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Bomba atómica

Una bomba atómica es un dispositivo que obtiene una gran


cantidad de energía explosiva con reacciones nucleares. Su
funcionamiento se basa en provocar unareacción nuclear en
cadena descontrolada. Se encuentra entre las denominadasarmas
de destrucción masiva y su explosión produce una distintiva nube
con forma de hongo. La bomba atómica fue desarrollada
por Estados Unidos durante laSegunda Guerra Mundial gracias
al Proyecto Manhattan, y es el único país que ha hecho uso de ella
en combate (en 1945, contra las ciudades japonesas deHiroshima y
Nagasaki).
Su procedimiento se basa en la fisión de un núcleo pesado en
elementos más ligeros mediante el bombardeo de neutrones que, al
impactar en dicho material, provocan una reacción nuclear en
cadena. Para que esto suceda es necesario usar núcleos fisibles o
fisionables como el uranio-235 o el plutonio-239. Según el
mecanismo y el material usado se conocen dos métodos distintos
para generar una explosión nuclear: el de la bomba de uranio y el
de plutonio.
Himno a la G.U.E. José Faustino Sánchez Carrión
Letra: Rubén Vallejo Barrantes

Música: Teófilo Alvarez Dávila

CORO

Unidad Escolar, prestigiamos


con "Estudio y Honor", tu pendón;
y vibrantes un himno cantamos
por el nombre de "Sánchez Carrión"

ESTROFAS

Entusiasmo, pasión juveniles consagramos cumpliendo el deber,


triunfadores, gallardos, viriles, conquistamos del mundo el saber.

II
Cultivando valores eternos , en un marco de bella igualdad,
jubilosos y siempre fraternos, conseguimos la plena verdad

III
Si en Sayán "El Tribuno" defiende
la república justa y mundial la justicia es la tea que enciende
nuestra alma con fuego inmortal

IV
La grandeza peruana labremos cual tributo al incaico esplendor
en Trujillo, la patria forjemos desde el aula con infinito amor.
Hiroshima: 8:15 a.m. del 6 de agosto de 1945

El 6 de agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima, situada en Honshu,


la isla principal del Japón, sufrió la devastación, hasta entonces desconocida, de un
ataque nuclear. Ese día, cerca de las siete de la mañana, los japoneses detectaron la
presencia de aeronaves estadunidenses dirigiéndose al sur del archipiélago; una hora
más tarde, los radares de Hiroshima revelaron la cercanía de tres aviones enemigos. Las
autoridades militares se tranquilizaron: tan pocos aviones no podrían llevar a cabo un
ataque aéreo masivo. Como medida precautoria, las alarmas y radios de Hiroshima
emitieron una señal de alerta para que la población se dirigiera a los refugios antiaéreos.

A las 8:15, el bombardero B-29, “Enola Gay”, al mando del piloto Paul W. Tibblets, lanzó
sobre Hiroshima a little boy, nombre en clave de la bomba de uranio. Un ruido
ensordecedor marcó el instante de la explosión, seguido de un resplandor que iluminó el
cielo. En minutos, una columna de humo color gris-morado con un corazón de fuego (a
una temperatura aproximada de 4000º C) se convirtió en un gigantesco “hongo
atómico” de poco más de un kilómetro de altura. Uno de los tripulantes de “Enola Gay”
describió la visión que tuvo de ese momento, acerca del lugar que acaban de
bombardear: “parecía como si la lava cubriera toda la ciudad”.

Tokio, localizado a 700 kilómetros de distancia, perdió todo contacto con Hiroshima: hubo
un silencio absoluto. El alto mando japonés envió una misión de reconocimiento para
informar sobre lo acontecido. Después de tres horas de vuelo, los enviados no podían creer
lo que veían: de Hiroshima sólo quedaba una enorme cicatriz en la tierra, rodeada de fuego
y humo.

Nagasaki: 11:02 del 9 de agosto de 1945

Después de la explosión sobre Hiroshima, los


norteamericanos esperaban la rendición inmediata de
Japón. Pero esto no sucedió. El alto mando japonés dio
por hecho que los Estados Unidos sólo tenían una
bomba atómica y, ya que el daño estaba hecho, se
mantuvieron en armas. Sin embargo, esta actitud de los Avión desde el que se lanzó el
japoneses fue prevista por los estadunidenses y, para primer ataque nuclear sobre la
demostrar que tenían más bombas y de mayor fuerza ciudad de Hirosima.
destructiva, arrojaron una segunda bomba.

