en B2 y A2, dejando que el
objetivos juego se oriente hacia las bandas para permitir una
reorganización del bloque defensivo.

El balón perdido en esta zona implica, al igual que en la zona


anterior, un rápido repliegue para sumar el mayor número de
jugadores posibles por detrás de la línea del balón.

Cambio rápido de rol ataque/defensa.


Priorizar la protección de la portería.
Dominio del 1 x 1 defensivo para no ser desbordado y ganar
tiempo.
Dominio de las variables del marcaje.
Principios Dominio de las trayectorias de repliegue para proteger la portería.
específicos del Dominio de trayectorias de disuasión en situación de inferioridad
modelo numérica.
Capacidad de prevenir e intervenir en acciones de rechace por
parte de los jugadores más adelantados (extremos y delantero
centro).
Dominio del espacio para ocupar posiciones con el objetivo de
disuadir pases en el carril central y controlar al oponente directo.

Repliegue.
Basculación.
Medios Cobertura.
técnicotácticos Deslizamiento.
colectivos y grupales Doblaje.
Defensa pared.
Cambio de oponente.

Representación gráfica
Zona del campo PÉRDIDA DE BALÓN EN ZONA DE PROGRESIÓN

Objetivo:
Intentar recuperar la posesión en el lugar más cercano posible a
donde se ha producido la pérdida.

Por eso, es imprescindible el cambio de rol inmediato


ataque/defensa, sobre todo por parte de quien se encuentra
próximo al balón. El oponente directo del poseedor del balón no
tiene que ser desbordado, manteniendo una distancia reducida
para provocar la precipitación; los compañeros más cercanos del
Descripción y oponente directo cierran líneas de pase, con particular atención
objetivos para que no haya circulación de balón en zonas desprotegidas.

Los jugadores atrasados tienen que valorar cuándo achicar espacio


delante (fuera de juego) y cuándo bajar, en caso de fracaso del
pressing, para proteger la portería. Los jugadores en presión
deben entender que no hace falta recuperar la posesión del
balón con un contraste directo visto, puesto que, si está bien
hecho, el pressing provoca con frecuencia errores técnico-
tácticos por parte del equipo que ataca, permitiendo la
interceptación.

Cambio rápido de rol ataque/defensa.


Priorizar la recuperación del balón de forma colectiva.
Dominio de las trayectorias de acoso al poseedor y a los
compañeros para evitar circulación del balón.
Dominio del 1 x 1 defensivo para no ser desbordado.
Principios
Dominio de las variables del marcaje.
específicos del
Por parte de los jugadores más alejados del balón, capacidad de
modelo
prever el éxito y/o el fracaso del pressing para valorar cuándo
achicar o replegar.
En caso de superación del pressing, aplicar todos los principios de
las zonas de Iniciación.
Valoración de la profundidad defensiva.

Pressing.
2 x 1 defensivo.
Medios
Cobertura.
técnicotácticos
Fuera de juego.
colectivos y grupales
Basculación.
Cambio de ponente y ataque a impar.

Representación gráfica
Zona del campo PÉRDIDA DE BALÓN EN ZONA DE FINALIZACIÓN

Objetivo:
Evitar la recepción de un rechace intentando el anticipo o, por lo
menos, retrasar los tiempos de la contra o detener el juego.

Perder el balón en esta zona puede resultar muy peligroso, a pesar


de la lejanía de nuestra portería.

El equipo se encuentra muy desequilibrado hacia delante y ante


Descripción y
cualquier rechace se puede producir un contraataque de alto
objetivos
riesgo; por eso, los jugadores en circulación equilibradora
abandonarán la disposición en línea para vigilar al propio
oponente directo.

Los jugadores del bloque adelantado harán pressing en la zona de


pérdida (como en la zona de Progresión) si el equipo contrario
quiere jugar en corto; mientras que si juegan en largo o fracasa el
pressing, harán un rápido repliegue intenso hacia el carril central.
Cambio rápido de rol ataque/defensa.
Intención permanente para que los contrarios más adelantados no
se relacionen con los más atrasados.
Principios
Dominio de las variables del marcaje.
específicos del
Interpretar cuándo es oportuno detener el juego para evitar una
modelo
contra en caso de balón controlado por parte del equipo
contrario.
Todos los principios de la zona de Progresión e Iniciación.

Medios
Todos los medios utilizados en zona de Progresión e,
técnicotácticos
individualmente, vigilancia del bloque atrasado.
colectivos y grupales

Representación gráfica

Defensa organizada: DO (predominantemente con presión en


zona ofensiva)

Zona del campo BALÓN EN ZONA D

Objetivo:
Cerrar los espacios entre los jugadores de la misma línea y entre
líneas para evitar relaciones favorables en B2 y C2 (carril
central).

Cuando el balón se encuentra en zona D, que corresponde a


Iniciación A para los contrarios, el equipo estará dispuesto con un
4-1-4-1, con un jugador más adelantado (el delantero centro),
que tiene que orientar el juego con trayectorias de acoso
disuasorias. Todo el equipo en defensa organizada estará entre
las zonas C y B, manteniendo distancias relativamente reducidas
entre líneas (15/20 m).

Descripción y El equipo dejará jugar libremente el balón en esta zona (D), con la
objetivos intención de orientar la construcción del juego hacia donde desea
mediante conductas disuasorias. Se intentará robar la pelota en
el sector D (o sea, en zona ultraofensiva) sólo ante graves
errores técnicotácticos de quien inicia el juego. Si el delantero
centro intuye que hay posibilidad de llevar la presión al poseedor,
todo el equipo tiene que adelantarse para acompañarlo.

El delantero centro es el jugador más activo cuando el balón se


encuentra en zona D, evitando ser desbordado y actuando a
sabiendas de que está en una gran inferioridad numérica. Es
posible que el rival utilice el ataque directo para buscar la
espalda de los defensores, por eso los jugadores de la línea
defensiva y el portero tienen que estar preparados ante este tipo
de solución ofensiva.

Sentimiento de unidad del bloque defensivo.


Conducta disuasoria hacia el carril central y hacia zonas en las que
el equipo contrario suele salir con balón controlado.
Principios
Capacidad de orientación en función del balón y del compañero
específicos del
para ocupar zonas intermedias útiles para la interceptación.
modelo
Sentimiento de colaboración priorizando la formación de un bloque
compacto, más que la iniciativa individual que rompa la unidad
del bloque.

Cobertura.
Medios
Basculación.
técnicotácticos
Cambio de oponentes y ataque a impar.
colectivos y grupales
Doblaje.

Representación gráfica
Zona del campo BALÓN EN ZONA C

Objetivo:
Orientar el juego hacia zonas favorables para la realización del
pressing.

En nuestro modelo de juego consideramos esta zona (zona


ofensiva) como la zona de «defensa activa», o sea, tras una
primera parte de «calma aparente» en zona D, tenemos que
provocar que el juego se dirija hacia zonas favorables para el
pressing, es decir, en C1 y en C3. Antes de hablar de estas dos
zonas tenemos que recordar que si el balón llega a C2, hay que
ejercer presión para evitar que quien reciba pueda darse la vuelta
con facilidad (si recibe de espaldas a la portería) o relacionarse
Descripción y
hacia el interior de C2; todo esto con la colaboración del
objetivos
delantero centro, de los mediocentros y el pivote. La intención es
interceptar balones centrales o disuadir el juego por el centro.

El efecto más probable de esta conducta es que el balón llegue


controlado hasta zona C1 y C3 por parte de los laterales; nuestro
extremo se encontrará en inferioridad numérica, por eso hay que
bascular rápidamente con trayectorias de acoso que no permitan
la circulación del balón para acumular jugadores y empezar el
pressing. La línea defensiva se quedará alta para reducir las
distancias del bloque defensivo. El extremo opuesto al balón
tiene que ocupar una posición útil para ser protagonista de una
eventual contra.

Sentimiento de unidad del bloque defensivo.


Conducta disuasoria hacia el carril central y hacia zonas en las que
el equipo contrario suele salir con el balón controlado.
Conductas de colaboración de defensa activa (pressing, cambio de
oponente) para recuperar el balón.
Desarrollo de la comunicación verbal y no verbal para actuar como
bloque.
Dominio de las variables del acoso.
Principios Ataque permanente al poseedor del balón y a los compañeros
específicos del cercanos.
modelo Solidaridad para generar superioridad numérica en la zona del
balón.
Capacidad de orientarse en base al balón, al compañero y al
contrario para ocupar zonas intermedias útiles para la
interceptación.
Dominio del 1 x 1 defensivo.
Dominio del 2 x 1 defensivo.
Valoración de la profundidad defensiva.
Dominio de las variables del marcaje.

Cobertura.
Basculación.
Cambio de oponente y ataque a impar.
Medios
Doblaje.
técnicotácticos
Pressing.
colectivos y grupales
Fuera de juego.
Defensa pared.
2 x 1 defensivo.

Representación gráfica
Zona del campo BALÓN EN ZONA B

Objetivo:
Evitar ser desbordado por el poseedor o por su compañero, para
impedir que se generen situaciones de inferioridad numérica.

Cuando el balón se encuentra en B, los marcajes a los oponentes


directos tienen que ser más cerrados, ya que los contrarios se
acercan a nuestra portería. En B1 y B3 se sigue el pressing que
Descripción y
se ha comenzado en C1 y C3, con más atención por parte de la
objetivos
línea defensiva para no ser superada.

En general, en la zona B, todo el equipo tiene que replegar hacia la


zona del balón, menos el delantero centro, que se queda entre
C2 y B2, y el extremo contrario del lado del balón, que se queda
en banda entre C y B, los dos preparados para un eventual
contraataque.
Sentimiento de unidad del bloque defensivo.
Ataque permanente al poseedor del balón.
Sentimiento de ayuda permanente.
Saber que ser desbordado implica peligro para el equipo.
Principios Voluntad constante para mantener superioridad numérica en la
específicos del zona del balón.
modelo Dominio del 1 x 1 defensivo.
Dominio del 2 x 1 defensivo.
Dominio de las variables del marcaje.
Saber alternar medios de defensa activa (cambio de oponente,
fuera de juego) con medios de defensa pasiva (deslizamiento,
etc.) según la peligrosidad del ataque.

Cobertura.
Basculación.
Cambio de oponente.
Medios Doblaje.
técnicotácticos Pressing.
colectivos y grupales Fuera de juego.
Defensa pared.
Deslizamiento.
2 x 1 defensivo.

Representación gráfica
Zona del campo BALÓN EN ZONA A

Objetivo:
Evitar las situaciones de finalización del equipo contrario.

Cuando el balón llega controlado a esta zona, la prioridad es evitar


finalizaciones; para ello es conveniente la coordinación y la
comunicación de los jugadores de la línea más atrasada para
que actúen como un único bloque.

Un componente de la línea defensiva, con balón en zona A2 (la


situación más peligrosa), tiene que cerrar siempre el espacio del
tiro al poseedor (presión), mientras los otros jugadores cierran las
trayectorias de tiro que quedan libres (coberturas), poniéndose
Descripción y en la misma línea entre ellos, pero por detrás del oponente
objetivos directo del poseedor, y tomando como referencia la propia
portería. Los compañeros de las líneas adelantadas seguirán los
desmarques de penetración de sus pares para evitar posibles
relaciones con el poseedor del balón e impedir captaciones de
rechaces.

Con balón en A1 y A3, es preferible que el poseedor sea marcado


por un extremo o un mediocentro, evitando la salida del lateral. Si
sale el lateral, el pivote hará la función del central para acumular
defensores en el área de penalti, el delantero centro y el extremo
contrario de donde se encuentra el balón se quedarán en
posiciones útiles para un eventual contraataque.

Sentimiento de unidad del bloque defensivo.


Ataque permanente al poseedor del balón.
Saber que ser desbordado implica peligro para el equipo.
Voluntad constante para mantener la superioridad numérica en la
Principios zona del balón.
específicos del Dominio del 1 x 1 defensivo.
modelo Dominio del 2 x 1 defensivo.
Dominio de las variables del marcaje.
Priorizar los medios de defensa pasiva.
Tomar conciencia de la posición del propio cuerpo respecto a la
propia portería (orientación).

Basculación.
Cobertura.
Medios Cambio de oponente.
técnicotácticos Deslizamiento.
colectivos y grupales Doblaje.
Defensa pared.
2 x 1 defensivo.

Representación gráfica
Contraataque: CO

Zona del campo RECUPERACIÓN DEL BALÓN EN INICIACIÓN A

Objetivo:
Atacar los espacios libres a la espalda del equipo contrario.

La recuperación del balón en esta zona puede significar que el


equipo contrario esté muy desequilibrado hacia delante, por eso
hay que aprovechar rápidamente esta situación, atacando los
espacios libres a la espalda y por delante de la línea defensiva
contraria.

Las tres referencias más útiles son:

1. Un mediocentro que rápidamente se desmarca en progresión en


zona de Iniciación B.
Descripción y
objetivos
El delantero centro que, según el modelo, se queda entre B2 y
2. C2.
3. El extremo que, según el modelo, se ha quedado en la banda
contraria de donde se encuentra el balón en Iniciación B.

La posibilidad de contar con un desmarque en corto en Iniciación B


es útil para la construcción del contraataque. Es importante,
también, que el delantero centro y el extremo sepan encontrar el
espacio y el tiempo para formar la primera oleada, con la
incorporación de otros elementos desde atrás. En general, la
primera oleada tiene la doble función de finalizar directamente la
jugada o crear espacios para compañeros que llegan desde atrás
(segunda oleada). Si no hay posibilidad de finalizar hay que
ralentizar el juego para asegurarse la posesión por medio de los
jugadores más atrasados (tercera oleada).

Concienciación colectiva para progresar en tiempos reducidos.


Búsqueda, creación y ataque de espacios libres.
Valoración del mantenimiento de la posesión como prioridad sin
asumir excesivo riesgo (pase al hombre libre) hasta llegar a zona
Principios
de finalización.
específicos del
Dominio de las situaciones de asimetría.
modelo
Voluntad para mantener el equipo como un bloque (segunda y
tercera oleadas).
Conocimiento de las regularidades en la organización defensiva del
equipo contrario.

Situación de asimetría.
Circulación de jugadores.
Circulación de balón.
Medios
Pared.
técnicotácticos
Desdoblamiento.
colectivos y grupales
Circulación equilibradora.
Juego en zona ciega.
Pase hacia atrás.

Representación gráfica
RECUPERACIÓN DE BALÓN EN INICIACIÓN B, PROGRESIÓN
Zona del campo
Y FINALIZACIÓN

Hemos agrupado en el mismo cuadro la descripción del


contraataque desde tres zonas diferentes porque, por un lado,
hay demasiadas variables que considerar, y por otro lado, porque
las conductas son similares.

