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GRADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA

JUVENAL Y LA SÁTIRA V

Elena Aparicio Gregorio


Miguel Angel Diez Ferreiro
Literatura Latina Imperial
Universidad Complutense de Madrid

ÍNDICE

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1. Introducción 1
2. La sátira 2
3. los autores de sátira previos a Juvenal 3
4. Juvenal y sus sátiras 4
5. La sátira V 5
6. Conclusión 6

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1. Presentación

El presente trabajo tiene como objetivo exponer un análisis de la sátira quinta de


Juvenal. Si bien antes es necesario tratar brevemente algunas cuestiones básicas con respecto
al autor y su obra, sus precedentes, y la evolución del género. Comenzaremos por tanto
haciendo un recorrido por el origen de la sátira y sus principales cultivadores. Trataremos aquí
a Lucilio, Horacio y Persio. Con esta visión de conjunto, podremos después ponerlo en
comparación con Juvenal y sus sátiras, para finalmente comentar la sátira quinta.

2. La Sátira

La sátira romana tiene un origen complejo. Será Diomedes, un gramático del siglo IV
d.C. quien distingue dos etapas en el desarrollo del género. Por un lado la que inaugura Lucilio
y que fue continuada por Horacio y Persio, y otra más antigua la denominada satura. Es el
propio Diomedes quién aporta una serie de etimologías sobre la palabra satura explicando su
más primitiva aplicación a la literatura. Dice así: «satura toma este nombre o bien de los sátiros,
porque en esta forma de verso se recitan cosas cómicas -y desvergonzadas tal como las que
dicen o hacen los sátiros, o quizás satura proceda de una bandeja (lanx) que repleta de muchas
y variadas ofrendas los antiguos ofrecían a los dioses en un rito sagrado, y se llamaba satura
por lo lleno y abundante de material. [Grammatici Latini, H.Keil,Leipzig, 1855-1923,1,pág
485, traducido al castellano.]

El primer tratadista del tema en época relativamente moderna es Knoche3, quien nota
que las etimologías segunda, tercera y cuarta propuestas por Diomedes tienen en común que
relacionan el término satura con el adjetivo latino satur, que significa «lleno» y también
«harto». Este adjetivo, prosigue Knoche, es de una raíz indoeuropea muy productiva en latín;
da, entre otros, los términos saturitas, saturare, satis, satietas... El nombre del dios Saturno es
de la misma raíz, y, en el polo opuesto, el nombre grotesco Saturio, de personaje de comedia.
[Ulrich Knoche, Die römische Satire, Berlin 1949.]super1 gredos

El género literario en sí mismo en un primer momento se llama poesis satura o fábula


satura, el primer poeta que compone una obra de este género fue Ennio. Así pues, en su origen,
la satura fue un género literario poético no conectado con el drama y que contenía una
diversidad de temas. Posteriormente Lucilio impulsó para sus sucesores la composición en
hexámetro dactílico.

Sin embargo no debemos olvidar que la sátira es un género cultivado inicialmente por
los griegos y que será en Roma donde alcance la perfección. Será en época de Marco Fabio
Quintiliano cuándo se considera a la sátira como un género completamente romano, que
compartía características entre los autores que la cultivaron, pero con matices que les
diferencian. La historia de la sátira es compleja, son muchos factores los que contribuyen a esta
complejidad, algunos de estos son: que carecía de un único modelo griego, y además existían
en Roma dos genera de sátira, la hexamétrica o formal y la menipea.

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Muchos estudiosos consideran que el inventor del género fue Lucilio, pues era el autor
más dependiente de los modelos griegos. El siguiente cultivador del género sería Horacio, en
cuyas sátiras se refleja la influencia de Lucilio a la par que se va creando un estilo propio.
Posteriormente, ya en el siglo I d.C encontramos a otro satírico Persio. Este autor destacó por
su estilo más complejo, influenciado por el estoicismo y obsesionado con la moral.
Finalmente, en el siglo II d.C encontraríamos a Juvenal.

Así pues el género de la sátira habría pasado con los siglos del carácter didáctico y
moral y la intención festiva, propios de la sátira de Ennio, para adquirir un carácter más crítico,
agresivo y burlesco con Lucilio.

Pero, ¿qué es la sátira?, podemos concluir diciendo que el género de la sátira se fue
adecuando al autor, y al público y lector. Sin embargo su esencia fue siempre la misma,
censurar los vicios de cualquier persona mostrando su deshonestidad y su inutilidad. Todo ello
para que sirviera de exemplum, y así alejar a los hombres de esta vía y reconducirlos por el
camino de la virtud y las buenas costumbres.

