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a 1 Rolando Mellafe 1

111 Breve historia


de la esclavitud negra
1 en América Latina
L-- [ -
f1_14 - " * . .

Secretaria de, Educacidn Ptí bfica

Secretario
Victor Bravo Ahuja

Subsecretada ds Cultura Popukr


y Educacidn Extraescolar
Gonzalo Aguirre Beltián A María Teresa, Alejandra y Carolina,
esposa e hijas, que estiwieron presentes en
Direceidn Gsnerai de Bducaeidn la investigacidn y rsddcción dt~este libra
Audiovisual y Divulgacidn
Maria del Carmen Mil1411 1

Subdirsedbn de Divulgacidn ,.
Roberto SuArez Argüello

Primera edici6n: 1973


@ Secretarta de Educación Pfibiica
LUGARES DE ENTRADA Y RUTAS DE DlSTRlBUClON DE
LOS ESCLAVOS NEGROS EN LATINOAMERICA HASTA 1789

DESDE el punto de vista humano, nuestra América es una


amalgama de distintos grupos étnicos que de acuerdo con
su actual división política republicana, se presenta en di-
ferentes grados de integración como pdses altamente ho-
mogéneos, regularmente integrados, o tremendamente dife-
renciados, según categorías de pigmentación más o menos
acordes con los status socio-económicos. En este cuadro
aparentemente confuso y anárquico, el fenómeno de la
esclavitud negra, prolongado por más de tres siglos con
todo su contenido institucional, económico y social, es sin
duda alguna uno de sus elementos determinantes. El es-
tudio de las alternativas de la e@a&axLae&ra en Amé-
rica, de sus formas e intensidad, fuera de su valor hiitbrico
intrínseco, nos suministra una de las herramientas más
valiosas con que podemos contar para mender-nwQo
Continente y-.cultura.
En este pequeño libro nos proponemos presentar, en la
forma más clara y sucinta posible, un panorama de la evo-
lución histórica de la esclavitud negra, en el que nos
detendremos para considerar y subrayar solamente los
problemas básicos y sustanciales del fenómeno. Asimirrmo,
es nuestra inténción incluir una bibliografía relativamente
completa, auniue selectiva, sobre el tema.
Todo problema hist6rico deja de serlo un tanto en la
medida en que es posible .encontrar una apreciable canti-
dad de información acerca de él. La esclavitud negra, con
la enorme i m u a econóxqica.$sdal FeetUvo en su
época, dejó una vór-~Gá- masa documental que en
nuestros días se guarda en los diferentes arc_hi% g~tt6.
ricos de Europa y América. Pero los propbsitos que nos
En plena euforia del comercio de esclavos, cuando las
guían en esta introducción no soh ilustrar al lector sobre cargazones se sucedían una tras otra y en uno de los puer-
la profusa documentación acerca del tema, sino referirnos , tos de mayor comercio negrero, Cartagena de Indias, un
a las obras más sobresalientes que desde un punto de jesuíta discípulo de Pedro Claver (el apóstol de los negros
vista histórico se han escrito, tanto en nuestro continente en AmCrica), llamado Alonso de Sandoval, escribía su
como en Europa. Porque el problema que ahora nos Instaurlthda Aethiopum Salute, obra maravillosa en la
preocupa ha desvelado también a muchas generaciones, i, que, a propósito del problema de la evangelización de
que con diferentes intereses y propósitps escribieron sobre los esclavos recién llegados, trataba de indagar su origen
él, pocos años después del primer viaje de C0l6n. . tribal africano, las costumbres de sus países, sus aficiones
lx&&6s~
La esclavihib_snegra se introduce en Arnbrica con el
reemplazar en las Antillas a una pgblaci6n
gena que .sK-&Ggufa rhpid-nte y . de reforzar la
artísticas y formas sociales. Sandoval, quizg sin propondr-
selo, nos ha dejado uno de los más importantes docu-
mentos de valor' étnico con que ahora podemos contar.#
fuerza de trabajo, debilitada en otros lugares del Conti- El cambio dinástico del siglo XVIII en España, su secuela
nente. No debe extrañarnos, pues, que quien pfrmero pu- de conflictos políticos y bélicos, los intentos de recupera-
siera en duda la legitimidad de los procedimientos de co- ción económica del Imperio, en fin, las nuevas corrientes
lonizacidn ~racticadosmr 10s euroaeos en America. fuera ideológicas de la Ilustración produjeron otra gran canti-
precisamente iuien p&m se p&ocup6 de la esdavitud dad de escritos, ,peticiones y opiniones sobre la esclavitud
negra: Fray arto-lorn$ de las Casas, en su atoría de negra en el Contmente, En unaplanopuramente americano,
las Indias. DeTa fogosidad polhica de Las Casas, en 1
bástenos recordar las ideas contenidas en el Voto consul-
materia de libertad esclavihd, se pasó pronto a consi- tivo, de Bravo de Lagunas; en la9Representacidn de los
derar solamente el problema de la productividad y de la hacendados, de Mariano Moreno, y en los escritos, p a
,mano de obra, aceptando la esclavitud negra domo fenó- sados cargados de erudición dieciochesca, que entre 1Y91
/meno normal, oripnado en la antigüedad clásica y me-
; dieval. Desde entonces los cabildos, las audiencias, los
* y 179Y aparecieron en Lima en "El Mercurio Peruan~''.~
Salvo la intención histoEim de algunos cronistas colonia-
I gobernantes o representantes de las Coronas, los tratadis-
: tas, pensadores e historiadores de la época se refirieron
de uno u otro modo a la esclavitud negra, generalmente
les, hay que-G$iS,Tn general, muchos años para que el
interés americano sobre la _esclayi-md negra el ca-
, rmeFpragrn4tico político-econbrnico y se vuelque sobre
- c o m o lo veiemos- para pedir la ampliación de la trata el campo de la obséfvación cientifica de las ciencias so-
o la excepción de las gabelas aduaneras e impuestos a que ciales. No es, creemos, una mera coincidencia que tal
estaba sujeta, *movimientosurja en América en dos de los países en que
Larga o ,casi imposible sería la enumeraci6n de todos la institución fue más importante y en que más se pro-
los libros y documentos que se refieren al tema. Entre los i longó cronolbgicamente: Cuba y Brasil.
ejemplos fnb hportantes recordaremos que Antonio de En Cuba, la atrayente personalidad polémica de
L e U i n & , uno de los más afamados -trata&iEiGy"Fu-
ristas del siglo xvn, dedicó dos mego&&s, en 1623 y 2 V6ase la bibliogtafía, ai final de1 volumen.
1624, a la imprtacibn de esclavp5.:&rica.* $
' 8 Vhase, por ej., Idea de lar congregaciones pdblieas de los
negros bozcrtes, en Bibiioteca Peruana de Historia.. ,, vol. VIII,
1' Waae In biblioqrafía, al final 4
voiumen, Lima, 1864. ,
viva realidad ackal. Nos bferimos a la trascendencia de

-
v muchos otro^.^
primer orden, de fundamentos ideológicos distintos de lo Lramente histórico. la. obra
que en aquella época se llamaba método histórico y que de Saco no 'pmdujo ninguna reacci6n inmediatá. La his-
tomó la dirección de los estudios culturales comparativos toriografía latinoamericana estaba aGn demasiado preocu-
o de antropología social.\Las obras producidas por los pada por las historias generales nacionales y las biografías
continuadores de la escuela bahiana de Rodrigues son de los próceres de la Independencia, El tránsito ideoló-
gico un p o y lento y confuso, de los concegtos hist6ries
n a s a los románticc~s y luego a un-'--psitivisrno
liberal y n d i c a l ~ r a d u j oen un cambio serio en la
temática de los historiadores. Es 'necesario esperar muchos
años, hasta ef &mento en que las i ~ ~ ~ ~ ~ ~ s t o rsei cen-
cistas
tran en estudio de las institixcion~s,para que el p w
blema de?a escE~tuci,negra c o m i z e a ser objeto de una
revisión. I
Creemos que la obra de (%eorrsed~@~esiJLa Traite
I ntfgriere aux Indss de Castille, public a enTarís en 1906,'

6 Ramos, 1943 ;' Freyre, 1966-1970; Fernández, 197 1 ; Cardoso,


4 Sobre Saco y su obra véase Jorrín, 1944, y Corbitt, 1944.
5 Raimundo Nina Rodrígues comenzó a publicar sus trabajos 1962; Ianni, 1962.
científicos hacia 1896 en la' Revista Bradcira; de este autor es 7DP 7 Ortiz, 1951.
8 Verger, 1953-1954; Simpson, 1941.1955 ; Metraux, 1958;
fundamental, por ejemplo, O animismo fetichista dos negror ba-
hianos, 1935; Os africanos no Brasil, 1935, etcétera. Mintz, 1960; Bastide, 1967:
en apasionante campo de investigación y de polémica.
Los historiadores norteamericanos se han diversificado en

y
Origen consolidación de la esclavitud
negra en América
nsayando mensurar la trata ;e- *

i-
ando a los grupos negr s
Otros investieadores 11 Antecedentes msdisvales
I

,.- inmediatamen&e!u& de efectuado el descubri-


CASI
-.
n
-e
mi m u c h o s ~ ~ ~ ~ ~ ~ e ~ e ~ r e T 0 s ~ ~ ü ~ 0
%
u parte, cada país latinoamericano tiene a uno o peos reci6n"lI~adw.comenzara a fonnarse la idea conti-
nental de las nuevas tierras descubiertas, cuando, en fin, E

', g+ -
conocían apenas algunas islas del Caribe y unos pocos
jirones de las playas continentales, en esos momentos Ile-
g esclayos nips al Nuevo Mundo. -
! n esdanni p a , a uny t i t u i 3 3 r % ~ $ 8 E J ) ~ ~ < ~ a ~ ~ >
.~o~-¿iGdé r e m o t i ~ - ~ a k ~ e ~ ~
cionado osbeijca de dominio a
t
s i t u a ~ s p r ~ a ~ e s ~ d ~ ~ ~ ~ e _ n i ~ o . ~ he cmo ne6 gm ir c o ,
&dominio absoluto ae un hombre por -etrr, en e1.ma.x~
p r e c a p i t a ~ k e r i T i i @ d k c k d Media Más
os, y en muchos otros que que conocida, po&%%ii6s%Gr-que b-institución, en la
no puedo citar en esta breve introducción, nos fundarnen- época de los grandes desoubrirnientos y.-d.e,,jaAiciación
taremos para escribir este pequeño libro de divulgación. de la expansi6n europea en el mundo, ktaba enveJe&a>
Nada sería más halagador para el autor que el esfueno Fue precisamente América la que d M - e G sentido a
de síntesis aquí realizado atraiga aún más interés por los esta a-uism
'a f o e a G E m i i del h o - m
temas que en las páginas siguientes se revisan. hare. .---
t
A pesar de que &n.la anti " d clásica la esclavitud
había sido en varios momenot-Üa forrna sus-
tancial +xtqd=c&n y yn medio e c w -ef-iro, ~
la organización peculiar del &o medioevo no parecí6
qecqsitar de este modo de domim~~o061lcci6n. Qunca
16 Véase bibliografía, al final del volumen. esaPa&c;6, sin embargo, la tradici+inig+ que la es$-
16 Vease bibliografía, ai final del volumen. creada.
-- habla--.._.
--+ud ..
l .?------
-'-.
En -que d e s E U & b f n ey
se encuentran desde muy te prano dnp
@e&
nes tendien-

I sentido que tornada la expansión colonialiita ibdrica. La


/
;
cuerra de ranad da y el dgmlwiq.ie=c~ ~un*>~unb
a trav's-dc'fimpresa colombina y de los viajes menores
que le ~ i g ~ ; e ~ ~ ' s u s ' & idiifinitlvamente
e*i~n~ a Castilla

importantes en la ~oí1~trucci6n de un frondoso'cuerpo de


leyes relativos a los esclavas africanos en las posesiones
coloniales del Nuevo Mundo.
f Uno de los nilares de la emansi6n europea en el siglo xv

la dinámica económica que -provocó


Y*
dQ_-cCvos,_azdcar, om y es das. Pronto, en e siglo xv,
la mayoña d e x J % e IoaBpiches dedicados '
.a la fabricación de d c a r se movieron con esclavos ne-
/ ) / gros que resultaban de las incursiones de los portugueses

8 Boxer, 1969; Verlinden, 1924 1942, 1949, 1955, 1958, 1961.


: A 4 Boxer, 1969; Pdrez Embid, 1948,
l

_ C - -

7 Scelle, 1906.
6 Ricard, 1955; Mauro, 1956. 8 Mellafe, 1959.
8 Chaunu, t. VI11 (l), 1959, 9 Pkez de Tudeia, 1955; Sauer, 1966.
sin36 profund de mecer favorable 1
a la esclavitud negra, gtín 'miun? nos cuenta en su ( En efecto, las Antillas son, no 8610 en relación a la
Historia de las Indias. . esclavitud negra sino respecto a la mayoría de los aspectos
F
de estas notables pehonalidades y de los I de la vida colonial, la primera estación y la etapa de la
c r u a z F e s ~ e puntosn ~ f u i ocupación del Nuevo Mundo que completa la experiencia
cerlo traba'ar e> las colonialista española de las Canarias y que suministra las
n
obra negra mar elpeso ue la igena s herramientas necesarias para la ocupación del resto del
1

Continente. En las Antillas se aclimatan los europeos re-


sufriendo al Tro'iG s d a - a m i a I á pro- cién llegados, asi como las plantas ,v. animdes imp&-os,
dC&¿n de todos los bienes aue la cotonización euro~ea I -se ensa . ,Yan los m
.-eedmde&y loWCCi6u6n y
necesita. Otros agregan que el-kaba'o de un ne e uivai.3 1 la pohtica y administración de os indigen&.u Pero desde
al de cuatro u 06ho indios," E f ' d b o a ~ & t i e--rito de vista de la esclavitud, el fenómeno importete
m%- e ? Z i i m e a s es la i r- de todo q.currido en _!-a- i d a =conecta _dkeC-i@>n~eee~Ch.po-
el proceso ik%&eNuevo &do. S610 habrfa aue '
&&5niCindigenay sus poBIGdades de proporcionar mano
deobra-
La densidad de la, oblaci6n indim--aytillana era
elativamente ba'a c u a n b b i 6 el impacto e x p a o -
&
rm
- lo menos comparada con la densidad
de población andina o la de México,18 A esto habría que
agregar, como factor negativo, que 'carecía de t&-a~?~i_4n
de sobre rodiccl&n y estaba a t n en iíñi-it+BQe d e s a m
l d d e la producción sólo n e d s a r h p l J ? subsis-
t d a y £+es ceremoniales. En esd e u w n s t a n K &
encontraba m e q P - L d a que la de los grandes im-
P&i lar ?lonias his anoamencanas el origen y la perios y culturas americanas para so ortar el ré
9 dn europeac n
con~~&.uii.~~g&cE_giáa~~ jfect& eh in iegí6D compulsivo de los primeros años de laa'ocupau
+ti!- &a geogr ica muy pequena en comparación a-ii&%%del a s - h ~ sy energíup>dm en trabajo, c*
con la enorme extensión aue más tarde tendril el dominio
español en America. En las Antillas se dan por prime&
b
s y- d&ninución deA.-,&t$aa&me~ti&a e T t r p t r p d ~ i 6 n
ds e n f e r ~ n ~ d ~ ~ ~ . ~ ~
vez, y en fonna m& o menos completa, los fenómenos A este cuadro especlalrnente apto para precipitar la
sacio-econ6micos cuya solución se intentará con la escla- completa qyiebra del equilibrio demogrhfico y social, se
vitud y que se irán repitiendo sucesivamente en el resto I agregaron wwl~tanciashistóricasa~;r~v~&s. Las Anti-
de las regiones que se agregaron al Imperio. llas, ademiis de constituir un centro de aclimatación y
experiencia colonial, fueron el rimer nGcleo de irradi-a-
10Herrera, 1945. ción continental-de l & ~ v ~ ~ u e s , que
11La evolucibn de la polltica española respecto a los indios ,
'puede estudiarse a docurqentos originiles, por ejmplo, a a v 4 la Sauez, 1966.
de: Hanice, 1943; Muro Orejón, 1945-1957. 15 Cook and Borah, 1960, 1960a, 1971; Rosenblat, 1954.
i 14 Cook and Borah, 1971; Mellafe, 1965.
21
a m a r losbienes de consumo necesarios para dicha con-
quista y p a r s del wital o b h s d; & s o r m i e ~ ohJis-
pensables para financi-qla. Esto &Tbüífue especialinente
@ve, p a ~ - d i f e m i c i ade M&co, Colombia o Perú, la
cultura nativa no había producido acumulación de me-
tales preciosos con fines ceremoniales o de distinción s h
dal. El oro, especialmente nervio activo de la expansidn
europeá,Tu&-.*o&=nerse dpieg&&cq * sivo d e ;
vader ros encqntrados en"I+-;sim,, Así se *al I!&a
e t ~ ~ - &érp nodo I - co'lni-al arnerkgpo, siempre
nefasto al sustrato s o c i h i g e n a y repetido en todo el 1
Continente: ql ciclo del oro.16 1
J u a al Qaba'o intenzo d 1 os de oro su@
k necesiddad& pa;8 I ~ J sse"nO= y de
mix%g& para-Eñi*os- des~ubríñii~n?~~y"6on~ui~.
más -KixLde. ara-para p r ~ h c i ralim>ntos, r
para ~ , U i d m - ~ o spara , J r - n l o ? ~ *wgas, etc. Más
tardt., se requiDeron aún m + ~ b ~ a ~ e rpara o s k aplotacióii 1 s que tuvieron los

I
de l~-rniiias e '.o--¿ie las lantaciones y-Tijij$ches
mcarer6s. C a G n i o n e c e s i t & k i menos ochenta
esc'lavos negros para ser productivo; cada tra iche, entre
treinta y ~ u a q e n t a . ~ ~ 9

16 Chaunu, t. VI11 ( l ) , 1959; Meza, 1941; Mellafe, 1959. i


16 Las Casas, 1951. i usando teanologias similar
1 7 En 1959, basiindonoe en documentos de la primera mitad En su irltima obra ~herburnbF. Cook y Woodrow Borah (vease
del siglo xvi habíamos hecho un dlculo de 100 O00 habitantes,
como mínimo para la Isla (Mellafe, 1959). Posteriormente, sin
/ Cook and Borah, 1971). Han dedicado el capitulo VI a la PO=
blación aborigen del lugar. En ella Uegan a sugerir la cantidad
embargo, han apaxecido nuevos trabajos que, en general, tienden de 8 000 000 de habitantes para el momento de la llegada de
a hacer subir enormemente esta cifra, asf coma otras que ac los europeos.
refieren a poblaciones aborígenes que vivían en ambientes y 1s Zavala, 1948.
islas productoras de azúcar, d e l a ocu~aci6n~
que =o
e s ,la costa-afaqm y. e-.
pw se encontraron con
'"a7
primer lugar, con la in e Z a e a Pmdnsy
wU-ra a. En
d e los
comerciantes del reíño.Era e v i d e n t e ~ z eebrtugai, Te
f i ~ d ' & ~ a m F tliitados,
e se había agotado reali-
'/
1
. e w y d e
-de
manod2rrdfirq.

que entregara esclavos a cada dueño de ingenio que llevara


certifica-es del gobernador de Brasi
nio de 156 es frecuente encontrar&dawrCi3
u
esde
~ t a d o r e de s la colonia y -*em ~ g u e s e ~
y holandeses para importar pequefías partidas%a trata,
sincéTar@;02aún se movió en t6rmino~..modestojrCon
razón los hisbri&aores e s p e a ~ en s el tema estiman
20 Vdase, por ejemplo, Fernánda, 1970.
21 Gouiart, 1949; Boxer, 1969,
1s Deer, 1949-1950. 22 Goulart, 1949.
todo el siglo xvr. no entraron más de @os 9
6
-e' lav-egrps -sil, siendo ésta U n a d r a
-fila inmigraci6n de esclavos introducidos en
menos de una decada por las colonias españolas del

Rsgalfas, excepciones y juros


este mecanismo de

=
AméricaP
.-
ermuos para pasar a las Indias con q niunes- de
f l w h a h a - g íny~ v E & se-les
k&kiiqS.-Qs
a .casi
por $1 ~ o r o q o .eCJi el
-
f
a8 unabuena fuente de discusiones sobre estas atimacione8 Mellafe, 1954-1959. MU 0s ejemplos documgntales pueden
es Curtin, 1969. encontrarse, entre 0- publi 'ones en: The Harcknm Collee
14 A&m Belt&, 1946; Mellafe, 1959; Fsede, lg60. don, 1932-1938,PM el Perú Millares, 1945-1946 ~ & c ~ ,

26 27
-- -- - --
- -1
ta, con la,&$avitud ne~egrblos rimer ros conquistadmes
en ~áGzión de America fueron t h b i 6 n los primems
immrtadores de esclavos y los más im~o~tantes detenta-
&res d a m i i d a r a ne a. En los 8 años que &Gs-
c ~ n - < n t r e - - ~ 2 g - ~ m F 1 hermanos
os ~ r a n c i m y.
Hernando Pizafo, considerados por7a Corona Española
l o s ~ a T ~ G ~ e s t o r e sla conquista del Perú, obtuvieron
licien~& entr&> c avoy al&~u;o $minato. Junto
con ellos tambT&g&n&&n p h i 6 otros veintidos conquis-

que a través-de
jums y otras concesiones los hemanos Pizarro consi@e-
r e en realidad muchas m& licenci&==que repre-
sentaban los 262 e s c & o Ü ~ ~ k t a fueron
i seguramlte
v5ndidas -a meaaders de v a r í a s ~ d o ~ d que e s en
esos momentos estaban en Se~illa.~B

La alianza Btnica y e! sentido señorial de la Conquista

Al parecer, t@o e s t a b a f w m . b I . ~ n,condicionado


~ en
América para que la esclavitud negra uese fundamental
en el panorama socio-económico: tradic a titud de las
comerciales, a-fno
~ U r p
oE
v-g Mundo, p o l i 6 ~ i . m i c ade la metró-
,-
,- ~ üPara . completar este p~riOranticIeg&os ver desde un
nuevo Angulo el problema del origen y consolidación del
26 Encinas, libro 11, 1945; Levene, t. 1, 1927-1929. fenómeno; se trata de la mentalidad especial de aquel
La jum no sotamiente se podían convertir en Licencias personaje audaz, semirenacentista, capitalista y hombre de
para entrar esclavos negros a las colonia, ano tambi6n su pago
inddi6 sobre otras rentas que percibia la G o r m Una buena
expiicaci6n sobre estm documentos econódm. fiscalea puede en-
mntRne en Uiioa, 1963. Ejmplos sobre incidend. en nueatm
tema en Haring, 1939; Mellafe, 1959.
empresa, que conocemos con el nombre gentrico de con-

Es este segundo aspecto el que ahora nos interesa.


Mient~aslos primeros núcleos europeos del Caribe pe-
dían esclb,*s para que su trabajo asegurara un ritmo más
activo de producción, en el resto del Continente otros
grupos de-gos participaban en las ( é 2 7 $ i i j i j e
cIEii%bríañ y coeS3-Sufrkn,- como os espano es,
1; resiateiicia-de? a la penetración; en cierto
se sentían bien invasores y conquistadores, y de
lo eran; hasta se creían con dereqh~s- e s a a l e s sindicaría a la esc
-que los europeos no ICs negcZronLpZ5 usufructuar del
triunfo ~ c ~ c O I m O O v ~ n c e d o r Lae s . esclavitud negra
estaba pasando por dos momentos diferentes: en regiones
cercanas y en la misma época tenía dos significados
distintos.
Para los'- indíguias que resistían la penetración
a*l o para aquellos que soportaban IG---Fr"nmereras
consecuencias de la in~Laci6~xhco~onial, los europeos y los
a a f& e r m perfectamente diferenciables. .SinTmbaw,
en todos los aspectósdel contaciocoñvivencia diaria, en
el transcurrir de la vida cotidiana, no había ma or d'fe-
rencia entr upos. LOS grupos - ,-micosA o g y
negros,~ 2 ~ & d e ~ c g ~ ~ u b o O r -
usufructuaban en la misma forma
F a q o o aliada,
tiránica y cóm~ulsivaal sustrato social indígena vencido.
Los @sCfai;s -ñei uc partici aron en la Conquista
FSGE7de tos egpZnoTes, y 1964. VCase tambiCn el capítulo VI
-10s o b t u v s ~ isCTiEiad "'-j35F'éste?iecho ; de este mismo libro.
a--a&uirir haita la jerarq&a de con- 80 Numerosos casos sobre la notoriedad social alcanzada por
Y Jquistadores y pudieron a su v e m r esclqvos. aigunos negros libres en el siglo m,pueden encontrarse en obras
Todo esto nos explica muchos hechos sing lares y ca- wmo : Mendiburu, 18741890; Thayer, 1939-1941 ; Mellafe, 1959;
racterísticos de la esclavitud negra en esojrrdos. L *
- Gibson, 1964. I
-
&a
aboT1-6n indígenrno tuvo en. ellas una
densidad y si la tuvieron, 6s esa 6 &id*
-
mente; fueron fp de plantaciog yd c;I)Z~ icaec
que alcanzaron su mayor apogeo d u p u n l / ~ g iX?
La mas ESgañima-ng,
con el es,ueno e interés econ6mico privado, con la pie-
M i c a donde se _localizó de preferencia,

foya-tdo 10 cpe ~ n s t ~ ~ u ~ ~ ~ O s - ~ p r i m ~ Ó s ,
m,&edio a ome 'eron al perio es@o ias
r o t r i s p o t e n c i m i m a s s u ~ n ~ ñ ü i V-<c&G
as
mías de p l 3 n t a ~ i 6 ~ el
e n..Caribe n.o español; involucra
p u i a ocupación de parte [&'-las Antillas. por Inglaterra,
Francia, y +danda. Examinaremos brevemente cada uno
viiitad&, pero no o-padw en seguida, como ellEstrec50 de estos hechos
-agallanesW
nata- ' edica&llsi@m, los negros
l l s o n , como @&.cJosL (áuxi~&res~e la conquista, iniis-
tintamente a t o w x g e s de América, bisitados y
o c a a s p~~&uro~eos. En los decenios finales del
mismo siglo se comienza a notar- a distribución m8s
o / q n o s cagct~rís~ica de la @ensi%%la jmjdk&bn
negra y de su consiguiente ,nE$,iza~ al color, enómeno
' d e a c g a a e G - - g m g a geogrhficiiñiinte
en la úlba-centuria & l a colonia.
... ,., . . '

. . -- ,- , a-,
L....::

gran mortalid* que provocaba, por la lcgidW!&. prot? Después de h m r una completa apología de las cualidades
@ta y por la p s i @ 6 n de uie e ~ g i ~ r - a o " & - ? ? ~ o físicas y psicol6gicas de los negros, reconoce q u e A s
de 3-en las i i % ! i & n otras porcionu del tienen el peligro de fugane e i n c l u s o ~ a r -
m e n t e , como B d , ias costas de Venezuela y Co- r n a s ? o i i i o s ~ s f ~ & Pém, agrega que ep Chile es
lombia y de parte de América Central y el m de M ~ c o , w&.ssyxir dificilmente, ya que a d i f e r e n a d s
la disminuci6n de la población había sido tan d r b t i a regiones tropi&les, en esta colonia los esclavos solamente
que fue dificil e imposible provocar migraciones compm- &m refugiarse entre montañas nevG-o%uy
sato& de mano de obra. De este modo ued6 0.- apropiado como para s u b s ~ianciesti'namente.~
~ Aunque
alternativa g ~ ~ ~ ~ ~ . ~ e s c l ~ en a ,-vava,
~ . ~ s ~ g ~ o s González de Nájera se equivoca, pues existieron ocasional-
b - u e posible por el buen rendimiento económico mente bandas de esclavos negros huidos en Chile, que
del trabajo de los negros y de los productores tmpicsles. atacaron a viajeros y estancias, es verdad que nunca fueron
No es otra la explicación de la &an@anCia actual de muchas ni llegaron a constituir un peligro permanente en
blaci6n as 'des d érica- tropical. la colonia. Pero lo que señala nuestro ensayista para Chile,
PoEl p i a n t ~ m i s m P;loPaia o en forma inversa contrasta con los innumerables testimonios de autoridades,
nos da u m explicacibn interesante de por que m w d e ~
y clásicqs cen_l2qsmbgr?s en la colo$p_fueron sino
tkepcio&ente h a b a , @ a o ~ - ~ - i ~ nEstos
e ~ s lugares
, éx-
ii= - -6
paquirh en
0 " -w f'&ancae en el w;
~ g b i a ,estuvieron generalmente locsliizaaós
Zi-
eW-7! y mdeados de p"""nes densas y más
p r o t e i i las demás de desastre &?@?Zif%o que
observamos en las Antillas, fueron, pues, -bajadas con
S
-, de otro modo no h a resultadop-S
sus laboresP4
Una segunda manera de completsr la del ectimene
del negro en AmCrica Latina - e n relación al clima- se
puede alcanzar agregando a lo ya dicho el fenómeno de
f a y de resistencia violenta que r n u c h o s ~ a ~ o 9 -
Lt$rarsñ
um c o m o ~ t a ds cautiverio, después de haber

ya indicadas, ensancharon notablemente


negro----- e--- - - .
en el ~u&O'Mun'da, Hüljo-p@s
a Sobre estos temas véase también el capitulo IV de esta $6 González de Nájera, 1970.
mima obra. Vdase, por ejemplo, Gage, 1969; Lavaysse, 1967.
Podrjamos ir aún más lejos en nuestro intento de ex-
plicar el ecúmene del negro, si agregamos a lo dicho en
los pánrafos anteriores yq com i olitico-econbmico:
k ocupación de islas del &potiiii~uro"aea~
no ibéricas. Hemos visto que la ireseñcia del negr6 en
estas regiones se puede detectar contemporfrneamente a
los primeros europeos que llegaron allí. Incluso, que grupos
de cimarrones excedieron los límites de este asentamiento.