1. Siempre hay que aprovechar el desequilibrio defensivo del


equipo contrario atacando la profundidad por parte de los
jugadores más cercanos a la portería contraria, que
normalmente son el delantero centro y el extremo más alejado
del balón.
Hay que asegurar la posesión con la conducción hacia el
2.
espacio libre y/o con el pase al jugador libre de marca.
Descripción y 3. El primer objetivo de la posesión es llevar el balón controlado a
objetivos la zona central de Progresión y Finalización (C2 y D2) para tener
más opciones de juego.
4. Si el poseedor del balón es un jugador de la primera oleada, los
demás componentes de la misma oleada tienen que quedarse
en línea con el balón hasta encontrar el momento oportuno para
el desmarque de posesión y/o finalización (página 59).
5. Las zonas con más probabilidad de progresión son las más
alejadas en sentido horizontal del punto en el que se ha
recuperado el balón, por eso los jugadores tienen que saber
circular rápidamente el balón.
6. Para que la contra sea eficaz o, por lo menos, para mantener la
posesión, es importante reducir las distancias entre las oleadas
y no hay que permitir que el equipo quede demasiado extendido.

Concienciación colectiva para progresar en tiempos reducidos.


Búsqueda, creación y ataque de espacios libres.
Valoración del mantenimiento de la posesión como prioridad y, en
la medida de lo posible, sin asumir excesivo riesgo (pase al
Principios
hombre libre), hasta llegar a zona de Finalización.
específicos del
Dominio de las situaciones de asimetría.
modelo
Voluntad para mantener el equipo como un bloque (segunda y
tercera oleada).
Conocimiento de las regularidades en organización defensiva del
equipo contrario.

Situación de asimetría.
Circulación de jugadores.
Circulación del balón.
Medios Pared.
técnicotácticos Desdoblamiento.
colectivos y grupales Circulación equilibradora.
Juego en zona ciega.
Pase atrás.
Engaño.

Representación gráfica
Funciones de los jugadores en cada subfase

La funció n1de cada elemento (jugador) contribuye al


funcionamiento del modelo.

Puesto PORTERO

En esta fase, el portero tiene como objetivo la


construcción de acciones ofensivas. La
consecución de esta meta significa conservar
la posesión del balón, relacionándose de
manera eficaz con sus compañeros.

En muchos casos, el portero, visto su


posicionamiento crítico, prefiere alejar el balón
de su zona lo más rápido y lo más lejos
posible; pero un pase largo efectuado deprisa
es probable que sea poco preciso; por ello,
hay que encaminar al portero hacia el principio
Poseedor del
Ataque organizado de la conservación de la posesión, en el que
balón
las relaciones seguras, según la estructura del
ataque organizado de nuestro equipo, son
secuencialmente:

• Pase corto a los centrales.


• Pase corto al pivote.
• Pase a los laterales.
• Pase a los medios adelantados.

Como última opción se puede elegir el juego


directo a los delanteros, teniendo en cuenta,
también, la estrategia operativa adoptada en el
partido, el minuto de juego y el resultado.

El portero, como compañero del poseedor del


balón, (balón en zona A) tiene que ofrecer
ayuda permanente como vértice atrasado de
un rombo formado con los centrales y el pivote
(vértice adelantado) para permitir la circulación
Compañero del del balón.
poseedor Con el balón en zona B y C, tiene que organizar
el bloque más atrasado para prevenir
eventuales cambios de fase. Con el balón en
zona C, tiene que abandonar la zona cercana
a su portería para acortar la distancia con el
bloque atrasado.

El portero, frecuentemente tras un lanzamiento


bloqueado, un centro interceptado o un pase
del compañero que no sea con el pie, se
encuentra en situación de comenzar un
contraataque de su propio equipo, con la
ventaja de poder pasar el balón con las manos
(con precisión) en zona A o en zona B, y
también de forma directa con el pie,
ejecutando un pase largo para llegar
Poseedor del rápidamente a zona C.
balón
Es prioritario que el cambio de rol sea muy
rápido y que en un tiempo reducido sepa
valorar el riesgo de su pase. También es muy
importante que sepa reconocer los espacios
donde hay mayores posibilidades de
Contraataque progresión: «Si no veo posibilidades claras de
contraataque, mantengo la posesión del balón
(en el espacio de tiempo que el reglamento
permite), para empezar un nuevo ataque
organizado».

El portero, cuando desempeña este rol, si está


cerca del nuevo poseedor, puede ofrecerle
apoyo para convertirse en director del
contraataque con un pase medio o largo,
Compañero del evitando claramente conducir demasiado. Al
poseedor mismo tiempo, puede ofrecer cobertura
preventiva, si la situación lo permite, en caso
de pérdida de balón.

Si el portero está lejos del poseedor, ofrecerá


apoyo a la tercera oleada.

Cuando el portero tiene el rol de oponente


directo del poseedor del balón significa que se
encuentra en una situación crítica (1 x 1). Su
objetivo es evitar la finalización con éxito. El
dominio del 1 x 1 es el arma decisiva para el
Oponente resultado; en este caso, el portero tendrá tres
directo del opciones:
Defensa organizada
poseedor del
balón • Jugar con las intenciones del contrario para
intentar anticiparlo.
• Desviar la finalización o disuadirla para
procurar la ayuda de los compañeros.
• Intentar desposeer del balón al contrario con el
riesgo de provocar penalti.

En esta subfase, el portero tiene que priorizar el


principio de protección de la portería. A pesar
de que no sea el oponente directo del
poseedor del balón, se pueden producir
lanzamientos y centros peligrosos. La atención
tiene que estar centrada en primer lugar en el
balón («cuanto más cerca de la portería, más
Oponente no atento al balón») y después vigilar a otros
directo del posibles receptores. Asimismo, cuando sea
poseedor del posible, podrá hacer la cobertura al oponente
balón directo del poseedor del balón.

En definitiva, en función de la situación (cercanía


del balón con la portería, número de
contrarios, número de compañeros) valorar
cuándo quedarse entre los palos para proteger
la portería y cuándo salir para cubrir a los
compañeros o interceptar centros al área.

En esta subfase, y cubriendo el rol de oponente


directo, el portero se encuentra, muy
Oponente probablemente, fuera de posición en relación
directo del con el principio de protección de la portería. El
poseedor del cambio de rol tiene que ser inmediato para
balón elegir si se adelanta y correr hacia el poseedor
Organización del balón con objetivo de acosar, disuadir o
defensiva desposeer, o baja para dar tiempo y favorecer
la ayuda de los compañeros.

El portero tiene que recuperar la posición ideal


Oponente no
para proteger la portería y, sin solución de
directo del
continuidad, cubrir al compañero oponente
poseedor del
directo del poseedor, vigilando también a los
balón
otros posibles receptores del balón.

Puesto CENTRAL

El modelo de juego prevé la utilización de dos


jugadores que ocupen esta función. En ataque
organizado, el central, junto con el portero, el
otro central y el pivote, tiene que ser capaz de
comenzar la jugada de ataque aprovechando
la eventual superioridad numérica que se
Poseedor del suele dar en la zona que le compete. La
balón relación prioritaria para el modelo es con los
mediocentros adelantados para una rápida
progresión; si esto no es posible hay que
generar dos opciones: mantener la posesión
con el pivote o cualquiera de los laterales o el
Ataque organizado portero, y realizar una acción de juego directo
para el extremo contrario o el delantero centro.

En la cercanía del compañero, en la mayoría de


los casos tiene que ofrecer un apoyo atrasado
para garantizar el mantenimiento de la
posesión; en otros casos, si se presentan
Compañero del espacios libres hacia delante, puede
poseedor proponerse para recibir y progresar. Si se
encuentra lejos del centro del juego, tiene que
cubrir una posición que le permita intervenir en
caso de cambio de fase, vigilando a los
contrarios más avanzados.

Si en esta fase el central es poseedor del balón,


en la mayoría de los casos significa que ha
interceptado un pase o un tiro del contrario,
por lo tanto, tiene que valorar si puede ser el
director de una fase de contraataque,
Poseedor del conduciendo hasta espacios libres formando lo
balón que denominamos la primera oleada, o
asegurar la posesión relacionándose con
quien pueda convertirse en director de la
contra, o también buscar rápidamente con
juego directo a los jugadores más cercanos a
Contraataque la portería contraria.

Si el central se encuentra en la proximidad de


quien ha recuperado la posesión del balón,
tiene la opción de hacer un desmarque de
apoyo al compañero para convertirse en
director de la contra, o en otro caso, valorando
Compañero del
el riesgo de abandonar su puesto específico,
poseedor
puede participar en la primera o segunda
oleadas, aunque frecuentemente el central
formará parte de la tercera oleada para un
eventual cambio de subfase en ataque
organizado u organización defensiva.

La intención táctica varía según la zona de


actuación. Normalmente, en zona A2 se trata
de evitar que el contrario poseedor del balón
finalice. Tiene que saber valorar el momento
de la entrada para no incurrir en una
infracción, especialmente dentro del área de
Oponente
penalti, y saber utilizar el propio cuerpo para
directo del
obstruir trayectorias de envío. En caso de que
poseedor del
el rival reciba de espaldas a la portería, tiene
balón
que evitar que se dé la vuelta; si no lo
consigue, debe disuadir el juego que se
produzca con dirección a la portería,
orientándolo hacia la banda. En otras zonas,
Defensa organizada valorar el riesgo de entrar esperando ayuda de
los compañeros.

Si el balón se encuentra en zonas poco


peligrosas, ofrecer cobertura constante más o
menos cercana al oponente directo y vigilando
a los contrarios que actúan en su zona, «cubro
Oponente no más que marco». Cuanto más se acerca el
directo del balón a la portería, más se debe marcar a los
poseedor del contrarios que actúan en su zona, «marco más
balón que cubro», sin perder de vista el balón, para
encontrarse preparado en caso de relación
entre poseedor del balón y el propio oponente,
o para intervenir en caso de que el compañero
sea desbordado.

El central se suele encontrar en una situación en


la que ser desbordado en esta fase significa
Oponente una clara ocasión de gol. Más que en otras
directo del ocasiones, tiene que replegar hacia el eje
poseedor del longitudinal del campo con la intención de
balón disuadir el juego en zona A2 y tomar unos
segundos preciosos para permitir un repliegue
colectivo y aumentar el número de defensores.
Organización
defensiva Es muy importante que la atención del central
esté orientada hacia la posibilidad de
intervención o no. En esta situación, el central
Oponente no marca al jugador más cercano y al receptor
directo del más probable. El otro central tiene la función
poseedor del de libre, haciendo cobertura constante. Quien
balón marca tiene que valorar el riesgo de una
eventual anticipación, interceptación o despeje
para evitar que su oponente directo se
convierta en poseedor del balón.

Puesto LATERALES

El lateral que posee el balón tiene como primer


objetivo la relación en corto con progresión
hacia el mediocentro adelantado más cercano;
o, como segunda opción, con el mediocentro
adelantado más alejado. También puede
relacionarse con el extremo de su banda que
Poseedor del se desmarque para recibir en corto, o con el
balón extremo contrario con un cambio de
orientación. Si la progresión no es posible
tiene que mantener la posesión
relacionándose con el pivote o con el central
de su lado. Finalmente, si el lateral tiene
Ataque organizado espacio para conducir, tiene que sumarse al
bloque adelantado.

Si el balón se encuentra en zona A2, los


laterales tienen que ocupar los espacios de
banda para dar más opciones de pase en
progresión y amplitud. Cuando el juego se
Compañero del orienta en banda, el lateral contrario tiene que
poseedor desplazarse hacia el carril central con una
doble función: para vigilar a los contrarios más
adelantados y para volver a atacar los
espacios laterales en el caso de que el juego
se oriente hacia su zona de competencia.

Si el lateral tiene espacio para atacar, se puede


convertir en el director de la fase de la contra
en la primera oleada; su prioridad tiene que
Poseedor del ser la de ocupar, si los contrarios se lo
balón permiten, el carril central, coordinando su
movimiento con los movimientos en progresión
y en amplitud de sus compañeros, para tener
Contraataque más opciones de pase y finalización. Si no
tiene espacio, debe asegurar la posesión del
balón con pases seguros.

Si el lateral tiene opción de formar parte de la


primera oleada, ocupa espacios libres por
Compañero del
delante del poseedor en zonas laterales; si no
poseedor
existe esta posibilidad, se incorporará en la
segunda oleada o en la tercera.

El lateral que se encuentra en situación de 1 x 1


con el poseedor del balón tiene que valorar si
probar la entrada para desposeer o aguantar
Oponente para esperar ayuda de los compañeros más
directo del cercanos. En general, sería oportuno orientar
poseedor del el juego hacia las bandas, pero siempre
balón consciente de las características del rival; por
ejemplo, si juega a pierna cambiada o no o si
es más peligroso centrando o conduciendo
Defensa organizada hacia el interior.

Como compañero del oponente directo, tiene


que ofrecer coberturas con balón en carril
central vigilando a su par; mientras que, con
Oponente no
balón en su propio carril, tiene la opción de
directo del
generar situaciones de 2 x 1 con su
poseedor del
compañero para recuperar el balón. Si el balón
balón
se encuentra en el carril contrario, tiene que
bascular para ocupar el carril central, pero
vigilando la zona dejada libre.

Si la pérdida del balón se produce en zona C o


zona D, intentará recuperar la posesión
Oponente rápidamente o, por lo menos, evitar la relación
directo del fácil entre compañeros cercanos. Si la
poseedor del oposición es en zona A o B, tiene que orientar
balón el juego del adversario hacia la banda y
valorar la posibilidad de entrar o aguantar para
Organización favorecer el repliegue de los compañeros.
defensiva Si el balón ha sido perdido en las zonas C o D y
el lateral se encuentra en las cercanías del
Oponente no balón, intentará la recuperación mediante la
directo del obstrucción de líneas de pase. Si se encuentra
poseedor del en el lado contrario, actuará como bloque
balón atrasado, priorizando la protección de la
portería y orientando la progresión en zonas
laterales.

Puesto PIVOTE

Su posición en ataque organizado cuando el


balón está en zona A2 es muy crítica; esto
significa que no debe asumir ningún riesgo
porque en caso de pérdida provocaría un gran
desequilibrio defensivo. Sus pases tienen que
ser orientados hacia la banda en la mayoría de
los casos (laterales y extremos): de un lado,
para favorecer la circulación del balón, y del
otro, porque en caso de interceptación se
Poseedor del
posibilita una reorganización más eficaz. Los
balón
mediocentros, para recibir del pivote, tienen
que estar libres de marca. El pase directo para
el delantero centro también puede ser una
opción. Si el balón se encuentra en la zona B2
Ataque organizado significa que uno de los laterales formará el
bloque atrasado y dará al pivote más
posibilidades para jugadas interiores con los
medios adelantados, o seguirá la circulación
cambiando la orientación del juego.

En la mayoría de los casos el pivote tiene que


ofrecer un apoyo seguro por detrás de la línea
del balón para el mantenimiento de la
posesión y para intervenir en caso de pérdida.
Compañero del Sólo en ocasiones puntuales, cuando la
poseedor situación se lo permite, puede desmarcarse en
progresión hacia la zona C2. Si se encuentra
lejos del centro del juego, tiene que cubrir una
posición que le permita intervenir en caso de
cambio de fase.

Si tiene espacio para progresar, será el director


de la subfase de contra, conduciendo el balón
Poseedor del por el carril central, y participará en la primera
balón oleada. Si no tiene posibilidad de progresar,
garantizará la posesión con un pase seguro o
Contraataque un cambio de orientación.

