Está en la página 1de 2

ALGUNAS INCORRECCIONES EN LA TERMINOLOGÍA MÉDICA EN

RELACIÓN CON EL APARATO GENITOURINARIO

Hoy voy a referirme a incorrecciones de la pronunciación o de la ortografía de algunas


palabras que son comunes en este campo. Para facilitar la comprensión de lo que
explico, subrayaré en algunos casos las sílabas tónicas (las sílabas en las cuales debe
recaer la acentuación) y escribiré en letras cursivas varias expresiones incorrectas.
También escribiré en letras negritas algunas palabras que pertenecen a otros idiomas.

APARATO GENITOURINARIO

Es frecuente que se pronuncien las palabras fimosis y parafimosis con acento en la


antepenúltima sílaba, como si fueran esdrújulas, pero si se fijan bien en los diccionarios
y en los textos de la especialidad, estas palabras no llevan tilde (en nuestra lengua
TODAS las palabras esdrújulas o proparoxítonas llevan tilde). Esto es debido a que en
realidad las mencionadas son palabras llanas o paroxítonas, y la acentuación recae en la
penúltima sílaba, pero como terminan en la letra s no llevan tilde.

También se habla o se escribe incorrectamente de ¨el éstasis urinario¨. La palabra


estasis no lleva tilde porque no es esdrújula (también es llana), pero además es de
género femenino, por lo que debe expresarse ¨la estasis urinaria¨

Es muy común que se hable de ¨la hipospadia¨ y de ¨la epispadia¨. Ambas palabras en
realidad son de género masculino y para escribirlas correctamente deben llevar s al
final. Por lo tanto lo correcto es hablar de ¨el hipospadias¨ y de ¨el epispadias¨.

En los últimos tiempos se oye hablar de ¨un testes no descendido¨. En nuestro idioma
debe hablarse de testículo y no de testes, que constituye un préstamo del latín o del
inglés, en el cual es el plural de la palabra testis (testis equivale a testículo y testes a
testículos). Aunque debo aclarar que el diccionario de la Real Academia incluye la
palabra teste como sinónimo de testículo. Así que, en todo caso, podría hablarse de ¨un
teste no descendido¨ o de ¨testes no descendidos¨.
No es extraño escuchar acerca de un paciente que es ¨monorreno¨, cuando debiera
decirse que es mononéfrico; o de que alguien tiene ¨un testículo criptórquido¨, cuando
en realidad de lo que se trata es de un paciente criptórquido o criptorquídico
(criptórquido o criptorquídico: persona cuyos testículos no han descendido al escroto).

Recordemos que el sufijo –scopia se escribe después de numerosas palabras como tal
(sin tilde) y por tanto no hay hiato en el diptongo ia. Debemos decir, por tanto,
cistoscopia (acentuando la penúltima sílaba).

No debemos olvidar que no existe la palabra ¨orine¨ como sustantivo en los


diccionarios, y que por consiguiente debemos referirnos a ¨la orina¨ cuando hablemos
acerca de ese líquido.

Tampoco está registrada la palabra ¨sangramiento¨, y aunque se ha publicado en


numerosos artículos, lo correcto es hablar de ¨sangrado¨. Por lo tanto, lo correcto sería
hablar de ¨sangrado por la uretra¨ en vez de ¨sangramiento por la uretra¨.

La palabra ¨ectropión¨ lleva tilde, es aguda y por tanto se acentúa en la última sílaba.
Por esto debemos acentuarla correctamente si la utilizamos para referirnos a la eversión
de la mucosa uretral.

Espero que estas notas les hayan sido interesantes y de utilidad.

Dr. Claudio Puente Fonseca