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Signos que aparecen en la película Maléfica

Dentro de la película Maléfica se expresa un conjunto de signos linguisticos

El paramo

Las hadas

El castillo

Simbología
El reino del paramo: es la representación del propio corazón de Maléfica… su alma. Como niña, todo
es mágico, puro e inocente.

No necesita control porque todo está en armonía. No hay necesidad de cerrarse al mundo. Todo es
posible como el “amor verdadero”, no conoce la malicia que puede existir en el ser humano.
Una vez que acepta la realidad que ha sido traicionada y violentada. Ella levanta alrededor del Paramo
una barrera casi impenetrable. Esto representa como se cierra en sí misma y se cierra del resto del
mundo. También asume el control de todo lo que sucede dentro del Paramo. Ahora todo esta en caos y
necesita sentir el control sobre sus sentimientos, aunque tenga que ser tirana consigo misma.

Maléfica se convierte en una madre para Aurora y a pesar de ser la pieza clave de su venganza, le toma
cariño y se ve reflejado al ella abrirle paso al Páramo. Al final ella recobra su identidad y perdona. Se
acepta a ella misma y los demás. Abre el Páramo que es volver abrirse al mundo.

La sortija de hierro: es la inocencia perdida de Estefan. En este acto el representa que las cosas
materiales no tiene un valor como tal. En esencia, no quiere el mal para su prójimo y como Estefan lo
repite, él solo está buscando ser feliz. Dicha felicidad va siendo alterada por la cultura de su mundo
donde para alcanzarlo debe obtener más y más.
La bebida: representa la traición por aquel que ella conoce y confía. Por como se muestra en la película,
él deliberadamente la droga para poder cumplir con su propósito egoísta de conseguir lo que más desea
sin importar lo las consecuencia de sus actos. El poder sobre todo lo que lo rodea.
Las alas: son la libertad, la independencia, su orgullo y felicidad. Le permite volar sobre el Paramo a
todas sus anchas sin barreras. Le da la fuerza y es el símbolo de su identidad. Al inicio se menciona que:
“que todas las hadas tienen alas.”
Al Estefan cortar las alas de Maléfica después de haberla drogado, representan la violación misma contra
su persona. Esta imagen es reafirmada a la mañana siguiente cuando ella despierta en dolor con “aquella
parte” faltante. Traicionada por la persona que ella deposito toda su confianza.

Una vez que ella se arrepiente por el daño causado, pide perdón y encuentra el amor verdadero. Se
encuentra a sí misma. Esto se representa cuando sus alas regresan a ella y se vuelve completa una vez
más. Regresa a ser un todo.

Los símbolos del vuelo en la


película Maléfica
Sin entrar en detalles de otros sentidos espaciales o míticos de la
película, el hada que interpreta Angelina Jolie se reviste con dos
atributos simbólicos muy definidos: 1) unas enormes alas y 2) una visible
cornamenta. Podemos añadir un tercer y cuarto sentidos simbólicos: 3)
el color negro y/u oscuro de estos elementos que también se llevan a su
ropa y 4) el bastón mágico.

Anoto que el negro, según los símbolos y mitos clásicos, es el tono de la


indefinición que procede al nacimiento de un orden distinto. Y, si
resumimos mucho, esa es la trama de la película: la búsqueda de una
nueva forma de entender el mundo. Como sucede en los mitos, y en los
cuentos populares, esta realidad no llega así sin más. Siempre son
necesarios luchas (a muerte) y “trabajos” de todo tipo (físicos,
psicológicos y anímicos) hasta llegar a vislumbrar la verdad que lleva a la
felicidad. La cobardía queda fuera de esta búsqueda. Únicamente el
espíritu valiente y entregado es el único que puede conseguir ese
objetivo.
Y en eso está Maléfica. Pero, ¿no es la mala de la película? Como en la
vida y en el espíritu humano (aunque es un ser mitológico), sí y no. En
esencia, el hada se guía por una indestructible fortaleza y un generoso
poder. Su lado oscuro (cuando suanimus armonizado se deja invadir por
la sombra perversa) llega cuando le arrebatan las alas. Stephan, quien
ella creía amigo entregado, minado por la ambición y por la locura de
una corona que no le pertenece, comete la peor de las felonías contra
Maléfica: robarle sus alas dejándola débil, herida, humillada, maltrecha y
dolorida. Stephan no solo es desleal hacia el hada, también se deja
arrastrar por su lado oscuro al preferir la promesa de un reino (que solo
puede estar envenenado porque no lo ha ganado) al triunfo del amor.