En la mayoría de los casos, por las


circunstancias, será un elemento de la
Compañero del
segunda oleada para poder finalizar de
poseedor
segunda línea, o de tercera oleada para
asegurar el mantenimiento de la posesión.
Oponente Tiene que evitar que su oponente se relacione
directo del con sus compañeros más adelantados en el
poseedor del carril central e impedir la posibilidad de
balón finalización; en definitiva, tiene que evitar que
se progrese por el carril central.

Como oponente no directo, tiene que ofrecer


Defensa organizada cobertura continua a los compañeros más
adelantados, obstruir líneas de pase interiores,
Oponente no evitar relaciones cómodas en el carril central y
directo del vigilar al contrario que se desmarca por zonas
poseedor del anteriores a la línea defensiva. En caso de
balón centro al área, seguir al propio par u ocupar el
espacio entre los dos centrales en el corazón
del área de penalti.

En esta subfase el pivote puede convertirse en


jugador clave para evitar contraataques
Oponente peligrosos. Como oponente directo del
directo del poseedor del balón, no debe ser desbordado,
poseedor del dominando trayectorias de aproximación que
balón orienten al poseedor del balón hacia zonas
poco peligrosas, y favorecer el repliegue de
Organización los compañeros.
defensiva En la mayoría de los casos, el pivote será parte
del bloque atrasado y ocupará una posición en
Oponente no la que tendrá que elegir si intenta evitar que su
directo del par entre en contacto con la pelota a través de
poseedor del una anticipación o se repliega para proteger el
balón carril central. En cualquier caso, siempre
obstruirá, con coberturas adecuadas, las
relaciones por el eje longitudinal del campo.

Puesto MEDIOCENTRO ADELANTADO

El mediocentro adelantado tiene que


relacionarse con la línea más avanzada,
dando pases que provoquen situaciones de
finalización claras o buscando relaciones con
los jugadores en amplitud. Para abrir el frente
de ataque en caso de líneas de pase
obstruidas, puede intentar el regate para
Poseedor del seguir progresando y volver a buscar nuevas
balón relaciones o, directamente, la finalización. Si,
por circunstancias adversas, no considera
oportuno progresar, se asegura la posesión
del balón con pases al pivote, los laterales o
Ataque organizado los centrales. De cualquier manera, en esta
fase los mediocentros deben buscar
situaciones imprevisibles, cambiando
continuamente el ritmo de juego.

Este puesto implica mucha movilidad, sobre todo


en zonas centrales del campo. Tiene que
alternar desmarques de posesión con
Compañero del desmarques para progresar y/o finalizar. Los
poseedor dos mediocentros tienen que saber estar
escalonados para ofrecer más posibilidades
de juego de ataque, y, en caso de pérdida del
balón, por lo menos uno de los dos debe
participar activamente en la recuperación.

En muchas ocasiones, el mediocentro será


recuperador del balón en zonas en las que se
puede favorecer una contra rápida. Como
director de la contra podrá utilizar todos los
Poseedor del
medios para aprovechar una momentánea
balón
superioridad numérica: pase al espacio, pase
de seguridad a un jugador mejor colocado,
regate si es un jugador hábil en esta faceta y
Contraataque finalización si es posible.

El mediocentro tiene que ocupar espacios libres


a la espalda de la defensa contraria en
profundidad o amplitud si puede incorporarse
Compañero del a la primera oleada; si no, tiene que ser parte
poseedor de la segunda oleada para poder finalizar,
ejecutar un pase en amplitud o profundidad o
ralentizar el juego relacionándose con la
tercera oleada.

Tiene que reducir distancias de acoso para evitar


Oponente relaciones hacia el interior del bloque
directo del defensivo y valorar el momento de entrar para
poseedor del desposeer, forzando el error del oponente
balón directo. Alta intensidad defensiva para evitar la
creación de jugadas peligrosas.

Tiene que ofrecer cobertura constante al extremo


Defensa organizada de su banda y al delantero para intervenir en
caso de que sean desbordados y para obstruir
Oponente no
líneas de pase interiores, manteniendo
directo del
siempre la vigilancia sobre su par. Si se
poseedor del
encuentra en el lado contrario de la ubicación
balón
del balón, basculará a la altura de la línea
longitudinal del campo para evitar pases
interiores.
Con un cambio rápido de rol tiene que presionar
Oponente
al poseedor del balón, acosando desde el
directo del
interior del campo para evitar la circulación del
poseedor del
balón y orientando el juego hacia la banda con
balón
la intención de volver a recuperar la posesión.

Organización Si tiene cerca al compañero del oponente


defensiva directo, debe ofrecer ayuda evitando que el
Oponente no poseedor del balón se relacione con el
directo del compañero más cercano al mediocentro,
poseedor del posicionándose en marcaje de anticipación
balón (delante del contrario) si la situación lo
permite. Si se encuentra lejos del centro del
juego, se replegará para ayudar al bloque
atrasado.

Puesto EXTREMO

Vista la peculiaridad de su posición, en muchos


casos el extremo tendrá el balón en zonas C1
y C3; esto le permite encarar a su oponente
directo para desbordarlo y crear superioridad
Poseedor del numérica en zonas críticas, o puede también
balón relacionarse con el lateral de su banda, con el
mediocentro adelantado o con el delantero
centro. El extremo puede intervenir también en
zonas más centrales (C2 y D2) para finalizar o
Ataque organizado para dar el último pase.

Como compañero del poseedor, su función es


servir de referencia en amplitud y profundidad
con el objetivo de abrir el frente de ataque; y
con permuta de posición con el lateral o el
Compañero del
mediocentro puede ofrecerse en la posición
poseedor
típica del media punta para actuar entre la
línea de defensa y la línea de mediocampo
contrarias y relacionarse con mayor eficacia
con el delantero centro.

El extremo tiene que ser el protagonista principal


de los contraataques. Como poseedor ha de
ser muy hábil en la conducción del balón hacia
Poseedor del el carril central, o, si el balón está en zona D,
balón en buscar la finalización o el último pase para
la conclusión de los componentes de la
primera oleada o los de la segunda (pase de la
muerte).
Contraataque
Si va a formar parte de la primera oleada, tiene
que ocupar rápidamente los espacios dejados
libres por el momentáneo desequilibrio sin
caer en fuera de juego, con el fin de hacer un
Compañero del desmarque de finalización o de progresión o
poseedor para arrastrar a los defensas a favor del
poseedor o de la segunda oleada. Como
componente de la segunda oleada intentará
desmarcarse para finalizar desde segunda
línea.

El extremo que se encuentra en situación de 1 x


Oponente 1 con el poseedor del balón tiene que valorar
directo del si intenta la entrada para desposeer o aguanta
poseedor del para no ser desbordado y orientar al poseedor
balón hacia zonas más convenientes, esperando las
ayudas de los compañeros más cercanos.

Como compañero del oponente directo, tiene


Defensa organizada que ofrecer coberturas cuando el balón está
situado en el carril central vigilando a su par,
normalmente el lateral adversario, mientras
Oponente no
que con el balón en su propio carril tiene la
directo del
opción de generar situaciones de 2 x 1
poseedor del
defensivo con su compañero para recuperar el
balón
balón. Si el balón se encuentra en el carril
contrario, tiene que bascular para invadir el
carril central, ocupando una posición útil para
eventuales contraataques a favor.

El hecho de que la función del extremo sea


intentar desbordar al contrario implica un
mayor riesgo de perder el balón, por ello el
cambio de rol en esta posición ha de ser
Oponente
absolutamente inmediato para procurar
directo del
recuperar la posesión en el mismo lugar de la
poseedor del
pérdida, o por lo menos intentar retrasar las
balón
jugadas del contrario. Si el extremo no
consigue recuperar la posesión, tiene que
evitar la progresión con acoso de dentro a
fuera.
Organización Si el balón ha sido perdido cerca de la posición
defensiva del extremo, éste tiene que ayudar a su
compañero para recuperar la posesión,
marcando anticipadamente al posible receptor
del balón más cercano o haciendo un 2 x 1
Oponente no
defensivo en banda y con trayectoria de
directo del
aproximación circular para evitar la circulación
poseedor del del balón. Si el extremo se encuentra alejado
balón de la zona del balón, tiene que recuperar
rápidamente una posición útil para reequilibrar
el bloque atrasado y evitar que el equipo
contrario siga progresando, o para proteger la
portería.

Puesto DELANTERO CENTRO

Como referencia más próxima a la portería


contraria, el delantero centro tiene la principal
función de crear situaciones de finalización y
terminarlas con éxito. Como poseedor del
balón, puede encontrarse de espaldas a la
portería y evaluar si es posible darse la vuelta
Poseedor del o proteger el balón. Si se encuentra de
balón espaldas a la portería, tiene que relacionarse
con compañeros mejor situados para después
poder desmarcarse según la situación. Si se
sitúa de cara a la portería ha de evaluar si sus
posibilidades le permiten realizar una acción
Ataque organizado solitaria o relacionarse con extremos y
mediocentros para que finalicen ellos.

Si el balón se encuentra en la zona A, el


delantero tiene que mantener la profundidad
del equipo y estar preparado para el juego
directo. En las zonas B o C, cuando el equipo
Compañero del se aproxima a la portería contraria, el
poseedor delantero centro se alterna con desmarque de
posesión y desmarques de finalización, no
sólo para terminar sino para encadenar
movimientos de finalización con otros
compañeros (extremos, mediocentros).

Normalmente, el delantero centro forma parte de


la primera oleada, y, como poseedor del balón,
frente a la portería contraria estaría en
situación favorable para progresar y finalizar o
Poseedor del para progresar y dar el pase para la
balón finalización de un compañero de la primera
oleada. Si, por circunstancias, se encuentra de
espaldas a la portería, se relacionará con la
Contraataque segunda oleada y volverá a desmarcarse para
finalizar o arrastrar a su marcador.

Como compañero del poseedor del balón y


formando parte de la primera oleada, el
Compañero del delantero tiene que buscar la profundidad sin
poseedor caer en fuera de juego (carrera curva, carrera
en diagonal), para recibir y finalizar o dar el
pase último, o para arrastrar a los defensores
en beneficio de los compañeros.

Para el delantero centro esta subfase es muy


compleja y delicada por el hecho de que en
muchas ocasiones se encuentra en clara
situación de inferioridad numérica. Para que
sea útil y no tener que defender con un
hombre menos, debe aclarar sus objetivos y
«sentir» que sus desplazamientos son útiles
Oponente para el juego del equipo. Al mismo tiempo, el
directo del equipo debe valorar su esfuerzo. El objetivo
poseedor del del delantero centro no es la recuperación
balón inmediata del balón sino orientar el juego
hacia zonas donde sea más fácil provocar esa
Defensa organizada recuperación (normalmente en banda),
dificultando las relaciones con el interior del
carril central. Para realizar esto necesita un
buen dominio de las trayectorias de acoso en
circulación, ya que tiene que evitar cambios en
el sentido de la dirección del juego.

Normalmente tiene que ocupar zonas


Oponente no intermedias para evitar la circulación hacia el
directo del centro y poder interceptar pases apresurados
poseedor del hacia dentro y hacia detrás de los contrarios
balón en zonas muy favorables para comenzar
contraataques inmediatos.

Oponente Si el balón está en zonas centrales, el delantero


directo del centro, como oponente directo, tiene que
poseedor del acosar con intensidad para provocar el error o,
balón por lo menos, retrasar la jugada.
Organización En el desempeño de este rol, tiene que presionar
defensiva Oponente no poniéndose en situación de poder interceptar
directo del el pase hacia el jugador o jugadores (posición
poseedor del intermedia) que se encuentren entre el balón y
balón la portería contraria y evitar una fácil iniciación
del juego del equipo contrario.

Reflexiones

El apartado de las funciones de cada jugador en su puesto específico puede


servir como guión para el desarrollo del modelo, sabiendo que es imposible
poder prever cada jugada de cada jugador contra los rivales en cada posición
del campo. Por eso el apartado de las funciones se queda abierto durante toda
la temporada con la posibilidad de que sea modificado a partir del
funcionamiento del propio equipo, del contrario y de las características
específicas de cada jugador. Los principios del juego del equipo son los que
tienen que guiar a los jugadores para conseguir los objetivos tácticos
prefijados.

Situaciones a balón parado

En todos los partidos se prevén muchas interrupciones del juego por motivos
reglamentarios, con respectivas reanudaciones del juego a favor o en contra
de nuestro equipo. Por este motivo, en el modelo de juego se tiene que prever
el modo de responder a estas interrupciones para sacar el mayor número de
ventajas posibles.
No vamos a describir analíticamente los movimientos de cada situación a
balón parado, pero sí los principios que tienen que condicionar estas jugadas
en nuestro modelo de juego.

Balón parado en contra: saque de inicio, saque de fondo

Principios específicos:

• Máxima concentración cuando se interrumpe y se reanuda el juego;


aprovechar la interrupción para recuperar la posición sin perder de vista
el balón (en caso de saque de fondo).
• Sentido de unidad, defendiendo como bloque según el lugar donde se
encuentra el balón, respetando los objetivos y principios específicos de
defensa organizada del modelo.
• Conocimiento adecuado de las regularidades del juego del equipo
contrario en situación de saque de inicio y saque de fondo a favor.
• Prever una posible recuperación para aprovecharse ante una eventual
falta de concentración del equipo rival en caso de pérdida de balón
(cambio rápido de rol).

Balón parado en contra: penalti


Principios para el portero:

• Adecuado conocimiento del tirador del penalti con estudio previo.


• Capacidad de interpretar señales (comunicación no verbal) que manda el
tirador (por ejemplo, la mirada orientada hacia donde quiere lanzar el
tiro).
• Capacidad de interpretar el estado de ansiedad del tirador (si se asume
riesgos o no).
• Evaluación de la dirección del tiro según la carrera previa del tirador y
según la orientación del pie de apoyo.
• Ser consciente del estado de ventaja psicológica que tiene el portero
sobre el tirador.

Principios para los compañeros del portero en la proximidad del área de


penalti propia:

• Máxima confianza en el propio portero.


• Prever dónde puede caer el balón en caso de rechace.
• Dominio de carreras de aproximación a la propia portería para
interponerse entre el balón y el contrario.

Balón parado en contra: saque de banda

• Evaluación de la peligrosidad del saque de banda del contrario según la


cercanía con la propia portería y las cualidades balísticas del jugador que
saca.
• Dominio de las variables del marcaje.
• Respeto a los objetivos y principios de defensa organizada del modelo
según la zona del campo, recordando que en banda hay más
posibilidades de pressing.
• Ser consciente de que no existe la regla del fuera de juego ante un saque
de banda (marcaje individual).
• Contemplar la posibilidad de contraataque en caso de recuperación del
balón.
• Conocimiento de las regularidades del juego del equipo contrario en
saque de banda a favor.