El 9 de agosto, a las 11:02 de la mañana, el espectáculo


de la aniquilación nuclear se repitió en Nagasaki,
situada en una de las islas menores de Japón llamada
Kyushu. El bombardero B-29, “Bock’s Car”, lanzó sobre
esa ciudad industrial a fat boy, una bomba de plutonio,
con la capacidad de liberar el doble de energía que la
bomba de uranio.

Cinco días después, los japoneses se rindieron incondicionalmente ante las fuerzas aliadas.
Con ello, la Segunda Guerra Mundial, que empezó en 1939, se dio por terminada.

Tormentas de Fuego

Las bombas nucleares devastaron Hiroshima y


Nagasaki. Sin embargo, los efectos del bombardeo
sobre cada ciudad no fueron iguales: la situación
geográfica de cada lugar influyó sobre el grado de
destrucción. En Hiroshima, emplazada sobre un valle,
Más de 140.000 personas las olas de fuego y radiación se expandieron más
murieron calcinadas al instante rápidamente y a mayor distancia que en Nagasaki, cuya
como el niño de la fotografía. orografía montañosa contuvo la expansión de la
destrucción.

Dos kilómetros a la redonda de donde explotaron las


bombas, la catástrofe fue absoluta: el fuego y el calor
mataron instantáneamente a todos los seres humanos,
plantas y animales. En esta zona no permaneció en pie
ni una sola edificación y se quemaron además las
estructuras de acero de los edificios de concreto. Las
ondas expansivas de la explosión hicieron estallar
vidrios de ventadas situadas incluso a 8 kilómetros del
lugar de la explosión. Los árboles fueron arrancados
desde la raíz y quemados por el calor.

En algunas superficies, como los muros de algunos edificios, quedaron plasmadas las
“sombras” de carbón de las personas que fueron desintegradas repentinamente por la
explosión.

El fuego se apoderó de las ciudades, especialmente de Hiroshima, donde se formó una


“tormenta de fuego” con vientos de hasta 60 kilómetros por hora. Había incendios por
todas lados. Miles de personas y animales murieron quemados, o bien sufrieron graves
quemaduras e incluso heridas por los fragmentos de vidrio y otros materiales que salieron
disparados por la explosión. Las tejas de barro de las casas se derritieron y la gran mayoría
de las residencias de madera ardieron en llamas. Los sistemas telefónicos y eléctricos
quedaron prácticamente arruinados. Se calcula que en Hiroshima desaparecieron cerca de
20 mil edificios y casas, y en Nagasaki quedó destruida el 40% de la ciudad.

Los daños fueron inenarrables, pero la verdadera tragedia fue la pérdida de vidas humanas.
Hiroshima, con una población de 350 mil habitantes, perdió instantáneamente a 70 mil y
en los siguientes cinco años murieron 70 mil más a causa de la radiación. En Nagasaki,
donde había 270 mil habitantes, murieron más de 70 mil antes de que terminara el año y
miles más durante los siguientes años. Se calcula que en total murieron cerca de 250 mil
personas. La mayoría murió en el acto pero otros yacían retorciéndose en el suelo,
clamando en su agonía por el intolerable dolor de sus quemaduras. Quienes lograron
escapar milagrosamente de las quemaduras de la onda expansiva, murieron a los veinte o
treinta días como consecuencia de los mortales rayos gamma. Generaciones de japoneses
debieron soportar malformaciones en sus nacimientos por causa de la radiactividad.

Deambulando como Fantasmas

Según los testimonios de quienes presenciaron


la devastación, los sobrevivientes de la
explosión parecían fantasmas que
deambulaban entre cenizas y humo. Fantasmas
sin pelo, pues se les quemó en la explosión, o
fantasmas ciegos, que lo último que vieron fue
el resplandor nuclear. Como la mayoría de los
médicos y enfermeras estaban muertos o Los supervivientes sufrieron grandes
heridos, mucha gente herida no tenía a dónde quemaduras y la mayoría murieron a
ir, así que permanecían frente al lugar donde causa de la radiación tiempo después.
estuvo su casa, desolados. La gran mayoría de
los habitantes de Hiroshima y Nagasaki
estuvieron expuestos a la lluvia radioactiva y
las consecuencias de esta exposición sobre sus
cuerpos no fueron perceptibles de inmediato,
en muchos casos pasaron días, meses y hasta
años antes de que es manifestaran los
síntomas del daño.