e u 'as islas del Caribe, donde se les Ilam6


3 egros Cuando estos contactos se realizaron en años en
acinamiento de los barcos negreros no era aGn -NO hubo en -esta
nial, int_ntps.-seos y o p
Wtes de instalarse en las islas, Al tiempo que la misma
España tuvo fortaleza suficiente como para impedirlo.
h lo largoJdel sinlo m, sin embargo, 1
cambiar& nota-, y la toma de
de las grandes y pequenas islas caribeñas se hizo inevitable.
Entre las más importantes razones de esta invasión po-
dríamos señalar las que siguen: 1) Lziiente debigad
de la rnetr6 oli hispánica para mantener el control de
t a s k a l e s . Esta no s61o se manifestó
en la escasez de recursos estratégicos y económicos, sino
indios.ss también, como reflejo, desde el ángulo diplomático. En
una fecha tan temprana como 1596, la alianza de The
87 Lavaysse, 1967. Hague entre Inglaterra, Francia y Holanda contra España, '
88 Sauer, ,1966.
[enniió con la derrota de ésta úi-a y con la firma de
trátados de paz p o r ' s ~ ' - ~
mo6 d a país. En ellos dejó
Espaila la puerta abierta para que sus enctnigos esp.-
I "ento, al mismo tiempo que parte del monopolio del
mercado mundial. Ellos traslad
9encias a las A n t i l ~ ~ con~ otros
**- Y A q e
6 paises,
~ z
mieran el principio jur'dico de que solamente la ocupación es-~te~~~eiae de'65 , a80 que f w d e f i n i t i v a m n t e
."
-77
efectiva de los territorios daba legal título de dominio. expulsados de krasil. islas del Caribe reunieron así
Se siguió el ~o-kde la c o n s t ~ i ~ i 6dnc t f o r t i f i h e s las ¿ E Z Z & - m e un nuevo puzzle comercial colo-
nialista que se definió rápidamente. os centros de gepb
en L a ~ a b a r ~ a r t a ~ ye nPorto
indicaban m&-parte
a
de España la in&GiEEn de pre-
Bello, que
si-&rías L-7-
destinadas al comercio con as colonias
iberoamericanas, incluyendoos esclavos negros, se y n -
servar los territorios anteriormente ocupados que conservar
las islas despobladas. 2) Las ricas , ~ ~ l o n i ;y ~ - v i r - o n *&én en.productoy de cultivos tiopic&s.
m a s d e l N u o , con o ación blanca Con todos estos Gj%iítiv& Ia o&qmciede las-
y mestiza blanca e p - nstante c r e c * L d e s d e del Caribe fue muy r@i&.Xn ingleses y franceses
p r i n i x e gb- ~ w buen mercado para &dadase s ~ e ~ c 0 ~ b í ñ e eniaisla n t e de San Cristóbpl.
d% PK)~,W &or&El intercambi6 debía hacerse a Después de algtinos intentos frustrados y vazaciones, se
e!md- @arios
- coloniales,
_ pero m u y ,veces , esparcieron por &b&, Nev-is, A n t i i a y
con su comp a ~ e - n ~ ~ ~ c x p a c iElb paga n . de las mer- franceses en Santo Domingo (Haití), G G d a l $ $ % f 2 :
cG&eiSasncrsalámente se h a c l m & y &a, sino tambikn nica. En los ú l ~ ~ d ~ c e n i o imais emio siglo, y en las
en productos como p h z r , =o'' &o, &
t- posesiones inglesas solamente, existían más de 200 inge-
nios, que entregaban anualmente una cantida-d ruina
xg, etc. Cuando algunas companías holandesas e inglesas m 0 0 OOO-g~ntales metricos de azúcat *finada, lo que
comenzaron a tener un acceso cada vez más importante
en la trata negrera, la_esclavitud se incorporó como otro provocaba a su vez % n % o ~ e ~ r i 0 . 6 ~ r o ~ ~ a d a m u i t e
%6- Tanto los esclavos como los
comerciantes y la tripulación de los barcos de todo este co- que el azitcar era
mercio necesitaron liga@ de recalada y reabastecipiento.
Al mismo tiempo, m u ~ hque- los ~ - ~ ~
colonos pagaban fue necesario almacenarlos pLm ser des- la región por 1627, p r o sofue h s
pachados en grandes partidas al otro lado ie1-o. y -permanentem5iZe m
~~~~~ - --.-.
- _ u / - - -

lLas i s ~ Í m ; a e s p b l & d e lCzii355 fueron CTlüggr ideal


,para todo eilo. 3) A mediados del siglo xvn la demanda Las pocas * $ S de @-+>y r i m e m n e ~ u e
'

de productos tropicales en Europa s 0 ~ la 6efectivi- se h a b í a i - k f ~ ~ i a d o >


s ~ o lugares f ~ o g ~ a d ~
dad de meras estaciones de almacenamiento en el Caribe,
que pudieron fácilmente tr-ansformge en asentamiitos 39 Existe una abundante bibliografía sobre los comienzos del
mductivos. Al interés del a-ego el establecimiento de estas potencias en El Caribe y las relaciones
!h%G& y algodbn. Pero e k o de La caña es de nuevo de este hecho con la esclavitud negra y las plantaciones azuca.
un buen7eiem%. Ya hemos mencionado cbmo los holan- reras. Por ejemplo : Haring, 1910; Esquemeling, 1923; Newton,
deses habian 'adquirido la técnica del cultivo y refina- 1933; Crouse, 1940; Von Lippmann, 1941-1942.
saparecen. De todos modos, los p o m e s e s - h ~ o n í a npor
motivo esos aiios las modalidades d e l a trata en africa, E m p a
y América, 2 - t a i o que la Corona Española se valió
muchas veces del consejo y la experiencia de negrem
lusitanos. Ellos conocían muy bien los pormenores del
comercio negrero así como la demanda de mano de obra
esclava en distintos puntos del Continente y la capacidad
v disponibilidades de cada factoría africana para abastecer
á l& colonias.48 --..----.,-------.-.-.-
El sistema de las &ceen~lasmonopolistad tenla para las
p o ~ P a i el i inconvcicifi ~ ~ de que encareda
artificiaimentqgl pscio deJos ~scl~yos, pues e n k
t i c m a c i a d o no directamente los negros,
sino que revendía las licencias a otros comerciantes, éstos,
a su vez, a otros y así hasta llegar a los portugueses que
detentaban la trata. De este modo. cada licencia, que la
Corona había estimado e

navegación e
La carestía artificial de los negros, la demanda cada
vez más-ér-e ellos, el hecho de q G l a a a
E ~ ~ m é n az mmanejar b la trata con chterio m&
económico oiitlco, el aumento d ~ o O n t r a b a n dao través
d e d i y las celosas, medidas d
a-
cox&rcial s.evil1~0,todo eso hizo TeTeiiIii- 9,
no se v ~ k e s e na,, otoyplicencias de ccar&tjFkBo-
l i i y que el comercio negrero quedara enteramente en
manos de la-Casa de C~rntratacióny del C o n s ~ d o,de
Sevilla.46
'-EQran @iabSdoo0 d ~ s c ~ a v oafeixtab,a
s direct6-me? te
a qüienes necesitaban de mano de obra negra..en&&a
ya que, como lo hemos mencionado en páginas anteriores,
tanto los despachadores de esclavos de las factorías lusi-

" Aguim Beltrán, 1946; Friede, 1955-1957. La presencia de


4s
44
Sampaio, 1957.
Aguirre Beltrán, 1946; Saco, 1937-1944; Las Casas, 195 1.
'
esclavos entrado8 en México por estos concesionarios, precios y 45 Boxer, 1952; Goulart, 1949.
calidades, v&ase en Brady, Robert L., 1968.
44
< .,... <. , '..<'<."...
. ..-.,- ".- "--.,.." "".'..' ".,'"". --. .. 'A. &,:,
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d.
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tanas en Africa, como quienes conseguían licencias de la otorgado como pago a ca~italesincautadps, se pagan con
Corona Portuguesa, preferían encaminar su comercio ha- más licenc'ias para im ortar negfos.
cia las posesiones-. Algunos historiad^^ ,as Iicegcias ó t o r g - - e n este periodo conzaddo por
inistido eñque el desabastecimiento de esclavos de Brasil, la Casa de Contrataci&n se multiplicaron en forma asom-
por estos años, no fue solamente el resultado de la falta de b r ~ que resulta m casi imposible-agruparlas
coo@insici¿in de la política económica coloni-jsta de la equemáti~amente.~~ De una manera muy general podemos
cose de Lisboa, ;;no %sim~eCuesti6n-deconvenien- decir que obtuvieron licencias de diferentes magnitudes,
c&%o%6Fa"a1. En efecto, el precio pagZ3-ao por I ~ ~ ~ & ~ O pero
S algunas superiores a k w i 1 negros, los particulares
eñlZG$onias m n i a e@ mucho &-gto ; se entre-
' o instítuciones siguientes, comenzando, por los que reci-
gaba generalmente al contado, en plata u Ademks las bieron menos :
licencias de esclavos embarcados desde ___--.-.- --. --
pagaban solamente tres mil reís de derecho de exportació~ 1) Los @cialar reaIe$ o los re resentantes &Ja-Caranir,
en tanto que a Hispanoamérica costaban el doble. Esto así como F@G $v e z n a las Indias a ocupar
que
aigún cargo. A estos esclavos son los que 'con propiedad
debe llamarse entrados #or conccrñ.~ro,nz~osa, pues incluso
se les eximia del pago 'de impuestos y gabelas.40
2 ) Lp o berem.éri&? de la-Czqq$$a
claraban seriamente dañados para obtener permiso de como pago e los servrcios y gastos efectuados por ellos
permanencia en los puertos vedados al comercio interna- en la expansión española en AmCrica. Estos conseguían
c i ~ n a l .Todo
~ ~ ello debía hacerse, por supuesto, -la las licencias por concesión e a , por capitulacion,e8 o
complicidab_.de. las - - a ~ p d a d e s _ ~ _ o r t u ~ eys aes+las,
p u i o lo declara ~ u a = ó ~ e z , un avis do ne rero
s -
por el pago d e juros.
3) Aigunos e q u e se aprovecharon de este comer-
portuguds, loderechos de im ortaci6n-~(A*~ cio para adquirir bien? económicos con que atender a
eran mucho m ~ ~ f o D S 5 - T á s - 6 6 % ~ - . e ~ ~ aen n olas
~e

m
los gastos de la institucipn; en el lenguaje tecnico de la
portuguesas.47 dpoca, ara ropios de la ciudad. Es interesante
que c o S & f e m c i b phblico :)
ospitales y b i á n obtuvieron negros de esta
manera. No fue esto ual solamente entre las colonias
~ q a ñ o l a s ~Nuevo e l Mundo sino de otras re-
giones de los mismos perios c o m o ~ s l a s~ a n a r i i j . 3
En estos casos la concq6n no se hacia a = o ~ & ~ n a l
sino a la institución miyna.
en que las licencias se dan como \
n z c a y en que los intereses d 48 Un cálculo aproximado sobre la cantidad de negros entrados
en este periodo en el capitulo 111 de esta obra.
49 Mellafe, 1959.
Goulart, 1949; Abreu e rito, 1931. . 60 Ledlier, 1921, t. 11; Márquez de la Plata, 1928; Goulart,
47 Sampaio, 1957. 1949.
r e -

?- *"-- - ."--
- 4) Aigunos G&k& que se habLn ditt&pido pm como se llamaba a los negros que se traían, ppr la venta
servicios espega& hechos a &Corona, además de haber v reventa de laq licencias. El hecho de que las f u e ñ - d e
r'omado parte en laConquista, Tenemos el ejemplo de
algunos gratificados de este modo por haber luchado en
el bando del rey en laspemas civiles de1 Perú.61
_--._ --

de los fletes navieros, la falta de continuidad de la entre-


ga de esclavos a las provincias de Indias, que los solicitaban
urgentemente. Ademh, con una posible sat,uracj@-del
las minas sue estivieran sin a&ndar en el Pcrií, Entre las
mercado se.-esperaba bajar consider&lemente los precios.
facilidades -que la Corona otorgaba para el cumplimiento
dd c o n t r a t o 4 dyder- en aeia afios, 1200
es*a uk4
dd Cabo Verde Santo To o de cualquierotro
lunar dd&nea o del Brasil.62
vados, que tanta importancia habian tenido en la con-
quista, de la ingerencia en los intereses estatales. Un poco
anta que se concediera {el p M i e r W " p - o i X Ú ; i se
encontraban pendientes usas seis ~ ? r c e n c i a s , g d a s a
La celosa p~eo~upgción de la--~oñuatacióñ. y particulares, para introducir otros tantos esclavos en
de la U g v q i d a d dé M-deres de-G?SJa; -poT-&ejar América.
la trata de negros irectarnente y a su antojo surti6 efe o
p6r rnuchoB>A.@sar de todo, el sistema h&
en los últimos años de1 - ~ a a i Q T n o fue &C'K
sivamente de 15 trata nearem--sino más bien un ~rirner
quebranto serio de todo elWsiatemacomercial Feongii@~do
-64lla y del 1s w. ~ g a s - ~ a r i u i i e s , "
En lo-que nsP:ta i h n E a Wzi. $
hubo
tambiin razones de mucho peso. ~ec&iiZmos que $!lis-
tema- anterior
-*--
encarecía artificialmente las*>ze & india,
---- \-/
j---
'li---------
M Meliafe, 1959. 4% en cu$ot-de 100OOQ-anyales durante 6 s 9 años que
Biblioteca municipai de Limj Oedulario del Cabildo, t. 11. duraba.
No sabemos si este convenio se materializó. Otros ejemplos en
Mellafe, 1959. iI
54 Este puerto fuC autorizado para recibir 600 esclavos por una
, 88 Chaunu, t. VIII, 1959. 1 va.' Mellafe, 1959; Veitfa Iinage, 1945.
48 I 1
l
sufrieron,cu.uan.os%*bras al no poder competir con
más o menos las mismas. Siempre se mantiene la prohi- el @-ntxabando ~dés,~&esc~yoj

+--- 1
bición de llevarlos a vender a T h a Firme Y las restric- ú~tirn~~m%Ei~coineidencia
ciones ara Buenos Aires. En 661 s-eia el puerto termina la concesión de Angel
&ii7como
e ~ í ~ n entregó
@uerto e ~ z m La Corona
~ ~
c a el dere o ¿iCfijar e n i i n a
portuguesa sea también la
Coronas de Portugal y Espana
E$de separación- de las
e . % ¿ y teava los lu ares de entrada," las provincias
donde se podían vende$$-la cáiitidad de esclavos que a
cada región se podían llevar. Sin embargo, los faCtores La lucho de rnonopoZio~y hegemonía holBndssu
de los diferentes asentistas tuvieron sus preferencias, que ]
naturalmente estaban en relación directa con la demanda El periodo que corre desde 1640 hasta 1692 es un medio
del mercado y la facilidad para alcanzar los centros de de siglo confuso, en que la dirección española de la trata
manda. Estas preferencias, tomando en cuenta las pro- negrera se presenta llena de vacilaciones y debilidades,
quizá como un resultado directo de la decadencia de la
monarquía y economía del Imperio. Veamos las caracte-
rísticas fundaentales del panorama en que se apoya la
anos, una momentánea sa$zzcm6n de1 mycado y s a trata en estos años.
sustancial bala de p ~ c i o s . El comercio negrero se habla convertido en una de
~ i i t r a p o s ~ c i 6a ñlo anterior, muchos otros lugares las empresas m& codiciadas por las potencias mercanti-
del imperio colonial fueron mantenidos con cuotas defi- listas, que se disputaban con creciente denuedo el dominio
citarias de esclavos, en gra-n aorque para llegar a de ultramar. América era el continente de mayor consumo
ellos era necesario pasar cdor E de esclavos, pero fuera de que esto era un negocio en sí,
resultaba el mejor vehículo de penetración económica,

- a
Como no lo conseguían, se aba~ecierondformforma
-- --
twvés del contrabando, organizadoen gran escala
m a t g c o n c&e$ones en p ~ e r t o ~ ~ 2 . de
------_
4
por el contrabando y la po ibilidad de llevar en retorno
toda clase de productos ex icos, aparte de metales pre-
ciosos. Fue por eso que la t ata negrera se trdnsfonnó en
uno de los motivos centrales /de las negociaciones políticas
~ todas las monarquías europeas, sobrepasando la pri-
!
macía exclusiva de la monarqda española y siendo obje-
tivo importante de embajadores, alianzas y tratados. salvar algo del comercio ultramarino más lucrativo, p u -
La monarquía española, cada vez más débil y acosada mitió desde 1647 la compra de esclavos en Guinea por
por las nuevas potencias expansionistas, se encuentra atra- traficantes espdoles, aún cuando en esos mismos años
pada en un círculo vicioso que no podrá romper jamás. estaba en guerra con España.=* Esta porfiada insistencia
Si suspende la introducción de esclavos, como trató de portuguesa nos explica por qué Portugal pudo, en 1696,
hacerlo entre 1640 y 1651, el mercado americano se retomar efímeramente el cetro del monopolio del comer-
abastece solamente a través del contrabando, al mismo cio de esclavos con el Imperio Español a través de la
1 tiempo que sus colonias se quejan de abandono y repre- Co pañía de Cacheu y Cabo Verde.
I sentan con dramático knfasis la falta de mano de obra, g s d e 1651 hasta 1662 es la Universidad de Merca-
i el peligro de colapso econdmico y la merma de las entradas deres de Sevilla la que maneja directamente la corriente
I fiscales que están fijadas para la importación de esclavos. negrera, con una fuerte oposición de la Casa de Contra-
Por otra parte, la continuacidn de la trata sólo significa tacibn y de los grupos de mercaderes y compafiias que se
dar concesiones a antiguos enemigos, ir perdiendo mono- habían beneficiado con el periodo inmediatamente a n t e
polios e incluso invalidar tradicionales y respetados es- rior, de gran libertad y contrabando. En este lapso, así
cdipulos religiosos, que habian sido una de las razones de como en el de los años inmediatos a 1676, en gue esta
ser del Imperio, de su hegemonía en Europa, en fin, de un institución vuelve a tomar el compIicado negocio en sus
siglo de cuantiosos gastos e interminables guerras. manos, la desorganización, las gabelas administrativas y
Casi todas las potencias europeas tenían hacia esos años los impuestos excesivos llegan al máximo. Al consulado
posesiones en Africa, menos España. El antiguo dominio de Sevilla se unen luego otros de b é r i c a , especialmente
español sobre Portugal se había transformado desde 1640 el de Lima, transformándose ambos consulados en los 61-
en una guerra, que terminó en 1668 con la independencia timos baluartes del monopolio cerrado con puertos fijos
absoluta de Portugal. El conflicto entre España y su anti- de entrada, bloqueo a la cuenca del Plata y preponde-
gua proveedora de esclavos fue aprovechado ventajosa- rancia del virreinato peruano en S u d a m é r i ~ a . ~
mente por Holanda, que no se,conformó sólo con adquirir Por su parte, &aCorona había entregado años atrhs en
directa e indirectamente el tráfico negrero, sino que por él arriendo a los Uonsulados la percepción de una serie de
y a través de él Ileg6 a obteher parte del flete naviero impuestos, entre ellos algunos que tenían relacibn directa
de Europa a las Indias. La cfisis económica del imperio con la entrada de negros al Continente,. Por tal motivo,
español no permitía la total flnovación de los barcos. estas instituciones estaban interesadas en mantener la trata
La situación no gustaba nida a los gobernantes ni a bajo su vigirancia, y por ello también surgieron luego múl-

f
S los comerciantes de Portugal de España, pues los dos tiples contratiempos con los asentistas:
reinos acorrqlados por poten ias más poderosas tenían La falta de material navieron suficiente y de fuentes
mucho que perder respecto a comercio colonial y a su directas de extracción de esclavos fueron las causas deter-
independencia econ6mica. Un4 parte importante del con- minantes que luego hicieron volver a los asientos rnonopo-
trabando de esclavos se hacía ia través de Brasil. De este Iistas firmados con un solo mercader o compañía. En 1662
modo, especialmente los negreros portugueses de Cacheu,
siguieron luchando por mantener parte de la trata a las 67 Goulart, 1949.
colonias españolas. La propia Corona Portuguesa, para 58 Scelle, 1906; Studer, 1958; Aguirre BeltrAn, 1946; C6spedes
del Castiilo, 1947; Rodriguez, 1956; Boxer, 1957.
se finiquita el contrato conocido con el nombre de Asiento fueron obteniendo más y más garantías; se les permitió
de Los Grilles, con los comerciantes genoveses Domin- llevar las cargazones en barcos de fabricación extranjera,
go Grílle, Arnbrosio y Agustin Larnelin. El mismo asiento no se les obligó a que los esclavos fueran de tal o cual
se renueva en 1668, a pesar de que éstos habían recurrido parte de Africa e incluso se aceptó, en los últimos años,
a los holandeses para cumplir con el compromiso. Se les que fueran traídos de Curazao y Jamaica, que como ya
acusaba de fuerte contrabando y ocdtación de ganancias hemos señalado fueron especies de depósitos de esclavos
y falta de pago de impuestos. y centros del contrabando dirigido a las Antillas, Centro-
Y

Posteriormente obtienen monopolios del mismo tipo An- américa, Venezuela y C ~ l o r n b i a . ~ ~


tonio García y Sebastián Siliceo en 1674, Juan Barroso
del Pozo en 1679 y 1682, año éste último en que se agrega
como socio Nicolás Porcio, quien tenía estrechas conexio- El predominio de las compañías negreras
nes con las compañías holandesas que actuaban en Africa.
Por este motivo, a la muerte de Juan Barroso se agrega al A lo largo del siglo xvxr las potencias expansionistas
contrato Balthasar Coymans, que en realidad era socio y como Portugal, Francia, Inglaterra y Holanda, habían
agente de la Compañía de las Indias Occidentales, de incorporado al sistema económico de su expansión ultra-
Amsterdam. La influencia holandesa llega a su punto marina el sistema comercial de compañías. Asi habían
culminante cuando en 1689, Porcio y Coymans obtienen llegado a disputar, tardíamente, pero con creciente vigor,
una prórroga de 5 años del monopolio. el dominio absoluto de España sobre América, al mismo
Entre tanto, la trata negrera ha sufrido modificaciones tiempo que Se aseguraban el monopolio comercial y el
tkcnicas de importancia. Los nuevos asieptos estipulaban dominio del resto de los continentes.
cuotas anuales de negros que debían entrar en las Indias, La trata negrera no podía escapar al control de las
fluctuantes entre 3 500.-y 6 000 piezas. Los derechos que compañías por acciones, que permitían una concentración
pagaban los asentistas al rey por el monopolio se diversi- inusitada de capitales. Y es que era ésta la única forma
ficaron en impuestos comunes, cobrados por los consu1ados en que por esos años se podía pretender un monopolio
U oficiales reales, y en la compra del monopolio propia- de la trata, cada vez más compleja y costosa a medida
mente dicho. Para mantener este sistema nsultó engomsa que se desarticulaba la armazón económica del Imperio
la forma de licencias y se comenzaron a otorgar las con- Español. España no podía ya amparar ni controlar al
cesiones a cambio de un pago del asentista par tonelaje comercio de negros, debiendo realizarlo el asentista por
de negros, en lugar de licencias por cabeza de esclavo. sí mismo. Nada era más elocuente que la quiebra de
Oficialmente se entendía que cada tonelada correspondía los ya mencionados negreros.
a 3 negros, pero en la práctica se incluyeron hasta 7. A esta altura de la descripción del comercio de esclavos
Ello dio origen a un increíble hacinamiento de esclavos -y a propósito de la aparicibn de grandes compañias-
en las bodegas de los barcos negreros, al aumento de la conviene hacer una digresión de carácter interpretativo ge-
mortandad en el viaje y a toda clase de fraudes. neral. Es evidente que la trata de negros por una parte
Los puertos principales de entrada de las cargazones y que el esclavo como medio de producción por otra, son
fueron Portobello, Cartagena, La Habana, Veracruz y dos elementos históricamente inseparables. Aparecen con-
Campeche; pero los representantes de los asentistas en-
traron a casi todas las provincias de Indias. Los negreros
54
sustanciales con una etapa del desarrollo del capitalismo n rera en manos de grandes compañías está relacionada
caracterizado por el mercantilismo como tonalidad econó- m7 el Gltirno esfuerzo hecho por España para preservar
' mica de base y por el absolutismo desde su punto de vista el sistema de monopolio comercial con América, con el
i político. Sin embargo, como la trata negreta es cada vez intento postrero de los portugueses para recuperar el co-
' más una pieza del juego político y hegemónico de las mercio negrero y con el predominio de Francia sobre la
potencias europeas, se presenta a menudo desligada de política española de principios del siglo xwtr.
las necesidades de produccibn del Nuevo Mundo. Por tal El fin de la hegemonía holandesa es el año 1694, en el
razón, muchas veces la corriente comercial de los esclavos, que se firma un asiento con Bernardo Francisco Marín
las cantidades de ellos disponibles y las cuotas que los de GuzmAn, un mercader de Caracas con múltiples rela-
imperios coloniales entregaron a cada regicSn del Conti- ciones comerciales en Sevilla y Lisboa.B1 La posibilidad
nente, no tienen nada que ver con las necesidades que de que el asiento fuera manejado desde las Indias entu-
cada una de estas regiones tenía de esclavos. Buenos ejem- siasmaba a la Corona Española, que creía de este modo
plos de este hecho son el Britsil, el virreinato peruano y recuperar su antigua autonomía y frenar el contrabando,
la regi6n del Plata, durante dos siglos ávidos peticionarios, Sin embargo, Marín de Guzmán esperaba cumplir con el
nunca satisfechos, de esclavos. Muchos problemas surgidos contrato a través de mercaderes y posesiones africanas
a propbsito de los movimientos abolicionistas de la escla- portuguesas, para lo cual había entrado en tratos con la
vitud, la insistencia de entrar negros en zonas donde su llamada Compafiia de1 Cacheo o Compañía Red de Gui-
otros interesantes casos nea. Marín de Guzmán murió antes de que el contrato se
llevara a la realidad, y la Compahía del Cacheo pidib
la concesión, alegando los compromisos contraídos por el
contratante fallecido. De este modo, los portuguese recu-
peraron el comercio de negros con Am6rica entre 1696-1703.
Aunque la Corona Portuguesa, los negreros lusinatos
del Africa y los mercaderes que operaban desde BrasiI
seguían soñando con abastecer las posesiones españolas,
esto era ya imposible en este punto de la evolución de la
trata, El contrabando de esclavos incluso se les había
políticamente la trata negreral si estaba ésta globalizada escapado casi enteramente de las manos, El principal
en unas cuantas grandes compañías, Las casas reinantes en motivo de esta imposibilidad era que Brasil necesitaba
Europa a travCs de sus principales cabezas: los Felipes cada vez más de negros, para proporcionar mano de obra
en España, Luis XIV en Francia, la reina Ana en Ingla- esclava a las minas de oro de Minas Gerais, Guiabá,
terra, Pedro 11 de Portugal, se convirtieron así en socios Goiás y Bahía, y también a una agricultura tropical cre-
y, promotores del comercio de esclavos al fomentar y par-
ticipar con dinero en estas c ~ m p a ñ í a s . ~ 81 otra^ ideas, distintas y semejantes, sobre la inserción de la
Focalizando nuestra atencibn en los años que estamos esclavitud en la evolución del capitalismo, pueden encontrarse
describiendo podríamos decir que la caída de la trata en obras como: Cardoso, 1962; Conrad, 19641 Davis, 1966;
Fener and Genovese (eds.), 1969; Weinstein and Gattel, eds.),
1968; Williams, 1964.
--m - - p." - . ' "- "-
,..+

cientemente poderosa. El papel secundario que había te- antes en Brasil fue proporcionado ahora por un flore-
nido Brasil en el conjunto colonial portugués de los siglos ciente contrabando pagado cok metales preciosos, que es-

i
anteriores cambió totalmente desde principios del siglo taba servido por los mismos países que constituían las
XWI. Las fuentes de extracción de esclavos, que éstos aún compañías y que se hacía i distintamente en ,las costas
guardaban en Africa, o que estaban recuperando, se vol- africanas o portuguesa^.^^
caron a servir a la nueva economía brasilera. Desde estos @os en adelant la trata negrera no podrá
La pujante situación del Brasil cambib notablemente desvincularse nunca más de 1 s acontecimientos políticos
'

la forma de introducción y el comercio de esclavos en europeos, de sus aiianzas, tr guas y guerras. El poder
esa colonia Hasta ese momento los empresarios del Brasil- marítimo español, por su pa , tampoco podrá recupe-
que necesitaron de esclavos debieron ir, prácticamente, rarse jamás, de tal modo qu el comercio de ultramar,
a buscarlos a las mismas costas de Africa. Esto significaba especialmente el de esclavos pegms, será patrimonio de
conseguir licencias rompiendo la frialdad de las autori- quien domine las rutas rnarltimas.
dades coloniales y de la propia Corona, y ablandar la El cambio dinástico español fue fecundo en consecuen-
indiferencia de los propios mercaderes portugueses en Afri- cias econ6micas. Desde los últimos años del siglo xvir,
ca, que preferían guardar sus mejores cargazones para Luis XIV, rey de Francia, venía realizando una política
las provincias españolas. de dominio y expansión, que1para el caso de España
En el siglo xvu algunos comerciantes portugueses con- encauzó en las guerras dinásticas de la sucesión de los
siguieron licencias de relativa importancia para pasar de- Ausburgos. Desde 1701 a 1713 el apoyo de Luis XIV a
terminada cantidad anual de esclavos a algunas provincias su pariente Felipe V, como rey de España, trajo aparejada
o lugares brasileros: José Erdovico, 700 negros con des- la preponderancia francesa en el comercio del Imperio
tino a Pará y Maranhao j, en 1682, Pascoal Pereira Jansen, Español y en especial en el de esclavos. Pero en este
otros tantos a los mismos lugares. A ellos se unieron pe- mismo periodo confuso, Inglaterra aprovechó la guerra
queñas compañías como la del Estanco, y otras más para penetrar económicamente en Hispanoamérica, des-
grandes como la del Cacheu y la Real de Guinea, que plazando a Holanda, su aliada, y a Francia, su enemiga.63
tenían a Brasil como una parte de sus negocios solamente. La influencia política francesa está representada en el
Algunos historiadores han llamado a estos permisos asientos, comercio negrero por la concesión hecha por España a la
en circunstancias que fueron licencias bastante restringi- Real Compañía Francesa de Guinea, en 1701, para intro-
das y que, comparativamente, nada tienen que ver en1 ducir en América 4 800 negros anualmente durante 10
volumen de esclavos y de capitales involucrados con el, años. Las condiciones del contrato muestran claramente el
asiento español. estado de bancarrota de la real hacienda española. El rey
En definitiva, las nuevas riquezas mineras y el surgi- participaba simbólicamente en la compañía, sin aportar
miento de má.s áreas de plantaciones empujaron también nada, pero pagando un 8 por ciento de interés anual que
al Brasil a la trata sostenida por importantes compañías se descontaba de los derechos que la compañía debía
negreras. Estas fueron inglesas, holandesas o formadas den- entregar al Erario. Los navíos y las tripulaciones podían
tro del Imperio Portugués con participación de capitales ser francesas o españolas, siéndoles permitido llegar a
brasileros, por ejemplo la de Gran Par6 (1755) y la Ge-
neral de Comercio de Pernanbuco y Paraíba (1759). Al 62 Boxer, 1969; Goulart, 1949.
mismo tiempo, un contingente de esclavos nunca visto Wolf, 1951.
Si Francia pudo, en los años indicados, abrir una brecha
casi todos los lugares de América, incluyendo algunos como comercial en Hispanoamérica, fracasó en lo político y en
Buenos Aires y Callao, puertos que hasta el momento su intento de monopolizar la trata negrera. Como su
habían sido celosamente guardados.64 nombre lo indica, la Real Compañía obtenía sus esclavos
A pesar de las facilidades extraordinarias que los con- de la Costa de Guinea, que no proporcionaba cantidad
cesionarios tuvieron, no pudieron cumplir con el compro- suficiente de piezas como para abastecer Am6rica; se vio
miso de abastecer a las Indias de esclavos, declarándose entonces obligada a obtener la derogación de una de las
en bancarrota la compañía el año 1710, Las causas de cláusulas del contrato que prohibía sacarlos de las fac-
la quiebra son sumamente complejas, casi inexplicables torías de Mina y Cabo Verde, controladas por holandeses
si se toma en cuenta que los franceses compensaban las e ingleses. Cuando en 1706 consiguió por fin la dero-
gación, ya era tarde para evitar la quiebra y la victoria
total de Inglaterra, su enemiga política.
les estaba permitido o Desde mucho antes que se restableciera la paz en
Europa, con el Tratado de Utrecht, Inglaterra estaba
tratando de conse&ir un arreglo oficial que le otorgara
abierto e inagotable. el derecho universalmente reconocido de sustentar la tra-
Nuevamente el problema no erk una crisis del comercio ta, que en cierto modo manejaba de hecho. Sin contar
b negrero sino un resultado de situación polftica y fi- con el poder de sus aliados, Holanda y Portugal, Ingla-
nanciera total qe la época. En Últimos años del siglo terra tenía capacidad marítima, capitales, territorios en
XVU, una buena parte de sufría un agudo le- Africa y estaciones en América, como para asegurar el
targo comercial, que en lugares, como en el normal abastecimiento de negros. A pesar de la gue