En primer lugar decir que no sabemos con seguridad que habrían de esperar los lectores de
Lucilio en sus poemas al encontrar el título Sátira, propio de Enio. Posteriormente el cambio
de Lucilio a Horacio fue notable, así como el de Horacio a Persio y de Persio a Juvenal. Tal es
así que podemos decir que parece que la obra satírica de cada autor tomó una nueva dirección
con cada uno de ellos, con el objetivo de complacer las demandas de sus lectores. Con Horacio
y sus Sermones , no sabemos lo que el lector podría haber esperado, si bien tenía la esperanza
de encontrar las sátiras al modo de Lucilio, se encontró con una crítica de éste. Concluimos
este punto diciendo que el germen de la originalidad del género ya estaba en Enio, y fue a partir
de él, como se crearon las dos vertientes, la hexamérica y la menipea, con su posterior
desarrollo individual.

3. Los precedentes de Juvenal. Lucilio, Horacio y Persio.

En este punto trataremos los precedentes de Juvenal. Previamente hemos dicho que
Lucilio fue el creador de la sátira y el primer autor. Pero la obra de Lucilio se ha conservado
muy fragmentada, por ello es complicado tratar su satura. Sin embargo, aunque fragmentado
podemos deducir a partir de los comentarios que se hacen de el varias características.

Hombre fogoso que para el gusto de Horacio escribía mucho. Su sátira, valiente y
descarada no dejaba títere con cabeza, atacando a los personajes más importantes de su época.
Veremos también más características de su estilo a partir de la descripción y crítica que hace
Horacio de él en sus Sermones.

Horacio empieza en sus Sermones tratando a Lucilio, diciendo que éste se inspira en el
espíritu satírico de la vieja comedia Ática, pero que no la desarrolla. Añade que los seguidores
de Lucilio se estancan en este tipo de sátira y que imitan tan solo los defectos. De modo que

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para Horacio la historia de la sátira empieza con Lucilio, cuya única innovación, dice Horacio
que fue alterar los pies y los ritmos. Horacio le critica por su estilo descuidado, lleno de
impurezas, que era necesario limar. Además se le crítica porque consistía en un diálogo
dramático entre el satírico y el interlocutor, el cual intentaba alejarle de la sátira

En cambio Horacio se representa a sí mismo como un poeta humilde, temeroso del


público, el cual se presenta hostil hacia el poeta satírico que critica duramente a Lucilio. De
esta forma Horacio llama a su composición satírica Sermones para diferenciarse de la satura
de Lucilio. El término sermo designa la conversación, y sus poemas se desarrollan con la
aparente casualidad de la misma, de esta manera se pasa con agilidad, sin artificio aparente, de
un tema a otro estableciendo a la par conexiones entre las sátiras que componen el libro.
Debemos denotar que también formalmente presentaban algunas semejanzas, recurre el satírico
al procedimiento diatríbico del interlocutor ficticio y ejemplos de individuos que encarnan los
vicios censurados.

Así Horacio desarrolla el estilo de Lucilio, le confiere una mayor brevedad, hace que
sus versos sean más ágiles más ligeros y combina los tonos, adoptando un carácter más irónico
cuando es necesario y atenuando la violencia pues los asuntos problemáticos se resolvían mejor
con humor y peor con la acritud. Horacio se convierte en maestro de la ambigüedad la sutileza
y la ironía. En definitiva Horacio en sus sátiras sigue a Lucilio en cuanto al empleo de una
lengua inspirada en el uso cotidiano, pero además incorpora diminutivos y términos populares,
sin evitar a veces los obscenos, pero en general corrige con urbanitas la tendencia Luciliana al
abuso, elimina los registros más vulgares y plebeyos, creando su propio estilo más elegante.
Finalmente en cuanto el metro, sigue el camino abierto por Lucilio para adecuar el hexámetro
al sermo.

Posteriormente llegamos a una Roma en época imperial donde se aprecia la más variada
producción satírica. Desde la sutileza fría de Petronio, la diatriba violenta y amarga de Juvenal,
la mordacidad de Marcial y la sátira estoica de Persio.