El efecto psicológico inmediato a la destrucción


fue la parálisis. La población entró en una
especie de inacción. La limpieza de las ciudades
y el rescate de cuerpos se organizó en algunos
sectores hasta algunas semanas después de la
explosión. Otro de los efectos que causó la
explosión fue la sensación de terror constante.

La incursión de un solo avión en el cielo provocaba el pánico colectivo. En la conciencia


histórica de Japón, la explosión de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki dejó una
cicatriz imborrable.

¿Por qué se usó la Bomba?

Harry Truman fue el presidente norteamericano que


tomó la decisión de lanzar la bomba atómica sobre
Japón. Tanto Truman como el aparato militar y
gubernamental alegaron que el uso de la bomba
atómica ayudó a salvar miles de vidas, mismas que se
hubieran perdido si la guerra hubiera continuado
durante más tiempo. Otro argumento fue que los
alemanes estaban desarrollando una bomba atómica
que hubiera sido usada contra los aliados, si éstos no se
hubieran adelantado a usarla en contra de Japón.
También dijeron que las bombas atacaron
La onda expansiva fue tal que la exclusivamente blancos militares, dado que Nagasaki
sombra de la gente calcinada era una ciudad industrial donde había una acerera y
quedaba impresa en el suelo. una fábrica de torpedos.

Asímismo, la memoria de Pearl Harbor sirvió de


justificación. El 7 de diciembre de 1941 los japoneses
habían tomado por sorpresa a los estadunidenses,
atacando el puerto de Pearl Harbor. Ese día se
hundieron 19 barcos y murieron cerca de 2 mil 400
soldados y marineros. El 6 y 9 de agosto de 1945, los
norteamericanos sorprendieron a los japoneses,
destruyendo las ciudades de Hiroshima y Nagasaki con
dos bombas nucleares. Sin embargo, el saldo de muerte
entre los japoneses fue de 240 mil personas, 100 veces
el daño causado en Pearl Harbor.

Los móviles, por supuesto, fueron políticos. Se buscaba


la rendición total del Japón antes de que la Unión
Soviética entrara de lleno a la guerra en Asia, y el país
socialista fortaleciera su posición sobre esta zona. El 8
de Agosto de 1945 un millón y medio de rusos ataca
Manchuria desde Siberia y lográ una victoria absoluta,
en esta batalla "solo" se perdió la vida de 12.000
soldados rusos y 24.000 heridos.

Estados Unidos sabía que si usaba la bomba atómica no sólo inicidiría determinantemente
sobre la guerra, con el resultado a su favor; sino que la posesión de un arma con la
capacidad de exterminio de una bomba nuclear lo colocaba a la cabeza de las naciones del
mundo. El uso de la bomba fue una demostración de poder tan efectiva, que sus efectos
disuasivos se han prolongan hasta nuestros días.

La Diplomacia Atómica

La historia de la bomba atómica inició en agosto de


1939, cuando el presidente Roosvelt recibió una carta
de Albert Einstein, en la que le informaba que la división
(fisión) del núcleo del átomo de uranio parecía posible,
lo cual liberaría una cantidad enorme de energía. En
1940 el gobierno norteamericano echó a andar el
ultrasecreto proyecto Manhattan, para intentar ganarle
a los alemanes la carrera en la creación de una bomba
atómica. Después de invertir 2 mil millones de dólares
en este proyecto, la primera prueba de la bomba tuvo
lugar con éxito el 16 de julio de 1945 en el desierto
cercano a Alamo Gordo, en Nuevo México. En esa fecha
empezó la era nuclear.
Imagen en la que se ve un bebe
La tarea de construir la bomba atómica fue tan afectado por las bombas.
complicada y requirió tanto tiempo y dinero, que las dos Generaciones posteriores
bombas utilizadas contra Japón eran las dos únicas que nacieron con deformaciones
había en el mundo en esa época. Pero el día que estalló provocadas por la radiación
las bomba en Hiroshima se inició formalmente la
competencia en la carrera armamentista. Rápidamente
se desarrolló la tecnología bélica nuclear en otras partes
del mundo, lo cual dio lugar -a nivel de política
internacional- a la llamada “diplomacia atómica”. La
primera potencia en demostrar que ya contaba con un
arma nuclear fue la Unión Soviética, en 1949. Durante
las siguientes décadas, la idea de que una conflagración
mundial podía llevar al inminente exterminio de la
humanidad -si se producía un enfrentamiento nuclear-
determinó el equilibrio de fuerzas en el mundo.