Perú, se agravó por una crisis !a&cola y minera. Las rra, de los bloques y los pactos, Inglaterra estaba intervi-
guerras europeas cortaron el comercio normal entre la niendo en el comercio americano en general y en el de
metrópoli y las colonias. Durante el gobierno del virrey negros en especial desde hacia casi un siglo, Las nego-
Monclova en el Perú (1689-1705), no hubo sino dos ciaciones de 1706 habían fracasado, y no se volvió a pre-
flotas comerciales en el Pacífico, mientras todos cifraban sentar una coyuntura favorable hasta 1712, al fin de la
las esperanzas de solución de la crisis en la introducción larga guerra, en las conversaciones de Madrid.
de más esclavos negros. S610 el contrabando por el Pa- De las negociaciones de Madrid resultó el Tratado de
raguay, por el Río de la Plata y Chile, e incluso por las Asiento de Negros, firmado el 23 de mano de 1713, el
mismas costas peruanas, mantuvo una trata deficitaria en Tratado Preliminar de Paz y Amistad y el ,Preliminar
esos aííos. Cuando la situaci6n tendia a normalizarse, de Comercio, todos los cuales se ratificaron meses des-
entre 1730-1740, los franceses habían perdido la posibi- pués en Utrecht. Con todos ellos, pero especialmente con
lidad del contrabando en gran escala en la parte austral el de negros, Inglaterra conseguía una amplísima victoria;
de Arnéri~a.~" eliminaba definitivamente a Francia del comercio indiano,
obtenía el monopolio de la trata, lograba indirectamente
64Studer, 1958; Calvo, 1862, t. 11. autorización para invadir al Nuevo Mundo con su co-
Moreyra Paz Soldan y Ckspedes, 1954,
68 t. 1; Martin, 193 1; mercio sin tener que valerse del contrabando, conseguía
Vignols, 1959.
incluso permisos de navegación libre y directa y también cramento traficaban activamente con, la mitad austral de
lugares en Hispanoamérica dónde establecer sus factorías.ee Sudamérica -~r,
La Corona Inglesa entregó el monopolio de la introduc- Pero la cornfiañía tuvo serios problemas: dificultades
ción de esclavos en Hispanoamérica, a la South Sea Com- con los accionistas, con la Corona Británica, con otras
pany a cambio de que ésta se hiciera cargo de una parte compañías inglesas y con los armadores de Bristol y Li-
de la deuda flotante del fisco. La compañía fue organi-
zada con grande y no fingido entusiasmo por banqueros
y capitalistas ingleses, alcanzando su máxima prosperidad
hacia 1719, ,

El monopolio obtenido por la Compañía del Mar del


Sur era por 25 años, tiempo en el cual debía intro-
ducir 144 000 piezas de esclavos. Para cumplir con tan
importante cantidad, ésta debib firmar un acuerdo con
otra compañía, La Roya1 African Company, que a su ve2
mantenía estrechas relaciones con otras factorías no in-
~ puertos y lugares de ehtrada fueron
glesas de A f r i ~ a ?Los
Campeche, Veracruz, La Habana, Cartagena, Portobello,
Panamá, Caracas y Buenos Aires. Por Panamá podían
alcanzar los factores a los puertos del Pacifico, aunque
después del Tratado de Madrid, de 1721, se consiguió
el paso directo al Alto Perú (Bolivia) y a ChileP8
El centro de acumulacidn y reparto de negros fue ins-
talado en las islas Barbados y Jamaica, que tan importantes El libre comercio de esclavos ,
1
habían sido hasta el momento para el contrabando,.Aunque La libertad de comercio en materia de esclavos no
Inglaterra había eliminado legalmente a sus clásicos com- resultó de un vuelco brusco de la política económica de
petidores, en la práctica no pudo detener ni extirpar el la metrópoli, sino más bien de una paulatina transfor-
comercio intérlope de los franceses, de los holandeses entre mación condicionada a necesidades productivas y comer-
Curazao y las costas venezolanas, y la seria competencia ciales, que desde hacía mucho tiempo atrás estaban afec-
de los portugueses, que desde Brasil y la colonia de Sac tando a los imperios coloniales iberoamericanos.
En el caso español, el libre comercio de negros hay que
Saco, 1937-1944; Studer, 1958; Mac Lachlan, 1940; Ramsay, entenderlo como el esfueno de Carlos 111 y sus ministros
1957, para renovar la vieja estructura colonial, La trata se había
67 Las relaciones de la South Sea Company con otras compaiiias
inglesas, las concesiones y esfuerzos de algunas de ellas por rela- comportado hasta ese momento como un elemento col
cionarse con el asiento espaiiol, asl como una interesante descrip- mercial diferente e independiente del resto del comercio
ción de la orga&ción de ésta puede consultarse en, Davies, entre la metrópo# y las provincias ultramarinas. En cam-
1970.
6 8 Calvo, 1862, t. 11; Saco, 1937-1944; Acosta Saignes, 1961. a Studer, 1958; Davies, 1970.

62
bio la libertad que se gestaba EJiora no era en' absoluto La guerra con Inglaterra de 1739 obligó a la Corona
un fenómeno privatiVd del comkrcio de esclavos. Española a firmar algunos asientos limithdos, y que no
Hay, or otra otros intensantes atitecedentes. implicaban monopolio con algunos particulares, para abas-
La S O U ~Sea Compahy estaba sufriendo los prob1emas tecer el mercado negrero americano* Estas concesiones
econ6rnicos que habían llevado a la quiebra a casi todas rompieron, de hecho, con el monopolio de la Compañia
del Mar del Sur, aunque generalmente los obtuvieron
mercaderes españoles que debían recurrir a representantes
y apoderados de esta misma u otra compaiiía inglesa.
Sin embargo, legalmente las concesiones y monopolios en-
tregados a la Compañía del Mar del Sur no fueron liqui-
dados hasta el año 1750, en que se finna el Tratado del
Palacio del Buen Retirod70
Entre tanto, la vuelta al antiguo sistema de concesiones
limitadas no solucionó nada; resurgió la vieja complicación
burocrática y aumentó el contrabando a través de los
mismos asentistas españoles y funcionarios coloniales, con
idénticas rutas y bases tradicionales.
Una nueva guerra con Inglaterra, en 1762, que reper-
cutió acentuadamente en las posesiones coloniales, pre-
que empezaran a imitar nuevamente a Inglaterra. cipitó la transfomacibn de la trata.:La captura de La
La dependencia comerciai de los reinos libéricos de Habana por los ingleses y la apertura de Cuba al wmercio
Inglaterra fue cada vez más penetrante en ek transcurso libre por unos meses fue una buena experiencia para lar
del siglo XVIII. En el dominio de los grandes mercados, de autoridades y productores locales, que desde ese momento
fletes marítimos, en la movilización de capitales no hicieron todo lo posible por seguir gozando de esos be-
do haber ninguna competencia. Inglaterra en su calidad neficios. La total libertad del comercio negrero para las
Uder del comercio ultramarino pudo hacer cambios colonias españolas no se consiguió hasta 1789. Hasta esa
caces y rápidos en su politica comercial, que sblo fue fecha subsistieron, como tendencias antagónicas, la libertad
sible imitar para otro paulatina del comercio y los asientos más o menos exclu-
acilaciones. La posició sivos, por lo menos con respecto a algunas provincias de
pleja, porque era fndi&?l
ue, en cierto modo, desde el siglo XVI había combi- Desde' 1760 hasta 1772, por ejemplo, el comerciante
o el libre comercio con d monopolio entregado a gaditano Miguel de Uríarte, con algunos socios vascos,
pañías. Quizás incluso, como un medio de defenderse obtuvieron un contrato para entrar 3 000 esclavos anuales
de la creciente deperidencia, el marqués de Psmbal se a Cartagena, Portobello, Carnpeche, Honduras y otros
, mostraba inclinado al fomento de las compañías negreras,
MacLachlan, 1940 ; Saco, 1937-1944.
/ cuando la libertad del comercio soplaba como una nueva 70

/ posibilidad econ6mica. ta
71 Ferguson King, 1942; Saco, 1937-1944; Studer, 1958; Acos-
Saignes, 1961.
65
puertos menores del Caribe. A mediados del año 1772, acogieron las desesperadas peticiones de sus súbditos ame-
Uriarte y sus socios se dedararon en quiebra; se les había ricanos, y trataron de dar pasos fundamentales para su
fijado precios máximos de venta y onerosos derechos de solución. Uno de ellos fue el Tratado de Comercio y
internacibn, Amistad, firmado.entre España y Portugal en 1778, me
Contratos parecidos a los de Uriarte, pero cada vez diante el cual Portugal cedía las Islas Fernando Po y
más circunscritos y limitados consiguieran, en 1773, la Annobón, además del derecho para los comerciantes es-
Sociedad Aguiqe y Aristegui (Compañía General de Ne- pañoles de proveerse de cargamento de negros directa-
gros) ; en 1785, Edward Barry, que montó su empresa mente en las demás posesiones portuguesas del Africa.
con capitales de Nueva España; en 1786 recibieron otra Este fue el intento más serio en estos años, aunque inútil,
importante licencia dos annadores de Liverpool, Peter para no segbir dependiendo de las potencias que tradi-
Baker y John D a w ~ o n , ~ ~ cionalmente habían adquirido las fuentes de extracción
Los primeros síntomas de que se marchaba hacia el de esclavos en el Africa. Las pequeñas posesiones no sir-
libre comercio se manifestaron inmediatamente después vieron para tal fin, y las compañías y mercaderes españoles
de la guerra de 1762. En 1764, por la precariedad de debieron seguir comprando negros a portugueses, france-
las comunicaciones marítimas entre España y sus colonias, ses, holandeses e ingleses. ,
se inauguró el sistema llamado de los navíos de correos,
que pudieron llevar las mercaderías libremente a muchos
puertos. En 1765 se suprimieron antiguos monopolios y
gabelas,que se habían creado con fines de control adua-
nero y de protección al sistema comercial de circuito ce-
rrado y de favoritismos expresados en monopolios protegi-
dos por el Estado. La supresión de estas antiguas forma+
facilitó la corriente comercial entre los más importantes
puertos españoles y la región del Caribe.
La política reformista de Carlos 111, en materia de
comercio, fue variando desde tanteos poco seguros a me- Terminada la guerra, en 1783, se volvía al sistema C

diados del siglo hasta una definición en los tres últimos anterior, pero quedó un ambiente propicio a la libertad
decenios. El reglamento del comercio libre de 1778 es completa de la trata y se ampliaron las facilidades de
fundamental en este sentido; sólo quedaron excluidas de importación fijando un pre,cio máximo único para cada
tal franquicia las provincias de Venezuela, Cumaná, Gua- esclavo y reduciendo los dqrechos reales de importación
yana y Maracaibo. en un 6 por [ciento de este precio,74
El bajo rendimiento de la producción agrícola, extrac- Desde ese momento, la presión por conseguir la liber-
tiva y serniindustrial de las posesiones americanas, era por tad de la trata fue mayor y creciente. Por otra parte, los
esos años constantemente atribuida a la falta de brazos; ministros Jos6 de Gálvez primero, y después Floridablan-
para su solución se pedían invariablemente más esclavos
negros a precios más bajos. Carlos 111 y sus ministros 1 78 Ferguson King, 1942; Studer, 1958.
I 74 Bibüoteca Nacional de Lima, seccibn Manuscritos: C. 1014,
72 Id. ! C. 1033, C. 1460.
P ,
ca, se mostraban partidarios libertad. A ello se *i6n de negros, Poco después en 1810, desde la iniciación
de los movimientos de emancipación en Hispanoamerica
y durante las guerras a que dieron origen, la corriente
negrera se suspendió casi absolutamente, pero esto no
significó ni su extincibn ni la abolicibn inmediata de la
esclavitud,
1

para las provincias de Caracas, Cuba, Santo Domingo y


Puerto Rico. Abierta la primera bwcha a las facilidades,
garantías e inclusión de otros territorios, se agregaron en
1791 los virreinatos de Santa Fe y Buenos Aires y al año
siguiente se permitió que los barcos negreros pudieran
permanecer hasta 40 dfas en los puertos americanos. En
1793 se autorizó a los súbditos americanos para que de
las Indias pudieran pasar directamente al Africa en busca
de negros, llevando productos de la tierra para pagar las
transacciones y sin pagar derechos por ellos.
El Virreinato Peruano consigue las mismas1 garantías
enumeradas el d o 1795, habilitbdose para este fin los
puertos de Paita y Callao. Los permisos dados a este
último virreinato, junto con el de La Plata (Alto Perfi)
y la Capitanía General de Chile, fueron limitados a perio-
dos de dos, tres y cuatro años, pero se otorgaron reales
órdenes de prbrroga en 1798, 1800, y 1804. Hacia esta
ifltirna fecha todos los puertos im ortantes de Hispano-
t
america gozan de una completa li ertad de comercio de
A principios del siglo xxx, bajo lo forma de libre comer-
cio, la trata negrera sufre vicisitudes que a veces la anulan 1
completamente. Asf, la guerra, con Inglaterra de 1804 y !
la iniciacibn del movimiento abiicionista de la trata in-
glesa, en 1807, repercutieron directamente en fa impor-
75 Ferguson King, 1942; Studer, 1958; Diaz Soler, 1953; I
Documentos para la Historia Argentina, 1916, t. VII. Bibiioteca
Nadonal de Lima. Secci6n Manuscritos: D. 9634.
cio interindiano establecido, comerciantes y mercaderes
locales de redistribución, actividades econ6miCas zonales
I que requieran mano de obra.
Tráfico, rutas, mercados y precios 2) La, otra cuestión que no debemos olvidar es que
cuanto podamos decir del comercio negrero no alcanza a
i representar totalmente la realidad. Se nos escapa un de
Modalidades y características de la importación vado porcentaje de ella, como también se le escapó a las
autoridades colonides debido al enorme contrabando a
EN EL CAPÍTULOprecedente hemos visto la evolución de que dio origen. Quizás nunca podremos saber con segu-
la trata negrera de una manera general y desde un punto ridad cuantos barcos negreroa y esclavos llegaron a Améri-
de vista más bien político o poiítico-económico. Ahora ca, cuái era la trama interna del contrabando y sus rutas
examinaremos el tráfico negrero en forma más especiali- exactas.
zada y tknica, ppes el comercio de esclavos es casi una
excepción dentro *dela estructura económica del Imperio Mientras la trata negrera no tuvo una importancia
Español. mayor, los barcos negreros pudieron salir de Sevilla inte-
Para entender el tráfico y el comercio negreros en toda grando las flotas que desde este puerto se dirigían perió-
su extensión hay que tener siempre presente dos fenóme- L dicamente al Nuevo Mundo. Pero pronto estos barcos
nos que les son característicos y los diferencian de otros obtuvieron bastante autonomía, porque los esclavos de-
problemas de la historia económica colonial: bieron conseguirse directamente en las costas africanas y
resultaba caro y peligroso mantenerlos en los puertos es-
1) La importación 'de esclavos negros se realizaba en paiioles en espera de las flotas de Indias. El comercio
dos etapas distintas, muchas veces casi antagónicas. Una
.!
negrero se efectuó, pues, ep los llamados navíos fuera de

1
es la importación desde los embarcaderos de la costa afri- flota, y éste es desde lue o uno de los hechos que lo
cana hasta los puertos americanos donde era lícita la im- senalan como un fenómen .un t y t o independiente del
portación, según los vaivenes de la evolución de la trata ritmo comercial general d unpeno.
que ya hemos visto; y otra es la distribución desde esos A lo larg del siglo XVII la crisis económica frecuente,
puertos de entrada al resto de las provincias y regiones de pero con m$or importanci la escasez de fletes marítimos
América. Sabemos que fueron pocas y controladas las españoles y la presión poli 'ca y económica de las demás
ocasiones en que a los mismos embarcaderos de las costas .
potencias europeas, hiciero que el tráfico se alejara cada
africanas se les permiti6 llegar a los lejanos mercados lo-
vez más del control de la asa de Contratación de Sevilla.
I Así, la ruta más frecue te de los barcos negreros fue
cales americanos.
directamente desde la costa africana a los puertos de en-
trada como Cartagena, Veracruz o La Habana, o a algu-
La primera de estas etapas involucra un permiso real, nas de las islas que sirvieron a ingleses, holandeses y
registros y gabelas aduaneras, una o varias fuentes de ,
l franceses como centros de depósitos: Barbados, Curazao
extracción o factorías en el Africa, barcos y capitales en y Jam"ca, por ejemplo. Hasta mediados del siglo XVII
cantidades apreciables. La segunda presupone un comer- fue muy frecuente que los barcos portugueses y españoles
70
hicieran escala en las islas C para r&tabastecerse 1) A la primera zona la podríamos denominar Mauri-
de agua y alimentos. tania y compzxndería la parte norte del Africa, incluyendo
Los puertos africanos de salida o lugares de extraccibn i las islas Canarias, hasta el comienzo del actual Senegal y
de las cargazones son de mucha importancia, no por costa del Cabo Verde. Las islas Canarias s610 actuaron
mera curiosidad sino porque el conocerlos nos uede acer- como centro de depósito y de paso de los barcos negreros,
P
car más a las características culturales que bs esclavos aunque en un comienzo de la trata se trajeron de alll

!
introdujeron en América. En buenas cuentas, nos ayuda i',: muchos es avos ya aclimatados. Esta primera zona tuvo
a conocer parte de nuestras propias raíces culturales. relativame te poca importancia como fuente de extracci6n.
Los españoles acostumbraron declarar corrientemente Sufrió un ncrernento de extracci6n de esclavos en los pri-
los p a h s o castas, como ellos les llamaban, a que perte meros decenios, pero no prosperb dbbidd a la infiuenda
necian las partidas de esclavos que se vendían. Si el esclavo islámica de sus habitantes. Los llamados berberis~os O
se había embarcado, había sido adquirido por el negrero esctarros ddl' Levante, que se embarcaban en esta regi6n,
o había nacido en Guinea, por ejemplo, en los documentos no eran verdaderos negros, y su introducción fue prohi-
pertinentes se deda que era de casta guinsa o de pals bida repetidamente por motivos religiosos.
Guinea. Esta costumbre, muy Gtil en la investigación En general, especialmente la Corona Española prefería
actual, fue implantada por las propias autoridades espa- impqrtar negros primitivos, que no pudieran contaminar
ñolas, pues había algunas castas a las que se atribuían

,
especiales defectos o virtudes, y otras a las que no se a la poblacibn. indígena de America con ideas herhticas.
pemitió pasar a Ambrica. En la práctica, sin embargo, La reiterada prohibición de introdpcci6n de esclavos del
los vendedores y revendedores de esclavos solían confun- Levante, sin embargo, comprueba que tal medida no fue
muy respetada. Las reales cddulas de prohibicibn son de
dir los lugares de donde los negros eran oriundos con los los años 1501, 1506, 1509, 1530, 1531, 1543, 1550.78
,de embarque y i ?e la parte más austral de esta misma zona se trajeron
Si se estudian las declaraciones de los negreros, los lu- verdaderos negros, conocidos en Ambrica como de nacidcin
gares de embarque y la evolución general de la trata, se mandinga.
puede llegar a un panorama muy claro de los lugares de
:donde eran oriundos los esclavos africanos traídos a las 2 ) Una segunda regibn, de mucha importancia en el
colonias Latinoarneri~anas.~~ Las zonas africanas de ex- siglo XVI, la que continGa inmediatamente al sur, es la de
tracción de esclavos, a medida que se avanza cronológi- Guinea o Cabo Verde, comprendida entre el actual Senegal
camente, van desplazhdose de norte a sur del Continente. y el río Ceba. Una enorme cantidad de negros fue extraída
Se pueden distinguir seis zonas diferentes en está direc- S

de esta zona por portugueses, holandeses e ingleses sucesi-


ción, que van teniendo importancia sucesivamente: 4
vamente. A esos negros se les conocla con la expresibn
general y vaga de esctavos de los ríos de Guinea, que no
Aguirre Beltrán, 1946; Mellafe, 1959. son otros que el rlo Niger y sus ramificaciones. De aqui
77 Algunos historiadores regionales de la esclavitud se han
preocupado de este aspecto. 'Para Argentina: Assadourian, 1965; también son los llamados gelof es, berbesfes, bidfaras y una
Studer, 1958;Brasil: Goulart, 1949; Boxer, 1969; Chile: Mellafe, parte de los mandingas. Las tres grandes factorías portu.
1959; Colombia: Escalante, 1964; Mkíllco, Aguirre Beltrán, 1946; L
Perú: Lockhart, 1968; Uruguay: Ca+alho-~eto, 1965. Hay. por 78 Herrera, 1945; Encinas, 1945; Recopilación de Leyes de
lo menos un trabajo de conjunto, Cqrtin; 1969. Las Indias, 1943.
guesas de estas tierras sufrieron reiterados ataques de ho- con el nbmbre de India Portuguesa, ya que fueron escalo-
ladeses e ingleses, entre 1578 y 1585, debido a lo cual nadaxnex~teocupadas por el reino de Portugal desde la
s&6 mucho más al sur el centro esclavista portugds de 1 Uegada de Vasco de Gama en 1498. Abarca los ámbitos
Santo Tomd. del Odano Indico, incluyendo parte de la costa Este del
Africa, el Archipiélago Malayo y las Filipinas. Con esta
3) Irmediatamente al sur, la región de Costa de Oro
y los ríos de Sierra Leona fue de relativa importancia a
fines d d siglo ovx. EL interá portugués por esta posesión
' zona, el aporte cultural básico de los esclavos que llegaron
al Nuevo Musdo deja de ser propiamente africano y se
complica con influencias hindúes, chinas y ocetinicas.
se debió más bien a la extracción de oro y marfil, y se la
podría considerar ,como una prolongación de la anterior.
Los negros xapes y los minar, que los negreros declaraban Los esclavos negros sacados de estas regiones fueron cono-
de Sisrra Lsona, eran s610 embarcados por alll,re cidos como de casta catres y motambiques, dejando la d e
nominación genérica de chinos para todos aquellos de rasgos
4) A fines del siglo XVI y en la primera mitad del si- asiáticos, aunque can seguridad, poquísimos o ninguno
guiente la gran factoría negrera es Santo Tomé, que desde fueron realmente chinos. La presencia de cargazones de
la isla de su nombre dominaba el actual CamerÚn y parte esta zona en América fue relativamente circunscrita y
del Congo; de allf se embarcaron los diversos contingen- ocasional. En los primeros decenios del siglo xvx llegaron
tes de cultura bantá y dahomeyana. En los mercados lo- algunos reembarcados desde Lisboa, por la ruta clásica.
cales de toda Latinoamérica, estos esclavos se vcndian comb 1 Pero después del viaje de Miguel de Legazpi, 1564-1565,
de casta d6 Santo Tomd, Novos, Terra Nova y Congos. desde las costas de México al Archipiélago filipino, se
En el año 1fi00, la isla fue capturada por los holandeses, abrió definitivamente el llamado Circuito filipho, Este dio
y en el siglo1 siguiente sirvió nada m&s que como estación oportunidad a una pequeña, pero no despreciable trata
de paso de los barco; negteros de todos los países. I de esclavos cQnos por la ruta ManiíaeAcapulco, prolon-
5) Como consecuencia de la caída de Santo Tomé, los gada circunstancialmente a Panamá, Guayaquil y Callao,
portugueses hicieron prosperar rápidamente' el centro n e Tal es el motivo por el cual los llamados esclavos chinos
grero, que seria el más importante desde mediados del si- fueron vendidos exclusivamente en México y en las demás
glo xvn sn adelante, Esta zona se extendía al sur del rfo ., colonias que daban al Pacifico, incluso Chile.80
Congo, y ocupaba toda la región de Angola. Los esclavos
que de allf se extrajeron fueron conocidos comúnmente por
v t a angola, aunque también les pertenecen las denomi- ~ w c o nqyeros,
s puertos y vb~urnrnde importacidn
naciones de manicongos, loandas, benguelas, etcétera.
1
6) La Última zona no es solamente africana, pues abarca -
tierras asiáticas y de Oceanía. Históricamente se la conoce

7 9 Sobre la evolución de las diferentes regiones africanas de,


extracción, caracte.lsticaa de la trata en cada una y de sus gru-
pos étnicos, véase: Boxer, 1969; Blake, 1937; Murdock, 1959;
Curtin, 1969; Herskovits, 1958.
importancia, por el volumen de piezas desembarcadas, legalmente y que por él se habían pagado los impuestos
fueron Cartagena, Veracruz, La Habana, Buenos Aires, , corre~pondientes.~1
I En páginas anteriores ya hemos mencionada cómo al
Maranhao, Pernambuco, Bahía y Río de Janeiro.
En todos estos puertos, pero también en las ciudades terminar el siglo xvn se introdujo el nuevo concepto de
importantes del resto de las Indias, habia extensos ba- tonelada de esclavos, cuando se dieron concesiones a Do-
rracones, propiedad de los asentistas o de los cabildos de mingo ,Grillo, y especialmente al tiempo que los portu-
las ciudades, que servían como depósitos de esclavos. Antes 1 gueses recuperan la trata a travb de la Compañía Real
que las cargazones ingresaran en los depósitos se cumplía de Guinea. La tonelada de esclavos complicb afin más el
el trámite de la recepción de los barcos, que conbistia en comercio de negros. Por esos años los ConsuIados de
la visita de los oficiales reales de1 lugar, un alguacil mayor las colonias tenían el derecho de cobrar algunos impuestos
y un representante del gobernador o corregidor, según el sobre la internación y venta de esclavos y al mismo tiempo
caso,. Este trámite estaba destinado a comprobar la legi- otro sobre la extracción de los metales preciosos obtenidos
timidad del arribo, de acuerdo con la licencia, real cédula de la venta de los esclavos; A su vez, los Consulados

no permiso real, que el encargado del barco debía exhibir.


lo largo del siglo xvx se agregó una visita de sanidad,
ue se encargaba a un cirujano, para cerciorarse de que
o venía ningín esclavo con viruelas u otra enfermedad
epidémica, en cuyo caso se dejaba el barco en cuarentena,
Cuando cayó en desuso el sistema de las licencias, el pro-
cedimiento de recepción de los esclavos se complic6 un
arrendaron o remataron los derechos a cobrar tales im-
puestos y con ello se produjeron litigios y problemas ju-
rídicos y econ6rnicos interminables. Las compañías negreras
pagaban a la Corona un derecho de importación por to-
nelada de esclavos; sin embargo, los :impuestos locales y
aquellos que recaian sobre la venta de cada esclavo debían
pagarlos por cabeza de negro. Entre otros, en 1699, se ini-
poco, pues los asientos moaopdista~hablaban de piezas , ci6 un largo juicio entre los representantes de la Com-
de Indtds en lugar de cabezas o licencias. Era entonces
necesario determinar cuáles esclavos de la cargaz6n podían pañia Real de Guinea en Lima por una parte y las auto-
ser reconocidos como piezas de Indias, para recaudar el ridades fiscales y el Consulado de esa ciudad por otra.
impuesto de importacibn. Tal operación tenía dos fases: A lo largo de los alegatos del juicio queda claro que
el fialmeo y la carimba. , cuando se habían efectuado las primeras negociaciones
El p a b e o consistía en la medición de bada esclavo.
S
entre los asentistas y la Corona, el criterio de esta tíltirna
Para ser considerado como pieza de Indias debla tener había sido que una tonelada de esclavos equivalía a un ne-
un minimo de 7 palmos de estatpra, es decir, aproxirna- i gro, que tuviera 1 s calidad de una pieza de Indias, pero
damente un metro y setenta centí~etros.El palmeo incluía que posteriormente la Corona habia aceptado que la equi-
tambikn un examen físico y una apreciación sobre la edad j valencia fuera de tres esclavos por tonelada, y m8s aún,
La carimba, palabra y costumbre de origen .portuguCs,
consistía simplemente en una pequeña marca al fuego 81 Mbs datos y pormenores en relacibn a estos trámites pueden
que se hacia con un hierro al rojo en la espalda, el pecho encontrarse en: Martin, 1931; Meilafe, 1959; Studer, 1958;
o los muslos. Esta marca, que variaba según el asentista Goulart, 1949; Biblioteca Municipal de Lima; Cedukdo del
y ei lugar de entrada, daba seguridad al futuro interesado , Cabildo, tomos 111 y XXVI; Archivo Nacional de Lima, sec-
ción H'istbrica, esclavos, legajo 1.
de que el esclavo que compraba habia entrado en Amkrica
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]
que en la práctica era general y tácitamente permitido que vertida en toneladas, resulta /de 144 314 lo que significa
se incluyeran hasta 7 negros por tonelada.8a aproximadamente la cantidad de 350-000 negros de ambos
A medida que los paises que usufructuaban la trata sexos y todas- las edades, importados solamente entre
iban venciendo la resistencia española a otorgar conce- los años arriba indicados. Es curioso anotar que las li-
siones económicas y a medida también que la crisis na- cencias y monopolios otorgados por la Corona Española
viera se hacia más aguda, fueron eliminándose las restric- entre estos mismos años y que nosotros conocemos, dan
ciones referentes a los barcos negreros. En el siglo xw, por permiso para introducir sólo aproximadamente 100 000
,
ejemplo, se había prohibido que éstos llevaran otra mer- esclavos.s4
cadería que no fuese esclavos, y que se empleara, para el No es posible hasta la fecha llegar a una cuantificación
tráfico, el tipo de barcos denominado urca. Esto último, segura del número de esclavos ingresados al Nuevo Mundo,
especialmente por el problema del contrabando, del sub-
porque dichas naves eran lentas y de dificil maniobra, lo registro de navíos y, por lo menos para el caso de las
que facilitaba la acción de los corsarios. Pero con el correr colonias españolas, por el fenómeno económico de los juros
del tiempo todo esto varió tanto que incluso se requirió descrito anterionnente.
que las, propias compañías aportaran el material náutico Hemos ensayado, sin embargo, para el caso español,
necesario,
otro método, que resulta igualmente aventurado, pero que
Las compañías negreras llegaron a construir barcos es- por lo menos da una línea adicional de referencias. Se
peciales para el tráfico, idean& sistemas de semridad para trata de las sentas que las Arcas Reales recibieron en
i>revenir'fugas y motines, aprovechando el espacio m&o cancelación ditecta de licencias para importar esclavas y
bajo cubierta para que cupiesen más piezas, El tonelaje por aquellos juros otorgados con el fin de ser convertidos
medio de los barcos dedicados al tráfico, hasta mediados en el mismo tipo de licencias. Aunque conocemos satis-
del siglo XVII, fue de 118 toneladas. En el resto del periodo, factoriamente la estructura de la Real Hacienda española,
éste subió aproximadamente hasta 220, encontrándose al- el procedimiento resulta inseguro porque las cuentas mis-
gunos hasta de 500 toneladas.88 mas, especialmente en lo que se refiere a los juros, no,son
El tonelaje medio de los barcos negreros y la frecuencia lo suficientemente claras. No existe, por otra parte, una
de su llegada a América nos puede entregar una valiosí- relación directa entre el dinero que anualmente ingresaba
sima información ,para calcular, aunque sea en f a m a a las tesorerías reales como producto de la trata y la
aproximada e insegura, la cantidad de negros entrados cantidad de esclavos efectivamente ingresados en el Con-
al Continente en forma lícita, ya que, como hemos dicho, tinente, pues en último término el contingente anual de
el contrabando es casi imposible de mensurar. Desde 1551 negros que envolvía la trata dependía de la disponibilidad
hasta 1640, es decir, en 99 años, entraron l'223 barcos de piezas acumuladas en las .factorías africanas, de la
negreros a las colonias hispanoamericanas; esta cifra, con- capacidad de fletes navieros de los asentistas o de los fa-
vorecidos cgn los permisos de importación.
82 Archivo Nacional de Lima, sección Histórica, esclavos, lega- Durante todo el ciclo colonial la tendencia de la Corona
jo 1, El desconocimiento de este tipo de documento ha inducido
a algunos historiadores a notables emres en relaci6n al volumen 64 Datos obtenidos nte de las obras mencionadas
de esclavos ingresados a l b colonias. en las notas núxnems 77 y de Chaunu, 1957-1959, tomos
Chaunu, t. VI; 1957; Martin, 1931. VI y VIII. .