Persio se diferenció de los demás satíricos al buscar una sátira personal que atacaba las
recitaciones públicas. Además se sirve del metro escazonte pero más adelante cambió y se
adaptó a los modelos clásicos de sátira de Lucilio y Horacio. Era un ferviente admirador del
estilo de Lucilio, sin embargo es enemigo de las exageradas influencias griegas. Marcado
profundamente por el estoicismo, la obra de Persio es filosófica y didáctica.

Sin embargo muchos estudios afirman que Persio vivió amargado encerrándose
voluntariamente en su torre de marfil y atacando a hurtadillas a una sociedad que no conoce,
pues raramente menciona los nombres de personajes reales o los designa individualmente.
Todos son ficticios y usados con el propósito de dar una ejemplificación viva a una categoría
social. Así pues, en la citada crítica literaria que podía incluir al emperador y a sus amigos no
crítica al régimen si no a la censura moral basándose en los principios éticos del estoicismo. Es
el primer satírico romano que sigue fielmente una escuela filosófica determinada. En definitiva
la sátira era para Persio el vehículo de autoexpresión y comunicación de su reflexión ética.

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4. Juvenal y su sátira

Juvenal fue el último gran satírico romano, se conservan muy pocos datos seguros de
su vida, pues ni él mismo se menciona en su obra y son pocos los poetas y escritores
contemporáneos que se refieren a él.

No nos detendremos en este punto en comentar detalladamente la vida de este autor,


pero sí es necesario tratar brevemente algunos detalles de su vida, pues le marcaron en su
composición satírica y que son relevantes a la hora de analizar sus sátiras, ya que en éstas, en
algunos puntos, se aprecia el reflejo de hechos que él mismo vivió.

A pesar de haber nacido en una familia acomodada alrededor del año 60 d.C. podemos
pensar que vivió en Roma durante algún tiempo una vida de cliente pobre, lo cual está
estrechamente relacionado con el contenido de su quinta sátira. Sin embargo también cabe
pensar que esté exagerando para justificar mejor el encendido tono de su denuncia satírica.

Vivió bajo el reinado de los Flavios, así como Nerva, Trajano y Adriano. Fue coetáneo
de los autores de la edad de plata de la literatura latina, Valerio Flaco, Tácito, Plinio el viejo,
Suetonio y Marcial, con quien mantuvo una buena amistad.

No daremos más detalles ya hartamente conocidos sobre su vida y destierro. Pasamos


por tanto al tema fundamental, sus cinco libros de sátiras. Estos fueron publicados en el orden
que nos han sido transmitidos y es plausible pensar que el último libro ha quedado incompleto.
La obra de Juvenal fue por tanto creada y publicada a lo largo de un extenso periodo de tiempo
y refleja los cambios del momento. Tal es así, que los primeros libros están marcados por la
indignatio del satírico, y poco a poco la emoción empieza a disminuir y el tono se vuelve más
moderado recordándonos en ciertos puntos a Horacio.

Con todo, Juvenal inicia su obra con una sátira programática, pero su poesía no necesita
de talento ni técnica, los estudiosos afirman que le basta con la ira que despierta en él el
espectáculo de la corrupción romana. Así se manifiesta la indignatio de Juvenal. Pero Juvenal
sabía que para que ésta indignación fuera creíble, debía recurrir a un estilo elevado y no a ese
estilo del sermo horaciano, ya que la ira no se mezcla con el humor. Juvenal trata de suscitar
en el auditorio y en sus lectores, el mismo odio y aversión que él siente hacia el objeto de su
crítica. Apreciamos aquí la evolución con respecto del estilo de Horacio, pues aunque el objeto
de la sátira sigue siendo el mismo, el punto de vista ha cambiado. Si era racional en Horacio,
es emocional el Juvenal. El tono de la poesía yámbica que Lucilio había adoptado en parte de
su obra y que Horacio había evitado cuidadosamente, de nuevo vuelve en la sátira de Juvenal.

Juvenal mantiene al igual que sus predecesores la inspiración realista, son objeto de su
obra: el comportamiento de los hombres, y sus acciones morales y socialmente torcidas. El
asunto que nos ocupa se encuadra dentro de la primera parte de su obra, en ella se impone la
descripción negativa de la vida en la Urbs. Juvenal no solo se manifiesta contra los vicios y

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delitos morales, sino también contra las conductas sociales contrarias a las normas
tradicionales. Para él, la corrupción que invade Roma se debe a los cambios sociales que se
habían producido. Con la potencia de su indignatio, Juvenal denuncia la indigencia y
humillaciones a que se ven reducidos los romanos honrados, e incluso desliza alguna invitación
a rebelarse, lo cual se aprecia claramente en la sátira quinta, que trataremos en profundidad
más adelante. La pobreza y la riqueza se convierten en los estatus sociales que proporcionan
respectivamente humillación y respeto, este será su objeto de indignación.