La Guerra Fría, el periodo que se inició al término de la


Segunda Guerra Mundial, implicó un estado de tensión y
rivalidad entre las dos superpotencias, la Unión
Soviética y Estados Unidos, y de manera indirecta entre
sus aliados, ya que puso en muchas ocasiones al mundo
al borde de un enfrentamiento nuclear. En el momento
álguido de la Guerra Fría, durante la década de los
sesentas, Estados Unidos tenía 70 mil cabezas y bombas
nucleares, más de 6 mil armas y 5 mil bombarderos
estratégicos.

A pesar de que no se ha vuelto a usar una bomba atómica contra otro país, no se ha
disipado el temor de que alguna potencia nuclear use su armamento. La desolación
causada por las dos bombas detonadas en Japón, es menor si se compara con el poder
destructor de las tecnologías bélicas actuales, además de que ahora hay suficientes
bombas para hacer desaparecer al planeta. En la conmemoración del 56 aniversario de las
explosiones nucleares en Japón, el primer ministro de este país, Junichiro Koizumi, dijo:

“Como el único país que ha sufrido un ataque nuclear, pedimos a la comunidad mundial
que erradique las armas nucleares para construir una paz duradera, para que la
devastación de un ataque nuclear no vuelva a repetirse jamás”.

De 1945 a la fecha ha habido varios intentos para conseguir la erradicación de armas


nucleares pero hasta la fecha no hay un acuerdo de desarme que haya sido suscrito por
todas las potencias nucleares. En 1996 se elaboró un Tratado que prohibía las pruebas
nucleares, fue firmado por casi todas las naciones, excepto por India y Pakistán, que
actualmente se encuentran muy cerca de declararse la guerra y, por lo tanto, se teme que
puedan usar sus bombas nucleares para atacarse mutuamente. Hay quienes piensan que
un desarme nuclear generalizado es imposible, por razones de “seguridad nacional” y
estrategia política de cada país. Sin embargo, se cree que si las naciones con armamento
nuclear ponen sus arsenales bajo estricta vigilancia internacional, en sitios dispersos, estas
medidas pueden salvaguardar al mundo de una catástrofe bélica nuclear. La
conmemoración de los terribles sucesos ocurridos en Hiroshima y Nagasaki en 1945 nos
recuerda los extremos de destrucción a los que puede llegar el ser humano si la comunidad
internacional no pone un límite al uso militar de la energía nuclear.
BIOGRAFÍA DE JOSÉ FAUSTINO SÁNCHEZ CÁRRION

Sánchez Carrión.

Biografía de José Faustino Sánchez Carrión

José Faustino Sánchez Carrión nació el 13 de febrero de 1787 en Huamachuco, ciudad de la


sierra norte del Perú. Sus padres fueron don Agustín Sánchez Carrión y doña Teresa Rodríguez.
En su juventud se instaló en Lima para estudiar Leyes en el Real Convictorio de San Carlos,
donde tuvo como maestro al ilustre Toribio Rodríguez de Mendoza.

Llegó a ser profesor de San Carlos y aprovechó sus dotes oratorias para lanzar duras críticas
contra el sistema colonial y defender los ideales republicanos. Durante el Protectorado de don
José de San Martín (1821-1822) encabezó la oposición a sus planes monarquistas,
argumentando a favor del sistema democrático en el periódico “La Abeja Republicana”.
Firmaba sus artículos con el seudonimo de "El Solitario de Sayán".

Fue diputado del Primer Congreso Constituyente destacando como el principal redactor de la
Primera Constitución del Perú. Cuando Simón Bolívar llegó al Perú se convirtió en su principal
consejero, por lo que el Libertador lo nombró Ministro General en 1824. Fue Sánchez Carrión
quien gestionó los recursos necesarios para el Ejército Unido Libertador, vencedor de Junín y
Ayacucho. También firmó la convocatoria al famoso Congreso de Panamá.

A los 38 años de edad fue víctima de la tuberculosis, enfermedad que lo llevó a la muerte en el
pueblo de Lurín, el 2 de junio de 1825.