Española fue la de vender muchas más licencias de las que Luego dcanzamos un mill6n y medio de esclavos, sin
fue posible convertir en esclavos efectivamente desembarca- tomar en cuenta el lapso del libre comercio, el aumento
dos en las colonias, más incluso de los que su propia política del tonelaje de los barcos, las pequeñas licencias regalis-
esclavista aconsejaba aceptar, Las necesidades provocadas
por un déficit fiscal crónico fueron implacables. En un 1 tas de que hemos hablado en capítulos anteriores, y, en
fin, lo que es más importante de todo, un contrabando
desenfrenado de más de dos siglos de duración. Tomando
año en que, por ejemplo, debían entrar solamente tres
mil esclavos, el ingreso efectivo pudo-ser del doble, estando en cuenta todo esto no nos parece exagerado decir que en
e ta cantidad incluso por debajo de la suma total de li- el periodo colonial fueron introducidos ,en Hispanoamerica
cincias que las autoridades imperiales habían vendido en alrededor de 3 000 000 de esclavos negros.
apos pasados y que no habían hecho efectivas hasta esa Es dificil imaginar el volumen comercialnque repre- ,
sentan las cantidades anotadas. A principios de la década
f
f cha.
A pesar de la complejidad del tema y de la inseguridad
del mktodo, las cifras obtenidas con este sistema son bas-
de 1560, después de un alza del precio de las licencias,
la Corona Española recibía un promedio anual de 136 030
tante concordantes con las que arrojan los cálculos basados pesos de plata corriente por la venta de derechos de in-
en el tonelaje de los barcos, Entre los años 1551 y 1640 troducción de esclavos.8e En 1561 el valor mayorista de
la Real Hacienda habría recibido dinero correspondiente la totalidad de esclavos entrados en las colonias era equi-
a la importacián de 337 200 piezas de negros esclavos. valente al 22.5% de la producción total de plata .de las
Si extendemos retrospectivamente la contabilidad al año minas del virreinato peruano, en un año en que el ren-
1511, la cantidad total de piezas sería de 371 400.86 dimiento, especialmente de Potosí, *.fue excepc~onalmente
Desentendiéndonos ahora de los ingresos de las Arcas alto.87En 1589 la Casa de Contratación de Sevilla, en un
Reales, ya lo hemos dicho, tenemos un deficiente, conaci- infome al rey, be refería a la exportación de esclavos q
miento de todas las licencias y contratos firmados entre América como a la mercaderfa m& importante que se
la Corona y los negreros o comp+fas, de tal modo que lleva a l a In*. En 1594, por ejemplo, el 47.9% de los
resulta sumamente aventurado indicar cuántos esclavos barcos que llegaron a Hispanoamérica eran negreros.88
permiti6 el rey pasar a las coloni&~No está de más, sin A pesar de que el comercio negrero mostraba cada vez
embargo, mencionar los datos que poseemos. Hasta el más independencia respecto al volumen y la tendencia
ano 1773, incluyendo el permiso entregado a la 'compañía 86 La Real Hacienda llevaba su contabilidad en ducados. La
Agurrre y Aristegui, es decir, dejando de lado toda la cantidad anotada en el texto corresponde aproximadamente a
etapa final del libre comercio, podemos computar a tra- 100 000 ducados, (Ulloa, 1963.) Cada ducado equivalla a su
v& de documentos oficiales una cantidad de 516 114 ne- vez a 370 maravedies, en cambio, cada peso de plata corriente
gros introducidos. Si hacemos persistir la diferencia arriba a 272 maravedies.
anotada entre concesiones reales y promedio de negros 87 Escogimos el año 1561 para hacer el chlculo porque la
calculado por tonelaje, llegamos fhcilmente a uha cifra producción de plata fue excepcionalmente alta: 783 234088
no inferior a 1 500 000. mqavedfes (Jara, 1966). Por el contrario, el cálculo respecto
a 1Ls esclavos ha sido intencionalmente bajo: 2 600 esclavos al
m

1
88 Para hacer estas estimaciones hemos seguido especialmente
14s erroteros bibliográficos y los datos entregados pos Carande,
1849 y Ulloa, 1963.
1
predio de 250 pesos de plata corriente cada uno equivaldría a
176 800 000 maravedfes.
88 Mellafe, 1959,

80
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I '
general de la economía del Imperio Español, por lo menos con Gonzalo Váez, no se perrbitió que el asentisw o sus
hasta mediados del siglo xvxr no dejó de sufrir fluctua- representantes penetraran más 'allá de estos puertos de
ciones relacionadas directamente con la curva total del L entrada en dirección a las diferentes provincias de Amé-
tráfico mercantil. Chaunu nos ha mostrado claramente rica para vender directamente los esclavos en los mercados
las relaciones entre las recesiones económicas del comer- locales.
~ ~crisis propiamente negreras en los periodos 1603-
c i o las Esta prohibición se fue' daciendo menos rígida hasta
1605 y 1611-1616. En este sentido, el comercio negrero con 1 permitir un libre tránsito m d t i m o y terrestre de los impor-
Hispanoamérica se diferencia bastante del lusoamericano; tadores de negros, desde fines del siglo XVII. Sin embargo,
este último crece progresivamente, el otro, en cambio, muchas compañías preferían vender sus cargazones al por
obedece a una c o y u n t e económica larga, sufre alzas y mayor o en todo. caso hacer un comercio marjtirno peri-
de presione^.^^ férico, sin correr el riesgo de pérdidas resultantes de la
El caso de Brasil es así un poco diferente respecto al muerte de los esclavos en los largos viajes, gastos de
volumen de la trata repartida en casi los cuatro siglos i ali~nentación,~ etc. Perdían .en cambio un mayor precio
que allí duró, pero no en relación a la cantidad total de
esclavos ingresados hasta el momento de la abolición defi-
! que podían donseguir menudeándolos en las provincias
internas. Dejando de lado Brasil, las únicas excepciones
nitiva de su comercio, Un serio investigador ha calculado i a este desinterés de los negreros eran las provincias cen-
que en la centuria que corre entre los años 1570 y 1670, ¡ trales internas de México y el Perú, por su elevada pro-
se introdujeron allí 400 000, no siendo Bste el periodo de 1 duccióxr argentífera. Las primeras obtuvieron en diferentes
mayor prosperidad de su comercio. Posteriormente, sin épocas algunos permisos limitados, pero a las segundas
embargo, desde comienzos del siglo xvm, las colonias los importadores de negros nunca pudieron entrar direc-
portuguesas fueron las regiones de mayor consumo de tamente, y se valían entonces de españoles y criollos para
esclavos en el Nuevo Mbndo. Entre 1811 y 1870, red- romper las barreras aduaneras y restricciones.
bieron el 60.3% de todos los esclavos desembarcados en La distribución de la esclavitud negra en Latinoamérica
el Continente. Curtin estima que hasta el año 1870 inclu- ! estuvo pues, pmúnmente a cargo de otro grupo de ne-
sive fueron importados al Brasil la cantidad de 3 646 800 greros europe. y criollos, que también comerciaban con
de esdavos negros.g0 frutos y prodbctos rrglonalcs e importaban mercaderías
de la. metrópoli, Las actividades de estos pequeños negre-
l ros se organizaban siguiendo ciertas rutas marítimas y
Comercio interindiano, contrabando y aduanas
1 terrestres, que en su conjunto constitillan la trabazón co-
mercial propiamente colonial y que se podría denominar
Podríamos decir que la primera etapa de la trata ne-,
grera terminaba con el arribo de las cargazones a los
puertos abiertos por la Corona al comercio negrero; no
i
I
comercio interindiano. Veamos sus tramos primordiales.
La distribución legal de esclavos negros por el Atlántico
se hacía en cuatro complejos econ6micocgeográficos dis-
tomamos en cuentp por el momento el comercio intérlope, ¡ tintos: uno era la región del Caribe, que no tenía un
Prácticamente hasta el año 1605, con el asiento firmado 1 solo puerto de entrada sino varios, siendo los, principales
I La Habana, $anto Domingo y San ,Juan. Como a estas
$9 Chaunu, 1957, t. VI; Mauro, 1956. regiones la Corona Española casi siempre les otorgó cuotas
80 Mauro, 1956; Curtin, 1969; Goulart, 1949. fijas, en ellas casi no existió la segunda etapa de la trata.
82
México y parte de Centroamérica se abastecieron por Por último, la cuenca del Río de la Plata se abastecía
largo tiempo por Veracruz. A fines del siglo xvn se per- a través de Buenos Aires, pero este puerto, junto con
/ mitió la hportación por algunos puertos que salían a la
bahía de Carnpeche y a las costas de Honduras.
j
1 Asunción y otras provincias, se convirtió luego en punto
1 de partida o de trhnsito de rutas terrestres antagónicas
) Una tercera zona atlántica americana, quizás la más a la política de circuitos cerrados de la metrbpoli, lo que
importante por el volumen de esclavos que recibid y re- j
l
' partió, tenía por puerto a Cartagena. Una pequeña parte veremos más adelante.
de las cargazones arribadas a Caitagena pasaban al Pací-
l
Las porciones andinas del Pacífico de Hispanoamérica
fico por Panamá, otra quedaba en Centroamérica, otra 1
tuvieron, por m& de dos siglos, una Gnica puerta leg?l
se repartía por la costa venezolana y una iiltirna llegaba l
de entrada de esclavos negros, Panamá, que a su vez rea-
al interior del virreinato de Santa Fe por el río Magdalena. bía cargazones desembarcadas en Cartagena y espegalmen-
A lo largo del siglo xmn comenzaron a entrar esclavos por te en Portobelo. Panamá, fuera de ser, como se decía en
diversos puntos de la costa venezolana, Maracaibo, Coro, la bpoca, la garganta del Perú, era uno de los ejes básicos
La Guaira, Cumaná, lo que restringió un tanto la im- del llamado circuito del Pacífico. Este circuito, a su vez, .
portancia de Cartagena," A estos pequeños puertos y a formaba un inmenso triángulo cuya base se extendía desde
otros que existían en Yucatán y en la costa atlantica Norte Acapulco hasta el puerto de Valdivia en el sur de Chile,
de Amdrica Central, las autoridades espaliolas dejaron pasando por Panamá, Guayaquil, Callao y Valparaíso, )I
entrar es orádicamente reducida$ cargazones en un esfuerm cuyo vértice llegaba a las Filipinas, sin perjuicio de que
zo por &tener el contrabando.[Ingleses, franceses y ho- existieran algunas rutas directas entte el Oriente y Pana-
landeses construyeron, en bahías y ensenadas escondidas, má o Callao,08
pequeñas factorías. Muchas veces hicieron también pactos Al circuito del Pacífico ingresaba la corriente esclavista
con caciques de tribus aisladas y a quienes usaban como que venía del Atlántico y la de los esclavos llamados
apoyo de contactos y mano de obra en las actividades chinos que se embarcaban en Filipinas, ésta Iiltima mucho
comerciales. A estos lugares llegaban mercaderes contra- menos importante. España mantuvo la vía Panamá como
bandistas españoles y criollos, que eran los intermediarios una divisa obligatoria con respecto al comercio interin-
con los hacendados y mineros de las provincias internas. diano. Gran parte de su política económica colonial estaba
De nada sirvieron los intentos espafioles para recapturar el basada en el mantenimiento de esta ruta, en lo que en-
comercio y la soberanía absoluta de aquellas costas. Ni con'raba amplio apoyo por parte de los consulados de
las incursiones militares contra poblaciones mestizas e in- Sevilla y Lima. La posicih antagónica estaba represen-
dfgenas, especialmente los Goajiros, que favorecían el con- tada por los productores y comerciantes de las provincias
ttabando?=
1 al' comercio
91Esto a610 en lo que a refiere a esdnvos negros. Re~pecto
, de Charcas, Paraguay, Tucumán, Cuyo, Cbrdoba, Buenos
Aires Chile. Las provincias interiores del Plata no en-
interindiano en general hubo otras rutas locaies muy contragan una salida natural a sus productos, ni podían
importantes, entre Venezuela y México, por ejemplo. VCase Arci- mantener una importación considerable de manufacturas
la Farías, 1950; Rainos, 1970.
92 Interesantes documentos sobre, c ~ t amateria pueden encan-
trarse en: Archivo Nacional de Oolombia, secd6n Colonial. Caci-
ques e Tndios, volíunenes 4s 33 y 47.
- - -- c II__ m El- - ----

europeas y esclavos, si-no se eliminaban las restriccione


y se abría el comercio por Buenos AiresB4
Curazaol y Babados aceptaban el trueque de csc1avos
negros por azúcar, cacao, tabaco, perlas, etcétera.
1
Las provincias interiores del Perú y el Alto Perú, junto En el Atlántico sudamericano, el contrabando de negros
con Chile, tampoco aceptaron de buen grado el predo- no está vinculado con una economía de plantación más
minio del eje Panamá-Callao, porque dependían sólo de que en forma muy indirecta, Aquí el motivo primordial
la ca acidad del circuito del Pacífico para su respiración fue la economfa mataüfera de la altiplanicie andina y la
econfmica, y éste -ya a fines del si& XVI- no era l
riqueza ganadera de la región del Plata, todo esto mon-
capaz de amparar su crecimiento natural; aparte de estar tado sobre una extensa ruta comercial terrestre antagónica
recargado de aduanas e impuestos que hacían onerosa al eje PanamárCallao,
toda imp0rtaci6n.~6 Hemos llabado ruta continental a los caminos terres-,
La obstinación de la política económica española en tres que se orientaban desde los países atlánticos hacia
cuanto al mantenimiento del comercio negrero encauzado el interior, saliendo tambiép al Pacífico. La ruta conti-
únicamente a través de estas rutas obedecía al deseo de nental presentaba algunas desviaciones y variaciones, todas
evitar dos hechos, que a pesar de todo subsistieron thasta relacionadas con el tráfico Eegrero. La primera gran co-
la etapa final del libre comercio. Estos eran la fuga de niente de este comercio partía del Paraguay, que recogía
metales preciosos por pago de esclavos y el contrabando, previamente la mercancía negrera de los traficantes portu-
que no s61o involucraba el ago de los esclavos en plata gueses y criollos' del Brasil. Luego, desde esta provincia,
&
sin amonedar sino también evasión de lok impuestos y ; la ruta se bifurcaba a la altura de la ciudad de Salta,
siguiendo la parte más importante por Jujuy al Alto
la corrupción de la administración.
A pesar de todo, el contrabando, con la secuela de '
Perú, en especial)a Potosí. La otra atravesaba el Tucumán
Inconvenientes que infligia a la economía del imperio, fue y pasaba poy Mendoza a Chile.
una actividad casi normal durante todo el periodo colo- , Pero quizás e1 camino clásico de la ruta continental,
nial. El gran volumen del comercio intérlope de esclavos que se organizó en los primeros años del siglo x w , partía
se verificó en el Atlántico, pues pasar al Pacifico con de Buenos Aires para seguir dos direcciones diferentes. ,
esclavos era un riesgo inútil y caro. Una, la más importante y ventajosa, pasaba sucesivamente 1
De norte a sur, el primer gran foco de contrabando por Córdoba, Tucumán, Salta y Jujuy, llegando a la 11
negrero es el Caribe. La economía de plantación que allí ciudad de La Plata (Alto Perii) y a Potosi. La otra se
floreció con éxito creciente a lo largo del siglo xvu nece-
sitó de mano de obra abundante y barata. La población
desviaba desde Córdoba a Mendoza para llegar a San-
tiago y a La SerenaDe
1
indgena sobreviviente al siglo anterior estaba confinada La primera abastecía de mano de obra negra a los
en zonas selváticas marginales, y lo que es muy importante,
las fuentes de acumulaci6n de las potencias que deten-
, empresarios del Alto Pertí y las zonas selváticas interiores
denominadas provinciw de Los Andes y Yungas. La otra
taban la trata estaban cercanas. Los negreros de Jamaica, dirección que tomaba la ruta continental por Chile se
prolongaba desde Valparaíso o Coquimbo hasta los pe-
a4 CQpedes del Castillo, 1947; Levene, 1954; Rodríguez, 1956.
Kossok, 1959; Assadourian, 1966; Zuluaga, 1970. 1 96 Véase bibli~graiíaindicada en las dos notas anteriores, ada
96 CBspedes del Castillo, 1947; Levene, 1954; Rodríguez, 1956; más: Jaimes, 1915; Levillier, 1915, 1920; Canabrava, 1944; Torre
Assadourian, 1966; Mellafe, 1959. Revello, 1958.
87
queños puertos que se sucedian al $nortede G c a ; de tal tener los esclavos, pagar los impuestos y fletes de largas
modo que abastecía de esclavos a los cálidos y produc- \,
travesías, muchas veces curarlos de enfermedades, vestirlos
tivos valles de la costa del virreinato peruano. Aunque y hasta engordarlos para conseguir un buen precio en
el tráfico negrero munca se interrumpió en 61 circuito los mercados locales hacían necesario importantes capi-
del Pacífico, languideció casi totalmente a lo largo del tales. La manera de afrontar estos gastos fue general-
siglo xvx al mismo tiempo que la ruta continental era mente, desde la época de la Conquista en adelante, la
cada vez más importante.s7 . asociación de mercaderes locales, que al mismo tiempo
De muy poco sirvieroh las medidas tomadas por la se dedicaban a todas las ramas posibles de comercio.08
Corona, los virreyes peruanos y los funcionarios reales de Una de las diferencias fundamentales entre las dos
todas estas provincias, tendientes a impedir y controlar etapas de la trata negrera es que a la que traia los es-
el contrabando en estas vías comerciales, En 1622 se creó clavos desde el Africa le interesaba solamente el volumen
la Aduana Seca de Córdoba c& este fin, pero aunque total de cada cargazón, sin preocuparse por la muerte o
su establecimiento produjo algún efecto, en realidad sola- enfermedad de un porcentaje bastante elevado de ella,
mente sirvió para que la ciudad dejara de ser una estacibn lo que se estimaba norma LOS pequeños negreros de
y centro de confluencia de las rutas que siguieron pa- Latinoamérica, en cambio, que comgraban lotes fluc-
sando por otros puntos de la regi6n. El traslado de esta tuantes entre 5 100 negros, se velan obligados a cuidar
aduana a Jujuy en 1695 tampoco terrninb con el mal. el capital invertfdo, dando muy a menudo trato hirma-
¡+ nitario al material humano de su propiedad,
Todas estas pequeñas sociedades, se formaban en las
ciudades y puertos más importantes de cada gobernación

a
que agrupaban los mayores capitales. Esto, unido al
El hecho ,de que sólo algunas pqvincias de Indias , he o de que la vida económica y polltica se centralizaba
c ntaran con puertos de entrada de esdavos o los im- entstas mismas ciudades, hizo que los mercados locales
p rtaran directamente, produjo interesantes características del comercio negrero estuvieran ubicados en los grandes
d 1 comercio de ébano. centros: la ciudad de México, Veracruz, Bahía, Lima,
Las provincias distantes de los puertos por donde en- Santiago, etc., en lugar de estarlo en los lugares de pro-
traban las cargazones, como el reino de Quito, el vi- + ducción. Los empresarios qve requedan mano de obra
rreinato peruano, Chile, etc., se valieron de la armazón esclava se dirigían a esos centros para comprarla o la
del comercio interindiano para proveme de negros. La encargaban a otros mercaderes más modestos que llegaban
necesidad de mano de obra y las diferencias de precios hasta los corregirnientos distantes,
hacían muchas veces que esta especie de subtrata negrera Es fácil imaginar que en esta enorme armaz6n co-
resultara muy lucrativa. Pero al mismo tiempo el man- mercial, donde la distancia, lis dificultades y la carestía
de los fletes jugaban un papel primordial, los precios de
97 Mellafe, 1959. En el aspecto documentai: Biblioteca Nacio- los esclavos variaban enormemente en distintas provin-
nal de Lima, seccibn Manuscritos, C 456, D 177. Archivo Na- cias de Latinoamdrica colonial. Por este motivo, la Co.
cional de L i m Tribunal .del Consulado, legajo 10, cuaderno rona no pudo nunca imponer. precios fijos y unifomes
137. -vo Nacional de Santiago, colecci6n de la Real Audien-
cia, volúmenes 45, 88, 131, 187 y 316. 98 Mellafe, 1959; Assadourian, 1965; Zuiuaga, 1970.
a los esclavos negros, aunque lo intentó varias veces, en En Santiago de Chile, el p r e c i ~p ~ m e d i ofue de 300
diferentes épocas. I
pesos de oro, el doble que en Lima, el triple que en
Los precios de los esdavos estaban sujetos a dos 6r- México y casi cinco veces más que en el Caribe. Hacía
denw distintos de fenfimenos. Unos dependieron de las 1615 el precio había bajado a sólo 265 pesos.@*
condiciones generales del mercado, de la ecoiiomía y hasta c) Obo factor fundamental de las condiciones generales
de la política de España y Portugal en relación con sus del mercado, especiahaente v a d o para los. siglos XM y
colonias y con los otros países esclavistas; y otros que 1 x v q fue el recargo resultante de la política arancelaria,
podríamos llamar condiciones intrínsecas de los esclavos, de impuestos expordinazios, aduanas y aduanillas. Par-
independientes de la economía. ticularmente grave resultó este recargo para las provincias
Agrupando los hechos del primer orden de fenómenos lejanas que debían comprar los esclavos llegados a través
odríamos presentar cuatro grandes motivos que altera- del eje Panamá-Callao. Hacia el año 1630 el precio me-
gan el precio de los negros: dio de un negro traído por la ruta del Pacifico era en
Lima de 500 pesos de plata; en Potosi, de 800, y en, San-
a) En el siglo xw, especialmente en los primeros dece- tiago, de 600. En cambio, en el mismo aiio los esclavos
nios de la ocupación europea de cada sección de América, llegados por la ruta continental a Santiago costaban unos
todos los precios de objetos importados estuvieron abultados 150 pesos de plata, pero se vendían a más de 200. Tales
por el hecho de estar deserroll6ndose en el Nuevo Mundo difetendas de costos aseguraban el éxito comercial de la
una economía de fundación, caracterizada por lo que ya 1
hemos ilamado periodo del oro: Una curva o gráfica de
los precios, de esclavos negros o de otra mercancía im-
portada, mostrará sensible baja durante los primeros dece-
P
ruta continental y a m e taron el contrabando,
El recargo del precio de los esclavos no fue solamente
un problema de las colonias hispanoamericanas, también
ocurrió en las portuguesas. Por el año 1612 los cosecheros
nios en cualquiera región del Continente, contrariamente <\ de Brasil se' quejaban de que los excesivos impuestos que
a la tendencia universal de los precios en la economía debían pagar por los negros en Angola impedían el qu6 se
mundial de esa Cpoca. Los precios bajarán en relación pudieran importar todos los necesarios para incrementar
directa con la mejor instalación europea y con la mayor la producción.loo Los plantadores de los valles de la costa
integración de cada colonia con el comercio interindiano, peruana* a su vez y un siglo más tarde, en repetidas ocac
, b
siones procuraron sin h i t o suprimir el impuesto a la com-
b) La proximidad o lejanla de los puertos de entrada
de los esclavos hizo variar fuertemente sus precios. Estos Los precios que aparecen en este y en los siguientes párrafos
dos factores, a) y b), se combinaron de tal modo que los han sido tomados de: Saco, 1937-1944; Diaz-Soler, 1953; Agui-
precios fueron altos en todas partes en los primeros años, rre Bdtrán, 1946; Acosta Saignes, 1961; Studer, 1958; Ama-
pem más elevados abn si la provincia era lejana. M, por j dourian, 1965, 1966; Zuluaga, 1970; Lockhart, 1968; Mellafe,
ejemplo, en la ciudad de M6xico el precio promedio de 1959; Documentos impresos sobre la materia pueden encontrarse
un esclavo regular bajó de 200 pesos de oro en 1525 a un . en: Lohmann, 1941-1944; Millares Carlo, 1945-1946; Friede,
poco más de 100 hacia 1538-1540. Una baja parecida se 1955-1957. Respecto a documentos inéditos hemos empleado ma-
terial de la C!oleccióa de Notarios de los Archivos Nacionales
produce en Lima, lugar alejado de la importación directa, 5 de Lima y de Santiago de Chile. VCase Bibliografía General.
pero esta baja es entre cifras más altas; el promedio en Archivo General de Indias. Lima, legajo 1095.
1536 ea de 360 pesos de oro, y en 1548, de 140 pesos. 100 Sluitu, ,3949.
praventa llamado de alcabala, para los traspasosJ de escla- En cuanto a los factores intrínsecos que influían en
vos que se hicieran despues de la primera compra, Ellos el valor de los esclavos, ellos son fáciles de agrupar. La
alegaban que era frecuente que, un esclavo cambiara entre
I juventud, robustez y salud de los esclavos, así como el
20 y 30 veces de amo a lo ~argbde su vida y que la suma hecho de que supieran algún oficio manual o trabajo
de los impuestos que se pagabah cada vez que ello ocurría especializado, hacían subir notablemente el precio.
era mayor que el precio del esclavo.101 En el lenguaje tkcnico de la época se denominaba
mulequillos a los niños de hasta 7 años de edad, mulequs
d) Hay, por úitimo, una tendencia general, especial- 5
hasta los de 12 y mulecón a los que no tenian más de
mente definida desde la mitad del siglo xvn en adelante, 16 años. Sus precios, naturalmente, eran pxpporcionales
a un alza continua del precio de los esclavo^. En este a la edad. De una manera también muy general, se
periodo los negros siguen la tendencia universal de los pre- denominaba bozdes a los esclavos recikn llegados, que no
cios y de la devaluaci6n de la moneda, pero a menudo habían aprendido afin castellano y de quienes no se con
su precio aparece especialmente afectado por .la demanda nocía todavía sus malas o buenas costumbres ni su capa-
brusca de mano de obra, la apertura de nuevos horizontes
mineros, la necesidad mayor de productos agrícolas y la
suspensión de la trata por conflictos bélicos. Asl, por
ejemplo, en la Lha de fines del siglo XVIX los negros
nunca bajaron de 600 pesos de plata. En Buenos Aires,
con importaci6n directa, su precio subib de 240 pesos en ! miento o enfermedad del esclavo..
1774 a 300 pesos en 1802; y en Cuba, hacia estos mismos Había dos expresiones que significaban lo opuesto a
años, no bajaban de 300 pesos de plata. bozal: la de ladino, para los negros que habiendo nacido
en Africa ya habian adoptado el idioma y las costumbres
Brasil proporciona también buenos ejemplos de alza 4 hispanoamericanas; y la de criollo, para los que hablan
de precios de los esclavos como directo resultado del ma- nacido en las colonias. Estas circunstancias hacian variar
yor requerimiento de fuerza de trabajo por la apertura poco el precio, pero a artir de eiias la costumbre y las
de nuevos horizontes económicos. Ocurrió en las zonas leyes introdujeron la obKgaci6n de que el vendedor debía
mineras, como Minas Gerais, Goías, etc., de la pqirnera estipular los defectos y enfermedades que tenlan todos los
mitad del siglo xvur. Lo mismo pasó a mediados del siglo ' esclavos que no fueran vendidos como bozales. A estos
siguiente, cuando nuevas zonas cafetaleras, como Vassou- defectos se les llamaba tachar, y llegaron a estamparse
ras, experimentaron una explosión económica. Por esos en las cartas de venta en f6rmulas siempre repetidas: lo
mismos años, otro motivo de carestía de esclavos se agregó vendo por tadrdn, borracho y huidor, lo vendo por ci-
a los anteriores kn forma 1 mitrrdn, etcétera.
De todas las tachas, la que más hacía bajar el precio
era la de cimarrdn, pues generalmente significaba que
había sido castigado por la justicia por haber estado pr6-
fugo y por alg4n delito grave.lo8
J

: 101
1
0
'
Archivo ~ e R de
d Indias. SLim
Boxer, 1969; Stein, 1970;
108 Más detalles sobre estos temas pueden encontrarse en Mella-
fe, 1959.
I
92
en los lavade?os de oro, mezclados con cuadrillas de indios
y apoyados en los trabajos complementarios -y en el
abastecimiento de alimentos- por la población india
local. En Chile, como en el caso del Perú, con una po-
Los negros en la estructura blación indígena abundante, donde los esclavos llegaban
económica colonial después de largas travesías y costaban preciios increíbles,
4 también se ocupaban negros mezclados con indios en los
I lavaderos de Curahoma o de Valdivia, La rentabilidad
Mano de obra, minería y esclavitud (a era tan alta que en un año de trabajo un riegm podía
pagarse a sí m i s ~ n o . ~ ~ ~
LA EXPANSI~N españo'la en América y su posterior asen- A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI los lava-
tamiento se hicieron, desde el punto de vista económico, I
deros desapafecen rápidamente, pero se va abriendo un
sobre la base de una intensa capitalización fundamentad-a I
!
segundo horizonte m e r o , más amplio, de más monta,
en la obtención de metales preciosos, en la industria ex- aunque de menos rendimiento por trabajador. Son las
tractiva o en los botines de la Conquista. Desde ese mo- grandes minas de plata; Porco y Potosí en Alto Perú, Za-
mento, mientras España posey6 colonias, y con la sola cateca~y San Luis en México.
excepción de los Gltimos decenios del siglo XVII, el im- , Después de la Conquista, el espíritu señorial del' empre-
perio se mantuvo dentro de una economía metalífera sario toma estas grandes minas bajo su dirección en una
descendente, Respecto a Brasil, como lo hemos mencio- ! primera época; quiere repetir la experiencia esclavista en
nado ya, sólo fue la apertura del horizonte minero del I ellas, pero fracasa. En la mina de Pomo queda demos-
oro, tasdfamente en com aración con las colonias hispa- trado que el trabajo masivo de esclavos negros en la pro-
nomericanas, lo que le Bio categoría de porción impor- ducción de plata no es económico sino e~cepcionalmente.~~~
tante dentro del Imperio Lusitano. <$ En 1554 y 1555, el Consejo de Indias se ocupa del asun-
Este cuadro planteó un complejo problema de mano to, y su parecer es bien claro, Siguiendo la opinión de los
de obra, que se solucionb de diferentes maneras según españoles que ya tenían e x p e p c i a en las minas de plata
las é ocas. La esclavitud negra estuvo siempre presente se decide que 6stas serán trqbajadas por la población in-
en tafk soluciones, aunque en variadas formas e intensida- dígena, en proporción modetada y pagándoles un salario
des. La primera fase en esta economía metalífera es la que adecuado. Hacia 1570, el vimey Francisco de Toledo rea-
hemos llamado ciclo de oro, ya caracterizada como elemen- firma y consagra definitivamente esta política, reqrupando
to primordial en la introducción negra como mano de obra; y distribuyendo racionalmente a la población indigena, ya
además de alto rendimiento y de presencia constante y con- bastante disminuida, y estableciendo el carácter obligato-
secutiva en todas las provincias agregadas al imperio. A
rio del servicio indígena en la minería, a través de lo
El ciclo de oro se fue presentando desde las Antillas que se llamó Mita Mineralo6
'
a México por e1 norte y a Chile por el sur. En todas 104 Ortiz de'zf6iga, 1920-1925; Meiiafe, 1959.
partes se emplearon negros, a pesar de que era una época lOWeiiafe, 1959; Wolff, 1964; Archivo Nacional de Santiago,
en que la trata no alcanzaba siquiera a ser continua colección Gay-Morla, vol. ,120. Para el caso de México, ver por
y en que los esclavos alcanzaron los más altos precios. En ejemplo, Berthe, 1958,
el Perú posterior a la Conquista se hacía trabajar a negros 106 L d e r , 1929; Villarán, 1964.
Salvo, pues, en el periodo del cid0 del oro; los esclavos
negros nunca fueron empleados en forma masiva .en la
minería, Sin qbargo, tampoco estuvieron; a lo largo de
/ autbctona o mestiza en lugares donde se descubrían vetas
importantes de cualquier mineral. La condición previa
indispensable fue, solamente, un alto rendimiento psr
toda la colonia, ausentes totalmente de la actividad extrac- 1 cápita del esclavo. En este orden de fenómenos se inserta
tiva, esto por dos motivos: primero, por la gran capacidad la concentración de negros en las provincias y distritos
de trabajo de los negros, lo que en muchas regiones de mineros de Brasil, desde principios del siglo XVIII, en las