Balón parado en contra: saque de falta en la mitad del campo


contrario

• Máxima concentración en el momento que se para el juego para ocupar


zonas útiles.
• Evitar el saque rápido de los contrarios quedándose cerca del balón
(según reglamento).
• Respeto a los objetivos y principios de la defensa organizada del modelo
según el lugar donde se encuentra el balón.
• Contemplar la posibilidad de contraataque en caso de recuperación de la
posesión del balón.
• Conocimiento de las regularidades del juego del equipo contrario en
situaciones de falta a favor en la propia mitad de campo.

Balón parado en contra: saque de falta en la propia mitad de


campo

• Máxima concentración cuando se interrumpe y se reanuda el juego para


ocupar zonas útiles.
• Impedir el saque rápido quedándose cerca del balón (según reglamento).
• Respeto a los objetivos y principios de la defensa organizada del modelo
según la posición del balón.
• Contemplar la posibilidad de contraataque si hay recuperación de la
posesión del balón.
• Conocimiento de las regularidades del juego del equipo contrario en
situación de saque de falta a favor en la mitad de campo del contrario.
• En caso de saque hacia la portería o hacia el corazón del área de penalti:
— Formar barrera adecuada a la distancia de la portería y a las
características del tirador.
— Elegir la forma de defender según las características de los jugadores
que defienden y que atacan; o priorizar la marca individual o la
marca zonal. Prestar más atención a las posibles trayectorias del
balón en relación con el espacio y el tiempo.

Balón parado en contra: saque de esquina

• Conocimiento de la propia función específica en situación de saque de


esquina en contra.
• Conocimiento de las irregularidades del juego del equipo contrario en
situación de saque de esquina a favor.
• Dominio de las variables del marcaje.
• Según las características de los jugadores que defienden, priorizar:
— La marca individual.
— La marca en zona, prestando más atención a las posibles trayectorias
del balón en relación con el espacio y el tiempo.
— Utilizar al mismo tiempo jugadores que defienden al hombre y
jugadores que defienden en zona.
• Contemplar la posibilidad de contraataque en caso de recuperación del
balón.

Balón parado a favor: saque de inicio y saque de fondo

Principios específicos:

• Respeto a los objetivos y principios del modelo de juego en ataque


organizado según la posición del balón.
• En caso de saque de inicio, conocimiento de los movimientos
predeterminados según la manera de defender del equipo contrario, sin
salir del estilo de juego preferencial del equipo.

Balón parado a favor: penalti

Principios específicos para el tirador:

• Conocimiento del lado dominante del portero.


• Conocimiento de las conductas del portero.
• Ocultar las propias intenciones hasta el momento del impacto con el
balón.
• Si es posible, antes del tiro, fijarse sobre la rodilla que flexiona el
portero en la caída para lanzar hacia el lado contrario o hacia el medio
(Javier Núñez Sánchez, 2006).
• Como alternativa, elegir la dirección de tiro sin mirar al portero, tirando
fuerte y preciso.
• Ser imprevisible.

Principios de los compañeros del tirador en la proximidad del área de penalti


contraria:
• Tener una mentalidad pesimista sobre el éxito del penalti.
• Prever la zona de caída del posible rechace.
• Dominio de carreras de aproximación para llegar al balón antes que el
contrario.

Balón parado a favor: saque de banda

Principios específicos:

• Reducir los tiempos del saque para intentar aprovechar el eventual


desequilibrio de la defensa contraria.
• Ser consciente de que el saque de banda resulta una ventaja en lo que
concierne a la precisión y una desventaja en lo que se refiere a la
distancia del saque.
• Conocimiento técnico-táctico para salir de la eventual presión.
• Contemplar la posibilidad de perder la pelota, respondiendo a los
objetivos y principios de la organización defensiva.
• Respeto a los objetivos y principios de ataque organizado o contra del
modelo según la posición del balón y la disposición del equipo
contrario.

Balón parado a favor: saque de falta en la propia mitad de campo


(Iniciación A y B)

• Apresurarse en el saque sin llegar a la precipitación, para aprovecharse


de la eventual falta de atención de los contrarios.
• Respeto a los objetivos y principios de ataque organizado o contra del
modelo según la posición del balón y la disposición del equipo
contrario.

Balón parado a favor: saque de falta en la mitad de campo de


ataque (Progresión y Finalización)

Apresurarse en el saque sin llegar a la precipitación, para aprovecharse



de la eventual falta de atención de los contrarios.
• Respeto a los objetivos y principios de ataque organizado o contra del
modelo según la posición del balón y la disposición del equipo
contrario.
• Ocultar hasta el último momento las intenciones del tirador (pase en
corto, centro o tiro).
• Adaptación a las cualidades del rematador, construyendo jugadas
predeterminadas que favorezcan un tiro desde lejos para los que tienen
esta especialidad, o remates en el corazón del área para los jugadores
que destacan en los desmarques de finalización.
• Conocimiento de la propia función específica para favorecer el remate
en caso de faltas laterales en zona de Finalización:
— Jugadores que atraen a los contrarios.
— Jugadores que bloquean a los marcadores de los rematadores.
— Jugadores que rematan.
— Jugadores que sacan la falta.
— Jugadores en posiciones atrasadas (para defender en una eventual
contra).
• Conocimiento de las regularidades del juego del contrario en situaciones
de defensa del saque de falta en la propia mitad de campo.

Balón parado a favor: saque de esquina

• Adaptación de las cualidades del rematador, construyendo jugadas


predeterminadas que favorezcan un tiro desde lejos para los jugadores
que tienen esta especialidad, o remates en el corazón del área para
jugadores que destacan en desmarques de finalización.
• Conocimiento de la propia función específica para favorecer el remate:
— Jugadores que atraen a los contrarios.
— Jugadores que bloquean a los marcadores de los rematadores.
— Jugadores que rematan.
— Jugadores que sacan el córner.
— Jugadores en posiciones atrasadas (para defender en una eventual
contra).
• Conocimiento de las regularidades del juego del contrario en situaciones
de córner en contra (marcaje al hombre, en zona, mixto).

La estrategia operativa
La estrategia operativa es el plan de acción que nuestro equipo
asume en función del conocimiento del rival.
ANTÓN, 2002

La estrategia operativa va a influir, durante el microciclo, en los contenidos


del entrenamiento para saber aprovecharse de los puntos débiles del rival y
para reducir la peligrosidad de sus puntos fuertes. Esto no significa que
vayamos a cambiar nuestro modelo de juego, sólo que tenemos que trabajar
sobre los principios de nuestro modelo que puedan poner en mayores
dificultades al rival. Por ejemplo, de acuerdo con un estudio previo, sabemos
que muy probablemente los contrarios jugarán con mucha presión en nuestra
mitad de campo y con la línea de defensa muy adelantada, y que el central
derecho es superable con balones altos. Uno de nuestros principios de ataque
organizado en Iniciación B es la «creación de zonas de superioridad numérica
según el tipo de defensa rival» (página 101), que, en este ejemplo, sería una
zona de presión, con el objetivo de buscar «cambios de orientación directos e
indirectos». Sabemos que, en nuestro modelo, el pivote se encuentra con
regularidad por detrás de la línea del balón para recibir un pase de cara;
cuando este pase llega desde nuestro lado derecho, es la señal para un cambio
de orientación donde el delantero centro tiene que estar preparado para el
juego aéreo (en la zona del central derecho rival) con el extremo o el
mediocentro izquierdo, creando superioridad numérica en la zona de caída
del balón, para atacar los espacios por detrás de la línea defensiva.
Estos comportamientos no han modificado nuestra manera de jugar,
simplemente deseamos que se muestre un aspecto más que otros de nuestro
modelo de juego.
Para que nuestra estrategia operativa sea lo más fiable posible, tenemos
que conocer las regularidades de los contrarios en cada fase de juego y a
balón parado, de modo que nuestros jugadores no se encuentren
desprevenidos. Conocer las dimensiones y el estado del campo del rival
también nos resulta útil para saber las desventajas en las que se encontraría el
equipo rival si juega en nuestro campo y las desventajas que nos
encontraremos nosotros en casa del rival.
Gráfico 10. Regularidades de los contrarios en cada fase del juego

Conocimiento del modelo de juego del rival a balón parado

A favor En contra

Saque de fondo Saque de fondo

Saque de inicio Saque de inicio

Saque de banda Saque de banda


(en cada zona del campo) (en cada zona del campo)

Saque de esquina Saque de esquina

Saque de falta Saque de falta


(en cada zona del campo) (en cada zona del campo)

Penalti Penalti

• Conocimiento de los objetivos, principios y medios técnico-tácticos de


nuestro modelo que puedan poner en dificultades al rival.
• Construcción de tareas adaptadas a la comprensión y la realización de
estos objetivos, principios y medios.
• Conocimiento de las dimensiones del campo del rival en relación con el
nuestro.

Posibilidades evolutivas del modelo de juego

Debemos recordar que el fútbol es un fenómeno complejo, y el modelo de


juego es una forma de controlarlo, sin olvidar que el propio modelo es un
sistema complejo y abierto a los cambios.

Es posible que la forma de mantener las opciones abiertas de


evolución por parte de los seres vivos y al mismo tiempo controlar
sus estados fisiológicos sea mantenerse al borde del caos. En esta
situación están más abiertas las posibilidades de traspasar los
límites de los estados que el sistema ha experimentado y controlado
hasta el momento para alcanzar algo nuevo que les permita
adaptarse a las nuevas situaciones que puedan plantearse en el
futuro.
MARCO CUÉLLAR, en Seminario-Debate 2000

Cada jugador tiene su forma única de interpretar y condicionar la realidad, y


no sería ni natural ni oportuno encuadrarlo en acciones fijas que limitaran su
potencial. Es verdad que los principios del modelo tienen que ser
«respetados» para encontrar una forma de orden en lo que sería sólo
desorden, pero, como afirma Marco Cuéllar, hay que mantener siempre
opciones de cambio/adaptación, considerando la posibilidad de que se puedan
generar nuevas interacciones entre las partes (jugadores) del sistema para
incluirlas en las estructuras estables del modelo (principios y objetivos). Por
ejemplo, en nuestro modelo no está previsto el saque largo del portero hacia
la línea adelantada, pero si observamos que en un partido o en un
entrenamiento se genera de modo más o menos casual una forma eficaz de
relación directa entre portero y delantero, se podría incluir en los principios
de ataque organizado y contraataque, con consecuentes cambios de conducta
de los otros jugadores para responder a esta nueva adaptación del modelo;
por eso tenemos que considerarlo como una realidad en continua evolución.

Variables que influyen en el modelo


Cuando se plantea un modelo de juego o, más en general, cuando se planifica
una temporada, debemos tener en cuenta otros factores que pueden influir
más allá de las ideas del técnico y de las cualidades de los jugadores. Entre
estos factores ya hemos hablado del estudio del rival, pero, mayormente, hay
que conocer bien en qué tipo de competición vamos a desarrollar nuestro
modelo, así como los objetivos que nos plantea el propio club, sin olvidar que
cada club tiene su cultura futbolística, así como cada ciudad y cada país. A
veces, un modelo de juego puede ser más o menos apreciado y compartido
según el lugar donde se propone, por eso consideramos fundamental hacer un
estudio previo sobre la historia del club a largo, medio y corto plazo.
Hacer reuniones con los directivos es otra manera de entender hacia dónde
quieren conducir el equipo y de qué forma. Las peticiones tienen que
acercarse a nuestra cultura futbolística para empezar un proyecto de forma
coherente.

1. «Función: capacidad de actuar propia de los seres vivos y de sus órganos. /Tarea que corresponde
realizar a una institución o entidad o a sus órganos» (DRAE).
5

La organización de la
temporada

uestra planificación anual se basa, principalmente, en los conceptos

N generales de la periodización táctica, ya que creemos que ése es el


modo más específico de organizar la temporada sin
descontextualizarla de la realidad misma.
El fútbol es un fenómeno complejo, y nuestro equipo, un sistema también
complejo. No podemos pensar en planificar con mucha anterioridad cada día
de la temporada, esperando tener previsiones a medio y largo plazo. Por eso,
el período competitivo, o sea, desde la semana anterior al primer partido
oficial hasta el día del último partido oficial, estará dividido en microciclos,
morfociclos, según la terminología portuguesa (Tamarit, 2007), o, lo que es
lo mismo, intervalos de tiempo entre un partido y el sucesivo, que
comprenden aproximadamente una semana de duración, o menos si se juega
entre semana.
El fin prioritario de todo el período de entrenamiento es la comprensión y
la aplicación por parte de todo el equipo del modelo de juego, de sus
principios, de sus objetivos y de los medios útiles para conseguirlos.
El proceso de entrenamiento tiene que estar subordinado al modelo de
juego; por ello, la dimensión táctica va a guiar todo el proceso.
Cuando dibujamos las tareas de un microciclo, hay que respetar algunos
principios metodológicos (Tamarit, Santos y Pineiro) que nos guían hacia un
trabajo contextualizado en el modelo de juego.

1. Principio de la especificidad: las tareas propuestas tienen que


desarrollar todas las dimensiones del jugador (cognitiva, coordinativa,
socioafectiva, emotivovolitiva, creativoexpresiva, condicional) y al
mismo tiempo tener las finalidades pedagógicas dirigidas a la mejora
de algunos aspectos del modelo de juego.
2. Principio de la alternancia: durante el microciclo hay que respetar los
tiempos de recuperación según la proximidad con el partido anterior y
el sucesivo. Dependiendo del día, hay que alternar el tipo de esfuerzo
físico preferencial (tensión, duración, velocidad) para favorecer la
recuperación y mejorar las condiciones psicofísicas y, como
consecuencia, mejorar el rendimiento en relación con el modelo de
juego y el día de competición.
3. Principio de la progresión compleja: en el proceso de entrenamiento
es importante empezar proponiendo tareas con contenidos tácticos
(principios del juego) más generales y con poca carga cognitiva para
favorecer la asimilación del modelo y tener una visión global por parte
de los jugadores, para, progresivamente, aumentar la complejidad de
las tareas y cuidar con más atención los detalles de tipo técnico-
táctico, reduciendo el enfoque sobre algunos aspectos específicos del
modelo. El proceso de entrenamiento tendrá que ser dirigido de lo
general a lo particular y de lo sencillo a lo complejo.
4. Principio de las propensiones: todo lo que no se hace se olvida. Si
partimos de esta afirmación, es conveniente repetir con regularidad
todas las actitudes de comportamiento de nuestro modelo para crear
hábitos que aparezcan en la propia competición.
5. Principio de intensidad psicofísica: cada sesión de entrenamiento, y
sobre todo en los días más alejados del partido, debe tener una carga
emocional muy próxima a la realidad de la competición. Las tareas,
según el objetivo que se quiere conseguir y según el régimen de
contracción muscular prioritario (duración, velocidad, tensión), tienen
que ser «vividas» bajo un estado psicofísico de máxima intensidad
para adaptar el organismo a altos niveles de estrés típicos de la
competición. Cada sesión, en definitiva, está orientada hacia la
máxima concentración de intensidad en la duración próxima al tiempo
de juego real, es decir, 90 o 100 minutos en total.
Microciclo semanal o morfociclo, desde el punto de vista
fisiológico1

Si hay partido el domingo, en la periodización táctica el lunes es


considerado el día de descanso (Tamarit, 2007).
En este día se prioriza la recuperación mental, a pesar de que,
Lunes desde el punto de vista físico, sería más conveniente descansar
Recuperación pasiva los dos días (48 horas) tras la competición, pero uno de los
principios de la periodización es la intensidad psicofísica en cada
tarea, algo que no sería posible sin una óptima recuperación
mental.