El dolor de Maléfica es de tal magnitud que toda la sencilla bondad que


en ella hay se convierte en odioso resentimiento. El hada, por tanto,
olvida su poder curativo (para ella misma y para los que cuida), al perder
(con un subterfugio deletéreo, recordemos) su capacidad para volar y,
por tanto, se le corta la posibilidad de acercarse a la inmaterialidad del
espíritu.

El simbolismo de las alas, de las plumas, y en consecuencia del vuelo, se


manifiesta en diversas formas, que traen consigo siempre la noción
general de ligereza espiritual y elevación de la tierra al cielo. […] Las alas
expresarán, pues, en general una elevación hacia lo sublime, un impulso
para trascender la condición humana. Constituyen el atributo más
característico del ser divinizado y de su acceso a las regiones uránicas. El
añadir alas a ciertas figuras transforma los símbolos. Por ejemplo, la
serpiente, cuyo signo es de perversión del espíritu, se convierte, si es
alada, en símbolo de espiritualización, de divinidad.

Jean Chevalier: Diccionario de símbolos, pp 69-70

Maléfica, por tanto, se presenta como un ser revestido con una fuerte
bondad y un poderoso don curativo mientras mantiene sus alas. Al serles
arrebatadas (además con un subterfugio terrible), se deja arrastrar por el
lado oscuro, por la sombra. En consecuencia, tanto ella como el mundo
que defiende se deslizan hacia el infierno. Para el hada este nuevo
emplazamiento supone la soledad del desamor más absoluto y para los
habitantes del pantano (Maléfica incluida) la guerra abierta con el otro
mundo. El vuelo, tal cual aparece en otras obras de arte contemporáneo,
trasciende, por tanto, el nivel físico para asentarse en el espíritu. Al
perder uno, se olvida el otro.

A pesar de esta pérdida, a lo largo del relato, la carga del hada se ve


aliviada por la compañía, primero, de Davial, el cuervo que, en
agradecimiento, entrega su libertad y, más tarde, por la risa inocente de
Aurora (trasunto de la Bella Durmiente clásica).

Los símbolos de los cuernos en los


mitos y literatura clásica
Pero Maléfica es algo más (para ella misma y para el pueblo que dirige).
Porque, al perder las alas, no solo se esfuma el amor sereno y
desprendido sino también la frágil paz y el statu quo imperante entre los
dos mundos. El hada, con más poderes que el resto de sus congéneres, a
pesar de haber perdido las alas, tiene otros atributos que la dotan de una
fuerza especial (física, anímica y espiritual): sus cuernos. Estos, en los
mitos, actúan de un modo peculiar: como corona, revistiendo de poder y
de legitimidad para guiar a quien los porta.

El cuerno tiene el sentido primitivo de eminencia, de elevación. Su


simbolismo es el del poder. Es por otro lado, de forma general, el de los
animales que lo llevan. […] Los guerreros de diversos pueblos (y
especialmente galos) han llevado cascos de cuernos. El poder de los
cuernos por otra parte no es solamente de orden temporal: Moisés lleva
cuernos, que son rayos luminosos (así en la célebre estatua de Miguel
Ángel). Simbolizan el poder espiritual que emana de su persona, en
razón de sus relaciones particulares con Yahvéh.

Chevalier. Diccionario de símbolos, pp 388-389


Sentido simbólico del bastón, vara o
báculo en Maléfica
A la cornamenta se une el bastón que Maléfica busca una vez Stephan le
ha arrebatado su capacidad de vuelo. La humilde vara convertida en
báculo mágico por el poder del hada, la ayuda a “caminar” (en el sentido
simbólico del término), cuando se le ha negado el poder de volar. La
reina, así convertida por su pueblo, sabe que necesita apoyarse en algo
(para moverse por los “asuntos de la tierra”) y lo hace utilizando este
bastón que contrarresta su invalidez emocional provisional y su
incapacidad para volar.