Sobre el estilo de Juvenal, muchos estudiosos afirman que se caracteriza por la


espontaneidad y un discurso aparentemente suelto, lo cual proporcionaban autenticidad. Con
todo, ya no se aprecia tanto el humor de los satíricos precedentes en las primeras sátiras, no es
el autor quién se ríe, sino que a veces ríen los demás.

Es todo esto lo que suscita la ira del satírico, ésta ira y ésta indignación necesitan
justificación, y por ello recurre a una descripción distorsionada y deliberadamente exagerada
de la realidad corrupta. Esto se aprecia en su quinta sátira donde destacan la caricatura, el
detalle grotesco y la hipérbole de la pobreza honrada. En contraposición a esto, en los últimos
libros, Juvenal modera el tono a la par que intenta prestar a sus sátiras de un carácter de
conversación o de epístola con un destinatario. Es evidente que en este punto intenta recuperar
el sermo horaciano en su dimensión epistolar.

Por otra parte sobre el estilo de Juvenal, aparte de la ya mencionada indignación y estilo
elevado, también es necesario comentar los procedimientos a los que recurre. Aparecen así: la
amplificatio, la anáfora, la hipérbole, interrogaciones retóricas, antítesis, exclamaciones y
apóstrofes que le prestan un nuevo aliento vigoroso y patético. Algunos estudios afirman que
sobre esto, Juvenal no tenía precedentes en los satíricos anteriores y por ello hay que buscarlos
en la oratoria política, la historiografía y la épica. Finalmente cabe decir que el estilo de Juvenal
cambió de los primeros a los últimos libros, sí en los primeros libros era como acabamos de
tratar, en los últimos Juvenal hacía un tono más mesurado, perdió parte de los registros del
estilo elevado y los contrastes, perdió fuerza y se acercó al estilo tradicional. Incluso la métrica
se volvió más relajada.

Sin embargo no podemos cerrar este punto sin tratar brevemente la métrica. Es
necesario apuntar sobre esto que a raíz del carácter informal, de tipo de conversación, que le
influencia Horacio, en el cual las palabras parecen deslizarse en un ritmo sin estructura,
ignorando los cánones métricos refinados en el verso formal, Juvenal parece llevar esto hasta
el extremo, pero no en el sentido de una conversación, sino de una declamación.

5. La sátira V

Llegamos en este punto al objeto que nos ocupa este trabajo. Realizar un comentario
sobre la quinta sátira de Juvenal a partir de los estudios ya realizados sobre la misma. Esta

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sátira al igual que la sexta puede ser definida como λόγος ἀποτρεπτικός o dissuasio. En las
sátiras anteriores se aprecia la relación cada vez más vil entre ricos y pobres: en la sátira
segunda se muestra a los ricos pervertidos, en la sátira tercera se aprecia cómo los griegos
adulan al rico, en la sátira cuarta los ricos se nos presentan como cobardes y pusilánimes, y por
último, en la quinta sátira la relación entre los ricos soberbios y los pobres vilmente degradados.
Con todo, Juvenal había remarcado las desilusiones que se habían llevado los clientes y cómo
sus esperanzas se habían visto mermadas en cuanto a que fueran invitados a una cena. Ahora
lo lleva más allá, para presentarnos a Trebio ejemplificando la vida del parásito y describir la
humillación que se sufre al ser invitado a una cena.

En cuanto al contenido de esta sátira, no es otra cosa que la descripción de una cena.
Encontramos a Virrón, el hombre rico que invita a otros como él, amigos suyos a una cena, y
también invita a algunos clientes a los que a la mañana siguiente les iba a conceder la
subvención de la sportula.