Este día es considerado todavía un día crítico para los jugadores


que han competido el domingo, por ello se realizará una sesión
de recuperación activa con tareas siempre específicas, pero con
tiempos de trabajo reducido y de poca complejidad en un entorno
Martes más o menos estable.
Recuperación activa
Desgaste emocional
− Duración
− Complejidad
− Tensión
− Velocidad

Este día está caracterizado por frecuentes interrupciones entre


tareas (dado que todavía la recuperación del partido anterior no
es completa), con altos niveles de tensión muscular (fuerza).
Las tareas están caracterizadas por espacios reducidos y bajo
número de participantes, favoreciendo el trabajo de relación
sectorial e intersectorial.
Miércoles El esfuerzo está determinado por contracciones concéntricas y
Tensión excéntricas (saltos, tiros, cambios de dirección, etc.), con amplio
tiempo de recuperación entre series y entre tareas.

Desgaste emocional
− Duración
+ Complejidad
+++ Tensión
+ Velocidad

Es el día que tiene que parecerse más al día de competición. Está


caracterizado por un alto desgaste emocional y tiempos de
trabajo largos, en los que los medios colectivos son los
principales contenidos de la sesión, utilizando la participación
simultánea de un alto número de jugadores hasta llegar al 11 x
Jueves 11.
Duración
Desgaste emocional
++Duración
++Complejidad
+ Tensión
+ Velocidad

A partir de este día hay que tener en cuenta la proximidad con el


partido; por ello, en la sesión, los ejercicios serán de corta
duración y alta velocidad de decisión y ejecución.

El nivel de complejidad no tiene que ser muy alto, reduciendo las


variables del entorno (sin oposición o con poca oposición); si hay
oposición, sería conveniente trabajar en un campo reducido y
Viernes con un gran número de jugadores, para orientar las tareas hacia
Velocidad la velocidad de decisión más que la ejecución en grandes
desplazamientos.

Desgaste emocional
− Duración
− Complejidad
++Tensión
++Velocidad

Este día tiene que servir, por un lado, para recuperar


completamente el organismo de la semana de entrenamiento, y,
por otro lado, para activar a los jugadores para el día de
competición.

Los tiempos de trabajo serán de corta duración, los movimientos


serán muy rápidos pero automatizados, como pueden ser los de
balón parado o trabajos para recordar los movimientos del
Sábado equipo.
Recuperación activa
Para que haya activación, los ejercicios tienen que ser
y activación
desarrollados a máxima velocidad y tensión pero con duraciones
muy breves. Las tareas tienen que ser simples para que no haya
un alto desgaste emocional.

Desgaste emocional
− Duración
+/− Complejidad
+/− Tensión
+/− Velocidad

Domingo
Partido de competición
Competición

Clasificación del nivel de complejidad de las tareas

En el apartado anterior, cuando hemos hablado de periodización táctica,


hemos podido comprobar que en función del día del microciclo se prevé un
diferente desgaste físico y emocional (siendo conscientes que puede ser muy
variable para cada jugador).
Sin querer profundizar en el tema, enormemente complejo, de la fatiga
mental y su repercusión en el rendimiento del jugador, nos puede ayudar la
clasificación de la complejidad de las tareas de acuerdo con la interacción
jugador/entorno y con la proximidad con el juego real. Esta clasificación nos
permitirá colocar cada tarea en el día que creamos oportuno para favorecer el
ciclo fisiológico de fatiga (mental)/recuperación.
Creemos válida la clasificación de Morcillo y Moreno (2000), que
proponen diferenciar el tipo de tareas en:

1. Situaciones técnicas o tácticas en entorno estable: en las que el factor


ejecutivo domina sobre el factor decisional. Son tareas útiles para
mejorar analíticamente algunos aspectos técnicos o tácticos facilitando
la comprensión, trabajando en un entorno poco o nada cambiante. El
nivel de complejidad es muy bajo. Se hace hincapié sobre los medios
técnicos individuales.
2. Situaciones técnicas o tácticas en entorno inestable: como en la
tipología de la tarea anterior, también en éstas hay bajo grado de
oposición real, pero el entorno sí varía con el objetivo de trabajar
también el factor decisional. El nivel de complejidad es bajo y se hace
hincapié sobre los medios técnicos y la intención táctica.
3. Situaciones técnico-tácticas de juego real simplificado: son
situaciones muy próximas al juego real pero en espacios reducidos,
con oposición real pero con número de jugadores restringido. El nivel
de complejidad es medio. Se hace hincapié en la intención táctica y en
los medios técnico-tácticos grupales.
4. Situaciones técnico-tácticas de juego real: son situaciones idénticas o
muy próximas al juego real, favoreciendo algunos aspectos técnico-
tácticos o principios del modelo de juego que se quieren mejorar. El
nivel de complejidad es alto. Se hace hincapié en los medios
técnicotácticos grupales y colectivos.
Reflexiones sobre las reglas en las situaciones técnico-tácticas
de juego real simplificado y de juego real

En la construcción de las tareas no podemos olvidar la utilización correcta de


reglas de provocación que nos lleva a la consecución de los objetivos
prefijados, provocando la reiteración de algunos aspectos que queremos
mejorar (principio de la propensión) y que caracterizan la tarea. Fradua,
citado por Morcillo y Moreno (2000), afirma que se pueden utilizar reglas
inespecíficas y no habituales, o sea, reglas que no se dan en el juego real pero
que favorecen la consecución del objetivo. Sin embargo, es importante no
abusar de reglas de provocación que se alejen demasiado de la realidad
(contrastaría con el principio de la especificidad) para no desnaturalizar los
comportamientos significativos de los jugadores en un contexto de equipo.
¿Es útil, por ejemplo, forzar a un futbolista a jugar a un toque si su mejor
calidad es el control orientado y la visión del juego? Paradójicamente, la tarea
ideal sería una en la que las solas reglas estarían constituidas por las
regularidades que se crean naturalmente por el conjunto de relaciones entre
las partes que la componen. El entrenador, entonces, tiene que ser capaz de
organizar los grupos a partir de las características de los componentes de cada
uno, generándose así comportamientos útiles para la evolución de la tarea. Si
nuestros mediocentros saben aprovechar el desequilibrio de la defensa
contraria con verticalizaciones rápidas hacia espacios libres, sería inútil y
contraproducente, por ejemplo, obligarlos, para entrenar la posesión, a
realizar un mínimo de diez pases antes de terminar. Finalmente, lo importante
es intentar no distorsionar la realidad, proponiendo tareas donde se respeten
las afinidades de los jugadores; a veces, es más conveniente saber seleccionar
un equipo para favorecer la aparición de regularidades útiles, que forzar a sus
componentes a respetar reglas de provocación.

Las formas didácticas en las tareas para conseguir los


objetivos establecidos
Para construir el microciclo, hasta ahora hemos considerado las variables
fisiológicas (tensión, duración, velocidad) en relación con el grado de
complejidad (entorno estable, inestable, juego real simplificado y juego real)
y según los objetivos de cada tarea, cada sesión y cada microciclo. Los
parámetros condicionales y mentales considerados no son suficientes para
construir un plan de entrenamiento completo, por eso tomamos como
referencia final la clasificación de las formas didácticas de Sanz y Frattarola
(2009), que, relacionado con lo anterior, podría darnos bastantes más
referencias a la hora de realizar el microciclo tipo.
Las formas didácticas que consideramos son las siguientes:

1. Juego del fútbol.


2. Juego correctivo.
3. Ejercicio correctivo.
4. Trabajo de líneas.
5. Movimiento y evoluciones.
6. Acciones combinadas colectivas.
7. Trabajo específico de preparación física.
8. Líneas progresivas.
9. Juego de posicionamiento.
10. Forma didáctica 11 x 11.
11. Cincuenta por ciento (50%).
12. Juego del fútbol con espacios reales.
13. Rondo táctico.
14. Trabajo de estrategia a balón parado.
JUEGO DEL FÚTBOL (JF)
En el «juego del fútbol» se manifiestan situaciones de juego reducido con el objetivo de
marcar más goles que el equipo contrario.

El número de componentes de cada equipo es de 2 a 5 elementos; es variable también el


número de las porterías, de 2 a 4, y sus dimensiones, con o sin porteros.

Según los diferentes objetivos, se puede jugar en superioridad, igualdad o inferioridad


numérica, favoreciendo situaciones de 1 x 1, 2 x 1 o 2 x 2.

Esta forma didáctica prevé muchas situaciones de fuerza (tensión) en un entorno que
varía, con un nivel de complejidad medio/bajo. Como existe un número reducido de
participantes, es importante manipular correctamente los tiempos de juego y de
recuperación para que cada acción se pueda realizar con la máxima intensidad. El
conjunto de todas las características del «juego del fútbol» (como forma didáctica) nos
lleva a darle una colocación en el microciclo el día de la subdinámica-tensión.

Representación gráfica Descripción

Dos equipos de 3 x 3 más dos porteros y


un comodín. Se juega en campo
reducido (según el nivel técnico y los
objetivos físicos). El objetivo es finalizar
con éxito en situación de asimetría
(superioridad numérica en ataque); el
comodín juega siempre con el equipo
que tiene la posesión de balón. Un
elemento del equipo que ataca tiene
que quedarse en la mitad de campo
propio para la circulación equilibradora
y controlar al contrario que se queda,
en caso de una pérdida del balón.

JUEGO CORRECTIVO (JC)


Esta forma didáctica es la simplificación del «juego del fútbol», ya que se reducen las
variables llevando al mínimo el grado de oposición para permitir la mejora de algunos
aspectos técnicos que puedan aparecer en tareas sucesivas de mayor complejidad. En
el «juego correctivo» participan al menos dos equipos para dar competitividad a la tarea.
Gana aquel que consigue el objetivo técnico-táctico, por ejemplo, en el menor tiempo
posible. En esta forma didáctica se busca el perfeccionamiento de algunas intenciones
tácticas presentando de forma reiterada diversas situaciones de juego de modo
simplificado. Están previstas situaciones de 1 x 1 con un entorno mínimamente inestable,
según las acciones del único contrario. En el sentido condicional, son acciones de fuerza
(tensión), por eso sería oportuno proponer esta forma didáctica el día de subdinámica-
tensión, como forma previa al «juego del fútbol».

Representación gráfica Descripción

Partido de 2 x 2 más dos porteros, en el


que se van a generar situaciones de
1 x 1 y de 2 x 1 en ataque. El objetivo
es finalizar con éxito, aprovechándose
de las limitaciones que se le pone al
equipo defensor, que consisten en que
no es posible ocupar la propia mitad de
campo los dos a la vez cuando están
en situación de defensa.

EJERCICIO CORRECTIVO (EC)


El «ejercicio correctivo» es la tarea con menor complejidad, ya que tiene como finalidad la
mejora de algunos aspectos técnicos sin oposición. Para hacer hincapié sobre la
velocidad de ejecución se pueden proponer tareas con dos o más equipos que compitan
en la eficacia del gesto.
El entorno es estable y, en sentido condicional, esta forma didáctica no requiere mucho
empeño. Por el elevado número de interrupciones, puede ser utilizada como forma
previa a otras formas didácticas, como activación los días de subdinámica-recuperación
activa o, más en general, como calentamiento específico cualquier día de la semana.

Representación gráfica Descripción

Cuatro jugadores. Tarea técnica de


pases, conducción y recepción con el
pie más alejado del lado de
procedencia del balón.

TRABAJO DE LÍNEAS (TL)


Es un trabajo útil para mejorar algunos conceptos del modelo de juego, específicamente
los medios grupales defensivos de una determinada línea del sistema de juego. El
trabajo tiene que comprender también la organización después de una eventual
recuperación (contra) y relaciones provisionales con otros elementos de otras líneas del
sistema.

Las acciones tienen que desarrollarse en espacios reales contra un equipo normalmente
en superioridad numérica. La duración de cada acción no tiene que ser muy prolongada
(máximo tres minutos), o se puede organizar el trabajo por oleadas o con tres equipos
diferentes. Un ejemplo clásico para esta forma didáctica es la de los cuatro defensas
contra seis, con o sin comodín, en fase de posesión.
Desde el punto de vista condicional es un trabajo con frecuentes saltos, cambios de
dirección, lucha, etc. Es importante que la tarea sea discontinua (para que la línea
interesada pueda recuperar); es oportuno también proponer el «trabajo de líneas» el día
de subdinámica-tensión. La complejidad del trabajo es media y corresponde a la de
juego real simplificado.

Representación gráfica Descripción

Trabajo para la coordinación de los


movimientos de la línea defensiva en
fase de defensa organizada. En
inferioridad numérica 5 + 1 x 4. Para el
desarrollo del concepto «balón
cubierto», «balón descubierto» y la
variable del marcaje.

Sin solución de continuidad, cuando la


línea defensiva recupera la pelota tiene
que pasarla a la otra mitad de campo
con la ayuda del comodín (pivote
defensivo). La línea de defensa
contraria estará en espera entre la
zona de Progresión y la zona de
Finalización del rival para replegar en
caso de balón descubierto.

Las acciones de ataque tendrán una


limitación de tiempo (por ejemplo,
20 segundos).

MOVIMIENTO Y EVOLUCIONES (ME)


Es una forma para trabajar principios de defensa y ataque con todo el equipo en el campo,
de manera que podemos reproducir lo que se ha aprendido en la «pizarra». Se juega
contra otro equipo en evidente inferioridad numérica, que, progresivamente, aumentará
el número de jugadores hasta llegar a once.

Para trabajar la fase de posesión, el grado de dificultad es creciente: se empieza desde la


circulación del balón con las manos (sin oposición), para después incrementar el grado
de dificultad jugando contra oposición pasiva, semiactiva y real.

Para trabajar la fase de no posesión se detendrá el juego para corregir posiciones y se


podrá provocar la reiteración de situaciones de ataque en determinadas zonas, según el
modelo de juego del equipo contrario.

Este tipo de tareas prevé muchas interrupciones por parte del entrenador; físicamente no
posee un alto nivel de tensión, duración o velocidad, y desde el punto de vista de la
complejidad no requiere mucho desgaste mental, pero sí debe mantenerse en la
especificidad del modelo de juego (desde un entorno estable hasta llegar a momentos
muy cortos de juego real).

Esta forma didáctica se puede realizar el día de subdinámica-recuperación activa.

Representación gráfica Descripción

11 x 11 con limitación de intervenciones


y movimientos del equipo que
defiende para facilitar la asimilación
de los movimientos del equipo que
ataca.