Este símbolo está plenamente arraigado en la literatura que puebla el


inconsciente colectivo. Maléfica no lo lleva hasta que no se convierte en
general, guardiana y protectora de su mundo. Antes no lo necesitaba
puesto que era una igual entre los suyos.

Sostén, defensa, guía, el bastón se convierte en cetro, símbolo de


soberanía, poder y mando, tanto en el orden intelectual y espiritual
como en la jerarquía social.

Chevalier. Diccionario de los símbolos, pp 182


La Princesa Aurora, símbolo de la
nueva vida
Y, termino. A pesar de tantos escudos y de tantas ayudas, Maléfica se
renueva por el poder de la nueva vida, representada en una niña de
nombre, nada más y nada menos, que Aurora. Ella es la luz del nuevo día
y está llamada a ser la reina del nuevo orden. Pero, antes, debe ayudar a
Maléfica a recuperar sus alas, a ser ella misma, a encontrarse con las
aristas de su interior, a reconocer los pliegues de su espíritu y a caminar
conforme los dictados de su alma.

Esto es, la niña guía al hada hacia la recuperación de la fuerza espiritual


que da la generosidad del amor entregado. Primero, simplemente, con
su presencia y haciendo de bálsamo para el espíritu atormentado de
Maléfica. La dulzura hace que el hada abandonada, torturada y mutilada
retome aquello que siempre fue: un ser sanador esencialmente bueno.
Después, al final de la película, se atreve a romper el cofre (otro símbolo
poderoso) donde están encerradas las alas de Maléfica propiciando que
retome su libertad.

Entre un hecho y otro, el hada, que se nos antojaba bruja malvada, se


redime de su brutalidad al aceptar su maldad hacia un ser inocente,
hacia Aurora a quien maldijo nada más nacer. Al verbalizar que Aurora
nada tenía que ver con los actos de su padre, el Rey Stephan, Maléfica no
solo logra salvar a la princesa de su sueño eterno sino también liberarse
ella misma del resentimiento destructor causado por la traición de quien
creía un amigo leal. La misma hada que realizó el conjuro puede
liberarlo al llevar a cabo el acto que dejaba invalidada la maldición. Es
capaz de dar un beso de amor verdadero a la Princesa Aurora.

La ayuda es mutua, ya que la niña, representación simbólica de la nueva


vida, más limpia y buena, recordemos, había guiado a Maléfica a superar
el infierno a través de su candidez y dulzura. Aunque se adivina una
nueva entrega, la paz entre los dos mundos llega a través de Aurora que
es coronada como Reina. Los muros no son necesarios y Maléfica utiliza
su poder para derribarlos.

Os recuerdo que Maléfica vive un infierno, pero no ha salido de su


emplazamiento antropológico y no ha hecho ningún viaje. Además, se
han quedado algunos cabos sueltos en la película. ¿Es libre Diaval como
el resto de los habitantes del pantano? ¿A qué ha ido ese príncipe
despistado? ¿Cuál es su mensaje? ¿Qué quiere ese otro reino?
¿Encontrará Maléfica la paz serena tras lidiar con sus monstruos? Todos
esos hilos sin urdir (y por el éxito en taquilla) me dicen que “deben”
estar pensando en una nueva entrega. Ya os contaré…
Bibliografía selecta
Casseti, F. Teorías del cine. Madrid, Cátedra, 1994.
Cirlot, J.E. Diccionario de símbolos. Madrid, Siruela, 1958.
Chevalier, J. Diccionario de símbolos. Barcelona. Jerder, 2003.
Durand, G. La imaginación simbólica. Buenos Aires, Amorroutu, 1971.
Eliade, M. Imágenes y símbolos. Madrid, Taurus, 1979.
García-Noblejas, J.J. Comunicación y mundos posibles. Pamplona, Eunsa,
1996.
Gimferrer, P. Cine y literatura. Barcelona, Planeta, 1985.
Grimm, W y J. “Rosita de espino” en Cuentos de la Infancia y el Hogar,
1812.
Jung, C.G. El hombre y sus símbolos. Madrid, Aguilar, 1966.
Perrault, Ch. “La bella durmiente del bosque” en Los cuentos de Mamá
Gansa, 1697
Propp, V. Morfología del cuento. Madrid, Akal, 1998.

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