Por una parte, en cuanto a los personajes presentes podemos encontrar tres tipos. El
hombre rico y los amigos ricos, los clientes pobres y la servidumbre. Los ricos son presentados
soberbios, viles y arrogantes, los cuales apenas median palabra con los clientes. Virrón invita
a otros ricos de su entorno para, según podemos suponer, no tener que tratar con los clientes,
ya de por sí humillados por el hecho de acudir. Al mismo tiempo, se nos dice que los ricos que
acceden a la invitación lo hacen por no dejar un hueco vacío y poder acompañar al huésped.
Por otra parte en cuanto a los clientes pobres, aceptan la invitación a pesar de saber que van a
ser humillados, pero desconociendo la sorpresa que les aguarda, que serían marginados y se
les serviría otra comida y con unas formas muy diferentes. Finalmente en cuanto la
servidumbre, cabe destacar el matiz sobre la distinción de servidumbre, una para los ricos y
otra para los clientes. Así pues, la servidumbre aparece dividida en dos grupos, mientras que
por un lado el copero sirve a Virrón y a sus amigos ricos, siendo este un adolescente hermoso
y atractivo que sirve vinos de gran calidad, por el otro lado el encargado de servir a los pobres
es un moro negro que sirve un vino de pésima calidad en vasijas rajadas. También cabe destacar
la incomunicación entre las dos partes, ricos y pobres, llegando incluso a parecer algunas veces
que están divididos por un cristal. Así pues la visión que da Juvenal sobre la sociedad no puede
ser más pesimista, pero recordemos que ya al principio de la sátira advertía que era mejor ser
mendigo que cliente, pues este era el trato humillante que recibían.

Por otra parte, el transcurso de la cena aparece detallado minuciosamente, en este


punto trataremos algunas cuestiones sobre el vocabulario y los platos. Comenzaremos en
primer lugar por tratar a qué nos recuerda esta comida. Nos transporta a recordar la de la sátira
once, también nos recuerda a Horacio en Sermones 2.8. Continuando con nuestro análisis, el
tema principal de la sátira es la disparidad entre la comida del anfitrión y su círculo cercano y
la comida de sus clientes. Se trata de un tema recurrente que ya había aparecido numerosas
veces en la literatura, se aprecia en algunos epigramas de Marcial, en Plinio, en Suetonio y en
otros autores.

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Tras esto proseguimos con la disposición de los invitados en la mesa, divididos en tres
lectil, uno para cada clase. Una vez colocados, se sirve el aperitivo. En el verso 27 destaca
como el aperitivo que se sirve son los insultos. Por otra parte también se hace mención al vino
Saguntino de mala calidad y el vino de la época de los cónsules barbudos, es decir, aquí está
aludiendo a la época en la que los cónsules no se afeitaban y se dejaban barba, por tanto habla
de un vino muy muy añejo. Aparece aquí la primera distinción entre clases a partir del vino
que se les sirve a cada uno.

Plato tras plato se siguen haciendo distinciones en la comida, mientras que al dueño y
a los ricos se les da salmonete y morena, a los clientes les espera el sucio pescado del Tíber.
Este pescado proveniente del Tíber se pescaba próximo a la cloaca, y vivía y se alimentaba por
tanto de los desechos de ésta.

Tras los pescados llega la carne, pero solo para el anfitrión y los ricos, mientras que los
clientes aún hambrientos, contemplan cómo se reparten las porciones. Más adelante destaca
otra referencia histórica a partir de un plato de comida. Se menciona que se sirven unos hongos
dudosos para los pobres y setas para los ricos. Aquí está intrínsecamente referida la seta
envenenada que se come Claudio suministrada por su mujer Mesalina. En definitiva se puede
leer entre líneas que desean la muerte de Virrón. Finalmente llegamos a los postres, no sin antes
denotar cómo los clientes aprietan el pan intacto esperando el asado, al igual que el soldado
aprieta la empuñadura de la espada antes de entrar en combate. Así los clientes ni siquiera
pueden disfrutar de un buen postre, mientras los ricos y Virrón comen frutas, los pobres se
alimentan del perfume, o lo que es lo mismo, se quedan mirando.

Continuando con un análisis más exhaustivo detallado podemos apreciar la primera


referencia externa al texto, le encontramos en el verso tercero cuando menciona los dos
nombres de los dos personajes ya conocidos, a Sarmentus y Gabba, los cuales aparecen en
obras de Plutarco y Horacio. Después en el verso 19 es comentarle el cambio sarcástico a la
tercera persona habet trebius. Aquí se señala la apóstrofe, se cambia de una segunda persona a
una tercera, dando a entender que Juvenal se dirige ahora al lector.