ACCIONES COMBINADAS COLECTIVAS (ACC)


Son acciones en fase de posesión generalmente sin oposición, con la totalidad del equipo
en el campo para trabajar los medios técnico-tácticos grupales y colectivos.
Normalmente, se comienza desde el portero para acabar con la finalización, cuidando
los movimientos colectivos. La situación de 11 x 0 facilita la comprensión y orienta la
atención en la fase de ejecución y de coordinación de movimientos entre los jugadores.
Es de esperar una alta velocidad de juego (decisión y ejecución) y, como consecuencia,
una alta velocidad de contracción. El entorno es mínimamente inestable porque varía
según la posición del balón, a pesar de la ausencia de los contrarios, con la consecuente
adaptación de los jugadores.

Este tipo de trabajo se podría realizar el día de subdinámica-velocidad o subdinámica-


recuperación activa, variando los parámetros de tiempo y espacio.

Representación gráfica Descripción

Situación de 11 x 0, haciendo hincapié


en la precisión de los pases y la
velocidad de ejecución.

TRABAJO ESPECÍFICO DE PREPARACIÓN FÍSICA (PF)


Se trata de un conjunto de métodos de entrenamiento orientados hacia la mejora
condicional de algunos factores específicos (entendido también como trabajo
complementario), presentado de forma más alejada de la realidad del juego
(descontextualización), aunque las pretensiones de las últimas corrientes (que también
coinciden con las nuestras) son que esta forma didáctica se acerque lo más posible a la
realidad del fútbol en general y de nuestro modelo de juego en particular.

Los objetivos pueden ser diferentes: resistencia, fuerza, coordinación, activación


neuromuscular, etc. Y los métodos también: CCVV (carrera continua con velocidad
variable), continuo, fraccionado, circuit training, etc.

A pesar de que en esta forma didáctica nos alejamos del concepto de complejidad del
fútbol y separamos la dimensión condicional de las demás dimensiones del jugador,
creemos que en momentos puntuales será útil usarlas para la recuperación de la fatiga
mental, prevenir lesiones y variar la rutina del entrenamiento.

Según los objetivos específicos de la preparación física, su colocación en el microciclo


puede variar desde el martes hasta el sábado.

Representación gráfica Descripción

Trabajo de fuerza/velocidad
aplicado al pase y
desmarque de finalización.

LÍNEAS PROGRESIVAS (LP)


Se trata de una tarea útil para el desarrollo, sobre todo ofensivo, de toda una línea entera
del modelo de juego. En esta forma didáctica, el juego es continuado con la existencia
de todas las subfases, pero con la variante de que las jugadas se empiezan siempre con
los jugadores atrasados cuando la jugada acaba (balón fuera, gol, falta a favor...). Aparte
del portero y una línea completa, tienen que estar presentes también un elemento de
cada una de las líneas que quedan, mientras que el equipo contrario jugará en
inferioridad numérica. El campo es reducido, ya que hay un bajo número de
participantes, la complejidad es media y responde a la categoría de juego reducido.

Este tipo de tarea se puede proponer el día de subdinámica-tensión.

Representación gráfica Descripción


Situación de 7 x 5 para trabajar los
movimientos de la línea que se forma
en ataque organizado entre los dos
laterales y los dos mediocentros, más
la colaboración del pivote (que
representa la línea atrasada) y el
delantero centro (que representa la
línea más adelantada).

JUEGO DE POSICIONAMIENTO (JP)


Es una actividad útil para acomodar y probar de una forma facilitada (superioridad
numérica) los principios y los medios técnico-tácticos colectivos. Normalmente en campo
entero, se disponen los once jugadores según el sistema de competición, contra un
número de contrarios que progresivamente aumentará. La diferencia de esta forma
didáctica con la de «movimiento y evoluciones» radica en la intensidad, ya que en el
juego de posicionamiento se pretende trabajar la fase ofensiva y la recuperación del
balón después de una pérdida, por lo que el juego será más continuado. Como variante,
al equipo de once jugadores se le puede limitar sus desplazamientos, circunscribiendo
así su participación en algunas zonas del campo, por ejemplo, la línea defensiva no
puede superar la zona de Iniciación B. En general, en el juego de posicionamiento se
pedirá a los jugadores que no pierdan la posición (mantenimiento de la estructura del
sistema), con desplazamientos largos, y que sepan aprovechar la situación de
compañeros libres.

Las características de esta tarea nos llevan a encuadrarla entre las de «juego real
simplificado», con un nivel medio de complejidad. En el microciclo, esta forma didáctica
se puede llevar a cabo el día de recuperación activa, cuando el equipo que está en
inferioridad numérica está compuesto por los jugadores que no han jugado el partido
anterior. Esta misma tarea, aumentando los tiempos de trabajo, se puede proponer el día
de subdinámica-duración como parte preparatoria de la forma didáctica 11 x 11.
Representación gráfica Descripción

Situación de ataque organizado en


superioridad numérica 11 x 8. Los
jugadores del equipo con superioridad
numérica no pueden abandonar las
zonas asignadas a excepción de uno
por cada sector. El equipo que está en
inferioridad numérica se queda en su
zona de ocupación.

FORMA DIDÁCTICA 11 X 11
Es la actividad que más se acerca al partido de competición. La diferencia es que en este
trabajo se busca perfeccionar algunos aspectos específicos para el partido siguiente.
Evidentemente, entra en las situaciones técnico-tácticas de juego real, con un alto
desgaste mental. Desde el punto de vista físico, las exigencias son muy similares a la
competición, por eso el día más idóneo del microciclo es el día de subdinámica-duración.

Representación gráfica Descripción


Partido de 11 x 11 con el equipo titular,
que se enfrenta a un equipo
estructurado de forma similar a la del
próximo rival de competición.

CINCUENTA POR CIENTO (50%)


Se trata de un partido que respeta las reglas reales. Los equipos están compuestos por el
50% (más un eventual comodín) de todos los jugadores disponibles para el
entrenamiento; según el número de participantes, variarán las dimensiones del campo.

Es un tipo de tarea que responde a la categoría de juego real simplificado, y, jugando con
las dimensiones del campo y el tiempo de juego, puede ser propuesto en todos los días
del microciclo (variando los parámetros de tiempo y espacio), menos el día anterior al
partido.

Representación gráfica Descripción


Situación de 8 x 8 más comodín en
campo reducido (según los objetivos
físicos y técnico-tácticos), respetando
los puestos específicos, dentro de los
límites establecidos e intentando
asemejarlo lo más posible con el juego
real.

JUEGO DEL FÚTBOL CON ESPACIOS REALES (JFER)


Es un ejercicio parecido al «juego del fútbol» pero respetando los espacios reales, en
relación con el número de jugadores que participan en la tarea y que normalmente van
desde cinco hasta ocho por cada equipo.

El espacio de juego es la mitad del campo, en el que un equipo defiende la portería real y
trata de marcar en la(s) portería(s) colocadas a la altura del medio campo, simulando
una salida de balón desde la zona de Iniciación B hasta la zona de Progresión.

Esta tarea intenta mantener las proporciones del campo real, los dos equipos tienen que
tener elementos en las tres líneas, respetando las demarcaciones del modelo de juego.

El juego requiere una intensidad alta, por lo que puede ser conveniente formar tres
equipos, haciendo que uno de ellos descanse. El cambio de equipo podría efectuarse
cada gol o cada dos o tres minutos.

Esta tarea puede estar colocada en el día de subdinámica-tensión y ser considerada como
un juego real simplificado.
Representación gráfica Descripción

Situación de 8 x 5. El objetivo es finalizar


con éxito en una de las tres porterías
(sin porteros) para el equipo con
superioridad numérica, simulando la
salida del balón desde atrás. El equipo
con superioridad numérica no puede
salir de la zona delimitada cuando está
en fase de posesión. El equipo con
inferioridad numérica tiene que
finalizar, después de una eventual
recuperación, en la portería grande con
portero.

RONDO TÁCTICO (RO)


Se trata de un «juego correctivo», pero puede ser considerado como una forma didáctica
específica. El objetivo, en fase de posesión, es mantener el control del balón, mientras
que en fase defensiva se pretende mejorar los momentos de entrada y el
posicionamiento para la interceptación.

Algunos puntos importantes del rondo táctico en los que se debe hacer un especial
hincapié son:
1. Buscar el balón con movimientos de «pique».
2. Mantener el equilibrio con 10-15 metros de distancia entre los jugadores.
3. No estar nunca en situación de parado, tratando de estar siempre ocupando una línea
de pase.
4. Siempre habrá un pivote en el centro del rondo, como comodín equidistante de los
compañeros exteriores, buscando triangulaciones.
5. Los defensores tienen que recuperar el balón o sacarlo del rondo, no vale sólo con
tocarlo.
Desde el punto de vista grupal, las relaciones óptimas entre atacantes y defensores son:
4+1x2/4+1x3/3+1x2/4+1x4

Consideramos útiles los rondos tácticos desde el punto de vista colectivo cuando el nivel
de complejidad es mayor por el aumento del número de jugadores.

En rondos colectivos, los equipos pueden ser dos (por ejemplo, 7 x 7 + 3 comodines) o tres
(por ejemplo, 6 + 6 x 6). En estos rondos de mayor envergadura se podrían trabajar
algunos principios, como el cambio de juego con circulación rápida de balón, o aspectos
mentales, como el cambio rápido de rol (defensa/ataque, ataque/defensa).

El «rondo táctico» puede estar dentro de las tareas de juego real simplificado y ser
utilizado todos los días del microciclo, según los objetivos específicos que se pretendan
conseguir.

Representación gráfica Descripción

Rondo colectivo ocho contra


ocho más tres comodines:
el equipo que tiene la
pelota juega abierto y con
la ayuda de los comodines,
si pierde el balón se cierra
rápidamente e intenta
recuperarlo donde lo ha
perdido (cambio de rol).

TRABAJO DE ESTRATEGIAS A BALÓN PARADO (TE)


Esta tarea se realiza fundamentalmente para coordinar los movimientos e intenciones del
equipo en situaciones de balón parado en fase de ataque y en fase defensiva,
respetando los principios específicos del modelo de juego.

Para un correcto aprendizaje (que irá desde lo simple hasta lo complejo), es oportuno
respetar algunas pautas atendiendo al día de entrenamiento del microciclo.

Generalizamos el desarrollo de esta forma didáctica del siguiente modo:

1. Presentación en la pizarra o vídeo.


2. Movimientos específicos sin balón (subdinámica-recuperación activa).
3. Movimientos específicos con balón (subdinámica-recuperación activa).
4. Movimientos específicos con balón y contrarios que actúan de forma activa y semiactiva
(subdinámica-recuperación activa).
5. Movimientos específicos con balón y contrarios que actúan de forma activa y en
inferioridad numérica (subdinámica-tensión).
6. Movimientos específicos con balón y contrarios que actúan de forma activa en igualdad
numérica (subdinámica-tensión).
7. Movimientos específicos con balón y contrarios en situación de competición entre dos
equipos, con posibilidad de contraataque en caso de recuperación del balón, después
de una situación de estrategia en contra, y organización defensiva en caso de pérdida
después de una situación de reanudación del juego a favor (subdinámica-velocidad con
muy bajo número de repeticiones).
8. Partido con reglas de provocación que generen más posibilidades de repetir estrategias
a balón parado con mayor reiteración de un partido de competición (subdinámica-
duración).

Desarrollo metodológico en la enseñanza del modelo


En cuanto a la metodología que podemos llevar a cabo a la hora de la
enseñanza/aprendizaje del fútbol y, más en concreto, del aprendizaje de
nuestro modelo de juego por parte de nuestros jugadores, recogemos algunas
de las aportaciones de Vegas et al. (2012), que nos muestran una metodología
basada en la implicación cognitiva del jugador.
Hemos de decir que es muy importante que los jugadores sean partícipes
de su propio proceso de asimilación y posterior desarrollo del modelo; por
ello, presentamos una tendencia un tanto más acentuada hacia las propuestas
en las que el principal elemento es el propio jugador y sobre el cual ha de
girar todo el proceso.
No obstante, y atendiendo a los diferentes niveles de complejidad y
variadas formas didácticas que ya hemos presentado anteriormente, nos
parece más oportuno plantear que para el desarrollo metodológico de nuestras
propuestas tengamos a nuestra disposición todos los modelos metodológicos,
ya que, como hemos referido en capítulos anteriores, a la hora de plantear y
planear un microciclo hemos de tener muy en cuenta la carga cognitiva que la
naturaleza de cada tarea requiere por parte de los jugadores.
En definitiva, lo que queremos decir es que, en función de cada momento
del microciclo, de las tareas propuestas y de las necesidades derivadas de los
objetivos pretendidos para el modelo, podremos servirnos de unas u otras
formas metodológicas para sacar el máximo rendimiento al trabajo propuesto.
Así, presentamos las siguientes tablas, extraídas de Vegas et al. (2012), en
las que aparecen los diferentes modelos metodológicos a utilizar.
MODELO TÉCNICO O TRADICIONAL

Mando directo
Estilos de enseñanza
Asignación de tareas

Analítica
Estrategia en la práctica
Analítica secuencial

Técnica de enseñanza Instrucción directa

Técnico
Modelos de entrenador Productivo
Expresivo

Federativo
Ámbito de actuación
Competitivo

Pasivo
Papel del jugador
Ejecutar las instrucciones del entrenador

Aprendizaje por repetición


Estrategias metodológicas Minimización del error durante el
aprendizaje

MODELOS ALTERNATIVOS O TÁCTICOS DE ENSEÑANZA DEPORTIVA

Descubrimiento guiado
Resolución de problemas
Estilos de enseñanza
Individualizadores
Creativos

Estrategia en la práctica Global y global polarizada

Técnica de enseñanza Mediante la búsqueda

Interpretativo
Modelos de entrenador
Sociocrítico

Educativo
Ámbito de actuación Formativo
Recreativo

Activo
Papel del jugador Capacidad para generar y controlar sus
propios conocimientos

Implicación del jugador y darle


Estrategias metodológicas protagonismo Intereses de los alumnos
Individualización

En referencia a estas tablas, por ejemplo la forma didáctica del «ejercicio


correctivo», dadas sus características, sus objetivos se plantearán de forma
que el modelo tradicional de enseñanza sea el más apropiado, como lo es el
modelo alternativo en la forma didáctica «11 × 11», en la que el objetivo
principal es la búsqueda de la autonomía del jugador y el desarrollo de su
creatividad para acercarse lo más posible a la realidad de la competición.
A partir de estos datos, podemos construir un continuum de realización con
todos los estilos de enseñanza, desde el más analítico o tradicional hasta el
más táctico o creativo, de modo que en nuestros planteamientos podamos
nutrirnos de cualquiera de ellos, sin olvidarnos de que el objetivo final es el
desarrollo de la inventiva y la imaginación, cualidades necesarias en un
entorno tan imprevisible como el del fútbol; por eso reiteramos la
importancia del modelo alternativo, ya que es el que más se adapta a la
naturaleza de un deporte de equipo como el fútbol.

Gráfico 11. Diferencias entre el modelo tradicional y los modelos tácticos

Las formas didácticas anteriormente descritas según sus características


pueden ser propuestas con un modelo de enseñanza apropiado según su
naturaleza; de ese modo, a continuación indicamos la tendencia que presentan
cada una de las formas didácticas hacia cada modelo metodológico.