Hispanoamérica se unió a la experiencia favorable que minas de cobre de la isla de Cuba y en la región aurífera
de ellos habían tenido los conquistadores cuando habían 1 de Esmeraldas en Ecuador.llo Otro valioso ejemplo puede
actuado como auxiliares de la Conquista. Siempre los que se4 el de las minas de cobre de Cocorote, de Venezuela
beneficiaban una mina tuvieron algunos ne S en sus del siglo XVII, trabajados por el fisco combinadas con
cuadrillas, no como peones sino como mano r o b r a cali-
ficada: jefes de cuadriua, guardianes, etc. En algunos
una útil maestranza a cargo tambi6n d:
esclavos.fi1 Ha-
bría que agregar, por filtimo, que fueron muchas las
lugares, estos negKIs recibieron el nombre de sayapayos, regiones del Nuevo Mundo que pidieron constantemente
y hubo de legislarse sobre sus actividades.y funciones.107 facilidades para importar esclavos en virtud de la im-
Por estos motivos incluso se siguieron pidiendo esclavos posibilidad de conseguir mano de obra para hacer pro-
negros para los minerales del Cerro de Pot~sí, especial- ducir imaginarias o reales minas recientemente descu-
mente cuando la producción de plata' cornetizó a bajar biertas.lla
alarmantemente a comieiizos del siglo XVII. En el año 1608 A lo largo de la segunda mitad del siglo XWI y del
los Oficiales Reales de Potosí escribían al rey diciendq : siguiente, los distritos mineros, como Copiapó en Chile,
que a pesar de que la experiencia habia demostrado no [ Parral en México, etc., se van traBsformando cada vez
ser económico trabajar las minas de plata con esclavos, más en lugares de mano de obra asalariada, donde los
wnvendria dejar pasar anualmente 1 500 6 2.000de ellos diferentes grupos 6tnicos, los aubgrupoa y las castas, van
por el Río de la Plata, para aliviar el trabajo de los j
b perdiendo las caracterlsticas de tales para ser solamente
indios en las labores no propiamente mineras, pero con- 1 una masa asalariada de mineros. El elemento negro, es-

i
currentes a la mantención e infr estructura del asentamien- clavo y libre, junto con una elevada proporción de mesti-
t o . l o ~ s t a s peticiones se repi 'eron cada vez con m& zos negros, fue una parte sustancial de este nuevo p p o
urgencia y argumentos,.pero e definitiva sin éxito. Llegó social de trabajadores?18
a recomendarse, incluso, el p uiatino reemplazo de la
fuena de trabajo indigena por la de esclavos, a pesar de
las experienkias y todas las comendaciones en contra Esclavitud y agricultura
de los expertos de la 6poca,10B
El otro mdtivo por el cual iempre existib un porcen- Al hablar de la agricultura de Latinoam4rica colonial
taje relativamente elevado de egros en las minas latinc>l ha que hacer por lo menos una gran distinción: la agri-
americanas fue la ausencia c i completa de población cuiura de subsistencia, destinada a la alimentación de
"7 Medina, 1889-1895, vol. 29; ~ e l l a f i1959. 110 Ceballos, 1886-1889, tomo IV.
108 Archivo General de Indias. Charcas, 35, 1x1 Acosta Saignes, 1956.
190 Archivo General de Indias. Charcas, 32; Le6n Pinelo, 112 Anundbay, 1963; Jaramillo Uribe, 1963,
1623, 1624, 118 West, 1949. Wolff, 1953; Cannagnani, 1963.
96
1
la población americana y al comercio interindiano, y, la dente appvechable de bajadores, como la prohibición de
agricultura tropical de exportación. Ambas, pero especial- usar indios en obrajes, trapiches y cultivos tropicales, no
mente la segunda, necesitaron de la esclavitud negra,, , solucionaron la apetenci de esclavos negros para la agti-
La producción de alimentos básicos para la alimenta- cultura -de wnsumo.1le Por otra parte, en las colonias
ción de la población requirib de esclavos negros por di- portuguesas, las densid es más importantes de población
venios motivos, que podríamos agrupar en tres puntos: . urbana: Bahía, Río de Janeiro, Sao Paulo, simplemente
no p u d i p n pensar en mano de .obra indígena, mestiza o
a) Las zonas donde de preferencia se hacían estos cul- europea para conseguir la producción agraria de consumo
tivos, las áreas inmediatas a los centros urbanos y a las diario y de mercados locjaicrll7
grandes vias de comunicación, fueron las que primero su-
frieron la falta de trabajadores autóctonos, que hubieron c) La alta productividad de la venta de alimentos en
de ser reemplazados y reforzados wn esclavos negros, No muchas provincias fue otro factor que ayudó al empleo
es una mera coincidencia que, en muchos lugares de Am6- en gran escala de los negros en la agricultura de subsb-
rica, las mismas autoridades del lugar relacionen siempre tencia. Especialmente antes de que se institucionaiizara el
las grandes crisis alimentarias wn la falta o la carestia sistema del peonaje, los pequeños productores dé alimentos
de esclavos para menesteres agrícolas. Tampoco lo es que localizados cerca de las grandes áreas urbanas no pudieron
las grandes ciudades, como Lima, ciudad de México o emplear a la poblaci5n indígena en estos menesteres. Hay
Río de Janeiro, agrupen las mayores wncentracion~de muchos testimonios de ello en las crónicas y documentos ,
negros.11' de la epoca, Veamos lo que dice el padre Ovalle, para la
zona, central de Chile de mediados del siglo XVII: "Son
b) También predispuso al empleo de esclavos en la t& gruesas las ganandas que rinden estos arbitrios y
yor parte de la población indígena autóctona al trab jo
minero y de obrajes, de tal modo que el tiempo de que
1
agricuitura la dediqción preferencial y obligatoria de la a- granjerías (la venta de productos agrícolas), que habrh
personas que con cuarenta mil pesos y menos que tengan
de capital empleado en tierra, ganados y esclavos, que
podían disponer para la agricultura rudimentaria que prac- cuiden de ellos, sacarán todos los aÍíos de diez a doce mil
ticaban no daba lugar a un excedente apreciable de ali- que es ganancia de 25 por ciento y muy considerable por
mentos. Esta situación lleg6 a hacer crisis en algunas pro- ser segura de conciencia," 118 ,
vincias en el siglo x m En el Perfi de esta Cpoca, por
ejemplo, se puede notar un serio antagonismo económico. Cuando l& fértiles regiones y valles bajos del área
social entre los empresarios que empleaban la mano de andina se conectaron con las elevadas densidades de hac
obra disponible en la minería y los que la requerían para
la &cultura.l16 Aigunos logros de la goiítica proteccio-
nista a las comunidades indigenas, que se aicanzaron a
fines del siglo xvr y que podrían haber dejado un exce-
negro% Uno de los productbs más importantes de. estos
114 Para el caso de Lima puede verse: Moreyra Paz-Soldán,
1955, tomo 111, Biblioteca Municipai de Cm, Cedulario del =le Villarán, 1964; Gibson, 1964.
Cabido, tomos VI11 y IX; Lockhart, 1968. 117 Wetin de Cerqueira, 1967.
118 M M e , 1965 A. 118 Ovalle, 1888, tomo 1.
l en todo esto especiaies implicaciones con la es-
mercados zonales fueron los vinos y aguardientes. El año
1615 en los valles peruanos costeros' de Ica y Pisco, sola- negra y con la economía general del Imperio
mente, trabajaban 20 000 negros en las viñas.llg Los valles En el siglo xw la Corona Española trató de
azucareros de la costa norperuana consumían también, por diversificar la economía indiana creando, además de la
los mismos motivos, una gran cantidad de esclavos: el minería, una actividad artesanal vinculada con el trabajo
de Chicarno, donde esti ubicada la ciudad de Trujillo, agrícola. Trató cle incrementar la prdduccibn de cochi-
contaba por 1760, con 3 650 negros y mulatos, que labol nilla, del pastel, de la seda, por ejemplo, pero este intento
raban en plantaciones e ingenios. Otros tantos trabajaban ya había fracasado a fines del mismo siglo. Desde enton-
en el de Virú, Chicana, etcétera.laO ces, lo sustancial de la economía imperial siguió girando
Sin embargo, la agricultura que consumi6 mano de obra en tomo a la extracción minera del interior. Pero entre-
negra en forma masiva, cada vez más a medida que nos tanto había surgido en muchas provincias tropicales de
acercamos al final de la t5ltima centuria colonial, fue la la costa atlántica una producción de vegetales tropicales
agricultura tropical monocultora, que se extendi6 como que en Europa tenían gran éxito comercial, pera que
una ancha franja costera en la parte norte de Sudamérica estaban fuera de distribución y de capitalización por parte
y la zona suratlántica de Norteam&ica, abarcando todo de España. Por ejemplo, el tabaco de la isla Margarita
y de la costa de Tierra Firme escapaba a la carrera co-
mercial entre la metrópoli e Indias, pero era aprovechado
lucrativamente por Portugal y Holanda, que tenían en
sus manos parte de la trata n e m a . A su vez, los pro-
ductores de tabaco necesitaban de esclavos negros para
sus plantaciones, lo que facilitaba el intercambio y el
contrabando; este proceso es ya muy importante hacia
1630, Ia2
Desde el siglo xvr hasta la segunda mitad del siglo pa-
sado las colonias, y después los países, cuya ecanomfa se
120 Feijoq lr163. especializó a través de monocultivos tropicales usaron, con
pocas excepciones, nada más que mano de obra esclava.
El azúcar es un,producto típico de este tipo de economía.
para Brasil, Taunay, 1939; Goulart, 1949; Cardoso, 1962;
Salvo en unos pocos periodos cortos, la demanda de este
Westin de Cerqueira, 1967; Stein, 1970; Galloway, 1971. Para el producto crecib por más de tres siglos, y este incremento se
Caribe: Saco, 1944; Ortiz, 1947; Debien, 1955; Mintz, 1959; reflejó fielmente en el n6mero de establecimientos indus-
De Branche, Debien, etcbtera, 1960. Guerra y Sdnchez, 1964. triales dedicados al efecto y en la cantidad de esclavos
Moreno Fraginals, 1964, Klein, 1967. Para la región atlintica de ingresados al Continente. Brasil contaba con 65 ingenios
Venezuela y Colombia hay muchos datos en compilaciones docu- ya en 1570, ue eran manejados por 3 000 esclavos, Los
mentales: Arcila Farias, 1990; "Materiales para el estudio de negros eran 1%000 y los ingenios 118, con una producci6n
la cuestión agraria en Venezuela (1800-1830)", 1964; Urueta, de unas 650 000 arrobas de azúcar refinada por 1590.
1887-1891; Jaramillo Uribe, 1963. Para el área geografica del
virreinato peruano : Vásquez de Espinoza, 1948 ; Romero, 1949;
Feijoo, 1763. 122 Chaunu, 1959, tomo VIII; Borah, 1945; Berthe, 1960.

101
1
I
. 1 , L.
-
. .. ,. KT-. - m m F, 7-I-

1
La cantidad de ingenios siguió enciendo; ya eran 166 en
1630. Por último la producción llegó a estabilizarse en al-
rededor de 2.5 millones de arrobas anuales en los iilti-
' mentos. Los indicadores arriba mencionados cambian bru-

mos decenios del siglo xvn,lZ8


El crecimiento de la producción, y de los esclavos I

para satisfacerla, fue aún más expectacular en 1- colonias


no ibéricas del NUevo Mundo, En los albores del siglo
xmu, la documentación del Parlamento Británico y del
Consejo de Comercio de París mostraba claramente qye
el azficar era la mercadería más importante de todas las
posegiones coloniales. Bn el año 1700, en las plantacío-
nes francesas de Guadalupe, Martinica y Santo Domingo
(Haiti), se tabaja en más de 400 ingenios cuya pmduc-
uón anualmente era de un millón y medio de arrobas
refinadas. A su vez, en las 19 colonias inglesas de la sumidos en este submundo de la plantación. La historio-
época laboraban 800 000 esclavos, que producían aproxi- grafia no ha hecho aún una divisibn clara del esclavo-
madamente 1.5 millones de quintales métricos anuales plantación con los otros m/ichos tipos de cautiverio que
del mismo producto.la4 se pueden descubrir, Si lo hiciera resultaría inútil discutir
Estos datos corresponden a un sistema de producción de si la ignominiosa institución fue más humanitaria en las
plantaciones enmarcado en un mundo económico mercan- colonias lusitanas, españolas, francesas, holandesas o in-
til, donde la presión del sistema sobre la productividad de glesas. El binomio plantación-esclavitud es tan drástico
los cautivos, as$como 1d máxima demanda mundial de azú- que aplasta la posible wcistencia excepcional de amos .
car o de otros productos tropicales a6n no se ha presentado. benévolos y la mayoría de las tradiciones culturales de
Es dificil imaginar, sin embargo, lo que las cifras arriba convivencia desprejuiciada y benefactora, en aquellas so-
anotadas significaron desde el punto de vista del consumo ciedades que se organizaron en torno a este complejo
de esclavos. Por mediados del siglo XVUI la productividad económico agrario.
media de cada esclavo fluctuaba entre 50 y 70 arrobas La cuestión de fondo, de la mayor o menor humanidad
anuales. El promedio de años de vida-trabajo dentro con que se trató a los esclavos, quedaria asi fupdamental-
la plantación se estimó bueno cuando llegaba a los mente reducida a wa relacibn de producción, Y en esto
años y la tasa anual de mortandad de negros adultos hay por lo menos dos consideraciones importantes:
aproximadamente de un 5 por ciento. Pero desde el se-
gundo decenio del siglo XIX es casi imposible encontrar 1) Mientras más amplio fue ei mercado exterior y la d e
al sistema mercantilista, estructurando la base económica manda, más racionalizada se tornó Ia producción, y el
- trato de los esclavos fue absolutamente impersonal, opre-
de la plantación y de la esclavitud. Ahora se trata del
capitalisrn~contemporáneo presionando sobre ambos ele-
126 Los datos que aquí aparecen son promedios obtenidos de
128 ~nform~ción sacada de obras citadas en la nota 121. V6ase 1
informaciones contenidas en las obras citadas en la nota 121.
además: Simonsen, 1937. ,Además ocupamos: Lippmann, 1941-1942; Correia Lopez, 1944 y
1'4 Informaci6n sacada de obras citada4 en la nota 121. Taunay, 1941,
l

102 103
1
sivo y cruel. Los iiltimos d d o s de la esclavitud en Si esto sucedib en las colonias hispánicas con mayor
aquellos países que demoraron o prolongadon desmesu- r a d n se presentó en las otras, en que la población in-
radamente el proceso de aboiici¿n, cayeron en esta cate- dígena fue casi inexistente desde principios del siglo xvn.
goría. La única aclamción que habría que hacer al respecto es
que en las posesiones holandesas, francesas, inglesas y con
2) El panorama u distinto cuando los negros en una menor intensid d en Brasil, la mayoría de los bienes de
zona dada, no estan Gnicadiente recluidos en los límites 3
consumo, así c mo las manufacturas Gtiles a la mfraes-
tructura de la producción tropical se importaban direc-
de una estructura agraria de plantación, sino ocupan toda
la gama de la producción y de profesiones y, por ello tamente de h s metrópolia respectivas, aprovechando una
mismo, se integran en mayor o menor medida en toda la capacidad náutica mayor y un tráfico comercial más
abierto que el español. De esta manera el orcentaje de
poblaci6n esclava no dedicada con aclusivigad a los me-
nesteres de los monocultivos tro icales fue muy rsducido.
Con esta salvedad podernos &cir que la. esclavitud se
institucionalizb de tal modo en América que no hubo casi
nadie que poseyendo al@n capital no comprase uno o
más esclavos, mtichas veces sin necesitarlo inmediatamen-
te. Todos los qtie udieron comprar negros lo hicieron,
incluso los indios. beamo8 los grupos socialea que rnh
los requirieron:
prender a travéa de muchd paginas de a t e libro, no 1) Los maestros oficiales en los diferentes oficios fueron
dependib de convivencias Ctnicaa ancestrales, ni de ante-
cedentes culturales, sino. de la manera particular en que
se articulb la economla colonial del Continente.
artesanos.128
Otros poseedores de mano de obra negra 2 ) MUC& 6rdena religiwaa compraron udavos para
tener sirvientes en sus iglesias y conventos, colegios, mi-
En las provincias de Hispanoam&ica, en los años pos- siones o haciendas. Entre ellas, lar aompakia de JesGs se
teriores a la Conquista se repartió la población indígena distinguió por ensefiar oficios diversos a los esclavos que
en encomiendas que se otorgaron ,a los conquistadores o , mantenian eh sus granjerfas, de tal modo que llegaran a
soldados considerados benemdritos. Pero no todos los es- ser excepcionalmente valiosos y conocidos los llamados es-
pañoles que llegaron a cada provincia pudieron obtener clavos de los jesuStas.127
encomiendas, no todos hablan participado en su conquista
y no todos eran benemdritos. Sin embargo, la mayoría 128 Harth-Terré, 1960-1961; Mellafe, 1959; Lockhart, 1968;
necesitó mano de obra para sus empresas, oficiales ayu- Boxer,' 1969; Stein, 1970,
dantes en sus profesiones o sirvientes para sus casas. 127 Concolorc~m, 1942 ; Ponce, 1967.
3) ~ o d (el gremio y los empresarios deGcados al trans- recordar que los indios también podrían tenerlos y que
porte marítimo o terrestre emplearon esclavos negros en su de hecho los tuvieron. Cono.cemos hasta el momento dos
trabajo, incluyendo arrieros y carreteros, En ello influyó medios distintivos a través de los cuales los indios fueron
sin duda un buen número de reales cCdulas y ordenanzas poseedores de mano de obra negra. Uno corresponde a la
que trataban de evitar que los indios fueran sacados de simple compra de esclavos por aquellos indios que desde
los distritos o provincias donde vivían. los años posteriores a la Conquista se destacaron del co-
mún de la masa indígena y adquirieron importancia social
4) En muchas partes de América y en diferentes épo-
y económica. En el Perú los nobles descendientes' de las
cas, los oficiales redes, en nombre del rey, compraron par-
tidas de negros que emplearon en trabajos públicos de
importancia: consti~ucci6no reparación de fortificaciones
y de caminos, trabajos duros en las maestranzas, como
cargueros en lugares de difícil circulación, etcktera.
5) Muchos simples particulares que poseían alguna renta
compraban esclavos para arrendar su trabajo¶ por años,
meses, o días. Esta forma de rendimiento econbmico del
esclavo parece haber sido bastante comGn en Brasil. Por
otra parte, en Lima a mediados del siglo xvm, el trabajo '
de un negro as$ arrendado costaba 15 pesos de plata co-
rriente al mes. Un poco más tarde, en 1793, un empre-
sario que tenia ch~crasen esa ciudad y tambi6n una f4-
brica de ladrillos, siendo además prestamista, arrendaba '
,

6 esclavos negms a la Casa de Moneda de esa ciudad, b


cobrando 5 redes por jornal diario de cada esclavo. En
10 meses que ellos trabajaron, descontando todos los gastos
en que incurrieron -incluso los costos de la curación de
\1 leyes de trabajo fonado que distraían .mano de obra de
las producciones típicas regionales, y las mitas mineras, las
uno de ellos en el hospital y el .entierro de otro- el amo i comunidades ofrecieron el equivaIente de su trabajo en
ganó la cantidad de 794 pesos de plata, cuando por esos materiales y dinero. En muchos lugares se lleg6 a com-
*os, .un esclavo costaba alrededor de 500 pesos.las I prar con este dinero esclavos negros, que una vez termi-
i nados los trabajos quedaban de propiedad de las comu-
6) Algunas instituciones coloniales, como los cabildos y
hospitaia, compraban también negros para encomendarles
', nidades indígenas.lag
los trabajos físicos más pesados, u otros relativamente es- 1
pedales como los de pregoneros y porteros. j La esclauitud~improductiva
7) Por último, y aunque este ítem representa quizás u a
psquefia cantidad de radavos adquiridos, es interesa4e
Eschewege, 1944, Archivo Nacional del Perú, sección No-
l
1
l
En muchas ciudades de Latinoarn6rica de los dos siglos
finales d. periodo colonisrl, y tambih en algunos lugares
tarial, Notario Fracisco de Acuña, vol. 20. 120 Harth-Terré, 1960; Harth-Terré y Márquez Abanto, 1960 A.
106
i
Las fuentes directas de la esclavitud improductiva,
fuera de la compra de negros por lujo u ostentación, fue- '

ron la cesación brusca de alguna actividad económica


o la transformación de alguna de ellas en el sentido de
no necesitar la misma cantidad de mano de obra que
en un principio. Esto ocurrió muchas veces, en ocasiones
con caracteres catastróficos: muerte de empresarios, te-
rremotos, sequías, broceamiento de minas, sublevaciones
indígenas.
Los fenómenos de la esclavitud improductiva y del
vagabundaje fueron los que más contribuyeron a carac-
terizar sociahente a muchas ciudades indianas, en el
sentido de mostrar una gran masa de población inactiva,
una especie de klientela parasitaria y ociosa.
La esclavitud improductiva puede ser considerada tam-
bién desde criterios totalmente distintos. Siempre caben
preguntas como: ¿hasta cuándo la esclavitud siguió siendo
productiva despuCs que Latinoaméri,ca pasó desde un S&
tema mercantilista al capitalismo moderno? ¿Qué impor-
tancia pudo tener una posible improductividad del esclavo
en el proceso abolicionista?
lares, etc6tera.
i Hay que decir primero que el paso de :las economías
Aunque muchas regiones de Amdrica sufrieron pennne- i latinoamericanas . al capitalismo moderno no se efectuó
mente de cuotas deficitarias de esclavos, la tendencia en un lapso cronológico muy preciso, ni muy rhpido.
general de esta sociedad esclavista fue pedir continua- Tampoco ocurrió en todas las regiones del Continente
mente mayor número de ellos, con la idea que una trata al mimo tiempo. Se ha discutido, por ejemplo, si por
más abierta, una gran cantidad de esclavos a bajos p n - 1850 podría considerarse que Brasil entrara en una etapa
cios, solucionaría la mayoría de los problemas económicos de modernización económica que pudiéramos definir como
coloniales. Estas no fueron tendencias exclusivas de los contemporinea.laO El mismo hecho, es también dudoso
gobernantes sino un consenso general de europeos y crio- para los demás países latinoamericanos, sin embarga, no
llos, Las ideas favorables a la esclavitud parecen robus- hay duda de que por esa fecha no existen rasgos mer-
tecerse en Hispaaoam6rica a medida que el Estado y toda cantiles y que en muchas regiones del Continente comien-
la estructura económica del Imperio, va perdiendo su zan a producirse transfonnaciones fundamentales en los
capacidad de controlar y encauzar a grandes sectores de sistemas monetarios, que acarrean mayor agilización de
la sociedad en las actividades cóloniales productivas, cosa la moneda y del crédito y tambiCn cambios de los sistemas
que comienza a notarse claramente desde la segunda
mitad del siglo xvn.
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productivos. Los sistemas de producción esclavistas que ' Este tipo de evolución no se presentó así en los países
aún quedaban por esos años estaban en crisis y se comen- o en las regiones donde una larga tradición del biiomio
zaban a ensayar otras formas sustitutivas de mano de plantacián-esclavitud no había dado lugar a la formación
obra. .
de una población no esclava más o ~nenosextensa, Al
En muchos paises incluso la esclavitud había desapa- mismo tiempo existi6 para estas zonas una excesiva pre- .
recido totalmente bastante antes de 1850: Eran, en gene- sión de demanda de productos tropicales, junto a una
ral, zonas que Ino reposaban sobre estructuras agrarias de . absoluta dependencia de estas economías de los mercados
plantación, como aquellas repúblicas del cono sur de Amé-
rica, y que constaban a la vez con una abundante pobla- /' internacionales, Si en muchos países se concibib el re-
emplazo de esclavos por asalariada en los primeros dece-
nios del siglo x q esto no fue posible en esas condicionas
ción mestiza de reemplazo de fuerza de trabajo. Pero
esto no solamente ocurrió en Uruguay, Argentina y Chile. históricas. De allí la gran distancia entre la concepción
Ya en México de fines del siglo xvIn se había probado de un ideal de trabajo asalariado y la abolición de la
con éxito el trabajo de ingenios azucareros con obreros esclavitud como realidad efectiva y viable. En Cuba de
asalariados. Es cierto que solamente en casos en que
concurrían otras condiciones favorables como óptimo
aprovechamiento de los medios de producción, técnicas
apropiadas, producción de alimentos u otros bienes que
se entregaban como parte de los salarios, etc.Ia1 En Ve-
zuda de 1835, después que la trata había quedado casi
totalmente suspendida por mucho tiempo, pero cuando e había sido el sueño
aGn subsistía la esclavitud como institución viva, los tra- : transformar a 10s
bajos de las plantaciones de café, cacao y azúcar, se iados de las mismas
hacían por manos asalariadas. A diferencia de Brasil,, la
bonanza del café más que provocar una gran migración
interna de los Gltimos esclavos disponibles del país, había fue imposible ren el stock de negros
aumentado el porcentaje de bajisimos salarios pagados 5 necesarios para el nonnal funcionamiento -y crecirnien-
a peones negros, hijos de esclavos ahora libres. Unos años
después, por 1850, no se en'contraba en ninguna provincia
1 to- de los trapiches. La esclavitud se hizo por fin irn-
productiva en estas regiones, pero después de un periodo
de todo el país más de un 3 por ciento de población t largo - d e 20 6 30 años-; en que ya en decadencia se
esclava. La mayoría de ellos tenía alrededor de 40 años alternó con formas de semicautiverio. Desde este punto
de edad, estaban en el limite de su vida y de su produc- de ~ t losa contingentes de trabajadores chinos y mes-
tividad. La denigrante institución se había tornado im- tizos, enganchados por 5, 10 ó 20 años bajo salario
productiva.lsa -retenidos posteriormente por deudas- crearon una ex-
/ periencia previa y fundamental a la abolición, Estos
181
18'
Bauer, 1967.
Lombadi, 1969, "materiales para el estudio de la cuestión
agraria en Venezuela (1800-1830)", 1964.

110
; 1 1" Arango y P d o , 1952, vol. 1; Saco, 1859-1928; Moreno
Fraginals, 1964; Comh, 1967. I

I
actitud psicológica dis-
y los progresas de la
grado o de otro

Esclavitud y sociedad
I

La normas socio-legades y el cimarronaje


LOS representantes de la Corona Portuguesa como
TANTO
el Consejo de Indias, las reales audiencias, los cabildos,
los virreyes y loa gobernadores, se preocuparon constante
mente de legislar sobre los mh variados aspectos de las
actividades de los esclavos negros en Américh, de tal modo
que en pocos decenios se form6 una copiosisima regla-
mentacibn que tocaba los aspectos más intUnos e Wen-
sadoe de la vida cotidiana de los esclavos. No pecamos
de exagerados si aseguramos .que cqn esta documentación,
y la de índole privada, que es muclio más abundante que
h anteriormente dicha, es posible reconstruir todos los
aspectos de la vida de los negros. En estos párrafos sola-
mente trataremos de resumir las tendencias fundamentales
que tal documentacibn arroja.
Tres podrían ser las grandes preocupaciones que las
dos Coronas exhibieron una y otra vez a lo largo de la
Colonia, respecto a la legislación de carscter social, en
lo que toca a los. negras esclavos o libres: 1) 'evitar que los
negros convivan'con los indios o se mezclen íntimamente
con los blancos; 2) prevenir y combatir el cimarronaje,
que implica la fuga y sublevación de esclavos, y 3) tratar
de transformar o encauzar la esclavitud improductiva y
i el vagabundaje en actividades econbmicas productivas
Moreno Fraginals, 1964. Otros puntos de vida sobre irn-
I y socialmente aceptables. Resumiendo los tres puntos anb
la4
tenores, las Coronas trataron de mantener un estricto
productividad de 10s esclavos en relación con la extinci6n de la control social en beneficio de un óptimo rendimiento
trata y la abolici6n, no necesariamente discordante con los nues-
tros, pueden encontrarse, por ejemplo, en Graham, 1966. económico y de la conservacibn de una concepción seño-
rial de la sociedad estratificada piramidalmente,
112 I
Los reinos ibéricos tenían una larga tradición legal ocwi6 lo mismo entre las posesiones lusitanas prácticac
sobre esclavos que habían perfeccionado a lo largo de la mente hasta el siglo xxx.
Edad Media y a la cual habían incorporado experiencias El absolutismo centralista de. los Ausburgos creó una
obtenidas en la primera etapa de sus actividades expan- serie de instituciones, colegiadas y unipersonabs, capaci-
sivas. Fenómenos como la compra y venta de esclavos, tadas en el caso de los esclavos, para renovar, adaptar
su tenencia legal y transmisión hereditaria, compra de y ampliar la antigua legislación medioeval. Virreyes, go-
la libertad por parte del esclavo y otras maneras de ma- bernadores, Reales Audiencias, cabildos, corregidores, al-
nurnisi6n, castigos para los que se huían o cometian otros caldes mayores, tenientes de gobernadores, no sólo tuvieron
delitos, etc,, no fueron experiencias legales nuevas cuando atribuciones bien claras al respecto, sino taxnbihn pudieron
comenzaron, a ocurrir en el Nuevo Mundo. Por lo menos recurrir a precedentes legales compilados, impresos y
en un pnnqipio, y mirada la cuestión de una manera muy manuscritos: Cedularios, actas de acuerdos, etc., que sus
general, podemos decir que los oficiales reales no hicieron propios predgcesores habian ido
más que aplicar en América lo que las Coronas ibéricas Casi nada"de esto ocurrió en las colonias portuguesas.
habían dictaminado desde varios siglos antes en la Pe-
' El carácter feudal-señorial de la ocu ación de Brasil
nínsula, ! concentrb casi todo el poder en los &icipios, contro-
S i embargo, no .tardaron en surgir circunstancias nue- lados muy pronto por plantadores y mineros, según la
vas en América, ante las cuales las instituciones que región, y desde allí se recreó casi toda la reglamentación
representaban' a los conquistadores o a los gobernantes tocante a esclavos. La influencia española en Brasil, entre
imperiales debieron crear otras leyes o modificar sustan- 1580 y 1640, y posteriormente las corrientes centralistas
cialmente las que ya existían, Las nuevas circunstancias y nodernizantes del Despotismo I l u s ~ a d oquitaron aalgúxi
se derivaron especialmente de hechos como: la enorme poder a la expresión puramente señorial, pero no alcan-
concentración de esclavos que se formaron en aIgunos zaron a influir radicalmente en la legislación esclavista.
lugares del Continente. Las relaciones de convivencia a Mores, que en definitiva
que daban lugar distintas circunstancias históricas, pero intereses de los señores
especialmente la existencia de los recién incorporados súb- las normas rlegdes para
ditos que eran los indios, Y por último, las enormes pro- y libres, negros y blancos.
porciones que tomaron la fuga, el vagabundaje y el sobre el tratdento de 10s
cimarronaje. Aunque las sociedades esclavistas no eran éstos con los demás gnipos
novedad en la historia de la Humanidad, fue en América
donde se dieron sus máximas expresiones.
Aunque las soluciones legales que las coronas de Espaiía
y Portugal dieron a los problemas surgidos de la escla-
vitud en gran escala fueron muchas veces coincidentes,
hay también notables diferencias Ni en las portuguesas,
ni en las españolas, existid lo que podríamos propiamente documentaies ahora difíciles de ubicár, algunos de estos documen-
llamar un C6digo Negrero. Pero mientras en las segundas tos pueden encontrarse en las co~eccionesque provienen de las
ya por 1580 existia un repertorio legal adaptado y sufi- reales audiencias.. Entre los histqriadom que se han preocupado
ciente como para. actuar en cualqqiera clcunstancia, no
a
de este aspecto de la esclavitud.pueden consultarse: Vial Correa,
1957 ; Mellafe, ' 1959; Jaramillo Uribe, 1963 ; Lockhart, 1968.
y sus tierras quedaron aprisionados entre grupos de po-
La legisiación n e p r a portuguesa de Brasii, esta pues, blaciones que tenían un alto porcentaje de negros, mula-
por este motivo, teñida de circunstancias e intereses lo- tos y otros mestizos de color. En otros flancos quedaron