Más adelante en los versos 43 al 45 se hace referencia a que las gemas dejaspe que se
encuentran en las copas al modo que Eneas las tenía en la vaina de su espada, aquí no esta
trasladando a la Eneida de Virgilio. [Eneida, IV,261: Atque illi stellatus iaspide fulua ensis erat
Tyrioque ardebat murice laena demissa ex umeris, diues quae munera Dido fecerat,[…]]

También está presente la finalidad burlesca, Juvenal se ríe de los clientes que llevados
por la gula asisten y apenas comen, tan solo desechos y pan duro, canistris, verso 74. Así
denomina a los cestos de pan

Continuaremos realizando un comentario de los recursos estilísticos presentes en esta


sátira. Primeramente nos llama la atención el empleo del plural poético bona summa, con el
que Juvenal parodia el estatus social de Trebio, unido a esto nos llama la atención cómo denota

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que sería mejor ser un pordiosero qué suplica por comida a ser un parásito. Después
encontramos un término que sobresale por su hipérbole, se refiere al cliente como honestius.

Después destaca el único verso de Juvenal acabado en 3 espondeos Inaequales Berullo.


en el verso 38.

Juvenal no duda en introducir varias preguntas retóricas, las cuales las encontramos en
los versos: 8 al 11, 62 al 63, 127 al 130 y en el 157. Merece la pena comentar la del verso 10.
“¿Tan rabiosa es tu hambre?”. Es decir, Juvenal le pregunta si merece la pena pasar tantas
humillaciones por un poco de comida. En relación con esto destaca la paradoja de los versos
10 y 11, que juega con la pregunta retórica anterior. Avanzamos hasta una redditio o
epanadiplosis en los versos 14 y 15: inputat hunc rex,et quamvis rarum tamen inputat.

Por otra parte encontramos dos exclamaciones, en los versos 24 y 67. Además es muy
frecuente la presencia de la ironía, y el dialogismo, también llamado sermocinatio. Abundan
también las perífrasis e hipérboles, algunos ejemplos los encontramos en los versos 45 y 46, en
relación a la riqueza y en contraste con la Eneida de Virgilio. La antonomasia también está
muy presente, los ejemplos más claros son en los versos 59: “Ganimedes gétulo”, para referirse
al sirviente de los ricos, los versos 138 y 139 relacionados con el matrimonio y el verso 149
para referirse al envenenamiento de Claudio por su esposa Mesalina.

También hay un marcado caso de epanalepsis, en los versos 112 y 113:


poscimus ut cenes civiliter, hoc face et esto,
esto, ut nunc multi, dives tibi, pauper amicis.’:

Aparece también la epifora y el poliptoton en los versos 147 y 148:


boletus domino, set quales Claudius edit
ante illum uxoris, post quem nihil amplius edit.

Por último destacaremos alguna de las sentencias que aparecen, las más claras son las
de los versos 66: Todos los palacios ilustres rebosan de sirvientes soberbios.V.130-131:
Muchas son las cosas que los hombres no se arriesgan a decir si llevan rotos en el manto. Y
v.140: una esposa yerma convierte al amigo en querido y agradable

Así pone Juvenal punto y final a su primer libro de sátiras. Con todo podemos deducir
finalmente que el propósito de Juvenal con esta sátira es censurar los vicios y criticarlos,
pretende hacer reflexionar al lector para alejarle de los vicios y encaminarle hacia la virtud.

8. Conclusión

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Esta es la última sátira del primer libro de Juvenal. En ella hemos podido asistir al
banquete de Virro, donde a cambio de un pescado apestoso, un mendrugo de pan y una manzana
podrida hemos sido su títere. ¿Sigo con hambre? Si, no me han bastado estos restos.

Pero…. ¿qué he comido realmente en el banquete? ¿restos? o el verdadero festín era


devorar los ricos y apetitosos versos de Juvenal?

La respuesta es sencilla, yo he cenado con Juvenal.

9.Bibliografía

Segura Ramos, Bartolomé. Juvenal: El satírico romano por antonomasia en Cuadernos


de los Amigos de los museos de Osuna, Nº17. (2015)

Pérez Rodríguez, Estrella. Elementos de poética en dos comentarios a Juvenal del S.XII
en Revista de poética medieval, Nº17. (2006)

Cortés Tovar, Rosario, «Horacio y su historia de la sátira», Cuad. Filol. Clás. Estud.
Lat. 37.2 (2017), 239-263.

Balasch, Manuel. Introducción general en Satiras Juvenal Persio. Editorial Gredos.

Courtney, Edward. UC Berkeley. A commentary on the Satires of Juvenal.

Freudenburg,Kirk Satires of Rome, threatening poses from lucilius to juvenal.

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