1. Juego del fútbol → modelo táctico.


2. Juego correctivo → modelo tradicional.
3. Ejercicio correctivo → modelo tradicional.
4. Trabajo de líneas → modelo táctico.
5. Movimiento y evoluciones → modelo tradicional/táctico.
6. Acciones combinadas colectivas → modelo tradicional.
7. Trabajo específico de preparación física → modelo tradicional.
8. Líneas progresivas → modelo táctico.
9. Juego de posicionamiento → modelo táctico.
10. Forma didáctica 11 × 11 → modelo táctico.
11. Cincuenta por ciento (50%) → modelo táctico.
12. Juego de fútbol con espacios reales → modelo táctico.
13. Rondo táctico → modelo táctico.
14. Trabajo de estrategias a balón parado → modelo tradicional/táctico.

La pretemporada
Dependiendo del nivel del equipo y del tiempo disponible, la pretemporada
será un «proceso de readaptación del jugador a la actividad competitiva y un
proceso de coadaptación entrenadores-jugadores» (Pol, 2011).
Es importante que en pretemporada los jugadores asimilen los principios
del modelo de juego y, al mismo tiempo, que readapten el organismo a los
esfuerzos específicos del fútbol. También para el entrenador es un período de
adaptación desde el punto de vista conceptual: sus ideas de fútbol (modelo de
juego) tienen que reorganizarse en relación con los jugadores disponibles.
Para ello, el entrenador y sus colaboradores deben dar mucha importancia a la
observación de los jugadores y a las respectivas relaciones o microsociedades
que se van formando de manera natural tanto en partidos como en
entrenamientos, para evaluar si pueden influir positivamente en el juego del
equipo.
Las tareas en la pretemporada, por tanto, estarán dirigidas, por un lado,
hacia la comprensión de las ideas del entrenador, y, por otro, hacia el
desarrollo de la creatividad para dar posibilidad al entrenador de observar y
evaluar el potencial del equipo y adaptarlo a sus ideas.
La pretemporada, como todo proceso de entrenamiento, está caracterizada
por el intercambio enseñanza/aprendizaje entre jugadores y entrenador. Dicha
relación tiene que ser bidireccional para que se desarrolle de manera
completa.
Desde el punto de vista de la periodización, la división en bloques de la
pretemporada puede ser una buena solución para llegar al período
competitivo con un estado de forma psicofísica aceptable. No queremos
hablar en este apartado de cuantificar los microciclos porque cada equipo es
distinto y tiene exigencias diferentes.
Consideramos que el primer bloque tiene que estar formado por tareas con
características generales y de fácil comprensión (según el nivel del equipo);
los principios de tipo colectivo, desde el general al particular; los esfuerzos
tienen que estar orientados hacia el trabajo aeróbico de tipo extensivo, y los
medios técnico-tácticos son colectivos para ofrecer una imagen mental
general del modelo de juego.
El segundo bloque tiene que ser más intensivo, con el desarrollo de medios
técnico-tácticos grupales para llegar más hacia lo particular y trabajar a escala
sectorial e intersectorial; desde una perspectiva física, en las tareas se
aumentará la cantidad de saltos, finalizaciones, luchas y cambios de
direcciones.
Cabe recordar que el fin último de la pretemporada es que cada jugador, en
función de sus características, sepa identificarse con el modelo de juego y
que, al mismo tiempo, el entrenador pueda identificar a cada jugador en su
modelo.
Gráfico 12. Estructuración de la pretemporada em bloques

La necesidad de un programa complementario


Teniendo en cuenta todo lo que hemos dicho con respecto a la pretemporada,
existe una pregunta obligada que debemos formularnos: ¿es necesario
plantear un programa paralelo al de pretemporada para mejorar las
capacidades y las cualidades físicas de nuestros jugadores y favorecer la
asimilación del modelo de juego?
Siguiendo a Ortega (2003), entendemos que nuestros jugadores vienen de
un período de tiempo más o menos largo de inactividad y que algunas de las
cualidades físicas necesarias en el fútbol hay que empezar a desarrollarlas
desde el mismo inicio de la pretemporada; por lo tanto, en nuestro caso, la
respuesta es claramente afirmativa, ya que lo que pretendemos es
potenciar en nuestros jugadores una serie de cualidades físicas que
posteriormente servirán de soporte para el desarrollo del modelo de juego,
con lo que podemos incluso aumentar la eficacia de nuestros entrenamientos
de pretemporada.
En definitiva, de lo que se trata es de intervenir lo antes posible en las
deficiencias físicas que nuestros jugadores puedan arrastrar del período de
inactividad y que con el trabajo extensivo que vamos a plantear en el primer
bloque de la pretemporada no nos resulta suficiente. Por tanto, en este primer
período del año que comprende la pretemporada vamos a incluir un trabajo
paralelo que llamaremos complementario, que adquiere una especial
importancia.
Nosotros intentaremos basar nuestro trabajo complementario partiendo de
un análisis de las características y exigencias condicionales de nuestro
deporte, el fútbol, en la propia competición. Para ello, debemos tener muy en
cuenta los siguientes aspectos (Ortega, 2003):

• El equipo y su actividad competitiva:


— Modelo de juego (objetivos y desarrollo).
— Selección de medios técnico-tácticos grupales y colectivos.
• El perfil fisiológico del juego:
— Aspectos externos (distancias recorridas, tipos de esfuerzo, etc.).
— Aspectos internos (frecuencia cardiaca, lactato, glucógeno, etc.).
— Antropometría (edad, peso, altura, composición corporal, etc.).
• Requerimientos energéticos:
— Fuerza (cualidad específica para acciones de alta intensidad).
— Resistencia (cualidad fundamental para retardar y soportar la
aparición de la fatiga, y para mejorar la capacidad de recuperación).
— Velocidad (cualidad física objetiva para resolver situaciones
rápidas).
— Complementarios (amplitud de movimiento, coordinativas, etc.).
• Estudio previo:
— Historial deportivo-ficha individual (antiguo y reciente, lesiones...).
• El fútbol moderno exige de un jugador que sea rápido, fuerte y capaz de
mantener un alto nivel de resistencia y de rendimiento, incluso con
elevados niveles de fatiga acumulada, además de un «saber hacer»
relacionado íntimamente con todas las estructuras del jugador descritas
en apartados anteriores. Por y para ello debemos plantear el trabajo.

MANIFESTACIONES DE LA VELOCIDAD EN EL FÚTBOL

Velocidad de reacción
Capacidad de aceleración
Velocidad de traslación
Resistencia a la capacidad de aceleración
Resistencia a la velocidad
Resistencia a la fuerza rápida
Velocidad gestual
Velocidad técnica

TIPO DE RESISTENCIA
Velocidad
Aceleración
Resistencia a la velocidad
Resistencia de alta intensidad
Resistencia de media intensidad
Resistencia de baja intensidad

¿Y el resto de la temporada?

Desde nuestro punto de vista, para el resto de la temporada, este trabajo


complementario también debe seguir presente, aunque con un objetivo
distinto al que hemos planteado durante el período preparatorio.
Durante el resto de la temporada, el trabajo complementario estará
orientado hacia el objetivo de paliar las posibles deficiencias no sólo físicas,
sino también inherentes a las otras estructuras (cognitiva, coordinativa,
socioafectiva, emotivovolitiva, creativoexpresiva, condicional) del jugador,
para intervenir, en principio, de forma analítica en los diferentes aspectos que
pueden mejorar el rendimiento. En relación con el apartado condicional,
también podemos tomar el trabajo condicional como medio de ayuda para la
readaptación de cualquier jugador que haya podido estar lesionado.
El término complementario «sirve para completar o perfeccionar algo»
(RAE), los contenidos de este apartado sirven sólo como soporte para la
mejora de algo superior que es el juego colectivo del equipo, y no tiene que
condicionar el proceso de entrenamiento sino sólo complementarlo.

Entrenamiento específico del portero como trabajo


complementario
El rol del portero, por su naturaleza, tenemos que considerarlo bajo dos
puntos de vista diferentes: por un lado, no podemos pensar que desarrolle sus
cualidades técnico-tácticas, su influencia en el modelo de juego en las cuatro
subfases y sus relaciones si no participa en las tareas de la periodización
táctica en conjunto con sus compañeros, pero, por otro lado, creemos
oportuno un entrenamiento específico complementario más analítico para
reforzar la relación entre él y el balón.
En la periodización táctica están planificadas algunas tareas en las que no
está prevista la participación de los porteros. En estas ocasiones éstos tendrán
que hacer entrenamientos específicos de simulación en situaciones de juego
en las que un mínimo error podría resultar fatal para el equipo. En general,
éstas son las situaciones en las que en defensa organizada y en organización
defensiva el balón está controlado por el contrario en las proximidades del
área o dentro de la misma.
En este apartado no vamos a clasificar los diferentes gestos técnico-tácticos
que debe cumplir el portero según las situaciones del juego, pero sí vamos a
proponer un método de entrenamiento que pueda mejorar las habilidades de
las variadas intenciones tácticas, como respuestas ante un lanzamiento, un
centro, un pase al área y una situación de 1 x 1.
Si tomamos como referencia el modelo conceptual de la prestación humana
(Schmidt, Wrisberg, 2000), podemos construir sesiones de entrenamiento que
focalicen la atención en algunos aspectos cognitivos y condicionen los gestos
motores específicos del portero.
Gráfico 13. Modelo conceptual de Schmidt

Como podemos observar, el modelo conceptual de Schmidt puede ser útil


para la elección de contenidos de entrenamiento que permitan trabajar de
forma predominante sobre algunos elementos de su modelo, sin olvidarnos
que en cualquier gesto motor humano que tenga un significado y un fin todos
o casi todos los elementos están interrelacionados entre sí.
Consideramos el entrenamiento específico del portero bajo un enfoque un
poco diferente de lo que hemos descrito hasta ahora, porque pensamos que su
preparación no sólo está orientada hacia la asimilación del modelo de juego,
sino también hacia una formación que se acerca a los deportes individuales,
sobre todo, como hemos dicho anteriormente, cuando el balón se aproxima a
la propia portería. Desde ahora, vamos a considerar sólo esta última
característica (que condiciona enormemente el resultado de un partido) para
la mejora del gesto técnico y los parámetros de fuerza, velocidad y precisión
en respuesta a variadas situaciones.
Después de años de experiencia y estudios de partidos, pensamos que el
portero puede aprender todos los programas motores en respuesta a la
infinidad de posibilidades del juego; puede parecer una paradoja, pero no es
así, porque al ser infinitos, los parámetros y las correcciones de programas
motores son finitos (Schmidt, Wrisberg, 2000). Por ejemplo, el programa
motor de la tirada lateral para desviar un balón a media altura con diferentes
velocidades de aproximación es el mismo, pero varían los parámetros (como
los de fuerza y velocidad) para regularizar la respuesta adecuada.
Analizando el modelo de la prestación humana de Schmidt, encontramos
como primer elemento el input, o sea el estímulo, que condiciona todo el
proceso de respuesta. Esto nos sugiere que el portero tiene que estar
preparado para analizar determinados estímulos y pasar de otros. Una
investigación de Williams y Davids, citados por Schmidt y Wrisberg (2000),
realizada para evaluar en una situación de ejercitación de 1 x 1 a dos grupos
de futbolistas con experiencia diferente (uno tenía por lo menos trece años de
actividad, mientras que el otro tenía cerca de cuatro), ha revelado que los
tipos de información extraídos eran distintos para los dos. Los jugadores más
experimentados se fijaban más tiempo en la cintura del contrario, mientras
que los sujetos de menor experiencia ponían su atención sobre los pies y
sobre el balón, ofreciendo respuestas más lentas con respecto al grupo más
experto.
Esto nos lleva a proponer en los entrenamientos tareas en las que el portero
perfeccione sus estrategias en la filtración de los estímulos significativos, por
ejemplo, desatendiendo el pie del contrario que impacta con el balón para
fijarse en otros puntos del cuerpo del tirador que sugieren la posible
trayectoria del balón.
La identificación del estímulo es el primer estadio de elaboración de la
información, que, en casi la totalidad de los casos, se trata de información
visual y viene canalizada hacia dos zonas diferentes del cerebro para el
control del movimiento. Tendremos, entonces, una vía especializada en la
identificación consciente (más lenta) de los objetos que se encuentran en
nuestro campo visual (visión focal) y una vía especializada en captar los
movimientos y la posición de los objetos en el ambiente (inconsciente y más
rápida), que ofrece información sobre nuestros propios movimientos con
respecto a los objetos (visión ambiental).
Identificar el estímulo de manera correcta nos permite responder
apropiadamente sin la necesidad de modificaciones en los estadios sucesivos.
El portero debe tener un bagaje de experiencia que le permita reconocer de
forma automatizada los estímulos significativos (después de un primer
proceso de filtración) para responder lo más rápido posible.
En el ámbito de la toma de información visual encontramos dos
modalidades: la toma de información psicosemántica, que da significado a
una acción del juego (como cuando un portero prevé un probable pase de
finalización) y la toma de información psicosensomotriz, para asegurar una
interacción óptima entre acción motriz y ambiente (como la búsqueda del
timing correcto en una salida). La identificación del estímulo es fruto de la
experiencia, pero el entrenamiento puede ofrecer muchas variantes para que
el cerebro responda con más eficacia y en menor tiempo.
Encontramos útil el entrenamiento con vídeos para que el portero sepa
identificar las acciones del juego y darle un sentido para desarrollar la
capacidad de anticipación.
Para optimizar el entrenamiento en el campo y la capacidad de percibir e
identificar estímulos visuales para interceptar/parar balones a distancias
cercanas, proponemos un programa de trabajo en el que se puedan ejercitar
de forma consciente las diferentes habilidades visuales seleccionadas
(Antúnez, 2003).

1. Agudeza visual estática: capacidad de detectar y reconocer las


imágenes al detalle cuando el observador y el objeto están en reposo
(visión focal).
2. Agudeza visual dinámica: capacidad para detectar y reconocer objetos
en movimiento.
3. Motilidad ocular: habilidad visual que permite la exploración espacial
en todas las direcciones con o sin movimientos de la cabeza.
4. Campo visual: espacio visual que los ojos pueden dominar sin
necesidad de movimientos secundarios. Podemos distinguir dos tipos
de campo visual:
a) El campo visual central, o sea, el punto de mayor agudeza visual.
b) El campo visual periférico, es decir, la capacidad de identificar los
estímulos visuales alrededor del objeto sobre el que se fija la
mirada.
5. Estereopsis: habilidad binocular para interpretar las distancias
relativas entre objetos en las tres dimensiones con el objetivo de
realizar cálculos en profundidad de objetos (portería, balón,
compañero).
6. Coordinación oculosegmentaria: capacidad que tiene el sistema visual
para guiar el movimiento de manos (oculomanual) y/o de pies
(oculopodal), según la interpretación de la señal. En esta capacidad, en
el rol del portero, es muy importante la precisión y la velocidad del
movimiento, sobre todo desde distancias muy reducidas. En esta
última capacidad visual, es más evidente que nunca podemos separar
los diferentes estadios del modelo conceptual de la prestación humana;
siempre irán conjuntas percepción y movimiento. Nuestra intención es
analizar para favorecer algunos contenidos de entrenamiento más que
otros.