d e s con muy frecuentes intervenciones d,&ctas del rey. cercados por estructuras agrarias latifundistas que solo
Estas intervenciones fueron muchas veces solicitadas o muy limitadambnte absorbían población no india.
indicadas por los obispos y anobispos de Río de Janeiro Las grandes haciendas ganaderas o de economias agra-
y de Bahia. En 1711 por ejemplo, a pedido de ellos la rias mixtas del área andina o de México, de los llanos
Corona trat6 de crear un cargo de solicitador (especie y las pampas, 'solamente en forma ocasional incorpora-
de juez), especialmente para atender los reclamos de los ron mano de obra esclava o de negros y irnulatos libres.
esclavos por malos tratos y abusos de sus amos; el intento Esto ocurrió únicamente en periodos de expansión de mer-
no r o ~ p e r 6 . ~ ~ ~ cados, que no fueron muchos, o de apertura de nuevas
dpecialmente los funcionaros españoles quisieron evi- regiones a la agricultura. El resto del tiempo las haciendas
tar que los negros convivieran con los indios por motivos crearon incluso mecanismos de defensa, fara no permitir
religiosos; morales, políticos y de protección a los indios. en sus límites la instalación de advene izos que vedan
Ya hemos visto c6mo se prohibió que entrasen en América de las ciudades y de pueblos mestizos. Los pueblos de
negros del Levante o cualesquiera otros de religión ma- indios entonces -especialmente en los siglos xw y XVXI-
hometana; y tarnbiCn nos hemos referido a la importancia empezaron a sufrir presiones y fenómenos de incorporación
y notoriedad que adquirieron muchos de los primeros de familias o de individuos que muy a menudo fueron
esclavos que actuamn como auxiliares y compañeros de negros. Algunos caciques ayudaron en el proceso: amen-
los conqustadores. Los abusos y desmanes que estos ne- daron tierras de las comunidades 's~ mulatos y negros li-
,! gros y otros ladinos y criol1os cometían en los pueblos
comunidades indigenas obligaron a tomar una serie de
bres; casaron a sus hijas con algunos de ellos, con lo
cual elementos mestizos de color tuvieron acceso privile-
zisposiciones expresadas, por ejemplo, en reales cCdulas giado a los derechos comunes de los demás miembros
1 de los años 1541, 1551, 1554, 1567, 1592, etc., dadas indígenas de los pueblos.188 Un estudio de padrones le-
i para diferentes lugares de las Indias, $e estipulaban que vantados en las cercanías de la ciudad de Cbrdoba, en
los negros no viviesen en b pueblos e los indios, ni los distritos y pueblos de indios, en los años 1785 y 1792,
tuviesen a su servicio, ni contratasen negocios con ellos.187 demostró que una gran cantidad de negros y mulatos
Las abundantes leyes que las autoridades virreinales vivían entre familias indias, habiéndose asimilado incluso
quisieron poner en práctica para conservar a los pueblos hasta el nivel de su estructura familiar. Algunos de ellos
y comunidades indígenas libres de contactos, extorsiones y eran regidores y alcaldes de los cabildos de los pueblos.las
abusos de personas no indias, resultaron s61o parcialmen- El problema de las relaciones entre negros, indios y
te eficaces. El asunto se complicó cuando estos pueblos negras y españoles surgió por primera vez en las Antillas,
Panamá y México. Posteriormente se fueron aplicando
186 Legidaci6ti impresa aobre esclavos y negros en Brasil puede las mismas medidas ensayadas en esos lugares en el resto
encontrarse en colecciones como: "C6digo Filipino ou ordenacoes de las posesiones españolas, modificándolas más o menos
e leis do Reino de Portugal", 1870; "Actas da Camara da .Vila profundamente segíin el medio y las circunstancias. Los
de Sáo Paulo", 19141915; sobre di mismo tema v k e : Hahmeyer
Lobo, 1962; Boxer, 1969; prado1 Junior, 1971. 18s Gibson, 1964; Mellafe, 1968; Mornu; 1970. '

Konetzke, 1958-1962; Encinas, 1945; " ~ t c o ~ ~ a c de


idnlew 189 GonzAlez, Elda y María Teresa de Mellafe, 196'1.
de los reinos de las Indias", 9943.
116
-- m - - @y,-- .'- m -
inconvenientes surgieron desde un principio en las ciu- "
dades, y por eso fueron los cabildos los que comenzaron más transitados. Sucedía esto en el:año 1537 en Méxicq
a preocuparse por reglamentar la convivencia entre los d año siguiente en Cuba, en 15.46 en la Isla Española,
diferentes grupos étnicos. Todos los cabildos de América lue o en el norte de Perú, en 1548 en Honduras, en 1550
dictaron disposiciones parecidas, que en lo que nos inte- en tanta Marta y de nuevo en Perii.'4z
resa estaban contenidas en las llamadas ordenanza de Entre 1555 y 1556 hubo cerca de Panamá una suble-
policia o de fieles ejecutores, y también en las ordenanza vación tan importante que el virrey del Perú, marqués
de Cañete, que pasaba por la ciudad para hacerse cargo de
,
fiara negros o para esclavos. En ellas prohíben a los es-
clavos portar armas, andar de noche sin licencia de sus , su gobernaabn, se vio obligado a concertar con ellos un
armisticio. E 1573, el corsario Francis Drake, despues de
amos, entrar en los mercados indígenas, penetrar en pro:
piedades privadas, cortar drb.oles y dedicarse al comercio.140 toqar y sa&ear la ciudad de Nombre de Dios, i n c w 1
'
Pero el gran problema, y más que eso, quebradero de sionó por sus alrededores y atacó las haciendas, apoyado
cabeza para la Corona, el Consejo de Indias y las auto- por los cimarrones de la región. Con esta accibn se vieron
ridades coloniales, fue el cimarronaje. Este fenómeno confirmados los temores españoles acerca de la importan-
implicaba varias situaciones distintas, a saber: el motín, '
cia política de estos esclavos sublevados. Casi imposible,
el bandolerismo en caminos y poblados -perpetrado: por sería condensar aquí todo el interés y los matices que
negros huidos- y el establecimiento de comunidades ne- encerró el cimarmnaje, - - que
- no desapareci6 en todo el
gras de cimarrones al amparo de k selva o de situaciones &riodo 0oionial.1~
geogrhficas favorables. Comunidades que se desarrollaron Fácil es suponer que ante estos peligros las ordenanzm
en constante pugna con las autoridad? y establecimientos
coloniales,
f
para los negros huidos, dictadas por los obernadores y
las audiencias y sancionadas por el rey, ueran de una
Las plantaciones tropicales, con sus grandes espacios extrema seveedad, Aunque estas ordenanzas se dieron en
abiertos de cultivos, con población blanca e indigena m- diferentes épocas y lugares, según la necesidad lo iba re-
tringida, ubicados en lugares de muy difícil cercamiento y quiriendo, fue la Real Audiencia de Panamá la que entre
defensa, fueron especialmate propicias al cimarronaje. 1571 y 1574, y como consecuencia de las actividades del
Hay una conexión indudable entre cultivos agrícolas y corsario Drake, reunió las disposiciones y reales cédulas
cirnmnaje, hasta donde sabemos, en el Perú es compm- que ya existían sobre la materia y las actualizó formando
bable ue el fenómeno recrudecía con las crisis agrícolac, un cuerpo legal definitivo para tales delitos. Estas dis-
1% mJas co~sehasy ~ecwiiwi.~~~ l42 Saco, 1937-1944; Sauer8 1966; Lockhart, 1968.
Las actividades de 10; negms alzados comenzaron tem- la H asta donde sabemos no *existe un libro de conjun~sobre
pranamente. Ya por 1520 el Licenciado Zuazo tuvo que su bibliografia regional abun-
ordenar que en Cuba se castigara con látigo y corte de generales se puede encontrar
orejas a muchos esclavos negms que habían sido recap- Para Brasil: Rodriguez, 1931;
turados después de haber estado escondidos en las serra- 1971. Para .Colombia:
"iaa. Siguieron asaltos a los pueblos de españoles e indios 1962; ~$amilloU*,
y a los viajeros y recuas que circulaban por los caminos Dalton, 1967; Bamat, ,
Corro, 1951; David-
Uruguay: Carvalho-
140 Mallafe, 1959; "Libros del Cabildo de Lima", 1935, tomo 1. Brito Figucn, 1960;
Mellafe, 1959.
118
Li...:.,
. < :'a 2
,23 . L.: , * ,
-,L.*

po$iciones fueron incorporadac.en 1680 en la 'Recopitación


.r"
-
Pombal, el ministro ilustrado de l a Coronq Portuguesa,
1

de las leyes de 10s reinos de Las Indias, pasando a con& promulg6 entre 1761 y 1773 una serie de lbyes en que,
tituir los procedimientos definitivos contra los ,cimarrones. además de abolir en el reino de Portugal viejas y odiosas
Las disposiciones fundamentales de estas leyes podrían distinciones entre cristianos viejos y cristianos nuevos, por
resumirse así: los gastos efectuados en la captura de ne- ejemplo, proclamó la libertad de vientre para los negros
gros fugitivos debían prorratearse entre la Real Hacienda esclavos que allí vivían y la libertad para aquellos que
y los particulares beneficiados, para lo cual en muchas ingresaran al reino. Respecto a Brasil, el mismo ministro,
ciudades se crearon fondos especiales. Las penas más im- introdujo algunas modificaciones de importancia en rela-
portantes eran: por 4 días de ausencia, 50 azotes. Por 8 ci6n al trato y control de los esclavos, especialmente en
días de huido a una distancia de una legua de la ciudad, los lugares auriferos o en otras como Cerro Frío, donde
100 azotes y una calza de hierro de 12 libras de peso en un desde 1729 se ocupaba gran cantidad de negros en la
pie por dos meses. Si el esclavo había huido por un pe- obtención de diamantes. Se encargó a los intendentes de
"do menor de 4 meses fuera de la ciudad, pero sin estas regiones el cumplimiento de tales innovaciones. Pos-
, mezclarse con cimarrones, 100 azotes por la primera vez
teriormente, con la publicación del "Códegi Criminal do
i y destierro por la segunda; si se había juntado can cima- Imperio do Brasil", se trató de suprimir desde el punto
rrones, se le agregaban otros 100 azotes. El andar huido
) m83 de 6 meses, con cimarrones o no, pero cometiendo
, algún delito, merecía la pena de muerte.144
r
de vista legal al nos crueles castigos, tal como el de
colocar una pesa a calza de hierro a los negros que te-
nían antecedentes de fuga.14%
Los castigos por robos, violaciones o asesinatos mere Como ocurrió muchas veces con la legislación refor-
cieron durísimas penas, que fluctuaban y variaban según mista promulgada por gobernantes ilustrados, la misma
la región y la kpoca,. El castigo de la castración se acos- obedecía más a presiones intelectuales que a la factibili-
tunbr6 hasta mediados del siglo xvr, y subsistieron las dad de reordenar situaciones prácticas. No hay que
mutilaciones de miembros y la muerte lenta en diferentes pensar pues que la humanizacián de las leyes relativas
formas.*'" a los esclavos produjo un verdadero alivio al ambiente
La nueva concepcibn del ser humano que la Ilustración represivo y cruel de la vida de las plantaciones y de
aport6 produjo una serie de cambios en la legislacibn algunas zonas mineras. Muchas de las ordenanzas dictadas
esdavista, a travCs de la acción de monarca y primeros por Pombal, por ejemplo, sirvieron para terminar de coar-
ministros del Despotismo Ilustrado peninsular de la se- tar la poquísima autonomía que siempre los negms habían
gunda mitad del siglo xvm. Se komenzó a vivir entonces tenido en las minas. Nunca como en aquellos afios, y en
bajo una fuerte presión ideol6gica antiesclavista, pero el siglo siguiente, los negros fueron más brutalmente tra-
Csta se estrelló contra situaciones prscticas e intereses bien tados ni más segregados. Los hacendados cañeros y los
concretos, contra el aumento de prejuicios y pdcticas se- mineros, a travhs de los Municipios, siguieron dictando
gregacionistas. las normas de castigo y persecucibn que convinieron a
* Encinas, 1945. "Recopilaci6n de las leyes de los Reinos
sus propios intereses y circunstancias.
de Las Indias", 1943 ; Vial Correa, - 1957 ; Mellafe, 1959. Muchaa Cosa parecida o quizá peor sucedía en las colonias
ordnawas hechas por los cabiidos en el siglo xw han sido pu- españolas. El nuevo Código Negrero que Carlos W pro-
biicadas, d a s e por ejemplo, Urueta, 1887.1891, vol. 11. 146 'Y26digo Criminal do Imp6rio do Brasil", 1830; Boxer,
146 Vdase nota anterior.
1962. Lahmeyer Lobo, 1962; Caio Prado, 1971.
l
mulgara en una Real Cédula de 1789 levantó tales protes- En este horizonte econ&*-social, el cimarronaje cre-
tas de parte de los amos de esclavos de regiones tropicales, ció enormemente. En alguno4 lugares se hizo endémico,
especialmente de Caracas, La Habana, Bogotá y Santo produciendo sublevaciones y a'taques con cuerpos armados
Domingo, gue su aplicación hubo de suspenderse en de esclavos en forma casi regular. En la regibn de Bahía,
1794.1'7 por ejemplo, hubo. conspira~onesy revueltas en los años
La presión intelectual y el ambiente social de Am6rica 1800, 1809, 1&13, 1816, 1826, 1828, 1830 y 1835,14@ En
Latina no tenían nada en común durante la segunda venimela -de la- segunda mitad del siglo vxv~u,por su
mitad del siglo xvm y primeros años del siguiente. Una parte, se estimaba la existencia de entre 30 000 y 40 000
sucesión de crisis econ6micas regionales n lo largo de todo , negros y mestizos sublevados, en tanto que tomando en
el continente, el aumento exorbitante de los grupos mes- cuenta a todas las provincias de esta gobernación, esta-
tizos blancos y negros, mantenían a una población mar- llaron insurrecciones en los años 1732, 1749, 1751, 1755,
ginada que desbordaba caminos y pueblos. Mineros y 1760, 1765, 1770, 1771, 1774, 1776, 1786, 1787, 1789,
plantadores tenían casi continuamente problemas para 1790, 1794, 1795, 1798 y 1799.150
proveerse de nuevas cargazones de trabajadores esclavos En los siglos .XVIIXy xnr los palenques y quilombos de
y no podían o temían tomar bajo contrato salarial a los negros sublevados fueron diferentes que en épocas' an-
aquella población flotantes y ociosa, que se dedicaba a pe- , teriores. Muchas veces sobrepasaron la calidad de peque-
dir limosna, al pillaje y al robo. Los esclavos de obrajes, ñas fortalezas escondidas .en lugares poco accesibles, Ile-
trapiches y moliendas, aplastados por el trabajo agotador gando a ser verdaderos pueblos con extensas empalizadas
y por la condición inhumana en que vivían se sublevaban y murallas en un complejo urbano defensivo mucho más
cuando podían y huían a despoblados para unirse a eficaz. El conjunto sublevado ya no fue una docena de
grupos de vagabundos y bandidos. No hubo por esos años negros y mulatos fugados, tuvo representación étnica com-
hacienda de caña importante que no mantuviese un fuerte pleta, incluyendo muchas veces unos cuantos criollos
contingente armado de fnestizos para defenderse tanto del blancos y hasta europeos. Mas que grupos tribales ,que
ataque de grupos exteriores, como de sublevaciones de los trataban de reproducir sus orígenes africanos, formaron
esclavos aprisionados dentro de las Areas de cultivo. ahora organizaciones político-militares sofisticadas imitan-
El orden y el control de una sociedad tan dispar, con do las formas de gobierno urbanos de las ciudades colo-
que habían soñado los reyes absolutistas del siglo xw niales, Hubo también un fuerte sincretismo religioso den-
-y que en parte habían logrado- estaba desapareciendo tro del palenque, combinado con formas mesiánicas cada
definitivamente. El Estado era ahora una d4bil entidad, el vez más claras.l8*
poder radicaba bás, bien en el número de cuadrilleros Fácil resulta entender or qué S. intentos de humani-
armados que podan mantener los grandes terratenientes zaci6n de la esclavitud &ron letra muerta y que aún
y mineros. Inc uso una buena parte de los ejércitos reales, por lo contrario, se activaron o se crearon nuevos re-
especialmente en provincias, dependían del mismo factor. glamentos destinados a combatir e1 cirnarronaje. Efectiva-
Y no es casual v e en muchos lugares los negros libres mente, por lo menos para las colonias hispanas se pu-
y mulatos de primera generación también libres fueran
excluidos de las milicias y regimientos reg~1ares.l~~ 149 Rodriguez, 1931; Prado, 1971.
160 Brito Figueroa, 196% Acosta Signes, 1962.
147 Leal, 1961. 161 Obras indicadas en la nota niimero 149 de este mismo ca-
1'8 Prado, 1971. pitulo. Además Bastide, 1967.
Y
' 123
blicaron en 1796, 1820 y 1824 reales brdenes que insistían
en el problema. Esta vez se legislaba más cuidadosamente tición, al virrey, de los mineros de Mexico, en 1601, para
sobre la forma de recapturar esclavos, ya que la escasez que compeliera a los negros, mbaigos y mulatos libres
de negros estaba afectando seriamente a la producción a trabajar en las rninas.l5'
tropical de las zonas que aún por esa fecha estaban bajo
/ el control de la Corona Españ01a.l~~
Los organismos de gobierno y justicia coloniales trata-
Entre las medidas indirectas más notables está la crea-
ción en los primeros decenios del siglo xvn, de cuerpos
amados conocidos con el nombre de compañia de negros
/ ron de mitigar los efectos económicos y sociales que resul-
taban de la esclavitud improductiva y del vagabundaje.
Existía, por otra parte, el problema de muchos esclavos
y mulatos libres o, más generahente, compafilm de pardos.
Parece ésta una de las soluciones parciales más acertadas
1
que tomó la metrópoli para obtener alguna utilidad y
que por diversos motivos alcanzaban su manumisión y en- control de una población cada vez más numerosa, que
grosaban los contingentes de trabajadores libres y asala- eludía insistentemente el ideal político ciudadano de la
riados y el vagabundaje. A estos negros libres u honos, epoca. La creación de estos cuerpos amados se produce
como se les llamaba, se las considerb como sfibditos de la a 'comienzos del siglo xvu y se intensifica en la medida
Corona Española y a ellos fueron extendidos los dere- que el Estado es incapaz de mantener un ejército real
chos y obligaciones que tal categoría presuponía. Para suficiente para la defensa de todas las colonias americanas
ser considerados súbditos debieron pagar una capitación y que las estructuras estatales de control social se debi-
o tributo de vasallaje, similar al que pagaban los in- litan, 10 menos en comparación con la efectividad
dios, que en el siglo xw se estimó en 12 reales anuales, exhibi a en la centuria anterior.lm ,
pero que en la prhtica fue resistido y nunca enteramente Los gobernantes coloniales comprendieron durante el
cobrad0.~8s periodo de la Conquista la imposibilidad de mantener un
Contra la esclavitud improductiva y el vagabundaje, orden y control social sin un conocimiento y contacto
fenómeno tan relacionado con las crisis económicas y directo con aquella sociedad nueva, que espontáneamente
sociales y hasta con la seguridad interior y exterior del se creaba y mezclaba en Amdrica. Ninguna de las medi:
Estado, se tomaron dos categorías diferentes de precau- das antes enumeradas podía ser efectiva si no se sabia
ciones, Las medidas directas, que fueron dictadas por los cuántos negros había en cada región y ciudad, cbmo vi-
o anismos de gobierno desde los primeros decenios de vían qu6 producían. Por este motivo se encargó a los
v#a institucional en cada región de America, no permi- cabil&s que hicieran empadronamiento de la población
tían que ningfin negro, fuese libre o esclavo, viviese de servicio de las ciudades, a las curas árrocos que
sin estar asentado con algún amo o empresario, o no
tuviese ocupación, oficio o vivienda conocida. La rela-
abrieran libros de registros parroquiales &bautismoi,
matrimonios y defunciones por separado, de acuerdo con
de la obligatoriedad de estas disposiciones fue mu- o grupos étnicos de sus feligresías. Posterior-
rectificada por los empresarios reales audiencias, los corregidores, los visita-
de obra que dichos sectores sol
Un ejemplo entre otros, es, una pe- 164 Muchos datos y ejemplos sobre intentos del control do
vagabundos en las colonias españolas ae pueden encontrar en:
16' Corwin, 1967; Dalton, 1967. Konetzke, 1953-1962; Martin, ,1957; Corwin, 1967. Para Brasil
la Konetzke, 1953- 1962. los hay en Boxer, 1969.
165 4'Recopilaci6n de las leyes de los reinos de Las indias9'.
1943 ; Konetzke, 1953-1962; Lahmeyer Lobo, 1962 ; Prado, 1971.
dores de minas, etc., recibieron instrucciones precisas sobre los objetos cul$urales expresivos de recreación importa-
este punto. dos de Africa.la8
Las indagaciones de .orden socio-dernograico que tal
política implicaba fueron intensificadas cuando la escla-
vitud improductiva, el ahorram'ento o manumisión, el Las castas y el afromestko
vagabundaje y el cimarronaje se convirtieron en males
coloniales endémicos. Entonces se obligó a los que poseian Toda sociedad esclavista de+ mantener una fuerte es-
mano de obra negra a que declarasen cuantos esclavos tratificación de sus clases roci~espara subsistir. España
tenían y dbnde, y que dieran noticia, so pena de severo y Portugal la crean en Indias y la justifican con motivos
castigo, de la huida o delitos de ellos.16e religiosos,' tutelares, señoriales y de buen gobierno político,
Al mismo tiempo se actualizaron y completaron anti- El ideal de la política social española fue que los espa-
guas disposiciones de las ordenanzas de policía que pro- ñoles se casasen con españolas, los indios con indias y los
hibían vender bebidas espirituosas a los negros, que regi- esclavos negros con negras, De este modo habría resultado
mentaban los juegos de azar y los bailes. En algunos un perfil social de tres grandes grupos : una minoría blanca
lugares se .trató de agruparlos en pueblos de administra- española, 91.19sustentaría el poder político y económico,
ción autónoma y de restringir su libre circulación me- un gran sustrato indígena en un segundo plano y un
diante una célula que acreditaba la existencia de un amo extenso grupo de esclavos que constituirían, y así fue en la
o emplead~r.~~~ práctica, la capa social más baja, despreciable y vil por su
La Iglesia Católica, por su parte, que aparece como origen desconocido, manchada por pecados heréticos. '
uno de los más fuertes organismos de control social, re- En la realidad, sin embargo, esto no fue posible; los
dobla por estos años la labor evangelizadora entre los
esclavos, y da cabida a la proliferación de cofradías de ,
tres grupos étnicos fundamentales se mezclaron profusa-
mente hacia arriba y hacia abajo, formando un confuso
1
I

negros en todas las parroquias importantes. En la ciudad mosaico que los mismos españoles llamaron castru. Mu- 1
I

de Lima de mediados del siglo XVII existían 18 cofra- chos elementos distintos concurrieron a la formación de
días de n e p s y mulatos. La cofradía aparece claramente castas, Los mismos españoles intervinieron activamente,
por estos años como una institución social amparadora y en ellas y en diferente forma a lo largo de tres siglos:
encauzadora del tiempo libre y hasta de la ociosidad del las uniones sexuales, legítimas o no, tienden a ser de
elemento étnico negro a través de la libre expresión de españoles con indias y negras en el siglo XVI; en el si-
guiente, con mestizas de indios, negros y españoles; y en
el siglo xvn~,casi exclusivamente con euromestizas, es
. 166 Laa indagaciones de carácter social y demográfico desti-
decir, con criollas y mestizas predominantemente blancas.
nadas al control de la sociedad estuvieron generalmente mez- En el siglo XVI, en el lapso que ocupa la Conquista, se
cladas con cuestiones de orden tributario, salarial, etc. Mellafe, pudo mantener una separación de estratos sociales más
1967, 1972. Algunos de estos documentos están publicados, véase
por ejemplo, Apolant, 1968. Resultan también útiles: Harth- o menos fácil y clara. Las únicas excepciones de consi-
Terré, 1965. Mellde, 1967. Love, 1971. deración fuerori$las prerrogativas y privilegios de blancos
157 Urueta, 1887-1891, vol. 1, Archivo Nacional del Perú, concedidos a los grupos de indios nobles, bajo la denomi-
sección Histórica, Esclavos, legajo 1; Biblioteca Municipal de
Lima, Cedulario del. Cabildo, vols. 1
, V, VI11 y XIII.
m .
7
; L-ry -- L. -LA

ir-
I
A

porción menos y más tardía de mujeres europeas. También


' nacidn general de caciques, y;l,as otorgadas a los negms en comparacidn con la colonización española, el tipo
, que habían actuado fiel y utilmente en la Conquista de sociedad aborigen que los portugueses Cncontraron fue,
Pero en los dos últimos decenios del mismo siglo y prime- en general, menos avanzada culturalmente, mas belicosa
ros del siguiente, según la región, y comenzando por las y por lo tanto aparece en gran medida marginada del
áreas urbanas, existe una complicada nomenclatura de proceso colonial, siendo la relación esclavo-amo la pre-
castas. valeciente hasta el siglo xur, Por ello, el matrimonio entre
Las relaciones entre los grupos negros y blancos fueron portugueses e indias, como forma política de alianza entre
mucho m&r libres, sin continuas presiones de cardrcter legal el invasor y las dlites aborigenes, no fue conocido en
-menos formales- en las colonias portuguesas del Nuevo Brasil, en c~rcunstanciasque los lusitanos lo acostumbra-
Mundo. Esto fue especialmente cierta a travks del concu- ron en conquistas de otros continentes y que los castella-
binato de amos blancos con esclavas negras y mulatas. nos la explotaron largamente en México y Pertí.ld0
Pero lo' que pudo aceptarse como costumbre universal- Desde el ángulo del mestizaje, todo lo expresado an-
mente permitida en la sociedad esclavista brasilera, no teriormente hizo que en Brasil el grupo de mestizos más
pudo serlo desde el punto de bista de la ordenación de importante por su extensión y por la atención que con-
los estratos sociales, que implida .tambi&nuna confonna- citó en forma privada y estatal fuera el mulato -unión
ción dada en la estructura del poder. Por tal motivo, la de blanco con negro- más bien que el producto de cru-
segregación y la violencia con el esclavo fue al mismo ces de blancos con indios o de negros con indios. Lo ue
tiempo más fuerte precisamente en aquellas regiones en no quiere decir que no existieran alli todas las posibili!a-
que aparentemente las relaciones humanas de la vida co- des y representaciones de uniones de @pos y subgrupos
tidiana eran más liberales. Más que eso, tal dicotomía Ctnicos.
produjo en el grupo blanco .formas de rechazos que e? De todos los estratos sociales, los más bajos e inferiores,
raizaron en esquemas psicológico-sociales de matices mríl- denominados matar r a z a o malas castas, eran los de
tiples y profundos, que prácticamente subsisten hasta mayor pigmentación negra, resultando los negros puros
hoy.lSD ubicadps en el último peldaño social. Cuando los grupos
1 El hecho de que gran parte de esta liberalidad debe minoritarios blancos se percataron de la imposibilidad de
&ntendersedesde el punto de vlsta sexual tiene múltiples detenek o evitar la proliferacidn de castas y el empuje
bonexiones con el tema del mestizaje. Hay una serie de ascensonial de kstas, intensificaron las medidas discrimina-
bnbmenos histdricos acondicionantes y explicativos. Vea- torias segregacionistas. Aunque estas medidas afectaban,
mos algunos: más de un siglo de aventura expansiva aumentando en intensidad, a todos los individuos que no
portuguesa, anterior al asentamiento en Brasil, puso a fueran europeos, sin duda que los más afectados, mar-
este pueblo en contacto con sociedades opulentas y poli- ginados de la notoriedad social, del mando, de las acti-
gínicas, en las. cuales se colocaron en posición política y vidades mis productivas, y a menudo de los centros cul-
económicamente dominante transformando el contenido turales y posibilidades eclesiásticas, fueron los negms y
de poder y prestigio social polighico en concubinato. los mestizos de color.
La corriente migratoria portuguesa del Viejo al Nuevo Aunque las grandes líneas de la segregación e s t h ta-
Mundo, en comparación con la castellana tuvo una pro- chonadas de excepciones, una reiterada presencia y repe-
160 Gonzblez, Elda y blando Mellafe, 1965.
tición de ordenanzas y leyes prohibitivas limitaba todas portugués, ~iendo comúnmente aceptado como tal en el
las posibilidades y aspectos de la vida de los negros y de siglo m.
l
todos los individuos de color qusbrada. Ya hemos visto 3) Mulato pricto, pardavasco en Brasil, era el hijo de
l
algunas de tales limitaciones, pero hay muchas más, negro y mulata parda (cuyo origen veremos luego), y d e
llegaban hasta a imponer al tipo de vestimenta y alime bid0 a su color bkstante -m tendía a pasar por negro.
tacibn, a negar la mayoría de los oficios en el 4) Los pardos o zambosJ que resultaban de la unión de
maestros y hasta a prohibir que fueron enterrados en negros w n indias, fueron de los mestizos m& comunes
ataúdes, pues éstos 8610 debían ser usados por españo- en las posesionks espaiiolas. S e g h el tono de la piel, esta
1es.l" 'Pero cuáles eran estas castas de color quebrado? casta sufría una frondosa subdivisión, que incluso varió
Las variantes de tegumentación que dio el elemento bastante de acuerdo con las provincias indianas: todos loa
étnico negro fueron niimerosisimas, imposibles material- llamados cochos, cambujosJ chinos, joroohos, loros, etc.,
mente de describir en este equeño libro, pero podemos
P
agruparlas en categorías m s grandes, comúnmente usa-
pertenecen a este grupo. Los grupos generales más impor-
tantes eran: los mulatos lobos o lobos, del cruce de pardo
das en la epoca: los dos grupos m8s importantes fueron con indio y el alobado
el de los mulatos y el de los pardos o zambos; el primero indio alobado, en que prevaie-
cían las características infkenas y que ppraban a menudo
implica un porcentaje variable de mezcla con blanco, y por tales. Ya hemos expresado que en las colonias portu-
el segundo, , i p f l cosa con indio. Estos dos grandes tron- guesas de América este grupo de mestizos fue menos nu-
cos se subdrvidian a su vez de la siguiente manera: meroso, pero no menos rico en posibilidades de variedad
1) Mulato propiamente dicho o mulato blanco, resultan- de tipos. Los vocablos: cabard, C ~ ~ U S Ooariboca
, o curiboca,
te del cruce europeo y negro. se usaron regionaheate para designar a los individuos pro-
venientes de estas categorías de cruces raciales. Hay otros
2 ) Mulato morisco o simplemente morisco -denomi- incluso, como oabraJ que indica una vaga proporción de
nado brancar80 en Brasil- resultado de la mezcla de , sangre blanca en la ascendencialea
blanco con mulata blanca. No hay que confundir esta 5) Cuando en la colonia se hablaba de mestizo, sin otra
casta con la de morisco, como extensivamente se llamaba determinación, se entendía una mezcla de blanco e indio,
en el siglo xvx a los esclavos mahometanos del norte de dejándose la palabra criolla para designar a los individuos
Africa El mulato morisco solía ser rubio y de ojos claros, de apariencia absolutamente europea. La combinación de
tendfa a pasar por criollo euromestizo o como espafiol o este extenso sector sociai de mestizos con negros o mulatos

161 La bibliografía sobre mestizaje es abundantisima; son desde 182 Es necesario aclarar que la expresión zambo, a diferencia
luego fitiles casi todas las obras ya mencionadas en las notas de la misma fhiabra en las colonias inglesas de NorteamCrica,
anteriores del presente capítulo. Una buena revisión crítica del no invducra ninguna calificación psicológica en América Latina.
problema en Morner, 1966. Además, anotamos en forma especial Por otra parte, la expresión pardo fue usada en forma un poco
los siguientes autores: obras generales. Pérez de Barrada, 19.8; vaga tanto por españoles como por lusitanos, cuando solian em-
Rosenblat, 1954; Morner, 1956, 1967 y 1970. Para Argentina plearla también para designar al grupo que aquí hemos llamado
Endrek, 1966, 1967. Para Colombia: Jaramillo Uribe, 1967. Para mulato. Entre los portugueses, por Gltimo, solía usarse el vocablo