Después de una correcta identificación del estímulo comienza el estadio de


selección de la respuesta, en el que se decide el tipo de respuesta a emitir. En
este estadio la experiencia (y, por tanto, también un entrenamiento apropiado)
permite reducir los tiempos de reacción. Como consecuencia, si pensamos
que la fase de selección de la respuesta ocupa cerca de la mitad del tiempo de
reacción total en la elaboración del estímulo (Saibene, Rossi y Cortili, 1986),
se puede comprender su importancia en la prestación deportiva. Un portero
experto que se encuentra delante de un delantero a punto de tirar filtra
algunas informaciones y desecha otras que considera irrelevantes, de este
modo reduce al mínimo las alternativas (la percepción de que el contrario está
a punto de tirar ha anulado las posibilidad de un pase o de un regate). La
relación estable entre el número de alternativas estímulo-respuesta y el
tiempo de reacción de elección es descrita por la ley de Hick: al aumentar las
parejas estímulo-respuesta, el tiempo de reacción de elección aumenta de
manera lineal.
Para optimizar la capacidad de selección de respuestas adecuadas en el
entrenamiento específico hay que proponer ejercicios estructurados de una
manera más que de otra, es decir, hacer una distinción entre ejercicios por
bloques y ejercicios aleatorios. Los ejercicios por bloques son una secuencia
de ejercicios en los cuales se repite varias veces el mismo contenido; este tipo
de ejercicios puede ser útil para un aprendizaje inmediato del movimiento
(como en deportes individuales), pero para favorecer una mejor retención del
gesto y reducir los tiempos de reacción en un contexto variable como el
fútbol (Schmidt y Wrisberg, 2000) es más oportuno proponer ejercicios
aleatorios, es decir, una secuencia de ejercicios en los cuales se ejecuta una
variedad de contenidos diferentes (por ejemplo, combinar una salida por alto,
una parada al suelo y un pase con las manos de modo imprevisible), evitando
o minimizando la repetición consecutiva de cada acción.
El tercer estadio de la elaboración es el de la programación de la respuesta,
en el que se organiza el sistema motriz para efectuar el movimiento deseado.
El programa motriz es una estructura abstracta que antecede a la acción y
contiene los patrones de conducta de contracción y relajación muscular,
produciendo los oportunos niveles de fuerza y de timing para ejecutar el
movimiento correcto. En un programa motriz la relación entre las fuerzas
expresadas por los músculos que participan en la acción es constante, como
es constante la estructura temporal, es decir, la estructura del tiempo relativo
para los movimientos concretos.
Si tomamos como ejemplo un portero que efectúa una parada en caída
lateral baja hacia la derecha, observamos que podría ser capaz de parar tanto
un tiro muy fuerte con un determinado ángulo como un tiro más débil con el
mismo ángulo. En este caso, el portero, para interceptar los dos balones, ha
utilizado el mismo programa motor, pero se han modificado los parámetros,
es decir, la duración global y/o la fuerza en su conjunto, teniendo como
resultado la modificación del tiempo total del movimiento, manteniendo
constante la selección de los músculos implicados.
Todo esto justifica la presencia de programas motores generalizados ya
aprendidos en el entrenamiento, sobre los cuales, para afrontar las variables
del ambiente, se pueden modificar algunos parámetros. Cuanto más se
ejercita el proceso de parametrización, más hábil se vuelve el portero para
determinar los valores de los parámetros que sirven para ejecutar los
movimientos apropiados.
Por todo esto, en nuestra propuesta, junto con los ejercicios aleatorios, es
útil combinar unos ejercicios variados para desarrollar competencia en la
parametrizacion de dimensiones diferentes del mismo programa motor
generalizado.
Resumiendo, los ejercicios aleatorios facilitan la recuperación de la
memoria de programas motrices diferentes en función de las distintas
peticiones del contenido (selección de la respuesta), mientras que los
ejercicios variados ayudan a diferenciar los parámetros del mismo programa
motor (programación de la respuesta). Por tanto, consideramos útil la
propuesta de un tipo de ejercicios aleatorios-variados (Schmidt y Wrisberg,
2000).
Una vez elegido el programa motor, la orden del movimiento llegará a la
médula y sucesivamente a los músculos. Algunos movimientos pueden ser
relativamente lentos, controlados a nivel consciente durante la ejecución del
gesto. Los movimientos lentos (más de 300 ms) pueden ser controlados por
un mecanismo de detección de errores (comparador) que compare el estado
que se quiere alcanzar con el estado actual (el sistema de control utilizado
será un circuito cerrado). Según la velocidad de la acción motriz, se tendrán
diferentes vías de control de la acción misma: la más lenta es la visión focal,
que pasa por el comparador al final del proceso del gesto motriz; la visión
ambiental (periférica), que tiene un camino más corto y no pasa por el estado
consciente (comparador), puede modificar mínimamente el programa motor.
El feedback propioceptivo manda información al comparador desde los
músculos y tendones para informar sobre su estado. Las vías M1 y M2 son
las más cortas y rápidas, y corresponden al reflejo miotatico del estiramiento.
Finalmente, hay gestos donde el sistema de control no puede ser utilizado
por culpa de su velocidad (sistema abierto), o puede utilizarse sólo en parte
porque el tiempo de movimiento es muy rápido, desde los 40 ms hasta los
200 ms.
En nuestro entrenamiento específico proponemos ejercicios donde se
prevén acciones de confusión que provocan rápidas adaptaciones a nuevas e
imprevistas situaciones para mejorar la capacidad de transformación, o sea la
capacidad de adaptar, transformar o sustituir la acción motriz programada en
curso, en función de la variación de la situación (Bonaccorso, 1999),
estrechamente ligada al mecanismo de control anteriormente descrito.
Para acabar, es importante acostumbrar al portero a reconocer los
estímulos más útiles, seleccionar la respuesta adecuada para efectuar el
programa motor en el menor tiempo posible, teniendo la posibilidad de
corregirlo ante una variación de la situación en un entorno que por su
naturaleza es inestable. Por eso, es fundamental efectuar un tipo de
entrenamiento que pueda considerar los aspectos cognitivos que acabamos de
describir, proponiendo a tal fin una gran variedad de ejercicios.

Gráfico 14. Contenidos específicos del entrenamiento del portero

El trabajo compensatorio
Del mismo modo que hemos planteado un programa paralelo y con carácter
complementario para nuestros jugadores, encontramos útil un trabajo
compensatorio con el objeto de prevenir posibles lesiones que vienen
derivadas del propio fútbol, como los problemas relacionados con el pubis o
los isquiotibiales.
Así, también consideramos imprescindible tener en cuenta un programa de
trabajo compensatorio y que estará presente durante toda la temporada,
centrado, por ejemplo, en el fortalecimiento de la musculatura de la zona
CORE (zona del tronco y glúteos), y también en la propuesta de un gran
número de ejercicios útiles para el desarrollo progresivo del equilibrio, el
trabajo excéntrico de las extremidades inferiores o control postural.
Gráfico 15. Estructura general del modelo de entrenamiento

1. Tamarit, X. 2007.
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ofrecen las bases anatómicas y fisiológicas de la musculatura
esquelética, y se definen los conceptos y las características de la
distensión; la práctica, con los aspectos básicos de la distensión y sus
aplicaciones en el entrenamiento, y los ejercicios, que incluye más de
120 ejercicios de distensión con recomendaciones en cuanto al
tiempo, la intensidad y las variantes.

Karin Albrecht es instructora, conferenciante internacional y docente


de la School for Training and Recreation (STAR) en Suiza, de la que
es cofundadora, donde imparte clases de movilidad, postura corporal,
sensomotricidad y estabilización muscular. Centra sus intereses en la
formación, la profundización de los conocimientos y el apoyo teórico y
práctico a entrenadores. Es autora, entre otras, de Körperhaltung.
Modernes Rückentraining ('Postura corporal. Entrenamiento moderno
de la espalda'), Intelligentes Bauchmuskeltraining ('Entrenamiento
moderno de la musculatura abdominal') y Funktionelles Training mit
dem großen Ball ('Entrenamiento funcional con balón suizo').

Stephan Meyer es fisioterapeuta y dirige la sección de Fisioterapia y


Rehabilitación en el Swiss Olympic Medical Center del
Sportwissenschaftlichen Instituts am Bundesamt für Sport (Instituto de
Ciencias de la Actividad Física en la Oficina Federal para el Deporte)
en Magglingen (Suiza). Fue miembro del equipo médico suizo en los
Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y Sidney 2000. Posee una gran
experiencia en la rehabilitación de deportistas de élite en las
disciplinas de fútbol, gimnasia artística y atletismo.

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Preparación física en el fútbol sala
Parada López, Andrés
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El auge del fútbol sala en nuestro país (hoy es el deporte con mayor
nœmero de licencias federativas y uno de los más practicados),
apoyado por los éxitos cosechados por las selecciones españolas
masculina y femenina y por los clubes, donde los españoles son una
referencia internacional, ha contribuido a la profesionalización de este
deporte en todos los niveles. Esta profesionalización de clubes,
jugadores y técnicos, a su vez, ha favorecido el interés por el estudio
del fútbol sala y la aparición de interesantes análisis y artículos sobre
las variables técticas, físicas o fisiológicas que afectan al rendimiento
de los equipos. Entendemos la preparación física como la base para
la realización de cualquier deporte o actividad física, y de ahí su
importancia. Este libro pretende dar una visión diferente de la
preparación física en el fútbol sala, considerándola no solo como el
entrenamiento físico del jugador, sino también como el desarrollo
integral del individuo. Se revisan los principales aspectos (generales)
de la planificación y el entrenamiento de la preparación física, así
como de los esfuerzos específicos requeridos en el fútbol sala desde
un punto de vista muy práctico, con la ayuda de ejercicios tipo y
dinámicas de grupo a desarrollar directamente en la cancha de juego
y el vestuario siguiendo las últimas tendencias de entrenamiento.
Todo ello desde la perspectiva que da la experiencia de Andrés
Parada como jugador de fútbol sala y deportista, principalmente,
además de como técnico y preparador físico de fútbol sala en los
últimos años.

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Tercera edad
Pont Geis, Pilar
9788499101996
318 Páginas

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La actividad física para la tercera edad es un tema relevante, incluso


estratégico, tanto desde el punto de vista personal e individual como
desde una visión global de la sociedad.Así, el hecho de que una
persona adulta se plantee iniciar, continuar o potenciar una actividad
física, puede suponerle por una parte un cambio sustancial en su vida
interior, ya que le ayudará a aumentar su equilibrio personal, mejorar
su estado de ánimo y su salud, potenciar sus reflejos y proporcionarle
una agilidad que podía tener estancada o mermada y, en definitiva,
mejorar su calidad de vida.Así, este libro supone una aportación
decisiva en el campo de la actividad física para la tercera edad, que
parte de una experiencia consolidada a lo largo de los últimos años, y
que puede sin duda contribuir a potenciar, el papel de la tercera edad
dentro de la sociedad mejorando a la vez la calidad de vida
individual.El contenido de este libro consta de dos partes generales:
una primera parte basada en conocimientos y aspectos teóricos y una
segunda parte en la que se desarrollan los contenidos de forma
práctica.En cuanto a la teoría, se desarrolla el tema de la tercera edad
desde diferentes vertientes: un estudio de todos aquellos aspectos
físicos, psíquicos y socio-afectivos que caracterizan a estas personas;
la alimentación; la necesidad de la práctica de la actividad física,
etc.Asimismo, se detallan aquellos elementos que intervienen para
lleva a cabo un programa, o sea aquellos aspectos metodológicos
que todo profesional de la actividad física debe conocer.Por último, en
la segunda parte, se desarrollan las actividades agrupadas por su
forma y por los objetivos que se pretenden conseguir.

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La planificación estratégica en las
organizaciones deportivas
Paris Roche, Fernando
9788499102030
172 Páginas

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Todas las entidades y organizaciones, y por supuesto también las


deportivas, se ven sometidas hoy en día a un cambio permanente en
su entorno, en sus objetivos, en su forma de actuar, en sus
expectativas, en la disponibilidad de recursos. Por todo ello, las
organizaciones -y también los individuos- se ven obligados, cada vez
con más frecuencia, a reflexionar sobre el camino a abordar en el
futuro, sobre qué hacer, por dónde ir. O sea, las entidades -y las
personas- se ven apremiadas a planificar.La base de este libro es la
experiencia de planificación estratégica desarrollada en el organismo
estatal y le será de gran ayuda para la comprensión y la implantación
del proceso que denominamos planificación estratégica en las
organizaciones y entidades deportivas, que presentan ciertas
diferencias cualitativas en relación a las entidades privadas con fines
de lucro. Cada organización, club, entidad, construirá a partir de él
sus propios métodos, conceptos y forma de proceder, centrándose en
el rumbo y en los objetivos.Si está usted al frente de una organización
o entidad deportiva, el autor le recomienda que: piense en su
situación actual, en los puntos fuertes y débiles de su organización,
en los objetivos claros y definidos que le marcan el rumbo en las
estrategias más adecuadas para cumplirlas, en los proyectos que
está desarrollando, en cómo mejorarlos, etc., y si tiene dudas lea el
libro con espíritu constructivo y seguro que le ayudará.Y, no lo olvide,
como dice el ilustre jesuita aragonés Baltasar Gracián: Vivir
anticipado, -esto es la planificación estratégica.

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Zen cotidiano
Santos Nalda, José
9788499101491
238 Páginas

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Toda persona da como supuesta la unión entre el cuerpo y la mente.


Sin embargo, no suele caer en la cuenta de que nuestro cuerpo
exterioriza nuestro estado mental. Suele ignorar que nuestro
desarrollo intelectual se realiza sobre una base física, de sensaciones
corporales. Si fallan estas informaciones, perderemos la capacidad
del desarrollo mental. Nuestro organismo ha desarrollado esta
secuencia y cuando nuestro estado mental está perturbado, precisa
reorganizarse desde la base, desde la sensación corporal.
El primer paso para conseguirlo es sentir, sentir a través de nuestro
cuerpo.
El zen es una forma de vivir la vida, una norma de conducta, llegando
a conocer sin pretender conocer, llegando a comprender sin
pretender comprender, llegando a aprehender sin pretenderlo.
La práctica del zen no sólo nos ayuda en la meditación, sino también,
y sobre todo en nuestra vida cotidiana, en la realización de nuestras
tareas habituales, dándoles un punto de vista distinto, humanizando
más nuestra vida y haciéndonos comprender que somos una parte
integrante e imprescindible de un Gran Todo, la Naturaleza, y del
propio Universo.
Este libro ha sido pensado y escrito con la esperanza de hacer
asequible a todas las personas el modo de vida Zen, de modo que
pueda aplicarse a la cotidianeidad de cada cual. La redacción del
texto es clara y sencilla para facilitar su lectura y comprensión a todo
aquel que desee iniciarse en este camino.
Sin ninguna duda, la práctica de las enseñanzas contenidas en este
libro serán útiles a todos los que: desean ayudar a otros, desean vivir
en armonía consigo mismo y con el entorno, y buscan sentido a su
vida diaria.

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