México, Roncal, 1944; Aguirre Beltrán, 1946. Para el Perú: Harth- mameZuco indistintamente para designar a una persona descen-
Terré, 1965; Gutiénez Seco, 1965; Romero, 1965. Para el Uru-
guay: Pereda ValdQ, 1997-1940. diente de negro e indio o de blanco e indio.
dio origen a otra serie de subgrupos. Los más ccinocidos
fueron: el mestizo Prieto, que resultaba de la unión del piamente dichos, sino los subgrupos de estas grandes divi-
mestizo propiamente dicho y negra y que se confundía con I siones, En otras palabras, la tendencia de los negros era
el mulato; el mestizo pardo, llamado coyote en México,
I
dejar de ser negros, al rnárgen del status de esclavos o
resultado de la unión de mestizo blanco con mulata parda.188 de libres.
Variadas razones obraban para que paulatinamente se
cumpliera el pase del negro a las castas de menor pig-
Los fenómenos de pase y dispersión I mentación oscura y para que se rompiera la despreciada
línea de color. Fue siempre preocupaci6n de espafioles y
Gamo se ve, la linea de color era bastante compleja y criollos casar a los esclavos. Reales cédulas de 1526 y 1541
matizada, Los españoles insistieron en esta clasificación declaraban que los hijos de esclavos no eran libres "a
colorida especialmente cuando las castas amenazaban re- pesar de contrariar las leyes del reino (de Castilla)",que
basar la estratificaci6n que tan rigurosamente habian cons- rezaban en sentido totalmente opuesto. De esto resultaba
truido. En el siglo XVII las denominaciones arriba anotadas que podía ser un buen ne ocio si las esclavas tenían crfas.
son de uso corriente, con ligeras variaciones regionales. En Tambiin significaba que fa esclavitud por nacimiento en
América estaba especialmente ligada a la línea materna.
Sucedía que los amos casaban a los negros con indias y
la leyes anteriores se entendían aplicables para el caso
a partir del negro puro.
clasdicaciones. de gabi-
e ilustradas' con pin-
f
d que padre y madre fueran esclavos, pero si una esclava
n gra, casada o no, tenía hijos, se:entendia que los niños
eran esclavos, aunque fueran hijos de un hombre libre
de cualquier cahta.
A pesar de que reales cédulas de 1527 y 1551 ordenaban
que por todos los medios se tratara de que los negros se
casasen con negras y que se evitara el amancebamiento
de esclavos con indias, ocurría precisamente lo que se que-
ría evitar. Por una parte, la proporción de hombres y
mujeres importados del Africa era muy desigual: hasta
fueron usados por el pueblo ni por las autoridades de la 1640 por lo menos, aproximadamente un tercio de los
época.1a4 esclavos introducidos eran mujeres. Por otra parte, estas
En cuanto a SU importancia inum6rica, la tendencia negras tendían a unirse sexualmente con españoles o mes-
constante de las castas era la de crecer en sus denomi- tizos blancos. Existía de parte de ellas el interh de que
naciones extremas en las posesiones españolas. Los más sus hijos no fueran esclavos, y la costumbre era que los
comunes no eran los negros, ni los mulatos y pardos pro- amos dieran libertad a los hijos que tenían de sus escla-
vas. Incluso las Leyes de Indias señalaban que los padres
tendrían preferencia en la compra de un pequeño esclavo
/ si se trataba de su hijo.ld6
166 4'Recopilaci6n de las Leyes de los Reinos de Las Indias",
de este capitulo. 1943.
132 ¡
De este modo, la posibilidad de uniOn que quedaba al como en la colonial, series completas de leyes que reqla-
negro era con india o mestiza de color, cuestión que fue ; mentaban tal posibilidad. La n i a n d 6 n , o ahdrramwn-
bien acogida por encomenderos y hombres de empresa, to, como. m'& comúnmente se llam6 en las colonias
pues aunque la descendencia no resultaba esclava engro- españolas, se podía conseguir de dos maneras generales:
saba a la larga la encomienda o la fuerza- de trabajo que a) por comprii de la libertad que el esclavo hacia de
estaba bajo su control. sí mismo y 6 ) por disposición testamentaria.
En Hispanoamérica el pase de la línea de color se pro- I En el primer caso existía un acuerdo previo entre un
duda, pues, como fenómeno normal al ir perdiendo el amo y un esclavo o un representante legal de este, En
esclavo los caracteres negroides por cruces sucesivos, ya tal acuerdo no siempre fue indispensable que la condi-
sea acercándose al mestizo con apariencia india o con ca-' ción fundamental se basara en el pago que el esclavo
racteres predominantes blancos, La preferencia general debía hacer de sí rnipmo, ya que muchas veces se es-
era de ser considerado euromestizo para acercarse al status tipulaba realizar ciertos trabajos, acompañar al amo en
social del blanco. En este pase, fuera del blanqueamiento algún viaje o expedición riesgosa, etc. Se hacia enton-
por cruce y del proceso de aculturación que llegaba hasta ces un documento notarial que se denominó compromiro
el modo de vestirse y la manera de hablar, intervenía de ahorramiento, en el que se anotaban las condiciones
también con mucha frecuencia un elemento económico. por ambos aceptadas. Para las colonias espafiolas co-
Un mulato blanco o un morisco! por ejemplo, p?día nocemos unos pocos casos en que la justicia obligó a
ser inscrito como blanco o más comunmente como cnollo ; un amo a firmar tal compromiso como compensación
en el momento del bautismo y de los empadronamientos al esclavo por un delito cometido contra 61. Mucho más
de barrios y de parroquias, pero esto suponía sobornar frecuente es el caso en que un esclavo encuentra a una
al encargado de la inscripción. El otro camino era sim- tercera persona que, por hacerme buena obra, como re
plemente comprar el título de blanco, pagando una eleva- , zaban los documentos legde , pagara por su libertad. En
da suma a las autoridades centrales, operación que se esta ouri6n existía tambibf un acuerdo escrito entre el
denominaba gracia al sacar.led benefactor y el propietario del negro. Son de esta Gltima
Otro mecanismo de la dispersión y pase era ser con- modalidad frecuentes los casos en que los padres. como
( siderado indio, especiaimente en el siglo xvm, aunque pran libertad de. sus hijos y los maridos la de sus mu-
en épocas anteriores, en muchas zonas de América, fue jeres.le7 -?
referible ser esclavo. Ocurrió que la capitación que d e E1 estado 'kcon6mico de las distintas zonas del Con-
lían pagar los mulatos y zambos solía sea mayor que la tinente tuvo relación directa con el aumento del nr'lmero
:, de los indios, teniendo estos últimos otras exenciones y . de negros horror' o ex esclavos. Las frecuentes crisis eco-
derechos, especialmente el usufructo de la tierra, a la nómicas zonales: cambios de mercados, agotamiento de
G que los mestizos de color no podían llegar a menos que minas, periodos largos de malas cosechas o sequias, hizo
" la compraran.
'
que muchos empresarios quedaran con apreciables can-
Pero tan importante como el blanqueamiento fue para tidades de esclavos sin trabajos productivos. Normalmen- ,
negros y mulatos dejar de ser esclavos, en relación a te estos esclavos fueron vendidos en otras regiones donde 1
lo cual existió tanto en la legislación medieval ibbrica i . l
167 Numerosos ejemplos pueden encontrarse en las Colecciones 1
* 168 VCaae bibliografía indicada en la nota 161 de este capitulo. notaricrles de los archivos nacionales de muchos pafses latinoama 1
Ademáe, King, 1931, ricanos. Véase bibliografía al final de este libro. I
:
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ii
hacía falta mano de obra, pero también se liberaba a
muchos después de concertar d erentes tipos de com-
pensaciones,
taron comportamientos defensivos y beligerantes, pasando
por un campo más o menos neutral, que sería el me*
tizaje mn tendencia al blanqueamiento. Si nos olvidamos
En la región Caribe y Circuncaribe española del si- del lapso en que el negro aparece como un elemento de
glo x m -pero especialmente en Cuba- apareció una apoyatura a la penetrad& europea en el continente
forma de ahorramiento que involucra la obligatoriedad podremos aislar diferentes actitudes del esclavo, que in-
de la compra de la libertad, a la cual se llar& coarta- volucran unas pocas alianzas de conveniencia 7 muchas
ción. La circunstancia de ser deficitario el aprovisions~ formas de ataque contra el grupo que al fin se individua-
miento de esclavos por aquella época hizo que la coarta- lizb como su enemigo por excelencia, el hombre blanco.
ción se transformara en diferentes maneras de burlar Los mecanismos de respuesta al estado de opresidn
que r creó la sociedad esclavista fueron desde reacciones
6
inco cientes, o quizás parcialmente conscientes, hasta las
abs lutamente pensadas y puestas en práctica con infi-
nitos sufrimientos y riesgos de la vida. Entre las prime-
ras podríamos clasificar el servilismo resignado, el concu-
binato y las relaciones amodaticias y ascensionales que
resultaban del compadrazgo.
r'
Todos estos mecanismos eran muy importantes en el
contexto social de la época. El estudio de matrimonios
de variada Indole: haber sido el esclavo un buen y fiel y bautizos de la ciudad de Lima del siglo XVI, por ejem-
servidor, ofrecimiento de una buena obra por .motivos plo, nos dicen que los padrinos que escogían los esclavos,
de conciencia o puramente religiosos, ser el esclavo hijo negros mulatos libres en estos actos sociales, fueron
o sospechoso de paternidad u otro tipo de parentesco.ieg en un &o porcentaje personas libres y de un status socio-
económico mucho más alto que los novios o el reci6n
nacido, Podemos suponer que cosa parecida sucedia en
La guerra de castas y las personas endogctmicar la mayorla de las grandes ciudades de las colonias y que
, el efecto acumulativo de este fenómeno social terminó
por formar, generación tras generación, una especie de
frente protectivo a un buen porcentaje de los esclavos
'
y mestizos de color urbano.lTOEn consonancia con todo
esto habría ue recordar ac8 lo ya ex resado en paginas
; anteriores solre la notoriedad que sopan alcanzar algu-
nos negros y mulatos en medio de comunidades indígenas
y mestizas.
en: Klein, 1967; Corwin, 1967. La actitud conscientemente defensiva y a menudo be-
[
ligerante, estaba representada por la fuga, el vagabun-
daje y el cimarronaje. La concentración regional y tem-
170 Mellafe, Rolindo, Lucía Poblete, etc., ,1967.
poral de la existencia de cimarrones, como las ya ejem- étnico, económico y politico,l con muy pocas o ninguna
plificadas, sugerían un panorama de guerra de castas sin 1 conexión con el antiguo cimarronaje.
embargo ésta nunca llegó a ser clara. La violencia des- Las numerosas sublevaciones de esclavos en el siglo
atada por las guerras de la independencia durante dos xvm, la entrada de contingentes negros al blanquea-
dkcadas, canalizó en otro sentido lo que habría podido miento por cruces raciales y, por Último, el peligro que
llegar a ser una cruenta guerra de castas. No hay duda las grandes masas de negros,podrían significar en pro-
que en muchas campañas militares de los ejércitos que 1 cesos politicos emancipadores, produjeron un importante
lucharon en la independencia, integrados en buena pro- aumento de los sistemas y de los métodos segregacio-
porción por negros,. mulatos, zambos y otros subgrupos nistas y represivos. Demás está recalcar que esto ocurrió
de color, éstos desencadenaron episodios muy parecidos especialmente en aquellas regiones donde estaban aún
a las actividades de los cimarrones. Estos hechos fueron en plena vigencia los sistemas productivos esclavistas,
particularmente notables en Río de la Plata y en la Gran Dada las especiales características de la armaz6n legal
Colombia, repitiéndose similarmente muchos años des- e institucional de Brasil es fácil suponer que estas refor-
pués en Cuba,lT1 zadas actitudes se ejercieron a través de la acción de
En el ambiente de la situación política y económica los grupos de plantadores y mineros, que dominaban abu
de los primeros decenios del siglo xnr, pero esta vez en solutamente el nivel provincial del p&, Lo mismo ocu-
el Caribe, la influencia de la revolución haitiana pro- rri6 en las colonias tropicales de origen hispánico, aun-
vocó algunas conspiraciones y sublevaciones de esclavos
en Cuba y Santo Domingo que también se diferenciaron
de las sublevaciones tradicionales de los cimarrones, pero
/ ' que acá las costumbres y prácticas de defensa del grupo
blanco tendían a quedhr escritas -y legaimente san-
cionadas- en nuevas leyes, bandos y reglamentos.
que -por otra parte- ,tampoco llegaron a unificar A las minorías blancas que gobernaban estas regiones
conscientemente las motivaciones políticas con choques no pudo bastarles la derogación de las leyes negreras
raciales,lT2 már humanitarjas de 1789. La distorsión del Imperio
El contenido político y social del proceso de la indc- Español, que produjeron las guerras de la independencia,
pendencia, así como el del periodo de caudillos regio- sirvió para promulgar nuevos reglamentos, que esta vez
nales que le sucedió, rompieron en gran medida con la tuvieron carácter más regional, pero que en general re-
armazón jurídica colonial de la segregación, abriendo I, vivían drásticas penas y precauciones ya conocidas en
desconocidos canales a la ascensión de nuevos grupos en las colonias y que habían* ido olvidadas o abolidas
el tiraje social. En lugares como Venezuela, que, había por los códigos compilados ' e n e l siglo xw. De este corte
tenido algunos de los focos más constantes e impor- fue por ejemplo el Reglamento de Esclavos, que el go-
tantes del cimarronaje, éste desapareció casi totalmente bernador de Puerto Rico, Miguel de la Torre, puso en
por el decenio de 1830, prevaleciendo las fugas aisladas vigencia en 1826.1T4
e Habría que señalar finalmente que el El remozamiento de las leyes represivas fue acompa-
bandolerismo, tan común a mediados del siglo en todas ñado de medidas de endogamia de castas, el viejo ideal
las repúbücss latinoamericanas, tiene ya otro escenario de una ordenación piramidal de la sociedad a través de
( la ordenación de matrimonios solamente entre individuos
171 Sales de Bohigas, 1970; Bamet, 1968. del mismo grupo étnico -que había fracasado en el
172 Dias Soler, 1953; Jamea, 1963; Corwin, 1967.
178 Lombardi, 1969. 174 Díaz Soler, 1953.
siglo xw- fue de nuevo perseguido ahora para salva- j
guardar a una sociedad amenazada por importantes y
t
I Abolición y formas de reemplazo
de la
1
esclavitud
j
: Población, fuerza de trabajo y esclavitud

EL INCREMENTO de la esclavitud negra en las diferentes


; zonas de Hispanoamérica se produjo en épocas distintas
notoriamente blancos. Posteriormente, una real cédula y por distintos motivos. Algunas regiones como la del
de 1803, rectificaba la mayoría de edad fijándola en ; Caribe necesitaron esclavos negros desde la iniciación
23 años para los hombres y en 25 para las mujeres. de la ocupación europea hasta entrado el si lo xot. En
Otra real cédula aún,>del año 1805, agregaba la auto-
rización de las autoridades civiles para todos los matril
1
otras, como en México y Chile, parecen ser os años de
mediados del siglo xm los que más requieren mana
monios interraciales.lT6Con esta Última dispdsición se t de obra esclava y cuando hay más comercio y entrada de
cerraba cualquiera posibilidad que pudiera contrariar al ellos. En el Virreinato Peruano esto parece ocurrir en los
grupo dominante, agregando al problema un criterio primeros decenios del siglo xvm. En los paises del Plata,
civil, ordinariamente mucho más drástico que el ecle- Venezuela y Colombia, en las últimas dCcadas del mismo
dásti~q>,que frecuentemente fue bcusado de blando m siglo.
sus JU~CIOS. Muy a menudo las razones .de conciencia En cuanto a las colonias portuguesas, en el siglo XVIII

R
i
que adudan los religiosos esco dían concubinatos, la recibieron más negros que en todo el resto del tiempo
existencia de hijos ilegítimos, ra os y violencia sexual, que'estuvo allí en vigencia la trata, Un alto porcentaje
cuestiones todas que los p p o s b ncos querían manejar de los casi dos millones de esclavos ingresados al Brasil
Con carácter eicluyente y de un doble moralidad, que al1
en este siglo, llegaron, en realidad, durante los 59 años
conduch a la presión endogámic .lr* j que corrieron entre 1761 y 1810. Del mismo modo, una
I
4 proporción mayoritaria de los transportados en el siglo
! siguiente correspondieron a los entrados en los cuatro pri-
I
meros decenios?TT
La variada intensidad de la necesidad de mano de obra
negra en cada provincia de Ambrica aparece siempre de-
175 Algunss de estas disposiciones están publicadas en Konedce, pendiendo de una serie de factores bastante complejos,
1953-1962, vol. 111. Comentarha sobre ellas, no necesariamente m de Indole económica y demo@fico-social. Ya hemos visto,
coincid-entes con los nuestros, en: Corwin, 1967; Klein, 1967; i por ejemplo, c6mo los camb~osde estructuras económicas
Martlnez Alier, 1971.
176 Interesantes en este punto las conclusiones de Martínez
177 Goulart, 1949; Curtin, 1969.
Alier, 1971.
en una provincia de Indias podían producir el cese o el
surgimiento del esclavismo en gran escala. Y, al mismo
tiempo, que en otras regiones el esclavismo como sistema
productivo podia empezar a ser más oneroso que el traba-
jador asalariado.
Pero las regiones de América que hacia los años de
la independencia -o poco después- no llegaron a nece-
sitar de la esclavitud para producir fueron verdaderamente
excepcionales. El hecho de haber pasado el periodo de
incremento no signific6 la decadencia absoluta de la ins-
titucibn. También hemos insistido que en que donde
subsistió la economía de plantación, siguió asimismo en
pie la necesidad de esclavos, y no fue casual que ello
ocurriera en las mismas re 'ones donde la población abo- total de la población; los negros puros, sólo un 0.1 por
rigen era muy pequeña a &: llegada del europeo o había
sido aniquilada en los primeros años de ocupación. En
ciento; los indios, un 60 pof ciento; los euromestizos, un
17.9 por ciento; los indomestizos, el 11.5 por ciento ; y los
afromestizos, el 10.1 por ciento. Es decir que México, un
otras palabras, la esclavitud negra siguió siend;o útil en poco antes de su independencia política, era casi un país
aquellas regiones donde no se formó una clase social mes- de población pestiza y que la fuerza de trabajo que este
tiza abundante, capaz de reemplazar al esclavo en calidad sector represeataba podía muy bien quplir con k t o a la
de fuerza de trabajo asalariada. esclavitud negra.178
Podemos afirmar que el mestizaje es uno de los facto- Situaciones parecidas se presentaban en el resto de las
res regionales más importantes de la decadencia de la colonias hispanoamericanas, con diferencias respecto a
esclavitud negra en Hispanoamérica. Cuanto qás tempra- la coloración del mestizaje. Venezuela, que habia recibido
namente aparece el mestizaje en el cual los mismos negros una fuerte y constante migración negra y donde la po-
tomaron parte muy activa, cuanto más rápidamente el blación indígena se hqbía extinguido casi totalmente du-
mestizo se incorpora a las actividades productoras, tanto rante la primera centuria, hacia el año 1810 tenia una
más evidente va resultando a los empresarios lo costoso población blanca y euromestiza que alcanzaba un 20.3
de la mano de obra esclava en comparación con la ma- por ciento del total, una poblacibn indígena e indomestiza
no de obra asalariada libre, en forma de peón, inquilino, del 18,,4 por ciento y una población negra y de castas de
minero. color del 61.3 por ciento.a7D
Aunque en estos días resulta casi imposible mensurar En el siglo XVIII, Chile había sido una provincia por
el mestizaje en las diferentes mnas y épocas de la colonia, donde los esclavos pasaban, de contrabando, desde Argen-
especiahente el mestizaje de color por los fenómenos ya tina a Perú y Alto Perú. La densidad de la población
descritos de pase y dispersión, podemos trazar aquí algu- negra era poquísima y concentrada especialmente en los
nas líneas generales, en relación con los negros.
En el capítulo anterior quedó aclarado que el esclavo 17s Aguirre Beltrgn, 1946; en Irelación a la población indígena
negro tiende a perder sus caracteres negroides a partir vCanse obras de Borah y Cook yn la bibliografia final.
de la segunda o tercera generación de permanencia en 179 Brito Figueroa? 1961; Roaenblat, 1954,
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, .' 1- 2 L _ - - *L *
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lazarnientos minera y los pocos valles irrigados


Las haciendas ganaderas, trigueras y anktas del entre un 8 y 10 por ciento de toda la población ame-
resto del país encontraron suficiente mano de obra entre ricana. Hacia los años de la Independencia, la poblaci6n
mestizos e indios y, en general, en todo tipo de población puramente negra de Hispanoamérica debió de representar
que no se distinguía por tener ancestros Ctnicos sin mezcla. entre un 12 y 15 por ciento de la totalidad; las castas, en
Esta situación se reflejaba muy claramente en cifras. El cambio, entre uxí 30 y 35 por ciento.lS2
aiio 1778, el Obispo de Santiago, es decir, la mitad norte Cuando debido a las guerras de la Emancipación, las
del país donde se concentraba el 90 por ciento de los cargazones de esclavos dejaron de llegar regularmente a
esclavos negros, tenía un universo demogrAfico de 241 313 las costas americanas, la población mestiza estaba en con-
habitantes, de los cuales sólo el 9 p o r ciento era de ne- diciones de reemplazarlas. No sucedió de este modo antes,
porque un sistema económico basado en parte en el es-
clavismo no podía ser suprimido sin un fuerte colapso,
porque la trata negrera no era sólo la clave de tal sistema
sino también una pieza polftica muy importante en el
concierto internacional de la época y porque los sectores
sociales que iban a reemplazar con su trabajo a los escla-
vos eludieron por mucho tiempo el efectivo control de
lasacoronas ibéricas y una correcta ubicación económica
en el mundo colonial.

El movimiento ideoldgico antiesclavista


y las necesidades coloniales

La proyección hispanoamericana1del surgimiento del En las décadas anteriores a la Independencia, muchos


mestizaje es bien clara y elocuente. Hacia 1650, cuando sectores de la producción se quejaban de lo antieconómico
adn es vilido el fenómeno continental de la disminucidn que resultaba trabajar con negros esclavos, y generalmente
acelerada de la población autóctona, el niimero de mes- culpaban al sistema impositivo y aduanero del alto precio
tizas era ya mayor que el de los blancos y negros puros de los esclavos. Por su parte, las compañias negreras
comparándolos separadamente,. El primero representaba quebraban y se sucedlan rápidamente, No cabe duda de
que el negocio de la esclavitud no era tan lucrativo hacia
1800 como lo habia sido un siglo atrás.
180 Archivo Nacional de Santiago d e Chile, Colección Fondo
Antiguo, tomo 24, pieza 4. La confusa manera de hacer este
recuento de población impide un cálculo aproximado de las otras
Sin embargo, estos mismos productores se
opusieron
castas, pero es evidente que se computaron como ss$aiiolas - q u e 182 Esta es s61o nuestra apreciaci6n, otra opinión se puede ver
m a n el 75 por ciento del total de la población- a una gran en Rosenblat, 1954. Cuando hablamos aqd de mestizos queremos
cantidad de mestizos cuya apariencia era predominantemente significar la totalidad de las categorías de castas enumeradas en
blanca, el capitulo anterior y sin vincular especialmente esta expresión
181 S4nchez-Albornoz y Josd Luis Moreno, 1968. con el proceso de aculturación. Sobre este punto v6ase Borah,
1954.
tenazmente a todas las medidas antiesclavistas de las nue-
vas repúblicas. No cabe duda tampoco de que a pesar
de la existencia' de una fuerza de trabajo asalariado exis-
tían sectores de Latinoamérica que aún necesitaban de la
I de habitantes de las colonias. No creemos pues que estos
influencia en el
bn de los esclavos
esclavitud. La verdad es que si no hubieran sucedido im-
p~rtantesacontecimientos exteriores a las colonias y a ]
sus necesidades regionales, la supervivencia de la trata I
habría sido más larga.
Desde fray Bartolomé de las Casas en adelante la es-
clavitud negra y el tráfico a que daba lugar, siempre
tuvo detractores y hasta encarnizados enemigos. Uno de
los más notables fue el jesuita fray Alonso de Sandoval, '
que a principios del siglo xvr~discutía la legitimidad de'
la esclavitud y condenaba la manera en que los negreros
completaban las cargazones, opiniones que fueran aplau-
didas por muchos religiosos de la época.laa
El Papa Urbano VIII, en una bula fechada el 22 de en la región de Orizaba.lW
abril de 1639, condenaba la trata negrera, señalándola La abolición del tráfico abominable or la Corona
como un medio ara privar de libertad a los hombres. Inglesa en sus posesiones dn el año 180P, fue un paso
Hacia 1689, mu$os misioneros predicaban en el Africa fundamental. Este hecho ha116 favorable repercusión en
contra la esclavitud y su. comercio y, en 1741, el Papa el espíritu de las primeras juntas al comienzo de las luchas
Benito YIV repetía los conceptos de la bula de 1639.1a4 por la independencia de Hispanoamérica, La abolición
El siglo XMII fue particularmente rico én literatura del tráfico fue declarada por la Suprema Junta de Caracas
antiesclavista y. en proposiciones para mejorar las condi- en 1810;.por Hidalgo, en México el mismo año; el Con-
ciones jurídicas y reales de la gente de color en todo el greso Chileno lo hizo en 1811, y el gobierno dé Buenos
Continente. En Brasil fueron notables las actividades y los Aires en 1812187
escritos que en este sentido procuraron los jesuítas Giovanni 1
Antonio Andreoni y Jorge Benci, Sin embargo, el hecho 186 Clavijero, 1917; Cavo, 1836; MCnd-a, 1962,
de que 4 primero escribiera bajo pseudbnimo y que pos- 187 Para, los temas de la súpredión del &Mico de esclavos y -el
teriormente otros escritos del mismo tenor defensivo del proceso de emancipación de éstos, que le precedió, puede con-
africano aparecieran en forma anónima, nos da una idea sultarse, en general: Kidg, 1944; Sales de Bohigas, 1970. Res-
sobre el ambiente poco propicio que este tipo de libros pecto a los títuíos recomendables por regiones, podríamos enumerar
y panfletos encontraban en la sociedad esclavista de su los siguientes: Brasil;- Hill, 193 1; Adamq 1932; Martin, 1933;
tiempo.lS6 Por otra parte circularon muy restringidamente, I Goulart, 1949; Nabuco, 1949; Graham, 1966; Toplin, 1969;
sin ser conocidos por una cantidad N siquiera re@ 1 Bethell, 1970. Para Chile: "Sesiones de los Cuerpos Legislativos
de la RepGblica de Chile; 181 1 a 1845", 1887-1908, -vols. 1 y 11;
1" Sandoval, 1956. 1 Bravo Hyley, 1917; Feli- Cniz, 1942. Centro América: Martl-
*S4 Saco,, ,1937-1944. i nez DurBn, Carlos t y Daniel Contreras,, 1962, Para Colombia:
186 Véase, por ejemplo, Boxer, 1963.
1 Zuleta, 1915; Posada, Eduardo y Restrepo Canals, Carlos, 1933-
del antiguo imperio, en momentos de difícil política in-
La campaña abolicionista llegó en 1811 hasta las Cor- ternacional.
tes Constituyentes de Cádiz, donde el diputadoirepresen- En 1855, .Gran Bretaña insistió obtuvo un nuevo
tante de México presentó una hoción para liquidar el tratado de supresión de la trata y Xertes multa y cas
comercio de esclavos, la cual fue discutida y atacada. La tigos para los transgresores Este tratado se vio reforzado
Constitución Española de 1812 no hizo ninguna declara- por una bula, diel 3 de noviembre de 1839, en la que
ción referente a la esclavitud. además de las expresiones condenatorias para con el co-

i
s

Gran Bretaña, que había sido q As la más importante mercio de ébano se anunciaba la excomunión de todo
potencia esclavista hasta unos dec nios antes, se convirtió eclesiástico o seglar que se dedicara a éI.lae A pesar de
en la más interesada en abolir 1 trata, apareciendo en- todo, el comercio negrero subsistió en España, y en sus
tonces en una política común con las colonias en proceso colonias hasta el año 1880. Las Cortes Españolas habian
de independencia. España debió e trar en la misma ten- emitido una ley definitiva de supresibn en 1871.
El camino @e Brasil hacia la abolición del tráfico
fue
dencia y firmó8en 1817 un trat o con Inglaterra en el
se declaraba que el tráfico quedada suprimido en
e año 1820. , i
abominable no fue más fácil ni menos tortuoso que el
de las últimas colonias españolas en el Continente. Por-
La posición dilatoria y poca definida de España y tugal e Inglaterra habían firmado tratados en 1815 y
Portugal ante el movimiento abol cionista había quedado 1817, que de haberse cumplido habrían conducido a la
clara en 1815, en el Congreso de Viena. En esa oportu- extinción gradual de la trata, ya que estipulaban la cap-
nidad, la declaración antiesclavista de los congresales había tura de los barcos negreros que no pertenecieran a las
contrastado con la efectuada por escrito por -el repre- partes firmantes y prometían una 'futura ley de abolición.
sentante del tq, de España, ea la que se oponía enfátiza- La independencia de Brasil, en 1822, ayudó favorable
mente a toda mtervención exterior en esa materia. mente en el proceso, Inglaterra, que en cierto modo garanl
La frialdad de España respecto de la abolición se tizaba al nuevo Imperio Americano, pudo desde entoncea
explica en parte por la cerrada oposición de algunos reiniciar una larga serie de ne ociaciones e influencia8
interesados 'en la trata, pero especialmente de los repre- para conseguir sus fines. En l8f6 se f i d un nuevo s
importante tratado en que se daban tres ,años más para
sentantes de los productores cubanos, que en 1810, 1822 ejercer el comercio humano en forma lfcitai y se renovaron
, y 1823, elevaron peticiones para evitar que España se las disposiciones, de vigilancia que estipulaban los acuerm
comprometiera en una drástica política antiesclavista, La dos de 1815 y 1817.
metrópoli no podía 'dejar de escuchar a lo que le restaba Pero de nada sirvieron estas primeras medidas directas
que querían estrangular la .entrada de negros a Brasil.
1938; Bierck, 1953; ~ern4ndezde Alba, 1956; Jaramillo Uribe, La apertura del mercado mundial del cafd provocd una
1969. Para Cuba: Corwin, 1967; Barnet, 1968. Para Ecuador:
Bierck, 1953; Pefiaherrera y otros, 1959; ,Martínez, Echardo, demanda sin precedentes de mano de obra comprada.
1962. Para México: Aguirre BelMn, 1943; González Navarro, Desde 1820 a 1830 sigui6 subiendo la cantidad anual de
1970. Para el Paraguay: Nabuco, 1949; Pastore, 1949. Para esclavos entrados legal o ilegalmente y permaneció por
muchos años alrededor de un promedio de 60 000 afnca-
nos. Tampoco dieron resultados notables las leyes de 1830
188 Saco, 1837-1944; Dtsz Soler, 1953.
y 1831 ue declaraban libres a todos los esclavos ingresa- \
Ninguna posesión colonial puede desarrollarse sin po-
dos des& ente, aplicando drásticas penas a los traficantes blación autóctona o importada abundante. La esclavitud,
responsables y ofreciendo recompensas pecuniarias para
aquellos que ayudaran a descubrir el tráfico ilegal.
,
,
que al parecer siempre debe ir acompañada de desarraigo
y migraciones forzadas, aniquila a la población nativa,
Los representqtes consulares ingleses y otros funcio- como le ocurrió a España con las islas Canarias, con las
narios ejercían mientras tanto una severa vigilancia sobre Antillas, y otras porciones de América. Espafia aprendió
la llegada de barcos con pasajeros de Africa, como se les la lección a tiempo como para impedir que la esclavitud
llamaba en muchos documentos de la época, y denun- I desarrollada durante la expulsión de los moros y en l a
ciaban constantemente a las autoridades británicas y bra- Canarias se arraigara en el Nuevo Mundo.
sileras las irregularidades -ya normales por lo repetidas- La esclavitud de la población aborigen americana fue
a las disposiciones bilateralmente aceptadas. La presencia un fenómend más o menos normal en los primeros dece
e intervención de barcos de guerra ingleses cerca de las
costas brasileras terminó por crear una situación de tiran-
tez creciente entre los dos Estados, Tal rigidez diplomática
fue siempre bienvenida y aún azuzada por aquellas sec-
tores productivos que usufructuaban aún el sistema escla-
vista. Las relaciones estuvieron a punto de romperse cuando
el parlamento Británico pasó una ley, en el año 1845, .
que entregaba al Almirantazgo el fallo sobre las viola- /
ciones al tratado de 1826, y cuando en abril de 1850 se
anunció que las naves de guerra inglesas entrarían a las .
aguas territoriales brasileras para apresar a los barcos
sospechosos de contener chazones de esclavos. Por fin,
en septiembre del mismo año, Brasil promulgó una ley
que consideraba piratería todo tráfico de esta naturaleza, continente negro, dejaron el tráfico marginal costero para
lo que después de unos años hizo declinar notablemente establecer una economía colonial y aprovechar su riqueza,
la llegada de nuevos esclavos, La ley inglesa de interven- como España había hecho ,tres centurias antes. Entonces
ción en Aguas Territoriales fue derogada en 1569.la9 debieron eliminar la trata precisamente para aprovechar
Pero al margen de los movimientos antiesclavistas, de la riqueza del nuevo continente ocupado. Fue la entrada
los tratados y declaraciones internacionales, había>otras del Africa en el pleno colonialismo uno de los principales
presiones que fueron absolutamente determinantes, las que motivos de la abolición de la trata y de la esclavitud.1e0
iban aniquilando la esclavitud africana como un mal
que era preciso eliminar de raíz. Aunque parezca para- I
dójico, estos motivos de fondo eran esencialmente colo- Independencia, caudillismo y abolición
nialistas, pero esta vez ,no de América sino del Africa
misma, A pesar de l a libertad de vientres-y de las declaraciones
1
antiesclavistas que expidieron las nuevas repiiblicas du-
1" Véase bibliografía dada para Brasil en la nota número
187 de este capitulo, leo Sobre este tema véase, por ejemplo, Verlinden, 1958.
'

l I

151
índole, daba facilidades para perseguir a los barcos' o
contrabandistas dedicados al tráfico e incluso fijaban en
t algunos casos áreas de patrullaje marítimo preventivo,
a
Creaba además, una corte de justicia especial para juz-
gar los casos de piratería e s c l a ~ i s t a . ~ ~ ~
Gran Bretaña hubo de emplear toda su habilidad di-
1
plomática y hasta la presión política y económica para
conseguir las firmas y ratificaciones del tratado. Tuvo,
en fin, que entenderse con los caudillos locales que se
disputaban el mando en las nuevas reptiblicas despu6s de
la Independencia, y entrar en conflictos de limites y
en arreglos y garantías internacionales,
El contrabando de esclavos por el Río de la Plata
s61o pudo ser eliminado después de tratar con el tirano
Rosas, en 1839?, pero la ratificación se produjo el año
siguiente. El mismo año accedió Uruguay al acuerdo y
lo ratificó en 1b42.
México había abolido definitivamente la esclavitud en
! 1829, pero el tratado de colaboración con Inglaterra en su
lucha contra el contrabando de esclavos nb fue firmado
hasta 1842, después de una serie de complicaciones con
Francia y hasta con la propia Gran Bretaña, que había
en 1835 una circular de instrucciones a sus agentes con- reconocido la independencia de Texas.le4
sulares en México, Venezuela, Colombia, el PeA, la, Ar- En el seno de la Gran Colombia, Venezuela había
gentina, Uruguay y Chile, para que interesaran a 10s ordenado la manumisibn y libertad de los negros en el
gobiernos de esos países en la firma de un tratado anti- año 1821, pero hacia 1837 existían casi 38 000 esclavos
esclavista. en el'país. Firmó por Último el tratado de 1839, después
Este debía firmarse por separado con cada república de algunas dificultades, pues el acuerdo podla ori 'nar
y en general repetía las cláusulas aprobadas en 1826 por
Brasil, En lo fundamental declaraba que el tráfico negrero
gastos y lesionar parte del comercio exterior, En Co om-
bia había también parecida cantidad de esclavos, a pesar
7
constituía delito de piratería, por lo tanto podía ser com- de que la manumisión se había reglamentado cuidadosa-
batido como tal. Prohibía el uso de licencias o banderas ,' mente, Durante algunos años, en el decenio de 1830-1840
be los países contratantes para cualquier actividad de esta existió una reducida trata negrera local entre Colombia
y Ecuador, motivo suficiente como para demorar la firma
i 1
. Saco, 1937-1944, t. 11.
1 l@a King, 1944. Se ha publicado alguna documentación g tam- VCase bibliografía indicada en la nota número 187 en este
biin narraciona contemporAneas a estos hechos. Existe, entre I capítulo.
otros, una apasionante memoria de un contrabandista de escla- 104 Vhase bibliografía indicada en la nota ntmero 187 en este
vos que operaba en la regibn del Oaribe. Vease, Canot, 1854. capitulo,
153
del tratado. Colombia lo finrió en 1851 y Ecuador en
'
nuía y que muchos de los que ya existían como tales
1847.1Q6 obtenían una manumisión acondicionada, a través de las
Las negociaciones con Bolivia, Perú y Chile sufrieron llamadas leyes preparatorios' a la abolici6n.lQ8
algún retardo como consecuencia de la guerra contra la 'i En este cuadro especialmente apropiado ocurrió una
,

confederación. Después de ella, en el Perú, los produc- última y decisiva' campaña de Gran Bretaña, esta vez
tores de la costa iniciaron un movimiento a favor de la apoyada por -los Estados Unidos de Norteamérica. En
esclavitud que no dejó de producir algunos resultados: Puerto RICOfSe produjo la liquidación de la institución,
Agustín Gamarra firmó una ley que anulaba el decreto sin indemnización para los amos, Pero este éxito chocó
antiesclavista de San Martín del año 1821, Por último, aún con una situación diferente en Cuba, donde aún
el PerG accedió a incluir en un tratado comercial firmae seis años después de 1880 existían en la isla unos 30 000
do con Inglaterra en 1850, un artículo condenatorio del negros en estado de trabajo obligatorio para compensar
tráfico. La aboli~ióndefinitiva se produjo el año 1854, a sus dueños de una futura libertad que no se veía aún
a propósito de lah contiendas políticas entre el presidente muy clara. La reacción antiesclavista final se plasmó en
José Rufino Echeñique y el mariscal Ramón Castilla.le8 la ley de octubre de 1886, que liberaba totalmente, y sin
Chile consideraba, hacia esa epoca, que no tenía ningún ninguna condición, a los iíltimos esclavos.
problema relacionado con la esclavitud negra, por lo El proceso de la libertad final de los negros no fue
menos desde 1823, año en que se habían, manumitido menos complejo en Brasil. La declaración de la ilegalidad
4 000 negros que quedaban en el territorio en calidad dc del tráfico, en 1850, no significaba la libertad de cientos
esclavos, El deseo de no contraer obligaciones y compro- de miles de negros que quedaban dentro del país, ni
misos acerca de un problenia inexistente y la guerra con- tampoco significaba la supresión del contrabando, que
como es lógico suponer, au ' entó notablemente, Por otra

1
tra la confederación peruano-boliviana, retardaron la firma
y ratificación del tratado con Inglaterra hasta los aííoa parte, también crecía la d anda de materias primas y
1841 y 1842, respectiva~n&nte.~~~ ,
de café por parte del mund industrial, cuestlión que am-
La abolición de la esclavitud en Puerto Rico se produjo pliaba no sólo el mercado clavista, sino también el de
en el año 1873, y en Cuba en 1880. En ambos lugares trabajadores asalariados. Pro to estos cambios comenzaron
la situación política española influyó notablemente, la a provocar modiiicaciones structurales en la sociedad
Constitución de 1869 y las Cortes de 1882 y de 1889 brasjlera. En varios puntos del país la densidad de la
tuvieron una fuerte re resentación liberal e incluso d e . L población urbana aumentó c ' explosivamente. Una nueva
algunos grupos más raicales, que habían tomado como clase empresarial empezó a innovar en las técnicas de
bandera política el abolicionismo. Hubo también otras producción, al tiempo que avorecía el enrolamiento in-
cuestiones importantes por esos años: las estadísticas de dustrial de un tipo de trabajador no alienado por un
producción mostraban que en las provincias ultramarinas largo cautiverio e s ~ l a v i s t a . ~ ~ ~
de la monarquía la producción aumentaba en la medida ', Especialmente por el decenio de 1870 hubo un nuevo
que la cantidad de esclavos entrados anualmente dismi- y claro ambiente ideológico urbano, una opinión pública
formada y poderosa, ideologías políticas más dinámicas
aQ6 Véase bibliografía indicada para Colombia, Venezuela y y activas, que amparaban a un movimiento antiesclavista
Ecuador, sugerida en la nota námero 187 en este capitulo. !
Véase nota número 1 8 7 . d ~este capítulo. 108 Dlaz Soler, 1953; Corwin, 1967.
197 Véase nota número 187 de este capítulo. 199 Martin, 1933; Cardoso, 1962; Graham, 1966.
grante institución se estaba transformando en peligrosa
e improductiva. Sobrevino un periodo violento y caótico,
se fueron agregando sucesivamente. Duqmte la Guerra en que algunos estados como Ceará en 1884, se adelan-
del Paraguay, en la Triple Alianza (1865-1870)) una gran taron a roclamar la libertad completa de los esclavos
masa de negros había alcanzado la libertad enrolándose en un a f k de evitar problemas dentro de sus territorios,
en el ejército y despuds del conflicto muchos de ellos pero aumentándolos en relación a otras provincias con
permanecieron en él con distintos grados bajos de mando. diferentes sistemas productivos y de las ciudades impor-
El abolicionismo prendió en el ejército regular que em- tantes, que más que nunca aparecían como centro de
pezó a resistirse a participar en la sofocaci61i de suble- refugio y de redistribución de mano de obra. La ley
vaciones de esclavos, quedando privados los cosecheros de abolición sin compensaciones, que se dictara en 1888,
de uno de sus principales apoyos de seguridad y manten- fue pues, en cierto modo, una medida largamente espe-
ción de trabajadores sojuzgados compulsivamente. El año rada y deseada por an parte del país.401
1887, el ejCrcito lleg6 a formular una petición oficial Recien el alba deypesente siglo encontró a Ambrica
sin esclavos. Por el largo y dificultoso camino que hubo
para que se mantuviese al margen de cualquier tipo de de recorrerse para obtener la supresibn completa de la
represión antiesclavi~ta.~~0 trata y después la libertad total de los esclavos, bien puede
Inglaterra, por otra parte, siguió en su campaña anti- apreciarse el arraigo e importancia de la institución. En
esclavista, usando todos sus resortes políticos y hasta cada uno de los países y en el Continente en su conjunto,
ecun&micos.De este modo, Pedm II se vio practicamente su desaparición depresenta mucho m'ás que la libertad de
obligado a referirse al problema de la esclavitud como una buena parte de su población. Creemos que no es uha
a un mal que había que erradicar, en su discurso anual casualidad que en los dos paises que más demoraron la
de 1887. Con anterioridad, se habfa aprobado una ley abolición este hecho fue acompañado posteriormente de
de libertad de vientre en 1871, aunque su efecto concreto otros cambios fundamentales: Cuba dejó de ser parte
lo anulaba en cierto moda la misma ley, al acondicionar de España y Brasil de ser monarquía,
tal promesa a un lapso de trabajo obligatorio y de com-
pensación económica que duraba hasta la edad de 21
años del futuro hombre libre, Las formas sustitutivas de la esclavitud
A pesar de sqineficacia la ley de 1871 surtió un efecto
preparatorio. Más importante que ella fue la presión En las páginas anteriores nos hemos referido varias
antiesclavista externa e interna, la ineficiencia del ejér- veces a la esclavitud negra como a un sistema productivo
cito para controlar las insurrecciones en las zonas de necesario a una etapa del colonialismo, dadas además '

plantaciones y el amparo que daban las ciudades y la ciertas estructuras bhsicas demogriificas y de mercados.
nueva industria a los negros libertos y fugitivos. En el Hemos visto tarnbibn cómo, en ciertas circunstancias, esta
decenio de 1870 hasta los más recalcitrantes plantadores peculiar e ignominiosa institución se fue haciendo impro-
esclavistas se comenzaban a convencer de. que la deni- ductiva, en una transición que se dio tardíamente en
varias regiones del Continente.
Graham, 1966; Toplin, 1969. Si persistimos en mirar el problema desde este ángulo
>
de. las maneras de reconvertir ex esclavos
resulta incompleto y parcial considerar la extinción de la
trata y del status de esclavo a través de una legislacibn
antiegciavista solamente, sin describir al mismo tiempo la
; sn%d",W?uevamelate, ilarnáranse estos libertas, aman-
cipados, ahorrados, etc., fueron conocidas desde el siglo
multitud de formas que acostumbraron a poner en prác- xvx. Estas fonnas se ampliaba o perfeccionaban cada
tica aquellos sectores que usaban de los esclavos para '
vez que la trata negrera resultaba deficitaria en alguna
mantener una exitosa empresa económica. Los empresa- zona donde, al mismo tiempo, la esclavitud podía ser
rios que necesitaban de los negros no 0610 se opusieron ! altamente rentable. Casi todas estas maneras han sido
a las medida, y leyes antiesclawtw sino que pusieron en ,
también descritas en páginas anteriores y queremos ahora
práctica una serie de recursos que, por un lado trataban solamente recordarlas, agregando algunas consideraciones
de recuperar el fenómeno del cautiverio y por otro ten- aclaratorias. Son fundamentalmente cuatro: la captura y
dfan a su prolongacibn a través de una serie de categodas caza de cimarrones y negros huidos, la reutilización de
de trabajadores que sin ser legalmente esclavos se aseme- emancipados, el acondicionamiento de d o s de trabajos
'

jaban a ellos en muchos rasgos básicos. obligatorios p,ara obtener una futura libertad y la crianza
El conjunto de formas sustitutivas de la esclavitud po- de esclavos.
dría agruparse en dos grandes categorías: a) unas que La captura de cimarrones y negros huidos creó, como
trataron de retener o de reconvertir en esclavos a muchos hemos visto, una frondosa le$idacibn desde el siglo xvi
negros que momentáneamente alcanzaron la libertad, y en adelante, se vio reactlvada y enriquecida en los
b) otras que. trataron de convertir por engaños en escla- I Últimos años el siglo xvrn y primeros decenios del si-
vos a hombres que ni la tradición ni los mercados locales guiente. Esta actividad que había originado una policía
e internacionales de trabajadores los consideraban previa- especial en todas las ciudades importantes, también fue
mente como tales. A estps hombres libres no se les dio ,motivo de la organizacibn de expediciones armadas y
el ,calificativo de esclavos; y los sistemas legales vigentes ; cuerpos de ejércitos permanentes. En el siglo xxx se em-
los am araban en calidad de asalariados. Su status de plearon profusamente los periódicos para organizar gran-
semies$avos era pues solamente una condición originada des redadas de esclavos prófugos, para denunciar g ofrecer
en una situación de facto dentro de un circuito produc-
t i v ~ . ~Los
O ~ dos conjuntos de sustitución tenían en común
que prescindían de la trata negrera como tradicionalmente
había sido.
202 Es importante insistir en que lo que expresamos en el
texto era, <'una situación de facto dentro de un circuito produc-
tivo*', ya que loa esclavos negros regulares también eran tales
por situaciones de facto: guerras tribales, simple caza, etc., pero
'
que ocurrfan en sus tierras de origen. Desde el siglo xvr en
Latinoamérica a nadie preoqupó el origen y la manera en que
h a b h llegado 'a ser esclavos los negros que compraban. La
frase que regularmente se estampaba en los contratos notariales
de compra de los negros recién importados, habidos en justa
gusrra, no era más que una f 6 m 4 a que tranquili,zaba el aspecto a' las le es de manumisión hubo apreciables cantidades
legal de la transacción comercial. de exesdavoi que &oia siendo. ~egahente' libres tuvieron
que esperar a ser puestos físicamente en libertad o ser tos e intentos más. o menos prolongados de reemplazar
iepatriados a sus países o continente de origen. El fenóme- el aprovisionamiento de esclavos de importación por otfos
no fue corriente en Brasil y Cuba. La desestimación de la nacidos y criados cerca de los centros de consumo: cna-
libertad se producía, porque los funcionarios encargados deros de esclavos. Antes del siglo XIX s610 tenemos un
de restituirla prolongaban artificialmente este momento, testimonio de tal fenómeno en América Latina. Se trata
manteniendo a los interesados arrendados bajo contratos de la primera mitad del siglo xwr, en Cbrdoba (Argen-
en plantaciones o establecimientos manufactureros que tina), lugar de iin activo comercio de mulas y otros pro-
más se asemejaban a cárceles que a ftibricas. Muchas veces ductos agrícolas con los emplazamientos de las minas de
se les juntó con cimarrones y se les envió a otras provin- plata de Potosí. En una hacienda de la CompaÍíía de Je-
cias y países - c o m o ocuriiera entre Ecuador y Pení y sús de esa region existib una crianza de esclavos, aunque
entre Ecuador y Colombia- en lugar de repatriarlos o no sabemos si éstos iban a engrosar la trata interna que
dejarlos libres donde antes habian sido esclavos.208 se dirigía a las minas o se empleaban en otros de los
En los países que retrasaron el proceso abolicionista, nervios productores que constituían los complejos agrico-
casi regularmente se estipuló que los futuros hombres li- las jesuíticos. La reiterada preocupación de esta Orden
bres debían compensar económicamente a sus amos tra- de preparar esclavos con especializados conocimientos y
bajando para ellos gratuitamente durante lapsos que técnicas manuales, de acuerdo a sus propios planes de
1 fluctuaron entre 5 y 20 años. Por 10 general estas dispo-
siciones se agregaron a las h a s leyes de manumisión,
producción, hace pensar más bien en el segundo destino
de estos esclavos c r i o l t o ~ . ~ ~ ~
pero ocasionalmente se presentaron para la aprobación Por mediados del siglo XIX los criaderos proliferaron en
1 otros proyectos que incidían en el mismo problema. Este Brasil y en Cuba. En la Isla existieron por lo menos
' fue el caso de intentos legales presentados a la legislación en Bocaranao y Cienfuegos, siendo cinicamente aplaudi-
de Brasil, Cuba y Perú, en el sentido de retener a los ex dos por el Real Consulado de la Isla, en el año 1854,
esclavos compu1sivamente trabajando en las plantaciones como un acertado "sistema de conservación y reproduc-
- c o m o asalariados- después de haber obtenido la liber- &n'',.206 Varios inconvenientes parecen haber impedido
tad. Se alegaba para ello la falta de manoade obra y la que el sistema de los criaderos tomara verdadera unpor-
disminuci6n de la producción que acarreala el 6xodo tancia. Existía desde luego gran escasez de mujeres negras
de manumisos, a la par que el aumento de los vicios y en plena edad de fertilidad, pues siempre habIa sido
ocios de la clase trabajadora204 menor la cantidad de esclavas y porque desde años antes
Cuando las perturbaciones al normal ejercicio de la se estaban usando eficazmente a las negras en dieren-
trata negrera comenzaron a ser efectivas, destruyendo tes tipos de labores en los trapiches azucareros. En estas
los tradicionales mercados locales de venta de esclavos y circunstancias, y con una elevadisima mortandad infantil,
subiendo desmesuradamente sus brecios, surgieron pmyec- los e~clavosas5 resultantes eran muy cara y pocos coma
para reemplazar a l n parcialmente a los importados.
'08 Moreno Fraginals, 1964; Stein, 1970. Para el Perú, por El otro gran conjunto de formas sustitutivas de la es-
ejemplo, puede consultarse, 'El Peruano': ntimero 16, segundo clavitud trataba de conseguir y transformar trabajadores
sunestre de 1843. que eran originalmente hombres libres en mano de obra
1 Hay muchos testimonios en este latido para los p k a
mmdonadoa. Vdase, entre otros, en la bibliografia finai, los n b Citado por Moreno Fraginds, a1964; Stein, 1970.
meros citadoa del peri6dico pemano, "El Oonciliador". Concolorcorvo, 1942.
muy similar a la esdava. Eran jurídicamente libres y efectos. Entonces muchos esclavos liberados fueron prol
comenzaban a trabajar después de aceptar y firmar un cesados por ociosos y vagos, siendo posteriormente envia-
contrato salarial que les aseguraba, además de un bajísimo i
dos a trabajar a talleres fuertemente custodiados, junto
salario, otra serie de garantías: movilidad migratoria, con algunos blapcos y mestizos de todas las categorlai.
libertad después de caducado el documento firmado -que, La esclavitud de los. indios no fue' tampoco un f e n b
los comprometía en un lapso fluctuante entre 5 y 15 meno típico 'del siglo xnr, sino más bien del XVI y siguiente,
años- cuidado médico, posibilidades de volver a la tierra para las colonia espaiíolas y portuguesas del Nuevo Mun-
de origen, etc., etc. En la prActica, sin embago, estos do, Lo extraño y sintomático del hecho fue que surgiera
contratos3en conjunto trataban de reemplazar a la trata de nuevo c p o alternativa de la 'esclavitud negra en
negrera por otra corriente inmigratoria que no tenia casi momentos en que había un importantisimo movimiento
ninguna diferencia con k anterior, y que en algunos universal aetiesclavista y cuando las nuevas repúblicas
casos como en el de los indios yucatecos y los chinosj del Continente habían' reivindicado al indio como ciu-
fue a b más cruel, definitiva y denigrante. dadanos de iguales derechos al resto de los habitantes
Estas formas sustitutivas se odrían resumir en cinco
diferentes: 1) levas forzadas 8 hombres libres; 2) es-
&vos indios; 3) inmigración de colonos africanos; 4)
libres de cada lugar,
La solución de los esclavos indios no fue de importan-
cia - s i pensamos en la cantidad de cautivos trasladados-
inmigrantes europeos, y 5) inmigrantes orientales, Los y se usó como alternante con todos los otros mecanismos
enganches de hombres libres por medio de la justicia, descritos acá. :Donde mayor importancia alcanz& este
o de alguna institución de gobierno, no eran novedad en comercio<fue en' Cuba Los primeros ensayos.de trans-
el siglo xrx. Ya a fines del siglo xvr, en las ciudades m& porte y venta de indios de Yucatán se hicieron exacta-
importantes de Hispanoamérica, se habían juntado abun- mente en la mitad del siglo asado. Unos afios después
dantes grupos de población de personas libres: indios, un conocido esclavista de la 1% Francisco Martí Torrens,
mestizos y esclavos rnanumitidos, que aparecían claramen- comenzó la importación en gran escala. Cada indio se
te mqrginados tanto de la estructura social de la época vendió s610 en 41) pesos, en circunstancias que el contrato
como de los qtemas productivos. Era la primera expre- por 5 años de un trabajador chino costó 70 pesos por
si6n de aquella población flotante que con el tiempo 1847 y 300 por 1860. La razón del bajo costo de los
reemplazana a la esclavitud. Cuando hubo escasez de indios fue especialmente su corto rendimiento productivo,
mano de obra, recrudecimiento del vagabundaje o del que se explicaba por la incapacidad da dominar los tra-
cimarronaje o cuando-por cuaIquier motivo la trata ne- bajos más tbcnicos en los trapiches, las continuas fugas
*
grera se suspendía momenthnearnente, se compelía a estos y suicidios y un alto índice de mortalidad a temprana
grupos urbanos a enrolarse bajo la tutela de algún em- edad.
presario. En estos casos los cabildos y los corregidores Imposible apreciar la cantidad total de yucatecos im-
eran los encargados -y a veces los interesados- en el portados. Siguieron
qmplimiento de este tipo de trabajo compulsivo.
.Este fenómeno fue mucho m+ común en los siglos XVIII
Y XIX en todo el Continente, especialmentp cuando algu-
nas de las leyes de manunisi6n .y los smtomas ,de la
esclavitud improductiva comenzaron a hacer sentir sus
este nuevo tráfico deaesdavoa a lo largo del decenio de grandes grupos: los que querían inmigrantri blancos, con
1870.20T la posesión y la aptitud de aprendizaje de nuevas t 6 d -
En la medida en qhe todos los mecanismos j u t s de cas de producci6n, y aquellos que sblo necesitaban bra-
reemplazo de esclavos africanos no fueron suficientes y 1
ceros con habilidades mínimas. Estos Últimos fueron 10s
la misma esclavitud negra tendia .a desaparecer surgiemn promotores de la idea de los colonos africanos, de los tra-
nuevas e increíbles soluciones. A mediados del siglo xa bajadores asiáticos y aún de europeos, siempre que se
los proyectos de colotijzacibn, para ocupar y hacer pro- engancharan bajo largos contratos de carhcter pseudo-
ducir provincias enteras, empezaron a ponerse de moda. esclavi~ta.~~~
Los primeros que adoptaron la idea fueron los produc- Así por lo menos una parte de los inrnigrantes blancos
1 tores de monocultivos tropicales que, por supllesto, enten-
dieron ei término "colonizara' como una operación de
importación de mano de obra destinada a reemplazar a
,
que ingresaron al Caribe, durante la primera mitad del
siglo xnq deben considerarse como representantes de otro
1 los ahora añorados esclavos negros.
En el decenio de 1840 aparecieron simdtáneamente
mecanismo de sustitución del esclavo negro. A fines de
la década de 1830 llegaron los primeros a la isla de Cuba:
I
irlandeses y canarios. Venían bajo contratos que fluctua-
en Perú, Brasil y Cuba, una multitud de proyectos para ban entre uno y cinco años, según el cual reciblan el ba-
importar directamente desde Africa a cdonol bajo con- jkimo sueldo de 9 pesos mensuales. Hay que aclarar
tratos especiales de trabajo. Los intentos fueron bastante .que allí mismo, y por idbiticos años, muchos mulatos y
serios: bancos privados, empresarios, hacendados, usaron negros libres tenían salarias de entre 15 y 20 pesos. Por
todos los resortes del poder para convencer a la opinión 1840 arribaron algunos barcos con, pmajeros catalanes y
ptblica y a los gobiernos de las bondades del propósito. en 1854 fueron gallegos, que promovieron serios distur-
Se publicaron panfletos y artículos en diarios y revistas. Se bios en la isla en el misma año de su arribo.210
presentaron proyectos de ley y peticiones a Ids gobiernos Por lo menos en Cuba, por el año 1850, ya se consi-
con planes cuidadosamente estudiados. Pero, hasta donde deraba fracasada la posibilidad de reemplazar a los cada
sabemos no lleg6 a concretarse i ninguna empresa efectiva vez mas escasos esclavos por asalariados blancos. Las dos
en este sentido.a08 razones más importantes para ello fueron la cerrada opo-
Por supuesto, no todas las iieas de inmigración y de sición que hicieron a esta nueva trata los negreros que
colonización estaban encadenadas con actitudes de reem- aún lucraban con el comercio de esclavos africanos y la
plazo de la trata de negros. La mayoría de las nuevas
reptíblicas tenían legltimos deseos de ocupar regionea poco
1 oposición de los mismos gobiernos que *e sentían afecta-
dos por la emigracián de trabajadores, en momentos que
pobladaa, en los momentos en ue se dia utaban provin- en Europa la Revolucidn Industrial tomaba un nuevo
das limítrofeea o que hablan silo aparta{= de las sedes y decisivo impulso. La otra razón fue que estos blancos
tradicionales de la administracibn colonial. Pero las mk transplantados ingresaron a una sociedad fuertemente
recalcitrantes cosecheros con base productiva esclavista segregacionista, donde tendieron a identificarse con las
supieron escondene en todos estos proyectos. Los impul- clases superiores y a escapar a la vigilancia y trato de
sores de la inmigraci6n estaban divididos pues en dos
!

207
208 .
Moreno Fraginala, 1964; G o d e z Navarro, 1970.
'(RCcums y documentos. .') 1860. Romero, 1949.
t00 Para el Brasil por lo menos, creemos que el problema está
ac rado por Cardoso, 1962.
al0 "El Peruano", nhmero 20, segundo semestre de 1848;
Moreno Fraginals, 1964.
tipo esclavista a la que se les .quiso someter. La mayoría El aporte de los chinos en las zonas de plantaciones
de ellos s e ubicaron prontamente en nuevas industrias y de Hispanoaxnhica fuy muy importante. En el Perú este
en el pequeño comercio, sin quedarse. dentro de .];u; tráfico comenzó a decaer a mediados del decenio de 1870;
plantaciones.a11 se estima, sin embargo, que/ entre 1850 y 1874 entraron
A los productora con base de producción esclavista a uel país 887 247 coolíes~La cifra fue mucho mayor
no les quedó otra alternativa que la Mportaci6n de en?!uba, donde el sistemasiguió en vigencia hasta en-
asi6ticos e hindúes, solución que concentrándose en la trado el presente siglo.a14
inmigración de chinos fue la m& eficaz y amplia. Desde Dejando de lado el aspecto numérico y su representa-
fines del siglo XVI existía en Latinoamérica el precedente cibn como fuerza de trabajo, la importancia del traba-
de una modesta trata de esclavos chinos -llamados así, jador chino para el Continente fue que se manifestaron
pero que fueron en su gran mayoría filipinos- producto como la údca transicibn posible entre los iiltimos s i s b
de los contactos comerciales de los virreinatos del P e 4 . mas de producción esclavista y el trabajador asalariado.
y de la Nueva España con el Oriente a través del Océano Este último ocu a enteramente el escenario productivo
Pacífico. Por 1807, en Brasil, hubo ya serios proyectos de P
de Am6rica en e siglo xx.
hportaci6n de orientales e h i n d b e ~ . ~Por
l ~ último, fueron
Cuba y Perú los lugares de concentraci6n de esta curiosa
y en cierto modo increíble solución. El primer cargamento
de contratados chinos lleg6 a Cuba en el año 1847 y al
Perú en 18541118
El contrato de los c o o h era por 5 o 6 años, tiempo
durante el cuai se les pagaba un bajísimo salario. Pronto
fue un negocio revender los contratos al doble o al triple
de lo que se había pagado originalmente por ellos. La
demanda de chinos se mantuvo siempre muy alta por la
escasez de brazos y porque demostraron 'ser magníficos
trabajadores de 18 horas diarias. Los chinos eran además
Mbiles y muy aptos para aprender nuevas tecnicas de
pmducci6n. A pesar de ello, el tratamiento que se les
daba, en general, era quizás peor que el de los esclavos
negms da los siglos xw y .xm. El .código aprobado en
Cuba cl aíio 1854 había sido escrito especialmente pen- 214 Stewart, 1955, Respecto a Cuba es interesante el hecho
sando en los coldnos chinos y yucatecos, pero las diferen- de que en los primeros 30 150s del presente siglo entraron en
cias con las leyes sobre el trap de esclavos eran mínimas. la Ida un total de 1082 546 inmigrantes europeos, antillanos,
etc., entre 10s cuales por lo menos 60 000 fueron chinos. Esto
21% Moreno Fraginals, 1964. quiere decir que en los años indicados Cuba recibi6 más tra-
222 Honorio Rodríguez, 1965; Viotti de Costa, 1966. bajadores que el atd de esclavos recibidos a través de la a t a
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